Tönnies Comunidad y Sociedad

July 24, 2017 | Author: Diego Pacheco | Category: Marriage, Atoms, Motion (Physics), Metaphysics, Physics
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Descripción: Comunidad y Sociedad de Ferdinand de Tonnies. Libro entero. Definicion de Comunidad y sociedad segùn el a...

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EDITORIAL

L O S A D A , S, A.

BUEKOS

AIRES

Adquiridoc los defechos exclu~ivospnrn toilrih los Iial,cs {lo lengua [email protected]&

tiirido

dio

c r ~ i i i i n r~ r enrloi,ns, dedico esta obia. I

PREFACIO ii L h S EDICIONES CUARTA Y QUINTA

L a tercera edici6n de esta obra se agoto antes de lo que esperaba e1 autor. C o n s t i t u y e para i.1 u n a íntima satisfacción e1 adiertir que una obra cuyas ideas fundamcnrales surgieron cuando su e d ~ dera de veinticinco a treinta años. haya adquirido ya cn el campo de la cicncia un lttgar seguro qnc él espera habrá de conservar. Firmiirs inde s i e t i r , spwa siab:tque pcr omne Aevrrm, d d ~ n s t r sciril~iisipse suis.

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;Quién se a t t m c r i a hoy a espcrar que una creación intelectual durara toda l a vida de su autor come con esas palabras se prometía cl octogenario Thonias Hobbes para su Letligrhari? Disto canto mis dc pensarlo asi cuanto que ya a d v i w t o accuaimcnte q u e n o sólo mi terminologia -en la que apenas si rcclamo como propio otro mtrito que el dc liaber hecho una clisrinción de sin0nimcrs-, sino 10s mismos conceptos, cn sus notaq y aplicaciones caracteristicas. s a n utilizados dc u n modo quc a lo sumo concede al autor cl honor d~ llna cita i n t ~ rmultas dios cn u n indice bibliogrifico adicional. Dc a h í que para rnuclios la tcosia que en esta abra exponemos pizcclñ parcccs ya anticuada, o bien sepeticihn dc la qiic en otras obras parccc decirse de un modo m á s ilirstrativo o más pcrfccto, pues no siempre se ticnc cn cucnta la s~iccsióncronológica. Sin embargo, a b r i ~ nla confianza de quc cst.3 obra dc mis años rnozcs seguiri cncontrsndn comprcnsiún y con-

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amigos. H ~ f f d i n g .a quien dediquf Ia segunda

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edición. caIiftc6 de "pesimismo social" la primera en un articulo que lz consagró cn 1890 (reproducido en Mindrc Arbejdcr, vol. I. pigs. 246-258, cfs. Forord, pigs. VEVII1.l Entonces rcchaci. y o csta c~lificaci811, y sigo rcchazándola cn la acrualidad, porque expon ia (quizi mcdiando alguna culpa de mi pastel a un3 inrerprctación crrOnca: de que cn la vida sucia1 actnnl solo quiero ver una l la -cosa pasajera y pcreccdcra. Desdr entonces. d u r a n t e toda una generación, he cxpuesto repetidas v t c e s (perjudicándome ~xterhamcntc con ello) que no rechazo ni ridiculizo las reformas serias y radicales q u e se hagan en 10 Etico y social cn nuestra situacibr. de la sociedad, antes bien. mi intención firé siempre m u y al contrario, propugnarlas Tampoco repudio cn 10 m á s m i n i m e los ]?echos positivos del prosreso, dc la ilustración. dcl desasxo!lo y civilización libres. comn si carecieran dc valor: mi opinión nunca f u i la de los rorninticas deslumbrados por cl pasado a l a luz dc la poesía: entiendo y aprecio rstas fantasías tanto como entiendo y aprecio cI orgullo que nos ha llevado ran magnificarncnte lcjos: Ia idea d e que la "cultura" principalmente nórdica. nutrida del cristianismo y de Ea antigiicdad, sc agotará en su brillante forma mis reciente (de "ctvilización") de un modo tanta más rápido y cornplcto cuanto menos pueda retrotrarisse a sus lundamcntos sociales, a las de Ia comunidad; c u a n t o m i s sc rcsuelva en una mera socicdad quc no p u e d a prescindir de In regu1aciótt central de1 Estado sin que Esta sc'a capaz de alterar pesirirarncntri su ciscncia -cuando como resuftado dc mi estudio rcdactC la presente obra, csta idea se había adutfi-.do de ini alma con iricrza i ~ ~ t ~ i i i iij F ~~U, C I J S 1.1s i-;-;:'.gaciones y cspcculacioncs qric 1cgrF hacri c n IIF .? ??.:S ~i~uientcs sirvicrcin siilo para ccrrcl-iorar!~ y ~ h o n d a r l a . La Decadencia de Orcidcnre, ~ i t u l - d43 LTA obra quc se ha hccl-o 1 HOftding ha seruido o i u p i n d c s c rparias vcccs de c5r.i obra: asi. en su saL..- rsrudio "'Yer Tozalttitsliegriff" (Leipnig, 1 9 191, pies. 9 8 y 106. y en i a oora drinesa '-Lcdcndc Tankcr i dcr nittcndr Aarhundredc". pis. 5 6 s.

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famosa, asoma a los labios dc u n sin fin de personas que apenas se habrían atrcvido a soñar en consideraciones y reflexiones 3r este tipo. No dchería ser necesario tIciir a honlbres y mujeres m3duros q u e para cxarninar tanto las grandes rclacioncs liistóricas como Ias más clev.~dascucst iones rnet>flsicas (hasta dondc scan dignas dc e x a m e n ) , se nccesita una vocaci6n esptcial seria. q u e no ticnc par quC intesfcrir en las obligacioncs de la vida cotidiana, como tambiCn éstas no pncden entorpecerla: qnc. sin crnbargo, cuando de tales consideraciones, y aclarado por cllas. surge un cspiritu de resignación y de conmoci6n trjgica. istc cs tambikn el espíritu de una conciencia ética ahondada v c~noblecida, es dccir, apropiada magnilicamente para el liornbrc que piensa y tiene sed de justicia: y que, en todc ~ 3 s esta ~ . modalidad intelectual y sentimental encierra c l pzligso dc paralizar la energía y debilitar los colores de una decidirla confianza cn si mismo: q u e , no obstante, cstc ~ ~ c l i g rseo vence can tanta mayor

facilidad cuanto más cI conocimiento resulta íntimamente asimilado y pasa a la carne y a la sangre: finalmente, que cn última instancia, nuestra conducta y nuc'stra capacidad de obrar no sc determinan por teoremas c ideas, sino por ~f temperamento y el catáctcr, cuando no por Ia necesidad v las circunscansias, T o d o esto lo tuve en cuenta, y lo proclamo para quienes quilrran considerarlo conmigo, sin sacas de ello otras cansecrrencias q n c la certidumbre de quc los ticmpos venideros IlegarSn, a basc de estos y otras conocirnicntoq stimejantcs, a consecuencias que luego parecerán iguaIrncnte cvidcntes en sí, a s i coma en la actualidad p3rcce considerarse igualmente eridtnte lo contrario-. El hecho d t qoe hoy dcdique csv* libro a la juventud alemana creadora, quiere dccir quc no d c s r s ~ c r o dcl porvenir de Atcmania y quc confío cn la inteligente cola5otación de trabajo c i l , : ? ~ r i n u n a nrtcva gcneración, para que llegue Gorz B r i ~ f ("L'ntcrgan~: dcs Abcndl-~ndrs, CIiristciii!:r:i und So71a!isnius", 2"dirión, Friburgo de Brisgoi'ia, 1 9 2 1 ) tia inrictido en que =i idea tienc cierta prioridad ion respecto a csa obra.

a entcndfr ct arte arquitectónico social que tanro ncccsitri la ~ o r n u ñ i d a ~ - n a ~ cIfo i b rsc-orienta ~~~ tambiEn el apénd i c c T ñ a d i d o X T i Ó (p5g. 260) en la edici6n de 1922.

DEL PRfiLOGO DE

LA TERCERA EDICIbX

E n t r c la segunda y la tercei dcsarrollii la ca~astrofede lri rno de la alemana.

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,n de csta obra sc pca, principalmente

Frícii cs dc reconocer la rcIación qur ticnc con Tos problemas que cn la obra se estudian: pero su comentario debe reservarse para otro lugar. La principal modificación introducida en I a cdición nueva es la sustitución de la palabra "arbitrio", dcsrinada a cxprcsar un concepto mio, por PI neologismo "voluntad arbitraria" ('Kürruillp) lihrcrncntc formarlo. No encontré o t r a rnoclo dc pones en claro q r i p cl conccpro mismo PS un conccpto libremente formada. Además, h e eliminado Ias palabras cxtranjcras desusadas que no tcnian un sentida prculiar. Esta obra, publicada por vez primera rn 1887: xuro una gran acogida dcsdri su scgunda cdición, a pZir de los obsticulos dc cinco anos de guerra. filcncionari a Barth, Philosophie der Geschichre als Sozialogie. vol. f , 2" edic., págs. 406-41 2: 3" edic., págs. 439-446. Sombart, Der nlacierne Kapitalismus. 11, 2 . 2 " 3' cdic., pigs. 1076, 1081. Troeltsch, Christliche Wcit, 1 9 17 , ~ i s z o r í & l i eZtítschrift, vol. 24, cuad. 3, pág. 4 4 t s. M. Bubct, Worte an die Z e i f , ruad. S, "Gemcinschaft"' 1914; Urcilander Verlapj

* El nutor lamenta quc rri Ia 3" edicibn. cn mcdio de la agitad3 situacii>n di1 año 1 9 1 9 . se hicieran algunas supresiones (en l a p i g . 37. línea 14, cnrncn7ando por nrriba; en pag. 9 6 . l i n u ~ 14, comenzando por ahajn. y cn p i g . 9 8 . I í n c ~6. comcn7ando por arribs).

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München, Wicn, Zürtch. Rrinkrnann. Versuch eii~erGesellschaftswissenschaf t , pág. 5 0 s. 1-itt, Inditlidrrum und Gcmeinxbofr. p3gs. 5 6 , 7 0 , I I J . Margulicr. Kritilz des Z;onismus. pigs. 12 5s. (con importante? crrores dt. interprerai-ibn). \V. ~ c h l i i r & . ~ c i i ; s c h c s T o i d e n k c n , pág. 2 3 I , ctc. Mcrecz la gratitiid cspecial de los I c c i o r c ~ ,;iI igual quc la del nusor de esta obra, cl Dr. H. L. Srcilicnbrr~por su brecc "1Vcguicis~i-" (BcrlÍn. Curtius 1 9 19) . A P ~ N D I C(EJ 9 2 2 ) . En aqtiella ocasión fueron olvidados (aunque bo pasarcn inadvertidas) v~riostcsr imonios estimables que h a b i ~ nhecho justicia a esta obra. entrc ellos: B. Harms, Volhsu~lrrschofrund \Vdi tcirtschaFr. págs. 3 7 40, 95. E. Rosenbaum, en el Jahrbtrch de Schrnoller, vol. XXXVIIT, 4. Adcmás, IVil h ~ l mMctzger, Gcsellschofr, Recht und Stuat in der Erbih d ~ sddctschen 1dealisrnu.r (Heidelberg, 1 9 1 7 , reccnsionada pos mi en D. L. Z., 19 13. núm. 43. págs. 12 SS.) . F. KIrin. Dzs Orgaiiisntionswe.~n, pjgs. 7 1 SS. Fritz Kcrn. Humann Civiliras (Staar, ICirche un$ K u ! t t i r ) . p i g . 71. También habría podido añadir la reseña de la o t r a en la "Rcvue d e rnet~physiqiiee t de mo- r a l ~ " (mayo 1 $1 1 4 ) , v Ia tesis de Isaak A l c~r;iz,"Rcinc Soziologie" (Berlín, 1 9 1E ) . Be la bibliografía recicntc: W a h r Ostwatd, DPT Eríiillunpsdiener, estudio especial de los arts. 2 7 8 , 83 P. del C6d. civil alemán. con proycaioncs hacia Ia legislación s n c i d de9 trabajo (págs. 3 2 , 35 y 7 1t 'i . Hans Richert, Die de:!(sche Bildungwinh~itund die hoherc Schule, p&s. 12 1 SS. E. Rot hacker, Linfeitcrng irn die Geitesr~issrnschalte~~ (Tubingn. 1 9 2 0 ) p6g. 107. E. Salin, Pluton und [email protected] piechische Utopie (Munich y Lcipzig, 13211, pig. 2 2 8 . W. Mitschelich, Ber hrarionalismrts IVestrrrropas, pigs. 1 12, 3 4 4 . Joh. PIenge, 1789-1 9 14, pág. 107, Drei V o s l ~ s u n gen. p6g. 26, M.- Schelcr, . . - . Vom Urnsirrrz der \Verte, vol. 1. págs. 224 SS.: vol. 11. págs. 258 ss. Vicrkandc, Ktilncr Vicrteljahrshcfte. R. A:T. I , pág. 57. R. WiIbrandr, O~hormrnie, pjgs. 107 y 1 1 7 . H. Cunoxv. Die Marxsrhe Gescbichts-, Gcss~Ilsch~ritsrrnrr' Stoorstl:~o;i~,. vol. 1, pig.

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258. C. Brinkmann, recensión en el Jahrbuch de Schmoller, XLV, 4, pig. 2 6 5 . L. v. Wiese, 1Vegweiser f ü r das Studiurn &r Sozfologie (Halle. 19 2 1) , pág. 14. W. Jerusalem, Kolncr Vierteljnhrsheitci. 11. 1 , págs. S 2 y 5 3 . Por U I t i m ~ ,d ~ b orcfcrirme, con especial importancia a la-sociotog;~ d c j ~ d apor Max IVebcr (IYistschnft und GesellsFhGft. vol. 1, phgs. 1 y 22).' Por la amable rescÍía de L. v. Wicsc cn los KGlncr Vicrteljahrshcfte me entero tambiCn dc quc Rcné Worms f L e Sociologie. Sa naruse, son conrenu, ses ar;acllesíPáris. 1 9 2 1 ) accpta cntrc las leyes de la evolución de la estructura (dc la lcy de la evolución) la doctrina expuesta en esta obra, bien que, al decir de Wiese. la prcsente con i n c x ~ c t i t i t d .Tuve una gran sorpresa aI encontrar reproducidos cn forma magnífica mis conceptos y terminología, sin indicación dc su proccdcncia, por Cole (Social tbcory, Lónbres. 1Q20),él principal teorizador del socialismo sind icaIisra inglf S , T a m b i é n u n escritor modesro puede aplicasse lo que otra m u y grande cscribia a los setenta años acerca de sus esf u c n o s científicos: "'A1 igual. pues, qiic nosotros trabajamos en esto con sericdaci, no por nosorros, sino por una causa digna, exigimos que se nos reconozca como nosotros reconocemos los esfuerzos dc otros: dcsearnos cncantrnr ayuda, simpatía y aIicnto" (Goerbe, '"Zwlii günstige Rczcnsionen" cn "Bifdtin~ u n d Umbifdung osganischct Naturen" 18 1 9 ) . y lo quc ci~ciaI t i e ~ oen "Rückblick": "En ran buenos riempos como los q i i t estoy gozando agradecido, apenas si hay quien sc acucrdc de aquclla época limit a d a cn que nadie acudía cn auxiIio d t u n esfttcrzo Icat y serio", pricdt. también apror~ijrsclocon razón cstc cpfgeno. Deseo rccordar en t s t c punto a nli qricrido amigo F r a n x Stauen noviembre de 1 3 2 l . cuyas opinionrs se basaban cn parrc rn tesis diferentes a las dc esta obra, y al ccnocerla ya no pudo modilicarlas en sectores csentiales. Sin embargo, las torno con carifio y entusiasmo. aceptando muchas d c el1.l~. por ultimo. en una msciia d e t a llada que hi7a en la "Konsumgenosscnschaftlichc Rundschau" de 25 de septiembre dc 1 9 2 0 . Cfs. mi rccordatcrna " Z u m Gedichtnis F n n z 5taudingers", en Kulner VicrrcIj~hrshrtte. serie A . 11, l . pige. 66-70. 1

Ginger. iaIlccido

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LlT3RO PRIMERO

DEIINICTOX GENERAL DE LOS COic'CEP-TOS CAPITALES

S'iii :Jgustín. rir3. D..X ! . [ 8.

Las voluntades humanas se Iiallan cntrc sí en múltiples relaciones: cada iins dr ellas es u n a ñccicln recíproca, que. cn cuanto l g c h a o d i d a por ún l a d o , es siifrida o recibida por las demás. Pero esta? accioncs son de tal índole que o bien tienden a la conservación o bien a la destrucción de otra voluntad o cuerpo: afirmativas o negativas. Esta tcoría sc diripc a Ias relacioncs de afirmación recíproca como objetos exclusivos de su i n v c s t i i ~ i i ó n . Cada una de estas relaciones consrituye una u n í d ~ d en la pluralidad o una pluralidad en la unidad. Consta de asistencias. facilidades y prestaciones. que van y vienen, y son consideradas como expresiones de la vol~intady de sus fuerzas. ETjmpo formado por esta relación positiva. concebida como cosa o ent~ que actúa de un modo unitario liacia adentro y lracia afucra, sc llama una w n i i 5 . La, relacidn misma. y también la unión. se concibc, bien como vida real y orgánica -y enronces es la esencia de la comunidad-, bien como formación ideal y mcdnica -y enronccs es el concepto dc .rociednci. A medida que vayamos aplicando estos tfrmiaos se pondr6 de rclieve que nuestra c1ecciOn se funda en el

uso de sinónimo$ propio dc la lengua alemana, mientras qlie l a terminología científica anterior soIia mezclarlos a capricho sin disringuirlos. De ahí la necesidad de hacer algunas observaciones previas para destacar las contradicciones existentes. T o d a vida de conjunto, -intima, interior

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v exclusiva, dcberá ser cntcndida, a nuestra parccer. como vida cn comunidad. LJ s c ~ i e d ~ ceql 10 publico. CI mundo. Uno sc encucntr.1 cn coi~iunidad con Ics siiyos dcsdc cl nacirnjcnro, con iodm 1 0 ~Ibicncs y rnilcr a cllo ancjoi;. Sc euyra rii sociednd coino cn lo cxtrnño. Sc pon? a l adolescente c n gÜardi,f rnntra la ni;lla socit'(1ad (cornpañias) ' ; pero niala comtinidad cs expresibn con csaria 31 scn tido dcl 1cngii;r&LZi uris ras p c d c n7craclones cimtificas. y Io son cn conceptos. La opiniiin ingenua y Ia f a n t a s í a arristica, 13 crecncia vulgar y 73 poesía c x a l t a d ~ . atribuyen vida a 10s fcnómenos; lo atristico-activo, cs decir la ficción. es Io quc con ellas tienc de cornúri Ia ciencia. Pero ésta convierte tambicn cn mucrro lo vivo, para captar sus relaciones y en1;iccs: convierte en movimientos t o d ~ slas sitiiaciones y fuerzas, prescrita todos los movimientos corno cnntidndcs de t r a h ~ j erealizado y c s t o es fucrza de trabajo o energia gasiadas; para concebir todos los procesos como homogéneos y medirlas corno si de igiral modo uno pudicra reducirse a otro. Erto cs tan verdadero como lo scan las unidades a c e p t a d x , y como dc hecl-io es i1irni:ado el campo tanto de 12 posibilidad como de lo pcnsabIe: sc realiza así cl fin dcl concctir y otros fines a que Cse sr supcdiia. Pcro las sendrncias y ~ c c c s i d n d ~del s dcvcnir t perccirr org,íni:o no pucdcn entcncllzsse a haz2 CTC f n e ~ l ; + : -

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mecánicos. En esrr scctor. el conccpto misnio es u n 1 rcali:I?,cl. que vive, se modifica y dcsarroll.~, cn cuanto icica dcI ser individual. Si la ciencia penetra cn cstc scctor. sc dccvirtiia su propia naturaleza: dc d i s c i i r r i v ~ y rziciunal sc conv;erte en intuitiva v dialéctica. v csto cc filosofar. Sin cmbargo. el exanicn prcsenrc n o dcbr hsccrsc subre gtncros y especies, es &%ir: %O con rcrpccio a I-ififitbrts pór ?ax;l. n3rió.n. t r n n co, a titulo dc iiriid~dcs ht~il~ici!cns, a n t c s bien el scntido sociol5¿jiío, d-tgrior &T chal Iss ri:lacionis y uliiun'C51iumaE-=& son c o n s i d c r ~ d . ?comc ~ virFas U . por el contrario. como meros a r t c f ~ c t o s .cs c'I que c r t i presrntc a niicstra viqta, y tiene su siplicn y a n a l ~ g i aen la teoría dc la voluntad i n dividual; por lo tanro, I,t cxposi~ióndel problctna psicotcígico en este scnrido. scrvirj de pauta pssa cl desarrollo del scgundo libro dc csra obra.

TEORIA DE LA COMUNIDAD

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Dc conformidad con estas definiciones. la teoría dc 1s comunidad partc de-la unidad pcrfecta de Ia volunrad humana c o n s i d c r á n ~ o l a e s t a d o - ~ i r n i t i v o o natural que se conserva a pesar de Ia separacibn ernpirica y a rravés de la niisma, dcsarrollándosr dc divcrsos modos según la índole ncccsaria y dnda de las rclaciones enrrc indiiriduos diversasaniente condicionac!os. L a raíz gcncral d e estas relaciones es cl ncxo dc la vida vegctativa dcbido a l nacimirnto; cl hecha dc q u c las r o l u n t > d r s Ilumanas. cn cuanto cada una de ellas corresponde a u n a censtirución corporal. prrmanczcan unidas entre sí por su ascendencia o Iinajc, o llcguen a unirse asi dc un modo ncccsario: rsta uníen sc prcscnta con la tnií>:irna intensidad como afirmación rtciproca directa m virtud dt rrcs-clascs-- dc,-relaciones: 1) por la rrlacion - _encre la madre y su I-iijo; S$ por Id reIación entre marido y mujer-cama .ccjn)rirgcs. tal como debe entcndcrse este conccpto cn senrido natural o animal-general: 3) por la rclacibn cntrc los hermanos. es dccir, por lo menos cntre los q u e se reconocen como retaiios de un misma cucrpo materno. A u n q u e cn toda sclación de parientes troncaies entre si pucdc prcscntarsc cl germen. o Ia tcndcnci~ y fucrza fundada cn I J v o f u n t a c i , hacia una comunidad, las tres rcla-

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nadas son los gérmenes más fuertes de esa ciones signif rcaciun o las mk.capaccs de des3rrollo. Pero cada ano $C ellos a su manera: 1'7) lo materro rstZ fundada del modo mAsgrofuncto en r l puro instinto o agrado;vicndose también ahí casi paImariamcntc el ttánsiso dc una vinculación a la vez corporal a otra meramente espiritual, y revelando tanto m i s la última su procedencia clc la primera c u a n t o más cerca sc hall^ de su origcn: la rclrtcibn implica una cl_ysacion larga. PUCS corrc'spondc rl 12 rnadrc la nutricibn, protccciiíii 7 dirccrión dc] nscido hasr.1 q3.r: Cstc lteguc a ser capaz do nutrirse, protcg?rsii y dirigirse por si solo: al propia ricmpo, cstc progreso implica una disminución dc csa necesidad y hace m i s probabic 13 separscihn: sin embargo, esta tcndrncia a la scplración pucdc ser a su vez anulacla u obstaculizada por otras, a saber por la mutua h;l.bituación y por el recucrdo de las alcgrias que rcciprocarnrntc sc h y z n proporcionado, y sobre todo a causa dc la g r ~ t i r u dc1el hijo por los cuidsdos y desvclos de Ea madre; pero a estas relaciencs muttias inmediatas vicncn a sumarsc otras que uncn a cada uno de los suje~osdc nqutllas con- objctos situados fuera dc cllns v q u e les son cornunrs: aiccr;, habituacikn y recuerda liacia ccisas del arnbicnrc, y 3 fuzccn &ras originariarn;nic piacentcras o pasaran a ccrlo Iucgo: entre ctlas figuran tarnbifn 13s pcrscnas conocidas, quc les ayudan y quieren: así pucdc scs 1i.1 p,lidrc. cuando vive con la rnadrc, los hermanos a hcrrnanzs de la madre o del hijo, etc. B)) El instinto sexual no inipone nec:snriamente alguna -clase de convivencia d u r ~ d e r a , crima tanipoco dctctmina .princi --E ~plb-m c n t c u n 1 relació-n .recíproca con t a n t a 1acilidad como una su vucación unilatcrnl de_-la r n u j ~ rque, más dCK15,0Tr n n t ü 7 a l ~ ~ i d ~ ~ ~ i r ccin& or t.ict3 s c -dc_mcra posesi&o -scsreducida's u n cstado de p r i ~ ~ ~dei ólibertad. i We- a b i auc, con~d.r,ldñCcon i n d c ~ r n c i r n c idcl ~ pxrcntcico troncal y d~ todas las fucrzls socialcs qlie en El radican. 13s relaciones Entre cónyuges nec-citan apoyarse esencialmente en la murua habituacióii cntrr anibo; para transformarse en relacián duradera que implique u n a alirrnaridn mutua. A esos se añaden --Cosa qiic no necesita mayor

justificaciónIos demás factores h a b i t d e s de consolidación ya mencionados, especialmente las relaciones con los hijos procreados. pat nrnonio corniin de ambos cbnyuges, luego las resulrantcs dc todo lo demás que constituye

patrimonio y adrninistrac16n comunes. C) Entre hermanos no existe un agrado tan originario e i n s ~ i n ~ i vyo tampoco ún-mutuo reconocimiento ran natural como existe entre la madre y su-hijo-o cntrc k r c s cmparcntados dc scios distintos. Bien es verdad quc Ia Úlcirna relacibn pudo coincidir con la de fraternidad, y muchas razones hay para creer quc así dcbio ocrrrdr coi1 bastante frecuencia en muchas tribus en una época primitiva de la humanidad; sin embargo, en esre orden dc cosas convicne recordar q u e en aquellas casos en que Ia ascendencia sc caiculn sbIo por Ia madre -y rnicnrras t a n t o zisi se haceel noinbrc y 13 scnsacibn dc hermandad sc encuentra extendido de igual modo a los primos, con tal gcneralidari que, como ocurre en muchos orros casos, la acotación de los dos conccpros cs iinicanicntc obra de tiempos posteriores. Sin embargo, en virtud de u n proceso que se presenta con regularidad en los m i s importantes grupos de pueblos. cl matrimonio y Ia hermandad,

y luego (cn

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práctica de la exogamia) si no el matrimonio

y cI parentesco dc sangre sí cl matrimonio y cl parentesco de linaje, se excluyrn más bien de un modo rotalrnente seguro, y enconccs cste zmor fraterno debe calificarse de

la más Iiurnana rclación recíproca entre scres humanos, aunque siga fundándesc enteramente en el parentesco de la sangsc. En comparación con las otras dos clases de relaciones, esto sc manif [esta tanlbiin en la circunstancia de que en este caso, en que e1 instinto parece ser lo más dCbil, el recuerdo contribuya tanto mas intensamente a originas, conservar y consolidar el rínculo del corazón, pues cuando sc da cl caso d c quc por lo menos las hijos de Ea misma madrc convivan y sisan juntos, porque todos ellos vivcn y sigiren al :ado dc la madre. -prescindiendo de todas las demás tendencias ohsracul izad oras que pueden ser cansas dc hostilidad-, esta circunstancia determina necesariamente que en el recuerdo de cada uno de los hijos se

asocicn con I n s impresionfs y txpericncias apradablcs la figura y actos de los demás b i j ~ s .y ello tanto más fácil inrcnsarnenre cuanto m i s intimo ( v acaso tambien c u a n t o más amenazado dcsdc el c x t ~ r i o r ) re concilia este grupo y. cn conseciiencfa, todas las circunstancias impongan una solidaridad y u n a Iiiclia 1; actuación conjuntas. De ahí que Juego. r su vez. cl habito haga m i s fácil y grata esa c.da. Al propio tiempo cabc csperar tarnbiin que entre I.:rmsnos se Ilcgur en cI más alro grado posible a una i ~ i i ~ l d adr d m o d o di scr y rnergias. rnicntras luego, por el r--n trario. la.; diferencias de ~ ~ r c n d i m i c n too de experiencia. e 2 c u a n t o lactorrs p u n r n c n r e humanos o mentales. st r o n d s j n dc. r ~ 1 i e t . c íori tant,i mayor claridad.

Algunas otras m i s E c j ~ n a s sciacioncs vienen a afiadirse cIascs prtvias 1. mas proximas. Sc uiicn y perfeccionan en las rcIaciories cntre cl pdcirc y los hijos. Afines a la primera 'c ' í l S U- T ~ Jirnyortanic S Aqpecto, 2 saticr._l,~-indnIc d c I , i -~ I J-S L-hasc orgiri i c ~( CILLL* CII V S ~ : CJSC iii,il?itit~leu nidn a l scr racional con .] 2s iriatrims d c sil prario it!rrpoj, discr?pan de cIIa porqtic la naturalc7.1 r!tl instinto cs t n estos c ~ s o sm u c h o ~ i di%?. s ~prbxirildr i r f < ~ ~ ctica r ~ ~I , I Z J A lor-cc?nyu~cs: c'c ahí q u e rarnbicn i o n n i ~ 3 ~ ;hiCTIiJad F sea sentido con cl r a r á r t c r de mcro podo- i: parcs~ad sobrc sirn~cis: pcro con 11 particularidad dc. qiic mientras cl afecto rlcl conyuge. m i 5 por 1' duracibn q u por ~ la intensidad, rcsulta mcnos fucrrc quc cl matrriio, el di'I p ~ d r csc dilcrcncia del mrncionado cn últi~nolugar cit. I;n modo m i s bicn inverso y p n consec:cnci;i, cuando cxisrc con a1gun.i int-nsidad, rcsulta a n i l a g o al a m o r frarerno t n v i r t u d rlc su nnruralcz~mcntal, distinauiCndosc claranicn cc dc- c s r , ~sclación por 1s desigilaldad de1 rnudo Jc 5cr Icrp?cialrnzntc rrc I n d a d ) y d e las fuerzas -que r n cl caso qiie nos O C U P J cnvuelve a ú n cnteramcntc !a del ispirilu. Así, c.1 patrinrs~cu~:cslo que dr 1111 niodo m i s puro i i m t ' n t ~IS iilt'a d r 1 2 p ~ t t l ; L l i icn c1 sentido Jr la c o m u -

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nidad: cuando no significa uso y disposición cn provcrI:o dcl señor sino cducaci0n y cnsciianzs. carlio rnmplcn;cnro t l ~la procr~nción: participjclón dc la plcriitud dc Ia propia vida, -p a r t i c i p ~ c i 6 n que sOlo paularinamcnte pocir'i scr corrcspandida en gradc crccientc por cl ser que sc dc.sarro!!a. pudicndo cntonccs fundar-una rcIaciiia rcalmentc rcciproca. En esrc caso, el ~;';mogCnitai iicnci u n privilegio natural: cs eI m i s próximo al p d r c y cl llamado a ocupar el lugar qiie clcje vacío éste con los años: ya con su nacimiento comienza a pasas a él l a porcstad perfecta del padre, y así. a través d c Ia serie inintcrruinpida de padres e hijos, s z presenta la idea de u n _fucge vital sicmprc renovado. Sabemos qixc e s t l regla de la Iitrcncia ilo {u&la originaria, como tanibiln que al parecer cl. parriarclid,o; cseuvo precedido por el matriarcado y por la pntesfidLd??-'hcrmano de la madre. Pcro por c u a n t o en ja lucha y vn iI i r a b a j o rrsulrii m i r convcnitnte el dominio , . ' * del vnrOn v porquc gracias al matrimonio aclqiticrc la pnrcrnidad certidumbre dc IiccFio narural, 13 potcstat1 pat-r na es $ irla forma ~ c n c r a Idc los puchlos ci~ilizados. Y si 1.1 S U C C S ~ D ~ coidtfr111 (cI sistema d ~13' "Tanistry") supera er, antigiicdad y ranga a Ia pi-Irno:cnisura, aqliEIla iiidica solnnicnrr cI efcctci

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continuado de u n;l zcncración anrrrior: e1 hcrni;inr? q i i c asume la sticcsión no cfcrir~asu dcrcclio dcl hcrmsno sino dcl

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E n rodavidn en cornún'sr encuentra o desarrolli. En virtud dr c a n d i c i ~g e~ n c y & l ~ 4 p u nmoda dc. clivcrsidnd y divi- , sión dcI,,gocc,~v tfcl t r ~ b a j oproclucit:ndosc una ~ c c i p r a c ; d ~ d, enrre los d ~ s .En b 4 n i c i . a de las mcncionadar relacioncc o r i ~ i n a r i a f ;q,r da las mis v c d c~ u n~ m o d o dirccro. prcponclerando en t l l a cl lado dcl goce por encima dcI dc, Ea _prcstal ci6n. El Iiijo -goza d e protccciti~i. alirnerit~cióny c n s c ~ a n ~ a ' l a rnadr?, del plncer dc posecr. luego dc la obcdicncia v niás tardc dcl auxiIio activo c inteli~enrc. 1-Iasta cicrto punto se cncucntra t ~ m b i i n irna acción rccipraca scmcjanrc rnrre cl

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h @ r ~ y _ ~ o c i o femenino, pero .en esre casa se basa principalmente en Iadyrtlrcñcia de sexo y sólo en segundo térmiño-en la-de d a d . Y e n virtud d e esa acción rcciproca se impone tanto m i s la diferencia de Ias energías naturales en la división del trabaja: referida a objetos comunes. al trabajo en vistas a la protccsión, de suerte que la custodia de lo vaIioso corresponde a Ia mujct. y al rnssido el rechazo de fo hostil : con respecto a la alimcntaciiin: al varón corresponde la caza, a la mujcr la conrervación y prcparaciiin de lo cazado; y también donde sc rcqiiiere otro trabajo, y es necesario instruir a los más jóvenes o m i s dFbiles: siempre cabe esperar, como de hecho se encuentra, quc la fuerza del varón se seservc Tr-para el exterior. para la lucha y para la dircccion dc Ios frijas, mientras= 13 r n u j ~ rcs para la vida interior d ~ 1hogar y para las hijas. E n t r e 10s hermanos es d~nae-~iiedc ofrcccrsc ron la mayor purrza In n r d i d c r a pr~rtniián d c a y u d a . la d c f ~ n c av amparo reciprocos, d ~ d qtie o las más veces trabajan túcioT cTl& c n las' mismas actividades comunes. Pcro en este caso, a t l c m 2 ~dr las dif~rencias de sexo, aparccc (como ya dijimos) 1a dc la capacidad m e n t a l , v en virtud d e Ia misma, ~ia unos les corresponde m i s Ia reflexión e actividad inteJtctual o cerebral, a los otros se les encarga la ejecución y el: trabajo muscular. Pero de csra sucrre rzsulsa qur 10s primeros tienen una especie d c precedencia y dirección y las otros actíran como sigriicndo p obedccicndo._Y de todas-esas diferencias sc adviertc que se realizan Ieza, por f r e c u c n t ~ quc sea el I c ~ a I e s .como todas 12s dcmás, sean objcto de interruprioncs, stipresiones o invcrsinncs.

una acción más intensa del otro lado. Así cabe poner como caso ideal el ¿e qne i rnayorqocr obtenido de la relación corresponda la cIase m5s pesada dc traKí?io para la misma, y. por consigiriente. a menor goce cl ' t r ~ b a j omás fácil. pues aunque el esfuerzo y la Iuclla cn si puedan constituir un placer y de hccho la ccan. toda tensión d c encrgias hace necesario que venga fucgo un.3 distensión, todo desgaste u n a recuperación y todo movimiento un reposo. La diferencia de goce para e1 más fuertc se compensa c n parte con cI misma sentimiento de supcsioridad, cle poder y dc mando. rnicntras que, por el contrarío, cl s e r dirigido y cI tener q u e obedecer. es decir, la ~rnsací8nde i ~ i c r i o r i d a d ,p r o d u c ~sicmprc cierta insatisfacción intima. u n a sensación d c estar oprimido y coaccionado, por mucho quc c s t l sensaciiin pueda ser aliviada por el a i ~ o r ,e? hábito y l a sratitud. La proporción dc los pesos con que estas t r o l ~ n t a d r sa c t ú a n reciprocamente, se hace tn5s paterilc aUn a Lase de 13 c~nciid~raciÓn sigrricnte: -toda siip~rioridad implica el peligro dr arrogancia y crueldad y pos endc dc un trato Tihitil-~-6grcsiro-, si no-va 'ntompañada -o n o Sc cT~srirrol1acon cl ticinpo cn cllsdc la tendencia )*propenr;iin a harcr t a n t o mriyor bien al ser que se tiene en cicpendencia. Y par n a ~ ~ ~ r a l stlccdtr cm as! re~lrncnt:: u n mayor pcdcr general cs tarnliicn una m.ivor c3pacidad dc prcstar auxilio; cuando n cIIo va unida propiamente una voIuntad, Fsta resirlca t a n t o niaycir y decidida al dnrsc cuenta de sil poder (porque éssc es. a su rcz. voluntad) : y a s í , sobre todo en cl sena d2 estas relaciones orgánico-corporales, existe una ternura --- del --fuerte hacia el --- instintiva y--cspontjnea dhbil, un placcr d e a g u d a r v ~ r a t l oíntimamente ~ cnlazadci c o ñ d plnccr dc poseer p con Ia satisfacción que causa cl poder propio. '

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Aun cuando cn conjunto aparecen estas tcIaciones a modo dc reciproca detrrminación y mutuo auxilio de voluntadcs. de suerte que cada un3 de ellas puede presentarse bajo la imagen de un equilibrio de fucrzas, todo cuanto conccde preponderancia i~ unn dc Ins voluntndcs dcbe vcnir compensado por

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Califico y o de dignidad o autoridad ilna lutrza superior ~ j c ~ i 8pma . i cl bien dcl somctido o de aciierdo con la roluntad dcl mismo y afirniada por Cl c n consciucnGa. puede AL

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dividirse entrns ~I a s c s :la dignidad dc - la(cdadj la de la fucrzal y-.la de 1a"sabiduria o d e l ~ s l ~ i r i t uLa7 . trs-pucdcn prcscn------Y

tarsc como asociaaas. a su t-cz. do d

inclinación recíproco-comun, unitiva, en cuanto voIimtad propia de una c o m u n i d ~ d .rs lo que entendsrernos por consenso: Er la f u r r z i y simpa tia--social esprciai que mantiene unidos a los hombres corno rnicníbros del conjunto. k' porquc todo lo instiniiao del hambre Ira unido 3-razón y pmsuponc la poscqión cicl Icnguajr, puede entenderse tarnbiin coma el sintido y la razón de semejante rclación. En consecuencia. entre el procreador y su hijo. por cjcmpIa. existe sólo e n la medida en que e1 hijo se conciba dotado de lenguajc y voluntad racional. Pero tzmbifn puede decirse igualmente: todo c u a n t o tiene sentido en una rclación comuna1 y para d a , de aclxcrdo con el seatido d e esa relación comunal, es su desecho; cs decir, se considera como 13 genuina y esencial voluntad dc la pluralidad de Ios unidos. Por 10 tanto: siempre que corresponda a su verdadera naturaleza y a sus fuerzas que el gocc v cl trabajo sean distintos, y , sobre todo, quc de una parte caiga Ia direcciórl y de otro la obediencia, es esto un derccho natural, a modo de ordenación de la convivencia, que asigna a cada voluntad su esfera o su funcibn: un comperidio de debcres y facultades. El consenso descansa, pues, en el mutuo conocimiento intimo, cn cuanto iste e s t i determinado por la participación directa de un ser rn la vida de otro. por la inclinarion a compartir sus penas y alegrias, scntirnientos que, a su vez, exigen ese conocimiento. De ahí q u e resulte tanto mas probable ciianro mayar sea Ia semejanza dr constituci8fi y experiencia o cuanto más igual o corncidente sean su natural, su caracrer y su modo dt pensar. El verdadero órgano del consenso. en el qw 6stc despliega y des%rülla su esencia, cs cI Irnguaje mismo. nri

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cxpri.s~Gri ~~~~~~~~~~~~1 j- rccibicla. crr gestos y sonidos, dc UoIor y placer, temor y deseo, y todos los demás st.ntlrnientos y estímulos emocionales. Como cs salido. el lengiiaje no se irrvcntó ni cs~ipulóa titula dc medio e inríruineilto para entcndersc. sino que 61 inismo cs conscriso vivo, y a la vez su crisirc.nidcl y s i i f o r r n ~ .Cr?!norc>Jos loi dcrnas m o ~ i m i c n t o s expresivos conscicn~cs,SI! -rnaniiestausit.ililI>dd t curnunidad, de vo!ti nt3.ir.q Iiu t i t . ~n.35 parir cr>ns:giiicn;t. cn la proximidad

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.r , ÚItlmu -para 10s hombres- tarnbicn espi!itu;il. T3rir c i i r ~ s i ~ ! i i c n r ch a y quc buscar

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la prosinridac! en csia grac1,iriiin las raiccs de r c i c l ~ ? 1~ ~ ) sCUII:;;~SOS- Y dc esta sucric íL.rniularnoc l a s graiic1c.s i e y ; ~ prlncipalcs cIc la comunidad: 1) Parientes y i í i n ~ l i j isr:~ -~ ~ r t ~O ~ nacasturnbran f i c i l y c n t r . cncre sí: Iia biaa y plcnsan entrc s í a menudo y con gusto. Del mismo rncdo, iornp?rativamcnre. los vccinos y accos amigos. 2j Entre los que se aman, ctc. h a y consenso. 3 ) Los qnr sc sm3n y sc entienden, conviven y pcsrn~neccn-juntos y ordenan su vida comiin. -Ghiico d c concordia o-espíritu -dc iamiIia (unión y coincidencia co;x~l) i i n a f o r m ~[oral dc voluntad determinantc de comunidad. q u e Iiaya p ~ s a d o a ser tan natural como el lenguaje mismo, y que, pos consiguiente, abarca una pluralidad de consc.;sos. cuya rncdida da por medio de sus normas. Conscnss y concordia es también una misma rosa: voiuntnd comunal cn sus rormas elementales: como consenso en cada una dc sus relaciones y efectos, como concordiaen su fuerza y naturaleza total. -I

Conscn.;o es. dc esta siierte, ? a o:pze;ion más sirnpIc dc la escncia i n t c r n n - l a - v c l d f d dc tudñ fiiivivzncirr, cohabiWi6-n y acriOSiTmjncta pcnüinis, dc ahi, en sir sig- nificado p r i m ~ r o-?-mis ~ c n c r s f : dC la vida domestica, y como ci núcleo d e esta cst3 f o r n ~ a d ó ~la r un;cin y unidad de varón y hembra para 73 procrcaci6n y educacibn de dcscendicntcs. cl matrimon icr csaecialmcn tc tiene Este sen rido natural a título de relacicjn duradzra. E l zcuerdo tá- J c&o como quiera que se Ilarne, acerca dc debcrcs y facultrides, acerca de lo bueno y lo malo, pucdc compararse s una cscipularión. n u n c o n t r ~ t o ;pcro sólo para I-iaccr resalrnr cn s~pniday con tanta mayor encrgia si1 s o n t r ~ s r c . En efecto, de esC;i sucrte cabc dicir también quc e! sentido de las palabras cs i s u ~ lal. signo convenido y convc~isionril:

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i g u ~ l m c n t t .lo contrario. Escipu1;ición y c a n r t a t o

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cambiada, qiie presupone también el lenguaje, y mutua comprensión y acrptación de actos futuros ofrecidos, susceptibles d c exprcsasse c n conceptos claros. Esta estipulación puede dcjar de !iarerse cuando se da por entendida como si cfrctiv~nicncc se hubiese llcvado a cabo ya, si su efecto ha de scr de ese tipo; p ~ roccidens puede ser tambipn ticita. Peto pcir esencia es si1enc;oso e1 consenso: porque su contenido cs indecible, infinito. incornprcnsible. Al igual qltc e1 lrnguajr no puede ser estipulado, arin cuancla pos medio del Icngiiaje se adopten para los concepros nlirncrosos sistemas dc signos, tampoco puede conccrtarsp Ia concordia aunque si muchos tipos de acuerdos. Consenso y concordia creceny florven. &ando se dan las ctinfi~i~f-TIésy~~ba~c .-dc-g6rmencs ~stentcs. -. -prces: - c s l l a planta de I n planra. así proccdFirna casa- (en cuanto familia) de otra casa, y así surge el matrimonio dc la concordia y de la costumbre. Sicinpre los prccede, condicionándolos y provocándolos, no so10 u n a cosa m i s gencral afín a ellos, s i n o rambiin una cosa mas gcneral en ellos conrenida, y la forma de su manifestación. T a m b i i n existe luego en grupos mayores esta unidad de Ia voluntad, corno cxpresion psicológica dcl vinculo del parentesco r3c sangre, aunquc sólo sea d t un modo oscuro y aunque sólo en la ordtnación orgánica se comunique a los individuos. A l igual que, como.poiiibili2dad-real de enteiiderlo hablado, la generalidad del lenguaje común aproxima y enlaza a 10s cspiritus humanos, h a y tambiEn un sentido común. y más aUn sus formas d t manifestación m i ~ i e v a d a s :uso común y c s e c n c i ~ o m ú n ,que penetran hasta todos los miembros de un pueblo, significa-ndo, aunquc ,cn-modo _alguno garantizando, la unidad y la paz de su vida; quc en ese scnrido y parriendo de 61, l i m a n ion-hieñGdad creciente las ramas y proliferaciones dc un tronco: del modo más perfecto, por irltimo, Ins casas emparcntadas en aquella temprana e importante formación dc vida orginicarnente unida, el clan o linaje. que es la familia mrerior a la familia, donde ticni-i~ns rcaIidad igual a clla. P2ro de estos grupos. y por

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encima de elIo, se elevan, a mddo de rnodificacion& sny determinadas por el suelo ,y la tierra, complejos' que en gradaciOn general distingu6cmos como A> Ia tierra, B) el-cfintón-q la comarca,,,!, -la formación más estrecha de este tipoC ) la aldea. Pero, en parre proccdcnte de la aldea y en p a r t c cxtendicndose a su lado. se desarrolla la íciudad,'criya unión prrfecta se mantiene no tanto por los oEjFG0s naturales comunes como por el espiritu común; por szi existencia externa, no es más que una gran aldea, u n a pluralidad de aldeas vccinas o ttna aldea rodeada de murallas; pcro Iucgo, cn cuariro conjunto q u t impera sobre el territorio circunda~rc, y constituyendo en uniOn con Esrc u n a nucva orgnniznción del cantón y, cn propor,cioncs mayores, dcl país: trvnsfosrn;icióii o re-forrnacioil de u n a tribu, clc tln puebla. Pcro dentro de la ciudad, a su vez aparecen como produrros o f ~ u t o spcculisrcs suyos: la *hermandad de trabajo. guilda o gremio; y la l>crmandad d,-CulTO,-lT-cóir3~1ia. la c o m u n i d a d i-eligiosa: Chta cs a 1.r ver la ú1tin.a r m i s a l t - ~ x p r c s i 9 ndc que es capaz la idea eJa-q.omunidad. Pero de c i t n suirii. tiñi7iFn ia ciudad toda. t a m b i f n tina aldea, pucblo, tribu o linaje. y finalmcnre una familia, pucdc reprcsznraLsc o comprcndcrce, dr igual modo, como ciase c~pecialdc guilda o-dc comunidad religiosa. Y vice versa: en la idca de l a K m i l i d i como c x presión la mar g m ~ r a l - d ~ @ ~ r f a l i t a c fc I F & comunidad, estan co-n~fn7das codas. esras m7uIfiplcs formaciones y de ella sakn.

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Vida comunal cs ~poscsnoniy mutuo;, y es posesión y goce de bicncs comunes. L a víiluntad de puseilr y gozar 1 c ~ - v o l u n ~ d ~ - $ proygcr y dcicnricr. Bicnts coiñuiei. y ' males comuncs;afii1gó5~omrmes, 7 m m i g o s comunes. Males y enemigos no son objcro dc poscsion y goce: no son objeta de Ia voluntad pcsitirñ sino 9c la ñcgativa, de la indignaciOn v dcl odio. cs J c i i r dc. la voluntad común de

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aniquilamiento. Lcis ohjctos dcl dcjco, dc la apccencia. no san 1óIiL.ittI, sino que se encuentran cn la posesión y Koce irfeados. a u n cuando su obtenci8n cstC siipeditada 3 una ~ c r i v i d a d hostil. Poscsion cs, cn si y dc por si, coliintad dc cilnicrr;ic i 6 n ; y la posesjón es c l rnisnio gocc, cs dccir, sati3facción y cumplimiento dc In vciIrinrad. como la inspiración del aire dc la atmósrcra. i\si ocurre con la posesiOn y participación que rnutuamcntc sc ticncn 10s sercs hiimanos. Pcro cn crranto c1 gocc se dfsrineuc dc 13 poscsiDn por actos cspccialr.5 J c iisn, pucdc cn todo caco cstnr s u p ~ d i t a d oa UIIJ d ~ s t r ~ ~ c c i como ón, cuando sc sacri!'ica un animal para su consumo.

E1 cazadur y cl pescador no t a n t o qxícrrn posccr romo sbio gozar svs rcspcctiv.i~;botines. aunquc partc de sir gocc pueda scr t2rnbií.n dc c a r i c t c r duradcso y por IDt a n t o tomar Fa forma de poscsirjn, como €1 uso de pides y cualesquieta otros objetos destinadas a sentir clc provisi0n. Peto como activiclrid quc se repite, la c a z a misma ccti condicionada por Ia poscsibn. aunque sca indeterminada, de u n coto, y putdc concebirse como gocc de este. Ea candicibn ~ c n c r a ly- su contenido tienen q u e se: conservados v hasta ensanchados por et scr raciori? 1, considc.rSndolcls corno sustancia dcl árbol cuvos frutos sc cosechan, o dc1 suelo q u e prodiice t a l l ~ suti:izah?cs. La rnisrr..~ cscncia iorrcs~onde i g u a l m ~ n t c al anima1 doniesticado. nutrido i- cuidado. tanto si se 10 qrticrc crnplrar como servidor ayudante como si para gozar de partcs vivas y rcnovablcs dc su cuerpo, E n este sentida se crian snimales, y, cn consccuencia, 13 clase o rtbaiio ticnc con rcspccco al individuo el caráctcr de cosa pcrmiintnte y c o n s c r v ~ d a , y por ende be posesiGn, de la q u e se ebricnc gocc a b ~ s e de la dcrtrucci6n de ejemp!arcs a clla pcr~cnc;ici?tcs. Y 1;i conscrv;ición de rrbaiios significa. ?. szi vcz, un2 rclaci8n iipccial con l a ticrrn, con cl tcrrcno dc paPtos, que da r i l aIrmcnto 31 ganado. Prro cn terrisorios Fibrcs. C: pu2clc. carnbizí dc cotos dz caza y pastizalss, c u a n d o éstos 5,- ~:n:an, y cnron-es los Ilurnbrcs abandonan sus rnoi-ad~:en ~ U S dc ~ J cirrns mzjorcc, Ilcvjnt,Iow

consigo sus bicnc', v 11,ttici-r; v

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propio licmpu sus

aninialcs. Siila ct campo r c ~ n r a d o ,en cl q : i c con s i l t r a b a j o cl hombic-Fficicrra ,c r,p l ~ n t a s futuras, f r u t o dc orras paradaq, a t 2 sus pics. se conr~i:rtc en poscrión dc gcncracionts surcriras, y, p n unirin con las jbvcncs f u ~ r z a s hiimanar ii?ccsantcmoi:rc sznovadas, se prcstn t a como tesoro inagotable, aiinquc r&!o adrlraicra risc carácter de un modo paiilatino a rniclid~ q u c se ticnc mayor cxpericncia y con cIIa es posible tra1;it rnir racionalmcntc. aprovechar y ciridar .csp tesoro. Y con cl campo S? asienta tarnbicn la casa: de rnucblc. como lor iiomhrcs, los animales y las cosas, se :ierra. E1 hombrc c o n v i c s t ~cn inrnuclilc, como cl suc q t i e d ~afinrarlo 1x11. doblc conccptíi campo culrivado y a la xfcz por Ia casa Iiabili?da, I ~curincia: por sus prapias obras.

La ~ r's d acoinunal

sc decarrolla cn relación sonctantc con cl campo y la tas;i. Ello se explica rinicamcnsc por s i solo, pues cu gcrmen. y tambiCn su realidad. ctialquicra que sea la intensidad dc cr;ta. cs la naturaleza d e las cosa?. Comunidad cn gcncral la h a y t n r r c todos 10s scrcs orginicos: comunidad, racional I>-~rn.lna,cntrc las hombres. Se dist in~ Ü cntrc c a n i c ~ a l c sqttc t.i.c.cn junios y animalcs que viven scparados -sociales c insociales. N o hay inconveniente. Pero sc olvida girc cn cstc caso tcncmos sdlo grados y clases distintas de convir:cncia, pues 13 de las aves de paso es distinta dc la dr las de rapiña. Y se olvida quc e l permanecer juntos esiá en la natiiralcza de las cos3s; a la sepasacien IE~arrccponcic,pnr dccirlci sí, Ia catga dc Pa p r u e h . Esto quiere cli.cir: causas cspcci~Ics provocan tarde o temprana una separación.-fina ílivisiiin d e grupos mayores cn grupos menores; pcro el grupo mayor es anterior al mcnor. a l igual quc el crecimiento lo cs a l a propagacirjn (que se ctmiprcnric a mnrlc cl.: crecimiento siiprriincIividual). Y cada grupo, j.pc:ar de su divisibn, tiene una tendencia a 7 una posibilic1:d d c pcrn?Jncccr cn 10s fragrncri tos scparados CUi F -

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carse en rnicrnbros reprcsenta~ivos. De ahi, que si conce-

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bimos iin esquema de la evolzrción como emitiendo líneas desde u n centro cn dircccioncs distintas. c l s n t r o &a c i ~ ~ i ~ n í ~ d r E d c l d c oyn h3sta ~ n t donde 9 ~ el con-junto se rrriF?;i 2 - 3 ; -r?:;smo coj=no 1-01iintatl. tienc. q u e cxr.~:ir-de i m i x ~ - c m - i n c n ~ c pcsa volirntad semejante. Pero cn 10s radios sc c~csarroll.lñ-~~n~oTKista convertirse en nucvos ctr?rros p cuanta más cncrgia ncccsitcn para ensancharse cn ru periferia y ronqcrvarse al prcipio tiempo. tanto m i s se silsitraen al ccntro rinrcrior. que ahora, no p u d i ~ n d orefer i r . ; ~y a de igrral modo n u n centro originario, forzosamcnmente rt.s:~ftari más dEbil c incapaz de cjerccr efectos en otros Iildos. Sin ~ i n b a r g o , imaginemos quc J J unidad y uriión s.: conscrvari y sc mantiene la f i ~ ~ r zvz tendencia, cono un ser y conjunso se cxprcsan en las rel~cionns del c-rritra orincipal con los centror secundarios derivados ,di. á1 dircírsmente. T o d o ccntro es rcprcscntado por un ipsurn, calificad2 de principal con respecto a sus miembros: P F F ~ PZr-\ corno principal n o cs cl todo, v sc ra parccicndo más a 6ste c u a n d o reune a su alrededor los ccntros a Cl subordinados cn las figuras dc sus prirñcipaIes. Idealmente. están siernprc 1 en c't centro del q t ? c sc dcrivan: dc allí que realicen SU misi6n natiirat ciizndo sc aproximan materialmente a él, rciiniéndose con rf cn un sitio. Y csto es neccsario cuando l a s c;rciinstsncias rzquiercn una acci8ri común yF d~ mutuo auxilio, s c ~hacia adentro. sca hacia af.ucra. Y rambién se aooya cn esto una f u ~ r z ay autoridad que, como quiera quc sc rornuniqnc. S¢ exticndc al cucrpo v a la vida de todos. Y asimismo. la posrsión de todos los bienes está principaIrnenlri cn el todo y cn su centra, en cuanto se l e comprrnde-corno tal todo. De él derivan Ia suya 10s centros inferiores, y la sostienen d c modo m i s positivo por el uso y el goce: a su lrcz, otros con rcsoecta a otros por debajo de ellos. Y asi

ipsistas, y sólo éstos pueden todavía derivar para si, como ultimas unidades, libertad y ptopiedad proced~nres de aquella. Todo conjunto mayor es como una casa que si. hubiese disuelto: áuncjue ésta httlricse vcnido a ser dgo menos perfcctci. hay que pensar que e n ella cxistcn los inicios de todos Pos Órganos y fancioncs que conriene la perfecta. El cstudin de I J casa cr cl csrudio dz la comunidad, como cl estrtdio de la célula organica c., c! cstudie de la vida.

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Ya indicarnos algilr,oi rasgos cscnciaIt7s dc la vida d o n ~ C : ~ tica. que voTvcmar a e:icnnrrar a i o r a rcrrnidcis con otro5 nnetros. La casa consta de tres estratos o csfcras, que sc mueven como alrededor d p l mismo centi-o.,El estrato interior _cs-a--~royiioticmrio el más antinuo: cl .-v I 1 rniiic:, -o mirjcres.Fuando cont7iomen CI misiñ$nivc1 de dignidad. ~ i ~ Ü elos n cíercendicntfr ; Y t:?tos, ~ t l nh ~ b i c n d ocanrraitlo matrimonio, pueden segiiir pcrmancciendo en esta csfcra. EI estrato exterior esti formado por los rnicrnbros servidorex-miados y criadas. q u e sc comportan a iriorlo d t cs1 trato e1 ivrls rccicntz, sicndo excrcct.ncias de materia m5s o menos afin, quc. sólo cuando son asimilados por el esniririi y voluntad cclmungs y se adaptan por su propia voluntac? a 61 y se sienten en 61 s ~ t i s f ~ c h apcrtcriecen s. a Ia camiinidad con otro carjctcr q u e c] de ~bjecocy obltgadanentc. Análoga es la situacibn dc las mujeres conquistadas, raptadas, pn el exterior. son rcspccto n s u s matidas: y al igual que 1 enrre eIIoc surgen 10s lli jos como pracreados, 10s hijos, en cuanto descendientes y dependienrcs, -forman u n a ca tegoria 1 y clase intermedia entre cl dominio y la servidumbre. Ek estos elcmcntos integrantes el Último PS, desde lusgo, el I menos irnpre~cindible: pero es 31 propio ricnipo la forma necesaria que han dc adoptar enrrinigos o extraños para \ poder participar en la vida d e u n a casa: a n o ser que como liuéspedcs se admita a cxrraños a participar en un goce que pos su naturaleza no es dirradero, pero que de momento. l

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sc aproxima tanrci inir a una partiripacibn zn c.1 aorninio cuanta mayar cs la r c n e r ~ c i 6 ny amor con quc sc rccibe al huesped: cuanto menos si- lu considera. tanto m5s se ase-

tneja su condición a la scrvidurnbrc. El csrado de scrvid u-m b r e q u c d e rcculrar srmejante n l ,dc la- i n f a n c i a . pcro, por-otra pzrtc, - . - pa~32ra1 concrpt~>d c e s c l a ~ , o ,criando cn cl modo dc-:s>l,?r :c Is;iFc CAZ (1171i5Ci CTc-1.> diFnidacl dcl hombre. Un prrjiiicio r.in a r i - s i ~ a d ocomo i n f u n d a d o dcclara qnc 13 ~ e r v i d ~ r n hcsr cn ~ si y de por si indigna conio contraria a ia igualdad dc l a especic humana. En rcalidarl. un hornbrc pucde conducirse cspontincarncnrc como esclavo cn las m i s divcrsas situaciones, bien por ternos, adquirido pos hábito o supcrsiici6n. bien por fria considrracibn de su i n t e r k y por cjlculo, y entonccs sc coloca con rcrpecto a otro Iiombrc cn una zituaciiin de humillacián anatoga a la que Ia arrogancia y brutalidad de un ducfio tiránico o ivido Jctcrrninan p3ra las personas colocadas bajo su d e p e ~ d e n c i a aunque forma?mente se llallen con rccpccto a G1 en relaciones contractuales librcs, sin que por eIlo se abstcnga dc oprimirlas y torturadas. En ninguno dc estas casos cxiste una rcIzciGn necesaria con Ia condici8n de1 sicrvo, aiinqut? sea muy proSable. Si por su condición m o ral son esclavos canto la pcrsona objeto dc malos tratos come el rrast~cuerci. no a 4 cl sicrvo que comparte las penas y alcgrfas dc Ia familia, cpie prcsta ñ su di:cño la vcneraCIOR propia dc un hijo ac'illto, y goza de la confianza de un auxiliar y hasta de iir: conscjcro: Cstc es por su condición moral un hombre Iibrc aunque no lo sca por su csratuto jurídico. P ~ r oE? c ~ t a d ojuridico de esclavitud cs por esencia contrario a derechc. porque el dcrccho q u i ~ r ey debr ser algo coiiformc a la razbn, y por lu tanto, cxige que se Iiagñ una distinción cntre pctsonas y cosas, y cn todo caso que el ser racional scit reconocido corno persona.

La organizaiihn dr 1;i casa iicric cri cstc caso 13 mixiiiia i m p c i r t l n c i ~ i i r r . ~ arlmini~tr;iciiin drttilctica, c'5 decir. cn sii aspccio c.c~ri6micri, como cornir n f c l ~ t i dc pc'rsonas q 112 trab;ijan 1. p.cxzn j u i i t ~ s . El ~ociiIiuniano ~ L iir R motlo t i n r c r a l i t c 5- rclii!~ crin cl ritmo dc l a rcspiracibn, es la nrrtricibn: dc. n l l i 11 obtcnci6n y prcparactbn CIC alirnrnrcis y l I>ZEXiac como tra!vjo ncccsaria y regular. Ya indicamos q u e cl trabajo ce distrili~lycc n t r ~10s SCXOS. Y 31 igual qlle cl bosque, la t iqrra-y- cl campo constiiuven la csfira extfrna natural. - así l; hiogat y sir fucfo vivo vicrirrt a scr el níirlio y Ia c s c n c i ~ dc In c3r;i rniima, loq siriris a m s ~ oalrc:ledor sc rcuncn Iiornhrc y m u j r r , ,ici.r.cn v a n c i a n o , scñor y- sicrva, para participar cri la comicla. Dc esta sicrte, cl facyu del hogar y la mesa adquicrcn un sentido sirnb0lico: cl de Fucrzl v i t a l de 1 i c3sa qiie p c r n ~ a n c c ea travcs dcl cambio de las gcn~racioncs;{sra. porque une a los rniíirnbros actuales para l a roriservari8n y rciror.aciSn dc su cuerpo y de su alma. La mcsJ rs I n casa misma. en curinco en rlla 1 s i l 1iir;ar y obtjcne Ia porcien quc Ic corres-cada - ~ ~ 1 3ticne -pcndc. -XI igual quc antc's Ior cnrnpnficroc sc rcpnrJran y dividieron pnrs a r ~ n d c rcnda u n o 3 su tarrn cn cl traliajo conjunto, cn la mc5a vue1vc.n _ a reunirse para eI ncccsat.io rcparto dcl goce. Dt'~ i nmocio arifilugo sc prcsenta c1 goce ' comunal c individual rfri-los -demás Isicncs, I~:oJuciiiG por - --un trabajo i n d i v c d u ~ l o mancomunad^. Por c.1 contrario, el cambio Propinrncnrc asta la cjccrici8n de un acto doble exigc. d c cada uno quc sca cumplida. Tienc que ser conc ~ b i c i como ~ unidad, cn c u a n t o cornprcndida corno su-

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mismo cs pensar algo como ser o cosa que como unidad. Pero en c s t t caso IiabrA qiie distinguir coa cuidado si ese erls fictivurn sólo existe, y por cuanto tiempo, para la teoría, o sca en e1 pensamiento científico: o bien, y c u j n d o , también en cl pensamiento de sus propios sujetor, puesto por cllos par2 u n fin determinado (la cual presupone que, sin más. son capaces de querer y obrar cn común) : y Iueso, por otra parte. es distinto cuando se prcscntan salamente como participes de la creacihn dc !o objctivo cn sentido científico (entcndicndo por tal lo que tn dctcrminadas circiinstancias "todos" tienen que pensar). Y en todo caso

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dcbc entenderse que todo a c t o de dar y de recibir, en la forma indicada, implica irnplicite una voluntad social. Ahora bien, la snsodicha acción no es concebible sin su motivo - -. a fin. es dccir, la supuesta contraprestaciOn, y . por conriguien~c. como csta acción PS t;irnbiEn condicionada, ninguna de las dos pircdc prcccdcr a l a otra, tienen que coincidir cri CI tiempo, o -pata exprcsar de otro modo la misma idea-: la aceptación cs igaaI 3 la enrrcga de un equivalente aceptado, de suerte que el cambio mismo. como acto unido y Gnico. es el contenido de Ia volunrcid social finpids. Con respfcto a csa misma voluntad, son iguales los valores o bicncs cambiados. La igtialdad es su juicio, y cs válidn para Jos dos sujetos, a condición de que la hayan aceptado como cal en su acuerdo: por lo tanto, sDEo mientras dure el cambio, sólo con rcspccto al momento temporaI del cambio. Para que, tarnlsiCn con esta limitación, pueda llegar a ser objetiva o de valor gcnrral, ticne que apareccr como juicio formu1ado por "todos*'. Por consiguiente, todos debcn ccner csta única voluntad: la rolunrad de cambio sc generaliza; todos participan rn cada u n o dc 10s accos y Io confirman, sc hace abqoiuto-público. Por el contrario, Ia generalidad pucdc negar csle a c t o aisIado. dcclatando: o no es = b , sino > b o < b: es decir, las cosas no han sido cambiadas segtín sn verdadero valor. El verdndcro valor es e1 valor rcfcrido a todos. concebido como b f e r i social general. Se comprueba cuando n ~ d i e estima .-

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unJ cosa comparada con otra en un ~ a l o rm i s a l t o o m3s bajo. Pero s6lo con respcctcr a lo racional, r x t o y vcrdadeto, pueden coincidir todos dc un modo no casital sino necesario, dc suerte quc cqtdn u n i n i m c s con respecto a eso. y pueda suponcrseler conccntrados en cl juez qiie, midiendo, ponderando y sabiendo, pronirncia ct fallo ob.ietivo. A t e drbe ser reconocida por todos, y todos tiencn quc regirse por El a condición de que tengan una razón o un pcnsarnientp_objrtiro, -- o F F ~ .qu- u :iliccn -12- -n ~ i s r nmcdic1.i ~ . .- y pescn con Iri misma balanza.

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Ahora bicn. i q u c cs lo prrrentado como medida. O como balanza, en- csa c o m p ~ r a r i 6 n metalórica? C o n o c c m o s l a "cu;IlEdad~' c ~ ya u cantidad tiene qiic scr expresada en cstc mcdidor fijo. y la llamamos "'v~lor".Pcro ya no podernoq seguir ca1ilic;indola de "b~n&~:l", cn cuanto bondnd cs a1130 scntido Dor un sujeto real. v la disparidnd dc rsa SCRsación Con respecto al mismo objeto, cs requisito del cambio razonable. Y. por cl contrario, buscarnos la igualdad dc! cn el juicio cibjctivo, de o h j ~ t o sdictinios. La csrirna-valor. -. siiin n a t u f a i conipara olijcrns qiic pcrt:rtcccn a la misma cspecic, v cn este caso la rclaciiin es ~ f i r m a c i b no ncgacibn, más intensa o m.5~dCbi1 S-:gUn psrczc-in responder o contradecir a l a idea dc esa coqa. En csc sentido pufdr formarse tamhien la cspccic gcncral dc cosls iitilizabIcc (iitiles) para calificar a unas de nccrsarins y a ~ i t r . 1 5d~ suptrfluas, a unas de m u y útiles s;. a otras c!e m u y nocivas: pero e n cstc caso habria quc irnasinar a 13 hrimanidad c c m o un todo o por lo rncncis como una conitinidatl rlc linrnbres q u e ~ i r i c r ~ i como cl individuo 1- t i ~ v ; ~i,or r ~ , 16 t d r i t a , n e c t ~ i d a d c s : quc fumá u n i n i m r cri su vclllin~acf.1. c c i i i i p ~ r t i c r a ,r n cons-cnentia. u t i t i d ~ d c s y pcrjuicias {ya qslc al propio tiempo cl juicio sc prcscnu como stibjctitpol. Pcro cl sosrcnrr la igualdad de valor cntrc dos cosas cambiadas nci implica crccr cn modo a l ~ u n cquc c+;is cosar scan tlc i y i i r i I tncirlti "

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ÚtiIcs o ncccsarias para un ente ~ o n j u n t o .Habría q i i c pl3ntear también la posibilidad de que alguien adquiricrn cosas 2bsoiutamcnsc pcrjtrdicialcs. Pera esto seria extravagante y ur0pico. Cabe í!ccir con frrndamcnto qiic cs falso e l juicio deierniinrido por [a apcrcncia, y q u e tambifn rnucl.ios a d qiiicrcn por cambio cosas perjlidicia1cs para ellos. Pero cs notorio q u e el aguardiente que daña al obrera, resulta absoluramentc U t i t para cl empresario de la destilcria, no porque Eo Eeba sino porque lo vendc. P a r a que una casa valga p r o p i a m e n t ~como valor sacictario, se rcquíere solamenrc que sca tcnida. por u n a parte, con exclusividad, con respecto 3 otras p a r t c ? . y. par o t r a . que sea dcscada por a l g ú n cjcrnpllr de Ia espccie liumana; rodlis sus demás cua1Íd;idcs son scnciI[arnen te indiferenres. Q u c esta cosa tenga cierta cnntidnd de valor, no significa cn ningiin caso q u c esté provisra dc utiIidld igualrncnrc g~,anclc.. E1 valor cs u n a cuaIidnd obictiva: como la IongFtur! para I J vista y CI -_ -t a c t o . o la grrivcd-~clpar2 cl tacto y c ] sentido muscular, así cl valer para e1 ctenrlimiento q u c cnfoc~y comprende los hcchos sociales. É s t e descubre cosas y cxamina si pucden elaborarse ripidamcnte o requieren mucho ricmpo; si pucdcn produci rsz ficilmcn te o cxigcn g r ~ n r l c scsfwerzos. midc su realidad por si! posibilidad y cstablecc su probabilidad. Cstc ES el Único c r i ~ e r i o dcF valor. subjetiva para el que sabe cambiar con prudencia, y absoluto para ?a sociedad que practica e] cambio. Esta afirmación no significa principalnienrc nias qac rIecir que toda persona prudente sittrada ante objctos ofrecidas cn vcnta. ticne (o debe tcncr) la idfa dc cluc par s!i nat~irafcza cuestan algo, pues ésta es, propia v crliccia?rnente, la razón d t quc sc cncuentrcn cn cse lugar y en csc ricmpo: ya sea que costaran ottos objetos por Ics q t i e f!icron cambiados. va sca rrabajo, ya ambas cosas a la .rtc.z. Prro la sociedad h u m a n a , ese ens-((ctiuum. --- . no cambia n a d ~ a, rncnos quc sc IJ conciba Lomo p r r r , n , ~ ecyccial Iposiliilidad q i t e en cstc plinto queda fuera dc roda disciisitin r : puesto que sOIo unos hombres cambian ccit. nrrm hornhrc.~;,n o h ~ ningún y ser qiie pueda contrapnncrsc .t c l l a : p a r a CITA._ por lo lanto. los 0 1 - j c ~ n s sljln ciicstan i q -

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fuerz- y-trabajo; y como, desde luego, t a n t o .el rabo camo el cambio presuponen ya la existencia de los objetos, s6lo el trabajo que los prodrice. los cuida y cría, que crea y que da forma a la matcria, pucdc ser la causa dc IA existencia dc cosas en un tiempo determinado, y como a este trabaja interno puede añadirse todavía cl externo del movimiento en cI espacio. sólo él priede ser la causa de quc existan en un lugar d r t e m i n a d o , Para ella, las cosas son. por Io tanto. igitales todas, y cada una de ellas, o cada cantidad de ellas, significa solamente para ella cierta cantidad del trabajo nectsario para obtenerlas: dc ahí qu: cuando algún trabnjo cs más rjpido que otro, o más productivo, es decir, cuando obriene las mismas cosas con rncnos csfucrzo (gracias .r una mayor dcstrcza o a mejores I-icrr~rnIcntas). cn ella 11 gracias a ella todas estas difcrencias se rcduccn a cantidades de igual tiempo d r trabaja promedio. Eso quiere decir: cuanto m i s gcncrnl ---- - - o socictario se 1-cc .qljn~~rcambio_tle r n e r c ~ n c i a s--esto c s . Garito -> mas cada cuai afrecc w s mercancías en r7cnt;i a rodos. y cuanto m i s todos e s t h cn condiciones dc prodircir Ias !ni?mas m e r c ~ n c í a ssi hicn por acticrda y dccisión propia c ~ d a c u ~ tsc-Iirnitc s !a qiic m i s ficil rcsalte para i.1: cs driir q u c ho>c trata de quc unzxsbajo comunal. por su narurtiIcza, T'stc- dividido o sc divida porque haya dado fugar J artcs cspecialc~, qirc Iurgo se transnilran hcrc.ditnriamentc o enseñen, antes hicn porquc lus sixjetos t u m m una parte d c trabajo q u c m.ís sc .ípsoxime al prccio que la socicdad impone, que. por lo tanto. rcquierr para s i la mínima canridad posible de tfcmlio de t r ~ b a j o cupcrfliro. -De csta suerte cabc conccbir la sacicdxi c o m o si cn trraIÍdad cstuvi& Entcgrada por scmcjantcs individuos s -v ~ s.es en modo algiino. contra l a q u e i m a g i n ñ b ~el hmmo economista escocés, corisccrrcnci~ d i r e c t a , n i siqufcra meramenee probable, de l a 'innóvaci8n d~ la divisi6n del trabajo Y del intercambio de ~ r o d u c t a s :r i . m i s bien, un fin lejano, en relación cori EI~ 1 1 3 1debe concebirse el dcsarrolJo de 117 sociedad, y en la medida en qu? se IIcgue a éI scri tarnbiEn real. en nuestra sentido, la cxistcncia de u n a sociedad en u n tiempo dsrcrrninado. Es, por lo tinto, una cosa en formnción lo que en estc caso dcbc scr conEbi;la?~rn~ siijero d f - 1 ~voluntad o dc la raztin generalcs. Y al propio tiempo (como sabemasl una -cosa ficticia y nominal. Es

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corno si cstuvicsc s u s ~ c n d i d ocn el aire, tal iOmo sdltÓ cl.: las cabezas de sus conscientes titulares, quienes. por encima de todas las distancias. fronteras y reservas. SE ticndcn la mano ansiosos de intercambio, y f u n d a n esta pcrfccción especulativa como si fuer.1 e1 Único país, Ia %ñica ciudad. en q u e todos los aventureros (marchant adventurers) tienen u n interSs realmente común. Asi. se la rppresenta, a ] i ~ u a l que la ficción del dinero por m e t a l o papel. por medio de todo cl globo ~erráqueo o por un territorio dcllrnitado de cualquier modo, puesto quc %este_ concepto hay que hacer abstracción de todas las relaciones originarias a * .+-E -cle-los hornbrcs cnrre si. L a posibilidad dc tina tclacibn social no prcsuponc nada m i s que una plurñlidñd de p"sa3as nudas capaccs de cfcctuar alguna prcsración y, co-nsiguihnte. dc prorncter algo. La socitdad coma toralidad sobre la cual se extienda tin sistcrna conrtcncional d t regias, es, por fo tanto, cn virtud de su idea, ilimitada: a cad3 momento rcbasa su5 f r o n t e r a s reales y sólo afirma a Ias drmás hasta dcindc 1- t a n t o Csras p u e d a n facilitarla, la r~EciÓq-detodos con ,todos, antes v fuera de Í a convencien, .f, a qu--iTcz. an res y f-umra dc tnd6-~omnro-~sp~ixfr]fixi1edc

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conccbirsc come l~osrilidad purcncia1 o como guerra latente. fondo sobrc cl cual dcstacan luego todos los acuerdos ~ c C ~ mt aon t a .% rr;sados y firmas _dc paz. - c - ~ ~ o l . n n ~ ~ d c ~ - olros Y esta cs l a Única c o n c r p c i ~ n conciliablc con los Ilcchos dct rriFEca y dcl C O ~ C ~ C E Q , en l a que todas las facultades y debercs puccicn SPC reducidos a puras disposiciones de patrimonio y valores, y cn la cual debe basarse, por lo

t a n t o , toda tcotia de un derccho p r i v a d o puro o natural (entendido societariarnenrc). aunque sea de un modo inconsciente. En sus rnú 1tiples modificaciones, rompsadorcs y vcndedarrls se hallan siempre mutuamenre situados dc suerte que cada una de las partes pretende e intenta obrcner del patrimonio ajeno lo mis que pueda a cambio de ceder del propio la mínima parte posible. Y los verdaderos traficantes o comerciantes sostienen entre si carreras de competencia en numerosas pistas, y en ~ l l a scada cual procura adelantarse a also y si cs positilt- llegar antes que nadic

? la mcra: la cnlo;ac!i~n dr s u s mcrc;inci.~s ohicnicndo a r>tirbio rlc cl!,:s ni:.i c?nriri.:d r l t ni-:rcancias lo mal-or posi!>lc: CI: ahí qur no pnc..is v t í r s unu tenga r!uc atroprllar -otro GLIG~TTEJC~;~ rju? cl d a n o d c uño rigniiicyuc prov c c l i o ~ m r a c l ~itrri,coma r x r l r r c 1arnLiii.n cñ todo trui-que pnr s~p3r;?du.a no s?r qnt. vaIorrr realmente ipualcs sean :amliinr!nr pcr; sus prcipiot~rios. Esto es la rornpctcncia grneraI quc tienz Iuysr cn muchas otros sc~torcs,pero cn ninguno dr t!n n i d o t a n claro y dclibcradci como en el de] comircio, 23 cji!?. por con5ipuie:itc, sc sticl: limitar cl ccncepro cn l a pricsica corriznte. y ha sido presentado ya por rnuchcs q : : ~1'7 Idzmrntnn como ilustración d c -aquella - -. p e r r a de todos c o n l r a todos que tin gran p e n s ~ d o rirnfglnó conio--ccrndoLnat:ir.lI_ d:l- s.>ncríi I-iurnano en p c n t r ~ l . Psro. -- como tn:1.3~ < ~ ? ~ I TrtcI ~csrJ s qlicrra, t;iniij:i.n la iompct ~ n c i a cncicrra en si Ia p~sibilidad de acabar con c!la. Tafi?ii;"n esto; cncmijios -.?unquc ics rucste m i s q u e a cua1~c;qi~icr:tr.:ci~~:~ que cn ciertas ciscunsrancias les cs rcntajcso soporl:.rsc, abstzticrsc dc dcrallarsc muriramente, y hasta unir.? para u n fi!i común (acxl.;crt;tm.biéri; y c i e s t a r n r n : ~ cci: mal-os probzhi!id.7d: contra tin adversario c-.o r n i i n ] : ~ - ~ r f i ~3i ~-dcsTjncTCT- c ~ f n f l t ? l i t i > j?or medio dr la rot-ilicf9n. Y par a n ~ l o c i acon este rr5l ico basado en ri i ~ t r s c a n ~ . i ~clci c vnForcs rnareria1t.s. piiedc ente . .. tambi6n 1362 ~ o c i ~ i i ~ I ~ ~ !CIIVJ a : I . r:gIn supr-?ma es 1; rcsia: intcrra!nbio dc I . i ~ l ~ t i i ayr lacoses, cn el quc ~ I I C tntius rhrFn 2 ta ctis11osi:ifin de todos -y qiic cada cual considcic cori:o igrialei Li!i.rf a lor d ~ m i s ,suaiidu en rcaIidarI c ~ d a cua! ;>i~sis.icn sí 171~$!710 v prociira irnponcr su impcrt;lricia v si15 r e i i t a j a s en oprisicibn con todos los dcmás. dc srrcrcr. que a cln-.!iic dc coc!a lo agradabIc que iIna rn~nificstn a otra, cspcta por lo rncnas. si no exige. recibir e n comprnsacicin un eqiiioalentc; por lo tanto, aquilsta sus servicios, hala~oc.ohscquios, crc. para caIcular si trndriín r l c l c c r o descado. Contraros informales de este senrido r;e concicrtar! a cada instaíirc, v 1i cada instante SOR muchos los clitninados cn estas carreras por los pocos alortanadoq v po~lrrri~ris. Cnmn torlss las relaciones sociale?

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cn gpncral descansan en 1. comparación de las prestaciones posibles: y cifrccid~s, se h a c c patcnte por qui cn este case aparecen cn prirncs J u ~ n rlas seIacioncq brisadas en ohjetíic visibles, matcrialrs, y s r i l o impropiamente pucden servirle de base Ia~-iciit7idadPs y palabras. En contraste con eso, ~ a i c o m n n i d a d )en cusnto .rsociaciOn de-la "rángre". es. a n t e todo,-mía r c l ~ c i 6 ndc cuerpos, q u e sc fxprcsa, por l o - ~ ; i n z ocn ~ asros y p a l ~ b < ~ sicndo s, dc n ~ r u r a l c z a sectindariri en este C ~ S O 13 ~ c f t ) r e n c icomún ~ a objetos. no tanto intcrcarnbiados como pascidos .; gnzndos en común. TambiPn rn EI spnrido quc podriamor l l ~ r n moral. ~r Is sotiédad un roda condicionada por las vinculaciones con cF Estado, ajeno hnsta ahora 3 nuestro examen, piicsto qiic. la s»cicclad econbmica debe consiclcrarsc a n t ~ r i o x a l!i cn - el iicmpc- -

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Dz aEii q u e con4dcrando c s c n c i ~ l m c n t c l i m i t a d o

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scítor económico c l progreso de la socicd~d,operando en forma dc punto c u l r n i n ~ n t c .dcI desarrollo dc la vida comiinaf p nacional, sc prewnte c o n o tránsito dc Ia economía do mis tic^ general a la economía mercantil general. y, r s -

rrccliamcn te rc1zcion;tdo con ello, dcl nredominio de IJ a l prcciuminio de la industria. Cnbe imaeinar ngricult-a -..q u e se opera coma respondiendo a t i n prm, ya q u e con éxiro sicrnprc crccicntc dcntm rIe cada p u t I i I ~ ,los c o r n c r c i ~ n t c s --como capitalisras-, v 10s capitalistas -Corno comerciantcs-, logran colocarse a la cabcza y parecen unirse con propósitos comunes. La rnrjor denominación que pntida darsc a cstos propósitos es la ác "tráfico", puesta que, a diferencia del cabeza dc familia, ~ampe.;ine o ciudadano, que vuelve sur; miradas a1- i y al ccntro del lugar, d e f a comunidad, a que pcrtencce, Ia clase m.erc;lntil las dirige Iiaria afriera : sólo le importan las líneas que unen 10s lugares, G c a e t e r e r y los medios de niovimienta. Es como si viviera en medio de cualquier territorio con la

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tcndencis a imponerst. en él y trasrorriarlo dc ~norIodccisivo. Todo estc tcrritaiio es sólo mercada para ella, mercado & adqutslcíonrs y de coiocaciDn de producsas; t a n t o cuando el comercio es interior -y entonces se producen alternativamente una especie de absorción y contracción, a modo de sístoIe. p una cvacuaci6n y cxpansi011, a modo de diistale- coma también en vistas comercio exterior, donde, gracias a esta mediación, pucde operarse la cesián de mercancías supcrfluss contra o t r x necesarias. Todo país puedc convertirse, ciertamenre, en un sector mercantil de esa indolc. pero ciianro más amplio cs cl territorio tanto más perfectamente llega a serlo como país de la sociedad, pues tamo más general y libremonte pucdc llcvarsc a c ~ h o el trifico de intercambio, y tanto más probabIe es que rijan las puras leyes del tr5fico dc inrercarnbio y q u e se descarten las cualidadcs que ponen, además, cri reJaciÓn hombres y cosas. Y de estl sucrcr se concentra, por Último. el territorio del comercia en un solo mercado principal, en u l t i m o liigar el rncrcado mundial. del que pasan a dcpender todos los dcrmjs rncrcsdos. Pero cuanto más grande es el territorio, con t a n t a mayor intensidad y pureza resalta la vcrdsd de que cuanto haccn los autores y directores de ese tráfico. 10 hacen en atención a su propio beneficio: se sitúan en el punto centra1 dc esc territorio, y vistos con sus ojos, la tierra y e1 trabajo de ese pais. corno de todos los otras con que trafican. son objetos reales o posibles de la inversibn y giro de sus capitales, y. con eIIo, del acrecentamiento de su dinero. Por otra parte: cuanto más los directores del trabajo o producci6n verdaderos pracrícan. a titulo de propietarios dc la ticrra y de los dtrnás factores materiales, a titulo también de propietarios de los trabajadores de la mano de obra comprada, ese negocio en vistas al rendirnien to liquido o al acrecentamiento de valar, tanto más se convierten ellos mismos en un mero sector de COrnerciantes, la mismo si, psrccienda actuar éste por encima o por debajo del verdadero comercio, o al mismo nivel que 41. cn muchos intereses coincide con el comercio, que si en otros le es antagbnico. Ambas clases son las amrnufa-

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doras dc una riqueza monetaria liquida. mOvtl, qiic se califica dc riqueza capitalista creciente por su apficación constanrc a fines productivos o mercantiles. Pero cl capital revela p a r VPZ primera su verdadera cscncia cn los drvrntialsus y en los azarosos sacrificios dcl comcrtiantc que compra mercancías cn el mcrcado niás bararo v prnciira deshacerse de ella5 cn ct mercado m i s caro. T o d o vcndcdor q l r e ofrecc cn venta productos de su propio crabajo puede scr consiclcrado comprciantc tir rinda actúa en Ia misrna f o r &te calculando 1a proporción cnrrc siis dcsemboI;os y e1 prccio Z G 6 i d o : sin embargo, c a l c u t a r j que l a diferencia cs el cquivalcnte de su actividad. gracias a Ya cual se ha producido en realidad un valor niicvo. Siempre y cnandci ese equivalcntc purda considerarse real y positivo. n o toma del mismo mcrcado m i s de 10 que puso en 61. Y aunqiie el intercambio recíprcco s6Io tiiviera 1 t i ~ a rentre vendedores de esa indale (en t a forma quc servla a l ripimen comunal desarrollado), ese tráfico podría teper. sin embargo, el caráctct de socictario si cada u n o d e ellos scndiera a moverse en u n territorio ilimitado con r l propbsita de lograr el prccio m á ~alto posible: pero como resultado final debe admitirse la suprcción de esa tcndcncia por otias iguales y antagónicas, aunqiie el fenómeno empírico r ~ r c l c 13 explotariiin de un cc?rnerciantc por otro (cosa que pucdc ocurrir t a n t o menas c u a n t o m á s entendido sea cada cual como comerciante; y cn estc L 'ciudaX'los pierdc casi rotaIrnentc. pues las distintas pctsunis y 5 a r a f % i ~ i f i i s T s fqiiierc. se enfrentan en ella y tienen una localidad común con el carácrer de morada meramente casual y elegida. Pero así como Ia ciridad dentro de 1s Rtan ciudad. como indica va Ia misma determinación -así 4 i perduran propiamente los modos de vida comunal. como 10s íinicos reales, dcntfo dc Ia-socictaria. aunque atrofiados --, y hasra en vias de7&sapaecion. Y, viceversa: cuanto más se gcneralfza el csrado de sociedad en una nación o grupo de naciones, tanto más el conjunto de ese "'pais"o la totalidad de ese "mundo" titndc a parecerse a una sola gran ciudad. Pero en la gran ciudad, y. por lo tanto, cn todo estado de sociedad, sólo Ias clases alras, ricas, cultas, actúan y viven realmente, dando Ia pauta por que las clases inferiores dcben regirse, en parte con la voluntad de suprimirlas, en parte con Ia de igualarse a ellas, para adquirir a su vez poder socictario y arbitrario. Lo misma en aquellas masas que en estas, la gran ciudad, y, en consecuencia, la '"ación" y e1 "mundo" iguaImentc, ~ s t j nformadas por paras personas Iibres, quc en el trjfico se haIlan constantemente cn contacto, procedcn a intercambios, y actUan conjuntamente, sin que stirja cntrc e11as cainonidad y voluntad comunal, como ne sea de modo esporádico o como residuo de cstados anteri-occ~qite'lcs sirven aún clc frindamento, La que se hace más bien con estas numerosas rclacioncs externas, contratos y situaciancs contractuales, ris s d e encubrir otras tantas hostilidades e intercscs antagónicos. s ~ b todo F aqucIIa famosa- opasiciiin entre Iw ricos o cIase dominadora y los pobres o clase scrvil quc procuran rstorbarse y dcstrnirse mutriamenrc; oposición que, a l decir de Platiin. convierte f ,

la ciudad rn "doble", precisamente a base de escindir s1 cuerpo, y precisamente con ello se transforma (según nuestro concepto) en gran ciildad: pero esta oposicibn se reproduce en toda oposición be masas cntrc cqpital-y t r a b ~ j o . Mientras, por lo tanto, 13 vi& 11rhan;i coniíin sc n i a n t i r n t totalmente dentro de la comunidacl de la \~icIa de familia y de la tierra, dedicándose también a la agricuIt-ura pero m u y especialmente al arte basado en estas naturales necesidades y concepciones y al artesanado, al-elevarse- a gran &dad se aparta marcadamente de eso para reconocer y ntiiizar aquella su base únicarn~ntcyn como medio e inserumento para sus finrs, La gran ciudad es típica pura y-simplrimente- dg-la-socicdacl.Es;- f i T l a -mnfo; ~iiidad-mercan ti! y, en crianto el comercie domina en e l l a al iraliajo productivo, ciudad fabtil. Sir riqueza lo es de capital, que. cn forma de capital dc co&Eso,-~fndt~sftia, cs dinero que aumenta gracias a su aplicación: niedio dc apropiación de productos del trabajo o de explotación de Xuerzas de irabajo. Es, por Ultimo, ciudad de 1-iencia y de la cultura, como tal dándose la mano di iK& modos con el comercio y la índustria. Las artes andan en clla en biisca de pan, y son utilizadas también con criterio capitalista. E] pensarg opinarse .operan y modifican con_gran_c-cleridad?D~ccltrsos y escritos sirven dc resortes de formidables cxcitacioncs gracias a su difusión en masa. Pcro de la gran cilidad propiamente dicha hay que distingtiir la ,wpital, que, sobre todo como residencia de una corte principccia 1; como punto centia1 del gobierno del Estado, prescnta en muchos aspectos los rasgos de Ia gran ciudad aunque n o h a y a Ilcgado a ser10 por su número de habftantcs y dcrnás condiciones. Y, par filtimo. se desarrolla, con la mayor probabilidad como sintesis de estos dos tipos, l a lorma más alta dc esta clase: la ciudad cosmopolita, que no sólo conticne la quintaesencia dc una sociedad nacional, s;no de todo un circrilo de pueblos, del "mundo*'. En ella. y czpiral son infinitos y todopoderosos, y eIla es cniT~T---labiicar inetíanc.Ías y cifncia para tórlo el globo, y lcycs y opiniones pública* rjlidas p a r a todo t 1 mundo. Reprcscntn cl rncscatIo y e1

tráfico mundiales; industrias mundiales se concentran ,,, e l l x sus periijcficos son universales. y en ella se congregan hombres de todos 10s Iugares del planeta en busca de lucro y placeres. pero también con curiosidad y con afán d e saber.

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En cambio, la t i d a dc farniliAcs la base general del modo de vivir d e la comunidad. Se conserva en su desarrollo a t r M r dc'la vida d t aldea y de la ciudacl. La comuna aldeana y la ciudad pireden considerarse a ú n como grandes familias, y Juego los linajes y casas indivicIualcs como organismos eIementaIes de su cuerpo; las gremios, guildas y magistraturas como Tos tejidos y órganos de la ciudad. En ella, el parentesco de sangre y la suerte Ireredah,-7igufnnsiendo condici6n cscncial o por l o menos muy importante para la plena partiClpaciÓn y goce de los derechos y propiedad comunes: cabe que con carácter transitono o permanente se acepten ext caños come miembros servidores o huéspedes y se Ecs di. amparo, y tambiin pueden aceptarse a titnlo dt objetos, pero no es fácil qiic pasen a perrcnccer a la comunidad como titulares o factores suyos: al igual que 10s niños, que a To primero viven cn Ia familia a titulo solamente de rnicrnliros incapaces, dependientes, por la cual ptecisamente rccibian en la lengua latina la denominacib~ de ''libres'' (Fiberi) previéndose cn elIos a los posibIes. y en circunstancias normales, ciertos, futuros dueños. a título de "sus propios herederos". No son huéspedes ni siervos, ni en la casa ni en la comuna. Pcro p u d e haber hurspedes que se reciban con honra y afectas, y sli sitriacibn es entonces niuy pc6xima a 13 de 10s hijos, cuya condición pasan a tener cuando sc les nombre hijos adoptivos adquiriendo con ello el derecho d e ciudadania y el de h ~ r c d ñ r ,y 10s siervos pueden ser estimados y tratados como si fueran huEspedes y hasta intervenir en las funciones de gobierno y dirección come si pcrtenecicran a Ea comunidad. Dc allí que se dé ram-

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biEn el caso de clue figurcn como htrederos natusaIes o &Srituidos. En cstc caso, la realidad ofrerc numerosas gradacionrs, mjs altas o mjs bajas. en pugna con las fcirmulas de los conceptos jrirídi~os,ya que, por otra partc, todas estas relaciones pueden transformarse cn reciprocidades purament e interesadas y rescindibles entre cantratanres independientes entre si. En Ia gran ciudad resulta natural esta transformación. por 10 mcnos con respecta a la servidiimbre, y sil dcsa~rollohace que este proceso ce consume mda vez más. La diferencia entre nativos y forasteros pasa a ser indiferente, C a d z cual es lo que es. por su libertad ~ e r s e n a l ,por su patrimonio y por sus 'contratos: es, por lo t a n t o , servidor cuando Tia cedido a otro determinadas prestaciones de servicios y dueño cilanclo las ha recibido. En realidad, cl patrimonio es en este caso la 6nica nota eficaz y-6Ttkiaarii,--5 XFcreGcia dc roclos los organisrñ¿5F$nalci, c m o s cuales la propiedad, coma par~ici~ación en el goce de los bicnes comunales. y como especial esfera de dererlio, es d c un modo absoluto la consectiencla y resultado de la libertad o ingenuidad, originaria o crrada c(asirnilada), por Po cual, hasta donde e110 sea posible, se rige por la medida de Esta. Por consiguiente, en la gran ciudad, en la capiral y sobre todo en la ciudad cosmopolita, el rhgimen fami liar se lriindc. Cuanto más intensa y prolongadamente pueíIa cJcrcet sus cftctos. tanto más casuaIcs habrán de parecer siis residiros. En efcctc. pocos son los que con Ia fuerza de SU voluntad se encierren en un círculo t a n angosm. Las grandes y poderosos que se sienten Iibres y clueños dc determinarse, ticnen siempre fuertes deseos de romper las vallas d e la consuehrd. Saben que pueden hacer lo que quictan, T i e n e n el podcr de provocar madiricaciones a su favor. y sólo esto es la confirmación positiva de su poder d e d e c i s i h , En las circunstancias usualcs, cuando trabaja a presiiin suficicnternenrr elevada, el mecanismo del dinero parece llamado ;a vencer todas las resistencias, lograr todo lo descado. suprimir los pcligros y curar 10s males. Pero. esto no es cierto de u n moda absoluto. Aun suponiendo qize Ijayan dcsapar~cido todos los podcres co-

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munales, por encima de las personas libres hay siempre 10s poderes societarios. En nombrc de la sociedad propiamente dicha, la r~nvencirjnpasa a-ocupar el Iugat dejado + ~ = 3 o r la consuetud y Ia religión; prohibc como pcrjudicialrs al interhs comUn nruch;is sosas que tscas Iiabian condenado como malas en si y dr por si. De igual modo actúa. dentro de limiccs mSs reducidos, la ,v.olun~ad-del Estado por medio dc. los tribunides-y -Ia policía,. Estavo ]-da -sus . l ~. -y es para todos como --igualcs; sólo lo nifios y 10s drmentcs crirccFii dc rcsponsabitydciad ante el12 La convencihn prc~endeguardar por 10 menos las aparien cias de la moralidad: c s t j vinculada a i ~ ncon el sentido d la bellrza moral y religiosa, pero éstc h a pasado a ser arbi trario y formal. La moraIidad apenas-si en lo más m i n i m ~ interesa de m o d o directo al Estada. S810 tiene que rcprimir o castigar C s t ~los actos hostiIcs, pcrjudici~les a l in~ r & + r i m Ú n o qilc parezcan peligrosos para él y para l a sociedad. Pocde cxtcndcr h ~ s t aeI infinito su actividad en esce scntido: pir~rIei n t e n t a r tambiPn mejorar los motivos c inclinaciones de los hombres, puesto que habiendosele confiado Ia administración del bicn público, debe poder definirlo a su antojo. y a1 fin y al cabo rr probable que , llegue a comprender que no basta cualquier conocimiento y cultura ensanchado+ para hacer resucitar la consuetud y reIigiOn extintas acudiendo a aIguna especie de coacción, antes bien que para impones o hacer que se desarrollen poderes morales y hombrris morales. tiene que crear Jas condiciones y el terreno apropiados al efecto. o, por lo menos. suprimir Ias fuerzas contrarias. El Estado, rn cuanto razón de Ia sociedad, tendrla que ac-or decidirse a suprimir 1 1 ibcicdad O, .par lo menos. a transformarIa rad icalmente. -- -

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