Tema 1. Bases Conceptuales Del Proceo de Ordenamiento Territorial Ambiental

July 25, 2017 | Author: Divaly Torrealba | Category: Planning, Sustainability, Geography, Venezuela, Society
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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA ALDEA: FEDERICO RIVERO PALACIO PROGRAMA: GESTIÓN AMBIENTAL CATEDRA: ORDENAMIENTO TERRITORIAL AMBIENTAL

Unidad I Bases Conceptuales del Proceso de Ordenamiento Territorial Ambiental

Unidad II El Proceso de Ordenamiento Territorial Ambiental en el Contexto Nacional FACILITADORA: Ing. Mairelis Toro

PARTICIPANTES: Divalia Gómez Johan Valbuena Octavio Alvarez

SAN FERNANDO DE APURE, NOVIEMBRE 2012

UNIDAD 1 BASES CONCEPTUALES DEL PROCESO DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL AMBIENTAL 1.

Definiciones de Espacio Geográfico y Territorio

El espacio geográfico es un concepto utilizado por la ciencia geográfica para definir el espacio organizado por la sociedad. Es el espacio en el que se desenvuelven los grupos humanos en su interrelación con el medio ambiente, por consiguiente es una construcción social, que se estudia como concepto geográfico de paisaje en sus distintas manifestaciones (paisaje natural, paisaje humanizado, paisaje agrario, paisaje industrial, paisaje urbano, etc.). Según Jean Tricart, “En su sentido más amplio, el espacio geográfico es la epidermis del planeta Tierra”. El espacio geográfico posee dos dimensiones fundamentales, la locacional y la ecológica. De allí se definen dos grandes sistemas que interactúan entre sí y que conforman el espacio geográfico. Se trata del sistema espacial por un lado y del sistema ecológico-ambiental por el otro. Desde un punto de vista histórico, el espacio geográfico es acumulativo, en tanto posee las huellas de las diferentes sociedades que lo organizaron en el proceso histórico. En muchas regiones y en antiguas ciudades se superponen los espacios organizados por las sociedades que se sucedieron en los sucesivos periodos históricos (prehistóricas, antiguas, medievales, modernas o contemporáneas, del Antiguo Régimen o de la era industrial); a todo ello hay que agregar que en la actualidad está tomando forma una nueva organización del espacio, producto de la sociedad de la información o del conocimiento. Entonces, cabe considerar de manera más clara el concepto de espacio geográfico como espacio accesible a la sociedad o referencia de la superficie terrestre que se ve afectada o afecta de alguna manera a la sociedad. Por su parte, territorio se refiere a un concepto que engloba al espacio geográfico, comprendiendo las múltiples facetas de la realidad y asumiendo el papel de factor que tiene un peso relevante en la explicación de las condiciones del desarrollo. Así, el territorio puede ser enfocado desde varios puntos de vista, como actor del desarrollo y por tanto manera de comprender al desarrollo o también como espacio construido por los diversos grupos sociales a través del tiempo. Territorio es el escenario donde transcurren los procesos de desarrollo local, así el territorio es una variable independiente que incide en varios resultados macroeconómicos y participa, por consiguiente en procesos interactivos que modifican sucesivamente tanto la organización misma del territorio como los resultados obtenibles con respecto a determinados objetivos nacionales. Se denomina territorio a un área incluyendo tierras y definida (aguas) a menudo considerada posesión de una persona, organización, institución, Estado o país. El término territorio es muy usado en geografía, aunque pocas veces se explicita su contenido conceptual con lo que suele ser necesario establecer el significado que le da cada autor contextualmente. Algunos autores han llegado a afirmar que el territorio es el objeto por investigación geográfica frente a otros términos también muy usados dentro de la geografía como paisaje, región, espacio geográfico o lugar. Una de las ramas de la Geografía que mayor uso ha hecho del término territorio ha sido la Geografía política. En esta subdisciplina también pueden precisarse diversos contenidos conceptuales. En ocasiones el territorio puede entenderse como el espacio físico dominado por un grupo social frente a otros. Otras veces se usa como sinónimo de Estado (especialmente en geopolítica

2. El Proceso de Ordenamiento Territorial Ambiental La ordenación del territorio es una disciplina moderna surgida por la necesidad de compensar la pérdida de suelo a causa del crecimiento urbano. Con ello se pretende mejorar las condiciones de vida de todas las poblaciones a partir de la planificación, desarrollo, conservación y renovación de los centros poblados. Es de vital importancia para esta disciplina garantizar la salvaguarda de los recursos naturales y su uso sustentable, los cuales son necesarios para la vida. Esto permite el desarrollo social y económico de la sociedad, en perfecto equilibrio con el cuidado y la conservación del ambiente. Según el Proyecto de Ordenación del Territorio, impulsado por el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente en Venezuela, uno de sus objetivos específicos es: «proporcionar una herramienta que permita establecer las políticas, estrategias, directrices y opciones de ordenación y manejo, que permitan mantener o mejorar la oferta de bienes y servicios generados por los ecosistemas, armonizándola con las necesidades de la población local, en términos de mejorar el bienestar humano y la calidad de vida de la población». 3. El Ordenamiento Territorial Ambiental Concepto operativo. La planificación moderna del desenvolvimiento de las actividades económicas y sociales, de la producción de bienes y servicios, de los medios de transformación de la base patrimonial natural y de los impactos de carácter socioterritorial y ambiental provocados por las acciones de intervención del hombre, es indispensable para asumir con mayor certidumbre, eficiencia y equidad los retos de la sociedad actual y de las generaciones futuras. Implica comprender la manera en que un determinado sistema social se conoce, organiza y asigna los recursos humanos y materiales con el objeto de resolver interrogantes relativas al qué, por qué, para quién y cómo producir bienes y servicios, asimismo relativas a los efectos de los proyectos económicos y obras de infraestructura sobre la base de sustentación ecológica. Entender el significado amplio de la ordenación territorial-ambiental aconseja operacionalizar el concepto, por cuanto el mismo será útil desde el momento en que permite entender la esencia o naturaleza, el objeto y los objetivos y, como proceso, derivar conclusiones. a. Esencia o naturaleza del Ordenamiento Territorial Ambiental Desde esta perspectiva, ¿Cuál es la esencia o naturaleza de los procesos de planificación territorial-ambiental? Significa tratar de despejar lo que es, lo más característico e importante del proceso. En este sentido, la ordenación territorial ambiental es un proceso y una política del Estado. ¿Qué quiere decir esto? Que todo proceso de ordenación territorialambiental es de naturaleza técnica, sociopolítica, cultural, económica y administrativa, de carácter sistemático, racional, teleológico y axiológico, que busca responder a las demandas socioeconómicas en función de una oferta territorial y en consideración con las condiciones de la base de sustentación ecológica. Es una política de Estado porque el proceso se articula a instrumentos de orden administrativo, legal y político-institucional, y a estudios para la acción y la gestión. Implica, además, la toma de decisiones para intervenir una realidad, los mecanismos de gestión y los instrumentos de evaluación y ajuste, de manera que sea pertinente y se mantenga vigente. En este proceso, que exige la participación de los diferentes actores del sector público y de la sociedad civil, se configura su naturaleza técnica, sociopolítica, económica, cultural y administrativa.

Es un proceso planificado porque se articula a varios momentos o etapas de planificación: diagnóstico operativo de validación, que implica la generación de un conocimiento adecuado a la realidad socioterritorial y ambiental; la prospectiva o visión a futuro; el diseño de acciones de intervención de esa realidad; la definición de los mecanismos de gestión y los instrumentos de evaluación y ajustes, de manera que el proceso sea pertinente y se mantenga vigente. Es de naturaleza técnica debido a que requiere el manejo riguroso de fundamentos teóricos, de procedimientos y técnicas para conocer los hechos de la realidad socioterritorial y ambiental, prospectar las posibles situaciones futuras, configurar el diseño de acciones de intervención sobre la base de sustentación ecológica y sobre los procesos socioeconómicos que la afectan, y establecer los mecanismos de ejecución y control. El instrumento básico del proceso técnico es el Plan de Ordenación TerritorialAmbiental, elaborado a partir de la constitución de un equipo interdisciplinario, del manejo de una base documental, gráfica, cartográfica y estadística, de generación de información, así como del sondeo de opinión y de conciliación de criterios de diferentes actores sociales vinculados a cada uno de los momentos en que se desenvuelve el proceso, que en esencia debe ser consensual-participativo para evitar los enfoques tecno-burocráticos y, por supuesto, teniendo como marco de referencia la normativa legal y las estructuras institucionales existentes. Es de naturaleza sociopolítica, por cuanto al ser concebida como política del Estado, concierne a toda la sociedad, e involucra a diversos agentes y organizaciones sociales que actúan en la realidad considerada. La acción política de someter a dirección, promoción y control una realidad socioterritorial y ambiental asentada en un territorio, constituye un mecanismo de legitimación del Estado para ampliar sus bases sociopolíticas. En este contexto, el Estado es el principal agente que define, formula, ejecuta y controla las políticas de desarrollo, la política de conservación, defensa y mejoramiento del ambiente y las acciones de intervención. Ello lo hace en representación de grupos y organizaciones sociales que responden a ciertos intereses compartidos. Es de naturaleza económica porque interviene sobre la estructura de la base económica al asignar usos del territorio y orientar la localización de las actividades productivas. Asimismo, lideriza la asignación de recursos y propugna la integración de las propuestas de intervención con los programas-presupuestos de los organismos responsables de instrumentar la acción que el Estado diseña en los instrumentos en que las organiza: los planes. Es la articulación del proceso de planificación con las estructuras presupuestarias, financieras y administrativas del Estado lo que fortalece su viabilidad económica. Implica, además, plantear opciones para expandir el potencial productivo nacional, la forma en que se asignan los recursos económicos, la localización de actividades productivas, los procesos científico-tecnológicos y el resguardo de la base patrimonial natural. Es de naturaleza cultural por cuanto debe responder al conjunto de valores que conforman la base de la cultura nacional y local, a deseos, sentimientos y aspiraciones de las comunidades afectadas por el proceso; a opciones entre objetivos individuales y colectivos y a un conocimiento científico y tecnológico que se adecue a las exigencias de la sociedad y de su base de sustentación ecológica y a las condiciones y cualidades de las estructuras socioeconómicas asentadas en un territorio. Es de naturaleza administrativa por cuanto el proceso está inserto en una estructura político-institucional para la gestión y el control territorial - ambiental, se fundamenta en una normativa jurídica de carácter general y específica, según los alcances y ámbitos del proceso, y lo avala la asignación y disponibilidad de recursos que se establecen en el instrumento administrativo básico: el presupuesto y las fuentes de financiamiento.

En relación con la disponibilidad y asignación de recursos, es el presupuesto y las fuentes de financiamiento los que le otorgan, en buena medida, la base sobre la cual se sustenta su factibilidad de ejecución. Desde la perspectiva institucional, exige la estructuración de un sistema administrativo conformado por diversos entes sometidos al poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial en diferentes ámbitos territoriales. Desde el punto de vista jurídico, las leyes y normas definen el carácter vinculante del proceso de ordenación territorial-ambiental y de su instrumento –el plan– con la actuación del poder público. Sin embargo, en las leyes no puede desconocerse los principios básicos de un régimen democrático en cuanto a derechos y garantías se refiere. En consecuencia, el proceso de ordenación territorial-ambiental y su instrumento –el plan– difícilmente pueden ser compulsivos para el sector privado, y menos aún cuando las leyes no son siempre precisas, ni responden a las múltiples particularidades que encierran realidades socioeconómicas muy dinámicas, unidades territoriales muy diversas y estructuras ecológicas singulares. Las características que conforman la esencia del proceso se encuentran articuladas por un eje conductor, que es la toma de decisiones. El proceso de ordenación territorialambiental se inicia por una decisión del poder público; el proceso mismo constituye una secuencia de decisiones articulados a los diversos instrumentos y momentos en que se desenvuelve y, a su vez, sus resultados desencadenan un proceso decisional que afecta a toda la sociedad y a la base de sustentación ecológica. Desde la perspectiva técnico-política, es un proceso que parte de la decisión de generar un conocimiento adecuado de una realidad socioterritorial y ambiental que se desea intervenir, a partir del cual se facilita la selección de medios, instrumentos y alternativas que se concretan en el diseño de acciones para hacer más eficiente el establecimiento de medidas, la asignación de recursos y las inversiones, para de esa manera alcanzar ciertos objetivos. Por afectar a la sociedad en su conjunto, el proceso debe interrogarse por las consecuencias de las decisiones tomadas, por su legitimidad sociopolítica y por el grado de aceptación de quienes resultan involucrados. Surge la participación social y la validación pública de resultados como los necesarios avales de todo proceso de ordenación territorialambiental. b) El Objeto y Alcances del Ordenamiento Territorial Ambiental. En relación con el objeto de un proceso de ordenación territorial ambiental debe despejarse sobre qué incide y cuáles son sus alcances. Todo proceso de ordenación territorial-ambiental pretende incidir sobre unas condiciones geobiofísicas en un territorio determinado, articuladas a la dinámica socioeconómica. Ello significa que el objeto de la ordenación territorial ambiental es intervenir los sistemas geobiofísicos y socioeconómicos para lograr objetivos socioterritorial y ambientales referenciados geográficamente, de manera de lograr satisfacer las necesidades del crecimiento económico y social, la dinámica del poblamiento, la asignación de usos y la localización de actividades económicas permisibles, el equipamiento territorial y la accesibilidad, en un todo armónico con la base de sustentación ecológica, en la búsqueda, además, de mitigar, corregir y prevenir los efectos negativos provocados por las actividades económicas y sociales que promueve el Estado o los particulares. Es decir, su propósito general es adecuar y preservar la base de sustentación ecológica, entre ellos los recursos naturales, en atención a las demandas socioeconómicas y reorientar dichas demandas si la fragilidad ecológica así lo recomienda y si las condiciones y cualidades de los recursos naturales no favorecen su aprovechamiento intensivo, así como la asignación de usos del

territorio y la localización de actividades económicas e infraestructuras asociadas a los mismos. Ello implica tener el conocimiento apropiado sobre los sistemas geobiofísicos (condiciones físico - naturales) y socioeconómicos y los efectos que provocan sobre estos sistemas las actividades económicas y sociales, particularmente las referidas a la ocupación de los sistemas socioterritorial y ambientales y a la afectación de los recursos naturales. Si el objeto expresa el campo de trabajo donde opera la ordenación territorial-ambiental, su comprensión exige establecer los alcances de esta modalidad de planificación, los cuales son, entre otros, los siguientes: - La concepción de una opción de desarrollo, que coloque al hombre y a los agentes del poder público como miembros conscientes de una sociedad que comprende relaciones interactuantes: del hombre con sus semejantes y con su entorno vital. - La dinámica del poblamiento y la afectación de los recursos naturales como consecuencia del crecimiento demográfico y económico. - La definición de zonificaciones ambientales, la asignación de usos del territorio y la localización de actividades permisibles, en función de una dinámica social y de las condiciones del medio físico - natural. - La localización de los asentamientos humanos y de la infraestructura de servicios en consideración con los efectos sobre la base de sustentación ecológica. - La organización de las infraestructuras de equipamiento y de la red vial y de transporte, como elementos configuradores del territorio y modificadores de unidades ecológicas. - La zonificación de áreas de elevado valor estratégico, de áreas susceptibles a riesgos naturales, de áreas a ser protegidas, de áreas de producción económica y de áreas de usos múltiples. - La preservación de la diversidad biológica y el fortalecimiento de la diversidad cultural - La organización de una estructura institucional, legal y técnica adecuada para la gestión del proceso dentro de mecanismo de participación. c) Los objetivos del Ordenamiento Territorial Ambiental Diversos objetivos tiene planteada la ordenación territorial-ambiental, pero siempre relacionados con el bienestar de la población, la eficiencia socioterritorial y la preservación de la calidad del ambiente. - La calidad de vida de la población se define en términos del “... grado de bienestar de las comunidades y de la sociedad, determinados por la satisfacción de sus necesidades fundamentales para asegurar su existencia, permanencia y trascendencia”. (Delgado de Bravo, 1990). A ello se agregan las aspiraciones y deseos de la sociedad en relación con los beneficios intangibles que se derivan de la protección del ambiente. Es una manera de reconocer que la finalidad del desarrollo es el hombre, cuya actividad vital se desenvuelve en armonía con el medio ambiente que lo sustenta, en donde el desarrollo económico sostenible se constituye en el engranaje del motor a cuyo ritmo marcha la sociedad en búsqueda de su bienestar. La calidad de vida aparece asociada a satisfactores de necesidades esenciales de la población, unos de carácter socioeconómico: educación salud, vivienda, servicios de equipamiento, recreación y cultura, accesibilidad, trabajo, seguridad social y participación ciudadana; y otros de carácter físico-ambiental: condiciones y cualidades del entorno natural, prevención de riesgos naturales y mitigación de procesos de degradación ambiental. - El Crecimiento Económico Sostenido. Las condiciones y recursos naturales son utilizados por el hombre en la medida en que contienen elementos que pueden satisfacer sus necesidades, a los cuales se les asigna un valor monetario al ser sujetos de entrar al mercado como productos transables.

El valor económico de las condiciones y recursos naturales es tema permanente de discusión por cuanto la renovabilidad de los considerados bienes libres (agua, suelos, aire, especies animales y vegetales y paisaje) se encuentra en entredicho, sin que por ello pierdan su valor de existencia y de bien natural. El crecimiento económico sostenido viene a significar el desarrollo de la economía nacional cuyas tasas de crecimiento deben situarse de forma sostenida sobre el crecimiento de la población, sin afectar irreversiblemente la base de los recursos naturales que sustentan el proceso. Implica la acumulación nacional de excedentes de capital a través de un manejo racional y eficiente de los medios y factores de producción, enmarcada, a su vez, dentro del principio del beneficio recíproco en sus relaciones internacionales, para coadyuvar a lograr la satisfacción de las necesidades actuales y futuras de la población, en un entorno vital cualitativa y cuantitativamente siempre disponible. Indudablemente, el crecimiento económico sostenido, y con ello la ordenación territorialambiental, está indisolublemente vinculado al dominio de procesos tecnológicos que puedan explicar y solucionar la dinámica de interrelación entre las estructuras geoecológicas y socioeconómicas. La negación de este criterio atenta contra las posibilidades futuras del desarrollo responsable. Ello significa, a su vez, que las tecnologías deben ser adecuadas a la dimensión humana y respetuosa de la base de sustentación ecológica. - La Calidad Ambiental, entendida como el mantenimiento de las condiciones y cualidades del medio geobiofísico en un estado que favorece el desenvolvimiento de la vida. En este contexto, se entiende que el consumo de los recursos naturales se puede sostener en el tiempo sin degradar las existencias de sus elementos componentes, base del patrimonio natural. Este objetivo, de acuerdo con Goodland (citado por Sánchez, 1995), exige que las acciones de intervención satisfagan ciertos criterios: a) El estado de los factores ambientales debe asegurar el desenvolvimiento adecuado, dentro de estándares deseables y posibles, de la vida humana y de los demás seres vivos. b) La tasa de uso de los recursos naturales renovables no deberá exceder su tasa de regeneración o renovabilidad. c) Las tasas de generación de desechos no deberán exceder la capacidad asimilativa del ambiente (disposición sostenible de desechos) d) El proceso de agotamiento de los recursos naturales no renovables debería requerir de un desarrollo comparable de sustitutos renovables para ese recurso. Este objetivo se corresponde con la idea de reconocer que la sociedad no puede avanzar en la búsqueda de su desarrollo y bienestar si no dispone permanentemente de un escenario geoecológico adecuado en el que indispensablemente tiene que actuar. Al ser éste un objetivo vinculado al desarrollo responsable, finalidad de la ordenación territorial-ambiental, comprende los principios siguientes: a) Preservación. Significa la promoción de una política restrictiva al uso del recurso natural o condiciones naturales y se asocia normalmente con las áreas protegidas. b) Conservación, significa utilizar los recursos de manera racional, respetando los procesos ecológicos que rigen su permanencia: valoración sobre daños mínimos permisibles conocidas las estructuras y la dinámica geoecológica. c) Defensa, se refiere al control, restricción y protección de las condiciones y cualidades de los recursos naturales, de prácticas capaces de alterarlos en forma nociva. d) Aprovechamiento Sostenible, o manejo adecuado de los recursos naturales para garantizar la satisfacción de las necesidades actuales de la población, sin comprometer la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras. En este contexto se incorpora el manejo integral de áreas ambientales y de recursos naturales.

e) Mejoramiento, es la acción orientada a lograr cambios favorables de determinadas unidades socioterritorial y ambientales. También significa establecer medidas en áreas que por el uso inadecuado requieren ser recuperadas. Sobre la base de las consideraciones anteriores, se puede entender por ordenación territorial-ambiental una política del Estado para regular, promover, administrar y gestionar los procesos y efectos de la ocupación y uso del territorio, la localización de actividades económicas y el desarrollo físico-espacial en unidades ambientales georeferenciadas, en un todo armónico con las condiciones y cualidades del medio físico - natural, a fin de lograr los objetivos de mejorar la calidad de vida de la población, potenciar un crecimiento económico sostenible, manejar de manera adecuada los recursos naturales y mejorar la calidad ambiental. Si se analiza el concepto dado se comprende que se articula a la toma de decisiones por parte de los agentes del Estado, a un proceso de participación consensual entre el sector público y el sector privado y a la toma en consideración de un conjunto de instrumentos técnicos, legales y administrativos que le otorgan al proceso viabilidad y permanencia. 4. Planificación Ambiental La planificación ambiental, como política para el desarrollo sustentable, es un proceso que parte de la noción de comprometer a la sociedad con la comprensión de que sus posibilidades de trascender exigen tener como centro la armonía con el patrimonio natural y el respecto al entorno vital, por cuanto se encuentra indisolublemente articulada a las condiciones y cualidades del medio geobiofísico y a las estructuras ecológicas existentes, máxime cuando la base de sustentación ecológica y los recursos naturales configuran parte sustantiva de la oferta territorial donde se sustentan todas las sociedades humanas. Las políticas ambientales deben comprender objetivos y lineamientos intransables en la conservación, defensa, aprovechamiento y mejoramiento del medio ambiente, en función de responder a las necesidades actuales de la sociedad y crear las bases de satisfacción de las necesidades de las futuras generaciones. Significa el manejo adecuado de los recursos naturales, la preservación de la base de sustentación ecológica, un crecimiento económico sostenido, mejorar la calidad de vida de la población y un compromiso social con los más débiles, como propósitos esenciales de un proceso de planificación del desarrollo responsable. Dentro de esta óptica, la planificación ambiental no admite separación entre consideraciones de carácter socioeconómico y geobiofísicas, pues cualquier decisión de carácter económico que involucre la ocupación del territorio, la localización de actividades económicas, la estructuración del tejido social y el aprovechamiento de los recursos naturales, tiene que tomar en consideración el impacto que produce sobre el medio natural y sobre el espacio social construido. A su vez, los requerimientos de carácter ambiental para la ocupación y uso del territorio, proceso en el cual se incluye el aprovechamiento de los recursos naturales, tienen repercusiones de tipo económico que influyen en las actividades productivas, en la localización de actividades socioeconómicas, en la estructura de la economía y en las condiciones de desarrollo de la sociedad. Es una manera de entender que el desarrollo debe buscar adecuar la demanda socioeconómica a las condiciones geobiofísicas de la oferta territorial. En consecuencia, las posibilidades de desarrollo se encuentran indisolublemente articuladas a los recursos que la naturaleza proporciona, por cuanto al ser accionados por el esfuerzo del trabajo, con la adición de capital, tecnología, dirección gerencial y otros factores productivos, conforman las bases materiales del desarrollo. Estas son razones de fuerza para entender que las políticas de desarrollo, en un proceso de planificación ambiental, deben comprender claros

lineamientos de política sobre la necesaria permanencia de la base de sustentación ecológica y de la calidad de vida de la población. Sin embargo, aun cuando la planificación ambiental se ha presentado como herramienta de la política del desarrollo sustentable, este concepto no ha encontrado expresión práctica definida en políticas viables, tanto económicas como tecnológicas, que no sean las zonificaciones ambientales, los programas para el manejo de recursos naturales y la evaluación de impactos ambientales. En este contexto, se podría definir la planificación ambiental como una política del Estado, de naturaleza técnica, sociopolítica, cultural, económica y administrativa para conocer la estructura y dinámica del ambiente (geobiofísicas y socioeconómicas), sobre lo cual se definen visiones a futuro y se diseñan acciones de intervención a fin de mitigar, corregir o prevenir los efectos adversos que provocan la localización de las actividades económicas en un medio natural determinado, así como para potenciar las bases de sustentación ecológica de manera de promover objetivos de carácter ecológico articulados a una concepción de desarrollo. 5. Instrumentos para el Ordenamiento Territorial Ambiental  El Plan Nacional de Ordenación del Territorio;  Los planes sectoriales de ordenación del territorio;  Los planes de ordenación del territorio de la áreas bajo régimen de administración especial;  El Plan Nacional de las Zonas Costeras  El Plan Nacional de Ordenación Urbana  El Plan Nacional de Ordenación Rural  Los planes de ordenación del territorio particular;  Los planes regionales de ordenación del territorio;  Los planes estadales de ordenación del territorio;  Los planes de ordenación del territorio municipal;  11.Los planes de ordenación urbanística local  Los planes especiales;  Los demás planes que demande el proceso de ordenación del territorio a. El Marco Legal    

Ley Orgánica para La Ordenación del Territorio (1983) Plan Nacional de Ordenación del Territorio: aprobado en 1998 Ley Orgánica para la Planificación y Gestión de la Ordenación del Territorio (Gaceta Oficial 55.820 del 01/09/06) Ley Derogatoria de la Ley Orgánica para la Planificación y Gestión de la Ordenación del territorio (Gaceta Oficial 38.633 del 27/02/2009)

b. La organización institucional y administrativa Se entiende por Ordenación del Territorio, la estrategia política del Estado para orientar la distribución espacial del desarrollo, la ocupación del territorio y el uso de los recursos naturales, así como la localización y organización de la red de centros poblados de base urbana y rural; promoviendo la inversión pública y privada, y la dotación de las infraestructuras, equipamientos y servicios, necesarios para la consolidación de los asentamientos humanos y la localización de las actividades productivas, con base en los recursos disponibles y las ventajas comparativas asociadas a su localización.

UNIDAD II EL PROCESO DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL AMBIENTAL EN EL CONTEXTO NACIONAL. 1.- El proceso de Ordenamiento Territorial Ambiental del espacio geográfico Venezolano. Antecedentes En Venezuela las actividades económicas han sido históricamente inducidas desde los países hegemónicos del sistema mundial, estableciendo un modelo económico altamente dependiente de intereses de poder favorables a la desnacionalización y a la escasa diversificación productiva. Por ello el patrón de organización socio-territorial se ha dirigido hacia la costa en la etapa agro-exportadora y luego hacia el subsistema central norte-costero en la Venezuela petrolera, rasgo típico de una economía de puertos de carácter extractiva, que privilegia la concentración en este subsistema, concentrando de manera desigual y desequilibrada la distribución del ingreso petrolero en el territorio nacional. El modelo socio-territorial venezolano heredado es viva expresión de las relaciones históricas de dependencia económica experimentadas, por lo que la desarticulación estructural entre los sectores productivos existente y la economía de puertos predominante, se expresa territorialmente en una escasa integración interregional y en espacios integrados exclusivamente desde los puertos hacia la extracción primaria o hacia los mercados conformados por los centros urbanos que captan principalmente la renta petrolera. En este sentido, la dinámica urbano-regional del territorio venezolano ha seguido desde mediados del siglo pasado, un patrón de ocupación concentrado, desequilibrado y polarizado, cuya expresión actual muestra fuertes desigualdades interregionales, generando importantes problemas sociales y ambientales. Las grandes concentraciones urbanas de la zona centro-norte-costera, localizadas en zonas de vulnerabilidad y riesgo, constituyen el “sistema central de ciudades” del país, donde los centros urbanos contienen grandes cinturones de miseria y asentamientos humanos no regulados, que carecen de adecuados equipamientos y servicios, concentrando a la población y las actividades económicas se han generando bajo características sociodemográficas, pautas de trabajo, ahorro y consumo, que producen patrones de desigualdad, vulnerabilidad social y exclusión lo que ha requerido y seguirá requiriendo de elevadas inversiones para satisfacer sus necesidades (dotación de agua, energía, transporte, telecomunicaciones) lo que tiende a limitar y retardar el desarrollo de otras zonas. La tenencia de la tierra improductiva que en lo rural se manifiesta a través del latifundio y en lo urbano a través de las parcelas interurbanas vacías y las tierras periurbanas en espera de ser incorporadas a la poligonal urbana, son factores son rémoras de una sociedad rentista contrapuesta a los objetivos de inclusión social y productiva. El impacto de las actividades humanas actuales pone en riesgo la capacidad de carga de la zona centro-nortecostera y son precisamente los pobres los más afectados por la degradación ambiental. Es imperante prestar atención al calentamiento global dada sus extensas costas y el incremento que eso representa para el nivel de sus aguas. La biodiversidad nacional es una de las más altas del mundo y cuenta con abundantes recursos hídricos fuera de la zona norte costera donde muchos de sus espacios naturales se encuentran prácticamente intocados. Así mismo, cuenta con un alto número de zonas protegidas. La estructura socio-territorial actual se ancla sobre cargas históricas inerciales, rugosidades estructurales y funcionales que definen el marco de potencialidades y restricciones históricas para los agentes de desarrollo, actores políticos y fuerzas sociales. La modificación de la estructura territorial se inscribe en un horizonte temporal de mediano y largo plazo requiriéndose esfuerzos sostenidos y coherentes de gestión pública,

planificación estratégica y movilización de actores políticos y fuerzas sociales con una visión geoestratégica compartida en función de lograr un nuevo sistema económico-productivo, diversificado e integrado, tanto funcionalmente como territorialmente, así como la inclusión social a través de la incorporación de espacios y actividades productivas bajo regímenes de producción social, cooperativos, asociativos y solidarios donde la participación protagónica y corresponsable signe las nuevas relaciones de producción cuyos resultados sean acumulables y favorezcan la modificación de los patrones de asentamiento. Las telecomunicaciones junto con los sistemas de transporte son instrumentos esenciales para mejorar la accesibilidad de la mayor parte del territorio nacional y por tanto clave para incrementar una sinergia socio territorial sustentable y avanzar en la inclusión social. En esta nueva etapa, y bajo los lineamientos del Proyecto Nacional Simón Bolívar (2007-2021), se establecerán las bases firmes para la transición hacia una nueva organización socio-territorial coherente con el nuevo Socialismo del siglo XXI. Los proyectos de inversión productiva en los ejes de desarrollo, la formación de redes y de polos de desarrollo para integrar el territorio nacional, tomarán en consideración la geocultura nacional y las bases ecológicas en el proceso de ordenamiento racional de los recursos y del territorio. Mejorar las condiciones de hábitat de los asentamientos humanos, (mejorar la salud, educación y servicios públicos) sean pequeños, medianos o de gran escala y fortalecer las ciudades intermedias. Se integrarán los sistemas de transporte y comunicaciones, para articular el territorio nacional mediante corredores multimodales de infraestructura donde el sistema ferroviario nacional se convierta en el principal medio de transporte. En este marco, el Eje Norte Llanero constituye el eje de integración y desarrollo principal para el periodo que articulará a los demás ejes de desconcentración (ejes Occidental, Oriental y Apure-Orinoco). Ejes de Desconcentración y Fachadas En este orden de ideas, el Proyecto Nacional Simón Bolívar (2007-2021) propone, de manera coherente, una visión geoestratégica que implica el planeamiento integral y la asignación de medios para alcanzar la meta de un Desarrollo Territorial Desconcentrado. * El Desarrollo Territorial Desconcentrado articulará la construcción y organización espacial de un nuevo modelo socio-productivo endógeno, e n el cual emergen nuevas relaciones sociales a través de unidades de producción de carácter socialista, tales como las empresas de producción social (EPS), las cooperativas y la producción asociativa, movilizando nuevas potencialidades y capacidades endógenas, que se vinculan con actividades económicas del sector público y privado, tanto nacional como extranjero, con el fin de mejorar la calidad de vida y equilibrar el patrón de ocupación territorial. * El Desarrollo Territorial Desconcentrado se fundamenta en el desarrollo sustentable y deberá partir del reconocimiento pleno de la estructura física, socio -cultural, económica, institucional y ambiental actual, identificando acciones que transformen las relaciones históricas de dependencia. Para lograrlo se tomarán en consideración las políticas sectoriales que en el mediano plazo tiendan a demostrarse articuladas para crear redes regionales y destinadas a favorecer la permanencia de las actividades económicas y el mejoramiento simultaneo de las condiciones de vida y sociales de la población, en particular de aquella tradicionalmente excluida. * El Desarrollo Territorial Desconcentrado será alcanzado a través de la movilización integral de patrimonios, recursos de poder y capacidades endógenas de fuerzas sociales, agentes de desarrollo y actores políticos que conforman el bloque histórico nacional-popular bolivariano a través de la puesta en práctica de políticas de Estado coherentes con los principios de integración territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y

corresponsabilidad entre los diferentes niveles de Gobierno y la sociedad, organizada de manera protagónica y participativa en instancias constituidas para tal fin. * El Desarrollo Territorial Desconcentrado promoverá la igualdad social, la justicia y la solidaridad a través de zonas de desconcentración de actividades económicas, de infraestructuras, vivienda, equipamientos y servicios que generen efectos de atracción e incentivos para reforzar tanto el asentamiento poblacional en el subsistema de ciudades intermedias del Eje Norte Llanero, para lograr una distribución equilibrada de la población cónsona con la utilización de las capacidades productivas de nuestro territorio junto al desarrollo de espacios incluyentes forjadores de ciudadanía. * Se construirá una estructura territorial en la que exista respeto ante la diversidad regional natural e histórica, como elementos condicionantes de un desarrollo sustentable y complementario con miras no sólo a la presente, sino también a las futuras generaciones. * El Desarrollo Territorial Desconcentrado involucra una gestión y administración racional del ordenamiento territorial urbano regional a través de sus diferentes niveles de Gobierno, el ordenamiento de tierras agrícolas, de las áreas protegidas, áreas bajo régimen especial, territorios indígenas y el desarrollo sustentable del mar territorial y de otros espacios acuáticos, en función de fortalecer la integración territorial y la soberanía nacional. * El Desarrollo Territorial Desconcentrado en su enfoque geoestratégico para modificar la estructura socio-territorial de Venezuela ha identificado seis ejes: el eje Norte-Costero, el eje Orinoco-Apure, el eje Occidental, el eje Oriental y el eje Norte-Llanero, que constituye la bisagra estratégica entre los anteriores * La nueva dinámica socio-productiva será potenciada por la sinergia territorial alcanzada por la integración y articulación a partir del Eje Norte Llanero como auténtico canal de integración interregional junto a los ejes de desconcentración Occidental, Oriental y Orinoco Apure. De esta manera, el impulso del Eje Norte Llanero fomentará la articulación de los demás ejes junto a la acción de las fuerzas desconcentradoras que permitirán el cambio sustancial de la dinámica socio territorial venezolana, impulsando y reforzando los centros poblados intermedios. El Eje Norte Llanero por su potencialidad de articulador socio-territorial endógeno se constituye en una verdadera bisagra estratégica del desarrollo regional contribuyendo a romper la dinámica dependiente y rentista heredada base de gran parte de las causas que obstaculizaron históricamente el despliegue de nuestras potencialidades para alcanzar mayores niveles de satisfacción y justicia social para los venezolanos. 2.- Estrategias nacionales, regionales y locales del Ordenamiento Territorial Ambiental.

a. Mejorar la infraestructura para la integración con América Latina y el Caribe  Ampliar la accesibilidad con la fachada andina  Reforzar la accesibilidad hacia las fachadas amazónica y caribeña  Fortalecer la presencia del Estado en las Zonas de Integración Fronteriza b. Integrar y desarrollar el territorio nacional a través de ejes y regiones  Dinamizar Las regiones con base en complementariedades y articulación de espacios productivos  Desarrollar sinergias entre sistemas de producción local  Alcanzar la integración territorial de la nación mediante los corredores de infraestructuras que conformarán ejes de integración y desarrollo c. Ordenar el territorio asegurando la base de sustentación ecológica

 Conservar las cuencas hidrográficas y la biodiversidad  Formular los Planes de Ordenación del Territorio  Disminuir la vulnerabilidad de la población tomando en cuenta las zonas de riesgo d. Mejorar el hábitat de los principales centros urbanos  Orientar y apoyar la prestación de servicios públicos con énfasis en reducción del impacto ambiental  Aplicar impuestos por mejoras y a los terrenos ociosos y subutilizados  Rehabilitar áreas centrales deterioradas. e. Reforzar el sistema de ciudades intermedias  Alcanzar la complementariedad funcional entre ciudades intermedias en el Eje Norte Llanero.  Generar una estructura urbana incluyente en los centros intermedios f. Conservar y preservar ambientes naturales  Restringir las actividades en áreas de preservación  Reforzar las prácticas conservacionistas de los pueblos indígenas en sus territorios ancestrales  Manejar adecuadamente las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial y demás áreas protegidas  Recuperar y mejorar los principales lagos y sus afluentes  Intervenir lo rural amigable con el ambiente g. Ajustar el metabolismo urbano disminuyendo la carga sobre el ambiente  Promover la ciudad compacta con alta densidad y baja altura  Promover una ciudad energéticamente eficiente  Incorporar tecnologías de construcción compatibles con el ambiente  Incrementar el uso de sistemas de transporte eficientes en energía y tiempo h. Generar alternativas ante la explotación de los recursos no renovables  Promover la incorporación de energías alternativas basadas en recursos renovables  Incidir en el cambio del patrón productivo hacia tecnologías verdes  Promover patrones sostenibles de consumo  Reinvertir los beneficios de la explotación de recursos no renovables en el incremento de la inversión en investigación y desarrollo 3.- Principales problemas Socioambientales de la ocupación del Espacio Geográfico Venezolano. Venezuela es uno de los países más urbanizados de América Latina. En efecto, la población urbana según el criterio censal (centros poblados de 2.500 y más habitantes) era para el año 2.001 de 87,7% (20.218.542 habitantes) y cerca de 65% de la población total vivía en ciudades de 50.000 y más habitantes (15.000.000 de habitantes). De allí que en el país exista un claro contraste urbano-rural, hecho que incide notablemente en el comportamiento de muchos indicadores socioeconómicos. El patrón de distribución de la población urbana sigue, en forma general, el patrón de distribución de la población total, dado el predominio de la población urbana del país en la mayoría de sus entidades federales y municipios: un área de concentración demográfica (altas densidades de población) en el arco costero-montañoso que se extiende desde el estado Zulia hasta el estado Sucre –e incluso el estado Nueva Esparta-; un área de presencia demográfica (densidades medias de población) localizada entre los piedemontes andino-llanero y Caribe-llanero y los ríos Apure y Orinoco; y un área de vacío demográfico (bajas densidades de población) al sur de dichos ríos.

Esta distribución geográfica permite distinguir distintas áreas de poblamiento urbano. Destaca, dentro del arco costero montañoso, áreas de concentración urbana en los Andes, en la región centro-occidental, en el centro norte y en la región nororiental; igualmente, en la costa occidental y oriental del Lago de Maracaibo y en la península de Paraguaná. Resalta, además, una concentración urbana en los piedemontes, en el oriente del país, especialmente en la isla de Margarita y en el estado Anzoátegui, y en algunas áreas inmediatamente al sur del río Orinoco. Estas áreas de concentración urbana están constituidas, en varios casos, por enjambres de centros urbanos, áreas conurbadas y metrópolis de alcance regional y por la megalópolis del centro norte, cuyo núcleo urbano principal es Caracas y la integran además Valencia y Maracay (Muñoz et al, 2000). Este patrón de distribución geográfica tiene varias implicaciones desde el punto de vista ambiental, pudiendo señalarse las siguientes: 1. Desplazamiento de los ecosistemas naturales por ecosistemas urbanos (parcialmente naturales-parcialmente artificiales). La mayoría de los centros urbanos ubicados en el área de concentración demográfica está emplazada en sitios de características ambientales muy frágiles, principalmente en relieves montañosos y/o costeros. El proceso de expansión física de las ciudades allí localizadas ha traído como consecuencia un desbordamiento del sitio original y la ocupación de tierras poco aptas para el urbanismo, como son laderas y colinas (cerros). Este tipo de emplazamiento es común en las ciudades localizadas en la Cordillera de los Andes y en la Cordillera de la Costa. Esto se traduce en una pérdida de la capacidad de soporte de los sitios urbanos originales y una tendencia a la ocupación de terrenos, en la mayoría de los casos frágiles, inestables, por lo general sujetos a riesgos naturales o antrópicos y, además, en un avance desmesurado de la frontera urbana local. El ecosistema natural que rodea este tipo de ciudades (entorno) se trasforma paulatinamente en un ecosistema urbano. Ejemplos significativos son los casos de San Cristóbal, Mérida, Valera y Trujillo, localizados en la Cordillera de los Andes (Amaya, 2005), y los casos de Caracas, Valencia, Maracay y la conurbación del Litoral Central (Vargas), ubicados en la Cordillera de la Costa. En el caso de las ciudades andinas, el sitio de estas ciudades desbordó las terrazas en que se encuentran emplazadas y la tendencia es a la ocupación de las laderas montañosas que las rodean. En el caso de las ciudades centrales el sitio original desbordó los valles por ellas ocupados y la tendencia es al poblamiento de laderas y colinas, y, en el caso particular de Valencia y Maracay, a ocupar las orillas del Lago de Valencia, con las consecuencias que ello acarrea. 2. Intensa sustitución o cambios en el uso de la tierra. Este fenómeno es muy significativo en el entorno de las principales ciudades localizadas en la Depresión del Táchira y en las depresiones interiores de la Cordillera de los Andes así como en los valles centrales de la Cordillera de La Costa. En el entorno de ciudades como Rubio (Táchira), Trujillo (Trujillo) y Tovar (Mérida), por ejemplo, ha ocurrido una intensa sustitución de usos agrícolas (cafetales) por usos urbanos; en los alrededores de Barquisimeto, Yaritagua y Chivacoa ha habido un desplazamiento de cultivos de caña de azúcar por espacios urbanizados; y en los alrededores de Valencia, Maracay, en la Cuenca del lago de Valencia, extensas áreas de cultivos hortícolas han sido desplazados por usos urbanos. 3. Pérdida de suelos como recurso. El proceso de sustitución de usos en / o los alrededores de las ciudades del área de concentración demográfica tiene varias aristas o dimensiones. En primer lugar, un patrón de cambio urbano-urbano (residencial por comercial, por ejemplo), que afecta, fundamentalmente, el interior de las ciudades y cuyo impacto más importante estriba en el deterioro de los cascos centrales de las ciudades más grandes del país, siendo notorio el caso de Caracas y Valencia; en segundo lugar, un patrón de cambio

rural-urbano, en el cual, básicamente, áreas de cultivos son sustituidas por áreas residenciales, tal como fue señalado en el punto 2; y en tercer lugar, un patrón de cambio rural-rural, mediante el cual zonas boscosas u otro tipo de vegetación natural son sustituidas por áreas de cultivos orientados a satisfacer la demanda urbana. Este último caso es muy evidente en las áreas de concentración demográfica, pudiéndose citar como ejemplos las sustituciones de usos en los alrededores de San Cristóbal, El Vigía, las ciudades del piedemonte andino llanero (Barinas, Guanare, Acarigua), Barquisimeto, Caracas, Valencia y Maracay. Este fenómeno está intrínsecamente relacionado con el avance de la frontera agrícola en áreas peri-urbanas. 4. Desplazamiento del nivel de nubes y su influencia en el clima local. Este fenómeno es muy particular de los ecosistemas urbanos de montaña, como consecuencia de un intenso poblamiento, sustitución de usos rurales por usos urbanos (deforestación) y un desplazamiento en altura del sitio de las ciudades, tal como ocurre en San Cristóbal, Mérida, Valera y Caracas, por ejemplo, lo cual, adicionalmente, genera micro-climas al interior de las ciudades. 5. Agudización de problemas relacionados con la disponibilidad de agua potable. Este es un hecho muy notorio en las ciudades costeras y en las ciudades de montaña, donde la frontera urbana avanza inexorablemente hacia las fuentes de abastecimiento de agua – bosques, riveras de los cuerpos de agua- que rodean las ciudades. Esta situación es notoria en el área conurbada del Litoral central (Catia La Mar-Maiquetía-La Guaira-Macuto), San Cristóbal, Valencia, Maracay y Caracas y también en las ciudades localizadas a orillas del lago de Maracaibo. La distribución geográfica de la población urbana permite, adicionalmente, distinguir áreas de presencia urbana en los llanos, en las zonas áridas y semiáridas del estado Falcón y de la Península de la Guajira; y áreas de escaso poblamiento urbano en el resto del país, especialmente en los extremos sur y oriental. En estas áreas de poblamiento el impacto socio-ambiental, causado por las formas espaciales de urbanización y de organización del sistema de ciudades es más reducido que en las áreas de concentración demográfica. La existencia de centros urbanos mayores con 50.000 o más habitantes es considerada, en este caso, como indicador de concentración de la población en aglomeraciones urbanas. Su importancia radica, adicionalmente, en que a este tamaño de población, las ciudades adquieren, por lo general, un estatus metropolitano y, en la mayoría de los casos se convierten en organizadoras de territorios locales y o regionales. El patrón de distribución geográfico de los centros urbanos mayores de 50.000 habitantes refleja nuevamente el carácter concentrado de la repartición geográfica de la población y la urbanización; esto es una fuerte concentración en el arco costero-montañoso. Sin embargo, es posible distinguir enjambres de centros urbanos mayores en áreas específicas en ese arco de concentración demográfica, como es el caso de la región centro-norte costera, donde se encuentran, además de Caracas, las ciudades de Valencia y Maracay, con más de un millón de habitantes cada una y otros centros urbanos grandes que fungen como ciudades satélites de éstas y que en conjunto forman la mencionada megalópolis del centronorte; la región de la costa nor-occidental del lago de Maracaibo, donde se ubica la ciudad del mismo nombre, la segunda del país; la región nororiental del lago de Maracaibo asiento de los mayores centros petroleros como Cabimas y Ciudad Ojeda. Igualmente la región centro-occidental, cuya ciudad principal, Barquisimeto, supera el millón de habitantes; la región nororiental, donde se localizan ciudades emergentes de alcance regional y con tendencia a un rápido crecimiento, como Puerto La Cruz, Barcelona, Maturín, Cumaná, Porlamar; y los Andes, en que destacan ciudades líderes de su entorno como San Cristóbal, Mérida, El Vigía y Valera. Además, es posible distinguir patrones dispersos de centros urbanos mayores en el piedemonte andino-llanero, donde se localizan

importantes ciudades como Barinas, Guanare y Acarigua-Araure. También en los llanos donde se pueden mencionar a San Carlos, San Juan de Los Morros, Valle de La Pascua y San Fernando de Apure. Finalmente, en el área inmediatamente al sur del río Orinoco, donde se ubican las dos ciudades más importantes de la región de Guayana como son Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana y en el extremo oriental, donde se ubica Tucupita y en el extremo sur donde se localiza Puerto Ayacucho. Estos patrones de localización de los centros urbanos mayores, siguen, en general, tanto el patrón histórico del poblamiento, de origen colonial, fuertemente concentrado en el arco costero-montañoso, así como las nuevas tendencias de la frontera urbana, al sur de los piedemonte andino-llanero y caribe-llanero y al noroeste de la región de industrias básicas de Guayana, que se inician a partir de la segunda mitad del siglo XX. El poblamiento concentrado en el arco costero-montañoso constituye el más importante área de mercado del país, el cual ha sustentado las actividades relacionadas con el sector terciario de la economía, mientras que las del poblamiento más disperso, en el área central y en el sur, está estrechamente relacionada con las industrias básicas y la actividad agropecuaria. La concentración de centros urbanos mayores en espacios restringidos tiene varias implicaciones socio-ambientales, pudiéndose señalar, como muy importante, la abundante generación de desechos sólidos y líquidos, y las dificultades para su disposición final. En el caso de los desechos sólidos es notoria la existencia de un déficit de terrenos aptos para la disposición de estos desechos en la gran mayoría de las aglomeraciones urbanas localizadas en la Cordillera de Los Andes y en la Cordillera de La Costa. Esta escasez de terrenos ha obligado a las municipalidades a crear mancomunidades municipales y buscar sitios comunes para la disposición de sus desechos. Aún así, los conflictos generados por el agotamiento de los rellenos y/o plantas de disposición son constantes, pues, por lo general, estos colapsan muy rápidamente. Casos muy específicos son los del área Metropolitana de Mérida, donde el relleno sanitario está ubicado en las cercanías de San Juan de Lagunillas y sirve a cinco municipios, y el del Área Metropolitana de San Cristóbal, cuyo relleno está ubicado a pocos kilómetros de la capital estadal –en San Josecito- en un espacio muy urbanizado, y que sirve a ocho municipios localizados en la Depresión del Táchira. La cantidad de basura que se genera en la mancomunidad merideña es un claro ejemplo del volumen de desechos sólidos que se produce en las ciudades venezolanas y la magnitud del problema que ocasiona, y adicionalmente, de las formas con que podrían solucionarse estos problemas. En Mérida, el relleno sanitario o botadero de basura El Balcón fue cerrado después de haber colapsado totalmente. En su defecto fue puesto en servicio una Planta Integral de Desechos Sólidos, localizada en el mismo municipio Sucre, en las cercanías de Lagunillas. La planta, sin embargo, en sus inicios, sólo procesará 80 mil de los 350 mil kilos de basura que se genera diariamente en los municipios Libertador, Campo Elías, Sucre, Santos Marquina y Rangel. En una etapa posterior la planta podría procesar cerca de 800 mil kilos, más del doble de basura que se produce adicionalmente. En el caso de El Vigía, en el mismo estado Mérida, ciudad que supera los 100.000 habitantes, se produce un estimado de 100 toneladas diarias de residuos y desechos sólidos, a razón de una generación cercana a un kilo de basura diaria por habitante). La situación de la disposición de los desechos sólidos en la ciudad Maturín, es un ejemplo que, lamentablemente, se reproduce a nivel de muchas ciudades venezolanas. En el Área Metropolitana de Maturín se generan cerca de 200 mil kilos de basura diaria, los cuales son depositados en un botadero localizado en Potrerito, en los límites municipales de la ciudad. Se deposita no sólo la basura de Maturín sino también la del municipio vecino Ezequiel Zamora (Punta de Mata). Allí no hay ningún sistema técnico de recolección de basura, pues simplemente se arrojan los desperdicios, los cuales son aprovechados por

decenas de personas que tienen como sustento diario su recolección y clasificación y su posterior venta. Hasta el momento no existe en la alcaldía de Maturín ningún proyecto para buscar otra forma de almacenamiento de la basura; tampoco existe prohibición para levantar viviendas en los alrededores del botadero. No hay servicios y la contaminación que produce la quema es la causa por la cual la mayoría de estas personas tienen enfermedades permanentes en las vías respiratorias. En el caso de los desechos líquidos, es notoria su disposición a cielo abierto o en los principales cuerpos de agua que rodean o atraviesan las principales ciudades del país, localizadas tanto en la costa como en la montaña. Casi sin excepción, las aguas servidas de las ciudades venezolanas, de todos los tamaños, desembocan en los ríos que las drenan. Este fenómeno se agudiza, pues, con pocas excepciones, la mayoría de las ciudades venezolanas carece de plantas de tratamiento de aguas servidas. Los problemas ambientales que surgen de la urbanización tienen especial repercusión sobre los sectores más pobres de la ciudad, aquellos que habitan las construcciones de mayor precariedad y tienen mínimo acceso a los servicios públicos. Pero el mayor impacto de los centros urbanos ocurre sobre el medio ambiente circundante, contaminando mares y ríos, agotando las reservas de agua, destruyendo los bosques y copando fértiles terrenos agrícolas a medida que se expande el radio urbano. En todo caso, los impactos (socioambientales) más agudos están referidos al agua potable la salubridad, a la calidad de la vivienda los servicios públicos, viabilidad del transporte público y la contaminación atmosférica

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