Semantica Relaciones Semantic As Ejercicios

March 29, 2018 | Author: Marie Marie | Category: Word, Interpretation (Philosophy), Linguistics, Semiotics, Semantics
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LA SEMÁNTICA LÉXICA. RELACIONES SEMÁNTICAS ENTRE LAS PALABRAS: HIPONIMIA, SINONIMIA, POLISEMIA, HOMONIMIA Y ANTONIMIA. LOS CAMBIOS SEMÁNTICOS. 1. Introducción a la Semántica 2. Relaciones semánticas entre las palabras 2.1 Hiponimia. Hiperonimia. Cohiponimia 2.2 Sinonimia 2.3 Antonimia 2.4 Monosemia, polisemia y homonimia 3. Los cambios semánticos 3.1 Denotación y connotación 3.2 Cambios semánticos: metáfora y metonimia 3.3 Cambios lexicológicos: tabú, eufemismo, disfemismo. La etimología popular

1. Introducción a la Semántica La Semántica puede definirse como la parte de la Lingüística encargada del estudio del significado. El problema viene a la hora de definir qué se entiende por significado. En todo caso, está claro que hay dos tipos de significado: significado léxico y significado gramatical. Ambos son, pues, objeto de estudio de la Semántica. Sin embargo, el estudio de los monemas de significado gramatical (morfemas) suele entenderse como correspondiente exclusivamente a la Morfología, y fue allí donde los estudiamos (Tema 4). Esto ocurre debido a lo poco que se puede decir acerca de la significación de los morfemas de singular o plural, por ejemplo. El estudio del significado de los morfemas es mucho más fácilmente sistematizable que el de los lexemas, ya que el significado gramatical constituye un conjunto cerrado y breve (singular, plural, masculino, femenino, superlativo, tiempo, modo, aspecto, etc.). El significado léxico, sin embargo, constituye una clase relativamente abierta o no limitada, en continua ampliación, restricción y cambio, como veremos. Por otro lado, del significado de las oraciones se encarga casi exclusivamente la Sintaxis, mezclando conceptos funcionales y formales que llevan en muchos casos a confusiones y equívocos. Los estudios semánticos propiamente dichos se han reducido, por tanto, al estudio de los significados léxicos. Podemos redefinir entonces la Semántica léxica como la descripción del significado de las palabras, de la estructura que esos significados tienen y de las diferentes relaciones que mantienen unos con otros dentro del sistema de la lengua. 1.1 Significado y referencia. No debemos confundir el significado de una palabra con su referente, es decir, el objeto u objetos a los que el signo representa. Así, el signo lingüístico caballo está formada por un significante /kabáλ o/ y un significado ‘animal cuadrúpedo de la familia de los équidos...’. esta representación, este signo lingüístico, nos permite aludir

Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Tema 8 en un mensaje a un ser real, un caballo, que es el referente del signo. El significado es un hecho del sistema, y es constante: cada signo tiene su propio significado específico, mientras que la referencia a un ser concreto de la realidad puede cambiar, y depende del uso que le demos en un determinado discurso: en Tu caballo es más rápido que el otro caballo del establo, el significado del signo caballo es el mismo, es inmutable (‘animal cuadrúpedo...’), pero la referencia varía en uno y otro caso. Esto permite entender que haya palabras que carecen de un referente real, pero que sí poseen un significado en el sistema, como unicornio, y que haya palabras con diferente significado pero que puedan ser utilizadas para un mismo referente: A mi gato lo mató un coche un día en que el pobre animal se escapó de casa. 1.2 El significado en el sistema: sema, semema, archisemema, archilexema y campo semántico. Para llegar a la definición de campo semántico, antes debemos definir las unidades semánticas fundamentales del sistema de la lengua: • el sema es la unidad mínima de significación, es decir, un rasgo semántico distintivo mínimo. Estos rasgos vienen dados por los diccionarios, aunque no siempre con exactitud • el semema es el conjunto de semas que componen una unidad léxica o lexema • el archisemema es el conjunto de rasgos distintivos o semas comunes a varios sememas. Si equivale a un lexema, este se convierte en archilexema. Haciendo uso de estos conceptos, podemos establecer los denominados campos semánticos, o estructuraciones de los semas que sirven para diferenciar a una serie de signos lingüísticos en el sistema. Reproducimos aquí uno de esos campos semánticos: semas mueble

para sentarse

para una persona

para con varias brazos personas

con respaldo

cómodo

taburete

+

+

+

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silla

+

+

+

-

-

+

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sillón

+

+

+

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+

+

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butaca

+

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+

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sofá

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diván

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+

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+

banco lexema

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+

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-

+ semema

Cada uno de los rasgos que definen el significado de los signos es un sema (‘mueble’, ‘cómodo’, ‘para sentarse’...). El semema de butaca sería el conjunto de semas que posee: ‘mueble para sentarse, para una persona, con brazos, con respaldo y cómodo. El archisemema de todos estos signos sería el conjunto de semas que todos comparten: en este caso, ‘mueble para sentarse’, que sería la definición de asiento,

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Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Tema 8 archilexema de los elementos de este campo semántico. El campo semántico lo compondrían todos aquellos sememas que comparten entre sí al menos un sema. Debemos diferenciar entre campo semántico y familia léxica. Un campo semántico lo compondrían todos aquellos signos que comparten al menos un sema (como el campo semántico que hemos visto arriba). Una familia léxica estaría formado por todos aquellos signos que comparten el mismo lexema: así, existe la familia léxica de terr- (tierr-), formada por palabras como tierra, terreno, terroso, aterrizar, desterrar, destierro, entierro, enterramiento, enterrar, terrícola, terraplén, terrateniente, terremoto, etc.

2. Relaciones semánticas entre las palabras 2.1 Hiponimia. Hiperonimia. Cohiponimia Estos tres términos se refieren a la relación de inclusión de significados. Cuando el significado de un término incluye el de otro, se dice que es su hiperónimo. Así, flor es hiperónimo de rosa, clavel, azucena, margarita, etc., y animal sería hiperónimo de mamífero, ave, pez, insecto..., que son sus hipónimos. Por supuesto, un hipónimo puede convertirse a su vez e hiperónimo de otros términos: mamífero sería el hiperónimo de términos como perro, gato, vaca, oveja, mono, delfín, ballena, etc., y estos a su vez podrían ser hiperónimos de otros términos. Los hipónimos de un mismo hiperónimo son cohipónimos entre sí (por ejemplo, ave y pez son cohipónimos entre sí, ya que ambos son hipónimos de un mismo hiperónimo, en este caso animal). 2.2 Sinonimia En general, se define la sinonimia como la identidad de significado entre dos significantes distintos. Puede haber distintos grados de sinonimia: a) sinonimia completa o total: aquellas palabras cuyos significados coinciden en todas sus acepciones y usos, es decir, aquellas palabras que son intercambiables en todos los contextos. Este tipo de sinonimia es muy poco frecuente, ya que ataca directamente la ley de la economía de la lengua (utilizar el menor número de unidades posibles: a cada signo le corresponde un significado único y exclusivo). Ni siquiera palabras como blando y tierno son sinónimos completos: la manteca es a la vez blanda y tierna, pero no se dice que la cama está tierna, sino blanda, ni que el asado está blando, sino tierno. Un caso de sinonimia completa sería el de cecitis y tiflitis, con idéntico significado en Medicina: ‘inflamación del intestino ciego’. b) sinonimia conceptual o parcial (o contextual): es mucho más habitual que la total o completa. Se produce cuando dos términos son equivalentes y conmutables entre sí en algunos contextos, no en todos. Por ejemplo, anotar y apuntar son sinónimos parciales, ya que podemos decir He anotado/ apuntado su número de teléfono. Lo

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Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Tema 8 mismo ocurre con torear y lidiar: podemos decir Manolete toreó/ lidió en la Maestranza, pero no podemos decir *Hay que torear este asunto y sí Hay que lidiar con este asunto. 2.3 Antonimia La antonimia es un caso particular de oposición semántica. Dentro de las oposiciones semánticas, John Lyons distingue entre: a) complementariedad: la característica que define a estos términos es que la negación de uno implica la aserción del otro y la aserción del uno implica la negación del otro. Es lo que ocurre en pares de palabras tales como: soltero-casado, puntualimpuntual, legal-ilegal, macho-hembra... Estos términos son complementarios. b) antonimia propiamente dicha: es la relación que se da entre términos como grande y pequeño. En estos términos la relación de oposición es gradual, y la aserción de uno implica la negación del otro, pero no se puede decir que la negación de uno implique la aserción del otro. Así, grande implica no pequeño, pero no grande no implica necesariamente pequeño (puede ser mediano).

c) inversión o reciprocidad: es la relación que se da entre comprar y vender o entre padre e hijo, términos que guardan una relación de inversión lógica, sin que la negación o aserción de uno implique ni la negación ni la aserción del otro. Tampoco hay una posible gradación. En español existe un caso curiosísimo de inversión o reciprocidad en los significados de un mismo lexema: nos referimos a huésped, que significa, según el DRAE, al mismo tiempo ‘persona alojada en casa ajena’ y ‘persona que hospeda en su casa a uno’. 3.4 Monosemia, polisemia y homonimia Si recordamos la definición de signo lingüístico, decíamos que estaba dotado de un significante y de un significado. Parecería lógico que a cada significante le correspondiera un solo significado y viceversa. Sin embargo, a fuerza de funcionar en diversos contextos y de asumir usos metafóricos, muchas palabras han ido adoptando a lo largo del tiempo significados diversos. a) Una palabra es monosémica cuando a su significante le corresponde un solo significado, como geología o mendigo. b) Una palabra es polisémica cuando a su significante le corresponden varios significados: hoja (de árbol, de papel, de cuchillo...) o ilustrar (‘explicar’, ‘adornar con grabados’...) son palabras polisémicas. En realidad, cada relación entre un significante y su significado supone un signo lingüístico diferente: hoja (de árbol) sería un signo lingüístico y hoja (de cuchillo) sería otro signo distinto. La polisemia también afecta al significado gramatical: el prefijo in- es polisémico, y puede significar ‘movimiento hacia dentro’, ‘situación interior’ y ‘negación’ (ver Tema 4).

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Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Tema 8 c) Por último, es importante no confundir polisemia con homonimia, que es un fenómeno diferente: la homonimia consiste en la coincidencia formal de dos palabras originariamente distintas, es decir, con significante y significado diferentes, cuya forma ha llegado a coincidir a causa de la evolución fonética o de la derivación: latín MERUS ‘pez’ mero  portugués mero ‘simple’ latín IOTA ‘letra’ jota  árabe satha ‘baile’ A veces, la coincidencia es tanto fónica como gráfica: en este caso, los términos homónimos son homófonos (igual sonido) y homógrafos (igual grafía): latín CLAMA latín FLAMMA

‘golpea la puerta’, ‘nombra’ llama

voz quechua

‘masa gaseosa derivada de la combustión’ ‘animal’

Otras veces, la coincidencia solo es fónica, no gráfica; en este caso, los términos homónimos son homófonos, pero no homógrafos: verbo haber  habría / abría  verbo abrir

3. Los cambios semánticos 3.1 Denotación y connotación Las palabras tienen por sí mismas un significado objetivo, que es el que encontramos en los diccionarios. Así, toro significa, entre otras cosas, ‘mamífero rumiante, de metro y medio de altura hasta la cruz, con cabeza gruesa armada de dos cuernos’. Este es el significado denotativo. A veces, las palabras son capaces de sugerir algo o se contagian de alguna característica del objeto al que designan, de modo que a su significado objetivo se le añaden rasgos significativos subjetivos. Así, la palabra toro puede evocar nociones de valor, fortaleza, bravura, belleza, muerte, espectáculo..., lo cual nos permite emplearla en expresiones como Este hombre es un toro. Este es el significado connotativo. El significado denotativo es común, estable, constante y objetivo para todos los hablantes de una lengua, y asegura la eficacia de la comunicación, ya que supone un acuerdo entre lo que el hablante desea transmitir y lo que el oyente interpreta. El significado connotativo, por el contrario, supone un contenido que el hablante sugiere o evoca intencionada o involuntariamente en la mente del oyente y que éste ha de comprender para que la comunicación tenga éxito y sea completa: El problema es que cuando bailas te mueves como un caballo.

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Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Tema 8 Las connotaciones pueden ser de tres tipos: socializadas, cuando son compartidas por toda la sociedad (asno ‘ignorante’); de grupo, cuando son propias de un grupo determinado (proletario para un aristócrata, y noble para un proletario); e individuales, dentro de las que incluimos las de los poetas. 3.2 Cambios semánticos: metáfora y metonimia. Entendemos por cambio semántico todo aquel proceso en el que el cambio de sentido de una palabra afecta al semema (al conjunto de semas de la palabra), en el cual alguno de sus semas ha sido suprimido o sustituido, no afectando al lexema, que se mantiene intacto. Cuando se cambie también el lexema, la forma del signo, hablaremos de cambio lexicológico, que veremos más adelante (3.3). En cuanto al cambio semántico, podemos encontrarnos con que la alteración del semema supone una extensión significativa, una ampliación de su contenido significativo: así ocurre con maestro, que antiguamente solo era ‘de escuela’, mientras que en la actualidad se ha producido una extensión significativa que ha hecho que su significado sea más amplio: ‘persona hábil en un oficio’, ‘ejemplo a seguir’, ‘torero’, etc. Por el contrario, podemos encontrarnos con una restricción significativa: banderilla significaba antes cualquier ‘bandera pequeña’ y hoy ‘palo delgado que usan los toreros’. Los cambios semánticos enriquecen el idioma y, muchas veces, son la expresión de la creatividad del hablante. Un ejemplo de ello son los denominados tropos: sobre todo, metáfora y metonimia.1 Contrariamente a lo que se pueda pensar, metáfora y metonimia no son elementos exclusivos de la lengua literaria, sino que están muy presentes en el uso cotidiano del idioma, y son instrumentos privilegiados de esa creatividad de los hablantes que antes mencionábamos. a) la metáfora es la transposición de significados entre dos palabras que tienen alguna semejanza significativa (real o imaginada). De esta forma el término araña pasa a significar, metafóricamente, ‘lámpara’ (cuando esta se parece por su forma al animal). La metáfora se usa constantemente en la lengua común: brazo de mar, valle de lágrimas, pata de gallo... b) la metonimia es la transposición semántica basada, no ya en la similitud, sino en la contigüidad. Por ejemplo, cuello significa ‘parte de la camisa’ porque se abrocha al cuello de la persona. La contigüidad puede deberse a distintas relaciones: el todo y la parte2 (cabeza de ganado como ‘res’), el continente y el contenido (un plato de estofado), el objeto y el lugar de donde procede (un rioja), el agente y el instrumento (un espada para referirse a un torero), etc. 3.3 Cambios lexicológicos: tabú, eufemismo, disfemismo. La etimología popular Hemos considerado hasta ahora los casos en los que ha cambiado el sentido, pero no la palabra que lo designa. Cuando esto ocurre, es el semema el que permanece sin variación y es el lexema el que varía. Hemos de hablar de tabú, eufemismo, disfemismo y etimología popular.

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Por su escaso rendimiento, no consideraremos la sinécdoque. Esta metonimia es precisamente la que recibe el nombre de sinécdoque.

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Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Tema 8 a) los lexemas tabú son aquellos que, existiendo en la lengua, no se concretan en el habla por causas extralingüísticas que hacen de ellos términos “innombrables”. Las causas pueden ser la superstición, los prejuicios sociales, etc. No está bien visto decir Mira ese negro o Tengo criada. Lo mismo ocurre con términos como pobre, viejo, ciego, subnormal, etc. b) en lugar de las palabras tabú utilizamos los eufemismos, que no son más que sustitutos léxicos que, basándose en metonimias, liberan al hablante que considera impropios los otros términos. Lo curioso del caso es que a veces se consigue el efecto contrario, de modo que si utilizamos la expresión hombre de color se puede poner de manifiesto la connotación negativa que ha adquirido el término negro, por lo cual el sujeto aludido puede sentirse aún más marginado: ¿qué tiene de malo ser negro, que no se puede decir? Por esta razón, los eufemismos suelen convertirse rápidamente en tabúes lingüísticos, hasta que al final no queda más significante posible que la simple omisión del término: es lo que ha ocurrido con la expresión estar preñada, que dio paso al eufemismo estar embarazada (embarazo significa ‘obstáculo’: ¡qué eufemismo!), que rápidamente se convirtió en tabú para dar lugar a expresiones tan “cursis” como estar en estado de buena esperanza, estar en estado (¡genial redundancia!), estar esperando (¿esperando qué?) o, en el colmo de la finura, estar, a secas: ¿Te has enterado de que Ángeles está?. c) el caso opuesto al eufemismo es el disfemismo, que consiste en utilizar, casi siempre en tono humorístico o con intención degradante (o ambas a la vez), una palabra o expresión de tono menos elevado (pero no tiene por qué ser vulgar) del que correspondería denotativamente: matasanos por médico, coco por cabeza, estirar la pata por morir, garras por manos, patas por piernas, picapleitos por abogado, etc. d) por último, debemos mencionar las llamadas etimologías populares. Se trata de una forma de contaminación, de confusión en la mente de gente poco cultivada, que atribuye a una palabra un origen y formación fantasiosos, de manera que se modifica su valor y se produce un cambio de sentido. El hablante cree encontrar familiaridad entre dos lexemas, porque sus significantes se asemejan, aunque no tengan ningún parentesco etimológico. Así, del latín ANTEOSTIANUM (‘terreno situado ante las puertas de la ciudad’) surgió el castellano anteuzano, pero como solía estar en alto, la etimología popular lo convirtió en altozano. También Sanlúcar, derivado de un primitivo SOLIS LOCUM (‘lugar del sol’), donde se relacionó el primer lexema con santo (como San Juan, en lugar de zaguán). Esto mismo ocurre en el Aljarafe sevillano, donde los “todoterrenos” de la empresa NISSAN se denominan San Patrol (Nissan Patrol). Por cierto, es conveniente que a estos vehículos les revisen cada cierto tiempo los gomáticos. Otros casos de etimologías populares son destornillarse en lugar de desternillarse, azararse en lugar de azorarse, etc.

Bibliografía BOSQUE MUÑOZ, Ignacio (et al.), Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato, Madrid, Akal, 2004. COSERIU, Eugene, Principios de semántica estructural, Madrid, Gredos, 1986 (2ª ed.) GÓMEZ TORREGO, Leonardo, Gramática didáctica del español, Madrid, SM, 1998.

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Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Tema 8 GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ, Salvador, Introducción a la Semántica Funcional, Madrid, Síntesis, 1989. LAMÍQUIZ, Vidal, Lingüística española, Sevilla, Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1975. LYONS, John, Introducción en la lingüística teórica, versión española de Ramón Cerdá, Barcelona, Teide, 1977 (4ª ed.)

Ejercicios 1. En las siguientes palabras, indica cuál es el significado y qué entidades pueden ser su referente –en distintos contextos-: Júcar, agua, nuestro, aunque, y, que, aquel, pronto, Venus, Cuenca, cuyo, pegaso, Manuela, perro, arena, suave. 2. Señala si hay homonimia o polisemia en las palabras subrayadas siguientes: Manda sobre ti como si fuera tu amo / Ya no te amo. Con su arco, era capaz de cualquier cosa / El arco de la puerta de la iglesia es ojival. Dame otra hoja, que tengo que seguir escribiendo / Esa puerta tiene dos hojas. Lo tuyo no tiene cura / Este pueblo no tiene cura. Mientras haya vida, hay esperanza / Se durmió al pie de una noble haya. Arrancaron el árbol de raíz / La raíz del problema está en que no cambia de actitud. Cerca de mi casa hay un estanco / Rodeó la casa con una cerca. 3. Establece con ejemplos si en las siguientes palabras hay homonimia o polisemia: vino, metro, celos, curso, cara, gato, lava, cromo, pie, pluma, cola, ante, ocaso, red, cabina, talón, íntegro, ala, buitre, cabo, tara, columna, vela, brazo, cateto, operación, cuello, gallina. 4. Distingue denotación de connotación en las siguientes palabras: jesuita, higo, churro, boutique, Judas, Pilatos, parado, negro, cordero, viejo, anciano, abuelo. 5. En ocasiones, se utilizan nombres de animales para referirse a las personas. ¿Qué connotan los siguientes? águila, burro, delfín, cerdo, cordero, perro, hormiga, zorro, loro, pulpo, gusano, víbora, gallina, gallo, tiburón, renacuajo, ganso, zángano. 6. En los siguientes sinónimos conceptuales, señala los matices significativos que permiten diferenciarlos y construye enunciados para ejemplificarlos: fallecermorir, mentira-embuste, carta-epístola, alabanza-loa, soltarse-desasirse, rostro-cara, orinar-mear, parir-dar a luz, castrar-capar, lamentar-deplorar, cansancio-fatiga. 7. Señala el tipo de oposición léxica que hay entre los siguientes pares de palabras: tónico-átono, sabroso-insípido, siempre-nunca, salado-soso, lleno-vacío, cóncavo-convexo, masculino-femenino, limpio-sucio, juventud-vejez, ofrecer-aceptar, apreciar-despreciar, crudo-guisado, legal-ilegal, pagar-cobrar, completo-incompleto, gigante-enano, antes-después, odiar-amar, esposo-esposa, sencillo-complicado, encendido-apagado, gordo-flaco, carecer-poseer, fácil-difícil, culto-inculto, padre-hijo, 8

Lengua Castellana y Literatura. 2º de Bachillerato. Tema 8 enseñar-aprender, rápido-lento, conocido-desconocido, empezar-acabar, fuera-dentro, doblar-desdoblar, exacto-inexacto, unido-desunido, lícito-ilícito.

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