Roy+Porter

July 1, 2016 | Author: Mica Barrientos Hesgu | Category: N/A
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Short Description

RoyMoi...

Description

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Peter Burke, Robert Damton, Ivan Gaskell,

Giovanni Levi, Roy Porrer, Gwyn Prins,

Joan Scott, Jim Sharpe, Richard Tuck

Henk Wesseling y Richard H. Grove

FORMAS DE HACER HISTORIA

Segunda edicion

Version espanola de

Jose Luis Gil Aristu y Francisco Martin Arribas

Alianza Editorial

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:"Vl: 1993 Reimp,eso en: 1994, 1996, 1999

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COLABORADORES PREFACIO ,,"''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''""'''''''''''''''''''''''''''''' Reservados (Odos los derechos. El contenido de esca obra esd. protcgida por la Ley, que .:."ltablec.:: penas de prisi6n y/o mwtas, ademis de las corrcspondicmes indemnizaciones por claiios y perjuicios, para quienes rcprodujeren, plagiaren, disuibuyereu 0 cornLlIlicaren publicarneme, en rodo 0 en parte, LlIl:l obra literaria, -arclstica 0 cienrlfica, o su tcansfoumI,cion, interpretacion 0 ejecuci6n ardsriC3 fijada en cualquier ripe de sapOlle 0 comllnicada a rra­ yeS de cualquicr media, sin \:1. precepriva autorizaci6n.

© This collection, Policy Press, 2001

© de la rraducci6n: Jose Luis Gil Aristu y Francisco Martin Arribas, 2003

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9

11

OBERTURA: LA NUEVA HISTORlA, SU PASADO Y SU FUTURO, Peter

Burke ................................................................................................... .

13

2,

HISTORlA DESDE ABA]O, Jim Sharpe""""."",,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,.,,,,,,,

39

3,

HISTORlA DE LAS MUJERES, Joan W Scott """""""""""""""".,,"""

59

4,

H1STORlA DE ULTRAMAR, Henk L Wesseling """""""""".".,,,,,,",,'"

91

© de esra eruci6n: Aliam.a Edirorial, S. A. Madrid, 2003

Calle Juan Ignacio Luca de Tc:na, 15; 28027 Madrid; relef. 91 393 88 88

www.a1ianz:l.ediwrial.es

ISBN: 84-2064156-1

Dep6s1w legal: M. 43.986-2003

Forocomposid6n e impresi6n: Fernandez Gudad, S. L.

Caralina Suarez, 19. 28007 Madrid

P.riIlted in Spain

5, SOBRE MICROHISTORIA, Giovanni Levi .........'...................................

119

6,

H1STORIAL ORAL, Gwyn Prins """""""""",,",,"""""""""""""""""

145

7,

HISTORlA DE LA LECTURA, Robert Darnton

189

8,

H1STORlA VlSUAL, Ivan Gaskell """""""",,",,""""""'''''''.,,'''''''',,.,,.

. 221

270

FORMAS DE HACER H1STORlA

eu[opeo de America 24. Tambien los franceses van en esa direcci6n y en 1998 Roge r Chartier publi co una coleccion de ensayos suyos bajo eI titulo de Cultural History, en 1993 sali6 a la luz el cuarro volumen de una impor­ tance nueva his(oria de Francia con eJ titulo de Les fonnes de fa cu.Lture yen 1997 dos hisroriadores franceses publicaro n un manifiesto sobre historia cultural",

CAPITULO 10

En cuan ra a fa historia de los concepcos, en 1985 una importance uni­ versidad estadounidense publico una recopilacion de ensayos de Koselleck con el [{wio de Futures Pasty diez was desp ues, en una introduccion cdelca a la historia de los concep tos politicos y sociales. un famosa histociador .nor­ teamericano del pensamienro politico trat6 en seeio la historia de las menta~ lidades y dedico mayor espacio aun a la hiStoria de los conceptos '6 En fecha aun mas recienre- se.han cdebrado fru ctiferas reuniones entre el grupo anglo­ americana y el aleman 27,

HISTORlA DEL CUERPO REVISADA Roy Porter

Hace unes mos, Ferry Eagleton afi rmaba: «Actualmente, pecos textos litet::a­ rios cumplirian con el canon historicista sin ind uir aJ menos un cuerpo mutilado» I, Aplicando la observacion del critico literario aI ambito ,de la his­ toriografla, Mark Jenner 10 glosaba asl: A juzgar par los cadlogos de la:! ediroriales y una serie de comen radores y artis­ ras imaginacivos, vivimos una epoca somarica. Poc 10 visro, en la acrualidad el \\cuerpo» es un vocablo sed ucror. Si los lecrores de Una universidad inglesa con­ gregaron una amplia asis tencia can su celebrado m6dulo de ~lnrroducci6n a la hlsroria social de fa medicinaJJ, al cambiar el ti(ulo por «Hisroria del cuerpo» se duplic6 el numero de esmdian(es. En efecco, «el cuerpo» se ha converrido a1 parecer en un nuevo principio organiucivo de la actividad Imelec(uaJ anglo­ americana 2.

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Bremmer y H. Roodeuburg (eds.), A Cultural Hillory of Gesture (Cambridge, 1991); ibid,

A Cultural History o/Humour (Camb ridge, 1997);). Elsner y J.~P. Rubies (eds.) , Voyagt.J and VlSiom:

A Culrural HiJtory o/ Travel (Londres, 1999).

2~ R. Chanier. Cultural History buwun Practices and Represe71tatiollJ (Cambridge. 1988. pub!icada

primero en jngles); A. Burguiere (ed.), usjormu de fa cultu" (Paris, 1993);). P. Rioux y J. F. Si ri~

nelli, Pour urn: hjJfojre culturelle (Paris, 1997).

R. Koselleck, Future.! Past (979), rrad. inglesa. Cambridge. Mass., 1985); M. Richrer, The His~

tory 0/Political and Sodal Concepts (Nueva York y Oxford. 1995).

1.7 H. Lehmann y M . Riehter (eds.), The M eaning ofHistorical Terms and Concepts (Washingron, :u;

1996),

F. Eagleton, The ldeoLogJ o/rheAmhetic (Oxford, 1990), p~g. 7. Las referencias esdn por fuerza

truncad.a... por faka de espacio; su selecci6n refleja ademas los prejuicios de uno de los primeros his~

1

roriadores modern05 de G ran Brerafia.

Mark S. R. Jenner. /C Body. Image, Tex( in Early Modern .Europb. Social History o/Medicine 12

(1999), pall'- 143· 154,

2

272

rORMAS DE HACER HISTORIA

Es interesa nce la !cctura de la reflexion de Jenner, publicada en 1999. Hace diez anos, cuando redacte la versi6n original de es(e capirwo. no exiscia eso de . en W. F. Bynum. Roy Porter y

Michael Shepherd (eds.), The Anatomy ofMadnrn. 2 voJs. (Lond rcs, 1985); vol. 2. pags. 40-62;

R. B. Carter, De!Carrn 'Medit'a/ Philosophy' (BaJtimore, 1983).

7 Un menosprecio realzado naturalmente por la mojigarerfa uadicional, d bowdlerismo, erc. Ver

P. Fryer, Mrs Grundy: StudjeJ in English 17wk'l (Londres, 1963); M. Jaeger, Bifore Victoria (Lon­

dres, 1956); E.]. Bristow, Viet and Vigilance (Dublin, 1977); M. Quinlan, Victorian PrelucU (Nueva

York, 1941); E. TrudgiH, MadonnllS and Magdakm (Londres, 1966).

HISTORIA

DEL

CUERPO REVISADA

273

mando, de un modo raclical, la superioridad de 10 no corp6reo. Asf, el psi­ coamilisis, movimiento anuvicroriano por anronomasia, dio prioridad aI duo consciente/inconsciente (fantasIa, represi6 n) para explicar los tcastornos mentales refutando las explicaciones medicas basadas en la neurologfa 0 en la degeneracion hereditaria '. Yo anadire que un paralelismo a la par.doja freudiana se plantea en el cuestionamiento foucaldiano y postmoderno surgido eseas Ultimas docadas. Aunque atacan el mito del cogito carcesiano con todo cuanto conl1eva (el sujeto unirario, la oposici6n autor/genio, la interioridad, etc.) , eS[Qs estallidos criticos los sustituyen por eI no menos jnmaterial ambito discursivo. Llev·ada aI extremo, se ha utilizado I. rimbombame afirmaci6n derridiana «if n'y pILI de hors uxu» para cuestionar conceptos empiricos de sentido comun de curu­ quier realidad externa objetiva (una de [as mas espectaculares es la del Holo­ cauSto). As!, aunque subversivo en cienos aspectoS, el nuevo posrmodernisrno puede interpretarse como una variante del viejo idealismo (berke1eyano) '. No pretendo decir que el desprecio poc esea espiral morto! hay. sido mono­ Htico, pues siempre ha habido contracorrientes que trataban de desmitificar el espiritualismo y el intelectualismo por medio de.l. medula de 10 carnal. La comedi. rabelesiana him de la corporalidad la piedra de toque de la reaUdad, un ascenso insurrecto de altas pretensiones culturales 10. En un escenario ulte­ rior, que se inspiraba estrechamence en la filosoffa natural ((corpuscwar>J de fa Revoluci6n Cientffic., pensadores de avant-garde de [a IIUstraci6n, como La Metteie, Didecot y d'Holbach, encarnaron I:. experimentaci6n • traves de los sentidos, Carne del materialismo filosofico ". Tampoco hay que simplificar en Pan. Freud, ver William J. McGrath, Fr~ud'f Discovery of PIJchoanalysis (Ithaca, NY. 1986); H. F. Ellenberger, The Discovery ofthe Unconsclo/l.S: The HiItt»)' attd ElJOlution ofDynamic Psychiatry (Nu~ York. 1971); F. SuJJoway, Frnui.· Biologist ofthe Miltd (NuCla York, 1979) y J. M. Mason, The AJiauu on Trurh: Fuudi SUpp"~-jon ofthe Sedut"tjon Theory (Nueva York. 1983); Janet Oppen­ heim • • Shatterd Nmlall: Doct(/TJ, PanellDand Depression in Victorian England(Oxford . 1991); Tom Lutz, Amm'CAn Nm'oUJnaI, 1903: An An«dolal History (Ithaca, NY, 199 1). Cicrtos psjcoanalisras lIegaron a negar la base no 8610 de la cnfermedad .mcmaJ., sino de la propia enferme, Thtory, Culturt 6- Soatly 1 (1982), pags.

18-33: Pa.si Falk, Tht Consuming Body (Thousand Oaks, Calif. , 1994).

:u

(Cambridge, 199 1). /

278

FORMAS DE HACER HISTORIA

nado y se renegocia (en el transexualismo, el matrimonio gay y la ley) "­ Todas esras tendencias contempocineas han acelerado inevitablemente eI cuesrionamienro hist6rico. En cualquier caso, cualquier veleidad mia por reivindicar mericos por la historia del cuerpo quedaria mirigada por eI hecho de que no codo pareee it bien en esta artesani'a. EI comenrario de Eagleton que cite a1 principia tenIa por objeco zaherir una nueva moda, mienuas que, por orro lado, Jenner. en una acerada cdeica de las ulrimas aponaciones. se mostraba basrante escepri­ co, si no realmente mordaz, y argumentaba que en gran parte de la hiscoria del cuerpo se mezcla la carencia de precisi6n metodo16gica con 1a ausencia de rigor erudiro. Los estudiosos han confundido desmaiiadamenre representaciones del cuerpo con realidades hist6ricas, y no hemos sabido discinguir co[(e recomen­ daciones para el cuidado del cuerpo de esos manuales de piedad y decoro en que tanto beben los hiscoriadores y pdccicas sociales del pasado documenta­ das 33. Adernas, Jenner se quejaba de que con harra frecuencia se ha utilizado la hisroria del cuerpo para rarificar roscas (codas de control social 0 modelos pseudo-foucauldianos de la conscripci6n del cuerpo en el marco de regimenes de savoir~pouvoirJ y as( la rus[Or.ia dd cuerpo se convierce en alga formulada­ mente reducido a descubrir aUn mas modos nuevas en que eI cuerpo ha sido comrolado, disciplinado. vigil ado y casrigacio 31 . EI anacronismo encierra QUO peligro: el de los estudiosos de moda a dar por senrado (por ejemplo) que los conceptos freudianos y lacaruanos son autorn:icicamence aplicables a los cuer­ pos del pasado", Para empezar, proresraba Jenner, la simple noci6n de "histo­ ria del cuerpoll implica sin paliativos una drisri ca reificaci6n y simplificaci6n. un reduccionismo. cual si existiera un «(solo)) cuerpa del que se rastreara 1a his­ [Dria f(unicaria»j pero esc cuerpo dificilmenre puede sec el que se presenra en los (extos eruditos que escrutan la mayorfa de los estudiosos J y coneluia que la hisroria del cuerpo debe dar paso a las historias .de los cuerpos, Jane Anhws y Jean Grimshaw (eds.), Wommi Bodj~J; Diicipline and Tramgrwion (I.ondres, 1999); Julia Epsrein y Kristina Straub (cds.), Body Guards: Th~ Cultural Politics tifGmtkr Ambiguity (Londce.s, 1992). A Ja lu2. d(: la conciencia com(:mporinea sabre ductilidad de genero, han apareci­ do impona.nres esEUdios sobc(: los antecedemes hiuorkos: Nelly Oudshoorn. lkyond th~ Muural Body: All Arch~ology ofSr.c Honnones (Londres, 1994). ." A we re.spec[Q, Jenner cririal. en p:uricuJar PtrilouJ Chmtity: Womm alld Illness in Prt-Enlightm­ ment An and Medicine (Ithaca, NY, 1995), de Laurinda S. Dixon. Jo Muk S. R. J(:nner. •Body, Image, T(:xt in Early Mod(:rn Europe-, Sodal HiJtory ojMediciN 12 31

HISTORIA DEL CUERPO REVISADA

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H a sido ran espectacular el auge de la hisroria del cuerpo en la ultima decada que serla absurdo intentar en las pocas paginas que quedan un estu­ dio que englobara ,Desde la Edad de Piedra h asta la Edad Contempocinea>', y hasra anwcial el poner de relieve las con[roversias princi pales. Para enfren­ [arme a [an ardua labor, me guiare, como fase inicial para algunos comen­ tarios sobte los progresos de la decada, por el planteamiento que ptoponia en «Hisro ria del cuerpo In con siete puncos para la invescigaci6n fucura. Lo revis are a grandes rasgos, exarninando en co nere[o la evoluci6n de cada aparrado, El cuerpo como condicion humana Las religio nes, filosoffas y literaturas del mundo son uninimc:s al hablar de la condici6n humana, del nacimienco. la copulacion y la muerce. Perc, (hasta que punro es especlfica y directa la relaci6n (,rellejo?, icompensaci6n?) que mancienen las doccrinas reLigiosas 0 [alan[es arrfs[icos de una epoca parcicu~ lar COil las expetiencias reales del set vivo y corp6reo?' Planteando estas pre­ gunras en «Hiscoria del cuerpo 1» consideraba si. por ejemplo. la cu1cura obsesionada con la muerre, denominada por Huizinga ,el orono de la Edad Media.», ;fue una respuesta relleja a las realidades de las epidemias de peste bub6nica que barrieton la Europa del siglo xrv? 0, siguiendo a Canlporesi, ,habrfarnos de ver en los e1emencos macabros de la crisciandad rardomedie­ val - la fascinaci6n por los cuerpos incorrupcibles de los sancos 1 etc.- una expresi6n de un arnor vibrance por la vida y un in[eres absorbence POt la carne? 36. De hecho, las representaciones religiosas del cuerpo han sido un campo frucdfero de invescigaci6n escos dlcimos wos. Son de destacar los escudios revisionisras de Carolina Walte[ Bynum en los que sosciene que la gran atrac­ ci6n del catolicismo de la baja Edad"M;edia y de la epoc. moderna radica en el enfasis devocional de las representacio'nes corporales de la Virgen y el Nino Jesus, La humanizaci6n de la fe, expresada a traves de la vulnerabilidad de la carne. convini6 en causa popular e1 cristianismo de pa[riarcado jerarquico. En Fragmentation and Redemption, Bynum explot6 c6mo en la pedagogia medieval se atribuye con frecuencia valor al cuerpo generado 37 , En fecha mas

(1999), pags, 143-54, pig. 154, Es nno de los d(:fectos principales de Tht BodyEmbarrlWtd' Drama and tht DisciplilltojShanu in EArly Modtm Engltmd (Ithac:a, NY, 1993), de Gail Kern Paster, quien apl ica las caregofias p.'licoana­ IIricas lacanianas a nivd nniversal. Para OtJ':lS di.scusionc.5 sobre Pancr, vcr infra. Onos inve.stigado­ res han utili2.1.do *mplarmcntc las categorias freudianas: vcr O~dipu! and the Devil (Londres, 1994),

J)

de Lyndal Roper.

J.

~ Huizing:a. £Iolono tit la Edad M~dia (Madrid, Ali:anza. Ediroria.!, 2001 ); Piero Campo re5i, The InC'Orruptjb~ Fush: Bodily Mutation and Monification in Religion and Folklore (Cambridge, 1988).

Caroline Waleer Bynum. Fragmmta tion and R~d~mptjo,,: EJJays on Gender and th~ Human Body in Mtditval Religion (Nueva York. 1991). Ver u.mbien Linda Lomperis y Sarah Stanbury (eds.), Femjnnt Approachts to th~ Body in MtdiroaL Lituratur~ (FH:addfia, 1993). !7

280

HI$TORlA DEL CUERFO REVlSADA

FORMAS DE HACER HISTORlA

281

reciente, en The Resurrection ofth, Body (1995), sostiene que «el cristianismo occidental, a pesar de su recdo frente a la carne y la lujuria no repudia d cuerpo ni prescinde de 01. 38 • Las doccrinas de la resurrecci6n individual cobraron nueva imporcancia, seriala Bynum, una vez que las anciguas expecracivas cristianas de Segundo Advenimienw comenzaron a desvanecerse. Frence a un mar de fondo gn6s­ tieo, reinscaurado en siglos posreriores por los cacaros, los primeros padres de la Iglesia se vieron obligados a hacer hincapie en la resurrecci6n de la carne para que la Creacion no pareciera abandonada en man os del diablo, yaduce que, por el contrario, la escolas tica de la alta Edad Media marca la transici6n de la escatologia a Ia filosof[a necesaria para situar los preceptos sobre la vida celestial en el marco de los debates aris[Qcelicos sabre si era la forma 0 la materia 10 que se individualizaba: ~e ra e1 cuerpo 0 el alma 10 que gar3ntiza­ ba nuestra individualidad en eI mas alia? . En paralelo a temas desarrollados por Piero Camporesi ", Bynum, ade­ mas de los escritos eclesiascicos, ha estudiado la evidencia visual en rerablos y frescos para analizar las incertidumbres populares y demomar eI papel clave que la IgleSia atribula a inculcar las ensefianzas verdaderas entre los fieles con frecuentes citas a San Lucas 21 , 18 (en semejantes ascensiones nunca se represenraban simples «huesos». Uno de los grandes meritos de la obra de Bynum es que nunca crata con conm.iseraci6n la reologia de la resurrecci6n (que a nosorros sude resultarnos chocan re). ni la mateja de «ex6tica» a [Qralmente ajena a las modalidades de

sensibilidad moderna. Considerada desde la perspectiva de las formas arque­ efpicas y simb6licas a que nos ha acostumbrado la antropologia y eI psicoa­ nilisis, la antigua preocupaci6n cristiana por la realidad material de la otra vida aparece como una expresi6n de autcnrico y finisecular tespeto por cues riones de idenridad del aqui y ahora, concepros de integridad sobre todo. No obstante, e11ector esceptico que recele de que imbuirle una falsa concepci6n de I. acep table racionalidad de estas docrrjnas medievales, har. muy bien en leer la exposici6n de Bynum junto con eI anilisis de Camporesi sobre las abe­ rrances ensenanzas teo16gicas y las creencias del vulgo. En conrrasre con Bynum, gue pone enfasis en la racio nalidad y las cualidades emotivamente satisfacrorias de las doctrinas crisrianas sobre resurrecci6n de la carne, Cam­ poresi explica con morboso detalle las angusrias y 1a no infrecuente histeria de las masas, afirmando que aquel1as creencias eran tan extraiias y exrremas, que cabe sospechar si la sociedad tardomedieval no se «colocaba» por cos­ tumbre con sustancias alucinogenas. Se planrea un debate fascinanee entre la lectura «suave» que hace Bynum de la docrrina del cuerpo y las opiniones «d esenfrenadas)~ de Camporesi. Bynum ajusta cuentas con su interpretaci6n con eI ruS[Qriador de arte Leo Steinberg, pues este en un libro provocador lIam61a atenci6n sobre eI hecho de que, segun un convencionalismo picr6rico en boga durante e1 Renaci­ mien co, solia representarse a Crisco tocando. 0 mas bien seiialando, su pene; algo notablemente ignorado por los hisroriadores del arte, como si hubieran invisibilizado la sexualidad del cuerpo de Cristo '0. Bynum refut6 a Steinberg y senal6 que pensar que eI gesto de Cristo era de {odole «sexual» suponia una lectura clarameme moderna y ucr6nica: 10 que se sefialaba no era la erociza­ ci6n del Salvador, sino su humanizaci6n. Ocras obras, en particular en la de Miri Rubin sobre la Eucaristia, tambitn han cencrado mas la ate nci6n en la inmanencia y d humanismo que en los elementos uascendentales dd cris­ tianismo popular 41,

Caroline Walkcr Bynum. The RtfUnution ofthe Body i" Wall'11J ChriJtilZlIity, 200·1336 (Nueva York, (995). pag. II. " Ver, par cjcmplo, Piero Campo resi, «The Consecrated Host: A Wondrous Excess~, en M. Feher (ed.), Fragmenu for II History oftht Human Body, vol. 1 (Nueva York, 1989), pags. 220-237.

40

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La forma del cuerpo

En el arte, la escritura creativa, La ciencia y la medicina, pero tambien en los prover bios, los cliches y las metiforas, eI cuerpo adopta una forma visual 0 visualizada. Es delgado a gordo, hermoso 0 feo; es eI espejo del universo,

--

Leo Sreinbcrg. Th~ ScoJality of Christ in RmaiSSiZTIu An and Motkm Oblivion (Nueva York, (983).

.\ Miri Rubin, Corpus Chnsli: Th~ Eucharut if! Late Mtdi~al Culrurt (Cambridge. 199 1); Sarah Coakley (cd.), Religiorl and th( Body (Cambridge. 1997).

HISTORlA DEL CUERPO REVISADA

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1'011" 1 ,1 ~ 1i" ,,,1111 ~,"'''t llfa cn «Hi, toria del cuerpo 1», han prestado hasta Ilh,: lI ci6 n y hace hincapie. tras los pasos de Norbert ElIas. en c6mo a principios de 1a epoca moderna las funciones corporales fueron some[idas a un «proceso civilizador». Por tanm, d hwnoralismo era no s610 una f15iolo­ gia, sino una moral que indicaba y explicaba que partes y procesos ~orpora­

les eran ·dignos

0

degradanees. nobles

0

desp reciables. erasladandolos a expre­

siones de repudio 0 verguenza. Lo que sucedi6 cuando la pdctica de 1a anatomia irrumpi6 en

el mundo

significance cradicional del humoralismo consrituye eI cerna de The Body Emblazoned". de Jonathan Sawday. quien soseiene que la nueva actividad clave que realmente infl uy6 en

el cuerpo a principios de la epoca moderna

fue eI negocio de la anatomla. Realizada en aulas impresionances. la disec­ cion se convi rti6 en ce1ebraci6n os[entatoria de la alianza entre los poderes civil y m edico. y su consecuencia -al margen del progreso intrinseco de 1a medicina anat6mica- fue desacreditar las me[aforas tradicionales sobre el

cuerpo y sus relaciones con la menee. eI alma y eI yo que desde tiempos inmemoriales predominaban en la criseiandad medieval. Por un lado. los antiguos tabues sobte eI cuerpo y su sagrada inviolabilidad quedaban abo­ cados a desaparecer. practicamerue por definicion. una vez generalizada la

disecci6n; 10 que significaba que en ciecco modo eI cuerpo se degradaba mas al sec teducido a un objeco susceptible de violaci6n por eI ojo inquisitivo. susceptible a desmenuzamiento. desmembraci6n y experimentacion, en lu gar de ser revcrenciado com o un algo creado a imagen de Dios. Pero en opini6n de algunos, como sir Thomas Browne, tamb ien esro 10 enno­ bleda y muy pronto aque! mont6n de heces envilecido por los teologos patdsticos 0 por la visi6n gro[esca de Bajtin, sec(a exah ado como obra maes­

cra mednica del Creador. La polisem ia del cuerpo anatomizado es el nudeo del
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