Robert Merton. Teoria y Estructura Sociales

September 23, 2017 | Author: Alexander Amezquita Ochoa | Category: Theory, Sociology, Science, Physics & Mathematics, Physics
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\ Traducción de FLORENTINO

M.

ROBERT K. MERTON

TüRNER

y RUFINA BORQUES

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TEORIAYESTRUCTURA SOCIALES Introducción de MARIO BuNGE

D FONDO DE CULTURA ECONÓMICA MÉXICO

Primera edición en inglés, Segunda edición en inglés (revisada y aumentada), Tercera edición en inglés (revisada y aumentada), Primera edición en español, Segunda edición en español, de la tercera en inglés, Tercera edición, Cuarta edición,

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A la memoria de CHARLES H. HOPKINS, amigo, maestro y pariente

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1 ?tro caso de teoría de alcance intermedio en sociología puede arudarnos a su carácter y sus usos. La teoría ele los grupos de papeles cornlenza con la imagen ele cómo se organiza b. posición social en la estruc-4 tura social. Esta imagen es tan sencilla como la imagen de Boylc de la como si fuera un mar de aire, o la de Gilbert ele la Tierra como 1 fuera un imán. Pero como con todas las teorías ele alcance intermedio, : n _ernbargo, la prueba radica en no valerse ele la respuesta inmediata a as Ideas que las originaron como obvias o extraiías, sino como derivadas Problemas. do uu, tomü mJ, gencc,J, o de innumerables grupos de p-apeles; es decir. la tarea funcional de arregl;írselas ele alguna manera para organit.ar ésta.\ de modo que se oblcng~ un g-rado apreciable de regularidad social, suficiente para permitit· a la mayoría ele las personas la mayor parte del tiempo con· tinu;Jr con su> asuntos sin llegar a paralizarse por los conflictos extremos de sus grupos ele papeles. Si c,t;< idea relati\'amente sencilla del grupo de papeles tiene un valor an las expectativas de Jos del grupo de papeles, lo suficiente para reducir los conflictos del que ocupa una categoría. Origina el problema ulterior de descubrir cómo surgen estos mecanismos de m:111er:t que podamos también explicar por qué los mecanismos no operan cficzmncnte o no surgen en algunos sistemas soci::lles. Por ültimo, al igual que l;t teoría de la presión atmosférica, la teoría del grupo de papeles señala dircel:lntettlc la investigación empírica pertinente. Se han escrito monog-rafi:¡s sohrc las funciones de diversos tipos de organización formal, empíricamente h:tsadas ele las dimensiones teóricas de cómo operan en la pr{tctica los gn:pos de papeles." •. I.:t teoría de los grupos de papeles ilustra otro aspecto de las teorías socioJ/,gicns de ;¡!canee intermedio. Frecuentemente son congn1entes con una di vcrsiclad de los llamados sistemas de la teoría wciológica. Ha.~ta donde se puede decir, la teoría de Jos grupos ele papeles no es incongruente con orientaciones teóricas tan amplias como la teoría marxista, el análisis funcion;¡J. el conductismo social, la sociología integral tle Sorokin o la teoría de la :1cc·i('m de Parsons. Esta puede ser una horrenda observación para aquellos de nosotros que hemos sido preparados para creer que los sistemas del pcmamicnto sociológico son conjuntos de doctrina estrechamente enlazados y mutuamente excluyentes. Pero en realidad, como observaremos posLerionncnte en esta íntroclucci{Jn, las teorías sociológicas generales son lo suf"icientemente laxns, internamente diversificadas y tr~slapadas mutuamente que una tcorírt drtda de alcance intermedio, que tiene una medida de confirmaci{,n empírica, puede a menudo Sllbsumirse en teoría> comprensivas, ellas mismas discrepantes en algunos aspectos. r. Para una primera vcrsJOn de esta idea en desarrollo, véase a :Merton, "The socialcultural cnvironmcnt and anomie'', c:1 la crlición de Hclen L. Witmcr y Ruth Kotinsky, New Perspeclit·e for Research on ]tweni/e Delinquency, Jnfonne de una conferencia sobre la importanci:~ e interrelaciones de ciertos conceptos de la sociología y la psiquiatría en la delinruenria, rPalizada el 6 y i de mayo de 1955. (Washington, D. C. Departamento de Salud, Educación y Bienestar de los Estados Unidos, 1956), pp. 24-50, en 47-48. r. Si hemos de juzgar a rartir de 1?. dinámica del desarrollo en la ciencia, esbozada en la parte prcceclcntc de esta introducción, las teorías de alcance intermedio, estando cerca del frente de investigación de la ciencia, son particularmente buenas para ser productos ele dc,cuhrimicntos múltirles y aproximadamente simult;íneos. La idea central del grupo de papeles fue desarrollada independientemente en la importante monografía empírica de Neal Grnss, Warcl S. Masen y A. W. McEachern, Explorations in the Role Analysis: Studies of the School SujJerintendency Role (Nueva York: John Wiley & Sons, Inc., 1958). !mportantcs ampliaciones de la. teoría junto con la investigación empirica se encontrarán en las monografías siguientes: Robert L. Kahn, et al., Organizational Stress: Studies in Role Conflict and Ambiguity (Nueva Ynrk: John Wilcy & Snns, 1964). Véase pp. 11-17 and passim; D~niel Katz y Rtoricísmo. Por todo esto, es evidente que según la teoría del grupo de papeks siempre hay un potencial para diferentes expectaciones entre los de\ grupo de papeles, en lo que se refiere a cLtál es la conducta apropiada para quien ocupa una categoría. La fuente b:.\sica de este potencial para el conJ!icto -y es importante observar una vez más que en este punto estamos a la par con teóricos generales tan distintos como \\Lux y Spencer, Simttlel, Sorok.in y Parsons- se encuentra en el hecho estrnctural de que otros nliembro> de un grupo de papeles son capaces de ocupar varias posiciones sociales que difieren de las del que ocupa la categorLt en cuestión. En la n1edicb en que esos miembrcs de un grupo de papeles están :;ituados c\ivers;tn1ente en la estructura social, pueden tener intereses y sentimientos, valores y expectativá.s morales, que di[ieren de los del que ocupa una categoría. Esto, después de todo, es uno de los principales supuestos de la teoría marxista, como lo es ele _muchas otras teorías sociológicas: la dilerenciación social genera intereses distintos entre los individuos situados diversamente en la estructura de la socieuad. Por e¡empto, los mietnbros de un consejo escolar con frecuencia pertenecen a esLnttos sociales y económicos que ditieren significaliYa·

cilte~oría

sociec~aü

?~serva1~1os ~ue

na,\icioll~tl

ctLc~nría

ll:', !960).\'P· 219-230 en \a 220.

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66 TEORlA SOCIOLóGICA

Estas observacio11es podrí;m ponder-arlas aquellos socicílogos que esperan un sólido sistema general de la. teoría sociológica en nuestra época, o poco después. Si la ciencia de la física, con sus siglos ele ampliadas generaliza. ciones teóricas, no lla conseguido desarrollar un sistema teórico que com. prenda todo, entonces a fortinri la ciencia ele la sociologíJ, que sólo ha comenzado a ac:unhdar generalizaciones tecíricas basadas empíricamente, ele grado modesto, harín o incluso un preventivo para las enfermedades cudíacas. Si el problema se hubiera reconocido ampliamente -·véase L-t tasa creciente de muertes por trombosis coronaria!- su importat~cia mislll:l habría oscurecido Lt ruestión enteramente independiente ele cu:'tn adecuado era el conocimiento ITlédico de IGSO (o 1850 o 1950) para resolYer 1111a serie ele otros problem:ts de L-t salud. Y es precisamente esta falta de ló~ica la qtte subyace en untas demandas prácticas que se hacen :t bs ciencias sociales., Como b guerra, la explotación, la pobre~:a, la discriminación ncizll y la i nsegmiclac1 psicológica son plagas de las sociedades ciencia social debe justificarse aportando soluciones a todos 1 noclerntudiar la::: publicaciones que podían haberlos llevado asociológico, abandonara su estereotipo. Estas condiciones tienden a estimular la polarización de las 1Cleas. Las orientaciones sociológicas que no son sustancialmente contraclictoriJ.s son con.sideradas como .>i lo fueran. Conforme a estas posiciones ele todo o nada, la investigación sociológica debe ser estadística o hist6rica; o bien las grandes cuestiones y problemas ele la época deben ser los t'tnicos objetos ele estudio, o bien estas cuestiones reacias deben evitarse totalmente porque no son propias para la investigación científica, etc., etc. El proceso del conflicto social se detendría a la mitad y se convertiría en una crítica intelecwal si se pusiera un alto al desdén recíproco que a menudo caracteriza estas polémicas. Pero las batallas entre sociólogos ordinariamente no ocurren dentro del marco social que .puo;neo >P'.'?, lo> concepto> 1 ptocN imiw t' ind u;o del '"'' pe, y lo> ;e;ultado> de ;u; ,,obo> wmpmbado> pm ottm. La ciencia, y e; lo> "''"'"' a nuo;ua pcopia pequeña e;t,cum, e; ;Olo que \"' wntcibucione. de lo> gmnüe. y ""'b"n 1" de lo> pequenm. deben ser codificadas si han de promover el desanollo de la socíologia. Todas las virtudes pueden convertirse fácilmente en vicios por el hecho de llevarse al exceso, y esto es válido para el par"dignu sociológico. Es una """'""' P"' \a indolencia mm"L Equipado con an pmdigma, el ;oóólogo puede cerrar los ojos ante datos estratégicos que no se exigen de manera '"'"'" en el pamdigma. Puede nanaloamaclo, de anteojo> de wnpaóa sociológiws en anteojeras sociológicas. El mal uso es consecuencia de la absolutización del paradigma y no utilizarlo como punto de partida a título de ensayo. Pero si se les reconoce como provisi.onales y cambiantes, destinados a ser modificados en el [uturo inmediato como lo han sido en el pasado reciente, estos paradigmas son preferibles a los conjuntos de supuestos tácitos.

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