RESUMEN la 3 ola

September 26, 2017 | Author: Raul Mauricio Rodriguez | Category: Capitalism, Trade, Market (Economics), Industrial Revolution, Technology
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RESUMEN LA TERCERA OLA I CAPITULO SUPERLUCHA Nos podemos dar cuenta que la historia del mundo se ha dividido en tres partes de gran trascendencia para la humanidad, como lo ha sido la agricultura la cual ha sido catalogada como la primera ola de la sociedad, que se mantuvo durante un largo tiempo, luego viene la segunda ola que es la revolución industrial la cual ha durado más o menos 300 años y por ultimo viene una ola que aun no ha sido clasificada de la mejor manera posible, puesto que en este punto, el futuro pude tener cambios ya sean a nivel social, tectológico, cultura y político lo cual influye de una gran manera para que la humanidad siga hacia adelante. LA PREMISA REVOLUCIONARIA En la actualidad la humanidad está viendo como la sociedad ha invadido el mercado con futuros de destrucción como lo es el Armagedón por medio de películas, documentales, relatos bíblicos, profecías, lo cual nos ha llevado a una parálisis de la imaginación y la voluntad. También se enmarca que las décadas venideras se encontrara llenas de agitaciones, turbulencias y violencia generalizada la cual no ayudara a que la humanidad se destruya por si misma por completo, y se verá reflejado un salto cuántico en la historia, lo que nos indica que nuestra generación es la final de una vieja civilización y la primera generación de otra nueva. LA LÍNEA DE AVANCE El autor clasifica como análisis de oleaje lo que identifica las pautas fundamentales de cambio a medida de que van surgiendo y cómo podemos influir sobre ellas. Antes de surgir la primera ola de cambio la humanidad vivía en pequeños grupos que se alimentaban básicamente de la caza, pesca y ganadería, desde el momento que se descubrió la agricultura la cuales catalogada como la primera ola el hombre cambio muchos de los hábitos que tenia; esto durante por uno 10.000 años hasta que ser dio la revolución industrial la cual está enmarcada como la segunda ola es claro que aun se está utilizado la primera ola en la gran mayoría de los países de latino América y áfrica pero no con la gran amplitud que

se utilizaba antes. El esmero de los países no industrializados por obtener materias por medio de la industrialización a llevado a que la primera ola valla desapareciendo, hay muchos países que están viviendo las tres olas a velocidades diferentes es importante resaltare que la tercera ola inicio hacia el año de 1955 en estados unidos cuando el número de empleados y trabajadores de servicio supero al número de obreros manuales. OLAS DE FUTURO Después de la primera y segunda ola el hombre pronostica su futuro puesto que sabe a qué se debe enfrentar, lo cual ha hecho crear diferentes movimientos tecnológicos, sociales, culturales que han sido producto de las dos olas que ya pasaron, y ha hecho al hombre autónomo. Algo muy diferente ha ocurrido en países que hasta ahora están cobijados por las dos grandes olas (agricultura y revolución industrial) puesto que gracias a estos movimientos se han creado muchas guerras civiles. RICACHONES Y ASESINOS La pelea entre las segunda y tercera ola tiene como único fin fijar la persona o grupo que tenga más beneficios, lo que implica que muchos de los problemas que hay en la actualidad no sean resueltos y ha esta lucha se la ha denominado superlucha, las disputas entre clases de culturas han hecho que el mundo se encuentre en un caos no muy bueno para el futuro.

II CAPITULO LA ARQUITECTURA DE LA CIVILIZACIÓN La primera ola es la agricultura la cual duro muchos años pero dentro de esta, ya se daban algunos avances de la segunda ola como lo fue la extracción de petróleo en las islas griega en el 400 a de c y en birmania en el 100 d de c, también ya se veían, grande s imperios como lo fue el romano, pero la segunda ola se dio después de la revolución industrial con la construcción de maquinas, lo cual formo el sistema social más poderoso.

LA SOLUCIÓN VIOLENTA Se inicio un conflicto entre la gente que apoyaba la primera ola de la agricultura y los que querían un avance que era la industrialización lo que conllevo a diferentes guerras en el mundo poro a lo ultimo a ganado la segunda ola (la industrialización puesto que gran parte de la humanidad vive bajo estos apuros de una vida de avances tecnológicos. BATERÍAS VIVIENTES Las energías en la primera ola eran renovables como lo eran los animales, el viento y otros agentes de la naturaleza al surgir la revolución industrial estas energías fueron remplazadas por fuentes no renovables como lo es el carbón, el petróleo o combustibles fósiles. LA MATRIZ TECNOLÓGICA Antes en la ola de la agricultura se realizaban las cosas según sus necesidades a pequeña escala, al surgir la revolución industrial esta producción se automatizo e hizo que la producción fuera de grandes niveles producción en masa. LA PAGODA BERMELLÓN Después de la producción en masa se tenía que ver la manera de distribuirlo, la cual fue por medio de ferrocarriles, vías y centros de comercialización cosa que no se podía hacer en la primera ola puesto que no se producía en cantidades exorbitantes. LA FAMILIA AERODINÁMICA En la ola de la agricultura la familia se componía por tíos, abuelos, primos eran muy numerosas, pero a partir de la revolución industrial esta se fue disgregando puesto que en este momento las familias solo se componen de padres e hijos, también se ve como en la segunda ola el respeto hacia los padres se ha perdido. EL PROGRAMA ENCUBIERTO

A partir de la segunda gran ola se empezó a necesitar mano de obra calificada y se dio inicio a la educación de niños los cuales cada vez entran más jóvenes a la escuela por consiguiente los años de educción cada día eran más. SERES INMORTALES En la segunda ola se da mayor fuerza a la corporación, puesto que a partir de esto se da inicio a la inversión en fábricas ya si de esta manera hacer grandes monopolios que constituyen la vida de hoy en el mundo. LA FÁBRICA DE MÚSICA En la música los cambios ocasionados por la segunda ola también fueron de gran multitud puesto que las organizaciones también estaban dentro de este contexto, ya que se empezaron a utilizar los empresarios, representantes personas que pudieran vender una gran cantidad de boletos, lo cual produjo la necesidad de grandes teatros y la ampliación de sonido para estos. LA VENTISTICA DE PAPEL La comunicación durante la primera ola era únicamente para las familias ricas puesto que eran muy difícil el establecer conexión uno a otros, la única forma de comunicación era por medio de mensajeros los cuales se demoraban mucho, a partir de la segunda ola se crea la oficina de correos que fue de gran ayuda para toda la humanidad puesto que de esta manera la comunicación entre familias era más fácil, mas adelante viene el teléfono el cual ayudo a optimizar la comunicación entre la humanidad, lo que ha facilitado el intercambio comercial a niveles internacionales. III CAPITULO LA CUÑA INVISIBLE En la primera ola el hombre, lo que producía lo consumía es decir que no había un comercio por el cual se satisfacían de diferentes productos, más adelante se empezaron hacer grandes mercados que permitió el trueque de alimentos, animales, esclavos etc. Hasta llegar al punto que la persona especializada en la

producción ya no lo haga para sí misma esto es a causa de la revolución industrial o segunda ola. EL SIGNIFICADO DEL MERCADO Las plazas de mercado ayudo a las economías industriales capitalistas a lograr una economía que se “mercatizo”. Donde el mercado se considera puramente capitalista, una red de intercambio y de distribución de bienes o servicios. La base del mercado en el comercio es el dinero o en la permuta, teniendo en cuenta la ley de la oferta y la demanda La expansión del mercado contribuyó a la elevación de los niveles de vida más rápida de lo que se esperaba. Una serie de aspectos políticos y económicos alrededor del mundo causan un profundo conflicto en toda sociedad, capitalista o socialista, por la división abierta entre producción y consumo. Lo que produjo una civilización más calculadora, comercializadora. Pues la obsesiva preocupación por el dinero, los bienes y las cosas no es un reflejo del capitalismo o del socialismo, sino del industrialismo, es un reflejo del papel central desempeñado por el mercado en todas las sociedades en las que la producción se separa del consumo, en las que todo el mundo depende del mercado, más que de sus propias capacidades productivas, para las necesidades de la vida. En una sociedad así, cualquiera que sea su estructura política, no sólo se compra, vende y cambian productos, sino también trabajo, ideas, arte y almas. LA DIVISIÓN SEXUAL. La segunda ola produjo un cambio en cuanto a las responsabilidades de trabajo sobre los papeles sexuales. En la primera ola, era todo muy independiente de todo. Por ejemplo, las ganancias de una granja no dependían de otra granja y nadie se interesaba por lo que pasara con otras granjas, siempre y cuando la propia marchara bien. En la segunda ola ocurrió que todo se movió a fábricas y todo estaba, de alguna manera, interconectado. Es decir, era interdependiente. Esa interdependencia

originó conflictos en las responsabilidades del ser humano. Los primeros obreros trabajaban de acuerdo con lo que se les pagaba (que era muy poco) y no tenían idea de que su desempeño se relacionaba con una super-maquinaria de fábricas en ese entonces. En el único ambiente en el que no predominaba n las nuevas formas de trabajo, era el hogar (la familia). En ese aspecto, la mujer seguía en el pasado mientras el hombre avanzaba al futuro. La primera trabajaba solo para su hogar; el segundo, para una red de trabajo interdependiente. Las mujeres que no hacían caso e iban a trabajar en las redes de inter-dependencia, eran tildadas de “no femeninas”. Dado lo anterior, se puede concluir que “la batalla de los sexos” se originó por las ideas de trabajo que se tenían. Capítulo IV: Infringiendo el código Toffler en este capítulo IV parte de la siguiente observación: “Toda civilización tiene un código oculto, un conjunto de reglas o principios que presiden todas sus actividades y las impregnan de un repetido diseño. Al extenderse el industrialismo (…) se hizo visible su diseño oculto. Se componía de seis principios interrelacionados que programaban el comportamiento de millones de personas”. Para Toffler estas reglas o principios de la segunda ola son: •





a. Uniformización: “Todo el mundo sabe que las sociedades industriales crean millones de productos idénticos“, y esto influiría a su ven en la creación de un género de vida, un lenguaje, máquinas, procesos y escuelas también uniformes. b. Especialización: “Cuanta más diversidad eliminaba la segunda ola en materia de idioma, ocio y estilo de vida, más diversidad se necesitaba en la esfera de trabajo. Acelerando la división del trabajo, la segunda ola sustituyó al campesino más o menos habilidoso por el especialista concienzudo y el obrero que solamente realizaba una tarea repetida hasta el infinito”. c. Sincronización: La segunda ola sincronizó la vida laboral y la vida social, separándola de sus ritmos normales y supeditándolas al reloj y “exigencias de máquina”. “Las más íntimas rutinas de la vida quedaron comprendidas en el sistema de ritmo industrial (…); las familias se levantaban simultáneamente, comían al mismo tiempo, salían al trabajo,



• •

trabajaban, regresaban a casa, se acostaban, dormían e incluso hacían el amor más o menos al unísono, al paso que la civilización entera, además de la uniformización y la especialización, aplicaba el principio de sincronización”. d. Concentración: Las sociedades de la segunda ola concentraron su fuente de energía —en vez de en la dispersión de fuentes energéticas de la primera ola- en depósitos también altamente concentrados de combustible fósil. Además, se concentró también la población, apareciendo centros urbanos gigantescos. Y se concentró también el trabajo: miles de trabajadores bajo un mismo techo como en las grandes fábricas. e. Maximización: Es decir tendencia a recurrir a la gran escala en todos los niveles. f. Centralización: Tendencia a formas de gobiernos centralizados, en lo político y en lo económico, creación de los Bancos Centrales.

Una última observación interesante de Toffler es cuando afirma que estos 6 principios contribuyeron al auge de la burocracia.

Capítulo V. Los técnicos del poder Para el autor, las sociedades de la segunda ola estaban gobernadas por especialistas en integración, ya que esta ola fraccionó la vida y la cultura de la comunidad. Los integradores eran quienes “definían funciones y asignaban trabajos. Decidían quien obtenía qué recompensas. Trazaban planes, fijaban criterios y daban o retiraban credenciales. Enlazaban la producción, la distribución, el transporte y las comunicaciones. Fijaban las reglas conforme a las cuales interactuaban las organizaciones (…) hacían encajar las piezas de la sociedad. Sin ellos, nunca habría podido funcionar el sistema de la segunda ola”. Aspiraron -y lo lograron- fijar las políticas comerciales estos integradores: directores contratados por las empresas o administradores económicos que colocaban dinero de otras personas (y esto no lo hacían ni los propietarios ni, mucho menos, los obreros). Los integradores, sigue diciendo el autor, asumieron así el control. “De esta necesidad de integración de la civilización de la segunda ola surgió el mayor coordinador de todos, el motor integracional del sistema: un Gobierno grande”,

emergieron así una enorme maquinaria gubernamental y grandes organizaciones, compañías de producción. “Las Sociedades de la segunda ola estaban gobernadas por los integradores”. “En la actualidad, mientras la tercera ola de cambio ‘aparece’, empiezan también a aparecer las primeras grietas en el sistema de poder”. La causa es en la tercera ola se requiere cada vez mayor descentralización.

Capítulo VI. El esquema oculto La segunda ola trajo consigo una especie de concepción mecanicista de la sociedad: “Empapados de este pensamiento mecanicista, imbuidos de una fe casi ciega en el poder y la eficiencia de las máquinas”, los revolucionarios fundadores de la segunda ola, “inventaron (…) sociedades políticas que participan de muchas de las características de las primeras máquinas industriales (…). Así como la fábrica vino a simbolizar toda la tecnosfera industrial, el Gobierno representativo (por desnaturalizado que esté), se convirtió en el símbolo de status de toda nación ‘avanzada’. De hecho, incluso muchas naciones no industriales — bajo las presiones ejercidas por los colonizadores o a través de la ciega imitación — se apresuraron a instalar el mismo universal equipaje representativo”. “En este sistema, el gobierno representativo era el equivalente político de la fábrica. De hecho, era una fábrica destinada a la confección de decisiones integracionales colectivas. Como la mayor parte de las fábricas, estaba dirigida desde arriba. Y, como la mayor parte de las fábricas, se va quedando ahora progresivamente anticuada, víctima de la tercera ola”. Esto, para Toffler, era un engaño, pues mientras el pueblo creía que está gobernando a través de sus representantes cuando en verdad lo hacían las élites.“De hecho lejos de debilitar el control ejercido por las élites directivas, la maquinaria formal de representación se convirtió en uno de los medios clave de integración por los que se mantenían a sí mismas en el poder” Capítulo VII. Un frenesí de naciones.

En el Capítulo VII, que lleva el título “Un frenesí de naciones”, Toffler afirma que el nacionalismo nace con la segunda ola: “Se pueden considerar los levantamientos nacionalistas provocados por la revolución industrial en los EE.UU, Francia, Alemania y el resto de Europa como esfuerzos para elevar el nivel de integración política al nivel de integración económica, en rápido ascenso, que acompañó a la segunda ola. Y fueron esos esfuerzos, no la poesía ni místicas influencias, lo que condujo a la división del mundo en unidades nacionales separadas. (…) Y por debajo de la nación subyacía el imperativo familiar del industrialismo: el impulso hacia la integración”. Capítulo VIII. El impulso imperial. Seguidamente aclarará en el Capítulo VIII con el título. El impulso imperial, en que consiste precisamente dicho impulso. La segunda ola apareció con un impulso imperialista: “al aumentar la fabricación masiva de productos, las nuevas élites industriales necesitaban mercados mayores y nuevas salidas a la inversión”. El fantasma del desempleo empujó a las potencias europeas a la colonización. En 1492, cuando Colón descubrió América, “los europeos controlaban sólo el 9% del globo. Para 1801 dominaban la tercera parte. Para 1880, las dos terceras partes. Y en 1935 los europeos controlaban el 85% de la tierra firme del planeta y el 70% de su población. Como la sociedad misma de la segunda ola, el mundo se hallaba dividido en integradores e integrados”. Pero desde 1944 hasta los primeros años de la década de los 70, EE.UU aparece como el integrador de integradores: entró a dominar este sistema imperialista. Posteriormente este papel ha sido desafiado por la Unión Soviética, que tomó, después de la segunda guerra mundial, una parte de Europa como campo propio de colonización: los países ‘satélites’. El gran designio, pues, es éste: la civilización de la segunda ola dividió y organizó al mundo en naciones-estado separadas. Necesitando los recursos del resto del mundo arrastró a las sociedades de la primera ola y a los restantes pueblos primitivos del mundo hasta introducirlos en el sistema monetario. Creó un mercado globalmente integrado. Pero el exuberante industrialismo era algo más que un sistema económico, político o social. Era también una forma de vida y una forma de pensamiento. Produjo la mentalidad de la segunda ola. Y añade: “Esta mentalidad constituye en la actualidad el principal obstáculo a la creación de una viable civilización de la tercera ola”. Capítulo IX. Indusrealidad.

Será en el Capítulo IX. Indusrealidad, donde Toffler explique mejor en que consiste esta mentalidad. Con la palabra Indusrealidad, hace referencia a la concepción del mundo propia de la segunda ola: la define como “el grupo culminante de ideas y presunciones con que se enseñaba a los hijos del industrialismo a comprender su mundo. Era el bagaje de premisas empleadas por la civilización de la segunda ola, por sus científicos, dirigentes comerciales, estadistas, filósofos y propagandistas” . Esta concepción se basa en tres ideas comunes a todas las naciones de la segunda ola: • •



La primera idea es que la naturaleza es un objeto que espera ser explotado. La segunda idea es que el hombre es el pináculo de un largo proceso de evolución. El darwinismo y la selección natural: las especies sobrevivientes son, por definición, las más aptas. Las ideas de Darwin pasaron del campo biológico al social y político: “así, los darwinistas sociales argumentaban que el principio de la selección natural operaba también dentro de la sociedad y que las personas más ricas y poderosas eran, en virtud de ese mismo hecho, las más aptas y meritorias”. La civilización de la segunda ola es superior a las demás. Y la tercera idea se basa en el principio del progreso. La historia se mueve irreversiblemente hacía una vida mejor para la Humanidad.

En la base de estos tres principios se sitúan los conceptos necesarios para su formulación: el tiempo y el espacio son lineales. La indusrealidad presupone el individualismo —un esquema atómico de la realidad aplicado a la persona—; y esto, también, por razones políticas: “El capitalismo industrial necesitaba una justificación racional para el individualismo (…), las nuevas clases mercantiles, exigiendo libertad para comerciar, prestar y ampliar sus mercados, dieron nacimiento a una nueva concepción del individuo, la persona como átomo”. Además, la segunda ola trae consigo la noción de la causalidad: con D’Holbach, Newton, Darwin y Freíd. Con esta nueva noción de causalidad se podía manipular la economía, domeñar la naturaleza, y prever y moldear el comportamiento del individuo y la sociedad.

Capítulo X. Coda: el borbotón. La indusrealidad llega a una crisis, que comporta una crisis de personalidad: el hombre de la segunda ola pierde su identidad. Y en EE.UU se ven millones de personas que “se lanzan a la terapia de grupo, al misticismo o a juegos sexuales. Anhelan el cambio, pero se sienten aterrorizados por él. Ansían abandonar sus actuales existencias y saltar, de alguna manera, a una nueva vida (…), convertirse en lo que no son. Quieren cambiar de empleos, de cónyuges, de papeles y de responsabilidades“. Según la estadística de la American Managment Association, que arroja el resultado de que un 40% de directivos y empresarios son infelices en sus puestos. Pero afirma el autor, podemos descubrir al lado de este fracaso y derrumbamiento, una serie de indicios precursores de crecimiento y de nuevas potencialidades. Comienza ahora la tercera parte de libro, en el que trata de analizar cómo será la nueva síntesis cultual de la tercera ola. Capítulo XI. La nueva síntesis.

La nueva síntesisToffler expone el análisis que hará en los siguientes capítulos sobre lo que va a pasar en el mundo: estamos “ante una nueva Era de síntesis” Capítulo XII. Las cumbres dominantes Toffler describe en este capítulo los cuatro puntos para básicos de esta nueva síntesis: 1. Nuevas fuentes de energía: “Como hemos visto antes, la base energética de la segunda ola se apoyaba en la premisa de no renovabilidad; procedía de depósitos altamente concentrados y agotables; descansaba en tecnologías costosas y fuertemente centralizadas; y carecía de diversificación, dependiendo de fuentes y métodos relativamente escasos”. Estas fuentes se acabarán, y hace falta encontrar no solo nuevas fuentes que sustituyan a las antiguas, sino también una nueva tecnología paralela a esas fuentes. 2. Despliegue de la electrónica, que lleva una tecnosfera completamente nueva, que nos moverá al espacio y a la explotación de los océanos.

3. La industria genética, que producirá cambios en las personas, en la salud, etc. 4. Nuevas dimensiones más humanas, aunque sofisticadas, de las tecnologías. Capítulo XIII. Desmasificando los medios de comunicación La información es –para Toffler- el asunto más importante y de crecimiento más rápido del mundo. La infosfera es otro elemento de cambio entre la segunda y la tercera ola. También está transformando nuestra forma de pensar. Por ejemplo: en la primera ola se recibía la imagen de la realidad a partir de las personas y de la naturaleza. En la segunda, además, a partir de la prensa, radio y T.V., ayudando así a uniformizar el comportamiento. Ahora, en la tercera ola, los medios de comunicación, “lejos de extender su influencia, se ven de pronto obligados a compartirla. Están siendo derrotados en muchos frentes a la vez por lo que yo llamo los ‘medios de comunicación desmasificados’. “La tercera ola inicia así una Era verdaderamente nueva, la Era de los medios de comunicación desmasificados. Una nueva infosfera está emergiendo a lo largo de la nueva tecnosfera. Y esto ejercerá un impacto más trascendental sobre la esfera más importante de todas, la que se alberga en el interior de nuestros cráneos. Pues, tomados en su conjunto, estos cambios revolucionan nuestra imagen del mundo y de nuestra capacidad para entenderlo”. Así, dice Toffler, se desmasifican también nuestras mentes: “esto explica en parte por qué las opiniones sobre todas las cosas, desde la música Pop hasta la política, se estén volviendo menos uniformes. El consenso salta en pedazos. A un nivel personal, estamos asediados y bombardeados por fragmentos de imágenes, contradictorias e inconexas, que conmueven nuestras viejas ideas y nos asaltan en forma de ‘destellos’ quebrados o dispersos. De hecho, vivimos en una ‘cultura destellar’““Como consecuencia, personas y organizaciones anhelan continuamente más información, y el sistema entero empieza a vibrar con una transmisión cada vez más intensa de datos. Al aumentar el total de información necesaria para la coherencia del sistema social, y la velocidad a que debe ser intercambiada, la tercera ola hace saltar en pedazos el entramado de la anticuada y sobrecargada infosfera de la segunda ola y construye otra nueva que ocupe su puesto“.

Capítulo XIV. El entorno inteligente Por medio de los ordenadores se está creando a nuestro alrededor un entorno inteligente: máquinas que tienen memoria y “piensan”. Se está cambiando así nuestra memoria social, que antes se hallaba almacenada en los cerebros humanos. Para Toffler: “El ordenador, debido a que procesa los datos que almacena, crea una situación histórica sin precedentes: hace a la memoria social extensiva y activa a la vez. Y esta combinación resultará ser propulsora. Activar esta memoria recientemente expandida liberará nuevas energías culturales. Pues el ordenador no solo nos ayuda a organizar y sintetizar ‘destellos’ en modelos coherentes de realidad, extiende también los lejanos límites de lo posible. Ninguna biblioteca ni archivo podría pensar y mucho menos pensar de manera no ortodoxa. En cambio, al ordenador podemos pedirle que ‘piense lo impensable’ y lo anteriormente impensado. Hace posible una corriente de nuevas teorías, ideas, ideologías, concepciones artísticas, progresos técnicos, innovaciones políticas y económicas, que eran en el sentido más literal, impensables e inimaginables hasta ahora. De esta forma acelera el cambio histórico y estimula el avance hacia la diversidad socialde la tercera ola”. Capítulo XV. Más allá de la producción en serie Toffler también advierte un cambio en el estilo de producción de la tercera ola, ésta va superando la producción en serie: “Un analista de Critique, publicación de estudios soviéticos, hace notar que mientras ‘los países menos desarrollados —(los que) tienen un PNB de entre 1.000 y 2.000 dólares americanos per capita al año— se concentran en la fabricación masiva de productos’, los ‘países más desarrollados (…) se concentran en la exportación de productos fabricados en series cortas que dependen de una mano de obramuy especializada (…) y de costos de investigación elevados: ordenadores, maquinaria especializada, aviones, sistemas de producción automatizada, pinturas de alta tecnología, productos farmacéuticos, polímeros y plásticos de alta tecnología’”. Se está desmasificando la fabricación. Esto tendrá repercusión en las profesiones. Además, el procesador de palabras está revolucionando el trabajo, yendo hacia la

eliminación de la mecanografía. Con ello, el trabajo de oficina, va necesitando menos personal. “Las dos revoluciones del sector administrativo y del fabril dan lugar a un modo de producción enteramente nuevo para la sociedad, un paso gigantesco para la especie humana. Este paso lleva consigo implicaciones indescriptiblemente complejas. Afectará no sólo a cosas tales como el nivel de empleo y la estructura de la industria, sino también a la distribución de poder político y económico, a las dimensiones de nuestras unidades de trabajo, a la distribución internacional del trabajo, al papel de las mujeres en la economía, a la naturaleza de trabajo y al divorcio entre productor y consumidor: alterará incluso un hecho aparentemente tan simple como el ‘dónde’ del trabajo”. Capítulo XVI. El hogar electrónico Terminamos por hoy con este capítulo dedicado al modo en el que estos cambios afectarán a los hogares. Al desaparecer la masificación -y como consecuencia de la nueva tecnología-, se volverá a la industria en el hogar (que fue donde comenzó): “todas las instituciones que conocemos, desde la familia hasta la escuela y la corporación, quedarían transformadas”. “Todo un grupo de fuerzas sociales y económicas están convergiendo para cambiar el lugar del trabajo” (p. 196). “De hecho, una cantidad no medida pero apreciable de trabajo está siendo ya realizado en sus propias casas por personas tales como vendedores y vendedoras que trabajan por teléfono o mediante visitas y sólo ocasionalmente se pasan por la oficina; por arquitectos y diseñadores; por un floreciente grupo de consultores especializados de muchas industrias; por gran número de trabajadores de servicios humanos, como terapeutas o psicólogos; por profesores de música y de idioma; por traficantes en objetos de arte, consejeros de inversión, agentes de seguros, abogados e investigadores académicos; y por muchas otras categorías de empleados técnicos y profesionales”. “A medida que avanza la tercera ola a través de la sociedad, encontramos cada vez más compañías que, en palabras de un investigador, pueden ser descritas como nada más que ‘personas apiñadas en torno a un ordenador’. Póngase al ordenador en las casas de las personas, y ya no necesitarán apiñarse. El trabajo administrativo de la tercera ola, como el trabajo fabril, no requerirá que el cien por cien de la fuerza del trabajo esté concentrada en el taller”.

Influirá en esto el elevado costo de los desplazamientos diarios a los lugares de trabajo. Este nuevo “hogar electrónico” tendrá beneficiosos resultados:

ahorro

de

gasolina,

de

tiempo

en

desplazamientos,

disminución de la contaminación ambiental, mayor estabilidad en la vida familiar, desarrollo de la privacidad, una sociedad centrada en el hogar, con una mayor estabilidad en la comunidad. De todas formas Toffler dice que “no podemos saber si el hogar electrónico se convertirá en la norma del futuro”, pero al mismo tiempo predice que bastaría con un desplazamiento en este sentido de un 10% o un 20% de la fuerza de trabajo, para provocar una modificación inmensa en la vida de la sociedad, es decir, que se está“a punto de crear (…) junto con la tecnosfera y la infosfera de la tercera ola, unasociosfera de tercera ola”. Capítulo XVII. Familias del futuro Este capítulo -quizás uno de los menos inspirados del libro-, lo dedica Toffler a dar su visión de la familia Parte de la idea –en mi opinión equivocada- de que la familia nuclear ha sido “idealizada” por la segunda ola, al convertirla en el modelo dominante (cfr. p. 210). Pero -para él- la tercera ola requiere un nuevo tipo de familia. Toffler admite la posibilidad de que, al lado de la llamada familia nuclear puedan darse, incluso parece insinuar que sería algo muy beneficioso, muchos tipos de familias — familias múltiples, familias de cónyuges homosexuales, familias de “polipadres”, poligamia simultánea, etc—. Será deseable una reestructuración de las familias según nuevos patrones. Parece subordinar la moralidad (se trata en el fondo de una “moral de situación”) y los sentimientos más íntimos y naturales de cualquier persona a los factores económicos y de producción cuando afirma: todo esto supondrá cambios “desde la moralidad y los impuestos, hasta las prácticas de empleo. En el terreno de los valores necesitamos empezar a eliminar el injustificado sentimiento que acompaña a la ruptura y reestructuración de las familias. En

vez

de

exacerbar

ese

injustificado

sentimiento

de

culpabilidad, los medios de comunicación, la Iglesia, los tribunales y el sistema político deberían esforzarse en reducir el nivel de culpabilidad”. Capítulo XVIII. La crisis de identidad de la corporación Para llevar a cabo todos estos cambios, Toffler afirma que como la corporación de la segunda ola ha quedado anticuada por los cambios profundos que se están dando (p.

243) se hace cada vez más necesario una completa reconceptualización del significado de la producción y de la corporación. Y esta transformación “forma parte de la transformación, más amplia, de la sociosfera considerada como un todo, y ésta, a su vez, encuentra un paralelismo en los dramáticos cambios operados en latecnosfera y la infosfera“. Las nuevas corporaciones tendrán que tenerobjetivos transeconómicos,

entendiendo

por

ello

objetivos

que

están

orientados

no

necesariamente a la producción, sino más bien objetivos de contenido social, de bienestar, etc.: “en las nuevas condiciones, la corporación no puede ya funcionar como una máquina para maximizar alguna función económica, ya se trate de la producción o del beneficio. La definición misma de ‘producción’ está siendo drásticamente ampliada para incluir los efectos marginales además de los centrales, los efectos a largo plazo además de los efectos inmediatos, de la acción de las corporaciones. En otras palabras, toda corporación tiene más ‘productos’ (y se le hace ahora responsable de más), de los que jamás hubieron de tener en cuenta los directores de la segunda ola (…), productos ambientales, sociales, informacionales, políticos y morales, no sólo productos económicos”. Capítulo XIX. Descifrando las nuevas reglas Los dos capítulos anteriores un poco oscuros parecen aclararse en este. Tofller afirma que al “código” que impuso la segunda ola —principios o normas que regían el comportamiento cotidiano —, corresponde en la tercera ola un “contra-código“, o sea, nuevas reglas básicas para la nueva vida que se basa en una economía desmasificada, en medios de comunicación desmasificados y en nuevas estructuras corporativas. Las luchas generacionales que a veces se originan entre jóvenes y viejos son, en el fondo, contrastes entre estos dos códigos. Las distintas empresas están adoptando horarios flexibles, acabando con el sistema ‘de 8 a 3′. Se está extendiendo el trabajo de jornada parcial: en Estados Unidos hay hoy un trabajador de jornada reducida por cada cinco de jornada completa. Y esto está produciendo también cambios en el horario de los compradores. Se desmasifican los horarios: esto altera los horarios de la ‘amistad’: “nos estamos moviendo ahora de una puntualidad genérica a una puntualidad selectiva o situacional”. “Llegar a tiempo” no significa ahora lo que antes. “El resultado es menos presión para que se llegue ‘a tiempo’ y la difusión entre los jóvenes de actitudes más despreocupadas con relación al tiempo. La puntualidad (…) se torna situacional”.

La tercera ola ataca la uniformización, característica básica de la vida industrial. Al disminuir la producción en serie, se desmasifica el consumo, el mercado, el tráfico comercial: “los consumidores empiezan a realizar sus elecciones no sólo porque un producto cumple una específica función material o psicológica, sino también por la forma en que se adecúa a la configuración, más amplia, de los productos y servicios que ellos exigen. Estas configuraciones acusadamente individualizadas son transitorias, como lo son los estilos de vida que contribuyen a definir. El consumo, como la producción, se torna configuracional. La producción postuniformizada trae consigo el consumo postuniformizado”. Los precios, la política, la mentalidad de las masas se desuniformizan: asistimos al “surgimiento de una ‘mente postuniformizada’ y de un ‘público postuniformizado’”.

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