Pirke Avot

September 25, 2017 | Author: pablobolon | Category: Anger, Moses, Happiness & Self-Help, Self Esteem, Free Will
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Pirke Avot Ética de Nuestros Padres 1

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Indice La Ira y el Enojo.............................................................................................................................7

Alegría y Tristeza..........................................................................................................................24

La Culpa........................................................................................................................................35

La Envidia.....................................................................................................................................49

La Fe..............................................................................................................................................59

Búsqueda de Consenso.................................................................................................................97

Felicidad y Percepción................................................................................................................109

Ansiedad y Preocupación............................................................................................................161

Paz y Armonía.............................................................................................................................213

Autoestima...................................................................................................................................237

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La Ira y el Enojo 5

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La Ira y el Enojo SOBRE EL ENOJO Y LA IRA El desafío de transformarnos a nosotros mismos Controlando lo que usted dice Extraído de Controle su enojo, editado por Perspectivas El Alei Shur (1:35) enseña un principio fundamental en nombre del Rab Tzadok HaCohén: Cada persona posee cierta debilidad que constituye su principal desafío en la vida. Cuando ve que sus deseos y tentaciones la dominan, debe darse cuenta de que en este preciso asunto también tiene el potencial para alcanzar un gran éxito, si retorna a Hashem incondicionalmente… Puede convertirse en una persona excepcionalmente grandiosa desarrollando las fortalezas de la personalidad necesarias para vencer su debilidad… Esto es…el propósito de su existencia. (Tzidkat HaTzadik 49, 181) Es vital estudiar las diferentes clases de personalidad para conocer nuestra propia clase y la de aquellas personas con las que tratamos. ¿Les levanta con frecuencia su voz a los demás? ¿Está siempre gritando a los demás debido a su personalidad agresiva? ¿Mandonea a las personas? ¿Es demasiado controlador y dominante? La Mishná (Avot 5:11) describe el temperamento de un malvado - el que es autoritario, demasiado agresivo, dominante y que atropella a todos los que se cruzan por su camino. Consigue lo que quiere o recurre a un estallido de ira. Para tratar y remediar esta perversidad, observen que la mishná denomina a esta persona: una que "es fácil de enojar". Si esta descripción parece cuadrarle, es hora de tomar una decisión deliberada de relajarse y no enojarse. Elimine su necesidad de controlar a los demás. Tómese las cosas con más calma y converse los asuntos con los demás antes de imponerles una decisión final. Este proceso de tomar las cosas con calma no es fácil, y lleva tiempo, pero puede y debe hacerse. Los beneficios serán perceptibles a medida que disfrute de una comunicación más significativa con los demás, descubra el secreto de llevarse bien con las personas y permita a los demás disfrutar de su compañía. Además, tendrá más amigos, las personas lo respetarán y lo escucharán, y experimentará la grandeza de ser humilde. ¿Quién es sabio? El que aprende de todas las personas. (Avot 4:1) Cuando pensemos en convertirnos en sabios, una frase debería venirnos inmediatamente a la mente: El silencio es un cerco para la sabiduría. (Ibídem 3:13) La boca es la guardiana. Es la laringe la que expresa nuestro enojo y permite que salga toda nuestra insensatez. Esto sucede cuando hablamos en exceso o demasiado rápido, sin primero reflexionar detenidamente lo que planeamos decir. Decir cosas espontáneamente y atacar a alguien verbalmente, aun

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cuando se esté bajo estrés, causa un profundo dolor a los demás y a nosotros mismos. Los palos y las piedras sólo rompen huesos, pero las palabras pueden destrozar la esencia íntima de uno. Una de nuestras metas debería ser desarrollar una sensibilidad más profunda hacia las necesidades de los demás y medir siempre las consecuencias de nuestras palabras y acciones antes de hablar o de actuar. Debemos comprometernos a no avergonzar nunca a otras personas. Las personas a veces tienen tendencia a hablar demasiado rápido también para buenas causas. Algunas personas pueden decir siempre que sí a cualquier nuevo proyecto o responsabilidad, hasta el punto de comprometerse demasiado. Tener demasiados deseos de agradar a los demás puede conducir a la fatiga, el resentimiento y la frustración. Recuerde que la palabra sí* es más que decir no por una letra y que cada sí a una cosa es, en realidad, un no a otra. Por lo tanto, debe preguntarse: En mi deseo de agradar a otra persona y hacer todo, ¿estoy invirtiendo demasiado tiempo y esfuerzo en cosas que no son prioridades fundamentales? Una vez que domine este punto, tendrá que desarrollar la capacidad de decir no con sensibilidad, sugiriendo una solución alternativa al solicitante. Exige práctica, paciencia y una buena disposición para prever dominar esto más adelante, pero podrá evitar futuras situaciones desagradables si piensa antes de hablar. * En inglés "yes" (sí) tiene tres letras. (N.de la T.) Moshe Goldberger ¿Cómo reaccionas frente a lo que te sucede? Extraído de Controle su enojo, editado por Perspectivas Alejando el enojo "Una suave respuesta quita la ira; mas la respuesta áspera hace subir el furor" (Mishlé 15:1). Esta frase siempre estaba en los labios de Abaie, uno de los grandes Sabios del Talmud (Berajot 17a). ¿Por qué un Sabio se entrenaría para decir siempre este versículo? Toda vez que tratamos con los demás, hay una posibilidad de que digan o hagan algo que nos irrite. Alguien puede levantarle la voz, ignorarlo o hacerle un pedido injusto. Tiene sentido estar preparado para un encuentro sorpresa, en que se sienta tentado a perder los estribos. La manera de prepararse es realizar sesiones prácticas o ensayos para visualizar potenciales situaciones. Dígase a sí mismo: "Imaginemos si de repente alguien se acercara a mí y comenzara a maltratarme verbalmente. ¿Cómo reaccionaría yo?". "Una suave respuesta…". Asimismo, puede dedicar breves momentos del día para relajarse y concentrarse en no permitir que nada lo moleste, sin importar qué pueda pasar. Intente este ejercicio durante unos minutos ahora mismo. Se sorprenderá al darse cuenta de que no es tan difícil, y la práctica lo perfeccionará. Se convertirá, con tiempo y práctica, en una persona más paciente. Este principio básico es fundamental para lograr cualquier cambio en la vida: La práctica continua hará de usted un ser perfecto. Si se acuerda de distenderse cuando las cosas se ponen difíciles - por ejemplo, cuando recibe una crítica y comienza a sentirse nervioso y a ponerse a la defensiva - puede habituarse a convertirse gradualmente en una persona más feliz, menos peleadora. Pirké Avot enseña un sistema de "Solía decir", que significa: Encuentre una consigna de la Torá que lo ayude a mejorar su carácter y dígalo hasta que penetre en su corazón. Buenos ejemplos de esto son las declaraciones: "Si yo no soy para mí, ¿quién lo será?" (Avot 1:14) y "Aprecia el honor de tu amigo como si fuera el tuyo propio" (ibídem 2:10). Del mismo modo, puede ejercitar la compasión poniendo una moneda en la alcancía una o dos veces por día. Puede ejercitar la paciencia tomando una pausa de paciencia de dos minutos, algunas veces por día.

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Puede aprender humildad pensando en la grandeza de Hashem en comparación con su insignificancia. Y puede aprender a enojarse menos diciendo con frecuencia: No te enojes con facilidad. (Avot 2:10) El Talmud nos enseña: "Si repites una lección cien veces, puedes convertirte en un tzadik en ese tema. Si la repites ciento un veces, puedes convertirte en un siervo de Hashem" (Jaguigá 9b). ¡Inténtelo ahora! Puede comenzar repitiéndolo diez veces ahora mismo, luego marque en este casillero: [ ] Tómese un recreo por un momento. Luego dígalo diez veces más. Por favor, marque aquí: [ ] Ahora, anote el número de esta página y siga disfrutando de este libro. Más adelante, en algún momento, vuelva a esta página y dígalo diez veces más. Por favor, marque aquí: [ ] Una vez que consiga manejarlo, escriba este versículo en su propia agenda con muchos más casilleros y siga repitiéndoselo, para enojarse con menos facilidad. La próxima vez que se sienta tentado a responder con ira y a gritarle a una persona debido a alguna grosería inapropiada por parte de ésta, recuerde su consigna - "No te enojes con facilidad". Una muestra de mal genio no tiene que ser su reacción natural al hecho de ser ofendido. Usted manda. No se enoja con facilidad. Puede aprender a responder con calma, de una manera beneficiosa. El que tarda en enojarse es mejor que un hombre fuerte. (Mishlé 16:32) Una vez se realizó un estudio sobre el surgimiento y la caída de veintiocho civilizaciones en el transcurso de la historia. El estudio especula con que cada una de estas naciones se engrandeció como resultado de su eficaz respuesta a los desafíos del mundo exterior. Mientras las naciones siguieron respondiendo eficazmente, su civilización creció con éxito. El que domina su espíritu [es mejor] que el que conquista una ciudad. (Ibídem) Nos enfrentamos a una continua sucesión de problemas y dificultades en la vida. Nuestro crecimiento depende de la eficacia de nuestras reacciones. Si elegimos responder de una manera tranquila, constructiva y positiva, crecemos. Si elegimos el enojo, la depresión o cualquier forma de negatividad, sufrimos, y también lo hacen los que nos rodean. La elección está en nuestras manos. Nuestras respuestas positivas determinan nuestro éxito y nuestra felicidad, con la ayuda de D´s. No es lo que le sucede, sino cómo lo maneja, lo que marca toda la diferencia en la vida. El enojo...o el arte de honrar a los demas Extraído de Controle su enojo, editado por Perspectivas El enojo parece surgir en el transcurso de un instante. A veces explotamos repentinamente cuando los demás nos irritan. La verdad es, sin embargo, que en la mayoría de los casos, somos enteramente responsables de nuestras reacciones. Cuando aprendemos a honrar a los demás, disminuimos la tentación de enojarnos con ellos. No importa qué clase de temperamento usted tenga, lo más probable es que no explote en presencia de un policía, de su jefe, de un cliente o de un gran sabio de Torá. Esto es debido a que existe una conexión directa entre el honor que le acordamos a alguien y el enojo destructivo que crece sigilosamente cuando no obtenemos lo que esperamos. El honor y el enojo son dos polos completamente opuestos.

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Vemos de algunas de las principales mitzvot positivas de la Torá - por ejemplo, "Honra a tu padre y a tu madre" (Shemot 20:12) y "Ama a tu prójimo como a ti mismo" (Vaikrá 19:18) - que la Torá nos obliga a concentrarnos en apreciar a las personas y a comportarnos hacia ellas con respeto, paciencia y aprecio. El enojo es uno de los principales rasgos negativos que socava y contrarresta todos los rasgos positivos (Meiri, Mishlé 16:32). Tenemos una opción entre concentrarnos en honrar y respetar a los demás y, de ese modo, tener éxito en la vida o hacer hincapié en el enojo, que conduce a la tensión y a la destrucción. El Talmud enseña: "Una persona nunca debe imponer un miedo excesivo (esto es, montar en cólera) en su hogar, porque puede hacer que miles de judíos perezcan, como ocurrió en el episodio de pileguesh b´Guivá, donde la cólera trajo aparejada una guerra que ocasionó la muerte de miles de judíos" (Guitín 6b). A pesar de que esta historia fue un incidente aislado en la historia antigua, contiene lecciones que nos sirven perfectamente en la actualidad. Algunos individuos de la ciudad de Guivá, en la tribu de Biniamin, maltrataron y atacaron a una mujer que era la concubina de un hombre que pasaba por su ciudad. La mujer murió debido al ataque y su esposo reaccionó de manera vengativa. Diseccionó el cadáver en doce partes y envió una parte a los sabios que lideraban cada tribu. Esto provocó una tormenta de justificada indignación. "Jamás se ha hecho ni visto tal cosa en el pueblo judío desde la época del Éxodo de Egipto hasta hoy" (Shoftim 19:30). El resto del pueblo judío se dio cuenta de que se necesitaban medidas extremas para terminar con esta corrupción que tenía su origen en la influencia negativa de las naciones gentiles circundantes. En lugar de castigar simplemente a los pocos depravados que habían pecado, decidieron eliminar a toda la ciudad de Guivá. Esto sería un drástico fin de la lección. Los líderes de la tribu de Biniamin, no obstante, se negaron a aceptar este fallo extremo y, por lo tanto, decidieron defenderse. Cuatrocientos mil judíos participaron de esta guerra civil. Perecieron cuarenta mil de Israel y veinticinco mil de Biniamin (Shoftim, cap. 20). Una de las lecciones que nuestros Sabios aprenden de este suceso es la naturaleza destructiva del enojo. El temperamento de un sólo hombre desencadenó una guerra que provocó la muerte de sesenta y cinco mil judíos. Pese a que dichas consecuencias no son probables en situaciones normales, D´s juzga a una persona en proporción a su situación. Su hogar es su imperio y, así, su comportamiento es un modelo de lo que habría hecho si hubiera sido el gobernante de un gran país (Rabí Avigdor Miller, Awake My Glory, pág. 340). (Si una persona, D´s no permita, aleja a sus hijos con su ira, puede provocar pérdidas para las futuras generaciones, que pueden ascender a miles). ¿Quién es honorable? El que honra a los demás. (Avot 4:1) Cuando aprende a honrar a todos los que lo rodean, tiene menos probabilidades de enojarse con los demás y más probabilidades de convertirse en una persona más honorable Aprecia el honor de tu amigo como si fuera el tuyo propio. (Ibídem 2:10) A fin de honrar a los demás y abstenerse de la ira, es esencial aprender a apreciar su propio honor de una manera positiva. A medida que aprenda a respetarse, desarrollará la capacidad de honrar también a los demás. Quizá esté pensando a esta altura: "¿Por qué debo concentrarme en honrar a todas las personas cuando hay, indudablemente, algunas que no lo merecen?". La respuesta es que tenemos que concentrarnos en la capacidad de bejirá (libre albedrío), de la que D´s nos ha dotado. Por lo general, tendemos a echar la culpa de nuestros problemas a los demás o a circunstancias ajenas a nuestra voluntad, tales como el tiempo. Siempre tenemos excusas para justificar nuestro enojo y nuestro sufrimiento. No obstante, si se da cuenta de la verdad y se dice: "Es mi elección", ya no tendrá una excusa para quejarse.

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Hashem nos otorgó la capacidad de tomar la decisión de controlar nuestras emociones. Podemos entrenarnos para subordinar nuestros sentimientos a los valores de la Torá. Por consiguiente, tenemos que tomar la iniciativa y la responsabilidad de comportarnos según las pautas de la Torá acerca de cómo reaccionar. Nuestra felicidad en este mundo depende principalmente de nosotros, como está escrito: "Si yo no soy para mí, ¿quién lo será?" (Avot 1:14). En lugar de tratar de cambiar a los demás expresando su ira, concéntrese en el poder que nosotros, como individuos dotados de bejirá, tenemos para enriquecer nuestras vidas - podemos elegir si nos enojamos con los demás o cambiamos nosotros. Debemos detenernos en este punto de nuestras vidas y decir ahora es el momento de dejar de enojarme con los demás, puesto que "si no es ahora, ¿cuándo?" (Avot 1:14). Dígase a sí mismo: "En lugar de culpar a los demás por mi enojo, comprenderé que este problema pudo haber sido provocado por mi propio resentimiento que yo he permitido que se desarrollara. Estoy decidido a cambiar este patrón ahora. Enumeremos una lista de cambios, basados en principios de la Torá, que uno debe confeccionar. Humildad, la fuente de la felicidad Extraído de El misterio del matrimonio. Rab Itzjak Ginzburgh La clave para mejorar el carácter y en particular reducir la tendencia a la ira , es reconocer la propia insignificancia existencial . Esto no implica que uno no debe reconocer su propio valor. Cada persona posee un alma Divina única y completa, con una profusión de las más nobles y sublimes capacidades del intelecto y la emoción, y este hecho en sí le confiere un potencial y valor inestimables . Y sin embargo, la misma conciencia de nuestro gran valor, paradójicamente nos hace al mismo tiempo dolorosamente conscientes de nuestro fracaso total en aprovecharlo. De hecho, cuanto más uno aprecia la naturaleza exaltada de su alma Divina, más se desploma su autoestima cuando se compara su historial de lealtad hacia aquella. La figura arquetípica de la humildad es Moisés: "Y Moisés era el hombre más humilde sobre la faz de la tierra" . Pero seguramente Moisés sabía que había sido elegido por Dios para tener las comunicaciones más intimas con Él, de una naturaleza tal que ningún mortal había tenido, y que enseñaría la Torá al pueblo para siempre. ¿Cómo podía ser tan humilde pese a esta obvia superioridad? La respuesta que se da en el Jasidismo es que sí, en realidad Moisés era perfectamente consciente de esto. Pero razonaba que sus enormes logros y el favor que le demostraba Dios se debían a las cualidades excepcionales que le había concedido Dios, y que si algún otro hubiese recibido dichas cualidades seguramente hubiese logrado mucho más. Como resultado de ese pensamiento, Moisés realmente se consideraba el más insignificante de los hombres, pese a -y de hecho a causa de- su grandeza . El rey David también ejemplifica el epítome de la conciencia de la propia insignificancia. Cuando su esposa Mijal lo reprendió por degradar aparentemente el trono al bailar delante del arca del pacto ante las criadas, él dijo: "Yo soy (y seré) insignificante a mis ojos" . La vergüenza esencial que uno siente ante Dios se debe a que la mayoría de nuestros pensamientos y sensaciones están desprovistas de conciencia Divina. Los sabios afirman que "no hay lugar vació de Él" , y "lugar" significa no sólo lugar físico sino también lugar temporal y psicológico . Todo pensamiento y sensación ocupa un "lugar" en nuestra conciencia. Nuestro propósito en la tierra es llenar todo ese lugar con la conciencia de la omnipresencia de Dios. Cuando no logramos hacerlo, comparecemos ante Dios avergonzados , porque de la misma manera que la naturaleza aborrece el vacío, la mente no puede permanecer vacía. Si no está llena de pensamientos sacros, se llenará de pensamientos profanos . Así como David personifica la conciencia de la insignificancia, José, el tzadik (justo) arquetípico, personifica el estado ideal de la conciencia Divina, su valor esencial. Su mera presencia en el "pozo" (la

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mente vacía) expulsa los pensamientos ajenos y profanos (las serpientes y escorpiones) que de otra manera lo llenarían. Así es que José y David unen el reconocimiento del valor esencial y de la insignificancia existencial. La Fuente de la Felicidad Cuando uno es consciente de su propia insignificancia, uno deja de demandar de los demás y no espera nada de ellos, porque sabe que no merece nada . Y así sucede con nuestra relación con Dios, en la medida en que uno logra cultivar una humildad verdadera, no demanda nada de Dios y considera totalmente inmerecida la infinita bondad que Él le otorga . Esta humildad es personificada por nuestro patriarca Jacob. Cuando estaba por enfrentarse con su hermano Esaú, después de haber huido de él treinta y cuatro años antes, le pidió protección a Dios diciendo: "Pequeño he sido ante toda la bondad y toda la verdad que Tú has hecho con Tu siervo" . Sintió que todo mérito que pudiera poseer ya había sido totalmente agotado por la infinita bondad que Dios ya le había otorgado . La Torá afirma que esta actitud es intrínseca al pueblo de Israel: cuando más bondad recibimos más humildes nos volvemos . En cambio, la característica de una mala persona es que el éxito y la prosperidad le inflan el ego, ya que su soberbia reforzada lo convence que todos sus logros y su fortuna son debidos a sus propios esfuerzos y méritos . Por lo contrario, cuando suceden cosas aparentemente malas, una persona humilde asumirá la completa responsabilidad y reconocerá que Dios le causa sufrimiento como expiación por sus pecados . Al dejar de lado todas las demandas a Dios y a los hombres por un lado, y aceptar la completa carga de culpa por el infortunio, por el otro, uno se repone del dolor de ser herido u ofendido en la vida. La ira y la depresión resultan de la creencia en que uno realmente se merece una vida mejor en este mundo y que su derecho asumido de gratificación está siendo infringido . La actitud correcta nos permite ser constante y sinceramente felices y optimistas . Rab Itzjak Ginzburgh ¿Cómo Liberarte del enojo? Selección extraída de Nadie es perfecto de Miriam Adahan Una escena en Yerushalaim: Un hombre anciano, corriendo tras el autobús con los tziziot volando y jadeando pesadamente. Apenas se las arregló para llegar a la puerta de atrás del autobús y la golpea esperando que lo dejen subir, y en ese momento el chofer arrancó con fuerza. Levantando sus manos al aire, le grita al chofer que acaba de arrancar, "¡Te bendigo, te bendigo!" Luego se sienta en la banca de la parada de autobuses con una sonrisa en su cara y un aspecto de completa satisfacción y paz. ¿Cómo es posible que se pueda sentar serenamente? ¿No debería estar echando chispas de enojo y maldiciendo al conductor? Quizá hubiera sido la respuesta más "natural" maldecir al chofer y sentarse ahí carcomiéndose con la furia. Pero no lo hizo. Este hombre ha aplicado realmente las ideas de la Torá y haciéndolo así se mantiene calmado y quizá hasta experimente la satisfacción que uno obtiene cuando se ha sobrepuesto a una prueba difícil. Se dice que el Tercer Bet Hamikdash ya está aquí, existiendo con completo detalle en el plano espiritual, esperando solamente bajar a la realidad física. En lo que a mí respecta, este hombre anciano ya está viviendo en el Tercer Bet Hamikdash en su propia mente. Y así también, todos podemos experimentar un poco de esta atmósfera sobreponiéndonos a nuestros odios sin fundamento y evitando la muy humana tendencia a juzgar y condenar. El siguiente ejercicio te va a dar una prueba de este Tercer Bet Hamikdash:

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1. El reductor número uno de enojo es dar el beneficio de la duda. Cuando alguien te hiere, di en voz alta o para ti mismo, "Bendigo a esta persona". Créeme, no tienes que creer las palabras cuando las dices por primera vez. Pero, maravilla de maravillas, ¡mientras más las dices, más se van a convertir en una realidad sincera! Las palabras te van a calmar, ¡aun si no las crees cuando las dices! Son como magia. Una vez que las dices, aunque las digas para ti mismo con un tono sarcástico y cínico, casi siempre vas a lograr algún grado (aunque pequeño) de desapego emocional y vas a ser capaz de pensar más claramente. En la mayoría de los casos, te vas a dar cuenta de que puede existir alguna circunstancia atenuante que puede ayudarte a quitar el davka, la intención de herir. Por ejemplo, te vas a dar cuenta, "Caray, esta persona (o niño) está hambrienta, preocupada con otros asuntos, muy cansada, dolorida, ignorante de mis necesidades, carece de autocontrol, carece de las herramientas para afrontar la situación de otra manera, etc." Le has dicho al niño mil veces que se pare para Kidush o que se lave las manos o que se vista o cualquier otra cosa. Y todavía no lo hace. Si quieres que coopere, vas a tener más éxito si puedes pensar claramente, lo que es imposible si estás pensando "davka". Recientemente, una pariente cercana hizo algo que me hirió y me insultó tan profundamente que quedé aturdida e impactada por unos minutos, después de los cuales tuve un sentimiento de rabia que me abrumaba. Baruj Hashem , estaba escribiendo este artículo, así que me dije, "La bendigo, la bendigo, la bendigo". Créanme, no sentí ganas de bendecirla cuando sucedió el incidente. Pero cada vez que pienso en ella y me empiezo a sentir enojada, digo "Yo la bendigo". Y maravilla de maravillas, gané distancia emocional y fui capaz de poner la situación en una perspectiva adecuada y desviar mi atención cada vez que empiezo a pensar en ella. Durante los siguientes días, mis "bendiciones" me ahorraron de una gran cantidad de enojo totalmente inútil. Recuerda, las personas más heridas por nuestros juicios somos nosotros mismos. Si ese hombre anciano hubiera maldecido al conductor del autobús, ¿quién hubiera resultado lastimado? Seguramente no el conductor, que ya estaba muy lejos. Si yo hubiera estado hirviendo por esa pariente, ¿ella lo hubiera sentido? Ciertamente no. Ella ya se fue del país. Aun si la persona que te hiere es un familiar cercano o alguien con quien trabajas y debes resolver asuntos por el bien del shalom bait o por tu trabajo, diciendo, "Te bendigo y te doy el beneficio de la duda", esto te va a calmar lo suficiente para que te puedas expresar respetuosamente y encontrar una solución con una mente clara. Al principio, no trates de usar esta táctica en problemas importantes, o te puedes sentir como un fracaso. Más bien, experiméntala en molestias cotidianas como tinas sucias, jugo derramado, niños retadores, miembros familiares malhumorados, comidas tarde y otras inconveniencias y problemas menores para que puedas trabajar hasta en los importantes. ¡Ésta es realmente la CLAVE para el shalom bait! 2. Date cuenta de que la mayor parte del tiempo tienes la elección de enojarte o no, tal como el hombre que perdió el autobús. Con frecuencia te estás "haciendo enojar a ti mismo" pensando que la gente está tratando deliberadamente de ser molesta, floja, estúpida, incompetente o egoísta y que podría ser diferente de como es. Por supuesto, no estamos hablando aquí de abuso francamente deliberado, sino de asuntos normales y cotidianos en los que tú tienes elección, te puedes decidir enojar o no. Acostúmbrate a pensar, "Me estoy decidiendo enojar por su comportamiento". Esto te va a recordar tu obligación de tomar responsabilidad de tu estado emocional, que es el primer signo de madurez. 3. Pregúntate a ti mismo, "¿Realmente tengo algún control sobre esta situación?" Si no, ¡ignórala! ¿Para qué perder tu tiempo y tu energía molestándote por algo sobre lo que no tienes control? No puedo cambiar estas midot de mi pariente. No puedo forzar que la gente se vuelva afectuosa, tolerante, cortés o

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responsable. Así que cuando te estés enojando pregúntate honestamente si tu enojo va a provocar cambios útiles. Miriam Adahan Elegir honrar Extraído de Controle su enojo. Editorial Perspectiva El enojo parece surgir en el transcurso de un instante. A veces explotamos repentinamente cuando los demás nos irritan. La verdad es, sin embargo, que en la mayoría de los casos, somos enteramente responsables de nuestras reacciones. Cuando aprendemos a honrar a los demás, disminuimos la tentación de enojarnos con ellos. No importa qué clase de temperamento usted tenga, lo más probable es que no explote en presencia de un policía, de su jefe, de un cliente o de un gran sabio de Torá. Esto es debido a que existe una conexión directa entre el honor que le acordamos a alguien y el enojo destructivo que crece sigilosamente cuando no obtenemos lo que esperamos. El honor y el enojo son dos polos completamente opuestos. Vemos de algunas de las principales mitzvot positivas de la Torá - por ejemplo, "Honra a tu padre y a tu madre" (Shemot 20:12) y "Ama a tu prójimo como a ti mismo" (Vaikrá 19:18) - que la Torá nos obliga a concentrarnos en apreciar a las personas y a comportarnos hacia ellas con respeto, paciencia y aprecio. El enojo es uno de los principales rasgos negativos que socava y contrarresta todos los rasgos positivos (Meiri, Mishlé 16:32). Tenemos una opción entre concentrarnos en honrar y respetar a los demás y, de ese modo, tener éxito en la vida o hacer hincapié en el enojo, que conduce a la tensión y a la destrucción. El Talmud enseña: "Una persona nunca debe imponer un miedo excesivo [esto es, montar en cólera] en su hogar, porque puede hacer que miles de judíos perezcan, como ocurrió en el episodio de pileguesh b´Guivá, donde la cólera trajo aparejada una guerra que ocasionó la muerte de miles de judíos" (Guitín 6b). A pesar de que esta historia fue un incidente aislado en la historia antigua, contiene lecciones que nos sirven perfectamente en la actualidad. Algunos individuos de la ciudad de Guivá, en la tribu de Biniamin, maltrataron y atacaron a una mujer que era la concubina de un hombre que pasaba por su ciudad. La mujer murió debido al ataque y su esposo reaccionó de manera vengativa. Diseccionó el cadáver en doce partes y envió una parte a los sabios que lideraban cada tribu. Esto provocó una tormenta de justificada indignación. "Jamás se ha hecho ni visto tal cosa en el pueblo judío desde la época del Éxodo de Egipto hasta hoy" (Shoftim 19:30). El resto del pueblo judío se dio cuenta de que se necesitaban medidas extremas para terminar con esta corrupción que tenía su origen en la influencia negativa de las naciones gentiles circundantes. En lugar de castigar simplemente a los pocos depravados que habían pecado, decidieron eliminar a toda la ciudad de Guivá. Esto sería un drástico fin de la lección. Los líderes de la tribu de Biniamin, no obstante, se negaron a aceptar este fallo extremo y, por lo tanto, decidieron defenderse. Cuatrocientos mil judíos participaron de esta guerra civil. Perecieron cuarenta mil de Israel y veinticinco mil de Biniamin (Shoftim, cap. 20). Una de las lecciones que nuestros Sabios aprenden de este suceso es la naturaleza destructiva del enojo. ¡El temperamento de un sólo hombre desencadenó una guerra que provocó la muerte de sesenta y cinco mil judíos! Pese a que dichas consecuencias no son probables en situaciones normales, D´s juzga a una persona en proporción a su situación. Su hogar es su imperio y, así, su comportamiento es un modelo de lo que habría hecho si hubiera sido el gobernante de un gran país (Rabí Avigdor Miller, Awake My Glory, pág.

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340). (Si una persona, D´s no permita, aleja a sus hijos con su ira, puede provocar pérdidas para las futuras generaciones, que pueden ascender a miles). ¿Quién es honorable? El que honra a los demás. (Avot 4:1) ¡Cuando aprende a honrar a todos los que lo rodean, tiene menos probabilidades de enojarse con los demás y más probabilidades de convertirse en una persona más honorable! Aprecia el honor de tu amigo como si fuera el tuyo propio. (Ibídem 2:10) A fin de honrar a los demás y abstenerse de la ira, es esencial aprender a apreciar su propio honor de una manera positiva. A medida que aprenda a respetarse, desarrollará la capacidad de honrar también a los demás. Quizá esté pensando a esta altura: "¿Por qué debo concentrarme en honrar a todas las personas cuando hay, indudablemente, algunas que no lo merecen?". La respuesta es que tenemos que concentrarnos en la capacidad de bejirá (libre albedrío), de la que D´s nos ha dotado. Por lo general, tendemos a echar la culpa de nuestros problemas a los demás o a circunstancias ajenas a nuestra voluntad, tales como el tiempo. Siempre tenemos excusas para justificar nuestro enojo y nuestro sufrimiento. No obstante, si se da cuenta de la verdad y se dice: "Es mi elección", ya no tendrá una excusa para quejarse. Hashem nos otorgó la capacidad de tomar la decisión de controlar nuestras emociones. Podemos entrenarnos para subordinar nuestros sentimientos a los valores de la Torá. Por consiguiente, tenemos que tomar la iniciativa y la responsabilidad de comportarnos según las pautas de la Torá acerca de cómo reaccionar. Nuestra felicidad en este mundo depende principalmente de nosotros, como está escrito: "Si yo no soy para mí, ¿quién lo será?" (Avot 1:14). En lugar de tratar de cambiar a los demás expresando su ira, concéntrese en el poder que nosotros, como individuos dotados de bejirá, tenemos para enriquecer nuestras vidas - podemos elegir si nos enojamos con los demás o cambiamos nosotros. Debemos detenernos en este punto de nuestras vidas y decir ahora es el momento de dejar de enojarme con los demás, puesto que "si no es ahora, ¿cuándo?" (Avot 1:14). Dígase a sí mismo: "En lugar de culpar a los demás por mi enojo, comprenderé que este problema pudo haber sido provocado por mi propio resentimiento que yo he permitido que se desarrollara. Estoy decidido a cambiar este patrón ahora. Enumeremos una lista de cambios, basados en principios de la Torá, que uno debe confeccionar. Moshe Goldberger Apreciar las diferencias Extraído de Controle su enojo. Editorial Perspectivas ¿Por qué el Creador del universo, Quien diseñó un mundo tan perfecto y magnífico, decidió hacer a cada persona diferente? ¿Por qué diseñó tantos tipos de personas? Uno de los principales objetivos de Hashem es probarnos para ver si venceremos sentimientos como la envidia, la mezquindad y el enojo a fin de vivir pacíficamente con los demás. Nuestras pruebas más grandes en la vida provienen de nuestro prójimo y, por consiguiente, sirven como nuestras oportunidades más grandes para la riqueza espiritual (Rabí Avigdor Miller, Sing, You Righteous, pág. 331)

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A veces, encontramos personas y sus personalidades fascinantes. Quizá deseemos hacernos amigos de ellas y hasta ser pareja de ellas - hasta que las diferencias personales comienzan a frustrarnos. La Guemará (Sanhedrín 38a) enseña que todas las personas difieren entre sí de tres maneras: voz, aspecto y mente (carácter y pensamiento). Cada persona posee una personalidad única. Pero éste es el gran desafío de la vida, aprender a comprender y a apreciar la singularidad de cada persona desde una perspectiva positiva. Existe un gran valor en el descubrimiento de lo característico de las otras personas. Enriquecerá nuestra relación con ellas cuando aprendamos a adaptarnos y a llevarnos bien con ellas. Hemos hablado anteriormente sobre que elogiar a los demás es cumplir con la mitzvá de amar a todo judío. Otro beneficio que se obtiene al valorar las cualidades de los demás, es que mejora nuestra relación con ellos y nos ayuda a apreciarlos más. El elogio es un obsequio para el receptor y para el benefactor. Si elogia a alguien por ser amable, por ejemplo, lo hace sentir maravillosamente y usted también gana, pues ahora puede disfrutar y apreciar más los atributos de esa persona. Esto es una madurez de su propio ser. Preste atención cuando otros lo elogian. ¿No se siente maravillosamente? ¿No siente que ha influido, al menos, en alguien de alguna pequeña manera? ¿No hace que quiera hacer más de aquello por lo que se lo elogió? ¿Por qué no invertir más tiempo y esfuerzo en el proceso de elogiar a los demás? Intente un experimento. Escoja una persona cuya presencia lo irrite y haga una lista de sus rasgos positivos. Por ejemplo, puede ser amable, resuelto, espontáneo, considerado, fiable, generoso, cuidadoso o puntual. Tome la decisión de que tratará de hacerle notar a esa persona que aprecia su singularidad en estas áreas. Imagínese abordar a esa persona con una declaración como: "Es gracioso que me tope contigo. Justo estaba pensando qué afortunada es la sinagoga en tenerte a ti trabajando como [indique su posición], puesto que posees la capacidad extraordinaria de [exponga un rasgo positivo de carácter que él posea]". Cuando aprendemos a valorar la diversidad de personas que Hashem ha creado, descubrimos cómo este sistema nos permite a cada uno de nosotros contribuir a la perfección del pueblo judío, del mismo modo que los diversos órganos del cuerpo contribuyen a su bienestar general. En lugar de que las diferencias causen divisiones, pueden hacer que estemos agradecidos a Hashem. Debemos elogiarnos por las virtudes que nos complementan y nos ayudan a formar un gran equipo. Es vital que aprenda a agradecer a Hashem por los padres con los que lo bendijo, por cada uno de sus hermanos, por el cónyuge con el que Él le hizo formar pareja (que da la casualidad que es tan diferente, fascinante y especial), y por los hijos con los que lo bendijo. Un esposo debería practicar decirle a su mujer: "Soy tan feliz de que seas mi esposa. Estoy asombrado por todo lo que haces para que nuestra casa sea un hogar y por todo el tiempo y la paciencia que inviertes en criar a nuestros hijos. Soy un gran admirador tuyo". Una esposa debería decir: "Realmente aprecio tu liderazgo y cómo siempre mantienes y cuidas a la familia. Tu lealtad y dedicación significan todo un mundo para mí y, además eres un excelente padre. Eres grandioso". ¿Elogiamos a nuestros hijos lo suficiente por sus atributos especiales? El siguiente ejercicio puede ser útil para llevarse bien con cualquier persona con la que tengamos que tratar. Pregúntese: ¿Cómo puede ayudarme la disimilitud de esta persona a lograr la perfección de carácter?

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- Puedo aprender cómo evitar conflictos con compañeros de trabajo. - Puedo aprender a componer las relaciones cuando las cosas han fracasado. - Puedo practicar alentar y apoyar a los demás. El elogio es un gran obsequio que es fácil de dar en cualquier momento Moshe Goldberger El Arte de Perdonar Extraído de Mantenga el objetivo. Editorial Perspectivas Todo aquel que perdona a los que le causan dolor, será perdonado por todos sus pecados. (Rosh HaShaná 17a) ¡Qué lección tan poderosa! Cuando perdona a los demás, Hashem lo perdona, medida por medida. Este principio cambia nuestras vidas al liberarnos de la prisión de nuestros pecados. Aprenda a liberar y a anular sus sentimientos negativos. Rashi, en la guemará anterior, explica: no sea riguroso en calcular el castigo de aquellos que han sido injustos con usted. Deje de lado los insultos. Se nos ordena no dejar de lado una mitzvá, pero siempre debemos dejar pasar el dolor de un daño o de una vergüenza y practicar el perdón. Este principio transformará nuestras vidas. Nos liberará de las emociones negativas y debilitantes. Estar libre de pecados es una experiencia emocionante, pacífica y plena. Es similar a la forma en que nos sentimos después de un Iom Kipur exitoso. Su autoestima, felicidad y energía se incrementarán enormemente. Adopte la mishná: "Si yo no soy para mí, ¿quién lo será?" (Avot 1:14), como su máxima personal. No culpe a los demás por sus problemas; perdónelos, perdónese y siga adelante. Las personas a menudo andan con rencores, resentimiento, amargura, enojo y odio. Sabemos que "amar a los demás como a sí mismo" es una gran mitzvá, una que se considera la base de toda la Torá (Shabat 31a), pero tendemos a tener muchas excepciones a la regla. Creemos que esta persona en particular no merece nuestro perdón. Si se encuentra en una situación semejante, quizá resulte útil estudiar la halajá del Shulján Aruj (606:1) que establece que al que se niega a perdonar a los demás se lo considera cruel. La Mishná Berurá, en su comentario sobre esta halajá (Shaar HaTziún 8), agrega que incluso si un antagonista fuera malicioso y rebelde, aun así deberíamos perdonarlo, y ¡Hashem hará lo mismo por nosotros! Cuando no perdonamos a los demás, cuando elegimos ser críticos y culparlos, Hashem nos culpará del mismo modo. ¿Necesitamos eso? No perdonar a los demás provoca un drenaje tremendo de nuestra energía y, por consiguiente, de nuestro valioso tiempo. Hashem quiere que seamos felices. Nos proporciona las pautas para alcanzar este objetivo, que debemos aprender y practicar diariamente. […] Recordando La clave para desarrollar la capacidad de perdonar a aquellos que nos hieren, es elegir qué recordar. En la Torá se nos advierte: "Cuídate de no olvidar a Hashem" (Devarim 8:11), y "Recordarás a Hashem, vuestro D´s, pues Él es quien te da fuerza" (ibídem 18). En lugar de recordar problemas, dificultades e insatisfacciones, concéntrese en recordar activamente las bondades que Hashem le otorga.

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Recuerde que Hashem le proporcionó aire para que respirara cuando hoy se despertó y Él continúa haciéndolo durante todo el día. Sus ojos están funcionando. Su corazón está latiendo y su mente está procesando información. Diga: "¡gracias, Hashem, por ser tan bondadoso conmigo!". La memoria constituye una herramienta muy útil y beneficiosa. Afortunadamente, Hashem también nos creó con un mecanismo de supresión. Olvide las palabras crueles. "No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo y amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Vaikrá 19:18). El Rambam (Hiljot Deot 7:8) enseña que esta actitud fomenta el bienestar de la sociedad y posibilita que las personas se comporten satisfactoriamente entre sí. Pese a que podemos estar de acuerdo con el Rambam en teoría, por lo general es bastante difícil olvidar las injusticias de los demás. El Mesilat Iesharim (cap. 11) enseña que esto es muy difícil para los humanos, puesto que no somos ángeles, pero es un decreto de nuestro Rey que debemos hacer todo lo posible por cumplir. Él nos ayudará a lograrlo. El Sefer HaJinuj nos ofrece otro consejo para que el trabajo de olvidar nos sea más fácil. Al explicar la prohibición de vengarse (mitzvá 241), explica: "Una persona debería reflexionar sobre el hecho de que todo lo que le sucede, sea bueno o malo, es de Hashem, bendito sea Su nombre. Nada sucede sin que Hashem desee que suceda. Por lo tanto, si alguien le causa dolor o vergüenza a otra persona, debe darse cuenta de que sus pecados han provocado el decreto de Hashem sobre él. No piense en vengarse de la persona [que causó el dolor], puesto que no es su culpa". Asimismo, el Rambam (Hiljot Deot 7:7) enseña: "Una persona siempre debería perdonar a los demás, dado que los asuntos mundanos sólo son tonterías…Bórrelos de su corazón". Dichoso es el que permanece en silencio e ignora, incluso, muchos insultos. Cien males pasan sin tocarlo. (Sanhedrín 7a) ¡Aprendemos de esto que cumplir esta mitzvá es realmente para nuestro propio beneficio! Naturalmente, también hay beneficios para la persona a la que perdona, pero hay muchos más beneficios para usted. Se vigoriza, se vuelve más fuerte y se acerca más a Hashem. Se vuelve más compasivo y más pacífico. A medida que se convierta en una persona más indulgente y compasiva, comenzarán a ocurrirle milagros. Una nueva vida correrá por sus venas. Su mente y su corazón se expandirán; su creatividad e, incluso, sus ingresos pueden duplicarse y triplicarse. Moshe Goldberger El Enojo de Moshe Extraído de Introducción al tratado de Pirke Avot. Shemoná Prakim. Rabí Moshé Ben Maimon. Traducido al español por Isaac Sakkal De todo lo tratado en este capítulo se deduce que es apropiado dirigir nuestras conductas hacia el justo medio, y no salir de él hacia uno de los extremos sino sólo como terapia, enfrentádolo desde el ángulo contrario. De la misma manera que una persona que sabe de medicina, si ve que su temperamento cambia levemente, no se descuidará y dejará que la enfermedad se agrave hasta que necesite una curación más compleja, si no, que si se percata de que uno de los miembros de su cuerpo se debilita, lo cuidará preferentemente y alejará todo aquello que pueda dañarlo y procurará todo lo útil para curar este miembro, o al menos para que no se debilite más.

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Así, es digno que la persona íntegra, analice siempre sus cualidades, que sopese sus conductas y discierna entre las características de su alma diariamente; de tal forma, al observar que tiende a uno de los extremos se apresurará a aplicar un tratamiento, no permitiendo que las características reprobables se fortalezcan por la repetición de conductas nocivas. Por lo tanto, que ponga frente a él la cualidad defectuosa que posee e intente constantemente mejorarla, como ya dijimos, pues no existe ser humano que carezca de defectos. Los filósofos ya han dicho (Aristóteles, Ética a Nicómaco 7:1; R. Saadyah Gaón, Emunot VeDeot 5:2). ―Es difícil y poco probable que se encuentre alguien que tenga en forma innata todas las virtudes, las éticas y las intelectuales‖; ciertamente en los libros de los profetas se halla esta idea presente abundantemente: ―He aquí, que no confía en sus siervos y no alaba a sus ángeles‖ (Job 4:18) ―En qué puede el hombre tener la razón frente a Dios, en qué puede el hijo de una mujer ameritar‖ (Ibid. 25:4) y el Rey Salomón lo dijo simplemente: ―No hay un justo sobre la tierra que solo haga el bien y no se equivoque‖ (Ecl. 7:20) Y seguramente sabes que el más ilustre entre los antiguos y posteriores, Moshé nuestro maestro, que Dios le expresó: ―Y dijo Dios a Moshé y a Aharón: por cuanto no me creyeron, para santificarme delante de los hijos de Israel, por lo tanto no conducirán a esta comunidad a la tierra que les he dado” (Num. 20:12). “Aharón se reunirá con su pueblo y no ingresará a la tierra que he dado a los hijos de Israel, ya que se rebelaron en contra de lo que dije, en las aguas de Meribá‖ (Ibíd. 20:24). ―Ya que Me defraudaron en medio de los hijos de Israel, en las aguas de Meribat Kadesh, en el desierto de Tzin, y por cuanto no Me santificaron en medio de los hijos de Israel‖ (Deut. 32:51). Ese fue el error de Moshé, inclinarse hacia uno de los dos extremos en el campo de las cualidades éticas, específicamente en la virtud de la paciencia, al tender hacia el enojo diciendo: ―¡Escuchen pues rebeldes!‖, como se declara: ―Reunieron Moshé y Aharón a toda la congregación delante de la roca y les dijo (Moshé): -¡Escuchen pues rebeldes! ¿acaso de esta roca les hemos de sacar agua?‖ (Num. 20:10). Dios fue meticuloso con él, pues alguien como Moshé se enojó delante de la comunidad de Israel cuando no era ocasión de hacerlo. Desde esta perspectiva [y siendo estricto], legalmente, este individuo profanó el Nombre Divino, ya que todos los movimientos y expresiones [de Moshé] deben ser ejemplares, pudiendo a través de ellos alcanzar éxito en este mundo y en el venidero; por lo tanto, ¿cómo veremos enojo en él?, siendo el enojo una de las conductas de lo reprobable, producto de las peores características del alma. No obstante, Él mismo ha dicho: ―Porque ustedes fueron rebeldes en contra Mío en el desierto de Tzin en lo referente al pleito de la comunidad cuando debían santificarme con las aguas delante de ellos, estas son las aguas de Meribá‖. Esto se entiende del siguiente modo, Moshé no hablaba con personas simples, ni tampoco con gente sin elevación espiritual, sino con individuos que la menor de sus mujeres estaba al nivel del profeta Yejezkel Ben Buzi, como ya mencionaron los sabios (Mejilta Shemot 15:2), por lo tanto, todo lo que él hiciese o dijese, sería analizado. Entonces, cuando le vieron enojado, pensaron, es improbable que sea él, el que tiene una cualidad reprobable, sino que, de seguro supo que Dios se enojó por haber pedido agua, y que el pueblo había enfadado a Dios, caso contrario, Moshé no se hubiera enojado. Pero no encontramos en lo que Dios le dijo a Moshé con respecto a este asunto, ni enojo ni furia, sino que está dicho: ―Toma tu bastón y reúne a la comunidad, tú y Aharón tu hermano, y hablarás a la roca delante de ellos y fluirá agua, les sacarás agua de la roca y les darás de beber a la comunidad y al ganado‖ (Num. 20:8). Ya nos hemos desviado un tanto del tema de este capítulo, aunque hemos solucionado un enigma de la Torá que mucho se ha dicho sobre él (confer. R. Saadyah Gaón y R. Jananel ad loc.), me refiero a la pregunta: ¿cuál fue el error de Moshé?. Ordena lo que hemos dicho nosotros sobre el tema y la verdad saldrá a luz.

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Volviendo a nuestro asunto, cuando la persona sopese sus actividades constantemente y las dirija hacia el justo medio, habrá llegado al nivel más alto que un ser humano alcanza, pudiendo acercarse a Dios y captar Su bondad, siendo lo más loable en el servicio a Dios. Con anterioridad los sabios mencionaron esto al afirmar: ―Todo el que conduce sus sendas, amerita y ve la salvación de Dios como está escrito: ―El que me sacrifica ofrendas de agradecimiento Me ha honrado, el que pone el camino (hacia Dios) le mostraré la salvación de Dios‖ (Tehilim 50:23); no leas ―el que pone el camino‖ sino ―el que sopesa el camino‖ (Moed Katán 5a). Sopesar es valorar y estimar; este es el tema que vimos propicio desarrollar en este capítulo sobre el equilibrio.

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Alegría y Tristeza SOBRE LA ALEGRÍA Sobre la Alegría A continuación está una lista de las creencias que conducen a vivir una vida dichosa: Mi Creador me ama y quiere que yo sea una persona dichosa.Tengo la capacidad de escoger la alegría y escojo ser una persona dichosa. Yo escojo en qué pongo mi atención y voy a escoger enfocarme en la alegría de apreciar lo que tengo. Escojo mis evaluaciones y voy a evaluar cada situación en una forma que me dé alegría y que me permita mejorar mis cualidades. Soy una persona valiosa creada a imagen del Creador. Escojo sentir alegría cuando hago buenas acciones, que es cumplir con la voluntad del Creador. Estoy dedicado a hacer el bien en mi vida y eso me da alegría. Me arrepiento de todo lo malo que he hecho y esto me permite sentir alegría. Voy a tomar acción para corregir todo lo que puedo corregir. Voy a disfrutar mis encuentros con otras personas. Cada encuentro me da la oportunidad de hacer o sentir algo amable. Voy hablar de una manera alegre. Voy a extender la alegría a otros. Alegría en la Superación Siente gran alegría cuando haces cualquier cosa para mejorar tus rasgos de carácter. Desafortunadamente, algunas personas perciben el cambiar sus rasgos como algo doloroso y algo para temer. Percibe el cambio y el mejoramiento como una fuente de placer y alegría. Cuando haces interna una actitud positiva hacia el cambio, te sientes motivado a hacer mejoras en tu comportamiento y en tu carácter. Si al principio no sientes alegría espontáneamente, usa tu capacidad para imaginar escenas dichosas y asocia esto con el comportamiento o la reacción presente. Algunas personas les gusta imaginarse una gran multitud aplaudiendo su mejoramiento. Los sentimientos positivos generados por esta imagen estimulan mejoramientos futuros. Cuando trates de influir a alguien para que se supere, enfatiza que hacer cambios puede ser algo placentero y alegre. Esto es especialmente importante para padres y maestros. Los niños se sienten muy felices cuando ven que están mejorando en un juego o en una habilidad que es importante para ellos. Ayúdales a desarrollar la misma alegría cuando se superan en el desarrollo del carácter. ¿Qué mejoraste recientemente para que ahora puedas sentir alegría? Alegría Inconsciente Algunas personas tienden a enfocarse en enojo o resentimiento inconscientes. Es más importante acceder alegría inconsciente. Todas tus experiencias y momentos dichosos se imprimen en el increíble banco de datos de tu cerebro y tienes la capacidad de acceder a esos recuerdos y sentimientos. Cada vez que experimentes momentos dichosos, acuérdate de añadir ese recuerdo a tu biblioteca mental de experiencias. Mientras más recuerdes habitualmente en forma consciente esos momentos de alegría, más recuerdos de alegrías se van a volver parte de tu forma general de ser. Ayuda a otras personas a acceder a su alegría inconsciente pidiéndoles que te digan cómo se sienten cuando experimentan alegría. El mismo principio se aplica al amor inconsciente por otros, a la relajación inconsciente y a la serenidad inconsciente.

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Alegría por otra Alegría Desarrolla la habilidad de experimentar alegría por la alegría de otros. Existe un límite de cuánta alegría personal vas a tener, pero se multiplica cada vez que experimentas alegría por la alegría de otros. Usa el poder de la imaginación para imaginar cómo sería experimentar la alegría de otros. Imagínate a ti mismo ganando el premio más grande posible. Imagínate sobreponiéndote a un obstáculo intimidante y tener éxito cuando otros piensan que no puedes. Imagina la alegría de una pareja recientemente comprometida o casada. Imagina la alegría de unos nuevos padres con su primer hijo. Imagina la alegría del primer nieto o el primer bisnieto. Imagina la alegría de hacer una innovación importante. Imagina la alegría de alguien que obtiene libertad. Un brillante maestro mío que era la cabeza de una importante yeshivá solía compartir con nosotros cuando tuvo lágrimas de alegría en sus ojos cuando vio a un niño pequeño con su primer par de zapatos. Él, espontáneamente imaginaba la intensa alegría de la madre del niño y sintió una abrumadora alegría él mismo. Cuando él tenía sus propias ocasiones dichosas, tal como el casamiento de su hijo menor, obsequiaba lo que podía para ayudar a otra persona. Hacía un esfuerzo especial para dar alegría a otros cuando él experimentaba alegría. Ahora mismo piensa en una persona específica con la cual podrías experimentar alegría por su alegría. Compartir el Exito Existe un inmenso placer al compartir tu éxito con alguien que va a apreciar escucharlo. La alegría de otra persona por tu alegría enriquece tu experiencia. Cuando tienes una alegría real, la reacción natural es compartirla con otros. El problemas es que algunas personas pueden percibirlo como presunción, engreimiento, arrogancia o debilidad emocional. Por lo tanto, sé selectivo con quién escoges compartir tu éxito. Cuando le cuentas a alguien acerca de tu éxito, hazlo con un sentimiento de gratitud y apreciación por los regalos que han llegado a tu camino. La gratitud sincera te permite compartir tus éxitos con un sentido de humildad. Editor de Alegría Crea un editor de alegría para ti. Ten un editor interno que observe lo qué dices y qué piensas. Si hablas o piensas de una manera que conduce a tristeza innecesaria, resentimiento, autocompasión, desaliento o desesperanza, haz que tu editor de alegría escriba nuevamente las afirmaciones para crear alegría, perdón, flexibilidad y esperanza. Deja que tu editor cambie a veces los momentos difíciles. En lugar de enfocarte qué estuvo mal en el pasado, enfócate en lo que puede hacerse en el presente y en el futuro. En lugar de descripciones negativas de alta intensidad, haz que tu editor las modifique. (No: "esto fue terrible, abrumador e insoportable", sino, "Esto fue desagradable" o "Estoy contento de que esto ya acabó"). En lugar de descripciones mediocres que suenan positivas de las alegrías de tu vida, haz que el editor intensifique el lenguaje. Haz que el editor de alegría elimine las afirmaciones negativas acerca de otras personas. Haz que transforme las afirmaciones autotorturantes en mensajes estimulantes, inspiradores y motivantes. De la misma forma en que puedes crear un editor de alegría, también puedes crear un editor de valor y un editor de paz interna. El editor de valor te permite cambiar tus frases productoras de ansiedad y miedo en frases que accesen tu estado de valor. Tu editor de paz interna te ayuda a producir frases que conduzcan a estados de serenidad. ¿En qué forma tu editor de alegría cambiaría lo que pensaste o dijiste ahora? Haz la misma pregunta acerca de tu editor de valor y de tu editor interno de paz. Expresión Facial Tu expresión facial tiene un efecto grande en tu estado interno. Experimenta mirándote en un espejo haciendo varias expresiones faciales y ve cómo cambia tu estado. Cuando tu expresión facial es consistente con alegría, cambia a como te sientes. Cuando tu expresión facial es consiste con confianza y valor es más probable que te sientas de esa manera. Cada vez que veas a alguien con una expresión facial que a ti te gustaría emular, refléjala en un espejo durante algún tiempo y observa los efectos positivos en tu forma general de ser. Haz un hábito modelar expresiones faciales de gente jovial y de aquéllos que

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tienen paz interna. Tu expresión facial también tiene un gran efecto en otras personas. Con muchos niños pequeños puedes ver esto. Tienden a reaccionar a tu sonrisa con una sonrisa. Practica consistentemente expresiones faciales de cordialidad y amabilidad y ve cómo otros te responden. Vete en un espejo y ten pensamientos que sean conducentes a sentimientos de amor y calidad. Encuentra una imagen que evoque este sentimiento en ti. Te puedes imaginar a un bebé primoroso o te puedes imaginar a alguien más sonriéndole al bebé primoroso. Practica constantemente hasta que ésta se vuelva la expresión facial que otros ven cuando te ven a ti. Pizarrón Mental Crea un pizarrón mental. Visualiza un gran pizarrón. Úsalo para escribir mensajes importantes para ti. A veces podría ser una sola palabra como, "ALEGRÍA". Otras veces podría ser una frase entera. ¿Qué mensaje te gustaría para hoy? Si tienes alguna actitud o creencia limitante acerca de ti mismo, usa el pizarrón mental para cambiarlas. Ve la actitud escrita sobre el pizarrón. Luego obsérvate a ti mismo borrándolas. En su lugar escribe un nueva actitud o creencia positiva. Quejarse Creas alegría en tu propia vida y en la vida de otros cuando tu enfoque principal está en lo que aprecias, disfrutas y en lo que te satisface. Si te das cuenta que tiendes a quejarte más que otros, tu queja número uno debería ser que tiendes a enfocarte en las cosas que te desagradan. Cuando te quejas, pregúntate a ti mismo: "¿Qué gano con quejarme? ¿Qué placer estoy obteniendo de ello? Después pregúntate a ti mismo, "¿Qué pierdo con las quejas? ¿Cómo estoy causando a otras personas dolor y sufrimiento innecesario?" En lugar de quejarte únicamente, piensa qué puedes hacer para mejorar la situación. Si no hay nada que se pueda hacer para lograr cambios constructivos, propónte la autodisciplina de no verbalizar quejas innecesarias. Cada vez que alguien se queje contigo, haz de la empatía tu primera reacción. Piensa por un momento en la angustia detrás de esa queja, aun si esta persona se está quejando excesivamente o se está quejando por asuntos triviales, aun así está angustiada. Piensa en qué puedes decir o hacer para ayudar a aliviar su angustia. A veces puedes ayudar de manera práctica. Otras veces la sola empatía puede ayudar: "Siento mucho que estés pasando un momento tan difícil". A veces podrás ayudar a la persona a reajustarse o a mantener su enfoque principal en lo que le da alegría en la vida. Siente empatía por un quejoso crónico. El mundo está lleno de tantas cosas para disfrutar y apreciar y esa persona sufre porque las borró de su mente. Desafía tus Reacciones Iniciales Cuando reaccionas inmediatamente a una situación con tristeza, enojo, resentimiento o envidia, no sientas que debes detener esos sentimientos hasta que se agoten por sí mismos. Más bien, tan pronto como te des cuenta que reaccionaste en forma contraproducente, desafía tu reacción inicial. Dite a ti mismo por qué el evento no es realmente tan negativo como originalmente lo consideraste. Date a ti mismo razones para dejar de pensar en modelos que conduzcan a resentimiento y enojo. Las razones deben ser reales para ti. Esto puede requerir perseverancia. Algunas personas sin entusiasmo tratan de hacer esto por poco tiempo y después se rinden afirmando que son incapaces de hacerlo. Se rinden muy pronto. Como cualquier otra capacidad, toma práctica cambiar evaluaciones negativas a positivas para ser experto en ello. Escribe tus pensamientos negativos. Luego escribe las formas positiva de percibir cada evento o situación Zelig Pliskin El poder de la alegría Extraído de Anatomía del alma

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El corazón es el asiento principal de la alegría. Likutey Moharán I, 24:2. De todas las emociones del hombre, la alegría es la más estimulante y también la más esquiva. Aquél que siente alegría en el matrimonio, en su trabajo y en su medio querrá continuar productivamente en ese sendero elegido. Por el contrario, la depresión, lo opuesto a la alegría, es el peor enemigo del hombre y el obstáculo más grande para sus logros. El Rebe Najmán enseña que la alegría y la felicidad pueden liberar a la persona de las restricciones que la aferran al mundo material. "Uno no puede alcanzar ishuv haDaat [calma mental, serenidad y cuidadosa consideración, juicio sobrio] salvo que logre primero un estado mental de alegría" (Likutey Moharán II, 10). Esta alegría a la cual se refiere el Rebe Najmán no es una "risa superficial" o un estado general de diversión. Debe ser una poderosa alegría que penetre las barricadas que han sido establecidas por los muchos problemas y confusiones de la vida y que pueda así encontrar su camino hacia el corazón. El versículo nos dice (Isaías 55:12), "Dejarán [el exilio] con alegría.." . Con alegría podemos dejar detrás nuestras frustraciones y esperar la ayuda y la salvación de Dios. El poder de la alegría es tan intenso que puede hacer que uno llegue a percibir una revelación de la Divinidad dentro de su corazón. El Rebe Najmán enseña además que, en un sentido, la Divina Presencia corresponde a la alegría del corazón. Aquél que cumple con las mitzvot con alegría eleva a la Divina Presencia desde su exilio (Likutey Moharán I, 24:2; ver arriba, Capítulo16). De esta manera, se es capaz de "ver" a Dios, ¡pues Su Presencia se revela! Pero la depresión, la más común de las aflicciones de la humanidad, se cruza en el camino. Ya hemos visto cómo la depresión surge desde adentro - tanto desde el deseo de excesos como de las expectativas poco realistas de perfección (Capítulo 19). Cuando la persona experimenta un "mal día," sus emociones se deterioran; surge la ira y se desgastan los nervios. La persona cierra automáticamente su mente y su corazón a todo sentimiento potencial de alegría. Y aunque en ese momento busque activamente la felicidad, esta tiende a evadirlo. Enseña el Rebe Najmán que de todas las devociones necesarias para servir a Dios, la alegría es la más difícil de alcanzar y, una vez lograda, la más difícil de mantener (ver Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #20). Cuando uno se encuentra acuciado por las dificultades, rodeado de problemas financieros, familiares o de salud, parecería no haber otra alternativa más que caer en la depresión. Pero precisamente en ese momento el corazón debe ser el asiento de la alegría. Como "jefe del estado mayor" del cuerpo humano, el corazón tiene la capacidad de superar las penas y la depresión; él puede volver a despertar nuestro espíritu e inspirarnos a retomar nuestras responsabilidades en la vida. El Rebe Najmán enseña que este fenómeno puede advertirse en innumerables situaciones. Cuando la persona siente una intensa alegría, puede llegar al punto en que comience a bailar y aplaudir. Este espíritu proviene de un corazón alegre (Likutey Moharán I, 10:1,6) pues cuando abunda la alegría, se eleva el espíritu. Las manos y los pies reciben mensajes positivos desde el corazón y actúan en concordancia. Más aún, nos dice el Rebe, "un corazón pesado [lleno de tristeza, de envidia, etcétera] genera un rostro triste," mientras que "¡un corazón alegre mejora nuestro aspecto!" (Likutey Moharán I, 60:6; ver ibid. II, 5:11). Jaim Kramer y Abraham Sutton La Alegria y la Salvacion gentileza www.breslev.co.il Cada uno de nosotros que tiene problemas que le impiden estar alegre, debe acordarse de José el Justo. Debe reflexionar sobre la realidad que vivió José cuando fue arrojado a la cárcel...

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La alegría – tu salvación En cada asunto espiritual o material, cuando el hombre llega a una cierta situación contraria a su voluntad, debe fortalecerse y creer que esto está dirigido por la Supervisión Divina para su bien, y aceptar su situación con alegría. Solamente entonces podrá salir de su ―prisión‖ personal. ¡Hasta que el hombre no se regocija de su situación, hasta que no baila en su propia “prisión” durante un cierto período – no saldrá de allí! Y es importante saber, que es solamente cuando el hombre está alegre que puede rezar. Por lo tanto, mientras es incapaz de orar, es señal que no alcanzó todavía la alegría y la creencia que ―Todo es para bien‖, la que debería llevarlo a rezar con facilidad por todo, y continuamente. El buen final Estimados lectores, ¿saben cómo acabó la historia de José el Justo? Tuvo el mérito de casarse, de tener hijos justos y sobresalientes, tener alimento, mereció la riqueza hasta la opulencia y mantuvo a toda su generación, incluso a su padre y hermanos, como está escrito (Génesis 42:6): ―Y José era el gobernador en aquella tierra. Él era quien vendía el trigo a todo el pueblo del país‖. También mereció una gran sabiduría mediante el ángel Gabriel que se le reveló y le enseñó en la cárcel, así como muchas otras grandes cualidades y virtudes, todo a causa de su fe inalterable que ―Todo es para bien‖. Sin la fe, José habría caído en la tristeza y en la depresión; ciertamente no habría logrado la Inspiración Divina y no habría podido interpretar los sueños del escanciador y el panadero del Faraón, que estaban con él en la cárcel. Ellos contaron al Faraón – el cual estaba muy molesto por haber tenido un sueño que nadie sabía dilucidar – que hay en la cárcel un esclavo que sabe interpretar los sueños. Y así José fue sacado de la prisión. Sin la fe, él habría sido impotente para afrontar al Faraón y a sus magos e interpretar el sueño, y entonces habría sido olvidado y abandonado en la cárcel, terminando allí sus días. Solamente gracias a que José fue vendido como esclavo a Egipto, todo el pueblo de Israel pudo ser salvado y liberado de la esclavitud, porque superando pruebas tan difíciles, José quebró la dura corteza de impureza espiritual del país. La razón por la que el Creador nos enseña estas historias de los grandes Justos y antiguos Sabios, es para que aprendamos una lección aplicable a nuestra vida. Si José hubiera reaccionado como mucha gente, con tristeza, desesperación y cólera, nunca se habría transformado en ―José el Justo‖, sino en José el desesperado o José el desgraciado, el amargado o el loco. A toda persona que se fortalezca con la fe, se le transformará todo para bien, y logrará elevación espiritual y éxito en todos sus asuntos; así como José que se elevó literalmente de un pozo profundo al pináculo material y espiritual: de un esclavo humillado a gobernador de Egipto; de un hombre pobre y necesitado al hombre más rico del mundo; de un hombre expulsado, odiado y no querido – al más amado, de quien todos buscaron estar cerca. Sin embargo, no debemos equivocarnos con la fantasía de que si tenemos fe durante sólo unos días o semanas todo se transformará para bien, sino que debemos creerlo durante todo el tiempo que el Creador lo desea, sin límites. El camino de los Justos También el Rey David atravesó durante su vida todos los sufrimientos y persecuciones imaginables, y tuvo todos los motivos para caer en la tristeza y la desesperación. Pero David, tal como José, sólo se alegró, bailó y cantó, agradeciendo al Creador por todo. Así logró escribir el sagrado libro de los Salmos, que en su mayoría son plegarias, cantos y agradecimientos al Creador. Esta es la razón por la que él

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también mereció alcanzar los más altos niveles. Todo Justo tuvo su cuota de dificultades, y si no fuera por su fortalecimiento de la fe, nunca hubiera podido superar las difíciles pruebas que sufrió. Lo esencial de su fe era que ―Todo es para bien‖, y estuvo basada en la comprensión que a pesar de sus planes, el Todopoderoso tiene los Suyos para él. Es evidente que también los Justos hubieran preferido servir al Creador tranquilamente, tener un fácil sustento, gozar de buenos hijos, Y en realidad, no está prohibido aspirar a todos esos bienes. Pero cuando alguno de esos deseos no se realizó como quisieron, anularon su voluntad frente a la del Creador, y aceptaron con amor todo lo que sucedió. Ellos sabían que el Todopoderoso es Quien decide el curso de sus vidas y que Sus intenciones son buenas. Ellos pues, rezaron, se fortalecieron, esperaron y meditaron sobre cada cosa, con el fin de acercarse mediante esas acciones al Creador, y así fueron luego merecedores de grandes logros. Con razón, José el Justo y el Rey David merecieron que el Mesías será parte de su descendencia, porque el Creador los escogió por su fe completa, a pesar de las terribles tribulaciones y persecuciones que sufrieron sin pronunciar la menor queja, sólo bailando y agradeciéndole. Rab Shalom Arush SOBRE LA TRISTEZA Sobre la Tristeza Tener tristeza es una opción. 1. Mientras realizaba el trabajo de investigación para preparar este libro, le pregunte a un prominente estudioso de la Torah que sentía un gran aprecio por la vida y por el saber, que era lo que podía decirme acerca de la tristeza. Su respuesta inmediata fue la siguiente: "Siendo el mundo tan hermoso, como es posible que alguien pueda estar triste?" Contrastando lo manifestado precedentemente, una persona con una marcada tendencia hacia la tristeza a quien le había hablado unos días antes, me pregunto a su vez: "Cómo puede alguien ser feliz, si el mundo esta tan lleno de problemas y desdichas?". Dos personas que habitan en una misma ciudad al mismo tiempo, pueden vivir sin embargo en mundos enteramente distintos, a pesar de tener ambos la capacidad de observar el universo bajo la misma óptica. El mundo de uno de ellos es hermoso y esta lleno de oportunidades para el crecimiento, en tanto que el del otro no lo es. Ambas son personas sanas y tienen cubiertas sus necesidades básicas, pero sus perspectivas en lo que respecta a los sucesos diarios son completamente diferentes. En definitiva la decisión de si una persona será feliz o estará triste a lo largo de su existencia, dependerá de sus actitudes frente a la vida. Dado que tenemos la posibilidad de ejercer un considerable grado de control sobre nuestras conductas y pensamientos, tendremos la opción de elegir convertirnos en personas felices o tristes. La tristeza causa mucho daño. 2. La tristeza esta prohibida porque genera muchas consecuencias negativas. Un ejemplo de lo expresado se evidencia en que una persona triste ha de enojarse con facilidad (Sefer Jaraidim). También estará propenso a engendrar sentimientos de odio, animosidad y envidia (Kitzur Klolay Haavodah, pág. 7). 3. La tristeza y la depresión causan muchas enfermedades y mucho daño, por lo cual resulta de fundamental importancia elaborar pensamientos positivos para obtener la felicidad. A veces la tristeza es apropiada a las circunstancias. 4. La tristeza tiene su propio valor en el hecho que cuando estemos tristes, nosotros mismos podemos aprender a apreciar el sufrimiento de los demás y esto nos motivará para que los ayudemos. Nuestra

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propia experiencia emocional nos dará un mayor impulso que si sólo tuviéramos un mero conocimiento intelectual de nuestra obligación de brindar ayuda (Maamar Mordejai, pág. 36). La tristeza está mayormente basada en tus pensamientos y actitudes. 5. Algunas personas se entristecen por motivos triviales. Un observador objetivo advertirá con asombro como esa persona a pesar de tener la posibilidad de vivir su vida con sentimientos de felicidad, dado que posee lo que realmente necesita, se siente no obstante desdichado debido a la incidencia de objetos de menor cuantía y que carecen de importancia. Esas personas conceptúan aquello que han perdido como extremadamente importante, y que lo que ellos ya poseen empalidece en comparación con lo que no han logrado obtener. No obstante lo cual, piensan que su vida no vale la pena por carecer de esos objetos (Rabí Iosef Leib Bloj; Shiurai Daas, Vol. 2, págs. 145-146). Ten cuidado de no aumentar innecesariamente tu tristeza. 6. Cuando te sientas triste a raíz de una situación difícil debes tratar de diferenciar entre el problema práctico suscitado y sus aspectos emocionales. Imagínate por ejemplo que fuiste despedido de un empleo. Este hecho presenta importantes aspectos de carácter práctico: Estás actualmente sin una fuente de ingresos y tienes una familia para mantener. Continúa pensando en términos prácticos: "Qué puedo hacer para conseguir un nuevo trabajo o para ganar dinero, sin tener un empleo formal?" Mucha gente se agrega sufrimientos innecesarios al repetirse a sí mismo: a) El jefe fue injusto al despedirme; b) Qué deprimente resulta estar sin trabajo!; c) Sus preocupaciones por no hallar el trabajo que le agrada. Cuando te adhieres a los aspectos negativos de la situación tu mente no estará libre para pensar acerca de las formas de mejorar las presentes circunstancias. 7. A la gente que habitualmente se siente desdichada les iría mejor si no dedicaran tanto tiempo a observar como se sienten. Podrían emplear si tiempo de un modo mucho más eficiente, si se concentran en pensamientos de índole más positiva y se dedicaran a actividades productivas en lugar de rumiar constantemente lo mal que se sienten. No incrementes tu tristeza sintiéndote triste porque te sientes triste. No temas a las emociones negativas aunque sean desagradables, pero si no las consideras terribles han de resultar más fáciles de tolerar. Encara tu tristeza como un desafío. Todo puede actuar de una manera positiva si estás en un estado de regocijo. Comportarse de una manera positiva aun cuando estés triste, constituirá una señal de coraje y vigor. Algunas posibles causas de la tristeza. 8. El Rabí Pinjos de Koretz dijo que la depresión y la tristeza son los resultados de la arrogancia. Cuando una persona arrogante sufre alguna desgracia, se dice a sí mismo: "Estas cosas no deberían ocurrirle a una persona como yo". El hombre humilde acepta calmadamente todo aquello que él no pueda cambiar, por lo cual nunca está innecesariamente triste (Dor Daiah, pág. 91). 9. La persona que trata de imponerse un cambio de su conducta en plazo extremadamente breve estará propenso a deprimirse y a no tener éxito en su intento. Trabaja sobre tus falencias en forma gradual. Si te formulas exigencias imposibles con relación a tu persona, te sentirás frustrado y desdichado (Jeshbon Hanefesh N º 17). 10. El hombre sabio tiene la convicción de la limitación de sus conocimientos, pero el tonto cree que lo sabe todo (Jayai Hamussar, Vol. 1, pág. 178). Mucha gente se siente disgustada cuando descubren que han cometido un error, o se dan cuenta que no saben tanto como creían saber. Esto se basa frecuentemente en que la persona se repite a sí misma (aunque sin un total convencimiento), que ya lo sabe todo. De ahí que no lo sabe todo y experimentará placer en la búsqueda de nuevos conocimientos. La fatiga es una posible causa de tristeza. Asegúrate pues de alimentarte adecuadamente y dedicarle suficiente tiempo al sueño. La persona que está cansada y hambrienta está propensa a irritarse. El

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excesivo estrés es causante de fatiga y de tristeza. Hay circunstancias en las que el estrés resulta inevitable, tal es el caso de la muerte de un familiar o de un amigo íntimo. El estrés ocasionado por problemas domésticos puede no obstante aliviarse, ya sea mejorando la situación que se vive, o bien cambiando la actitud frente al problema que se presenta. A una persona que halla su trabajo estresante podría irle mejor tomando su tarea de una manera menos seria. Muchos aspectos de una tarea pueden considerarse como si fuera un juego o como un certamen festivo. Venciendo la tristeza. 11. Podrías sentirte abatido si te suceden acontecimientos infortunados. Según está escrito en el Sefer Habris, todo aquel que razona sensatamente comprenderá que no hay nada por lo cual entristecerse. Los motivos que conducen a la tristeza se dividen en dos categorías: Asuntos que admiten corrección y otros que no pueden ser corregidos. Si algo puede hacerse para modificar una situación. Por qué estar triste?, emprende una acción para corregirlo. Si por otra parte nada pudiera hacerse, Qué se gana con entristecerse? La tristeza no mejorará las cosas, resultando más sensato aceptar aquello que no puede cambiarse (Pele Yoatz: atzvus). 12. Utiliza la oración como un medio para vencer a la tristeza. Háblale al Todopoderoso en tu propio lenguaje. Dile a El lo mal que te sientes y pídele fuerzas para hacer frente a la situación y crece a partir de las dificultades que experimentes en el presente. 13. Una técnica para vencer los sentimientos pasajeros de tristeza, es detener el curso de tus pensamientos durante unos pocos minutos y percibir solamente tus reacciones corporales. Ejercita la tensión en los músculos que rodean tu cabeza, hombros, brazos y vientre. La "tristeza" es meramente una palabra que describe tu reacción interna. Concentrar tu atención en las reacciones de tu cuerpo, hace que las mismas se atenúen. Esta técnica experimental resulta difícil describirla adecuadamente con palabras. Aunque pudiera no ser efectiva para todos, muchos podrán considerarla útil. Puede también ser efectiva para aliviar sentimientos de enojo y ansiedad, y usarla además para calmar jaquecas tensionantes. La fe y la confianza en el Todopoderoso te evitarán desdichas. 14. La vida de una persona con emunah será una existencia plena de alegría aun en situaciones en las que otras personas han de estar tristes (Rabí Eliezer Zev Luft; Tnuas Hamussar, Vol. 5, pág. 299). La búsqueda del crecimiento espiritual evita a las personas mucha tristeza. 15. Mucha desdicha está basada en el deseo de cosas de ínfimo valor. Alguien que busca que le dispensen honores en todas sus formas o posesiones materiales, sufrirá cuando carezca de ellas. Al luchar por su elevación espiritual, una persona colocará sus necesidades materiales en el nivel que le indica su perspectiva correcta, y esto lo aliviará automáticamente de muchos padecimientos (Mijtav MaiEliyahu, Vol. 3, pág. 245). Trata de ayudar a otros a vencer su tristeza. 16. Cuando trates de ayudar a los demás a salir de su estado de ánimo de tristeza, no le exijas la perfección. No esperes siempre tener éxito en animar a todas las personas en cada momento que lo intentes. Exigir tal perfección te conducirá al desaliento cuando no lo logres. No es realista esperar la perfección, pero si tú personalmente dominas un enfoque optimista de la vida y tratas de animar a los demás, tendrás la oportunidad de tener éxito en tus intentos con frecuencia. Agradeced por los éxitos obtenidos, aunque fueran parciales, y trata de aprender de los ejemplos extraídos de las circunstancias en que no lograste tus objetivos. Zelig Pliskin

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La Culpa SOBRE LA CULPA I Crimen y Castigo La culpa es una emoción poco comprendida. El lado positivo de la culpa es que nos lleva a hacer teshuvá (arrepentimiento, retornar al camino correcto). Nos sentimos tan mal de lo que hicimos, que decidimos nunca hacerlo nuevamente. El lado negativo es que puede paralizar a las personas con sentimientos tan abrumadores de vergüenza y falta de aceptación que la persona cesa de funcionar como un ser humano normal. La culpa positiva conduce a cambiar. Es como una medicina. Te cura para que puedas seguir viviendo con mayor conciencia y autocontrol. La culpa negativa te hace odiarte a ti y a todos los demás. Sofoca la voluntad de vivir y amar. Si un poco de culpa es bueno, ¡no pienses que mucho más de ella es mejor! Es una suposición incorrecta; seguramente no vas a tomar cincuenta dosis de penicilina en un momento determinado sólo porque el doctor te dijo que una puede ser buena. Es bueno sentir un poco de culpa si hiciste algo malo que eres capaz de corregir o de hacer teshuvá. Es incorrecto sentirse culpable si todo lo que haces es terminar persiguiéndote con auto desaprobación por el resto de tu vida. Es muy triste cuando un individuo, además de escuchar que tiene una enfermedad o que ha sufrido una pérdida, reaccione con, "¿Qué hice mal?". Después, además del terrible dolor de la pérdida, la persona tiene que lidiar con el dolor o los sentimientos de vergüenza de sí mismo. De acuerdo a nuestros sabios, "La vergüenza es el más grande de los dolores" (Shabat 50b). De esta manera, las personas incrementan su dolor pensando: "Debo ser una persona terrible para tener un niño que es ciego o retardado". "Debo haber hecho un terrible crimen por no haber encontrado un esposo todavía". "Me voy a odiar por el resto de mi vida por no haber hecho más por ella". He escuchado estas palabras una y otra vez de algunas de las mujeres más maravillosas que haya conocido, buenas, amables, inteligentes, que gustan de dar. Mujeres que no saben lo que han hecho, pero asumen que debió haber sido "terrible" para ser castigadas de esa manera. Pero ¿cómo pueden hacer teshuvá si el crimen es desconocido? No es como el ladrón que lo sorprenden y dice, "Nunca lo voy a volver a hacer". Éstas son mujeres que han dedicado su vida a ser lo mejor que pueden ser. ¿Es apropiado que una mujer piense, "Hablé lashón hará (malediciencia) y es por eso que me dio cáncer"? A una amiga mía cuyo esposo sufrió una cirugía del cerebro le dijo una "amiga", "Es porque no lo apreciabas lo suficiente, por eso sucedió". A otra amiga cuyo bebé acababa de sufrir una operación por cáncer esa mañana, le dijo una vecina que la vino a visitar, "Es por todas las cosas terribles que hiciste antes de volverte observante". ¡Éstas son afirmaciones difícilmente provechosas! La culpa es buena solamente si te lleva a hacer algo positivo. De otra manera, no pierdas tu tiempo sintiéndote culpable. Vas a terminar sin alegría y odiando. Esto ciertamente no es lo que D-os quiere de nosotros y no podría ser la razón por la que Él nos facultó a experimentar esa emoción.

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Rab Eliahu KiTov escribe en The Jew and his Home, que todas las emociones nos fueron dadas para servir a Hashem con más amor y reverencia. Así que si tu culpa te lleva a usar cinturones de seguridad, a ser más cuidadosa al revisar tu comida de gusanos, asegurarte que tus mezuzot sean kasher o hacer shalom con algún pariente con el que has estado peleando, ¡bien! Hazlo y después suelta la culpa. Ya no la necesitas. Ha servido su propósito. Al mismo tiempo, una mujer que se ha estado sintiendo culpable de su casa no-tan-limpia, puede decidir, sin culpa, "limpiar la casa", hacer más jesed (actos de bondad), o ser más amable con su esposo, hijos o parientes. Así va a lograr mucho más desde un enfoque maduro, un enfoque que trae más felicidad a todos. Un día recibí dos llamadas telefónicas relacionadas con culpa. Una decía, "Me siento muy culpable por unos amigos que regresaron a Estados Unidos debido a que tienen enfermedades serias. Siento que toda nuestra generación no está siendo lo suficientemente estricta en evitar lashón hará y en dar el beneficio de la duda. Estoy tan molesta que difícilmente soy capaz de funcionar los últimos días". Le pregunté qué cosas positivas podría hacer, como quizá ir a diferentes clases cada semana y hablar acerca de este tema. Dijo que con una familia tan grande, no podía salir de su casa, además de que no tenía personalidad para hacer eso. Entonces le dije, "¿Qué tal llamar a una persona al día y decirle que sea cuidadosa con esas dos mitzvot tal y como lo hiciste conmigo?" La sugerencia la hizo salir de su inactividad. Su culpa la motivó a hacer algo positivo. Por otro lado, la otra mujer que llamó llevaba varios años de casada y aún no tenía hijos. Me dijo que a veces se siente muy culpable y avergonzada, como si su condición de esterilidad fuera un anuncio público de su fracaso como ser humano. Más aún, su esposo le dice que debería sentir culpa por los celos que tiene de las mujeres que están alrededor de ella, que todas parecen estar embarazadas o lactando. Le dije que la culpa era inapropiada y solamente estaba añadiendo dolor a su dolor. Le recordé que cuando a la profetisa Janá su esposo le dijo que no debería estar molesta por ser estéril ya que después de todo ella tenía un esposo maravilloso, ¡ella lo reprendió! (Shemuel I). Su pesar al no tener hijos era un asunto separado, que no era borrado por las otras bendiciones de su vida. En este caso, le dije que los celos eran una emoción muy normal y esperada, y esto lo debería reconocer y no avergonzarse por tenerlos, ya que la culpa solamente la hacía sentirse peor. En lugar de residir en la culpa, le dije que se enfocara en lo que estaba aprendiendo con esa situación. Me preguntó a qué me refería con "aprendiendo". Le dije que parece obvio que el alma viene a esta vida como un estudiante que va a la universidad o a la yeshivá. Necesita aprender ciertas cosas. Mientras está ahí, uno puede aprender biología y arte o las leyes de kashrut. Así también con cada persona: éste está aprendiendo acerca de la fe en la pobreza; éste otro está aprendiendo de la fe en medio de la invalidez física; y el otro está aprendiendo acerca de la fe en medio de la enfermedad emocional. Le pregunté, "¿Qué te está enseñando tu condición? Por ejemplo, quizá estás aprendiendo a tener fe en Dos aun si no obtienes lo que quieres en la vida. Te está enseñando acerca de la alegría en medio del dolor. Tu "curso" es acerca de esterilidad. Tienes que aprender de la única manera en la que aprenden las almas, sufriendo la experiencia directamente". Me llamó de regreso unos días después para decirme que su espíritu se había elevado y que enfocándose en lo que estaba aprendiendo, se sentía menos celosa y culpable. Otra mujer, madre de un niña retardada, me dijo: "Hasta que te conocí, yo era muy fría hacia esta niña. Cada vez que la miraba, pensaba que era un castigo por algún terrible crimen que ni siquiera sabía que había cometido. Parecía tan injusto, ya que siempre había luchado por ser una buena persona. Después de hablar contigo, empecé a ver a mi hija como una especie de maestro. De repente, después de casi nueve años, empecé a relacionarme con ella y a amarla por sí misma. Y puedo sentir que, a cambio, ella está respondiéndome muy positivamente ahora". La vergüenza pública que muchas personas experimentan cuando atraviesan por una tragedia, es con frecuencia muy grande. Es como si el "dedo del destino" estuviera señalándolas y proclamando su maldad. Esto es una terrible tragedia por sí misma, por el hecho de que todos pecamos y todos cometemos

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errores. ¿Quién sabe qué pecado está conectado a qué pérdida específica, o por qué algunos tienen "multas" tan pesadas mientras que otros parecen ir por la vida más fácilmente? Es muy simplista e infantil pensar, "Las cosas buena les suceden a la gente buena. Las cosas malas les suceden solamente a la gente mala". "No existe un hombre tan absolutamente justo sobre la tierra que siempre haga el bien y nunca peque" (Kohelet 7:20). Esto significa que si vamos a funcionar a nivel de justicia humana, suceden muchas cosas que no parecen justas ante nuestros ojos. Es un acto de arrogancia pensar que sabemos por qué D-os hace lo que hace. Nadie, con excepción de un verdadero profeta, sabe por qué sucede algo. "No está en nuestro poder explicar la prosperidad del malvado o la aflicción del justo" (Pirké Avot 4:19). Tenemos una obligación de servir a D-os con alegría (Devarim 26:11). No puedes hacer esto si estás inmerso en culpa. Haz que tus pensamientos te eleven. Si el pensamiento de que cierto dolor es un castigo te causa hacer teshuvá y te limpia la pizarra para que puedas regresar a un estado de alegría, entonces piénsalo. Sin embargo, vamos a decir que piensas, "Mi mente a veces deambula cuando rezo y es por eso que esta terrible tragedia me sucedió". ¿Acaso esta creencia / conclusión / suposición te va a ayudar a rezar con más kavaná (concentración e intención)? ¡Lo más probable es que te haga sentir más distanciado de D-os y más desalentado para mejorar! Un Shabat estaba leyendo un libro de tzadikim (hombres justos) para niños a mi hijo pequeño. En él decía, "Hashem amaba tanto a este tzadik que cumplía todos sus deseos". Pensé, "¡Éste es un pensamiento muy peligroso para inculcar en la mente de un niño! Va a pensar que Hashem no lo ama, D-os no lo permita, sólo porque no obtiene todo lo que quiere en la vida". Ésta no es ciertamente una forma para fortalecer emuná y bitajón (fe y confianza en Hashem), ya que, "Ningún hombre muere con la mitad de sus deseos cumplidos" (Kohelet, Midrash Rabá 1:23). No obstante, así es como mucha gente piensa. Una vez conocí a una mujer que había estado inmersa en culpa durante muchos años debido a que ella inadvertidamente contribuyó a la muerte de un nieto suyo. Me tomó semanas el desengañarla de la mutiladora culpa que le causaba estar deprimida y autodestructiva desde entonces. Ya que ella no podía perdonarse, no podía creer que nadie más pudiera hacerlo. Nos debemos enfocar en la voluntad de Hashem, que la vida y la muerte están en Sus manos, no en las nuestras, y en la importancia de hacer este evento significativo, ya sea dando más tzedaká (caridad) o haciendo algún cambio. Lo importante era liberarla de la pesada carga de la culpa para que pudiera servir a D-os besimjá, con alegría. Ésta es la verdadera prueba de la fe: amar a D-os y sentir que D-os nos ama, aun en medio del dolor. En los años 1960 y 1970 un libro escrito por el Dr. Lamaze, Painless Childbirth (Parto sin Dolor), les prometía a las mujeres justamente eso. Desafortunadamente, su promesa raramente se cumplía. Hasta la mujer más preparada con frecuencia sentía dolor intenso. Y mientras más inesperado era el dolor que experimentaban, más culpables, enojadas y avergonzadas se sentían. Cuando su muy esperado "parto sin dolor natural" era reemplazado por la realidad de un dolor insoportable o una operación cesárea, algunas se deprimían o tenían tendencias suicidas. Más adelante, sus sentimientos de fracaso y su enojo hacia los doctores, enfermeras y esposos permanecían muy fuertes por un periodo largo. Miriam Adahan Continuación ...continuación de Crimen y Castigo

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Un problema similar es común entre las personas que experimentan pérdidas traumáticas. Muchos creen que al final de los treinta días o al año, ya van a estar restablecidas. Cuando continúan heridas, las personas a menudo se recriminan por carecer de fe o por ser débiles, inmaduras y sobre-emocionales. La verdad es que, así como en el parto varía la cantidad de dolor que las personas experimentan por una pérdida. Emular y compararse con otros, ver quién puede "sobreponerse" más rápido, causa angustia adicional para aquéllos que continúan afligidos, como si fueran inferiores a aquéllos que experimentan menos emoción. El tipo de persona "Pensante" (P), (ver Appreciating People), que es más capaz de suprimir o ignorar sus emociones, con frecuencia se sorprende por qué las personas "Sensibles" (S) están todavía afligidas por meses o años. Y los tipo Sensibles se sienten avergonzados porque asumen que los tipo Pensantes deben ser más maduros y tienen más emuná y es por eso que su aflicción puede parecer menos intensa y menos duradera. Ninguno de los dos se da cuenta que los tipo Pensantes manejan la pérdida de una manera típicamente cerebral: es decir, "Todo es para bien. No tenía la intención, etc." y que esas frases con frecuencia son suficientes para proveerlos de paz y consuelo. Mientras que los "P" pueden ser capaces de poner el dolor por debajo de ellos, el trabajo de un "S" no es librarse del dolor sino aceptarlo y seguir viviendo y amando a pesar de éste. Los "S" pueden estar inconsolables por mucho tiempo. Su lucha es usar el dolor como un ímpetu para crecer y para la creatividad. Su aflicción actúa como una fuerza interna, presionándolos para volverse a la Torá, al arte, a la danza, a escribir, a la música, al trabajo comunitario, etc. Después que una amiga perdió a su hija adolescente en un accidente, dijo que una de las cosas más intimidantes del periodo de shivá (luto) era ver a la gente que también había perdido hijos muchos años antes, llorando como si la pérdida hubiera sido ayer. "Estaba muy asustada" me dijo, "de pensar que quizá no iba a haber fin a mi dolor, que yo también iba a tener que vivir con ese terrible dolor. Siempre pensé que la aflicción era algo que pasaba. Ahora sé que no es verdad. Aprendes a seguir de alguna manera; cada uno de nosotros buscando formas de no ahogarse en el dolor". Karen (no es su nombre real) vino a verme con una expresión de desamparo en la cara. Su padre había muerto unos meses antes. Lo había amado mucho y estaba muy molesta. "No puedo entender por qué me sigue doliendo tanto. El dolor simplemente sigue y sigue. Pensé que a estas fechas ya había aceptado su muerte y se acabaría el dolor. ¿Por qué no termina?" Le expliqué, "La aceptación no significa la ausencia de dolor, sino más bien el punto en el que ya no estamos consumidos por él. El proceso es diferente para cada persona. No puede ser acelerado. No pienses que eres un fracaso porque no te has sobrepuesto. Una parte de nosotros puede estar afligida siempre por aquéllos que hemos amado y perdido. No te compares con nadie. Lo más sano es ser honesto y experimentar el dolor totalmente. Dejémoslo subir y bajar por sí mismo como una ola. Resistir el dolor simplemente lo hace durar más". "Es como perder una extremidad. Nunca podemos olvidar que nos falta un brazo o una pierna. Pero si luchamos, realmente luchamos para aceptar la voluntad de D-os, veremos que poco a poco, el dolor se vuelve parte del pasado, en lugar de ser el tema dominante en nuestras vidas. Al principio, la relación de dolor y aceptación puede ser 90:10. Después 80:20 y así sucesivamente. Debe permitirse que este proceso evolucione a su propio ritmo". "Podemos ver con nuestros propios ojos la lucha de personas paralíticas que tratan de caminar, pero no podemos ver el proceso por el cual una persona lucha para hacer la más mínima cosa con el corazón paralizado por la aflicción. Tiempo y fe nos ayudan a aceptar la pérdida, pero no borran el dolor tan rápido como quisiéramos. La lucha de aceptar la voluntad de Hashem no es fácil".

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Karen estaba molesta porque esperaba que el tiempo y la fe terminarían automáticamente con su dolor. Pensaba que su dolor actual significaba que había fracasado en superar exitosamente las etapas del proceso de sufrimiento, como si pasara rápidamente de aflicción a aceptación en la misma forma suave que una vez pasó de primero a segundo grado. Como resultado de su pensamiento, ella estaba luchando no solamente con el dolor de la muerte de su padre sino también con el dolor añadido de sentir que ella había fracasado en ser "realmente espiritual". Su sentimiento de fracaso de no llevar un "buen luto" le causó luchar contra él, lo que, a cambio, se lo hizo más fuerte. No obstante, a medida que se reconcilió con la idea de vivir con el dolor de la ausencia de su padre, empezó a encontrar fuentes de consuelo. Se le ocurrió la idea de formar grupos de apoyo para otros que habían perdido padres. De repente, se sintió llena de vida; había dirigido su dolor a un objetivo más elevado y lo hizo significativo ayudando a otros. Un año después que Janá enviudó, dijo, "Tuve muchos años de felicidad y cinco hijos sanos, así que me digo constantemente que no tengo derecho a estar revolcándome en dolor, ¡pero lo estoy! A pesar de que me digo constantemente que era la voluntad de D-os, me consumo de dolor cuando estoy con otras mujeres cuyos esposos todavía están vivos. ¿Por qué no puedo ser como mi vecina cuyo esposo murió hace tres años? Se maquilla y sale a trabajar con una sonrisa. Yo, veo a mi esposo en cada flor y en cada nube. Él está conmigo cuando prendo las velas de Shabat y se sienta en la mesa con nosotros cuando vamos a comer. Escucho su voz en mi mente a lo largo del día". "El dolor tiene un tiempo propio", le expliqué. "Es una paradoja, pero solamente experimentando plenamente el dolor, el pesar es más soportable. No te deprimas porque tienes dolor. Pídele a Hashem que te ayude a soportarlo. Entonces, estás fortaleciendo tu conexión con Él". Cuando el dolor de Miri no desapareció, ella asumió que era un signo de falta de emuná. Este pensamiento le dificultaba rezar y la distanció aún más de D-os. Su solución fue inscribirse en una yeshivá para mujeres para incrementar su amor por la Torá. Mientras más estudiaba, era más capaz de afligirse sin ahogarse en la desesperación. También empezó a enseñar a niñas de un orfanato cerca de su casa por las tardes, lo que le dio mucha satisfacción. Debido a que el dolor físico es con frecuencia un signo de enfermedad, pensamos muchas veces que el dolor emocional significa, "Debe existir algo mal en mí". En realidad, el dolor emocional es con frecuencia un signo de nuestro deseo saludable de amar y ser amados. Cuando encontramos salidas para esa necesidad, el dolor es más soportable. Sharon también preguntó, "¿Cuándo va a desaparecer el dolor?" pero por una razón diferente. Cuando niña, había sido golpeada frecuentemente por su padre, quien después huyó y dejó a su madre como una aguná (Mujer que desconoce el paradero de su marido y al no ser divorciada ni viuda le está prohibido casarse de nuevo). "Cuando niña, yo podía haber sido una basura por todo lo que mis padres pensaban de mí. Todavía tengo el sentimiento de que si me tiraran en un bote de basura, a nadie le haría ninguna diferencia. Pensé que el tiempo iba a borrar mi niñez de mi mente, pero no fue así. ¿Qué hago con todo este dolor?" Sharon, quien sufría de un desorden alimenticio, iba de un psicólogo a otro, esperando que cuando dijera todo, el dolor desaparecería y ella, de repente, tendría autoestima y autocontrol, se casaría y viviría una vida normal. Pero los años pasaron y en lugar de mejorar, estaba más desesperanzada y aislada. Le expliqué, "Nada va a sustituir el amor que no tuviste de niña. La única manera de curar las heridas de tu niñez es tratarte a ti misma y a otros de una manera cariñosa. Actualmente estás abusando de ti, de la misma manera que tu padre abusó de ti, así que tu dolor es tan fuerte como lo era entonces. Ningún psicólogo puede hacer desaparecer esos recuerdos. La cicatriz permanece por siempre, pero si encuentras alguna manera de expresar a otros el amor que tú querías, esas viejas heridas van a sanar".

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Sharon finalmente encontró un trabajo enseñando ejercicios a personas de edad, la mayoría de los cuales habían sido abandonados por sus hijos. "Quizá el resto del mundo trata a estos ancianos como basura" dijo ella, "pero yo los amo. Trabajamos juntos para traer alegría a nuestras vidas. Y eso nos hace sentir mejor". Morris, en sus años cincuenta, se preguntaba por qué no podía dar por terminado su matrimonio sin amor. Morris estaba constantemente enojado y deprimido por estar casado con una mujer fría y crítica. "¿Por qué no puedo aceptarla como es? ¿Por qué me hiere tanto después de todos estos años?" Morris fue de un psicólogo a otro, culpando furiosamente a su esposa por hacerlo sentir solo, inadecuado y no amado. Él esperaba que hablar lo iba a hacer sentir amado y "curado" de sus sentimientos de inferioridad de toda la vida. Cuando esto no sucedió, dio por terminado su tratamiento y buscó a alguien más para que lo hiciera sentir mejor. Un día, Morris decidió tomar la responsabilidad de su felicidad. Formó un grupo de música y "tocó el dolor lejano". Su esposa todavía no es tan demostrativa y comprensiva como él quisiera, pero como encontró fuentes de felicidad propias, su autorespeto ha empezado a crecer. Como sus demandas hacia su esposa disminuyeron, ella se volvió menos crítica y retraída. Miriam Adahan SOBRE LA CULPA II Sobre la Culpa Empieza nuevamente ahora Una de las maravillas del mundo es que en cualquier momento dado puedes empezar nuevamente. Toda persona ha experimentado desilusión, frustración y fracaso. A veces es tu culpa, a veces está totalmente fuera de tu control. A veces, años de trabajo parecen desaparecer y esfumarse, a veces unas cuantas horas y minutos se desperdiciaron. A veces no estás a la altura de tus estándares o valores, a veces tú sí lo hiciste pero otros no. A veces, los problemas son financieros o académicos, a veces son emocionales o espirituales. En todo lo anterior, tú puedes empezar nuevamente. En este momento, o en un momento a partir de ahora, empieza nuevamente. En este momento tienes más conocimiento y más experiencia que nunca antes. Las desilusiones, frustraciones y fracasos te han proporcionado un mayor sentido de humildad. Te han enseñado lecciones que de otra manera no hubieras aprendido. Estás más consciente de tu fragilidad como ser humano. Pero al mismo tiempo, puedes elevar tus ojos y sentir un sentido de renovación. Puedes tener contacto con tu fuerza interna y tus recursos internos. Sé abierto para pedirle a la gente ayuda. No tienes que hacerlo solo. Existen personas que están deseosas de compartir su conocimiento, sus capacidades y su sabiduría. Si eres persistente los vas a encontrar. En este mismo momento comprométete a empezar de nuevo ahora. Respira lentamente unas cuantas veces y repítete a ti mismo, "Estoy comprometido totalmente de empezar nuevamente ahora". Reconoce tu pasado pero no le permitas (ni aun el pasado de hace unos minutos) detenerte de hacer elecciones positivas este mismo instante. Permítete sentir la fuerza de empezar nuevamente. Percíbete empezando de nuevo. Di a ti mismo los mensajes más estimulantes que puedas pensar. Recuerda los momentos más grandes de tu pasado y ponte en contacto con lo que te enseñaron de ti mismo. Cualquier paso hacia adelante, aun uno muy pequeño, constituye un nuevo empiezo. Piensa en una persona particular que le importes y que tú encuentres inspiradora. Si no puedes pensar en alguien que ya conoces, crea un amigo imaginario sabio y amistoso que desee tu bien. ¿Cuál sería su mensaje? Repítelo constantemente hasta que lo sientas. Creer solamente que un nuevo principio es posible, lo hace posible. ¿Qué significa empezar nuevamente? Es la decisión de tomar una acción, decir unas palabras o tener algunos pensamientos. Cualquiera o todos

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de estos tres están en tu poder en este momento. Di a ti mismo, "Empieza nuevamente ahora", siempre que quieras experimentar un sentido de renovación. Dícelo a otros para motivarlos. Con tus objetivos, relaciones, espiritualidad, emociones, hábitos positivos, logros, empieza nuevamente ahora. Sobre la Culpa La ansiedad moral es cuando una persona está preocupada acerca de hacer algo moralmente malo. Lo ideal aquí es un balance saludable. Un grado apropiado de preocupación va a permitir que la persona sea cuidadosa de no violar valores éticos y espirituales importantes. Una persona que carece un sentido de ansiedad moral puede ser insensible o apática acerca de dañar a otros o violar valores importantes. En el otro extremo, una persona que tiene ansiedad moral excesiva va a estar continuamente tensa y nerviosa. No va a ser capaz de relajarse y de disfrutar los regalos que el Creador le confiere. Las personas con ansiedad moral excesiva están constantemente nerviosas porque no están viviendo de acuerdo a estándares morales y espirituales. Están sumamente preocupadas acerca de ser muy egoístas o egocéntricos. Se sienten culpables acerca de lo que han hecho en el pasado y están preocupados acerca de que puedan hacer mal en el futuro. Se preocupan de que no están enfrentándose a sus responsabilidades y de que no hacen suficientes favores a otros. Sienten que aunque hacen bien no hacen suficiente, no lo hacen adecuadamente y sus intenciones no son sinceras. En resumen, la vida para una persona con ansiedad moral excesiva es una tortura constante. Debe hacer una alta prioridad el experimentar alegría por hacer buenas acciones. Debe juzgarse a sí misma más favorablemente. Es importante para ella aclarar cuáles de sus expectativas son razonables y cuales son sólo producto de nerviosismo obsesivo. Una persona con tendencias obsesivas en esta área deberá consultar a una persona sabia y objetiva para desarrollar un balance racional. Culpa Los errores y las faltas necesitan ser corregidos. La culpa es una emoción que te dice cómo mejorarte a ti mismo. Es una señal de que violaste un valor importante. Sin embargo, la culpa que solamente crea autocompasión y desesperanza es contraproducente. Así también la culpa que te impide hacer acciones buenas en el presente. Puede ser que no seas culpable. Eres imperfecto en algunas áreas y así también lo es con todos los demás en este planeta. Aún así puedes trabajar en tu mejoramiento personal, con alegría. La culpa positiva es cuando te das cuenta que como un ser humano falible te has equivocado y estás comprometido a rectificar la situación. Incluso podrías permitirte sentir cierto sentimiento positivo de que debido a que tienes buenos valores te sientes culpable. A veces has herido a alguien y no puedes ya corregir la situación. Si éste es el caso, ¿qué acciones positivas puedes actualmente hacer para ayudar a otras personas? Por supuesto, es mejor rectificar a la persona que dañaste, pero cuando esto no es posible, por lo menos puedes tomar acciones positivas en su honor. Culpar "Cuando una persona sabia se equivoca, se culpa a sí misma, Cuando un tonto se equivoca, culpa a otros". Muchas personas tienen la tendencia de culpar a otros por sus errores, pero toman el crédito por sus propias virtudes. Es mucho más beneficioso dar crédito a otros por sus virtudes para que no se vuelvan arrogantes y tomar responsabilidad personal por sus propias faltas para tratar de corregirlas. (ver Gateway to Self-knowledge, p.81) Absténte de culpar a otros por cualquiera de tus faltas. Algunas personas dicen, "Mis padres son así, y es su culpa que yo…" O, "Mis maestros son culpables". O "Mi ambiente ocasionó que yo tuviera estos rasgos negativos". Depende de ti decidir cómo te vas a conducir en cualquier situación dada y es deshonesto justificar tu conducta culpando a otros. Si alguien te sugirió hacer algo inadecuado y lo escuchaste, es tu culpa haber hecho esa acción. Podías

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haber evitado la presión y no haber tenido ese comportamiento. No culpes a otros. Toma la responsabilidad de tus propias acciones. Algunas personas tienden a culpar a otras cuando algo va mal. A veces nadie tiene la culpa de lo que pasó, y otras veces la persona misma es culpable. Culpar a otros los libera un poco de sus frustraciones, pero el precio es causarle dolor innecesario a alguien más. Aun cuando otra persona haya hecho algo mal, toma en cuenta circunstancias atenuantes, y cuídate de la forma en que le expresas la culpa. Los juicios duros, recurrir al desprecio, solamente causan dolor sin lograr nada positivo. Especialmente cuando una persona ya se siente apenada por haber hecho algo mal, no hay ningún beneficio en hacerle una larga crítica. Sé compasivo. Recuerda hablar de la manera más suave posible y enfócate en encontrar soluciones. No Algunas personas tienden a empezar diciendo "No". Aunque están básicamente de acuerdo con lo que alguien dice, empiezan con la palabra "No". Éste puede ser un hábito tan automático que no están conscientes de él. Siempre que sea apropiado empieza diciendo "Sí". "Sí. Tú punto es válido en algunas situaciones. Lo que yo digo se aplica en otras situaciones". Cuando tienes razones válidas para decir no a la petición de alguien, acepta que tienes el derecho a decir no. Todos tenemos una cantidad limitada de recursos: tiempo, energía, dinero. Nunca vamos a ser capaces de hacer todos los favores para todas las personas que podrían usar nuestra ayuda. No siempre vamos a ser capaces de aceptar las invitaciones de otras personas. A veces las personas nos pueden pedir hacer cosas que nos van a incomodar tanto a nosotros y otras personas que son dependientes de nosotros que definitivamente tenemos que decir no. Otras veces, la petición que alguien nos hace está claramente más allá de lo que se considera razonable pedirle a alguien. Cuando te das cuenta que tienes el derecho a decir no, vas a ver que es más fácil decirlo. Sé tan amable como te sea posible al rehusar las peticiones de otros. Si es muy difícil para ti decir no, actúalo. Mentalmente practica decir no de una manera respetuosa. Si te sientes culpable al decir no, date cuenta que tal culpa viene con frecuencia de una buena cualidad. Sientes compasión por otros y no quieres dejar a nadie abajo. Te preocupas por otras personas y quieres tener una relación amistosa. Puedes temer al enojo o al resentimiento de la otra persona cuando rehusas porque valoras un sentido de paz y serenidad. Sin embargo, a veces deberás decir no. Dándote cuenta que tienes el derecho a decir no, vas a estar más tranquilo cuando te rehuses y serás capaz de pensar la forma más prudente y sensible de expresarlo. Cada vez que oigas a alguien expresar una negación diplomáticamente, añádela a tu colección. Muchas personas necesitan aprender a decir "Sí" con más frecuencia. Sin embargo, si tú necesitas aprender a decir no, practica diciendo, "Me gustaría hacerte este favor, siento mucho tener que decir no". Solamente cuando eres capaz de decir "no", al decir "sí", estás eligiendo realmente. Cuando otra persona te dice "No" y el asunto es importante para ti, percibe el "no" como "todavía no". Luego piensa en formas de motivar a la otra persona a decir "sí". Zelig Pliskin SOBRE LA CULPA III Sobre la Culpa El sentimiento de culpa puede ser productivo o contraproducente. 1. Aunque estamos obligados a combatir la tristeza, deberíamos sin embargo sentir remordimientos cuando hayamos cometido acciones incorrectas. El criterio a aplicar para juzgar la calidad de los sentimientos que expresan arrepentimiento, dependerá de la manera como nos hemos comportado, y cuales fueron nuestras reacciones posteriores. El arrepentimiento de contenido constructivo conducirá a sentimientos de regocijo (Hishtapjus Hanefesh, N º 20-21).

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2. El Maguid de Mezeritch dijo lo siguiente : "Los sentimientos de culpa inducirán a algunas personas a concurrir a un bar y tratar de ahogar en alcohol sus remordimientos" (Midrash Rivash Tov, Vol. 2, pag. 46). 3. Los sentimientos obsesivos dominan los pensamientos de una persona. Esta se repetirá a si misma el lamentable concepto que tiene de su propia persona. No vislumbrara esperanzas de mejorar y sus sentimientos de culpa le impedirán experimentar alegría por las cosas que realiza de una manera correcta. Esos complejos de culpa deberían ser eliminados por su carácter depresivo. Sin embargo existen sentimientos de remordimiento por haber realizado hechos incorrectos, que tienen un contenido constructivo. En estas circunstancias la persona poseerá el control de sus pensamientos, que se traducirán en un esfuerzo para posibilitarlo a sentir arrepentimiento por las transgresiones cometidas. El lamentarse de haber realizado actos incorrectos lo conducirá a su superación. Con respecto a tales sentimientos sucedió que un hombre sabio (citado en Pele Yoatz : tzaav), le expreso lo siguiente a alguien que estaba afligido : "Si estas preocupado por tus problemas terrenales el Todopoderoso debería relevarte de los mismos, pero si en cambio te ves afectado por asuntos espirituales el Todopoderoso debería incrementar tu preocupación". Una persona que nunca se arrepiente de sus actos erróneos es probable que los vuelva a repetir, pero un excesivo sentido de culpa puede resultarle perjudicial. Un importante factor que se refiere al remordimiento consiste en determinar si una persona se siente mal por sentirse mal, o si por el contrario se siente bien por tener remordimientos. Si sus sentimientos de culpa son de carácter negativo, esa persona se sentirá mal a causa del malestar que le provoca su estado de animo depresivo. Si por el contrario ese sentimiento tuviera un contenido positivo, el afectado apreciara debidamente su sensación del pesar que experimente por haber hecho algo incorrecto, ya que lo manifestado denota por su parte un sentido de los valores y de sus ideales. Pregúntate al respecto lo siguiente : "Ha de ayudarme en algo o en nada a superarme el hecho de que me culpe a mi mismo ?" En la medida en que culparte a tu mismo te motive para un cambio de actitud que te ayude a mejorar, este sentimiento tendrá un contenido constructivo. Cuando por el contrario te impida superarte, su efecto será contraproducente y debería ser eliminado. Si dejas de experimentar autocompasion por los errores que has cometido, tu mente quedara en libertad para trabajar por tu superación. 4. Cuando te sientas culpable deberías cuestionarte si esos sentimientos de culpa son por algo que realmente merece la pena. Con frecuencia la gente se siente culpable por una conducta que estaría ampliamente justificada. Acepta el hecho de que eres un ser humano falible. 5. El Rabi Iosef Bloj solía decir que no obstante el elevado nivel que pudiera ocupar una persona, esta tendrá siempre una tendencia innata a restarse méritos, lo cual forma parte de la verdadera naturaleza del hombre. En lugar de permitir que estas tendencias nos degraden deberíamos fortalecernos y tratar de continuar elevándonos espiritualmente con todas nuestras energías. Es por eso que la Torah se refiere a los defectos y transgresiones que cometieron aun los mas grandes hombres. Lo expresado puede servirnos de consuelo y para enseñarnos además que es normal tener defectos (Shiurai Daas, Vol. 2, pag. 158). Plantéate expectativas realistas con respecto a ti mismo. 6. El Rabi Israel Salanter dijo lo siguiente : "En el Día del Juicio Final no tendré temor cuando se me pregunte por que no soy como Moshe Rabenu. La pregunta que debo tener en cuenta es por que no fui todo lo que Israel Salanter pudo haber sido" (Toras Hanefesh, pag. 48. Esto se relata frecuentemente en el nombre de Reb Zushe). 7. En cada una de las etapas de su crecimiento espiritual, una persona tiene diferentes impulsos y deseos que la motivan. Cuanto mas elevado sea el nivel que alcance una persona, mayor será la lucha que tendrá que librar contra sus fuertes impulsos negativos (Sukah 52a). Uno no debería pensar que ocupa un nivel espiritual inferior, por tener inclinaciones negativas de mayor intensidad que antes de comenzar a trabajar

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para su superación. Cada vez que alcances un mas alto nivel espiritual deberías estar preparado para afrontar nuevas pruebas a las que serás sometido (Likutai Autzos : hisjzkus N º 6). 8. La fijación de elevados patrones espirituales de carácter irreal pueden resultar perjudiciales. Cada uno debería tener un conocimiento objetivo y realista de lo que es factible para el en el presente, y cual será la meta por la que habrá de luchar en el futuro. Para alcanzar algunos niveles de realización espiritual se requerirán muchos años de esfuerzos. Resultaría ilógico esperar que se puedan alcanzar dichos niveles con unas pocas lecciones fáciles. Dado que existen diferencias sustanciales entre la gente en lo que respecta a su individualidad, el problema reside en distinguir entre aquello que es razonable y lo que no lo es para cada persona. A estos efectos resultara valioso consultar a un erudito de la Torah, para ayudarte a dilucidar esta cuestión. Reaccionar con sentimientos de culpa es a veces un indicio de indolencia. 9. Sentir culpa constituye una forma indolente de reaccionar, si una persona se resigna a sus defectos y no emprende ninguna acción para superarse. No utilices tus sentimientos de culpa para justificar tu pereza y tu inclinación a postergar las cosas. Si una persona tiende a pensar en términos de culpa, cuando tenga conocimiento de alguna idea nueva se dirá a si misma : "Que terrible me resulta no poder aplicar esa idea !". Resulta mas productivo concentrar tu atención sobre la forma de implementar la aplicación de ese concepto. El Jofetz Jayim solía decir al respecto : "Tenemos la obligación de hacer tshuvah (arrepentirse). En primer lugar, una persona debe aclarar cual es la esencia de la tshuvah, la cual se traduce en la forma de superarnos. Se espera que cada persona haga el mejor uso de sus habilidades para lograrlo de acuerdo a su situación particular (Mijtevai Jofetz Jayim, pag. 40). En lugar de sentirte culpable trabaja para superarte. 10. En algún momento una persona podría sentirse tan molesta y desalentada a causa de los yerros que ha cometido, que estaría propensa a abandonar todo intento de superarse. Caer en la desesperación es un temperamento erróneo, siempre has de tener la capacidad para superarte y nunca deberás desalentarte por ello (Bais Halevi : Breishis). Extrae enseñanzas de tus errores. 11. El Maguid de Budno ofreció la siguiente parábola : Un rey poseía un magnifico diamante que accidentalmente sufrió una rayadura profunda. Los cortadores de diamante al servicio del rey dijeron que por mas que lo pulieran, no lograrían eliminar totalmente esta imperfección. No obstante ello, uno de los expertos se ofreció espontáneamente expresando lo siguiente : "Puedo corregir esa falla de una manera tal que transformare al diamante en una piedra mas valiosa que lo que era en su estado original". El rey le dijo al experto que llevara adelante su idea, y este demostrando una gran pericia grabo los pétalos de una rosa sobre el diamante y la profunda rayadura sirvió de tallo para la flor. En forma similar, dijo el Maguid de Dubno que la habilidad puede transformar rasgos negativos en virtudes. Una persona podrá valerse de sus errores y defectos de una manera positiva, de un modo tal que le será posible obtener un mayor provecho de los mismos, que si hubiera empleado otros medios (Alle Mesholim del Maguid de Dubo, Vol. 1, pag. 130). 12. Un hombre joven dijo lo siguiente : "Reconocer que lo que has hecho es incorrecto, es la mitad del camino que conduce al arrepentimiento" (Sefer Hamidos Lehameiri, pag. 159). El arrepentimiento debe llegar con alegría. 13. Al arrepentirse una persona por sus yerros, el pesar que sentirá por lo que hizo no estará en pugna con su obligación de ser feliz, que es imperativa para todas las personas. Aunque alguien que haya causado serios agravios a los demás tiene la obligación de sentirse hondamente arrepentido por su pasado, debería

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al mismo tiempo experimentar alegría por arrepentirse en el presente. Su pesar debería mezclarse con sentimientos de regocijo por su actual conocimiento de la verdad. (Haderej Letshuvah, pag. 21). 14. A pesar que una persona haya descendido al más bajo de los niveles morales y cometido toda clase posible de malas acciones, aún le cabe la posibilidad de arrepentirse. Este sentimiento es aceptado siempre que sea sincero. El principal ingrediente que lo compone está basado en que uno debe reconocer que ha sido incorrecto su proceder. Este conocimiento constituye la condición por la cual se puede lograr la propia elevación espiritual (Ohr Yohail, Vol. 3, pag. 79). 15. Si has herido los sentimientos de alguien y ni puedes pedirle perdón, porque esa persona ya ha dejado de existir, resultaría apropiado que hagas una obra de caridad en su memoria (Rabí Eliyahu Lopian, citado en Hizaharu B‘Kovod Javraijem, pags. 383-384). Júzgate favorablemente. 16. Nunca te sientas desanimado por haber cometido tantos errores, que pienses que ya no es posible que arrepentirte ni superarte más. Ten conciencia que los hechos erróneos que cometiste no fueron actos de rebelión intencional, sino en cambio expresiones de debilidad de tu parte. No pudiste reunir las fuerzas necesarias para librar la batalla contra tus inclinaciones malignas. Si una persona persiste en el intento de tratar de superarse, logrará finalmente tener éxito en lo que se proponga (Rabí Mordejai Gifter: Pirke Emunah, Vol. 1, pag. 40). 17. Algunas veces ciertas personas podrían tratar de manejarte haciéndote sentir culpable por no cumplir con sus deseos. ("Cómo puedes ser tan egoísta?", "Pensé que tenías buen carácter!", "Nada te importa de mí!"). Nadie podrá sin embargo hacerte sentir culpable, porque esta será exclusivamente tu opción. La pregunta que deberás tener en cuenta es la siguiente: "Estoy realmente de acuerdo con el punto de vista de esa persona?" Si estuvieras de acuerdo, no deberías sentirte culpable, Has exactamente lo que resulte apropiado! Si en cambio no estuvieras de acuerdo, ten en cuenta que no es necesario sentirse culpable por no consentir que alguien tenga la posibilidad de manipularte. Contémplate a ti mismo como si fueras una nueva persona. 18. Si alguien se arrepintiera por el mal que ha hecho en el pasado, debería considerarse a sí misma como un ser que ha sido recién creado y que por lo tanto los errores cometidos anteriormente, no habrán de identificarse con su nueva personalidad (Bais Halevi: Breishis). Zelig Pliskin

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La Envidia

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La Envidia EL MAL DE OJO

¿Qué es el mal de ojo? Aquél que tiene un ojo generoso será bendecido. Proverbios 22:9 Existe un "ojo generoso" y un "mal ojo" . Ambos términos han sido utilizados durante muchos milenios y pueden encontrarse en las Escrituras y en el Talmud como indicadores de la medida de un hombre. Abraham fue el paradigma del que posee un "ojo generoso" . Siempre buscaba el bien en los demás y no sentía celos ni odio por sus congéneres. Bilaam, por el contrario, es el epítome de aquél que tiene un "mal ojo" de aquél que siempre busca la falla en los demás y siente celos de los bienes o de la posición de los otros (ver Avot 5:19). El Talmud, al referirse al mal ojo, le adscribe poderes casi místicos. Mirar los bienes ajenos con envidia en los ojos puede hacer que el mal recaiga sobre esa persona. Es por eso que la ley Talmúdica prohíbe construir una casa muy cerca de la otra. La privacidad es muy importante, no sea que vayamos a mirar las posesiones de nuestro vecino con uno ojo envidioso. Los vecinos deben mantener una distancia razonable entre sí, o al menos, las casas deben ser construidas separadas y con cierto espacio entre sí (Bava Batra 3a). Usualmente el "mal ojo" se entiende como mirar a la otra persona con intención de que le suceda algo malo. También incluye el envidiar las posesiones de otro, sentirse mal por su éxito (como si su éxito de alguna manera disminuyera nuestra capacidad para lograr algo en la vida), la mezquindad y demás. El Rebe Najmán enseña que el mal ojo lleva a una aceleración del ritmo respiratorio. De alguna manera, la envidia y la ira generados por el éxito del otro, hacen que uno acelere su ritmo respiratorio (ver Likutey Moharán I, 55:13). Enseña por tanto el Talmud (Sotá 38b), "Debemos darle la copa [de vino, en la bendición] de después de comer a alguien con buen ojo. Así está escrito (Proverbios 22:9), ´Aquél que tiene ojo generoso será bendecido´. No leas solamente ´será bendecido´, sino ´bendecirá...´" . Por el contrario, uno debe tener cuidado de la gente con mirada envidiosa, como advierte el Rey Salomón (Proverbios 23:6), "No compartas pan con [aquél que posee] un mal ojo" . Esto no es meramente una cuestión de superstición. Así como el buen ojo bendice, el mal ojo sustrae. La avaricia es la fuente del poder del mal ojo: cuando uno mira las posesiones de otra persona con avaricia y la otra persona es de alguna manera culpable del mal uso de su dinero o es indigna de la riqueza que posee, puede entonces perder sus bienes, Dios no lo permita. Claramente, el modo en que miramos las posesiones del otro puede despertar el juicio Divino en su contra. De la misma manera, cuando consideramos las posesiones de los otros de manera generosa, podemos, con el mero "mirar de nuestros ojos" , traerles bendiciones. Cuando comprendemos que los ojos son las "ventanas de la mente" , comprendemos entonces la importancia del "mal ojo" . Enseña el Rebe Najmán:

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La memoria depende de los ojos, como en (Éxodo 13:9), "[Los tefilín serán como] un recordatorio entre tus ojos" . Para cuidar nuestra memoria, debemos primero cuidarnos del mal ojo -- de los malos pensamientos sobre los demás, de la envidia y de todas las formas de la negatividad. El mal ojo no sólo puede dañar a aquél a quien está dirigido, sino también a aquél que lo que esta dirigiendo, incluso en mayor grado. De la misma manera, tener un mal ojo va de la mano con el olvido (Likutey Moharán I, 54:4). Pero no debemos vivir con el temor constante del mal ojo, o de que los demás quieran desearnos algún daño. Enseña el Rebe Najmán que si nos sentimos incapaces de cuidarnos contra el mal ojo, debemos entonces huir de él. Sin embargo, si podemos comprender la esencia del mal ojo, nuestras acciones serán mucho más efectivas: podremos rectificarlo. Por ejemplo, una persona puede tener mal ojo contra la posición social de otra persona. Este mal ojo surge del atributo caído de Maljut (Reinado, que al dañarse lleva a un descenso de la autoestima y a la necesidad de disminuir a los demás para sobresalir). Para corregir este Maljut caído, uno debe tratar de elevar el Maljut de Dios mediante el estudio de la Torá o difundiendo el Nombre de Dios en el mundo. De esta manera, uno demuestra su lealtad a Dios más que a la propia necesidad de auto engrandecimiento. Esto sirve para rectificar en su raíz el mal ojo del Maljut caído (Likutey Moharán I, 54:4). Abraham Sutton SOBRE LA ENVIDIA Sobre la Envidia La envidia es una causa de dolor intenso para algunas personas. A veces ésta puede ser experimentada como una agonía e incluso una tortura. Cuando envidias a alguien, llenas tu mente de sufrimiento y miseria. La envidia es un dolor que se siente por la buena fortuna, los atributos positivos o los logros de alguien más. Esto te impide derivar placer de lo que tú posees. En su forma más ligera la envidia es la norma más que la excepción. Cuando te das cuenta que tu actitud interna y tus pensamientos son la raíz de tu dolor, puedes trabajar en cambiarlos. Ya que tú te causas este dolor, tienes la capacidad de dejar de causártelo. No te culpes por tener este rasgo normal. Casi cada uno de nosotros la ha experimentado a veces en diferentes grados. Es totalmente natural para los niños pequeños sentir que si alguien más tiene la atención de sus padres, juega con un juguete que le gusta o tiene un dulce más grande, es como si se los quitaran a ellos. Perder este rasgo dañino puede tomar mucho tiempo y esfuerzo, pero ya que la envidia es muy destructiva sé paciente y persistente para sobreponerte a ella. Aprecia cada signo de mejoramiento. Reconoce la envidia que sientes tu mismo. Las personas difieren grandemente en cuanto a qué despierta sus sentimientos de envidia. Algunas causas potenciales son que alguien es más brillante, más atractivo, más rico, más popular, más exitoso, más respetado, más amado. Pero ninguno de estos hechos en sí mismo te causa automáticamente el dolor de la envidia. Tu dolor emocional viene de decirte a ti mismo que es terrible que esta persona está adelante de ti o es mejor en algún aspecto. Cambia tu perspectiva y el dolor de tu envidia se va a disipar. Desafía los pensamientos que alimentan la envidia: "¿Realmente quiero arruinar mi propia felicidad y goce de la vida solamente porque alguien más es feliz o dichoso?" "¿Cómo puedo estar seguro que esta persona es realmente mejor en el cuadro total de lo que yo soy? Mucha de la envidia está basada en equivocaciones. Quizá existen factores de los que no estoy consciente y yo estoy mejor de lo que él está". "Aún si alguien es mejor que yo en un área, todavía puedo destacar en otra área". Haz tu propia lista de creencias y actitudes que te permitan sobreponerte a la angustia de la envidia. Siente tanta dicha con lo que tienes que lo que alguien más tenga no te moleste. Decirte a ti mismo qué terrible es que tú no tienes algo que alguien tiene, no sólo te causa sufrimiento, sino que también te impide gozar lo que tienes. Aun si no tienes tanto como otro tiene, o no eres tan brillante o careces de alguna de sus otras cualidades, puedes ser tan feliz como él y, aún más, dominar la capacidad de

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experimentar alegría con lo que tienes. Si asistes a un concierto y lo disfrutas, no es probable que sientas envidia de alguien de la audiencia que parece saber más de música que tú. Ya que la música te pone en estado placentero, la experiencia entera es agradable. Lo más que una persona puede obtener de las posesiones, las experiencias, los logros, las habilidades o la fama es felicidad. Si tú estás feliz con lo que haces y con lo que tienes, nadie puede ganar más de lo que tú ya posees. La solución final es sentir felicidad por la buena fortuna de otros. Permítete sentir sentimientos positivos cuando oyes o ves que alguien ha logrado o adquirido algo positivo. Identifícate con el éxito de otros. Muchas personas son capaces de sentir alegría por las victorias deportivas de otros. Consideran la victoria como propia. Domina esta perspectiva en otras áreas de la vida. Recuerda las veces que te sentiste positivo acerca de la buena fortuna de otro. Aun si sólo puedes recordar una ocasión en toda tu vida cuando sentiste ese placer, tienes el recurso interno sobre el cual puedes construir. Ya que lo has hecho una vez, siente confianza en que puedes hacerlo otra vez. Imagínate a ti mismo sintiéndote positivo acerca de ver, escuchar o recordar la buena fortuna de alguien. Aun si al principio parece improbable que realmente te sientas feliz, visualízate constantemente reaccionando con placer. Si repites esto el suficiente número de veces, vas a notar lentamente un cambio positivo en tus emociones. Negando Sentimientos Algunas personas tienden a negar sentimientos que son inconsistentes con sus valores o autoimagen. Esto puede ser una negación de enojo, miedo, nerviosismo, depresión o envidia. Una persona que valúa la paciencia y la bondad puede decir, "No estoy enojado", pero un observador objetivo fácilmente puede ver signos de enojo en la tensión muscular y el tono de voz. Una persona que valúa el valor y las confianza puede estar transpirando y temblando y aún así decir, "No, no estoy nervioso". El primer paso para hacer un cambio para mejorar, es estar consciente de tu estado presente. Después puedes hacer tu objetivo el entrar a un estado más positivo. Reconocer tus sentimientos actuales no necesariamente significa que le debes decir a todos acerca de tus debilidades. Reconoce que tú mismo eres un ser humano normal y que como tal, va a ver momentos en que estés enojado, o nervioso, o triste o deprimido, y veces en que sientas envidia. Vas a ver que te va a ser fácil renunciar a sentimientos desagradables cuando los enfrentas directa y objetivamente. Vas a ser capaz de decir, "Estoy enojado ahora ¿cuáles son las opciones con las que puedo lidiar?" "Me siento nervioso, ¿en qué estado preferiría estar y en qué formas puedo acceder a ese estado?" Toma valor el reconocer sentimientos que preferirías no estar sintiendo. Teniendo este valor vas a ser más sano física, emocional y espiritualmente. Tú eres tu Mundo Entero Una importante consciencia para tener es: "Tú eres un mundo entero" Desde tu mente y tu cerebro percibes el mundo externo el cual observas con la magnífica videocámara de tus ojos y oídos. Esta consciencia te puede liberar de mucha dependencia externa y te permite experimentar mayor serenidad en tu vida. Muchas personas han encontrado que pensando "Yo soy mi mundo entero" se han sobrepuesto a sentimientos de envidia y de la necesidad de aprobación externa. Otros se han dado cuenta que se frustran menos con el mundo exterior si no es exactamente como ellos quisieran que fuera. Se dan cuenta que es su conciencia interna la que es el factor clave en cómo cualquier cosa los afecta y han decidido hacer elecciones sabias en cómo responder a las situaciones y a las personas. El concepto de: "Tú eres tu mundo entero", te puede dar una mayor apreciación que otras personas también son su mundo entero. Por lo tanto, cada vez que alguien está sufriendo o está abrumado, su mundo entero está en peligro o está en un caos. Esta consciencia te va a dar mayor motivación para ayudarlos. Zelig Pliskin

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SOBRE LA ENVIDIA Sobre la Envidia La esencia de la envidia. 1. Desarrolla la actitud de sentirte satisfecho con lo que tienes, aun cuando los otros poseyeran más que tú. Considera como cuantioso lo que poseas, y escaso lo que tengan los demás, deseándoles a esas personas que incrementan sus actuales pertenencias. El envidioso siempre considerará que lo que él posee es demasiado poco, en tanto que les resulta excesivo lo que tienen los otros. El desea en realidad que ellos tengan cada vez menos. (Reishis Jojmah: shaar haanavah, Cap. 1). 2. Por lo general la gente no envidia las virtudes de alguien, sino los honores que esa persona recibe por sus virtudes (Jayai Hamussar, Vol. 2, pag. 209). 3. Es muy común que la gente se sienta envidiosa de alguien que ellos conocen que se haya hecho famoso, especialmente cuando tengan la sensación de que esa persona no merece el renombre que está obteniendo. (Mitzvos Halvovos 2:27). 4. La causa que origina el odio que una persona pudiera sentir hacia alguien más encumbrado que él, está fundada en la arrogancia (Shaarey Kdushah 1:2). La persona arrogante considera que es arbitrario ó injusto que otro posea algo de lo que él carece. El que se conceptúa a sí mismo como mejor que los demás, se sentirá irritado si es superado por otros. El daño que causa la envidia. 5. La envidia proviene de la insensatez y de la falta de comprensión. Cuando sientes envidia de alguien, no ganarás absolutamente nada ni le causarás perjuicio alguno a la persona que envidias. El único que sale perdiendo eres tú. Hay gente cuya necedad es tan pronunciada, que cada vez que ven a alguien del que saben que ha tenido buena suerte, se sienten dolidos y padecen sufrimientos. Están tan apesadumbrados por lo que los otros han logrado, que llegan a no experimentar placer alguno por lo que ellos mismos poseen. (Mesilas Yeshorim, Cap. 11). 6. Existe una fuerte tendencia de la gente a aspirar ser los mejores en distintos campos: conocimientos, buenas acciones, riqueza y honores. Este deseo puede ocasionarle una sensación de sufrimiento a una persona si alguien lo superara o tuviera más que él. Cuando la envidia es fuerte, la persona sentirá odio y animosidad hacia aquél a quien envidie. Le deseará el mal y murmurará contra ella. Tales sentimientos de odio resultan muy destructivos. Si una persona tiene una tendencia a sentir envidia, su existencia entera estará plagada de angustias. Estará a la espera que los demás cometan errores para regocijarse cuando ello suceda. (Pele Yoatz: Kinaah). Una persona que domine el sentimiento de felicidad, no necesitará jamás sentir envidia. 7. Disfruta de lo que tienes y nunca tendrás que envidiar a los demás. Lo mejor que alguien pueda obtener de todo lo que llegue a poseer, de sus experiencias, habilidades o fama, ha de ser la felicidad. Si experimentas felicidad por lo que haces y tienes, nadie podrá realmente obtener mayor beneficio que tú por lo que has logrado. Jamás deberás pensar que careces de cosas, ya que el fin último de esas otras posesiones será el mismo que el de las que ya tienes en el presente: el de la felicidad. La envidia está basada con frecuencia en errores de concepto. 8. Desde cierta distancia podrá parecer que existe gente hedonista, que viven una existencia dedicada completamente al placer. Esto resulta ser sin embargo una falta imagen. Todo el bien de este mundo tiene mucha tristeza que lo acompaña, y no existe nadie que disfrute de un completo placer. Existe un dicho

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popular que expresa lo siguiente: "Cuando alguien se ríe, los demás se dan cuenta de ello, pero cuando alguien llora nadie lo ve". Aun la mayor buena suerte tiene importantes aspectos negativos. Los Sabios expresaron este concepto de manera concisa: "Aquel que incremente su riqueza, incrementará sus preocupaciones". (Pirke Avos 2:8). Existe otro dicho popular que expresa lo siguiente: "La gente no sabe de quien son los zapatos que lo están oprimiendo". Es decir que los zapatos de una persona podrán parecerles bonitos a los extraños, pero la persona que los usa sólo sentirá el dolor que le produzcan aquellos que lastimen sus pies. (Jojmah Umussar, Vol. 2, pag. 348). 9. Cuando la gente envidia la cantidad de dinero que alguien haya ganado, omiten generalmente tomar en cuenta muchos factores que eliminarían sus sentimientos de envidia. Por ejemplo, cuando alguien envidia el sueldo de otra persona generalmente supone que esa gente no tuvo que trabajar duramente para obtenerlo. Con frecuencia esa persona tuvo que dedicarle un tiempo y esfuerzo considerable a su trabajo, mientras que aquél que lo envidia prefiere realizar trabajos más sencillos que requieran menos tiempo, aunque sus ingresos sean menores. Otro factor que con frecuencia no se toma en cuenta es que la otra persona podría tener muchos más gastos que tú, y a menudo está ligado al trabajo y por ese motivo no puede vivir una existencia más placentera. Esto resulta particularmente cierto cuando está residiendo en una zona donde los precios son más elevados. Si bien es cierto que gana más, pero debido a que gasta más, podría estar mucho más preocupado que tú acerca de sus dificultades financieras. (Jofetz Jayim: Kuntros Nefutzos, Israel, Cap. 4). La envidia que se siente por asuntos espirituales. 10. La envidia forma una parte tan arraigada en la personalidad de mucha gente, que no es razonable esperar que eliminen completamente este rasgo negativo. Deberían en cambio orientar dicha tendencia en una dirección positiva. Que envidien a aquellos que tienen sabiduría, de manera que se esfuercen por tratar de obtener mayores conocimientos. (Ohr Yohail, Vol. 2, pag. 27). No estarás perdiendo nada cuando a otras personas les vaya bien. 11. Aunque mucha gente no viva consumida por grandes sentimientos de envidia, no estarás libres no obstante de las reacciones negativas que tengan al enterarse de los éxitos de los demás. Esto resulta particularmente cierto para aquella gente que ejerce la misma profesión. Elimina esos sentimientos negativos tomando conciencia de que lo que los otros logren no habrá de afectarte. (Mesilas Yeshorim, Cap. 11). No necesitas compararte con los demás. 12. La envidia proviene del intento de compararte con otras personas, como cuando cotejes tus posesiones con las de otra persona, estarás dominado por una tendencia a sentirte envidioso si crees carecer de algo de que dispone alguien. Deja de mirar por sobre el hombro para ver lo que tienen los demás, concentrándote en cambio en sacar provecho de lo que ya constituye tu patrimonio. De esta manera tu beneficio será doble, ya que disfrutarás de lo que es tuyo y no sufrirás a causa de lo que poseen los demás. 13. Es natural para cada persona, sentir envidia de los demás, a una altura de su vida. Gradualmente podrías ir notando las virtudes de los demás por un lado, y los defectos que te son propios por el otro. Finalmente esto podría llegar a incrementarse mediante el conjunto de tus observaciones, hasta que llegues a formarte un opresivo sentimiento de inferioridad al compararte con otras personas que se encuentran a tu alrededor. Esta es una sensación extremadamente dolorosa, que con frecuencia va acompañada por el desaliento: "Por qué debo intentarlo, dado que tengo conciencia que de todos modos no me será posible obtener tantos logros como lo ha hecho esta o aquella persona?" La forma de aplacar este sentimiento se logra mediante la concientización de que cada persona constituye de por sí una entidad universal. No te midas de acuerdo a los parámetros de los demás. Tu obligación es la de alcanzar tus logros, valiéndote de los talentos singulares que te son propios. No necesitarás de la aprobación de nadie para ser una persona ponderable. (Alai Shur, pag. 37).

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La envidia de las riquezas y posesiones. 14. El Rabí Iosef Y. Hurwitz solía decir lo siguiente: "Aun la persona adinerada no tiene dos estómagos, y la cantidad de comida que puede ingerir es limitada". (Tnuas Hamussar, Vol. 4, pag. 298). 15. La diferencia existente entre algunas personas ricas y un prisionero, consiste en que mientras unos tienen cadenas de acero los otros tienen cadenas de oro que los sujetan. (Rabí Y. Y. Lubchanski: Jayai Hamussar, Vol. 2, pag. 162). 16. El Rabí Samson Rafael Hirsch dijo lo siguiente: "No es lo mucho o poco que puedes tener lo que te engrandecerá o te rebajará, sino lo magnánimo o lo mezquino que puedas ser con lo que tienes". (Horeb, Vol. 1, pag. 46). Mentalízate que tienes lo que necesitas. 17. Aquél cuya ambición sea la de crecer espiritualmente, considerará a las posesiones materiales como herramientas para alcanzar su meta, dándose cuenta de que las mismas estás diseñadas precisamente para adaptarse a sus necesidades personales. Si le ha dado algún elemento determinado a un amigo, comprenderá que el objeto en cuestión resulta apropiado para los requerimientos de su amigo, y no al de los suyos. Así como los anteojos son hechos para alguien y no te sirven a ti, de la misma manera las herramientas materiales son confeccionadas para ser usadas por la persona a quien le fueron dadas. Todo aquél que asimile debidamente esta perspectiva no habrá de envidiar lo que posean los otros. (Mijtav MaiEliyahu, Vol. 1, pag. 136). Siéntete feliz por la buena suerte de los demás. 18. Aun aquél que ame a los demás y les desee el bien en todas las áreas, tales como: riqueza, propiedad, honor, conocimientos y sabiduría, tendrá sin embargo una tendencia a no querer que esas personas lo iguales en los aspectos mencionados, deseando poder superarlos en las referidas áreas. Este es el mensaje de la Torah, contenido en el siguiente versículo: "Ama a tu semejante como a ti mismo". La Torah nos enseña a no albergar ningún sentimiento de envidia. Deberíamos desearles que tengan éxitos sin límites. Este era el amor que Yonoson le profesaba a David. Así fue como erradicó todo sentimiento de envidia de su corazón, deseando que David rigiera los destinos de Israel, aun cuando Yonoson mismo podría haber aspirado a esa posición como heredero del trono de su padre, el Rey Saúl. Cuando amas a alguien de verdad, te sentirás feliz por sus logros y éxitos, aun cuando consiga superarte. (Ramban Vayikra 19:18). Si sientes un amor sincero por otra persona, no sólo no sentirás envidia de sus realizaciones y de sus éxitos, sino que tratarás de ayudarlo aun cuando ello te resultara perjudicial para tus intereses. (Rabeinu Yonah a Avos 5:16). Técnicas para vencer la envidia. 19. Una técnica que eliminará los sentimientos de envidia y animosidad, consiste en hablar con la persona a quien envidias diciéndole palabras de contenido positivo. Deberías también expresar palabras que demuestren tu felicidad por la buena suerte de los demás. Si te resultara demasiado difícil hablar con él placenteramente, trata al menos de tener cuidado de no decir nada en contra de esa persona. Las palabras adversas que se puedan decir tendrán el mismo efecto de agregarle leña al fuego, y no hará sino incrementar tu envidia y tu animosidad. Por lo tanto, si permaneces en silencio no harás crecer tus sentimientos negativos. (Johmáh Umussar, Vol. 2, pag. 178). La envidia de carácter positivo. 20. Existen dos tipos de envidia. La positiva que acrecienta la sabiduría (Bava Basra 220), y la envidia que se lleva a la gente de este mundo. La envidia es positiva cuando encuentras virtudes en alguien y desearías tú también tenerlas, y la misma resulta beneficiosa porque podrá motivarte para que mejores. En

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cambio tendrá carácter negativo cuando lamentes que otros tengan una virtud de la que careces, y desearías que le ocurriera eso mismo a esa persona. (Jojmah Umussar, Vol. 2, pag. 177). Zelig Pliskin

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La Fe LA FE [EMUNÁ] Y LA CONFIANZA [BITAJON] Consejos Practicos para fortalecer la fe Selección resumida del consejo práctico contenido en el Likutey Moharán, libro que contiene las enseñanzas de nuestro grande maestro, Rabí Najmán de Breslov, que su memoria sea una bendición. Traducido al español por Guillermo Beilinson 1) La redención (gueulá) depende, en esencia, de la fe (emuná). Pues la raíz del exilio es simplemente la falta de fe (Likutey Moharán I, 7:1). 2) La fe, la plegaria, los milagros y la Tierra de Israel son un mismo concepto y dependen el uno del otro (Ibid.). 3) Hay gente que intenta explicar los milagros como fenómenos naturales. Son ateos (apikorsim) que no tienen fe en los milagros. Cuando esta gente desaparezca y la fe se haya difundido por el mundo, será el momento de la llegada de Mashíaj. Pues la redención depende de la fe (Ibid.). 4) La única manera de alcanzar la fe es mediante la verdad (emet). La fe sólo es aplicable allí donde algo no puede ser comprendido racionalmente. Cuando uno puede comprender algo racionalmente no tiene necesidad de la fe. Pero hay ciertas cosas que nunca podrán comprenderse racionalmente. Si es así, ¿cómo se puede tener fe en aquellas cosas en las cuales uno debe creer? La fe depende de la verdad. Si uno busca la verdad con honestidad llegará a comprender que debe tener fe en el Santo, bendito sea, en los verdaderos Tzadikim y en la santa Torá. Deberá ser consciente de esto a pesar del hecho de que tal fe no es algo que pueda ser comprendido racionalmente. Pues nuestras facultades racionales están sujetas a la naturaleza material de nuestra existencia. Si puedes contemplar las cosas con absoluta honestidad podrás percibir lejanamente que ésta es realmente la verdad. La razón no es de utilidad en este campo. Necesitas fortalecerte con una fe completa. Comprende bien esto (Ibid.). 5) Ora con concentración (be coaj) y pon todas tus fuerzas en las palabras de la plegaria (tefilá). Con esto merecerás alcanzar la fe (Ibid. 39:11). 6) Si las personas que niegan los milagros y que dicen que todo lo que sucede tiene una explicación natural llegaran a ser testigos de un milagro, seguirían tratando de explicarlo de manera natural. Esta actitud mental es muy dañina para la fe. Es dañina para la plegaria y [oscurece la comprensión del verdadero significado] de la Tierra de Israel. Todo esto prolonga el exilio (Ibid. 2). 7) Nadie debe aceptar una posición de liderazgo y de autoridad a no ser que haya alcanzado una fe completa. Hay personas que creen en el Santo, bendito sea, pero aun así retienen algún rasgo de superstición. Esta clase de gente no debe guiar a los demás. Existen también aquellos que se enorgullecen de su dedicación al mejoramiento del mundo y que por esto buscan guiarlo. Pero en realidad lo que les interesa es el prestigio (cavod). La dedicación que dicen tener es simplemente una justificación. Cuando esta clase de gente obtiene poder puede generar un terrible ateísmo y una negación de la fe. Pero el Cielo tiene piedad del mundo y son alejadas del poder (Ibid. 3).

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8) Es necesario cuidar mucho la fe para que ésta nunca se debilite, el Cielo no lo permita. Una persona con una fe débil es incapaz de aceptar una crítica honesta. Esto es muy dañino para la paz pues da como resultado toda clase de controversias, de exilio y de conflicto. Y el resultado es ateísmo, idolatría, falsas ideologías y falsas religiones. La verdadera fe es el cimiento de todo. Es el sello de la santidad. Debes cuidarla muy bien pues al hacerlo proteges la santidad misma (Ibid. 22:1, 2). 9) La fe implica crecimiento y paciencia. La persona con una fe perfecta crecerá y se desarrollará en su devoción al Santo, bendito sea, sin importar lo que deba atravesar. Nada la apartará de su senda, sin importar los obstáculos y dificultades que pueda encontrar. Todo lo aceptará con paciencia. Pero aquellos que se dejan abatir por los obstáculos y dificultades que se les presentan al tratar de servir al Santo, bendito sea, tienen una cierta falta de fe. Como resultado se sienten deprimidos y faltos de entusiasmo. ¿Por qué la gente no hace el esfuerzo verdadero por acercarse a aquellos que llevan una vida de piedad y justicia? Si realmente tuvieran fe correrían hacia ellos lo más rápidamente posible. ¿Por qué la gente no ora de la manera apropiada? Si tuviesen una auténtica fe, realmente creerían que el Santo, bendito sea, está allí sobre ellos, mientras oran y que Él escucha cada palabra que surge de sus labios. Entonces orarían con tremendo fuego y anhelo. Pero en lugar de ello se sienten fríos y deprimidos. Esto se debe a que carecen de una fe auténtica. Y por esto están lejos de los Tzadikim, de los piadosos y justos y de la verdadera devoción al Santo, bendito sea. Cuando la persona tiene una fe genuina nada es un obstáculo y siempre es paciente. No importa lo que suceda siempre crecerá en el servicio al Santo, bendito sea (Ibid. 155). 10) Mediante la Tierra de Israel se puede alcanzar la fe y la paciencia tal cual se explicó [en el punto anterior]. Es necesario que cada uno le pida al Santo, bendito sea, alcanzar el anhelo y la añoranza por la Tierra de Israel, y merecer así llegar hasta ella. También es necesario pedirle al Santo, bendito sea, sentir añoranza por todos los Tzadikim de la Tierra de Israel. Este es el remedio para anular la ira y la melancolía, pues a través de la Tierra de Israel se alcanza la fe y la paciencia, que son lo opuesto de la ira y de la melancolía (Ibid.). El bitajón –confianza Extraído de El portal de la confianza. Editorial Feldheim "El objetivo principal de la entrega de la Torá a Israel es que tengan bitajón en Dios... Y la razón de esto es porque lo más importante de todo es tener un bitajón completo; y esto constituye la esencia de todas las mitzvot" (Comentario del Gaón de Vilna sobre Mishlé 22:19). La palabra bitajón en hebreo significa "confianza"; en nuestro libro, la confianza en Dios. La idea de la confianza en Dios es un concepto que aparece frecuentemente en la Torá, a pesar de que no encontramos ningún versículo que ordene en forma explícita sobre este precepto utilizando específicamente el término bitajón. A pesar de ello, varios de los Sabios de nuestro pueblo que se dedicaron a enumerar las mitzvot de la Torá han entendido que el bitajón en Dios es un precepto de la Torá que se aprende del versículo: "Íntegro habrás de ser con Hashem, tu Dios" (Devarim 18:13) . De todas formas, en los libros de los Profetas y, más aún, en los de las Escrituras, hay muchos versículos que se refieren explícitamente al bitajón . A modo de prólogo de lo que es el bitajón, consideramos apropiado citar algunas frases del libro Kad Hakémaj (bitajón) de Rabenu Bejayé ben Asher (España, siglo XIV), uno de los más grandes Sabios de nuestro pueblo, que vivió aproximadamente 250 años después de Rabenu Bejayé Ibn Pekuda, el autor de nuestro libro. Basándose en el libro Emuná y Bitajón del Rambán, Rabenu Bejayé ben Asher explica la diferencia y la relación entre dos conceptos parecidos: emuná -fe- y bitajón -confianza-. Él dice que la emuná está incluida en el bitajón, ya que todo aquel que confía en Dios es claro que también tiene fe en Él, pues el hombre sólo deposita su confianza en quien cree que tiene el poder de realizar lo que él pide.

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Sin embargo, puede suceder que una persona tenga fe en Dios pero no tenga bitajón en Él; por ejemplo, cuando una persona considera que no es merecedora de que Dios le conceda un pedido porque ella ha pecado en Su contra o porque ya ha recibido la recompensa de Dios por sus buenas acciones a través de milagros que Dios hizo con ella. Y por cuanto que esta persona no considera que tiene suficientes méritos como para que Dios le conceda su pedido, ella no piensa que, de todas formas, debe procurar tener bitajón en que Dios lo salvará de sus sufrimientos y sus tribulaciones o que le realizará su pedido, y por eso tratará de obtener lo que quiere o necesita a través de los medios que tiene a su disposición en el mundo, poniendo toda su confianza solamente en ellos y no en Dios para que le ayude a tener éxito en su esfuerzo. Entonces diremos que esta persona tiene emuná pero no bitajón . En cambio, todo aquel que tiene bitajón indudablemente también tiene emuná, pues el bitajón se compara con el fruto de un árbol y la emuná con el árbol en sí; y así como el fruto es una señal evidente de la existencia del árbol, el bitajón que la persona tiene en que Dios lo ayudará concediéndole su pedido demuestra la existencia de la emuná, pues evidentemente ella cree que Dios tiene el poder de ayudarlo. Respecto de la esencia del concepto de bitajón, Rabenu Yoná, en su comentario sobre el libro de Mishlé (3:26), explicó que el bitajón consiste en que la persona esté convencida en su corazón de que todo está en manos de Dios, que Él puede cambiar la naturaleza y el mazal -la suerte de la persona-, y que no hay nada que le impida a Dios salvar a la persona de sus problemas y tribulaciones, incluso si el sufrimiento está muy cerca de él, pues los caminos de Su providencia son ilimitados. Y concluye Rabenu Bajayé ben Asher diciendo: "Y por cuanto que el bitajón es un principio fundamental de entre todos los principios de la Torá, encontramos que la Torá está basada en él". Egocentrismo vs Fe Extraido de Psicología y Kabalá del Rab Itzjak Ginzburgh El egocentrismo y la fe en Dios son [entonces] mutuamente exclusivos. Cuando el egocentrismo se adueña de nuestra conciencia, nuestra fe manifiesta en Dios puede ser nada más que un medio psicológico de tener alguien a quien culpar por todo lo que no está bien en nuestras vidas. En contraste, la contemplación de "la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre" tiene el efecto opuesto: llegamos a considerar las desventuras que la Divina providencia nos ha dado como bienes secretos, ya que todo lo que proviene de Dios y todo lo que Dios hace es bueno, porque esa es Su naturaleza. Nuestros problemas siguen siendo culpa nuestra. Como señalan los sabios: ¿Has visto alguna vez una bestia salvaje o un pájaro con una profesión? Y sin embargo se sustentan sin ansiedad. Ellos fueron creados para servirme a mí, un mero ser humano, mientras que yo fui creado para servir a Dios. Con más razón debo yo buscar mi sustento sin ansiedad. [La razón por la que no lo hago] son mis malas acciones, con las que he estropeado mi sustento [1]. Esta comprensión desarraiga aún más al ego, junto con toda la gama de sus ansiedades. Cuando dejamos de sentir que nos merecemos algo, tener menos de lo que nos merecemos deja de preocuparnos. La contemplación detallada de la grandeza de Dios nos lleva a comprender que todo el bien que Dios nos otorga es totalmente inmerecido. Nuestra respuesta a la inmerecida gracia Divina no puede ser sino ilimitada felicidad y apreciación constante. Mientras que las personas consideran insuficiente el bien de sus vidas y nunca están satisfechas con lo que tienen, la gente humilde considera que el bien en sus vidas está muy por encima de lo que merecen. Están siempre "contentos con la parte que les toca"[2] . Cuanto más humildes son, mas inmerecedores se consideran a sí mismos y más felices se sentirán con lo que Dios les da. Cuando alguien preguntó al Rabí Dovber de Mezritch cómo es posible servir a Dios con alegría incluso cuando sufrimos, él lo envió a visitar a su discípulo, Rabí Zushia de Anipol [3]. Era sabido que Rabí Zushia se había empobrecido y estaba familiarizado con el sufrimiento. Sin embargo, cuando se le planteó

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la pregunta, Rabí Zushia respondió: "No sé por qué el rebe te ha enviado a mí, no he conocido sufrimiento en toda mi vida". En otra oportunidad le preguntaron a Rabí Zushia: "¿Cómo puedes recitar la bendición matutina ´Bendito seas Dios, que has provisto todas mis necesidades´ cuando sabes que tus necesidades no han sido provistas?" El respondió: "Para mí la pobreza es una necesidad". Rabí Zushia era constantemente consciente de la omnipresencia e infinita bondad y misericordia de Dios mediante su examen de sí mismo. Su confianza en Dios le evitaba sentirse atrapado en sus problemas y caer en depresión o desesperación. El día más santo del año judío es Iom Kipur, el día de arrepentimiento y perdón. En Iom Kipur, los judíos ayunan y pasan el día en la sinagoga rezando. En la liturgia especial de este día abundan las confesiones y pedidos de perdón. La intensidad de sentimiento aumenta a medida que avanza el día, llegando a su climax en el servicio de cierre, Neilá, literalmente "cerrar con cerrojo", cuando las peticiones finales son presentadas antes que los portales del perdón sean cerrados. Pero, como preguntó retóricamente una vez el anciano consejero jasídico, Rabí Mendel Futerfass[4] : ¿Debemos asumir que Dios desea que pasemos el día más santo del año concentrados en nuestros pecados? ¿Qué tipo de energía espiritual sería generada por una sala llena de gente concentrada en el pecado? Más bien, la intención es que nos concentremos en Dios, en Su infinita grandeza y Su infinita bondad y compasión hacia nosotros. La plegaria final no es llamada Neila porque los portales del perdón se cierran entonces, sino porque en ese momento hemos intensificado tanto nuestra relación con Dios y nos sentimos tan cercanos a El que cada uno de nosotros se experimenta a sí mismo solo con Dios, como si todos los demás estuvieran fuera de ese lugar, tras puertas cerradas. ¿Por qué entonces todas las confesiones y los pedidos de perdón? Porque, concluyó Rabí Futerfass, son la verdadera expresión de esta cercanía. Sólo cuando nos sentimos realmente cercanos a alguien significativo entendemos por cuantas cosas debemos pedir perdón. Plegaria de corazón Después de una intensiva contemplación de nuestras deficiencias, nos dirigimos a nuestro Creador en plegaria para mediar la brecha que nos separa de Él. Clamando desde las profundidades de nuestro corazón, rogamos a Dios que nos acerque a El. Todo sentimiento de distancia de El genera el tema de otra plegaria, otro clamor dirigido hacia El [5]. Como aconseja el rey David: "Echa tu carga sobre Dios y El te sustentará" [6]. Este tipo de plegaria no surge de desesperación o depresión, sino de la desilusión que sentimos de nosotros mismos al acceder a un estado de humildad. Aunque, como lo dijimos anteriormente [7], ser conscientes de nuestra propia pequeñez en el contexto de la grandeza de Dios nos produce felicidad y confidencia, esta felicidad no nos ciega ante la necesidad de perfeccionarnos a nosotros mismos. Por lo contrario, cuanto más sentimos el interés de Dios en nuestras vidas, más nos vemos impulsados a vivir a la altura del potencial innato y no traicionar la imagen Divina en nosotros. En otras palabras, aunque seamos felices, también sentimos tristeza, o como dijo Rabí Zalman de Liadi, "amargura" [8]. Esta amargura es una insatisfacción profunda y existencial con la vida, debida a nuestras propias deficiencias. Si estamos encolerizados, no estamos encolerizados con el mundo sino con nosotros mismos. "Amargura" es el término medio entre la resignación de aceptarnos a nosotros mismos (que nos absuelve de la necesidad de mejorarnos) y la depresión que proviene de desesperar al proponernos mejorar. No nos hemos dado por vencidos respecto a nosotros mismos, pero tampoco estamos satisfechos con nuestra manera de ser. Esta es la "amargura" que nos motiva a rezar. Para el judaísmo es evidente que cuando nos abruman los problemas, incluyendo la ansiedad respecto a las dificultades de la vida, debemos buscar a Dios para que nos ayude a resolverlos. La fe en la omnipotencia y misericordia de Dios implica que El puede proveer y proveerá la solución más segura. Sea por intermedio de las palabras inspiradoras de un salmo o del libro de plegarias, o verbalizando los deseos de nuestro corazón, siempre buscamos la intervención benevolente de Dios [9].

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Nunca debemos caer en la trampa de pensar que siendo Dios compasivo por naturaleza, no es necesario que oremos, o que si Dios nos hace sufrir pese a Su compasión, debe ser por nuestro bien. Aunque es necesariamente cierto que Dios es compasivo y todo lo que El hace es por nuestro bien, El también desea que nosotros reconozcamos nuestra impotencia ante El y tengamos conciencia que podemos y debemos dirigirnos a El por todo. Incluso si nuestro sufrimiento es una expiación por haber actuado mal o una rectificación de una encarnación previa, la sentencia siempre puede ser cambiada mediante una plegaria de corazón. Los sabios enseñan [10] que la razón por la que los patriarcas y las matriarcas no tuvieron hijos por tanto tiempo era para que sintieran la inspiración de rogar a Dios al respecto. Su necesidad los llevó a verter sus corazones ante Dios y de esa manera trabar una relación con El. Una fría noche de invierno, el Baal Shem Tov y su grupo visitaron de incógnito a cierto judío pobre. El campesino estaba sumamente contento de cumplir con el mandamiento de hospitalidad y dio una cálida bienvenida a sus huéspedes. Corrió al bosque a cortar leña para servirles una bebida caliente, se apresuró al pueblo a comprar leche para su te, les dio las sábanas y almohadas de la familia para que durmieran sobre ellas y les sirvió la mejor comida que podía permitirse. Pero el Baal Shem Tov y sus discípulos se quedaron cinco días hasta que el campesino tuvo que vender casi todo lo que tenía para satisfacer las necesidades y demandas de sus huéspedes. Todo el tiempo el campesino se sentía agradecido por la oportunidad de ser anfitrión de sus visitantes. Pero eso no cambió el hecho que si antes que sus visitantes llegaron era pobre, cuando estos se fueron quedó sumido en la indigencia total. Cuando sus hijos lloraban de hambre, él le preguntó a Dios por qué lo había bendecido con la oportunidad de recibir huéspedes y después lo había dejado sin medios para mantener a su familia. En ese mismo momento, un no judío golpeó en la puerta del campesino y le pidió una bebida. Este no judío eventualmente involucró al campesino en determinados negocios que lo hicieron rico. Un tiempo después, el campesino rico hizo una visita al Baal Shem Tov. El Baal Shem Tov le dijo: "Vi que había sido decretado en el cielo que te harías rico, pero que la riqueza no podía llegar porque no la habías pedido. Te conformabas con tan poco. De modo que tenía que vaciarte de todo para que rogaras y pidieras la abundancia que era tuya por derecho [11]. Al invocar la compasión de Dios en la plegaria, admitimos que ciertas cosas en la vida son demasiado grandes para nosotros y que no tenemos las llaves para nuestra salvación. Al hacerlo, finalmente neutralizamos al ego y cuando el ego está neutralizado sus ansiedades se neutralizan con él. La plegaria humilde y de corazón a Dios, nuestra conversación privada con nuestro Creador, es la etapa de endulzamiento de la sumisión ante Dios. Habiendo abandonado nuestras delusiones de autosuficiencia, podemos conocer la dulzura de la presencia, la compasión y el apoyo de Dios. Como veremos, el simple acto de articulación de nuestros problemas ayuda al proceso de curación y solución. Más aún, nuestra confianza en la bondad y compasión de Dios nos asegura que nuestras plegarias serán rápidamente respondidas. Esta seguridad se refleja en la liturgia. La parte central de la plegaria silenciosa - Amidá - es una serie de demandas de satisfacción de las necesidades espirituales y materiales, cada pedido seguido por una bendición alabando a Dios por haberlos provisto. Siendo que la ley judía prohíbe enunciar bendiciones en vano, esta estructura litúrgica implica que Dios está dispuesto a concedernos nuestros pedidos siempre que rezamos sinceramente pidiendo que lo haga. Si nos parece que todas nuestras plegarias no son concedidas inmediatamente, es porque nuevamente hemos caído en nuestros viejos hábitos egoístas y hemos bloqueado los canales de la Divina beneficencia antes que la respuesta de Dios tuviera oportunidad de materializarse [12].

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1-Kidushin 82a. 2-Avot 4:1. 3-Rabí Zushia de Anipol (¿-1800), fue un dirigente jasídico temprano. 4-Rabí Mendel Futerfass (1906-1995) fue discípulo del sexto y el séptimo Rabí de Lubavitch. Fue encarcelado en la Unión Soviética a causa de sus esfuerzos por promover la educación judía y más tarde residió en Inglaterra e Israel, donde sirvió hasta su muerte como anciano consejero y mentor en la Ieshiva central de Jabad. 5-Como lo enseñó Rabí Najman de Breslav. 6-Salmos 55:23. 7-Pag. 8-Tania, cap.31. La paradoja de la capacidad del judío de experimentar tanto felicidad como "amargura" simultáneamente se plantea en las primeras líneas del Tania y es resuelta en los capítulos 26-34. 9-Como lo explicaremos más adelante, volcar nuestro corazón en privado y verbalmente ante Dios, nuestro amante Padre, es el núcleo explícito de la dirección jasídica propuesta por Rabí Najman de Breslav. Esta práctica se expresa emotivamente en dos versículos de la Biblia: "Oración del doliente, cuando angustiado vierte su lamento ante Dios" (Salmos 102:1); "Vierte como agua tu corazón ante Dios" (Lamentaciones 2:19). Este segundo versículo alude a la etapa de "endulzamiento dentro de sumisión", porque las aguas amargas del amargo estado psicológico en el que uno está sumido se endulzan al verterlas, con fe, ante Dios. La única aparición de la raiz "endulzar" en los Cinco Libros de Moisés es cuando Moisés endulzó las aguas amargas (Exodo 15:25). 10-Ievamot 64. 11-La historia completa se encuentra en Me´orot HaGdolim, citada en Kol Sipurei Baal Shem Tov 18:5. 12-Igueret HaTeshuvá, cap.11 (100a). Rab Itzjak Ginzburgh La esencia de la confianza Extraído de El portico de la confianza. Editorial Feldheim La esencia de la confianza es que el alma de la persona que deposita su confianza en alguien encuentre tranquilidad, y que su corazón esté seguro de que aquel en quien confió hará lo que es bueno y correcto para él respecto del tema sobre el cual la persona confió en él, de acuerdo a su capacidad y entendimiento de lo que es bueno para el que confió en él [1]. Pero lo más importante para que haya confianza -y sin lo cual no puede haber confianza- es que la persona esté segura en su corazón de que aquel en quien ella confía cumplirá su palabra, hará lo que se comprometió a hacer y tendrá en mente beneficiarla incluso en lo que no dijo o no se comprometió a hacer, haciéndolo por pura generosidad y benevolencia. Existen siete causas que hacen posible que una persona deposite su confianza en otra: La primera es la compasión, la empatía y el amor; pues cuando la persona sabe que su prójimo siente compasión y empatía por ella, entonces la persona confía en él y su alma está tranquila respecto de todo aquello que pueda llegar a pedirle a su prójimo. La segunda es que la persona sepa que, además de amarlo, su prójimo no se desentiende de ella ni es perezoso respecto de cumplir con su voluntad, sino que intenta y busca cumplirla. Pues si la persona no está segura respecto de su prójimo en todo esto no tendrá una completa confianza en él, puesto que sabe que él se desentiende y es holgazán respecto de sus asuntos. Pero cuando la persona sabe que aquél en quien confía combina estas dos cualidades -que siente gran compasión por ella y pone mucha atención en velar por sus intereses-, ella, sin ninguna duda, va a depositar su confianza en él.

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La tercera es que su prójimo sea fuerte, que no se dé por vencido en lo que desea y que ningún obstáculo le impida cumplir con el pedido de la persona que confió en él. Pues si su prójimo llegara a ser débil, la confianza depositada en él no será completa incluso si la persona ha comprobado que él lo ama y se preocupa por sus cosas, ya que muchas veces no podrá llevar a cabo su propósito. Y cuando se encuentren en él estas tres cualidades, la confianza en él será más grande. La cuarta es que su prójimo sepa qué cosas son de beneficio para la persona que confió en él, y que nunca descuide lo que interiormente y exteriormente es bueno para ella [2] y las cosas que pueden ayudarla. Pues si él desconoce todo esto, el alma del que confía en él no podrá estar tranquila. Pero cuando se convenza de que su prójimo tiene en mente todas las cosas que le traen beneficio, que tiene la capacidad de realizarlas, que se dedica a ellas como corresponde y que siente aprecio por él, entonces, sin ninguna duda, la confianza en su prójimo se verá fortalecida. La quinta es que la persona tenga una relación cercana con aquel en quien ella confía, compartiendo su vida con él desde el nacimiento, pasando por la infancia, la niñez, la juventud, la adultez y la ancianidad, hasta el final de sus días. Y cuando la persona que confía en su prójimo tenga en claro esto, de seguro que eso hará que su alma esté tranquila respecto de su prójimo y se apoyará en él a causa de sus abundantes favores anteriores y su continuo beneficio hacia ella, lo cual conducirá necesariamente a un fortalecimiento de su confianza en él. La sexta es que los asuntos de la persona estén completamente en manos de aquel en quien ella confía y que no haya nadie que pueda perjudicarla, beneficiarla, hacerle el bien o resguardarla de los daños excepto él, así como es el caso de un sirviente que está en cautiverio bajo el control de su amo. Y cuando la persona que confía en alguien se encuentre en manos de éste en una situación similar, es más apropiado confiar en él. La séptima es que aquel en quien la persona confía sea absolutamente generoso y bondadoso con quien lo merece y con quien no lo merece, y que su generosidad sea continua y su bondad constante, sin que se trunque o se corte. Y aquel que posea todas estas cualidades, junto con todo lo que mencionamos anteriormente [3], tiene todas las condiciones para que confíen en él; y toda persona que sepa esto debe confiar en él y sentirse tranquilo a causa de él exteriormente e interiormente en su corazón y en sus miembros[4] , entregarse a él, aceptar sus decretos y juzgarlo para bien respecto de todas sus acciones y obras. Y cuando analicemos estas siete cualidades, no encontraremos ninguna de ellas en las personas, pero las encontraremos todas en el Creador, exaltado sea. Pues Él es compasivo con Sus creados, como está escrito: "Dios es compasivo y clemente" (Tehilim 103:8); y dice: "¿Y Yo no he de tener compasión por Ninevé, la gran ciudad?" (Yoná 4:11). Él no se desentiende de nada, como está escrito: "He aquí, el Guardián de Israel no está somnoliento y no duerme" (Tehilim 121:4). Él todo lo sabe y es invencible [5], como está escrito: "Sabio de corazón y fuerte en poder: ¿quien se ha obstinado contra Él y ha perseverado?" (Yov 9:4); y dice: "A ti, Dios, pertenece la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestuosidad" (Divré Hayamim I 29:11); y dice: "Hashem, tu Dios, está contigo; un Guerrero que trae la salvación" (Tzefaniá 3:17). Él es el único que se relaciona con el hombre desde el comienzo de su existencia y desarrollo, como está escrito: "Él es tu Padre y te ha creado; Él te ha hecho y te ha establecido" (Devarim 32:6); y dice "En Ti me he apoyado desde la matriz; del vientre de mi madre me has tomado" (Tehilim 71:6); y dice: "¿Acaso no me has vertido como la leche y cuajado como el queso?..." (Yov 10:10 y ss.) [6]. El beneficio o el daño no están en manos de hombre alguno, sino sólo del Creador, como está escrito: "¿Quién ha hablado y ha ocurrido lo que Dios no ha ordenado? (Pero) de la boca del Altísimo no provendrá el mal o el bien" (Eijá 3:37-38)[7] ; y dice: "Él césped se seca, las flores se marchitan; pero la palabra de nuestro Dios se mantiene por siempre" (Yeshaiahu 40:8); y dice: "Las personas no son más que césped" (Yeshaiahu 40:7); y este asunto ha sido explicado en el tercer pórtico de este libro en forma suficiente. Su generosidad es universal y Su bondad todo lo abarca, como está escrito: "Dios es bueno con todos y Su compasión está sobre todas Sus criaturas" (Tehilim 145:9); y dice: "Él da comida a toda carne,

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pues Su benevolencia es eterna" (Tehilim 136:25); y dice: "Tú abres Tu mano y satisfaces a todo ser viviente con complacencia" (Tehilim 145:16). Y la razón obliga a que estas siete condiciones se encuentren en el Creador y no en las criaturas; es por eso que sólo cité los versículos de la Escrituras como un mero recordatorio. Y cuando la persona tenga claro todo esto y se fortalezca su entendimiento en la veracidad de la benevolencia del Creador, ella confiará en Él, se entregará a Él, le dejará la conducción de su vida a Él, no se quejará por lo que Él decida ni se enojará por lo que Él escoja para ella; como dijo David, que la paz sea sobre él: "Yo levantaré la copa de la salvación, y el Nombre de Dios proclamaré" (Tehilim 116:13); y dice: "...yo encontré tribulaciones y angustia. Y el Nombre de Dios proclamé" (Tehilim 116:3-4). 1-Esto rige respecto de la confianza en Dios y en las personas. Escribió el Jazón Yish: "Hay un error frecuente, arraigado en el corazón de muchos, respecto del concepto de la confianza en Dios... pues creen que si la persona se encuentra ante una situación que tiene consecuencias respecto del futuro -cuyas posibilidades de materializarse son dos: una buena y la otra no- entonces, tener confianza en Dios significa que la persona debe confiar en que seguramente Dios hará que ocurra lo que es bueno para ella; y si la persona llegara a estar en duda y pensara que tal vez ocurrirá lo opuesto, eso se debe a su falta de confianza en Dios. Pero tener confianza en Dios no significa esto, ya que si el futuro no ha sido revelado aún mediante la profecía, el futuro no está decidido, pues ¿quién conoce los juicios de Dios y las formas de retribución?" (Emuná Ubitajón cap. 2, 1). Esto significa que tener confianza en Dios no es equivalente a tener fe en que seguramente conseguiremos lo que anhelamos y nuestros deseos serán cumplidos, sino creer en que todo lo que Dios hace es para bien, porque Dios desea nuestro bien (basado en Berajot 60b). De todas formas, a pesar de que la persona tiene la obligación de creer en esto, también es parte de la confianza en Dios que la persona espere que Él haga lo que ella piensa que es bueno y que tenga esperanza de que Dios hará su voluntad, así como continúa explicando el autor (Yir Shel Zahav). 2-Esta frase tal vez se puede traducir también como: "y que nunca descuide lo que aparentemente y realmente es bueno para ella" (basado en Pat Lejem). 3-En la introducción y el capítulo 1 de este pórtico. 4-Véase lo que hemos explicado en el prefacio de este libro en relación a los conceptos de "los deberes del corazón" y "los deberes de los miembros". 5-El lector debe observar aquí que el autor habla de la tercera y cuarta condición a la vez. 6-El versículo compara la gestación del feto en el vientre de la madre con la elaboración del queso. 7-Estos versículos enseñan que nada puede ocurrir sin que Dios desee que ocurra, y que lo que Él decreta para la persona es únicamente la consecuencia de su elección personal por las malas o buenas acciones (basado en Yir Shel Zahav). Rav Bajié Ibn Paquda Emuná [fe] la conexión con la verdad Selección extraída del libro "Bajo la Mesa..y Cómo Subir de Allí" por Avraham Greenbaum, © Breslov Research Institute. La luz de la Torá se halla cubierta en este mundo por muchos velos. Su sabiduría se encuentra en forma de opacas historias y proverbios, repletos de misteriosos símbolos. A veces, sus enseñanzas están más ocultas, y parecen tener poca relación con el mundo cotidiano, tal como lo conocemos. Mientras que algunas de las mitzvot parecen comprensibles en términos del sentido común: ama a tu prójimo, persigue la justicia, y así por el estilo, otras en cambio, son absolutamente inentendibles. Por ejemplo, no parece haber ninguna diferencia, en cuanto a la salud física se refiere, que los alimentos consumidos por las personas sean kosher o no. ¿Por qué está permitido arrastrar pesados muebles dentro de la casa en Shabat, mientras que está prohibido accionar el interruptor de la luz? Y no es el menor de los velos que cubren la luz de la Torá las dudas y preguntas que la gente tiene sobre ella. ¿Es válida? ¿Es relevante? ¿Es verdadera? ¿Puede comprobarse?

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Bajo la mesa, el Príncipe sólo ve al mundo que lo rodea como un mundo Pavo. Desde su desventajoso punto de vista nada puede ver de la corte real, excepto un aspecto parcial y distorsionado, que en sí no tiene ningún sentido. Ahora bien supongamos que alguien de la corte descendiera hacia donde él está e intentara explicarle el significado real de todos esos zapatos y piernas que lo rodean, y lo inferior que son sus alimentos, las migajas y huesos, comparados con las delicias servidas en la mesa. ¿Le creería el Príncipe? ¿Y qué podría decirle el cortesano salvo: "Póngase las ropas y suba, y lo verá por usted mismo?" La Torá es la clave del orden entero de la creación. Pero este orden es tan abrumadoramente grande que, desde nuestro desventajoso punto de vista en este oscurecido mundo, difícilmente podemos captar siquiera un atisbo de él. Dado que este mundo fué hecho de manera equívoca, no podemos inferir a partir de cómo aparecen las cosas aquí, una evidencia irrefutable de un orden superior. Por el contrario, muchas veces se muestra como altamente plausible la explicación dada por aquellos sistemas de creencias que proclaman la inexistencia de un orden superior, y que definen al hombre como sólo un animal más complejo. Mientras estemos en este mundo, no podremos tener una comprensión del orden de la creación mediante un claro conocimiento de la verdad. Nuestra conexión con la verdad sólo puede ser establecida a través de Emuná, fe. Emuná implica más que una mera creencia intelectual en la existencia de Dios. Es primero, y por sobre todas las cosas, una aceptación de nuestras propias limitaciones, dentro de un universo que nos confronta con misterios que no podemos desentrañar. Emuná se funda en ese sentimiento intuitivo más profundo que nos dice que hay algo grande y maravilloso respecto de la vida. Emuná es la aceptación de la sabiduría superior de la Torá, sin pedir pruebas. Es una afirmación de Dios y de la voluntad de alcanzarlo en todos los niveles de nuestro ser: en nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Aquellos que se sientan a la mesa ven al rey en todo su esplendor, conversan con él y participan en la vida de la corte y del reino. Sentarse a la mesa real simboliza una conexión intima con Dios. Pero la conexión definitiva con Dios se dará en el tiempo de la recompensa, en el Mundo que Vendrá. Emuná hace que el camino de la Torá sea un camino de constante profundización en la conexión y asociación con Dios, inclusive en Este Mundo. Con Emuná hasta Este Mundo se transforma en la mesa real. Avraham Greenbaum Beneficios de confiar en D-s Extraído de El portal de la confianza. Editorial Feldheim Otro de los beneficios de la confianza en Dios en el campo espiritual es que quien confía en Dios, si tiene los medios económicos, se apresurará para cumplir con sus obligaciones monetarias con Dios y con el hombre, con un alma bien predispuesta y un espíritu generoso; y si no tiene los medios, se referirá a su falta de dinero como un favor que Dios le ha hecho, pues estará exento de las obligaciones que el dinero le impone para con Dios y el hombre , y será salvado de la carga que representa cuidarlo y administrarlo, así como se cuenta de uno de los piadosos, que siempre decía: "Que Dios me salve de la confusión del alma". Le preguntaron: "¿Qué es confusión del alma?". Él respondió: "Poseer bienes en cada puerto y en cada ciudad". Y esto es lo que dijeron nuestros Maestros, de bendita memoria: "Cuanto más posesiones, más preocupaciones" (Avot 2:7); y dijeron: "¿Quién es rico? Aquel que es feliz con lo que tiene" (Avot 4:1). Y quien confía en Dios obtendrá beneficio del dinero, es decir, de su sustento, pero será salvado de la confusión mental que padecen quienes tienen dinero y de la constante preocupación por él; como dijo el Sabio (Rey Shelomó): "Dulce es el sueño del trabajador, ya sea que coma poco o mucho; pero al rico no lo deja dormir su prosperidad" (Kohelet 5:11). Otro de los beneficios que obtiene alguien que confía en Dios es que la riqueza no se convierte en un obstáculo para su confianza en Dios, pues él no se apoya en su riqueza sino que la ve como un depósito que le ha sido encomendado para ser usado de cierta manera y con ciertos propósitos, por un tiempo

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limitado. Y si ésta permaneciera en su posesión por mucho tiempo, él no se alejará de Dios por ello, no les recordará su bondad a quienes tuvo el deber de darles de ella ni buscará el reconocimiento y la alabanza por poseerla, sino que le agradecerá al Creador, bendito sea, por haber hecho que él sea quien realizó todas esas obras nobles. Y si llegara a perder su dinero, no se preocupará ni se lamentará por la carencia del mismo sino que le agradecerá a Dios por haber tomado de él ese depósito así como le agradeció cuando se lo dio , será feliz con lo que tiene, no deseará el perjuicio de nadie ni codiciará la propiedad de los demás; como dijo el Sabio (Rey Shelomó): "El justo sólo come hasta que se satisface" (Mishlé 13:25). Por otra parte, entre los beneficios de la confianza en Dios en el campo de lo material se encuentra la tranquilidad del corazón por la despreocupación en cuanto a los asuntos materiales, y la calma al no tener perturbación ni sufrimiento del alma por la carencia de la gratificación física, lo cual hará que la persona viva con paz, tranquilidad y serenidad en este mundo; como está escrito: "Bendito es el hombre que confía en Dios; Dios será su refugio" (Yirmiahu 17:7); y dice: "Y él será como un árbol plantado a orillas del agua, que echa sus raíces sobre el curso" (Yirmiahu 17:8). Otro beneficio es la tranquilidad del alma al no tener la necesidad de emprender largos viajes que consumen al cuerpo y acortan los días de vida, como dice: "Debilitó mi fuerza con el camino; acortó mis días" (Tehilim 102:24). Y se cuenta de un asceta que, antes de comenzar con el ascetismo, viajó a una tierra lejana en busca de sustento y se encontró con uno de los idólatras de la ciudad. El asceta le dijo: "¡Cuán ciegos y carentes de entendimiento son ustedes los idólatras!". El idólatra le dijo: "¿Y qué es lo que tú adoras?". El asceta le respondió: "Yo adoro al Creador, al Todopoderoso, a Quien da sustento, al Único, al Proveedor, al que no hay otro como Él". El idólatra le dijo: "Tus acciones contradicen tus palabras". El asceta le dijo: "¿Cómo?". Le dijo: "Si lo que tú dices es verdad, Él te hubiese proveído de sustento en tu propia ciudad así como lo hace aquí, y no hubieras tenido que tomarte el trabajo de viajar hasta aquí, a una tierra lejana". Sin poder responder, el asceta regresó a su tierra. Y fue entonces que decidió aceptar el ascetismo, y nunca más dejó su ciudad . Otro beneficio es la tranquilidad del alma y del cuerpo al no tener que dedicarse a los trabajos duros ni a las ocupaciones que agotan el cuerpo, y el hecho de poder eludir el servicio a los Reyes, la obediencia de sus leyes y la opresión de sus súbditos . Pues quien confía en Dios escogerá para obtener un sustento el medio que le brinde más descanso a su cuerpo, más dignidad y más tiempo libre para la reflexión, y que lo ayude más a poder dedicarse a sus obligaciones espirituales, a la vez que creerá en que los medios no son los que incrementan el sustento de la persona ni lo disminuyen en lo más mínimo, a menos que sea por decreto de Dios; como está escrito: "Pues ni por el este ni por el oeste, ni por el desierto montañoso (la persona podrá levantar cabeza haciéndose de riqueza). Sino que es Dios Quien juzga, bajando a unos y elevando a otros" (Tehilim 75:7-8); y dice: "En praderas de pasto, hará que me recueste; sobre aguas calmas, me conducirá" (Tehilim 23:2). Otro beneficio es la minimización del sufrimiento del alma a causa del comercio -si se queda con mercadería, si no puede cobrar las deudas o si padece de alguna enfermedad corporal-, pues sabe que el Creador, bendito sea, vela por sus asuntos más que él mismo y busca su bien más de lo que él mismo lo busca; como está escrito: "Pero mi alma está en calma, pues mi esperanza está puesta en Él" (Tehilim 62:6). Otro beneficio es que la persona será feliz en cualquier situación que se encuentre incluso si es contraria a su naturaleza, porque confía en Dios y sabe que Él sólo hará lo que es bueno para ella en todo, así como se comporta una madre que ama a su hijo, que lo baña, le cambia los pañales, lo viste y lo desviste en contra de la voluntad del niño; como dijo David, que la paz sea sobre él: "(Yo juro) que me he comparado con un lactante (que se encuentra) sobre su madre; mi alma se siente como un lactante (en relación a Dios)" (Tehilim 131:2). Rav Bajié Ibn Paquda Fe, la clave de Maljut

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Extraído de Tesoros Ocultos. Cómo Concretar Nuestro Potencial. Basado en la Kabalá y en las enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov La fe es un componente clave de Maljut. Sin fe, incluyendo la fe en nosotros mismos (ver Parte III, capítulo 6), nunca podría materializarse nuestra capacidad de hacer y de lograr. La fe es la clave para ganar el control de nuestras vidas; con ella podemos tomar decisiones y llevarlas a cabo con un sentimiento de responsabilidad. La fe también construye nuestro Maljut, ayudándonos a ganar el control sobre nuestros objetivos y llevarlos a su plenitud. La fe es la idea más citada del Rebe Najmán. Mediante estas enseñanzas podemos comenzar a integrar la fe en nuestras vidas y desarrollar hasta su plenitud nuestro "Maljut potencial". Aludiendo a la estructura de las Sefirot a través de las cuales hemos ido pasando, paso a paso desde Keter hasta Maljut, el Rebe Najmán observa: "Mediante la fe puedes elevarte a todos los niveles y alcanzar el Deseo y la Voluntad, que se encuentran por sobre todo lo demás" (Tzadik #564). El Talmud enseña que el profeta Habakuk incluyó todos los mandamientos de la Torá en un solo principio (Habakuk 2:4): "El hombre recto vivirá por su fe". La fe es el fundamento y la raíz de toda la Torá y la devoción. La fe debe ser clara y pura. La fe es el canal para todo beneficio y bendición (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #261). Cuando la fe es pura, las bendiciones recibidas a través de ella son puras. Experimentamos bendiciones, encontramos satisfacción y plenitud, y nos sentimos cómodos con nosotros mismos y con nuestros logros. Dijo el Rebe cierta vez, "La fe pura, sin ningún tipo de sofisticación o prueba, es una luz que brilla durante la noche" (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #106). El día sugiere conocimiento (por ejemplo, "claro como el día"). La noche sugiere una falta de conocimiento, oscuridad, confusión y preguntas que desafían a la persona que no tiene una visión clara. Sin una fe pura, podemos confundirnos al punto de mezclar los medios con el objetivo. Manteniéndonos fuertes en la fe, merecemos una fuerte y clara luz, incluso en momentos de confusión. La fe sólo se aplica a algo que no podemos comprender lógicamente. Sin embargo, con una fe perfecta ello se nos revela como si lo estuviésemos viendo con nuestros propios ojos (Likutey Moharán I, 62:5). Es decir, en lugar de "ver para creer", el Rebe Najmán enseña que "¡creer es ver!". La fe se transforma en los "ojos" de la persona, llevándola a concretar sus objetivos. Mientras se mantenga centrada en su objetivo, y aunque no lo logre de inmediato, continúa "fiel" a su meta. Ella "ve" con claridad su objetivo, aunque éste no se encuentra todavía a su alcance. Debe mencionarse que la fe no puede representar un sentimiento pleno de logro. Ello requiere conocimiento, mientras que la fe es un medio que nos dirige hacia el conocimiento. Sin embargo, cuando tenemos fe comprendemos que nuestros logros tienen un gran valor y podemos apreciar el grado de éxito que hemos alcanzado. Sabemos que estamos "en el camino" hacia logros más grandes, un reflejo de nuestra fe en nosotros mismos. Si tienes fe, tu vida es una verdadera vida. Cuando tienes fe, cada día está pleno de vida. Cuando las cosas van bien, de hecho es bueno. Pero cuando tienes problemas, también eso es bueno. Pues tú sabes que Dios tendrá piedad y al final todo será para bien. Todo debe ser bueno, ya que todo proviene de Dios. Un hombre sin fe no vive realmente. Cuando el mal le sobreviene, pierde toda esperanza. No hay nada que lo alegre o lo reconforte, pues no tiene fe. Se encuentra fuera de la providencia de Dios y no posee bien alguno. Pero si tienes fe, tu vida será buena y agradable (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #53). Una de las mejores maneras para desarrollar la fe es simplemente hablar sobre ella y declararla continuamente. Dice el rey David (Salmos 89:2), "Haré conocer Tu fe con mi boca". El Rebe Najmán explica que el primer paso es afirmar nuestra fe de forma verbal, articulándola de varias maneras. Siempre

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podemos tomarnos un momento y decir, "¡Yo creo en Dios!". "¡Yo creo que Tú creaste todo el universo!". "¡Yo creo que Tú gobiernas el mundo y todo lo que hay en él mediante Tu Providencia Divina!" (Likutey Moharán II, 44). Hay muchas maneras de expresar la fe; cuanto más lo hacemos, más la cultivamos. Esta idea también se aplica a la construcción de la fe en uno mismo. La persona que siempre se dice, "Yo creo que puedo lograrlo", ciertamente alcanzará sus objetivos. En la misma lección sobre la fe, el Rebe Najmán nos advierte que no debemos usar palabras de ateísmo o de burla al hablar sobre Dios (Ibid.). La articulación de palabras ateas puede alejar a la persona por completo de la fe. Como el alcohólico que siempre huele a alcohol en su aliento, o el fumador empedernido que exhala el olor del tabaco, la persona que dice cosas ateas apestará a ateísmo. Lo opuesto también es verdad: la persona que habla sobre la fe, exhala fe. La fe es en verdad parte de nuestra estructura básica. El Rabí Natán escribe que virtualmente todo en este mundo está conectado de alguna manera con la fe. Por ejemplo, si no hubiera fe, nadie podría hacer negocios. El tendero siempre sospecharía del cliente pensando que lo está robando, y el cliente nunca estaría seguro de pagar un precio justo. Si alguien quiere hacer negocios en otro país, debe encontrar un agente en el cual confiar para que compre o venda representándolo a él. Sin la fe, la economía global se desmoronaría. Todas las relaciones se basan en la fe. Padres e hijos, marido y mujer, amigos, vecinos y comunidades enteras deben tener alguna base de confianza antes de comprometerse el uno con el otro. Una vez que comprendemos cuán integral es la fe en nuestras vidas, podemos comenzar a desarrollarla y a cultivarla (ver Likutey Halajot, Guiluaj 4:2-3). La honestidad es otro requisito para la fe. Hablando de manera Kabalista, Tiferet (la verdad y la honestidad) es la columna central que combina las energías opuestas de los lados derecho e izquierdo (ver Parte III, capítulo 4). Lo mismo es verdad con respecto a Iesod. Todas estas energías combinadas se filtran hacia Maljut. El Rebe Najmán explica que de esta manera, la transferencia de la verdad, de la honestidad y de la integridad se traduce en la necesidad de ser honestos en nuestra fe sin adornar nuestras percepciones, y asegurarnos que nuestras creencias se encuentran en áreas que son verdaderas y honestas (Likutey Moharán I, 7:2-3). No ayuda en absoluto a nuestra fe el aplicarla en falsas esperanzas o en metas que no son verdaderas. Por otro lado, ser honestos sobre nuestras capacidades y objetivos puede elevar nuestra fe hacia grandes niveles. El Rebe Najmán le daba mucha importancia a la fe en los Tzadikim. Podemos fácilmente comprender esto, porque Maljut (la fe) es la "pareja" de Iesod (el Tzadik). Dice el Rebe Najmán: "Hemos recibido la Torá a través de Moshé, nuestro maestro, y ella nos ha sido transmitida, generación tras generación, por intermedio de numerosos Tzadikim, plenos de temor y respeto (ver Avot 1:1). No cabe duda alguna sobre su integridad y en ellos se puede confiar sin dudar. Todo lo que uno debe hacer es seguir sus huellas, creer en Dios con simplicidad e inocencia y guardar los mandamientos de la Torá tal como nos ha sido enseñada por nuestros santos antepasados" (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #32). Toda fe debe estar unida con la fe en Dios, no sea que comencemos a pensar en nosotros mismos como seres todopoderosos en control de nuestros propios destinos. Podemos creer en Dios como la Causa Primordial de todo. Pero en la práctica, ponemos nuestra confianza en los medios. Por ejemplo, creemos que nuestro sustento depende totalmente de nuestras actividades comerciales y de la energía que ponemos en ellas como si, sin ello, Dios no tuviera ningún otro medio de proveernos el sustento. En efecto, creemos que nuestras actividades comerciales son la fuente de nuestro sustento y no sólo un factor intermediario. O podemos creer que es la medicina la que produce la cura; como si, sin ello, Dios no tuviese otros medios de enviar curación. Una vez que creemos esto, comenzamos inevitablemente a preocuparnos por los medios - buscando el medicamento correcto, ocupando todo nuestro tiempo en el trabajo y demás -

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olvidando de volvernos hacia Dios, la Fuente de todas las cosas y la Causa Primordial. Es verdad que debemos ocuparnos de los medios. Pero no debemos cometer el error de confundir los medios con la Causa Primordial y poner nuestra fe en el intermediario. Sólo debemos tener fe en Dios (Likutey Moharán I, 62:6). Es interesante notar que la fe refleja autoridad, dado que tenemos la "autoridad" de decidir cómo dirigir nuestros sentimientos y emociones hacia Dios y dejar que se manifiesten a través de la fe. Pero, ¿qué debemos hacer cuando nos sentimos perdidos o confusos, o cuando nuestra autoridad no parecer actuar? Responde el Rebe: "Puedes tener muchas preguntas y dudas. Pero cuando tu corazón gime, ello muestra que aún tienes la ardiente chispa de la fe... Este gemir puede elevar y fortalecer tu fe hasta que todas las dificultades se desvanezcan" (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #146). Si las cosas se ponen realmente difíciles, recuerda esta enseñanza: "Si tienes dudas sobre tu fe en Dios, debes decir en voz alta, ´Creo con una fe perfecta que Dios es Uno, primero, último y eterno´" (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #142). Cuanto más expreses tu fe, más la estarás construyendo, como en (Salmos 89:2), "Haré conocer Tu fe con mi boca". Utilizando la boca (Maljut) para proclamar el Maljut de Dios fortalecemos ese ámbito y despertamos la autoridad latente necesaria para superar todas las preguntas y desafíos a la fe. Por Jaim Kramer con Itzjak Bell Consejos para lograr la Fe (Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por R.S. Arush, Director de las Instituciones "Jut Shel Jésed" – "Hilo de Bondad") Clamor Cuando la fe es deficiente, podemos lograrla clamando al Creador, como ha hecho el Rey David, como está escrito (Salmos 27:7): "Oh Eterno, oye mi voz cuando clamo". Gracias al clamor al Creador, podemos elevar y aumentar nuestra fe hasta la desaparición de todos nuestros pensamientos de herejía. Y aunque no lo logremos inmediatamente, el clamor en sí mismo es beneficioso. Tal clamor no debe ser necesariamente audible, incluso un clamor silencioso expresado dentro del corazón es bueno. El hecho que el hombre clama al Creador, aun desde su corazón, demuestra que todavía tiene una chispa de la sagrada fe, porque sin esta, no clamaría en absoluto. Esto demuestra, que el clamor mismo es una expresión de fe, por el cual la pequeña chispa se transforma en una luminosa llama de fe. Pronunciando palabras de fe La fe depende de la boca del hombre. Cuando alguien quiere reforzarla o recuperarse de una caída, el consejo es que pronuncie palabras de fe según su comprensión, como está escrito en los Salmos (89:2): "Proclamaré Tu fe con mi boca", es decir que es necesario expresar la fe con los labios. Cuando el hombre comprueba un relajamiento en su fe, sintiéndose en la oscuridad y teniendo dificultades para sentir la presencia del Creador, debe expresar palabras de fe y decir claramente:"Yo creo con fe completa que el Creador es Único e incomparable; que Él me ve, me protege, me supervisa en cada minuto del día durante toda mi vida; Él me ama siempre, en toda circunstancia, y Él escucha mis plegarias constantemente". Cada uno debe continuar pronunciando palabras de fe con el fin de reforzarse, según el tema que quiere consolidar, por ejemplo: "Yo creo que el Creador, es el Único que alimenta y sostiene a todas las criaturas. Estoy seguro que me enviará mi sustento"; o "Yo creo que el Creador es el Médico de toda

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carne, y el Único que me puede curar"; o "Yo creo que el Creador es el Único que me pueda dar el consejo correcto para tal o cual problema", etc. Cuando pronunciamos palabras de fe, se despierta la chispa de la auténtica fe que está presente en cada ser humano, y entonces merecemos adquirirla. (Expansión del Alma, 45). Pronunciando palabras de fe, estimulamos la chispa que tenemos dentro, la cual enciende una radiante llama de fe que no sólo calienta el alma e ilumina nuestra oscuridad interna, sino que invoca también la Divina Compasión. Por el contrario, hay que tener mucho cuidado de no proferir ninguna palabra de herejía o de incredulidad, ni en sorna, es decir que aunque la persona es creyente dentro de su corazón, y sólo dice una expresión de herejía para burlarse del hereje, es también dañino a su fe. Las palabras de herejía o agnosticismo sean cuales fueran, extinguen la chispa de la fe y dejan el alma del hombre fría y oscura. El "Auto-juicio" Ya hemos mencionado anteriormente el "Auto-juicio", pero es importante saber que su realización es también muy aconsejable para alcanzar la fe, es decir la costumbre de juzgarse cada día por cada pensamiento, palabra oacción y preguntarse si es apropiado conducirse así o no. Juzgándonos sobre todo,con la creencia que el Creador nos ve y vigila nuestras acciones, implanta la fe dentro nuestros corazones. El hombre temeroso de Di-s, ciertamente no dejará que el Creador lo juzgue por cada uno de sus pensamientos, palabras y acciones. Por consiguiente, éladelantará su "Auto-juicio", se confesará, arrepentirá, pedirá perdón por todo, y corregirá sus acciones, sin esperar un Juicio Divino. Pero, el que no se juzga, demuestra de esta manera que se siente como "su propio dueño", y que no tiene que rendir cuentas a nadie. Esto demuestra una gran falta de fe, porque según la fe, hay un Orden, un Juicio y un Juez. El simple "Temor al castigo" es el fundamento de la fe. Sin esto, no puede existir la auténtica fe. Y lo más importante, sin esto no podremos alcanzar el "Temor a la grandeza del Creador", que representa el nivel más alto del "Temor a Di-s", al que hay que aspirar y que es lo esencial de la fe. Sin embargo, cuando el hombre se esfuerza por conducirse según el básico "Temor a Di-s", que es el "Temor al castigo" y que se manifiesta juzgándose una vez al día sobre todo lo pasado enel día anterior, la fe echa raíces en él y así puede también llegar a una fe tangible, y finalmente, al "Temor a la grandeza del Creador". Conviene aquí recordar y advertir de nuevo al estimado lector, que está prohibido caer en la tristeza a causa del "Auto-juicio". Tan pronto alguien percibe que su "Auto-juicio" lo lleva a la tristeza, debe detener todo, y rezar por la fe y la alegría, con el fin de creer que todo está bajo la Supervisión Divina para bien; hasta sus faltas espirituales están debajo de ella, según su misión en este mundo. La razón por la cual no consigue corregirlas por ahora, es debido a que el Creador quiere que aumente sus plegarias. Sólo cuando esté alegre, podrá seguir juzgándose. R.S. Arush ¿Que quiere el Creador de mi? Extraido de En el jardin de la Fe. Gentileza www.breslev.co.il […]Por supuesto, que cada cosa que hace el Creador tiene una finalidad, y el hombre que cree en la Supervisión Individual debe buscar que es lo que el Creador quiere de él. Esto es algo obligatorio según la lógica, pues el Creador le trae tal y tales acontecimientos para enseñarle un cierto razonamiento; o para estimularlo a corregir una cosa determinada; o arrepentirse de un pecado o una falta; o fortalecerse para cumplir un Precepto que le falta o que está debilitado; o que está dormido espiritualmente y debe ser

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despertado. O por el contrario, el se conduce con una grandeza que no es adecuada a su verdadero nivel espiritual y debe ser limitado, y muchas más posibilidades. Y cada uno debe esforzarse según su nivel espiritual para entender cual es el mensaje del Creador, y corregir lo que hace falta. El mensaje general que conecta entre todas las cosas que pasan en la vida del hombre es la fe, porque la esencia de la voluntad del Creador en este mundo, es aproximar al hombre a la fe. Por lo tanto, en todo lo que le pasa al hombre, el Creador lo dirige a estudiar la fe. Y el hombre debe buscar en todo lo que le sucede la inteligencia divina que lo acerque a la fe. Como está escrito (Likutey Moharán I, 1): "Porque el hombre debe siempre contemplar la inteligencia divina de cada cosa, y conectarse a la sabiduría y a la inteligencia divina que existe en cada cosa, con el objeto que esa inteligencia le ilumine para acercarse al Creador por medio de esa misma cosa…Pero el que no se conecta a la inteligencia divina… corresponde a Esau que despreció la primogenitura, como está escrito: "Y Esau despreció los derechos del primogénito", es decir la inteligencia divina, esto es la razón de porque "No toma placer el necio en la inteligencia, sino en el descubrimiento de su corazón"." Este tema de la búsqueda del mensaje del Creador es muy profundo y muy amplio. Y en verdad, todo este libro se ocupa de esta búsqueda. Pero el primer fundamento que debe el hombre poner en su corazón para lograr este nivel, que es la perfección de la fe, es el fundamento que "no hay sufrimientos sin pecados" (Tratado Shabat, 55). ¿Por qué tengo sufrimientos? El hombre que tiene sufrimientos debe antes que nada examinarse a si mismo, si está satisfecho consigo mismo y si está satisfecho conlo suyo. Porque cada hombre está obligado a ver el bien que tiene, su belleza, sus puntos buenos, los Preceptos que cumple, sus buenas cualidades, sumisericordia, su buena voluntad - que está lleno de buenos deseos, y queen verdad no quiere hacer nada mal, sino que quiere ser según la voluntad del Creador. El debe simplemente amarse, estar contento consigo mismo, mirarse positivamente, y juzgarse totalmente en forma positiva. Porque el hombre que no ve la belleza de si mismo, ¡No podrá creer en el Creador! El Creador le dice a cada una de sus criaturas: ¡Mi querido hijo! Por ahora, a pesar que tienes mucho para corregir, estoy satisfecho contigo así como eres; Yo me glorifico contigo, y estoy contento contigo, y solo deseo beneficiarte más y más. He aquí Yo te amo, ¿Por qué entonces no te amas a ti mismo? He aquí Yo estoy contento contigo, ¿Por qué entonces no estás contento contigo mismo? He aquí Yo me glorifico en ti, ¿Por qué entonces no ves tu gloria? He aquí te espero, y no te persigo, ¿Por qué entonces te persigues a ti mismo? ¿Por qué no tienes la creencia que Yo te amo? Ciertamente crees que soy todopoderoso, y que te puedo ayudar fácilmente en cada cosa que necesitas. ¿Por qué entonces estás desesperado? Será que es demasiado difícil para Mi salvarte en la situación en que te encuentras? Yo deseo que estés alegre por todo lo que te he ayudado hasta hoy. Mira todo lo que Yo hice por ti hasta este momento, y después pídeme que te ayude más adelante. En efecto, por lo tanto la primera cosa sobre la que se juzga al hombre es sobre su fe. Porque la tristeza y el perseguirse a si mismo, la angustia y la amargura - son todas falta de fe. Y ciertamente si creyera con fe completa que el Creador está siempre presente, y oye sus plegarias, ciertamente no tendría ninguna tristeza y ninguna debilidad y su plegaria no le resultaría pesada. Y por cierto rezaría como se debe y rezaría mucho, y pediría al Creador todo lo que necesita.

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Porque tener fe es estar "contento con lo suyo"; y la fe es plegaria. Y si el hombre no está contento con lo que tiene, y no reza, este es el primer juicio que se le hace. Por esto, al hombre que no tiene alegría, le está prohibido juzgar sus acciones y arrepentirse. Porque en el estado que el está, solo llegará a perseguirse a si mismo y caerá en una terrible tristeza; y seguro dejará de creer que el Creador le ama. Todo su trabajo debe ser sobre la alegría. Es decir, que buscará en si mismo buenas calificaciones, y verá solo la belleza y el bien que hay en él, y solo entonces cuando esté satisfecho consigo mismo y tenga buena disposición, solo entonces podrá creer en el Creador. Y de por si, su arrepentimiento será fácil, y podrá ocuparse en examinar su conciencia y confesar lo que debe etc., pues el cree que el Creador le ama, y que El es todopoderoso, y fácilmente le podrá cambiar y corregir lo que haga falta. Un gran peligro Y debes saber, que no existe nada que trae tantos estrictos juicios sobre el hombre como la tristeza y la amargura. Como se ve en la Biblia en la sección de las reprimendas, que todas las terribles maldiciones escritas llegan por la falta de alegría, como está escrito (Deuteromonio 28:47): "Por no haber servido al Eterno, tu Di-s, con alegría y con regocijo de corazón" El reproche es todavía más grande cuando el hombre cumple con la Torá y los Preceptos y no está alegre, como está escrito en el libro del gran rabino Maimónides (Leyes del Shofar, Suka y Lulav, cap. 8, ley 15): "La alegría que alegra el hombre al cumplir los Preceptos y en el amor de Di-s que los ordenó, es un gran servicio al Creador. Pero el que evita esta alegría merece ser castigado, según lo que está escrito: "Por no haber servido al Eterno, tu Di-s, con alegría y con regocijo de corazón". El Creador, bendito sea, es Justo, y se comporta con el hombre con misericordia y no con estricta justicia. Y cuando el hombre está insatisfecho, entonces muestra que no cree que la Supervisión del Creador es justa y compasiva. Esto inmediatamente despierta el atributo de juicio estricto que es celoso del honor del Creador. Porque el hombre insatisfecho reclama en realidad que el Creador se comporta con él sin justicia, sin rectitud y no con la verdad; y no existe una más grande profanación del nombre de Di-s que esta. Y debido que al Creador no le gusta ser deudor de nadie, inmediatamente se abre y se examina los libros de ese hombre para ver si son justos sus reclamos, y si en verdad no está siendo tratado correctamente. Por supuesto, se descubre la verdad que él es el deudor, y se ve que según sus méritos y sus deudas, el Creador se portó con él hasta ahora muy lejos de lo que debía según la ley, con benevolencia y misericordia. Y entonces el atributo del juicio estricto demanda que se haga justicia. En el caso que ese hombre no se hubiera quejado, y estaba satisfecho con lo suyo, entonces no hubiera sido examinado el comportamiento de misericordia del Creador para con él. Pero debido a que el hombre está insatisfecho, en esto supuestamente reclama juicio porque no es tratado con justicia - que esta es la única explicación a su tristeza y amargura - y entonces el atributo del juicio estricto determina que sea juzgado verdaderamente con el juicio estricto; y pobre del hombre que el Creador se conduce con él según todo el rigor de la ley, como está escrito (Salmos 143:2): "Y no entres en juicio con Tu siervo, porque ante Tu ningún hombre viviente puede justificarse". Por el Rabino Shalom Arush Ser Libre Gentileza www.breslev.co.il Tal como aconteció con José el Justo, todo individuo está obligado a atravesar en el transcurso de su vida, diversas circunstancias. Las mismas se encuadran en la categoría denominada: "La celda de su vida", concerniente exclusivamente a él.

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Ante todo debe tenerse en cuenta, que el Todopoderoso creó el universo con el fin de revelar Su misericordia. Por tal razón, es apropiado para todos los seres creados, ejercer la misericordia uno con el otro. Entonces, a través de este acto, se cumplirá la Voluntad del Creador. En cambio, si el hombre perturba el Plan Divino, conduciéndose con enojo o crueldad, provocará el ocultamiento de la Revelación del Eterno - como así Su misericordia. El Pueblo de Israel, más que todos los demás pueblos, debe conducirse practicando la misericordia, pues éste es el pueblo elegido para revelar la Divinidad y la misericordia del Creador en el mundo. Con mayor razón, los Justos deben conducirse con compasión. En especial, aquella persona que es dirigente del Pueblo de Israel está obligada a conducir a las multitudes con humanidad y paciencia. Pues de este modo, otorga consistencia mayor a la Voluntad del Creador. De esta manera, los justos, al conducirse con misericordia, manifiestan en mayor medida la misericordia del Creador en el mundo. De lo enunciado debe tomar enseñanza cada individuo poseedor de algún cargo importante o dirigencia. Debe saber llevar adelante su liderazgo con piedad. Asimismo, y con especial énfasis, un hombre debe actuar conforme a lo expuesto, en el interior de su propia casa. Pues allí gobierna sobre los moradores que residen junto a él, debiendo ejercer el liderazgo y conducción con comprensión. Como está escrito: "El que tiene de ellos misericordia - los guiará‖ (Isaias 49:10). Se desprende de esta cita, que aquel que es misericordioso, solo él puede ser un legítimo guía. En contrapartida, una persona que no es compasiva, no puede gobernar en su casa mediante la verdad plena. Además, sus palabras no son escuchadas, sino solamente oídas. Es decir, sólo figurativamente le oyen, a causa del temor que sienten por su enojo. Mas sus ideas y voluntades no son honradas y recibidas de corazón íntegro por los habitantes de la casa. Al contrario, desprecian en sus corazones a este individuo que no es capaz de controlar su espíritu. Por tal motivo, cada hombre debe conducirse con su esposa e hijos compasivamente, no siendo meticuloso en la casa. Con más razón, que no debe conducirse implantando adiciones voluntarias a la ley de la Torá llamadas "Jumrot" en cosas en las cuales tal adición voluntaria es de escasa relevancia. Pues no hay castigo mayor que estar sometido al régimen de un hombre enojadizo y riguroso. Un dato relevante Es importante saber, que lo principal de la misericordia depende del Conocimiento. De este enunciado debe deducirse, que aquel individuo enojadizo, es una señal de que no posee Conocimiento, siendo en cambio, un necio. Como está escrito: "El enojo reposa en el seno de los necios". (Eclesiastes 7: 9) La explicación que debe asignarse a necio es: malvado. Pues se aprecia, que en el libro de los Proverbios (del Rey Salomón), en su totalidad, no se menciona la palabra malvado, empleándose en cambio, la expresión ―necio‖. Resulta que toda la plegaria de la persona debe consistir en que el Creador le otorgue conocimiento y recién entonces podrá conducirse con misericordia y no con enojo. Con certeza, la causa por la cual se enoja es debido a que es necio y malvado, de modo que no posee mérito alguno que le impida enojarse. Pues si no fuere malvado, en ese caso, desde los Cielos lo ayudarían a no enojarse. El individuo poseedor de conocimiento, no le importa, si su esposa lo injuria o le reclama algo ante su propia presencia. Tampoco es riguroso en caso de que ella cometa algún desacierto, o una cuestión que no es de su agrado. Sino que pasa por alto su honor, y no arruina su alegría por nada. Esto es así, porque el conocimiento está dispuesto de este modo para inducir fe, la cual manifiesta que todo proviene del Creador, y todo es para bien. Por lo tanto, hemos de concluir que no corresponde ninguna clase de enojo, pues ¿contra quién uno se enoja? ¿No es acaso contra El Eterno? Más aún, ¿contra qué se enoja? ¿Contra algo que es para el propio bien? Las pruebas de la vida En ciertas circunstancias, el individuo atraviesa en su vida pruebas, y requiere ayuda suprema en un

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asunto determinado. Por ejemplo, en el caso en que no tenga hijos. O si los tiene, puede ser que sufre de grandes dificultades en la educación de los mismos. En cualquier caso, debe tener fe en que todo proviene del Todopoderoso, y todo es para el bien. Recién en ese momento puede orar al Eterno, solicitándole ayuda. Asimismo la plegaria debe estar surtida con una gran cantidad de gratitud y fe. Entonces, cuando llega a la solicitud requerida, tampoco pedirá por sí mismo, puesto que nada le importa, al tener fe que todo es para el bien. Ya que según su entendimiento, todo está perfecto. Sólo ora, porque entiende que el Creador desea que él ore por tal motivo específico. Todas las palabras que vierte en su plegaria y solicitud, son placenteras y no con rencor ni queja contra el Señor, Pues es prohibido que en la plegaria individual "Hitbodedut" o en la oración diaria, la persona riña contra el Creador, enfadándose y regañando contra Di-s. Sino debe solicitar su inquietud con misericordia, alegría y amor. Toda persona que siente sobre sí mismo la presencia de los sufrimientos, y que la vida no le es satisfactoria, debe poner frente a sus ojos, a José el Justo (Yosef HaTzadik) hijo de Jacob. Pues éste atravesó innumerables penurias, tal como las de uno y mucho más aún. Y pese a ello, sólo optó por bailar, alegrarse y agradecer al Eterno. Reflexionemos sobre la historia de José el Justo, y verifiquemos si le fue bien en la vida. A simple vista, apreciamos que se halló a sí mismo, a la edad de diecisiete años, vendido por sus hermanos a la esclavitud en la oscura realidad de Egipto. Más aún, fue arrojado a la cárcel, sin saber cuál sería su suerte final. En esos momentos de pena y aflicción, seguramente le surgieron pensamientos tales como que jamás saldría de allí. Asimismo, que seguramente no tendría una oferta de noviazgo con fin matrimonial, tampoco hijos, carro, ni negocio en el cual ocuparse. Tampoco en el aspecto espiritual le fue bien. No contaba con un compañero de estudio, tampoco con un maestro que lo guíe, ni un padre que lo aliente ó una familia que lo ampare. En contrapartida a todo esto, fue puesto con personas deshonestas y de cualidades perversas. Pues, ¿qué clase de personas llegan por lo general a una cárcel? Y con todo eso, él baila y está alegre. ¿Cuál fue el modo en el que José logró bailar y alegrarse en condiciones tan difíciles como éstas? La respuesta es, que lo logró a través de una única cosa: Arrojando todo su intelecto, y aferrándose a una fe absoluta, determinando que él no comprende nada, sólo tiene fe en que todo es para el bien. Se dijo a sí mismo: El Eterno desea que desde aquí mismo yo tenga fe en Él, y aquí mismo lo sirva. Ese es Su deseo que lo sirva desde el lugar en el cual me encuentro. José el Justo jamás pensó en tener una satisfacción para sí mismo, sólo pensó en cómo satisfacer al Eterno. En cambio, si él hubiese caído del nivel de fe en el que se hallaba, el resultado sería, que de inmediato no estaría conforme y satisfecho de todo lo que le sucede y se hubiera amargado por todo lo que le sobrevino. Hubiera llorado lamentándose: ―¿Qué clase de vida es la mía, desperdiciando mi vida entera en un lugar tenebroso como éste? ¿Para esto he venido al mundo? ¿Para estar con hombres como estos, los cuales no se hallan en mi nivel, ni comparten mi modo de vida?‖. Luego, hubiera llegado incluso a tener pretextos contra El Eterno. Y con certeza, no hubiera llegado a los grados de grandeza que finalmente alcanzó, siendo rey de toda la tierra, y el sustentador de todo el mundo. Todas las grandezas y grados que ameritó José, fueron porque supo mantenerse firme en el momento de la dura prueba que le sobrevino. Manteniendo siempre fe plena en que todo proviene del Todopoderoso, y todo es para bien. Pues ésta es la Voluntad de Di-s, que en la situación que se encuentra lo sirva. Por eso se alegraba, bailaba y aceptaba lo que el Creador decretaba sobre él. Siempre con fe plena. Pues entendía que esa es la situación más propicia para él. Sólo una vez, cuando tropezó en forma mínima en la fe, de inmediato, su salvación fue desplazada por dos años. Esto aconteció, cuando interpretó los sueños de los ministros, y le pidió al ministro de las bebidas, que lo recuerde ante el Faraón. Entonces emergió la queja en su boca y dijo: "Puesto que fui robado de la tierra de los hebreos e incluso aquí no hice nada para que me pusieran en la celda" (Genesis 40:15). Debido a esta falla en su fe, debió permanecer dos años más en la celda. Y el Eterno le hizo entender como diciéndole: Debes saber, que Yo decido cuándo saldrás de la celda. ¿Para qué solicitas al ministro de las bebidas que te recuerde ante el Faraón? Además, en lo concerniente a la queja

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manifestada, el Eterno le respondió: ¿Tú te quejas?, ¿no crees que Yo te puse en el pozo para tu propio bien? Si es así, permanece aquí otros dos años, para que practiques como fortalecer tu fe, antes que te otorgue la grandeza. Se sobrentiende que se trataba de una falla bien pequeña en relación a la prueba que se enfrento José, pues todo el tiempo que estuvo en la cárcel, José únicamente bailaba y se alegraba. Y por el mérito de ello se adjudicó la grandeza cuando llegó el momento de acuerdo a la Voluntad Divina. Si no estuviese baliando en la cárcel, no ascendería de ahí. Sería olvidado de los corazones, y no se relataría acerca de él en la Torá. Quizá se hubiese mencionado su nombre como uno de los hijos de Yaakov, y nada más. Moraleja Así como José el Justo, de la misma manera, todo individuo debe obligatoriamente atravesar en su vida situaciones diversas, las cuales se encuentran todas comprendidas dentro de la categoría denominada: ―la celda de su vida‖ concerniente exclusivamente con él. Pues no por su propia elección y voluntad se encuentra inmerso en tales controversias, y con certeza hubiera preferido no encontrarse en situaciones adversas como esas. Por ejemplo, en caso de estar atravesando una dura prueba con sus ingresos, con uno de sus hijos, o situaciones similares. Lo mismo acontece en el plano espiritual: tal vez se encuentra sujeto a cierta cualidad mala, o una tendencia infame. Acerca de todo lo que sobreviene sobre la persona, debe demostrar fe plena, en que todo es para bien. Pues ésta es la base de la fe. Debe bailar, cantar y agradecer por todo. Entonces, merecerá lo que le será otorgado, de acuerdo a la voluntad del Creador. Cada uno debe saber, que no podrá salir de la celda en que se halla inmerso, hasta que se alegre, baile y agradezca por esa carencia que padece. Sólo cuando él esté dispuesto a estar ahí, por un periodo determinado, en su propia celda, agradeciendo y bailando mucho, sólo entonces, cuando el Eterno lo decida, lo sacará de la celda particular de él y lo elevará al nivel propicio para él, tal como aconteció con José el Justo. Cuando llegó el momento de su redención, fue sacado de inmediato, como está escrito: "Entonces el Faraón envió a sacarlo, y rápidamente lo sacaron del pozo." (Genesis 41:14). Luego alcanzó la grandeza, el bien económico, y la sabiduría, en un único y luminoso día. Rab Shalom Arush La Felicidad en el Hogar: La Fe en Dios Extraido de La Felicidad en el hogar Uno de los cimientos que el hogar judío ha de aferrar con ahínco es la fe en D-s. Así podrá superar los momentos difíciles y observar objetivamente cada etapa de la vida. Ya que en la vida pueden presentarse altibajos y con la fe en D-s los encarará con éxito. Como en una carroza con caballos que asciende un monte, si el carretero quiere descansar coloca una piedra bajo las ruedas para impedir que la carroza caiga en el precipicio, similarmente la fe en D-s es la piedra de la vida, como está escrito en el profeta Jabakuk (2,4) El justo con su fe vivirá pues le otorgará la fuerza para continuar. El Maaram Jaguiz escribe en su libro ―Mishnat Jajamim‖ (Pág. 494) que una de las razones por las cuales la madre enseña a su hijo a cubrirse con la mano derecha los ojos al pronunciar el primer versículo de la Keriat Shemá, aunque es simplemente una costumbre, es que la madre le inculca la ―fe íntegra‖ en D-s. Esta fue la educación recibida por nuestros antepasados en todas las generaciones.

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Todo judío cree en D-s. No se entiende por qué, entonces, transgrede prohibiciones de la Torá. ¿Acaso quiere incumplir Sus mandatos? La contestación es que, aunque en nuestro interior tenemos fe en D-s, nuestro instinto del mal nos seduce a renegar la existencia de D-s, lo que nos abre la vía a la transgresión. Este mismo fue el motivo de Kain para asesinar a Hevel. Aparentemente está fuera de todo entendimiento cómo Kain -hijo de Adam Harishón quien fue creado por D-s-, siendo él mismo profeta, asesinó a su hermano. Aún si respondemos que fue impulsado por sus celos, ¿acaso se olvidó de la existencia de D-s? Aún más, sabemos que la causa de su envidia era que D-s había aceptado el sacrificio de su hermano y no el suyo. Entonces cómo comprendemos su asesinato. La respuesta la encontramos en el Targum Yerushalmi que explica el versículo (Bereshit 4,8) Y le dijo Kain a Hevel, la Torá no explícita qué es lo que le dijo, a lo que el Targum Yerushalmi explica: Le dijo Kain: No hay Justicia ni Juez ni Mundo Venidero. Es decir Kain se encontraba frente a una contradicción muy grande, por un lado tenía el deseo de asesinar a su hermano, mas sabía que D-s lo prohíbe. Para resolver esta contradicción renegó la existencia del Creador. Ahora pudo realizar su mal deseo. Además renegó de su propia profecía, pues de otra manera no podría haber asesinado a su hermano. Aún sabiendo que se estaba engañando a sí mismo, era ésta su única vía para satisfacer su instinto del mal. Rabi Eliahu Lopián zt‖l relató que había conocido a un judío que renegaba la existencia del Creador, y hacía saber en cada ocasión que se le presentaba su opinión públicamente. Así se condujo durante varios años hasta que en su ancianidad tuvo que operarse. En el hospital también se encontraba Rabi Moshé Shnaider zt‖l que escuchó que el médico le decía que corría peligro de vida y no podía garantizarle que la operación fuere exitosa. Al oír sus palabras se puso de pie y exclamó el versículo (Tehilim 31,6): En tus manos deposito mi alma, me liberarás D-s, el D-s de la Verdad. Así entró a la sala de operación. De aquí comprobamos que aún quienes reniegan públicamente la existencia de D-s saben que solamente se engañan a sí mismos por sus insaciables deseos mundanos. Mas cuando llega el momento de la verdad y no tienen otra alternativa proclaman y solicitan la Ayuda Divina. También el ladrón antes de robar tiene temor de ser capturado e implora a D-s que no lo descubran, como está escrito en el Tratado de Berajot (63a): el ladrón ante el hueco que ha abierto en el muro implora el Nombre de D-s. ¡Qué terrible contradicción! Le pide a D-s que lo salve de ser avergonzado. Si reconoce la existencia de D-s por qué roba. Realmente, lo impulsan sus deseos mundanos, y para satisfacerlos se ve forzado a renegar la Omnipresencia de D-s y el conocimiento que exclusivamente Él sustenta a cada persona y sin que robe le satisfacerá sus necesidades. De todas maneras teme que lo apresen y para esto utiliza su creencia en D-s. A esto aludieron nuestros Sabios z‖l (Berajot 12b) No iréis en pos de vuestros corazones se refiere a la herejía, y de vuestros ojos se refiere al adulterio, pues si la persona cuida la pureza de corazón oculta en cada judío, se abstendrá de cometer adulterio. Y solamente un renegado llega a la herejía, y de ahí es corto el camino a las demás transgresiones. Resulta ser que el consejo ideal para evitar caer en todo tipo de trasgresiones comienza por no renegar la existencia de D-s. Así no seremos seducidos por nuestros ojos. Relata el Midrash (Reyes 2) que en los instantes precedentes al gran milagro del descenso del fuego del cielo para consumir el sacrificio de Eliahu, el toro no quería ser sacrificado para la idolatría y le dijo a Eliahu: -―Yo y mi compañero nos criamos juntos, es injusto que mi compañero sea ofrendado en el altar de D-s y yo sea ofrendado en el altar de la idolatría‖.

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Eliahu se vio forzado a convencerlo y explicarle que él también consagraba el nombre de D-s. Todos los presentes oyeron el diálogo entre el profeta y el animal. Con todo, no fue suficiente para que se arrepintieran de sus malas acciones y retornasen a la fe en D-s. Sino solamente después de que Eliahu realizó su ofrenda y fue consumida por un fuego Celestial creyeron en D-s. De todas maneras Eliahu se vio forzado a rezarle a D-s que los presentes no se equivocasen y pensasen que estaba haciendo brujerías. Así es la naturaleza humana. Para autojustificarse, reniega todo. Ya nos enseñó el Rambán (al final de la Parashat Bo) que no en toda generación D-s efectúa milagros revelados para que las personas reconozcan Su Reinado, sino en la época del Faraón los hizo para que las personas reconociesen que Yo soy D-s en la Tierra y No existe quien se Me asemeje en todo el mundo. Para aferrar en nuestros corazones esta fe nos ordenó colocarnos los Tefilín en el brazo y en la cabeza pues en éstos está escrito cuál fue el motivo de todos los milagros en Egipto, a saber, subyugar a nuestros corazones, a nuestro cerebro, aferrar los milagros revelados y a través de estos tener fe completa que también los milagros ocultos son realizados por D-s y no rige la naturaleza en absoluto. En resumen la fe en D-s está oculta en toda alma judía y en momentos de sufrimientos esta fe se fortifica. Como es sabido que a lo largo de todas las generaciones aún los judíos alejados del cumplimiento de los preceptos de la Torá entregaron sus vidas por su judaísmo en momentos de exterminio. Así consagraban el nombre de D-s, pues repalpitaba en sus corazones la fe verdadera y de la cual no querían renegar. Nuestra función es ―avivar esta brasa‖, así evitaremos cometer transgresiones. Como nos enseñó el profeta Jabakuk El justo con su fe vivirá, pues con la fe en D-s podrá ser justo y no cometer ninguna transgresión. En el libro Shnei Lujot Habrit (Shaar Haotiot Letra Alef Erej Emuná) aprende del versículo (Bamidbar 9,23) ―Por la palabra de D-s estacionarán y por la palabra de D-s viajarán‖ que se debe decir antes de realizar cualquier acto ―Si D-s quiere‖. Por ejemplo, si se dispone a viajar dirá: ―Si D-s quiere viajaré‖, o si quiere mudarse dirá ―Si D-s quiere me mudaré‖. Así usualmente pronunciará el nombre de D-s y a esto aludió el versículo ―‫ ‖םוקת איה םשה תצע‬el término ‫ אם ירצה השם‬ocitsórca le amrofnoc ‫ היא‬que significa ―Si D-s quiere‖. En el libro Tana Debe Eliahu cita el siguiente Midrash (el cual está escrito en el libro Jadrei Beten del Jidá, pág. 50): Un comerciante portaba dinero para ir al mercado. En el camino se encontró con el profeta Eliahu quien le preguntó: ―¿A dónde vas?‖ Le respondió: -―Al mercado‖. No pronunció ―Si D-s quiere‖ y fue castigado con perder todo su dinero. Regresó a su hogar para tomar otro dinero, nuevamente se encontró con el profeta Eliahu que le volvió a formular la misma pregunta. Le respondió: -―Al mercado‖. Le dijo Eliahu Hanaví debes decir ―Si D-s quiere‖ de lo contrario volverás a perder tu dinero. El comerciante lo obedeció e inmediatamente pronunció ―Si D-s quiere‖, siendo recompensado con encontrar el dinero que había perdido. El Jazón Ish zt‖l escribió en su libro Emuná Uvitajón (2,2) que es fácil tener fe en D-s cuando no precisa llevarla a la práctica, sin embargo es muy dificultoso tenerla cuando realmente se necesita. En ocasiones la persona cree estar utilizando su fe en D-s para soñar con un futuro venturoso, mas solamente en los momentos difíciles, cuando la persona está gravemente enferma o no consigue solucionar sus problemas, es entonces cuando realmente se determina si tiene realmente fe en D-s y no solamente dice que la tiene. Nuestros Sabios z"l nos enseñaron en el Tratado de Berajot (59b) Todo lo que hace D-s lo hace para bien.

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La expresión para bien significa que también lo que parecía ser una situación adversa, se demostrará a fin de cuentas que era para nuestro bien. Rab Yejiel Sthern LA DUDA FRENTE A LA FE Guía en un Mundo de Incertidumbre Extraído de Likutey Etzot [de las enseñanzas del Rebe Najmán de Breslov] Escrito por el Rebe Natan y traducido al castellano por Guillermo Beilinson ¿Por qué la gente es supersticiosa? ¿Por qué tratan de utilizar la magia y la hechicería para descubrir qué camino deben tomar? Esto es porque ellos mismos no tienen idea de lo que se debe hacer. Se encuentran frente a una situación que les demanda una elección - hacer esto o aquello. Y debido a su inseguridad recurren a la superstición: "¡Se me cruzó un ciervo en mi camino!"; "¡Se me cayó de la boca un pedazo de pan!"; "¡Acaso sea una mala señal, mejor no seguir con este negocio!"; "¿Será este día propicio para comenzar?" (Sanedrín 65b; Rashi sobre Levítico 20:8). Esta clase de pensamiento es locura absoluta y nadie podrá encontrar verdadera guía en ello. La angustia de la elección y de la duda es algo ineludible en este mundo, pleno como está de todo tipo de luces y sombras y de aparentes contradicciones que el Santo bendito sea, ha creado en él. Pero existe un ámbito que trasciende a la Creación. Aquí todo es unidad y todo es bueno. En este ámbito, la guía y el consejo no tienen importancia. Estos sólo se necesitan cuando existen dos senderos y no sabemos cuál elegir, cómo comportarnos, qué hacer. Es sólo en el ámbito de lo creado que la guía y el consejo son necesarios, pues aquí nunca sabemos con certeza adónde lleva cada cosa. Si lo supiésemos, nunca albergaríamos ninguna duda sobre lo que debemos hacer. Por ejemplo, un comerciante no sabe si debe invertir en una clase de mercadería o en otra. El único objetivo de su negocio es alcanzar una cierta finalidad: lograr una ganancia para mejorar su sustento. Todas las dudas que tiene sobre la mercadería que debe comprar se deben a que no sabe cuál le va a dar la mayor ganancia. La mercadería no le interesa en sí misma. No tiene necesidad del lino, de la cera o de lo que fuere. Todas sus dudas e inseguridades se refieren solamente a cómo lograr la mayor ganancia. Este es su objetivo. Nuestra ignorancia con respecto al futuro es lo que produce todas las dudas e inseguridades de este mundo. Nadie sabe qué consejo debe seguir en aras de su alma. Pero si consideras el propósito último de todas las cosas, si eres honesto y tu única meta es alcanzar el objetivo final, entonces encontrarás un consejo perfecto. De hecho, tu sendero se volverá cada vez más claro, pues el objetivo último es uno. Es una unidad totalmente buena. Aquí no hay necesidad de dudas ni de guías. El objetivo es la alegría del Mundo que Viene: aceptar al Santo, bendito sea, y conocerLo. Es verdad que existen muchas formas de devoción que llevan hacia Dios. Muchas veces el Rey David Le pidió al Santo, bendito sea: "Guíame para andar en verdad por Tu sendero", "Guíame con Tu consejo", "Guíame en verdad y enséñame". Pero lo más importante es que tus intenciones sean puras, pues "Dios desea el corazón". Si en todo lo que haces tus intenciones están dirigidas verdaderamente hacia el Santo, bendito sea, entonces no importa lo que hagas o qué camino sigas, siempre te llevará hacia el objetivo final. La única condición es que nunca te apartes de las palabras de la Torá. "Tenle presente en todos tus caminos y Él dirigirá tus senderos" (Proverbios 3:6). "Tenle presente en todos tus caminos" - sea lo que fuere que debas hacer, que tu intención esté dirigida hacia Dios, Quien es el objetivo final. Entonces " Él dirigirá tus senderos" - el Santo, bendito sea, te guiará por las sendas de rectitud y te enviará el consejo, y entonces sabrás cómo conducirte. La única manera de encontrar una guía verdadera es volverse hacia el objetivo último, conocer y percibir al Santo, bendito sea. Dios es, si así pudiera decirse, la fuente y el origen de todos los consejos y guías del

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mundo. En el ámbito del objetivo final de unidad y bondad existe un solo consejo. Todos los verdaderos consejos y guías derivan su verdad de este ámbito. En el universo creado en el cual vivimos, la única manera de encontrar el sendero correcto consiste en unificar el mundo, con toda su diversidad y falta de certeza, y unirlo con el ámbito que trasciende a la creación. Unir a Dios con cada detalle y situación de este mundo. Que tu único propósito sea alcanzar el objetivo final. Que todas tus acciones sean en aras del Cielo. En la esfera del objetivo final encontrarás el consejo que necesitas para guiarte en este mundo. Pero aquél que no une este mundo con el Mundo que Viene y no considera el objetivo final, nunca sabrá qué debe hacer. Habiendo separado este mundo del único propósito que le da sentido, siempre tendrá la mente dividida y nunca sabrá cómo actuar. Este es un mundo de separación y pluralidad. Nada es realmente claro en este mundo. Aquél que ignora el objetivo final nunca tendrá un sentido de dirección. No habrá nada que lo guíe pues su meta no es el objetivo final en aras del Cielo. No importa qué camino tome, nunca será bueno para él. Toma por ejemplo al comerciante que no sabe qué mercadería es la más provechosa. Si su propósito no es en aras del Cielo, si no es para utilizar su ganancia para tzedaká, o para tener tiempo para estudiar Torá, o para dedicarse a alguna otra mitzvá... si su propósito es puramente material, entonces, aunque sí obtenga una ganancia aun así no será bueno para él. Sus días estarán plagados de preocupación, de tensión y de ansiedad. Y al final irá a la tumba desnudo, tal como vino al mundo. ¿Qué placer tendrá entonces de todas las ganancias por las que trabajó? Ni la plata, ni el oro, ni las joyas, ni las perlas acompañan al hombre a la tumba (Avot 6). Sólo la Torá y sus buenas acciones irán con él. No importa el camino que la persona haya seguido durante su vida, nada podrá ayudarla. Pero cuando la meta de la persona se centra en el objetivo final, entonces no importa qué camino tome, todo será siempre para bien. Como dicen los sabios: "Así uno haga mucho o poco, lo que cuenta es que el corazón esté dirigido hacia el Cielo" (Berajot 17a). Al unir este mundo creado con el ámbito de más allá de la Creación, es posible encontrar la guía proveniente de la fuente de todos los consejos. Pues la esencia de todas las guías es llevarnos hacia el objetivo final. Este objetivo final es por tanto la fuente y raíz de todas las guías verdaderas. Cada uno de los 613 mandamientos de la Torá es llamado "consejo". Moisés se unió tan completamente con el Santo, bendito sea, que fue digno de aprehender el objetivo último. Con esto pudo recibir toda la Torá, sus 613 reglas de consejo santo. Pero está dicho con respecto a las naciones paganas, que no fueron dignas de recibir la Torá: "Tomen consejo, más será frustrado" (Isaías 8.10); "El Señor anula el consejo de las naciones" (Salmos 33:10). Carecen de guía y de dirección pues están unidas a este mundo y no consideran el objetivo final. Es por esto que están atrapadas en la locura de la superstición y de la adivinación. Aferradas a este mundo tratan de encontrar una guía en los signos y señales de los objetos materiales. "¡Se me cruzó un ciervo en mi camino!"; "¡Se me cayó de la boca un pedazo de pan!"; "¡Acaso sea una mala señal, mejor no seguir con este negocio!"; "¿Acaso sea este día propicio para comenzar?". Confían en cosas limitadas por el espacio, el tiempo y la materia, pues están absorbidas en los deseos materiales de este mundo. Han separado este mundo de diversidad y duda del ámbito trascendente que es el único que otorga sentido. Por tanto deben buscar su consejo en los ídolos. Esto fue precisamente lo que sugirió la astuta serpiente en el Jardín del Edén. Engañó al hombre para que comiese del Arbol del Conocimiento pues "El árbol era bueno para comer... Y deseable para adquirir sabiduría" (Génesis 3:6). Ella les dijo: "Coman de este árbol y creen el mundo" (Bereshit Rabah loc. cit.). De esta manera puso las cosas del revés. La verdadera tarea es unir este mundo creado con el ámbito más allá de la Creación, a través de la fe, que es el fundamento de toda la Torá. Al tener fe en que el Santo, bendito sea, crea todo lo que existe, unimos toda la Creación con aquello que está antes de la Creación, con Dios. Pero con el consejo de la serpiente que dijo "Coman de este árbol y creen el mundo", las naciones paganas han vuelto del revés todas las cosas. Han hecho del mundo material y creado el fundamento de todo. Los hechiceros y los adivinos tratan de encontrar una guía utilizando objetos materiales. Pero la verdad es que no existe guía alguna que pueda encontrarse en este mundo físico si no se lo une al objetivo final, que está más allá de la Creación. Esto explica por qué la Torá concluye su advertencia contra la hechicería y la adivinación con estas palabras: "Sed íntegros con el Señor, vuestro Dios". Si no se unifica el mundo creado con el ámbito que trasciende a la Creación, nunca se podrá alcanzar plenitud ni perfección. La única perfección está con

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Dios. Sin Él, todo está incompleto. Cuando se une todo con el Santo, bendito sea, entonces uno es "completo con el Señor". Debes unir todo con Dios - a ti mismo y a toda la creación. Entonces serás pleno y perfecto y encontrarás el consejo perfecto. Es por esto que la guía verdadera y el genuino consejo sólo provienen del Tzadik. La gente común está muy lejos del objetivo final y por tanto no puede ofrecer una verdadera guía. Pero los Tzadikim pueden percibir la luz radiante del objetivo final que les permite darle a cada individuo un consejo perfecto, pues el objetivo que ellos perciben es la fuente de todo el verdadero consejo. (Iore Dea, Hiljot M´onen U´Menajesh 3) Rebe Natan El Amalek Interior Extraído de "Anatomía del Alma" escrito por Por Jaim Kramer Con Abraham Sutton . Traducido al Español por Guillermo Beilinson Los pensamientos del hombre son rak ra kol haiom [malos todo el día]. Génesis 6:5 Sabiendo que el pensamiento puede alcanzar las alturas más elevadas, debemos comprender que los pensamientos nunca son meros pensamientos. Nunca debemos permitirnos abrigar la noción de que no importa qué es lo que pensemos. Los buenos pensamientos son extremadamente beneficiosos tanto para aquél que los piensa como para el mundo en general, mientras que los malos pensamientos son muy destructivos. Enseña el Rebe Najmán: En los antiguos anfiteatros, los monarcas solían disponer de luchas entre animales salvajes y sus presas. El mismo tipo de batalla se libra hoy en día en la mente de la persona: batallas entre los buenos pensamientos y los malos pensamientos. Cuando los buenos pensamientos emergen victoriosos de esta batalla, ello produce un gran placer Arriba (Likutey Moharán I, 233). El Rebe Najmán explica también un pasaje relacionado tomado del Zohar (III, 123a): "Todos los días tienen un bien oculto. Pero acompañando a cada día hay un ángel que impide que la gente [que no es digna de ello] comparta ese bien. Este ángel puede tomar muchas formas - oscuridad, espinas, serpientes, escorpiones - los cuales actúan como guardianes para proteger el bien de ese día e impedir que alguien indigno se beneficie de ello. De hecho, si no fuese por estos guardianes, los malvados podrían entrar libremente a los misterios de la Torá [y compartir el bien oculto de ese día]. Es por esta razón que cuando alguien que no es digno intenta entrar a los misterios de la Torá, es rodeado inmediatamente por tropas de ángeles destructores, que se manifiestan como oscuridad, ocultamiento, confusión, etcétera, impidiéndole pasar. Sin embargo, cuando el que es digno desea entrar, estos guardias lo ayudan... Ellos lo llevan hacia el bien oculto y hablan a su favor ante al Señor del Universo.." . Las "serpientes y escorpiones" son los pensamientos que confunden a la persona cuando desea aprender los misterios de la Torá. Pero si persiste en su deseo de encontrar a Dios, estos mismos pensamientos la ayudarán; y entonces hallará un enorme bien cada día... Pues la persona tiene la capacidad de inclinar sus pensamientos hacia la dirección que desee. Incluso cuando sus pensamientos se desvían, aun así tiene el poder de refrenarlos y hacerlos volver hacia el sendero correcto (Likutey Moharán I, 84:1; ibid. II, 50). Enseña el Rebe Najmán que los pensamientos dañinos que acosan a la gente sirven para recordar la constante batalla con Amalek, el archienemigo de la nación judía. Este es el significado del versículo citado más arriba, "Los pensamientos del hombre son raK rA koL haioM [malos todo el día]" . En

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hebreo, las letras finales de estas palabras forman la palabra AMaLeK. Los pensamientos malos y lascivos representan al Amalek interior (Likutey Halajot, Minja 7:19). Amalek alude también a las dudas y a la confusión. Esto puede verse en el valor de la palabra Safek (duda), que es 240, el mismo valor de la palabra Amalek. Igual que Amalek, las dudas atacan a la persona de manera furtiva. Incluso antes que podamos darnos cuenta que estamos bajo asedio, nos vemos dominados por emociones y pensamientos conflictivos. Es por lo tanto un mandamiento Bíblico el recordar a Amalek, es decir, ser conscientes de él y de su comportamiento furtivo y presentarle una constante batalla (ver Ester: Un comentario de Breslov sobre la Meguilá Apéndice A). Por Jaim Kramer Con Abraham Sutton Todo lo que hace Dios es para bien Extraído de El Jardín de las almas. Breslov Research Institute Cuando la persona sabe que todo lo que le sucede es para su bien, esta percepción es un anticipo del Mundo que Viene. Likutey Moharán I, 4 "¡Miserables! ¿Por qué nos están torturando por nada?" En su cuento "El Sofisticado y el Simple", el Rebe Najmán nos cuenta que el Sofisticado demuestra, para su propia satisfacción, que no existe Rey en el mundo. Encendido por el celo de su propia sabiduría, el Sofisticado parte por el mundo, junto con un compañero, en una misión para tratar de convencer a los demás de su "verdad". Finalmente terminan perdiendo todo lo que tienen, pero aun así el Sofisticado se niega a admitir que puede estar equivocado. Al final, el Malo los manda buscar. El Sofisticado se burla de la idea de que exista el Malo, pues no cree ni en el mal ni el bien. Pero negarse a aceptar la orden del Malo indicaría una inaceptable falta de confianza en sí mismo. De modo que el Sofisticado y su compañero siguen al mensajero del Malo. Relata el Rebe Najmán: "El Malo había capturado al Sofisticado y a su compañero y los había llevado a una ciénaga. El Malo estaba sentado en un trono en medio de ese pantano y había arrojado al Sofisticado y a su compañero al barro. El pantano era espeso y pegajoso como pegamento y ellos no podían moverse, hundidos en ese fango. "Cuando el Malo y sus cohortes comenzaron a torturar a los dos sofisticados, éstos comenzaron a gritar, ´¡Malvados! ¿Por qué nos están torturando? ¿Acaso existe algo así como el Malo? ¡Ustedes son unos miserables y nos están torturando por nada!´. Estos dos sofisticados aún no creían en el Malo y pensaban que estas eran personas malvadas que los torturaban sin motivo alguno..." (Los Cuentos del Rabí Najmán p. 93). El Sofisticado había puesto como objetivo de su vida la negación de Dios. Es el ejemplo del escepticismo, lo opuesto de la fe. En lugar del Rey, se había entronizado a sí mismo. Negando toda autoridad externa y toda tradición, decidió ser el árbitro de todo lo que existe. El Sofisticado no creía en nada que no pudiera ver con sus propios ojos o comprender con la razón humana. Para él existía un solo mundo, aquel que podía mirar, tocar y sentir, el mundo de la naturaleza. No admitía que pudieran existir niveles de misterio espiritual invisibles para él. Un mundo sin Rey es un mundo sin orden, un mundo de azar, sin bien absoluto ni mal absoluto, sin recompensa por la rectitud ni castigo por el pecado. De modo que cuando le llega el sufrimiento, el Sofisticado no le encuentra significado alguno. Habiendo desechado la idea de la Justicia Divina, no

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puede relacionar su sufrimiento con lo que ha hecho. No puede aprender ni crecer a partir de ello. Incapaz de explicarlo, lo encuentra absurdamente cruel. Y debido a que el Sofisticado le ha dado la espalda a Dios, Dios Le vuelve la espalda a él, si así pudiera decirse, ocultando Su unidad, castigándolo a través de una demoníaca pluralidad de fuerzas bizarras y sin sentido: "¡Ustedes son unos miserables y nos están torturando por nada!". Es su propio ego el que está cegando al Sofisticado, impidiéndole percibir la verdad. Por esto debe ser castigado durante tanto tiempo. Sólo al final, cuando esté totalmente apaleado y aplastado, se verá forzado a admitir la derrota, a admitir que hay un poder mayor que él mismo. Al final del cuento, cuando se da cuenta que es incapaz de liberarse por sí mismo, el Sofisticado comprende finalmente que sólo mediante la intervención del santo Hacedor de Milagros podrá ser salvado. "...Y se vio forzado a admitir la verdad, que hay un Rey" (Ibid. p. 94). La ciénaga... ¡qué metáfora tan gráfica para describir algunas de las cosas que les suceden a las personas en este mundo! Cuántas veces en la vida nos encontramos atrapados, y no importa con cuánta fuerza tratemos de despegarnos, seguimos aprisionados en el fango pegajoso, incapaces de liberarnos. ¿Y cómo respondemos a esto? Bueno, sólo somos humanos. Un Sofisticado se queja en su corazón: "¿Por qué? ¿Por qué?... ¡Esto no es justo!... ¿Qué hice para merecerlo?... ¿Por qué Me haces esto a mí? Si esto es lo que Tú haces, ¿por qué debería creer en Ti? ¿Por qué debería seguir Tus reglas?". Cuánto de la vida transcurre en la ira, en la queja, en la protesta, en el rencor, en las recriminaciones, en la amargura y en el odio. Cuánta energía se gasta en vanas batallas contra molinos, y en infinitas campañas en contra de los aparentes perpetradores de los daños y las injusticias que la gente siente que ha sufrido. "¡Miserables, nos están torturando por nada!". "Todo lo que hace Dios es para bien" En el otro extremo del espectro se encuentra el Rabí Akiva, ejemplo de fe. El Talmud relata cómo cierta vez el Rabí Akiva estando de viaje llegó a cierto pueblo donde los habitantes, poco hospitalarios, se negaron a albergarlo. Aun así, el Rabí Akiva dijo, kol deavid Rajmana, le-tov avid - "Todo lo que hace el Misericordioso es para bien", y de este modo fue a pasar la noche en el campo. Llevaba una lámpara, un gallo para despertarlo y un burro. Un viento apagó su lámpara, un gato comió su gallo y un león mató el burro. El Rabí Akiva quedó solo, en la oscuridad, pero aún dijo, "Todo lo que hace el Misericordioso es para bien". En medio de la noche un grupo de bandidos atacó el pueblo y se llevó cautivos a sus habitantes. Entonces el Rabí Akiva dijo, "Ahora veo cómo todo lo que hace el Santo, bendito sea, es para bien. Si mi lámpara hubiera estado prendida ellos me habrían visto. Si el gallo hubiera cantado y el burro rebuznado, ellos habrían sabido que estaba aquí y me habrían llevado también" (Berajot 60b). Esta no es quizás una historia sobre el sufrimiento, al menos no en cuanto al Rabí Akiva concierne, pero ciertamente habla sobre las cosas que no salen como uno las ha planeado. El Rabí Akiva es un creyente. No sólo intelectualmente. Su creencia tiene un efecto práctico sobre la manera en cómo conduce su vida y responde a lo que le sucede. Tiene la humildad de aceptar que una fuerza más grande que él mismo controla el mundo en general y su vida en particular. Y esto no significa que el Rabí Akiva sucumbió a la pasividad y a la resignación. No, él es un hacedor, tiene muchos planes y trata de hacer lo que puede. Cuando las cosas no salen de la manera en que él pensó que deberían hacerlo, no se molesta. Acepta el inconveniente, porque cree que Dios sabe mejor que él cómo funcionan las cosas. El Rabí Akiva llama a Dios Rajmana, el Misericordioso. No importa lo que suceda, el Misericordioso hace que todo sea para bien, incluso cuando el Rabí Akiva no puede comprender cómo. Y al final se reveló en verdad cómo la mano de la Providencia estuvo trabajando, a cada instante, para hacer lo necesario en vista de salvar al Tzadik del castigo de los malvados.

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El Talmud dice que el Rabí Akiva pasó la noche "en el campo". Quizás sea el Campo Superior, el Jardín de las Almas del cual habla el Rebe Najmán en su lección: el regocijo del objetivo final de la vida. Al cerrar sus ojos ante las dificultades del mundo físico, el Rabí Akiva se transporta al "campo": focaliza su ojo interior en el mundo espiritual de la Unidad. El Rabí Akiva era una expresión viviente de la Emuná, nuestra fe en el Dios Único, tal como lo expresamos cada día en el Shemá: "Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno". Dios en Sí Mismo está más allá de toda comprensión. Él Se revela al mundo a través de diferentes facetas. Están los aspectos de Jesed, Misericordia, aludido en el nombre "Señor" (IHVH) y Guevurá, Poder y Juicio Estricto, aludidos en el nombre "Dios" (Elokim). En el Shemá afirmamos que las dos facetas son una: El Señor es Elokim. Elokim es el Señor. El Señor es Uno. La vida presenta diferentes aspectos. A veces las cosas nos van bien y percibimos la Misericordia. Otras nos sentimos bajo una nube y nada sale de la manera que deseamos. Las cosas parecen estar mal. Pero en el Shemá expresamos nuestra fe en que el Dios Uno está en control de todas las circunstancias de la vida. Que incluso las cosas difíciles provienen de Dios. Cuando los eventos se presentan de manera diferente a como nosotros hubiéramos querido, ello no significa que la vida es cruel y sin propósito. La dificultad y el sufrimiento no son arbitrarios. Provienen de Dios, tanto como las cosas buenas. Dios es Rajmana, el Misericordioso. Todo lo que Él hace por nosotros es para nuestro bien último. Dios es perfección, y el amor más grande se muestra en el hecho de que podamos acercarnos a Él y conocerlo. Pero somos como niños que han crecido pero que aún desean ser pequeños: no nos gusta dejar detrás las indulgencias de nuestra infancia, el materialismo, en aras de la madurez, la vida del espíritu. El ego mundano dice, "Yo quiero que las cosas sean a mí manera". Pero los buenos padres saben que si uno ama a su hijo debe ser firme. Es necesario negarle cosas que finalmente le harán daño, y hay que incentivarlo para que haga el esfuerzo de alcanzar las cosas que serán buenas. La mano del Juicio Estricto opera en unidad y conjunción con el lado de la Misericordia Compasiva. Ambos se complementan mutuamente, trabajando por el mismo objetivo, que es hacer descender el amor de Dios sobre nosotros, lo que significa Su revelación. Dios es Uno, EJaD. La suma de los valores numéricos de estas letras, la guematria, es 13. Este es el mismo valor que la guematria de AHaVaH, Amor. Trece atributos de Misericordia. La unidad perfecta. Cuando decimos el Shemá, la declaración de nuestra fe, nos ponemos la mano sobre los ojos y los cerramos. Este mundo material fue diseñado para probarnos. Aquí las cosas no pueden tomarse tal como se presentan, las apariencias pueden ser muy engañosas. Dios en general está oculto, especialmente cuando las cosas están mal y no podemos ver hacia dónde nos llevan. Cerramos nuestros ojos y los cubrimos con la mano para poder centrarnos en el ojo interior del mundo de la verdad. Shemá Israel, el Señor es Elokim. Elokim es el Señor. Misericordia implica Firmeza. Firmeza es una parte de la Misericordia. El Señor es Uno. Bashert, lo que tenia que ser Extraido de El resplandor de un alma judia ¿Quién es un hombre feliz? Aquél que está contento con su parte. Esta declaración de Baruj Hashem, bendito sea Dios, es algo más que una mera formalidad, ya que permitió a nuestro pueblo desarrollar la importante actitud de satisfacción que como nuestros sabios enseñan es la base de la felicidad. Nos recuerda que Dios siempre ha estado ahí, que Él es Quien estaba guiando nuestro destino y sabía qué era lo mejor para nuestro bienestar. Aun cuando hay momentos que no entendemos, la comprensión nos da confianza y fuerza.

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No es que veamos la vida a través de lentes color de ro-sa. Anticipamos problemas y, cuando llegan a nuestro ca-mino, nos lastiman igual que a la siguiente persona. No obstante, el conocimiento de que hay un poder más grande sobre nosotros que autoriza, dirige y orquesta nuestras vidas, nos permite aceptar nuestro destino sin resentimiento. Simplemente pronunciar Baruj Hashem, bendito sea Dios, nos permite mantener una actitud positiva, libre de amargura. Una de los miembros más activos de nuestra organización se me acercó para hablar de un creciente desacuerdo entre ella y su hermana. Cuando conocí a la hermana semanas más tarde, entendí la fuente del problema. Mientras que mi amiga era atractiva y vivaz, la hermana era cínica y no atractiva. No había qué hablar con ella, estaba llena de odio. Primero, odiaba a Dios, que había favorecido a su hermana sobre ella. Luego odiaba a sus padres, a quienes culpaba por sus defectos, y después a su hermana por ser tan popular y exitosa. Su odio era tan devorador que envenenaba toda su personalidad. No se podía negar que ella tenía motivos para estar resentida. ¿Por qué su hermana había sido tan bendecida y ella tan desprovista? Pero si ella hubiese entendido el significado de Baruj Hashem, bendito sea Dios por lo que tengo, hubiese obte-nido consuelo del conocimiento de que sus características fueron creación del Todopoderoso, Quien en Su infinita sabiduría siempre tiene una razón para hacer lo que hace. Cierto, esta conciencia no hubiese cambiado sus características, pero ciertamente hubiese alterado su apariencia y removido la fría hostilidad de sus ojos y la tensa amargura de su boca. En lugar de revolcarse en la autocompasión, ella hubiese podido sacar el máximo provecho de lo que sí tiene. Ahora, esto no implica de ninguna manera que debemos resignarnos pasivamente con nuestro destino. Como jóvenes, se nos enseña a nunca ser complacientes, a nunca confiar en milagros. Tenemos que hacer nuestra parte y, si a pesar de todos nuestros esfuerzos, fallamos, entonces y sólo entonces podemos estar satisfechos de que agotamos todos los medios disponibles para nosotros, y las cosas no fueron bashert , como debían ser. bashert es un nuevo concepto que todavía no he introducido. Es una palabra en yidish que es casi imposible de traducir. Implica una fe de que hay una intervención Divina en nuestras vidas, que a pesar de los obstáculos insuperables todo va a acomodarse bien de alguna manera. bashert nos previene de no agonizar si las cosas no suceden como anticipamos. Sabemos que hubo una razón para eso. Era bashert. Aun nuestros rezos son afectados por esto. Se nos enseña a no pedir a Dios por nada específico, sino a suplicarle que nos guíe por el camino correcto, porque solamente Él sabe qué era bashert , lo que tenía que ser para nosotros. Así, cuando se trata de decisiones importantes en nuestra vida, siempre confiamos en Él, ya que, ¿cómo podemos sa-ber con certeza que algo era para nuestro beneficio o que podría desencadenar nuestra caída? En un momento podemos estar seguros de que, si tan sólo obtuviéramos cierto objetivo nuestra felicidad sería completa, solamente para descubrir que lo que deseábamos fue nuestra ruina. Siempre que pienso en las implicaciones de bashert pienso en Rabí Akibá y me siento fortalecida. Rabí Akibá asumió el compromiso judío en una etapa avanzada de la vida. Era un pastor pobre y analfabeta, que a los 40 años empezó a estudiar el alfabeto hebreo. En su deseo de estudiar en las grandes Academias de Torá, em-prendió un largo y peligroso viaje. Viajó en burro y se llevó todas sus posesiones: sus libros, una vela con la cual estudiaría y un gallo para despertarlo en las primeras horas de la mañana. Cuando cayó la noche se sintió cansado y hambriento, y decidió buscar alojamiento en un pequeño pueblo. Tocó a la puerta de una pequeña casa esperando que se le permitiera pasar la noche. Una mujer abrió la puerta, pero rápidamente la cerró en su cara. "Los extraños no son bienvenidos aquí", ella exclamó. Sorprendido por la falta de hospitalidad, Akibá se sintió desanimado, pero se consoló con el pensamiento de que debía haber alguna razón para que esto estuviera sucediendo. Debía ser bashert que no pasara la noche en una casa cálida. Así que, con cansancio, se montó en su burro y se fue al bosque, donde extendió

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una manta sobre el suelo, prendió la vela, abrió sus libros y empezó a estudiar. De pronto, escuchó a su burro rebuznar. Había un gran alboroto. Akibá corrió hacia el animal, pero fue muy tarde. Un león había venido y lo había devorado. Su suerte parecía estar acabándose. Las cosas iban de mal en peor. Ahora tendría que viajar a pie y quién sabe cuánto le tomaría llegar a la Academia. Pero Akibá murmuró para sí mismo: "Baruj Hashem, bendito sea Dios. Cualquier cosa que hace es para bien. Esto también debe ser bashert ". Estaba por regresar a sus estudios cuando hubo otra interrupción. Esta vez el gallo murió. ¿Era ésta la recompensa para un hombre que emprendía un arduo viaje y sacrificaba todo para volverse un erudito de la Torá? Akibá pudo seguramente desilusionarse y renunciar a su fe; pero en lugar de eso prendió su vela y continuó. Pero el viento sopló tan fuerte que fue imposible mantener la vela prendida y así totalmente agotado, se quedó dormido. A la mañana siguiente volvió a su viaje, deteniéndose en el pueblo donde habían rehusado darle alojamiento la noche anterior. Una horrible escena lo recibió. Habían venido ladrones durante la noche y saquearon y destruyeron todo a la vista. Con el corazón pesado, Akibá murmuró para sí mismo: "La mano conductora de Dios siempre está ahí. Fue bashert que no me dieran hospitalidad en esta casa; fue bashert que perdiera mi burro y el gallo, e incluso fue bashert que el viento apagara mi vela; de no ser así los ladrones me hubieran encontrado y yo no estaría aquí ahora. Akibá continuó su viaje y mientras caminaba elevó un rezo silencioso: Baruj Hashem, bendito sea Dios, todo lo que hace lo hace para bien". En un momento o en otro, a nuestra propia manera, todos experimentamos las pruebas de Rabí Akibá, cuando todo parece ir en contra de nosotros y sentimos que no po-demos seguir. En esos momentos podemos resignarnos con el cinismo o la ecuanimidad en el conocimiento de que Dios está ahí y que de alguna manera, Él va a preparar todo para bien. Es esta diferencia básica en actitud la que permite a un hombre encontrar la felicidad y proclamar Baruj Hashem, bendito sea Dios, y que otro permanezca prisionero de su propia amargura. Para ser capaces de aceptar nuestro destino con dignidad, para confrontar la vida en toda su realidad y saber que aun cuando no Lo percibimos, Él está no obstante, ahí. Si podemos cultivar una fe así no estaremos consumiéndonos por las constantes y corrosivas preocupaciones que desgastan nuestra mente o por la codicia que nos incita constantemente a creer que no tenemos suficiente. En lugar de tratar de escapar de la realidad seremos capaces de ver la vida de frente y repetir las palabras de Akibá: "Baruj Hashem, bendito sea Dios. Él es mi socio, y cualquier cosa que Él haga debe ser para bien". "¿Quién es un hombre feliz?" "Aquél que está contento con su parte." Esther Jungeris La Batalla contra Amalek Extraido de En el jardin de la Fe. Gentileza www.breslev.co.il Amalek es el símbolo del mal y un apodo para el Yetzer HaRá, la Mala Inclinación. Su arma principal es el veneno de la duda; el inyecta dudas de fe en la mente y el corazón de la persona. Tan pronto la persona comienza a dudar de Di-s, inmediatamente enfrenta dificultades concebidas para que llore y vuelva a buscar al Creador. La Torá relata (Éxodo, capítulo 17) que los Hijos de Israel vencieron a los amalequitas únicamente mediante la fe. Cuando Moisés extendió sus manos al Cielo y rezó, Israel tomó la delantera. Cuando Moisés bajó los brazos, Amalek tomó la delantera. Hipotéticamente, pregunta la Mishná en el Tratado de

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Rosh HaShaná: "¿Acaso las manos de Moisés ganan o pierden una guerra?" La Mishná se auto responde diciendo: "Mientras el Pueblo de Israel mire hacia arriba con el corazón sometido a su Padre en el Cielo, vencerá al enemigo, de lo contrario, perderá". Por ende, la conclución es que Amalek vence a la persona cuando esta se olvida del Creador, Di-s no lo permita. MIRADA HACIA EL CIELO El Amalek – la Mala Inclinación – trata de destruir la fe de la persona, para que no levante su mirada hacia el Cielo. Porque por medio de la fe, el hombe está protegido de la Mala Inclinación. Cuando se derriba el muro de la fe, Di-s no lo permita, la persona está desprotegida e indefensa. Si miramos hacia el Cielo y recordamos del Creador, desarmamos a Amalek. Cada vez que la persona sufre, simplemente puede mirar hacia el Cielo, elevar una plegaria personal al Creador, y pedirle ayuda. No existe plegaria que no sea respondida, pues Di-s está cerca de quienes lo llaman verdaderamente. La fe, cuya manifestación práctica es la plegaria, es la única arma segura contra la Mala Inclinación. Por ello, debemos esforzarnos constantemente en aumentar nuestra fe y utilizar el poder de la plegaria. EL PROPÓSITO DE LA TORÁ Y LOS PRECEPTOS El propósito del estudio de la Torá es traer al hombre a la fe. La fe reforzada conduce a una mayor iluminación del alma, y mientras más iluminada esté, tendrá mayor capacidad de reconocer a su Creador. Como tal, estudiar Torá y realizar los Preceptos con el propósito de llegar a conocer al Todopoderoso, sin motivos ulteriores de beneficio y prestigio personal, es el propósito de la existencia del hombre en este mundo. NUESTRO NIVEL ESPIRITUAL La Guemará (Tratado Pesajím, 50a) cuenta sobre Rabi Yosef, hijo de Rabi Yehoshúa Ben Levi, que sufrió una enfermedad que le produjo la muerte clínica. Con la gracia de Di-s, Rabi Yosef se recuperó después de que su alma había llegado al umbral del Mundo Venidero. Su padre le preguntó:" ¿Qué viste en el Mundo Espiritual?" Rabi Yosef respondió: "Vi un mundo al revés: los altos estaban abajo y los bajos, arriba." Rabi Yehoshúa Ben Levi comentó: ―Viste un mundo claro‖, en otras palabras, una imagen exacta. Ampliemos el anterior pensamiento, simple pero profundo: La gente que en este mundo disfruta de riquezas y prestigio, son considerados la ―alta sociedad‖. Pero, en el mundo espiritual se encuentran en el peldaño más bajo. Lo contrario también es cierto; en este mundo hay quienes son humillados, ridiculizados o perseguidos, mas en el Mundo Venidero, gozan de un estatus de alto nivel. El nivel espiritual del hombre se determina según el grado en que haya desarrollado su fe y exitosamente haya pasado las muchas pruebas de fe durante su permanencia en el Mundo Material. La fe es la raíz y el fundamento de la vida. El profeta dijo(Habacuc 2:4): "Y los justos vivirán por su fe". La persona con fe tiene asegurada una vida buena, gratificante y significativa, tanto en este mundo como en el Venidero. Nuestro estatus espiritual crece, en la medida que aumenta nuestra fe. GRANDEZA E INSIGNIFICANCIA El profeta dice: ―La persona ve los ojos, y el Señor ve el corazón‖. (Samuel I, 16:7). En otras palabras, carecemos de la herramienta para juzgar el verdadero estatus de otra persona. La gente tiende a valorar a los demás según su dinero, sabiduría, belleza, o estirpe; tales criterios son, tanto falsos como inexactos.

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Con frecuencia, se refieren a un gran personaje como insignificante, o viceversa. Una persona inculta puede ser más grande que un médico, o profesor universitario, especialmente si la primera tiene una profunda noción de su misión en el mundo y la segunda no. La que posee una profunda noción del Creador supera en alto grado a quien no tiene idea de quien creó el mundo, ni para qué, aunque el primero sea barrendero y el otro físico nuclear. El profeta Isaías enseña (Isaías 1:3) que la persona que no conoce al Creador está en un nivel espiritual más bajo que un buey, ya que cuando castiga a Israel por olvidar su fe: ―El buey conoce a su dueño y el asno el establo de su amo; pero Israel no conoce (a su Señor), Mi pueblo no comprende‖. En otras palabras, el buey y el asno están conscientes de quien lo sustenta, pero quien ciegamente anda tras una vida de incentivos físicos nunca encuentra a Di-s. FE - LA MEJOR MERCADERÍA Según todo lo explicado en este articulo, el hombre sería muy inteligente si invirtiera el máximo de su esfuerzo en lograr y desarrollar la fe, pues esto es lo más importante del mundo. La Guemará enseña, (Tratado Shabat, 31a) que la primera pregunta que le hacen a la persona cuando se va de este mundo es: ―¿Hiciste negocios con fe?‖. La interpretación literal de esta pregunta es si el hombre actuó recta y honestamente en los negocios, pero la insinuación es que le preguntan a la persona si se esforzó por adquirir fe, por medio de estudiar la fe, hablar de fe, practicar la fe y buscar la fe. El Zohar enseña que el Creador mueve mundos enteros para que dos personas puedan reunirse y hablar sobre la fe. La fe es la clave para la verdadera felicidad y éxito en este mundo, y la única garantía de éxito en el Mundo Venidero. Sus beneficios son ilimitados. Dichosa la persona que adquiere verdadera y duradera fe. Rab Shalom Arush FORTALEZA INTERIOR Y EMUNÁ La fortaleza interior de Abraham Cuál es el origen de la fortaleza interior de Abraham? Como influencia realmente en la personalidad colectiva de sus descendientes, el pueblo judío? La fortaleza interior de Abraham opera a través de la fe (emuná). En cabala, la fe es definida de forma diferente que como se usa popularmente. La fe es el estado más profundo de comunicación, una percepción supraracional y al mismo tiempo potencialmente experimental, arraigada más allá de los límites de una explicación lógica. Su veracidad es vivenciada con más fuerza y certeza que el conocimiento del mundo físico, a pesar de que no es verificable con los sentidos físicos externos, ni los instrumentos de la ciencia pueden detectar sus esferas más trascendentes. Por el merito de Abraham y Sara, cada alma judía tiene como mínimo un nexo subconsciente con la absoluta unicidad de Di-s, una memoria, por así decirlo, de haber experimentado esta realidad. Esta fe profundamente arraigada en Di-s se manifiesta como una fuerza e integridad interior. El pueblo judío persiste atravesando pruebas aparentemente insuperables, tanto de fuego (pogroms) como de hielo (asimilación), por tener una fe sabia e innata en Di-s como su Amo, Creador y Protector. Aun así queda la pregunta de por que tiene que haber pruebas, tribulaciones, dolor, agobio y sufrimiento? Por que Di-s creo un mundo en el cual es necesaria la adversidad? El Tania, basándose en el libro de Deuteronomio, explica que las adversidades del mundo físico muestran a Di-s lo que hay en el corazón humano. Pero que significa esto? Acaso Di-s no lo sabe ya? De hecho, uno de los trece principios de fe establece "Yo creo con fe perfecta que Di-s conoce todos los actos y

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pensamientos humanos". Y los Salmos confirman este punto: "El [Di-s] ha moldeado cada corazón. El entiende lo que hace cada uno". Entonces, la explicación debe ser que, a través de las pruebas y tribulaciones nos educamos a nosotros mismos. Forzados a recurrir a los más profundos reservorios de fortaleza, aprendemos de que estamos hechos. Especialmente en los tiempos de desafíos nos percatamos de la magnitud de nuestro amor y confianza en Di-s. Una prueba de fe revela dos cosas, la profundidad que tenía previamente nuestro amor innato a Di-s y las limitaciones de nuestro nivel actual de confianza. (Esta misma dinámica se aprecia también en las relaciones matrimoniales, donde un estado ocasional de adversidad provoca a menudo una profunda afirmación del amor, como así también la iluminación de aquellas áreas débiles que necesitan ser trabajadas). Es útil también recordar que Di-s pone pruebas solo de acuerdo con nuestra capacidad de sobrellevarlas y superarlas. Los sabios ven una parábola para esto en el procesamiento del lino, donde las fibras de alta calidad deben ser golpeadas vigorosamente para extraer su carácter excepcional, mientras que las de baja calidad serian destruidas con un tratamiento tan brusco. La palabra hebrea eitan significa "la fortaleza de ser", la característica internalizada por Abraham que revela el secreto de su poder. Esta palabra está compuesta por las cuatro letras que se utilizan en hebreo como prefijo para construir el tiempo gramatical futuro simple (alef, iud, tav y nun). Esto funciona así: Cuando aprendemos a perseverar frente a las pruebas y las tribulaciones y a usar esas experiencias como un vehículo para profundizar nuestra relación con Di-s, le revelamos a Di-s y a nosotros mismos nuestro punto de "fortaleza del ser", eitan. Esto es, hacemos real lo que ya existía previamente solo como potencialidad. De esta manera crecemos hacia el futuro, como así también nos acercamos a la expresión de nuestro ser perfecto y verdadero, que es el punto final verdadero de la travesía de nuestra alma. Esto es llamado: revelar el futuro, porque en cabala el futuro (atid) significa "lo que esta preparado pero aun no esta revelado", contrariamente a su definición mas común como algo que no tiene existencia en absoluto en el presente. Esta es la rectificación requerida por la educación, descubrir que incluso nuestro futuro es una realidad actual. Gal Einai Emuná: la clave para la salud espiritual Del Rab Itzjak Ginzburgh. www.dimensiones.org La fuerza de la emuná, "fé" o "creencia", juega un rol esencial en nuestro bienestar psicólogico. De hecho, cuando es considerado apropiadamente, sirve como una base para comprender todo esfuerzo físico. Así como el cuerpo físico vuelve a la tierra de donde se formó, el alma se dirige a su re-unión definitiva con la fuente Divina en donde ha sido concebida. En cualquier momento en particular, el estado psicológico se puede considerar un reflejo del avance de este proceso. En el Sefer HaShorashim (libro de las Raíces) del Radak, un trabajo clásico sobre gramática Bíblica Hebrea, la raíz de la palabra emuná es descripta con 4 significados relacionados entre si: 1. "Fuerza", como en Isaías 25:1: "Hashem, Tú eres mi Señor, te exaltaré, alabaré Tu nombre, pues has escrito antiguos consejos maravillosos de tremenda fuerza". La "fuerza" a la que este versículo se referiere intenta expresar la inalterable fidelidad de Di-s en cumplir sus antiguas promesas. 2. "Fe", como está escrito en Deuteronomio 32:20: "… los hijos que no poseen fé". Rashi explica así este versículo: "el esfuerzo que invertí en criarlos no es reconocible", indicando que la fé sería la consecuencia de una nutrición apropiada.

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3."Nutrición", como en Meguilat Esther 2:7: "y él (Mordejai) se ocupó y crió a Hadassa (Esther)". El rol del que alimenta estriva en el uso de la propia fé como la base para brindar al prójimo un sustento consistente y confiable. 4. "Creatividad", como en el Cantar de los Cantares 7:2: "la artesanía de un artista". La calidad del resultado de la expresión "creatividad" se puede ver como un indicador de nuestra emuná. Esto implica la utilización completa de la actividad creativa como una herramienta para la rehabilitación de la fé dañada. Esta ultima dimensión de fé, el aspecto creativo que se deduce del versiculo ´la artesanía de un artista´, nos ayudará a entender la conección entre emuná, y la adquisición de la salud. Salud, Fé y Creatividad La raíz de la palabra hebrea briut (salud) es b´ro, que significa "crear". La mejor forma de obtener y conservar la salud es a través del esfuerzo creativo, siendo el producto de este esfuerzo una expresión de la fé que hay detrás de él. Por medio de la Creación, la "artesanía de un artista", el Santo bendito Sea demuestra Su fé en la interdependencia y la compatibilidad que hay en las raíces de los reinos físico y espiritual: ´En el comienzo Di-s creó los cielos y la tierra´, expresando así Su fé en la armonía que se puede lograr entre el alma (los "cielos") y el cuerpo (la "tierra"). En su comentario de la Torá, el Rambán interpreta el termino bará como una expresión especifíca de la creación ex-nihilo, la generación del ser desde la nada absoluta, negando de esta manera la teoría de la eternidad de la materia. Aunque las fuentes cabalísticas aceptan este principio, discrepan en su identificación con el verbo bará, sugiriendo que el acto de la creación, referido en el primer versículo de la Torá, describe lo que en realidad es la segunda etapa de la Creación: la introducción del reino de la rectificacion. De acuerdo con la cabalá, la creación necesitó de la verbalización de dos reinos distintos y contrarios. El primero, que verdaderamente fue creado ex-nihilo, es conocido como el no rectificado "reino del caos". Por otro lado, como sinónimo del "vacío" e "informidad" universal descripto en el segundo versículo de la Torá, el reino del caos fue un preludio a la elaboración de un reino adicional, el "reino de la rectificación", que es responsable del significado y el orden que vemos en el universo. En el momento que fue introducido el reino de la rectificación en la Creación, el universo ya estaba lejos de ser una "agenda vacía". En todo caso era una agenda que fue escrita en forma ilegible y que aguardaba la mano que pudiera escribir una formulación que tenga significado. El reino colateral de la rectificación surge con este propósito, para imponer orden sobre la caótica y amorfa realidad que lo precede. Consecuentemente, el témino bará utilizado al comienzo de la Torá para describir el reino de la rectificación, no puede referirse sólo a las realidades ex-nihilo como sugiere el Rambán. La identificacion de B´riá con rectificación toma en consecuencia, en la Creacion, el carácter de una intervención terapéutica. Como un mecanismo que va a restaurar el orden en un área previa de caos y fragmentacion, briá sirve explicitamente como un vehículo de rehabilitación y avance de la briut, la salud, del universo. En alguna parte, incluso dentro del reino primordial del caos que surgió de la nada, existe un diseño inmutable, aunque oculto, del universo, que determinó que ese caos preceda a la rectificación en el desarrollo del cosmos. Albergada en este diseño está la imagen consumada de la Creación del ser y desde aquel entonces y por siempre sirve como modelo al que aspira el reino de la rectificación. Este diseño, La Voluntad creativa Divina, sólo puede ser afirmado por medio de nuestra fé. Al cultivarla, la profunda raíz inconciente de nuestra alma puede acceder a ese núcleo incorrupto de Sabiduría Divina y obtener de él la inspiracion necesaria para sobreponerse al caos y la desesperación que a menudo impregna nuestro mundo interior.

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Rab Itzjak Ginzburgh SOBRE LA VERDAD Apegarse a la verdad, el sostén del mundo Extraído de La Ética del Sinaí Con los comentarios del Jafetz Jaim. Editorial Obelisco ¡Qué grande es el atributo de la verdad! Los sabios dicen que es uno de los pilares sobre los que se basa el mundo. Por lo tanto quien persigue la verdad hace posible la existencia del mundo y hace un gran servicio al universo entero. Esto está ilustrado en el Ialkut Tehilim sobre el versículo: "La verdad surgirá de la tierra" (Salmos 85:12). Dice el Midrash: "Cuando los habitantes de la tierra son veraces, el Santo, Bendito sea, los trata caritativamente, los salva de calamidad y una gran abundancia desciende sobre el mundo". Al adherirse a la verdad uno cumple el precepto de seguir los caminos de El Eterno, como dice Iehoshua: "seguir todos Sus caminos" (Iehoshua 22:5). El Creador es el Dios benevolente, compasivo y lleno de gracia, de ira lenta y rebosante de bondad y verdad. Quien intenta perseguir siempre la verdad, salva su alma y las almas de sus hijos de la muerte. En el tratado Sanhedrín (97) se narra la historia de cierto erudito de la Torá que ilustra esta idea. Un erudito observó: "Al comienzo pensé que no hay verdad en este mundo". Otro erudito, que solía ser muy cuidadoso respecto a la verdad, es decir que no estaba dispuesto a mentir por todo el oro del mundo, le contó la siguiente historia: Este erudito solía vivir en un lugar llamado Kushta ["verdad" en arameo], cuyos habitantes se cuidaban de no decir jamás una mentira y como resultado merecieron longevidad. Se casó con una de las doncellas del lugar y ella le dio dos hijos. Una vez, cuando su esposa estaba sentada peinándose, una de las vecinas golpeó la puerta y pidió hablar con ella. El hombre pensó que no era adecuado que entrase mientras el cabello de su mujer estaba descubierto, de modo que le dijo a la vecina que su mujer no estaba en casa. En consecuencia sus dos hijos murieron. Los vecinos, sabiendo que las tempranas muertes de los hijos sólo podían haber sucedido como consecuencia de alguna trasgresión, quisieron saber qué trasgresión había cometido. Él les relató la historia y ellos respondieron "¡Vete inmediatamente y no traigas la muerte a nuestra gente!" La lección es esta: quien se cuida de hablar sólo la verdad absoluta merece apegarse al Dios viviente, la Fuente de la verdad, durante su vida. Más aún, el Ángel de la Muerte no será capaz de hacerle daño. Sólo cuando sea muy anciano deberá morir, tal como fue decretado para toda la humanidad por la trasgresión de Adán, el primer hombre. Por lo tanto uno debería intentar acostumbrarse a apegarse a la verdad en todo lo que hace y dice. Debería admitir siempre la verdad, sin importarle las consecuencias personales de la misma, para bien o para mal. (Hay algunas excepciones a esta regla. Los sabios dicen que es permitido mentir en las siguientes circunstancias: por modestia, uno puede responder negativamente cuando le preguntan si es versado en determinado tratado, aunque lo conozca bien; uno no tiene que responder la verdad cuando le preguntan acerca de las relaciones maritales con su esposa, para mantener la privacidad de los asuntos íntimos; un huésped o visitante tiene permitido mentir al responder negativamente cuando le preguntan si fue particularmente bien hospedado en determinada casa, de modo que gente poco escrupulosa no se aproveche de la hospitalidad del dueño de casa. Los sabios también permiten mentir con el fin de promover la paz entre la gente.) Como consecuencia de decir la verdad, la persona siempre hará acciones positivas y se alejará de la trasgresión. Lo ilustraremos con la siguiente historia verdadera: Había una vez un hombre que había cometido prácticamente toda trasgresión imaginable. Él reconocía que había errado en su vida y deseaba arrepentirse, de modo que buscó el consejo de un sabio de la Torá

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muy afamado y le preguntó como podía expiar por sus iniquidades. La respuesta del sabio fue que en el futuro el trasgresor debería evitar todo tipo de engaño. Él siguió el consejo del sabio y de esta forma retornó al buen camino. Al no querer mentir respecto a sus actividades, se alejó de toda conducta pecaminosa. Una vez eliminada la falsedad, la verdad permanece como base del mundo. Quien se apega a la verdad será visto favorablemente tanto por Dios como por los hombres. Por lo tanto uno debe luchar por la verdad y ser cuidadoso de preservarla, porque la verdad es el supremo rasgo de buen carácter. Que el Todopoderoso, en Su gran compasión y bondad, nos ayude a conseguirla. (Sefat Tamim, cap.7)

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Búsqueda de Consenso EL TRABAJO MÁS DEBILITANTE DEL MUNDO El Trabajo más Debilitante del Mundo El trabajo más debilitante del mundo no es, como pudiste haber pensado, ser mamá. Efectivamente, ser mamá es con frecuencia muy exhaustivo y frustrante. Pero existen muchas compensaciones, muchos momentos de gran alegría y amor. No, existe otro trabajo que en realidad destruye a la persona. Es el trabajo de tratar de vivir de acuerdo a las expectativas de la gente. La razón por la que es tan destructivo es porque está ligado con sentimientos de derrotismo e incompetencia. No existe forma en la que puedas ganar la batalla de ser lo que otros quieren que seas, porque lo que otros quieren que seas está basado en lo que es bueno para ellos, lo que a ellos los hace sentir cómodos, amados, respetados o en control, y no necesariamente lo que está de acuerdo con tus más profundas necesidades y deseos. Así como un mueble tiene su veta, así cada individuo tiene una dirección en la vida. A la rebetzin (esposa de un rabino) Altuski de Jerusalem, le gusta decir que así como pulimos los muebles de acuerdo a su veta, también debemos ir con la veta de nuestra personalidad y la de cada niño individual, así como la de nuestros esposos. Sí, deberíamos inspirar, estimular e impulsar a cada uno para alcanzar el más grande potencial del que somos capaces en cualquier momento. Expectativas altas pueden ser una señal de gran fe y respeto por otra persona. Un maestro que ve una gran promesa en un alumno va a empujar a ese niño para producir lo máximo, mientras que puede ser más tranquilo con un niño menos capaz. Sin embargo, altas expectativas irreales o expectativas que no van de acuerdo al carácter y naturaleza del individuo, llenan ambos lados de resentimiento alternado con desesperanza. Cuando pierdes confianza en ti mismo, ninguna alabanza o estímulo externos van a ayudar. Tu deseo de vivir y de amar se reduce al grado en que te ves a ti mismo como inadecuado o inferior. La mayor ilusión de todas es la ilusión de éxito. Atrapa a las personas en una lucha perpetua por honor, atención y aplauso, por una "prueba" de amor y valor del exterior. La ilusión de éxito te hace deshonesto contigo mismo y con otros, puesto que vas a tener miedo de admitir ciertas debilidades, anhelos, pensamientos o sentimientos. Te hace terriblemente susceptible a la crítica o a la más sutil alusión de desaire o demostración de desagrado o reto, ya sea de un niño o de un adulto. No puedes ser realmente tú si estás tratando de subir sobre los hombros de otro para verte superior. Esta posición implica que debes estar constantemente ansioso acerca de quién está usando tus hombros a fin de que él mismo se sienta mejor que todos los demás. No puedes amar desde una posición de inferioridad o superioridad, porque estás muy ocupado manteniendo alejadas a las personas de tus hombros o estás

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trepándote en alguna otra persona. Al respecto se nos dice, "La envidia, la ambición desmedida y la búsqueda de honor sacan al hombre de este mundo" (Pirké Avot 4:28). Ciertamente, somos sacados de nuestra mente con la competencia, los celos, las comparaciones, la avaricia, la deshonestidad y el control, ya que están enraizados en el intento de eliminar los sentimientos de inferioridad. La única forma de salir de esta trampa es dejar de pensar en ti mismo como inferior o superior a cualquier otro y empezar a pensar en términos de simplemente esforzarte a ser lo mejor que puedas ser de momento en momento. No necesitas el sello de aprobación o el aplauso de nadie más a fin de pensar en ti como un ser humano valioso y de asegurar tu deseo de ser tratado como tal. Tus parientes políticos, tus padres, hijos o incluso tu esposo pueden pensar que no eres la "mejor mamá del mundo" a pesar de lo que está escrito en la taza de café o en el imán del refrigerador que te regalaron en tu aniversario. Hay momentos en los que no gustarán de ti o no te apreciarán. Lo importante es que tú aprendas a no ser dependiente de ninguna fuente externa de aprobación para tu sentido de valor. Tu valor está dado en virtud de haber sido creada a la "imagen de D-os" (Bereshit). No necesitas nada más que esto. No necesitas estimularte constantemente a nuevas alturas de valor haciendo comparaciones que te dejan a ti o a la otra persona como perdedor. No necesitamos todas estas comparaciones destructivas: "Ella mantiene su casa inmaculada, pero yo soy más amable con mis hijos". "Ella es un ama de casa inmaculada y tiene lindos hijos, ¡lo que hace que yo no sea buena en nada!" El sentimiento de inferioridad inevitablemente te hace buscar a alguien para culparlo por ese sentimiento, generalmente tus parientes o hijos. Tú crees que tu infelicidad proviene del hecho que ellos te hacen sentir inferior. Sin embargo, la verdad es que nadie puede provocar ese sentimiento en ti a menos que te sientas vacía y esperes que otros llenen ese vacío. Si no estuvieras buscando esas "estrellas doradas" de otros, no te sentirías desilusionada cuando no obtienes una o cuando obtienes una "marca negra". Es tu propia mente la que te tiene atrapado en ese terror infantil de desaprobación o rechazo. Puedes aprender a sobreponerte a esa tendencia neurótica evaluándote durante el día viéndote a ti y a otros sin juzgar. Obviamente, varios comportamientos serán juzgados como constructivos o no constructivos, como promotores de crecimiento o como obstructores de crecimiento. Sin embargo, el individuo como un todo está más allá del dominio de los juicios. Nosotros realmente no sabemos si alguien es una gran ama de casa porque es su pasión y alegría en la vida, y otra trabaja mucho más duro y logra resultados menores porque carece de las habilidades y la naturaleza que le darían mayor éxito. Una persona con naturaleza calmada que se controla a sí misma no tiene el mismo crédito que alguien que está calmada a pesar de su naturaleza fogosa y de su temperamento ardiente. Aquéllos que te juzgan están simplemente usando tus hombros para pararse sobre ellos a fin de sentirse mejor. Merecen piedad y compasión ya que su naturaleza de juzgar constantemente los condena a una vida de soledad y ansiedad. Una persona madura, con confianza en sí misma, naturalmente quiere hacer lo que es mejor para la humanidad. Actúa así no para ganar aprobación, no por una necesidad de manipular a otros o para ganar algo a cambio, sino porque experimenta el dar como la alegría más grande sobre la tierra. La alegría estimula, inspira y da energía. Qué diferente es esto de las personas que juzgan y manipulan, que se aíslan tratando de ganar aprobación de aquéllos que no pueden dar porque dar los hace sentir disminuidos. No tiene caso tratar de "ganar" la aprobación de la gente. Las personas que son capaces de amar te van a amar como tú eres. Aquéllos que no lo son, nunca te van a amar, no importa qué es lo que hagas. Puedes estar pensando, "¿Cómo me voy a inspirar para alcanzar alturas de excelencia física, mental y espiritual si no estoy compitiendo con mi vecino o triturándome la cabeza durante el día por todas las cosas que aún no he realizado?" La respuesta es simple: el alma del ser humano es como una flama. Se eleva naturalmente cuando está liberada de los debilitantes castigos autoimpuestos y de la costumbre de tratar de ganar superioridad sobre otros que ocupan tanto del tiempo de la humanidad. Cualquier cosa que una persona logra, lo logra a pesar de su incesante auto denigración, ¡no debido a ella! Desafortunadamente, tendemos a criticarnos y castigarnos a nosotros y a otros porque pensamos que ésa es la mejor forma de ayudar a la gente a crecer, cuando la verdad es que tal comportamiento sirve

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solamente para reprimir la iniciativa, desanimar sentimientos de amor y reforzar el comportamiento negativo. Cada uno de nosotros tiene una esencia central de salud, fuerza, bondad y creatividad que solamente puede ser liberada restaurando la confianza en nuestras capacidades Divinas inherentes. Nadie tiene que urgir a un infante para que aprenda a gatear, rodar o caminar. Tiene dentro de él un impulso interno para hacer esas cosas. Así también con cada uno de nosotros. Liberados de los debilitantes juicios sobre nosotros mismos y otros, nos movemos naturalmente en la dirección que fue determinada para nosotros en este tiempo de vida. En tal atmósfera, no existe ansiedad por si estamos o no viviendo de acuerdo a las expectativas o estándares fijados por otros. Existe solamente la lucha para entender, desarrollar y permanecer verdaderos a nuestra propia esencia natural. En un ambiente no condenatorio, la ansiedad es minimizada y la productividad es maximizada de acuerdo a las capacidades del individuo en un momento dado. Liberados de la interminable necesidad de pruebas o de la lucha competitiva por poder, las personas se pueden amar unas a otras como iguales. Aunque tenemos diferentes capacidades y talentos, somos del mismo valor. Este entendimiento debe ser reflejado en la forma en que nos tratamos a nosotros mismos, a los miembros de nuestra familia y a todos aquéllos que nos rodean. Si otros en tu medio ambiente aún no han llegado a este entendimiento y por ello te tratan de una manera crítica, intolerante y manipulativa, no te dejes atrapar tratando de vivir de acuerdo a sus expectativas. No puedes ganar. Solamente sé lo mejor que eres capaz de ser. Eso es todo lo que se nos pide. O, en las palabras de nuestro profeta Mijá, "Haz justicia, ama la compasión y camina humildemente con D-os" (6:8). Miriam Adahan SOBRE EL CONSENSO Sobre el Consenso Aceptación Casi todos necesitan tristeza. Algunas personas te van a pedir aprobación de manera tan sutil e indirecta como despreciándose ellos mismos con la motivación subyacente de querer que les digas algo positivo. Les parece difícil pedir directamente el apoyo verbal que les gustaría. Darle tristeza a alguien que lo necesita puede ser un acto importante de bondad. Las personas con frecuencia buscan tristeza acerca de su inteligencia, de su valor como personas, de su bondad, de su apariencia y de su salud. Busca formas en las que puedas dar tristeza sincera en esas áreas. Sé prudente y respetuoso cuando le das a alguien tristeza. Si la persona siente que estás exagerando es probable que se ofenda. Estar consciente de tu propia necesidad de aprobación te va a permitir estar más abierto a las necesidades de otros. Aun si en el presente no necesitas tristeza, hay momentos en tu vida en que sí la necesitas. La tristeza honesta puede transformar la vida de una persona. Aprobación Aunque querer la aprobación de otros es normal, se vuelve un problema cuando alguien hace de las opiniones de otros el centro de su vida. Esto sucede cuando alguien tiene una necesidad indiscriminada de agradar a otros y hacer todo lo que pueda para gustar a otros. Las expectativas de otros guían su comportamiento. Una persona con esta tendencia teme la desaprobación y no va a hablar por sus derechos. Tan pronto como alguien esté en desacuerdo con él, se va a sentir amenazado. Un buscador de aprobación hace dependiente su felicidad de otros. Es manipulado fácilmente por muestras de aprobación y desaprobación. En un extremo, se puede volver esclavo de aquéllos que lo halagan. Es tonto ponerse voluntariamente uno mismo a merced de otros de esta manera. Ya que las personas son tan diferentes, es imposible ganarse la aprobación de todos. Percibe la desaprobación objetivamente. Cuando alguien desaprueba algo que dijiste o hiciste, considera por un

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momento que quizá está en lo correcto y debes corregir tu error o si lo que él dijo es solamente su opinión personal o su tendencia a criticar. Una persona que conquista su necesidad de aprobación se libera del mucho dolor que sufren aquéllos que aún no lo logran. Si no estás muy preocupado por lo que otros piensan de ti, no sufres si otros te consideran estúpido, incompetente, inconsistente, descuidado o un fracaso. Cualquier cosa que esté dentro de tu capacidad de mejorar, toma acción para mejorar, pero solamente porque es lo adecuado por hacer. La opinión de otro te puede causar angustia solamente si tú lo permites. No lo hagas. El objetivo por el que hay que luchar es el de buscar aprobación sólo al grado en que sea necesario para propósitos prácticos. Percibe la falta de aprobación como una dificultad meramente técnica más que una causa importante de sufrimiento emocional. Evalúa la situación objetivamente. Quizá la otra persona está en lo correcto y tú realmente necesitas corregir algo. Quizá vale la pena que ganes la aprobación de ese individuo. Quizá, él está cometiendo un error o tú sientes que ganar su aprobación no es posible en este momento. En estas situaciones desarrolla tal confianza en ti mismo que la desaprobación se vuelva una molestia menor o algo que puedes ignorar totalmente. Aumenta la inmunidad hacia la desaprobación. Imagina que alguien piensa negativamente de ti. Ahora acéptalo. Al principio este pensamiento te puede causar ansiedad. Desafíalo: "¿Qué hay en eso que realmente sea tan terrible?" Aunque puede no ser agradable, date cuenta que tienes la capacidad de enfrentar la situación. Ya que la desaprobación de otra persona es externa a ti, tú ten la opción de enfocar tu mente en pensamientos gozosos y estados positivos. Una persona que ha dominado el reajustarse puede alentarse y regocijarse mentalmente cuando otros expresan una desaprobación manipulativa. En general, sin embargo, cuando tratas a otras con personas con respeto y bondad, la mayoría de la gente va a ser recíproca contigo. Autorespeto El autorespeto es una necesidad básica para todas las personas. En diferentes culturas existen diversas formas en las que se logra. Mientras mayor sea el grado de autorespeto, menor es la necesidad de aprobación de otros. ¿Qué es lo que te da un sentimiento de autorespeto? ¿Qué acciones disminuyen tus sentimientos de autorespeto? Ya que el autorespeto es valioso, comprométete a hacer lo que puedas para incrementarlo. Sé cuidadoso de no decir o hacer cosas que le roben a otros su autorespeto. Aunque debieras hacer tus sentimientos de autorespeto independientes de cómo te trata otra persona, ten en mente que los sentimientos de autorespeto de muchas personas están relacionados en cómo otros los tratan. Ponte como objetivo incrementar el autorespeto hacia los demás. Excusas En lugar de buscar excusas cuando cometes un error, pregúntate, "¿Qué puedo hacer en este momento para mejorar la situación y prevenir errores similares en el futuro?" La razón por la que buscamos excusas es con frecuencia por el miedo a la desaprobación. Cuando te equivocas, ten el coraje de decir, " No hay excusas, cometí un error". Recuerda una situación en la que trataste de ofrecer una excusa y ya sea que la otra persona no estaba abierta a escucharla o tú mismo sabías que la excusa no era válida. Mentalmente revive esa escena varias veces diciendo, "No hay excusas, cometí un error". Decide decir esto la siguiente ocasión que sea apropiado. Timidez Existen dos formas de timidez. Una es simplemente estar consciente de ti mismo en una manera positiva. Cuando calmadamente te observas a ti mismo, ganas entendimiento de cómo eres. Al principio, solamente observa tu flujo de conciencia sin juzgar. Sé consciente de tus pensamientos, imágenes y sentimientos pasajeros. Poco a poco, te vas a hacer consciente de tus aspiraciones y de tus sueños. También sé consciente de tus pensamientos y deseos que sean inconsistentes con tus valores. Percibirte objetivamente te va ayudar a ganar un mejor entendimiento de quién eres. Después puedes hacer un plan de autosuperación. Existe otra timidez dolorosa que es realmente "otra conciencia". Te preocupa el cómo otros te perciben y

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estás aprensivo de que te puedan evaluar críticamente. Cuando te encuentras entre otras personas, estás ansioso porque sientes que te están viendo. Cuando haces algo frente a otros, sientes que te están juzgando. Aléjate de la timidez angustiante. ¿Cómo? Una forma es estar totalmente absorto en lo que estás haciendo de manera que no hay lugar para preocuparse de lo que otros están pensando. Otra forma es sentirse bien de la vida en general y la alegría interna que conlleva esto hace que no te preocupes más de la aprobación y la desaprobación de otros. Construye tu autoimagen y tu sentido de identidad a tal grado que no te preocupes que otros te juzguen negativamente. Otra forma es desarrollar tal amor por otras personas que su presencia es una fuente de emociones positivas. Existen muchas técnicas imaginativas que las personas han encontrado útiles para lidiar con la timidez. Una es imaginar que las otras personas son inanimadas, como árboles. Otra es imaginar que eres invisible. Otra forma es imaginar que tienes un escudo que te protege de las miradas de otros. La mejor técnica es imaginar que todos gustan de ti y que te consideran un amigo. Además de esto puedes bendecir mentalmente a las personas que están a tu alrededor y desearles bien. Ser capaz de acceder un estado de confianza y valor a voluntad es otra forma de ayudarte a sentirte positivo acerca de la presencia de otros Entrevista personas que parecen no ser tímidas. Algunas van a admitir ser más tímidas de lo que tú pensaste que eran. Otros van a compartir pensamientos y actitudes que las liberaron de la timidez. Otros te van a decir las técnicas que usaron para sobreponerse a la timidez. Como último recurso, ten en mente que el dolor de estar totalmente solo es mucho peor que la incomodidad de sentir timidez. Tú eres tu Mundo Entero Una importante consciencia para tener es: "Tú eres un mundo entero" Desde tu mente y tu cerebro percibes el mundo externo el cual observas con la magnífica videocámara de tus ojos y oídos. Esta consciencia te puede liberar de mucha dependencia externa y te permite experimentar mayor serenidad en tu vida. Muchas personas han encontrado que pensando "Yo soy mi mundo entero" se han sobrepuesto a sentimientos de envidia y de la necesidad de aprobación externa. Otros se han dado cuenta que se frustran menos con el mundo exterior si no es exactamente como ellos quisieran que fuera. Se dan cuenta que es su conciencia interna la que es el factor clave en cómo cualquier cosa los afecta y han decidido hacer elecciones sabias en cómo responder a las situaciones y a las personas. El concepto de: "Tú eres tu mundo entero", te puede dar una mayor apreciación que otras personas también son su mundo entero. Por lo tanto, cada vez que alguien está sufriendo o está abrumado, su mundo entero está en peligro o está en un caos. Esta consciencia te va a dar mayor motivación para ayudarlos. Prestigio Algunas personas tienen una necesidad excesiva de reconocimiento social y prestigio. Una persona con esta tendencia evalúa todo de acuerdo a la posición que le va a dar ante los ojos de los demás. Su casa, automóvil, posesiones, ropa, amigos, actividades y su manera de hablar, están todas calculadas para ayudarle a ganar prestigio. Se evalúa totalmente a sí mismo dependiendo si otros lo miran con respeto o no. Si esta tendencia es particularmente fuerte en alguien, puede vivir constantemente con miedo a ser humillado. La personas que persiguen posición y prestigio están cometiendo un error. Están confundiendo un brillo artificial con lo que realmente quieren. Lo que realmente quieren es un sentimiento interno de valor e importancia. Esto necesita venir de un profundo reconocimiento del valor intrínseco de uno. Los signos externos y superficiales de prestigio no son una fuente de paz interna y sentimientos duraderos de importancia. Los sentimientos positivos acerca de ti mismo dependen de lo que ocurre en tu propia mente y no en lo que pase en la mente de otros. Cuando tienes un sentido de tu verdadero valor como persona, ver a otros como la fuente principal de tus sentimientos de importancia va a disminuir. Sentimientos de Inferioridad

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Cuando aprecies la grandeza inherente en cada ser humano en virtud de haber sido creado a imagen del Creador, vas a ser capaz de sobreponerte a sentimientos de inferioridad que de otro modo tendrías. Cuando tratas de desarrollar cualidades y rasgos positivos, ten sentimientos positivos por tus esfuerzos aun cuando tú, como todos los demás, no son perfectos. Una persona que no tiene interés en su superación personal no notará sus faltas y defectos. Mientras más introspección hagas, más vas a notar que necesitas corrección. Deja que esto te estimule. Tienes el derecho a sentirte valioso, independientemente de lo que los demás piensen de ti. Si otros son críticos contigo, percíbelo como una oportunidad para convertirte en mejor persona. Si la persona critica algo que tú no puedes cambiar, tu valor y tu importancia no disminuyen por esos comentarios. Aun si encuentras las palabras de la otra persona angustiantes, tu sentido de valor permanece inalterado aun por haber tenido una experiencia desagradable. Sus palabras pueden ser irritantes, pero aún así eres valioso y preciado. Los sentimientos de inferioridad pueden causar muchos problemas y dificultades. Pueden conducir a la persona a sentirse víctima, a ser tratada como un trapo y ser vulnerable a ataques personales. Impiden que la persona tenga logros, que hable por sus derechos, que exprese sus opiniones, que se acerque a otras personas y hacer amigos. Los sentimientos de inferioridad ocasionan que las personas actúen rudamente, inventen historias muy exageradas a fin de impresionar a otros, o eviten cualquier forma de confrontación. Involúcrate en comportamientos positivos para incrementar tus sentimientos de autoestima. Enumera por lo menos cinco razones para considerarte a ti mismo buena persona. ¿Qué cambios positivos puedes hacer ahora que te permitan tener más sentimientos positivos acerca de ti mismo? Sé consciente de tu postura, de tu expresión facial, de la posición de tus manos y pies cuando te sientes inferior. Nota la diferencia entre ésta y las posiciones que tienes cuando te sientes positivo acerca de ti mismo. Cuando cambias tu posición física a la que tienes cuando te sientes bien acerca de ti mismo, tu sentimiento interno también cambia para mejor. Haz una práctica regular imaginarte vívidamente a ti mismo sintiéndote muy positivo acerca de tu autoestima. Busca gente que te trate con respeto y que refuerce tus sentimientos positivos acerca de ti mismo. Si tiendes a verte a ti mismo bajo una luz negativa, como un experimento, considérate a ti mismo una persona valiosa e importante por una semana entera. Zelig Pliskin SOBRE LA BÚSQUEDA DE CONSENSO Sobre la Búsqueda de Consenso Las honras y el consenso de los demás no traerán la felicidad. 1. Sin tener en cuenta la magnitud de las honras que recibe de otras personas, el buscador de consenso se sentirá molesto si alguien no le demuestra la aprobación y el reconocimiento que exige. Nunca existirá la suficiente cantidad de honores que lo satisfagan. Los deseos físicos tienen un punto de saturación en cuanto a su satisfacción, pero como las ansias de obtener honores están basadas en falsedades e ilusiones jamás existirán reconocimientos suficientes que lo gratifiquen plenamente. Cuando al buscador de honores le falte solamente el consenso de una persona, todas las honras que ya haya recibido no tendrán significado alguno ante sus ojos. Uno mismo es el causante de sus propios deseos de obtener el consenso de los demás. Si tu aspiración es que todas las personas te brinden su aprobación bastaría que te falte el de una sola persona para que tus anhelos no se vean realizados (Rabí Jayim Shmuelevitz, Sijos Mussar, 1973, ensayo 17). 2. Hay gente que ansía obtener riqueza solamente para aspirar a todos los honores y aprobaciones que espera recibir. Toda persona que adopte esta actitud jamás estará satisfecha sin tener en cuenta, la cantidad de dinero que

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pueda llegar a poseer. Además, esto demuestra, una falta de valoración de las verdaderas virtudes, que son realmente dignas de sincero aprecio (Jovos Halvovos 4:4). 3. Mucha gente cree que el ser famosos los hará felices automáticamente. La felicidad depende de lo que suceda en el interior de tu mente, y no de aquello que ocurra "por allí" afuera. En consecuencia si estuvieras dominado por pensamientos negativos habrás de estar apesadumbrado aun cuando todo el mundo ponderara tus grandes virtudes. Por el contrario, si tus pensamientos tuviesen contenido positivo, te sentirías bien aun cuando nadie te dispensara honores. La felicidad dependerá pues de tus propios pensamientos, y no de lo que otras personas puedan decir de ti, a menos que te mentalizaras que no puedes ser feliz sin contar con la aprobación y las honras que te brindan los demás. Sin embargo, aun en este caso el principal problema que surgiría no estará causado por la falta de honras dispensadas por otras personas, sino por el hecho de que te repitas lo terrible que te resultaría que otras personas no te proporcionaras el reconocimiento que les exiges arbitrariamente. La búsqueda del consenso provoca un comportamiento contraproducente. 4. El Jofetz Jayim escribió que una de las principales razones por las cuales cierta gente vive más allá de sus posibilidades económicas, es la de obtener la aprobación de los demás. Ellos creen que necesitan gastar grandes sumas de dinero en cosas que les harán ganar prestigio, a pesar de que no tienen la capacidad de afrontar dichas erogaciones. 5. El Rabí Israel Salanter comentó que resulta ridículo el hecho de que algunas personas estén preocupadas acerca de aspectos triviales del "honor". Por ejemplo, hay gente que no visitará a alguien porque creen que esa persona debería haberlo hecho antes que ellos, o se enfurecen cuando visitan a alguien que luego no se lo retribuirá. Concéntrate en ser práctico en la vida, ya que si desearías hablar con alguien, Qué importaría entonces si esa persona no haya ido a verte primero? (Ohr Israel, pag. 114). 6. El Rabí Yosef Hurvitz de Nevardok solía decir: "Para cumplir siquiera con el primer párrafo del Shuljan Aruj una persona debe poner todo su mejor empeño en ello. Está escrito que no deberías sentirte incómodo por hacer lo que es correcto aun cuando los demás se enojen y te ridiculicen por ello" (Jayai Mussar, Vol. 2, pag. 201). El buscador de consenso no tratará de corregir a los demás. 7. La razón principal porque la gente deja de corregir a los demás es debido a que ansían su aprobación y temen su rechazo. El Talmud (Shabbos 54b) expresa que cuando se deja de corregir a alguien pudiendo hacerlo, esto resulta similar al hecho de ser cómplice de la mala acción de esa persona. El buscador de consenso se transforma en dependiente de los demás en lo que concierne a su propia felicidad. 8. El Rabí Iosef Jayim Sonnenfeld con frecuencia citaba esta expresión de su maestro el Rabí Abraham Shag: "No existe tonto mayor que aquel que hace que su felicidad esté basada en recibir honores y consenso de los demás. La felicidad de tales personas estará siempre en las manos de otros, dado que cuando éstas lo deseen se las brindarán o se las quitarán. Dependerá de otra gente durante toda su vida y sufrirá humillaciones con frecuencia. Solamente un idiota podría conciente y voluntariamente colocarse a sí mismo en una situación en la que constantemente habrá de necesitar de los demás y se humillará a causa de un dudoso y cuestionable beneficio" (Haish al Hajomah, Vol. 2, pag. 17). 9. Cuando alguien sienta la necesidad de la aprobación de los demás a éstos les resultará fácil aprovecharse de él, y podrán convencerlo de que haga cosas que no sean las más favorables para él a cambio de un poco de adulación y una demostración superficial de amistad. La víctima de la situación no se da cuenta que está permutando algo caro, valioso y significativo, por un fugaz momento de hipócrita adulación (Toras Abraham, pag. 418).

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10. El deseo de destacarte de la multitud en la que estás ubicado tiene como origen un sentimiento de envidia. La persona que constantemente requiera la atención de los otros no se ha hallado a sí misma todavía, y por lo tanto carece del conocimiento de la gran riqueza intrínseca que posee en su interior. Se hace dependiente de la voluntad de los demás y exige que lo elogien y lo valoricen, porque erróneamente se considera a sí mismo tan inferior que si los demás no lo ponderan se sentirá muy insignificante (Alai Shur, pag. 42). El placer que proporcionan los honores está basado en una ilusión. 11. Existe un gran engaño que resulta de brindar honores. Mucha gente que brinda honores, en realidad aspira a recibirlos. Cuando una persona le tributa honores a alguien famoso, lo que en realidad significa es que los está buscando para sí mismo. Hay momentos en que la gente hace demostración de su reconocimiento, con el objeto de obtener ganancias financieras. En otras circunstancias la otra persona ya le tributó honores anteriormente. En otros casos se lo hace a una determinada persona a fin de que ésta se lo retribuya en un futuro cercano. En todas estas situaciones el reconocimiento brindado carece de sinceridad. Aún más en este sentido las honras tributadas son falsas, cuando provienen de alguien que tiene la tendencia a ser un adulador o que tiene el hábito de honrar a los demás sin ni siquiera pensar en lo que está haciendo (Toras Abraham, pag. 446). Ten en cuenta el rol que desempeña en tu vida la búsqueda de consenso. 12. De qué manera puedes aclarar si efectúas buenas acciones porque son correctas o lo haces para obtener honores y consenso? Pregúntate a ti mismo "Haría yo esto si estuviera completamente solo, y que nadie pudiera jamás descubrir mi buena acción?" (Orjos Tzadikim, Cap. 1). Análogamente si te sintieras mal por haber cometido un error, qué es exactamente lo que te estaría molestando? Es el error en sí mismo, o el hecho de que la gente esté al tanto de él? Pregúntate lo siguiente: "Cómo me sentiría si ninguna otra persona estuviera enterada de lo que hice?". 13. La búsqueda de honores impulsa a la gente a esforzarse mucho más que por cualquier otro deseo en el mundo. Si una persona renunciase a sus exigencias para obtener prestigio, estaría contenta en tanto pudiera satisfacer sus necesidades mínimas de alimentación, vestimenta y vivienda. Gran parte de las necesidades de dinero de una persona provienen de sus exigencias para obtener prestigio. Dado que necesita de la admiración de los demás sentirá la necesidad de adquirir ropas costosas y una vivienda lujosa. Toda persona que abandone sus exigencias para obtener consenso tendrá la capacidad de tener una clara visión para sí mismo acerca de cuales son realmente sus propias necesidades y así evitarse muchos innecesarios trabajos y sufrimientos (Mesilas Yeshorim, Cap. 11). El Rabí Yaakov que más tarde se convirtió en el Rabino de Radzumin, vestía ropas tan baratas que aun el más pobre se avergonzaría de usarlas. Sin embargo, él era una persona muy feliz y parecía olvidarse de su pobreza. Alguien le preguntó: "No te sientes molesto de usar esa vestimenta?" Su respuesta fue la siguiente: "Por qué debería estar molesto? No se la he robado a nadie" (Yalduseinum Vol. 6, pag. 32). 14. Muchos padres se alteran por las decisiones que toman sus hijos no porque las mismas sean perjudiciales para ellos, sino por temor a las reacciones negativas que pudieran tener sus conocidos. Por lo tanto, se causan a sí mismos innecesarios sufrimientos en lo que respecta a la elección que sus hijos hagan de un esposo o de una esposa. (El o ella podrían no ser tan sofisticados como ellos desearían, o no provenir de una familia suficientemente encumbrada), o en la elección de una ocupación (él quiere entrar al campo de la educación y ellos opinan que no es un trabajo con elevado status tal como ellos lo desearían). Resulta de orden injusto que los padres utilicen a sus hijos como un medio para obtener honores para sí mismos. Deberás diferencias debidamente entre una elección que tu hijo haga que resulte verdaderamente perjudicial para su propio bienestar espiritual y físico y aquellas decisiones que no sean negativas en sí mismas, pero que te desagradan porque afectan a tu propia vanidad. Algunos padres presionan a sus hijos para que sean los mejores de la clase, en lugar de tratar de influenciarlos a que satisfagan su propia

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capacidad potencial sin importar si son los mejores o no. Los padres que logren vencer la necesidad de buscar honores a través de sus hijos, habrán de evitarse a sí mismos y a sus hijos muchas innecesarias desdichas. 15. La timidez, que podría parecer lo opuesto a la búsqueda de consenso, está realmente basada en la necesidad de la aprobación de los demás. Una persona tímida teme que otros lo rechacen o lo miren con desprecio si habla en voz alta. Si estás hablando para ganar conocimiento o para corregir a alguien que está haciendo algo mal, no tienen necesidad de sentir timidez. Si logras vencer tu necesidad de obtener la aprobación de los demás podrás vencer igualmente la timidez. Pregúntate a ti mismo: "Tengo el derecho de levantar la voz ahora?" "Qué es exactamente lo que me causa temor y por qué no debo considerarlo como algo tan terrible?" El objetivo por el cual se debe luchar. 16. El objetivo por el cual se debe luchar es el de equiparar ante tus ojos el hecho de que otras personas puedan llegar a elogiarte o a insultarte (Jovos Halvovos 5:5). Este es un ideal tan sublime que la mayoría de la gente lo considerará imposible. Sin embargo cuanto mayor sea el conocimiento de que no existe diferencia alguna entre las alabanzas y los insultos y que la persona tiene valores intrínsecos independientemente de lo que otros pudieran decir, menor será el grado de o que lo afecten elogios e insultos. El Rabí Iacob Itzjok, el Jozeh de Lublin, cierta vez elogió a alguien en presencia de otros y el rostro de esa persona se enrojeció. El Rabí le dijo entonces: "No has alcanzado todavía el nivel adecuado ya que debes trabajar para lograr que reacciones de idéntica manera ante alabanzas y los insultos. Trata de elevarte más allá de prestarle atención a alguien que te elogie o te insulte, ya que todavía estás demasiado afectado ante la expectativa de ser ponderado por los demás". (Eser Oros, pag. 94). 17. Constituye la naturaleza del hombre sensato apreciar todas las preguntas que se le puedan hacer sobre su punto de vista, más que el acuerdo con sus opiniones (Kovetz Igros Jazon Ish, Vol. 1, pag. 152). Una persona que requiere de la aprobación de los demás estará molesta e irritada si alguien cuestiona sus actitudes y opiniones, pero una persona sensata buscará la verdad y por lo tanto sentirá placer si alguien le formulara objeciones, dado que esto le ayudará a corregir sus errores. Cómo vencer el deseo de buscar honores. 18. Corrige a las otras personas si te honran por algo de lo que en realidad careces. Como el Talmud (Yerushalmi Makos 2:6) lo expresa de esta manera: "Si una persona llega a una ciudad y la gente lo honra porque preveía que era un experto en dos clases de tratados, pero él es experto en uno solo, tendrá en este caso la obligación de informarles sobre sus verdaderos conocimientos". 19. Trata de efectuar un acto de bondad por lo menos para una persona cada día durante todo un mes, sin que esas personas o nadie más sepan acerca de ello. Si encuentras lo propuesto como de difícil realización quedará demostrado lo fuerte que es tu necesidad de consenso. Cuando adquieran el hábito de realizar buenas acciones sin recibir reconocimiento por ello, ésta lentamente llegará a formar parte de tu personalidad. 20. Repítete lenta y calmadamente una y otra vez y aun ciento de veces lo siguiente: "No necesito realmente la aprobación de los demás", o "lo que otros piensen de mí, no es importante" analiza estos pensamientos, hasta que comiencen a asimilarlos. La repetición de los mismos te ayudará a integrarlos a tu personalidad. Un buscador de consenso se ha repetido muchas miles de veces que necesita de la aprobación de los demás, y para contrarrestarlo harían falta muchas repeticiones en sentido contrario. Cómo vencer tu temor al rechazo de los demás.

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21. Además de cambiar de actitud para vencer el temor a la falta de aprobación, es importante representar actos que podrían acarrearte el rechazo de los demás. Algunas técnicas usadas por el Alter de Nevardok y sus estudiantes eran las siguientes: Vestir un extraño ropaje, pedir en una tienda un artículo completamente extraño a las existencias ordinarias de dicho negocio (oir ejemplo: un martillo en una panadería) y efectuar anuncios insólitos en lugares públicos) (Tnuas Hamussar, Vol. 4, pags. 257-260). Realizando en forma actuada conductas que te resultan embarazosas, (aunque no recomendaría hacer algo en extremo) comprobarás que por experiencia, las demás personas no se reirán necesariamente de ti cuando hagas algo que temían que pudieran ponerte en ridículo. Además podrás comprobar que aun cuando la gente se ría de ti, no ha de ser tan tremendo ni tan trágico como lo habías imaginado previamente. Dado que estás buscando intencionalmente la desaprobación mediante las actuaciones realizadas, será mucho más fácil tolerarla. Esta experiencia hace que el hecho de ser rechazado no sea tan estresante como ocurre en las diarias situaciones cotidianas. Conocí a una persona extremadamente crítica de sí misma que sacó a pasear un zapato atado de una cuerda, bajando por la carretera de Jaffa en Jerusalem. Casi nadie le prestó atención y sólo unas pocas personas le preguntaron que estaba haciendo, y cuando les respondía "estoy sacando a pasear a mis zapatos", no le hicieron ningún comentario al respecto. Solamente una persona discutió con él, alegando que no podía hacer semejante cosa, a lo que el joven le replicó calmadamente: por qué no? Si con esto no estoy dañando a nadie. La experiencia le enseñó mucho más que cualquier conferencia sobre lo innecesario de la inhibición. 22. Hay gente que es tan tímida y crítica de sí misma, que están constantemente preocupadas acerca de la forma en que las verán los demás. La solución a su problema consistirá en dejar que lo que están haciendo los absorba totalmente, de manera tal que prácticamente se olviden de la gente que los rodea. La dificultad reside en que la preocupación que sienten por el concepto que los demás tienen de ellos, les impide concentrarse. Debemos honrar a los demás. 23. El Rabí Israel Salanter solía decir: "Aun cuando personalmente debiéramos hacer todo lo posible para rehuir los honores, deberemos no obstante tratar a los demás con honor y respeto" (Toras Abraham, pag. 399). Zelig Pliskin

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Felicidad y Percepción SOBRE LA PERCEPCIÓN La Aceptación: el Mejor Reductor de la Tensión "Haz Su voluntad como si fuera tu voluntad, para que Él pueda hacer tu voluntad como si fuera Su voluntad. Anula tu voluntad delante de Su voluntad, para que Él pueda anular la voluntad de otros ante tu voluntad" (Pirké Avot 2:4). En hebreo, la palabra aceptación es hashlamá, de shalom, hacer paz o ser íntegro. Tú sabes que has alcanzado la verdadera aceptación de una situación o una persona cuando estás libre de amargura, resentimiento, autocompasión o enojo. Has alcanzado la hashlamá cuando no hay demandas egoístas de que la situación o la persona sean diferentes de como son. Una forma de lograr este estado es decirte las siguientes palabras cada vez que te enfrentas con un "acto de D-os" (es decir, algo totalmente más allá de tu control): "Si Hashem quiere que las cosas sean de esta manera, entonces yo también lo quiero. Después de todo, ¿quién soy yo para decir que lo que Él quiere para mí es equivocado o injusto y que yo merezco algo diferente?". Esto no es una excusa para la despreocupación o la indiferencia. Una persona está obligada a evitar todo el sufrimiento innecesario y hacer lo más que pueda para aliviar el sufrimiento de otros. Sin embargo, si te enfrentas a una situación dolorosa que no tienes poder de cambiar entonces piensa, "Quiero que sea de esta manera". Puede no gustarte o no quererlo. Sin embargo, es la voluntad de Hashem. Por tanto, hazla tuya. A veces, no es claro cuánto debes comprometerte para hacer un cambio y cuándo debes dejar pasar. Obviamente, todos tenemos gran poder en afectar ciertos aspectos del mundo, y uno al otro. Solamente tú puedes saber cuándo has excedido la línea entre servicio verdadero que está motivado por el amor, y la manipulación arrogante que está motivada por el deseo de control Divino o la demanda de prestigio personal y conveniencia egoísta y autogratificación. Las siguientes son situaciones comunes: 1. El avión está demorado. En lugar de estar furioso, yo acepto este "acto de D-os" y me digo que ya que Él quiere que sea así, entonces yo también lo quiero. Esto me serena y aclara mi mente para que yo empiece a mirar a mi alrededor y busque actividades para distraer la mente. 2. Me levanto enfermo y llamo al doctor. Está de vacaciones. Me digo, "Ya que es la voluntad de Hashem que vaya a otro lugar, voy hacer Su voluntad". Esto es mucho mejor que aventar el teléfono y sentirse celoso porque él está de vacaciones mientras que yo no. Y acepto el hecho de que estoy enfermo porque es un hecho consumado. Pero me prometo empezar a hacer más ejercicio y limitar la comida grasosa. 3. Estoy atrapada en el tráfico en un día caluroso con siete niños, incluyendo un bebé llorando. Los niños están lloriqueando porque quieren algo de beber. No hay ningún lugar para comprar en la autopista. Empiezan a pelear unos con otros. Antes de explotar, pienso, "Ya que es de este modo, entonces quiero que sea así. Quiero que los niños se estén comportando tal como lo están haciendo y estar atorada en este

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embotellamiento de tráfico". El pensamiento es tan ridículo que me río de mí misma. Esto me tranquiliza y veo cómo ésta es una maravillosa oportunidad para practicar todas mis herramientas de EMETT (Madurez Espiritual Establecida a través de la Torá) tales como aceptación, inventiva, paciencia, desapego, no enjuiciamiento y dignidad bajo presión. Mi mente se vuelve más clara y en lugar de aventar mis puños a los niños para calmarlos, de repente recuerdo una canción graciosa para cantarla con ellos y busco juegos para distraer su atención. 4. Mi hijo dice algo irrespetuoso. Acepto que no es perfecto, que tiene que recorrer un largo camino para volverse más sensible a los sentimientos de otra persona. Es la voluntad de Hashem que él sea como es en este momento de nuestras vidas. Este pensamiento me tranquiliza y ahora soy capaz de pensar cómo ayudarlo a desarrollar mayor control de sí mismo y concentración. Seguro esto es mejor que gritarle furiosamente y hacer demandas que él no puede cumplir. 5. Llevo a mis hijos y a unos cuantos amigos del vecindario a la oficina postal. El empleado me mira con enojo por haberlos traído y dice algo desagradable. He tratado con él anteriormente y sé que tiene un carácter antipático. Me digo, "Yo deseo que él sea como es, ya que es la forma en la que es de cualquier manera. No voy a cambiar su personalidad". 6. Un miembro de la familia deja el baño hecho un desorden. Entro y me encuentro reaccionando furiosamente. Luego me calmo diciendo, "Quiero que sea de esta manera, así tengo la oportunidad de practicar hablar respetuosamente a otros". Y te aseguro que puedo salir con éxito de esta situación. 7. Un niño tiene problemas para hacer sus tareas. Por supuesto, me gustaría que fuera Sr. Genio. Pero no lo es. Así que me digo, "Quiero que sea de esta manera. Es la voluntad de Hashem que yo tenga un hijo así, con estos problemas y esta personalidad. ¿Quién soy yo para oponerme a la voluntad de Hashem? Ésta es una gran pregunta: "¿Quién soy yo para oponerme a la voluntad de Hashem?". Seguro, sabemos qué nos gustaría tener: queremos que todos sean amables, limpios, ahorrativos, alegres, juiciosos, inteligentes, honestos y buenos; queremos que todos esos amigos que no tienen hijos sean bendecidos con hijos y nuestras afectuosas amigas solteras que encuentren esposos maravillosos; queremos tener un modesto ingreso pero bueno y constante, tener hijos a quienes guste estudiar y sean inteligentes y cooperativos en la casa y en la escuela, y tener parejas que siempre sean comunicativas, eficientes y consideradas; no queremos que el bueno sufra y el malo prospere, etc. Si nosotros estuviéramos dirigiendo la función, así es como lo haríamos. Pero nosotros no escribimos el libreto, y no estamos dirigiendo el escenario; Hashem lo hace. Y aunque no necesariamente obtenemos lo que queremos en la vida, nosotros obviamente obtenemos lo que necesitamos para nuestro crecimiento y refinamiento. Pero eso, a veces puede parecer injusto o ilógico desde nuestro limitado punto de vista humano. La brecha entre lo que queremos y lo que tenemos es el grado de nuestro dolor emocional. Cuando la brecha se reduce, sentimos menos trauma emocional. Tú sabes que cuando obtienes lo que quieres, no tienes dolor en absoluto: eres feliz. Así que lo ideal es trabajar poco a poco en querer lo que tienes, y desear que sea así. Mientras mayor sea tu resistencia a la realidad, mayor es tu dolor. La mayoría de los lectores probablemente están familiarizados con la "oración de la serenidad" de Alcohólicos Anónimos: "D-os, otórgame la fuerza para cambiar lo que puede ser cambiado, el coraje de aceptar lo que no puede ser cambiado y la sabiduría para conocer la diferencia". Una razón por la que las personas tienen problemas en ver la diferencia es porque están tan enojados o deprimidos por no tener lo que quieren, que se equivocan. Ya sea que se rinden muy pronto cuando podrían tener éxito en persistir hacia su objetivo, o se molestan furiosamente, demandan y recriminan a otros para que les den lo que ellos no tienen para dar. Les digo a las mujeres en mis clases, "Vayan a casa y prueben esta idea de desear tener aquello que es inalterable en tu vida, deseando que las cosas sean como son. Aunque parezca poco sincero al principio,

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hagan la afirmación. Vean qué sucede y reporten la semana siguiente". Inevitablemente recibo comentarios como el siguiente: "Bien, ciertamente no quiero una hija que sea minusválida y que tenga parálisis cerebral. Pero fui a casa y me dije que quiero que sea así. La miré y por primera vez deseé tenerla como es. De alguna manera, un sentimiento de paz me llegó. Era como una luz brillando en el cuarto y de repente todo estaba bien. La resistencia se había ido. El enojo, la autocompasión, la amargura y la vergüenza con las que había vivido todos estos años ya no estaban. Y en su lugar había calma, aceptación y amor por ella. Sé que tengo que hacer esto una y otra vez, pero por lo menos probé el sentimiento de paz interna". "No hay ninguna posibilidad de que yo quiera un esposo que sea tan argumentador y difícil en tantas formas. Pero fui a casa y mientras trabajaba en la cocina me dije una y otra vez que quería que fuera de esta manera. Al principio, me sentí como una mentirosa. ¿A quién estaba engañando? Pero, tú sabes, después de treinta y cinco años, no lo voy a cambiar ni me voy a divorciar. Entonces, ¿por qué no dejar de resistirme a la realidad? Me mantengo pensando que es la voluntad de Hashem que éste es el hombre con el que tengo que pasar mi vida. ¿Y sabes qué? De repente, no me pareció tan mal. Existen cosas mucho peores. Tuve un momento de no resistencia y sentí paz. En realidad sonreí cuando él entró a la cocina y eso le sorprendió. Creo que he estado tan amargada por él que fracasé en aceptar la realidad o apreciarlo por lo que él es. Los dos estamos heridos. Pero tengo que ir adelante con mi vida y dejar de usarlo como una excusa para la autocompasión. Esperaba que al estar de mal humor me iba a dar lo que quería. Pero nunca fue así". "Tengo una pariente muy crítica. No quiero tenerla en mi vida, por supuesto. Pero ahí está y tengo que lidiar con ella. Siempre me he sentido muy amargada por su interferencia. Pero después de la clase de la última semana, estaba esperando el autobús y pensando que yo deseo que ella sea como es, exactamente como es sin ninguna diferencia. Estaba sentada ahí riéndome de mí misma. Y sucedió algo gracioso: de repente me di cuenta que puedo ser más asertiva. Le puedo decir cortés pero asertivamente que no quiero que haga comentarios acerca de mis habilidades en el hogar, mi forma de cocinar o mi forma de educar a mis hijos. Puedo limitar la cantidad de tiempo que pasamos juntas. Cuando me tranquilicé con esas palabras, empecé a ver alternativas y me sentí mucho menos vulnerable. Era como una protección". La aceptación no es una decisión de un momento a otro, cuando llegan los eventos desconsoladores a nuestras vidas. Puede tomar semanas, meses o incluso años el borrar por completo el enojo con el destino o con otros por tu parte en la vida. Sin embargo, mientras más practicas el desear que la gente y los eventos sean como son, mayor es la posibilidad de lograr hashlamá, aceptación de la voluntad de Hashem sin amargura o depresión. Una parte de ti puede estar gritando, "¡Pero yo NO QUIERO que sea así! ¡QUIERO un cuerpo / pareja / hijo /destino diferente!" Lo importante es recordar es que de acuerdo a la Torá, la únicas cosas que están bajo nuestro control son nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones. Todo lo demás está determinado por un PODER más allá de nuestro control. Debemos confiar en que D-os trae ciertas personas a nuestras vidas, nos aflige con ciertos padecimientos y dificultades, determina varias pérdidas y desilusiones, con un propósito. No podemos distinguir ese propósito cuando estamos llenos de enojo o autocompasión. No puedes controlar muchos de los eventos en tu vida; sin embargo, siempre tienes control sobre tus actitudes hacia ellos. La siguiente ocasión que te enfermes, o no pases una buena noche, o seas confrontado con un extraño o un miembro familiar que no llena tus estándares de conciencia de Torá y quieres que las cosas sean diferentes, piensa en ese "quiero" como viniendo de la parte de tu ego personal que quiere gratificación instantánea, prestigio y control. El enojo que sientes es el resultado de tu frustración y de no ser capaz de manipular a D-os y al mundo alrededor tuyo. Sin embargo, tú tienes un Yo Divino más elevado que es uno con la voluntad de D-os. Ésa es la parte de ti que puedes usar para estar de acuerdo con la realidad. El peligro de esta filosofía es que puedes hundirte en la apatía y el aletargamiento. Esto sería un uso completamente equivocado de la perspectiva de la Torá. "¿Quién es rico? El que se regocija con su parte" (Pirké Avot 4:2). Estar feliz con tu parte significa aceptar todas esas cosas que son actos de D-os sobre los

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que no tenemos control y eso incluye la personalidad, pasiones y posesiones de otras personas. Pero en términos de midot, ¡ah!…, ésa es el área en la que debes luchar para una mayor excelencia. La aceptación verdadera trae cambios, ya sea en actitud y/o comportamiento, por ejemplo: "Acepto que tengo un matrimonio problemático. Por ello, voy a buscar el consejo de un rabino o un terapeuta". "Acepto que me siento como un fracasado con un hijo como éste. Por tanto, voy a buscar ayuda". "Acepto que estoy enojado una gran parte del tiempo. Por tanto, voy a practicar usar el lenguaje y las técnicas de EMETT con más intensidad y voy a erradicar mi deseo de controlar todo y a todos". "Acepto que no puedo tener el 100% de la buena relación que quisiera con cierta persona. En lugar de enojarme por ello, voy aceptar esa realidad y enfocar mis energías hacia otras ocupaciones". "Acepto el hecho de que mi esposo está teniendo muchas dificultades en enfrentar la importancia de hacer un testamento. En lugar de ser pasiva, voy a encontrar cómo hacérselo entender asertivamente y no con hostilidad". Tengo amigos que me llaman y dicen, "Miriam, háblame acerca de la aceptación otra vez. La tuve la semana pasada, pero luego la perdí cuando hubo un conflicto". Con frecuencia les pido que hagan un pequeño ejercicio que tú puedes hacer junto conmigo. Yo digo, "Cierra tus ojos. Imagínate a ti mismo pensando cuánto no quieres a esa persona o situación particular en tu vida. Imagínate a ti mismo resistiendo realmente. Toma veinte segundos para sentir eso en tu cuerpo. Ahora, respira profundamente y suelta esa carencia. Permítete aceptar que Hashem puso a esta persona o a este evento en tu vida por algún propósito. Piensa realmente en tu parte Divina queriendo que esté ahí para tu crecimiento y refinamiento. Inhala aceptación y exhala resistencia. Deja que sea como D-os quiere que sea. "Siente ahora cómo tu cuerpo se ha relajado. Está ahí por un propósito. Cuando tu mente se aclare vas a saber cuál es el propósito". Inevitablemente, recibo una respuesta en la que la persona me dice qué lección se supone debe aprender de esta nisayón (prueba) particular. Que Hashem nos bendiga a todos nosotros con la fuerza y el valor de llevarnos a una mayor conciencia y aceptación de Su voluntad. Miriam Adahan Click! Cambiando los Canales Mentales ...continuación de La Aceptación: el Mejor Reductor de la Tensión

Nuestra casa es un punto de colecta para ropa vieja que yo clasifico y distribuyo entre las familias pobres de Jerusalem. O más bien, debo decir que mis hijos la distribuyen ya que yo sólo la clasifico y arreglo, mientras que ellos son los que cargan las cajas muchos pisos y de muy buena gana. Pero hace unos días, tenía una caja particularmente pesada para llevársela a una familia muy pobre. Mientras conducía hacia su edificio mi hijo dijo, "No me gusta ir ahí; me echan esas terribles miradas". Pensé por un momento y luego dije, "¿Sabes qué? Si cuando haces una mitzvá tienes algún dolor por eso, entonces Hashem te da una recompensa aún más grande". Sus ojos brillaron y dijo, "¿De veras?" Le aseguré que así era, que iba a obtener una recompensa especial por ir a ese apartamento en particular. Él saltó felizmente del carro con la caja. Cuando regresó, le pregunté si los niños lo habían mirado y dijo, "Sí, pero no me molestó". Esto es para demostrar cómo "la actitud es todo". Cuando te enfocas en la recompensa, las pequeñas molestias no te molestan. En otro incidente del último otoño, había cambiado a otro de mis hijos a una nueva yeshivá que era un poco más difícil que la anterior. Tuvo problemas para ponerse al corriente al principio y una vez llegó a la

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casa muy molesto. Me dijo que había obtenido una calificación muy baja en un examen y que ese rabino había dejado accidentalmente abiertas las listas de modo que todos los niños que pasaban podían ver las calificaciones de los demás. Espiando la calificación de mi hijo empezaron a burlarse de él. Después de sentir el dolor por el que había pasado, saqué el libro de Rabí Pliskin, Las Puertas de la Felicidad, y le enseñé donde está escrito que "si no hieres a aquéllos que te hieren, todos tus pecados son perdonados". (Rosh Hashaná 17a). "Ve" le dije, "esos muchachos son como gomas de borrar, borrando todas tus transgresiones". "¡Vaya!", dijo riendo, "¡me siento realmente limpio! El dolor del incidente no puede ser borrado, pero su actitud positiva le impidió deprimirse y le dio el coraje para regresar a la yeshivá al día siguiente. Nuevamente, cuando él se enfocó en lo que estaba obteniendo espiritualmente, su estado emocional se volvió positivo. Siempre que es posible, trato de animar a mis hijos y estudiantes a hacer el truco de "Click… cambiar canales" y enfocarse en el beneficio espiritual en cada situación llena de tensión, en lugar de la tensión misma. Por ejemplo, recientemente estaba conduciendo una amiga hacia su casa y estaba detrás de un camión muy grande en una calle muy estrecha. De repente, el conductor del camión se detuvo, bajó y empezó a descargar muebles. "Solamente va a tomar un minuto" dijo, una afirmación de la que yo dudé seriamente. "¡Uuuff!" mi amiga exclamó con exasperación. "Bien", le dije, "estamos atoradas, así que vamos a volver esto en algo positivo. ¡Qué tal practicar algo de paciencia! Éste es un músculo espiritual que ciertamente necesita fortalecerse". Ella rió y nos sentamos ahí felizmente hasta que el conductor del camión terminó su entrega. Si nos hubiéramos enojado, las cosas no hubieran funcionado más rápido. Nos hubiéramos exasperado por nada. En lugar de ello, cambiamos los canales de exasperación a aceptación y nos ahorramos unos minutos de tormento emocional innecesario. ¿Cómo Cambiar? Existen numerosos incidentes a los que estamos acostumbrados a responder con enojo: empleados bruscos, cuentas inesperadas, jugo derramado, niños que pelean sin parar, parejas que no llenan los requerimientos, parientes críticos, etc. Podemos ahorrarnos una gran cantidad de estrés emocional simplemente preguntándonos, "Cómo puedo usar este incidente para perfeccionar mis midot?" O, "¿Qué mitzvá puedo realizar en este momento?". Otro ejemplo: La última semana, mientras estaba manejando, accidentalmente me metí en el carril derecho que daba vuelta hacia una dirección que yo no quería ir. Tenía que meterme por el carril de la izquierda. Todos los carros se detuvieron por un semáforo, así que le hice una señal a la conductora próxima a mí y le indiqué que quería pasar por delante de ella cuando la luz cambiara. Ella me echó una mirada desagradable que podía traducirse como, "¡De ninguna manera, pequeño gusano!" Y con eso ella avanzó un poco más hacia el carro de adelante para que no hubiera forma de que yo pasara. Uno de mis hijos dijo, "¡Ay! ¡Te hizo una cara! ¿Qué vas a hacer?" Yo le dije, "¡Le voy agradecer!" "¿Agradecerle?" me preguntó, como si yo fuera una tonta. "Sí", le dije. "Le estoy agradeciendo mentalmente por darme la oportunidad de no regresar daño con daño. ¿Te das cuenta de que cuando hacemos así, los ángeles bailan y aclaman en el shamaim (cielo)? Si realmente te quedas en silencio, los vas a escuchar". Se rieron. "Vean cómo esa mujer es un regalo para todos nosotros. Ella es un shalíaj (enviado) de Hashem para probar nuestras midot y ponernos de buen humor". Señalé al carro de atrás de esta mujer y el conductor amablemente nos dejó pasar. Cada vez que pienso en esa mujer, todavía le agradezco.

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Una amiga, a la que llamaré Ruthy, da clases de piano. La madre de uno de sus alumnos cancela constantemente en el último minuto, lo que con frecuencia le provoca una pérdida significativa de dinero. Se enojaba cada vez más y más con la madre hasta que pensó, "¿Cómo puede ayudarme esta mujer a crecer?" Inmediatamente, Ruthy se dio cuenta de que ella es una mujer que no le gusta confrontar y que tiene dificultad para ser asertiva, y se le estaba presentando la oportunidad de afirmarse positivamente ante esta mujer. Con mucho coraje, la llamó y le explicó con una voz muy seria que si no se le cancelaba la clase con una anticipación de veinticuatro horas, ella esperaba que se le pagara. La madre respondió de una manera muy agresiva y desagradable. Ruthy reportó, "Generalmente, antes, si alguien hubiera implicado que yo era rígida o desagradable, me hubiera aplastado. Ahora yo estaba usando este incidente para aprender a no ser una esponja y absorber la negatividad de otras personas. Y debido a que estaba trabajando en mi crecimiento, fui capaz de enfrentarla de una manera muy madura y asertiva hasta el punto que ella estuvo de acuerdo conmigo". Nuestro día está lleno de cientos de irritaciones y desafíos menores. El truco es no habitar en el dolor sino en lo que puedes ganar espiritualmente. Cuando dices "cambiar", enfócate en lo que puedes hacer para mejorar en ese momento. Más Situaciones Difíciles De acuerdo, ya sé lo que están pensando, que es muy fácil cambiar canales cuando todo lo que sucede es un tráfico o un niño un poco infeliz. Pero, ¿qué pasa con las cosas grandes? ¿Qué pasa si necesitas desesperadamente un préstamo y ese pariente rico no te va a dar ni un centavo? ¿Qué con ese cónyuge que es una fuente de irritación y desilusión constante? ¿Qué con niños que son insolentes o que fracasan en la escuela? ¿Qué si tú o alguien que amas tiene una enfermedad seria? Puedo asegurarte que después de años de practicar la "técnica click…cambia" para evitar respuestas negativas a eventos menores, pronto vas enfrentar las dificultades más serias con mucho mayor emuná y bitajón. Así, la siguiente vez que se derrame el jugo o alguien te insulte, contén el impulso de contraatacar con enojo. En lugar de ello, piensa, "¿Cómo puedo usar este suceso para mi crecimiento?" Click…cambia… y vas a estar en un marco mental totalmente nuevo. Miriam Adahan Percepción ...continuación de Click! Cambiando los Canales Mentales

De todo lo que Hashem creó, nada fue creado sin propósito" (Shabat 77b). Todos sabemos que el concepto de hashgajá pratit (supervición individual) nos trae paz interna. Cuando creemos completamente que todo lo que experimentamos viene de Hashem, y está directamente determinado por Él para nuestro bien, sentimos que tenemos la fuerza para afrontar y sentir que D-os está con nosotros. Sin embargo, es algo difícil integrar este principio porque poseemos dos "estaciones" en nuestra mente: el Sistema de Creencia Sensorial (Sensory Belief System [SBS]) y el Sistema de Creencia Trascendente (Transcendent Belief System [TBS]). Las verdades de uno parecen mentiras en el otro y viceversa. Por ejemplo, desde el punto de vista del Sistema de Creencia Sensorial, D-os no existe bekirbenu, entre nosotros (Shemot 17:7), porque no lo podemos ver y los eventos dolorosos que padecemos parecen injustos, arbitrarios y sin sentido. Desde un punto de vista puramente sensorial, sentimos que no tenemos

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más valor o sentido que un grano de arena. Nuestras vidas son como "sombras pasajeras", (Tehilim 144:4) y con frecuencia nos sentimos como nada. El resultado del pensamiento SBS es que con frecuencia nos sentimos desalentados, abandonados y enojados. Las creencias del Sistema de Creencia Trascendental son opuestas. De acuerdo al TBS, D-os siempre está con nosotros; aun el evento más pequeño tiene significado final; y cada ser humano tiene valor infinito. ¿Cómo intercambiamos de SBS a el TBS? Usando el lenguaje del TBS, aun si no somos completamente sinceros en ese momento. Cuando usamos este lenguaje nos volvemos conscientes de la hashgajá pratit en cada situación, que es una verdad tan sublime que parece una mentira, simplemente porque es muy ajena al SBS. Estas "mentiras" son una especie de "primeros auxilios cósmicos" en una crisis, elevándonos milagrosamente más allá de nuestra perspectiva humana ordinaria limitada y uniéndonos a una más Divina. Di las palabras, no importa qué tan falsas y poco sinceras puedan parecer en ese momento. Pronto vas a experimentar la diferencia que hacen en tu conciencia. Estas "mentiras" son los interruptores mediante los cuales cambias de la "estación" de SBS de tu mente a la TBS. Mentira #1: "Quiero que esto sea de esta manera". "Esto" se refiere a cualquier evento doloroso, tal como insomnio, vecinos irritantes, enfermedades, depresión, pérdida financiera o relaciones problemáticas. Obviamente desde el punto de vista de SBS, nosotros no "queremos que sea de esta manera". Queremos paz y calma, éxito financiero, sentirnos bien todo el tiempo y llevarnos bien con todos. Sin embargo, ya que la resistencia a Su voluntad produce dolor emocional, podemos lograr serenidad interna solamente aceptando Su voluntad, "queriendo que sea de esa manera" o en las palabras de Pirké Avot (2:4): "Cumple Su voluntad como cumplirías tu propia voluntad, para que Él pueda cumplir tu voluntad como si fuera Su voluntad; pon a un lado tu voluntad por Su voluntad". ¿Por qué? Porque Su voluntad es verdad. Es lo que necesitamos aun si no lo queremos. También es útil decir: "Reconozco que lo que está pasando en este preciso segundo es lo que necesito que suceda para mi crecimiento". "Acepto que lo que soy en este momento de mi vida es precisamente lo que necesito para mi crecimiento". Mentira #2: "Gracias por darme la oportunidad de demostrar valores de Torá". Di esto cuando alguien te hiere y te sientes enojado y vengativo. Recuerda juzgar favorablemente a toda persona (Pirké Avot 1:6) y evitar ser despectivo y vengativo y trabajar en tus midot aun si otros no lo hacen. Mentira #3: "Soy un ser de valor infinito". Di esto cuando te sientes desanimado e inadecuado o como un tonto y un fracasado. De acuerdo a nuestro SBS, nuestro valor es determinado por otros y depende de nuestra apariencia, inteligencia, posición financiera y logros. De acuerdo al TBS, nuestro valor es completamente independiente del juicio humano y está determinado solamente por D-os, Quien nos creó a Su imagen. Estas aseveraciones traen serenidad y aceptación de manera que somos más capaces de pensar claramente. Nos ayudan a dejar ir el deseo de controlar lo que está más allá de nuestro control, al tiempo que nos estimulan a poner el máximo esfuerzo en cambiar aquello que puede ser cambiado en nuestra vida. Ejemplo: "Cuando llegué a casa del trabajo, la cena no estaba lista. Mi primer impulso fue reaccionar con furia. Para mantenerme calmado, me dije, ‗Quiero que sea de esta manera para mi crecimiento. D-os me está poniendo en esta situación porque necesito desarrollar más paciencia y practicar el dar el beneficio de la duda".

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Ejemplo: "Mi esposo acaba de perder su trabajo. Créanme yo no quiero esta situación. Es atemorizante y humillante. Lo único que reduce mis sentimientos de ansiedad y enojo es repetirme constantemente, ‗Dos, si ésta es la forma en la que quieres que sean las cosas, entonces yo también quiero que sean así, para nuestro crecimiento‘. Por supuesto, con mi pensamiento de SBS yo no quiero que realmente sea así. Desearía que regresara a su trabajo o a otro trabajo en este segundo, ¡eso es realmente lo que quiero! Pero cuando digo estas palabras, recuerdo que todo lo que D-os hace tiene un propósito aun si yo no puedo verlo en este momento. Cuando digo estas palabras aun sin sinceridad, sé que finalmente las cosas van a cambiar". Ejemplo: "Fue una de esas agitadas tardes cuando me sentía abrumada por todas las demandas. De repente, mi hija de seis años derramó un vaso grande de leche de chocolate sobre el suelo. Quería estrangularla. En lugar de ello me dije, ‗Quiero que sea de esta manera‘. En forma poca sincera le dije, ‗Gracias por darme la oportunidad de demostrar autodisciplina y paciencia‘. Solamente decir las palabras me hizo darme cuenta de que era verdad, eso es exactamente lo que necesito demostrar a mis hijos. Yo soy la que tiene que modelar ese comportamiento". Ejemplo: "Un pariente me insultó. Vi solamente dos opciones: ser grosero y reclamarle, o tragarme mis sentimientos y ser frío. Pero tan pronto como recordé las palabras, ‗Soy un ser humano con valor infinito‘, mis sentimientos de autorespeto regresaron y vi otra opción: darle el beneficio de la duda y ser asertiva de una manera no hostil. Sin malicia, le pregunté, ‗¿Te das cuenta de que hieres mis sentimientos?‘ Mi pregunta lo sorprendió y me dijo que lo sentía. Me asombró mi capacidad de permanecer calmado porque ordinariamente hubiera hervido con hostilidad, ya que tiendo a tomar los insultos muy personalmente". Ejemplo: "Un pariente me pidió dinero prestado y estuve llamándole y llamándole porque teníamos una deuda y realmente necesitaba el dinero. Después de varios meses de obtener una excusa tras otra, estaba tan furiosa que apenas podía dormir. Estaba obsesionada con él y carcomiéndome en resentimiento. Durante el día me la pasaba imaginando que le decía, "Gracias por darme la oportunidad de practicar la ética de la Torá y no regresar daño por daño. Gracias por darme práctica en dejar ir lo que está más allá de mi control y disciplinarme a ignorar lo que no puede ser cambiado y encontrar una solución para lo que puede ser mejorado". Vas a necesitar práctica ¡CADA DÍA, TODO EL DÍA! La repetición es la clave del cambio. Afortunadamente, D-os nos provee de muchos eventos decepcionantes y dolorosos durante el día, todos los cuales son oportunidades para usar estas frases. Debes repetirte estas pequeñas mentiras miles de veces antes que puedan ser una respuesta automática. Hasta entonces, te puedes sentir un poco tonto y falso diciéndolas. Sin embargo, una vez que se vuelvan un hábito, se van a volver verdad, no mentira. Entonces tu vida va a estar llena de mucha alegría, paz y amor. "El verdadero servicio a D-os se construye sobre un fundamento de gratitud" (Strive for Truth, vol. I, pág. 153). Estas frases nos recuerdan que debemos ser agradecidos por todo lo que nos pasa, lo bueno y lo malo (Berajot 60b). El Kidush Hashem (santificación del nombre de D-os) que traemos al mundo nos permite ser zojé (merecedores) para ver realmente el amor escondido que está detrás de todo lo que Él hace por nosotros. Miriam Adahan Salud Mental: El Resultado de una Fuerte Voluntad Extraído del libro "Nadie es Perfecto", por Miriam Adahan, ©Editorial Jerusalem de México

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Imagina esta escena: un hombre hace una fogata y luego procede a tirar cientos de miles de dólares al fuego. Puedes pensar que está loco, ¿no es así? Bien, esto es la locura: un comportamiento absurdo, no constructivo y derrochador. No tiene ningún propósito o es completamente dañino. Esto nos ayuda a entender qué significa ser neurótico. Todos somos neuróticos en algún grado. Toma por ejemplo, nuestro pensamiento. Una persona promedio tiene alrededor de 10,000 pensamientos al día. Esto resulta un tiempo muy valioso. ¿Cuántos de nosotros malgastamos tontamente este precioso recurso pensando en gente y eventos sobre los que no tenemos control, avivando emociones tales como celos, enojo, resentimiento, compasión por uno mismo y ansiedad? Nos podemos entrenar a ser menos y menos neuróticos disciplinando nuestra mente y músculos para tener esos pensamientos que nos van a hacer sentir agradecidos, vivos, afectuosos y seguros, y haciendo tantos actos de bondad como podamos en el curso de un día. Por ejemplo, a continuación hay algunas afirmaciones de miembros de EMETT que aplicaron este principio en su vida diaria. "El hijo del primer matrimonio de mi esposo estaba volviéndome loco. Antes de cada visita, yo pensaba que este pequeño mocoso iba crear toda clase de conflictos y confusiones peleando con mis hijos y demandando atención constante. Para el momento en que llegaba, yo ya tenía una jaqueca y me sentía furiosa e indefensa. Finalmente, me di cuenta de que esto era ridículo. Le dije a mi esposo que necesitaba un descanso, pero él me acusó de odiar a su hijo. Así que en forma asertiva le dije que necesitaba algo de ayuda psicológica antes de tener al niño nuevamente en casa. Estuvo de acuerdo y fuimos capaces de reunirnos con una tercera persona que nos explicó qué es lo que estaba pasando y me hizo comprender aspectos importantes de mi propio comportamiento. También me inscribí a una clase de P.E.T. (Parent Effectiveness Training - Padres Eficazmente Entrenados) y a un curso para que me dieran herramientas para lidiar con este niño". "Uno de los parientes de mi esposa estaba de visita y constantemente hacía llamadas de larga distancia a los Estados Unidos. Yo estaba furioso. Estaba a punto de cortar el cordón de la pared. Quería hacer la mitzvá de hajnasat orjim (acoger huéspedes), pero en lugar de eso estaba todo el día con una cara amargada y no podía pensar en otra cosa más que en lo desconsiderado e inmaduro de su comportamiento. Cuando no pude aguantar más, exploté. Y él dijo, "Pensé que tu esposa te había dicho que le di $200 dólares cuando llegué y también le dije que me mande toda la cuenta de teléfonos, ya que yo la voy pagar con mucho gusto". ¡Oh, me sentí muy mal por mis acusaciones y por el tiempo que perdí con mi negatividad! Antes de empezar a perder más tiempo estando enojado con mi esposa, pensé que mejor me ocuparía de hacer algo útil con mi mente y mis manos. Esto me calmó. Me di cuenta de que tengo la tendencia a juzgar a la gente duramente, y siempre veo una intención de herirme. Debo trabajar en ello. Evita "Pensamientos Chatarra" En cualquier situación, tenemos la elección de cuáles pensamientos tener y cómo actuar. Esta decisión determina si vamos a estar mentalmente sanos o mentalmente enfermos. La enfermedad mental es en gran parte el resultado de pensar y comportarse de una manera destructiva. La depresión, por ejemplo, puede llamarse "desamparo aprendido". Un temperamento explosivo es el resultado de pensar, "¡Yo debo tener lo que quiero! ¡Debo hacerlo a mi manera! ¡Las personas me hieren deliberadamente!". Lo segundo que pensamos es que nosotros, o aquellos que nos rodean son fracasados; nos vamos a sentir mal y vamos a provocar el dolor de otros. Sin una fuerte voluntad, una persona es víctima de cada pensamiento y humor que tiene y de las palabras y acciones de los que le rodean. Solamente desarrollando una voluntad muy disciplinada podemos liberarnos de ser esclavizados por nuestras propias pasiones e imperfecciones o por las de otros.

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MIEMBRO: Estaba en el shul y durante todo el rezo estaba pensando acerca de la gente que ahí se encontraba: "Mira al Sr. X, piensa que es grandioso. Qué tipo tan arrogante. Y mira a la Sra. L., ella en realidad es una hipócrita, pretendiendo ser tan observante cuando yo sé que come productos de hashgajá (supervisión) cuestionable. Y por ahí está la Srita. B., tratando de llamar la atención con esas ropas estrafalarias y con ese nuevo peinado. Piensa que es tan atractiva. Y ahí está la Sra. M., sonriendo tan dulcemente a todos como si pudiera obtener el Premio de Dulzura del Año, yo he oído cómo le grita con crueldad a su hijo mayor y le pega al segundo por nada". Cuando desvié mi atención de ellos, empecé a pensar qué persona tan terrible soy. Empecé a pensar todas las cosas por las que me tengo que preocupar en el presente y en el futuro. Me sentía tan agitada. Entonces, de repente pensé: "Éste es un comportamiento neurótico ridículo. ¿Qué beneficio tienen todos estos juicios? No estoy hiriendo a nadie más que a mí misma. Aquí, especialmente en el shul, tengo la oportunidad de practicar las mitzvot de amar a otros, de dar el beneficio de la duda, de pensar formas de mejorarme a mí misma y ayudar a otros en la comunidad, y estoy desperdiciando este tiempo valioso". Me discipliné a enfocarme en los rezos, a pensar en ser agradecida por todo lo que tengo, a contemplar qué maravilloso es que Hashem creó tantas diferentes clases de personas como diferentes clases de flores. No me toca a mí hacer juicios acerca del valor de estas creaciones Divinas. Deslizarse en pensamientos negativos es fácil. Es como deslizarse en un tobogán. Es fácil y sin esfuerzo. Subir, trascender nuestra pequeñez y prejuicios toma esfuerzo. Pero cuando nos tomamos el tiempo y la molestia de forjar una actitud mental sana en lugar de los "pensamientos chatarra", las recompensas son estimulantes. M&M’s Kosher: Cómo añadir dulzura a tu vida Extraído de Nadie es perfecto. Por Miriam Adahan Nosotros los del mundo ortodoxo no podemos comer lunetas M&M´s no kosher, aunque se vean tan deliciosas. Pero Hashem nos ha dado unas mejores. Nos ha obsequiado "M&M´s kosher", Mitzvot y Midot (hechos buenos y buenos rasgos de carácter), en los cuales nos podemos enfocar para darnos una elevación real cuando estamos decaídos; no la elevación artificial que obtienes del azúcar, sino una elevación espiritual real que puede ser nuestra en cualquier momento del día o de la noche. Cualquier evento, no importa cuán doloroso, puede ser penetrado por los rayos de santidad si piensas cuál Mitzvá puede ser realizada en ese momento o qué Midot necesitas reforzar. Por ejemplo: "La olla de presión explotó lanzando sopa por todo el techo. Estaba a punto de condenar a mi esposa por descuidada cuando pensé en M&M´s, como la Mitzvá de ayudar a una persona en aflicción y la Midá de mantener mi boca cerrada". "Mis hijos estaban cansados y malhumorados y yo también. Quería darles unas buenas y fuertes nalgadas y librarme de ellos. Luego pensé en los M&M´s, como poner algo de música y alegrar el ambiente, traer algo de alegría a nuestra casa y usar mis talentos creativos ocultos para hacerlos ir a la cama pacíficamente". "Un pariente cercano me estaba despreciando últimamente. Era muy doloroso pero pensé en mis M&M´s, como dar el beneficio de la duda, hacer jeshbón hanefesh (instropeccion) y continuar siendo afectuosa y aceptarlo, aun si él no lo era conmigo". Cada evento puede ser material en bruto para tu crecimiento espiritual. Ya sea que pierdas tu cartera o tengas una enfermedad, ya sea que los invitados aparecieron inesperadamente o cancelaron en el último minuto, ya sea que estés desilusionado de la gente o de la vida, te puedes forzar a enfocarte en tus M&M´s y disminuir tu dolor. La razón de este trabajo es porque la cantidad de dolor que sientes por la gente o por los sucesos es directamente proporcional a tu resistencia a su existencia. Mientras más pienses, "¡No es justo! ¡Esto no debería estar pasando! ¡La gente no debería ser así!" más te vas a sentir

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tenso, enojado y amargado. Sin embargo, cuando buscas M&M´s, eres capaz de usar el suceso como una experiencia de aprendizaje. Puedes estar noventa y nueve por ciento resistente y sólo uno por ciento aceptante, pero ese uno por ciento es suficiente para darte algo más en qué enfocarte además de tu enojo y desánimo. Es útil hacer una lista de Midot y Mitzvot sobre las que tenemos que trabajar durante toda nuestra vida. Por ejemplo: aceptación, buen humor, compasión, decisión, diligencia, entusiasmo, flexibilidad, gentileza, humildad, esmero, amor, orden, paciencia, perseverancia, positivismo, respeto por uno mismo y por otros, ingenio, autodisciplina, silencio y veracidad. A través del día, piensa cómo puedes fortalecer tu carácter practicando estas disciplinas. Menciónalas también a los miembros de tu familia. Por ejemplo: "Jaim, gracias por ayudar. Eso demuestra gentileza". "Jaya, demostraste mucha paciencia al ayudar a tu hermano con su tarea. La paciencia es uno de primeros signos de madurez. Bien por ti". "Yonatán, me di cuenta qué difícil era el problema para ti. No te rendiste. Tuviste persistencia y perseverancia". Cuando tú o alguien alrededor tuyo comete un error, en lugar de atacar con tus condenas siempre listas (¡y todos las tenemos!) pregúntate a ti o a la persona, "¿Qué aprendiste?". El otro día mi hijo de siete años quería ayudarme a subir una bolsa pesada de víveres hasta nuestro apartamento. Sentía que era muy pesada para él, pero él insistió, así que lo dejé intentar. Como era de esperarse, a la mitad de la escalera la bolsa se le escapó de las manos y todos los comestibles se cayeron escalera abajo. Se sintió tan mal cuando sucedió que no tuve necesidad de aumentar su dolor con crítica. Simplemente le pregunté, "¿Qué aprendiste de esto?" Lo más importante fue que fui capaz de enfocarme en los M&M´s, lo que para mí fue convertir esto en una experiencia de aprendizaje para que él pudiera ver los errores de la vida, no como catástrofes por las cuales condenarse a uno mismo, sino como oportunidades para crecer. Cuando estás enfermo, es una oportunidad para practicar sentir compasión por todos aquéllos que están enfermos. También es una oportunidad para ser agradecido por cualquiera de tus partes que están en buena salud y estar agradecido por la salud cuando regresa. Cuando ves a la gente actuando destructivamente, es una oportunidad para ser valiente y hablar sin temor si sientes que puedes ayudar, o permanecer en silencio y aceptar si sabes que nada de lo que digas va a ser útil. O puede ser una oportunidad para practicar ahavat jinam, amor incondicional por tu prójimo. Cada persona que conoces te enseña algo más acerca de la humanidad. Cada desilusión que enfrentas te enseña dónde estás situado en términos de tu fe en la sabiduría de Hashem y de amor por ti. Existe un concepto interesante en fisiología llamado "la teoría de la puerta de control del dolor". Esta teoría afirma que existe un tipo de "puerta" en la parte dorsal de la columna vertebral donde los mensajes de todo el cuerpo convergen antes de ser enviados al cerebro. De acuerdo a los creadores de esta teoría, la "puerta" va a permitir entrar solamente cierto número de mensajes en un momento dado. Si otros mensajes están aglomerándose en la puerta, los mensajes de dolor no van a alcanzar el cerebro. Es por esto que las personas enfermas pueden olvidar su dolor temporalmente cuando están absortos viendo una película emocionante u otros eventos estimulantes. El mismo fenómeno ocurre en el campo de la psicología. Si estás teniendo pensamientos que te hacen sentir resentimiento, amargura o abatimiento, puedes forzar tus músculos a hacer algo positivo, actos positivos, y forzar tu mente para tener pensamientos tranquilizadores, seguros, y fortalecedores. Trata esto la próxima vez que alguien no te diga "gracias", o sientas soledad o ansiedad, o algo se rompa, se desgaste o se pierda. Enfócate en tus M&M´s. Encima del fregadero de mi cocina hay un letrero que dice "ELECCIONES". Es la capacidad de enfocar nuestra mente, nuestro corazón y nuestros músculos en elecciones positivas que traigan buena salud mental. Miriam Adahan

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SOBRE LA PERCEPCIÓN Primer entrega 1. "El Todopoderoso ha creado al hombre de una manera sencilla y directa, pero ellos (los hombres) inventaron muchas complicaciones (Koheles 7:29). "Las numerosas complicaciones", dijo el Rabino Sansón Rafael Hirsch, "son las enemigas de la felicidad." (De la Sabiduría del Mishle, pág. 160). Tal como lo expresa el Rabino Simja Wasserman: "La vida es simple, las personas son complicadas." La vida encierra en sí misma un potencial para la felicidad, pero cada persona escoge el contenido de sus pensamientos y la forma en que encarará las cosas. 2. La felicidad es como una destreza que puede aprenderse. Para adquirirla es preciso dominar lo siguiente: - La habilidad de concentrarte en los pensamientos generadores de la felicidad en lugar de aquellos que causan desdicha. - La capacidad de evaluar como positivos los hechos y las situaciones que se produzcan en lugar de hacerlo negativamente, o por lo menos aminorar su grado de negatividad (en vez de considerar como tragedias a las pequeñas molestias evalúalas como de menor importancia). 3. La vida de una persona que tiene una actitud positiva frente a todo lo que ocurre, es equiparada en el Mishle (15:15), a la de una existencia festiva. Su vida entera estará llena de felicidad y alegría. Esa persona no necesitará que acontezcan situaciones especiales que lo provean de felicidad. Todo lo que haga y en dondequiera que se encuentre, ha de encontrar cosas que lo hagan feliz. El crecerá constantemente a partir de cada experiencia y de cada persona, con la que entrará en contacto. El dominio de esta actitud requiere tiempo y esfuerzo, pero habrá de resultar una valiosa inversión. 4. Creamos en una proporción el mundo en que vivimos En tanto que numerosos hechos escapan a nuestro control y no estamos capacitados para ejercer una influencia directa sobre los mismos, tenemos aún la capacidad de controlar en gran medida nuestras actitudes frente a una determinada situación. De allí podemos concluir que las consecuencias emocionales resultantes de los hechos, dependen mayormente de nosotros mismos. Resulta irreal esperar la posesión de un perfecto control, pero todo aquel que se concentre tranquila y persistentemente sobre sus pensamientos podrá superarse. 5. Una fórmula concisa para la felicidad puede expresarse simplemente de la siguiente manera: Has un esfuerzo coherente para elaborar pensamientos que te conduzcan a la felicidad y así serás feliz. Tu mente está constantemente en acción ocupándose de diversas imágenes y percepciones que pasan delante de su foco. Si realizas un esfuerzo para repetirte expresiones que te conduzcan a la felicidad, habrás de vivir una existencia feliz dependiendo ello de tu decisión. Muchas personas no tienen cabal conciencia de todas las expresiones que de continuo se repiten a sí mismas, y si lograran concientizarse al respecto accederían a un mayor control sobre sus actitudes. 6. Muchas personas no dejan libradas al azar ningún aspecto de sus vidas, en la forma en que lo hacen con sus pensamientos. Manejan sus pensamientos de una manera tan confusa y desordenada, que prácticamente han perdido el control de su mente. El Rabino Simja Zissel de Kelm, ha comparado estas mentes con el contenido de un cubo de desperdicios: mucha basura y desechos y solamente una pequeña cantidad de material comestible. Cualquier tontería que por casualidad se cruzara por sus mentes, ocuparía el lugar destinado a pensamientos serios y elevados. La primera obligación de toda persona es la de esforzarse para tener una mente ordenada, y decidir cuáles serán los pensamientos que habrá de elaborar. La capacidad para decidir qué pensamientos habrán de ocupar tu mente, deberá adquiriese y demandará mucha práctica lograr dominarla. No podrá alcanzarse este objetivo en solo un día, requiriéndose para ello un prolongado período de tiempo. Es importante que no te sientas muy exigido, porque ello determinaría que los resultados fuesen opuestos a los deseados. Encara esta meta con calma y siendo flexible al mismo tiempo. Comienza a ejercitarte con tu poder de pensamiento durante un par de minutos, para luego ir

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incrementando ese tiempo. Una forma de realizarlo es empezar pensando en un tema específico durante cinco minutos, sin permitir que otro pensamiento ajeno ingrese a tu mente (Tnuas Hamussar, Vol.2, págs. 149-150). 7. La felicidad puede aprenderse. Aunque probablemente jamás lleguemos a tener un completo control sobre nuestras emociones, lograremos un dominio mucho mayor que el que mucha gente supone. Nuestros pensamientos controlan nuestras emociones, y disponemos de la capacidad de controlar nuestros pensamientos en su gran mayoría. Sin tener en cuenta la forma en que una persona haya podido pensar en el pasado, si está dispuesta a ser flexible, podrá llegar a aprender a pensar de las maneras que le deparen felicidad. 8. Somos nosotros mismos los que elegimos concentrarnos en aquellas ideas que impulsarán nuestra felicidad, o en las que nos harán desdichados. Tú mismo escoges tus pensamientos. Si permites que tu mente se vea ocupada por cualquier clase de ideas que pudieran irrumpir de golpe, esta sería también tu opción. El escoger ser pasivo y permitir que tu felicidad se base en reacciones reflejas en lugar de tomar activamente la iniciativa, incidirá en creer que esos pensamientos sean los más provechosos para tí. Es inmensa la gama de tópicos que puedes seleccionar para fijar tu atención en ellos. Algunos te resultarán dolorosos, sin que puedas hacer nada constructivo para cambiar los hechos (por ejemplo, todos los infortunios que te sucedieron en el pasado). Otros pensamientos en cambio te proporcionarán placer y felicidad. Para vivir una existencia más feliz, necesitarás minimizar la magnitud del tiempo empleado en las ideas negativas y elevar al máximo el utilizado en los pensamientos que conducen a la felicidad. 9. Muchas personas se encuentran en una situación similar a la de alguien que está constantemente preocupado por no tener nada para comer. Si se le aproximara un hombre y le preguntara: "¿Por qué estás tan preocupado? Ven conmigo y te enseñaré un gran tesoro que tu padre te ha legado." Imagínate la insensatez de quien se rehusara a acompañar a ese hombre, y prefiera en cambio continuar preocupándose (Jojmah Umussar, Vol.2, pág.247). Tan insensata resultará la persona que malgasta su poder de raciocinio enfocando los aspectos negativos de la vida, que se rehusará sistemáticamente a considerar los aspectos positivos. Podría en cambio descubrir grandes tesoros si realizara el esfuerzo mental necesario. ¡Cuán insensato resulta emplear tu mente para provocar tu propia desdicha, cuando se te brinda la posibilidad de utilizarla para centrarla en tópicos positivos! 10. Estamos constantemente repitiéndonos mensajes que recepciona nuestra mente. Si los mismos tienen un sentido negativo como: "Soy un fracaso", "El mundo es un lugar horrible" "No hay nada que nunca ande bien", nuestra vida será desgraciada. Podemos esforzarnos para lograr concientemente transmitir a nuestra mente mensajes positivos tales como: "Tengo la capacidad de seguir mejorando", "El mundo contiene muchas magníficas oportunidades", "Todo lo que me suceda contiene elementos que me harán crecer". El Rabino Israel Salanter enfatizó la importancia de memorizar textos de aforismos y pasajes inspiradores y repetirlos constantemente, y poco a poco los mismos tendrán un efecto positivo sobre tu personalidad y tus emociones (Ver Tnuas Hamussar, Vol. l, págs.252- 253). Zelig Pliskin Segunda entrega ...continuación de Primera Entrega

11. Posees la capacidad de controlar tus pensamientos, aún si llegaran a alejarse de tu mente, podrías hacerlos volver y concentrarte en aquello que sea de tu preferencia(Likutai Aitzos, mashlokes, N- 16). 12. No podemos albergar dos pensamientos al mismo tiempo, en consecuencia, cuando se presenten pensamientos negativos no necesitas combatirlos. Haz un esfuerzo para elaborar pensamientos positivos,

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y los negativos habrán de desaparecer por sí solos (Likutai Mitzvos: mashovos Nº 11). Si mantienes tu mente ocupada pensando acerca de la sabiduría o en tópicos neutros, podrás vencer los pensamientos que generan ansiedad. Si por ejemplo tuvieras que hablar en público, y durante horas en forma anticipada te repitieras constantemente lo pavoroso que resulta hacerlo, te pondrías nervioso por ese motivo. Sin embargo, si mantienes tu mente ocupada en estudiar algo nuevo o en pensar algo interesante, reducirás al mínimo tus pensamientos de ansiedad. Este método puede aplicarse a todas las situaciones generadores de ansiedad, tales como los temores frente a una difícil confrontación interpersonal que pueda acontecer, el postularse para un empleo, o la espera en el consultorio del dentista. Cuando tu mente logra desenfocarse de una situación generadora de ansiedad, ese malestar no crecerá y podrás quedar tan absorto en otros pensamientos, que llegarás a olvidarte de la causa de tu ansiedad. No obstante ser preferible el enfrentamiento de las evaluaciones negativas que producen ansiedad, si ello te resultara difícil de lograr, has de encontrar en la distracción una herramienta útil. 13. Ninguna persona tiene el control absoluto sobre todos sus pensamientos. Muchas ideas que preferirías no tener en cuenta, ingresarán automáticamente a tu mente, haciéndolo casi por sí solas. Sin embargo, una vez que esos pensamientos ingresaron a tu mente, podrás alejarlos efectuando un esfuerzo consiente para pensar en algo diferente. Tus intereses y conductas generales habrán de tener un considerable efecto sobre los mecanismos reflejos de tu mente. Si desarrollas una firme motivación y consolidas el entusiasmo para alcanzar la sabiduría, muchos de tus pensamientos se orientarán hacia ese campo, liberándote de este modo de una gran cantidad de pensamientos indeseados (Mamirai Shlomo, Vol.1, pág.61; ver también Jeshbon Hanefesh, Nº 108). 14. Independientemente de dónde una persona se encuentre físicamente, ha de estar realmente en el lugar en que se encuentren sus pensamientos. Toda persona tiene constantemente la opción de generar pensamientos elevados de superación, o ideas negativas de autodestrucción. La edad que sientas tener, dependerá principalmente de tu actitud personal al respecto. La gente de edad avanzada puede incrementar su vitalidad y vigor considerándose jóvenes de espíritu (Toras Yitzjok, pág.53). La persona que fije su principal objetivo en enfocar todo lo que marche mal ya sea con su propia vida, con el ambiente que lo rodea, o con lo que no funcionará bien en el futuro, no está evidentemente pensando en los hechos positivos de su existencia, y será en consecuencia desgraciada. Para vencer esta tendencia debes realizar un esfuerzo sincero para concentrar toda tu atención en todos los aspectos positivos de la vida, y lograr de este modo tu crecimiento espiritual. El pleno dominio de lo expuesto te beneficiará doblemente: estos pensamientos te transportarán a un estado de felicidad y evitarán que pienses en ideas de contenido negativo. 15. Con tranquilidad impártete la orden: "No sigas", cada vez que te concentres innecesariamente en pensamientos que generen tristeza. Aplica este método asiduamente cada vez que te surjan esas ideas. Las mismas persistirán cuando estés tenso, fatigado o físicamente enfermo, pero aún así deberás ordenarte no continuar con esos pensamientos. Tan pronto lo logres deberás pensar en algo con contenido positivo. Si compruebas que estás dedicándole demasiado tiempo a generar pensamientos que conducen a la tristeza, registra exactamente cuánto tiempo has desperdiciado en tales ideas negativas, y así habrás de incentivar con frecuencia tu deseo de autosuperación. 16. Aquello que te estés diciendo a tí mismo con respecto a una determinada situación, será la forma en que la misma llegue a afectarte. Tu actitud frente a cualquier acontecimiento o situación, no se basará en la realidad objetiva de esos hechos o acontecimientos, sino en tu propia evaluación subjetiva de cada uno de ellos. Muchas personas creen que los hechos y situaciones ocurren en realidad de la manera en que se los visualiza físicamente. Sin embargo, esos sucesos y situaciones analizados desde un punto de vista meramente objetivo, simplemente ocurren tal como los vemos. Es el observador quien los evalúa, ya sea en forma positiva, negativa o neutra. Una vez que a quieras una firme conciencia y la asimilación de este concepto, tendrás la capacidad de cambiar tus conductas negativas por otras más positivas. Supongamos por ejemplo, que entres caminando a tu casa y que encuentres la mitad de las paredes derrumbadas. Los escombros y el polvo estarán esparcidos por toda la casa y los muebles se encontrarán fuera de su sitio. ¿Cuál sería tu actitud frente a esta situación? Todo dependerá de tu percepción subjetiva

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de los hechos. Si los vándalos han irrumpido en tu casa y arbitrariamente destruyeron esas paredes, es muy probable que te digas a tí mismo lo horrible que ello te resulta y estarás en consecuencia alterado, furioso o abatido. Si no obstante, habías soñado con remodelar tu hogar durante años y ahora finalmente puedes llevar a cabo tu proyecto, probablemente te sentirás feliz. Pero si un miembro de tu familia no desea que se la remodele, podría sentirse desdichado por el derrumbe de las paredes. Aún en el caso de que quisieras que la casa sea remodelada, podrías estar irritado por el desarreglo que implicaría llevar a cabo este proyecto. Por otra parte podrías sentir alivio al descubrir de que puedes aceptar lo ocurrido mejor de lo que podías imaginarlo, y de que esto sirva de lección para demostrar tu capacidad de enfrentar dificultades en el futuro. ¿Cuál es la realidad? La simple imagen que tienes ante tus ojos. Tu reacción emocional estará sin embargo basada enteramente en la forma en que percibirás personalmente las situaciones. 17. Siempre existen tres posibilidades básicas: percibir un hecho siendo neutral frente al mismo y reaccionando de igual manera, o de hacerlo en forma negativa experimentando sentimientos en el mismo sentido, o bien de manera positiva con sentimientos acordes. Una vez que asimiles plenamente que los hechos habrán de afectarte conforme a tu propia evaluación, te sentirás motivado para evaluarlos de una forma más positiva y ejercer un mayor control sobre tus emociones. Tenemos la capacidad de transformar nuestra perspectiva frente a los hechos, orientándola hacia nosotros mismos y hacía los demás. En tanto que puedes reaccionar automáticamente de determinada manera, podrás igualmente desafiar mentalmente tu percepción inicial de la situación, y ponderarla de una manera más positiva. Podrías haber conceptuado algunas situaciones frustrantes como deplorables, y reaccionar consecuentemente con ira o abatimiento. Podrás sin embargo visualizar situaciones frustrantes, como desafíos a tu capacidad de percibir las cosas de una manera positiva. Todo aquello que anteriormente te haya podido causar molestias, puede resultar ahora una experiencia rica en contenido de crecimiento espiritual. Cuando hayas dominado esta nueva forma de ver las cosas, tus emociones serán coherente con este enfoque. 18. Aprende a diferenciar entre los hechos, las deducciones, y los juicios de valor. Los hechos por si solos no te harán feliz, ni te causarán tristeza, solamente tus juicios de valor serán capaces de lograrlo. La gente resentida o desdichada tiende a hacer suposiciones, sin contar con suficientes evidencias para saber si son ciertas o no. Ellos suponen prematura o incorrectamente que las cosas son malas o nocivas. Aún si una deducción resultara acertada no habrás de sufrir si evitas un juicio de valor negativo. Por ejemplo, si alguien te mirara fijamente mientras estás comiendo, podrías pensar que te estaría juzgando negativamente, y te pondrías nervioso por ese motivo. Es posible sin embargo que ni siquiera te haya juzgado, y tu deducción tendría una evidencia insuficiente. Aún en el caso de que te estuviera juzgando tienes la capacidad para no evaluar dicho juicio como negativo. Podrías al respecto decirte a ti mismo: "Que importa si él me evalúa negativamente. Podría tolerarlo si lo hiciera". 19. Las expectativas irreales están en el centro de muchos de nuestros dolores emocionales. Nos sentimos alterados y decepcionados cuando no alcanzamos nuestras expectativas. No sufriríamos tanto, si no tuviéramos expectativas irreales. ¿Será realista pensar que todo nos saldrá exactamente como lo deseamos? Por supuesto que no es así. Si dejaras de lado tus exigencias fuera de la realidad de como debieran ser las cosas, te ahorrarías muchas innecesarias decepciones. He aquí un ejemplo ilustrativo: Si llegas a una terminal de ómnibus quince minutos antes de su arribo, no te sentirás alterado si el mismo no llegara en ese lapso, dado que nunca pensarías que eso llegara a suceder. Sin embargo, si el ómnibus arribara con quince minutos de retraso con relación a la hora programada, podrías sentirte irritado. Pero por qué debes esperar que todo salga tal como lo deseamos? Te agradaría por supuesto que así fuera; por lo tanto sería prudente que te dedicaras al desarrollo de planes prácticos para mejorar las cosas, pero dejando de lado las exigencias de que la vida deba ser exactamente como lo desees. Las principales áreas de expectativas son las siguiente: a) El mundo debe ser exactamente como yo anhelo que lo sea. b) Las personas deben actuar y ser como yo lo quiero. c) Debería tener la capacidad de hacer o lograr todo aquello a lo que aspiro. Enumeradas de esta manera,

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cualquiera puede darse cuenta que se trata de exigencias imposibles de lograr. Renuncia a ellas y te ahorrarás muchas frustraciones. Numerosos matrimonios serían más felices, si la gente abandonara las expectativas y exigencias irreales. Planifica sabiamente, pero no seas exigente. Combate las exigencias irreales formulándote esta pregunta ¿Quién me dio la seguridad que los hechos serán siempre manera que a mí me gustarían que lo fueran? ¿Sobre qué fundamentos estoy basando mis expectativas? ¿En qué ley universal las estoy fundamentando? 20. Las personas manifiestan con frecuencia: "El me deprimió" o "Esto me alteró". Esto implicaría que los factores externos son las causases de sus emociones, y que los afectados nada pueden hacer al respecto. La realidad es que los factores externos no pueden entristecerse ni alterarte. Tú mismo eres quien generas esos estados de ánimo, mentalizándote acerca de la incidencia de dichos factores externos. Contrae el hábito de repetirte lo siguiente: "Yo me deprimo a causa de lo que me repito a mí mismo con relación a sus hechos o palabras" o "Me altero en función de la forma en que me mentalizo con respecto a lo sucedido". Cuando hables en esos términos, estarás aceptando la responsabilidad por tus reacciones. Esto te servirá de incentivo para cambiar tus pensamientos y actitudes con respecto a aquellos con quienes eres desdichado, a los cuales podrás contar entre aquellos que te hacen feliz. Zelig Pliskin Tercera Entrega (y última) ...continuación Segunda Entrega

21. He comprobado con frecuencia que los pesimistas dicen 10 siguiente de los optimistas: "Tú no eres realista", pero esta manifestación constituye un error conceptual que acarrea serias consecuencias. Si un vaso es lo suficientemente grande como para contener aproximadamente un litro de agua, y ahora sólo contiene la mitad, ¿Cuál sería la realidad? La realidad es que contiene sólo la mitad de su capacidad. No obstante algunas personas dirán que está medio lleno y otras que está medio vacío. En lo que concierne a la realidad ambos enfoques son correctos. Sin embargo, observamos que algunos eligen estar agradecidos por el agua que tienen, en tanto que los otros escogen sentirse molestos por lo que les falta. Este ejemplo familiar encierra la verdad de todos los aspectos de la vida. Estamos constantemente escogiendo aquello en que concentraremos nuestra atención, y la manera en que habremos de enfocarlo. Resulta perjudicial considerar rígidamente a la realidad en una forma contraproducente, cuando podrías elegir formas positivas de encarar las cosas. Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial, Simón Wiesenthal, el renombrado cazador de criminales nazis, estaba en un campo de concentración; un recién llegado al lugar introdujo de contrabando un Siddur (libros de oraciones), y Wiesenthal admiró su coraje, porque al arriesgarse al ser descubierto podría llegar a perder la vida. Sus sentimientos pronto cambiaron, cuando descubrió que el "valeroso" contrabandista estaba permutando quince minutos de alquiler del Siddur a cambio de la cuarta parte de la magra ración diaria. Los reclusos estaban desnutridos, pero voluntariamente aceptaron el intercambio. Al tiempo el propietario del Siddur murió, antes que ningún otro, debido a que las enormes cantidades de sopa que ingirió resultaron excesivas para su deteriorado organismo. Después de la guerra, el Rabino Eliezer Silver visitó los campos de Personas Desplazadas en nombre de la organización Vaad Hatzalah. Organizó plegarias y dirigió palabras de aliento a los sobrevivientes. Luego de notar que Wiesenthal no había concurrido a la sinagoga, el Rabino Silver decidió visitarlo. Según lo relata el propio señor Wiesenthal, ocurrió lo siguiente: "Aquella noche el Rabino Silver vino a verme. Era un hombre de baja estatura que vestía un uniforme americano sin insignia militar. Tenía una pequeña barba blanca y sus ojos brillantes irradiaban una gran bondad; debía tener por lo menos setenta y cinco años de edad, pero su mente era aguda y su voz juvenil. "El puso su mano sobre mi hombro. "Me dijeron que estás enfadado con el Todopoderoso, me habló en Idisch y me sonrió. "No con El, sino con uno de Sus servidores", y le contó lo que había pasado. "El continuó sonriendo "¿Y esto es todo lo que tienes que decirme?"

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"¿No es esto suficiente, Rabino?" le pregunté. "Du Dummer (tú, hombre tonto)" dijo él. "¿De modo que solamente buscas al hombre que tomó algo?" ¿Por qué no buscas en cambio a los hombres que dieron algo?" Me tocó con la palma de su mano extendida y se marchó. "Concurrí a los servicios religiosos del día siguiente. Desde entonces he tratado de recordar que existen dos aspectos para cada problema." (Los asesinos están entre nosotros, págs. 249-250, y Ama a tu prójimo, pág. 346). 22. Trata de pensar de manera creativa, y tendrás la posibilidad de enfocar situaciones y acontecimientos familiares bajo una nueva perspectiva. Esto te permitirá tener nuevas y más positivas respuestas emocionales para aquellas situaciones y acontecimientos, que anteriormente te ocasionaron incomodidad, tristeza y enojo. Por ejemplo, la crianza de los niños, puede considerarse como una difícil tarea dolorosa a largo término. Puede sin embargo considerarse también como un maravilloso y excitante desafío: Moldear y educar a un ser humano para aprovechar todo su potencial. Un padre que sostenga el primer punto de vista hallará su vida insoportable, mientras que otro progenitor con el segundo enfoque hallará constantemente la plena realización de sus propósitos en esta tarea. Durante la Segunda Guerra Mundial el Rabino Moshe Schwab se encontraba en Londres durante un bombardeo a la ciudad. En una ocasión la casa de sus padres fue blanco de las bombas poco después que la familia bajara a su refugio. El Rabino Schwab le relató este incidente al Rabino Elyahu Lopian y le describió el intenso pánico que experimentaron durante el bombardeo, el Rabino Lopian comentó: "Rav Mosche, cuán afortunado eres de haber experimentado el miedo a la muerte" (Maarjai Laiv, pág.25). 23. Aún un acto tal como el de lavar los platos, puede tener distintas connotaciones para diferentes personas. Para algunos representará una labor tediosa pero necesaria, en tanto que para otros podría significar un descanso de tareas físicas más pesadas. Para algunos puede representar una oportunidad para concentrar el pensamiento en temas trascendentes sin ser molestados, o para escuchar cintas grabadas con temas inspiradores, mientras que las manos efectúan los movimientos mecánicos. Otros la encontrarán como una tarea degradante, que les fue impuesta por las circunstancias, en tanto que algunos verán en ella un acto de bondad hacia su familia o sus amigos. ¿Cuál sería entonces la realidad? Es simplemente la de alguien que está lavando los platos, pero la forma en que este hecho ha de afectar emocionalmente a cada uno, dependerá de su propia interpretación subjetiva. Todo individuo tiene la capacidad de evaluar sus tareas de distinta manera de un día a otro. Felices de aquellas personas que pueden dominar coherentemente su poder de raciocinio, de tal manera que promueva su felicidad y elevación espiritual. 24. Resulta fácil sentirse frustrado y desdichado cuando se cometen errores, se podrá no obstante aprender de esos errores y falencias y si los utilizas como experiencias de aprendizaje Podrás darles un enfoque positivo. A pesar que hubieras preferido no cometerlos, ellos serán ahora como peldaños que te conducirán a tu crecimiento. 25. Cuando las cosas no resulten como te hubiese agradado y veas que todavía puedes enfrentarías, utiliza esta experiencia como una lección para no sentirte excesivamente atribulado ante la posibilidad que surjan situaciones similares en el futuro. 26. Cuando despiertes en el medio de la noche o tengas una larga espera en el consultorio del médico, aprecia esos momentos como espacios de tiempo para pensar. Una persona sensata hará uso de esas oportunidades para aprender más acerca de sí mismo, y para pensar en las formas en que puede superarse (Alai Shur, pág. 167). 27. Todos nosotros tenemos respuestas para la pregunta de cómo enfocar la vida en general. Aún aquellas personas que no hayan formulado concientemente su punto de vista al respecto lo manifestarán en forma implícita. Algunos ven la vida como una aventura, plena de excitación y de oportunidades de alcanzar logros, mientras que para otros la vida se avisora como una experiencia dolorosa que debe soportarse. Independientemente de la forma como hayas encarado tu vida en el pasado, puedes comenzar a adoptar una actitud más positiva, si realizas un esfuerzo coherente para generar pensamientos de línea positiva. El

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solo tomar conciencia que esto constituye tu elección, te proporcionará un considerable grado de control sobre tus ideas y contribuirá a tu superación personal. 28. Si tratas de eliminar por la fuerza pensamientos negativos concernientes a algún problema, descubrirás con frecuencia que cuanto más trates de deshacerte de dichos pensamientos, éstos se radicarán con mayor fuerza en tu mente (Rabino Israel Salanter: Tnuas Hamussar, Vol. l, pág.284). No trates de imponer coercitivamente un pensamiento positivo, en forma suave y gradual procura buscar formas más positivas de encarar las cosas. Podría resultarte útil que te preguntaras: "¿Qué forma positiva podría recomendarle a otra persona para el tratamiento de este asunto?" 29. Por momentos tu situación puede ser dolorosa, pero cabrá la posibilidad de que pudo haber sido aún mucho peor. Quizás te sientas resentido cuando alguien te diga: "Esto podría ser peor". Sin embargo, si tú mismo te das cuenta que las cosas están realmente mejor de lo que pudieron haber sido, estarás en condiciones de poder tolerar la situación. Cada vez que los hechos sucedan de manera distinta a tus deseos no dejes de preguntarte: "¿podrían haber sido peores?" Analiza por ejemplo que si te han robado, al menos no te han herido. Si te hirieron, al menos no te quitaron la vida. Si estás aburrido, al menos no te encuentras en peligro. Si no tienes una abultada cuenta bancaria, al menos no tienes deudas, y si las tuvieras por lo menos no estás físicamente dañado por no pagarlas en término. Si la lluvia hubiese desbaratado tus planes anteriores, no sufrirás al menos por la falta de agua, lo cual resultaría mucho peor que cancelar tus planes a causa de la lluvia. Si no puedes afrontar la compra de un par de zapatos nuevos, por lo menos tienes tus pies. Si el precio de los alimentos es elevado, al menos hay suficiente provisión de los mismos y puedes adquirir algunos. Ciertas personas podrán considerar esta forma de razonamiento como un modo peculiar de observar las cosas. ¿Pero entonces preferirías sentirte peor de lo que corresponde? ¿Quieres elegir la opción de sentirte feliz? La raíz de la lamentaciones consiste en pensar que la situación pudo ser mejor, en cambio el fundamento de la satisfacción reside en el convencimiento de que la situación pudo haber sido peor. En casi todos los casos las cosas pudieron ser tanto peores como mejores. Para dominar la felicidad las personas necesitan mentalizarse constantemente que todo aconteció mejor de lo que pudo haber sido. 30. En sus últimos años, el Rabino Yejezkel Levenstein escribió que aquellas situaciones que comenzaron ocasionándole sufrimiento, fueron finalmente causales de buena suerte (Ohr Yejezkel: Mijtavim, pág.326). Jamás podremos realmente tener la absoluta certeza que ningún acontecimiento sea verdaderamente perjudicial para nosotros. ¿Por qué adjudicarle a un hecho la condición definitiva de negativo, cuando puede transformarse de una manera tal que veas claramente que te resulte beneficioso? Zelig Pliskin Todo es para bien Extraído de Camino a la grandeza. Moshe Goldberger Un notable ejemplo de la teoría "esto es para bien" de Rabí Akiva, ha sido abiertamente demostrado por la Mano del Cielo en un acontecimiento que impactó al mundo. Doscientas setenta personas fueron muertas por una explosión del vuelo 103 de Pan Am. Sin embargo, cuarenta y tres judíos que tenían previsto estar en el vuelo, lo perdieron por diversos motivos. Algunos de ellos incluyen:   

Algunas personas se atascaron en el tráfico. (¿Ha pensado en decirse alguna vez: "Hashem posee una buena razón para los embotellamientos de tránsito"?). Uno se negó a subir al avión porque parecía no haber suficientes judíos a bordo para un minián de minjá. Otro tomó un vuelo más temprano con el fin de llegar a su destino para cumplir una mitzvá a tiempo. (¡Una mitzvá puede seguramente salvar su vida!).

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Un sujeto se quedó encerrado en un baño del aeropuerto cuya puerta se trabó. (¡Algunas veces Hashem emplea formas inesperadas para salvar gente!).

Por consiguiente, cada persona que perdió el avión debió haber estado diciéndose: "Hashem me ha ocasionado un beneficio" aun antes de enterarse del eventual accidente. Considere el Futuro Cuando un grupo de Sabios caminando por la calle junto a Rabí Akiva, escucharon un tumulto de devotos idólatras, comenzaron a llorar; pero Rabí Akiva comenzó a reír. Ellos le preguntaron: "¿Por qué estás riendo?". Él les dijo: "¿Por qué lloran ustedes?". Ellos contestaron: "Los idólatras viven vidas aparentemente despreocupadas, mientras que nosotros sufrimos por la destrucción del Bet Hamikdash. ¿Acaso no es esa una razón para llorar?". Él respondió: "¡Ese es el motivo de mi risa! ¿No se dan cuenta de que si un transgresor de la Torá de Hashem recibe algún beneficio, cuánto más recompensados serán aquellos que obedecen a Hashem?". (Makot 24a) La misma situación puede ser vista de dos maneras: 1) La aparentemente obvia - los malvados se están regocijando. 2) Con la perspectiva de la Torá - ¿quién se regocijará más? Reacciones Opuestas Posteriormente, estos Sabios estaban caminando hacia Jerusalem. Cuando vieron el sitio del Templo, rasgaron sus vestimentas [en señal de duelo por la Destrucción]. (Maharsha: Rabí Akiva también rasgó sus ropas en duelo por la Destrucción y la pérdida de la Presencia de la Shejiná). Cuando llegaron al sitio del Templo, vieron un zorro saliendo de las ruinas del Santo de los Santos. Ellos comenzaron a llorar. Rabí Akiva comenzó a reír. Le preguntaron: "¿Por qué ríes?". Él respondió: "¿Por qué lloran ustedes?". Ellos comentaron: "¡Mira el alcance de la desolación! Incluso animales salvajes deambulan por el área". Él les dijo: "Es por eso que yo río. Vemos que las profecías de destrucción se están cumpliendo al pie de la letra. Podemos, por lo tanto, estar seguros de que las profecías de la Redención también serán cumplidas. Entonces, éste es el presagio de las buenas noticias". Ellos declararon: "¡Akiva, nos has consolado! ¡Akiva, nos has consolado!" (Maharsha: La repetición es una referencia a ambos incidentes). (Ibíd.) Vemos que la conclusión de los Sabios fue aceptar el enfoque de Rabí Akiva. Esto coincide con la halajá citada anteriormente, que siempre necesitamos decir: "Todo lo que el Misericordioso hace, es para bien". El Nombre ¿Por qué los Sabios llamaron a Rabí Akiva por su nombre en ese momento? Puede que su nombre mismo simbolizara su enfoque: "Akiva" es una forma del nombre "Iaacov". Cuando nació Iaacov, la Torá (Bereshit 25.26) relata que estaba asiendo el talón (ekev) de Esav. Por lo tanto, el nombre "Iaacov" significa que él es quien vendrá al final. Su éxito supremo será en el futuro. Todos los judíos poseen una porción en el Mundo Venidero. (Sanhedrín 90a)

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De ese modo, Rabí Akiva enseñó: El bien será evidente. Se revelará a sí mismo tarde o temprano. Hashem hace todo para nuestro beneficio. Aun si no descubrimos los beneficios ocultos en este mundo, ¡podemos estar seguros de que el momento y el lugar final para la perfecta benevolencia de Hashem, es el Mundo Venidero! (En relación a esto, también observamos que Iaacov era hijo de Itzjak, cuyo nombre significa "él reirá [al final]". En la Redención Final mereceremos que se cumpla "Entonces nuestras bocas se llenarán de risa" [Tehilim 126:2]. Moshe Goldberger ¿Qué es lo que provoca la ingratitud? Extraído de El río, la olla, y el pájaro La gratitud Cierta vez un hombre se aproximó a mí, quejándose de que su esposa era extremadamente negligente en el cuidado de la casa. En lugar de lavar los platos y arreglar la cocina después de la cena, se sentaba en el sofá por el resto de la noche y leía un libro. Cuando le pregunté a la esposa sobre esto, inmediatamente admitió que era verdad. Sin embargo, añadió que trabajaba doce horas al día en dos trabajos para mantener a su esposo que estudiaba en un kolel y, además de eso, estaba embarazada. Para cuando terminaba de cenar no tenía ninguna fuerza para hacer nada más, sólo relajarse y leer un libro. Obviamente, el esposo era culpable de una ingratitud muy grande. A pesar de que era el beneficiario de esfuerzos extraordinarios por parte de su esposa, no sólo no era agradecido con su esposa, sino que estaba enojado con ella por no hacer más por él. Esta historia ilustra un falla común en los hombres: una incapacidad para apreciar apropiadamente lo que sus esposas hacen por ellos. Esta incapacidad es notable. A la luz de la cantidad enorme de beneficios físicos, emocionales y prácticos que la mayoría de los hombres reciben de sus esposas, uno podría esperar que no sería una labor difícil el sentirse agradecidos hacia ellas. Desafortunadamente lo contrario es verdad. Esto se debe antes que nada a la inclinación humana básica de negarse a reconocer favores recibidos de otros. Sin embargo, esto es mucho más cierto con respecto a los favores que una esposa hace por su esposo. ¿Qué es lo que provoca la ingratitud? La ingratitud humana es un mal que se deriva de Adam. El primer pecado del hombre -la fuente de toda la maldad en él- se originó en su negativa a reconocer lo bueno con lo que Dios le había bendecido. Si no hubiese dado por sentado todo el bien infinito con que Dios lo bendijo, nunca hubiese comido del Árbol del Conocimiento que tenía prohibido. Teniendo sentimiento de gratitud le hubiera sido imposible contradecir la voluntad de Dios. Su respuesta a Dios cuando Él le preguntó si comió del Árbol recalca esta ingratitud: "La mujer que Tú me diste me dio de comer del árbol, y yo comí." Adam estaba diciendo en efecto: "Yo no te la pedí; ella fue Tu idea. Si ella me persuadió para pecar, el pecado es tu culpa." Aunque la Torá explícitamente nos dice que Dios creó a la mujer para el bien del hombre (ya que "no es bueno para el hombre que esté solo"), Adam falló en reconocer este bien. Esta ingratitud es la causa subyacente de su pecado.

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Lo que es verdad para Adam, es verdad para todos sus descendientes: la ingratitud es el origen fundamental de cualquier mal que ellos cometan. Cualquier persona que hiciera una pausa para reconocer que le debe a Dios su existencia misma, nunca sería capaz de ir por la vida adorándose a sí mismo. Millones de milagros componen el mundo del hombre: el milagro de la naturaleza, el milagro de la vida, el milagro de la vista, el habla, el movimiento, el matrimonio, el milagro de tener permiso de conocer a Dios. El corazón del hombre debería estar lleno alegría, de asombro y de gratitud por la magnificiencia del mundo que Dios le ha dado. En cambio, el hombre considera todo esto como algo que Dios le debe desde su nacimiento. Su orgullo lo convence de que el mundo existe para su propio uso. Como el Faraón dijo: "El río es mío, y yo lo he creado." Por ello el hombre trata cualquier cosa que se le da como si se la estuvieran regresando a su dueño original. No siente que debe dar las gracias por un mundo que le pertenece incluso antes de que tome posesión de él. Así, pues, resulta claro por qué la gratitud es tan rara. El mismo orgullo que no le permite reconocer el bien de Dios, milita en contra de reconocer el bien que otro ser humano le da. Existe un impedimiento adicional para reconocer los favores que otros hacen por nosotros: ello nos forza a abandonar la fantasía de que somos auto-suficientes y a cargo de nuestro propio destino. Nos llama a ofrecer gracias a alguien más; nos obliga a dar recíprocamente un bien. Por esto nuestra reacción natural es minimizar o, incluso, negar la importancia de cualquier favor hecho a nosotros. Si la gratitud a alguien es difícil de aceptar, la gratitud a una esposa es aún más difícil. Los favores que ella nos hace exceden a aquellos hechos por cualquier otra persona. Y, por lo tanto, el grado de gratitud que ella merece es mucho más doloroso de apreciar y de expresar. Aún más, mostrar gratitud a una esposa es más difícil que mostrar gratitud a un extraño debido a la falsa concepción que la mayoría de los esposos tienen del matrimonio. Según lo dicho antes, los esposos comúnmente imaginan que es el deber de la esposa proporcionar bendición sin fin al esposo, satisfaciendo cada antojo y deseo. De acuerdo con esto, es el deber de ella proveerlo de todas sus necesidades y hacer todo lo necesario para que avance en sus ambiciones, incluso mantenerlo financieramente. Es el deber de ella cuidar de que el esposo tenga éxito en todas sus esfuerzos, ya sea en sus estudios, en sus negocios o cualquier otra cosa. Es deber de ella hacer cualquier cosa, a cualquier hora, para hacerlo feliz. Todo esto es su deber natural, y por lo tanto no merece las gracias por cualquier favor que le haga; lo mismo que un deudor paga un crédito a su prestamista, ella simplemente está ejecutando su obligación. Obviamente, esto da muestras de una vasta ignorancia de las obligaciones de una esposa. Ella no es responsable de hacer feliz a su esposo. Si existe una obligación especial tal, es la del esposo de hacer feliz a su mujer. No es obligación de ella asegurarse del éxito de él en todas sus empresas. Esto únicamente depende de él. Además, ella no tiene la obligación de contribuir a la manutención financiera de la casa. No obstante, una esposa está obligada por ley rabínica a realizar ciertos deberes caseros. Esto está claramente descrito en la Ketubá que cada esposo le entrega a su mujer durante la ceremonia nupcial, donde claramente se describe que él se encargará de "alimentarla, animarla, sostenerla y mantenerla a la manera de los esposos judíos." Cualquier mujer que ayude a mantener a su familia, como es común en nuestro días, lo hace fuera de su obligación halájica. Tiene el derecho de parar cuando ella lo desee. Tal pedido sería ejecutado por cualquier tribunal judío. Si trabaja por el deseo de su corazón o por la devoción del estudio de su esposo, merece toda las gracias por su filantropismo. Ya que la gratitud es una precondición para la creación del amor en el matrimonio, uno debe hacer esfuerzos para su adquisición. Si uno apartara un poco de tiempo diariamente -aun cinco minutos- para

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considerar los beneficios que recibe de su esposa diariamente, la gratitud eventualmente será una reacción natural. ¿Qué tan grande es la obligación de ser agradecido? No sólo la ingratitud es la fuente del primer pecado del hombre, sino que la gratitud es uno de los mandamientos centrales de la Torá. Entre los primeros Diez Mandamientos dados al pueblo judío en el Monte de Sinaí está el requerimiento de honrar al padre y a la madre. Ésta es una mitzvá que incumbe a los hijos (no importando la edad) de mostrar gratitud a los padres por haberle otorgado la vida y por haberlos educado. La Torá está repleta de ejemplos de primera importancia acerca de hakarat hatov (gratitud). Se nos ordenó tratar a los egipcios mejor que a otros pueblos porque fuimos moradores en su tierra -a pesar de que ellos nos esclavizaron. A Moshé le fue ordenado por Dios mismo ir y redimir al pueblo judío, pero no hizo eso sino hasta que hubo recibido el permiso de su suegro, Yitró. La razón de ello es que tenía un deuda de gratitud con Yitró: Yitró le abrió la casa a Moshe cuando éste escapó a Midián. Así pues, en caso de que exista un conflicto para demostrar gratitud y la obligación de redimir al pueblo judío, la gratitud toma precedencia. Moshé no golpeó al río Nilo para traer la plaga de ranas sobre los egipcios porque tenía una deuda de gratitud con el río: éste salvó su vida cuando era un bebé. El concepto de gratitud se aplica incluso a objetos inanimados. Numerosas fuentes en la Torá escrita y en la Torá oral, hablan de la obligación de demostrar gratitud. Ningún otro atributo ha sido más discutido por los grandes pensadores judios de musar [disciplina ética].

Todos los comienzos son difíciles Extraído de Cultivar rosas entre espinas. Rab Noaj Orlowek Nuestros Sabios nos enseñaron que todos los comienzos son difíciles. Cuando una persona sabe desde el principio que la solución a un problema será difícil, este conocimiento la ayuda a superar su desaliento. Morí VeRabí HaGaón Rab Jaim Pinjas Scheinberg, shlita, dijo: "Si el comienzo no es difícil, entonces quiere decir que todavía no has comenzado". Hay varias interpretaciones muy bellas sobre esta idea, y me voy a referir a aquéllas que son apropiadas para la resolución de problemas. 1. El Principio es Determinante. El comienzo es la base de todo lo que sigue. En este contexto, "difícil" significa determinante, porque la dirección que tomamos desde el punto de partida fija el lugar a donde llegaremos. 2. Encontrar el Lugar Adecuado Desde Donde Comenzar. Cuando enfrentamos un problema complicado, es bueno comenzar con algún triunfo inicial para lograr alentar a todos los implicados. No siempre es fácil encontrar el punto donde se puede avanzar con facilidad, especialmente si el problema parece insuperable y monolítico. En este contexto, "difícil" significa "difícil de localizar". 3. Nuestra Responsabilidad. Cambiando de enfoque, el Beit HaLevi dice que nuestra responsabilidad es por lo menos comenzar. Tal vez esté fuera de nuestra capacidad resolver el problema por completo, pero ¡por lo menos empecemos! En ese mismo sentido, el Sfat Emet nos dice que todo comienzo verdadero, es decir, todo comienzo que nos lleve a un cambio permanente, deberá iniciarse con nuestro trabajo más serio y sincero.

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Al comenzar nuestra búsqueda de una solución a un problema molesto y doloroso, debemos purificar el corazón y empezar con humildad y plegarias para lograr la ayuda de Hashem. Esto nos lleva a otro aspecto que, como ya dijimos, tenemos que recordar firmemente antes de comenzar a intentar resolver problemas: HABRÁ ALGUNOS PROBLEMAS QUE APARENTEMENTE NO TENDRÁN NINGUNA SOLUCIÓN Como ya dijimos al comienzo de este capítulo, da la impresión de que hay algunos problemas que son imposibles de resolver. Nuestra actitud hacia ellos deberá reflejar la siguiente idea expuesta por el Bene Isasjar: Hay un famoso problema teológico: ¿cómo es posible que tengamos libre albedrío si Hashem puede prever nuestras acciones? No tenemos ninguna respuesta completamente viable para este problema. Entonces, ¿cuál es la función de esta pregunta sin respuesta (en un mundo donde cada parte de la Creación es perfectamente funcional)? Su función es enseñarnos que en esta vida nos toparemos con preguntas y problemas para los cuales no tendremos solución. Ésta es una parte intrínseca de nuestra condición humana, y si bien podemos tratar de resolver nuestros problemas, nunca debemos pensar que todos ellos serán resueltos. La verdad es que son relativamente pocos los problemas que total y permanentemente escapan a toda posible solución. En el próximo capítulo veremos que cuando logramos encontrar un remedio parcial para aliviar aunque sea una pequeña parte de un problema insuperable, ya se produce un cambio en toda la perspectiva del mismo. Esto se debe en gran medida al cambio radical de nuestra propia actitud hacia el problema y hacia nosotros mismos, al vislumbrar alguna posibilidad de cambio exitoso. Por esta razón, nuestra actitud hacia el problema que parece insuperable debe constar de dos aspectos: 1. La aceptación del hecho de que ese problema existe y que es una parte normal de la vida. 2. Continuar buscando alguna parte pequeña del problema en donde se pueda introducir algún tipo de cambio, aunque sea ínfimo. Esto nos lleva a la actitud final a la que quisiera referirme antes de dar cualquier consejo sobre el aspecto práctico de la resolución de problemas. Tal vez ésta sea una de las actitudes más importantes y un ingrediente indispensable para una vida generalmente estable y feliz. SENTIR PLACER POR LOS CAMBIOS PEQUEÑOS Lamentablemente, vivimos en un mundo en el cual las personas pueden llegar a ser mezquinas cuando se trata de alentar a los demás. Para renovar nuestras energías y nuestra determinación durante lo que puede ser el largo y doloroso proceso de resolución de algún problema, a veces debemos aprender a alentarnos a nosotros mismos. Una de las mejores maneras de lograrlo es sintiendo placer, satisfacción, alegría y, sobre todo, esperanza al notar pequeños cambios. En el próximo capítulo explicaremos cómo medir estos pequeños cambios. El Rab Wolbe, zt"l, contó que durante la Guerra de Iom Kipur, voló a Egipto para hablar con los soldados y el avión en el cual viajaba de repente descendió a tal altitud que casi iba pegado a la tierra. Cuando preguntaron si esto significaba que el motor tenía problemas, la respuesta fue que el avión estaba volando bajo para evitar que lo detectara el radar de Egipto. De aquí el Rab Wolbe extrajo una comparación: la Inclinación al mal no está interesada en "aviones que vuelan bajo", es decir, en las personas que realizan pequeños cambios. Él sólo se alarma y se opone cuando la persona se embarca en un ataque total y frontal en su contra tratando de realizar un cambio rápido y drástico.

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LA GRANDEZA DE CADA CAMBIO PEQUEÑO El Sfat Emet dice que mientras más grande es la persona, más reconoce la importancia de cada cambio pequeño. Es como yo digo: "un cambio pequeño no es pequeño cambio". A un nivel espiritual, esto responde a varias razones importantes: 1. En el mundo espiritual, no existe el "cambio pequeño". Cada nivel que se alcanza es completamente nuevo. 2. El plazo de recuperación es incalculable, incluso para un acto pequeño, porque la recompensa es eterna. Sin embargo hay otra explicación más simple: Los grandes logros están compuestos de una sucesión de logros pequeños. El Rab Mendel Kaplan, zt"l, dijo: Cada minuto es valioso. El edificio Wrigley (una marca de chicles) de Chicago fue construido con las ganancias de la venta de millones de chicles que valen un centavo. De esto podemos aprender que cada cosa pequeña es valiosa. Rab Noaj Orlowek ¿Cómo bajar la temperatura emocional? Extraído de Cultivar rosas entre espinas. Por Rab Noaj Orlowek Nuestras actitudes surgen de la fusión de nuestro intelecto con nuestras emociones. Antes de que podamos comenzar a aprender a solucionar efectivamente los problemas, debemos comprender que en última instancia es el intelecto el que debe adoptar las decisiones, porque sólo el intelecto puede prever las consecuencias posibles de un determinado curso de acción. La emoción sólo entiende el presente. Sin ninguna duda, el intelecto debe considerar la realidad emocional de la persona, pero la decisión en sí misma pertenece al campo del intelecto. Por ello uno debe bajar lo que yo llamo la "temperatura emocional", es decir, el fuego de la emoción, porque de esto depende que pueda prevalecer el intelecto. Una temperatura emocional elevada puede deshacer muchas decisiones intelectuales, por lo que uno debe estar calmo para lograr adoptar decisiones sensatas para él y para los demás. EL INTELECTO PUEDE "HABLARLE" A LA EMOCIÓN Como ya dijimos, antes de tomar una decisión racional, el intelecto necesita considerar la percepción emocional y la realidad emocional de la persona. Algunas veces, tal como dijo el Rab Avigdor Miller, zt"l, el intelecto debe "hablarle" a la emoción. En el Tanaj hay muchos ejemplos; por nombrar sólo dos: "Shuvi, nafshi, limenujaiji", "Regresa, mi nefesh, a tu tranquilidad"; y "Haleli, nafshi, et Hashem", "Mi nefesh, alaba con entusiasmo a Hashem". ACTITUDES QUE AYUDAN A BAJAR LA TEMPERATURA EMOCIONAL Hay ciertas actitudes que nos ayudan a bajar la temperatura emocional. Dos de ellas son: 1. Los Problemas no son un Signo Patológico. Los problemas son parte integral de la vida. Dado que los seres humanos somos imperfectos, cometemos errores en nuestros actos, juicios y conclusiones. Además, es normal que diferentes personas tengan diferentes programas diarios, objetivos y prioridades que entran en conflicto sin por eso dejar de ser legítimos para cada uno. Cuando entendemos los problemas como un aspecto normal de la existencia humana, como algo que se supone que tendrá lugar, entonces somos capaces de reaccionar ante ellos con menor fuerza emocional. Recuerda, la sorpresa es el

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enemigo de la emoción constructiva, así como la pereza es el enemigo del intelecto. Mientras menos nos sorprendan nuestros problemas, más oportunidades tendremos de enfrentarlos desde una postura de fortaleza emocional. 2. Los problemas no son "innecesarios". El Rab Baruj Eliahu Goldshmidt, zt"l, nos aclara otro aspecto más de la manera en que percibimos los problemas. Él dice que vemos nuestros problemas como un impedimento innecesario para alcanzar nuestros objetivos. Por eso no les tenemos paciencia. Y da un ejemplo muy bello: Muchas personas están dispuestas a viajar a diario grandes distancias y se encuentran en las rutas durante largos períodos de tiempo. La cantidad de kilómetros de un viaje particular no les molesta siempre y cuando sepan que llegar desde el punto A hasta el punto B les lleva determinada cantidad de tiempo. Por eso, cuando sufren una demora de diez minutos, no tienen paciencia, porque la perciben como algo innecesario. De la misma manera, si recordamos que los problemas son una parte integral y predecible de la vida, entonces cuando se presenten nos sorprenderán menos. Lo que ocurre es que cuando nos sorprenden, cuando esperamos que las cosas se desarrollen "a nuestra manera", entonces nos irritamos y nos enojamos. De hecho, parte del placer en este mundo es tener que escalar montañas, y mientras más altas y más intimidantes sean, mejor. Nos enseñan que "el hombre nació para esforzarse", y que ésta es una expresión de la bondad de Hashem, tal como lo son todas las cosas que hay en nuestro mundo. Cuando no hay esfuerzo no hay placer y, sobre todo, no hay sentimientos de auto valoración. El Sefer HaIashar dice: La persona debe desarrollar un corazón fuerte y valiente para ser capaz de aceptar (toda clase de posibles) ocurrencias (negativas o dolorosas). Debe pensar en ellas antes de que se presenten, debe esperar (que ocurran) en cualquier momento; y debe decirse a sí mismo: "Si no ocurrieron hoy, ocurrirán mañana y si no es mañana, será pasado mañana". Si hace esto tanto intelectual como emocionalmente, entonces cuando estas circunstancias se presenten no le causarán inquietud y de ese modo se evitará que se olvide de su servicio (a Hashem). Debemos recordar que el Sefer HaIashar no es un libro que predique una visión pesimista ni fatalista de la vida. Por el contrario, todo el libro se encuentra repleto de ideas y actitudes positivas de autovaloración y alienta a desarrollar un sentimiento de realización. El Sefer HaIashar nos está enseñando que este mundo es un lugar donde deben esperarse momentos difíciles, porque eso es parte de su misma naturaleza. Él llama a este mundo Guei HaTlaot, el Valle de la Desgracia, porque es gracias a esta actitud que los justos son capaces de mantener su equilibrio. Cuando ocurre una desgracia, la persona que entiende que el mundo es un lugar donde las cosas tienen que estar siempre bien se tambalea y pierde el equilibrio. El mundo es un lugar de infinitas oportunidades para la felicidad y, sin embargo, uno de sus sellos distintivos es el conflicto. Los problemas no necesariamente deben desequilibrarnos, ni provocar que levantemos los brazos en señal de derrota. Los problemas no están indicando que algo esté básicamente mal. No podemos esperar que este mundo sea tan "eficiente" en nuestro beneficio como para anular a todas las personas y a todas las situaciones problemáticas. Tampoco debemos ser tan arrogantes como para esperar que el mundo funcione de acuerdo con nuestras especificaciones respecto a cómo "deben" ser las cosas. Rab Noaj Orlowek Crees que, en el fondo, todos queremos ser buenos?

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Extraído de Shmuz RACIONALIZACIONES LA NATURALEZA HUMANA NOS IMPULSA A RACIONALIZAR NUESTRAS DECISIONES INMORALES. Antes de darnos el lujo de hacer algo malo, debemos justificarnos de algún modo. "Todo el mundo lo hace." "Se merece esto." "No es tan terrible." "No me puedo controlar." "Ella no tiene el derecho de decirme/hacerme esto. ¡Le daré una lección!" Es un fenómeno sorprendente. ¿Por qué la gente tiende universalmente a racionalizar? ¿Por qué no simplemente nos decimos "Quiero ser malvado y cometer este acto inmoral"? Estas justificaciones se deben a que, en el fondo, todos queremos ser buenos. No podemos hacer algo malo a menos que primero lo maquillemos de tal forma que satisfaga superficialmente nuestro impulso innato por ser buenos. Debemos persuadirnos de que en realidad no hay problema alguno. A nadie se le ocurre decir: "¿Qué acto malvado puedo hacer hoy?" Incluso Hitler tenía la necesidad de convencerse de que, al exterminar las alimañas de la tierra, estaba salvando a la humanidad. Si tanto queremos ser buenos, ¿por qué optamos por hacer el mal? El Talmud nos dice: "nadie peca a menos que le invada un espíritu de estupidez". Nos confundimos. Convenientemente confundimos el mal por el bien. Nos vemos atrapados por nuestro deseo de obtener comodidad y escapismos. Nos conformamos con placeres ilusorios que, en definitiva, debilitan nuestra dignidad. Es difícil tomar las decisiones correctas y ser buenos. Pese a la confusión reinante, seguimos siendo responsables por nuestros actos. Tenemos el deber moral de rasgar el velo de nuestras racionalizaciones y combatir nuestros bajos instintos. En el fondo, el corazón palpita con un impulso constante por ser bueno. La próxima vez que alguien te insulte, te trate mal o tan sólo te exaspere, no excuses su conducta, sino, más bien, recuerda que esa persona no es muy distinta a ti. En su fuero interno quiere hacer lo correcto, igual que tú. EN RESUMEN Las personas racionalizan universalmente sus decisiones de hacer el mal. Existe la necesidad de maquillar la inmoralidad de tal forma que satisfaga superficialmente nuestro impulso inherente por vernos como seres humanos decentes. La racionalización demuestra nuestro deseo innato por ser buenos. No excuses las conductas indebidas. Más bien, recuerda que la persona que te hace daño, en el fondo, quiere ser bueno, igual que tú. Nechemia Coopersmith Adornandose con plumas ajenas Extraido de Tovim Hashnaim Cuentan que en cierta oportunidad, el cuervo, enojado porque estaba totalmente cubierto con plumas negras, fue picoteando a otras aves, robándole a cada una, una pluma de color para reemplazar una de las propias, las cuales se fue quitando por sí mismo. Si no me equivoco, el desenlace de la historia concluye diciendo que los otros pájaros terminaron por arrancarle las plumas que no le pertenecían al cuervo y éste se quedó, sin las robadas... y sin las propias.

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Supongo que la moraleja de esta historia es enseñar a los niños (aun cuando los "grandes" debemos aprender muchas cosas que quizás ignoramos, tanto o más que los niños...) que desear lo que tienen los demás, no sólo no conduce a prosperar, sino que con más probabilidad, nos hará perder lo que ya poseemos. Si fuésemos cuervos, la cosa quedaría allí, pero dado que no somos cuervos, sino seres humanos, la pregunta que nos debemos formular es: ¿qué, de lo que poseemos, realmente nos pertenece (en el sentido de poder considerarnos dueños de eso)? Para muchas personas esta pregunta les puede parecer un poco absurda, posiblemente esto sea consecuencia de una pobre reflexión en materia de auto-conocimiento. No obstante, el profeta Irmiahu (Cap. 9:22) nos dice distinto: "que no se envanezca el sabio con su sabiduría, ni se envanezca el poderoso con su poder, ni se envanezca el acaudalado con su fortuna". Tanto la sabiduría (que uno debe procurar), como su poder y riqueza, no dejan de ser instrumentos obsequiados por el Todopoderoso, para emplear en la tarea humana. Cuando la persona se siente amo de estos recursos, se está apoderando de lo que no es realmente suyo, es decir que se está "adornando con plumas ajenas". Un ejemplo clásico de la persona que tuvo suma precaución en no vanagloriarse con lo que no le pertenecía fue Iosef, en el momento en que fue recomendado para interpretar los sueños de Par´ó (Faraón). Después de que el rey mostró estar insatisfecho por los análisis que le ofrecían los hechiceros, el servidor del vino de Par´ó, (aunque de manera muy despectiva) le hizo saber que Iosef, quien estaba en la cárcel en aquel momento, era experto en tema de sueños. Una vez que lo llamaron a Iosef y estuvo parado frente al monarca, respondió: "no soy yo, sino D"s Quien responderá por el bienestar de Par´ó". Lejos de atribuirse honor por el don que lo caracterizaba, Iosef suscribió a D"s lo que Le corresponde, sin intentar beneficiarse personalmente con lo improcedente. Dice el R. Jaim Shmuelevitz sz"l (Sijot Musar Cap. 12:5732) que esta virtud fue la que más impresionó a Par´ó, quien luego otorgó a Iosef el cargo de virrey y administrador de los alimentos y del tesoro real. (Par´ó no se equivocó: Iosef demostró ser honesto con los bienes del rey, del mismo modo que ya había sido perfectamente fiel a Potifar y al carcelero). Esto aparenta ser bastante simple. Sin embargo, en la vida cotidiana, se requiere mucha humildad y una profunda creencia en D"s, para poder llegar a tal nivel. Existe una vergüenza positiva. Cuando la gente decía (antes, ahora ya ni eso) que alguien actuaba "sin vergüenza", habitualmente se refería a que ese individuo no tenía escrúpulos frente a los demás. Para la persona creyente, obviamente, la cosa va más allá que eso. La vergüenza es la expresión de desilusión al no proceder a la altura de lo que aspira la conciencia. Cuando una persona toma reparos en considerar si su accionar está a la altura de lo que D"s espera de él y siente que quedó en el camino, entonces experimenta vergüenza. Esta sensación, entonces, es una gracia de D"s y protege a la persona de llegar a obrar inadecuadamente. "Es un buen síntoma en la persona, ser vergonzoso" (Talmud Bavlí, Nedarim 20.) Así sucedió con Adam y Javá, los primeros seres humanos, quienes no tenían de qué avergonzarse, hasta que comieron del árbol del que no debían, y dada aquella pureza y armonía de cuerpo y alma, les era perfectamente lícito y natural permanecer desnudos. Recién al comer e insubordinarse al mandato Divino, se hizo presente la voz de la conciencia, que les hizo saber que estaban "desequilibrados" y debían "cubrirse" (R.Sh.R.Hirsch sz"l). Pero, como ya les hizo ver R. Iojanán ben Zakai a sus alumnos antes de morir, habitualmente estamos mucho más preocupados por lo que va a decir de nosotros la gente, a qué opina D"s de nosotros... En los ámbitos en los que D"s está ausente del pensamiento de la gente, desaparece la conciencia y, por ende, la vergüenza. Consecuentemente, nada está prohibido (desean creer aquellas personas), y nada

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causa vergüenza. Estas personas, si se encuentran con otros judíos que sí se cuidan en estos temas, en la mayoría de los casos, se burlan abiertamente o, al menos (los más respetuosos), lo ven con el rechazo que se reserva para lo ridículo. Estamos hablando del polo opuesto a la idea de la Torá. Tomando en cuenta el origen de la sensación de vergüenza, bien podemos entender porqué el exhibicionismo que está de moda en la (falta de) vestimenta de la gente y en los medios, contradice los fundamentos de la Torá. A su vez, podemos inferir el porqué la modestia de carácter ("tzniut") conduce al recato y pudor en la vestimenta. El "Saba" (guía espiritual) de Kelm, R. Simjá Zisel Ziv sz"l, era extremadamente cauteloso en no manifestarse por encima de lo que consideraba el nivel espiritual obtenido, por considerarlo una manera de "orgullo falso", o sea, vanidad. Por ejemplo: no solía recitar el texto de la invitación tradicional a los Ushpizín (los "huéspedes" Avraham, Itzjak, etc.) a la entrada de la Sucá, pues sentía que si realmente ellos visitaran su Sucá, él se sentiría tan avergonzado de ellos, que debería salir. Tampoco besaba el Sefer Torá, pues no creía que amaba a la Torá lo suficiente y que quizás la Torá no querría ser besada por él. Posiblemente, la Torá le contestaría: "No me beses, no necesito tus besos. Si quieres mostrarme que me amas, pues ve y demuestra más voluntad en obedecer lo que está escrito en mi". (Esta historia la relatamos únicamente por su valor instructivo, y no como ley: nosotros no estamos a la altura de no besar la Torá...). En Kelm, todos sabían que no se debían parar cuando el Saba ingresaba a la sala. Una vez, un alumno nuevo se levantó ante él. Como consecuencia, R. Simjá Zisel se encerró inmediatamente en un cuarto para estudiar Musar (introspección ética) ("Reb Mendel and his Wisdom" de Yisroel Greenwald). Para resumir: La consigna del judío en este aspecto es reconocer que los dones y habilidades, la fuerza física y los bienes materiales son un obsequio de D"s. En la medida en que sean empleados correctamente, esto conduce a una sana satisfacción. En la medida en que uno se reivindica lo que no le corresponde, está encaminado en la senda equivocada. Y si se percata de que aún le falta tanta obra por hacer, esto conduce a una vergüenza adecuada, que lo lleva a desvelarse por ser mejor (y no a un sentimiento culposo paralizante). Rab Daniel Oppenheimer Domine sus Pensamientos Extraido de Domine sus Pensamientos En Proporción a la Dificultad Según la dificultad es la recompensa. (Avot 5:23) Tendemos a pensar que las personas pueden alcanzar grandes cosas a pesar de las enormes pruebas, pero lo cierto es que nuestros Sabios nos enseñan que, en realidad, son las grandes pruebas las que ayudan a producir los resultados grandiosos. ¿Cómo opta uno por hacer lo correcto pese a todo? Usted debe encontrar la energía. Debe persistir en decirse a sí mismo: Hashem me ayudará, si estoy decidido. Aunque tenga las más grandiosas intenciones, nada puede resultar de ellas si usted no tiene oportunidad de actuar. Es por eso que Hashem ha designado un programa de dificultades, pruebas y obstáculos. Usted será puesto a prueba para ver cuán decidido está a convertir sus intenciones en acción. Debe probarse a sí mismo. La Mishná enseña que nuestro patriarca Abraham fue puesto a prueba con diez experiencias supremas y las pasó todas. Esto nos demuestra el alcance de su amor por Hashem (Avot 5:4). Todos podemos tener éxito en la vida. Nuestras pruebas varían, pero poseemos la capacidad de vencer y triunfar. Debemos elevarnos por encima de nuestros temores, de nuestros problemas y de nuestras pruebas. Hashem nos ha creado y Él nos ayuda a conquistar montañas.

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Imaginación Creativa Cuando usted combina su capacidad de elegir con su singularidad, obtiene su creatividad que es única en su género. Con esta creatividad, usted puede generar nuevas ideas para manejar los desafíos cotidianos. Nuestros Sabios nos enseñan que todos los días deberíamos considerar la Torá que estudiamos como si acabáramos de recibirla de Hashem (Rashi, Devarim 6:6). Debemos estar abiertos a nuevas reflexiones en nuestro aprendizaje. Para conseguir esto, debemos hacernos preguntas constantemente. No demos nada por sentado. Algunas preguntas con las que comenzar son: ¿Cuáles de mis talentos he estado desatendiendo? ¿Qué hábitos debo adoptar para practicar todos los días? ¿Cómo puedo cambiar el modo de hacer mi trabajo? ¿Cómo puedo dedicar más tiempo a estudiar? ¿Cómo puedo rezar con más concentración? El Rey Salomón enseña que uno debería reunir muchas ideas acerca de cómo hacer las cosas, antes de elegir una que le siente mejor (ver Mishlé 11:14). Es útil consultar con otros por ideas y, también, emplear su don de la imaginación. Imagínese cómo otros manejarían la situación en la que usted se encuentra. ¿Qué habría hecho el Jafetz Jaim? ¿Y el Gaón de Vilna, el Rambam o el Rey David? ¿Y Moshé Rabenu o Abraham Abinu? Vemos este enfoque empleado en la Torá-cuando Iosef HaTzadik fue enfrentado con una prueba muy difícil, imaginó a su padre Iaakov y esto lo ayudó a superar su mala inclinación. ¿Por qué no lo intenta usted mismo? Preparación por Anticipado "La Torá debe estar marcada en tu lengua, de modo que si alguien te pregunta acerca de algo, tengas una respuesta inmediata. (Kidushín 31a) La mejor forma de prepararse para un desafío de la vida es disponerse mentalmente para un desafío más fuerte aún. Conforme ensaya para enfrentar desafíos, usted se vuelve más hábil y seguro, como aquel que rinde un examen práctico a fin de prepararse para uno similar. Si se alista para una prueba difícil, más difícil que la que realmente tiene que rendir, encontrará su prueba mucho más fácil. Oportunidad Encubierta Los problemas, créase o no, son una importante y valiosa parte de nuestras vidas. Nada sucede por casualidad. Todas las pruebas a las que somos sometidos son enviadas por Hashem. ¿Por qué? Rambán (comentando sobre Bereshit 22:1) explica que un nisaión (prueba) es un medio para desarrollar nuestro potencial. Cuando Hashem envía desafíos, Él nos está brindando una oportunidad para crecer. Podemos obtener revelaciones y orientación en la vida a partir de nuestros problemas cotidianos. Preguntándonos en qué forma es cada problema una oportunidad o al decirnos: "Esto, también, es para bien", conseguimos abrir nuestras mentes a los beneficios específicos que podemos ganar. Una firma de inversiones muy exitosa reveló su secreto para contratar ejecutantes buenos: "Nuestros empleados deben haber sufrido, al menos, un fracaso importante en su vida. Eso los hace más comprometidos y resueltos y, como resultado, llegan a ser mejores personas". Sus luchas y sus presiones son desafíos y oportunidades. Emplee este concepto para aprender a dominarlos y a crecer a partir de ellos. Moshe Goldberger SOBRE LA FELICIDAD

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Sobre la Felicidad Selección de enseñanzas extraídas del libro "Empieza Nuevamente Ahora", por Zelig Pliskin, ©Editorial Jerusalem de México

Época Moderna Algunas personas están bajo la impresión de que en nuestra época moderna necesitamos nuevos conceptos para dominar la felicidad y una vida dichosa. Sin embargo, la naturaleza humana no cambia. Constantemente existen cambios en las condiciones externas y en el medio ambiente, pero la esencia de la persona, lo que la hace feliz o triste, sus deseos o ambiciones, básicamente permanecen igual. Se pueden desarrollar nuevas técnicas, pero el conocimiento básico para hacernos a nosotros mismos felices era conocido desde hace mucho. Puesto que muchas personas no aplican lo que está fácilmente disponible, tienden a pensar que necesitan nuevos conceptos cuando en realidad lo que necesitan es aplicar lo que ellos mismos ya conocen. Piensa en tres conceptos clásicos que conoces pero no aplicas tan seguido como debieras. Decídete a aplicar por lo menos uno de ellos. Felicidad La alegría es una habilidad que puede ser aprendida. El factor esencial es tu actitud hacia la vida, hacia ti mismo, hacia otras personas y hacia los eventos y situaciones. Es imposible definir la felicidad adecuadamente con palabras ya que la felicidad es un estado emocional que es una experiencia y no un concepto. Las emociones están contenidas en los estados psicológicos y cognoscitivos. Recuerda tan vívidamente uno de los momentos más felices en tu vida hasta que lo experimentes nuevamente y puedas tener el sentimiento de esa emoción. Para dominar la felicidad: a) Enfócate continuamente en pensamientos productores de felicidad en lugar de enfocarte en aquéllos que causan infelicidad. b) Evalúa los eventos y las situaciones en formas que te estimulen. c) Experimenta felicidad realizando buenas acciones y tomando acciones positivas, e incrementa el bien que haces. Mantén un diario de felicidad. Cada día escribe las cosas buenas que experimentaste. Escribe por lo menos cinco cosas cada día. Al estar consciente de cosas que podías no haber notado antes, vas a ser capaz de añadir fácilmente más detalles a tu diario cada día. Lee el diario a intervalos frecuentes. Para que la felicidad sea duradera debe estar basada en integridad, satisfacción al nivel más profundo y serenidad del alma. Una persona verdaderamente feliz no permite que su felicidad sea dependiente de ningún factor externo sobre el cual no tiene control. Aquél que hace su felicidad dependiente de la riqueza, la fama, el éxito u otro factor externo no va a ser capaz de dominar la felicidad. Los factores externos serán sus dueños. Busca la felicidad de una manera que dependa solamente de ti mismo. Cuando hables con otros mantén tu atención en qué es lo que hay para apreciar y siente gratitud por ello. Discute los problemas y las dificultades con objeto de aligerar tu carga o encontrar soluciones. Decide que estás totalmente comprometido a vivir una vida de felicidad. Haz una lista de los factores que te impiden experimentar la felicidad regularmente. ¿Qué cambios en tus acciones y pensamientos puedes hacer que te permitan vivir una vida feliz? Empieza el proceso de hacer esos cambios ahora mismo. Cada vez que conozcas a alguien que parece llevar una vida feliz, entrevístalo. Pregúntale de actitudes y conductas específicas. Encuentra aspectos que te puedan servir a ti. Haz una práctica regular pensar cómo lo haría una persona feliz. Habla en la forma en que una persona feliz hablaría. Ten la expresión facial de una persona feliz. Camina en la forma que una persona feliz caminaría. Cuando haces esto consistentemente, se convierte espontáneamente tu forma de ser. Infelicidad

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Algunas personas se acostumbran tanto a sentirse infelices que no se dan cuenta de la desdicha innecesaria que se causan a sí mismas. Construyen una prisión mental llenando su mente de resentimiento, odio, envidia y deseos. Pueden tolerar vivir una vida así, solamente porque están acostumbrados a esos pensamientos y creen que es el cuadro normal de la vida. Piensan equivocadamente que es imposible que la vida sea diferente. Para la persona sabia, sin embargo, la vida está llena del placer de ganar conocimiento, hacer buenos hechos y desarrollar el carácter de uno mismo. Dominando las actitudes, comportamientos e imágenes conducentes a la felicidad, vas a vivir una vida feliz. Esto toma esfuerzo, pero el precio que pagas por dominar la felicidad no es tan alto como el precio que pagas cuando vives una vida infeliz. Si experimentas infelicidad innecesaria, pregúntate a ti mismo, "¿En qué estados quiero estar? ¿Qué puedo hacer para entrar en el estado que deseo experimentar ahora?" Una persona que se siente infeliz con frecuencia se debería preguntar a sí misma: ¿Qué cambios en mis pensamientos y en mis actitudes me van a permitir experimentar más felicidad? ¿Qué cambios en mi comportamiento y en mis acciones me van a permitir más felicidad? ¿Qué imágenes y visualizaciones me van a permitir experimentar más felicidad? ¿Qué cambios en mis relaciones me van a permitir experimentar más felicidad? ¿A quién puedo pedir ayuda para volverme una persona más feliz? Zelig Pliskin La máxima felicidad Extraído de Autoestima, del Rab Ezriel Tauber El pensamiento es la ventana del alma. -Mi problema, rabino, es que yo ya pienso mucho. Usted sabe lo que los rabinos dicen: yosif daat, yosif majov, ´a más conocimiento, más dolor´. De algo sirve ser tonto. La gente superficial siempre está feliz. La gente exageradamente intelectual es infeliz. Es por esto que yo digo que pienso demasiado. -No fue cualquier rabino el que dijo esto, -respondió el rabino-, sino Shlomó Hamélej, el más sabio de todos los hombres. Y, Dany, si el más sabio de todos los hombres dijo esto, puedes suponer que hay algo más en sus palabras, porque la adquisición e incremento del conocimiento es la esencia del enfoque de la Torá. -Entonces ¿qué quería decir? -Se estaba refiriendo a un tipo específico de persona; una persona que se enorgullece exclusivamente de su intelecto, o una persona que no hace otra cosa más que intelectualizar todo el día. Una persona no es su intelecto. El intelecto tiene la intención de servir a la persona. Es un instrumento. Una persona tiene que vivir, lo que significa, que tiene que ser feliz en su vida física y usar su intelecto para producir cambios en su vida física. Ésa es la persona completa. La persona que hace de su intelecto el objetivo, experimenta dolor en el grado en que incremente su intelecto. -Una persona equilibrada, por otro lado, que participa de lo físico, así como de lo intelectual, no experimenta dolor a medida que incrementa su conocimiento. Totalmente, al contrario, incrementa su habilidad para tomar placer en la vida. Y es por esto que Hashem nos dio un estilo de vida de Torá y mitzvot, que balancea perfectamente la parte intelectual de la persona con la parte física. Sin Torá y sin mitzvot, ¿cómo puede uno derivar la máxima felicidad aun en su vida física? -Pero, rabino, usted no puede negar que la Torá le prohibe a la persona los placeres de este mundo. Te dice todas esas cosas que no puedes hacer.

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-Por cada placer que la Torá te ordena abstenerte, existe un placer equivalente que nos permite y alienta a participar de él. Y nos orienta en cómo participar en ese placer equivalente para que lleguemos a poseerlo, y no que él nos posea a nosotros. -Pero yo conozco gente judía que dice que cuanto más infeliz e insatisfecha sea la vida de uno, más grandeza tiene la persona. Un rabino me dijo esto. Incluso citó la siguiente afirmación: ´No digas que no comes jamón porque es repulsivo. Más bien, no es repulsivo y si fuera posible te lo comerías, pero qué puedes hacer, si el Creador del cielo y la tierra te dijo que no te lo comas´. En otras palabras, este rabino me dijo que la Torá lo priva a uno de los placeres de este mundo, para que uno pueda servir a Hashem con motivaciones puramente espirituales. -Eso no es verdad. La persona que te dijo eso pudo haber entendido mal la idea. Esta cita sólo tiene la intención de enfatizar la importancia de la pureza de los motivos. No nos exhorta a hacer nuestra vida desdichada. Por el contrario, la Torá nos advierte: ´Las malas noticias (predichas y enumeradas en los versículos previos), vendrán sobre ti porque no serviste a Hashem con alegría y buen corazón´. La Torá nos obliga una y otra vez a servir a Hashem con nuestro cuerpo y tomar placer de ello. Tenemos el mandamiento de estar satisfechos y regocijarnos en cada paso del camino en que servimos a Hashem con nuestra existencia física, con nuestro corazón y con nuestras emociones. Es por esto, que a diferencia de muchas religiones orientales en donde el objetivo es desarrollar el lado espiritual, en tanto que se mata el lado físico, la Torá equipara la realización espiritual con la total participación del mundo físico. Debes casarte, establecer una familia, volverte parte de una comunidad según el modo de la Torá y, sólo entonces te has convertido en un verdadero servidor de Hashem. La Torá no nos permite evadirnos de los placeres físicos, Si necesitas una prueba más, -agregó el rabino- toma Shabat. Shabat se santifica sobre una copa de vino; la mitzvá verdadera se hace sobre vino y no sólo con jugo de uva (no obstante que es aceptable). Un vino fuerte y embriagante se sobrepone al intelecto y debilita la razón. Ésta es la forma en que empezamos a santificar nuestro día más sagrado. Y después comemos, cantamos e interactuamos con nuestra familia durante las próximas 24 horas. Todo es muy físico. Si ésta es la forma en la que actuamos en el sagrado Shabat, entonces debería estar claro que la santidad es dependiente de las necesidades del cuerpo, y no se contrapone a ellas. El judío ideal es aquél cuyo cuerpo participa completamente con su intelecto, con su yo espiritual. Por lo tanto, Dany, si tú me dices que no cuidas las mitzvot debido a que no puedes renunciar a las cosas buenas de la vida, yo te pregunto: ¿cómo puedes experimentar las cosas buenas de la vida si no tienes la Torá y las mitzvot como tu guía? -Pero rabino, uno no necesita la Torá para disfrutar la vida. -Quizá uno no necesita la Torá para tener una experiencia satisfactoria temporal. Sin embargo, la Torá le enseña a uno cómo hacer esta experiencia duradera y significativa. Ninguna de las cosas materiales de este mundo trae placer duradero a menos de que estén filtradas por la Torá. -Pero ¿qué hay cuando compras ese automóvil para el que estabas ahorrando? -¿Cuánto dura este tipo de felicidad? La respuesta es: hasta que descubres otra cosa que ansíes. Rápidamente, el instinto adquisitivo se vuelve una adicción y te vuelves más infeliz que nunca. Como dije, la Torá te enseña cómo poseer el mundo físico, no ser poseído por él. Es por esto que no puedo entender cómo dices que eres capaz de ser feliz sin la Torá. -Rabino, yo conozco gente rica, no religiosa que es feliz.

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-Parecen ser felices en el exterior, pero no sabes qué pasa en su interior. Además, aun si exhiben cierta felicidad externa, quién dice que son ricos como seres humanos. Una vaca también es feliz cuando es conducida al pasto. Así también, algunas personas son apenas algo más que vacas conducidas al pasto con toda su riqueza. Su felicidad no es ni profunda ni duradera. Admitiendo que aun la felicidad externa tiene sus ventajas, es la felicidad espiritual interna no dependiente de circunstancias externas la que finalmente es importante. Y no puedes tener la satisfacción interna sin los objetivos de la Torá.9 -Yo no sé, -dijo Dany-. Todo lo que sé es que si D-os me hiciera millonario, sería feliz aun sin Torá. -¿Cómo puedes estar tan seguro? Conozco gente rica que es infeliz. Y conozco gente pobre que es feliz. La comodidad material es finalmente independiente de la capacidad de la persona para experimentar felicidad. -Pero ayuda. -Algunas veces. Y algunas veces daña. Tú sabes, los países escandinavos tienen una de las tasas de suicidios más altas del mundo. La ironía es que para mucha gente, ellos representan la sociedad en la cumbre del progreso humano: rubios, de ojos azules, nórdicos conocidos por su naturaleza no agresiva y sistema político progresivo, donde la riqueza se distribuye equitativamente. Y la verdad es que la riqueza está distribuida en esos países en forma relativamente uniforme. Nadie es muy rico ni muy pobre. Sin embargo, tienen una tasa de suicidios inusualmente alta, -¿Por qué habría de ser? -En mi opinión, el problema en Escandinavia es que no existen las apariencias externas de status y logro material, que frecuentemente funcionan para hacer que la gente sin ninguna otra fuente de autoestima se sienta bien acerca de sí misma. Mientras que en los países más occidentalizados, el materialismo sirve como un tipo de opio que nubla el miedo que uno siente por la falta de valor interno; los escandinavos con frecuencia tienen que enfrentarse a la desnuda, cruda, y sobria verdad. Ya que no conocen cómo generar un verdadero sentido del yo, muchos de ellos, por lo general intelectuales, llegan a sentir que la vida no tiene valor y cometen suicidio. La conclusión, Dany, es que no es la comodidad material la que trae la felicidad duradera. Rab Ezriel Tauber El Apego a lo Material Extraido del libro Bejol Meodeja (con todos tus medios). El riesgo Antes de fallecer, Moshé se dirigió al pueblo de Israel para despedirse. Después de acompañarlos durante cuarenta años, y luego de haber visto cómo fue desapareciendo la generación que él había guiado al salir de Egipto, y ver nacer y crecer a la nueva generación engendrada en el desierto, Moshé sabía que su fin estaba muy próximo y que debía preparar a esta joven nación para asentarse en la Tierra de Israel. Durante aquellos cuarenta años, Moshé había intentado prevenir las caídas morales de su pueblo y había sabido corregir los errores cuando desoyeron sus enseñanzas. En cada oportunidad en que D"s había anunciado la destrucción de los israelitas, Moshé rezó por la anulación de tan terrible decreto. Pero este período llegaba a su fin. De ahí en más, deberían seguir adelante sin él. Conociendo profundamente a su gente como nadie más en la historia, y sabiendo que sus palabras requerían tener efecto para los presentes, pero también para sus hijos y nietos a lo largo de las generaciones, Moshé

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debía transmitir los conceptos justos y claros, e infundir en el pueblo las enseñanzas que ellos - a su vez deberían inculcar a sus descendientes, para que no se perdieran a lo largo de los siglos siguientes. Los riesgos eran muchos. La Tierra de Israel estaba siendo dada con la estricta condición de que los judíos cuidaran la Ley de la Torá al pie de la letra. Sus vecinos, con quienes podrían llegar a tener relaciones comerciales, eran idólatras: ¿no copiarían fácilmente sus costumbres paganas? Sin embargo, existía un peligro aun mayor y más inmediato, pues es persistente y no depende de factores externos: la prosperidad. D"s ya había anunciado que los llevaba a una tierra que les brindaría abundancia material. Al observar la Torá, serían bendecidos con los medios holgados, para que tengan aun más oportunidades de cumplir con la Ley. Pero esa bonanza les podía "jugar en contra", por la tendencia humana de convertir los recursos en fines. Si eso sucediera, cambiaría la actitud de la gente, y en lugar de atribuir su bienestar a D"s, arrogarían su fortuna a su habilidad e industria. ¿Por qué? Creerse hacedor del éxito y de los logros responde a la vanidad humana que hace que quien lo alcanza se sienta un protagonista encumbrado, y no requiera "someterse" tan íntegramente a un Ser Superior. Por otro lado, ese sometimiento implica muchas obligaciones y deberes, a los cuales no se siente responsable quien adjudica su lucro al propio ingenio. Las cosas no cambian… ¡Cuánto sentimos que el dinero es nuestro, y cuánto nos cuesta desprendernos de él! Si la gran mayoría de los bienes materiales - los recursos con los que contamos y trabajamos - son meros medios y no objetivos, tanto más el dinero que poseemos y utilizamos no es más que un recurso: un medio para procurar los demás recursos materiales que requerimos para cumplir nuestra misión. Sin embargo, no parece ser el caso. Justo todo lo contrario: el dinero pareciera ser parte inseparable del ser humano. La realidad marca que no podemos salir de casa sin llevar "algo" en el bolsillo (salvo en Shabat y Iom Tov…) "por cualquier eventualidad". En la escuela nos enseñaron que el dinero cumple dos funciones: sirve como "medio de canje" para poder comprar y vender con más facilidad (como "civilizado reemplazo" de recurrir al sistema del trueque), y también - como "común denominador de todos los bienes y servicios" - o sea: para expresar el valor de las cosas. Pero habitualmente esta calificación es vista más como una teoría, pues en la práctica la gente suele tener otra visión: En primer lugar, el individuo promedio juzga a los demás (y a sí mismo) según el dinero que cada cual posee. Y aparte de eso, el público en general busca su seguridad y tranquilidad en el dinero¸ creyendo que cuanto más poseen, tanto más "seguros" están, pues los seres humanos tenemos la sensación de que nuestros bienes nos respaldan. Esto lo vemos en el modo en que la Torá se refiere a los bienes materiales: al hablarse de las pertenencias de Datán y Aviram, secuaces de Koraj, que fueron tragadas con ellos por la tierra, la Torá se refiere a ellas en términos del "´Iekum´ que estaba a sus pies" (Dvarim 11:6), y los Sabios toman esta expresión como: el modo más común de "sostenerse en las propiedades que uno posee" (Psajim 119.).

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Es así que nuestra sociedad prácticamente convirtió al dinero, el esfuerzo para procurarlo y la preocupación de cuidarlo, en el eje central de su razón de ser y de su quehacer diario. En la Torá, no obstante, no somos - como personas - más o menos valiosos, a causa del dinero que poseamos. Uno, es uno - y la plata, es la plata... "No por esfuerzo ni con el poder, sino por Mi espíritu - dice el Se-ñor de las Hues-tes" (Zjariá 4:6). Hay quienes creen que el valor del ser humano reside en su capacidad para generar dinero. El profeta afirma lo contrario. Ni el poder, ni las posesiones. Esas vienen y van de acuerdo a lo que D"s dispone (y nos prueba). ¡Si sólo fuésemos lo suficientemente éticos para utilizar correctamente lo que nos brinda! En el judaísmo, el valor del ser humano nunca estuvo en función de lo que había en su bolsillo. Los significados de los diferentes nombres del dinero El Midrash Tanjumá (Matot 6) explica el porqué de las distintas denominaciones del dinero de aquella época. Si bien los nombres que estamos por mencionar no son de origen bíblico, en el idioma hebreo todo lo que se expresa con la palabra tiene una dimensión específica que radica en la etimología de dicha palabra. "Zuz" (de mover) pues "se mueve de mano en mano". "Mamón" (de "moné" = contar), pues "la gente se pasa el tiempo contándolo". "Ma´ot" (de "Me´et le´et" = de un día al otro) pues "nunca permanece demasiado tiempo en las manos del mismo dueño". La filiación de la persona con sus bienes tiene ramificaciones legales, y los Sabios consideran que "la persona es próxima (tendenciosa, y privada de objetividad) en relación a sus bienes" (Sanhedrin 10.). Y aun si se tratara de principios morales y rituales, en una situación en la que están contrapuestos directamente los bienes materiales propios - frente a una creencia muy firme, sospechamos que uno perdería la fortaleza de sus convicciones y, en caso de una emergencia, "perdería la cabeza" y llegaría incluso a trasgredir el Shabat, para proteger una situación en la que están en riesgo sus pertenencias (Shabat 117:). Y, sin ir más lejos, cuando el Talmud (Bava Batra 165.) caracteriza a la sociedad, menciona que "la mayoría de las personas caen en pecado en relación (a lo referente de algún modo) al robo". En otra cita incluye al robo entre los elementos por los cuales el hombre tiene especial propensión y apetito (Jaguigá 11:). Se cuenta que cuando Alejandro Magno intentó pesar un ojo humano, se encontró con que excedía en peso a todo lo que pusiera en el otro platillo de la balanza. Le explicaron los Sabios, que nada alcanza para satisfacer el ojo humano. "Un ojo puede ver muy lejos, mas una pequeña moneda puede cubrir toda su visión", dijo un gran Sabio judío. Los verdaderos héroes de nuestro pueblo El Talmud (Eruvin 86.) enseña que "Rabí (Iehudá haNasí) honraba a los pudientes. Lejos de interpretarse como lisonja barata (Rabí mismo era más acaudalado que cualquiera de las demás personas ricas, y no necesitaba sus favores personales, ni donaciones para su institución), Rabí reconocía en la riqueza material de cada persona la gran responsabilidad que D"s le confirió, al ponerlo a cargo de tantos bienes para saber administrarlos y dedicarlos para los fines correctos. El Rabino Jaim Goldberg es una de las personas que más goza de la confianza de la gente. A través de los años ha distribuido millones de dólares de Tzedaká a los necesitados en Israel. Para lograrlo, debió en muchas oportunidades emplear su ingenio y sentido común.

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No faltan en Ierushalaim aquellas personas que creen que al haber otros en peor condición, no deben aceptar dinero de Tzedaká. Así fue el caso de Miriam y Moshé Gutstein, quienes apenas sobrevivían con el ingreso que recibía él del Kolel, mientras ella, no tenía una preparación suficiente que le permitiera conseguir algún trabajo. Los Gutstein tampoco habían sido bendecidos aun con tener hijos. Otra familia - la de Braja y Biniamin Kamji - quienes tenían muchos hijos, a su vez, estaban muy necesitados y no podían afrontar el gasto de una ayuda doméstica para darle a la Sra. Kamji un merecido y necesario respiro. R. Jaim se les acercó y los convenció de tomar a la Sra. Gutstein como ayudanta para permitirle a esta, tener una entrada digna mediante un trabajo fijo. Él mismo, se preocuparía de proveer los fondos y solo pedía "colaboración" y que mantuvieran el tema en absoluta reserva. Los Kamji aceptaron y R. Jaim traía mensualmente el pago para la Sra. Gutstein. Transcurrieron algunos meses y un día los Gutstein se acercaron a R. Jaim. "Mi señora está trabajando en casa de la Sra. Kamji hace ya un buen lapso de tiempo y se percató de la terrible condición en la que están viviendo. Los niños no tienen para comer apropiadamente y queremos colaborar. Dado que mi señora recibe puntualmente un sueldo, hemos separado cada mes una suma, pero sabemos que no van a querer recibir dinero de parte nuestra. ¿Podría Ud. hacerle llegar este importe?..." ("Echoes of the Maggid" R.Paysach Krohn, Artscroll/Mesorah) Enseñanzas del más sabio de los hombres Existe un tristemente célebre concepto maquiavélico, que enuncia que "el fin justifica los medios". Lejos de referirnos a la nefasta idea de justificar métodos crueles para alcanzar alguna meta que se cree correcta, sepamos que efectivamente en cierto sentido "el fin justifica los medios", pues - como veremos de inmediato - los medios que poseemos solo nos pertenecen para alcanzar un fin adecuado. El rey Shlomó fue el más sabio de los hombres, y - también - fue agraciado con una inmensa fortuna material. Pero supo sobreponerse a todas las tentaciones que el dinero trae, y nos legó sus enseñanzas para que no caigamos presos de su atracción. "El dinero (´ia´ané´) responde todo (Kohelet 10:19)". Rash"í y otros exégetas, comentan que esto se refiere a que la persona no debe ser haragán, sino diligente, y trabajar para lograr los recursos necesarios para vivir. Sin contradecir, otros comentarios dicen que el vocablo ´ia´ané´, se traduce ´oprimir´, pues el dinero oprime a la gente al escasear. Sin embargo, "quien ama el dinero, no se satisface con dinero" (Kohelet 5:9): cuando juntar riquezas se convierte en el objetivo, nada de lo que alcance complacerá ese deseo. ¿Más es mejor? Depende en gran medida de cómo se vive con esos bienes: "Más vale un bocado de pan seco y duro acompañado por tranquilidad, que una casa colmada - con peleas" (Mishlei 17:1). También: "Más vale un puñado de goce (Najat), que dos puñados de tedio y vejación del espíritu (Kohelet 4:6). "Y hay una realidad enfermiza que he observado bajo el sol: riquezas acumuladas por sus dueños para su detrimento" (Kohelet 5:12): al igual que Koraj, de quien cuentan los Sabios que era una persona que había salido de Egipto con una enorme fortuna que le daba un gran prestigio y renombre - para perderla toda en su gesta de oposición a Moshé, no faltan personas que terminaron sufriendo precisamente al poseer mucho, sin saber disponer y emplear esos bienes fielmente. ¡¿Y cuántos son los que trabajan duro durante la mayor parte de su vida, para dejar su patrimonio a quienes lo perderán en un instante?!

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Asimismo, no faltan aquellos que luego de haber almacenado caudales, se encuentran que no tienen a quiénes legarlos... (Kohelet 2:18, 4:8, 6:2). En el mundo de las pujas de poder Los feligreses de cierta comunidad se acercaron a Rav Iehoshúa de Kutna con la siguiente querella: Los encargados de la sinagoga necesitaban aumentar los ingresos de la comunidad, y por lo tanto querían agregar más filas de asientos del lado este (el lado delantero del Bet haKneset, cerca del Arón haKodesh) de la sinagoga, aparte de la única ya existente y más valorada (dado que en nuestras sinagogas se reza hacia el este, orientándonos hacia Ierushalaim, el lado este se cotiza más en la venta de ubicaciones de muchas sinagogas y en ciertos lugares - como en este caso - los que ocupaban estos asientos, mirando hacia el público, se sentían más honrados por el privilegio de estar sentados allí…). Sin embargo, aquellos que habían ocupado los asientos en la pared oriental de la sinagoga se opusieron, pues si agregaban más hileras del lado este, ya estarían tapados por aquellos que se sentarían delante de ellos y quedarían cubiertos de la vista del público…. Ellos consideraban que habiendo abonado tanto por aquel privilegio, no correspondía que se ponga filas de asientos delante de ellos. Por otro lado, los encargados de la sinagoga argumentaban que nadie les estaba quitando su lugar: "Nada les impide seguir ubicados en donde están. Solo les estamos agregando algunas hileras delante de ustedes. Si desean ubicarse en la primera de las hileras adicionales, deberán volver a adquirir ese privilegio". Rav Iehoshúa pensó y respondió citando un pasaje del Midrash: "La esposa de Avraham Avinu inicialmente se llamaba Sarai. En virtud de sus méritos, D"s cambió su nombre por Sará (sustituyendo la letra Iud por la Hei - Bereshit 17:15). La letra Iud (metafóricamente) se quejó ante D"s por haber sido desplazada. Por lo tanto, D"s la tranquilizó y le dijo que volvería a ganar su lugar: el eximio alumno de Moshé que inicialmente se conocía como Hoshea, pasó a llamarse Iehoshúa (Bamidbar 13:16). "De todos modos, vale la pregunta: ¡¿Por qué no se quejó ahora la letra Hei que encabezaba el nombre Hoshea, por haber sido corrida a un segundo lugar en Iehoshúa detrás de la Iud?! " "La respuesta es que el hecho de mantener lo que tenía antes, aun si ahora está en segundo lugar, no es razón suficiente para protestar…" (Otras opiniones rabínicas disienten en este caso.) La consulta que se le había formulado al Rav Iehoshúa es típica del género humano, aun si nos puede parecer algo cómica (porque no nos interesa de sobremanera la ubicación de la sinagoga). En una sociedad hiper-competitiva, todo se convierte en motivo suficiente para llevar a cabo una "pulseada" de poderes. Sufrimos comúnmente de esa miopía que vende la modernidad y que llevó a la ruina a más de uno. ¿Aprenderemos alguna vez? Si tan solo supiéramos... Los judíos esperamos ansiosamente la llegada del Mashíaj. Anticipar diariamente su revelación, es uno de los trece principios fundamentales que sostienen el judaísmo. ¿Qué dice el TaNa"J acerca de la naturaleza de este gran hombre, descendiente del rey David que tanto aguardamos? El Mashíaj se describe en el TaNa"j (Zejaria 9:9) como un "Aní rojev al jamor" (un pobre montado sobre un burro). "Pobre" significa que será modesto. "Montado", quiere decir que estará en dominio absoluto del "jamor" que, no sólo significa "burro" sino que abarca todo lo material (jomer = materia). Es decir, que se trata de una persona a quien lo material no le afecta ni le influye, pues para él, la materia está totalmente sumisa al espíritu del servicio a D"s, que es lo único trascendental.

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Si realmente ansiamos que pronto merezcamos recibirlo y tenerlo como guía, deberíamos hacer un esfuerzo ahora para que lo podamos seguir cuando realmente llegue: encaminemos, pues, nuestra vida hacia los principios que él personificará. Rab Daniel Oppeheimer SOBRE LA FELICIDAD Primer entrega La Felicidad es una Obligación 1. La Tora (Dvorim 26:11) nos ordena ser felices. "Os regocijarais con todo el bien que el Todopoderoso os ha dado." Esta es una mitzvah. Estamos obligados a sentir alegría con lo que nos fue dado por el Todopoderoso. ¿Por qué necesitamos una directiva para regocijarnos, dado que automáticamente debiéramos ser felices cuando tenemos cosas buenas? La naturaleza del hombre es querer más de lo que posee en el presente. "El que tiene cien quiere doscientos" (Koheles Rabbah 1:34). Nuestros momentos de felicidad están mezclados con la tristeza por aquello que nos falta. La Torah, por lo tanto, nos ordena regocijarnos con lo que tenemos. Debemos esforzarnos por sentir una alegría que sea plena. La falta de alegría con lo que tenemos es destructivo tanto física como espiritualmente (Rabino Mordejai Gifter; Pirke Torah, vol. 2, pág. 107). 2. El Rabino Jahim Vital enumera el sentirse constantemente feliz con lo que se tiene, como una de las cuatro virtudes básicas del carácter que es esencial adquirir. (Las otras tres son: humildad, silencio adecuado y control de los deseos.) (Shaarey Kdushah 1:2). 3. El Rabino Yerujem Levovitz observó lo siguiente: La gente se acostumbra tanto a ser desdichada que no tiene conciencia de la aflicción innecesaria que ellos mismos se ocasionan. Se encierran en sí mismos llenando sus mentes con pensamientos de resentimiento, odio, envidia y deseos. Es asombroso admitir que puedan tolerar esa clase de vida. La única razón por la que pueden llegar a tolerarla, es que como se acostumbraron a convivir con esos pensamientos creen que conforman la imagen normal de la vida. Ellos piensan equivocadamente que es imposible que la vida pueda ser diferente. (Daas Jojmah Umussar, vol. 2, pág. 139). Tienes la capacidad de sentirte más feliz de lo que eres en el presente. Una persona que piensa equivocadamente que nada puede hacer para mejorar su felicidad, fracasará en el intento de emplear el esfuerzo necesario para superarse. 4. La felicidad por la cuál se lucha es un sentimiento interior de regocijo que te acompañará a lo largo de tu vida. Es un sentimiento de felicidad que abarca a tus semejantes en el mundo y en todo lo que respecta a tu servicio espiritual (Alai Shur, pág. 175). 5. La felicidad es una obligación hacia uno mismo. a) No existe comparación alguna entre hacer algo con entusiasmo y alegría, y de hacerlo sin entusiasmo ni alegría. Si hiciéramos todo con entusiasmo, no existirían límites para expresar los elevados niveles que podríamos alcanzar. El entusiasmo genera poder. Una persona con entusiasmo puede vencer la pereza y procurar la sabiduría y alcanzar niveles espirituales más elevados. (Jojmah Umussar, vol. 2, pág. 172). b) La felicidad curará a la persona de su enfermedad. (Rabainu Yohah a Mishle 17:22)Una alegre disposición es un inestimable tesoro, preserva la salud, alienta la convalescencia y ayuda a enfrentar a la adversidad. (De la Sabiduría de Mishle, pág. 220). 6. La felicidad es una obligación, debido a nuestra relación con los demás.

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a) El ideal de la Torah consiste en que se salude a todas y a cada una de las personas con una placentera expresión del rostro. (Tomer Dvorah, cap. 2). b) La gente quiere que otros les sonrían y demuestren rasgos de felicidad cuando se dirijan a ellos. Tú tienes la capacidad de lucir como un "sol radiante" ante cada uno con quien entras en contacto. Aún un niño pequeño puede diferenciar entre un rostro que está radiante y otro que expresa depresión y resentimiento. Si le sonríes a un niño, él te devolverá la sonrisa. ¿Quién puede decir qué es más saludable y conveniente para el crecimiento de un chiquillo: la comida que lo alimenta o la expresión de amor que le muestras? El niño al que le faltan sonrisas amistosas es como una planta que carece de la luz del sol. (Alai Shur, pág. 190). c) Durante la segunda guerra mundial cuando el Rabino Israel Jacob Lubchanski fue encarcelado en el guetto, su rostro irradiaba alegría constantemente. A cualquier lugar que él concurría esparcía palabras de aliento y de esperanza. El Rabino Efraim Oshry le preguntó como podía estar tan feliz cuando la situación era tan seria. El Rabino Lubchanski le respondió: "Por naturaleza yo me asusto fácilmente. ¿Por qué tienen otros que sufrir mis temores? Yo me esfuerzo por hacer desaparecer toda señal de miedo, de manera de no asustar a los demás." (Hameoros Hagdolim, pág. 401). 7. La felicidad es una obligación hacia nuestro Creador. a) El Baal Shem Tov dijo: "El Todopoderoso te ha enviado a este mundo para cumplir una misión que te ha encomendado. Es Su voluntad que lleves a cabo tu misión en un estado de alegría. La tristeza implica mala disposición de tu parte para cumplir la voluntad del Todopoderoso." b) El Rabino Jahim de Voloshin escribió: Cuando sientas alegría podrás tener mayor provecho de una hora de estudio de la Torah en ese estado de ánimo, que de muchas horas de estudio cuando estés triste. (Ruaj Jahim, Avos 6:6). 8. Una persona verdaderamente feliz no permite que su felicidad dependa de factores externos que él no pueda controlar. (Joimah Umussar vol. 2, pág. 331-2). Todo aquel que hace que su felicidad dependa de riqueza, fama, éxito o de otros factores externos no podrá manejar la felicidad. Los factores externos lo dominarán. Solo manejando una actitud positiva de la vida las diversas situaciones tendrán una garantía de felicidad. 9. Busca la felicidad en una forma que solo dependa de tí mismo. Vemos este concepto en la Mishnah (Pirke Avos 4:1), en la cual se expresa que el hombre sabio es aquel que aprende de todos (independientemente de cualquier deficiencia intelectual que pudiera tener él mismo); el hombre honorable es aquel que honra a los demás (independientemente del hecho si los demás lo honran o no); la persona adinerada es aquella que está satisfecha con lo que tiene (independientemente de lo mucho o poco que posea). Esta Mishnah nos enseña claramente a no buscar o demandar la felicidad a través de factores dependientes de algo externo a nosotros. (Daas Jojmah Umusar, vol. 3, pág. 250). Basa tu felicidad en tu propia conducta y así podrás llegar a dominarla. Si te dices a tí mismo que solamente puedes ser feliz si otros hacen o dicen lo que deseas, tu felicidad estará controlada por esas personas. Jamás podrás tener una garantía en lo que respecta al comportamiento de otras personas. Aún sí se comportan realmente como lo deseas, probablemente te sentirás inquieto acerca de como se puedan comportar en el futuro El Rabino Yerujem Levovitz le escribió en una carta a su hijo lo siguiente: "Trato de pensar constantemente en el sentido de la conducta expresada en la Mishnah. No me hago dependiente de ninguna persona ni de lugar alguno, por consiguiente me siento constantemente feliz. La mayoría de las personas no observan esta conducta". (Idem) 10. Existen definitivamente situaciones externas que conducen a la felicidad: la buena salud, un buen matrimonio, un gran número de amigos íntimos y familiares, riqueza, fama y honor, pero ninguno de estos factores puede garantizar la felicidad. Algunas personas saludables y ricas están no obstante deprimidas. Por el contrario otras personas pobres y enfermizas logran mantenerse habitualmente alegres.

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Una vez que aceptes la responsabilidad de convertirte en una persona feliz, independientemente de tu buena o mala suerte, tomarás la firme determinación de trabajar sobre tus esquemas de pensamiento en lugar de perseguir ilusiones. Rabino Itzjak Ginsburg Segunda Entrega (y última) ...continuación Primer Entrega

11. El mantener un armonioso estado de felicidad demanda un arduo trabajo para su logro. Cada persona tiene pensamientos que la entristecen. Debes esforzarte en pensar de una manera que te permita ser feliz. (Meir Bahaúah, -pág. 7). La felicidad -es un derivado resultante de pensar y obrar de una manera positiva. Toda persona desgraciada que tiene un impreciso objetivo de obtener la felicidad, y que no está preparada para cambiar sus hábitos y conductas estará condenada al fracaso. Aquel que se concentre exclusivamente en la idea: "Quiero la felicidad, ¿dónde puedo hallarla?", generalmente quedará decepcionado. Deberá preguntarse en cambio: ¿Qué pensamientos debo tener en mi mente que me permitan ser feliz?" y además: "¿Cuáles son las conductas específicas que deberé adoptar para incrementar mi felicidad?" 12. Algunas personas difieren en sus tendencias naturales en cuanto a la forma de sentirse felices. Una persona naturalmente feliz encuentra relativamente fácil superar innecesarios estados de ánimo depresivos. Aquel que tienda a ser pesimista y triste, deberá esforzarse por cambiar sus pensamientos, expresiones y conductas. Invierte el tiempo y esfuerzo necesarios y seguramente tendrás éxito en tus intentos. No te pongas un rótulo de "Persona Desdichada" ("Es mi naturaleza estar triste"), porque si así lo haces no realizarás el esfuerzo necesario y el rótulo se convertirá en una profecía cumplida anticipadamente. Ten confianza en que si lo intentas habrás de mejorar. 13. El Ibn Ezra en Tehilim (33:4) expresa lo siguiente: "El virtuoso se sentirá siempre alegre y nunca triste acerca de lo que el Todopoderoso le ha deparado, porque comprende que todo lo que El dispone es para el mejor fin último de las personas". 14. La persona que viva con el constante conocimiento de la presencia del Todopoderoso, tendrá una vida de constante felicidad. (Jazon Ish: Emunah Ubitajon, cap. l). 15. El Jazon Ish describe el nivel al que una persona está capacitada para alcanzar si se plantea un objetivo a largo plazo para el mejoramiento de si misma: Si una persona se esfuerza constantemente para mejorar las cualidades de su carácter, es posible que eventualmente llegue a alcanzar un nivel espiritual en el cual no volverá a enojarse, no sentirá odio ni rencor, no tomará venganza ni albergará sentimientos de inquina, no tendrá ambiciones de aspirar a honores, y no deseará placeres mundanos (Idem 1:15). 16. Con demasiada frecuencia juzgamos la felicidad según las apariencias externas y nos acostumbramos a nosotros mismos y a nuestros hijos a sobreestimar el valor de las adquisiciones materiales. La felicidad no está de modo alguno determinada por esta clase de riqueza. En efecto, tales adquisiciones pierden su valor cuando se convierten en una necesidad diaria. Por otra parte, si algún día deben ser abandonadas, nuestros sentidos que llegaron a acostumbrarse a estas superficialidades se sentirán lastimados por su pérdida. Ningún hombre debe ser valuado de acuerdo a la cantidad de sus adquisiciones materiales ni por su status en la sociedad. (De la Sabiduría del Mishlé, pág. 144). 17. La plena felicidad no llegará al propio espíritu a través de la gratificación de los deseos físicos. La única forma de adquirir la felicidad perfecta es encontrar la realización espiritual, que conduce hacia el sentimiento de estar satisfecho con la situación material de cada uno. (Mussar Hatorah, pág. 63).

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18. Algunas personas están bajo la impresión de que en nuestra era moderna necesitamos nuevos conceptos para obtener la felicidad, pero las personas no cambian. Hay constantes cambios en las condiciones externas y en el ambiente, pero la esencia de la persona, aquello que la hace feliz o la entristece, sus deseos y ambiciones, permanece básicamente igual. Las nuevas técnicas pueden desarrollarse, pero los eruditos a través de los años en sus obras mussar nos han proporcionado el conocimiento necesario para hacernos felices. (Toras Hanefesh, pág. 11) 19. En tanto que es posible cambiar conceptos propios o formas de pensar en un tiempo breve, para la mayoría de las personas representa realizar un esfuerzo organizado en un prolongado período de tiempo antes de que las nuevas formas de pensamiento se tornen automáticas. Aún para un experto en pensar en forma positiva, será inevitable sentirse alguna vez desdichado. Resulta contraproducente e ilógico esperar la perfección. Si exiges ser feliz en todo momento, te sentirás innecesariamente ansioso y culpable cuando estés realmente sintiéndote desdichado. El completo dominio de los pensamientos de una persona constituye un objetivo irreal, pero cada uno puede superarse y por ello debemos luchar. Acepta todos los errores como normales y continúa calmadamente elaborando pensamientos que generen felicidad. Continúa preguntándote: "¿Cómo puedo cambiar los pensamientos negativos que me llevaron a la desdicha, por otros más positivos?" Cuando adquieras el hábito de pensar de manera positiva, tu temperamento general habrá de mejorar. 20. La felicidad considerada como una obligación no es un concepto para ser utilizado como un ladrillo para arrojarlo a otras personas. Si te diriges a una persona insensiblemente frente a su estado de tristeza y le dices: "Deberías alegrarte" o "Tienes que ser feliz", no es probable que tus palabras lo ayuden. Es mucho más probable que la persona se sienta herida y se enfurezca contigo. Si ves que alguien se muestra desdichado, lo primero que tienes que hacer es solidarizarte con su sufrimiento. (Para el tratamiento de este principio ver "Ama a tu prójimo", págs. 39-40, 128-32 y 306). Trata de entender qué es lo que lo aqueja. Hay veces en que esto sea bastante difícil de determinar, dado que él mismo puede no estar totalmente al tanto de qué es lo que le aqueja, o puede resultarle embarazoso decírtelo. Sutilmente y con tacto trata de influenciarlo para que tenga un enfoque más optimista de la vida. Si se obtiene éxito, esto constituirá un gran acto de bondad. Rabino Itzjak Ginsburg SOBRE LA PERCEPCION DE LA CONDUCTA El camino del medio Extraído de Maimónides: obra ética y filosófica 1.Cada ser humano posee muchas conductas, cada una distinta y distante de otra: 1) Hay personas que son irascibles, se enfurecen constantemente; por el contrario, hay personas de temperamento pasivo y no se enojan en absoluto, y si se enojan, será un enojo leve poco frecuente. 2) Hay personas que son extremadamente orgullosas y hay quienes son excesivamente sumisos. 3) Hay personas que son voluptuosas, no se satisfacen con ningún tipo de placer, y hay quienes poseen un corazón extremadamente puro que no desea ni el placer ínfimo que el cuerpo necesita. 4) Hay personas ambiciosas que no se satisfacen ni con todo el dinero existente, como está dicho: "El que ama el dinero, no se satisfará con el dinero" (Eclesiastés 5:9). En cambio hay quienes escatiman consigo mismos, para quienes es suficiente incluso algo ínfimo que no le será suficiente, n tratando de obtener lo necesario.

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5) Hay personas que se privan de comer y ahorran todo lo posible, no gastando incluso lo mínimo de lo propio sino con mortificación, y hay quienes despilfarran todo su dinero conscientemente. De este mismo modo encontramos en todas las demás cualidades, por ejemplo: 6) personas desenfrenadas y personas melancólicas. 7) personas mezquinas y personas pródigas. 8) personas crueles y personas compasivas. 9) personas cobardes y personas temerarias, etc. 2.Existen entre cada conducta y la contraria a ella en el extremo opuesto conductas intermedias, distantes tanto de un extremo como de otro. Todas las cualidades existentes se definen del siguiente modo: 1) Aquellas que están presentes en la persona desde su nacimiento, según la naturaleza de su cuerpo (innatas). 2) Aquellas que la naturaleza particular de una persona le hace tender a ellas y que en el futuro internalizará más rápidamente que otras. 3) Algunas que no son innatas, sino que la persona las ha adquirido del medio, o que tendió hacia ellas por él mismo debido a algún pensamiento que tuvo, o que escuchó que esta conducta es positiva y que conviene practicarla, y se condujo según ella hasta que se internalizó dentro de él. 3.Los dos extremos distantes unos de otros que se presentan en las conductas no son una senda positiva, y no conviene marchar por ellos y no enseñarlos a uno mismo. Si la persona percibe que su naturaleza se inclina a uno de estos extremos o está más preparado para uno de ellos, o que ya adquirió uno de ellos y se condujo así, debe volver a lo óptimo y marchar por el camino positivo, es decir, el camino correcto. 4.El camino correcto consiste en la conducta intermedia que se presenta en toda cualidad que posee el ser humano, y ésta es la conducta equidistante de los dos extremos y no más cercana de uno que de otro. De tal forma, encomendaron los sabios que nos precedieron que la persona dirija sus cualidades constantemente encaminándolas hacia el sendero intermedio, y así será íntegro (en su cuerpo). ¿De qué modo? a) Que no sea irascible, enfureciéndose fácilmente, ni tampoco como un muerto que no siente, sino equilibrado: que no se disguste sino por aquello que es propio disgustarse; así no se comportará con enojo en el futuro. b) Del mismo modo, que no desee sino los placeres que el cuerpo necesita y sin los cuales es imposible mantenerse, como se ha dicho: "El justo come para satisfacerse" (Proverbios 13:25). c) Así, que no se agote trabajando sino para obtener lo necesario para subsistir, como se ha dicho: "Un poco es bueno para el justo" (Salmos 37:16). d) Que no escatime ni despilfarre dinero, sino que haga beneficencia según sus posibilidades, y que preste adecuadamente (con documento y testigos) a quien lo necesite. e) Que no sea desenfrenado y jugador ni triste y melancólico, sino alegre toda su vida, con tranquilidad, con afable comportamiento. Así con el resto de las cualidades. Y esta senda se denomina "el camino de los sabios". 5.Toda persona cuyas cualidades son intermedias y equilibradas se denomina "sabio". En cambio, aquel que es estricto consigo mismo y se aleja de la cualidad intermedia hacia un lado u otro se denomina "piadoso". ¿De qué modo? El que se inclina del orgullo hasta el extremo último y pasa a ser muy sumiso, se denomina "piadoso", y esta es la cualidad de la piedad. Si se inclina sólo hasta el centro y se trasforma en humilde, se denomina "sabio" y esta es la cualidad de la sabiduría. Según este mismo método, se refleja en el resto de las cualidades. Los piadosos que nos precedieron solían inclinar sus cualidades del camino intermedio hacia dos de los extremos: hay cualidades que solían inclinar hacia el extremo último y otras hacia el extremo primero. En ambos casos actuaban más allá de la línea estricta de la ley.

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6.Nosotros estamos encomendados a comportarnos según estas conductas intermedias, siendo este el método correcto y óptimo, como se declara: "Has de comportarte según Su camino..." (Deuteronomio 28:9). Los sabios han encomendado la explicación de este mandamiento de modo tal que, si Dios se denomina "Compasivo",también tú has de ser compasivo; como Él se denomina "Misericordioso", también tú has de ser misericordioso; como Él se denomina "santo", también tú has de ser santo. Debido a esto, fue denominado El Eterno por los profetas con todas estas denominaciones: "Lento en la ira y grande en bondad", "justo y recto", "íntegro", "fuerte y poderoso", etc., para hacernos entender que estas cualidades son óptimas y correctas, siendo que la persona debe comportarse según estos paradigmas y asemejarse a El Eterno según sus posibilidades. 7.¿Cómo ha de acostumbrarse el hombre a practicar estas cualidades hasta incorporarlas en él? Deberá practicar, repitiendo muchas veces las conductas que definen cualidades intermedias, hasta que estas conductas le sean fáciles y no representen ningún tipo de molestia, de tal modo ingresarán estas cualidades en su personalidad. Como con estas denominaciones se menciona al Creador, siendo el término medio según el cual debemos comportarnos, se llama este método "el sendero divino". Este sistema fue comunicado por Abraham, nuestro patriarca, a sus hijos, y así se declara: "Te he conocido para que ordenes..." (Génesis 18:19). La persona que se comporta según este método se beneficia a sí misma, y de tal modo se declara: "Para que El Eterno conceda a Abraham lo que le había dicho..." (ibíd. 18:19). Maimonides Saliendo del Camino del Medio Extraido de sijot en español Una Antologia de Alocuciones del Lubavitcher Rebe Rabí Menajem Mendel Shneerson Sobre las Lecturas Semanales de la Torá y Ocasiones Especiales del Calendario Judío Un proyecto de Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch Bsd. En ocasión de Shabat Parshat Terumá publicamos la tercera parte de la Sijá correspondiente a Parshat Terumá del Volumen I de Likutei Sijot. Sijot en Español y Editorial Kehot Lubavitch agradecerán sus comentarios y/o correcciones. Contacto: [email protected] y [email protected] Asimismo, para dedicar fascículos del Likutei Sijot contactarse con [email protected] o al Teléfono 54 11 4504 1908. Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las notas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE). Cuando aparece en el texto ‗‘Mi suegro, el Rebe (anterior)‘‘, el Rebe hace referencia a su antecesor Rabí Iosef Itzjak Schneersohn, 6to. Rebe de Jabad. 28 de Shvat de 5768 Textos originales: Likkutei Sichos (© Kehot Publication Society, Brooklyn, NY) Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler Traducción: Equipo de Sijot en Español. Revisión: Rabino Natán Grunblatt. 12. Sobre el versículo1: ―Y harás los tablones para el Mishkán de madera de acacia –shitím– dispuestos verticalmente‖, mi suegro, el Rebe [anterior], señala2 que el vocablo shitím tiene [también] la connotación de hataiá – desviación. [En la conducta humana] hay un ‗camino intermedio‘, la senda del intelecto y la razón3, y el desvío de este camino intermedio se denomina ―shitím‖, [lit.: ‗acacia‘, pero también interpretable como vinculado a] shtut –necedad–4.

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Este último concepto [de ‗necedad‘] comprende dos formas [de actitud en extremo opuestos]: 1) Una desviación [del camino medio orientado por la razón lineal, que lleva a actuar de modo] irracional, [o subracional, lo que en términos de la Enseñanza Jasídica se conoce como] la ‗necedad del otro lado‘ –shtut deleumat ze–, conforme expresaran nuestros Sabios: ―La persona no comete una transgresión a menos de que en ella haya ingresado un espíritu de necedad‖5; y 2) Una ‗desviación‘ supra-racional, aquella que trasciende las restricciones [lineales] del intelecto, [y conduce a una conducta de heroísmo y abnegación, y por lo tanto sería] ‗una locura de santidad‘ –shtut dikdushá–, un estado similar al que nuestros Sabios describieran [respecto de Rabí Shmuel bar Rav Itzjak]: ―Su ‗locura‘ le resultó útil‖6. El servicio que se llevaba a cabo en el Mishkán –el Santuario Móvil del desierto– y en el [Beit Ha]Mikdash –el Sagrado Templo de Jerusalén– consistía en [procedimientos Divinamente ordenados con el objeto de] transformar el shtut deleumat ze en shtut dikdushá; [quien desee profundizar en este concepto, que] profundice [en lo expuesto] allí, [en el Maamar –Discurso Jasídico– Batí LeGaní del Rebe anterior,] en sumo detalle. 13. [La lección que obtenemos de dicho Maamar es que] no nos debemos contentar con [transitar serenos] la ‗senda intermedia‘ [que se sostiene exclusivamente sobre los principios de la razón y la lógica]. Inexorablemente debemos adoptar el [estilo de vida de] shtut dikdushá, trascendiendo los límites del intelecto y el conocimiento. Si en el mundo no existiera el shtut deleumat ze (‗la necedad del otro lado [opuesta a la santidad]‘), habría bastado [que el hombre se guiara exclusivamente por] el ‗camino intermedio‘ [lógico y racional]. No obstante, una vez que a causa del Pecado [de Adám y Javá al comer] del Arbol del Conocimiento [del Bien y el Mal] en el mundo emergió la impureza, o sea, el shtut deleumat ze, [este grado de necedad subracional, necio,] sólo puede ser contrarrestado con shtut dikdushá (‗locura‘ de santidad). Tal como es respecto de toda la Creación, [el macrocosmos,] análogamente sucede en cuanto a cada individuo en particular [ya que éste es, en sí mismo, un microcosmos]: Si la persona ‗peca, viola [las normas] y se desvía del camino‘, o incluso si [infringe] sólo de una de estas tres actitudes, ya no puede seguir transitando el [mero] ‗camino intermedio‘, sino que, forzosamente, [para corregir su rumbo] debe trascenderlo, [ponerse por encima de éste,] conforme se explica en Igueret HaTeshuvá7, que ―en el lugar donde es preciso hacer un ‗nudo‘, éste debe ser doble y redoblado‖. En este sentido, también Maimónides8 expresa que la persona debe marchar [siempre] por la ‗senda intermedia‘, [el ‗sendero de oro‘]. No obstante, de producirse un pronunciado desvío hacia uno de sus lados, para corregirlo es menester orientar la conducta propia hacia el extremo opuesto. 14. Con lo dicho comprenderemos también por qué el Talmud enfatiza la especial supremacía del concepto de ufaratztá –―Te expandirás‖–. [En Talmud señala que debe ser]9: ―No como Avraham... ni como Itzjak... sino como Iaacov, pues sobre él se ha dicho: ‗Y te expandirás –ufaratztá– hacia el oeste, el este, el norte y el sur‘‖. Esto requiere una explicación: ¿Cuál es el extraordinario aspecto distintivo de ufaratztá, el que lo destaca y sitúa por encima del resto de los atributos enumerados en el Talmud? Esto se comprenderá luego de explicar otra particularidad del significado de ufaratztá. Ufaratztá no alude sólo al mero concepto de ‗expansión‘, sino también a la idea de ‗eliminar vallados‘ [siendo así un vocablo derivado del término hebreo lifrotz]. [Por ejemplo,] en un descampado no es posible la ‗abertura‘ (pirtzá); sin embargo, si en el campo hay una edificación o muro, y se derriba parte de éste, ese estado se denomina pirtzá, [‗abertura‘, término del que deriva] ufaratzta. Por fuerza, el ‗edificio‘ y ‗cerco‘ del que decimos que debe ser franqueado, es un ‗edificio de santidad‘. Si se tratara de un ‗edificio del otro lado‘ (de leumat ze, el lado opuesto a la santidad, la kedushá), ciertamente no se lo podría denominar ‗edificio‘; en tal caso no sería una ‗construcción‘ sino un jurbán (un sitio destruido) y pirtzá, (en el espírutu de lo dicho por nuestros Sabios10: ―Tzur no se habría llenado de no ser por la destrucción de Jerusalén‖). El derribar una ‗construcción‘ de estas características no es,

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en realidad, un acto de ufaratztá, [expansión del estado en que uno se encuentra,] sino más bien uno de construcción [inicial]. Pero si Torat Emet –la Torá de la Verdad– denomina cierto proceder con el nombre de ufaratztá, eso mismo significa que se trata de un franqueo en el más auténtico sentido del término, [el trascender lo ya edificado, y no la mera eliminación de los escollos]. Resta [todavía] comprender: ¿Con qué objeto, y qué tiene de positivo, el derribar un ‗edificio‘ que la Torá califica como edificio? Lo dicho antes nos permite comprender esta idea: El servicio a Di-s [que se requiere del judío] es el de shtut dikdushá, [una avodá que trasciende el estilo ‗normal‘ de servir a Di-s; es aquella que] va más allá del ‗camino intermedio‘. Si bien el ‗camino intermedio‘ es correcto de acuerdo a la Torá, no obstante ello es menester [proceder con una actitud de] ufaratztá, [es decir, expandirse y] salir de todas las limitaciones, incluso de aquellas propias del ámbito de la santidad, las que de hecho son [verdaderos] ‗edificios‘. La modalidad de shtut dikdushá que trasciende la razón y el intelecto y está por encima de toda limitación, incluso de aquellas del ámbito de la santidad, [es un estilo de avodá que] es la heredad de Iaacov11, el más selecto de los Patriarcas12 – el epítome de la virtud, superior a la heredad de Avraham e Itzjak. 15. La enseñanza que extraemos de lo antedicho, para ser aplicada en la práctica, es la siguiente: Los alumnos de las Ieshivot –Casas de Estudio de Torá– y todos los que se dedican al estudio de la Torá – Ioshvéi Ohel– en general, no deben contentarse con sus tiempos fijos de estudio. Incluso aquellos momentos prefijados considerados mehadrín y mehadrín min hamehadrín13, no bastan, sino que más bien se requiere [de ellos un esfuerzo mayor para superar incluso las barreras de la santidad] – ufaratztá, [y hacerlo en el espíritu expresado por las palabras de nuestros Sabios], ―su ‗locura‘ le resultó útil‖; [¿Qué deben hacer? Estudiar Torá] más allá de la lógica y la razón, por encima de todos los tiempos prefijados. [En cuanto a] los hombres de negocios –los baaléi ések– cuya principal avodá es el cumplimiento de mitzvot, y más específicamente la mitzvá de tzedaká –que pesa como todas las demás mitzvot14–: Aun si dan tzedaká de manera fija [y ordenada como lo prescribe la Ley Judía], e incluso si [se esmeran y] dan tzedaká de la mejor forma tal como lo explican los Primeros y Ultimos Codificadores15 –los Rishoním y los Ajaroním–, pese a que de acuerdo a la Torá esta actitud suya constituye un ‗edificio distinguido‘, de todos modos no basta. [De ellos] se demanda ufaratztá sin limitaciones, como se explica en Igueret HaTeshuvá16 y en Igueret HaKodesh17, [que tal como la persona no pone límites respecto de las erogaciones necesarias para la curación del cuerpo, pues se trata de su propia vida, del mismo modo, cuando la tzedaká constituye una rectificación para las ‗dolencias‘ del alma,] ―Todo lo que el hombre tiene, lo dará en aras de su vida‖18. Incluso quienes creen [debido a su óptimo estado espiritual] que no precisan de este recurso, pues nada les falta, [en realidad,] sin embargo, en lo que a la avodá de los ijudím elioním19 respecta, también a ellos les falta, dado que los ijudím en lo Alto, [en las dimensiones espirituales,] son infinitos, por lo que corresponde que den tzedaká al estilo de ufaratztá, [sin límites, siquiera los que establece la dimensión de la santidad]. 16. Acerca del Mashíaj encontramos el uso de la expresión porétz20. [En consonancia con ello,] la mitzvá del momento, lo que se demanda para traer pronto al porétz, es que el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot, y en particular la mitzvá de tzedaká, se lleven a cabo a modo de ufaratztá. Y por medio del estudio de la Torá sin restricciones por parte de los Ioshvéi Ohel, y en particular por parte de los estudiantes de las Ieshivot, y a través de la observancia de las mitzvot más allá de los límites, y específicamente la de tzedaká, por parte de quienes se dedican al comercio, se materializará el dicho del Maamar [Báti LeGaní del Rebe anterior21:] ―El techo y el suelo serán como uno‖, [es decir,] la Torá (que espiritualmente es un ‗techo‘) junto a las mitzvot (que se practican con objetos materiales, ‗suelo‘), ‗serán como uno‘, y derribarán todas las barreras y límites restrictivos, de modo que el porétz subirá delante de nosotros22, pronto [en nuestros días], en su sentido más literal. (de una Sijá del 10 de Shvat, 5719)

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1 [Exodo 26:15 (NVI)]. 2 Discurso Jasídico Batí Leganí 5710, párr. 3 en adelante. 3 [Véase Maimónides, Shmoná Prakím, cap. 4, e Hiljot Deot 1:2 y ss., 2:3 y 3:1. Comp. con Talmud Ierushalmí, Jaguigá 2:1 (también Toseftá Jaguigá 2:6): ‗La Torá es comparada a dos caminos, uno de fuego, el otro de nieve. De voltear a un lado, uno perece en el fuego; de hacerlo al otro, perece en la nieve. ¿Qué debes hacer entonces? ¡Vé por el medio!‘ El sendero medio es una regla general, pero, como señala Maimónides, hay una serie de casos en los que la persona debería tender inicialmente a un extremo (Hiljot Deot 1:5), o debe moverse a un extremo, ya sea porque el otro está totalmente prohibido (por ejemplo, el orgullo y la ira, ibíd., 2:3), o porque se ha abandonado la senda de oro del medio (ibíd., 2:1-2) (NVI)]. 4 [Véase Tanjumá, Terumá, 10, donde shitím se interpreta como una expresión de shtut, y se declara que la madera de shitím del Mishkán era para contrarrestar y expiar el shtut del pecado del pueblo judío. Véase también Sanhedrín 106a, y comp. con Rashi sobre Números 5:12 (NVI)]. 5 Sotá 3a. 6 Ketubot 17a. [La ‗necedad del otro lado‘ (o sea, del mal) se refiere a la inclinación que hace que el hombre peque, pues el pecado es la necedad en su grado máximo, totalmente irracional y, como se dijera, ―La persona no peca a menos de que en ella se introduzca un espíritu de necedad‖ (Sotá 3a), ―El no piensa en su santa alma, y todas sus acciones son como las de una bestia que nada toma en cuenta ni conoce‖ (Zohar I, 121a). Asimismo, existe una ‗necedad de santidad‘, que es cuando la persona está tan entusiasmada con las mitzvot y la santidad que trasciende las limitaciones del deber al grado de una conducta supra-racional, que externamente podría parecer ‗locura‘. El Talmud, así, relata (Ketuvot 17a): Rabí Shmuel ben Rabí Itzjak danzaba delante de las novias con tres ramas que solía arrojar al aire una tras otra y volver a tomarlas en la misma secuencia (a fin de cumplir la mitzvá de alegrar al novio y a la novia). Rabí Zeirá comentó al respecto: ‗Este anciano nos hace pasar vergüenza‘ (al comportarse inadecuadamente, de forma necia). Pero cuando Rabí Shmuel falleció, apareció un pilar de fuego que se interpuso entre él y los demás, lo que, según la tradición, sólo sucede con una persona, o a lo sumo dos, de la generación (es decir, con tzadikím extraordinarios). El Talmud concluye diciendo que Rabí Shmuel se hizo acreedor a este privilegio en virtud de su ―extraña conducta‖; en palabras del Talmud: ―Su ‗locura‘ le resultó útil‖. En otras palabras, su involucración entusiasta en una mitzvá, que parecería ser necia, de hecho le concedió el mérito de alcanzar un nivel superior. La necedad ‗del otro lado‘, aquella que es verdaderamente irracional, inferior al intelecto, debe rectificarse siendo reemplazada o convertida, ‗medida por medida‘, en una ‗necedad de santidad‘, que es supra-racional, trascendiendo la razón, incluso la razón o intelecto de santidad que instruye al hombre a conducirse dentro de la santidad normativa de Torá y mitzvot. Véase Likutéi Sijot, vol. 1, Toldot, secc. 24 (NVI)]. 7 Cap. 9. [Comp. allí con cap. 5 (NVI)]. 8 Cap. 4 de Shmoná Prakím. [Véase arriba, la nota 3 (NVI)]. 9 Shabat 118b. [Contrastando Génesis 28:14 frente a ibíd. 13:17 y 26:3: ―Aquel que deleita al Shabat, recibe una herencia ilimitada, pues está escrito: ‗Entonces te deleitarás en Di-s... y Yo te alimentaré con la heredad de tu padre Iaacov...‘ (Isaías 58:14). No como Avraham... ni como Itzjak... sino como Iaacov, de quien está escrito ufaratztá‖ (NVI)]. 10 Pesajím 42b y Meguilá 6a (con diferencias idiomáticas). [Véase también Rashi sobre Génesis 25:23. Jerusalén es el edificio de la santidad. Tiro –el plano de nuestros enemigos– es un ‗edificio del lado opuesto‘. Dado que Tiro sólo se llena (construye) mediante las ruinas de Jerusalén, obviamente no posee realidad absoluta; no es un verdadero edificio, sino que significa destrucción y ruina, la ruina de Jerusalén. Franquear, o destruir, Tiro, en consecuencia, es de hecho una forma de máxima construcción, pues la destrucción de Tiro implica la reconstrucción de Jerusalén (NVI)]. 11 [El citado párrafo talmúdico de Shabat 118b interpreta el término ‗herencia (o patrimonio) de Iaacov‘ (Isaías 58:14) (NVI)]. 12 [Bereshít Rabá 76:1; Zohar I, 119b (NVI)]. 13 [Mehadrín significa hacer algo con hidúr, con un engalanamiento que va más allá del mínimo requerido por ley (véase fascículo 64, Parshat Mishpatím, nota 6, de esta versión española). Mehadrín min hamehadrín (hidúr de hidúr) significa trascender incluso el principio de hidúr. Para un análisis adicional de estos términos, véase Likutéi Sijot, vol. 1, Mikétz, secc. 15 (NVI)].

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14 [Bavá Batrá 9a (NVI)]. 15 [Véase Shulján Aruj, Ioré Deá, secc. 249: Si uno puede afrontarlo, debe dar de acuerdo a las necesidades del pobre. De no ser tan adinerado, entonces, idealmente, uno debe dar hasta un quinto de sus bienes (es decir, un quinto de su capital original, y a partir de allí un quinto de su ingreso anual). Dar una décima parte es el promedio, y menos que eso es malevolencia. Véase también allí, párrafo 6 y ss. (NVI)]. 16 Cap. 3. 17 Epístola 10, entre otras citas. 18 [Iyov 2:4. Las medidas legales para la caridad (véase la nota 15) son válidas sólo para quien no ha pecado o no ha rectificado plenamente sus transgresiones. Pero quien todavía precisa dar remedio a su alma, que aproveche a fondo el ‗Redime tus pecados con caridad‘, incluso si ello significa repartir más allá del límite de un quinto; pues sin duda la curación del alma no es inferior a la del cuerpo, donde el dinero no tiene ninguna relevancia, y ‗todo lo que el hombre tiene, lo dará en aras de su vida‘ (NVI)]. 19 [Ijudím (Unificaciones) es un concepto místico referido al establecimiento de armonía universal en todos los planos por medio de Torá y mitzvot realizados en aras de ellos mismos, es decir en aras de su cometido superior y espiritual, en contraste con el objeto de apenas lograr su efecto en el hombre y el mundo terrenal en general (NVI)]. 20 Bereshít Rabá final del cap. 63. Comentario de Rashi sobre Bereshít Rabá, al final del cap. 85. 21 Batí Leganí 5710 párr. 9. 22 [Paráfrasis de Mijá 2:13 (NVI)]. Juzgar favorablemente Extraido del libro Como No juzgar a la gente El Concepto Aquel que juzga a los demás favorablemente, será juzgado favorablemente por Hashem Shabat 127b Rashi explica: Para promover la paz, uno debiera siempre pensar: "Él no pecó contra mí. O bien porque actuaba bajo coacción o bien porque puede que haya tenido buenas intenciones…". Esta obligación, que está enumerada por muchas autoridades como una de las 613 mitzvot oficiales, está basada en un versículo de la sección Kedoshim (Vaikrá 19:15): "Con justicia juzgarás a tu semejante". Rashi, el Sefer HaJinuj 235) y otros, explican que esto incluye el precepto de juzgar a los demás favorablemente. El Rambam (Hiljot Teshubá 4:4) clasifica el acto de aquel que alberga sospechas negativas de los demás como un grave pecado que la gente confunde con una infracción menor, argumentando que sus pensamientos son intangibles y no concluyentes. Ellos sostienen: "¿Qué le hice a él?" sin darse cuenta de la severidad de condenar mentalmente a una persona correcta como un pecador potencial. De hecho, el Rambam explica que éste es uno de los veinticuatro pecados más difíciles de rectificar para las personas. ·*** Para pensar: ¿Por qué motivo tendemos a juzgar nuestras propias acciones de la manera más favorable pero juzgamos a otros bajo la luz más crítica? ·****** Doble Dividendo Rabi Iojanán (Shabat 127a) enseñaba: Hay seis mitzvot por las cuales uno recibe dividendos en este mundo y el capital se le reserva en el Mundo Venidero:

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1) Recibir invitados 2) Visitar a los enfermos 3) Concentrarse durante las plegarias 4) Levantarse temprano para estudiar Torá 5) Criar a los hijos para que estudien Torá 6) Juzgar a las personas favorablemente Sin embargo, cuando aprendemos la lista de mitzvot de la Mishná (Pe´á 1:1), (con la cual debe concordar la declaración de Rabi Iojanán), no encontramos enumerado entre ellas el juzgar a otros meritoriamente. 1) Honrar a los padres 2) Guemilut Jasadím (benevolencia) 3) Promover la paz 4) Talmud Torá, que equivale a todas La respuesta, enseña el Talmud, es que ¡está incluida! Rashi explica que juzgar a los demás en forma favorable se incluye en el concepto de promover la paz (#3). El Meiri dice que está incluida en Guemilut Jasadím (#2). ¿Qué nos importa esta inclusión? El hecho de que esté incluida entre las categorías enumeradas en esta mishná nos enseña la importancia de esta mitzvá, ya que esta mishná sólo incluye excepcionalmente grandes mitzvot (ver Bavá Batrá 10a, Tosafot). Moshe Goldberger La Critica Constructiva Extraido de Duo Eterno Toda persona aspira a ser íntegro. Como así también, está interesado en que la sociedad que lo rodea lo vea de esta manera. Su deseo de verse sin defectos, se extiende a diferentes áreas: su personalidad, sus cualidades, su estructura física, su aspecto externo. La persona dedica mucha atención a su aspecto externo. Esta es la causa que lo retiene frente al espejo para una última inspección, antes de salir de su casa, para controlar que no haya quedado en su rostro o sobre sus ropas, algo que sea necesario remover. Quien camine por la calle en busca de una dirección, le agradecerá muchísimo a quien le avise que está caminando en el sentido equivocado, y que el lugar que está buscando se encuentra en sentido contrario al que se dirigía. También le agradecerá a quien le arregle el cuello de su camisa, si está doblado. Pero fíjate qué impresionante: justamente en las áreas más importantes y elevadas, relacionadas con la personalidad de la persona y sus valores, la crítica se encuentra frente a un fuerte rechazo, con barreras para escuchar, y limitaciones para aceptar, e incluso a veces, generando odio hacia quien critica y reprocha, como dice el Rey Shlomó: "No reproches al necio por si te va a odiar…" (Mishle 9:8) Pocas son las personas dispuestas a aceptar la crítica con cariño, con la misma alegría con la que reciben un elogio o un regalo. A pesar que el regalo más grande, no es otro que la posibilidad de mejorar su personalidad. A la persona dispuesta a escuchar un reproche, el Rey Shlomó, lo llama ´Sabio´. Además afirma que ese sabio va a querer a quien lo reproche, ya que quien lo reprochó lo ayudó a crecer, como escribe en su libro Mishle ´… reprocha al sabio y te querrá´.

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Aquí cabe mencionar que debido a la importancia que tiene el reproche constructivo, que eleva, es una materia amplia y compleja. A continuación, nosotros nos ubicaremos sobre las bases principales de esta materia. Ya nuestros sabios, antiguamente, se ocuparon de las dificultades escondidas dentro del reproche, y por eso dijo Rabí Elazar Ben Azaria: ´me sorprendería si es que hay alguien en esta generación que sepa reprochar´. Explica Rashi: ´que sepa reprochar con respeto, sin que cambie su rostro´ (Erjin 16:) El Maharal pone de manifiesto la falta de ´reprochadores hábiles´, ya que para reprochar es necesario "mucha inteligencia, hasta que acepte el reprochado, las palabras del que reprocha. Es menester mucho talento para hablar con palabras agradables y claras, hasta que estas entren en su corazón" (Netibot Olam, Netib Hatojaja) Rashi y el Maharal explican la intención de las palabras de Rabí Elazar Ben Azaria, la dificultad no está en llevar a la práctica el reproche al compañero o a su comportamiento, sino que la crítica sea constructiva, beneficiosa y que eleve a la persona. Acerca de esto ordenó la Torá el precepto: "Reprochar reprocharás a tu compañero" (Vaikra 19:17) La importancia del reproche Básicamente, se le ha dado mucha importancia a la crítica constructiva en el marco de la familia, dado que los cónyuges son diferentes uno al otro, sus necesidades no se parecen, y menos aún sus satisfacciones emocionales, ni los golpes y heridas mutuas. En la mayoría de los casos, la pareja no se dará cuenta de las diferencias, si no le llamaran la atención claramente sobre ellas. En las terapias de pareja, casi siempre se descubre, que tales dichos del cónyuge fueron entendidos justamente al revés de lo que quiso decir quien los dijo, o una actitud del cónyuge se interpretó como agresión, cuando en realidad esa conducta tenía una buena intención. En este caso, la crítica posibilita trasmitir al compañero, qué de su conducta molesta, o qué esperaba de él que no recibió. También le permite al cónyuge criticado, responder al reproche, y justificar su comportamiento, bajar la tensión, o pedir disculpas por su actitud negativa, según sea menester. Debido a la importancia de la crítica, en todo hogar, institución o empresa, hay que saber ponerla en práctica correctamente. Una crítica no controlada, es negativa y muy destructiva, deteriora el ambiente, y resiente la relación familiar. Sin embargo, justamente en la familia, más que en cualquier otro sistema, está presente la crítica, y esto se debe a la sencilla razón que el reproche se dice por cosas importantes, que nos interesan, y no hay personas cuyo comportamiento nos interese más que la pareja y los hijos. En las explicaciones del Talmud, muchos pasajes muestran que cuando se refiere a las características de un amigo verdadero, se habla de aquel que reprocha y eleva, que alerta sobre las cosas negativas, y no las oculta ni se escapa de ellas, sino que llama la atención por las cosas incorrectas que se deben mejorar. Rab Simja Cohen ¿Puedes amar a gente antipática? Extraído de Shmuz. Por Nejemia Coopersmith 1. CÓMO AMAR A GENTE ANTIPÁTICA UN NIÑO PUEDE SER ABSOLUTAMENTE INSOPORTABLE

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Podría escupir sobre sus padres, arrojarles cereal empapado en el rostro, garabatear en las paredes, ¡y aun así le amarían! Si ustedes les dijeran que su hijo es una amenaza incontrolable, probablemente responderían: "¿Incontrolable? ¡Nuestro hijo está repleto de energía! Está desarrollando una personalidad dinámica y creativa". La mayoría de los padres aman a sus hijos sin importar cuán antipáticos sean. ¿Por qué? Porque se centran en el lado bueno de sus hijos. Aquí yace el secreto del amor. Una definición judía del amor sería: "el placer que sentimos al reconocer las virtudes de otra persona e identificar a esa persona con esas virtudes". Para el judaísmo, el amor es una obligación. La Torá dice: "Ama a tu prójimo como a ti mismo" (Levítico 19:18). ¿Cómo puede la Torá ordenar una emoción? O la sientes o no -y punto. El amor no es un avatar del destino, una sensación fugaz con la cual accidentalmente tropezamos (y de la cual nos deshacemos con igual facilidad). Es el resultado del esfuerzo que invertimos en apreciar las virtudes de otra persona. Amar implica elegir. Si nos centramos en la belleza interna de los demás, comenzaremos a amarles. Si nos centramos en sus defectos, nos desagradarán. El amor es una acción que se encuentra bajo nuestro control y, por ello, puede ser impuesto. Estamos conscientes de que debemos amar a nuestros hermanos y hermanas independientemente de cuán desagradable se comporten. Podremos lograrlo si hacemos la vista gorda con sus aspectos negativos y reconocemos sus bondades internas. Si ampliamos este proceso fuera de los círculos familiares, donde no estamos tan naturalmente motivados, podremos aprender a amar a todos. La clave para amar a los demás consiste en conocer sus virtudes. Mientras mejor conozcamos las virtudes ajenas, más capaces seremos de amar y apreciar a los demás. Para amar a las personas, debemos ser expertos del conocimiento interpersonal y aprender a identificar sus cualidades. ¿Ese tipo que nos cae tan "pesado"? Enumeremos 20 cosas positivas que podamos ver en él. Hagamos listas para todos nuestros amigos. Ciertamente es algo que vale la pena. EN RESUMEN El amor es el placer que sentimos al reconocer la belleza interna de otra persona. El amor no es un accidente. Es una elección que se encuentra bajo nuestro control. Si nos centramos en sus virtudes, les amaremos. Si nos centramos en sus defectos, nos desagradarán. Apreciemos las virtudes ajenas y esforcémonos en hacer caso omiso a sus defectos. Descubriremos que somos capaces de amar incluso a la gente más antipática. Nejemia Coopersmith

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Ansiedad y Preocupación PSICOLOGÍA Y KABALÁ: ¿CÓMO TRATAR LA ANSIEDAD? 1) ¿Cómo tratar la ansiedad? [1] La búsqueda del bienestar psicológico En el mundo actual, la gente se dirige a psicólogos y a libros populares de autoayuda acerca de sicología buscando maneras de medirse con sus preocupaciones y ansiedades. Lejos de considerarse un signo de debilidad o anormalidad (como lo fuera en el pasado), mantener un contacto regular con un terapeuta es visto como un signo de alto nivel social: indica que la vida de la persona en cuestión es tan compleja que requiere el análisis de un profesional, y que él o ella están preocupados por la calidad de sus vidas y toman responsabilidad por mejorarla. Este fenómeno no es malo, en realidad tampoco es nuevo. A lo largo de la historia de la civilización, todas las sociedades que funcionaban bien concedieron a mentores y asesores un papel central en sus mecanismos psicológicos y sociales inherentes, con el fin de promover estabilidad y continuidad cultural. Esto al parecer proviene de una comprensión humana básica: la gente no puede ni debe intentar resolver los problemas de sus vidas por si mismos y es terapéuticamente eficaz buscar la ayuda y el consejo de personas adecuadas. Siendo que la trama social es hoy menos tupida de lo que solía ser en el pasado, tenemos actualmente menos posibilidades de desarrollar relaciones profundas con mentores espirituales tradicionales. Este vacío ha sido llenado por terapeutas profesionales y médicos de salud mental. Recientemente, junto con el asesoramiento, se ha popularizado la terapia por intermedio de drogas como tratamiento para desordenes psicológicos. Sin embargo, la opinión consensual entre los psicólogos, es que la psicoterapia cognitiva es la solución a largo plazo para los problemas psicológicos Aunque dicho tratamiento exige más dedicación e insume más tiempo (y por lo tanto es desgraciadamente más caro) es generalmente aceptado que, a largo alcance, el cambio de la manera de pensar del paciente es la forma de tratamiento más efectiva. El problema principal de la terapia por intermedio de drogas es su naturaleza artificial. Aunque la base racional de esta terapia es proporcionar al sistema nervioso los elementos químicos que el cuerpo debería producir, pero por alguna razón no lo hace, la pregunta mayor es ¿por qué el cuerpo no produce esas materias químicas? En muchos casos el cuerpo puede comenzar a mal funcionar a causa de excesiva tensión o depresión, que a su vez pueden ser causadas por actitudes destructivas hacia la vida. En otros casos, lo contrario es cierto: se le niega al cuerpo el cuidado adecuado y esto influye en el bienestar psicológico del individuo. Los efectos benéficos de la respiración, la higiene, el ejercicio, el sueño, el relajamiento, el entorno adecuados y otros elementos de esta índole, han sido perfectamente conocidos durante milenios y documentados por la ciencia moderna. Y por supuesto, una dieta adecuada es esencial para la salud física

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y psicológica[2] . Además, médicos a lo largo de los siglos han prescrito hierbas para ayudar a equilibrar funciones psicopatológicas [3]. Es claro que muchos problemas psicológicos pueden ser aliviados e incluso curados simplemente prestando atención a esos aspectos de la vida, que han sido descuidados. Pese a esto, existen muchos problemas psicológicos que requieren un tratamiento más directo e intensivo que ajustes físicos en la forma de vida. Por eso una forma u otra de asesoramiento ha sido siempre un aspecto esencial en muchas sociedades y así lo es hasta el día de hoy. Conocimiento de sí mismo La cultura secular de occidente ha considerado siempre al conocimiento de sí mismo como la proeza suprema del hombre [4]. Las enseñanzas de la Cábala, sin embargo, dan prioridad a los dictados de la Torá: "Sabe ante quien te encuentras"[5] . En efecto, las últimas palabras del rey David a su hijo, el rey Salomón, fueron: "Conoce al Dios de tu padre, sirve a El con todo tu corazón y alma complaciente" [6]. Según el programa de la Torá, el sentido de la vida es conocer a Dios, es decir, ser constantemente consciente de Su presencia. El conocimiento de Dios y no el de nosotros mismos, es lo que debe llenar nuestra conciencia. Sin embargo, para conocer a Dios, debemos ante todo conocernos a nosotros mismos. Siendo que es imposible que el alma humana, que es finita, conozca directamente al Dios infinito, sólo podemos llegar a conocer a Dios en forma indirecta, percibiendo la divinidad en nosotros mismos. Habiendo sido creados "en la imagen de Dios" [7], nosotros mismos somos el espejo a través del cual podemos aprehender a Dios, como está escrito: "En mi carne he de ver a Dios" [8]. Nuestra labor, por lo tanto, es desenterrar la divinidad oculta dentro de nosotros. Aunque esto puede no ser sencillo, una vez que nos conectamos con la dimensión divina dentro de nosotros, somos capaces de ver la Divinidad inherente a toda la creación y sentir exactamente cuál es nuestro papel en el gran plan. De acuerdo con los sabios, Dios creó al mundo con el fin de tener un hogar en "los reinos bajos" [9]. "Bajos" aquí no significa físicamente bajos, sino bajos en el nivel de la conciencia de Dios. En este conocimiento, nuestro mundo físico está en el círculo inferior de una vasta jerarquía de "universos" u órdenes de existencia, cada uno definido por un grado diferente de conciencia de Dios, el Creador [10]. Nuestro mundo es el más bajo porque no revela inicialmente el hecho de haber sido creado por alguien. La naturaleza es un disfraz tan perfecto del poder Divino constantemente creando el mundo, que es posible que gente nazca, viva sus vidas y mueran sin descubrir que hay un Dios. Es en este mundo que Su presencia está tan escondida, que Dios busca hacer Su "hogar". Precisamente aquí, donde todo parece ser lo contrario a nuestra conciencia de Dios, Él desea que seamos conscientes de su existencia y establezcamos una relación con Él. Por esta razón, El creo este mundo en primer lugar, y por esta razón cada alma individual es enviada "abajo", hasta aquí. Cada individuo desempeña un rol único para lograr este objetivo y la única manera que podemos determinar nuestro único propósito en este plan es conectándonos con lo Divino en nosotros. Es en este sentido y con este propósito que debemos "conocernos a nosotros mismos". Para la mayoría de nosotros, sin embargo, el ser Divino está tan oculto tras capas y más capas de conciencia mundana, que podemos desesperar al considerar si habremos de encontrarlo alguna vez. ¿Cómo entonces emprendemos la tarea de conocer nuestro ser interno, nuestro ser Divino, para que accedamos a conocer a Dios? Este es el objetivo y la razón de ser de la psicoterapia cabalística y su diferencia principal de la sicología convencional. 1-Las enseñanzas de la Cábala, que constituyen la base del pensamiento y la filosofía jasídicos, fueron vertidas en los términos psicológicos de la experiencia humana primariamente por el fundador del movimiento jasídico, Rabí Israel Baal Shem Tov (1698-1760), su sucesor Rabí Dovber, el Maguid de Mezrich (¿-1772) y por Rabi Schneur Zalman de Liadi (1745-1812), el autor de Tania, la obra seminal del jasidismo de Jabad. 2-Ver Mishne Tora, Deot, cap.4

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3-El Baal Shem Tov prescribía a menudo dietas y pociones herbales para enfermedades psicológicas. 4-Las palabras "Conócete a tí mismo" estaban inscritas en la entrada al oráculo de Apolo en la antigua Delfos. Protágoras (e.c.485-410 BCE), el primer sofista, dijo: "El hombre es la medida de todas las cosas". 5-Berajot 28b. 6-Crónicas 1, 28:9. 7-Génesis 1:27. 8-Job 19:26. 9-Midrash Tanjuma, Naso 16. Según la Cábala, hay cuatro mundos o niveles generales de conciencia, cada uno de los cuales se subdivide en una miríada de niveles individuales, a saber: Mundo Atzilut (Emanación) Briá (Creación) Ietzirá (Formación) Asiá (Acción)

Nivel de conciencia Conciencia total de Dios, no hay conciencia del yo Existencia potencial, sustancia informe Existencia general,arquetipos, especies Existencia particular, criaturas individuales Rabino Itzjak Ginsburgh

2) El proceso de crecimiento espiritual Sumisión, separación, endulzamiento La existencia de problemas en nuestras vidas implica un desafío: responder a ellos experimentando un proceso de crecimiento espiritual. El Baal Shem Tov enseñaba que todo proceso de crecimiento espiritual, y de hecho la experiencia profunda de toda faceta de la realidad, debe atravesar tres cambios de desarrollo en la actitud de la persona, llamados por él: "sumisión" "separación" "endulzamiento" [2] La sumisión es llevar el ego a ese lugar de humildad que es la base de toda percepción honesta de la realidad y nuestra relación hacia él. Hasta que logremos neutralizar el ego, éste interpondrá sus propios intereses entre nuestro yo verdadero y nuestra percepción objetiva de nuestro problema .[3] Eliminar la autoimagen receptiva derivada del ego nos permite desasociarnos, es decir, separarnos de nuestro problema. Cuando nos separamos del problema y dejamos de definirnos en términos del mismo, el bien en nosotros comienza a relucir, y adquirimos la claridad de la objetividad. Podemos entonces proceder a "endulzar" el problema resolviéndolo. Podemos evaluar el mal en la luz positiva del bien que está entremezclado con él .[4] Luz y oscuridad El proceso interno de sumisión, separación y endulzamiento es un reflejo de la interacción entre la luz y la oscuridad que caracteriza toda revelación Divina, comenzando con la misma creación: En el principio... la tierra estaba desordenada y vacía... y la tiniebla estaba sobre el abismo... Y dijo Dios: "Sea luz" y fue luz. Y vio Dios que la luz era buena y separó Dios la luz de las tinieblas... Y fue la tarde y la mañana un día. [5] De este pasaje seminal vemos: (1) que la oscuridad antecedió a la luz, (2) que incluso cuando la luz fue creada aun estaba mezclada con la oscuridad y debía ser separada de ella, y (3) que una fase completa de revelación, "un día", se completa solamente cuando incluye tanto oscuridad (tarde) como luz (mañana).

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La dinámica creativa establecida en el primer día de la creación es el paradigma de todos los procesos creativos, incluyendo el triple proceso de crecimiento espiritual enseñado por el Baal Shem Tov. La oscuridad inicial y la mezcla confusa de oscuridad y luz es el problema psicológico o la ansiedad a la que debemos responder humillando nuestro ego. Esta es la sumisión. La "luz" y la "oscuridad" son los aspectos buenos y malos de nuestra personalidad que el problema subraya u oscurece: nuestra tarea es separar nuestra luz interna de nuestra oscuridad interna e identificarnos con ella. Esta es la separación. El nuevo "día" es la manera superior de vivir que creamos iluminando nuestro problema y sus raíces. Esto es endulzar el mal con el bien [6].

2-Keter Shem Tov 28. 3-Ver Keter Shem Tov 6, donde el Baal Shem Tov cita a Najmánides diciendo que con el fin de elegir adecuadamente uno debe hacer un esfuerzo consciente con el fin de eliminar los motivos ulteriores (que derivan de la falsa imagen de uno mismo que presenta el ego). 4--El Tania se refiere a la sumisión y la separación en conjunto usando el término del Zohar itkafia ("suprimir" el mal) mientras que se refiere al endulzamiento con el término del Zohar ithapja ("transformar" el mal). 5-Génesis 1:1-5. 6--En la Biblia se califica a la luz de dulce (Eclesiastés 11:7, "porque la luz es dulce") . El Zohar (1:4ª) se refiere a la transformación del bien en mal como "transformando la oscuridad en luz y la amargura en dulzura". Rabino Itzjak Ginsburgh 3) ¿Qué es la ansiedad? ¿Cómo tratarla? Aunque la vida está colmada de dificultades, la gente sana se mide con sus problemas y preocupaciones sin verse abrumada por ellos. Cuando una persona comienza a preocuparse demasiado acerca de sus problemas, sean reales o imaginarios, la ansiedad lo domina. La ansiedad consciente refleja nuestro miedo inconsciente de ser incapaces de medirnos con lo que la vida nos depara. En un nivel más profundo, la ansiedad puede ser causada por la frustración nacida del conflicto innato entre nuestros impulsos mundanos y físicos y nuestras aspiraciones espirituales más elevadas. En adición, la tensión y la presión de la ansiedad en una esfera de vida puede exacerbar los problemas psicológicos en otra esfera. Estos factores hacen de la ansiedad la principal razón por la que la mayor parte de la gente busca la ayuda de la psicoterapia. ¿Qué dice entonces la Cábala sobre la ansiedad? Las enseñanzas de la Cábala, como las enseñanzas del judaísmo en general, están íntimamente ligadas a los matices textuales del texto escrito de la Torá. Toda investigación acerca de la opinión de la Cábala sobre cualquier tema, debe entonces comenzar con un análisis de lo que dice la Torá al respecto. La ansiedad es mencionada varias veces en la Biblia, pero la instancia primaria es el siguiente versículo del Libro de Proverbios [1]: La ansiedad en el corazón del hombre lo abate, más la buena palabra lo alegra. El Libro de los Proverbios fue escrito por el rey Salomón, que según la Biblia fue el más sabio de los hombres [2], particularmente en el campo de la sicología humana. En este versículo podemos esperar, entonces, encontrar la clave del bienestar psicológico y el criterio adecuado para medirse con problemas psicológicos. Según los sabios del Talmud, el término hebreo que indica "lo abate" tiene dos mensajes adicionales: "lo ignore", "lo articule"[3] . De modo que hay tres regulaciones distintas respecto a la respuesta apropiada a

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la ansiedad: suprimirla, ignorarla y articularla. Estas tres instrucciones pueden considerarse representantes de tres técnicas terapéuticas complementarias para medirse con la ansiedad. Si se aplican correctamente, podemos esperar que estas técnicas impidan que la ansiedad se desarrolle en algo más serio o incluso la curen. Si el triple proceso de sumisión, separación y endulzamiento del Baal Shem Tov es necesario para el crecimiento espiritual en general, es aún más necesario para sobreponerse a la ansiedad, ya que alcanzar y mantener la salud mental es una demanda básica para el crecimiento espiritual. Podemos entonces ver las tres técnicas terapéuticas mencionadas en el versículo de Proverbios como un reflejo de las tres etapas del proceso terapéutico para sobreponerse a la ansiedad. Desde este punto de vista, suprimir, ignorar y articular ansiedad no son procesos que no están relacionados, sino una progresión de técnicas sucesivas. 1-12:25. 2-Reyes 1, 5:10. 3-Leyendo iashjená, "que lo suprima" y iesijená [la´ajerim] "que lo articule [a otros]" (Ioma 75a). Rabino Itzjak Ginsburgh 4) Ansiedad y el ego La primera etapa de terapia, como hemos dicho, es suprimir la ansiedad, es decir, minimizar su importancia. Aunque teóricamente podemos hacerlo en forma directa, quitándole importancia al problema y demostrando que las cosas no están tan mal como parecen, en la mayor parte de los casos esto es contraproducente. Cuando el problema se ha convertido en un caso de ansiedad, el individuo afectado ya está convencido de su extrema gravedad. Intentar discutir contra esta convicción puede resultar en que él o ella haga lo posible por demostrar cuán grave realmente es el problema. El camino seguro es un rodeo, que reduce la magnitud del problema neutralizando al ego [1]. Aunque tiente pensar que la ansiedad es resultado de una baja autoestima, y que reducir el ego sería como añadir insulto a la injuria, esto está lejos de ser el caso. En realidad, la obsesión acerca de la ansiedad infla el ego. Nos hace centrarnos en nosotros mismos hasta tal punto que puede llegar a impedirnos la relación con los demás. Más aún, el ego engendra un deseo egoísta, que a su vez conduce a más preocupaciones. Cuanto más grandes sentimos que somos, más nos parece que nos merecemos, y más nos sentiremos frustrados por la falta de lo que nos parece que debemos tener. El abismo entre lo que tenemos y lo que nos parece que debemos tener, o cómo es nuestra vida y cómo creemos que debe ser, nos atribula constantemente. Este síndrome es adecuadamente ilustrado por la historia de "El hombre sabio y el hombre simple" [2] relatada por el afamado maestro jasídico del siglo XVIII, Rabí Najman de Breslav [3]. Habían dos amigos, uno simple y otro sabio. El hombre simple sacaba el mejor partido de su suerte, mientras que el sabio nunca estaba satisfecho con nada. Trabajando como orfebre produjo un anillo perfecto, pero sufría porque el comprador no era capaz de apreciarlo; en otra ocasión el cliente estaba contento, pero él sufría porque sabía que había un pequeñísimo defecto en su obra. Pasaba de profesión en profesión, adquiriendo altos niveles de sabiduría. Se hizo médico y después filósofo, pero nunca estaba contento. Su egocentrismo, que era el meollo de su descontento, eventualmente lo llevó a juzgar que todo el mundo carecía de valor y a cuestionarlo todo. Como resultado sufría constantemente. Un día el hombre simple y el hombre sabio fueron convocados a una audiencia con el rey. El hombre simple fue feliz y logró una posición en la corte. El hombre sabio se negó a ir; a esa altura se había convencido que el rey no existía. Finalmente se encontró en el "pozo del diablo" y sólo por esta experiencia sumamente dolorosa se sometió a los esfuerzos del hombre simple por salvarlo mediante la fe y los milagros. Finalmente, se vio forzado a mirar al mundo nuevamente y a distinguir entre la realidad y sus propios pensamientos internos.

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Como vemos en esta historia, el ego nos atrapa en una espiral de ansiedad que se perpetúa a sí misma y aumenta constantemente. Al crecer nuestro ego, crecen nuestros problemas, y al empeorar nuestros problemas nuestro ego crece en consecuencia. Para curar la psique tenemos que neutralizar al ego. ¿Cómo neutralizamos el ego? Aquí, nuevamente, hay un sistema directo y un sistema indirecto. El directo es comenzar contemplando nuestra pequeñez; el indirecto es comenzar contemplando la grandeza de Dios. Una vez dos de los discípulos de Rabí Dovber de Mezritch, Rabí Elimelej de Lizhensk y Rabí Zushia de Anipol, le preguntaron si es preferible comenzar el proceso de perfeccionamiento personal contemplando la grandeza de Dios o la pequeñez del hombre. Rabí Dovber respondió que en generaciones anteriores era posible (y preferible) comenzar con la pequeñez del hombre, pero en nuestros tiempos es mejor comenzar con la grandeza de Dios En otras palabras, el camino indirecto es nuevamente el preferible. Si comenzamos considerando nuestra pequeñez, podemos perfectamente convencernos de ella, pero entretanto seguiremos centrados en nosotros mismos. Ocuparse en forma exclusiva y persistente de nuestros defectos puede eventualmente deprimirnos y, como ya lo hemos dicho, esto sirve sólo para inflar el ego. Una vez que comenzamos a contemplar la grandeza de Dios, podemos considerar nuestra pequeñez en el contexto de la grandeza divina y de esta forma ocuparnos del ego en forma indirecta. En cuanto nuestra conciencia de la Presencia de Dios trae consigo la conciencia de Su compasión, podremos evitar la sensación de rechazo y depresión que proviene de examinar nuestros defectos [4]. La importancia de ser conscientes de la compasión de Dios no puede ser exagerada. Podemos examinar nuestras deficiencias sólo en proporción a nuestra conciencia de la compasión de Dios. Los sabios de la Cábala criticaban severamente la melancolía, pero no nos recomendaban ignorar nuestros defectos para evitar que nos sintiésemos mal al respecto. Nos animaban a ser constantemente conscientes de la infinita compasión de Dios y Su continua presencia junto a nosotros. De esta manera podemos enfrentarnos sin miedo y con seguridad a nuestros defectos, sin caer nunca en la desesperación. Y cuanto más conscientes somos de la compasión de Dios, más objetivamente podemos enfrentarnos con nuestras deficiencias y cuanto más objetivamente nos enfrentamos con nuestras deficiencias, más conscientes somos de la compasión de Dios. 1- Este es un ejemplo de un "sendero largo y corto" (seguir un sendero aparentemente más largo que lo necesario para alcanzar el destino con el fin de penetrar en forma efectiva a través de todas las barreras en el camino a alcanzar el punto esencial e interno del objetivo). Ver Maljut Israel, vol. 1, pag. 65 en adelante. 2- La historia tal como es relatada aquí fue compendiada por Rabi Adin Steinsaltz en Beggars and Prayers (New York, Basic Books, 1979) pags. 113-147. 3- Rabí Najman de Breslav (1772-1810) era el bisnieto del Baal Shem Tov. 4- Ver Tania, cap. 26. Rabino Itzjak Ginsburgh 5) Suprimir la ansiedad La primera y la más básica instrucción que da el rey Salomón [ver entrega 1] es suprimir la ansiedad que turba el corazón, lo que significa devaluarla o reducirla. Suprimir el problema, en este contexto, no significa reprimirlo, es decir, barrerlo debajo de la alfombra, esquivándolo inconscientemente. Reprimir la ansiedad es similar a cubrir una herida sin tratarla, lo que seguramente resultará en que la herida supure y vuelva a surgir en peor estado. Suprimir la ansiedad, por lo contrario, nos permite eventualmente examinar y resolver nuestros problemas en su contexto adecuado, como se verá más adelante . Cuando alguna cosa nos preocupa, naturalmente tendemos a concentrarnos en ella. Primero buscamos una

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solución, pero si no llegamos a ninguna, exageramos la importancia del problema concentrándonos constantemente en el mismo. Nuestra ansiedad respecto al problema puede eventualmente comenzar a dominarnos. J. está muy preocupada respecto a su salud. Como no logra resolver la ansiedad, ésta ha comenzado a molestarla constantemente. En su imaginación, el miedo comienza a asumir proporciones ominosas: tiene miedo que los médicos no hayan hecho un diagnóstico correcto, que el laboratorio haya confundido los resultados de sus análisis, que adolece de una enfermedad terminal que ningún experto ha logrado descubrir. Se convence que nadie puede entender la profundidad de sus tribulaciones. Debe encontrarse una forma de poner el problema de J. en una perspectiva adecuada, de silenciar la turbulencia interna de su pensamiento de modo que la importancia del mismo no sea exagerada. El antídoto a esta exageración de ansiedad es la supresión del ego, que es un acto de sumisión, mediante el cual el egocentrismo es devaluado y el mismo ego es suprimido. En general, el egocentrismo se manifiesta como preocupación por uno mismo, egoísmo o en el caso extremo narcisismo. En lugar de sentirse endeudados y agradecidos a Dios, a la sociedad y a todos aquellos individuos que contribuyen directa o indirectamente a su bienestar, los individuos egocéntricos piensan que todo lo que tienen es debido a ellos mismos. Un psicoterapeuta o un asesor pueden usar las estrategias y técnicas psicológicas de sumisión para enseñar a las personas egocéntricas como neutralizar su ego y liberarse de la preocupación por sí mismos con el fin de relacionarse verdaderamente a los demás. La segunda fase de la terapia, implicada en el segundo significado del consejo del rey Salomón, es ignorar la ansiedad. En esta segunda etapa de la terapia, aprendemos a desasociarnos de nuestros problemas. No negamos su existencia o importancia, pero dejamos de identificarnos con ellos. Al separarnos de nuestros problemas, aprendemos a concentrarnos en los aspectos positivos de la vida. Esto promueve el crecimiento espiritual. La fase final de la terapia, implicada en el tercer significado del consejo del rey Salomón, es articular la ansiedad. Esta es la fase en la que nos dedicamos a resolver en forma activa, o a "endulzar", en la terminología del Baal Shem Tov, el problema que causa la ansiedad. Cuando articulamos nuestras preocupaciones y ansiedades ante un amigo o mentor sensible y comprensivo, ya estamos encaminados a resolver el problema que las ha causado al llegar a su raíz. El amigo o mentor puede ofrecer la "buena palabra" que nos ayudará a "convertirlo en alegría". El intercambio de palabras entre dos personas es el instrumento mediante el cual se resuelve el conflicto. Como dice el rey Salomón: "Dios ilumina los ojos de ambos" . 1- En los capítulos 4 y 6. 2- Proverbios 29:13. Rabino Itzjak Ginsburgh 6) Egocentrismo vs. Fe El reconocimiento de la grandeza de D-os La contemplación detallada de la realidad absoluta de Dios y la tenue naturaleza de la creación significa un examen de las implicaciones, ramificaciones y aplicaciones de dichas verdades en todos los aspectos de nuestras vidas. A medida que la conciencia de la realidad de Dios se infiltra en nuestra conciencia, vamos gradualmente comprendiendo hasta que punto nuestras vidas y la vida en general contravienen esta conciencia.

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Más aún, una vez que comprendemos, incluso de una manera general, que Dios es todo y nosotros somos insignificantes en comparación a El, estamos preparados para considerar que Dios tiene un plan y propósito para la creación, y que este plan sobrepasa toda idea que hayamos podido tener acerca de lo que la vida y la realidad deben ser. Los ideales de Dios devienen la medida de todo. Al percibir las implicaciones de la realidad absoluta de Dios, comenzamos a evaluar la medida de nuestra conducta. ¿Vivimos nuestras vidas amando, temiendo y estimando a Dios o a todo un panteón de "divinidades" menores? En determinado nivel, todos sabemos que poseemos un "alma animal", es decir, un depósito de necesidades e impulsos egoístas. Aunque generalmente nos gusta identificarnos con empresas más elevadas que esas, un examen sincero de nosotros mismos nos mostrará que involuntariamente nos identificamos con el "alma animal" gran parte del tiempo, es decir, que consideramos que sus perspectivas y aspiraciones son las nuestras. Contemplar "la grandeza de Dios" en general nos hace conscientes de nuestra propia insignificancia, y contemplarla en detalle nos lleva aún más allá: a ser conscientes de nuestros bajos impulsos. Llegamos a entender que aunque adoptemos una fachada de decencia, no somos más refinados que cualquier otro y tal vez menos refinados que la mayoría. Ahora podemos examinar nuestros defectos y deficiencias que se han venido expresando como nuestras ansiedades y temores. Al pasarles revista uno por uno, lo absoluto de nuestra insignificancia existencial se manifiesta cada vez en forma más gráfica. Aunque no podemos, por lo menos en este punto, señalar la correlación directa entre los defectos específicos y las ansiedades específicas, este proceso asesta otro golpe más al ego. A diferencia de nuestra suposición de que somos víctimas inocentes de alguna fuerza o circunstancia maligna, esta comprensión nos lleva a la desagradable aunque lógica conclusión que sólo podemos culparnos a nosotros mismos por nuestras ansiedades. El lado oscuro de nuestra personalidad, esas miríadas de instancias de negación egoísta de Dios que, y ahora lo entendemos, dominan nuestra conciencia, emergen naturalmente como esos malestares físicos y psicológicos que adolecemos. Desde este punto de vista, "victimización", la tentación de considerarnos víctimas de las circunstancias, de la familia o de la sociedad, es esencialmente herejía. Si llevamos la victimización a sus últimas consecuencias terminaremos culpando a Dios por todo o, si no podemos reconciliar nuestro sufrimiento con la existencia de un Dios benevolente, negando Su existencia. Es cierto, Dios domina el mundo y por lo tanto es responsable de toda circunstancia afortunada o infortunada en la que hayamos nacido. Pero esto no nos absuelve de responsabilidad personal [1]. Los sabios enseñan que "la carga es de acuerdo al camello"[2] y "la recompensa es proporcional al dolor sufrido"[3]. En otras palabras, si la Divina providencia nos ubica en un contexto de vida que nos pone a prueba, esto no puede servir de excusa para rendirse o evadir la responsabilidad. Dios tiene Su propia manera de hacer balance, y cada uno de nosotros es juzgado de acuerdo a sus capacidades y recursos individuales. En lugar de decir: "Ya que mi vida nunca será como debería ser, no tiene sentido intentarlo", uno debería decir: "Se me ofrece un desafío, veremos de que manera puedo sobreponerme a él y vivir mi vida". El egocentrismo y la fe en Dios son entonces mutuamente exclusivos. Cuando el egocentrismo se adueña de nuestra conciencia, nuestra fe manifiesta en Dios puede ser nada más que un medio psicológico de tener alguien a quien culpar por todo lo que no está bien en nuestras vidas. En contraste, la contemplación de "la grandeza de Dios y la pequeñez del hombre" tiene el efecto opuesto: llegamos a considerar las desventuras que la Divina providencia nos ha dado como bienes secretos, ya que todo lo que proviene de Dios y todo lo que Dios hace es bueno, porque esa es Su naturaleza. Nuestros problemas siguen siendo culpa nuestra. Como señalan los sabios: ¿Has visto alguna vez una bestia salvaje o un pájaro con una profesión? Y sin embargo se sustentan sin ansiedad. Ellos fueron creados para servirme a mí, un mero ser humano, mientras que yo fui creado para servir a Dios. Con más razón debo yo buscar mi sustento sin ansiedad. [La razón por la que no lo hago] son mis malas acciones, con las que he estropeado mi sustento [4].

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Esta comprensión desarraiga aún más al ego, junto con toda la gama de sus ansiedades. Cuando dejamos de sentir que nos merecemos algo, tener menos de lo que nos merecemos deja de preocuparnos. La contemplación detallada de la grandeza de Dios nos lleva a comprender que todo el bien que Dios nos otorga es totalmente inmerecido. Nuestra respuesta a la inmerecida gracia Divina no puede ser sino ilimitada felicidad y apreciación constante. Mientras que las personas consideran insuficiente el bien de sus vidas y nunca están satisfechas con lo que tienen, la gente humilde considera que el bien en sus vidas está muy por encima de lo que merecen. Están siempre "contentos con la parte que les toca" [5]. Cuanto más humildes son, mas inmerecedores se consideran a sí mismos y más felices se sentirán con lo que Dios les da. 1-Más adelante examinaremos con mayor detalle la paradoja del libre albedrío y la Divina providencia. 2- Kala Rabati 2:13, Ketubot 67a, etc 3- Avot 5:21. 4-Kidushin 82a. 5- Avot 4:1. Rabino Itzjak Ginsburgh 7) Buscar la ayuda Divina Después de una intensiva contemplación de nuestras deficiencias, nos dirigimos a nuestro Creador en plegaria para mediar la brecha que nos separa de Él. Clamando desde las profundidades de nuestro corazón, rogamos a Dios que nos acerque a El. Todo sentimiento de distancia de El genera el tema de otra plegaria, otro clamor dirigido hacia El [2]. Como aconseja el rey David: "Echa tu carga sobre Dios y El te sustentará" [3]. Este tipo de plegaria no surge de desesperación o depresión, sino de la desilusión que sentimos de nosotros mismos al acceder a un estado de humildad. Aunque, como lo dijimos anteriormente [4], ser conscientes de nuestra propia pequeñez en el contexto de la grandeza de Dios nos produce felicidad y confidencia, esta felicidad no nos ciega ante la necesidad de perfeccionarnos a nosotros mismos. Por lo contrario, cuanto más sentimos el interés de Dios en nuestras vidas, más nos vemos impulsados a vivir a la altura del potencial innato y no traicionar la imagen Divina en nosotros. En otras palabras, aunque seamos felices, también sentimos tristeza, o como dijo Rabí Zalman de Liadi, "amargura" [5] . Esta amargura es una insatisfacción profunda y existencial con la vida, debida a nuestras propias deficiencias. Si estamos encolerizados, no estamos encolerizados con el mundo sino con nosotros mismos. "Amargura" es el término medio entre la resignación de aceptarnos a nosotros mismos (que nos absuelve de la necesidad de mejorarnos) y la depresión que proviene de desesperar al proponernos mejorar. No nos hemos dado por vencidos respecto a nosotros mismos, pero tampoco estamos satisfechos con nuestra manera de ser. Esta es la "amargura" que nos motiva a rezar. Para el judaísmo es evidente que cuando nos abruman los problemas, incluyendo la ansiedad respecto a las dificultades de la vida, debemos buscar a Dios para que nos ayude a resolverlos. La fe en la omnipotencia y misericordia de Dios implica que El puede proveer y proveerá la solución más segura. Sea por intermedio de las palabras inspiradoras de un salmo o del libro de plegarias, o verbalizando los deseos de nuestro corazón, siempre buscamos la intervención benevolente de Dios [6]. Nunca debemos caer en la trampa de pensar que siendo Dios compasivo por naturaleza, no es necesario que oremos, o que si Dios nos hace sufrir pese a Su compasión, debe ser por nuestro bien. Aunque es necesariamente cierto que Dios es compasivo y todo lo que El hace es por nuestro bien, El también desea que nosotros reconozcamos nuestra impotencia ante El y tengamos conciencia que podemos y debemos dirigirnos a El por todo. Incluso si nuestro sufrimiento es una expiación por haber actuado mal o una rectificación de una encarnación previa, la sentencia siempre puede ser cambiada mediante una plegaria de corazón.

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Los sabios enseñan [7] que la razón por la que los patriarcas y las matriarcas no tuvieron hijos por tanto tiempo era para que sintieran la inspiración de rogar a Dios al respecto. Su necesidad los llevó a verter sus corazones ante Dios y de esa manera trabar una relación con El. Una fría noche de invierno, el Baal Shem Tov y su grupo visitaron de incógnito a cierto judío pobre. El campesino estaba sumamente contento de cumplir con el mandamiento de hospitalidad y dio una cálida bienvenida a sus huéspedes. Corrió al bosque a cortar leña para servirles una bebida caliente, se apresuró al pueblo a comprar leche para su te, les dio las sábanas y almohadas de la familia para que durmieran sobre ellas y les sirvió la mejor comida que podía permitirse. Pero el Baal Shem Tov y sus discípulos se quedaron cinco días hasta que el campesino tuvo que vender casi todo lo que tenía para satisfacer las necesidades y demandas de sus huéspedes. Todo el tiempo el campesino se sentía agradecido por la oportunidad de ser anfitrión de sus visitantes. Pero eso no cambió el hecho que si antes que sus visitantes llegaron era pobre, cuando estos se fueron quedó sumido en la indigencia total. Cuando sus hijos lloraban de hambre, él le preguntó a Dios por qué lo había bendecido con la oportunidad de recibir huéspedes y después lo había dejado sin medios para mantener a su familia. En ese mismo momento, un no judío golpeó en la puerta del campesino y le pidió una bebida. Este no judío eventualmente involucró al campesino en determinados negocios que lo hicieron rico. Un tiempo después, el campesino rico hizo una visita al Baal Shem Tov. El Baal Shem Tov le dijo: "Vi que había sido decretado en el cielo que te harías rico, pero que la riqueza no podía llegar porque no la habías pedido. Te conformabas con tan poco. De modo que tenía que vaciarte de todo para que rogaras y pidieras la abundancia que era tuya por derecho .[8] Al invocar la compasión de Dios en la plegaria, admitimos que ciertas cosas en la vida son demasiado grandes para nosotros y que no tenemos las llaves para nuestra salvación. Al hacerlo, finalmente neutralizamos al ego y cuando el ego está neutralizado sus ansiedades se neutralizan con él. 2- Como lo enseñó Rabí Najman de Breslav. 3- Salmos 55:23. 4- Pag. 5- Tania, cap.31. La paradoja de la capacidad del judío de experimentar tanto felicidad como "amargura" simultáneamente se plantea en las primeras líneas del Tania y es resuelta en los capítulos 26-34. 6- Como lo explicaremos más adelante, volcar nuestro corazón en privado y verbalmente ante Dios, nuestro amante Padre, es el núcleo explícito de la dirección jasídica propuesta por Rabí Najman de Breslav. Esta práctica se expresa emotivamente en dos versículos de la Biblia: "Oración del doliente, cuando angustiado vierte su lamento ante Dios" (Salmos 102:1); "Vierte como agua tu corazón ante Dios" (Lamentaciones 2:19). Este segundo versículo alude a la etapa de "endulzamiento dentro de sumisión", porque las aguas amargas del amargo estado psicológico en el que uno está sumido se endulzan al verterlas, con fe, ante Dios. La única aparición de la raiz "endulzar" en los Cinco Libros de Moisés es cuando Moisés endulzó las aguas amargas (Exodo 15:25). 7- Ievamot 64. 8- La historia completa se encuentra en Me´orot HaGdolim, citada en Kol Sipurei Baal Shem Tov 18:5 Rabino Itzjak Ginsburgh 8) Redefinición positiva Uno de los peligros de la ansiedad es que por su causa nos definimos a nosotros mismos en términos de nuestros problemas. Podemos contrarrestar este problema tomando conciencia de nuestra alma Divina, ese lugar inmaculado de pureza interna que no puede ser contaminado por las ilusiones del ego, del alma animal y las ansiedades que produce.

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Pese a la gravedad real o imaginaria de nuestra situación, siempre habrá dentro de nosotros un lugar profundo de completud y bondad que no ha sido tocado ni afectado. Mientras recordemos esto, podemos usar ese lugar para reformar nuestra situación de manera más positiva. Sin esta conciencia, podemos concebir nuestro ser interno como problemático e incluso decidir que padecemos de algún desorden psicológico o algún complejo. En realidad, sin embargo, poseemos una identidad y una persona independiente de nuestras ansiedades. Si podemos gradualmente identificarnos con este lugar interno de salud, podemos rehabilitarnos en su imagen. La depresión, por ejemplo, surge a menudo por una profunda sensación de fracaso en la vida. Habiendo fracasado repetidamente, las personas deprimidas comienzan a rendirse[1] . Siendo incapaces de alcanzar sus objetivos pierden su motivación y devienen físicamente y moralmente débiles. En casos extremos pierden el deseo de vivir. Frustración y desilusión son efectos laterales de un ego descontrolado. Personas frustradas y desilusionadas sienten cuán lejos están de su imagen fantasiosa. Aquí, la sensación destructiva y basada en el ego, según la cual uno es nada o no vale nada, debe ser aislada del sentimiento constructivo según el cual uno es nada ante la presencia de Dios. R. es un joven hombre de familia que no parece capaz de conservar un puesto de trabajo y mantener a su esposa e hijos. Cuando no ve fin a la situación de frustración y embarazo que le causa esta situación, cae en la depresión. Es incapaz de identificar nada bueno en su situación y siente que es un total fracaso. Al tratar esta depresión R. debe comenzar el proceso de separación planteando la pregunta: "¿Es bueno ser nada o es malo ser nada?" Claramente su actual sensación de falta de valor es negativa, pero es necesario que tome conciencia que la sensación de ser nada puede también existir en un contexto positivo. El sentimiento de falta de valor inicial, no rectificado, es en realidad una mezcla de dos estados psicológicos opuestos. Es bueno sentir que uno es nada en presencia del ser infinito y comprehensivo de Dios, está mal sentir que uno es nada en cualquier otro contexto. R. debe elegir la nada positiva y rechazar la nada negativa. De esta manera se elevará por encima de su depresión y aprenderá a identificarse con su alma Divina, su valor verdadero e intrínseco. En este contexto, es posible enseñarle a R. a pensar sobre su presente estado de fracaso como una bendición encubierta. Puede aprender a concebir el proceso de vida que está atravesando como el de una semilla que debe descomponerse en la tierra para poder brotar. Debe meditar a diario acerca de la continua recreación del mundo ex nihilo, "de la nada", por parte de Dios, con el fin de entender cómo ser nada puede llevar a convertirse en algo de valor real. Si puede entrar en el estado positivo de "nada", el éxito en la vida que él creía imposible, puede sobrevenir. La manera más eficaz de trabar contacto con este lugar interno es la plegaria meditativa. Normalmente nuestra conciencia instintiva de estar arraigado a una fuente espiritual superior, está profundamente enterrada en nuestro subconsciente. Podemos, sin embargo, hacerla emerger a nuestra mente consciente mediante la plegaria meditativa. Siendo que buscamos una manera de renovarnos en nuestro origen Divino, un intento abstracto de visualizarnos ascendiendo a nuestra raíz espiritual no funcionará, porque es demasiado superficial. Este ascenso debe ser, más bien, parte inseparable de nuestra plegaria más profunda y sincera a Dios. Meditamos en la presencia de Dios, pidiendo a El que nos eleve y nos acerque a El, nuestra fuente suprema. [1] Como veremos a continuación, Rabi Zushia de Anapoli aprendió siete rasgos de carácter positivos de un ladrón, el último de los cuales era no darse por vencido. Un ladrón que no tiene éxito la primera vez intenta nuevamente, y continúa intentando una y otra vez. Una persona deprimida no ha aprendido esta lección. Rabino Itzjak Ginsburgh 9) Piensa bien y todo estará bien

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La siguiente etapa es ignorar activamente las ansiedades remplazando los pensamientos lúgubres y negativos con pensamientos "dulces", positivos. Este remedio fundamental y directo contra las preocupaciones y tribulaciones está encapsulado en el dicho jasídico: "Piensa bien y todo estará bien" [1]. Aunque no podemos parar de pensar, podemos elegir acerca de qué queremos pensar. Por cuenta propia, la mente tenderá a llenarse de pensamientos negativos que surgen de su subconsciente no rectificado. Es por lo tanto necesario ocupar conscientemente la mente con alternativas. Llenarla de pensamientos positivos es la manera más segura de evitar caer en la desesperación o la depresión. Todo pensamiento positivo ayudará a disipar la oscuridad de la negatividad, pero contemplar las ideas de la Torá, particularmente aquellas que engendran sentimientos de santidad, optimismo y felicidad, es especialmente eficaz en este aspecto [2]. Como enuncia el rey David: "Los preceptos de Dios son rectos y alegran el corazón"[3] . Encontramos la imagen que mejor describe esta técnica en la historia de José y sus hermanos. Cuando Jacob envió a José para comprobar si sus hermanos se encontraban bien, ellos lo arrojaron a un pozo, donde permaneció mientras ellos discutían cómo deshacerse de él. La Torá relata que "el pozo estaba vacío, y no había agua en él" [4]. El Midrash nota esta aparente redundancia y explica su razón: el pozo estaba en efecto vacío de agua, pero estaba lleno de serpientes y escorpiones [5]. Como José era un hombre bueno y santo, estas criaturas no le hicieron daño. Según el Talmud [6] el agua simboliza el flujo vivificante y refrescante del saber de la Torá. El pozo representa la mente humana, que idealmente sería un recipiente destinado a contener el agua de la Torá. Las serpientes y los escorpiones representan los pensamientos negativos y destructivos que se adueñan de la mente en ausencia de los pensamientos positivos, orientados a la Torá. José representa la habilidad de la mente de transformar pensamientos negativos en pensamientos positivos. Él neutraliza el poder de las fuerzas negativas que pululan en el pozo, de modo que no puedan causarle daño. Todos tenemos nuestro José interno, la habilidad de remplazar nuestros pensamientos negativos con pensamientos positivos. Si logramos convocar y utilizar esta habilidad interna es mejor, pero si no lo logramos debemos buscar inspiración para reorientar nuestra perspectiva en aquellos que puedan ayudarnos. Cada generación tiene su José, el "justo, [que es] la fundación del mundo" [7]. Al buscar este asesoramiento, sea en persona o estudiando sus enseñanzas, podemos despertar al José interno latente en nuestras almas y ayudar a nuestro poder interno a pensar positivamente. Además de salvaguardarnos de la negatividad, el pensamiento positivo acerca del problema específico que nos atribula puede efectivamente influir y mejorar el curso de los eventos [8]. El poder de producir bien del pensamiento positivo y el poder de producir mal del pensamiento negativo es bien sabido, es la esencia de la psicoterapia cognitiva. Podemos elegir reaccionar en forma optimista o pesimista a toda situación dada. Los hechos objetivos son los mismos, pero la manera de responder a ellos es elección nuestra, como nos dice la Torá: "A los cielos y a la tierra llamo por testigos, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición, escoge pues la vida..." [9], es decir, elige ser optimista. Debemos ciertamente utilizar este potente instrumento para mejorar la calidad de nuestra vida en general y nuestro bienestar mental en particular [10]. Aquí nuevamente, el poder del optimismo de influir en forma positiva en el curso de los acontecimientos es reforzado al contemplar ideas de la Torá. Desviar la mente de un problema sumergiéndola en el estudio de la Torá puede parecer una forma de escapismo, ya que el problema sigue sin resolverse y sólo postergamos la posibilidad de medirnos con él. La eficacia de esta técnica, sin embargo, está en el hecho que la Torá nos conecta con Dios, su fuente. El bien esencial de la Torá otorga a nuestro pensamiento positivo un poder insuperable por otros medios. La Torá, siendo el saber de Dios, es también la fuente de las soluciones a todos los problemas y al estudiarla podemos acceder a las soluciones que ofrece. El Baal Shem Tov enseña que quienquiera que

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estudie la Torá por el valor mismo del estudio obtendrá el privilegio de ver siempre su pertinencia en su vida privada [11]. Con el fin de integrar este poder inherente a la Torá, debemos ante todo reconocer nuestra raíz espiritual en la Divinidad y trabar contacto con ella porque "la Torá y Dios son uno" [12]. Esto lo logramos mediante la plegaria meditativa 1-Igrot Kodesh Admor Rayatz, vol. 2, pag. 537; vol. 7, pag.197. 2-"No hay bien sino la Torá" (Avoda Zara 19b). 3-Salmos 19:9. 4-Génesis 37:23. 5-Shabat 22a; Bereshit Raba 84:16. 6-Bava Kama 17a, etc. 7-Proverbios 10:25. 8-Ver Likutei Sijot, vol. 36, pag.1 y en adelante. 9-Deuteronomio 30:15,19. 10-Ver Lev LaDaat, pag.77 y en adelante. 11-La palabra en hebreo bara, "creó" está relacionada a la palabra barí, "sano". La interpretación del Midrash que enuncia que Dios creó el mundo mediante la Torá, puede ser entonces que Dios sana al mundo mediante la Torá, la Torá es la medicina suprema de la creación. 12-Ver Zohar 1:24a, 2:69a; Tikunei Zohar 6; Tanya, cap.3, cap. 23; Likutei Tora 4:46a. Rabino Itzjak Ginsburgh 10) Articular la ansiedad: El rol del asesor Podemos ahora proceder a la etapa concluyente de terapia, el endulzamiento. Aquí el papel del asesor, mentor o terapeuta se manifiesta enteramente. La etapa separatoria (ignorar la ansiedad pasiva y activamente) provee la objetividad necesaria para que exploremos con seguridad los pliegues profundos de nuestra personalidad, incluso los más oscuros y desagradables, con el fin de descubrir las raíces de nuestros pensamientos negativos y ansiedades y dedicarnos a ellos conscientemente. Hemos permanecido en silencio y nos hemos apartado del mal, ahora es el momento de hablar. Debemos comenzar este proceso de excavación verbal en forma privada, explorando las oscuras cavernas de nuestra alma con nuestro Creador. Cuando estemos preparados, debemos articular nuestras ansiedades a un asesor: un buen amigo, un terapeuta de confianza o un mentor espiritual, que puede escuchar nuestras tribulaciones y aconsejarnos objetivamente cómo medirnos con ellas. Al articular nuestras ansiedades ante otra persona recibiremos, en las palabras del rey Salomón antes citadas, "una buena palabra" que transformará nuestros problemas "en regocijo". Esta "buena palabra" ofrecida por el consejero puede ser algún consejo razonable o una manera profunda de comprender la raíz del problema. Como veremos, articulación y diálogo con el otro contribuye al proceso de curación de diferentes maneras. La necesidad del otro: Ante todo, el simple hecho de articular el problema a otra persona lo endulza hasta cierto punto. Cuando nuestras ideas no pueden ser expresadas, nuestro impulso básico de mejorar nuestras vidas es frustrado. Si tenemos una idea positiva queremos expresarla para contribuir al bienestar propio y al de los demás; si tenemos un problema queremos ventilarlo, para que alguien nos ayude a resolverlo. Hablar es placentero porque relaja la tensión [1]. El placer de la expresión, a su vez, endulza todo aquello acerca de lo que hablamos. Incluso si articulamos un problema, la promesa de solución inherente a la articulación suaviza su filo y nos permite degustar algo del remedio anticipado.

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Al articular nuestros problemas, también nos demostramos a nosotros mismos que por más profundos y complejos que sean nuestros problemas, es posible expresarlos, y si es posible expresarlos, eventualmente será posible resolverlos. La articulación también ayuda a enfocar y definir nuestros problemas. Este es un paso de importancia hacia la solución de los mismos, porque conocer la enfermedad es la mitad de la cura [2]. Más aún, la experiencia de hablar nos enseña, aunque más no fuere en forma subliminal, que no estamos solos en la vida sino envueltos por la presencia y compasión de Dios. Hablar implica un escucha y el escucha más sensible y comprensivo es, por supuesto, Dios Mismo. La necesidad humana de articular, no importa a quién, puede entonces ser percibida como una expresión inconsciente de nuestra fe en la voluntad incondicional de Dios de escucharnos [3]. Esta conciencia de la misericordia de Dios provee aún más consuelo y ánimo al alma doliente, porque nos permite permanecer cercanos y conectados a El pese a nuestras deficiencias. El asesor puede asistirnos en todas las etapas previas de la terapia. Puede ayudarnos a meditar acerca de la absoluta realidad de Dios, sentir la presencia y la misericordia de Dios apoyándonos, evaluar nuestras vidas, enseñarnos a ignorar nuestras ansiedades, así como enseñarnos el arte de la plegaria meditativa, la plegaria de peticiones y el pensamiento positivo. Aquí el placer de liberarnos puede ser facilitado por la aseveración del asesor que las profundas dificultades que hemos descubierto no amenazan nuestra relación con Dios. Al articular nuestras ansiedades, demostramos que dependemos de que otras personas (o Dios) nos ayuden a medirnos con ellas. Esta fase de la terapia nos produce una experiencia de humildad, de sumisión. 1- Así se explica en las enseñanzas jasídicas que el poder de la palabra trae consigo una sutil experiencia de placer, y que hablar, por lo tanto, abre una fuente de placer en el alma. Más aún, la Cábala nos enseña que el placer (ta´anug) está arraigado en la fe (emuná). Por lo tanto, siendo que hablar refuerza nuestra fe en Dios, como se explicará a continuación, también acrecenta nuestra experiencia de placer. 2- Un "dicho de los sabios" citado por el Rabi de Lubavitch en Igrot Kodesh, vol.14, #5047. 3- Como está escrito: "a medida que hablo, creo" (Salmos 116:10). Dios es descrito como poseedor de los trece atributos de la misericordia que son ennumerados en Exodo 34:6-7 y comienzan: "Dios es misericordioso y piadoso..." Según Rabí Abraham Ibn Ezra Dios es "misericordioso" porque prevé nuestros problemas (y se despierta Su misericordia y nos cuida), y "piadoso" porque El siempre nos escucha y responde con misericordia cuando clamamos a Él. Rabino Itzjak Ginsburgh 11) Transformar el mal en bien El jasidismo nos enseña que el bien oculto en una situación aparentemente mala es de un orden superior al bien que es fácilmente reconocido como tal . Dios a veces elige beneficiarnos de formas que a nosotros suelen parecernos malas, porque el bien que El desea concedernos en esas ocasiones es tan intenso que seríamos incapaces de asimilarlo de otra manera. Como un objeto precioso que debe ser envuelto en algún material grosero para su propia protección, las formas más altas de bien deben a veces ser escondidas tras la apariencia contraria. De modo que en lugar de sentir que Dios nos ignora o nos ha abandonado, debemos aprender a considerar nuestro sufrimiento un regalo personal de Dios que de hecho expresa Su máximo amor por nosotros. Así está escrito en el Libro de los Proverbios: "Porque Dios al que ama castiga" . Esta es sin duda una prueba de fe, y es la labor de nuestro asesor ayudarnos a profundizar nuestra fe en Dios, Su bondad absoluta, y Su providencia sobre todas las facetas de la vida. Cuando lo logremos, habremos descubierto una dimensión más profunda de nuestra personalidad que de otra manera no se

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hubiese manifestado. Más aún, habremos renovado nuestra conexión con Dios e incluso la habremos profundizado, sin limitarla con los parámetros de bien y mal tal como antes los percibíamos. Una vez que hayamos atravesado con éxito todas las etapas precedentes del proceso terapéutico, es decir, cuando seamos capaces de contemplar nuestro problema objetivamente e identificarnos con nuestra esencia interna de bondad en lugar de hacerlo con nuestras ansiedades, y hayamos profundizado nuestra fe hasta el punto que seamos capaces de experimentar nuestros problemas como un regalo de amor de Dios, estamos preparados para analizar nuestros más profundos problemas psicológicos y transformar sus raíces de mal en bien. Las dudas arriba mencionadas acerca del enfrentamiento con los aspectos oscuros del subconsciente ya no se aplican al caso, porque se ha dispuesto una firme base para hacerlo en forma constructiva. Al atravesar las etapas precedentes de preparación del proceso cabalístico de psicoterapia, devenimos profundamente conscientes de la misericordia infinita de Dios que nos envuelve en todo momento. Sólo en este estado de conciencia podemos evaluar con seguridad y objetividad nuestra propia salud mental. Sabiendo que siempre podemos respaldarnos en Su amor, no tememos enfrentarnos con la verdad acerca de nosotros mismos, no sentimos la necesidad de escondernos detrás de excusas o justificaciones por nuestra conducta. Es por esta razón que según las enseñanzas de la Cábala, no debemos enfrentarnos con los aspectos más oscuros de nuestra personalidad que yacen profundamente enterrados en nuestro subconsciente hasta haber adquirido la conciencia de nuestra Divinidad interna. Por lo contrario, la existencia del subconsciente es un acto de misericordia de Dios, cuyo fin es que la oscuridad que "acecha en los corazones de los hombres" permanezca escondida hasta que estemos preparados para enfrentarnos con ella . El plan supremo de Dios, la razón por la que Él puso el mal en nuestros corazones es que, cuando estemos psicológicamente preparados, transformaremos la energía potencial existente en la oscuridad en la luz de la conciencia rectificada y en nueva vida, como explicaremos a continuación. La mera disposición de enfrentar nuestros problemas y ansiedades debilita su poder sobre nosotros. Nuestra falta de temor de discutirlos abiertamente vence nuestra imagen de ellos como invulnerables dragones acechando en las oscuras corrientes subterráneas de nuestra mente subconsciente. Cuando descubrimos una solución local a nuestro problema, lo endulzamos en su propio contexto. Cuando llegamos a la raíz del problema, lo identificamos como parte indivisible de nuestro estado existencial entero, el cual trasciende ese estado, y transformamos y endulzamos toda nuestra realidad. R., una joven mujer, está preparada para contraer matrimonio y lo desea profundamente, pero se siente ansiosa porque hasta ahora no ha logrado encontrar su verdadero consorte espiritual. Ha comenzado a temer que nunca contraiga matrimonio y su obsesión con este temor reduce su capacidad de vivir una vida normal. El sentido común le indicaría que debe ampliar el círculo de conocidos, mejorar su apariencia, etc. En el plano espiritual, uno debe aconsejarle que rece a Dios, haga caridad, etc. Aunque este tipo de consejo puede ciertamente ayudar, no se dirige a su miedo subyacente de no contraer matrimonio. Aunque el asesor de R. puede intentar medirse con su problema psicológico en forma "local", endulzando su miedo subyacente de no casarse, la importancia del matrimonio y sus implicaciones respecto a su futuro exigen una solución más profunda, "no local". En el transcurso de sus diálogos, el asesor de R. le explica que la razón por la que no ha encontrado su consorte espiritual es que Dios quiere que ella encuentre primero su propio camino en la vida. Casarse antes de aclarar sus objetivos en la vida no será bueno para ella. Aunque ella siente que está preparada para casarse y en algunos niveles ciertamente lo está, Dios, en su amor por ella y el deseo que ella cumpla su verdadero potencial en la vida, sabe que en realidad, ella aún no está preparada. Cuando ella logre aclarar la dirección de su vida, las cosas ocuparán su lugar por sí mismas. Encontrará nuevos amigos, será presentada a un tipo diferente de hombres y con la ayuda de Dios merecerá encontrar a su verdadero consorte espiritual y casarse. Este es un ejemplo clásico de una solución "no local". Con el reconocimiento de la Divina providencia "es por el amor de Dios que aún no estoy casada"- el mal "real" de no estar casada se ha transformado en

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bien. Así como el pensamiento ilusorio "nunca me casaré" ha desaparecido. La reinterpretación positiva es el objetivo supremo de todo el proceso terapéutico: descubrir el mal escondido y transformarlo en bien. Cada etapa sugestiva del proceso terapéutico nos lleva a un estado más adelantado de preparación que nos permita desafiar la raíz de nuestro mal interno y endulzarla. Rabino Itzjak Ginsburgh 12) El origen y sentido de los miedos Desde la entrega de la Torá en el monte Sinaí, el pueblo judío ha bregado incesantemente por elevar la realidad y el resto de la humanidad ha luchado por adelantar la civilización. Esto no se ha perdido. Aunque cada generación es en efecto espiritualmente inferior que la precedente, los logros de las generaciones son acumulativos. En este sentido, a medida que avanza el tiempo, el mundo en su totalidad se ha acercado a la rectificación total y está progresivamente más preparado para enfrentar y derrotar al mal. Más aún: la inminente aurora de la redención está despertando en nosotros nuestros aspectos más elevados y sentimos el poder de la era mesiánica ya corriendo en nuestras venas [2]. Este llamado al poder nos da coraje para enfrentarnos con el mal de una manera que generaciones anteriores eran reticentes de utilizar [3]. Y al ser capaces de hacerlo, se convierte en nuestra responsabilidad, ya que el advenimiento de la Redención final depende de la liberación de todas las chispas de bien atrapadas en la oscuridad. Revelar el mal en nosotros con el fin de transformarlo en bien no es algo que debamos hacer solamente por nuestro bien, es también nuestro deber sagrado. Tratamiento de fobias El coraje y la intrepidez que acompañan al llamado mesiánico de poder nos permiten, ante todo, medirnos con los diversos miedos o fobias que nos acosan. En realidad todo miedo, fuera del temor a Dios, es una fobia, es decir, un estado neurótico de miedo exagerado y mal encaminado. Todo temor salvo el temor a Dios da lugar a la aparición de temores secundarios, el temor al temor, el temor al temor al temor y así sucesivamente. Cada etapa sucesiva de miedo se arraiga más profundamente en el inconsciente de la psique, provocando consecuencias psicológicas negativas. Sólo el temor a Dios es positivo en esencia y de él se dice: "Feliz el hombre que teme continuamente" [4]. Cuando uno es joven, el miedo es útil, porque nos protege del daño. El padre sabiamente enseña al niño a temer al fuego o a cuidarse de jugar en la calle y usa el miedo del niño al castigo para disciplinarlo. Pero a medida que maduramos aprendemos cómo disciplinarnos y no tener miedo, sino simplemente cuidarnos. De esta manera podemos reservar nuestro verdadero temor sólo para Dios, porque siendo que El es el supremo poseedor del poder, Él es el único al que realmente debemos temer. En otras palabras, si tememos cualquier cosa que no sea a Dios, es como si continuáramos siendo niños, atascados en un nivel inmaduro de desarrollo emocional. Lo contrario también es cierto: un niño que se sobrepone a sus miedos infantiles puede ser "adulto" aún siendo niño [5]. En sus últimas palabras a su joven hijo, el padre del Baal Shem Tov, Rabí Eliezer, le dijo: "Isrolik, no temas a nada ni a nadie salvo al Mismo Dios". Desde ese día en adelante, el Baal Shem Tov no temió nada salvo a Dios. Caminaba sin temor alguno en lo más profundo del bosque a todas horas del día y de la noche, sin temer a ninguna criatura o fuerza, sea espiritual o física [6]. El ejemplo clásico de una fobia es la paranoia. La gente paranoica contempla a otros seres humanos, animales y a veces incluso a objetos, como amenazas: se sienten perseguidos. La paranoia está descrita en el libro de proverbios: "Dijo el hombre perezoso: ´Hay un león afuera, [si salgo] seré asesinado en la calle´" [7].

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Como todas las otras fobias, la paranoia puede ser atribuida a la falta de temor a Dios. Cuanto menos tememos a Dios, más tememos a lo demás [8]. El Baal Shem Tov enseñó que el enunciado midráshico según el cual Dios está continuamente creando el mundo de nuevo [9] debe servir de base para nuestra comprensión de la realidad [10]. Todo lo que existe, enseña el Midrash, es sólo el reflejo de un antecedente espiritual superior [11]. Aplicado al concepto del miedo, esto significa que todo lo que nos induce miedo está arraigado espiritualmente en el atributo del temor a Dios. De aquí que todos los temores mundanos proceden del temor a Dios y son meras versiones imperfectas del mismo. Siendo este el caso, debemos considerar cuidadosamente, tanto antes como cuando sentimos miedo ¿por qué estar asustados de un objeto de temor externo y menor? ¿No deberíamos reconocer el núcleo interno de su esencia y comprender que Dios nos envía su temor con el fin de recordarnos de reforzar nuestro temor a Él? Para curarnos de un miedo exagerado y mal dirigido, debemos ante todo rechazarlo y desarticularlo por la fuerza. Si una persona sufre de paranoia, por ejemplo, debe "arriesgar" su vida y salir afuera, diciendo a Dios: "Haz conmigo lo que quieras, estoy en tus manos". Si creemos firmemente en Dios no temeremos nada, ni siquiera a la muerte. 1- Proverbios 28:14. El temor positivo al que nos referimos aquí incluye tanto el temor a Dios en general y el temor al pecado (que nos aleja de Dios) en particular. Como explicaremos a continuación, la madurez transforma el temor físico o el daño espiritual en cuidado natural, refinando la intensa emoción de temor y reservándola para el miedo y el temor a Dios. El temor a Dios es uno de los 248 mandamientos positivos de la Torá: "Temerás a Dios, tu Dios..." (Deuteronomio 6:13, 10:20). Todos los mandamientos positivos son motivados por el amor a Dios. Así nos enseña el jasidismo, que en realidad, el temor a Dios es una expresión de nuestro amor a Él. Irónicamente uno ama el temor a Dios, de modo que "Feliz el hombre que teme continuamente". En el futuro, la mera esencia del miedo y el temblor se transformarán en regocijo y risa. A esto alude la frase "[Dios], el temor de Isaac" (Génesis 31:42). Siendo que el nombre Isaac en hebreo significa "reirá", esta frase dice literalmente: "El miedo reirá". Este es el ejemplo supremo de endulzamiento. 2- El Zohar lo implica (3:124b) y somos testigos de ello en nuestra generación, que un individuo que estudia la dimensión interna de la Torá, es decir Cábala y jasidismo, será posiblemente más consciente de este fenómeno en su psique. 3- Un ejemplo de esto es el llamado del Rabino de Lubavitch a enseñar al mundo gentil a seguir las siete leyes de Noé que la Torá los obliga a cumplir. Aunque la Torá obliga al pueblo judío a enseñarle al mundo gentil los mandamientos que Dios les dió, en generaciones anteriores no era posible hacerlo por los riesgos que esto acarreaba. Actualmente el mundo está preparado y vemos muchos gentiles justos que son los más receptivos, están dispuestos a definirse como Bnei Noaj (Hijos de Noé) según las leyes de Moisés. Sin embargo, el antisemitismo aún cunde y efectivamente, muchas religiones y credos lo promulgan e incitan a sus seguidores contra los judíos y el judaísmo. Enfrentarse cara a cara con el antiesemitismo y combatirlo requiere poder. El Rabino nos enseñó a hacerlo enseñando a todos los gentiles las siete leyes de Noé. No estaba de acuerdo en discutir públicamente temas religiosos, creía firmemente en la frase: "una pequeña luz dispersa mucha oscuridad [y mucha luz transforma la oscuridad misma en luz]". 4-Proverbios 28:14. El temor positivo al que nos referimos aquí incluye tanto el temor a Dios en general y el temor al pecado (que nos aleja de Dios) en particular. Como explicaremos a continuación, la madurez transforma el temor físico o el daño espiritual en cuidado natural, refinando la intensa emoción de temor y reservándola para el miedo y el temor a Dios. El temor a Dios es uno de los 248 mandamientos positivos de la Torá: "Temerás a Dios, tu Dios..." (Deuteronomio 6:13, 10:20). Todos los mandamientos positivos son motivados por el amor a Dios. Así nos enseña el jasidismo, que en realidad, el temor a Dios es una expresión de nuestro amor a Él. Irónicamente uno ama el temor a Dios, de modo que "Feliz el hombre que teme continuamente". En el futuro, la mera esencia del miedo y el temblor se transformarán en regocijo y risa. A esto alude la frase "[Dios], el temor de Isaac" (Génesis 31:42). Siendo que el nombre Isaac en hebreo significa "reirá",

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esta frase dice literalmente: "El miedo reirá". Este es el ejemplo supremo de endulzamiento. 5-Se dice del Baal Shem Tov que nunca fue niño. 6-Likutei Diburim 385b; Kuntres Jai Elul 5703, pag.31. 7-Proverbios 22:13. 8-Esto es porque el temor a Dios deriva directamente de la creencia que "no hay nadie fuera de El" (Deuteronomio 4:35). 9-Midrash Tehilim 119:36. 10-Ver Shaar HaIjud VeHaEmuna, cap.1. 11-Bereshit Raba 10:6. Rabino Itzjak Ginsburgh 13) Desenmascarar la ilusión El poder que tiene la oscuridad sobre nosotros es el poder de la ilusión. La gente inteligente no se dañan a sí mismas intencionalmente. Sólo cuando se convencen que determinada acción negativa no los perjudicará realmente, o que sólo lo hará en forma transitoria, o que las ventajas obtenidas sobrepasan al daño que produce, actúan mal. En la mayoría de los casos, el mal tiene éxito porque nos deludimos pensando que sucumbir a la tentación responde a nuestro propio interés. El placer que a menudo acompaña actuar mal, presenta una falsa promesa de elevación sublime que según nos parece mejorará nuestras vidas inmensamente. Pero después, la realidad nos golpea y debemos admitir que, desgraciadamente, fuimos engañados. La tentación fue una treta, la exaltación fue momentánea, y después nos sentimos avergonzados y traicionados. Hay dos maneras de reaccionar a dicho despertar. Podemos resolver que nunca más volveremos a cometer ese error. El temor de traicionar a Dios (y a la Divinidad en nosotros mismos) nos motiva a identificar y resistir ilusiones similares. Ahora que nos hemos elevado a un nivel de conciencia en el que es claro que nuestras previas fallas fueron resultado de haber sido engañados, hemos transformado retroactivamente esas previas transgresiones intencionales en inintencionales [1]. La única razón por la que transgredimos es que actuábamos bajo una ilusión. Si hubiésemos sabido entonces lo que sabemos ahora, no hubiéramos hecho lo que hicimos. En un nivel más profundo, podemos contemplar la trasgresión que ahora lamentamos y considerar su causa. ¿Fue causada por la promesa de alguna emoción, esa explosión de exhuberancia que tanto falta en nuestras vidas? Puede ser que desesperamos por encontrar placer, exhuberancia y auto realización por los caminos santos. Podemos incluso haber pensado que de alguna forma es ilegítimo o irreverente buscar ese tipo de experiencia en el contexto de la vida espiritual [2]. La conclusión lógica de dicho pensamiento es que el placer puede ser alcanzado sólo mediante trasgresión [3]. J. tiene enormes deseos de viajar. Sueña constantemente dejar a su esposa y familia y viajar alrededor del mundo explorando lugares pintorescos y emocionantes. Estos pensamientos lo acometen constantemente, impidiéndole concentrarse en nada y nadie, y forzándole a gastar hasta su último centavo en revistas de viajes y perder horas mirando programas acerca de viajes en la televisión. Si J. mirara su vida cuidadosamente, comprendería que se ha encerrado en una existencia demasiado mundana y ha dejado poco tiempo para relajamiento y creatividad en su vida. El primer paso sería entonces viajar una o dos veces por año. Existe la necesidad legítima de una dosis regular de estímulo y excitación para hacer la vida interesante. Dios desea que nuestras vidas sean tanto disciplinadas como inspiradas, regulares y espontáneas. J. se ha centrado en un sólo aspecto y ha descuidado el otro [4]. Se niega a sí mismo la excitación de dejar que su imaginación lo lleve a lugares desconocidos de su propia personalidad, su relación con Dios y el mundo. Con la mejor de las intenciones J. ha ahogado un aspecto de su personalidad que ahora pide atención a gritos. Si no se le da al alma lo que ésta necesita en un contexto sano y santo, ella producirá impulsos para obtenerlo en otros contextos. Al negarse a sí mismo un escape constructivo para este deseo por

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estímulo, J. ha forzado a este deseo a manifestarse en forma destructiva. En este caso la solución sería permitirse algún tiempo para sí mismo, seguir la huella de su alma Divina de tanto en tanto. Alternativamente, siendo que Dios es la fuente suprema de vida y placer [5], podemos haber pensado equivocadamente que el mal es santidad y haber sido tentados a creer que siguiendo un camino prohibido por Dios llegaríamos a Él. En este caso, la promesa de la presencia de Dios en la trasgresión nos induce a cometerla. La tendencia al mal juega con nuestro deseo innato de conocer a Dios en la manera más completa posible. El contexto de la treta es en efecto malo, pero en su núcleo hay una chispa de santidad atrapada en el acto prohibido. Una vez que logramos aislar el núcleo sagrado del contexto maligno, podemos concentrarnos en él, contemplar su fascinación y reorientarla a un contexto de santidad. La trasgresión sirve entonces de motivación para buscar a Dios de una manera más intensa. Cuando lo hacemos, hemos transformado efectivamente nuestra trasgresión previa en mérito [6]. A causa de la maldad inicial, ahora estamos conectados con Dios a un nivel más alto e intenso que antes. T. desea mejorar su vida espiritual y su nivel de observancia religiosa y ha hecho avances significativos. Al mismo tiempo dedica cada vez más tiempo a los sitios "para adultos" en el Internet. Cada vez que lo hace se siente frustrado y degradado y se pregunta qué lo empuja a buscar una diversión de ese tipo. Decide analizar ese problema con un amigo cercano. Juntos concluyen que T. se está impacientando con su progreso espiritual, y su ansia de experiencia trascendental emerge como una búsqueda de satisfacciones inmediatas y transitorias. Conciente del problema resuelve ser más paciente y canalizar la energía de su frustración en la persecución de los objetivos espirituales positivos. Aunque ciertamente es recomendable resolver no caer nuevamente en el mismo error, apartarse de un camino equivocado por miedo a continuarlo nos puede causar paranoia y amargura. La vida puede convertirse en una experiencia amenazadora y podemos dedicarnos obsesivamente a reforzar nuestras defensas, construyendo muros para protegernos de la hostilidad del mundo a la Divina conciencia. Cada nueva experiencia nos despierta sospechas: ¿es amigable o enemiga? Por lo contrario, cuando nos alejamos de un camino equivocado transformando su mal en bien, vivimos en un contexto de regocijo, amor y perdón. Aunque reconozcamos el mal en el camino equivocado, también reconocemos su realidad interna, de bien mal encaminado. Sin comprometer nuestra absoluta censura de ese contexto maligno, podemos concentrarnos en el núcleo interno de bien dentro de este contexto. Viendo el bien en todo, fortificamos al bien para que derrote al mal. Esta es la razón profunda por la que los sabios nos indican que debemos "juzgar favorablemente a todos" [7]. El propósito de la psicoterapia cabalista es permitir que cada vez más oscuridad subconsciente sea iluminada por la luz de la conciencia. Cuanto más regiones oscuras de la mente son iluminadas, mejor pueden ser elevadas al reino de la santidad mediante el proceso arriba descrito. Cuanto más éxito tengamos exponiendo y rectificando nuestro lado oscuro, menos plagados estaremos de pensamientos invasivos e impulsos que emergen de él involuntariamente. Este estado de libertad del yo no rectificado e inferior, es el bienestar mental verdadero buscado por las técnicas terapéuticas prescritas por la Cábala y el jasidismo. Sin el impedimento de los límites impuestos por el mal, el bien creativo de cada individuo puede brillar y dejar la marca de su única expresión de Divinidad sobre la realidad. En el conflicto entre la luz y la oscuridad, la luz triunfa por su misma naturaleza. Si "una pequeña luz dispersa una inmensa oscuridad", una gran luz dispersará totalmente la oscuridad y tomará su lugar como digna heredera de la mente. 1-Ioma 86b. 2-Rabí Abraham Bornstein de Sojatov (1839-1910) explica que es un error pensar que es ilegítimo disfrutar de la observación de una mitzvá, especialmente el estudio de la Torá, y verter nuevas percepciones en su significado. El estudio definitivo de la Torá, "por sí misma", es estudiar sabiendo que tal es la voluntad de Dios, experimentando al mismo tiempo un gran placer y satisfacción en nuestro estudio y en la oportunidad de innovar. 3-Incluso cuando estudiamos la Torá para experimentar placer, hemos observado la mitzvá de estudiar Torá en parte (Introducción de Eglei Tal).

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Incluso canales de experiencia permitidos por la ley judía, al ser buscados en lugar de Dios pasan a ser prohibidos (ver Tania, cap7, 27, citando a Najmánides acerca de Levítico 19:2). 4-Si J. es un estudiante, tal vez cuando se topa con una idea interesante en sus estudios de la Torá que le gustaría investigar, hace a un lado el pensamiento diciendo "No tengo tiempo para esto, primero tengo que terminar las obligaciones diarias de estudio que me he puesto como objetivo y después debo trabajar para mantener a mi familia". O tal vez no se permite sumergirse en sus plegarias como le gustaría, por miedo a perder trabajo (durante la semana) o dejar a su familia esperando (en Shabat). 5-Como está escrito: "porque Tu eres la fuente de vida" (Salmos 36:10). El jasidismo enseña que la palabra hebrea jaim (vida) en este caso significa "placer". 6-Ibid. 7-Avot 1:6. Rabino Itzjak Ginsburgh 14) La voz del alma Hay una parte de nosotros que sabe solamente el bien, que está fuera del alcance del mal, y que puede mirar la cara del mal y ver sólo bien. Siendo que ese núcleo interno de nuestra psique está generalmente escondido dentro de nuestra conciencia normal, sacarlo de su escondite no es una labor sencilla. Una manera de hacerlo es hablar en forma cándida y espontánea. La Torá identifica el poder del habla como la quintaesencia de lo humano. Aunque nuestra habilidad de pensamiento es inmensamente superior a la de las otras formas de vida, lo que nos define como humanos es nuestra capacidad de articular nuestros pensamientos y sentimientos a otros seres humanos [2], porque aún más que el pensamiento, el habla tiene el poder de revelar las profundidades ocultas del alma. Todos hemos experimentado como el hablar, incluso con nosotros mismos, nos ayuda a ordenar y cristalizar nuestros pensamientos. A menudo, articular nuestros pensamientos nos ayuda a descubrir percepciones más profundas en lo que estamos articulando. Los sabios nos enseñan que "se ha dado más comprensión a la mujer que al hombre" [3]. Una de las interpretaciones místicas de esta frase en el pensamiento jasídico es que el hombre simboliza el silencio y la mujer simboliza el habla [4]. Al hablar acerca de las cosas, manifestando de esta manera nuestro aspecto femenino, adquirimos entendimiento adicional y revelamos las profundidades ocultas de nuestras almas. Esta revelación sirve para aliviar (endulzar), nuestra ansiedad. En el pensamiento jasídico, el habla es considerado el segundo de los tres medios de expresión, o "vestimentas", de los que dispone el alma; el primero es el pensamiento y el tercero la acción. Una idea nacida en la mente generalmente procede en forma secuencial a través de estas tres "vestimentas": pensamos acerca de la idea, hablamos de ella y finalmente actuamos basándonos en ella. Generalmente usamos el habla como una manera de expresar ideas que ya hemos elaborado en nuestra mente consciente. Parecería entonces que el habla no puede revelar a otra persona más de lo que es revelado a nuestro propio mundo interno. El mundo del pensamiento consciente, sin embargo, es bastante limitado con relación al vasto reino del pensamiento inconsciente que constituye la mente inconsciente. El habla parecería estar restringida a expresar las ideas de la mente consciente. La verdad es, sin embargo, que el habla no es meramente el producto final del pensamiento, es una "vestimenta" independiente y funciona por cuenta propia. Así como a veces no hablamos acerca de nuestras ideas sino que simplemente las pensamos y actuamos basándonos en ellas, a veces también salteamos el pensamiento consciente y expresamos hablando una idea originada en los niveles inconscientes de la mente. Este tipo de habla es espontánea, a diferencia del habla deliberada que expresa las ideas cuidadosamente editadas y censuradas por la mente a través de la facultad de pensamiento consciente.

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En el habla espontánea las ideas expresadas son los pensamientos profundos y subconscientes que no han sido procesados y refinados por la mente. Como bien sabemos, y esto ha sido observado por la sicología convencional, esas expresiones espontáneas del subconsciente pueden escapar, y ocasionalmente lo hacen, al proceso de censura de la conciencia y emerger involuntariamente en el transcurso de una conversación, generalmente muy a pesar nuestro [5]. De aquí que una charla relajada y espontánea puede revelar ambos aspectos de nuestra alma que normalmente están oscurecidos por la mente consciente: el punto interno de pureza Divina y los recovecos profundos del subconsciente no rectificado, animal. Esto, por supuesto, es como debe ser, ya que debemos revelar el anterior para rectificar el posterior [6]. Si la facultad de hablar significa expresar esas dimensiones de la mente de manera contenida, debemos de alguna forma bajar nuestras defensas. Muy rara vez puede lograrse esto en forma directa, con nuestro consentimiento consciente, y generalmente es la labor del asesor hacernos sentir cómodos y confiados de modo que el centinela de nuestra mente consciente se duerma transitoriamente. Al quitarnos la armadura psicológica que normalmente usamos con el fin de proteger nuestra imagen, pasamos a un estado más natural y espontáneo. Sin embargo, al inducir al inconsciente a hablar, debemos ser cuidadosos cuando hacemos que revele sus secretos. De otra manera los efectos de hacerlo pueden ser perjudiciales más que beneficiosos. Es el papel del asesor guiar este proceso, que hace mediante la elección de las palabras y preguntas así como a través de matices de pensamiento, palabra y gesto, sugestivos y no explícitos. Debe también recordarse que el habla, es decir la articulación de la ansiedad, es la etapa final de la terapia y hemos hecho un largo camino hasta llegar a este lugar. Las revelaciones de nuestra mente inconsciente serán de una naturaleza más refinada que lo que hubieran sido al comienzo de la terapia. Esperamos que revelen nuestro lugar más íntimo de bondad Divina. En ese lugar, estamos afianzados en el bien; este es un paso esencial en el proceso de enfrentarse con el mal. 1- Es por esta razón que en la filosofía judía el hombre es denominado "el que habla" (medaber), más que "el que piensa" o "el que sabe" (maskil). Significativamente, el valor numérico de la palabra medaber (246) equivale al de la frase usada en la Biblia para describr la singularidad de la humanidad: fuimos creados en "la imagen de Dios" (tzelem Elokim, Génesis 1:27, 9:6). Habiendo sido creados en "la imagen de Dios", el hombre es capaz de emular a Dios; así como Dios creó al mundo a través de la palabra, también el hombre es capaz de rectificar la creación de Dios, de llevarla a la consumación dispuesta por Dios, "endulzar" toda la realidad, mediante su habla rectificada. 2- Es por esta razón que en la filosofía judía el hombre es denominado "el que habla" (medaber), más que "el que piensa" o "el que sabe" (maskil). Significativamente, el valor numérico de la palabra medaber (246) equivale al de la frase usada en la Biblia para describr la singularidad de la humanidad: fuimos creados en "la imagen de Dios" (tzelem Elokim, Génesis 1:27, 9:6). Habiendo sido creados en "la imagen de Dios", el hombre es capaz de emular a Dios; así como Dios creó al mundo a través de la palabra, también el hombre es capaz de rectificar la creación de Dios, de llevarla a la consumación dispuesta por Dios, "endulzar" toda la realidad, mediante su habla rectificada. 3-Nida 45b. 4-La palabra hebrea adam (hombre) es similar a demamá (silencio). El nombre del primer hombre arquetípico, Adam, era simplemente la palabra "hombre". El nombre de la primera mujer arquetípica Javá (Eva) es idéntica a la palabra javá (expresión, como en Salmos 19:3). Dios creó al hombre soplando "en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7). La palabra jaiá "ser viviente" es la raiz del nombre Javá. De modo que el proceso de devenir un ser viviente alude a la creación del aspecto femenino del hombre. El Targum se refiere a "ser viviente" como "espíritu parlante". (Sefer HaMa´amarim 5659, pag.3 en adelante. Ver Sha´arei Ahava veRatzon, pag. 203). Basados en esto podemos inferir que silencio y habla son respectivamente los aspectos masculino y femenino del jashmal, anteriormente explicado. En el contexto del triple proceso de crecimiento espiritual del Baal Shem Tov, esto significa que la sumisión es el aspecto masculino, mientras que el endulzamiento

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es el aspecto femenino. En la Cábala, el origen de la sumisión en el alma es el estado de altruismo característico del partzuf de Aba ("padre"), mientras que el origen del endulzamiento es el regocijo característico del partzuf de Ima ("madre"). Separación es la habilidad del varón de manifestar su componente femenino y de la mujer de manifestar su componente masculino, de modo que puedan unirse. 5- El Eclesiastés alude a este fenómeno: "...como el error proveniente de un gobernante". Las palabras "proveniente de un gobernante" pueden leerse como "emitidas por una persona generalmente en control". 6-Ver la discusión de ambas dimensiones de la boca en El misterio del matrimonio. Rabino Itzjak Ginsburgh 15) La ansiedad como inspiración Es evidente que si no se trata, la ansiedad tendrá una influencia negativa sobre nuestro bienestar mental. Sin embargo, si se trata en forma adecuada, la ansiedad y sus causas pueden en realidad ser una bendición para nuestro desarrollo mental y espiritual. La ansiedad no es algo negativo per se; sólo cuando se la deja propagarse como una infección sin ser tratada se manifiesta de manera negativa. Además hay una forma de ansiedad que contribuye en forma directa y positiva a nuestro bienestar y nos motiva hacia una acción inspirada e incluso altruista. Aquí la ansiedad es la preocupación por el otro, la antítesis de la apatía. En referencia a esta ansiedad positiva dicen los sabios que Dios revela sus secretos sólo a una persona ansiosa: "Los misterios de la Torá sólo son revelados a aquellos cuyo corazón está ansioso" [1]. En otras palabras, hay un tipo de ansiedad que es un requisito para comprender la dimensión interna de la Torá. Evidentemente, hay un valor redentivo en este tipo de ansiedad que hace que quienes adolecen del mismo sean capaces de comprender el sentido oculto de la palabra de Dios. La Torá es un cuerpo de saber extensivo, tanto respecto a la cantidad de información que contiene como a los tipos de saber que abarca. El tipo más básico de conocimiento que contiene la Torá son instrucciones acerca de cómo debemos conducir nuestras vidas con el fin de cumplir la voluntad de Dios, y por esto se denomina "la Torá de la vida" [2]. Este cuerpo de saber es el aspecto legal de la Torá e incluye los mandamientos y sus derivados y la metodología para formular nuevas reglas en nuevas circunstancias. Siendo que las mismas leyes de conducta se aplican a todos, este cuerpo de saber es llamado el aspecto "revelado" de la Torá. El deber de saber y comprender la ley se aplica igualmente a todos; todos debemos saber cómo conducir nuestras vidas de acuerdo a la voluntad de Dios, de manera que podamos estudiar el aspecto revelado de la Torá. Tener éxito en el estudio de este aspecto de la Torá no depende de ningún logro moral o cualidad especial. Depende solamente de la cualidad y cantidad de esfuerzo sincero que dedicamos a este fin. Cualquiera que se aplique adecuadamente a esta tarea tiene asegurado que logrará hacerla [3]. El estrato interno de la Torá, sin embargo, no se ocupa de las normas comunes de conducta sino de nuestra vida interna emocional y cognitiva, y de la dinámica de nuestra relación personal con Dios. Siendo que la personalidad de cada uno es diferente, este aspecto de la Torá es mucho más subjetivo que el aspecto revelado. Por lo tanto es conocido como el aspecto "oculto" de la Torá, ya que se dirige a los asuntos personales de nuestras vidas, que generalmente están ocultos de otras personas [4]. Esfuerzo y dedicación no son suficientes para asegurar el éxito en este aspecto de la Torá ya que aquí también es necesaria la experiencia de la ansiedad, porque los secretos de la Torá aclaran los problemas existenciales de la humanidad y del mundo en general. Son una respuesta comprehensiva a los problemas más esenciales y centrales del mundo. Pero si no hay pregunta, no hay necesidad de respuesta. De modo que sólo aquellos que están preocupados por las incongruencias de la vida, cuyas almas claman por una solución a las preguntas aparentemente sin respuesta que les presenta la vida, pueden tener esperanza de relacionarse a este aspecto de la Torá. A quienes no preocupan preguntas tales como: "¿Por qué fui creado?" o "¿Por qué hay mal y sufrimiento en el mundo?", nunca serán atraídos por el estudio de la dimensión interna de la Torá. Sufrir de alguna forma de ansiedad revela una cierta sensibilidad, sentimiento y preocupación por los demás. Quienes no sufren de ansiedad no tienen sentido de lo patético en sus vidas. Son por lo tanto indiferentes a las preguntas dirigidas por los secretos de la Torá [5].

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1-Jaguigá 13a. 2- Liturgia, la última bendición de la Amidá. 3- En las palabras de los sabios: "[Si alguien dice] ´Me he afanado y no he hallado´ no le creas... [Si alguien dice] ´Me he afanado y he hallado´, créele" (Meguila 6b). 4- Ver Tania, Introducción, 4a. 5- Analógicamente, las formas más "profundas" de arte y música son aquellas que expresan conflicto y ansias, en contraste a las que expresan regocijo y celebración. En el enunciado del Zohar mencionado a continuación "El llanto está hincado en mi corazón en este lado y la alegría está hincada en el otro", el valor numérico de la palabra "llanto" (bejiá=37) es igual al del nombre del nivel más alto del alma, iejidá, mientras que el valor de numérico de la palabra "alegría" (jedvá=23), es igual al del nombre del segundo más alto nivel del alma, jaiá. Rabino Itzjak Ginsburgh 16) La Redención: una necesidad del ser Todos nuestros problemas personales son reflexiones del problema universal que plantea que la vida en general no es como debería ser. Conscientemente o inconscientemente entendemos que el mundo no es perfecto y que su imperfección no es sólo el resultado de algunas fallas menores. Más bien hay algo fundamentalmente equivocado, inconsistente y anormal en cada fibra de esta existencia. La Torá de hecho nos dice que el mundo no está actualmente en el estado que Dios le destinó y promete que un día Él lo redimirá de su imperfecto estado y lo restaurará a su condición original, saludable y en funcionamiento perfecto. En las palabras del profeta Isaías: Acontecerá en lo postrero de los tiempos que el monte de la Casa de Dios se erguirá firme sobre las montañas y reinará sobre los collados. Y todas las naciones fluirán hacia él. Y estos pueblos dirán: "Venid, ascendamos al monte de Dios, a la Casa del Dios de Jacob, que Él nos enseñe Sus caminos y seguiremos Sus sendas". Porque de Sión saldrá la Torá y la palabra de Dios de Jerusalén [1] . La Redención es entonces la respuesta a todas las tribulaciones de la vida, porque todos los problemas naturales y psicológicos nacen de la conciencia defectuosa que será curada cuando llegue. Por lo tanto, las preguntas existenciales de la vida pueden estar contenidas en una pregunta general: ¿Por qué aún no ha sucedido la Redención? El escenario de la redención en la Torá se centra en la figura del Mesías. El Mesías (en hebreo Mashiaj, que significa "el ungido") es un descendiente humano del rey David, que usará sus cualidades de liderazgo innatas y su saber de la Torá para traer al pueblo judío a Israel, inspirar en el mundo entero la creencia en el Dios único e implantar una era de paz y fraternidad universal. Aunque la fe en el advenimiento del Mesías es uno de los trece principios de la fe judía [2], la medida en la que este dogma de la fe debe forjar nuestra conciencia [3] es lamentablemente poco apreciada e incluso desconocida. Incluso entre aquellos que son conscientes de la esencialidad de este concepto en el judaísmo, se suele asumir que el advenimiento del Mesías no es algo de lo que debemos preocuparnos o intentar apresurar activamente. De hecho, sin embargo, la Redención no es sólo uno de los principios básicos del judaísmo, sino el núcleo central y el impulso subyacente de la vida judía. Nuestra fe en la Redención expresa nuestro rechazo radical de la realidad tal como es, nuestra osada negación de darnos por satisfechos con el orden presente. Para la persona a quien esto le importa, la Redención no es sólo una aspiración abstracta a la que aspiramos en el transcurso de nuestras luchas en la vida, sino que es crucial, es una necesidad, un imperativo ontológico. El hecho que el Mesías aún no haya llegado y que la Redención parece lejana, es la causa de nuestra grave y constante preocupación. El enigma detrás de esta demora de su advenimiento debe ser resuelto. Como dijimos, todas las otras ansiedades pueden ser reducidas a esta ansiedad definitiva. De modo que la medida en que estamos preocupados sólo con nuestras ansiedades y problemas privados es inversamente indicativa de la seriedad con la que nos relacionamos a ellos. Al no ver nuestras preocupaciones como parte de la angustia común a toda la humanidad, estamos demostrando que nuestros problemas no nos

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preocupan lo suficiente y por ello no hacemos nada para deshacernos de la causa básica de su existencia. Nos haría felices conformarnos con una venda temporaria, que alivie el dolor inmediato y seguir con nuestras vidas. Al universalizar el alcance de nuestras preocupaciones estamos demostrando nuestro deseo de volver a encarrilar la realidad, incluyendo nuestra propia realidad, de una vez por todas. Rabí Menajem Mendel Schneersohn, el Rabí de Lubavitch, dijo que la razón de mayor importancia por la que la Redención no ha llegado, es que no la ansiamos suficiente [4]. Al estar sinceramente ansiosos respecto a la ausencia del Mesías, apresuramos su advenimiento. Como el Rabí lo dijo repetidamente, si realmente hubiésemos deseado que el Mesías llegue, ya hubiese llegado hace mucho tiempo. Incluso aquellos que han experimentado en su totalidad el proceso psicoterapéutico aquí descrito y han ascendido la escala de espiritualidad hasta el punto en el que su conciencia está completamente identificada con su alma Divina, no son inmunes a esta ansiedad definitiva. Incluso habiéndose reconciliado con todas su ansiedades personales, aún sienten profundamente esa única ansiedad básica que resulta de las limitaciones inherentes de la creación [5]. En el transcurso del "descenso" al cuerpo, el alma pierde la percepción infinita de la Divinidad que disfrutaba antes. Al entrar al mundo físico, el alma es forzada a relacionarse con todo en el contexto finito de tiempo y espacio. Es casi imposible para la mente imaginarse un nivel de realidad fuera de estas limitaciones. Aquellos que son conscientes de este hecho, pero que desean de todo corazón conocer y unirse a Dios, están fundamentalmente frustrados por esta realidad. De modo que incluso los individuos más santos, los modelos de perfección espiritual, están sujetos a una profunda ansiedad y sufrimiento por el mero hecho de ser humanos. Están atrapados, como todos lo estamos, en las limitaciones y modos conceptuales del mundo físico que no desaparecerá hasta la era mesiánica [6]. Esta condición, junto con su sincera preocupación por la tragedia de la humanidad y de la realidad en general, hace que dichos individuos ansíen la Redención y estén preocupados por apresurar su advenimiento más que cualquier otra cosa. Pese a su profunda intensidad, la ansiedad mesiánica es sutil por naturaleza. Como reacción no específica al estado general de la realidad, más que como respuesta a un problema específico, subyace la totalidad de la vida subliminalmente. A diferencia de otras formas de ansiedad, que pueden limitar nuestra capacidad de funcionar normalmente, esta super-ansiedad (o sub-ansiedad), no nos incapacita de ninguna manera [7]. Por lo contrario, nos inspira y nos carga de la energía positiva y del regocijo que resultan de un propósito optimista. Esta polaridad psicológica de ansiedad versus alegría es característica de la dimensión interna de la Torá, que nos permite vivir eficazmente en un estado de paradoja. En las palabras del Zohar: "El llanto está hincado en mi corazón de este lado y la alegría está hincada del otro" [8]. Tome la forma que tome, la ansiedad respecto al advenimiento del Mesías concentra e intensifica nuestra preocupación con la incompletud de la vida. Cuando generalizamos esta preocupación a la condición general e irredenta de la realidad, tanto en el aspecto del sufrimiento humano o de las limitaciones existenciales de la creación, nuestra ansiedad adquiere un sentido más profundo. De modo que si la ansiedad existencial nos prepara para el estudio de la dimensión interna de la Torá, la ansiedad existencial acerca del advenimiento del Mesías nos prepara para la revelación suprema de la dimensión interna de la Torá que habrá de acompañar el arribo de la era mesiánica. Porque la dimensión interna de la Torá que conocemos hoy, es una anticipación de la revelación que presenciaremos con la Redención [9].

1- Isaías 2:3. 2- El comentario de Maimónides a Sanhedrin 10:1. 3- Los sabios expresan la intensidad de preocupación que debemos sentir acerca de apresurar el advenimiento del Mesías con las palabras "toda generación en la que el Templo no es reconstruido es considerada como si ella misma lo hubiese destruido" (I. Ioma 1:1). 4- Sefer HaSijot 5751, vol.2, pag. 474. 5- Esto incluye el hecho que no pueden ser perfectos, como está escrito: "no hay un justo en la tierra que hace el bien y no peca" (Eclesiastés 7:20). Reconociendo esta verdad en sí mismo, el tzadik desarrolla una

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verdadera empatía por los demás, sea cual fuere su estado espiritual. 6- Cuanto más justo es el individuo, más agudamente sentirá esta ansiedad, porque cuanto más cercana está la persona en su conciencia a Dios, más profundamente consciente es de su insignificancia existencial e incapacidad de concebir la esencia de Dios (Igueret HaKodesh 2). 7-Derej Jaim, 35a en adelante. 8- Zohar 3:75a, Tania, fin del cap.34. 9- El valor numérico de "ansiedad en el corazón del hombre" en hebreo equivale al de Mashiaj (358). Rabino Itzjak Ginsburgh 17) La importancia de revelar nuestro potencial Según la Cábala, cada persona tiene en sí una "chispa" del Mesías . Esta chispa es nuestro impulso y capacidad de actuar como una fuerza redentora para nosotros mismos, para quienes conocemos y para todo aquello en el mundo con lo que trabamos contacto. Así como el advenimiento del Mesías depende de nuestra ansiedad respecto a su demora y es apresurada por ella, la consumación de la chispa mesiánica en nosotros requiere ante todo ansiedad por no haberse manifestado aún. El complejo más profundo en nuestra psique es la frustración que sentimos por no ser capaces de consumar completamente nuestro potencial, vivir de acuerdo a lo que nos sentimos capaces de devenir. En lo más hondo de nosotros, sabemos que nuestra alma es parte de Dios y a través de ella somos capaces de revelar la presencia de Dios en este mundo. El hecho que no podamos hacerlo nos atribula profundamente. Esta frustración es equivalente a la ansiedad por no poder consumar nuestra chispa mesiánica interna, y es la chispa mesiánica dentro de cada uno de nosotros la que provoca esta ansiedad existencial. Cuanto más pensamos acerca del propósito de la vida y la urgencia de rectificar la realidad, más intensa deviene esta ansiedad. Como lo mencionamos ya, esta ansiedad nos sensibiliza a la dimensión interna de la Torá. Aunque el estudio de la dimensión interna de la Torá sirve para aumentar nuestra conciencia de la urgente necesidad de redención, también afianza nuestra fe y optimismo confirmándonos que la redención es inminente. Esto sirve para paliar la amargura de nuestra ansiedad sin mitigar su intensidad. La revelación de la chispa mesiánica no sucede de una vez. Siendo que el alma Divina incorpora infinitas capas de potencial, en cuanto consumamos y agotamos un nivel de nuestro potencial Divino, niveles más profundos y poderosos se hacen accesibles a nosotros y nos desafían a revelar nuestra chispa mesiánica en ese nivel más profundo de potencial Divino. En otras palabras, progresar en el camino del crecimiento espiritual es similar a trepar por una escalera de caracol. La constante dinámica de tensión y consumación nos impulsa a consumar nuestra chispa mesiánica, nuestra habilidad de redimir el mundo en niveles cada vez más altos. Cuanto mayor es nuestra ansiedad, más inspirados nos sentimos a profundizar nuestra relación con Dios, investigar los secretos de la Torá y revelar nuestra chispa interna. De la misma manera, cuanto más profundizamos nuestra relación con Dios, estudiamos la dimensión interna de la Torá y sentimos inspiración de redimir el mundo, más sentimos la urgencia de la redención y se intensifica nuestra ansiedad por su demora. Siendo que la Torá es infinita y cada comprensión de la vida que nos otorga también es infinita, cada respuesta a las anomalías de la vida que ofrece la Torá suscita otra pregunta aún más profunda. Cada nivel de comprensión es remplazado por el sucesivo, que es aún más profundo. Esta dinámica constante de tensión y resolución es necesaria para nuestro continuo crecimiento espiritual. Con cada respuesta, con cada nueva y comprehensiva comprensión de la realidad, llega un sentimiento de satisfacción por haberlo alcanzado. Esta satisfacción naturalmente produce alegría: el problema está resuelto y tenemos la respuesta. Y nada alimenta el ego más que la sensación de poseer todas las respuestas. Por lo tanto es necesario prevenirlo preguntando una nueva pregunta, más profunda aún, inmediatamente después de encontrar la respuesta a la pregunta anterior. Por supuesto que la infinidad de este proceso no significa que nunca llegaremos a su conclusión. La Cábala y el jasidismo enseñan que cuando cierta masa crítica de chispas individuales del Mesías sean consumadas, el mismo Mesías será revelado y la Redención definitiva y final habrá de ocurrir.

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Rabino Itzjak Ginsburgh 18) Los libros terapéuticos de la Biblia Tres libros únicos Aunque todos los libros de la Biblia son ricos en conocimiento acerca de la naturaleza humana, tres libros pueden ser considerados la quintaesencia psicológica de la Biblia: el Libro de Salmos, el Libro de Proverbios y el Libro de Job. El texto hebreo de la Biblia está marcado con signos diacríticos, conocidos como notaciones de cántico, que indican cómo debe cantarse el texto. Siendo que indican tanto la melodía que debe usarse para cada palabra y la cadencia global del versículo, estas notaciones son tanto un tipo de taquigrafía musical como acotaciones acerca de la estructura gramática del texto. El mismo sistema de notaciones de cántico es usado en todos los libros de la Biblia con excepción de esos tres libros. Su exclusivo sistema de notación es más complejo que el sistema regular y es también más difícil de entonar. Casi todas las comunidades judías han perdido el recuerdo de las melodías representadas por este sistema de cántico. El hecho que estos tres libros estén estructurados y sean cantados de una manera compleja y hasta cierto punto esotérica, los aleja de los otros libros de la Biblia, como si reflejaran una manera más profunda de experimentar la vida. Esta noción se ve reforzada por su contenido abiertamente profundo y filosófico que los diferencia de la literatura legal o narrativa que conforma la Biblia. Si los examinamos cuidadosamente, podemos comparar estos tres libros con las tres etapas de crecimiento espiritual y la psicoterapia cabalística que hemos expuesto. El orden en el que aparecen estos libros en la Biblia sigue la siguiente secuencia: El libro de los Salmos expresa plenamente las plegarias de nuestras almas a Dios. Durante miles de años, los judíos han recitado salmos para expresar las emociones de sus corazones destrozados en tiempos de adversidad y sufrimiento, para despertar la misericordia de Dios y agradecer a Él los milagros revelados. El Libro de Salmos fue escrito por el rey David "el amable cantor de Israel" . El rey David, la quintaesencia del rey, personificaba el ideal del ego rectificado, humildad y sumisión. Cuando su esposa Mijal le reprocha su conducta poco digna por haber danzado ante el arca de la alianza ante el público, él replica: "Y me comportaré de manera aún más humilde y seré bajo ante mis propios ojos..." Por virtud de su humildad ante Dios y ante sus súbditos le fue otorgado al rey David fuerza y convicción que le permitieron guiar a su pueblo intrépidamente, con la autoridad digna de un dirigente de Israel. El rey David nos enseñó con su propio ejemplo que siempre es posible retornar a Dios . Cuando recitamos salmos nos identificamos con el rey David y por más alejados que nos sintamos de Dios, el salmo eleva nuestro espíritu y nos devuelve la esperanza. El Libro de Proverbios, escrito por el rey Salomón, es el libro de la ética Divina. Rashi , el comentarista clásico de la Torá, escribe en los comienzos de su comentario a este libro: Todos los enunciados [del rey Salomón] son parábolas y analogías. El compara la Torá a una buena mujer y la idolatría a una prostituta... El usaba estas analogías con el fin de enseñar al hombre saber y ética, para que se dedicara al estudio de la Torá, que es el saber, la ética y la comprensión verdaderas. En el Libro de los Proverbios, el sabio padre enseña a su hijo cómo escapar de su tendencia al mal. El consejo que le da es remplazar los pensamientos que introduce la tendencia al mal, con pensamientos acerca de la belleza de la Torá, que es comparada a una buena mujer: Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud... ¿Y por qué hijo mío te infatuarás con mujer ajena y abrazarás el seno de una extraña? Este consejo es el del proceso terapéutico de separación, en el que eliminamos pensamientos lúgubres remplazándolos con pensamientos positivos. Remplazamos la "mujer ajena", los pensamientos egocéntricos que entran en nuestra mente, con una "bella mujer" verdadera, el saber de la Torá.

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El tercero de estos libros, el Libro de Job, es virtualmente un manual de sicología, describiendo en detalle el proceso de psicoanálisis. Rabino Itzjak Ginsburgh 19) Yosef, el consejero espiritual arquetípico Extraído de Psicología y Kabala, del Rab Itzjack Ginszburgh. Editorial Obelisco El jasidismo tiene tanta confianza en la habilidad humana de derrotar al mal y finalmente transformarlo en bien (dadas las condiciones requeridas) y confiere tanta importancia a esta empresa, que la considera el desafío principal de todo verdadero educador y, por extensión, de todo asesor, terapeuta o mentor. Siendo que desde nuestro nacimiento vivimos cargados de impulsos y tendencias predominantemente animales [2], arrancarlas de raíz es considerada la meta primera que el educador sincero y dedicado debe proponerse al enfrentarse a sus educandos. Su responsabilidad en este aspecto es efectivamente grave: si no logra rectificar los rasgos de carácter negativos de sus alumnos, habrá empeorado la situación al haberlos expuesto[3] . El modelo bíblico de todo maestro, asesor o terapeuta es, nuevamente, José. Como el arquetípico soñador e intérprete de sueños de la Torá, José encarna la habilidad de reordenar los recovecos caóticos de la imaginación no rectificada [4]o el subconsciente, en mensajes significativos que sirvan de clave a los nichos ocultos del corazón y la mente. José era capaz de hacerlo más que cualquier otra figura bíblica porque había luchado exitosamente contra la tentación sexual. En Egipto, un país de infame depravación y desenfreno sexual, hubiera sido lo más simple y natural para él entregarse a cualquiera de las múltiples tentaciones que se le ofrecían. Y sin embargo la Torá nos cuenta que resistió los avances de la esposa de su amo. Por esta razón la tradición judía lo denomina "José, el justo". La sicología moderna ha verificado correctamente que muchas, si no la mayoría de las neurosis están conectadas o provienen de la perversión sexual, que en sí es consecuencia de un ego no rectificado. Según la Cábala, cada uno de nosotros es la mitad de un alma que en la concepción es dividida en su componente masculino y su componente femenino. Todos nacemos entonces con un impulso natural por encontrar a nuestro consorte espiritual. Este impulso es la base de nuestra sexualidad. Idealmente deberíamos canalizar la fuerza de este impulso a la búsqueda de nuestro consorte espiritual perdido, en el que concentraremos exclusivamente nuestra sexualidad. Sin embargo, en nuestra impaciencia subconsciente de reunirnos con nuestra otra mitad, podemos sucumbir a delusiones que nos tientan con promesas de satisfacción sexual. Pero como estas ilusiones no son realmente nuestro consorte espiritual, solamente nos frustran y desvían nuestra energía sexual. Dicha confusión subconsciente a menudo atenta contra nuestro bienestar psicológico a lo largo de nuestra vida. Por lo contrario, al permanecer fieles a nuestra búsqueda del verdadero consorte espiritual, podemos a la larga preservar nuestra claridad psicológica. De modo que a causa de la pureza intransigente de su sexualidad, José fue capaz de ayudar a los demás exitosamente a resolver sus complejos problemas psicológicos. Previamente identificamos al "José" dentro de nosotros como nuestra habilidad de remplazar pensamientos negativos con pensamientos positivos, un aspecto de la segunda fase de la terapia, ignorar la ansiedad. Aquí lo identificamos con su rol más prominente en la Torá, el de confidente capaz, la tercera fase de la terapia, articulación de la ansiedad. Como tal, José es el consejero espiritual arquetípico. A lo largo de la historia judía, todos los verdaderos pastores del rebaño de Israel y todos los consejeros, mentores, educadores, confidentes y terapeutas sinceros han recibido su inspiración de él. Sumisión, separación y endulzamiento en el terapeuta

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Hasta ahora hemos descrito el proceso de sumisión, separación y endulzamiento que debe experimentar una persona que sufre de problemas psicológicos. El asesor también debe experimentar su propia versión del mismo triple proceso con el fin de poder sentir empatía por la persona que acude a él o a ella en busca de ayuda. Procederemos a describir este proceso. El asesor debe concentrarse, silenciar las voces en su mente que compiten por su atención. Esto corresponde al significado de la primera sílaba de la palabra jashmal, "silencio". Concentrarse en forma tan completa es posible sólo cuando el asesor está motivado por amor verdadero, basado en el encuentro fundamental entre su alma y la de la persona que busca su consejo. Este amor es lo que diferencia entre un interés superficial (o peor, motivos mercenarios) y verdadera preocupación. Esto es posible sólo cuando el asesor no tiene una actitud condescendiente hacia la persona que sufre ni considera que es completamente innatural e incluso incómodo el hecho que él actúe de terapeuta y la persona frente a él actúe de paciente. Más bien debe sentir que la Divina providencia hizo que las cosas así fueran y que los roles podían fácilmente revertirse y puede que así suceda en el futuro. Como enseña el rey Salomón: Me volví y vi bajo el sol, que ni es de los rápidos la carrera, ni la guerra es de los fuertes, ni el pan es de los sabios, ni de los prudentes la riqueza, ni de los elocuentes el favor, sino que tiempo y ocasión acontecen a todos [5]. Y como enseñan también los sabios: Hay una rueda de la fortuna que gira en el mundo; quien es rico hoy puede no ser rico mañana, quien es pobre hoy puede no ser pobre mañana [6]. Estas palabras son tan ciertas respecto al bienestar mental y todo aquello que otorga tranquilidad mental, como lo son respecto a la riqueza. Esta sensación de comunión con la persona que se encuentra frente a él que el asesor debe cultivar es su sumisión. Su separación es el proceso de filtración que debe experimentar mientras escucha a la persona que le habla. Debe filtrar las diversas reacciones que se originan en regiones aún no rectificadas de su propia psique. Después debe hacer a un lado aquellas respuestas que se originan en un buen lugar pero son más pertinentes para sí mismo que para la persona que se encuentra frente a él. Una vez hecho esto, debe archivar las reacciones rechazadas para examinarlas más tarde con el fin de asegurarse que no influirán en su actitud durante su asesoría. La etapa de endulzamiento del asesor comienza cuando elige contemplar estas respuestas no deseadas y que no vienen al caso desde una perspectiva más profunda y entender que se trata de una bendición encubierta. La Divina providencia le ha enviado esa persona sufriente con el fin de hacerlo indirectamente consciente de esas áreas en su propia psique que requieren tratamiento adicional. Los sabios dicen: "¿Quién es sabio? Quien aprende de todos "[7]. De acuerdo al Baal Shem Tov esto incluye incluso aprender del comportamiento o la actitud de una mala persona. Debemos aprender a encontrar en nosotros mismos los mismos defectos que percibimos en los demás, incluso si aparecen de manera más abstracta o refinada. Ya que generalmente no prestamos atención a nuestros propios defectos, Dios a menudo nos concientiza de ellos mostrándolos nuestro reflejo especular en otra gente. Sólo cuando rectificamos esa falla en nosotros mismos, concluye el Baal Shem Tov, somos capaces de ayudar a la persona en la que observamos ese defecto [8]. También podemos aprender lecciones positivas del comportamiento negativo que observamos en otros, ya que rasgos de carácter que son malos en determinado contexto pueden ser buenos en otro. Rabí Zushia de Anipol aprendió siete caminos para servir a Dios del comportamiento de los ladrones: discreción, audacia, atención al detalle, industriosidad, entusiasmo, optimismo y persistencia [9]. No sólo el terapeuta debe encontrar en sí mismo los problemas de la persona que acude a él sino que debe sentir una empatía total con él. Debe moverse cautelosamente entre una identificación subjetiva completa

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con el mundo de la persona que busca su consejo y la distancia objetiva que le permite una perspectiva clara [10]. Cuando recibía personas para asesoramiento privado, Rabí Dovber de Lubavitch [11] solía irse cubriendo gradualmente de traspiración hasta terminar completamente mojado. Cuando le preguntaron por qué le sucedía esto él explicó que cuando alguien entraba a su habitación pidiendo su consejo, él debía metafóricamente quitarse sus propias "vestimentas" y ponerse las "vestimentas" de dicha persona con el fin de identificarse plenamente con ella. Después debía volver a vestir sus propias "vestimentas" con el fin de ver al problema en forma objetiva y ofrecer consejo desde su propia perspectiva. El esfuerzo implicado en hacerlo repetidamente lo hacía transpirar profusamente. Su propio proceso de sumisión, separación y endulzamiento hace que el terapeuta sea crecientemente sensible a la persona que busca su consejo y al mismo tiempo le permite mantener un equilibrio adecuado entre subjetividad y objetividad. Aprende a "escuchar con el tercer oído"; un silencio profundo, interno, reina en sus etapas de silencio, escisión y habla (la paradoja del jashmal). El asesor debe estar relativamente silencioso, permitiendo que hable la persona que busca su ayuda .[12] 2- "El hombre nace como un burro salvaje" (Job 11:12). 3-Klalei HaJinuj VeHaHadraja 7. 4-Ver El misterio del matrimonio, cap.2. 5-Eclesiastés 9:11. 6-Shabat 151b. 7-Avot 4:1. 8-El Baal Shem Tov también interpeta la aparente redundancia de la frase "Reprende, debes reprender a tu colega" (Levítico 19:17) de la siguiente manera: primero reprende (y corrígete) a tí mismo y entonces sabrás cómo reprender (y corregir) a tu colega (Keter Shem Tov 131). 9-HaIom Iom, 3 Iar. 10-Los términos talmúdicos para identificación subjetiva y distancia objetiva son "cercanía de conocimiento" (kiruv hadaat) y "limpieza de conocimiento" (nekiut hadaat) respectivamente. Ver Shaarei Ahava VeRatzon, pag 203 en adelante. 11-Rabí Dovber (1773-1827), hijo de Rabí Schneur Zalman de Liadi, fue el segundo Rabí de JabadLubavitch. 12-En la terminología de la Cábala, las tres etapas de sumisión, separación y endulzamiento corresponden a las tres letras finales del Nombre de Dios Havaia. La hei final corresponde a la de maljut, cuya experiencia interna es de bajeza y sumisión; la vav corresponde a los atributos emotivos del corazón, donde debemos separar entre bien y mal, y la primera hei corresponde a la sefirá de biná, la comprensión interna del corazón, donde todos los rigores (ansiedades psicológicas) son endulzadas en su fuente. El silencio del asesor corresponde a la iud, la letra final del Nombre Havaia, que corresponde a la sefirá de jojmá, de la que se dice el "silencio es la cerca del saber" (Avot 3:13). La unión metafísica del asesor y el asesorado en terapia, es la unión de las dos letras iniciales del Nombre Havaia, el silencio del asesor y el habla endulzante del paciente, a lo que se refiere el Zohar (3:4a) como la de "dos compañeros que nunca se separan". Rab Itzjack Ginszburgh SOBRE EL MIEDO Y LA PREOCUPACIÓN Pimera entrega Paz Moral La paz moral es cuando una persona está preocupada acerca de hacer algo moralmente malo. Lo ideal aquí es un balance saludable. Un grado apropiado de preocupación va a permitir que la persona sea cuidadosa de no violar valores éticos y espirituales importantes. Una persona que carece un sentido de paz

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moral puede ser insensible o apática acerca de dañar a otros o violar valores importantes. En el otro extremo, una persona que tiene paz moral excesiva va a estar continuamente tensa y nerviosa. No va a ser capaz de relajarse y de disfrutar los regalos que el Creador le confiere. Las personas con paz moral excesiva están constantemente nerviosas porque no están viviendo de acuerdo a estándares morales y espirituales. Están sumamente preocupadas acerca de ser muy egoístas o egocéntricos. Se sienten culpables acerca de lo que han hecho en el pasado y están preocupados acerca de que puedan hacer mal en el futuro. Se preocupan de que no están enfrentándose a sus responsabilidades y de que no hacen suficientes favores a otros. Sienten que aunque hacen bien no hacen suficiente, no lo hacen adecuadamente y sus intenciones no son sinceras. En resumen, la vida para una persona con paz moral excesiva es una tortura constante. Debe hacer una alta prioridad el experimentar alegría por hacer buenas acciones. Debe juzgarse a sí misma más favorablemente. Es importante para ella aclarar cuáles de sus expectativas son razonables y cuales son sólo producto de nerviosismo obsesivo. Una persona con tendencias obsesivas en esta área deberá consultar a una persona sabia y objetiva para desarrollar un balance racional. Fobia Una fobia es una poderosa reacción de miedo que está más allá del peligro real de una situación. Si tienes una fobia intensa, es posible que sea necesaria la ayuda de un experto para sobreponerte a ella. Sin embargo, hay muchas cosas que puedes hacer por ti mismo. Sé consciente de lo que te dices internamente y lo que te imaginas cuando experimentas las reacciones ansiosas de miedo. Cuando experimentas miedo, es muy probable que te estés diciendo a ti mismo qué tan terrible y peligrosa es la situación. Probablemente también estás visualizando imágenes perturbadoras. Cambia tus diálogos internos por mensajes que te ayuden a afrontar. Por ejemplo, "Esto es angustiante, pero no peligroso" o, "Tengo la fuerza interna para sobrepasar esta experiencia". Cambia tus imágenes por imágenes relajantes, ya sean reales o imaginarias o a imágenes donde te veas valeroso y poderoso. Desarrolla la habilidad de entrar en estados relajados a voluntad. Algunas personas lo hacen imaginándose escenas relajantes. Otros tensando y relajando sus músculos diciendo, "relájate" cada vez hasta que sólo por decir la palabra "relájate" se relajan. Cuando estés relajado, imagina los objetos o situaciones fóbicas. Ya que no podemos estar en un estado relajado y un estado fóbico al mismo tiempo, la fobia empieza a desaparecer a medida que dominas el entrar a estados relajados a voluntad. Algunas personas afrontan las reacciones fóbicas tranquilizando su mente cuando sienten paz y experimentando su respiración y su tensión muscular. Ya que la mente está tranquila no hay combustible que se añada al fuego. Poco a poco la paz decrece. La cura final para las fobias es dominar el entrar a un estado poderoso y valeroso a voluntad. Recuerda un tiempo en el que estuviste en un estado poderoso y valeroso. Imagina cómo sería estar en un estado poderoso y valeroso en el futuro. Piensa en una persona poderosa y valerosa e imagina que tú eres esa persona. Ten los pensamientos de una persona poderosa y valerosa. Dite a ti mismo las cosas que una persona poderosa y valerosa se dice a sí misma. Ve las imágenes que una persona poderosa y valerosa ve. Ten la posición y expresión facial de una persona poderosa y valerosa. Respira en la forma que respiraría una persona poderosa y valerosa. Luego, cuando estés sintiendo este estado poderoso en el presente, imagina el objeto o la situación que solía causarte el estado de paz. Siente que la paz se derrite y se transforma en un sentido de confianza y poder. Ahora mismo experimenta con un miedo específico que tengas. Incertidumbre En muchas situaciones, la incertidumbre es la norma. Algunas personas sienten niveles muy altos de paz cuando se enfrentan con la incertidumbre. Sin embargo, tienes la capacidad de percibir la incertidumbre como un desafío estimulante. En áreas importantes de la vida, haz todo lo que puedas para ganar mayores niveles de certidumbre. Aprende de cada decisión que haces y aprende de los resultados de las decisiones de otros. No obstante, todavía vas a necesitar hacer decisiones importantes en un estado de incertidumbre, ya que es imposible saber las consecuencias exactas de todas tus opciones. No permitas que la incertidumbre te impida tomar

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acciones constructivas. Siéntete valeroso cada vez que te abres paso a través de la aprensión de la incertidumbre. Miedo a otras Personas El miedo a otras personas cuando no estás en peligro físico está basado en una ilusión. Las otras personas también tienen sus propias inseguridades, miedos y fallas. La gente a la que tú le temes puede tener interiormente miedo a ti. Tener amor por otras personas derrite el miedo a ellas. Ve a cada persona que conoces como un amigo que te va ayudar de alguna manera. Cuando ves a otras personas con amor, generalmente se sienten positivas hacia ti. Si alguien no lo hace, puedes tener compasión por él, ya que le falta una cualidad positiva que enriquecería su vida grandemente. Existen muchos relatos de personas cuyas vidas fueron salvadas por enemigos debido a los sentimientos de amor que les proyectaban. Cuando dominas la capacidad de tener amor por otros, vas a acumular tus propias historias de cómo la gente te reciprocó este amor. Ve a cada persona del planeta como un amigo. Esto te permitirá sentirte confortable cuando hables con cualquiera. Cuando tú eres amistoso con las personas, la mayoría de las personas van actuar amistosamente contigo. Si alguien todavía no es amistoso hacia ti, sé paciente. Si eres consistentemente cortés y respetuoso hacia él, eventualmente él va actuar mejor hacia ti. Piensa en los beneficios que vas a tener cuando domines la capacidad de sentirte bien por hablar con todos los que conozcas alguna vez. Cuando te sobrepones al miedo de otras personas, cada persona que conozcas va a ser una fuente de información y conocimiento que te va ayudar de un modo o de otro. En tanto que vas a tener cuidado de no agobiar a nadie innecesariamente, otras personas serán recursos a los que tú puedes recurrir cuando los necesites. Piensa en una persona con la que estás totalmente cómodo. Deja que sea tu modelo de cómo deseas sentirte con cada persona. ¿Qué te dices a ti mismo cuando estás con la persona? ¿Cuál es tu postura y tu expresión facial? ¿Cuál es tu tono de voz y la velocidad con la que hablas con alguien con quien te sientes cómodo? Imagina que estás hablando y sintiendo de la misma forma que cuando estás con alguien que no te sientes cómodo. Practica visualizando esto vívidamente hasta que se vuelva tu forma natural de ser. Piensa en una persona específica con la que te gustaría sentirte más confortable. Visualízate disfrutando la plática con él. Busca un modelo de alguien que está libre de miedo y paz cuando se relaciona con otras personas. Pregúntale a alguien que es respetuosamente asertivo cómo le pide a las personas que hagan las cosas y cómo él percibe su derecho a expresarse cuando no es tratado justamente. Piensa en alguien que conoces o de quien has escuchado que personifique para ti una forma calmada y respetuosa de relacionarse con otros. Imagina ser esa persona y ve cómo afecta la forma en que interactúas con otros. El objetivo es ser capaz de decir cualquier cosa a cualquier persona en una forma respetuosa y amable. Visualízate a ti mismo siendo capaz de sentirte confiado y amistoso en la presencia de toda persona que alguna vez conozcas. El miedo es un estado emocional y la confianza es otro; estos dos estados son incompatibles. Controlando la habilidad de entrar a un estado de confianza a voluntad, vas a conquistar el miedo a otras personas. Piensa de alguien a quien le tienes miedo innecesariamente. Comprométete a sobreponerte a tu miedo a esa persona. Ten pensamientos de confianza y valor cada vez que piensas en esa persona. Percíbete a ti mismo sintiéndote bien en la presencia de esa persona. Acércate a él con un sentido de, "Me va a gustar y voy a ser reciprocado". Zelig Pliskin Segunda entrega ...continuación de Sobre el Miedo y la Preocupación - Primera Entrega

Pensamiento Negativo

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Un pensador negativo que se enfoca en el pasado es probable que sufra de culpa, remordimiento y resentimiento. Un pensador negativo que se enfoca en el futuro es probable que sufra de preocupación, paz, miedo y predicciones pesimistas. Un pensador negativo que se enfoca en el presente encontrará constantemente muchas cosas acerca del presente que no le gustan. El pensador negativo promedio va a experimentar mucha angustia. Un pensador negativo creativo va a ser capaz de encontrar angustia intensa en las tres zonas del tiempo, más allá de la percepción de la persona promedio. El primer paso para sobreponerse al pensamiento negativo es estar consciente que tú escoges tus pensamientos. Un pensador negativo debería preguntarse a sí mismo, "¿Realmente quiero desperdiciar mi vida pensando en esta manera tan contraproducente?" La consciencia de que tanta infelicidad es autoinducida puede conducir a la determinación de hacer todo lo posible para volverse un pensador más positivo. Un campeón olímpico practica diariamente durante horas por años. A veces puede sentir dolor por sus ejercicios agotadores. ¿Qué lo motiva? Es la imagen del objetivo por el cual está luchando. Así también, un campeón en pensamiento positivo va a vivir una vida de felicidad. Aun los momentos dolorosos van a ser percibidos como caminos enriquecedores de la vida. Las personas dedican muchas horas cada día en hacer cosas para ganar dinero, para ahora y para el futuro. Muchos pasan años en la escuela para obtener empleos mejor pagados. Leen libros y aprenden nuevas habilidades. Van diario a oficinas y fábricas. Algunos incluso arriesgan su salud y su vida. ¿Por qué? Porque la calidad de vida de una persona se mejora cuando tiene más dinero del que es absolutamente necesario para existir. Cualquiera que gaste aunque sea una fracción de este tiempo para dominar cualquier forma de pensar enriquecedora de la vida, seguramente va a tener éxito. Pasa algo de tu tiempo diario enfocándote en lo que aprecias y por lo que estás agradecido. Pasa algún tiempo diariamente practicando el arte de reajustarse: encontrando los aspectos positivos de una situación y enfocándote en cómo puedes ganar y desarrollarte a ti mismo dentro de todas las circunstancias. Pasa tiempo con pensadores positivos a quienes tú respetas. Lee libros y escucha cintas que fomenten actitudes y evaluaciones positivas. Cualquiera que esté atrapado y aprisionado en pensamientos negativos va a sufrir tanto como cualquier prisionero. ¿Alguna vez has visto el éxtasis y la euforia de las escenas de liberación y victoria? Ésta va a ser tu felicidad cuando domines los patrones de pensamiento que te liberan. Problemas No siempre puedes eliminar los problemas, pero puedes aprender a eliminar la paz que te crean. Aumentas las dificultades técnicas de tus problemas cuando te dices a ti mismo qué terrible es la situación. Cuando aceptas una situación a pesar de que no es lo que a ti te hubiera gustado, la severidad del problema va a disminuir grandemente. Aclara qué es lo peor que podría pasar; luego acéptalo. Esto te va a liberar de preocupaciones. Piensa en términos de soluciones. Ante todo, pregúntate a ti mismo, "¿Qué hay de positivo en la situación? ¿En qué formas puedo crecer de ella?" Luego pregúntate, "En qué solución puedo pensar?" Haz lluvia de ideas. Escribe una lista de soluciones posibles en las que puedes pensar, aunque las ideas al principio puedan sonar ridículas. Una idea conduce a otra, aun cuando la primera idea que escribiste no haya sido del todo práctica, puede conducir a otra idea que resuelva el problema. Si no puedes pensar en una solución, encuentra a alguien que pueda ser capaz de sugerirte una solución. También puedes encontrar beneficioso imaginar que tú eres una persona específica que sabes o que ha escuchado de alguien que tiene gran talento para pensar soluciones: "¿que sugeriría?" Muerte Vivimos nuestra vida desde este momento hasta que morimos. La pregunta es qué haremos durante este tiempo precioso. Dándote cuenta qué tan valioso es realmente cada momento de la vida, enriquece y realza la duración de tu vida. Esta conciencia te motivará a hacer tu vida más significativa. La conciencia de la inevitabilidad de la muerte no necesita causarte tristeza. Más bien, puede ayudarnos a eliminar las preocupaciones comunes acerca de los aspectos menos importantes de la vida. Muchas preocupaciones son sobre asuntos que no tienen valor duradero. Cuando te sobrepones a la preocupación,

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tu mente estará libre para pensar en los objetivos fundamentales de la vida. Un hombre sabio dijo, "La mejor manera de ganar una perspectiva apropiada de la vida es visitando un cementerio". Permite que la contemplación de la muerte te dé una mayor apreciación de la vida. Esto va a refinar tu sentido de proporción. ¿A qué dedicarías tu vida si tuvieras otra oportunidad? ¿En qué formas te mejorarías a ti mismo? Usa este conocimiento para enriquecer tu vida ahora. La lección más grande que mi padre me enseñó fue cuando me dijo antes de morir por cáncer, "Tenemos una obligación de hacer todo lo posible por vivir tanto como podamos, pero yo estoy listo para morir tan pronto como el Creador me quiera". Cuando vives de acuerdo con la voluntad del Creador, puedes alcanzar el nivel espiritual en el cual morir es otra expresión de hacer Su voluntad. En su lecho de muerte, Rabí Meir Shapiro (1887-1934) rector de la Yeshivá de Lublin, hizo que sus estudiantes cantaran y bailaran. "Todo lo que hacemos debe ser con alegría", les dijo a ellos. ¿Qué mensaje te gustaría darle a otros en tu lecho de muerte? Preocupación Preocuparse puede ser una fuente importante de dolor en la vida de alguien. Como una persona aprensiva dijo, "Mi vida ha estado llena de tragedias que nunca sucedieron". Cuando alguien se preocupa va a sufrir aunque las cosas funcionen perfectamente bien. La vida de un aprensivo extremo puede ser una tortura. Aun las preocupaciones menores impiden el pensamiento claro y causan infortunio y angustia. Independientemente de cuán buena fortuna tenga uno en su vida, no la va apreciar si la preocupación está en el primer plano de sus pensamientos. Algunas personas aprensivas creen que la preocupación es parte de su naturaleza y que es imposible librarse de ella. La realidad es que la preocupación es un hábito aprendido. He conocido a muchas personas que fueron aprensivas compulsivas durante muchos años. Aquéllos que consistentemente trabajaron sobre su patrón de pensamiento se sobrepusieron de gran manera a su tendencia a preocuparse. Así también lo puedes hacer tú. Como un ex-aprensivo me dijo, "No me había dado cuenta que podía experimentar tanta dicha en mi vida hasta que me dejé de preocupar". Cuando sabes que puedes lidiar con el presente, nunca vas a tener que preocuparte por el futuro. El futuro realmente no existe. Finalmente se va a convertir en presente y ya que sabes lidiar con el presente, no hay nada de qué preocuparse. Analizando tus preocupaciones, te vas a volver consciente que toda preocupación es inútil. La preocupación cae en dos categorías: preocuparse acerca de las cosas que no se pueden cambiar y preocuparse por las cosas que sí se pueden cambiar. En relación con las cosas que no se pueden cambiar, cientos de horas de preocupación no van hacer ni una pizca de diferencia. Te causas dolor adicional añadiendo los efectos desagradables de la preocupación. Si puedes hacer algo para cambiar la situación, toma una acción para protegerte e impedir una pérdida. No desperdicies tus momentos presentes preocupándote. Preocuparse es escoger de entre todos los pensamientos posibles (millones de ellos), solamente aquéllos pocos que están relacionados con una desgracia potencial o un problema. Siempre tienes la elección de tener pensamientos positivos. Una vez que aceptas tus preocupaciones como resultado de escoger pensamientos específicos, vas a ser capaz de hacer un esfuerzo consciente para evitar pensamientos que te causen dolor innecesario y escoger pensamientos más positivos. La experiencia es un antídoto para la preocupación. Haz una lista de cosas que te hayan preocupado en el pasado. Ve cuántas de esas cosas negativas cambiaron a mejor de lo que tú creías. También nota cuántas situaciones sí cambiaron como temías, pero fuiste capaz de enfrentarte a ellas de todos modos. Al estar consciente qué tan frecuentemente tus preocupaciones son por nada, vas a eliminar una gran cantidad de preocupación innecesaria. Cuando estés preocupado, pon por escrito de qué estás preocupado exactamente. ¿Qué es lo peor que podría pasar? Luego escribe las opciones que tienes para enfrentarte al peor escenario. En forma creativa piensa en algunos planes. Discute la situación con amigos cercanos. A veces, otras personas van a ser capaces de darte sugerencias prácticas que tú mismo no habías pensado. Aun si la otra persona no puede pensar en una solución, con frecuencia, el sólo compartir la carga con alguien la puede aligerar. Date cuenta que tú escoges tus pensamientos. Siempre escoge en qué te vas a enfocar y cómo vas a

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evaluar las cosas. Utiliza cada experiencia que te preocupa como un desafío que te va a entrenar a pensar en una forma que enriquezca tu vida. Mientras más enfoques tu mente en alegría, esperanza, humor y valor, más feliz será tu vida. ¿Qué es lo que realmente te está molestando? A veces una persona expresa una queja o una objeción específica, pero tú tienes el sentimiento de que otra cosa es el problemas real. Podrías preguntar, "¿Qué te está molestando realmente?" Esto generalmente permite que la otra persona comparta sus preocupaciones reales contigo y una vez que hayan sido expresadas abiertamente pueden ser manejadas más efectivamente. Podría ser beneficioso para ti hacerte esta pregunta cuando tienes cierto sentimiento que algo no es precisamente correcto. Pregúntate, "¿Qué es lo que me está molestando?" Evitando Cada persona evita hacer muchas cosas que enriquecerían su vida. Temores que frecuentemente son vagos e indefinidos, pueden impedirle a una persona tomar acciones productivas. Muchos de los miedos que crean inmovilización están basados en un sentimiento potencial exagerado de peligro o pérdida. Mientras mayor sea tu habilidad para entrar a voluntad en un estado de confianza y audacia, más fácilmente será para ti sobreponerte a los miedos que causan inmovilización. Siente alegría cada vez que haces algo que evitabas en el pasado. Piensa en algo que evitas hacer. ¿De qué exactamente tienes temor? Piensa en qué te puede ayudar a sobreponerte al miedo. Visualízate mentalmente teniendo el valor de hacer lo que habías evitado hasta ahora. Siente incrementar tu sentido de confianza interna y valor. Intensifica tu voluntad y toma acciones. Cuando realmente hagas lo que en el pasado habías evitado, siente un sentido de victoria y realización. Zelig Pliskin Sobreponerse a la preocupación Extraído de empieza nuevamente ahora. Escrito por el Rab Pliskin Preocuparse puede ser una fuente importante de dolor en la vida de alguien. Como una persona aprensiva dijo, "Mi vida ha estado llena de tragedias que nunca sucedieron". Cuando alguien se preocupa va a sufrir aunque las cosas funcionen perfectamente bien. La vida de un aprensivo extremo puede ser una tortura. Aun las preocupaciones menores impiden el pensamiento claro y causan infortunio y angustia. Independientemente de cuán buena fortuna tenga uno en su vida, no la va apreciar si la preocupación está en el primer plano de sus pensamientos. Algunas personas aprensivas creen que la preocupación es parte de su naturaleza y que es imposible librarse de ella. La realidad es que la preocupación es un hábito aprendido. He conocido a muchas personas que fueron aprensivas compulsivas durante muchos años. Aquéllos que consistentemente trabajaron sobre su patrón de pensamiento se sobrepusieron de gran manera a su tendencia a preocuparse. Así también lo puedes hacer tú. Como un ex-aprensivo me dijo, "No me había dado cuenta que podía experimentar tanta dicha en mi vida hasta que me dejé de preocupar". Cuando sabes que puedes lidiar con el presente, nunca vas a tener que preocuparte por el futuro. El futuro realmente no existe. Finalmente se va a convertir en presente y ya que sabes lidiar con el presente, no hay nada de qué preocuparse. Analizando tus preocupaciones, te vas a volver consciente que toda preocupación es inútil. La preocupación cae en dos categorías: preocuparse acerca de las cosas que no se pueden cambiar y preocuparse por las cosas que sí se pueden cambiar. En relación con las cosas que no se pueden cambiar, cientos de horas de preocupación no van hacer ni una pizca de diferencia. Te causas dolor adicional

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añadiendo los efectos desagradables de la preocupación. Si puedes hacer algo para cambiar la situación, toma una acción para protegerte e impedir una pérdida. No desperdicies tus momentos presentes preocupándote. Preocuparse es escoger de entre todos los pensamientos posibles (millones de ellos), solamente aquéllos pocos que están relacionados con una desgracia potencial o un problema. Siempre tienes la elección de tener pensamientos positivos. Una vez que aceptas tus preocupaciones como resultado de escoger pensamientos específicos, vas a ser capaz de hacer un esfuerzo consciente para evitar pensamientos que te causen dolor innecesario y escoger pensamientos más positivos. La experiencia es un antídoto para la preocupación. Haz una lista de cosas que te hayan preocupado en el pasado. Ve cuántas de esas cosas negativas cambiaron a mejor de lo que tú creías. También nota cuántas situaciones sí cambiaron como temías, pero fuiste capaz de enfrentarte a ellas de todos modos. Al estar consciente qué tan frecuentemente tus preocupaciones son por nada, vas a eliminar una gran cantidad de preocupación innecesaria. Cuando estés preocupado, pon por escrito de qué estás preocupado exactamente. ¿Qué es lo peor que podría pasar? Luego escribe las opciones que tienes para enfrentarte al peor escenario. En forma creativa piensa en algunos planes. Discute la situación con amigos cercanos. A veces, otras personas van a ser capaces de darte sugerencias prácticas que tú mismo no habías pensado. Aun si la otra persona no puede pensar en una solución, con frecuencia, el sólo compartir la carga con alguien la puede aligerar. Date cuenta que tú escoges tus pensamientos. Siempre escoge en qué te vas a enfocar y cómo vas a evaluar las cosas. Utiliza cada experiencia que te preocupa como un desafío que te va a entrenar a pensar en una forma que enriquezca tu vida. Mientras más enfoques tu mente en alegría, esperanza, humor y valor, más feliz será tu vida. Rab Pliskin TRATAMIENTO DE LA ANSIEDAD Y EL ENFOQUE CABALISTICO Técnicas terapéuticas La psicologia secular se basa, por definición, en los conocimientos que se obtienen y verifican por medio de la experimentación científica. Di-s, por supuesto, trasciende este estrecho marco. Así, la psicología secular no presume de conocer nada acerca de la existencia o los asuntos de Di-s. A pesar de que no niega categoricamente Su existencia, tiene que ignorarlo como determinante activo de la salud mental. Mas todavía, tiene que ignorar la existencia del alma Divina como entidad separada y que trasciende la conciencia básica humana, la que la psicologia reconoce y con la cual trata. Esto deja a la psicología secular en algo así como un dilema filosófico. Si una persona se esta hundiendo en arenas movedizas, se tiene que aferrar a algo o alguien que esta afuera, para que lo saque. En forma similar, una persona asediada por problemas y ansiedades, necesita procurarse a si mismo de alguien o algo que trascienda estos inconvenientes, para que lo libere de ellos. Pero lo máximo que la psicología secular le puede ofrecer al alma sufriente, es la mano auxiliadora de otro ser humano (o quizás una dimensión humana aun no explotada del mismo paciente). Esto puede proporcionar un respiro temporario, pero no puede aspirar a servir como una solución definitiva, de momento que todos los seres humanos, están sujetos a un mayor o menor grado de limitación y restricción psicológica. Si estamos todos en el mismo barco, ¿quien esta allí para arrojarnos una soga? Cualquiera sea el éxito que la psicología secular pueda conseguir en liberar al hombre de la maraña de problemas, es en el mejor de los casos solo una ayuda temporaria o superficial. Por mas impresionante que su éxito pueda ser, por su misma naturaleza, no puede encausar o resolver los enigmas fundamentales de la existencia humana. Después de todo, se origina en la misma mente humana que esta tratando de comprender. En contraste, el reconocimiento conciente del alma Divina que hay dentro de nosotros, es la clave para nuestra redención psicológica personal, frente a las fuerzas que

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amenazan doblegarnos. No importa cuan bajo podamos pensar que hemos caido, Di-s permanece con nosotros y esta siempre ahi, arrojándonos una cuerda de la cual agarrarnos, para que elaboremos nuestro camino para subir y salir del pozo. Cuanto mas podamos sensibilizarnos a nuestra esencia Divina interna, mas rápido podremos desembarazarnos de las tribulaciones que nos tiran para abajo. Conocer a Di-s, significa sentir Su misericordia, porque la Torá nos enseña que ese es el atributo esencial de nuestro Creador. Cuando la persona esta conciente de la infinita misericordia de Di-s, que lo envuelve en todo momento, ella puede evaluar segura y objetivamente su propia salud psicológica. Sabiendo que puede recurrir a Su amor, no tiene miedo de reconocer la verdad sobre si mismo, no siente la necesidad de esconder su comportamiento bajo toda clase excusas o justificaciones. Es por esta razón, que hasta que una persona no ha logrado cierto tipo de concientizacion de su alma Divina, es probablemente mejor que no afronte los aspectos oscuros de su personalidad, que yacen enterrados profundamente en su subconciente. Por cierto, es un acto de misericordia por parte de Di-s, que haya algo como el subconciente, donde la maldad que esta al acecho en el corazón del hombre, se mantenga oculta hasta que estemos preparados para enfrentarla. La psicologia laica hizo, por supuesto, tremendos adelantos en ayudar al hombre a conocer su propia mente y mejorar su bienestar psicológico y habilidad para afrontar los desafíos de la vida. El judaismo ve la ciencia y la investigación positivamente, siempre y cuando tenga por objetivo complementar e incrementar la sabiduría de la Torá, antes que suplantarla o atacarla. Inversamente, la sabiduría de la Torá nos permite identificar que es verdadero y que no lo es, en las pruebas de la investigación laica, y asociar cada verdad con su contexto apropiado en la visión del mundo que tiene la Torá. Haciendo esto, elevamos las chispas de divinidad, que son parte integrante de todo el conocimiento de la ciencia, y las liberamos de su sumisión a la orientación laica. Esta es en si misma, una fase importante en la rectificación de la realidad, que a fin de cuentas nos conducirá al regocijo de la Redención final y definitiva Tecnicas Terapeuticas En general, podemos afirmar que la mayor parte de los desordenes psicológicos, tienen su raíz en la ansiedad. En el nivel mas simple, la misma tensión y las presiones que acompañan la angustia por los temas más básicos, como la salud y el dinero, causan y exacerban muchos problemas psicológicos. En un nivel mas profundo, un examen mas íntimo revela que casi todos los desordenes provienen o de algún miedo o fobia conciente o subconciente, o de alguna frustración proveniente del inevitable conflicto entre las básicas urgencias animales del hombre, y sus aspiraciones espirituales (en el caso del judio, debemos agregar también el conflicto entre estos últimos y su tercer nivel de conciencia, la de su alma Divina, cuyo único deseo es cumplir la voluntad de Di-s). En una persona que cree en Di-s y trata de vivir de acuerdo con las enseñanzas de la Torá, estos miedos y frustraciones también pueden expresarse como miedo al pecado. La confrontación y el tratamiento de la ansiedad, en cualquiera de las formas que pueda asumir, es la base de toda terapia psicologica. Las enseñanzas de la cábala, como del judaismo en general, están íntimamente ligados a los matices del texto escrito de la Torá. Toda pesquiza dentro de un enfoque cabalístico de un tema en particular, debe comenzar con un analisis de como es tratado por el texto sagrado. La ansiedad es mencionada varias veces en la Torá escrita, pero la instancia seminal es el siguiente versículo del libro de Proverbios, 12:25. "Si hay ansiedad en el corazón del hombre, dejénlo que la suprima. Y que la convierta en alegría con una buena palabra." El libro de Proverbios fue escrito por el rey Salomon, que fue el mas sabio de todos los hombres. particularmente en el campo de la psicologia humana. En este versículo, entonces, podemos esperar encontrar la clave para el bienestar psicologico, y el apropiado enfoque para enfrentarse con los problemas de la salud mental. La frase "dejenlo que la suprima", es el sentido básico del verbo que describe que es lo que tenemos que hacer con la ansiedad. La tradición registra otros dos significados auxiliares: "dejenlo que la ignore", y "dejenlo que la articule". Tenemos entonces tres instrucciones distintas, que representan tres técnicas terapéuticas diferentes y complementarias para enfrentar la ansiedad. Cuando son implementadas correctamente, se puede esperar de estas técnicas en conjunto, que impidan que la ansiedad devenga en una condición más seria, e incluso hasta curar completamente al paciente. Suprimir la Ansiedad

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La primera y más básica instrucción que formula el versículo de Proverbios: "Si hay ansiedad en el corazón del hombre dejenlo que la anule, y la transforme en alegría con una buena palabra", es anular la ansiedad que mortifica el corazón, o sea desinflarla o disminuir su envergadura. Esto puede ser realizado de dos maneras: la primera es a través de la auto abnegación. Cuando una persona es afligida por algún motivo, su tendencia natural es centrar su atención en él, hasta que la ansiedad comienza a dominar todo su ser. Su problema le preocupa dia y noche, lo acosa incesantemente ,y eventualmente, comienza a definirse a si mismo en los términos de su miedo. En su imaginación, el pánico comienza a asumir proporciones apocalípticas, el esta convencido que nadie puede penetrar en la profundidad de sus problemas. De esta manera, su ansiedad sirve inflar su ego, que ahora se fundamenta e identifica con su miedo. Sin embargo, si se detiene por un momento para contemplar la infinita grandeza de Di-s, y la insignificancia del hombre comparado con El, su ego se va a desinflar inmediatamente. Entonces, cuando una persona renuncia a su ego, sus preocupaciones sufren una perdida de magnitud similar: si el no es nada, también sus problemas serán seguramente nada. No estamos sugiriendo que una persona desinfle su ego disminuyendo negativamente su auto imagen. Hacer incapie en faltas y defectos, solo lleva a la depresión y la desesperanza. La humildad que debe pretender cultivar una persona, es la de naturaleza existencial, una conclusión natural que proviene de su apreciación de la naturaleza de su existencia, de ver como son las cosas exactamente sin culparse a si mismo. Di-s es infinito y el hombre finito, e incluso el número finito mas grande que se pueda imaginar, es nada comparado con el infinito. El segundo método para aplastar la ansiedad es con la plegaria sincera. Cuando alguien esta asediado por un problema, y seguramente con alguna clase de ansiedad, debe implorar a Di-s para que se lo resuelva. Creer en la omnipotencia y misericordia de Di-s, implica que solo El, puede y va a proveer la solución efectiva a todo problema. Tanto con las inspiradoras palabras de la liturgia o del libro de Salmos, o por la verbalización espontanea e informal de los anhelos del corazón, una persona siempre puede beneficiarse con el benevolente interes que tiene Di-s por su vida. No debe caer en la trampa de pensar, que por cuanto que Di-s es compasivo por naturaleza, no tiene necesidad de rezar, o que si Di-s lo hace sufrir a pesar de Su compasion, significa que es por su propio bien. Aunque esto es seguramente verdadero, es solo parte del cuadro general. Di-s quiere que reconozcamos nuestra impotencia ante El, y seamos concientes de que podemos y debemos dirigirnos hacia El para todo. Entonces, incluso si los padecimientos de la persona se deben a sus pecados o a la rectificación de una encarnación previa, la sentencia siempre puede ser conmutada con la plegaria. El acto de rezar sirve para desinflar el ego, ya que al invocar la misericordia Divina, la persona esta admitiendo que algunas cosas en la vida son simplemente tan grandes, que el no tiene necesariamente todas las llaves para su salvación. Y como dijeramos, tan pronto como su ego se desinfla, sus ansiedades se desvanecen junto con el. El viento los deja fuera de combate, y ya no plantean la amenaza ominosa de antes. Tanto si se logra con la contemplación o la plegaria, el resultado de anular la ansiedad es ese sentimiento liberador de que no todo esta perdido. El problema posiblemente siga estando alli, pero ha sido reducido a su verdadera medida, y ya no amenaza aplastar a la persona bajo su peso como lo hacia antes. Ahora que ha sido liberado de esta opresión, puede proseguir con la fase siguiente de su terapia. Rabino Itzjak Ginsburg El Terapeuta Jasídico continuacion de Ignorando la Ansiedad ... En esta etapa, el confidente debe identificarse profundamente con el confesante y su situación, para poder tratar los mas íntimos y secretos deslices y fallas de este. ¿Como espera hacer esto? El terapeuta jasidico es alguien que se ha esforzado en estudiar, internalizar y realizar las enseñanzas del jasidismo por si mismo de manera conciente y afanosa en su vida diaria. Refinando persistentemente su propio carácter, y

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especialmente practicando y adquiriendo el atributo de humildad y autoabnegación a través del continuo autoanalisis, el jasid adquiere la habilidad de entender y asistir a su camarada con sus propios problemas psicologicos. Las enseñanzas del jasidismo imparten un entendimiento sutil y sensible de la psicologia humana, a aquellos que las estudian devotamente y siguen su consejo. Una de las trampas que enfrenta alguien que se ha dedicado a la vida espiritual, es la de la falsa modestia. A primera vista, podría parecer que una persona realmente humilde debería esquivar el rol de confidente espiritual. Después de todo, ¿no es presuntuoso asumir que se ha absorbido e internalizado las enseñanzas del jasidismo, lo suficiente como para ser capaz de dirigir y guiar a otro que todavía no ha alcanzado su propio nivel de refinamiento? ¿No debería temer, la persona que esta siendo orientada espiritualmente, de los inevitables sentimientos de autosatisfacción que provienen de solucionar con éxito los problemas de otra persona? Por supuesto, la verdad es exactamente lo contrario: la persona realmente humilde se humillara frente a la verdad, y será entonces conciente tanto de su propia experiencia, dones y talentos como de sus falencias y el largo camino que todavia tiene por delante. Mas aun, no tomara en cuenta sus propios intereses y el peligro espiritual que implica ayudar a otra persona. Cuando sea convocado, va a asumir el rol de consejero o asesor con afabilidad y convicción, y no evadirá su responsabilidad por razones de falsa modestia. Sea como sea, la resolución segura de los problemas del confesante nunca puede ser atribuida únicamente a la sensibilidad y el buen consejo del confidente. Esto es asi, porque la persona misma que se confiesa juega un papel activo en la discusión de sus problemas y en los esfuerzos para atravesarlos. Entonces, de hecho las almas Divinas de ambos se unen en la lucha por disipar el mal dentro del confesante. La relación de fuerzas se inclina en favor del bien, por lo que el mal efectivamente no tiene chance. La doctrina jasidica confia en la habilidad del hombre para desarraigar el mal de su interior (nuevamente, proveyendo las condiciones requeridas que han sido descriptas), y atribuye tanta importancia a este propósito, que lo considera el desafio central del verdadero educador/consejero. De momento que el hombre nace como un asno salvaje (Job 11:12), equipado desde el nacimiento con conductas y tendencias predominantemente animales, el primer objetivo que se debe fijar el educador/consejero dedicado y sincero es desterrarlas. Mas todavía, el sabe que su responsabilidad a este respecto es tan seria, que si no tiene éxito seguramente va a empeorar las cosas. El rol bíblico modelo en el que todo terapeuta o educador jasídico debe fijarse, es nuevamente Iosef. Como soñador e interprete de sueños arquetipico de la Torá, Iosef encarna la cualidad de ser capaz de reordenar el caótico divague de la imaginación no rectificada o subconciente, en mensajes significativos que sirven de clave para los ocultos recovecos del corazón y la mente. De acuerdo con nuestra tradición, la razón por la cual Iosef fue capaz de hacer esto, mas que cualquier otra figura bíblica, se debe a que el lucho exitosamente contra la tentación sexual. Una vez que ascendió a una posición de poder en Egipto, una tierra inicua por su depravación y libertinaje sexual, pudo haber sido para el la cosa mas simple y natural, entregarse a cualquiera de las abundantes tentaciones sexuales. No obstante, se nos dice que incluso a pesar de las proposiciones de una mujer atractiva y seductora de la aristocracia, resistió sus ofertas y guardo celosamente su pureza sexual. Por esta razón, la tradición le ha dado a Iosef el apodo de "el justo". Como es bien sabido, la psicologia moderna verificó feacientemente que la mayoría de las psicosis, neurosis, desordenes y síndromes están conectados con problemas sexuales. Marido y mujer existen antes de la concepción y el nacimiento como parte de una única esencia espiritual indiferenciada, que es separada en la concepción en sus componente femeninos y masculinos. Por consiguiente, el hombre nace con un deseo natural de encontrar su alma gemela perdida, y las frustraciones y desviaciones que experimenta a lo largo del camino en pos de este objetivo, da origen a gran parte de la confusión subconciente que socava su bienestar psicológico a través de su vida. Fue entonces por virtud de su inmaculada y no afectada sexualidad, que Iosef pudo ayudar exitosamente a otros a clasificar sus complejos desordenes psicologicos. Previamente identificamos a Iosef como un buen pensamiento, que permite a una persona ejecutar la segunda fase de la terapia psicologica, ignorando la ansiedad. Aquí estamos identificándolo con su rol mas importante, el del confidente experimentado de la tercera fase, articulando la ansiedad (ver más arriba). Como tal, Iosef es el rebe o mentor espiritual arquetipico de la Torá. De el han obtenido su inspiración todos los pastores verdaderos del rebaño Judio y los sinceros mentores, educadores y confidentes a través de la historia. Ignorar versus Articular las Ansiedades. Hemos establecido entonces, que es saludable y positivo para la persona mantener una relación fluida con su mentor o amigo. Y asi nos enseña el Talmud: "Haste para ti un rabino y adquiere para ti un amigo". La

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persona debe sentirse a gusto analizando con su consejero sus problemas e inseguridades, y en especial en lo que se refiere a su relación con Di-s. Además es de gran ayuda analizar regularmente con su amigo o mentor su mundo interior de pensamientos y emociones, incluso si no sufre de ninguna ansiedad o problema en particular. Esto es así, porque en el transcurso de la verbalización de sus pensamientos internos para poder compartirlos con el otro, la persona debe explorarlos quizás mas seria y profundamente que si lo hiciera de otra manera. Tiene que ordenarlos, organizarlos y hacer de ellos algo comprensible para poder expresarlos. Todo el mundo posee aspectos de su vida íntima que tiende a ignorar o a no darles importancia. Debe enfrentarse a ellos e integrarlos dentro de la imagen general que tiene de sí mismo, si quiere que la sesión con su confesor sea realmente productiva. Este proceso de dar la cara y enfrentar los aspectos menos positivos de su vida interna, implica varias etapas. La primera, que bastante a menudo no se ejecuta concientemente, es una forma que tiene el ser humano de ignorar espontáneamente muchos sino la mayoría de los pensamientos que afloran desde el subconciente. Esto es una forma natural y saludable de supresión, con el simple fin de evitar cada complejo o pequeño impulso negativo que viene a la mente, complicando y descarrilando las funciones de vida normales. Con frecuencia, estos murmullos no están enraizados muy profundamente en el subconciente y no justifican ningún tratamiento importante que pueda requerir mucha atención. Las dos etapas siguientes son caminos adicionales para ignorar el mal. Ambas están justificadas al asumir que el alma Divina judía no es afectada por la debilidad del alma animal, y por eso es posible para la persona rectificar su psicología total, acentuando su lado Divino y facultándolo para asumir el pleno dominio de su personalidad. De momento que la psicología secular no reconoce la existencia del alma Divina en sí, es de esperar que muchas escuelas psicológicas desaprueben la aparente evasiva en tratar directamente con las manifestaciones de los bajos instintos que estamos por detallar. Cuando una persona se da cuenta de que sus pensamientos oscuros no lo abandonan y que no ayuda el ignorarlos, se dirige hacia lo alto e implora la ayuda de Di-s. Clamando a Di-s, reconoce por fin la existencia del mal dentro de sí, y admite que solo no puede combatirlo. En este punto, no hay todavía ninguna confrontación directa con el mal, tampoco hay ningún intento de su parte por convocar sus propias fuerzas para luchar con él. Cuando el ruego tampoco es suficiente, la persona comprende que Di-s desea en este punto que empiece a enfrentar su mal interior por sus propios medios, en vez de aguardar que El venga en su rescate. De todas maneras, antes de la confrontación directa con su lado negativo, la persona debe seguir tratando de ignorarlo, reemplazando sus pensamientos por otros positivos. A este respecto, es por supuesto particularmente eficaz meditar acerca de ideas de la Torá, especialmente aquellas que generan sentimientos de santidad, pureza, optimismo y alegría. De esta manera no quedará lugar en la mente para pensamientos malos y confusos. ¿Qué hacer cuando fallan incluso estos recursos, y los pensamientos perjudiciales continúan acechando la mente? Es tiempo entonces de verbalizar, explorar, ahondar en los profundos recovecos de la personalidad, hasta los más oscuros y menos placenteros, para descubrir la raíz de estos pensamientos y ansiedades y enfrentarse concientemente con ella. La persona debe tratar primero de conducir este proceso de excavación verbal en forma privada, explorando las cavernas oscuras de su alma con su Creador. Si esto prueba ser realmente insuficiente, y la persona siente que necesita revelarse frente a un oido humano que pueda escuchar sus problemas y aconsejarle como lidiar con ellos, puede entonces dirigirse a su buen amigo, su mentor o un terapeuta confiable. Como acabamos de explicar, poner al desnudo y discutir el mal oculto de la persona es el último resorte, al sólo se debería recurrir si todas las opciones previas para enfrentarse al mal han fallado. No obstante, se debe advertir al mismo tiempo, que cada etapa sucesiva en el proceso terapéutico es también un tipo de progreso, un estado adicional de aptitud y audacia para desafiar el mal y transformarlo en bien. Las técnicas iniciales de aplastar e ignorar la ansiedad son ciertamente más seguras, por cuanto que eluden quitar el cerrojo del "closet" y ver al monstruo cara a cara; pero son inferiores, de hecho, para examinar la fortaleza de la bondad interior de la persona. Es menor la necesidad de despertar el núcleo de bondad

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latente en lo íntimo del ser, y por eso permanece oculto al no ser confrontado con las fuerzas oscuras que se le oponen. Parecería ser que en nuestra generación, la conversación cotidiana acerca de los conceptos de la psicología moderna, produjo que todos nosotros seamos o lleguemos a ser expertos en psicoanalizarnos a nosotros mismos. Y en cierto sentido así es como debería ser. Nuestra generación es la que será testigo de la verdadera y definitiva Redención, que señalará la aniquilación del mal y su transformación en bien. Puesto que este proceso será un aspecto esencial de la Redención, somos llamados ahora, y por lo tanto se nos da el poder para participar en este proceso. Debemos volvernos expertos en la transformación del mal en bien, incluso de la clase de maldad que en el pasado era mejor ignorar o suprimir. Rabino Itzjak Ginsburg Ignorando la Ansiedad continuación de Técnicas terapéuticas ... La segunda fase de la terapia, es ignorar la ansiedad, como lo sugiere la segunda interpretación del verbo en el versículo de Proverbios: "Si va a haber ansiedad en el corazón de un hombre, dejenlo que la aplaste, y la transforme en alegría con una buena palabra". Esto es mucho más fácil de realizar, una vez que la inmensidad del problema, según la percepción de la persona, ha sido reducida con la primera fase de la terapia, descripta en el articulo anterior. Para ignorar una preocupación, la persona debe reemplazarla con un buen pensamiento. Posiblemente no seremos capaces de detener el pensamiento, pero si estamos en libertad de elegir en que pensamos. En vez de concentrarnos en lo que nos preocupa, acerca de un tema en particular, podemos concentrarnos en algún aspecto de el, que nos haga sentir seguros y alegres. Esta es la intención subyacente en la segunda parte del versículo antes citado: ... y la transforme en alegría con una buena palabra. Por eso la Torá nos dice: "He puesto ante ti vida y muerte, bendición y maldición. ¡Elige la vida! Deuteronomio 30:19. Vemos que hay en cada situación algo positivo y algo negativo. ¡Elige ver lo positivo! El poder del pensamiento positivo para traer el bien y el negativo para lo contrario, fue documentado una y otra vez. No hay razón para utilizar esta potente herramienta para mejorar la calidad de nuestra vida en general, y nuestro bienestar mental en particular. Por su propia naturaleza, la mente tendera a llenarse de pensamientos negativos, que provienen de su subconsciente no rectificado. Por lo tanto es necesario ocupar concientemente la mente con pensamientos completamente positivos. La fuente mas segura y potente de tales pensamientos y actitudes es la Torá misma, como esta escrito en Salmos 19:9 "Los preceptos de Di-s son eternos, regocijando el corazón". La imagen utilizada en la Torá para describir esta técnica, es tomada de la historia de Iosef y sus hermanos. Cuando Iosef delato a sus hermanos, ellos lo arrojaron a un pozo, mientras debatian como deshacerse de él. La Torá describe a este pozo como "vacio, no había agua en él". (Génesis 37:23). La Torá oral explica la aparente redundancia en esta descripción: por cierto que no había agua en él, pero estaba lleno de víboras y serpientes. Sin embargo, Di-s no permitió que las serpientes atacaran a Iosef, a causa de su rectitud. El agua es entendida frecuentemente en el léxico alegórico de la Torá, como símbolo del flujo vitalizante y refrescante de la propia sabiduría de la Torá. El pozo, en esta alegoría representa la mente humana, que es idealizada como el recipiente para contener el agua de la Torá; las víboras y serpientes representan los pensamientos negativos y destructivos, que predominan en ausencia de los pensamientos positivos y orientados por la Torá. Iosef simboliza la habilidad de la mente de transformar sus malos pensamientos en positivos. Su entrada al pozo, neutraliza el poder de las fuerzas negativas que lo llenan.

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Todos tienen su Iosef interior, la habilidad profunda de alterar la perspectiva de sus problemas, y verlos bajo una luz optimista. Si una persona es capaz de sacar de adentro esta habilidad y utilizarla, mucho mejor. Si no, deberá requerir esa inspiración que reoriente su perspectiva, de aquellos que si la tienen. Articular la Ansiedad La fase final de la terapia es la articulación o verbalización de la ansiedad, según es insinuada por el tercer significado del verbo en el versículo de Proverbios: "Si hay ansiedad en el corazón de un hombre, dejenlo que la suprima, y la transforme en alegría con una buena palabra". La Torá identifica el poder del habla como la quintaesencial expresión humana del hombre. Aun cuando su habilidad de pensar es superior a la de las otras formas de vida, lo que define al hombre es la excepcional habilidad de expresarle verbalmente a otro ser humano sus pensamientos y sentimientos. Esto es asi porque el habla, mas que el pensamiento, tiene el poder de revelar las profundidades ocultas del alma. Todos experimentamos como el exteriorizar verbalmente, incluso para nosotros mismos, nos ayuda a ordenar y cristalizar nuestros pensamientos. En muchos casos, articularlos nos permite descubrir profundos puntos de vista y nuevas percepciones sobre el tema que tenemos entre manos. Cuando la persona desnuda sus intereses y ansiedades a un amigo o mentor sensitivo e interesado, este puede ayudarlo a resolver su problema. La dialéctica del dialogo es el instrumento con el que juntos llegan a la resolución del conflicto, como dice la Torá: "Di-s ilumina los ojos de ambos", Proverbios 29:13. También es esto lo que significa la segunda parte del versículo: "… y la transforme en alegría con una buena palabra". La verbalización y el dialogo con el amigo o mentor, contribuye al proceso curativo de tres maneras. La primera contribución que hace el amigo/mentor a la solución de la situación es su "objetividad". El simple hecho de que no sufre el mismo problema que su confidente, le permite verlo desde un punto de vista diferente y mas ventajoso. Incluso, a veces el confidente no necesita siquiera expresar esta perspectiva, su simple presencia basta para que la persona la perciba y la articule por si misma. Si el problema no es demasiado complejo, esta perspectiva objetiva puede ser todo lo que se necesita para calmarlo y para que enfrente su problema en forma exitosa, tanto con o sin el consejo del confidente. En esta fase el confidente permanece en su propio mundo, y es imperativo que asi lo haga, para que pueda aportar ese punto de vista ventajoso desde el que su confiado pueda ver su ansiedad objetivamente. En aquellos casos en que esto no es suficiente, la siguiente contribución que el amigo/mentor puede hacer, es mostrar al que deposita su confianza que a pesar de la gravedad de la situación, aun queda en lo profundo de el un rincón que aun no ha sido afectado. Tan pronto como se le recuerda al sufriente la presencia de este intachable punto de plenitud y optimismo que hay dentro suyo, puede utilizarlo para reestructurar toda la situación de una manera mas positiva. Antes de apercibirse de esto la persona se consideraba a si misma problemática, como agobiada por un complejo o un desorden psicologico. Ahora puede comenzar a identificarse gradualmente con este punto interior saludable dentro de el, y entonces rehabilitarse a si mismo con esta imagen. En esta etapa el confidente ya entra en el mundo del otro. Ve el problema desde la perspectiva de su amigo, y reconoce la existencia y seriedad del motivo de su ansiedad. Al suprimir e ignorar el problema se reduce su enormidad, pero no obstante aun permanece allí y se debe encontrar un camino para tratarlo. La contribución decisiva que el amigo/mentor le ofrece al que padece, es posibilitarle ver la ansiedad misma en una luz positiva. Esto se hace posible considerando el elemento de la Providencia Divina. En el judaísmo es axiomático que Di-s supervisa y guía los acontecimientos de la creación. El fundador del jasidismo, rabi Israel Baal Shem Tov, llego a afirmar que la Divina Providencia se extiende incluso hasta una hoja que cae en el bosque, y determina exactamente cuando y en que dirección caerá. Hoy podríamos decir que Di-s dirige todo, desde la mas pequeña partícula subatomica hasta la mas grande fuerza existente. Aqui uno debe también eludir caer en la trampa del fatalismo. La Providencia Divina es solo una cara de la moneda, la otra es el libre albedrío. El hombre es un agente libre y por eso debe asumir plena responsabilidad por sus acciones. Los teologos advirtieron a través de los años la exclusión reciproca entre la Providencia Divina y la libre elección, tratando de resolverla. Pero la solución definitiva

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es que no hay solución, ellas constituyen una paradoja teológica. De todas maneras la forma en que superamos esta paradoja es clara: invocamos la Divina Providencia para explicar el pasado y el libre albedrío para encarar el futuro. Di-s aparta, como si fuera, Su supervisión al considerar la elección que hace el hombre, pero después que la hizo se vuelve retroactivamente revelado que era una parte predestinada del gran plan Divino. De esta manera, todo lo que le sucede a una persona es directamente atribuible a la Providencia de Di-s, y como El es por definición bueno y misericordioso resulta que incluso si una persona se encuentra en un estado psicologico depresivo, esto también debe ser en aras de su máximo bienestar. Ya sea que el tenga la fortuna de percibirlo alguna vez o no, esta nube gris, como todas las demás, contiene el bien en su interior. Mas todavía, el jasidismo nos enseña que el bien oculto en una situación aparentemente mala, es en realidad de un nivel superior que el bien que es reconocido inmediatamente como tal. La razón por la que Di-s elige a veces ser bueno con nosotros a través de caminos que parecen desagradables, es que el bien que desea otorgarnos en estos casos es tan grande e intenso, que no podemos recibirlo o asimilarlo bajo circunstancias normales. Como aquellos objetos preciosos que deben ser envueltos para su protección con un material rústico, las formas mas elevadas del bien deben ser ocultadas dentro de su opuesto aparente. Asi en vez de sentir que Di-s lo esta ignorando o abandonando, la persona que sufre de ansiedad debe aprender a considerarlo como un regalo personal de Di-s, con el que expresa Su consideración especial. Esto por cierto es un examen de fe, y el cometido del amigo/mentor en esta etapa, es el de apuntalar y profundizar su fe en Di-s, Su inagotable bondad, y Su Providencia en todas las facetas de la vida. Cuando se llega al éxito, al que estaba afligido se le revelara una honda y mas profunda dimensión de su personalidad, que no hubiera tenido y ni hubiera sido posible de otra manera. Más aún, habrá renovado, refrescado e incluso profundizado su conexión con Di-s, pero sin expresarla o limitarla con los parámetros del bien y el mal como son percibidos por nosotros. Una vez que el que sufre la ansiedad puede ver con cierta objetividad su problema, que se ha identificado con su esencia interior de bondad más que con su fobia o preocupación, y ha profundizado su fe hasta el punto en que puede experimentar su ansiedad como un regalo amoroso de Di-s, no tiene que sentirse inhibido frente a su confidente de exponer cualquier mal que tenga. Puede ahora revelar todos sus malos pensamientos que lo acosan dia y noche, y se inmiscuyen en su plegaria, su estudio y su trabajo. Ya no hay cabida para la vacilación en afrontar los aspectos oscuros de su subconciente, desde el momento que el trabajo de base se impuso para enfocar esos aspectos en forma constructiva. El simple hecho de admitir estos profundos miedos y ansiedades, debilitan su poder de doblegar a la persona en el futuro. Al no tener miedo de discutirlos abiertamente se destruye su imagen de dragones omnipotentes e invencibles que nadan en las corrientes oscuras de la mente subconciente. Rabino Itzjak Ginsburg SOBRE EL MIEDO Y LA ANSIEDAD A qué le tenemos miedo? Los Enemigos de Adentro

Confio, y no temeré, pues Di-s es mi fuerza y mi canto, Él ha sido una ayuda para mí -Isaías, 12:1 Piensa bien y saldrá bien. -El Rebe

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¿A qué le tenemos tanto Miedo? Tememos muchas cosas. Tememos a la enfermedad y la muerte. Tememos perder el trabajo y caer en la pobreza. Tememos el cambio: una profesión nueva, una casa nueva, un matrimonio nuevo. Podemos temer estar solos, o podemos temer a otras personas. Y después está el miedo de no ser aceptado por los otros, por nuestras familias y amigos, nuestros colegas y vecinos, por la sociedad en general. El miedo, la ansiedad y la depresión son los factores subyacentes que impulsan gran parte de la conducta humana hoy, y aun así están entre las fuerzas peor comprendidas en las vidas de la gente. En su forma más aguda, nos paralizan. ¿Cómo podemos vérnoslas con estas fuerzas? ¿Por qué les tememos, y qué es lo que tememos? No son preguntas fáciles de contestar, pues el miedo es una fuerza tremenda y complicada. Es silencioso y a la vez devastador, conduciendo a la ansiedad y, más allá, a la depresión. Cuando estamos consumidos por el miedo, nuestro juicio se distorsiona; nos congelamos en la duda, incapaces de tomar la más simple decisión. Hay un miedo natural y saludable a lo desconocido que suele protegernos del peligro. Pero la causa de este miedo es visible, y sirve a un fin valioso. El miedo más común, y más formidable, es el que no nos permite identificarlo; oculto en las sombras, prospera con nuestra ignorancia. Pensemos en un niño que le teme a la oscuridad. No hay razón válida detrás de tal miedo, y sin embargo no hay palabras con las que disiparlo. Lo único que puede hacerse es asegurarle que estamos ahí para protegerlo. Podemos tomar al niño por la mano y encender la luz, y mostrarle que no hay nada que temer. Lo mismo pasa con los adultos. Suele no haber base cierta para nuestros miedos, y aun cuando la hay, podemos exagerar su poder al punto de quedar inermes en sus garras. El miedo nace de la duda y la confusión. ¿Debo aceptar este empleo, o no? ¿Podré solucionar este problema o no? ¿Qué pensarán mi familia y mis amigos si hago este cambio en mi vida? Esa confusión es anatema para un ser humano; la tensión emocional puede ser debilitante. La claridad es una de nuestras mayores bendiciones. Cuando resolvemos dudas, sentimos como si nos hubieran sacado de encima un gran peso del corazón. Aun si pensamos que podemos haber cometido un error en la decisión, al menos podemos ver con claridad lo que hay adelante, y obtenemos la fuerza y la confianza para seguir el camino. Una persona que no tiene un objetivo claro en la vida sigue confundida. Y la confusión genera más confusión; una vez que nos enmarañarnos en la red del miedo y la ansiedad, sólo nos enredamos más en la confusión y el desaliento. Si queremos vivir una vida significativa y productiva, debemos tener libre el corazón, de las fuerzas opresivas de la ansiedad y la tristeza. La desesperación embota el corazón y debilita el espíritu. Baja la resistencia a los verdaderos desafíos que han de surgir. Seguramente encontramos suficientes obstáculos durante una vida sin la necesidad de crear nuestros propios obstáculos interiores. La clave es desanudar pacientemente estas dudas que nos atan. El miedo que prospera en la oscuridad de la confusión se disipa a la luz de la claridad. Debemos introducir claridad en nuestras vidas reconociendo su propósito y dirigiendo todas nuestras energías hacia él. ¿De dónde viene nuestro Miedo? El miedo tiene muchos padres. Quizás abusaron de nuestra confianza cuando éramos niños. Quizás el trauma dejó una impresión indeleble. Quizá simplemente nunca se nos enseñó un objetivo y una dirección en la vida; y el miedo puede echar raíces cuando creemos que la vida es una existencia que se desarrolla al azar.

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La mayor parte de la ansiedad humana surge del miedo a la aniquilación: uno teme perder el mundo que lo rodea, el mundo al que uno se ha acostumbrado. Pensemos en un niño que sólo tiene un juguete: sáquenselo, y el niño seguramente llorará. De modo similar, cuando la gente percibe el mundo material como el único mundo que existe, puede temer perderlo, porque es todo lo que conoce. Veamos qué limitada es esta actitud. Por su naturaleza, el materialismo es fugitivo. La comida que comimos ayer, hoy ya se fue. El dinero que ganamos hoy, será gastado mañana. El status y el poder que tanto trabajamos por conseguir, puede desaparecer en un momento. Cuando nuestra vida se construye sobre cimientos tan pasajeros, ¿cómo podríamos sentirnos seguros? Hacer del mundo material la prioridad es la causa última del miedo y la ansiedad. Aun cuando uno descarta los muchos miedos de la infancia, desarrolla una serie enteramente nueva de miedos. En lugar de asustarse de la oscuridad, uno se asusta de no ganar dinero suficiente. O de perder el empleo. O de no tener bastante éxito. Cuando permitimos que nuestra vida sea definida por el dinero, por el trabajo, por la sociedad, nos invade un intenso temor de no ser aceptados por los otros. De ahí el dictado cardinal: "No te avergüences ante los que ridiculizan" (Apertura del Código de Ley judía). Aun así, anhelamos conformarnos. Tememos quedar aparte, y nos preocupamos incesantemente por el modo en que nos perciben los otros. Tememos que la gente se burle de nosotros o no respete nuestras elecciones. Piensen por un momento en lo vacío que es el miedo. Los seres humanos son cambiantes por naturaleza. Sus humores cambian, sus opiniones cambian, sus valores cambian. Por lo cual, cuando nos preocupamos por ser aceptados por otros, estamos poniendo nuestra felicidad y seguridad en manos de personas impredecibles: un jefe malhumorado, un cliente difícil. Todo el tiempo estamos invirtiendo grandes cantidades de energía en complacer primero a una persona y después a otra. Estamos tratando de ser una persona a la mañana, otra durante el día, y otra más a la noche. No puede asombrarnos que a nuestra vida la mueva la ansiedad; no puede asombrarnos que no tengamos paz de espíritu. No debemos negociar nuestras normas y valores por miedo a cómo nos percibirán. Este es uno de los desafíos más difíciles en la vida, pues todos queremos ser amados y aceptados. ¿Pero aceptados por quién? ¿Por gente cuyas propias normas siempre están cambiando? ¿Por gente que a su vez se preocupa por ser aceptada por otros más? La única persona en el mundo por la que necesitamos ser aceptados es nosotros mismos. Esto lo logramos integrando a Di-s en nuestra vida, lo que significa dedicarnos al objetivo para el que fuimos creados. Siguiendo las leyes divinas de la moralidad, introducimos la santidad y la serenidad en nuestra vida; y también un sentido de orden. Sólo entonces descubriremos la claridad con la que demoler el miedo. Sólo entonces dejaremos de retroceder frente a lo desconocido e inesperado. Di-s nos ha dado a todos las capacidades y recursos para superar los desafíos de la vida. Cuando ponemos una fe absoluta en Di-s y reconocemos el verdadero propósito de nuestra vida, aun nuestros más graves temores, de enfermedad y pobreza o muerte, empezarán a disiparse a la brillante luz de la claridad. Adaptado por Simon Jacobson Cómo combatir el miedo ...continuación de Los Enemigos de Adentro Conectarse con Di-s es el único modo de librarse verdaderamente del miedo. Al reconocer que somos parte integral del plan de Di-s, que nuestra existencia tiene importancia y nuestra participación es vital, podemos librarnos de las dudas que alimentan nuestros miedos.

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En tanto pongamos el más alto valor en el mundo material, seguiremos presa del miedo y la ansiedad. Seguiremos siendo víctimas de las circunstancias, sometiéndonos a la naturaleza cambiante del materialismo. No tenemos nada que temer salvo Di-s, porque nada es tan real como Di-s. Como dicen los sabios, "Teme a Di-s tanto como temes al hombre" (Talmud, Berajot, 28b). El "temor a Di-s" no es en realidad temor, sino una reverencia y respeto por una presencia más alta en nuestra vida; y un reconocimiento de que Di-s nos elige para cumplir un papel específico en el refinamiento de este mundo. Cuando nos sentimos desalentados o temerosos, contemplemos este punto; cuando temamos no poder manejar un determinado desafío o un problema, pensemos en lo que Di-s quiere de nosotros. Cuando tenemos un solo Di-s y dos mundos, el material y el espiritual, no hay nada que temer. El problema que parecía tan enorme un momento atrás empieza a parecer eminentemente manejable. Cuando comprendemos que el dinero, el status, y la aceptación no deberían ser las fuerzas primarias que mueven nuestra vida, nuestra confusión empieza a disiparse. Obtenemos confianza del conocimiento de que estamos trabajando lacia un objetivo más alto, y que Di-s no nos pediría que lo hiciéramos si no fuéramos capaces de hacerlo (Midrash Rabá, Bamidbar 12:3). No habrá espacio en nuestra vida para la desesperación y la ansiedad, sólo para el júbilo y la celebración del hecho de que estamos plenamente vivos. Esa confianza se derrama sobre toda nuestra vida. Y cuando hemos aprendido a concentrarnos en las cuestiones reales de la vida, ya no tenemos que preocuparnos por estar a la altura de las normas de quienes nos rodean. Las normas de Di-s son más altas que las del hombre, pero son en realidad más fáciles de cumplir. Mientras que los valores del hombre son efímeros y están en un cambio constante, los valores espirituales son eternos. Cuando nos conectamos con ellos, las cuestiones triviales de la vida ya no nos asustan, así como a un adulto ya no lo asusta la oscuridad. El miedo y la ansiedad dejan de ser fuerzas de distracción o invalidez, y se vuelven desafíos que deben superarse para llevar una vida plena de sentido. La mitad del triunfo en cualquier batalla es comprender al enemigo, y una vez que comprendemos la raíz de nuestros miedos estamos bien avanzados en el camino a dominarlos. Esto no quiere decir que nos libraremos de todo miedo y ansiedad. Son una parte de la vida. Pero deben ser vistos como una señal de que algo está fuera de lugar en nuestra vida, que algo nos está impidiendo realizar nuestros objetivos. Así que cuando nos hagamos conscientes del miedo o la ansiedad, no cedamos a la depresión; en lugar de eso, ataquemos y mejoremos la situación. La depresión no es un pecado, pero lo que hace la depresión ningún pecado puede hacerlo. Hay dos tipos de depresión: una constructiva, y una destructivo. La primera es la desesperación de la humildad, de una persona que no sólo reconoce sus defectos sino que se toma el trabajo de hacer algo con ellos. Es la desesperación de una persona que sufre por sus fallas y las oportunidades perdidas, pero que se niega a hacerse indiferente a sus problemas y a los del mundo. La segunda desesperación es la de una persona que se ha abandonado a sí misma y a su prójimo, que ha permitido que su melancolía le robe la esperanza. La primera desesperación es un trampolín para la mejora personal; la segunda es un pozo sin fondo. ¿Cómo distinguir entre ambas? La primera persona llora, los ojos de la segunda están secos y sin expresión. La mente y el corazón de la primera están en tumulto, la mente y el corazón de la segunda están silenciosos con la apatía y pesados como el plomo. ¿Y qué sucede cuando uno y otro salen de este humor desesperado? El primero pasa a la acción, dando los primeros pasos vacilantes por escapar de la depresión. El segundo sigue paralizado, pues su camino sigue siendo difícil. Para derrotar a la depresión, debemos introducir una perspectiva nueva en nuestro pensamiento. Debemos empezar a reemplazar los pensamientos perturbadores y destructivos por otros constructivos y positivos. Pensemos bien y las cosas saldrán bien. Esto no es un optimismo tonto; es reconocer la bondad aun dentro de una situación aparentemente mala, reconocer que combatir el miedo significa superar un desafío.

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Liberémonos de la confusión en nuestra vida. Debemos desatar los nudos que nos atan, pero debemos recordar también que sólo podemos desatar un nudo a la vez. No nos desalentemos ante el trabajo; aun la montaña más alta debe treparse paso a paso. Así como la confusión engendra confusión, la claridad engendra claridad, por lo que dar un paso en la dirección positiva significa ganar impulso para recorrer toda la distancia que sea necesaria. Escriban y examinen las cinco prioridades más altas en sus vidas. ¿Son objetivos efímeros, o eternos? ¿El dinero y la posición son más importantes que su familia y que ayudar a otros? Si es así, entonces es comprensible que tengan un gran miedo en su vida. Ustedes saben muy bien que siempre pueden fallar en esos objetivos. Podemos distraernos de nuestro ciclo material poniendo la vista en lo positivo: en nuestros logros, en nuestras capacidades, en la gente que queremos. Mejor aun, compartamos nuestra ansiedad (Talmud, Iomá 75a.) con amigos o miembros de la familia que nos darán apoyo, una mirada nueva y sugerencias positivas. Participemos de proyectos que sean profundamente gratificantes. Muy pronto, nuestra vida estará tan llena de actividad significativa que no habrá tiempo para el miedo y la ansiedad. Por último, introduzcamos a Di-s en nuestra vida. Comprendamos que estarnos aquí con un objetivo que es más grande que todas las más grandes experiencias en la vida. Cuanto más alto pongamos nuestros valores, menos temor tendremos a las ansiedades mundanas que pueden dominar la vida cotidiana. Reconozcamos que Di-s dentro de nosotros protege nuestra alma; aun alguien que ha sido golpeado y maltratado por la vida tiene un alma pura. Debemos recordar que no hay nada que temer en esta tierra, pues Di-s siempre está con nosotros, y siguiendo Sus instrucciones abrimos los canales para Sus bendiciones. No importa lo abrumadores que puedan parecer nuestros miedos, démosle al alma tiempo a hablarnos. En un primer momento, el miedo puede impedirnos oír al alma. Pero seamos pacientes, seamos persistentes. Hay una sola condición: que enfrentemos a nuestros miedos con verdad y sinceridad, pues el miedo y la ansiedad no responden a frases huecas. Imaginemos llegar en un lugar donde el dinero y el poder y la vanidad no tienen valor. Ese lugar es aquí y ahora. No bien miramos al miedo a los ojos, empieza a derrumbarse. Usemos nuestro intelecto para dominar nuestras emociones, y usemos nuestro espíritu para vencer nuestro miedo. Sobre todo, dejemos que la alegría y el entusiasmo, y Di-s, entren en nuestra vida, y que la luz brillante de nuestra alma brille en cada rincón oscuro donde puede florecer el miedo. Adaptado por Simon Jacobson SOBRE LA PREOCUPACIÓN Primera entrega La preocupación destruye la felicidad en tu vida. 1. La preocupación destruirá tu propia vida (Keser Jojmah 12 :16). Una vida plagada de preocupaciones provocara una desgraciada existencia. Sin tener en cuenta la magnitud de la buena fortuna que hayas tenido en tu vida, esta pasara al olvido. Si llenas tu mente con pensamientos preocupantes, odiarías a alguien que tratara de destruir tu vida, pero si persistes en preocuparte constantemente serás tu mismo quien estará destruyendo su propia vida. Tu primordial prioridad es la de cambiar tu forma de pensar, lo cual habrá de beneficiarte en muchos aspectos. 2. La verdadera libertad es la libertad de la mente. Solo una persona cuya mente este libre de preocupaciones, podrá considerarse auténticamente libre (Jojmah Umussar, Vol. 2, pag. 99). Se han sostenido muchas guerras para ganar la libertad. La gente se ha sometido voluntariamente a muchas

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penurias a fin de obtener la libertad. Tendría sentido entonces que realices un esfuerzo para liberar tu mente de innecesarias preocupaciones. 3. Aquel que se preocupa acerca del futuro jamas hallara la plena satisfacción. Cuando el futuro se convierta en presente, se preocupara entonces de un futuro posterior (Madraigas Haadam : darkai habitojen). Preocuparse constituye una perdida de tiempo y energía. 4. El Talmud (Sanhedrin 100b) expresa lo siguiente : "No te preocupes acerca de lo que posiblemente pudiera marchar mal en el día de mañana. Nadie puede saber jamas lo que habrá de ocurrirle. Quizás mañana ya no estés en este mundo y no tendrás que preocuparte por un mundo que no es el tuyo". 5. Cuando una persona se preocupa acerca de la satisfacción de sus futuras necesidades materiales, esta suponiendo que todavía estará con vida en ese momento futuro. Quien le ha extendido una garantía que le asegure que continuara con vida durante un periodo determinado de tiempo ? De la misma manera como presumes que sobrevivirás, podrías igualmente suponer que te será posible satisfacer tus necesidades básicas. Supónte que vieras a una persona con aspecto preocupado y le preguntaras : "Mi querido amigo, por que estas tan lleno de ansiedad ?" Como reaccionarias si el te respondiera : "Las cosas me van muy bien en este momento, pero estoy preocupándome porque dentro de diez años podría faltarme algo ? Sin duda alguna, considerarías ridículo preocuparte por algo que sucederá en un futuro lejano. La verdad es que así como resulta inútil inquietarse por lo que ocurrirá dentro de diez años, tampoco será provechoso hacerlo por lo que sucederá en el termino de tan solo un día a partir de ahora (como opuesto a lo planificado), solo el momento presente esta ante ti, tu tarea será utilizarlo correctamente (Jayai Hamussar, Vol. 1, pags. 68-69). 6. Aquel que se de cuenta de lo efímero que resulta su permanencia sobre la tierra, no perderá su precioso tiempo preocupándose (Shaarey Kdushah 2 :1). Cuando te inquietes pregúntate lo siguiente, "Valdrá la pena emplear el corto tiempo del que dispongo sobre la tierra para pensar de una manera tan negativa ?". La preocupación impide pensar con claridad. 7. Cuando una persona tiene un problema importante la preocupación le impide pensar en las formas practicas para resolverlo. Cuanto mayor sea tu calma, podrás razonar de la mejor manera para escoger el curso de acción mas sensato (Iosef Ometz). 8. En lugar de preocuparte de como podrás hacer bien una tarea, invierte tu tiempo en prepararla y practicarla adecuadamente. Concentra tu atención en la manera de superarte. Toma por ejemplo la enseñanza : la proporción del éxito y satisfacciones que experimentes al enseñar, dependerá de tu mayor grado de dedicación y de la preparación esmerada de cada clase que dictes. Si demuestras entusiasmo por la materia y deseas fervientemente transferir tu motivación a los educandos serás con toda seguridad un buen docente. Tu preocupación acerca de la forma en que cumples tu función, solo te tornara ansioso e ineficaz. Trabajar sobre las habilidades especificas que te ayudaran a mejorarte, te liberara de inquietudes y así podrás lograr un mayor rendimiento, como un educador eficiente. Preocuparse es un habito que puedes superar. 9. Muchas personas que habitualmente se inclinan por la preocupación, creen que la misma forma parte de su naturaleza y en consecuencia les es imposible librarse de ella, pero se trata solamente de un habito. Algunas personas comenzaron a incorporar esta costumbre a una muy temprana edad, de tal modo que les parece que constituye su idiosincrasia. Sin embargo, tal persona puede llegar a aprender a llevar una vida libre de preocupaciones. Si la consideras como un mal habito que has contraído y tratas de pensar con mayor sensatez al respecto, podrás vencer esta tendencia negativa.

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Aclara en que consiste realmente tu problema. 10. En algún momento una persona llega a usar sus preocupaciones a modo de excusa por no alcanzar sus logros. Justifica su inactividad sosteniendo que esta ocasionada por su temor ante un posible peligro. De manera ostensible alegara que no esta haciendo lo que debiera porque le resulta riesgoso hacerlo. La verdadera razón de su falta de accionar es sin embargo su inercia frente a los hechos. No es el temor el que lo induce a diferir su acción, sino en cambio es su tendencia a postergar la que le infunde ese temor (Ver Mesilas Yeshorim, Cap. 9). Zelig Pliskin Segunda entrega ...continuación de Primera Entrega

Lo que te preocupa resulta ser con frecuencia mejor de lo que imaginabas. 11. Cuando un astrónomo predijo erróneamente que un cometa chocaría con la tierra y ocasionaría muchos daños, el Rabi de Tzortkov comento lo siguiente : "El debería haberse dado cuenta de que una mente humana jamas puede predecir con certeza cual habrá de ser la voluntad del Todopoderoso en lo que respecta al Universo". 12. Si no puedes obtener el dinero que necesitas de la manera que esperabas originalmente, el Todopoderoso tiene otras formas y medios por los cuales podrás adquirirlo (Jovos Halvovos 4 :4). El Rabi Najman de Breslov relato lo siguiente : Había una vez un hombre que ganaba su sustento excavando arcilla. Un día mientras efectuaba su trabajo, sucedió que por casualidad encontró un diamante. Sabiendo que el único lugar donde podía encontrar un mercado adecuado para vender esta piedra preciosa era la ciudad de Londres, decidió viajar allí. No contaba con dinero y sin embargo, al subir a bordo de un buque le mostró el diamante al capitán asegurándole que habría de recompensarlo generosamente cuando llegaran a su destino. El capitán quedo impresionado por la actitud de esa persona y le asigno el mejor camarote de primera clase. El hombre tenia el habito de colocar sobre la mesa la piedra preciosa mientras comía, debido a que con solo mirarla conservaba su buen humor. Un día luego de una comida particularmente sofisticada, el hombre se durmió dejando el diamante sobre la mesa. Luego el camarero al proceder a la limpieza, sacudió el mantel arrojando al mar todo lo que quedaba del mismo -incluido el diamante. Al despertarse, el hombre se dio cuenta inmediatamente de lo que había sucedido. Si se lo decía al capitán perdería instantáneamente su importante posición no pudiendo prever de que manera reaccionaria, por cuyo motivo continuo comportándose como si nada hubiera sucedido, manteniendo un espíritu pleno de optimismo. Mientras tanto, al capitán se le había presentado un problema : traía a bordo una carga de trigo que le pertenecía con destino a Inglaterra, pero se entero que tendría serias dificultades legales si efectuaba la operación a su nombre. Teniéndole confianza al hombre, el capitán le pidió que firme un Conocimiento de Embarque como si el fuera el propietario de toda la partida de trigo, a lo cual este ultimo dio su consentimiento. El Barco continuo su viaje y poco después de llegar a Inglaterra el capitán falleció repentinamente y el joven quedo de esta manera como el único dueño de todo el trigo que estaba consignado a su nombre. Fue así que se había convertido en un hombre rico, como consecuencia de su optimismo. El Rabi Najman concluyo esta historia diciendo : "El diamante no le pertenecía a ese hombre, la prueba esta que no pudo conservarlo, pero en cambio el trigo estaba destinado a ser suyo, como lo prueba el hecho que finalmente paso a ser de su propiedad. Tuvo buena suerte porque no se dejo abatir por el infortunio". (Rabi Arieh Kaplan, Introducción a : "Devuélveme el alma").

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13. No te preocupes por los posibles infortunios que puedan sucederte, ya que en definitiva todo lo que hace el Todopoderoso es para nuestro bien (Jojma Umussar, Vol. 2, pag. 24). Preocupaciones por asuntos financieros. 14. Las personas que se inquietan por la forma en que ganaran su sustento, están preocupándose por lo que habrá de suceder en el futuro. Les agradaría saber con exactitud y anticipadamente como habrán de satisfacer sus futuras necesidades. La posición que adopta la Torah sobre este tema es la de agradecer cada día, por lo que tenemos a diario (ver Dvorim 18 :73). (Ohr Yejezkel : mijtavim, pags. 145-146). La aceptación anticipada de las cosas te evitara preocupaciones. 15. La raíz de muchas preocupaciones radica en el hecho de que la gente con la que te relacionas, pudiera no dispensarte el respeto y la aprobación que esperas de ellos. En tanto que las características de cada persona difieren en cuanto a su comportamiento hacia ti, el factor fundamental es el temor al rechazo por parte de ellos (pueden pensar que no seas inteligente, que carezcas de otras virtudes o habilidades). El dolor que te hace padecer tu preocupación por esta situación, es mayor que el que genera el rechazo en si mismo. Trata de aceptar lo peor que pudiera ocurrir. Imagínate que cada persona que contactes tenga un pobre concepto de tu persona, y que deberás aceptar. Una vez que hayas asimilado emocionalmente esta realidad aunque no estuvieras de acuerdo con ella, no deberás conflictuarte por el rechazo que sufras. El interés acerca del crecimiento espiritual te liberara de las preocupaciones materiales. 16. Un hombre sabio dijo : "Todopoderoso, mi preocupación por no lograr servirte a Ti adecuadamente, me releva de todas las otras preocupaciones posibles" (Sefer Hamidos Lehameiri, pag. 120). 17. Toda persona hallara motivos por los cuales preocuparse. Será afortunado aquel que se interese por otras personas, porque de esta manera se liberara de las preocupaciones personales (Rabi Elyahu Meir Bloj : Shiurai Daas, pag. 116). Preocuparse de una manera altruista por el bienestar de los demás podrá causarte algún dolor, pero a diferencia de las preocupaciones personales no destruirá la cualidad esencial de tu existencia. 18. La enfermedad que mas prevalece en nuestra generación es la excesiva ansiedad. Este tema ha sido tratado extensamente por filósofos y psicólogos en los tiempos modernos. La ansiedad florece donde hay una falta de emunah. La emunah hace decrecer la ansiedad : "El Todopoderoso es mi fuente de salvación, confiare y no tendré temor" (Isaias 12 :2). La confianza en el Todopoderoso genera serenidad. 19. El Rabi Bunim de Parshisjo frecuentemente le refería a sus seguidores lo siguiente : Cuando tu corazón este acongojado y lleno de ansiedad podrás aliviarlo elevando una plegaria entusiasta al Todopoderoso" (Maasiyos Noraim, pag. 27). Zelig Pliskin REFINAMIENTO INTERIOR Sobre la depresion Cuál es el origen de la fortaleza interior de Abraham? Como influencia realmente en la personalidad colectiva de sus descendientes, el pueblo judío?

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La fortaleza interior de Abraham opera a través de la fe (emuná). En cabala, la fe es definida de forma diferente que como se usa popularmente. La fe es el estado más profundo de comunicación, una percepción supraracional y al mismo tiempo potencialmente experimental, arraigada más allá de los límites de una explicación lógica. Su veracidad es vivenciada con más fuerza y certeza que el conocimiento del mundo físico, a pesar de que no es verificable con los sentidos físicos externos, ni los instrumentos de la ciencia pueden detectar sus esferas más trascendentes. Por el merito de Abraham y Sara, cada alma judía tiene como mínimo un nexo subconsciente con la absoluta unicidad de Di-s, una memoria, por así decirlo, de haber experimentado esta realidad. Esta fe profundamente arraigada en Di-s se manifiesta como una fuerza e integridad interior. El pueblo judío persiste atravesando pruebas aparentemente insuperables, tanto de fuego (pogroms) como de hielo (asimilación), por tener una fe sabia e innata en Di-s como su Amo, Creador y Protector. Aun así queda la pregunta de por que tiene que haber pruebas, tribulaciones, dolor, agobio y sufrimiento? Por que Di-s creo un mundo en el cual es necesaria la adversidad? El Tania, basándose en el libro de Deuteronomio, explica que las adversidades del mundo físico muestran a Di-s lo que hay en el corazón humano. Pero que significa esto? Acaso Di-s no lo sabe ya? De hecho, uno de los trece principios de fe establece "Yo creo con fe perfecta que Di-s conoce todos los actos y pensamientos humanos". Y los Salmos confirman este punto: "El [Di-s] ha moldeado cada corazón. El entiende lo que hace cada uno". Entonces, la explicación debe ser que, a través de las pruebas y tribulaciones nos educamos a nosotros mismos. Forzados a recurrir a los más profundos reservorios de fortaleza, aprendemos de que estamos hechos. Especialmente en los tiempos de desafíos nos percatamos de la magnitud de nuestro amor y confianza en Di-s. Una prueba de fe revela dos cosas, la profundidad que tenía previamente nuestro amor innato a Di-s y las limitaciones de nuestro nivel actual de confianza. (Esta misma dinámica se aprecia también en las relaciones matrimoniales, donde un estado ocasional de adversidad provoca a menudo una profunda afirmación del amor, como así también la iluminación de aquellas áreas débiles que necesitan ser trabajadas). Es útil también recordar que Di-s pone pruebas solo de acuerdo con nuestra capacidad de sobrellevarlas y superarlas. Los sabios ven una parábola para esto en el procesamiento del lino, donde las fibras de alta calidad deben ser golpeadas vigorosamente para extraer su carácter excepcional, mientras que las de baja calidad serian destruidas con un tratamiento tan brusco. La palabra hebrea eitan significa "la fortaleza de ser", la característica internalizada por Abraham que revela el secreto de su poder. Esta palabra está compuesta por las cuatro letras que se utilizan en hebreo como prefijo para construir el tiempo gramatical futuro simple (alef, iud, tav y nun). Esto funciona así: Cuando aprendemos a perseverar frente a las pruebas y las tribulaciones y a usar esas experiencias como un vehículo para profundizar nuestra relación con Di-s, le revelamos a Di-s y a nosotros mismos nuestro punto de "fortaleza del ser", eitan. Esto es, hacemos real lo que ya existía previamente solo como potencialidad. De esta manera crecemos hacia el futuro, como así también nos acercamos a la expresión de nuestro ser perfecto y verdadero, que es el punto final verdadero de la travesía de nuestra alma. Esto es llamado: revelar el futuro, porque en cabala el futuro (atid) significa "lo que esta preparado pero aun no esta revelado", contrariamente a su definición mas común como algo que no tiene existencia en absoluto en el presente. Esta es la rectificación requerida por la educación, descubrir que incluso nuestro futuro es una realidad actual. Zelig Pliskin

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Paz y Armonía YISHUV HA-DAAT (MENTE AQUIETADA) Pensar con Claridad Si se quiere pensar con claridad, es necesario poder sentarse. Para encontrar la felicidad duradera, hay que tomarse el tiempo para pensar. Es necesario sentarse y con calma, determinar con exactitud, la manera en que uno quiere vivir. Se debe pensar respecto de quién es uno y qué es lo que quiere, y respecto de lo que deberían ser sus objetivos. Luego hay que analizar lo que se está haciendo en la vida, y preguntarse si eso nos está llevando hacia nuestras metas, o si, de hecho, nos aleja de ellas. Debemos desarrollar programas de acción práctica en vista de lograr nuestros objetivos y ambiciones. Y pensar todo esto lleva tiempo. No es algo que uno pueda hacer en una sola sesión. Para lograrlo de manera apropiada, se debe invertir en sesiones regulares, privadas y sin interrupciones. Puede ser que ésta sea la cosa más importante que uno pueda hacer, para realizarse en la vida y encontrar a HaShem. "Es un obsequio" decía el Rebe Najmán, que uno pueda sentarse con calma, durante un tiempo cada día, observar la vida de uno y trabajar sobre los sentimientos y pesares, etc. No todos logran este estado de calma contemplación, durante un tiempo, diariamente: los días pasan y se van, y uno está demasiado ocupado como para sentarse y aquietar la mente, aunque sea una sola vez en la vida. "Debes hacer el esfuerzo y separar un momento especial dedicándolo a reflexionar cuidadosamente respecto de todo lo que estás haciendo en la vida. Debes examinarte a tí mismo y examinar tu comportamiento, y preguntarte si todo aquello que estás haciendo redunda a favor de tus mejores intereses. "Al no darse el tiempo necesario para clarificarse a si misma, la gente atraviesa la vida en forma inconsciente. Incluso aquellos momentos en que puede lograr algo de claridad y comprensión, suelen ser cortos y fugaces. Hasta la claridad y comprensión que uno posee no es lo suficientemente fuerte, y penetrante. Y por esto la gente no comprende la locura del mundo material. Si se posee una fuerte y clara comprensión, es posible llegar a entender cómo todo es locura y vanidad" (Rabbi Nachman"s Wisdom #47). Yishuv Ha-Daat Para poder pensar con calma, uno debe ser capaz de sentarse en calma. Pero, inténtelo! Busque un lugar privado, tenga un reloj a mano para controlar el tiempo, y siéntese en una silla, durante veinte minutos. Fíjese lo que sucede. ¿Cómo le fué? ¿Pudo pensar? ¿Tenía una idea clara respecto de cómo quería pasar esos veinte minutos? ¿O se sentó allí, sin saber lo que se supone que debería estar haciendo? ¿Se sintió aburrido e inquieto? ¿Quiso levantarse y hacer algo? ¿Tuvo ganas de encender la radio, escuchar música, leer algo, comer, hacer una llamada telefónica, volver al trabajo ... ? El pensamiento se encuentra en la mente y en el corazón. Para poder pensar con claridad, uno debe evitar ser distraído. Y éste es el motivo de buscar un lugar privado: minimizar la distracción externa. Pero inclusive encontrando un lugar donde se pueda estar solo, la fuente de distracción más activa en la vida, proviene de dentro de uno: del propio cuerpo. El cuerpo se expresa en su propio lenguaje: sintiéndose incómodo, moviéndose, tratando de acomodarse, volviendose inquieto, etc. Y además, el cuerpo habla

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fuerte y claro, dentro de la mente y del corazón, compitiendo con nuestros esfuerzo para pensar, comprender y seguir nuestra cadena de razonamientos y sentimientos, hasta el final. Interfiere en medio de nuestra reflexión: "¡Tengo hambre!" "Tengo sueño" "Tengo que moverme ... hacer una llamada...," etc. etc. De hecho, el cuerpo y su fiel embajador, el Alma son tan activos y poderosos en la vida de la mayoría de las personas, que puede resultar imposible disciplinarse y tener el tiempo para sentarse y pensar. Solemos planificar nuestras cosas a medias (si es que las planificamos), y saltar a la acción de inmediato. Muy seguido nos encontramos divididos respecto de lo que realmente queremos: el Príncipe (alma) quiere una cosa, y el Pavo (cuerpo) otra. En lugar de seguir nuestro objetivo de manera coherente, nos dejamos distraer y nos vamos por las ramas. Inclusive los obstáculos más simples nos sacan nuestra ruta, así sean obstáculos del mundo externo o dentro nuestro. Terminamos entonces desanimados debido a estas idas y vueltas y fracasos. O también, puede que nos encontremos tan ocupados y tensos que no tengamos tiempo para pensar en las cosas; o tan desanimados y depresivos que no queramos pensar en nada. Para ser capaz de pensar con claridad encarar las situaciones, el cuerpo debe estar confortable y quieto. El término Hebreo que designa el estado de calma y mente aquietada, yishuv ha-daat, está unido al concepto de sentarse. Daat, comúnmente traducido como conocimiento, se refiere al estado de atención consciente, intelectual, emocional, meditativa, intuitiva, o a alguna de sus combinaciones. La palabra yishuv es un sustantivo proveniente de la raíz Hebrea yashav, que significa sentarse, descansar o habitar. El verbo yashav posee también una forma transitiva, le-yashev, que significa hacer que alguien o algo se siente, o habite. (Un buen equivalente en el idioma castellano sería el verbo "asentar," que puede ser utilizado de ambas formas, de manera intransitiva: "se asentó en un lugar" y de manera transitiva: "asentó a alguien en algún lugar"). Le-yashev et ha-daat significa, entonces, asentar la mente, preparar a la mente para recibir daat. Un yishuv es un asentamiento, y yishuv ha-daat significa el asentamiento de la conciencia, un marco mental definido y asentado. Lo primero que se debe hacer, para esto, es sentarse confortablemente. En su comentario al versículo primero del Libro de Ester, los Rabinos muestran una conexión entre la claridad y calma de la mente y el estar sentado: "Y fué en los días de Asueros ... cuando el Rey Asueros se sentaba en su trono real ... en el tercer año de su reinado..." (Ester 1:1-3). "Porqué se nos dice que estaba sentado?" preguntan los Rabies. "Significa que ahora su mente estaba asentada" (Meguila 2la). Sentarse en este sentido no significa sólo el acto físico de descansar el cuerpo. Sugiere el principio de hacer un alto en las actividades cotidianas para poder pensar y desentrañar los problemas. La palabra Hebrea que designa el sentarse, shevet, está conectada con la idea de Shabat, que es cuando hacemos una pausa y nos separamos de las actividades cotidianas para poder cultivar el espíritu. Bilbul Ha-Daat El opuesto de yishuv ha-daat es bilbul ha-daat. Bilbul significa confusión, turbulencia y desorden: el estado de bilbul ha-daat es aquél en el cual es imposible concentrarse con claridad en una sola idea, o seguir una cadena de pensamientos. La mente corre, incontrolado, de una distracción a otra. Los pensamientos compulsivos, las necesidades internas, los impulsos, los miedos y las preocupaciones compiten para captar nuestra atención, en una interminable sucesión de distracciones externas. También puede suceder que se sienta tan aplastado por el cansancio, la dejadez y la que la entera conciencia parezca enturbiada. Bilbul ha-daat es el equivalente mental de a tensión corporal. En un estado de tensión, los músculos del cuerpo contraen en exceso, más de lo necesario para la acción emprendida. Puede que usted esté tratando de hacer algo determinado, mientras que su cuerpo, consciente o inconscientemente, está ocupado en alguna otra cosa, algo que lo pone en contra de usted. De manera similar, en un estado de bilbul ha-daat, puede que usted esté tratando de dirigir su mente en una dirección, y se encuentre constantemente arrastrado por otras sendas de pensamiento, sentimiento y deseo. El Alma Divina busca en una dirección, pero el Alma Animal interfiere constantemente.

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No toda tensión es mala. Así como la actividad corporal requiere la contracción de los músculos apropiados, de manera similar, la actividad mental efectiva requiere atención y completa dedicación de las facultades relevantes. La mala tensión es una tensión excesiva, o contraria, respecto de lo que se necesita y busca. Sentarse en Calma ¿Cómo podemos liberarnos de la tensión innecesaria y de la estrechez que nos impide pensar con claridad y actuar con determinación en la búsqueda de nuestros objetivos? Es importante comprender que la tensión corporal y la turbulencia mental se encuentran, la mayoría de las veces, profundamente enraizadas en uno o en varios factores físicos, emocionales, espirituales y ambientales. Las tensiones generadas por la vida contemporánea, las condiciones de trabajo, y los problemas diarios, con frecuencia se combinan, reforzando el conjunto de las poderosas barreras interiores, que se han ido construyendo desde la temprana niñez y a lo largo de nuestra educación y experiencias. A la larga, la única manera de lograr una profunda y duradera liberación, es mediante un completo proceso de autocomprensión y autotransformación. Pero, hay un procedimiento simple y práctico que puede ayudar a romper el ciclo vicioso de la tensión y la estrechez, permitiendo enfrentar las raíces más profundas del problema. Sentarse simplemente en una silla, con calma y en un estado de relajación, puede liberar la mente y ayudar a ponerse en contacto con los pensamientos, los sentimientos y los poderes creativos. Una a una se aflojan las tensiones desaparecen, dejando un sentimiento de profunda liberación, claridad, elevada sensibilidad y alerta. Los sonidos, la vista, los gustos, olores, y sentimientos, se tornan más vívidos. Se hace más fácil el pensar, comprender, recordar y trabajar sobre los problemas. Se pueden lograr entonces nuevas percepciones y una creciente conciencia de la dimensión espiritual de la vida. Los beneficios derivados del sentarse en calma y relajadamente son tan grandes que bien vale la pena dedicar tiempo al aprendizaje de este arte. Al principio, tendrá que concentrarse más en la técnica de la relajación corporal, pero una vez que la domine podrá entrar al estado de relajación rápidamente y disfrutar de los beneficios intelectuales, emocionales y espirituales que ello puede otorgar. Avraham Greenbaum Segunda (y última entrega) ...continuación de Pensar con Claridad

Disponga alrededor de veinte minutos para la sesión inicial, tanto como para darse el tiempo de experimentar una relajación profunda. No es bueno practicar estando apurado pues esto lo inhibirá de una relajación completa. No practique inmediatamente después de las comidas o cuando está cansado, pues puede quedarse dormido. Las sesiones deben ser tranquilas y descansadas, otorgándole nuevas energías. Pero si las usa solamente como una forma de descanso, es probable que no logre la completa experiencia de liberación y aumento de la conciencia que ella induce. Busque un lugar tranquilo donde pueda estar a solas, preferiblemente con luz tenue, un mínimo de distracciones y sin música de fondo. La habitación deberá tener una temperatura ambiente agradable y estar libre de olores y asociaciones desagradables. Arregle las cosas de tal manera que alguien se pueda hacer cargo de las llamadas telefónicas, o desconecte el teléfono, si es que no tiene un contestador automático. Use ropa confortable. Antes de comenzar, y de ser necesario, vaya al toilet, y si también lo desea, refrésquese lavando sus manos y rostro. Puede ser útil el hacer un suave estiramiento y movimientos flojos antes de comenzar.

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La posición sentada es la más indicada para lograr el alerta mental deseado y para un pensar claro. Las posiciones reclinadas pueden ser más apropiadas para la relajación pura del cuerpo. El Rebe Najmán recomienda acostarse con los ojos cerrados durante media hora como una excelente manera de descansar (Avanehah Barzel #33). Pero el estar acostado de espaldas no es una postura apropiada para el trabajo espiritual. Se puede con facilidad quedar soñoliento y dormido (ver también Shuljan Aruj, Even HaEzer 23:3) Elija una silla de respaldo recto, con un asiento plano y firme, o si lo prefiere, un sillón donde pueda apoyar su cabeza. Los pies deberán estar bien planos contra el suelo, separados unos quince centímetros, o cruzados a la altura de los tobillos. Siéntese bien atrás, de tal manera que la pelvis y la base de la espalda tengan un soporte (de ser necesario puede agregar un pequeño almohadón contra la base de la espalda). Siéntese erguido pero no con rigidez: permita que su cuerpo se alargue Y expanda naturalmente. Su cabeza debe estar encima del cuello, en suave alineación con el cuello y el torso, como si una linea recta invisible, se extendiera hacia abajo, desde el centro del cráneo a través de la columna vertebral. De esta manera la cabeza, estará bien asentada en el cuello y no se caerá hacia adelante o atrás, al profundizar la relajación. La manos pueden descansar en el regazo, o sobre los muslos, con los dedos flojos. Relajación Progresiva Hay dos disolventes que remueven la tensión de los músculos: la conciencia y la confianza. La conciencia ilumina como una linterna sobre cada parte del cuerpo. Primero se focaliza la atención en aquello que se está sintiendo en un punto determinado. Luego se relaja, confiando en HaShem. La relajación es esencialmente simple. Proviene del no-hacer. Uno simplemente deja ir la tensión. En lugar de tratar de mantener sus músculos en tensión, confíe en HaShem y entrégale el control, miembro por miembro. El se hará cargo de usted, llenará su cuerpo con nueva energía. Al aprender el proceso de relajación, lo mejor es comenzar tensando cada grupo de músculos por separado, ser conscientes de cómo se sienten. Luego, aflojarlos entregarlos a HaShem, experimentando cómo se sienten al estar relajados. Más tarde, al haber aprendido la técnica, ya no será necesario tensar los músculos primero: estará la suficientemente sensibilizado como para reconocer cuándo los músculos están tensos, y tendrá el hábito de entregarlos a HaShem. Cierre los ojos, y respire con calma, profundamente, un par de veces. Focalice su atención en cómo lo siente. Su respiración pronto se acomodará a un ritmo parejo. Luego de un momento, cierre su puño derecho y manténgalo así durante cinco segundos; tome conciencia de la sensación de tensión. Afloje el puño y deje ir la tensión, note la diferencia en la sensación. Ahora repítalo con el puño izquierdo (puede que una persona zurda desee comenzar con esta mano). Luego haga lo rnismo con los músculos de la parte superior del brazo (biceps) y del hombro derecho; después con el biceps y hombro del brazo izquierdo. Ahora lleve la atención hacia sus pies. Comience con el pie derecho (o izquierdo si así lo prefiere) y cierre los dedos. Luego relájelos. Haga lo mismo con el otro pie. Ahora contraiga el músculo de la pantorrilla, en la cara posterior de la parte inferior de la pierna derecha (si comienza a acalambrarse, deténgase y descanse un momento, luego inténtelo nuevamente, con más suavidad). Luego contraiga la pantorrilla de la pierna izquierda. Ahora relájese. Luego trabaje de manera similar y por turno, con los muslos y glúteos. Es importante aprender a relajar el abdomen pues ésta es un área que comúnmente, y de manera inconsciente, tensamos en respuesta a los miedos, la ansiedad, etc. Vacíe los pulmones de aire, empuje los músculos abdominales hacia atrás, hacia la columna vertebral, y aflójelos. Luego, tome conciencia de las tensiones en la parte inferior de la espalda arqueando la columna mientras mantiene la pelvis y los hombros abajo; luego descienda la columna a su lugar de descanso. Empuje los omóplatos hacia adentro, para tensar la parte superior de la espalda, y luego aflójelos. Ahora lleve los hombros hacia adelante,

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curve la espalda y hunda el pecho. Y afloje. Encójase de hombros y luego déjelos caer de manera que pueda sentir como los brazos cuelgan de ellos. El cuello es otra de las partes del cuerpo que refleja las tensiones internas. Ahora tensione los músculos del cuello y aflójelos. Y por último lleve la atención hacia su rostro. Los músculos faciales reflejan de manera directa sus sentimientos, y pueden ser los más difíciles de relajar. Endurezca la mandíbula apretando los dientes. Y afloje. Apriete los labios, uno contra otro, y afloje. Curve la lengua hacia arriba presione sobre el paladar, adelante y atrás, y afloje. Manteniendo los ojos cerrados, balancee los ojos lo máximo posible hacia la derecha, luego la izquierda, arriba y abajo. Y afloje. Ahora cierre los párpados con fuerza, y afloje. Finalmente, frunza el ceño lo más fuerte que pueda y afloje los músculos de la frente y el cuero cabelludo. Relajación Física y Atención Mental Ahora, inspire lentamente y en profundidad, dejando luego salir el aire de los pulmones lentamente hasta llegar al final natural de la exhalación. Su cuerpo comenzará automáticamente la siguiente inspiración. Ahora entregue su respiración a HaShem. Con cada nueva inspiración, deje que el aire salga de los pulmones, permitiendo que la exhalación termine por sí misma. Entonces deje que la inspiración se produzca sola. Permita que su cuerpo respire de manera completamente natural, sin su intervención. Luego, deje todo como está. Disfrute de la sensación de completa relajación y de pasividad corporal. Por el momento, no trate de dirigir a su mente. Simplemente, tome conciencia de cómo puede estar completamente relajado a nivel corporal, mientras que mentalmente se encuentra alerta y atento. Al principio la sensación puede ser extraña. Pero al ir acostumbrándose notará que en esos preciosos momentos el tiempo parece detenerse. Si lo desea, puede aprender a dirigir la mente de la manera que quiera. Con experiencia, verá que en este estado, se pueden lograr algunas de las más claras ideas, pensamientos creativos e inspiración. Al finalizar, cuando sienta que desea levantarse, piense en cuánto ha disfrutado la paz y la tranquilidad de la sesión. Agradezca a HaShem por la experiencia. Exprese su gratitud en su corazón, o susurre algunas palabras de agradecimiento. Luego haga cuatro o cinco inspiraciones. Comience moviendo los dedos de la mano y de los pies, lentamente, luego los brazos y piernas, y cuando se sienta dispuesto, levántese. No se sorprenda si en la primera sesión no logra una relajación completa o duradera, ni claridad o comprensión. Incluso en los mejores momentos, los estados de claridad y comprensión, vienen y van. El despertar espiritual y la comprensión son, por naturaleza, espontáneos, y no pueden ser forzados. Puede que usted haga todo lo necesario para una buena sesión de relajación, y al final se dé cuenta que se encuentra más encerrado en sus tensiones, preocupaciones, pensamientos molestos, y emociones que antes, y más aún, dado que ahora usted sabe lo tenso que está. La sola relajación no alivia las causas profundas de la constricción mental. Pero puede ayudar a ablandar suficientemente nuestras tensiones y otros factores inhibitorios, colocándonos en un marco mental correcto, y permitiéndonos profundizar en nosotros mismos, trabajando sobre las causas básicas, y lograr cambios profundos en nuestros hábitos y estilos de vida, cambios que son necesarios si es que realmente queremos alcanzar nuestro verdaderos potencial espiritual. El Arte de la Pausa Luego de aprender a obtener claridad y control durante los períodos del "sentarse en calma," el próximo paso consiste en cultivar este mismo estado mental en la vida diaria. Para lograrlo es necesario crearse el hábito de hacer pequeñas pausas de un minuto o dos, o a veces inclusive de segundos, a lo largo de los períodos de actividad cotidiana.

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Los ritmos de actividad y descanso son parte integral nuestra constitución. Estamos despiertos, y luego nos vamos a dormir; picos de actividad mental o física son seguidos por períodos de relajación y descanso. Nuestra vida diaria es una sutil mezcla, en la cual la actividad y el descanso se dejan lugar, uno al otro, al ritmo de los sucesivos pensamientos, sentimientos, palabras, acciones y movimientos que aparecen y desaparecen de continuo. La pausa es algo que hacemos de manera natural en nuestras vidas. Tenemos el poder de hacer ajustes concientes en nuestros ritmos de actividad, de manera tal que podamos mejorar la cualidad de su rendimiento. La tendencia a dilatar o retrasar lo que debemos hacer es algo contra lo que debemos luchar si queremos triunfar en nuestro emprendimiento. Pero las pausas creativas no son en absoluto una indulgencia perezosa. Son una parte vital del proceso de logro en todas las esferas. A veces puede ser que necesite sólo unos segundos, otras algo más, quizás un minuto o dos, y a veces un período más largo. La manera cómo utilice el tiempo, tanto para una relajación rápida, como para realizar una o dos respiraciones profundas, o concentrarse en lo que está haciendo, ofrecer una plegaria de ayuda, etc., depende de las necesidades específicas de cada momento, antes, durante o después de sus diversas actividades. Inclusive cuando se está apurado, la mejor manera de hacer las cosas no es necesariamente corriendo. Con la práctica, incluso pausas de fracciones de segundo serán suficientes para liberarlo de la tensión y prepararlo para la nueva fase de la actividad en la que se halla involucrado, otorgándole un sentimiento de calma y confianza, inclusive cuando se halle trabajando bajo una gran presión. La pausa es de especial importancia para todas las clases de trabajo espiritual. "Al encarar un acto de devoción espiritual o una mitzva, no se debe entrar a ello súbitamente y con prisa, pues la mente no estará preparada y será imposible reflexionar sobre lo que uno está haciendo ... Uno debe tomarse el tiempo de preparar el corazón, entrando a un estado de contemplación en el cual se pueda reflexionar sobre lo que uno va a hacer, y delante de Quién lo hará. Concentrándose de esta manera, es más fácil eliminar las motivaciones y pensamientos extraños y enfocar el corazón con la intención correcta" (mesilat Yesharim 17; ver también Jaiei Adam, Leyes de la Plegaria y Bendiciones 68:25). Antes de recitar una bendición o plegaria, haga una breve pausa y enfoque su mente. Cuando está por realizar una mitzva, deténgase un momento y piense en lo que está por hacer. Los libros de plegarias suelen incluir una serie de meditaciones cortas que deben ser dichas antes de ponerse el Talit y los Tefilin, al entrar a la sinagoga, al recitar ciertas plegarias, estudiar Torá y cumplir otras mitzvot (ver Iesod veShoresh Ha-Avoda, passim). Al terminar sus sesiones y tareas, etc., tómese uno o dos minutos para relajarse simplemente, dejar a su mente ordenarse respecto de lo que estuvo haciendo, y agradecer a HaShem por Su bondad y maravillas. Zelig Pliskin PAZ Y TRANQUILIDAD Camino hacia la paz Extraído de CÓMO NO JUZGAR A LA GENTE, Una Guía Práctica Moshe Goldberger. Editorial Perspectivas Rabi Iojanán (Shabat 127a) enseñaba: Hay seis mitzvot por las cuales uno recibe dividendos en este mundo y el capital se le reserva en el Mundo Venidero: 1) Recibir invitados 2) Visitar a los enfermos 3) Concentrarse durante las plegarias 4) Levantarse temprano para estudiar Torá 5) Criar a los hijos para que estudien Torá 6) Juzgar a las personas favorablemente

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Sin embargo, cuando aprendemos la lista de mitzvot de la Mishná (Pe´á 1:1), (con la cual debe concordar la declaración de Rabi Iojanán), no encontramos enumerado entre ellas el juzgar a otros meritoriamente. 1) Honrar a los padres 2) Guemilut Jasadím (benevolencia) 3) Promover la paz 4) Talmud Torá, que equivale a todas La respuesta, enseña el Talmud, es que ¡está incluida! Rashi explica que juzgar a los demás en forma favorable se incluye en el concepto de promover la paz (#3). El Meiri dice que está incluida en Guemilut Jasadím (#2). ¿Qué nos importa esta inclusión? El hecho de que esté incluida entre las categorías enumeradas en esta mishná nos enseña la importancia de esta mitzvá, ya que esta mishná sólo incluye excepcionalmente grandes mitzvot (ver Bavá Batrá 10a, Tosafot). Para ilustrar la conexión que existe entre la paz y juzgar a otros favorablemente, concentrémonos en un incidente fascinante relatado en el Talmud (Taanit 21b): "Abba Umna (el médico), era saludado diariamente con "Shalom" (saludo de paz) desde la metivta Celestial. Abaie era saludado semanalmente antes de Shabat y Rava, una vez por año antes de Iom Kippur. Abaie estaba angustiado por la superioridad de Abba Umna, pero le dijeron: "¡Eres incapaz de emular sus acciones!". ¿Cuáles eran sus extraordinarias acciones? 1) Suministraba tratamiento médico a mujeres y a hombres por separado (tzeniut). 2) Cubría a las mujeres con una bata para no exponerlas. 3) Tenía un cuarto privado cerca de su consultorio donde los pacientes solían dejar el pago en forma secreta. Si no podían pagar, nadie se enteraba y ellos no se sentían avergonzados. 4) En lugar de cobrar, él solía proporcionar atención médica gratuita y dinero a pacientes que eran estudiantes de Torá pobres. Abaie mandó un equipo de sabios para probar a este extraordinario individuo. Fueron invitados a comer y les brindaron cuartos para dormir. A la mañana salieron con ropa de cama que obtuvieron de esa casa sin permiso, las que tomaron con ellos [como si fueran] a venderla en el mercado. Allí, se encontraron con su anfitrión y le pidieron que tasara los artículos. Éste los evaluó en forma honesta. Luego le preguntaron cómo había juzgado sus acciones. Él respondió: "Supuse que tenían que recaudar para la mitzvá de pidión shevuim (rescate de cautivos) pero les daba demasiada vergüenza pedir directamente el dinero". Los sabios respondieron: "Se los puede llevar ahora, [sólo estábamos probándolo]". Él dijo: "Ya decidí que deben ser para tzedaká, así que me niego a llevármelos de vuelta". El Menorat HaMa´or (6:2) comenta que la razón principal por la que Abba Umna recibía un saludo diario del Cielo era ¡por juzgar a los demás en forma positiva! (Esto se puede demostrar mediante el hecho de que Abaie no estaba satisfecho y no concluyó su investigación hasta que descubrió esta cualidad). Según el enfoque de Rashi de que juzgar a otros favorablemente es el principio esencial para promover la paz, se entiende por qué se recompensaba a este gran hombre con un saludo diario desde el Cielo. Clasificaciones La clasificación de una mitzvá es útil para entender las pautas y lineamientos de dicha mitzvá. Juzgar a otros favorablemente tiene dos preguntas de clasificación posibles. La primera es: ¿Se considera una mitzvá entre el hombre y Hashem, fundamentalmente para el propósito de promover la paz (Rashi), o es una forma de benevolencia o favor hacia una persona? (Meiri).

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Una de las diferencias entre estos dos enfoques se da en una situación donde el receptor dice "Soy mojel" (yo perdono) o "No me importa lo que pienses de mí". En otras palabras: ¿tiene el receptor el derecho de eximirlo de la mitzvá con respecto a sí mismo? Esto puede depender de dos opiniones: si se trata de un favor hacia una persona, él puede rehusarse a aceptar el favor. Sin embargo, si es una mitzvá entre el hombre y Hashem para promover la paz, la obligación no puede ser descartada por la otra persona. *** La segunda pregunta es cómo clasificar esta mitzvá dentro de los veinticuatro crímenes que impiden que uno se arrepienta (ver Rambam, Hiljot Teshubá 4:4). El juzgar a otros favorablemente, ¿está en la categoría de asuntos aparentemente menores que son en realidad graves (Rambam, Hiljot Teshubá 4:4) o se encuentra bajo el título de una ofensa que impide que uno sea receptivo a las enseñanzas de rabinos y otros? (Meiri, Jibur HaTeshubá). El Rambam (Hiljot Teshubá 4:4) agrupa "juzgar mal a otros" junto con lo siguiente: 1) El que acepta comida de alguien que no tiene suficiente para sí mismo, aun si se lo invitó a participar, es considerado un ladrón. 2) El que usa un mashkón (seguridad para un préstamo) de una persona pobre, tal como un hacha o un arado, racionalizando que dicho uso no va a reducir su valor, es igualmente culpable de robo (Rashi, en Bavá Metziá 114b, lo considera una forma de interés [ribit]). 3) El que mira fijamente a mujeres que le están prohibidas, no se da cuenta de que el hecho mismo de mirarlas es un gran pecado además de que lleva a otros pecados. 4) El que se compara a otros, aunque no estén presentes, para disminuir su importancia y honrarse a sí mismo. 5) El que sospecha de aquellos que son inocentes. Del sistema de clasificación del Rambam podemos deducir que sospechar de otros y juzgarlos indebidamente se considera: a) un crimen real, como si uno hubiese arruinado la reputación de alguien (correspondiente a #1 y #2), b) conduce a otros pecados como lashón hará y odiar a un semejante judío (#3), c) disminuye la importancia de la persona ante los ojos de usted (#4), y d) implica que la víctima no tiene que estar presente para un pecado que se comete entre el perpetrador y la víctima (#4). El enfoque del Meiri, que considera el sospechar de otros como una interferencia en nuestra capacidad para aprender de los demás, puede derivarse de la Mishná en Pirké Avot 1:6, que agrupa conjuntamente tener un maestro y un jabrutá (compañero de estudio), con ¡juzgar a otros favorablemente! Alguien que es culpable de sospechar de inocentes no va a tener éxito en mantener su relación con ellos. Puede cuestionar su lealtad hacia él y no ser receptivo a sus enseñanzas. De manera similar, en la primera mishná de Pirké Avot, ser paciente en los juicios precede a la obligación de educar a muchos discípulos. El que prejuzga a otros no va a poder relacionarse con ellos y educarlos. Moshe Goldberger Paz y Tranquilidad [1] Selección de enseñanzas extraídas del libro "Empieza Nuevamente Ahora", por Zelig Pliskin, Editorial Jerusalem de México

Aislamiento

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Una persona que no sabe cómo usar su mente productivamente va a huir de estar sola, sin embargo, cuando una persona ha aprendido cómo pensar, aprecia mucho sus momentos de aislamiento, porque va a ser capaz de utilizar esos momentos para crecer intelectual y espiritualmente. Los momentos de aislamiento le sirven como pruebas para aclarar qué tan orientada está a pensar. De vez en cuando, experimenta aislamiento. Encuentra un lugar tranquilo. Deja pasar tu tensión y tu fatiga. Respira profunda y lentamente. Tranquiliza tu mente. Experimenta unidad con el Creador y con Su mundo. Si tu mente divaga, tráela gentilmente de regreso. Este aislamiento y tranquilidad internas restauran el alma. Te permite sentir serenidad y paz interna. Es una experiencia curativa que no puede ser descrita adecuadamente con palabras. Aprecia estos momentos ya que te dan un sabor de eternidad. El mundo entero se va a sentir diferente y vas a ser capaz de regresar a tus actividades diarias con una renovación que te va a permitir empezar nuevamente ahora. Dejar pasar Practica dejar ir tensión y estrés. Deja pasar tu enojo y tu resentimiento. Deja pasar pensamientos que te alejen de la alegría y la paz interna ¿Cómo dejas pasar? Tú ya sabes la respuesta; lo has hecho cientos de veces. Cierra los puños de ambas manos. Ahora apriétalos. Apriétalos lo más que puedas. Eso es lo opuesto a dejar ir. Le diste órdenes a tus manos y te "escucharon". Ahora deja pasar. Afloja los músculos de la mano. Deja tu mano libre. Haz hecho esto una y otra vez cada día. Eso es dejar ir. Ahora deja pasar de la misma forma con todos tus músculos. Deja pasar con los músculos de tus hombros, deja pasar con los músculos de tus brazos. Deja pasar con los músculos de tu estómago. Cada vez que haya tensión innecesaria, deja pasar. A través del día practica dejar ir. Toma un profundo respiro y deja pasar. Cada vez que sientas que tus músculos se tensan por impaciencia, irritación o reaccionan a cualquier estrés innecesario, deja pasar. Mientras dejas ir, repite, "deja pasar". Después de suficientes veces de asociar "deja pasar" con tus músculos relajados, simplemente diciendo las palabras "deja pasar" van a permitir a tus músculos empezar a dejar ir. ¿En qué Estado me gustaría estar ahora mismo? Una de las preguntas más importantes que uno se debe formular constantemente es, "¿En qué estado me gustaría estar ahora mismo?" Enfocándote en el estado en el que quieres estar, entonces vas a pensar en todas las formas que conoces para entrar al estado de tu elección. Vas a ser capaz de entrar a la fisiología de ese estado, vas a hablar contigo mismo de la manera en que hablarías si estuvieras en ese estado, y vas a ver lo que ves cuando estás en ese estado. A veces, el estado en el que quieres estar será alegría o dicha, a veces, va a ser paz interna y calma; podría ser valor y confianza, o un estado de alta energía y dinamismo. Haz una lista de los estados que son más apropiados para ti. Cada vez que pases por una puerta, pregúntate a ti mismo, "¿En qué estado me gustaría estar ahora mismo?" Practica diariamente y esto va a transformar tu vida. Ahora mismo visualízate caminando a través de tres puertas por las que usualmente pasas y escúchate a ti mismo preguntar, "¿En qué estado me gustaría estar ahora mismo?" Escribe un Ensayo para ti Escribe un ensayo para ti sobre, "¿Qué puedo hacer ahora mismo para ponerme en un estado positivo?" Al escribir tus pensamientos en forma de ensayo vas a encontrarte a ti mismo entrando al estado de tu elección. Cada vez que te sea difícil entrar a un estado específico tal como: confianza, valor, alegría, amor, paz interna o flexibilidad, escribe un ensayo para ti de cómo lo puedes lograr. Usa una redacción positiva en tu ensayo. Enfócate en el estado en el que quieres estar en lugar del estado en el que no quieres estar. Por ejemplo, en lugar de escribir, "Cómo sobreponerme al enojo", escribe tu ensayo sobre, "Cómo puedo estar calmado y relajado en este momento". Limitaciones son Imaginarias

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Muchas de tus limitaciones son imaginarias. Aunque existen definitivamente limitaciones físicas y mentales, casi todas las personas tienen limitaciones imaginarias que se pueden romper. Ya que esas limitaciones son imaginarias, puedes usar el poder de tu imaginación para sobreponerte a ellas. ¿Cuáles son tus principales limitaciones? ¿Qué actitudes limitantes tienes cuando se relaciona a emociones, asuntos espirituales, finanzas, relaciones? Una actitud limitante hacia las emociones sería, "No puedo dominar el ser capaz de sentir alegría a voluntad". "No puedo tener paz interna". "No puedo controlar mi mal temperamento". "No puedo sobreponerme a mis sentimientos de inferioridad". Una actitud limitante hacia la espiritualidad sería, "No me puedo sentir cerca del Creador". "No me puedo mejorar espiritualmente". "No me puedo convertir en mejor persona". "Hice tanto mal en el pasado que estoy perdido". Una actitud limitante hacia los estudios sería, "No puedo recordar lo que estudio". "No me puedo concentrar bien". "No soy creativo". Una actitud limitante hacia las finanzas sería, "No puedo hacer nada para salir de mi deuda". "No puedo encontrar un trabajo como ése". "No puedo ganar suficiente dinero para mí mismo así que no puedo ayudar a apoyar instituciones meritorias y ayudar a aquéllos en necesidad". Una actitud limitante hacia las relaciones sería, "No puedo hacer amigos". "No puedo llevarme con gente que no conozco". "No me puedo llevar mejor con los demás de lo que me llevo ahora". "Hay algunas personas con las que no puedo ser amable". Todos los "no puedo" listados acá son "puedo" para otras personas. Ellas tampoco sabían cómo hacer estas cosas cuando nacieron. Ellas también tuvieron que aprender desde el principio. Si tienes el mismo conocimiento de alguien que puede hacer algo, tú también puedes hacerlo. A través de este libro hay ideas que te permiten sobreponerte a actitudes limitantes. Pregúntate constantemente, "Si estuviera totalmente motivado a cambiar esta limitación en una habilidad, ¿qué haría específicamente? El darse cuenta solamente de que todas estas son habilidades que pueden ser aprendidas te va ayudar a encontrar soluciones. En el área de las emociones, puedes vivir una vida dichosa. Puedes encontrar paz interna. Puedes sobreponerte al enojo. Todo esto requiere trabajo, pero eres capaz de hacerlo. En el área de la espiritualidad puedes alcanzar altos niveles espirituales si te comprometes a hacerlo así. Puedes aprender a concentrarte mejor, recordar por más tiempo y volverte más creativo. Puedes encontrar formas de llenar tus necesidades financieras, si eres paciente y pones en claro cuáles necesidades deben ser satisfechas. Si no puedes pensar en ideas por ti mismo, existen personas en el mundo que son capaces de ayudarte. Búscalas. En el área de las relaciones, puedes mejorar tu habilidad para llevarte con otros, hacer y mantener amigos cercanos y encontrar formas de llevarte mejor con la gente con la que actualmente tienes dificultades. Ahora mismo, imagínate a ti mismo sobreponiéndote a limitaciones innecesarias. Imagínatelo con gran detalle. Percíbete a ti mismo dominando habilidades y talentos que previamente habías imaginado que eran imposibles para ti. Ve qué necesitas aprender y estudiar a fin de hacer tu imagen interna una realidad externa. Si te visualizas a ti mismo rompiendo limitaciones, vas a encontrar más fácil romper esas limitaciones en la realidad. Paz Mental La paz mental es uno de los placeres más grandes que una persona puede tener. Por el contrario, la falta de paz mental puede hacer la vida de uno, una tortura constante. Una persona que ha dominado la paz mental ha ganado todo. Todas las posesiones y placeres del mundo son valiosos solamente si están acompañados de paz mental. Una persona que tiene riquezas tremendas y puede gratificar todos sus deseos va a sufrir si carece de paz mental. Una actitud mental apacible y serenidad del alma son los factores más importantes para la felicidad. Se relata que cuando un anciano emperador estaba a punto de navegar hacia Italia, un consejero le preguntó cuáles eran sus últimos planes. "Conquistar Roma", él replicó. "¿Qué va a hacer después de eso?" "Conquistar Cartagena, Macedonia y Grecia". "Y después de conquistar todo eso, ¿cuáles son sus planes?" "Después voy a poder pasar mi vida en paz y comodidad". "Pero", preguntó el sabio consejero, "¿qué te impide estar en paz y comodidad ahora mismo?"

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Si percibes la paz mental como algo que solamente puede ser posible en algún tiempo en el futuro, aclara qué te detiene a tener paz mental ahora mismo. Luego, resuelve hacer cambios en pensamiento y acción que te permitan experimentar más paz mental. La paz mental te ayuda a interactuar mejor con otras personas; te permite tolerar a otros y ser paciente con ellos. Dominar la paz mental te permite ser más amable y alegre con otros. Por el contrario, una persona sin paz mental se frustra y se enoja fácilmente. Un estado general de paz interna es solamente posible cuando has desarrollado un sentido positivo acerca de ti mismo, acerca de tu misión en la vida, acerca de tu relación con otras personas, acerca de tu pasado y de tu futuro. Las personas difieren mucho en qué tan fácil o difícil es que los eventos disturban su paz mental. Algunas personas se excitan en extremo y pierden su serenidad cada vez que suceden eventos especiales en su vida, ya sea en buena fortuna o en mala. Aún más extremistas son las personas que se confunden o entran en pánico con cualquier cambio en su rutina diaria. Mientras más fácilmente sea para alguien perder su paz mental, más grande es su necesidad de entrenarse para acceder estados de calma. Domina la habilidad de aceptar las cosas como son cuando no pueden ser cambiadas y planea calmadamente cambios cuando pueden ser cambiadas. Cuando las cosas no son de la manera en que te gustaría, no añadas a tu pérdida haciéndote a ti mismo miserable. No te repitas "Qué terrible", y aumentas tu sufrimiento. Encuentra aspectos positivos en tu situación presente. Mantén tu atención principal en pensamientos dichosos y de gratitud por lo que tienes. Oriéntate a buscar soluciones y no problemas. Debes saber que puedes escoger pensar en formas que te permitan experimentar serenidad. Zelig Pliskin Paz y Tranquilidad [2] Selección de enseñanzas extraídas del libro "Empieza Nuevamente Ahora", por Zelig Pliskin, Editorial Jerusalem de México ...continuación de Primera entrega

Prioridades Conoce tus prioridades. Todos estamos limitados en la cantidad de tiempo, energía y recursos que tenemos. Al estar consciente de tus prioridades, vas a ser capaz de utilizar todos tus recursos de la manera más eficiente. Si tienes varias actividades por hacer, observa cuáles tiendes a hacer primero y cuáles dejas para más tarde. Esto te da una idea acerca de cuáles son tus prioridades actuales. Después haz una decisión sobre cuáles quieres que sean tus prioridades. Esto te va a permitir incrementar tus logros y mejorar la calidad de tu vida. Las personas que se irritan fácilmente por trivialidades son así porque olvidan sus prioridades reales. Es una alta prioridad tener una buena relación con otros. Es una alta prioridad estar alegre. Es una alta prioridad tener paz mental. Todas éstas se pierden con la persona que se enoja y se frustra fácilmente. Haz de la alegría, la paz interna y una buena relación una alta prioridad y observa cómo las trivialidades no van a ser más una fuente de irritación. ¿Cuáles son tus tres prioridades más altas en este momento? ¿Qué puedes hacer específicamente en cada una de esas áreas? Significado de un Problema Ten conciencia de los principales objetivos de tu vida. Cuando surge una situación que puede perturbar tu paz mental, pregúntate a ti mismo, "¿Qué efectos, si existe alguno, tiene este incidente en mis objetivos?" Cuando te das cuenta que la situación presente no tiene un efecto importante en lo que realmente es fundamental para ti, el problema se va a encoger en importancia y vas a ser capaz de tener paz mental.

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Si un problema tiene gran importancia en tu vida, úsalo como una oportunidad para desarrollarte a ti mismo. Pregúntate, "¿Cómo puedo crecer de esto?" Responder esta pregunta te va a permitir utilizar el problema en formas beneficiosas. Sólo Ser Existe un cierto sentido de paz interna y serenidad que vas a experimentar cuando te permitas a ti mismo "sólo ser". Por algunos minutos cierra tus ojos y calma tu mente y sólo sé. Enfócate en tu respiración y mantén un silencio interno. Reflexionar en las palabras "sólo ser" tiene un efecto reconfortante para mucha gente. Trátalo y ve cómo te hace más calmado y más apacible. Curiosidad Algunas personas carecen de tranquilidad mental debido a su curiosidad. Cualquier noticia, por pequeña que sea, que ellos piensan se están perdiendo los hace sentir intranquilos y frustrados hasta que se enteran exactamente de lo que pasó. Algunos sienten esto tan intensamente que cada vez que ven platicando dos personas que ellos conocen, sienten un fuerte deseo de enterarse de lo que se dijeron. La mayoría de las veces, la información obtenida es irrelevante y sin importancia. Puesto que tal curiosidad puede conducir a una persona a escuchar a escondidas y oír información no dirigida a ella, es importante sobreponerse a los aspectos negativos de este rasgo. Cuando te sientes molesto porque no sabes algunas noticias, estás en efecto, diciéndote a ti mismo, "Qué terrible es que yo no sepa tal y tal". Desafía esta actitud: "¿Qué tiene de terrible que yo no sepa lo que fue dicho o hecho? ¿Qué diferencia real hace eso en mi vida? ¿La siguiente semana todavía me va importar saberlo? Siente placer al sobreponerte a la urgencia de enterarte de información inútil. La curiosidad es un rasgo positivo cuando se trata de obtener un valioso conocimiento espiritual y de crecimiento personal, de sabiduría y de cómo vivir una buena vida. Esta forma de curiosidad enriquece la vida de una persona. Con respecto a lo que eres curioso te va dar mucho entendimiento de lo que en la actualidad es importante para ti. Decide ahora ser curioso de los conocimientos que necesitas para ganar superación personal. Tranquilidad durante la Confusión La confusión externa causa muy fácilmente confusión interna. Aun cuando sientas confusión interna, tienes la capacidad de acceder un estado de tranquilidad interna. Repite varias veces las palabras, "Tranquilidad durante la confusión". Repítelas lentamente mientras respiras profundamente. Imagina cómo sería sentirse tranquilo ahora mismo. Por unos minutos, solamente sé consciente de lo que pasa dentro de ti. Respira de la manera en que respirarías si estuvieras totalmente tranquilo. Habla contigo mismo de la manera en que hablarías si estuvieras totalmente tranquilo. Visualiza las escenas que verías si estuvieras totalmente tranquilo o recuerda una escena totalmente tranquila del pasado o imagina cómo sería sentirse totalmente tranquilo en el futuro. Permite que los sentimientos de tranquilidad te invadan desde tu cabeza hasta tus pies. Cierra los ojos y escucha una voz suave murmurando constantemente, "Tranquilidad total". Siente cada músculo y cada célula de tu cuerpo sentirse totalmente tranquilo. Si realmente quieres acceder un estado de tranquilidad, continúa esto durante veinte minutos. Tal vez quieras hacer una cinta para ti, repitiendo lo citado anteriormente en un tono de voz agradable. Serenidad La serenidad es un estado que es digno de dominar. Los beneficios son bienestar espiritual y emocional, mejor salud y un mejoramiento de las relaciones. Los eventos externos siempre van a desafiar tu capacidad de estar en un estado sereno. Prepárate a ti mismo por adelantado para aceptar con serenidad cualquier cosa que ocurra. Las personas que esperan que todo vaya en la forma que ellos quieren se salen de balance con las situaciones difíciles de la vida. Ten la consciencia de que a pesar de las dificultades

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que surgen constantemente, puedes conducirte a ti mismo a un estado de serenidad. Cerrar tus ojos y reflexionar sobre la palabra "serenidad" te va a permitir entrar a un estado sereno. Visualiza una escena que represente serenidad para ti, una escena que sea totalmente tranquila y apacible. Imagina estar ahí. Piensa en un momento en el que te sentiste sereno. Respira de la forma en la que respirarías si estuvieras sereno. Siéntate en la forma en la que te sentarías si estuvieras totalmente sereno. Pon tu postura como la pondrías si estuvieras totalmente sereno. Ten los pensamientos que tendrías si estuvieras totalmente sereno. Puedes encontrar útil pensar en alguien que respetes que ha dominado el estado de serenidad. ¿Cuáles de sus pensamientos y actitudes son las más conducentes a la serenidad? Haz estos pensamientos y actitudes tuyas. Si careces de serenidad, ¿cuáles son los obstáculos clave para que experimentes serenidad regularmente? ¿Qué cambios puedes hacer en tu modo de pensar, imaginar y comportar que te permitan experimentar más serenidad en tu vida? Armonía Desarrolla la armonía contigo mismo, con otras personas y con toda la creación. Esta armonía puede ser ganada en unas cuantas lecciones sencillas. Es una búsqueda que requiere mucho pensamiento, contemplación y tiempo. Sin armonía interna, todo lo que obtienes le falta un ingrediente básico. Nada sabe bien. Con armonía interna, se añade a tu vida una música hermosa. Todo en la creación es una sinfonía que está proporcionando constantemente música exquisita de fondo. Abrumado Sentirse abrumado paraliza. Sin embargo, es asombroso cómo puedes pasar rápidamente de sentirte abrumado a sentirte que eres capaz de lidiar inteligentemente. Cuando sabes que tienes los recursos internos para manejar una situación dada, te sientes más calmado y relajado. Piensa acerca de esto ahora. Este pensamiento te va a permitir sentirte un poco mejor y pensar más claramente. Cada vez que te sientas abrumado, pregúntate a ti mismo, "¿Qué conocimiento necesito ahora? ¿Cómo puedo obtenerlo? Con frecuencia tienes el conocimiento y sólo es cuestión de entrar al estado apropiado. ¿Qué estado va a ser más adecuado para ti? Permítete a ti mismo entrar en ese estado. Visualízate a ti mismo manejando la situación en un estado jovial. Cuando visualices esto en tu mente, vas a sentir más confianza. Recuerda las veces que en el pasado cuando al principio te sentiste abrumado y luego entraste en estados más efectivos. Usa esto como un modelo para ti en este momento ¿A quién conoces que abordaría esta situación en un estado positivo? Sé él por un momento y maneja la situación como él lo haría. Repítete a ti mismo, "Puedo empezar nuevamente ahora mismo" y siente un sentido de renovación. Zelig Pliskin Tiempo Tranquilo y Renovación Extraído de Cultivar rosas entre espinas. Rab Noaj Orlowek Al comienzo de Parashat Miketz, el Sfat Emet trae a colación un principio que haríamos bien en seguir si deseamos llevar adelante las vidas exitosas por las cuales rezamos. El Sfat Emet dice que en Egipto hubo siete años de abundancia antes de que comenzaran los años de hambruna. Estos años de abundancia debían ser usados para prepararse para los años de hambre. Esto no sólo fue cierto en Egipto como nación, sino también en la vida personal de cada individuo. A cada persona se le otorgan momentos de "abundancia", durante los cuales debe interiorizar las verdades de la vida. En estos períodos serenos, la persona puede desarrollar la dirección y la fuerza que necesitará

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en los momentos de prueba que la vida inevitablemente le presentará. Si no se prepara a sí mismo de antemano, sino que espera a que lleguen los "años de hambre", entonces es probable que su intelecto no esté suficientemente tranquilo para resolver los problemas que tenga que enfrentar. Yo creo que este principio no sólo se aplica a largo plazo, sino también a nivel diario. Cada persona experimenta a lo largo del día momentos tranquilos y momentos de transición. Estos últimos vienen a poner a prueba su paciencia, su entendimiento y su fortaleza emocional. Con esto se relaciona un consejo que siempre les doy a los hombres y mujeres jóvenes antes de que se casen: "A él: Antes de entrar en tu nueva casa, detente durante unos momentos. En tu cabeza has creado una imagen; te imaginas que del otro lado de la puerta encontrarás un hogar ordenado, una deliciosa cena a punto de ser servida y una esposa encantada de verte. Si te convences de que esto es lo que te espera, y al abrir la puerta no encuentras nada de lo habías imaginado, bien puedes montar en cólera. El enojo es la sorpresa y la frustración ante la brecha entre la manera en que pensamos que algo debe ser y lo que es en realidad. Tómate un tiempo, unos momentos de tranquilidad, para comprender que lo que te espera del otro lado de la puerta puede ser decepcionante. Decide no sólo contener tu cólera, sino brindarle a tu esposa la sonrisa que está esperando y que se merece. De hecho, sería mejor que no esperes hasta llegar al umbral de tu puerta. Mejor medita sobre esto en el camino a casa. A ella: Te sugiero que te prepares para dos importantes "momentos de transición" cada día: uno, cuando los niños llegan a casa y el otro, cuando tu marido entre por la puerta. Prepárate a ti misma para la llegada de cada uno cuando todavía la casa está serena. Come una fruta, sonríe. Los niños más que nadie recordarán cómo se sintieron al llegar a casa. Que tu esposo y tus hijos se sientan queridos; demuéstrales de manera no verbal que te alegras de verlos". La tranquilidad es la situación en la cual mejor funciona el intelecto. Si las decisiones paternas respecto a los hijos han a tener sus raíces en el intelecto, el padre debe tomarse estos momentos tranquilos como parte de su vida cotidiana y creárselos cuando sea necesario. La sorpresa es el enemigo de nuestras emociones, porque nos desubica y nos lleva a actuar sin el pensamiento adecuado. El intelecto necesita tranquilidad y actúa más lentamente que las emociones. Necesitamos comenzar temprano, cuando todavía hay tranquilidad interior y también exterior, para prepararnos para las sorpresas que pueden dificultar nuestros juicios. LLEVA TU TRANQUILIDAD ENCIMA El principio del Sefat Emet tiene muchas otras aplicaciones. Antes de tomar decisiones, necesitamos tiempo tranquilo para pensar. Si el sonido (ya sea griterío, ruido de las actividades cotidianas de la casa o incluso música bella) estimula la emoción, entonces el silencio es el elemento natural en el cual el intelecto funciona mejor. A menudo yo defino la capacidad de concentrarse como "la capacidad de llevar encima tu propia tranquilidad". Esto es cuando uno puede abstraerse de los ruidos del mundo, concentrarse en las verdades de la vida y poner las cosas en la perspectiva adecuada. Ser capaces de ignorar las distracciones que nos rodean es la clave para poder tomar las decisiones correctas, porque para decidir es necesario sopesar adecuadamente las implicancias de nuestras acciones. Éste es el dominio del intelecto. Rab Noaj Orlowek SOBRE LA PAZ

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Primera entrega 1. La paz espiritual es uno de los mayores placeres que puede experimentar una persona. Por el contrario, la falta de ese atributo puede convertir la vida de esa persona en una constante tortura. (Rabino Simja Zissel de Kelm; Jojmah Umussar, Vol. 1, Pág. 255). 2. La persona que haya alcanzado la paz del espíritu lo habrá conseguido todo. Para obtener ese don necesitas estar en paz con la gente que te rodea y contigo mismo; tanto en lo que respecta a tus emociones como a tus deseos; necesitas además, estar en paz con tu Creador (Alai Shur, Pág. 195). Todas las posesiones y placeres del mundo serán solamente valiosos si van acompañadas de paz espiritual; aquella persona que disponga de cuantiosas riquezas y pueda gratificar todos sus deseos, ha de sufrir no obstante, si carece de la paz del espíritu. Por regla general, los sedientos del poder y los buscadores de status adolecen de la obvia falta de ese conocimiento. ¿Por qué entonces esforzarte en obtener poder y status cuando tienes la capacidad de emplear tus energías para alcanzar algo mucho más preciado? Una pacífica actitud mental y la serenidad del alma son los factores más importantes para alcanzar la felicidad. Se relata que cuando un antiguo emperador estaba por zarpar a Italia, un consejero le preguntó cuáles eran sus principales planes: "Conquistar Roma", fue la respuesta del emperador y el diálogo prosiguió así: "¿Qué vendrá después?" preguntó el consejero, "Conquistar Cartago, Macedonia y Grecia", respondió el emperador, "Luego que hayas efectuado todas esas conquistas ¿cuáles habrán de ser tus planes? Volvió a inquirir el consejero, a lo que el emperador replicó: "En ese momento podría pasar mi vida en paz y disfrutando de comodidades". El consejero hizo entonces su pregunta final: ¿Pero qué es lo que te impide disfrutar ya mismo de la paz y la comodidad que ansías?". 3. Es mejor tener un mendrugo de pan seco acompañado de tranquilidad que una casa llena de festejos en un medio conflictivo. (Mishle 17:1). La prosperidad y el éxito de los perversos aunque sean espectaculares, son solamente una ilusión; resulta muy superior la buena suerte del hombre virtuoso, aún si tuviera solamente una corteza de pan pero disfrutando de la paz de su hogar, mientras que el malvado vive en un estado de discordia, con su propia familia o con las demás personas. La serenidad interior es la esencia del verdadero éxito en la vida, y esto puede alcanzarse aunque solo se disponga de un pedazo de pan seco (Malbim, Sobre el Mishle, Pág. 178). 4. Solamente cuando una persona tenga la paz espiritual podrá sentir un verdadero amor por la humanidad, y la falta de ella conducirá hacia la animosidad contra otras personas. La paz del espíritu conduce al amor (Daas Jojmah Umusar, Vol. 2, Pág. 203). Únicamente si alguien posee la paz espiritual podrá sortear con éxito la prueba que implica el trato correcto con otras personas, podrá en consecuencia ser bueno y afectuoso con todos. Su paz espiritual le posibilitará ser tolerante con otras personas y tenerles paciencia. (Mussar Atorah, Pág. 10). 5. Aún en las circunstancias más humildes y en medio de las agitaciones que son tan propias del mundo actual (Año 1982!), una vida plena de buenos emprendimientos habrá de asegurar paz interior y serenidad a quien la vivencie, la paz del espíritu de los virtuosos constituye un estado de dicha muy poco entendido por el resto del mundo. (Rabino Sanson Rafael Hirsh: Los Salmos 37:11). 6. Todo aquel que no sepa cómo manejar su mente en forma productiva huirá de la soledad, pero cuando haya logrado poner en orden sus pensamientos, apreciará en grado sumo los momentos en que se encuentre solo, los cuales podrá entonces utilizarlos adecuadamente para su crecimiento intelectual y espiritual. Los momentos de soledad sirven en efecto como pruebas para que una persona pueda clarificar el grado de orientación que en realidad tienen sus pensamiento. (Alai Shur, Pág. 178). 7. La tecnología moderna ha producido como consecuencia la fabricación de numerosas nuevas máquinas y artefactos, las cuales a pesar de que ahorran efectivamente mucho tiempo y energía, no han podido de modo alguno servir para mejorar la paz del espíritu. (Jayai Olam, Vol. 1, Cap. 2).

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8. Si la plena voluntad de una persona lo impulsa hacia cosas ajenas a él, jamás habrá de alcanzar la paz del espíritu, este estado requiere un trabajo introspectivo de la propia personalidad. (Alai Shur, Pág. 194). 9. Todo aquél que acepte tranquilamente, cualquier cosa que esté fuera de su control, será una persona verdaderamente rica (Mivjar Hapeninim Pág. 24). Todo ser humano debe manejar esta habilidad y aceptar las cosas tal como son cuando no pueden ser cambiadas y planear tranquilamente su cambio cuando esto sea posible para acceder a la paz del espíritu. ¿Cuándo las cosas no resultan de la manera que te hubiese agradado, por qué entonces aumentar tu desazón apesadumbrándote por esta causa? Será tuya la opción: podrás repetirte a ti mismo: "¡Qué terrible!" y así aumentar tu sufrimiento, o por otra parte podrías tratar de hallar algún aspecto positivo en tu situación actual, o bien concentrarte en algo diferente. Resulta sin sentido e irracional elegir la forma de pensar que te cause desdicha, cuando podrías escoger la forma del pensamiento que te conduzca a la paz del espíritu. 10. Con el objeto de lograr acceder a la paz del espíritu deberás prepararte anticipadamente para aceptar con serenidad todo lo que pueda ocurrirte. La gente que espera que todo salga en la vida de la forma que ellos lo desean son sorprendidos por su falta de equilibrio frente a las difíciles situaciones de su existencia. Debes tener el conocimiento que las dificultades pueden presentarse continuamente. Estar preparado para aceptar anticipadamente todo lo que suceda, facilitará enfrentarse con las vicisitudes de la vida (Ohr Yejezkel Mijtavim, Pág. 286). Cuando sientas ansiedad acerca de un hecho futuro piensa lo peor y acéptalo, lo cual habrá de tener un efecto tranquilizador sobre tu mente. Si por ejemplo, tienes temor que puedas perder un ómnibus y sientes ansiedad por ello, imagínate que ya lo has perdido y acepta las consecuencias. Si tienes temor de ser despedido de tu trabajo, piensa que ya has sido despedido y hazte cargo de ello. 11. No será duradera tu paz espiritual, si depende de que todo se desarrolle exactamente como tú lo quieres y tengas todo lo que deseas. Tan pronto como la situación cambie y estés lamentándote por lo que falte, tu vida estará llena de padecimientos y preocupaciones por ese motivo. Para disfrutar constantemente de la paz espiritual deberás dominar tu habilidad de no necesitar ni desear nada que esté fuera de tu alcance. (Madraigas Haadam; Nekudas haemes, Cap. 3). Para conseguir la paz espiritual debes librarte de exigir que las cosas sean tal como lo deseas. Carecerás de esta cualidad si exiges que tus artefactos siempre funcionen, que tengas mucho dinero, que conserves un determinado trabajo o que la gente siempre te respete. Tus exigencias generarán permanentemente sentimientos de ansiedad. Podrás continuar prefiriendo aún que las cosas sean de una manera determinada, pero mientras no te molestes cuando así no ocurriera, te será siempre posible acceder a la paz del espíritu. 12. En una carta dirigida a una persona que carecía de paz espiritual, el Rabino Yejezkel Levenstein le escribió lo siguiente: "Con frecuencia pensamientos e ilusiones equivocados ingresan a la mente de una persona y perturban su paz espiritual". Cuando carezcas de esta cualidad no podrás ni estudiar la Torah ni orar adecuadamente; el mejor consejo que te doy en tal sentido consiste en desarrollar la actitud expresada por el Rosh (Orjos Jayim, Nº69): "Desea aquello que tú Creador desee para ti. Extrae el placer de todo cuanto poseas, ya fuere esto comparativamente escaso o abundante, y este será el camino correcto a seguir. Tendrás capacidad para alcanzar el éxito, en cualquier situación en que te encuentres. Tus desafíos con la vida dependen de las circunstancias individuales que se presenten. Mi consejo a ti, es que trates con todas tus energías de estar satisfecho con la situación que acontezca. Una vez que hayas adoptado esta actitud podrás encontrar la paz del espíritu, y ello tendrá un efecto terapéutico positivo tanto para tu cuerpo como para tu alma". (Ohr Yejezkel Mijtavim Nº106). Zelig Pliskin Segunda (y última entrega) ...continuación de Primera entrega

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13. Ninguna persona podrá a la larga saber qué es lo bueno para ella. (Ohr Yejezkel: Mijtavim, Págs. 170 y 267-268). Nos falta la paz espiritual debido a que nos sentimos ansiosos y preocupados, por lo que ya nos ha ocurrido en el pasado o por lo que pudiera sucedernos en el futuro y en consecuencia suponemos que esos hechos nos son perjudiciales. La realidad en cambio, es que jamás podremos conocer anticipadamente cuáles serán las consecuencias de los hechos; ser despedido de un empleo, verte obligado a mudarte de tu casa, o la pérdida de dinero, podrán todas estos hechos conducirte a otros acontecimientos que te serán provechosos. Fuiste despedido de un trabajo, pero podrías encontrar una mayor satisfacción en tu próximo empleo. Tuviste que mudarte de tu casa, pero una semana más tarde un rayo cayó sobre ella, causando un incendio que la quemó totalmente en medio de la noche, provocando la muerte de todos sus ocupantes. La pérdida de dinero que sufriste te impidió llevar a cabo el viaje en avión que estabas proyectando, lo cual incidió a que permanecieras en tu casa junto a tu familia creando de tal modo una mayor intimidad con los tuyos. Dado que no nos es posible conocer lo que es realidad resultaría mejor para nosotros, deberíamos al menos observar cada acontecimiento bajo una óptica neutral (si no estamos capacitados para conceptuarlos positivamente), en lugar de mostrarnos irritados y alterados. 14. Trata de desarrollar una actitud tolerante hacia los hábitos e idiosincrasias de los demás. Si permites que estos aspectos te incomoden, te hallarás constantemente abrumado por otras personas. En tal sentido, trata de transformar esta molestia potencial en un sentimiento más positivo. Si por ejemplo, estuvieras asistiendo a una clase en la que alguien interrumpiera frecuentemente con preguntas irrelevantes, no te sientas molesto por ello; enfoca cada pregunta como una oportunidad para desarrollar tus "músculos de tolerancia". 15. Para alguien que no esté habituado a involucrarse en asuntos de mayor importancia, aún los tópicos menores adquirirán gran relevancia ante sus ojos, pero si lo estuviera estos últimos nada significarán para él y considerará ridículo si otras personas reaccionan exageradamente ante estas banalidades. Como ejemplo de lo expresado, podemos citar el acto de realizar compras; para una persona pobre cada pequeño artículo que él adquiere constituirá un hecho trascendente y será cuidadoso de la forma en que invierta cada centavo, pero para el presidente de una corporación comercial, solamente serán importantes los negocios que involucren la inversión de grandes sumas de dinero. (Jojmah Umussar, Vol. 1, Pág. 317). Si concentras tu atención en las gigantescas dimensiones del universo, muchos sucesos insignificantes que pueden importunar a otras personas, resultarán demasiado pequeños ante tus ojos para que te ocupes de ellos. ("¿Cómo ha de afectar este incidente al universo en su totalidad?"). Análogamente, si una persona enfocara la dimensión de la eternidad, los inconvenientes disminuirán su importancia. 16. Sin tener en cuanta la cuantía de la riqueza y las posesiones de que dispones, no podrás tener paz espiritual a menos que logres vencer tus sentimientos de envidia, combatir tus deseos y superar tus demandas del consenso de los demás. Si careces de control en estas áreas, sólo lograrás destruir tu vida. (ver Pirke Avos 4:21). 17. Muchos de los pensamientos que perturban la paz espiritual de una persona, son de carácter imaginario. Cuando se introduce un nuevo estilo o invento, la gente se apasiona por ellos. Las cosas nuevas reciben mucha publicidad y despiertan excitación. Todos aquellos que se apasionan por lo novedoso, no aciertan a darse cuenta de que están viviendo en un mundo de fantasía. (Alai Shur, Pág. 185). 18. A una persona que tenga bitojen disfrutará constantemente de la paz espiritual debido a que tiene conciencia que todo aquello que el Todopoderoso realice será fundamentalmente para su bien. Todo aquel que carezca de bitojen tendrá por el contrario una tendencia a padecer constantemente aún cuando las cosas le resulten bien, manteniéndose nervioso y lleno de incertidumbre frente a su futuro. Acerca de una persona en tales condiciones, se expresa en el Mishlé que todos los días del pobre –en sabiduría- serán días desdichados. (Jovos Haljovos, 4:5). El concepto de bitojen consiste en la comprensión de que todos los aspectos de la vida de una persona son guiados por el Todopoderoso. Esto incluye la vida en sí misma y la muerte, sus alimentos, vestimenta, su

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lugar de residencia, su salud y enfermedades. El bitojen requiere que una persona acepte la voluntad del Todopoderoso en estas áreas, porque toma conciencia que El ha elegido para el ser humano aquello que será definitivamente para su bien. (Jovos Haljovos, 4:4). 19. Si el Todopoderoso no avanzara para proteger el empeño del hombre, entonces toda su labor habría sido en vano ya se trate del apoyo y cuidados prodigados a un solo ser humano o para la protección y seguridad de una ciudad entera. Los hombres no pueden hacer más que aquello que les corresponde, limitándose a preparar el terreno para llegar al objetivo propuesto, pero a pesar de que en su intento insuman todas sus energías, no podrán asegurarse la certeza de lograr su propio éxito. Una persona común toda vez que tome conciencia de la ineficacia de los esfuerzos humanos, se lamentará constantemente, viéndose impulsado a redoblar sus energías. Perderá el sueño y el descanso y no podrá disfrutar siquiera del pan que lo alimenta. Sin embargo, es a través del conocimiento de la insuficiencia del esfuerzo humano, que el hombre percibirá el tierno amor del Todopoderoso, de Su amistad, y de esta manera habrá de adquirir la serenidad necesaria que le permita conciliar el sueño en paz. Todo cuanto esté más allá del límite del vigor y el discernimiento del ser humano, habrá de encomendárselo a "Su amigo" el Todopoderoso. (Rabí S. R. Hirsch: Los Salmos 127:1,2). 20. El hecho de tener bitojen, el cual le proporcionará a la persona la paz del espíritu, no tendría que confundirse con una actitud fatalista frente a la vida, lo que significa que no debemos adoptar una conducta pasiva y abstenernos de emprender las acciones tendientes a nuestro bienestar, lo cual debe no obstante interpretarse que cuando emprendamos esas acciones, habrá que tener en cuenta que el resultado definitivo de las mismas dependerá del Todopoderoso, debiendo por lo tanto aceptarse Su voluntad. Tendrás pues paz espiritual independientemente del resultado que obtengas, y además mientras estés en acción no habrás de sentir pánico. Haz lo necesario según lo requieran las circunstancias, pero no reacciones con desesperación. (Daas Jojmah Umussar, Vol. 1, Pág. 10). 21. Existe un dicho popular: "No dejaremos nada librado al azar" y en esta manifestación está implícita una expresión de arrogancia y de falta de conocimiento de la presencia del Todopoderoso. (Mijtav MaiEliyahu, Vol. 1, Pág. 188). Si tu paz espiritual depende de tu certidumbre de que posees un control completo sobre toda la situación al igual que sobre todas las posibles derivaciones de la misma que pudieran surgir, estarás expuesto a sufrir una decepción. Sería arrogante de tu parte pensar que posees la capacidad de proveer hasta el último detalle de lo que pudiera salir mal. Esto constituye una imposibilidad, y exigir lo imposible importa una segura frustración. Ningún ser humano está dotado de la facultad superior que le permita preverlo todo, y en tal sentido deberás tener conciencia de que es posible que suceda lo imprevisible. Planifica en la medida que lo creas adecuado, pero ten en cuenta que independientemente del alcance de tus planes, siempre existirán dificultades que pudiste no haber imaginado previamente. Esperando que siempre puedan presentarse acontecimientos inesperados y aceptándolos, poseerás una paz espiritual muy superior a la que esté basada en la expectativa irreal de poseer un control absoluto sobre los hechos. 22. Cuando estés dedicado a ayudar a los demás, especialmente cuando experimentes un sentido de responsabilidad hacia la comunidad, podrás con frecuencia sentir la falta de paz espiritual. Recuerda la palabra de los Sabios (Pirke Avos 2:21): "No dependerá de ti poder completar la obra, y por otra parte, no estarás exento de intentarlo" (Rabí Eliyahu Meir Bloj: Shiurai Daas, Pág. 113). 23. Los pensamientos de una persona no están directamente controlados por ella misma, en idéntico nivel al que lo está su comportamiento. La mente de una persona está constantemente en actividad y no permanece fija, enfocada en un solo tópico. La primera técnica que necesitas dominar para poder controlar tus pensamientos, es la de eliminar las distracciones y la confusión y la de concentrarte en un solo tema. Esto resulta difícil y para nuestras mentes implica soportar una pesada carga. Sin tener en cuenta si una idea es de mayor o menor importancia, una vez que penetre en tu mente permanecerá en ella y puede llegar a distraerte. Si una persona tuviera una carga física tan pesada que lo doblegara, no le sería nada fácil tratar de sacársela de encima. Los pensamientos sobre un determinado tema desplazarán a otros de distinta índole. (Toras Avraham, Pág. 432). Para lograr la paz espiritual debes aprender a manejar la técnica de aquietar el constante bullicio que se

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produce en tu mente. Trata tranquilamente de mantener tu mente enfocada en un solo pensamiento, mientras trates suavemente de impedir la entrada de otras ideas. Practica lo expresado durante breves períodos para luego ir incrementándolos en su duración. 24. El estado de ánimo opuesto a la paz espiritual es la ansiedad, que constituye un sentimiento muy molesto y que en los tiempos modernos, una cantidad cada vez mayor de personas tratan de ahogar utilizando tranquilizantes y otros medicamentos. Mientras que en algunas situaciones estos resultan justificados, son innecesarios y potencialmente perjudiciales cuando se los convierte en rutina diaria. Nuestra reacción corporal frente a la ansiedad nos resulta beneficiosa, sirviéndonos como advertencia frente a un peligro amenazante, y como una señal para que evitemos el daño. La ansiedad resulta contraproducente, cuando no existe una amenaza real para nuestro bienestar. Lo primero que debemos hacer frente a una innecesaria ansiedad, es aceptarla, porque habrás de sentirte peor cuánto más trates de combatirla mentalmente. En este caso deberás repetirte: "Sentir ansiedad no es agradable, pero es tolerable si mi decisión es tolerarla". Cuando aceptas tu ansiedad, la misma tenderá a atenuarse. El próximo paso consiste en determinar qué pensamientos preocupantes son los que le estás transmitiendo a tu mente. Comprobarás que generalmente te estás diciendo a ti mismo, que resultan muy negativas determinadas situaciones o las consecuencias de ciertas acciones. Si realmente fuera de esta manera, trata de hacer algo para evitar su efecto. Si el hecho no fuera tan terrible en realidad (y por lo general no lo es), o no puedes hacer nada para cambiar la situación, deberás entonces aceptarla. Cuando puedas aceptar mentalmente las consecuencias de una situación, te sentirás mucho más tranquilo. 25. Te sientes relajado cuando te tomas unas vacaciones, porque tu mente está en reposo. El cambio del entorno externo te facilitará dejar de lado los aspectos estresantes de tu vida diaria. Aunque no tengas siempre la posibilidad de irte a las montañas o de viajar a Suiza, toda vez que te sientas tenso y bajo el efecto del estrés, podrás tener la posibilidad de emprender un viaje mental por lugares pacíficos y serenos. Sentado en tu silla con los ojos cerrados, puedes imaginarte que te encuentras en un lugar del mundo donde puedes sentirte tranquilo. No desees estar allí, pero siéntete como si realmente te encontraras en ese lugar. Comprueba lo tranquilo que comienzas a sentirte, al figurarte mentalmente que te encuentras en una placentera pradera o bosque. Imagínate desprovisto de preocupaciones y de ansiedades. Mientras que una persona no utilice esta técnica para evadirse de tratar sus problemas, diez o quince minutos de la misma serán tan reparadores como si se tratara de una breve siesta y tiene la propiedad de aliviar tensiones. Zelig Pliskin SOBRE LA SIMPLEZA Libertad de acción Se nos enseña que el hombre tiene libertad de elección. Pero al mismo tiempo, el Santo, bendito sea, es Quien gobierna el universo. Esto parece una paradoja. Para poder entenderlo debes comprender que existen en el mundo dos niveles de la libertad de elección. En un nivel se encuentra la libertad de elección del hombre. Cuando los hombres eligen cumplir con los mandamientos divinos y realizar buenas acciones, participan así de la tarea de purificar la creación al elegir el bien y rechazar el mal. De modo que las acciones del hombre tienen un profundo efecto en llevar la Creación hacia su perfección. Estos actos individuales de libre albedrío de parte del hombre constituyen el "despertar desde abajo." El segundo nivel de la libertad de elección es el que se encuentra en manos del Santo, bendito sea. Él actúa en cada momento para llevar la Creación hacia la perfección. Esto constituye el "despertar desde Arriba," mediante lo cual el Mismo Santo, bendito sea, purifica la Creación, extrayendo el bien del mal. Pero estos niveles de la libertad de elección no están separados. Ambos son aspectos de lo mismo. El "despertar desde abajo" pone en movimiento cantidad de procesos en los mundos superiores. Pero el poder para hacer que se produzca el "despertar desde abajo" sólo se encuentra en manos del Santo,

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bendito sea. Sin embargo, es parte de nuestra condición en esta, nuestra vida presente, el que seamos incapaces de comprender el modo en que estos dos niveles de la libertad de elección son en realidad uno mismo. Y es de hecho nuestra incapacidad de comprenderlo lo que es en sí mismo la fuente de nuestra propia libertad de elección. Si vives tu vida con simplicidad esta paradoja no te confundirá nunca. "Aquél que anda con simpleza, irá con seguridad" (Proverbios 10:9). Con simpleza y fe es posible cumplir, en todos sus detalles, con todas las leyes de la Torá. Uno trabaja entonces con el convencimiento de que la reparación de toda la creación sólo depende de uno mismo, es decir del "despertar desde abajo," despertar que se genera mediante la observancia de las leyes de la Torá en todos sus detalles. Y aunque se tropiece en el pecado y las malas acciones, aún así nunca se perderá la esperanza. Pues se tendrá la fuerza para retornar al Santo, bendito sea, porque uno sabe que existe un nivel superior de libertad, es decir "el despertar desde Arriba." Los ámbitos superiores nunca pueden llegar a ser alcanzados por pecado alguno. "Si pecas, ¿qué le haces a Él?" En los mundos superiores todo encuentra reparación: todas las transgresiones son transformadas en méritos gracias al retorno al Santo, bendito sea. Los pensamientos del Santo, bendito sea, son "muy profundos" (Salmo 92:5). Él tiene el poder de operar una verdadera reparación incluso partiendo de actos de destrucción. La persona que conoce esto dentro de su corazón podrá mantenerse firme en su servicio al Santo, bendito sea, sin importar lo que suceda. Que la gente se encuentre lejos del Santo, bendito sea, y caiga en las malas acciones sólo se debe a que no comprenden estos dos niveles de elección. Esta es la gente que no ha comenzado a servir al Santo, bendito sea, o que, por el contrario, hace lo opuesto. Esto se debe a que la mala inclinación les hace creer que la influencia de las circunstancias es más poderosa que la libertad de elección. Persuadiéndolos así de que el hombre carece de libertad de elección y que todo depende únicamente de la decisión del Santo, bendito sea. De modo que si ahora Él ha rechazado a este hombre ya no hay esperanzas de que pueda cambiar y volver al Santo, bendito sea. Esta concepción del hombre como víctima de las circunstancias es absolutamente falsa. Está diseñada para proveer de una justificación para el ateísmo y las malas acciones, y para que la gente, de este modo, arroje de sí el yugo del Cielo. Hay mucha gente que nunca soñaría con buscar para su forma de vida una justificación filosófica como ésta. Ellos están simplemente atrapados en sus propios deseos físicos y en sus pecados. Pero en su raíz, también ellos se encuentran bajo la influencia de esta línea de razonamiento producida por la mala inclinación. Pues es el ateísmo el que yace en el centro mismo de la mala inclinación. Por otro lado están aquellos que, de alguna manera, ya han comenzado a servir al Santo, bendito sea. Si sufren una caída se sienten extremadamente desmoralizados y hay quienes hasta dejan por completo de servir al Santo, bendito sea, pues ven que pese a sus muchos esfuerzos, no han alcanzado el resultado esperado. Esto es algo que suele observarse entre la gente joven. También en este caso es la confusión entre los dos niveles de la libertad de elección lo que genera la mala inclinación. Sólo que ahora ella presenta otro argumento y arguye que lo más importante es precisamente la libertad de elección del hombre, como si todo estuviese en las manos del hombre y no hubiera ayuda alguna por parte del Santo, bendito sea. Y como ahora esta persona ha tropezado y ha estropeado las cosas, ello estaría demostrando que no posee la capacidad de mejorar. Para vivir con simpleza es necesario tener fe en que todo está en nuestras propias manos y que al mismo tiempo todo nos es enviado por el Santo, bendito sea. Es posible que esto sea algo incomprensible. Pero si vives esta paradoja en la práctica, nunca estarás lejos del Santo, bendito sea y nunca caerás. Por supuesto que debemos servir al Santo, bendito sea, con todas nuestras fuerzas, como si todo dependiese sólo de nosotros. Pues "Él ha dado la tierra a los hijos de los hombres" (Salmo 115:16). Por el otro lado no existe algo así como una caída real, ni hay razón alguna para perder la esperanza - pues el Santo, bendito sea, es el origen definitivo de todas las cosas. Él arregla todas las cosas de acuerdo a Su Voluntad, "Tú, Señor, eres eternamente ensalzado" (Salmo 92:9). "El consejo del Señor permanece para siempre" (Salmo 33:11). Nada del bien que haga una persona se pierde jamás (Zohar II 150), aunque ella misma llegue a pensar que ello no tuvo valor alguno debido a todos los problemas que le sobrevinieron más tarde. La conexión entre estos dos niveles de la libertad de elección es algo imposible de comprender. Es la misma paradoja sobre la que discuten nuestros Sabios en el caso de un pequeño niño que murió cuando iba a

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cumplir con una orden de su padre. Se nos ordena honrar a nuestro padre y a nuestra madre "para que tus días puedan ser largos sobre la tierra que el Señor nuestro Dios te ha dado" (Exodo 20:12). El padre de este niño le pidió que subiera a un árbol para traer el nido de un pájaro, pero que dejara antes ir a la madre, en cumplimiento de la ley de la Torá (Deuteronomio 22:7). Se nos dice que cumplamos con este precepto para "que te vaya bien y prolongues tus días." El niño cayó y murió a consecuencia del golpe. Preguntan los Sabios, ¿dónde estaba la largura de días que prometió la Torá? "En el mundo eterno que es largo" (Julin 142a). Del mismo modo, existen muchos mandamientos donde la Torá menciona de manera explícita una influencia especial para mantenernos lejos del pecado y acercarnos al Santo, bendito sea. Por ejemplo, las leyes de los tzitzit y de los tefilín. Pero hay casos de gente que usa los tzitzit y los tefilín y aún así se encuentran dominados por sus deseos. Al final terminan arrojando el yugo y dejando de cumplir con estos preceptos. Debemos tener fe en que todas las palabras de la sagrada Torá y de nuestros Sabios son "verdaderas, firmes y eternas" (de la Plegaria de la Mañana). Pero existen muchos temas que nos son imposibles de comprender perfectamente. No hay duda que el poder del mandamiento de los tzitzit posee una fuerza más allá de toda medida. Usar los tzitzit puede hacer que los hombres se alejen de la inclinación al mal y de todos sus deseos físicos. Como prueba de esto la Guemará trae la historia del hombre cuyos tzitzit le golpearon la cara (Menajot 44a). Pero, de todos modos, no todos los hombres son iguales. Hay casos en los que la gente ha caído tan completamente bajo la influencia de su mala inclinación que incluso hasta usando los tzitzit les resulta muy difícil poder superarla. Es precisamente gente como ésta la que debiera prestar el mayor cuidado en usar los tzitzit y en observar, de hecho, todos los mandamientos de la Torá. Al menos tendrán el mérito de haber cumplido con el mandamiento de los tzitzit y no habrán perdido todo. Y es muy probable que el mérito de los tzitzit termine por unificar sus fuerzas con los demás puntos buenos que existen dentro de esa persona y la hagan digna de conquistar por completo su mala inclinación, pues el bien nunca se pierde. Existen numerosos detalles en la relación entre los dos niveles de la libertad de elección cuyo significado se encuentra oculto para nosotros. El propósito de estar ocultos es permitirle al hombre la verdadera libertad de elección. Debemos hacer nuestra parte pase lo que pase y tratar de servir al Santo, bendito sea, todos los días de nuestras vidas. Si, pese a ello no llegamos a ser dignos de la santidad y la pureza, aún así, ninguna buena intención se perderá, jamás. Es posible que hayas leído en algún libro respecto al cumplimiento de algún mandamiento en especial o de cierta práctica en particular que producen una especial influencia en cierta dirección. Es posible que hayas encontrado que aunque la has cumplido, aún no alcanzaste lo que anhelabas. Bajo ningún concepto debes desanimarte. ¿Quién conoce los caminos del Santo, bendito sea? Es posible que Él haya querido que tú cumplieses con ese mandamiento o que hicieras esa buena acción, para aplicarla así a algún propósito más elevado. Pues los pensamientos del Santo, bendito sea, "son muy profundos." Nunca debes cuestionar las sendas del Santo, bendito sea, o las palabras de la Torá ni las palabras de nuestros Sabios. (Leyes de las Marcas de Pureza e Impureza en los Animales 38, 41, 42, 48, 49). Breslov Research Institute

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Autoestima EL SIGNIFICADO ESPIRITUAL DE LAS HOMBRERAS El Significado Espiritual de las Hombreras Vivimos es un mundo hambriento de amor donde la baja autoestima es dominante y la mayoría de las personas se complacen en la principal adicción de la humanidad, la crítica, sin siquiera darse cuenta qué tan devastadora es. La crítica es el arma más destructiva del hombre. Es el equivalente verbal de un arma cargada. Para ayudar a combatir este hábito pernicioso, aquéllos de nosotros que estamos dedicados a "amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos", necesitamos practicar constantemente dar "aprobaciones" o palmadas en la espalda, ya sea literales o figurativas. Puesto que nada sucede sin la intervención directa de D-os, para mí, es la inspiración Divina la que produce hombreras en la moda de las mujeres. Cuando doy una clase o una conferencia le digo a la gente, "Cada vez que veas tus hombreras, deja que sean un recordatorio para que digas algo agradable a alguien o date una palmada en la espalda por algo positivo que hayas hecho recientemente". Todos se ríen, pero yo quiero que tomen la sugerencia seriamente. Todo en el mundo tiene un significado externo e interno. Estar en un camino espiritual significa buscar la espiritualidad en todas partes. Desafortunadamente, nos vemos atrapados con lo externo, como modas y ropa o nos enfocamos en lo negativo, ya sea la mancha en la ropa, el defecto en la cara o el defecto en el carácter. Los seres humanos tienen el hábito de notar y generalmente de enfatizar lo peor en sí mismos y en otros. Si tú eres ese tipo de persona, tu vida va a cambiar dramáticamente cuando empieces a inundarte a ti y a los demás con aprobaciones en proporción igual y opuesta a la cantidad de "veneno" (es decir, condenas) que has estado metiendo en la atmósfera. No tienes que preocuparte por la arrogancia si tú apruebas a otros en el mismo grado que te apruebas a ti mismo. Recientemente tuve una invitada en Shabat que tenía aproximadamente setenta años. Con cierta frecuencia, se daba a sí misma un abrazo o besaba la punta de sus dedos y golpeaba suavemente sus propias mejillas. Cuando le pregunté qué es lo que estaba haciendo me dijo que ya que era viuda y sus hijos vivían lejos, no había nadie que le diera abrazos o aprobaciones, así que ¡se los daba ella misma! Se nos dice, "La más pequeña victoria que ganes (sobre el yetzer hará) apréciala como significativa, de forma que sea un peldaño hacia una victoria mayor". (Duties of the Heart, Cap. 5). Quiénes somos es en gran parte un asunto de qué cualidades elegimos enfatizar. Al final del libro de Rabí Pliskin Gateway to Happiness hay una lista de 300 rasgos, positivos y negativos. Échales un vistazo. Todos tenemos la capacidad de desarrollar cualquiera de ellos. ¿Estás enfatizando lo positivo o lo negativo en ti y en tu familia?

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Puedes sobreponerte a la tendencia a quejarte, kvetch y regañar haciendo de la aprobación un hábito constante. Piensa en ello como un trabajo al que tienes que levantarte e ir cada mañana de tu vida. D-os nos ordenó amar; éste es nuestro trabajo espiritual. Rezamos tres veces al día y expresamos nuestro amor a D-os. ¿Por qué no lo expresamos unos a otros? ¿Dónde están las palabras de aprecio que cada ser humano anhela tan desesperadamente, ya sea que lo reconozca y lo exprese o no? ¡D-os no necesita estas expresiones tanto como nosotros las necesitamos! Nos ordenó rezar a fin de que practicáramos y expresáramos amor mutuamente. Si no eres una persona afectuosa, puedes desarrollar este hábito diciéndote, "Si puedo encontrar el tiempo para rezar tres veces al día, puedo encontrar tiempo para decir tres palabras de aprecio a los miembros de mi familia". Todo lo que se necesita es decisión. ¡No digas que estás muy ocupado estudiando Torá para practicarla! ¡No digas que estás muy ocupado en tu trabajo para practicar amar! Si es así, ¿para qué estás viviendo? Gerald Japolsky es director del Centro de Curación por la Actitud en Tiburón, California, que trata extensamente con niños que tienen enfermedades terminales. Él ha dicho que con cuatro abrazos al día los niños necesitan menos medicamento para el dolor y con once abrazos al día, con frecuencia remiten la enfermedad. Bien, todos podríamos hacerlo con palabras curativas. Así que… la próxima vez que veas una hombrera, deja que sea un recordatorio positivo para que seas más capaz de emprender esta continua batalla en contra de las fuerzas de la crítica. Si estás buscando algo para aprobarte a ti mismo, por favor piensa en los pobres de Israel. La intifada ha cobrado sus impuestos en términos de pérdidas de trabajo, una alta tasa de inflación, menos horas de escuela, menos ayuda para niños incapacitados y muchas maneras más. Muchas personas están verdaderamente desesperadas. Ayudándolas no solamente las vas a hacer sentir amadas, tú también te vas a sentir bien. Miriam Adahan Las personas son imperfectas, aman imperfectamente No es tu culpa que las personas no te amen de la forma en que quieres, que no te den la calidez, consideración, respeto, sensibilidad, aprobación incondicional y aceptación que quieres de ellas. En la medida en que las personas han sido dañadas en la niñez por humillación excesiva, negligencia o abuso, en esa medida son incapaces de amar. No lo tomes en forma personal. Asume que las personas han sido tan afectivas como son capaces, dadas las pasiones y presiones y las condiciones y experiencias del pasado. Lo que tú ves como comportamiento destructivo y neurótico es la forma en la que la persona se defiende a sí misma en contra del dolor al fracaso, al rechazo y a la vergüenza. No tomes sus acciones personalmente. Sin embargo, protégete si eres objeto de abuso. Hilel, el Anciano, "trascendió a todos los demás, porque no se ofendía de nada y no sentía siquiera sentimiento de enojo" (Senda de los Justos, pág. 63). Podemos expresar esta afirmación de la siguiente manera, "Ya que no tomaba nada personalmente, no se enojaba, porque se daba cuenta que el comportamiento no constructivo de las personas provenía de su propio dolor y de su propia falta de conciencia". Si tomas las acciones de otros personalmente, como si su falta de respeto hacia ti te hiciera deficiente de alguna manera, te hiciera menos digno de respeto o te impidiera lograr lo que quieres en la vida, entonces te vas a enojar con esa otra persona. Este enojo te va a cegar para evaluar el curso de acción adecuado a seguir. Quizá necesitas separarte de esa persona, ya sea temporal o permanentemente. Quizá necesitas mostrar más empatía, poner más interés en la otra persona, demostrarle con el ejemplo cómo ser más cariñoso.

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Quizá necesitas ser más asertivo, llevar a la persona a obtener ayuda psicológica o redactar una lista de comportamientos aceptables, que si no se siguen, pueden conducir a consecuencias desagradables. Quizá debas apretar tus dientes y soportar el dolor si estás atrapado en una relación que no tiene salida. Aun en esta última situación debes aprender cómo mantenerte libre. Te puede parecer que estás prisionero, que vivir con semejante persona te aparta de una vida de Torá y mitzvot. Si vives con alguien que está lleno de amargura y odio y que se niega a recibir ayuda, tú mismo te puedes sentir, a veces, desalentado, con autocompasión y resentido. Después de todo, lo que más anhelas es sentirte amado, apreciado y entendido, ser "conocido" en el más amplio sentido de la palabra. Y lo que obtienes es lo opuesto. Evita pensar, "Esta persona me podría amar más si quisiera". No es verdad. Puede no ser capaz de hacerlo. "Si yo fuera más perfecto, más íntegro, estaría obteniendo ese amor. El hecho de que no lo reciba me indica que no lo merezco". No es cierto. El amor genuino está ahí, todo el tiempo, para ti como persona, independientemente de tus rasgos de personalidad y tu comportamiento. Todos merecemos amor, a pesar de que ninguno de nosotros es perfecto. "Es mi culpa que él no sea más cariñoso". Por supuesto, tienes tus propias debilidades y limitaciones. Así las tenemos todos. Evita sentirte avergonzado porque no eres amado de la manera que quisieras. Debes aprender cómo ser una fuente de amor para ti mismo, independientemente de lo que otros piensan. Miriam Adahan AUTOESTIMA - EL FLORECIMIENTO DE UN ALMA JUDÍA Continuación anterior — Tzelem Elokim,—el rabino empezó a explicar—, es algo en todos nosotros. Si Hashem es el Creador, entonces una de las cosas creadas a Su imagen, implica que nosotros también podemos volvernos creadores, no solamente creadores de algo a partir de algo, sino creadores como Hashem de algo a partir de nada. Desafortunadamente, tendemos a utilizar el hermoso poder de la creatividad para crear nada de la nada. Tomamos el mundo material, que es una gran nada por sí mismo, y usamos nuestro tzelem Elokim para crear más nada, más de este mundo, olam hazé. En realidad, se nos dio la nada de este mundo material a fin de reconstruir la materia en algo, es decir, en espiritualidad, olam habá. Y cuando digo el mundo material, no me refiero sólo a los objetos físicos de este mundo, sino también toda circunstancia de la vida en la que nos encontremos. Todas las formas de sufrimientos, son la materia prima de la nada de la que podemos construir algo. Y la regla es que mientras más problemática es nuestra ‗materia prima‘, mayor es el potencial de crear algo valioso de ella. Imagina que existe un proceso que puede convertir varios tipos de materia en diamantes, y tienes frente a ti varias máquinas diferentes que pueden realizar este proceso. Una máquina puede convertir oro en diamantes. Otra puede convertir plata en diamantes. Otra cobre en diamantes. Y finalmente, una que pueda convertir basura en diamantes, ¿qué máquina usarías tú? Obviamente la última. Aun si fuera más costosa que las otras máquinas, hay tanta basura en el mundo, basura gratis, que nunca te faltaría materia prima para producir diamantes. Esto es lo que Hashem hace por nosotros. Cada uno de nosotros es un creador con Él. Estamos aquí para crear algo de la nada. Hashem es el que realmente nos da la habilidad para crear algo. Nuestra contribución a la mezcla es la nada. Nuestras malas circunstancias de vida, nuestros rasgos de carácter indeseables, nuestro yo físico, etc., son la materia prima con la que contribuimos. Si dependiera de nosotros, descartaríamos toda nuestra ‗materia prima‘, pero Hashem se asegura que no lo hagamos. Él entrega ‗materia prima‘ indeseable a nuestras puertas cada día. Una persona se queja: ‗Hashem, me diste una tarea de vida muy difícil. Me diste mucha basura: una esposa problemática, hijos problemáticos, un ingreso problemático, rasgos personales de carácter, etc.‘ Sin embargo, si Hashem nos lo dio a nosotros debemos decir: ‗Éste es mi potencial‘.

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— Pero aun así no me siento más que engañado por Hashem —dijo Reuvén—. Estoy en una situación tan tremendamente difícil. No veo manera de salir de ella. — Por supuesto, no es cómodo trabajar con basura —replicó el rabino—. Y, regresando a nuestra analogía, vamos a decir que la máquina toma de siete a ocho años en transformar la basura en diamantes. Una persona muy bien podría decir: ‗No quiero estar trabajando con basura por seis o siete años‘. Sin embargo, está miope. Cuando todo lo que ves es la basura, por supuesto que vas a decir que no la quieres. No obstante, si vislumbras el resultado final, puedes tener paciencia mientras el proceso de transformación prosigue. — Cierto, tal vez sólo tome siete u ocho años antes que la basura se transforme en diamantes —remarcó Reuvén—. Pero tal vez tome 70 u 80 años. — Aun así, en relación con diamantes espirituales, ¿qué son 70 u 80 años comparados con la eternidad? El punto es que si solamente apreciáramos lo que estamos haciendo acá en este mundo, ya poseeríamos el cúmulo de fuerza necesario para sobreponernos a cualquier situación. Si Él nos tuvo confianza con todas nuestras dificultades, pruebas y debilidades, no existe obstáculo que no podamos vencer. Y después de todo, Él nos dio las circunstancias de vida porque ninguno de nosotros se ofreció nacer y que le fueran dadas esas circunstancias. Decir que Hashem te engañó al darte tantos déficit personales, pero no te dio al mismo tiempo las habilidades para transformarlos en ventajas, es acusar a Hashem de no saber lo que Él está haciendo. Si Hashem nos creó con deficiencias, Él también nos creó con las habilidades para transformarlas en ventajas. Cuánta gente me ha dicho, ‗tuve una terrible educación, o tuve terribles amigos, o un terrible matrimonio, una terrible situación de trabajo, midot terribles, etc., pero no entienden que eso los hace gente más rica. Toda su basura se puede transformar en diamantes. Decir que no se puede, es decir que Hashem no sabe lo que está haciendo. ¡Hashem sabe lo que está haciendo! —enfatizó el rabino—. Deficiencias, fallas humanas, crueldad, maldad, todas son parte del plan de la creación. Es Hashem el que las creó, y el que permite que sigan funcionando. No obstante, la gente algunas veces se cuestiona: Si Hashem es todopoderoso, perfecto, benévolo, ¿por qué permite que la maldad y la deficiencia existan en el mundo que Él creó? La respuesta es que si Él hubiera creado un mundo completo, no hubiéramos tenido la oportunidad de completarlo. Déjame darte un ejemplo de la industria de la joyería. El primer paso en el proceso para hacer joyas, es crear un modelo. El modelo es sumergido en un molde suave de yeso, que eventualmente se endurece en una impresión negativa de la joya. Un individuo perceptivo puede observar la impresión y saber cómo quedará la joya. Mientras más profundamente se hunda la impresión en el molde, la pieza de joyería que se produzca será más costosa. La gente es creada con ciertas naturalezas. ‗Naturaleza‘ en hebreo, tevá, se relacionan con t’viá, hundir. A través de entender las deficiencias, la t’viá, la parte hundida, el hueco del molde, llegas a conocerte a ti mismo. Esto es lo que Abraham hizo, y así es como llegó a conocer toda la Torá antes de haber sido entregada en el Monte Sinaí. Abraham era un observador muy perceptivo de la naturaleza humana. Él observaba cómo por naturaleza la gente era proclive a robar, mentir, hacer trampa, asesinar. Él entendía que todas las deficiencias debían tener una contraparte que había sido diseñada para completarla. Así es como Abraham conoció y cuidó toda la Torá siglos antes que fuera entregada en el Monte Sinaí. A través de las faltas de la naturaleza humana, él percibió la perfección de la Torá. La maldad es un duplicado exacto de la Torá en inverso. La maldad, la deficiencia, (el hueco), es la impresión de la Torá, (el relleno). El ser humano es puesto en este mundo para llenar deficiencias. ¿Cuánto puede lograr una persona? Depende de cuántas deficiencias le han otorgado, de qué tan ‗hundida‘ está su naturaleza. Una persona tiene baja autoestima porque cree que no es nada. Se ve a sí misma y ve un hueco. Sin embargo, cada característica negativa que tenemos revela grandeza. Mientras más grande es el hueco, mayor es la cantidad de materia con la que se puede rellenar. En el momento que lo llenas, tu relleno es más valioso que el de aquél que aparentemente no tiene problemas. Por supuesto, el proceso de rellenar el vacío es largo, lento y doloroso. Decir que es imposible, no obstante, es falso. El precio que tienes que pagar puede ser mayor, pero el precio que pagas es una inversión que se te reembolsará con creces al final. La Torá nos dice que aquél que regresa a Hashem por amor, no sólo se le perdonan sus pecados, sino que se le convierten en méritos. Los pecados son el hueco. El propósito final por el que Hashem le dio al ser

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humano el potencial de pecar fue para que pudiera llenar el hueco causado por el pecado. Cuando puedes ver tu propio hueco y de repente percibir la santidad que fue destinada a llenar el hueco, entonces debes percibirlo como un recipiente potencial de bien. Agradece a Hashem por tus deficiencias y empieza a transformarlas en ventajas que alojan el oro precioso de santidad que estaban destinadas a contener. Debemos recordar siempre que cuando Hashem creó el mundo con deficiencias, Él sabía lo que estaba haciendo. Analizó nuestras almas y vio lo que cada uno de nosotros podía lograr. Luego nos colocó en un mundo donde tenemos las deficiencias exactas y necesarias para hacer salir nuestro potencial. Decir que Hashem no nos dio las habilidades para sobreponernos a nuestras deficiencias, es decir que Él no sabía lo que estaba haciendo cuando creó el mundo. Pero Él sí sabía. Debemos mostrar tanta fe en nosotros como Él la mostró en nosotros. Reuvén,—dijo el rabino levantándose de la silla—, realmente se está haciendo muy tarde y todavía tengo que dar muchas clases este fin de semana. Debemos platicar más. Quizá todavía hay más personas u organizaciones de Jesed que no has contactado. De cualquier forma, espero haberte ayudado con el primer paso. ¿Por qué no llamas a tu esposa mañana y le pides que venga por el fin de semana? Todavía tienes mañana por la tarde, todo el Shabat y el domingo. — Hmmm. Puede que no sea una mala idea. — Estaré muy complacido en hablar con ustedes dos, pero por favor discúlpame ahora. — Muchas gracias rabino. Creo que llamaré a mi esposa. — Bien. Antes de que el rabino se dirigiera a su cuarto, añadió: —Déjame dejarte con este pensamiento. Tú sabes por supuesto, que el pueblo judío, como un todo y como individuos, está sufriendo ahora tanto, si no más que siempre. La tuya no es la única historia de ese tipo, desafortunadamente. Yo digo esto, no para hacerte sentir mejor a través del sufrimiento de otros, sino para iluminarte sobre cuán especial es el tiempo en el que estamos viviendo. No vas a encontrar una familia judía en algún lugar en la actualidad, que no esté de algún modo, sufriendo. Problemas financieros, problemas familiares, uno que no tiene hijos, uno que tiene muchos hijos, uno que tiene hijos enfermos, y así sucesivamente; cada judío hoy en día es víctima. Somos víctimas del Holocausto, no sólo del Holocausto nazi, sino también del Holocausto Espiritual Occidental. Hitler se llevó seis millones, pero todavía más judíos se han perdido en Norteamérica y el occidente. Un judío ahora tiene el derecho a preguntar: ¿Qué es lo que Hashem está haciendo? La respuesta básica es: éste es el hueco. Está acá para que nosotros lo llenemos. Estamos viviendo quizá en el rincón más profundamente oscuro de la historia. Pero no te deprimas acerca de lo que está pasando en estos tiempos. Úsalo para descubrir tu potencial y hazlo salir. Rabbi Ezriel Tauber Autoestima en medio de la Dificultad El pequeño conglomerado alrededor del rabino finalmente se disgregó, y el lobby se vació; un hombre sentado en una silla del salón prendió un cigarrillo. Un judío observante según las apariencias externas. Estaba absorto contemplando las ondas de humo que el cigarrillo prendido hacía revolotear sobre su cabeza. Dejando su cigarrillo para que se extinguiera en un cenicero, se levantó de la silla y empezó a caminar hacia el lobby vacío. Sus ojos se posaron repentinamente sobre un sombrero negro tirado en el piso, obviamente dejado ahí por accidente. Lo recogió, le quitó el polvo y estaba por dejarlo en una mesa cuando se sobresaltó por una voz. —Oh, debe ser mío. Una pequeña pausa y luego, —Sí, es mío, —dijo el rabino extendiendo sus manos. Había bajado al lobby específicamente para buscar su sombrero. — Aquí tiene, —dijo el hombre regresando el sombrero. — Gracias. Buenas noches. — Igualmente.

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Cuando el rabino se había volteado para dirigirse a su cuarto, el hombre repentinamente alzó la voz y preguntó, —¿Dispone de un minuto? — Sí. ¿Cómo te llamas? — Preferiría no decir. Llámeme Reuvén. — Está bien, Reuvén. — Escuché la discusión que tuvo con esas personas después de la conferencia. Usted sabe, con ese israelí. — Sí. — Lo manejó muy bien, rabino. — Gracias. — De hecho, no creo haber escuchado nunca a nadie explicar las cosas así. Hubiera deseado que alguien como usted me hubiera enseñado cuando yo era más joven. Al hacer Reuvén una pausa, se veía que era obvio que tenía mucho en su mente. — ¿Podemos sentarnos? —preguntó Reuvén. — Seguro. — Cuando se sentaron en unas sillas del lobby, Reuvén dijo, —Rabino…— pero se detuvo. Obviamente con una lucha dentro de sí; empezó nuevamente y dijo, —Rabino, necesito hablar con alguien. — Adelante, estoy escuchando. — Yo… — ¿Sí? — Yo… yo no me siento cómodo hablando de mí. —Reuvén se detuvo—. Estoy en una situación que no comprendo. Siempre he ayudado a la gente. Pero desde que mi negocio se vino abajo, y me quedé con una enorme hipoteca, una familia grande y muchas deudas, he sido como veneno para aquéllos que están cerca de mí. Para hacer la historia corta, no sé si todavía tengo un matrimonio. No soy capaz de tratar decentemente a mi esposa y mi familia. Sé que está mal, pero no puedo hacer nada. No quiero estar así. Pero las cosas que me han pasado están más allá de mi capacidad de resistencia. No entiendo por qué Hashem me ha hecho esto a mí. Siempre ayudé a la gente. — ¿A toda la gente? — Sí. — ¿Incluyéndote a ti? — ¿A mí? — Sí, tú también eres un judío. ¿Te ayudas a ti mismo? Reuvén hizo una pausa. —Yo creo que usted ya dio con el problema. Yo me descuido. — Si tú te descuidas, no puedes comprender realmente las necesidades de otros. Veahabta lereaja kamoja, ‗Ama a tus semejantes como a ti mismo‘ enseña que si tú no te amas a ti mismo, no puedes amar realmente a tus semejantes. Si tú maltratas a tus amados, es porque te maltratas a ti mismo. Eres amigo de todos excepto de ti mismo. Reuvén metió la cabeza entre las manos y dijo: —¿Pero no es todo el propósito de la Torá ayudar a otros? — Finalmente. Pero primero te tienes que ayudar a ti. Conoces el famoso caso de dos personas que están perdidas en el desierto con agua suficiente para que sólo una de ellas sobreviva. Rabí Akiva nos enseña que una persona tiene la obligación de primero salvarse a sí misma, jayeja kodmin, ‗Tu vida, primero‘. Tiene que tomar de su cantimplora, aun si eso significa que el otro va a morir de sed. Éste es el mismo Rabí Akiva que dice que ‗Ama a tu prójimo como a ti mismo‘ es el gran principio de la Torá. No hay contradicción. La persona primero tiene obligación hacia sí misma, y sólo después puede dar ayuda apropiada a los demás. El Rebe de Tzans dijo que cuando era joven, se había propuesto salvar el mundo entero. No obstante, cuando se hizo un poco más grande, concluyó que el mundo estaba más allá de su capacidad para arreglar, así que redujo sus objetivos y se propuso arreglar su ciudad. Años más tarde, se dio cuenta que eso también estaba más allá de sus medios, mientras tanto, su familia estaba carente, así que trató de arreglarla. Ya como anciano, dijo: ‗¿Por qué estoy tratando de arreglar a mi familia? Debo arreglarme a mí mismo‘. ¿Si una persona no puede arreglar el mundo que está dentro de él, qué esperanza tiene de arreglar el mundo que está fuera de él? — Sé mejor que nadie que estoy lejos de la perfección, —dijo Reuvén—, pero todavía tengo mucha Torá y mitzvot en mi poder. — Aun las personas con Torá, no están inmunes de descuidarse a sí mismas. Es posible hacer de la Torá algo cosmético e ignorar totalmente tu personalidad. Es por esto que la Torá enseña: derej eretz precede a la Torá. Derej eretz, respeto por otros que emana del autorespeto, de la dignidad. Primero debes respetarte

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a ti mismo para poder respetar a otros. Derej eretz, entonces, un sentido de valor propio, debe preceder a la Torá, de otra manera, hasta la Torá se puede volver una vestidura externa dependiente del valor propio y no una herramienta para desarrollar el verdadero yo. — ¿Está usted diciendo entonces, que yo he sido castigado por haber descuidado mi persona? — No estoy diciendo nada acerca de castigos. Todo lo que estoy diciendo es que hay una causa de tu problema. Si arreglas eso, otras cosas caerán en su lugar. — No me malinterprete —agregó Reuvén—. Aprecio el hecho de que usted está hablando conmigo pero, ¿de qué me sirve entender mi problema si todavía tengo deudas enormes, un matrimonio desintegrado, no tengo ingresos y todos mis otros problemas? — Te regreso la pregunta —dijo el rabino—. ¿De qué te sirve acabar con tus deudas y superficialmente corregir todos tus problemas si no llegas a la raíz de tu problema? — Ganaría un poco de alivio. — Eso tiene un valor, —dijo el rabino—, pero tarde o temprano tienes que localizar la causa si quieres curar la enfermedad. Los problemas son síntomas. Un síntoma es un regalo si lo interpretas correctamente y lo usas para curar la enfermedad—. El rabino se detuvo por un momento y luego dijo, -Déjame preguntarte algo Reuvén, ¿para qué construye una persona una casa? — Para protegerse. — Sí, pero más aún, tiene una necesidad de sentirse arraigado, necesita un hogar. La casa es solamente un medio para producir un hogar. Si uno descuida la idea del hogar mientras se ocupa de construir una casa, daña su objetivo original. Esto es porque la casa es sólo el medio para construir un hogar. No obstante, ¿cuántas personas conocemos y cuántas historias hemos oído de personas que se esclavizan a sus carreras a fin de poder tener una hermosa casa, pero descuidan su matrimonio, sus hijos y a sí mismas? Tienen mansiones vacías. Y probablemente sientan el vacío pero están imposibilitadas para detener el impulso de largos años persiguiendo el medio mientras olvidaban el objetivo. Ahora, ¿qué es lo mejor que Hashem puede hacer por tales personas, una persona que básicamente es buena, pero que ha olvidado la idea de construir un hogar en su búsqueda de construir una casa? Primero, Él le dará signos de que ha perdido de vista el objetivo, y si él no lee los signos, Hashem en Su misericordia, le quitará la casa porque se volvió un obstáculo para su objetivo real. Perdiendo la casa, él puede ganar un hogar. Por otro lado, si Hashem sabe que una persona es tan materialista que no va a pensar siquiera dos veces en perder su casa, Él podría permitirle conservar la casa o el matrimonio superficial, o la relación débil con sus hijos. Éste es un castigo peor. Es algo permanente; algo con ramificaciones permanentes. Sin embargo, cuando Hashem castiga a la gente que ama, no es de ninguna manera permanente. Y por lo tanto, no es realmente un castigo. Él quita a fin de que la persona gane al final. — Entonces, ¿usted está diciendo que en la persecución de los medios del objetivo yo olvidé el objetivo en sí? — Eso es lo que estoy sugiriendo. El objetivo de la Torá puede ser ayudar a otros, pero al primero que debes ayudar es a ti mismo. Hashem no quiere que estés satisfecho con un entendimiento superficial o incompleto de ti mismo, sino quiere que llegues realmente a la raíz de quién eres tú, limitando o eliminando ciertas cosas externas que te dan un sentimiento falso de valor propio. Sufres porque eres merecedor del amor de Hashem. — Entiendo lo que me está diciendo —replicó Reuvén—. Y me gustaría creer que soy digno del amor de Hashem. Pero tal vez no soy merecedor de Su amor. Quizá Él me está castigando realmente. — ¿Tú eres un judío ¿correcto? — Sí. — Kol Israel yesh lahem jelek leolam habá, ‗Todos los judíos tienen una porción en el mundo venidero‘. El solo hecho de que seas un judío, quiere decir que Hashem muestra favor especial hacia ti. Además de eso, tienes Torá y mitzvot en tu mérito. Mientras sigas siendo una persona sincera que quiere mejorarse a sí misma y a otros, Hashem te puede estar dando golpecitos, pero no es un castigo. Él sabe que finalmente obtendrás provecho de la dificultad. Por lo tanto, no te dejes vencer. Tu dificultad es suficiente sufrimiento. No lo compliques negando tu valor interno. — ¿Pero cómo puedo convencerme de que tengo algún valor si soy un fracasado para todos los que me rodean? — Mientras más notable es la persona, más se espera de ella. Cuando Hashem piensa que una persona es fuerte y meritoria, Él generalmente le quita las cosas que más quiere. Tú te volviste un fracaso, un fracaso

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para tus hijos, para tu familia, para tus amigos, para tu sociedad. Te das cuenta ahora cuán solo estás. Sin embargo, cuando todos tus recursos externos que te dan valor se colapsan, descubres algo: que de cualquier modo, todo siempre dependía de ti. El status y las posesiones no eran intrínsecas. Una mañana te miras en el espejo y dices, ‗¿soy un fracaso para mí? Hashem puso Su tzelem Elokim, Su Imagen Divina en mí. Él me creó. ¿Acaso puedo ser un fracaso? En este punto te descubres a ti mismo. A partir de ahí, puedes reconstruir tu propia imagen. — Pero ¿tiene que ser a través de la pérdida de todo lo demás? — A veces. La Mishná enseña: ‗¿Quién es rico? Aquél que está contento con su parte‘. Si él está contento con su parte en tanto que está viviendo en la pobreza, entonces si se volviera rico no se echaría a perder por el dinero. Sin embargo, uno que no puede encontrar satisfacción con las cosas simples cuando sea rico, será destruido por el dinero. Por supuesto, somos parte de este mundo material, y está aquí para que nosotros lo aprovechemos. Sin embargo, no vale nada si aprovechándolo perdemos nuestro yo. Solamente aprovechando primero nuestro yo, el aprovechar los elementos del mundo tiene permanencia y significado. Si descubres tu valor interno mientras estás privado de ciertas cosas esenciales, entonces después, cuando la normalidad vuelva a tu vida, la tomas con el conocimiento de que nunca más vas a cambiar los valores reales por valores externos. Debes tener el favor de Hashem, —añadió el rabino—, de otra manera Él te dejaría tener las cosas fácilmente. Debes ser capaz de sobreponerte a tu desesperación. Hashem solamente desafía a una persona que Él sabe puede perseverar y sobreponerse. Debes creer en ti mismo tanto como Él cree en ti. Reuvén dejó salir un profundo suspiro y dijo: —Lo que usted está diciendo está bien, rabino. Pero conmigo es una desgracia tras otra. ¿Cómo me puedo sentir bien de mí mismo si todo alrededor de mi vida se está deshaciendo? — Dijiste que me escuchaste hablar antes acerca de la autoestima —dijo el rabino—. ¿Tú crees que lo que dije se aplica solamente cuando las cosas van bien? Muy por el contrario, se aplica igualmente, si no es que más, cuando las cosas no van bien. — Yo creo que entiendo eso, —dijo Reuvén—, pero no obstante, no sé cómo creerlo. Usualmente yo soy el que dice a las personas que tengan fe, sin embargo, ya que he estado sufriendo enormemente no puedo convencerme a mí mismo de eso. — Tampoco te afecta si no puedes entenderlo o porque no puedes entenderlo con suficiente profundidad todavía. De cualquier modo, déjame tratar de ayudarte. Vamos a asegurarnos que entendemos qué quiere decir ser creado betzelem Elokim, a la imagen de D-os.

Rabbi Ezriel Tauber Ego contra Autoestima — Ahora creo que realmente estoy confundido, rabino, —dijo Dany—. Antes usted me dijo que el ego es bueno, que debo tener autoestima. Ahora me dice que el ego no es bueno. ¿Cuál es la respuesta? — Cuando yo digo ego, —explicó el rabino—, me refiero a algo enteramente diferente a la autoestima. La autoestima y el egocentrismo no están separados por una línea delgada. Son dos categorías del todo diferentes. El egocentrismo gira en torno a ‗obtener lo que yo quiero‘. Debo poseer cualquier cosa de valor que alguien tiene. Todos deben ceder ante mi voluntad porque yo sé todo mejor que los demás. Eso es egocentrismo. — La autoestima, en contraste, no depende de obtener lo que uno desea. Autoestima es el reconocer el lugar de uno en el universo; es la apreciación de saber lo que uno ya tiene, de lo que uno ya es. Uno es una creación en las manos de Hashem. ¿Qué más necesita uno? En cambio, la persona egocéntrica es infeliz a menos de que obtenga lo que quiere. La persona con autoestima se acepta a sí misma como es y está siempre activa en el proceso de desdoblar capas más profundas de su yo. El problema real con la persona egocéntrica es que no puede pensar como se pretende que un ser humano lo haga; no se puede sobreponer a sus deseos instintivos. Aun si él domina sus deseos físicos, si piensa que su mente es el centro del universo, no va a ser capaz de pensar objetivamente. Pensará que todo lo

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que él hace está bien y nadie más puede decirle algo diferente. La Torá te entrena a pensar independientemente de tus deseos físicos así como de tus necesidades egocéntricas. No sofoca nada que necesite ser expresado; sólo le enseña a uno cómo enfocar sus deseos para bien. Y lo mismo es cierto para el ego. La Torá no aplasta tu ego, tu verdadero yo, sino que te ordena a verte continuamente en relación a Hashem. Si lo haces, te sientes bien acerca de ti mismo y aún así permaneces humilde sobre tus logros. Al limitar la lujuria y el ego, la Torá encauza estos potenciales para el bien último. Te da la oportunidad de independizarte de los impulsos egoístas de tu ser para que tu mente pueda reflexionar libre y lúcidamente acerca de las cosas importantes en la vida. Recuerda, pensar equivale a vivir. No es suficiente estar pensando que piensas. Debes pensar hasta que duela. Debes enfrentarte a ti mismo y cambiar. ***** La Joya — ¿Existe alguna enseñanza de la Torá que resuma lo que usted ha estado diciendo? — Hay muchas. Probablemente la mejor conocida de ellas es aquélla acreditada a Hillel, que dice: ‗Si yo no voy a actuar por mí, ¿quién lo hará? Y ser sólo para mí mismo ¿qué me hace? Si no ahora ¿cuándo?‘ Déjame explicarte más claramente. Cada momento es una gema. Y la vida de cada uno ha sido dispuesta especialmente desde el tiempo de la creación de manera que mil millones de momentos, cada uno con su respuesta única, han sido dispuestos para cada quien. No obstante, depende del individuo el descubrir cada momento. Por lo tanto, la primera pregunta que uno debe hacerse es: ¿Si yo no voy a ser yo, quién será? Nadie más puede ser yo. Nadie más puede hacerme. Cada judío tiene una joya en sí mismo, y la razón absoluta por la que bajó a este mundo fue para descubrir esa joya. Y esa joya solamente puede ser descubierta por ese judío. Si Moshé pudiera bajar del cielo, no podría tomar tu lugar y pulir tu joya. Hilel continúa: ‗Y cuando soy para mí mismo‘, es decir, solamente para mí mismo; cuando me he desarrollado y he pulido mi gema, pero no la utilizo para el progreso de otros, ‗qué soy yo‘, es decir, ¿qué valor tiene mi gema? Si una persona no tiene un yo a fin de poder compartirlo con otros y relacionarse con ellos, ¿qué bien es ese yo? De acuerdo a Hilel, el primer paso es conocer quién eres. Tienes que conocer tu propio valor y saber que eres una porción de D-os; que estás hecho a imagen de D-os. Entonces, después de que desarrolles tu yo único, lo tienes que usar para que otros hagan lo mismo. Una vez que te das cuenta quién eres, te das cuenta que todo prójimo judío es igual porque su alma y la tuya son del mismo D-os. Eso se llama ‗Amar a tu prójimo como a ti mismo‘. Tienes que amar tu yo real, tu alma. Después puedes amar a tu prójimo. Hilel concluye: ‗Y si no ahora, ¿cuándo?‘ Él trata de decir: que no sólo cada judío es una joya, sino cada momento de la vida de un judío es una joya, como ya dijimos. Por lo tanto, si tú no cumples tu misión en este momento, ¿cuándo lo harás? Es decir, éste es el momento de realizar, porque si no utilizas el AHORA, ¿cuándo tendrás este momento otra vez? Nunca va a regresar. Si ahora no es el momento de ganar tu yo, tu yo del olam habá, ¿entonces cuándo?

Rabbi Ezriel Tauber SOBRE LA AUTOESTIMA Sobre la Autoestima Da Retroalimentación positiva a otros

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Cuando veas que alguien está haciendo algo bien, exprésale tus pensamientos positivos. La retroalimentación sincera, honesta y positiva ayuda a la autoestima de otros y los pone en estados positivos. No necesitas ser conocido de alguien para hacer esto. Aun si ves un total extraño haciendo algo bien, dilo. Con más razón aún, dale retroalimentación positiva a los miembros de tu familia, empleados o estudiantes Cuando estás complacido con la gente que hace servicios para ti, dícelos: taxistas, operadoras de teléfonos, vendedores, meseros, reparadores y cualquiera que te ayude de alguna manera. ¿Piensa en tres personas que apreciarían tu retroalimentación positiva? ¿Qué les dirías a ellos y cuando? Espejos Un espejo es una herramienta económica de bioretroalimentación para ayudarte entrar en un estado dichoso. Cuando ves un espejo, ves tu expresión facial y puedes notar fácilmente cuando empiezas a sonreír. Mientras te ves en un espejo, pregúntate a ti mismo, "¿Cuándo estuve antes en un estado dichoso? ¿Cómo sé que estoy dichoso cuando estoy dichoso? ¿Cómo me vería ahora mismo si estuviera dichoso? ¿Cómo se ve la persona más dichosa que alguna vez conocí?" Toma unos momentos para responder estas preguntas y ve para ti mismo qué efecto tienen en ti. Cuando te ves en un espejo trata la estrategia de "si estuviera". "Si estuviera dichoso en este momento, ¿cómo me vería?" "Si tuviera confianza y energía ¿cómo me vería? Una herramienta que es súper efectiva para producir estados positivos es verte a ti mismo en un espejo y repetir, "Me siento bien. Me siento grandioso". Al mismo tiempo chasquea tus dedos mientras balanceas tus brazos de lado a lado. Imagina que estás escuchando una música animada. Es casi imposible para la mayoría de las personas hacer esto por tres minutos sin sonreír. Pruébalo y ve qué es lo que pasa. Un espejo es también una buena herramienta para sobreponerse al enojo. La próxima vez que estés enojado mírate en un espejo y compárate cómo te ves cuando estás haciendo una sonrisa sincera. Luego haz caras graciosas para ti y ve cómo se derrite el enojo. Un espejo también puede ser usado para construir la autoestima. Mírate en un espejo y repite, "Me gustas mucho. Eres una persona extremadamente valiosa". Repítelo continuamente hasta que realmente lo sientas. Perspicacia La perspicacia es positiva si ilumina aspectos de ti mismo en una forma que te permita hacer cambios constructivos. Aun una perspicacia acertada es contraproducente si es percibida solamente como una amenaza a tu autoestima. Es especialmente destructiva si crea desánimo y desesperanza. Si sientes que una perspicacia interna acerca de ti es verdadera, enfócate en qué puedes hacer para provocar cambios positivos en pensamiento, motivación y acción. Sé cuidadoso cuando sugieres comentarios perspicaces a otros. Piensa por un momento acerca de las consecuencias de lo que vas a decir. Expresa tus comentarios de una manera que motiven. Ten en mente que tu propia percepción subjetiva de la realidad es el meollo de lo que ves en otra persona. Cuando alguien te hace un comentario perspicaz acerca de tu personalidad, no lo aceptes inmediatamente como preciso. Analízalo. ¿En qué está basado? ¿Acaso la persona ve el cuadro entero de quién eres tú y qué puedes ser, o está haciendo su comentario basado en una percepción limitada de ti? ¿Acaso tiende a ver las motivaciones negativas en un comportamiento positivo? ¿Cuáles son sus creencias acerca del cambio? Si expresa su perspicacia negativamente, date cuenta que lo que él está diciendo refleja su forma subjetiva de ver las cosas. Alguien más podría haber hecho comentarios más positivos. Aun la misma idea puede ser expresada en una forma que te de buenos sentimientos acerca de ti mismo e inspiración para mejorarte continuamente. Presencia Cuando interactúas con otras personas, mantén un sentido de presencia. Escucha y ve a la otra persona tanto como puedas. Escucha con atención sus palabras y el tono de su voz. Percibe tantos matices como puedas. Para hacer esto adecuadamente, piensa en tu experiencia cuando hablas con alguien que está totalmente

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presente y cuando hablas con alguien que lo está parcialmente. Cuando estás totalmente presente con otra persona, ambos ganan. Lo vas a entender de una nueva forma y vas a ganar mucho entendimiento. La persona que interactúa contigo gana al ser escuchada y vista como un individuo. Este respeto eleva su autoestima y la puede motivar de nuevas maneras. Sentimientos de Inferioridad Cuando aprecies la grandeza inherente en cada ser humano en virtud de haber sido creado a imagen del Creador, vas a ser capaz de sobreponerte a sentimientos de inferioridad que de otro modo tendrías. Cuando tratas de desarrollar cualidades y rasgos positivos, ten sentimientos positivos por tus esfuerzos aun cuando tú, como todos los demás, no son perfectos. Una persona que no tiene interés en su superación personal no notará sus faltas y defectos. Mientras más introspección hagas, más vas a notar que necesitas corrección. Deja que esto te estimule. Tienes el derecho a sentirte valioso, independientemente de lo que los demás piensen de ti. Si otros son críticos contigo, percíbelo como una oportunidad para convertirte en mejor persona. Si la persona critica algo que tú no puedes cambiar, tu valor y tu importancia no disminuyen por esos comentarios. Aun si encuentras las palabras de la otra persona angustiantes, tu sentido de valor permanece inalterado aun por haber tenido una experiencia desagradable. Sus palabras pueden ser irritantes, pero aún así eres valioso y preciado. Los sentimientos de inferioridad pueden causar muchos problemas y dificultades. Pueden conducir a la persona a sentirse víctima, a ser tratada como un trapo y ser vulnerable a ataques personales. Impiden que la persona tenga logros, que hable por sus derechos, que exprese sus opiniones, que se acerque a otras personas y hacer amigos. Los sentimientos de inferioridad ocasionan que las personas actúen rudamente, inventen historias muy exageradas a fin de impresionar a otros, o eviten cualquier forma de confrontación. Involúcrate en comportamientos positivos para incrementar tus sentimientos de autoestima. Enumera por lo menos cinco razones para considerarte a ti mismo buena persona. ¿Qué cambios positivos puedes hacer ahora que te permitan tener más sentimientos positivos acerca de ti mismo? Sé consciente de tu postura, de tu expresión facial, de la posición de tus manos y pies cuando te sientes inferior. Nota la diferencia entre ésta y las posiciones que tienes cuando te sientes positivo acerca de ti mismo. Cuando cambias tu posición física a la que tienes cuando te sientes bien acerca de ti mismo, tu sentimiento interno también cambia para mejor. Haz una práctica regular imaginarte vívidamente a ti mismo sintiéndote muy positivo acerca de tu autoestima. Busca gente que te trate con respeto y que refuerce tus sentimientos positivos acerca de ti mismo. Si tiendes a verte a ti mismo bajo una luz negativa, como un experimento, considérate a ti mismo una persona valiosa e importante por una semana entera. Sintiéndose Querido Haz que la gente se sienta querida. Sentirse no querido puede ser muy doloroso. Decir y hacer cosas que hagan a la gente sentirse querida aumenta su autoestima y es una fuente de gran placer. Cada vez que alguien dice o hace algo para hacerte sentir querido a ti o a otra persona, añádelo a tu sistema mental de referencia. "Estoy feliz que pudiste llegar, me llenó el día". "Ven acá y únete a nosotros. Nos gusta tu participación". "Tenerte aquí es una fuente de inspiración". "Tus comentarios añaden mucho a nuestras sesiones de ideas." Llama a las personas por teléfono sólo para decirles cuánto las aprecias. Piensa en una persona específica que ganaría si tú la hicieras sentir querida. ¿Qué le puedes decir? Alaba a Otros Alabar a otros es un acto de bondad. Además de ser una forma de reforzamiento positivo, le da a las personas sentimientos placenteros y los pone en un estado favorable. Más aún, la alabanza sincera eleva la

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imagen de una persona e incrementa el respeto por sí mismo. La alabanza fingida suena falsa y es probable que no sea benéfica. Domina el arte de la alabanza sincera sutil. Ve lo positivo en las personas y exprésaselos. Revisa la lista de rasgos positivas en la sección de RASGOS. Nota estas cualidades en otros y no dudes en decírselos. Si te parece difícil alabar a otros, haz un esfuerzo especial para lograrlo. Practica hasta que se te vuelva un hábito. Algunos ejemplos son: "Bien hecho", "Hiciste un buen trabajo", "Fantástico", "Excelente", "Magnífico", "Fue muy inteligente de tu parte", "Eso fue muy ingenioso", "Aprecio tu preocupación", "Fue muy amable de tu parte haber…", "Fue una idea muy creativa", "Me gusta la forma en que hiciste eso", "Fue un placer escucharte", "No te puedes imaginar cuánto significa esto para mí", "Te felicito por tu esfuerzo". Escucha las alabanzas de otros. Cada vez que escuches o leas una alabanza, añádela a tu repertorio. Si tu alabanza molesta a alguien, puede ser que fuiste excesivo para esa persona, que sintió que no fuiste totalmente sincero o que generalmente se avergüenza por las alabanzas. Trata la próxima vez de alabarla sutilmente. Mantén tus ojos y oídos abiertos para notar qué tipo de alabanza aprecia cada persona de tu medio ambiente. Piensa en un momento específico en el que la alabanza de alguien tuvo un efecto positivo en ti. ¿Qué dijo esa persona? ¿En qué forma aumentó tus sentimientos de autoestima? Piensa en una persona específica que apreciaría escuchar alabanzas de ti. ¿Qué le vas a decir exactamente a esa persona la siguiente vez que la veas? Zelig Pliskin AUTOESTIMA Y JUDAÍSMO Distorsión de la Imagen de Uno Mismo

Introducción A través de la historia, el hombre se ha empeñado en diversas búsquedas. Ha procurado el progreso de su medio, ha buscado nuevas formas de aumentar su productividad y de vencer las enfermedades. Y, en una actitud más sublime, ha buscado a D-s. Cierta vez, el Rebe de Kotzk afrontó a un joven que había ido a verlo en su corte jasídica: "¿Por qué has venido?", le preguntó. "He venido a encontrar a D-s", respondió el joven. "Es una lástima que hayas desperdiciado tu tiempo y tu dinero", dijo el Rebe. "D-s está en todas partes. También pudiste haberlo encontrado en tu propio hogar." "Entonces, ¿con qué propósito debería haber venido?" preguntó, a su vez, el joven. "Para encontrarte a ti mismo", respondió el Rebe.. "Para encontrarte a ti mismo". De todos los seres del mundo, el hombre es el que está más cerca y, paradójicamente, es el que se halla más distante de sí mismo. Este alejamiento da lugar a una distorsión de la autopercepción, y esta distorsión puede causar una mayor alienación con respecto a uno mismo, con lo cual se produce un círculo vicioso que se autorrefuerza. **** La Distorsión de la Imagen de Uno Mismo En tanto algunas personas pueden darse cuenta de que están sufriendo de una baja autoestima, muchas otras no son conscientes de ello.

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Cuando hablo de un problema de baja autoestima no me refiero sólo a una opinión de uno mismo sino, más específícamente, a un sentimiento desfavorable que es injustificado y no está basado en hechos reales. Aunque mucha gente se da cuenta de que se tiene poca confianza y de que abriga sentimientos de inferioridad, cree que estos están justificados porque está convencida de que sus insuficiencias son reales. Con bastante frecuencia esta autopercepción es incorrecta y la baja autoestima y la poca confianza en sí mismo son, en realidad, injustificadas. Me ha resultado bastante dificil lograr que la gente se libre de sus autoconceptos erróneos. Una persona que tiene un objeto ante sus ojos está plenamente convencida de que lo que ve está realmente allí y de que posee, efectivamente, las características de forma y color que ella percibe. Es virtualmente imposible convencer a alguien de que el objeto que ve es inexistente, y de que su percepción es simplemente una alucinación. Si pudiéramos, de algún modo, convencer a dicha persona de que su visión está distorsionada, podría entonces aceptar la descripción que algún otro hace del objeto. En la esfera psicológica encontramos ejemplos de esta dificultad en el caso de la paranoia, en la cual una persona desarrolla el delirio de que es el mesías o que es extraordinariamente rica. La experiencia clínica ha demostrado la dificultad de librar a esta persona de su delirio. La idea se torna tan fija en su mente que la prueba lógica de lo contrario no logra hacerle impresión alguna. Aunque los casos de delirio de grandeza no son demasiado comunes, sí lo son los de negativismo. Muchas personas se ven a sí mismas inferiores de lo que son en realidad y están plenamente convencidas de que sus percepciones son absolutamente correctas. La opinión en contrario de los demás e incluso la evidencia concreta de sus cualidades puede hacer poco o ningún impacto. Si bien muchas personas pueden admitir fácilmente que sufren de baja autoestima, insisten en que este sentimiento es justificado porque se ven a sí mismas realmente inadecuadas en uno o más terrenos. Vayamos un poco más lejos. La persona que ve un objeto determinado está segura de que todos los demás lo ven exactamente como ella. No duda de la validez de su sentido de percepción, y si ve una mesa marrón, supone naturalmente que todos los demás la en también como una mesa marrón. En forma similar, la persona que tiene de sí misma la percepción de que es insulsa, nada atractiva, o antipática, está convencida, sin lugar a dudas, de que ésta es también la forma en que la perciben los demás. Para ella, su percepción es una realidad. Esta idea no ha surgido solamente de los textos de psicología, sino que puede ser hallada en la Torá. En la leyenda de los espías que fueron enviados a Canaán por Moshé, se dice que ellos informaron que los canaanitas eran una raza de gigantes. "... Y éramos nosotros, a nuestros propios ojos, como langostas; y así también éramos a los ojos de ellos". La forma en que te consideras a ti mismo es la forma en que tú crees que otros te perciben. Este pasaje peculiar es ampliado en el comentario de RASHI: "Nosotros los oímos (a los canaanitas) decir: Hay hormigas arrastrándose en nuestros viñedos". Dos importantes ideas psicológicas están contenidos en este comentario. En primer lugar, los espías seguramente no comprendían, siquiera, el idioma de los canaanitas, y sin embargo, estaban seguros de qué estaban hablando. Si te sientes inferior, ciertamente llegarás a la conclusión de que los demás lo han notado y están hablando de ello. En segundo término, hay una progresión descendente hacia sentimientos de baja autoestima. Habiéndose sentido inicialmente tan pequeños como langostas, los espías pronto se sintieron reducidos al tamaño de hormigas. La confrontación de las personas con la evidencia incontrovertible de sus cualidades positivas tiene, a menudo, una influencia poco duradera sobre su autoconcepto. Recuerdo el caso de una mujer profundamente deprimida que tenía una imagen muy pobre de sí misma, a pesar del hecho de que era una excelente médica especialista que había alcanzado una prestigiosa posición en la comunidad de su profesión. Sus injustificados sentimientos de inferioridad la habían conducido a escapar a través de la adicción al alcohol. Yo estaba impresionado por su autoimagen notablemente distorsionada, y cuando le pedí que citara algunos de sus valores personales permaneció completamente silenciosa. Entonces le señalé que se había graduado summa cum laude, que había ganado el premio Phi Beta Kappa y que,

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evidentemente, no podía dejar de darse cuenta de su superioridad intelectual. Su respuesta fue: "Cuando me dijeron que habia ganado el premio Phi Beta Kappa, yo sabía que habían cometido un error". A medida que estudiaba el problema de la autoimagen desfavorable descubría que los más profundos sentimientos de baja autoestima aparecen, paradójicamente, en aquellos que realmente están más dotados y son más competentes. Parecería ser que la persona que desarrolla una autoimagen desvalorizada, se ve a sí misma como si se estuviera mirando a través de una lente trucada que distorsiona la percepción de tal manera, que se ve como lo opuesto de lo que es en realidad. Supongamos que podemos evaluar la personalidad de la gente según una escala que va del 1 al 10, basada en su inteligencia, carisma, atractivo y varias habilidades y talentos. Una persona que está algo por debajo del promedio podría ser calificada con un +3, en tanto que otra muy superior sería evaluada con +10. Si ambas personas, por cualquier razón, desarrollan autoimágenes desfavorables, han de verse probablemente como lo opuesto de lo que en realidad son. Así, la persona que es menos que mediocre tendría una baja autoestima de -3, y la persona de calificación excelente tendría una baja autoestima de 10: ambas se sentirían profundamente desvalorizadas. La tragedia de la autoimagen desvalorizada es magnificada por el hecho de que el malestar que causa sea tan innecesario. Las personas que más debieran disfrutar de la vida son, precisamente, las más expuestas a sufrir en mayor grado. La autoimagen desvalorizada no tiene por qué ser total; puede reducirse a algunos aspectos de la personalidad. Es decir, la persona puede verse a sí misma no uniformemente desvalorizada, sino deficiente sólo en ciertas áreas. Un ejemplo común de esto es la persona que se siente valorizada acerca de su competencia en su ocupación, pero tiene una baja autoestima como persona. Conocí a un médico que usualmente comenzaba sus visitas hospitalarias a las siete de la mañana y regresaba al hospital inmediatamente despues de las horas de consulta, permaneciendo allí hasta muy entrada la noche. Los fines de semana no constituían una excepción. Era admirado por sus pacientes, por las enfermeras y el equipo administrativo, pero el personal del hospital señalaba a menudo que su esposa debía de ser una arpía, pues ¿por qué otra razón un hombre evadiría tan persistentemente su hogar? Años más tarde, la esposa del médico me consultó porque estaba muy deprimida. Descubrí que era una persona suave y compasiva, muy diferente de la imagen que de ella se había formado el personal del hospital. Me dijo: "Soy una persona muy insegura. Necesitaba un hombro en el cual apoyarme, pero mi esposo nunca estaba allí para ofrecérmelo. Nuestros hijos nunca contaban con él como padre. Aunque él proveía siempre en forma adecuada a nuestras necesidades materia les nunca tuvimos la relación emocional y el apoyo que necesitábamos de un esposo y un padre". Posteriormente me entrevisté con ese médico y comprendí que si bien se consideraba un médico competente, sentía que no tenía nada que ofrecer como persona. No creía tener la fortaleza emocional ni la personalidad que su familia esperaba de él. A causa de su supuesta incapacidad de proveer a las necesidades emocionales de su familia, tendía a refugiarse en la seguridad de su consultorio y del hospital, donde se sentía mucho mejor en su papel de médico. Esta puede muy bien ser la razón por la cual algunas personas son tan "adictas al trabajo". El trabajo puede, simplemente, ser más cómodo que relacionarse como ser humano. Ya sea que la autodistorsión afecte toda la vida de una persona o tan sólo una parte de ella, se trata de una idea errónea que puede tener serios efectos nocivos sobre ella y quienes la rodean. Dr. A. Twerski Autoestima, Humildad y Vanidad

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Podría ser prudente anticipar un desafio en este punto. El lector puede preguntar: "¿Si usted enfoca un problema psicológico desde la perspectiva de la Torá, cómo puede criticar la baja autoestima? ¿No se nos enseña que la gaavá (vanidad) es una abominación? ¿No enfatiza el Talmud: "Sé muy humilde?" (Pirké Avot IV, 4). Esto requiere una breve aclaración. Lo que yo he calificado como una autoimagen desvalorizada no es un sentimiento de anivut (humildad), sino más bien uno que resulta de una autopercepción distorsionada por la cual la persona niega sus aspectos positivos y se ve a sí misma como muy inferior a lo que es en realidad. La autoimagen desvalorizada no es humildad sino una ilusión, una percepción falsa. La Torá es terminante al condenar la falsedad en cualquiera de sus formas. En verdad, aunque muchas medidas precautorias para evitar la transgresión de los mandatos bíblicos son de origen rabínico, sólo una de ellas está prescripta en la Biblia, y es la que se refiere a evitar la falsedad. Suplementando la prohibición "No mentirás" (Vaikrá XIX, 11), la Torá subraya: "Aléjate de la falsedad" (Shemot XXIII, 7). Por ende, si la realidad es que alguien tiene una voz agradable, es impropio negar este hecho. Si algún otro es intelectualmente brillante, no debe pensar de sí mismo que es opaco. Si una persona es atractiva, no debe pensar que es fea. Si es un erudito consumado, no le es permitido considerarse un ignorante. Próximo a nuestra época, el modelo de humildad fue el gran Jafetz Jaím (Rabí Israel Meir Hacohen), y somos afortunados en contar con muchos seres humanos contemporáneos que pueden atestiguar sobre la profunda humildad de este sabio. Sin embargo, el Jafetz Jaím escribió numerosas obras halájicas y éticas, sin manifestar reservas en la promulgación de decisiones halájicas definitivas y en el establecimiento de principios éticos. ¿Cómo pudo haberlo hecho de no considerarse calificado y competente para eso? De hecho, ¿cómo las grandes autoridades en materia de Torá hubieran asumido, a través de los siglos, las responsabilidades de la dirigencia y la autoridad si no se consideraran adecuadas para ello? ¿Cómo habrían desafiado a menudo las posiciones de otras grandes autoridades de no haber estado convencidas de su propia competencia para hacerlo? Evidentemente, el tomar conciencia verdadera de la naturaleza, de las habilidades y capacidades propias no es, en modo alguno, incompatible con la humildad. La compatibilidad de la autoconciencia con la humildad es fácilmente comprensible a la luz de la enseñanza talmúdica: "Si has estudiado mucha Torá no te jactes, porque para ello has sido creado" (PirkéAvot II, 9). Así como la persona dotada de una hermosa voz debe reconocer que ésta es un don divino, así la que posee una mente brillante, capaz de aprender, retener y analizar, debiera reconocer que éste es un talento concedido por D-s. Uno puede medir su verdadera grandeza sin asumir el orgullo y la vanidad del presuntuoso pavo real. La autoestima está basada en la conciencia de las propias capacidades, de lo que uno puede hacer. La vanidad es el sentimiento de que debería expresarse admiración y exaltación por lo que uno ha hecho. Así, el Jafetz Jaím escribió sus grandes obras porque sabía que podía hacerlo, y eso es una autoestima virtuosa y saludable. Después de que esas obras fueron completadas no esperó honores ni gloria por sus logros. Muy por el contrario, ya estaba concentrándose en lo que le quedaba por hacer, aún, con el talento con el que D-s lo agraviara. Esto es compatible con la humildad. En realidad, hay una razón para creer que jamás la gaavá es consecuencia del reconocimiento de las verdaderas habilidades y talento de una persona. Quien tiene una saludable autoestima no necesita la alabanza y la aprobación de los demás. La gaavá es, invariablemente, el intento desesperado de una persona que se siente desvalorizada, por escapar de sus sentimientos de inferioridad. Pide con vehemencia honores y busca elogios para asegurarse de que es una persona valiosa, en contraste cm sus sentimientos. Sin embargo, puesto que estos sentimientos de inferioridad son erróneos, los elogios y la admiración jamás resultan suficientes. Esta persona nunca puede tener bastante seguridad y persiste tozudamente en tratar de impresionar a los demás con sus logros.

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El TaNaJ nos enseña cuán extremadamente cautelosos debemos ser para no traspasar la delgada línea que separa la anivut del autodesprecio. Esto está demostrado en el episodio del rey Shaúl relatado en I Shmuel XV. La humildad de Shaúl se hizo evidente cuando tuvo que ser sacado de su escondite para ser coronado rey de Israel. Poco después recibió instrucciones de Shmuel de aniquilar a los amalecitas y destruir todas sus posesiones. Shaúl, empero, cedió a los deseos del pueblo y no hizo matar el ganado, a fin de ofrendarlo en sacrificio sobre el altar. Al ser agudamente reprendido por Shmuel, Shaúl se defendió, al principio, insistiendo en que había satisfecho el deseo de D-s. Sólo después de que Shmuel lo increpara nuevamente, Shaúl admitió su error. Pero entonces ya era demasiado tarde: el Cielo había decretado que Shaúl perdieron su reinado. He aquí las palabras precisas del profeta a Shaúl: "Y Sh‘muel dijo: Esto es lo que D-s ha dicho: Aun cuando eres pequeño ante tus propios ojos, te he designado como líder de Israel". Observemos que Shaúl no es reprendido por ser humilde, sino que es castigado por ser "pequeño" ante sus propios ojos. La reprensión divina a Shaúl indica que en su gran piedad y profunda humildad Shaúl había llegado demasiado lejos y cruzado el delgado filamento que separa la virtud de la humildad de la peligrosa autodestructividad que implica la desvalorización personal. Fue este tipo de impropia autodestructividad la que condujo a Shaúl a permitir que lo dominaran los deseos del pueblo. Fue esta misma autodestructividad la que lo movió a intentar la defensa de su acción e impidió su pronto reconocimiento de que había obrado erróneamente, acto que podía haberlo salvado. Incluso si el concepto que Shaúl tenía de sí mismo no hubiera sido tan distorsionado como para que no confiara en su propio juicio al interpretar el deseo de D-s, juicio que se oponía a la interpretación dada por el pueblo, debía, cuando menos, haber comprendido que, puesto que D-s lo había designado para ocupar una posición tan encumbrada, él tenía la capacidad necesaria para cumplir con esas responsabilidades. La gaavá es señalada como una aberración. Si bien D-s declara que Su presencia estará siempre con Israel aun cuando se encuentre en un estado de profanación (Vaikrá XVI, 16), El, no obstante, evita a los que son vanidosos (tratado Sota Va). Todo judío tiene una neshamá (alma) que es parte de D-s. El judío que es consciente de su neshamá y aprecia su inestimable valor no debiera tener una autoimagen desvalorizada, ni recurrir a la detestable defensa de la gaavá. Esta existe sólo si alguien niega que tiene una neshamá, o no la aprecia en todo su valor. Ambas son herejías inaceptables para D-s. El gran sabio Hilel es citado por el Talmud como modelo de humildad (Shabat XXXb). Sin embargo, es este mismo Hilel quien declara: "Si yo estoy aquí, entonces todo lo demás está aquí" (Sucá LIIIa). Uno debe tener un ego saludable, una autoestima, a fin de tener algo para anular. La autoestima y la humildad no se excluyen sino que se complementan. Por ende, una persona debe tomar conciencia de todos sus haberes personales, reconocerse como la beneficiaria de la generosidad de D-s y conducirse, simultáneamente, con humildad. En realidad, uno recurre al falso orgullo y la vanidad, la gaavá tan denostado por la Torá, como resultado de su baja autoestima. Dr. A. Twerski Autoestima y Estrés Hay una especie de ajustamiento consecuente con la autoimagen desvalorizada que a primera vista parece ser constructivo, pero que no es, en realidad, una excepción a la regla de que toda conducta basada en la distorsión de la realidad puede llegar a ser destructivo. Me refiero a las personas que intentan librarse de su baja autoestima haciendo cosas que les prueben a ellas y a los demás que son, en realidad, gente que vale la pena.

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Para una persona es posible, ciertamente, compensar satisfactoriamente un defecto, a condición de que éste exista en la realidad. La gente que ha perdido el sentido de la vista desarrolla, a menudo, sentidos agudos del tacto y el oído. Algunas personas afectadas por impedimentos físicos desarrollan destreza artística o facultades intelectuales. Estas son adaptaciones constructivas porque su objetivo es compensar defectos reales. En cambio, cuando los defectos no son reales, como es el caso de la gente que se considera engañosamente inferior a lo que es en realidad, sus esfuerzos compensatorios, incluso aquellos que poseen un valor social, están invariablemente destinados al fracaso. Al respecto es importante distinguir entre las personas triunfadoras y las súpertriunfadoras. Los triunfadores son personas de gran talento, movidas por una sana ambición. Aunque están permanentemente en acción, se parecen mucho a la madre amamantadora que se siente claramente molesta hasta que su bebé comienza a mamar. Entonces experimenta un alivio por un tiempo, pero sólo hasta volver a sentir nuevamente la necesidad de amamantar a su bebé por la acumulación de la leche materna. Ella se siente feliz con lo ya hecho, pero siempre necesita hacer algo más. Si bien los triunfadores pueden estar siempre en movimiento, obtienen un sentimiento de satisfacción con lo realizado. Pueden disfrutar del reposo y el relajamiento de sus nervios. No se sienten inseguros ni empujados a probarle nada a nadie. Los súpertriunfadores son totalmente distintos. Habitualmente se trata de personas que poseen una autoimagen desvalorizada. Se sienten inferiores aún cuando sean muy calificados. Aunque sus comunidades se beneficien con sus logros, ellos nunca se sienten satisfechos de lo que han realizado. Impulsados por su siempre presente necesidad de compensar su autopercepción desvalorizada, raramente disfrutan de ningún sentimiento de logro por lo efectuado y a menudo les resulta imposible hallar el sosiego necesario. De este modo, la autoimagen desvalorizada desempeña un papel principal en situaciones de estrés. Este es un asunto extremadamente importante, debido a que muchas de las enfermedades incapacitantes y aún letales tienen relación, hasta cierto punto, con el estrés. Entre ellas se cuentan la afección de la arteria coronaría con angina; el ataque al corazón; la hipertensión arterial, que puede provocar un ataque fulminante; la insuficiencia cardíaca; desarreglos renales; enfermedades gastrointestinales; diabetes inestables; migraña o jaqueca emocional, por nombrar sólo unas cuantas. Hasta hay evidencias acerca de que el estrés puede desempeñar un papel nada desdeñable en el desarrollo del cáncer. La acción destructivo del estrés difícilmente pueda ser sobreenfatizada. Para entender por qué el estrés resulta ser tan destructivo, sera útil considerar algunos de los mecanismos de defensa físicos que D-s nos ha brindado para hacerles frente, con éxito, a los peligros que amenazan nuestra supervivencia. Las únicas amenazas serias a la vida a las que el hombre debe hacer frente son los ataques de un agresor. Sobrevivir a un ataque así depende de la ejecución exitosa de una de estas dos respuestas: luchar o huir, sea cual fuere la más adecuada. En relación a la lucha efectiva o a la rápida huida deben producirse ciertos cambios en nuestra fisiología. Hay una necesidad mayor de oxígeno y nutrimentos para los músculos a utilizar en la lucha o en la huida. Esto es acompañado por un aumento de las pulsaciones y la presión sanguínea, lo que posibilita una más rápida provisión de sangre. También se produce la necesidad de desviar la sangre del tracto gastroinstestinal hacia los músculos en los que será necesaria. El azúcar almacenado en el hígado es descargado en la sangre para abastecer al tejido muscular con los nutrimentos adicionales que necesita. La respiración se acelera para proveer más oxígeno a fin de librar al cuerpo del dióxido de carbono producido por el aumento del metabolismo. También se produce un desvío adicional de la sangre que circula en la superficie del cuerpo para reducir a su mínima expresión la hemorragia que podría producirse en caso de lesión (es por esta razón que empalidecemos cuando somos amenazados). Para una mayor reducción del riesgo de hemorragia se produce un aumento de la capacidad de coagulación de la sangre. Estos son sólo algunos de los cambios que se generan automáticamente cuando debemos enfrentarnos a una amenaza fisica.

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Resulta obvio que si bien estos cambios son muy útiles cuando la amenaza proviene de un agresor fisico y está dirigida contra nuestros cuerpos, no tienen valor alguno cuando la amenaza no es física y atenta contra nuestro yo. Si nos sentimos amenazados por condiciones económicas precarias, la aceleración del ritmo cardíaco y todos los demás cambios fisiológicos carecen de valor práctico. Si un comentario crítico de nuestro empleador es considerado como una amenaza a la seguridad laboral, la reacción de lucha o huida es inútil. Pegarle al empleador difícilmente mejore la situación y tampoco será de utilidad ocultarse. La reacción de lucha o huida tampoco es apropiada si sentimos que hemos sido desairados. Sin embargo, nuestro sistema fisiológico distingue los distintos tipos de amenaza. Hemos sido programados para reaccionar ante amenazas con cambios para la lucha o huida, y esto es, exactamente, lo que ocurre. Además, dado que la reacción de lucha o huida responde a la agresión física, resulta evidente que la duración de los cambios fisiológicos ha de ser corta. Una contienda con un agresor durará, habitualmente, algunos segundos o minutos. Uno se librará exitosamente del otro, dominará al agresor o será asesinado. Cualquiera sea el resultado, todo sucederá rápidamente, y si alguno sobrevive, la amenaza habrá quedado eliminada y el cuerpo recobrará su funcionamiento normal en cuestión de minutos. Esto no es así, sin embargo, cuando la amenaza no tiene un carácter fisico directo. Amenazas de inseguridad laboral, desastre económico o pérdida de la autoestima no desaparecen en unos años. Los cambios fisiológicos crónicos y sostenidos que no se corresponden con la amenaza percibido originan los males del estrés mencionados anteriormente. Las tensiones más comunes del mundo actual son las ocasionadas por las amenazas al yo. Lo que constituye una amenaza se corresponde, a menudo, con la propia autoimagen. Un yo sano no estaría sujeto, por lo tanto, a demasiado estrés. Aún cuando las circunstancias externas fueran difíciles, la persona que se sabe capaz se sentirá menos abrumada. Confía más en su destreza para hacerle frente a la adversidad. Aún el bitajón, la confianza en D-s, que es tan esencial en el enfrentamiento con las circunstancias adversas, se acrecienta cuando la persona se considera acreedora a la gracia divina. Existe aún otra forma en la que la autoestima puede reducir los efectos destructivos del estrés a su mínima expresión. La tensión y la relajación se excluyen una a la otra, al igual que la luz y la oscuridad. Cuando se presenta la relajación, la tensión desaparece. Aunque la distensión parezca tan fácil de lograr, el hecho real es que mucha gente es incapaz de relajarse. Puede entretenerse leyendo, jugando, trabajando, mirando espectáculos deportivos o de otras maneras, pero sin alguna de estas diversiones es, realmente, ansiosa. Y relajación significa descansar cómodamente en un sillón confortable, o asolearse, sentarse en una bañadera con agua remolineante y no leer, ni escuchar, ni hablarle a nadie - no hacer nada excepto respirar y sentirse a gusto en esta situación durante quince minutos. Mucha gente se toma sumamente impaciente e incluso llega a irritarse al minuto o dos de estar en esas condiciones. A menos que esté adormecida o tranquilizada por el alcohol o alguna medicación, es incapaz de distenderse. Esta incapacidad de relajarse es, más bien, de fácil explicación. Cuando una persona se encuentra totalmente sin diversión alguna, establece un contacto directo con sí misma. Es sabido que cuando te hallas en compañía de alguien que te desagrada deseas alejarte lo antes posible. Las personas que no pueden relajarse son aquellas que no se quieren a sí mismas debido a sus autopercepciones desvalorizadas. Simplemente, no pueden tolerar su propia presencia. Si sienten que no están totalmente solos por hallarse en presencia de D-s, esto les resulta muy poco consolador, pues creen que ni siquiera son queridos por El. Sin la relajación necesaria para interrumpir la constante tensión, no es de asombrarse de que caigan presas de los numerosos males provocados por el estrés. El hecho de que muchos eruditos de la Torá sean capaces de dedicar muchas horas a la meditación en soledad es una clara evidencia de que poseen una sana autoestima. A pesar de su sincera anivut, ellos saben que poseen una neshamá que busca unirse a D-s y se consideran banim lamakom, hijos del Omnipresente, queridos y amados por El. Derrotar a la distorsión perceptiva que conduce hacia una autoimagen desvalorizada es, por ende, vital para el bienestar físico, emocional y espiritual.

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Dr. A. Twerski Autoestima e Identidad Las personas con poca autoestima tienen, naturalmente, lo que se conoce popularmente como "problemas de identidad". No se trata de un sentimiento de humildad sino de desvalorización devastadoramente deprimente. Estas personas pueden actuar con desesperación para obtener una identidad, siendo cualquiera mejor que ninguna. Recuerdo cierta vez en que realicé una evaluación psiquiátrica de un joven que había sido arrestado por robar un banco. El asalto había sido planeado tan chapuceramente que su propósito parecía ser que el ladrón fuera arrestado y no que consiguiera dinero. El joven señalaba orgullosamente su foto en la primera plana del periódico. ¡Lo había logrado! Ahora era alguien; alguien negativo, pero alguien, al fin. Si bien no todos los intentos por resolver el problema de identidad son tan marcadamente patológicos como éste, muchos están, sin embargo, lejos de ser saludables. El tener una sana autoestima evitaría la necesidad de resolver cualquier problema de identidad. Una persona que siente que carece de identidad puede tratar de adquirir una perteneciendo a algo. Esto es descripto por el Gaón de Steipl (Jaié Olam, vol. 1, cap. 5) en su perspicaz observación de personas que defienden ideales y congregan a la gente bajo el estandarte de algún movimiento ideológico al que luego glorifican o incluso adoran. El establece que en esta forma las personas que no pueden sentirse valiosas adquieren un sentimiento de valorización identificándose con algo que ellas pueden considerar sublime. Otra técnica para adquirir una identidad se parece un tanto a la descrita en el caso del súpertriunfador, en el hecho de que aunque pueda tener algunos elementos compensatorios, éstos se producen a un costo extraordinario. Las personas sin un sentimiento de identidad pueden esforzarse y alcanzar posiciones y títulos prestigiosos. Para la pregunta que antes había resultado tan dolorosa, "¿qué soy?", ellas tienen ahora una respuesta: "soy un médico", o "soy un abogado" o "soy presidente de una organización", o "soy el dueño de una mansión o de un lujoso automóvil". Como en el caso del súpertriunfador, los intentos para remediar deficiencias inexistentes resultan insatisfactorios y estas personas se convierten, invariablemente, en desdichados médicos, abogados, poseedores de elegantes automóviles, etc. La falta de efectividad de esta táctica para alcanzar una identidad está bellamente ilustrada en una de las leyendas de los "sabios de Jelm". Uno de ellos visitó cierta vez una casa pública de baños y se encontró en un "terrible aprieto", porque sin las ropas que lo distinguiesen de los demás todos parecían ser esencialmente iguales. "Entre todos estos hombres que parecen iguales", se dijo a sí mismo, "¿cómo sabré cuál soy yo?" Luego de pensarlo cuidadosamente, se le ocurrió una brillante idea. Tomó un trozo de cuerda roja y la ató alrededor del dedo gordo de su pie. ¡Ahora era otra cosa! No había forma de que pudiera perderse entre tantos hombres iguales. Desafortunadamente, mientras se enjabonaba y duchaba, la cuerda roja se deslizó fuera de su dedo y otro bañista la pisó de tal manera que quedó enganchada en el dedo gordo de su pie. Después de un rato, el "sabio de Jelm" advirtió al portador de la cuerda roja, luego miró su propio pie y, por supuesto, no vio nada. Quedó confuso y acercándose al otro hombre le dijo: "Perdóneme, pero quizá pueda usted ayudarme. Sé muy bien quién es usted, pero, ¿podría usted decirme quién soy yo?" Este jugoso relato popular contiene una profunda enseñanza psicológica. Si mi identidad es una cuerda roja, quienquiera que la lleve puesta tiene mi identidad. Si mi identidad es el exótico automóvil o el hogar, ella será el resultado del título y yo permaneceré invariable. La afirmación "soy un médico" expresa lo que hago, y la expresión "soy dueño de esa mansión" indica lo que tengo, pero ninguna de las dos dice qué soy yo. Si nos resulta difícil describirnos a nosotros mismos

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como no sea en términos de lo que hacemos o poseemos, ello indica cuánto nos hemos desviado del verdadero sentido del propio yo. Dr. A. Twerski Orígenes de la Baja Autoestima El predominio del problema de la autoestima baja es tan grande que surge una pregunta obvia: ¿Qué es lo que causa que tanta gente sufra tales distorsiones de autopercepción y tales sentimientos de inferioridad? Podría pensarse que el problema de la autoimagen desvalorizada se produce solamente en personas que han sufrido severas privaciones en su niñez o que están sometidas a un gran trauma emocional. Esto no parece ser cierto. He visto casos de personas que tuvieron buenos hogares y padres amantes, y en cuyas biografías no hay evidencia de trauma emocional. Cabe notar, también, que la autoimagen desvalorizada puede ser detectada a menudo en niños muy pequeños. Algunos de cinco y seis años de edad manifiestan sentimientos injustificados de desvalorización, e incluso ya a esta tierna edad pueden exhibir algunos de los rasgos de carácter que hemos descripto. ¿Es posible que ciertos sentimientos de autoimagen desvalorizada sean hereditarios? ¿Es posible que haya factores intrauterinos que puedan afectar la autopercepción de una persona? En este momento no tenemos respuestas definitivas para estas preguntas. Lo más importante es comprender que cualquiera sea la fuente de estos sentimientos, ellos pueden ser corregidos. Sin embargo, hay una predisposición general al desarrollo de una autoimagen desvalorizada. De todos los seres vivientes, el ser humano es el que tiene el período de dependencia más extenso. Los cachorros de animales comienzan a andar poco después del nacimiento y se tornan autosuficientes en un período de tiempo relativamente corto. Su lapso de dependencia de sus padres es, por ende, bastante breve. El niño, empero, es totalmente dependiente de sus padres por un período muy extenso, no sólo para la obtención de alimentos, sino también de refugio y cuidado personal. Los bebés humanos no pueden caminar durante meses, e incluso mientras crecen no pueden obtener ni preparar su propio alimento, o conseguir su propia ropa y albergue por años. Usualmente, no se independizan financieramente por décadas. La dependencia de otros reduce la autoestima. Pareciera haber un resentimiento instintivo hacia la dependencia, como se manifiesta en los niños pequeños que insisten en hacer las cosas por ellos mismos y rehúsan la ayuda de los adultos. La dependencia es percibido como algo equivalente a la impotencia y el desamparo, y parece ser rechazada como degradante, incluso a una edad en que el niño no ha desarrollado aún valores culturales de independencia o el concepto de amor propio. El impulso para el surgimiento del yo parece ser innato, y en la medida en que somos dependientes o estamos bajo la dominación de otros, sentimos nuestro "yo" sofocado. Por ende, pareciera que todos nosotros podemos comenzar la vida con una predisposición ala baja autoestima. Durante los primeros años de vida pueden ocurrir muchas cosas que reduzcan la autoestima, incluso con padres que son cuidadosos y dedicados. Los padres deben disciplinar a los niños y enseñarles a no actuar en forma incorrecta. Sin embargo, al decirles que algo que ellos han hecho estaba equivocado se corre el riesgo de que sientan que son malos, y se requiere un gran ingenio para establecer la disciplina necesaria sin transmitir al niño un sentimiento de maldad. Recuerdo que cuando mi padre me reprendía solía decir: Es past nisht (ídish -"no es decoroso"). El mensaje era: "Tú eres demasiado bueno para comportarte de esta manera". Técnicas paternales como ésta pueden ayudar a evitar algunos de los efectos depresivos que la disciplina ejerce sobre el yo. Si un niño nota que un hermanito obtiene mayor atención de sus padres que él, su autoestima puede quedar afectada. Que la atención extra sea realmente favoritismo o que el hermanito requiera un cuidado especial a causa de algún problema es irrelevante. El hecho es que el niño se sentirá relativamente abandonado. Algunas observaciones o actitudes críticas de los padres, los

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abuelos, los maestros y otros adultos importantes para él pueden contribuir también a crear un problema de autoestima. Cuando los padres exigen de los hijos que cumplan ciertas funciones antes de que estén capacitados para ello, los niños pueden llegar a considerarse ineptos. Llegan a la conclusión de que las demandas de los padres son correctas y que su falta de cumplimiento es indicio de que algo anda mal en ellos. Por otra parte, hacer demasiado por los niños y no darles la oportunidad de desarrollar sus habilidades puede provocar también que se sientan incompetentes. Hay una estrecha franja para determinar cuánto exigir de un niño en un momento dado de su desarrollo. No es de extrañarse que incluso los padres más consagrados sobrepasen esos angostos límites y contribuyan inconscientemente a la disminución de la autoestima del niño. Hay una buena razón para suponer que los niños tienen necesidad de percibir que el mundo que los rodea es racional y predecible. Como adultos, hemos llegado a reconocer que no hay mucha racionalidad en el mundo que nos rodea y que tampoco es muy predecible incluso en los fenómenos naturales, sin hablar de la conducta humana, tan sujeta a caprichos. Pero no es así como los niños ven el mundo. A ellos un mundo caprichoso les provocaría mucha ansiedad, razón por la cual tienen que dar por sentado que en él hay un orden establecido. De ahí que cuando ocurre algo irracional o inesperado, probablemente los niños no lleguen a la conclusión de que el mundo está loco, sino más bien de que si no comprenden qué ocurre, es porque algo anda mal en ellos. En lugar de reconocer que el mundo es, realmente, tan caótico, probablemente los niños se culpen a sí mismos por no poder comprenderlo. Cuando esto ocurre, el niño pierde confianza en su capacidad para entender las cosas y se considera a sí mismo deficiente. Otra consecuencia del pensamiento infantil es el desarrollo de sentimientos injustificados de culpa. El pensamiento de los niños opera, a menudo, sobre un principio simple de causa y efecto. Todo efecto debe tener una causa aparente. Cuando las cosas andan mal y ellos no comprenden fácilmente por qué, pueden llegar a culparse a sí mismos como si fueran los causantes. Muchos niños abrigan sentimientos de culpa que parecen carecer de fundamento para la lógica de los adultos; pero los niños pueden asumir fácilmente la responsabilidad por muchas cosas, aun cuando no exista la más mínima razón para ello. Estas dos características del pensamiento infantil -la tendencia a considerarse deficiente cuando el mundo le resulta incomprensible y la de asumir la culpa cuando no existe una causa evidente- disminuyen profundamente la autoconfianza y la autoestima del niño. La autoestima está compuesta por dos ingredientes principales: sentimientos de capacidad y sentimientos de valorización. La cultura contemporánea tiende a identificar valorización con capacidad. En una civilización tan orientada hacia la productividad se pone gran énfasis en la capacidad de una persona para realizar o producir. Las personas que no son productivas son consideradas, a menudo, pasivas. En verdad, muchos de los problemas que enfrenta la población de edad avanzada puede ser el reflejo de un resentimiento no expresado por el hecho de ser parasitarios para la sociedad, y de que su mantenimiento drena demasiada energía de la población más joven y productiva. El único aspecto compensador que surge acerca de los ancianos es que éstos merecen nuestro respeto y consideración por sus muchos años de trabajo, pero el énfasis es puesto sobre la productividad como valor decisivo. En otras palabras, les tenemos más consideración por lo que hicieron y por lo que fueron, que por lo que son en la actualidad. Si hemos de ser sinceros con nosotros mismos, debemos reconocer que nuestra cultura desvaloriza a la gente cuando deja de ser productiva. La idea de que el valor humano está vinculado a la productividad tiene consecuencias de largo alcance. Hace sólo unas décadas el aborto era un crimen equivalente al asesinato. Luego atravesó un notable proceso de cambio, perdiendo primero el carácter de crimen y convirtiéndose luego, en esencia, en un acto virtuoso, apoyado por fondos públicos. ¿Cómo fue que el aborto se transformó tan rápidamente de un crimen en una virtud? La respuesta es dolorosamente simple. Cuando la mortalidad infantil era elevada, las epidemias eran incontenibles, las madres jóvenes morían de fiebre puerperal, y la tuberculosis mataba a la gente joven en

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la flor de su vida, cada ser humano adicional tenía valor. Las personas eran necesarias por su productividad. Eliminar un feto iba en detrimento del bienestar de la comunidad; de ahí que cortar un embarazo era considerado un hecho maligno. Ahora que la ciencia médica ha erradicado las enfermedades que mataban en forma masiva a los jóvenes y que el control de la población se ha convertido en estandarte de los planificadores sociales, los seres humanos ya no son un deseable e incuestionable artículo de consumo. He aquí la palabra clave. A menudo nuestra sociedad considera la vida humana como una mercadería. No siempre ve un valor intrínseco en ella, sino que sólo la valora en términos de productividad, y actualmente esta fuente de producción es más que suficiente. Cuando la valorización depende totalmente de la suficiencia, la autoestima recibe un golpe mortal. Una vez que una persona se considera incompetente, no hay concepto de valorización intrínseca del cual echar mano. Muchos de los factores responsables del empobrecimiento de la autoestima existían antes del advenimiento de nuestra sociedad súperindustrializada. Actualmente hay aún más factores deprimentes de la autoestima. La era de la computadora nos ha convertido en tarjetas numeradas antes que en personas con nombres y apellidos. Factores tales como la movilidad de las familias, que resulta en una falta de sólidos lazos familiares y raíces comunitarias, han hecho su impacto. No es de extrañar que el predominio del problema de la autoimagen desvalorizada sea actualmente tan grande. Dr. A. Twerski Los Valores de la Torá Una inminente autoridad en materia de autoestima afirma que el placer y el goce son profundas necesidades psicológicas, esenciales para la autoestima, y completa esta declaración agregando que los valores de una persona determinan lo que busca como placer. Además, distingue entre el deseo de placer de una persona emocional y psicológicamente sana que ejerce control sobre su existencia, y el de otra, neurótico, cuyo deseo de placer es una huida de la realidad (Branden, N., The Psychology of Self-Esteem ("La Psicología de la Autoestima), Bantam Books, N.Y. 1973, 132-135). Yo creo que esto es bastante compatible con un enfoque de Torá. Los valores de las personas determinan definitivamente lo que es placentero y gozoso para ellas. Sin embargo, para quien abraza una vida de Torá, los valores deben ser los de la Ley. ¿Qué son los valores de Torá? Muchos de éstos están contenidos explícitamente en las Sagradas Escrituras y el Shulján Aruj. La justicia es aquella que la Torá interpreta como tal. Lo mismo ocurre con la compasión. Las ideas de justicia y compasión que no son de la Torá han desempeñado un papel importante en la decadencia moral tan predominante en la civilización moderna. Hay una lista completa de valores de Torá en Pirké Avot (IV,l), y muchos de éstos difieren notablemente de los valores predominantes. Por ejemplo, la fortaleza es el dominio de las tentaciones de una persona y no la posesión de poder para dominar a los demás. La sabiduría es la predisposición a aprender de otros, antes que la suma de conocimientos que uno ha adquirido. La riqueza es la capacidad de estar satisfecho con lo que uno tiene y no la acumulación de bienes. Honrar es respetar y admirar a los demás, y no ser el receptor de aclamaciones. **** Las personas que tienen una autoimagen desvalorizada pueden hacer intentos desesperados para sentirse meritorias. En sus esfuerzos por lograrlo, pueden aferrarse a mecanismos y maniobras que parecen resultarles efectivos. Lejos de ayudar a alcanzar este propósito, esos métodos resultan, generalmente, autofrustantes, y a menudo producen depresión en lugar de elevar la autoestima. Lo contrario también es verdadero: los factores que aumentan la autoestima son también autorreforzadores y pueden elevar a la

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persona a grandes alturas espirituales. Apreciamos la gran sabiduría de los autores del Talmud, pues solían distinguir entre los valores que producen autoestima, y los espurios, que contaban con el apoyo popular. Fortaleza La opinión popular considera que la fortaleza es el poder de controlar y dominar a otros. Ya hemos visto, sin embargo, que el impulso por dominar es a menudo sólo una defensa contra los sentimientos personales de debilidad. La persona que tiene necesidad de ser superior a las demás raramente está satisfecha de su poder, razón por la cual procura hacerlo cada vez más absoluto. Está también constantemente ansiosa ante la posibilidad de ser depuesta y perder su posición de poder. Esta permanente insatisfacción y ansiedad reducen la autoestima, poniendo en marcha un ciclo vicioso cuyo resultado final es la megalomanía. La gente que se siente competente no necesita posiciones de poder o superioridad. En realidad, muchos de los verdaderos grandes líderes del mundo se resistieron, invariablemente, a ocupar posiciones de liderazgo y tuvieron que ser obligados a aceptarlas. La señal de la fortaleza y la autoestima saludables es el domino de uno mismo, no el de los demás. Sabiduría La Torá enseña que el hombre verdaderamente sabio se caracteriza no por la cantidad de conocimientos, sino por su disposición a aprender todo lo posible de los demás. La relación de la verdadera sabiduría y la autoestima se me hizo evidente mientras observaba cómo algunos de mis colegas médicos reaccionaban ante el pedido de un paciente de efectuar una consulta sobre el caso con otro médico. Los médicos que tienen una buena autoestima y se sienten seguros, no tienen reparo alguno en solicitar una consulta. Ellos saben que su habilidad como médicos no los convierte en dioses, y que otro médico puede saber algo que ellos ignoran, o descubrir un aspecto del caso que ellos no habían detectado. Están deseosos de aprender para su propio progreso y también en beneficio del paciente. Los médicos con una pobre autoestima pueden reaccionar a un pedido de consulta como ante un insulto, una expresión de desconfianza, o una insinuación de que no son competentes. Son propensos a decir: "Si a usted no le gusta la forma en que manejo el caso, me retiraré del mismo y usted podrá llamar a otro médico". Si llaman, de mala gana, a una consulta, ésta debe efectuarse con un jefe de departamento de una escuela de medicina o algún otro experto ampliamente reconocido. Pedir asesoramiento a alguien de menor o igual nivel profanar sería degradante y es percibido como una amenaza a sus frágiles egos. Este ejemplo tomado de la práctica médica tiene su contraparte en muchos otros campos. Se requiere autoestima para ser un buen estudioso. Por otra parte, aprender de cualquiera y de todos aumenta nuestro caudal de conocimientos y contribuye a la autoestima. Por ende, la sabiduría, tal como la define la Torá, es a un mismo tiempo causa y consecuencia de la autoestima. Hay un efecto insidioso de la autoestima baja que se autorrefuerza, y que es sumamente obstructivo para el desarrollo de la personalidad: la incapacidad de aceptar una crítica constructiva. No es necesario decir que nadie está libre de imperfecciones y que aunque la perfección no esté al alcance de las posibilidades humanas podemos, no obstante, hacer mucho para mejorar nuestras deficiencias. La acción correctivo sólo puede emprenderse cuando la necesidad de hacerlo es evidente. De ahí que una persona deba ser consciente de aquellas de sus fallas que requieren corrección. Su atención hacia tales faltas puede ser llamada por los comentarios de la gente de su medio. Una persona con autoestima baja tiende a sentirse tan amenazada por la conciencia de cualquier defecto personal, que bloquea efectivamente la crítica constructiva. Puede rodearse de personas serviles o amigos que le dicen sólo lo

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que quiere oír. Esta persona confirma la sentencia talmúdica: "Una persona puede ver todos los defectos, excepto los suyos propios" (Negaím II, 5). Por supuesto, la falta de conciencia de los defectos personales impide cualquier acción terapéutica. Hemos señalado que la autoestima baja es invariablemente la consecuencia de una imagen desvalorizada, que hace que la persona imagine que tiene defectos que en realidad no existen. Es a un mismo tiempo irónico y trágico que la autoestima baja referida a defectos imaginarios produzca una actitud defensiva que impide tomar conciencia de aquellos defectos que sí existen en realidad, y que pueden ser corregidos. El no hacerlo puede causar un desempeño deficiente, con lo cual se genera una mayor depresión de la autoestima. Es muy frustrante observar a las personas con autoimagen desvalorizada malgastar sus esfuerzos en ocuparse en una forma u otra de defectos inexistentes, mientras los problemas corregibles quedan sin solución. Nunca será suficientemente enfatizada la importancia de aceptar la crítica constructiva. El libro de Mishlé abunda en el tema: "No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio y te amará" (IX, 8). "Corrige al entendido y acrecentará ciencia" (XIX, 25). "El que ama la corrección ama la sabiduría; mas el que aborrece la reprensión es estúpido" (XII, l). En el Talmud, Rabí Iehudá Nesia declara: "Cuál es el camino que una persona debe elegir para sí en la vida? Amar la crítica constructiva, pues donde existe ésta hay placer, bondad y bendiciones" (tratado Tamid XXVIIIa). Riqueza Es ampliamente aceptada la idea de que la riqueza se mide por la cantidad de bienes materiales que uno ha acumulado. Es difícil desprenderse de los valores culturales rotundamente enraizados y universalmente aceptados. Una reflexión nueva y desprejuiciada indicará, empero que el valor de la Torá es correcto. La riqueza no tiene nada que ver con cuánto uno posee, sino con la capacidad para disfrutar de cualquier cosa que uno tenga. Cuando hablamos en general de la búsqueda de riqueza, no nos estamos refiriendo a los esfuerzos invertidos para obtener los artículos de primera necesidad o incluso algunos de los otros placeres de la vida, y tampoco a las reservas acumuladas para una época de necesidad. Difícilmente alguien considere estas posesiones como riqueza. En el concepto generalizado, la riqueza es la posesión de bienes materiales que superan las necesidades inmediatas y futuras. Es cuando la gente acumula más de lo que puede utilizar que se la considera rica. La insensatez de acumular una riqueza que excede nuestras necesidades está ilustrada por la historia de cierto hombre que consultó a un psiquiatra. "¿Cuál es su problema?", le preguntó éste. "No tengo problemas", respondió el hombre. "Entonces, ¿por qué vino a verme?" "Porque mi familia insistió en que debía verlo". "Bien, ¿qué es lo que su familia piensa que anda mal en usted?" "Ellos creen que hay algo malo en mí porque me gustan los panqueques", contestó el paciente. "¡Eso es absurdo!" exclamó el psiquiatra. "No hay nada malo en gustar de los panqueques. ¡A mí también me gustan!" Los ojos del hombre brillaron con evidente alegría. "¿A usted también?", le preguntó. "Entonces usted debe venir a mi casa. Tengo baúles llenos de panqueques en el desván". Preparar varios panqueques para el desayuno, o incluso algunos más que serán guardados en la heladera para el día siguiente, es perfectamente normal; pero, obviamente, llenar baúles de panqueques raya en la insanía. Analicemos esto un poco y veamos si podemos encontrar un principio que tenga aplicaciones más amplias. Los panqueques son un tipo de alimento cuya función es satisfacer el hambre y el apetito, y, por ende, constituyen un medio para un fin específico. Cuando uno los acumula sin tener el propósito de utilizarlos para un fin adecuado, es insano. Podemos deducir de esto que la insania se hace presente cuando algo que es sólo un medio se convierte en un fin.

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El dinero es un medio para adquirir mercaderías o servicios que satisfagan nuestras necesidades. Cuando una persona continúa acumulando dinero o mercaderías que superan las necesidades corrientes y previsibles, esto no es riqueza. Es demencia. ¿Deben ser considerados dementes todos los multimillonarios que continúan trabajando para aumentar sus grandes fortunas? Según las pautas culturales generalizadas, por supuesto que no, pero de acuerdo con las pautas de la Torá, es probable que sí. ¿Podemos librarnos de esta locura? ¿No somos todos arrastrados por la marea cultural? Hay una bella historia contada por Rabí Najmán de Bratzlav, acerca de un rey que cierta vez fue informado por su primer ministro de que una terrible plaga había afectado toda la cosecha de granos de su reino. Los científicos habían estimado que cualquiera que comiera de esos cereales enloquecería. "Pero no os preocupéis, Vuestra Majestad", dijo el primer ministro. "He almacenado suficientes provisiones para que nosotros dos podamos superar este momento, hasta que se recoja la cosecha del año próximo". El rey negó con la cabeza. "No", dijo, "no puedo comer nada diferente de lo que comen mis súbditos. Tú y yo comeremos lo que coma cualquier otro. Empero, marcaremos nuestras frentes con un símbolo para que cuando yo te mire a ti y tú me mires a mí, recordemos que ambos somos insanos". A veces no podemos evitar ser arrastrados por la demencia cultural. Pero si esto ocurre, seamos conscientes de nuestra locura para que podamos buscar, al menos, la forma de recuperar nuestra salud. La insanía ha sido definida apropiadamente como una minoría de uno. Si todo el público que se encuentra en un auditorio oye una voz cuando no hay un locutor visible, se presume que alguien está hablando por el equipo de altavoces. Si sólo una persona oye una voz que ninguna otra del público escucha, se presume que aquélla sufre una alucinación, un síntoma de psicosis. Si una persona colecciona panqueques, es demente. Si de algún modo los panqueques se convirtieran en moneda legal, la gente que acumula baúles llenos de panqueques no sería considerada insana. Este no es el punto de vista de la Torá. Los valores de la Torá no están sujetos a la opinión de la mayoría, sino que son absolutos, universales y eternos. El valor secular predominante que se concede a la acumulación de bienes físicos más allá de su posible uso puede ocasionar que una persona con baja autoestima intente elevar su "status" amasando una fortuna. La acumulación de riquezas para compensar una autoimagen desvalorizada es tan inútil como cualquier otro mecanismo destinado a compensar una deficiencia fantasioso. Más aún, la acumulación de riquezas conduce a menudo a la ansiedad porque los bienes físicos pueden perderse. En tanto cualquier pérdida de bienes es siempre desagradable, la persona que tiene una buena autoestima y medios adecuados para una vida confortable no es propensa a sentirse desolada por la pérdida de una parte de su fortuna. Empero, si la fortuna de una persona representa una gran porción de su ego, su pérdida puede resultar muy deprimente. La persona que adopta el principio de la Torá de que la verdadera riqueza consiste en estar satisfecho con lo que uno tiene, no es presa de la desolación que produce la pérdida de bienes fisicos. Sus necesidades están determinadas por lo que se requiere para cumplir la voluntad divina, y su sentimiento de valorización al esforzarse por cumplirla hará innecesaria la búsqueda de riquezas. Honor Según el Talmud, el honor consiste en brindar reconocimiento y admiración a los demás en lugar de recibirlos. De nuestro anterior análisis de la autoestima se comprende claramente la posición de la Torá. Hemos señalado que una persona con un buen sentido del yo no necesita que se le recuerde o se le vuelva a asegurar que es meritoria. Más aún, no tiene dificultad en elogiar a los demás. Esto contrasta decididamente con la persona que sufre de baja autoestima, cuyos desesperados intentos por alcanzar un sentimiento de autovaloración pueden hacer que menosprecie a los demás para sentirse superior a ellos.

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**** Estas son sólo algunas ilustraciones de cómo los valores de la Torá son compatibles con el desarrollo de la autoestima y conducen hacia ella sin excepción. El análisis de todos los valores de la Torá tal como están expresados en el Talmud y en los escritos sobre ética de las luminarias de la Torá, nos mostrará que están correlacionados positivamente con la autoestima, a menudo en agudo contraste con los valores seculares que si bien son ampliamente aceptados, pueden tener una correlación negativa y, en el mejor de los casos, proveer una seudo-estima. Otro valor importante de la Torá es el de la percepción del tiempo, al cual evalúa cualitativa antes que cuantitativamente. Muchas personas están tan preocupadas por sus tareas cotidianas que no se toman el tiempo necesario para evaluar sus vidas, objetivos, propósitos e identidades. El análisis de estos elementos puede producirse a edad avanzada, cuando se han retirado de la actividad y la disponibilidad de tiempo ocioso las lleva a una seria reflexión. Puede producirse un análisis personal en un período anterior de la vida, pero habitualmente es precipitado por alguna crisis, algún acontecimiento importante que lleva a esas personas al autoexamen. Cuando observan sus vidas retrospectivamente, pueden deprimirse al comprobar cuán poca sustancia y valores duraderos han obtenido. Este descubrimiento puede resultar especialmente desolador cuando se produce a edad avanzada, cuando la persona se da cuenta de que, aunque ha arribado a una filosofía de vida más significativa, el tiempo que le queda para implementarla es sólo una pequeña fracción de su existencia total sobre la Tierra. La conciencia de que nuestra vida ha sido esencialmente desperdiciada puede arrojar nuestra autoestima a las mayores profundidades. También aquí los valores de la Torá aportan la salvación. El Talmud provee muchos ejemplos del principio que establece que "uno puede alcanzar todo su mundo (es decir, alcanzar el propósito de su existencia terrenal) en un breve momento" (Avodá Zará VIb). La redención de nuestra vida entera se puede lograr incluso en los últimos momentos; un sincero reconocimiento de que uno ha vivido en el error, un auténtico arrepentimiento y una apreciación de la verdad pueden redimir toda nuestra existencia. Mirar hacia atrás y descubrir que los años y las energías han sido totalmente desperdiciados puede, realmente, ser devastador para la autoestima, puesto que una persona es propensa a desesperarse de sí misma como si fuera un fracaso total. Esto no ocurre en la filosofía de la Torá, en la cual no existe el concepto de desesperación. Un breve momento de teshuvá puede redimir toda una vida. Dr. A. Twerski Contemplación de la Divinidad La Torá aborda directamente el tema de la autoestima. "No se gloríe el sabio en su sabiduría, ni se gloríe el poderoso en su poder, ni se gloríe el rico en su riqueza; mas el que se gloría, gloríese en esto: en que Me entiende y Me conoce a Mí, que Yo soy el Señor que hago misericordia, juicio y justicia en la Tierra; porque en estas cosas me complazco, dice el Señor" (Irmiahu IX, 22-23). El profeta afirma que uno puede lograr la autoestima por medio de la búsqueda del conocimiento de D-s. Esto concuerda con la definición de sabiduría que da la Torá, porque la característica de lograr el conocimiento de D-s es tal, que uno nunca puede decir "Yo sé", sino solo "puedo tratar de saber". Como hemos señalado, la primera afirmación es gaavá, y la segunda, autoestima. Aunque el conocimiento último de D-s es evasivo, el solo hecho de adquirir el conocimiento que está a nuestro alcance es, de por sí, meritorio. Un discípulo del Baal Shem Tov se lamentó, cierta vez, de su frustración en la búsqueda de D-s. Le parecía que en lugar de avanzar había retrocedido, puesto que cuanto más duramente se esforzaba, más distante se le figuraba estar de la meta. El Baal Shem Tov lo tranquilizó. "Piensa -le dijo- en un padre que le enseña a su hijo a caminar. El espera hasta que su niño haya desarrollado la fuerza muscular y equilibrio necesarios para permanecer de pie.

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Colocándose cerca de su hijito extiende sus manos hasta unos cuantos centímetros de él y lo llama con señas. Aunque el hijito pueda ser aprensivo respecto a caminar, el hecho de ver a su padre tan cerca le da el coraje necesario para arriesgar el primer paso. Tan pronto como ha dado este primer paso, el padre retrocede un poco y llama nuevamente al niñito. Habiendo dominado exitosamente el primer pasito sin fallar y viendo que el padre sigue permaneciendo muy cerca, el hijito tiene el coraje necesario para aventurarse a dar otro paso o dos. El padre retrocede otro poco y esta actitud continúa con retrocesos cada vez mayores hasta que el niño aprende a caminar libremente. Si fuésemos colocados en la posición de ese niño - prosiguió el Baal Shem Tov- veríamos que es sumamente frustrante. Se arma de coraje y hace el esfuerzo para alcanzar a su padre solo para encontrarse con que éste retrocede progresivamente a una distancia cada vez mayor". Tenemos aquí dos objetivos distintos. El del niño es alcanzar a su padre, pero éste tiene otro propósito. Su meta es, antes bien, enseñarle a caminar a su hijo y esto exige su retroceso progresivo. El progenitor también querría abrazar a su hijito querido, pero si lo hiciera echaría a perder, por cierto, su proceso de aprendizaje. "Como ves", le dijo el Baal Shem Tov a su discípulo, "tu meta es alcanzar a D-s, pero El tiene otro objetivo: desea que aprendas a buscarlo y efectúes los cambios necesarios en tu personalidad a fin de que seas capaz de crecer en espiritualidad, lo que te hará acercarte a El. Si te permitiese alcanzarlo ya, entonces se acabaría tu crecimiento". ¿Cómo logra una persona conocer a D-s? El profeta prosigue diciendo: "Me conoce a Mí, que Yo soy el Señor, que hago misericordia, juicio y justicia". El Talmud trata este concepto al explicar el versículo: "Y Lo emularás" (Shemot XV, 2). "¿Cómo puede un ser humano finito emular al D-s infinito?", pregunta el Talmud. Y a renglón seguido responde: "Identificándose con los atributos divinos. Así como D-s es misericordioso, así debe serlo el hombre. Tal como D-s es bondadoso, así debe serio el hombre. Y así como D-s perdona a los que pecan contra El, así deberá el hombre perdonar a aquéllos que lo ofendan" (tratado Shabat CXXXIIIb). De esta manera, dice el Talmud, el hombre puede ser como D-s. ¡Ser como D-s! Estas fueron, exactamente, las palabras de la serpiente al tentar al hombre para que comiera del árbol del conocimiento en el Jardín del Edén (Bereishit III, 5). "Porque sabe D-s", dijo la serpiente, "que en el día que comiéreis de él... seréis como D-s". RASHI comenta que la serpiente los tentó queriendo significar que "serás tan poderoso como D-s y también serás capaz de crear mundos". Aquí encontramos, magistralmente expuesta, la diferencia entre la verdadera autoestima y la vanidad. El hombre es consciente, intuitivamente, de su singularidad y tiende hacia una identidad a fin de lograr el objetivo para el cual ha sido creado: convertirse en un ser a imagen de D-s (Bereishit I, 27). La Torá le indica al hombre que puede alcanzar esa identidad con D-s emulando los atributos divinos de misericordia, bondad, compasión, paciencia y perdón, por medio de los cuales puede desarrollar su carácter hasta el punto de lograr dominarse a sí mismo. La serpiente incita al hombre a emular a D-s obteniendo poder para así lograr el dominio sobre los demás. El acercamiento a la Torá genera una auténtica autoestima a medida que el hombre alcanza el dominio sobre sí mismo, mientras que la actitud secular origina una falsa autoestima al ejercerse el poder sobre los demás. Como es bien sabido por todos nosotros, el hombre terminó sucumbiendo a la seducción de la serpiente. El conocimiento que obtuvo le brindó, por cierto, un poder enorme, hasta el punto de que vive, actualmente, en constante estado de ansiedad, puesto que con sólo apretar un botón puede aniquilar a toda la humanidad. "Mas el que se gloría, gloríese en esto: en que Me entiende y Me conoce a Mí... que hago misericordia, juicio y justicia..." (Irmiahu IX, 23). Contrariamente a lo que muchos creen, el conocimiento de D-s y la identificación con El se pueden lograr sin practicar el ascetismo ni sumiéndose en un estado místico-

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metafísico meditativo. Uno puede conocer a D-s y ser "como D-s" en el mundo real actuando con justicia y bondad, porque éste es el deseo divino. Dr. A. Twerski

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