Perros en Las Tumbas de Colima

August 2, 2018 | Author: Omar Ruelas | Category: Mexico, Dogs, Mesoamerica, Happiness & Self-Help, Existence
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PERROS EN LAS TUMBAS DE

COLIMA

GUILLERMO GARCIA OROPEZA FERNADO BENITEZ LUIS

MACEDO

BEATRIZ BRANIFF ALBERTO

DE COSSIO

LUIS GONZALEZ Y GONZALEZ

ALEJANDRO RANGEL HIDALGO GONZALO VILLA CHAVEZ

RESPONSABLE  LUIS IGNACIO VILLA

JO SE LUIS AGUIRRE AGUIRRE

LA UNIVERSIDAD DE COLIMA AGRADECE AL MUSEO DE LAS CULTURAS DE OCCIDENTE Y A LO S COLECCIONISTAS COLECCIONISTAS PARTICULARES SU APOYO PARA LA DE ESTA OBRA

DERECHOS RESERVADOS POR LA UNIVERSIDAD DE COLIMA AV. UNIVERSIDAD 333, COLIMA COL. QUEDA HECHO EL DEPOSITO QUE MARCA LA LEY. PROHIBIDA LA SIN PREVIA

PARCIAL ESCRITA.

TOTAL

La publicación de este volumen es un acontecimiento de especial relevancia dentro del programa editorial de la Universidad de Colima. La colección gráfica y los textos que contiene, constituyen un material enorme interés. Así, nuestra Casa de Estudios ha hecho realidad realidad un proyecto cuidadosamente con la intención ofrecer un aporte apreciable y útil para atraer la atención del lector hacia las expresiones más características de nuestra cultura en sus diversas formas. la gran variedad de la cerámica producida por los pueblos precolombinos del de México, son los perros gordos

los

mayor fama han

alcanzado, por su valor estético e histórico y por su significación como símbolo de identidad cultural. Este Es te libro libro cumple con la doble func funció ión n de ser testimonio testimonio visual visual de un conjunto conjunto representativo de figuras, producidas en el pasado remoto y, a la vez, proporcionamos textos explicativos de gran calidad estilística estilí stica e

que dan un sentido más completo a los eje mplares

caninos de cerámica, captados por la lente fotográfica. La suma de elementos ha resultado afortunada aquí, porque surge una obra plena y con indudable correspondencia al anhelo de quienes contribuyeron a su realización. Con la

edición, la Universidad de Colima cumple su fin intrínseco de difundir la

cultur cultura a en sus manifestaciones manifesta ciones más diversas. Tan alto institución, fundada hace más de medio siglo, siempre

asumido por nuestra

siendo incentivo para su comunidad,

en la búsqueda de la excelencia.

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Lic.

Moreno Peña

Rector de la

de Colima

LOS PERROS DEL Para

Guillermo García Oropeza En México M éxico la imagen del cielo fue fue siempre En contraste con el barroco teatro de nubes y rayos de luz donde una de ángeles músicos ameniza la eternidad de los   justos cristianos, según lo testimonian tantas piadosas pinturas, o como el paraíso musulmán, final éxtasis de un militante militante donde los guerreros la eterna guerra santa (esa que todavía pone a temblar al mundo) encontraban el reposo en brazos de complacientes huríes o, finalmente, en contraste con la gloriosa cervecería donde los germanos muertos en combate entonaban coros en armonía con blondas y abundosas Los antiguos mexicanos imaginaron para su cielo una deliciosa escenografía del aduanero Rousseau, toda inmensas hojas verdes y anchos y mansos ríos, retozaba un zoológico benévolo benév olo que hermanaba al monte con la mariposa-papalotl ligera su nombre, con las chuparrosas en trance de las guacamayas de espléndido mal gusto, las "garzas en desliz" y los sanos, felices, gordos y bailarines perros del paraíso; los mismos, por cierto, que posaron por siglos para los ceramistas de Colima. Este

llamado por nuestros indios y por los científicos el era un ser de altos méritos; un perro perfecto que no ladraba, era comestible y, por encima de todo, tenía un sólido sentido del humo humor. r. Toda T oda una marav maravilla, illa, especialmente especia lmente si lo comparamos con los hórridos mastines que trajeron los conquistadores y que a tan mal traer trajeron a los conquistados. el como especie zoológica, fue víctima su clamoroso tan sabrosos sabr osos eran en barbacoa barb acoa o en taco blanca tortilla tortilla pues se fueron acabando y no quedaron ni para muestra o remedio, sobreviviendo tan sólo simbólica y semánticamente en los "escuincles" gritones que juegan a las canicas en el suelo de la tarde. Y aunque gracias a una de esas misteriosas hazañas de la biología moderna, el mexicanus parece haber resucitado de su extinción al igual que el poético búfalo de las praderas praderas americanas; este es te regreso en que le dio el arte

y hueso poco parece

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a la inmortalidad

Modelo favorito de los alfareros de occidente, el ocupa un lugar preferencial en la fauna del paraíso junto con el pez, con la langosta que por acá se llama "chacal", junto con la serpiente de movimiento de ola o junto con el perico y la tortuga; el perro gordo, se aparece en mil poses con su carne eterna de cerámica roja. El naturalismo y naturalidad hacen único en México al arte de las tierras y lagunas de occidente. y quizá herético frente al gran ritual y teología del arte de crispado todo él por el símbolo y la magia. Partiendo de ingenuas y torpes figurillas de la primera religión de maíz, el arte art e en México M éxico se fue fue transformando en una una compleja compl eja caligrafía caligrafía simbólica necesaria para las verdades y. los sueños de una teología rica hasta el malestar. En esta teología y su consecuente liturgia los dioses se desdoblan y transforman tras de sus múltiples funciones y atributos, y sus cuerpos divinos se van cubriendo con tal abundancia de signos mágicos, que terminan, tristemente, en Así vio el buen fray Bernardino al más "espiri "espiritu tual" al" de los dioses di oses mexicanos, mexica nos, oculto tras de adornos y signos lo cubrían como una mala enredadera: "Este Quetzalcóatl, aunque fue hombre, teníanlo por dios y decían que barría el camino a los dioses del atavíos atavío s con que lo adereza aderezaban ban eran los siguientes: una una mitra mitra en la cabeza, con un penacho de plumas que se llamaban la mitra era manchada como cuero de tigre, la cara tenía teñida de negro, y todo el cuerpo, tenía vestida una camisa como sobrepelliz, labrada, que no le llegaba hasta la cinta; tenía unas orejeras turquesas de labor mosaica; tenía un collar oro que colaban unos mariscos preciosos; llevaba a cuestas por divisa un plumaje a manera de llamas de fuego; tenía unas calzas desde la rodilla abajo, de cuero de tigre de las cuales colaba unos caracolillos mariscos; tenía calzadas unas sandalias teñidas de negro, revuelto con tenía en la mano izquierda una rodela con una pintura con cinco ángulos que llaman del viento. En la l a mano derecha der echa tenía un cetro a manera de báculo de obispo, obispo , muy muy labrado de pedre pedrería, ría, pero no era largo como el báculo, parecía por donde se tenía como empuñadura de espada..." Y tenemo t enemoss que retomar el aliento tras de la larga y laberíntica descripción del atuendo del del dios de la serpiente emplumada cargando el pobre con ese vestuario delirante. Y es que la religión de los mexicanos inventó una abigarrada y selvática que sólo se puede expresar a través de un arte obligadamente barroco. Y se retuercen y complican las formas los murales y códices, y la piedra tallada no ofrece resistencia a los requerimientos de aquel florido lenguaje ritual. Las La s figur figuras as de dioses y sacerdot sace rdot es ven cubiertas con elementos simbólicos cuya suma genera la monstruosidad. Dígalo si no la eminente Santa Coatlicue, madre virginal,

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invadido su cuerpo por serpientes, garras y calaveras. La Coatlicue hoy se nos ofrece como un impresionante jeroglífico por descifrar, habituados a las galanuras del

leer, pero a los conquistadores

renacentista, la diosa se les reveló como monstruo

sangriento, incomprensible y Así el arte del México prehispánico se sumió en una incandescente oscuridad, rescoldo humillad humillado o tras el triun triunfan fante te arte de los conquistadores, aquellos españo es pañoles les que en cos c os as de civilización eran aprendices de italianos. La primera incomprensión que duró sus buenos doscientos años se basaba no sólo en el horror sincero o fingido de los conquistadores frente al ritual indígena, sino en la imposibilidad de entender aquellas formas abstrusas, donde cada rasgo, cada voluta, quería decir algo, donde ninguna forma era libre para ser bella a secas. Se requirió que los

expulsados comenzaran a

reivindicar nuestro arte prehispánico como el primer tesoro nacionalista. Pero la verdad, mucho trabajo nos costó ver nuestro arte indio simplemente como arte, como com o belleza bellez a y forma, forma,

aceptarlo como igual ante cualquier arte del mundo. Aceptar que

Venus Ven us y Coatlicue son igualmente artística artística traducción traducción del del concept conc epto o de la diosa fecunda. mexicano

mal en su primera exposición internacional

simplemente nadie, lo entendió y porque porque sus medios y técnic as, tan diversos del

nadie,

como su visión, eran

de Europa. El nuestro no tenía ni mármoles ni telas, ni escorzo ni

perspectiva, sus proporciones no arrancaban de nin ningu guna na misteriosa sección secc ión áurea, ni, ni, lo que era peor, reproducían con habilidad los infinitos modelos de la naturaleza. Uno se pregunta, en delicioso juego intelectual, cuál sería la respuesta de los grandes artistas de la época al poder conocer el arte mexicano; ¿qué hubieran pensado o el Greco a las urnas de Oaxaca o la Cruz de Palenque?; ¿qué le hubiera sugerido la Coatlicue a ese maestro de la "terribilitá" que fue el Buonarroti? Lo curioso es

el arte mexicano arranca como c omo el del mundo mundo occidental

muy similares.

arte

vale por el egipcio o por el

unos

o cretense. Un arte

vigoroso donde el modelo de la naturaleza se interpreta y ordena. Pensemos en las cabezas monumentales y sobre todo en el admirable luchador" que muestra la maestría del movimiento y de la reproducción de la naturaleza. el arte de México partiendo del primer portento realismo en

qué hubiera pasado si hubiera seguido el camino

de la vía laberíntica del lenguaje simbólico, si en vez de teologías el arte

nuestro se hubiera sentado -como lo haría después Diego Rivera- a reproducir y las formas que florecían en fauna, plantas y humanidad de México. Pero el gran arte mexicano se fue tras del mandato

símbolo. Y los mismos

de las cabezas y del luchador" plasman el monstruoso niño-jaguar, deidad terrible y poderosa de la tierra. Después de eso al arte mexicano sólo le quedan los esplendores del jeroglífico pintado o tallado en o en

o Oaxaca, en

la antigua.

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o en

en

Pero hubo una tierra feliz que pudo escapar a mexicano. Es te occidente dejado dejado y que se hizo la

alta servidumbre del arfe religioso

la mano de los dios es y de las grandes civilizaciones

de los terribles deberes del templo y la pirámide. Tierra caliente y

pródiga, situada, por fortuna, al margen de la historia y de la geografía. El occidente -al igual que el bárbaro norte- se encuentra en las afueras de de esa gran cultura que va desde Tajín las selvas y que es asiento de portentosas ciudades y centros ceremoniales, donde se levanta una arquitectura de extremo refinamiento visual (aunque de sencilla pobreza estructural) y en donde se encierran tesoros de pintura mural, de escultura, joyería y arte plumario y bibliográfico. En occidente, en cambio, brillan por su mágica ausencia ciudades y arquitecturas de piedras. Nuestras pocas pirámides son, de verdad, para dar vergüenza. La escultura que se da por aquí es pobre tirando a miserable y que yo sepa no se han encontrado por estos rumbos ni murales de rojizos esplendores, ni códices pintados de esos que historias y teogonias. por aquí y por allá, algunos Pero con ellos, con nuestra cerámica tenemos para alcanzar un lugar único, diferente y placentero en el arte mexicano. Una cerámica que es aquí reina absoluta entre las artes de ver y tocar, una cerámica de sencillez original toma su propio camino gozoso y sensual y se absolutamente a parecerse a ninguna otra entre las múltiples cerámicas mexicanas... Sin el refinamiento chino la maya ni la pesantez hindú de la oaxaqueña, la Colima y occidente recorre el camino va desde una encantadora hasta un sabio, sensual, sexual y ¿por qué no? misterioso naturalismo. Y antes de seguir adelante habría que aclarar términos y decir que el naturalismo no es, para nosotros, una servil reproducción del modelo natural, sino su ajuste a un ideal artístico, su encuadre a una estética. Así, sabemos, fue el naturalismo de los griegos donde el cuerpo demasiado real e imperfecto de un joven se iba transformando en el cuerpo iluminado de Apolo y donde los senos y caderas de alguna muchacha se torneaban según la perfección de Afrodita saliendo del mar. El desnudo que no es, torpemente, un cuerpo sin ropa, es la diferencia diferencia entre entre lo y lo nude, como enseña Sir Kenneth Clark sencillamente, toda la estética. El artista arranca de un modelo natura naturall se a éste és te un cuerpo humano humano o una una calabaza; calab aza; lo y perfecciona hasta dejarlo en forma estética cuya figura y proporciones están dictadas por una teoría de ideal del arte. Los griegos tenían un espíritu demasiado intelectual y matemático iban sus formas a un sistema geométrico que se encarnaba en un misterioso rectángulo de proporciones . 618. 61 8. La filoso filosofa fall secció sec ción n de oro que que como un precepto divino todo, desde los jarrones hasta la apolínea fachada del ateniense. Nosotros ignoramos cuál fue la teoría e ideal del arte de los ceramistas de Colima, esos domadores de perros y pescadores

chacales. Pero

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que los guiaba una

filosofía de la existencia placentera y solar. Un arte de la vida y un arte de la felicidad. bien humana

cierto, compuesta compue sta de los gozos de ver, comer, co mer, platicar, platicar, trenzar trenzar

dulcemente los cuerpos. Como nuestros antepasa a ntepasados dos occidentale occi dentaless no dejaron, dejaron, por por desgracia o por dicha, ningún ningún tratado filosofal, habrá que buscar por esos mundos de Dios alguna teoría similar y parecida. Y la que más, quizá, se acer acerque que

sea el tenso epicureismo

los romanos sino

el centrado y natural hedonismo de los chinos. China que es, al parecer, la primera maestra de las culturas americanas (si hemos de creer al gran mentiroso que fue Diego) ha practicado a través

los milenios una filosofía de la vida normal que

exceso y todo tormento. Mientras los

intentan liberarse

todo

la rueda de las

existencias a través de los ayunos y la meditación en trabada postura de flor de loto, y los  japoneses persiguen la iluminación

la suprema elegancia de la sencillez, los

chinos se fueron limitando a vivir esta vida

aquí sin preocuparse mucho por la otra. País

con ética y sin teología, China alcanzó una estética de la seda y del aguatinta, del tono menor y del goce de

sentidos. Una estética del placer cósmico de estar vivo.

Quizá con China nos vayamos muy lejos de nuestro paraíso tropical. A mitad del camino se encuentra, para contraste y referencia, otra civilización del placer, la de esas islas del mar meridional donde Paul

descubrió en mujeres mujeres de carne de canel a una estética

más segura que la del

febril de su Europa. Estética tropical y marina,

incubada en una naturaleza benévola y en un erotismo aceptado sin tormentos de culpa. Esa Es a misma estética estéti ca que resume la cerámica a esas tortugas, a esa mujer de senos florece en una erección de su

Colima. Nos

a eso s perros, perros,

fruta de tierra caliente, frente a ese a ese pescado que parece estar aún en

que agua y

estamos frente a todo un mundo normal y alegremente vivo. Y si

la Coatlicue estamos frente a la angustia

del hombre sujeto a lo más

temible de los dioses que es el capricho, en Colima estamos frente a la más benigna de las deidades que es,

la vida.

vida cercana todavía a su patria que es el

mar y que explota en una vegetación del calor que se va serenando al subir por la falda inmensa del volcán.

del sol, brisa y aguacero.

Una división poco ortodoxa, sin duda, pero muy rica en sugerencias entre los estilos del es la que opone el placer al sufrir: la tensión al gozoso abandono. Muchas civilizaciones -con sus respectivas artes- se pasan la vida persiguiendo un ideal o una pureza a través de la penitencia penitencia colectiva. Desde el arte gótico hasta el realismo realismo socialista los artistas tenían como modelo las perfecciones ideológicas. Se trata siempre de de "trascender", de los mensajes

"purificarse". El artista se reduce a ser un transmisor dócil

los espíritus en el poder y en tal estado

cosas se produce un arte

bajo censura y canon. Sentimos ese arte sujeto y trágico en el pavoroso arte de los azteca azt eca s. Un arte que para uti utiliz lizar ar el el espléndido la Coatlicue" C oatlicue"..

de Monsiváis tiene "la

de vivre

Frente a esta concepción del arte que "se azota" para emplear la fórmula mexicana, está el arte que tiene el placer como segura guía de forma y de conducta. Un arte, ahora sí, de la alegría de vivir ya no de la sino de la diosa planetaria de la sexualidad. Le preguntaron una una vez ve z a Auguste Renoir cuándo daba por bien terminado terminado alguno de sus famosos desnudos. "Hasta que me dan ganas de pellizcarlo" respondió el pintor. Palabras que guardan, aunque no lo parezcan, toda una teoría del arte, cuya estética estét ica est á justamente justa mente en encontrar encontrar un equivalente equivalente de materia viva viva a través de la sabia s abia técnica. Y si Renoir hacía una piel rosada y fresca de mujer con óleo y pinceles, los ceramis cer amistas tas de Colima creaban creaba n carne carn e y piel piel de una una feliz feliz humanid humanidad ad a través de la increíble humildad del barro Piel, pétalos o escamas; pellejo naranja de la fruta, resonante de la calabaza, crujiente epidermis del maíz. Todas las texturas de la naturaleza, todas las superficies vivas. Transpirando, resollando, sintiendo. Superficie múltiple de la biosfera tropical y

En arte mexicano habría dos momentos donde arte ortodoxo y se desarrolla con vigor. Un momento es el del arte esa expresión poderosa encadenada a una religión de la violencia y del asesinato ritual. Arte de sangrantes altares de calaveras, dioses desollados, de monstruosas diosas de la muerte nocturna. Arte sacrificial, inmensa, cósmicamente serio. Y otro momento es el la revolucionaria cuando las paredes de los edificios públicos se destinan para proclamar un gran discurso ideológico, una elocuente lección de historia. Y el mural mexicano conoce dos cumbres de seriedad: Orozco y Siqueiros. Uno de ellos, Siqueiros, porque toma la política demasiado en serio, la política y la acción, y el otro, Orozco, porque no cree en nada, porque toma las ideologías con burla sangrienta, porque es un hombre trágico con negra y roja visión del universo. Pero lo delicioso y paradójico es que el muralista mayor y primero que es

aunque

temáticamente era revolucionario y se empeñaba en hacer su tarea, en transcribir los mens ajes aje s de la línea del partido partido,, en el fondo fondo era un sensual sensua l pintor pintor del gozo de vivir vivir en la pródiga pródiga naturaleza mexicana. mexic ana. Sexo, Se xo, frutas, frutas, ríos, flora infin infinita ita,, hermosura de los cuerpos indígenas, paisaje luminoso. Y Diego se perdió siempre en este paraíso aunque oficial, sea un muralista de la revolución social. Y me he detenido en aztecas y muralistas porque son precisamente una mitad del arte mexicano, un arte que tiene su mejor símbolo en antiquísimas máscaras precolombinas que muestran un rostro humano dividido en dos: medio rostro de calavera, medio rostro pleno de Y en la mitad viva y gozosa podemos colocar al Diego sensual, a los maestros barrocos,

tlacuilos del cielo, a los maravillosos ceramistas de Colima. La cerámica podría ser colocada descuidadamente entre las manifestaciones menores arte mexicano. Frente a zapotecas o mayas o ante los terrible terribless aztecas, azte cas, para para

circunscribirnos al arte precolombino, Colima sólo ofrece una cerámica con una temática dual dual y "men "menor or": ": el retrato de una una socieda soci edad d y el de una naturaleza. Todo To do modelado model ado en arcilla con técnicas nada espectaculares, en escalas íntimas y familiares. La sociedad se retrata tanto en una serie de escenas de costumbres donde van apareciendo todos los personajes de aquella comedia humana tropical, descritos con un ladino sentido del humor humor y a través travé s de figuras figuras individuales individuales de hombres hombr es y mujeres muje res

como

de dioses absolutamente humanizados. En estas figuras, sobre todo, se puede "leer" la concepción del hombre, natural y cercano a la naturaleza, viviendo sencillamente los avatares avat ares de la biología en una una sociedad soci edad cordial y establ est able. e. Una historia sin sin guerras mayores ni imperios absorb ab sorbent entes, es, una flexible flexible comunidad comunidad de "rein "reinos" os" que sobreviven sobreviv en con facilidad facilidad con una agricultura de tierras pródigas, sin más lujos que una artesanía y un arte menor, practicando una religión de naturaleza, sí, pero benévola. El retrato de la naturaleza quizá sea más importante que la temática humana. Allí el ceramista logra obras de rara perfección. Una perfección que se basa en una observación cuidadosa de los objetos naturales y en su traslado creativo a formas al mismo tiempo realistas y expresivas. La observación de la naturaleza era sin duda cualidad indispensable de todos los pueblos precolombinos, inmersos en de ella dependientes y por ella amenazados. El ojo que distingue con precisión las especies de aquel gigantesco jardín botánico, que clasifica insectos y animales, con el ojo o el oído reconoce las aves, que posando la mirada en la trama cerrada de la selva detecta todos sus movimientos y habitantes. Pero dada la esencia religiosa del arte precolombino, arte litúrgico y ritual, la observación de la naturaleza raras veces se encama en la obra de los Quetzalcóatls y Tezcatlipocas, Xiuhtecuhtlis y señoras poco espacio le dejan a la amorosa descripción de plantas y bestias. Lo mismo sucede, por supuesto, con todas las artes eclesiales donde el toro sólo aparece como símbolo del evangelista o el caballo como montura de Santo Santiago, donde el lir lirio io sólo florece florece en manos manos de S an Jos J os é o el pescado pesca do como co mo jeroglífico jeroglífico del Cristo. Para la representación simple y directa de la naturaleza es necesaria una gran libertad de la que, aparentemente, gozaron los de Colima. En Europa fue necesaria la gran rebelión del Renacimiento para que Durero pintara su conejo o Leonardo fotografiara la trayectoria del vuelo de las aves. Con esa libertad y con el ojo entrenado por siglos de observación de las cosas los ceramistas de este paraíso mexicano nos dejaron un jardín portentoso poblado por plantas, frutas y animales. sí los ejemplares de esta colección de naturaleza viva tuvieran una intención o significado posterior, pero lo cierto es que en ellos domina el amor por la forma, la cuidadosa transcripción de lo observado, un realismo feliz, en suma.

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Y en este jardín de

delicias retozan jubilosos los perros

Pequeños y con

marcada tendencia a la obesidad, estos perros sugieren su oficio de mascota y de juguete. Perros de compañía y amistad sin mayores dotes Perros que no cazarán más que algún roedor atolondrado y que dividen sabiamente su existencia entre el ejercicio moderado y el reposo sabroso y dormilón. Nada heroico en suma. Nada de esos perros deportivos que por las noches ladran sus hazañas de caza y menos aún de los perros persecutorios que los conquistadores -como el tristemente célebre de azuzaban para que desgarraran a los Perros del diablo que nada tienen que ver con los plácidos protagonistas de la cerámica de itzcuintiis no sólo benévolos sino además inmensamente divertidos. Los ceramistas

captaron con seguridad y sutileza la existencia de estos seres privilegiados para quienes el tiempo era un largo una prolongada vacación. Como un padre que fotografía todas las gracias y ocurrencias del niño, los ceramistas iban tomando nota de las gracias y posturas de sus itzcuintiis. Aquí lo sorprenden mirando atentamente, con el cuello tendido; lo ven ladrando quizá a un pájaro o a una luna y más allá una pareja de perros baila al ritmo de algún primitivo son Los perros se mueven, palpitan y el ceramista capta su movimiento y su jadeo, capta su atención y su ensimismamiento. Capta su lasitud y su sueño. Se trata pues de un arte de observación, sí, pero también de simpatía o empatia, como queramos No se trata de la pura descripción científica de los zoólogos pintores, de la exacta reproducción de los rasgos distintivo distintivoss de las espec ies como c omo sucede, por por en el portafolio portafolio de aves ave s americanas de Audubon. No, aquí el artista reproduce al perro, valga expresión, como individuo, como personalidad. Son perros que, seguramente, responden a un y de los que se sabe vida y milagros. esa es a familia familiarida ridad d y es a simpatía pueden puede n explicar la vitalidad y el gozo de las cerámicas. Esas cerámicas que por su simple felicidad, por su sinceridad y su ternura han conquistado un lugar de privilegio en el arte rico y complejo del México precolombino. Sin los tremendismos sin el complejo barroco de los zapotecas, sin la sutileza oriental de los mayas, los de occidente occid ente se afirm afirman an como grandes maestro maes tros. s. sus temas naturales y cotidianos, con sus calabazas y chacales, con sus dioses humanizados, con sus hombres y mujeres au noturel, con sus perros Un lugar y lección únicos en nuestro arte, una primera contribución a la corriente de la felicidad que es una mitad de nuestra esa corriente poblada por ángeles barrocos y bailarines, por juguetes populares y cromáticos, por las frutas que pintó Olga Costa, por el minucioso y salvaje edén que revivió Diego Toda una mitad del arte, que equilibra la tragedia y tensión de la otra mitad. Una mitad que nos habla de un México cuya experiencia es ya no la de la dolorosa Coatlicue sino la del perro que, saltando en el aire, lanza el cósmico desafío de la vida.

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PERROS EN LAS TUMBAS DE COLIMA Y NAYARIT ¿POR QUE PERROS?

Fernando La respuesta respu esta es sencilla: en el camino de los muertos hay ríos ríos de sangre y para cruzarlos son necesa nec esario rioss los perros. perros. E llos están en la oril orilla la opuesta y cuando reconocen recon ocen a su amo, salen en su búsqueda y son ellos los que ayudan a pasar el río, una tradición todavía conservada entre los indios. Existe Ex iste un mito mito extraño: un campe sino llamado su maíz y

día siguiente

con asombro

derriba los árboles para sembrar los árboles derribados por él se han

levantado. levanta do. E sto ocurre cuatro días, y al quinto quinto -número -núme ro sagrado sagr ado - llega llega al luga lugarr más temprano y observa a una vieja que, armada de un bastón, los levanta de modo mágico. Watakame furioso furioso increpa a la Levant Le vantas as los árboles árbo les que yo tiro para sembrar sembra r la milpa milpa y me condenas a morir de hambre. La vieja llamada Nakawé, diosa del crecimiento le dijo: Es inútil tu trabajo. En pocos días las lluvias cubrirán las más altas serranías y yo te aconsejo construir una gran barca llena de maíz y sólo así podrás salvarte. Todos los hombres morirán sin remedio. hizo la barca y se llevó consigo a una perrita negra. Es posible que este mito se haya inspirado en el diluvio universal, pero los mitos engendran nuevos mitos y los indios de México lo han cambiado. A los pocos días se presentó y le dijo: -Sal afuera y ve lo que ha pasado. En las aguas ensangrentadas flotaban cadáveres despedazados. es esto? est o? preguntó preguntó

horrorizado.

-Las ollas y los comales quemados, los metates y los molcajetes machacados se han vengado y han hecho pedazos a sus crueles amos.

Cuando las aguas bajaron,

con su perrita y principió a sembrar sembr ar su

milpa. Estaba convencido de ser el único hombre vivo en la Tierra. Un día entró a su

y encontró tortillas y comida caliente.

Asombrado volvió una vez más temprano y vio a una hermosa muchacha que se bañaba en el río. La piel de la perra colgaba del techo. Watakame la arrojó al fuego, la muchach muc hacha a gritó gritó de dolor dolor y se hizo irreversible su condición humana. Watakame se unió a ella; con sus hijos pobló de nuevo al mundo. Este mito con numerosas variantes no se ha extinguido. Los mazatecos del sur afirman: "Somos hijos de la perrita", sin saber que es el peor insulto de los norteamericanos. Los perros mexicanos, como es sabido, no ladran, no tienen pelo y son muy pequeños. Los indios los engordaban para comerlos, pero también eran sus fieles guardianes y se les quería mucho. Casi los extinguieron los españoles en su regreso a España como alimento. Lo prodigioso es el arte con que los ceramistas de Occidente modelaban a los perros acompa ñantes ñant es de sus muertos, de un modo que no tienen tienen otras culturas. culturas. M uchos de ellos son vasos para guardar el alimento de los muertos en su largo y peligroso camino del Perros bien cebados, lustrosos y rollizos, muy expresivos, perros siempre diversos, una multitud de variantes; perros de dos cabezas, atentos, amenazantes, de grandes orejas, perros echados casi agonizantes, perros bailarines que emprenden una danza alegre, perros sentados y expectantes, perros acostados y dormidos. No hay perros, perros, o los hay hay excepciona excepc ionales les en otras otras culturas culturas.. P ertene cen a Occidente y sobre sobr e todo a Colima, con sus tumbas atestadas de perros guardianes. Los perros se han pintado mucho, pero yo creo que en ningún lugar del mundo se haya dado con tanta profusión y espíritu creador. Es un fenómeno extraordinario. El perro, el mejor amigo del hombre, lo sigue hasta la muerte y hoy podemos ofrecerlo al mundo como un ejemplo de la libertad formal y del genio artístico de los antiguos

UN PARTICULAR ENCLAVE EN LA ESCULTURA PRECOLOMBINA: LOS PERRITOS DE COLIMA Luis Ortiz contemplar en el interior de las vitrinas de museos o en las ordenadas alineaciones de las mesas de coleccionistas las cerámicas de Colima, acuden en tropel a nuestra mente una serie de reflexiones que pronto nos solicitarán el irlas ordenando a través de cierto método, así como intentar intentar adentrarnos adentrarnos en lo ya investigado por por los arqueólogos, arqueól ogos, en

que

han abundado los críticos y, sobre todo, intentar traducir el propio lenguaje que emana de los objetos. Pero para desconcierro nuestro, resulta de tal magnitud el diapasón que se va ampliando conforme en ellas profundizamos, tan prolijo el inabarcable calidoscopio que nuestra retina va percibiendo, que se va acentuando la poderosa sensación de inca pacidad al intentar transcribir algunas ideas válidas acerca del sector enunciado, sin lugar a dudas uno de los más sugestivos que pueda ofrecernos el

indígena precolombino:

los perros-vasija, los perros escultura, los perros miniatura extraídos de las ofrendas funerarias en las necrópolis Observo con atención alguno de ellos, sin importar siquiera cuál haya sido el elegido. Advierto de antemano su abultada forma, las gamas tonales,

y colorísticas de

su superficie superficie en ocasi ones enriquecida por form formas as geométricas: geométri cas: cualidades diversas que sin embargo manifiestan ciertos rasgos comunes. Se brindan a mi mirada como existen cias posibles de ser comprobadas y cuya esencia no depende en forma alguna de mi capricho. Pero dicha representación

se traduce

inmediato en una imagen:

residuo permanente permanente de las sensaci sens acione one s, las cuales cuale s se form forman, an, reproducen y combinan en la mente merced a la imaginación, la que actúa cual prolongación y complemento de los sentidos. No son yo, aunque su

alcance a poseerme; pero tampoco resultan ser

los otros, puesto que no están sujetas a ninguna espontaneidad externa a ellas mismas; se encuentran suspendidas y presentes en su inercia, la cual representa la existencia de su propia forma, que me incita a observarla, a irla captando con lentitud, con atenta parsimonia. Estas deliciosas figurillas en cuanto

terminarán terminarán por esc apar apa r al riguroso dominio dominio

de la conciencia; su propia inercia las salvaguarda y les otorga entera autonomía. Pero sucede que ahora mi mirada cambia de dirección y ya me encuentro observando a otro perrito

sonriente rostro y cuerpo enarcado en forma

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espiral cercano al primero. Ya

no veo al anterior, el cual dejó por lo mismo mismo de aunque yo siga poseyendo la conciencia de que no ha desaparecido: su inacción lo resguarda de ello. En cuanto el espíritu se desentiende de la pura contemplación, suele producirse un inesperado desplazamiento, trasladándose así al plano de la afirmación de la existencia. En este punto ocurre una transformación: el en imagen viene a adquirir las mismas cualidades cualida des que el objeto obj eto en sí: continúa inerte sin dejar de existir al dejar de ser percibido, puesto que prosigue poseyendo su existencia de objeto.

Una vez captada nuestra atención, la existencia primordial que nos solicita el objeto tenderá hacia la búsqueda de las circunstancias que permitieron su aparición en su momento, su concordancia con la cultura cultura que le dio origen, origen, el estudio de los l os requerimientos requerimientos que le fueron solicitando a su creador, la altura o nimiedad de sus pensamientos trascendentes, el significado de su lenguaje y el refinamiento técnico que fue necesario alcanzar hasta llegar a consumarlo. En suma, lo que se ha dado en llamar su contenido antropológico. Pero si nuestro propósito no nos obliga a detenernos a mitad del camino, deberemos proseguir adelante hasta alcanzar a dilucidar el contenido estético que ofrece a nuestra sensibilidad contemporánea, tan necesaria de tomar en consideración de acuerdo a lo que nos dice Octavio Paz: "Nuestro arte moderno nos ha enseñado a ver lo mismo una máscara másca ra negra que un fetiche polinesio y nos abrió el camino para comprender arte antiguo de México. Así la otredad de la civilización americana se resuelve en lo contrario: gracias a la estética esas obras tan distantes actúan como si fuesen muestras contemporáneas." En función de esto, huelga decirlo, las admirables cerámicas aquí reunidas mediante esta serie de no menos admirables placas adquieren el papel de agentes estimuladores a nuestras más como piezas maestras del arte universal que como simples vestigios arqueológicos o accidentales objetos de un horizonte cultural del cual, por desgracia, no conocemos lo suficiente hoy en día para poder evaluarlo en su total dimensión.

Por principio de en estas piezas producidas por los ceramistas colimenses se revela una intuición genial, dentro de cual actúa un poderoso impulso que permitió a los artistas la libertad de plasmar en múltiples variantes la corporeidad del ser representado, transportando la forma real a la forma La capacidad de transmutación revelada en ellas, ha facultado a sus creadores a modificar las dimensiones, a exagerar o suprimir ciertos detalles de manera por demás caprichosa y arbitraria. Siempre recreando, siempre reformando, siempre el artista va buscando con jovial desenfado hasta alcanzar a plasmar la forma intuida, resguardando en la mente su incidental correspondencia con la imagen inspiradora de su fantasía artística. De cada una de ellas brota de manera espontánea el impulso artístico en forma poco usual, inesperada, teñida siempre por la alegría de crear, por la alegría de vivir, por el gusto de ofrendar y comunicar el logro de sus desvelos. En suma, cada una de dichas creaciones, remotamente vinculadas a su origen físico, nos alejarán para siempre y con especial fortuna de la representación metafísica.

18

En su ensayo ensa yo La piedra y el movimiento, movimiento, Octavio O ctavio Paz describe descr ibe en estos est os términos las dos vertientes verti entes anímicas dentro dentro de las cual es conviene convi ene situar a nuestro arte antiguo: antiguo: "En coexistió una alta civilización con una vida rural no muy alejada de la que conocieron las aldeas arcaicas antes de la revolución urbana. Esta división se refleja en el arte. Los artesanos de las aldeas fabricaron objetos de uso diario, generalmente en arcilla y otras materias frágiles que nos encantan por su gracia, su fantasía, su humor. Entre ellos la utilid utilidad ad no está reñida reñida con la belleza. bel leza. A este es te tipo de arte arte pertenecen perte necen también muchos objetos mágicos, transmisores de esa energía psíquica que los estoicos llaman la ese fluido vital que une a los seres animados -hombre, animales, plantas- con los elementos, los planetas y los astros. El otro arte es el de las grandes culturas; culturas; el arte religioso de de las teocrac t eocracias ias y el arte aristocrático de los príncipes." príncipes." Pero P ero una una vez enunciados estos conceptos, genéricos es hora de que volvamos al mundo que nos ofrece esta confabulación de canes mayores y canes menores en su enternecedor conjunto. Quizá lo que confiere un particular carácter provenga dé la existencia de una hipersensibilidad que por lo general aparece durante los periodos de decadencia, en los cuales, independientemente de su incuestionable poder creativo, aflora una cierta incapacidad para llegar a elevarse a lo monumental, lo grandioso o lo solemne. Advirtamos como segunda cualidad la intensa sensualidad que aflora en esta inacabable sucesión de figuras que nos ocupa, las por sus características de no haber sido jamás repetidas, alcanzan a poseer el valor de pieza única, revelando en sus actitudes, sus desplazamientos rítmicos y sus expresivos rostros, el intenso placer que debió de acompañar a sus creadores al elaborarlas, y el sentido lúdico y festivo que les dio origen, desplazando de su contexto el estudio sistemático de las causas para deducir de ellas sus efectos. Conviene sin embargo recordar en punto de vastedad del universo formal dentro del cual surgen y se entremezclan estas figurillas de animales domésticos, constituido por representaciones de hombres, mujeres, animales y frutas, agrupadas en de género" constituidas por piezas aisladas o agrupadas en conjuntos: guerreros en actitud de ataque portando hachas, porras, hondas y macanas; jugadores de pelota, danzantes rituales, solemnes caciques o músicos y contorsionistas, mujeres empeñadas en los quehaceres de su género o aderezando su figura, escenas de amor, animales de todas especies: perros domésticos, simios, tortugas, patojos, pericos... incluso tiburones a los que en su mayoría se les ha dado el destino de vasijas, al igual que a los grandes calabazos y frutos gigantes. Arte profano que busca antes otra cosa el solaz en la descripción la vida pareciendo ignorar aquello para Teotihuacan y todo el mundo era lo único digno de ser representado: lo y lo supraterreno. Con razón nos advierte Salvador Toscano que las culturas occidente "carecen de voces metafísicas, empeñándose en crear un arte menor, delicado, original y de rara Más que realismo, en estas figurillas expresa la naturalidad; más que el símbolo, brota la fantasía. Al margen de los estilos oficiales las teocracias y los imperios, el

occidente surge risueño. Aplastado por los dioses, los caudillos y los sistemas políticos y económicos, el pueblo mexicano produjo hace miles de años obras frágiles y sonrientes. Con ellas nos enseña que la vida cotidiana resulta así maravillosa. Quizá el día en que poseamos un conocimiento más profundo del pensamiento religioso que animó a los habitantes de los territorios de estemos facultados para alcanzar a comprender este singular enclave de nuestro arte antiguo, opuesto o por lo menos marginal al de las demás civilizaciones surgidas en nuestro territorio. La totalidad de las figuras que integran este vasto repertorio de la vida cotidiana de nuestros antepasados de Colima, fue creado para servir de funeraria y, dentro de ellas, las representaciones caninas emergen como piezas primordiales; en ocasiones, el perro viene a ser provisto de una máscara lo que demuestra la creencia en que dicho animal conducía al hombre -después de muerto- durante el largo viaje que debía de emprender hacia los mundos inferiores. En otras, los perritos en miniatura actúan como  juguetes del hombre, y en ocasiones se humanizan adoptando actitudes propias a aquél, sobresaliendo los que se acoplan ensayando pasos de festiva danza. Con particular intuición, Paul Westheim nos que los habitantes de Colima "van desarrollando una artesanía de expresividad tan vigorosa el sentido una sensibilidad estilística propia y muy marcada; están empeñados en mostrar al hombre o al animal en toda su movilidad. Torsiones, vueltas, intersecciones del cuerpo es lo que tratan de captar. Procuran crear dinámica." Dentro de sus creaciones no encontraremos jamás el menor atisbo a la forma concebida como bloque hermético y cerrado dentro de sus propios límites; jamás encontraremos la solemnidad que emana siempre de la escultura de la tenochca o de la zapoteca. Su primordial obsesión se manifiesta en el deseo por fijar lo que se lleva el instante, lo que arrastra el momento, creando así auténticos bocetos alejándose en dirección contraria a sus fundamentos arcaicos, dando la espalda a los sentimientos religiosos, para poder fijar su verdadero objetivo: lo que les ofrece el día, lo que alcanzan a percibir a través de los senti dos, sin desear des ear ir más allá de ello. En cada una de sus obras, obr as, el artista revela una gran confianza en sí mismo y una despreocupación de los fenómenos ingobernables de la que carece el resto del México precolombino. Para afirmar dicho concepto, volvamos de nueva cuenta a Paul Westheim en donde nos dice: "Cuando el arte azteca representa la serpiente o el jaguar, éstos no son sólo símbolos divinos, puesto que en la representación se percibirá percibirá siempre el estremecimient estr emecimiento o que que provoca en el creyente creye nte el concepto de serpiente o de Por el contrario, el mundo los habitantes de las regiones de occidente no sabe llegar a tales conceptos; su arte carece de esta dimensión. Este arte suyo acepta el hecho real como real, sin reservas y sin interpretación metafísica; goza de la sensualidad del fenómeno y lo representa con manifiesto deleite en la multiplicidad que se ofrece a la vista. Para él la vida es es interesante, atractiva, no enigmática ni demoniaca." demoniaca." Hemos advertido de paso que estas encantadoras representaciones de perros son ofrendas funerarias, creadas no para el deleite de los vivos sino para acompañar a los muertos, puesto

el culto a ellos dedicado constituye un rasgo característico de la

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occidental de nuestro territorio. Como en la mayoría de las antiguas civilizaciones, se enterraban con el difunto sus armas, las joyas que lo engalanaron en las ceremonias y la totalidad totalidad de sus pertenencias pertene ncias

valor. valor. Se des eaba eab a que el muerto muerto se encontrara dentro dentro

de la tumba en su medio habitual, depositando en ella objetos descriptivos de su realidad cotidiana, acentuando así el carácter mundano que debió de poseer el funeral y las creencias que hacia él confluían, lo que nos permite afirmar que en dichos territorios, a pesar de las usanzas rituales adoptadas por otras culturas, su actitud religiosa fundamental venía a ser radicalmente opuesta a la que prevalecía en las restantes esferas del mundo precolombino. Coincidiendo Coincidiendo con sus vivencias vivenci as religiosas, sus creacione creac ioness artísticas jamás ja más pretendieron alcanzar la gran forma, trasladándose por fortuna para nosotros a las representaciones de escala menor, no por ello menores en su dimensión estética, logrando transportar en su esencia intemporal transcribir el fundamento

la realidad

cotidiana. A partir de estos conceptos apenas enunciados por la estrechez del espacio, pueden inferirse algunos de los rasgos distintivos de un entrañable sector de nuestro arte antiguo; por medio de la observación atenta de las suculentas imágenes en esta obra alcanzaremos a deducir trazos que no por ser diversos dejan ser primordiales al evaluar la trascendencia que, dentro del tiempo y el espacio, llegó a adquirir el arte de nuestras antiguas civilizaciones.

DE ESCULTURAS PREHISPANICAS DE BARRO.

UNA Beatriz Braniff 

l.N.A.H. El arqueólogo como el historiador, está interesado en comprender un proceso de evolución cultur cultural. al. L a cultur cultura a se co ncibe nci be co mo todo un de conocimiento, trabajo, técnica, adaptación al medio, organización social y política, concepción del cosmos y tradición de una sociedad. La producción producción estética de un pueblo es clar amente parte y producto producto de aquel sistema, entenderemos cabalmente si conocemos todas las otras partes de aquel sistema: Grecia no fue sólo el Partenón y la Venus, ni el México de hoy es sólo Octavio Paz: un intrincado sistema cultural y tradición provee las bases para que se den los exponentes más refinados cada sociedad. Es dentro de este contexto global que debiéramos entender la bella colección de perros que ahora nos ocupa, pero esto es harto difícil porque esta colección, al igual que la mayor parte de ejemplares conocidos de la Colima prehispánica, han sido desprovistos de aquel contexto que nos permitiría conocer mejor el significado de estos y el tiempo en que se dieron. Afortunadamente alguno que otro ejemplar ha sido obtenido en excavaciones

lo que nos permite, por analogía, dar un poco

de luz sobre el tema. La información documental del siglo

de otras regiones del país

-bá sicamen sic amen te de la Meseta Central- puede darnos darnos otras ideas sobre sobr e el cómo los indígenas indígenas consideraban al perro. Sin embargo, la diferencia de tiempo es muy grande puesto que los perros recuperados en excavaciones científicas proceden de las llamadas "tumbas de tiro" colimenses las que se ubican dentro de

primeros siglos de nuestra

muchos conceptos pudieron haber cambiado durante esos mil

y

También podemos

utilizar-pero con más cautela todavía- nuestra propia experiencia con los animales, y en especial la de los naturistas y etólogos, dentro de los cuales destaca

Lorenz.

Aunque hemos olvidado mucho de nuestra esencia primigenia, algunos todavía conservamos aquella empatia milenaria y descubrimos afinidades y tonalidades de afecto y relación con el perro, el caballo y el gato. Aún hay señoras que pueden platicar con las gallinas, y los trabajos de Lorenz demuestran de una manera contundente la amplia relación que

ser humano puede tener con los animales, relación que debió ser

más intensa y cotidiana en el pasado.

El origen del perro domesticado (Conis

no es preciso: algunos insisten en una

descendencia a partir del chacal que posteriormente se cruzaría con el lobo dando así lugar a razas europeas que llevan en sus venas mucho de -como gran danés-, danés -, mientras que otras razas raz as del americano, los y "huskies" tienen mucho de

Otros insisten en sólo un origen:

De todas formas se infie infiere re que el perro ya estaba est aba domestic domes ticado ado hace hac e diez o doce mil años en el viejo mundo; y ya aparece en contextos americanos hacia 8300 En México los restos más antiguos tienen una una fecha de hacia 350 3 50 0 (Hidalgo (Hidalgo), ), donde cinc c inco o perros son la ofrenda de dos De la misma época son restos óseos de cánidos asociados a gente que en Tehuacán ya se había iniciado en la Para la época que llamamos o del Preclásico, los perros abundan entre aquellos grupos asentados en aldeas y pueblos que proliferan entre y principios de nuestra era. Como decíamos arriba, los de Colima se colocan en los primeros siete siglos de nuestra era, dentro de la fase llamada base para el estudio de la colección, la acuciosa investigación de Carolyn se refiere a una colección análoga existente en el Museo Nacional de De acuerdo con ésta, eran varios los nombres utilizados por los mexicas para los perros que ella reduce a sólo dos variedades principales: el perro lampiño de mayor tamaño, identificado con el nombre de (o o y el (perro tierra) (o perro de piedra) que eran "bajuelos, redondillos y buenos para comer". Es interesante anotar que el perro pelón presenta una dentición anormal, por lo que éste puede fácilmente identificarse en sus restos óseos o en su representación

La mayor parte de la colección que ahora nos ocupa ciertamente puede clasificarse como tlalchichi, tanto por su proporción como por su dentadura que es Podríamos sugerir que el bellísimo ejemplar del perro sentado con patas largas que lleva su cabeza ligeramente tornada hacia la izquierda, es tanto por su esbeltez como por su diferente proporción en relación al tlalchichi. Es evidente sin embargo, que dentro de los perros regordetes se diferencian algunos que llevan arrugas horizontales sobre la cara y la espalda. La vasija del perro recostado y enroscado con el hocico abierto y con dichas arrugas, tiene al parecer una dentadura irregular, por lo que puede ser pelón. Quien haya acariciado a un perro pelón verificará que estas arrugas se producen por la falta de pelo, especialmente entre los cachorros de ¿Podrían éstos identificarse con o perros de piedra? Los perros gordos que hemos descrito aparecen como ofrenda mortuoria en las tumbas de tiro tiro y constituyen un estilo regional exclus ivo de Por otra parte las figuras que tienen el rostro arrugado y que están echadas sobre un costado, tuvieron una amplísima distribución en todo en esos mismos

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nos comenta que en tiempos históricos el perro, además de estar en el hogar defendiendo a los amos y jugando con los otros escuincles -los niños- era utilizado en la cacería para rastrear y atacar a todo tipo de

Los perros se cebaban con maíz

y eran vendidos en los mercados para su consumo. En la religión, el animal era también importante y su nombre era el de uno de los días del calendario. Se asociaba a ciertos dioses, especialmente a Xolotl. Muchos se sacrificaban en honor de los dioses, no sólo entre los

sino también en el área maya. Ya hemos mencionado que desde

temprana edad se ofrendaban a los muertos, pero también los había que tenían su propio entierro y ofrenda. El perro era igualmente importante en la cosmogonía y en el mito de las varias eras o "soles" los perros aparecen como los sobrevivientes de humanos transformados en animal. Xolotl, en forma de perro, baja al hueso que al romperse se convierte en la primera pareja humana.

donde obtiene un grupos se

consideran como producto de una primera Estas ideas pudieran o no aplicarse a la colección de Colima; pero solamente podemos decir con certeza que su ubicación como ofrenda le confiere una posición muy importante hacia el hombre, como compañero en la vida y también en la muerte. Eso no quita, sin que también fueran sacrificados para un buen rosizcuintli a falta de rosbif. futuras investigaciones científicas puedan aportarnos mucha mayor información que ésta que acompaña a tan bellos ejemplares.

Notas y bibliografía 1 Isabel Kelly, en Otto Schondube: "Arqueología en Jalisco" en Los pueblos y señoríos teocráticos. 1975, pp. 156-162. 2 Kelly, op.

R. E. T aylor aylor

of West Mexico, B. Bell

studies in West West Mexico" Mexico" en The T he archaeology arc haeology lam.

25

3 Konrad Z. Lorenz: King Solomons's ring. Apollo edition, 4 Stanley J. Olsen,

pp.

en Carolyn Baus de Czitrom: Los perros de

antigua provincia

1NAH, 5 J.P. Scott: "Evolution and domestication of the dog". En Evolutionary Biology, T. Dobzhansky, M. Hecht and W. Steere 6 Baus, op.

New York,

pp.

p. 25.

7 Baus, op. cit. 8 Baus, op. cit. p. 16. 9 Ver: Norman P. Wright:

enigma del xoloitzcuintli. 1NAH,

10 Baus, op. cit. cit. p. 26 .

26

fotos en pp. 69 y

TECNICA, IDEAS Y DEL OFICIO Alberto Díaz de Cuando uno ceramista ve las piezas del la Mexicana se queda asombrado de su realismo, belleza, fineza de realización y trata uno de explicarse el modo de ser, de pensar, el tiempo invertido en hacer tan agradables objetos.

Los

para hacer cerámica hoy son los

en algunos lugares.

El hombre descubre la alfarería alfarería cuando se torna torna sedentario. sedentario. De sus s us manos brotan tos cas figuras, algunas utilitarias y otras votivas, poco a poco se arreglan, descubre mejores métodos para preparar su

Claro, primero por casualidad y después aplicando su

observación; observaci ón; su tacto nota grumos, grumos, piedras, piedras,

e incluso diferencias de calidades

en la pasta que maneja. Aprende a buscar en los bancos de arcilla los más finos, los más manejables para su propósito. Una arcilla arcilla muy fin fina a no sirve para cocinar, cocina r, se rompe, tiene que soportar el choque cho que térmico, t érmico, a su vez tiene que ser poco porosa, el grosor también también impor importa. ta. En cambio, cambi o, para modelar modelar figuras, la pasta será más fina,

grano más pequeño, los detalles se notarán mejor. Para

esto pasó mucho tiempo, mucha paciencia. El alfarero, mejor dicho el mago incipiente, la simple tierra en objetos, se da cuenta de todo, algunos se conformarán con lo aprendido, pero otros continuarán buscando resultados en otros bancos. Se torna un poco minero, un poco alquimista, un mucho creador, artista, y el fuego le ayudará después de dominarlo. El alfarero no es egoísta con la de sus logros

los

compartir,

al fuego primero y después al fuego en el horno.

Descubrirán los aplicarán, notarán los cambios. Los que al final triunfarán serán los se dieron más topes, fracasaron más veces, pero inquietos con lo descubierto insistieron en la búsqueda. Un día, en manos de algunos de ellos surge no sólo una buena también una forma, un compañero en la vida y guía en el camino al mundo los muertos; la pieza es bella, está pulida, agregó una más fina; ahora le decimos muy roja, es óxido de hierro. Con ella cubrió su pieza, selló el poro y pulió con una piedra dura, ¡qué resultado! El perrito, que después se repitió por miles,

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cambió de forma, se sentó, acostó, inclinó, gracias a la observación del artesano, tomó todas las posturas que en vida estas criaturas adoptaban. No sólo hicieron perritos, sino que nos dejaron un reflejo de todas sus actividades, sus casas, fiestas, héroes y, en fin, toda la fauna; pericos, guajolotes, etcétera. Cuando este territorio es conquistado por los españoles, los alfareros de esta región habían ya desaparecido varios siglos atrás.

¿Lo que pasó? no lo sé, las técnicas cambiaron, pero sus piezas existen. ¿Cómo las hicieron? No es difícil determinar, igual que como se hacen en algunos alfares que existen hoy.

Se busc b uscó ó una arcilla arcilla,, se preparó, se s e formó formó la pieza con tiempo, se

y al final final se quemó; qu emó;

fácil hoy, este proceso se repite millones de veces al día a todo lo largo y ancho de este país

alfareros. La diferencia es la calidad, la imaginación y la finura del

Creo el tiempo ahora es más corto, el sentido de la calidad, en un esfuerzo por el pan, es menor, la utilidad de las piezas es diferente, ahora es mercancía, antes tenía un fin casi religioso, una razón de ser. Sí fue mercancía, pero fue "la mercancía". Hoy es un objeto secundario, adquir adquirido ido cuando queremos quer emos adornar un con algo superfluo. La técnica Ya tenemos al artista artesano con su pasta preparada cuidadosamente; se enfrenta a modelar directamente cada forma, algo lo guía, no sabemos qué, pero el hecho es que salen de sus manos piezas de una gran prestancia, con un realismo diferente, pero realismo. Siempre creí que el singular artista creador de la figura del escriba faraónico, de prodigioso prodigioso realismo, la concibió conc ibió así, no obstant e los cánones cáno nes figurat figurativo ivoss oficiales oficiales de su tiempo y tal vez, gracias a ello, todavía hoy la consideramos una de las piezas más conmovedoras del arte egipcio de todos los tiempos.

Bueno, con las figuras de Colima, como les llamamos comúnmente,

pasa lo mismo,

el manejo del barro es perfecto, la delicadeza de la forma, su fantástica observación de las posturas comunes y sobre todo la sencillez en el manejo del barro.

Sus terminados son sencillos, normalmente

puesta como engobe pulido, muy

bien pulido y algunas manchas logradas con excremento de hormiga de alto contenido de dióxido dióxido de manganeso; esto e sto lo supongo supong o porque en el estado de Michoacán, en la zona de

se sigue usando este tipo de terminado, aunque las piezas son de forma

cambiada por el tiempo y la conquista.

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Con pequeñas peque ñas marcas, con sutiles trazos, lograro lograron n expresiones. Existen algunos fam famélicos, élicos, otros bien rollizos, todos con la expresión correcta; los hay amigables, enfurruñados, con hambre o bien repletos. Los artesanos hoy son iguales, trabajan de la misma manera. Unos modelan a mano libre y otros usan moldes; en aquellos tiempos los moldes fueron de barro mismo. Con las piezas totonacas se encontraron los restos de un taller de producción, en transformaba transformaban n los moldes en abundancia. abundancia. Tenemo Te nemo s, a v ece s, la presunción de creer que algunas técnicas de repetición fueron adoptadas después de la conquista, o de la revolución industrial, industrial, pero la verdad es que con la llegada de los español espa ñol es, el gran trabajo trabajo de los alfareros prehispánicos sufrió un gran deterioro al entrar a otro tipo de producción, más fácil fácil de ejecutar. ejecut ar.

éste no es el caso, debe de haber pasado algo por el estilo

con la cultura de occidente, que desapareció por alguna causa similar a la mencionada. Sobre todo en cuanto a la producción de las finas piezas de barro. Tratando de imitar al bruñido de los perritos, existen varios alfareros hoy. Sus logros son buenos, pero existen sutiles rasgos que hacen notar al ojo del conocedor el que son copias, una razón es la de que ya no viven perritos de ésos, los pocos que quedan son cambiados de sus congéneres de antaño. Sólo conozco a un escultor hoy en día con el mismo pensamiento y la misma habilidad que la de los alfareros de Colima, creo que incluso con el mismo tiempo y el pensamiento mágico de sus antepasados. Es el Salvador Magaña

con

Las rocas que dieron pie a la formación arcillas, al envejecer fueron los granitos, pegmatitas, feldespatos y la gneis. Esto Est o sucedió por por la acción mecánica del viento, viento, agua, movimientos terrestres y glaciares, ayudados por la acción química del agua, dióxido de carbono, gases de y de flúor, así como la acción del calor. Cuando estas rocas originales quedaron en el sitio de su envejecimiento las llamamos arcillas residuales. La mayor parte de las veces fueron transportadas por los mismos agentes agen tes del cambi o y las pequeñas partículas fue fuero ron n depositadas en otros lugares. En el viaje,

partículas

fueron más lejos, mezcladas con otros productos de otros

lugares; también de rocas viejas. Cuando el agente fue el agua se formaron estratos; cuando fue el viento, sus depósitos son

teniendo una estructura menos

compacta y más desmenuzada. Así, nuestros artesanos, sin saber por qué, encontraron sus materiales para trabajar a la orilla de los ríos o en campos con depósitos de materiales plásticos. El nombre que hoy al que usaron es el de arcilla ferruginosa. encontraron otras como las caolinitas que quemaban blanco, que fueron usadas como aplicaciones de color, por ser mucho menos plásticas, difíciles de sintetizar, es decir, endurecer por la acción

calor.

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Hoy tenemos libracos para comprender de los estudiosos los fenómenos que se producen, la formación geológica de nuestros materiales. El conocimiento es algo escalonado, se forma paso a paso. En el caso de los perritos de Colima, ese del saber se rompió y hoy sólo tenemos conjeturas, se hacen análisis del material, de las manchitas, de las formas, de sus cortes. Nos admiramos de su perfección, su delicadeza; en fin, que sin saber por qué ni para qué, sólo suponiendo, tratamos de explicarnos su existencia.

No quisiera dejar de mencionar el que todas estas piezas de cerámica de las que hablo son utilitarias, aparte de ser funcionales están inscritas en el gran pensamiento religioso, hechas con humor, pero dentro de los cánones marcados por su cultura y casi todas las culturas de Pastillaje y modelado, esgrafiado y bruñido fueron sus armas; y los temas, su asombroso entorno, desde caluroso a templado, con la visión extraordinaria de sus mares, valles y volcanes, con un profundo sentido de

a sus antepasados, a su

ya

naturaleza que los rodeaba.

A partir de la Universidad de otorgó una beca de Producción a otro alfarero el Guillermo Ríos Alcalá en reconocimiento a su labor como conservador de la técnica tradicional de cerámica "rojo bruñido".

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COLIMA, LA CASA DE LOS PERROS GORDOS Luis

y González

Desde el mirador de San José de Gracia, el pueblo plantado a dos mil metros de altura, al norte y junto al camino de Colima, la tierra del sur es una región de contrastes, de planicies planicies y que descienden desde dos enormes montañas hasta el nivel del mar; un triángulo verde que cruzan tres ríos caudalosos; unos valles donde abundan las palmeras y los limoneros, pican los alacranes y los mosquitos, se tragan a uno los tiburones y la ola verde del Océano Pacífico, se producen los vientos colimotes que al comienzo del año, en el rumbo alto de mi tierra, deshacen nubes y clausuran el temporal de lluvias. En el sentir de los y de muchos mexicanos, mexicano s, Colima produce coco co cos, s, tuba, tuba, papaya, maderas duras, duras, sal, alfajo alfajor, r, pericos, temblores de tierr tierra, a, pelotitas de fierro, fierro, vientos vien tos fríos fríos que se desprenden despre nden del "nevad "nevado" o" y aires calien cal ientes tes que qu e vomita el volcán, el perpetuo "coco" de los Los de fuera van a Colima a comer frutas del mar y de los bosques tropicales y a presumir que estuvieron en Las Hadas o en otros sitios caros a sólo entran a divertirse los pueden anteponer un don a su nombre y exhibir pacas de billetes. En otro nivel

conocimiento, sac ado de enciclopedias y de libros libros de geografí geografía a e historia, historia,

Colima, con poco más de cinco mil kilómetros cuadrados de superficie, es actualmente una entidad política a la que sólo aventajan en

dos de los treinta y dos estados

de la República Mexicana. M exicana. Pero en est e tiempo tiempo en que vale más la cuantía cuantía económica econó mica que la territorial, Colima figura entre los estados ricos de México. Un tercio de su superficie, cubierta de milpas, cañaverales, huertos de jitomate y chile, huertas

cocos de

limoneros y papayos, le ha permitido permitido ser campeón campeó n en algunos sect ore s de la agricultura. agricultura. A otro tercio

su superficie, lo cubren pastos y

habitan vacas. En el tercio

figuran bosques cada vez más breves y costras urbanas cada vez mayores. Se construyen sin ces ar ca sas sa s para viv vivir ir y sobr e todo edificios edificios industr industriales iales y mercantiles. mercantiles. Como es bien sabido, Colima extrae,

y muele piedras a partir

mineral ferroso de la república; arrea tres

Peña Colorada, el máximo de fuste (azúcar, copra y aceite

esencia esen ciall de limón limón); ); está est á bien dotado dotado de aeropuertos, carreteras, hoteles y tiene un amplio amplio ir y venir

barcos, automóviles, mercancías y turistas.

Cuenta con poco personal de planta, con medio millón en las ciudades de Colima, Manzanillo y

habitantes, los más, avecindados

Pese a su fama de región insalubre,

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la tasa de mortalidad es como la del resto del

Con justicia se le dice madre

pues su nivel de fecundidad humana supera con mucho a la de otras regiones de México. Está a la vista que la zona

es campeona en la producción de limones, fierro y

seres humanos. Como quiera, su

es indiscutible. La gente

es muy

apegada a la familia y al terruño y muestra poco interés en la política del estado y de la nación. Entre cultos corre la conseja de que unos cuantos acuden a votar en los días de elecc el eccion ion es y que se abultan abultan con malos manejos los resultados electora les,

cual no quita

que sí se haya votado copiosamente por Miguel de la Madrid, primer oriundo de Colima que llega a la presidencia de la

aunque no es el único

de gran tamaño

aquí y ahora.

En los tiempos que corren, Colima presume distinguidas mujeres que conjugan la política y las letras, historiadores muy muy preocupados en la historia historia de su patri patria a pequeña, peque ña, maestros que le siguen las pisadas pisada s al insigne educador don don Gregorio Gregorio Torres Quintero Quintero,, economistas econo mistas que debaten los problemas de la pitanza en foros televisivos, empresarios de fuste, músicos músic os y bailarines y, sobr e todo, artesanos arte sanos y artistas de la talla talla de Alejandro Alejandro Rangel, que han difundido en el mundo entero las formas estilizadas del arte plástico popular. Hoy Colima es tan celebrado por su producción de bienes para el cuerpo como por la abundancia de valores culturales que suelen

en la vieja escuela o Instituto

Educación Normal, y en novísimas instituciones como la Universidad institutos tecnológicos y la Casa de

Colima, los

La educación en el estado ha conseguido

erradicar el analfabetismo y producir una muchedumbre de profesionales. Colima de una prensa periódica que suele

de los venenos del alacrán y

producir guerras de papel. Por otra parte, sigue adicta a una religiosidad plena de vistosos bautizos, bodas, bendiciones, bendici ones, fiestas patronales y recorridos recorridos para para visitar visitar la santa imagen de Lo de Villa. Los más notorios hilos de la actual cultura

son de sustancia

religiosa, artística y de uso viejo; remiten a un pasado remoto.

Un viaje hacia el pasado de Colima que parta del presente nos enseña muchas cosas. En primer término, lo reciente de su revolución industrial, de su modernización en plena marcha. Hasta hace pocos años, antes

auge de los cítricos, la copra, los minerales

ferrosos, la tele y los hoteles y las escuelas, era un edén agrícola y marinero a donde se llegaba con suma dificultad, por caminos de herradura. Ninguna de las carreteras tiene más de medio siglo. También el ferrocarril es relativamente novedoso, lo mismo que la pesca del tiburón y del

Los primeros síntomas de

datan de principios de la centuria que

por cerrar. Los viajeros del siglo XIX

descri ben un Colima Colima pobre, sin codicia y sin apuros. F oss ey excl ama: "No "No se fomen fomenta ta la agricultura". El conde Kessler escribe acerca del poco espíritu de trabajo; condena a las personas que no dan golpe más de un par de meses al año. El inglés indolencia de los

Otros viajeros se refieren a

en la

desnudez y al espíritu lúdico,

a la vida sin futuro y presente miserable del labrantín. Lo cierto es que la Colima dejada por los españoles se sustentaba modestamente del ganado, frijol que producía sin mayor esfuerzo su pródiga naturaleza.

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fruta tropical, el maíz y el

En el pasado

los

eran pocos. Todavía a principios principios de esta centuria

los habitantes del estado no pasaban de setenta mil, y quizá a fines del siglo

sólo

moraban en la vieja alcaldía diez mil personas. Quienes ven en los padres españoles una capacidad de destrucción fuera de lo común y en las

indias un claro gusto por el

martirio, suponen que los ibéricos lograron reducir una población de trescientas cincuenta mil almas a sólo dos mil. Sin duda es falso intrépidos intrépidos español es. Con todo, todo,

difundido por la leyenda negra contra los

a menos la gente aborigen y a más,

el primer siglo

de la Nueva España, la gente oriunda del Viejo Mundo. En Colima coincidieron en la centuria fund fundad ador ora a español es pañol es blanquecinos, oscuros africanos y orientales amarillentos. Y por lo que salta a la vista, ningún prejuicio impidió la mezcla de sangres. La familia se conformó pequeña, mestiza y desde principios del siglo Poco

había

recóndita.

mucho qué decir por los excesos que lamentó

de

Quiñones, por las remotas travesías al lejano oriente, oriente, por las amazo nas y las sirenas  jamás aparecieron y por el nacimiento de la cultura hispanocristiana en la región. A medida que nos metemos más en el pasado colimense nos topamos crecientemente con la Iglesia. I glesia. De la reform reforma a para acá, Colima Colima ha peleado en dos rebeliones cristera s. La lidereó en en la lucha contra contra España E spaña un sace rdote. Tuvo de patrono patrono celestial al primer primer santo de estas latitudes, a san Felipe de Jesús. Aunque desde el siglo XVI fue una sociedad alegre y confiada, le venían desde entonces fuertes ataques de religiosidad con motivo de vientos huracanados, como el temblores como el de erupción erupción volcánica volcáni ca como la de epidemias y otras otras muchas calamidades que sólo eran combatibl es con golpes de pecho, rogativas y penitencias. Muchos atribuyen a la furia esporádica de la naturaleza colimense el espíritu religioso de la región, pero las formas como ha hecho naturaleza naturaleza esa religios religiosidad idad desde hace cuatro siglos y medio medio es achacab ach acable le a los apóstol ap óstoles es de la orden franciscana y a los de la conquista como Gonzalo de Nadie les puede negar a los y a los capitanes de entonces su gran vigor para demoler la cultura hallada en los distintos cacicazgos y sustituirla por la muy católica de los reinos españoles. La demolición conseguida por la espada y la cruz fue tan profunda que hoy nos cuesta trabajo reconstruir imaginativamente lo demolido. Por otra parte, los

de

la edad prehispánica, carentes de escritura, no pudieron dejarnos imágenes precisas de sus modos de pensar, sentir y hacer. Los arqueólogos, con la debilucha luz que proporcionan los restos materiales, han dibujado una imagen de la antigua Colima, a veces poco seria, insegura; más

hija hija de la observación, observaci ón, producto producto de las ganas de ser se r

dueños de un paraíso Es indiscutib indiscutible le que antes

la llegada de los los español es ya

cultivaban, en lo que ahora

es Colima, el maíz, el frijol, la calabaza y el chile. Es muy probable que haya sido la sal de la costa el principal artículo mercantil. Quizá deba atribuirse al pertinaz centralismo mexicano la idea de que fueron los toltecas, teotihuacas y antiguos pueblos colimenses que quizá

los civilizadores de los

muy remotos tiempos eran de varios

orígenes y hablas. A muchos historiadores patriotas les gusta ver en

33

Colima prehispánica

la asamblea de los pueblos

teotihuacano, lecueje, coca, popoloca,

y otros. Han imaginado una sociedad plural y un gobierno único; un pueblo unido y feliz que sólo derramaba sangre para defenderse del imperialismo tarasco. Resulta menos inverosímil y más comprobable que los viejos vecinos de la región organizaran guerras con fines de saqueo y fueran comandados por caciques de pocas plumas. Nos han llegado los nombres de varias unidades políticas que coexistían en el estrecho recinto del actual territorio

Tuxpan, Caxitlán,

Amula, etcétera. Quizá llegaron a influir mucho en los anteriores, los

ahora

de Tuxpan,

y Zapotlán. También se vislumbra

que ninguno de los cacicazgos dichos fue un edén inmóvil. Quizá la inestabilidad de los tres mil años anteriores a la conquista fue mayor que la constatada en ios últimos quinientos años. Conforme a nuestra ya secular y mentirosa historia, Colima fue el paraíso terrenal hasta la aparición de la serpiente hispánica. Quienes vivieron allí, según los historiadores embusteros, ofrendaban flores y resinas aromáticas a la divinidad; labraban la tierra con suma alegría y eran metalurgistas espléndidos. Sin duda ejercieron de manera maravillosa el arte de la alfarería, por lo menos

hace hac e unos dos mil mil años. Modelaron Modelaron vasijas zoo

y antropomorfas; figuras de mujer en actitud de parto, amamantamiento, molienda y amor. Muchas actividades masculinas también fueron esculpidas con lujo

detalles.

Pese a que los saqueadores se anticiparon a los arqueólogos y a los artistas, éstos han conseguido rescatar estupendas representaciones, cerámicas de plantas, animales, hombres y mujeres, para el

de todos.

las figuras del reino animal quizá la más y mejor representada por los alfareros de la parte noreste del actual territorio de Colima haya sido la del perro gordo y cebado, cuya exce e xcelen lenci cia a artística hablan hablan las fotos que ilustra ilustran n est e libro. De la múltiple múltiple significación y usanza los perritos de Colima escriben aquí los mejores expertos en la materia. Por lo que a mí toca, con la venia de los lectores, me retiro de esta procesión por falta de sonaja, por carencia total de sabiduría perruna. Con todo, antes de retirarme quisiera sugerir a los inexpertos en cultura nombres

la visita de una treintena de libros. Doy sus

el orden alfabético acostumbrado.

Fran cisc o К. Diccionario Diccionario

de Ecos de la Costa, 2

geografía y bibliografía

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