PEDAGOGIA 2 RESUMEN - PEREZ GOMEZ, Socialización y Educación en La Época Postmoderna

October 3, 2017 | Author: Marina Fleita | Category: Socialization, Society, Politics, Toleration, Ideologies
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Descripción: Material de estudio. Resumen...

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RESUMEN: Socialización y Educación en la Época Postmoderna – Pérez Gómez. La dialéctica socialización, educación y enseñanza. La función educativa de la escuela. Tres aspectos relacionados pero diferentes: 1) Procesos de socialización o función socializadora. 2) Función política. 3) Función educativa de la escuela. La escuela como institución social ejerce poderosos influjos de socialización. La cultura social dominante impregna inevitablemente los intercambios humanos que se producen en ella. Las contradicciones que encontramos en las culturas sociales caracterizan también los intercambios humanos dentro de la escuela. Tanto los docentes como los alumnos y alumnas han asumido valores hegemónicos (dominantes) y contradictorios entre sí: atención, cuidado, ternura y generosidad en su vida familiar. Competitividad, egoísmo, individualismo. Primacía de la rentabilidad, la apariencia y el dinero en el ámbito de trabajo, economía y el mundo laboral. Igualdad de todos ante la ley, participación política; compromiso con el bien común, tarea colectiva de las sociedades democráticas. Estas contradicciones y demandas adoptan en cada época formas y matices bien diferentes. La familia ya no puede considerarse el espacio homogéneo de hace no más de treinta años, la economía está exigiendo nuevos comportamientos. La política se ha convertido en una costosa e inalcanzable empresa, donde la participación se reduce al compromiso electoral cada cierto tiempo. El proceso de socialización cambia y se especializa a la medida y ritmo de las sutiles transformaciones sociales. La ideología postmoderna corresponde a la estructura económica del liberalismo radical, transformando de forma acelerada valores y actitudes aparentemente bien asentador en las sociedades llamadas modernas y accidentales. El relativismo cultural, la tolerancia superficial, ausencia de compromiso y orientación, del tener sobre el ser, la obsesión por el consumo, todos estos aspectos de la cultura contemporánea, postmoderna, fuera y dentro de la escuela, provocando, sin duda, el aprendizaje de conductas, valores, actitudes e ideas determinadas. Este influjo polimorfo, cambiante y omnipresente de la cultura dominante, se ejerce a través de los intercambios ‘espontáneos’ y ‘naturales’ en las más diversas instituciones e instancias sociales (familia, escuela, empresa, televisión, etc.) y que van condicionando el desarrollo de las nuevas generaciones, lo llamamos PROCESO DE SOCIALIZACIÓN o FUNCIÓN SOCIALIZADORA DE LA ESCUELA. Primera mediación social en el desarrollo individual. La función social de la escuela, supone también un requisito indispensable para garantizar la formación del capital humano que requiere el funcionamiento del mercado laboral. En segundo lugar, 1

la función política de la escuela, servicio público obligatorio y gratuito para todos los ciudadanos hasta una determinada edad pretende compensar las deficiencias de los procesos espontáneos de socialización. La escuela ofrece un servicio público y gratuito que se extiende a los rincones más remotos de la población para acercar la cultura pública e intentar paliar con ella los efectos que las inevitables desigualdades que la economía de mercado ha producido en los diferentes grupos sociales. Segunda mediación social sistemática e intencional. La desigualdad en los procesos de socialización es un problema clave, puede y debe ofrecer la posibilidad de compensar en parte los efectos de la discriminación en el desarrollo individual de los grupos más marginados. En el espacio de una escuela obligatoria y gratuita debe afrontarse el reto didáctico de diversificar las orientaciones, los métodos y los ritmos, de modo que los alumnos más pobre y alejados de la cultura pública, intelectual, puedan incorporarse a ese proceso de recrear, vivir, reproducir y transformar dicha cultura. Cuanta mayor obsesión por imponer un estilo academicista, mayor la distancia y la deserción. Acercar la escuela a la realidad vivida por cada uno supone facilitar el difícil tránsito a la cultura intelectual. Los grupos sociales más favorecidos probablemente sólo en la escuela pueden encontrar el espacio para vivir y disfrutar la riqueza de la cultura intelectual. La escuela es una conquista social de la era moderna y que tanto en su estructura como en su funcionamiento se encuentra adaptada a las exigencias sociales, políticas y económicas de aquella época. En tercer lugar, la función educativa de la escuela. Diferente de la mera actividad de socialización o reproducción de las costumbres y valores hegemónicos, aparece el carácter de tercera mediación, también sistemática (ordenada) e intencional, la mediación reflexiva. Solamente podemos decir que la actividad de la escuela es educativa cuando todo este conjunto de materiales, conocimientos, experiencias y elaboraciones simbólicas sirva para que cada individuo reconstruya conscientemente su pensamiento y actuación, a través de una largo proceso de desconcentración y reflexión crítica sobre la propia experiencia y la comunicación ajena (tercera mediación). Cuando la escuela solamente provoca el aprendizaje académico de contenidos vitalmente indiferentes, que se aprenden para aprobar los exámenes y olvidar, y no estimula su aplicación consciente y reflexiva en la vida cotidiana, sino socializadora. Si la escuela se convierte en una simple academia, no es probable que provoque la enriquecedora aventura de las vivencias intelectuales. La función educativa de la escuela requiere autonomía e independencia intelectual, y se caracteriza por el análisis crítico de los mismos procesos e influjos socializadores legitimados democráticamente. La tarea educativa se propone la 2

utilización del conocimiento y la experiencia de la comunidad humana para favorecer el desarrollo consciente y autónomo en los individuos, la potenciación del sujeto. La función educativa requiere una comunidad de vida, de participación democrática, de búsqueda intelectual, de diálogo y aprendizaje compartido, de discusión abierta sobre la bondad y sentido antropológico de los influjos inevitables del proceso de socialización. La

escuela

en

las

sociedades

postindustriales

cumple

este

complejo

y

contradictorio conjunto de funciones. Solamente desarrollará una tarea educativa cuando sea capaz de promover y facilitar la emergencia del pensamiento autónomo, la reflexión, la reconstrucción consciente del pensamiento y de la conducta que cada individuo ha desarrollado a través de sus intercambios espontáneos con su entorno cultural. Esta función educativa se desarrolla dentro de una compleja institución social, con una larga historia. VALORES

Y

TENDENCIAS

QUE

PRESIDEN

LOS

PROCESOS

DE

SOCIALIZACIÓN EN LA ÉPOCA POSTMODERNA. La ideología social dominante en la condición postmoderna difunde y legitima un conjunto de valores que rodean y enmarcan los intercambios que cada individuo desenvuelve y expectativas a las que aspira en su vida cotidiana. Eclecticismo acrítico y amoral. Primacía del pensamiento único, amorfo y débil. La inevitable tendencia económica a la globalización y a la imposición universal de modelos de vida transmitidos a través de los poderosos medios de comunicación, ha conducido progresivamente a la formación de una amorfa y anónima ideología social de eclecticismo trivial y ramplón, de modo acrítico y amoral admite el principio del todo vale si a la postre sirve al objetivo de la rentabilidad personal, grupal o nacional. Todo puede convertirse en mercancía, y por tanto adquirir valor de cambio en el trueque comercial. El valor de cada objeto, comportamiento o idea, depende de su valor de cambio en el mercado. En este magma ecléctico se reconcilian las paradojas y conviven los dilemas siempre y cuando no ofrezcan obstáculo al libre intercambio comercial. El pensamiento débil es a la vez la expresión de la tolerancia, pluralidad y relatividad que requiere el respeto a las diferencias y la conciencia de la contingencia histórica de las formaciones humanas. El panorama ecléctico actual, la posibilidad de buscar la coherencia personal y social en la comprensión compartida, en el debate y contraste de pareceres y en el acuerdo provisional y contingente, siempre renovable, con uno mismo, con los componentes del grupo cercano y con la comunidad más general. Individualización y debilitamiento de la autoridad. 3

La individuación denota la importancia de la “elección personal”. Por una lado lleva a la secularización religiosa de los individuos, por otro, lleva a una especie de secularización política. La individualización se acomoda a las exigencias de diferenciación y diversificación de la oferta. Importancia trascendental de la información como fuente de riqueza y poder. Los nuevos aportes informáticos y audiovisuales, han permitido que, como información, la cultura parezca al alcance de cualquiera. La consecuencia más visible es que el acceso a la información no está actualmente equitativamente repartido, como tampoco lo está el acceso igualitario a la capacitación intelectual para interpretar dicha información. El riesgo de trivialización acumulativa que conlleva la sobreinformación. La saturación de información fragmentaria, no conduce al enriquecimiento de los criterios personales de análisis y toma de decisiones, ni a la formación de cultura sino a la confusión y perplejidad, a la mera acumulación de anécdotas sin estructurar en esquemas de pensamiento. La lógica del consumo destruye la cultura. La importancia decisiva de la información para la participación política, cultural y profesional, puede suponer un factor más de discriminación puede suponer un factor más de discriminación e incluso de exclusión de los grupos más favorecidos. Mistificación científica y desconfianza en las aplicaciones tecnológicas. La etiqueta de científico se está utilizando como indicador de estatus elevado e incuestionable del conocimiento. Los desarrollos de la ciencia parecen enfrentarse a situaciones y posibilidades fuera de control de la misma comunidad científica, la reflexividad acelera la velocidad con la que una convicciones científicas son sustituidas por otras. Nunca el descubrimiento científico o técnico ha estado subordinado a una demanda surgid de las necesidades humanas. Siempre se ha movido por una dinámica independiente de lo que los hombres consideran deseable. La

paradójica

promoción

simultanea

del

individualismo

exacerbado

y

del

conformismo social. La sociedad refleja a la vez que estimula la paradójica aceptación y promoción conjunta del individualismo y el conformismo social. El

individualismo

se

promueve

solo

como

aislamiento

y

enfrentamiento

competitivo. El conformismo social debe alimentarse como garantía de permanencia del marco genérico de convivencia. La búsqueda de la identidad personal de la mayoría de los individuos de la sociedad postmoderna parece vinculada a la competitividad profesional y a la diferenciación por el consumo como indicadores de status en una clara traslación del eje valorativo desde el ser al tener. 4

Es necesario indagar en las posibilidades que ofrece a la diferenciación individual, pues la interpretación, la acción simbólica y la creatividad son también parte del consumo. El deseo como manifestación de identidad personal se concreta tanto en el consumo de bienes materiales y simbólicos como en su utilización para condicionar y gestionar las interacciones sociales. La obsesión por la eficacia como objetivo prioritario. Eficacia aparece ante la comunidad como sinónimo de calidad. En toda práctica social pueden definirse los objetivos concretos. Los fines justifican los medios y cualquier medio es aceptable si nos lleva a la consecución de los objetivos previstos; los resultados pueden identificarse, medirse y evaluarse con rigor. Todo proceso social puede considerarse un proceso mecánico y previsible, proceso de producción de bienes culturales, y puede regirse por los criterios y especificaciones de cualquier otro proceso de producción. La obsesión por la eficacia se desliga incluso de la calidad de los resultados primando de manera indiscutible la rentabilidad sobre la productividad. (La rentabilidad como búsqueda de eficiencia y la productividad como búsqueda de eficacia. Si la racionalidad económica significa la búsqueda de eficacia o rentabilidad, la racionalidad política o bélica supone sacrificar la eficiencia o la eficacia, tratando de lograr no el producto más rentable, sino la producción más elevada, aunque sea con inferior, mínima o incluso nula rentabilidad.) Cuestionar esta tendencia de la cultura actual de la sociedad de modo que aparezca la posibilidad de pensar que la calidad no reside solo en la eficacia y economía con la que se consiguen los resultados previstos, sino en el calor antropológico y ético de los procesos e interacciones en las que se implican los sujetos humanos. Los procesos educativos cuanto más ricos e interesantes son, más impredecibles se vuelven los resultados. La concepción ahistórica de la realidad. Amparados en las exigencias de la economía del libre mercado la ideología dominante difunde una concepción inmovilista de la realidad social, concediendo carácter de naturaleza a las manifestaciones contingentes de la configuración histórica actual. Se pierde el sentido histórico de la construcción social de la realidad. Desde los centros de poder político y económico se impone la idea de la ausencia de alternativas racionales y viables.

Se instala la tesis de la futilidad e impotencia

del empeño humano individual o colectivo, pues por una parte la economía global domina la política y por otra, todos son igualmente corruptos en la vida política. Se está utilizando la crítica a las ideologías como coartada para evitar la reflexión crítica sobre el presente. 5

Los fenómenos educativos en particular cuando pierden la dimensión alternativa o utópica que va más allá del estado actual de las cosas pierden su especificidad y se convierten en un simple proceso de indagar y proyectar más allá de las restricciones interesadas del status quo, incluso desde el propio desencanto que producen las insatisfacciones del presente. Utopía y desencanto deben sostenerse y corregirse recíprocamente. La cultura de la satisfacción supone la convicción de que cada uno, individuo o sociedad, tiene lo que le corresponde, lo que se merece por su esfuerzo y dedicación. Lo espiritual de desigualdad se proyecta imparable en la condición postmoderna hasta provocar la exclusión de un importante número de individuos, naciones o culturas. La primacía de la cultura de la apariencia. Las exigencias del mercado en la vida cotidiana y en particular por medio de la publicidad audiovisual confunden cada vez más profundamente el ser y el parecer: las apariencias sustituyen a la realidad al conseguir el efecto pretendido; la realidad insatisfecha o insatisfactoria pugna por convertirse en la apariencia del modelo exitoso. Cuando la importancia de los modos externos de expresión de los significados se mantiene dentro de la pretensión de desarrollar las capacidades estéticas o formales de expresión y comunicación puede considerarse una tendencia con clara potencialidad educativa, favorece y facilita el intercambio y el desarrollo creador de las necesidades expresivas del individuo y de la comunidad. La exaltación de las formas, de las apariencias, se produce a costa de los significados ya sea para ocultar la ausencia de los mismos o para camuflar la irracionalidad de los mensajes. La cultura de la imagen y de la apariencia puede considerarse una cultura más insidiosa por cuanto camufla y oculta los verdaderos intereses y valores que se transmiten en los intercambios. En el bosque de informaciones fragmentarias y de estímulos audiovisuales es difícil percibir y por tanto analizar críticamente el sentido de los mensajes y la finalidad de los influjos. Cuando la sustitución de la realidad por las apariencias observables invade el terreno de las relaciones profesionales e incluso personales, la vida de los individuos se convierte de roles artificiales. El imperio de lo efímero en el paraíso del cambio. Se encuentra la concepción de la novedad, el cambio y la originalidad como un valor permanente e incuestionable. La vida contemporánea exige no solo adaptarse a la nueva situación, sino prepararse para vivir permanentemente adaptándose a las exigencias del proceso de cambio continuo. 6

La consecuencia más palpable y preocupante de esta tendencia es que el deseo del cambio y de la novedad por sí mismos, no tiene posible satisfacción. Hay componentes de la realidad social y cultural de la comunidad humana que no pueden adaptarse a las exigencias del cambio permanente y acelerado sin sufrir distorsión sustancial. La consolidación de instituciones sociales o de costumbres culturales requieren un tiempo y una parsimonia incompatible con la exigencia del cambio por el cambio. Se destruyen tradiciones sin dar tiempo a generar otras nuevas. La tendencia al cambio permanente provoca fácilmente al desinterés y al hastío. Mitificación del placer y la pulsión. La individualización expresiva se refleja en la importancia recobrada por las capacidades expresivas del yo individual. Apuntan a un cierto romanticismo y emotivismo, como también, a una amenazadora tendencia al hedonismo. “La idea de placer como modo de vida”, “satisfacción del impulso como modo de conducta”. El mercado encuentra en las nuevas necesidades emotivas el terreno apropiado para su expansión. El mundo habla bajo la regla del intercambio económico, generalizando a todos los aspectos de la vida incluyendo los placeres y los efectos, “solo es libre la acción espontánea.” El instinto se ha convertido en el reino de la libertad y la voluntad en el terreno de la coacción, la vida moral bascula del lado de lo involuntario, instintivo, automático, mientras que la reflexión aparece como una impostura, al actual naturalmente, el sujeto es solo agente de su vida. Al actuar voluntariamente es también autor. Culto al cuerpo y mitificación de la juventud. La primacía de la apariencia, la cultura de la satisfacción, el mito de la pulsión y el objetivo colectivo de rentabilidad comercial, es lógico que el modelo que se propone de vida y satisfacción en la sociedad multimedia sea la idílica exhibición de una juventud atemporal con un cuerpo de diseño, es el nuevo dios pagano. La mercancía del cuerpo joven se va restringiendo progresivamente a etapas más tempranas, la satisfacción se encuentra seriamente comprometida al situarse en objetos o estados efímeros y superficiales que solo se poseen por su valor de cambio. La emergencia y consolidación de los movimientos alternativos. Una de las manifestaciones más reconfortantes de la pluralidad y tolerancia es la emergencia de los movimientos alternativos, entre el feminismo y el ecologismo. La mujer está sufriendo incluso de modo más abrumador que el hombre, su utilización como mercancía, zarandeada su individualidad y su identidad por las exigencias inmisericordes de la economía de libre mercado. Junto con los desfavorecidos, es la primera víctima de la exclusión cuando la competitividad impone ‘ajustes de caballo’ al estado de bienestar a pesar del desplome 7

del estado de bienestar y de la desigualdad que impone la economía mercantil, su flexibilidad, pluralidad, provisionalidad e incertidumbre descubren algunos resquicios, abren espacios a la incorporación y desenvolvimiento social de la mujer. La sensibilidad ecológica, la conciencia de los límites del desarrollo y la necesidad de frenar el deterioro que la economía incontrolada está imponiendo en la naturaleza, importantes resistencias colectivas que actúan como control de las pretensiones desmedidas de la economía del libre mercado al servicio de la rentabilidad. Es una fuente de esperanza los movimientos alternativos que resisten el huracán de la rentabilidad y presentan iniciativas, opciones y compromisos provisionales, parciales y experimentales. Rompen la falsa indiferencia del eclecticismo acrítico y amoral, se pronuncian a favor de valores y de procedimientos para argumentar y decidir los acuerdo que la comunidad debe adoptar para facilitar la supervivencia y la satisfacción de todos y nos llaman constantemente a participar en los debates, las decisiones y las acciones. La cultura social y la función educativa de la escuela moderna y la crisis de la modernidad. La crisis actual en la cultura pública está influyendo en el ámbito escolar, provocando una sensación de perplejidad, al comprobar cómo se desvanecen los fundamentos que legitimaban al menos teóricamente su práctica. La escuela, y el sistema educativo, puede entenderse como una instancia de mediación cultural entre los significados, sentimientos y conductas de la comunidad social y del desarrollo singular de las nuevas generaciones. La escuela vigente en la actualidad corresponde a la cultura moderna. La escuela, que siempre ha caminado a remolque de las exigencias y demandas sociales, ha respondido a los patrones, valores y propuestas de la cultura moderna, incluso cuando proliferan por doquier los síntomas de su descomposición. Cómo

se defina el marco

cultural público e intelectual será un factor decisivo para comprender el intercambio cultural que se establece en la institución educativa. La escuela has sido el fiel reflejo de los valores y contradicciones de la cultura moderna. No sólo abrazó la concepción positivista del conocimiento humano que se presentó en la escuela, despojada de la riqueza de los procesos, ofreciéndose como un conjunto abstracto de resultados objetivos y descarnados. La escuela no solo ignora las peculiaridades y diferencias del desarrollo individual y cultural, imponiendo la adquisición homogénea de los contenidos perennes de la humanidad, sino que también olvida o desprecia por los general los procesos, contradicciones y conflictos en la historia del pensar y del hacer, desatendiendo las intuiciones, emociones y sensibilidades, así como las exigencias de los cambios radicales en el programa social. 8

La revolución electrónica que preside los últimos años del siglo XX parece abrir las ventanas de la historia a un nuevo tipo de ciudadano con hábitos, intereses, formas de pensar y sentir, presidida por los intercambios a distancia. A esta nueva manera de establecer las relaciones sociales y los intercambios informativos ha de responder un nuevo modelo de escuela. La escuela no puede transmitir ni trabajar dentro de un único marco cultural, un único modelo de pensar sobre la verdad, el bien y la belleza. Los docentes y la propia institución escolar se encuentran ante el reto de construir otro marco intelectual más amplio y flexible que permita la integración de valores, que asuman la diversidad, la pluralidad, la reflexión crítica y la tolerancia. La emergencia del sujeto: el reto educativo de la escuela postmoderna. La concepción postmoderna ha puesto de manifiesto ha puesto de manifiesto lagunas en el desarrollo del pensamiento, la cultura y la educación. Ha contribuido a recuperar cosas que la modernidad desatendió: el mundo de las emociones, sentimientos y afectos, el valor del presente, la desmitificación de los principios y del rol de la ciencia y la técnica, el rechazo del militantismo y al endiosamiento de la razón. El sentimiento de la escuela y de los proyectos curriculares que en ella se trabajan debe vincularse con las exigencias educativas en la condición postmoderna. La emergencia y fortalecimiento del sujeto se sitúa como el objetivo prioritario de la práctica educativa. El énfasis debe situarse en el enriquecimiento del individuo, constituido como sujeto de sus experiencias, pensamientos, deseos y afectos. La reivindicación del sujeto supone a la vez la defensa de la libertad personal y el desarrollo de la comunidad.

El

desarrollo de la subjetivación como objetivo prioritario. Supone sumergirse sin complejos elitistas en las peculiaridades y determinaciones de la cultura de masas asimilada y reelaborada por el individuo, para provocar su contraste, la reflexión del sujeto sobre sí mismo y facilitar su reconstrucción creadora. Facilitar la transición en la escuela del individuo en sujeto no es una tarea al alcance del mero aprendiz académico, requiere la vivencia consciente rica y compleja, de la cultura, reproducir y recrear con los materiales que ahora se ponen en tensión en el individuo y en el grupo. La escuela postmoderna debe incluir la complejidad y multiplicidad y la cultura humana y proponer su utilización como instrumento inmejorable para provocar la subjetivación, la emergencia del sujeto capaz de convertirse en agente consciente de interpretación, creación y transformación. Vivir la cultura e la escuela requiere la misma amplitud y flexibilidad que la vida. Concebir el aula como una foro abierto y democrático de debate, contraste y recreación de las diferentes perspectivas presentes en la comunidad multicultural de la sociedad postmoderna. 9

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