Paulo Freire. Acción cultural y revolución cultural

August 7, 2017 | Author: Marcel Arvea | Category: Social Alienation, Reality, Knowledge, Ideologies, Science
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Conc Concientização teorí teoría y práctica de la liberación

P Paulo Freire Equipo INODEP MATERIALES IALES DE ESTUDIO DE LOS CÍRCULOS DE INVESTIGACIÓN

Concientização teoría y práctica de la liberación

Paulo Freire Equipo INODEP

Materiales de Estudio de los Círculos de Investigación

Índice 7 Presentación 9 Prólogo 11 Primera Parte: EL HOMBRE Y SU EXPERIENCIA 12 Paulo Freire por sí mismo 15 Contexto histórico de la experiencia 15 En Brasil 19 En Chile 22 Segunda Parte: ALFABETIZACIÓN Y CONCIENTIZAÇÃO 23 Filosofía y problemática. 23 Visión del mundo 30 Ideas fuerza 37 Proceso metodológico 37 Método 38 Fases de elaboración y puesta en práctica del método 40 Los actos de la alfabetización 42 De la lectura a la escritura 47 Puesta en práctica 51 Tercera Parte: PRAXIS DE LIBERACIÓN 52 Tres palabras clave 52 La opresión 56 La dependencia 57 El fenómeno relacional de la dependencia a partir del caso Latinoamericano 65 La marginalidad 68 Líneas de acción 68 Nueva relación pedagógica 77 Acción cultural y revolución cultural 4

Concientização teoría y práctica de la liberación

Paulo Freire Equipo INODEP

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Departamento de Educación del CELAM – DEC Confederación Latinoamericana de Religiosos – CLAR Confederación Interamericana de Educación Católica – CIEC

Colección Educación Hoy PERSPECTIVAS LATINOAMERICANAS 4 ASOCIACIÓN DE PUBLICACIONES EDUCATIVAS DEC-CLAR-CIEC TERCERA EDICIÓN. 1974 Paulo Freire Traducción: Hermana María Agudelo

EDUCACIÓN HOY, Perspectivas Latinoamericanas es una Asociación, creada y sostenida por el departamento de Educación del CELAM-DEC, la confederación Latinoamericana de Religiosos CLAR, y la Confederación Interamericana de Educación Católica –CIEC. Esta Asociación busca responder con un criterio Latinoamericano y Cristiano a las nuevas inquietudes y corrientes educativas que van desarrollándose en nuestro continente. A través de su revista Educación Hoy Perspectivas Latinoamericanas y de publicaciones especializadas, la Asociación busca aunar esfuerzos, criticar y comparar ideas y experiencias para ofrecer soluciones prácticas y dinámicas a los problemas educativos latinoamericanos. Material didáctico de uso interno de los Círculos de Investigación. Imagen de portada: Chenco Chenco. Toma conciencia de ti y de tu prójimo.

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Acción cultural y revolución cultural En una perspectiva no dualista, el pensamiento y el lenguaje que constituyen un todo se refieren siempre a la realidad del sujeto pensante. El pensamiento-lenguaje auténtico se engendra en una relación dialéctica entre el sujeto y su realidad cultural e histórica concreta. En los procesos culturales alienados que caracterizan las sociedades dependientes o sociedades objetos, el mismo pensamiento-lenguaje es alienado. Resulta de ahí que estas sociedades, durante los períodos de alienación más intensos, no poseen un pensamiento auténtico que les sea propio. La realidad, tal como ella es pensada, no corresponde a la realidad objetivamente vivida, sino más bien a la realidad en la cual el hombre alienado imagina que se encuentra. Este pensamiento no es un instrumento válido ni en la realidad objetiva a la cual el alienado no está ligado en cuanto sujeto pensante, ni en la realidad imaginada y esperada. Este modo de pensamiento, disociado de la acción que supone un pensamiento auténtico, se pierde en palabras falsas e ineficaces. Atraído irresistiblemente por el estilo de vida de la sociedad dirigente, el hombre alienado es un hombre nostálgico, nunca verdaderamente comprometido con su mundo. Uno de sus deseos alienados es el de parecer, más que el de ser. Su pensamiento y la manera con que expresa el mundo, son generalmente un reflejo del pensamiento y de la expresión de la sociedad dirigente. Su cultura alienada le impide comprender que su pensamiento y su expresión del mundo no pueden ser aceptadas más allá de sus fronteras a menos que no sea fiel a su mundo particular. Solamente en la medida en que siente y conoce de manera reflexiva su propio mundo particular, por haberlo experimentado como la mediación de una praxis colectiva transformadora, su pensamiento y su expresión tienen significación más allá de este mundo. Supongamos que debiéramos presentar a grupos de clases dominadas la codificación que representa su imitación de modelos culturales de los dominadores, una tendencia natural de la conciencia oprimida en un momento dado. Las personas dominadas, por un movimiento de autodefensa, no recorrerían probablemente la verdad de la codificación. Sin embargo, al profundizar en su análisis, comenzarían a comprender que su aparente imitación de los modelos de los dominadores es el resultado de la interiorización de estos modelos; sobretodo de los mitos de “superioridad” de las clases dominantes que hacen que los dominados se sientan inferiores. Lo que, en realidad, es pura interiorización, parece ser imitación en el seno de un 77

análisis ingenuo. En la base, cuando las clases dominadas reproducen el estilo de vida de los dominadores, es porque los dominadores viven “en” los dominados. Los dominados no pueden rechazar a los dominadores sino distanciándose de ellos. Solamente entonces podrán reconocerse como su antítesis. En la medida en que la interiorización de los valores de los dominadores no sea solamente un fenómeno individual sino también un fenómeno social y cultural, se debe efectuar el rechazo de una acción cultural en la cual la cultura niega la cultura: la cultura, es decir, un producto interiorizado que condiciona los actos ulteriores del hombre, debe llegar a ser el objeto de su conocimiento para que pueda percibir su poder de condicionamiento. La acción cultural tiene lugar a nivel de la superestructura. Ella puede solamente ser comprendida por eso que Althusser llama “la dialéctica de la sobredeterminación”. Este instrumento de análisis nos impide tener que recurrir a explicaciones mecanicistas o, lo que es peor, a una acción mecanicista. Si se comprende esto no hay que admirarse por el hecho de que los mitos culturales permanezcan cuando la infra-estructura ha sido transformada, inclusive por la revolución. Cuando la creación de una nueva cultura es apropiada pero se la ve frenada por un “residuo” cultural interiorizado es preciso expulsar este residuo, estos mitos, por medios culturales. La acción cultural y la revolución cultural constituyen, en diferentes momentos, los modos apropiados para esta expulsión. Los alumnos deben descubrir las razones que se esconden detrás de la mayor parte de sus actitudes en relación con la realidad cultural, y así afrontarla de una manera nueva. “La re-admiración” de su anterior “admiración” es necesaria para provocar este cambio. Los educandos adquieren una capacidad de conocimiento crítico ―mucho más allá de la simple opinión―, al develar sus relaciones con el mundo histórico cultural en el cual y con el cual existen. Una pedagogía utópica de denuncia y de anuncio como la nuestra, tiene que ser un acto de conocimiento de la realidad denunciada a nivel de la alfabetización y la postalfabetización que constituyen, en cada caso, una acción cultural. Por esto se pone el acento sobre la problematización continua de las situaciones existenciales de los educandos tal como son presentadas en las imágenes codificadas. Mientras más progrese la problematización, más penetran los sujetos en la esencia del objeto problematizado, y más capaces son de develar esta esencia. En la medida en que la develan, se profundiza su conciencia naciente, conduciendo así a la concientização de la situación por las clases pobres.

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Su auto-inserción crítica en la realidad, es decir su concientização, hace de la transformación de su estado de apatía en un estado utópico de denuncia y anuncio, un proyecto “viable”. El proyecto revolucionario conduce a una lucha contra las estructuras opresoras y deshumanizantes. En la medida en que este proyecto busca afirmar a los hombres concretos para que se liberen, toda concesión irreflexiva a los métodos del opresor representa una amenaza y un peligro para el mismo proyecto revolucionario. Los revolucionarios deben exigirse a sí mismos una coherencia muy fuerte. En cuanto hombres, pueden cometer faltas, pueden equivocarse, pero no pueden conducirse como reaccionarios y llamarse revolucionarios. Deben adaptar su acción a las condiciones históricas, sacando provecho de las posibilidades reales y únicas que existen. Han de buscar los medios más eficaces y más adaptados para ayudar a la gente a pasar de los niveles de la conciencia semiintransitiva o transitiva ingenua al nivel de la conciencia crítica. Esta preocupación, que es auténticamente liberadora, está contenida en el mismo proyecto revolucionario. Como tiene su fuente en la praxis de los líderes y de los hombres de la base, todo proyecto revolucionario es fundamentalmente “acción cultural” y se convierte en “revolución cultural”. La concientização es más que una simple toma de conciencia. Supone, a la vez, superar la falsa conciencia, es decir, el estado de conciencia semiintransitivo o transitivo ingenuo, por una mejor inserción crítica de la persona concientizada en una realidad desmitificada. Por esto la concientização es un proyecto irrealizable para las derechas. La derecha es, por naturaleza, incapaz de ser utópica, y no puede por tanto practicar una forma de acción cultural que conduciría a la concientização. No puede darse la concientização del pueblo sin una denuncia radical de las estructuras deshumanizantes que marche a la par con la proclamación de una nueva realidad que puede ser creada por los hombres. La derecha no puede desenmascararse; no puede tampoco dar al pueblo los medios de desenmascararla más de lo que ella desea. Cuando la conciencia popular se esclarece, su propia conciencia aumenta, pero esta forma de concientização no puede jamás transformarse en una praxis que conduzca a la concientização de la gente. No puede haber concientização sin denuncia de las estructuras injustas, lo cual no puede esperarse de la derecha. Tampoco puede haber concientização popular para la dominación. Solamente para la dominación la derecha inventa nuevas formas de acción cultural. 79

Así, los dos tipos de acción cultural son antagónicos. Mientras que la acción cultural para la libertad se caracteriza por el diálogo y su fin principal es concientizar a las masas, la acción cultural para la dominación se opone al diálogo y sirve para domesticar a las masas. Una problematiza, la otra emite slogans. Ya que la acción cultural para la libertad está comprometida en el esclarecimiento científico de la libertad, es decir, en la exposición de los mitos y de las ideologías, tiene que separar la ideología de la ciencia. Althusser insiste sobre esta separación necesaria. La acción cultural para la libertad no puede contentarse ni con las mitificaciones de la ideología, como él las llama, ni con una simple denuncia moral de los mitos y de los errores, sino debe comprender una crítica racional y rigurosa de la ideología. El papel fundamental de los que están comprometidos en una acción cultural para la concientização, no es propiamente hablar sobre fabricar la idea liberadora, sino invitar a los hombres a captar con su espíritu la verdad de su propia realidad... ... Los límites de la acción cultural los fija la realidad opresora por sí misma y por el silencio impuesto por la élite que está en el poder. La naturaleza de la opresión determina pues la táctica que es, necesariamente, diferente a la que emplea la revolución cultural. Mientras que la acción cultural por la libertad afronta el silencio, al mismo tiempo como un hecho exterior y como una realidad interior, la revolución cultural lo afronta solamente como una realidad interior. La acción cultural para la libertad y la revolución cultural, representan las dos un esfuerzo para rechazar la cultura dominante en el plano de lo cultural, aun antes de que la nueva cultura que proviene de este rechazo se haya convertido en una realidad. La nueva realidad cultural misma hace continuamente un rechazo de la afirmación creciente de los hombres. Sin embargo, en la revolución cultural, este rechazo se produce al mismo tiempo que el nacimiento de la cultura nueva en el seno de la anterior. Acción cultural y revolución suponen comunión entre los líderes y el pueblo en cuanto sujetos que transforman la realidad. En la revolución cultural la comunión es tan intensa que los líderes y el pueblo llegan a ser como un solo cuerpo controlado por una permanente observación de sí mismos. Acción cultural y revolución cultural se fundan en el conocimiento científico de la realidad, pero en la revolución cultural la ciencia no está al servicio de la dominación. Sin embargo, en los dos campos no hay distinción entre acción cultural por la libertad y revolución cultural. Las dos, en efecto, están comprometidas en la

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concientização y su necesidad se explica por la “dialéctica de la sobredeterminación”. Habíamos hablado del desafío actualmente lanzado a América Latina en su evolución histórica. Creemos que otras regiones del Tercer Mundo corresponden a nuestra descripción, aunque cada una tenga sus rasgos particulares. Si los caminos que tales regiones siguen deben conducir a la liberación, no pueden pasar al margen de la acción cultural para la concientização... ... Antes de precisar los dos momentos distintos, pero esencialmente ligados, de la acción cultural y de la revolución cultural, resumamos las ideas precedentes acerca de los niveles de conciencia. Se ha establecido una relación explícita entre la acción cultural por la libertad, en la cual la concientização es el asunto principal; y la superación de los estados de conciencia semitransitivos y transitivos ingenuos por la conciencia crítica. No puede llegarse a la concientização crítica por el solo esfuerzo intelectual sino por la praxis: por la auténtica unión de la acción y de la reflexión. No se puede impedir a los hombres una tal acción reflexiva. Si se hiciese esto, los hombres no serían otra cosa que fichas activistas en las manos de los líderes que se reservarían el derecho de tomar decisiones. La izquierda auténtica no puede dejar de favorecer la superación de la falsa conciencia de los hombres, a cualquier nivel que ella exista, tanto más cuanto que la derecha es incapaz de hacerlo. Para mantener su poder, la derecha tiene necesidad de una élite que piense por ella y la ayude a realizar sus proyectos. Los líderes revolucionarios tienen necesidad de hombres para hacer del proyecto revolucionario una realidad, pero hombres que se hagan cada vez más conscientes de una manera crítica. Cuando la realidad revolucionaria adquiere forma, la concientização continúa siendo indispensable. Es el instrumento que sirve para eliminar los mitos culturales que permanecen en el espíritu de las masas a despecho de la nueva realidad. Además, es una fuerza que se opone a la burocracia que amenaza matar la visión revolucionaria y que domina a los hombres a nombre de su misma libertad. Finalmente, la concientização es una defensa contra otra amenaza, la de la mitificación potencial de la tecnología de la que tiene necesidad la nueva sociedad para transformar sus estructuras retardatarias. Se abren dos direcciones posibles a la conciencia popular transitiva. La primera es pasar de un estado de conciencia ingenua a un nivel de conciencia crítica, ―“el máximum de conciencia potencial”― de Goodman. La segunda es el paso del estado de conciencia transitiva a su forma patológica ―la de la con81

ciencia fanática “o irracional”―. Esta forma tiene un carácter mítico que remplaza el carácter mágico de los estados de conciencia semi-intransitivos y transitivos ingenuos. La “masificación”, fenómeno de las sociedades de masa, comienza a este nivel. La sociedad de masa no puede identificarse con el ascenso de las masas en el proceso histórico, como podría presentarlo una visión aristocrática del fenómeno. Es verdad que el ascenso de las masas con sus exigencias y sus peticiones, las hace presentes en el proceso histórico, por ingenua que sea su conciencia; este fenómeno acompaña el romperse de las sociedades cerradas bajo el impacto de los primeros cambios de la infraestructura. Sin embargo, la sociedad de masa llega mucho más tarde. Aparece en sociedades complejas y altamente tecnificadas. Para funcionar, estas sociedades tienen necesidad de especialidades que se convierten en “especialismos” y de una racionalidad que degenera en el irracionalismo, generador de mitos. Si se considera que la tecnología no es solamente necesaria sino que representa una parte del desarrollo natural del hombre, la cuestión que se plantea a los revolucionarios es saber cómo evitar las desviaciones mitificadas de la tecnología. Las técnicas de “relaciones humanas” no constituyen la respuesta porque, en último análisis, no son sino otra manera de domesticar y de alienar a los hombres para que produzcan en mayor proporción. Por esta razón, y por otras que habíamos expuesto en el curso de este ensayo, insistimos en la acción cultural por la libertad. No obstante, no atribuimos nosotros a la concientização un poder mágico, lo que sería mitificarla. La concientização no es una varita mágica para los revolucionarios, sino una dimensión de base de su acción reflexiva. Si los hombres no fuesen “entidades conscientes”, capaces de obrar y de percibir, de saber y de recrear; si no fuesen conscientes de sí mismos y del mundo, la idea de concientização no tendrían ningún sentido y pasaría lo mismo con la idea de revolución. Se emprenden revoluciones para liberar a los hombres, precisamente porque los hombres pueden saber que son oprimidos y ser conscientes de la realidad opresora en la cual viven. Pero ya que, como lo habíamos visto, la conciencia de los hombres está condicionada por la realidad, la concientização es, ante todo, un esfuerzo para librar a los hombres de los obstáculos que les impiden tener una clara percepción de la realidad. En este sentido, la concientização precede al rechazo de los mitos culturales que turban la conciencia de los hombres y hacen de ellos seres ambiguos. Puesto que los hombres son seres históricos incompletos y tienen conciencia de serlo, la revolución es una dimensión humana tan natural y permanente como la educación. Solamente una mentalidad mecanicista cree que la educa82

ción puede cesar a un cierto nivel o que la revolución se puede detener cuando ha obtenido el poder. Para ser auténtica, una revolución debe ser un acontecimiento continuo o de lo contrario cesará de ser revolución y se convertirá en una burocracia esclerótica. La revolución es siempre cultural, sea durante la fase de denuncia de una sociedad opresora y de proclamación de la venida de una sociedad justa, sea durante la fase en la que inaugura una nueva sociedad. En la nueva sociedad, el proceso revolucionario se convierte en revolución cultural. Para terminar, expliquemos las razones por las cuales hemos hablado de acción cultural y de revolución cultural como de momentos distintos del proceso revolucionario. La acción cultural por la libertad se emprende contra la élite dominadora del poder, mientras que la revolución cultural se desenvuelve de acuerdo con el régimen revolucionario, aunque esto no signifique que esté subordinada al poder revolucionario. Toda revolución cultural presenta la libertad como finalidad; al contrario, la acción cultural, si es conducida por un régimen opresor, puede ser una estrategia de dominación: en ese caso jamás llegará a ser revolución cultural.•



Cultura action for freedom para Paulo Freire – Harvard Educational Review – Cambridge Massachussets – 1970.

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