Norbert Elias y John L. Scotson - Establecidos y marginados. Una investigación sociológica sobre problemas comunitarios.pdf

May 18, 2018 | Author: Jair Adolfo Miranda Tamayo | Category: Social Exclusion, Society, Empiricism, Ethnography, Theory
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orbert Elias John L. Scotson

N

yd mgd

Traducción de Víctor Altamirano

Primera edición en inglés, l 96S Primera edición en inglés, Sage (con introducción y apéndices), 1994 Primera edición en español (con base en la anterior), 2016 Elias, Norbert, y John Scotson Establecidos y marginados Una investigacón sociológica sobre problemas comunitarios/ Norbert Elas ohn Scotson; pról de Tatia na Saoia Landini trad Víctor Altamirano - México : FC 016 293 p 21x14 cm - (Sección de Obras de Sociología) ítulo srcinal: he Established and the Outsiders A Sociologi ca Enquiry into ommunity Problems SBN 978607162S73 1. Suburbios - Grn Bretaña - Estudio de casos 2 Grupos so ciaes - Gran Bretaña - Estudio de casos 3 Marginación 4. Sociolo gía  Scotson, John, coaut II. Savoia andini Taa, pról III Alta mirao, Víctor tr V SerV t

Dewe 0S E46e

LC HN385 Distribución mundial

Diseño de portada: Paola larez Baldit  R © l 96S Norbert Elias y ohn L Scotson Título srcinal: e Established and the Outsiders. A Sociological Enquiry into Community Problems, publicado en 1994 por Sage Publications Ltd, Londres

© 1994, Norbert Elias oundation

The Established and the Outsiders A Sociologcal Enquiry into Community Problems e publicado srcinalmente en l 96S por Frank ass & Co td,

Londres © l 96S, Norbert Elias y ohn L Scotson "Ensayo teórico sobre las relaciones entre establecidos y marginados e publicado srcinalmente en la edición holandesa del libro como "De gevestigden en de butenstanders' por Het Spectrum, Utrecht y Antwerp, 1976 © 1976 Norbert lias D R© 2016, ondo de Cultura Económica arretera PicachoAjusco, 227; 14378 México, D F Empresa certifcada SO 9001 :2008 omentarios: editorial@ndodeculturaeconomicacom ndodeculturaeconomicacom el (SS) S2274672 Se prohíbe la reproducción tota o parcia de esta obra, sea cual ere el medio, sin la anuencia por escrito del titular de los derechos IBN ---5-

mreso en éxico Printed in Mexico •

nuestros amigos en el Departamento de Sociología de la Universidad de Leicester, quienes nos proporcionaron mucha ayuda y grandes estímulos.

A

Sumario

Prólogo, por Tatiana Savoia Landini Presentación, por Stephen Mennell Prefacio Introducción: Ensayo teórico sobre las relaciones en tre establec idos y ma rginados

11 21 23 27

l . Consideraciones sobr e el método 11 Relaciones vecinales en construcció n

73 87

II I. Imagen g enera l de la zona i y la zona 2 I Las fmilias matr océntr icas de la zon a 2 V Asociaciones loc ales y la «red de vi ejas fmilias» V I . Imagen gen eral d e l a zon a 3 VI I. Observacion es sobr e el chisme VIII. Jóvenes en Winston Par va IX. Conclusiones

99 119 128 149 168 186 230

Apéndices Bibliogfía seleccionada

261 279

Índice Índiceanalítico generl

287 293

Prólogo

Etblecidos y marginados1 es el esultado de un estudio llevado  abo po Nobet Elias y John L . S cotson a fn ales de la década   5 0 e ini cios de 1 960  y publica do en 1 96 5 . El text o oigi mente escito en inglés estudia una pequeña comunidad siada en el áea cental de I nglatea. En un pinc ipio la inv esti ón tenía como tema de inte és la de lincuencia John Scotson abajaba allí como poeso y lo s habitantes de l a ciudad llamaron su atenció n aceca del hecho de que el nivel de delincu encia

ra mayo en un o de los baios . L a pequeña comunidad estuada una zona indust ial en ex pansión a la que los autoes dem nao n aqu í como Winston Pav a estaba mada po tes arrios distintos La zona 1 ea consid eada com o la «mejo pa, n baio de clase media. Las zonas 2 (la «aldea») y 3 (la Urbanización) ean áeas obeas sin mucha dieencia ente as en tém inos de enta tipos de ocupaci ón poesional y cla scial Si se toma como base la teoía sociológica heg emónica  a época que veía en la clase económica el pincipal cto de renciación social seía de espea que las zonas 2 y 3 tuvieran muc ho en co mún y que la di eencia m ás n otable ea ente  as y la zona l. ' El término eliasiano Outsiders ha sido traducido de varias maneras: marginados, años, raseros, incuso se ha optado por dejar sin traducción este término Hemos ido traduciro como marginados, por raarse de a traducción que cuenta con un uso ás extendido en a comunidad eliasiana, con a advertencia de que este término iclue todos estos matices, pues se refere a «os que no son del lugar», los ajenos,  por o, etaos para a comunidad establecida, o que, fnalmente, os vuelve margios [E.] 11

PRÓLOGO

No obstante, el sociólogo es un destructor de mitos al que toca domesticar la realidad. Y en es te caso la realidad encontra da e muy dierente de la esperada: tanto los habitantes de la zona 1 como los de la zon a 2 co nsideraban qu e tenían un estatus superior a os de la zona 3  A partir de esa compro bació n, el interés de a investigación se trasladó de la delincuencia hacia el problema más general de la relación entre dierentes grupos de una mi sma comunidad. Elias es un crítico de la sociología marxista En El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas, su obra magna, no son pocas las críticas que hace a esa línea teórica. En Establecidos no es dierente. Los dierenciales de poder, dice, no son producto solamen te de la posesión monopo lista de objetos no humanos (armas o medios de producción), sino que deben ser considerados los aspectos fguracionales de los dierenciales de po der. La zona 2 era un barrio obrero antiguo, habitado por milias que la región desde tiempo atrás creían rmar La parte de vivían un lugarenque, desde su punto de vista, lesypertenecía. zona 3 era un barrio nuevo, con habita ntes recién llegad os , visto s como raste ros. Fu e en esa relaci ón  entre lo antigu o y lo nuevo que No rbert Elias vio un pro blema sociológico que valía la pen a ser estudiad o. La relación entre lo antiguo y lo nuevo aparece en conf guraciones recur rentes, no sólo en  nción de la urbanización y la industrialización, sino también de guerras y revoluciones. Estudios sobre grupos de las clases alta y media muchas veces hacen alusiones a la cuestión de la antigüedad de las milias y a los nuevos ricos. Restaba, por tanto, estudiar esa cuestión en la relación entre grupos de la clase trabajadora. La so ciología, desd e el punt o de vista de Elias, trata los problema s de la so ciedad, y la sociedad no es otra co sa que la conf guraci ón rmada por los individuos. El término confguración se utiliza aquí como contrapunto a la noción de hoo clausus, la cual, en su entendimiento, predominaba en la sociología de f nales del siglo x1x y principios del xx. La crítica de Elias está 3

2

Norbert Elias, ntrdufo a sociología, Edi¡es 70, Lisboa i970.

' Idem. 12

PRÓLOGO

   a da hacia el etedimieto de que idividuo y sociedad   ría como etes sepaados dode el idividuo es u se   i a do y completam ete au tóomo e elació c o lo s ocial. A tiiza e l cocepto de cofguació lias quea cota rse a esa dualidad. La cofguació expesa la image del  mao como pesoalidad abieta que posee autooma va e elació co ot as pesoa s p eo dametalmete  rea hacia ellas y de elas es depediete. Puede defise  a «Composició de uos sees humaos oietados  aea ecpoca y mutuamete depedietes».4 La cues de a itedepedecia es po tato cetal e a defició  fgació objeto de la sociologa. De esa ma o se d estdia la cofguació solamete a pati de sus ele s, sio que lo que el sociólogo debe a tede es las relacioes de ied epedecia madas po l os idiv iduos.5 E pode tal como lias lo compede o algo que ua  rsna det eta  u a cosa  sio u a caactes tica estuctu al de asa rea cio estiee  está pesete e  los todapades e lació . l iño el bebé pode sobe ( humaa obviamete des e éstos le atibuy e valo).6 La elació ete es clavo y se r es ambié ua elació de pode po cieto muy desigual.  mismo la elació ete amigos v eci os pae jas as  como a aó ete stados ete gupos copoativos y ete patis plticos.  sus obas lias habla de equilibrio de poder y mbios en la balanza de pode y ace túa o sólo el caácte e al sio tambié el pocesual implcito. E estudio codcido e Wisto  Pava es p o tato u estu de las elacioes establecidas ete los idividuos y ete los eretes gupos lo que sigifca ecesaiamete el estudio de y

 Norbert lias, Te Ciilizing Prcess Sociogenetic and psychogenetic inestigation Bckwell, Massachusetts, 2000, p 482. [d en español: El proceso de la ciiliza ción. Ivstigaciones sociogenéticas y psicogenéticas 3ª ed, pre de Gina Zabludovsky,

trad de Ramón García Cotarelo, PCE, México, 009, 674 pp] ' Norbertlias, Introduo a sociología, op cit , pp 7879 " Norbert lias, «Te civi lizing o parents», en Johan Goudsbl om y Stephen Mennell (es.), Te Norbert Elias Reader. A biographical selection, Blacwel, Oxfrd, Reino Unido 1998 Ed en español: La ciiliza ción de los padres y otros en sayos, Norma, San ta Fe de

Bogotá, 1998.] 13

PRÓLOGO

las relaciones de pod er. Allí, los dierenciales de grado de cohesión interna y de control comunito tenían gran importancia en la relación de erzas entre los grupos. Sólo gracias al potencial de cohesión y a la activació de ese potencial por medio del control social, lo s antiguos residentes conseguían reservar cargos importantes para su propio grupo y excluir de ellos a los residentes de otr a área. El chisme era una de las principales « armas» utizadas por el grupo establecido para excluir y estigmatizar a los otros grupos . La relación entre individuo y sociedad, sociogénesis y psicogénesis, pasan do por la discusión sobre habitus o segunda aturaleza, es una de las discu siones caras a Elias y permea sus obras más importantes, desde el inicio hasta el f de su vida. La etnograa realizada en Winston Parva o sea, la mirada dirigida a las relaciones concretas, a las expr esiones de los miembros de la comundad y de sus dierentes zonas residenciales, e suma, el nivel micro permite comprender mejor algunas afrmaciones de Elias en obras de carácter más general, como El proceso de la  psicogenéticas o Los civilización.En Investigaciones sociogenéticas alemanes. su obra semi nal, Elias habla sobre la rmac ión del habitus y de la rmación del ego y el superego por medio de la coacción externa a la autocoerción. En Establecidos, los autores muestran cómo, más que una cuestió n de cohesión interna, que permitía monopolizar los cargos más importates, los habitantes de la zona 3 «no podían contraatacar porque, hasta cierto punto, su conciencia estaba de l lado de sus detrac tores ». 7 Al plantear la cuestión de la rmación del habitus en esos términos, asocada a la relación entre los individos y entre los grupos, percibimos una vez más l a distancia entre la sociología eliasiana y la marxista. L os chismes e intrigas hechos en cotra de las per sonas de la nueva urbaniza ción ejercían poder s obre éstas pues, por más amantes del orden que eran, concordaban con esa opinión que tenían los antiguos habitantes de Winston Parva respecto del nuevo barrio. Se avergonzaban cuando se les acu saba de echorías o de cualidades negativas que sólo se encontraban eectivam ente en la «minor ía de los peores» . 7 Véase 14

infr, p . 181.

PRÓLOGO

Como ejemplo de El pceso de la civ ilización paa el que as escibió ua ueva itoducció e 1968, que pasó a ite a las tuas edicioes y taduccioes d el libo ceca de  ñ s después de la pimea publi cació de Establecidos, Elias es ió u esayo iquísimo, titulado «Esayo teóico sobe las acioes establecidosmagiados», que apaece como itoció  e esta edici ó. E ese e sayo, Elias etiza y desaolla ás a do la cuestió ya plateada e el texto oigial, e el que iede la  elació establecidos magiados como u tema huno universal. No es ao que miembos de gupos más podes os que otos gu pos itedepedie tes se ve a a sí mi smos (s e oep esete) co mo humaamete supeioes. Wi sto Paa pasa a e, po tato, u laboatoio, u «paadigma empíi . Las elacio es aciales, éticas, de géeo, e te  eligio es, re países, de edad, de clase social, e su ma, las elacioes que pique gades desigualdades e la balaza de pode, pue n se ilumiadas a pati de ese estudio. El poscio la edició alemaa, pocooates de su ete, e 1 990a, sigu e la misma líea escito del peci eeido e el ra ateio: ua elex ió ace c a del alcace de l a elació sablecidos magiados . Auque este tex to o est é icluido e la sete edició, vale deci alg uas palabas e specto a él. E es e , Elias poe ésis e ua cuestió muy discutida e El oceso de la civiliz ación , peo que tal vez pued e pasa i advetid a  Establecidos y marginados: la elació co la etapa e el desarollo soc ial de la o gaizació de la vi olecia si ca. Este tema ne al caso al compa a las cofguacioes establecidos manados e Wisto Pava y e Maycomb , comu ida d etatada n el libo Matar un ruiseñor de Hape Lee. E el caso de la vela, la relació es ete blacos y egos, e el su  de los E s ados Uidos, e la é poca de og aizacioe s acistas del tip o del KluxKla, cuado los egos i siquiea podía ecota otecció legal e asutos de violecia cometida po blacos. n Wisto Pava, la elació ete establecidos y magiados sá libe de v iolecia sca, e tato que e Mayco mb todos lo s embos del establishment, todos los hombes bla cos, tiee aeso a amas de ego, lo que ea egado a los egos. 15

PRÓLOGO

Así, lo que tenemos es j ustamente la discusió n respecto de la universalidad de la relación establecidos marginados, pero co nsiderando las especifcidades de la confguración estudiada. En el caso, la pri ncipal di erencia es relativa al monopolio de la violencia y de los impuestos y, por tanto, a la etapa en el proc eso de la civilización. Deci r que la relación establecidos marginados es un tema humano universal no signifca, por tanto, aplicar ese conc epto acríticamente. Recordemos que el ob jetivo de la soci ología es comprender procesos  relaciones, y no la mera clasifca ción. La regu larida d de las confgu raciones estab lecidosmarginados puede ser resumid a de la siguiente rma: la excl usión de un grupo por otro de las oportunidades de poder y de estatus, exclusión que puede variar en mod o y grado, ser total o p arcial, más erte o más débil. La relación establecidosmarginados se muestra uct íera para iluminar procesos  relaciones que redun den, por ejemplo, en actit udes racistas o machistas , y entonces se requiere la investigación empírica para aclarar las especifcidades cada un ametodológica de esas relaciones. Ladediscusión del primer capítulo del libro ayuda en la tarea de comprender cómo «poner en práctica» la sociología eliasiana, o sea, cómo proceder a una investigación empírica que tenga como orientación teórica la sociología fguracional o procesual. Las reexiones sobre metodología son poco usuales en libros y textos escritos por Elias. Al comprende r que los métodos y la metodología deben servir a la teoría, y no lo opuesto,' Elias y Scot son utilizaron una vari edad de métod os de investigación, tales como la etnograa, la observación participante, entrevistas, análisis espacial de las zonas y barrios de Winston Parva, análisis documental, estadísticas criminales y encuestas. Los datos cuantitat ivos eron utilizado s para v erifcar s i las variables generalmente relacionadas a dierencias estructurales (d ierencias prosionales o de renta, po r ejemplo) eran sufcie n  Nina Baur y Stenie Ernst, «Towa rds a processoriented methodology: modern social science research methods and Norbert Elias's fgurational sociology» en Norman Gabriel y Stephen Mennell (coords.) Norbert Elias and Figurational Research: Processua l 7inking in So ciology, Wiley Blackwell Oxrd 2011, p. 119. 6

PRÓLOGO

 paa explica las dieencias de estatus ente los dos baios eos ( zonas 2  3 ) , paa conclui que a mbos ean mu  simila Elias entiende el estigma como algo que caacteiza cietas aciones mismas que man confguaciones. Al se los conpos de confguación  poceso ndantes de la sociología asiana se hace nec esaio utiliza también técnicas cualitativa s n e fn de pocede a la discusión ndamental aceca de la ación ente indiv iduos  ente gu po s. El estigma po tanto sólo puede se entendido a pati del do de una deteminada confguación en este caso la peña comunidad de Winston Pava. La etnogaa  la obseva n paticipante son métodos de investigación que esponden uy bien a p blemas soc iológicos planteados en esos témi nos  o que la necesidad es compende la popia inteacción aa estos fnes «la anea e n que los individuo s s e adhieen el mo  el poqué man ente sí esta confgu ación paticula o  ómo  el poqué las confguaciones que man cambian   algunos casos se llan» .9el análisis de los enunciados La ealización dedesao entevistas  s entev istados se hic ieon con base en dos conceptos nd anales de su so ciología conf guación  poceso lo cu al aclaa a lación ente teoía e investigación empíica. Po ejemplo al  u i sobe la cohesión  la ausencia de oce ente los m iemr de la zona 2 la «aldea»  lias afma que la e xpesión anca  piniones s e impedía po un contol muuo de los vecinos que rmiaba la adhesión a la ceencia colec tiva en el alto va lo de la a dea» como comunidad  de su estilo de v ida. n otos té mi   el popio habla de los ente vistados es analizado con vistas a mpende su mación  su caácte ela cional  esas pala ra no se toman como algo a je no a la dinámica de la fgua ción  a que se inse an. En la visión de E lias el análisis de los datos cuantitativos  la eio investigación cualitativa son complementaios el uno   oo. En sus popias palabas « si no s e utilizan palabas como  umentos de investigación las cias no hablan p sí mis ' Véase

infra, p. 82. 17

PRÓLOGO

mas» . 10 Además de que la etnogra ía y la observación participante permiten comprender mejor las relaciones entre los habitantes, también le dan a Elias la posibilidad de comprender la dimensión históric a; o mejor, para utilizar pala bras más aectas a la socio logía eliasiana, la dimensión procesual, el proceso del hacerse, el proceso de cambio. En la concepción de Elias, la comprensió n de la relación establecidosmarginados llenó un vacío en términos conceptuales e hizo pos ible percibir y explica r la unidad estructu ral común y las variacio nes de ese tipo de relación. La sociología es una disciplina multiparadigmática. Teorías y linajes teóricos luchan por obtener r econo cimiento y legitimi dad; el marxismo, el interaccionismo simbólic o, la teor ía de sistemas, la teoría ucaultiana, la bourdiesiana, son sólo algunas entre ellas. La teoría eliasiana n o es d ierente. Lindemann 1 1 distingue a l menos tr es tipos de teorías: i aque las teorías sociales que contienen conceptos generales respecto a qué es la so ciedad, cuál es conceptos s on centrales para el aná li sis, cuál es la n aturaleza de la realidad 2)y teorías las presuposicio que deben moviizarse para comprenderla; de alcancenes medio que se conce ntran en un campo temáti co espec ífco, u n periodo histórico y una región geográfca. É stas defnen el modelo del proceso social restringido a ese cont exto sociohist órico; 3 teorías de la sociedad que intentan caracterizar sociedades al integrar resultados de varios estudios en un retrato teórico más amplio. En términos de teoría soc ial, Elias utiliza una so ciología fguracional y procesual. Figuración y proceso son los dos términos ndacionales de la sociología eliasiana,2 su modo de mirar la sociedad e interpretarla. La relación entre establecidos y marginados puede ser entendida como u na teoría de alcance medio, la cual debe ser desarrollada a partir de una investigación empírica, 10

Véase infr, p 84 " Gesa Lidema, eoriekostruktio ud empirische Forschug, e Herbert Kaltho, Ste Hirschauer y Gesa Lindeman (eds.) 1eoretische Empirie Zur Relevanz qualitativer Forschung Suhrkamp, Frácfrt del Meo, pp 6587 28 citado e Nia Baur y Stenie Erst, op. cit, pp 222 3 2 Tatiaa Savoia Ladii, «Mai Pricipes o Elias's Sociology», e Fra;ois Depelteau y Tatiaa Savoia Landii (coords), Norbert Elias and Social 1eory, Palgrave Macmilla, Nueva York, 2013 18

PRÓLOGO

 bada en situaciones div ersas. n texto s como Hacia una teorí e los proc esos so cia les, escrito hacia el fnal de su vida lias  de establecer una teora de la socie dad al plantear en un n i  d abstracci ón mayor discusiones iniciadas en El proceso e la ilización. n la Sinopsis del Pceso, lias ya haba hecho una  mra tentativa de establece r una teora de la soc iedad proyecto  rató de ndamentar y que persigui durane toda su vida. a relación entre los tres niveles teóricos defnidos antes es   trdependencia: investigaciones empricas alimentan a di s   n s obre la teo ra más amplia de la sociedad y ésta utilizada  telón de ndo ayuda a situar y a ampliar e alcance de usiones más puntuales. Establecidos y marginados e escri más de 20 años después de El proceso e la civilización y se fgura como una importante contribución para complemen aspectos q ue toda va no haban sido incluidos en es ta teora  a sociedad. A despecho de defnir la «disminución de conts y el aument o de l a vari edad» co mo un a de las direcciones  p oceso de civilización la dist cusión p oder y djo esiguald ad davía se haca de rma muy mida sobre en aquel traba se minal.  lació n establecidos marginados entendida por tanto como  ma humano universal permite a quienes estudian a Nor  lias volv er al Proceso y repensar algunas cuestiones visuaa al gunas  atas y llenar vacos . Asimi smo tener como telón de nd o El proceso d e la civilizació ayuda a comprender que Establecidos y marginados es mu  más que una etnograa que se encie rra en s misma. Al me  es cuestiones centrales a l a teora del proceso de civili zación se  menuzan en ese traba jo etnográfco la relación entre el pro  de civ ilización y e l monopolio de l a violencia y de los imstos; la relación entre rmación del stado y cambios en la   ctura de la person alidad y el proceso de rm ación del  a bitu- misma s que all se analizan de  rma más amplia y cabal. En suma  si el tema del libro l o hace tan actua l el estigma y la  clusión su importanc ia también es respecto a la comp rensn de la sociologa eliasiana y a cómo «ponerla en práctica» o   a, cmo realizar una investigación orientada por la sociologa  acional o procesual. Las relaciones de poder la confguración 19

PRÓLOGO

la relación entre lo social y lo individual, la democracia fncional, son todos temas importantes de la sociol ogía eliasiana mov ilizados en este libro y que indican la densidad de su s ociología. TAIANA AVA ANDNI niversidade Federal de o Paulo, Brasil julio de 2014 Traducción de M AR LN MA RQU S D ÜLI VIRA

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Baur, in a, y tenie Ern st, «Towards a process-oriented met hodolo gy: modern social science research methods and orbert Elias's gurational sociology», en orman Gabriel y tephen Mennell (coords.), Norbert Elias and Figutional Research: Processual Tink ing in Sociology,WileyBlackwell, Oxrd, 2011 Elias, orbert, «Para a ndamentao de ua teoria dos processos sociais», Federico eiburg y eopoldo Waizbort (coords.), Escritos & Ensaios, 1, Estado, processo, opinio pública, Jorg e Zahar Ed., ío de Janeiro, 2006 [Ed. en español: «Hacia una teoría de los procesos sociales», en La civilización de los padres y otros ensayos orma, anta Fe de Bogotá, 1998] Elias, orbert, Te Civilizing Process. Sociogenetic and psychogenetic investigations, Black well, Massachusetts, 2000. [Ed. en español: El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicoge néticas, 3 ª ed., pref. de Gina Zabludovsky, trad. de amón García otarelo, C, México, 2009] Elias, orbert , «e civilizing of parents», en Johan Goudsblom y te phen Mennell, Te Norbet Elias Reade A biogphical selection, Blackwel, Oxrd, eino nido, 1998 [Ed. en español: La civiliza ción de los padres yots ensayos orma, anta Fe de Bogotá, 1998] Elias, or bert, Intodw;o a sociología, Edi6es 70 isboa, 1970 andini, Tatiana avoia, «Main Principes of Eliass ociology», en Franois épelteau y Tatiana avoia andini (coords.), Nobert Elias and Social Teory, Palgrave Macmillan, ueva York, 201 3  20

Presentación STEPHEN MENNELL

Etblecidos  marginados se publicó po pimea v ez e 1965 y s el desaollo de u estudio ealizado po Joh Scotso  maesto local iteesado e la delicuecia juveil sobe a omuidad cecaa a Leiceste a fales de la década de   e iici os de l a de 1960 . Si  embago  No bet lias eelar este estudio loc al co el f de ilumia p oce sos so ciales  mpotacia geeal paa las sociedades humaas; ete  s, la maea e que u gupo de pesoas puede moopo  ar las opotuidades de pode  y ut ilizalas paa ex clui y esmaiza a miembos de oto gupo muy simila ( mediate r jemplo el podeoso me dio del chisme) y cómo se ex pe i a esto e las imágees colectivas del osotos e ambos rp os. D ez años después las dictó u a lag a y ueva itoduc  iglés paa la taducció al eeladés del libo. ste « sayo teóico sobe las elacioes ete establecidos y magias» detallaba la maea e que esta teoía podía aplicase a na amplia gama de patoes cambiates de desigualdad hua las elacioes ee gupos étnicos yaa:  nizadoes hombes y clases mujees pades e hi jocoloizados s homosexua-

 s y heteosexua les. Po muchos años se ceyó que algua s pates l texto e iglés de ese impotate esayo se había   rdo peo e 199 4 salieo a la luz ; así Saskia V isse y yo e mos la vesió fal. ste esay o se publica po  pme a vez    pesete volume exactamete como Elas lo dicó con    slo alguos cambios editoiales meoes. Poc anes de su 21

PRESENTACIÓN

muert e en 1 990 , Elias añadió un breve a péndice sobre Matar a un ruiseñor de Harper Lee para la edición alemana del libro, el cual no s e incl uye aquí. Universit College, Dublín May de 1994

Prefacio oRBERT uAs JoHN L. ScoTsoN

Etblecidos  marginados es un estudio sobre una pequeña co dad con un a sentamiento relat ivamente viejo en su núcleo y os do s más recientes que se haba n rmado a su alrededor .  vest igación comenzó, como muchas otr as, gracias a que los o s llama ron nuestra atenció n sobre el hecho de que el ndic e  ivo de u no de lo s vecindar ios era con sistentemente m ayor  e os otros. En la localidad se consideraba a ese vecindario en  ular como un área delict iva con mala reputación. Conr omen zamos a son dear la evidencia real y a buscar explicas, nuestro interés pasó de los dierenciales delictivos a las  encias en el carácter de los vecindarios y a las relaciones en os. Du rante una inv estigación bastante intensa de l micro smos de Winston Parva con sus tres vecindarios, llegamos a  e r sufcientemente bien el lugar y a algunos de sus miem s La scinación que sus prob lemas despertaba en nosotros  ía de manera establ e; más aún conrme nos dábamos cuenta  e algunos de ellos tenan un carácter paradigmá tico : ilum i agunos prob lemas que suel en encontra rse en una escala

 o mayorel en la soci en edad general. Al fnal, cambio el en interés de la investigación de un ema delictivo al problema más amplio de la relación entre ees vecindarios de una comunidad evitó lo que podra    sido un es erzo perdido. En el terce r año de la inv estiga   pácticamente se e smaron los d ierenciales delictivos en  s dos veci darios m ás grandes ( que respaldab an a idea lo   que uno de elos era u área delictiva). Si embargo, a 23

PREFACIO

image que los vecidarios más viejos teía del más uevo, que había teido u ídice delictivo mayor, o se disipó. Los vecidarios más viejos persistiero e estigmatizar al más ue vo como u vecidario dode la delicuec ia era icotrolab le. La pregu ta sobre la razó por la cual las opii oes sobre este hecho se matuviero, a pesar de que los hechos mismos había cambiado , e u a de las cuestioes e que se hizo hi capié durate la i vestigació, auque o  os hubiéramos plateado explorarla. Otra preguta era por qué los hechos mismos había cambiado: por qué el dierecial delictivo etre los dos vecida rios prácticamete hab ía desaparecido. Por lo tat o, el estudio que ahora presetamos o se plaeó como tal desde u iicio. Cotiu amete seguimos pistas y co sideramos uevos prob lemas que apareciero co rm e se desarrollaba la ivestigació, y, e ua o dos ocasioes, lo que descubr imos e su curso cambió su direcció pricipal. Ua ivest igació que está a cargo de sólo dos pers oas, quie es orestrigidas tiee máspor resposabilidad que preestablecidas co ellos mismos está la s estipulacioes queys oue le impicar el recibir u a beca de ivestigació, p ued e llevarse a cabo de maer a relati vamete lexible si la ece sidad de ceñ irse a u problema prescrito o a u caledario establecido. La oportuidad de seguir las pistas corme se os presetaba y de cambiar el curso pricipal de la ivestigació si éstas parecía prometedora s e geeral resultó veta josa . Nos ayudó a cotra rresta r la rigurosidad de cualquier idea establecida que tuviéramos sobre lo que importaba e el est udio de ua comuidad ; os per mitió echar ua m irada al horizote e busc a de eómeo s i advertidos que pudiera teer ua importacia iesperada . Así , esta experimetación, e apariecia disa, al fal os codujo a una image bastate cocisa y competa de os aspectos de ua comuidad que puede  cosiderarse centrales; sobre todo , de las reacioes de poder y estatus y de las tesiones que impli ca. Buscamos ecotrar las razoes por las que e Wisto Parva alguos grupos teía mayor poder que otros, y lo que descubrimos explicaba e cierta medida esas dierencias. E a es cala ma yor, la iv estigació ilumi ó los méritos y las limi 24

PREFACIO

  s de los estudios microsociológicos intnsivos. Conrme  vábamos a cabo , nosotros mismo s nos sorprndimos ant la  ncia con que las confguraciones y reguaridades descu   as n l microcosmos de Winston Parva sugerían hipótesis  podrían rsultar útiles como guías, incluso para inv stigacio  macrosociológicas. n su conjunto, la investigación indicó  los problemas a pquña scala n e dsarrollo de una coidad y los problemas a gran escala en el desarrollo de un s son inseparables ; estudiar los desarrollos comunitarios como   cdieran en un vacío socioógico car c de sentid o. En líneas genrales, nuestra intnción era m antener un equ io ntre la presentación áctica simple y las consideraciones cas. n niguna medida estamos seguros de nuestro éxito;  bstante, intentamos que nuestros intereses teóricos no se pusieran a nuestros intereses en la vida social de las perso s d Winston Parva. Una investigación como ésta hubiera resultado imposible  cn a amistosa ayudadyWinston la coope Parva, ración de otros.convirieron stamos en las deu las personas quienes  vstas en una tarea tan agra dabl como iluminadora. L a inión en su s cas as nunca les produ jo animadv rsión, y muchos   os s e interesaron de manera jovia l y aentadora en a inves  acón. Los ncionarios y os mimbros de organiz acione s narias en Winston Parva nos prstaron una gran ayuda. Tnmos una duda especial con e Servicio de Libertad Provinal del condado y con el ofcial en jee de liberad provisio  Sobre todo, stamos en deuda con el doctor Bryan W ilson , sor adjunto d sociología n Oxrd, quin en las últimas pas leyó con cuidado todo el manuscrito, que debe mucho a su sabia ayuda  ilustrado co nsjo, así como a su pode r pr sua si mismo qu a mnudo e ncsario para convncrnos d las mjoras qu sugería. Febrero de i 964

25

Introducción

Ensayo teórico sobre las relaciones entre establecidos y mar g inados NüRBERT

ELIS*

 cuento de una comunidad suburbana incluido en el presente  o muestra una división ta jante en su interior entre un grupo alcido hace mucho tiempo y un grupo más nuevo de resis, a cuyos miembros el grupo establecido trataba como a ginad os . Este grupo cer ró sus flas en contra de ellos y , por  geral, ponía sobre ellos el estigma de personas de menor a umano ; s e consideraba que carecían de la virtud humana rior el carisma caracte rístico del grupo que el grupo minante se atribuía a sí mismo. Por consiguie nte, en la pequeña comunidad de Winston Par a posible encontrar, como en miniatura, un tema humano vrsal. Es posible observar, una y otra vez, cómo los grupos  n términos de poder son más ertes que otros grupos indpendientes se consideran  sí mi smos mejores que los otros  rminos de humanidad. El signifcado literal de «aristocr acia» d  servir como e jemplo. É ste e el nombre que un a clase alta  ense de guerreros propietarios de esclavos utiliza ba para el  de re lación de poder que permitía a su grupo co nservar la  ióndegobernant e enHasta Ate nas; pero sudías, signifcado literalnoble es «goo los mej ores». nuestros el término con va su doble signifcado : un alto rango social y una actitud huaa de alta estimación, como en «Un gesto noble»; lo mismo  d con «villano», un término utilizado para designar a un ' Ey en gran deuda cn Ca Wuer y Br am van Slk. Dicu ir cn ells pr  de radcción al neerlandés me ayud a mejrar el text; y fern ell quiene rne  ciarn a escribir este ensayo 27

INTRODUCCIÓN

grupo so cia de ba ja posición y , po r o tanto, de ba jo vaor humano, y que aún conserva su signifcado en este último sentido; una expresión utiizada para caifcar a una persona con una mora ba ja . No es complicado encontrar o tros e jempo s. É sta es a imagen norma del yo en grupos qu e, en térmios de su índice de pode r, oc upan con frmeza un ugar superior en reación con otros grupos interdependientes . Sin importar si son cuadros sociaes, como o s señores eudales en reación con os vianos, os «bancos» en reación con los «negros» , os gentiles en reación con os judío s, os protesta ntes con os catóicos y vice versa, os hombres con as mu jeres (en e pasado), nacionesEs tado gran des y poderosas en relaci ón co n otras que so n de enor tam año y reativamente impotentes o, como en e cas o de Winston Parva, un grupo de case obrera estabecido hace mucho e relación con  os miembr os d e un nuevo asenta mien to d e case obrera en su vecindario; en todos los casos, os grupos más poderosos se consideran a sí mismos «mejores», como si estuviera dota dos de un tipo desus carisma grupa,y de virtud específca que comparten todos miembros de una la que carecen os demás. Lo que es más, en todos estos casos, las personas «superiores» pued en hacer qu e aque as men os po derosa s sien tan que care cen de virtud: que son iner iores en términos hum anos. ¿C ómo sucede esto? ¿ Cómo es que os miemb ros de un grupo so stienen a creencia de que no sólo son más p oderosos sino tambié n mejores seres humanos q ue los de otro? ¿Qué eemen tos utiizan para imponer a creencia en su superioridad humana sobr e os menos poderosos ? E estudio de Winst on Parva tr ata con agunos de esto s pro bemas y con otros reaciona dos; aq uí se dis cuten en re erenci a a dierentes agrupaciones dentro de una pequeña comunidad vecina. Tan pronto como uno hababa con sus habitantes, se enentaba a hecho de qu e os resident es de  área donde v ivían a s «viejas miias» se consideraban «mejores», superiores en tér minos humanos a quienes viví an en a parte v ecina m ás nueva de a comunidad. Rehuan cuaquier case de cont acto socia con eos más aá de que sus ocupaciones exigan; os agrupaban a todos omo personas de una esirpe menor. En pocas paabras, 28

·

INTRODUCCIÓN

 ban a todos los ecién llegados como pesonas que «no pete   cía n», como «asteos». Después de cieto tiempo, los miss ecién llegados paecan acepta con u na cie ta esignación  peja que petenecan a un gupo de meno vitud y espeta  dad, lo que, a pati de su condu cta eal, sólo paeca justifse en el caso de una pequeña minoa. Po consiguiente, en  pequeña comunidad se encontaba lo que paeca se una laidad univesal de cualquie confguación ente estableds y maginados: el gupo establecido atibua a sus miem s caactesticas humanas supeioes, exclua a todos los mbos del oto gup o de cualquie tipo de contacto so cial no al con sus miembos; el tabú de estos contactos se mante con vida a tavés de contoles sociales como el chisme eloso paa quienes lo cumpla n y la amenaza de l chisme eci aoio conta los supuestos inacto es. E estudio de aspectos de una confguación univesal den del pemeto de una comunidad pequeña impone cietas lintes l obvias sobe investigación, también tiene sus jas. uso de unalapequeña unidadpeo social como el núcleo  una investigación sobe poblemas que pueden encontase en na gan vaiedad de unidades sociales más gandes y dieciadas posibilita la exploación de estos poblemas con gan e, como en un m icoscopio, po decilo de alg una manea. Es posible constui un mo delo a pequeña escala de la confgua n que uno considea unives al; un modelo listo paa ponese  pru eba, ampliase y , de s e nece saio, evisas e a pati de invesciones sobe confguaciones elacionadas de mayo escala. En este sentido, el mo delo de una confguación ente esta blecidos y marginados que esulte de una investigación sobe una pequeña munidad como Winston Pava puede sevi como un tipo de p aadigma empico». Su aplicación como paámeto paa ras confguaciones más complejas de este tipo puede hace psible un mejo entendimiento de las caactesticas estuctu es que compa ten y de las azones po las que, en condicio nes   sintas,  ncionan y se desaollan ba jo l neas dieentes. Al camina po las calles de las dos secciones de Winston  rva, un visitante casual poda sopendese al descubi que 29

INTRODUCCIÓN

los habitantes de una pate se consideaban inmensamente supeioes a los de la ota . En c uanto a los estándaes de v ivienda, las dieencias ente ambas pates no esultaban especialmente evidentes. Incluso s i la cuestión se c onsideaba con mayo detenimiento, en un inicio esulta ba sopendente que los habitan tes de un á ea sin tiean la neces idad y  ean capaces de tata a los de la ota como s i ean i nei oes a ellos y , en cieta medida, pudiean hacelos sentirse ineioes. No existan dieencia s de nacionali dad, de ascendencia étnica, de «colo» o « aza» 'SUS ente los esidentes de ambas áeas; tampoco dieían en ocupaciones, en sus ingesos ni en su nivel educativo; es deci, en su clase social. Ambas ean áeas de clase obea. La única dieencia ente ellas ea la ya mencionad a: un gupo estaba mado po viejos esidentes, quienes llevaban más de tes ge neraciones establecidos en el vecindaio, y el oto e a un gupo de ecién lle gados. Entonces, ¿ qué indu jo a quien es conma ban el pime o de estos grupos a establece se comodesees humanos de un oden elevado y mejor? ¿Qué ecusos pode les pemitieon af-más ma su superioidad e insulta  a los ot os como si e an pesonas de una estirpe ineio? Nomalente este tipo de confguación se relaciona con dieencias étnicas, nacionales y gupales de ota índole que ya se han menc ionado y, en es e caso, algu nas de sus caactesticas pominentes tienden a escapa a nuesta atención. Sin embago, en Winston Pava e l asena l completo de supe ioidad y desp ecio gupales s e moviliz aba en las elaciones ente dos gupos cuya única di eencia ea la duación de su esidencia en el luga. All ea posible obseva que la «v ejez» de la asoci ación, con todas sus implicaciones, ea capaz de cea po s misma el gado de cohesión gupal, la identifcación colectiva, el caácte compa tido de las nomas, que pueden induci la gatifcant e euia que se elaciona con la conciencia de petenece a un gu po con un valo más elevado y con el despecio complementa io hacia otos gupos. Al mismo tiempo, allí ea posible obseva las limitaciones de cualquie teo ía que sólo explique los di eenciales de pode a pati de una posesión monopólica de objetos no huanos, 30

INTRODUCCIÓN

 mo armas o medios de producción, y q ue ignore los aspe ctos    racionales de los di erenciales de pod er que sólo se deban a   otrastes e el grado de orga nización de lo s seres human os   lucrados. Era posible darse cuenta gradualmente de que en ston Parva estos di erenciales, en espec ial en el grado de c o ó interna y control comuitario, podían desempeñar un pl decisivo en el índice de poder de un grupo en relación co   otro; como, si duda, se puede observar en muchos otros s. En esa pequeña comuidad la superioridad del poder del j grupo establecido era en buena medida de est e tipo; se basa  el grado elev ado de cohesión de las milias que se habían ocido por más de dos o tres geeraciones, en comparación  los re cién llegados, que era extra ños no sólo e relación con  iejos residentes sino entre ellos mismos. Fue gracias a ese ncal más elevado para la cohesión y a su activación por io d el contro l s ocial que los viejo s resid etes eron capaces  eservar para perso as de su ipo pu estos directivos en orga  cioes lo cales, como Con que cejo,vivía la Iglesia los clubes, exr frmemente a las per elsonas en laootra parte yyque, mo grupo, carecían de cohesión. La exclusión y la estigmatió de los marginados a manos del grupo establecido eron,  lo tanto, armas poderosas que este úlimo utilizó para conar su identidad, afrmar su superioridad y matener a los s frmemente e s u lugar. Allí se podía encontrar, en una rma particularmente pura,  ente de diereciales de poder entre grupos iterrelacioos que tambié desempeña u pape l en m uchos otros c onos sociales, aunque en éstos, a los ojos de un observador,  estar revestida de otras caracterísicas distintivas de los pos inv olucra dos, como el color de la piel o la clase soc ial E n  spección más cercaa suele descubrirse que también e os casos, como en Winston Parva, un grupo tiee u índice  cohesión más elevado que el otro y que este dierencial de gración contribuye sustancialmente al excedente de poder  primero. Este mayor grado de cohesión p ermite a ese grupo srv ar para sus miembros posiciones s ociales con un potencial  pder elevado de un ipo dierente, con lo que reerza su 31

INTRODUCCIÓN

cohesión, y le permite excluir de ellas a miembros de otros gru pos, lo que, en esencia, es a lo que uno se refere cuando habla de una confguración entre esta blecidos y marginados. Sin embargo, aunque la naturale za de los recurso s de po der sobre los que se ndan cualquier superio ridad soci al y el senti miento de superioridad humana de un grupo establecido en relación con un grupo marginado puede variar considera blemente, por sí mis ma la confguració n entr e establecid os y marginados muestra, en muchos contextos distintos, características comunes y regularidades. Era po sible observarlas en el pequeño c ontexto de Winston Parva, y una vez descubiertas, se volvieron más obvia s en otr os conte xtos. Por lo tanto , s e hizo evide nte que e l con cepto de una relación entre establecidos y marginados llenaba un hueco en nuestro aparat o conceptual que nos impedía perci bir tanto la unidad estructural común como las variaciones de este tipo de relación y, por lo tanto, no nos permit ía explicarlas. Un ejemplo de las reg ularidades estru cturales de las rela cio y marginados puede ayudar a los lectores nes entre estab lecidos a descubrir, sobre la marcha, otras por su cuenta. Como indica el estudio de Winsto n Parva, un grupo establecido tiende a atribuir a su grupo marginado, como un todo, las características «malas» de la «peor» sección del grupo : de su minoría anóm ica. En comparación, la imagen que el grupo establecido tiene de sí tiende a modelarse sobre su sección ejemplar, la más «nómica» o normativa; sobre la minoría de sus «mejores» miembros. Esta distorsión pars pro toto en direcciones opuestas permite a un grupo establecido probarse su pun to a sí mismo y a otr os; si empre existirá cierta evidencia que muestre que un grupo es «bueno» y que el otro es «malo» . Las con diciones que permiten a u n grupo insultar a ot ro, la dinámica social de la estigmatización, merece que se le preste cier ta atenc ión en este co ntexto. Era posible desc ubrir el problema en cuanto se hablaba con personas de las partes más viejas de Winston Parva Todos estaban de acuerdo en que «allá», en la parte má nueva, la gente pertenecía a una estirpe menor. Era imposible no darse cuenta de que la tendencia de un grupo a e stigmatizar al otro, la cual desempeña un papel tan importante 32

INTRODUCCIÓN

 as elaciones ente die entes gu pos en todo el mundo, po  enconta se tambi én aquí, en esta pequeñ a comunidad: e n la a ción ente dos gupos que, en téminos de nacionalidad y se, ean muy similaes, y ya que uno podía obsevala aquí,  r decilo de alguna ma, en un micocosmos social, paecía s manejable. Resultaba ácil obseva en este contexto que la iidad de un gupo paa colga la etiqueta de ineioidad mana sobe oto y fjala ea una nción de una conf guación cífca que los dos gupos maban ente sí. En otas palaras, su investigación equie e de un acecamiento f guacional. almente ex iste la tendencia a discu ti el poblema d e la es ma tización social com o si e a simp lemente una cuestión d e rsonas que muestan una avesión ponunciada de manea  ividual hacia otas pesonas como individuos. Una ma co a de conceptualiza esta obsevación es clasifcala como rjui cio; sin embago, eso implica pecibi a un nivel s olament e  ividual a lgo que no se puede entende si no se pecibe al mis  iempoene a un estigma nivel gupal. suele ses imposible  ingui tizacióActualmente n gupal y pejuicio in dividuales,  omo elacionalos. En Winston Pava, como en cualquie r uga, ea posible enconta a miembos de un gupo que aban a os de oto, no a causa d e sus cualidades como peas individuales, sino poque maban pate de un gupo al  consideaban colectivamente dieente del suyo e ineio. r consiguiente, se piede la clave de un poblema que suele  utise baj o epít etos como «pe juicio social» , s i es que se busca amente en la estuctua de la pesonalidad de individ uos; cla  qe sólo es posible enconta si se considea la confguación rmada po los dos (o más) gupos inv olucados, o, en otas p a  ras, la natualez a de su intedependencia. La pieza cental de esa confguación es un equilibio des  al de pode y las ensi ones que le son inh eentes ; también lo  a condición deci siva de cualquie est igmatizació n eectiva de  rupo maginado po pate de un gupo establecido. Un gu po ede esigmatiza eectivamene a oto sólo mientas esé   establecido en las p osicio nes de po de de las qu e se exc luye   rupo estigmatizado. Mientas suceda así, e esigma de des 33

INTRODUCCIÓN

honra colectiva que se fja a los marginados puede mantenerse. El desp reci o total y la esti gmat izac ión unilateral y sin enmie nda posible de los marginados, as como la estigmatización de los intocables a manos de las castas más elevadas en India o la de los esclav os aicanos o sus descendientes en los Estados Unidos, indica un equilibrio muy desigual de poder. Colgar la etiqueta de «me nor val or humano» a otro grupo es una de las armas que los grupos « superiores» utiliz an en las luc has de poder como un medio para mant ener la super iorida d social. En dicha situación, la oensa so cial qu e un grupo má s po deroso lanza sobr e uno menos poderoso suele incorporarse a la imagen propia de este último y, por lo tanto, lo debilita y desarma. Por consiguiente, el poder de estigmatización disminuye o incluso se revierte cuando un grup o ya no es cap az de manten er su monopolización de los recursos principales de poder que están disponibles en una sociedad, ni de excluir a otros grupos interdependientes los antiguos m arginados de su par ticipa ción de dich os recur sos. En cuantola disminuyen las eldisparidades o,, los en antiguos otras palabras, desigualdad en equilibriode de poder poder grupos marginados, por s u parte, suelen contraat acar. Recurren a a contraesti gmatización, como hacen lo s negros en los Estados Unid os o los pueblos a icanos que antes estaban sujetos a la dominación europea, o como l a antig ua clase sometida, los trabajadore s industriales, hac e en Euro pa. Quiz á esto baste para indi car brev emente la razón po r la que el tipo de estigmatización de «p rejuic io» so cial entr e grupos que se enc ontró en el contexto miniatura de Winston Parva demandaba una investigación sobre la estructura general de l a relación entre los dos gru pos princi pales que do taba a uno de pode r y marginaba al otro. En otras palabras, requera, como primer paso, un gra do de desa pego de dista nciam ient o hacia a mbos grupos. E problema que tena que examinarse no era cuál bando tena la razón y cu ál estaba equivoca do; m ás bien, el pro  blema era qué caractersticas estructurales de a comunidad en desarrol lo d e Win ston Parva vincula ban a l os do s grupos entre sí de manera tal q ue los miembros de uno de elos se sentan i ncitados a trata r y tenan sufcientes recursos de po der para ha 34

INTRODUCCIÓN

ceri o- a los miembros del otro grupo de manera colect iva con

   desprecio como si eran personas de una estirpe meor y,   lo tato de menor valor humano en comparación co el    mis mos.

t e prob lema se presenta ba en Winsto  Parva con ua erz a  ticular  p orque la ma yoría de las exp licac iones actuales s o   s dierenci ales de po der o tenía n cabi da ahí . C omo ya se  , s do s grupos o se di ereciaba en clase social n acion a  , ascendencia ética o racia l denominación re ligiosa o ni ucativo. La principal dierencia entre ambos era precisae ésta: uo de los grupos estaba conrmado por viejos tes etablecidos en el vecindario por dos o tres generas y el otro era uo de recién llegados. La importancia so gica de este hecho er a una di erenci a marcada en la cohe   e ambos grup os. Uno estaba estrecha mete inte grado y el tro no. Los diereciales de cohesión e integración como as  de los di ereciales de poder probablemet e o han recia atención que merecen. En WinstondeParva  mo ua ente de las desigualdades podersus importane mostraba  muy laramente. Ua vez que se descubría ahí era cil evocar  casos de dierenciales de cohesión como entes de die  les de poder.  maera e que ncioaba e Winsto Parva era bas  obvia. El gru po de viejo s residentes milias c uyos miem  se cono cían desde hacía más de una generació había n es  do un m odo de vid a común para ellos y u conjunto d e . Cumplían con ciertos estádares y estaban orgullosos  . P or esta razón la alue ncia de recién llegad os a s u vecin   e el libro de A va Datzig Normaal is niet gewoon (De Bezige Bij, Ámsterdam, 1974, pp 21 y ss) El autor describe as rtnas de  grupo conrmado por 452 persoas que pasaro todas sus vidas e una pequeña comuidad adeana eerladesa hasta que e ovembre de 1944 se les desarraigó y evió como grupo ª u campo de cocetració. Por rega geera, matuviero su obediecia a as or mas de la atiga adea, i. e trabajaro co la misma erza que ates, tomaban des casos que consideraban jstifcados, mostraron su indignació sobre varios aspectos de a vida e  el campo, etc. E pocas palabras, mateerse jutos les impidi ó comportarse de ua maera que a opiió púbica de la adea hubiera desaprobado E cotro recí proco automático de os adeaos o les permitió ajustar sus estádares de coducta a as condicioes competamete dierentes de a vida en  campo de cocentració Sóo 32 de eos regresaro a Putte, dode muriero tres más Por supuesto, resulta imposible asegurar que su ídice de sobrevivecia hubiera sido mayor si o se les hu biera eviado como  grupo razoablemete itegrado; si embargo o que sí podemos afrmar es qe este hecho que se es eviara a u  campo de cocetración como un grupo (que e otras ocasiones see cosiderarse un ctor de sobrevive cia pos iti vo)  e ste caso cotribuyó a que s u ídice de sobrevive cia era ta bajo E pocas paabras como dce el autor: «Muchos habitates de Putte ero icapaces de liberarse de as leyes que por tato tiempo había determiado e curso de sus vidas y la estructura de su comidad» Va Dantzig acierta cuado dice que «e psicoanálisis y a sociología podrían haberse econtrado aq E caso qe describe de manera ta gráfca muestra m caramete a ecesidad de cosiderar e conjnto e idea de osotros jto co e idea de yo como partes de a estrctura de a personaidad. 62

INTRODUCCIÓN

   s poderosos taes como aqueos grupos nacionaes que    en su gran estatus de poder y se hunde n en as fas de es ta   ientos de segundo o tercer nive muestra nuevamente e   cho víncuo entre os índices de poder de los grupos y l a   gen de nosotros de sus miembros Sacar estos víncuos a   u z no impica que rmen parte inmutable de a naturaleza   na. De hecho, entre más grande sea a conciencia de a ción emotiva de un gran poder con un gran vaor humano, más elevadas serán as oportunidades de una estimación crítica  cmbio. Los grupos destacados de naciones, o de cases so y otros agrupamientos de seres humanos, son propensos  e e punto más ágido de su poder a ideas de gra ndeza. La d de automejorarse de un índice de poder eevado adul e or propio coectivo , mis mo que también es a recompe nsa p or  sumisión a normas grupaes específcas, a patrones de con   ectivo car acterísticos de ese gru po y que s e creen ausentes e n s grupos menos poderosos, «ineriores», de marginados y pri. Por ls rmas

consiguiente, os patrones tradicionaes contro, de conducta que distinguen a un grupodesuperior, en voverse ágies o incuso quebrarse cuando e amor  o que recompensa, a creencia en e carisma espec ia de un   que aguna vez e poderoso, aque a con a disminución de su gran superioridad de poder. S in embarg o, como ya se di jo, u n oce so de este tipo oma tie mpo. Puede transcu rrir un argo   do antes de que e choqu e de reaidad s e asimie. a creenci ratifcante en a virtud especia, a grac ia o a misión de un  puede proteger durante generaciones a os miembros de   grupo estabecido del competo entendimiento emociona de cmbio en su posició n, de a comprensión de qu e os dio ses  lado, de que e grupo no ha mante nido a e en eos Puede n onocer e cambi o como un hecho, mientr as que su creencia e n e crisma esp ecia de grupo y sus acitudes, a estrategia de   rtamient o que o acompaña, s e mantienen como un escudo de  asía que evita que sientan e cambio y, por o tanto, que s e a n capaces d e aju starse a las condic ione s trans frmadas d e su  men y su e strategia d e grupo. Por o tant o, ya que la adapta  realista es una c ondici ón sin a cua l no p ueden alcan zar,

INTRODUCCIÓN

como un grupo con recurso s de poder reducidos, nada que pue da probar su valor humao para sí mismos y para los otros, la negación emocional del cambio, la preservación tácita de su amada imagen carismática g rupal resulta contraproducente. Tarde o temprano se produce un choque de realidad, y su llegada suele ser traumática. Es posible observar grupos (en nuest ra época, principalment e grupos nacionales) cuyos mi embros, en su mayoría sin saberlo, parecieran mantenerse en una condici ón de duelo por la grandeza perdid a. Es como si dijeran: si no podemos cumplir con la imagen del nosotros que teníamos en el momento de nuestra grandeza, entonces no tiene sen tido hacer nada. Con la ayuda de esta reerencia a los casos en que los cambios en la posición que mantiene u n grupo en relación con otros incrementan los aspectos irreales de la imagen y el ideal colecti vos, puede resultar más sencillo entender el ncionamiento de la image n del nosot ros y e l ideal del nosotros de u n grupo est ablecido el siguiente estudio. ese caso grupo deeneste tipo mientras aúnEnconse rva encontramos por completoasuunposi ció n superior e n relaci ón co n los marginados. L a exist encia misma de los marginados interdependientes que no comparten ni el ndo de los recuerdos colectivos ni, así pareciera, las mismas normas de respetabilidad del grupo establecido actúa como un ctor irritante; los miembros de este último lo perciben como un ataque contra su imagen y su ideal del nosotros. El rechazo tajante y la estigmatización de los marginados son el contraataque. El grupo establecido se siente obligado a rechazar lo que ellos experimentan como una amenaza a la superioridad de su poder (en términ os de su co hesión y monopolización de las ofcin as y s ervicios local es) y a su superiori dad humana, a su c arisma grupal, mediante un contraataque, el rechazo continuo y la humillación del otro grupo. La circulación de los chismes recriminatorios y su mancha sobre la imagen de los marginados se pueden considerar carac terísticas permanentes de este tipo de confguración. En otros casos se vuelven rutin a y pueden mant enerse durante siglos. Entre las caracte rísticas más reve lad oras de las estrategias de los grupos

INTRODUCCIÓN

e cidos está imptar a los marginados, c omo amonestación ,   ns de ss propias actitudes com nes, qe e s  caso sel en  n les alabanzas. Por lo tanto, en na aldea india, los intoca    eben qitarse los zapatos mientras pas an por las calles de   t  hindú, pes calzar zapa tos eq ivale a « nrronear» ; en   gares, los descastados no tenían permitido sar bigotes con  ntas eleva das porqe éstos implicaban presnción . 13 De la misma manera,  n escrit or esta dni dens e, qe n o c a  e relacione s con la c las e dirige nte, 14 dijo con absolta ino  qe los intelectales negros «tenían sed de poder», sin    en centa e l so perdrable q e los estadnidenses blan  icieron de s propia sperioridad como n medio par a ex d   los descendientes de esclavos de la participación en los o s de poder qe habían monopoliza do. Uno de los aspect os más sorprendentes de la manera de en c  r en  actalid ad la s relaciones entre establecidos y margnados n onnotaci ones « raciales» es s amplia dis csión como n pro  de qe aqí y no ahora. excl sióncon del lo proceso grpal de  larga  ción debe La conndirse qe llamamos ria- del estdio de este tipo de relación entre estab lecidos y mar  o tiende a distorsionar el problema. Al disc tir los pr oble  ciales se tiene la propensón a vender la leche antes de or  eña  la vaca. Comúnmente, se argye qe las personas per cib   os otros como si pertenecieran a otro grpo po rqe el color d  s u piel es dierente. Sería más pntal preguntarse cómo s  d i ó q e en es te mndo s e haya caído en el hábito de percibir a l a s eon as con n color de piel distinto como si pertenecieran  r grpo. Este problema pone inmediatamente de mani festo el go proceso d rante el cal los grpos hm anos evol cion ao  en dierentes partes de la Tierr a, se adaptaron a distinta s con     ne sicas y le go, tras largos periodos de aislamiento, en  t r n en contacto entre sí co mo conqistadores y conqistados y pr o tanto, dentr o de na misma soc iedad, como establecidos 1 

orte del Comité Elayaperumal 1960 apud. Dili Hiro, e Untouchab/es of

India, orte núm 26 Minori Rights Group Londres, 1975, . 9. 1  Vs Eric Hofer, e Temper of our Time, Perennial Library Nueva York, 69, . 6 4 

INTRODUCCIÓN

marginados. Fe como restado de este argo proceso de entremezca, en e qe grpos con dierentes características sicas se vovieron interdependientes como amos y escavos, o en otras pos ici one s con grandes di erenc iaes de poder, qe as dierencias en a apariencia sica se convirtieron en señ aes de a pertenencia a grpos c on distintos índic es de poder, estat s y normas dieren tes. Una vez más se nos rece rda a necesidad de recon stiti r e carácter tempora de o s gr pos y ss reaciones como procesos en a se cenc ia tempora si se desea entender as onteras qe as perso nas estabecen a distingir entre n grpo a qe se referen como nosotros y otro a qe se referen como ellos. E desarroo de a confgración india castasdescastados pede ngir como ejempo. Es no de os proceso s grpaes de s tipo más argos de os qe tenemos agna evidencia doc menta escrita, misma qe data de segundo mienio antes de nestra era. Dicimente se peden entender y expicar as mchas capas de as reaciones entre estabecidos y marginados en y

Indiaata co mo n a actuaidad, v an de asso castas atas a oste desc dos,son sinehacer reerenciaqe a arg o proce grpa dran e ca s confgración acanzó s rma acta. E pnto de partida e a sjeción grada de os primeros habitantes de a India a manos de os invasores de norte qe os conqistaron Aparentemente, estos egaron de as estepas de sr de Rsia a través de Irán, hababan na enga indoeropea y, en agnos docm entos, s e reerían a sí mi smos com o arios de tez car a, cimente distingibes por s apariencia sica de as tribs de pie oscra a as qe vovieron sjetas de s mandato. Entre esto s arios, en compa ración con as ramas de a misma estirpe qe conocemos como as tribs heénicas y germanas, a cha primordia entre gerreros y sace rdotes había restado en a victoria de os útimos . Lo anterior, anado a  hecho de qe, en tér mino s nmér icos,  os grpos conqis tadore s eran probab ement e mcho más redcidos qe a pobación controada y, además , qe qizá no incían mchas mjeres, evó a na poítica sistemática de cierre y excsión por parte de grpo estabecido en s reación con el pebo controado; aparte de as reaciones de os conqistadores con as mjeres controladas, qe con e paso de 66

INTRODUCCIÓN

la  neraciones resultó en una disminución continua de las di-

  nc as sc as, de las presuntas di erencias raciales, sin qu e esto   c ara una mengua en la exc lusión. Solidifcada en una trad i    sta política resultó una condición en la que cada grupo ce r ó  s flas en relación con cualquier otr o al que considerara en    osició n in erio r. Todos l os grupo s que se distinguían de lo s    por su rango y sus nciones sociales se convirtieron en os hereditarios que, en principio, si bien no siempre en la ;J  ca, resulta ban inaccesibles para todos aquellos qu e no na n en elos. o r consig uiente, conrm e la so cedad in di a se di erencia a vez más, asumía el caácter de una jerarquía de castas itarias y , en su s niveles más ba jos, de desc astad os heredita   a rigidez d e esta tradición de exc lusión grupa pued e ha ebido, en primera instancia, al miedo de los invasores de  lara y en es pecial de sus sace rdotes d e pe rder su identdad y su osición privilegiada. Por lo tanto, los conquistadores r n al puebo conquistado a vvr en en las el exterior de sus aldeas. Lo cluyeron de la particpación ceremonias religiosas,   cri fcio s y las ora cones a los dio ses y, po r consiguiente, de las ni ciones que conrían a sus participant es. Al negarles la   ipación del carisma de su grupo y de sus n ormas, rzar on a  conq uistados a la posici ón de un pueblo que era, a sus pro    ojos, anómco y , al mismo ti empo, los despreciaba n po r no  cer las normas qu e ellos mismos observa ban. La clase sa  otal dirigente, los brahmanes, usaron de manera sistem ática su onopoio de los m edios de orientación y de contro l de lo s   s invisibles como u n inst rumento de gobierno y u n arma  clusión. La tradición de las relaciones entre establecidos Y  inados que en un inicio se relac ionaba con la política de   o nquistadores hacia los conqui stados y que , con el paso de    o impregnó la jerarquía cada vez más di erenciada de cas t a s  ta los descastados, que se encontrab an en el  ndo de la    e soci al, asumió una rigidez especial en el caso de l a In    e bido a que la clas e dirigent e de lo s sace rdot es la asentó    nera frme en un molde de creenc ias religiosas y prácticas   c s

INTRODUCCIÓN

En comparación con la polític a tradicional de clases dirigen tes religiosas como el cristianismo y e islam, que se encaban en a conversión y asimilación de los marginados, los brahma nes se habituaro n desde un inici o a una política de exc usión; su política se dirigía hacia la segregación estricta y jerárquica de grupos, como una condición de su propio índice de poder ele vado Igual que en los primeros días, los pueblos no arios con trolados quedaron rígidamente ex cludos de la participación en los ri tos y las oraci ones de los grupo s gobernantes, de tal manera que después todas las divisiones ncionales de la sociedad india, desde los s acerdotes hasta os barrender os, se concibieron a partir de una exclusión sancionada religiosamente, de una jerarquía de divisiones so ciales hereditarias entre las castas altas y la s bajas Las diferencias se explican a partir de acciones « buena s» o «malas» cometidas en una vida previa Por lo tanto, de acuerdo con Hiro, uno de los libros sagra dos, las Leyes de Manu, estab lece: «Como consecuenca de muchos actos malos cometdos con su cuerpo un hombre se converte, en su próxma vda, en algo n anmado; como consecuenca de los malos actos cometdos con el habla, en un ave o una besta; como con secu enc a de pecados men tales, renace en una casta nrior». Por lo tanto, la clase drgent e brahmánca mponía sobre las castas nferores la aceptacón de su poscón en la vda sn cuestonarlo, y el recordatoro de que s seguían el dharma (i. e deber) que se les había asgnado en esta vda podían ser recompensados con un mejor estatus en la sguente.15

Uno de los principales recur sos d e una clase dirigente q ue se encuentra bajo presión es rerzar las restricciones que sus miembros imponen sobre ellos mismos , así c omo sobre el grup o más amplio al que gobiernan, y la observancia de estas restric ciones puede usar se nueva mente como un símbolo tanto del ca risma de su grupo como de la deshonra de os marginados En algún momento entre el año 1 00 a C. y el 1 00 d C la clase diri 15

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Dilip Hiro, Te Untou chables  . , op cit., p. 5.

INTRODUCCIÓN

   b rahmánica se v io presionada por misioneros budistas ri   que habían aumentado desde los tiempos del emperador   a Aoka Fue durante este periodo que los brahmanes rec ron a la ingesta de carne, que la población de las castas   nzó a abstene rse de comer res y que las v acas asumieron el  s completo de símbolos de una deidad y, por lo tanto, no  n matarse. Como en Japón, los grupos o cupacionales cu yo o se con sidera ba sucio y, po r consiguient e, contaminaban a   ociedad, habían existido antes; el frtalecimiento del tabú  a comer y matar animales co ncretó su estatus como de scas Los carnicero s, los ta labart eros, lo s pesc adores, los v erdu os peenadores y otros grupos con ocupaciones similares  nsideraban humanos cuyo contacto contaminaba. Durante o e trató a sus miembros como descastados hereditarios, o parias . ara alguien que ve en una sociedad industrial relativa  rica, imaginarse el modo de ex istenc ia y el sentir de seres nos en estaejercicio situación ejercicio imaginativo; sin rgo, es un queimplica vale launpena realizar. Durante este   o periodo la i magen manchada del nosotros de una p ersona nó y dio color a su imagen del y o; opacó su imagen como   vduo, de una manera a la que ya no se puede acceder en so  des donde la s creencias domina ntes ya no sancionan el se n  eno de polución por marginados sociales. Este mundo de  dilla de una imagen manchada del nosotros cilm ente pue recer ajeno; no obstante, algunos de los niños que crecían e n  callejón de la rata de Winston Parva (como lo lamaba el   po establecido) probablemente suían de una imagen man del nosotros similar, y su desvío era una respuesta a esto E n o nde sea que existan relaciones entre establec idos y margi  estos sentimientos no estarán del todo ausentes El pro o desasosiego que despierta el contacto con miembros de    o marginados puede resultar menos intenso pero, aun sin    nciones religiosas, tiene caract erísticas similares En su raíz s e  centra e l miedo producido por el contacto con un grupo    nte nuestros o jos, así como ante los de nuestros compañe  s anómico Sus miembros rompen las reglas que uno está

INTRODUCCIÓN

obligado a observar, de cya obediencia depende tanto nestr· respeto propio como el respeto por nestros compañeros. D  ella depende también la part icipaci ón de la graci a y la virtd es peciales, de l carisma de nuestro grpo. An en conte xtos tan peqeños como Winston Parva, es po sible observar a lgnas de estas características. Parece útil permi tir que el microcosmos de na comnidad peqeña ilmine e macrocosm os de as s ociedades a gran es cala y vicev ersa. Ésta es  la lógica detrás del so de n escenario peqeño como paradig ma empírico de las relaciones entre establecidos y marginados qe sele n existir en otros lgares a na escala dif erente. Es po ': sible ve r ahí algnos detalles con má s claridad qe en n estdi o de las relaciones correspondientes en contextos más amplios; otras reslt an más clara s en estos últimos . En conjnto peden aydar al mejo r entendim iento de la dinámica so cial de las relaciones entre estab leci dos y marginad os. Debido a qe n estdio de este tipo coloca dentr o de n mismo ma rco concepta tipos de relaciones qe tradicionalmente sólo se perciben como poem os encontrar qe tod as resaltan de manera más diferentes, vívid a. Se pede ve r, por ejemplo , de maner a más clara el papel qe desempeñan las diferencias en normas y, especialmente, en es tándares de atocontrol en las relaciones entre establecidos y marginados. El grpo establecido tiende a experimentar estas diferencias como algo molesto, en parte debido a qe s propia observancia de as normas se vincla con s amor propio, las creencias carismáticas de s grpo; en parte porqe el incmpli miento de ss normas por parte de otros pede debili tar s de fensa contra ss propios dese os de romper con la no rm a prescri ta. Por lo tant o, el grpo e stable cido percibe como na amenaza para s propia posició n, s virt d y gracia especiales a los mar ginados interdependientes, qienes son más indlgentes, o de qienes simplemente se sospecha qe lo son, en la observancia de aqel las restricciones cyo carácter estricto mantiene s  po  sición entre sus igales. É sta e un a de las raz one s por as qe los establecidos respondieron de manera tan tajante en e caso de Winston Parva. Correcta o incorrectamente, como mchos otros grpos establecidos, s e sintieron expesto s a n tripe ata 70

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INTRODUCCIÓN

ntra su s recursos de poder monopoliza dos, contr a el ca contra sus propias normas. Rechazaron lo que   on como un ataque al cerrar sus flas contra los margina d o s ediante su exclusión y humil lación. Por s parte, los mar diícilmente tenían intenciones de atacar a los vie jo s re pero se les colocó en una posición desartunada y   amente humillante. Ambas partes representaron el dra  m a co si eran marionetas que penden de un hilo. q u e : co ri s m a grupal y

A1s tam, marz o de 96

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l . Consieraciones

sobre el método

 9 y 1 96 0, Winsto n Parva * rmaba par te de un desarro llo rbano en las aeras de una ciudad industrial grande y era en el área central de Inglaterra. Una línea de tren lo rba de ot ras partes con un crecimiento suburbano en expan  ; n puente que cruza ba esta línea era su único víncul o con  on Magna y con el resto de Winst on . Tenía m enos de 5 ooo  nes , quienes rmaban un a comunidad bastante compa c  n bricas, escuelas, iglesias, tiendas y clubes propios. Así En

o con divisiones propias. saba rmada p or tres vecindarios di erentes , mismos que   bitant es conocían y reconocían como di erent es La zona 1  o que suele llamarse un área residencial de clase media. La oría de sus habitantes la consideraban como tal Las z onas 2  3 ern áreas de clase obrera y una de ellas, la zona 2 albergaba    yoría de las bricas locales En cuanto a ran go de ingr eso s,    de ocupaciones y «clase s ocial» , los habitan tes de la zon a 2 Y de  zona 3 no parecían marcadamente distintos . Un obse rva   costumbrado a evaluar la estructura s ocial de un grupo v e onas solament e a partir de tuvieran estos términos podr ía esperar  de clase obrera mucho en común, queqususe las   ntes se consideraran más o menos iguales y que la princi  í nea divisoria en la vida comunitaria de Winston Parva, en  o a la clasifcación mutua de los habitantes y las barreras     s relaciones soc iales y las comunicaciones, se encontrara ' E  l presente estudio se cambiaron todos los nombres susceptibles d rconoci i ento. 73

CONSIDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

entre la zona de clase media por una parte y las dos zonas d clase obrera, por la otra. En los hechos, la confguración que uno encontrab a era di erente. Un sondeo prelimi nar sugiri ó que no sólo los habitante  de clase media de l a zona 1 , sino también los habitantes de clas  obrera de la zona 2 co nsideraban que su e status y el de su v eci n dario era superior al de quienes vivían en la zona 3, y que las barreras sociales que dividían a los dos vecindarios de clas obrera eran cuando menos igual de grandes si no mayores que las qu e dividí an las relaciones s oci ales y las comu nicacione s entre los v ecinda rios de clase obrera y e l vecindario de clase media en esta área Los mismos residentes de la zona 3 parecía aceptar el estatus de in erioridad a cordado de manera lo cal par su vecindario en comparación con la zona 2 aunque a regañadientes y con cie rto rencor. Resultaba impos ible no preguntars por qué accedían. ¿Cómo es que los habitantes de la zona 2 lograron afrmar y mantener su estatus de superioridad? ¿Cuáles eron los recursos de poderentre que les hacerlo? ¿Acaso las dierencis de ocupación los permitieron habitantes de los dos distrts de clase brera eran mayores de lo que parecían y eron responsables de las dierencias en el estatus que se asignaba  cda vecindario? ¿Existían dierencias marcadas en los niveles de ingreso entre los dos grupos o en el tamaño y el alquiler d sus casa s? D e no ser así, ¿qué ot ros ctores podrían ex plicar las dierencia s de estatus con todo lo que conllevan en términos d  relaciones hum anas? No e dicil encontrar una respuesta pro visional . La zona 2 era un distrito de clase obrera viejo, mientras que la zona 3 era nuevo. En su mayoría , los habitantes de la zona 2 eran miembros de milias que habían vivido en ese vecindario por un iempo consid erable, uienes se habían establecido ahí como vi ejo s residente s y sentían que pe rtenecí an ahí y que ese lugar les perenecía. Los habitantes de la zona 3 eran recién llegados que habían vivido en Winston Parva por un tiem po relativamente corto y se mantenían como marginados en relación con sus viejos habi tantes. A nuestro parecer, valía la pena analiza r una re lació n de este tipo. Nuevas urbanizaciones suelen surgir en viejos vecin 74

CONSDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

d  r ios

anado a a moviidad migrato ria so cia qe es e con nte norma de a rbanización e idstriaización cre    en todo e mndo, as gerras y as revociones evan    o t ra vez ejércitos de migrant es como p osib es coonizado  re s a ecin darios conrmados por viejas cm idades. C o observación casa, e hecho de e e periodo de rey   cia peda ser n ctor en a casifcación de as miias gup os e ago conocido. En partica r, en estd ios s obre grpos  e ata y media, as asiones a mii as viejas y nevas o a vijs riqezas y nevos ricos no son extraas, y a existencia de    ciedad con n núceo rmado por na red de viejas  es bien conocido no sóo en e nive naciona, sino en e ca  , como  n cto r poderos o de a estratifca ción so cia y de a  c ra socia de mchas comnidades. l echo de qe distinciones de este tipo también pedan eñar n pape en as reaciones entre grpos de case r qizá sea menos conocido. Además, n caso de este tipo y,

propiado manera má s s:competa e pro  t genera bl ma qepara n emitigar a todos de estos  enómeno e  probem a de  é, ba jo ciertas condic iones, a «v ejez » de n grpo se cony a «novedad» no qe r amonestación. Podría esperarse qe os grpos de case  eran menos pro pens os a este tip o de casi fcación por qu n otras cases se e asociarse con a «Vejez» o «n ovedad» de l   i ueza ; no obstante, expresiones como «viejo distrito de case  r» aparecen en a bibiogra a pertinente, anq e sament   antienen a nive de a observación casa de n ego sin c ulos con a teoría socioógica. Resta bastante caro qe os  os «viejo » y «nevo>>, en s apicació n a rmaciones socia es,    n dierenc ias en a antigüedad de resid enci a o en e tiempo d ur ante e qe as miias y ss miembros se han conocido. Q  reste menos evidente qe estos términos indican die c as específcas en a estrctra de grpos y qe este tipo de  e ncias estrc traes desempeña n pape en a casifcaci ón. Una comnidad peqeña como Winston Parva parecía oec r  na bena oportnidad para aprender n poco más sobre e t probemas. La cestión era si -y en q é medida na  i d a un ctor qe otorga prestigio

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CONSIDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

investigaci ón más sistemáti ca confr maría la impresió n s obre las relaciones entre las tres zonas de Winston Parva, si era posibl iluminar las razones de esta confguración y rmar un modelo fguracional provisional para este tipo de relación que pudier servir como guía, y probarse, en estudios de problemas similare s o relacionados. Junto co n proble mas de nd o co mo éste, un o se enentab con problemas de método. Winston Parva era una comunida relativamente pequeña. Uno de los autores había trabajado ahí por cierto número d e años y la cono cía gracias a la experiencia personal cercana. Condujo entrevistas con miembros de cada trigé sima casa en el regisr o electoral de cada una de las tres zonas. Entrevistó a los líderes de las asociaciones voluntarias locales y analizó las listas de afliación . Durante cierto tiempo organizó un club juvenil local y enseñó en una escuela de la zona. Los autores tambié n pudieron utili zar las ta rjetas de registro que mostraban la ocupación y el lugar de residencia de tod os los padres con hijo sLas en entrevistas edad escol yarlas en tarjetas WinstondeParva. registro permitieron reunir datos cuantit ativos y presentar algunos de ell os en rma de tablas estadís ticas; sin embargo, los datos cuantitat ivos recolectados de esta manera sólo se pueden considerar una parte de la evidencia necesaria para estudios sobre prob lemas de este tipo. Pueden ayudar a determinar si dierencias «estructurales», del ipo que suele tenerse en mente si se utiliza el término «estructura» en este contexto, como dierencias en ocupaciones o ingresos, eran lo sufcentemente grandes como para explicar las dierencas de estatus entre los dos vecindarios de clase obrera cuya existencia se aseveraba de manera local, o las dierentes imágenes que los vecindarios tenían de sí mi smos , o la exclusi vidad relativamente elevada de los miembros del vecindario «Superior » en contraste con aquello s de l «i nerior» . El resultado e que dichas aseveraciones, dichas imágenes, dichas barreras para la comunicación social no po dían explica rse solamente en términos de tal o cual ctor cuantifcable. No podían explicarse mediante métodos que buscaran medir «ctores» o «varia bles» como si cada uno existiera o pudiera variar inde

CONSIDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

  i entemente de toda la confguración s ocial; en p ocas palabras,    edio de métodos basad os en el supuesto tácito de que los   enos s ociales eran combinacion es de variables que se pueden    rar con las combinaciones de partculas atómicas que sirve n a   cientfcos naturales como uno de sus modelos principales. Tpoc o pod an exp licarse med iante el supuesto usualmen   lícito en el uso actual de los métodos estadsticos de que ] citudes y las creencia s individuale s que se encontraron, por   o, durante las entrev istas se rm aron por lo s individuos vi stados, en primer lugar, de manera independiente de otros viduos, p or as d ecirlo, en la tranquilidad de su torre de mar y aban entrado en contacto con las de otros sólo de rma   ndaria. Aú n menos ctible en este contex to era otro de esos stos tácitos que subyacen a muchas investigaciones esta cs sobre actitu des y opi niones: el supuesto de que e l poder  b distribuido de manera tan unirme entre los individuos  cda u no de ellos era capaz de dar sus opiniones de manera end el pensamiento deen loscompleta otros. consonancia con Tdosiente est osdsupuestos estaban  odo que confnaba sus usos a un concepto de la s so cied a cmo una diversidad o conjunto de personas, como una «bción estadstica» , y que al ejaba su atención de confgura    especfcas que las personas rma ban entre ells, de es  cras sociales especfcas rnto se volvió evidente que en Winston Parva las respues   ecibidas en la s entrevistas o en otros contextos, en especial s que trataban sobre confguraciones dentro de los varios  darios y entre ellos, no eran expresiones de ideas que, en  er ugar, cad a individuo se ubiera rmado de maner a indeente. Las respuestas individuales rmaban parte integral    creencias y actitudes compartidas y ndamentadas en va  mas de presión y contro l so cial, en particular en la zon a 2    e a cohesión social era relativamente alta, y en la presión     situación común, partic ularmente en la zona 3, donde la   in era men or. En otras palabras, representa ban variacio     ividuaes de cree ncia s y actitudes comune s y vigentes en     vecindarios. 7

CONSIDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

Bien podía ser qe algnas de las personas entrevistadas tvieran opiniones individales qe divergí an de las idea s y creencia comnes en ss vecind arios  pe ro las entr evistas de tipo conv encional son métodos brdos anqe eectivos de reafrmar la actitdes y las opiniones de las personas. Rara vez hacen má qe arañar la sperfcie. En comnidades como éstas se podía esperar qe en entrevistas con relativos extraños las persona prodjeran de manera más inmediata las ideas comnes dominantes antes q e calquier opinión rmada de manera individal qe s e desviara de estos est ándares. Resltaba bastan te claro qe en na comnidad unida como la zona 2, las person as estaba deseosas de presentar n ente común y generar la mejor impresión posible en n extraño Incl so los marginados dentro de la zona 2 (a quienes era pos ible reconoce r si no tenía más qe n contacto gaz con la zona) prodcían generalmente las respestas qe eran comnes en el vecindario en ese momento Si se trabajaba en Winston Parva dra nte cierto tiempo no qedaba algna sobr e estassmamente ideas co mnes. Ni siqiera necesariadda na técnica estadística elaborada p ara era determinarlas Siempre y cando la mirada del observador no estviera obstrida po r dogmas preconcebi dos la ide a de qe las normas de na comnidad eran abstracciones o generalizaciones de na colección de opin iones individales pronto se disi paba en este contexto social. Las opiniones de na persona sobre s vecindario y sobre otros relaci onado s con él en este context o social como en mchos otros no las rmaba primero cada individo por s centa; se rmaban en relación con n intercambio contino de opiniones en la comnidad drante el cal los individos ejercían presión considerable entre sí para ajstar se a la image n comú n de la comnidad tanto en s disc rso como en s comportamiento Bajo este patrón de control vecinal as redes de las milias más respetadas mantenían na posición clave: siempre y cando tvieran sfciente poder actaban como gardianes de la imagen de la comnidad y de as opiniones y actitdes aprobadas. Inclso sin contar cabeza s se pod ía obten er n alto grado de certid mbre sobre la imagen normativa de comnidad qe los miembros de la zona 2

CO NSI DERACIONES SOBRE

EL M ÉTO DO

   rtían entre sí, porqe se mencionaba ecentemente en   v rsaciones, de manera directa o indirecta, como algo qe   í t o d s daban por sentado. Qizá hbie ra creado n gran re\'1 elo e na persona qe pereneciera a esta zona no la acep t r;  i n embargo, hasa donde se pede deerminar, eso nnca   scedido. El carácter nirme de la opinión a ese r espe cto  cilmente era menor qe e de la lenga qe hablaban las o ns. En n contexto como éste, era posible obtener n alo g r   o d certidmbre sobre as creencias y las actides comni t ri  d  las personas sin qe era necesari o tomar la tradicio l reba aleatoria de opiniones, anqe, en nombre de la ra  n  cieramente e eso lo q e se hizo en este caso. Oros aspectos de a inestigación también indicaron qe   conexto social las in erencias del análisis estadístico de  nreistas tan sólo enían n alor redcido sin el conocinto adquirido mediante na inestig ación ssemática a cargo e n obserador participane entrenado. He aqí n ejemplo. n términos habitantes las res zonas de Won Para segeneraes, eían a sí los mismos y a losdeotros en términos ne conencionales. Veían a la zona  como n «área de mejor clase» o n «área residencial», a las zonas 2 y 3 como «áeas d  case obrera», anqe los habantes de la zona 2 se    sí m ismo s como na zon a infnit amente sperio r. Anque    no mi raba co n deenimient o, pron o aprendía qe cada z o n a enía n grpo minoriario propi o. La zona 1 tenía na hi  a d  cabañas habiada por rabajadores manales y en alg  las casas de clase media iían milias de clase obrera ue  bían adqirido s casa en la zona i con la ayda de na cción de gerra ahorrada o de las ganancias combinadas  lo  cónyges. Usalmente, consideraban residir en la zona  c o n símbolo de ascenso social y éxito. La zona 2 tenía n   o grpo de residente s de clase media; la z ona 3 na pe    minoría de «milias problemáticas» particlarmente g  a n des y conictias qe en parte, pero no por completo, iva n d  la mano de obra no especialzada. L a s estadísticas laborales podrían haber aydado a hcer 1á  ítido el tosco contorno de esta confgración; sin embar 79

CONSIDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

go, el papel específco que desempeñaban en las imágenes y e las relaciones de las tres zonas no podría haberse determinado solamente mediante inerencias del análisis estadístico. La minoría de la zona 1 no desempeñaba ningún papel en l a image de la zona; nunca se le mencio nó en conversaciones o entrevi stas en relación con la reputación o el estatus de la zona. Los habitantes de la zona 2 en ocasiones mencionaron a su minoría y siempre con un orgullo evidente; ésta reaf rmaba su aseveración de que tenían un estatus más elevado que sus vecinos de la zona 3 E n contras te, l a minoría relat ivamente pequeña de «milias problemáticas» aectaba en gran medida la im agen y la reputación de la zona 3  La pizca d e milias «o cialment e mejores» mejoraba la reputación de los «establecidos», mientras que la reputación de los «marginados» se veía frmemente inuida por las acvdades de la sección «más ba ja» . Por lo tanto, en este peque ño co ntexto era posible encontrar y, hasta cierta medida, aprender a entender una ilusión óptica característica de sociales la conrmación de imágenes iales en otros contextos mucho más amplos: soc la imagen quemuchos los «estable cidos» , que las secciones poderosas de una sociedad, tienen de ellos mismos y comunican a otros tiende a modelarse a partir de la « minoría de los mejores» , se inclina hacia la idea lización; la imagen de los « marginados» , de los grupos que en relac ión con las secciones «establecidas» tenen relativamente poco po der, tiende a modelarse a partir de la «m inoría de los peores », se inclina hacia la denigració n. Fue posible probar est e modelo hipotético de una confgur a ción específca conrme ésta surgía en observaciones preliminares mediante entrevistas y una observación más sistemática; sin embargo, acordar entrevistas y el enque de las observa con es que hicieron posible dicha prueba presuponía la presencia in situ de un observador entrenado para percibir confguraciones de este tipo; n o solamente entrena do para el análisis estadístico, sino también para el análisis y la sinopsis fguracion ales. Si bien los sociólogos practican ampliamente estos últimos, los méto dos sociol ógicos suelen conceptualizar se como si el único método científcamente c onfable y legíti mo era el primero Suele sen So

CONSIDERACION ES SOBRE EL MÉTODO

que sólo un análisis estadístico es capaz de proporcion ar la   u mbre imperso nal que se esp era de una investiga ción so cio    Aqueas aserciones que no s e basan en medid as de propie    cuantifc ables suel en descalifcarse como «impresionistas »,     «simplemente descriptivas» o «subjetivas». Investigadores   s deben haberse sentido aligidos por la inefciencia de u na nceptualización que implicara que cualquier declaración  que no tuviera una re erencia di recta a datos estadís ticos   c esariamen te poco fable, imprecisa y científca mente sos  sa , qu e las únic as certidum bres posibles sobre  enómenos es son aquellas que se basan en aserciones que indiquen   más hay, o hubo, del enómeno a que del enómeno b. N bstante, as aserciones de este tipo no suelen resultar muy   nadoras si no se combinan con otras aserciones sobre el mo  relación entre a y b, a menos q ue los métodos que busquen umbre acerca de las cantidades se enriquezcan con méto que busquen certidumbre acerca de las confguraciones. t i rs e

realidadparte , estos métodos, análisisinv y integr al de elmuchas ales,rman

la sinopsis fgura cioó-estigaciones soc io    Po r ejemplo, desempeñan un papel en la construcció n de  os en la es cala más gra nde y en la más peque ña: modelos  urocracias, así como de aldeas; de sistemas de balance de  r así como de milias; e s pos ible encon trarl os en c ualqu ier  n el desarrolo, creación y revisión de hipótesis y teorías  ógi cas. D esempeñan un papel , pero aún se conceptua lizan   nera insuf ciente como métodos característicos de una ci en  cuya tarea central es el estudio de individuos como grupos,   n fguraciones de individuos en cuanto tales. La idea de qu e  ndividuos deben estudiarse primero de manera aislada y   qu las confguraciones que rman los individuos entre sí se   vn de lo que son sin dichas confguraciones, es una idea  x a que connde prondamente las investigaciones sobre    confguraciones. E empobrecimiento científco de la so   gía que ha resultado de la evauación predominante de los    os socioló gicos, del supues to de que basta con usa r méto    stadísticos si se buscan respuestas confables a problemas    ógicos, es bastant e obvio: ha llevado a un estado de las co 81

CO NSI DERACIONES SOBRE

EL M ÉTOD O

sas en el que gran des áreas de pro blem as s oci ológicos relev ante se dejan sin explorac ión o, si se les ep lr a, sólo un gran nombr (como sucede con b uena parte de l t rab aj o empírico de M We  ber ) puede proteg erlas d el insulo d e s er « simplement e descrip  tivas» (porque no son estadísticas ),  de o contrario se empr en den como investigaciones no estadísticas simplemente porque parecen prov echosa s, sin reexiones ex lícitas sobre la naturale za del método que las hace así . Por consigui ente, el uso de estos mé odo s, del anális is y la si nopsis fguracionales, aún está confado en buena medida a lo accidentes de dones individuales. Aún n rma par te inegral de entrenamiento de los sociólogos aprender a observar y a concep tuaizar de manera sistemática la maera en que los individuos se adhieren, el cómo y el porqué rman enre sí esta confguración particular, o el cómo y el porqué las confguraciones que esable cen cambian y, en algunos casos, se desarrollan No obsante, sólo es pos ible superar estas limitantes de las investigaciones so ciológi cas que se centran en los métodos estadísicos si los investig adores entrenados para percibir y manipular cores o variables indivi duales unen erzas con - o están a su vez califcad os para actuar como- investigadores entrenados para percibi r y, al menos de manera conceptual, manipular confguracio nes de este tipo, entre nados para lle var a cabo anto sinop sis como análisis preciso s. Los modelos de confguraciones, de patrones o estructuras sociales no pueden ser menos precisos y confables que los re sulados de la medida cuantitati va de ctores o variable s aislad os Aquello de lo que carecen es de esa i rrevocabiidad engañosa de las inerencias basadas solamente en el análisis cuantitativo y que y las suele conndirse con precisión. Al igual que las hipótesis teorías en general, representan extensiones, avances o mejoras de un ndo de conocimiento existente, pero no pueden pretender ser un fnal absoluto en la búsqueda de conocimiento que, al igual que la piedra flosol, no exis e Los model os de confgu raciones, los resultados de investigaciones fguracionales, r man part e del proc eso de un campo cr eciente de inv estigac iones  y, a la luz de su desarrollo, ellas mismas están abiertas a revisio nes, críticas y mejoras: los utos de investigaciones tur as. 82

CONSIDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

 parente irre vocabilidd de cada inv estigción estd ístic J a p ert ura , el caráct er rmat ivo, de las investig cion es fgr�    les co mo eslabones en na cadena se relcionn de manera    n  con cierts dierencis básics entre el tipo de pens  o nec esario pra n análisis prmente estdístico y  qel    rio para no sociológico En ambos csos el anáisis im   encar  a tención en n elemento de n confgración a l a : «ctor» , «vrible» , «spect o» , o como sea qe se l e llam e. S   bargo, en n nális is pramente estadístico el anáisis ais   de di chos elementos se trata como la ta rea primaria y, con  ete, como la principal; los «ctores » o «variables» y ss  iedades cantit ativas se tratan como si en realidad no depen n de s gar y s nción dentro de esa confgración, y a orrelacione s estdístics, incidas la s correlaciones estadís de las relciones, nnca dejan de ser correlaciones de eleo  islados. El análisis sociológ ico se basa en el spesto de   cd eemento de na confgración y ss propieddes sóo  o que son poresescso, posición y s onción dentrode deelementos dicha ració n. En el análisis la separación   ás q e n pso pro vision en na opera ción inv estig tiva  e requiere compementarse con otro, con la integración o la is de elementos, de la misma manera qe este útimo ree que el primero lo complemente; aquí el movimiento diético entre el análisis y a sinopsis no tiene principio ni fn. Con bas e en los spestos qe sb yacen en las rmas trad i  les de análisis estadístico, se hbiera jstifcad o l a idea de   bstaba con determinar e l tamño nmérico  otras propie  s cantittivs de cada n de ls tres zonas de Winston  y, entre ells, de os grpos minoritrios y mayoritrios,   e fn de expicar los dierentes ppeles qe las min orí as des   e an en ls tres zons y ss respectivas imágenes Los pro    s con lo s qe no se enentba l llev ar  cabo el anái sis y    o sis fgracional es ern tales qe el descbrimiento aisldo d e   ciones c ntitativas, sin importr cán precis s hbieran     no hbier condcido a n respest decd Estos P e ms se centraban en confgraciones como «minorí de    obrer en área residencil de clase medi », «mino rí de a

CONSIDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

se media en vi eja área de clase obrera» «milias problem átia en área de clase obrera n eva»  «red de milias antigas en rla ción con recién lleg ados»  «élites d e poder estab lecidas en relacó con marginados »; sin importar cántas corr elaciones estadístia  se pdieran est ablecer, po r sí mi sma s no hbier an llevado a n la ro entendimiento de la manera en qe confgraciones de ete tipo ncionan o aectan a las personas qe allí viven. Hbir resltado imposible iner ir de n simple análisi s canti tativ o o  ejemplo, qe para las personas de n área de clase media,  ara su estilo de vida, pa ra las imágenes qe tenían de s zo na y de otrs, la existencia en ss zonas de na minoría de clase obrera no teía importan cia; mientras qe para las condiciones de vida, as í coo para las imágenes de la nueva área de clase obrera, s minora tenía na impor tancia gra ndísima . En algnos ca sos, las di ere  cias y las relaciones cantitat ivas resltaban extremad amente ú iles como índices socia les. El hecho de qe e l alqiler era meno r en la zona 3 q e en l a zona 2 y en la 2 qe en la 1, sin dda era sgerente; la confgración la compleja relación adeca entre da estas zonaspero , no podí a expresars ereal, o expli carse de manera en símbolos qe no eran verbales. Si no se tilizan palabras como instrmentos de investigación, las cias no hablan por sí mism as. Los die rentes papeles qe las minorías desempe ñan en confgraciones distintas son n ejemplo. En el contexto de  vecindar io com o la zona 3, na minoría específc desempeñaba n papel completamente desproporcionado en relación con s magnitd nmérica. El so actual de las estadísticas pareciera implicar qe entre más grande s e la magnitd numér ica, mayo r será la impo rtanci a. En el caso de las mino ría s de Winston Parva , así como en mchos otros casos, la importancia socológca n o Lo era de ningna manera idéntica a la importancia estadística. anterior señaló n hecho conocido gracias a otras investigacio nes, en el qe qizá no se ponga s fciente a tención: q e los datos socials peden tener na importancia soc iológica sn tener n a importancia estadística, y qe estos datos pueden tener na im  portancia estadística sin tener na importanc ia s ociológica. El hecho de qe los problemas soci ológicos dicilmente pe den enmarcarse de manera adecada s i parecen tratar excl siva 

CONSIDERACIONES SOBRE EL MÉTODO

   e enómenos sociales en un punto y tiempo especfcos � n estructuras que, po r usar el lenguaje mico, tienen la rma   n «togra ma»  reerza la necesi dad de esta distinción.   en mayor cercana con lo que s e puede observar y condu cir a  lcacione s más com pletas, sólo si se conciben como proble   e enómenos con rma de procesos qu e participan en un   iento en el tiempo. El papel que desempeñan la «vejez» y l a vedad» relativas de un vecindario es un ejemplo. Esto im  que los enómenos estudiados tenan una dimensión  c a y que el descubrimient o de ndic es cuantitativos, incluso   nclua «antigüedad de residencia», de ninguna manera   par a obtener acces o a las dierencias fguracionales, estru cle a las q e se reeran etiquetas como «viejo» y
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