MODULO CATEDRA SEÑOR DE SIPAN.docx

August 2, 2017 | Author: JaNett Cruxx | Category: Ethnography, Knowledge, Americas, Information, Peru
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INTRODUCCIÓN

La Universidad Señor de Sipán, consciente de su responsabilidad, con la educación, admite el desafío de afianzar a través del Curso Cátedra Señor de Sipán, el compromiso irrenunciable en la consolidación de nuestra Identidad Cultural, que se consolida en los albores de las sociedades milenarias, que construyeron su desarrollo y destino en la pesca, agricultura, hidráulica cerámica orfebrería y conforme avanzan los años y los descubrimientos arqueológicos e históricos, crece nuestra admiración y sentimiento de orgullo, por los significativos aportes a la sociedad de nuestro tiempo. Esta es una razón más que suficiente, para estimular en los jóvenes estudiantes su activa participación en actividades culturales y educativas, así como en acciones que están orientadas al rescate y la revaloración de nuestra cultura ancestral. Es en este contexto que la Universidad Señor de Sipán se ve enaltecida en elaborar y desarrollar, toda una gama de contenidos a través de la presente Cátedra, donde se afirman las bases de nuestra historia y cultura regional. Los singulares hallazgos en el mausoleo de la Tumbas Reales de Sipán, han sido reconocidos mundialmente como el descubrimiento más importante de los últimos 50 años, logrando abrir en el espacio nacional e internacional un precedente insospechado de lo que han significado los Mochicas para la historia del mundo antiguo. Para ello la Cátedra busca integrar los conocimientos arqueológicos e históricos, que de manera secuencial y didáctica permitan que nuestros futuros egresados sean profesionales cada vez más humanos y sensibles ante sus raíces y orígenes ancestrales y vean fortalecido su actitud y respeto a su naturaleza histórica para que en el futuro ayuden a reconstruir esta nación que demanda y exige de ellos un compromiso con su patria, es por esta razón que la Cátedra integra dentro de sus contenidos, información desde los orígenes de la civilización hasta las sociedades más desarrolladas, poniendo especial énfasis en los Mochica y los Lambayeque, dos de las más importantes sociedades precolombinas del Norte del Perú. Al concluir esperamos que este documento cumpla sus objetivos, para el cual ha sido elaborado y somos consientes que en el desarrollo de la experiencia serán enriquecidos como parte de la permanente actualización de los conocimiento para lo cual la Universidad está comprometida.

Los Autores

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CAPÍTULO I INTRODUCCIÓN AL CURSO CATEDRA SEÑOR DE SIPÁN

CONCEPTOS BÁSICOS  CULTURA Tradicionalmente el significado del vocablo Cultura es asociado de manera tácita hacia dos direcciones, la primera aquellos elementos provenientes ó heredados del pasado, y segundo aquellas personas que por sus conocimientos son consideradas “cultas”; sin embargo si examinamos el concepto en su contexto histórico, nos damos con la sorpresa que el término cultura, proviene de la palabra agricultura, que significa sembrar, cultivar y por ende se asocia al conocimiento, al desarrollo de las capacidades que tiene el ser humano. Precisar un concepto de cultura en las actuales circunstancias resulta una explicación densa que involucra tanto los elementos del pasado como del presente, materiales e inmateriales, sin embargo para fines metodológicos podemos usar el siguiente concepto: ¨La cultura se puede considerar como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o a un grupo social. Engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias¨. La cultura proporciona al hombre una capacidad de reflexión sobre sí mismo, convirtiéndonos en seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. Gracias a ella discernimos los valores y efectuamos elecciones; a través suyo se expresa el hombre, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, cuestiona sus realizaciones más cercanas, busca incansablemente nuevas significaciones y crea obras que le trascienden. Está abierta a todos y no es propiedad de una élite erudita. Todos pueden enriquecer sus experiencias y comunicarlas libremente a los demás.  HISTORIA El gran historiador peruano, Jorge Basadre, escribió: “Tomar conciencia de la historia es hacer del pasado, eso: pasado. Ello lleva a aceptarlo como carga de gloria y de remordimientos, a aceptarlo íntegramente, pero implica además, percibir que el pasado es algo que, por el hecho de haber sido vivido, irrevocablemente ya dejó de ser y hay que asimilar a la experiencia del presente. El haber sido algo no debe ser un estorbo sino parte del propio ser, es decir formar la experiencia que permita seguir viviendo”. A su vez, el notable historiador francés Marc Bloch, ha dicho con justicia: “La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado”.

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Estas ideas tomadas de dos connotados Historiadores de la humanidad que nos hablan sobre el significado y valor del pasado permiten una reflexión con respecto a nuestro papel para aceptar y asimilar ese pasado con lo que ello implique, como ejemplo de nuestra civilización, como modelo de algo que no debemos repetir, en suma la historia permite precisamente eso reflexión y no enjuiciamiento. En nuestro caso, el Perú escenario de una larga tradición cultural tiene en su pasado la reserva espiritual y material, componentes ideales para construir en el presente una identidad sólida y digna. Revisemos en los siguientes acápites el valor significado y trascendencia de nuestro pasado milenario.  FUENTES DE LA HISTORIA En palabras del historiador holandés Joan Huzinga, la historia es la manera en que una cultura se rinde, a sí misma, cuentas de su pasado. Es la forma en la que un pueblo se asume, se identifica, busca comprenderse. La visión que tiene un país de sí mismo está estrechamente vinculada con aquélla en que se reúne con su pasado; desde allí puede pensar en el porvenir. Por ello, se afirma constantemente, que un pueblo que olvida su historia está obligado a repetir sus errores. La historia como tal tiene un carácter de continuidad, a pesar de los cambios que pueda haber sufrido por aquellas denominadas épocas, forma parte de todo un proceso. Sin embargo, los especialistas han considerado oportuno efectuar una división de carácter metodológica, por tal razón es frecuente escuchar los términos: Prehistoria, Protohistoria e Historia. No obstante todos estos términos se refieren a un solo concepto que conocemos Como Historia; así mismo, se ha establecido una serie de fuentes o medios que abastecen y enriquecen el conocimiento de la historia, las mismas que describimos a continuación: 

Fuentes orales o tradicionales a) Mitos, leyendas, tradiciones, costumbres, hábitos verbales, poemas. b) Fuentes documentales o escritasCrónicas, manuscritos, memorias, actas, cartas, libros, folletos, boletines, Periódicos, etc. c) Fuentes Monumentales o HistóricasPalacios, fortalezas, templos, utensilios, cementerios, caminos, puentes, reservorios, canales, habitaciones, viviendas, ornamentos, armas, etc. La Historia del Perú se escribe entonces sobre la base de todas las fuentes conocidas y se busca constantemente, nuevas fuentes de información. Por ello es tan importante la conservación del patrimonio arqueológico e histórico del país tan amenazado en nuestros días por la injuria oficial (los archivos, las bibliotecas y los museos no tienen los recursos necesarios), por el tráfico de piezas arqueológicas, documentos y libros valiosos. Sin ellos, los peruanos del nuevo milenio carecerán de pasado reciente, sin ellos la memoria espiritual de nuestros pueblos serán una vez más ocultadas.

 DEFINICION DE PATRIMONIO La palabra “patrimonio” significa lo que se recibe de los padres y lo que es de uno por derecho propio. Pero hay también un significado mucho más amplio de lo que es

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patrimonio; no se refiere a un individuo y no sólo a los bienes materiales que heredó y reunió en forma legítima, sino precisamente a una nación entera: abarca toda la historia de ésta, acumulada en forma de leyendas, fiestas, arte, tecnologías, conocimientos, edificaciones, costumbres, sistemas de organización política y social y creencias. Existe también una antigua concepción de la palabra patrimonio que puede y suele ser interpretada desde tres ópticas: Patrimonio Familiar, aquel que está relacionado por los vínculos estrictamente de parentesco o de carácter sentimental (padres, hermanos tíos, abuelos, etc.) Patrimonio Natural, aquel que está relacionado con todo lo que la naturaleza nos ofrece de manera libre y espontánea por ejemplo: el mar las aves los ríos, la flora y fauna, los andes, la nieve, la lluvia que alimenta los valles, los accidentes geográficos, los bosques, etc. Patrimonio Cultural, en esta dimensión del patrimonio incluimos a todas las manifestaciones materiales e inmateriales producto de la creación humana y que se expresan como parte de la capacidad creadora del hombre a lo largo de la historia, esta se expresa generalmente bajo la forma de monumentos, construcciones, santuarios, templos y símbolos del arte y tecnología del ayer y hoy e incluyen también hoy en día a la cultura viva. PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD DECLARADO POR LA UNESCO EN EL PERÚ: 1983 Ciudad de Cuzco. 1983 Santuario Histórico de Machu Picchu Cuzco 1985 Parque Nacional de Huascarán. 1985 Sitio Arqueológico Chavín. 1986 Zona Arqueológica de Chan Chan. 1987 Parque Nacional de Manú. 1988 Centro Histórico de Lima, Monasterio Franciscano. 1990 Parque Nacional de Río Abiseo y Parque Arqueológico – San Martín. 1994 Líneas y Geoglifos de Nazca y Pampas de Jumana. 2000 Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa. ALGUNOS MONUMENTOS DECLARADOS PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN EL MUNDO. 1984 Parque Nacional de Iguazú – Brasil. 2000 Tiwanaku: Centro espiritual y político de la Cultura Tiwanaku – Bolivia. 1987 La Gran Muralla – China. 2001 Isla Galápagos – Ecuador. 1979 Antigua Tebas y su necrópolis – Egipto. 1979 Monumentos de Nubia de Abu Simbel – Egipto. 1979 El Cairo islámico – Egipto. 1986 Ciudad Histórica de Toledo – España. 1985 Cuevas de Altamira – España. 1979 Parque Nacional de Tikal – Guatemala. 1980 Ruinas Maya de Copán – Honduras. 1981 Ciudad vieja de Jerusalén y sus murallas – Jerusalén. 4

1987 Ciudad prehispánica de Teotihuacan – México.  EL MEDIO GEOGRÁFICO El Perú está ubicado en una zona tropical, pero al mismo tiempo de bosques enmarañados, desiertos de arena y montañas con nieve perpetua, características que ha hecho que los geógrafos dividan a nuestro país en tres regiones: Costa, Sierra y Selva. La Costa es la franja desértica, ubicada junto al litoral del Océano Pacífico, la Sierra es la Cordillera de los Andes con alta montañas y la Selva es la región de los bosques ligados a la Cuenca del inmenso Río de Amazonas, cuyas aguas nacen en el Perú, atraviesan a Brasil y desciende en el atlántico. Las tres regiones descritas son longitudinales, éstos se debe a que la cordillera usa el territorio de Norte a Sur, generando hacia el lado del Pacífico el desierto costero y hacia el lado oriental el inmenso bosque. Pero gracias a los nevados y las lluvias se precipitan en la Sierra, la Costa no es totalmente un desierto, en razón a que ésta se halla interrumpida por valle o ríos que vienen de la cordillera hacia el mar y que han permitido a su paso la vida de plantas y animales, evidentemente la presencia del hombre. La Sierra es como la columna vertebral de toda la tierra, sin embargo actualmente la comunicación longitudinal ha quebrado el curso trasversal de nuestro territorio, produciéndose el colapso de la economía y de las costumbre ancestrales.  EL HOMBRE Y SU MEDIO El hombre que se asentó en la variada geografía de la costa norte desarrolló una serie de manifestaciones culturales que expresan continuidad cultural. En sus inicios era seminómada y su economía, básicamente extractiva, se sustentaba en la caza, la pesca y la recolección, vivía en cuevas, abrigos rocosos o campamentos al aire libre. Con el tiempo, y luego de un largo proceso de experimentación y aprendizaje, pasó de una economía extractiva a una economía productiva. El hombre había, por fin domesticado las platas y los animales, convirtiéndose en agricultor ganadero. A partir de este momento se sedentariza, estableciéndose en aldeas. En la costa norte, larga franja desértica alternada por valles oasis, el paso a la agricultura significó la domesticación de las aguas, es decir, su encausamiento, dando lugar al desarrollo de complejos sistemas hidráulico y a la aparición de los grandes centros ceremoniales. Con el tiempo la producción de excedentes agrícolas permitió la aparición de grupos de especialistas artesanos, socialmente diferenciados de los agricultores. Mientras que éstos continuaron viviendo junto a sus campos o asentados en aldeas rurales, los artesanos se instalaron cerca o alrededor de los centros ceremoniales, dando forma a un nuevo tipo de asentamiento, la ciudad, síntesis del complejo desarrollo y organización de la Civilización Andina.  LOS PRIMEROS HABITANTES “Las últimas investigaciones realizadas parecen probar que los primeros cazadores y recolectores del Asia llegaron a América hace unos 40 mil años, convirtiéndose así en los verdaderos descubridores del nuevo mundo. Desde entonces, diferentes tribus cruzaron los confines orientales de Siberia hacia el actual territorio de Alaska por el estrecho de

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Behring, que entonces debió ser tierra emergida, muy posiblemente con un clima más benigno que el actual. Aquellas comunidades primitivas, tal vez en pos de manadas de animales que constituían su alimento, penetraron en distintas direcciones a territorio de América del Norte y allí se fueron extendiendo en sucesivas oleadas hasta Centro América, la América del Sur y las Antillas” (Núñez). Algunos antropólogos físicos y arqueólogos vienen sosteniendo que los primeros habitantes que llegaron al Perú, lo hicieron por la región de Ayacucho, en la cordillera andina, hace unos 20 mil años. La gruta de Piquimachay, que en lengua quechua significa la "Cueva de las Pulga", la habitaban cazadores recolectores que coexistieron con caballos salvajes, tigres con dientes de sable, llamas primigenias, el gran megaterio y mastodontes en forma de elefantes, que debieron servirles de alimento. Aquellos hombres aprovecharon los resquicios de las rocas, grutas cavernas y abrigos rocosos para resguardarse del medio ambiente. Los descubrimientos arqueológicos prueban que hace miles de años el ambiente Peruano cambio como en todo el planeta. Así los bosques se convirtieron en desiertos, se extinguieron los grandes mastodontes y megaterios y el caballo dejó de existir junto con el tigre dientes de sable y una nueva fauna se desarrollo y aun vive como los guanacos las vicuñas y los venados. En algunas paredes de los abrigos rocosos, los cazadores dejaron muestras de su arte: entre ellos tenemos en los departamentos de Huánuco, Pasco y Moquegua, teniendo Representaciones pintadas de cacería de color rojo, siendo famosas estas obras por la temática de cacerías; estos primeros artistas utilizaron palitos en cuyos extremos tenían enrollado pequeños mechones de lana los cuales estaban impregnados de pigmento de color rojo; las evidencias de restos hallados en Toquepala por el investigador Jorge Muelle, manifiestan que estos tienen relación con las estratos medios de la cueva. Se han hallado evidencias de que el hombre había utilizado la piedra, logrando a través de certeros golpes obtener instrumentos cortantes, estos dataron entre los 14 mil años AC. Las formas originales de sus instrumentos peculiarizan algunos complejos líticos; en este Cronología tenemos la tradición Lauricocha para sierra, el paijanense para la costa ambas muestran que estos grupos humanos seguían rutas migratorias que unían la costa–sierra y viceversa recientemente se han hecho reportes de hallazgos de talleres a campo abierto. La construcción de la civilización peruana fue producto de largos procesos de acumulación de experiencias y desarrollo de conocimientos que cada cierto período, llegaron a grandes cambios. El primero de estos cambios, se registra a los 4 mil años a.C. con la aparición de la agricultura, domesticación de animales y el surgimiento de las primeras aldeas, las evidencias de este pasado se encuentras en los sitios ; Guitarrero, Chilca, Paracas, Kotosh, Lurín y Huacha Prieta.

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CAPÍTULO II LA INVESTIGACIÓN ETNOGRÁFICA COMO METODOLOGÍA PARA EL ESTUDIO DE LA CONTINUIDAD DEL PUEBLO MUCHIK 2.1. Generalidades Cuando hablamos de “sistematización de la información”, no estamos sino, hablando del proceso de análisis e interpretación de toda la información que hayamos recogido u obtenido en el trabajo de campo, con miras a solucionar nuestro objeto de estudio o problema de investigación. La materia prima de todo proceso de investigación científica, definitivamente, es la información. Todas las fases de una investigación, llámense problema, objetivos, hipótesis, marco teórico y metodológico, entre otros; se sostienen sobre determinada información, que puede haber sido obtenida en el proceso de elaboración y formulación del proyecto, o tomada de otros autores que anteriormente ya han tratado el mismo tema. Pero toda investigación, toda metodología de investigación científica, responde a un determinado esquema o forma de proceder en el tratamiento del problema estudiado. Estos esquemas toman el nombre de “paradigmas”. Y cada paradigma, a la vez, determina la metodología a emplear en la investigación. Métodos, técnicas e instrumentos para tratar la información, son determinados por el paradigma al que responde la investigación. En nuestro caso, la investigación etnográfica (llamada así porque hace uso preferente del método etnográfico para el recojo de información), pertenece al grupo de las investigaciones cualitativas. Esto es, los datos o la información, no se cuantifican; pero sí, se cualifican. No son datos que se miden (como la talla, el peso, el grado de instrucción, el sexo, la edad, el estado nutricional, etc.), pero sí se cualifican. Se agrupan, se clasifican; en fin se interpretan. Pero esta interpretación va acompañada de análisis y crítica. En conclusión, podemos sostener que nuestra investigación obedece o responde al paradigma sociocrítico. 2.2.

Los instrumentos de recolección de información.En la investigación cualitativa, como la nuestra, los instrumentos más conocidos o los más usados, para ir al campo y obtener información, son los siguientes:

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La observación (Puede ser: participante, no participante. Siempre necesita ser registrada; en ambos casos, necesita una guía que oriente al observador y facilite la priorización de los hechos, situaciones y detalles, del cúmulo observado).



La entrevista (Informal, a profundidad, semiestructurada o no estructurada. Nos facilita la obtención de información personalizada. Parte del supuesto que las personas entrevistadas son honestas, por lo tanto, la información que proporcionan, es sincera y veraz).



Test sociométricos (Nos permite ubicar a los sujetos observados, dentro de escalas jerárquicas al interior de los grupos a los que pertenecen o interactúan. Se enfatizan fenómenos como participación, liderazgo, aceptación, rechazo, etc.).



Diario de campo (Se describen situaciones “relevantes” detectadas en el proceso de observación).



Cuaderno anecdotario (Se anotan situaciones o actitudes extraordinarias de los sujetos observados: Temperamentos, intereses, reacciones inesperadas o extraordinarias, etc.).



Cuaderno diario(Todas las situaciones, “relevantes” o no, sucedidas en el día a día del proceso investigativo. Es casi una ayuda memoria que garantiza volver a hechos que podrían ser olvidados o pasar desapercibidos, o que no recordamos en su totalidad).



Listas de cotejo o control(A parte de guiar la observación del investigador, permite el registro detallado de las situaciones observadas, así como establecer la periodicidad de sus manifestaciones).



Grupos focales (Nos permite ubicar las percepciones de un individuo, en la lógica de las percepciones del grupo al que pertenece. Interesa conocer las opiniones grupales; no, las individuales)



Historias de vida (Permite conocer la realidad vivida por los agentes objetos de estudio, involucrados directamente o no, con la situación problemática).



Grabaciones de audio y vídeo (No sólo es el hecho de tomar nota de las expresiones y declaraciones de los agentes proveedores de información, sino, se guardan los estados de ánimo, tonos de voz, pausas y silencios, etc. Constituyen instrumentos de soporte). Dentro de todos ellos, el más utilizado y conocido es la entrevista. Pero ella está clasificada en varios tipos o modelos. Veamos:

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1. 2. 3. a) b)

Entrevista Estructurada Entrevista No estructurada Entrevista Semi-estructurada Entrevista Informal Entrevista a Profundidad

Situación de entrevista.Algunos elementos que no deben entenderse como un modelo sino más bien como elementos tendentes a favorecer ciertos procesos, ayudan a conseguir ese clima de naturalidad y de libre expresión propio de las entrevistas etnográficas: a) No emitir juicios sobre la persona entrevistada. Se trata de escuchar a la otra persona sin hacer juicios negativos o reprimendas. b) Permitir que la gente hable. Sobre en las primeras entrevistas, la gente debe tener espacio y tiempo suficiente para contar lo que desee sobre un tema. c) Realzar comprobaciones cruzadas. Hay que volver una y otra vez a lo que una persona ha dicho, para aclarar ciertos aspectos o comprobar la estabilidad de una opinión. d) Prestar atención. El entrevistado debe percibir que seguimos su conversación y que comprendemos e interpretamos correctamente sus ideas. e) Ser sensible. Se trata de seguir en el plano de los sentimientos el discurso de esas personas, es decir, implicarse afectivamente en lo que se está diciendo. (Rodríguez G., Gregorio y otros. Metodología de la Investigación Cualitativa; 1999)

2.3.

El análisis de la información.En una investigación etnográfica, la información obtenida o producida, contiene datos que no pueden cuantificarse; pero sí, cualificarse o clasificarse. Tarea que hacemos para poder analizarlos e interpretarlos. Estos datos que nos proporcionan nuestros informantes, contienen: sentimientos, percepciones, emociones, puntos de vista particulares, juicios de valor, creencias, deseos, prejuicios, etc. Por ello, agrupar, analizar e interpretar esta información amerita un tratamiento muy particular. Aquí intervienen las habilidades y destrezas investigativas del o de los responsables de la investigación. Tener muy claro los objetivos de la investigación, y estar seguros que estamos siguiendo el camino que ellos nos han trazado. Es importante tener en cuenta que en el análisis e interpretación de la información etnográfica, juega un papel muy importante, la subjetividad de los investigadores. Esto es, la interpretación y análisis de la información, es susceptible de otorgarle infinidad de

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interpretaciones. Aquí es cuando valoramos la importancia e tener muy claro los objetivos de la información.

Sistematización de los datos: Para ello se utiliza una especie de cuadro resumen denominado matriz de datos. Es un cuadro de doble entrada cuyas filas responden a los sujetos entrevistados-observados y las columnas corresponden a las dimensiones o categorías de análisis utilizadas. Esta matriz se puede realizar en computadora o manualmente. Si aplicamos una encuesta, cada una de las preguntas de la misma presenta indicadores de una variable (variable sexo: F – M). Según sea la respuesta consignada en el cruce de la fila (sujeto que responde) con la columna, se observará la ausencia del indicador o el grado de variación que éste tiene. Para sistematizar las entrevistas en profundidad también se puede utilizar este instrumento resumen, comparando las respuestas de cada sujeto sobre cada uno de los temas preguntados. INSTRUCCIÓN INSTRUCCIÓN EXPECTATIVAS DEL TEMORES ANTE SU ALUMNO EDAD SEXO DE LA MADRE DE LA MADRE ALUMNO EGRESADO EGRESO Seguir estudiando en la No lograr ingresar a 1 18 F Secundario Primario universidad. medicina. Trabajar con su padre 2 19 M Primario Primario No tiene. en el campo. No ganar suficiente Trabajar en el taller 3 19 M Primario Secundario dinero para ayudar a con su papá. su familia. ANDRADE, Adriana y otros. (La Investigación en el Aula. Un cambio hacia la profesionalización docente; 2001)

El análisis de los datos, implica tres fases: 1. Sistematización. Utilizamos una matriz de datos. Aquí clocamos toda la información obtenida por medio de los instrumentos que hemos aplicado. (Entrevistas, observación, cuaderno de campo, etc.). 2. Decodificación. Es una especie de interpretación propiamente dicha. Se buscan temas emergentes o llamativos o repetitivos, y elabora un listado de ellos. Es algo así como una “cuantificación” de lo cualitativo. 3. Significatividad. Es la búsqueda de significados que los entrevistados otorgan a su propia información proporcionada. Se trata de identificar, por ejemplo, lo que para ellos quiere decir “hombre”, “ocioso”, “inteligente”, “valiente”, bueno”, etc. 4. Teorización. Aquí interviene la labor de los investigadores. Toda la información que hemos logrado obtener, se confronta con el marco teórico de la investigación. Separar la información que nos interesa, que hemos buscado, que satisface a los objetivos de la investigación, etc. 5. Organización. Es la elaboración y presentación del informe concluyente del proceso de análisis e interpretación de la información.

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CARACTERISTICAS DE LA INVESTIGACION ETNOGRAFICA Fraenkel y Wallen (1996) presentan cinco características básicas que describen las particularidades de este tipo de estudio: - El ambiente natural y el contexto que proporciona el problema es la fuente primaria y la labor del investigador constituye en el instrumento clave en la investigación. - La recolección de los datos es mayormente verbal que escrita - Los investigadores enfatizan tanto los procesos como los resultados - El análisis de los datos es mas de modo inductivo que deductivo - Interesa mucho saber cómo los sujetos en una investigación piensan y que significado poseen sus perspectivas en el asunto o tema que investiga. TECNICAS E INSTRUMENTOS DE INVESTIGACION ETNOGRAFICA.  LOS MÉTODOS: - El método etnográfico es un estudio personal y de primera mano de los asentamientos locales. Nació como un método de investigación antropológica de sociedades de pequeña escala y relativamente aisladas, con economías y tecnologías simples. - Investigación acción: Es un método de investigación en el que el investigador tiene un doble rol, el de investigador y el de participante. Combina dos tipos de conocimientos: el conocimiento teórico y el conocimiento de un contexto determinado  LAS TÉCNICAS: Entre las más utilizadas tenemos: - La Observación: registra lo que se ve tal y como es. - La observación participante: El investigador establece una buena relación con la población que pretende estudiar, basándose en el contacto personal y la confianza mutua. combina la observación con la participación, siendo el agente principal de la investigación. - Las entrevistas formales e informales: El investigador habla cara a cara con sus informantes, hace preguntas y anota las respuestas. Sirve para evaluar patrones y excepciones de la vida comunitaria. Durante la entrevista, surgen datos secundarios interesantes que tal vez el investigador no tenía planeado recoger. - La conversación: El investigador habla con la gente y pregunta acerca de lo que observa. Un requisito fundamental para esta técnica es el conocimiento de la lengua de la comunidad estudiada. - La técnica genealógica: Se utiliza para conocer los antepasados y parientes de la comunidad estudiada. Es una técnica antropológica bien establecida para reconstruir la historia y entender las relaciones actuales, porque en las sociedades no industriales, los vínculos de parentesco son la clave de la vida social. - Los informantes privilegiados: El investigador escoge a las personas que, por su experiencia, talento o preparación, pueden proporcionar informaciones más completas o útiles sobre aspectos particulares de la comunidad. - Las historias de vida: Son útiles para conocer las personalidades individuales, los intereses y las habilidades de los miembros de una comunidad y, ese modo, hacer un retrato cultural más íntimo de la sociedad que se estudia - Revisión de materiales y/o documentos: reemplazan al observador y al entrevistado en situaciones inaccesibles para ellos. - Investigación etnohistóricos

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LOS INSTRUMENTOS Un investigador etnógrafo debe utilizar los instrumentos o herramientas más comunes: - Diario de campo o libreta de apuntes - Fichas para notas de campo - Cuestionarios - Medios audiovisuales A continuación en trabajo de investigación que viene a continuación se ejemplifica y explican cada uno de los instrumentos y los pasos de la investigación etnográfica que proponemos. Realiza una Investigación Etnográfica. Producto del compromiso que asume la Universidad Señor de Sipan con la cultura ancestral y viva de nuestros pueblos tendrás que realizar una breve investigación etnográfica sobre los patrones o elementos culturales que identifican a la región Lambayeque. Para realizar un buen trabajo es necesario que el estudiante se involucre con el trabajo investigativo de campo donde utilizaras directamente el método y las técnicas de investigación respectivas. Esto permitirá captar los eventos cotidianos en un contexto local y en relación directa con los sujetos o protagonistas del tema a investigar. Finalidad. - Identificar y analizar los elementos culturales de nuestra región - Sistematizar y difundir la información producto del trabajo de investigación

PROCEDIMIENTO (PASOS) - Primer paso: Delimita tu tema de investigación. Te recomendamos elijas un componente de la identidad cultural que tenga interés para ti. Para ayudarte te alcanzamos un cuadro con la relación de los más importantes elementos de la identidad cultural (cuadro nº 01), recuerda elije uno de los 24que están en la relación. -

Segundo paso: Problematización del tema a investigar Consiste en hacerse preguntas sobre el tema seleccionados. Por ejemplo si has elegido investigar sobre el Culto a los santos en tu localidad o región puede hacerte las siguientes preguntas: ¿En mi pueblo existe una tradición de rendir culto a los santos? Y si los tiene ¿Cómo se realiza? ¿Quienes participan? ¿En qué momento se lleva a cabo? ¿Cuál es el significado religioso de este culto? ¿Por qué se sigue haciendo? ¿Sera lo mismo culto que ritual?¿dónde puedo encontrar información que me permita precisar términos?¿Quienes realizan estos cultos?¿A quién debería preguntar para saber más sobre este tema?¿preguntar a un sacerdote o aun mayordomo católico?¿Dónde puedo presenciar este evento? Etc. Esta situación te permite elaborar un esquema tentativo de trabajo que se va enriqueciendo paso a paso.

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Tercer paso: Búsqueda de fuentes de información. En la investigación etnográfica las fuentes de información primaria se encuentran en la realidad misma, en ese sentido, mayormente los informantes son los pobladores de la misma comunidad. Para ello debes involucrarte directamente en la realidad donde se realizara la investigación y discriminar la información pertinente. A la vez es necesario recurrir a fuentes documentales (como libros) para clarificar términos y fundamentar

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teóricamente el trabajo, esto te permitirá recoger los estudios o antecedentes que se han realizado sobre el tema que estas investigando. -

Cuarto paso: Trabajo de Campo y recolección de información. Es ira al campo o lugar mismo donde se va a desarrollar la investigación, previamente has debido seleccionar y elaborar tus instrumentos y técnicas de investigación etnográfica.

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Quinto paso: Sistematización de la experiencia investigativa. Es la organización e interpretación de la información que se ha recogido en el transcurso del trabajo de campo y de la revisión bibliográfica debiendo plasmarla en un reporte escrito. Según el esquema y el cronograma de presentación y sustentación que te alcanzaremos oportunamente en tu aula de la USS.

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Sexto paso: Difusión de la investigación Es compartir y poner a disposición de la comunidad local, regional y nacional los resultados de la investigación etnográfica. Para este propósito existen diferentes vías: (1) Difusión verbal, ejemplo una ponencia en un certamen académico (2) Difusión impresa mediante una monografía o proyecto de investigación (3) Difusión impresa en una revista, periódico diario escrito (4) Difusión electrónica mediante Internet.

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CUADRO Nº 01 COMPONENTES Y ELEMENTOS DE LA IDENTIDAD CULTURAL DE UN PUEBLO

COMPONENTES

ELEMENTOS

1. Artesanías: herramientas (alfarería, textil ería, cestería, a) CULTURATANGIBLE orfebrería, etc.) DE MICOMUNIDAD 2. Vestidos 3. Instrumentos musicales 4. Instrumentos para la producción 5. Alimentación (bebidas, comidas, dulces) 6. Medicina Popular: hierbas propiedades 7. Arquitectura vernácula: domestica, comunal, religiosa, funeraria, administrativa. 8. Pesca artesanal

b) CULTURA SIMBOLICA O INTANGIBLE

c) HISTORIA DE MI COMUNIDAD

9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19.

Chamanismo Música Decimas, cumananas y poesía popular Leyendas, mitos, tradiciones y narraciones Danza y baile Valores Religión Culto a los santos Culto a los muertos Lenguaje o dialectos Saberes o conocimientos tradicionales:  Propiedades del uso de las plantas  Propiedades del uso de la fauna  Conocimientos para ubicarse en tiempo y en espacio  Conocimientos sobre la infracción del medio ambiente

20. Origen y proceso histórico del pueblo o comunidad 21. La historia y procedencia de personas y grupos fundadores del bario 22. Principales sucesos o acontecimientos históricos del pueblo 23. Árbol genealógicos de familias ancestrales 24. Historias de vida

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Ejemplo nº 01. MODELO DE DIARIO DE CAMPO O LIBRETA DE APUNTES

 Hoy………………………………………………………………..siendo las ………horas……….……he observado:…………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… ……………………………………………………………………………………………………………………………  pienso/creoque:………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………….  Investigador: ………………………………………………………………………………………………......................

Ejemplo nº 02 .MODELO DE FICHA DE HECHO/ OPINION

 Ficha Nº………  Lugar…………………………………………………Fecha………………………Hora………………….  Hecho ocurrido: …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………..  Comentario:………………………………………………………………………………………………………………………… …………………………………………………………………………………………………………………………………………… ……………………………………………………………………………………………………………………………………………  Investigador:…………………………………………………………………………………………………

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Ejemplo nº 03. MODELO DE CUESTIONARIO

 Lugar……………………………………….Fecha…………………………………………Hora……….…  Entrevistado:………………………………………………………………………………………………….  Entrevistador:…………………………………………………………………………………………………  Tema a investigar:…………………………………………………………………………………………… 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15.

¿Cuáles son sus nombres y apellidos? ¿Donde nació? ¿Qué edad tiene? ¿Cuál es su grado de instrucción? ¿Cuál es su estado civil? ¿Donde nacieron sus padres? ¿Desde qué edad desarrolla esta actividad…………………………..? ¿Por qué lo realiza? ¿Qué significa para usted realizar esta actividad? ¿Qué significado tiene para usted la vida y la muerte……………………………………..? ¿Esta costumbre la ha heredado o aprendió solo? ¿Quiénes de sus familiares participan en esta actividad? ¿Describa como se realiza esta actividad? ¿Cómo lo aprendió? ……………………………………………………. ¿Quiénes de sus familiares participan de esta tradición?

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CAPITULO III LOS PAIJANENSES Y LA OCUPACIÓN INICIAL DEL TERRITORIO NOR COSTEÑO

CAÑANES: UNA MEZCLA DE SABOR QUE SE EXTINGUE EN LA LIBERTAD Los cañanes son saurios que pertenecen a la orden de los Scuamata y su nombre científico es Dicrodon guttulatum. Su área biogeográfica son los algarrobales de los desiertos de Piura, Lambayeque y La Libertad. En esta última se ubican especialmente en las provincias de Virú y Pacasmayo. Los cañanes tienen el cuerpo alargado. Los machos alcanzan los 45 cm. y pesan 300 gr; mientras que las hembras miden 25 cm. y pesan 200 gr. Viven dentro de los algarrobos donde construyen huecos largos. Los viruñeros preparan el cañán en sopas y sudados. Tras cazarlos, les sacan las vísceras, luego los introducen en arena fina caliente (desierto) y luego los remojan en agua para sacar la arena.Por ejemplo para una sopa de cañanes se usa una docena, los que son mezclados con papa amarilla, fideo grueso, sal al gusto y cebolla. Se trozan los cañanes y se sirven con ají o limón Adaptado de :http://www.rpp.com.pe/2010-11-02-cananes-una-mezcla-de-sabor-que-se-extingue-en-lalibertad-noticia_307699.html

Lee el siguiente documento y luego responde: ¿Qué es lo más llamativo de la noticia leída? …………………………………………………………………………………………………………………………………………………… En tu opinión: El consumo de cañanes en nuestra gastronomía es herencia ¿Prehispánica, española, de los afrodescendientes o influencia de los chinos? ¿Por qué? …………………………………………………………………………………………………………………………………………………… Si tu respuesta fue Prehispánico ¿Con qué cultura podría haberse iniciado el consumo de cañanes. Explica ………………………………………………………………………………………………………………………………………………….. Los habitantes de la costa norte y especialmente los lambayecanos de herencia Muchik, deben a los primeros ocupantes del territorio nor costeño (llamados por los arqueólogos como Paijanenses) el origen de sus más distinguidas características culinarias. El actual consumo de cañanes y caracoles terrestres en comunidades ancestrales de La Libertad y el uso del batan para la preparación de diversos platos molidos, costumbre tan arraigada en Lambayeque,

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registran sus primeras huellas en la tradición Litica Paijanense (12000 a.C- 6000 a.C), la misma que a continuación estudiaremos 3.1. Tradición lítica paijanense 3.1.1. Una geografía muy distinta Para los años del arcaico temprano (9000-6500 a.C) la costa poseía una geografía completamente diferente a la de los Andes.. Según estudios paleo ambientales hace 13,000 años el mar estuvo 50 metros por debajo de su nivel actual, lo que supone que los principales restos dejados por los primeros pobladores costeños están sumergidos bajo el mar.

LEYENDA 8500 a.C

6500 a.C

Línea actual de playa

Línea de playa durante ocupación de los Paijanenses.- ¿Qué pasaría con los campamentos de los Paijanenses que vivían cerca al mar?

Estudios estratigráficos señalan igualmente que hacia el norte del actual Perú (Piura y Tumbes) la costa era mucho más amplia llegando incluso hasta los 135 metros por debajo del nivel actual. Los restos más antiguos hallados en la costa pertenecerían entonces a pobladores de la parte media de los valles o de las estribaciones andinas.

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3.1.2. La dieta paijanense En ella se complementaron cuatro ecosistemas: El mar, los valles, las lomas y el árido desierto La dieta del hombre costeño se compuso principalmente de peces, roedores, cérvidos, zorros, aves y lagartijas. Las excavaciones en basurales y campamentos indican igualmente el gran consumo de moluscos. 3.1.3. Las herramientas Los principales complejos arqueológicos para este periodo se encuentran en la costa de Tumbes y Piura, la Libertad (Paiján) y la costa de Lima (Chivateros).La industria Lítica de la costa Punta de proyectil Paijan.norte se componía de puntas de proyectil triangulares, de Los experimentos bordes rectos o ligeramente cóncavos. Tenían pedúnculo en demostraron que tomaba 8 horas elaborarla ¿Para qué la base con que se las fijó a un soporte de madera para podrían haberla utilizado? usarlas como arpón en la caza de grandes peces en los estancos. Por ello son más grandes y agudas que las serranas.Para la actividad doméstica utilizaron raederas, con las que fabricaron útiles en madera y denticulados que sirvieron como una especie de sierra. El registro de unifaces, artefactos de forma foliácea trabajados por una sola cara, sugiere que pudieron ser usados para raspar y cortar.

Ubicación de los campamentos base y los sitios provisionales de los paijanenses en el valle costero.¿Podemos reconstruir un día en la vida del poblador paijanense?

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3.2. Los paijanenses en el valle medio costero de Zaña Ya desde inicios de la década de 1980, Tom Dillehay y su equipo vienen realizando prolíficos trabajos arqueológicos en las partes bajas y medias de los valles de Zaña, en los departamentos de Lambayeque, Cajamarca y Jequetepeque -en el límite septentrional del departamento de La Libertad. Hay que mencionar que estas investigaciones complementan y presentan un nuevo esquema, si se comparan con las tradicionales que acabamos de presentar del área de Cupisnique y Pampa de los Fósiles, de modo que vale la pena examinar la evidencia presentada por Dillehay y, sobre todo, dos de sus estudiantes, Kary Stackelbeck y Greg Maggard. De manera similar que en los valles al sur de esta zona, es claro que los Paijanenses se han instalado, sobre todo, en la parte del valle bajo y medio, tanto del Zaña como del Jequetepeque. Para Dillehay y su equipo, esta tradición de puntas Paiján, traslapa, en las partes más altas, a las poblaciones que hacían utensilios unifaciales de piedra, lo que también ya se ha visto de alguna manera, aunque menos marcada, cuando uno compara los yacimientos Paiján de la costa de Cupisnique con los de Ascope, donde predominan los utensilios unifaciales. Aparentemente, los paijanenses de estas zonas estuvieron adaptados a una serie de recursos, donde los vegetales jugaron un rol importante, de lo que ha quedado evidencias como huellas de uso, en las herramientas unifaciales. Otro aspecto interesante, es que las poblaciones de esta zona han elaborado las puntas de tipo Paiján de diversas rocas, entre las que se puede mencionar cuarcita, basalto, andesita, y cuarzo, esta última es de difícil talla. Todas las rocas son de origen local. En cuanto a este punto, no hay mayor diferencia con los Paijanenses del sur, puesto que la riolita, virtualmente la roca más usada por los Paijanenses, es local. 3.3. El paijanense del onceavo milenio antes de cristo en Zaña La más remota evidencia Paiján en esta zona, ha sido hallada en la parte media del río Zaña, en su margen derecha, en el yacimiento identificado como PV-19-96-1, que ha arrojado un fechado de 10,770-10,450 años a. C. Se trata, pues, de gente que estaba poblando el área durante o inmediatamente después del Younger Dryas y que aparentemente manufacturaba, desde ese entonces, puntas de tipo Paiján. Otro testimonio Paijanense (aunque principalmente unifacial) de esta área procede de la ribera opuesta donde, se halla el cementerio de Nanchoc, es decir, sobre la margen izquierda del río del mismo nombre. No nos ha sido posible revisar esta evidencia, pero Dillehay da un fechado de 10,607-10,085 años a. C. para un yacimiento que él ha denominado CA-09-55-2. De modo que en ambas zonas de alrededor de 600-800 m.s.n.m y a unos 60-70 km., casi directamente, al norte de la zona tradicional de Pampa de los Fósiles-Cupisnique, hay evidencia Paiján contemporánea y algo más antigua que al sur. En otro yacimiento denominado PV-19-57-2, al sur del valle bajo de Zaña, también se ha hallado evidencia del Complejo Paiján con una antigüedad de 10,282-9,822 años a. C. Ello

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no hace más que definir la gran antigüedad de los Paijanenses en esta zona. Por ello, los yacimientos así definidos, aparecen como ocupaciones humanas efímeras, pero a las cuales, los pobladores retornan eventualmente. Estas áreas de habitación se observan como concentraciones de 20 a80 metros de diámetro, que pueden ser consideradas como campamentos temporales. Por lo general, los sitios ocupados en las zonas bajas de Zaña y Jequetepeque se hallan sobre colinas muy cerca de canteras óptimas para la extracción de rocas, pero también en las inmediaciones de afluentes fluviales. De acuerdo a Dillehay y su equipo, debió de haber un sistema de ocupaciones humanas, que era una suerte de interacción de grupos que iban y venían entre el llano costero y el pie de las estribaciones andinas.

LECTURA: 12 MIL AÑOS DE TRADICIÓN GASTRONÓMICA ( )

Atendiendo estudios arqueológicos realizados en tierras lambayecanas, la ubicación de sus primeras ocupaciones humanas habría ocurrido en el periodo arcaico. Este proceso iniciado alrededor del año 8700 a.C.( Dillehay,2006 ) tuvo en la zona del valle de Zaña al espacio donde se detectan las huellas más antiguas de sus primeros habitantes. De los diferentes grupos humanos reportados por la arqueología, los más visibles arqueológicamente hablando, eran los portadores de una Tradición Lítica muy difundida en la costa norte: La Tradición Lítica Paijan. Gruposhumanos que tenían como herramientas predominante a la denominada punta de Proyectil ¨Paijan¨. Pelegrin y Chauchat, a propósito de unas investigaciones experimentales, entregan una interesante descripción de la referida punta Paijan ¨…Todas tienen un pedúnculo basal estrecho y alargado entre dos espinas laterales agudas, orientadas hacia la parte interior de la punta; todas tienen una parte superior (¨parte perforante¨) aguda, muchas veces estirada en aguja, lo que implica una inflexión de los bordes superiores, que pasan de convexos a cóncavos para permitir este estiramiento. Las puntas son mayormente de gran tamaño y alargadas : entre 11 y 15 cm de largo con ejemplares conocidos hasta 22 cm...¨ (Pelegrin y Chauchat,1993 p. 368). Aunque no existe consenso respecto sobre sus usos, gana terreno la teoría postulada por Cesar Gálvez, quien atribuye su uso para la caza terrestre. Las últimas publicaciones de Claude Chauchat, pionero en postular su uso para la pesca ¨de peces de medio o gran tamaño¨ como la corvina; ponen en evidencia el cuestionamiento a su postura inicial señalando que ¨La presencia de peces marinos hasta el fondo de las quebradas, plantea un territorio (paijanense) muy amplio, aprovechando varias zonas ecológicas en la vertiente occidental de los andes, pero a su turno, este territorio amplio cuestiona la interpretación funcional única de la morfología de la punta de Paijan como instrumento de pesca… ¨( (Chauchat y Otros, 1998 p .157) Dada la movilidad de sus grupos, tenían acceso a diferentes ecosistemas y sus recursos de subsistencia. El mar y su entorno circundante ( lagunillas y desembocadura de ríos ) hacían propicia la obtención de ¨corvina dorada¨ , cangrejos violáceos y lisas; las lomas proveían de caracoles terrestres (scutalus sp.) y cañanes (dicrodon sp.) , y los manantiales y lagunas del

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valle medio y alto proporcionaban : vizcachas , ratones de monte, zorros y venados de cola blanca. Para obtenerlos visitaban estos ecosistemas según las estaciones, por lo que construían refugios en los tres ambientes naturales. Para otras bandas en cambio, su estrategia de sobrevivencia consistía en ubicar al campamento en lugares estratégicos, desde donde se tuviera acceso a los tres ambientes ecológicos. La división del trabajo al interior de la banda, determinaba que los hombres se dedicaran a la elaboración de las herramientas líticas, las actividades de pesca mayor y caza de ciervos y venados. Mientras que las mujeres y los niños de ambos sexos se habrían dedicado a la recolección de plantas semillas, frutos y moluscos en el interior del valle o en las playas. LOS PAIJANENSES Y SU HERENCIA GASTRONÓMICA Los miles de años de vigencia de la tradición lítica Paijanense en tierra norteñas, y los diversos ecosistemas que aprovecharon, arraigaron también las expresiones culturales que se generaron en torno a esta, constituyéndose algunas de ellas en manifestaciones de 12 mil años de milenaria continuidad cultural en tierras nor costeñas . Precisamente en el campo de las tecnologías alimenticias, vitales para la sobrevivencia de la especie, se conservan en nuestras comunidades rurales e inclusive incorporadas en la dieta de las poblaciones urbanas, arraigadas costumbres gastronómicas gestadas durante el desarrollo Paijanense. LA TRADICIÓN DE LOS ALIMENTOS MOLIDOS EN BATAN Los más tradicionales platos y piqueos de la costa norte : ¨Espesado¨, ¨Pepian de pava¨, ¨Arroz molido¨ o ¨Boda¨ , ¨Poda¨, ¨Humitas¨ , ¨Tamales¨, etc , siguen dentro de sus procesos de preparación, pautas culinarias originadas entre los antiguos paijanenses. Y es que todos estos platos y ¨piqueos¨ famosos pasan sus insumos por el ancestral Batan (una piedra, que en combinación con una mano permite triturar objetos duros). Previo lavado del batan las cocineras colocan los ingredientes vegetales sobre el mismo y proceden a molerlos para lo cual se apoyan de la ¨mano¨ que acompaña al utensilio.

Al igual que el Paijanense. En Pómape (Monsefú) y otros pueblo s descendientes de los Muchik se usan aún el batan, tal y como lo hacían los paijanenses. (ver foto arriba) ¿Se les podría considerar descendientes de ellos? ¿Tú qué opinas?

Pues bien, el investigador francés Claude Chauchat,que encontró restos de batanes en el área de Cupisnique (La Libertad) pertenecientes a comunidades paijanenses , piensa que estos ya usaban el mismo implemento para moler sus alimentos vegetales (vainas de algarrobo y otras

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leguminosas) sustentando su propuesta en comparación con datos etnográficos de grupos de cazadores recolectores de Kalahari en Australia. (Deza y Munenaka,2004 p. 47) A Hans Heinrich Bruning debemos el registro lingüístico muchik para este importante y arcaico instrumento de la gastronomía de la región. Recogió en Eten el vocablo ¨Jjik¨ para Batán y las palabras ¨tsib¨ para el verbo moler .Asimismo las frases ¨antse tsibed (anda muele el maiz) y ¨antse cipan ap¨ para la frase ¨muele el aji¨. Gracias a la acuciosidad de este polifacético investigador alemán nos permitimos reportar el nombre Muchik que recogiera en Eten a inicios de siglo XX de algunos platos de la culinaria autóctona preparados mediante el uso del batan. Para el ancestral espesado encuentra el vocablo ¨lyémak¨, para el hibrido pepián de garbanzos ¨támek¨ y para humitas ¨kétskets¨ (Bruning,2004). CARACOLES AL FUEGO De la misma manera, el ancestral consumo de caracoles terrestres sancochados,guisados, en caldo o en ceviche, vigente en comunidades liberteñas de los valles de Jequetepeque, Moche, Chicama y Viru (La libertad ) nos remiten también a prácticas culinarias de clara filiación paijanenseComo lo ha constatado Cesar Gálvez y otros (Galvez, 1996: 70 ) la recolección de caracoles terrestres tiene lugar en temporadas de verano como también en invierno cuando la vegetación lomática florece. Para ello los pobladores recorren largas distancias hasta los emplazamiento donde les encuentran formando pequeñas comunidades sobre hualtacos y rocas. Se les recolecta manualmente o usando palos y se les trae en bolsas o alforjas. Para consumirlos, previamentelos caracoles son ¨purgados¨ sea con maíz molido o con zapallo durante un lapso de tiempo que no excede una semana. Al final de este tiempo ya estarán en condiciones de ser consumidos. Procediéndose a remojarlos en agua caliente y luego a retirar la carne de su caparazón con ayuda de una espina de naranjo. Seguidamente serán cortados por la mitad procediéndose a su preparación culinaria Al llegar a este punto la milenaria gastronomía peruana, nos remite al desarrollo Paijanense etapa en la que se ha detectado los momentos iníciales del consumo de caracoles, inclusive como en el presente, sometían a los caracoles a cocción antes de consumirlos, por lo que preparaban fogones en la tierra .Como ha señalado Gálvez ¨en los sitios de habitación (campamentos) del paijanenses los Scutalus sp. son el componente más notable de los basurales y suelen estar asociados a fogones excavados en el suelo, en los cuales fueron cocinados. En tal sentido apuntan los datos de campo recuperados en la quebrada de Cupisnqiue y alrededores , en el valle de Chicama y en el de Moche¨(Galvez y Otros,1996: 55 ) Aunque Bruning no documentó el consumo de caracoles de lomas, anotó en Eten las voces fajai, fójai, fojik y fójik para caracol, aunque sin precisar si se refería al procedente de las lomas o al de las peñas marinas. Su ¨Mochica Wonterbuch¨ consignará además la palabra ¨ke¨ para ¨asar¨, y reporta la frase ¨Anche keid cho saj¨ para ¨anda asar el pescado¨. CAÑANES: SABROSOS AFRODISIACOS Y finalmente nos referiremos al vigente gusto que despierta el tradicional consumo de reptiles como el Dicrodon sp (cañan) entre los pobladores del actual Lambayeque, Libertad y Piura. Sea este frito, estofado con papas e inclusive en ceviche El cañán, un reptil de hábitos diurnos, cazador por excelencia, buen trepador y poseedor de llamativos movimientos en sus extremidades anteriores. Suele presentar en verano una vida

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activa e incluso se le puede ver con mayor frecuencia. Durante esta época del año almacena las reservas (cuerpos grasos) que utilizará en tiempo de invierno, por lo cual es raro hallarlo en esa estación. Se alimentan de las yemas y semillas del árbol de algarrobo. Afirman los entendidos que su carne resulta ser una de las más sabrosas sobre todo cuando se le prepara en platos tradicionales como el cebiche o el charqui. pero también hay mucho de magia en su consumo pues se le atribuyen propiedades afrodisiacas. Los más antiguos testimonios de esta práctica gastronómica con reptiles nos remiten también hasta el tiempo de los paijanenses. Testimonios de esta ancestral culinaria norcosteña han sido detectados en la quebrada de Cupisnique (La Libertad) por parte de Claude Chauchat, quien reconoció en los basurales de un campamento Paijanense, restos de cañanes ocupando un papel de importancia en la alimentación de la época. Gracias a un análisis de restos de fauna consumida en la zona precisara la dieta ¨… por orden de importancia decreciente, a caracoles de tierra, lagartijas (principalmente el cañan común de la costa norte) peces marinos de gran tamaño (corvina) , varios peces más pequeños, ocasionales restos del zorrito del desierto y de roedores no determinados…¨ (Chauchat ,1977 Pag. 17). Aunque no se ha logrado dilucidar la forma en la que estos fueron consumidos, resulta evidente la importancia que el consumo de cañanes ya ocupaba dentro de la dieta paijanense...

TAREA ACADÉMICA 1. Subraya los principales inventos de los paijaneses para sobrevivir en el territorio norteño. 2. Elabora un mapa mental referido a dichas adaptaciones 3. Indaga sobre la continuidad de las expresiones tecnológicas de los paijanenses en una comunidad tradicional lambayecana 4. En base a Lectura : Diseña una infografía y susténtala ante tus compañeros sobre el pasado y presente de las adaptaciones paijanenses

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CAPÍTULO IV DOMESTICACIÓN DEL TERRITORIO COSTEÑO

4.1. El hombre de Nanchoc: el primer horticultor de Perú y América

Ubicación de Nanchoc. Perú: Cuna de la agricultura en el Nuevo Mundo Recientes estudios revelan que los primeros indicios de una agricultura organizada en América surgieron en el Perú hace diez mil años, casi al mismo tiempo se estableció en la antigua Mesopotamia. El hallazgo echa luces sobre el origen de la sociedad andina. “En algún lugar del antiguo Perú en las laderas del Alto Zaña (en lo que sería hoy el límite entre Lambayeque y Cajamarca), un cazador recolector remueve la tierra utilizando una punta de proyectil de piedra. Lo hace formando pequeños canales en donde coloca restos de quinua, maní y una especie de calabaza traída por un mercader desde muy lejos. Su fascinación por ver como los frutos se reproducen en este medio lo ha llevado a establecerse a un lado del río donde ha acumulado piedras y arbustos para protegerse del frió. La caza ha sido insuficiente en los últimos meses, y debe estar preparado para la época de sequia que se viene”. Si bien este no es un hecho histórico comprobado, es más o menos lo que los científicos suponen que pudo haber sucedido hace 10,000 cuando se establecieron los primeros signos de una agricultura incipiente en América.

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Producto primigenio: calabaza moshata (loche) Según revela un estudio dirigido por el Dr. Tom Dillehay, arqueólogo de la Universidad de Vanderbilt (EE.UU.) , los Andes del Norte del Perú serían el reducto más antiguo de esta práctica primigenia en todo el continente , cuyo desarrollo al parecer , se habría producido casi al mismo tiempo en Mesopotamia considerada la cuna de la agricultura en el mundo. El equipo que publicó los hallazgos en la prestigiosa revista “Science”, descubrió los restos de una especie de pequeña calabaza conocida como “moschata” con una antigüedad de 9,240 años de acuerdo a las pruebas de radiocarbono. También evidencias de maníes de 7,840 años, quinua 8,000 y fibras de algodón que datan de hace 5,490 años (casi al mismo tiempo que los egipcios empezaron a utilizarlas). “El cultivo de estas plantas demuestra que había redes amplias para el intercambio de productos entre las zonas muy lejanas. La calabaza y el maní domesticados probablemente en Colombia y Bolivia respectivamente, fueron adoptados por la gente local. Probablemente fueron traídas a la zona por mercaderes y agricultores móviles”, señala Dillehay.

Huaco representando al loche

fruto del loche (calabaza moshata)

4.2. Pruebas de estudio Los estudios de Dillehay comenzaron en 1977 cuando su equipo inicio la recolección de datos en Huacas y otros lugares pre cerámicos ubicados en el valle del Alto Zaña , localizado a 500 metros sobre el nivel del mar , en lo que serian las laderas Occidentales de los Andes del Norte peruano .El equipo también hallo en el lugar restos de otras plantas domesticas como granos un tipo de yuca , y otros frutos no identificados , junto con instrumentos de piedra , surcos y canales de irrigación en pequeña escala que datan del mismo periodo. Este dato es importante por cuanto aporta pruebas reales a la larga discusión entablada por los arqueólogos respecto al principal centro de domesticación agrícola en América. Se suele pensar que hay dos centros, uno en los Andes Centrales y otro en América central. Hay arqueólogos que sostienen que este último es el verdadero y los Andes Centrales serían solo un reducto secundario .Sin embargo, el hallazgo de Nanchoc desbarata esta presunción. “Para tomarse en cuenta deben existir evidencias de pozos viviendas u otros elementos

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culturales. Y en el caso del Alto Zaña se dan estas condiciones. No se trata de una sola planta, sino de varias y en diferentes sitios con una buena cantidad de fechados que sonconsistentes”, indico el arqueólogo Peter Kaulicke catedrático de la Universidad Católica y experto en agricultura temprana. El trabajo de Dillehay marca un viraje histórico en dos sentidos; por un lado, confirma la presencia temprana de plantas domesticadas en los Andes, lo cual fue puesto en duda por muchos científicos. Y por otro, pone al Perú como uno de los centros de origen de la agricultura en el Mundo, donde también están incluidos México, el Oriente Medio (en el arco que forman Israel, Siria, Turquía e Irak); algunas zonas de África, el sur de India, China y Nueva Guinea. 4.3. Inicios de la sociedad rural Sin Embargo, lo que más ha fascinado a los científicos es que los restos también dan testimonio de un acontecimiento clave en la evolución del hombre andino: los albores de la sociedad .Al parecer estas primeras versiones de agricultura (en realidad se trata de horticultura), representaron un cambio en la conducta nómade del habitante de las alturas, que dejo de trasladarse de un lugar a otro. “Al encontrar tierras fértiles para sus siembras ya estaba en condiciones de construir sus primeras viviendas. De este modo, no solo producía un excedente alimenticio sino que podía asentarse en sociedad. Su organización debe haber sido simple, con algo de cooperación grupal”, sostiene Kaulicke. Por muchos años se creyó que el más antiguo reducto de horticultura conocido en el, Perú era la cueva de Guitarrero (Yungay, Ancash) donde se descubrió evidencia de frijoles y pallares domesticados con una antigüedad de 7,000 a.C. a 4,000 a.C. Con Guitarrero los arqueólogos trazaron una línea divisoria en el tiempo. Se pensó que desde ese periodo (denominado Arcaico Temprano) el hombre recién empezó a combinar la caza con el cultivo de leguminosas, ajíes y calabazas. Y que antes, en lo sé llamo el periodo Lítico, el hombre era más bien un depredador y cazador que desconocía las técnicas agrícola. Ahora la evidencia indica que el primer hombre sedentario social y agrícola evoluciono mucho antes de lo que se creía, con una raíz de 10,000 años. “Lo de Nanchoc es la prueba de que el desarrollo agrícola fue un catalizador de cambios sociales importantes, la cristalización temprana de lo que sería el poder político”, finaliza Dillehay.

TAREA ACADÉMICA 1. Elaborar un resumen con la ayuda de un operador grafico. 2. Investigar sobre el desarrollo tecnológico, empleado por el hombre de Nanchoc. 3. Presentar un listado con edad y por región de las plantas más antiguas sembradas por el hombre peruano.

CAPÍTULO V

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CAPÍTULO V EL DESARROLLO CULTURAL CUPISNIQUE

LA CULTURA CUPISNIQUE Entre 1500 y 200a.C., en el área comprendida entre los valles de Santa y Lambayeque, se desarrolló la cultura Cupisnique, predecesora de Chavín. Su nombre se debe a Rafael Larco Hoyle, quien a principios de siglo halló fragmentos de cerámica monocroma e incisa en la localidad de Cupisnique y posteriormente excavó los cementerios prehispánicos de Palenque, Barbacoa y Sausal en el valle de Chicama, lo que le permitió luego elaborar la primera secuencia de esta cultura. Sus antecedentes se encuentran tanto en la costa como en las cabeceras de los valles costeños. A esta época corresponde un estilo de cerámica conocido como Guañape, que se remonta a 1800 a.C., fecha promedio para la aparición de la cerámica. Las formas más características de la cerámica Cupisnique son las botellas globulares con cuellos alargados, ollas y jarras. Durante esta época aparecen las botellas de asa estribo y pico con reborde pronunciado. Se caracteriza por ser de color negro, marrón oscuro o rojo y tener la superficie alisada o finamente pulida, aunque existen también vasijas con decoración polícroma, con representaciones escultóricas, incisas o pintadas que muestran dioses y hombres, plantas y animales. Las primeras evidencias de la metalurgia del norte del Perú corresponden a esta época. Si bien el oro fue el único metal trabajado, la tecnología fue bastante sofisticada. Además, fueron maestros en la talla de piedra, huesos y conchas de caracoles exóticos. TEMPLOS Y DIOSES Esta fue una época de gran auge para las construcciones monumentales. Son tres las principales tradiciones en arquitectura ceremonial. Cupisnique: Las plataformas rectangulares bajas con recintos en la parte superior y patios delanteros, los edificios con planta en forma de U y las plataformas con patios circulares hundidos. En el valle de Moche el sitio Cupisnique más importante es Caballo Muerto, localizado a 25kms. del Océano Pacífico. Se trata de un complejo de ocho grandes edificios de piedra y barro, entre los que destaca Huaca de los Reyes, que corresponde a un conjunto en U, definido por la sucesión de patios y plataformas abiertas hacia el este, que se comunican por medio de escalinatas. Durante los seis siglos que duró su ocupación, el complejo creció hasta alcanzar sus dimensiones actuales de 200 de 200mts.

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La fachada de la plataforma central fue decorada con seis grandes nichos cada uno con la representación de una enorme cabeza de felino modelada en relieve, enlucida y pintada. Las plataformas bajas laterales, que delimitan un espacioso patio frente a la plataforma central, presentan columnatas con pilastras de sección cuadrangular, decoradas con frisos que representan figuras humanas con atributos de animales, probablemente divinidades del panteón Cupisnique. Un aspecto novedoso en la construcción de estos edificios fue la utilización, además de la piedra, de adobes modelados de variadas formas, entre los que predominan los adobes cónicos. Los muros fueron generalmente enlucidos con barro fino y pintado de vivos colores. Huaca de los Reyes y el ceremonial CupisniqueActualmente, se conoce varios templos, monumentales y pequeños, así como poblados y cementerios atribuidos a Cupisnique, los mismos que cubrían el ámbito geográfico de la costa y sierra norcentral y norte, básicamente el litoral, sectores bajo, medio y cabeceras de los valles de Lambayeque, Pacasmayo y Trujillo, ámbito territorial integrado por grandes centros religiosos, cuyo carácter es necesario aclarar, en cuanto al tipo de contactos entre ellos, bajo un marco ceremonial entre las élites y los pobladores subordinadosa su esfera de influencia.Un sitio monumental Cupisnique de suma importancia es Huaca de los Reyes, Complejo de Caballo Muerto en el valle de Moche. Varios investigadores han publicado valiosa información sobre los materiales usados, tecnología, planeamiento arquitectónico, proceso constructivo e iconografía, así como las implicaciones sociales, políticas y religiosas de este centro ceremonial y su rol en la génesis de la civilización andina (Moseley y Watanabe 1974; Pozorski 1975; Watanabe 1979;Conklin 1985)Cuando comparamos la cerámica asociada y el estilo de los frisos de Huaca de los Reyes (Valle de Moche) con los entierros del Formativo Medio-Temprano del valle de Chicama, éstos corresponden a Cupisnique Medio o Clásico. Un ejemplo lo constituye la tumba Núm. 19 del cementerio de Barbacoa "A" excavada por Larco (1941:193-203).En realidad, la estructura funeraria no corresponde a una tumba, sino a una simple fosa cavada en el terreno en cuya base se documentó un muerto desarticulado desde la parte proximal de la columna vertebral, extremidades superiores y el cráneo; pero, la parte correspondiente a las extremidades inferiores se encontraba in situ haciendo inferir que la verdadera posición del muerto fue flexionada. El ajuar funerario es muy rico, destacando una botella de asa estribo, con arco formalmente rectangular y gollete alto de paredes ligeramente cóncavas. El cuerpo es de extremos achatados y parte medial carenada, decorado bajo la técnica de la línea incisa superficial con motivos antropo-felínicos (Larco 1941 :74, fig. 107). Esta estaba asociada a un ceramio escultórico de sorprendente calidad artística en el modelado, el cual representa la expresión noble y serena de un anciano con las orejas de un felino (Larco 1941: 40, fig. 53). Otros elementos culturales asociados corresponden a las "espátulas de alfarero" ricamente decoradas (Larco 1941:104,105; figs. 159-162). Al efectuarse comparaciones de parte del

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contenido del entierro 19 con un sitio de naturaleza estructural y funcional diferente, en este caso la Huaca de los Reyes, observamos la misma recurrencia estilística en los objetos del entierro de Chicama, con objetos asociados y elementos arquitectónicos de la Huaca de los Reyes. Esta deducción se explicará a continuación de manera tentativa. En las fases constructivas 1 y 2 de Huaca de los Reyes (Pozorski 1983:25, fig. 14) se han registrado, en asociación física sobre los pisos, las mismas formas del asa estribo y más aún, los motivos de rostros antropo-felínicos de perfil, de comisuras redondeadas y colmillos entrabados de forma rectangular, identificados en una de las "espátulas de alfarero" , teniendo su paralelo iconográfico con los frisos del sitio mencionado (Pozorski 1975:231, figs. 17-19). La cerámica de Huaca de los Reyes y la del entierro 19 de Chicama corresponden al tipo gris pulido, encontrándose la de los Reyes asociada a cerámica grafitada que pertenece, en la secuencia que establece Larco, a su Cupisnique Transitorio. Botellas de asa estribo decoradas con incisiones finas o modelados escultóricos de acabado rojo pulido, destacándose algunos motivos o partes del componente escultórico -generalmente de carácter naturalista- con la técnica del grafitado, presentan un arco ligeramente rectangular o cuadrangular similar a las botellas de asa estribo de color gris asociadas a la arquitectura de Huaca de los Reyes. No sólo en un contexto funerario que excavó Larco se ha documentado rasgos análogos con la cerámica y con el estilo de los frisos de Huaca de los Reyes en sus objetos asociados, sino también en otros entierros (1941: 178, 179). Finalmente, en el ámbito geográfico donde se levantó Huaca de los Reyes se encuentra, en la localidad de Quirihuac, el inicio de una singular quebrada denominada Alto de las Guitarras. Esta quebrada conecta el valle de Moche con el de Virú. En un reconocimiento efectuado por el explorador Luis Torres Alva y el autor durante 1975 se apreció una serie de rasgos, del sitio, sumamente interesantes. Antes de iniciar la ascensión desde Quirihuac se encuentra vestigios de un camino, posiblemente Cupisnique (Campana, comunicación persona,1992) junto a cementerios de la misma época. La subida al sitio arqueológico de las Guitarras resulta tortuoso, difícil y peligroso pero, una vez superados estos obstáculos, hay que escalar un buen trecho hasta llegar al sitio arqueológico. Se trata de un extraordinario conjunto de petroglifos de estilo Cupisnique Clásico. Este sitio ya fue conocido por el investigador Hans Horkheimer en la década del 60. La temática de las representaciones es esencialmente religiosa. Lo notable del caso es que, al pie de los mismos, hay fuentes de agua -jagüeys- que sirven de abrevadero a los animales salvajes de la zona. A su vez, estos espejos de agua reflejan el firmamento en

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conjunción con las imágenes de las rocas. Esta especial impresión visual es muy posible que haya sido intencional. .. Volviendo al sitio de las Guitarras, éste se conecta con un camino que concluye en las plazoletas de Keneto, arquitectura de apariencia megalítica en el valle de Virú. Tendrá que efectuarse trabajos arqueológicos futuros para definir si el camino-petroglifos-arquitectura megalítica de Keneto corresponden al mismo marco temporal y cultural. Sin embargo, el estilo de los petroglifos es el mismo que el de los frisos de Huaca de los Reyes. Es muy posible que los especialistas religiosos Cupisnique de Huaca de los Reyes, bajo el marco especial de ritos y ceremoniales, utilizaran la quebrada de las Guitarras como parte de una serie de sitios que daban acceso a lugares, posiblemente sagrados, máxime si varios referentes reales de su iconografía religiosa, como el felino, viven y se reproducen en estos parajes naturales, como se explicará con detalle más adelante. Puemape: Un sitio cupisnique ubicado en línea del litoral Un sitio crucial para entender la problemática Cupisnique es Puémape. La caleta de Puémape se ubica en el distrito de San Pedro de Lloc, litoral del hoy semi-desértico valle de Cupisnique, entre los valles de Chicama y Jequetepeque, provincia de Pacasmayo. Se localiza entre las coordenadas geográficas 79° 32' 15" de latitud sur (Carta Nacional, hoja 16 E, Chócope, Departamento de La Libertad, 1985) cercano a Puémape, rodeado de los brazos que se originan de la quebrada o río Cupisnique se encuentran bosques densos de acacias, lagunas con juncos y totorales, tierras de cultivo, agua dulce a pocos metros de la superficie y parajes semi-desérticos, todos ellos son fuentes de recursos que se utilizaron eficazmente durante las ocupaciones humanas asentadas en la zona en el Período Formativo. La misión científica de Puémape del Museo de la Nación del Perú, codirigida por el autor y el arqueólogo Pinilla Blenke (Elera y Pinilla 1990), fue concebida inicialmente como un proyecto de rescate ante la violenta depredación que venía sufriendo el yacimiento arqueológico a manos de profanadores de tumbas. Precisamente, en el año 1989, realizando trabajos para el Museo de la Nación, tuvimos acceso a varias colecciones privadas existentes en la región del Jequetepeque donde pudimos observar numerosos y variados objetos arqueológicos de afiliación cultural Cupisnique, procedentes de un lugar, hasta entonces, desconocido en la literatura arqueológica andina, llamado Puémape. En realidad, nos sorprendió la alta calidad de los objetos, dada su conservación y compleja iconografía… (Una) pieza excepcional, proveniente de Puémape, la constituye una botella de asa estribo trapezoidal con un modelado

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escultórico antropomorfo de 38 cm de altura. Se trata de un individuo, aparentemente muy joven -por la expresión del rostro-, cuyas extremidades inferiores están orientadas hacia la· cabeza,. Descansando la planta de los pies a la altura de la barbilla. La posición flexionada, típica de sus extremidades, lo tipifican como un contorsionista o un acróbata (Fig. 6).Clínicamente, se trataría de la enfermedad congénita de Marfán, manifestándose ésta por una gran laxitud de todos los ligamentos y tendones; de allí la gran elasticidad de las extremidades del individuo que la sufre. A su vez, tienen fuertes problemas en el transcurso de su vida, como dolores fuertes de columna, mal funcionamiento de los órganos, etc. (Julio Inoque, especialista en Medicina General, comunicación personal 1990). Según los datos de procedencia de la botella estribo que representa al contorsionista, éste procedía de un entierro Cupisnique, cuya fosa funeraria alterada y otros elementos culturales temporada de excavaciones en el sitio. El contorsionista de Puémape sostiene, en su mano izquierda, una serpiente; mientras que la mano derecha se encuentra faltante. La única vestimenta es una truza. Resultan muy interesantes los motivos en línea incisa fina superficial que decoran el abdomen y parte del pecho, tratándose de una franja vertical con diseños hexagonales y triangulares. En el interior de los hexágonos se han representado cabezas humanas decapitadas y en los espacios triangulares "rostros sonrientes"(Fig. 7). El tobillo de la 'extremidad inferior lleva bandas en zig zag y una cabeza humana decapitada. El marco hexagonal, en cuyo interior se ha incidido cabezas y rostros humanos, sean de perfilo frontales, son un rasgo distintivo de Cupisnique. Por ejemplo, en pequeños recipientes de piedra (Larco 1941 :97, fig. 142). En la fase tardía de Cupisnique se documenta en la cerámica del Morro de Eten y en objetos suntuarios de oro de Kuntur Wasi (Onuki 1990) incluido en el lejano sitio de Karwas, bahía de la Independencia, litoral del valle de lea, donde se le ha encontrado decorando finos textiles (Pinilla, comunicación personal 1983). Realmente, debió haber causado asombro -el mismo que causa hoy- la presentación de un contorsionista, más aún, creemos que hubo un paralelo con la flexibilidad propia de la boa costeña. Algo muy distintivo a este ofidio son los diseños naturales a lo largo de todo el dorso de su cuerpo, consistiendo en trazos exagonales y triangulares en negro sobre fondo amarillento. Es muy probable que, la franja con diseños exagonales que decora el torso anterior flexionado del contorsionista de Puémape se inspirara en los trazos de la macanche. De otro lado, el color negro y amarillo son los mismos que los del jaguar y el tigrillo (Felis pardalis) especies -sobre todo el jaguar- sacralizadas durante el tiempo Cupisnique. Frente al tipo y calidad de las evidencias como fuente de información como las ya mencionadas, pero lamentablemente des contextuadas, es que efectuamos un exhaustivo reconocimiento, levantamiento planimétrico, cortes y excavaciones en área, así como estudios multidisciplinarios en Puémape. Se trata de un sitio de más de 20 hectáreas de poblados, cementerios, templos y otros contextos aún por definirse correspondientes a todos los momentos del Período Formativo.

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El jaguar y los entierros Cupisnique de Puemape Uno de los contextos funerarios que registramos (Entierro Núm. LVIII),perteneciente a la segunda ocupación, corresponde a una mujer adulta flexionada(Fig. 8), la misma que estuvo asociada a implementos de tejido como, por ejemplo, madejas de algodón dentro de un cuenco, piedratiza dentro de un cesto, agujas de espinas de cactus y la presencia de un espejo de antracita que es uno de los elementos de status durante Cupisnique Clásico. El ceramio más importante asociado al entierro LVIII fue una botella de asa estribo escultórica monocroma (Fig. 9), que se encontró sobre la parte superior del primer envoltorio tejido con junco e hilos de algodón; es decir, una vez cavada una fosa simple de 1.25 m de profundidad, se puso primero el tejido de junco y luego el cadáver con el rostro pintado de hematita envuelto en tela, inclusive en la boca sele puso algodón en fibra. Luego de colocar cada uno de los objetos se procedió acerrar el evento funerario envolviéndose con el tejido.de junco ya citado. Sobre estese colocó la botella junto con mates. Es relevante destacar la representación escultórica del ceramio donde la dualidad de una textura pulida y otra no pulida causan un efecto estético contrastante, muy notable. La representación es un jaguar en actitud agresiva con colmillos de comisuras rectas y garras prominentes. Se modeló, en alto relieve, escalones con voluta que se encuentran en la parte posterior del cuerpo del ceramio. En la representación de esta botella, cuando se compara con temas similares, se puede notar al felino con el rostro de perfil o frontal siempre mostrando los colmillos en actitud agresiva. El cuerpo presenta diferentes posiciones: saliendo de una cueva, sentado, echado, parado -como el felino de Puémape- cuyas garras presentan un paralelo con unas garras de felino de uno de los frisos de Huaca de los Reyes (Pozorski 1975). En esta representación naturalista del· felino, comúnmente, éste está rodeado de cactáceas columnares, boas y los infantables signos escalonados con voluta. La mayoría de las botellas de asa estribo con el tema mencionado han provenido de numerosos cementerios profanados Cupisnique, localizados en la parte media del valle de Jequetepeque (Alva 1986). A veces, los cuerpos de las botellas presentan el signo escalonado con voluta modelado como es el caso de un ejemplar profanado de Puémape. En algunos ceramios se encuentra que, al felino naturalista, se le ha añadido rasgos de ave de rapiña (Polia 1988: 193). Cuando nos preguntamos por qué hay una marcada recurrencia de esta representación en botellas funerarias, así como los felinos que decoran los templos, la respuesta no se hizo esperar. En realidad, la coexistencia del felino, boa y ave de rapiña junto a cactáceas columnares identificadas como el San Pedro, tienen sus referentes reales en la naturaleza de ciertos ambientes ecológicos. Se trata de los territorios de reproducción de los felinos en zonas montañosas donde se localiza los jagüeys.

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A veces, resulta difícil de llegar a estos parajes debido a su accidentada topografía. Por información oral de cazadores de Batán Grande, valle medio de La Leche, ellos han visto en estos parajes al ñampal, denominación en lengua Mochica del águila pescadora (Pandion haliaetus carolinensis), la cual pesca en los jagüeys durante los meses de verano (don Esteban Mori, comunicación personal 1980). Así también, en una entrevista personal (1991) con don Julio Navarro, prestigioso shaman o curandero de la localidad de San Luis, Batán Grande, cuando él entra en trance alucinatorio y efectúa su "vuelo mágico" durante sus ceremonias mágico-religiosas dice que: "a veces me transformo en águila y con mi buena vista vido (veo)los buenos huachumales (aglomeraciones de cactus San Pedro) en los jagüeys donde también crecen plantas curanderas. A veces, converso con el tigre y las grandes serpientes que viven cerca a los huachumales". Después del trance -según don Julio-se prepara para subir a los jagüeys de los cerros Colán o Chaparrí donde logra recolectar plantas medicinales y buenos San Pedros que, en su opinión, son los mejores para tener "virtud" (poder) en la vista. Lo concreto es que, los San Pedros más potentes en mescalina se encuentran en parajes montañosos donde los suelos son ricos en minerales (Ostolaza 1980) y, por ende, son los lugares predilectos para la recolección de este cactus por los shamanes norteños. Es interesante dar a conocer que, en el ámbito de Puémape, pese a su cercanía al mar, viven en los bosques- grandes boas y felinos. En el caso de los felinos, su presencia en el territorio bajo de Cupisnique corresponde a un ámbito de residencia no de reproducción. De igual manera, es común observar, durante los meses de verano, la presencia del águila pescadora, ave migratoria nativa de norteamérica, que arriba anualmente al territorio andino, creemos que la percepción de estos animales por el hombre Cupisnique, bajo una compleja simbología religiosa, sustenta un origen netamente costeño de la misma. EL TEMPLO DE PUÉMAPE Continuando con la descripción del sitio de Puémape, la tercera ocupación corresponde a la fase tardía de Cupisnique. Sobre gran parte de la necrópolis Cupisnique Clásico 'se construyó un gran templo. Numerosos entierros Cupisnique Clásico fueron alterados por la construcción. Sólo se excavó, en área, un sector del mismo. La parte excavada corresponde a una estructura platafórmica cuadrangular articulada por una gran escalinata. Los muros fueron construidos con grandes lajas de roca planas, de lados irregulares a manera de ortostatos de apariencia megalítica intercalada con piedras irregulares pequeñas, unidas con barro. En determinados sectores del piso se encontró huellas de quema, así como el registro in si/u de un conjunto de moluscos marinos conteniendo, algunos de ellos, hematita junto a un mortero de cantos rodados con huella del mismo óxido de hierro. Aparentemente se trataría de una de las actividades practicadas en la estructura ceremonial, la molienda de hematita. La hematita, así como el cinabrio, fueron recursos de suma importancia religiosa. Se utilizaron en la pigmentación de los muertos e inclusive en objetos. En el área de Puémape, en el Cerro Azul, se ha podido documentar hematita como un recurso local al igual que el recurso antracita. Las técnicas constructivas del templo de Puémape son las mismas que las de la arquitectura ceremonial del Morro de Eten, litoral del valle de Lambayeque (Elera1986) y las del sitio de Oyotún, valle medio de Zaña (Alva 1985). Así también, un camino con muro, similar a uno de los componentes arquitectónicos Cupisnique Tardío del Morro de Eten, se levanta al pie de los cerros de Monte Grande, valle medio del Jequetepeque (Alva y Elera, observaciones en la zona

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1981). Dicha modalidad constructiva, en realidad, es común a varios sitios de los Andes Centrales como, por ejemplo, la arquitectura del templo de Wichqana en Ayacucho(Lumbreras 1974). El templo de Puémape fue abandonado por haber sufrido, en gran parte, serios daños debido a una catástrofe natural asociada al fenómeno de un fuerte Niño durante el Formativo Medio-Tardío (500 a.C. aproximadamente).Testigos del evento que destruyó gran parte del piso son las lajas caídas de los muros y las escalinatas y las huellas de erosión por el agua. Con el tiempo, el templo fue cubierto por arena eólica, posiblemente algunos grupos humanos Cupisnique Tardío se replegaron hacia las partes altas de los valles o se dirigieron hacia los valles del sur, uno de los medio ambientes más afectados por el Niño fue el mar, fuente de subsistencia de suma importancia entre lCupisnique.

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CAPÍTULO VI EL USO DE LOS MATERIALES DEL PUEBLO MUCHICK: UNA VISITA AL MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL BRUNING DE LAMBAYEQUE

COMPETENCIA: Conoce nuestra diversidad cultural a través de la observación del legado Prehispánico, tomando una actitud de valoración de nuestra herencia cultural. --------------------------------------------------------------------------------------------------------Esta guía de visita permitirá orientar el trabajo de investigación y servirá para desarrollar los informes sobre el tema “Conocer los periodos y el legado Cultural de los antiguos pobladores lambayecanos.” I. INFORME SOBRE EL MUSEO BRUNNIG. 1.1. Datos Biográficos de Enrique Bruning. Su Obra. 1.2. El Museo y sus funciones 1.3. El cuidado al patrimonio cultural. II. DESARROLLO CULTURAL PRE INCA E INCA. 2.1. Proceso formativo: Indica las características de dos elementos culturales existentes en el Museo. 2.2. Cultura Moche: Características, importancia, Mensaje. (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 2.3. Cultura Lambayeque: Características, importancia, Mensaje. . (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 2.4. Cultura Chimú: Características, influencia, Mensaje. (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 2.5. La Cultura Inca en Lambayeque: Transculturización, Mensaje, Importancia. . (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) III. TECNICAS CONSTRUCTIVAS DE LOS DESARROLLOS CULTURALES 3.1. Técnicas constructivas del Periodo Formativo: describa un caso. Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 3.2. Técnicas constructivas de la Cultura Moche: describa un caso. (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 3.3. Técnicas constructivas de la Cultura Lambayeque-Sicán – describa un caso. (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 3.4. Técnicas constructivas de la Cultura Chimú: describa un caso. (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 3.5. Técnicas constructivas de la Cultura Inca: describa un caso. (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase)

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IV. LA METALURGIA PRE- HISPÁNICA. 4.1. Describa un objeto elaborado por los orfebres Moche.( Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 4.2. Describa un objeto elaborado por los orfebres Lambayeque – Sicán. (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 4.3. Describa un objeto elaborado por los orfebres incas. .( Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) V. CERÁMICA PRE - HISPÁNICA 5.1. Seleccione un ceramio mochica y describa sus formas y características más representativas. (Enfocarlo dentro de su trabajo de investigación indicado en clase) 5.2. Dibuje ceramios representativos de todas las culturas antes mencionadas. VI. TEJIDOS PRE-HISPÁNICOS. 6.1. Describa un textil determinando puntualizando: a) Materiales usados en la confección. b) Instrumentos usados para tejer. c) En power point, reproducir un motivo de los que adornan los textiles. 6.2. Describir la vestimenta representativa de la cultura Moche.

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CAPÍTULO VII LOS MOCHICAS EN LA COSTA NORTE DEL PERÚ A lo largo de los años, el hombre ha protagonizado hechos muy importantes y ha dejado innumerables huellas que podemos observar y reconocer. Estas huellas nos permiten comprender cómo el hombre mochica se desarrolló y logro satisfacer sus necesidades adaptándose, modificando y transformando su medio geográfico. Debemos considerar que el presente que vivimos es el resultado de las experiencias de nuestros antepasados, y que por ello, necesitamos conocer nuestro pasado para entender el mundo en el que hoy vivimos y disfrutamos. Este es el caso de los Mochicas como una de las grandes civilizaciones prehispánicas del Perú Antiguo, Sí bien la historia y la arqueología son actividades que fácilmente capturan la imaginación de la gente, pocas veces tiene el efecto positivo que los descubrimientos deberían aportar. Antes de 1987 se conocía muy poco de los Mochicas, se sabía que existió como un gran estado con capitales en los templos del Sol y la Luna del valle de Moche (Trujillo) desde donde se gobernaba teocráticamente un vasto territorio controlado por el gobernante absoluto. En la actualidad no se tiene dudas que la concepción en torno a los mochicas ha cambiado totalmente a causa de los recientes descubrimientos que se vienen realizando en el norte del país. Específicamente en Lambayeque los Descubrimientos de las Tumbas Reales pertenecientes a la élite mochica donde sobresale un poderoso personaje que gobernó el norte del Perú hace 1700 años y a quien se le ha denominado el Señor de Sipán, las Sacerdotisas, en San José de Moro, la Señora de Cao, en la Libertad. Consideradas las mujeres más importantes de la élite mochica. Con estas evidencias y otras que son aportes de las investigaciones arqueológicas, Luis Jaime Castillo y Santiago Uceda indican que “la hipótesis de R. Larco que sostiene un único origen Mochica, con una organización política y social centralizada y una secuencia de desarrollo común” es insostenible.(Castillo 2007,p.7) Por todos estos grandes hallazgos se han generado situaciones controversiales que han girado en torno a sus orígenes, su manera de ver el mundo y la forma como ejercieron el control social, político y religioso. Estos hechos permiten asegurar que la civilización Mochica nunca fue una sola entidad política monolítica, sino más bien se trata de un “conjunto de pequeños estados o núcleos culturales regionales independientes, con historias y desarrollos autónomos, relacionados entre sí con sus respectivas capitales y centros menores”.

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Dentro de los núcleos culturales que se reconocen tenemos: 1. Moche Norte: actuales valles: Piura, Motupe, La Leche, Chancay - Lambayeque, Saña, Jequetepeque. 2. Moche Sur: Valles: La Libertad, Chicama, Moche, Virú, Chao Ancash: Nepeña. En la actualidad hay que reconocer lo que manifiesta el investigador Luís Jaime Castillo Butters cuando sostiene que la Arqueología Mochica ha agregado a la riqueza de sus hallazgos la posibilidad de “Estudiar el desarrollo político y social del Primer Gran Estado en Sudamérica” ¿QUIENES FUERON LOS MOCHICAS?

Fueron los protagonistas de una civilización extraordinaria, hace casi 2000 años convirtieron el desierto en tierra fértil, crearon un arte magnifico, construyeron una arquitectura monumental ciclópea, excelentes ceramistas escultóricos, alcanzando un alto grado de perfección y practicaron ritos de muerte. Los Mochicas fueron uno de los pueblos más talentosos y sangrientos del mundo antiguo, sin embargo lo que se sabe de ellos revelo logros extraordinarios, todo lo que sabemos es que surgió aproximadamente 100 a. C. tiempo en que la gente ya tenía siglos habitando la costa norte peruana. Su civilización floreció por casi 750 u 850 años, abarco casi uno 500 Km. De extensión de la árida costa norte. Para los arqueólogos el Arte Moche es la clave de un mundo perdido. 5.1. UBICACIÓN TEMPO-ESPACIAL Los Mochicas surgieron entre los años 100 a.C. hasta los 750 d.C. (siglo I a.C. al VIII d.C.) aproximadamente. Si tomamos en cuenta la propuesta de periodización de Luis Guillermo Lumbreras podemos ubicarlos cronológicamente en el primer Desarrollo Regional y si consideramos como referencia la propuesta del arqueólogo John Rowe ubicaremos a los mochicas en el Periodo Intermedio Temprano. Los mochicas a partir del siglo I d.C., se constituyeron en la primera sociedad que por sus avances tecnológicos, sociales, artísticos y políticos pueden catalogarse como el verdadero Estado en América Andina. Esta gran civilización Mochica se desarrolló en la costa norte del Perú entre los actuales departamentos de Piura, Lambayeque, La Libertad y el norte de Ancash, poblaron los áridos desiertos ,transformándolos en fértiles valles agrícolas, bañados por los ríos que descendían de los andes centrales por el sur, donde construyeron colosales templos

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piramidales, palacios, fortificaciones, obras de irrigación y cementerios que testimonian su alto desarrollo artístico, tecnológico y compleja organización. Sin embargo como hemos manifestado culturalmente este vasto territorio estuvo dividido en dos núcleos culturales el Moche Norte y el Moche Sur separados geográficamente por el desierto de Paiján. En esta separación territorial debemos tener en cuenta que, si bien es cierto que los mochicas del norte y del sur siguieron diferentes líneas de desarrollo, esto no impidió que estuvieran unidos por lazos culturales donde el vínculo más fuerte probablemente fue la religión. En todo escenario los arqueólogos nos indican que una de sus primeras capitales, en líneas generales, estaría en los valles de Moche y Chicama (La Libertad) y la última en Pampa Grande (Lambayeque) Así mismo la influencia Mochica se dejó sentir en zonas cordilleranas alejadas de Cajamarca. Por ejemplo, en Negro pampa (chota), se encuentran chullpas pétreas decoradas con figuras e iconografía Mochica.

5.2. ORIGENES, SECUENCIAS Y COLAPSO. En la actualidad existen controversias en torno al origen de los Mochicas debido a su complejidad cultural. No existe precisión ni unanimidad en los estudiosos, pero nos basamos en los aportes de dos importantes mochicólogos como Luis Jaime Castillo y Santiago Uceda quienes nos informan lo siguiente: Lo más probable es que el surgimiento de los Mochicas en un primer momento haya sido un caso de orígenes múltiples, que ocurrió en varios lugares de la costa norte, en diferentes momentos tal vez, generados por diferentes precondiciones. En todo caso parecen haber evolucionado de sus ancestros, una tradición post formativa identificada

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como Gallinazo o Salinar, primero como una tradición de élite que se desprendió del componente cultural. Probablemente sus más lejanos antecedentes se encuentran en las primeras comunidades sedentarias del litoral costeño, que hace 5000 años ocuparon los oasis de los ríos e iniciaron la agricultura y explotación de recursos marinos, deviniendo, dos milenios más tarde la predecesora cultura Cupisnique, Salinar, Vicús y Virú que han contribuido al nacimiento de los Mochicas en sus primeras épocas, luego de este largo proceso, aparece como una síntesis regional autónoma, con mayores aportes tecnológicos e ideológicos que cualquier otra cultura; además recibieron influencia de otros grupos culturales costeños, serranos y selváticos que contribuyeron en su configuración y formación. Luego de este largo proceso de surgimiento, que se calcula en tres siglos aproximadamente aparece como “una síntesis regional autónoma” y diferenciada en su producción espiritual de acuerdo a sus zonas de desarrollo, es decir, los mochicas del norte no necesariamente generaron patrones culturales idénticos a los del sur. Sobre el final de los mochicas o colapso Castillo y Uceda manifiestan que: Debido a su carácter múltiple, las organizaciones Mochicas no colapsaron todas a la vez o por una sola razón, sino que fueron procesos complejos que ocurrieron en cada valle o región, ni estuvo condicionado por los mismos factores a lo largo de trescientos años aproximadamente por una combinación de factores. El investigador Hugo Ikehara Tsuyama (2006, p.9) ha agrupado en tres modelos las explicaciones que nos dan los especialistas entorno a su situación en la historia Mochica: (Galán 2010, p.199) 1. Catástrofe medioambiental(Michael Moseley) 2. Dinámica social y económica interna (Luis Jaime Castillo, Christopher Donnan, Richard Schaedel, Izumi Shimada, David Wilson, etc.) 3. Invasión de grupos foráneos (Richard Schaedel, Izumi Shimada) Sin lugar a duda, el tema sobre los orígenes y colapso de los Mochicas es muy complejo todavía, esperamos que con las investigaciones posteriores se logre acercarnos y comprender un poco más el complejo mundo Mochica. Debido a su gran florecimiento en más de un milenio anterior a los Incas y en algunos siglos a los Chimús la civilización Mochica históricamente fue conocida como “Proto Chimu “por Max Uhle (1913); Alfred Kroeber (1925) la denomino “Chimú Temprano; Julio C. Tello (1923 y 1938) la denomino “Muchic”; Rafael Larco Hoyle (1938) la denomino “Mochica”;Gordon Willey (1953) la llamo “Clásica”; y en la actualidad “Moche” es el nombre más empleado en el lenguaje científico. 5.3. NUCLEOS O VALLES CULTURALES. Se sabe tradicionalmente que el estilo de cerámica que identifica a la civilización Mochica se originó en el valle de Moche luego que se interconectara culturalmente con el valle de Chicama. Por cierto no hay ninguna duda al respecto es el valle de Moche donde se encuentran las más sobresalientes construcciones de los mochicas destinó a la administración del poder y el rito religioso. Pero sin embargo, a lo largo del siglo XX y A inicios del XXI, importantes descubrimientos y hallazgos han ido mostrando testimonios

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fehacientes de los Mochicas más valiosos en los valles situados más al norte, esto es, Jequetepeque, Lambayeque y Piura. Los hallazgos recientes han permitido poner en tela de juicios el planteamiento tradicional sobre los límites territoriales que inicialmente asigno a esta cultura Rafael Larco Hoyle (1938) quien la delimitaba al valle de Moche- Chicama y los valles situados en dirección sur, en especial el de Virú. Incluso no faltan estudiosos que ponen en duda la supuesta iniciación de la civilización Mochica en el valle de Moche. En cambio, otros investigadores, como Luis Jaime Castillo,Santiago Uceda, Christopher Donnan, Richard Schaedel, Izumi Shimada (1994), afirma y considera que existieron dos grandes regiones o núcleos territoriales, que si bien estarían relacionadas culturalmente, deben ser estudiadas por separado: Moche norteño y Moche sureño. Estas investigaciones descartan con precisión la afirmación de que la civilización Mochica fue un único Estado y con un mismo gobernante. Actualmente estudio arqueológicos reconocen do núcleos culturales. Cada núcleo debió gozar de sus propia administración, y los centros de poder más importantes debieron ejercer un mando laxo sobre los valles contiguos. Al parecer, los Moches vivían en permanente beligerancia, pero unidos por patrones culturales con un grado de afinidad en lo que respecta a la religión y estructura de poder. Los núcleos culturales reconocidos son dos: 1. Núcleo Cultural Moche Norte: abarca los actuales Departamentos de Piura (valle de Loma Negra), y Lambayeque (valles de Motupe, La Leche, Chancay, Saña y Jequetepeque) 2. Núcleo Cultural Moche Sur: abarca los actuales departamentos de la Libertad (valle de Chicama, Moche, Virú y Cao), y Ancash (valle de Casma, Huarmey). Sus grandes extensiones geo-territoriales eran zonas separadas, pero unidas por fuertes lazos culturales. 5.4. EVOLUCIÓN SEGÚN SU CERÁMICA De acuerdo a Rafael Larco (1938), pionero de la arqueología en la costa norte del Perú los orígenes inmediatos de los Mochicas, a juzgar por su cerámica estarían presentes en los cientos de tumbas excavadas en los valles de Chicama, Moche y Virú, tomando como fundamento las variaciones estilísticas de la “Cerámica ceremonial- funeraria” de asa estribo y gollete especialmente aquella procedente del valle Chicama. Es bueno advertir que esta secuencia planteada por Rafael Larco (1948) y confirmada por numerosos estudios y restos arqueológicos, si bien es útil para explicar la evolución de la cerámica Mochica en la región sur, aparentemente no tiene el mismo acabado, finalidad y utilidad en la región norteña.La dividió hasta en cinco tipos atendiendo a las características cambiantes del gollete, que gradualmente fue adquiriendo mayores dimensiones como expresión de nuevas fases culturales.

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5.5. ACTIVIDADES PRODUCTIVAS Sin lugar a duda los Mochicas supieron aprovechar los ecosistemas marinos y costeño respectivamente, para ello organizaron sus actividades y aplicaron razonablemente sus saberes ancestrales para provecho sostenible de los recursos naturales que le brindaba su medio geográfico. Es así que construyeron canales de irrigación para ampliar sus fronteras agrícolas, confeccionaron caballitos de totora y balsas para desarrollar la pesca y el comercio, y diversos instrumentos para la industria manufacturera. 

LA AGRICULTURA Fue el sustento de la economía Mochica, ubicaron cada cultivo en su ambiente, respetaron los bosques y sembraron plantas alimenticias como el maíz amarillo y morado, papa, loche, palta, calabazas, yuca, pallares, zapallo, camote, frijol y variedad de frutales como: chirimoya, lúcuma, níspero, guaba, granadilla, pepino, guanábana, guayaba, maní, tumbo entre otros. Los Mochicas desarrollaron patrones culturales propios de la agricultura superior, incluyendo una rígida organización jerárquica del trabajo en torno a una férrea autoridad gubernamental. Fue sin duda el crecimiento poblacional no solo exigiendo una mayor producción de alimentos sino también imponiendo la necesidad de un mayor empleo de fuerza laboral en la economía agrícola. Para la elaboración de la vestimenta cultivaban el algodón nativo, y para la confección de embarcaciones totora y carrizo. Los Mochicas vencieron el desierto y lo convirtieron en un oasis fértil construyendo enormes canales artificiales de irrigación, y desviando el agua de los ríos, así como el empleo de guano como fertilizante que eran traídos principalmente de las islas, preparando las cementeras con surcos para ahorrar agua de riego y practicando

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complejos ríos pluvio-magicos, en un contexto de intensas luchas por la defensa y el ensanchamiento de la frontera agraria. En los desiertos actuales quedan testimonios de los antiguos campos de cultivo y su desarrollada ingeniería hidráulica como los canales: el Taymi, Racarrumi, etc. (en Lambayeque) aún no igualada. Los agricultores moches fueron expertos en el arte del cultivo agrícola e ingeniería hidráulica, pero también en el cuidado y manejo de algunas plagas agrícolas, eran asiduamente cuidadosos, aplicaban controladores biológicos como Coleópteros coccinélidos (Coccinella septempunctata) de ahí su nombre científico, del latínseptem, "siete", y punctata, "punteada") que combate los pulgones de las plantas, de los que se alimenta. Tanto los ejemplares adultos como las larvas son voraces depredadores de pulgones, razón por la cual era utilizada para combatir las plagas de esos parásitos en las plantas alimenticias.



LA PESCA Y RECOLECIÓN DE MOLUSCOS La pesca y los recursos hidrobiológicos del mar complementaron la dieta alimenticia de los Mochicas. Para esta actividad ellos utilizaban principalmente embarcaciones pequeñas de totora más conocidas como “caballitos de totora “y balsas individuales de troncos, similares a aquellas de “palo de balsas” que se utilizan todavía en la costa de Tumbes, entre los instrumentos utilizados están las redes, anzuelos y arpones. Así mismo, los moches recolectaban caracoles de tierra y de mar, conchas, crustáceos, algas, etc. de los ríos extraían los lifes y las langostas. Además, procesaron el pescado mediante la técnica del seco salado con la intención de guardarlo o intercambiarlo por productos de los agricultores del interior del país. ¡Exquisitos frutos del mar¡

El arqueólogo Walter Alva ha manifestado que del mar los Mochicas extraían variedad de especies como peces: lenguados, corvinas, palometas, ojo de uva, sardinas, meros, bonitos,

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cojinovas, cabrillas, lisas plateadas, chitas, cabinzas, tollos, guitarras y pejerreyes. Mamíferos y ovíparos como: ballenas, lobos marinos, y tortugas marinas, etc. Crustáceos como: langostas, calamares, pulpos, cangrejos, conchas blancas y negras, erizos, langostinos, y de todo aquello que las riquísimas costas marinas del Norte Peruano producían para los pueblos de sus riveras y que sus pescadores extraían con acierto, esfuerzo y placer en sus embarcaciones de totora como aún lo hacen hoy en día. Así lo demuestran los ceramios e iconografías zoomorfas de tipo mágico-religiosa halladas en el arte mochica.

Fig. Pescador Mochica en plena faena de pesca, utilizando caballitos de totora, cordel simple con anzuelos



LA CACERIA DE ANIMALES TERRESTRES Y MARINO Los mochicas practicaban la caza de animales terrestres como el venado, tigrillos, zorros, y otros animales de monte, cacería que se realizaba con fines rituales, de ornamentación o de consumo. - Cacería de venados: Esta actividad se presume que lo realizaban los altos dignatarios con fines rituales, utilizando la estrategia del chaco, mediante el acorralamiento de los animales utilizando redes, esta actividad no se realizaba al azar ellos seleccionaban los animales a ser sacrificados, separaban a las hembras y machos jóvenes, pues estos todavía tenían que reproducirse, en un alto conocimiento y respeto al equilibrio de la naturaleza y de uso sostenible de los recursos. Según Hans Horkheimer (1961) existen evidencias que los mochicas habrían criado perros y domesticado una variante hoy extinta de la llama común cordillerana (lama guarnicoe forma glama) como bestia de carga y animal de rebaño. Entre los instrumentos que utilizaban están las estólicas o dardos lanzadas con propulsores y las porras, para acorralarlos utilizaban la técnica del chaco con redes así mismo se observan a sirvientes y perros que acosan a los venados. Estas cacerías son consideradas sagradas y se asocian al culto de los ancestros “pagos propiciatorios” o celebraciones conmemorativas.

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Cacería de lobos marinos: La caza de lobos de mar era una actividad practicada por miembros del pueblo, se deduce al observar los sencillos atuendos y tocados semejantes, los lobos marinos fueron cazados para utilizar su carne, piel y grasas, mayormente estos animales eran cazados utilizando garrotes o mazos.

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Crianza de animales: Los Mochicas criaron y domesticaron un sin número de animales de la costa, sierra y selva entre los que destacan básicamente para la alimentación, carga y usos rituales: las alpacas y llamas costeñas (carga y alimentación), cuyes (alimentación), patos (alimentación); también tenían como mascotas: a perros (sin pelo y el con pelo y manchas como aparecen en la cacería de venados y acompañando a los señores), tigrillos, una variedad de loros, monos, etc. estas mascotas eran exclusivas de los dignatarios moches. Las llamas y alpacas costeñas: Al respecto Santiago Uceda manifiesta que: “los moches y, quizás antes que ellos, otros grupos costeños, tuvieron grandes rebaños de llamas y alpacas. Tanto en las grandes ciudades como en zonas rurales se han registrado corrales donde criaban esos animales. Ellos fueron usados tanto en su dieta como ofrendas en diversos rituales o como materia prima: la fibra para los tejidos, los huesos para hacer instrumentos de diversa índole y el cuero para sus sandalias y sus escudos de guerra. Pero una de las funciones básicas de estos camélidos fue el uso de la llama como animal de carga. Existen muchos ceramios escultóricos y pictóricos donde se les representa portando bultos sobre sus lomos; el comercio y transporte de productos por tierra fue usando este medio de locomoción”.



EL INTERCAMBIO COMERCIAL. Los mochicas practicaron un comercio interregional llegando a abarcar enormes distancias con la intención de intercambiar productos alimenticios, materia prima, suntuosos o para uso ritual. Desde el área meridional, andina, Chile, comerciaron el lapislázuli y de la zona norte desde el Ecuador traían spondylus y strumbus, y llegaba a la selva tropical en busca de serpientes y alucinógenos, de monos y loros de plumas multicolores que son tan notables en la iconografía de su textilería, pintura mural, metalurgia y cerámica. Posiblemente los mochicas ofrecían productos como pescado seco salado, ceramios finos, objetos de metal, productos agrícolas, etc. Posiblemente este comercio se realizaba vía terrestre y vía marina; en la primera de ellas la realizaban surcando grandes caminos con llamas que como hemos manifestado eran utilizadas como animales de carga y el comercio marino, utilizando balsas o caballitos de totora. El historiador Hernán Amat Olazábal ha manifestado que esta actividad comercial requiere la existencia de una clase especializada: los comerciantes, que en la práctica también cumplían funciones de espionaje. En este sentido manifiesta que la actividad comercial ínter áreas era indesligable de la política exterior, así mismo, la política exterior

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Fig. Comerciantes moches llevando caracol strumbus a su señor

y la guerra son dos manifestaciones del mismo fenómeno, los dos brazos del Estado al proyectarse al exterior. No sólo hay una relación estrecha entre la clase de los guerreros y la de los comerciantes sino que, con frecuencia, hay fusión entre ellas. La acción de los comerciantes se vierte hacia el exterior como la de los guerreros, aunque no para combatir al extraño y dominarlo sino para negociar con él. 5.6. ACTIVIDADES TECNOLÓGICAS  LA CERÁMICA El más conocido legado cultural de los Mochicas es su cerámica, generalmente depositada como preciosa ofrenda para los muertos. Hombres, divinidades, animales, plantas y complejas escenas de vida fueron representadas por sus artistas bajo la forma de imágenes escultóricas o vasijas decoradas a pincel. Es por eso que los investigadores han señalado que el ceramista mochica, tuvo un amplio conocimiento y dominio del uso colores bícromos (rojo sobre crema). Estos colores poseen una amplia gama de tonalidades, existiendo una tendencia a ser más oscuras al final del desarrollo Moche. También usaron la pasta fina, así como el control de oxidación en el proceso de la quema o cocción de la cerámica. Sin lugar a dudas su cerámica ha servido para descifrar gran parte de su mundo real e imaginario, pues en ellas podemos encontrar según sus representacionesde:  La naturaleza y sus riquezas: abarcando todas las especies del entorno geográfico y reino zoológico de la costa, sierra y selva, muchas de ellas fueron ejecutadas en forma realista y natural.  Retratos de estados Psicológicos: El artista mochica ha plasmado el rostro del antiguo hombre mochica, manifestado en su desbordante gesto de alegría, amor, odio, tristeza, dolor, soberbia y placer, etc.  La cuestión de género: también el sexo femenino se hace presente; no en la misma dimensión que el varón, pero allí está ella, como mujer y madre, en su más alta expresión de parto y de ternura.  Representaciones sexuales: la alquimia del amor también estuvo presente en su cerámica, así como las relaciones sexuales y los órganos genitales masculino sin ningún pudor ni prejuicio social. pero la representación sexual no sólo estaba referida a los hombres, también abarca el mundo animal con diversidad de representaciones de sapos, ranas, perros, ardillas. Es decir, en su cerámica plasmaron un equilibrio cosmogónico unido por

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una idea central de reproducción o fertilidad en lo divino, en la que el hombre, los animales y las plantas no están ajenos a ello, sino forman parte de de su universo por lo tanto merecen respeto y cuidado.

 Tipos de cerámica según su acabado:  La común: no quiere decir que fue menos extraordinaria sino que aquí se agrupa a las más sencillas por su acabado tales como: botellas, cántaros, ollas, "cancheros" con mangos y sin ellos, vasos, cuencos, platos, copas.  La pictográfica: a pesar de tener una representación tan sólo bidimensional, son complejas y trabajadas con pinceles finos sobre incisiones que las delimitaron previamente.  La escultórica: Los ceramios escultóricos son los más excepcionales por su realismo y proporciones; muchos presentan incrustaciones de nácar, hueso o aun láminas de oro.  Técnicas de manufactura: Las características técnicas de Cupisnique, Salinar y Gallinazo son la base de esta tecnología. Según C. Donnan (1965) los Mochicas conocieron y utilizaron técnicas de manufacturas de alta calidad estética y temática que se ha convertido en el mejor espejo para representar su vida cotidiana y espiritual. Para un mejor estudio de su cerámica Donnan propone dos grupos: piezas con asa estribo y piezas sin asa estribo. En éstas últimas están los "cancheros”, los vasos acampanados, tazones y ollas, cántaros con cuello efigie, botella con un solo pico, raras piezas de dos cuerpos, y una pieza muy importante pues se encuentra en gran número en los entierros: una botella de cuerpo ovoide con cuello ancho tapado, que indica su uso funerario.Las piezas con asa estribo pueden tener cuerpo escultórico, cabezas humanas o animales; o tener cuerpo simétrico, globular, elaborado con dos mitades idénticas de un molde. Se ejecutaron cuatro técnicas básicas: el enrollado, el modelado, el moldeado y el estampado. Casi todas las piezas necesitaron la combinación de dos o más técnicas

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para su forma final. Estas técnicas fueron usadas en todas las fases en proporciones que podían variar. 1. El enrollado parece haber sido una técnica complementaria del moldeado: acabando la parte superior del cuerpo, como unión de cuerpo y vertedera (asa estribo o pico), luego alisado, y para formar bases o anillos de platos o botellas. Las piezas utilitarias (ollas y platos), confeccionadas usualmente con ésta técnica, pudieron también ser hechas con moldes. 2. El modelado fue usado como técnica secundaria, igual que la anterior para completar detalles, no existiendo piezas que fuera únicamente modelada. Fue usada como técnica de ornamentación dando detalles en relieve a piezas. También se usó para hacer las asas sólidas de botellas. La arcilla es aplicada a la pieza (elementos decorativos ó funcionales que son aplicados a la pieza) o en la superficie de la misma pieza manejando con el relieve los detalles de la pieza. Dice Donnan que en éste segundo caso es una alternativa a la técnica del estampado, de un molde con decoración; los cuellos con rasgos faciales se hicieron con el modelado de la arcilla. Los pequeños detalles de una pieza se hacían con ésta técnica como el mecanismo del silbato, en piezas silbadoras. Su uso ha sido mayormente definido para las tres primeras fases Mochica con auge en la fase III. 3. El moldeado fue la técnica más usada. Los moldes eran hechos de arcilla cocida formados a partir de piezas ya armadas: se colocaba una lámina de arcilla sobre la pieza y luego se separaba en dos piezas bivalvas. Hecho el molde, el proceso consistía simplemente en colocar la arcilla en el interior y extenderlo con los dedos para lograr una pared regular. Al estar aún algo húmedos los moldes eran unidos, retirados y el cuerpo alisado y luego se complementaba con el enrollado para cerrar el cuerpo y unir el asa. Los moldes de dos piezas eran las más comunes, usadas para las botellas y casi todas las formas durante las cinco fases, pero existió también el molde de una pieza, mucho menos común. Este se usaba para la confección de la parte frontal de una figurilla, modelando la espalda. También pudo ser usado en la fabricación del vaso acampanado cuya estructura es bastante compleja por su tamaño. 4. El estampado es más bien un método decorativo que una técnica para formar una pieza. El sello, que abarcaba la mitad del cuerpo, era confeccionado de cerámica (o madera?) a partir de una pieza ya realizada con decoración en relieve. El mismo motivo era estampado en ambos lados de la pieza siempre simétricamente. El estampado se realizó sobre todo en la botella de asa estribo; ésta decoración se ejecutó en las fases II, III (amplia variación de diseños) y IV.

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 LA ORFEBRERÍA La metalurgia y orfebrería fueron revolucionadas por los mochicas, iniciando el uso intensivo del cobre para fabricar ornamentos, armas y herramientas. Se ha manifestado que su más importante proeza tecnológica fue el dorado en cobre o enchape. Así mismo también, en sus trabajos en oro incluían las incrustaciones de piedras semipreciosas como el lapislázuli y el jade. Además incrustaciones de conchas marinas como el spondylus princeps o “mullo” (como lo llamaban los incas), el strumbus galeatus, conos fergusoni, etc. En los trabajos de oro descubrieron la soldadura y alcanzaron una inigualable calidad artística plasmada en las joyas, emblemas y ornamentos de sus gobernantes el trabajo metalúrgico se iniciaba con la extracción del mineral, su trituración en batanes de piedra y fundición en hornos de barro alimentados con carbón y avivados con sopladores. Los mochicas fueron espléndidos orfebres. Utilizaron el oro, la plata, el cobre y sus distintas aleaciones; la aleación más empleada fue la tumbaga (mezcla de oro y cobre). Para fundir el metal usaban hornos; luego, esperaban que el metal estuviese frío y lo golpeaban hasta convertirlo en una lámina. Después, lo cortaban o doblaban. Por último, lo decoraban con punzones usando la técnica del repujado. Los orfebres Moche fabricaron objetos utilitarios como agujas y anzuelos, así como objetos suntuarios destinados a los miembros de la elite, como narigueras, pectorales, orejeras y sonajas. Centro metalúrgico: Lambayeque Aleación Au + Cu (tumbaga: cobre dorado)  LA ARQUITECTURA La arquitectura Mochica recibió influencias de la cultura Virú, especialmente en el manejo del espacio con la forma de la "pirámide" escalonada. La sociedad Moche construyó centros urbanoceremoniales compuestos por palacios (donde vivía la elite), edificios administrativos, talleres artesanales y unidades domésticas. Estos centros estaban formados por plataformas de adobe dedicadas al culto y casi siempre decoradas con pinturas murales. La arquitectura se le puede dividir en monumental y doméstica, se caracterizaron, principalmente, por estar construidas a base de adobes en forma rectangular paralelepípedo de constitución sólida, elaborados en moldes de Madera. En la cara superior se advierten diversas marcas hechas a presión o incisiones anchas, posiblemente identificando a los diferentes grupos étnicos, qué participaron en la construcción del monumento, probable alusión a un sistema de trabajo de carácter corporativo o al cumplimiento obligatorio de tributos religiosos a sus deidades supremas. Utilizaron clásicas técnicas de construcción mediante sucesivos paneles modulares o columnas de adobes que brindaban flexibilidad a estos grandes volúmenes frente a las contracciones climáticas y los movimientos sísmicos. Según la evidencia arqueológica sus monumentos estuvieron pintados

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Principales sitios representativos: Tenemos en Pañamarca (valle de Nepeña- Ancash), Fortaleza de Chólope (valle del Santa- Ancash), Huaca del Sol y de La Luna, Galindo, Huaca "Florencia de Mora" (valle de Moche), Huaca Mocollope, Huaca Cortada, Huaca Cao, Huaca Blanca, Huaca Cartavio, Huaca Amarilla o Mochón, Pacatnamú (Valle de Chicama), Huaca Rajada- Sipán (Lambayeque), Pampa Grande (Lambayeque), Complejo Arqueológico San José de Moro (Valle de Jequetepeque), etc.  INGENIERÍA HIDRÁULICA Los mochicas tuvieron una especial preocupación por el desarrollo agrícola. En este sentido cultivaron maíz, camote, yuca, papa, calabaza, frutas (tuna, lúcuma, chirimoya, tumbo y papaya) Como debieron llevar agua para cultivar tierras secas, construyeron canales de irrigación ("Wachaques") que se muestran como notables obras de ingeniería hidráulica, como el de Ascope y el de la Cumbre. Asimismo construyeron represas como la de San José, cuyas aguas almacenadas servían para irrigar las tierras en tiempo de sequía y escasez. En Lambayeque los canales de irrigación Taymi y Racarrumi son los más representativos. Es la irrigación mochica, con toda seguridad, una de las más importantes del Perú antiguo: su vasta red de canales y sus importantes acueductos y reservorios; los principios técnicos que la han regido y los conocimientos científicos que de su estudio se deducen, la colocan en un plano de verdadera superioridad. Para llegar al conocimiento de dichas obras hidráulicas se han tenido que vencer muchas dificultades, pero éstas no han de significar nada, si con ello se ha conseguido traslucir postulados de alta cultura y conocimientos que la ciencia moderna tiene que aprovechar en la solución de sus actuales problemas. Fuera de los canales de irrigación, ensanchados unos y modificados otros, que actualmente se encuentran en uso dentro de la nueva área cultivada, no hemos encontrado ninguna otra obra que podamos calificar como de origen mochica. Por eso ha sido necesario visitar las partes más altas de los valles, las faldas de los cerros y los terrenos que constituyen pequeños desiertos, para hallar y estudiar minuciosamente los trabajos llevados a cabo por nuestros antecesores, merced a los cuales pudieron irrigar grandes zonas hoy ocultas.  LA TEXTILERÍA Se conoce poco de los tejidos Mochica debido a su pobre conservación en el registro arqueológico; sin embargo, las piezas estudiadas indican una sobriedad decorativa y

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excelente calidad equiparable a su cerámica. Las tonalidades utilizadas están dentro de la gama de rojos, parecidos al óxido de fierro. Los materiales más utilizados para la fabricación de textiles fueron el algodón nativo y la lana de auquénido. Dentro de la producción textil Mochica, las piezas más elaboradas son los tapices. Conocieron las técnicas del tapiz, brocados y calados. "El muestrario por Christopher B. Donnan y Sharon G. Donan está formado por material casi en su totalidad extraído de tumbas, en Pacatnamu”. Los estudios nombrados concluyen que hubo preferencia por la fibra de algodón para elaborar telas llanas. En ocasiones éstas lucen elementos decorativosimbólicos, logrados mediante tramas y urdimbres suplementarios". (Kauffman Doig 2002:275) El material más empleado fue el algodón y en menor cantidad las fibras animales. El arte plumario estuvo asociado a los textiles, en particular para los tocados y mantos. En textilería fueron grandes tramadores, gracias al conocimiento del telar de cintura; con el algodón y lana confeccionaban bellos y finos tejidos de colores y variados tonos de rojos, azules, amarillos, blancos, negros y cremas, extraídos de minerales y vegetales. Estos textiles eran regiamente adornados con estupendos y artísticas esquematizaciones. De acuerdo al registro iconográfico las mujeres estaban dedicadas a este trabajo altamente especializado.

5.7. LA SOCIEDAD MOCHICA

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Muchos arqueólogos manifiestan que la sociedad Moche fue muy compleja y dentro de ella había un sistema fuertemente jerarquizado donde los hombres pertenecían a grupos sociales definidos y cumplían funciones y trabajos específicos, como lo demuestran las iconografías y principalmente el análisis de los entierros, tumbas encontradas y restos arquitectónicos. En este sentido, teniendo en cuenta los patrones funerarios de una tumba y los objetos con que eran enterrados se puede dividir de manera general a la sociedad Moche en tres clases: Clase de alto estatus, clase de medio estatus y clase de bajo estatus. Además, al interior de cada una de ellas había subdivisiones. También hay que manifestar que existen algunas variaciones según los núcleos culturales de desarrollo.  CLASES SOCIALES MOCHICA  Clase alta: El más alto estrato de la sociedad moche, estaba compuesto por el soberano o jefe supremo, su familia y los más altos dignatarios (sacerdotes, jefes militares o sacerdotes guerreros).En las tumbas que se han encontrado de estos personajes ellos están ataviados de ornamentos de oro, plata: narigueras, brazaletes, orejeras, pecheras, etc. De esta manera se distinguían del pueblo. La gran mayoría de estos personajes es posible que vivieran en los templos-palacios donde luego eran enterrados.

 Clase Media: Aquí se encontraban los funcionarios administrativos, los guerreros, los artesanos altamente especializados, los músicos quienes participaban en los rituales religiosos, así como aquellos que tenían que dirigir las obras de las grandes construcciones.



Clase baja: Constituido por la gran mayoría de la población. Eran el sustento de las demás clases sociales, mediante sus tributos y fuerza de trabajo dinamizaban el desarrollo de la sociedad. Aquí encontramos a los campesinos, los pescadores artesanos de producción doméstica, etc.

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5.8. MANIFESTACIONES IDEOLÓGICAS  Cosmovisión: Los Mochicas dividían el universo en tres instancias:

El cielo (Simbolizado por la gran serpiente celestial) residencia de estrellas, astros y dioses.

El mundo de los vivos (Donde los hombres celebraban banquetes rituales y las mujeres tejen).

El inframundo (Morada de muertos ancestros)

los y

 Religión y Dioses: La religión Mochica basada en el dualismo, concibió dioses principales y semidioses que regían al mundo, la vida y la actividad de los hombres. 1. Dios Ai-Apaec (el creador) 2. Dios Vampiro (el opuesto, señor de las tinieblas) 3. Hombre Búho (dios de la noche y protector de los sacerdotes) 4. Hombre Iguana (dios de la muerte) 5. Hombre Águila (dios de la guerra) 6. Hombre Zorro (protector de los combatientes y de los cazadores) 7. Hombre Venado (vinculado al culto de los ancestros) 8. Hombre Murciélago (protector de los ceramistas) 9. Hombre Cangrejo ( Deidad de ríos y orillas) 10.Pez Demoníaco ( Deidad del mar ) 11.Pulpo Humanizado ( Deidad de las profundidades marinas) 12.Hombre Araña ( Deidad de los sortilegios)

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De acuerdo a los conceptos de este tiempo, los dioses no sólo son poderosos y bondadosos, sino también amenazantes. Según los creyentes, éstos requerían una retribución por su apoyo, la cual puede incluir la ofrenda más valiosa: Una escena frecuentemente representada en cerámica muestra el sacrificio de hombres en una montaña. Algunos de los muertos yacen sobre la cima de tal manera que su cabello cae sobre la ladera, igual que un curso de agua. Semejantes sacrificios se realizaron aún siglos después del período Moche. Hasta hoy en día, andinistas encuentran sacrificios humanos del tiempo incaico al escalar a las alturas congeladas de los Andes. Los habitantes actuales de las comunidades rurales mantienen un pensamiento parecido. Durante fiestas importantes estallan disputas y se llega a batallas ritualizadas, en las cuales no sólo corre sangre, también puede haber víctimas mortales. Esto está visto como tributo a la Pachamama, la Madre Tierra.  La vida y la muerte: los Mochicas amaron y comprendieron la vida, representado en su cerámica las diversas etapas de los hombres desde su engendramiento, nacimiento, niñez, juventud, adultez, ancianidad y muerte. La muerte no fue el final, los hombre, al ingresar al mundo de los muertos seguían ejerciendo sus mismas obligaciones o privilegios, razón para sepultarlos en bienes y provisiones. Cada tumba Mochica reflejaba la posición social y actividad desarrollada en la vida.

Tipos de tumbas mochicas conocidas antes de los descubrimientos del Señor de Sipán: a) Tumbas simples pertenecientes a campesinos pobres b) Tumbas populares con armazón c) Tumbas de cierta jerarquía preparadas con adobe o piedra. El cuerpo se colocaba en un Envoltorio cilíndrico. d) Cámara funeraria con nichos para ofrendas y ataúd de caña. Las investigaciones arqueológicas en Sipán permitieron descubrir hasta 16 tumbas de diversas épocas y jerarquías de la nobleza Mochica, eso lo analizaremos en el próximo tema.  Guerra, rituales y escenas de sacrificio Mochica :El tema de la guerra y los rituales en el mundo Moche es unos de los más controvertidos; al hacerse interpretaciones y comparaciones de las supuestas escenas de guerra, de los personajes que intervienes tanto en los combates como aquello que realizan el ritual representadas en las iconografías, pinturas murales de los recintos y ceramios moches encontrados de algunos personajes en tumbas moches, se establecen hipótesis que validan o no la existencia de estas actividades y estos personajes.

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Fig. Iconografía denominada “Presentación” o “sacrificio de prisioneros”

Según Walter Alva (2005): “Hasta antes del descubrimiento, en las múltiples representaciones artísticas de la Cultura Mochica, se identificaban escenas y configuraciones de ceremonias o actuaciones referidas al complejo mundo religioso y político de la época, donde sacerdotes y hombres de alto rango brindan honores, sacrificios y ofrendas a un personaje que preside todo evento importante. Se pensaba entonces en una divinidad o en un ser mitológico. Al descubrirse la Tumba Real de Sipán” se constató que los ornamentos, atuendos o emblemas de mando y rango encontrados, correspondían a la autoridad del señor de Sipán en la máxima jerarquía del tiempo Mochica en la región de Lambayeque”. En relación a la guerra el historiador Marcos Garfias Dávila manifiesta que la guerra era una actividad bastante desarrollada entre los moches. Consecuencia natural de los enfrentamientos fueron los prisioneros, a quienes, de acuerdo a estudios sobre la iconografía y pintura Moche, se les sometía a castigos y decapitaciones. Estos se realizaban tomando como víctimas a los prisioneros que resultaban de los enfrentamientos militares. Es muy probable que los guerreros guardianes enterrados vivos en las tumbas del Señor de Sipán hayan sido prisioneros. De otro lado, si bien los sacrificios estaban relacionados con motivos mágico-religiosos, es común en los pueblos antiguos la necesidad de infundir temor a sus enemigos. Marie Hocquenghem: “Interpreta las escenas de batallas en la cerámica Mochica como tinku, subrayando el hecho de que los combatientes no luchan en forma libre, pero si en parejas. Además, análisis de la vestidura y armamentos de los guerreros indica que todos son Mochicas; no hay enfrentamientos entre etnias distintas, como Mochicas contra guerreros Recuay (...)”.  Música y Danza Mochica “Los Mochicas tuvieron mucha afición por la música, el canto y el baile en donde desde muy temprana edad lo practicaban tanto hombres, mujeres y niños (…) La música y danza en la época Mochica eran manifestaciones que estaban presentes en cualquier tipo de actividades cotidianas del hombre, ya sea por la victoria o derrota de cruentas batallas; al

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principio o al final de las actividades de pesca, caza, sembríos, cosechas, casamientos, actos sexuales. También existen escenas en donde los personajes son esqueletos cuyo significado en el pensamiento filosófico del hombre prehispánico expresa que la música y la danza fueron usados en el más allá. La indumentaria de los músicos y danzantes al parecer tenían gran preponderancia dependiendo de la categoría de las ceremonias, lo mismo que del tiempo y del medio ambiente. Así en la iconografía los personajes muestran vestimentas simples y extraordinariamente ornamentadas con dibujos, llevando en muchos casos atributos de cóndor, zorro, venado, halcón, gavilanes y otros animales, probablemente estos en relación a la astucia, la agilidad, la bravura y la superstición de una diversidad de animales que llegaron a conocer. (…) emplearon distintos instrumentos confeccionados de material y formas diversas (…) Entre estos tenemos: antaras o "zampoña", quena o " pingullo", flauta o "travesera", pitos o "kakllu", trompetas o "pututos" o " quepa", clarín o "auka", timbales o "huaucar", tambor o "tinya", sonajas; esta última en algunos casos atadas a las piernas o a la vestimenta como pendientes en los extremos”.

TAREA ACADÉMICA Elabora: 1. Organizador visual sobre la Civilización Mochica. 2. Mapa conceptual sobre la organización política, social y religiosa de los Mochicas.

Explica: 3. ¿Porque la civilización Mochica nunca fue una sola entidad política monolítica? 4. ¿Porque es trascendental los descubrimientos de los Mochicas para la Arqueología y la Historia universal? 5. ¿Cuáles son los factores causales del colapso de los Mochicas? 6. ¿Por qué es importante para los alumnos de la USS estudiar la civilización Mochica. Redacta: 7. Ensayo sobre ¿Quiénes fueron los Mochicas? Describe: 8. Las razones por lo que estudiosos sostienen que existieron dos núcleos culturales 9. Conocidos como Mochica norte y sur. 10. Cuál es el legado cultural más importante que han dejado los Mochicas a la humanidad.

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CAPÍTULO VIII LA CULTURA MOCHICA NORTEÑO Y SUREÑO INTRODUCCION En los últimos años la arqueología de la costa norte del Perú, y particularmente la arqueología Mochica, han experimentado un inusitado desarrollo, especialmente a partir del descubrimiento y excavación de las tumbas reales de Sipán en 1987. El renovado interés que existe en el fenómeno Mochica se puede ver en la gran cantidad de investigaciones que hoy se llevan a cabo (Uceda y Mujica 1994), y en el número de publicaciones sobre diversos aspectos de este pueblo que aparecen cada año. Este desarrollo no está basado sólo en recientes descubrimientos, sino que es el resultado del aporte de una larga tradición de investigadores que comenzó con Max Uhle y Rafael Larco, y ha continuado con la contribución de un gran número de peruanos y extranjeros dedicados al estudio de esta sobresaliente sociedad. Actualmente gran parte de las investigaciones sobre la cultura Mochica están dedicadas al estudio rada por Rafael Larco en cinco fases estilísticas. Esta secuencia estuvo basada en un estudio sistemático de tres grandes temas: la iconografía y la secuencia cerámica, y particularmente la estructura política regional. Una serie de recientes estudios están tratando de establecer cuántas regiones, entidades políticas o estados constituyeron el fenómeno Mochica. Tradicionalmente se aceptaba que los Mochicas fueron a lo largo de su historia un estado centralizado o una entidad política unificada y monolítica (Figura 1), controlada por una clase gobernante de sacerdotes guerreros desde una capital ubicada en las Huacas de Moche. Los Mochicas habrían difundido sus tradiciones a lo largo de un amplio territorio a través de un proceso de conquista militar. Esta concepción centralizada y expansiva está siendo cuestionada. Nuevos estudios arqueológicos sugieren que existirían contemporáneamente al menos dos grandes regiones Mochicas, una norte y otra sur, separadas por la Pampa de Paiján (Figura 2; Donnan 1990, n.d., Donnan y Cock 1986). Paralelamente se están reexaminando las peculiaridades del desarrollo de las manifestaciones culturales del fenómeno Mochica en diversas regiones, especialmente en cuanto a su secuencia cerámica. La secuencia cerámica Mochica de cinco fases, planteada por Larco en 1948 y confirmada en numerosos estudios de colecciones y trabajos arqueológicos, si bien útil para explicar la evolución de la cerámica Mochica en la región sur (en adelante Mochica-Sur), aparentemente no tienen la misma utilidad en la región norteña del fenómeno Mochica (en adelante Mochica- Norte). Nuevos descubrimientos y nuevas líneas de investigación han llevado a cuestionar la existencia de un estado Mochica único y unificado, y de una sola secuencia cerámica, pero a la vez han reafirmado la uniformidad de «lo Mochica» como entidad cultural. Es cada vez más claro que los Mochicas de diversas regiones compartieron a lo largo de su historia una serie de elementos en común, los cuales evitaron que las diferentes entidades políticas seconvirtieran en entidades culturales independientes. Cuando pensamos en los Mochicas nos imaginamos una sociedad cohesionada, que compartía un ecosistema definido por los valles costeños de Piura a Nepeña (Donnan 1978) y que estaba

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expuesta a ciclos de Niños y sequías. Es muy probable que los Mochicas hablaran una misma lengua, emparentada con la lengua Muchik (Carrera [1644] 1939); participaran en ceremonias muy semejantes, como la Ceremonia del Sacrificio (Alva y Donnan 1993) y rindieran culto a los mismos dioses, especialmente Aia Paec (Larco 1948, Castillo 1989). Una compleja jerarquización de la sociedad fue común a todas las entidades políticas Mochicas (Larco 1938, 1939), mostrándose la posición de los individuos en todos los aspectos de la vida cotidiana; desde sus ropajes y joyería, sus armas y literas, los portadores y sirvientes que tenían, hasta su porte y musculatura que dependía, al fin y al cabo, de su dieta. Luego de su muerte cada individuo recibía un tratamiento funerario que reflejaba su posición en la sociedad a través del tipo y tamaño de su tumba y de los objetos depositados como ofrendas en ella (Castillo y Donnan 1994, Donnan n.d., Donnan y Mackey 1978). Sabemos también que los señores Mochicas contaron con artesanos de gran experiencia, capaces de enroscar minúsculas laminas de oro y hacerlas parecer hilos (Alva y Donnan 1993: Fig. 185), o de decorar ceramios y paredes con detallados diseños que mostraban ceremonias y rituales, así como animales silvestres y monstruos sobrenaturales (Uceda, et. al. 1994; Bonavia 1985; PACEB 1994). También construyeron algunos de los templos y residencias más suntuosas que se hayan visto en los Andes (Hass 1985). Si bien estos elementos nos hablan de una sociedad compleja y jerarquizada, son las semejanzas estilísticas de los artefactos producidos en diversas regiones y bajo distintas administraciones las que nos indican una tradición compartida y una fuerte interacción entre los Mochicas de diversas regiones. Una sola cultura Mochica La idea que los Mochicas constituyeron una sola entidad política y cultural es el resultado de las peculiaridades de la evidencia arqueológica. Para explicar como se llegó a esta interpretación queremos plantear tres fases en que las evidencias fueron colectadas e interpretadas. En la primera fase se determinó que existía una sola cultura Mochica, diferente e independiente de otras culturas prehispánicas. Esta cultura había antecedido a la irrupción de elementos asociados con el Horizonte Medio y la cultura Chimú. Esta interpretación estuvo basada en la identificación en diferentes valles de la costa norte de un repertorio de artefactos, especialmente ceramios, muy semejantes en forma y decoración, y de una comparación de este estiloe con el de objetos obtenidos en otras regiones, especialmente en la costa central. Una Sola Cultura Las culturas precolombinas usualmente han sido definidas a través de conjuntos de objetos que comparten los mismos rasgos estilísticos, especialmente objetos cerámicos. Conjuntos de objetos con diferentes rasgos estilísticos representan diversas culturas, e interacciones entre estilos, por ejemplo cuando un estilos aparece influenciando a otro, se interpretan como interacciones entre diferentes entidades culturales. Una vez que el repertorio de rasgos ha sido definido, se estudia su distribución en el espacio para entender cuál fue el ámbito geográfico controlado o influenciado por una determinada cultura. Culturas arqueológicas son, por lo tanto, conjuntos de objetos distribuidos en el espacio, no de personas ni de las sociedades que las organizaron. El primer paso en la creación de una cultura prehispánica, entonces, es caracterizar un estilo cerámico, tanto a través del estudio de objetos en contexto, como de objetos en colecciones. Con la cultura Mochica la situación no fue diferente, y fue el peculiar origen de la muestra cerámica que se estudió lo que llevó a pensar amuchos investigadores, incluidos nosotros, que los Mochica habían sido una sola entidad cultural. En el primer capítulo de la historia de los estudios sobre la cultura Mochica destacan tres personalidades: Max Uhle, investigador alemán que realizó las primeras excavaciones científicas en las Huacas del Sol y la Luna; Alfred Kroeber, uno de los pioneros de la 59

antropología norteamericana que estudió en detalle las colecciones de Uhle; y particularmente Rafael Larco, investigador peruano que dedicó su vida, y buena parte de sus recursos, al estudio de esta sociedad. Antes del trabajo de estos investigadores, si bien existían colecciones en el Perú y el extranjero que incluían piezas de esta tradición, la cultura Mochica no existía como entidad independiente. La primera tarea de estos investigadores fue, pues, aislar el fenómeno Mochica de otros fenómenos culturales, y ubicarlo en la secuencia de culturas del antiguo Perú. Max Uhle, en sus excavaciones a principios de siglo en las Huacas de Moche, ubicó y excavó una serie de tumbas Mochicas, especialmente en las áreas definidas como sitios E y F al pie de la Huaca de la Luna (Uhle 1915, Kroeber 1925:213). Estas tumbas, lamentablemente nunca bien publicadas, contuvieron más de 680 piezas de cerámica estilísticamente muy consistentes. Muchas compartían la característica decoración pictórica en crema y ocre, y/o detallada decoración escultórica que permitían diferenciarlas fácilmente de otros estilos encontrados en el sitio, especialmente del ubicuo estilo Chimú, y del estilo Tiahuanaco encontrado por el mismo Uhle en Pachacamac en 1896 (1903). Uhle además determinó que este estilo era contemporáneo con la construcción de la Huaca de la Luna (Uhle 1915:105), por lo tanto los arquitectos de estas masivas estructuras pertenecían a la misma sociedad que había producido a los maestros artesanos que elaboraron esta fantástica cerámica. Kroeber (1925), luego de un minucioso análisis de las colecciones de Uhle en la Universidad de California, Berkeley, caracterizó por primera vez el estilo, diferenciándolo de otros estilos encontrados en el sitio. La información estratigráfica recogida por Uhle permitía concluir que el nuevo estilo era anterior a los estilos Tiahuanaco y Chimú, por lo que Kroeber lo llama ProtoChimú. El estilo caracterizado por Kroeber no era exclusividad de la colección de Uhle; piezas semejantes existían en otros Museos en Europa, los Estados Unidos y el Perú. Kroeber en su estudio comparó las colecciones recogidas por Uhle con colecciones existentes entonces en el American Museum of Natural History y el Peabody Museum.En estos museos Kroeber encontró ceramios con las mismas características estilísticas, confirmando que se trataba no de un fenómeno aislado, sino de un estilo consistente y difundido en la costa norte. Ahora bien, pequeñas diferencias existían entre algunos grupos de objetos, especialmente en sus formas y contenidos iconográficos, lo que hacía sospechar que existían variaciones, quizá debidas a factores cronológicos, en el estilo. Es decir que estas colecciones incluían objetos de diversas épocas. Esta sospecha no se comprobaría hasta que no se estableciera una secuencia para la cerámica Mochica. En base a la procedencia de estas colecciones, y a informaciones recogidas durante sus propios viajes de investigación por la costa norte del Perú, Kroeber inició el estudio de la distribución espacial del estilo Proto-Chimú (Figura 3). Kroeber (1925:224-229) concluyó que el estilo Proto-Chimú «en realidad es característico sólo en [...] el área de Trujillo-Chimbote, ocurriendo infrecuentemente en las dos áreas adyacentes (Casma al sur, y Pacasmayo-Chepén al norte), y no apareciendo en lo absoluto en las dos áreas más norteñas (Lambayeque y Piura). Aún cuando estéticamente superior, Proto-Chimú permanece siendo un estilo local. Evidentemente existió durante un período de limitadas comunicaciones, probablemente de unidades políticas restringidas » (Kroeber 1925:228-229). Las características estilísticas que Kroeber encontró en los materiales excavados por Uhle también estaban presentes en miles de piezas en colecciones existentes en el Perú, especialmente en la colección pionera que Víctor Larco creara y que posteriormente fuera depositada en el Museo Nacional, y en la gigantesca colección que Rafael Larco congregara en la Hacienda Chiclín. Estas semejanzas estilísticas confirmaban, como era de esperarse, la 60

consistencia del estilo Proto-Chimú y su enorme frecuencia. Se requería en este momento de un amplio corpus de piezas cerámicas para pasar de una simple caracterización a una definición del estilo y la iconografía Mochica. Rafael Larco, a través de excavaciones de cementerios en diversos valles de la costa norte entre Chicama y Santa (1945:30-41), y de la adquisición de colecciones menores, logró reunir la colección más grande y completa de cerámica Mochica que existe a la fecha. Fue en base al estudio de esta colección, proveniente en su inmensa mayoría de los valles de Chicama a Santa, que Larco definió el estilo Mochica (1945:15, 1948). El estudio de la cerámica Mochica emprendido por Larco es radicalmente diferente al estudio de Kroeber. Kroeber analizó la cerámica Mochica solamente desde una perspectiva estilística, tratando de identificar elementos que permitieran fechar sitios y comprender la secuencia cultural de la costa norte. Kroeber estaba interesado en identificar culturas (entendidas como unidades estilísticas); Larco estaba interesado en entender la mentalidad y la vida del hombre Mochica del pasado. Para Larco la cerámica Mochica era primero un documento de la vida en el pasado, y sólo en segundo lugar una herramienta estilística o un instrumento cronológico. Es por esto que Larco emprende y publica primero (1938, 1939, 1945) sus estudios interpretativos, donde describe al hombre Mochica y su sociedad, la religión y el arte, el gobierno y el culto a los muertos. Larco entendía la totalidad de la producción cerámica Mochica como el resultado de un grupo de individuos compartiendo un mismo sistema cultural, un mismo idioma y una misma religión, y regidos por una misma élite y un mismo sistema político. No fue sino hasta 1946 y 1948 que Larco publica su estudio de la secuencia estilística de la cerámica Mochica. Es por el énfasis en el individuo y no el estilo que Larco denomina a este fenómeno con el gentilicio Mochica. La acuciosidad y rigor del trabajo de Uhle, Kroeber y Larco está fuera de duda. Lo que queda por discutir es sólo si la base de datos con que contaron estos investigadores era realmente representativa de la totalidad del fenómeno Mochica. Por lo temprano de estos estudios algunas omisiones son obvias. Kroeber, por ejemplo, afirma en 1925 que en el valle de Lambayeque las evidencias de la cultura Mochica «aún esperan ser descubiertas o por lo menos publicadas» (Kroeber 1925:228). Larco, si bien menciona la presencia de cerámica Mochica en los valles de Piura a Casma, afirma en 1966 que en Lambayeque «es escasa la orfebrería Mochica y que tuvieron menor cantidad de oro a su disposición que los hombres de Lambayeque» (Larco 1966b:97). Estas afirmaciones contrastan con la magnificencia de la tumba del Señor de Sipán, donde las asociaciones de los Mochicas con grandes cantidades de oro y con una fuerte presencia en el valle de Lambayeque quedan claramente confirmadas. Es evidente, por ende, que tanto Kroeber como Larco contaron para hacer sus observaciones con datos arqueológicos y colecciones de ceramios procedentes principalmente de los valles de Chicama, Moche, Virú, Chao, Santa y Nepeña. Piezas de estas regiones conformaban el grueso de la colección Larco, y de las grandes colecciones del Museo Nacional de Lima, del Museo fur Volkerkunde en Berlín, del Museo del Hombre de París, etc. En base a estas colecciones es que se hicieron las primeras observaciones y caracterizaciones del estilo Mochica y de su secuencia cronológica. Los resultados fueron luego comparados y confirmados con otras colecciones provenientes de estas mismas áreas. Larco sabía de la existencia de algunos especímenes de cerámica Mochica en el valle de Lambayeque, al norte de la zona antes definida (Figura 1), pero por su reducido número los explicó en términos de «intercambio comercial y cultural entre los hombres de Lambayeque y los Mochicas. De allí que en Lambayeque, Pátapo, Pomalca y otros lugares encontremos sectores con tumbas correspondientes a Mochica III, IV y V.» (Larco 1966b:94). Kroeber, a su vez, menciona en su estudio de 1925 la existencia de 17 ceramios de estilo Mochica 61

provenientes de Chepén, en el American Museum of Natural History (1925:225-226). Había evidencias de presencia Mochica al norte del área cultural Mochica, pero estas evidencias, por su baja incidencia y esporádica aparición indicaban una presencia de naturaleza. En los años sesenta, con el descubrimiento de cerámica Mochica en Vicús, surge la primera posibilidad de contrastar el estilo Mochica definido a partir de evidencias de la región sur de la costa norte, con una muestra de origen totalmente distinto. Larco encontró en las piezas provenientes de Vicús suficientes elementos en común con ceramios Mochicas de fases tempranas como para calificar a este nuevo grupo de objetos como una nueva manifestación del mismo fenómeno cultural. Larco reconoció en estas piezas el uso de las mismas formas, especialmente el asa estribo, los mismos o semejantes motivos decorativos, la bicromía, el tamaño y el peso, etc. La procedencia de este nuevo conjunto de ceramios era, en síntesis, prueba fehaciente de que, incluso desde muy temprano, la cultura Mochica, había controlado un territorio aún más vasto del presupuesto. Las diferencias entre estos nuevos objetos y los ya conocidos para el período Mochica I en la secuancia cerámica de Rafael Larco, no eran destacables (Larco 1965, 1966a). En síntesis, la consistencia y unidad de la cultura Mochica se definió a partir de las semejanzas de un enorme conjunto de ceramios provenientes tanto de colecciones y museos (Kroeber 1925, Larco 1938, 1939), como especímenes excavados arqueológicamente (Bennet 1939, Larco 1945, Kroeber 1925, Uhle 1915). Estas piezas demostraban una enorme consistencia estilística e iconográfica, que reflejaba la uniformidad cultural de la sociedad que las produjo. Ahora bien, esta consistencia estilística se debía a que los objetos estudiados, en gran medida, provenían de un área restringida, los valles de Chicama a Nepeña. Especímenes provenientes de los valles al norte del Chicama eran prácticamente inexistentes en estas colecciones, por lo que mal podían proporcionar evidencias de la diversidad del fenómeno cultural Mochica. La cultura Mochica descrita en la literatura es la cultura que se desarrolló en la región comprendida entre Chicama y Nepeña, es decir el Mochica-Sur. En este momento no era posible determinar si las conclusiones planteadas podían extenderse a la región norte, y hasta antes del descubrimiento de Vicús, esto era ser innecesario ya que el fenómeno Mochica parecía circunscribirse a la región sur de la costa norte. Una misma secuencia Larco no sólo tuvo acceso a la colección más grande de cerámica Mochica, él mismo excavó un gran número piezas en tumbas, dandose cuenta de sus asociaciones y relaciones estratigráficas (Larco 1945). Estas excavaciones le dieron acceso a conjuntos de objetos de indudable contemporaneidad y a superposiciones de tumbas que reflejaban secuencias cronológicas. En base a esta información de campo y al estudio minucioso de las características formales de la cerámica, Larco pudo establecer cinco fases sucesivas a través de las cuales evolucionó la cerámica Mochica (Larco 1948, Figuras 4 a 9). Esta secuencia describe en gran detalle la evolución de la cerámica decorativa Mochica, especialmente de las botellas de asa estribo, a través de un minucioso estudio de aspectos formales, técnicos y decorativos. La cronología Mochica esbozada por Larco a principios de los años cuarenta y finalmente publicada en 1948 sirvió de base para una serie de estudios de campo que se trazaron como meta entender la prehistoria de la costa norte. El primero de estos fue el Proyecto Virú, que a partir de 1946 realizo un estudio sistemático y multidisciplinario del valle del mismo nombre. Los miembros del Proyecto Virú tuvieron acceso a las ideas de Larco en la famosa Mesa Redonda de Chiclín, el 7 y 8 de Agosto de 1946.

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Las ideas de Larco y Kroeber fueron de mucha importancia para los jóvenes investigadores del proyecto Virú, especialmente porque el reconocimiento y la caracterización de los estilos de la costa norte planteada por estos autores se vio confirmada en sus investigaciones. La ocupación Mochica de Virú, y la variante regional del estilo Mochica en esta zona, fue denominada Huancaco, por el centro administrativo Mochica del mismo nombre. Luego de un minucioso análisis y de comparaciones con fragmentería proveniente de otros valles, James Ford arriba a la conclusión que la cerámica Huancaco de Virú es la misma que la que Larco denominaba Mochica en los valles de Moche y Chicama (Ford y Willey 1949). Las semejanzas eran tan grandes que Ford llega a afirmar que «si muchas de estas piezas no fueron hechas por los mismos artistas o de los mismos moldes, fueron producidas por lo menos por artistas entrenados en la misma escuela» (Ford y Willey 1949:66). Ford concuerda con Larco en que la cerámica Mochica evoluciona en Moche y Chicama de un sustrato Salinar, mientras que en Virú predomina cerámica «principalmente en técnicas de decoración negativas» (Ford y Willey 1949:66). La cerámica Mochica llega a Virú, de acuerdo a Ford, como un estilo maduro y como resultado en un proceso abrupto que se interpreta como una conquista militar que abarca los valles de Virú, Chao, Santa y Nepeña. El impacto de la cerámica Mochica se deja sentir con mayor fuerza en la cerámica decorada, y en menor grado en la cerámica simple, que permanece usando las mismas formas y técnicas que en el período anterior. Duncan Strong y Clifford Evans (1952), a cargo de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por el proyecto, encontraron algunas diferencias entre la cerámica Mochica excavada por Uhle (Kroeber 1925) y Larco (1945, 1948) y la cerámica de estilo Huancaco que apareció en Huaca de la Cruz y otros sitios Mochica de Virú. La más importante diferencia era el uso de pintura negra orgánica, aplicada después de la cocción. Ahora bien, las semejanzas eran suficientes como para considerarlos expresiones de la misma identidad cultural y, más aún, corresponderían con las fases III y IV de la cronología de Larco. 1 La secuencia de Larco fue corroborada posteriormente en numerosos trabajos de reconocimiento regional y excavación, especialmente cuando se descubrieron tumbas Mochicas. Las asociaciones de objetos encontradas en estos trabajos concuerdan con las características señaladas por Larco. En algunos casos es posible encontrar piezas que reflejan el tránsito entre períodos contiguos, por ejemplo piezas Mochica III-IV, donde encontramos características de los períodos III y IV, o ligeras diferencias que podrían deberse a variaciones regionales. La validez de la secuencia de Larco también fue puesta a prueba en un minucioso estudio emprendido en las colecciones cerámicas excavadas por Uhle (Rowe 1959, Donnan 1965). Los resultados de este estudio confirmaron la secuencia de Larco. Christopher Donnan (1973), y posteriormente Donald Proulx (1968, 1973), realizaron trabajos de reconocimiento en los valles de Santa y Nepeña respectivamente. Si la cerámica Mochica en estos valles periféricos era semejante a la planteada por Larco, entonces la secuencia debía ser correcta. Donnan, familiarizado con las colecciones de Uhle y con los resultados del proyecto Virú, encontró que la cerámica Mochica en Santa era casi idéntica a la reportada en Chicama, Trujillo y Virú. Proulx también encontró especímenes semejantes en Pañamarca y una serie de cementerios alrededor de este centro ceremonial en el valle de Nepeña. Proulx confirmó la presencia Mochica en Nepeña en mayor detalle que simplemente los magníficos murales de Pañamarca (Bonavia 1985, Schaedel 1951). La mayor limitación de la secuencia de Larco fue no incluir ceramios de manufactura simple y de uso doméstico. Ollas, cántaros simples, cuencos, y otras formas domésticas, figurinas y cántaros de cuello efigie no están reflejadas en la secuencia de Larco. Esto ha hecho difícil utilizar esta secuencia para fechar gran cantidad de sitios Mochica que no presentan cerámica 63

elaborada en superficie, o en estudios de contextos que no incluyen este tipo de cerámica.2 Una salvedad es de rigor en este punto. Por mucho tiempo se ha criticado el hecho de que Larco no incluyera objetos de uso cotidiano en su cronología. Se argüía que, como coleccionista, Larco no estuvo interesado en este tipo de objetos. Pero a juzgar por la evidencia disponible de tumbas excavadas arqueológicamente (Donnan n.d., Donnan y Mackey 1978) un aspecto notorio de las tumbas Mochicas en las áreas estudiadas por Larco es la baja incidencia de materiales domesticos (Donnan y Mackey 1978, Kroeber 1925). Ollas, cuencos, cántaros simples y otros recipientes rudimentarios, si bien se encuentran en contextos domésticos con cierta frecuencia, aparecen en cantidades muy limitadas en las tumbas. Adicionalmente estas formas no cambian de manera significativa a través del tiempo, lo que las hace de difícil inclusión en secuencias cronológicas. La conclusión del trabajo de Larco, y de las posteriores investigaciones en que éste fue comprobado y aplicado, es que la secuencia cronológica desarrollada por él es la mejor aproximación a la evolución del estilo Mochica con que se cuenta. Existiría, por lo tanto a partir de estos estudios una sola secuencia cerámica aplicable al fenómeno Mochica en las regiones estudiadas. La uniformidad en la evolución de la cerámica, a su vez confirmaría la noción de que los Mochicas fueron una sola entidad cultural. Lo que quedaba por definir era el ámbito geográfico al que aplicarían estas conclusiones. Si bien gran parte de los investigadores han encontrado la secuencia de Larco de gran utilidad, no todos están de acuerdo con la aplicabilidad irrestricta de esta cronología. Ultimamente un número de investigadores que trabajan en la región norte del territorio Mochica han cuestionado la validez de la secuencia descrita por Larco (Kaulicke 1992, Shimada 1994). Peter Kaulicke, por ejemplo, afirma que «las subdivisiones de mochica (I hasta V) no se vislumbran claramente a través de las evidencias publicadas, ni para la zona sureña (territorio Mochica), ni para el norte. La deficiente precisión de los datos publicados (frente a una cantidad mucho mayor de datos inéditos) apenas permite una separación cronológica de elementos pre y post Mochica» (Kaulicke 1992:898). Para arribar a esta conclusión Kaulicke reexamina las evidencias funerarias disponibles, especialmente los contextos funerarios excavados en la Huacas de Moche por Uhle (1915, Kroeber 1925) y por el proyecto Moche-Chan Chan (Donnan y Mackey 1978). En estas evidencias Kaulicke no encuentra sustento empírico para la cronología de Larco, sino más bien evidencias para refutar su validez. A partir de nuestro propio análisis de los mismos datos, incluyendo el examen de las piezas inéditas de la colección de Uhle, no podemos estar de acuerdo con Kaulicke. Si bien es cierto que los datos para la fase temprana de la secuencia (especialmente la fase II) son casi inexistentes, existe suficiente información para confirmar la validez de la primera y las últimas tres fases. La colección de Uhle corrobora la secuencia de Larco, ya que existe una marcada consistencia entre los lotes funerarios y las fases cerámicas. No es posible hacer una crítica cabal de la secuencia de Larco sin contar con los materiales que este utilizó para establecer la secuencia o de las tumbas excavadas por Uhle, estos datos lamentablemente aún permanecen inéditos. Todo parece indicar que la secuencia describe básicamente la evolución del fenómeno Mochica en las regiones comprendidas entre Chicama y Nepeña que, como se dijo antes, son las regiones de donde provienen los materiales en los que se basa la secuencia. Trabajos de investigación en los valles de Virú, Santa, Nepeña y últimamente Chao (Víctor Pimentel comunicación personal) confirman la presencia Mochica en estos valles y validan la caracterización planteada por Larco de su estilo cerámico. Este no es necesariamente el caso

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CAPÍTULO IX LOS MOCHES DE LAMBAYEQUE: EL SEÑOR DE SIPÁN Y EL SEÑOR DE UCUPE La historia de la cultura Mochica es la historia creada por la arqueología realizada en sitios Mochica, las ideas de los investigadores que han trabajado en la región durante los últimos cien años y los materiales que se han hecho disponibles mediante la investigación de campo y las colecciones de museos. Los Mochicas (también llamados los Moche) desarrollaron organizaciones políticas independientes e interactivas en los valles de la costa norte del Perú entre los años 200 y 850 d.C. Como la mayoría de sociedades costeras, pueden ser entendidos como un modelo de adaptación verdaderamente exitoso al ambiente costero, donde los recursos marítimos estaban combinados con una agricultura avanzada, basada en técnicas de irrigación. Esto determinó procesos históricos bastante distintos. La región Mochica del norte abarca tres sistemas de valles: 1) el valle alto de Piura, alrededor de la región de Vicús; 2) el sistema de valles del bajo Lambayeque, que abarca tres ríos: La Leche, Reque y Zaña; y 3) el sistema de valles del bajo Jequetepeque, que abarca las cuencas de Chamán y Jequetepeque. Los valles de Lambayeque y Jequetepeque fueron los escenarios del desarrollo de los Mochicas del norte, a lo largo de tres fases o períodos Temprano, Medio y Tardío. La presencia Mochica en los valles de Lambayeque y Zaña, tuvo un desarrollo particular e independiente, con una secuencia propia aún por establecer. Investigaciones realizadas en los últimos años en el valle de Lambayeque detallan un análisis referente a numerosos aspectos de la sociedad del Intermedio Temprano y comienzos del Horizonte Medio en esta zona, dentro de todos estos las excavaciones en Huaca Rajada y el consiguiente hallazgo del “Señor de Sipán” son sin duda los más conocidos y espectaculares. Los Mochicas de Lambayeque heredaron una larga tradición cultural, bastante distinta de otras tradiciones en los Andes centrales, siguieron una historia de éxitos y fracasos, adaptación y catástrofe ambiental, dominio tecnológico en metalurgia e irrigación y un gran avance en el arte y la arquitectura religiosa. Por otro lado, es obvio que no estuvieron solos en la costa norte, sino que interactuaron a lo largo de su historia con poblaciones de tradiciones locales y populares como Virú y Salinar. La irrigación a gran escala creó una nueva fuente de riquezas y poder. En una menor escala, pero igualmente importante para su configuración e identidad cultural, interactuaron con sociedades que surgieron al mismo tiempo, como Recuay en las alturas vecinas del Callejón de Huaylas, Cajamarca y Chachapoyas en la sierra norte y Vicús en la lejana costa norte. a) Delimitación del área geográfica: Los valles de Lambayeque y Zaña se encuentra en la costa norte peruana. La variabilidad ecológica de estos valles, en términos de vegetación y fauna, dependen en gran medida de

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la latitud y altitud en la que se encuentran. La base agrícola de la subsistencia de los habitantes costeños forzó al desarrollo de tecnologías hidráulicas, especialmente canales que permitiesen la ampliación de la frontera agrícola. Existen tres factores que determinan el clima y la pluviosidad: La Corriente Peruana o de Humboldt, el Anticiclón del Pacífico Sur y la Corriente del Niño. La corriente Peruana es muy rica en términos orgánicos y especies marinas como: anchoveta, pámpano, tiburón dentado, sardinas, raya y distintos mariscos. Otros recursos tradicionalmente explotados son el guano de las islas frente al litoral y los lobos marinos. Escenas de caza de estos últimos se encuentran frecuentemente en la iconografía mochica. El Anticiclón del Pacífico Sur empuja a la Corriente Peruana hacia el norte y crea una gran presión barométrica que impide lluvias de temporadas en la costa. Esta ausencia de lluvias es interrumpida por la Corriente del Niño, cuyo efecto más notorio es la presencia de lluvias tropicales que aumenta la humedad relativa en el litoral peruano. La vegetación del valle de Lambayeque consta de bosques espinosos en los que predominan el algarrobo, el faique, el vichayo, el sapote, el palo verde, etc. Entre los animales de la zona encontramos al loro, osos hormigueros, pumas, boas constrictoras, ardillas y zorros. Las fronteras agrícolas son bañadas por los ríos de los valles de La Leche, Lambayeque y Reque y el río Zaña al sur del río Chancay-Reque.

(Fig. 1: Las regiones Mochicas en la Costa Norte del Perú)

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b) El Valle de Lambayeque: El sistema de valles de Lambayeque fue, durante el periodo Moche Medio, la localidad del Señor de Sipán (Alva 2001:243) y posiblemente de otros pequeños reinos Mochica. Durante la etapa Moche tardía, su lado este fue el asiento de la ciudad de Pampa Grande. Aun es bastante prematuro e incompleto el conocimiento de cómo se desarrollaron los Mochicas en este valle, por falta de investigación de campo. Casi todos los lugares Mochica conocidos en Lambayeque están ubicados en la parte sur del valle, en las cuencas del río Chancay-Reque (Sipán, Saltur, Pampa Grande, Santa Rosa) y en el río Zaña (Cerro Corbacho, Ucupe). La parte norte, irrigada por el río La Leche, parece no haber sido ocupada por los Mochicas, pero sí por poblaciones locales Gallinazo (Shimada y Maguiña 1994). Sólo dos sitios, Sipán y Pampa Grande, han sido estudiados de forma que pueden revelar algunos aspectos de los principios organizacionales de los Mochicas de Lambayeque. Sipán nos ha mostrado aspectos desconocidos del liderazgo y la riqueza Mochica, especialmente el tratamiento funerario de las personas de clase alta en la sociedad Mochica (Alva 2001) Sipán corresponde a la fase Moche Media en el Valle de Lambayeque, una época de posible expansión y crecimiento. Saltur, el otro complejo monumental contemporáneo con Sipán, aún no ha sido excavado. Sipán y Saltur fueron construidos a ambos lados del canal de Collique, el sistema de irrigación inter valles que abastece de agua al valle bajo de Zaña, hacia el sur. Es probable que la riqueza de Sipán esté relacionada con la expansión de las tierras agrícolas luego de la incorporación del valle de Zaña. Pampa Grande, uno de los lugares Mochica más grandes, ocupa más de 400 ha en el cuello del río Chancay, donde los canales de irrigación tienen sus bocatomas. El lugar fue diseñado y construido en un periodo corto de tiempo y combina un enorme complejo ceremonial, incluyendo a la Huaca Fortaleza, la plataforma ceremonial más alta en el Perú, instalaciones de almacenamiento, talleres especializados, santuarios de diferentes tamaños y formas, viviendas y corrales (Shimada 1994). Sitios del valle Lambayeque.  Carniche Alto: Único sitio Moche I registrado en la ribera del valle Chancay-Reque y frente al río Camellón, al suroeste de Chongoyape.  Complejo Batán Grande: Comprende Huaca La Merced que ha revelado presencia Mochica I, otros sitios cercanos como Huaca Soledad y Huaca del Pueblo pertenecería a Mochica II.  Sipán: También conocido como Huaca Rajada y que abarca aproximadamente 15 km2, se encuentra frente al poblado de Saltur. Ccorresponde a la fase Moche Media. Su nombre en lengua Muchik probablemente fue Sipang, que significa “Casa de la Luna” (Si=luna) o Casa de los Señores (Sec=señor: Alva 1994:22). Sipán nos ha revelado algunos aspectos de los principios organizacionales, del liderazgo y la riqueza, especialmente el tratamiento funerario de las personas de clase alta en la sociedad Mochica de Lambayeque (Alva 2001).  Saltur: Se ubica al otro lado de la quebrada de Collique, hacia el oeste, comprende cuatro estructuras monumentales hechas de adobe y que presentan planta cuadrangular. Según Shimada el sitio correspondería a la fase Mochica IV. Donde junto con el de Sipán se controla el acceso al valle de Zaña a través de la quebrada de Collique.

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 Pátapo: Este sitio se encuentra adyacente al canal que corre casi paralelamente al canal del Taymi. Shimada sostiene que su ocupación se dio en la fase Mochica IV.  Pampa Grande: Se encuentra en el cuello del valle. Fue construido durante la fase Mochica V en la base del Cerro los Gentiles. Se encuentra frente a La Puntilla, y su localización es estratégica para controlar las bocatomas de los canales de irrigación. Comprende dos grandes sectores: El piedemonte norte y el piedemonte sur. El piedemonte norte, comprende la zona monumental de residencias de élite y talleres, sobresale Huaca Fortaleza, una pirámide adobe donde se han hallado murales figurativos, talleres de producción de cerámica, manufactura de metales, textiles, producción de spondylus y de chicha. El piedemonte sur, comprende un número indeterminado de micro complejos urbanos rodeados de patios de mediano tamaño, La presencia de pequeñas huacas y patios a su alrededor se asocian a rituales propios de estas comunidades. Se han hallado artefactos de uso doméstico (ollas, paicas, cántaros, batanes y manos de moler), artefactos líticos que probablemente fueron utilizados como hazadas. c) El Valle de Zaña: Según Boza C. María F. sostiene que la presencia Mochica en los valles de Lambayeque y Zaña tuvo un desarrollo particular e independiente y con una secuencia propia aun por establecer.  Sitios Tempranos: El único sitio correspondiente a la fase Mochica Temprano es Huaca del Pueblo, donde trabajó Steve Bourget, durante el año 2004, en el Complejo Ucupe, consta de dos estructuras monumentales hechas de adobe. - Mochica III: Se encuentran todos en la margen derecha del río cerca de las quebradas de Zaña y del valle de Reque. Entre ellos tenemos: Cerró El Águila. - Mochica IV: Comprende Cojal Este, Huaca Songoy, Cerró Motete y Chumbenique. - Mochica V: Comprende Cerro Corbacho, La Leonera, y Las Huacas.  Canales de irrigación - Canal de Collique: Fueutilizado durante la fase Mochica IV y probablemente Mochica III. La bocatoma se encuentra frente a La Puntilla, a la altura del sitio de Pampa Grande. La quebrada de Collique gira hacia el sur, conectando el valle de Chancay-Reque con el valle de Zaña. - Canal Racarrumi I: Se encuentra hacia el noreste de Chongoyape y conecta el río Chancay con uno de sus afluentes, el río Camellón. La bocatoma se encuentra a la altura de Carniche Alto. - Canal Racarrumi II: Este canal tiene dos bocatomas, una al norte y otra al sur de Chongoyape, que se unen durante su curso hacia el norte y se separan en Racarrumi II Este y Racarrumi II Oeste. El primero termina en Cerro de Traposa y el otro en Cerro de Huaringa. - Canal Taymi: Irriga la pampa entre los conos aluviales naturales de los ríos La Leche, Lambayeque y Reque. El final de este canal termina en Purgatorio. Una variante del canal Taymi corre

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paralelamente a él durante casi todo su recorrido pero en Tambo Real se dirige al noreste, hasta Batan Grande.  Caminos - Troncal costeña del sistema Inca de caminos (desde el valle de Lambayeque por elSur hasta el valle de Saña) - Troncal que baja desde el valle Chancay hasta Pampa Grande. (Articula Cajamarca yLa costa) - Otros tramos que se conservan frente a Pampa Grande.

TAREA ACADÉMICA 1. Elabora un mapa conceptual sobre el escenario geográfico que ocuparon los Moches de Lambayeque. 2. Elabora un cuadro comparativo entre los Moches del Norte (Lambayeque) y Moches del Sur (Trujillo) tomando en cuenta sus principales expresiones culturales. 3. Explica ¿Cuál es la importancia del medio geográfico en el desarrollo de los Moches de Lambayeque?

EL COMPLEJO ARQUEOLÓGICO DE SIPÁN El Monumento Arqueológico de Sipán (Fig. Nº 2), conocido folklóricamente como “Huaca Rajada”, consiste en dos grandes y erosionadas estructuras piramidales de adobe que hoy parecen montañas de barro emergiendo entre las plantaciones de caña. Estas edificaciones masivas dominan el paisaje y se alinean de Oeste a Este, donde son antecedidas por una plataforma baja de tres niveles reconocibles y una pequeña plataforma culminante.

(Fig. Nº 2 Complejo Arqueológico de Sipán – Huaca Rajada)

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Las dos construcciones principales muestran una planta más o menos cuadrangular ligeramente separadas por un espacio central a manera de patio o plaza, se conectan, sin embargo, al Norte por un nivel platafórmico más bajo. La edificación del Oeste ocupa un área de 140 m. por lado, alcanzando una altura máxima de 35 m. Desde la superficie natural inmediata hasta el amplio nivel superior, donde debió existir un sistema de accesos y juegos arquitectónicos culminantes. Hacia el centro del frente Este, la estructura presenta una depresión central que pudo corresponder originalmente a un prolongado acceso o una alteración de la época colonial y habría dado lugar al nombre folklórico. La erosión ambiental, pese a haber alterado los frentes de la estructura, permite aún reconocer con poco esfuerzo su forma general. El segundo edificio, de mayor apariencia piramidal, cubre aproximadamente 70 m. De base y alcanzaría una altura promedio de 37 m. Desde el terreno colindante. Su variante orientación respecto al edificio anterior sugiere una probable diferenciación cronológica. Hacia el Norte, viene un juego de plataformas menores ligeramente alargadas que habrían funcionado como accesos. Cabe recordar que todo el conjunto orienta su frente al Norte. El volumen, examen de sus bases y señales de ampliaciones sucesivas, indica que ambas pirámides fueron erigidas desde el terreno natural demandando una impresionante inversión de labor constructiva. Así, la pequeña laguna al Sur es resultado de la extracción de material para confeccionar los millares de adobes empleados a lo largo de años y quizás algunas generaciones. La plataforma menor de planta rectangular, ubicada al Este, ocupa un área de 130 x 50 m. A partir de su primer plano general, sobre elevado aproximadamente 8 m. Del terreno, pueden reconocerse dos niveles superiores emplazados sobre la sección Sur. Esta plataforma originalmente se encontraba conectada a la pirámide adyacente. Hoy, un camino que permite el acceso de vehículos las separa. Delante –hacia el Este- se ubica un pequeño montículo de 5 m. de altura y al Norte-Este, otro promontorio más pequeño. Una gran plaza parece abrirse también hacia el naciente. a) Ubicación: El complejo Arqueológico Huaca Rajada. Sipán se ubica en la sección media sobre la margen meridional del Valle de Lambayeque o Chancay, lo que hoy es el caserío de Huaca Rajada y poblado menor de Sipán, colindante con las Pampas de Cayaltí por el sur, el río Reque por el norte, cerro Saltur por el oeste y pampas de Collique por el este. Huaca Rajada pertenece al distrito de Zaña, provincia de Chiclayo, departamento de Lambayeque, en la costa norte del Perú, con un área extensiva de 29.5 hectáreas. Sipán es un topónimo conocido en los antiguos documentos coloniales de la región. Evidentemente tendría su origen en la extinta lengua mochica-lambayecana bajo la probable forma de “Sipang”, Su probable alteración limita conocer el verdadero significado que podría referirse al culto lunar o un centro de poder (Si=Luna, Cec=Señor) Casa o Templo de la Luna o de los Señores. Su ámbito inmediato cubre aproximadamente 15km². De fértiles suelos agrícolas, cuyas características topográficas y ubicación permitieron en la antigüedad el desarrollo de un sistema de riego más efectivo y extenso que el actual. Cabe mencionar que las áreas vecinas albergaron también las grandes concentraciones poblacionales prehispánicas

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testimoniadas por los complejos arqueológicos de Pátapo, Saltur y Collique. Sin embargo Sipán y el Complejo de Pampa Grande se encuentran entre los monumentos mochicas más extensos y representativos. En las faldas y cerros cercanos se aprecian extensas áreas de viviendas, otras edificaciones y restos de fortificaciones que enfatizan su importancia estratégica. Entre los campos de cultivo se distinguen también más de 20 estructuras de adobe que debieron integrar el Santuario. b) Antecedentes de la Investigación: A fines de febrero de 1987, una verdadera “fiebre de oro” conmocionó el tranquilo pueblo de Sipán, pequeña villa rural rodeada de campos de cultivo de caña de azúcar en el cálido valle de Lambayeque, al Nor-Oeste del Perú. Decenas de campesinos de las localidades vecinas, hombres, mujeres y niños armados de palas, cedazos, cualquier herramienta o sólo sus manos, hurgaban la tierra en busca de fragmentos metálicos sobre las faldas de una antigua plataforma de adobe, donde escasos días antes un audaz grupo de ladrones de tumbas pre-hispánicas, conocidos como “huaqueros”, había profanado y saqueado la rica tumba de algún personaje importante de la antigua Cultura Moche o Civilización Mochica, desarrollada en la región entre los siglos I y VI d. C. Al examinar una parte de los objetos requisados por la policía en la casa de los integrantes de la banda. , entre ellos, se encontraba una reluciente y naturalista cabeza humana de oro con ojos engastados en plata y pupilas azules de lapislázuli. (Fig. Nº 3).

(Fig. Nº 3 Máscara de Oro)

Esta bella efigie de pronunciada nariz era casi perfecta y recordaba las famosas “cabezas retrato” de la cerámica de la Cultura Mochica. Dos grandes y expresivos rostros de puma o jaguar en metal dorado mostraban su feroz actitud con la boca replegada y agudos colmillos de concha roja. Entre otros, del total de treinta y tres objetos requisados, se encontraban también dos perfectas representaciones de frutos de maní en oro (tres o cuatro veces mayores al tamaño natural), colgajos alargados del mismo metal imitando recortes de concha, cuentas de collar y otros objetos de cobre dorado y plata. Las dimensiones, singularidad de las representaciones, calidad artística y perfección en la técnica metalúrgica, no dejaban duda de que se trataba de la recuperación policial más importante de los últimos años. Sólo un enterramiento real podía ofrecer artefactos de una artesanía tan perfecta. Donde existió una tumba, cabía la posibilidad de otra aún intacta. Pocas horas después, una inspección permitió al Dr. Walter Alva y su asistente 71

constatar con profundo estupor cómo los profanadores cerca de su vivienda habían destruido y arrojado decenas de restos de cobre dorado pertenecientes a ornamentos o figuras que, pese a su enorme potencial informativo, carecían de valor comercial. El saqueo de tumbas antiguas en el Perú, un país con un extraordinario pasado de muchos pueblos y culturas que culminan en el Imperio Inca, no constituye un hecho circunstancial o aislado, prácticamente se inicia con la conquista española en el siglo XVI y continúa hasta hoy. Las últimas décadas son especialmente nefastas para la ciencia arqueológica nacional. Los campesinos pobres son incentivados a profanar las tumbas de sus antepasados para abastecer un ávido y creciente mercado de coleccionistas de arte en América y Europa. Valiosa información histórica se pierde cada día frente a la necesidad de unos y codicia de otros. El Estado peruano pese a sus leyes, poco puede hacer con sus escasos recursos para proteger efectivamente el patrimonio cultural. En la costa Norte, la situación es dramática; casos como éste resultan frecuentes y casi normales. Singulares testimonios arqueológicos desaparecen inmediatamente en el oscuro tráfico de antigüedades y los cientos de importantes monumentos van destruyéndose como las páginas de un libro jamás leído. Desde el aire, centenas de hectáreas con millares de perforaciones hechas en los últimos años dan la impresión de campos bombardeados. En tales circunstancias, evitar el arrasamiento total del monumento de Sipán resultaba una problemática labor. La policía apenas podía efectuar patrullajes, mientras el Dr. Walter Alva y su reducido equipo de trabajo trataban desesperadamente de organizar una urgente operación de rescate científico, solicitando apoyo al Estado y empresas locales. Después de grandes esfuerzos y venciendo la inicial resistencia de los pobladores, los primeros días del mes de abril instalaron un pequeño equipo de trabajo con dos estudiantes y dos policías en una precaria tienda de lona. Los primeros salarios para los pocos obreros se pagaban con fondo del Patronato de Cultura local y el programa estatal de PAIT. Los problemas y carestía de materiales sólo podían superarse con el limitado entusiasmo y decisión, que sorprendentemente condujeron meses más tarde a uno de los hallazgos más importantes de la arqueología del nuevo mundo: la cámara funeraria intacta de un Señor Moche. Se trataba del hallazgo más excepcional de la arqueología contemporánea “La Tumba del Señor de Sipán” Finalmente, la ciencia tenía acceso al contexto completo de una tumba intacta del más alto rango en la cultura andina, con toda su inapreciable información sobre organización social, religión y sistema de vida de la época. Ocho esqueletos de sirvientes, concubinas y guerreros rodeaban un ataúd de madera conteniendo los restos del principal ocupante de la tumba con su tesoro de ornamentos, tocados, emblemas y atuendos de oro, cobre dorado y piedras semi-preciosas. Estos objetos, que de por sí son un verdadero compendio de exquisito arte y técnica metalúrgica, constituyeron los símbolos de poder de un dignatario muerto hace mil setecientos años, a quien venimos llamando el Señor de Sipán (“Siec” en el extinto idioma Mochica). Cerca de diez meses tardó la paciente y progresiva labor de limpieza y registro sistemático de la cámara funeraria con su extraordinario y complejo contenido, en un abismal contraste con la tumba saqueada que fuera expoliada en una sola noche. Los datos hasta hoy obtenidos constituyen una importante clave para el conocimiento de la sociedad Mochica y demuestran, también, cómo una sola tumba excavada científicamente

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puede brindar más información que las miles de piezas arqueológicas de la misma cultura existentes en colecciones y museos del mundo, pero reiteradas de su contexto. Las circunstancias del rescate de Sipán son el más claro testimonio del drama de la arqueología nacional: una cuantiosa y desconocida herencia cultural y pocos recursos para su protección frente a la inclemencia del tiempo y el saqueo. Queda claro que, de seguir aceptando esta situación, nada de lo que hoy presentamos hubiera podido conocerse (Tomado de Walter Alva 1,992). Sipán representa también, no sólo la recuperación de inertes objetos materiales sino principalmente el rescate de parte de la identidad perdida de los peruanos. Los arqueólogos, historiadores en investigadores sociales no podemos sentir mayor satisfacción cuando los jóvenes de hoy hablan y admiran a este gran hombre todopoderoso denominado El Señor de Sipán como un símbolo de nuestro pasado. c) El Descubrimiento: El descubrimiento del Señor de Sipán es considerado como uno de los más excepcionales de la arqueología a nivel mundial. Fue realizado por un conjunto de arqueólogos peruanos dirigidos por Walter Alva, Susana Meneses y Luis Chero Zurita; quienes desde febrero de 1987, cuando fueron alertados por la policía de la depredación a un monumento arqueológico ubicado en el caserío de Sipán, han realizado a la fecha descubrimientos de más de 14 tumbas con personajes de distintas épocas y jerarquías. Esto es importante resaltar porque se cree que este complejo arqueológico solamente albergo al Señor de Sipán. (Fig. Nº 4)

(Fig. Nº 4 Entierro Real del Señor de Sipán)

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 EL MAUSOLEO REAL: LA TUMBA DEL SEÑOR DE SIPÁN Y SUS ACOMPAÑANTES El señor de Sipán era una máxima autoridad de la sociedad Moche, en su espacio cultural determinado, ejercía triple autoridad: jefe político, militar y religioso era quien presidía los rituales mágicos religiosos. De acuerdo a los análisis de radiocarbono 14, el material orgánico estudiado arroja que los restos del Señor de Sipán datan del año 275 d.C. Teniendo una tolerancia de +/- 25 años. Su estructura corpórea era equilibrada, no musculosa como la de sus acompañantes varones, sus huesos no tenían indicio de que hubieren desarrollado una gran musculatura. La parte posterior de su cráneo fue aplanada, un hecho común entre los moches. Tenía una pequeña carie, pero en general sus dientes estaban en buenas condiciones y poco desgaste, al parecer gozo de una mejor dieta alimenticia. Su muerte probablemente fue por epidemia o enfermedad, no se han encontrado indicios por muerte violenta, murió a una edad promedio de cuarenta años, tenía una estatura de 1. 66 m, gozaba de buena salud, salvo una incipiente artritis. (Fig. Nº 5)

(Fig. Nº 5 El Señor de Sipán)

El Señor de Sipán, al momento de su descubrimiento, poseía tres pares de orejeras de oro con incrustaciones de turquesa a ambos lados, el principal par posee una imagen miniaturizada representando al mismo Señor de Sipán flanqueado por dos guerreros, los otros dos pares de orejeras halladas tienen representaciones del venado y del pato pico de cuchara. Además de estas preciosas y magnificas joyas, en la tumba se encontraron numerosos estandartes labrados en cobre al igual que un collar de discos de oro, invaluables joyas y ornamentos que determinaban el rango jerárquico superior más alto de sus época. En la tumba se han hallado aproximadamente 451 objetos unitarios o conjuntos entre ornamentos, tocados, vestimentas y ofrendas que cubrían y subyacían los restos del Señor, sus pies estaban calzados con sandalias de plata, orientados hacia el norte cardinal y la cabeza dirigida hacia el sur. A ambos lados de la cámara funeraria se encontraron un

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total de 209 vasijas de diversas formas, representaciones, tamaños y acabados distribuidas en las hornacinas laterales y central sur como en los espacios entre ataúdes.  LA GRAN TUMBA REAL Los estudios de los arqueólogos informan que la cámara funeraria del Señor de Sipán mide 5 m2 y tiene una forma de prisma rectangular, cubierto por una techumbre de 16 vigas de algarrobo colocados en sentidos opuestos y cubierto por tierra del bosque y bloques de adobe. El ataúd estaba rodeado por ocho acompañantes, un gran séquito de cuerpos que rendían honor a su elevado cargo e investidura, estos eran:  Dos mujeres jóvenes  Una esposa  Un niño  Un jefe militar  El portaestandarte  El vigilante/vigía  El guardián a) Los Acompañantes  La mujer de cabecera Se trataba del tercer entierro. Colocado transversalmente al sur y a la cabecera del Señor contenía: “la osamenta de una mujer joven de dieciséis a veinte años y de aprox. 1.53 m. De estatura, con la cabeza al este y los pies al Oeste. Se encontraba de cubito ventral y le faltaban también los huesos del pie izquierdo. La parte superior del torso estaba cubierta por un pectoral de conchas que volteaba completamente sobre la espalda. Entre sus fémures se identificó hasta cuatro cuencos desintegrados de calabaza, como ofrendas bajo el cuerpo de un último cerca de los pies. Hacia la esquina surgió parte de una calota (bóveda) craneana que después comprobaríamos correspondía al entierro de un niño. Los huesos del tórax de esta mujer están removidos como si el proceso de descomposición se hubiera producido antes y en otro lugar y luego colocados en la tumba.  La mujer de la corona de cobre Ubicado transversalmente a los pies del Señor. Era el esqueleto de una segunda mujer con la cabeza al Oeste, en posición opuesta a la anterior. Entre diecisiete y veinte años y su estatura aprox. de 1.59 m. El cuerpo descansa sobre su costado derecho, mirando de esta manera hacia el ataúd central. El cráneo se encontraba parcialmente cubierto por una especie de corona cilíndrica de cobre decorada con la imagen bidimensional de una cara masculina con orejeras y a su vez una prenda de cabeza parecida. Dos estilizadas serpientes de cuerpo dentado a los lados y una hoja semi- lunar superior completaban este tocado.  Una tercera mujer Debajo de la primera mujer registramos otro entierro de una mujer joven, en su ataúd de caña como las anteriores y en posición similar a la mujer de arriba. El esqueleto estaba completo y extendido sobre su espalda, con la cara volteada hacia el sur y el

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brazo derecho flexionado. Carecía de atuendos y ofrendas, salvo un cuenco desintegrado de calabaza.  Un niño enterrado En la esquina sur – oeste se encontraba la osamenta del niño originalmente sentado mirando al Este con las piernas extendidas por debajo del ataúd de la mujer y probablemente envuelto en un fardo de tela. Su edad es de nueve a once años y es el primer entierro colocado sobre el piso enlucido de la cámara, junto a llamas, varias vasijas y al mismo nivel del ataúd central.  El Guerrero o Jefe militar La osamenta de la derecha orientada de sur a norte como el Señor, se encontraba con la cabeza cubierta tocados y piezas metálicas entre las que se había una ancha banda de cobre dorado sobre los huesos de la cara. Esta placa parece haber sido la base cilíndrica del tocado. Por debajo del mentón se extendía otra pieza alargada de cobre con pequeños rectángulos colgantes que podrían ser parte de un pectoral. Sobre el tórax y ligeramente a la izquierda de un gran disco de cobre con un diámetro de 35 a 40 cm. este escudo o rodela militar era semejante al portado por el “guardián”. A la altura del bajo vientre se colocaba una amplia corona semi lunar de cobre decorada en la base con el relieve de un rostro humano. Cerca del fémur estos testimonios se asociaron a algunas lentejuelas metálicas, indicadoras de un manto recamado probablemente similar al que envolvía al Señor, pero más pequeño y en cobre. Entre los huesos de las piernas se encontraba una pieza tubular rematada en un abocinamiento junto a otra de forma cónica, partes de una clásica porra de combate desarmada y sin el núcleo original de madera. Por debajo corrían también los restos de otra funda metálica correspondiente a un mazo simple. Finalmente alrededor de veinte pequeñas cabezas de cobre casi desintegradas habría formado los remates de tocado o prendas destruidas. Los restos pertenecen a un hombre de treinta y cinco a cuarenta y cinco años de 1.58 a 1.60 m, de estatura. Lo llamativo del caso es que faltaban los huesos del pie izquierdo, quizás por motivos rituales. Dada la indumentaria se trataría de un personaje con evidentes funciones militares.  El Portaestandarte Se encontraba en plano invertido al del Señor, es decir de norte a sur, el esqueleto reposaba extendido sobre su espalda, los huesos de la cara ligeramente flexionados hacia atrás, denotaban una recia contextura. Los restos corresponderían a un hombre de similar edad que el señor, con una estatura aprox. de 1 .60 a 1.63 m. Sobre los huesos del pecho y volteando los hombros se extendía un pectoral de cuentas rojas y blancas y hacia el costado derecho reposaban hasta ocho varillas achatadas con huellas de amarras característicos de mangos de tocados plumarios. A lo largo del tórax y parte de las extremidades corría una recta cinta de 3cms. de ancho decorada con pares sucesivos de lentejuelas colgantes. Sobre la rodilla derecha se encontraba una especie de aro de cobre laminado con impresiones textiles y varilla doblada en ángulo que conservaba restos de hilos de algodón. La explicación es que corresponden

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a parte de un estandarte circular que colgaba de un largo madero parcialmente decorado con la cinta metálica.  Un vigilante Un poco más arriba de la armazón del algarrobo que era el techo de la tumba real, se encontró un cadáver en posición sentada, con las piernas cruzadas y flexionadas y mirando directamente a la tumba real en clara actitud de vigilante.  El guardián Fue uno de los entierros descubiertos y ya descritos. Se trata de un personaje acostado sobre su espalda en dirección transversal Nor-este y sur-este con la cabeza cerca y un nivel superior a la cabeza del Señor de Sipán.  Las llamas ofrendadas Estaban debajo de los restos de los dos hombres. El animal del lado Oeste con las patas recogidas reposaba sobre su costado y el otro, aparentemente volteado para arriba, tenía su cuello dramáticamente estirado hacia el sur, existe referencia muy directa a las llamas en el “tema del entierro”. Lo curioso es que las llamas representadas son de pelaje manchado.  El Perro Se trata de un canino de tamaño de tamaño mediano, cola larga y colmillos desarrollados, probablemente similar a aquellos de corto pelaje manchado, usualmente representados en el arte Mochica. Con el fin aproximarnos a una tentativa interpretación. La presencia del perro con el entierro y en la tumba del Señor explica su especial valoración asociada en la iconografía a las escenas de sacrificio. Es el invariable acompañante del más importante de los personajes “guerrero sacerdote” o “ser radiante”. Puede verse también acosando a los venados en la cacería ritual y ocasionalmente, en el tema del entierro junto al “hombre iguana” y al “Cara Arrugada”... Cabe preguntarnos si no cumplía también el simbólico rol de guiar a los muertos como aluden algunos mitos indígenas”. (Fig. Nº 6)

(Fig. Nº 6 La Gran Tumba Real)

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b) Las Joyas u Ornamentos Reales  Orejera del Señor de Sipán: Símbolo de rango, la cual representaría al mismo Señor con sus emblemas de mando político, militar y religioso, flanqueado por dos guerreros. Esta pieza fue confeccionada mediante la técnica del ensamblaje de piezas de oro repujado y mosaico de turquesas.(Fig. Nº 7)

(Fig. Nº 8 Cetro de Oro)

(Fig. Nº 7 Orejera de Oro)

 Cetro cuchillo con remate piramidal: Cetro de oro y plata, símbolo de mando militar y poder supremo. Se puede conjeturar que en la escena se representó al mismo señor en una de sus funciones reales: la imposición militar sobre prisioneros y su probable suplicio. (Fig. Nº 8).  Orejera del pato pico de cuchara: Orejera con representación de un ave acuática en mosaico de turquesas: El pato pico de cuchara está actualmente extinguido. Este ornamento fue utilizado en rituales de purificación y culto a la fertilidad de la tierra. (Fig. Nº 9).

(Fig. Nº 9 Orejera pato pico de cuchara)

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(Fig. Nº 10 Orejera de venado)

 Orejera de venado: Tercer par de orejeras y turquesa representando un venado en actitud de correr. La primorosa representación incluye cuernos, ojos, vientre y cola aplicados en láminas de oro. Las pupilas y pezuñas son de piedra oscura y la lengua de concha nácar. (Fig. Nº 10).  Collar de maní Formado por veinte frutos de maní en oro y plata, representaría el concepto de la dualidad en la religión mochica, el oro representaría al sol, el día y lo masculino y la plata a la una, la noche y lo femenino. Los frutos de maní se vinculan al culto de los muertos y el retorno de los ciclos de la vida. (Fig. Nº 11)

(Fig. Nº 11 Collar de Maní)

(Fig. Nº 12 Collar Dios Araña de Oro)

 Collar sonajero Sonajera de oro perteneciente al Señor de Sipán, en la cual el Dios Decapitador tiene, en una mano un cuchillo, y en la otra una cabeza humana.

TAREA ACADÉMICA Explica: 1. La importancia del descubrimiento del complejo arqueológico de huaca rajada 2. Por qué razones el Señor de Sipán fue enterrado con 8 acompañantes. ¿Qué ideas tenían sobre la vida y la muerte? Describe: 3. Las características más importantes de un ornamento representativo de rango que fue encontrado en el entierro real, a través de un dibujo. Elabora: 4. Organizador visual sobre el complejo arqueológico de huaca rajada 5. Mapa conceptual sobre la tumba real del señor de Sipán y sus acompañantes Investiga: 6. Sobre la complejidad de la sociedad Mochica. Presenta un informe escrito

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 LAS OTRAS TUMBAS REALES  LA TUMBA DEL SACERDOTE DE SIPAN a) Descripción: Estuvo ubicado al extremo sur este de la plataforma y al ir descombrándola se encontró con una construcción parecida a la tumba del Señor de Sipán pero más reducida de 4 x 4 m. En los niveles superiores se encontró restos de una llama (cabeza y patas) y algunos cantaritos a manera de ofrendas a 2 m. de profundidad se encontró el cráneo de una llama. Luego de tres capas de materiales constructivos se encontró restos desintegrados de vigas de madera que techaban una cámara funeraria. Esta techumbre de 17 vigas de algarrobo que descansaban en tres vigas trasversales fue desintegrada por la humedad y ocasionó el desplome del material superior y luego los sedimentos dejados por la percolación del agua de lluvias terminaron por rellenar los espacios vacíos. Se dio con las impresiones de tres tablones que constituían la tapa del ataúd del Sacerdote. En general se trataba de una tumba muy similar a la del Señor de Sipán y hasta contemporánea. El esqueleto se encontraba extendido con la cabeza al sur y en posición de cúbito dorsal. Se trataba de un hombre adulto muerte entre los 35 y 45 años de edad. Habría tenido una talla de 1.65 m. y lucía fuerte musculatura y no exhibía signo alguno de malnutrición. En sus muñecas llevaba sencillos brazaletes de concha. Sus pies, flexionados hacia abajo estaban calzados con alpargatas de cobre (cerradas y por tal diferente a las del Señor de Sipán). Llama poderosamente la atención que en el ataúd no se encontró vestigios de armas ofensivas con lo cual se confirma estaba dedicada sólo a actividades de carácter religioso. La presencia de una espectacular representación del búho, lo asocian al “hombre ave” que ocupaba el segundo plano en la jerarquizada sociedad Moche. (Fig. Nº 13)

(Fig. Nº 13 Tumba del Sacerdote de Sipán)

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b) Las Joyas u Ornamentos Se encontró que el ataúd estaba recubierto por una burda tela con pintura roja. Debajo de las impresiones de los tablones se encontró restos de un tejido de algodón que cubrió el fardo funerario. Luego venían decenas de pequeños discos de cobre, probablemente cosidos a otro textil desintegrado que parecía un manto recamado decorado en su borde inferior por una hilera de conos. Se trataba de una prenda o de un estandarte. El personaje se encontraba extendido de espaldas con la cabeza al sur, en similar posición del Señor de Sipán. Hacia ambos lados del cráneo fragmentado se encontraban dos orejeras circulares de cobre dorado idénticas y algunas piezas de oro y turquesa. (Fig. nº 14) Al centro de la orejera se implantó una cabeza de oro con ojos almendrados sujetada mediante diminutas grapas y clavos. Apenas deslizada del rostro se encontró una nariguera de oro y plata con representaciones de guerreros. (Fig. nº 15). Ligeramente a la derecha se halló una segunda nariguera de oro elíptico y convexo similar a las del Señor de Sipán y con grabaciones de un guerrero hacia la parte interna del ornamento. Alrededor del cuello llevaba un collar con nueve cabezas humanas de 6cms. de altura hechas en cobre dorado que representaban a un personaje sonriente que suponen el rostro de un anciano. (Fig. 16). Sobre el pecho descansaba un segundo collar muy similar al anterior pero el personaje estaba en actitud cadavérica y con las orejas partidas. Es posible que estos dos juegos de collares representen a la vida y la muerte. (Fig. 18). Por debajo de estos collares se extendía dos pectorales de cuentas blancas. Retirados estos ornamentos quedó al descubierto el esqueleto del personaje.

(Fig. Nº 14 Orejera de oro) (Fig. Nº 15 Nariguera de oro y plata)

(Fig. Nº 16 Collar de cabezas sonrientes)

(Fig. Nº 17 Collar de cabezas cadavéricas)

c) Más Indumentarias 81

Sobre el pecho y brazo se exhibía dos discos de cobre con colgajos que seguramente formaban parte de un tocado desintegrado. Cerca de la mano derecha descansaba un “cuenco o copa” metálica de 10 cm. de diámetro con tapa y que recuerdan las copas ofrendatorias representadas en las escenas de sacrificios. (Fig. 18). Esto dio la clave para denominarlo el Sacerdote. Al lado izquierdo del personaje se encontró dos pequeños sonajeros semicirculares de cobre similares a los del Señor de Sipán. Alrededor del cuerpo se encontraron valva spondyllus y caracoles y cerca a los pies impresiones de dos mates desintegrados. Junto a la mano fue hallada una masa circular de fundición de plata de 2cm. de diámetro. Por debajo de la pelvis lucía un protector coxal de 28.6m. De altura confeccionado mitad en oro y mitad en plata. De esta manera pareciera que se cumple la dualidad en un solo objeto dado al menor rango del personaje. (Fig. 19) Debajo de la tarima se encontraron impresiones desintegradas de textiles, lentejuelas de cobre dorado, algunas conchas spondyllus y caracol, huellas de adornos plumarios. Finalmente se llegó a los restos desintegrados de tres tablas que formaban el ataúd de madera del Sacerdote.

(Fig. Nº 18 Cuenco o copa Ofrendatorias)

(Fig. Nº 19 Protector Coxal)

d) Los Acompañantes  El Guardián del Sacerdote Un poco más abajo aparecieron evidencias de un ataúd de caña ya desintegrado que contenía la osamenta de un joven en posición extendida sobre la espalda, orientado al norte a sur y cuyos pies habían sido amputados. En su mano descansaba una escudilla de cerámica con mango rematado en una cabeza de ornamentos similares a la imagen de la orejera principal del Señor de Sipán. A la altura de su cintura se encontraba una corona semilunar de cobre, decorada con un relieve de un rostro humano. Se encontró también restos de catorce mates o recipientes de calabazas. No tenía armas u ornamentos militares.(Fig. 20)

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 Otros acompañantes Ampliando la tumba hacia ambos lados fueron apareciendo otros acompañantes del Sacerdote.  El Primer Ataúd Era de un joven 1.60 m. De altura de unos 14 a 17 años, estaba colocado hacia el Oeste de la tumba. Lucia en posición extendida sobre su espalda y con la cabeza al Norte en ubicación opuesta al entierro central. Tenía como únicos ornamentos conservados dos discos de cobre de 9cms. Decorados con lentejuelas y existían evidencias de textiles desintegrados.  El Segundo Ataúd Era el esqueleto de un niño de 8 a 10 años que llevaba una corona cilíndrica de cobre. Ocupaba transversalmente la mitad norte a los pies del Sacerdote. Sobre una de sus piernas descansaba el esqueleto de un perro. Aquí mismo se encontró el esqueleto de una serpiente hecho nunca antes registrado. Al lado de una de las piernas del niño descansaban un juego de tres recipientes de calabaza.  El Tercer Ataúd Correspondía a una mujer joven entre 18 y 22 años en posición de cubito ventral en la misma orientación que el Sacerdote carecía de ofrendas. Sin embargo el brazo izquierdo estaba en una posición forzada dando la impresión de un sacrificio al momento de sellar la cámara. A los pies de la mujer se halló el entierro de una llama en la esquina Nor-Este. En el corto espacio entre el ataúd central y el hombre del lado Oeste se descubrió el esqueleto de una mujer en posición extendida sobre su espalda y con la cabeza al sur. Su edad probable era de 19 a 25 años envuelta en un fardo de tela. En la cabeza llevaba una corona cilíndrica de cobre decorada con un rostro humano en relieve. Este detalle podría confirmar el status de esta mujer. En las hornacinas del Nor-Oeste y en espacio adyacente se encontraron 22 ceramios y una cerámica “orante”. Mientras que en la hornacina del Sur Oeste se hallaron tres ollas de cerámica. En la hornacina Nor-Este se encontraron 9 vasijas. La hornacina del Sur Este albergaba 4 ollas fragmentadas y dos recipientes de calabaza. En la hornacina central sur se halló dos cajas representando a una iguana. Las cajas estaban aparentemente vacías.

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TAREA ACADÉMICA Explica: 1. La importancia del estudio de la Tumba del Sacerdote de Sipán. 2. Por qué los personajes que lo acompañaron en su entierro no fueron los mismos que los del Señor de Sipán. 3. Las semejanzas y diferencias entre la Tumba Real y la Tumba del Sacerdote, a través de un cuadro comparativo. Describe: 4. Las características más representativas de un ornamento representativo de rango que fue encontrado en el entierro sacerdotal, a través de un dibujo Elabora: 5. Mapa conceptual sobre la acompañantes

tumba

del sacerdote de sipan

y sus

 LA TUMBA DEL VIEJO SEÑOR DE SIPÁN a) Los Hallazgos Preliminares En el lado sur de la pirámide se halló otra tumba intacta de 6 metros de profundidad, ligeramente más pequeña que la anterior, una fosa rectangular de 1.70 x 2.60 m, en cuya sección central se ubicaba el envoltorio.Luego de escarbar la tumba del sacerdote se inició las excavaciones en la parte central superior de la plataforma. Apenas se excavó unos centímetros aparecieron algunos entierros simples, luego restos de llamas asociados a “cántaros ofrendatorias” y huesos de partes desmembradas de cuerpos humanos: tres cráneos, secciones de brazos, un torso, un pie articulado, que aluden a sacrificios ofrendatorias. Se localizaron filas paralelas de cántaros representando personajes sin brazos. Ello corrobora la realización de un final de sacrificio que requiere más estudios. Se encontraron numerosas ofrendas de cerámica escultórica representando a guerreros, músicos y orantes y pocos recipientes asa-estribo. En una sección se encontraron ornamentos y armas de cobre en miniatura (dardos, porras y escudos). Otros estaban dentro de un cuenco y un tercer grupo estaba dentro de mates desintegrados cerca de conchas llamadas “concha – perla”. b) El Fardo Funerario El Viejo Señor de Sipán fue sepultado en un fardo funerario que contenía todos los diversos bienes y atuendos usados en vida. Sus únicos acompañantes fueron una joven mujer y una llama sacrificadas y colocadas encima del área de la cabeza del cuerpo del Viejo Señor. Al localizar la sencilla tumba del Viejo Señor de Sipán, los arqueólogos quedaron sorprendidos de su magnífico contenido: “arañas en oro formaban un primer collar”, vasijas con ofrendas rodeaban el fardo funerario donde se encontraron máscaras, juegos de collares en oro y maravillosas miniaturas engastadas en varios juegos de narigueras entre docenas de otras piezas metálicas. Junto a las osamentas sus más preciados bienes y armas de combate. El Viejo Señor habría sido el primer gobernante de Sipán antecesor del

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Señor de Sipán por cuatro generaciones, su suntuoso ajuar funerario muestra una sorprendente variedad de bienes tanto funerarios, como de mando, de rango y de culto. Este personaje, sepultado en la primera edificación de la plataforma funeraria debió ser el más antiguo gobernante del valle. Muchos de los emblemas de rango u ornamentos y estandartes de su rico ajuar funerario resultan parecidos a los del Señor descubierto lo cual refleja una jerarquía y rol semejantes en diversos momentos de la sociedad Mochica.Probablemente concentraba las funciones políticas y religiosas que se separaron posteriormente, en la época del Señor más reciente. Sus únicos acompañantes fueron una mujer y una llama. Los juegos de ornamentos usados en vida y depositados en la tumba están también referidos a una triple autoridad y a los conceptos del dualismo simbolizados por el uso del oro y la plata.Continuando con nuestra excavación decidimos bajar a una sección de un promedio de 4 x 3 m. al extremo Norte entre dos unidades. Se trataba de explorar la desconocida sucesión arquitectónica en la base del paramento Sur correspondiente al nivel superior central. Un sospechoso hundimiento en este arcilloso sello arquitectónico sugirió establecer su naturaleza localizándose inmediatamente abajo dos vasijas globulares de engobe blanco, volteadas y ubicadas entre los límites curvos de una intrusión que había cortado los adobes originales de la edificación subyacente. En ese momento no presagiábamos encontrarnos cerca de otro importante descubrimiento. Unos 80cms. más abajo volvimos a localizar otras vasijas globulares erguidas y semejantes. Se trataba de cántaros “cara gollete” de buen acabado englobados en blanco y con diseños en rojo. Sorpresivamente, al centro de la intrusión debajo de una capa de tierra oscura, brilló al sol un hierático rostro humano en oro que decoraba el vientre de una araña primorosamente trabajada en este metal. Progresivamente, las herramientas finas y pinceles fueron exponiendo una curvada superficie con residuos de fibra vegetal sobre la que descansaban diez arañas semejantes. Un impresionante collar aparecía colocado como componente final de un fardo integrado por centenares de placas de cobre y otros ornamentos cubiertos de óxido verdoso. Las vasijas se distribuían a los lados en una fosa angular de 1.60mts. De largo que se proyectaba dentro del perfil Sur, una adecuada y segura protección volvió a sellar momentáneamente la tumba, mientras nuestro personal ampliaba otra sección hacia ese lado bajando progresivamente los 6mts. De profundidad para tener, finalmente después de algunas semanas, la base del recinto funerario completo; una fosa rectangular de 1.70 x 2.60 m. En cuya sección central se ubicaba el envoltorio. La cuidadosa limpieza de todo este nivel expuso ante nuestros ojos el espectáculo de un abultado fardo alargado de 2.30. X 0.80 m. Rodeado de veintiséis vasijas (diecisiete al Este y nueve al oeste). Sin embargo, sus reducidas dimensiones mantuvieron la estabilidad del relleno y las construcciones sucesivas facilitando una mejor conservación. Se trataban de un entierro de mayor antigüedad y aparentemente más simple. Salvo el sector Sur, los tres límites restantes quedaron perfectamente definidos, no existiendo la posibilidad de otros acompañantes laterales. En contraste con estas características, el collar de oro y volumen del fardo parecían desdecir de una menor jerarquía, manteniendo por el momento nuestra expectativa. El complejo registro siguió procedimientos parecidos a los empleados en las tumbas anteriores. Cada objeto, fragmento o residuo orgánico, una vez definido, debía ser cuidadosamente dibujado, fotografiado y catalogado. La forma de retirarlo fue dictada por su estado de conservación. Lógicamente, muchas piezas metálicas requirieron consolidarse individualmente o estabilizarse en conjuntos unitarios. En todo momento se trató de 85

definir capas que indicaban también el orden original del envoltorio. Cada una de estas posibles disposiciones integró diecisiete planos sucesivos de registros y veinticinco gráficos parciales de detalles. Así cualquier objeto, por pequeño que fuera, podría ser fácilmente ubicado para su interpretación, restauración o restitución. c) Las Joyas u ornamentos El Viejo Señor, al igual que el Señor de Sipán, utilizó en vida variados ornamentos, emblemas y atuendos para distintas ocasiones y ceremonias propias de su alto rango, investidura semi-divina y poder. A su muerte, diversidad de bienes formaban parte del ajuar funerario para acompañarlo al mundo de los muertos donde según la religión Mochica seguiría ejerciendo los mismos roles y funciones. Se hallaron 54 objetos de oro, entre los que sobresalen un collar con la representación de 10 arañas de oro, 10 sonajeras y varias narigueras, además de otros ornamentos como protector coxales de cobre y piedras semipreciosas.La diversidad de imágenes referidas a divinidades o atributos resulta notable por sus formas y dimensiones. Tres parecen constituir también los más importantes seres mitológicos: el "felino antropomorfizado", el "hombre cangrejo" y la "deidad de los ulluchus". Otros íconos o figuras de menor tamaño pueden ser de segundo orden ritual o menor grado mítico (máscaras realistas o pequeños personajes con serpientes). El impresionante collar de arañas en oro reposaba sobre el área correspondiente al torso (Fig. Nº 22), considerando que al extremo Sur, entre láminas de cobre fragmentado se distinguían apenas los huesos craneanos del cuerpo que encerraba esta masa de objetos de metal originalmente cubiertos por un envoltorio de fibras vegetales, hoy desintegradas y lográndose recuperar un protector coxal (Fig. 23) Notoriamente el formato de esta tumba resultaba diferente al de las cámaras del “Señor el “Sacerdote” y el “guerrero”. El recinto funerario fue originalmente excavado como una fosa elíptica que en su base tomaba rectangular, careciendo del techo de maderas, hornacinas laterales y evidentemente, ataúd.

(Fig. Nº 22 Collar de araña de oro)

(Fig. Nº 23 Protector Coxal)

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 LA TUMBA DEL JEFE GUERRERO Fue encontrado en una tumba simple en un ataúd de caña con restos de telas y coloración roja y blanca. Se trata del esqueleto extendido de un hombre adulto con la cabeza al sur con el cráneo cubierto de textiles y láminas de cobre. Portaba muchos textiles, varios objetos metálicos como dos orejeras circulares de madera de cobre dorado con mosaicos disgregados, un barbiquejo, un búho de cobre con alas extendidas, (Fig. Nº 24) pectorales de concha y sobre el tórax una máscara de cobre y láminas metálicas que seguramente eran parte de un emblema se halló los restos de una porra encontrada en el entierro. También en la parte inferior aparecía una corona metálica, dos vasijas de cerámica tipo asa estribo atribuidas a las fases rentables de la Cultura Moche, igualmente varios objetos de cerámica.

(Fig. Nº 24 Búho de cobre)

 LA TUMBA NUMERO CATORCE: “EL CUARTO PERSONAJE DE LA ÉLITE MOCHICA” a) Los Hallazgos Preliminares Dos décadas después del impresionante descubrimiento del Señor de Sipán, un nuevo e importante hallazgo vuelve a inquietarnos sobre el misterio de su señorío. El descubrimiento de la tumba de otro señor moche en el complejo arqueológico de Sipán permite seguir avanzando en la reconstrucción de la antigua civilización mochica que gobernó en la costa norte de Perú hace 1.700 años y cerrar un enigma que llevaba abierto más de 80 años. Es que el cuarto personaje representado en la escena de “La Rebelión de los Artefactos” -el mural encontrado en 1925 en el que aparecen cuatro personajes trayendo orden y paz al mundo (dos sacerdotes, el Señor de Sipán y un cuarto por descubrir)- era todavía una incógnita hasta ahora. (Fig. nº 25)

(Fig. Nº 25 Danza de Presentacion o Sacrifico de prisioneros)

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Según las primeras investigaciones realizadas por el arqueólogo Walter Alva, la nueva tumba descubierta en el complejo arqueológico de Sipán pertenecería al cuarto personaje de élite mochica. Alva preciso que este hallazgo se trata de un personaje de la nobleza mochica de una o dos generaciones antes del señor de Sipán, es decir que tendría una antigüedad aproximada de 1800 años. En esta cámara funeraria de 3.0 x 3.0 m. Cubierta de vigas de algarrobo se ha encontrado este personaje sepultado en el extremo suroeste de la plataforma funeraria y no tenía guardián, en cambio el señor de Sipán fue sepultado en el centro de la plataforma funeraria, es decir ocupando el núcleo de la estructura, Alva recordó que este personaje esta después del Señor de Sipán, del sacerdote y la sacerdotisa. El patrón de enterramiento es muy semejante a los antes mencionados, ya que hay un techo de madera cubriendo la cámara funeraria y al centro el ataúd de madera con amarras de cobre dorado. En la Descripción de los personajes en la escena de “La Rebelión de los Artefactos”. “El primero es el señor, luego el sacerdote, y después la sacerdotisa y este cuarto personaje vendría a ser una especie de sacerdote, a pesar que también tiene armas, o guerrero o en todo caso se trata de uno de los personajes de la cúspide del poder en la época mochica. Todavía no se sabe de qué personaje se trata. Por sus ornamentos, emblemas encontrados podría tratarse de un jefe militar” (Fig. Nº 26). Alva expreso que este nuevo personaje corresponde a la tumba numero 14 hallada dentro del complejo arqueológico de Sipán. Tenemos las tumbas del señor, viejo señor de sipan, sacerdotes y jefes militares. Además es tercer ataúd de madera hallado en este sitio arqueológico, los demás personajes fueron enterrados en ataúd de caña, lo que significa que estamos frente a un personaje importante y de alta jerarquía. Luis Chero Zurita, arqueólogo residente del complejo arqueológico de Sipán sostuvo que se han tomado muestras del techo de madera de vigas de algarrobo a fin de ejecutar el fechado radio carbónico que permitirá saber la edad exacta en la que fue sellada la tumba del nuevo descubrimiento del personaje mochica b) Las Joyas u ornamentos Los ornamentos que se aprecian a la fecha en esta nueva tumba, especialmente el tocado, permiten asociarlo con el personaje que aparece en la escena culminante de las ceremonias mochicas hasta el momento sólo se han hallado ornamentos de cobre y cobre dorado, como un vestido de placas cuadradas de cobre, solo usado por la elite moche; una corona de cobre en forma de “V”; un collar de siete cabezas representando una deidad felínica, un tocado o corona elíptica de cobre y armas de combate en cobre, que confirman la pertenencia de este personaje a la élite mochica. El análisis de la osamenta ha permitido establecer que se trataría de un varón de unos 35 años y una altura aproximada de 1.65 m. La delicadeza de los ornamentos recuperados en su enterramiento corroboraría una vez más que los moches fueron excelentes orfebres, posesionando el estatus del desarrollo de la metalurgia en la región Lambayeque y en particular en Sipán entre las más importantes del mundo antiguo.

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(Fig. Nº 26 Personaje Sacerdote o Guerrero de élite Mochica)

TAREA ACADÉMICA Explica: 1. ¿Por qué es importante el entierro del Cuarto personaje de la elite Mochica? 2. ¿Qué rol desarrollo la religión en la vida de los Moches Elabora: 3. Cuadro comparativo de las características más importantes de las Tumbas del Viejo Señor de Sipán, Jefe Guerrero y del Cuarto Personaje de la élite Mochica. Describe: 4. La imagen de la Danza de Presentación o Sacrificio de Prisioneros. Identifica similitudes y diferencias entre los personajes.(Elabora una lista con las características comunes) Investiga: 5. ¿Por qué este personaje es considerado el Cuarto dignatario de élite Mochica? 6. Argumenta ¿Qué semejanzas encuentras en las tumbas de élite de Huaca Rajada y los Entierros de Huaca el sol y la Luna?

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LA TUMBA DEL GRAN SEÑOR DE UCUPE

El Proyecto Huaca El Pueblo, dirigido por el doctor Steve Bourget, viene realizando trabajos de investigación arqueológica en la zona de Ucupe por tres años consecutivos, gracias al apoyo de la National Science Foundation E. U., la Universidad de Texas en Austin y el Museo Tumbas Reales de Sipán, con el objetivo de comprender la secuencia ocupacional en la zona, que incluye más de 1500 años de ocupación humana, siendo una de las más completas del valle de Saña. El Complejo Arqueológico de Ucupe, está ubicado cerca al poblado del mismo nombre, al sur de ciudad de Chiclayo. Al igual que en muchos otros conjuntos arquitectónicos Mochicas, aquí se han construido grandes pirámides truncas y extensas plataformas bajas, empleando adobes y rellenos arquitectónicos, los trabajos arqueológicos de los últimos años nos permitirán conocer la forma de estas antiguas construcciones y su función. Durante los trabajos arqueológicos de la temporada 2008, se descubrió a mediados de Junio una impresionante tumba perteneciente a un personaje de la nobleza Mochica, posiblemente un gobernante local. Las exploraciones arqueológicas realizadas al pie de la pirámide llamada “El Pueblo”, una extensa estructura Mochica de la fase Temprana, permitieron ubicar una intrusión rectangular abierta en tiempos pre-hispánicos dentro de la arquitectura original. A un lado de esta abertura, un pozo de huaquero penetraba el relleno, siguiendo la pared perfilada por la excavación de los constructores de la cámara funeraria. Pensamos entonces encontrarnos frente a otra tumba completamente destruida por los saqueadores que depredan nuestro patrimonio cultural.Una vez retirado el relleno de 3 metros de profundidad, compuesto por escombro y adobes fragmentados que sellaban la tumba, aparecieron múltiples marcas en las paredes que muestran cómo habría sido construido el espacio que alberga la cámara funeraria, cortando los adobes de la estructura original con herramientas metálicas de 8 cm. de ancho similares a palas actuales. La tumba de forma rectangular, tiene 3.5 metros de Norte a Sur y 3 metros de Este a Oeste, fue construida con adobes paralelepípedos pertenecientes a la fase Mochica Medio. Varios fragmentos de adobes fueron encontrados sobre la capa de arena dentro de la cámara, posiblemente habrían dado la impresión a los huaqueros de ser el fondo de una tumba vacía, desanimándolos a continuar su profanación.

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El primer hallazgo fue un cántaro atípico al estilo Mochica, colocado en la esquina Sur-Este de la cámara funeraria, inmediatamente encontramos en el centro de la cámara objetos metálicos, confirmando que la tumba estaba intacta. Una placa de cobre dorado recortada en forma de “V”, fue colocada sobre el fardo de esteras como último testimonio de la importancia de este noble 1, remitiéndonos a uno de los personajes más importantes representado en la iconografía Mochica, conocido como el personaje “D”. Una vez retirados los adobes dentro de la tumba, y limpiado el relleno de arena que cubría su contenido, encontramos que el personaje principal estaba cubierto completamente por grandes ornamentos metálicos oxidados por el paso del tiempo, una máscara funeraria de cobre dorado con ojos de concha indicaba la ubicación del cráneo y la colocación del cuerpo en la clásica orientación de los entierros Mochica, con la cabeza al sur y los pies al norte. A este nivel aparecieron tres hermosas botellas Mochica, la primera representando un personaje sentado en actitud reflexiva, la segunda corresponde a un noble sentado sobre su trono y finalmente una vasija sin decoración alguna, pero compuesta por dos piezas. A la derecha del entierro principal la osamenta de un hombre joven, fue colocada junto a la pared este de la cámara, un ceramio representando un felino se encontró a la altura de su hombro izquierdo y otro ceramio representando un zapallo a los pies. En las esquinas Sureste y Suroeste de la cámara descubrimos huesos de camélidos; así como el esqueleto entero de una llama colocada a los pies del personaje, claramente son ofrendas para ser consumidas en la otra vida. Mientras limpiábamos la arena adherida a los ornamentos del Señor enterrado, se iban definiendo impresionantes diademas, coronas, escudos y numerosas placas de metálicas que componían una túnica ritual; todos estos ornamentos fueron confeccionados en cobre dorado. Desde la aparición de los primeros objetos, contamos con la participación de un conservador del Museo Tumbas Reales de Sipán. Retiramos con sumo cuidado los primeros ornamentos, que fueron consolidados in situ y embalados para su traslado al laboratorio del Museo Tumbas Reales de Sipán donde actualmente son tratados para asegurar su conservación. Entre estos ornamentos tenemos

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varias diademas en forma de “V”, con la representación central del rostro hierático de un personaje adornado con orejeras, tocado y collar de cabezas de búho. Bajo la máscara funeraria -para nuestra sorpresa- encontramos una segunda máscara con ligeras diferencias de la primera, ambas aparentan pertenecer a dos labores artesanales diferentes. Recuperamos también un tocado en miniatura, algunas coronas compuestas por cintas y plumas metálicas de impresionante calidad artística y tecnológica. En otra capa de ornamentos, descubrimos un magnifico collar de cuentas lenticulares de plata, confeccionadas mediante dos tapas, llevando la representación frontal de una deidad coronada y flanqueada por serpientes. Esta imagen como otras de la misma tumba presenta notable similitud con imágenes encontradas en las tumbas de Sipán, hecho que demostraría la estrecha relación que debió existir entre estos dos centros de la época Mochica.Nuevos ornamentos aparecieron en los días sucesivos, un par de orejeras de plata con colgajos, dos pectorales de placas en concha, un collar compuesto por pequeñas tallas de concha y resina, además de brazaletes y dos pectorales de cuentas de spondylus, así como 6 narigueras y dos pequeñas representaciones del ser mítico Ai-apaec. Una vez retirada la segunda máscara funeraria, nos encontramos frente al cráneo del personaje en cuya boca habían sido colocados 4 discos de metal en bruto, dos de cobre y dos de plata, que indicaría su rango en el tránsito al mundo de los muertos. Bajo los pectorales descubrimos la osamenta completa del personaje, que sostenía en ambas manos representaciones reiterativas de manos confeccionadas en láminas de cobre. Después de estabilizar los huesos, procedimos a retirar respetuosamente los restos de este importante personaje Mochica. Por debajo el antebrazo derecho encontramos una gran sonajera fabricada en cobre, al igual que muchas otras piezas de esta tumba resulta novedosa y única para el actual registro arqueológico.Sosteniendo el cuerpo del personaje se encontraban 6 porras metálicas desarmadas y sujetas por cordones de algodón trenzado, que aparentaban componer una gran tarima. Por debajo de este último nivel encontramos a la derecha del entierro principal un segundo acompañante enterrado dentro de un ataúd de caña, se trataba una mujer joven, que portaba una nariguera y una corona calada de cobre con imágenes de danzantes. Dentro del mismo ataúd encontramos restos de llama colocados como ofrendas. Exactamente bajo el cuerpo del Señor hallamos otro ataúd conteniendo el cuerpo de un hombre adulto colocado de espaldas al personaje, solo portaba algunas láminas de cobre en las manos y boca.

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Todos los objetos recuperados, están por el momento resguardados en las instalaciones del Museo Tumbas Reales de Sipán, donde reciben el tratamiento de conservación y restauración para su pronta exposición a la comunidad Lambayecana, esperando que a corto plazo puedan ser trasladados al futuro Museo de Sitio de Ucupe, en cuya gestión se han comprometido el Museo Tumbas Reales Sipán, El Proyecto Especial Naylamp, el INC y la municipalidad de Lagunas Mocupe. Como se discutió antes, la arqueología de los valles de Jequetepeque, Lambayeque y Piura era casi desconocida cuando Larco realizaba sus estudios. No cuestionamos la validez de la secuencia de Larco, sino su ámbito de aplicación. No es de extrañar que los investigadores que trabajan en los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura consideren que la secuencia es de difícil aplicación a sus materiales. Esto nos lleva a concluir que es necesario construir una secuencia cerámica alternativa para estas regiones. Esta secuencia deberá ser compatibilizada con las cinco fases de Larco a fin de permitirnos comparar los desarrollos de las diversas regiones.

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CAPÍTULO X EL MUSEO TUMBAS REALES Y SU IMPORTANCIA Quien visite el "Museo Tumbas Reales de Sipán" encontrará la presencia categórica de un edificio inspirado en los antiguos santuarios piramidales Mochicas. Subiendo por una larga rampa que impone un tránsito ceremonial, ingresará al mundo de los Mochicas precedido por una impactante proyección animada que reconstruye el desfile del "Señor de Sipán" y su séquito hace 1700 años. En el tercer piso, podrá conocer los aspectos más importantes de esta cultura, su territorio, evolución, organización social, agricultura y los productos vegetales cultivados, la metalurgia, sus monumentos más importantes, así como la presentación general del Santuario de Sipán. Un segundo tema es el mundo espiritual de los Mochicas, sus dioses y conceptos de vida desde el engendramiento hasta la muerte, así como su cosmovisión del universo concebida en tres mundos. Bajando al segundo piso, después de una didáctica introducción sobre las excavaciones, se presenta paso a paso el descubrimiento de la tumba del "Señor de Sipán", desde los depósitos de ofrendas, el hallazgo del guardián de la tumba hasta la develación de la cámara funeraria con su extraordinario contenido. Las maravillosas joyas reales y emblemas de mando se exponen en espacios propios con una iluminación puntual, para brindar la sensación que los ornamentos flotan en el espacio bajo la atmósfera dramática de ambientes a semi-penumbra. El centro del nivel está ocupado por una reproducción exacta de la cámara funeraria con el ataúd del "Señor de Sipán", ofrendas y acompañantes, tal como fuera al momento de su descubrimiento. Viene después un ambiente para la tumba del sacerdote y sus ornamentos. Bajando al primer piso se encuentra un espacio a desnivel, respetuosamente ambientado para el reposo definitivo de los restos óseos originales del "Señor de Sipán", que evidencian el carácter de Museo- Mausoleo, destinado a los Gobernantes Mochicas, esencia de nuestra identidad regional. Al centro de la sala, el visitante tendrá al nivel de sus ojos el contenido de la Cámara Funeraria que apreció anteriormente desde el segundo piso. Otra sección está destinada a tumbas de diferentes épocas y jerarquías como jefes militares o asistentes religiosos que formaban parte de la elite Mochica. El espacio de mayor amplitud está destinado a la tumba del "Viejo Señor de Sipán", el gobernante más antiguo descubierto, cuyos ornamentos y emblemas resultan de similar suntuosidad y calidad al primer "Señor" descubierto de quien sería su antecesor en unas dos generaciones. Desde su develación nos sorprendió la complejidad y simbolismo de cada una de las joyas y ornamentos reales como el impresionante collar de diez representaciones de arañas en oro o la exquisitez de la nariguera de oro y plata que representaría su imagen miniaturista con un impresionante tocado en forma de búho con las alas desplegadas. Las imágenes 94

religiosas representando al dios cangrejo, un felino antropomorfizado coronado de serpientes, impactan a cualquier visitante al igual que un pectoral representando los tentáculos de un pulpo. En un lugar central especial se guardan también los restos de este egregio gobernante. Otro tema importante son las valiosas piezas recuperadas y repatriadas como producto de la lucha contra el saqueo y tráfico ilegal del Patrimonio Cultural Peruano. Cuando el visitante piensa haber concluido su visita, una puerta se abrirá hacia el pasado para presentar "La Casa Real del Señor de Sipán", una vívida recreación, donde maniquíes de 35 personajes, con ambientación de luz, música de instrumentos nativos y movimiento, lo trasladarán a la época esplendorosa de la corte real Mochica. Los Museos Tumbas Reales de Lambayeque y Huaca Rajadas de Sipán tienen un alto significado arqueológico cultural por las siguientes razones:  Permite que la Comunidad Lambayecana fortalezca sustancialmente su identidad cultural y desarrolle el sentimiento de autoestima personal, llamado a perennizarse entre nosotros como sinónimo de grandeza y poder .Generador de éxito en instituciones educativas, empresas comerciales, financieras, etc. que optan por tomar este nombre prestigioso y emblemático, como es el caso de nuestra universidad, y algunos colegios, plazas, calles y negocios.  Muestran toda la grandeza del pasado preincaico, todo el desarrollo cultural y artístico de la cultura Mochica, donde se aprecia de un modo extraordinario el realismo de su cerámica, su orfebrería, su arquitectura de alto grado técnico y su sociedad jerarquizada, tan organizada como los pisos estamentales de las tumbas que el museo permite contemplar, y que transportan al visitante a un mundo peruano pasado pero presente en el lugar.  Mediante el diseño arquitectónico del Museo Tumbas Reales del Señor de Sipán, representa a las antiguas pirámides truncas de la preincaica cultura mochica de los siglos I al VII d.C., en las cuales está inspirado.  Concentra más de dos mil piezas de oro, entre joyas, cerámicas y ajuares funerarios pertenecientes al Señor de Sipán, y otros gobernantes de la elite Mochica

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 MUSEO NACIONAL DE ARQUEOLOGIA “TUMBAS REALES DE SIPAN”-LAMBAYEQUE  EL SIGNIFICADO ARQUEOLOGICO DE LAS TUMBAS REALES El año 1987 un pequeño equipo de arqueólogos peruanos, después de una dramática intervención, lograron salvar del saqueo y la destrucción la primera tumba intacta de un Gobernante del antiguo Perú. El descubrimiento de la llamada "Tumba del Señor de Sipán" concitó inmediatamente el interés de la prensa mundial que durante un año siguió de cerca las investigaciones arqueológicas estimadas como uno de los grandes sucesos del Siglo XX, comparándola con la Tumba del Rey Tutankamon, la Tumba del Rey Maya de Pacal o el descubrimiento de Machu Picchu. Al margen de estos calificativos, la arqueología peruana fue renovada con nuevos conocimientos sobre la estructura social, política, tecnología, arte y pensamiento religioso de los Moche o Mochicas, una de las más importantes culturas pre - incas. Los arqueólogos habían encontrado una Cámara Funeraria con los restos del "Señor de Sipán" en un ataúd de madera con un impresionante conjunto de ornamentos, emblemas y atuendos de oro, plata, cobre dorado y otros materiales que integraban sus trajes rituales y símbolos de rango. Alrededor lo acompañaban los restos de hasta ocho personajes de su entorno real (un jefe militar, un porta estandarte, tres mujeres jóvenes, un niño, el guardián de la tumba y un vigía), quienes lo siguieron para su viaje a la eternidad. La responsabilidad inmediata para nuestro equipo fue la conservación y restauración de los objetos en riesgo de destrucción, asumida gracias a la colaboración del gobierno alemán que permitió contar con el primer laboratorio de conservación de metales de Sudamérica.Las Tumbas Reales de Sipán son muy importantes porque han permitido:  Volver los ojos del mundo al misterio y esplendor de las antiguas culturas del Perú. Los Mochicas han pasado así a ocupar el sitial de las culturas clásicas de América junto a los mayas, aztecas e Incas.  Que la investigación arqueológica peruana se reactive con nuevas investigaciones, al punto que hoy puede hablarse de una "Muchicología".  Marcar un importante hito en la arqueología del continente, porque por primera vez se reveló la magnificencia y majestuosidad del único gobernante del antiguo Perú encontrado hasta esa fecha.  Que la región Lambayeque pasó a convertirse en un nuevo destino turístico que se refuerza día a día con la existencia de importantes monumentos y museos. Evidentemente, que a partir de su inauguración el "Museo Tumbas Reales de Sipán" es el principal atractivo cultural turístico del Norte del Perú.  El Categórico impacto inicial de convertirlo en el eje que promueva el circuito Turístico Nor Oriental y el desarrollo de la Macro Región que comprende Piura, Cajamarca, Amazonas, Lambayeque y La Libertad.  Que la ubicación estratégica de Chiclayo, contribuya a esta magnífica posibilidad de descentralizar la oferta turística tradicional del Perú, centralizada en Machu Picchu en la ciudad de Cuzco, ahora en el norte peruano.

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 EL SEÑOR DE SIPAN Y SU REPERCUSION ECONOMICO-CULTURAL  EN LA REGION LAMABAYEQUE Según el INEI, y la Dirección Regional del Ministerio de Industria y Turismo (Mitinci) sostienen que Lambayeque en lo que respecta al rubro económico ha crecido en los últimos años debido al flujo turístico de las zonas arqueológicas circundantes como museos, museos de sitios, ferias, festivales costumbristas, etc. reflejo del patrimonio cultural tangible e intangible puesta en valor instalados en sus lugares de origen. Esto ha permitido que los establecimientos comerciales, de hospedaje, etc. Inviertan en sus negocios para brindar una buena atención y un buen servicio al turista que llega a Lambayeque ávido por conocer los tesoros descubiertos generando un gran movimiento de personas y viajeros constituyendo un instrumento importante de desarrollo. El movimiento económico que se genera es producto del turismo nacional e internacional debido al descubrimiento de estas magníficas tumbas Reales de Sipán y otros atractivos turísticos que posee la región Lambayeque, confirmando que somos la segunda región en el Perú a lo que aportes al erario nacional compete , demostrando que no solo vivimos de la agricultura, pesca, comercio sino que también nuestra zona es privilegiada debido a que en el pasado también fue área de desarrollo cultural y comercial prehispánico y que ahora nos corresponde mostrar todo esta magnífica zona costeña . Con orgullo, pero sin llegar a la vanidad podemos decir que Lambayeque avanza con paso firme hacia la consolidación de su desarrollo cultural y económico. Cabe anotar que la ciudad de Chiclayo cuenta con un museo de sitio de Huaca Rajada recién inaugurado, pero Lambayeque es la que tiene el privilegio de contar con cuatro museos arqueológicos y una larga historia fundada en la época virreinal, hasta hoy presenta vestigios de su bella arquitectura monumental, que sino se toman las medidas necesarias estarían a punto de desaparecer, igualmente de gran categoría es el museo Nacional de Sican, situado en Ferreñafe ,definitivamente a nivel de patrimonios culturales no tenemos nada que envidiar a otras regiones lo cierto que todo esto es benéfico para la población de la región Lambayeque porque genera movimientos de orden social, cultural y económico como veremos a continuación : Producto del Descubrimiento de las Tumbas Reales de Sipan se ha desarrollado la actividad turística y comercial nivel regional, nacional e internacional que ha generado un movimiento económico, de progreso y cambio como se detalla:  Generación de puestos de trabajo: trabajadores del museo, guías, seguridad, mantenimiento, etc.  Establecimientos de hospedaje: hoteles y hostales.  Establecimientos gastronómicos: bares, restaurantes, heladerías, dulcerías, etc.  Establecimientos Artesanales: artesanía, cerámica y orfebrería.  Líneas de transportes: aéreas, terrestres.  Agencias de viajes.  Tiendas de suvenir.  Comercio ambulatorio, etc.

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Las magnificas Tumbas Reales de Sipán también son importantes porque generan un movimiento cultural-histórico como se detalla:  Representa también, no sólo la recuperación de inertes objetos materiales sino principalmente el rescate de una parte de la identidad perdida de los peruanos. Especialmente de los lambayecanos. No podemos sentir mayor satisfacción cuando los jóvenes de hoy conversan, estudian e investigan sobre el Señor de Sipán como un símbolo histórico de nuestro pasado.  Representa para la arqueología peruana un verdadero hito, porque marca una nueva fase en la historia prehispánica en la costa norte del Perú. Por su verdadero trabajo científico en la conservación y difusión del patrimonio cultural ancestral.  Transforma nuestra concepción de la sociedad Mochica, demostraron que la organización social de la civilización Moche incluía a una clase de nobles mucho más compleja de lo que se creía.  Presenta un alto desarrollo de los artesanos altamente calificados en la confección de una serie de vestimentas y ornamentos ostentosos de acuerdo a los entierros de la sociedad Moche con los objetos que acompañaban los entierros reales.  Modifica nuestra percepción de la religión Moche. Ahora nos percatamos que los ritos ceremoniales con sacerdotes y sacerdotisas vestidos con atavíos rígidamente prescritos, eran parte de la vida religiosa.  Permite conocer la compleja estructura social y política jerárquica del mundo Mochica, en cuya cúspide se encontraba el señor seguido del sacerdote, los jefes militares en el tercer nivel y luego guerreros o asistentes religiosos. Esta jerarquizada variedad de entierros se presenta en el museo en base a testimonios característicos.  Afirmamos que la Cultura Mochica nunca fue una sola entidad, sino más bien fue un pequeño mosaico de pequeños estados regionales o señoríos. El Señor de Sipán, entonces no fue el rey de los Mochicas, sino el gobernante Mochica del valle Lambayeque.  Creación de una emergente, emprendedora y prestigiosa Universidad Señor de Sipán, que ha incluido en su currículo de estudios el curso de Cátedra Señor de Sipán, que corresponde a la línea de Formación General de las distintas carreras profesionales que tiene como objeto de estudio el conocimiento del desarrollo histórico Prehispánico de la Región Lambayeque y el fortalecimiento de la identidad cultural a través de la revaloración de la herencia muchik y la trascendencia del descubrimiento de las Tumbas Reales de Sipán y su repercusión a nivel regional, nacional y mundial.  Desde el año 2000 la Universidad Señor de Sipán viene organizando el Festival Señor de Sipán convirtiéndose en un icono de la cultura regional y legitimo orgullo de quienes hoy pueden considerarse descendientes de la tradición Muchik. También se desarrollan obras teatrales como la Cantata a "Señor de Sipán", poemarios, canciones que exaltan el reencuentro con nuestros ancestros.  Se podría decir que las tumbas reales de sipán a nivel regional tiene un alto significado cultural, histórico y económico.

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CAPÍTULO XI CHOTUNA-CHORNANCAP Aspectos Generales del Monumento Arqueológico

I. Generalidades El Proyecto Chotuna-Chornancap es una intervención profesional multidisciplinaria, que bajo la modalidad de investigación arqueológica venimos desarrollando en forma continua en la localidad de Lambayeque desde el año 2006 hasta la fecha, en un esfuerzo institucional del Ministerio de Educación-Unidad Ejecutora Nº 111 Naylamp Lambayeque y Museo Arqueológico Nacional Brüning, que busca la recuperación de este importante conjunto monumental, asociado a la tradición cultural Lambayeque de los siglos IX al XIV d.C. para fines de su estudio sistemático, conservación y puesta en valor para uso público, en el cual el patrimonio cultural se convierte en el elemento dinámico del desarrollo de las comunidades locales; en el eje del fortalecimiento de la identidad cultural regional y nacional. La temporada del 2006 al 2009 del Proyecto de Investigación Arqueológica ChotunaChornancap, se inició en la segunda quincena de julio del 2006 hasta el mes de diciembre del 2009; ha contado desde sus inicios y a lo largo de todo el proceso, con la autorización y supervisión del INC Lima, formalizada a través del permiso correspondiente. La experiencia adquirida y el conocimiento del área, nos permitieron organizar una estrategia con resultados de singular trascendencia, tanto por la calidad de los hallazgos como por el significado de los mismos. El proyecto desde su concepción tiene establecida una política de intervención, que consiste en garantizar al máximo posible la conservación de las áreas excavadas, es por ello que paralelamente hemos venido desarrollando trabajos de protección y conservación, destinados a instalar coberturas livianas para áreas arqueológicas en riesgo, así como el estudio de techos para protección definitiva e instalación de redes de evacuación pluvial. El proyecto se inició con la intervención arqueológica en los subsectores Chotuna (Norte, Este y Sur); Huaca de los Frisos (Este, Oeste, Norte y Central), Huaca Norte llamada actualmente Huaca de los Sacrificios, el sub sector Norte, conocido hoy como Huaca de la Ola Antropomorfa y en Chornancap. En el entorno de Chotuna se excavaron unidades de 10 x 10 m, obteniéndose importante información relacionada a las estructuras o recintos, ubicados al interior de los dos muros paralelos, que en el frente norte de Chotuna, delimitan el área ceremonial. Hasta el momento tenemos registrados 12 recintos interconectados, en un espacio de 600 metros cuadrados, cuya función al parecer estaba relacionada con actividades de control y recepción de pequeñas ofrendas de quienes accedían al área ceremonial. En la plaza ceremonial (frente Este de Chotuna) se amplió el registro de una serie de estructuras escalonadas mayormente bajas, ubicadas al extremo

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sur, cuya ubicación y morfología sugieren una función igualmente ceremonial y administrativa, al estar asociadas a sistemas de almacenaje como en el caso anterior. En la esquina sur-este de Chotuna, también vinculada al muro delimitatorio del área ceremonial del complejo, se registró una plataforma elevada adosada al interior de dicho muro, a manera de estrado, que permite inferir una función de claro carácter ceremonial y/o administrativo para esta parte del complejo. La intervención en Huaca de los Frisos (llamada antiguamente Huaca Gloria) se dio a partir de la excavación de una unidad en la parte superior de dicha estructura y la continuación de otras tres en el frente Este, además de la reapertura de un sector de relieves y pinturas murales polícromas registradas por Christopher B. Donnan el año 1983. En la parte superior de la plataforma se registró una secuencia de tres remodelaciones sucesivas, vinculadas a estructuras de almacenaje a pequeña escala, cambiando con ello la concepción que originalmente teníamos de este edificio, mientras que en la base del frente Este se obtuvo información de una fase temprana de ocupación del sitio, vinculada con arquitectura elaborada con adobes plano-rectangulares, que por lo limitado del área intervenida no se pudo complementar con la evidencia de cerámica diagnóstica. Así también, se completó la documentación de la fase tardía, con el registro de estructuras platafórmicas adosadas al frente Este de la huaca construidas con adobes plano convexos y plano rectangular alto. En el extremo norte del área ceremonial del complejo, a 250 m. de Chotuna, en la denominada Huaca Norte se documentó dos importantes etapas culturales, materializadas en dos edificios superpuestos, el “Edificio Temprano” y el “Edificio Tardío”, asociado uno a la época Lambayeque y el otro a la época Chimú-Inca, donde se comprobó que a través del tiempo y los cambios políticos ocurridos en la región durante los siglos XI y XV d.C. los patrones arquitectónicos se mantienen, así como los patrones funerarios vinculados a complejos rituales de sacrificios humanos. Hacia el oeste de Huaca Norte se encuentra el sub-sector Norte (80 m. al oeste) donde a partir del 2006 se excavó un montículo que de manera preliminar denominamos plataforma Norte. En la presente temporada se ha logrado documentar una secuencia de tres remodelaciones del edificio, donde las dos más antiguas presentan elementos decorativos en sus frentes principales, bajo la forma de relieves y pinturas murales polícromas con motivos geométricos y figurativos. De manera general los resultados son óptimos, dado que no sólo estamos entendiendo los caracteres arquitectónicos del complejo, hecho que nos permite conocer la funcionabilidad del mismo, sino que nos ayuda a entender los procesos de cambio a través del tiempo, así conocer la etapa inicial de ocupación del sitio, para establecer los vínculos que existieron entre la tradición oral y la realidad objetiva, para que de esta manera se comprenda la contribución de este sitio a la formalización de la cultura Lambayeque. Finalmente, el reconocimiento sistemático del entorno (5 Kms. a la redonda) que nos permitió identificar un total de 100 sitios arqueológicos (montículos), con claras evidencias de arquitectura doméstica, administrativa, funeraria, etc. asociados muchos de ellos, con

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cerámica diagnóstica de la época Mochica Medio, Virú (Gallinazo), Lambayeque, Chimú e Inca; permitirá planificar futuras excavaciones que ayuden a resolver de manera complementaria, la naturaleza y el carácter de la historia vivida en este escenario cultural y paisajístico en un lapso de tiempo más amplio. II. La Tradición Oral Los pueblos con o sin escritura, cuentan su pasado a través de narraciones legendarias, gestas, epopeyas o mitos que con el tiempo se convierten en la expresión clásica de sus orígenes; a través de estas se encierran mensajes simbólicos que en el contexto de la historia y la arqueología es necesario descifrar, gran parte están cargadas de contenido metafórico, que hacen que se conviertan en “fantasías” para sus lectores o en posibles realidades para investigadores. Los primeros documentos escritos sobre el origen de Lambayeque se remontan al Siglo XVI, cuando Miguel Cabello de Balboa (1576) recoge el famoso relato de la dinastía Ñaymlap con su arribo a las costas norteñas, el texto del relato es el siguiente: “...Dicen los naturales de Lanbayeque (y con ellos conforman los demás pueblos a este valle comarcanos) que en tiempos muy antiguos que no saben numerarlos vino de la parte suprema de este Piru con gran flota de Balsas un padre de Compañas, hombre de mucho valor y calidad llamado Naimlap y consigo traia muchas concubinas, mas la muger principal dicese auerse llamado Ceterni trujo en su compañía muchas gentes que ansi como á capitan y caudillo lo venian siguiendo, mas lo que entre ellos tenia mas valor eran sus oficiales que fueron quarenta, ansi como Pita Zofi que era su trompetero ó Tañedor de unos grandes caracoles, que entre los Yndios estiman en mucho, otro Ñinacola que era el que tenía cuidado de sus andas y Silla, y otro Ñinagintue a cuio cargo estaua la vevida de aquel Señor a manera de Botiller, otro llamado Fonga sigde que tenía cargo de derramar polvo de conchas marinas en la tierra que su Señor auia de Pisar, otro Occhocalo era su Cocinero, otro tenia cuidado de las unciones, y color con que el Señor adornava su Lámina 3. El desembarco de Ñaymlap (Oleo de Carlos Gutiérrez Vásquez). rostro, a este llamauan Xam muchec tenía cargo de bañar Ál Señor Ollop-copoc, labrava camisetas y ropa de pluma, otro principal y muy estimado de su Principe llamado Llapchiluli, y con esta gente (y otos infinitos oficiales y hombres de cuenta) traia adornada, y auturizada su persona y casa. Este señor Naymlap con todo su repuesto vino á aportar y tomar tierra á la boca de un Rio (aora llamado Faquisllanga) y auiendo alli desamparado sus balsas se entraron la tierra adentro deseosos de hacer asiento en ella, y auiendo andado espacio de media legua fabricaron unos Palacios á su modo, a quien llamaron Chot, y en esta casa y palacios convocaron con devocion barbara un Ydolo que consigo traian contra hecho en el rostro de su mismo caudillo, este era labrado en una piedra verde, a quien llamaron Yampallec (que quiere decir figura y estatua de Naymlap). Auiendo vivido muchos años en paz y quietud esta gente y auiendo su Señor, y caudillo tenido muchos hijos, le vino el tiempo de su muerte, y porque no entendiessen sus vassallos que tenia la muerte jurisdicción sobre el, lo sepultaron escondidamente en el mismo aposento donde auia vivido, y publicaron por toda la tierra, que el (por su misma virtud) auia tomado alas, y se auia desaparecido. Fue tanto lo que sintieron su ausencia aquellos que en su venida lo auian seguido que aunque tenian ya gran copia de hijos, y nietos, y estauan muy apasionados en la nueva y fertil tierra lo desampararon todo, y despulsados, y sin tiento ni guía salieron a buscarlo por todas partes, y ansi no quedo por entonces en la tierra mas de los nacidos en ella, que no era poca

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cantidad porque los demás se derramaron sin orden en busca de el que creian auer desparecido. Quedo con el Ymperio y mando de el muerto Naymlap, su hijo mayor Cium el qual casó con una moza llamada Zolzoloñi: y en esta y en otras concubinas tubo doce hijos varones que cada uno fue padre de una copiosa familia, y auiendo vivido y señoreado muchos años este Cium, se metió en una bobeda soterriza, y alli se dejo morir (y todo a fin de que a su posteridad tuviessen por inmortal y diuina). Por su fin y muerte de este governo Escuñain a este heredero Mascuy, a este subcedio Cuntipallec y tras este governo Allascunti, y a este subcedio Nofan nech á este subcedio Mulumuslan tras este tuvo el mando Llamecoll á este subcedio Lanipat = cum, y tras este señoreo Acunta. Sucediole en el Señorio Fempellec, este fue el ulltimo y mas desdichado de esta generacion porque puso su pensamiento en mudar á otra parte aquella Guaca ó Ydolo que dejamos dicho auer puesto Naymlap en el asiento de Choc, y andando provando este intento no pudo salir con el, y a desora se le aparecio el Demonio en forma y figura de una hermosa muger, y tanta fue la falacia de el Demonio, y tan poca la continencia de el Femllep, que durmio con ella segun se dice, y que acabado de perpetuar ayuntamiento tan nefando comenzo a llover (cosa que jamas auian visto en estos llanos) y duro este diluvio treinta dias á los quales subcedio un año de mucha esterilidad, y hambre: pues como á los Sacerdotes de sus Ydolos (y demás principales) les fuesse notorio el grave delito cometido por su Señor entendieron ser pena correspondiente á su culpa la que su Pueblo padecia, con hambres pluvias, y necesidades: y por tomar de el venganzas (olvidados de la fidelidad de vasallos) lo prendieron y atadas las manos, y pies, lo echaron en el profundo de el mar, y con el se acabo a linea y descendencia de los Señores, naturales del Valle de Lambayeque ansi llamado por aquella Guaca (o Ydolo) que Naymlap trujo consigo a quien llamauan Yampallec. Durante la vida de Cium hijo heredero de Naymlap (y segundo Señor en estos Valles) se apartaron sus hijos (como dicho queda) a ser principios de otras familias, y poblaciones y llevaron consigo muchas gentes uno llamado Nor se fue al valle de Cinto y Cala, fue á Tucume, y otro á Collique y otros a otras partes. Un Llapchillulli hombre principal de quien dejamos dicho haver hecho mucho caudal al Señor Naymlap tanto por ser valeroso quanto por ser Maestro de labrar ropas de plumeria se aparto con mucha compaña que lo quiso seguir, y hallando asiento a su gusto en valle llamado Jayanca se poblo en el, y alli permanecio su generacion y prosapia” “Ya queda visto como por la muerte merecida que dieron los suyos á Fempellec quedo el Señorio de Lambayeque (y lo a el anexo) sin patron ni Señor natural en el qual estuvo aquella numerosa republica, muchos dias hasta que cierto Tirano poderoso llmado Chimo capac vino con invencible exercito, y se apodero de estos valles, y puso en ellos presidios, y en el de Lambayeque Señor y Cacique de su mano, el qual se llamo Pongmassa natural de chimo este murio pacifico Señor, y dejó por sucesor Á un hijo suio llamado pallesmasa, este sucedio su hijo Oxa, y fue esto en el tiempo y coyuntura que los Yngas andauan pujantes en las Prouincias de Caxamarca porque es ansi que este Oxa fue el primero que entre los de su linaje tuvo noticia de los Señores Yngas desde las temporadas de este comenzaron a vivir con sobresalto de ser despojados de sus Señorios por mano y armas de los de el Cuzco. A este Oxa sucedió en el Cacicazgo un hijo suyo llamado Llempisan muerte este le vino el señorio Á chullumpisan a este sucedio un hermano suyo llamado cipromarca, y tras este señoreo otro hermano menor que se llamo Fallenpisan. Vino despues de este a tener el mando Efquempisan, muerto este subcedio Secfunpisan en cuyo tiempo entraron en este Piru nros Españoles, y dejaremos aqui el hilo cortado para añudarlo quando á nuestra tela conviniere, porque para dar fin a este Capitulo quiero decir la causa porque estos Señores que avemos acabado de nombrar durante muy poco en el Señorio y mando, y tan poco que afirman no auerlo poseido ninguno 12 años, y algunos no aver durado en el dos cabales era 102

pues la ocasión que como el Demonio tenía tanta mano y poder en sus estragados entendimientos hacialos poner en tan estrechos y asperos ayunos (luego que tomauan el cargo) que con abstinencias y vigilias, y largos ayunos, se desflaquecian de tal manera que jamas podian arribar a perfecta salud, ya que los ayunos escapassen, y otros morian entre las manos de su infructuosa penitencia, y de esta manera se yvan heredando hermanos a hermanos, y a el infierno en pago y remuneración de sus pecados. Entre las gentes y naciones que dejamos nombrados de estos Valles tenia Chimo capac repartidos presidios, y guarniciones y contrastando la voluntad de todos auian de hacer su viage los Capitanes de Topa Yngayupanqui para irse a juntar con el á Caxamarca como quedo acordado en Pohechos de lo qual trataremos en el Capitulo siguiente”. (Tomado de la versión original de Cabello de Balboa 1586: Pág. 927-530). Reflexiones sobre La Tradición Oral La Leyenda de Ñaymlap recogida inicialmente por Miguel Cabello de Balboa en el siglo XVI que recibiera la narración de Martin Farrochumbi (Curaca de Túcume), muestra como hemos leído líneas arriba los episodios de la aparente fundación de la cultura Lambayeque, que se asociaría con el arribo a las costas de Lambayeque de un personaje fundador acompañado de su esposa principal, concubinas y un pequeño ejército de oficiales y asistentes. Este relato muestra la descripción del camino seguido desde el mar hasta el desembarco, su integración a un territorio que cuenta con nombres de escenarios, parajes, lugares y personajes, hasta la sucesión dinástica del gobernante, y el trágico final del nieto de Ñaymlap, conocido como Tempellec o Fenpellec quien recibe un “castigo” como consecuencia de una catástrofe natural que podría relacionarse con un fenómeno El Niño. Este relato cobra valor desde el momento que nos permite descubrir el proceso de formalización y definición de un estilo cultural, que indiscutiblemente se afianzó en la costa norte del Perú, luego del colapso de los Mochicas. La versión de la leyenda de Ñaymlap de Justo Modesto Rubiños y Andrade, cura de Pacora y Mórrope, recogida en el siglo XVIII, no resulta un relato diferente, por el contrario las coincidencias de muchos elementos confirman un especial valor histórico, para reconstruir el pasado de la región Lambayeque. Desde hace más de un siglo muchos investigadores en forma directa o indirecta han mostrado su interés por conocer el significado y valor de la leyenda de Ñaymlap, el primero de ellos es indiscutiblemente Hans H. Brüning (1922), quien pasó más de 50 años en el Perú, muchos de los cuales tratando de entender este relato al que le dedica uno de sus estudios monográficos, a esta lista de investigadores agregamos a Rafael Larco (1948), Paul Kosok (1965), Richard Schaedel (1966, 1985), Federico Kauffmann Doig (1989, 1992), Jorge Zevallos (1971 y 1989a), Hermann Trimborn (1979), Christopher Donnan (1989, 1990a 1990b) Izumi Shimada (1985, 1986, 1990 y 1995),Walter Alva y Susana Meneses (1984), Alfredo Narváez (1995, 1996), Julio Fernández (1992, 1994a 1994b, 2004), Arturo Paredes (1987), Julio Rucabado (2008), entre otros; pero cada uno de ellos orientado tal vez por un solo propósito común, el confirmar o descartar la validez histórica de este trascendental relato. Investigadores como Julio Rucabado (2008) han propuesto que esta narración oral habría tenido un rol político como componente fundamental de un discurso de legitimización de formas, principios y estructuras políticas y de poder, para ejercer un mayor control social e ideológico. La propuesta se sustenta en que los hechos narrados magistralmente por

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Martin Farrochumbi en el siglo XVI, habrían sucedido después de varios siglos que se originaron los acontecimientos del colapso Mochica; este desfase cronológico genera “dudas” sobre el valor del relato oral. Otro elemento en cuestión, es que la tradición oral presenta una estructura propia de las narraciones cuzqueñas que habrían sido insertadas en la leyenda de Ñaymlap como producto del proceso de dominio del incario sobre la costa norte en el siglo XV. No obstante (Rucabado 2008), propone que la leyenda de Ñaylamp constituiría parte de los elementos fundamentales para la legitimización del poder de las élites instaladas bajo el manto ideológico de Ñaymlap. De considerarse la propuesta de Rucabado (2008) tendríamos que suponer que este proceso de legitimización no fue corto, por el contrario debió sucederse por lo menos en más de 200 años, tiempo que se estima prudente desde el final de la unidad cultural e ideológica de los Mochicas en la costa norte y el surgimiento del periodo Transicional que tuvo un proceso de desarrollo, evolución y consolidación, sin embargo toda la producción estaba marcada por la necesidad de representar en todos los espacios y escenarios públicos, al nuevo ídolo que con rasgos mochicas, aparece y emerge como la divinidad principal que garantiza la estabilidad que se consigue después del colapso Mochica. Si revisamos las colecciones arqueológicas de estilo Lambayeque de objetos de cerámica, tejidos y metales procedentes de museos o colecciones privadas descubrimos que desde fases muy tempranas, la representación del Dios Ñaymlap es recurrente, esto se confirma con materiales procedentes de excavaciones arqueológicas, claro está que para la fase temprana de Lambayeque, las evidencias son escasas hasta el momento pero sí evidentes en escenarios como San José de Moro donde la cerámica Transicional (Castillo 2003, Rucabado y Castillo 2003), es muy similar a lo que podríamos llamar Lambayeque Temprano, por lo que nos inclinamos con la idea de que la formalización del Lambayeque, no se produce en el área nuclear como la llaman algunos investigadores, sino se inicia en la zona sur entre los valles de Zaña y Jequetepeque. Es más, considerar que la leyenda puede ser vista tan sólo como un vehículo de control poblacional de corte ideológico, es dejar fuera del contexto la relación que existe entre el relato y muchos de los nombres de lugares y escenarios que se citan. Para algunos investigadores la nueva élite Lambayeque, no tuvo la intención de apoderarse del paisaje ceremonial Mochica, por el contrario definen una divinidad única (Ñaymlap) que se relaciona con el ámbito geográfico natural, con un espacio sagrado, no obstante, los antiguos escenarios Mochicas fueron respetados (Rucabado 2008). Al parecer este reordenamiento cosmogónico tuvo un referente principal: El Mar. La iconografía Lambayeque ofrece un campo definido y exclusivo a un personaje: el Dios Ñaymlap en contraste a los Mochicas que tuvieron un panteón de dioses y divinidades, representadas como imágenes, símbolos, ceremonias y rituales. Los fundadores de la dinastía Lambayeque, creyeron conveniente adoptar a una imagen poderosa a la que le agregaron desde fases muy tempranas un elemento que más tarde resulta recurrente y forma parte de la identidad del personaje: los ojos alados. Se escogió tal vez al personaje denominado Sacerdote-Ave identificado como el hombre ave o el personaje “B” de la descripción que hace Donnan (1975) del tema de La Presentación, imagen ancestral de una deidad mochica que representaba un status importante, que al parecer es quien garantizó la estabilidad económica, religiosa y política pero sobre todo ideológica en el reino llamado Lambayeque.

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III. El Medio Geográfico 33  Ubicación geográfica La Región Lambayeque se encuentra ubicada en la costa norte del Perú entre los 05º 29´ y 07º 17´ de Latitud Sur; y de los 79º 09´ a 80º 34´ de Longitud Oeste del Meridiano de Greenwich. El área costera se extiende desde los 25 m hasta los 500 m.s.n.m. Cuatro cuencas hidrográficas surcan la extensión de esta región: Cuenca Motupe, La Leche, Chancay (Lambayeque); y Zaña.  Ecología El área de estudio corresponde a la zona de vida denominada Desierto Desecado Premontano tropical, la cual se extiende a lo largo del litoral, comprendiendo planicies y partes bajas de los valles costeros (ONERN, 1976).  Clima La biotemperatura media anual máxima es de 22.9º C., y la media mínima es de 19.5º C. El promedio máximo de precipitación total por año es de aproximadamente 21.6 mm y el promedio minimo de 2.2 mm. El promedio de evapotranspiración potencial por año, varía entre 32 y más de 64 el valor de la precipitación, por tanto se ubica en la provincia de humedad: desecado. (ONERN, 1976).  Relieve y suelos Es plano, ligeramente ondulado, el escenario edáfico está representado por suelos de textura variable, entre ligeros a finos, con cementaciones salinas, cálcicas o gípsicas (yeso) y con incipiente horizonte a superficial con menos del 1% de materia orgánica. Los grupos edafogénicos representativos son los yermosoles cálcicos o gípsicas solonchaks (suelos salinos), fluviosoles (propio de los valles costeros irrigados) y, donde predominan las arenas, los regosoles, como las formaciones dunosas.  Vegetación La vegetación en esta zona de vida es por lo general escasa, apareciendo especies halófitos distribuidas en pequeñas manchas verdes dentro del extenso y monótono arenal grisáceo eólico (ONERN, 1976). Sin embargo, en nuestra área de estudio por estar asimilada al uso agrícola, se observan con frecuencia especies de bosque seco como: Capparis ovalifolio, Bichayo; Prosopis chilensis, Algarrobo; Cryptocarpus piriformes, Chope; Acacia macracantha, Faique; y otras plantas rastreras. Asimismo, está rodeada de campos de cultivo que tienen sembríos de maíz, arroz, algodón y otros productos de pan llevar.  Fauna La zona tiene una fauna constituida por aves, réptiles y mamíferos. En el primer caso aparecen especies como: Coragyps atratus: Gallinazo Cabeza Negra, Cathartes aura: Gallinazo Cabeza Roja, Atiene cunicularia: Lechuza, Eupelis cruziana: Tórtola, Rodopis vesper: Picaflor, Pirocephalus. rubinus: Putilla, Minus longicaudatus: Chisco, Egretta thula: Garza Blanca Chica, Tordo Grande o Negro, Crotophaga sulcirostris: Guardacaballo o Chuclui, y Sarkidiornis melanotos: Pato arrocero o crestón. Otro género de Fauna son los réptiles como son el Phyllodactylus gerhopygus: Saltojo, e Iguana iguana: Iguana o Pacaso. Por último tenemos a los mamíferos Akodon sp.: Ratas de campo, y Dusicyon sechurae: Zorro Costeño.

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IV. Chotuna y Chornancap  Huaca Chotuna  Ubicación y localización El complejo arqueológico Chotuna-Chornancap está situado a 8 km. al oeste de la ciudad de Lambayeque, a 4.5 km. aproximadamente de la línea de la playa de San José, ubicado en el Distrito y Provincia de Lambayeque. Políticamente se ubica en el distrito de Lambayeque, Provincia Lambayeque, Región Lambayeque. Situado en la zona costera del norte peruano (Lámina 7a y 7b). El complejo arqueológico limita: Por el norte : Con la Comunidad Campesina de Mórrope (Distrito Mórrope). Por el sur : Con la Comunidad Campesina de San José (Distrito San José). Por el este : Con campos de cultivo y ciudad de Lambayeque (Distrito Lambayeque). Por el oeste : Con campos de cultivo y el Océano Pacífico (Distrito de San José y Mórrope).  Descripción de los componentes del sitio El complejo Chotuna-Chornancap es uno de los principales monumentos arqueológicos, que conservan gran parte de su monumentalidad, casi intacta a pesar del paso de los años y la acción depredadora del hombre. Se emplaza sobre una extensa llanura arenosa, cubriendo un área aproximada de 95 hectáreas, la superficie está formada generalmente por la presencia de dunas estables, algunos de las cuales se hallan sepultando parcialmente importantes estructuras arquitectónicas; otras que posiblemente han cubierto totalmente edificaciones o rasgos arquitectónicos menores. De los reconocimientos superficiales realizados, se constata la presencia de posibles áreas de cementerios y áreas de viviendas, dada la evidencia de sectores donde se aprecian restos de osamentas humanas, de fragmentería de cerámica dispersa e intensa actividad doméstica. El entorno que rodea el área arqueológica monumental, está definida actualmente por campos de cultivo dedicados al sembrío de arroz, algodón y de productos de pan llevar, sin embargo entre estos terrenos, también se ven montículos arqueológicos, apreciándose la ubicación de algunas viviendas en los límites del área arqueológica, sobre todo por sus lados sur y este, mientras que hacia el oeste apenas a 4 kms se ubica el litoral del Océano Pacífico. El complejo Chotuna está definido principalmente por una estructura de adobe de forma troncopiramidal, hacia el frente oeste se inicia una larga rampa circunferencial por los lados oeste, norte y este de la pirámide hasta llegar a la parte superior de la misma, la altura de esta pirámide es de aproximadamente 40 m. Hacia el oeste, cerca de la rampa, se aprecian los restos arquitectónicos de lo que fue un gran recinto rectangular, habiéndose registrado evidencias que indican se trataría de un espacio dedicado a desarrollar diversas actividades artesanales y de especialización, posiblemente talleres (Donnan 1989). Hacia el lado sur-este del monumento, se ubican grandes espacios amurallados de forma rectangular, construidos con adobes de regular tamaño, cuya función aún no es clara, debido a la falta de investigaciones y

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que se presentan como simples corralones o posiblemente áreas para actividades rituales y administrativas, que debieron demandar grandes concentraciones de personas. Hacia el lado nor-este y formando parte de este complejo, también se observan otras estructuras platafórmicas de menor volumen que la pirámide principal, conocidas con los nombres de Huaca Gloria, Huaca Susy y Huaca Norte.  Huaca Chornancap  Ubicación: Está ubicada a 1.5 km. al oeste de Huaca Chotuna y a 3 kms. del litoral marítimo. Se trata de una pirámide trunca con planta en forma de “T”, determinada por una rampa central que conduce a la cima, en el centro del frente este se aprecian tres niveles platafórmicos, el primero de ellos a la altura de la superficie actual, la segunda a una altura de 8 m y el superior de 20 m, aproximadamente. Hacia el lado norte de Chornancap, existe un corredor determinado por el talud de la huaca y una pared que en eje este - oeste se emplaza a 6.50 m del frontis norte de Chornancap, determinando un corredor de 12 mts. de profundidad, con respecto a la superficie actual. Producto del acarreo eólico la arena ha cubierto una importante área con arquitectura visible en superficie, que fuera parcialmente excavada en la década del 80 por Christopher Donnan. La excavación realizada le permitió reportar parcialmente la arquitectura final, correspondiente a sucesivas fases de ocupación y remodelaciones, sobre todo un patio con elaboradas pinturas polícromas, realizadas sobre la pared superior a manera de “cenefa” y que reflejan una bien desarrollada tradición artística y colorística con escenas de amplia diversidad de imágenes y composiciones. Estos murales polícromos de acuerdo a la referencia realizada por Donnan (1989), pertenecerían a la fase intermedia del Complejo Chotuna-Chornancap, fechada entre 1100 a 1300 d.C. Ambas edificaciones reflejan en su aspecto formal la clásica construcción monumental de adobe que se registran para la época Lambayeque de los siglos IX al XIV d.C., el entorno paisajístico y ambiental está determinado no sólo por la presencia de los campos de cultivo de hoy, sino que además la presión marina e influencia del litoral ha generado una condición climática singular.  Antecedentes La Región Lambayeque ha sido históricamente considerada como un área marginal o de expansión de las antiguas culturas prehispánicas, desarrolladas al sur en el valle de Moche de la Región de La Libertad (Zevallos 1971 y 1989a y b). Sin embargo, las investigaciones realizadas a partir de la década del 70 y 80, han aclarado el notable desarrollo prehistórico de la región. Actualmente se sostiene que los antiguos pueblos que habitaron esta parte del norte peruano, llegaron a originar una cultura con características propias, que mantuvo siempre sus rasgos peculiares; pese a la presencia de otras culturas que se impusieron como es el caso de los Chimú o de los Incas más tarde. Las primeras referencias escritas que se tienen sobre el área de Lambayeque, corresponden a los crónistas, Francisco López de Xerez (1537), Pedro Cieza de León (1553), Fray Reginaldo de Lizárraga (1560), Francisco Alcocer (1578), y Garcilaso de la Vega (1609), quienes se limitan a efectuar solamente descripciones generales. Miguel

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Cabello de Balboa (1576), es el que proporciona mayores datos sobre los antiguos pobladores de los valles lambayecanos, haciendo referencia a la Leyenda de Ñaymlap, en la que se narra el origen legendario de la Cultura Lambayeque, describiendo a la dinastía de este y los hechos que acontecieron luego del desembarco de este personaje. Años más tarde, Justo Modesto Rubiños y Andrade (1782), cura de Mórrope y Pacora, recoge en Túcume, la versión de la Leyenda de Ñaymlap, la cual es más reducida con respecto a la que recogiera Cabello de Balboa. Fray Antonio de la Calancha (1638), va a recopilar información sobre las creencias y costumbres de la gente que vivió en la costa norte desde Tumbes a Paramonga. Fernando de la Carrera (1644), religioso nacido en la actual región Lambayeque, quien conoció de cerca el idioma “Muchic” y escribió una gramática ante la necesidad de evangelizar a los naturales. En el año 1873, Thomas Hutchinson realiza por primera vez una descripción de Chotuna como resultado de su breve visita al lugar, pero el primero en hacer un análisis de la leyenda relacionando la misma con los sitios arqueológicos presentes en la región, fue Hans Heinrich Brüning, quien (1922) publicó su obra “Estudios Monográficos de Lambayeque”, en la que presenta a Chotuna como el posible templo que Ñaymlap mandó a construir a su llegada. El primer trabajo científico lo realizó Kroeber (1926 y 1930), quien estuvo en esta región, adquiriendo tres colecciones para el Field Museum de Chicago, volviendo en una rápida visita en 1929. Durante su paso, nota que la cerámica Lambayeque Clásico es diferente a las demás, decidiendo en consecuencia llamarla North Chimú y Chimú Cursivo (Zevallos, 1971). Wendell C. Bennett (1939) fue quién durante los meses de abril y mayo de 1936, realizó trabajos de campo en el área de Lambayeque. Luego de analizar los materiales procedentes de tumbas, les denominó modificaciones locales y con algunas características de la influencia Tiahuanacoide. En 1946, Bennett habla de la ubicación espacial de este estilo, para el que considera que podría tratarse de los periodos medios y el Chimú Tardío. Jorge C. Muelle (1942), realiza trabajos sobre la cerámica paleteada recolectada en los valles de La Leche y Saña, describiendo detalladamente la técnica. Este investigador concluyó en que ésta es una técnica característica de la región, y que se halla en gran proporción y ha tenido un des arrollo continuoen el valle de Lambayeque. Rafael Larco Hoyle (1948) en su estudio sobre la “Cronología Arqueológica del Norte del Perú”, fue el primero en puntualizar el estilo “Lambayeque”. John Rowe (1955) va a denominar a estas particularidades que estudiamos y que corresponden a los Lambayeque, como Chimú Cursivo y Modelado. Kosok (1965) es el primero en plantear que en la región Lambayeque, existe un gran sistema hidráulico sólo comparable con las evidencias del Medio Oriente, registrando 250 sitios en los valles de Lambayeque, La Leche y Motupe; y otros 30 sitios más, en el valle de Zaña. Jorge Zevallos (1971 y 1989a) es quién se encarga de separar y diferenciar todo lo que había sido “chimuizado” por otros investigadores. Asimismo, establece una tipología de la cerámica Lambayeque I, analizando para ello la ornamentación, técnica, decoración y otros atributos. Zevallos, nos presenta una secuencia de seis tipos,

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agrupadas de acuerdo a las formas. Las observaciones que hiciera le permiten señalar tácitamente que esta manifestación es propia de los hombres de este valle y que presenta rasgos de la cultura moche. Hermann Trimborn (1979), durante sus estudios en Chotuna, Chornancap, Sioternic, Túcume, y Apurlec, presenta los primeros fechados de radiocarbono 14 (C14), especialmente del complejo arqueológico de Túcume y Chotuna. Trimborn, supone que la duración de la dinastía de Ñaymlap, se ubica entre los siglos XI y XIV d.C., basándose en los análisis del C 14, obtenidas en la Huaca del Pueblo o Huaca Grande. Luego del 1300 d.C., sucedería una época que él denomina “Interregnun”, que se caracteriza por la presencia de “Señoríos Independientes”, y que tuvo una duración aproximada de 100 años, es decir del 1300 al 1400 d.C. en que se produce la conquista por los Chimús. Walter Alva (1984), a fines de 1983 realiza una primera temporada de excavaciones en Ucupe (valle de Saña), orientada a documentar un extraordinario mural polícromo, que representa a seis personajes principales de frente y tres secundarios de perfil, pertenecientes a la cultura Lambayeque. Izumi Shimada (1985, 1986, 1990 y 1995) plantea que el estilo que se desarrolló durante la época conocida como Horizonte Medio, Época 2 (Menzel, 1968), ó Wari II (Lumbreras, 1969), identificado en la zona de Pomac-Batán Grande, debe denominarse cultura Sicán, para ello utiliza entre otros argumentos un documento existente en el Archivo General de Indias (AGI/Sevilla/418), perteneciente al área que incluye el Complejo Arqueológico de Batán Grande, en el cual se conoce que esta área era denominada como “Sicani o Cani”. Esta Tradición Cultural, ha sido dividida por Shimada, cronológicamente en tres fases: Sicán Temprano (700-900 d.C.), Sicán Medio (900-1100 d.C.), Sicán Tardío (1100-1350 d.C.); y Christopher B. Donnan (1989, 1990a y 1990b) presenta los resultados del estudio realizado en el Complejo Arqueológico Chotuna-Chornancap, para el caso de Chotuna, establece una cronología de ocupación de tres fases sucesivas, utilizando la seriación de cerámica y de adobes, estratigrafía, secuencia de construcciones arquitectónicas y fechas de radiocarbono 14. Fase Temprana que abarca aproximadamente del 700 al 1100 d.C. Fase Intermedia ubicada entre los años 1100 al 1300 d.C. Fase Tardía que abarca el período comprendido entre los años 1300 al 1600 d.C. Hacia el sector sureste del complejo “Santa Rosa” en Lambayeque, se ubican dos importantes monumentos con formas bien definidas, que consisten en una pirámide de planta rectangular con dos niveles platafórmicos y rampa o acceso lateral en zigzag con orientación al oeste. Hacia el noroeste de esta pirámide, se asienta una plataforma de planta rectangular con apéndice hacia el noreste, en la superficie de la plataforma se aprecian dos elevaciones tronco-piramidales ubicados hacia el frente norte de la misma. A este conjunto arquitectónico se le conoce con el nombre de Huaca La Tina, fue estudiado por Becerra, Fernández, Olivera y Wester en 1992, quienes proponen que el sitio fue un lugar ceremonial de importancia durante la época Lambayeque, que posteriormente en la reocupación Chimú, las remodelaciones del sitio no alteran su función. El arqueólogo Alfredo Narváez V. (1995 y 1996), desarrolla una importante investigación en el complejo arqueológico de Túcume, en la provincia de Lambayeque que permite identificar valiosas evidencias de la ocupación e historia de este importante complejo monumental asignándole tres fases: Lambayeque Tardio, Chimú e Inca. 109

CAPITULO XII SICÁN - BATANGRANDE

INTRODUCCIÓN. El Perú tiene una larga y rica herencia cultural prehispánica por lo que varios de sus antiguos íconos han sido adoptados como símbolos de identidad nacional. Entre los más notables y conocidos destacan la máscara ceremonial y el cuchillo tipo tumi. Incluso a menudo ellos adornan las cubiertas de los libros que abordan el tema de las civilizaciones prehispánicas del Nuevo Mundo publicados en diferentes países del mundo. Sin embargo, en contraste, siempre se ha demostrado poco interés por acceder a una mayor información sobre la cultura que ha creado estos objetos e imágenes. Esta paradoja se origina en el hecho de que la Cultura Sicán o Lambayeque no fue estudiada científicamente sino hasta hace pocos años. El Potrero “Poma” en Batán Grande, la parte media del valle de la Leche (a una hora en auto de la ciudad de Chiclayo) es famoso por los grandes hallazgos de objetos de oro, lamentablemente sustraídos por saqueadores de tumbas desde 1930 hasta la Reforma Agraria de 1969. Los residentes de las zonas aledañas hablan de la huaquería con temor reverente y una cierta fascinación. Ellos se enorgullecen de haber visto “toneladas” de oro huaqueado y otros objetos de metal precioso. Igualmente se asegura que muchas otras invalorables piezas fueron fundidas con el fin de obtener lingotes para su posterior venta. El huaqueo sistemático explicaría la presencia de objetos de oro Sicán en las más importantes colecciones dentro y fuera del Perú; incluyendo el 85% de los objetos de oro del afamado Museo de Oro del Perú, en Lima. En resumen, el huaqueo de Poma representa uno de los más intensos y extensos trabajos de depredación cultural realizado en las Américas durante la era moderna. Ello explica, en gran medida, el impedimento para que se desarrollasen estudios arqueológicos en profundidad, hecho que se da con el inicio del Proyecto Arqueológico Sicán (PAS) en 1978. Conocemos ahora que estas maravillosas obras de orfebrería pertenecen a la denominada Cultura Sicán (también conocida como Lambayeque). Con anterioridad, muchos investigadores les atribuyeron erróneamente una identidad Chimú a los artefactos Sicán. Es necesario esclarecer aquí otro punto que es tema de confusión. A causa de la semejanza de sus nombres, Sicán y Sipán son confundidos a menudo. El término Sicán, que significa Casa o Templo de la Luna en la antigua lengua Muchik, fue el nombre indígena de la zona de Poma ubicada en la región de Batán Grande, en el pequeño valle de La Leche, a unos 800 kms. al norte de Lima. La Cultura Sicán tuvo su centro en Poma, y hemos adoptado el antiguo nombre “Sicán” para designar a la cultura arqueológica. En resumen, Sicán designa una cultura que existió durante lo que los arqueólogos llaman el Horizonte Medio y el Período Intermedio Tardío, y tenía su capital en Poma. Alrededor del año 700 d.C. la Cultura Sicán emergió de la fusión de dos de las principales tradiciones de los nades Centrales, una en la Costa Norte y la otra en la Sierra Sur. Floreció entre los 900 y los 1100 d.C. aproximadamente, dominando gran parte de la Costa Norte del Perú, e influenciando los Andes norteños y centrales. En lo que se refiere a Sipán, es

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el nombre de un pueblo ubicado en la margen sur del valle medio de Lambayeque (a unos 40 kms. al sur de Poma y sobre los 30 kms. al este de Chiclayo), donde se encuentra una plataforma de adobe que contenía una serie de tumbas de la nobleza de la Cultura Mochica o Moche que existió entre el año 1 y los 700 d.C. EL NOMBRE, SICÁN. El término Sicán (Signam o Sian) significa la “casa” o “templo” de la luna (Si) en la lengua indígena Muchik, registrada en la Costa Norte del Perú durante el periodo colonial. Este fue el nombre de una localidad, probablemente uno o un grupo de templos antiguos o huacas, situadas en lo que actualmente es el Santuario Nacional-Histórico de Poma en el valle medio del río la Leche, al Noreste de la ciudad de Chiclayo. Durante el periodo colonial temprano, Poma con cerca de 30 huacas grandes y pequeñas dispersas en el extenso bosque espinoso seco, fue conocida por sus ídolos religiosos y antiguos tesoros. Más de 20 años de investigación del Proyecto Arqueológico Sicán (PAS), revelaron que la mayoría de estos montículos fueron construidos alrededor del 1000 d.C. por una cultura prehispánica, que fue denominada en 1983 “Sicán” por Izumi Shimada, el director del PAS. El mismo nombre también fue utilizado para designar a la capital del estado teocrático Sicán Medio localizado en Poma. SICÁN VERSUS SIPÁN. Los nombres similares, Sicán y Sipán, han sido ampliamente confundidos, pero sus significados arqueológicos difieren marcadamente. Sipán (o Cipán) se refiere a una comunidad moderna y a un sitio arqueológico, ubicados en el valle medio de Lambayeque, y a 22 kms. aproximadamente al sur del sitio de Sicán. Si bien el sitio de Sipán tiene una larga y compleja historia ocupacional, la reciente fama de Sipán deriva del descubrimiento de una serie de tumbas “reales” del Mochica Norteño (Moche Norteño) que parecen fechar entre la tercera y cuarta centuria d.C. Sin embargo, poco es lo que se conoce sobre su sociedad y cultura asociada. CULTURA SICÁN: CRONOLOGÍA. En esencia, Sicán es una cultura arqueológica centrada en la extensa región de Lambayeque (compuesta por los valles contiguos de Motupe, la Leche, Lambayeque y Zaña) que surgió alrededor del 750-800 d.C., después de la caída política Mochica. Permaneció viable hasta alrededor de 1375 d.C. cuando fue conquistada por el Reino Chimú (Chimor), que intruyó desde el sur. A causa de su centro geográfico, esta cultura fue denominada primero como Eten por el arqueólogo alemán Max Uhle, y posteriormente Lambayeque por el investigador peruano Rafael Larco. Sin embargo, hasta el inicio del programa de trabajo de campo a largo plazo ejecutado por el PAS, nuestro entendimiento de la Cultura Sicán estaba limitada en gran parte a su estilo artístico e iconografía de cerámica funeraria saqueada. Su historia cultural era reconstruida sobre las bases de la asumida veracidad histórica de la leyenda de Naymlap y su dinastía, que fuera registrada en tiempos coloniales tempranos. Si bien existen algunas concordancias entre la leyenda y el dato arqueológico, resulta controversial la tendencia a creer que la leyenda refleja con exactitud la realidad histórica. Los casi 600 años de expansión de la Cultura Sicán son divididos en tres periodos, basados en los principales cambios culturales documentados a través de excavaciones en sitios estratificados, y la calibración de más de 100 fechas radiocarbónicas asociadas. Así, los 111

periodos Sicán Temprano, Medio y Tardío son fechados en 800-900 d.C., 900-1100 d.C. y 11001375 d.C., respectivamente. Los periodos de la dominación de la gente Sicán por los Chimú e Inka, conocidos como Sicán-Chimú y Sicán-Inka, son fechados en 1375-1470 d.C. y 1470-1532 d.C., respectivamente. Sicán Temprano. Este periodo es aún poco conocido con sus artefactos escasos y dispersos, y un desconocimiento de sus asentamientos principales o arquitectura corporativa. En Sicán y otros pocos sitios, un reducido número de fragmentos cerámicos Sicán Temprano fueron hallados enterrados entre los restos Sicán Medio y Moche V. A diferencia de los periodos anterior y posterior, el Sicán temprano parece ser un periodo de fragmentación política, en que se sintieron con fuerza influencias foráneas, particularmente en arte y religión. La cerámica negra pulida que alcanzó cierta popularidad durante Moche V, continuo a través del Sicán Temprano, y se convirtió en el dominante sobre los finos acabados Sicán Medio. Un buen ejemplo lo constituye la botella de gollete simple y asa cinta, portando un rostro antropomorfizado de ave en la base del gollete, que se asemeja al “águila” mítica del arte Pachacamac. Las botellas con la forma de “reloj de arena” y con doble pico asa puente, reflejan la influencia Wari desde la costa central y sur, mientras los cuencos y platos pintados popularmente conocidos como “Cajamarca Costeño”, estuvieron inspirados en su contraparte Cajamarca Medio. Sicán Medio. El periodo mejor conocido Sicán Medio o “floreciente” se distingue por el dominio político, los vínculos económicos y el prestigio religioso establecido sobre gran parte de la costa norteña; su rápido paso y amplio espectro de cambio cultural; así como su sofisticación tecnológica y la gran cantidad de construcciones y artefactos producidos. Una de las principales características es su arte distintivo, que fue en esencia de estilo figurativo y de naturaleza religiosa. Difundía la ideología patrocinada por la elite. El arte sintetizó motivos, convenciones, conceptos Wari y Mochica seleccionados, en una nueva configuración. Esta integración otorgó prestigio y legitimidad a la emergente religión Sicán Medio. Si bien el estilo Sicán Medio alguna vez fue considerado como estilo “epigonal” (en el sentido de ser el sucesor menos distinguido del ilustre estilo Wari); en la actualidad sabemos que fue bastante distinto e innovador, y gozaba de un considerable prestigio sobre buena parte de la costa peruana. Al igual que las culturas norteñas antecesoras, las representaciones escultóricas en cerámica y metal permanecieron populares, mientras minimizaban el número de colores (uno a tres colores). La composición pictórica que caracterizó el arte Mochica Tardío fue empleada en algunos murales, telas pintadas y ceramios. El rango de motivos representados es relativamente bajo y los motivos aparecen en vistas frontales y de perfil. El distintivo del arte Sicán Medio es el icono ubicuo del “Dios Sicán” con un rostro en forma de máscara y ojos alados. El icono dominó todos los medios artísticos. Si bien el Dios Sicán es descrito con frecuencia como el héroe legendario Naymlap, más parece haber fusionado los conceptos más tempranos de las deidades masculinas celestiales Mochica y Wari. Los ojos alados, como en el caso del arte Mochica, probablemente indican el carácter mítico de sus portadores. Alternativamente, ellos pueden haber evolucionado de los ojos abultados y líneas aladas complementarias sobre el rostro del ave antropomórfica Sicán Temprano. De hecho, el dios es mostrado con frecuencia con rasgos de ave, tales como alas, pico ganchudo y garras.

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El Dios era mostrado como omnipotente con poder para controlar todas las preciadas fuerzas celestiales fundamentales para la vida y la abundancia. El es mostrado a la luz del día o bajo el cielo nocturno. En algunos casos, es representado parado sobre el océano, portando un cuchillo-tumi en una mano y una cabeza trofeo en la otra, y flanqueado por el sol y la luna. El es comúnmente mostrado con animales que son nocturnos (p.e. zorros) o aquellos que aparecen al comienzo del verano, cuando las corrientes de la serranía adyacente arriban a la costa (p.e. sapos, abejas e iguanas). Los lagrimones mostrados bajo sus ojos y el uso de la esmeralda para representar la pupila simbolizarían el agua crucial para la agricultura. Estos rasgos también pueden encarnar la creencia en oposiciones complementarias, p.e. muertevida. Las representaciones humanas están limitadas al personaje masculino de elite denominado “Señor Sicán” y su entorno. El Señor parece idéntico a la Dios Sicán, excepto que el mostrado en un escenario natural y no posee rasgos de ave. El Señor probablemente era concebido como el alter-ego terrenal del dios y/o de un origen divino. La preeminencia de la ideología religiosa y autoridad fue sugerida por las ubicuas representaciones del Dios Sicán. Es también evidenciada por la rápida y amplia distribución de la cerámica diagnóstica portando este icono, y la gran magnitud de inversión material y de mano de obra empleada en construir docenas de templos monumentales y otras estructuras religiosas a través de su territorio, que se extendía entre el valle de Chicama, al sur, y el valle del Chira, al norte. Los montículos Sicán representan un notable resurgimiento de la tradición temprana de la costa norte de construir montículos monumentales, luego de un “hiatus” de unos 200 años. El Reino Chimú, establecido en la costa norte sureña, privilegió los grandes recintos amurallados en vez de las pirámides truncas. El sitio Sicán tiene una forma aproximada de T (alrededor de 1 km. norte-sur y 1,6 km. esteoeste), definida por una docena de montículos monumentales de plataformas multi-nivel que cubren o fueron rodeados por numerosas tumbas grandes y pequeñas. Sicán fue en esencia una ciudad religiosa. Algunos montículos fueron en realidad de dimensiones monumentales. Por ejemplo, Huaca Rodillona media 100 x 100 x 40 m. de alto. Todos los montículos monumentales Sicán fueron construidos en base a rejillas superpuestas de cámaras de adobe, rellenas de basura y/u otros materiales fácilmente disponibles. Antes que una nueva capa de cámaras fuera construida, la capa existente era sellada con un techo de barro reforzado con troncos de madera. Esta técnica de construcción que apareció primero en la Costa Norte durante Moche V, permitió una rápida edificación de estructuras masivas mientras se minimizaba la inversión en material y mano de obra. Al mismo tiempo, la técnica requirió una construcción unificada a gran escala con materiales y fuerza laboral centralizados. En otras palabras, la construcción de templos fomentó la centralización del poder político y religioso. Más de 200 marcas sobre adobes, documentadas hasta la actualidad en las estructuras corporativas Sicán Medio, son entendidas mejor como indicando patrocinadores (tal vez compitiendo con otros patrocinadores) donando materiales y tal vez hasta mano de obra, para la construcción de templos públicos. Esta práctica es análoga a la utilizada en las iglesias Cristianas de Europa y los templos Budistas de Asia. Los montículos de Huaca Loro, El Moscón, Las Ventanas, La Merced y Abejas rodean la “Gran Plaza”, midiendo aproximadamente 500 m. norte-sur y 250 m. este-oeste. Los montículos de Huaca El Corte y Las Ventanas distanciados 1 km. entre sí, estuvieron perfectamente alineados

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a lo largo de un axis este-oeste. La mayoría de estos montículos fueron construidos entre 9001100 d.C. Si bien el curso actual del río La Leche separa las estructuras de Huaca Loro y La Merced, originalmente ambas estuvieron conectadas. Al momento de la gran inundación que ocurrió alrededor de 1050-1100 d.C., el curso del río se desvió desde su dirección suroeste al curso actual. Los principales montículos Sicán Medio en la región de Lambayeque (p.e. Huaca Chotuna, Chornancap, Luya, Sipán y Taco) fueron construidos cerca de un río o un canal principal. Algunos de estos montículos (p.e. El Corte y Taco) fueron relativamente bajos y tenían una rampa central ancha y corta; mientras otros (p.e. Loro y Rodillona) fueron mucho más altos y tenían una rampa zigzagueante, larga y angosta, y en la cima un recinto cercado. La diferencia reflejaría la segregación física de ceremonias públicas más visibles versus rituales exclusivos más privados. Sin embargo, ambos tipos de montículos tenían paredes con murales polícromos mostrando iconos religiosos e imponentes columnas soportando techos sólidos. Gran parte del sitio Sicán fue destruido por el saqueo sistemático e intensivo que se realizó desde finales de 1920 hasta mediados de 1970, y a veces incluyó el uso de maquinaria para mover tierra. Lo que se preservó indica que los templos estuvieron asociados a talleres artesanales, depósitos de almacenamiento, plazas y tal vez residencias de elite. La población residente en la capital se cree que era relativamente pequeña, tal vez ascendía a unos pocos miles como máximo. Extensos asentamientos residenciales rodeaban el perímetro de la capital. Los artesanos Sicán Medio alcanzaron sofisticadas tecnologías cerámicas y metalúrgicas. Generalmente las vasijas grandes y utilitarias (p.e. urnas y ollas, vasijas de cocina globulares) fueron elaboradas con la técnica de la “paleta y el yunque”.Su cerámica se distinguió por el primer uso extendido de la decoración con paleta (“paleteado”). El paleteado no solo formaba y reforzaba las paredes de la vasija, sino también decoraba el exterior de la vasija con diseños figurativos y abstractos. Los diseños paleteados miniatura de objetos valiosos o iconos tales como el Dios Sicán, botellas de doble pico, felinos sentados, cuchillos-tumi, iguanas y el sol, son marcadores diagnósticos Sicán Medio. Junto con la expansión territorial Sicán, la técnica del paleteado (principalmente los diseños geométricos) se difunde hacia el sur, a lo largo de la costa. Solo los diseños geométricos continúan en el Sicán Tardío. Generalmente las vasijas finas pequeñas (p.e. botellas simples y de doble pico) fueron elaboradas y decoradas con uno o más pares de moldes verticales. Las vasijas fueron cocidas en hornos ovales, semicerrados, a una temperatura de 700-900 ºC aproximadamente. Los ceramistas Sicán Medio se distinguían por producir cerámica negra que fue quemada en una atmósfera reductora, usando probablemente estiércol seco de llama como la fuente de carbón. Esta tecnología de quema, junto con el prestigio del arte religioso Sicán Medio, parece explicar la rápida difusión y la popularidad del acabado negro monócromo a lo largo de gran parte de la costa, suplantando el énfasis de temprano la policromía que arribó al norte con las expansiones Wari y Pachacamac. La cultura tardía Chimú heredó esta preferencia por la cerámica reducida. Uno de los más importantes legados Sicán Medio es su metalurgia. Si bien sus objetos de aleación de oro atraen comúnmente la atención pública, lo que distinguió la metalurgia Sicán Medio fue su éxito en la fundición a gran escala de cobre arsenical o bronce arsenical. Esta aleación ofrece ductilidad superior (la capacidad de un material a ser deformado sin quebrarse), fuerza tensil (resistencia), dureza (capacidad para endurecerse) y mayor

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resistencia a la corrosión que el cobre puro. Fue utilizada para producir una amplia variedad de artículos utilitarios (p.e. cuchillos, agujas, y palos para cavar) y reemplazó permanentemente al cobre puro como el metal principal de las culturas prehispánicas tardías del norte peruano. Su fundición requirió muchos materiales y mano de obra, y fue realizada en pequeños hornos en forma de pera, utilizando carbón como combustible,y fuertes corrientes de aire laboriosamente suministradas por la fuerza del pulmón humano, a través de tubos para soplar con extremos cerámicos. La carga de fundición fue preparada con mineral disponible localmente, al molerlo con una gran roca (chungo) sobre un gran yunque estable de piedra, denominado Batán. Los talleres de metal han sido localizados a lo largo de la región Lambayecana y la producción a gran escala de cobre arsenical sirvió como la gran fuerza impulsadora de la economía Sicán Medio. La metalurgia Sicán Medio también se distinguió por la escala sin precedentes en la producción y uso de los metales preciosos. Los grandes cuchillos ceremoniales-tumi y las máscaras de oro que han sido utilizados como símbolos nacionales del Perú, y publicados en libros sobre civilizaciones pre-colombinas, son objetos Sicán medio saqueados de tumbas de elite. Lo que es descrito comúnmente como “oro” o “aleaciones de oro”, son esencialmente aleaciones oroplata-cobrevariandodesde 1 hasta 21 kilates. Las aleaciones de menos de 10 kilates son llamadas tumbaga. Los objetos de metales preciosos se convirtieron en el estándar, portando el arte Sicán Medio, y siendo imitados por la cerámica y la artesanía. Siguiendo la tradición de la Costa Norte, la orfebrería Sicán enfatizó el trabajo en láminas de metal con yunques y martillos de piedra. El Chasing-repoussé (cincelado-repujado) y el recortado fueron las principales técnicas decorativas. Para elaborar una gran variedad de objetos, los orfebres Sicán produjeron un amplio rango de aleaciones de oro-plata-cobre con diferentes propiedades mecánicas y colores. El uso y la acumulación de objetos de metales preciosos fue una prerrogativa de la elite, al igual que la precedente cultura Mochica. Su uso fue bastante diverso, e incluyó la cobertura de vasijas cerámicas y el respaldar de telas pintadas que cubrieron el interior de las tumbas profundas de elite. En conjunto, los metales saturarontodas las expresiones de la Cultura Sicán y sirvieron como marcadores de estatus social. El acceso a diferentes metales fue claramente demarcado: El plebeyo poseía cobre arsenical, la elite inferior cobre arsenical y tumbaga, y la elite superior todos los metales incluyendo las aleaciones de oro de alto kilataje. Reflejando la marcada diferenciación social, la productividad económica y la riqueza material señalada arriba, la Cultura Sicán Medio desarrolló costumbres funerarias de elite únicas. Los plebeyos fueron enterrados con un puñado de vasijas cerámicas y objetos de cobre arsenical en pozos simples, pequeños y superficiales, ubicados con frecuencia en sus residencias. En contraste, las los miembros de la elite fueron enterrados en tumbas de pozo profundas, con nichos en los muros, una distribución planificada bajo y alrededor de los montículos monumentales, y una impresionante cantidad de bienes funerarios y/o alto número de cuerpos acompañantes. Las tumbas “Este” y “Oeste” excavadas en la base norte del montículo de Huaca Loro tenían pozosverticales con dimensiones de 3 x 3 m. y 10 x 6 m., respectivamente, y profundidades de 11 m. y 15 m., aproximadamente. La Tumba Este ilustra la impresionante acumulación material observada en las tumbas de elite Sicán Medio. Contenía dos individuos femeninos adultos, dos juveniles, y cerca de 1,2 toneladas de diversos bienes funerarios, colocados sobre y alrededor del cuerpo invertido de

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un personaje masculino adulto, completamente ataviado, colocado en el centro de la cámara funeraria. El usaba una gran máscara de oro de 14 kilates (46 x 29 cms. y 677 gr. de peso) con sus ojos hechos con ámbar y cuentas de esmeraldas. Por peso, unos dos tercios de los bienes funerarios fueron cobre arsenical, tumbaga y objetos de aleaciones de oro de alto kilataje. Una caja contenía más de 24 capas superpuestas de unos 60 ornamentos y parafernalia ritual de oro de alto kilataje, oro-plata y tumbaga (p.e. sonajas, coronas y sus ornamentos, vinchas). Existía un amontonamiento de conchas Spondylus princeps y otra de Conus fergusoni (con un total de 179 y 141, respectivamente). Además, contenía una litera dorada que fue indudablemente utilizada para llevar al personaje central durante su vida, y unos 80 kg. de cuentas hechas de amatista, cuarzo, ámbar, turquesa, sodalita y otros minerales, así como de conchas Spondylus. La Tumba Oeste contenía pocos objetos de metal precioso, pero el personaje masculino colocado en el centro de la cámara estuvo rodeado por 8 cabezas de camélidos, las patas articuladas de al menos 25 camélidos, 9 rollos de tela, y 4 vasijas cerámicas (botellas y jarras) cubiertas con láminas de tumbaga, entre otros artículos. El personaje estuvo acompañado por 22 mujeres adultas y un individuo adolescente masculino. Los análisis de ADN, dentales, de los artefactos, y la disposición de las 22 mujeres indican que ellas representaban dos grupos sociales distintos. Varias líneas de evidencia sugieren que la elite Sicán Medio pudo estar integrada al menos por dos distintos grupos étnicos, que practicaron la endogamia y la patrilocalidad. El análisis dental también sugiere que los personajes principales de las tumbas Este y Oeste estuvieron emparentados. Los resultados de un reciente reconocimientocon radar de penetración de suelos, y excavaciones de prueba asociadas, sugieren que el montículo de Huaca Loro fue construido sobre una serie de tumbas profundas de elite colocadas ordenadamente. En otras palabras, el montículo y su templo en la cima no solo representó una lápida gigantesca, sino también sirvió como centro del culto al ancestro. En conjunto, Huaca Loro y los otros montículos monumentales en la capital Sicán representaron un símbolo dramático del poder, riqueza y permanencia de la elite Sicán Medio y su estado teocrático, que dominó gran parte de la costa norte. Muchos de los artículos encontrados en las tumbas de elite fueron exóticos e importados, y en este sentido evidencian la presencia de una red de intercambio a larga distancia. La elite Sicán Medio no solo intensificó la antigua relación de intercambio entre la costa ecuatoriana y la costa norte, en artículos rituales y de estatus, sino expandió su alcance más al norte, a Colombia, y al este, a la cuenca del Marañon. Hacia el sur, pudo haber incluido la costa central y quizás tan al sur como el área Tiwanaku en los Andes Sur-Centrales. En conjunto, los Andes del Norte fueron el principal proveedor de conchas tropicales, esmeraldas y ámbar; mientras la cuenca del Marañon proveíaminas de oro y quizás plumas de ave. Esta red de intercambio fue más extensa que cualquiera de la época pre-Sicán. El establecimiento de esta red acompañada con la rápida difusión de las tecnologías innovadoras y la cerámica hecha en molde, portando la ideología religiosa Sicán. Por este motivo, nos estamos refiriendo al establecimiento de un “Horizonte” Sicán Medio. La economía regional e interregional y la religión se reforzaron mutuamente. Los miembros de la religión Sicán Medio aseguraron su acceso a bienes de estatus y rituales, mientras el estado Sicán controlaba su producción, obtención y distribución. En otras palabras, el estado teocrático se consolidópor la integración efectiva y el control de las economías regionales e

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interregionales, con lo cual productos locales (p.e. cobre arsenical) fueron intercambiados por bienes rituales exóticos. Sumario de la Cultura Sicán Medio. Lejos de ser una cultura “epigonal” que descendió a los ilustres desarrollos Wari y Tiwanaku, la Cultura Sicán Medio fue altamente distintiva, compleja e influyente, con hegemonía política e ideológica sobre una extensión de 400 km. de la costa (Shimada 1990, 1995, 2000).En conjunto, el Sicán Medio fue constituyéndose para su época como la más poderosa, influyente y materialmente rica cultura en el Perú. Se caracterizó por un arte religioso distintivo que fusionó aspectos selectos del arte Wari y Mochica, una avanzada tecnología metalúrgica y cerámica, una extensa red de intercambio e integrando un amplio territorio, tumbas profundas de elite-templos monumentales complejos (culto al ancestro) y un estado teocrático sustentado por una economía regional e interregional altamente productiva. La red de intercambio fue impresionante, no solo por su extensión física (cerca de 200 y 1500 kms. a lo largo de sus ejes este-oeste y norte-sur, respectivamente), sino también por el rango de zonas medioambientales atravesadas, recursos explotados (sin mencionar cantidades), y la rapidez con que se estableció (alrededor de 50 años). El establecimiento de su esfera económica y la difusión de la ideología Sicán portada en sus objetos de cerámica y metal, constituyen,en el verdadero sentido del término, un ”horizonte” arqueológico. El Sicán Medio portó inequívocos legados, incluyendo la tecnología del cobre arsenical que produjo la edad de bronce en el norte del Perú. Sicán Tardío. El surgimiento del Sicán Medio desde un poder local hasta la dominación de la costa norte del Perú, tomó menos de 100 años. Su caída fue aún más abrupta, y estuvo acompañada por cambios marcados en la ideología religiosa y la reubicación de la capital desde Sicán hasta Túcume (también denominada El Purgatorio y Túcume Viejo), ubicado 5 kms. al oeste. Algún momento durante o después de una larga sequía de 30 años que comenzó alrededor de 1020 d.C., en Sicán fueron incendiados los templos en la cima de los montículos monumentales y las estructuras alrededor de sus bases. Sin embargo, un asentamiento residencial cercano de comuneros contemporáneos no fue quemado. Hubo poca reparación o reocupación de estos templos. El costoso culto al ancestro y el engrandecimiento del linaje de las elites existentes, pudieron convertirse en una carga demasiado pasada de soportar para las masas, creando una fuerte corriente de resentimiento. La sequía que afectó adversamente la agricultura pudo haber terminado con la tolerancia del pueblo, causando la revuelta interna que acabó con el liderazgo político y religioso existente en Sicán. Poco después del incendio sistemático, una gran inundación del Niño (cerca 1050-1100 d.C.) ocasionó más destrucción en Sicán. La destrucción y abandono de Sicán fue acompañada de cambios abruptos y completos en el arte Sicán; el Dios Sicán y el Señor Sicán desaparecieron. En contraste, las formas cerámicas, tanto domésticas como finas, e iconos secundarios, tales como los felinos míticos, peces marinos y aves, sobrevivieron en el arte Sicán Tardío. En general, la mayoría de los aspectos de la cultura material Sicán no cambiaron al momento de la transición Sicán Medio-Tardío. La construcción de templos monumentales y estructuras asociadas en Túcume, la nueva capital Sicán Tardío ubicada en la unión de los valles La Leche y Lambayeque, empezó alrededor de 1100-1150 d.C. en Túcume,. Túcume aumentó de tamaño y al momento de la

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conquista Chimú de la región de Lambayeque, alrededor de 1375 d.C., estaba formada por 26 grandes montículos y recintos agrupados, que juntos cubrían ocupaban más de 220 hectáreas. Existe una persistente y muy difundida confusión entre los objetos Sicán y los de estilo Chimú. Este problema resulta de varios factores incluyendo (1) que muchos objetos notables de oro Sicán, tales como los cuchillos ceremoniales-tumi y las máscaras, fueron saqueados sin documentación apropiada, (2) que la cultura Sicán no fue estudiada adecuadamente hasta hace unas pocas décadas, y (3) que los artesanos Chimú imitaron y revivieron motivos y temas del anterior estilo Sicán Medio. De hecho, luego de la conquista Chimú de la gente Sicán, alrededor de 1375 d.C., la elite sureña forzó a los expertos alfareros y metalurgistas Sicán a reubicarse en Chan Chan, la capital Chimú. Así, los bienes que ellos producían para los señores Chimú portaban rasgos tecnológicas y estilísticas Sicán. Hay que recordar que los estilos Sicán y Chimú fueron cronológicamente y espacialmente distintos, y reflejaban diferencias básicas en el substrato cultural de las sub-áreas norteña y sureña de la Costa Norte.

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CAPÍTULO XIII PUEBLO MUCHIK EN EL PERIODO COLONIAL a) Ubicación e idioma La Cultura Lambayeque, desarrollada en la costa norte del Perú, sobre los valles de Motupe, La Leche, Lambayeque, Saña y Jequetepeque se inició alrededor del año 750 de la era cristiana y se desarrolló como cultura independiente por 6 siglos, sufriendo luego el dominio Chimú desde 1350, el dominio inka desde 1470 y el colonialismo hispano desde 1532. No obstante este dominio, la Cultura Lambayeque y su dios principal, el dios ÑAM o “Ave Mítica Lambayeque", no sólo se mantuvieron durante las intrusiones Chimú e Inka., sino algunas de sus manifestaciones duraron hasta la época colonial del siglo XVIII Y se mantienen hasta el presente. Entre las lenguas usadas por los Lambayeque se encuentran la lengua de Olmos, la yunga la o muchik, la variedad pescadora y la lengua quingnam o del chimo (chimú). En su tradición oral destacan las leyendas de Naymlap y de Aka Fala. Todos estos idiomas recibieron la influencia de los Inkas, que impulsaron el kechwa como o idioma general. (En los actuales distritos de Kañaris e Inkawasi ya se hablaba el kechwa desde antes de los inkas). Luego, la cultura lambayecana sufrió la grave agresión colonial española y republicana, por lo que sus idiomas se fueron perdiendo. Lo poco que se registró por escrito fue lo que necesitaban los sacerdotes para evangelizar, como es el caso de Fernando de la Carrera en 1644 (Arte de la Lengua Yunga) y del obispo Baltasar Martínez Compañón en 1794. Sólo desde finales del siglo XIX, se hizo registros con fines científicos, como el del lambayecanista alemán Enrique Brüning. IDIOMAS DE LA COSTA NORTE Idioma

Área

Lengua de Olmos

Olmos Valles de Motupe, La Leche, Lambayeque, Sana, Jequetepeque y Chicama Litoral norte: San José, Santa Rosa, Eten, Chérrepe, Pacasmayo, Magdalena de Cao

Lengua Yunga O Muchik Variedad Pescadora Lengua Quingnam o del Chimo (Chimú)

Valles de Jequetepeque, Chicama, Virú, Moche y Santa.

Época probable de desaparición Siglo XVIII Principios del siglo XX Principios del siglo XX Siglo XVIII

Fuente Alfredo Torero 1985, 'Deslindes Lingüisticos en la Costa Norte Peruana'. Resumen nuestro, 119

b) Población Debido a la riqueza del mar y al avanzado sistema agrícola delos Lambayeque, la población era numerosa, pero había ya empezado una grave disminución, causada por las epidemias que se adelantaron a los españoles. (Ver cuadro), Lenguas de Costa Norte

la

El descenso de la primera década es debido posiblemente a las epidemias de viruela, gripe y otras, para las cuales los lambayecanos no tenían defensas. Así también, a los

efectos de la guerra civil entre Waskar y Ataowallpa.

POBLACIÓN DE LA COSTA NORTE 1520 -1530 Año

Población

Descenso

1520

320,638

-

1530

257,318

63,320

Fuente: Noble David Cook, citado por Huertas 1987, pg, 21, c) Organización económica En base a los principios del autosostenimiento, la reciprocidad o ayuda mutua y la redistribución, desarrollaron actividades económicas primarias como la caza, pesca, recolección, y una agricultura y ganaderia muy avanzadas, con obras de riego y uso eficiente y racional de los recursos, destacando la diversidad de sus cultivos Y su adaptación a las condiciones de las áreas áridas. Desarrollaron también la industria, tanto de autoconsumo como especializada destinada en parte al intercambio, teniendo artesanos especialistas como huseros, balseros, pintores, carpinteros, orfebres, plateros, cumbiqueros, bordadores, olleros, ceramistas, tejedores, etc. Destaca también su metalurgia, que significó el inicio de la edad de bronce para el norte peruano. A ello se agrega su arquitectura monumental en base a adobe y viviendas del pueblo en base a quincha o bahareque (tabiques de carrizo, caña o palos delgados revestidos de barro). Su red comercial era muy amplia, afirmando algunos arqueólogos e historiadores que llegaron a jesarrollar el dinero. Según esta hipótesis, su moneda -constituida por láminas de cobre en formas de tumi, doble tumi, doble T, o hachitas de 4.5 a 8.5 cm de largo- se habria llamado "huarco".

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La sociedad Lambayeque o Sicán comprendió dos grandes categorías sociales: la elite (formada por las capas alta y baja de la nobleza) y el pueblo (formado por los comuneros o plebeyos y la clase social más baja). La elite se basaba en la ideología religiosa y podía disponer del trabajo del pueblo. d) Organización religiosa y política El dios principal de la religión Lambayeque fue el dios Ñam o Sicán, hombre pájaro representado en los tumi, joyas, cerámica ceremonial y hasta en la arquitectura. Sus dioses o seres míticos menores fueron el murciélago, los felinos, la serpiente, los monos y los zorros y las olas emplumadas o con rostros humanos. El Estado Lambayeque o Sicán constituyó una teocracia, es decir, un Estado organizado en tomo a su religión. Fue regido por una bien organizada forma de gobierno con una pequeña y reducida clase de señores-sacerdotes. El componente militar del Estado parece haber sido pequeño. Al menos, en la iconografía lambayeque no aparece la profusión de guerreros de la época de los moche. Incluso las pocas armas encontradas estuvieron en la tumba de mujeres y no de varones. Esto significa que la sumisión del pueblo era lograda principalmente por medios ideológicoreligiosos: el agradecimiento a los dioses y sus representantes por el agua, pesca, caza, cultivos, obras humanas, etc. Un mecanismo central en la dominación estaba constituido por las leyendas (como la de Naymlap), a través de las cuales la elite imponía la idea de su origen divino, la inviolabilidad de sus normas, su supuesto rol de fundadores y civilizadores, los roles de los funcionarios, etc. El Estado Lambayeque o Sicán no sólo organizó la agricultura, sino también al parecer la producción de cobre (metalurgia) y el comercio lejano. Gracias a esto, pudo obtener los elementos necesarios para las ceremonias religiosas, es decir, los elementos de prestigio en esos tiempos (spondylus, piedras preciosas y semi-preciosas, oro, etc.). La religión y la capacidad económica se reforzaban mutuamente, señala Shimada. La riqueza y poder de la elite Sicán era tal que podía sacar de la circulación una enorme cantidad de bienes (hasta 500 kilogramos de objetos de cobre) para enterrarlos con el sacerdote fallecido. Asimismo, enterraron edificios enteros, como son los casos del Templo de las Columnas en la Huaca Lucía-Chólope, los 4 templos de Huaca Soledad y la base Este de Las Ventanas. Para asegurar el control de la población yel cobro de tributos (sobre todo como fuerza de trabajo), los Estados lambayecanos, al momento de la Conquista, tenían los siguientes componentes. a) El sacerdote jefe de Estado. Estaba respaldado por una corte de funcionarios, militares y servidores. Ejemplo: el Señor enterrado en la Huaca El Loro, b) Los filka o kurakas, jefes de señoríos independientes o sometidos al Estado central. c) Los Conoceque, jefes de muchas familias (alrededor de mil).

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d) Los Ciec Los jefes de grupos familiares menores (alrededor de 100 familias). En la época colonial, estos grupos fueron llamados parcialidades. e) Los jefes de grupos familiares menores. En la época colonial fueron llamados mandones y mandoncillos Todo ello conformaba un sistema de dominación muy cerrado, de carácter personal. Aún cuando tenían también el control de los recursos naturales, el dominio fundamental de los señores no era sobre territorio, sino sobre población. Cada individuo y familia continuaban sujetos y tributando a su señor aún cuando residiesen lejos de él. JEFES DE LOS SEÑORÍOS LAMBAYECANOS Nombre autóctono Filka Conoceque Ciec ? ?

Jurisdicción o mando Todo el señorío o reino 1,000 o más familias 100 familias aprox. 10 familias 5familias

Equivalente en los Estados Kechwas

Nombre que le pusieron los invasores españoles

Hatun Kuraka

Cacique

Huaranga Kuraka Pachaka Kuraka Chunka Kuraka Piska Kuraka

Segunda Persona Principal Mandón Mandoncillo

Fuente: Susan Ramirez, 'El dueño de indios"; Waldemar Espinoza, Historia de Cajamarca T. /11; Jorge Zevallos, Los Cacicazgos de Lambayeque. Resumen nuestro. La tenminologia colonial no es clara, es muy variable. e) Disgregación de señoríos Hacia el final de la época prehispánica, lo que había sido un Estado centralizado ambayeque parece haber quedado disgregado en pequeños señoríos relativamente autónolOS entre sí, aunque sometidos todos al dominio inka.

EL FILKA O DUEÑO DE INDIOS (Lectura) Susan Ramírez Las obligaciones de los comuneros hacia sus señores no terminaban con el cultivo de un pedazo de tierra para él. Ellos también le ayudaban a cumplir sus responsabilidades con ellnka y a mantener el resto de la comunidad. Trabajaban en abrir nuevos canales y mantener los ya existentes libres de desechos. Seguían instrucciones de sus señores para mantener y equipar los tambos y reparar los caminos. Se unían a su kuraka, quien actuaba como líder ceremonial, para limpiar, plantar, cultivar, desyerbar, cosechar, repartir y almacenar productos de las tierras del Estado y de los dioses.

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Con la finalidad de reclutar a los trabajadores que necesitaba para estas tareas, el kuraka personalmente visitaba a los señores secundarios y a sus subordinados .... Eso hacía necesario muchas veces viajar a grandes distancias y hacer frecuentes paradas... En 1540 los subordinados del kuraka de Jayanca vivieron en casi 250 poblados en un radio de dos leguas de su centro administrativo. Estos viajes rituales iban acompañados de adecuada pompa y ceremonia. .... Otra caracteristica de estas visitas fueron la chicha y los banquetes. Dondequiera que el kuraka parara, todos tenían que tomar de su chicha. Era precisamente por las festividades, los banquetes, la bebida, los ocasionales regalos en ropa, collares y finas sandalias de alpaca, y además por la importancia del acceso a la tierra, agua y otros recursos naturales, que los comuneros y sus señores secundarios trabajaban y participaban en estas tareas comunales bajo la dirección del kuraka, aún cuando ello significase dejar sus casas y viajar a lugares lejanos. Sin estos incentivos, los indígenas no obedecían. Los comuneros trabajaban y producían un excedente, el cual el kuraka podía emplear para cumplir sus obligaciones, reforzar estas relaciones y construir su reputación. El kuraka era el agente principal y la pieza central del total del sistema redistributivo comercial a un nivel regional ..... En sus habilidades organizativas, motivacionales y administrativas descansaba su grandeza y hospitalidad y, por último, su reputación como un gran hombre y líder. Su generosidad era la medida de su éxito y de la fuerza, productividad y prosperidad de su gente. Las obligaciones entre el gobemante y el gobemado se reforzaban. Eran mutuamente dependientes. Cuanto mejor era la organización, coordinación y dirección del kuraka, mayor la productividad, más grande el excedente, más abundantes las cosechas y más frecuentes y valiosos los regalos, más alto el standard de vida de la población y la comunidad podía crecer más. El kuraka delegaba autoridad a los señores secundarios para ayudarse en la organización de la fuerza comunal yen la redistribución de los productos. Cuanto más el kuraka delegaba, mayores eran las obligaciones de los subordinados de retribuir con trabajo, y más fácil era requerir ayuda, manipular, coaccionar y engatusar para que obedezcan sus mandatos. El solo nacimiento no era suficiente para asegurar la sucesión al puesto de kuraka. A comienzos del siglo XVI, un kuraka era elegido entre muchos postulantes por el saliente kuraka o por un consejo de personajes importantes . .... Si existían hijos capaces, el kuraka podía elegir 'al que tuviera mejor juicio'. Si ningún hijo varón sobrevivía o parecía merecer el cargo, el kuraka podía elegir a otro indígena capaz entre sus parientes. Un hombre cualquiera podía convertirse en principal por derecho propio teniendo hijos .... Si tenía cinco hijos, recibía la jurisdicción sobre los il7ismos y era llamado mandoncillo. Si tenía diez hijos se le otorgaba el status de mandón. Si tenía 30 a 50 hijos, podía fundar una comunidad y se le otorgaba tierra por derecho propio. ... Para lograr esto, un hombre habría tenido que tener muchas esposas, lo cual sabemos también había sido posible y costumbre para la élite en el Norte del Perú y en otros lugares. A pesar de que el logro de un gran ascenso social en la vida de una persona era probablemente

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raro, existía un sistema de recompensas. En estos casos, riqueza y movilidad social se obtenían por los logros alcanzados, definidos como crecimiento poblacional y, por ende, buena administración e institucionalizada generosidad. Si el kuraka fracasaba en llenar las expectativas de su gente, era retirado de su cargo por rebelión y muerte. Podían ser retirados de su cargo si no proveían comida para los banquetes públicos en las plazas o si ellos fracasaban en ser justos: es decir, si violaban los principios de 'buen gobiemo'. Realmente el kuraka redistribuía los bienes, tanto por el beneficio material de su gente como por su propio interés. Alimento perecible no podía ser almacenado y acumulado indefinidamente dada la tecnología existente. Había un límite en la vestimenta que él personalmente o en ceremonias podía usar. No valía la pena atesorar y, por lo tanto, invertía sus excedentes en mantener buenas relaciones, regalándolo. Realmente el kuraka era el 'dueño de indios', con poder sobre la vida y muerte de ellos. Pero no tenía razón de mata o restringir o negar el uso de los recursos. Compartir era beneficioso. Al hacerla, aumentaba su reputación como proveedor bueno, generoso y capaz, reforzaba su legitimidad y así aseguraba un lugar en la memoria colectiva y selectiva de su gente. Él sería recordado en canciones, se convertiría en un honorable antepasado, y así conseguiría la inmortalidad. (Fragmentos del artículo 'El 'dueño de indios'. Reflexiones sobre las consecuencias de cambios en las bases de poder del 'Kuraka de los viejos antiguos' bajo los españoles en el Perú del siglo XVI') LA MASACRE DE LOS LAMBAYEQUE Una vez dueño de la fortaleza de Sinto, Francisco Pizarro decidió informarse en forma completa de cuanto ocurría en el enorme y rico valle de Collique, nombre este que comúnmente se daba a toda la región. El mismo día de su llegada -4 de noviembre 1532- invitó al Kuraka principal del valle, a fin de lograr un conocimiento más preciso de las muchas rencillas aborígenes locales y sobre la marcha de la guerra civil entre Ataowallpa y Waskar Inka. Más que nada le interesaría conocer la verdad sobre lo oído en torno a la masacre que Ataowallpa realizó entre los lambayeque, poco tiempo atrás, a raíz de la guerra civil. Francisco de Jerez cuenta que su jefe Pizarro "mandó' llamar a un cacique, del cual supo que Ataowallpa estaba delante de Caxamalca, en Guamachuco, con mucha gente de guerra, que sería cincuenta mil hombres; como el Gobernador oyó tanto número de gente, creyendo que erraba el cacique en la cuenta, informóse de su manera de contar, y supo que cuentan de uno hasta diez, y de diez hasta ciento; y de diez cientos hacen mil, y cinco dieces de millares era la gente que Ataowallpa tenía". "Este cacique de quien el gobernador se informó es el principal de los de aquel río; el cual dijo que el tiempo que vino Ataowallpa por aquella tierra, él se había escondido por temor; y como no lo halló en sus pueblos, de cinco mil indios que tenía, le mató los cuatro mil, y le tomó seiscientas mujeres Y seiscientos muchachos para repartir entre su gente de guerra; e dijo que el cacique señor de aquel pueblo y fortaleza donde

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estaba se llama Sinto, y estaba con Ataowallpa". El Gobernador Pizarro otra vez debió alegrarse en sumo grado, puesto que los kurakas lambayecanos del valle continuaban divididos, combatiendo en distintos bandos, en el tráfago de la guerra civil Inka. Los caciques lambayeque, al igual que los de otras zonas, estaban escindidos en luchas intestinas, anarquizados en contiendas internas que convenía azuzar. Algunos, seguramente yana-caciques, es decir recién nombrados, hasta eran partidarios de Ataowallpa, lo cual confundía más a todos los nativos, especialmente a los pequeños kurakas y a los plebeyos. Tras escuchar la versión del Kuraka lambayeque de Sinto, Francisco Pizarro pensó probablemente- en adoptar mayores medidas de seguridad, fortaleciendo su alianza con los diversos kurakazgos yungas que venían a ofrecer pleitesía o adhesión, según los juzgasen dioses Viracochas u hombres poderosos. Las cosas en general se le presentaban muy bien. LA DECISIÓN En Sinto Pizarro debió tomar una decisión fundamental. Podía continuar a lo largo del litoral rumbo a la Chincha del sur tan mentada por su esplendor, o adentrarse en las cordilleras donde acampaba Ataowallpa en un lugar todavía lejano. La marcha hacia el sur ofrecía la ventaja de consolidar los límites de su Gobernación bastante borrosos. Entrar a los Andes significaba un alto riesgo pero también la posibilidad de acabar con el enemigo principal. Para esta segunda opción contaba con el respaldo u aliento de todos los príncipes yungas costeños sublevados contra los inkas del norte y del sur, especialmente contra los de Tumebamba, con cuya rama semi-cusqueña se había identificado Ataowallpa en su rebelión contra Waskar. Pizarro tomó la decisión de subir a las cordilleras, gesto verdaderamente audaz, al punto de resultar casi inexplicable. Muy probablemente, no creía en las versiones sobre el enorme poderío bélico de los inkas; pero sobre todo le inspiraba confianza el hecho de que arcos y flechas eran de poco uso en "el Pirú". En efecto, por inexistencia de madera flexible era imposible fabricar arcos, lo cual solo resultaba factible en las zonas tropicales periféricas. Y las flechas constituían las únicas armas que los españoles temían en América. Pero más lo alentaría conocer que aunque muy fuerte en apariencia, Ataowallpa se hallaba rodeado de enemigos: por el oeste Lampayecs y Chimúes; al este Chachapoyas; al norte Pacamoros; al sur Huamachucos y Conchucos. En la propia Cajamarca, se le oponían los Cusimancus y Cuismancus En Sinto, asimismo, se informaría de que en ese lugar ¿desapareció? uno de sus compañeros de 1528 en la empresa del descubrimiento de las tierras del Perú, el marinero Bocanegra. Ese español se había quedado osadamente en la costa a fin de aprender alguno de los idiomas que se hablaban, para poder servir de intérprete cuando Pizarro retornase, lo cual demoró casi cuatro años, mucho más de lo previsto.

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EL EMBAJADOR TALLÁN Para tan delicada misión ante la Corte de Ataowallpa Francisco Pizarro pensó en el cacique tallán Huaccha Pfuru, quien tan excelentes servicios le venía prestando desde hacía meses: "Reposó el Gobemador y su gente cuatro días; y un día antes que se hubiese de partir habló con un indio principal de la provincia de San Miguel, y le dijo si se atrevía a ir a Cajamarca por espía y traer aviso de lo que viese en la tierra. El indio respondió: "No osaré ir por espía; mas iré por tu mensajero a hablar con Ataowallpa, y sabré si hay gente de guerra en la sierra, y el propósito que tiene Ataowallpa". "El Gobernador le dijo que fuese como quisiese; y que si en la sierra hubiese gente, como allí había sabido, que le enviase aviso con un indio de los que allí llevaba, y que hablase con Ataowallpa y su gente, y que le dijese el buen tratamiento que él y los cristianos hacen a los caciques de paz y que no hacen guerra si no a los que se ponen en ella; y que de todo les dijese verdad según lo que había visto; y que si Ataowallpa quisiese ser bueno, que él sería su amigo y hermano, y le favorecía y ayudaría en su guerra. Con esta embajada se partió aquel indio". Entre tanto, los Pizarro fueron aprestando la salida de Sinto rumbo al interior. La región a todos parecía buena: había "muchos pueblos grandes y señalados de muchas florestas y arboledas, donde se vieron innumerables gentes y templos del sol". LA ADHESIÓN DEL CACIQUE DE REQUE El último día de su permanencia en Sinto, los españoles y sus aliados guancavilcas y tallanes recibieron nuevas muestras de adhesión por parte de diversos caciques de la comarca lambayecana. Fue seguramente en esta ocasión cuando los Pizarro recibieron visita del poderoso régulo de Reque, Xancoll Chumbi 5, así como la de su hermano, el jefe de Jayanca, Quicu Chumbi, hijos ambos de quien había sido el temido kuraka Cuncun Chumbi, el antiguo señor de Reque, Jayanca, Monsefú y otras comarcas. Era gente de mucho arraigo la que llegaba al campamento hispánico para prestar adhesión, por múltiples razones. Al avanzar Francisco Pizarro sobre Reque, Xancoll Chumbi "dio la obediencia a los españoles y les dio de comer y beber y bastimentos ... y las demás cosas necesarias y así los españoles dejaron en la dicha su posesión de cacique al dicho Xancoll Chumbi". Xancoll Chumtii -guiado por su ambición y por su odio hacia el Inka y el gran Chimo- acabó dando una adhesión absoluta a los jefes hispánicos, creyendo hacer perdurable su dominio. LA RESISTENCIA DE LOS LAMBAYEQUE CONTRA LA OPRESIÓN A pesar de las difíciles condiciones en que vivieron los Lambayeque bajo la Colonia, con sus jefes enrolados en el bando colonial, supieron generar resistencia a la explotación Y opresión, a veces en forma muy creativa. Por ejemplo, en la visita a Jayanca constan las siguientes actitudes de resistencia:

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a) Esconder los productos- En uno de los pueblos, el visitador encontró que los indios tenían "escondidos chiqueras e algodón e otras cosas de los indios". y el 28 de julio encontró: "Otro pueblo que tendría 30 moradas.... que avía en este pueblo buenas paredes de tierra las quales estavan yncubiertas e tapadas con bahareques 1 de caña por una banda e por otra e para saver la verdad debatieron los bahareques de una parte e de otra e quedaron exsentas las paredes halláronse en este pueblo mucha cantidad de ollas e chiqueras e algodón e otras cossas de sus indios". En estos casos, el ocultamiento de los productos -resultado de muchas semanas o meses de trabajo sin duda- no sólo era para pagar menos tributo. Posiblemente, era también para evitar el robo abierto que muchos visitadores cometían. b) Esconderse o fugar.- Además de las muchas ausencias intencionales que se adivina en tantas casas vacías, ocurrieron también fugas masivas: en 2 pueblos ubicados camino a Túcume, de unos 150 habitantes que estaban allí días antes, al momento de la visita (28 de julio) sólo quedaron unos diez. A esto hay que agregar que incluso algunos jefes se escondieron o fugaron, posiblemente para no verse obligados a explotar a su propio pueblo. Parece que esto sucedió con Salapa, de quien sólo se consigna que está "ido al monte"; o Payoporque, que no aparece en la visita y "no se sabe dónde están los indios". El caso más claro es el de Chamalcos, que no sólo "se ausentó y no se sabe donde está", sino que se fue con 6 de sus indios: Chome, Chuto, Paxache, Yenturro, Fenque y Temo. Quedando por la fuga sin tierra, todos ellos pasaban a la situación de "indios forasteros", que tenían que buscar su subsistencia como jornaleros o en otras precarias actividades. c) Derribar las casas y esconder sus restos.- Se encontraron muchas casas y ranchos abandonados. Y esto no fue sólo por la mortandad, sino también como una maniobra para eludir el pago del tributo o al menos rebajar su monto, pues al encontrarse menos tributarios menor debía ser el monto total de dicho cobro. "Se hallaron muchos pueblos deshechos y escondidos los bahareques.... otro pueblo del cacique de Jayanca que según pareció estaba recién quemado.... Un. pueblo de seto y pared alto que tenía 8 moradas sin lo caído que habría 20 moradas tenían escondidos los bahareques.... (27 de julio). Comprendiendo lo intencional de estas actitudes, el visitador adoptó una represalia feroz que consta en la visita: hacer ahorcar al jefe de uno de los pueblos: "Mandóse ahorcar el mando e prencipal que se averiguó aver mandado deshacer cierto rranchos e los bahareques dellos se oviesen escondido entre los mayzales encubiertos con yervas otras cosas mal hechas. Tenía cargo deste pueblo que se dezía Sequipo" (26 de julio). Sin duda alguna, este jefe de bajo nivel, Sequipo, es uno de los muchos héroes que dieron la vida para defender a su pueblo. La mayoría fueron anónimos. Pero en este caso, sabemos el

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nombre, SEQUIPO; la fecha, el 26 de julio de 1540; y el hecho: intento de reducir el monto del tributo para proteger a los tributarios. Sequipo dio la vida por su pueblo. Esto deber se siempre recordado y exaltado. SEÑORÍOS Y FILKAS BAJO LA COLONIA INICIAL El historiador lambayecano Jorge Zevallos Quiñones señala que los señoríos existentes al pasar Pizarro por tierras lambayecanas fueron sólo los de Collique, Chuspo o Callanca, Jayanca, Jequetepeque o Moro, Motupe, Sinto y Túcume. El resto fue creado bajo la Colonia. Ya hemos señalado que la mayoría de los filkas se sometieron al poder español y colaboraron en la explotación de los lambayecanos. Además, protagonizaron continuos enfrentamientos entre familias o dinastías para ser reconocidos por el gobiemo colonial en los cargos de caciques. Fueron pocos Y por breves momentos quienes defendieron a sus hermanos de sangre frente a la opresión colonial. Los cambios producidos hasta 1565 fueron la partición de varios señoríos, el nombramiento forzado de "caciques" por parte de los españoles y el incremento de la explotación. En la época autónoma, la gente del común sólo entregaba trabajo. En este periodo aumenta su entrega de trabajo (mita) y además tiene que pagar un tributo en especie y en dinero. Fueron cambios importantes, pero aún se mantenía mucho de la organización prehispánica. Los cambios siguientes (de 1565 a 1575)) fueron más profundos y acabaron brutalmente con lo que aún quedaba del sistema autónomo. SEÑORÍOS LAMBAYECANOS EN LA COLONIA HASTA 1565 Creación colonial Filka o cacique Nombre y ubicación Separado original Mo 1532 1555 -1572 de: Collicue: La Ramada ----O1anda Huamán Don Juan 1563 Oieosn --? ? Francisco O1epén 1573 Chérrepe ? ----Pedro Oiérreoe 1567 Ouepo o Callanca ---? Don Alonso 1563 Eten ? ? ? Ferreñafe ? ? --Don Felipe 1559 IlIimo ----? Cristóbal Chumbi 1561 Javanca ---Caxusoli Francisco Caxusoli 1565 Sei uauelc hu Jequele peque ----Carlos O1amochumbi mbi Lambaveque 1540 Sinto Secfuinpis an Martín Farrochumbi 1564 Fernando Quillov Ourmbi Mocupe 1566 Saña --1564 I'v1oro ------García Pilco Hua mán 1566 Motupe . ----? Juan Sonolio 1580 Olmos: Cooiz ----? ? Pacasmavo ? ? ? Juan Aaoaau a mán 1567 Pacora 1536 Javanca ? Puicunsoli? Reque 1540 Callanca Xancol Chumbi Martín Efauem Zula T úcu me y Mochu mi ----Conoceque* Francisco 01 e mpén 1771 Fuente: Jorge Zevallos Quiñones. Los Cacicszgos de Lambsyeque, 1989. Resurren roestro. • Este no es un nombre propio silo es eltílulo del jefe de ni faniias.

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PETICIONES DE LAMBAYECANOS AL VISITADOR (1566) (Lectura) CABALLO PARA CACIQUE DE PESCADORES /lustre Señor. Don Diego Urti, principal de los pescadores, dijo que yo tengo mis indios lejos del repartimiento y son muchos. Y para los recoger e visftar tengo necesidad de andar a cauallo con silla e freno. Pido y suplico a Vuesa Merced me mande dar licencia para traer silla e freno sin que ningunas justicias me lo impidan. Sobre lo cual pido justicia, e para ello etc. Don Diego Urto. En Túcume, a diez de setiembre de mil e quinientos y sesenta y seis años. E por el dicho señor oidor vista la dicha petición dijo que se le dé la licencia que pide. HUSEROS MERCADERES El doctor Gregorio González de Cuenca, del Consejo de Su Majestad en su Real Audiencia que reside en la ciudad de Los Reyes, a quien está cometida la visita y tasa de los repartimientos de indios del distrito e jurisdicción de las ciudades de Trujillo, Chachapoyas, San Miguel de Piura y Guánuco por Su Majestad, etc. Por la presente doy licencia y facultad a Baltazar Quelle, principal del repartimiento de indios de Túcume y a los indios de su parcialidad para que libremente puedan vender a los indios e indias de los repartimientos del distrito e jurisdicción de las dichas ciudades y cada una déllas los husos que hacen con que hilan las indias, sin que persona alguna, español, cacique, ni principal, ni indio particular les ponga en ello impedimento alguno. Y mando a las justicias de Su Majestad de las dichas ciudades y a los corregidores de los dichos repartimientos de indios que ansi lo hagan guardar y cumplir, so pena de cada doscientos pesos de oro para la Cámara de Su Majestad. Fecho de Túcume a diez e siete días del mes de setiembre de mil e quinientos y sesenta e seis años. El doctor González de Cuenca. Por su mandado, Melchior Pérez de Maridueña. ZAPATERO /lustre Señor: Machequen, indio natural de Túcume, digo que yo soy zapatero y ha muchos años que uso el dicho oficio en este repartimiento. Y hago zapatos, riendas, jáquimas de cuero y otras obras y lo que me mandan los caciques y principales. Y les he dado bolas, sillas y hasta el día de hoy de ninguna obra me han dado ni pagado cosa alguna. Y pues yo he de pagar mi tributo, es justo se me pague lo que yo trauajare. Pido y suplico a Vuesa Merced prouea e mande que de aquí adelante las obras que hiciere a los caciques y principales e indios deste repartimiento y fuera dél me lo paguen. Sobre lo cual pido justicia y para ello etc. Machquen. En el repartimiento de Túcume, a diez e siete días del mes de setiembre de mil e quinientos y sesenta e seis años, antel muy magnífico señor doctor Cuenca del Consejo de Su Majestad en su

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Real Audiencia que reside en la ciudad de Los Reyes, a quien está cometida la visita e tasa de los repartimientos de indios del distrito e jurisdicción de la ciudad de T rujillo, y en presencia de mí Melchior Pérez de Maridueña, escriuano de Su Majestad y de la dicha visita, pareció un indio que se dijo llamar Machquen y presentó esta petición. E vista por el dicho señor oidor, dijo que mandaua e mandó a los caciques e principales e indios del dicho repartimiento de Túcume y los demás de la jurisdicción de la dicha ciudad de Trujillo que paguen al dicho Machquen las obras que les hiciere en su oficio de zapatero. Y no le pagando lo que por ellas mereciere no le compelan a que lo haga. Y mandó a los corregidores de los dichos repartimientos ansí lo hagan guardar e cumplir. y lo firmó de su nombre el doctor González de Cuenca, ante mí Melchior Pérez de Maridueña. CHICHEROS SIN TIERRAS /lustre Señor: Don Pedro Payampo y sus principales y mandones de los indios chicheros deste repartimiento decimos que nosotros no tenemos otro oficio sino es hacer la chicha que es menester en el repartimiento para la comunidad dél, ni tenemos tierras ni chácaras donde sembrar, sino sólo nos sustentamos con hacer la dicha chicha y vendella y trocalla en el tiánguez a trueque de maíz y lana y chaquira e otras cosas a los indios labradores que no la pueden hacer e no tienen aparejo, con lo cual nos sustentamos nosotros e nuestros hijos y pagamos nuestro tributo. A Vuesa Merced pedimos y Suplicamos nos mande dar su mandamiento para que libremente podamos hacer la dicha chicha y tener nuestros tinajones como hasta aquí, y la podamos vender libremente y trocar en el tiánguez deste repartimiento a los indios que nos la quisieren comprar o trocar, sin que nadie nos ponga impedimento atento a que (no) somos labradores ni mercaderes ni tenemos otro oficio de que nos sustentar y pagar nuestro tributo. Yen ello nos hará Vuesa Merced justicia, la cual pedimos, etc. Don Pedro Payampo. En el repartimiento de Lambayeque, a seis días del mes de octubre de mil quinientos y sesenta y seis años, ante el muy magnifico señor doctor Gregario González de Cuenca, del Consejo de Su Majestad en su Real Audiencia que reside en la ciudad de Los Reyes, a quien está cometida la visita y tasa de los repartimientos de indios del distrito Y jurisdicción de las ciudades de T rujil/o, Chachapoyas, San Miguel de Piura y Guánuco por Su Majestad, y en presencia de mí Melchior Pérez de Maridueña, escriuano de Su Majestad y de la dicha visita presentó esta petición don Pedro Payampo Y sus indios del dicho repartimiento. y por su Merced vista, dijo que daua y dio licencia a los susodichos y a cada uno del/os para que libremente y sin por el/o incurrir en pena alguna puedan hacer la dicha chicha y venderta y rescatarta en el tiánguez, y tener los tinajones y los demás recaudas necesarios para el/a como hasta aquí lo han fecho. y mandó a los alcaldes desde repartimiento y al corregidor del dicho repartimiento que en el/o no les pongan ni consientan poner impedimento alguno. Fecho en el dicho día. Yel dicho señor oidor lo firmó. El doctor González de Cuenca. Ante mí, Melchior Pérez de Maridueña. BALSEROS DE ETEN Por cuanto don Juan Quepce, cacique principal del repartimiento de Col/ique, encomendado en Luis de Atienza, vecino de la dicha ciudad de T ruji/lo, me hizo relación por su petición diciendo

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que a los indios subjetos que están poblados junto a la mar y puerto de Col/ique, muchos españoles y otras personas les compelen y apremian a que les embarquen harinas en los nauíos que van a Tierra Firme, y los I/euan en balsas. Yaliende de que no les pagan lo que es justo por el mucho trauajo que en el/o tienen les hacen malos tratamientos. Lo cual me pidió remediase y proveyese de mandar que a los dichos indios no se les hiciese agrauio ni maltratamiento, y tasase lo que justamente mereciesen por el trauajo de embarcar las dichas harinas, lo cual se le pagase ante el corrf3gidor del dicho repartimiento y sacerdote de la dotrina. Lo cual por mi visto y hauiéndome primero informado del trabajo que los indios pasan en el embarcar de las dichas harinas en el dicho puerto, dí el presente. Por el cual mando que todas las veces que los indios del dicho repartimiento de Colfique e los demás comarcanos al dicho puerto quisieren de su voluntad embarcar las dichas harinas con sus balsas en los nauíos que estuvieren en el dicho puerto de Col/ique, los dueños y señores de las dichas harinas den y paguen a los dichos indios por cada cien anegas de harina que embarcar en, en seis pesos en plata corriente. y sobre el embarcar de las dichas harinas no hagan maltratamiento a los dichos indios ni alguno del/os. Lo cual ansí cumpla so pena de cada mil pesos para la Cámara de Su Majestad y de perdimiento de las dichas harinas, a cada uno que lo contrario hiciere y no pagare los dichos seis pesos según dicho es. y mando al corregidor de la dicha ciudad de Trujil/o y a los alcaldes de la vil/a de Santiago de Miraflores y al corregidor de los dichos repartimientos ansí le hagan guardar y cumplir so la dicha pena. LAS REDUCCIONES O PUEBLOS DE INDIOS MOTIVOS PARA LA NUEVA POLÍTICA Después de 30 años de iniciada la invasión y conquista del Tawantinsuyo y ya superada guerra civil entre ellos, los invasores se encontraron con los siguientes obstáculos en la explotación de los andinos: a) Su dispersión en una multitud de pequeños caseríos de 2 a 10 casas hacía difícil cobrarles el tributo. b) El mismo factor dificultaba su reclutamiento para la "mita". c) Por dicha dispersión, los sacerdotes y sus ayudantes encontraban difícil concentrarlos para adoctrinarlos y obligarlos a asistir a las misas y demás ceremonias de la religión impuesta en la Colonia. Asimismo, resultaba difícil vigilar e impedir que nuestros antepasados siguiesen rindiendo culto a sus dioses tradicionales. d) Estos problemas no podían ser resueltos por el colaboracionismo de los kurakas, pues la autoridad de éstos dependía de los mecanismos tradicionales andinos, por lo que estos jefes étnicos se veían obligados a tolerar las prácticas de culto a los dioses andinos, llegando incluso a ser ellos ejecutores de tales prácticas. Por su experiencia de medio siglo en la invasión de Améríca, los gobernantes hispanos habían ya diseñado y aplicado en Panamá y México una política para solucionar a su favor se problema, CONCENTRANDO POR LA FUERZA A TODOS LOS HABITANTES NATIVOS N POCOS PUEBLOS. Así agrupados o "reducidos" era más fácil obligarles a pagar el tributo, umplir con la mita, abandonar sus prácticas religiosas y asumir -por convencimiento o por 1 fuerza- el nuevo culto católico. Esos pueblos fueron llamados REDUCCIONES, porque se redujo el espacio en que vivían nuestros antepasados, cuyas necesidades, aspiraciones, costumbres y voluntad no fueron tomadas en cuenta al diseñar esta política.

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LAS REDUCCIONES PRETOLEDANAS Las circunstancias que retrasaron la aplicación de esta política en el virreinato del Perú fueron la rebelión de Manco Inka y luego la guerra entre conquistadores. Pero una vez terminados esos periodos, el virrey Francisco de Toledo, quien gobernó de 1569 a 1580, impuso las reducciones en todo el territorio virreinal, a partir de 1572. Sin embargo, ya antes se había iniciado tan cruel política, como vemos a continuación. Algunos de los primeros pueblos que sufrieron la política de reducciones fueron los de Cajamarca, cuando -bajo el gobierno del virrey Lope García de Castro- el corregidor Juan de Fuentes y otros funcionarios concentraron a los habitantes nativos de numerosos pueblos en la reducción de San Antonio de Cajamarca, el 14 de mayo de 1565, como lo señala el historiador Waldemar Espinoza (1968: pg. 146). Posteriormente, se formó también a la fuerza otros pueblos cajamarquinos como San Miguel, Asunción, San Pablo, Chota, Cutervo y varios más. También en Lambayeque las reducciones fueron establecidas desde antes de Toledo, pero fue este virrey quien culminó su organización. LAS REDUCCIONES EN LAMBAYEQUE Los pequeños asentamientos o centros poblados de los Lambayeque eran muy numerosos. Sólo en Jayanca -el único señorío del que hay una enumeración detallada- existían alrededor de 250. Su gran mayoría era de menos de 10 casas. Pará acabar con esa dispersión que no convenía a los invasores, las reducciones fueron impuestas por el gobierno colonial entre 1566 y 1567, nombrando para ello visitador de las provincias de Trujillo, Huánuco, Chachapoyas y Piura al oidor de la Real Audiencia de Lima Gregorio Gonzales de Cuenca, quien actuó como uno de los funcionarios más intolerantes del virreinato. Incrementado su poder con el puesto de "Visitador", encargado de examinar y reorganizar las citadas provincias, dicho funcionario efectuó la visita aproximadamente en los siguientes periodos: - Hasta mediados de 1566: Trujillo - Hasta agosto o setiembre de 1566: Jayanca - 10 al17 de setiembre: Túcume - Hasta octubre de 1566: Lambayeque - 20 de octubre a noviembre de 1566: Chiclayo - Enero hasta mediados de 1567: Cajamarca Sin visitar Piura debido a una enfermedad, Gonzales de Cuenca dio por terminada su labor en diciembre de 1567 y regresó a Lima, dejando bastante avanzada la reorganización de la explotación y opresión colonial. Su labor determinó así una gran destrucción de la cultura y la organización andina, originando por tanto prolongados efectos de muerte y sufrimientos para toda la población del norte andino. Seis años después, en 1572, Juan de Hoces, visitador enviado por el virrey Toledo, culminó la drástica aplicación de dicha política de reducciones y ordenanzas. En cada una de estas reducciones, los Lambayeque debieron construir una iglesia, una casa para el kuraka o cacique, un local para el Cabildo de Indios y una cárcel. Es decir, se dio prioridad a los elementos necesarios para el dominio ideológico y político: la nueva religión y

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los organismos de gobiemo. En la mayor parte de los casos, nuestros antepasados tuvieron que abandonar sus tierras ya cultivadas para hacer nuevas chacras en el terreno que se les asignó y que se extendía por una legua alrededor de la reducción. Además, debieron hacer también canales y acequias para el indispensable riego. El único español autorizado a residir en un pueblo de indios o reducción era el sacerdote encargado de la "Doctrina de Indios". Sin embargo, poco a poco se fueron introduciendo otros españoles, a fin de aprovechar la mano de obra existente en estas reducciones, que en gran parte fueron el origen de las comunidades campesinas coloniales y republicanas. De estas reducciones provienen casi todos los pueblos antiguos de Lambayeque y por ello algunos conciben su fundación como labor civilizadora, constructiva y digna de celebración. Para saber si esta actitud es acertada, veamos algunas cuestiones básicas. LAS REDUCCIONES DE LAMBAYEQUE 1566 -1572 Versión de Susan Ramírez FUERON TRASLADADOS LOS ASENTAMIENTOS A PREHISPÁNICOS DE: LA REDUCCIÓN DE: 1) Pueblo de pescadores y Cailanca Cailanca 2) Chérrepe, Choloc, Noquique e indios viejos Chérrepe (nuevo asiento) del tambo real 3) Collique, Sinto y 300 tributarios de Pololo Chiclayo 4) Quincaia Culop 5) Corñan Lambayeque 6) tícaoa Licapa 7) Chacchacalla LIomonte 8) Cailanca Monsefú 9) 100 indios del camino real a Saña Woro 1m Sinto Picsi 11) Moclla Pololo 3 pueblos (nombre no 12) Mitimaes de Saña conocido) 13) Mayna Reque 14) Repartimiento de San Salvador de Jayanca 3 pueblos 15) Tecaza San Pedro de Uoc

Versión de Jorge Zevallos Quiñones

01érrepe Chiclayo Lambayeque

Monsefú

Reque S. Pedro de Lloc

Fuente: Susan Ramlrez 2002, El Mundo al Revés, pg. 69. Jorge Zevallos (Historia de Chiclayo, pg.43) menciona además Eten, lIIimo, Tucume y Mochumí, Pacora, Jequetepeque y Mocupe; pero al no precisar sus fuentes, es dificil evaluar su exact#ud. Las discrepancias entre estas dos versiones pueden reducirse, pues en la lista de Ramírez aparecen varios pueblos sin sus respectivos nombres. Debe tenerse en cuenta que hasta .1 8 74 Lambayeque comprendió también el valle de Jequetepeque, incluyendo por tanto a los pueblos de Licapa, Moro y San Pedro de Lloc. Los pueblos que hoy ya no existen (Chérrepe, Culop y Llomante) posiblemente desaparecieron y su población superviviente fue Integrada a otros pueblos. 133

CAPÍTULO XIV MESTIZAJE Y CONTINUIDAD CULTURAL DEL PUEBLO MUCHIK

A partir del siglo XVI la diversidad cultural existente a través de los tiempos pre hispánicos, sufre influencia externa de manera violenta y progresivamente pacífica. En este proceso tan complejo intervinieron en un primer momento tres tradiciones culturales: La tradiciónindígena o andina, La tradición Española y la Tradición Africana con las siguientes cualidades: INDIOS Antes de la llegada de los españoles, la población indígena de los territorios conquistados ascendía aproximadamente a once millones y medio, los centros principales de población fueron los ocupados por las altas culturas autóctonas de Méjico y Perú.

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN: 1. En qué espacio geográfico se desarrolló la nación muchik? 2. Puedes hacer un listado de 20 palabras de origen muchik que todavía se usan? 3. ¿Qué es de la vida de los muchik?. ¿Se extinguieron, siguen vivos, dónde encontrarlos? 4. ¿Qué puede hacer el Estado por ellos?

BLANCOS La población blanca se integró inicialmente con los descendientes de los conquistadores, la corona procuró estimular la inmigración de los blancos hacia América y con su cruza se produjo un numeroso mestizaje.

Andino

Español

Mestizo 134

Se produjo una inmigración clandestina que no se pudo controlar. NEGROS Eran los esclavos obtenidos de África y sus descendientes. La introducción sistemática de mano de obra esclavizada obedece a la disminución de indios y a su inadaptación a ciertos trabajos como también la legislación protectora de indios. Constituían el sector más bajo de la población y eran maltratados. La mezcla social producía en las colonias dio origen a los MESTIZOS se caracterizaban por ser hostiles en la ciudad, por vivir en la campaña y por ser marginados de la sociedad.

Negro

Andino

Sambo de indio El poblamiento de la América hispana en el siglo XVI tuvo las siguientes características:  La evangelización de los indígenas constituyó uno de los fines esenciales de la colonización indiana.  La iglesia constituyó un elemento de extraordinaria influencia en el medio americano y la religión obró como reguladora de las costumbres y de la vida social y cultural.  Los indígenas encontraron en los misioneros sus decididos protectores. La acción misionera no fue fácil. Al principio la conversión fue superficial pero con el paso del tiempo la religión católica ganó a los indígenas, los cuales se adhirieron fervorosamente al cristianismo.  Las misiones jesuíticas se formaron con poblaciones indígenas gobernadas por religiosos de la compañía de Jesús. Se instalaron en: Canadá, California, Méjico, Ecuador, Brasil y Río de la Plata.

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 Poseían una estructura administrativa: un cabildo integrado por dos miembros, un padre protector y un jesuita maestro encargado del adoctrinamiento religioso. Los jesuitas tuvieron en cuenta la dignidad y el cargo de los caciques.  El gobierno de las reducciones estaba a cargo de religiosos que ejercían una actitud paternalista que incluía casi todas las decisiones fundamentales.  La división de la tierra comprendía un parcela individual que podía ser cultivada por los jefes de familia y una extensión común para su explotación comunitaria.  Los negros eran presa de todo tipo de enfermedades, alrededor de 30 mil negros morían por falta de higiene especialmente en las zonas tropicales. Los blancos también estaban afectados pero en menor grado ya que sus condiciones de vida, si bien rudimentarias, eran mejores debido a su posición social. No obstante también sufrían varias enfermedades mortales debido a la falta de higiene. Había malos médicos y la ciencia hipócrita no llegaba ni a los talones de la hoy existente; sin embargo algunos médicos con medios más modestos hacían curaciones sorprendentes.  Las reducciones disfrutaban autonomía económica y administrativa y los colonos españoles no podían ingresar a territorios misionero para no escandalizarlos. Las misiones jesuíticas estaban sometidas a los gobernadores provinciales.  El usufructo de la vivienda no podía transmitiese por herencia en tanto que el modesto mobiliario y las herramientas eran de propiedad personal.  Mantener a los indios en actividad no era tarea fácil. Los guaraníes estaban habituados a preocupares nada más que lo necesario para vivir por lo tanto les era extraño el concepto de producción y ganancia.  La labor cumplida por las misiones se tradujo en meritorios resultados, aprendieron a trabajar la tierra, a hacer artesanías como carpintería, herrería, platería y albañilería y las mujeres a hilar algodón, tejerlo.  En muchas misiones se instalaron escuelas para iniciar a los indígenas en la lectura y en la escritura y para orientarlos en la música y el canto. En esta lucha de sometimiento y defensa, los logros culturales andinos fueron trastocados, muchos de ellos perecieron, otros se mantuvieron intactos y se encubrieron en el aparente “ropaje español” y en la memoria colectiva de los hombres de los hombres y mujeres de la costa, sierra y selva, Esta situación dio como resultado un sincretismo cultural a partir de la sobrevivencia de elementos culturales entremezclados a partir del siglo XVI. Es así que los ritos, las danzas, ideología, gastronomía, Tecnología, saberes ancestrales, es decir lo material e inmaterial de nuestra cultura, tuvo como consecuencia hoy en día la variedad y diversidad cultural en todas las manifestaciones del hombre peruano. Por ejemplo en los rituales de curanderismo podemos apreciar divinides occidentales y objetos (Santos, cruces, Velas, espadas, etc.) fucionadas con elementos andinos (huacos, piedras, hojas, varas, etc.) Cuando de la misma manera observamos en la sierra que los ancestrales ritos como el huarachicuy, ritual de transición e iniciación para los niños y adolescentes, respectivamente, se fusionaron con el bautismo y la confirmación que son sacramentos occidentales de inicicación establecidos por la Iglesia Católica.

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De igual forma las actuales fiestas o celebraciones que se realizan en honor de los santos patrones católicos de un pueblo, están superpuestas a celebraciones pre hispanas en honor a las bondades de la Mama Pacha, o algún Dios tutelar andino. En el caso de la procesión del Señor de los Milagros Estudios etnohistóricos nos indican que su culto está fuertemente vinculado con la naturaleza sísmica de la costa central de los andes y se le asocia al culto que le rendían los nativos de la zona al Dios de Pachacamac, Señor de los Temblores, influyeron en estas creencias los mulatos supersticiosos, quienes pintaron un mural con la imagen de Jesucristo, creando un sincretismo religioso de gran arraigo popular subsistente hasta nuestros días. A pesar que actualmente hablar de Mestizaje es muy complejo y delicado es necesario definirlo para establecer ciertos criterios. Mestizo es una palabra que es utilizada con distintos significados. En su significado original mestizo es el animal o vegetal "que resulta de haberse cruzado dos razas distintas". [] La palabra fue aplicada a los seres humanos por el Imperio español en el siglo XVI, para denominar a una de las "castas" o "cruzas" que integraban la estratificación social de tipo racista impuesta en sus colonias en América: la del hijo de un padre o madre de raza "blanca" y una madre o padre de raza "india". El sistema de castas español derivó de la doctrina medieval de los estatutos de limpieza de sangre. Las personas que éran clasificadas como mestizas tenían un estatus social disminuido, que les impedía o limitaba su acceso a la educación y a posiciones de mando, propiedad o prestigio.[] Con la independencia hispanoamericana, los nuevos estados surgidos en el siglo XIX, abolieron las "prerrogativas de sangre y nacimiento", estableciendo la igualdad ante la ley. Luego de la independencia, el término se mantuvo, a veces con sentido discriminatorio o despectivo -manteniendo la clasificación racista colonial-, para denominar a las personas o culturas que descienden de indígenas americanos, afroamericanos y españoles. [] En éste último sentido se ha dicho que prácticamente toda la población hispanoamericana es mestiza.[] El término proviene del latín mixticius (mezcla o mixto) y ha quedado envuelto en la polémica de las razas humanas, que parte de los científicos actuales niegan, o pretenden sustituir por etnias. En un sentido más amplio, el término mestizaje también se utiliza para identificar a seres humanos que tienen antecesores pertenecientes a distintas etnias o culturas, dando origen a una nueva cultura.[] En este último sentido, todos los seres humanos son mestizos El término Hibridación También se ha Hecho presente para dar ciertas explicaciones a este contexto social que por cierto tiene origen biológico, sin embargo investigadores como García Canclini lo utiliza para referirse a “Mezclas Interculturales ….que no pueden ser designadas con los nombres de las fusiones clásicas como mestizas o sincréticas”

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Las identidades repensadas desde la hibridación Hay que comenzar aceptando la discusión de si híbrido es una buena o una mala palabra. No basta que sea muy usada para que la consideremos respetable. Por el contrario, su profuso empleo favorece que se le asignen significados discordantes. Si su traslado de la biología a análisis socioculturales ha sido polémico, la variada utilización en autores de disciplinas diversas no contribuye a que contemos con un concepto unívoco. De ahí que algunos prefieran seguir hablando de sincretismo en cuestiones religiosas, de mestizaje en historia y antropología, de fusión en música. ¿Cuál es la ventaja, para la investigación científica, de recurrir a un término cargado de equivocidad?. Encaremos, entonces, la discusión epistemológica. Quiero reconocer que ese aspecto fue uno de los más débiles en el libro Culturas híbridas, que publiqué hace diez años. Los debates que hubo sobre esas páginas, y las de algunos autores citados, me permiten ahora trabajar mejor la ubicación conceptual en las ciencias sociales. Por otro lado, conocer el alcance de todas las posibles interacciones entre los comunicantes concretará las relaciones polisémicas (pluralidad de significaciones) de muchas de estas palabras utilizadas en Música para describir aspectos concretos que incluyen diferentes sistemas perceptuales y conceptuales. Parto de una primera definición: entiendo por hibridación procesos socioculturales en los que estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prácticas. No hay duda de que estas mezclas existen desde hace mucho tiempo, y se han multiplicado espectacularmente durante el siglo XX. Casamientos mestizos. Combinación de ancestros africanos, figuras indígenas y santos católicos en el umbanda brasileño. Melodías étnicas, ligadas a rituales de un grupo, se entrelazan con música clásica y contemporánea, con otras formas producidas por hibridaciones anteriores, como el jazz y la salsa: así se formo la chicha, mezcla de ritmos andinos y caribeños; la reinterpretación jazzística de Mozart hecha por el grupo afrocubano Irakere; las reelaboraciones de melodías inglesas e hindúes efectuadas por los Beatles, Peter Gabriel y otros músicos. Sabemos cuántos artistas exacerban estos cruces y los convierten en ejes conceptuales de sus trabajos. Antoni Muntadas, por ejemplo, tituló Híbridos el conjunto de proyectos exhibidos en 1988 en el Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid. En esa ocasión insinuó, mediante fotos, los desplazamientos ocurridos entre el antiguo uso de ese edificio como hospital y el que ahora tiene. Otra vez, creó un sitio web, hybridspaces, en el que exploraba contaminaciones entre imágenes arquitectónicas y mediáticas. Gran parte de su producción resulta del cruce multimedia y multicultural. La prensa y la publicidad callejera insertadas en la televisión. Los últimos diez minutos de la programación televisiva de Argentina, Brasil y Estados Unidos mostrados simultaneamente, y seguidos de un planosecuencia que contrasta la diversidad de la calle en esos países con la homogeneización televisiva. Pero ¿es posible unificar bajo un solo término experiencias tan heterogéneas? ¿Cuál es la ventaja de designarlas con la palabra híbrido , cuyo origen biológico ha llevado a que algunos autores adviertan sobre el riesgo de traspasar a la sociedad y la cultura la esterilidad que suele

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asociarse a ese término. Quienes hacen esta crítica recuerdan el ejemplo de la mula (Cornejo Polar, 1997). Aun cuando se encuentra esta objeción en textos recientes, se trata de la prolongación de una creencia del siglo XIX cuando la hibridación era considerada con desconfianza porque se suponía que perjudicaba el desarrollo social. Desde que en 1870 Mendel mostró el enriquecimiento producido por cruces genéticos en botánica abundan las hibridaciones fértiles para aprovechar características de células de plantas diferentes a fin de mejorar su crecimiento, resistencia, calidad, y el valor económico y nutritivo de alimentos derivados de ellas (Olby, 1985; Callender, 1988). La hibridación de café, flores, cereales y otros productos acrecienta la variedad genética de las especies y mejora sus posibilidades de sobrevivencia ante cambios de hábitat o climáticos. De todas maneras, uno no tiene por qué quedar cautivo en la dinámica biológica de la cual toma un concepto. Las ciencias sociales han importado muchas nociones de otras disciplinas sin que las invaliden las condiciones de uso en la ciencia de origen. Conceptos biológicos como el de reproducción fueron reelaborados para hablar de reproducción social, económica y cultural: el debate efectuado desde Marx hasta nuestros días se establece en relación con la consistencia teórica y el poder explicativo de ese término, no por una dependencia fatal del uso que le asignó otra ciencia. Del mismo modo, las polémicas sobre el empleo metafórico de conceptos económicos para examinar procesos simbólicos, como lo hace Pierre Bourdieu al referirse al capital cultural y los mercados lingüísticos, no tiene que centrarse en la migración de esos términos de una disciplina a otra sino en las operaciones epistemológicas que sitúen su fecundidad explicativa y sus límites en el interior de los discursos culturales: ¿permiten o no entender mejor algo que permanecía inexplicado?.. La construcción linguística (Bajtin, Bhabha) y social (Friedman, Hall, Papastergiadis) del concepto de hibridación ha colaborado para salir de los discursos biologicistas y esencialistas de la identidad, la autenticidad y la pureza cultural. Así como el mestizaje contrarrestó las obsesiones por mantener incontaminada la sangre o las razas en el siglo XIX y en varias etapas del XX, la hibridación aparece hoy como el concepto que permite lecturas abiertas y plurales de las mezclas históricas, y construir proyectos de convivencia despojados de las tendencias a “resolver” conflictos multidimensionales a través de políticas de purificación étnica. Contribuye a identificar y explicar múltiples alianzas fecundas: por ejemplo, del imaginario precolombino con el novohispano de los colonizadores y luego con el de las industrias culturales (Bernand, Gruzinski), de la estética popular con la de los turistas (De Grandis), de las culturas étnicas nacionales con las de las metropolis (Bhabha), y con las instituciones globales (Harvey). Los pocos fragmentos escritos de una historia de las hibridaciones han puesto en evidencia la productividad y el poder innovador de muchas mezclas interculturales. ¿Cómo fusiona la hibridación estructuras o prácticas sociales discretas para generar nuevas estructuras y nuevas prácticas? A veces esto ocurre de modo no planeado, o es resultado imprevisto de procesos migratorios, turísticos o de intercambio económico o comunicacional. Pero a menudo la hibridación surge de la creatividad individual y colectiva. No sólo en las artes, sino en la vida cotidiana y en el desarrollo tecnológico. Se busca reconvertir un patrimonio (una fábrica, una capacitación profesional, un conjunto de saberes y técnicas) para reinsertarlo en nuevas condiciones de producción y mercado. Aclaremos el significado cultural de reconversión: se utiliza este término para explicar las estrategias mediante las cuales un

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pintor se convierte en diseñador, o las burguesías nacionales adquieren los idiomas y otras competencias necesarias para reinvertir sus capitales económicos y simbólicos en circuitos transnacionales (Bourdieu 1979:155, 175, 354). También se encuentran estrategias de reconversión económica y simbólica en sectores populares: los migrantes campesinos que adaptan sus saberes para trabajar y consumir en la ciudad, o vinculan sus artesanías con usos modernos para interesar a compradores urbanos; los obreros que reformulan su cultura laboral ante las nuevas tecnologías productivas; los movimientos indígenas que reinsertan sus demandas en la política transnacional o en un discurso ecológico, y aprenden a comunicarlas por radio, televisión e Internet. Por tales razones, sostengo que el objeto de estudio no es la hibridez, sino los procesos de hibridación. El análisis empírico de estos procesos, articulados a estrategias de reconversión, muestra que la hibridación interesa tanto a los sectores hegemónicos como a los populares que quieren apropiarse los beneficios de la modernidad. Estos procesos incesantes, variados, de hibridación llevan a relativizar la noción de identidad. Cuestionan, incluso, la tendencia antropológica y de un sector de los estudios culturales a considerar las identidades como objeto de investigación. El énfasis en la hibridación no sólo clausura la pretensión de establecer identidades “puras” o “auténticas”. Además, pone en evidencia el riesgo de delimitar identidades locales autocontenidas, o que intenten afirmarse como radicalmente opuestas a la sociedad nacional o la globalización. Cuando se define a una identidad mediante un proceso de abstracción de rasgos (lengua, tradiciones, ciertas conductas estereotipadas) se tiende casi siempre a desprender esas prácticas de la historia de mezclas en que se formaron y a absolutizar prescriptivamente su uso respecto de modos heterodoxos de hablar la lengua, hacer música o interpretar las tradiciones. Se acaba, en suma, obturando la posibilidad de modificar la cultura y la política. Los estudios sobre narrativas identitarias hechos desde enfoques teóricos que toman en cuenta los procesos de hibridación (Hannerz, Hall) muestran que no es posible hablar de las identidades como si sólo se tratara de un conjunto de rasgos fijos, ni afirmarlas como la esencia de una etnia o una nación. La historia de los movimientos identitarios revela una serie de operaciones de selección de elementos de distintas épocas articulados por los grupos hegemónicos en un relato que les da coherencia, dramaticidad y elocuencia. Por eso, algunos proponemos desplazar el objeto de estudio de la identidad a la heterogeneidad y la hibridación interculturales (Goldberg 1994). Ya no basta con decir que no hay identidades caracterizables por esencias autocontenidas y ahistóricas, y entenderlas como las maneras en que las comunidades se imaginan y construyen relatos sobre su origen y desarrollo. En un mundo tan fluidamente interconectado, las sedimentaciones identitarias organizadas en conjuntos históricos más o menos estables (etnias, naciones, clases) se reestructuran en medio de conjuntos interétnicos, transclasistas y transnacionales. Las maneras diversas en que los miembros de cada etnia, clase y nación se apropian de los repertorios heterogéneos de bienes y mensajes disponibles en los circuitos trasnacionales genera nuevas formas de segmentación. Estudiar procesos culturales, por esto, más que llevarnos a afirmar identidades autosuficientes, sirve para conocer formas de situarse en medio de la heterogeneidad y entender cómo se producen las hibridaciones. En esta perspectiva, como hace notar Amaryll Chanady, el concepto de hibridación “no atañe por lo

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tanto a la simple heterogeneidad cultural / étnica, ni la pluralidad religiosa, ni siquiera las diferencias raciales, sino a la modernización desigual de la sociedad” (Chanady 1999:277). CONTINUIDAD DE LA ETNICIDAD MUCHICK Y EL FENOMENO SIPAN Nuestro mestizaje es el elemento más importante de nuestra peruanidad, se manifiesta en la gastronomía, el vestido, la vivienda, la música, las danzas, el arte, la literatura, la oralidad, la religión, etc. Abordar cada una de estas manifestaciones culturales sería muy amplio por su misma variedad y riqueza; en esta oportunidad tomaremos solamente un elemnto donde evidencia nuestro mestizaje cultural y está referido al acto más sencillo y rutinario que se repite día a día, nos estamos refiriendo al acto de comer. Sin embargo hay que tener en cuenta como manifiesta Pedro Delgado Rosado (1995, P. 41) que “La cocina no solo significa gusto, sabor, Hábitos alimenticios y culinarios, inclinaciones alimenticias, predilecciones gustativas, consumo, preferencias por ciertos productos, sino que la cocina también significa afecto, vida, comunicación, calor, comprensión, poesía, música.” Y Sobre todo identidad, pues la comida une a la gente, la identifica y arraiga a un lugar.

ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA IDENTIDAD CULTURAL 

La Gastronomía: el uso del loche.

En la actualidad el uso de este producto es muy requerido por la gastronomía lambayecana. Esta hortaliza de la especie cucubita moschata, es un cultivo originario de la región, ya que el registro iconográfico de las culturas Mochica y Lambayeque demuestran que los antepasados emplearon el zapallo loche en sus platos. En las tumbas pre-incas se hallaron semillas de más de 1100 AC. Esto le permite acreditarlo como un elemento oriundo de esta zona norteña del Perú, y testigos de esta herencia son las localidades de Illimo, Túcume, Mocupe, Pítipo y Monsefú, distritos que por su clima, recurso hídrico y calidad de la tierra, aún conserva la forma tradicional del cultivo de dicha hortaliza Es una planta rastrera y trepadora cuyo origen andino se ha perdido en el tiempo Fue cultivada en la costa del Perú hace más de 6,000 años, considerándosele por ello una especie etnobotánica. El loche pudo haber sido un manjar de los reyes moches y chimúes, ya que se han hallado cerámicos con iconografía de esta cucurbitácea Esta especie crece en climas cálidos y secos, y al no tener semillas se propaga por esquejes.

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Tiene gran variabilidad en forma, color y rugosidad, y es rica en vitaminas A, B, B2, B5 y C, calcio fósforo y hierro. El delicioso sabor del loche y el boom de la gastronomía peruana, debieran permitir un mayor consumo de este valioso cultivo y así garantizar su conservación.  El Lundu yel Tondero Lambayeque fue uno de los departamentos más poblados de esclavos negros traídos especialmente para dedicarse a las faenas agrícolas (sembríos de caña de azúcar, algodón, vid, olivo, tabaco, etc.) y la zona de Saña fue una de las de mayor densidad a este respecto. Los esclavos negros trajeron no solamente su lengua, sino además numerosos cantos y danzas, que interpretaban en las famosas fiestas nocturnas de Saña. Según investigaciones y ensayos de Nicomedes Santa Cruz, una de estas danzas fue el llamado "lundu" por la región del África de donde provenía, es decir, Luanda (capital de Angola). Y, de modo similar a como al bailarín de cumbia o guaracha se le llama "cumbíambero" o "guarachero" respectivamente, es probable que al bailarín de "lundu" se le haya llamado "lundero", como en los estribillos de la canción "Saña": Al lundero le la da al lundero le la da al lundero le la da ¡Zaña¡ Al lundero de la da…. Por las descripciones de este baile que se han conservado, se sabe que era una cruda representación del acto sexual que escandalizó al clero, motivando los constantes anuncios de la llegada de castigos divinos por esta "danza maldita". Tras el abandono de la ciudad, desapareció la "saña" y en su lugar apareció el "tondero", probable corrupción del término "lundero". El tondero conserva la estructura de tres secciones de la saña: glosa, canto (antes conocida como "dulce") y fuga, estando las secciones primera y última en el melancólico modo menor (a diferencia de la "saña", que era íntegramente ejecutada en el alegre modo mayor). La coreografía conserva, si bien muy solapadamente, la intención de acercamiento erótico del primitivo "lundu", y las letras se han convertido en pícaras alusiones sobre temas y situaciones amorosos. En la actualidad, diversas ciudades norteñas (Trujillo, Chiclayo, Lambayeque y Piura) se disputan el ser la cuna del tondero.

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 El Caballo de Paso Peruano Típica estampa de los campos norteños la constituye el chalán montado en su caballo de paso, cuya fama ha traspasado las fronteras peruanas y se ha extendido al mundo. En efecto, expertos en diversas razas equinas, provenientes de Centroamérica, Bolivia, Colombia, Ecuador, Argentina y Estados Unidos, aprecian mucho el gracioso andar de estos animales que, así transiten por el peor de los terrenos, no sacuden ni estremecen al jinete, que viaja cómoda y suavemente. El andar del caballo de paso peruano se originó por la necesidad de efectuar largas marchas por los arenales norteños transportando jinetes y pesadas cargas. Normalmente los caballos caminan adelantando una pata delantera y la pata trasera opuesta; en cambio, el caballo de paso peruano levanta las dos patas de un mismo lado, en un paso menudo que recuerda el "gateo" de un niño pequeño. Es este "gateo" lo que le permite ahorrar fuerzas, desplazándose cómoda y velozmente por el desierto. La Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Paso Peruano ha obtenido un tipo seleccionado "Standard" para preservar las principales características de este noble caballo, no sujeto ya al imperativo de viajar por el desierto.  El Curanderismo Lambayeque ha sido el centro principal del curanderismo y la magia en el antiguo Perú. Las evidencias más antiguas de este hecho se encuentran en los restos de cerámica. Existen ceramios Moche describiendo escena de curaciones , mágicas e inclusorepresentaciones del cacto conocido como "San Pedro" (Tríchocereus pachanoí), con el que se prepara una bebida alucinógena de gran importancia ritual. El curanderismo aún se mantiene muy vigente, entre otras razones por las generalmente malas condiciones higiénicas (que propician la aparición de enfermedades) y la escasez de asistencia médica apropiada (que genera la necesidad de que alguien se ocupe de curar). El curandero tiene una relación directa con la comunidad, participando en muchas de las actividades centrales de ésta, en las que se distingue por la riqueza que el adecuado manejo de sus conocimientos le ha permitido lograr. 143

Pero, además, los curanderos tienen gran acogida y éxito entre la población, pues atienden en su mayor parte cuadros de naturaleza psicosomática (a los que atribuyen un origen mágico) que los médicos occidentales no suelen atender debido a su formación puramente organicista, como el "mal de ojo", el "cuaque", el "daño" (Causado por un brujo "malero"), la "muchaca" (causada por el contacto accidental con los restos de una "limpia"), etc. Los miedos del paciente son aliviados por medio de sesiones rituales de curación, en el transcurso de las cuales curandero y paciente beben una preparación hecha del mencionado cacto mescalínico "San Pedro", que contiene 1,2 gramos de mescalína por kilo (del cacto crudo). La planta se corta en pedacitos y se hace hervir varias horas, reduciéndose la cantidad de líquido por evaporación hasta que quede sólo la esencia. El brebaje produce náuseas y eventualmente vómitos, que se consideran purgativos y benéficos (para "purgar" al enfermo de impurezas). Pero principalmente tiene efectos psicoactivos; bajo la acción de la droga, el curandero "ve" o "adivina" la causa de la enfermedad, así como las hierbas y sustancias que deben usarse para la curación. Todo el ritual se concentra alrededor de la "mesa", al caer la noche. Los presentes (por lo general no más de 15 a 20 personas) se reúnen para beber el San Pedro y esperar los efectos alucinógenos del mismo. La bebida produce visiones, muchas veces sorprendentemente relacionadas con los temores del paciente, que dan la clave al curandero para el diagnóstico y curación. Entre los numerosos objetos que los curanderos disponen en las "mesas" encontramos: varas prehispánicas de madera, espadas (para luchar contra el mal), imágenes de santos (para dar fuerza al oficiante), materiales arqueológicos (aseguran la comunicación con los antepasados), piedras (cada una con poderes diversos), frutos (para "cargarlos" de energía y repartirlos entre los asistentes), imanes (para combatir la envidia), así como perfumes, plantas y granos diversos, semillas, etc. Todos los curanderos emplean "San Pedro", pero existen otras técnicas diferentes. La "pasada de cuy" (o "caypa"), una de las más conocidas, consiste en frotar un cuy por el cuerpo del paciente, teniendo cuidado de que las características del animal (sexo, tipo de pelo, talla proporcional, edad, contextura) sean similares a las del enfermo. El curandero hará coincidir las partes del cuerpo del cuy con las correspondientes del paciente, empezando por la cabeza y terminando por los pies. Luego se ofrecen al cuy diversas hierbas, administrándose como remedio al enfermo las variedades que el cuy elija para comer. Finalmente se sacrifica al animal y se examinan sus entrañas, que mostrarán el lugar donde se localiza la enfermedad que aqueja al consultante. Muchos de los ritos de curación y oraciones del curandero han sido tomados de la liturgia católica; también se escuchan rezos a Dios, a la Virgen Maria, a San Martín de Porras y a otros santos, suplicándoles que sanen al paciente. Hay curanderos que se consideran profundamente religiosos y mantienen capillas en su propiedad. Es posible que haya habido contacto entre las antiguas culturas costeñas y las selváticas, dado que las cumbres más bajas de los Andes se encuentran en esta región del norte, facilitando la penetración hacía la amazonia como corroborando estas suposiciones, se han encontrado

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ceramios datados del Horizonte Temprano que muestran motivos de animales de la selva, como loros, monos y aves tropicales.  Las Chicherias La chichería, norteña combinación de club social de barrio, encomendaría y fonda, se anuncia luciendo su típico "estandarte": una servilleta blanca amarrada a la punta de una caña, en uno de cuyos extremos se mecen una hoja de lechuga y un ají amarillo. La chichería es una institución que aún subsiste, sí bien lánguidamente, en los barrios aledaños de las ciudades y en los pequeños pueblos vecinos. Desprovista de lujos, por lo general su mobiliario consta de unas toscas bancas y mesas de madera y varios "mulos" de chicha de diversa calidad, y está animada por su dueña, experta preparadora de "píqueos". El mediodía y las seis de la tarde son las horas de mayor reunión y algarabía, con gente de paso que llega a comer y refrescarse con chicha, comensales atraídos por la buena sazón de la casa y jaranistas que siempre encuentran un buen pretexto para acudir al lugar. A pesar de su modesta apariencia, muchas chicherías se han hecho famosas, e incluso sus nombres aparecen en letras de canciones. Las más reputadas se ubican en los poblados de Ferreñafe, Reque, Monsefú y Santa Rosa, que ofrecen una verdadera gama de chichas (hasta 40 sabores distintos). ARTESANÍA LOS ARTESANOS TEJEDORES Monsefú y Eten son pueblos cuya artesanía de tejidos de paja e hilo ha alcanzado gran fama en el país y en el extranjero; tal es su calidad y demanda que puede considerarse una de las principales industrias del departamento. Son famosos los sombreros de paja "macora" y de "junco", así como sus notables tejidos de hilo con que confeccionan los buscados "pisitos" e "individuales" de armoniosos y brillantes colores. También tienen gran demanda los ponchos y alforjas, con dibujos de gran colorido. Caballito de totora de hoy y representación en cerámica Mochica. Museo Larco. Lima, Perú

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Un caballito de totora es un tipo de embarcación construida desde mil a tres mil años a.c. [ con tallos y hojas de totora (Scirpus californicus). Está diseñado para transportar a un navegante con sus aparejos, durante las faenas de pescamarina en el Perú, en la actualidad solo lo utilizan los pescadores de Lambayeque y la libertad como herencia cultural de los moches. El extremo anterior (proa) es aguzado y curvado hacia arriba, siendo el posterior más ancho. Cuenta normalmente con un largo de 4,5 a5 metros; y un ancho de 0,6 a 1 m; su peso varía entre 47 y 50 kg y puede soportar 200 kg de carga útil. Desde hace tres mil años no ha variado su diseño. Ya los Mochica lo utilizaban hacia el 200 d.c. []actualmente es usado por bolivianos y peruanos. En el litoral peruano En algunas playas del litoral peruano, como Huanchaco, estas embarcaciones se utilizan también deportivamente para correr olas de forma parecida al surf. Incrustadas en su arena reposan estas embarcaciones de totora. Por tiempos inmemoriales este fue el símbolo, la demostración, la evidencia palpable del respeto de la población de la costa peruana por los sutiles hilos que tejen el equilibrio ecológico. Bordeando la playa, a lo lejos una línea verde casi imperceptible. De allí se sigue extrayendo el material utilizado durante milenios para la elaboración de estas rústicas naves. Son los totorales, los humedales, los balsares. En la antigua lengua de la zona se les llama "wachakes", palabra que puede traducirse como "ojo de agua" y que dicen da su nombre a Huanchaco, uno de los últimos reductos del caballito de totora en el océano Pacífico. El elemento representativo de esta antigua tradición es el uso del caballito de totora, herencia fundamental de las culturas Mochica y Chimú que se ha mantenido a lo largo del tiempo y que constituye un símbolo representativo de su identidad, con un insondable valor histórico.

TAREA ACADÉMICA 1. En forma grupal realiza una investigación etnofotografica. 2. Realiza un listado de los principales alimentos ancestrales e indica en que platos típicos de la zona aún se conservan y su forma de preparación. 3. Busca e indaga que propiedades nutritivas conservan los principales alimentos de nuestra zona.

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EL MOCHICA DE NUESTROS DÍAS

El mochica de nuestros días está representado, indudablemente, en los pocos indígenas de las localidades que ya hemos anotado anteriormente, y de modo particular en el pueblo de Moche, donde vive una población completamente huraña a la civilización que nos aleja de su tradición y costumbres. Los mocheros se relacionan entre sí y se apartan de los extraños a su raza y a su modo de vivir desde tiempos inmemoriales. De allí que nuestras investigaciones se hayan concretado especialmente a este pueblo, todavía con el alma del antiguo mochica y que obra con sus propias leyes y razones. Los caracteres étnicos generales que pueden anotarse sobre el mochero son los siguientes: cara ovalada, nariz aquilina, ojos ligeramente rasgados, pómulos salientes, labios ligeramente gruesos, pelo lacio y grueso, color cobrizo y estatura mediana. En cuanto a su etnografía, hemos logrado obtener los siguientes datos, que hemos dividido en tres secciones con el fin de que pueda así apreciarse con mayor justeza al mochero del presente. a) El mochero de la campiña. b) El mochero de la playa. c) El mochero de la ciudad. El mochero de la campiña Su vivienda es pequeña y se alza siempre al lado sur de los terrenos que cultiva. Sus casitas, en su arquitectura y la distribución de sus recintos, muestran igualdad unas con otras; esta forma de edificar es tradicional en ellos. Cada casa, por lo común, está embellecida por la presencia de un jardín, en el cual se cultivan esmeradamente muchas clases de flores y también hortalizas (Fig. No. 139). Viven del producto de sus cosechas. Maíz, maní, yucas, camotes, frijoles, arvejas, arroz, ají y tomates son principalmente los frutos de sus chacras, los mismos que venden en el mercado de Trujillo. También cultivan árboles frutales a manera de entretenimiento y para cercar sus parcelas. No hay mochero que no posea un lote de tierra de cultivo y en él su hogar. En su chacra siempre encuentra la manera de sembrar alfalfa o sorgo para el sostenimiento de una o dos vacas y del “piajenito” (burro), que constituye la parte más preciada de su propiedad privada. En sus comidas es sobrio en cuanto a la cantidad, pero gusta de los alimentos bien preparados, a los que siempre agrega el “asientito” (chicha). Sólo en caso de fiestas familiares o cuando es visitado, el mochero hace abundantísimo su yantar; entonces es inagotable la “voluntad” que presenta al “aprecio” de sus invitados. En lo que se refiere a la vida familiar, aun cuando el hombre representa el papel de jefe del hogar, y tanto la mujer como los hijos le confían toda clase de respetos y de privilegiadas atenciones, éste no ejerce el gobierno económico, el cual corresponde exclusivamente a la mujer. Ella recoge los productos de la chacra y los vende; compra todo lo necesario para la casa y también recibe del hombre el jornal, cuando éste trabaja por cuenta ajena. En esta costumbre, como se verá, se observan rasgos del matriarcado.

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El menaje de la casa es sencillo y se halla convenientemente distribuido dentro de una atmósfera de orden y de limpieza. La cama está constituida por una o dos esteras de totora extendidas sobre el suelo. Se hace poco uso de sábanas y almohadas. El mochero se acuesta sin despojarse de la ropa interior, pero siempre sujeto a una moral elevada. A la hora del descanso sabe conservar la separación de individuos de distinto sexo y de diferente edad, a fin de evitar toda promiscuidad, aunque esta separación, cuando el espacio es muy reducido, no se limite sino al espeso de una estera. La franqueza y la alegría iluminan el espíritu del mochero, en el cual no tienen cabida las grandes preocupaciones. Esa franqueza y esa alegría llegan a su plenitud cuando se halla en presencia de sus paisanos y amigos más conocidos. En cambio, frente a un extraño, adopta una prudente actitud de observación, por lo mismo que es temeroso de la censura y de la incomprensión. Cuando se da cuenta de que la persona a quien acaba de conocer es de nobles sentimientos, y recibe de ella llano y afable trato, entonces el mochero se presenta tal cual es, llega a grandes extremos para hacerse agradable y todo cuanto posee se le antoja insuficiente para obsequiar al amigo. Es pronto en la respuesta y agudo en el concepto, y de ello se jacta en cierto modo, pues gusta, en determinadas circunstancias, de tener sus “agarradas”, que son verdaderos torneos de ingenio, en los cuales luce un abundante repertorio de refranes y de dichos vernáculos que resumen su amable filosofía de la vida y su experiencia cotidiana. Su sentido artístico, heredado a través de siglos, es bastante aguzado, y se manifiesta y materializa en la manera como el mochero arregla sus casas y jardines, y en cómo cuida de su indumentaria, a la cual suele dar gran realce. Es intransigente y conservador en cuanto se refiere a la perduración de su raza: no permite uniones con gentes de Trujillo u otros lugares. Los pueblos con los que ellos mantienen íntimas relaciones son Virú, Huanchaco y Simbal. Las familias de Moche se unen en matrimonio con individuos de los citados pueblos, que en tiempos remotos, seguramente, formaron una sola agrupación, en la que se practicaba la endogamia. Frente a la ley y los convencionalismos sociales, el mochero se ofrece con un especial y propio modo de actuar. Si bien en ningún momento exterioriza su oposición a ellos, con las normas y costumbres en su vida, tanto individual como colectiva, evidencia su fervor y completa adhesión a los usos e instituciones de sus antepasados de remotas edades. La vida colectiva es propia de una comunidad establecida en la forma característica de las civilizaciones peruanas anteriores a la presencia de los españoles en la América del Sur. Persiste en toda su fuerza el colectivismo agrario, con la sola limitación de conservar cada uno la propiedad del lote de tierra que cultiva. La comunidad interviene voluntariamente en la siembra, la cosecha y edificación del hogar. En estas ocasiones, el grupo no sólo presta sus servicios, sino que los impone, y es motivo de resentimiento no ser invitado a participar en la realización de uno de estos trabajos. La mujer de Moche ha heredado de manera más pura y profunda las características de la raza; sobresale su capacidad intelectual, que es superior a la del hombre, aun cuando nunca se ofrece más cultivada que la de aquél. Ella está dotada de excepcionales buenas cualidades: es fiel al marido y a la tradición, siempre se muestra bondadosa y alegre y se dedica con todas las

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potencias de su espíritu a los quehaceres domésticos y al cultivo de la tierra, modo de ser que no es lealmente interpretado, a veces, por quienes se le acercan. Es mujer eminentemente práctica, con sentido realista de la vida, a la cual sabe enfrentarse con firme y diamantina voluntad. Su mayor placer consiste en llevar los productos de su chacra a mercados bastante distantes, y a menudo se rehúsa a vender en su mismo pueblo, aun cuando le ofrezcan un mayor precio, por no privarse de la satisfacción de recorrer caminos, en un afán de movimiento y de renovación espiritual que, conciliándose con la naturaleza de su cotidiana faena, la hace ceder a la atracción que todo nuevo horizonte ejerce en el hombre y el deseo intenso de conocer que anima a éste, cualquiera que sea su grado de desarrollo. La mayor ofensa que puede inferirse a una mochera es tildarla de ociosa y desaficionada a “placear”; lleva en su carne y en su espíritu la ancestral pragmática, válida para todos los autóctonos del Perú, que combate la pereza y la presenta como el vicio más execrable. El mochero marino El mochero de la playa no difiere en su manera de ser del de la campiña sino en cuanto a los medios que emplea para conseguir el sustento. La pesca constituye su principal actividad, y en el ejercicio de ella tiene muy presente la idea de comunidad ajustada a derechos legítimos. Fuera de la pesca con espinel, que tiene carácter personal y cuyo producto sólo se emplea en el sustento de la familia y del pescador, se practica la pesca con fines comerciales, en la que se utilizan como elementos principales el bote y la red. Dichos elementos son propiedad de los pescadores que gozan de mayor desahogo económico, quienes los proporcionan a grupos, generalmente de doce personas, los cuales se comprometen a hacer por su cuenta las composturas y reparaciones en el bote y en la red. Producida la pesca, se divide su producto en partes iguales, según el número de los pescadores, más una que toca al dueño del bote, otra al de la red y una última parte que se distribuye entre las personas que ayudaron a la cala, operación que consiste en extraer la red del mar y depositarla en la orilla. Es digna de ser presenciada la operación del reparto: la efectúa, casi solemnemente, dentro del mayor orden, el piloto de la barca. Antes de dar a cada uno la parte que le corresponde, pregunta a todos si prestan su aquiescencia a la distribución, y concluida ésta, los asociados conducen el pescado a la ciudad, donde las mujeres efectúan la venta. El mochero ciudadano Sólo los tipos de mochero de la campiña y de la playa son dignos de estudio. El de la ciudad, el “enzapatado” y el “dotor” constituyen una verdadera lepra para la comunidad, salvo casos excepcionales. Es egoísta, avaro y de mala fe, defectos con los cuales hace víctimas a sus propios paisanos, a quienes explota despiadadamente, y los enreda en litigios que empiezan con la hipoteca de los “terrenitos” para concluir con el despojamiento y sumir a los propietarios en la miseria. Este mochero indeseable, sin las virtudes de su raza y con todos los defectos del hombre civilizado, gusta de vestirse lo mejor posible. Se presenta con empaque y afectación; en sus gestos y actitudes exagera la natural manera de expresarse de las personas de fino trato y

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elevada situación social. Ambicioso de notoriedad, para lograrla hace toda clase de sacrificios. Hablando es verborreico y ampuloso, y le agrada tomar la palabra en las reuniones para enquistar en sus frases mal trabadas términos rebuscados, muy especialmente cuando se percata de que su auditorio no puede comprenderlo. Su tema principal es la política. Su inteligencia es limitada, pero posee fértil memoria, a veces sorprendente, y debe a ella la culminación de sus estudios universitarios y la obtención del título de “doctor”, que es su aspiración máxima y la que da la medida de su esfuerzo mental. El título profesional automáticamente lo desliga de la comunidad, al acrecentar sus ambiciones, y también de su familia, a la que trata desdeñosamente, áspero trato que alcanza a sus propios padres: el campesino se ha hecho ciudadano y reniega de su origen, conflicto magistralmente planteado por la literatura moderna en obras como M´ijo el doctor, de Florencio Sánchez. Tomando a los mocheros en conjunto, es de importancia anotar ciertas prácticas, tales como sus ceremonias fúnebres, íntimamente ligadas con las costumbres de sus remotos antecesores. Cuando un mochero adulto vuelve al seno de la madre tierra, sus familiares, especialmente las mujeres, expresan el dolor que los embarga por medio de relatos vertidos entre lágrimas y con un quejumbroso tono de salmodia, en los que se ponen de relieve los méritos que hicieron fecunda la vida del difunto. A los relatores de los hechos se les llama “llorones”. Si el desaparecido fue una persona de importancia y de holgada situación económica, se suman a las plañideras familiares otras que son contratadas especialmente para el caso; el número de éstas indica el mayor o menor valimiento del extinto. Los lloros y lamentos se inician en cuanto expira el enfermo, y se renuevan constantemente y sin variación alguna a la llegada de cada uno de los parientes. Si el muerto es un niño, lo visten con una mortaja blanca y lo adornan con flores en gran profusión. Luego, lo sientan en una silla para el acto del velorio, y se ofrecen a veces, en homenaje del fallecido, hermosas danzas autóctonas. Producido el deceso, los familiares tienden en el suelo las vestiduras del difunto y las velan durante ocho días. En este espacio de tiempo los rezos se suceden ininterrumpidamente. Tanto en el aniversario de la muerte del ser querido como en el día de los difuntos (2 de noviembre), los familiares visitan el campo santo donde, entre lloros, depositan en las tumbas ofrendas florales, blandones y las viandas que fueron de mayor agrado de quien duerme para siempre. Esta costumbre, tan llena de color, es una supervivencia del culto a los muertos que practicaron sus antepasados. El pintoresco pueblo de Moche, de florida huerta, a pesar del mar austral, que no deja de cantarle nunca y que es todo trasiego y renovación, es un pozo del tiempo, raíz del ayer. Una robusta gavilla de costumbres originales de intensa emoción lo individualizan, y no es raro ver desligarse a lo largo de su campiña perfumada las escenas de la agricultura y las prácticas de otros días, como devoción a un pasado que convive con los mocheros, que se hace más hondo en su sentimiento y que el mochica supo volcar en sus cacharros, donde su recuerdo ha quedado perennizado.

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CAPITULO XV DONDE ESTÁN LOS MUCHIK Y LOS QUECHUAS Una mirada a las haciendas, los caciques y las comunidades

Consideramos importante dar una mirada a la situación actual de tres instituciones que mucho tuvieron que ver con la vida de los muchik y los quechua a través del tiempo. No es fácil y hasta puede ser altamente polémico referirnos a ellas solamente, pero se trata de tiempos y se trata de seleccionar a los actores. La pregunta es y cómo está el panorama de los hacendados, de los caciques y del común de indios al iniciarse la segunda década del siglo XII en Lambayque?

Dirigentes de la Comunidad Campesina de SantaRosa presidiendo una Asamblea de Comuneros.(Foto inder)

Dirigentes de la Federación de Comunidades Campesina de Lambayeque en una mesa adornada con tejidos propios de la zona andina y de la zona de costa. (Foto inder)

Haciendas y hacendados Aunque son instituciones diferentes, la encomienda colonial, dio origen al sistema de haciendas coloniales y que la República heredó y amplió en un proceso de apropiación sistemática y violenta de las tierras de las comunidades. Las haciendas lambayecanas asumen algunas características (S. Ramírez): a) No tienen un origen común ya que pudieron partir de ser simples chacras, corrales para convertirse en estancias y éstas en haciendas, algunas haciendas se transformaron en ingenios azucareros, otras haciendas se quedaron como tales, otros se transformaron en trapiches, es decir no prevaleció un solo modelo. b) A contrapelo de la concepción generalmente aceptada – ha sido una institución con bastante movilidad, abierta al mercado incluso de ultramar, interesada en introducir innovaciones y a diversificar su mano de obra ya sea esclava, originaria, mestiza o española y más recientemente ocupando mano de obra inmigrante de la serranía c) Consecuentemente la clase hacendada también ha sido muy dinámica, interesada de manejar directamente sus propiedades, atenta a diversificar su producción y sus

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inversiones y con un nivel de consumo suntuario. Por ello ha sido una clase hacendada que combinaba las características de patrón moderno con prácticas señoriales. d) No puede hablarse de una clase hacendada de “rancio abolengo” porque los de mayor prestigio (ya que no abolengo), es decir aquellos que protagonizaron la Conquista y sus descendientes inmediatos desaparecieron de la escena regional para ser reemplazados por nuevas familias. Ya en tiempos más modernos serán familias venidas de otros lares los que se convertirán en los hacendados que son afectados por la Reforma Agraria. e) La conducta de los hacendados para con sus trabajadores que asume las características de relación paternalista ya que el hacendado facilitaba a sus subordinados ciertos favores que le granjeaban la gratitud de los trabajadores o campesinos. Así consolidaba su fama de “un gran señor”, hecho que no elimina las crueldades de los hacendados en episodios específicos. Pareciera que el comportamiento cruel y explotador de la hacienda era más bien personalizado en el administrador de la hacienda. f) Finalmente se reconoce la cercana relación del hacendado con el poder político desde mucho tiempo atrás, empezando en el cabildo colonial, pasando por altos cargos en la administración republicana y hasta participando directamente en la política como senador, diputado o congresista. g) Establecimiento de una red de colaboradores que actuó como una sombra protectora en tiempos difíciles o para sacar adelante sus proyectos Al terminar el sistema de hacienda colonial, heredado también por la República, se habían constituido cuatro grandes haciendas agroindustriales, treintaiocho haciendas no azucareras. Todas ellas eran propietarias de más del 80% de las tierras agrícolas del Departamento. La Reforma Agraria de 1969 significará el fin de este sistema de hacienda y de la predominancia del hacendado acuñado desde los años iniciales de la colonia. Uno de los grandes actores de Lambayeque colonial y republicano había “desaparecido”. Aunque es posible que regrese, lo hará con las características de empresario y seguramente poco tendrá que ver con los hacendados de ayer. Los caciques y su rol ambivalente El otro protagonista de esta historia es el poblador muchik, pero también el poblador quechua, asentados primordialmente en el campo o dando vida a pequeños pueblos dispersos primero y concentrados después en pueblos bajo el sistema de reducciones implantadas por los gobernantes coloniales. Una primera consecuencia de la conquista para las poblaciones originarias fue el impacto combinado de varios factores que llevó a un colapso demográfico. Luego la población originaria se vio seriamente perjudicada por la hacienda, perdió sus mejores tierras (por usurpaciones legalizadas luego mediante las composiciones), el acceso a fuentes de agua y a recursos naturales y el pago del tributo lo fue empobreciendo irremediablemente. Testimonios de esta situación son los extensos reclamos judiciales y administrativos y que van a constituir los títulos coloniales que exhiben la mayoría de comunidades campesinas. Jorge Zeballos Quiñones nos permite una aproximación al mundo de la población originaria y en especial al de los caciques lambayecanos (2000). Nos dice que en 1532, al paso de Francisco Pizarro, existían en estos valles siete señoríos o curacazgos: Motupe, Jayanca, Túcume, Cinto, Chuspo o Callanca, Collique, Jequetepeque.De entre todos ellos el más antiguo parecen ser los de Jayanca, Cinto y Jequetepeque. Sostiene también que los curacazgos de Motupe, Túcume,

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Chuspo y Zaña-Chérrepe, “aunque también prehispánicos, parecen creados después, coetáneos a la égida incaica de la región, desde 1470 a 1532, aprox”. De igual manera podrían haberlo sido lo de Ferreñafe, Collique y Moro - Chepén.Otros curacazgos surgirían por la división que se hizo de ellos para facilitar la repartición a más de uno de los personajes de la Colonia. Así parece en los casos de Jayanca-Pacora, Chuspo-Reque, Moro - Chepén, etc. Añadiremos que habrá que añadir el “Curacazgo Andino de Lambayeque” con jurisdicción sobre los penachí, los cañaris y los incahuasi (Pedro Alva Mariñas, 1986, 2000). Muchos de los estudios sobre los caciques o curacas los presentan en su ambivalente rol de representantes de la población originaria y, por otro lado, el cobrador de los tributos y en encargado de hacer cumplir las leyes y las disposiciones coloniales. Lo cierto es que a raíz de la derrota de la rebelión de Túpac Amaru II la administración colonial tomó las decisiones para desaparecerla totalmente. El resultado de ello es que la población muchik perdió el grupo social que lo lideraba y que podía presionar por mejores condiciones para ellos durante el periodo republicano. El Común de Indígenas y las Comunidades Campesinas Todo parece indicar que son las comunidades indígenas las que asumen parcialmente la representación de la población originaria y lo hacen en mérito a que muchas de ellas fundan su origen en tiempos coloniales cuando se reconocen el “Común de Indígenas” de varios pueblos. Las comunidades indígenas subsisten al duro periodo republicano que se comportará más duramente con ellas porque incluso les niega la personería jurídica de litigar en los tribunales de la República, derecho que les será restituido cien años después. A partir de 1930 y aprovechando la legislación aprobada se inicia los procesos de reconocimiento (en realidad habrá que decir re reconocimiento) de las comunidades indígenas del Departamento de Lambayeque, proceso que ha tenido su culminación a fines de la década de los ochenta. Hace un año, en el marco de una exposición etno fotográfica, se colocó al final de recorrido una pregunta para que lo contestaran los visitantes a la muestra fotográfica y tal preguntaba rezaba así: “Dónde están los pobladores muchick. Qué ha sido de su vida?. Algunos piensan que desaparecieron, otros sostienen que están en los museos y otros afirmaban que todavía sobreviven. Tal vez la frase “no hemos muerto, seguimos con vida sea la frase que habrá que habrá que darle sentido. Efectivamente Bruning constaba que a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX la población originaria muchik estaba sufriendo la más fuerte ofensiva a manos del creciente proceso de industrialización del agro y el crecimiento de las ciudades y como expresión de ello constataba la lenta pero inexorable pérdida del idioma nativo. Efectivamente el proceso se ha ido dando, muchos más elementos culturales nativos se han ido perdiendo o transformándose. Sin embargo asombra al mundo académico que a pesar de todo los muchik y sus vecinos los quechuas sigan sobreviviendo como población originaria y dándole a Lambayeque aquellos elementos que la caracterizan como un espacio especial. A comienzos del siglo XXI la población nativa de Lambayeque, en su vertiente muchik (costeña) y quechua (serrana) se aglutinan en un alto porcentaje en las comunidades indígenas (recientemente bautizadas como campesinas) que hasta la fecha demandan respecto del Estado y de los empresarios a su territorio, a sus recursos naturales, a sus usos y costumbres. Demandan también ser consultados antes de aprobar normas que vulneren sus derechos y que los grandes proyectos de irrigación que se hacen con el dinero del todos los peruanos también 153

beneficien a los comuneros. Finalmente demandan que el Estado en sus niveles nacional, regional y local consideren a las comunidades aliadas en la lucha contra la pobreza, contra la desnutrición, el analfabetismo, la desintegración. Las comunidades esperan que el Estado no las siga maltratando como lo ha hecho siempre. COMUNIDADES CAMPESINAS (INDÍGENAS) DE LAMBAYEQUE Año de Reconocimiento

NOMBRE DE LA COMUNIDAD

Documento de Reconocimiento

1

Santo Domingo de Olmos

Olmos

04/08/1931 R.Suprema s/n

2

San Julián de Motupe

Motupe

29/11/1944 R.Suprema s/n

3

Tongorrape

Motupe

12/02/1947 R.Suprema s/n

4

San Mateo de Penachí

Salas

25/05/1937 R. Suprema

5

San Francisco de Asís de Salas

Salas

29/09/1943 R. Suprema s/n

6

San Pedro de Mórrope

Mórrope

05/03/1951 R.Suprema Nº14

7

San José

San José

26/12/1966 R.Suprema. Nº 476

8

Virgen Purísima de Jayanca

Jayanca

26/06/1987 R.D. 369 DRA III-L

9

Santa Rosa de Las Salinas

Túcume

25/07/1989 R.D 254-89-UAD III

10

San Pedro de Chóchope

Chóchope

04/06/1990 R.D.Nº 290-UAD III

11

San Martín de Reque

Reque

15/03/1949 R.Suprema s/n

12

San Pedro de Monsefú

Monsefú

03/02/1945 R.Suprema s/n

13

Santa Rosa

Santa Rosa

17/05/1965 R.Suprema Nº 195

14

Santa Catalina de Chongoyape

Chongoyape

19/09/1977 R.D 353-77-ORAMs

15

San Francisco de Mocupe

Lagunas

02/01/1958 R.Suprema Nº 01

16

San Pedro de Lagunas

Lagunas

31/08/1935 R.Suprema s/n

17

Santa Lucía de Ferreñafe

Ferreñafe

22/11/1946 R.Suprema s/n

18

San Juan de Kañaris

Cañaris

10/10/1956 R.Suprema Nº 54

19

San Pablo de Inkawasi

Incahuasi

31/10/1963 R.Suprema Nº 186

20 Túpac Amaru II de Chiñama

Cañaris

22/06/1987 R.D 363-DRA III- L

21 San Antonio de Laquipampa

Incahuasi

22/06/1987 R.D 366- DRA III- L

22 San Martín de Porres Atumpampa

Incahuasi

22/06/1987 R.D 365-DRA III- L

23 Micaela Bastidas de Moyán

Incahuasi

22/06/1987 R.D 364 DRA III-L

24 San Isidro Labrador de Marayhuaca

Incahuasi

03/06/1991 R.D.255-91DRA.II L

25 Manuel Arévalo de Pítipo

Pítipo

21/08/1987 R.D 482 DRA III- L

Incahuasi R.Directorial 26 José Carlos Mariátegui Fuente: Instituto de Desarrollo Regional - INDER. Información a Octubre 2007

TAREA ACADÉMICA 1. Seleccionen en clase una de las comunidades campesinas reconocidas oficialmente y realicen un trabajo orientado a conocer los elementos culturales nativos (digamos tradicionales) que aún practican y las formas en que han ido incorporando elementos modernos. 2. En base a esa información responda a la pregunta: ¿Las comunidades campesinas conservan tradiciones culturales andinas que debieran ser difundidas, promovidas en el marco de la diversidad cultural? Y en caso afirmativo responder a la pregunta ¿Qué debiera hacer la universidad para apoyar a las comunidades campesinas?. 154

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ZEVALLOS QUIÑONES, Jorge 1971 Cerámica de la cultura ‘Lambayeque’ (Lambayeque I). Universidad Nacional de Trujillo, Trujillo.

157

ÍNDIE

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I:

INTRODUCCIÓN AL CURSO CATEDRA SEÑOR DE

2

SIPÁN

CAPÍTULO II:

LA INVESTIGACIÓN ETNOGRÁFICA METODOLOGÍA PARA EL ESTUDIO CONTINUIDAD DEL PUEBLO MUCHIK

COMO DE LA

7

CAPÍTULO III:

LOS PAIJANENSES Y LA OCUPACIÓN INICIAL DEL TERRITORIO NOR COSTEÑO

17

CAPÍTULO IV:

DOMESTICACIÓN DEL TERRITORIO COSTEÑO

25

CAPÍTULO V:

EL DESARROLLO CULTURAL CUPISNIQUE

28

CAPÍTULO VI:

EL USO DE LOS MATERIALES DEL PUEBLO MUCHICK: UNA VISITA AL MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL BRUNING DE LAMBAYEQUE

36

CAPÍTULO VII:

LOS MOCHICAS EN LA COSTA NORTE DEL PERÚ

38

CAPÍTULO VIII:

LA CULTURA MOCHICA NORTEÑO Y SUREÑO

58

158

CAPÍTULO IX:

LOS MOCHES DE LAMBAYEQUE: EL SEÑOR DE SIPÁN Y EL SEÑOR DE UCUPE

65

CAPÍTULO X:

EL MUSEO TUMBAS REALES Y SU IMPORTANCIA

94

CAPÍTULO XI:

CHOTUNA-CHORNANCAP Aspectos Generales del Monumento Arqueológico

99

CAPÍTULO XII:

SICÁN – BATANGRANDE

110

CAPÍTULO XIII:

PUEBLO MUCHIK EN EL PERIODO COLONIAL

119

CAPÍTULO XIV:

MESTIZAJE Y CONTINUIDAD PUEBLO MUCHIK

DEL

134

CAPÍTULO XV:

DONDE ESTÁN LOS MUCHIK Y LOS QUECHUAS Una mirada a las haciendas, los caciques y las comunidades

151

BIBLIOGRAFÍA

159

CULTURAL

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