Manual Para Desactivar Una Bomba

November 1, 2018 | Author: German Rodriguez | Category: Bombings, Crimes, Police, Violence
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MANUAL PARA DESACTIVAR UNA BOMBA. Desde la perspectiva de Arturo, quien en mucho influyó para que yo abordara el tema, desactivar una bomba es nada del otro mundo. Primero hay que tomar, guardando ciertas precauciones, el artefacto explosivo y, a partir de su peso y apariencia, identificar los datos que a la postre resultarán trascendentales para cumplir con éxito la encomienda. El primer dato que se me ocurre es preciso p reciso identificar es, siempre y cuando se trate de una bomba como las que salen en la tele, cuánto tiempo nos queda antes que el reloj llegue a ceros y nos mande a todos por un tubo a buscar uvas en la rumorosa. Hecho lo anterior, dando por descontado que tenemos tiempo de sobra, s obra, hay que  posicionar el aparatejo en cuestión siempre con su parte superior, evidentemente, hacia arriba. ¿Qué cuál es la parte pa rte superior? De acuerdo al manual, desde luego e scrito por mi amigo Arturo, la parte superior es aquella que observada desde un ángulo proporcional al de la elevación solar en un día de pocas nubes y algo de viento a favor, se verá notoriamente distinta a la parte contraria, contrar ia, es decir, la inferior. Después hay que abrir con sumo cuidado la tapa que brinda protección a los cables que vienen desde el reloj hasta las entrañas de la masa blanca, en otros casos verdes, que hace las veces de sustancia  plasmática altamente explosiva. La instrucción anterior, cabe aclarar, sólo aplica si los cables vienen cubiertos. Si no, olvidémonos de la mentada tapa y va yámonos a lo que sigue –  sigue – o prosigue a continuación, en sus propias palabras -. La importancia de los cables no está en los cables en sí, sino en la oportuna clasificación que se haga de ellos. Aquí, señala el experto, no hay un manual que nos indique con toda precisión para qué sirve cada cable, pero ello no es óbice para darnos una idea de su función. Normalmente, aunque no siempre, hay un cable azul y otro rojo. Ocasionalmente el azul es sustituido s ustituido por uno verde y el rojo puede, aunque es muy extraño que suceda, que lo cambien por uno amarillo que, por un lado, mejora la conductibilidad del impulso eléctrico, y por el otro, destantea al enemigo en lo que el reloj le gana segundos al tiempo. Pero eso también depende, me aclara mi amigo, pues como todos saben que el cable amarillo es mejor conduciendo los dichosos impulsos eléctricos, lo más natural es que cualquiera adivine que ese es el cable clave, por lo que algunas mentes siniestras se dan a la tarea de invertir el circuito y dejan el cable amarillo sin función aparente, agregando además uno blanco para hacer más grande la confusión y trabar cualquier intento de desactivación. Ubicados los cables por número y por colores, prosigue lo siguiente: clasif icarlos por funciones –  funciones –   pónganles nombre si lo creen conveniente-. Para ello, no importa importa cuántos cables sean, los efectivos siempre s iempre serán dos: el que lleva el control del tiempo y el que  pasará el impulso cuando llegué la hora cero. En el párrafo anterior ya hice una breve breve aclaración de por qué no hay que irse con las apar iencias y tomar las cosas con tibetana calma. Por ello, a estas al turas, dice Arturo, lo que les recomiendo es ech ar otro ojo al reloj y ver cuánto tiempo ya nos hemos comido, pues esto será fundamental para determinar la estrategia a seguir. Si hay tiempo de sobra tomaremos cable por cable y en una suerte de chim-cham-pú iremos chim-cham-pú iremos eligiendo cuál de ellos cortar y cuál mejor no. ¿Cómo sabremos si cortamos el correcto? Pues viendo el reloj y la velocidad con la que se acerca a cero. Si sigue normal, el cable fue el correcto. Si se apura con inusitada  prisa, cortamos lo que no debíamos cortar y lo mejor es que que salgamos de ahí corriendo antes de que lo hagamos volando. Ahora bien y por el contrario, si al revisar el reloj, casi siempre sie mpre digital como en las

 películas, nos percatamos que no nos queda mucho tiempo, pues tomen el conjunto de cables como manojo de cilantro y corten por igual rojos, azules , amarillos y blancos que como sea no hay tiempo qué perder y el fin va a s er el mismo. La bronca, la verdadera bronca, el punto medular del mitote, señala Arturo, es elegir de forma correcta las tijeras con las que vamos a hacer el corte. Pero eso, si se me complica o tengo alguna duda, me lo explicará en una conversación personal y exclusiva para la que amablemente se ha puesto a mis órdenes. Fuera de ahí, dice orgulloso, nada del otro mundo. Ciudad de México, Distrito Federal, a 17 de mayo de 2010.

4. La mochila-bomba que no explotó . En la madrugada del 12 de marzo, el personal de la comisaría de Puente de Vallecas comunicó el misterioso hallazgo en sus dependencias, de una mochila bomba sin explotar, supuestamente procedente de uno de los llamados “trenes de la muerte”. Según la versión oficial, el análisis de aquella mochila permitió identificar en un tiempo récord a los presuntos principales autores materiales de los atentados , tirando del hilo de dos de las pistas fundamentales encontradas en la mochila: el teléfono móvil y la tarjeta del teléfono.[1] Según el auto del Juez de la audiencia Nacional encargado del caso, Juan del Olmo, en el tren Nº 21431  detenido en la Estación de Atocha, a partir de las 7,37 hs. se  produjeron tres explosiones  y el agente de la policía municipal, Jacobo Barrero, encontró en él un artefacto explosivo sin detonar , que los mismos “Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos” (T.E.D.A.X.) hicieron estallar in situ. La primera explosión  que tuvo lugar en ese tren se produjo a las 7 horas 37 minutos 47 segundos en el vagón número 6 ; a las 7 horas 38 minutos 36 segundos se produjo la segunda explosión  en el vagón 5; a las 7 horas 38 minutos 40 segundos detonó la tercera explosión  en el vagón número 4 . El artefacto que no llegó a explotar  fue localizado en el primer vagón  y a las 9 horas, 59 minutos y 18 segundos, los T.E.D.A.X. procedieron a su explosión controlada. Al otro día, en un “informe  preliminar” de los T.E.D.A.X, su Comisario Jefe, Juan Jesús Sánchez Manzano, dijo que ese artefacto explosivo sin etaallar no contenía ningún teléfono móvil . Posteriormente, a las 10 horas 57 minutos 27 segundos, en el vagón número 2 del mismo tren Nº 21431, los equipos T.E.D.A.X. encontraron un bulto sospechoso  que  procedieron a "cebar" (con una pequeña cantidad de explosivo) para detonarlo,  pensando que podía ser un artefacto explosivo, pero que resultó no ser tal . A unos 500 metros de la Estación de Atocha (tren N° 17305) paralela a la Calle Téllez , sobre las 7 horas 39 minutos se produjeron cuatro explosiones , la primera (cuarta en el cómputo total) dentro del primer vagón , la segunda y quinta en el cuarto vagón , la tercera (sexta en el cómputo total) en el quinto vagón, y las cuarta (sétima en el cómputo total) dentro del sexto vagón  del tren, el cual, en el momento de las

deflagraciones, estaba detenido sobre la línea ferroviaria. En ese sitio se encontró otro  bulto sospechoso que los T.E.D.A.X procedieron a cebar para explosionar en el lugar, y que, posteriormente, se determino que no contenía explosivo. En el tren Nº 21435 estacionado sobre el andén de la Estación de “El Pozo del Tío Raimundo”, sobre las 7 horas y treinta y ocho minutos se produjeron dos explosiones, (octava y novena  en cómputo total) dentro del piso superior de los vagones 4 y 5  del tren. En esta estación se encontró un tercer artefacto “oculto en el interior de una mochila, de color azul oscuro, que se hallaba sobre el andén en la parte derecha de la estación mencionada, entre el segundo y tercer vagón , y que también fue detonado por los equipos T.E.D.A.X.).[2] En el informe de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos que consta en el sumario se indica:

http://www.internetopina.com/showthread.php?p=11523#post11523 De todo esto se infiere que de los tres bultos que no explotaron y que los T.E.D.A.X hallaron y procedieron a detonar en el lugar de los hechos, sólo uno de ellos contenía material explosivo. Finalmente, en el tren Nº 21713 detenido sobre el andén de la Estación de Santa Eugenia, sobre las 7 horas 38 minutos tuvo lugar la décima explosión en el 4 vagón del tren. El mismo auto del Juez fechado en febrero de 2005, alude a otro a rtefacto explosivo supuestamente encontrado en la Estación del Pozo, la famosa mochila Nº 13:

(Op. Cit.) En el segundo punto del mismo auto del 15 de febrero de 2005, siguiendo las indicaciones del informe remitido el 26 de marzo de 2004 por el Jefe de los TEDAX, Comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, entre otros datos técnicos acerca de los materiales constitutivos del artefacto explosivo encontrado en la Comisaría de Puente Vallecas — analizado en el Parque Azorín del mismo barrio madrileño —  el Juez Juan Del Olmo señaló que:

(Ibid.) Y siguiendo las indicaciones del mismo informe, el Juez Juan del Olmo declaró no  poder precisar cual pudo ser la causa de que dicha mochila-bomba no hubiera explosionado: (Ibíd) El 23 de abril de 2005, examinados los 35 tomos sobre los que el juez de la Audiencia  Nacional Juan del Olmo ha levantado el secreto sumarial y remitido a la Comisión de investigación del Congreso de los Diputados, pudo saberse que el 29 de marzo de 2004, la Unidad Central de Información Exterior (U.C.I.E.) de la Policía Nacional , ensayó una explicación del fallo en el explosivo, según la cual el artefacto encontrado en la Comisaría de Puente Vallecas pudo quedarse sin estallar, porque "se diera la casualidad" de que en la misma zona estuviera activado un teléfono móvil con el mismo IMEI o número de serie (similar al número de bastidor de un vehículo) En el informe se afirma que el IMEI del teléfono conectado a la bomba estaba manipulado y que "existe la posibilidad de que, cuando trató de activarse el mecanismo, se diera la casualidad de que en la misma zona estuviera activado otro teléfono con el mismo IMEI", y esta circunstancia "hubiera provocado que el repetidor correspondiente anulara uno de los dos, resultando anulado el de la bomba". También se pudo saber que el día 10 de junio de 2004, tres meses después de los atentados, en respuesta a una nueva solicitud del j uez de fecha 3 de mayo de 2004, el Jefe de los T.E.D.A.X, Juan Jesús Sánchez Manzano, volvió a enviar al juez otro informe, donde vino a decir prácticamente lo mismo que en el informe anterior, limitándose a describir los componentes del artefacto de Vallecas, agregando esta vez que “los artefactos son parecidos a los que utilizan los palestinos en su lucha contra Israel”. Cuatro meses después de la masacre, el juez no había podido determinar aún por qué causa esa mochila-bomba misteriosamente hallada en la Comisaría de Puente Vallecas no había podido estallar. Todavía en un auto del mes de julio, Del Olmo daba cuenta de un informe de los T.E.D.A.X., donde se le mantenía sobre ascuas, diciéndole que: Recién el 15 de ese mismo mes, una nueva prueba se incorporaba a la investigación: la Brigada Provincial de Policía Científica había aportado una radiografía presuntamente

hecha a la mochila de Vallecas el 12 de marzo (antes de desactivarla) y el juez Del Olmo remitía "un juego de fotografías de esa radiografía" a la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y N.B.Q., para que las analizara. El análisis de las fotografías — según consta en el informe del 27/7/2004 —  reveló que, al parecer, había un cable suelto en la mochila de Vallecas. Es decir, todo el misterio, al parecer, se redujo, finalmente, a que un cable suelto había impedido que la bomba estallara. El mismo 15 de julio, el juez advierte — a nuestro juicio —  de que ha sido víctima de la independencia burocrática del poder ejecutivo encarnado en los T.E.D.A.X. por mandato expreso del CESID, y pide que le amplíen de inmediato y por escrito, todos los detalles referentes a la radiografía y a su interpretación. Doce días más tarde, Sánchez Manzano contesta el 27 de julio de 2004, y remite al juez un estudio de dos peritos —  los T.E.D.A.X. números 19.568 y 27.390 —  en el que se especifica que: .

A todo esto, el “pueblo soberano” y sus representantes en la Comisión parlamentaria,  permanecían por completo “independientes”, es decir, ignorantes, respecto lo que cocinaba el poder ejecutivo con el judicial en torno a este asunto, gracias al discrecional ejercicio del secreto burocrático estatal, situación que se prolongó hasta hace bien poco tiempo. Todavía a punto de cumplirse ya el primer aniversario de la masacre, el Ministerio del Interior sorprendía a todos permitiendo, por fin, que el T.E.D.A.X. llamado “Pedro” —  que desactivó la mochila de Vallecas —  concediera unas interesantes entrevistas a diversos medios de comunicación, entre ellos “El País” y “El Mundo”. Y en esas entrevistas, el tal “Pedro” hizo unas declaraciones que todavía añadieron más confusión. Contó a “El País” que desactivó la mochila- bomba “desconectando los cables uno a uno”. Y cuando los de “El Mundo” le preguntaron por qué la mochila no llegó a estallar, se escudó tras lo que hasta ese momento era secreto de Estado a nivel ejecutivo:

(“El Mundo” 03/03/05) Finalmente, el mismo T.E.D.A.X. “Pedro” — que desactivó la mochila-bomba número 13 encontrada en la Comisaría de Puente Vallecas durante la madrugada del 11 al 12 de marzo de 2004 —  acabó por desvelar el misterio. Durante una entrevist a concedida el 3 de marzo de 2005 a “El Mundo”, “Pedro” aseguró que quien diseñó el sistema "eficaz y seguro"  que provocó la matanza del 11M "era muy bueno" y "sabía muy bien lo que hacía". Además, este experto de la Policía Nacional en desactivación de explosivos está convencido de que aún "hay muchas incógnitas" en la investigación , entre ellas,  precisamente "quién montó las bombas con teléfonos". Recuerda el experto que el mecanismo ya había sido empleado por ETA dos veces  —  entre noviembre de 2000 y enero de 2001 — , aunque con una diferencia en su funcionamiento: en las mochilas- bomba del 11M, " el propio teléfono  de la bomba hacía de temporizador " — a modo de despertador  —  a través de la alarma del aparato, apagado hasta ese mismo instante; en las de ETA, en cambio, "la señal era radiomandada" mediante una llamada desde otro teléfono:

(Op. Cit. Lo entre paréntesis nuestro)

O sea: 1) que la U.C.I.E. de la Policía Nacional difundió que las bombas del 11M habían explotado conectando los detonadores a la alarma de un teléfono móvil activo que hacía las veces de iniciador eléctrico, cuando 17 días antes los T.E.D.A.X. del mismo cuerpo represivo ya sabían, que el mecanismo de esas bombas había sido accionado mediante la alarma programada en teléfonos inactivos o apagados conectados al explosivo, y, 2) que los artefactos del 11M no fueron preparados por ETA, o bien que esta organización lo hizo por primera vez con la técnica alternativa más segura, de teléfonos apagados actuando como temporizadores, simplemente con la alarma programada para activarse en determinado momento. La tarjeta prepago SIM del teléfono cuya alarma estaba programada para activar la mochila-bomba Nº 13 a las 7,40, se encontraba en el interi or del aparato. Ese dato fue el que — al parecer   —  condujo a la Policía (y así lo dieron a conocer sus mandos por todos los medios) hasta el marroquí Jamal Zougam — que regenteaba el locutorio de la calle madrileña de Lavapiés —  uno de los primeros detenidos en relación con el 11-M, que, sorprendentemente, ni había huido ni había ocultado pruebas y seguía haciendo vida laboral normal en su locutorio. Pero, lo más sorprendente de todo esto, es que  — si como se ha demostrado —  los teléfonos que el 11M sirvieron para detonar las bombas

estaban apagados , ¿para qué dejó en ellos las tarjetas SIM el que preparó los artefactos, sino para delatar a los moros del locutorio de Lavapies, que es donde estaba uno de los extremos de ese “hilo Ariadna” del que la policía no tuvo más que ir tirando  para desbaratar al supuesto “comando terrorista”? Este hecho no hace más que resaltar sugestivamente los siguientes interrogantes que los autos del Juez no permiten contestar: 1) ¿Por qué afirma el Juez que este artefacto fue dejado entre el primero y el segundo vagón del tren sobre la parte derecha del anden, si la primera noticia oficial que se tuvo de su existencia fue en la Comisaría de Vallecas, descubierta entre las pertenencias de las víctimas? 2) ¿Fue encontrado por los T.E.D.A.X.? 3) En ese caso ¿por qué no procedieron a cebarlo para que explosionara como hicieron sin dudarlo con los otros dos artefactos encontrados que no habían explotado? 4) Los T.E.D.A.X. han declarado ante la Comisión, que revisaron uno a uno todos los  bultos de esa estación después del atentado. ¿Estaba realmente esa mochila en la estación de “El Pozo” cuando los T.E.D.A.X. inspeccionaron el andén y los vagones del tren, o fue depositada posteriormente por alguien entre las pertenencias de las víctimas en el parque Azorin? 5) ¿Cuál ha sido el supuesto trayecto que la misteriosa mochila-bomba siguió desde la estación de “El Pozo” hasta la comisaría de Puente Vallecas? 6) En cada una de las estaciones, los terroristas habían programado las bombas para que hicieran explosión de forma sincronizada mientras los trenes permanecían detenidos en sus respectivas estaciones. El teléfono de la mochila-bomba encontrada en Vallecas tenía la alarma conectada a las 7:40 y, supuestamente, provino de la estación de “El Pozo”. Sin embargo, las dos bombas de “El Pozo” hicieron explosión a las 7:38, es decir, dos minutos antes. ¿Por qué la mochila-bomba de Vallecas no estuvo programada  para estallar a las 7:38? ¿Es que los terroristas se equivocaron? ¿O es que el teléfono de esa mochila fue programado por otra persona, distinta de los terroristas? 7) Cuando se amasa goma-2 con las manos desnudas, células de la piel de nuestros dedos quedan adheridas al explosivo, pudiendo detectarse así el ADN de la persona que manipuló el explosivo. Eso sucedió, por ejemplo, con la mochila- bomba encontrada el 2 de abril en las vías del AVE.[3] Al analizar el explosivo amasado, se detectó el ADN de uno de los terroristas muertos en Leganés. Sin embargo, en la mochila Nº 13 que apareció en la comisaría del Puente de Vallecas, los autos judiciales no recogen la  presencia de rastros de ADN. ¿Utilizó entonces guantes quien manipuló el explosivo contenido en ese artefacto? ¿Por qué los terroristas utilizaron guantes en la preparación del explosivo encontrado en la mochila Nº 13 y no en el de las vías del AVE? ¿Por qué

se preocuparon de NO dejar rastros de ADN en la mochila-bomba de Vallecas, al mismo tiempo que cometieron el increíble descuido de SÍ dejar en ella un teléfono móvil con una tarjeta de prepago perfectamente identificable y que, además, estaba de sobra a los efectos de explosionar el artefacto?  ¿Realmente fueron ambos artefactos fabricados por personas de la misma organización? En síntesis, el laberinto por el que pasó el “hilo de Ariadna” del juicio por el 11M, ¿fue realmente obra de los supuestos terroristas, o de quienes siempre tuvieron en sus manos el otro extremo de ese hilo, para tirar de él y hacer “justicia” cerrando lo más rápidamente el caso, tal como se ve que está ocurriendo?

éste y el resto de nuestros documentos en otros formatos grupo de propaganda marxista http://www.nodo50.org/gpm e-mail: [email protected]

[1] El 8 de julio de 2004, el jefe superior de Policía de Madrid, Miguel Angel Fernández Rancaño, explicó en la Comisión de Investigación Parlamentaria sobre los atentados del 11 de marzo, que la tarjeta del móvil hallada en la mochila-bomba desactivada en Vallecas es "el nudo gordiano que llevó a la pista islámica el mismo viernes día 12, ratificada el sábado con las detenciones de los primeros sospechosos de raza árabe en el barrio de Lavapiés”. Según dijo, el punto "crítico" de inflexión de la investigación, “es ese hallaz go en la mochila- bomba de Vallecas”, que pese a sus 11 kilos, no llamó la atención a los funcionarios hasta la tarde del día de autos. En la madrugada del 11 al 12 de marzo, una vez desactivada la bomba por los TEDAX, se localizó el teléfono y su correspondiente tarjeta prepago, que primero se examinó en la Policía Científica y que, esa misma mañana del viernes, pasó a la Unidad de Información Exterior, U.C.I.E. especializada en terrorismo islamista. [2] A pesar de que el Juez del Olmo fue claro al respecto, desde el principio se ha estado intentando convencer a la opinión pública de que las dos mochilas-bomba sin estallar, no fueron destruidas por los TEDAX deliberadamente. En los medios periodísticos se  publicó que esas mochilas habían estallado al intentar desactivarlas y eso mismo declaró  por dos veces el jefe de los TEDAX ante la Comisión 11M, quien puso un enorme hincapié en que las mochilas habían estallado accidentalmente al intentar desactivarlas. [3] Según las “pruebas” del sumario, quienes prepararon y ejecutaron tan limpia y meticulosamente la matanza del 11M, son los mismos que el 02/07/04 intervinieron en el chapucero y fallido intento de atentado contra un tren de la línea “AVE” Madrid -Sevilla en Mocejón (Toledo). Este notorio contraste es una muestra más de la inconsecuente inconsistencia jurídica y moral de un poder judicial sometido a las maquinaciones  políticas del poder ejecutivo.

Sure, the odds are slim  that you'd ever be faced with an atomic device ticking down to zero. But think of how Jack Bauer it'd be if you were. And then who're you going to trust? Us or some do-gooder rock band?

Disconnect the wires  leading from the battery or the trigger/timer to the detonator. The  battery will look like a battery; the timer is the part that's counting down. Be careful: This is the trickiest part of the bomb –  and where it's most likely to be booby-trapped (the whole red wire/blue wire thing comes into play here). And for God's s ake, don't fuss over the process in order to make the timer stop at something clever like 0-0-7.

Remove the neutron trigger.  This will be a small disc or ball. Don't eat it –  it will be made of polonium or some other highly radioactive material, which initiates the chain reaction. After this step, the bomb can still detonate, but it won't be Hiroshima.

Remove the conventional explosive.  It's the first part to go boom. In government weapons, it'll likely be some type of IHE (insensitive high explosive), which is fairly safe to handle. But in an improvised device, it might be considerabl y more unstable. Just keep a steady hand …

Separate the U-235 masses. These will be two small but very heavy chunks of metal  –  an isotope of uranium. If they get too close to one another, the combined criti cal mass will flood the area with radiation, and you will die. Kept apart, each emits only relatively harmless alpha particles –  you could even handle them without gloves if necessary. Put each piece in a separate metal box and call the authorities.

If these tips don't work,  give us a call and let us know what we got wrong.

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