Los Aymaras

October 23, 2017 | Author: Jesus Gonzalez | Category: Godparent, Marriage, Woman, Inca Empire, Indigenous Peoples Of The Americas
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LOS AYMARAS

Investigadores: Diego Andrés Duarte Cavanzo Jesús Antonio González Torres Robert Jaimes Merchán

Maestra: Liliana Cajiao Valdivieso Antropóloga

UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS ESCUELA DE HISTORIA SEGUNDO SEMESTRE BUCARAMANGA 2005

LOS AYMARAS

Investigadores: Diego Andrés Duarte Cavanzo Jesús Antonio González Torres Robert Jaimes Merchán

UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS ESCUELA DE HISTORIA SEGUNDO SEMESTRE BUCARAMANGA 2005

TABLA DE CONTENIDO

1. INTRODUCCION 2. OBJETIVO GENERAL 3. OBJETIVOS ESPECÍFICOS 4. JUSTIFICACIÓN 5. HIPOTESIS 6. GENERALIDADES DE LA CULTURA AYMARA 6.1 Cultura Aymara 6.2 Arte 6.3 Cerámica 6.4 Orfebrería Aymara 6.5 Textilería 6.6 Música 6.7 Danzas 7. LENGUA 7.1 Dialectos 8. ORGANIZACIÓN SOCIAL 8.1 La familia 8.2 El hombre 8.3 La mujer 8.4 La tierra 8.5 La cría de animales 8.6 La ropa 8.7 Los negocios 8.8 Matrimonio 8.8.1 Jaqinaka 8.8.2 Sirwisiña 8.8.3 La oficialización del matrimonio 8.8.4 Los padrinos del matrimonio

9. GASTRONOMÍA 10. RELIGIÓN 10.1 Religiosidad Antigua (Pre-Cristiana) (?-1550) 10.2 Religiosidad Moderna (Cristiana) (1550-actualidad) 10.3 La cosmovisión Aymara 10.4 Espacios espirituales 10.5 Espíritus Protectores 10.6 Rituales y sacrificios 11. AÑO NUEVO AYMARA 11.1 El solsticio de invierno y su significación 11.1.2 ¿Qué es Noël? 11.1.3 La fiesta de la familia 11.1.4 La fiesta de lo que recomienza 11.1.5 La fiesta del recuerdo 11.1.6 La fiesta de lo que no muere 11.1.7 El Mañana 11.1.8 Año aymara 5511 12. SITUACION ACTUAL 13. PERSONAJES FAMOSOS AYMARAS ANEXO 1 ANEXO 2 ANEXO 3 ANEXO 4 ANEXO 5

1. INTRODUCCION Los Aimaras o Aymaras, son un pueblo amerindio que habita en la alta meseta del lago Titicaca, en el Alto Perú y Bolivia. Los aimaras fueron conquistados por los incas en el año 1450, cuando formaban unos 80 reinos dispersos en un amplio territorio y enfrentados entre sí. A partir de 1535 los españoles conquistaron el Altiplano boliviano al mando de Diego de Almagro y ocho años después, en 1542, el virreinato del Perú incluiría ya la totalidad de su territorio. Actualmente en el territorio que habitan los aimaras se encuentran los centros arqueológicos de Tiahuanaco y Pucará. Basan su subsistencia en la agricultura con la obtención de papa, maíz, cebada, quina y coca, el pastoreo de la llama y la alpaca, y la pesca en el lago Titicaca. También son diestros artesanos del metal, la cerámica, los tejidos y la cestería. La organización social está basada en el ayllu, forma andina del clan, al que pertenecen todos los parientes que tienen vínculos de sangre y que realizan en común las tareas agrícolas y ganaderas. La lengua aymará está muy difundida y la hablan diversos grupos indígenas como los Collas, Lupacas, Pacasés y otros. Hoy, numerosos grupos aymaras han adoptado la lengua quechua. En la actualidad viven aproximadamente 1.250.000 aymaras en Bolivia, 300.000 en Perú y 50.000 en Chile. 2. OBJETIVO GENERAL Tratar de reunir la información más detallada y precisa posible acerca de este pueblo amerindio, con el fin de entender y respetar su cultura, tradiciones, lengua, gastronomía, etc. 3. OBJETIVOS ESPECÍFICOS  Conocer las generalidades de la cultura Aymará.  Determinar su sistema económico y organización social.  Establecer la importancia actual de este pueblo amerindio. 4. JUSTIFICACIÓN Debido a la importancia que han tenido, posee y conserva este pueblo para los Andes suramericanos, nos parece relevante e interesante investigar y analizar su historia, cultura, religión y lengua en pro de aumentar nuestros

conocimientos acerca de los diferentes grupos étnicos o pueblos amerindios que habitan nuestro hermoso continente Americano. 5. HIPOTESIS Los aymaras son un pueblo aguerrido, inconmovible y persistente que ha logrado sobrevivir al exterminio del invasor ibérico y al abandono y maltrato por parte del Estado y de sus hermanos mestizos. Actualmente poseen una población bastante significativa que conserva sus tradiciones, lengua y costumbres milenarias intactas y mantiene aun hasta nuestros días una gran capacidad de decisión en los países en donde residen, en aspectos económicos, políticos y sociales. 6. GENERALIDADES DE LA CULTURA AYMARA 6.1 Cultura Aymara Posiblemente el principal aporte cultural de la antigua cultura aymara, a la humanidad, sea la domesticación de la papa (patata). Cuando los españoles conquistaron al imperio Inca encontraron a la papa cultivada y consumida en todo el territorio Inca. Sin embargo, en la meseta del Titicaca, como en ningún otro lugar, encontraron más de 200 variedades. Los antiguos aymaras también fueron pioneros en inventar la técnica de deshidratación de la papa, con fines de almacenaje. Esta papa deshidratada es obtenida y consumida masivamente hasta los días de hoy y es conocida como ch'uñu (chuño). Dependiendo del procedimiento particular usado puede tener otros nombre, tunta, muraya, etc. Esta técnica de deshidratación de la papa es basada en el aprovechamiento de las condiciones climáticas de los 4000 metros de altura de la meseta del Titicaca. La papa es expuesta alternada y constantemente, durante 2 semanas, a los quemantes rayos solares diurnos y a los congelantes fríos nocturnos. Después de la conquista española del imperio incaico, la papa fue rechazada como alimento por los españoles, por aproximadamente 2 siglos. En algunas partes de Europa era una planta decorativa. Fue en Irlanda, que no tenía otras alternativas alimenticias, donde la papa se convierte rápidamente, en alimento exclusivo. Esta dependencia se manifiesta dramáticamente cuando aparece una plaga que acaba con cosechas enteras de los irlandeses. Hasta ahora ellos recuerdan esa calamidad como la Irish Famine. A partir de la aceptación de los irlandeses, después de los ingleses (patata inglesa), la papa es aceptada en todo el mundo como un alimento de primer orden. El término potato, y sus derivados como patata, batata, etc... es de origen caribeño y fueron los ingleses quienes lo acuñaron.

Las antiguas sociedades aymaras eran necroteístas, es decir cada muerto se convertía en un Dios que tenía que tener su chullpa. El acabamiento de la chullpa era conforme la jerarquía del difunto, a mayor jerarquía mejor elaborada la chullpa. Los conjuntos de Sillustani y Cutimbo son ejemplos de sepulcros de la antigua élite de los Collas y los Lupaqas. Estos vestigios de Sillustani y Cutimbo permiten establecer que los antiguos aymaras desarrollaron de manera independiente la gran arquitectura de la piedra, con finos acabamientos y tamaños colosales. Como la construcción de las chullpas, de la élite, exigía gran precisión, es fácil deducir que instrumentos de metales mezclados como el bronce eran del dominio pleno de los antiguos Collas y Lupaqas. Además, claro está, de otros puros como el cobre, oro, etc. 6.2 Arte Las principales formas y expresiones en las que se manifiesta el arte indígena en la actualidad son la textilería, la cerámica, cestería y orfebrería. Los conocimientos ancestrales sobre su realización son traspasados de generación en generación, estando además directamente asociados a actividades económicas desempeñadas por cada uno de los integrantes del grupo familiar, es así como, por ejemplo, es la mujer quien principalmente confecciona los tejidos y la cerámica. Por otra parte la recolección de los materiales se caracteriza por ir acompañada de ritos y ceremonias en agradecimiento a la madre tierra por las materias naturales y los dones entregados. La música y las danzas son manifestaciones que surgen de la necesidad del hombre de expresarse a través del movimiento y una experiencia espiritual y ritual. Se habla de los motivos espirituales caracterizados por el temor, peticiones o agradecimientos a la divinidad; de motivos afectivos o eróticos; del motivo guerrero para asustar al enemigo y autoexitarse para acometer la lucha, o del motivo ligado al festejo de la cosecha, nacimiento, muerte. Todo esto explica por qué la danza implica un mensaje, es significativa y tiene un contenido espiritual, además del estético. 6.3 Cerámica1 Aunque no podemos hablar de una cerámica propiamente aymara, en el área habitada por este pueblo se desarrolló la producción alfarera desde aproximadamente hacia el 500 a.C., con una reducida elaboración de alfarería de tipo doméstico. 1

Todo este numeral fue construido gracias a la información del libro "La Alfarería Indígena Chilena". Ricardo Latcham.

Hacia el siglo IV o V d.C. denotan las piezas fuertes influencias de la cultura altiplánica de Tiwanaku. Estos rasgos persisten en las fases de Cabuza, Loreto Viejo, Las Maitas y Chiribaya, que se desarrollan aproximadamente entre el 500 y 1000 d.C. Prácticamente desde Las Maitas en adelante se puede hablar de un desarrollo local que, progresivamente, conserva cada vez menos las influencias de Tiwanaku (San Miguel, Pocoma, Gentilar). Hacia el año 1000 hasta cerca del 1250 d.C., se desarrolla la fase cultural San Miguel. En las vasijas, la organización de los elementos, observada desde su vista en planta superior, presenta claramente una propuesta de tetrapartición, marcada por dos diámetros que se cortan en 90º y cuyos extremos se abren en tres ramales, en un motivo gráfico, o símbolo, que los asemejan al conocido diseño de los tambores chamánicos (kultrun) representativos de la función y rango de las machis de la región mapuche. Este diseño puede apreciarse especialmente en objetos de Las Maitas, San Miguel y Pocoma. Otros motivos gráficos, además de las figuras de estrellas (o soles) y de círculos concéntricos (o discos) y trazos en zigzag, son rombos, simples o concéntricos, aislados o en hileras; líneas onduladas, solas o entre trazos paralelos, también, en grupos. Esta fase se desarrolla entre los años 1200 y 1350 d.C. Su alfarería es tricroma y algo más compleja que las anteriores. Entre sus muchas formas se distinguen jarros globulares con base plana y cuello tronco-cónico invertido, con un asa; su cuerpo es rojo y suelen estar cubiertas por abundantes figuras geométricas, y formas humanas y animales, entre las cuales se pueden observar figuras de simios de color negro inscritas dentro de medallones de color blanco. 6.4 Orfebrería Aymara2 La plata, abundante en la zona, era el principal material que se utilizó. Los objetos que se fabricaban tenían diferentes funciones. Una de ellas era ritual en la que los objetos se destinaban a las ceremonias religiosas. La otra, ornamental, constituida principalmente por joyas. Entre las piezas existentes, labradas prolijamente, se encuentran anillos o sortijas, usados por ambos sexos, prendedores o topus, pulseras o pulsira, usadas en ocasiones especiales, y aros o sarcillu. El uso de joyas era símbolo de cierto prestigio dado que no todas las personas las poseían. Utilizaban sus objetos de plata como adornos personales. Entre los que se destacan: Tupus: Se utilizan para amarrar el vestido tradicional (asku) en ambos 2

Este numeral se realizo gracias a la información suministrada por el web master de WWW.SERINDIGENA.COM

hombros. Cumple también una función ornamental. Los tupus han sido reemplazados por simples trabas y las pocas veces que las mujeres se visten a la usanza tradicional, los "p'ichi" son adornos preciados. Los tupus se componen de dos cucharas terminadas en punta agudizada como un gran alfiler, unidas por una cadena. La parte cóncava de cada cuchara, tiene grabados dibujos que representan corazones, aves o vegetales. Las pulseras (pulsira), muy escasas, las lucen sólo en ocasiones sociales relevantes. Aretes o zarcillu: Estos aros están grabados con hojas o flores. Se le agregan a veces cuentas de loza o vidrio, que parecen ser los frutos de los motivos vegetales. Los aretes de tamaño menor eran de uso cotidiano, los más grandes, en el pasado, se llevaban en ocasiones especiales. Las walcas, collares de cuentas complemento obligado en la ornamentación femenina; confeccionadas con cuentas de loza o vidrio (también de plástico) de diversos colores, aunque en el pasado fueron preferidas de cuentas rojas. Su largo es variable. Se usan envueltas alrededor del cuello. 6.5 Textilería3 En la textilería Aymara, la sofisticación y complejidad son sorprendentes. Los tejidos son el universo femenino y los trenzados el masculino. Los detalles técnicos y riqueza simbólica que contienen tejidos y trenzados hablan de una experiencia ganadera-andina milenaria y del aprovechamiento de un material como la lana. Contenidos tecnológicos, ideológicos, sociales y simbólicos derivan de una tradición andina. Las técnicas de elaboración textil son transmitidas de padres a hijos a través de generaciones. Las figuras zoomorfas y signos geométricos son los utilizados por las mujeres Aymara en sus tejidos. Abundan las figuras de camélidos, vizcachas, suris (avestruz) y taguas, motivos vegetales y geométricos, como el espiral o el doble espiral que se refieren a sus entes míticos y a la cosmovisión de su cultura.

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Ibíd.

6.6 Música4 Obviamente en los andes siempre se ha cultivado la música. Pero recientemente se conoce como música andina a la música cuyo núcleo ejecutor es compuesto por 4 instrumentos: situ (siku), charango, bombo y quena. El siqu es de origen aymara y al grupo de músicos que lo tocan/danzan se les conoce como siquris. Esto porque en aymara -iri es un sufijo que denota actor/ejecutor, de manera que siquri, en aymara, significa el tocador/ejecutor de siqu. El charango es de creación posterior a la conquista española, pues originalmente los instrumentos de cuerda fueron desconocidos en los andes. Antiguamente eran hechos con el caparazón del armadillo que en aymara es conocido como khirkhinchu. la mayoría de historiadores sostienen que el khirkhinchu fue creado en la zona aymara en el siglo XVII. Hasta los años 60 estos instrumentos fueron rechazados por los pobladores de las urbes y solo eran tocados por los indígenas en zonas rurales y remotas. A partir de la segunda mitad de los años 60 la juventud chilena inicia un movimiento político-cultural de carácter contestatario. Esta actitud toma como símbolo un movimiento musical denominado de nueva canción o también canción protesta que es exclusivamente ejecutado por los 4 instrumentos musicales indígenas. Los primeros exponentes de esta nueva canción son Víctor Jara, Inti Illimani, Kollawara e Quilapayun. Posteriormente esta música es difundida y aceptado por estudiantes de los otros países andinos, especialmente de Bolivia y Perú, que en la época estaban bajo gobiernos militar/dictatoriales. A comienzos de los años 80 la nueva canción deja a un lado su mensaje político y es aceptada comercialmente transformándose en música andina. Ahora existen cientos de grupos practicantes de esta música tratando de alcanzar algún éxito comercial. En este empeño, es muy frecuente verlos actuando en las plazas y estaciones de los metros de ciudades europeas y de EEUU. Solo pocos de ellos ven estos esfuerzos coronados. 6.7 Danzas5 Existen muchas danzas de origen aymara. Están clasificadas en dos grupos: danzas nativas y danzas mestizas. Los orígenes de las danzas nativas se remontan a épocas anteriores a la conquista española, por lo tanto tienen pocos elementos de origen europeo. Infelizmente, estas danzas son escasamente aceptadas en las urbes siendo únicamente practicadas por los aymaras rurales. Ejemplos de éstas danzas: Sikuris, Pinkillus, Chaqallus, Lawa K'umus, Chuqilas, K'usillos, etc. Por otro lado las danzas mestizas son las danzas con origen posterior a la conquista española. Así, poseen elementos aymaras y europeos de manera equilibrada. La mas conocidas de estas danzas, como la diablada, la tuntuna(tundiqui) y la morenada, etc. tienen su 4 5

Ibíd. Ibíd.

origen en Oruro, son ampliamente aceptadas y ejecutadas en los centros urbanos de la meseta del Titicaca. Su vestimenta, llamada traje de luces, a semejanza de los trajes de los toreros españoles esta riquísimamente ornamentada por fantasías haciendo que su adquisición/flete sea a un costo elevado. Una curiosidad es que hasta la década 50 del siglo XX estas danzas de trajes de luces eran desconocidos en Puno. Hasta entonces, la fiesta de la candelaria puneña era únicamente celebrada con danzas nativas. 7. LENGUA La lengua aymara pertenece al grupo quechuamarán de la familia andinaecuatorial. El término aymara es un concepto que engloba una docena de grupos étnicos, algunos de los cuales, como el colla y el lupaka, habían formado Estados independientes antes de que los incas llegaran al poder. Los aimaraes, aunque vecinos de la corte de los Incas conservaron siempre su propia lengua y después que los españoles conquistaron el Perú despreciaron la lengua de los Incas y continuaron libremente hablando la propia. Las lenguas de la familia jaqi, actualmente son tres: a) Kawki: unos doscientos nacianos lo hablan en Lima, Perú (Yauyos). b) Jaqaru: hablado por cerca de dos mil habitantes, también en Yauyos (Lima, Perú). c) Aymara: tres millones de personas lo hablan, desde los alrededores del lago Titicaca (Bolivia-Perú), hasta algunos puntos de la zona andina de Chile y Argentina. El cronista español Pedro Cieza de León (escritor de crónicas de los Incas, 1540) refirió que cuando los españoles llegaron, todos los habitantes de los alrededores del lago Titicaca hablaban la lengua Aymara, pero esta era solo una lengua hablada ya que no tenía alfabeto. El 1603 en la ciudad de Juli, se estableció una imprenta donde fueron publicados los trabajos de Ludovico Bertonio6. Estos libros son todavía la más importante fuente de información del lenguaje Aymara. Bertonio fue el primero en proponer un alfabeto Aymara basado en el alfabeto español de la época. Sin embargo, debido a las variaciones de la pronunciación, este era imperfecto y a través del tiempo más de 30 diferentes alfabetos fueron propuestos para la lengua Aymara. Después de muchas propuestas y encuentros, el Decreto Supremo de Bolivia 22227-DS

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Diccionario de la LENGUA AYMARA de Leodovico Bertonio.

de mayo 9 de 1984 y la Resolución Ministerial Peruana 1218 -R.M de noviembre 18 de 1958, aprobó por ley el alfabeto Aymara, conocido como el alfabeto unificado. Este es una síntesis del alfabeto desarrollado por el lingüista boliviano Juan de Dios Yapita y Maryknoll. El alfabeto oficial Aymara es un sistema de 26 consonantes y 3 vocales: a, i, u. Bertonio P ph pp t th tt ca qui co cca qhi khu ka ki ku ca que co caa qhe cco ka ke ko ch chh cch ha hi hu kja kje kjo ll l ñ n r hu y

Yapita p p" p' t t" t' k k" k' q q" q' ch ch" ch' j x ll l ñ n r w y

Maryknoll p ph p' T th T' K kh K' Q qh Q' ch chh ch' J jj ll L ñ N R w Y

Unificado p ph p' t th t' k kh k' q qh q' ch chh ch' j x ll l ñ n r w y

7.1 Dialectos7 La fragmentación en dialectos geográficos es relativamente poca. En ningún caso llega a perderse la mutua inteligibilidad (a diferencia del quechua), hecho 7

Información suministrada por PROEL (Promotora Española de Lingüística).

que puede correlacionarse con la mayor solidaridad de grupo que presenta el hombre aymara. Sin embargo, hay ciertas variantes dialectales entre las que señalamos las siguientes: La Paz: Es el de mayor prestigio y el que evoluciona más rápidamente, probablemente como resultado de este mismo prestigio al tener hablantes de diversas clases sociales, y por ser el área de máxima densidad demográfica, por lo que aumenta el intercambio comunicativo. Dentro de este dialecto las variantes habladas en la ciudad de La Paz y en otros pueblos importantes denotan el impacto del castellano, a través de sus numerosos hablantes bilingües o semi-bilingües. Perú: Está en la periferia del estado peruano, por lo que no se da el efecto de prestigio, pero sí el de una fuerte densidad demográfica que mantiene la lealtad idiomática hacia formas tradicionales arcaizantes; sin embargo, junto a la ciudad de Puno el Aymara recibe influencias del quechua y del castellano, y en los valles hacia la Costa del castellano. Oruro y norte de Potosí: Son áreas menos pobladas en las que el aymara ha mantenido formas más arcaizantes (a veces, pero 'lo siempre, comunes con las variantes peruanas). Hay fuertes influencias léxicas y morfológicas del quechua, principalmente en el norte de Potosí. La franja chilena, en que un dialecto originariamente muy cercano al de Oruro ha sufrido notables influencias del castellano hasta el punto de estar cercano a la extinción. 8. ORGANIZACIÓN SOCIAL 8.1 La familia La unidad mínima de la organización social aymara tradicional es la familia extensa patrilineal y virilocal. La compone el jefe de familia y sus esposas, sus hijos casados y las esposas de estos y sus hijos e hijas; además de los hijos e hijas solteras. Existen también los compadrazgos, parientes unidos a través del bautismo, el matrimonio y otros eventos familiares. Los abuelos juegan un papel importante en la familia, el acchachi (viejo abuelo por parte del padre) y el marmi achachi (abuelo de parte del padre). La familia extensa ocupa un conjunto habitacional con viviendas separadas para cada familia nuclear, ésta es monógama. Al interior de las familias se entrena a los niños de ambos sexos a ser sumisos con sus padres y obedientes con los adultos. Además se espera que cada niño se incorpore temprano a las labores pastoriles, agrícolas o domésticas más sencillas, las que se van complejizando con el tiempo.

A nivel comunitario coexisten dos formas: el Ayllu que es la comunidad andina aymara altiplánica tradicional y la comunidad campesina precordillerana hispanizada. Cada Ayllu está formado por un conjunto de aldeas pastoriles, cada una de las cuales se compone de varias familias extensa. El segundo modelo corresponde al modelo español que gravita en torno a una plaza con su iglesia y varios edificios públicos. 8.2 El hombre El hombre andino, aymara o quechua, se concibe “idealmente a si mismo sentado en la cima de un cerro, mirando pasar las nubes por sobre su cabeza, de atrás hacia adelante. No pocos autores quisieron encontrar en esa imagen “paradigmática” la mejor demostración de lo que, según ellos, sería «la connatural indolencia del indio»; otros, con mayores pretensiones “filosóficas” creyeron descubrir en los altos Andes centrales una especie de «atmósfera existencialista» en virtud de la cual los andinos, dado que, se nos dice, « su cosmovisión excluye la idea del ser» , no aspirarían más que al « mero estar en el mundo», traducción más o menos libre del “Dasein” heideggeriano; otros aún, más inclinados hacia la “psicología social”; optaron por diagnosticar un claro síntoma de «desmoralización y abatimiento». Estos tres enfoques, cuyos presupuestos y derivaciones no nos proponemos examinar aquí, tienen por denominador común el «problema y la pasividad del hombre andino», «pasividad» condenada por los primeros en nombre de «la civilización y el progreso», alabada los segundos en nombre de «la armonía con la naturaleza» y deplorada los terceros en nombre de « La lucha por la liberación de los pueblos. En efecto, desde el punto de vista de los propios andinos, siempre ajenos e indiferentes a las divagaciones “académicas”; el «problema y la pasividad del hombre andino” sencillamente no existe. En todo caso, si hay algún problema, este radica en la extraña incapacidad de los “indigenólogos” para comprender que un hombre llega a ser plenamente activo en el preciso momento en que, sentado en la cumbre del cerro mientras ve pasar las nubes por sobre su cabeza, se dedica concienzudamente a « no hacer nada ». 8.3 La mujer En la visión Aymara del mundo, todos los aspectos de la vida tienen un componente femenino y otro masculino. Ambos constituyen siempre una unidad complementaria (taqpacha), puesto que no se consideran elementos en conflicto. Ninguno, por tanto, puede ser excluido o subordinado, porque se rompería el equilibrio (tinku) que permite la continuidad de la existencia. Es en estos términos como se comprende su mitología, la producción agrícola y las relaciones sociales en general. Sin opuestos complementarios sería imposible la construcción Aymara de la realidad.

Así, en la concepción de un ser humano, por ejemplo, es la sangre menstrual el componente principal del feto; el semen es el factor complementario 8. En el mito de la aparición del Universo, Wiraqocha, el que partió hacia el mar, creó el Sol (Inti) y la Luna (Quilla), que engendraron luego a Manco Capac y Mama Oclla, la pareja que fundó Cusco. El espacio/tiempo (Pacha), de igual forma, es también femenino y masculino. La época de lluvias, el jullapacha, un tiempo femenino, de la luna y la fertilidad. La época seca, al contrario, se considera un tiempo masculino9. Los períodos de crisis, de transformación social (el pachakuti), son igualmente femeninos y masculinos; el que comenzó justo en 1992 es femenino, el warmi pachakuti. La Tierra es la Pachamama, la gran divinidad femenina que da el sustento al pueblo Aymara. Se observa, pues, que los elementos opuestos se complementan siempre, incluso turnándose. Las responsabilidades de la mujer Aymara son múltiples; para ello cuentan con importantes conocimientos y habilidades. La familia Aymara es una unidad de producción que se autoabastece, contribuyendo al mismo tiempo a la subsistencia de toda la comunidad. Aun cuando hay propiedad individual de la tierra, el control de su utilización es colectivo. El grupo familiar cuida su ganado (llamas y alpacas) y cultiva sus parcelas, buena parte de ellas integradas en el sistema comunitario de la aynoka. Las mujeres participan en el trabajo agrícola, junto a los hombres. Todo lo relacionado a las semillas está a su cargo, transmitiendo su conocimiento de una generación a otra10 . La semilla debe ser tratada como un ser vivo, con cuidados especiales para que, en reciprocidad, devuelva buenas cosechas11. Generalmente trabajan una parcela al mismo tiempo dos hombres y dos mujeres. Un hombre se encarga del arado, otro del abono; una mujer selecciona la semilla y otra la va depositando en la tierra. Durante la recolección, juntos igualmente, con animales de carga, son responsables del traslado de los productos hasta las casas donde son almacenados. Además de transmitir la antigua lengua a sus hijos, las mujeres administran el dinero familiar, pudiendo disponer de él sin consultar al marido, lo que éste no podría hacer. Se les reconoce asimismo gran habilidad como comerciantes, por lo que son ellas las que van preferiblemente a los mercados para vender sus productos agrícolas y artesanales. Hay que destacar, por otro lado, la significación y complejidad de los tejidos que elaboran. Representan un universo simbólico, donde las figuras y los signos expresan los mitos y rasgos característicos de la cultura. El pueblo Aymara, en fin, tiene en sus mujeres la

Vivian Gavilán e Ana María Carrasco. Representaciones del cuerpo, sexo y género: una aproximación a las categorías andinas de las diferencias. Congreso chileno de antropología. Universidad de Chile, 2001. 9 David Mendoza. "La cha'lla de la Pachamama". www. bolivia.com; 2002. 10 Entrevista realizada por la RAI al Dr. Guillermo Delgado, antropólogo boliviano, 2004. 11 Mauricio Mamani. "Agricultura a los 4000 metros", 2004. 8

fuerza y sabiduría indispensables para resistir en medio de innumerables obstáculos y dificultades. 8.4 La tierra La tierra aymara recibe el nombre de Pachamana – Suyrumama, a la patria la llaman Marca-yurakí. La mejor tierra para sembrar es hankoyapu, y a la tierra mala parakrhra, la tierra colorada es considerada medicinal y la beben diluida en agua y es conocida como Taen, y a la siembra de papas se la llama Ayruntatha. La mayoría de los Aymaras dependen de la agricultura para su subsistencia. Cultivan papas, cebada y quinua, tienen la costumbre de adorar la tierra para sembrar o para sacar papas (kakthatha) los indios no hablan de hacienda solo a los carneros los llaman así ; ellos siempre tratan de ir juntos (tamaqui faratha) los trabajos los hacen en compañía de otros en hacer casas, chacras o cosas semejantes (yanaftha) y también suelen trabajar por uno, para que después este trabaje por él (aynifitha) pero también algunos son obligados a trabajar por otro para que trabaje por él (ayni) y acostumbran carga leña en sus espaldas (phukitha). 8.5 La cría de animales Es otra actividad significativa entre los Aymaras. Sobresalen la crianza de ovejas, llamas, ganado y alpacas, siendo los animales más domésticos. La pesca es otra actividad importante y se desarrolla especialmente en los alrededores del lago Titicaca. 8.6 La ropa La ropa aymara es muy colorida y adaptada para vivir en altas latitudes. Los hombres a menudo visten ponchos a rayas, un gorro tejido con lana llamado Chullo que tiene solapas para mantener las orejas tibias y pueden usar un sombrero de fieltro sobre el gorro. Las mujeres también visten sombreros de fieltro y faldas largas con pliegues brillantes de color naranja, púrpura, rojo y azul. Ellas visten un manto para calentarse y usan un accesorio para cargar sus bebés a la espalda. 8.7 Los negocios Los aymaras son expertos en el negocio; llaman taha a cualquier cosa que se da para rescatar o comprar comida u otra cosa, sus mercaderías las llevan en atos, y las exponen o sacan las cosas para vender como hacen los marcachlifes o los que venden pan u otras cosas en las plazas (ut’ttaatha); también al desenvolver las mercaderías y cosas semejantes lo llaman

(yampatatha). También demuestran su solidaridad al prestarse o pedir prestado algo (charifitha). Cuando a alguna persona se le considera por ventura más fuerte que las demás, más sabio y más rica, llega a ser el principal del ayllu (Hilacata) y entre los demás no hay mucha distinción, uno es igual que el otro. 8.8 Matrimonio El matrimonio, en la tradición aymara, es un ritual de paso que iguala a hombres y mujeres como jaqi, personas humanas12. El grado de endogamia en las comunidades suele ser alto, más del 50%, y el padre de la novia debe aceptar al esposo. Se estiman aptos para el matrimonio a los hombres entre 28 y 31 años de edad; a las mujeres, entre 24 y 26 años. Aún así, otros requisitos son de mayor importancia. El hombre debe saber arar y techar una casa Casarse, hacerse jaqi, tiene sin embargo implicaciones muy importantes en relación a la comunidad. Por un lado, el matrimonio determina los derechos de sucesión sobre las tierras13. Por otro, establece los deberes de la pareja (chacha-warmi) con el grupo comunitario. En efecto, la nueva familia se incorpora al sistema de cargos, a través del cual el hombre principalmente desempeñará una serie de funciones anuales, desde la organización de las fiestas agrícolas hasta la jefatura comunal (jilaqata). Del éxito de sus tareas dependerá el prestigio de toda la familia. Este camino (thakhi), de hecho, lo recorren juntos la pareja, puesto que la mujer participa en las decisiones del marido, pudiendo incluso llegar a sustituirlo ocasionalmente. Los diferentes cargos exigen, además, la redistribución de los excedentes de la producción familiar, en cuanto debe garantizarse durante las distintas celebraciones alimento y bebida suficiente para todos. En relación a los derechos sobre las tierras, en aquellas comunidades donde la tradición ha sido menos intervenida, hombres y mujeres heredan por igual 14 . De esta manera, los terrenos de la madre pueden pasar a sus hijas tras el matrimonio, de generación en generación15. Esta norma, sin embargo, no es la que predomina actualmente. La propiedad en los territorios Aymara ha pasado por varios procesos de cambio en los últimos cinco siglos, incluyendo la expropiación latifundista y reformas agrarias que otorgaron títulos de propiedad preferentemente a los hombres. En zonas Aymara de Perú, por ejemplo, hoy día sólo el 4% de las mujeres son propietarias de tierras, frente al 29% de los "Casarse" es "jaqichasiña", literalmente "hacerse gente". Así, las madrinas y padrinos del matrimonio dicen a los recién casados: "jaqjam sarnaqam": "como gente vivan ustedes". Martha J. Hardmand. "Jaqi Aru: la lengua humana" en: Xavier Albó (Comp.): Raíces de América. El mundo Aymara. Alianza Editorial/UNESCO. Madrid, 1988. 13 William Carter e Xavier Albó. "La comunidad Aymara: un mini-Estado en conflicto",2003. 14Martha J. Hardmand. "Jaqi Aru: la lengua humana" en: Xavier Albó (Comp.): Raíces de América. El mundo Aymara. Alianza Editorial/UNESCO. Madrid, 1988. 15Carter e Albó; Art. cit. 12

hombres16. El caso es que tradicionalmente las hijas heredaban de la madre y los hijos del padre, algo que sólo se mantiene en algunas comunidades. Probablemente esta línea de sucesión determinara también que la madre diera su apellido a las hijas, y el padre a los hijos. Lo cierto es que ninguna mujer casada suele utilizar el apellido del esposo, conservando el suyo que proviene del padre 17. Está claro, desde luego, que la propiedad de las mujeres sobre la tierra se ha reducido considerablemente en el transcurso del tiempo. No obstante, es posible que haya hombres que no posean tierras dentro de su comunidad. Al casarse fuera de ella, deberá trabajar las de su esposa, sin derecho a heredar puesto que la propiedad pasaría sólo a los hijos. 8.8.1 Jaqinaka No existe una datación determinada, sin embargo es frecuentemente en los meses de Marzo y de Abril (T'awra Yawi) y de Abril a Mayo (Ank'a Llamayu) que los jóvenes se alistan para las bodas. Solo podrán casarse sin embargo los que hayan cumplido ciertos requisito previos exigidos por la comunidad y observando ciertas normas de costumbre. Se dice que los jóvenes son aptos al matrimonio cuando se aproximan a cierta edad: de 28 a 31 años para los varones y de 24 a 26 para las mujeres. Se considera que entonces es cuando se está biológicamente maduros para el matrimonio. Sin embargo, no es la edad el requisito fundamental, sino otros de carácter social y cultural. Los requisitos para el varón consisten en los siguientes: Primero debe haber ejercido cargos de autoridad en la comunidad, como haber sido watachu (encargado o supervisor en los bailes nocturnos que son q'achua semisecretos y exclusivamente para jóvenes, estos bailes se realizan antes de los carnavales). Debe haber sido además irpa o guía en las fiestas del carnaval y de páscuas o haber participado en el deporte de contrafuerza (wayjt'asiña o ch'amat jawqt'asiña) en el mes de Willka para unos y de T'aqaya para otros. Si el jóven es huérfano debe haber sido, autoridad comunal (jilaqata). Este tipo de requisitos es muy importante, pues se considera que un joven puede ser responsable con su familia, sólo si ha demostrado ser responsable con la camunidad, pues para el hombre y la mujer andinos, los cargos de autoridad son cargos de servicio y no de poder al estilo occidental. Entre otros requisitos para el varón tenemos: tener ahijados, es decir ser padrino de bautismo (waw ichkatasiña), tener cantidad suficiente de vestimentas, saber uncir y arar con la yunta, saber techar una casa, saber tejer, 16Ibid. 17

Martha J. Hardmand; Art.cit.

etc. de lo contrario son todavía considerados llullu lluqalla skiwa, es decir menores. Para la mujer los requisitos son similares. Debe haber también ocupado los cargos de watachu y de q'chwa. Deben haber sido además guías en los carnavales. Deben tener ropas suficientes, deben tener ahijadas (ser madrina de bautizo), deben saber cocinar, deben saber sembrar (iluña o sataña) y tejer etc. Si el hombre y la mujer cumplen estos requisitos pueden casarse y pasar así a ser considerados jaqi (personas humanas). Se es jaqi fundamentalmente cuando se es casado, en ciertos casos solo cuando ya se tiene parcela y casa propia. Pueden darse matrimonios que estén fuera de lo establecido por los usos y costumbres de la comunidad, pero esto es raro, es la excepción. Los requisitos para casarse son heredados de generación en generación, su origen se pierde en el lejano y oscuro pretérito tiempo (nayrja ch'amakpacha). Pueden realizarse sin embargo matrimonios prematuros (jisk'pach jaqichasiña), imprevistos (akatjamak chikt'apiña), que son las excepciones al matrimonio maduro (wali puqt'at jaqichasiña). La primera excepción puede suceder cuando el candidato es hijo único (sapa wayna o sapayuqa), o hijo mayor de una viuda (awkit wajcha wayna), debido a una de estas situaciones se conciente un matrimonio que no es objeto de crítica o de repudio por parte de la comunidad, por el contrario son aconsejados y ayudados comunalmente. En lo que respecta al matrimonio imprevisto, este es objeto de severas observaciones por parte de la comunidad, mucho más si uno de los cónyuges es menor de edad (maynir jaqichasiw sullka). 8.8.2 Sirwisiña El enamoramiento o noviazgo tal como se conoce en la ciudad no es practicado en las comunidades y donde se suele observar (irpnaqasiña) es producto de la aculturación. Un factor que puede provocar descontento es el dilatar la formalización de la unión marital. Es la comunidad entera que se inquieta cuando trascurre demasiado tiempo de unión de dos jóvenes sin boda, pues se piensa que puede tener consecuencias negativas para todos y en especial para la pareja (warmi ripuniw q'añuchasix, chachax chachaw ). Lo que se observa esta creencia en el mundo aymara, otros indican sin embargo que existe en otras regiones el caso contrario, es decir que la duración del período prematrimonial no tendría importancia, y que incluso existiría cierta permisidad a todo nivel, incluso sexual. Los padres reprobarían

superficial y verbalmente esa unión. Pero en realidad sería algo institucionalizado, esto sería el sirwisisipkiwa (se están sirviendo) o matrimonio de prueba. La palabra sirwisiña es derivada del castellano o español, es decir fruto de la transculturización: sirw es la raíz del verbo servir en castellano, iña o simplemente ña es sufijo verbal en aymara. La palabra sirwisiña resulta pues reciente y consecuencia de la invasión y la pregunta es si esa práctica donde existe es también algo reciente e influenciada por la colonización. El sirwisiña sería pues el período que dura desde el período en que se juntan hasta el matrimonio propiamente dicho. Durante ese período de transición, la nuera (yuqch'a) se habitúa y experimenta a ser esposa en la casa de la suegra, quien la vigila y ayuda; después de este período de tres semanas a tres meses se integra a la comunidad (tamar mantaña). Según el estado de conocimientos este sirwisiña no existe en el mundo aymara, por el contrario, es mas bien ridiculizado por las familias y los casos existentes sufren cierto aislamiento de la comunidad. 8.8.3 La oficialización del matrimonio El ciclo de relación de pareja que termina en el casamiento es variado según las comunidades a continuación se describe el ciclo que se lleva acabo en la región que se indica mas adelante y en ayllus muchos de ellos reestructurados, es decir que fueron antes haciendas y que por ello sufrieron cierto grado de enajenación espiritual. Primero se efectúa el waynaw irpantasi, es decir el hombre se lleva a su prometida a su casa. Los padres del jóven deben siempre reaccionar ante este hecho con una lacónica reprensión antes de declararlos juntos (chikt'apita). A veces los padres desaprueban si ven que en uno u otro existe resistencia, pero generalmente llega a feliz término. El proceso siguiente está a cargo de los padres del joven y de sus demás familiares, quienes tienen el deber de avisar a los padres de la joven de manera inmediata, los padres de la mujer reaccionan siempre de una manera exaltada y reprobadora, para enseguida entablar con los familiares del hombre un diálogo y discusión. Después de esta primera charla, los familiares del hombre deben rendir honores a los padres de la novia apartándole licores y comidas. Este es el sart'aña, es decir el acto formal de pedir la mano al cual asisten ambos novios. Los familiares del novio aportan licores y comida (umañ manq'aña) como se indica arriba a esta visita que es la última porque aquí se resolverán todos los pormenores y especialmente la fecha en que se celebrará la fiesta matrimonial (en el mundo aymara, la boda es ante todo la fiesta comunitaria). En esta última visita l lamada irpaga o irpaqasiña, y que se realiza generalmente de noche, durando la conversación hasta el amanecer, se pregunta a los novios el

porqué se han propuesto ser marido y mujer (kunjamats, kawkjamats juchar puripta) o si hubo engaño en el compromiso (k'tich ar churarqitu). Finalmente, siempre en esta última visita, los novios con declarados marido y mujer, para ello el padre de la novia se expresa generalmente así: “Ya no eres mi hija, eres hija de tu suegro y suegra. Te portarás bien y no harás levantar mi nombre ni mi honra, avanzarás siempre fijándote adelante y atrás” (Janiw nan wawajakxtati, awkch'iman taykch'iman wawapaxtaw, Sum sarnaqata, janiw nayan sutj aynaqayitätati, k'amarak nayan qamasajas, q'ip nayr uñtas sarata). Para esta visita se va acompañados de un grupo de música y es a sus sones que a la madrugada el novio se llevará legítimamente a la novia cantando “jalayasintwa, jalayasintwa...” (Me la estoy llevando, me la estoy llevando...). Es a partir de esta visita que representa el anuncio oficial, que la comunidad se percata y reconoce el matrimonio (jaqichasiriw utjani). Puede haber también otras formas. Cuando la joven no es llevada por el joven a la casa de este, sino que ella se instala voluntariamente (jit'intaña), no presenta mayores complicaciones, sino que hasta puede facilitar la cosa. Algunas veces, la comunidad suele burlarse de la muchacha y de su familia si se encuentra encinta (majtayasitaynawa), pero son burlas sin consecuencia social. Sucede también que un muchacho se enamore de una joven sin que esta esté al corriente y sin que se conozcan mutuamente, entonces son los padres del hombre que iniciarán un diálogo con los de la mujer (q'ana aruta). Los padres del joven deberán ges tionar el matrimonio mediante encuentros que culminan con una visita confidencial a la casa de la muchacha durante una noche. Son los padres del pretendiente y familiares que deben ir con manjares, alcohol y coca, a fin de festejar a la joven y su familia y lograr así el compromiso matrimonial. A esta práctica la llaman en otros lugares palawratawa (es por medio de la palabra) y se practica regularmente con este método. Puede ser también que el matrimonio sea arreglado sin el conocimiento de ninguno de los contrayentes. Entonces sucede que los padres (o consuegros), los awkch'i masinaka, entran en diálogo, sea de manera abierta o clandestina. Entre ellos discuten el matrimonio, discusión que puede prolongarse durante mucho tiempo. Si llegan a un acuerdo, aprovecharán de una fiesta o de un momento propicio para juntar a los novios. Estos se conocerán recién y sabrán que sus padres han escogido. Generalmente, los jóvenes no ponen resistencia, pues consideran que su unión no sólo les incumbe, sino también a las familias y a la comunidad, y que la elección hecha está basada en criterios justas y legítimos. Existe también otra manera de formalizar el matrimonio, es cuando el hombre se lleva a la muchacha a su casa de manera sorpresiva sin cumplir formalidades (q'achtasiña o qatatrantasiña). Algunos especuladores ajenos al

mundo aymara califican este hecho de vías de fuerza y violencia, pero en la práctica comunal es distinto. No es una legitimación de la fuerza, pues no elimina formalidades posteriores y en seguida los familiares del hombre deberán dar las explicaciones pertinentes a los de la mujer hasta llegar a acuerdos positivos. Se vé, pues, que en el mundo aymara no existe un modelo rígido y uniformizante, sino que existe una flexibilidad en las formas, flexibilidad que manifiesta la tolerancia a las diversas posibilidades que se dan en la vida social. Esta flexibilidad está, sin embargo, enmarcada en ciertos principios que son rígidos, algunos de estos son: el matrimonio es una unión entre dos iguales, se necesitan básicamente los mismos requisitos para que el hombre y la mujer estén en condición de casarse. El casarse es acceder a una condición superior en la organización social aymara, los dos cónyuges llegan a ser jaqi. La unión de iguales no significa uniformidad, es también la unión de diferentes; esas diferencias deben mantenerse justamente para garantizar la equidad de la pareja. El matrimonio no es eminentemente un asunto personal, sino fundamentalmente un acontecimiento social, concierne a la comunidad empezando por los familiares más cercanos estos intervienen en el proceso de una u otra manera. 8.8.4 Los padrinos del matrimonio A los ojos la comunidad y de la familia, el yerno (tulqa) y la nuera (yuxcha'a) , es decir los novios, alcanzan a través del matrimonio la categoría de “gente completa”, llegan a ser jaqi (gente), cumplen el jaquichasiña (hacerse gente). Por esta razón a los recién casados se los llama los machaq jaqui (las nuevas gentes) en otras comunidades los llaman machaq uta (nueva casa). El padrinazgo es muy importante en el mundo aymara. Seguramente existieron formas anteriores, es por ello que la iglesia cristiana se adaptó a estas formas. Los padrinos son los directos responsables de los novios. No es sólo una responsabilidad “espiritual”, como en el cristianismo, sino total, pues apoyarán y ayudarán en los trabajos comunales a la nueva pareja. Se considera a los padrinos como segundos padres y su responsabilidad es tal que algunos aseveran que dependerá de ellos el éxito o el fracaso de la nueva pareja. Existen dos clases de padrinos. Por un lado el jach'a awki y la jach'a tayka o padrinos mayores, y por otro el jisk'a awki y la jisk'a tayka o padrinos menores. En los lugares donde hubo más influencia extranjera, a los primeros se los llama jach'a parino y jach'a madrina, y a los segundos jisk'a parinu y jisk'a marina , pero se trata de los mismos. Es sobre los padrinos mayores que recaen las principales responsabilidades. Estos padrinos son elegidos por los padres del novio o pueden presentarse también voluntariamente. Los padrinos menores son elegidos por los padres de

la novia o por los padrinos mayores. A los padrinos menores se los llama también t'aqa awki y t'aqa tayqa o padrinos de “destete”, es decir de separación de los hijos de sus padres. Se llama también q'ra parinu si este es ajeno a la comunidad. A los padrinos menores se los llama también ara parinu , porque ellos aportan el aro o anillo de matrimonio. Existen requisitos para ser padrino y madrina. A veces se les exige que los padrinos mayores hayan ejercido cargos de autoridad comunal. En general, los padrinos deben ser gente prestigiosa, es decir de buenos modales y de conducta irreprochable, pues se piensa que la pareja será el reflejo casi la reencarnación de los padrinos que tenga; se dice en aymara jaqichir awkin wilapamp ch'aqt'atwa y kasayrayir awkit mistutawa. 9. GASTRONOMÍA Los principales platos alimenticios de la gastronomía aymara son: Chuño = Comida ordinaria de los indios, papas asadas al sol o al hielo. Acuthaa = Tortilla de quinua tostada al hielo. Vila parca = Sangre cocida. Vekhutha, canatha = Hacer mazamorra con agua fría y harina de quinua, o cañagua y comerla. Hillini mankatha = Comer chuño o papas u otra cosa con carne. Marka = Caldo de la olla, zumo de las limas u otras cosas. Tana aycha = Carne de carnero que muere de una enfermedad y por eso tiene mal sabor. Apilla = Papas como batatas de que se hace el Cauí. Apincoya = Granadilla. Amcca = Papa, comida ordinaria de los indios. Hay varias especies de papa. Papa puma coyllu = La más común. Hay papas blancas, larguillas, arrugadas, angostas, moradas por dentro, muy resistentes al hielo = luki, hakhayan. Papas curadas en el agua = tunta, de las que se hace mazamorra o las cuecen como chuño enteras.

Sirque = Papas azadas al rescoldo. Huakha = Papas azadas al hornillo con terrones que abraza. Llailahua = Papas mostruosas que nacen como una mano o como una cabeza (suelen hacer supersticiones con ellas). Tonco = Maiz. Hay maiz negro, duro, blanco (churi = amarillo) ( sumo = no da mazorca). Chuchucha = Maíz cocido y seco al sol. Caa = Chuño de ocas. Kufa = Chicha. Culata = Hacer la chicha. Lluttapu = Chicha apreciada, guardada por mucho tiempo. Likina = Chicharrón. 10. RELIGIÓN 10.1 Religiosidad Antigua (Pre-Cristiana) (?-1550) Los distintos pueblos aymaras de la antigüedad han tenido diferentes Dioses locales y por tanto variadas formas de religiosidad. Sin embargo estas variedades locales estaban basadas en los dos pilares de la religiosidad PanAndina como son: la religiosidad agrícola y la adoración a los ancestrales (muertos). Jillimani achachila El antiguo Dios aymara Thunupa que es el icono central de la escultura pétrea conocida como la puerta del sol, en Tiwanaku, personifica varios agentes de la naturaleza como el sol, viento, lluvia, granizo; que pueden influir, para bien o para mal, en la producción agrícola. Un otro aspecto de esta manifestación de fe agrícola era(es todavía) la Diosa Pachamama (la madre Tierra), la productora de los alimentos y pastizales. Esta Diosa/madre exige sacrificios siendo su predilecto el feto de llamas. Por otro lado la adoración a los ancestrales (culto a los muertos) se manifestó de manera material en la construcción de tumbas-templo cuya complejidad era conforme la importancia del difunto. Las chullpas de Sillustani y Cutimbo, en Puno, son un vestigio de esta manifestación espiritual aymara.

Los Dioses locales son los cerros protectores (Awki, Achachila), Esta forma de manifestación de fe continúa vigente hasta hoy día en que cada cerro local tiene un nombre y es siempre invocado como el protector local. Los Dioses del mal eran los subterráneos conocidos por Anchanchu ó Saxra. Dioses menores residen en las nacientes de agua (Phuju). Otro aspecto importante relacionado a la espiritualidad aymara es la medicina ritual y naturista cuya práctica es realizada por los yatiris (sabios). Los yatiris de mayor prestigio y eficacia desde tiempos inmemoriales, hasta el presente siglo XXI, son originarios de pueblo Kallawaya en la cordillera del Charazani en Bolivia. 10.2 Religiosidad Moderna (Cristiana) (1550-actualidad) Las autoridades políticas y eclesiásticas españolas trataron, sin éxito, de destruir la religiosidad nativa aymara. Ellos destruyeron los iconos, las chullpas, etc. Es de ingrata recordación la manera brutal en que fue impuesta la nueva religión. Pero las fuerzas de la naturaleza, los cerros, los lagos, la tierra estaban ahí incólumes alentando, aunque clandestinamente, la tradición religiosa de los aymaras. Sin embargo, es justo señalar que hubo muchas voces, al interior de la Iglesia Católica, que se opusieron a esta forma equivocada de "evangelización". Dentro de estos sectores moderados de la Iglesia estaban las órdenes religiosas de los jesuitas y franciscanos que optaron por cristianizar o acomodar los antiguos Dioses aymaras. De esta manera el poderoso Dios Thunupa es transformado en Apu Qullana Awki, identificación útil para fines de explicación religiosa de la creación del mundo. Sin embargo, una característica importante del Dios Thunupa era su identificación con los rayos y truenos; así Thunupa puede ser simultáneamente Apu Qullana Auki (creador del mundo) y San Bartolomé (el patrón de los rayos). Otra acomodación sincrética importante es la identificación de la Pachamama con la Virgen María. Esta mixtura es reflejada en las costumbres (fiestas patronales), en el arte del siglo XVIII (Escuelas Cuzqueña y Potosina de Pintura) llamado de mestizo barroco. Un otro ejemplo de este sincretismo es el santuario de Nuestra Señora de Copacabana, el lugar a orillas del Titicaca es puerto natural hacia la isla del sol y Quta Qhawaña(Copacabana) ya era sagrado antes del arribo del cristianismo. Durante los primigenios e intolerantes años de las actuales repúblicas andinas este sincretismo fue practicado de manera clandestina. Desde la segunda mitad del siglo XX este sincretismo es practicado abiertamente, contando incluso con la anuencia de la Iglesia Católica. Las Iglesias Protestantes (evangélicas) continúan intolerantes, prohibiendo incluso la práctica de la medicina ritual tradicional que ha generado una enorme discusión, pues es sabido que mucha de esta medicina tradicional tiene resultados prácticos positivos, especialmente con los renombrados Kallawayas. Un yatiri convertido/adepto de alguna iglesia protestante es prohibido de continuar a ejercer sus conocimientos curativos. Por otro lado, El ritual aymara de la ch'alla

que es el agradecimiento a lo tierra (Pachamama) coexiste pacíficamente con las fiestas patronales católicas. Un aspecto interesante de este sincretismo es que la fiesta más importante del cristianismo como es la Navidad, nunca tuvo ese carácter de importancia entre los cristianos campesinos aymaras. Para el campesino aymara es mucho más importante las fiestas de carnavales (mara anata), época de florecimiento de los campos de labor y por tanto época propicia para efectuar la ch'alla para que las flores se conviertan en buenos frutos. Es claro que en los últimos años con la inmigración masiva de los aymaras a las los centros urbanos, se calcula en un 70-80%, las lucecitas (de Taiwan) de Navidad, las caretas de Papa Noél han hecho que éstos aymaras urbanos asimilen esta fiesta, pero en este caso su celebración no es distinguible de los demás, por lo que carece de algún sentido hablar de una tradición de Navidad aymara, como algunos piensan puede existir. 10.3 La cosmovisión Aymara El Aymara concibe su hábitat como el medio andino que dio origen y bienestar a la comunidad. Para él existe una sola realidad conformada por dos ámbitos: el medio natural y el mundo sobrenatural. La cosmovisión Aymara se formó en diferentes épocas pasadas y refleja los grandes cambios de su historia. Es una visión religiosa que sacraliza la naturaleza y legitima la posición del hombre sobre ella. Así es como hoy denominan Costumbre a los ritos religiosos basados en sus antepasados y Religión a los rituales y símbolos de origen cristiano. La parte más antigua (costumbres) es la dirigida a los Achachillas o Mallkus, que son los espíritus de las montañas nevadas que circundan sus pueblos, a la Pachamama, y a la serpiente Amaru, vinculada a la subsistencia por las aguas, ríos y canales de irrigación de las tierras agrícolas (3.000 a 2.000 m. de altura). Mallkus (espíritu de las montañas que circundan sus pueblos) Cada pueblo del altiplano tiene sus cerros a los que adjudican cualidades, tanto de protección como de castigo. Los aymaras hablan respetuosamente del Mallkus; y no sólo eso, también dialogan con él. Representa la fuente de la vida, pues por sus blancas cumbres, en épocas de deshielo, cae el agua que lentamente va regando la vida. El Mallku halla su mejor representación en el cóndor, animal majestuoso y respetado. En una fecha movible, en el mes de enero, se realiza su culto en la falda del cerro. En el lenguaje ritual, esta celebración se conoce con el nombre de Día del Compadre. En orden de importancia del culto aymara, el Mallku representa la cumbre, no sólo geográfica, sino también jerárquica.

Pachamama (madre tierra, cuyo culto se realiza en la zona altiplánica) Más abajo, no ya en las frías cumbres sino en el altiplano propiamente tal, se enseñorea con su bondad y también con su indiferencia o castigo, según sea el caso, la Pachamama. En enero o febrero, en el corral de los animales se lleva a cabo la fiesta del Floreo de los Llamos. El puma, el lagarto o el sapo son los animales que indistintamente la simbolizan. Los motivos principales de demanda para esta divinidad se relacionan con la abundancia de la vida, agua, etc. y con la fertilidad y prosperidad del ganado. Para entender lo que representa la pachamama, empezaremos por decir que este término está formado por dos vocablos pacha y mama. El primer término, de claro origen aymara, se suele traducir como tierra, pero su real significado es espacio y tiempo, y no uraqi (tierra física), como suele confundirse. Según la tradición mestiza, se asocia a pachamama con la madre tierra, e incluso con la Virgen María, pero en el contexto aymara esta "deidad" suele relacionarse con la fertilidad exuberante, los alimentos y la protección. Pachamama sería una categoría cósmica que mantiene un vínculo de correspondencia y reciprocidad con la sociedad aymara. "Ella" les brinda el fruto de su esfuerzo a los hombres, y ellos, a cambio le ofrecen "pagos" en libaciones en el ciclo agrícola vital, en épocas determinadas del año. Amaru (la serpiente que se liga a la economía de las aguas de los ríos y canales en la zona agrícola) Amaru, por su parte, tiene que ver con el agua que corre por los ríos y vertientes que hacen posible el sueño de que la semilla se transforme en hortalizas. Se relaciona con la precordillera, zona apta para la agricultura. El pez y la serpiente son los animales que lo simbolizan y su fiesta, en el mes de agosto, es la limpieza de los canales que se lleva a cabo en los campos regados. El culto a estas tres deidades representa la más antigua celebración de los aymaras de la actualidad y en la que el jefe de familia, el más antiguo y depositario de la tradición, es el que oficia de celebrante. El centro neurálgico de esta celebración está en el culto a la fertilidad, al agua que da la vida; a Mallku como generoso dador de aguas de las montañas; a la pachamama como modelo de la generosidad, por cuya voluntad los campos pueden vestirse de verde; a Amaru, como el principio que distribuye las aguas de riego que bajan presurosas por los canales y terrazas, que el hombre andino construyó como quien pone estantes de libros en la pared. Estos tres elementos, son los que permiten que el llamo, el hombre y la mujer enciendan la llama de la vida. Fácil es advertir que este culto tiene su expresión en la percepción del espacio de los aymaras, visto en tres niveles diferentes pero complementarios: las altas cumbres, la cordillera para el pastoreo y su agricultura de complemento y los valles y quebradas de la precordillera con su agricultura de terrazas que parecen colgadas del cielo. La mirada de los aymaras siempre tiene como su principal objetivo el Oriente. Allí se genera la vida, en el nacimiento de las aguas. De ahí que sus casas y

templos siempre están mirando respetuosamente hacia los Mallkus. El Occidente, por otro lado, indica el signo contrario. Allá van las aguas que van a morir de sed al desierto de Atacama. En esa dirección también se marchó Wiracocha, el dios creador andino, una vez que creó la vida. Los aymaras del norte grande de Chile han sabido, pese a todos los embates del catolicismo y del protestantismo, actualizar cada año estas fiestas. Y es que saben que los Mallkus, la Pachamama y Amaru son vitales para su subsistencia. El sistema de creencias Aymara es un ciclo ritual sincrético, en el cual coexisten y se integran dos componentes: el prehispánico, o sistema de creencias indígenas, anterior a la llegada de los conquistadores, y la religiosidad posthispánica que introduce la religión católica. El culto Aymara, sin embargo, es uno solo. Es un culto anual que se desarrolla al ritmo de las estaciones. 10.4 Espacios espirituales Estos son los tres espacios espirituales del Aymara: El Arajpacha simboliza la luz y la vida. Es el este u Oriente es lo que está adelante porque es el origen del agua y de la vida, el sol y las lluvias nacen allá, también significa dios cultivador y hacia allá se dirige la mirada (templos y casas deben mirar hacia él). El Akapacha es el centro, son los valles y quebradas, es lo que está cerca, o Acá, donde habita el hombre Aymara, es el espacio que queda entre el cielo y el infierno o entre la vida y la muerte. Akapacha es el mundo de los aymaras que se agota en sí mismo. No existe en la concepción aymara la idea de un edén y de un paraíso final. Es un mundo en el que la presencia de estas deidades participa diariamente en el drama de la vida, drama en el sentido que importa. La vida se produce y reproduce en términos cíclicos y los especialistas religiosos de este culto son los propios aymaras. El Manquepacha simboliza la muerte y la oscuridad. Es el oeste. Allí es donde se pierden las aguas y termina la vegetación; es el desierto y también la dirección donde van los muertos. Allá se fue Viracocha, el dios creador y cultivador de Los Andes, (el que partió hacia la Gran Cocha) el Océano Pacífico, después de haber terminado su obra de creación El principio del Tinku es del equilibrio y la reciprocidad entre él, la comunidad y estos espacios. (Tinku viene del verbo Tincuy; emparejar, equilibrar, adaptar). El Aymara persigue el Tinku entre el Arajpacha y el Manquepacha. El trata de vivir en armonía, buscando ser sabio en el Akapacha sin caer en los extremos.

10.5 Espíritus Protectores Wiraqucha El nombre de Wiraqucha representaría al dios andino creador y omnipotente de los Andes. Sin embargo, basta decir que wiraqucha representa el nombre de varios héroes, y que probablemente la concepción de creador se deba a un acomodamiento al dios cristiano y a sus características por los primeros evangelizadores. Si bien los cronistas del sigloXVI, influidos por la evangelización, avalan la tesis del dios Wiraqucha, único y verdadero, algunos relatos míticos que acompañan sus escritos hablan de los hijos y las esposas de Wiraqucha, lo que es contradictorio. De Wiraqucha se puede decir que es un héroe principal, con distintos nombres Pachayachachic (sabiduría), Ticci (origen, principio, causa) y Condici, el héroe, tiene tres hijos o sirvientes Imaymana, Tocapo y Taguapica o Taguapaca. Estos héroes tienen vínculos de parentesco, y según relatos míticos cada uno ha seguido una ruta única ordenando y resolviendo conflictos. Así el Heroe Wiraqucha andino aparece desobediente, burlón y mañoso. Sin excluir su función de civilizador. Thunupa Algunos autores piensan que la iconografía de la puerta del sol en Tiwanaku representaría a Thunupa, héroe que aparece en el espacio semántico de Tarapaku, es decir, de oposición a Wiraqucha y su orden establecido. Este es objeto de burla y risa, es castigado y martirizado en el lago Titicaca, donde finalmente, resucita. Los autores clásicos lo resumen como un personaje viajero, un predicador y hacedor de milagros, asimilado incluso a un santo peregrino, que habría tenido gran difusión durante el período cultural del Tiwanaku. Iquiqu (Equeco) Se encuentra en tiendas y mercados del sur andino miles de pequeñas figurilla cargadas de productos y bienes En términos populares representa el deseo de bienestar, de riqueza y fortuna. Iquiqu no es un personaje nuevo en el mundo andino, antes era un "dios" andino, sinónimo de Tawapaca, Tunupa y Wiraqucha. Se puede decir que la concepción antigua de Iquiqu era la de un "padre, un señor todopoderoso". Iquiqu fue desplazado por el cristianismo reduciéndolo a funciones en el espacio de la dicha y la fortuna. Los Achachilas Los Achachilas, espíritus protectores, son seres sobrenaturales de extrema importancia que sólo son superados por la Pachamama. Son los grandes protectores de las comunidades aymaras. Habitan en las montañas y los cerros y abrigan al hombre. Básicamente existe una relación filial entre los aymaras y

los achachilas, puesto que éstos son los espíritus de sus antepasados lejanos, que siguen permanentemente habitando cerca de su comunidad, supervigilando a los suyos, compartiendo sus sufrimientos y dándoles sus bendiciones. Los hombres les "pagan" por esto con respeto, oraciones y ofrendas. Dentro de los Achachila existen grandes achachilas (algunos los denominan Jacha'a Achachila), representados por las grandes montañas cordilleranas como el Sajama, Illimanio. Estos serían los grandes protectores de todo el pueblo aymara Otros Achachilas están representados por los cerros que rodean las comunidades. Otras fuentes además confirman lo anterior señalan, que los Achachilas son los hombres que se han dejado en la tierra para ayudar a su pueblo. Se le personifica como un anciano con vestimentas aymaras con barbas blancas. También suele comentarse que cuando va a ocurrir algún problema hace soñar a la gente a fin de que esté prevenida. Los Uywirinaka Corresponden a esta denominación flotante cuatro tipos de deidades. Los cerros-uywiri, que son la expresión espiritual de las montañas sagradas, los mallkus, que tienen vida. El mallku no debe confundirse con el uywiri, que representa una de las posibilidades de ser de un Mallku. Los uywiri son mallkus menores, los "criadores", los espíritus que protegen el hogar y el ganado. Los pukaras, que no tienen su connotación arqueológica. Se trata de un lugar sagrado dedicado a la agricultura. De este espíritu depende el exito o el fracaso de la cosecha. Se confunde semánticamente entre la Pachamama y los lugares asociados a las fortalezas incaicas las cuales están generalmente sobre lomas. El juturi, se trata de un agujero, que se concibe como muy hondo, que llega a las profundidades del mundo de adentro. Es una especie de agujero nutricio, generador de vida, de la cual sale el ganado. 10.6 Rituales y sacrificios En todas las celebraciones rituales se recuerda a los Achachillas o Mallkus (señor o mandatario) y a la T'alla (señora). Se les invoca también en situaciones de crisis o necesidad. Su culto específico y solemne es el Día del Compadre y se realiza en el mes de febrero. Ese día la gente de la comunidad, sube al cerro y levanta un palo llamado arco, que es revestido como pastor para representar el espíritu. El Arco significa «nueva vida de la muerte». Es, también, la semilla que cae en la tierra, muere y produce nueva vida. Estas celebraciones se realizan en casas, campos y corrales. En estos ritos el aymara es celebrante y sacrificador o suplicante; al contrario, en las fiestas de

la religión sólo es el suplicante. El brujo llamado Laika es el celebrante de sus ritos. Su dominio es la noche y los roqueríos inaccesibles, como las cuevas y las minas. En una mesa de piedra se lleva a cabo la Wilancha o sacrificio de sangre, sahumerio, coca, alcohol y oraciones. Se realiza una comida ritual con la carne de la oveja sacrificada. Se acompaña con bailes y en ciertas ocasiones, un yatiri (sacerdote) consulta al cerro en voz alta: habla como si fuera el cóndor que, en esta ceremonia representa al cerro. En este ritual la comunidad espera que el espíritu del cerro le beneficie con sus riquezas de aguas productivas y que la proteja. La Pachamama es recordada en cada actividad o celebración y se le ofrecen a ella hojas de coca, gotas de alcohol o lo que corresponda. También llamada Virginia, en el lenguaje secreto de los Aymara, la Pachamama tiene su día especial de celebración en la fiesta de la fertilidad del ganado. Esta se celebra entre enero y estación de las fértiles lluvias de verano, durante la abundancia de pastos y nacimientos de los llamos. El lugar del culto es el corral del ganado y allí, también, se levanta el Arco de la vida. Es la madre tierra, celebrada como la siempre fértil madre universal que alimenta toda la vida del mundo .Anata (El Carnaval) metafóricamente se dice que este ritual es para celebrar el matrimonio de los animales (ganado). Esto coincide con la época de lluvias en los camélidos, y con el invierno en las ovejas. En la ceremonia se utilizan normalmente elementos materiales y simbólicos de la cultura aymara. Concluida la ofrenda a los espíritus tutelares, se hace la siguiente recomendación al ganado. "Ahora son los que van a procrear, por ustedes es que nosotros vivimos, nunca nos van a olvidar... ahora coman y beban porque es su día18 ". Después de esta recomendación se les arroja mixtura y se les ch'alla con vino. Se le colocan flores de lana, (aretes: t'ikacha) y serpentina al ganado simbolizando su unión. Más tarde se les tiñe la cabeza y el pecho de rojo, (en algunos lugares se usan las flores de cardenal) y le cuelgan una campanilla Pachamama. 11. AÑO NUEVO AYMARA19 11.1 El solsticio de invierno y su significación 11.1.2 ¿Qué es Noël? Noël es, ante todo, la noche más larga y el día más corto del año. Es la fiesta del solsticio de invierno, celebrada (bajo diferentes nombres) por nuestros

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Pablo Ochoa. 1998. Todo este capitulo fue creado en base al libro digital sobre el Derecho de los Pueblos Indígenas. Teodora Zamudio. UBA (Universidad de Buenos Aires). 28 de Mayo de 2005. 19

ancestros, y a su vez, por los ancestros de nuestros ancestros, desde hace milenios. Esta fiesta está perfectamente integrada en nuestra cultura, y nada ha podido desenraizarla. Es la imagen misma de la eternidad. Es una fiesta espontánea, casi instintiva. En ella se puede ver la imagen de un símbolo fundamental: la alternancia de los contrarios. 11.1.3 La fiesta de la familia Por oposición al solsticio de verano cuya celebración es más “abierta”, la fiesta del solsticio de invierno es más “cerrada”. Es ante todo la fiesta de la familia, lo cual denota la influencia evidente de la estación: cuando hace frío los hombres se reúnen y se aprietan alrededor del fuego. Pero la palabra “familia” puede entenderse en sentido amplio: clan – comunidad, familia espiritual (los que comparten lazos comunes). Así, en razón de este aspecto “cerrado”, íntimo, Noël implica el recogimiento, la dulzura, el don de sí. Momento en el que todo se detiene La naturaleza parece recobrar su hálito. No se sabe si el sol volverá. Los procesos de vida han ralentizado su curso. Noël, fiesta de la esperanza y de la inquietud. Los hombres sustituyen al luminoso astro que no les alumbra, se reúnen para “ayudarle” a retomar su punto de partida. Una antigua tradición quiere que durante los doce días nada “gire” (que la rueca no hile, que no se lave la ropa). El sentido simbólico de este “descanso anual” es claro. Se trata de hacer volver sobre sí mismo, de hacer un balance, un examen de conciencia, para recomenzar, como el sol, hacia un nuevo año. 11.1.4 La fiesta de lo que recomienza Entre lo que se cierra y lo que se abre. La certidumbre del eterno retorno: lo que fue, será; lo que ha sido, volverá. El pasado es la memoria del futuro. Pero ese retorno no es una simple repetición. Al igual que la tradición es un “molde” para las innovaciones, del mismo modo todo cambio tiene en el interior una estructura idéntica.

El pasado da ejemplos más que modelos, es siempre el mismo sol y nunca es el mismo. Es siempre el mismo hombre pero no son nunca los mismos hombres. 11.1.5 La fiesta del recuerdo Porque justamente todo regresa, es necesario acordarse de aquellos que nos han precedido antes de este solsticio, otros solsticios han tenido lugar. Solsticios alegres, pero también tristes, solsticios de bosques profundos, de combates, de pena, de angustia. Acordarse de los ancestros, sin los cuales no existiríamos. Y también de los ausentes, de los desconocidos. Acordarse, en fin, de los muertos y de los que aún no han nacido. 11.1.6 La fiesta de lo que no muere En la noche todo parece negro, sin vida. Pero la noche es también promesa. Esta promesa es su verdad profunda, pues bajo los hielos la vida se presta a renacer, las plantas a crecer, los arroyos a correr. Todo un renacimiento se prepara en secreto. Del invierno renacerá no sólo la próxima primavera, sino miles y miles de primaveras que le seguirán, y que le permitirán ser una promesa de luz en lo más negro de la noche. 11.1.7 El Mañana Nuestra época entera es un invierno. No vivimos una página luminosa “solar” de nuestra historia, sino una página sombría, negra y helada. Vivimos el “invierno del pensamiento”. Llamamos a la primavera renovación. En Noël se festejan los “siempre verdes”. Los árboles que pueden permanecer siendo ellos mismos, continuar siendo cuando se suceden las estaciones y los otros perecen. Seamos nosotros también “siempre verdes”. Sepamos permanecer inalterables y evolucionar al mismo tiempo. Seamos el símbolo viviente de certidumbres reencontradas. El sol volverá. 11.1.8 Año aymara 5511 El año aymara comienza el 21 de junio, en coincidencia con el solsticio de invierno o “reinicio del acercamiento” del sol a la tierra y con el inicio de un nuevo ciclo agrícola (nueva época de siembra).

Para el mundo aymara, el año 5.511 se explica en el desembarco de los españoles en América, en 1492, cuando comienza un período de regresión, resistencia o la “era del mundo al revés” o desequilibrio. El 21 de junio de 2003 comienza el año 511 de la quinta era (una era es igual a 1.000 años). El calendario aymara tiene 13 meses y un día durante 3 años. El cuarto año tiene trece meses y dos días, que están exactamente calculados en los 49 coloridos cuadros que componen la, cada vez más popular, whiphala o bandera indígena. Este cálculo de los años proviene de un estudio realizado en Cuzco (Perú), sobre la base de la teoría del arquitecto peruano Milla Villena, quien a su vez basó sus estudios en las ruinas de Cuzco (método que también tenían los egipcios) para marcar el tiempo. 12. SITUACION ACTUAL Durante las últimas décadas, al tradicional aislamiento del pueblo Aymara, se ha sumado un creciente proceso de aculturación, incrementado por la mayor movilidad de sus integrantes. Este proceso tiene como consecuencia el uso cada vez menor de la lengua aymara, siendo su futuro incierto. Según opiniones de los propios migrantes aymara, las principales causas de este proceso han sido la sequía, el conflicto religioso, los problemas educacionales, la presión social y la búsqueda de nuevas fuentes laborales. Actualmente los un millón y seiscientos mil aymaras se concentran en las inmediaciones del lago Titicaca, distribuidos en Bolivia, Perú y Chile: LOS AYMARAS EN BOLIVIA Según el censo del INE-Bolivia de 1992 el número de aymara hablantes bolivianos, entre monolingües y bilingües, es de 1.237.658 habitantes. Mayoritariamente concentrados en los Departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba. La Paz: Según el censo del INE, su población de aymara hablantes es de 975.440 habitantes, es decir concentra al 60,6% de todos los aymaristas del mundo. Su ciudad capital La Paz, conocida en el antiguo mundo aymara como Chuqiyawu marka (ciudad donde se coge oro), es también la capital del mundo aymara de hoy. Oruro: De Actualmente con 106.030 aymaristas, en tiempos pasados esta zona fue totalmente aymarista. En la época colonial nació la devoción de la Virgen del Socavón de donde nace la danza de la diablada (saxra thuquris) como una síntesis del mito aymara/uru del demonio subterraneo(socavón) y la tradición bíblica de la lucha del Arcángel Miguel contra los 7 pecados.

Potosí: Aquí están los restos del fabuloso cerro rico de Potosí y la ciudad del mismo nombre, durante los siglos XVII y XVIII una de las mas grandes de ese mundo. Millones de aymaristas del lugar y de otras zonas, así como quechuistas, fueron masacrados por el sistema encomendero español. Actualmente los 55.893 aymaristas potosinos son minoría frente a más de 400.000 quechuistas del lugar. Cochabamba: Gracias al sistema de mit'a incaico fue la primera zona aymarista que se transformó en quechuista. En tiempos del fabuloso Potosí fue su centro de abastecimiento alimentario. Pese a todo, subsisten 58.055 aymaristas LOS AYMARAS EN PERÚ De acuerdo al censo del INEI-Perú de 1993 el número de aymara hablantes peruanos, entre monolingües y bilingües, es aproximadamente de 300.000 individuos. En su mayoría están concentrados en los Departamentos de Puno, Moquegua y Tacna. Este censo también revela que en el Distrito de Tupe, Provincia de Yauyos, Departamento de Lima deben existir menos de 600 hablantes del Jaqaru la lengua hermana del aymara. Puno (aymara): De los 300.000 habitantes en éste Departamento el 80% son aymaras. Moquegua (aymara): Con 20.000 aymaristas. Los nombres de los distritos de Carumas, Cuchumbaya, Torata, Samegua, Ichuña, Chojata, Matalaque, Coalaque, etc. muestran la vigencia del aymara en este departamento. Tacna (aymara): Con aproximadamente 40.000 aymaristas. La vigencia del aymara en este departamento se manifiesta en nombres de distritos como Sama, Camilaca, Cairani, Huanuari, Curibaya, Quillahuani, Ilabaya, Susupaca, Sitajara, Chucatamani, Tarucachi, Ticaco, etc. Lima (jaqaru): A 240 KM de la ciudad capital del Perú está el distrito de TUPE donde actualmente viven los últimos 600 hablantes del JAQARU una lengua hermana del Aymara. LOS AYMARA EN CHILE El censo del INE-Chile de 1992 arroja que aproximadamente 50.000 habitantes chilenos hablan aymara siendo la mayoría de estos bilingües y concentrados en las regiones Tarapacá y Antofagasta.

Lugares como, Arica, Antofagasta, Iquique, Calama, etc. Las autoridades chilenas han tenido un exitoso programa de preservación de la naturaleza en ésta zona aymara. Un ejemplo notable de ello es el parque nacional de Lauca (Lawqa) a orillas de la laguna de Chungará (chunkara). Este parque es considerado un verdadero santuario ecológico. El Chile que todos conocen es una isla, separada del resto del mundo por un extenso océano, una estéril cordillera y el más árido desierto del mundo, tras el cual se encuentra Arica. Esta es territorio chileno desde hace menos de 100 años por la fuerza de las armas, las gestiones diplomáticas y un eficiente esfuerzo “chilenizador” mediado principalmente a través de la educación y del servicio militar obligatorio, en la forma en que ya describiremos. Pero más que chilena, Arica es Andina y hemos inventado al “país” circuntitikaka para darle una Patria basada en una estructura geográfica, cultural y étnica que se prolonga por 10.000 años. Pese a esa realidad que aflora con fuerza en cuanto uno trata de informarse un poco, para muchos santiaguinos viviendo en Arica, ésta es Chile y punto, sólo que hay más sangre indígena y que la Capital no nos cuida como lo hace con el resto del país Escribir para otros es un acto deliberado y en consecuencia el resultado no puede ser neutro pues resultaría uno de esos engendros insípidos que no se leen: debe entonces transmitirse un mensaje enfático. Escribí esta selección de cónicas para tratar de demostrar, resumiendo la historia de Arica y describiendo algunos lugares de ese extenso territorio donde no se vive como “chileno”, que somos una singularidad extraordinaria y que ni siquiera la comprende un elevado porcentaje de sus habitantes. Hay otro argumento para fortalecer el concepto de singularidad: la “Raza”. Si en el Chile central y sureño los indígenas fueron casi aniquilados por las guerras, la hambruna causada por la destrucción sistemática de sus cultivos (generando períodos de marcado canibalismo entre los araucanos) y las epidemias, en el Mundo Andino, aunque la mortandad nativa fue horrorosa, los autóctonos tuvieron mejor suerte y nuestro pasado peruano nos aportó mayores genes africanos y asiáticos que a los chilenos. No es fácil ser ariqueño culto: hay que comprender a nuestra raza, hoy basada en la etnia Aymara, una de las más complejas de la aventura cultural de la humanidad. Los aymaras no son “ariqueños” propiamente tales, pues sólo adquieren protagonismo tras el colapso del Tiwanaku hace menos de 1.000 años, cuando en nuestro territorio ya estaba consolidada la etnia “yunga” (habitantes de los territorios bajos al oriente y occidente del altiplano) de la Cultura Arica (Período Intermedio Tardío), descendiente de Las Maytas del Período Intermedio Medio, habitantes del Colesuyu. Los aymaras deben haber influido fuertemente en su desaparición, aunque me dicen que hay por lo menos un personaje conspicuo en el ámbito arqueológico que cree que es de origen yunga.

La complejidad y capacidad de adaptación de los aymaras los hace sumamente interesantes. Con ellos, la “raza” ariqueña inicia una mayor complejidad étnica, agregándose además aportes incaicos, caucásicos y africanos. El resultado final es el indígena ariqueño actual, portador de una riqueza histórica, valórica y cultural que Chile no puede seguir ignorando. Supongo que todos pueden hacer una diferencia entre quechuas y aymaras. Los primeros son los indígenas peruanos, del ámbito de los incas, aunque el mito establezca que éstos provienen del altiplano circuntitikaka. Cuesta tanto definir a los quechuas como a los yungas “ariqueños” y a los aymaras. Pero lo que ha sido muy negativo para Arica es que a los chilenos les cuesta comprender aún lo más básico del Mundo Andino. 13. PERSONAJES FAMOSOS AYMARAS Felipe Quispe, líder de una reciente revuelta popular en Bolivia, Paulina Arpasi la primer mujer indígena elegida para el congreso en el Perú, Waskar Ari escritor e historiador, Aymar Ccopacatty artista textil, Peruko Ccopacatty escultor, Roberto Choque Canqui escritor e historiador, Felix Layme escritor y educador, Mamani Mamani artista, Vicenta Mamani feminista y escritora del libro «identidad y espiritualidad de la mujer Aymara».

BIBLIOGRAFIA

LATCHAM, Ricardo. La Alfarería Indígena Chilena. Editorial Gobierno chileno. Santiago de chile, 2002. BERTONIO, Leodovico. Diccionario de la Lengua Aymara. Editorial Gobierno boliviano. La paz, Tercera edición. 2002. GAVILÁN, Vivian y CARRASCO, Ana Maria. Representaciones del cuerpo, sexo y género: una aproximación a las categorías andinas de las diferencias. Congreso chileno de antropología. Universidad de Chile, 2001. MAMAMNI, Mauricio. Agricultura a los 4000 metros, 2004. HARDMAND, Martha. Matrimonio Aymara. Alianza Editorial/UNESCO. Madrid, 1988. ALBÓ, Xavier. Jaqi Aru: “La lengua humana" Raíces de América. El mundo Aymara. Alianza Editorial/UNESCO. Madrid, 1988. CARTER, William y ALBÓ, Xavier. La comunidad Aymara: un mini-Estado en conflicto. Alianza Editorial/UNESCO. Madrid, 2003. OCHOA, Pablo. Memorias del mundo Aymara. Editorial Sopena. La paz, 1998. ZAMUDIO, Teodora. Derecho de los Pueblos Indígenas. UBA (Universidad de Buenos Aires). Buenos Aires, 2005. GOBIERNO CHILENO. Atlas Aymara Uta Jaya Mara Aru. Gobierno chileno. Santiago de chile, 2004. PROEL (Promotora Española de Lingüística). Atlas Lingüístico. Gobierno español. Madrid, 2004.

ANEXO 1 (Entrevista) Decidimos escoger la entrevista del 15 de Enero de 2000 realizada al señor Carlos Mamani Condori, por ser unos de los más grandes representantes del pueblo aymara y por ser un historiador y homologo nuestro. AymaraNet (corresponsal Marina Ari) entrevista a uno de los más importantes historiadores Aymaras, Carlos Mamani Condori. Su tarea como historiador, según Silvia Rivera, tiene la importancia de transmitir "... la experiencia de ser indio en esta sociedad. El que la experiencia vivida se convierta un método cognoscitivo... constituye un auténtico acontecimiento para las ciencias sociales bolivianas...". Carlos Mamani, es además, uno los intelectuales indígenas con mayor claridad acerca del papel de los intelectuales indígenas en el fortalecimiento de la Nación Aymara. Entrevista a:

Carlos Mamani Condori AymaraNet.- ¿Dónde nace y qué recuerdos tiene de su niñez referente al mundo Aymara? Carlos Mamani.- Nací en el ayllu Yaribay, Qallapa Marka, Jach’a Suyu Pakajaqi (provincia Pacajes). Mi niñez transcurrió entre mi casa/sayaña y el ayllu, participando como todo niño de infinidad de actividades del ayllu desde sus ceremonias rituales, festivas hasta las estrictamente familiares. AN.- ¿Dónde estudió, y que impresión recibió del sistema escolar? C.M.- Estudié, como pasando un serie de estaciones en la Escuela de la Misión Adventista, en Chuqurusi, hoy llamada Centro Yaribay y un año en la escuela de la comunidad que funcionaba en mi pueblo Yaribaya, cuando terminé la primaria. Para continuar con el sistema escolar mis padres me trajeron a una casita que compraron en Alto Lima, así comencé mi periplo por escuelas fiscales. Nocturna la primera a la que entré, por que viniendo de una escuela rural no podía resistir al nivel que tenían las escasísimas escuelas en aquella época (gobierno de Ovando). Al año siguiente fui a una escuela privada de las

primeras que los profesores Aymaras estaban fundando en El Alto, el propietario era de Qullana. Luego, pasé al colegio San José, administrado por la Orden Xaveriana (monjes educadores) donde terminé la secundaria. Con todos los problemas de los chicos indígenas campesinos, que no hablan bien el idioma, mi paso por el sistema fue regular. Empecé en una escuela rural, donde la educación era bilingüe, el profesor aymara, me inició en dicho idioma la enseñanza del español. Ya en la ciudad, durante el primer año, me tocó compartir con los chicos más pobres, los hijos de migrantes, que en su generalidad no usaban zapatos. En la privada, que se llama Sagrado Corazón de Jesús, me encontré con un maestro de matemática que se burlaba de mí por lo Aymara, hijo de campesino que era, aunque la mayoría lo eran también, pero la diferencia era que yo era campesino. Este señor continuó siendo maestro en San José y esto me llevó a tener cierta dificultad con esa materia. AN.- ¿Qué le impulsó a iniciarse dentro de la Historia? C.M.- En colegio me gustaba, era un buen alumno. AN.- ¿Cuál es la importancia de la historia para la Nación Aymara? C.M.- La importancia de la historia para la Nación Aymara es fundamental. Como pueblo colonizado que requiere enfrentar su destino por sí mismo necesita de la savia de su pasado para fortalecer su identidad, instituciones, y lo que es más importante para el diseño del futuro. Así como el principio de qhip nayra es fundamental, el conocimiento de la historia para el diseño de un programa nacional de libre determinación y reconstitución de nuestras instituciones nacionales. AN.- ¿Cómo ha sido enfocada la Historia Boliviana respecto a los Pueblos Originarios? C.M.- ¿Qué hay de historia indígena en la historiografía boliviana y ladina en general?...Nada! La historia continúa siendo monopolio del colonizador, los historiadores actuales siguen siendo tanto o más mezquinos que los cronistas del siglo XVI, quienes tuvieron por lo menos mayor amplitud para incorporar los relatos recogidos acerca de los indios en la "antigüedad". Con el surgimiento de corrientes políticas como la katarista, montada por curas y miristas, alguna gente se interesó en revisar la historia indígena con el fin de fundar en la lectura del pasado histórico, la ideología del Katarismo, así se dio incluso la piratería de ponerle el criollismo de memoria a los conceptos de larga, mediana y corta duración de Fernand Braudel. Así la historia, y en particular la historia indígena ha sido solo el manido recurso de sustentación de ideologías híbridas, y alejadas de la realidad social y política indígenas.

Considero que esta postura ha tenido la misma propaganda que el llamado Katarismo. Sin embargo hay que señalar acercamientos académicos como los de Ramiro Condarco o Joseph Barnadas, sobre todo éste último cuando pioneramente determina la persistencia del colonialismo boliviano. AN.- ¿Existe una nueva corriente de historiadores en el mundo Andino? C.M.- Existen trabajos que en alguna medida podrían ser consideradas como parte de la historiografía aymara, sin embargo más allá de los aportes de Roberto Choque, no veo que haya una corriente de historia aymara, asimismo ocurre en contextos mucho mayores como el andino. Hace muchos años había la voluntad de establecer una escuela y para ello trabajamos en Pachakamayu, sin embargo no pasó más allá de la idea. Para la construcción de la historia aymara-andina y la posibilidad de una corriente, incluso, requerimos de mucho esfuerzo en especial el trabajo con fuentes primaras (archivo y fuentes orales), no contamos siquiera con un texto de historia general aymara, debemos pacientemente cubrir el estudio de los períodos, luego establecer campos de estudio (género, política, demografía, economía, cultura, ideas, etc.). Ha sido un recurso fácil el ensayo o las tesis de licenciatura de los egresados de las carreras de sociología, antropología… Pero también para el caso Aymara es importante tomar nota del interés de sus universitarios, activistas y políticos por la historia. AN.- ¿Qué tratamiento reciben los historiadores en la "academia" boliviana? C.M.- La academia boliviana en historia está aún en formación y creo con sus muchos problemas va por buen camino, hay conciencia sobre lo que hay que hacer y también sobre las dificultades que hoy se refleja en la organización de grupos, colegios, etc. Sin embargo si se habla de la Academia de Historia, salvo excepciones, continúa siendo un grupo de honorables criollos y criollas que buscan seguir las huellas de sus miembros ya fallecidos de cultivar la historia como arte y pasatiempo. El tratamiento que brinden a los historiadores Aymaras no tiene mayor importancia, aunque Roberto Choque ha sido incorporado como miembro, no veo su significación. Pues Choque no ha conseguido nada para él ni para el colectivo de historiadores indígenas… AN.- ¿Tuvo problemas para su desenvolvimiento como historiador "alternativo"? C.M.- Creo que en el país, los problemas que enfrentamos los historiadores es el mismo, obviamente que los indígenas debemos sortear muchos más escollos (racismo, no contar con parientes poderosos, etc.). Sin embargo el trabajo que realizo no es alternativo es Historia: Indígena, Aymara… con la

particularidad de que esta trabajado por un indígena, no hago historia oral, ni historia de la homosexualidad, por decir. Así las fuentes con las que trabajo son las mismas con las que trabajan los demás incluidos los criollos, la diferencia está en el tema y la interpretación. Ahora por ejemplo estoy interesado en la historia del Qullasuyu, lo cual responde a la necesidad que tiene el movimiento de los ayllus, mi lectura es política y Aymara, pero no alternativa, por que yo no quiero decir algo distinto que haya ya sobre los Aymaras, lo que hay que hacer es Historia Aymara. AN.- ¿Se reconoce en Bolivia, el surgimiento de intelectuales indígenas? C.M.- Es evidente ¿no?. A diferencia de lo que ocurre en el campo de la historia, en un espacio tan amplio como es el de los intelectuales, ciertamente que se ha formado una comunidad de intelectuales indígenas, particularmente Aymaras que llevan en alto su identidad. Sin embargo este fenómeno a pesar de su innegable presencia es desconocido por los reportes de antropólogos y otros estudiosos de lo indígena, y este encubrimiento es problema de celos profesionales, se resisten a aceptar como colegas a los indígenas, aunque sí trabajan permanentemente con los llamados técnicos para sus encuestas y sus entradas a las comunidades indígenas. El intelectual indígena será reconocido cuando tenga una presencia más orgánica, especialmente en relación a las organizaciones indígenas, donde los asesores criollos continúan haciendo de las suyas y cuando los indígenas no sólo jueguen a académicos, imitando a los estudiosos de lo Aymara, sino que desarrollen un papel más activo en la descolonización. Aunque que hay que tener en cuenta que el intelectual orgánico muy difícilmente tendrá trabajo en las ONGs y el gobierno. AN.- ¿Cuáles son los libros y artículos que ha escrito? C.M.- Mi producción ha sido más bien escasa y se puede encontrar en mi hoja de vida. AN.- ¿Cuáles son los temas que en su trabajo considera usted más importantes? C.M.- Un trabajo para mí fundamental ha sido la Reconstitución. Considero que ha sido la respuesta más importante a la colonización en los finales del siglo XX. Ha sido el resultado de un trabajo orgánico tanto en el diseño como en la ejecución del proyecto político. El resultado ha permitido doblar la página, remontar "oprimidos pero no vencidos" para fijar los objetivos de la Restitución y la Restauración. Si de aportes se puede hablar es este el esfuerzo con mayores resultados. Y todo lo que venga, incluso procesos de apropiación/expropiación, no harán más que seguir el diseño original de la Reconstitución del Ayllu.

AN.- ¿Cuáles son los temas que proyecta trabajar en el futuro? C.M.- Una deuda tengo, cual es la de escribir unas páginas sobre la reconstitución, y francamente así como el pueblo aymara tiene cero centavos en su economía no sé como hacerlo. Ahora estoy trabajando sobre el Qullasuyu, la lectura de los cronistas españoles es bastante trabajo. AN.- ¿Carlos Mamani es también un activista comprometido en la lucha de los pueblos originarios, cuales son sus objetivos al respecto? C.M.- Un objetivo que me planteé hace exactamente 10 años: la reconstitución del ayllu, está por constituirse en un logro nacional, hemos avanzado! mucha gente está trabajando por la reconstitución de los suyus y del Qullasuyu. Ahora tengo dos objetivos, en la misma perspectiva, la restitución y la restauración. Restituir derechos y restaurar el Qullasuyu, por lo menos que sean parte del programa político de las organizaciones indígenas Qullas. AN.- ¿Como ve el momento actual en Bolivia, y la actuación de los diferentes líderes Aymaras? C.M.- Como semicolonia pobre nuestra situación es muy preocupante, sólo un dato: los índices de criminalidad y delito están en su mayor ascenso y el empleo es ya el privilegio de unos pocos, muy pocos, así dónde iremos?. Y aquí el mayor problema que enfrentamos es que carecemos de liderazgo político, los caudillos que deambulan por Plaza Murillo son unos dictadorzuelos o están cautivos de un entorno q’ara, que no sabe qué artes usar para domar a esos levantiscos hermanos. Sin embargo no sólo hay que criticar el "pecado" jucha, también está en este lado. El intelectual, el profesional indígena no asume compromiso y organicidad, espera que lo llamen al puesto de trabajo o sólo hace estudios como cualquier otro extraño. AN.-¿Qué camino debería seguir la Nación Aymara?. Estamos hablando de una nación dividida por la fuerza en más de 4 países y objeto de etnicidio y racismo, cual es su diagnóstico respecto a la situación Aymara? C.M.- Qué debe hacerse? Es una pregunta fundamental, reconocerse como colectividad, reconocer su territorio-espacio vital y reconocer el camino que debe emprender. En el actual estado Boliviano está la mayor parte de nuestro cuerpo nacional, el esfuerzo debe ser mayor aquí. Un dato que están haciendo circular los Aymaras que estudian en FLACSO es que los indios en Bolivia somos el 80 % según la CEPAL, si descontamos a los orientales y establecemos con claridad histórica que los quechua hablantes en Bolivia no son más que Aymaras entonces debemos tomar conciencia de la significación de nuestra fuerza demográfica, así como de la perfecta continuidad colonial y el

dominio de una pequeña casta de criollos. El camino no es otro que la descolonización y nuestra organicidad es importante para ello. AN.- ¿Algo que quiera añadir? C.M.- Que los Aymaras como nación oprimida no sólo estamos en el Qullasuyu que tenemos la fuerza importante y fundamental de nuestros hermanos que viven por millones en el exilio. Hay que hacer de la lucha Aymara una lucha global.

ANEXO 2 (MAPA DE LA UBICACIÓN AYMARA EN LA ACTUALIDAD) 20

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Mapa satelital tomado del atlas Aymara Uta Jaya Mara Aru.

ANEXO 3 (MAPA QUECHUMARAN)21

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Mapa del atlas de PROEL (Promotora Española de Lingüística).

ANEXO 4 (FOTOS)22

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Fotos de manifestaciones culturales y cotidianas de los aymaras.

ANEXO 5 (FOTOS DE MANIFESTACION ARTISTICA)

Orfebrería

Arte

Textil

Pintura

CONCLUSIÓNES

Evidenciamos que los Aymaras han cambiado para adaptarse a las leyes y costumbres de los países que hoy conforman sus antiguos territorios. Lo que nos indica que nuestra hipótesis es verdadera en un 50 % debido a que si bien es cierto, que conservan sus costumbres y cultura se han endoculturizado, como un proceso normal de la movilidad social. Los Aymaras de hoy tienen nuevos retos, sin dejar de usar sus ancestrales costumbres, se han integrado con relativo éxito al mundo moderno, tanto en el ámbito cultural, ámbito político como en el ámbito empresarial. Comprobamos a través de la lectura e investigación que es totalmente cierto, que el pueblo Aymara al igual que todos los amerindios han sido vilipendiados y olvidados por los estados que los gobiernan y sus hermanos mestizos los han vejado, rechazado y negado como una forma de auto negación de su historia común, ya que no se puede hablar solo de historia Aymara sino que se debe hablar de una historia en donde se encontraron tres culturas, la europea, la africana y la indígena. Patentizamos que el hecho de hablar Aymara, de practicar sus costumbres, usar ojotas, ponerse chullo los excluye de la sociedad moderna, es por eso que se nota las discriminación por sus apellidos y origen, creando desordenes psicológicos en su personalidad. Mediante el transcurso y realización del trabajo, pudimos verificar que los Aymaras en efecto son un pueblo importante aun en nuestros días. Ya que son un factor decisivo en el mundo político de Bolivia y de Perú. Y sus grandes expositores son Evo Morales y Carlos Mamani, quienes han demostrado que se puede escalar posiciones para lograr la emancipación de los amerindios. Afirmando que en este caso nuestra hipótesis, también es verdadera. Antes de realizar este trabajo de investigación etnográfico, creíamos que los Aymaras solo existían en las riveras del Lago Titicaca, y que su única actividad era la de campesino, hoy se comprueba que los Aymaras fruto de los procesos de migración , han poblado los centros urbanos tanto de Bolivia como de Perú, y con ello compenetrarse con otras actividades socio-económicas para poder en principio subsistir y luego iniciar el proceso de acumulación de capital y de poder.

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