LO GRUPAL 6

July 8, 2017 | Author: Vero Scardamaglia | Category: Psychoanalysis, Psychotherapy, Psychology & Cognitive Science, Psychological Concepts, Mental Health
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Colección: "PROPUESTAS" Directores de la colección: Eduardo Pavlovsky (Coordinación General) Hernán Kesselman, Gregorio Baremblitt y Juan Carlos De Brasi Primera edición: mayo de 1988 © AYLLU S. R. L. Sede: México 355, Capital Federal Postal: Casilla 227, Sucursal 1 1401 Buenos Aires Todos los derechos reservados Impreso en la Argentina Hecho el depósito que marca la ley 11.723 I.S.B.N. 950-560-054-2

Eduardo Pavlovsky - Gregorio Baremblitt Hernán Kesselman - Campos Avillar Nicolás Caparros - Juan Carlos De Brasi Ana María Fernández - Armando Bauleo Horacio Raúl Marín

LO GRUPAL 6

EDICIONES BUSQUEDA BUENOS AIRES

_

ARGENTINA

LO GRUPAL 6, una amplia mirada sobre entrecruzamíentos (Grupo Psicoanálisis) e interrogantes abiertos desde prácticas que juegan en múltiples senderos teóricos, diversos entre sí. Diversidad sin clausura. Preguntas disparadas hacia un lector que fabula, que desea y fabrica sus propios modos de desciframiento, de provocación a que cualquier cierre sea un imposible. ¿Por qué? Porque toda respuesta cierta, sacral, entraña la muerte del asombro y la curiosidad. Los directores de la colección

INDICE

I.

PSICOANALISIS Y GRUPOS

Psicodrama analítico. Su historia. Reflexiones sobre los movimientos francés y argentino, Eduardo Pavlovsky

H

Notas acerca de un posible programa de investigación sobre el psicoanálisis y lo grupal en Argentina 1988, Gregorio Baremblitt

55

Bel psicoanálisis a la psicología social: El Grupo Análisis Operativo, Hernán Kesselman y Juan Campos Avillar

71

Contratransferencia

81

II.

y grupos, Andrés Caparros ...

INCIDENCIAS

Crítica y transformación de los fetiches, Juan Carlos De Brasi ¿Legitimar lo grupal? (Hegemonía blico), Ana María Fernández III.

y contrato pú-

97 123

CO-INCIDENCIAS

El área de lo grupal, Armando Bauleo

139

Una reflexión sobre el sufrimiento psíquico y los destinos posibles de la pulsión de muerte, Horacio Raúl Marín

155

I.

PSICOANALISIS Y GRUPOS

i

PSfCODRAMA ANALITICO. SU HISTORIA. REFLEXIONES SOBRE LOS MOVIMIENTOS FRANCES Y ARGENTINO

EDUARDO

PAVLOVSKY

El movimiento del psicodrama psicoanalitico se inicia en Francia y está indisolublemente ligado a la psicoterapia infantil y a la práctica de los psicoanalistas de niños en instituciones1. En 1946 se inician en Francia dos nuevas experiencias en el campo de la psicoterapia, una en el Hospital des enfants Malades, servicio del profesor Heuyer y la otra en el Centre Psico Pedagogique de l'Academie de Páris (Centre Claude Bernard), a cargo de la doctora Juliette Boutonier. Estas experiencias incluían ambas las consultas de niños y la tentativa de psicoterapias grupales. En 1947 se publicó en la revista Sauvegarde, dedicad^ a la psicoterapia de niños, un primer balance de un año de trabajo. ; Uno de los artículos está firmado por J. MoreauDreyfut y S. Lebovici. Estos autores se orientaban en principio en la teoría de Slavson acerca de los grupos terapéuticos de niños. i Por razones de espacio no desarrollaremos en este capítulo las ideas de Moreno, creador del psicodrama. Una buena síntesis del desarrollo de Moreno se podrá encontrar en Lo grupal 3, "Contribuciones del psicodrama a la psicoterapia de grupos", Olga Albiza»ri, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, y en Psicodrama comunitario con psicóticos, Cap. 1, Ed. Amorrortu, 1986, de Bernardo Kononovich.

En esa época se utilizaba en Francia la técnica de Madeleine Rambert, donde se instaba al niño a imaginar historias que luego se representaban con marionetas, técnica difícil de utilizar en grupo y con niños mayores de diez años, por lo cual se la abandonó y se la reemplazó por la expresión dramática tal como la preconizaba Moreno. Ambos autores eran psicoanalistas y observaron la importancia de la pareja coterapéutica en los grupos de niños como sustitutos de la pareja parental y sostenían que la relación transferencial era uno de los factores esenciales de la cura. El segundo artículo lo escribe Mireille Monod sobre su experiencia en el Centro Pedagógico "Claude Bernard" 2 . La autora había asistido al Teatro Terapéutico de Moreno en Estados Unidos e intentó seguir la línea moreniana en su trabajo con niños y adolescentes con dificultades escolares. Los grupos eran integrados por cuatro o cinco niños "y los encargados de dirigir los grupos debieran ser dos, tal vez tres, pero nunca más". Uno de los terapeutas actuaba como director y no participaba en la dramatizaron. Los otros dos actuaban —las improvisaciones dé las historias que los niños inventaban— y las ponían en escena junto con los niños. En ese momento Mireille Monod y sus primeros colaboradores comenzaban su formación psicoanalítica y luego de un tiempo de trabajo grupal con psicodrama "comprobaron" la necesidad del entrenamiento psicoanalítico para aquellos que practicasen psicodrama. De está manera los dos equipos (Monod, Lebovici) después de dieciocho meses de investigaciones en forma paralela, llegaron por separado a la conclusión de que el juego dramático espontáneo y la dinámica de grupo constituían 2 B. Kononovich en su libro Psicodrama comunitario con psieóticos desarrolla un capítulo excelente de psicodrama analítico y relaciona las experiencias de la escuela francesa y la argentina. (Ed. Amorrortu.)

para los psicoanalistas de niños un nuevo enfoque terapéutico. Serge Lebovici buscó un término aproximado a la técnica utilizada: "Psicoanálisis dramático de grupo" para los tratamientos grupales de niños y adolescentes con técnicas dramáticas y "Psicodrama analítico" a los tratamientos individuales (reservados a estructuras prepsicóticas, border-line o esquizofrénicos). Luego, el equipo del Centro Psicopedagógico se desdobló, quedando en un grupo Gravel y Bourreau, y Téstemele, Monod y Anzieu en el otro. Mientras tanto, en el Hospital "Henri Rouselle", gracias a Diatkine, Socarrás y Kestenberg, el psicodrama analítico se desarrollaba en el tratamiento de neuróticos y Kestenberg y Pariente lo utilizaban en psicóticos. En esa misma época S. Lebovici reúne a los representantes de los diferentes grupos que trabajaban en psicodrama y se funda la Societé Frangaise de Psychotherapie de Groupe, en 19623. Allí se reunieron los principales actores del desarrollo del incipiente movimiento: Lebovici, Diatkine, Kestenberg, por la línea del psicodrama analítico; J. Favez, Boutonier y A. Schutzenberger, del Grupo Francés de Sociometría; S. Blajan Marcus, de lo que sería el SEPT; Didie Anzieu y G. Testemale, del Centro "Claude Bernard"; los equipos del Servicio del profesor Michaux, en la Salpetierre, estaban representados por D. Whidlocher. En Ja misma época, P. Gravel escribió una tesis que sintetizaba toda esta primera etapa, tanto al nivel técnic o como teórico. El coordinador del grupo participabá en la representación dramática, igual que los coterapéutas. Había un elevado número de coterapeutas que tenían una doble función: la de ayudar con su experiencia en el desarrollo de las escenas dramáticas y el de formar, al mismo tiempo, en psicodrama. No se ponía tanto él acento en la relación transferencial, sino en la abreacción de las pulsiones agresivas expresadas en la repre3 En Argentina, Rojas, Martínez, Glasserman y yo fundamos la Asociación Argentina ,de Psicodrama y Psicoterapia de Grupo, -en 1963.

sentación y en la desculpabilización ligada a la actitud permisiva de los terapeutas. Sin lugar a dudas, las dos publicaciones más importantes que se conocieron fueron las de D. Anzieu, El psicodrama analítico en el niño y el adolescente, en 1956 (Editorial Paidós, 1961) y la de S. Lebovici, R. Diatkine-E. Kestenberg, Metodología y técnicas. Balance de 10 años de práctica psicodramática en el niño y el adolescente, en 1958 (E. Genitor, Cuadernos de Psicoterapia, Buenos Aires, 1966). Tal vez estos dos escritos fueron los que tuvieron más influencia en el movimiento del psicodrama analítico argentino, iniciado en 1962 por Martínez Bouquet, Moccio y yo. El primer trabajo de orientación psicoanalítica, que incluía la práctica psicodramática en niños y adolescentes en instituciones hospitalarias, lo escribí en colaboración con M. Rosa Glasserman y se titulaba "Las técnicas psicodramáticas en grupos de niños y adolescentes", publicado en la Revista de Psicología y Psicoterapia de Grupo, tomo IV, n 9 1, en 1965. Volveremos a él más adelante. En 1961 la Sociedad Francesa de Psicoterapia de Grupo dedicó su jornada anual al tema del rol asumido en psicodrama y en psicoanálisis verbal de grupo. Toda la experiencia de D. Widlocher se sintetiza en su libro Psicodrama en el niño, publicado en Francia en 1962 y en español por Ed. Luis Miracle, en 1969, Barcelona, y de C. Simatos: "Contribución al estudio de la noción del rol en el psicodrama infantil". Los problemas de la transferencia y contratransferencia en psicodrama infantil parecen ser el centro de la problemática de todos los autores franceses en ese período, quienes deciden dedicar la jornada anual de la Sociedad de Psicoterapia de Grupo, en 1969, al tema de "La transferencia y contratransferencia en psicodrama ana! ítjjilü lítico". En esa ocasión parecía que los temas referidos a la transferencia eran menos problemáticos que los que englobaba el tema de la contratransferencia. Se produjeron algunas modificaciones técnicas en algunos de ellos (Barquín, Monod) quienes renunciaron a trabajar con más de dos terapeutas "debido a que al-

gunos de nosotros nos sentíamos molestos en el seno de un grupo terapéutico más amplio debido a que se producían proyecciones recíprocas y elementos de rivalidad en la contratransferencia difíciles de superar" 4 . También los mismos autores decidieron ocuparse de los niños en forma individual y en la misma época surgieron los primeros problemas de la formación de psicodramatistas. "En la actualidad no distinguimos la manera en que conducimos los grupos terapéuticos y los de formación, salvo por el hecho de que desde el comienzo limitamos a estos últimos (un año) el tiempo de duración. La demanda de los participantes, explicitada como una demanda en ¡a formación, es comprendida en términos de cuestionamiento personal" (la posición del psicodrama analítico argentino es radicalmente diferente). Hemos intentado sintetizar hasta ahora el origen del movimiento psicodramático francés y las vicisitudes de sus orígenes. Nos ocuparemos ahora del desarrollo de las principales ideas de algunos de estos pioneros, principalmente las de Lebovici, Anzieu, Widlocher y también algunas de Monod y su grupo intentando establecer las analogías y diferencias con las del movimiento psicodramático analítico argentino y su pensamiento actual. El fallecimiento de Luis Frydlewsky (1980) y de L. Stane (1987) ha privado al psicodrama argentino de dos de sus más importantes teóricos. Hay una primer analogía entre la experiencia francesa y la argentina que vale la pena establecer. Tanto el movimiento francés como el nuestro tienen una experiencia en común: es iniciado por psicoanalistas de niños que, trabajando en instituciones, descubren el psicodrama como técnica apropiada para la infancia y adolescencia e introducen las técnicas grupales en los tratamientos psicoterapéuticos, a partir de la experiencia clínica 5 . 4 Psicodrama, un acercamiento psicoanalítico, Basquin, Monod y colab., Siglo X X I , 1977, Buenos Aires. 5 Los movimientos psicodramáticos .más importantes de orientación analítica son el francés y el argentino, en cuanto a experiencia, desarrollo y publicaciones.

En Francia, Lebovici, Anzieu, Widlocher, Diatkine, Kestenberg y Monod eran psicoanalistas o estaban en formación psicoanalítica cuando comenzaron las prácticas psicodramáticas con niños y adolescentes. En Buenos Aires, Rojas, Martínez y yo éramos, en el año 1958, candidatos de la Asociación Psicoanalítica Argentina y trabajábamos en el Hospital de Niños (en la sala XVIII) con psicodrama en niños y adolescentes y es probable que el desarrollo del psicodrama en la Argentina se sistematizara con el aporte de esa experiencia y la del Servicio de Psicoprofiláxis de la Sala VI del Hospital de Clínicas hasta 1966. También M. Glasserman y Fidel Moccio tenían sólida formación analítica cuando iniciaron su práctica psicodramática. Luego del viaje a Estados Unidos (1963) realizado por Rojas, Glasserman y yo, para conocer personalmente a Moreno, Rojas sigue la línea moreniana y nosotros la línea de orientación psicoanalítica (Martínez, Moccio y yo) 6 . Entre las diferentes corrientes morenianas con distintas orientaciones cabe mencionar, siguiendo a Olga Albizuri y B. Kononovich (Historia del desarrollo y de las prácticas del psicodrama en la Argentina, 1988) a: "Car6 Cuando conocimos a Moreno, en Beacon (Nueva Yqrk), nos impresionó que además de una cultura humanista excepcional hubiera leído en profundidad a Freud y Klein. Era visible que Moreno vislumbró al conocernos a Rojas y a mí, la posibilidad del desarrollo del psicodrama en Latinoamérica. Ya en 1964 en el Primer Congreso Internacional de Psicodrama realizado en París fuimos invitados a dirigir una sesión de psicodrama público. En 1969 vino a Buenos Aires al Tercer Congreso de Psicodrama, que contó con más de 2.000 participantes, en la Facultad de Medicina. Un estudio actual del sociólogo francés R. Castel sobre el desarrollo de la psiquiatría americana, no incluye al psicodrama dentro de las técnicas psicoterapéuticas más importantes de hoy en U S A {La sociedad psiquiátrica avanzada. El modelo norteamericano, Ed. Anagrama, Barcelona, 1980). Incluye las terapias conductales, familiares, sexuales, bioenergéticas, gestálticas, grito primario y análisis transaccional. Pero no incluye ipsicodrama. Por iun lado pienso que las características personales marginales de Moreno hicieron difícil institucionalizarlo, tal vez éste haya sido su mayor mérito. Digo que tal vez es un mérito no haberse institucionalizado a ese nivel organizativo porque, según Castel, las técnicas del postpsicoanálisis en U S A tienen una magnífica función de control social. La CLA entrena con técnicas guestálticas y transaccionales. Sin comentarios.

los Menegazzo, técnicamente moreniano y con una integración teórica moreniana-jungiana. Mónica Zuretti, que si bien cuenta con una formación psicoanalítica es estrictamente moreniana en su tarea psicodramática. Dalmiro Bustos, a su vez integra psicodrama y psicoanálisis, aunque su apego moreniano resulta más riguroso". En 1964, en París, tuve la fortuna de ver trabajar -a Lebovici en una sesión de psicodrama analítico con un adolescente esquizofrénico. Permitía que observáramos la sesión sin intervenir. Fue una sesión intensa, donde Lebovici y el paciente "discutían acaloradamente dentro de un colectivo". La proposición de la idea del viaje en colectivo la aportó el paciente tomando el rol de chofer y Lebovici se limitaba a hacer de pasajero, hasta que por un "vuelto mal dado" discutían fervorosamente. Cuando el climax de la discusión alcanzó su punto más alto, Lebovici suspendió la representación a los 25' y luego de un breve comentario se despidieron ambos. Levobici comentó, después de la sesión, que lo importante en la dramatización había sido la posibilidad del paciente de poder expresar la agresión que culminó en el enfrentamiento verbal entre ambos, sin que este enfrentamiento pasara al acto. Dentro de la evolución del tratamiento psicodramático era una manera saludable de enfrentar al padre sin que las cosas "pasaran a mayores". Según Lebovici, no era necesario explicarle todo este proceso edípico al paciente, porque ya lo había "actuado" en la sesión. Sus ideas fundamentales sobre psicodrama psicoanalítico son las siguientes: 1) Uno de los aspectos que más remarcaba en sus inicios del trabajo psicodramático era la percepción de que desde las primeras experiencias con adultos (enfermos deprimidos, hipocondríacos) la riqueza expresiva a la que se entregaban los pacientes y el comportamiento durante las dramatizaciones "nos ha parecido rigurosamente determinado por una serie de factores semejantes a los que rigen el discurso de los pacientes durante su tratamiento psicoanalítico". La mayoría de la experiencia psicodramática de Le-

bovici fue la de su trabajo individual: psicodrama analítico y, en segundo lugar, el psicoanálisis dramático de grupo (tratamiento grupal con neuróticos). 2) Esboza la concepción dramática de los mecanismos de defensa, objetivación de la organización de las defensas, en su contenido inconciente. Percibe que a través de las dramatizaciones los mecanismos defensivos frente a determinados contenidos angustiosos se hacen visibles durante la escena dramática. Un ejemplo de Lebovici nos parece más esclarecedor: "Enrique, un joven borderline, relató en una sesión que a su padre lo habían sometido a una operación quirúrgica importante y que su madre le pidió que se quedara quince días más de vacaciones antes de regresar a su hogar. Había sentido unos deseos muy intensos de estar con el padre y regresó a su casa no obstante la opinión contraria de su madre. Le preguntamos cómo lo recibió su madre. «Muy bien», nos contestó. Le pedimos entonces que dramatizara esa escena; al principio hace su propio rol. La psicoterapeuta que toma el rol de la madre lo recibe reprochándole severamente su desobediencia y Enrique respondió con naturalidad. Cuando se lo interrogó sobre lo que pensaba de la escena aseguró que eso no había pasado en la realidad, que su madre lo había recibido muy bien. Le pedimos entonces que representara el rol de la madre. La mostró en la escena aún más agresiva y distante que en la escena anterior, diciendo desde el rol de su madre que su llegada al hogar ocasionaría graves inconvenientes para la enfermedad del padre. Le señalamos que la dramatización confirma la escena anterior. Enrique se enoja y dice que se equivocó. Vuelve a dramatizar la escena con los mismos roles. Ahora Enrique en el rol de su madre dice que a pesar de los inconvenientes de su temprano regreso de las vacaciones es igualmente bienvenido al hogar. Con esto el muchacho quiere decirnos que su madre es la mejor madre del mundo y que desea pensarlo así. Por eso necesita toda una organización que no es sino una elaboración de sus mecanismos defensivos contra la angustia que el comportamiento de su madre le inspira.

La psicosis de Enrique se circunscribe casi íntegramente en esta forma de defensa. "En efecto, la interpretación de Enrique, en el rol de la madre, ha sido un desmentido no sólo de lo que decía, sino de lo que pensaba. Enrique creyó lo que contaba, pero al dramatizar percibió la contradicción de su relato y la necesidad de crear otra escena con la mejor madre del mundo, negando la evidencia de la madre que había interpretado durante la escena anterior." Enrique nos muestra en la escena una madre que lo frustra con su actitud de rechazo, pero también nos muestra en la otra escena la forma que tiene de defenderse de esa madre. La reorganización de sus actitudes defensivas adquiere carácter dramático. Se visualiza la reorganización defensiva. La metamorfosis que se produce en el pasaje de la madre que Enrique nos muestra en su primera interpretación a la que nos muestra en la segunda, es característico del proceso de psicodrama analítico. El enojo es el comienzo de la metamorfosis. No hay liberación de una madre frustrante por otra mejor madre. Hay visualización a través de la escena dramática de la forma singular específica de cómo y por qué se defiende Enrique frente a la imago-materna-abandonante. Estos pocos conceptos tal vez sintetizan la diferencia fundamental del psicodrama analítico a otros psicodramas. Un proceso lento, gradual de dramatizaciones e interpretaciones podrá llevar a Enrique a un insight de esta dinámica. En Psicodrama: Cuándo y por qué dramatizar nosotros nos referimos al tema en un capítulo que denominamos "Las defensas en psicodrama: Estructura dramática de las defensas", en: a) la defensa en la dramatización (que sería el caso de Lebovici) y b) la dramatización como defensa, donde analizamos la forma en que una dramatización puede a veces responder a la necesidad narcicística-exhibicionista de un paciente. El recurrir a dramatizaciones, en este caso sobre el tema específico de la seducción es un intento de buscar la expresión dramática del mecanismo defensivo de la seducción. El paciente, a través de la dramatización, intenta siempre se-

ducir al grupo, pero no es un proceso conciente. El sugerirle dramatizar escenas de "seducción" es ponerlo en contacto vivencial con su más común estructura defensiva. Las publicaciones de las nuevas generaciones sobre psicodrama analítico han sido las referentes a la dinámica del grupo y los mecanismos de identificación en la sesión. Creo que se ha dejado de lado la forma específica de "cómo" y de "qué forma" en la "escena dramática" se percibe una nueva posibilidad de objetivar el tema de los contenidos y defensas en psicoanálisis. En ese sentido el aporte de Lebovici me parece más específico y creativo que el de Anzieu, aunque de menor rigor teórico. Con el afán de teorizar, el psicodramatista ha alejado, a veces, demasiado su cuerpo de la escena dramática y sus vivencias contratransferenciales y se ha quedado mirando la sesión desde afuera. Ha trabajado más en la Escena 1 que en la Escena 2 cuando ésta precisamente es la específica del psicodrama ("La crisis del terapeuta", Cuestionamos, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1987). Veamos cómo expresaba Lebovici este mismo punto en 1958: "Hemos visto con frecuencia, a una teoría muy estricta de lo imaginario y del simbolismo, enmascarar la incapacidad del psicoanalista de comprometerse en la escena, debido a su estructura narcisística. En el psicodrama, más aún, este problema debe ser estudiado extensamente, pues las reacciones narcisísticas corren el riesgo de ser exacerbadas por la dinámica grupal. La angustia de algunas situaciones pueden arrastrar al psicoanalista a desarrollar mecanismos defensivos a través de ciertas ideas sobre el simbolismo o a la idea tranquilizadora de que «todo es imaginario»" (Metodología. Balance de 10 años de práctica psicodramática, Ed. Genitor, Cuadernos de Psicoterapia, Buenos Aires, 1966). En ese sentido, decimos nosotros que el paciente no sólo reacciona de acuerdo a su transferencia sino también de acuerdo a la actitud más o menos sensible y comprometida del psicodramatista. Hay una ficción dramática, un "como si" donde la escena dramática se cons-

truye. Pero los afectos que ocurren en la escena son "reales"; las emociones vivenciadas por los psicodramatistas y pacientes no son "ficción". Son hormonales. Si esto no se entiende, es mejor no utilizar el psicodrama en ninguna de sus diferentes corrientes. 3) El concepto de rol asumido es otro de los aportes importantes de Lebovici y de gran utilidad para comprender ciertos dinamismos de la dinámica grupal en psicodrama analítico (psicoanálisis dramátco de grupo para Lebovici) : "Se trata de la posición asumida por un individuo en determinado grupo. Esta posición está determinada, por una parte, por la estructura personal del individuo y, por otra parte, por la reacción del grupo a esta estructura y por la reacción final del individuo a la reacción del grupo." Muchos pacientes que son movilizados intensamente en una primera sesión se los puede comprender a través de esta dialéctica potenciadora del rol asumido. 4) Sobre la formación del psicodramatista, Lebovici sugiere una sólida formación analítica y un training dramático como auxiliar én sesiones de psicodrama. Pero no sistematiza demasiado la formación. Creo entender que Lebovici sugiere que para ser psicodramatista es suficiente estar en formación analítica e incluirse, además, en algún equipo terapéutico psicodramático (como yo auxiliar) y poseer algunas condiciones básicas de buen nivel de expresividad. Anzieu sugiere que no se puede practicar el psicodrama analítico individual o colectivo, formativo o terapéutico, sin haber sido formado en: a) el psicodrama y por el psicodrama; b) dinámica de grupo; c) con anterioridad o paralelamente haber realizado el tratamiento psicoanalítico. Agrega además la importancia de las supervisiones, donde se intercambiarían experiencias en las conducciones de los grupos de psicodrama y discusión de los problemas teóricos, técnicos y clínicos, representando argumentos psicodramáticos relacionados con esas experiencias. Anzieu requiere un análisis individual más una experiencia psicodramática de dos años. Michele Basquin, Dubuisson, Testemale y Monod rea-

lizaban la formación a través de grupos de psicodrama analítico: "En la actualidad, prácticamente no constituimos grupos de psicodrama con objetivos terapéuticos sino sólo con el objetivo formativo." Establecen tres categorías de reclutamiento o convocatoria (médicos, psicólogos, trabajadores sociales). 1) Postulantes que han concluido un análisis personal. En estos casos el training dramático les brinda una buena experiencia de dinámica de grupo y una nueva forma "dramática" de visualizar sus conflictos, modalidad de las defensas y dinámica de la transferencia. El psicoanálisis previo no constituye necesariamente una experiencia que facilite el ser un buen psicodramatista. A veces la experiencia psicoanalítica puede constituirse en "coraza caracterológica" en la experiencia dramática grupal. Una vez finalizada la experiencia dramática, de un año de duración, rara vez respondemos a la demanda del sujeto de practicar el psicodrama como psicoterapia: "Consideramos que la etapa indispensable que debe encarar es la coordinación de un grupo o el tratamiento de pacientes con un copsicodramatista experimentado." 2) La segunda categoría es la de los postulantes que están en análisis. Les preocupa, en estos casos, el diagnóstico situacional de ambas terapias, intentando esclarecer cuándo la búsqueda de formación psicodramática se puede constituir en un acting out frente al análisis personal. 3) La mayor parte de las demandas provienen de sujetos que no tienen experiencia previa en análisis. A veces el pedido oculta una demanda terapéutica, otras veces el psicodrama aparece como una etapa necesaria para un psicoanálisis personal y pocas veces como un training específico. Widlocher, citando conceptos de Lebovici, afirma que la práctica del psicodrama no basta para la formación de un psicodramatista. Sugiere que la práctica en psicodrama es, además, una de las mejores vías de aproximación para los que quieren formarse en psicopatología dinámica del niño y dinámica de grupos. En relación a las tareas del futuro psicodramatista sugiere que si la tarea psicodramática va a encarar un 22

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proyecto estrictamente clínico-terapéutico (tratamientos psicodramáticos de neurosis o psicosis) necesitará imprescindiblemente comprender los mecanismos inconcientes y las relaciones de transferencia y contratransferencia y para este último caso entonces sugiere el análisis personal del psicodramatista. Se refiere también al número de psicodramatistas auxiliares, limitando su número, los cuales actúan como terapeutas auxiliares al lado de una pareja de terapeutas principales. Cuando el número de auxiliares es excesivo hay que proceder a la división en dos grupos: uno permanente de psicodramatistas auxiliares y otro de "espectadores". Este último no debe exceder de ocho o diez, como cifra tope 7 . Se supone que estos "espectadores" pasarán, poco a poco, a un grado cada vez más complejo de actividad. La mayoría de los psicodramatistas analíticos franceses refieren su experiencia clínica al tratamiento de niños y adolescentes en tratamientos individuales o grupaIes. Casi toda la experiencia es referida a estas edades (Lebovici, Anzieu, Widlocher, etc.) y los grupos de adultos son siempre de formación, para aquellos interesados en el psicodrama. Los conducen como grupos de psicodrama analítico terapéutico de tiempo limitado. Pueden existir sesiones breves de psicodrama en experiencia de fin de semana (Kaes, Anzieu), pero no grupos regulares. Concretamente, no hay grupos terapéuticos para adultos. No existe en Francia el paciente común que es derivado a grupos terapéuticos de acuerdo a su psicopatología. Los pacientes de los grupos de psicodrama analítico son siempre técnicos que acuden con la demanda de formarse en psicodrama. El psicodrama es didáctico siempre. Nuestro camino ha sido casi inverso. Todos nosotros comenzamos trabajando en grupos de psicodrama 7 Lebovici trabajaba con 10 ó 12 "espectadores" que sólo observaban la sesión sin intervenir, luego paulatinamente los hacía intervenir en las sesiones de psicodrama como auxiliares.

de niños en instituciones, para luego dedicarnos casi exclusivamente a terapias grupales de adultos. En 1982, en Rio de Janeiro, me preguntó Mendel cuántos grupos terapéuticos tenía yo y le respondí doce No me creyó. Sería impensable esto en Francia 8 . Con dos grupos terapéuticos ellos escriben cuatro libros teóricos. Un ejemplo de esto lo constituye Safouan (1963), quien escribió un libro sobre psicodrama sin haberlo practicado nunca y que tiene gran prestigio en Francia. Dice Safouan, en relación a la formación en psicodrama : "Si es psicoanalista ya ha realizado análisis de adultos o de niños y si por su temperamento no es reticente al método dramático el psicodramatista podrá prescindir perfectamente de un entrenamiento o de una formación psicodramática especial. Puede de todos modos no serle del todo inútil la formación dramática pero por el contrario ningún entrenamiento para la representación puede reemplazar la condición de ser analista." También, digo yo, la condición de analista podría habilitarlo para el violín o la física nuclear. No es así. En mi experiencia he visto entrar en pánico a psicoanalistas no entrenados en psicodrama, en sesiones grupales con ninos, corriendo de un lado al otro de la sesión, sin encontrar lugar. O, por el contrario, refugiarse en un rincón, no participar e invadir la sesión con todo tipo de interpretaciones fuera de lugar y de contexto. "Coraza caracterológica psicoanalítica". Los niños son los primeros en denunciar esta falta de criterio clínico y de sentido común (falso self). Si hablamos de psicodrama clínico lo menos que podemos exigirle al que habla es que haya vivido la experiencia psicodramática, de lo contrario teoriza sobre un modelo y no sobre una experiencia clínica. Una persona tiene diez años de experiencia clínica y escribe un libro sobre su experiencia. Viene otro y escribe otro libro sobre la teoría de la experiencia del primero. Pero, ojo, el que realizó la experiencia es el prime8 Gerard Mendel, creador del sociopsicoanálisis en Franc.a.

institucional

ro. Pero ocurre que hay dos libros sobre el mismo tema. Un autor hizo clínica. El otro solo leyó un libro sobre una experiencia. En cuanto al encuadre francés, sean grupos de psicodrama analítico de niños y adolescentes o grupos de formación, la dramatización es el casi único recurso de la sesión. O se inventan historias (en los grupos de niños) o se traen escenas de la realidad cotidiana (grupos de adolescentes y de formación). La sesión comienza generalmente con: "¿Quién tiene una historia para dramatizar o quién quiere dramatizar hoy?" En ese sentido son morenianos por la estructura de la sesión. La historia nuestra en la clínica psicodramática sufrió una evolución a través del tiempo. "En un principio (1968) algunos de nosotros alternábamos sesiones de psicoterapia verbal de grupo y sesiones de psicodrama. Es decir, que los integrantes del grupo sabían que de cada tres sesiones de psicoterapia verbal realizaban una sesión de psicodrama. A medida que nuestra experiencia y conocimiento teórico fueron en aumento fuimos incorporando de manera espontánea las técnicas dramáticas en las sesiones verbales, hasta llegar a nuestra técnica actual, donde la «dramatización» y la «verbalización» se integran en una concepción dramática del grupo. La dramatización pasa a ser así un elemento posible de ser introducido en cualquier momento de la sesión grupal. Creemos que esta concepción dramática de la psicoterapia de grupo incluye una modificación de la técnica tradicional [ . . . ] a veces se percibe que sin utilizar las técnicas dramáticas en alguna sesión de grupo, estábamos incorporando una modalidad dramática en el equipo terapéutico." 9 "El psicodrama no representa entonces para nosotros solo un medio auxiliar de la dinámica de grupos, pues logró modificar nuestro enfoque habitual de la psicoterapia grupal. El equipo terapéutico se incluye en las escenas grupales con una actitud más activa y creadora^ 9 Psicodrama, cuándo y por qué dramatizar, Martinez-MoccióPavlovsky, Editorial Proteo, 1971, Fundamentos, 1980 (Madrid) y Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1984.

con la disponibilidad natural para jugar roles sobre la base de los sentimientos contratransferenciales de la pareja coterapéutica. "A un primer paso estrictamente sensorial, pero comprometidamente vivido y explicitado, le sigue una conceptuaüzación de la dinámica del proceso que nos abarca a todos, pacientes y terapeutas (Escena 2). "En una nueva vuelta de la espiral dialéctica, psicodrama y psicoanálisis sintetizaron así esta nueva concepción dramática de la psicoterapia de grupo." Podríamos decir hoy que la inclusión de las técnicas dramáticas a nuestro arsenal terapéutico nos introdujo en una nueva forma de concebir la psicoterapia. A esto llamaríamos concepción dramática de la psicoterapia. Reproduzco un comentario de Rodrigué en el prólo.go de nuestro libro Psicodrama psicoanalitico en grupos (Ed. Kargieman, Bs. As., 1970; Ed. Fundamentos, Madrid, 1980), que es un buen ejemplo de la concepción dramática de la psicoterapia 10: "Ponerse en el grupo, en una escena, interpretando dramáticamente (es decir, desde las posibilidades de drama de los roles dados, representa quizás la nueva vuelta a la manija dialéctica. Decimos esto porque la actitud actual de muchos grupoterapeutas de interpretar, a veces, «al grupo» y, a veces, «en el grupo» (es decir, al individuo en el grupo) aunque razonable, no representa un adelanto conceptual en la comprensión del fenómeno .grupal. Si se toma la situación dramática como foro terapéutico la distinción entre «al» y «en el» grupo deja de tener sentido: se tiene en cuenta otra cosa, la escena, que no es el individuo y no es el grupo, pero que abarca a todos: terapeuta incluido." Otro de los aspectos importantes de diferenciación en relación al psicodrama analítico francés y el nuestro, 10 E. Rodrigué fue uno de los iniciadores del movimiento de la psicoterapia grupal en la Argentina, allá por 1950.

es el problema de la edipización (por utilizar un feliz término de Deleuze) en la dinámica del grupo. En casi todos los escritos sobre psicodrama analítico franops desde Lebovici hasta Lemoine hoy lo edípico parece ser el eje central de la transferencia en la dinámica grupal. Hemos pensado que la experiencia francesa en psicodrama individual con pacientes prepsicóticos, borderline o psicóticos, hubiera dado un material muy ligado siempre a lo transferencial edípico en función de la importancia del cuerpo de la pareja coterapéutica, como pantalla proyectiva de estos pacientes. En efecto, para estos pacientes tan regresivos, el "cuerpo" de la pareja coterapéutica se constituye en todo su único mundo posible de soporte emocional concreto. Pero, al mismo tiempo, la constitución del equipo con una pareja heterosexual "como representantes de la pareja parental" también es un intento de anticipar las proyecciones transferenciales edípicas y entonces todo tipo de material es leído en los términos propuestos. Si busco una pareja coterapéutica heterosexual para que los pacientes revivan en las sesiones la problemática edípica, todo el material lo voy a leer en esos términos (edípicos). Para nosotros, en psicodrama, la lectura del material grupal está no solamente atravesado por la problemática edípica, sino por otro tipo de determinaciones que configuran otro tipo de formaciones imaginarias grupales. Solamente el trabajo de Anzieu y Kaes sobre un grupo de formación titulado: "El grupo, proyección del inconciente sociai: observaciones psicoanalíticas sobre los acontecimientos de mayo de 1968, desedipiza el ^frupo. Según Anzieu, el equipo terapéutico parecía "poseído por una fantasmática social combatida (el autoritarismo) y sugería la relación entre la dinámica del seminario y la evolución del inconciente social en Francia en 1968 11 y agregaba: "Tal seminario, por razón de su metodología y del 11 El grupo y el inconciente, D. Anzieu, Madrid, 1978.

contexto social, había podido constituir una miniauturización de lo que es la circulación fantasmática en los movimientos sociales." Daría la impresión que la escuela francesa jnientras realiza terapia solo vislumbra lo edípico y en algún grupo de formación sugiere otro tipo de lecturas como esta de Anzieu que parece más ligado a la concepción de transversalidad de Guatari12. Ana Fernández y Ana del Cueto, entre nosotros, realizan una pormenorizada descripción de las formaciones imaginarias grupales incluyendo: "a) la red de identificaciones cruzadas ( y la red transferencial) ; b) las ilusiones grupales, los mitos del grupo y la institución (como disparador del imaginario grupal)". Estas formaciones grupales, en permanente atravesamien. to, darán a cada grupo su perfil, su identidad, único y exclusivo, de este grupo. En un trabajo titulado "Lo fantasmático social, lo imaginario grupal" 13 yo revelaba la formación inconciente del "sospechoso" en las sesiones de terapia grupal durante la dictadura. Dice Lebovici: "La complejidad de los factores que intervienen en la terapia psicodramática se pueden resumir en juegos, fenómenos transferenciales y dinámica del grupo". En cuanto a la transferencia: Lebovici distingue tres tipos de manifestaciones transferenciales : 1) En el psicodrama individual. Se trabaja con director de escena y/o auxiliares, que son los que dramatizan ; a) Sobre el director de escena: bastante semejante a la que observa en psicoanálisis, la presencia de terapeutas auxiliares hace que éstos se revivan como "pareja rival" de los cuales el paciente tiende a sentirse excluido, frente al director de escena; b) Transferencia sobre los terapeutas auxiliares: está determinada no solo por la actitud proyectiva del pa12 " E l dispositivo grupal", Lo grupal 2, A. Fernández-A. del Cueto, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1985. l J Lo grupal 1, Lo fantasmático social y lo imaginario grupal, E. Pavlovsky, Ediciones Búsqueda, 1982.

cíente sino también por el modo de participación de los terapeutas (su modo singular de reaccionar en los roles adjudicados durante la dramatización). 2) Transferencia en los tratamientos psicodramáticos de grupo. Distingue las transferencias entre los pacientes del grupo y las dirigidas al equipo terapéutico. En un trabajo titulado "La dinámica del diagnóstico en la psicoterapia grupal del adolescente. Las técnicas dramáticas y su aporte" 14 señalábamos con Luis Frydlewsky la evolución y destino de las transferencias múltiples (transferencias con los compañeros de grupo) ^ y transferencia con la pareja co-terapéutica como diagnóstico y pronóstico de los adolescentes. Decíamos que la plasticidad de transferir a los compañeros del grupo diferentes tipos de vínculos transferenciales durante el proceso terapéutico es un elemento de diagnóstico y pronóstico favorable importante (transferencias móviles) en oposición a otro tipo de vínculos rígidos transferenciales donde no existe modificación durante el proceso terapéutico (transferencias rígidas). Anzieu dice que la relación transferencial en psicodrama analítico (de grupo de niños) presenta particularidades que surgen de la multiplicidad de los psicodramatistas y los niños. El despliegue de la transferencia se transforma de temporal en más espacial. Sugiere que la presencia de psicodramatistas de los dos sexos "evoca" la pareja parental y los temas traídos por los niños a sesión muchas veces reproducen simbólicamente la vida familiar, así como también funcionan como proyección de objetos parciales sobre cada terapeuta (bueno-malo, viejo-joven, etc.). "La transferencia es indiscutible y toma formas particulares, pero no es el recurso central de la psicoterapia dramática; otros fenómenos, como la asunción de roles, la catarsis, tienen igual importancia." Nosotros sugeríamos en nuestros comienzos de psicodrama de niños (1962) que en todos los grupos de psicodrama la presencia de un líder transferencial (que no 14 Clínica grupal 2, L. Frydlewsky-E. Búsqueda, Buenos Aires, 1980.

Pavlovsky,

Ediciones

es siempre el director) reabsorbe la mayor cantidad de afectos (cariñosos u hostiles) y en quien se canalizarán las fuerzas emocionales del grupo. Es importante observar que los demás terapeutas, sean uno o varios, configuran siempre la pareja del líder, es decir que el equipo terapéutico siempre es sentido como una pareja, independiente del número de terapeutas que lo integran. Arensburg propone, para detectar una fantasía básica común del grupo, que se refiere al aquí y ahora de la situación grupal, dos preguntas a formularse: a) ¿qué roles intentan llevarnos a representar?; b) ¿qué clase de relaciones intentan establecer inconcientemente entre ellos y nosotros? Recordemos que a Moreno el hecho de que los terapeutas se presenten personalmente, en su misma realidad, corporalmente y actuando frente a los pacientes, le sugiere un nuevo tipo de relación entre el terapeuta y el paciente. Dice Moreno que el desarrollo de visiones proyectadas sobre la persona del terapeuta es sustituido por un nuevo proceso en el que predominan los sentimientos actuales y reales que el paciente experimenta con respecto al hombre o mujer que tiene ante sí. Este proceso Moreno lo define como tele; se trata"de un sentimiento recíproco de una relación de doble sentido entre el dramatista y el paciente y su idea es que esta "específica relación" actual entre dos personas reales constituye el fundamento de la relación terapéutica en el psicodrama. Yo creo que este tipo de vínculo existe siempre, lo cual no impide que ciertas características personales de un terapeuta faciliten determinado tipo de proyecciones transferenciales y no otras. Las características de la personalidad del terapeuta en terapia de niños fue tratada en un artículo que se titula: "Algunas consideraciones sobre la personalidad del terapeuta" (1966), donde se abordaba el tema del "efecto" sobre determinadas estructuras de personalidad de los terapeutas en los grupos de niños con psicodrama, donde dábamos ejemplos de las dificultades que habíamos observado en estructuras melancólicas y obsesivas,

en relación al tema de las falsas reparaciones y del orden, en las sesiones 15. Creo que la coincidencia de Moreno y la nuestra en ese sentido es que pensamos que la pantalla proyectiva neutral del terapeuta no existe en el psicodrama. Existen determinadas personalidades de psicodramatistas que se recortan en siluetas fácilmente identificables a través del proceso terapéutico y es sobre esas características personales donde se proyectan determinadas imagos. Estas primeras impresiones nos llevaron, después a pensar en la existencia de las Escena 1 y Escena 2. Escena 1, terapeuta como pantalla de las proyecciones de los pacientes; Escena 2, abarca al terapeuta incluido como persona total en la escena (personalidad, ideología, contexto socio-político actual, etc.). "Plataforma" y "Documento" fueron escisiones por conflictos en la Escena 2 de los psicoanalistas. El "Manifiesto del Grupo Experimental Psicodramático Latinoamericano", leído por Moccio, Martínez y Dinello en eL VI Congreso Internacional de Psicodrama, en Amsterdam, en 1971 (anterior a la escisión de la A.P.A.) fue otro ejemplo de Escena 2 de los terapeutas. Para Widlocher, la presencia de varios terapeutas en el equipo psicodramático y la multiplicidad de los niños atenúa y diluye el efecto de la transferencia. Los efectos propios de la dinámica del grupo sustituyen en parte los efectos de la transferencia. En el grupo, las relaciones entre los participantes, además, no dependen solo de sus experiencias pasadas, sino también del lugar que ocupan en el grupo (rol asumido) y "estos fenómenos no solamente vienen a disimular los efectos de la transferencia, sino también a sustituirlos parcialmente.'^ Anzieu describe tres modalidades de contratransferencia en psicodrama analítico: a) Contratransferencia neurótica o narcisista que la relaciona con el hecho de que la situación grupal evoca la situación familiar del terapeuta; 15 Psicoterapia de grupo de niños y adolescentes, cap. IV, E. Pavlovsky, CE AL, Buenos Aires, 1968; Fundamentos, Madrid, 1980 y Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1987.

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b) La segunda forma está igualmente modelada por la situación grupal. El terapeuta se halla frente a una galería de espejos que le devuelven su imagen deformada en todos los sentidos (Grotjahn, 1953). Dice Anzieu que cierta tendencia al exhibicionismo es hasta cierto punto necesaria para el psicodramatista. En cierta medida es necesario que sea visto por los otros, circunstancia que, lejos de angustiarlo, produce un cierto nivel de satisfacción o placer. c) Otra forma de contratransferencia concierne a las reacciones personales entre los psicodramatistas. R. Kaes la denomina intertransferencia y debe ser trabajada en el equipo terapéutico. Respecto al tema de la intertransferencia nosotros decíamos en nuestros primeros trabajos con psicodrama en niños (1962) : "También deben ser explicitadas las tensiones existentes entre los miembros del equipo terapéutico. Las situaciones de rivalidad entre los miembros del equipo deben ser analizadas, ya que a veces los conflictos dentro del equipo terapéutico corresponden a conflictos que se producen entre los pacientes del grupo y que no han sido suficientemente analizados (de la contraidentificación proyectiva a la contratransferencia)". Debemos decir al respecto que es importante una tele positiva para trabajar en coterapia. Al respecto decíamos con Abadi en "Una experiencia de psicoterapia grupal, la coterapia" (1966) (Clínica grupal I, Ediciones Búsqueda) : "Pensamos que detrás de toda psicoterapia está la ecuación personal del psicoterapeuta y que el ingrediente esencial de esa ecuación (más allá de teoría y técnica) está dado por lo que llamaremos con un término quizás gastado por el abuso, ideología. Vale decir, la concepción que ambos terapeutas tienen acerca del ser humano, de la salud mental y del destino de la convivencia." Widlocher distingue en los grupos de niños la improvisación lúdica de la improvisación dramática, señalando que en los grupos de niños de 5 a 10 años se juega

a imitar personajes (improvisación lúdica) pero la imitación en este caso se satisface a sí misma, sin más progresión y propuesta dramática, mientras que en él juego psicodramático la finalidad no es la imitación, sino la fidelidad al tema elegido y la realización de ciertas secuencias dramáticas, donde hay progresión en la acción dramática y complemento de los roles asignados. En este último caso la asunción de roles definidos o designados obliga a una creatividad desde el rol, respetando la secuencia y evitando la anarquía, diferente de la espontaneidad creadora. Nuestra experiencia en relación a la calidad de los psicodramatistas es muy variada, pero pareciera que las mejores condiciones psicodramáticas (teniendo en cuenta la sensibilidad, empatia, capacidad de identificación, insight y plasticidad dramática) generalmente las hemos encontrado entre los integrantes de los grupos, más comúnmente que entre los miembros del equipo terapéutico, seguramente estos últimos más ligados a la formación psicoanalítica ortodoxa. Incluso muchos actores, que supuestamente tendrían que tener más plasticidad para dramatizar, también se han visto "perturbados" por su "rol profesional" y demasiado exigidos a "dramatizar bien". En los grupos terapéuticos nuestros, donde por características de la técnica de la multiplicación dramática, generalmente todos los integrantes tienen oportunidad en la sesión de realizar alguna escena, nos hemos visto sorprendidos por la alta capacidad creativa expresiva de algunos pacientes. Son aquellos que pueden "hablar desde los diferentes lugares de la escena". Según Anzieu, la eficacia del psicodrama es simbólica : "El simbolismo del psicodrama es de naturaleza especial, las relaciones de los seres humanos se organizan en estructuras particulares análogas a la de los mitos. La función de los psicodramatistas es actualizar esos mitos privados y otorgarles, a través de la representación,

existencia concreta encarnada en varios personajes, pax-a que puedan tomar conciencia (mito familiar) de ellos de modo reflexivo. El grupo psicodramático permite la exploración de nuevos mitos y ensayarlos le permite revisar el mito personal o familiar al tomar el lugar de las personas que lo encarnan en la escena." Moreno inventó las intervenciones de los yo auxiliares para evitar que el paciente se instale en la satisfacción narcisística y megalomaníaca de una representación en la que el universo se plegaría a sus deseos. Ese diálogo entre los sujetos y los yo auxiliares, diálogo de acciones y de situación tanto como de palabras, asume aquí la función simbólica asignada a la palabra plena en el psicodrama individual. En relación al tema de la descentralización de los mitos, decíamos con Luis Frydlewsky (1980), que una de las ventajas de los grupos psicodramáticos en adolescentes era que el espacio grupal se convertía en un lugar de cotejo y encuentro de nuevas ideologías familiares; en ese sentido por lo intermedio, el grupo tiene a veces el valor de matriz de ensayo de nuevas conductas y es, a la vez, un lugar de cotejo y encuentro de nuevas ideologías familiares, donde los argumentos y/o mitos se descentran a través del cotejo con otros múltiples mitos familiares. A menudo, dice Anzieu, el espacio psicodramático puede particularizarse de diferentes maneras. Está próximo a lo que Winicott llamó espacio transicional. La actividad psicodramática apunta, entre otras cosas, a reconstruir el área transicional (al hacer entrar al sujeto en la representación y al entrar en su juego los psicodramatistas favorecen en él procesos de desidentificación y de reidentificación) y a restaurar la capacidad de simbolización y de creatividad, a devolver al sujeto la confianza en la vida y en sí mismo. Lebovici, Diatkine y Kestenberg describen los fenómenos de interferencia y resonancia en los grupos de psicodrama. Sobre la interferencia: "La exteriorización por

un sujeto de una actitud perturbadora moviliza en los otros sus mecanismos de defensa específicos contra esa actitud." La resonancia se refiere al hecho de que un mismo afecto sentido al mismo tiempo por todo el grupo corresponde en cada uno de sus miembros a contenidos latentes distintos, es decir a problemas ligados con momentos distintos de su historia. "De todos los efectos del grupo estudiado, la resonancia es en el psicodrama analítico el más importante, sobre todo si se lo considera ya no desde los afectos sino del simbolismo. Una de las ventajas de la representación dramática es que el simbolismo de la acción puede tener para cada participante un significado personal particular. "Así, no es indispensable constituir un grupo de niños con los mismos problemas; el arte de la composición de los grupos consiste más bien en reunir sujetos que puedan entrar en resonancia fantasmática entre ellos y cooperar en el trabajo mutuo de simbolización. Nosotros en nuestros comienzos formamos grupos de niños de diagnóstico clínico semejante (asmáticos, epilépticos, enuréticos) pero después intentábamos incluir cada uno de estos niños en otros grupos donde los diagnósticos fueran diferentes, teniendo la misma experiencia que lo que Lebovici relata como fenómeno en la resonancia 16. Un fenómeno especial en la dinámica de grupo con psicodrama que observamos fue el que definimos como impregnación. Llamo impregnación al efecto que una dramatización inicial en un grupo produce entre los demás integrantes y siempre es posterior a la dramatización. En general hemos observado que los primeros comentarios que surgen después de una dramatización son todavía realizados "desde la escena" y desde alguno de los perló R. Bermudez-C. Martínez-E. Pavlovsky, "Evaluación de las diferentes técnicas terapéuticas, con psicodrama y psicoterapia de grupo a través de ocho años de labor institucional", 6th Interriational Congress of Psychotherapy, Londres, 1964. Selected lectures, Nueva York, Basilea.

sonajes de la escena dramatizada, fenómeno que Grimberg definía como contraidentificación proyectiva. Lo interesante, desde este punto de vista, es que por más personal que sea el comentario realizado por los integrantes después de la dramatización, siempre está hablando "desde la escena", desde los afectos de alguno de los personajes presentes o ausentes. La escena lo implica. Lo que convoca al grupo es la escena. Cada uno con su historia tendrá diferentes puntos de vista (Martínez) sobre la escena. Esto es lo que Rodrigué define como eje del psicodrama. Se tiene en cuenta la escena, que no es ni el individuo ni el grupo. En la escena dramatizada estaban inscriptas como posibilidades esas lecturas o nuevas dramatizaciones (multiplicación dramática). Del texto escrito al texto dramático. ¡ Lo que convoca la fantasmática individual es la escena en el grupo. Comprender la escena y la implicación en la escena de cada integrante es la especificidad de la terapia dramática grupal. Esto es lo que definimos como concepción dramática de la psicoterapia, que va más allá del individuo o del grupo. Esta es la concepción del psicodrama analítico de la escuela argentina, nuestra más clara especificidad, que va más allá de la polémica psicodrama-psicoanálisis. En este sentido nosotros hemos estado menos dependientes del psicoanálisis que los psicodramatistas franceses, lo que en un nivel nos ha permitido ver fenómenos que van más allá del psicoanálisis. La creatividad, por ejemplo, desde Moreno hasta nosotros, no entra en ninguna concepción psicoanalítica habitual y ha sido un instrumento dramático específico desde donde nosotros hemos inferido muchas de nuestras conclusiones. En ese sentido nos hemos enriquecido más con otras vertientes, como las de Umberto Ecco y R. Barthes, que tal vez con cualquier teoría psicoanalítica previa en nuestras últimas conclusiones. Yo creo que la escena dramática es un campo increíblemente atractivo para investigar en psicología. Moreno y sus seguidores aportaron su genialidad, algunos

analistas aportaron también, pero falta mucho más que no es Moreno ni el psicoanálisis y que va más alia de los dos. .. _ ¡ - i Sobre los mitos en los grupos de niños, Widlocher afirma que a través del tema recreado en el juego escénico, cada niño descubre su historia, pero elevada a la categoría de mito, con los diferentes papeles que implica la situación mítica; los niños penetran su sentido simbólico, aprendiendo tal o cual papel, invirtiendo los mismos repitiendo un tema bajo formas diversas, se liberan" de su "posición" de la que se creían "poseedores o "poseídos" y pueden transformar lúdicamente una historia de actores repetidores de una letra invariable ^ ser sujetos capaces de variar o modificar su "destino . Sobre el ejercicio de los papeles el mismo autor sugiere algo importante para tener en cuenta en la clínica y es en relación a la técnica de la inversión d e r o l e s : "Puede que ocurra que a través de tomar la posición del otro se liberan nuestros conocimientos del projimo, de las proyecciones de que los revestimos, pero algunas veees el protagonista al realizar la inversión de roles no se libera de la proyección con que carga o inviste el papel del otro, sino que lejos de tener una rectificación de su proyección al asumir el lugar del otro el psicodrama nos demuestra hasta qué punto podemos modelar al oteo con nuestras imágenes. Lo importante no es describir cómo puede sentir o pensar el otro, en ese caso, sino percibir la dificultad de ponerse en su lugar debido a la proyección con que se lo carga. Sobre la capacidad lúdica y dramática (Pavlovsky-Frydlewsky) En nuestro trabajo en grupos terapéuticos de adolescentes damos mucha importancia a la capacidad imaginativa del adolescente y hemos llegado incluso a suge-

rir una fórmula clínica dinámica de carácter pronóstico. Después de los primeros meses de tratamiento el adolescente, incapaz de dramatizar, nos sugiere una idea de mal pronóstico terapéutico, independientemente del diagnóstico previo, e inversamente el adolescente capaz de dramatizar (dramatizar, no actuar) nos sugiere un buen pronóstico terapéutico independientemente del diagnóstico previo clínico asignado en entrevistas individuales o familiares. Sobre coterapia dramática, dice Basquin que la pareja debe respetar la regla de abstinencia debido a que debe mantenerse en el campo analítico y limitar sus vivencias al registro imaginario, no solo frente a los pacientes, sino también en las relaciones que se entablan entre ambos. "Extraña pareja la terapéutica cuyas satisfacciones son marcadas por el sello de una carencia." Para Anzieu, en cambio, no tiene ninguna importancia el tipo de vínculo real que existe entre los coterapéutas (pueden ser incluso marido y mujer). Lo importante es un nivel de buena complementariedad, común ideología terapéutica y mutua confianza. La mayoría de los autores franceses han insistido en ¡a pareja coterapéutica hombre-mujer. Hoy podemos pensar que una pareja coterapéutica no necesita ser de sexo diferente. Pensamos que, a veces, el postular la necesidad de dos sexos diferentes supone subestimar la gravitación de la fantasía inconciente en la determinación del comportamiento grupal. Muchas veces, coterapias integradas con terapeutas del mismo sexo, no impide para nada la explicitación de la fantasía de la pareja de los padres. Si no que, al contrario, permitía complementarla con los parámetros de otras fantasías alusivas, por ejemplo conflictos generacionales o a la disociación entre lo bueno y lo malo, etc. (Abadi, Pavlovsky, Kesselman). Nosotros, en terapia grupal adolescente, trabajamos con 3, 4 ó 5 terapeutas, sobre un grupo de 10 ó 12 inte-

grantes. En nuestras coterapias no hay director y yo auxiliares, como en el psicodrama de Moreno, sino "funciones" de dirección y yo auxiliar, que deben ser jugadas por cada terapeuta alternativamente. Sobre el cómo pensar lo grupal Del prólogo que escribí al libro

de Carlos Martínez

Fundamentos para una teoría del psicodrama * "Si bien en los libros anteriores es posible percibir la interiorización de un pensamiento común entre Martínez Bouquet, Moccio y yo, aquí diría que Carlos se «singulariza específicamente» contorneando y delineando su silueta más nítida: la de su vocación teórica y éste ha sido precisamente el mayor mérito de nuestro grupo: el haber podido desarrollar un pensamiento común entre los tres y el haber podido simultáneamente desarrollar nuestras máximas singularidades individuales. "Un grupo desarrolla su máximo potencial creativo cuando cada individuo ha interiorizado el pensamiento común del grupo y además la singularidad de cada miembro individual (la antiburocracia). "No hay pensamiento más valioso que el que los individuos producen en grupo." Hoy creo que este pensamiento sigue vigente en dos aspectos: a) El grupo tiene que ser facilitador del potencial creativo individual de cada uno de sus miembros. Cuando el grupo "oprime" la creatividad individual es un síntoma institucional de "burocratización"; b) Los procesos dinámicos que ocurren en un grupo humano, solo pueden ser comprendidos y metabolizados por otro grupo. Anzieu define esto como psicoterapia por el grwpo (por varios terapeutas, psicoterapia múltiple), en el grupo (cuando se trata de más de un paciente), y del grupo (cuando un grupo preformado es el tratado: sociodrama). Más allá de nuestro primer grupo fundador (Moccio, Martínez, Pavlovsky) el Grupo Experimental Psico* Editorial Siglo X X I .

dramático Latinoamericano 17 fue el continuador más importante de nuestras ideas científicas y posiciones ideológicas. Autor del "Manifiesto" leído en el VI Congreso Internacional de Psicodrama y Sociodrama (Amsterdam, 1971)18. Actualmente el Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal sintetiza toda la evolución de nuestras ideas l9. Nosotros hemos utilizado cuatro procedimientos dramáticos en nuestra larga experiencia: "psicodrama", "sociodrama", "role playing" y "juegos dramáticos". "Psicodrama" y "sociodrama" son procedimientos dramáticos terapéuticos. El "role playing" y los "juegos dramáticos" han sido utilizados en general, entre nosotros, para la enseñanza, del psicodrama y de la psicoterapia de grupo. El "psicodrama" es un procedimiento terapéutico dramático, individual o grupal (preferentemente hemos trabajado en grupos con psicodrama) donde el grupo está formado por pacientes que generalmente se desconocen entre sí. Son demandas individuales donde se resuelve incluirlos en un grupo de psicoterapia con técnicas dramáticas de orientación analítica para su tratamiento. Dice Martínez: "Puede conducir a error el hecho de que el psicodrama sea casi siempre un procedimiento grupal, pero su finalidad terapéutica manifiesta es individual. Se orienta la cura hacia los individuos que componen el grupo. No viene un grupo a tratarse. Viene un iT Historia del desarrollo y de las prácticas del psicodrama en la Argentina, O. Albizuri de García y B. Kononovich (1988). 18 Grupo Experimental psicodramático Latinoamericano: Barrera, Bei;lin, Frydlewsky, Albizuri de García, Kononovich, Losso, Martínez, Moccio, Pavlovsky, Satne. Dictó la cátedra de Concepción Dramática de la Psicoterapia en el Centro de Docecnia e Investigación de la Federación Argentina de Psiquiatras y el Primer Seminario para el Doctorado en Psicología ( U B A ) 72-73 (M. Berlín). 19 Grupo de Psicodrama Psicoanalítico Grupal: Norberto Revilla, Alejandro Altaraz, Susana Evans, Eduardo Pavlovsky, Néstor Malajovich, Renée Smolovich y Jorge Solanas son docentes invitados para los grupos de formación, Marcelo Persia, Luis Herrera y Hernán Kesselman. El Centro realiza entrenamiento en tres noches para 120 alumnos.

paciente que demanda terapia y se lo incluye en un grupo terapéutico. Se dirige al tratamiento de los individuos que componen el grupo." En general, las técnicas dramáticas requieren la formación de un equipo terapéutico para el tratamiento de los pacientes (psicoterapia múltiple, psicoterapia por el grupo) en grupo o en individual. El sociodrama es un procedimiento dramático terapéutico orientado a tratar grupos preformados. La consulta es una demanda realizada por un grupo (no un individuo) . Por ejemplo: a) Un grupo de terapeutas de una institución que tiene problemas entre sí y quieren comprender las fuentes de sus conflictos; 6) Un grupo de maestras jardineras en conflicto en una escuela; c) Trabajos institucionales más amplios (análisis institucional)20. El tratamiento está orientado hacia el grupo y su dinámica de funcionamiento y no hacia las personas individuales que lo componen. En estos dos procedimientos terapéuticos hemos podido describir diferentes tipos de dramatizaciones para ser incluidas en distintos momentos del proceso terapéutico^. Dramatizaciones: o) explorativas; 6) descriptivas; c) expresivas; d) elaborativas; e) defensivas; f) demostrativas. El "role playing", en general, lo hemos utilizado para el entrenamiento del rol del coordinador de las terapias grupales en instituciones asistenciales. 20 Utilización de técnicas dramáticas en el diagnóstico institucional, C. Martínez. Psicodrama psicoanalítico en grupos, Ed. Kargiemian y Fundamentos, 1980, Madrid. 21 psicodrama. Cuándo y por qué dramatizar, Martmez-Moccio-Pavlovsky, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1984.

Por ejemplo: Un equipo de un servicio de psicopatología quiere comenzar su training en psicoterapia de grupo. El adiestramiento consiste en adjudicar el rol de "terapeuta" a uno de ellos y el de "paciente" a varios de los demás. Un tercer sector actúa de público observador. Se recrea de este modo un encuadre terapéutico grupal donde lo que se va a intentar hacer es que todos los integrantes circulen por los roles de "terapeutas" y "pacientes". El objetivo es el adiestramiento en el rol de la "coordinación". Se adiestra el lugar del coordinador. Generalmente los roles de los "pacientes" (realizados por los terapeutas) integraban historias de pacientes "reales", conocidos por los terapeutas. El Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal tiene un espacio de Supervisiones grupales, dirigido por Norberto Revilla, que utiliza el "role playing" como procedimiento dramático. Néstor Malajovich y Nelly Etala lo utilizan en las supervisiones del Centro de Salud N« 1 y N ? 2 y en los Consultorios Externos del Servicio de Psicopatología del Hospital "Borda" y Hospital "Israelita". Es un magnífico instrumento para cotejar vivencialmente teorías grupales, teoría de la técnica, transferencia y contratransferencia, timing interpretativo, etc. El coordinador de un grupo donde se utilice el "role playing" debe saber que éste no es un procedimiento terapéutico y es necesario recordarlo siempre, para no interpretar. Se estudia el rol y no la persona. Como dice Martínez: "Lo que se debe hacer es señalar la adecuación o no al rol propuesto y las inadecuaciones referidas al rol y a los personajes." En todo "role playing" con un grupo de entrenamiento hay tres dimensiones que se entrecruzan: a) Personal; b) La grupal; c) La del rol a investigar. La habilidad del coordinador de "role playing" debe consistir en no quedar atrapado en las dos primeras dimensiones (a y b) sino llevar siempre la lectura a los problemas de la tarea del rol de coordinador grupal y su problemática específica. Este tipo de tarea no es realizada por los psicodramatistas franceses donde lo personal se incluye de una

manera evidente desde el comienzo en todo tipo de trabajo de supervisión. Así lo hemos observado en los trabajos de Anzieu sobre supervisión de los psicodramatistas de niños y adolescentes (12 sesiones en total). Una breve síntesis de la experiencia: "Durante la primera sesión Anzieu señaló dos objetivos para el grupo de perfeccionamiento, que fueron aceptados por los participantes: 1) intercambio de experiencias en la conducción de los grupos de psicodrama, 2) representar argumentos psicodramáticos relacionados con esas experiencias y problemas. Pero después de la octava sesión se representan argumentos más personales, comenzando por la puesta en escena de la transferencia negativa latente sobre mí." "Allí es donde Anzieu lo transforma en un grupo de psicodrama analítico y no de supervisión. Porque al incluirse en el aquí y ahora transferencial necesariamente lleva al grupo de supervisión a convertirse en un grupo terapéutico de psicodrama analítico. "Otro trabajo de este tipo es el que realizó, en la Universidad de Nanterre, como etapa formativa de los psicólogos clínicos. Se realizaron de seis a diez sesiones de psicodrama analítico para los estudiantes de psicología clínica, que pensaban especializarse en clínica de adultos, o niños y adolescentes (estos últimos los más numerosos). Los grupos estaban integrados por ocho o diez participantes conducidos por un psicodramatista psicoanalítico. Según Anzieu, este trabajo de psicodrama analítico con los estudiantes era un trabajo de sensibilización a ciertos fenómenos inconcientes que se producirían en el psicodrama colectivo. "En muchos casos se observan bloqueos duraderos (falta de insight) que provienen de estructuras obsesivas, narcisísticas o presicóticas y constituyen verdaderos diagnósticos de contraindicación para la profesión del psicólogo clínico. El psicodrama en la Universidad da, además, la posibilidad de que se revelen los fantasmas subyacentes a la relación pedagógica (lo que Kaes define como la fantasmática de la formación). Además, el psi-

codrama psicoanalítico suministra a los alumnos una. idea concreta y vivida sobre lo que puede ser un trabaja del proceso psicoanalítico. El psicodrama facilita cierto nivel de tolerancia hacia la patología mental al compartir en la experiencia grupal diferentes niveles de patología entre los propios estudiantes. "Anzieu define en estas experiencias un modelo de referencia subjetivo en los papeles que asumen los estudiantes durante la representación, que siempre obedece a modelos experienciales personales previos (reales o ilusorios) y que estos últimos surgen con claridad en la discusión posterior a la representación. Lo relaciona a la actividad preconciente, sobre la cual el psicodrama tiene la misión esencial de actuar. Anzieu sugiere que cualquier papel que se asume espontáneamente en una dramatización está siempre determinado por un modelo experiencial previo, que no es conciente en el momento de la escena, pero que surge claramente en la discusión posterior de elaboración (este modelo experiencial previo, no es inconciente sino preconciente). "De todos modos, aún en esta apasionante experiencia que forma parte de la formación universitaria del psicólogo clínico en Nanterre, el psicodrama analítico es utilizado con los estudiantes de psicología como procedimiento terapéutico y no como 'role playing' o 'juegos dramáticos' para la enseñanza del lenguaje dramático como lo haríamos nosotros." 22 Actualmente, en la cátedra de Dinámica de Grupo de la Universidad de Buenos Aires, cuya titular es Ana Fernández (junto con Marcelo Percia y Luis Herrera), utilizan las técnicas dramáticas como procedimientos de aprendizaje vivencial para los estudiantes de la cátedra. En 1970, se creó un Seminario de Psicodrama para el doctorado de Psicología, que presidió Marta Berlín y del que participaron Luis Frydlewsky, B. Kononovich y Olga Albizuri. La experiencia de "escenas temidas" para el coordinador de grupos, que realizan Ana del Cueto y Delia Ber22 Cuando hoy digo nosotros, me refiero a la enseñanza que compartimos en el Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal.

mejo en la UBA, son otro magnífico ejemplo de cómo trabajar el psicodrama psicoanalítico grupal sin convertirlo en terapia grupal. Según Kaes, la "rememoración de los recuerdos olvidados es uno de los efectos de todos los tipos de psicoterapia. La experiencia de revivir los antiguos afectos apartados posteriormente de la conciencia, la de vivir afectos nuevos que el antiguo entorno no había hecho posibles, son experiencias facilitadas más especialmente por el psicodrama psicoanalítico grupal. Incluso ocurre que el psicodrama, luego de haber tenido lugar un psicoanálisis previo, libera un afecto no solamente reprimido sino arrojado por el yo a la periferia del ello, donde ha permanecido enquistado; afecto que no había podido ser movilizado por el tratamiento psicoanalítico. En esos casos el psicodrama ejerce claramente su específico efecto de catarsis, cuyo descubrimiento se debe a Moreno. ¿Qué condiciones (Kaes, 1979) debe reunir el grupo de psicodrama analítico grupal para ejercer tal efecto de rememoración afectiva? Conviene que el a) una función b) una función c) una función d) una función coanalítico."

equipo terapéutico asegure: de encuadre; de continente; de área transicional (Winnicott); de interpretación en el registro psi-

Los "juegos dramáticos" son un procedimiento dramático utilizado para la enseñanza de psicodrama. Lo importante para la formación del alumno es el paulatino aprendizaje del lenguaje dramático. Es un método que «comenzamos a instrumentar con Moccio y Martínez en la formación de los profesionales que querían introducir las técnicas dramáticas en los grupos de terapia en los Servicios de Salud. Es diferente del "role playing", que es un procedi-

miento dramático que tiende a entrenar para un rol profesional (en nuestro caso para coordinar grupos de terapia). Pero el "role playing" no habilita enteramente para ser psicodramatista. En cambio, los "juegos dramáticos" tienden a introducir al alumno en el lenguaje dramático a través de una serie progresiva de dramatizaciones. Las primeras dramatizaciones tienen directa relación con las ansiedades producidas por el simple hecho de "dramatizar". "Dramatizar" es incluir el cuerpo y quedar expuesto a la "mirada de los otros". Para la formación del psicólogo, el simple hecho de dramatizar despierta movilizaciones que hay que saber dosificar durante el entrenamiento dramático graduado. Las dramatizaciones cada vez se complejizan más, en la medida que los fenómenos grupales y transferenciales consolidan una red suficientemente continente en el grupo de entrenamiento. Los "juegos dramáticos" forman parte del primer proceso de entrenamiento para el alumno de psicodrama. "Es así que hemos dividido el proceso de aprendizaje en tres niveles progresivos, que corresponden a mayores niveles de compromiso personal de los alumnos. Cada uno de estos niveles corresponde a un año lectivo de trabajo, en la enseñanza de la técnica en sí misma y podemos afirmar que partimos desde los rudimentos de la técnica hacia la aplicación concreta. como coordinadores de grupos. Como así también hacia una profundización de los aspectos personales implicados en la tarea y el esclarecimiento dentro de los marcos propuestos. Ponemos el acento en el análisis de los procesos imaginarios que en todo grupo se dan. Es así como dividimos estos niveles en: I) Introducción y "juegos dramáticos"; II) Dirección de escenas y proceso grupal; III) Coordinación y "escenas temidas" del coordinador de grupos. Los grupos se reúnen una vez por semana durante dos horas, en coordinación. "Se realiza con cada alumno una entrevista previa y una evaluación posterior individual y/o grupal a los f i nes de determinar las motivaciones, si hay acuerdos básicos de la institución, los puntos ciegos, etc." (Ana del

Cueto, "La formación e identidad del psicodramatista", Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal, 1987.) La mayoría de los alumnos que nos requieren entrenamiento han realizado una terapia analítica previa o la están realizando (individual o grupal). Insistimos que en relación a los coordinadores es fundamental y básico no confundir un grupo de entrenamiento con un grupo de terapia. Insisto que aquí nos diferenciamos netamente de la escuela francesa (Lebovici, Anzieu, Widlocher o Lemoine) donde todo entrenamiento se convierte en terapia. Es necesario, dice Martínez, "que el coordinador conozca definidamente el rol que cumple en los "juegos dramáticos" y no lo confunda con el de psiodramatista. Puede serle muy útil percibir las situaciones conflietivas de los alumnos y sus causas determinantes, pero su conducta en este caso no debe ser la de interpretar (lo que sí debería hacer si se tratase de un grupo de psicodrama terapéutico)". Que el grupo de formación o entrenamiento resulte a veces "terapéutico" para alguno de sus miembros no significa que se lo deba coordinar como grupo terapéutico. Es más, pensamos que en este tipo de grupo de formación hay que desalentar todo tipo de demanda terapéutica de parte de sus integrantes. Lo que se puede hacer es sugerir a alguno de sus integrantes algún tipo de terapia de acuerdo a los conflictos generados durante el entrenamiento. Hernán Kesselman dice que lo personal en los grupos de entrenamiento funciona a veces como "resistencia al aprendizaje". Uno de los artículos que dan también un aporte singular al psicodrama psicoanalítico argentino es el que escribimos con Fidel Moccio en 1970 que titulamos "Dramatización y actuación; dos términos de opuesto significado". Es un intento teórico de definir lo que para nosotros es la diferencia fundamental entre ambos términos, generalmente utilizados con el mismo significado en psicología dinámica.

ACTUACION (irrational acting-out de Moreno}

a) El rol simbólico (yo auxiliar) es el doble del objeto primario; b) El yo auxiliar no evoca o sugiere al rol convocado por el protagonista (padre, madre, hermano, etc.) sino que es. El yo auxiliar pasa a ser el padre, madre, hermano, etc. y a ser tratado en la escena con la carga primitiva del objeto primario; c) Proceso de ecuación simbólica; d) Descarga motriz inmediata; e) Identidad perceptiva; / ) Identificación proyectiva masiva; g) No hay dramatización (no hay "como si", no exis. te el espacio dramático); h) Resistencia a la dramatización; i) No hay responsabilidad frente al yo auxiliar (rol simbólico; j) Rigen las leyes del proceso primario. DRAMATIZACION (Therapeutic acting-out de Moreno)

a) El rol simbólico evoca o sugiere el objeto; b) El yo auxiliar evoca o sugiere el rol convocado por el protagonista. Representa al padre, madre, hermano, etc., en la dramatización; c) Representación simbólica; d) No hay descarga motriz inmediata; e) Identidad de pensamiento; / ) Disminuye la identificación proyectiva masiva; g ) El rol simbólico tiene características de objeto total; h) Se reviven ansiedades depresivas (M. Klein) ; i) Rigen las leyes del proceso secundario; j) No hay actuación. Hay dramatización; k) Hay responsabilidad por el yo auxiliar. Hemos observado que algunos pacientes que tienen alterado el proceso de simbolización, a través del proce-

so terapéutico psicodramático pueden revertir el paso de la actuación al de dramatización. Con todo, determinadas neurosis impulsivas son contraindicadas para el psicodrama, por la alteración en el proceso simbólico. Otras contribuciones de la escuela argentina: EL PROCESO DE LA ESCENA (C. Martínez) 2 3

Los cinco pasos del proceso dramático: 1) Pensamiento en escenas. 2) Escena a dramatizar. 3) Dramatización o escena manifiesta. 4) Escena desde el punto de vista de los individuos que constituyen el grupo. 5) Escena imaginaria o subyacente o latente. Cualquier psicodramatista de orientación analítica, sea cual fuere su marco teórico, se encontrará siempre con este proceso dinámico en la clínica grupal. También este cuadro es de utilidad para la clínica psicodramática. RESISTENCIAS EN PSICODRAMA (Pavlovsky, 1964)

1) Anterior a la dramatización. 2) Durante la dramatización: a) Actuaciones agresivas; b) Actuaciones eróticas; c) Interrupción de la dramatización; d) Representación durante la dramatización. La última parte de mis experiencias en psicodrama psicoanalítico es el período que abarca desde 1975 hasta 23 Fundamentos para una teoría del psicodrama, C. Martínez, Ed. Siglo X X I , Buenos Aires, 1977.

la fecha y que se concreta en los trabajos escritos con Kesselman y Frydlewsky. Ese período podríamos definirlo en tres etapas: la primera abarca toda nuestra experiencia en "escenas temidas del coordinador de grupos", la segunda incluye las ideas de creatividad en la terapia grupal y la técnica de la multiplicación dramática y la última ha sido la relación entre las sesiones de grupo, dinámica de los ensayos de teatro y las ideas sobre la obra abierta de Eco (texto escrito-texto dramático). Lo original de dichos enfoques fue la idea de colocar la luz de la investigación en el rol de coordinador de grupo o de psicodrama (en el coordinador y no solo en los coordinados). Las primeras problemáticas datan de 1975 donde se esbozan nuestras primeras aproximaciones al tema en el grupo de autogestión que integrábamos Kesselman, Frydlewsky y yo. Se realizan dos laboratorios terapéuticos coordinados por los tres. A partir de la experiencia compartida se profundiza la relación entre la problemática de conducción de grupos. Se explora la relación de escenas de nuestra infancia, fobias infantiles y nuestros juegos infantiles preferidos y las técnicas "actuales" como recreación de nuestros viejos juegos infantiles. Profundización de otros temas: pareja, creatividad, • soledad, encierro, muerte y locura. Relación entre nuestros miedos personales y la conducción grupal. "Escenas temidas" por nosotros en la coordinación de un grupo. Explicitación de las mismas. Ejemplo: temor a la crítica, a la vergüenza, al aburrimiento del grupo, etc. Relación entre nuestras "escenas temidas" y escenas familiares. Reconocimiento de nuestro propio repertorio de "escenas temidas" en nuestra vida y su relación con la tarea. Esta, como diría Rodrigué, fue "la cocina, nuestro autoanálisis grupal" sobre "escenas temidas" y precursor de toda nuestra investigación posterior. Realizamos dos seminarios de investigación de "esee-

ñas temidas" para 24 participantes. Uno de los seminarios fue dirigido por los tres y el otro ante el exilio de Kesselman, por Luis Fridlewsky y yo. El esquema de nuestra línea exploratoria fue el siguiente: "en su cotidianeidad profesional un coordinador de grupos es sobresaltodo por una regular cantidad de "escenas temidas" (los temas de sexo, violencia, económico, actitudes permisivas o autoritarias, etc.). Si se profundiza su reflexión en el grupo de entrenamiento, sobre cada "escena temida" hacia su introspección, puede encontrarse con una escena grupal de su propia historia personal que le es consonante. Si esta escena consonante se exterioriza, adjudicándole roles a sus compañeros del grupo y llevándola a la representación dramática, resuena en el conjunto y adquiere una visión enriquecida (visión múltiple) transformándose en una escena descubridora: escena resonante que puede ser reincorporada por el coordinador con el objeto de muñirse de un repertorio mayor de recursos para volver a examinar amplificadamente las "escenas temidas" de la vida cotidiana profesional: escena resultante (del "Prólogo" de Escenas temidas del coordinador de grupos", Ed. Fundamentos, Madrid, 1980 y Ed. Búsqueda, Buenos Aires, 1984). 1) Nuestra línea de investigación con Frydlewsky y Kesselman nos llevó a relacionar la producción de una sesión de psicodrama psicoanalítico con el proceso de la -dinámica del grupo en los ensayos de una obra de teatro en ¡a creación artística. La dramatización inicial del paciente, la definimos, como texto escrito y la producción dramática global producto del atravesamiento de la escena original por las múltiples subjetividades de los integrantes del grupo, a través de la multiplicación dramática (técnica donde cada integrante improvisa una escena como efecto de la resonancia que le produjo la escena original). Texto dramático. En la escena original están inscriptas las posibilidades de las multiplicaciones grupales y la escena original

es una obra abierta en relación a la similitud con la concepción de U. Eco en cuanto a la multiblicidad de sentido para la comprensión de una obra de arte 24-25-20 2) Lo que no se soporta en el proceso de creatividad es el enfrentamiento con el caos, la falta, la castración. 3) Sugerimos la idea de que todo coordinador de gru. po atraviesa durante su trabajo terapéutico por momentos de caos, de ampigüedad, de falta, de castración, situación máxima de soledad. Relacionamos estos momentos como partes del mismo trabajo que vive el artista en el proceso de la creación. 4) En los espacios de los grupos terapéuticos encontramos una doble funcionalidad de lugares: lugar para analizar las repeticiones regresivas transferenciales y lugar superador y recreador de los conflictos que relacionamos con la creatividad (Moreno). Un integrante de un grupo se cura no sólo por el proceso interpretativo (verbal o dramático) sino también porque el grupo se convierte en un lugar apto para desa. rrollar su potencia de creatividad. Las técnicas dramáticas, en particular la multiplicación dramática, son de alta eficacia en ese sentido: "Sin especular con todas las teorías sobre el juego creo que en toda actividad lúdica hay que descubrir dos niveles en los chicos: el juego como intento de elaborar situaciones traumáticas y el juego como expresión de la potencia creadora de los niños" (Psicoterapia de grupo en niños y adolescentes, Búsqueda, 1986, Buenos Aires). 5) En ciertos juegos de la infancia existe una matriz de ensayo imaginativo donde el niño aprendió a mirar de otra manera lo concreto... y que en todo proceso creativo posterior el adulto recurre a esa primer matriz organizativa infantil, espacio organizador de lo imagina24 " E l análisis didáctico grupal", Pavlovsky-Kesselman, Clínica grupal 2, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1980. 25 "La Obra Abierta de U. Eco y la multiplicación dramática", Lo grupal 5, Kesselman-Pmlovsky-Frydlewsky, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1987. 26 Dramatic multiplication. Training Workschop for group, Kesselman.

rio donde lo psicótieo y ansiedades correspondientes se estructuran con coherencia en esos espacios lúdicos. Le damos importancia al espacio del juego infantil como matriz dé ensayo de desarrollo de la imaginación. Establecemos la relación entre el tipo de zona lúdica infantil y el tipo de creación posterior en el adulto. Pensamos, como Winnicott, que ese juego infantil precursor de esa matriz imaginaria, a la que el adulto recurre en su vida creativa posterior, es una zona de espacio transicional. La forma creativa del adulto está insertada en esos espacios infantiles donde se ensayó la imaginación creadora en los primeros juegos y hay una directa relación con su desarrollo en la vida adulta del creador, según la recepción con que el ambiente familiar estimuló o reprimió esos ensayos infantiles. No sólo se reprime a la sexualidad sino también a la capacidad imaginativa. En esos espacios lúdicos alguien puede leer el drama de los personajes edípicos, pero eso no es lo preponderante, no es lo que determina el tipo de juego. La forma de jugar, de elaborar situaciones traumáticas, de imaginar, de inventar, o de crear, no está determinada por la situación edípica. La situación edípica es una variable más dentro del complicado proceso de la creatividad. No EDIPICEMOS TODO, que la creatividad es más complicada. Lo que nos interesa es la forma expresiva, la amalgama singular del fenómeno lúdico infantil y su relación con el instrumento creador posterior. En ese sentido el juego en psicodrama analítico es un espacio propicio para la elaboración y recreación de esos espacios infantiles inherentes a la creatividad. (Espacios y creatividad, Kesselman-Pavlovsky, Ed. Búsqueda, 1980). La labor de Moccio en sus talleres de creatividad han sido otra apasionante forma de "recreación" de nuestros primeros conceptos (Taller de terapias expresivas, Ed. Paidós, 1980). De la nueva generación, los escritos de Marcelo Persia y Luis Herrera son los más teóricos y de profunda sensibilidad ideológica... ("Clínica y política", Lo Grupal 3, Ed. Búsqueda, Buenos Aires, 1986).

Actualmente seguimos trabajando con Kesselman sobre nuevas posibilidades de "La escena dramática" dentro del campo del Psicodrama Psicoanalítico Grupal. La formación de psicodramatistas que coordino en el Centro de Psicodrama Psicoanalítico Grupal intenta sintetizar todo estos años de experiencia.

NOTAS ACERCA DE UN POSIBLE PROGRAMA DE INVESTIGACION SOBRE EL PSICOANALISIS Y LO GRUPAL EN ARGENTINA 1988

GRKGORIO

F.

BAREMBLITT

"Lo que a uno mata al otro engorda."

PROVERBIO POPULAR

Si he puesto este título fechado es porque me gustaría dejar claro que no es ni a la universalidad ni a la neutralidad de mis opiniones a lo que aspiro. Lo que sigue está escrito para ayudar a instituir algo y con un por qué. La parte de eso que conozco será explicitada con la mayor precisión y detalle de la que soy capaz. La otra, muy amplia y sobredeterminada, apenas puedo suponerla como existente y desear que alguien se ocupe de desíntrincarla, a condición de que no pretenda reducirla a una de las vertientes inconcientes que aquí están en juego aislándolas estratégicamente de las otras. Según mi experiencia, y el examen de cierta bibliografía existente sobre el tema, la investigación acerca de las relaciones entre el Psicoanálisis y lo Grupal se ha centrado predominantemente en algunas opciones que intentaré resumir. En general se ha tratado de ver las aplicaciones del psicoanálisis, entendido como ciencia de la subjetividad (en especial la inconciente), a una entidad llamada grupo, considerada empíricamente como un conjunto de individuos asociados en torno a un objetivo común durante un período prolongado. La intención de estos abordajes, en los casos de mayor precisión epistemológica, consiste en ensayar la práctica de un Psicoanálisis denominado "aplicado", en una .situación experimental diferente de la "individual", que

es considerada "constitutiva» del procedimiento. Las particularidades de esos intentos configuran un espectro qüe va desde concebir al grupo como compuesto de estructuras autonomas en cada una de las cuales deberá ser reconstruida y mudada la posición de los sujetos inconcienn t L ^ r r e T " d l e n t e S a P a r t i r d e l c a m P ° d e Rectos que proceda (discursos, e t c . ) . . . llegando hasta las propuestas de quienes teorizan un "sujeto grupal" y procuran ejercitar consecuentemente el método y la técnica para el desciframiento y la transformación del mismo La modelística o las "ficciones" teóricas arbitradas por estos últimos (que he tratado de sistematizar en otro lugar) (1) en general se limita a una traslación analó? ™ d T e s núcleos de la metapsicología freudiana (Capitulo VII de La Interpretación de los sueños" Primera y Segunda Tópicas, Complejo de Edipo. . . o cierta articulación de todas ellas en "Psicología de las masas y análisis del Yo"), al "objeto" grupal. Tales ensayos presentan diferencias, más o menos relevantes, como producto de la influencia que tienen diversas orientaciones epistemológicas en la re-formulación que cada una de esas concepciones hace del psicoanálisis. Asi es que tenemos un Psicoanálisis grupal empirista-positivista, uno estructural-funcionalista, uno fenomenológico^existencial-hermenéutico, uno estructuralista, etc. Como era de suponer esas tendencias admiten combinaciones entre sí y pueden llegar a tener matices idealistas, espiritualistas, institucionalistas, materialista-dialécticos y asi por el estilo. El panorama se complica más aún en cuanto advertimos que las combinatorias de esas variadas raigambres pueden apelar a disciplinas de difícil clasificación gnoseológica como lo son las "teorías" de los sistemas de los juegos, de las catástrofes, de la comunicación, cibernéticas de los conjuntos, del campo . . . y demás , „ o « ? a r a C O m p I e t a r l a complejidad de este' inventario r » ™ ™ * ™ ™ ? ? ™ 8 € l s i n c r e t i s m o 7 eclecticismo de este campo a nivel técnico, constatamos la coexistencia de los recursos interpretativos clásicos con otros dramáticos, expresivos, informativos, reflexivos, etcétera

No es mi propósito en este capítulo exponer, cotejar ni criticar estas proteiformes lecturas y praxis. En el trabajo arriba citado y en otro previo (2) traté, dentro de una revisión taxonómica más amplia (que no estaba circunscripta a los enfoques psicoanalíticos), de relevar una cierta positividad justamente en la heterogeneidad, lispersión y "poligamia" de las caracterizaciones y abordajes y sus posibles dimensiones estratégicas. No obstante, antes de pasar a las notas anticipadas en d encabezamiento, quisiera meramente llamar la atención sobre algunos hechos que tal vez sean refrendados por los psicoanalistas de grupo. Por lo que he visto, ese estatuto de "aplicado" que el psicoanálisis adopta para sí cuando se refiere a los grupos, hace que las peculiaridades conceptuales o práxicas del trabajo con éstos solo excepcional y discutiblemente revierta incisivamente sobre la teoría, el método y la técnica psicoanalítica tradicionales. Sugestiones implicadas en los textos freudianos, como puede ser aquella de que las identificaciones que constituyen las instancias de la Segunda Tópica son "instituciones" (o según se quiera traducir: grupos o "Massen') ; . . .ciertas plausibles lecturas de que lo reprimido en "el sujeto" es una identidad colectiva, vigente como virtualidad reconstruible de la experiencia de lucha comunitaria de la horda fraterna contra la dominación real del protopadre (3) . . . n o parecen inspirar la inclinación que el psicoanálisis ha tomado en las últimas décadas. En otras palabras, con contadas excepciones, entre las que resulta un poco embarazoso citar una polémica que protagonicé (4) y a unos pocos otros más importantes que yo (5), la bibliografía atingente a la cuestión que nos ocupa presenta una invariable asimetría. La teoría freudiana es utilizada en la búsqueda de intelegibilizar la subjetividad en los grupos o del grupo, pero ese desciframiento y las intervenciones a las que conduce, no acostumbran a influir en nada sobre el "corpus" del psicoanálisis ortodoxo ni sobre su instrumental técnico. Desde luego esa impenetrabilidad es coherente y más flagrante en la estructura organizacional de los movimientos, organizaciones y esta-

blecimientoa psicoanalíticos, que siempre consideraron al Psicoanálisis de Grupo y sus asociaciones como una especie de sucedáneo o pariente pobre de la disciplina. Todo ocurre como si el "objeto formal abstracto" freudiano (que en rigor por postularse "puro" siempre ES "aplicado" vía prescripciones del método y reglas de la técnica a todo y cualquier campo de efectos que le sea pertinente y suficientemente "congelable" para permitirlo), permanece incólume a cuanta diferencia y singularidad se le "imponga" desde la materialidad de sus áreas de "aplicación" no sacrosantas (6). En textos de autores "modernos", la introducción de semantemas de la categoría de "grupo interno", "grupo familiar interno", "verticalidad y horizontalidad" de los "individuos" en el grupo o del "grupo como totalidad", que se completa con la idea de la sociedad como "grupo de grupos", concluye por ser fácilmente impugnable por empirista, funcionalista y operacionalista desde las sociologías materialistas, el .institucionalismo o alguna de las metafísicas sintácticas y topológicas que hoy amenazan con hegemonizar la definición de la especificidad psicoanalítica. En esta última, sensiblemente el neo-estructuralismo lacanista, una serie de operaciones epistemológicopolíticas, consubstanciales a esa corriente y que trataré de enumerar a continuación, garantizan la improcedencia del campo de efecto grupal para el desciframiento, y evalúan como irremisiblemente contraproducente la intersubjetividad en el grupo para la obtención de los resultados sui-generis del procedimiento. Aunque en esta oportunidad sólo los mencionaremos, tales "palabras de orden" son las siguientes: A ) La reducción de la "cultura" a los "sistemas simbólicos". B) El privilegio, dentro de éstos, del canal verbal de la secuencia discursiva. C) La caracterización universalizadora del "sujeto" como una entidad constituida en el juego del significante. D) Su condición de escindido afirmada en base a recursos tales como la diferencia entre sujeto del enunciado-sujeto de la enunciación (postulado de determinada

lingüística) con los que se critica una concepción especulativa unitaria del sujeto del cogito (según Descartes, Kant, Hegel, Leibnitz, Husserl). E) La circunscripción de lo social al gran otro (imaginario: de la dependencia), simbólico (lugar de la ley, del código, del tesoro del significante) . . . o hasta del amo absoluto, muerte (?) etcétera. F) La taxonomización supuestamente exhaustiva y •excluyente de las posiciones del "sujeto" en la estructura formalizadas en maternas. G) La promoción de una ontologia negativa del objeto, apropiada a otra irrealizable del deseo, a más de una imposible de lo Real pulsional y de la relación sexual, inexistente de la mujer, etc., etcétera. H) La exigencia de una unilateralización de la interlocución y de las acciones-pasiones recíprocas para sostener la no-respuesta a la demanda, dando así lugar a la producción de las formaciones de cierto inconciente (cuyo estatuto sería el de una ética) la verdad del supuesto saber y demás. A poco que se consiga entender esta doctrina (por otra parte asumidamente pergeñada para no ser inteligible), se concluirá que el grupo es un espacio propicio para la edificación de obscenos imaginarios compartidos, pero decididamente adverso para la simbólica disolución de tales espejismos, requisito esencial de "la cura". Aunque algunos epígonos audaces, atípicos o apóstatas (7) (8) hayan buscado atenuantes para este anatema ineludible y elaborado algunas modulaciones conceptuales que pretenden justificar cautas escenografías-otras para permitirse accionar en grupos, tales tesis impresionan tan sugestiva cuanto inconvincentemente. El corolario obligado de la férrea soberanía de ese credo no puede ser si no que toda gestión grupal, que ostensivamente requiere organización, cooperación, interlocución, planes y finalidades que no consisten apenas en analizarse, obturan la demanda y "pseudo realizan" el deseo, impidiendo íisí la emergencia de la Verdad. La asimetría, subordinación e irreversibilidad en la

relación entre psicoanálisis y grupo que antes caractericé, se consolida aquí, lapidariamente en virtud de la hiperfetación que se hace de la teoría, así como de la fetichización y extraterritorialización, tanto cuanto de la preferencialidad radical, del procedimiento "individual".

Notas inquisitivas " A quien menos pregunta, Dios perdona." PROVERBIO

POPULAR

" E s por eso que se hace necesario un método interrogativo..." A.

BAULEO

Enfatizando en que sólo pretendo esbozar un programa cuyo "inventio" retórico sea el de la incerteza expongo que: I) ¿Será verosímil que una investigación sobre el supuesto nexo entre psicoanálisis y grupos que resulte demostrativa de qué son esas realidades y cuáles son sus articulaciones o disyunciones sólo adquiere valor productivo-revolucionario si puede acoplarse a esas entidades, según la mejor forma en que ellas existen y funcionan concretamente en una región, entendiendo su retórica como una erística? II) ¿Por qué no insistir en localizar en qué finca el poder, el saber, el deseo y el quehacer de esas máquinas de una formación económico-político-libidinal en sus conexiones relevantes, prioritarias y efectivas, y no en sus entimemas y sus promisorias? Se trata de disecarlas para re-inventarlas ligando cabos insólitos que su auto-sintonía recubre, descubriendo lo que "abren" y lo que "cierran" para el libre fluir de los procesos de innovación y diferencia o de repeticiónidentidad-igualdad en Kiversos segmentos y todos parciales recortados irregular y práxicamente.

III) Dicho de otro modo: ¿Cuánto son, o pueden ser, equipamientos, micro o macro fascismo de Estado (9) o de una Sociedad disciplinar u otras macro y micro máquinas abstractas, técnicas, naturales sociales y deseantes paranoicas, o cómo pueden devenir dispositivos, máquinas de guerra capaces de agenciar nuevas formas de la libertad, el gozo y la Vida? ¿Qué estratos y planos de sustentación constituyen y cómo operan en ellos? ¿Qué líneas de fuerza generan, refuerzan o cabalgan? ¿Cuáles son sus índices maquínicos? ¿En qué áreas de las superficies de producción, registro o consumo se insertan predominantemente? ¿Cuántas y cuáles transmisiones sedimentan y a cuántas y cuáles mutaciones han dado origen? Todo esto es formulable para las entidades "en sí", o sea juzgadas por sus síntesis explícitas y dominantes en un socius, así como para los diversos acoplamientos-cortes que se dan entre ellas. IV) ¿Cómo incentivar, aprovechando lo ya producido al respecto, la pesquiza de una "Genealogía de los Valores" implantados por los psicoanálisis y los psicoanalismos, por las grupalidades y los grupalismos (o las "grupitis"), en Argentina, por ejemplo, en la última década? ¿En qué términos suscitar el procesamiento de una arqueología de los montajes psicoanalíticos y los grupalistas pensados como adminículos de poderes (y cuáles) y proliferan en la psico y grupofilia de Buenos Aires? ¿Qué se instituye en las "Provincias Unidas del Sur" cuando se introduce una tendencia psicoanalítica: se funda una Sociedad-Instituto-Centro-Núcleo-Clínica de Psicoanálisis o se "arma" un grupo, grupazo, grupejo? ¿Cuánto y qué tienen esos actos de instituyente, cuánto y qué de instituido-institucionalizado? ¿Cómo son transversalizados y cómo transversalizan las instituciones del lenguaje, del dinero, de la sexualidad, del matrimonio, de la salud, de la enseñanza, de la propiedad, de la división del trabajo, el campo-ciudad, de lo público-privado, de la comunicación de masas, las generaciones, las razas, los cultos? ¿Alguna de estas iniciativas es auto-gestiva? ¿Fun-

ciona en régimen de trueque y reciprocidad de prestaciones? ¿Ha surgido en el seno de un movimiento de colectivización integral "en caliente"? ¿Distribuye el poder por participación directa? ¿Se dio una morfología y un contrato que no figura en las formas jurídicas convencionales? ¿Prevé su autodisolución? ¿Son grupos-sujetosprotagánicos... alternativos, marginales, underground, cooperativos, subversivos, clandestinos, vanguardistas? V) Es claro que estas interrogaciones pueden enunciarse de manera contraria: ¿Son teorías-grupos sujetados? ¿Se consideran extraterritoriales y a-históricos? ¿Creen dar cuenta de todas sus determinaciones o no lo creen necesario para producir sus efectos específicos? ¿Son piramidales, centralizados, burocráticos, exclusivos, imperialistas, profesionistas, especificistas, legales, legitimados, autorizados, autoritarios, fideístas, patriarcales, matriarcales, filiales (aún de una Internacional de hecho o de derecho)? ¿Iglesias, sectas, ejércitos, empresas, partidos, sindicatos, escuelas, comunidades de base, familias, profesionales "liberales", "autónomos", "boliches", "vendedores ambulantes"? ¿OFICIALES, CIVILES, POPULARES. . . o alguna CAUSA, LETRA O CHOSE cuya morfología no importa demasiado porque es apenas un soporte para una "iluminación-peste" que no pasa por esas prosaicas argucias de la historia sino por la "absoluta originalidad" de los estilos y por su "generis sui" propio e inalienable ? ¿ No se habrá muhlmannizado, weberianizado, etc., etc.? VI) Preguntas nada más, apenas preguntas. Ya sabemos que en ellas están implícitas las respuestas. No ignoramos que la humanidad sólo se plantea los problemas que ya puede resolver. También es obvio que comienza a resolverlos, no necesaria sino prevalentemente, si se los plantea. No se me escapa que todas ellas están dirigidas antes que a nadie a mí mismo y al movimientodispositivo (10) en el tejido del cual estoy tramado, que no es ajeno a las mismas condiciones históricas de producción. Las respuestas sólo pueden venir de una gestión militante y colectiva. ¿Tal vez estos elementales cuestio.

namientos ya estén respondidos en los textos que integran, este volumen al que se compaginan, o en otros contemporáneos . . . o en aquellos que fueron escritos en tiempos aparentemente tan heroicos cuanto trasnochados? ¿Quizá este artículo sirva para sugerir una lectura que reclama estas contestaciones y consiga inquirir cuál fue la problemática a la que respondieron los que responden? En este punto es deber denunciar que ciertos "contestatarios", algunos de los cuales sólo han logrado hurtar un puñadode recetas institucionalistas con el que se dan melodramáticos "golpes de puño" en el pecho exhibiendo una "implacable" vocación de análisis de su "implicación", no son mejores que los demás. Tras declararse psicoanalistas que han completado su "formación" (con todos los vicios acerca de los que ya saben cómo prevaricar pero propagandizando al mismo tiempo esa rentable condición), se auto-titulan institucionalistas y advierten al futuro usuario de su "impureza" congénita, así como de su segura, asunción del imperativo de desvendarla en cada "servicio". (La producción de demanda tiene razones y tácticas que la razón no entiende). Mas ¡sorpresa! en la misma perorata y en función de una supuesta conciencia de la amplitud de cuanto determina su nueva "profesión imposible", (cuya coexistencia pacífica con la anterior se resuelve en mera declaración de intenciones), ¿Omiten?, ¿Reprimen?, ¿Forcluyen?, ¿Escamotean?, una parte fundamental de la génesis social y conceptual, así como de la bibliográfica, a partir de la cual acabaron seleccionando el estatus y los bienes de salvación que hoy venden. Enterados de las características dispersivas, polívocas y libertarias del movimiento institucionalista, las "aggiornan" ; según una estimativa notoriamente propia de ciertas súb-culturas y micro-climas deteriorados, productos de la lumpenización de sectores urbanos en las metrópolis del Tercer Mundo. Me refiero a jóvenes profesionales, instructores universitarios y diletantes intelectualoides, "fanáticos" del "antiautoritarismo", del "desorden productivo"; de la "compulsión a la auto-disolución", de la "provocación institu-

cional". .. cuando no del saber ex-nihilo "sin necesidad de estudiar" (comprensible en los colectivos que no viven de e¡ao), o del quehacer displicente "sin metas ni evaluacioi^es", pasos éstos a los que alegremente califican de "estalinismo", "taylorismo" o "estajanovismo". Como notas secundarias suelen glorificar el "entusiasmo" (que confunden con una ramplona sensiblería), la promiscuidad trans-sexual, la drogadicción, el alcoholismo, el parasitismo, etc., etc. Variedades de la marginalidad desocupada o subempleada, sea como individualistas francotiradores, líderes o acólitos, no sólo que no pasan sino que ni llegan a encarnar esas célebres figuras que la militancia tradicional calificaba de izquierda festiva u oportunista. En términos institucionalistas: desviantes organizacionales, libi. dinales o ideológicos, incapaces de todo uso positivo de la negatividad. Su triste historia consiste en que, una vez que han destruido y esquilmado, enarbolando "palabras" instituyentes, cualquier organización que los sacó del anonimato, se dedican a dar rienda suelta a su "voluntad de nada" o bien a reproducir caricaturezcamente los vicios (sin las virtudes), de la "imperfecta" entidad de origen. Para una correcta descripción de esos núcleos véase M. Bernard, citado en (5). VII) Pero decepciones y sofisticaciones aparte, si he resuelto redactar consideraciones en torno de este tema al "estilo" de preguntas es, decididamente, porque no sé. Esto no implica que, como probablemente también soy culpable, esté pidiendo el perdón de alguien y menos aún sustentando el lugar del supuesto no-saber para demostrar que en ese papel soy insustituible y hacer así de ESO mi sustento... pregunto, a riesgo de "como emisor, recibir del receptor mi propio mensaje invertido". La "verdad" que tal "tropiezo" puede llegar a decirme se reduce a tan pocas variaciones sobre el mismo tema que ya no hay ninguna que me sorprenda. "Se lo ve", en lo que estoy interesado es en la vida... sus potencias y misterios, por eso la interrogo... y propongo que lo hagamos juntos.

Exorto - Utópico "Las grandes y las pequeñas cosas tienen una cosa en común, pasan." OSCAR

WILDE

"¿Quién sabe, Señor?" JOSÉ SANTOS

CHOCANO

Uno podría, siguiendo el "estilo" de los entrevistadores de televisión, o bien de algunas revistas psicoanalíticas (la modernidad lo uniforma todo, ¿vio?), encabezar una reflexión final con un salmo neustatiano digno del "epos" dominante en el actual espíritu cívico platense: ¿Por qué Psicoanálisis y Grupos, Argentina, hoy? Pues bien, en lo que se refiere al Psicoanálisis ya se que según decía el Gran Dragón, sólo hay un psicoanalista aquel al que le "transmitió" el "estilo" para decir lo que tal COSA era (11). Sin embargo, quiero dejar constancia de que, como mínimo, acostumbro a disfrazarme de psicoanalista para acompañar a las singularidades por los infinitos caminos de la producción. En cuanto a los Grupos, depende. Creo recordar que hace unos treinta años que los coordino, más o menos comme ü faut, o los integro, pero debo confesar que pocas veces funcioné, maquiné, con uno. Quiero decir que todavía, a veces, estoy (no soy) psicoanalista y grupalista. Como dijo Guattari (12) hay que recordar que en nombre del psicoanálisis" los psicoanalistas argentinos hemos hecho "cosas", "cositas", bastante solidarias y valientes que muchos petimetres no se atreven ni a sonar ( l á ) . Cabe no olvidar que las hemos hecho en grupos y con grupos. , n El psicoanálisis y ciertos modos de la grupalidad (los llamados "pequeños grupos", de "estudio", de "terapia , "operativos", etc.) siguen siendo formas sociales abundantes y consagradas en Argentina, particularmente entre las capas medias de la pequeña burguesía urbana, altamente psico-pedagogizada. Un alegato en defensa de esas dos instituciones-organizaciones venerables seria com-

pletamente innecesario. Tal vez ni es preciso proteger a cada una de ellas de los ataques que esporádicamente le propina la otra, porque la mancomunación para la supervivencia, a la que se han adaptado las prácticas "psi". promueve más las alianzas tácticas o las coexistencias indiferentes que las fricciones a las que impulsan sus respectivos expansionismos. Todas estas son apenas pequeñas partes del panorama general del país, cuyo análisis en términos de saberpoder, enunciados-visibilidades, materias-fuerzas, requiere justamente la tarea que debe hacerse, estrato por estrato, pliegue por pliegue, y de la que ya me declaré incapaz. Aunque sea superficial e inconsistentemente diré que mi impresión es que la formación económico-políticolibidinal argentina vive la plena vigencia del rotundo fracaso de los tres grandes proyectos que, en equilibrado y duro conflicto así'como alternada hegemonía han movilizado su historia. Llamémosles: el conservador-tradicional-agrícola-ganadero; el liberal-social-demócrata más o menos desarrollista, y el nacional-socialista-populista. Todas, como es sabido, variedades del capitalismo dependiente. Cada una de ellas con su peculiar modalidad de Estado: patrimonialista, tecno-burócrata-administrador y providencialista, respectivamente. En cualquier caso la sociedad argentina en su estructura global y segmentaria ha sido siempre corporativista, fundamentalista, centralizadora, autoritaria, antagónica y venal (aquí pueden incluirse perfectaménte las izquierdas y ultra-izquierdas locales). Esas peculiaridades a-criticadas, insertas en el astuto des-concierto de Capitalismo Mundial Integrado, configuran el conjunto incuestionable de cuasicausas y efectos de la falencia de los mencionados programas, así como de la declinación y/o dudoso "desarrollo" de las fuerzas productivas al que llaman "progreso", alcanzado (o no) por nuestra nación. La atmósfera general de quiebra en todas las esferas se evidencia crudamente en la pervivencia y reflorecimiento de las mismas organizaciones molares y propuestas obsoletas, cuando no de iguales figuras perimidas, "representando" a clásicos "intereses" o "sectores", equiva-

lentes ultramontanos en su identidad, su falta de Utopías Activas y su manera de gestarlas. A mi entender los matices que el Estado de Derecho (gerenciado con cierta honestidad, mucha ineficiencia y total ignorancia por el connato de burguesía funcionaría orgánica en el gobierno), o el Totalitarismo terrorista de Estado, han dado a estas peculiaridades, no las ha cambiado en esencia. Si bien no carecen de importancia (sobre todo en lo que hace al costo humano, material y ético de las luchas) hacen resaltar más las continuidades que las diferencias. El sesgo negociador, ecuménico y pragmático que adoptan los movimientos está más dictado por el miedo al "retroceso" v el maquiavelismo "a espera de las condiciones para la'toma de lo instituido", que por un autentico deseo de mudanza substancial. No es por concesión retórica que procede resaltar la presencia constante de polos (actitudes, iniciativas, fuerzas, dispositivos) revolucionario-deseantes que buscaron y buscan reales alternativas. Pero no es descubrimiento alguno que han sido siempre rectificadas o arrasadas y, lo que es más grave, no necesariamente por los macropoderes, sino por una sutil y compleja facistizacion de los enunciados y ritos de la vida cotidiana que configuran el "Estado continuo" argentino. En ese ambiente, el "imaginario social" y sus correspondientes "simbólicos", oscilan entre la esperanza de un futuro imposible (en tanto se mantengan las reglas del íuego capitalista en un sentido amplio), la procura de sistemas de resignación y dosificación de la decadencia, tanto como la de conjuros para la evitación o demora de estallidos inminentes. Estos son inexorablemente próximos debido a la diagramática de las fuerzas la impracticabilidad de las salidas en pauta y la resistencia de las reterritorializaciones familiaristas, perversas y paranoicas de las facciones. No es extraño que las limitaciones de la producción, el consumo y el goce, indicadas en la angustia social generalizada, impulsen ortopedias disciplinarias tales como la psicoanalistización, psicologización, medicalizacion, pedagogización y comunicacionalización de la crisis (18).

Las peores de esas campañas son las practicadas por doctrinas, métodos y técnicas de alta especificidad, sofisticación, duración y costo, que con total independencia de sus postulados o propósitos (o sin ella) FUNCIONAN en muchos estratos como propagadoras de valores intelectualizantes, intimistas, y a-historizantes. Tales equipamientos, fabricantes (por lo general involuntarios) de espectativas mesiánicas y / o "re-signaciones" inanes, operan estos efectos principalmente por medio de sus estrategias para la apropiación de mercados y la legitimación académica, jurídica, y cultural en un sentido lato. Con esos fines, en una plaza recesiva y saturada de oferta, se ven forzados a pontificar a ultranza la prioridad de su elección y la auto-suficiencia de sus resultados, presuntamente liberadores en-sí, por encima o por fuera de la atrofia imperante o del cataclismo inminente. Parece contradictorio, pero no es de sorprenderse que la morfología de reproducción social, y hasta el ejercicio específico, se vean forzados a realizarse en grupos. Nada obliga a pensar que sus consecuencias alienantes disminuyen cuando son efectuadas en conjuntos. Por otra parte, la brutal represión o la manipulación de los movimientos colectivos, en especial los de masas, ha llevado a un exacerbado individualismo. Este se torna por momentos tan asfixiante e insoportable que induce a ensayar grupalidades originales. La "vocación" de estas notas es la de pensar si hay aún algo a "hacer probable" en esas máquinas, y, en caso contrario, como maquinar otras. Las historias de las fuer, zas nunca se detienen. "Todo pasa" y ¿"Quien sabe, señor"? "Pensar es una tirada de dados" (14).

Referencias bibliográficas 1 "Revisión sintética y comentarios acerca de los modelos grupales", G. Baremblitt, Lo grupal 5, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, octubre de 1987. 2 "Notas estratégicas a respeito de orientado da dinamica de Grupos en Latinoamérica", G. Baremblitt, Grupos, teoría e técnica, Ed. Graal-Ibrapsi, Rio de Janeiro, margo 1982. 3 Freud y os límites del individualismo burgués, L. Koszichner, Ed. Siglo X X I , Argentina, 1972. w r R A r 4 Ato psicanalitico e ato político, G. Baremblitt, Ed. bfc.lrKA^, Belo Horizonte, 1987; también Saber, poder, quehacer y deseo, G. Baremblitt, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires (próxima publicación). 5 "Desarrollos sobre el grupo - formación", J. C. De Brasi, Lo grupal 5, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, octubre de 1987; también "Acerca de los grupos humanos", A. Scherzer, Lo grupal 2, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1985. También véase: "Sujeto-institución. Una relación imposible , A Bauleo, Lo grupal 1, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, 1983; «Propuestas para un análisis institucional de los grupos' , 0 . Saidon, Lo grupal 1, Ediciones Búsqueda, Buenos Aires 1983; " L a s condiciones de los grupos de acción", M. Bemard, El analisis institucional, Ed. Campo Abierto, Madrid, 1977. Puede consultarse al respecto toda la obra de R. Lourau, K. Castel, M. Foucalt, G. Deleuze y F. Guattari. 6 El psicoanálisis en el materialismo histórica, M. iort, JMI. Noé Buenos Aires, 1972; y, para una crítica de esa tesis : Elconcepio de relmld en psicoanálisis, G. Baremblitt, Ed. Socioanalisis, BUen°7"A^coanalise Fetr7°El'trabajo SÍgl°9

despois de Freud, J. B. Pontalis, Ed. Vo.es,

psicoanalítico en grupos, D. Anzieu y otros, Ed.

I f k S Z T e í inconciente. R. Lourau, Ed. Kairós, Barcelo-

na'

^psychanalyse et politique, S. Leclaire et alt, Ed. Du Seuil, Pa«]« 1 Qf7 A íl Vida e leudas de Jacques Lacan, C. Clement, Ed. Moraes, ° ^ " E n t r e v i s t a a Félix Guattari", La intervención: imaginario del cambio o cambio de lo imaginario, Ed. Folios, México, 1980. 13 "Grupos e instituciones en la sociedad psiquiátrica atrasada"' G Baremblitt, Rev. Actualidad Psicológica, Buenos Aires, septiembre 1987; también: Saber, poder, quehacer y deseo, G. Baremblitt, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires (próxima publicación). 14 Foueault, G. Deleuze, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1978, pag. 117 ' 15 " L a interrogación como método", A. Bauleo, Rev. Clínica y Análisis Grupal, N
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