Libro III Geografía Estrabón

March 8, 2018 | Author: José Manuel Briones Martínez | Category: Ancient Europe
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Descripción: Comentario y análisis del Libro III de la Geografía de Estrabón referente a la Península Ibérica....

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COMENTARIO Y ANÁLISIS DEL LIBRO III DE LA GEOGRAFÍA DE ESTRABÓN 1. Breve biografía del autor Estrabón fue un geógrafo e historiador griego nacido en Amasia, ciudad del Pontos (la actual Amasía, en Turquía) en el año 63 a.C. y la fecha de su muerte se sitúa sobre el año 19 d.C. Fue un gran viajero que, aprovechando la pax romana, recorrió casi todas las tierras de la ecúmene, llegando a Armenia en oriente, hasta Cerdeña en occidente, y desde el Mar Euxino (Mar Negro) en el norte hasta los límites de Etiopía en el sur. Recorrió el Nilo hasta Assuan en una expedición dirigida por Aelio Gallo, prefecto romano de Egipto. De él sólo se conservan algunos fragmentos de su trabajo histórico, sus Memorias históricas, en 43 libros, complemento de la historia del griego Polibio. En cambio sí se recoge casi por completo su magna obra Geographiká (Geografía), la cual se fecha entre los años 29 a.C., en que da comienzo su periplo, hasta el año 7 d.C. Consta de 17 volúmenes de una descripción detallada del mundo tal como se conoció en la antigüedad y poseen un gran valor, sobre todo como informe, por sus propias y extensas observaciones. Interesa señalar que el tercero de ellos lo dedica a Iberia y lo que en él se dice fue recopilado de otras fuentes, ya que Estrabón nunca estuvo en la Península Ibérica. Como geógrafo descriptivo rechazó la obra de los geógrafos matemáticos como Eratóstenes de Cirene o Hiparco de Nicea por su carácter puramente astronómico o cartográfico. Esto le llevo a una despreocupación por las causas físicas de los fenómenos naturales, centrándose en los aspectos humanos, la historia y los mitos para componer un retrato de las gentes y los países que estudiaba.

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2. Resumen comentado El libro III de la Geografía capítulos,

en

los

cuales

de Estrabón se encuentra dividido en cinco

el

geógrafo

e

historiador

griego

describe

detalladamente la Península Ibérica, introduciendo todos sus conocimientos sobre la materia existentes en la época en que realiza su obra, coincidente temporalmente con las conquista romana del territorio peninsular. Capítulo I. Situación y naturaleza de la Península 1. Propósito. En él tras formular que va a comenzar a describir la geografía europea, comenzando por la geografía de la Península Ibérica. 2. Clima, relieve. Comienza enunciando el problema del agua, señalando que la parte septentrional, fría, tiene unas pésimas condiciones de habitabilidad, mientras que la parte meridional es fértil, sobretodo la occidental. 3. Límites, extensión. Al señalar los límites y la extensión de la Península comete un error de orientación a la hora de colocar a los Pirineos (el Pirene), confundiendo el norte con el este. 4. Promontorio Sagrado. Respecto al Promontorio Sagrado niega la presencia de un santuario o altar de Heracles, refutando en este aspecto a Éforo, el cual afirmaba su existencia. 5. Controversia sobre el crepúsculo. Cita como Posidonio refuta la teoría que afirmaba que cuando se pone el Sol en la zona vecina del Océano aumenta de tamaño y emite un sonido muy semejante en el momento de su extinción al caer en las profundidades. Estrabón sigue su refutación. 6. Situación de la Bética. Sobre la Bética describe esta región, llamada así por el río (Betis), y Turdetania por sus habitantes (turdetanos y túrdulos). De ella destaca su prosperidad, ligada a su fertilidad y a los bienes de la tierra y del mar (bondad natural y riqueza de los lugares). Cita a los siguientes pueblos: celtas, lusitanos, carpetanos, oretanos y vetones. Señala que los turdetanos son tenidos por los más cultos de entre los íberos. 7. La zona del Estrecho. Describe el Estrecho de las columnas, punto en el que se unen el Mar Interior (Mediterráneo) con el Mar Exterior (Atlántico). Cita a los bastetanos o bástulos como habitantes del monte de Calpe (Gibraltar). 8. De Calpe a Gádira. Describe esta zona, señalando las ciudades de Menlaría (diversas localizaciones, la más reciente la sitúa junto a Punta 1

Paloma, cerca de Baelo), Tingis (Tánger), Zelis y Gádira, la que describe como «isla separada de Turdetania por un estrecho lazo de mar, distante de Calpe (Gibraltar) cincuenta estadios aproximadamente», y el valor de sus habitantes en empresas navales por su amistad con los romanos. 9. De Gádira a Promontorio Sagrado. Describe esta zona, señalando los lugares geográficos del puerto de Menesteo, estero de Asta y Nabrisa, desembocadura del Betis, oráculo de Menesteo, torre de Cepión, ciudad de Ébura y el santuario de la diosa Fósforo. Aporta la distancia entre los principales puntos. Capítulo II. Turdetania 1. Límites y ciudades principales.

Comienza el capítulo situando

geográficamente el territorio de la Turdetania («al Oeste y Norte el río Anas – Guadiana—, al Este algunas tribus carpetanas y al Sur los bastetanos»). Cifra su extensión en menos de 2000 estadios. Señala como ciudades más conocidas Córduba, Gádira y Híspalis 2. Otras ciudades. Cita otras ciudades menos relevantes, cercanas al Betis –Guadalquivir— o a Córduba. También señala las más conocidas de los celtas. Da información sobre la metrópolis Munda, poniéndola en referencia con el luchador (?) Cneo. 3. El Betis y el Anas, navegables. En primer lugar describe el Betis, destacando su navegabilidad hasta Córduba. Posteriormente cita lo que hay en las inmediaciones («a mano izquierda montañas, a mano derecha llanura»), y la abundancia de plata, además de cobre y oro. Después señala también la navegabilidad del Anas, describiendo igualmente sus inmediaciones. 4. Los esteros. Estrabón liga las asombrosas condiciones de la Turdetania a las magníficas vías de comunicación que constituyen los ríos y los esteros. En este apartado se dedica a citar sus innumerables ventajas y a establecer paralelismos entre las características de los esteros y las de los ríos. 5. Los canales y la navegación en el Mediterráneo. Cita como, al igual que en las orillas de los ríos, en las de los esteros se fundaron ciudades poderosas y otros asentamientos, aportando ejemplos. Señala además como se han construido canales de navegación para pasar de los ríos a los esteros y viceversa. Aborda también el comercio marítimo, afirmando que se efectúa en

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su totalidad con Italia y Roma, gracias a la buena navegación del Mare Nostrum y a la calma por haberse puesto fin a las piraterías. 6. Materias primas e industrias. El conejo. Se exportaba trigo, vino y aceite, y además cera, nivel, pez, cochinilla (insecto para tintas) y bermellón, destacando la abundancia de exportaciones. Existía actividad industrial en astilleros, salazón de pescado y lana. Hacía referencias a la riqueza en ganado, señalando a las «laberides» (conejos) como animales dañinos. 7. La pesca. Resalta la riqueza marina de las costas peninsulares, señalando los principales animales que en ella habitan. Aborda también la alimentación de éstos, llamándola bellotas, cometiendo un error según A. Schulten. 8. La minería. Obtención del oro. Ensalza las minas de los íberos, afirmando que «ni el oro, ni el cobre, ni el hierro, en ningún lugar de la tierra se ha comprobado que se produzcan en tan gran cantidad ni de tan alta calidad». Después se centra en el oro y su obtención. 9. Riqueza de subsuelo. El estaño. Siguiendo en todo momento las tesis de Posidonio, señala que a la riqueza del suelo se une la del subsuelo, haciendo comparaciones con Grecia y Egipto. Después aborda la obtención del estaño, negado su obtención y superficie y situando ésta en el subsuelo. 10. Minas de Cartagena. Obtención de la plata. Haciendo referencias a Polibio, describe las minas de plata de

Nueva Carquedón. Aborda

someramente el proceso de obtención de la plata. Como “anécdota” cita que la propiedad de las minas de plata es particular es particular, mientras que las de oro son del Estado. Por último cita las minas de plomo. 11. El Betis y el Tartesos. Aborda la discusión sobre la ubicación de estos sobre la ubicación de estos río que se desprende de las distintas visiones presentes en las fuentes clásicas (Polibio, Estesícoro, Eratóstenes, Artemidoro, Piteas). 12. Homero conoció Tartesos. Refiriéndose a él como “el poeta”, señala que se desprende de las afirmaciones de menor peso que vierte en su mito del Tártaro que tuvo informaciones sobre la existencia de Tartesos, aludiendo lugares próximo a éste.

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13. Griegos y troyanos en Iberia. Comparación con el Eliseo. Relata como en las fuente literarias, sobretodo en Homero, se hace referencia a la riqueza de Iberia, llegando a establecer paralelismo con el paraíso. 14. Prosperidad y longevidad. Afirma que los fenicios descubrieron y ocuparon la mejor zona de Iberia antes de Homero. Cita otros testimonios que señalan la riqueza de Iberia: cartagineses, Anacreonte y Heródoto (estos últimos destacan la longevidad de sus habitantes que Estrabón relaciona con su prosperidad). 15. Romanización y latinización. Cita como tras la prosperidad les vino la civilización y organización política. Cuenta que asimilaron perfectamente el modo de vida romano. Capítulo III. Las costas este y norte. Etnias que las ocupan 1. Del Promontorio Sagrado a la boca del Tago. Realiza una descripción de la geografía de esta zona, centrándose en Tago (sic), del cual destaca que puede ser remontado por embarcaciones, tiene dos esteros que hacen navegable la llanura (con una islita) y es abundante en peces y está lleno de moluscos. Cita las ciudades de Moron y Olosipos. 2. Tribus del interior. Cita los pueblos situados al interior de las regiones mencionadas y los sitúa: oretanos, carpetones, vetones, bacheos, calaicos. 3. Fronteras de Lusitania. Describe geográficamente la Lusitania, pueblo situado al Norte del Tago (sic) y al que considera el mayor de los ibéricos y el combatido por más tiempo por los romanos. 4. Ríos de Lusitania. Señala que Lusitania es fértil y que está recorrida por ríos grandes y pequeños. Describe los ríos que transitan la Lusitania otorgándoles las siguientes características comunes: navegabilidad, origen en el Levante, curso paralelo al Tago (sic). Enumerado son: Mundas, Vacua, Durio, Limea, o Belión, y Benis o Minio. De este último destaca que fue el límite de la expedición de Bruto. 5. Ártabros y montañeses. Cita al pueblo de los ártabros y los sitúa en la parte más noroccidental. Cerca se encuentran los celtas. Existen treinta tribus entre el Tago y los ártabros. Señala la existencia de guerras (lusitanas), y culpa de ellas a los montañeses, habitantes de una tierra mísera y envidiosos de una mejor. Atribuye la pacificación a los romanos.

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6. Los lusitanos. Describe a los habitantes de la Lusitanita, sus formas de vida, ritos, costumbres... 7. Montañeses del Norte. Describe a los habitantes de este territorio al igual modo que el anterior. Se refiere a «los que jalonan el flanco norte de Iberia: calaicos, astures y cántabros hasta llegar a los vascones y el Pirene». 8. La paz romana. Describe a estos últimos como feroces y salvajes, exentos de sociabilidad y sentimientos humanitarios debido a la dificultad en las comunicaciones. Atribuye, una vez más, a los romanos la atenuación de estas características. Capítulo IV. De las Columnas a los Pirineos. Tribus del interior 1. Medidas de la costa. Aporta datos de longitud entre diferentes puntos y enumera los diferentes pueblos que habitan esta parte: bastetanos o bástulos, oretanos, edetanos e indicetes. 2. Málaca, Menace, Sexi. Señala algunos accidentes geográficos y enumera algunas ciudades, siendo Málaca la más importante de ellas. 3. Fundaciones míticas. Cita la fundación fenicia, al igual que Málaca, de Ábdera. Enumera de nuevo a pueblos en este caso los calaicos y los laconios. También señala otra fundación mítica, Ocelas. 4. Homero, geógrafo. Hace referencias de nuevo a “el poeta” para defender sus descripciones geográficas, en contra de aquellos que «desterraron al poeta [...] de toda la ciencia geográfica y tomaron por locos a los que acometieron dicha interpretación». 5. Individualismo de los íberos. Describe a los íberos como individualistas, lo cual les generaba ante cualquier problema, y por ello fueron atacado y sometidos, primero por cartagineses y más tarde por los romanos. 6. Litoral Cartagena-Ebro. Efectúa una descripción de la costa entre Carquedón la Nueva y el Íber, citando las ciudades, ríos, montañas, etc., más importantes que se encuentran entre esos dos puntos geográficos. 7. Tarracon. Describe la ciudad de Tarracon, igualándola en población e importante con Carquedón, pese a carecer de puerto. 8. Emporio y Rodo. Describe estas dos ciudades y a sus habitantes, únicos asentamientos de griegos con rango urbano en nuestras costas.

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9. La Vía Augusta. Señala el cambio de trazado de la Vía Augusta, construyéndola paralela al mar, ya que el anterior era largo y dificultoso, y además pasaba un campo de esparto (Campo Espartano). 10. La Idúbeda y ciudades de interior. Describe a la Idúbeda (actual sistema Ibérico) y la Oróspeda (sistemas Subbético y Penibético) y los sitúa geográficamente. Lo mismo hace con los pueblos que habitan esta zona del interior: yacetanos, ilergetes y vascones. 11. Los cerretanos. Señala que la parte ibérica del Pirene es rica en árboles mientas que la céltica «está desnuda» y la zona central «configura valles con buenas zonas de habitabilidad», ocupados por los cerretanos (Pirineo oriental). 12. Fronteras y ríos de la Celtiberia. Enumera los ríos que pasan o nacen en la Celtiberia y establece sus fronteras. Enumera los pueblos vecinos de los celtíberos: vernos, bardietas o bárdulos, astures, calacios, bacheos, vetones, carpetanos, oretanos, y bastetanos y edetanos de la Oróspeda y la Idúbeda. 13. Tribus y ciudades celtíberas. Enumera las tribus y ciudades de los celtíberos. Sostiene una posición crítica con las teorías sobre una gran población de los íberos, manifestando que «ni la naturaleza del país puede admitir muchas ciudades por su escasez de recursos ni por su aislamiento y primitivismo, ni su modo de vida ni sus acciones, salvo los de la costa del Mar Nuestro sugieren nada de esto», poniendo en tela de juicio la fuentes de Polibio sobre la destrucción de trescientas ciudades por parte de Tiberio Graco. Esta crítica servirá para la posterior justificación de la conquista romana. 14. Al sur de Celtiberia. Relata los pueblos que viven en esta zona y los sitúa. 15. Iberia y los iberos. En este apartado habla de la organización militar de los iberos y de la fauna existente. 16. Algunas costumbres raras. Usando como pretexto las costumbres establece de nuevo una comparación entre las tierras septentrionales y meridionales de la Península, tildando a las primeras de salvajes. 17. Tocados. Dureza de los iberos. Continúa mencionando la condición salvaje y no-civilizada de estos pueblos, basándose ahora en la indumentaria femenina y en sus actitudes maternales. 18. Plagas. Matriarcado. Devotio. Prosigue ejerciendo crítica contra los iberas desde el ámbito de las costumbres, mostrándose como la más 6

interesante el matriarcado y ginecocracia que, según Estrabón, existía, sistema el cual tacha de no del todo civilizado. 19. Nombres de la Península. En este apartado ensalza y alaba la obra de los griegos en el ámbito del conocimiento de las tierra de la Península, señalando que los romanos se limitan a imitarles. Posteriormente señala la discusión y controversia existente sobre las denominaciones utilizadas para la Península (Iberia, Hispania) y el ámbito geográfico que abarcan. 20. La división y administración romanas. Señala las tierras de la Península que corresponden al pueblo y al Senado romano y las que pertenecen al Emperador, y la organización correspondiente a cada zona. Capítulo V. Las islas 1. Pituiusas y Gimnesias. Sitúa geográficamente estas islas mediterráneas y las describe. Destaca la fertilidad de sus tierras, y señala que, pese a ser pacíficos sus habitantes, tienen fama de ser los mejores honderos por los ataques sufridos, además de ser los primeros que vistieron a sus gentes con túnicas en los combates. 2. Plaga de conejos. Relata la no-existencia de animales dañinos, lo que refuerza el bienestar de sus gentes, gracias a la intervención romana. 3. Gádira. Describe a Gádira como una isla, la sitúa geográficamente y la califica como una ciudad «que no va por detrás de ninguna ciudad, exceptuada Roma», refiriéndose a su número de población y extensión. 4. Rebaños míticos. Cita la designación de Gádira que hace Ferécides nombrándola Eritía, ensalzando al ganado de esta población, y ligando esta condición a que se haya formado en esta zona el mito de Gerión. 5. Fundación de la ciudad. Las Columnas. Señala la controversia existente sobre la situación de “Las Columnas” a lo largo de las numerosas expediciones, la tercera de las cuales fundó Gádira. 6. Razonamiento sobre toponimia. Justifica el topónimo de Gádira para designar a esta ciudad, en contra de otros como podría haber sido alguno relacionado con las Columnas de Heracles. 7. Régimen de las fuentes y pozos de Heraclion. Habla de la situación del agua en la ciudad aludiendo a las fuentes clásicas de Polibio, Artemidoro y Posidonio, señalando la gran cantidad de fuentes y pozos debido a la mala calidad del agua. 7

8. Explicación astronómica de las mareas. Cita como Posidonio afirma que «el movimiento del Océano está sujeto a un ciclo periódico semejante al de los astros y que, acorde con la Luna, presenta uno diario, otro mensual y otro anual», cuestionando Estrabón esta hipótesis. 9. Influencia del Zodíaco en las mareas. Señala la hipótesis del astrónomo Seleuco, citada por Posidonio, que «refiere la cierta irregularidad y la cierta regularidad de estos fenómenos a las variaciones de los signos del Zodíaco». 10. Curiosidades botánicas. Siguiendo con las citas de Posidonio, habla ahora de los árboles singulares de Gádira. 11. Las Casitérides. Ruta del estaño. Señala que las llamadas “islas del estaño” eran diez, y relata anécdotas sobre ellas, terminando aquí su libro III de su Geografía.

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3. Comentario personal y valoración final La obra del geógrafo e historiador griego del siglo I a.C.-principios del siglo I d.C. Estrabón, coetáneo del emperador Augusto, ha sido fundamental para el conocimiento de la historia antigua de la Península Ibérica, por la gran cantidad de datos y consideraciones de la época en que él convivió, introduciendo y valorando desde su opinión personal las fuentes clásicas. Pese al carácter innovador de la obra de Estrabón, éste comete durante la misma graves errores de localización y orientación de pueblos y lugares, como el que incurre al considerar que el Pirene (Pirineos) queda al Este, en sentido Norte-Sur, uno de los errores más importantes cometidos, al dejarse guiar por fervorosamente por la fuente de Polibio, a la cual se aferrará durante toda la obra. En efecto, durante toda la obra Estrabón nos remite continuamente a una importante cantidad de fuentes clásicas, a las cuales sigue o refuta, y entre las cuales destaca, como acabo de señalar, Polibio, al cual cree en todas las apreciaciones que formula sobre la Península Ibérica. La obra de Estrabón también adquiere gran importancia a la hora de mostrarnos el proceso de romanización experimentado por los pueblos de la Península Ibérica. Durante toda la obra el geógrafo nos muestra la dicotomía salvajismo-civilización para referirse al antes y al después del proceso romanizador que vivió la Península en los siglos anteriores a su obra. Como territorios más romanizados cita a la Turdetania y a la Celtiberia, sobre la cual, como he mencionado, enfatizada los innumerables beneficios experimentados tras su sometimiento a la dominación romana. Por el contrario, los pueblos menos dominados, lusitanos, astures, galaicos y cántabros, continuaban sumidos en sus costumbres ancestrales, aislados de la civilización. Por todo ello podemos definir la obra de Estrabón como un instrumento ideológico a favor de la política romana llevada a cabo sobre la Península Ibérica, ensalzado las incuestionables ventajas que esta supuso para el territorio y sus gentes, y comparándola con el estado anterior de salvajismo y aislamiento, que impedía aprovechar al completo todas sus virtudes naturales.

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Por lo cual, por todo lo mencionado, tanto en el resumen comentado como en este comentario personal y valoración final, podemos concluir con la idea de que esta obra estudiada y analizada constituye una de nuestras principales fuentes bibliográficas para el estudio de la historia antigua de la Península Ibérica.

4. Bibliografía -

Estrabón (traducciones, introducciones y notas de Mª José Meana y Félix Piñero), Geografía. Libros III-IV, Madrid, Gredos, 1991-1992.

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Manuel Bendala, Tartesios, iberos y celtas, Madrid, Temas de Hoy, 2000.

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Gonzalo Bravo, Hispania y el Imperio, Madrid, Síntesis, 2001.

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Clases de la asignatura Historia Antigua de España, impartidas durante el segundo cuatrimestre del curso académico 2005-2006 por el profesor Antonio C. Ledo Caballero.

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Diversos sitios web de Internet.

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