La Nueva Cuestion Social

February 15, 2020 | Author: Anonymous | Category: Derecho laboral, Pobreza, Pobreza e indigencia, Desempleo, Exclusión social
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LA NUEVA CUESTION SOCIAL

El aumento de desempleo y la aparición de nuevos modos de pobreza han adquirido dimensiones y formas inéditas; estas formas actuales de exclusión no pueden entenderse con las categorías tradicionales de explotación, pues suponen una exclusión radical y una inclusión precaria, en tanto que la condición salarial de muchos es inestable. Han surgido así dos problemas especialmente graves: la disgregación de los principios organizadores de la solidaridad y el fracaso de la concepción tradicional de los derechos sociales a la hora de ofrecer un cuadro satisfactorio para pensar la situación de los excluidos.  Ante las fracturas sociales ya no se trata de relegitimizar al Estado; la intervención pública ha recuperado toda su justificación. El problema es cómo asegurar la cohesión social. El eje del debate no es la oposición entre lo público y lo privado. Más allá de los problemas de financiación y las disfuncionalidades, son los principios organizadores de la solidaridad los que están en el centro de la nueva cuestión social.  Aquí sale el conflicto donde la clave es la hospitalidad entre nosotros.

El problema igual surge un estado de bienestar en crisis el cual podria ser  solucionado buscando posibilidades de un nuevo derecho a la inserción, algo así como una hospitalidad económica; la descortesía en el plano de las relaciones personales tiene su trasposición económica en el fenómeno de exclusión sistemática de los desempleados.

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La concepción tradicional de los derechos sociales como compensaciones de una disfunción pasajera – pasajera –enfermedad enfermedad o paro de corta duración, es insuficiente en un contexto de desempleo masivo y exclusión creciente. Esta visión fue concebida para tratar las desventajas como riesgos coyunturales, no para sanar situaciones más estables. Para escapar a este dilema deben distinguirse aseguración – aseguración  –una una técnicas y solidaridad – solidaridad  –un un valor   –,, sin que esto suponga considerarlas antitéticas (la  – aseguración es también un modo de producir solidaridad); sin embargo, la cuestión no debe limitarse a un razonamiento económico. Pertenecer a una sociedad no sólo implica ser solidario, supone un principio más radical de utilidad recíproca que vincula a sus miembros; reconocer la utilidad socia es más importante que recibir una indemnización económica. Precisamente, el empleo concilia autonomía personal e integración socia. Sin él desaparece un vector del propio reconocimiento y una experiencia de cooperación.

La sociedad debe ser un espacio acordado de redistribución, configurado sobre el reconocimiento de una deuda mutua. La tarea de la política es mantener en forma el vínculo socia, hacerlo visible y práctico. Las distinciones simples entre sanos y enfermos, trabajadores y desempleados, activos y jubilados, presuponían que todos corrían riesgos iguales. El principio implícito de justicia que sostenía al Estado providencia consistía en que los riesgos se repartían por igual y de forma aleatoria, pero lo socia ya no puede entenderse únicamente en términos de riesgo. Los fenómenos de exclusión son frecuentemente situaciones estables.

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El principio de diferencia – diferencia –las las desigualdades sólo son aceptables cuando pueden beneficiar a los más desfavorecidos – está formulado sin conocimiento de sus destinatarios. Los individuos lo adoptan porque prevén que quizás sean ellos los menos favorecidos. El Estado es un intermediario que oscurece las relaciones sociales y recubre la solidaridad real con mecanismos anónimos e impersonales, de tal modo que ésta deja de percibirse.

De todo lo anterior resulta una irresponsabilidad generalizada. Pensamos que salarios, precios, beneficios, impuestos y cotizaciones son indiferentes a las relaciones sociales. Durante mucho tiempo, la sociedad aseguradora realizó una socialización de la responsabilidad que sustituía la imputación de las faltas por un régimen de indemnización.  Así, los mecanismos de producción de solidaridad han llegado a ser  abstractos, formales, ilegibles.  Al aumentar la transparencia socia, las necesidades y aspiraciones emergen de forma más localizada. La solidaridad no puede basarse sólo en reglas y procedimientos, necesita una dimensión voluntaria. El Estado sería mejor aceptado si sus mecanismos fueran explícitos para todos.

Integrar a los obreros en el capitalismo ha supuesto compromisos y una progresiva socialización de las relaciones profesionales. De la simple explotación y dominación, la relación salarial se ha integrado a la sociedad. En cierta medida, un movimiento inverso marca la historia socia reciente. Los empresarios reclamaron y lograron una gestión más libre de la mano de 3

obra. La flexibilización del mercado laboral ha favorecido cierta movilidad a cambio de la debilitación de los vínculos sociales, como lealtad, responsabilidad o cohesión. La desreglamentación sociareviste una multitud de formas: desde las ilegales – ilegales  –trabajo trabajo clandestino, falsa jubilación…– hasta la fragilidad general del trabajo englobada en el término «precarización». Estos procesos muestran que la sinergia entre el desarrollo económico y el social no es evidente; incluso que el crecimiento ingobernado de la economía destruye el tejido social de igual modo que degrada el entorno natural. Si las relaciones económicas y sociales dejaran de pensarse sobre el modelo de resistencia patológica de la segunda a la primera, la crisis del empleo podría verse como desorden de ambas o, más exactamente, de su articulación.

Es necesario pasar de un tratamiento social del desempleo a un tratamiento social de la economía: englobar lo económico en una política de cohesión social. Sería una economía cívica, ciudadana, sin pretensión de autonomía frente a lo cultural y lo político. Evidentemente, pasar de la política económica centralista a la economía política sobrepasa los reflejos caritativos y se sitúa en la ética pública.  A pesar de su amplitud, los límites de la intervención pública en el funcionamiento del mercado del empleo son patentes. Además de reactivar  las viejas recetas keynesianas, las políticas sociales deberían entenderse como políticas de cambio cultural y apuntar al vínculo social en cuanto tal. 4

Urge establecer los derechos sociales como derechos de ciudadanía, suavizando así la contraposición entre lo político y lo económico. La tarea del Estado consistiría en favorecer la integración de la economía en el desarrollo político y cultural de las socieda

La nueva cuestión social

Es ineludible que la nueva cuestión social está atravesada por la problemática de la exclusión. Los planes sociales que hoy existen, son varios, pero no tienen el carácter de universales, por lo que se puede afirmar que aún persiste lo que para Ezcurra es una de las características del “aggiornamento” neoliberal: la focalización del gasto.

Estos planes, funcionan como “mitigadores” de la extrema pobreza, pero no funcionan como integradores de los excluidos en la sociedad. Es algo que Robert Castel criticó duramente de la política social francesa luego de la caída del estado de bienestar.

 Aquí, en nuestro país, son millones los excluidos sin educación y cultura del trabajo. En términos de Castel, son los “supernumerarios” o los “inútiles para el mundo”. El trabajo asalariado es una herramienta de cohesión social, y eso es lo que hoy h oy en nuestro país está faltando. La mercantilización del trabajo no puede satisfacer la búsqueda de un lugar  para los individuos dentro de una sociedad democrática, por lo tanto el rol 5

del estado argentino es insuficiente para dicho fin.

Ernesto Isuani, en su trabajo sobre la nueva cuestión social, propone algunos planes sociales universales que han sido aplicados hace muy poco tiempo por el gobierno nacional, aunque con diferencias sustanciales. De acuerdo con él, hoy en argentina no estamos en condiciones de generar  planes sociales universales, porque la masa de trabajadores formales al día de hoy son no más del 58,4% del total. Esto es muy importante para entender porque no se pueden unificar y universalizar los planes. Del total de la población económicamente activa, solo el 58,4% de los que trabajan aportan al estado, mientras que el 41,6% se halla en el mercado informal, cerca del 8% de desocupados y otro tanto de subocupados. Estos pasan a ser una cantidad mayor de personas que carecen de cobertura social frente a una minoría que si la posee.

El estado por lo tanto no es capaz de financiarse para asignar beneficios sociales por igual a todos los argentinos. Algunos verán injusto que la minoría aporte para una gran mayoría, pero todos pagamos impuestos, hasta los excluidos. El impuesto al consumo, el I.V.A, lo pagamos quienes trabajamos y quienes no. Hoy los sectores más desprotegidos pagan el 21% sobre todo lo que consumen, mientras que los más favorecidos tienen beneficios fiscales como la desgravación del I.V.A Por lo tanto no es injustificado creer que el estado debe entender y atender esta realidad, de manera universal, combatiendo no solo la pobreza, sino promoviendo la integración y la igualdad de todos los argentinos.

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Los planes sociales vigentes al día de hoy, para los excluidos son los siguientes:

• El Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados (PJJHD), puesto en marcha en 2002 como respuesta a la crisis, atiende a personas con dificultades de inserción laboral. En su momento de mayor cobertura alcanzó a unos 2 millones de hogares; en el tercer trimestre de 2008 quedaban 556.000 beneficiarios. • El Seguro de Capacitación y Empleo, brinda apoyo a desocupados transferidos del PJJHD en la búsqueda de empleo y la actualización de sus competencias. La meta del programa en 2008 fue de unos 140.000 beneficiarios mensuales promedio. • El Plan Familias F amilias transfiere ingresos a hogares en situación de vulnerabilidad social por número de hijos y elevada deserción escolar, que tienen menores posibilidades de sostenerse mediante el empleo. A fines de 2007 llegaba a 540.000familias. • El Plan de Seguridad Seguridad Alimentaria asiste a hogares en situación de riesgo social a través de comedores comunitarios, distribución de bolsas de comida, y tickets para compra de alimentos. No hay información sobre el número de personas que cubre. • El Programa de Pensiones no contributivas, c ontributivas, proporciona asistencia a personas y hogares sin amparo previsional, que no poseen bienes o ingresos que permitan su subsistencia. En 2007 el número de beneficiarios de este programa fue de 230.000 (140.000 madres de 7 ó más hijos y 90.000 por vejez). 7

Hoy el nuevo plan de asignación por hijo tiene como contrapartida la renuncia a cualquier otro plan por parte de los beneficiarios, ya que es de carácter incompatible con los demás. Si bien este es un avance significativo, el estado aun no ha encontrado la forma de universalizar otros planes, haciendo de los planes sociales vigentes, una caldera para el clientelismo político.

La desintegración del tejido social, como consecuencia de las políticas neoliberales, ha generado la formación de subculturas que no se vinculan con la sociedad como un todo. Están aisladas, viven una realidad diferente, con códigos y valores propios, muy diferentes del resto de la sociedad. Asistimos a una sociedad fragmentada, de lazos sociales y comunitarios rotos, que facilitan el clientelismo, las estrategias de supervivencia, afectando la seguridad individual y social.

Frente a este escenario, es claro que la construcción de un nuevo camino debe atender no sólo a un desarrollo sustentable, sino también equitativo y justo. Esto último suscita el peligro de terminar generando un Estado asistencial para los excluídos, y de seguridad para los incluídos; o, lo que es lo mismo, terminar convalidado una sociedad dual y fragmentada, a dos velocidades, o bien se tiende a generar un modelo de inclusión e integración de los que quedaron afuera.

Por lo tanto es central no perder de vista que la exclusión no se revierte 8

sólo con solidaridades individuales, o políticas sociales ex post compensatorias más eficientes y transparentes; sino que es de suma importancia generar una perspectiva con fuerte énfasis en la distribución del ingreso, la deuda social y el empleo de calidad.

García Delgado sostiene que “un desarrollo sustentable que no profundiza su dimensión ética mina sus propias bases de sustentabilidad en el mediano plazo, acercándose a un modelo de crecimiento sin desarrollo”. (Garcia Delgado, D.;2006)

La recuperación de la política y el rol del Estado

Desde el 2002, luego de la devaluación, el Estado recobró algunas funciones que antes habían sido eliminadas. La estatización de los fondos de pensión y algunas empresas de servicios públicos, muestran una intención del Estado por recuperar algunas de las funciones que había dejado de lado tras su reducción.

Esta nueva teoría del estado, es un conjunto de ideas que proponen un rechazo a las imposiciones de los países centrales y de los organismos multilaterales de crédito, facilitando la construcción de un estado fuerte que articule la acción colectiva.

Esta transición está signada por dos hitos fundamentales a nuestro modo de ver, que han sido la salida del default con una quita significativa y, 9

a la vez, la política del desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, transformando la relación con uno de los organismos multilaterales que venían condicionando a la Argentina durante las últimas décadas. Si bien el pago total de la deuda al FMI ha suscitado debates y cuestionamientos, lo cierto es que se enmarca en una recuperación de la autonomía en el manejo económico. La recuperación de la capacidad decisional y operativa del Estado es esencial para fortalecer la gobernabilidad y el acercamiento de representantes-representados; de lo contrario, las decisiones son impuestas por poderes fácticos y ajenos a la comunidad.

Las causas principales del fracaso del liberalismo económico para esta teoría son el fuerte endeudamiento del estado y el reducido mercado interno. Para remediarlo, promovieron la restructuración de la deuda y el incremento del gasto publico. En Argentina estos 2 frentes fueron atacados por el gobierno de Néstor Kirchner, cuando en 2005 se llevo a cabo una reestructuración de la deuda externa con una quita de capital y la puesta en marcha de obras públicas capaces de absorber mano de obra ociosa. De esta forma el gobierno comenzó a distanciarse de aquellas imposiciones del FMI y del BM, ya que luego del canje de deuda, se aprobó en el congreso una ley cerrojo, aislando al país del mercado de capitales internacional. Las relaciones con dichos organismos se tornaron tensas, por  lo cual el estado se encargó de promover el desarrollo a través del ahorro estatal. Una fuerte política de equilibrio fiscal, basada en la promoción de las exportaciones de productos de origen agroindustrial, alentados por el tipo de cambio, sirvieron como puntapié para el crecimiento en los últimos 6 10

años. Pero cabe destacar que la devaluación provocó una disminución del salario real, con lo que el mercado interno se vio afectado severamente, aunque este inconveniente ha sido tratado de resolver con la intervención del estado como árbitro en las negociaciones entre empresarios y sindicatos con el fin de una mejora en la distribución del ingreso.

Desde la teoría del nuevo desarrollismo, el estado intenta fomentar la exportación de productos con alto valor agregado, intentando en nuestro caso, el desarrollo del sector metalmecánico y agroindustrial ligado a la producción agricolo-ganadero. Si bien el método para llevarlo a cabo es cuestionable y no es objeto de este trabajo, el estado interviene en la economía aplicando retenciones a las exportaciones de productos primarios con el objeto de financiarse para promover la industria y mejorar la distribución del ingreso. Estos recursos son empleados por el estado para el desarrollo de una infraestructura capaz de modernizar  la producción, como la pavimentación de rutas, creación y ampliación de autopistas y la recuperación de algunos ramales ferroviarios del interior, que hoy solo funcionan para cargas.

Quizá esto no sea suficiente, porque para el desarrollo geográficamente equitativo es necesario invertir en aquellos sectores que faciliten la reducción de costos en la producción, más que nada si el objetivo del estado es la exportación. En Argentina hoy, la red ferroviaria se encuentra totalmente desmantelada y el transporte se realiza por camión, lo que significa un gasto excesivamente caro para la producción y perjudica la competencia de nuestros productos en el mercado internacional. 11

Si el estado debe garantizar la competencia, debe asegurar que existan las condiciones para ello. En Argentina, el desmantelamiento del sector no permite la instalación de centros industriales en el interior. Si vemos un mapa que nos indique donde se concentra la industria, notaremos que se halla cerca de los puertos, relegando al resto del país a la subsistencia. Otro problema es la desaparición de muchos pueblos del interior, producto del cierre de ramales ferroviarios, que condujo a miles de personas a emigrar a las ciudades portuarias. La migración interna es un fenómeno importante al cual el estado debe prestar atención, porque las condiciones de vida de los emigrados son paupérrimas

La necesidad de recuperar la dimensión ética

Por lo tanto, la herencia del modelo muestra todavía núcleos duros para resolver en términos distributivos, vinculados a la concentración del ingreso; si bien se redujo fuertemente el porcentaje de la población situada por debajo de las líneas de pobreza y de indigencia con respecto a la situación que predominaba en 2002, año crítico del país, aún no se logra igualar los registros del año 1998, cuando comenzó la recesión. El porcentaje de pobreza y de indigencia no es estable, varía al compás de las tasas de inflación. Argentina es un país que todavía registra una inequidad alarmante: se estima (según consultoras privadas) que la pobreza ronda el 31% de los ciudadanos y hunde en la miseria a 12 millones de argentinos.

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Cómo compatibilizar sustentabilidad con inclusión parece ser entonces la pregunta clave para establecer una estrategia alternativa. En este sentido, la perspectiva estratégica que ha planteado el gobierno en los últimos años se define en términos de reindustrialización con distribución del ingreso.

 Así, a partir de la asunción de Kirchner se ha planteado el control de la inflación sin enfriar la economía ni responsabilizar a los salarios; poniendo énfasis en generar mayor valor agregado para la exportación, mejorar los salarios y ampliar la demanda del mercado interno. Esta estrategia choca con la visión más ortodoxa que coloca la centralidad en la lucha contra la inflación, en enfriar la economía y en el mantenimiento del perfil primarizado y bajos salarios.

 A la vez, el rol del Estado en la inversión pública ha crecido, así como en la reconstrucción de los seguros sociales, en la obra pública y en la concertación social. Esto también se contrapone a la visión del establishment que, aún reconociendo la pobreza y aceptando una mayor injerencia del Estado, lo propone como un mero generador del clima de inversión, seguridad jurídica, reglas claras de juego y calidad de la política.

En lo que a lo regional se refiere, el Estado argentino impulsa la opción por el Mercosur ampliado, en contraposición a las presiones externas que propugnan los TLC tipo ALCA.

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Por otro lado, es sumamente importante que el Estado se forme una visión estratégica que ataque a la cuestión social desde sus aspectos más urgentes:

o la situación de jóvenes que no trabajan ni estudian, que desconocen el modelo de sociedad salarial y al trabajo desde sus efectos integradores. La enorme cantidad de niños en situación precaria es alarmante; ellos padecen la falta de un techo en condiciones; padecen enfermedades, y sufren la falta atención médica; no pueden estudiar, por lo tanto, no saben leer; los adultos no tienen trabajo, tienen miedo al futuro, y viven el día a día. También deberíamos considerar como derechos humanos, el que la persona tenga cubiertas estas necesidades básicas.

o El empleo precarizado. En este sentido, simplificar trámites, generar  una articulación de mayor inspección y tributación, son entre otras, medidas para modificar toda una cultura de trabajo en negro y de desconfianza hacia el sistema. A pesar del programa de regularización del trabajo (PNRT) la situación del empleo en negro no se ha reducido de manera significativa. Tal precariedad afecta a los seguros sociales y de desempleo.

o La situación previsional. Debido a que hay una gran desprotección de los adultos mayores, se hace imperioso una reforma del sistema de reparto que sitúe a los beneficiarios por encima de la línea de pobreza. Es necesario ver este desafío de manera integral, y plantear una política de universalización de los derechos previsionales. 14

o Reforma tributaria. La tributación es un debate abierto que merece una definición. El sistema tributario argentino es de carácter regresivo, donde los que menos tienen pagan más que aquellos que más favorecidos. El salario real de los más débiles se ve severamente afectado por impuestos distorsivos como el I.V.A, mientras que los grupos vinculados al sector  financiero no pagan impuestos por sus operaciones bursátiles, la minería y el petróleo exportan nuestros recursos naturales exentos de impuestos. Por  lo tanto es necesario que el estado reformule el sistema tributario para lograr una sociedad más justa, donde la igualdad prime por sobre todas las cosas.

Conclusiones

El desarrollo de un modelo sustentable y a la vez ético plantea la necesidad de la recuperación de la capacidad decisional y operativa del Estado, recortadas durante la etapa neoliberal de nuestro país, para evitar  la vuelta a una situación de círculo vicioso que generó el modelo de endeudamiento y condicionalidades, provocando la decadencia nacional.

Si bien las medidas propuestas por el establishment se han aggiornado y expresan una nueva sensibilidad ante la problemática de la pobreza en la región de América Latina, tampoco nos ofrecen una visión integral necesaria para alcanzar la cohesión social pendiente en nuestro país. En otras palabras, la visión ortodoxa contribuye a que la sustentabilidad se defina en términos estrictamente económicos, 15

sin consideración de la sustentabilidad social y ambiental, por lo tanto no expresa una modificación en la distribución del ingreso, de la estructura de exclusión y de la pobreza que caracteriza a la sociedad actual.

Dada la heterogeneidad de la cuestión social, ésta precisa de un tratamiento desde múltiples focos. En este sentido, alcanzar la competitividad que garantice el desarrollo económico va de la mano con lograr la cohesión social y reconstruir los lazos sociales en una comunidad sumamente fragmentada. El rol activo del Estado debe dirigirse a crear  puestos de trabajo de calidad y en cantidad, con vistas a atender los 3 frentes más candentes de nuestra sociedad: la situación de los niños y  jóvenes, de los adultos mayores y la precariedad laboral.

 A la vez, es de gran importancia el compromiso activo de la sociedad civil organizada; por lo tanto el rol del Estado también debe apuntar a lograr  un modelo de concertación social con distintos grupos sociales e instituciones, favoreciendo instancias de diálogo y negociación. Generando y acrecentando el poder social, se logrará canalizar nuevas formas de hacer  política que busquen intervenir desde la sociedad civil en una orientación pública concertada.

La importancia de incluir en la agenda pública y política el desarrollo sustentable y ético es de gran relevancia para configurar metas sociales y económicas de mediano plazo frente a temas que necesitan un tratamiento urgente y dialogado.

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Frente a la agenda pública que reclama el tratamiento de la delincuencia y de la inflación, es necesario contraponer una nueva agenda que coloque la centralidad en lograr un país justo y equitativo, respaldado en la producción, en el empleo y en la ética.

Creemos que el rol del estado debe apuntar a combatir las fuentes de la inseguridad, realizando controles efectivos sobre el mercado negro de autopartes, así también como una activa lucha l ucha contra el narcotráfico y el tráfico de armas, todo ello en paralelo con políticas activas enfocadas al crecimiento y el desarrollo.

El desafío es insertarse en un mundo globalizado y compitiendo en aquellos sectores productivos que el país es capaz de producir para el mundo. La agroindustria, la tecnología nuclear y el turismo deben ser  políticas de estado, más allá de los antagonismos ideológicos y ambiciones personales.

Robert Castell " La Metamorfosis de la Cuestion Social"  Asistimos en los ultimas décadas a profundas transformaciones sociales, tanto materiales como subjetivas que tienen un indudable carácter  planetario, dichas transformaciones son consecuencia de la crisis del capitalismo y tanto el neoliberalismo como la reestructuración productiva de la era de la acumulación flexible son la respuesta que ha encontrado el capital para enfrentar la crisis, esto ha traído profundas transformaciones en el mundo del trabajo generando como consecuencia lo que Robert Castell a dado en llamar la metamorfosis de la cuestión social.

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El autor describe la crisis de la sociedad salarial y la tensión que las manifestaciones actuales de la cuestión social representan para el individuo.  Asiste entonces en los ultimas décadas a profundas transformaciones sociales, tanto materiales como subjetivas que tienen un indudable carácter  planetario, dichas transformaciones son consecuencia de la crisis del capitalismo y tanto el neoliberalismo como la reestructuración productiva de la era de la acumulación flexible son la respuesta que ha encontrado el capital para enfrentar la crisis, esto ha traído profundas transformaciones en el mundo del trabajo generando como consecuencia lo a dado en llamar " la metamorfosis de la cuestión social". , Manuel Castells en el mismo contexto constata que la revolución de las tecnologías de la información y la reestructuración del capitalismo "han inducido una nueva forma de sociedad, la sociedad red". Esta sociedad red se caracteriza por la globalización de las actividades económicas decisivas, por su organización en redes, por la flexibilidad e "inestabilidad del trabajo ( R.castell) y su individualización", por una cultura de la "virtualidad real" y por "la transformación de los cimientos materiales de la vida, el espacio y el tiempo mediante la constitución de un espacio de flujos y del tiempo atemporal". En todo ello, la información tiene un peso central. En términos generales Robert Castell designa a la cuestión social como a la incertidumbre, inquietud o enigma de una sociedad acerca de sus aptitudes para mantener la cohesión entre sus miembros. Es el desafío que interroga la capacidad de una sociedad para existir como un conjunto vinculado por  relaciones de interdependencia. Para este autor la cuestión social se bautizó por primera vez explícitamente como tal en la década del 1900 , a partir de la toma de conciencia de las condiciones de vida de las 18

poblaciones que eran a la vez agentes y víctimas de la revolución industrial. Como ya vimos, la cuestión social se planteó en ese entonces como la cuestión del pauperismo. Registrándose en ese momento un divorcio casi total entre un orden jurídico-político fundado sobre el reconocimiento de los derechos del ciudadano y un orden económico que suponía miseria masiva. Y es en la convicción de que existía allí una amenaza al orden político y moral, que se plantea la necesidad de encontrar un remedio eficaz para la plaga. El Estado de Bienestar constituyó un modo de instrumentalizar dicho “remedio”, durante el período que abarca las décadas del 50 al 70. En términos generales, el Estado de Bienestar  significó la consolidación de la situación salarial, mediante la ideología del progreso. El paradigma asegurador propone la aplicación de técnicas aseguradoras al dominio social y la pretensión de universalización de las mismas. Por su parte el trabajo manifiesta durante este período su máxima centralidad en tanto soporte privilegiado de inscripción en la estructura social. Aqui reconoce el advenimiento de una nueva cuestión social inscripta en la crisis del Estado de Bienestar a partir de los años 70. Advenimiento que se traduce en una inadaptación de los viejos métodos de gestión de lo social , gran punto de inflexión de la modernidad, donde lo social se torna “opaco. La fortaleza del Estado en cuanto actor protagónico en la apertura de los cauces de la integración social y en el fomento de un modelo de desarrollo hacia adentro, comienza a desvanecerse. La crisis fiscal y el consecuente agotamiento de los mecanismos claves de mediación entre política económica y política social permiten analizar las causas del debilitamiento del Estado. 19

 Asi Castell nos cuenta que el trabajo ha sufrido profundas transformaciones a través de fases de racionalización de la producción, correspondientes a la invención de métodos de control y organización productiva , procesos que al intensificar el esfuerzo humano generaron resistencia laboral y condujeron a la aparición de movimientos sociales como el socialismo y el sindicalismo.; la aplicación de la ciencia a la técnica, revolucionó las industrias microelectrónica, informática y de telecomunicaciones, mientras la sociedad pareció desplazarse desde la producción de bienes a la producción de servicios y fue denominada post-industrial. Los procesos de racionalización del trabajo se profundizan en el marco de la globalización de la producción, dando lugar a formas de organización productiva las cuales giran métodos de contratación desregulada de mano de obra y formas precarias de empleo.  Ante la dificultad de las sociedades de asegurar el llamado “pleno empleo”, en el final del Siglo XX surgieron polémicas teorías acerca de la desaparición del trabajo asalariado, de su pérdida de centralidad en la vida de los individuos, de la necesidad de “superar la sociedad salarial” La dimensión social del trabajo presenta actualmente altos índices de desocupación, subocupación, inestabilidad, precariedad laboral, bajos salarios, pobreza estructural y la exclusión de amplios sectores de la población del sistema productivo. Los sujetos que viven de su trabajo se encuentran en un estado de indefensión frente a la ausencia de una acción proteccionista del Estado en el ámbito individual y colectivo dado que además ha quebrado intencionadamente a las organizaciones gremiales dejando a los trabajadores sin representación colectiva organizada. la 20

ausencia total de organizaciones sociales le hacen mal a la democracia. Por otro lado, frente a la amenaza permanente que sufren los trabajadores por la inestabilidad y precariedad laboral actual, bastos sectores auto reprimen su necesidad de demandar individual y colectivamente, mejores condiciones de trabajo y mejores salarios, por temor temo r a “perder el trabajo” en términos cotidianos. La falta de demanda de trabajo, tanto asalariada como no asalariada, frente a la magnitud actual de la oferta de mano de obra, está dejando un importante sector de la población económicamente activa, "excluida del mercado laboral" y en mucho de los casos, según el tiempo que revista en situación de desocupado, según el nivel de capacitación que detente o según al grupo etáreo al que pertenezca, entran a engrosar la categoría de “prescindibles”, por cuanto no r esponden esponden a las exigencias actuales del mercado laboral. En este contexto la ocupación informal, ” los contratos de tiempo determinado, el trabajo a prueba, los bajos salarios, como así también la sobreocupación para alcanzar un ingreso que les permita a los sujetos satisfacer sus necesidades básicas de subsistencia, da lugar a una ciudadanía de “baja intensidad”. Estas condiciones sociales objetivas de la problemática laboral, repercuten en el sistema de relaciones sociales, de los sujetos. El trabajo cumple un rol esencial en lo que hemos llamado exclusión. Lo que Robert Castell llama "desafiliación". El desafiliado es aquel que pierde todo contacto con los elementos que constituyen un entramado social. El primer  punto de desafiliación es la perdida del trabajo y con él la adscripción a distintas instituciones: salud, educación, incluso a la conformación de 21

núcleos afectivos o de redes familiares. Cuando desaparece lo central que es el trabajo, se produce la incertidumbre laboral, inestabilidad en la familia y el debilitamiento en las estructuras comunitarias. Surge la vulnerabilidad social, educativa. Desde el Punto de vista de Robert Castell la globalización, en sus aspectos negativos trae como consecuencia la perdida de la centralidad del trabajo como organizador de la sociedad y una perdida de creencia en un Estado de bienestar que era el que cumplía las funciones de protección, Además de producir crecientes niveles de desigualdad social. A los niveles de pobreza se suma la desesperanza. No hay cuestión social que no este vinculada al proceso de construcción del mercado de trabajo. Por lo tanto el tratamiento de la pobreza también esta asociado a las transformaciones en el mundo del trabajo. Las relaciones de trabajo son la base de las relaciones sociales, y estas se han traducido exponencial aumento del desempleo, precariedad, informalidad y por lo tanto de la pobreza y del aumento en la concentración de la riqueza. En la fase actual las políticas sociales se orientan hacia un desempeño altamente funcional al régimen de acumulación capitalista, orientando el Estado su intervención sobre los problemas sociales que la estrategia de reconversión productiva plantea. Manuel Castells tambien le da enfasis a esta problematica haciendonos notar que el proceso de globalización tambien intensifica el nivel de desigualdad en las distintas sociedades , ya que en las economías avanzadas la producción se concentra en un sector de la población educado y relativamente joven, y sugiere que la futura estructura social estará 22

extremadamente fragmentada a consecuencia de la gran flexibilización e individualización del trabajo. Las fragmentaciones en el mundo del trabajo impactan sobre la "cuestión social" generando diferentes y nuevas manifestaciones del conflicto capital-trabajo. El aumento de la precariedad laboral, unida a la baja cobertura del seguro de desempleo implica un cambio muy importante en las reglas del juego para los trabajadores "primarios subordinados". Cada vez hay menos empleos estables a los que retornar, las oportunidades de empleo en el mercado se dan a través de la realización de tareas esporádicas y mal remuneradas y no hay posibilidades de permanecer fuera del mercado de trabajo ya que la baja cobertura del seguro de desempleo implica el riesgo de privación absoluta. Para estos trabajadores todo ello implica una ruptura en términos históricos, con respecto a lo que constituyó su experiencia laboral durante décadas. Los dolorosos y sentidos testimonios de estos trabajadores dan cuenta de una situación de injusticia histórica. Ellos aportaron durante años con su trabajo a la creación del producto social y en la actualidad no pueden recibir nada de él. Como señala Robert Castell "quien no puede pagar de otro modo, tiene que pagar continuamente con su persona" . Planteado así, como proceso de exclusión, el problema del desempleo es una cuestión vinculada al estilo de desarrollo seguido por los paises y sus consecuencias redistributivas, no existen vías de solución sino se cuestiona la forma de apropiación y distribución del producto en nuestra sociedad. El trabajo en crisis, afecta el ámbito privado y público de la esfera de la vida

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cotidiana. En el ámbito privado se observa un repliegue a la vida doméstica, en búsqueda de seguridad y protección, no necesariamente exenta de conflictos, la precariedad o carencia de una actividad laboral onerosa, posiciona al sujeto y a su grupo familiar en situación de vulnerabilidad y riesgo social, por cuanto puede entrar en una caída libre cuando las redes sociales e institucionales de protección se encuentran debilitadas. La situación descripta genera, ausencia de participación concreta en el ámbito público por la falta de participación en las organizaciones sociales y cuando se da, generalmente es en pos de intereses particulares o sectoriales para mejorar su posición y no en términos del interés colectivo. Las formas de acción colectiva más prevalecientes , tienen que ver con la constitución de múltiples formas asociativas, que demandan algún tipo de reivindicaciones sectoriales con escaso o nulo poder de negociación, por la falta de unión para luchar por objetivos comunes que persigan el bien general, que redunde tanto en beneficio de las mayorías como de las minorías, un ejemplo pertinente son los sindicatos que si bien siempre han representado sectores de trabajadores, sus mayores logros lo han alcanzado cuando la lucha ha sido canalizada por las centrales u organismos que los nuclea. En el Mismo Contexto Manuel Castells nos dice que los movimientos sociales son los reponsables en base a sus acciones colectivas conscientes cuyo impacto, tanto en caso de victoria como de derrota, transformar los valores y las instituciones de la sociedad. En consecuencia, por identidad, Castells entiende el proceso de construcción de sentido que se efectúa mediante unas fuentes o atributos culturales 24

que los sujetos van organizando y jerarquizando en el curso de su experiencia. Y el sentido queda pues concebido como la identificación simbólica que los sujetos realizan del objetivo de su acción. La identidad es la fuente de sentido y experiencia para las personas de modo que en una época de crisis de ésta las identidades se reconstruyen de nuevo; esto es lo que estudia Castells a través de innumerables e interesantes ejemplos en su texto. La construcción social de la identidad siempre tiene lugar en un contexto marcado por las relaciones de poder, Castells propone tres formas y orígenes de crear identidad. La identidad legitimadora (la introducida por las instituciones dominantes de la sociedad para extender y racionalizar su dominación frente a los actores sociales); la identidad de resistencia (generada por aquellos actores que se encuentran en posiciones/condiciones devaluadas o estigmatizadas por la lógica de la dominación, por lo que construyen trincheras de resistencia); y la identidad proyecto (cuando los actores sociales, basándose en los materiales culturales de que disponen, construyen una nueva identidad que redefine su posición en la sociedad y al hacerlo buscan la transformación de toda la estructura social). Las identidades legitimadoras generan una sociedad civil, las de resistencia generan comunas o comunidades y las de proyecto engendran sujetos. En el mismo Contexto de creación de identidades y grupos de reacción para una sociedad justa sin desigualdades sociales , el autor de “Piratas y emperadores" denuncia en su texto que las grandes naciones hacen lo que quieren mientras las pequeñas hacen lo que deben" Se pregunta uno Qué será lo que deben? pues conformarse y obedecer. Aqui 25

nos pone el ejemplo del pirata que capturo Alejandro Magno. Cultura Este es un elemento, a tener en cuenta desde las ciencias sociales, puesto que a la luz, de la globalización, y el crecimiento y auge de la mediatización social(la sociedad concibe cada vez más la única realidad posible solo la que presentan los medios masivos de comunicación masivos y es clara la dependencia de su servicio) , se tiende cada vez más a una homogeneización a través de ella a nivel cultural, y que de una manera "dialógica " lo social , tendría tres aspectos a discutir: o Identidad: En una sociedad en que, las representaciones adquieren múltiples matices los individuos, requieren de nuevos, parámetros de para definir las identidades que en estos tiempos de masificación personalización de los medios, se adquieren , nuevas dimensiones vía multiculturalidad , como contrapropuesta a la visión de homogénea de en la dimensión cultural. o Multiculturalidad e interculturalidad: En esta línea, emergen las discusiones, que enfatizan en la reivindicación de las culturas, por medio de su autonomía (contexto), lo cual en una concepción más humanista, sería increpada a la intersubjetividad, respetando su identidad, hacia en pro de la interculturalidad, en el sentido de que ellas puedan establecer un vinculo comunicativo. o Subjetividad : El conocimiento, la cultura, y en si la sociedad en las discusiones actuales se les increpa a establecer, un vinculo más cercano, hacia la subjetivación (humanización del conocimiento) a través de la construcción de una ética social, más 26

humanista, respetando los imaginario, las identidades y apelando hacia la construcción de relaciones más horizontales. o Mediación social y globalización En síntesis, estos anteriores elementos, tienen una fuerte influencia de los medios de comunicación y la globalización, creando en los sujetos de "lo social", una visión diferente de la realidad, de la sociedad de la que tenia hace 40 o 50 años a tras, y los cambios cada vez más rápidos rápido s a los que nos enfrentamos. IV Político Es este el espacio en el cual, los cambiantes tiempos, nos redefinen desde "lo social", una nueva visión de el espacio publico y el privado como sectores de negociación, para los sujetos éticos de nuestra sociedad. los puntos de discusión se concretizan en: o Legitimidad Desde las ciencias sociales, tendríamos que plantearnos a que "jugamos", si tenemos un compromiso con la sociedad por mejorar, las condiciones de, de esta tener una comprensión de ella , y para quienes lo hacemos, en el sentido de que pudiésemos estar legitimando los patrones de la sociedad, y no avanzar a nuevas realidades desde la perspectiva de "lo social". o Participación Desde la dimensión Gransciana, este es un avance de la sociedad moderna pilar fundamental para la democracia concreta, debe estar presente en la concepción de "lo social" desde las discusiones de las ciencias sociales, por  otro lado es una herramienta para el empoderamiento de la sociedad c

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