La Muerte de Grendel

April 6, 2019 | Author: Oscar Elias Reyes Sotelo | Category: Beowulf, Epic Poetry, Demons, Leisure
Share Embed Donate


Short Description

Reseña de la epopeya anglosajona beowulf...

Description

La muerte de Gréndel (Adaptado del poema épico Beowulf)

Beowulf lucha con Gréndel, quien huye herido de muerte tras haber perdido un brazo. Alargando la mano, el demonio Gréndel se acercó al osado señor Beowulf que dormía en su lecho y lo palpó con su garra. Entonces el héroe se alzó dispuesto al ataque. Allí, de inmediato, el criminal quedó convencido de que nunca en el mundo; jamás en la tierra, se topó con otro ser tan fuerte. Un terror espantoso le vino en su pecho con prisa y sintió el deseo de huir a su fangal con los malos demonios. Se encontró con algo que nunca hasta entonces le había ocurrido. El hombre pensó en las palabras que escuchó esa tarde y apretando con fuerza la garra del ogro le rompió los dedos. El gigante tiraba, pero el varón no cedía. El monstruo trataba de huir, procuraba escapar a su ciénaga oculta, pero el héroe salió detrás. El feroz malhechor emitía fuertes quejidos que resonaban en toda la estancia. Los habitantes sentían gran miedo. La pelea se desarrollaba con furia terrible. El hermoso palacio que alguna vez fue una maravilla por dentro y por fuera gracias a sus tirantes de hierro muy bien trabajados, aguantaba el combate, y aunque sufrió abundantes destrozos, resistía en pie. Abundantes daños se produjeron entre los bancos adornados de oro. Los sabios del pueblo nunca pensaron que alguien en el mundo pudiese ocasionar la destrucción de la rica mansión del rey Hrothgar. El palacio comenzó a incendiarse y las llamas quemaban la decoración. Un poderoso y extraño rugido se escuchó. Llenos de espanto todos los hombres del pueblo danés oían los gritos desde fuera del muro. El lamento del enemigo era espeluznante; el quejido doliente del ser infernal los mantenía inmovilizados. Beowulf, el varón cuya fuerza ningún hombre igualaba, estaba decidido a matar al horrendo visitante. Nadie estaría a salvo si el monstruo escapaba. Sus brazos blandían como espadas con recio coraje, que por todos lados le imponía acoso al dañino enemigo. No hallaba la forma de herirlo de muerte, ninguna espada que hubiese en el mundo podía atravesar su dura piel, ni el mejor hierro podía abatirlo, pues él con su magia hechizaba las armas. No obstante, el destino ordenó que este día le llegase la muerte al feroz malhechor y por siempre se hundiera en el reino infernal de los malos demonios. Allí comprendió el que tantas desgracias le había causado con gozo perverso al género humano. El cuerpo ya no podía aguantar tanto. Beowulf lo tenía prisionero por la mano y su muerte buscaba. Con dolor espantoso el monstruo sintió como los tendones saltaron en su hombro.

View more...

Comments

Copyright ©2017 KUPDF Inc.
SUPPORT KUPDF