Introduccion A La Filosofia de Hans Leisegans

July 18, 2022 | Author: Anonymous | Category: N/A
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OBJETO 1 LECTURA 1 HANS LEISEGANG  LEISEGANG  INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA  FILOSOFÍA  UTEHA, MÉXICO  MÉXICO  CAPITULO I I  LA ESENCIA DE LA FILOSOFÍA  FILOSOFÍA  La palabra filosofía, que procede del griego, textualmente quiere decir amor al saber o de la sabiduría. De acuerdo con este sentido, por Filosofía debemos entender el esfuerzo dirigido al conocimiento de la esencia y de las relaciones de todas las cosas, así como también la reflexión del hombre sobre su propia esencia, su lugar en este mundo y el que le corresponde respecto de sus prójimos para, a partir de la determinación de dicho lugar, poder descubrir el sentido y finalidad de su existencia. 1. Los temas de la Filosofía  Filosofía  De la aspiración al conocimiento surge, en primer lugar, para el filósofo, el deber de examinar los problemas y los órganos del mismo: los sentidos, la inteligencia y la razón. Inmediatamente después debe investigar si y hasta qué punto existe un verdadero conocimiento del mundo exterior, si los acontecimientos que tienen lugar dentro de nosotros pueden ser comunicados y, por último, cuáles son los límites del conocimiento humano. Para comprender algo de la esencia y de las relaciones de las cosas, el que trate de filosofar deberá tener muy presente los resultados de las ciencias, así como también conocer los métodos de que se valen. reflexión la propia esencialo deberá conducirnos a investigar, acuerdoLacon líneas ysobre medidas adecuadas, que determina el pensar, el actuardey el crear del hombre. Al dominio de estos problemas contribuyen las diversas disciplinas en que se considera dividida la Filosofía. La tarea de la Teoría del Conocimiento es investigar el origen del mismo y los medios de que se vale, los procedimientos que emplea y el objeto a que se refiere. La Crítica del Conocimiento se propone determinar la posibilidad, validez y límites del mismo. La Psicología es la ciencia que se ocupa o cupa de la vida anímica total, desde los instintos e impulsos hasta los productos más elevados del pensamiento. La Lógica, por su parte, sólo se ocupa de pensar recto y de las reglas que garantizan esa rectitud. Objeto de la Ética es el hombre de acción que modela su vida y la de sus semejantes de acuerdo con sus principios; el de la Estética, el hombre creador, pues se propone comprender la esencia tanto del artista como de la obra de arte. La Metafísica trata, por último, de averiguar lo que hay detrás de la Naturaleza, de

 

la Physis, como esencia propia de la misma; de lo que está más allá de la Naturaleza, lo que la rebasa: lo trascendente. Todas estas disciplinas están en íntima relación unas con otras, pues forman un todo, un sistema, de modo que el filósofo tiene que ocuparse de todas ellas y pensarlas en su conjunto para, de este conjunto, deducir su concepción del mundo como visión total de la esencia del mismo y del lugar que el hombre ocupa en él. Lo que caracteriza al filósofo como tal son las cuestiones fundamentales de que se ocupa. Las que, en primer lugar, debe plantearse son las referentes a la verdad. Deberá pues, en la Teoría del Conocimiento contestar a la cuestión de si las impresiones que nos transmiten los sentidos y la inteligencia, que elabora dichas impresiones, conducen a conocimientos auténticos. En la Lógica deberá preguntarse el cómo las conclusiones lógicas deben estar acondicionadas para que de premisas auténticas se sigan también verdades auténticas. En la Ética se preguntará si existe una única ley moral, verdadera y universal, de acuerdo con la cual nuestras acciones deben ser dirigidas. Las concepciones del mundo deberán ser examinadas de acuerdo con su contenido verdadero. Las ciencias deben ser exploradas de acuerdo con las premisas en que se fundan; habrá, pues, que averiguar si dichas premisas son verdaderas o contienen errores fundamentales. Tampoco ante la religión se detiene la Filosofía, pues también se pregunta acerca de su verdad. La segunda especie de cuestiones que la Filosofía se plantea son las referentes a la esencia de las cosas. De acuerdo con esto, se preguntará sobre la esencia de la materia, así como también sobre la de Dios, la del arte y, finalmente, la de la religión. El tercer círculo de cuestiones es el que se refiere al sentido. ¿Cuál es el sentido o significación del mundo? ¿Cuál es el sentido o significación de nuestra vida? ¿Cuál es el sentido o significación de la Historia? ¿Tiene el mundo en general un sentido comprensible para nosotros? ¿No es, por el contrario, nuestra vida una red de sin sentidos y casualidades? De este modo la Filosofía tiene que discutirlo todo. Pero también en las respuestas a las cuestiones que se plantee debe distinguir lo que en ellas hay de indudablemente y verdadero, lo que vale ha como Y aun cuandomuy el tesoro de tales fijo verdades y conocimientos de absoluto. ser, necesariamente, pequeño, significa, sin embargo, una valiosa aproximación a lo absoluto, a lo eterno, a lo incondicionado, a lo que puede resistir y apoyarse en sí mismo. 1. Filosofía y Religión  Religión  La Filosofía y la Religión proceden ambas de la aspiración del hombre a la verdad, al conocimiento de la esencia de las cosas y del sentido de nuestra existencia en un mundo pleno, igualmente, de sentido. Pero mientras el hombre que filosofa se encuentra siempre en el camino que, a través de todas las cuestiones, conduce a lo absoluto, lo incondicionado y lo eterno, el hombre religioso se ve lleno de este absoluto, al cual llama Dios, y conmovido por él hasta lo más profundo de su ser. Mientras quehasta el investigador filosófico de descubrir los secretos del mundo de penetrar el fondo de todo lotrata conocido o cognoscible, la esencia de lay

 

Religión radica en que comienza allí donde termina la ciencia, en el secreto, en el misterio que, como tal, se revela; allí donde lo investigable e incomprensible penetra en nuestra vida. Aquí comienza su imperio. Mientras que la Filosofía también conoce, como la Religión, lo bello y lo sublime, la sorpresa y el temor, lo que está sobre nosotros, alrededor de nosotros, en nosotros y por debajo de nosotros, le falta, sin embargo, lo santo, el temor que se experimenta ante los poderes celestiales o demoníacos y su revelación, el temor de Dios y la angustia de la muerte, el amor y la piedad divinos, la fe y el milagro, la magia, la oración y el culto. A toda religión corresponde un mito, íntimamente ligado con ella. Este mito nos informa del comienzo y del fin del mundo, de su esencia y de las fuerzas, divinas o demoníacas, que dominan en él de manera secreta; de la creación del hombre, de su relación con los dioses y los espíritus; del estado primordial de la humanidad, de la Historia y del destino que los dioses han asignado al hombre. Esto vale para todas las religiones, en las cuales esos motivos aparecen en forma más o menos primitiva o cultivada. Ahora bien cuando hoy queremos saber algo sobre la relación de la Filosofía con la Religión, no pensamos en las múltiples religiones que sobre nuestra tierra hay y ha habido, religiones que en el curso de la historia universal han aparecido y sobre la cual han influido muy escasamente, sino, por el contrario, pensamos en una determinada religión, que nosotros conocemos o debemos conocer, en el Cristianismo, sin el cual la cultura occidental no hubiera sido lo que es. La relación de la Filosofía con la Religión ha quedado, sin embargo, limitada por los filósofos cristianos a la simple relación del saber con la fe, relación de la cual se deduce el lugar del cristiano respecto de la Filosofía. Esta posición es muy diferente en las dos confesiones en que se divide la religión cristiana, la católica y la protestante. De acuerdo con la teoría católica ortodoxa los conocimientos procedentes de la razón natural, que es un don divino, no se oponen a los revelados por Dios al hombre. Lo que es inacce3sible al conocimiento y saber de este último, no por esto se opone a la razón, sino que, por el contrario, está sobre ella, no es irracional, sinoessuprarracional. Filosofía, tanto el con mundo como naturaleza; todo lo en la él comprendido, investigado y En conocido de acuerdo su propia fe, por el contrario, los pone en relación con Dios, creador de este mundo, de modo que su actividad es conocida a partir de sus obras. Los conocimientos adquiridos mediante la razón humana y la revelación debida a la gracia de Dios no están en oposición entre sí, sino que, por el contrario, se complementan, de modo que la Naturaleza comienza es perfeccionado por la gracia. Las tareas recomendadas a una Filosofía de la Religión cristiana consisten en mostrar esto y en conciliar la fe con el saber. En las teologías protestantes ortodoxas esta relación de religión y filosofía, de fe y saber, no es la misma que la admitida por el Evangelio, pues más bien la transforman en una oposición insoluble. La razón humana, según ellas, ha sido obscurecida el pecado y, razón por tanto, una razón deteriorada o por invertida. Todo looriginal que esta dice aleshombre está enenturbiada, oposición

 

con lo que Dios, por medio de la revelación, también le ha dicho. La autosuficiencia con la que un hombre, confiado en su razón , construye una filosofía, una ética o una idea del mundo, para vivir de acuerdo con ellas, es la obra mas perfecta de su tendencia al pecado, la cual consiste en el orgullo en virtud del cual el hombre evita el obedecer a la fe y el someter4se a la voluntad y la gracia de Dios. 3. Filosofía y Ciencia  Ciencia  La Filosofía y las ciencias particulares tienen en común la tarea de lograr un auténtico conocimiento de la realidad. De este modo habrá que diferenciar el conocimiento filosófico, que es un supuesto de toda ciencia, de la investigación filosófica, que profundiza los conocimientos logrado por ella, investiga sus conceptos y métodos fundamentales y resume sus resultados en un conjunto sistemático. De las cuestiones que la Filosofía plantea acerca de la Naturaleza, de la vida humana y de sí misma se deducen los conceptos fundamentales, las premisas y principios primeros que yacen en el fondo de toda investigación científica. De la premisa fundamental de la investigación científica, de acuerdo con la cual el mundo real no es, en modo alguno, un caos sin desenmarañar y vacío de sentido, pues domina en él el orden y hay una conexión que liga a unas cosas con otras, surgen las cuestiones referentes a la naturaleza de esas ordenaciones y a las leyes que hay que descubrir en el campo, ofrecido a nuestra inmediata consideración, de los organismos vivos, de los seres con alma y de las creaciones del espíritu humano. De la Filosofía proceden los conceptos fundamentales que articulan el reino de la realidad, como mundo y hombre, naturaleza y vida, alma y espíritu, de acuerdo con los cuales se clasifican las ciencias en Cosmología y Antropología, Ciencias de la Naturaleza y Ciencias del Alma, Psicología. Debido a que la Filosofía ha hecho objeto de su investigación los conceptos fundamentales sobre los cuales se basa la división y estructura de la ciencia, así como también los métodos correspondientes a sus diferentes objetos y los resultados con ellos obtenidos, Teoría de la Cienciacomo y, con ella, las de disciplinas filosóficas procedentessurge de lasla ciencias particulares, la Filosofía la Historia y de la Cultura, la Filosofía del Lenguaje, la Filosofía de las Matemáticas, la Filosofía del Derecho, la Filosofía de la Religión y todas las relativas a las demás ciencias. Se trata, pues, de las disciplinas de la Filosofía Aplicada, conservar sus especiales tareas, de modo que, por ejemplo, hay una Teoría del Conocimiento y una Lógica de las Ciencias de la Historia, una valoración ética y estética de la Historia u una Metafísica de la misma. Cuando se habla de la ausencia de premisas de la ciencia no se hace, con esto, referencia a los principios y axiomas, que, como tales, son de origen filosófico y deben ser aplicados para hacer posible una investigación científica y la elaboración de relaciones fundamentales deducibles a partir de dichos principios y axiomas. Se una trata,iglesia por elo contrario, de las premisas que pueden deducirse de las doctrinas de de las exigencias de una política, en virtud de las cuales

 

los científicos y los filósofos quedan obligados a que su investigación sólo pueda producir resultados que coincidan o, cuando menos, no estén en oposición con las creencias o los dogmas políticos a que antes nos hemos referido. En este sentido hay que entender la expresión ausencia de premisas de las ciencias empleada por Teodoro Moceen en su lucha por implantar una cátedra de concepción del mundo en la Universidad de Estrasburgo, expresión que después fue interpretada equivocadamente. 4. Filosofía y Vida  Vida  Lo que diferencia al hombre que filosofa del que no filosofa, o rechaza toda meditación de esta especie, es su actitud frente a la vida . Se entiende por vida, la vida humana, a la cual pertenece todo lo que el hombre vive en su existencia terrena, lo que sufre o experimenta en sí mismo y lo que ve suceder o experimentar a los demás. En todas las épocas de nuestra cultura fue la característica del filósofo de, al propio tiempo de ser un sabio, poder elevarse sobre la vida, apartarse de ella y distinguirse de la corriente vital para hacerla objeto de su consideración. De esta manera logra liberarse del yo, de todo querer y actuar incorporado a un yo o determinado por un fin; logra así , la tranquilidad del alma y la capacidad, no sólo de conocer y valorar objetivamente las cosas, sino también los hombres. Esta actitud frente a la vida constituye, por tanto, un rasgo esencial que corresponde a todo el que despierta a la vida espiritual. El espíritu humano se revela en el esfuerzo y la capacidad de objetivar el mundo que le rodea, incluido el propio yo, que también pertenece a dicho mundo. El hombre no espiritual es incapaz de tal objetivación. Todo, para él, queda incorporado a la esfera vital, a sus propias vivencias, necesidades y deseos. No se preocupa lo más mínimo por cómo las cosas están compuestas en sí mismas ni por lo que sean de acuerdo con su esencia. Si el hombre debe actuar en esta vida teniendo en cuenta los acontecimientos y a su prójimo, el hombre espiritual se diferencia del que no lo es en que no ni renuncia cómo a distanciarse cosas con ni de su tomar vida ysus se esfuerza porsuprime ver objetivamente son, para,dedelas acuerdo esto, resoluciones. Es tanto más una personalidad cuanto menos se deja impulsar involuntariamente o se somete a voluntades extrañas, manteniéndose, por el contrario, a una distancia conveniente de las cosas, de los hombres y de su propio destino. Precisamente por esto, la unión entre los hombres y el mundo que les rodea ha de ser reconstruida constantemente como algo que todo lo incluye en sí, mientras que esa misma unión queda rota y deshecha por lo subjetivo, que sirve únicamente los propios intereses y lo que se refiere al propio yo. En esto descansa la superioridad de las grandes personalidades, que a todos atraen porque todo el mundo vislumbra que hunden sus raíces en lo espiritual, en lo objetivo, siendo, por tanto, capaces de conocer lo real, lo que siempre permanece. Precisamente porque el hombre se aparta de sí mismo para consagrarse a las cosas y a sus prójimos, distancia la vida y esto hace, que no se considere como muygana importante. Talde cosa se manifiesta en elfinalmente, humor supermundano que sólo

 

posee aquel que sabe elevarse sobre la vida y puede considerarla desde un punto de vista más alto. La primera investigación autónoma emprendida por Kierkegaard, descubrir , de nuevo, al hombre en su pura subjetividad para considerar en él tan sólo lo humano esencial, es, en general, antifilosófico, pues significa un rechazo de todo lo que hasta entonces se había entendido por Filosofía. Muy diferente es lo que sucede con la llamada Filosofía de la Vida. En amplio sentido, esta palabra comprende todos los esfuerzos filosóficos que quieren proporcionar un derecho en la vida de la cultura, no a los poderes y fuerzas racionales, sino a la vivencia inmediata; un esfuerzo contra el cual ningún filósofo preocupado del conocimiento de la realidad, incluidas las experiencias no inteligibles, nada tiene que objetar. En estricto sentido, se comprenden bajo esta designación, Filosofía de la Vida, las teorías de acuerdo con la cuáles la vida como tal es el valor más elevado, el bien de todos los bienes, a cuya conservación y exaltación todo debe supeditarse. La vida en ascenso es, por tanto, considerada como valiosa; la en descenso, como privada de valor. De estas bases se deducen las normas aplicables tanto al conocimiento como a la moralidad. Verdad es lo que conviene a la vida, lo que eleva la vitalidad de los individuos y de los pueblos; bueno justo es lo que enriquece la vida y la hace más digna de vivirse. Bueno será , por tanto, la destrucción de las personas débiles y enfermas, pero también una educación más perfecta para los sanos. A la unilateralidad de tal filosofía se opone que la vida humana como tal no es para el hombre el valor más elevado, pues puede destruirla en holocausto de otros valores, puede sacrificarla por valores que, en su concepto, están por encima de la propia existencia. La vida no es el bien más elevado y quien su vida ama, la perderá , son palabras que valen en toda comunidad culta, mientras que con la ayuda de la Filosofía de la Vida, puede fundarse y justificarse un acto cualquiera de barbarie, como de hecho se le ha fundado y justificado efectivamente “







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