Industrialización antes de la industrialización - Kriedte, Medick y Schlumbohm

November 12, 2017 | Author: BelAnark | Category: Industrialisation, Capitalism, Economic History, Feudalism, Early Modern Period
Share Embed Donate


Short Description

Descripción: Resumen del artículo de Kriedte, Medick y Schlumbohm, reemplaza su lectura. Durante el cursado de "His...

Description

INDUSTRIALIZACIÓN ANTES INDUSTRIALIZACIÓN – KRIEDTE, MEDICK, SCHLUMBOHM

DE

LA

Introducción La producción manufacturera rural –dirigida a la venta en gran escala en los mercados interregionales e internacionales– tuvo una importancia muy considerable en el período de formación del capitalismo. Hasta muy entrado el siglo XIX las pequeñas explotaciones tuvieron mucha más importancia respecto del número de empleados y creación de valor que las empresas mecanizadas y centralizadas. Pero además, aunque la “industria doméstica” y la “producción artesanal” mostraran en el aspecto externo una notable continuidad con las históricas “explotaciones rurales para la exportación”, se diferenciaban esencialmente de éstas a pesar de ser un modo organizativo coexistente con el establecimiento fabril capitalista. Marx señaló la diferencia existente esquematizando los rasgos fundamentales de ambos modos de producción. Caracterizó a la “industria doméstica moderna” como una más de las esferas de explotación del capital erigida a la sombra de la gran industria. La expansión de la producción manufacturera marcó una época en la formación de las relaciones de producción capitalistas y del propio capitalismo como formación social. El primer requisito para la consolidación de la “gran industria” es la inclusión de la totalidad del campo en el proceso de producción de valores de cambio. Eso sucedía cuando la manufactura se apoderaba de la ocupación secundaria de los campesinos. La antigua y la nueva escuela histórica alemana de economía llevaron un intento más serio para saldar la deuda que la teoría había contraído con la industria doméstica. El desarrollo del sweating system1 en las modernas industrias domésticas generó en Alemania un planteamiento sistemático e histórico en el marco de la controversia en torno a la “industria doméstica”, la “manufactura doméstica” y la “artesanía doméstica”. El interés histórico quedó plasmado en los intentos por convertir el concepto de “industria doméstica” en una categoría histórica. De la antigua escuela, Schäffle y Roscher interpretaron a la industria doméstica y la manufactura rural como ‘estado transitorio entre la artesanía y la fábrica’ (el primero) y como ‘peldaño intermedio entre la fábrica y la producción manufacturera’. El origen y difusión de la industria doméstica se debían a la expansión experimentada por el comercio a inicios de la Edad Moderna y a la consiguiente problemática 1

Producción en talleres que se apoyaba sobre todo en el trabajo a domicilio, especialmente la industria de la confección.

del mercado, que no podía ser superada dentro del marco restrictivo impuesto por el sistema de gremios artesanales. Esta anticuada teoría sufrió una redefinición con Schmoller, Bücher y Sombart. Schmoller puso de relieve las formas sociales u de organización específicas que caracterizaban históricamente la industria doméstica como un nuevo “sistema de producción”, diferenciándola del modo de producción manufacturero y del sistema fabril, y definiéndola como “otra forma típica de empresa”. Uno de los factores decisivos de para la consolidación de esta “nueva forma de empresa” era la interacción de dos clases sociales con una relación estructuralmente desigual. Las diferentes interpretaciones de la industria doméstica de principios de la Edad Moderna como “formas de organización social” de la producción y la comercialización estaban directamente relacionadas con las distintas opiniones de los representantes de la nueva escuela sobre la cuestión que se estaba planteando en ese momento: si la “división del trabajo” entre la industria doméstica y la “gran industria” seguía teniendo interés económico, y si por lo tanto conservar la industria doméstica era conveniente desde un punto de vista sociopolítico. Estaban de acuerdo en que la industria doméstica había tenido una importancia básica para el desarrollo económico, sobre todo a principios de la Edad Moderna. Para Schmoller, había servido como modo de producción dominante para abastecer a los mercados desde el s. XIV al XVIII; para Sombart, bajo el disfraz de la industria doméstica el capitalismo se introducía en cualquier sector económico. El mérito de la escuela histórica de economía alemana es haber planteado el fenómeno de la industria doméstica como una cuestión económica, política y social de relevancia histórica. Además discutieron ciertos temas que vuelven a estar de actualidad en el marco de la discusión sobre la “protoindustrialización”, aunque su perspectiva estuviera limitada por considerar la industria doméstica como un estadio en la secuencia histórica de los modos de organización de la producción manufacturera (debido a su preocupación por los aspectos institucionales de la historia económica). Sin embargo, no se estudió sistemáticamente la relación existente entre el desarrollo de este modo de producción y otros sectores del proceso socio-económico, especialmente el desarrollo de la agricultura y la evolución demográfica. Esto era necesario, ya que desde principios del s. XIX se separó el proceso de industrialización doméstica de su propia crisis. El estudio de la industria rural entró en una nueva fase en la década de 1950 y principios de los ’60 obteniendo un impulso decisivo de la historia económica y social. Se abarcaron nuevos temas de estudio complementarios como la historia de la familia y la población. Sobre la temprana E. Moderna, las regiones fueron el tema favorito de investigación. También se comenzaron a discutir intensamente los

problemas del mundo desarrollado. S empezó a tomar más conciencia de lo que la problemática de la transición para las metrópolis europeas. Los historiadores norteamericanos Mendels y los hermanos Tilly acuñaron el término “protoindustrialización” y expusieron una nueva concepción general para analizar como proceso socioeconómico integral la concentración de la producción manufacturera surgida en las zonas rurales durante el proceso de formación del capitalismo (tanto en un contexto regional como en el suprarregional). La protoindustrialización, entendida como industrialización previa a la industrialización según Mendels y los Tilly, es el desarrollo de aquellas regiones rurales en las que la mayoría de la población vivía completamente, o en gran parte, de la producción manufacturera masiva dirigida a los mercados interregionales o internacionales. Forma parte del proceso de transformación que afectó en Europa a las sociedades agrarias bajo el sistema feudal, empujándolas hacia el capitalismo industrial. Pero solamente se podía dar donde el sistema feudal se había debilitado o iniciado su desintegración. La primera fase empieza en la alta Edad Media, con la crisis del s. XIV según Gentinetta (sic), que nos pedía que corroboremos lo que decía en la clase (sumamente sospechoso). Es decir, que el crecimiento experimentado durante los últimos siglos de la alta E.M. se vio cercenado por la crisis del XIV hacia finales de la baja E.M. (Gentinetta). La economía señorial tuvo que operar bajo circunstancias muy distintas una vez que se estableció una división del trabajo entre el campo y la ciudad mediatizada por el mercado. Los señores llegaron a considerar económicamente ventajoso prescindir del antiguo sistema de apropiación del plustrabajo social, y sus medios de control se habían debilitado tanto que consideraron necesario transformar las rentas en trabajo en rentas en dinero o especie, y por ende fundamentar la apropiación sobre una nueva base. La división del trabajo surgida en esta fase y el proceso de diferenciación y polarización de la población rural, forzado por dicha división, determinaron los orígenes de la protoindustrialización. A pesar de que al principio la división del trabajo fue la fuerza motriz del crecimiento de la economía manufacturera, llegó a convertirse en su mayor impedimento: dentro del sistema económico de las ciudades la elasticidad de la oferta (ya muy escasa) estaba también afectada por la presión políticoeconómica conservadora de los gremios. El capital comercial solucionó lo solucionó mediante el traslado de la producción manufacturera de la ciudad al campo (donde el proceso de diferenciación y polarización había creado un potencial productivo de fácil canalización para el capital mercantil. La protoindustrialización pertenece a la segunda fase del gran proceso de transformación del feudalismo al capitalismo (como sistema

económico y formación social), y constituye una de sus fuerzas motrices. Hacia finales del s. XVIII, junto con otros factores, generó una dinámica que permitió a las sociedades agrarias más avanzadas y con una producción manufacturera consolidada, romper el círculo vicioso de crecimiento malthusiano de crecimiento demográfico, disminución de la renta per cápita y consiguientes períodos de hambre. También la formación de regiones protoindustriales significó un fomento a la división de trabajo interregional. La protoindustrialización repercutió en toda la sociedad, afectando la demanda y suministro de materias primas, productos elaborados, alimentos y mano de obra. También hubo otras fuerzas motrices en esta fase, aunque se prescinde del artesanado para el consumo local: la importancia de la producción manufacturera urbana, que con sus primeras centralizaciones engendró relaciones de producción capitalista mucho más rápida y concretamente que la producción doméstica masiva; aunque también en este período de transición la industria doméstica fue un elemento cuantitativamente más importante (por el número de empleados y por la cantidad de valor creado). Las manufacturas son consideradas como parte de la temática generada por la “protoindustrialización” cuando hay una relación directa entre la manufactura centralizada y los talleres domésticos dispersos en las zonas rurales. Por otro lado, también las relaciones de producción en las regiones protoindustriales presentaban el mismo carácter transitorio. La producción manufacturera no podía coexistir a largo plazo con el modo de organización feudal, por lo que un amplio sector poblacional estaba integrado sólo parcialmente en el sistema feudal, o completamente fuera de él. En las zonas de concentración manufacturera las relaciones de producción del sector agrario se vieron afectadas por el proceso de protoindustrialización: así, ésta no simplemente requería cierto grado de debilidad de las estructuras feudales, sino que también contribuyó a su desintegración. Finalmente, la protoindustrialización está relacionada con la formación de mercados interregionales e internacionales y también con la de un sistema mundial dominado por las metrópolis de mayor desarrollo capitalista. Desde un principio contribuyó al desarrollo de una red doméstica de extensión mundial basada en relaciones asimétricas, generando el retraso económico de la periferia. La controversia se plantea en el carácter de “sistema” de las estructuras básicas de protoindustrialización. Quienes defienden este carácter (¿Kriedte y Medick?) lo consideran indispensable para comprender las interrelaciones socioeconómicas del período de transformación, y permite hacer una distinción entre capitalismo protoindustrial y capitalismo industrial.

En este sentido, Marx distinguió dos vías en su transición del modo de producción feudal: la expansión del capital mercantil y la vía “revolucionaria” de la formación del capital en la esfera productiva. La protoindustrialización como sistema considera que ambas están íntimamente relacionadas porque ambos modos de producción fueron componentes estructurales del sistema protoindustrial. El tercer autor (Schlumbohm) no considera a la protoindustrialización como parte de la sociedad feudal ni de la nueva formación capitalista; tampoco como un “tercer sistema” con autonomía propia resultante de la fusión de los anteriores. Tras la apariencia de “industria doméstica” ve una serie de relaciones de producción divergentes que se revelan como fases históricas. Esto se debe a que durante el proceso de protoindustrialización el peso principal de las relaciones de producción se centró tanto en la esfera de circulación como en las relaciones de producción donde el capital ya había penetrado y limitado progresivamente la libertad de decisión de los productores e impulsándoles a convertirse en trabajadores asalariados. Si bien durante la protoindustrialización las relaciones de producción fueron surgiendo de un modo vacilante, se desarrollaron en el frente más amplio de la producción, mucho más que el de las manufacturas centralizadas. Estas relaciones de producción son un factor de importancia estratégica para la irrupción de la revolución industrial. Su enfoque no implica sólo la construcción de un sistema de protoindustrialización, sino de varios modelos. Así se obtiene una perspectiva general en la que las interrelaciones de los “sistemas” superan los límites de la protoindustrialización: no abarcan todas las regiones, ramos de la industria y fases de desarrollo de la protoindustrialización, pero tampoco quedan limitadas a dicho fenómeno. La protoindustrialización afectó a las sociedades en las que se desarrolló (sobre todo sus sectores agrarios y sus estructuras políticas e institucionales), pero a su vez fue fuertemente determinada por esos sectores.

View more...

Comments

Copyright ©2017 KUPDF Inc.
SUPPORT KUPDF