Genes y Conducta

February 9, 2019 | Author: William Alvarez Zenteno | Category: Dominance (Genetics), Gene, Schizophrenia, Chromosome, Heredity
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UNIVERSIDAD LATINA DE PANAMÀ

MATERIA BASE BIOLOGICA DE CONDUCTA

TEMA 4: GENES Y CONDUCTA

PROFESORA: OLIVIA A. SANDOVAL

AÑO: I PSICOLOGIA

2011

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GENES Y CONDUCTA Introducción

En este trabajo hablaremos sobre los Genes, Conducta y la Genética de las Diferencias Humanas. Para empezar, hemos podido estudiar que nuestros genes no nos encierran a formas de actuar; más bien, las influencias genéticas son complicadas y mutables y son sólo uno de muchos factores que afectan la conducta de los seres vivos. Los genes sólo codifican la producción de proteínas (y no el egoísmo, ni carácter de secuestrador), pero esas proteínas dirigen la formación de circuitos neurales complejos que, a su vez, son los sustratos reales de la conducta, en cuanto estos circuitos responden a estímulos internos y externos. La genética, puede explicar por qué los individuos respondemos de formas tan diferentes ante circunstancias idénticas, ante los mismos estímulos. No sólo la historia previa influye, sino la diversidad en las vías neurales y, en suma, los genes que se activan o desactivan. Trabajos recientes muestran que la información social percibida (por ejemplo señales de dominación) puede por sí misma alterar la expresión genética en el cerebro, con efectos posteriores en la fisiología y la conducta .

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GENES Y CONDUCTA ¿Qué es un Gen? Un gen es un pequeño segmento de ADN que contiene instrucciones para un rasgo parti cular o un grupo de rasgos . El ADN es la única molécula conocida que puede replicarse o reproducirse a sí misma, lo que sucede cada vez que se divide una célula.

Nuestro encéfalo, sistema nervioso y sistema endocrino nos mantienen al tanto de lo que sucede fuera (y dentro) de nuestro cuerpo; nos permiten usar el lenguaje, pensar y resolver problemas; afectan nuestras emociones y, por tanto, guían nuestra conducta. Para entender por qué funcionan como lo hacen, necesitamos estudi ar nuestra heren cia genética, como individuos y como miembros de la especie humana

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Dos campos diferentes pero relacionados abordan la influencia de la herencia en la conducta humana. La genética conductual, se concentra en la medida en que la herencia explica las diferencias individuales en conducta y pensamiento. La psicología evolutiva, estudia las raíces evolutivas de las conductas y los procesos mentales que comparten todos los seres humanos. La genética estudia cómo los seres vivos transmiten los rasgos de una generación a la siguiente. Los descendientes no son copias o "clones" de sus padres, pero algunos rasgos reaparecen de generación en generación en patrones predecibles.

Cada cromosoma humano contiene miles de genes en localizaciones fijas. El genoma humano , la suma total de todos los genes necesarios para construir un ser humano, es de aproximadamente 30,000 ge nes. El término genoma se refiere al complemento total del material genético de un organismo. Así, el genoma para cualquier organismo particular contiene un plano para la construcción de todas las estructuras y la dirección de todos los procesos vivos durante el tiempo de vida de ese organismo.

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Los genes están localizados en hebras de ADN, estas hebras de ADN conforman los cromosomas.

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Los Cromosomas están localizados dentro del núcleo de las células de los seres vivos. Los cromosomas varían en tamaño y forma, y por lo regular vienen en pares. Cada especie tiene un número constante: los ratones tienen 20 pares, los monos tienen 27 y los guisantes 7. Los seres humanos poseen 23 pares de cromosomas en cada célula normal. Cada organismo tiene por lo menos dos formas de cada gen, llamadas alelos, uno procedente del padre y otro de la madre. Pueden tener la misma información o distinta. Su posición en el cromosoma se conoce como locus. Por ejemplo, para la determinación del color de los ojos, un alelo puede determinar color azul y otro color café. Cuando los dos alelos contienen la misma información el individuo es homocigoto y cuando los alelos contienen diferente información el individuo es heterocigoto para esa característica. Cuando se juntan dos genes con diferente información, generalmente solo se manifiesta la información de uno, al cual se le llama “dominante”.  Al otro se le conoce como “recesivo”.

Sin conocer la estructura del código genético, Gregorio Mendel (1822-1884), describió el comportamiento de los alelos, analizando los cruzamientos de

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chícharos con diversas características. Esta descripción es conocida ahora como las leyes de Mendel.

Las leyes de Gregorio Mendel son las siguientes:

1- Ley de la Dominancia: establece que en la 1° generación todos los individuos o descendientes poseen el carácter dominante.

2-  Ley de la Disyunción de los caracteres: establece que en la segunda generación se presenta un 75% de individuos con carácter dominante y un 25 % de individuos con carácter recesivo.

3- Ley de la Independencia de los caracteres: establece que cada característica se hereda independientemente de las demás. Las leyes de Mendel explican y predicen cómo van a ser las características de un nuevo individuo, partiendo de los rasgos presentes en sus padres y abuelos. Los caracteres se heredan de padres a hijos, pero no siempre de forma directa, puesto que pueden ser dominantes o recesivos.

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Durante muchos años, los científicos estuvieron divididos por el debate naturaleza contra crianza . Por un lado, había psicólogos que enfatizaban los genes y la herencia (o la "naturaleza"); por otro, estaban quienes destacaban el ambiente y la experiencia (o la "crianza"). La mayoría de los psicólogos contemporáneos considera que este debate es artificial: ambos, los genes y el ambiente dan forma a la conducta humana. No cabe duda de que los genes tienen una poderosa influencia sobre nuestras vidas, nuestra personalidad, nuestras capacidades y nuestra predisposición a padecer ciertas enfermedades, Sin embargo, en muy pocos casos la determinación genética pasa del 50% (al menos en los que se refiere a características relacionadas con la conducta social), lo que deja un amplio margen para la influencia del ambiente. Un ejemplo de los factores ambientales son las personas con una tendencia heredada a aumentar de peso puede convertirse o no en obesa dependiendo de su dieta, programa de ejercicios y salud general. Dicho de otra manera, los genes establecen un rango de resultados potenciales. La estatura (y muchos otros rasgos) depende de las interacciones de muchos genes con el ambiente. En un mismo ambiente, una persona que hereda genes "altos" será alta y una persona que hereda genes "bajos" será baja. Pero si la primera persona sufre desnutrición en la niñez y la segunda recibe buena nutrición cuando niño, podrían alcanzar la misma estatura cuando adultos.

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Tampoco se debe olvidar que los genes no determinan directamente la conducta. Los genes fabrican proteínas (en general) que pueden determinar la existencia y propiedades de circuitos cerebrales, los cuales sí intervienen en la conducta. Otra idea importante es que genes, cerebro y ambiente constituyen una carretera de doble vía, particularmente en lo que se refiere a la conducta social. Algunos genes pueden influir inicialmente en la personalidad del individuo, pero al mismo tiempo, la información procedente del ambiente social modifica al propio cerebro, cambiando los niveles de neurotransmisores, conexiones sinápticas, etc. lo cual puede cambiar a su vez la expresión de ciertos genes. Esto determina cambios en la conducta del individuo, lo cual de nuevo puede modificar su ambiente social. Y así sucesivamente. Con esto podemos decir que una conducta determinada genéticamente puede a veces ser modificada ambientalmente.

En Busca del Genoma Humano El Proyecto del Genoma Humano ha arrojado resultados notables que son muy prometedores para prevenir y tratar enfermedades genéticas. Los investigadores ya empezaron a identificar genes específicos que contribuyen al desarrollo de trastornos como la fibrosis quística, el retardo mental y algunas formas de cáncer. La meta del Proyecto del Genoma Humano, emprendido en 1990, es hacer un mapa de los 23 pares de cromosomas humanos y determinar qué genes influyen en cuáles características. En junio de 2000, antes de lo previsto, los investigadores anunciaron el primer mapa aproximado del genoma humano entero. Los investigadores ya han identificado genes individuales en cromosomas específicos que están asociados con la enfermedad de Alzheimer. También se han identificado otros cromosomas específicos que son sitios para el alcoholismo, la esquizofrenia, el suicidio, el funcionamiento cognoscitivo, la inteligencia e incluso el envejecimiento. Mediante el uso de esos marcadores genéticos, los investigadores esperan no sólo prevenir o revertir enfermedades genéticas, sino también entender el

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papel de la herencia en la mayoría de las conductas complejas.  Aunque es muy prometedor, el Proye cto del Genoma Huma no suscita muchas cuestiones sociales y éticas. Por ejemplo, ¿predecir la probabilidad de cáncer en un individuo conducirá a la discriminación de aseguradoras y empleadores potenciales? ¿El conocimiento de que una persona tiene una posibilidad del 25 por ciento de tener un hijo con la enfermedad de Parkinson afectará su decisión de tener hijos? ¿Cómo serán compartidos por la comunidad internacional, patentada y comercializada los productos del Proyecto del Genoma Humano como las medicinas y técnicas de diagnóstico? Por fortuna, comités integrados por especialistas en ética, médicos, investigadores y otros profesionales interesados ya empezaron a confrontar muchos de esos temas. Esperamos que conforme siga aumentando nuestra comprensión de la herencia genética humana, también aumente nuestra comprensión de cómo aplicar este conocimiento en formas que sean eficaces y socialmente responsables.

Genética conductual humana Mucho de lo que sabemos acerca de la genética conductua l proviene de estudios realizados con animales. Los ratones son sujetos favoritos porque se reproducen con rapidez y tienen patrones de conducta relativamente complejos. En los estudios de cepas , familiares cercanos, como los hermanos, se cruzan intensivamente a lo largo de muchas generaciones para crear cepas de animales que sean genéticamente similares entre sí y diferentes de otras cepas. Cuando animales de diferentes cepas son criados juntos en el mismo ambiente, las diferencias entre ellos reflejan en gran medida diferencias genéticas en las cepas. Este método ha demostrado que la herencia influye en el desempeño en tareas de aprendiza  je, al igual que en el sentido del olfato y en la susceptibilidad a las convulsiones. Los estudios de selección son otra forma de evaluar la heredabilidad. Si un rasgo es estrechamente regulado por los genes, cuando se cruza entre sí a los animales con el rasgo, éste debería estar presente en sus descendientes en mayor medida de lo que se encontraría en la población general.

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La heredabilidad se mide en términos de la proporción de generaciones sucesivas que presentan el rasgo. Por razones obvias, los científicos no pueden realizar estudios de cepas o de selección con seres humanos. Pero existen diversas maneras de estudiar indirectamente las técnicas conductuales. Los estudios de familias se basan en la suposición de que si los genes influyen en un rasgo, los familiares cercanos deberían compartirlo más a menudo que los familiares lejanos porque los familiares cercanos tienen más genes en común. Por ejemplo, de manera general la esquizofrenia se presenta sólo en 1 a 2 por ciento de la población general. Los hermanos de gente con esquizofrenia tienen una probabilidad aproximadamente ocho veces mayor, y los hijos de padres esquizofrénicos una probabilidad 10 veces mayor, de desarrollar el trastorno que una persona elegida al azar de la población general. Lastimosamente, como los miembros de la familia no sólo comparten algunos genes sino también ambientes similares, los estudios de familia por sí solos no permiten distinguir con claridad los efectos de la herencia y el ambiente .

Genética de las Diferencias Humanas Para obtener una imagen más clara de la influencia de la herencia y el ambiente, los psicólogos con frecuencia se valen de los estudios de gemelos. Los Gemelos Idénticos, se desarrollan de un único óvulo fertilizado, por lo que son idénticos en su composición genética. Cualquier diferencia entre ellos debe obedecer a influencias ambientales.

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Los Gemelos Fraternos , sin embargo, se desarrollan de dos óvulos fertilizados separados y no son más parecidos genéticamente que otros hermanos y hermanas.

Si las parejas de gemelos crecen en ambientes similares, y si los gemelos idénticos no son más parecidos en una característica particular que los ge-

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melos fraternos, entonces la herencia no puede ser muy importante para ese rasgo. Los estudios de gemelos han proporcionado evidencia de la heredabilidad de una serie de conductas que van de las habilidades verbales, a la agresividad, a peculiaridades como la fuerza del apretón de manos, a la depresión y la ansiedad. Cuando un gemelo idéntico desarrolla esquizofrenia, la posibilidad de que el otro gemelo desarrolle el trastorno es de cerca del 50 por ciento. Para los gemelos fraternos, la posibilidad es de cerca del 15 por ciento. La tasa mucho mayor exhibida por los gemelos, en particular los gemelos idénticos, sugiere que la herencia desempeña un papel crucial en la esquizofrenia. Sin embargo, las semejanzas entre los gemelos, incluso los idénticos, no pueden atribuirse automáticamente a los genes; los gemelos casi siempre crecen juntos. Los padres y los demás pueden tratarlos de manera parecida, o tratar de enfatizar sus diferencias, por lo que crecen como individuos separados. En cualquier caso, los datos para la heredabilidad podrían estar sesgados. Para evitar este problema, los investigadores intentan localizar gemelos idénticos que hayan sido separados al nacer o en la niñez muy temprana y criados luego en diferentes hogares. Un equipo de la Universidad de Minnesota encabezado por Thomas Bouchard siguió durante más de 10 añosa gemelos separados. Confirmaron que la genética desempeña un papel importante en el retardo mental, la esquizofrenia, la depresión y la inteligencia. Bouchard y sus colegas también encontraron que los rasgos complejos d e personali dad, los inter eses y talen tos, e inclu so la estructura de las ondas encefálicas son dirigidos por la genética. Los estudios de gemelos separados poco después del nacimiento tienen algunas debilidades. Por ejemplo, el ambiente en el útero puede ser más traumático para un gemelo que para el otro. Además, en tanto que las agencias de adopción por lo regular tratan de colocar a los gemelos en familias similares, sus ambientes quizá no sean muy diferentes. Por último, el número de parejas de gemelos separados al nacer es bastante pequeño, por lo que los científicos confían en otro tipo de estudios para investigar la influencia de la herencia. Los estudios de adopción se concentran en niños que fueron adoptados al nacer y criados por padres que no tienen relación genética con ellos. Los estudios

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de adopción proporcionan evidencia adicional sobre la heredabilidad de la inteli gencia, al gunas formas de enfermedad mental y sobre la conducta que se cree determinada únicamente por influencias ambientales, como el tabaquismo. Un estudio localizó a 47 personas cuyas madres padecían esquizofrenia pero que habían sido adoptadas al nacer y criadas por padres normales. De esas 47 personas, cinco sufrieron posteriormente de esquizofrenia. En un grupo control de adoptados cuyos padres no tenían esquizofrenia, no se presentó un solo caso.  Al combinar los resultados de los estudios de gemelos, adopción y familias, los psicólogos han obtenido una imagen aún más clara del papel de la herencia en la esquizofrenia. El riesgo promedio de esquizofrenia se incrementa de manera constante en relación directa con la cercanía de la relación biológica que se tiene con un individuo que padece el trastorno. Hasta ahora, hemos hablado acerca del ambiente como si fuera algo externo, algo que le sucede a la gente, sobre lo cual tiene poco control. Pero los individuos también dan forma a su ambiente. Los genes y predisposiciones que los individuos heredan alteran ese ambiente de varias mane ras. Los padres no sólo transmiten genes a sus hijos sino que también moldean su ambiente. Por ejemplo, los hijos cuyos padres acostumbran leerles suelen desempeñarse bien en la escuela. Pero los padres que leen con sus hijos por lo regular disfrutan la lectura y, también, leen bien. En otras palabras, el ambiente de un niño refuerza su herencia. Además, diferentes niños provocan respuestas distintas de la gente que les rodea (como se sugiere en nuestro análisis de los gemelos). Los niños alegres y de trato fácil atraen más atención positiva de otras personas que los niños tristes y tímidos; como resultado, tienden a experimentar un ambiente más amistoso, el cual, de nuevo, refuerza sus tendencias innatas. Los niños y adultos buscan activamente ambientes que encuentran cómodos y personas que encuentran compatibles. Por ejemplo, un bebé tímido o uno irritable responde de manera positiva a una tía que es tranquila y gentil (lo cual es una recompensa para ella). Un bebé lleno de vida y activo responde de manera positiva a un tío que es brusco y desafiante, un tío que podría aterrar a los otros niños, así que recibe más atención de él. De esta forma, los niños que crecen en lo que parece ser el mismo ambiente pueden experimentarlo de manera diferente.

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Como los genes y el ambiente interactúan de maneras muy intrincadas, resulta artificial tratar de separar y aislar los efectos de la herencia y el ambiente (naturaleza y crianza). Otro ejemplo de interacción entre los genes y el ambiente se encuentra en los estudios de alcoholismo. Numerosos estudios han demostrado que en los varones, el alcoholismo tipo I, caracterizado por un inicio tardío y rasgos neuróticos es menos de un 40 porciento heredable, mientras que el alcoholismo tipo II, caracterizado por un inicio temprano y altos niveles de conducta antisocial, es heredable en un 90 por ciento. Un hecho interesante es que los estudios de mujeres no han demostrado una heredabilidad tan alta. Los asiáticos del este, cuyas culturas no promueven el consumo de alcohol como pasatiempo masculino, tienen tasas mucho menores de alcoholismo crónico que los occidentales, lo que sugiere que las influencias culturales también son determinantes importantes del alcoholismo.

Pero otros estudios revelaron que entre una tercera parte y la mitad de los asiáticos del este tienen bajos niveles de una enzima que hace a la gente más susceptible a las resacas (náusea, mareos, dolores de cabeza), una predisposición genética que probablemente actúa como elemento de disuasión para el abuso del alcohol. En general, la investigación muestra que los factores genéticos dominan a los ambientales en el abuso del alcohol. Así, los hijos de padres no alcohólicos adoptados y criados por padres alcohólicos no están en alto riesgo. Sin embargo, si el niño adoptado tiene un hermano que es hijo biológico de los padres adoptivos y que también abusa del alcohol, se incrementa el riesgo de que el hijo adoptivo abuse del alcohol. En otras palabras, los hermanos en especial si son del mismo sexo y aproximadamente de la misma edad pueden ejercer una influencia ambiental más fuerte que los padres.

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Conclusión

No podemos negar que la conducta sí tiene caracteres genéticos, de eso podemos estar seguros, sin embrago, estos caracteres no son inalterables, ya que se pueden ir modificando a causa de innúmeros factores ambientales. Podemos decir que el ambiente es un carácter que tiene más relación de lo que podíamos imaginar en la conducta de cualquier ser vivo. La realidad es que no somos lo que está escrito en nuestros genes, sino lo que hacemos con ellos. Podemos introducir cambios en nuestro genoma, y que las modificaciones que introduzcamos pasarán a los hijos y a los nietos. Por lo tanto no se debe culpar totalmente a los genes por conductas nocivas como por ejemplo la violencia, ya que tal vez influya un poco, pero como lo explicamos anteriormente, la mayor parte de la culpa de que una persona sea violenta, agresiva, introvertida, etc., se debe al medio ambiente que altera nuestra forma de ser, además de que los factores hereditarios se pueden alterar, por esta razón muchas veces depende de uno mismo ser como quiera ser.

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