Frases de Guillermo Borja

July 20, 2022 | Author: Anonymous | Category: N/A
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"La locura lo cura"

 

El mejicano Guillermo Borja  (19 (1951-1995) 51-1995) pe rtenece mejica no Guillermo a un linaje de excepción, el de los terape terape utas mal ditos ditos,, e l de los psiquiatra psiquiatra s enloquecidos, enloquecidos, cu yo

Guillermo Borja  

ñ  ñ  . 

ras rasgo stintivo ivo con stelocura en dejarse exasperar porgo la di fastint fas scinación desi la que habita a todo psicoterapeuta. Pasar del deslumbramiento a la pos pose e sión. Wilhelm W ilhelm Reich, David Cooper, Sandor Fere nczi nczi,, comparten con Borja est este e poco envidiable privil privilegio, egio, inevitabl ine vitablemente emente acompañado de pe rs rsecución, ecución, ensañamiento ensañamie nto y martirización. martirización. Su libro "La Locura lo cura. Manifiesto Psicoterapé Ps icoterapé utico" (Ediciones (Ediciones del Arkan, México, Mé xico, 1995) fue escrito en el pe nal de Almoloya, en el que cumplió una condena de cuatro años por "atentado contra contra la salud ". En verdad verdad e l li bro fue graba grabado, do, luego transcripto transc ripto por un pre so p sicótico, sin ortografía ni puntuación, puntu ación, y má s tarde corregido por Felipe Agudelo. fragme nto que transcribimo El fragme transcribimos s pertenece al prólogo de Claudio Naranjo, quien nos of ofrece rece l as propias palabras de Borja, grabadas durante durante algunas entrevista entrevista s que mtuvo con él a poco de sal alir ir de la cárcel, cárce l, y apenas apena s sei s mes me se s ante s de morir de sida. Ma s allá de lo verdader erdade rame nte trasgre trasgr e sor y atemoriza atem orizante nte que hemos sabido sabido percibir durante su vida, ahora, a hora, que el ciclo se cierra y devela su sentido, nos muestra lo que siempre tuvo: su reverso de santidad.  

"Fui invitado  por la subdirectora a que le ayudara a trabajar con los enfermos psiquiátricos  ya que ella tiene

Los profe sionale s no sabía sabían n ni lo que era la meditación. Entonces Entonces el ps psiquiatra iquiatra se fue metiendo; estaba estaba entre a sust ustado ado y curioso. . . . . 

mucho contacto con la medicina, ella es abogado pero tiene una relación  muy estrecha con los enfermos. Me invitó, y dijo que iba a ser muy difícil. Era un edificio   abandonado con 72 psicóticos, desnudos, con infecciones en el cuerpo, no tenían tratamiento   psiquiátrico, y los pocos medicamentos que tenían los vendían a los otros presos  (lo que me parecía pa recía muy sano, que no se tomaran esas porquerías).  Y andaban perambulando por todo el penal desnudos, la población los violaba, los usaba, los  ponía a lavar la ropa, no tenían protección de los custodios; los médicos no iban, el área de  psicología tenía miedo, y ese edificio era el que tenía más alto índice de violencia,   de suicidios suicidios y muertes, En cada celda, que es para una persona, vivían cuatro.  No había agua. Todo el edificio estaba pintado con excremento. Entonces, cuando yo vi eso,   dije: ¡Madre María purísima! ¿Qué es esto?  Era un

 

manicomio del siglo XVI, lo único que no se aplicaba ahí era los los el ectroectro-shock shock s,  porque no había.   Cuando llegué no había vidrios, era un cosa horrorosa. Cuando vi como estaba, eso me senté  en la puerta en una situación de desconcierto.  Y ¿Qué voy a hacer yo aquí? ¿Qué se hace? Y me senté un mes en la puerta, y dije:   no entro hasta que se me quite el miedo. A trabajar el miedo. Y un mes me tarde.  Cuando entré, yo tenía, al

  Er Era a un edificio abandonado con 72 psicóticos psicótico s, de snudo s, con infeccione infecciones s en el e l cuerpo, no tenían tratamiento psiquiátrico, psiquiátrico, y los poco pocos s medicamentos que tenían los vendía vendían n a los otros presos (lo que me parecía pa recía muy sano, sano, que no se se tomaran toma ran esas esa s porquerías).

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Nunca, en todos lo s hospitales Nunca, hospitales psiquiátricos, privados, caros o no caros, caros, e staba así de funcional  funcional   y de bonito , con un jardín hermosísimo , y locos meditando.  meditando.  

principio, mucho miedo me asesinaran.   ese locos no tienen tipode deque inhibiciones. Desde Los que empecé a trabajar trabaja r allí, allí, no c conocía onocía a nadie, no sabía sus   nombres.  Pensé: lo único que puedo hacer y no s é si es psicoterapia, psicoter apia, es bañarlos, bañarlos, pela pelarlos. rlos.  Mandé comprar una maquina para cortar el pelo. La primera cosa para cualquier ser humano,   es limpiarlo; rompí las navajas al cortarles el pelo, no sé qué tenían. Mandé traer una para  perro perro,, y esa funcionó. Quería quitarle quitarles s los piojos.   Los locos estaban locos y pelados parecían más locos, declarados, decla rados, de manicomio.  Después, vestirlos, bañarlos, bañar los, cortar cortarles les las uñas de los pies, de las manos, y empezar a  promocionar ropitas para ellos-calzoncillos, zapatos zapato s . ..  Era muy apoyado por la licenciada. Es ta señora me apoyó muchísimo. El trabajo comenzó a crecer  y yo no podía con tanta gente. Se me ocurrió un equipo de apoyo. Era muy bonito pensar que me  iban a apoyar pero no se me apareció ninguno. Pensé que la patología pato logía canalizada se p odría tornar pedagogía. Aquí fue donde más usé el eneagrama. El rasgo, teniendo un buen empleo,  iba a producir, y así lo hice. A cada rasgo iba condicionand condicionando o acti vidades. Los emocionales emocionales  en unas una s acti vidades artísticas, expresión corporal, música, baile, teatro, creatividad, poesía;  los intele intelectuales ctuales eran los maestros de la escuela, de disciplina de gimnasia, de tai-chi.  Los que entrenaban eran de la población general para ayudara los psicóticos. Tenía un equipo   de 18 de ellos. A diario tenían clase. Les llamé "los maestros". Empezaron a dar clases   académicas. Era un programa de 14 horas al día muy intenso. Después fuimos creciendo y empezamos  una hortaliza, que era parte de lo que comían. Ellos mismos sembraban, cosechaban.   Después hicimos una granja de gallinas, de patos. Luego tuve animales como coterapeutas,  eran mis perros, una media docena de gatos y otros. Era muy interesante interesante como los g atos y  los perros por sí solos iban acercándose a un psicótico determinado y se adoptaban mutuamente,  tanto el gato o el perro como el psicótico. Y yo v veía eía cosas impresionantes en muc hos de ellos.  M e acuerdo de uno que era catató catatónico, nico, c on una violencia impresionante, nos pegó a todos;  llegaba a fracturarnos. Lo curó un gato. A1 principio el psicótico sacaba a patadas al pobre  gato, y después se fue metiendo, metiendo, y el gato pasó a ser su hijo.   Lo socializó, se encariño de el, y desapareció la violencia. ¡Impresionante! ¡Impresionante! Des pués pués yo ten tenía ía  un perro. Eran el gato y el perro. E hicieron milagros el gatito y el perrito. Mucho más que  el psiquiatra y yo. Ese psicótico pasa

 

de antisocial y totalmente catatónico al ser el jefe   de ventas de ciertos productos el día de visita, y se manejaba muy bien. El jefe de custodios  tenía miedo de que el golpeara a alguien allí, Y yo creía que no, el peligro eran los otros,  los normales, y era cierto. Cada sábado había golpes. Unos vendían una cosa, otros hacían otra,   Claro, pedía ropa entre los amigos pero la gran mayoría de los locos ya se compraba muchas   cosas,tal, z apatos, apa tos,mismos etc. Era E rayauna funcionaba como ellos se comunidad, cuidaban.  Cuando llegaba la comida, nadie entraba a darles la comida. A1 comienzo el loco más fuerte se  lle va vaba ba la mejor carne, no había mucho.   Todo eso se fue trabajando hasta que ellos tenían que hacer un rol de servir, de recoger.  Muy bonito, muy buen avance. Teníamos taller de reparación de ropa, algunos cosían, otros  ayudaban. Teníamos el departamento depar tamento de secretarios secretarios que escribían a maq maquina. uina. Era muy bonito.  Lo que a mi más me importaba, eran dos cosas: la primera, poder integrar mis enfermos a la   población general. Eso era algo que me parecía imposible porque iban a estar afuera, y habría  las violaciones, etc., y por otra parte había los enemigos hacia mí, las envidias, las  diferencias que se veían con los más enfermos. No pasó ni lo uno ni lo otro. Los internos, la población de presos me fue teniendo cariño, respeto; yo era "Doc".   C.N.: "Yo veía, cuando venía a verte que al mencionarse tu nombre los guardias ponían cara  de mucho respeto".   Borja: "Ellos sabían perfectamente que les quité de encima un trabajo que ninguno de ellos quería: ser custodio de los locos. Era un área con muchos conflictos. Tardaron mucho, el área   de psicología, la social, y el psiquiatra, en estar en su clínica, en estar en la comunidad,   ver que allí era su trabajo. Yo los invitaba, pero el psiquiatra tenía una actitud de   menosprecio hacia amí, ser "delincuente".  ¿Cómo iba yo a enseñarle él?por Y le dije: Yo no quiero enseñar a nadie, simplemente quiero  mostrarte lo que hago. Y la psicóloga igual. Pero tenían miedo; terror de estar allí.   El estaba asustadísimo, no entendía qué hacía yo, pero veía que funcionaba. Eso es lo primero  que me dijo. Lo segundo es que nunca, en todos los hospitales psiquiátricos, privados, caros o  no caros, estaba así de funcional y de bonito, con un jardín hermosísimo, y locos meditando.   Los profesionales no sabían ni lo que era la meditación. Entonces el psiquiatra se fue   metiendo; estaba entre asustado y curioso. Claro, cuando empecé a trabajar allí, ponía cara  de idiota. ¡Yo trabajando bioenergética! Se asustaba, no entendía nada. ¡Tanto odio que se  expresa! No le decía nada. Y así fuimos, fuimos, hasta que me dijo:¿Me puedes enseñar?  Y yo le dije: "No". El replicó, "Pero yo veo que sabes

 

muchas cosas" Entonces empecé a prestarle libros tuyos. El decía: No entiendo nada. Yo: es qué esas cosas no entran por allí.  El: entonces ¿por dónde entran? Yo: por el culo, hay que mojarse el culo.  El: que hago. Yo: la única forma de yo enseñarte es que seas mi paciente, un garrotaz o al ego. ego. Y le dije: te voy a dar clases. Durante dos meses llegaba a las cuatro de la tarde a sentarse con su cuaderno, y yo nunca le dije nada. Lo que tomar café y coca-cola; esas eran las hacíamos clases. Meera hace gracia que él todavía no les tenía cariño a mis locos, y eran también los locos de él nada más que a   él le pagaban y a mí no. Miedo. La distancia profesional del psiquiatra: ¿Cómo se iba a   relacionar con un loco?.   Todos esos prejuicios horrorosos. horroro sos. Y así fuimos. fuimos. El hacía terapias terapias de grupos, después lo m andé a más entrenamiento entrenamiento fuera, y los logros son buenos, buenos, "sorprendentes".

FUENTE: http://www.fritzgestalt.com/artiborja.htm

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