Exploración Del Autismo - Un Estudio Psicoanalitico

August 4, 2017 | Author: AntonioLópezReguero | Category: Psychoanalysis, Autism, Attention, Mind, Complexity
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Descripción: El autismo desde los conceptos psicoanaliticos...

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DONALD MELTZER Y OTROS

EXPLORACION DELAUTIS~O

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PSIQ.Ul¡\ffilA,

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PSICOPATOl.OGJA 'Y PSIO:OSDMATICA

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DONALD MELTZER JOHN BREMNER SHIRLEY HOXTER DOREEN WEDDELL ISCA WITTENBERG

EXPLORACION DEL AUTISMO Un estudio psicoanalítico ,_Supervisión y prólogo de R. Horacio Etchegoyen

EDITORIAL PAIDOS BUENOS AmES

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Original inglé:: EXPLORATIONS IN AUTISM

A Psycho-Analytical Study · Ounie Press, Perthshire : Iª ed., 1975. ~.:.

© The Roland Harris Educational Trust, 1975

Versión castellana de SYLVIA OCLANDER-GORDON

1a edición, 1979

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Queda hele, ea cambio, si impliC21l también una teoría del clesarrollo temprano. Si considerarnos, como a veces parecen pensar E. Bick y los autores de este libro, que la rela.ción de objeto bidimensional y la identificación adhesiva son condición necesaria para que se pongan en marcha los procesos de disociación e idealización que según M. Klein inician el desarrollo humzno, deberemos entonces admitir algo previo a la posición esquizoparanoide. &to nos acerca al narcisismo primario de Freud y de Anna Freud, de Spitz y tantos otros teóricos del psicoanálisis, lo mismo que al desarrollo emocional primitivo de Wínnicott y a las_ideas que José Bleger expuso brillantemente entre nosotros a partir de sus conceptos de sincretismo, posición glischro-cárica y objeto aglutinado. Recuerdo una conversación que, tiempo después de haber terminado mi análisis, mantuve con Racker sobre la depresión primaria que él -como Enrique

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R. H. ETCHEGOYEN

Pichon Riviere- ponía al corrúenzo del desarrollo. Decía Heinrich que le propuso esta idea a Melanie Klein y que ella pensó y dudó, hasta que finalmente dijo que no, que no había una depresión primero que la posición esquizoparanoide. (Después, León Grinberg reforrnuló el problema al postular que la culpa persecutoria es anterior a la posición depresiva.) Conversando recientemente con Meltzer, le pregunté si creía que 1~,s hallazgos con los niños autistas implicaban una revisión del de~arrollo. ConteJtó con prudencia y modestia que se está explorando algo nuevo pero es todav;a imposible decidir hasta dónde pueden llegar (y llevar) estas ideas. Para terminar este largo prólogo - que ya se está convirtien~.9 en una introducción algo pesada a un libro hermoso- diré que creo posible que, al comienzo del desarrollo, las relaciones de objeto sean simultáneamente bi y tridimensionales y que los mecanismos de introyección y proyección no necesiten un ámbito especial y espacial para ponerse en marcha. Es posible que, como diría un etólogo, vengamos programados para ello -es decir, que existan en nosotros a priori las categorías kantianas- y que, como nos recuerda bellamente el poeta, se hace camino al andar. R. Horacio Etchegoyen. Buenos Aires, 2 de mayo de 1979.

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PARTEA

TEORIA

CAPITULO 1

OBJETIVOS, ALCANCES Y METODOS DE LA INVESTIGACION

Donald Meltzer

-· Este pequeño libro no lleva la intención de ser el estudio exhaustivo de un síndrome patológico particular.. Quizá se acerque más al relato de un viajero que al informe de un estudio científico. Podemos decir qué dirección marcó la brújula, qué equipo hemos llevado con nosotros y qué experiencia de anteriores travesías sirvió de base a nuestros juicios. El resto consiste en la descripción del terreno y sus habitantes, flora y fauna, y de las aventuras del camino. Además todo fue organizado a posteriori, porque nada fue planeado previamente. En primer lugar pensamos en organizarnos como grupo con la intención de discutir y sólo más tarde para redactar y publicar nuestra~ experiencias. En reali~d los nifios descritos en los capítulos siguientes fueron de los más interesantes de un grupo mayor tratado mediante el rnécodo psicoanalítico, tanto en privado como en clínicas, durante el periodo que ~-a desde 1960 hasta 1970. Habían dos factores comunes en todos los casos, que eran: (a) todos los terapeutas se habían formado con el método psicoanalítico de terapia ii;ifantil que desarrolló Mel.anie Klein, y (b) todos fueron supervisados, de tanto en tanto, por uno de nosotros (D.M.), reconocido por su interés especial en los niños autistas y por haber tenido cierta experiencia en su tratamiento mediante el método psicoanalítico. Mientras el trabajo clínico progresaba siguiendo su propio ritmo y aparecían nuevos descubrimientos en un tratanúento tras otro, surgió una visión definida del autismo, que difería en gran medida de cualquier otra sugerida anteriormente en la literatura psicoanalítica o psiquiitrica de niños. En ese momento, en 1967, el Melanie Klein Trust nos otorgó una subvención para que, reunidos como grupo de inves(igación, pudiéramos revisar la experiencia, lo que llevamos a cabo mediante seminarios quincenales durante tres años. Los frutos de ese trabajo se concretaron en varios escritos presentados en un congreso de psiquiatría pediátrica de Roma (D.M.), en la British Psychological Association (D.M.), en la A.ssociation of Child Psychotherapists (S,H.), en un congreso internacional de psicoanálisis (D.M.). Pero el total ha sido laboriosamente reunido para formar un libro que creemos tiene una lógica interna y una secuencia convincentes. El ,alcance de estas investigaciones es, pues, liast.ante limitado. Hemos prac-

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ticado terapia psicoanalítica con varios niffos que creemos entran en la categoría del autismo precoz infantil aunque en diferentes estadios de evolución. El objetivo ha sido puramente descriptivo: encontrar un lenguaje carente por un lado de todo sentido de jerga y por otro de ambigüedad, que pudiera comunicar la especial cualidad de las relaciones humanas, Ja visión del mundo y los pro~s del desarrollo presentados po r estos niños, en el encuadre particular de la pieza de juegos del consultorio psicoanalítico. El método terapéutico no ha sido diferente en punto alguno del empleado en el tratamiento de niños neuróticos o psicóticos, como fuera descrito por Melanie KJein en The Psychoanalysis of Children•, y ejemplificado en la Narrative of a OU1d Analysu••. la esencia del método es una investigación sistemática y sin cortapisas de la transferencia. El material descrito y discut ido en los capítulos siguientes mostrará que poco o nada debe a otras fuentes de información y que, indudablemente, Jas formulaciones teóricas que hemos logrado al unificar nuestras descripciones se basan enteramente en las transacciones observadas entre el niño y el analista en la transferencia. Sin embargo, no debe pensarse que al hablar de "descripción" estamos blasonando de ser objetivos; que al tratar de librar a nuestro lenguaje de toda jerga nos hemos puesto a cubierto de emitir juicios. Por el contrario, damos por supuesto que el método psicoanalítico es subjetivo, introspectivo, que emplea constantemente juicios diferenciales y está basado sobre un sistema de preconceptos que abarca la historia vital de cada terapeuta. la posición que reivindicamos, la de haber logia do unificar, simplifk:ar y armooi7.ar estas experiencias individuales, puede ser muy extraordinaria o bien un flagrante autoengaño. En realidad, sin embargo, creemos que después de varios años de haber luchado entre nosotros, con el material, la insuficiencia del lenguaje y el. carácter casi exótico de los niños, esta lucha ha dado frutos que son al menos suficientes para superar la vacilación de publicar nuestros hallazgos. De todos modos, por el hecho de que no pueda presentar hallazgos terapéuticos o anunciar la solución de nada, este libro va a ser decepcionante para el lector. Para el lector alerta va a ser rápidamente evidente que estamos en el quehacer de localizar los problemas más que de resolverlos. Esta es probablemente la verdad fun~amental acerca de las ciencias humanas en general y del psico· análisis en particular. Creemos, entonces, haber localizado ciertos fenómenos muy misteriosos de la mente al haberlos reconocido operando en estos niños en fonna condensada. Estos fené::ienos - el desmantelamiento, el deterioro de los conceptos de tiempo y espacio, el empleo de la ·desmentalización••• como un recurso para ganar tiempo- todo esto nos parece que ilumina ciertas modalidades de pensar y de establecer relaciones que pueden apreciarse en otras circunstancias,. tanto en gente normal como enferma, sea en el consultorio psicoanalítico como en la vida cotidiana.

• Hay versión castellana: El psicoanálisis de niños. Buaios Aires, Hormé, 1%4; incluido en Obrascompleras. f. Buenos Aires, Paidós-Hormé, 1977. (T.) ••Hay versión castellana: Relato del pricoanálisis de un niño. Buenos Aires, Paidós, 1961; incluido en Obras completas. 5. Buenos A.i=, Paidós-Hormé, 1976. (T.) •••Usaremos el neolopsmo "desmentalizacióntt para tnducir mindlesnes;. (N. ckl S.I

CAPITULO II

LA PSICOLOGIA DE LOS ESTADOS AtmSTAS Y DELA MENTAUDAD POSTAlITISTA

Donaki Me/tzer

En este capítulo queremos presentar en forma esquemática b formulación general de nuestros hallaigos, que a continuación serán descritos detalladamente por cada terapeuta en particular. Nos ha sorprendido a todos en cierta medida la complejidad de las ideas que hemos desarrollado durante los años de trabajo en común. No podemos pedir disculpas por esta complejidad en sí. excepto en lo que respecta a no poder responder si se debe a una incapacid:id nuest.11 en alcanzar formulaciones y modos de expresión más simples, más zmplios y más precisos, o si la complejidad reside ciertamente en la naturaleza propia del material. El aspecto ~s importante de esta complejidad radica en el punto de vista que tiende a dividir el ~ado autista, propiamente dicho de las cualidades de la mente en general que aparecen en estos niños durante el desarrollo, y que están en cierta forma fuera del autismo propiamente dicho - lo que fumamos estado residual del autismo-. En sí misma, n-0 parece ser ésta una idea muy complicada, ya que está vinculada al concepto común en medicina de enfermedad y secuela; la complejidad reside realmente en la peculiar forma en que las dm se entrelazan en cada niño durante cada período particular de observación. Esto va a ser ejem· p_lificado muy claramente en el material de Timmy (J .B.), cuya observación dio lugar a un modo de estudio muy convincente. A lo largo de un periodo de meses se hizo claro que ciertas formas de comportamiento que aparecían repetidament~ constituían el fenómeno autista en Timmy, y mediante la selección de los datos que parecían claramente escapar a esta categoría para enhebrarlos después como perlas en un hilo pudimos reconstruir secuencias (cubriendo a veces varias sesiones) pasibles de ser interpretadas como si efectivamente hubieran sido eonsecutivas. El resultado fue algo semejante a la fotografía cinemática de la apertura de las flores, en que tomando fotos con intervalos de pocos minutos es posible delinear un proceso de desarrollo y crecimiento que no es visible para el ojo desnudo. Sin embargo, tal vez más importante que la revelación particnlar sobre Tim-

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my, fue la certeza que ganamos a partir de esta observación sobre d grado de aislamiento que estas dos categorías de fenómenos mantienen en la mente del niflo. Por supuesto, no es una novedad que distintas partes de la mente puedan ser mantenidas a cierta distancia y en un mutuo desconocimiento; éste es un lugar común para la represión, los· procesos de disociación y los sistemas delirantes. Pero lo que apareció como gran noveda2 y como deslumbrante exluoición de la velocidad y complejidad del aparato mental fue la manera en que estas dos categorías de fenómenos estaban entrelazadas y combinadas. En est3 yuxtaposición de estados mentales, e1 -1enómeno autista pudo ser visto en relación al material de la transferencia, como aparecen las bruscas perturt>aciones del juego en el análisis infantil. Pero mientras la perturbación del juego est2 relacionada a un cambio que implica un nivel o aspectoaiferente de la situació.1 trawferencial, la perturbación autista daba una impresión muy distinta; se asemejaba a la inserción de un ataque de petit mal en la conversación: como si, de haber sido éstos procesos verbales, la oración interrumpida fuera posteriormente completada una vez que cesaba el "ruido" autista. Barry (D.W.), bastante mayor, desarrolló en sesión la pauta de dorm irse, que daba la misma impresión de funciona· miento mental suspendido. Lo importante de esta smpen~ión de las transacciones transferencia.les es que gradualmente nos pareció ser la clave para la comprensión del problema central en el autismo: en especial la cualidad del estado.autista y su singular impacto en el desarrollo de la personalidad. El problema de encontrar un lenguaje con el cual describir nuestra comprensión de este estado es imposible de superar si queremos evitar una espiral tautológica de palabras que gradualmente se estrechan en el nudo asfixiante de la jerga.

EL ESTADO MENTALAlffiSTA

Como sugería Whitehead 1 , permítasenos pensar del pasado, del ¡jresente y del futuro en su forma más inmediata, estrechándose sobre el ínfimo período de (digamos) dos décimas de segundo: el ahora como una décima de segundo. pasada o una décima de segundo por venir. Consideremos la vida avani.anclo en movimientos ondulares como éste, en que el presente se anticipa como el surfista en la cresta '.le hechos arrolladores que giran, mientras el momcsrto presente pasa a ser recuerdo y el momento anticipado am"ba convirtiéndose en la experi encia presente. Aplastado entre el pasado y el futuro este momento presente sería inexistente, alcanzando sólo una precaria realidad psíquica en la organización de los recuerdos. Sería realmente retrospecth'O, aunque sólo fuera por una décima de segundo. Si imaginamos entonces que este hilo del tiempo ha enhebrado esas perlas '

' Adv~nrtues in Ideas.

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Ll\ PSICOLOGIA DE LOS ESTADOS AUTISTAS

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de recuerdos de que 'Yª hemos hablado, podríamos tentativamente considerar · la vida mental así definida, como esencialmente diferente de la secuencia lineal de la actividad neUiofüiológica en el cerebro, concreta, incomparable, unida punta a punta. Los hechos mentales serían a la actividad ncurofisiológica como la frecuencia modulada es a su banda portadora como modelo. Este modelo es - ;_ central en cualquier concepción que considere que la esencia del proceso autist~ propiamente dicho es una suspensión de la vida mental Al delinearlo de esta manera, colocamos los evrnfos que lo forman fuera del flujo de ios recuerdos que se agr~!{L~entualmente_ se.._o_¡ga.11i~ Companrlo con un ataque de petit mal sugiere la posibilidad de factores neurofisiológicos que querríamos dejar abiertos a la investigación por otros métodos; nuestro método psicoanalítico, que depende tan notoriamente de la observación y b interpretación de la transferencia, no puede hacer nada con el contenido longitudinal del estado autis· ta propiamente dicho. Sin embargo, como cualquier otro obsei:vador del · comportamiento, nosotros estamos también en condiciones de formular algunos ' conceptos acerca de la estructura y la dinámica del corte transversal. Esta formulación, que queremos ahora presentar esquemáticamente, seri ejemplificada en particular con el material clínico de Timmy (J.B.), pero sus detalles fueron tomados de dos fuentes; la primera ya mencionada c::s básicamente la observaCión directa del fenómeno autista; la segunda, a la cual debemos gran parte de nuestra convicción acerca de este primer tipo de datos, es de carácter reoonstructivo;....a través del reconocimiento de las cualidades de la mente ue · ~al estado y al

estos el autismo viopiamente dicho, odemos ver d l adai separadlÍmente varias tendencias que, cuando se e ·erci· !9lLen..&PlliY..!J.1Q....J2W.ucen c.l est. lista. ¿Cuáles son entonces las tendencias mentales que podríamos noinbrar como características, y en ese sentido como requisitos de la aparición del autismo como condición patológica? Va a hacerse evidente que nuestra empresa descriptiva, aun cuando intente permanecer dentro de los confines de la metapsicología, va a encontrarse rápidamente en un paraje tan nebuloso que, falta de conceptos técnicos bien establecidos, se verá forzada a retroceder a una mezcla de descripción poética y abstracción filosófica. Lo que fundamentalmente trataremos de hacer es evitar neologismos y falsas precisiones. Para beneficio de la pulcritud psicoana· lítica, los distintos factores serán discutidos bajo el título de económicos, estructurales, dinámicos y genéticos~

FACfORESECONOMICOS Los niilos que hemos estudiado nos parecieron muy imeligentes. ¿Qué queremos· decir con esto y cómo hemos llegado a esta condmióo? Sus procesos mentales operan a gran velocidad. Aunque dominados por b repetición, es deslum·brante la rapidez con que desarrollan nuevas combinaciones y transformaciones de la ~ configuración básica de la fantasía. Su apertun a los datos sensoriales,

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O.MELTZER

tanto de su propio cuerpo como del mwido exterior, da la impresión de un apara· to desnudo al viento. En consecuencia, realmente intimida el grado en que dis· criminan los detalles del ambiente y cualquier alteración de esos detalles. La com· plejidad de su funcionamiento mental abruma constantemente al terapeuta. A esto se suma la sutileza de la respuesta emocional y la sensibilidad al estado físico y mental del terapeuta, que excede largamente la que se encuentra en el análisis infantil en general y es por cierto de categoría diferente a la atmósfera del consul· torio de adultos. Sumada a esta inteligencia y a los factores de sensibilidad perceptiva que se conectan con ella, estos niños presentan una sensibilidad emocional q~ gustaría describir como una suer · · · · n entil. Su conciencia del estado men e s personas a quienes se sienten intensamente ligados parece realmente contener una inclinación de matices depresivos, que es diferente de la identifica. ción; consiste, más bien, en una permeabilidad primitiva a las emociones de los demás -otro aspecto de la ..desnudez" mencionada anteriormente- . Pero es también claro que tienden a experimentar a sus objetos como similarmente permea· bles y susceptibles de ser bombardeados con la conciencia del dolor de los otros, e interpretan toda evidencia en contrario como signo de rechazo más que como , . indicio de incapacidad de parte del objeto. Esta tendencili' a ser bombardeados por la conciencia del sufrimiento ajeno, urúda a la de interpretar como rechazo la insensibilidad eJIJQCional de los otros, da lugar a una especial vulnerabilidad a las experiencias depresivas catastróficas; esto se verá muy claramente en el material de John (I.W.). La posibilidad de que esta propensión al sufrimiento depresivo se relacione con la especial desnudez respecto de las ondas emocionales que emanan de los otros, parece encontrar un apoyo adicional en la mínima intensidad con que se observan las ansiedades persecutorias. Esto tiene que ver también con la dispo· sición gentil que se da en función de mínimo sadismo. Lo que frecuentemente se presenta como despiadada crueldad hacia los "otros bebés de mamá" no está dictado por. un sadismo que se aferra a la rivaHdad para justificarse en su expresión, sino que emerge al servicio de una posesividad inflex.illle del objeto materno. ~ niño autista quiere indudablemente~ de todo rival, ya que cada privación o desilusión, al parecer, se experin_!_en_ta _dµ_~~tªru~nJe__!lentro de este marco referencial. No ttene}L12art1Cularmente ~lá in.!._«:!1~\2.l!..4~ infligi! ~O.!Q~,.-ni es el gozo sadista un rasgo prominente de su vidiemo"cional. Si bien el sentimiento de.irlUfl: foes~e-dieñte:Jegy!aufe. sus placeres; tiene una cuali"&d predominantemente más que sádica, hasta que en el desarrollo postautista se establezcan la disociación y la idealización. Esta gozosa posesión del objeto materno constituye una forma primitiva de amor, que es al mismo tiempo tierna y altamente sensual. La intimidad superficial de piel a piel que buscan tiende a ser insaciable y a resentir y .resistir el paso del tiempo. La· intensa tendencia a la repetición en estos niños parece emerger más de este factor que de las irrupciones de la ansiedad persecutoria o del asalto inoportuno de los instintos desnudos. Esta lista' bastante impresionante de rasgos disposicionales que contribuyen a configurar las tendencias econ6micas, parece ser.omrupresente en el grupo, e

LA PSICOLOGIA DE LOS ESTADOS AUTISTAS

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incluso podría ser un requisito de la personalidad. Recapitulando, los factores son: gran inteligencia, sensibilidad al estado emocional ajeno,_pr_opens10JULii(rimieñtoaepresivo de forma masiva, mírumo sadlSino y eñconsecuencia mínimapersecuciófi, celos ¡)ó;~·sivos~.sonjii:fios de ·a:Iiaseñsualidad en su amor;¡,alllireS (le una interminaole-repetición de la alegría y efiriuiifo por la posesión del objeto.

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CARACTERISTAS ESTRUCI1JRALES

Como ya hemos indicado, adoptamos el punto de vi'sta de que el estado autista pt"Opiamente dicho pue el editor (D.M.) en otro lugar. 1 Nuestro punto de vista es que la obsesión puede ser descrita en general emer· gicndo de dos factores en cuanto a la relación del sel[ con sus objetos; primero de todo, depende del control omnipotente sobre los objetos, y, segundo~ se apoya en los ataques al vínculo para separar a los objetos y mantenerlos de esta manera mejor controlados. Aunque el or den lógico de las operaciones parece ser el que hemos establecido -control primero, seguido de la separación como baluarte del control- queremos discutirlos en el orden inverso. Como dijimos antes, encont ramos que estos niños tienen en alto grado la capacidad de disociar sus modalidades sensoriales del vínculo consensual ordina· rio que las liga entre sí. Nos inclinamos a ver es¡a función ordinaria a la luz de la formulación de Ilion de la función alfa, como wia manera de describir la función mental que convierte a las sensaciones en pensamientos manipulables en el pensar. Queremos describir otro tipo de fracaso que produce eventos sensuales adecuados solamente para el placer, y que no pueden ser aprehendidos como experiencias, ya sea para manipularlas en el pensamiento o, consiguientemente, para la comunicación. Pensamos que estos eventos difieren de los elementos beta de Bion, adecuados solamente para la evacuación. ' En Sexual Srates of Mind. Qunic Pre:ss, J 973.

LAPSICOLOGIA DE LOS ESTAQ()S AUTISTAS

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Mientras en su forma más extrema esta disociación de la consensualidad configura la opc:Iaci6n esencial para la formación del estado autista propiamente dicho, su uso parcial es característico de la personalidad postautista y es la base de la obsesionalidad .extrema, como va a ser ejemplificado en el material de Piffie. Debemos subrayar una vez más que el ataque al vínculo se dirige contra el yo, es muy pasivo y no de modalidad sádica. La función yoica de la atención se manipula en forma tal que permite simplemente que la experiencia de los objetos caiga en pedazos y se restituya de golpe. · Esta diferencia entre el ataque destructivo directo al vinculo entre objetos u objetos parciales y los ataques indirectos a estos vínculos a través del desmantelamiento de la capacidad del sel[ de experiencias consensuales, es una importante distinción general en lo que respecta a las perturbaciones obsesivas. El gran misterio acerca de estas perturbaciones ha sido siempre el amplio grado de variación en el nivel de ansiedad persecutoria consiguiente al establecimiento del control omnipotente y la separación de objetos. Desde Juego, en general se considera que el grado de persecución consecuente a la operación de una defensa es proporcional al grado de sadismo con que.ésta fue montada. Freud, en sus trabajos "fetichmuo" (1927, S.E., xxi) y " Escisión del yo en el proceso de defensa" (I 938, S.E., xxiii) señaló la dirección a seguir para la resolución de este misterio, que correctamente vinculó con el problema general del mantenimiento de la salt,id mental frente a conflictos infantiles no resueltos. El estudio posteñor hecho por Melanie Klein de los procesos de disociación en su trabajo de 1946, "Notas sobre algunos mecanismos esquizoides"•, y en contribuciones ulteriores se concentró básicameate en el problema de la psicopa!ología. Podemos ahora sustentar, con cierta precisión, la formulación que hiciera Freud acerca de la operación de los procesos disociativos cuando están al servicio de preservar la parte sana de la personalidad de la invasión de las partes enfermas o, digámoslo así, de su sometimiento a éstas. El proceso de desmantelamiento del sel[, especialmente en cuanfo a su capacidad para tener experiencias perceptuales consensuales, y por consiguiente a la capacidad de introyección de objetos integrados, da una respuesta muy satisfactoria a este problema. No era, finalmente, una mera cuestión de cómo salud y enfermedad pueden existir lado a lado en la personalidad sin destruir la salud ·de la mente. El problema era económico y de uoa naturaleza más delicada: ¿cómo es posible mantener a los objetos buenos bajo control y separados sin que se debiliten y, por ende, se bagan vulnerables a los ataques sádicos de la parte destructiva de la personalidad, como sucede en la catatonia? Se utiliza el mismo principio, por ejemplo, para hacer la distinción entre la unión de un grupo por medios concretos (con cadenas) o abstractos (como en una sociedad secreta) y la simple asociación de miembros con el propósito de ser reconocidos por ellos mismos y por otros (como en el caso de cualquier tipo de uniforme). Este último método define al grupo en términos de reconocimiento, es decir perceptualmente -más q~e en términos de acción, ya sea impuesta o cercenada- . En realidad, en la formación de grupos' en d mundo exterior' ambos métodos se utilizan conjunta•En O~rasc:ompletas. 3. Buenos Aires, Paidós-Hormé. 1978.

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mente, como por ejemplo, el atuendo clericaJ y los votos sagrados. Es una conti· nuación o extrapolación del proceso natural mediante el cual las especies se identifican unas a otras y reconocen a sus depredadores. Los ratones de Ja fábula querían ponerle un cascabel al gato para conocer sus movimientos; es · decir, querían utilizar su percépción a distancia pa·r a identificar a un depredador. Por el contrario, para identificar una relación más íntima, se elige una percepción de contacto. Este es el método general en la naturaleza, establecer criterios a distancia para la identificación de enemigos; y proximales para las indkaciones de amor y amistad . Este sistema queda destruido en el proceso de desmantelamiento y, al hacerlo, se sacrifica gran parte de la capacidad adaptativa. ¿Cón:o es posible, entonces, que el desmantelamiento del sel[ perceptivo afecte el control omrupotente sobre los objetos sin debilitarlos frente a las partes destructivas? Suponga mos, por ejemplo, que mamá usa un uniforme, y papá una campanilla, de manera que son identificados por la vista y el oído respectivamente. La asignada capacidad perceptual, cuando se desmonta, trastroca. la experiencia de tal modo que el niño no está tratando ya con una mamá de uniforme y un papá con campanilla, sino con una mamá sorda y un papá ciego. Mamá no puede oír la campanilla de papá, y papá no puede ver· el uniforme. de mamá. Pasan como los barcos en la noche del proverbio-_ Es decir, el niño descontento les hace pasar la noche bien separados en su mente. . Lo i1:1portante acerca de esta$ operaciones es que dan lugar a la introyección de objetos defectuosos en cuanto a las relaciones intimas. La sexualidad construiilidad de que pueda efectivamente resultar una verdadera actividad cient P.:;,~ más tarde en la vida . Es muy posible que muchos científicos hayan tenido un período autista y un carácter post.autista. La natural extrapolación de un carácter postautista daría lugar al estilo de vida del idiota sabio; y esta tendencia puede verse por cierto en Piffie y en Barry. Otro niño, cuyo material no pudo ser incluido aquí, estaba a los ocho años casi exclusivamente preocu~do con la pintura de flores. Robert, prácticamente ineduc:able en otras áreas, a partir de su identificación narcisista con su madre, que era una pintora de retratos, era capaz de producir las más maravillosas acuarelas de flores, precisamente coloreadas y llenas de vida, en la forma oás rápida, hábil y organizada. _ Nuestra conclusil-n general, respecto de las ·implicaéiones de estos descubrimientos en nfüos autistas, con arreglo a nuestra comprensión del campo más amplio de la obsesionalidad - en el carácter y las neuTOsis, así como también en el aspecto compulsivo de la perversión- es que es posi ble construir un espectro del sadismo. En .una punta de este espectro podemos encontrar la catatonía, el gozo cruel más extremo con que los objetos se mantienen en un e,,'1.ado de parafü.ación. En el otro extremo está el desmantelamiento no sadista del self en la personalidad postautista. Aquél ubica al objeto en un estado de torturante esclavitud, éste trastorna simplemente la capacidad de encontrarse de los objetos, pero sin infligirles dolor o provocarles debilidad. Entre estos dos polos se podría acomodar el espeapá y que debía ser ya descartado, ya reposeido con violencia. Mi infidelidad parece haber sido experimentada· sólo cuando el sonido del aero plano entró en su conciencia. El golpearme mientras decía "papá", sugiere que el aeroplano no era sentido como externo y distante, sino que había invadido su espacio vital, compitiendo con John pó'r Ja ocupación de mi cuarto y de mi cuerpo. Por unos minutos parei.:ió ~ntir que ·¡X>d ía estar dentro y participar en la relación sexual entre papá y mamí, pero sus palmadas y ventosidades traicionaron sus celos. Así John, al co~nzo de su tratami(nto, como Tirnmy después de cuatro años, no diferenciab1 con claridad entre afl.•era y adentro del cuarto, adentro o afuera de mi cuer;:.o, o, alternativamente, sus ojos tenían la capacidad de revertir la perspectiva (Bion) en un momento (o sus dedos de dar vuelta la piel, como cuando me retorció el lóbulo de la oreja o dio vuelta el broche), de modo que el interior y el exterior parecían intercambiarse instantáneamente. Se revertían como si él hubm atravesado una puerta giratoria. Tampoco sentía su cuerpo muy diferenci::!do del mío: al parecer, con un manotazo, "papá" podía ser volteado t2D fácil.-nente de mi espalda como de su propio trasero. Existía, sin embargo, un punto ~ligroso : en el proceso de descartar a "pa.pá" también podía perder a «mamá", o curse él mismo como ca lloró con ~-,ia y enojo. Al d ia siguiente J"tu• arrastró un troz.o de enredadera por el hall, y una vez en el cuarto la tiró al piso. Mientras revoh':a su caj'rlitMZrio.

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\'.\.-.:?otra cosa que con agua o escupidas.

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que Se refiere a la orina. (T.)

OEPRESION PRIMARIA EN EL AUTISMO

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DOS MANERAS DE ENFRENTAR LA DEPRESION: CON UN TAPON O EN COMPLICIDAD CON EL OSITO DE FELPA

Al d ía. siguiente John vino con aspecto ausente y pálido. Su madre me dijo que apenas había dormido; había llorado la mayor parte de la noche sin que nada lo consolara. Me tendió sus brazos para que lo levantara, y al llevarlo arriba rodeó mi cintura con sus pies y sus piernas. Quiso que las dos canillas estuvieran abiertas y las observó durante un rato. Le dije que él se había sentido inconsolable porque sintió que había vaciado, arruinado y - perdido a la buena señora-pecho. Se bajó, puso en su boujos parecen representar los comienzos de la capacidad de Barry para r:-.:onocer fa (:dstencia de un mundo interno que contiene objetos equiparados a u:a familia y. en consecuencia, una situación en que resulta posible desarrollar la rila de fantssía. Los dibujos presentaban aspectos que podían vincularse con ex- . p!riencias tanto de su propia familia como del análisis, ya que algo en ellos coincic:á con el r:ano de la Clínica y la disposición de los muebles del consultorio. Smtí que h!bía progresado hasta ser capaz de asignar a la mamá interna un lugar ::;..--a sus bel>ic..oa11.álisis TU.

{Lado delantero de la pared - 2)

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Ptod.i.uto(

~a y asumió una sonri· sa como de lobo. Fue entonces como si se convirtiera en un entrevistador haciendo muchas preguntas: "¿Preferiría usted trabajar con otro y te~er otros roles?". Pestañeó y dijo: "¿O trabajaría usted en un equipo en HMS* Paradise? Todos quieren trabajar en HMS Paradise". Luego "PATV, el Espectáculo". Pero esto estaba escrito en la parte interior de la puert~ de Ja cómoda. Le pregunté qué era lo que no me decía. Deseaba que yo fuera C3pa2 de ver y saber lo que sucedía en su interior. El dijo: "Programa de la próxima semana. Jueves, 'El fugitivo'. Estrellas invitadas: Rupert Davis, Ewen Solen", luego '·HMS Paradise. El oficial subalterno Mllldoch se convierte en el teniente .Eamonn Andrews, .tiene su propio espectáculo en ITV, también estrellas invitadas". Fue al baño- diciendo: "Si usted quiere saber adónde voy, volveré en unos minutos". Al volver tomó mi brazo, con cierta lil'gencia y me hizo mirar al interior de la puert........ del armario nuevamente, limpió las paredes con el trapo y se fue a las 4 y 10. La secretaria de la oficina vino a decirme que le había dejado unas monedas antes de la sesión y se las había llevado al irse. La visita ·at dentista fue por supuesto una situación muy importante. No sólo estaba muy contento de haber podido quedarse en el sillón del dentista y_ que le hicieran cierto trabajo sin anestesia, sino también de haber venido a la Clínica solo; la primera vez que esto había ocurrido. Exactamente cuatro años después fue capaz de ir por sí solo a un nuevo dentista que atendía en otro hospital. Viernes JZde febrero de 1965

Barry llegó unos minutos tarde, silbando por el corredor. Comenzó a cantar "No, no, no", sacó su cajón y comenzó a revolver el papel. Hizo cruces rojas en algunas hojas, y yo Je comenté acerca de la distinción entre daño interno y externo. Rápidamente me aseguró que cuando la goma se pinchó el auto estaba parado, y luego agregó: "Usted es una basura, de todos modos. A mí qué me importa". Interpreté que en realidad le importaba, y mucho; que había hecho un esfuerzo para llegar ayer a la Clínica, y hoy también. a pesar de que cuando yo no estaba con él, una parte suya decía que a mí no ~ importaba y en consecuencia a él tampoco, y en su mente me pisoteaba y me mordía sin piedad. Estaba piso· teando Ja tiza que se le caía mientras escnbía en la pared: "El espectáculo, invitados especiales Richard ·Caldicot , Frank Thomton, Robín Hunter, Ronald Rudd, • HMS = Ht:r Maíesty 's Service =al servicio de Su Majestad. ¡T.}

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D.WEDDELL

Angus Lonnie, Priscilla Morgan, e invitados Ru~rt Davis, Ewen Solen, Víctor Lucas". 1.11ego invirtió los nombres de modo que los primeros se convirtieron en tnvitadoa y los segundos en invitados especiales. Escribió "Esta es su vida, dice Eamonn Andrews al elenco paraíso", "Esos que han estado en algo más que un espect~n el sueño siguiente de la ~una-pecho, en el cual Barry aterrizó felizmente y, lo que es muy importante, sin entrar en ella. Podía dormir con su objeto (la luna), no der.:ro de ella. Nuevameiúe parece ser la capacidad del objeto, del pecho, de sostener al bebé y de resistir la intrusión, la identificación proyectiva invasora, lo que hizo posible el cambio (Money-Kyrle). En el sueño sigui.ente vemos una vinculación con todo el trabajo del análisis; que resulta en que a los penes-policías.guardias se les permite proteger a la analis12-reina-madr6-pe{:ho. En el sueño, el pezón-emperador fue insertado con la fuer2:1, la integridad (no trastornada por intrusiones mastu:rbatorias) de ser capaz de racionar el tiempo y el espacio del bebé y, en consecuencia, parece haber un reconocimiento de un objeto oombinado benévolo. A esto siguió la CQnceptualización por parte de Barry de un objeto que puede aceptar la angustia del bebé acerca de dónde está, qué está haciendo, comprenderlo y devolverle ese conocimiento de una manera capaz de producir alivio, permitiendo (según Bion) el desarrollo de "una parte de la personalidad que estimula el crecimiento". La lucha sobre el uso del tiempo continuó durante varios meses. Dormir en u sesión primeramente se consideró como una defensa contra los celos edípicos, en particular antes y después de los fines de semana. También emergió como una defensa en relación a conflictos conmigo como objeto externo, acerca de la natunleza del trabajo analítico y de la cooperación.. Estar despierto significaba sentir el dolor; "le corto los pies y la cabeza", es lo que Barry dijo en relación con el empleo del tiempo cuando llegaba tarde y se iba temprano. Esto también podía relacionarse con su previa declaración: "La corto en pedazos y la clavo por todos hdos", para ilustrar cómo llegó a estar fuera de contacto con el tiempo. De a po-

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D. WEODELL

co, al tener lugar las identificaciones proyectivas, se produjo una transformación. Entonces, su tendencia a caer dormido, a acomodarse parasitariamente en el objeto, fue reemplazado por períodos más prolongados de trabajo analítico. · Externamente, pudo entrar en el consultorio. de una manera claramente "bien compuesta", muy diferente de la de "babuino" de los primeros meses de análisis. Pero todavía tendía a derrumbarse en el diván como un elefante (con rodillas y codos), a lo que le dimos el nombre de "elefanti~.;is". Al séptimo año de análisis (1969), algo de la lucha con respecto al trabajo y con el cambiante cuadro i..,terno fue ilustrado én un sueño. Barry estaba en un tren, con muchos cuartos para familias. Había co"edores, ~e modo que uno podía caminar por todos lados, y lugares para autos. Cuando llegaron a una dificil parte montañosa un motor diese/ fue agregndo; mucho mejor para remontar cuestas.. Parecía haber sido reconocido algo de la naturaleza dei trabajo analítico, y haber introyectado un objeto interno parcial con capacidad para trabajar intensamente, lo cual sugiere las configuraciones de los dibujos (xiv) b y (xvü) b combinadas. AJ tener lugar identificaciones proyectivas e introyectivas sanas (la forma de poner y sacar del sueño de la computadora), Barry comenzó a adquirir la capacidad de distinguir su parte más adulta y más sana, y pudo verbalizar, "le traigo mi parte-bebé". Pudo establecer contacto en la sesión sin ser un bebé. Le fue entonces posible llevar a cabo funciones parentales hacia su parte-bebé. Pudo coci-' : , nar, limpiar su cuarto. Pudo estar solo en la casa y trabajar durante las vacaciones.'!: • · Sobreviniewn ciertos avances en la posición depresiva, y Barry fue capaz de dis- ' tinguir "lo importante es qué ojo utiliza uno para mirar a la gente; el ojo de la caja mecánica o el ojo humano" (¿la perspectiva reversible de Biori?). Su ¡masilismo erJ aún evidente en su aversión al trabajo y su deseo de permanecer dependiente de su familia. rero continuó progresando en el análisis.

RESUMEN DE LAS FORMULACIONES TEORlCAS

El detallado material clínico ilustra, según la autora, ciertos aspectos del desarroUo del mundo interno en un niño que se había recobrado de un estado aut ista, pero con un desarroUo caracterológico marcadamente psicótico. La tesis de este trabajo, en tanto se la comprende en relación con el material presentado, es que para que un objeto pueda ser usado para la identificación proyectiva útil de una parte sufriente, alivie esa parte y la dernelva al sel[ con miras a su integración (Bion), debe ser un objeto suficientemente elástico y resistente · como para aeuantar l:i iclentificación proyectiva masiva (Bick) y el hospedaje pa:· rasitzrio de esa parte del sujeto (Meltzer). Para Barry, en la primera parte del análisis, el momento crucial fue el recono.:· cimfo:oto de la analista como un objeto que era vulnerable, pero que podía recupC:;< rarse; que tenía una piel que podía ser dañada, pero que podía sanar bajo el ven-· daje, entre las sesiones. En la mente de Barry, las heridas se convertían en orifi.: cio~, A esta etapa siguió el desarroUo de la fantasía de penes-médicos-policías\ int(l'(DOS que reparaban y protegían a la analista, lo que dio lugar a la concepción.,·.,;

PERTURBACION EN LA GEOGRAFIA DEL E SPACIO VITAL

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de un mun!o interno con espacios y de objetos con espacios internos. Gradualmente esto se hizo equivalente a una familia interna con roles, relaciones, funciones y co:i derecho a la privacidad . El ma1~l que proviene de la segunda y la tercera fase de Barry parece ilustrar cómo ~ identificación proyectiva invasora (fantasías destructivas violentas y voyeurismo omnipotente) dio lugar a identificaciones proyectivas más útiles (Policía Montada del Canadá, méd icos como estrellas de TV, etc.), acumulancio pruebas de una curiosidad más sana (el concepto de Bion de una parte de la personalidad Js. Retrospectivamente, sigo considerando que estos progre~-; tenían la signif>.::gundo sueño. Segundo sueño Junto con muchos otros muchachos de la escuela había ido a Nepal Fueron al palacio del rey y corrieron por todo d lugar; subieron y bajaron escaleras «>¡riendo hasta el punto de que casi las rorr:pen A la distancia vio a algunos mon;es que vivían en otra parte del palacio.

Al contarme este' sueño rebosaba de júbilo, saltaba arriba y abajo en su asiento con una vivacidad fuera de lo comÍl:n y produciendo asociaciones. I.a más significativa fue que había leído en los dQrios cµie el rey de Nepal había muerto.

S.HOXTER

\.staba muy indignado porque esta noticia no se emitiera por radio. Cáusticamente lijo que había habido mucha información acerca de la reciente muerte del rey de \)inamarca; todos se habían enterado. Pero si él no fuera un lector tan diligente 1le los diarios podría no haberse enterado nunca "de las muy importantes noti· 1·1as" de Nepal. Cuando yo estaba interpretando se me adelantó diciendo: "Y Jo ,¡ue es más, el hijo del rey ¡es ahora el rey!". 1

DISCUSION

Estos suenos indicaban la posibilidad de que las barreras obsesivas comenzaa derrumbarse, lo que le despertó un estado interno tanto de alarma como ,\< excitación. El peligro de liberar a sus objetos de los procesos de segmentación , restricción era de dos tipos. Por un lado, si su objeto era totalmente liberado Jit los límites que lo encapsulaban (como la piscina sin cerco) no iba a tener es:ructura para proveer un continente, ni límites para prevenir su invasión infantil, ' el se vería forzado a zambullirse nuevamente en un estado idealiudo de total .:11nersión en su objeto. Sin embargo, incluso en su sueño, él desea emerger de. :-ste estado pero teme la pérdida de partes de sí mismo (ropa) y se encuentra en un .~rndo de confusión. En el sueno está perdido en un ambiente desconcertante, 1J que diferentes áreas se han separado de sus sitios acostumhrados. Sin límites, ··\_) podía decir si estaba dentro o fuera de su objeto. "Áfortunadamente" encon:ró que tenía una brújuia pa.ra guiarse (desde un punto de vista optimista esto :-.1dría representar un objeto analítico combinado capaz de mantener su propia _nidad y sus propios límites). En realidad, en esa época, Piffie comenzaba a viajar ,'\m mayo r independencia. Asociando con sus sueiios dijo que llevaba 'consigo una :-rújula y explicó que ésta le era muy útil, ya que si preguntaba por alguna direc· ;1ón la gente podía d~"irle que vaya a la derecha o a la izquierda, y él no saber si ~staba mirando en esa dirección o en la opuesta. En el sueño, desde el momento ~n que encontró su brújula, recuperó sus ropas y se recobró de los riesgos de :ntrar en un objeto no cercado. Al recobrar su orientación más madura de estar separado de su objeto y ser ~'\terno a él, se enfrentó con el segundo grupo de ansiedades, las que acompañan J la liberación de sus objetos de sus mecanismos obsesivos. En el suc~o vio las Julas podridas de doooe los animales se habían escapado. Esas criaturas estaban .:presentadas por las tilas de miles de personas ante las puertas de su casa. Esto .·.irece representar la posibilidad de un retorno a sí mismo de la multitud de por· .:l\)nes segmentadas de objetos, ahor.i liberad.as de sus jaulas de solitario encierro. \ntes de que el movimiento de liberación pudiera ponerse en ma rcha realmente. Jpareció un hombre con un sistema de alarma llamando la atención sobre la $1luación. El odiado loro ya se había escapado del jardín de atrás y picoteaba en 1:.1 encina, indicando posiblemente que los ataques Ol'llles dejaban su localización -11i.tl y estaban "regresando al hogar", la relación con el pecho nutricio. El mayor t(>CO de ansiedad se refería sin embargo a la osa panda: estaba muy alarmado ,1-.. perder el control sobre ese aspecto Chi~hi de su objeto materno. Si ella· 1Jn

LA ENFERMEDAD AUTISTA RESIDUAL

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se escapara de los confines de un estado de frigidez y esterilidad, sin hijos, él podría perderla CQ las garras de un rival. Co n respecto al segundo sueño es importante considerar que, para Piffie, Nepal era una de las porciones remotas y secretas de la madre-tierra, con una ubicación precisa que sólo unos pocos conocían co n exactitud y accesible solamente a los más privilegiados, y en contraste con el despreciado estado de Dinamarca, q ue era un lugar común, fácilmente conocido por todos. Comparado con Barry, por ejemplo, Piffie tenía conceptos muy refinados de la estructura materna, expresados durante sus primeros años en sus construcciones cuerpo-casa, y también más tarde en su detallado y excelente conocimiento de la geografía_ Se deleitaba en coleccionar los datos más oscuros acerca de pequeñas islas y estados monta ñosos poco conocidos, y se regocijaba en la superioridad que esto le otorgaba. Tanto en sueños como en la realidad_ se ponía enormemente ansioso y excitado al atravesar los bordes entre uno y ouo estado, incluso entre un condado inglés y otro. Su necesidad casi compulsiva G~ dominar la estructura geográfica, señala el esfuerzo requerido para mant ener, tanto a su objeto como a sí mismo, fuera del estado autista propiamente dicho. Estos sueños confirman varias indicaciones previas que sugerían que la estructura y los límites intrínsecos del objeto materno todavía se diferen..-iaban sólo vagame nte de Ja compartiroentalización producida por su propia organiz-1ción obsesiva. Es posible conside rar que esta organización tiene el propósito de defender a Piffie y a su objeto de los peligros de una invasión excesiva, y también s¿ utiliza para mantenerse aferraclo posesivamente de partes divorciadas de su objeto, excluyendo a los rivales. En el sq;undo sueño no es más él mismo, sino el padre - re y de Nepal- el responsable de cuidar que el aislado objeto materno no sea expoliado por las incursiones de sus rivales; y después de su muerte, Piffie pue:C~ orga1úz.ar Jevantanúentos en el palacio. Esta situación ed ipiana típica, este reconocimiento de su posición como hijo mal, raramente se manifestaba en Piffie. Es interesante notar que, en este punto, fue capaz de unirse a otros muchachos en sus diversiones, algo que prácticamente nunca ocurrió en sus sueños o en la re:ilidad. En la distancia, si n embargo , permanecían los castos monjes de una orden de clausura, la contraparte masculina de la enjaulada Chi-Chi, que también reílejJba la posició n distante a la cual Piffie generalmente se retiraba, alejado de toé.:i travesura infantil. El mantenimiento de las organizaciones obsesivas a menudo parecía ser para Piffie una actividad consumidora de vida. Desde el pun10 de vista interno, el rey era un gobernante exigente, co n el cua l Piffic generalmente se identificaba. Este esclavizante señor lo ma ntenía al ta nto del detalle de sus tareas_ que concernían a las partes cercadas del sel/ y de los objetos. En relación con e:.ws objetos enjaulados, Piffie estaba acostumbrado a comportarse corno un cuidador de zoológico sobrecargado, responsable pero benevolente, que necesitaba co n1rolar que en todo momento las jaulas estuvieran seguras y sus habitantes bien atendidos (es decir, ni olvidados ni perdidos; olvidarse, perder, llegar tarde o hacer errores triviales le causaba¡t excesiva ansiedad). Su vida diaria estaba organizada con la precisión y el planeamiento de un horario de ferrocarril: sin b lancos, sin tiempo libre; no toleraba ningún descuido en su larga lista de obligaciones diarias; nada podía dejarse a la casualidad -o a la espontaneidad-. Esto tambi.:n se reílejó

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S.HOXTER

on Ja rutina y el gran esfuerzo que desplegó en sus sesiones semanales, y en su ho· rror a correr el riesgo de un período de silehcio, cuando lo desconocido, lo no pla· neado, pudiera liberarse de sí_ mismo o de su terapeuta. Por cierto, sería una novedad de enorme importancia si (como dijo acerca d~I rey de Nepal) este gobernante interno muriera y se abriera el camino para enfrentar las ansiedades que acompañaban a la liberación de sus objetos. El tercer sueño llevó a asociaciones concernientes a tornar fotografías. Dije · que dentro de cien años podría mostrar las fotografías 2 sus niet0s y ellos las encontrarían IT\UY interesantes. (Por primera vez no se tapó !? h"ca con su mano para ahogar la escapada admisión de que podía considerar un futuro para sí como padre y adulto, pero ahora la duración de su vida había sido de algún modo maníacamente alargada.) Coleccionar fotografías y estudiar viejos álbumes familiares había tenido gran importancia para él. Le fascinaba que mediante el clic ele una cámara, se pudiera inmortali14r un momento pasajero. Dijo que sus dibujos de pequeño de los contenidos del consultorio eran como fotografías y estaba contento de pensar que podía volver a ellos para revivir sus recuerdos y encontrar que las cosas no habían cambiado . Analizamos su sentimiento de que las fotografías no sólo impedían la muerte del objeto, sino que también impedían que éste cambiara y viviera. Concluyó la sesión diciendo que pronto iría al zoológioo, pem esta vez no llevar ía su cámara: ya tenía suficientes fotografías de los animales. Con una sonrisa chispeante agregó que s·1s fotos incluían una de Chi.Chi.

Sueño a· los catorce años Unos meses más tarde Piffie dejó de usar la mesa pequeña y de necesitar tener a mano los restos de material de juego para recurrir a ellos si el silencio o un intervalo amenaza ran la rigidez de su plan de controlar a su terapeuta y sus sesiones. En este punto fue capaz de usar el divá n y relatar sus sueños de la manera acostumbrada. En la fantasía consciente, sin embargo, había vuelto a una posición semejante a la de los castos monjes, y repudiaba con vehemencia las señales crecientes de la pubertad. El siguiente sueño ocurrió en un momento en que luchaba con la masturbación y anticipaba ro n miedo su primera emisión. Soñó que caminaba a lo largo de un canal que estaba separado del mar. En la orilla habla un refugio hecho de madera hermosamente tallada. Supuso que estaba a/Ji para proteger a la gente en caso de que el car.al desbordara. Repentinamente hubo una terrible tonnenta, el mar se embraveció y desbordó sobre el Canal Era muy peligroso. Huyó muy lejos subiendo la ladera de la montaña. Cuando alcanzó una altura segura se detuvo y miró hacia atrás, p,ero habia una densa niebla; 1w pudo ver nada ni decir qué estaba sucediendo. Finalmente la tonnenta pasó y se aclaró la niebla. Volvió al canal, esperando encontrar el refugio destruido por la inundación, pero en cambio encontró, para su gran alivio, que "alguien lo había desmantelado''. Las partes de madera del refugio, que ataban hacina.das y sin da1ío, podían ser annadas nuevamente con facilidad. ("Desmante-

l.A ENFERMEDAD A UTISTA RESIDUAL

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la r" fue su propia palabra al relatar el suelfo y yo nunca había usado ese término con él.) El canal, las aguas quietas contenidas dentro de límites fijos ~- separadas del mar, ilustra su acostumbrada rigidez circunscrita, ejemplificada en es.i época por la insistencia de que su pene sólo existía como conducto urinario. El ma r y las tormentas ocurrían frecuentemente en sus sueños como imágenes utili1..adas para representar fuerzas amorfas (es decir anónimas, irreconocibles) que resistían los límites y controles de sus sistemas clasificatorios. En esta ocasión. el surgimiento de _sus impulsos sexuales irrumpió. atravesó y barrió con las bureras obsesivas. Sintió que era una peligrosa amenaza tanto para sí mismo como para el refugio materno, cuya belleza apreciaba. Por un momento pareció que lo ünico que podía hacer era huir. Pero esta vez no se retiró mediante una mayor IDO\ili1.ació n de su estado obsesivo. Permaneció íntegro y en pleno contacto con el choque emocional de la situación, contando con una montaíla·pecho a la cual huir; un objeto eviden· temente capaz de contener su asustado sel[ y de restaurarle el coraje de pei:cibir lo que "realmente" sucede. Desde la posición ventajosa y scg¡:ra de la madre, se aclaran las nieblas del temor (¡,y posiblemente también la arnemza de un inter· valo de desmentalización?). Al recobrarse, es capaz de pcral>ir que las ondas tormentosas del orgasmo no causaro n un estado devastador de desintegración. El valorado refugio materno, con sus partes hermosamente talhdas, no era tan frágil como temía; mediante el uso del proceso de desmantebmiento, él puede protegerlo con amor del tormentoso empuje de sus emociones.

C'O~CLUSIOK

Hace algunos años al hablar de su observación de que los gatitos nacen ciegos, Piffie dijo: "Los beb és ta mbién nacen ciegos. Yo fui ciego y sordo hasta los tres anos" - momento en que comenzó la terapia . Desde entonces ha avanzado m uchí· simo, pero mi optimismo acerca de las condiciones presentes queda atemperado por la cautela proveniente de anteriores decepciones. La mo,iliz:ación presente. ¿no será un mero reacomodo de sí mismo y su objeto, un proCtSO que puede ser rápidamente seguido por un desmantelamiento adicional? ¿O s:in indicadores de que se están haciendo preparativos para una integración genUÍJ':l ~ ¿Ha habido en este análisis un aprendi1.aje real, una experiencia de crecimiento~ ¿O estamos aún los dos apresados en la in terminable tarea de barajar y barajar s::s permutaciones' El examen de este aparente desarrollo muestra hasta qué pl!llto este paciente ha continuado condenado a complicadas versiones del inte~le estereotipo de! ni11o autista. Capaz de movilizar sus ansiedades para extender sus t écnicas de control puede hacer proliferar los ítems de las piezas de cooocimiento en sus colecciones; pero gran parte de su aprendizaje, confmado dentro de estos límites. es estático y estéril. Esta condición muestra signos de modificación, pero es im;irobable que cambie radicalmente hasta que sus objetos puedan ser liberados de su estado de paralización. Pero un objeto vivo es un objeto que puede morir. Un objeto introyecta-

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S.HOXTER

do puede sobrevivir a la muerte de un objeto externo y puede continuar siendo una fuente de vida. Puede alentar un crecimiento más amplio cuando, en términos de Bien, el continente y lo contenido están en un estado de conjunción permeable a la emoción. Un objeto retenido en un sistema concreto de incorporación es, sin embargo, sólo una mera posesión: una vez perdido se va para siempre. Para Piffic la pérdida de su objeto, ya sea por muerte o debido a un rival, es una pérdida de vida. Anticipo que su autismo va a continuar hasta que pueda encontrar en su terapeuta un objeto capaz de enfrentar el temor a la muerte y, por ende, lo ayude a enfrentar sus propios temores. Entonces es posible que su boca se anime a tomar el pezón y comience una relación viva.

CAPITULO VII

EL MUTISMO EN EL AUTISMO INFANTIL, LA ESQUIZOFRENIA Y LOS ESTADOSMANIACO-DEPRESNOS: CORRELACION ENTRE LA PSICOPATOLOGIA CLINICA Y LA LINGUISTICA 1 • Donald Me/tzer

En la práctica, el psicoanálisis depende tanto de la función del ~bla, que tendemos a darla por sentada hasta que debemos enfrentarnos con sus trastornos más severos. Esas situaciones nos hacen comprender en qué pequeña medida Jos psicoanalistas han conceptualizado hasta ahora esta act ividad· mental interior de la verbalización y su manifestació n externa, la voca lización, para su propio uso clínico. Este capítulo es una contribución con ese propósito, destinada a ser usada en el consultorio y el cuarto de juegos; toma por lo 1anto material de los recientes 1rabajos en lingüística, pero .no puede afirmar que le ofrezca a ésta algo en cambio. Es conveniente, sin embargo, que las principales fuen1es de nociones conceptuales se mencionen al comienzo, antes de considerar el material clínico. La formulación de la función del lenguaje utilizada está basada en gran medida en el trabajo de las siguientes personas: la concepción de 13ertrand RusseU de los metalenguajes en distintos niveles de abstracción; el concep10 del lenguaje de Wittgenstein, como parte de la "historia natural" de los seres huinanos, y su división en lenguaje profundo y superficial; la concepción de la base musical del lenguaje de Susan La nger, que aquí se considera para aplicarla al lenguaje " profundo" de Wittgenstein, y la "gramática profunda" de Chomsky; la co ncepción de Bion de q ue la identificación proyectiva se em plea como el modo primario de comunicar estados mentales, y que se considera aq uí co mo el contenido del lenguaje y de la gramática "profundos"_. Tal vez sea conveniente establecer con toda clarid ad que la concepción de este trabajo no concuerda co n los puntos de vista que consideran a la mente equivalente al cerebro , y en consecuencia no armoniza con ideas

' Trabajo leído en el XXVIII Congreso l nlernacional de Psicoanálisis, París, julio de 1973. Publicado en lnt. J. Psycho-Analysis, 1974, 55, págs. 397-404. • También en Rev. Psico-Anál., 1973, 30, págs. 703-720. (N. del S.)

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D. MELZ.TER

basadas en la neuropatología, como las de Merleau-Ponty cuando emplea las observaciones de Goldstein sobre la afasia, ni tampoco con los criterios evolucionistas presentados (por ejemplo) por Roman Jakobson, que presume que el nii'lo aprende comenzando con "emisiones de un fonema-una palabra-una oración". Pero en lugar de Uevar más ·allá este debate teórico, es prefenble pasar a Jos halla1.110s clínicos para demostrar cómo éstos contienen implícitamente una teoría del desarrollo y de la función del lenguaje, tanto de la verbalización como de la vocalizzción. El enfoque puede resumirse entendiéndolo como una operación de flanqueo enfocada en el autismo infantil, ya que en lugar de describir su fenomenología clínica, sé presentará material clínico de dos pacientes esquizofrénicos Y uno ma1~íaco-
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