Ensayo filosofía del hombre

July 2, 2019 | Author: Luis132312 | Category: Realidad, Lógica, Proposición, Consecuencia lógica, Sujeto (Gramática)
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Un ensayo sobre el lenguaje y su importancia para el hombre...

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Centro de Estudios Superiores Guillermo Nicolás Filosofía del hombre Luis Alfonso Cabrera Morán 12/03/14 El lenguaje y la realidad por el hombre

El ser humano, en su gran esplendor de capacidades, tiende a conocer de la naturaleza aquello que sus sentidos le permiten percibir. Es el único que se da cuenta de que la naturaleza es de “este modo” y por eso está capacitado para llevar su intelecto al punto en que se puede ver a sí mismo y saberse parte de la naturaleza. Desde antes de nacer, es decir, desde antes de que la madre de aquella persona humana le muestre la luz, este ya empieza a padecer de la naturaleza pues determina la forma, tiempo, espacio, condiciones de vida, y demás factores que condicionan su nacimiento. Es por esto que el hombre no es del todo un ser meramente arrancado de la naturaleza; toda la vida estará aquella criatura  jugando un juego de supervivencia supervivencia y adaptación perteneciente perteneciente a su desarrollo desarrollo vital. Sin embargo, el hombre no es un solo individuo más en un ecosistema y mucho menos un eslabón en la cadena alimenticia. El ser humano conoce, se adapta, aprende, y modifica sus condiciones impuestas por la naturaleza para su propia supervivencia y comodidad. Esto no podría ser posible si el ser humano no tuviera inteligencia con la cual pudiera aprender y aprender a modificar su entorno.  Además de inteligencia, el ser humano posee una cualidad que comparte con los animales y que le ha servido durante toda su historia de civilización: la capacidad de comunicación. El ser humano no se desarrolló solitario y nómada sino en grupos y se volvió sedentario, lo cual le permitió llevar a cabo su desarrollo hasta formar pueblos, ciudadelas, y demás. Sin embargo, la comunicación y el lenguaje son dos cosas muy distintas entre sí. El lenguaje es una forma de comunicación siendo esta la transmisión de un mensaje de un emisor a un receptor y que éste receptor asimismo responda. En la medida en que el ser humano fue desarrollando un sistema de signos auditivos, pudo desarrollar un sistema complejo y, así, un lenguaje. Pero, ¿qué importancia tiene el lenguaje en el hombre respecto a su entorno? ¿Si el lenguaje es un medio que usa el hombre, qué busca el hombre en el lenguaje y

la comunicación? ¿Es posible reducir la realidad al lenguaje por medio de signos y símbolos? El lenguaje es, entre muchas otras cosas que desarrolló el ser humano, curioso porque conforme a esta realidad en la que se encuentra el hombre y como la perciba es como se va a referir a ella; por eso es importante conocer su naturaleza. Eduardo Nicol af irma que “hay varios modos de ser del hombre, y hay varios modos de hablar, cada uno de ellos adscrito a una específica vocación principal. A su vez las vocaciones del hombre son actitudes o disposiciones fundamentales, maneras de enfrentars e a la realidad y de proceder con ella” (1972, p.196). Para Eduardo Nicol es la lengua una forma de vivir siempre y cuando se hable bien y que la reducción del mismo a “las formas comunes de expresión” implica que no se soporte una “autonomía de estilo”. Pues cada lengua, bien hablada es un estilo vital. Por ella se obtiene autenticidad y se sostiene el arraigo. La lengua no es sólo correo de un mensaje. Por debajo del significado transmitido, la lengua es forma de ser común. Hablar es nombrar; nombrar las cosas es poseerlas. Poseerlas y ofrecerlas; la palabra es dádiva de realidades. La forma suprema de dar el ser es dar razón de ser. Pero incluso en otras formas verbales, las más comunes, la palabra consigue lo que no puede conseguir la mano. La mano es poseedora, pero excluyente, y cuando se abre para dar, queda privada de lo que ofrece. La palabra, en cambio, retiene cuando da. El ser está presente en la palabra como objeto de participación abierta. En esta abertura consiste lo dialógico de todo logos. La abertura se cierra cuando el lenguaje no sirve para entender, sino sólo para usar (Nicol, 1972, p.203)

Sólo el lenguaje es capaz de hacer que el hombre comparta su soledad intrínseca y abrir una puerta a lo que “parece ser” pues aunque no se pueda dar a conocer en su totalidad, así puede exponerse conforme a su lenguaje que ha arraigado en su ser para vivir pensando, percibiendo y compartiendo el mismo lenguaje. Desde una mera perspectiva sintáctica del lenguaje, la estructura del mismo es la oración. En cualquier código o lengua debe existir una forma de enunciación acerca de algo, es decir, debe haber un sujeto y lo que se diga de él; aunque el lenguaje no se reduce a oraciones sino también puede haber una diversidad de formas de expresar algo sin que necesariamente haya un sujeto a quién atribuírselo. El sujeto es aquello de lo que se habla y se compone, en su manera más simple, de un sustantivo el cual es una palabra que se refiera a cualquier ente. El predicado es aquello de se dice del sujeto. Es necesario que exista un verbo en éste ya que enunciará lo que en realidad se quiere decir del sujeto. El verbo ser es sin duda una conexión arraigada entre el lenguaje y la realidad pues indica una

relación directa entre ellos. Pues se dice que algo es cuando, en primera instancia, existe, y después se dice que es de esta u otra forma o se da su definición. A esto, en general, se refiere el juicio que “es el asentamiento intelectual sobre la identidad o diversidad aprehendida de dos ideas objetivas” (Rahaim, 1985 p. 25). Esto quiere decir que el juicio es la enunciación de la relación que la igualdad o diferencia ya conocidas entre dos sujetos; uno de estos dos sujetos será el predicado del otro. Sin embargo, en su libro Metafísica del Lenguaje , Alejandro Llano hace mención de que Guillermo de Ockam afirma que el sujeto y el predicado no son sino nombres distintos de la misma cosa, en virtud de lo cual podemos relacionarlos con la proposición con el verbo “es”. Aquí, el lenguaje corre peligro pues, si sólo se puede hacer oraciones de modo que el sujeto y el predicado sean dos nombres de lo mismo, el lenguaje se reduce a simples tautologías y juicios sintéticos de modo que no se puede decir nada nuevo del sujeto y esto hace que el sujeto no es perfeccionado en la oración. A esta teoría de “los dos nombres”   se opone Llano diciendo que: Según se apuntaba antes, sujeto y predicado tienen maneras de significar que difieren radicalmente entre sí…Ciertamente, los predicados tienen referencia, significan algo: aquello por lo que están; pero eso por lo que están no es un suppositum, un objeto o cosa individual, que es lo único que puede ser propiamente nombrado. Lo que los predicados significan es en terminología clásica, las formas o naturalezas, que  –por no subsistir en sí mismas, por estar „abiertas‟- pueden realizarse en muchos individuos y decirse de muchos; y en terminología fregeana, lo que significan es justamente el concepto, que es un tipo de función y, por lo tanto, una referencia incompleta (Llano, 1997, p. 72)

No hay que converger demasiado con el positivismo lógico, pues en este, “la filosofía es un análisis del lenguaje tendiente a descubrir el concepto del significante para captar lo significado” (2002, p.208) según El mundo de la filosofía de Reynaldo Suárez Díaz y Constanza y Villamizar Luna. Para los positivistas lógicos la esencia del hombre se manifiesta en el lenguaje, o sea, en su “capacidad de habla”. Por ejemplo, Bertrand Russell expuso una teoría en la cual afirma que existen átomos indivisibles en el lenguaje los cuales remiten directamente a la realidad y se pueden simbolizar. Así el lenguaje es de tal manera que la realidad se puede traducir en el lenguaje. Esto implica que el lenguaje deba ser analizado conforme a su valor de verdad o falsedad, verificándose en la realidad. Con esto se vuelve indigno de tomarse en cuenta todo aquello que no proceda de la experiencia ni se pueda verificar con los sentidos y, por tanto, ni la metafísica, ni dios, ni el alma existen pues carecen de sentido.

Para el positivismo lógico se convierten las oraciones en símbolos que se pueden analizar conforme a la lógica simbólica. Mas hay muchos “agujeros” en sus teorías pues según su anti-metafísica, su propio enunciado no es posible verificarlo en la realidad de modo estrictamente empírico y por tanto, no podría tener sentido igualmente. Así también su noción de lenguaje es un tanto descabellado si es sólo empírico el proceso pues la realidad no se puede reducir al lenguaje así como así ya que implica un paso la desmaterialización por medio del intelecto agente según  Aristóteles. Si bien es cierto que se pueden analizar argumentos por la traducción a la “fórmula bien formada” según el sistema de Fitch según la lógica proposicional en la cual se usa un metalenguaje pero no de la forma entendida por el neopositivismo sino que el lenguaje del argumento se traduce y se analiza el argumento como válido o inválido según sea tautológico o no. Esto no implica que la realidad de la que se hable sea “tautológica” sino que el modo de enunciarla (que no traducirla) es una de las tantas que se pueden decir de ella y que está enunciada de una forma inválida, eso no significa que sea falsa. El lenguaje es usado por el hombre no sólo para la comunicación, sino que en esa comunicación se comparte a sí mismo y se expresa como forma de vida. Si el lenguaje es una concepción vital, debe estar bien expresado para la apertura de la puerta intersubjetiva que hace que se comparta la razón de ser. De ese modo el hombre llega a superar la soledad intrínseca. El lenguaje hace que el hombre conciba la realidad y la enuncie. Por medio del verbo “ser” se puede hallar una identidad entre la palabra y la existencia pero no en un sentido estricto sino en el sentido en que se puede decir que la realidad es. La realidad es sujeto mas no se reduce a él de modo que se puede predicar de la realidad. El juicio busca la relación real entre el sujeto y el predicado. El juicio se puede simbolizar y del símbolo es posible analizar las condiciones de posibilidad de tautología, contradicción o contingencia; mas no se puede decir que la realidad pueda ser contradictoria o contingente porque la realidad es y no puede no ser . La forma en cómo se estructura el lenguaje que habla de la realidad puede ser contingente y contradictorio pero éste no será una traducción de la realidad.

Fuentes consultadas: 

Nicol E. (1972). El porvenir de la filosofía . D.F. México. Fondo de cultura Económica







Llano A. (1997). Metafísica y lenguaje  (2ª ed.). Pamplona, España. EUNSA Rahaim Manríquez S. (1985). Compendio de filosofía (4ª ed.). Pamplona, España. LIMUNSA Suárez Díaz R. y Villamizar Luna C. (2002) El mundo de la filosofía  (2ª ed.). D.F. México. Trillas

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