El Siglo de Pericles

March 10, 2018 | Author: Renato Minardi | Category: Classical Antiquity, Ancient Greece, Politics (General)
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Introducción La llamada época o siglo de Pericles fue la etapa hegemónica de Atenas en torno al S. V. Sus manifestaciones fueron tan importantes que no solo representan un valioso legado a la civilización occidental sino que permanecen vivas influyendo de forma notable en nuestro presente. Las principales características que dominaron el campo político, económico y cultural fueron: En lo político: En estos cincuenta años se consolidó la reforma hacia la llamada Democracia radical en Atenas. Ello representaba por una parte, la intensa vida ciudadana. Pero también la solidez de un régimen político, capaz de convertirse en modelo y pauta entre los otros sistemas del mundo griego. En lo económico, Atenas fue el centro de un florecimiento artesanal y mercantil con grandes ambiciones comerciales En lo cultural, tanto por el conjunto de su arquitectura y escultura, su cerámica pintada, que se impuso en los mercados, como el florecimiento de sus manifestaciones literarias y científicas, Atenas adquirió en la época de Pericles la categoría de capital artística e intelectual del mediterráneo. Como bien su nombre indica, la gran personalidad de la Atenas de aquel momento fue Pericles nacido en torno al año 490 a.C., recibió una esmerada educación intelectual, que repercutió en su carácter y actitud a lo largo de su vida. Admiró desde su juventud la obra de Clístenes y Temístocles, el vencedor de Salamina. Hombre de gran cultura, que más que político fue intelectual según Tucídides: “Ello se explica si se piensa que Pericles, merced al aprecio que inspiraba a su inteligencia y a su plena integridad, había logrado una autoridad que le permitía contener al pueblo sin dejar de respetar su libertad.” (TUCIDIDES, H. ª de Guerra del Peloponeso) Pericles no solo fue continuador de los grandes reformadores atenienses sino que fue quien logró llevar a práctica el funcionamiento del régimen democrático, para ello dio una serie de innovaciones que comportaron la ampliación de la participación popular a la vida ciudadana. El siglo de Pericles, tal como hemos definido anteriormente no fue más que un período de la evolución de la antigua Grecia. Sin embargo, sus legados a la cultura occidental son invaluables.

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Luego de las guerras médicas, nombre con que se conoce el enfrentamiento entre el Imperio Persa y algunas polis griegas, comienza en la ciudad griega de Atenas lo que se denomina como el Siglo de Pericles (Siglo V antes de Cristo). Pericles, nacido en Atenas aproximadamente en el 495 a.C. y fallecido en el 429 a.C., fue un político y orador ateniense. Hijo de Jantipo, artífice de la victoria sobre los persas en la batalla de Micala (479 a.C.), y Agariste, sobrina del prestiogoso legislador Clístenes y miembro de la familia aristocrática alcmeonidas. Pericles fue discípulo de los filósofos Protágoras de Abdera y Zenón de Eleo. Se lo denominó el “Siglo de Oro” porque en él se fomentaron las artes y las letras, y le dio a Atenas un esplendor que no se volvió a repetir a lo largo de su historia. Durante este siglo, también se destacaron la política, filosofía, arquitectura, escultura, historia y literatura. Con relación al ambiente histórico político, según Touchard, comienzan las grandes ideas de la Atenas democrática. El pensamiento político griego conoce un considerable desarrollo, condicionado en gran parte por las transformaciones económicas y sociales que se operan en la Grecia continental y especialmente en Atenas, esta ciudad es la que domina el movimiento de las ideas a través de sus pensadores. Efialtes y Pericles realizan la democracia con hechos y no nos han dejado ningún escrito teórico, como tampoco ningún otro demócrata. Para reconstruir su ideología se utilizan las obras de los historiadores Herodoto y Tucídides, de los dramaturgos como Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes y, por último, de los restos que se conservan de las grandes obras de la sofística. Asimismo intentó fundar una “ciencia” de la política, muy relacionada con la filosofía. En este aspecto se organiza en torno de algunos centros principales de reflexión: la democracia y la igualdad, la libertad, la ley.

La vida política La vida política de los griegos está enteramente condicionada por la existencia de la polis, que desempeña en el universo político de los griegos casi la misma función de los estados modernos. La ciudad es una organización política y social unitaria de un territorio limitado que puede comprender una o varias ciudades. 1. La democracia: Este es el término oficial que designa el estado político que prevalecía en Atenas durante el presente siglo y Pericles lo emplea en la admirable Oración Fúnebre, según Tucídides, y que podía servir como manifiesto. La palabra democracia designa, en principio el gobierno del pueblo. a. La igualdad política: Pericles invoca en primer lugar a la igualad en la Oración fúnebre. Así en un estado democrático es aquel donde la ley es la misma para todos (isonomia) y donde es igual también la

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participación en los negocios públicos (isegoria) y en el poder (isocratia). En esta igualdad protege a las clases populares de una reacción oligárquica, que las expulsaría fuera de las Asambleas y a las grandes familias de una tiranía apoyada en el pueblo que las anularía políticamente. La igualdad desempeña en el universo político la misma función que la medida en el orden moral. b. La igualdad social: El principio de igualdad otorgado a todos los ciudadanos llevaba en sí el riesgo del fraude, ya que muchos de ellos eran incapaces de ejercer los derechos políticos debido a su extrema pobreza o ignorancia. Para evitar esto, la democracia ateniense se aplicó la tarea de brindar su ayuda a los más necesitados mediante la concesión de salarios a los funcionarios públicos, buscar y proporcionar trabajo a los pobres, otorgar tierras a los campesinos desposeídos, asistencia pública para los inválidos, huérfanos e indigentes, entre otras medidas. Los discursos de Demóstenes muestran suficientemente que la democracia toma en consideración, ante todo, el interés global de la Ciudad y que en nombre de la salud del Estado se pide a los ricos que no regateen en los pagos que deben hacer para sostener la vida de la Republica y a los pobres que no crean que el tesoro del Estado debe servir para su propio sustento. La fortuna de los ricos es el tesoro del estado. c. Gobierno del Pueblo: La soberanía reside por partes iguales en el conjunto del cuerpo cívico, y cada cual está obligado a ejercitar esa soberanía. Ser ciudadano es ya una función. El ideal de la época de Pericles consiste en un hombre comprometido ante todo en los negocios de la ciudad, bien para mandar, bien para obedecer. Se consideraba un hombre inútil al que nada participaba en ella. La Asamblea del Pueblo, y solo ella, es omnipotente, el poder judicial está en sus manos, ningún cuerpo intermedio equilibra su poder, aunque los demócratas más conservadores, inquietos por esta libertad sin freno, tratan de resucitar los que la reforma democrática ha desmontado, el Areópago, por ejemplo. El Poder Ejecutivo no sirve en modo alguno de contrapeso, la rotación acelerada de los magistrados y la colegialidad de las funciones lo debilitan. El ostracismo permite desterrar a cualquier personalidad que parezca cobrar demasiada importancia. La preocupación esencial parece ser defender el régimen contra la influencia particular de un individuo o de una camarilla. Hay que añadir que, en esta época las magistraturas eran en su mayoría sacadas a suerte.

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Las magistraturas sometidas a elección, tales como la función de estratega, durante un tiempo adquirieron importancia por el hecho de que eran las únicas en las que un programa político o cualidades personales podían determinar la elección. Nada obstruye en la democracia al Poder Legislativo de la Asamblea, a no ser la ley ya existente. 2. La libertad: Es lo que distingue a un griego de un bárbaro. Los atenienses conquistaron sucesivamente su libertad civil cuando Solón prohibió la prisión por deudas, su libertad jurídica, con una legislación que protege la persona física del ciudadano y anuncia por su espíritu el habeas corpus, su libertad política definida por un griego como el derecho de obedecer la ley dentro de la igualdad. La libertad es un estatuto de doble aspecto: por una parte independencia respecto a toda sujeción personal y por otra obediencia a las disposiciones generales, libertad mediante la ley pero sujeción a la ley. Como hemos visto, la soberanía de la ley es un descubrimiento común de todas las ciudades griegas, la ley es el único soberano que vigila noche y día sobre las democracias. Todos les deben obedecer porque entre otras razones, toda ley es una invención y un don de los dioses, al mismo tiempo que una prescripción de hombres sabios, el contrato de una ciudad al que todos sus habitantes deben adaptar su manera de vivir.

Gobierno En este siglo Atentas estaba gobernada por 10 estrategos (o generales) que eran elegidos cada año por las 10 tribus ciudadanas, y cuyo comandante supremo rotaba diariamente. Se encargaban de asuntos militares y diplomáticos. Durante el período en que Efialtes fue jefe del partido demócrata, Pericles fue su ayudante. A Efialtes le asesinaron sus enemigos personales y fue entonces cuando le sustituyó Pericles, a quien en el año 445 a. C. nombraron estratego, cargo en el que se mantuvo hasta su muerte en el 429 a. C., siempre por elección popular de la Asamblea. Medidas para los pobres durante el gobierno de Pericles: a) Concesión de salario a los funcionarios públicos. b) Buscar y proporcionar trabajo a los pobres. c) Otorgar tierras a los campesinos desposeídos. d) Asistencia pública para los inválidos, huérfanos e indigentes. e) Otras ayudas sociales más.

Las instituciones 4

Entre las instituciones de la Atenas del Siglo de Pericles, se encontraban los magistrados, la Asamblea y el Consejo o Bulé. Los magistrados eran aquellas personas que ocupaban un cargo público, aquellos que formaban la administración del estado. Eran elegidos por el sistema de las habas. Se disponía de unas habas blancas y otras negras y según el haba que saque la persona obtenía sí o no el cargo. Había dos cargos que no eran elegidos por este método; el estratego (general) y el magistrado de las finanzas que lo elegía la Asamblea del pueblo. Había más de 40 funcionarios de la hacienda y más de 60 policías. La Asamblea fue el primer órgano de la democracia. Se reunían con una frecuencia de 40 veces al año. Dictaba leyes y decretos y los mandaba al Consejo o Bule. El Consejo o Bulé estaba formado por 500 miembros, 50 por cada una de las tribus. Estas personas eran elegidas sacando sus nombres suertudamente, por el sistema de las habas descrito anteriormente. De ahí que se les diera familiarmente el nombre de «consejeros del haba»; oficialmente eran conocidos como pritanos. Los consejeros examinaban y estudiaban los proyectos de ley y, además, vigilaban a los magistrados y se ocupaban de que los detalles de la administración cotidiana fueran por el buen camino, así como de los asuntos exteriores. Este organismo era como una prolongación de la Asamblea. Se reunían también en la colina Pnyx, en un lugar expresamente preparado para el evento. Los 50 pritanos en ejercicio se sentaban en unas gradas talladas en roca. Había dos plataformas de piedra a las que se accedía por medio de una pequeña escalinata de tres peldaños. En la primera plataforma se situaban los secretarios y amanuenses. En la segunda se encaramaba el orador.

Sociedad Recursos económicos Los recursos económicos del Estado no eran demasiado holgados. Toda la grandeza de Atenas en el Siglo de Pericles (obras públicas, esculturas, etc.) no habrían podido llevarse a cabo sin el gran recurso del tesoro de la Confederación de Delos. Otros ingresos menores provenían de los derechos de aduana y de las multas. En tiempo de guerra se agregaba un impuesto especial que debían pagar los ciudadanos ricos. Estos tenían a su cargo de manera permanente otros impuestos que beneficiaban a la ciudad; era el llamado «sistema de liturgias». Debían pagar para llevar a cabo la construcción y mantenimiento de las naves trirremes que tanto poder naval dieron a Atenas, así como pagar y mantener un coro necesario para las grandes fiestas religiosas.

Vida cotidiana

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Los atenienses vivían modestamente y sin grandes lujos. Eran muy pocas las grandes fortunas. La economía se basaba sobre todo en el comercio marítimo. En importancia incluía la agricultura, pero la producción era insuficiente para el consumo de la población y se veía obligada a importar el género alimentario. Existía, además, una industria artesanal de productos de calidad, muy solicitada tanto por los mismos como por los extranjeros. El Estado se ocupaba de ofrecer al pueblo las grandes fiestas religiosas. La más importante era la fiesta de las Panateneas ofrecida a la diosa Atenea, una procesión ritualista, celebrada en mayo cada año y en julio cada cuatro años, en la que el pueblo presentaba a los dioses el nuevo velo que sería ofrecido a la antigua estatua de Atenea Poliade, hecha en madera. Fidias inmortalizó en el friso del Partenón esta procesión de las panateneas. En la actualidad (siglo XXI) se conservan en el Museo Británico. En las panateneas de julio, celebradas cada cuatro años (Magnas Panateneas), se organizaban grandes competiciones con pruebas gimnásticas e hípicas y los vencedores recibían como premio unas ánforas llenas de aceite obtenido de olivos sagrados. La otra fiesta importante era la que se celebraba en honor del dios Dioniso.

Educación La educación del niño comenzaba en la propia casa hasta los siete años en que tenían que acudir a la escuela. En la institución tenían varios maestros, encargados de enseñar lectura y escritura, cálculo matemático y música. Los niños tenían, además, obligación de asistir a las clases de educación física, donde se les iba preparando para un futuro servicio militar por medio de la lucha, las carreras, el salto y la gimnasia. A los 18 años servían en el ejército y aprendían a manejar las armas. Educación física era muy intensa y muchos de los muchachos acababan los estudios siendo verdaderos atletas. Además de estas enseñanzas obligatorias tenían la oportunidad de conversar y aprender de los grandes filósofos, gramáticos y oradores.

Papel de la mujer La mujer se dedicaba únicamente al cuidado del hogar. Las casas de las familias acomodadas tenían un lugar especial para ellas llamado gineceo, donde acostumbraban a pasar el día junto a sus sirvientas y sus hijos pequeños. La sociedad ateniense era un patriarcado en el que los hombres tenían todos los derechos y ventajas, beneficiándose así, solo ellos del acceso a la educación y al poder. Sin embargo, existían las heteras, que eran mujeres que recibían una educación esmerada para satisfacer a los hombres con conversaciones más elaboradas y menos familiares, entre éstas destacó Aspasia de Mileto, de quien se dice que era amiga de Pericles y llegó a debatir con el mismo Sócrates.

Las artes y las letras Los historiadores consideran que el siglo de Pericles fue el Siglo de Oro de la escultura y la arquitectura. En este período, los elementos decorativos y la técnica empleada no variaron en absoluto respecto del anterior; lo que le caracteriza es la cantidad de obras ejecutadas y el refinamiento, incluso la perfección en los trabajos 6

realizados. Se trata de obras de carácter religioso. He aquí algunos ejemplos que mejor pueden representar este período: • Reconstrucción del templo Zeus en Olimpia. • Reconstrucción del templo de Apolo en Delfos. • Construcción de la Acrópolis, la ciudad de los mármoles para gloria de los Dioses.

Escultura Se considera a Fidias como el más grande de todos ellos. Es el autor de dos inmensas estatuas crisoelefantinas que fueron muy celebradas y admiradas en su tiempo: Atenea, situada en el interior del Partenón, cuyo resplandor llegaba hasta los fieles a través de las puertas abiertas, y Zeus en el Santuario de Olimpia, considerada en su época y en épocas posteriores como una de las maravillas del mundo. Los atenienses aseguraban que después de haber contemplado esta estatua era imposible sentirse desgraciado luego. Según la Historia natural de Plinio, para poder conservar el marfil de estas esculturas, se colocaban en los templos recipientes con aceite para que el marfil no se agrietase. Otros escultores fueron Mirón y Policleto.

Cerámica Durante este siglo, la producción de piezas de cerámica fue muy abundante. Hasta nuestros días (siglo XXI) han llegado muchas, todas cualitativamente altísimas, que son el testimonio de la categoría del artista que trabajaba minuciosamente y dedicaba el tiempo necesario a cada objeto. Son, además, el indicio de que existía una clientela dentro y fuera de Grecia muy exigente en cuanto a perfección y terminado de la obra.

Teatro El teatro alcanzó su gran apogeo en el siglo V a.C. Pericles lo impulsó y favoreció con una serie de medidas prácticas y económicas. Las familias más ricas tenían la obligación de cuidar y sostener los coros y a los actores. De esta manera Pericles se ocupaba de mantener la tradición según la cual las piezas de teatro servían para educar moral e intelectualmente al pueblo. Atenas llegó a ser la gran ciudad del teatro griego. Hasta ese siglo existían solamente teatros levantados en piedra, pero en el siglo de Pericles se organizaban las representaciones en unos teatros provisionales, hechos de madera, que solo les mantenían los diez días que duraban las representaciones. Estas sesiones se daban durante ocho horas seguidas y eran una especie de concurso que tenía su jurado encargado de proclamar su vencedor. Los mejores escritores dramáticos de la época acudían a estos certámenes y estrenaban allí sus obras. Debían actuar como máximo tres actores que llevaban la máscara que les

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identificaba con el personaje que representaban, acompañaban a los actores un coro que cantaba y los recitadores.

Escritores dramáticos Esquilo, cuyos temas versaban sobre la mitología. Sófocles, cuyas obras suponían una crítica acerba sobre los problemas religiosos y políticos. Aristófanes, que dominó el teatro cómico recurriendo a las críticas y caricaturas.

Pensadores Demócrito, fue quizás el más interesante de todos, con su teoría atómica del Universo (imaginó el Universo como una inmensa combinación de átomos). En la segunda mitad del siglo V se dio el nombre de sofistas a los maestros que daban una instrucción sobre diversas ramas de la ciencia y el conocimiento a cambio de un salario. Atenas fue en este siglo la “escuela de Grecia”. Pericles y su esposa se rodearon y tuvieron como huéspedes no sólo a grandes hombres atenienses sino a grandes personajes forasteros, lo más cultivados de Grecia y de fuera de Grecia. Frecuentaron su casa el filósofo Anaxágoras, el historiador Herodoto y el arquitecto Hipódamo de Mileto, que fue quien reestructuro El Pireo. Destacaron los historiadores Herodoto, que describió las Guerras Médicas, Tucidides que dejó escrita la obra más grande de la Antigüedad. Guerra del Peloponeso y Jenofonte escritor parcial y mal documentado pero que en opinión de los estudiosos, dejó una obra útil para consulta sobre los primeros años del siglo IV a.C. Atenas fue también la capital de la elocuencia. Desde finales del siglo V la elocuencia se había elevado a la categoría de arte. Existían los logógrafos que escribían los discursos y que crearon una forma literaria nueva caracterizada por la claridad y pureza del lenguaje. Llegó a ser una profesión lucrativa. Se sabe que el logógrafo Lisias hizo una gran fortuna gracias a su profesión. Más tarde se hicieron famosos los oradores Isócrates y Demóstenes.

FIN DEL SIGLO DE PERICLES. La devastadora guerra del Peloponeso que da la victoria a Esparta, hizo estragos en la ciudad ateniense que perdió definitivamente su independencia el 338 a.C. cuando el rey de Macedonia Filipo II venció a los griegos y los sometió a sus supremacías.

AMOURETTI, M.C., RUZÉ, F.; (1987): El Mundo griego antiguo. 8

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