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August 20, 2017 | Author: RavmRavm | Category: Publishing, Love, Woman, Decision Making, Sex
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El Poder del Sexo Milah

Gerente editorial Marcelo Grillo Giannetto [email protected] Editor Francisco Javier Rodríguez Cruz [email protected] Diseño de portada e ilustraciones Roy Di Marco http://roydimarco.daportfolio.com [email protected] Fotografía Rafael Basurto www.rafaelbasurto.com

Milah El Poder del Sexo Primera Edición

Datos catalográficos

Alfaomega Grupo Editor, S.A. de C.V., México ISBN: 978-607-707-663-6 Formato: 14 x 21 cm

Páginas: 236

El Poder del Sexo Rocío Romano Derechos reservados © Alfaomega Grupo Editor, S.A. de C.V., México Primera edición: Alfaomega Grupo Editor, México, abril de 2013 © 2013 Alfaomega Grupo Editor, S.A. de C.V. Pitágoras 1139, Col. Del Valle, 03100, México D.F. Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana Registro No. 2317 Pág. Web: http://www.alfaomega.com.mx E-mail: [email protected] ISBN: 978-607-707-663-6 Derechos reservados: Esta obra es propiedad intelectual de su autor y los derechos de publicación en lengua española han sido legalmente transferidos al editor. Prohibida su reproducción parcial o total por cualquier medio sin permiso por escrito del propietario de los derechos del copyright. Edición autorizada para venta en todos los países del mundo. Impreso en México. Printed in Mexico. Empresas del grupo:

México: Alfaomega Grupo Editor, S.A. de C.V. – Pitágoras 1139, Col. Del Valle, México, D.F. – C.P. 03100. Tel.: (52-55) 5575-5022 – Fax: (52-55) 5575-2420 / 2490. Sin costo: 01-800-020-4396 E-mail: [email protected] Colombia: Alfaomega Colombiana S.A. – Calle 62 No. 20-46, Barrio San Luis, Bogotá, Colombia, Tels.: (57-1) 746 0102 / 210 0415 – E-mail: [email protected] Chile: Alfaomega Grupo Editor, S.A. – Av. Providencia 1443. Oficina 24, Santiago, Chile Tel.: (56-2) 2235-4248 – Fax: (56-2) 2235-5786 – E-mail: [email protected]

Argentina: Alfaomega Grupo Editor Argentino, S.A. – Paraguay 1307 P.B. Of. 11, C.P. 1057, Buenos Aires, Argentina, – Tel./Fax: (54-11) 4811-0887 y 4811 7183 – E-mail: [email protected]

Contenido Prólogo V Introducción IX Capítulo 1. El Poder del Sexo en la Pareja  1 Valora la importancia del sexo  3 Prolonga la intensidad sexual  6 Comparte tus fantasías sexuales  8 Recupera la pasión perdida  11 No le niegues el sexo a tu pareja  15 Prepara sorpresas sexuales para tu pareja  20 Los tríos son una opción frente a la rutina sexual  24 Características de la experiencia swinger  30 Riesgos y ventajas del ambiente swinger  33

Capítulo 2. El Poder del Sexo en los Negocios  53 Estimula su punto P  57 Toma el control  62 Prepara a tu pareja  68 Usa posiciones cómodas 72 ¿No te excitas? ¡No te preocupes!  76 EL PODER DEL SEXO 

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Haz del sexo parte fundamental de tu vida  83 Deja que tus emociones fluyan  92 Fija tus propios líımites  97

Capítulo 3. El Poder del Sexo en la Oficina  99 Busca el tiempo para convivir con tu familia  102 No te preocupes si eres precoz  107 Utiliza las emociones más extremas a tu favor  108 Atrévete a darle un beso negro  112 No le tengas miedo al sexo anal  114 Experimenta sexo tántrico 117 Utiliza la eyaculación retardada a tu favor  122 Se cauteloso  124 Da y recibe  128 Haz que los convencionalismos sociales   jueguen a tu favor  134 Mantén tu distancia  138 Respeta tus líımites  143 Deja en claro el estatus de la relación desde un inicio  147 Genera tus propios escrúpulos 151 Agudiza tus sentidos  155

Capítulo 4. El Poder del Sexo en la Política  157 Dale placer con tu boca sin importar su tamaño 163 Defiéndete cuando no estés de acuerdo  168 Ayúdalo a excitarse  174 Haz un trío sin desatender a nadie  180 Permítete sentir placer  186 Dale placer sin importar tu tamaño  198 Nunca involucres sentimientos y sexo cuando   no sea con tu pareja  203 Hazle caso siempre a tu sexto sentido  207 ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Prólogo Como hombre, me ha pasado muchas veces durante mi vida que el sexo dicte mi comportamiento. Recuerdo bien cómo en quinto de primaria, con frenos en los dientes y ropa escogida por mi mamá , me di cuenta de que me gustaban las curvitas del traserito de una niña de mi escuela. . . ¡Quinto de primaria, escuincle precoz! Después apareció aquel primito o amiguito que me enseñó que jugando con mi propio cuerpo (la sección bajo el ombligo para ser exactos) podía sentir placeres inimaginables... Y como todos los hombres, me tomé esa actividad MUY en serio. Primero empiezas tranquilo, aplicas el “auto-love” de vez en cuando, por curiosidad, calentura, aburrimiento (básicamente cualquier excusa es buena) y eventualmente llegas al grado avanzado y profesional de competir con amigos a ver quien termina más rápido, quien eyacula más lejos o quien puede hacerlo más veces por día. Luego, como adolescente o adulto joven te das cuenta de que quisieras tener sexo todo el día, todos los días y que lo fantaseas con muchas personas y de maneras diferentes. Por si fuera poco sumémosle a todo esto nuestro descubrimiento más grande (hasta que podamos tener sexo con alguien que no sea nuestra propia mano)... La pornografía... y...a practicar ¡Aún más! EL PODER DEL SEXO 

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Todo esto le pasó a prácticamente todos los hombres que he conocido en mi vida, mientras que la mayoría de las mujeres vivían una historia bastante diferente. Todos vivimos en un mundo creado para nosotros por las influencias externas: nuestros padres, y todas las generaciones arriba de ellos, los libros, la televisión, la sociedad, la cultura, la religión, etc, llevándonos a hacer y decir cosas porque “es lo correcto” y no realmente porque sea lo que sentimos. Hasta muchos años más tarde, cuando ya hemos desarrollado un criterio propio, podemos de verdad emitir un juicio de que nos acomoda y nos gusta objetivamente. Además de esto, todo lo anterior fué diseñado de una manera específica para hombres y de otra manera para mujeres. ¿Así, o más confusión para todos? Esto ocasionó también que nos hayamos privado de poder emitir juicios objetivos acerca de lo que nos gusta y lo que quisiéramos hacer y probar en nuestra vida sexual. Conocer y leer a Milah ha sido para mí un descubrimiento fuera de este mundo, porque por primera vez conozco a una mujer (y qué mujer) que comparte una manera de pensar muy abierta, muy honesta y lo hace para todos, hombres y mujeres por igual. Además le agrega cosas nuevas a la vida sexual de muchos, como por ejemplo el estilo de vida swinger, del cual yo no tenía mucha información pero que definitivamente ¡suena muy emocionante! Tengo la firme creencia de que el amor, el sexo y el dinero son las cosas que hacen girar a este planeta, y en este libro Milah se adentra en uno de los temas más incomprendidos, pero a la vez más importantes del comportamiento humano: el poder del sexo. Por cierto... me llamo Leonel, pero todo mundo me dice “leopi” y llevo años estudiando, entrenando y enseñando a hombres y mujeres en todo el planeta como conquistar la mente, ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Prólogo

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el corazón y el cuerpo de cualquier persona, vaya hago lo mismo que hacía Will Smith en su película llamada “Hitch”, sólo que y lo llamo “el efecto leopi”. En esa investigación en la que me usé como rata de laboratorio a mí mismo, descubrí y aprendí muchas de las cosas que toca Milah en este libro, y las cuales te aseguro podrían cambiar tu vida al descubrir el poder que tienes en ti, y el que ejercen en ti otras personas por medio del sexo. Pregúntate antes de leer este libro, ¿por qué actuamos como lo hacemos?, ¿por qué si físicamente nos dan ganas de hacer “cosas”, no las hacemos? y ¿cómo podrías usar toda esta información para ser una persona más feliz, tener una pareja, y hacerla una persona feliz y satisfecha sexualmente? Milah lo tiene todo en este libro, de la A a la Z del sexo, así que amigo, amiga, ni lo pienses. Léelo y dale el beneficio de la duda, ponlo a prueba, intenta cosas y después emite un juicio, estoy seguro de que te darás cuenta de lo importante, rico, saludable, relajante y positivo que es o empezará a ser el sexo en tu vida, con tu pareja y para tu crecimiento personal... Además de que algunas de las historias de Milah lo dejan a uno... digamos... Querendón. (debo confesar que varias de sus historias sí me mandaron a bañarme con agua fría) Descubre cómo otras personas, los medios, tu pareja, etcétera, ejercen una atracción, influencia o fuerza en ti, te despiertan pasiones, sentimientos e instintos sexuales, y así afectan de diferentes maneras tu vida. Con esto identificado, ahora también puedes conscientemente hacer tú lo mismo en otras personas, sobretodo si tienes pareja. Después de leer este libro [email protected] tendrás flotando de felicidad, ronroneando como [email protected] y comiendo de tu mano, mientras tu sonríes completamente [email protected] y todo por medio... del poder del sexo. Leopi El efecto leopi EL PODER DEL SEXO 

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Introducción ¡Bienvenidos a mi mundo! Pónganse cómodos, relájense y déjense llevar de la mano hasta mi mundo, el mundo de Milah, una mujer inquieta y llena de curiosidad ante la vida que ha experimentado al máximo cada una de sus emociones y que ahora quiere compartirlas con todos aquellos que estén abiertos a recibirlas. A través de las siguientes páginas trataré de transmitirles la pasión y adrenalina de algunas historias vividas por mi, una chica normal, una mujer que podrías ser tú misma o podría ser tu hermana, tu novia, tu sobrina, tu prima o tu hija. Una niña que creció con todo el amor de sus padres y con todas las comodidades en la vida, y que en algún punto logró despertar su sexualidad al máximo y no titubeó cuando se le presentó la oportunidad de experimentarla sin límites. Antes que nada debo confesar que amo la dualidad. Puedo presentarme como una novia muy fresa y preparada ante cualquier familia decente de sociedad, o puedo igualmente lanzarme a un rave y lucir mis piercings y tatuajes mientras me pierdo en la hipnosis de la música electrónica. Han pasado ya casi cinco años desde que me atreví a escoger esta forma de transición por el Universo y a EL PODER DEL SEXO 

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veces no me creo todavía que haya surgido Milah de mi más profundo ser, y mucho menos, que me haya logrado liberar de todas mis ataduras físicas, mentales y espirituales. En este momento de mi vida me siento y soy totalmente Milah, pero en realidad ese es tan sólo mi nombre artístico, el nombre de quien comenzó siendo un personaje sui géneris y poco a poco se apoderó, más bien, dejó salir liberado a mi verdadero yo. Crecí en una familia muy conservadora de clase media y durante mi niñez y adolescencia estuve sumamente sobreprotegida por mis padres quienes, con la mejor de las intenciones, me mantuvieron en una atmósfera irreal, como si viviera en una burbuja de cristal. Habiendo nacido en una familia católica, estudié en colegio de monjas toda mi vida y, aún cuando tuve que elegir Universidad, mis opciones siempre fueron planteles con fundamentos religiosos. Como era de esperarse, mi vida sentimental fue casi nula durante toda mi adolescencia. Mi primera vez, como la de la mayoría de las mujeres, fue una experiencia llena de dolores y sinsabores y tan solo sirvió para dejarme sin muchas ganas de seguir probando. Afortunadamente, mi incursión en la Universidad me llevó a conocer gente nueva, tener nuevas responsabilidades y cambiar mis hábitos y lugares de convivencia así que, como buena Piscis, recuperé el tiempo perdido y pasé de un novio a otro casi sin espacio entre cada uno. Conocí hombres de todo tipo, pero tuve un novio en especial durante ese trance que logró transmitirme la esencia apasionada del sexo y que marcó mi vida de ahí en adelante. Sin embargo, debido a los convencionalismos con los que viví toda mi vida, el primer novio que tuve en la universidad fue un chico muy decente, de muy ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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buena familia, todo un caballero. Desafortunadamente para las necesidades que mi ex novio había generado en mí, era virgen. Pasamos los primeros meses sin tener más que el cachondeo habitual de una pareja de adolescentes, así que, en cuanto tuve oportunidad, le mandé un ultimátum con una amiga, quien le dejó ver que pasábamos al siguiente nivel físico o aquello iba a terminar. No puedo quejarme, la verdad es que aquel hombre se esmeró en hacer de su primera vez algo muy especial para ambos, tan especial que rayó en lo cursi, pero como yo era la más ñoña en aquella época, agradecí cada detalle. Una glamurosa cena, un atuendo super chic y todo el romanticismo del mundo nos llevaron a terminar en un hotel bastante respetable donde, a diferencia de mi primera vez, las cosas se sentían en armonía y fluyeron de lo mejor. él fue el primer chico que me tocó desquintar y creo que le agarré un gusto morboso a tal fantasía. Además de que disfruté aprender y descubrir juegos sexuales nuevos junto con él y sentir como mi ego subía hasta el cielo cuando contribuía, aunque fuera un poquito, en su cultura sexual. A pesar de haber tenido un novio formal durante la mitad de la carrera en mi mismo salón, nuestro crecimiento personal y profesional nos llevó a tomar distintos caminos y terminamos por despedirnos y dejarnos libres a nuevas aventuras. él y su maravillosa familia fueron el último lazo afectivo normal y estable, por así llamarlo, que tuve antes de comenzar a atreverme a vivir mi vida sin tapujos y dispuesta a enfrentar lo que fuera con tal de no quedarme con la duda de nada. Si algo me encanta de mi personalidad, es que mi naturaleza siempre fue mucho más fuerte que cualquier programación inculcada y mis impulsos me han llevado a cometer todo tipo de EL PODER DEL SEXO 

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locuras, pero eso sí, todas y cada una llenas de un inigualable aprendizaje. Debido a todo esto, siguiendo uno de mis tantos arrebatos, al final de la carrera, me ví envuelta en una muy intensa relación sentimental con un compañero de mi generación, que me llevó a casarme a escondidas, travesía que, contra viento y marea, me aferraría a conservar por cinco intensos años. ¡¿Así, o más absurdo?! Su personalidad arrolladora, su manera de encantar a todos, su aparente desapego de lo material y su muy bien ensayada entrega incondicional a los suyos, me atrajo de inmediato. Era el chico malo-bueno que siempre quise tener junto a mí y, cegada por sus encantos y por el entorno que lo acompañaba, simplemente decidí que quería estar con él sin que nada importara y así, un buen día decidimos que era buena idea casarnos, ya saben, muy al idealismo hippie y para evitar complicaciones y el estrés de permisos, fiestas y demás, decidimos hacerlo en súper petite comité, únicamente nosotros, dos testigos y un grupo pequeño de amigos que la siguieron con nosotros de ahí hasta el día siguiente en casa de mi entonces suegra que andaba fuera en algún congreso. Ahí comenzó una nueva forma de vida para mí. Fue la primera vez que, sin razonar los alcances, únicamente me dejé llevar por la adrenalina del momento hasta descubrirme totalmente abrumada por las circunstancias habiendo dejado olvidado mi verdadero yo. Cuando al fin decidí vivir mi vida sola, me descubrí como una mujer sumamente exitosa profesionalmente pero totalmente destruida en lo emocional. Mi autoestima estaba por la borda y físicamente no me gustaba nada. Mis últimos años de relación habían hecho que mi libido se bajara a cero y me sentía muy deprimida. De ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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pronto, sin darme cuenta, probablemente por la necesidad de serotonina que tenía mi cerebro, descubrí lo saludable, excitante y relajante que era el sexo ocasional, así que comencé a liberar endorfinas teniendo la política de separar el sexo de cualquier clase de sentimientos. El sexo, en esa etapa de mi vida, me liberó de muchas cargas y estrés y me permitió desprenderme de mis miedos e inseguridades, sin embargo, programada a la mexicana, eventualmente me comenzaron a llegar unos sentimientos de culpa interminables y, cuando menos me di cuenta, la necesidad de justificar mi sexualidad desbordada ya me había comprometido y andaba de noviecita otra vez con alguien más. ¡Qué gran necesidad tenemos las mujeres mexicanas de tener sexo únicamente estando en una relación estable para sentirnos respetables! En esa época me encontraba trabajando en el gobierno y el equipo con el que había entrado acababa de cambiar y, aunque mis ingresos eran seguros y bastante redituables, no soporté quedarme ahí únicamente a calentar una oficina sin tener mayor ingerencia ni proyectos apasionantes, así que aproveché la coyuntura para renunciar a mi trabajo y dejé todo para irme a la India. Ese viaje al lejano oriente sin duda cambió mi vida por completo y marcó la pauta para forjarme tal cual soy ahora. ¿Destino? ¿Programación? No lo sé, tal vez un poco de ambas, lo que sí se es que aquella aventura marcó el detonador a las elecciones de vida que pronto tendría que hacer. Viajar a la India fue la primer decisión que tomé por mí misma, sin que nada ni nadie me importara, y resultó ser una de las más importantes de mi vida. Renuncié a EL PODER DEL SEXO 

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un trabajo muy bien remunerado, le dejé a alguien más un departamento totalmente armado, por segunda vez en mi vida, me alejé de mi familia y de mis amigos y salí huyendo. Literalmente salí buscando un escape a lo que yo sentía que no era vida. Y no es que fuera miserable, en realidad vivía muy bien, rodeada de gente que me amaba, llena de actividades, reuniones, diversiones y obligaciones como todo mundo. Sin embargo, mi naturaleza inquieta no permitía que me sintiera completa, plena, me faltaba algo y salí en busca de eso, fuera lo que fuera, lo único que quería era desaparecer esa sensación de hueco en el estómago, combinada con una ansiedad infundada e intranquilidad mental sin alguna razón en particular. El caso es que el Universo conspiró para que justo viviera lo que tenía que experimentar en ese momento y aprender así todo aquello que necesitaría para la intensidad que mi vida pronto alcanzaría. En ese momento yo me encontraba en una situación muy incómoda en mi trabajo pues, como todo en el gobierno, cuando entras a trabajar a alguna dependencia con un equipo, corres la suerte del mismo mientras el líder dura en su cargo y cuando se va, tú también te vas. Yo tenía un nivel de mando medio que no requirió mi renuncia de inmediato cuando el jefe se fue, sin embargo, ya no me sentía cómoda pues no estaba haciendo ya nada de utilidad ni de impacto social, así que, aunque me seguían pagando muy bien, decidí renunciar y hacer algo provechoso de mi existencia. Un día, leyendo un libro, descubrí que existía un lugar donde, aparentemente, las reglas sociales tal como se conocen en general en el mundo ¡no existen! ¿A qué tanto aplicaba esto? ¿a qué se referían con vivir feliz y sin complicaciones? Tenía ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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que experimentarlo en primera persona y así fue como, al final, terminé pasando una de las mejores y más intensas temporadas de mi vida en Pune. Al leer con detenimiento, descubrí que este Ashram era un lugar al que podías ir de paso y visitar como turista en su resort, o de plano instalarte para un plan trimestral como parte de un curso y trabajar ahí mismo a cambio de hospedaje sumamente barato. Como toda persona impulsiva y poco previsora, nunca he tenido ahorros pero en ese tiempo contaba con mi seguro de separación del trabajo que, haciendo cálculos, me alcanzaba para vivir un año entero modestamente en India, así que decidí inscribirme a un curso titulado “Work as Meditation” cuya premisa es que puedes usar la meditación en todo momento, incluso en tu trabajo y el plus es que, aún cuando tu trabajo no te guste en lo más mínimo, tú puedes lograr encontrar la forma de sacarle el mejor provecho para crecer como persona. Tomando en cuenta que, al menos en México, la mayoría de la gente trabaja en lo que encuentra y no en lo que prefiere, consideré que me sería de gran utilidad y apliqué para el programa. Todo lo que allí viví se los iréc ompartiendo poco a poco pero si algo puedo decirles, es que me ayudó a liberarme de todos los traumas, prejuicios, complejos y convencionalismos que traía arrastrando desde hacía años. Aprendí a aceptarme tal cual soy y a disfrutar cada instante de mi existencia, viviendo abiertamente todo lo que me hace feliz y plena y no lo que los demás quisieran que fuera mi vida. Pero no es lo mismo estar a miles de kilómetros de distancia y alejada de todo tu entorno que tratar de vivir contra corriente en tu propio ambiente. Apenas regresé a México, la desprogramación social que había vivido en EL PODER DEL SEXO 

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la india comenzó a diluirse y, acostumbrada a siempre guardar una apariencia y a esconder mi verdadera naturaleza para encajar, comencé a salir con chicos a quienes no les presentaba mi verdadero yo, hasta que un día, sin proponérmelo, me di cuenta de que al fin había encontrado a alguien que no solo aguantaría mis intensidades y mi locura sino que lo disfrutaría junto conmigo. Las primeras salidas que mi alma gemela y yo compartimos fueron de lo más ordinarias. Pasamos meses únicamente viéndonos para comer y platicando de todo un poco, sin embargo, esas comidas nos sirvieron para irnos conociendo tal cual éramos. Al principio, ambos con nuestra respectiva coraza de seguridad puesta, únicamente platicábamos de cosas muy triviales y si a alguno se le ocurría preguntar alguna cosa con la clásica respuesta moral esperada, los dos recurríamos a la hipocresía como siempre lo habíamos hecho en nuestras vidas. Si no hubiera sido por sus recurrentes preguntas sobre temas sexuales inusuales a los que cada respuesta mojigata que yo daba le acompañaba una expresión de decepción de su parte, nunca me hubiera atrevido a irle abriendo mi corazón y a compartirle mis más profundos secretos y, por supuesto, no me arrepiento ni tantito, pues a partir de ese momento ambos fuimos, por primera vez en nuestras vidas, total y absolutamente sinceros el uno con el otro. Ambos agradecimos este tipo de relación pues justo nos encontrábamos en un momento de nuestras vidas en que lo último que necesitábamos era hipocresía, mentiras y formalidades, así que desde el instante en que rompimos el hielo la complicidad se dio de inmediato. Yo me encontraba trabajando como abogada en la Administración Pública, aunque a punto de dejarlo todo ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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y tener un cambio radical de giro. Teníamos el equilibrio perfecto entre trabajo y vida en pareja, así que no nos costó mucho trabajo decidir irnos a vivir juntos y fue justo en ese momento cuando él terminó de sincerarse y me confesó que había experimentado el estilo de vida swinger con su ex. Aún con mi cara de asombro, este hombre intenso y desinhibido me invitó a probar, así que decidí darle una oportunidad a aquella loca idea y puedo decir sin miedo a equivocarme que fue la mejor decisión que pude haber tomado en mi vida, pues a partir de ahí ambos hemos sido los más felices y hemos generado una relación en pareja sui géneris. Pronto comenzamos una vida en pareja fuera de lo común hasta alcanzar niveles altísimos de adrenalina y, un día de reven, al llegar de un club swinger, a mi novio se le ocurrió proponerme buscar una amiga para un trío y, en lo que yo me cambiaba y me ponía cómoda, él encontró un foro donde contaban unas historias tan candentes, que nuestra excitación alcanzó el nivel más alto en meses, así que nos quedamos él y yo solos fantaseando hasta que surgió una idea que transformó nuestras vidas de forma radical. Es como si Milah siempre hubiera estado dentro de mí esperando una señal para despertar y aquella noche mi mente comenzó a volar con la sola idea de tener historias que nos ayudaran a excitarnos más. Aunque al principio me pareció totalmente fuera de lugar, debo confesar que la idea de vivir experiencias sexuales distintas y lejos de él fue cobrando interés en mí día a día hasta no poder sacarla de mi cabeza. Y así fue como me infiltré en ese nuevo submundo. Comencé a conocer foristas de algunas páginas para comentarles mi fantasía y a llamar la atención de homEL PODER DEL SEXO 

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bres de todo tipo para pedir consejos, tips y detalles acerca de aquél ambiente, hasta que al fin un día me animé a llamar a la que yo consideré la mejor página del momento, pedí informes y subí mi perfil. ¡Así de fácil! En ese momento se vinieron abajo todos aquellos mitos y leyendas urbanas de las mafias monopólicas que obligan y torturan a mujeres para dedicarse al sexo. No digo que no existan, sin embargo, ahí descubrí que hasta en esto del sexo te puedes manejar con total libertad, sin presiones de ningún tipo y siendo yo misma la dueña absoluta de mi tiempo y mis decisiones. Una vez decidida comencé a pensar qué nombre utilizar y, tomando como referencia a mi actriz favorita Mila Jovovich, me pareció que Milah era un nombre lindo, corto y fácil de recordar. Tengo que confesar que, aunque al principio intenté hacer una mezcla de ambas personalidades, me di cuenta de que una personalidad tan intensa como la de Milah necesitaba un cambio radical en mi persona y no había de otra más que entrarle al toro por los cuernos. Nunca olvidaré la primera vez en la que, luego de un “estuvo delicioso” estiré la mano para recibir dinero. No podía creer que me dieran tal cantidad de dinero con una gran sonrisa en la cara y un gesto de total satisfacción por algo que tal vez había disfrutado más yo que él. En realidad, para alguien con mi sexualidad y mi personalidad, esta es la mejor actividad del mundo, más en un país como este donde encontrar con quien cumplir ciertas fantasías específicas cuesta mucho, mucho trabajo y no porque a nadie se le antoje, sino por lo hipócritas que podemos llegar a ser, incluso con nosotros mismos. Esta actividad, aunque para algunos suene irónico o barbárico, me permitió tener tiempo de calidad ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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para mí y para los que quiero y me mantuvo feliz. Lo que sí debo reconocer es que se necesitan al menos dos locos en la misma sintonía para vivir en contra de todas las normas sociales, guiado tan solo por tus instintos y haciéndole caso a tu naturaleza pues, de otra forma, ese sentimiento de desadaptación social te acaba tronando como ejote. Por eso es que estoy tan loca y perdidamente enamorada de mi Kraken, como apodo a mi novio. No hay como tener un compañero de vida que, además de todo, sea tu cómplice de vida. A partir de la primera vez que me atreví a salir de casa como Milah, mi vida en pareja cambió y la intensidad que nos caracterizaba se exponenció brutalmente. Durante mucho tiempo nos angustió la idea de que alguien me reconociera y las reacciones que nuestros amigos, familiares y conocidos tendrían si se llegaran a enterar, sin embargo era tan grandiosa la sensación que nos daba esa travesura en pareja, que decidimos cuidarnos lo más posible antes que dejarlo de hacer. Pasamos varios meses disfrutando al máximo esta aventura bajo la sombra del anonimato pero, a pesar de todos los cuidados, era lógico que en algún punto alguien me reconociera y poco a poco se fuera corriendo el mega chisme. Poco a poco comencé a recibir mensajes, llamadas y visitas de mis amigos. Nadie se atrevía a preguntarme de frente y derecho si el surgimiento de Milah era por necesidad, si me estaban obligando o si no me daba remordimiento. Todas esas dudas que me imagino a cualquiera le surgirían al enterarse de algo así. Simplemente se limitaban a cuchichear entre ellos y a imaginarse qué se yo. Afortunadamente, en aquellos momentos me había reenEL PODER DEL SEXO 

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contrado con una de mis mejores amigas, ácida como la chingada, pero a la que más quise siempre. Siempre respetuosa y cuidadosa de la forma de acercarse a mí, me facilitó contarle en un panorama general como estaba aquella loca fantasía mía y, sin querer ahondar, comprendió de inmediato mis rollos y los respetó al máximo. Para mí haberla tenido en esos momentos fue reconfortante porque, tengo que aceptarlo, por más conciencia de desprogramación de las normas sociales convencionales y por más ejercicios Zen de desapego, un ser humano al que le falta mucho, mucho, mucho para la iluminación, siempre necesita sentirse aceptado aunque sea por una ínfima porción de similares. Mi Kraken y yo consensuamos que nos llenaríamos de historias por un par de meses y que después seguiríamos con nuestra vida “normal”, por llamarla de algún modo, para seguir embonando en esa sociedad que, aunque no acababa de ser lo que realmente queríamos, era lo único que teníamos hasta el momento para desenvolvernos. Así seguí viviendo cientos de historias y pasé por un sin número de experiencias de todo tipo, muchas buenas, otras simplemente excitantes. Todo iba viento en popa hasta que una mala experiencia casi logró que nos olvidáramos de todo, pero la necesidad de Milah fue mucho más fuerte que cualquier susto y decidimos seguir. Aprovechando mis conocimientos en terapias alternativas comencé a ofrecer masajes terapéuticos y Tantra que comenzaron a ser todo un éxito. Durante esta etapa conocí personajes de todo tipo: hombres que gustaban de vestirse como mujeres y que les hablara como si fueran mis princesas; clientes que pedían que un strap on para disfrutar de un orgasmo provocado en su punto “P”; ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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figuras públicas como diputados, artistas, deportistas y religiosos; uno que otro hombre ya en sus veintitantos, vírgenes aún, a quien me encantó desquintar; ruquitos que incluso me dejaban un número de emergencias en caso de paro cardiaco; algunos esporádicos, otros ya de planta; hombres de todas las profesiones y oficios como albañiles, ingenieros, abogados, músicos, escritores, empresarios y comerciantes. En fin, un sin número de personas, hombres y mujeres, que definitivamente me enriquecieron cultural y sexualmente. Un día, uno de mis clientes más asiduos me pidió escribirle una reseña para que de ahí él se inspirara y pusiera su versión del mismo encuentro. Aquella fue la primera vez que yo escribí algo erótico y nunca imaginé el empuje que tendría al llegar a oídos del Director del Periódico Metro quien me invitó a comenzar a escribir semanalmente ese tipo de historias. Por supuesto me encantó que me lo propusiera y sin darle mucha meditación acepté casi de inmediato. En algún punto en mi vida, me di cuenta de que el anonimato había pasado al olvido y, para mi gran sorpresa, a la gente pareció gustarle toparse con alguien que abiertamente tocaba temas prohibidos para muchos. Mi bisexualidad me permitió hacer empatía tanto con hombres como con mujeres y me fui abriendo más descaradamente en la difusión por medios electrónicos y redes sociales del personaje de Milah que cada vez formaba más parte de mi realidad de día a día. Sin embargo, el ir contra corriente, aunque es sumamente liberador, también tiene costos. En esta sociedad en la que vivimos parece ser que el aplicar aquél dicho de “ojos que no ven, corazón que no siente” tiene toda la razón del mundo y aplica a varias situaciones. En mi EL PODER DEL SEXO 

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caso la tranquilidad de lo que la conciencia no ha tenido presente aplicó con mi familia pues, durante casi cinco años en los que yo estuve como Milah casi al cien por ciento de mi tiempo sin que mis padres se enteraran, mi relación con ellos estuvo intacta y cada vez mejor. Mis papás parecían disfrutar verme por primera vez tan contenta compartiendo absolutamente todo con el amor de mi vida, viviendo en un lugar increíble lleno de magia y amor y con mis perros a los que quiero como si fueran mis hijos. Casi cada mes organizábamos comidas familiares en las que tanto la familia de mi novio como la mía se juntaban y armábamos unas comilonas de antología. No había nada que yo disfrutara más que aquellas reuniones donde entre plática, comida, cafecitos y licores toda la familia se la pasaba increíble. Sin lugar a dudas estos últimos años han sido los que mejor he reflejado tanto física como emocionalmente y la vida me ha permitido abrirme a experiencias inimaginables que me han dejado un gran aprendizaje. En fin, todo esto no bastó para el dichoso día en que mis padres descubrieron a Milah en su plenitud. Conforme comenzaba a conocerse más el personaje de Milah, para el Kraken y para mí la fantasía estaba tomando una dirección diferente que implicaba más exclusividad en lo sexual y más difusión en lo personal, hasta que un buen día me ofrecieron salir en un programa muy conocido de televisión por cable con una sección en la que daba tips sexuales en un formato muy divertido, informativo y sexy al mismo tiempo, así que me pareció que lo mejor sería contarles a mis padres que debutaría pronto en esa área con el nombre de Milah y en ese momento, aunque con cara de shock, aceptaron la noticia no tan asustados. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Como era de esperarse, luego de tanta exposición pública, a mis padres se les hizo divertido buscar en Internet “Milah” y ya se imaginarán todo lo que encontraron. Todos los años de discreción y cuidado se fueron por el caño en un segundo y para colmo de males ese fatídico día era justo martes, el día que mi columna salía publicada en el periódico, acompañada de una foto mía desnuda de tamaño media plana que, circunstancialmente había caído en sus manos. Yo soy una convencida de que las coincidencias no existen y de que todo tiene una razón de ser en la sucesión de hechos en esta vida, así que cuando recibí la llamada de mi padre en un tono poco amable y más bien de enojo y reclamo, no tardé mucho en darme cuenta de qué se trataba. —¿Hija, ya compraste el periódico de hoy? Mi estómago se contrajo y mi colitis nerviosa se activó de inmediato. A partir de ahí la comunicación telefónica se tornó en un monólogo por parte de mi pobre padre que no salía del shock. Al colgar me sentí pésimo, no porque me arrepintiera de nada, sino porque de refilón había angustiado a las dos personas que más amaba en el mundo y, aunque yo sabía que ese día llegaría, me afectó enormemente. El mes siguiente fue sumamente angustiante y empeoró cuando le dije a mis papás que ya todo el mundo sabía que yo era Milah y que si nada había cambiado en esos casi cinco años, no tendría porque cambiar ahora. En fin, la angustia los llevó a tal grado que ya pensaban en irse a vivir donde nadie los conociera y aislarse de su vida tal cual la tenían hasta ese momento. EL PODER DEL SEXO 

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Un sentimiento dual me invadió en esos días y traté de bajar mi perfil de intensidad un poco en lo que me aseguraba que mis papás mejoraran emocionalmente. Traté de explicarles lo importante que era Milah para mí y que más allá de la cuestión sexual, Milah había salvado mi autoestima y me había ayudado a comprender la esencia de la vida. Obviamente ellos estaban tan alterados que nada de lo que les hubiera dicho calmaría su desquicie y como si todo esto fuera poco, en el transcurso de este vía crucis me tocó vivir una situación de aislamiento e introspección sumamente fuerte que nos afectóa todos más allá de Milah y sus locuras. Yo soy una convencida de que las cosas pasan por algo en el momento justo y esta experiencia, aunque muy fuerte, nos ayudó a todos a enfriarnos y a aprender a respetar espacios y linderos. Ahora ya pasó lo más fuerte y agobiante y si algo le aprendí a este episodio ácido y amargo, es que un ser humano no puede reprimir lo que a él en lo individual le hace feliz. Todos y cada uno de nosotros somos únicos y a cada quien nos llenan diferentes cosas pero estamos tan sumergidos en vivir la vida que los demás quieren que vivamos, que muy pocas veces nos damos la oportunidad de disfrutar con intensidad y honestidad hacia nosotros mismos lo que nos hace felices. Es muy triste que exista gente alrededor de cada uno de nosotros que haya experimentado tan pocas cosas en su vida y pretenda que los demás se queden viviendo, igual que ellos, llenos de frustraciones y traumas, cerca de su zona de confort. Al final, cuando tú eres pleno y tienes una vida llena vivencias, éxitos y fracasos, alegrías y tristezas, triunfos y decepciones, cuando tú eres suficiente para generar tu propio entorno, todo lo que hagan ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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los demás, por muy cercanos que sean a ti, no te afectará de ninguna forma. Algo importante que he comprobado día a día es que en la medida en que respetes serás respetado y así me he dedicado a vivir desde hace mucho. Ahora soy totalmente Milah a plenitud. La intensidad, la adrenalina, la sexualidad, la espiritualidad, el intelecto, la energía, los sueños, la magia y la creatividad me inundan de pies a cabeza. Hay muchas cosas que en mi comulgan y que si hace un par de años alguien me hubiera prometido que todo esto se conjugaría para tener la vida que ahora llevo, nunca lo hubiera imaginado. He logrado fusionar ambas personalidades gracias a que he perdido el miedo a ser yo misma. Por primera vez en mi vida actúo únicamente de acuerdo a lo que yo quiero, a lo que me hace crecer, a lo que me llena, sin importarme opiniones de otros, sin hacer caso a críticas malsanas ni a consejos juiciosos. Por eso estoy cierta de que lo mejor que me pudo haber pasado en estos últimos años fue Milah y pretendo seguir esta jornada recibiendo cada oportunidad y disfrutando cada momento al máximo. La vida se empeña en enseñarte a ser tú mismo, te pone circunstancias de las que te cuesta trabajo salir pero que te dejan muchos aprendizajes, te enfrenta con situaciones y personas que aunque en el momento te parecen de lo más incómodo, al final te das cuenta que por algo tuviste que topártelas justo en esos momentos. Por eso he aprendido a no quejarme y más bien tratar de asimilar absolutamente todo pues nunca sé en qué momento podré hacer uso de tantas y tantas armas que me ha dado la vida. Ahora combino mucho más fuerte mi actividad profesional como abogada con la actividad de asesoría y difuEL PODER DEL SEXO 

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sión de consejos sexuales de Milah. Tengo mil proyectos y estoy llena de actividades. Mi corazón está inundado de amor y mi cuerpo lleno de energía para lo que venga. ¿Qué hay después de esto? No lo sé y probablemente no lo sabré nunca en esta dimensión física, pero si algo tengo por seguro es que aquí no acaba este viaje, este espacio es tan solo una antesala a la liberación total, pero como por lo pronto es lo único que tenemos, ¡VIVAMOS INTENSAMENTE! que es tan corto nuestro pasaje por este Universo que no podemos darnos el lujo de desperdiciarlo haciendo cosas que no nos dejen algo lindo y nos enriquezcan espiritualmente. Gracias por abrir su corazón a estas letras y dejarme entrar aunque sea un poquito a su muy particular y respetable mundo. Espero algún día cruzármelos en el trayecto de mi viaje y poder compartir una nueva aventura. Finalmente, agradezco y hago un reconocimiento especial a mis queridos amigos Ricardo y Laura que compartieron con todos nosotros su club Coliseum y que me permitieron transmitirles un poco de toda la adrenalina que dentro de esas paredes se vive cada fin de semana en el mejor lugar swinger de México.

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Capítulo 1 El Poder del Sexo en la Pareja • Valora la importancia del sexo • Prolonga la intensidad sexual • Comparte tus fantasías sexuales • Recupera la pasión perdida • No le niegues el sexo a tu pareja • Prepara sorpresas sexuales para tu pareja • Los tríos son una opción frente a la rutina sexual

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• Características de la experiencia swinger • Riesgos y ventajas del ambiente swinger

El sexo juega un papel sumamente importante en la vida de cualquier pareja, sea cual sea el estatus o nivel de compromiso y amor. Desde el inicio de las relaciones interpersonales, el ser humano tiende a querer tener el control de cada situación que se va presentando, ya sea a través de la imposición, de la negociación o incluso a través de juegos sicológicos como la manipulación. Sin embargo, el poder que tiene el sexo en la vida cotidiana de una pareja es mucho más fuerte de lo que creemos y mal enfocado o desaprovechado puede volverse en contra de uno. Por eso, si en nuestra relación en pareja prevalece el pensamiento de que se cuenta con cosas mucho más importantes que el sexo entre los dos, nos estamos mintiendo a nosotros mismos y es hora de prender un foco rojo. Desde luego, no es que esté menospreciando todo aquello que logra consolidar una relación, como lo ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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es el amor, la confianza, una historia juntos, hijos y todo un entorno familiar.

Valora la importancia del sexo El sexo es fundamental en la relación de pareja. Aprende a usar el sexo a favor del fortalecimiento de tu relación y no únicamente como mecanismo de manipulación que, a la larga, terminará por corromper lo más preciado de tu vida personal.

¡Al contrario! Todo este entorno es lo que solidifica la relación y forma un pilar inquebrantable para el equilibrio familiar, sin embargo, el sexo siempre será la llave tanto a la puerta del éxito como a la del fracaso en una vida en pareja y es por eso que no debemos permitir que el torbellino de la vida dia­ria nos arrastre en la monotonía o en la indeferencia. Las relaciones en pareja pasan por varias etapas, y en todas y cada una de ellas hay que tener clara la importancia del nivel de intensidad que debamos ir inyectando a nuestra vida sexual. Al principio, cuando recién conocemos a alguien, nos encontramos en la etapa de enamoramiento total y absoluto. No hay nada que nuestra media naranja EL PODER DEL SEXO 

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haga que nos pueda molestar. Todo es maravilloso y sexualmente nos ponemos a darle hasta que el cuerpo aguante. Sin embargo, un gran problema que acecha a casi todas las sociedades es que siempre comienzan a fundamentar las relaciones interpersonales alrededor de mentiras y de una concepción de sí mismos que no es del todo real. Por lo general cuando comenzamos a salir con alguien cometemos el gran error de comportarnos como creemos que a la otra persona le pareceremos más atractivos, sin que necesariamente seamos nosotros mismos. Recuerdo cómo era yo misma, antes de ser Milah, acostumbrada a siempre guardar una apariencia y a esconder mi verdadera naturaleza para encajar en mi entorno social, de forma que cada vez que comenzaba a salir con alguien acababa engañándome a mí misma reprimiendo mis verdaderos gustos e intereses, así como mi naturaleza inquieta. Por supuesto esto únicamente duraba un par de semanas o meses pues lo intenso de mi ser estallaba a borbotones en cuanto me comenzaba a sentir acorralada. Así pasó casi toda mi vida y prácticamente ya me había hecho a la idea de que nunca encontraría a alguien con quien pudiera ser sincera en la totalidad, así que como todos me iba acoplando a lo que mejor me acomodaba. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Sin embargo, incluso cuando nos encontramos en esta situación, intuitivamente vamos notando que el sexo juega un papel determinante pues, al inicio de una relación todos le echamos todas las ganas del mundo, la pasión se desborda, las travesuras sexuales en complicidad se cometen casi sin pensar en ninguna consecuencia y todas las decisiones giran en torno al sexo. Basta con recordar nuestras primeras salidas con alguien: la clásica llamada inquietante que lo pone a él al límite del nervio por la incertidumbre de saber si ella aceptará o no la invitación a salir, y una vez que nosotras aceptamos, la pregunta es ¿a dónde queremos ir? A partir de ahí, dependiendo de las intenciones de ambos, viene la disyuntiva de qué proponer que no parezca que quisieran irse a la cama de inmediato o, por el contrario, qué proponer que nos ahorre toda aquella cursilería del preámbulo y de plano lleguemos lo más pronto posible al acostón. Como pueden ver, a partir de ese primer instante de contacto entre ambos, el sexo jugó ya un papel determinante que comienza a complicar absolutamente todo y nos obliga a entrar en una serie de juegos sicológicos que van enredando cada vez más las acciones y decisiones que se van generando en esa relación que apenas inicia. Es durante esta etapa que las mujeres, cuando en verdad disfrutamos la intensa vida sexual del EL PODER DEL SEXO 

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momento, tenemos la batuta de la relación, pues los hombres tardan mucho más en enamorarse que nosotras que somos algo más romanticonas y, difícilmente superan esta etapa del enamoramiento y sexo intenso para pasar a algo más, a menos que esta etapa de vida sexual envidiable sea alargada por nosotras hasta el siguiente nivel.

Prolonga la intensidad sexual Hacer que dure más tiempo la intensidad sexual de la primer etapa de una relación hasta la fase de consolidación y estabilidad, tanto para hombres como para mujeres, es mucho más fácil y tiene mejores resultados que tratar de revivir la llama mucho más adelante cuando la monotonía los ha alcanzado, así que realmente vale la pena echarle ganas a este inicio y estar alertas a las señales de interés que de ambos vayan surgiendo.

Cuando hablo de señales de interés de ambos, me refiero a todo tipo de actitudes, comentarios, peticiones o propuestas que les permitan vislumbrar por dónde van evolucionando los intereses de su pareja. Recuerden que casi ninguno de nosotros ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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solemos ser muy directos ni muy sinceros en nuestros intereses, así que deberemos poner a funcionar nuestro radar intuitivo y contraproponer de forma más directa todo aquello que a nosotros nos vaya interesando. Al principio de nuestra relación, mi novio no era muy directo a la hora de tratar de ir planteando alguna fantasía y recuerdo perfectamente cómo iba llevándome de la mano muy sutilmente a algún tema en particular haciendo referencia a alguna situación subyacente o contando alguna historia referente a lo que tenía en mente. De esa forma logró incluso implantarme la idea de querer un piercing en el clítoris. Casualmente, durante la última semana, todas las revistas que encontraba en casa, las películas porno que poníamos antes del sexo nocturno e incluso algunos sitios de Internet recomendados por mi novio, contenían alguna imagen o artículo relacionado con piercings en partes muy privadas de mujeres y todas las veces que él estaba conmigo al momento de verlas, me soltaba el clásico comentario de “qué rico”, “wow” y más por el estilo, hasta que un día le pregunté directamente si le gustaría que me hiciera uno y, sin pensarlo dos veces, soltó un “¿tú quieres?” Tengo que confesar que a partir de ese momento dejó de ser su idea para ser totalmente un deseo entrañable en mi ser. Al tener yo ya un antecedente de tatuajes y otras perforaciones, aquél piercing en EL PODER DEL SEXO 

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el clítoris me pareció de lo más sexy y especial, así que no pude sacar aquella idea de mi cabeza hasta lograrlo, y créanme ¡no hay uno que haya disfrutado más que ese! Uff. . .

Comparte tus fantasías sexuales Recuerden que no hay como la tranquilidad de poder compartir en pareja este tipo de complicidades que lograrán afianzar su relación y fortalecer su amor y pasión. Nunca se queden con ganas de compartir con su pareja una fantasía o al menos comentársela y discutir juntos la viabilidad de la misma y por favor no se ofendan ni se indignen si la fantasía involucra factores con los que, de entrada, no estarían de acuerdo, pues hay que recordar que bastante confianza y valor se necesita ya el atreverse a comentarlo y dependerá de nuestra reacción inicial que nuestra pareja siga teniéndonos la confianza para platicarnos sus intereses.

Cuando una pareja comienza a generar momentos como estos, comunicaciones entendidas y entusiasmo mutuo, casi de la mano comenzará a generarse una complicidad sexual fuera de lo común y ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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podrán ir cumpliendo fantasías que les permitan conservar el interés y la pasión. Como he venido insistiendo, la comunicación será, durante toda nuestra vida en pareja, la clave para tener una relación exitosa y más cuando se trata de fantasear juntos pues no hay como el poder que el sexo le da a ambos en una relación que va avanzando a la par. Si algo me ha quedado claro, es que una vez que alguien tiene ganas de hacer alguna travesura, su mente no descansará hasta materializarla de una forma u otra así que más vale que encuentren la forma de hacerlo en pareja, buscando siempre las variables que los dejen satisfechos a ambos. Si tienes alguna idea que te da vueltas en la cabeza intenta transmitirlo, lo peor que puede pasar es que tu pareja no la comparta y no pasa nada, aunque si temes que vaya a reaccionar mal a tu propuesta, puedes intentar plantearlo de forma que no lo sienta como una propuesta directa sino como un comentario de plática de sobremesa y así ir sondeando su reacción. Las fantasías pueden variar de niveles y de intensidades y pueden ir desde hablarse sucio en la cama, hasta involucrar a terceros en su relación sexual y es por eso que para ir subiendo de intensidad, deberán irse conociendo a profundidad durante su vida en pareja. Yo personalmente viví una etapa de enamoramiento con alguien en especial, justo antes de EL PODER DEL SEXO 

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entrar a la Universidad, que logré alargar por casi dos años al complementarla con una vida sexual sumamente intensa y llena de fantasías con un chavo casi 8 años mayor que yo que fue quien me abrió el panorama sensorial. Con él disfruté mis primeros viajes por carretera en los que aprovechábamos cada parada para bajar a estirar las piernas y meternos a algún museo a visitar lo más típico del lugar. Por lo general no pasábamos ni media hora turisteando cuando nuestra necesidad de sentir nuestros cuerpos desnudos nos obligaba a buscar algún rincón donde escondernos del mundo para satisfacer nuestros deseos más carnales. Nos daba igual si era una monumento histórico custodiado por el INAH, que algún mercadillo local que nos ofreciera un rinconcito para escondernos y dejar que nuestras bocas comenzaran a calentar con besos intensos lo que terminaría en tremendo revolcón. Más de una vez nos corrieron de algunos lugares y en varias ocasiones nos multaron por faltas a la moral, pero sin duda alguna, la adrenalina de saber que estás sintiendo una embestida de tu compañero de viajes en un lugar prohibido, en plena luz del día, escuchando el eco de tus gemidos rebotar por las paredes de aquellos lugares sagrados, lo vale todo; las fiestas, bodas y compromisos de los que nos escapábamos para coger en el baño o en el coche, sin quitarnos la ropa siquiera, tan sólo estimulándonos con nuestras bocas para sentir como ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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subía nuestro nivel de excitación; aquél sexo oral inigualable en la última fila del cine o del teatro, que nos obligaba a contener en un suspiro aquellos gritos orgásmicos en los que nos hacíamos explotar, entre otras cosas, nos permitieron divertirnos como enanos y coger como dioses.

Recupera la pasión perdida Si tu radar te dice que ya tu vida en pareja ha caído en monotonía, la rutina diaria te ha sobrepasado, tus responsabilidades han sobregirado tus expectativas y tu vida sexual es en lo último en lo que piensas, existe una diversidad de cosas que pueden ayudarnos a recuperar la pasión y las ganas de compartir con tu pareja.

Recuerdo los mega fajes que nos aventamos en la sala de casa de mis papás. Nos besábamos sin parar y dejábamos que nuestras manos juguetearan con nuestros cuerpos. Me estremecía al sentir sus dedos tocarme e introducirse lentamente en mi vagina que ya estaba totalmente empapada, esperando con ansias que la atendieran como solo él sabía. Apenas sentía su mano tocarme, me le abalanzaba EL PODER DEL SEXO 

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y me escurría por sus jeans hasta sentir su erección al máximo. Por supuesto yo no paraba de tocarlo hasta sentir cómo me chorreaba de la explosión orgásmica que todo ese ambiente de nerviosismo y escondidas nos provocaba. Él era de Colima y se había venido a estudiar y trabajar al D.F., por lo que vivía en casa de dos viejitas que le rentaban un cuarto y no le permitían tener visitas, situación que en un principio me incomodó y creí que nos afectaría por no contar con espacio propio para la intimidad, pero que al pasar de los meses nos sirvió para ser creativos y aprender a cachondearnos en cualquier lugar, en cualquier rincón, en la vía pública, en lugares prohibidos, en su trabajo, en el mío, en fin, fue una de las etapas más divertidas y calientes de mi vida. Fue justo en esa época cuando mis miedos a atreverme a hacer ciertas cosas fueron desapareciendo y cuando me di cuenta de lo divertido que era el sexo, aunque no comprendía aún el poder que conllevaba. En fin, una vez que pasa esta etapa de enamoramiento, luego de varios meses o incluso un par de años, dependiendo de la prolongación que se hayan esforzado por darle a esa primera etapa, la relación en pareja se vuelve más estable, ya se tienen amigos en común, se cometen menos locuras pues uno complementa al otro y la vida es más cómoda y más segura si se actúa con cautela. Sin embargo la ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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actividad sexual se vuelve monótona y va perdiendo emoción. Esto es totalmente normal pero debemos estar muy atentos para cuando llegue esta etapa pues es ahí cuando se dibuja una línea muy delgada entre el fracaso rotundo como pareja, la aceptación mediocre de la relación tal cual está o el resurgimiento pasional acrecentado con estabilidad y complicidad. La comunicación en esta etapa, sobre todo cuando se ha descuidado en gran parte la intimidad en pareja, por lo general es casi nula y debemos ir casi adivinando las señales que nuestra pareja nos da para saber cuáles son sus nuevos intereses. Cuando se llega este nivel de indiferencia y apatía, tanto hombres como mujeres cometemos el gran error de querer controlar a nuestra pareja a través de castigos sexuales, y por esto me refiero a cerrarle las piernas a nuestra pareja. Es por eso que insisto en el uso del poder del sexo en pareja, en complicidad, siempre comunicándose y tratando de negociar, pues si al contrario intentan manipular las acciones del otro o castigarlo a través del sexo, muy probablemente terminen arrepintiéndose. Mi vida con mi actual pareja ha sido, desde un inicio, sumamente explosiva sexualmente. Los primeros años los pasamos erotizándonos mutuamente con escapadas de fin de semana a lugares románticos EL PODER DEL SEXO 

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donde pudiéramos desconectarnos del mundo entero y disfrutarnos al máximo. Con el tiempo fuimos buscando modificar nuestras aventuras y comenzamos a coger en lugares públicos donde otras personas pudieran observarnos. Recuerdo incluso un día de verano en el que el calor era insoportable, así que me tomé la tarde libre y llegué temprano a casa para encontrarme con mi amor.

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Lo primero que hice fue quitarme la ropa y quedarme únicamente con unos shortcitos súper cortos que dejaban ver media nalga de cada lado, cambié mi blusa por un top igual de corto y agarré mi cabello en una cola de caballo. El calor era apenas soportable de esa forma y nunca imaginé el efecto que tendría en mi novio el verme así, semidesnuda, esperándolo para comer en casa.

No le niegues el sexo a tu pareja ¡Mucho ojo! El negarle sexo a nuestra pareja como “castigo”a alguna actitud, conducta o comportamiento, actúa más como auto sabotaje que como una forma de control, pues lo único que estamos ocasionando es que nuestra pareja salga corriendo de casa a buscar en la calle lo que de mala gana le han negado en su propio hogar.

—¡Wow! ¿A qué se debe tal desnudez? —Pues al calor que me tiene vuelta loca. ¿Qué quieres comer? Obviamente la comida pasó a último término y apenas le di la espalda para comenzar a preparar EL PODER DEL SEXO 

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algo sobre la estufa, él me abrazó de la cintura y comenzó a besarme suavemente el cuello mientras deslizaba sus manos entre mi ropa para irme seduciendo lentamente al rozar mi clítoris con sus dedos. A partir de ahí mi cuerpo comenzó a vibrar de la excitación y no pude sino voltear a besarlo en la boca mientras abría sus pantalones y quitaba todo aquello que ya para entonces me estorbaba. No tardé mucho tiempo en darme cuenta de lo caliente que se encontraba él también y no pude resistir a bajar para sumergirlo por completo hasta mis anginas. Su dureza y humedad hicieron que yo comenzara a escurrir y no soporté el antojo de jalarlo hasta el balcón del departamento para terminar con lo que habíamos comenzado, así que ya totalmente desnudos y sobre el barandal del balcón, nos excitaba gritar de placer mientras veíamos a los automóviles pasar sin poder detenerse a presenciar a detalle aquel espectáculo. La embestida duró varios minutos más y justo cuando sentí que estaba a punto de explotar, me quité para recibir toda aquella explosión de pasión con mi propia boca. Aquella experiencia nos ayudó a recuperar la pasión y ese nivel de excitación que hacía mucho no sentíamos y a partir de ahí surgieron un par de juegos más que logramos insertar en nuestra vida diaria. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Si luego de ir modificando estilos y gustos sienten que es algo más lo que les hace falta y están seguros de que su vida en pareja es muy estable, pueden probar fantasías de otro tipo y nivel. En mi opinión, el ser humano no es monógamo por naturaleza, al menos mentalmente. La monogamia sexual es algo impuesto por la sociedad por razones a las que no entraré a debatir en este espacio, pero que lo único que logran es tener personas y parejas frustradas en lo emocional y con desviaciones en lo sexual. ¡Todos hemos tenido alguna vez fantasías de estar con alguien diferente! Y con esto no me refiero exclusivamente a la niñera o la vecina o la secretaria o el instructor del gimnasio, sino también con algún artista o figura pública que pudiera ser inalcanzable. Incluso existen ocasiones en que es tal la atracción hacia alguien y las ganas de poder experimentar algo mucho más carnal con esa persona, que cuando estamos con nuestras propias parejas nos imaginamos que estamos con el sujeto de esa fantasía que tanto nos atrae. Esto no quiere decir que nuestra pareja ya no nos atraiga ni mucho menos, es simple y sencillamente que tanto nuestra mente como nuestro cuerpo necesita sentir o creer que estamos con alguien nuevo para lograr generar endorfinas, feromonas y serotonina en tales cantidades, que nos permita excitarnos al máximo. EL PODER DEL SEXO 

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El poder del sexo en la pareja alcanza su nivel más fuerte justo en esta etapa en la que, con el fin de fortalecer nuestra relación y evitar poner el cuerno y engañar, optamos por opciones que van desde las más conservadoras y juguetonas, hasta las más kinky y subidas de tono. Una opción divertida y un poco elaborada es el juego de roles que nos permite generar una adrenalina diferente desde el momento en que comenzamos a entrar en el papel acordado y es muy sencillo de implementar, pues únicamente necesitan ponerse de acuerdo para saber qué tipo de personaje adoptar? cada uno y ¡listo! Comienza la acción. Si intentan entrarle a este juego, traten de crear todo el ambiente alrededor de sus personajes, vestirse como ellos lo harían en realidad, hablar con las características de los mismos y visitar algún lugar que venga al caso antes de terminar en la alcoba o en algún hotel para cerrar con broche de oro. Yo he tenido las más locas experiencias de juego de roles, pero definitivamente la que más me ha excitado ha sido la clásica fantasía de la secretaria con el jefe. Un buen día por la mañana me llamó un exnovio para proponerme ayudarle a cumplir una fantasía que llevaba años explorando y que, de acuerdo con él, también yo disfrutaría. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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—Tú serás mi secretaria, entrarás a mi oficina a tomar dictado y ya estando los dos solos y encerrados, tratarás de seducirme. ¿Te late? La adrenalina me subió de un golpe, corrí a enfundarme en un traje sastre, medias y tacones altos, unos anteojos y corrí a encontrarlo. Desde el minuto en que crucé la puerta de su oficina mi corazón comenzó a latir al punto de salirse de mi cuerpo pero aún así saqué mi libreta para dictado y me senté frente a él cruzando la pierna lentamente a propósito, dejándole ver la micro tanga que con trabajos me cubría lo necesario, muy al estilo de “Bajos Instintos”. Mi amigo comenzó a darme una serie de instrucciones y mientras más parloteaba, menos atención le ponía yo. Luego de un par de minutos decidí levantarme de la silla para servirle un vaso de agua, mismo que le llevé personalmente dándole la vuelta a su escritorio y, agachándome para acomodarlo cerca de él, le embarré mis bubis en su cara. Ese fue el primer momento donde lo escuché tartamudear, así que sin querer perder el hilo de adrenalina que ya se había generado me senté sobre su escritorio y me quité la tanga para botarla frente a él. Mientras él comenzaba con argumentos para tratar de hacerme entrar en razón y frenar tal locura, alcé mi falda, subí una pierna en su escritorio apoyada en mi tacón y comencé a tocarme EL PODER DEL SEXO 

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dejándole ver al descubierto cómo jugueteaba con el piercing de mi clítoris.

Prepara sorpresas sexuales para tu pareja Si no les laten los juegos de roles, pueden intentar de repente sorprender a su pareja. Las sorpresas se pueden dar desde la forma de despertarnos cada día, hasta estar esperando en casa a nuestra pareja con algo que rompa con la rutina. Una cena romántica de vez en cuando o utilizar un disfraz excitante al recibir a nuestra media naranja pueden ser detonadores de la excitación de nuestra pareja, sobre todo cuando viene estresada y agobiada de la oficina.

Por supuesto él no pudo resistir más y de un arrebato tiré todo aquello que cubría su escritorio y me tumbé sobre él, desabotonó mi blusa y pasó su lengua por todo mi cuerpo hasta llegar a aquél lugar de placer que tanto le excitó de entrada hasta que no pudo más y tuvo que tirar de mi bruscamente para ponerme contra su escritorio y comenzar la embestida por la retaguardia. Traté con todas mis fuerzas de contener mis gritos y gemidos, pero no puedo ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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negar que uno que otro logró escapar de aquella oficina que para entonces se encontraba totalmente empañada. Ambos alcanzamos el orgasmo casi al mismo tiempo y de inmediato nos apresuramos a restituir nuestra ropa e imagen personal para que nadie notara lo que acababa de ocurrir ahí mismo, aunque nunca olvidaré las miradas juiciosas de sus verdaderas secretarias al verme salir de ahí, chapeada y orgasmeada, jajaja. Mis días comienzan casi siempre de la misma forma. Un mañanero por la madrugada, ya que el caliente de mi novio amanece siempre con su “Kraken”, como él lo apoda, dispuesto a embestir. Dormimos un rato más, nos levantamos, nos enfundamos en unos pants y salimos a caminar con los perros. Sin embargo, de vez en cuando, trato de despertarlo de alguna forma que logre romper la rutina, como por ejemplo con un delicioso oral que logre ponerlo al máximo y convierta ese clásico y rutinario mañanero en una mañana llena de pasión y lujuria. A mi me encanta amanecer y, todavía entre sueños, sentir el Kraken de mi novio embarradito en mi, lo que siempre me provoca menear mi cadera un poco y meter mi mano traviesa para darle los buenos días, pero de vez en cuando, el antojo me lleva a más y no resisto voltearme y meterme entre las sábanas hasta alcanzar con mis labios aquello que fue el motivo de mi falta de sueño por la mañana, EL PODER DEL SEXO 

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así que tomo fuerzas y bajo directo a chupar su delicioso caramelo a punto de turrón. Por supuesto al tener algo tan delicado en mi boca, procuro esconder absolutamente todos los dientes, pues, sobre todo a esa hora de la mañana no hay nada más desagradable que el dolor infligido por semejante atrocidad. Una vez que lo tengo justo como más me gusta, disfruto succionarlo suavemente y soltarlo de vez en vez mientras subo de la base a la punta, moviendo continuamente mi lengua en pequeños circulitos alrededor de esa sabrosura e incluso, cuando ya estoy yo súper caliente, me encanta escupirle un poco para ayudarle a lubricar mientras doy un ligero masaje con mi mano que infaliblemente lo hace reaccionar para culminar en una mañana de sexo explosivo que nos da energía vital para todo el día. Parece mentira, pero ese ligero toque de cambio al mañanero tradicional, nos hace estar mucho más calientes toda la semana. Pero por supuesto, para tener no sólo una semana un poquito más candente, sino todo un mes lleno de sexo apasionado, un trío es la opción a elegir. Si el adoptar otra personalidad les parece muy inocente y se consideran una pareja de amplio criterio y muy seguros de ustedes mismos tanto en lo individual como en su relación en pareja, y los ligeros cambios rutinarios no les son suficientes, intenten invitar a un tercero a su alcoba. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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La primera vez que hice un trío con mi novio nunca se me olvidará. Por supuesto fue él, otra chica y yo, pues en ese entonces yo todavía era muy fresa y no hubiera resistido la presión de estar con dos hombres a la vez.

Los tríos mujer—hombre—mujer (mhm) siempre me han encantado y es que para una mujer es sumamente excitante experimentar la “bicuriosidad”, sobre todo si tiene frente a ella a su novio o marido, EL PODER DEL SEXO 

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pues no hay nada más excitante que ver cómo se va sulfurando su libido y su sangre al verlas compartir a lo lejos, en lo que poco a poco ellas le van antojando unirse a la diversión. Yo ya había tenido una que otra experiencia inocentona con un par de chicas, sobre todo cuando estuve estudiando en Madrid, pero nunca había llegado a algo mucho más íntimo ni mucho menos había compartido la misma cama con otra chava y con mi novio. Debo confesar que la sola idea de tener a mi galán concentrado en otra mujer que no fuera yo me daba un celo terrible y, aunque yo ya iba totalmente programada a lo que pasaría, tuve que superar el nervio con casi una botella entera de un Merlot delicioso, así que para cuando dio la hora, ambos estábamos más que calientes.

Los tríos son una opción frente a la rutina sexual Los tríos sexuales son de lo más excitante que puede haber, únicamente asegúrense de que no sea un conocido o conocida con quien experimenten esta fantasía, pues así evitarán malos rollos en un futuro y su sanidad mental estará intacta y dispuesta a seguir experimentando nuevas fantasías.

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Habíamos rentado una habitación de un hotel muy lindo con una alberca que nos permitió relajarnos en lo que esperábamos y, cuando al fin llegó la chica, mi corazón casi se sale de la emoción. Para nuestra buena suerte, ella era mucho más linda en persona que en su fotografía, así que a partir de ahí todo fue viento en popa. Sin tener que invitarla, ella se desnudó por completo y nos acompañó en la alberca en lo que emparejaba su nivel de sobriedad con el nuestro, así que, entre plática y risas, de pronto ya me encontraba yo tan cerca de ella que nuestros cuerpos se rozaban dentro del agua. Mi novio estaba que ardía en deseos de que todo aquello ya comenzara, y bastó un pequeño empujoncito de su parte para que ella rodeara mi cintura con sus manos y me plantara un beso que selló el destino de la noche. Luego de un rato de cachondeo dentro de la piscina decidimos que lo mejor sería secarnos un poco y pasar a la cama, así que con la ayuda de mi pareja ambas logramos salir de ahí y entre los tres nos ayudamos a secar hasta la última gota de aquella agua efervescente. Nuestra amiga pronto se hincó sobre la cama y nos invitó a unirnos. Me acerqué un poco temerosa y ella me jaló con mano firme hacia su húmedo cuerpo. Mi novio se puso justo detrás de mi y comenzó a besar mi cuello a la vez que la otra chica se abalanzaba sobre mis pechos. Mis pezones no tardaron en responder a tan intenso ataque de pasión y les bastó EL PODER DEL SEXO 

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un par de segundos para quedar tan duritos como un par de cerezas esperando ser comidas en cualquier momento. Sin pensarlo dos veces, entre ambos lograron tumbarme boca arriba sobre aquella cama redonda llena de pétalos de rosa y mis ojos no pudieron más que cerrarse para dejar a mis sentidos sumergirse en aquella llamarada de lujuria y sensualidad. Él comenzó a besarme mientras ella bajó con sus labios por mi ombligo hasta mi pelvis y decidió estacionar su escurridiza lengua sobre mi clítoris que ya para entonces estaba más que empapado y súper sensible a su tacto. Yo necesité en ese momento tener el Kraken de mi novio dentro de mi boca para así distraer un poco mi atención de tanta sensibilidad y, por supuesto, de inmediato pude sentir como duplicaba su tamaño e intensidad dentro de mi. La adrenalina era demasiada y los micro orgasmos que aquella mujer me provocaba me hicieron ponerme en cuatro para pedirle a mi novio comenzar con la embestida mientras yo la probaba ahora a ella. Nunca imaginé que su sabor pudiera ser tan delicioso. El ambiente afrodisíaco combinado con un aroma a vainilla que desprendía cada poro de su cuerpo y con el roce de mi novio dentro de mi, lograron hacerme explotar en uno de los orgasmos más intensos de mi vida, pero esto no podía terminar ahí, yo moría por que él también tuviera el ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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mismo nivel de excitación por el que acababa de pasar yo, así que, apenas recobré mi aliento, lo jalamos entre ambas y lo tumbamos entre nosotras, colocamos nuestros labios en su entrepierna y comenzamos a chupar entre ambas aquel delicioso instrumento del placer. Por supuesto no pasaron muchos minutos para tenerlo a punto de ebullición y fue entonces cuando decidí que moría por verlo con otra, así que sin casi pensarlo lo enfundé y le pedí a ella subirse para hacerlo explotar. No puedo ni comenzar a describir el tamaño de orgasmo que todos nos llevamos, pero lo que si puedo asegurarles es que no cambiaría por nada aquella primera experiencia en tríos que marcó, por mucho, nuestra vida sexual en pareja de ahí en adelante. Pero bueno, si ya comenzaron a cumplir este tipo de fantasías y son más golosos, ya están preparados para probar con un intercambio de parejas. Si en algún punto en su relación quisieran ir un poco más allá, pueden comenzar probando un intercambio de parejas donde todos se encuentren en la misma habitación para que la tranquilidad de verse el uno al otro compartiendo sexualmente con una pareja de extraños logre excitarlos al máximo. En toda Europa y Latinoamérica existen clubs swinger donde pueden experimentar este tipo de experiencias con toda la seguridad y tranquilidad del mundo. Entre los clubs swinger más famosos encontramos el Anchorena en Argentina, el Swing EL PODER DEL SEXO 

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Club DF en Brasil, el SYO en Chile, el ADN Swing Bar en Colombia, el Coliseum en México, el Elxir & Swingers Class en Uruguay, el 6&9 en España o el Velvet en EUA. Sin embargo, para cruzar la delgada línea de la fantasía a la intensidad sexual, es muy recomendable estar totalmente seguros tanto de nosotros mismos como de nuestras parejas y entender que todo aquello que vivamos con terceros será con el fin último de generar adrenalina y excitación.

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Mi novio y yo pasamos por todas las etapas que les he platicado de forma muy vertiginosa y vivimos cada etapa muy intensamente, por eso, cuando ya estábamos a punto de irnos a vivir juntos, él me salió con una confesión que no me esperaba. —Amor, estoy súper clavado contigo y muero por ya compartir un espacio juntos pero tengo que confesarte algo antes de cualquier cosa: antes de conocerte, la mamá de mi hija me contó que ella conocía el ambiente swinger y me pidió acompañarla un par de veces y, aunque yo fui con reservas la primera vez, más por complacerla a ella que por propio interés, la verdad es que me pareció increíble. Ahora estoy convencido de que esa forma de vida es la única manera de llevar una relación saludable, estable y sobre todo honesta. ¡Wow! Esto no me lo esperaba. Sin duda hay información que uno tarda más en digerir, pero aún así seguía prefiriendo la honestidad, a mi nunca me ha funcionado aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente”. En aquella época, aunque para mi el swinger no era un término ni un concepto desconocido debido a programas de TV que estaban muy de moda en esa época en los que televisaban fiestas de ese tipo, no era lo mismo saber que tan cerca de mi existía algo así y que de primera mano yo podría vivirlo. Fue EL PODER DEL SEXO 

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entonces cuando mi novio me contó que en México había un par de clubs swinger pero que existía uno en particular que era todo un icono.

Características de la experiencia swinger Científicamente, el éxito de la experiencia sw tiene su explicación en la generación de endorfinas, feromonas, serotonina y demás substancias químicas que nuestro cerebro genera al estar físicamente con alguien nuevo.   En mi particular punto de vista, el swinger nos ayuda a seguir generando toda esa química que nos mantiene pasionales y calientes, aprovechando todo esto en complicidad con nuestras parejas, además de que se generan vínculos tan particulares entre ambos, que difícilmente terminarán separándose como la mayoría hoy en día.

Me contó también que él y su exmujer habían disfrutado muchas fiestas de intercambio de parejas con varios de sus amigos que yo ya conocía. Hasta ese momento yo lo único que sabía era que el ambiente swinger se conformaba por parejas que intercambiaban sexualmente con otras parejas, y debo confesar que siempre me generó curiosidad. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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A partir de ese momento supe la importancia que el sexo jugaría en nuestra relación y el poder que nos daría a ambos tanto en lo individual como en pareja. Debido a que mi novio conocía mucha gente en el ambiente, mi confianza a entrar a este submundo se fortaleció y me hizo sentir segura, así que decidí darle una oportunidad a aquella loca idea. El tema sw es algo muy complejo y amplio de describir, pero básicamente son parejas que, buscando poner un toque de pimienta a su relación, comienzan a concretar fantasías que involucran a alguien más y que se excitan de verse con otras parejas sexuales. A las parejas swinger les gusta sentir que su compañero o compañera de vida es deseada por otros u otras y transforman los celos en adrenalina. Todas las sensaciones y emociones que estas parejas viven dentro del ambiente swinger son aprovechadas intensamente durante los eventos pero la verdadera adrenalina llega cuando están solos y sumamente excitados, acordándose de todo lo que hicieron con otros, hasta lograr explotar en el mejor de los orgasmos entre ellos mismos. A pesar de todos los pros que les acabo de describir, uno debe conocerse a sí mismo pues este no es un ambiente apto para cualquier tipo de parejas. Existen ocasiones en las que los celos son tan fuertes que la adrenalina del intercambio se diluye y úniEL PODER DEL SEXO 

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camente da lugar a rencores y malviajes. También ha sucedido que uno de los dos —casi siempre el hombre tiene implantada la idea de lo sumamente excitante que sería estar con su pareja y alguien más y realmente no está dimensionando lo que sentirá al ver al amor de su vida compartiendo sexualmente con un total desconocido. Como les decía, en este ambiente el manejo de los celos es básico y con esto no me refiero a no sentirlos o reprimirlos ¡al contrario! Hay que sentirlos al máximo pero transformarlos en esa adrenalina que después te impulsa a querer acabarte a tu pareja de la manera más pasional y animal que pueda existir. La primera vez que visité un club swinger llevaba una idea bastante alejada de lo que en verdad sería pero aún así supuse que debía llevar un outfit sexy, así que me enfundé en la mini más corta que tenía —que, por cierto, casi me llegaba a la rodilla—, me puse unas botas negras y una blusita entallada, esperé a que mi príncipe llegara por mí y ¡listo! de ahí al club sw, mejor conocido como el “Bar de Pedro”. En esa época aquél era el único y clásico club sw respetable de México y era casi obligatorio caer ahí. Es un lugar totalmente kitsch, por llamarlo de algún modo. La primera impresión es de terror, aunque luego llegas a tomarle mucho cariño por todo lo que implica. Está ubicado por el Reloj Chino ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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cerca de Bucareli y no cuenta con un solo letrero de nada. Recuerdo perfecto que al llegar salieron dos personas con radio como de seguridad, nos recibieron el auto y, envuelta en mi abrigo negro, entré de la mano de mi novio. —Buenas noches, pasen por aquí. Les recordamos que en este Club el respeto es lo primordial.

Riesgos y ventajas del ambiente swinger Como todas las opciones de vida alternativa, es un arma de dos filos ingresar a este submundo del ambiente sw. Si no llegas muy enamorado de tu pareja, lo más seguro es que las cosas terminen muy mal. Si vas para ver si así te dejan de poner el cuerno, ¡fracaso seguro! Si por el contrario, son una pareja muy enamorada y segura el uno del otro, lograrán vivir una de las mejores experiencias de sus vidas.

Mientras más me adentraba en aquél lugar, más se derrumbaba la imagen de fiesta sexual glamorosa tipo “Eyes Wide Shut” que había predominado en EL PODER DEL SEXO 

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mi mente hasta ese momento. Por supuesto los programas que había visto de fiestas en Miami tampoco tenían nada que ver con lo que yo estaba viviendo ahí. El famoso club de Pedro era simple y sencillamente una bodega con mesas pequeñas para poder sentar una pareja por lugar con buen espacio entre cada una para darles un poco de privacidad. Tenía un techo de lámina, eso sí, con telas de esas que cuelgan en ondas para adornar y un mezanine donde se encontraba el cuarto obscuro. Los meseros en ese club son los mejores del país. En lugares como este, las parejas swinger siempre buscamos discreción y las personas que trabajan ahí saben muy bien su trabajo. El servicio es de lo más atento y respetuoso, en verdad estos señores se esfuerzan por hacerte disfrutar cada segundo. Pero bueno, les platicaré un poco la mecánica de este tipo de lugares en México. Las parejas llegan, toman su mesa y ordenan un par de bebidas. Mientras la gente va llegando, se escucha música, baila, va viendo qué pareja les gusta y como a eso de la una de la mañana hay un show de strippers —hombre y mujer— que terminan por tener sexo en vivo ahí, sobre la pista de baile frente a todos. Después de eso el cuarto obscuro se abre y se pone a disposición de todas las parejas que quieran subir a ligar y a intercambiar. A veces se hacen amigos, muchas otras ni siquiera se preguntan sus nombres. Ese es ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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uno de los encantos del Club de Pedro, que puedes socializar si te apetece y aislarte con tu pareja si no estás de humor para convivir. La mecánica de este tipo de lugares es muy vampirezca y siempre igual. Mi novio y yo solemos escoger mesa en algún punto que nos permita ver quien llega, por lo regular pedimos una botella de vodka y no perdemos oportunidad para pararnos a bailar y lucir nuestro sexy atuendo cada noche. La pista de baile es el mejor lugar para irte embarrando en la chava de al lado o ir cachondeando con quien te va gustando, así, para cuando llega la hora, la pasión se desborda en el cuarto obscuro. Dependiendo del club es la interacción en el cuarto obscuro. Este en particular, el club de Pedro, es de lo más hard que puedes encontrar. Aún cuando al ingresar te advierten que “no”es “no”, resulta imposible darte abasto para quitar todas las manos que de inmediato tienes abrumándote por debajo de tu falda y lo peor es que, aunque intentes quitarlas, te encuentras con una decena más que ya te está sabroseando sin parar. En ese lugar tienes que llegar con la mentalidad de que el salir manoseada es un halago y no un ultraje, pues de otra forma quedarás traumada de por vida y no querrás saber más del swinger, jajaja. Ahí, en ese surrealista lugar, fue mi primer encuentro con el submundo sw. Apenas llegamos nos sentamos con unos argentinos que tenían como EL PODER DEL SEXO 

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arreglo que ella podía tirarse a quien quisiera pero que a él ni se le ocurriera tocar a otra —los arreglos entre parejas son sumamente amplios y lo importante es ser claros con las parejas que te contactan para evitar malos entendidos y así fue como presencié por primera vez a mi novio mega fajándose con alguien más. —Si en cualquier momento te sientes incómoda me dices de inmediato. Y sin más, tomó de la cara a la susodicha y le plantó un mega beso. Sus manos escurridizas se colaron bajo su transparentoso top y apañaron sus deliciosas lolas que, al sentirse sorprendidas, lograron enchinar la piel de todo su cuerpo, y el mío de paso. No pude evitar abrir los ojos hasta casi sacarlos disparados. ¡No me la esperaba así todavía! Traté de estar tranquila pero mi corazón se disparó y sus latidos iban en aumento a cada caricia de ellos. —¿Estás bien? ¡Qué contestar a eso! Ni yo misma lo sabía, tenía una contradicción de sensaciones. Moría de celos pero al mismo tiempo estaba súper caliente de ver cómo esas manos que sólo me habían tocado a mí antes, ahora se encontraban por debajo de la falda ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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de otra, esquivando su tanga para sentir su húmeda pasión desbordarse a su roce. —Sí, sigue— fue lo único que se me ocurrió decir. Di un vistazo alrededor esperando compartir mi estado de shock con alguien más sin éxito. Todos ahí estaban en lo suyo y el que una pareja cachondeara con otra en las mesas no era nada fuera de lo normal. Estaba yo a punto de pedir una pausa en todo ese asunto, cuando de pronto anunciaron que el show iba a comenzar, bajaron la luz y todos parecían prestar atención a algo que sucedería. Uff, agradecí infinitamente ese momento y no pude más que jalar a mi hombre, montarme en él y besarlo hasta saciar mi celo. —Qué rico. Nunca creí que algo así me calentaría a ese grado. —Qué bueno, por un momento creí que no lo estabas pasando bien. Si supiera en verdad la angustia, el coraje, el celo y la adrenalina que sentí por varios minutos antes de comenzar a disfrutar. Lo que era un hecho, es que nunca había estado tan ansiosa de ya coger como en ese momento. El show de sexo en vivo no causó tanto morbo en más pues ya en alguna ocasión, tanto en BarEL PODER DEL SEXO 

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celona como en París, había tenido la oportunidad de visitar lugares que lo ofrecían, en realidad lo único que yo quería era ya subir al cuarto obscuro. Cuando al fin dieron el anuncio, pedimos que nos subieran las bebidas, nos despedimos de los argentinos y pasamos a lo que seguía. El cuarto obscuro de ese lugar es mega pequeño, de inmediato sientes como te invaden manos tras manos y, tratar de moverse ahí dentro, es peor que viajar en el metro a hora pico. Por suerte mi novio encontró una pareja conocida con la que intercambiamos un par de palabras y, tras una cálida y traviesa petición de mi novio, ella me besó. Debo confesar que aunque aquél no era el primer beso que una niña me daba, si había sido el más intenso. Los pocos intentos anteriores sólo habían sido jugueteando, además, el tener a mi novio viéndome, fue de lo más excitante. Obviamente, los dos hombres se calentaron tan sólo de vernos y los cuatro moríamos por ya comenzar con la acción. —Vamos al cuarto de al lado. —Ok. Si ese cuarto estaba obscuro, el de al lado era como entrar al Sensorama. No se veían más que sombras, pero con esa luz bastó para lograr sentir lo que, hasta ese momento, fue la mayor excitación de mi vida. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Lentamente me solté de la mano de mi novio para darle espacio a la otra chica de quedarse con él. Entre sombras y reflejos pude ver cómo se besaban intensamente, cuando el novio de aquella mujer que tanto parecía disfrutar al mío me tomó por la cintura y comenzó a besarme mientras sus manos me desnudaban. Apenas estaba tratando de entender lo que pasaba ahí cuando ya tenía al esposo de aquella chica totalmente sobre mí, tan rico que logró que mis nervios se esfumaran y dejara de preocuparme por lo que estaba haciendo mi novio en ese momento. Sentí su mano subir por mis piernas y al mismo tiempo quitó mi blusa. Su boca bajó por mi cuello distrayéndome mientras sus dedos jugueteaban con mi clit. Bastaron pocos segundos para calentarme al máximo, así que quise atraer la atención de mi novio y lo único que se me ocurrió fue bajar a probar las delicias de mi intercambiada pareja sexual. Por supuesto de inmediato tuve la atención de todos en el cuarto y mientras más me pedía que lo chupara aquél, más calientes nos poníamos todos. Después de un par de minutos mi cuerpo pedía a gritos ya sentir a aquel extraño dentro de mí, así que me levanté, me puse en cuatro y dejé que me embistiera con el ímpetu que merecía la ocasión. —¡Cógeme! EL PODER DEL SEXO 

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Y sin más, debidamente enfundado, me penetró hasta lo más profundo. —¡Ahhhhhh! No pude evitar soltar un gran alarido de placer, seguido de un sin fin de gemidos que hicieron que mi ya muy entrado novio, volteara y se pusiera nervioso. Los gritos sexuales se oían por todo el piso y yo estaba tan absorta en mi emoción tan llena de adrenalina, que no me importó cuando escuché cómo mi novio se venía con aquella mujer que tan amablemente me había dejado a su novio. Seguimos por un par de minutos más mientras ya todos nos prestaban atención hasta sentir cómo sin esperarlo, él me apretó de la cadera y entró hasta lo más profundo en mi. Nosotros no podíamos parar en ese momento, apenas comenzaba todo para mí. Mi corazón a punto de salirse se aceleraba cada vez que mis ojos sorprendían a mi novio deleitándose con la imagen de aquel padrino entre mis piernas. Me cogió de frente por un rato y luego me volteé y me puso en cuatro nuevamente hasta explotar y darme hasta la última gota de su ser frente a ellos que, aún excitados, esperaban a que terminara la escena para desquitarse con nosotros posteriomente. Aquella experiencia sin duda marcó nuestro destino y me dejó con una cantidad interminable ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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de ideas para fantasear con mi propio novio. Aún lo recuerdo y me calienta aquella sensación de placer combinada con adrenalina. Aquella cara de shock y gusto grabada en mi novio sólo lograban que siguiera cogiendo más y más. —¿Todo bien amor? —era mi turno de preguntar. —¡Más que bien! A partir de ahí sólo recuerdo haber tardado en procesar andar desnuda por todo el piso de arriba unos minutos, para después seguir acoplándome al ambiente del lugar. Aquella experiencia, tal cual la vivimos y disfrutamos, fue el detonador para irnos ya a vivir juntos y comenzar nuestra vida en complicidad. Vivimos meses llenos de aventuras, algunas increíbles, otras decepcionantes. Durante algún tiempo nos citamos con parejas que conocimos a través de páginas de Internet donde abres tu perfil y subes fotos, sin embargo nos llegó a suceder que no eran parejas reales, que las fotos eran falsas, que sí eran ellos pero hacía 10 kilos o simplemente no había nada de química a la mera hora. Como todas las parejas, fuimos evolucionando y, por una temporada, decidimos que lo que más nos gustaba y excitaba era ir directo al club swinger, ver quién nos gustaba y explorar si se daba algo, pues cuando habíamos salido a cenar con parejas EL PODER DEL SEXO 

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en citas a ciegas, no siempre había resultado una buena experiencia. Durante nuestra búsqueda en la Ciudad de México recorrimos todos y cada uno de los antros sw que se nos atravesaron, incluso los más arrabaleros y así, un día de ociosidad, dimos con el Sex Capital que estaba de espanto, dentro de la plaza del sexo en pleno centro, este lugar contaba con un show de botargas en el que un pene gigante salía a amenizar, pasaba a un grupo de mujeres a un concurso y al final de un cachondeo recibido por las asistentes al lugar, explotaba como con espuma de afeitar por arriba simulando una venida patética. Las estripers eran unas chiquillas sabrosas que se veía a leguas que no se dedicaban a eso pero que le echaban muchas ganas al bailecito sexy, que por cierto, creo que era lo mejor del lugar. Los baños eran un alucine, sin puertas, únicamente separados por cortinitas que, traslúcidas, dejaban nada a la imaginación. La gente tenía sexo en los pasillos, en los sillones, en la pista, en donde fuera y, sin excepción, siempre una porra te apoyaba cuando más entrado estabas en lo tuyo quitándote, obviamente, toda concentración. Sin embargo, ese lugar surrealista nos hizo pasar un momento inolvidable y conocer una pareja sui géneris. En una de mis visitas al baño, me topé con un chavo que tenía toda la espalda tatuada con unas alas de ángel increíbles y, antes de poder entrar, me tomó de la mano y me jaló ligeramente hacia él, me plantó un beso ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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tierno y me pidió encontrarlo a él y a su mujer en la pista. Cuando regresé con mi pareja le conté lo sucedido y sin pensarlo dos veces nos acercamos a ellos para conocerlos. No pasó mucho tiempo para lograr encontrar un rincón con un poco de privacidad y realizar el tan esperado intercambio, así que en un sillón separado de lo demás por una cortina nos acomodamos. Sin perder oportunidad me senté sobre aquél, lo besé y de reojo veía cómo mi esposo se atascaba con aquella princesa, así que seguí hasta tenerlo dentro de mí aún con el vestido puesto. Salté sobre él durante mucho tiempo hasta que se me antojó probarlo con mi propia boca. ¡Vaya tamaño el de aquel tipo! Nunca antes había visto a alguien tan bien dotado, tanto que no me cabía en la boca, así preferí seguirlo sintiendo, ahora de espaldas a él, mientras me excitaba viendo a mi marido moviendo su cadera sin parar sobre aquella niña tan linda y dejando que su Kraken disfrutara al máximo aquella noche. Aquella experiencia fue única y ellos prevalecieron en nuestras vidas durante algún tiempo después de eso. Otro sitio bastante fuerte y memorable para nosotros es el Desdén. En ese Club en Lindavista pasamos varios de nuestros mejores momentos. Este lugar en particular es de los más hard y kinkys que hay en México. Tiene dos cuartos obscuros, uno para hombres solos buscando acción con alguna pareja y otro para puras parejas, pero lo curioso EL PODER DEL SEXO 

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es que el muro que los divide está repleto de “glory holes”, esto es, pequeños —y no tan pequeños agujeros donde los hombres de un cuarto pueden meter su pene por si alguna de las mujeres en el otro se anima a chuparlo o a empinarse, como mejor le vaya a su antojo. El Doc, que era el dueño del lugar, siempre se veía por ahí en algún rincón saludando a los asiduos y los strippers en ese lugar tenían más facilidad de dar privados o tal vez era que las mujeres ahí eran más desinhibidas y solicitaban más ese servicio. Uno de los mejores recuerdos de varias experiencias kinky que vivimos en ese lugar fue un Gang Bang de locura: todo comenzó como un ligue inocente en un jueves donde podían entrar hombres solos, para ver si alguna parejita les daba entrada, así que desde antes del show yo ya le había echado ojitos a un chavo que se sentó frente a nosotros, al otro lado de la pista, y que no paraba de hablar por teléfono como calmando su ansiedad y el nervio de estar en un lugar como ese solo y por primera vez, circunstancias que sólo ayudaron a calentarme aún más, así que en cuanto dieron luz verde, caminé hacia él, le quité el teléfono de la oreja y le planté un beso jalándolo de la mano hasta llevarlo al cuarto obscuro de hombres solos para que mi novio pudiera ver en primera fila aquel espectáculo. Todo comenzó tiernamente, unos besos nos sirvieron de preámbulo y la excitación del momento me llevó a ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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aventarlo contra una de las camas que ahí había, sacarle el pantalón casi de un jalón y montarme sobre él cual jinete galopante. Por supuesto todos los hombres que ahí se encontraban se calentaron con aquella escena donde yo tenía todo el control sobre aquel hombre, pero sin imaginarme lo que sucedería, de pronto sentí cómo alguien me tomaba por los hombros, me acomodaba un poquito y. . . ¡bum! Inauguró mi puerta trasera para no desaprovechar el nivel de libido que ahí vivíamos todos. Pocos segundos pasaron después de eso cuando ya tenía yo mi boca bien ocupada esperando la leche de otro más y muchas otras manos tocando hasta los rincones más secretos de mi cuerpo. Para mi sorpresa, toda aquella escena me hizo sentir la mujer más poderosa del universo, llena de adrenalina y excitación me encantó sentir cómo uno a uno iba llegando hasta dejarlos vacíos y agotados. Mi esposo por su parte no cabía de la emoción y de tantos sentimientos y sensaciones encontradas, así que una vez que terminé con lo que yo hacía, corrimos al cuarto de parejas para dejarlo solo a él comerme y explotarme al máximo hasta venirse. ¡Qué noche! Nunca más se repitió algo tan intenso como aquella escena y vaya que nos dio horas y horas de placer aún después de ese día. De hecho, nos sigue dando. EL PODER DEL SEXO 

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Pero no todos los clubs sw en México son tan intensos como estos. También llegamos a ir a una casa de varios pisos en la calle de Oslo casi esquina con Florencia. Supuestamente la dueña había sido de las precursoras del sw en México y mantenía una casa, de esas muy antiguas coloniales, como club todavía, lo cual hubiera sido una buena locación si no fuera por el estado de decadencia en que se encontraba. El lugar era incómodo pues se subdividía como en tres salitas y así es imposible fijarte en quien llega, quien se va y quien te late para un inter. El cuarto obscuro se encontraba en el piso de arriba y tenía demasiada luz, así que solo una que otra pareja pasaba y en todo el tiempo que ahí estuvimos, nadie hizo nada. No sé por qué pero el estado austero de los inmuebles que incuban los clubs sw en este país es un común denominador. Yo creo que este fenómeno se da porque, por muy atractivo que llegara a sonar este tema, un club swinger no es un buen negocio, al menos no tan bueno como un table o un strip club. La gente que tiene negocios de este tipo es más por amor al arte que por dinero. Por supuesto no podíamos dejar de conocer la Casa Swinger que está situada en una zona bastante decente de la Ciudad de México y en realidad no es más que una casa de dos pisos adaptada por un grupo de amigos que se ve que llevan más de 10 años en el ambiente y decidieron que era mejor ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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rentar una casa y jugarle al club sw. Debo decir que les resultó bastante bien pues es de los lugares que más parejas meten incluso entre semana y tienen la ventaja —para algunos y gran desventaja para parejas más conservadoras— de que pueden entrar bastantes hombres solos. Nosotros habíamos visitado ya un par de clubs donde pueden entrar hombres solos y más allá de no molestarnos, nos parecía incluso muy excitante, sin embargo en este lugar, a pesar del esfuerzo de los anfitriones por tener una fiesta ambientada, llegaban muchos hombres solos que claramente no entendían la mentalidad swinger e incomodaban a todos y es que la mayoría pensaba que por el solo hecho de estar ahí tenían derecho a echarse a quien quisieran sin importar si la mujer o su pareja estaban de acuerdo, sin el menor respeto a los demás. Pero dejando a un lado este inconveniente —que dicho sea de paso cuando una pareja ya tiene experiencia en estas cosas con la mano en la cintura maneja la situación— también hubo algo que no me latió: los anfitriones de la casa swinger estilan entrar en una dinámica consistente en una serie de jueguitos que francamente no son mi estilo. Desde mi punto de vista si voy a besar o hacer cualquier cosa con alguien es porque me gusta y no porque perdí en un juego o es castigo de algo o incluso premio. Las cosas en el swinger tienen que ser siempre por gusto y no porque no te queda de otra ni por compromiso. Aquí a la fuerza NADA. EL PODER DEL SEXO 

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Por otro lado, la cuenta es bastante accesible, ya que únicamente pagas la entrada y cada quien lleva algo de tomar que se comparten en un sistema de auto servicio en la cocina donde todos acomodan sus bebidas. En realidad este no fue nunca nuestro tipo de club, así que fueron pocas las ocasiones que asistimos a ese lugar y seguimos en búsqueda de cosas nuevas. Por un periodo corto de tiempo surgió un club que se llamaba Samsara. Este lugar por fuera tenía el letrero de un club de futbol y por dentro tenía una de las mejores instalaciones del momento. Contaba con dos cuartos obscuros bastante amplios y bien decorados, una pista grande y las mesas alrededor de una pantalla gigante donde proyectaban tanto películas porno como videos musicales. Había todo el tiempo un par de gogo girls y strippers animando e inclusive estos mismos animadores participaban algunas veces con parejas con las que se entendían y se gustaban. La música era buena y el ambiente de lo mejor, en plena colonia Del Valle del Distrito Federal, uno de los más disfrutables sin duda. Lástima que duró tan poco. En fin, después de un par de años de estar brincando, literalmente, de un lado al otro, al fin surgió un nuevo club que llamaron Coliseum. Este lugar pasó por todo un proceso de adaptación, cambió de dueños y de dirección varias veces, hasta ser lo que es hoy. Este es el club swinger ideal para ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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parejas fresas y jóvenes. Además del ambiente relajado y respetuoso que se vive ahí, las instalaciones son de lo mejor. Al llegar te dan una pulserita que, dependiendo del color que escojas, serán las intenciones que lleven en pareja: pulsera blanca (no hacen nada, es primera vez, van a ver únicamente); pulsera amarila (mujer con mujer dejando a sus respectivos maridos solo calentándose de verlas); pulsera verde (son pareja “soft”, intercambian fajes, caricias, besos y apapachos pero nada más); pulsera roja (“full swap”, intercambio completo con otras parejas, lo cual no necesariamente tiene que ser con todas sino únicamente con quien les guste). Este último club ha sido donde más aventuras hemos vivido, donde más amigos hemos hecho y donde más hemos gozado, sin quitarle su encanto a todos los demás que nos divirtieron como enanos en su momento. El Coliseum ha cambiado de locación un par de veces desde que lo conocimos hasta ahora y actualmente se encuentra en Río Rhin, muy cerca de Reforma. Los dueños adaptaron una casona antigua y el inmueble es inmejorable. El ambiente es de camaradería y cachondez y las parejas se notan divertidas todo el tiempo. Este es el lugar ideal para que las chicas vistan sus prendas más sexys y las parejas se reúnan a intercambiar sus actualizaciones, es decir, si conocieron alguna pareja en una cena, si tuvieron alguna fiesta, en EL PODER DEL SEXO 

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fin, es el lugar para el chisme a todo lo que da. Al entrar por las escaleras de ensueño y pasar hacia el bar ya puedes ir vislumbrando quién te gusta y qué tan bueno está el ambiente, así que para cuando llegas a la parte de abajo a tu mesa ya estás perfectamente enterado de cómo pintará la noche. Aquí, a diferencia de otros lugares, puedes hacer uso del cuarto obscuro aún antes de que comience el show y la actividad sexual en este sitio es progresiva. Este lugar ha sido locación de algunos programas de televisión en los que hemos participado mi pareja y yo, así como de algunas fotos para revistas para caballeros para las que yo he posado. Contado de esta forma, todo esto parece muy frívolo y puramente sexual, sin embargo, todos estos lugares nos han servido para ir conociendo gente maravillosa con la que hemos podido generar complicidades y formar parte de un círculo pequeño de esta hipócrita sociedad en la que nos desenvolvemos. El swinger llegó para quedarse más como un estilo de vida que como una locura para meterle chispa a nuestra relación, pero con todo y todo, hay muchas veces que lo único que queremos es estar nosotros dos solos y disfrutarnos al máximo. Ahora ya hay momentos también donde preferimos evitarnos toda la interacción con una pareja y mejor preferimos llamar a una chica o un chico y hacer un trío para después quedarnos solos una vez más. Hemos vivido todo un proceso en nuestro creciALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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miento como pareja, en lo personal y sexualmente hablando nuestros gustos se han ido transformando. Cada pareja tiene sus reglas y sus límites pero el poder que el sexo tiene en la pareja es incuestionable y, sin lugar a dudas, un gran afianzador y potenciador del amor, la complicidad y la pasión entre los dos.

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Capítulo 2 El Poder del Sexo en los Negocios • Estimula su punto P • Toma el control • Prepara a tu pareja • Usa posiciones cómodas • ¿No te excitas? ¡No te preocupes! • Haz del sexo parte fundamental de tu vida • Deja que tus emociones fluyan • Fija tus propios límites

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Sin lugar a dudas, los negocios a nivel mundial siempre le deben sus mejores cierres, sus mayores inversiones y sus más grandes contactos al sexo. Directa o indirectamente, el sexo en su más amplia expresión juega un papel relevante en la toma de decisiones de quienes conforman la pirámide administrativa de cualquier negocio. No es por nada que tanto grandes como pequeñas empresas inviertan en chicas y chicos guapos dentro de su plantilla, dedicados únicamente a promocionar sus productos o servicios. El sexo considerado como el arte de la seducción, vende desde el servicio que brindan edecanes y modelos al repartir o promocionar productos en semáforos y eventos, hasta los grandes congresos donde se reúne gente de muy alto nivel para conformar redes de conexiones que les permitan generar buenos negocios en un futuro cercano o incluso a más largo plazo. Como parte de mis actividades como abogada, con frecuencia me veo obligada, y por obligada me refiero a lo necesario que es para la subsistencia de mi negocio, a asistir a diversos congresos masivos que reúnen gente de todo el mundo con el fin de elegir representantes legales para las filiales de sus empresas y durante los cuales las relaciones públicas en general juegan un papel sumamente importante. Menciono estos congresos en particular porque me parecen un ejemplo preciso y claro de cómo ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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se manejan las preferencias de los clientes por una firma u otra, pues en la mayoría de las ocasiones, la capacidad intelectual de alguien se puede ver ensombrecida por los talentos especiales que alguien más pueda llegar a tener. Hace un par de años asistí a una de mis primeras reuniones de este tipo en Miami. Yo iba aterrada y con la presión de conseguir muchos clientes para la firma que representaba, así que me preparé muchísimo y llegué, según yo, lista para cualquier adversidad. Al principio me pareció un congreso más de gente apretada, de muy alto nivel y muy difícil de conquistar. Representantes de las marcas más fuertes a nivel mundial se encontraban ahí eligiendo abogados para proteger sus intereses en diversos países y yo me sentía abrumada. Mi nerviosismo en aquella ocasión resultó de utilidad y al final me permitió darme cuenta de cómo operaba la gente en este tipo de reuniones. Conforme transcurría la reunión me di cuenta de que, en vez de sentarme y recitar una letanía de los servicios que nosotros brindábamos en México con cada persona con la que me reunía en privado previa cita, funcionaba mucho mejor llegar, sentarse relajadamente, preguntar cómo había estado el vuelo y cómo la estaba pasando ahí e intentar entablar un trato mucho más personal que le permitiera percibir al de enfrente mi verdadera naturaleza. Este tipo de actitud me permitió darme cuenta de que la gente resEL PODER DEL SEXO 

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ponde mucho mejor a quien le inspira confianza en su ámbito personal y a partir de ahí, se va abriendo hasta estar convencida de que dejar en tus manos sus intereses más preciados, es la mejor decisión. Junto conmigo viajaba un grupo de asociados que poco a poco me fueron enseñando el arte del encantamiento de clientes y nada me gustó más que ir comprobando, uno a uno, que todo lo que acababa en sexo, redituaba en cliente seguro. Uno de mis compañeros, gay de closet, logró captar la atención de uno de los directivos más importantes de una empresa de ropa de las más fuertes a nivel mundial. Distintivamente aquella personalidad era total y abiertamente gay, así que, entendiendo las señales que mi compañero daba en sus ademanes, comentarios y comportamiento en general, no tuvo la menor duda en suponer que ambos bateaban del mismo lado así que, sin titubear, comenzó a encontrarse con él en cada evento, baile y cena agendados dentro del programa de actividades y, justo antes de que terminara aquel afamado congreso, abiertamente este individuo invitó a su habitación a mi compañero. —¡No sé qué hacer! Obviamente si quiere que suba a su cuarto es para parchar y yo no soy gay. —¿De verdad? ¿Lo vas a seguir negando? Tal vez es tu oportunidad de darte cuenta de si realmente te atrae ese lado o no. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Estimula su punto P La mayoría de los hombres que han experimentado la estimulación de su punto P, coinciden en la increíble sensación de placer que un orgasmo provocado directamente en su próstata puede llegar a provocarles. Si nunca lo has intentado, comiencen tocando y lubricando mientras siguen con el cachondeo y ya que ambos estén muy calientes, deja que tu pareja introduzca uno de sus dedos suavemente mientras lo va moviendo en circulitos muy suaves dentro de ti a la vez que acompaña este juego erótico con un oral intenso que permita estallar en una explosión orgásmica en muy pocos minutos.

No sé si fue por curiosidad en su propia vida o por ganar la cuenta, el chiste es que sin pensarlo mucho aceptó la invitación y no supimos de él hasta el día siguiente en el desayuno. Todos lo mirábamos con cara de duda esperando que nos contara con lujo de detalle cómo había estado su noche, pero él se resignó a únicamente dirigirnos una mirada furtiva y decir: EL PODER DEL SEXO 

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—Anoche descubrí que el punto P existe. . . La cuenta es nuestra. Sin embargo, el sexo vende no únicamente en aquellas altas esferas, también existe el coqueteo entre clientes y empresas a niveles más moderados.

En la época en la que me encontraba cumpliendo mi fantasía de trabajar como escort, conocí un cliente ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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que tenía una empresa de distribución de computadoras y su éxito dependía de los contratos que consiguiera para dotarlos de equipos suficientes para la operación de sus negocios. Por supuesto, mientras más grande la empresa, mucho mejor era el negocio para mi cliente y, aplicando aquel dicho de que los mejores negocios se cierran en comidas y borracheras, la astucia de este personaje fue mucho más allá de eso y le añadió un ingrediente decisivo a sus tardes de negocios. —Milah, tengo que cerrar un negocio muy fuerte hoy en la tarde en una comida con tres representantes de una empresa muy grande, así que consíguete dos amigas y nos vemos a las cuatro en el restaurante de un hotel muy lindo en Reforma. Por supuesto el morbo de conocer gente famosa y empresarios importantes logró movilizarme y a la hora acordada nos encontrábamos ya todas super sexys y arregladitas visitando a mi amigo en su comida. Ya podrán imaginarse la carita de aquellos tres hombres que nunca esperaron terminar una tarde de negocios en la cama con tres intensas mujeres que llevaban toda la intención de volverlos locos de placer, así que luego de un par de tragos mi cliente les comentó que podían pasar cada quien a una EL PODER DEL SEXO 

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habitación que ya les tenía reservada y, sin pensarlo dos veces, todos subimos buscando acción. Al subir por el elevador todos al mismo tiempo, mis amigas y yo comenzamos a besarnos entre nosotras para lograr ponerlos en el máximo nivel de su excitación, así que cuando llegamos al piso designado, ya podrán imaginarse lo firmes que estaban y la excitación que comenzaron a transpirar por cada uno de sus poros. Cada quien tomó de la mano a su cada cual y nos despedimos a medio pasillo para pasar con nuestras respectivas parejas a la intimidad. Apenas cerré la puerta tras de mi, me quedé totalmente pasmada sobre un muro, fui abriendo lentamente los botones de mi vestido para dejarle ver poco a poco la lencería que ya se podía percibir al transparentarse a contra luz por la tela de mi ropa y comencé a tocarme lentamente para antojarle mi cuerpo por completo. Aquél empresario se encontraba totalmente asombrado ante la situación, y entre los nervios y el giro tan inesperado que había tomado la tarde, parecía tener problemas para excitarse por completo así que una vez habiendo retirado por completo mi vestido, caminé con tacones en lencería de encaje hacia él y le planté un beso que lo dejó perplejo. Sin parar de posar mis labios sobre los suyos continué despojándolo de su traje y fui aventando toda su ropa sobre un sillón a modo de que no se le arrugara absolutamente nada. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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—Qué guapo te ves así, desnudito frente a mi. Tomé su corbata de regreso y la coloqué en su cuello para poder jalarlo de ahí y acercarlo hacia mí a mi antojo. En un par de segundos ambos nos encontrábamos ya de ladito sobre la cama con el pulso totalmente acelerado y deseándonos sin inhibiciones. Por supuesto yo no iba a permitir que aquel bombón se preocupara por nada, así que sin dejar que se moviera comencé a besar todo su cuerpo suavemente mientras con mi mano bajaba a comprobar el nivel de su excitación. —Mmmm, estás delicioso. Muero por comerte completito... Seguí bajando mi boca por su torso hasta llegar a encontrarme con aquel amigo que no podía estar más parado y duro para entonces. Mi boca no pudo contenerse y comenzó a chuparlo sin parar, subiendo y bajando mientras mis manos tomaban turnos para acompañar aquella degustación con un mini masaje que lo puso a chorrear de placer. Era obvio que yo no quería que terminara pronto aquel momento, así que me separé un poco y regresé a besar su boca para luego montarme lentamente sobre él, dejándole ver cómo iba entrando nuestro amiguito, poco a poco, hasta dentro. EL PODER DEL SEXO 

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La vista para aquel hombre era más que embriagante. Mi torso totalmente reclinado sobre él le permitió tener mis bubis a plenitud para jugar a su antojo con ellas y pasar su lengua traviesa sobre mis pezones que se encontraban duros de excitación. Mi abdomen totalmente apretado marcaba el ritmo de mi cadera al vaivén de mis movimientos que, justo cuando estaban por hacernos llegar a ambos, lograba controlar para alargar el éxtasis del momento.

Toma el control Si estás a media acción y te das cuenta que tu pareja está a punto de terminar, retírate unos segundos, respira y baja el ritmo para permitir que la adrenalina se distribuya y ganar un par de minutos más hasta desear con toda intensidad el orgasmo.

Pero no era justo que únicamente se quedara con aquella visión, así que sin sacarlo de mi, logré girar sobre él hasta quedarle de espaldas y dejar mi tatuaje en la espalda baja a su disposición total. El hombre estaba tan caliente que se prendó de mi cintura como si no quisiera dejarme escapar y comenzó a lanzar unos gemidos de placer que me hicieron apretarlo con todas mis fuerzas para recibir aquel orgasmo, que de contagio me vino a mi también. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Esa fue la única vez que me encontré con aquel personaje, pero por supuesto el negocio que mi cliente esperaba cuadrar ese día, cerró con creces. ¡El sexo de verdad mueve montañas! Incluso cuando crees que ya la tienes perdida, el viejo truco de la fiesta sexual siempre reditúa.

Un buen amigo mío, al que conocí en mis andadas, trabajaba en una empresa de energía muy fuerte y su diversión más grande era llevarnos a una de EL PODER DEL SEXO 

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mis mejores amigas y a mi a pasar tardes enteras en un hotelito con jacuzzi, acompañados de unos cuantos aperitivos a pasar horas y horas de placer para todos. Por supuesto su posición en la compañía en la que trabajaba le permitía estos lujos y más, tanto por la cuestión económica como por el tiempo que podía invertir en aquellas tardes lujuriosas sin que nadie lo estuviera molestando por el celular. Sin embargo, nada es eterno. Un buen día, su compañía se fusionó con otra empresa mucho más grande aún y el recorte de personal arrasó con más del 80% del personal. Mi amigo, ya totalmente resignado a que su estadía ahí tenía sus días contados, se relajó y de todo corazón comenzó a pasarles toda la información a quienes se quedarían en su lugar. Por supuesto, fiestero como era, ya a una semana de despedirse de su trabajo adorado se le ocurrió invitar a quien quedaría en su lugar y al que sucedería a su jefe a pasar un día en su casa de campo para cerrar cordialmente su ciclo en aquel lugar. Lo que nunca les comentó a aquellos dos incautos era que los acompañaríamos tres mujeres dispuestas a volverlos totalmente locos en la cama... y fuera de ella... Al fin llegó el fin de semana y quedamos de vernos en la caseta, así que ya desde ahí nos dividimos en tres coches y comenzamos el ligue. Desde el momento en que llegamos a aquella casa en la ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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orilla del lago, nosotras nos quitamos la ropa y nos quedamos en tan sólo unos trajes de baño muy diminutos que lograron hacerles abrir los ojos al máximo a aquellos tres. Por supuesto comenzamos a amenizar la mañana con música y uno que otro trago para ir quitando el nervio y, cuando menos nos dimos cuenta, ya estábamos tumbadas tomando el sol junto a la alberca. Aquellos hombres comenzaron a tratar de arreglar el mundo con su plática de negocios y nosotras comenzábamos a aburrirnos, así que bastó una miradita traviesa de las tres al mismo tiempo para lograr pararnos de los camastros y comenzar a picar a aquellos señores que no se acababan de animar a acercarse. —Hola chicos, ¿qué no se les antoja ir a esquiar? —Creo que tendremos que comenzar nosotras, así que vamos chicas. Las tres corrimos a la orilla del lago y nos preparamos para comenzar a esquiar cada quien en una lancha diferente. —¡Topless! Aquél grito de guerra fue suficiente para que las tres nos quitáramos la parte de arriba de nuestros bikinis y aquella escena con nuestras lolas al aire EL PODER DEL SEXO 

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rebotando a cada ola, logró calentar al máximo a nuestros amigos que ya esperaban ansiosos nuestro regreso. Un abrazo entre nosotras sellado con un beso entre las tres fue el detonante que disparó la adrenalina de todos y nos obligó a comenzar con la fiesta. Ya semidesnudas y todas llenas de arena, nos encantó darnos un regaderazo frente a ellos para llevarlos a su punto máximo de excitación, así que nos quitamos absolutamente todo y caminamos hacia ellos esperando sentirlos totalmente absortos en nosotras. La pasión no se hizo esperar, aquellos hombres comenzaron a besarnos como si no pudieran contener sus impulsos. Sus palancas se encontraban aparcadas en la velocidad más alta de su euforia y casi por necesidad tuvimos que correr a las habitaciones. Desde que los conocí, a mi me encantó el jefe de mi amigo así que no titubeé en lanzarme sobre él y, ya en la privacidad de nuestro cuarto, comencé a seducirlo hasta volverlo completamente loco. Su boca no sabía si bajar a probar mi sexo o quedarse estacionada en mis labios mientras mis manos no paraban de tocarlo, hasta que la adrenalina lo obligó a jalarme con todas sus fuerzas y de una vuelta ponerme en cuatro sobre la cama para darme la mejor embestida de su vida. El sonido de nuestras caderas no cesaba y mis gritos de placer resonaban con eco por toda la casa. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Moría porque siguiera así por horas, así que le pedía sin parar que me siguiera dando pero justo en el momento que sentí que lo perdería, me quité. —Espera, ven acá. Lo senté en una silla que se encontraba frente a un escritorio y me subí de frente a él. Necesitaba sentir sus manos tocando mi cuerpo, su lengua comiéndose mis bubis y su piel sudando sobre la mía. Lo abracé del cuello y comencé a jalarme contra él para sentir cómo me entraba lentamente hasta lo más profundo y no paré hasta explotar al mismo tiempo en medio de la habitación. ¡Vaya sesión que nos habíamos aventado! Apenas nos quedaron fuerzas para echarnos un baño y salir a reencontrarnos con nuestros amigos. Todos ahí afuera tenían unas caritas de mega cogidos que no podían con ellas y por supuesto la energía comenzó a decaer, así que rápido comenzamos a servir un par de tragos más para todos y decidimos cambalachear nuestras parejas. Aquellos individuos nunca se esperaron el giro que esa tarde llevaría. Para ellos aquella aventura había sido ya demasiado y se encontraban alistándose para regresar, pero lo que mi amigo nos había encargado era que les diéramos una aventura inolvidable, así que nosotras nos encargamos de que la fiesta continuara. EL PODER DEL SEXO 

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Mientras una de mis amigas comenzó a besar al compañero de mi amigo, yo comencé a besar a mi amiga enfrente de los otros dos hasta lograr que se acercaran y comenzaran a interactuar con nosotras. Mi amigo ya no pretendía seguir y prefirió orillar a la mujer que moría por estar con él a hacer un trío con su jefe y conmigo, así que mientras los otros dos regresaron a su habitación, a nosotros la euforia del momento nos ganó y terminamos los tres tumbados en la arena intercambiando besos, caricias y cachondez.

Prepara a tu pareja La penetración no lo es todo en una relación sexual. Utiliza juegos y cachondeo previo para preparar el camino para la excitación y el placer total y absoluto. Muchas veces es mucho más rico un orgasmo logrado por juegos sexuales que uno alcanzado por la pura penetración.

Nosotras dos bajamos a quitarnos el antojo de chuparlo al mismo tiempo y aún recuerdo como si fuera ayer cómo su cuerpo se estremecía al sentir nuestras bocas turnándonos para probar su virilidad. Como era de esperarse, la incomodidad del entorno nos obligó a regresar a la alberca y ya sobre un par ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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de toallas aquel par comenzó la acción, mientras yo me ocupaba de chuparlos a ambos hasta hacerlos llegar en una de las más ricas explosiones orgásmicas del mundo. El resultado de ese fin de semana de lujuria y pasión fue por demás redituable e, increíble como parezca, el poder que el sexo tuvo en aquella tarde de locura y desenfreno logró que mi amigo conservara su plaza en aquella empresa y fuera la mano derecha del actual jefe.

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Es impresionante cómo en todas las esferas se dan este tipo de preferencias al jugar bien tus cartas en el cierre de algún negocio. Incluso en el ámbito de la salud, en el que pensaríamos que los doctores trabajan tanto que ni tiempo les quedaría para algún affair, se dan situaciones picositas. Un viejo amigo que se dedica a vender y promocionar productos de un laboratorio muy fuerte en México, pasa su vida de consultorio en consultorio ofreciendo todos los productos que se encuentran de novedad. Este no es un trabajo fácil, por supuesto se necesita carisma para lograr que algún médico realice un buen pedido, así que sus atenciones no tienen límites y él disfruta al máximo ir de comida en comida haciendo relaciones públicas, pero si hay algo que le guste aún más son los retos, así que un buen día uno de sus compañeros lo retó a cerrar un trato con una doctora que era el hueso más duro de roer, y no porque ella fuera ni la más moral ni la más recta del mundo, sino porque la plaza que había conseguido en aquel Instituto había sido designación directa de su jefe, con quien sostenía un amorío desde hacía años, así que ella únicamente aceptaba los tratos que aquel buen doc previamente aprobara. De inmediato el detonador de adrenalina de mi amigo se disparó y aceptó aquel reto sin pensarlo mucho más. Como era de esperarse, el primer contacto le costó muchísimo trabajo pero luego de ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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insistir sin parar, logró que lo recibiera tan solo diez minutos. Él sabía que tenía que aprovechar esos pocos minutos al máximo y lograr que aquella mujer le diera entrada para una segunda aproximación, así que, haciendo uso de sus múltiples artimañas, se untó un poco de feromonas, se arregló como si fuera a una cita romántica y llegó puntual al encuentro. Al ser muy pocos los minutos con los que contaba, mi amigo decidió no tocar el tema de los productos de su laboratorio en ningún momento, así que se dedicó a hacerle plática amena y ligera a aquella doctora que se notaba a leguas había pasado amargada la mitad de su vida, soportando la relación sexual—afectiva con su jefe por conveniencia y frustrada en consecuencia. Poco a poco el rostro duro de aquella mujer se fue ablandando e inclusive una que otra risita nerviosa comenzó a asomarse de vez en vez hasta que mi amigo, puntual como siempre, justo a los diez minutos, se hizo el sorprendido por lo rápido que se le había pasado el tiempo en su compañía, se disculpó y, por supuesto, consiguió una nueva cita para poder promocionar sus productos. La siguiente semana mi amigo regresó puntual al consultorio de la doctora pero esta vez inició con un saludo mucho más cordial que incluyó un beso en la comisura de los labios de ella y un medio abrazo que la dejó nerviosa de entrada y, luego de tirarle EL PODER DEL SEXO 

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un par de piropos, comenzó con la promoción de su medicamento, a la cual no le invirtió mayor tiempo ni esfuerzo y cuando al fin terminó, se levantó y se acercó a ella, pero al acercarse a darle un beso para despedirse le susurró al oído.

Usa posiciones cómodas Te recomiendo tres posiciones muy útiles para cuando únicamente tienes un escritorio dentro de cuatro paredes: él sentado en la silla del escritorio con las piernas abiertas y los pies apoyados en el suelo, en espera para colocarte de pie entre sus piernas dándole la espalda y sentarte sobre su regazo, permitiendo que te detengas del escritorio mientras te carga y se mueve en pequeos círculos; una de mis favoritas es cuando la mujer se sienta en la orilla del escritorio para permitir la penetración, abrazando con sus fuertes muslos la cadera de él mientras la embestida dura y dura; por último, ambos de pie, la mujer de espaldas a él para que pueda penetrarla por detrás. Inclinándose hacia delante, la mujer modifica el ángulo de penetración para conseguir una mayor profundidad, mientras el hombre tiene las manos libres para acariciar el clítoris o las bubis de su compañera.

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—Sé que no puede aceptar ninguna invitación a salir, pero no me puedo resistir a su belleza y selló aquella frase con un beso en el cuello que se fue alargando hasta encontrarse con sus labios cálidos, de los que ya no se separó hasta lograr seducirla por completo. La vida vacía de aquella doctora de pronto se veía iluminada por la pasión que mi amigo desbordaba, así que no pudo resistirse a sus encantos y, cuando menos se lo esperó, se encontraba ya sobre su escritorio, sintiendo las manos de aquel hombre recorrer su cuerpo hasta toparse con su falda que no pudo más que subir para dejar al descubierto todo aquello que mi amigo cobijaría muy pronto con su propia boca. La doctora tuvo que hacer un gran esfuerzo para no denotar todo el placer que estaba recibiendo y, justo cuando se encontraba a punto de estallar, le gritó con todas sus fuerzas la necesidad de sentirlo, de una vez por todas, dentro de ella. La embestida fue rápida pero cargada de lujuria. Él no paró de tocar sus deliciosas bubis que colgaban frente al escritorio, mientras por detrás le daba con todo lo que llevaba semanas guardando para ella. —Sigue así, no te salgas. ¡Quiero sentir cómo te vienes dentro de mí! EL PODER DEL SEXO 

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Así que obedeció hasta la última palabra de aquella doctora que, por primera vez en su vida, se permitía tener sexo por el puro placer de sentir y vibrar. No tengo ni que aclararles que el trato se cerró con muchas más ganancias de las que había esperado, y esa fue la prueba de aquella apuesta que mi amigo y su colega habían pactado cerca de un mes atrás. El poder que el sexo tiene a la hora de decidir cerrar un negocio es innegable. El sexo es el único persuasivo que invariablemente generará ganancias cuando es bien aprovechado, pero si, al contrario, no se hace una buena chamba al querer ganar lo más, se perderá por lo menos. Un cliente mío, representante de algunos artistas, tuvo alguna vez la oportunidad de representar a una belleza de mujer exitosa como ninguna, hasta que el amigo fiel que vive en sus pantalones, lo traicionó. Aquella actriz acababa de pasar por un divorcio y su libido estaba mucho más alto que nunca. Al enterarse mi cliente de que todos los cambios en la vida de ella incluían cambio de representante, de inmediato le mandó un mail y se puso a sus órdenes. Lo que no sabía era el casting al que se iba a tener que enfrentar llegando a su entrevista. La cita fue en casa de ella pues no quería hacer público su cambio de representación, así que, en ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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un evento muy privado, citó al susodicho y comenzó la interacción. Desde el principio él notó que la plática giraba en un tono muy personal y poco a poco fue dilucidando que lo que ella quería era algo más que tan sólo una reunión de trabajo, así que, de un momento a otro, cambió su switch mental y se preparó para lo que él creyó sería el mejor sexo de su vida. La cosa comenzó muy bien, ella totalmente tirándole la onda le ofreció un par de bebidas y, entre plática y plática, de pronto se encontraban ya en pleno beso de telenovela. Él, aún nervioso, trató de ir llevando la situación con calma, pero aquella mujer parecía que no podía esperar, así que sin más le bajó los pantalones y ¡oh sorpresa! Resulta que nuestro pequeño amiguito, no reaccionó ante ninguno de sus encantos. Ella trató de ser paciente y continuó con el cachondeo esperando recibir algún tipo de respuesta pero al ver que pasaban los minutos y el atolondrado de mi cliente de plano no podía levantar su ánimo, lo invitó a retirarse. Si luego de probar algunos recursos descubren que la disfunción eréctil es más una cuestión fisiológica, entonces visiten a su médico ya que éste les puede recomendar alguna medicina que suba su estamina y testosterona, facilitando así la erección. EL PODER DEL SEXO 

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¿No te excitas? ¡No te preocupes! La disfunción eréctil es sin duda una de las preocupaciones más grandes de los hombres que pasan la mitad de sus vidas esperando que no les pase y la otra mitad tratando de curarla, aunque en la mayoría de los casos suele ser más una cuestión sicológica que un problema fisiológico. Por lo tanto, ideen juntos trucos para combatirla como utilizar ropa sexy y lencería sensual, el efecto visual logrará distraer la atención del hombre, relajándolo al punto en que la erección se de sin siquiera proponérselo. También propónganse regalarse buen sexo oral y mucho cachondeo, acompañado de una selección de música lounge erótica con ambientación a media luz. Les recomiendo ingerir alimentos picantes, con muchas especies y calientes para subir su libido y ayudar a la erección. Si quieren probar con algún juguete, algunas veces la bombita succionadora utilizada para alargar el pene puede ayudar a que la circulación en esta parte del cuerpo irrigue mejor y de pie a una erección mucho más prolongada. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Los nervios son el peor compañero que cualquiera puede tener ante cualquier situación, pero cuando se incluye la condicionante del éxito de un negocio dependiendo casi única y exclusivamente del sexo, la presión es demasiada y la mente siempre termina por traicionar al cuerpo. Muchas cosas pasan cuando el sexo es lo que define el éxito o fracaso de un negocio, pero el único negocio que depende total y absolutamente del sexo es sin lugar a dudas el sexo servicio. En México, una chica escort puede prestar servicios de diferente tipo. Hay quienes acompañan a eventos sociales, hay quienes salen de viaje con algún cliente, hay quienes cogen a domicilio o hay quienes únicamente van a hoteles, pero al final, todo acaba en lo mismo: un tremendo revolcón. Aquí la mayoría de las chicas escort de alto nivel únicamente atienden en hoteles gran turismo o en los moteles de la zona céntrica de Viaducto y Patriotismo. Por una módica cantidad extra, algunas van a domicilio pero no son la mayoría. Desafortunadamente en provincia los clientes se quejan de que no hay gran variedad ni calidad en el servicio y tienen que conformarse con los servicios kitsch —por llamarles de alguna forma— locales. La Ciudad de México es una de las entidades más pintorescas del mundo. En nuestro Valle multifacético contamos con todo tipo de opciones para cada una de las categorías en las que el ser humano consiEL PODER DEL SEXO 

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dera que se encuentra la diversión y, por supuesto, el sexo no es la excepción. Definitivamente esta ciudad mágica es de las pocas metrópolis donde las sexo servidoras —a partir de cierto nivel— ponen sus reglas. Basta con abrir cualquier página de Internet que ofrezca servicios de acompañamiento para toparnos con una amplia gama de variedad de chicas para todos los gustos, y cuando digo todos los gustos, me estoy refiriendo a cuestiones tanto físicas como de idiosincrasia. El menú cuenta con nacionalidades de casa, argentinas, venezolanas, brasileñas, colombianas y hasta una que otra europea. Por supuesto hay chicas delgadas, gordibuenas, exuberantes, rubias, castañas, azabache, altas, medianas o pequeñas. Pero ahí no acaba la cosa, también puedes elegir entre mujeres muy jóvenes, más maduras, letradas, amateurs, experimentadas o inocentes, entre muchas otras cosas más. Desafortunadamente, en México no existen muchas chicas o lugares donde se ofrezca una amplia gama de fantasías como en otros países del mundo donde el sexo es mucho más abierto y su comercialización también. Fantasías como dungeons de dominatrix; cougars; fetiches; juegos de rol y demás no se encuentran tan fácil ni se dan en forma profesional como en otros lados donde existe toda una cultura sexual de apertura y goce. Pero qué se puede pedir de una sociedad donde el porno es satanizado y a las mujeres les incomoda ver masALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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turbarse a sus parejas. Al final todo es mental y qué mejor que en pareja podamos realizar todo tipo de fantasías y tener todo tipo de experiencias. Pero regresando a nuestro México lindo y querido, aquí la aventura para un citadino comienza desde la difícil decisión de a quién elegir con tanto que hay para ofrecer, así que, después de pasar bastantes minutos sentados frente a una computadora —minutos seguramente aprovechados en horas de oficina— y luego de tener ya una lista con varios nombres y teléfonos, al fin llega el momento de la tan esperada llamada para hacer una cita. —Hola hermosa, ¿me puedes dar informes? Es aquí cuando la sacrosanta mujer aprovecha para soltarse con una letanía de costo contra servicio, límites, permisos, prohibiciones, lugares de atención y demás condiciones que varían de caso en caso, de cliente a cliente, de petición a petición y de nivel de locura e intensidad. A partir de esta etapa, nuestros queridos conciudadanos, pasarán aproximadamente una hora más tratando de decidir cuál fue la de la voz más cautivadora, la de mejor relación costo—servicios, la más alivianada o simple y sencillamente, la más barata. Pero ¡cuidado! que como diría mi sabio padre, lo barato sale caro, y es que ni un peso de los ahoEL PODER DEL SEXO 

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rrados valdrá la pena cuando al abrir la puerta se vayan de espaldas al darse cuenta que la de la foto no es ni siquiera la sombra de lo que acaba de llegar a nuestra habitación o tal vez sí es la misma chica pero con diez kilos más, o peor aún, era Juan antes de ser Juana. En fin, antes de llegar a la parte de la recepción de la candidata elegida, todavía se tienen que invertir un par de minutos en la elección del lugar indicado para el cachondeo próximo, así que, dependiendo de la zona, nos sentamos una vez más frente a la computadora, esta vez para entrar a algún foro y pedir consejo, investigar reseñas y direcciones de hoteles de paso cercanos a nuestro lugar de trabajo o, si ya es más tarde, cerca de nuestro hogar. Si eres novato en esto del amor pagado, tienes que tomar en cuenta que casi todos los hoteles de este tipo llevan el prefijo de “Hotel y Villas” y en verdad insisto en esto pues muchos cometen el clásico error de decir “estoy en la habitación 104 del Villas” y ¡vaya si se dan confusiones gracias a este tipo de errores! Ahí vemos correr chavas de hotel a hotel tratando de descifrar a cuál chingao hotel se refería aquél cristiano y ni se diga del pobre hombre que tiene que estar esperando horas enteras hasta que la chica salga de la confusión y al fin llegue después de casi una hora de espera. Pero bueno, todo esto es parte de la parafernalia de la más multicitada fantasía de poder ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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pagarle a alguien para llegar al cielo, para que sin mover un dedo logres tener uno de los orgasmos más inolvidables de tu vida, para poder hacerle a un mujerón lo que no te atreves —por respeto— a hacerle a tu propia mujer, ¿o no? Así que estos 50 minutos de placer, lo valen todo y por eso sigues con la elección del mejor lugar para la ocasión. Por supuesto encontrarás desde el hotel piojito hasta uno más nice, muy minimalista con jacuzzi y hasta con alberca, eso ya depende del nivel de palo que cada quien se quiera aventar, para al final siempre esperar llenos de adrenalina aquellos pasitos de tacón que se escuchan por el pasillo, acompañados de un par de “toc, toc, toc” que hacen retumbar la puerta de tu habitación. ¡Madres! Ya llegó. En ese momento corres a asomarte por el agujerito de la puerta para comprobar que sí es lo que ordenaste, luego abres y comienzas a sudar frío del nervio de tener a quien tanto trabajo te costó elegir justo frente a ti. Amablemente la saludas y la invitas a pasar, ella te preguntará por su “regalito” y una vez que tú se lo hayas dado, un par de picoretes comenzarán a calentar motores para toda la acción que pueda venir a partir de ahí y pues, bueno, eso ya dependerá de lo que sus respectivos Krakens estén dispuestos a dar en desempeño. De cualquier forma, si todo va saliendo de acuerdo al plan, el resultado de aquella citadina experiencia los dejará con una sonrisa de oreja a EL PODER DEL SEXO 

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oreja que valdrá la pena como para todo el mes. Pero más allá del simple físico, también hay quien se topa con chavas espectaculares que tan solo se tiran a la cama sin la menor expresión ni intención de pasar un buen momento, únicamente para dar una experiencia tipo muñeca inflable, sin besos, sin caricias, sin la mínima pasión. En fin, en estos casos, muchos optan por pagarles para que se vayan con tal de terminar con la tortura y a otros les vale y le sacan el mayor jugo posible a la experiencia. Aún así, a los hombres mexicanos parece gustarles este método de contratar por Internet y, seamos sinceros, no hay mejores opciones para este deporte extremo. En todo caso, tanto para ellos como para las chavas, cada encuentro tiene su alta dosis de adrenalina y emoción pues el nerviosismo de encontrarte en una cita a ciegas con alguien y saber que el sexo jugará un papel determinante te hace correr la sangre por todo el cuerpo y logra que te calientes desde que vas en camino. Como les contaba, al nivel al que me movía, las chicas son más fresas, casi nunca ofrecen un servicio tipo “hard” y por esto me refiero a tener relaciones ilimitadas en una hora, disfrazarse, dar y recibir sexo oral e incluso abrir la puerta trasera y, aún cuando lo llegaran a ofrecer, cada petición extra costaría bastantes pesos más. Yo por mi lado, ofrecía un servicio completo sin cargos extra, pero es porque en realidad también ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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aprovechaba para cumplir algunas de mis propias fantasías con cada cliente. Me encanta el sexo oral, adoro cachondear y soy más besucona que un plecostomus. El sexo por la retaguardia es una de mis perversiones favoritas, y tomarme toda la leche... ¡wow!...una delicia. Por eso en este negocio para de verdad sentir todo el poder, tienes que gozar el sexo al máximo.

Haz del sexo parte fundamental de tu vida Cuando haces del sexo una parte muy importante de tu vida diaria, tu seguridad y autoestima suben y grandes transformaciones se generan en tu entorno.

Un viejo amigo mío, dueño de una fábrica de pisos, llevaba meses tratando de firmar un contrato de exclusividad para proveer de todo tipo de pisos a una de las empresas constructoras más fuertes de México pero cada vez que estaba a punto de cerrar el negocio, alguien más llegaba con alguna otra propuesta que lo sacaba de la jugada. Llevaba mucho tiempo tratando de hacerle entender que lo único que le faltaba era un incentivo que ayudara a aquel representante constructor EL PODER DEL SEXO 

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a dar el paso. Yo ya me había cansado de decirle que me dejara ir a negociar a cambio de una comisión sobre las ganancias si lograba cerrar el trato, hasta que al fin un día recibí una llamada de su parte rogándome ir a verlo. —Milah, tienes que sacar cita con este ingeniero y lograr que te firme el contrato. De eso depende mi empresa. Luego de algunas negociaciones me comprometí a visitar al tan aferrado ingeniero y hacer todo lo posible por lograr aquel negocio. Debo confesar que nunca creí que en verdad fuera tan difícil un acercamiento con aquel tipo. Desde el inicio fue engorrosísimo lograr sacar la cita con su secretaria y, cuando al fin logré tenerla, me esmeré por que todo fuera perfecto. —El ingeniero la puede ver en su oficina mañana al medio día. Desde hacía semanas yo tenía listo el vestido que llevaría para aquella reunión y había estudiado a la perfección tanto el contrato como la oferta que le presentaría, así que me apresuré a tener todo listo y al día siguiente estaba puntual sentada en la sala de espera de aquel elegante edificio. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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—Ya puede pasar, el ingeniero la espera. No puedo negar que la pura presencia de aquel señor imponía y cuando escuché su grave voz con ese tono tan seguro al saludarme e invitarme a pasar, me quedé, por unos segundos, paralizada. A leguas se notaba que era una persona culta e inteligente, además de ser un señor maduro sumamente atractivo, pero no era el momento de derretirme frente a él, así que tomé fuerzas y, luego de un respiro, comencé con mi presentación. Al principio yo no sabía si le estaba interesando o simple y sencillamente se estaba aburriendo en su silla, hasta que de pronto comenzó a disparar una pregunta tras otra sin darme un espacio para pensar entre cada una. Así continuamos por alrededor de una hora, durante la cual fuimos relajándonos y hasta una que otra sonrisa le vi esbozar. —Ingeniero, ya casi es la hora de comer y supongo que ya tiene algún compromiso, y como yo he terminado con la parte formal de la presentación, en verdad disfrutaría mucho continuar con mi propuesta algún día de esta semana durante la comida. Aquel hombre se levantó y se acercó tanto a mi que me puso a temblar de nervios, pero bastó una linda sonrisa y un beso en la mejilla para despedirse y tranquilizarme. EL PODER DEL SEXO 

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—Mi secretaria la contactará. Gracias por su visita. Ups, en realidad yo no sabía si me había ido bien o si únicamente aquel bombón había sido realmente amable y me había dado el avión durante todo aquel tiempo. Estaba a punto de llamarle a mi amigo para contarle mis impresiones, cuando mi celular sonó y justo era él. —Milah, no sé qué rayos hiciste, pero acabo de recibir un mail del ingeniero agradeciéndome la presentación y dándome una cita para dentro de tres semanas. Bueno, por lo menos aquella era una señal de que todo iba viento en popa, así que me seguí concentrando para programar el éxito de aquel importante negocio y me puse a esperar la tan prometida llamada, hasta que una tarde que me encontraba saliendo del gym, al fin me hablaron para comunicarme que aquel ingeniero me invitaba a comer al día siguiente para terminar de tratar el asunto que teníamos pendiente. Como se podrán imaginar, comencé a prepararme tres horas antes del tan esperado encuentro y puse absolutamente toda mi atención en mi apariencia, comenzando desde aquel largo baño de tina caliente que me sirvió para relajarme, acompañado ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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de un poco de aromaterapia que logró dejar mi piel increíblemente tersa y suave. Cautelosamente comencé a escoger de entre mi lencería, aquella que tuviera el encaje más delicado y lograra hacer que mi figura sirviera de detonador para la decisión de aquel interesante hombre de negocios. Sobre mi sexy juego de lencería rojo decidí colocar un vestido negro ceñido y corto acompañado de unas zapatillas altas del mismo color. Mi cabello suelto y un collar discreto y delicado sirvieron de marco para lo que sería una tarde de ensueño. —Hola, muchas gracias por darme una segunda cita. —Luces hermosa, siéntate por favor. Desde el inicio la plática entre nosotros se tornó cálida y personal y a cada copa de vino, más confianza íbamos agarrando ambos. Luego de un par de horas, al fin llegó el postre y el helado de vainilla que acompañaba su strudel de manzana me hizo un gran favor al quedarse embarrado en la comisura de su boca. —Espera, te quedó un poco de helado aquí, te ayudo a quitarlo... Sin pensarlo dos veces me acerqué a él y pasé mi lengua justo a un lado de sus labios para quitar EL PODER DEL SEXO 

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aquella mancha que parecía haber jugado a mi favor. —¡Perdóname! Debe ser el vino. No pude resistirme. Sin decir nada, tan solo esbozó una traviesa sonrisa a medias que logró ponerme un poco nerviosa y acto seguido tomó mi mano, la acercó delicadamente a su cara y, luego de darle un beso tierno, dirigió su mirada profunda a mí, me tomó de la nuca y me acercó hasta tenerme a escasos milímetros de su cara para darme uno de los mejores besos de mi vida. —No quisiera ser descortés, pero tengo una suite en uno de los mejores hoteles de Reforma y, si tú quisieras, podríamos ir a tomar una copa saliendo de aquí. ¡La respuesta era más que obvia! Al subirnos a su automóvil de inmediato subimos la ventana que nos separaba del chofer y desde ahí comenzamos el cachondeo a lo lindo. Siempre conservando el estilo y siendo todo un caballero, aquel ingeniero comenzó a besar mi cuello mientras me acariciaba suavemente con sus manos frías y firmes. Yo, por mi lado, no pude más que cerrar los ojos y dejarme sucumbir a sus encantos, así que dejé ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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que mi piel se enchinara al sentir sus dedos subir por mis muslos hasta llegar a mi entrepierna que lo esperaba húmeda y cálida desde hacía horas. De un suave empujón lo recliné hacia atrás, subí mi vestido y me monté en él. Poco a poco fui sintiendo como iba reaccionando a mis caderas moviéndose sobre la suya pero decidí esperar a llegar a aquella suite y hacerlo explotar de la mejor forma. Cuando al fin llegamos tratamos de ataviarnos nuevamente y se nos hizo eterno el trayecto del estacionamiento hasta aquella lujosa habitación, pero valió la pena. Ya no podíamos esperar un segundo más para ver por primera vez nuestros cuerpos desnudos y poder sentir nuestra proximidad al máximo, así que apenas entré me saqué el vestido para quedar únicamente en aquella lencería que había elegido especialmente para la ocasión y, aún con los tacones puestos, me acerqué a él para besarlo completito. Aún de pie me enganché en un beso apasionado que sirvió de detonador para ir avanzando lentamente hasta la habitación, en la que nos esperaba una botella de vino con dos copas para calentarnos aún más. Sin decir una sola palabra continuamos nuestra danza erótica en la que yo iba desvistiendo poco a poco a mi Inge consentido mientras él se dejaba seducir por mi minuto a minuto y, cuando lo tuve totalmente vulnerable frente a mi, lo tumbé sobre la cama, me subí sobre él, me quité la poca ropa que me quedaba, dejé mis tacones puestos EL PODER DEL SEXO 

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y comencé a pegar mi cuerpo al suyo lentamente mientras mi boca recorría cada parte de su ser. Nos abrazamos totalmente desnudos por un buen rato, mientras un par de besos tiernos nos ponían cada vez más calientes, cerré sus ojos con mis labios y bajé a probar su deliciosa trabe que se encontraba ya a punto de explotar, así que pasé mi lengua por encima, escupí un poco y la hundí hasta mis anginas para apretarla con fuerza cada vez que entraba y salía de mi boca, a la vez que la apretaba fuertemente con mi mano para poder sentir la dureza de su gran erección. Me senté frente a él y le tendí la mano para ayudarlo a colocarse hincado frente a mi, lo jalé de su parte más erguida y lo coloqué entre mis piernas para seguirlo sintiendo mientras yo me mojaba cada vez más. De una vuelta me puse de espaldas y bajé mis manos a la cama para dejarle ver mi tatuaje de la cadera a plenitud y al fin sentir la culminación de tantas horas de adrenalina y pasión. Sin poder soltar mi cadera comenzó a darme con todas sus fuerzas mientras yo me tocaba con mis dedos ligeros para aumentar la lubricación y, cuando ya no podía más, me quité para sentarlo frente a mi y subirme para hacerlo explotar dentro de mi intensamente, así que, sin dejarlo reaccionar, lo clavé en mí y comencé la embestida a todo poder hasta escuchar un fuerte grito de éxtasis, acompañado de un llanto espectacular. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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—Vaya Milah, te pido una disculpa por las lágrimas, pero no sabes qué orgasmo tan fuerte me acabas de provocar. Aquella fue la primera vez que vi llorar a alguien de un placer orgásmico y me encantó. Terminamos aquella tarde muy románticamente entre las sábanas y al final del día nos despedimos con un tierno beso que, al menos a mi, me ayudó a dormir como ángel aquella noche. Él nunca tocó el tema del negocio que teníamos pendiente y a mí me pareció de muy mal gusto sacarlo, así que dejé que aquel día transcurriera tal cual iba fluyendo y a la siguiente mañana mi teléfono me despertó muy temprano con buenas noticias. —Milah, te has ganado tu comisión. ¡Mil gracias! El Ingeniero llamó a primera hora a mi amigo para darle la noticia de que firmaría con él y ese mismo día quedó cerrado el tan anhelado negocio. Qué poder más sutil y más intenso tiene el sexo en este tipo de intereses y qué mejor que poder disfrutar de las mieles desde el principio hasta el final de aquella sui géneris negociación. Sin embargo, para cerrar un negocio con éxito, no siempre es necesario que exista sexo tan explícito. Existen algunas ocasiones en las que con tan solo dotar al cliente con situaciones sexys que le EL PODER DEL SEXO 

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sirvan de golosina mental es más que suficiente para conquistarlo.

Deja que tus emociones fluyan Si al terminar una sesión de sexo con tu pareja te da por llorar o reír a carcajadas, no te preocupes, estas reacciones se generan debido a la descarga de la tensión acumulada durante el orgasmo debido a que se elevan los niveles de serotonina en la sangre. Esta hormona produce una sensación de felicidad hace que nos relacionemos mejor.

Una amiga mía trabaja como edecán y casi todos los fines de semana viaja a eventos por todo el país y, según me cuenta, aunque a ellas únicamente las contratan para ofrecer atenciones, información o productos, la mayoría de las veces algunas de las chicas terminan en pleno revolcón con alguno de los asistentes. La mayoría de las veces es por cuenta propia, ya sea por dinero o por simple diversión, pero unas cuantas veces llevan la consigna desde un inicio de tener marcaje sobre algún empresario importante para seducirlo e ir viendo hasta donde quiere llegar. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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A mi el tener que estar tanto tiempo en un solo evento me parece absurdamente cansado, sin embargo, mi amiga me pidió en una ocasión que la acompañara a Cancún pues tenía la comisión de ser la sombra de uno de los asistentes al evento que le tocaría atender y necesitaba alguien de confianza que le hiciera el paro. Obviamente yo feliz de la vida empaqué un par de bikinis, la ropa que usaríamos y me lancé a trabajar con ella. La incertidumbre de qué tipo de hombre sería iba matando a mi amiga que no acostumbraba hacer ese tipo de servicios, así que le propuse darle el 2×1 y entre las dos consentir al susodicho. Nosotras éramos amigas desde hacía mucho tiempo y nos encantaba hacer tríos juntas, así que planteamos aquello como si fuera parte de nuestro desmadre y nos lanzamos a la aventura. Al llegar al evento de inmediato nos presentaron con aquel empresario merecedor de todas nuestras atenciones y sin más, comenzamos a platicar con él de manera muy cercana y amable, sin descuidar a los demás invitados al evento. Cuidando de no atosigarlo, nos desvivimos por atenderlo y por estar al pendiente de sus requerimientos y, luego de un muy largo día, al fin terminó aquel asunto, así que nos acercamos a aquel hombre hiperactivo que tenía nuestra atención acaparada y sutilmente lo invitamos a reventar con nosotras. EL PODER DEL SEXO 

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El Poder del Sexo —¡Claro! ¿cómo de qué tienen ganas?

Luego de un par de minutos para dilucidar qué rayos haríamos con él, decidimos llevarlo a él y a su mejor amigo de antro. —¡Perfecto! Paso por ustedes en dos horas a su hotel. Desde luego aquel empresario no tenía idea de si hacíamos aquello por el puro gusto o por instrucciones de alguien, pero pareció no importarle y ¡vaya reventón que agarramos! Desde la llegada al antro comenzamos a bailar y, entre cachondeo y cachondeo, mi amiga y yo comenzamos a darnos un par de picoretes frente a ellos para calentarlos y dejarlos con las ganas. Afortunadamente aquellos dos eran personas súper decentes y agradables, así que más que por obligación, acabamos disfrutando cada segundo de aquella velada y, por supuesto, luego de un par de horas de ligue, drinks, y mucha adrenalina, no tardaron en invitarnos a seguirla a su suite. Aquellos hombres de negocios tenían una villa privada con una alberca deliciosa a la que mi amiga y yo nos lanzamos sin pensar desde que llegamos. Rápidamente fuimos quitando toda nuestra ropa hasta quedar totalmente desnudas frente la alberca, volteamos a verlos con una mirada pizpireta y nos ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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enfrascamos en un tierno beso, más que delicioso, que les permitió vislumbrar nuestras siluetas de perfil mientras nos cachondeábamos de lo lindo. —Chicos, no tarden o empezaremos sin ustedes. Como de bólido, ambos se encontraban de un impulso ya sentaditos en la orilla de la alberca con un par de bebidas para todos y, luego de un par de minutos de plática, los jalamos a unírsenos. Bastó tan solo eso para tener el pretexto perfecto para colgarnos de sus cuellos y abrazarlos con nuestras piernas mientras al fin uníamos nuestras bocas con las suyas. A partir de ahí todo fue pasión y adrenalina y el sentir nuestros cuerpos totalmente al descubierto dentro del agua caliente nos ayudó a pasar a punto de ebullición de inmediato. —¿Les parece si nos secamos un poco y pasamos adentro a escuchar un poco de música? A todos nos pareció más que apropiado terminar con aquella alberca y tardamos un par de minutos en bañarnos y secarnos antes de reencontrarnos. Ya un poco más recuperados, nos sentamos a escuchar música en la salita lounge de su villa y poco a poco fuimos retomando la pasión, sin embargo, ambos se sentían un poco reprimidos y no acababan de abrirse por completo ni se atrevían a dar el EL PODER DEL SEXO 

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siguiente paso, así que sin querer presionarlos, mi amiga y yo comenzamos a besarnos hincadas sobre el tapete blanco que se encontraba frente a nosotros mientras con nuestras manos jugueteábamos con nuestros cuerpos hasta hacernos humedecer. Suavemente nos fuimos recostando hasta quedar totalmente postradas ahí mismo, así que decidí quitarme el antojo y bajé a probar todo aquello que ya escurría de ella. Mi boca no podía desprenderse de aquello tan rico mientras que de reojo lograba vislumbrar a mi amiga con cara de éxtasis, revolcándose de placer a mi contacto. —No pares Milah, ¡me quiero venir en tu boca! Por supuesto yo comencé a tocarme al mismo tiempo pues el sentirla así, al límite del orgasmo, logró calentarme a tope. Mis dedos escurridizos entraban y salían de ella a la par que mi lengua jugaba con su clítoris y yo ya no podía más, así que justo cuando sentí que ella se venía, me dejé llevar para unirnos en una explosión orgásmica de antología. Cuando al fin recobramos fuerzas, volteamos a ver a aquellos dos que estaban con la boca abierta y los ojos más abiertos que una caricatura del correcaminos. —Uff, qué rico. Ustedes me disculparán pero yo tengo como política no tener sexo más que con mi ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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mujer, así que luego de semejante calentada, me retiro para darme un baño de tina muy largo. El chofer ya tiene instrucciones para llevarlas a donde quieran. Mil gracias por la velada. Un beso en la boca de cada uno de nuestros entenados bastó para dejarlos más que felices y nosotras nos dispusimos a partir, más que satisfechas.

Fija tus propios límites El sexo no únicamente se circunscribe a la penetración como tal, muchas veces un calentón de miedo tiene el mismo efecto que una noche de sexo ardiente y además deja a los involucrados con paz mental y sin culpas ni preocupaciones.

Ser empresario no es nada fácil. Nunca es suficiente ni el talento, ni el intelecto, ni las conexiones que se tengan y al final, siempre un empujoncito de toque sexual, ayuda a agilizar y cerrar hasta los más reacios negocios.

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Capítulo 3 El Poder del Sexo en la Oficina • Busca el tiempo para convivir con tu familia • No te preocupes si eres precoz • Utiliza las emociones más extremas a tu favor • Atrévete a darle un beso negro • No le tengas miedo al sexo anal • Experimenta sexo tántrico • Utiliza la eyaculación retardada a tu favor

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• Se cauteloso • Da y recibe • Haz que los convencionalismos sociales jueguen a tu favor • Mantén tu distancia • Respeta tus límites • Deja en claro el estatus de la relación desde un inicio • Genera tus propios escrúpulos • Agudiza tus sentidos Casi todos hemos tenido algún amorío en nuestro lugar de trabajo, y la delgada línea entre haberlo disfrutado o haberlo padecido se dibuja simple y sencillamente entre si el acostón fue por el puro placer o si fue necesario para obtener algún beneficio a cambio. Desafortunadamente, al involucrarnos con alguien del trabajo no necesariamente tenemos en mente el poder que el sexo puede llegar a tener en aquella relación o incluso el poder que nos puede dar en térALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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minos laborales, aunque tampoco vislumbramos en el momento que si en el transcurso de aquel peligroso juego hacemos un mal movimiento, podríamos llegar a sufrir un jaque mate nosotros mismos. Irónicamente, lo primero que a todos nos dicen cuando entramos a trabajar a algún lugar por primera vez, es que están prohibidas las relaciones con personas de la misma institución o empresa, sin embargo, ¿qué se puede esperar que ocurra cuando pasamos mucho más tiempo en la oficina que en nuestro propio hogar? Es inevitable que se generen vínculos entre nosotros y muchas de las personas que trabajan a nuestro alrededor, pero ¿cuántos de esos vínculos son elegidos por nosotros mismos y cuántos son impuestos o adquiridos por compromiso? A diferencia de la Universidad o el colegio, donde las relaciones que tenemos giran en torno al mismo ambiente porque es con quienes compartimos en ese momento de nuestras vidas algo en común, en el trabajo la situación se vuelve un poco más complicada pues, por lo general, además de las relaciones que tenemos en la oficina, la mayoría ya tenemos una vida privada que compartimos con una pareja e incluso, la mayoría de las veces, con hijos, de forma que tenemos que encontrar el tiempo para atender ambos ámbitos. Es aquí, en este ambiente laboral, donde el sexo es el responsable de nuestros éxitos y de la mayoría de nuestros fracasos profesionales por muchas EL PODER DEL SEXO 

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razones. Si a la convivencia diaria con el mismo círculo de personas le sumamos que la mente de los trabajadores está distraída pensando en sexo, su productividad laboral se ve afectada o nulificada.

Busca el tiempo para convivir con tu familia Existen varios estudios que señalan que el sexo en la oficina baja notablemente la productividad de los empleados, sin embargo, si en las empresas se contara con un horario decente de trabajo, en el que los empleados pudieran tener un par de horas para comer y salir antes de que anocheciera para poder llegar a casa y aún tener la oportunidad de convivir con sus parejas e hijos e incluso de realizar alguna actividad con ellos, la gente no estaría tan obsesionada con tener sexo con alguien de la oficina.

Es por falta de condiciones laborables saludables que la gente se la pasada pensando en sexo en horas de trabajo, incluso cuando se realiza alguna auditoría de los sitios de Internet visitados en cada computadora en las empresas, la mayoría de las analizadas reportan que gran parte del uso de las mismas se ha utilizado en ingresar a sitios relacioALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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nados con pornografía o redes sociales y, una cosa lleva a la otra, pues cuando alguien lleva varios minutos explorando este tipo de imágenes, en lo primero en lo que piensa en cuanto se levanta de ahí, es en sexo. La mayoría de mi vida laboral me la he pasado tras una computadora y, aún cuando he tenido trabajos sumamente demandantes en tiempo y atención, siempre he tenido algún compañero o jefe que más que llamar mi atención para cuestiones laborales, se la ha pasado pidiéndome ir a su oficina con algún pretexto que, al final, ha resultado en una segunda intención. Yo misma he tenido la oportunidad de tener mi “favorito” y poderlo citar a mi antojo y conveniencia con tal de lograr quitarme el antojo. Hace un par de años me encontraba encabezando un proyecto que requería que todos los involucrados estuviéramos en la oficina desde las 9:00 am hasta casi las 11:00 pm todos los días. Yo en esa época acababa de divorciarme y como toda mujer que acaba de pasar por una larga temporada de pésima o nula vida sexual y habiendo tenido como mejor amigo durante todo ese tiempo a mi vibrador, mi libido se encontraba hasta el tope, así que, haciendo uso de mi nivel jerárquico, le pedía a uno de los abogados del equipo ir a mi oficina mucho más de lo necesario. Era un hombre moreno sumamente educado que casi acababa salir de la UniverEL PODER DEL SEXO 

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sidad y llevaba muy poco trabajando con nosotros. Cuando comenzamos a convivir me tocó escuchar que acababa de terminar una relación muy larga que lo tenía devastado y fue justo ahí cuando mi interés en él logró encapricharse. Como todos, mi mente también se encontraba continuamente pensando en sexo, sobre todo cuando aquel hombre, objeto de mis deseos, dejaba mi oficina infestada con su aroma afrodisíaco y, aunque yo no podía ingresar a sitios de Internet que no fueran estrictamente relacionados con mi proyecto, pues el firewall me lo impedía, no puedo negar que todos los días en casa, antes de desayunar, me deleitaba consintiéndome a mi misma ayudada de alguna película porno sutil y muy erótica que hiciera que mis días comenzaran de lo más rico y relajados. Por supuesto aquellos orgasmos matutinos solo hacían que mi nivel de calentura se incrementara durante el día y, como no pudiera sacar mi energía en el gimnasio o de alguna otra forma, mi mente no podía dejar de pensar en echarme a aquel abogadillo que les platico, así que un buen día programé una reunión en la sala de juntas y, por supuesto, solo lo cité a él. —Licenciada, perdón por llegar retrasado. ¿Y los demás compañeros? —Solo te cité a ti. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Acompañando a mis palabras únicamente siguió una actitud seductora que poco a poco me dejó irme acercando a él mientras su creciente nerviosismo me excitaba cada vez más. Cuando al fin logré tenerlo a escasos milímetros de mi, aun sin tocarlo, humedecí mis labios y luego de pasar mi lengua sobre ellos, los uní a los suyos. Su respuesta alentó mi ego, pues apenas nos unimos en aquel beso, aquel hombre me jaló de la cintura y me apretó contra él como si nada más importara. Mis manos entonces lo tomaron de la nuca y disfruté meter mis dedos entre su cabello que olía a una esencia de vainilla que me pareció de lo más excitante en ese momento, caminé empujándolo unos cuantos pasos hasta que uno de los muros nos detuvo y me dejó presionar mi cuerpo contra el suyo dejándome sentir como él, poco a poco, reaccionaba a mi contacto, así que no podía desaprovechar semejante muestra de entusiasmo y no pude sino abrir sus pantalones y regalarle un rico masaje que fue cambiando de tono hasta tenerme totalmente hincada frente a él chupándolo sin poder detenerme. Recuerdo perfecto su cara al tenerme agarrada del cabello disfrutando cada vez que mi cabeza subía y bajaba para seguir haciéndolo lubricar de placer, hasta que ya no pudo más y me subió para plantarme un beso intenso antes de llevarme hasta la mesa y ponerme en cuatro para darme con todo. EL PODER DEL SEXO 

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Aunque su embestida duró pocos minutos, ambos contuvimos nuestros ímpetus para que nadie afuera se percatara de lo que ahí sucedía, sin embargo, al sentir como entraba y salía de mi, al tiempo que con sus dedos estimulaba mi clítoris, el orgasmo no se hizo esperar y un agudo grito acompañado de un fuerte suspiro de su parte lograron llenar el ambiente de aquella sala. Claro está que una vez veniditos, el nerviosismo nos invadió a ambos y como pudimos nos reincorporamos y regresamos a nuestras respectivas oficinas. Después de eso nunca se volvió a tocar el tema y nuestra relación laboral continuó intacta, aunque, no voy a negarlo, mucho más alivianada entre ambos pues la tensión sexual ya se había roto y, aunque traté de no ser muy condescendiente con él para no levantar sospechas, la verdad es que sí tuve muchas más consideraciones que con cualquiera de mis otros muchachos. Nos guste o no, nuestra vida laboral siempre se verá beneficiada o afectada al decidir involucrar sexo en la misma. Aquí la cuestión es ¿hasta dónde es por decisión propia y hasta dónde se vuelve una obligación? Existen diversos tipos de situaciones de connotación sexual en un ambiente laboral. Entre las relaciones más comunes encontramos la que se da entre dos compañeros de igual rango trabajando en el mismo equipo. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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No te preocupes si eres precoz Tanto hombres como mujeres cotidianamente se sienten presionados por durar mucho sin llegar al clímax en una relación sexual, sin embargo, existen una diversidad de factores externos como nervios, presión, inexperiencia o desconocimiento de tu propio cuerpo que influyen tanto en una eyaculación pronta e incontrolable como en una explosión orgásmica. Lo que se recomienda es: realizar ejercicios de respiración acompañados de movimientos profundos y prolongados, este es el principio del sexo tántrico y es sumamente efectivo; tómate unos minutos diarios para dedicarlos a ti y solo a ti, pon una película porno en tu cuarto o algún video de Internet y piérdete en la exquisita sensación del conocimiento de tu cuerpo; evita o controla el sexo oral, pues tal estimulación te dejará hipersensible; utiliza posiciones en las que tú tengas el control y comienza con movimientos firmes pero muy lentos; cuando sientas que estás a punto de venirte, retírate y dale sexo oral a tu pareja hasta casi lograr el orgasmo con tu boca, introduce nuevamente y disfruta de un orgasmo simultáneo.

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Otros casos comúnes de relación son la relación entre compañeros del mismo nivel pero que dependen de diferentes oficinas; la relación entre jefe y subordinado por gusto; o la relación entre jefe y subordinado por presión. Más seguido de lo que se cree se generan relaciones entre dos compañeros de trabajo que pasan la mayor parte de su tiempo conviviendo entre ellos por tener que cumplir con los tiempos límite de algún proyecto, o por pertenecer al mismo equipo de trabajo.

Utiliza las emociones más extremas a tu favor No hay nada mejor que sexo instintivo y lleno de adrenalina y pasión, así que la próxima vez que estés realmente enojado o alterado por algo, considera tener sexo y descargar en ese acto todas aquellas emociones que lleves contenidas. ¡Valdrá la pena el arranque emocional!

Las complicaciones en este caso se dan al tratar de ser condescendientes el uno con el otro, debido a la relación que llevan. Mientras la relación es puramente de tipo sexual, no hay tanto problema, pues aun cuando no coincidan en algún punto y se enfrenten en el ambiente laboral, el sexo de reconciliación superará cualquier rencilla que se pudiera haber tenido. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Yo llegué a generar una relación adictiva en un trabajo en el que teníamos que llegar sumamente temprano para hacer un reporte, pasar todo el día trabajando, salir a comer en una hora y regresar a trabajar hasta altas horas de la noche. Mi compañero y yo disfrutábamos trabajar tan cerca el uno del otro durante toda la mañana, intercambiar información y compartir la sala de juntas con EL PODER DEL SEXO 

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todos los demás en aquellas reuniones interminables. Todo nos parecía leve mientras estuviéramos lanzándonos aquellas miradas de lujuria que no necesitaban acompañarse de palabras para saber lo que escondían. Uno que otro mensaje de texto con alguna foto mía desnuda lograba hacer que se ruborizara de vez en vez y, por supuesto, cuando la hora de la comida llegaba, lo único que teníamos ambos en mente era correr al hotel más cercano para saciar nuestra pasión desbordada. Por lo general bastaba un mail confirmando hora y lugar, yo le daba un par de minutos de ventaja para que pudiera llegar cuando ya todo estuviera listo y lográbamos que aquella hora valiera la pena. Aquellos encuentros furtivos llenos de adrenalina por no ser descubiertos y presionados por el tiempo para no llegar tarde a trabajar, marcaron la diferencia durante todos esos meses. Me encantaba llegar directo a la habitación y topármelo a él entre las sábanas, totalmente desnudo y esperando con ansias el momento en que yo me paraba frente a él y poco a poco iba desprendiéndome de cada una de las prendas que me cubrían. Una sobredosis de tiernos besos eran la apertura ideal de aquellas tardes y un suave masaje acompañado de múltiples caricias siempre lograban quitarnos el estrés del día. Yo amaba sentir sus labios bajando lentamente por mi cuerpo que se estremecía al sentirlo parar en mi entrepierna, donde se estacionaban horas, dejánALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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dome sentir el calor necesario para prenderme al máximo. Él sabía perfectamente que luego de semejante detonador me tendría caliente para hacerme lo que quisiera, así que, luego de un par de posiciones y movimientos tradicionales, comenzábamos a innovar experimentando todo tipo de cosas. Me gustaba llevarlo al límite y comérmelo completito hasta dejarlo a punto de explotar, retirarme un par de segundos mientras cambiaba la estrategia y estimulaba otra de sus partes más sensibles y lo besaba por detrás antes de dejarlo sentir mi cuerpo desnudo y sudado muy cerca de él, rozándolo hasta hacerlo gotear un poco para luego voltearme de espaldas a él e introducirlo en mi para sentirlo sin parar hasta estallar en un orgasmo explosivo. Por lo general ambos llevábamos un par de juguetes y lubricantes de sabores para amenizar el momento y siempre lográbamos explotar en éxtasis minutos antes de tener que separarnos abruptamente para regresar a nuestras labores. A partir de ese momento, la tarde transcurría tranquilamente y nuestra desesperación por tenernos bajaba notablemente. Así pasamos casi un año, hasta que un buen día él se fue a estudiar su doctorado al extranjero y, al quedarme yo aquí, ya sin ninguna distracción ni motivación diaria para ir a trabajar, las horas se me hacían eternas, así que esperé a tomar mis vacaciones y me lancé a hacerle una visita. EL PODER DEL SEXO 

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Atrévete a darle un beso negro ¡Todo un tabú cuando se trata de estimulación anal! Sin embargo, cuando te atrevas a probar un poco de estimulación en esa parte tan sensible, muy probablemente descubras que te encanta, así que cuando lo hagas, disfruta un roce de dedos o incluso un jugueteo con la lengua.

La situación, por supuesto, era totalmente diferente. La adrenalina de tener que escondernos y de hacer algo prohibido ya no inundaba mi persona, pero definitivamente el haber tenido la ilusión de escaparme de todo para irle a dar una visita, me hizo aquellos meses mucho más llevaderos. Desde antes había quedado de verme en el aeropuerto con mi amigo y entre la emoción del viaje y la inexperiencia de viajar completamente sola por primera vez, metí todos sus datos en la maleta y no preví traer su dirección conmigo así que, como se podrán imaginar, me llevó un largo rato convencer a la funcionaria que me entrevistó para dejarme entrar de que sí tenía donde pasar un par de semanas, de que era solvente y de que contaba con los medios para trasladarme a India y de regreso. En fin, después de una gran discusión, al fin me ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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dejaron entrar y cuando vi que me sellaba el pasaporte, mi alma descansó. Fue un camino largo hasta su piso, lleno de tales arrimones y cachondeo que lo único que queríamos era llegar a materializar tantas y tantas fantasías que teníamos imaginadas desde hacía meses ambos, así que dejamos a un lado todo el estrés del viaje para, después de darme un muy necesario baño luego de tantas horas de vuelo, poder coger en cada rincón de su piso. Mientras me duchaba en su microscópica regadera, el tono de su voz poniéndome al corriente de su vida me excitaba poco a poco, su distintivo y penetrante olor a madera y sándalo por todo su baño provocó que comenzara a tocarme de imaginarme como sería ese primer roce de cuerpos en su espacio del viejo continente. Mis oídos no escuchaban ya palabras, únicamente oían su cachondísima voz que me incitaba al placer. —Hey, ven acá que no te escucho, acompáñame. Boquiabierto, se quedó paralizado en la puerta del baño al encontrarme totalmente desnuda y empapada saliendo de la ducha. —Eso, cállate y ya bésame por lo que más quieras. No se dijo más. Ahí comenzamos una cruzada interminable de lujuria que duró casi un mes más. Mis manos marcadas en el espejo lleno de vapor se afeEL PODER DEL SEXO 

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rraron en ese espacio mientras yo pedía más. Su boca carnosa me besó tiernamente desde el cuello hasta la cintura y, al llegar a mi cadera me volteó suavemente para probar mi sexo. Mi espalda arqueada no pudo más y, antes de venirme en su boca, lo jalé para sentarlo de frente a mi y me monté en él. El podía seguir por horas y horas y aún quería más. Mi boca disfrutó cada centímetro de su piel y luego de besar su cara completita comencé a mecerme sobre su abdomen lentamente para poder disfrutar al máximo su roce dentro de mi.

No le tengas miedo al sexo anal ¿Fantasía o placer? La verdad es que la sola idea de introducir algo a esa parte tan sensible, genera ñáñaras y dolor virtual, sin embargo, una vez que lo pruebas, el placer generado en esta parte de tu cuerpo, te llevará al tope de tu excitación. Si nunca lo has experimentado y no sabes cómo hacerlo, puedes comenzar lubricando mucho y dejando que tu pareja introduzca uno de sus dedos suavemente mientras lo va moviendo en circulitos muy suaves dentro de ti, a la vez que con su otra mano toca y acaricia tu clítoris, así, cuando estés a punto de ebullición, la penetración será fluida y placentera.

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Sus manos en mi retaguardia solo incrementaron mi excitación y deseando con todas mis ganas explotar de pasión, subí la velocidad al máximo y no paré hasta sentir cómo me daba el recibimiento más largo de la historia por mi puerta trasera. Unos minutos de silencio nos acompañaron después de semejantes orgasmos, el silencio nos envolvió y no pude más que volver a la ducha. ¡Vaya bienvenida! No podía pedir más, yo, por segunda vez en mi vida, en la Ciudad del Amor, con el mejor anfitrión que pude haber tenido e ilusionada por todo lo que aún venía, no cabía de la excitación. Sobra decir que mi esencia quedó impregnada en cada rincón de su casa y de su ser. Fueron los días más sexuales que había tenido hasta ese momento y aún no conocía lo que era realmente el sexo a plenitud. Definitivamente, en esta situación, el sexo tiene un poder sumamente efectivo en la productividad laboral, pues al lograr mantener una motivación diaria para ir a trabajar y encontrar la forma de sacar el estrés y la tensión sexual, las cosas en el trabajo siempre marchan viento en popa. Este tipo de relaciones tan intensas es recomendable que únicamente sucedan entre dos personas solteras y sin compromisos pues difícilmente algo tan intenso podría permitir separar los sentimientos del sexo, cuestión que se complicaría si alguno de los dos estuviera comprometido con alguien más. EL PODER DEL SEXO 

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Por otro lado, si la necesidad del placer físico supera la motivación diaria y se convierte en lo único que ocupa sus mentes, entonces el poder del sexo deja de funcionar a favor y se convierte en un gran lastre que los hundirá profesionalmente. Este tipo de sexo ocasional también se da en ambientes de extrema convivencia que no necesariamente se dan en una oficina. Hace un par de años decidí dar un giro total a mi vida y me fui a un Ashram en Pune, India, por casi un año. Estando ahí yo tenía la responsabilidad de difusión del área de actividades y conmigo trabajaba un brasileño con el que hubo química casi desde el principio y, por lo general a la hora de la comida, aprovechábamos para ir a mi habitación y aventarnos un rapidín antes de tener que regresar. Un día por la mañana, mientras caminaba de la meditación al área de desayuno lo escuché platicando con uno de los instructores, al que le dijo que tenía que salir corriendo al curso de sexo tántrico y que todavía no tenía con quién tomarlo. —Espera, alcancé a escuchar que no tienes con quien tomar tu curso de sexo tántrico. ¿Puedo ir? —¿De verdad? ¡Claro! solo que no es barato y es fuera del Centro, ¿no te importa? ¡Por supuesto que no me importaba! Algo tan excéntrico debía ser bueno, y la verdad es que compartir ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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algo así con aquel bombón, no me lo podía perder así que me subí a su moto y en ese momento comenzamos una aventura que marcaría mi vida por completo.

Experimenta sexo tántrico El tantra que se concentra en lo sexual, busca interrelacionar la conciencia de las parejas en un plano íntimo y profundo a través de la energía desprendida de su sexualidad que les permite conectarse a su vez con el Universo. Sin embargo, para que lo anterior suceda es necesario que las personas que están a punto de sumergirse en este mar de experiencias nuevas rompan con todo tipo de programación social y paradigmas, se olviden de todo prejuicio y se entreguen a sus sensaciones sin culpas ni miedos, incluso si se practica en lo individual sin una pareja.

Al inicio del curso, lo primero que nos hicieron entender es que, si experimentas sexo tántrico con tu pareja sentimental, esta técnica te ayudará a un mejor entendimiento y a generar una especie de complicidad única e intransferible entre los dos, pero si decides vivirlo en lo individual, sin una pareja sentimental, debes tener en cuenta en todo EL PODER DEL SEXO 

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momento que lo único que se experimentaría entre tú y tu pareja de ejercicios serían emociones relacionadas contigo mismo y sensaciones físicas que nada tenían que ver con sentimientos afectivos de ningún tipo entre ambos. Así pasó casi un mes, hasta el día de la prueba final. Y ¡no! El examen final no fue tremenda cogida frente a un sínodo ni un maestro, como todo mundo pregunta cuando platico la historia. La prueba final consistió en un encerrón de más de ocho horas de un intenso y delicioso placer sexual.

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La locación fue el lugar donde él vivía, cerca del centro, en una comuna en medio de un jardín botánico hermoso, con cuartos que tenían paredes de cristal para poder absorber la energía del cielo y la naturaleza. Llegamos a eso de las seis de la tarde, todavía con algo de luz, estacionamos su moto afuera de la habitación, pasamos a asearnos al baño común y, después de dejar nuestros zapatos afuera, entramos a su rincón de introspección. Era un lugar asombroso, la calma y la pasividad reinaban en el lugar y, a pesar de no contar con una sola cortina, la sensación de independencia y privacidad te llenaban de inmediato. —Voy a poner un poco de música sufi, si te va bien. Esa música era perfecta para el momento, mantras suaves y delicados que ayudaran a entrar en conexión contigo mismo era justo lo que necesitaba. Nos desnudamos totalmente e invertimos un par de minutos en algunos ejercicios de respiración y meditación para comenzar con el encuentro. No se dijo una sola palabra a partir de ahí, simplemente nos levantamos y nos hincamos sobre su cama redonda, colocamos nuestras cabezas frente a frente y cerramos nuestros ojos. Después de un par de respiraciones nuestros pulsos tomaron el mismo ritmo y nuestras manos se entrelazaron para intercambiar la energía que ya nos recorría de pies a cabeza. EL PODER DEL SEXO 

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Subimos un poco nuestra mirada y logramos que nuestras bocas se encontraran para disfrutar de la suavidad de nuestros labios húmedos que a partir de ahí, comenzarían una exploración corporal que duraría horas. Al soltarnos subí mi cabeza y volví a cerrar mis ojos para únicamente sentir su boca y sus manos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo que se estremeció con fuerza al sentir sus labios resbalar por mi cuello mientras sus dedos recelosos subían desde mis piernas hasta mi cintura. Su lengua logró enchinar mi piel al deslizarse por mi tórax hasta mi ombligo y estacionarse ahí un par de segundos para acumular mi energía mientras mi espalda en arco permitía que mi cabeza saludara a mis pies aprovechando el soporte que su mano en mi cintura brindaba a mi cuerpo. Mi piel se encontraba abierta a todo tipo de sensaciones, mismas que comenzaron a brotar sin parar haciéndome estremecer de segundo a segundo. Decidí hacer una pausa casi imperceptible para reincorporarme y sentir su cara con mis manos antes de que terminara de recorrer mi cuerpo. Nuestro aliento entrecruzado logró enchinar nuestra piel y nuestros cuerpos totalmente pegados de hombros a pelvis únicamente nos dejaban percibir los latidos que nos marcaban el ritmo de la pasión. Mis manos se deslizaron por su columna hasta sus espalda baja, donde se estacionaron un ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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par de minutos para continuar recorriendo más a profundidad cada rincón de aquél ser que se encontraba frente a mi. ¡No se podían pedir movimientos más rítmicos y fluidos que los que se daban en aquél momento! Continuamos descubriendo un mar de experiencias sensoriales durante horas, saboreando y disfrutando nuestro sexo, diferenciando texturas, olores, sabores y colores, nos nutrimos de nuestros propios fluidos que eran un elíxir de los dioses hasta ser interrumpidos por un hermoso amanecer que nos sacó un poco del trance en el que llevábamos para, al fin, llegar al éxtasis esperado. Una indescriptible explosión orgásmica inundó aquella habitación y la llenó de un silencio absoluto durante varios minutos. Hay algo indescriptible en la eternidad orgásmica de la culminación del sexo tántrico. Aquella había sido la experiencia sexual y sensorial más fuerte de mi vida y no estaba segura de haberla comprendido por completo. Cuando volteamos a ver la hora corrimos a bañarnos y arreglarnos para regresar al centro, pues nuestras actividades iniciarían pronto y teníamos que irnos reincorporando a la cotidianeidad poco a poco. Esta experiencia, aunque no fue exactamente una relación en oficina, sí se dio en donde ambos teníamos las mismas responsabilidades en la misma área y pudimos encauzar nuestro deseo sexual de la mejor forma. EL PODER DEL SEXO 

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Utiliza la eyaculación retardada a tu favor La mayoría de los adolescentes y gran parte de adultos también, suelen masturbarse demasiado durante el transcurso del día, provocando que duren mucho más a la hora de tener sexo, sin embargo, deben tomar en cuenta que las mujeres agradecemos una relación sexual lo suficientemente larga para hacernos llegar pero comenzamos a desesperarnos e incluso a sufrir una experiencia tan larga que nos canse e incluso nos comience a doler físicamente, así que cuando esto suceda, el hombre puede terminar ayudado de un buen oral por parte de su pareja, o puede decidir descansar un poco mientras continúa erotizando a la mujer hasta calentarla nuevamente al punto en donde ella misma desee continuar con la acción.

Por otro lado, cuando se da una relación entre compañeros del mismo nivel pero que dependen de diferentes oficinas, el sexo solo sirve como distractor pues, al no poder convivir tan de cerca y tan seguido, el pensamiento de estar con aquella persona se convierte en una obsesión y se está buscando cualquier pretexto para salir de su lugar de ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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trabajo con tal de encontrarse, aunque sea por un par de minutos, con el amante furtivo. Aquí el sexo, en vez de empoderarnos, nos pone en un predicamento pues no estamos concentrados por completo en el trabajo ni podemos dedicarle un espacio suficiente a aquella persona especial, aunque si se logra mantener este tipo de relación espaciada y sin la obsesión de tener que buscarse un espacio para verse, puede ser algo excitante y podría ayudar a romper con la monotonía laboral. En alguna ocasión tuve un colega con el que la atracción física mutua era innegable, así que, aunque no acostumbrábamos ni llamarnos por teléfono ni visitarnos muy seguido, cuando nos llegábamos a topar en algún pasillo, la magia sexual aparecía de inmediato y era únicamente en aquellas ocasiones que intentábamos, por todos los medios, saciar nuestros deseos. Hubo una ocasión en particular en la que mi jefe me mandó a recolectar unas firmas justo con el jefe de aquél hombre que me encantaba, así que yo, feliz de la vida, corrí a su oficina y desde que su secretaria me anunció, ambos sabíamos lo que ahí sucedería. Apenas entré, cerré la puerta tras de mí y nuestras bocas se enfrascaron en un beso afrodisíaco que nos llevó a desatar toda nuestra lujuria ahí mismo. De un empujón él me sentó sobre su escritorio y comenzó a introducir sus traviesos dedos entre mi tanga. Casi de inmediato le devolví el favor, abrí sus pantalones EL PODER DEL SEXO 

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y pude comprobar lo excitado que estaba, así que me levanté para ponerme de espaldas a él y esperé paciente sentir su calor llenando mi ser. Debo confesar que nos valió si alguien escuchaba, de hecho, creo que nos excitaba aún más el saber que afuera se estuvieran dando cuenta de lo que sucedía entre esas cuatro paredes.

Se cauteloso El sexo, además de darle el poder a alguien o hacerlo ganar algo, sirve para estabilizar el ambiente y quitar la monotonía de las labores diarias.   Únicamente hay que ser cautelosos de no molestar a nadie y de no generar celos innecesarios que conlleven a alguna queja que pudiera repercutir en nuestro contrato laboral.

Mientras me encontraba en Pune, antes de conocer al brasileño del que les platicaba, conocí un hindú que, según me contaron en su momento, había estado fuera más de un año dando terapias por Europa y regresaba ahora con nuevas técnicas y disciplinas. Contrario a la mayoría de los hindús que había conocido hasta ese entonces, este hombre era muy alto y fuerte. Tenía una cabellera larga y rizada y contaba con una personalidad muy dominante. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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—Hola, eres nueva ¿cuánto tiempo llevas aquí? —Apenas un par de meses. ¿Quién eres? —Soy terapeuta y practico la medicina ayurveda. A partir de ese día nos hicimos muy amigos y prácticamente íbamos a comer diario fuera del centro. Me enseñó uno que otro lugar de comida típica muy bueno y disfrutábamos nuestra compañía al máximo. Este personajazo acostumbraba intercambiar algo que él supiera hacer por algo que otro miembro del centro tuviera como fuerte, por lo general a la hora de la comida justo antes de la meditación de las 6:00. Diario se podía ver el desfiladero de gente a su cuarto o al de algún otro miembro del centro dando y recibiendo alguna terapia, reiki, masajes y cosas por el estilo. Incluso algunas chicas que se hospedaban en el resort le entraron al trueque y salían de sus habitaciones con una sonrisa de oreja a oreja. —Oye, por cierto, ¿quieres intercambiar algo conmigo? ¿Qué sabes hacer? —Pues yo en realidad apenas estoy aprendiendo. —¿Pero así, sin aprender, qué te gusta dar o compartir con otras personas? —Masajes de cabeza. Me encanta sentar a alguien frente a mí y tomar su cabeza entre mis manos hasta dejarlo tan relajado, que casi se quede dormido. —¡Cerrado! Nos vemos hoy después de la comida en tu cuarto. EL PODER DEL SEXO 

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No me dejó opción. La cita la hizo él y a mí no me quedó de otra más que abrir mis ojos al máximo en asombro. Bueno, ¿qué tenía que perder? Además, tengo que reconocerlo, el chico me encantaba. Llegó la hora pactada y subí a mi cuarto para esperarlo. Preparé mis aceites, me puse ropa cómoda y dejé la puerta abierta para que entrara en cuanto llegara. —¿Lista? Tú dime qué hago. —Pues quítate la túnica porque te voy a untar aceite en el cabello y se te puede manchar. Más tardé yo en decirle aquello, que aquél hombre en sentarse entre mis piernas, semidesnudo, con su cabeza recargada en mi barbilla. Yo, un poco nerviosa por el impacto que su presencia causaba en mi ser, puse música rica, cerré mis ojitos y comencé a sobar en circulitos pequeños cada centímetro de su cabeza, comenzando por la frente y terminando hasta la nuca. La aromaterapia de sándalo y melisa que nos había estado acompañando durante todos esos minutos ya nos tenían totalmente relajados, pero bastó un cambio de posición para modificar totalmente aquel ambiente pues el masaje de cabeza se extiende hasta la cara, así que me levanté y lo recosté sobre mi almohada, me senté sobre él de frente sin ejercer peso y comencé a pasar mis yemas de los dedos a través de su frente una y otra vez ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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para luego bajar por su nariz y escurrir mis dedos hasta sus mejillas y continuar con sus labios. Sin embargo, algo pasó cuando toqué sus labios, una descarga eléctrica nos despertó a ambos y la reacción hizo que su cuerpo se sentara de un brinco, dejándonos sumamente cerca el uno del otro. Nuestras miradas se cruzaron petrificadas por unos instantes y, sin pensarlo siquiera, nos fuimos acercando lentamente hasta sentir como nuestras bocas se fundían en una sola. Nuestros ojos volvieron a cerrarse pero esta vez nuestras manos nos envolvieron en un abrazo interminable. Lentamente lo fui devolviendo a la posición original hasta dejarlo totalmente acostado y fui bajando mi boca por su escultural cuerpo hasta llegar a su abdomen donde me detuve por un instante mientras quitaba el top que llevaba puesto y regresé para abrirle los ojos. Nunca olvidaré sus ojos abiertos como olivas esperando que algo mágico sucediera allí. Él terminó de desnudarse por completo y yo tan solo quedé con una faldita de olanes muy corta sobre él que me permitió sentir, al roce de nuestros cuerpos, su mástil ardiente en deseos. Sin decirnos nada y aún con la música de fondo, acercamos nuestras bocas para sellar con un beso lo que ahí estaba a punto de pasar, así que mientras nos perdíamos en las mieles de cada uno, aproveché para enfundármelo muy lentamente, hasta que entró por completo dentro de mi. EL PODER DEL SEXO 

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La sensación de euforia era tal, que mis caderas no se atrevían a moverse para no perder aquella sensación de éxtasis que envolvía mi ser, así que él tomó las riendas y sin salirse de mi me volteó por completo y comenzó el suave vaivén de sus muslos sobre los míos. Así, totalmente abrazados, seguimos apretándonos el uno contra el otro hasta lograr sentir los más ricos orgasmos imaginados. Para cuando nos dimos cuenta, ya faltaba muy poco para la plática de las seis, así que corrimos a desaceitarnos, nos despedimos con un beso y cada quien volvió a sus labores. Luego de aquel encuentro hubo un par más, hasta que su prometida, de la cual yo no tenía idea de su existencia, llegó al centro de meditación. Pero esa es otra historia que luego les platicaré, el caso aquí fue que, aunque trabajábamos en distintas áreas, cada día encontrábamos algún espacio para ceder a nuestros impulsos y nos traíamos en la cabeza todo el tiempo.

Da y recibe Experimenta la satisfacción de compartir e intercambiar técnicas y secretos sexuales y aprende de cada vivencia.

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En fin, también tenemos la clásica relación entre jefe y subordinado por el puro gusto, por que ambos se erotizan de tan solo escucharse y por la pura adrenalina que esto les genera. Estas relaciones son de las más peligrosas que pueden existir y el poder del sexo en esta situación juega, la mayoría de las veces, a favor del subordinado quien será el que, inevitablemente, goce de los privilegios correspondientes y cualquier argumento en contrario, es una total mentira, pues aún cuando el sentimiento entre ambos sea legítimo o aún cuando la relación se reduzca a únicamente a sexo, inevitablemente el jefe o la jefa se sentirán siempre comprometidos y cederán a la primer señal de apoyo que puedan brindarle a su subalterno. Las historias en este tipo de relaciones van desde la clásica inocente relación sexual que acaba en matrimonio, hasta cuestiones con muchos más enredos en las que terceros salen perjudicados. Es por eso que entrarle a este juego es bajo su propio riesgo. Cuando aún era pasante de Derecho, me encontraba trabajando en un despacho muy renombrado, en el que lograr una posición dependía, además de los conocimientos y habilidades como abogado, de los contactos y conexiones adquiridas. Por supuesto la imagen personal era un tesoro nacional para cada uno de los asociados y socios de aquella firma y las relaciones entre jefes y pasantes o secretarias, definitivamente, además de estar prohibidas, estaban muy mal vistas. EL PODER DEL SEXO 

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Sin embargo, las escapadas a hoteles de paso a la hora de la comida o las cenas que terminaban en sendos acostones al final de la jornada, eran cosa de todos los días y hubo una historia en particular que sorprendió a muchos en el lugar. Uno de los asociados, joven y guapo, comenzó a salir con su secretaria, primero a escondidas, luego un poco más obvio a la hora de la comida, hasta terminar ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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teniendo abiertamente una relación amorosa con ella. Pero vayamos un poco antes. Justo cuando estos dos individuos comenzaron a salir, la adrenalina que a ambos les causaba estarse coqueteando todo el día, al tiempo que trataban de que nadie lo percibiera, los tenía más que fogosos para cuando terminaba el día, así que, al menos una vez a la semana, los dos se buscaban un espacio para ir a desfogar todas las emociones acumuladas durante la semana. Yo sé la historia de primera mano, pues la susodicha, era mi mejor amiga. Ella me contaba aquellas noches de pasión desbordada, en las que, sin lograr esperar a llegar a la habitación, ella comenzaba probándolo y estimulándolo desde el automóvil mientras él manejaba, y ya que lo tenía firme junto a ella, paraba y se alejaba un poco para dejarlo reincorporarse. Así transcurrían los minutos hasta llegar al hotel, en el que él se bajaba y pedía una habitación. Su lujuria llegaba a tal grado que no podían esperar a subir y comenzaban con una probadita en el elevador. ¡Si aquellos elevadores hablaran! Por supuesto, una vez que llegaban a la habitación, entre besos y caricias, la culminación de la semana rompía en tremendos orgasmos. Aquella situación, obviamente, no hacía más que dejarlos a ambos con ganas de más y los tenía distraídos todos los días, únicamente pensando en el cochino sexo. Salir con mi amiga era EL PODER DEL SEXO 

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imposible, pues se la pasaba derramando miel y contando todas sus aventuras sexuales con aquel individuo, pero cuando yo comencé a ver que las cosas no pararían ahí y que ninguno de los dos parecía aburrirse, fue cuando realmente me preocupé. —¿De verdad te quieres enfrascar en una relación estable con él? ¿Qué pretendes? Su respuesta fue clara, no pretendía absolutamente nada más que fidelidad y exclusividad, lo mismo que ella ofrecería a partir de aquel punto. Todos sabemos que cuando una relación llega al punto de exigir tales cosas, es porque ya va más allá de una simple aventura, así que me dispuse a sentarme y esperar a ver a donde los llevaría tal aventura. Para mi sorpresa, ambos terminaron totalmente enamorados, las escapadas al final de la semana se volvieron fines de semana juntos y hasta vacaciones en Europa. Por supuesto, no había ninguna otra chica que gozara de tantos días de descanso, ni de tantos aumentos de sueldo al año, ni de participar en reuniones y fiestas con otros asociados e incluso una que otra reunión con alguno de los socios, sin embargo, el sexo perdió absolutamente todo su poder en esta etapa de su relación y el amor tomó el control de ahí en adelante. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Las otras chicas comenzaron a evitarla pensando que no podrían hablar de nadie frente a ella, pues corrían el riesgo de que fuera con el chisme a los altos mandos y ni se diga de volverla a invitar a algún evento como antes. La envidia y el miedo a ser acusadas de algo indebido con los superiores, la fueron aislando hasta hacerla renunciar al muy buen puesto que ya había conseguido.

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Al final a ella le convino, pues contrajo nupcias con su jefe y fue todo un sueño hecho realidad pues, aunque tardó en obtener la aceptación del completo círculo de élite, luego de un tiempo ya nadie se acordaba de aquella historia inicial.

Haz que los convencionalismos sociales jueguen a tu favor Desafortunadamente vivimos en sociedades absurdamente jerárquicas y, aunque las relaciones entre jefe y subordinado no debieran afectar en la aceptación de alguien en un círculo, en la realidad sí afecta, así que trata de manejar la situación de forma en que nadie se sienta acorralado o presionado y definitivamente actúa de acuerdo a lo que solo a ti beneficie sin importarte lo que opinen los demás.

Otra historia es cuando únicamente se trata de puro sexo, sin dejar que se involucren sentimientos de ningún tipo. En este caso el poder del sexo es casi inconmesurable pues el subordinado jugará a su favor, con mucho más conciencia de sus actos, cada paso que de en ese sentido. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Cuando regresé de la India conseguí un trabajo en un centro holístico en el que casi cada mes teníamos que salir de gira al interior de la república para dar algunos cursos y un par de terapias. El dueño del centro era un tipo de muy buen ver, muy joven y sumamente desmadroso y casi desde el primer día hubo una química especial entre nosotros, así que apenas salimos de gira la primera vez, nuestras ganas de disfrutarnos a nuestras anchas se apoderaron de nosotros. Las palabras sobraron desde el inicio, cada quien se registró en una habitación diferente y en la noche él me citó para darme las últimas indicaciones para comenzar en punto de las 9 del siguiente día. La reunión, por supuesto, fue en su habitación y apenas entré lo callé con un beso al que no se pudo resistir. A partir de ahí no pudimos separarnos en toda la noche pues no nos habíamos percatado de nuestra desesperación por poseernos hasta ese momento en que la pasión se desbordó al grado de hacernos arrancar nuestra ropa de la forma más salvaje posible. Un par de botones salieron volando de mi camisa al quitármela él con desesperación y yo no pude esperar más para sacarle la playera que llevaba puesta, así que, como un par de bestias, nos terminamos desnudando ambos hasta quedar totalmente transpirando de la excitación uno frente al otro, totalmente paralizados, sin saber por dónde empezar. EL PODER DEL SEXO 

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Sin pensarlo mucho él me jaló de la cintura y me embarró en su cuerpo ardiente y, al sentir como iba creciendo su amigo allá abajo mientras mis besos lo tenían embebido en mis encantos, mi cuerpo se estremeció. Mi piel se enchinó al sentir sus dedos tocarme ligeramente por toda mi columna vertebral hasta tenerme a punto de ebullición deseando únicamente ya sentirlo dentro de mi. De un empujón lo tumbé en la cama y sin más, me monté sobre él. Sus manos comenzaron a subir desde mi cadera, pasando por mi cintura donde pararon un par de minutos para ayudarme a balancear mi cuerpo sobre él y luego continuaron su camino hasta alcanzar mis bubis que acapararon su total atención. La imagen de mi cuerpo en el espejo meciéndose sobre él transfigurándose con cada espasmo orgásmico me calentaba cada vez más, así que tuve que parar y ponerme en cuatro para dejarlo terminar a su ritmo. Recuerdo lo fuerte que me jalaba de la cadera para estrellarme contra él en cada embestida y aún me mojo. Me cogía con tal furia e intensidad que lograba calentarme aún más con cada orgasmo, hasta al fin sentir como explotaba, dentro de mi, sin restricción alguna, sin control, sin un solo límite y fue ahí cuando supe que el sexo tendría el más grande poder entre nosotros. Por supuesto a partir de ahí nos veíamos diario para coger. Contaminamos con ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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nuestro vicio cada cuarto del centro, su coche, el mío, hoteles cercanos y no tan cercanos e incluso su propia casa. Cada quien era muy bueno en sus respectivas labores, nunca descuidamos absolutamente nada, pero todo el tiempo moríamos por tenernos. Yo conseguí, desde luego, trabajo en todas y cada una de las giras, mejores comisiones que cualquiera, permisos especiales para llegar tarde o faltar, boletos para eventos, productos y terapias gratuitas y todo marchó a la perfección mientras solo fue sexo. Ambos salíamos ganando: yo obtenía satisfacción a mi lujuria y él mantenía su mente llena de fantasías a realizar cada día. Las ganancias o pérdidas materiales eran aledañas y no tan importantes como las emocionales, hasta que él intentó dejarlo todo y comenzar algo conmigo. Los celos surgieron al por mayor, la necesidad de pertenencia comenzó a frustrar todos y cada uno de mis planes de vida y la frustración de comenzar de ceros en otro lugar nos hizo los más miserables, así que todo el poder que el sexo me había conferido durante todos esos meses, desapareció como por arte de magia en el instante en el que tuve que renunciar. En empresas o instituciones en las que es posible transferir a los empleados a distintas áreas, una relación así puede darse con más facilidad pues, en caso de necesitar distancia de por medio, existen alternativas que los beneficien a ambos. EL PODER DEL SEXO 

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Mantén tu distancia Las relaciones que son sumamente sexuales y muy intensas, en algún momento deben llegar a un fin, pues si en cualquier momento se entromete un sentimiento, podra echar todo a perder.

Es por eso que el poder del sexo debe tomarse con mucho tamiz y debemos ser sumamente cautelosos a la hora de hacer uso del mismo, pues uno nunca sabe en qué momento la vida nos dará un revés. También platicábamos de un tipo más de relaciones, aquellas que se dan entre un jefe o una jefa y un subordinado pero más por presión del jefe mismo que por mutuo consentimiento. La figura de acoso sexual está legislada en casi todos los países del mundo, sin embargo, la presión ejercida por un jefe, ya sea ofreciendo beneficios a cambio de sexo o amenazando con perjudicar al subalterno en caso de no ceder a sus demandas, se sigue dando en casi todas las oficinas del mundo. Cientos de veces me ha tocado vivir y presenciar situaciones de supra subordinación donde el jefe o la jefa ponen en tal situación al empleado, que éste no tiene otra opción que ceder a sus presiones o atenerse a las consecuencias. Yo misma he vivido la presión ejercida por una de mis jefas sobre mi hace ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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un par de años, en el último trabajo que tuve antes de independizarme.

Aún cuando había jurado no volver a trabajar para un sistema esclavizante en el que por más que me esforzaba no lograba nunca marcar una diferencia real y tangible y en el que la continuidad era imposible al depender siempre del partido en turno, mi regreso de la India me dejó en saldo rojo y tuve que EL PODER DEL SEXO 

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tomar un muy buen trabajo que me ofrecieron al regresar para capitalizarme y de ahí poder reiniciar independientemente. Al principio todo fue bien, me llevaba increíble con todos y el ambiente era de camaradería hasta que una de mis jefas comenzó a tirarme la onda. Yo en aquella época era mucho más fresa que ahora y, aunque ya incursionaba en el ambiente swinger, una relación con una mujer todavía era demasiado para mi, así que cuando las invitaciones a comer y a salir en la noche comenzaron a llegar, lo primero que se me ocurrió fue decirle que yo ya tenía planes con mi novio pero que con todo gusto podía unirse si quería. La ira en sus ojos no tardó en manifestarse, y de pronto me encontraba con una amenaza a transferencia de área. Estaba en un dilema, mi novio se pondría más que celoso como le contara que había tenido que ceder a las invitaciones de aquella mujer con tal de que no me transfirieran a un área que nada tenía que ver conmigo, y en la que la hora de salida sería a las diez de la noche teniendo forzosamente que hacer guardias cada dos fines de semana. ¡No tenía de otra! Si quería seguir ahí y conservar mi plaza tenía que aceptar salir con aquella mujer. —Hola, sé que estás pensando en transferirme, así que quisiera invitarte a comer antes de dejar de pertenecer a tu equipo. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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—¿En serio? Bueno, así sirve que platicamos y vemos si logramos que te quedes con nosotros. ¿Te parece si comemos en mi casa? Vivo a cinco minutos de aquí. Y así, sin más, nos escapamos temprano de la oficina, pasamos por una botella de tinto y llegamos a su hogar. —Te acompaño a la cocina, ¿en qué te ayudo? —Abre el vino y sírvenos una copa, yo ahorita te alcanzo en la sala. Cuando menos lo esperé, la música ya sonaba, las copas nos esperaban y mi jefa hizo su aparición, ya sin tacones, con la camisa desfajada y con una actitud mucho más relajada. Apenas iba a balbucear un par de palabras de nervios, cuando ya la tenía sobre mí, besándome suavemente. No puedo negar que aquella experiencia me tenía más que nerviosa pero me estaba encantando, aunque dentro de mi cabeza pasaban mil miedos y cuestionamientos de si debía decirle a mi novio lo que ahí estaba ocurriendo o era mejor guardarlo para mi. Aquella mujer se esmeró por hacerme olvidar tanto remordimientos como ansiedades y logró tenerme totalmente recostada sobre su sofá sintiendo como sus manos resbalaban por mi cuerpo poco a poco. Yo un poco sacada de onda todavía, me EL PODER DEL SEXO 

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dejé consentir al máximo y no me atrevía a tocarla más de lo necesario, hasta que ella comenzó a besar mi cuello y logró enchinar mi piel de aquella sensación. La adrenalina me invadió y en un par de segundos estaba yo sobre ella sacando su camisa y quitando su falda. Ahora era mi turno de hacerla llegar al cielo, así que terminé de quitarme toda la ropa y tiernamente comencé a recorrer su cuerpo entero con caricias y besos. Mi boca se detuvo en sus pezones un par de minutos mientras mis dedos recorrían su entrepierna y exploraban qué tan húmeda se encontraba ya la víctima de mis deseos recién adquiridos. ¡Vaya que estábamos calientes ambas! Sin dejarla hablar, únicamente escuchando uno que otro gemido de placer, continué con mi recorrido hacia el sur hasta toparme con su delicioso clítoris que pedía a gritos ser comido de una vez por todas. Mi lengua comenzó a jugar caprichosamente hasta que pude sentir como escurría de excitación. Por supuesto continué con lo que estaba disfrutando tanto, hasta que ella me pidió sentarme sobre su boca para poder regalarme un poco de lo que yo le estaba proporcionando, así que, acomodadas en un súper caliente 69, seguimos comiendo las hieles que nos embebían aquella tarde hasta lograr sentir como ambas conseguíamos retorcernos en unos espasmos deliciosos provocados por los impresionantes orgasmos que experimentábamos justo en ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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ese instante. Por supuesto ninguna de las dos regresamos a trabajar, pero yo tuve justificada aquella falta. ¡Más que justificada!

Respeta tus límites Hasta ahora no había tocado el tema de la moral, ni del engaño, ni de los terceros involucrados a la hora de decidir tener sexo en la oficina, sin embargo, el poder que nos puede dar el sexo, ya sea intencional o colateralmente al tener relaciones con alguien de la oficina siempre se veránublado o alterado si una de las dos partes tiene algún compromiso sentimental en su vida diaria.

Aquella noche llegué a casa con un sentimiento de culpa que casi me volvía loca, y no pude más que confesarle a mi novio lo que había sucedido. Por supuesto, al principio se calentó con la historia, pero poco a poco, y con toda razón, le fue entrando un celo insoportable. Me costó un par de horas calmarlo y, por más que le decía que había tenido que ceder por conveniencia de ambos, su coraje no lo dejó ver ni un solo punto bueno de aquel asunto. Al día siguiente mi jefa fue muy amable conmigo, sorprendentemente ya me había conseguido EL PODER DEL SEXO 

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oficina para mi solita y me tenía una lista interminable de prestaciones extraordinarias, mismas que se fueron por el caño en el instante en que me senté a platicar largo y tendido con ella, explicándole, entre muchas otras cosas, que mi conciencia no me permitía engañar a mi novio. Como era de esperarse, al día siguiente me transfirieron y luego de un par de semanas, renuncié. Aún cuando la calentura nos gane y dejemos a un lado momentáneamente nuestra vida en pareja con alguien más, tenemos que tener muy claro que, en algún punto, relacionarnos con alguien tan cercano a nosotros y con quien convivimos tantas horas al día, siempre traerá consecuencias. Es por todo lo anterior que lo más recomendable para satisfacer cualquier necesidad sexual es el sexo ocasional con desconocidos, con el que no se generan lazos afectivos de ninguna especie y con quien no tendrán que lidiar nunca más en su vida, dejándolos totalmente tranquilos en su consciencia de no haberle dado ni el tiempo, ni el cariño ni la atención que únicamente su pareja merece, a alguien más que, en un ataque emocional, podría incluso meterlos en problemas serios con quien comparten su vida. Yo experimenté de primera mano que el sexo como tal puede dejarte un gran sabor de boca pero en el momento en el que cualquiera de las dos personas comienza a confundirse y a clavarse con el ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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otro, ahí se acaba el encanto. Cuando recién llegué al centro de meditación en India, durante el curso de inducción me interesó casi de inmediato un hindú de carácter tímido pero cuerpo candente. Sus brazos fuertes captaron totalmente mi atención y su personalidad apocada, tímida y enigmática me cautivó por completo. Para mi sorpresa, cuando llegué a conocer a la persona en su interior, mi interés en él se hizo aún más grande. Era un hombre de 30 años que emocionalmente actuaba como un niño. Era culturalmente de clase media, venía de una familia de joyeros, profesión muy respetable en la India, y aunque con un hijo ya, contaba con “cero” experiencia emocional y sexual. En pleno siglo XXI y por instrucciones de su padre, se casó en matrimonio arreglado con una mujer que conoció ocho meses antes de su boda. La primera vez que la vio fue en la cena familiar donde los presentaron y la volvió a ver hasta el día de la ceremonia. Como era el hermano menor, le tocaba vivir bajo el auspicio y administración de la familia de su hermano, así que, obviamente, ni siquiera se había desarrollado en él el sentido de la responsabilidad familiar. Era claramente un alma atormentada por la represión cultural en la que le tocó nacer y vivir, por lo que, aprovechando la faena del velorio de su abuelo que mantuvo ocupada a toda su familia por días, salió huyendo de su entorno hacia aquel centro, EL PODER DEL SEXO 

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arriesgando a su mujer a ser relegada y enviada a un centro de mujeres dejadas o divorciadas. Terminando la inducción, nos pusieron a trabajar juntos en el centro de actividades y mi primer encuentro sexual en ese centro fue con el susodicho. Había algo en su inocencia que me enloquecía. Me enternecía su forma de hablarme. A mí era a la única persona a la que le hablaba en inglés y su timidez le impedía comunicarse más que con sus compatriotas, por lo que lo destinaron a realizar labores de intendencia, arreglar los salones para las terapias, en fin, todo lo que implicara tener en orden y limpio el centro. Al final del día, cuando nos quedábamos solos, solía hablarme como si me recitara en verso cada acción o cada idea que quería compartirme y eso ¡me encantaba! Su fortaleza natural y su pureza lograron que el sexo tuviera un significado mucho más puro para mí, sin tabús ni complejos, solo dos personas disfrutando y experimentando sus sentidos al máximo. Ahí, entre sus piernas, supe que el sexo no se aprende, se intuye, se disfruta, se vive intensamente. Su habitación era una delicia, se encontraba en una isla en medio de la alberca, rodeada de vegetación y con un jacuzzi en la parte lateral. En realidad era una habitación para tres personas, pero aún no llegaban sus roomates, así que nosotros la gozamos intensamente por semanas. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Cogíamos al despertar, cachondeábamos luego de cada comida y casi todas las noches nos veíamos antes de dormir. Me encantaba su carita de asombro cada vez que le contaba que en occidente el sexo no estaba tan reprimido como en la India y supongo que cuando él me contaba sus historias surrealistas mi cara se veía igual de admirada que la suya, así que intercambiamos culturalmente miles de anécdotas y aprendimos innumerables cosas el uno del otro. Sin embargo, él comenzó a confundir aquella relación puramente sexual con algo más sentimental y ahí fue cuando yo decidí cortar todo de tajo. Yo comprendí que al estar trabajando juntos en el centro, no había forma alguna de que él y yo entabláramos una relación y menos aún siendo él casado con un hijo y con fecha límite para regresar a su hogar.

Deja en claro el estatus de la relación desde un inicio Si desde que se inicia una relación furtiva se deja bien claro tanto de palabra como de acción que del plano físico no pasará, podrán disfrutar del sexo como tal sin más preocupaciones, pues de otra forma pondrán en riesgo su estabilidad emocional.

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El sexo es el mejor regalo que la naturaleza nos pudo haber hecho y nos urge aprender a utilizarlo, a gozarlo, a disfrutarlo sin tapujos ni limitaciones. Riesgos los hay en todo lo que hagamos en la vida, pero la sexualidad es una actividad única, que sabiendo llevar, nos brinda las mejores sensaciones y experiencias imaginadas pero, y tú ¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar por unos cuantos beneficios más? El sexo es una poderosa arma para lograr casi todo lo que se nos ocurra en esta vida, aunque aún no lo tengamos muy claro, pero ¿estarías dispuesto a olvidarte de todo escrúpulo para llegar a donde quieres? Una vieja amiga me enseñó que el sexo lo puede todo, y es que desde muy joven comenzó a trabajar como secretaria en una fábrica, con los clásicos horarios de sol a sol y con un sueldo miserable. Poco a poco fue conociendo a todos en el lugar y descubrió que el hijo del dueño también trabajaba ahí, así que le pareció interesante ligárselo e ir tanteando si aquella relación le traería algún beneficio laboral. Para su mala fortuna, su ya entonces novio, resultó ser el hijo de la esposa del dueño, así que el tenerlo ahí trabajando no era más que una atención a su mujer y, por lo tanto, ningún beneficio resultó directamente de aquella relación. Sin embargo, el tener acceso a reuniones familiares y el hacer uso de sus artimañas femeninas, le facilitó el camino para ser cada vez más cercana al jefe hasta lograr que la nombrara administradora del lugar. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Por supuesto el tener acceso total y absoluto a todo lo relativo a la fábrica, le permitió también ser la persona más cercana al dueño pues debía tratar asuntos relacionados con su negocio todos los días. Como podrán imaginarse, la relación entre ellos fue subiendo de nivel cada vez más y más, al grado de irse juntos a cerrar negocios a tables y antros, lo que les permitió al final intimar de la manera más explosiva posible. Cada viernes se daba por hecho que habría alguna comida de trabajo en la que solo ellos sabían que terminarían en algún hotel dándole vuelo a la hilacha, y ¡vaya que le sacaban provecho a su noche! Más de una vez tanto el novio de mi amiga como su suegra le marcaron hasta el cansancio para preguntarle si no sabían el paradero del susodicho pero obviamente ella no podía confesarles lo que en realidad sucedía, así que se limitaba a decirles que ella lo había dejado luego de la comida y que no tenía idea de donde encontrarlo. Sus noches de lujuria involucraban, la mayoría de las veces, a otras chicas con las que ambos gozaban hasta perder la cordura. Mi amiga, convenientemente siendo bisexual, aprovechaba al máximo cada situación, así que el tener una chica para los dos siempre le generó una excitación inigualable. Incluso a mi me tocó ver un par de videos en los que se podía apreciar a los tres en su esplendor, totalmente extasiados entre besos y caricias, ellas tocándose sin poder detenerse mientras EL PODER DEL SEXO 

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alguna lograba probar las mieles de aquel hombre que tan solo de estar ahí en medio estaba a punto de venirse. La escena por lo general continuaba con él corriéndose en la boca de alguna mientras ellas dos continuaban por horas erotizándose y probándose mutuamente hasta hacerse explotar en un mega orgasmo. Por supuesto, los beneficios económicos no se hicieron esperar. El sueldo de mi amiga se triplicó casi de inmediato e incluso consiguió un préstamo para comprarse un coche de lujo que obviamente nunca pagó. Esta es la muestra más clara del poder que el sexo puede llegar a tener. No conforme con todos aquellos beneficios, a esta chica se le hizo fácil comenzar a aplicar el robo hormiga y de cada operación fraudulenta que llevaba a cabo, iba comprando centenarios para ahorrar el dinero y que no quedara rastro de sus fechorías en alguna cuenta bancaria. Su vida con el novio continuó como si nada, llena de mentiras y traiciones, hasta que una tarde lluviosa él fue a buscarla a su oficina y, al quererle dar la sorpresa, entró sigilosamente y la escuchó hablando por teléfono platicando de cuestiones sexuales con alguien. Ella, al sentirse descubierta, no tuvo otro remedio que decirle que tenía planeado ligarse a su padrastro para tener acceso a todas sus claves y a todo el capital y poder compartir sus fechorías con él. A partir de ahí, entre los dos, comenzaron a desfalcar a aquella empresa ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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a sus anchas, sin remordimientos ni escrúpulos de ningún tipo. Ella comenzó a intensificar los encuentros sexuales y le cumplió hasta la mínima fantasía a aquel individuo hasta alcanzar el punto en el que decidieron abandonar juntos la compañía y casarse para quedar bajo el manto protector de la suegra si algo se llegaba a saber.

Genera tus propios escrúpulos Cuando la avaricia de alguien no tiene límites, las cosas pueden complicarse y salirse de control pues el utilizar la sexualidad olvidando por completo la línea entre lo moralmente tolerable y lo totalmente inadecuado y extremo, puede dejarnos envueltos en una situación bastante comprometedora sin darnos cuenta siquiera.

Por el contrario, la expectativa de tener sexo con alguien también genera un fuerte poder en algunos casos y el término que mejor ejemplifica a quienes utilizan esta artimaña para lograr beneficios es “calienta pelotas”, pues es justo a lo que se dedican durante meses, a dar largas y dejar entre ver que al final de una gran lista de favores, terminarán teniendo sexo. EL PODER DEL SEXO 

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Durante un par de años me dediqué a organizar eventos en diferentes instituciones, para los cuales necesitaba forzosamente interactuar con la mano derecha del director de mi organización a fin de que me facilitara permisos, personal, material o incluso me abriera un par de puertas con alguna llamada telefónica a altos mandos. Desde el día en que me presentaron con él, su trato y sus miradas no dejaron lugar a dudas de lo libidinoso de su personalidad. Era un tipo con un muy buen nivel, totalmente seguro de si mismo y de un ego inalcanzable pero sumamente amable cuando se trataba de ligarse a una chica. Por supuesto todos mis primeros encuentros con él fueron sutiles y muy profesionales, yendo directamente al punto del tema a tratar y tocando muy brevemente temas personales. Poco a poco éstos fueron ocupando más espacio en nuestros encuentros, hasta llegar al punto de comenzar a intercambiar comentarios sexuales. Al principio los comentarios se daban de forma casual y muy en general pero con el tiempo ambos fuimos personalizando aquellas ideas. Comentarios como: “con este frío se antoja un encerrón” fueron subiendo de tono hasta llegar a convertirse en frases como “¿no se te antojaría empiernarte conmigo?” y cosas por el estilo. Por supuesto que a mi me encantaba aquél hombre pero el acostarme con él estaba totalmente fuera ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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de mis intenciones, yo únicamente disfrutaba darle alas, coquetearle de vez en cuando y dejarle entrever que algún día pasaría algo entre nosotros, al fin y al cabo, aquel comportamiento me había llevado a conseguir absolutamente todo lo que había querido hasta ese momento. Como es de suponerse, este tipo de situaciones tienen un límite, mismo que depende de la paciencia de aquél que otorga todos los beneficios, así que la situación pronto alcanzó el punto en el que o hacía algo, o perdería absolutamente todo lo que había logrado hasta el momento. Un jueves por la tarde le llamé para ver si podía pasarlo a visitar antes de irme a casa para tratar los últimos detalles de un evento que llevaríamos a cabo el viernes, así que pinté mi boca, me arreglé un poco, subí mi falda y me puse unos tacones súper sexys. Al llegar a su oficina cerré la puerta detrás de mi y al saludarlo le planté un beso en la comisura de sus labios. Al sentir mis intenciones y mi proximidad, su respuesta no se hizo esperar y, antes de dejar que me separara de él, me tomó por la cintura y me jaló para no soltarme más. Sin decir nada me regresó el beso pero esta vez fue un beso de verdad, con una pasión que hacía mucho no sentía en alguien y junto con aquella intensidad, comenzó a sacar mi camisa de la falda que llevaba puesta, así que le ayudé un poco e incluso desabotoné lentamente todos y cada uno de los broches de mi blusa para dejar totalmente al descubierto la EL PODER DEL SEXO 

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sexy lencería que intencionalmente llevaba puesta ese día. Sin quitar totalmente mi ropa, subí la falda y me senté sobre su escritorio, abrí sus pantalones y saqué aquello que tantas ganas acumuladas había generado en mi. Al sentirlo tan duro y erguido comencé a tener ligeros espasmos de excitación y no pude resistir jalarlo hacia mi y tumbarme totalmente sobre su escritorio para hacerlo entrar en mi de inmediato. La imagen de mis piernas abrazándolo del torso, con los tacones al aire, logró calentarme aún más y no paré hasta sentir como me empapaba sin parar. Ya un poco más tranquilos y con el pulso totalmente acelerado aún de tanta adrenalina, tan solo pudimos exhalar un “hasta que se nos hizo” y ahí acabó todo. Y cuando digo que ahí acabó todo, me refiero a absolutamente todo lo que yo había ganado hasta antes de ese día pues el trato entre nosotros se tornó extraño, lleno de nerviosismo a partir de ese momento y nunca más conseguí tantos beneficios como los que antes tenía gracias a su apoyo. Al contrario de la historia anterior, aquí el sexo lo terminó arruinando todo pues mientras ambos le entramos al juego de la seducción y el misterio todo marchó perfectamente y nos mantuvo a ambos al borde de la locura y del deseo. El poder del sexo no necesariamente tiene que circunscribirse al puro y simple acto sexual. Es ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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importante darnos cuenta qué funciona con cada quien y cuál es el juego que nos está produciendo excitación y nos mantiene a todos con ganas de seguir por un poco más, pues si nos equivocamos en el camino, correremos el riesgo de perder todo el poder que el sexo nos había otorgado hasta entonces.

Agudiza tus sentidos El uso del sexo como arma requiere de una gran sensibilidad y un gran juego psicológico que si no se sabe manejar, más vale ni intentarlo.

La adrenalina en sus vidas la deciden ustedes mismos y mientras tengan claros los alcances y consecuencias de sus encuentros sexuales, siéntanse seguros de usar sus encantos y habilidades en beneficio propio.

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Capítulo 4 El Poder del Sexo en la Política • Dale placer con tu boca sin importar su tamaño • Defiéndete cuando no estés de acuerdo • Ayúdalo a excitarse • Haz un trío sin desatender a nadie • Permítete sentir placer • Dale placer sin importar tu tamaño

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• Nunca involucres sentimientos y sexo cuando no sea con tu pareja • Hazle caso siempre a tu sexto sentido

En la política como en la vida, el sexo juega un papel básico e indiscutible en las decisiones más importantes. A través de la historia los escándalos sexuales, especialmente aquellos que involucran aspectos de la vida de algún político renombrado, han sido la nota roja más importante del momento y con justa razón, pues no hay nada peor que tener un sector de políticos queriéndose meter en nuestra intimidad, juzgándonos y tratando de decirnos cómo vivir nuestra sexualidad cuando ellos mismos se encuentran haciendo lo que a nosotros nos prohíben. De igual forma, al transcurrir de los años, las mujeres han tenido roles diferentes al tratarse de posiciones de poder. Antes, por lo general, eran las mujeres quienes intercambiaban favores sexuales con ciertos políticos con tal de tener algún beneficio o posición a cambio, sin embargo esto ha cambiado. Las mujeres tienen cada vez con más frecuencia posiciones de más poder que algunos hombres, así que el sexo a cambio de un poquito de poder en nuestros días, aplica igual para hombres que para mujeres. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Si analizamos un poco los sentimientos y emociones que giran en torno a la política, como lo son el egocentrismo, el poder, la influencia, la dominación, el control y la facultad de poder decidir sobre otros y sobre diversos asuntos, nos daremos cuenta que, en realidad, el que el sexo forme una parte esencial en este ambiente, no es más que el reflejo de todas y cada una de las necesidades emocionales de los políticos. En mi búsqueda incansable por experimentar los placeres de la sexualidad, he tenido la oportunidad de conocer y vivir todo tipo de historias en las que el éxito o fracaso de la carrera política de alguien siempre ha ido de la mano con el sexo. Si hay algo que es admirable y mucho más notorio en este ámbito, es que la bisexualidad abunda y permea el círculo político. En mi punto de vista, las personas bisexuales son las que más disfrutan su vida a plenitud pues no se quedan con ganas de experimentar todo tipo de placeres carnales, además de que les da el doble de poder que a alguien heterosexual pues sus parámetros están mucho más abiertos a todo. No sé si tenga que ver con la política o sea pura coincidencia, pero reiteradamente me ha tocado ver que a mayor nivel jerárquico, sobre todo en este ambiente, mayor bisexualidad. ¿Será que la necesidad de poder se refleja en el sexo? En el sexo finalmente se acaba reflejando absolutamente todo: alegrías y tristezas, éxitos y EL PODER DEL SEXO 

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fracasos, así que no veo por qué no la demostración de poder también se refleje necesariamente en la conducta sexual de alguien. Por lo general, un político que ya cuenta con una gran trayectoria y un nombre reconocido, logra todo lo que se propone, incluso cogerse a quien se le antoje, pues, aunque uno nunca sabe a ciencia cierta qué tanto pueda sacar de la oportunidad de intimar con alguien poderoso y bien conectado, si algo nos queda claro es que inevitablemente existirá un bloqueo en la carrera política de algún novato que le niegue un acostón a alguien poderoso. Cuando terminé de estudiar Derecho me encontraba trabajando en un área muy política del gobierno de México en la que me correspondía organizar eventos ministeriales y, resultado de un congreso que organicé en aquél momento, me ofrecieron una beca para ir a estudiar un Máster a Madrid. Gracias a la carrera que fui forjando desde que era pasante, tuve la oportunidad de irme becada a ese Master tan cotizado con duración de un año, en el que participaron miembros de gobiernos, partidos políticos o fundaciones relacionadas con algún partido político de toda Iberoamérica. Al ser el Master totalmente político, todos los asistentes estábamos vinculados con algún partido de nuestro país y procurábamos actuar de acuerdo a la ideología del mismo, sin embargo, todo el idealismo de juventud con el que llegábamos, de ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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repente se veía nublado con el actuar de algún líder político que, teniendo una conducta y una imagen pública al visitar España en alguna comisión, terminaba por contradecir sus principios de partido, dejando sin fundamento moral cualquier causa que apoyara. En alguna ocasión, justo cuando el partido de derecha en México postulaba por todos los medios por la exaltación de la moral y las buenas costumbres, uno de sus militantes, de muy alto cargo, decidió que era buena idea ir a visitar a los adeptos de su partido al Colegio Mayor donde nos hospedábamos. Luego de una amena tarde llena de tintos de verano, una de las chicas que cursaba el Master con nosotros, militante de su mismo partido y de la que se rumoraba ya tenía una relación furtiva previa con él, lo invitó a subir a su habitación. Lo que nunca sospecharon ambos, es que previamente uno de los compañeros, eterno enamorado de aquella inocente paloma, por celos había dejado un teléfono grabando absolutamente todo lo que pasaría ahí dentro, con el único fin de comprobar si de verdad ella no tenía alguna relación con nadie de sus compañeros y poder así entrarle de lleno a su conquista. Como se podrán imaginar, lo que este pobre incauto descubrió, nos dejó a todos con la boca abierta. Aquél tipo era un político renombrado, petulante y supuestamente lleno de prejuicios sociales. EL PODER DEL SEXO 

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Su política de intolerancia en cuestiones de preferencia sexual, sexualidad aplicada y moralidad es bien sabida por todos los mexicanos. Sin embargo, su doble moral no le permitió perderse de las deliciosas mieles de aquella estudiante que le ofrecía un poco de su belleza y juventud. El video, aunque poco obscuro, dejaba ver el ataque impulsivo de aquel hombre insaciable hacia ella, quien estando a su vez totalmente excitada, no paró de recitarle toda clase de suciedades en la cama. Desde que entraron a la habitación, ambos se quitaron la ropa con desesperación, la aventaron donde pudieron y de un empujón él la tumbó sobre la cama. Los besos fueron escasos, pero la embestida fue impresionante. Con su carita de mátalas callando, aquel individuo apenas podía parar de sentir su instrumento del poder entrar y salir de aquella chica, que mientras más lo tenía, más empinada se ponía para recibirlo y apretarlo dentro de ella como si no quisiera que terminara nunca. Después de un buen rato él la tomó del cabello y la hincó frente a él para poder mover su cabeza a su antojo al introducirle su mazo por completo hasta las anginas. La acción continuó por varios minutos más, la escena mostraba cómo ella se lo comía completito y lo metía hasta su garganta hasta ponerlo tan caliente que tuvo que dárselos ahí mismo, en su boquita que apenas podía con tal explosión de placer. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Por supuesto hoy en día, después de un par de años y luego de tan tórrida relación, ella también goza de una muy buena posición política y de la grata amistad de otros políticos como él.

Dale placer con tu boca sin importar su tamaño Si su pene es grande, mételo en tu boca únicamente de la mitad para arriba, juega con tu lengua en circulitos al llegar a la punta y desliza tus manos para masajear mientras hasta sentir que está totalmente duro y excitado. Si es muy pequeño, succiona suavemente mientras lo chupas y aprieta ligeramente con tu mano mientras vas sintiendo que se fortalece la erección. Recuerda apretar sutilmente con los labios escondiendo los dientes para no lastimar.

Pero como les contaba, la bisexualidad en este ámbito se da mucho más de lo que se podrían imaginar y el común denominador es la ganancia en conexiones que el novato siempre se lleva luego de intercambiar algunos favores sexuales o incluso una relación “sentimental” acompañada de mucho, mucho sexo naturalmente. EL PODER DEL SEXO 

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Pocas veces algún político de alta talla se ve perjudicado o envuelto en algún enredo que fuera tan escandaloso que pudiera costarle su posición política, sin embargo, de que se dan casos... se dan, y vaya con qué intensidad. Hace un par de sexenios, como ya se ha hecho costumbre en nuestro México lindo y querido, un grupo de políticos con una gran trayectoria dentro de uno de los partidos más fuertes, decidió que era una buena idea, o un buen negocio, formar un nuevo partido político. El líder de aquel partido en busca de registro incluyó a su gente más cercana para comenzar la gestación e impulsar su campaña y su mano derecha, a su vez, conformó un equipo de trabajo de toda su confianza. Un amigo mío tuvo la oportunidad de apoyarlos durante todo ese tiempo, hasta que una circunstancial conducta le dio un giro tanto a su situación personal, como a la del partido político en general. El coordinador de este partido político que les comento, formó un equipo de trabajo donde los barones jóvenes y guapos predominaban y las reuniones del grupo ocurrían de lunes a sábado. Sin embargo, un fin de semana al mes el Coordinador “invitaba/obligaba” a todos a ir su Rancho para seguir tratando algunos temas de forma más relajada y equilibrar el estrés del mes. O al menos aquella era la versión de aquel hombre para las familias de sus colaboradores. La fama ya precedía a dicho Coordinador y era un secreto a voces que su bisexualidad tirándole ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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a homosexualidad, lo llevaba a contar con un personal y con colaboradores de ciertas características: hombres jóvenes de muy buen ver, por lo general abogados o politólogos, con aspiraciones altas y muchas ganas de triunfar en la política a costa de lo que fuera. Como se podrán imaginar, aquellos fines de semana de “trabajo” eran una simple cubierta para todos para irse de desmadre y reventar todo un fin de semana lejos de sus familias. Mi amigo, cada vez más cercano a su jefe, no se perdió nunca aquellas reuniones y cumplía fielmente con todas las horas excesivas de trabajo a las que todos estaban sometidos por la premura de la época. Como es de suponerse, el Coordinador de quien les platico, un buen día decidió invitar a mi amigo al área privada de su cabaña en el Rancho, invitación a la que este chico no pudo oponerse aunque sabía lo que se infería en silencio al aceptar tal situación. El joven abogado en aquel entonces, haciendo uso de su agilidad mental, encendió su teléfono celular en modo de grabadora de voz y lo dejó en el bolsillo de su pantalón. Tal como lo esperaba, en cuanto llegaron al privado, el Coordinador cerró la puerta tras de ellos y comenzó a insinuársele. —No es un secreto que me encantas y creo que ya es tiempo de pasar al siguiente nivel en nuestra amistad, ¿no crees? EL PODER DEL SEXO 

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Mi amigo se limitó a balbucear frases cortas de asombro y a hacer como que no entendía lo que ahí sucedía, lo que dio lugar a una conversación mucho más densa y a un forcejeo sin igual. Al darse cuenta de que aquel colaborador suyo no caería rendido a sus pies, el Coordinador lo jaló fuertemente hacia él y bajó sus pantalones. ¡Qué más claro que eso! Pero mi amigo permaneció firme y se negó rotundamente a tener algo que ver con él en términos sexuales. —Yo lo respeto muchísimo y usted sabe que soy incondicional y leal al partido pero prefiero, por salud laboral y mental, no intimidar con nadie del equipo. Aquél hombre poderoso no soportó tal respuesta y de inmediato comenzó a condicionarle su escalada en la política. —A mí no me importa lo que pienses que es mejor, si no aceptas pasar esta noche conmigo, olvídate de tu carrera política, al menos en este partido. Como podrán imaginarse, salir de aquella oficina no estaba tan fácil, así que, fingiendo que aceptaba, logró que abriera las puertas para pasar a la alcoba y, en cuanto se distrajo, salió huyendo, tomó su automóvil y regresó al D.F. Su estrategia a seguir fue muy astuta. Se encontraba en una encrucijada pues, siendo alguien tan poderoso su jefe, no podía ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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intentar amenazarlo a él directamente con la grabación que tenía pues no era su trabajo ni su carrera política la que peligraba, sino su propia vida y la de su mujer. En cambio, se le ocurrió una idea que, aunque lo bloqueó políticamente de por vida, le arregló su situación económica inmediata. Desde hacía meses él ya había observado un patrón de comportamiento en el tan mentado Coordinador. Por lo general cada vez que iban al Rancho ocurría una de dos cosas: o uno de los chavales más nuevos comenzaba a subir como la espuma o terminaba despedido, así que, luego de haber vivido semejante experiencia, de inmediato hiló lo que ahí sucedía. Sin pensarlo dos veces comenzó a localizar, uno a uno, a todos aquellos que habían sido despedidos injustificadamente y fue cuando descubrió que todos ellos habían pasado por el mismo vía crucis que él acababa de vivir, así que los reunió y los logró convencer de firmar una carta en donde cada uno narrara su propia experiencia. En aquella compilación de experiencias se narraban historias de abuso, violencia, sexo forzado e incluso sexo acordado por conveniencia pero con remordimientos posteriores. Una vez conformado el expediente entre confesiones, relatos y grabaciones, mi amigo se dirigió con el presidente del partido y logró que su secretario particular lo recibiera. Por supuesto luego de ver semejante amenaza, le dio entrada directa con el presidente y éste comenzó EL PODER DEL SEXO 

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las negociaciones de inmediato. Para no hacerles la historia más larga, el arreglo fue que el partido subsidiaría la constitución de una fundación manejada por mi amigo y le entregaría a fondo perdido cinco millones de pesos.

Defiéndete cuando no estés de acuerdo Es muy fácil verte inmerso en alguna situación desventajosa para ti, así que debes estar alerta a las señales del entorno para reaccionar atinadamente cuando una situación peligrosa o incómoda se te llegue a presentar. Recuerda que no es no y nada ni nadie puede forzarte a hacer algo que no hayas decidido tú.

A partir de ese día mi amigo fue boletinado en absolutamente todas las dependencias públicas y nunca más pudo trabajar en la Administración Pública ni en ningún otro partido político, sin embargo, nunca más lo necesitó ni lo extrañó. La política es caprichosa y al final el poderoso siempre consigue lo que quiere. En la mayoría de las ocasiones los políticos siempre conservan la calma y el control, sea por ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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los medios que fuere, así que lo más común es que se ceda a sus demandas de inicio, incluidas las demandas sexuales. Historias como esta las viví muy de cerca mientras trabajé en el gobierno, sin embargo, durante mis años de escort tuve la oportunidad de conocer políticos de todas las edades, ideologías y posiciones en el plano puramente sexual. Como podrán imaginarse, la convivencia con este tipo de personalidades es, generalmente, muy privado y lleno de protección. Sin embargo me tocó conocer un par de tipos a los que el alcohol no les permitía pensar con claridad y a quienes les encantaba hacer apariciones en lugares públicos como casas de masajes, casas de citas y hoteles de paso. La primera vez que me tocó atender a uno de estos personajazos me encontraba yo en el restaurante de un motel, esperando a que llegara mi cita, cuando sonó mi teléfono y me di cuenta que era el chavo de la mesa de enfrente quien estaba realizando aquella misteriosa llamada, así que me acerqué a saludarlo y me presenté en persona. —Hola Milah, solo estaba comprobando que fueras tú la de la foto. ¿Estás libre? ¿subimos? —Pues estaba esperando a una persona, pero ya pasaron los 15 minutos reglamentarios, así que ¡vamos! EL PODER DEL SEXO 

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Su cara se me hizo conocida desde el inicio y no tardé mucho en reconocerlo a plenitud. Aquel diputado tenía una fama de decencia absoluta y había estado presente en medios durante una buena temporada, así que mi morbo subió al tope y comencé a calentarme con tan solo saber de quién se trataba. Apenas iba a acercarme a él para comenzar con un ligero beso, cuando me pidió una pausa y sacó toda una maleta con desinfectantes quirúrgicos de todo tipo: en gel, en spray y hasta en crema. Luego me explicó que acostumbraba bañarse y desinfectarse antes y después de cualquier aventura, así que yo hice lo mismo antes de que algo sucediera y después de varios minutos, ambos nos encontrábamos, al fin, totalmente esterilizados y desnudos uno frente al otro. El alcohol y los políticos forman una mancuerna sin igual, y este diputado en particular, sí que tenía una inseparable relación con el Ron, aunque en ese momento yo todavía no lo sabía. Luego de todo aquel show de aseo y ya con algunas copas encima, aquel joven diputado comenzó el cachondeo. Como era de esperarse, tanto alcohol en su cuerpo impidió que su desempeño fuera el más deseado, así que tuve que hacer uso de todas mis artimañas para lograr una buena erección en aquel hombre que ardía en deseos de coger. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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A las personas con poder les encanta sentir que están en control todo el tiempo, así que lo peor que podía hacer yo era evidenciar su impotencia, por el contrario, comencé a decirle lo guapo que lo encontraba y sin bajar mis manos de la altura de su cadera para no meter presión, seguí acariciándolo por varios minutos más. Poco a poco lo fui recostando sobre la cama y cuando al fin lo tuve totalmente relajado, me hinqué frente a él y comencé a tocar mis bubis para intentar seducirlo a través de la vista. De inmediato sus dedos comenzaron a introducirse en mi vagina mientras su vista no podía desviarse de mis pezones que ya para entonces se encontraban tan duros y paraditos como dos rojas cerezas. La excitación estaba al máximo y aquel hombrecito al fin comenzó a reaccionar, así que sin pensarlo dos veces bajé a saludar a su soldadito que empezaba a ponerse firmes. Mi boca logró abarcarlo por completo y conforme fue alcanzando más y más altura, mis anginas se apoderaron de su total libido hasta tenerlo totalmente vuelto loco jalándome del cabello y empujando mi cabeza sin parar como si quisiera que me lo acabara completito. Al sentirse tan caliente y con la sangre hirviendo, me tomó de los hombros, me volteó y me puso en cuatro para poder darme con todo su poder, y con una fuerza desmedida me embistió hasta que mis gritos se pudieron escuEL PODER DEL SEXO 

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char por todo el piso de aquel hotel. Una que otra nalgadita adornó aquella erótica escena que, al resonar por la habitación, provocó que me prendiera aún más. El ambiente se inundó de palabras fuertes y altisonantes que me incitaron a pedir más sin parar. Por supuesto, ¿a quién le dan pan que llore? Aquel diputado continuó con lo suyo durante muchos minutos hasta sentir que su cuerpo estaba a punto de colapsar. Fue hasta entonces que se paró de frente a mí, me tomó de los pelos y colocó mi boca de receptor de absolutamente toda su leche. La euforia, la adrenalina desbordada, la violencia consentida y la excitación al límite es algo que me encanta de los políticos, sin embargo, cuando los niveles de alcohol superan la delgada línea de la diversión, el encuentro se puede tornar en una pesadilla en un dos por tres. Justo eso era lo que sucedía cada vez que alguna chica compartía un par de horas con aquel cretino. Una vez que se venía, su violencia, su intolerancia, su forma intensa de ser y su majadería afloraban y ni se diga si el alcohol no había permitido que su compinche ser parara erguido al ataque, porque entonces su furia era desatada como si dejaran salir al mitológico Kraken contra la chica en turno. Al final del encuentro aquella primera vez, el tipo no paró de hablar mal de sus compañeros, conocidos, otras chicas e incluso de mi misma y justo cuando yo ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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ya me estaba arreglando para despedirme pues el hastío me impedía pasar un segundo más con aquel sujeto, se le ocurrió que podía abusar de mi tiempo y me obligó, entre forcejeo y forcejeo, a quedarme con él una hora más de lo acordado, obviamente sin retribución alguna. Aquella fue la única vez que estuve con él y a partir de ahí comencé a enterarme de que ya estaba vetado de un par de spas, puesto que ninguna de las chicas que ahí trabajaban quería atenderlo ya pues casi diario armaba unos desmanes de antología que orillaba a los dueños de aquellos negocios de giro negro a cerrar a fin de no llamar mucho la atención de las autoridades. Un par de veces me tocó ver a mi misma como aventaba cuchillos a los meseros para llamar su atención y como pedía a gritos que lo atendieran. Sus guardias de seguridad procuraban siempre suavizar la brutalidad de ese señor, por lo general sin buenos resultados. Pero no todas las historias de los políticos son así. Existen muchos hombres y mujeres muy poderosos que no necesitan de tanto alcohol para desinhibirse y que son sumamente atentos y considerados. Las fiestas que organizan son por demás calientes y llenas de absolutamente todo lo necesario para pasarla bien. Las mujeres hermosas abundan y el sexo es el principal ingrediente en cada una. EL PODER DEL SEXO 

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Ayúdalo a excitarse En muchas ocasiones algunos factores contribuyen a la falta de erección y, desafortunadamente, mientras más bloqueo existe, más ansiedad se genera para entrar en acción. Cuando esta situación sea propiciada por circunstancias emocionales como celos, pena o nervios, el cachondeo entre ambos ayuda a ir sacando de la mente la situación que logró partir el mood. Un buen oral es indispensable para alcanzar el éxtasis total y, en ocasiones, el escupir sobre la punta del pene y decir una que otra palabrota ayuda a que ellos recuperen la seguridad y comiencen a tener la erección esperada. Sin embargo, el abuso del alcohol, en la mayoría de los casos, hace prácticamente imposible que el cuerpo reaccione a los estímulos, así que tendrán que llevar la excitación a un grado tal que el alcohol sea pasado por alto por la mente y poco a poco comience a erguirse el tan anhelado miembro. En estas circunstancias el porno es indispensable y un pequeño show donde le dejes ver a él como te tocas hasta explotar en un orgasmo, siempre despierta hasta al más muerto.

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En la época en la que trabajé más intensamente como escort, un grupo de políticos tuvo a bien rentar una habitación en uno de los mejores hoteles de la Ciudad de México y cada jueves se organizaba alguna reunión que terminaba hasta el día siguiente como al medio día. Durante aquellas fiestas el ambiente era intenso, las pláticas entre ellos eran suavizadas por uno que otro comentario en son de broma de las chicas y la ocupación de las habitaciones se daba por turnos, conforme la calentura le pegaba a cada quien. Por lo general cada quien tenía una acompañante por toda la noche, aunque, de vez en vez, uno que otro intercambiaba pareja para tener un poco de diversidad. Los tríos ocasionales le ponían siempre un tinte excitante a la noche y la diversión nunca paraba. Yo no formaba parte de aquel grupo tan exclusivo de chicas pues no estaba en mis intereses pasar más de un par de horas con alguien y mucho menos estar toda una fiesta compartiendo con alguien, sin embargo, hubo una ocasión especial en la que uno de aquellos caballeros solicitó expresamente un trío conmigo y con una muy buena amiga mía, así que por invitación expresa llegué a aquel lugar un jueves por la noche. Desde la llegada a aquel hotel, el recibimiento fue excelso y una vez que nos escoltaron a la habitación destinada para aquellos eventos, el lujo y la abundancia se hicieron notar. Por supuesto pasé varios minutos saludando y preEL PODER DEL SEXO 

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sentándome con todos los asistentes al lugar y, luego de echar unos drinks, mi amiga y yo comenzamos a lanzarnos una que otra mirada furtiva que fuera calentando a los invitados y de vez en vez nos robábamos un beso ligero en los labios que provocaba la mirada lujuriosa de más de uno. Originalmente nosotras íbamos acompañando a un funcionario con nivel de Coordinación y fue alrededor de éste de quien hicimos un par de acciones para subir la temperatura de la fiesta, ya saben, un beso de tres entre baile y baile, un cachondeo con él en medio de nosotras dos y ese tipo de cosas, sin embargo, luego de dejarnos solas como por una hora, regresó pidiéndonos una disculpa por tener que irse y cambiarnos el plan. Aquél caballero había conseguido una buena negociación política a cambio de ceder su trío a otro político de muy alto rango al interior de su partido que se encontraba presente ahí mismo, así que nosotras gustosas aceptamos el cambio y continuamos con la fiesta, no sin antes despedirnos de quien nos había invitado con un mega beso que lo dejó con el antojo de más. Luego de un par de horas de plática y cachondeo con los ahí presentes, nuestro amigo en común comenzó a ponerse cariñoso y, sin pensarlo dos veces, los jalamos a una de las habitaciones. El lugar era espectacular, un jacuzzi le ponía el toque ideal a aquella velada de luna llena, así que no ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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podíamos desperdiciarlo. Mi amiga y yo comenzamos a besarnos frente a aquel hombre que ya moría por probar un poco de nuestras mieles y, luego de una señal para que se nos uniera, se nos fue acercando poco a poco hasta quedar en medio de ambas. Entre las dos fuimos desnudándolo lentamente, ella por delante y yo por detrás, mientras los besos y las caricias abundaban en aquella escena. Mis manos fueron recorriendo su espalda ancha lentamente y muy suavemente fui bajando dejándole sentir mis labios tibios durante todo el recorrido. Un giro inesperado nos puso a ambas frente a él y mi boca comenzó a centrarse en su poder de mando tan duro y rico que no pude más que pegarme a él un par de minutos sintiendo como entraba y salía de mi boca sin parar. —Ven, entra al agua mientras nos quitamos todo lo que nos estorba. Mientras él se sentaba en primera fila disfrutando del espectáculo de vernos desnudarnos mutuamente, nosotras fuimos poniendo música sexy y nos dispusimos a comenzar la acción. Ya los tres dentro de aquel jacuzzi comenzamos a intercambiar toda clase de caricias. Sus manos recorrían mi cuerpo de arriba abajo mientras su boca se centraba en ella, hasta que, sin poder resistir más, lo sentamos en una franja para bombardearlo de sensuales moviEL PODER DEL SEXO 

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mientos. Por supuesto el tener nuestras curvas a la altura de sus ojos no dejó lugar a más y de inmediato quiso pasar a la acción. —Chicas vamos a la cama que necesito probarlas completitas. Lentamente salimos de ahí cuidando de no resbalar y estropear aquel sensual momento y logramos llegar a la cama donde entre las dos lo llenamos de besos y caricias hasta quedar enfrascadas en un oral a dos bocas que lo hizo perder la razón. Nuestras lenguas se cruzaban continuamente mientras una subía y la otra bajaba y, de vez en vez, nuestros labios se besaban para luego seguir con aquél recorrido. —Ven Milah, siéntate en mi boca que te quiero probar mientras tu amiga se monta en mi. Yo sobre su cara comencé a sentir su lengua juguetear con mi clítoris mientras mi amiga, de frente a mí, movía su cadera sin parar sobre él. Mi cuerpo se estremecía segundo a segundo al sentir las manos de ella tocando mis tetas mientras la boca de nuestro anfitrión no paraba de moverse debajo de mi. Así continuamos durante muchos minutos más, hasta que decidimos darle a aquel hombre mucho más placer aún. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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—Ven, párate a la orilla de la cama. Era mi turno de devolverle aquel orgasmo que su deliciosa boca me había otorgado, así que mientras él embestía con todas sus fuerzas a mi amiga que se encontraba en cuatro sobre la cama, yo me inmiscuí por debajo de ella para poder saborearlos a ambos desde aquel rincón. Mi boca no podía parar de probarlos a ambos mientras mis ojos se extasiaban al mirar como él entraba y salía de ella, a la vez que los dedos juguetones de aquella loca amiga jugaban con el piercing de mi clítoris hasta sentir como, casi al mismo tiempo, los tres explotamos en otro mega orgasmo que parecía no tener fin. Por supuesto hasta ahí llegó el aguante de nuestro político favorito del momento, nosotras nos limitamos a arreglarnos y a cobijarlo bien antes de irnos, agradecimos a todos por aquella memorable fiesta y partimos. Tener amigos conectados nunca está de más y estas reuniones eran justo el momento ideal para conocer gente importante. Muchas de las chicas que participaban en aquellos eventos eran extranjeras, la mayoría argentinas y venezolanas, y el tener a aquellas personalidades como “amigos” les facilitó muchas veces su residencia en nuestro México lindo y querido, es por eso que el sexo en aquellas reuniones les brindaba justo el poder de permanencia en este país. EL PODER DEL SEXO 

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Haz un trío sin desatender a nadie El truco para lograr que los tres involucrados en una fantasía sexual se diviertan y todos se eroticen sin que nadie se quede en esa posición incómoda, solo y abandonado, está en que las dos chicas tengan química entre ellas, así, aunque el hombre esté siempre ocupado con alguna, la otra se las ideará para hacerla gozar de placer al mismo tiempo. Si de plano entre ellas no hay la conexión esperada, asegúrate de tener a ambas ocupadas en ti. No hay nada mejor que un oral a dos bocas, un beso de tres labios o un tren de orgasmos.

Por supuesto a los organizadores de estos eventos, el brindar este espacio lleno de diversión, excitación, adrenalina, sexo e intensidad, les redituaba en beneficios económicos que se veían reflejados a través de permisos, licencias, licitaciones y demás concesiones que aquellas conexiones de tan alto nivel podían facilitar. El sexo en la política se da a todos los niveles. No es necesario ser alguien muy importante para poder recibir u otorgar beneficios a cambio del ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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sexo. Las alianzas en la política se dan desde las esferas más básicas hasta las más altas. En el ambiente swinger de vez en cuando conoces algunos hombres y mujeres solos, que gustan de hacer tríos con las parejas del ambiente. Así, mi pareja y yo conocimos a una amiga muy especial, que luego de acompañar a alguien a un EL PODER DEL SEXO 

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club swinger, terminó por ser nuestro trío oficial, hasta que comenzó a trabajar en la Cámara de Diputados y su tiempo comenzó a invertirlo estratégicamente en conseguir un hueso mucho más jugoso dentro de aquel poder legislativo. Sin embargo, una naturaleza tan sexual como la de ella no podía perderse en la escalada al poder, así que pronto consiguió comenzar a salir con un diputado y, experimentada como era, no tardó en proponerle aventuras súper kinky que incluían otras chicas e incluso otros chicos. Con aquel diputado fue con el primer hombre con quien participé en un “reverse gang bang”, es decir, cinco mujeres ávidas de pasión y lujuria tan solo con él. Aquella tarde de primavera mi amiga me llamó para proponerme aquella locura que acabó siendo mucho más divertida para nosotras que para el propio hombre. —Milah, mañana es cumple de mi novio y le quiero regalar una tarde con varias chavas que no olvide nunca. ¡Quiero que lo volvamos loco! Ya tengo tres amigas que sí le entran, ¿te animas? Obviamente no podía negarle ese favor a aquella amiga que tantas noches de fantasías nos había brindado a mi pareja y a mi, así que acepté de mil amores y comenzamos a organizar todo de inmediato. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Reservamos una habitación en el mejor hotel para encuentros sexuales de la Ciudad de México y quedamos de vernos ahí todas a las cinco de la tarde. Puntualmente fuimos llegando una a una, comenzamos a tomarnos la champagne que nos esperaba, quitamos toda nuestra ropa y únicamente quedamos en lencería de colores para comenzar a acomodarnos en la enorme cama redonda que ocupaba gran parte de la habitación. Bajamos las luces y, en cuanto escuchamos el elevador parar en nuestro piso, apretamos el botón que hacía girar aquella enorme cama redonda hacia la entrada del cuarto para recibirlo como merecía, con todas y cada una de nosotras moviéndonos al ritmo sexy de la música, invitándolo a unirse a nosotras ¡ya! Él ya sabía que su novia le tenía preparada una sorpresa, pero desde luego, nunca imaginó tal regalo. Sin poder entender todavía en totalidad lo que aquello sería, nuestro joven diputado se dejó llevar por el momento y se aventó al centro de la cama para quedar “flojito y cooperando” entre tantas mujeres. Su novia lo recibió con un mega beso en la boca que lo entretuvo mientras todas las demás nos apurábamos a quitar absolutamente todas las prendas que lo cubrían. Dos de nosotras quitábamos el saco y la camisa mientras otras dos se abalanzaban sobre los zapatos y pantalones y, apenas lo tuvimos desnudo entre nosotras, comenzamos a besarlo suavemente por EL PODER DEL SEXO 

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toda su tersa piel, turnándonos su boca minuto a minuto y dejándolo tocarnos a voluntad mientras su libido subía exponencialmente. ¡Feliz Cumpleaños! Gritamos todas al unísono cuando decidimos hincarlo entre nosotras para poder saborearlo por todos lados mientras él no sabía por donde empezar, así que le facilitamos el trabajo y en lo que mi amiga y yo lo distraíamos en un beso de tres, otras dos chicas comenzaron a chupar lo que ya daba muestras de total excitación, pasando sus lenguas entrecruzadas de arriba abajo, esperando a que la quinta en discordia comenzara con el show. De pronto las luces bajaron aún más, la música cambió y la chica que faltaba en aquella cama afrodisíaca de pronto se encontraba colgada de un tubo que adornaba aquella habitación. El show continuó durante dos canciones más mientras otro par de mujeres se besaba y comenzaba con un lesbian show que dejó al festejado atónito en su lugar. Sin darle tiempo a reponerse, me acerqué y pasé mi lengua por su antena parabólica que, para esos momentos, captaba absolutamente todas las señales que enviamos desde varios puntos del cuarto, y luego de lubricar muy bien, me monté en él de espaldas a su cara para dejar que su novia se pusiera de frente para guiar sus bubis hacia sus labios tibios. La excitación no podía ser más alta, así que antes de que pudiera llegar al clímax, invité a otra chica a acompañarnos y mientras él le daba ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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por detrás, ella pasaba su lengua sobre los labios, más no la boca, de una de sus amigas que chorreaba por la pasión del momento. —Espera, no termines en ella. Todas queremos probarte... Sin más lo quitamos y lo dejamos jalársela en medio de todas para poder recibir aquella lluvia orgásmica que justo en esos momentos brotó de lo más profundo de su ser. ¡Wow! ¡Vaya festejo! Sin lugar a dudas, uno de los mejores cumpleaños a los que he asistido. Después de semejante locura, decidimos ir todos a relajarnos al jacuzzi y a esperar para el segundo round, pero esa, es otra historia. Como podrán imaginarse, al final de aquel año, mi amiga ya tenía una plaza más que envidiable en la Cámara Baja, por eso soy una convencida de la importancia de saber escoger los regalos para cada ocasión. Como ya hemos visto, todo en este mundo se maneja a través de política. El sexo ha logrado permear absolutamente todos los estratos y círculos de nuestra sociedad y el poder que éste genera, varía de circunstancia en circunstancia. También hay que tener en cuenta que la monotonía es la más grande culpable de la falta de apetito sexual, así que si de vez en cuando le metes algo diferente y divertido a tu relación, lograrán subir su excitación y conseguirán los orgasmos esperados. EL PODER DEL SEXO 

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Permítete sentir placer Existen momentos en nuestras vidas donde alcanzar el orgasmo es sumamente difícil, aún cuando nosotros mismos nos exploramos para provocárnoslo. Muchas veces ni siquiera existe apetito sexual, lo cual conlleva a una excitación muy baja o nula, pero muchas otras la sexualidad está a tope y simplemente la persona no alcanza a venirse. Si te encuentras en el supuesto anterior, practica ejercicios de Kegel consistentes en apretar, retener y soltar los músculos genitales. Estos ejercicios ayudan tanto a hombres como a mujeres y en muy poco tiempo verán resultados impresionantes. Visita tu doctor con regularidad para checar tus cambios hormonales, menopausia y andropausia y cerciorarte de que no tienes alguna infección que incluso pueda ser imperceptible para ti. Los cambios hormonales son bastante controlables con infusiones de jengibre, té rojo, alimento de soya y mucha agua. Recuerda que nuestra mente es el órgano sexual más poderoso, así que si tienes algún problema, más vale que lo aclares y lo enfrentes, de lo contrario te verás atorado en un callejón sin salida con tu libido hasta el suelo.

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Hace un par de años conocí a un personajazo que me dejó boquiabierta desde la primera vez que lo vi. Este hombre español es una de esas personas con mucho poder, con todas las conexiones políticas y económicas del mundo y representante de las altas esferas del clero para las negociaciones más importantes, pero aquel sábado por la mañana yo aún no lo sabía. Desde un par de días antes del encuentro acordado, un hombre con acento español llamó a mi EL PODER DEL SEXO 

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celular y muy decentemente solicitó una cita conmigo. Yo tenía apenas un mes de haberme anunciado como escort y entonces todavía daba servicios en fin de semana, así que aún cruda me levanté temprano, me arreglé y salí al lugar acordado. Aquella fue la primera, y casi la única, vez que acudía a algún lugar que no fuera alguno de los ya aprobados previamente por mí, pero había algo en el tono de la voz de aquel individuo que me dio toda la seguridad que necesitaba para citarnos ahí. Cuando al fin llegué, le llamé para confirmarle que estaba ahí y él, muy amablemente, me invitó un jugo en el restaurante antes de subir a la habitación, así que me desvié y comencé a buscarlo cerca de la barra como me había dicho y ¡oh sorpresa! aquella voz vigorosa, llena de arrojo y confianza, resultó ser el eco de un hombre de alrededor de 80 años, muy delgado, de aspecto totalmente madrileño, muy bien ataviado, sentado con la pierna cruzada, fumando un cigarrillo y levantando la mano para saludarme. —Hola Milah, qué puntual eres, ven te pedí un zumo de naranja. En mi cabeza únicamente podía escuchar mis pensamientos diciendo: “lo vas a matar, pobre hombre no resistirá, pero eso sí, quedará orgasmeadísimo en su lecho de muerte, jajaja...” En fin, luego de ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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un poco de plática, donde me fue poniendo al tanto acerca de quien era, qué era lo que hacía en México y un par de cosas más, me comentó que él veía por lo regular a una chica brasileña que ya no estaba en México y que era por eso que había intentado probar conmigo para ver si teníamos química y poder llamarme así cada vez que visitara mi país. Aquél hombre no paraba de hablar y yo únicamente me limitaba a ver el reloj para presionarlo a subir a la habitación de una vez por todas, hasta que de un movimiento sacó un fajo de billetes de su saco, los puso sobre la mesa y me dijo que todo eso era mío, que se quería tomar su tiempo y que así todos estaríamos más tranquilos. Por supuesto yo sin pensarlo más me lo embolsé y, ya más relajada, comencé a disfrutar hasta el último suspiro de su plática. —Vamos, anda. Tú sube por el elevador y yo iré por la escalera porque no quiero que nadie me vea subir contigo. Al ir adivinando que aquella persona era una figura pública bastante pesada en el clero, comprendí que su necesidad por discreción lo hubiera orillado a tomar tanta precaución, así que continué con el plan y subí por mi lado. Apenas crucé la puerta de la habitación, este hombre se encontraba ya ahí semidesnudo y llenando el jacuzzi que formaba parte de la diversión de aquella mañana. EL PODER DEL SEXO 

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Sin seguir hablando ya, me fue quitando el vestido y la lencería que llevaba poco a poco, entre beso y beso, hasta tenerme totalmente desnuda entre sus brazos. —Tienes los ojos rojos. Una de dos, estás cruda o acabas de follar. La verdad es que eran ambas, estaba crudísima y me había aventado un mañanero de antología, así que aquél caballero me había descubierto. Por supuesto, no me atreví a decirle que había tenido súper buen sexo un par de minutos antes de verlo, así que me circunscribí a contarle que me había ido de fiesta el día anterior y que había dormido muy poco. El cachondeo continuó sin parar, los besos de aquel hombre maduro lograron meterme en un intenso trance y sus caricias me relajaron al punto de dejarme por demás sensible. Poco a poco fuimos recostándonos sobre la cama hasta encontrarnos completamente abrazados. Fue entonces cuando comencé a recorrer su suave y frágil piel desde su frente y me permití percibir lo dulce de su aroma. Mi boca no logró detenerse por muchos minutos en alguna parte específica de aquel cuerpo fuerte y atlético, así que continué mi camino hasta toparme con una gran, gran sorpresa. ¡Vaya tamaño descomunal! La crismera de aquel hombre de fe era algo enorme e inaudito. Mis ojos casi se salen de ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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órbita cuando al fin pudieron centrar su atención en aquello y mi boca no pudo resistir bajar a probar tan delicioso instrumento litúrgico. Aquel encuentro mañanero comenzó mucho más rico de lo que había imaginado y aún faltaba más. —¡Qué rico la mamas! Pero ahora es mi turno. A partir de ahí los papeles se voltearon y el placer comencé a sentirlo absolutamente todo yo solita. No cabe duda que la edad te da toda la experiencia del mundo, o al menos aquel hombre sí había aprovechado sus horas de vuelo y sabía perfecto como mover aquella lengua furtiva. Aquella fue la primera vez que tuve multiorgasmos y no podía dejar de sentir tanto placer. Luego de los primeros micro orgasmos, sus dedos juguetones comenzaron a colarse dentro de mi, introduciéndose en pequeños circulitos que alcanzaron a estimular por completo mi punto “G”. —¡Mentirosa! Por supuesto que tuviste sexo en la mañana antes de llegar. ¿Cómo podía ese individuo estar tan seguro de eso con tan solo tocarme por dentro? No cabía duda que su experiencia hablaba por él y que su conocimiento en las artes de la seducción era amplio. Sin ahondar más en el tema, comencé a robarle EL PODER DEL SEXO 

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besos apasionados hasta tenerlo a punto de estallar. El roce de nuestras caderas al sentir nuestras piernas entrelazadas logró tenernos a ambos en el punto máximo de excitación y no paré hasta lograr arrancar un grito desesperado pidiendo que me subiera de una vez por todas en él. Cuando al fin logré montarlo, tuve mucho cuidado de mover muy lentamente mi cadera sobre él, pues quería que durara muchísimo aquella sensación de placer que hacía mi cuerpo estremecer. Lentamente me movía hacia delante y hacia atrás y muy de vez en cuando subía a punto de dejarlo salir de mi para clavarme con fuerza de regreso y, cuando lo tenía lo más adentro de mí posible, movía mi cintura en círculos mientras apretaba con fuerza mi vagina por dentro para estimularlo al máximo. Aquel juego de éxtasis llevado al límite nos trajo locos por horas, hasta que decidimos pasar al jacuzzi para relajar un poco la excitación y cambiar el ambiente. La resistencia o el control de semejante caballero ante un ambiente de ebullición emocional total era envidiable. Sin embargo, al tenerlo ya sentadito frente a mí con sus piernas dentro del agua hirviendo, no pudo resistir la humedad de mi boca y explotó por completo ahí dentro, sobre mi cara, sobre mis labios, sobre mi pecho... A partir de ese día comencé a ver a quien se convirtió en uno de mis clientes favoritos una vez al mes. Cada vez la intensidad subía un poco más y un poco más. Sus pláticas versaban ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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acerca de decisiones estratégicas sobre negocios, política o economía por lo general, y la presión de ser única y exclusivamente suya subía a cada instante. Él sabía perfectamente que yo vivía con mi novio y cada vez que teníamos un encuentro, me insistía en irme de viaje con él, en dejar a mi pareja y en ya no compartirme sexualmente con nadie. Yo comencé a sentirme incómoda ante tanta presión y decidí espaciar los encuentros poco a poco. Por supuesto él no tardó en pedirme alguna recomendación de otra chica con la que pudiera convivir, ante tanta negativa de mi parte y yo tuve a bien presentarle a una de mis amigas. Desde luego yo le advertí a la chica en cuestión la naturaleza intensa de aquel personaje y le di el ABC de cómo tratarlo, pero al parecer, ambos se agarraron el modo casi de inmediato y una intensa relación se comenzó a generar entre los dos. Aquella relación pasajera se circunscribía siempre a la alcoba y nunca cruzó los límites de aquella frontera física, sin embargo, él comenzó a generar sentimientos de pertenencia con mi amiga y los celos comenzaron a alcanzar niveles descomunales. Aún con todo, ella continuó atendiéndolo y pasándola bien los momentos en los que estaban juntos, hasta que ocurrió algo que el ego y el orgullo de este personaje de quien les platico, no pudo soportar. Un buen día, uno de mis clientes más asiduos, me preguntó si tendría una amiga que EL PODER DEL SEXO 

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quisiera hacer un trío con nosotros y, por supuesto, de inmediato pensé en esta mujer de quien les platico, así que ambas nos metimos unos vestiditos muy escotados, cortos y entallados, los adornamos con unas zapatillas de tacón de aguja y dejamos que se nos notaran las micro tangas que debajo de todo aquel atuendo ya llevábamos muy bien acomodaditas. Desde el inicio, aquél encuentro estuvo lleno de buena onda y aquellos dos de inmediato conectaron. Recuerdo perfectamente sus bocas besándose mientras yo me desnudaba y sus manos recorriendo tiernamente cada rincón de su cuerpo. —Hey, hey, hey, permítanme que yo también quiero. Como pude me entrometí entre ambos y comencé a besarme con mi amiga para excitarlo al máximo, pero ya no era necesario. De reojo pudimos ver como aquel compañero de aventuras se desprendía por completo de su atuendo y su gran amigo ya estaba que ardía de pasión paradito firme junto a nuestras caras. Por supuesto no pudimos esperar ni un segundo más y nuestras lenguas brincaron de un solo intento hasta la base de su instrumento para subir en espiral hasta su deliciosa punta cósmica que nos incitaba al placer. —Esperen niñas que las quiero a ambas solo con sus tanguitas paradas contra la pared. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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No tuvo que pedir semejante antojo dos veces, nosotras moríamos por ya comenzar con la acción, así que recargamos nuestros brazos sobre la pared y paramos nuestras nalguitas para que nuestro amigo pudiera deleitarse con semejante vista. Sus manos no se daban abasto al acariciar a una y a otra, así que decidimos tumbarlo sobre la cama y comenzar la embestida nosotras mismas. —Ven aquí cariño, déjate consentir. Ahí reclinadito sobre la cama yo me subí sobre él mientras mi amiga colocaba su cadera justo sobre su boca para dejarlo recibir la lluvia orgásmica que de ella escurría al sentir su clítoris sumergirse en aquel abismo de lujuria. Yo traté de prolongar lo más que pude aquella diversión, así que mis movimientos fueron siempre lentos y suaves para dejarle sentir la excitación máxima y, justo cuando sentí que estaba a punto de llegar, me levanté, jalé a mi amiga y ambas esperamos con la boca abierta aquella cascada que fue el punto detonador a nuestros propios orgasmos. Después de ese día, casualmente, dejé de ver a mi cliente sin ningún aviso, hasta que mi amiga me llamó un día para contarme que se encontraba perdidamente enamorada de alguien que yo le había presentado. Por supuesto de inmediato supe de quien se trataba y me dio muchísimo gusto que al fin hubiera encontrado equilibrio y felicidad. EL PODER DEL SEXO 

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Resulta ser que, desde aquella vez, ellos se volvieron a ver al día siguiente, y al siguiente, hasta comenzar a vivir juntos. Ambos se enamoraron perdidamente y él estaba vuelto loco por ella, así que desde el inicio de aquel tórrido romance ella cortó en seco su personaje de escort y dejó de contestar las llamadas de aquel número destinado a encuentros sexuales. Por supuesto esto desató la furia de nuestro embajador del clero y, conectado como estaba, comenzó a indagar quién había sido el responsable de aquel hurto del corazón de su entenada y la batalla contra ambos comenzó. El poder que dan algunos círculos es, la mayoría de las veces, insospechado. El tipo consiguió la lista de llamadas del celular de ella y del mío y comenzó a cruzar llamadas que ambas hubiéramos realizado el mismo día al mismo número hasta lograr dar exactamente con el número de él. El nuevo enamorado de mi amiga comenzó a recibir llamadas desde teléfonos ubicados en lugares oficiales de alto nivel, en las que recibía amenazas o en las que hablaban mal de mi amiga. El acoso fue tal que ella tuvo que desaparecer de la faz de la tierra por varios meses con su nuevo novio y dejar que las aguas se enfriaran para poder retomar su vida una vez más. Bajo su criterio, afortunadamente este personaje solo pasaba en México una semana al mes, cuestión que supuso la favorecería para poder llevar una vida ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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“normal” sin acosos ni amenazas. ¡Qué equivocada estaba! Su lucha por amargarle la existencia no terminaría ahí y aprovechándose del nivel político del que gozaba, comenzó a amenazarla con acusar de trata de blancas a su nuevo galán y mil cosas más, así que luego de meses de estar yendo y viniendo, mi amiga terminó por dejar a su enamorado para servir exclusiva y definitivamente a aquel señor que tanto le jodió la existencia. Yo solía preguntarme qué necesidad tenía alguien tan poderoso de obligar a una mujer a estar con él y qué tanto podría disfrutar de un encuentro en el que la contraparte estaba abiertamente a disgusto y contrariada, sin embargo he llegado a entender que justo esta situación de dominación y de sentir que no hay nada que se les pueda negar, es lo que excita a mucha gente en el mundo. En fin, historias como estas me tocó vivirlas de a montones con personajes supuestamente “respetados” y muy poderosos. En el mundo de la política se viven historias extremas y pareciera mentira que luego con quien menos te imaginas que pasarás un buen rato sea con alguien que vive una cacería de brujas por nuestros propios políticos. Hace ya un par de años, me tocó conocer a quien, en su momento, me dijo que trabajaba para los “Z”. Por supuesto esa no fue su carta de presentación pues, muy prudentemente, supongo que no quiso asustarme. Sin embargo, desde el momento en que lo conocí hubo una atracción especial. EL PODER DEL SEXO 

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Dale placer sin importar tu tamaño Si tu Kraken es demasiado grande será básico que tengas a la mano un lubricante hecho a base de agua para lubricar excesivamente y utilizar una posición donde el control lo tenga ella en todo momento, recostándote tú boca arriba para que ella te monte y pueda ir introduciéndolo poco a poco hasta alcanzar un grado de excitación tal que el dolor desaparezca y puedan entonces cambiar a otras posiciones. Si por el contrario, eres demasiado pequeño, lo mejor es lubricar muy levemente la pura puntita y utilizar posiciones en las que no se necesite tener mucho espacio entre tu cadera y la de ella, por ejemplo, sentados en la orilla de la cama y ella de espaldas a ti apoyada en tus muslos. Una vez adentro, los movimientos de la cadera que ella realice deberán ser oscilatorios y lentos y se recomienda no subir ni bajar pues se corre el riesgo de perder la penetración.

Una tarde como todas, un cliente me habló por la mañana y me pidió encontrarlo en un hotel de Patriotismo en veinte minutos. Obviamente aún era muy temprano para mi y tuve que correr a bañarme ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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y arreglarme de volada para lograr llegar a tiempo al encuentro, pero con todo y todo, lo logré. Desde el segundo en que este buen hombre me abrió la puerta ese olorcito a hierba dulce inundó el ambiente y los ojitos pachecos de mi anfitrión lo delataron al instante. Por supuesto yo no hice ningún comentario al respecto y, como no vi residuo alguno de lo que yo había percibido al entrar, pues supuse que no quería que me diera cuenta y no dije nada. —Hola preciosa.

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Recuerdo como si fuera ayer aquel riquísimo beso que me transportó hasta su universo de un golpe. Sus labios tibios se clavaron en mi boca durante horas enteras y sus manos comenzaron a desnudarme sin permitir que nuestros labios se separaran. Una pequeña pausa para tomar un poco de agua me sirvió para quitarle todo lo que ya le sobraba a mi nuevo amante y su desnudez dejó al descubierto un par de tatuajes que robaron toda mi atención. Hubo una pantera en especial que resaltaba en su morena tez y se quedó clavada en mi mente mientras continuábamos con la seducción. Cuando al fin lo tuve totalmente parado frente a mi, intenté bajar a probar su delicioso gallo que se encontraba ya dispuesto a absolutamente todo, pero un empujoncito de su parte me hizo recostarme sobre la cama y pasarle la batuta a aquel señor que comenzó a comerme de la forma más deliciosa del mundo, como si disfrutara mucho más darme placer a mi que recibirlo él mismo. Aún recuerdo su boca tibia jugando con mi clítoris, su recorrido con una lengua traviesa que se detenía en cada rincón de mi ser para regalarme los mejores momentos de placer que alguien me hubiera dado nunca, sus deditos aventureros que exploraban con paciencia mis zonas más erógenas hasta hacerme explotar en varios de los mejores orgasmos de mi vida me hicieron disfrutar a mi pantera al máximo. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Luego de varias explosiones, de reojo pude cerciorarme de lo excitado que se encontraba ya mi felino favorito y de un solo jalón me volteó sobre la cama, me jaló hasta la orilla y me puso en cuatro para recibir su embestida con la pila recargada. El golpeteo de caderas no se hizo esperar y nuestro reflejo en los espejos de la habitación me tenían vuelta loca, deseando seguir sintiendo como me daba con todas sus fuerzas, viendo como entraba y salía de mi sin parar y escuchando una que otra nalgadita de vez en vez. —Ven para acá. Te quiero de frente a mi. Con una voltereta me tuvo de inmediato cara a cara y mis manos se prensaron fuertemente de su cuello hasta lograr columpiarme para sentir como me entraba hasta lo más profundo. Hacíamos el amor en tiempo pacheco y parecíamos no querer que terminara nunca. Pero todo lo bueno llega a su fin en algún momento, así que, cuando al fin sentí que estaba a punto de venirse, apreté mi vagina con todas mis fuerzas para retenerlo dentro de mí y hacerme llegar al sentir como explotaba de pasión ahí dentro. Ese orgasmo cósmico nos dejó sin aliento un par de segundos y cuando al fin nos repusimos, comenzamos la presentación oficial, jajaja. —¿Cómo te llamas hermosa? —Me llamo Milah. EL PODER DEL SEXO 

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—Y tu nombre real es... —Nunca digo mi nombre real y tampoco pregunto, así que tú serás el Pantera para mi. A partir de ese día mi Pantera me citaba una vez a la semana para coger como dioses, llegar al paraíso y aterrizar con una plática existencial que siempre tenía historias muy interesantes. El Pantera era gente de toda la confianza de una de las organizaciones paramilitares más fuerte de México y tenía como misiones, entre muchas otras, transportar droga de Estado a Estado y velar por los intereses de la organización, a lo que fuera que eso se refiriera. Yo nunca pregunté nada, siempre escuché atenta sus historias de vida y además me encantaba ser su compañera sexual aunque fuera por escasos minutos. Detrás de aquella armadura dura y ruda, mi Pantera era todo un hombre en toda la extensión de la palabra. Su forma de ser sumamente respetuoso y su personalidad noble y desprendida logró hacer que le tomara un cariño fuera de lo normal. Fue ahí cuando comencé a poner distancia entre ambos pues la primer regla de oro en cualquier actividad que involucre sexo por el puro placer, es no dejar que los sentimientos afloren, así que con todo el pesar de mi corazón, fui espaciando las visitas hasta despedirme de él por completo a través de una de mis columnas publicadas cada martes en el periódico. Adiós Pantera... adiós. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Nunca involucres sentimientos y sexo cuando no sea con tu pareja Existe una muy delgada línea en los encuentros sexuales consuetudinarios, que si perdemos la perspectiva, peligrosamente nos permitirán involucrarnos sentimentalmente. Para evitar que esto suceda fijen sus reglas desde el principio, traten de no platicar nada muy personal y en el momento en el que sientan que el otro se está clavando, corten de tajo el acuerdo y la relación. Vale más la pena terminar algo a tiempo que asumir las consecuencias que unos momentos de calentura pueden imponerte.

Pero así como los he encontrado apasionados y de buen corazón, a pesar de su entorno y sus actividades profesionales, existen también hombres que su nivel o posición en el sistema les da un poder que llega a transformarse en vicio. Muy al principio de mi carrera como escort, recibí una tarde una llamada de un tipo con una vibra muy tenebrosa. Era un día bajo de llamadas y estaba por demás aburrida, así que no me iba a permitir rechazar un servicio y por supuesto, acepté. Este tipejo estuvo llaEL PODER DEL SEXO 

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mando a mi celular cada media hora y todas y cada una de las llamadas, aunque en buen tono y amable, me transmitieron una vibra extraña y densa. Aún así quedé con él a las 17:00 y, como apenas eran las 15:00, me lo tomé con calma. Comí a mi tiempo, me arreglé minuciosamente y, apenas dieron las 16:00, el hombrecito ya me estaba llamando insistentemente que si ya no tardaba, que cuánto me faltaba, etc. —Quedamos a las 17:00 y apenas son las 16:00. Tranquilízate que ahí estaré a las cinco en punto. En esa época yo vivía a diez minutos de la zona de los hoteles de paso más solicitados, así que continué con mis cosas y quince minutos antes de la hora acordada salí al encuentro. —Hola, ¿ya ves? Te dije que aquí estaría en punto de las cinco. Mientras me ponía más cómoda, su teléfono sonó y alcancé a oír como él le decía a otra chica que lo sentía, pero que había tardado demasiado y ya no la necesitaba. Yo todavía pensé “uff, qué suerte, un poco más y me lo gana otra”. Evidentemente, no sabía lo que pasaría. —Oye, quería comentarte que a mí me encanta el sexo rudo, golpear, ahorcar ese tipo de cosas. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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Yo con los jeans a medio quitar, me levanté y me disculpé. Me vestí de vuelta en un santiamén y le dije que se había equivocado de chica. —Mejor llámale a alguien más corazón. —No, no te vayas, solo era un comentario, no quiere decir que lo vaya a hacer contigo si no quieres, anda quédate. Y, ¿por qué no? Mi temprana inocencia, me llevó a regresarme y confiar en aquel individuo. —Ven, chúpamela, cómetela toda, quiero sentir cómo te llega hasta adentro. Aquel funcionario de quien les platico me jaló de los pelos y con todas sus fuerzas hundió su asqueroso miembro dentro de mi boca hasta casi ahogarme con él. Yo tuve que tomar bocanadas de aire cada vez que podía para lograr contener la respiración con cada asfixiada y, por si fuera poco, mientras él me mangoneaba y casi me mataba, hablaba por teléfono con su novia diciéndole que por eso lo tenía harto, por insegura, que él se mataba negociando en juntas de trabajo y ella siempre pensando que se estaba cogiendo a una puta. Una letanía de insultos inundó la habitación y todavía la pobre mujer terminó regañada y amenazada por este patán. EL PODER DEL SEXO 

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Cuando al fin colgó el teléfono, me quise levantar por un poco de agua y de inmediato me tumbó boca arriba, jaló su pantalón para buscar un condón y, al acercarlo se le cayó, sin querer, una pistola. Yo no sé que cara puse y de qué tamaño abrí mis pequeños ojos de pipisca asombrados, que en seguida me dijo que no me preocupara, que tenía licencia para usarla. ¡Cómo si eso a mí me tranquilizara! A partir de ahí todo fue una pesadilla, me comenzó a taladrar con todas sus fuerzas y minuto a minuto me tapaba la cara con una almohada para sentir por dentro como mi vagina se contraía cada vez que estaba a punto del desmayo por la falta de aire. Fue la hora más larga de mi vida y todavía duró más. Cuando al fin se cansó de asfixiarme, comenzó a golpearme con todas sus fuerzas. Yo creí que me rompería la nariz y por más que gritaba que parara, aquél individuo seguía como si cada vez se excitara más. —No te dejaré ir hasta que me venga. Yo no sabía como reaccionar pero no quería que me percibiera atemorizada, así que de donde pude saqué fuerzas y comencé a pedirle más. —Ni creas, sígueme cogiendo, anda, que quiero que te vengas en mi boca, que me llenes de ti. ALFAOMEGA EL PODER DEL SEXO 

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El tipo se súper sacó de onda al ver mi reacción y hasta frenó un poco su ímpetu, se quitó de mi y comenzó a jalársela en mi boca hasta al fin venirse como desquiciado. Sorprendentemente, una vez deslechado, fue el más amable, lindo y tierno. Obviamente yo lo único que quería era salir huyendo, así que como pude me vestí sin siquiera bañarme y salí corriendo.

Hazle caso siempre a tu sexto sentido Todos hemos tenido esa sensación de que alerta al tener que discernir entre una opción u otra, sin embargo, cuando dejamos que nuestro lado del cerebro que se encarga de la razón entre a valorar las decisiones, muchas veces nos arrepentimos de no haber seguido nuestra corazonada. Esa corazonada o sexto sentido no es más que el reflejo de un conocimiento genéticamente preadquirido que nos sirve para tener precaución ante los acontecimientos cotidianos, así que más vale que le comiences a prestar más atención a tu alarma personal.

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El sexo y el poder tienen una relación especial cuando se trata de personalidades públicas, de políticos o funcionarios que explotan sus periodos de conexiones para explotar su personalidad egocéntrica al máximo. Pero no podemos generalizar, como ya les he platicado, existen seres humanos que aun con todo el poder que un sistema les pueda otorgar, demuestran en su trato su educación y decencia y disfrutan su vida con la misma intensidad o incluso más que aquellos patanes que terminan por dejar y llevarse un mal sabor de boca.

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