El Modelo Pulsional [Oscar Masotta]

July 9, 2017 | Author: Garido Ruiz | Category: Psychoanalysis, Sigmund Freud, Jacques Lacan, Science, Philosophical Science
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Descripción: psicoalanl...

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EL MODELO PULSIONAL Osear Masotta

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!NDICE

Primera ~dición: Ediciones Altazor, 1980 .

SEGUNDA EDICION Catálogos Editora, 1986 TERCERA EDICION

1990

Germán L. García Oscar Masotta y el análisis laico

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Osear Masotta El modelo pulsional Cap. 1 Gran modelo pulsional. Autoconservación ys. Sexualidad. 1911: pulsiones yoicas. 1914: narcisismo. La libido. La "lamelle" y los gnósticos. El caso Jung: la sublimación automática.

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Cap. II Jung y la libido genitalizada. 1914: un convidado de piedra, la pulsión de destrucción. Pulsión y sus destinos: el "trazado" de la pulsión. Yo de placer y odio. El cadáver fáctico. El odio y el resto. Narcisismo de las pequeñas diferencias. La palabra "Aggresion". 61 Cap. III Ubicuidad de las tendencias destructivas. Agresión y masculinidad. Ambivalencia en la mujer. El chiste. Frustración y agresividad. Bedürlniss y Not. Impulsos agresivos y super-yo. Cólera infantil y oráculo paternal. Judith. Cortadores de trenzas. Agresividad y narcisismo. El Moisés de Miguel Angel. 73 ISBN: 950-9314-15-3

© 1986 por Catálogos Editora Independencia 1860, Buenos Aires Queda hecho el depósito que marca la ley 11723 Impreso en la Argentina - Printed in Argentina

Cap. IV l. - El odio precede al amor. Una quiebra del terreno geológico. El amor genital. Inducción negativa de la idea de amor. El amor inmaduro de Balint. Amor primario como éxtasis y experiencia. El psicoanálisis no es una erótica. 87 2. - De la observación a la especulación. No hay muerte natural. El padre muerto y la biología. The turn 01 the screw: el sujeto se constituye a partir del otro. Cuatro hipótesis sobre Más allá del princioio del placer. Placer funcional según Fenichel. 99

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ADVERTENCIA EDITORIAL

El contenido de este libro lleva en sí el espí'¡'itu que animó a su autor en las Lecciones de introducción al psicoanálisis. El original mecanogr'afiado ha quedado inconcIllsó como consecuencia del fallecimiento de Oscar Masotta. Por tanto, su publicación se lleva a cabo respetando todas las caTacterísticas de una obra cuyo autor' no alcanzó a rerisar y dar-le término. Las notas manuscr-itas que Masotta agr'egara poster'ior-mente en el margen izquierdo de mlgunas páginas del or'ig1~­ nal, se r'ep1"oducen aquí como notas al pie. La paginación de las citas de Freud se estableció de acuerdo con la edición de las Obras completas, Biblioteca Nueva, Madrid, 1973. Las citas alemanas corresponden a las Gesammelte Werke, [mago Publishing, Londres. La revisión y or'denamiento del material original para la presente edición estuvo a cargo de Gustavo Dessal. .

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OseAR MASO'ITA y EL ANALISIS LAICO Germán L. García

¿Quién le puede tener miedo a Philip Greenacre? Masotta es cien veces más peligroso. Emilio Rodrigué 1

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1 Histoire de la psychanalyse (Tomo I y 11, Hachette, París, 1982) tiene un capítulo sobre el psicoanálisis en la Argentina, redactado por Antonio Cucurullo, Haydée Faimberg y Leonardo Wender. Los autores replican, sin una referencia explícita, a un libro mÍo 2 donde subrayaba la historia anterior a la fundación de la A.P.A., operando en la trama de otros discursos sociales. Para comprobar esta afirmación basta confrontar la actual versión con la aparecida en 1967 bajo el título Historia, enseñanza y ejercicio legal del psicoanálisil (Ed. Bibliográfica Omeba, Bs. As.). Los autores argentinos hablan ahora de Germán Greve, James Mapelli, Ambal Ponce, José Ingenieros, etcétera. Sorprenden también por sus alusiones a Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández, Oliverio Girando y Felisberto Hemández. La presente histoire está dirigida por Roland Jaccard y expone, con variantes, la perspectiva del psicoanálisis internacional frente a lo que se ha propagado en nombre de Jacques Lacan (el capítulo dedicado a Francia y escrito por Alain de Mijolla es bastante explícito, irlcluso en sus omisiones). Y las preguntas siguen ahí, cuando se trata de la formación: a) ¿Cómo se puede analizar y seleccionar a la vez, en lo que se llama didáctico, cuando la función del analista supone la suspensión

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Emilio Rodrigué: El paciente de las 50.000 horas. Ed. Fundamento. 2 Germán L. Garcfa: La entrada del psicoanálisis en la Argentina. Ed. Altazor, 1978.

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del juicio?; b) ¿Cómo es posible reglamentar el control, una vez que se escucha allí que se trata de una demanda quizá pasajera referida a la angustia producida por la propia función del analista?; c) ¿Cómo explicar la exclusión del análisis laico y/o la oprobiosa complicidad con algunos más allá del viejo argumento de coyuntura que buscaba el respeto frente al poder médico? La histoire es otra: se trata de recuperar el efecto "psicoanálisis francés" producido por Jacques Lacan, cambiando de esa manera las relaciones de fuerza existente entre los diversos países de la 'propia LP,A. No es éste, sin embargo, nuestro tema, Aunque la versión que se da del psicoanálisis argentino revela de manera sorprendente la urgencia de explicitar el análisis laico y sus incidencias en la transmisión del psicoanálisis. Allí se propone una alianza -para evitar la "medicalización" del psicoanálisis, provocada por la ley de 1954 que lo convierte en una especialidad médica- con algunos que son llamados filósofos y epistemólogos (Gregario Klimovsky, Guillermo Mací, David Maldvsky, entre otros). ¿No se podría evitar lo mismo proponiendo una modificación de dicha ley? Seguramente la A.P.A. sabe que la lógica de la moral kantiana -que Jacques Lacan descubrió sadianamuestra el vel entre el bienestar y el Bien, de manera que la segregación de algo es necesaria para mostrar al sujeto bruto del placer, al sujeto patológico, como límite a superar. Dejemos a sus empistemofílicos la tarea de explicar a la obtusa formación médica argentina las implicaciones de la moral kantiana, de la que encontraran ejemplos realmente aterradores en la historia reciente del país. Por otra parte, a la recuperación de Pichón-Riviére le sigue un reconocimiento oratorio de su enseñanza "oral" (y Dios sabe lo que este término supone en persona de su procedencia), que deja abierta la puerta que durante tantos años estuvo cerrada. El detalle toe en esta "histoire" chic es la exclusión del nombre de Osear Masotta (1930/1979) que obliga, transitivamente, a borrar los últimos quince años del psicoanálisisargen" tino. La política irrumpe en tanta politesse y como la represión supone el retorno de lo reprimido, Oscar Masotta es nombrado por el francés Christian Delacampagne al referirse a "La

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psychanalyse dans la péninsule ibérique" (Tomo n, ¡;>gs. 390/ 91). Sí, nuestros autores construy~ron, en re~onancIa con la coyuntura, una historia donde eXISten demasIados desapare" 1 cidos. . No se trata del hábito de la violenCIa, P?r suerte ,so o imag~ada en este caso? Silvia ?igal y Eliseo Veron, despues de un análisis del discurso de Peron, dIcen en una de su~ con~}u­ siones: " Se observará el carácter para~ójico ~e ~a sItuacIOn, puesto que en el campo discursivo esta constitUIdo por una pluralidad de discursos cada uno de los cuales pretend,e el l~\­ gar de la verdad y debe, al mismo tiempo, aceptar la eXIst~ncla de los discursos adversos. Se comprende entonces por que uno de los problemas cruciales del discurso político, problema tal vez inevitable e insoluble, es la existencia de la palabra del Otro" 3. , Los autores aclaran que este problema parece Ir:solub~e en la democracia, puesto que cuando se adop~ la VIOlenCIa se borra " .. .la existencia misma del campo polItIco, (y) ~l problema se simplifica: no 'lo será ya la palabra de,l Otr~, smo, l~ existencia del Otro. De donde se sigue que la VIOlenCIa P?lI tlca no es tal vez otra cosa que la situación límite del I?~mo problema: en efecto, la ~anera ,más ~e~ra de tener la últIma palabra es reducir el enem~g? al sIlencIO, . " '" Nuestros analistas drran que no tIenen enemIgos, q~e sus respectivos análisis garantizan la "neutralidad": na?a mas falso para un discurso que se basa en las, figuras del arrIba yel abajo, lo que está adentro y lQ: que esta , afue~a, lo claro y lo oscuro, lo anterior y lo postenor. Esa lmealIdad as?endente que constituye el campo d?nd~ se con?entran, practIca ,l a segregación excluyendo la solIdandad ,?onzontal, y p;0:ffi~ytendo su deformación vertical (se ofrece ayuda pSIc~logICa a los que vuelven derrotados de las Malvinas, pero se mterpretB: como "sacrificio por el retorno del padr,e" la,matanza de EzeIza). Lo que sigue es un intento de mclu~ lo 9ue los autor~s excluyen, puesto que no los reduzco al ~~lencIO y creo pertInente la pregunta con la que concluyen; Et la tache du futur

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(En :

S'l ' S' gal y Elíseo Verón: "Perón: Discurso político e ideología" Compilador: Alain Rouquié, Ed, Siglo XXI, 1982),

A~g~~ti~a, Hoy.

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ne serait-eUe pas repenser l'anticipation dont a fait preuve le pasé?". II

La théorie comme fiction (Seuil, 1979) de Maud Mannoni dedica algunas p.áginas al psicoanálisis en la Argentina, donde comete una sene de errores de información. Por mi parte, respondo en la revista Ornicar? (No. 20/21, ,París, 1980). En el mismo número rle 1~ T'Pvic:t.~ 11n" lDtt'.·D rlo M,,"rl 1\¡f",...,...",...; ..".,...,..... ,..,...,... algunos erro;es -q~; ~;g;·~~p-ri~~ -;~ ·i~-~;r~i·6~·~;t;ií;;;·d~1 ~is~o libro (Ed. Grijalbo, 1981) y afirma, a la vez, sus conVlCCIOnes: ella conoce el surgimiento de la Escuela Freudiana (ArgentLl1a), pero está impresionada ("tres impressionée") por el ~r~~ajo clínico de Arminda Aberastury, del grupo de Pichon-RIYIere, Eduardo Kalina, José Bleger, María Langer, Diego GarcIa Reinoso y Fernando UUoa. Agradezco su manera directa de exponer una posición así como señalo que el silencio sobre Oscar Masotta (al que ll~a "chamán" en s,,: libro) .me hace recordar que en 1972 Maud y Octave Mannom conOCIeron a los nombrados mediante la invitación que éste les hiciera para visitar la Argentina. La carta en que los Mannoni(s) responden a la invitación es clara: "La teoría debe realizarse en una práctica (y no en una técnica)". (Cuadernos Sigmund Freud, 2/3, Bs. As., 1973.) Oscar Masotta practicaba el psicoanálisis como un secreto a voces, puesto que carecía de legitimidad para hacerlo de otra manera. Incluso la gente formada por él, cuando las circunstancias se lo permi~~an, trabajab~. en lo~ hospitales y llegaron a inten~ l~ .crea,~lOn de una chmca pnvada para trabajar con "niños pSlCOtiCOS . Las personas que nombra Maud Mannoni tenían ~s verdad, una larga experiencia permitida por el lugar que ocu: paban en las jerarquías establecidas antes del intento de difundir el discurso de Jacques Lacal1. ¿Por qué Oscar Masotta invita a los Mannoni(s)? . Busca ~na legitimidad en el campo del psicoanálisis argentino (de ahI la mesa redonda donde son invitados A. Aberastury, D. García Reynoso, E. Rodrigué, F. Ulloa, M. Langer, R.

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Malfé Y J. Bleger) mediante una refe~encia a ~arís. Su~?ngo que tanto Octave como Maud Mannom des~ubneron esa operación" y que respondieron de maneras dIferen~es: Maud se molestó y Octave respaldó a Osear Masotta (qmen, 'por otra parte, tenía sus mismas iniciales). Lo que estaba en Jue~o. n? era la práctica contra la teoría, sino el problema ~e .legitlmldad de los analistas laicos (Osear Masot~ no era m~dlco, tampoco psicólogo). Este malentendido esta en el comIenzo y s~s consecuencias, como trataremos dem.ostrar, llegan hasta la eSCIsión de la Escuela Freudiana (Argentma). . nM~"~" ~o 1" ;,,,,ihlrión de Maud V Octave Mannom, Osj.Jcop .....""''-> ............ - _ ... - - - - - - -. ' •• ~ar Masotta da otro paso: unas jornadas de PSlco~,náhsls en l~ Facultad de Medicina, realizada con la colaborac:on del Instituto Goethe v la Asociación Científica Argentmo-Alemana. Al poco tiempo se funda la Escuela Freudiana (Argen.~na) Y un año después -en 1975- Oscar Masotta presenta su escuela" en la Ecole Freudienne de París. ¿Qué es lo que dice allí? ., _" . Pero no había entre nosotros una cuest~on de tr~sgresiÓn~Uya resolución nadie podría querer geo!.gtana? ¿Q":le~ es el preso que da el primer paso cuan~o se es hIJO de la soflStlquería o habrá que creer en la coneXlOn mental co~ ~n padre, analista número uno, Freud para 'nombrarlo? Los limItes ~e la libertad como dijo una vez Lacan, se lo ve, se parecen pehgrosamen~ a las restituciones de la locura. Hablo en todo caso en . nom bre" .4 mI. propIO . . ' En mayo de 1971 se había publIcado el pnmer numero de Cuadernos Sigmund Freud, donde Osear M~sotta r~~ponde a Emilio Rodrigué: .. ~? atacába~os a Rodri:~e}o deJa?aI?o~ hablar". y a continuaclOn: .. ¿Cuál es la relaclOn mtrapslqulc~, de Rodrigué con la figura de Freud y con el nombre de Freud. La pregunta, se ve, es legítima." . En la misma revista se puede leer, escr;to po: Oscar Masotia: "Sobre todo, imagínense!, que adem~ deCImos que nos identificamos con Freud, y ello para convertrr a Lacan en nuestro Fliess. No es necesario hacer más salvedades". Osear Masotta: "Comentario para la Ecole Fre~dienne de"Parfs so· bre la fundación de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, 1975 . En En· sayos Lacanianos. Ed. Anagrama, 1976.

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La legitimidad, la paternidad, que también busca en Enrique Pichón-Riviére como anverso de Emilio Rodrigué: "Cuando con el transcurso del tiempo Pichón lesiona seriamente su salud por. un cierto abuso de alcohol y de las drogas, no las pesadas m las modernas, las de farmacia, el viejo es inhibido a la Asociación Psicoanalítica Argentina. ¿Qué se -les puede reprocha;~ Despué,s d~ habe~le ofrecido asistencia médica y psicoanalItlCa, ¿que mas podlan hacer? Como esas familias demasiado estructuradas, o tal vez demasiado internamente torturadas ya, a las que nada enseña la producción de un loco". Hablando de sí mismo, Oscar Masotta dice en 1965: "Pero las cosas estaban así: mi padre había muerto y yo había h~cho una, enfermedad en ocasión de esa muerte. Y desde el dla. que caz enfermo (fue de la noche a la mañana) me tuve que olVld~ ~e golpe de Merleau-Ponty y de Sartre, de las ideas y. de la pohtl~a, .del compromiso y de las ideas que había forjado sobre mI mIsmo. Tuve entonces que buscarme un psicoanalista. y me pasé un año discutiendo con él, sobre si mi enfermedad era una histeria o una esquizofrenia". 5 La public~ción en L.es temps modernes de 'Terrazajaula (texto donde DIana Machlavello, amiga y colaboradora de Osear Mas?tta,. narra su propio "brote") promovida por Maud M~m:om (quIen vuelve a. retomarlo en La teoría como ficción), qUlZa fuese un reconocImiento desplazado de aquello que no pudo escuchar. Las cosas estaban así: de la noche a la ma.li.ana la histoire intelectual de Oscar Masotta se cortaba en dos. Nacido en 1930, estudiante de filosofía que no termina su carrera había pertenecido a la revista Centro (1953) y luego Contorno (donde se publicaban nombres que después configurarían una "generación": David e Ismael Viñas, León Rozitchner, Juan José Sebreli, etcétera). Traductor de La trascendencia del ego de Sartre, lector de Merleau-Ponty, se interesaba en la lectura "existencialista" de la novela. En la presentación frente a la E.F.P. Oscar Masotta nombra a Luis ~uan Guerrero (1899/1957), autor de una "estética" en tres volumenes donde podemos leer: "Vico, figura precurso5

Osear Masotta: "Roberto Arlt, yo mismo". En Conciencia y Estl;'uctura. Ed, Jorge Alvarez, 1969.

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ra de una nueva estirpe de filósofos, y Hegel, terminación rigurosa de la total Metafísica de Occidente, nos ofrecen las grandes líneas para el desarrollo de una Estética operatoria., La metodología inaugurada por Husserl y consumada por HeIdegger, especialmente en los últimos aportes de ambos pensadores, nos da una base firme para la exposición de los problemas". Luego cita a Merleau-Ponty; Sartre y Malraux. En alguna parte Oscar Masotta afirma que la Argentina es un país sin maestros, pero alguna vez le escuché recomendarme a Luis Juan Gu~rrer?, de quien había aprendido algo siendo su alumno en la Umversldad. Un crítico uruguayo llamó "parricidas" a los que formaban el grupo de la revista Contorno. ¿Quiénes eran los padres que había que suprim,ir? En la novela Eduard .Mallea, en el ensayo Ezequiel Martmez Estrada y en la polI tlca Juan Domingo Perón. Pero ocurre que la caída de Perón en 1955 escinde al grupo. Oscar Masotta sospecha de un antiperonisn:o que incl~ye desde la aristocrática revista Sur hasta el PartIdo Comumsta Argentino: "En fin -escribe Masotta en 1956- ¿no. será que los hombres de élite, progresistas o conservadores, liberales o totalitarios socialistas o católicos, terminan todos por parecerse? Edu~ar las masas, espiritualizarlas, piden angustiosamen, te nuestros espíritus refinados".6 Contorno está por igual contra Sur y contra el PartIdo Comunista. ¿Dónde situarse, entonces? En 1958 algunos del grupo creen e.n contrar un lugar en el gobierno de Frondizi (1958/62) y no tardan en alejarse desencantados. Pero es en esos años que ' se consolida un dispositivo cultural que luego quedará girando en el vacío (importación de la psicología social norteamericana, expansión de la psicología y la sociología, aparición del análisis de mercado, etcétera). El Instituto Di Tella -donde Oscar Masotta expone el pensamiento de Jacques Lacan en 1969- es parte de ese proyecto fracasado de "modernizar" el país según los postulados del "desarrollismo". El golpe de estado de .Onganía en 1966 produ~e ~l ~~odo ' de profesores de las univerSIdades (abandonan el pals lmgulStas 6 Osear Masotta: "Sur o el antiperonismo colonialista", En Conciencia y Estructura. Ed. Jorge Alvarez, 1969.

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como Luis Prieto! dis~ñadores como Tomás Maldonado). Lo que excluye la umversldad consolida un mercado cultural (moda ?e los grupos de estudio pagos, autores nuevos y nuevas editonales, "boom" de la literatura latinoamericana, etcétera). Oscar Masotta se aleja de la crítica literaria y la filosofía para entr~ en el c~po de la semiología (difunde el arte pop: el. happerun~, la prunera bienal de la historieta). En 1969 recopIla una serie de ensayos (Conciencia y estructura Ed. Jorge Alvarez) agrupados de la siguiente manera: ' 1 Filosofía y psicoanálisis. 2 Crítica y literatura . . 3 Esiéiica de Vanguardia y comunicación de masas. , Duran,te ese mismo año dicta clases en el Centro de EstudIos Su~enores de Arte (Universidad de Buenos Aires) y sus referencIas ~o~: Barthes, Dorfles, Francastel, Genette, Goosen, Jacobson, LISSItsky, Troubetzkoy, etcétera, ~a filoso~ía -es. decir, el existencialismo, ha terminado. Un ano despues pubhca Introducción a la lectura de Jacques Laean, product? de un trabajo que puede fecharse en sus primeras referenCias a este autor aparecidas en un artículo de 1959. ' , El rechazo de los hombres de "élite" que en l.B56 le ha~la defender al p'eron~mo,o se convierte en el rnterés por la cultu~a de masa (la ~lStoneta, los medios de comunicación). .=;... Des~,:es de es! a experiencia que lo acerca a la culiura norteamencana y 10 aleja de la francesa, Jacques Lacan aparece como un retomo a los ~;.ereses de )uventud (llega mediante MerleauPonty) que tambIen le hablan dado sus referencias a los EE U,U .. ~?co antes ~e morir, en un acto público, Oscar Masot~ dICe. ~n estos d,I~S me acordaba de una observación que Sartre hacia en sus VIejaS Situaciones 1, en un artículo sobre 1919, la, novela de John Dos Pasos" (Textos, Biblioteca Freudiana numero 2). ' John Dos Pasos leído por Sartre, Roberto Arlt leído por Oscar Masotta mediante la lectura que Sartre hacía de Geneto "Jacques L~can, como puede verse, no llegó por "casualidad a convertirse en el soporte de la "restitución" invocada por Oscar Masottao

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III Siendo atópico, necesitaba hacerse un lugar y para eso debía primero hacer ese mismo lugar (una clínica para niños psicóticos se llamó El Lugar ... luego ese piso fue sede de la Escuela Freudiana). El acta de fundación de la Escuela Freudiana, redactada por Oscar Masotta, se firma el 28 de junio de 1974. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? En la presentación frente a la E.F.P. Oscar Masotta lo resume así: 1. Los grupos de estudio "se motivaron sin duda en las carencias de la enseñanza universitaria, en la inestabilidad docente producida por las cambiantes situaciones poiíiicas, u más simplemente en que las librerías tenían más que ofrecer que los profesores en la universidad. Carlos Astradas y Luis J. Guerrero habían sido radiados de la Facultad de Filosofía y lo malo es que habían sido los mejores Y no había otros". 20 Además " ... un país sin tradición cultural asentada y una capital sobresofisticada, pero sin defensa contra la entrada masiva de información ... ". 3. "El primer sofista (vendíamos el saber filosófico: los grupos eran pagos) fue Saúl Kartz, quien pronto dejaría en cambio Buenos Aires por París donde se entregaría a los estudios althusserianos. Con los años todo el mundo había terminado por aceptar la nueva institución (grupos de estudios pagos), prevalecieron entonces algunos notables del género." Nombra a Raúl Sciarreta, Gregorio Klimosvky; León Rozichtner. · . . En el momento en que se funda la Escuela Freudiana tiene unos trescientos alumnos en grupos privados y enseña Jacques Lacan desde hace más de cinco años. Los alumnos de Osear Masotta conocen bien aSigmund Freud y avanzan hasta donde pueden en la lectura de Jacques Lacan. Hay más información en la calle y en las librerías que en la Universidad Y la A.P.A. (ésta última se ampara en la legitimidad médica yen la experiencia clínica). Al revés de lo que se dice, es la "experiencia clínica" de los lacanianos 10 que molesta a los de la A.P.A. (cobran menos, hacen .menos sesiones por semana y tienen prestigio de estar en la vanguardia). Masotta prosigue en la presentación frente a la E.F.P.: 4 . "La discusión dentro ode la A.P.A. había obedecido a

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reproches con respecto a la ideología política de la institución en su ?onjun~o y la de. sus ~nalista3, a la posición de privilegio del. pSIcoanalISta en el mtenor de las instituciones y las clases soclal,e~,. al J?~n~arinismo burocrático de su régimen interno y el anállSls dldactlco, a la lamentable pobreza teórica de los seminarios" . 5. "Comienza entonces· con un pacto de estudio el tramo que conduciría fundamentalmente a la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Dos jóvenes psicólogos y un flamante sociólogo a quien no interesaba la sociología, acuden a verme para propone;-me un grupo sobre los textos de Lacan*. El grupo no h.abr.la de se: pago: Ello,s eran Arturo López Guerrero, Jorge JmItis y Mano Levm. Mas tarde se nos uniría Juan David Nasio, un mie~bro actual de l~ Ecole Freudienne de París, quien me reconocl~ entonce.s el merito de haber introducido la peste en Buenos Arres ( ... ) SI es que un psicoanalista se debe a sí mism? -habíamos enten.dido- es a él a quien corresponde determ.mar lo que eso qUlere decir. En abril de 1969 parodiamos (SIC) los encuentros de Freud y Fliess ( ... ) se unía al grupo otro grupo de méd~cos, psic~analistas independiente~ ya que detentaban en comun, en algun momento de sus vidas, haber decidido no ingresar en la asociación oficial. En un tiempo habían intentado unir la práctica pol~tica a la psicoterapia, pero variaban ahora sus modelos y comprendían que no había otra psicoterapia que la psicoanalítica.. ". . 9~?ar l'1aso~ se hab!a alejado de la política, este grupo ae meOlcos buscaba una distancia de la misma. N o hubo una '~~orclusión" de la política: una nota al pie de página, en la verslOn.f~ancesa de la presentación de Masotta frente a la E.F.P., éxphclta este punto a propósito de la posición de Héctor Jankelevich (véase Ornicar? No. 20/21, París, 1980). Se decidió median~ una discusión explícita, excluirse de una guerra d~ declara?l?peS de, ~uyas consecuencias nadie podía defenderse. La poslclOn pohtlca de cada miembro de la Escuela Freudiana nC? quedaría "reflejada" en las publicaciones y actividades de la misma. Oscar Masotta dice frente a la E.F.P.; "¿Cómo interpretar el término historia en un momento en que en la

Argentina ella no se piensa sino que se hace, a empellones sangrientos?" Intelectuales excluidos de la Universidad (Masotta es uno de ellos), psicólogos excluidos del psicoanálisis y médicos sin ' didáctico, sobre la base de una economía asentada en los grupos de estudios y/o la derivación surgida de los mismos, fundan la Escuela Freudiana. . Al fondo, la violencia política. En las jornadas de 1974, aludiendo a la muerte de Salvador Allende, Oscar Masotta dice: "Pero la historia es algo más que el relato del pasado y lo negro de nuestro texto se tiñe con la sangre de un presidente muerto. Se lo ve: hay aquí uria convergencia de azares cuya necesidad pareciera medirse en términos de tiempo y de sangre" (Cuadernos Sigmund Freud, No. 4, 1975). La alternativa tiempo o sangre había sido enunciada por Perón, defendido por Masotta en 1956: "Tal coyuntura -continúa- es un nido de vlboras ( ... ). Bajo la sombra de la anécdota histórica como fantasma inmundo correrá por suerte el agua de las fundaciones legítimas". Decir supone el derecho de enunciación sobre 10 que se dice, de ahí que el plimer punto del acta de fundación de la Escuela Freudiana sea realizatiuo: "Como el psicoanalista, la reunión en grupos de psicoanalistas para instituir el grupo, sólo depende de sí misma. Cuando el grupo, además, se nombra, a saber, que se otorga nombre a sí mismo, entonces se funda. Esta reflexión, la presente, sobre lo que ciertas fundaciones son en esencia, funda ia Escueia Freudiana de Buenos Aires".'? Al fin, el problema de legitimidad se resuelve en una parodia, enunciada en el nombre, que debe dar lugar a un trabajo que, retroactivament.e, la convierta en verdadera: "Los abajo nombrados instituyen, con la única solvencia del reconocimiento del futuro trabajo recíproco, un proyecto abierto de investigación y práctica precisa, el psicoanálisis". Si en 1971 Oscar Masotta se atreve a proponer un "psicoanálisis de Rodrigué" que opera como superyó, en tanto legitimidad imperativa, en 1974 recupera el valor realizatiuo de la primera tópica de Freud. La lectura de. Jacques Lacan es pivo-

* Incógnita. Ninguno de los nombrados avaló con su firma la Escuela Freudiana fundada por Osear Masotta en 1974. (Nota 1986.) .

7 Aeta de Fundación de la Escuela Freudiana (Argentina). Cuadernos Sigmund Freud, No. 4, 1975.

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de l~ realización de un acto de fundación cuya retroactiviad artlcula el nombre de Sigmund Freud como legitimidad de up. pacto qu~ excluye la genealogía de la Asociación Psicoanahtlca Argentina. IV Mai~ le teI?ps l~ ~lssolutlon

ren? manifeste -et cela dans le contexte de de 1 EFP- ce qui n'avait cessé d'insistir: les dlvergences recouvertes par la référence a Masotta. (C. Gallano·Petit et J. Salinas, Ornicar? (25)

Hay. diferentes versiones de las divergencias surgidas en la Argen:ma, desde que Osear Masotta comienza la propagación de Jac'iues Lacan. Una habla de precipitación, otra de rivalidades Pd~rslon~es y la tercera, que citamos aquí, de un efecto de la 180 UClOn de la EFP. Por nuestr~ Part:~, quisiéramos precisar: - La preclpItaclOn es constitutiva del acto. - Las personas son sujetos de enunciación "transindividuales". - La Escuela Freudiana (Argentina) se escindió antes que . la Escuela Freudiana (París). .. Sm contar c.on el análisis laico que se enfrenta al análi . ~flCIal, e~ una alIanza. c~:m médicos sin didáctico, en la disp:~ etuntea c!lentela de pSlCologos, se llega a la estupidez por evitar 1a on na. El m~trimonio Lemoine declara en Buenos Aires en aquellos dIa8 de l~ mu 7rte de Jacques Lacan, el asombro q~e le produce. q~e. alguIen C}te un seminario de éste último que permanece medIto en Pans. Esos seminarios inéditos fueron desde el nomienzo el sop?~~e de 10,s l~eos. y es allí donde Oscar Masot~~ l~gitim~ su p'0s~clOn ,e~~entrlca, tera una referencia cuya referencia fue el pSlco~allSIs frances contemporáneo"). ¿Como llega Osear Masotta, que mmca estudió en París y estuvo una sola vez con Jac~ues Lacan, a situarse en ese lugar? La respuesta es retroactlva a lo dicho Dor J"CQ'le" Lacan ~n Caracas: fue un lector, no un alumno. uñ lect;r p~;~ el qu~ os textos de Jacques Lacan eran mandatos, imperat:vos cate-

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góricos: "Jacques Lacan atrae, intriga, y hay quienes -y no son los peores- esperan bastante de su pensamiento, y ello mucho antes, muchas veces, de conocer una sola de sus ideas. Impasse significativo que debe ser imputado sin duda a la visión histórica del mismo. Lacan me diría: si la audiencia espera es porque tiene poco en las manos" (Oscar Masotta, 1969). La transferencia de esta espera, su falta de análisis y la resolución por el acting no autoriza a cerrar la página sobre el dictamen cínico de un diagnóstico (que, sin duda, hay que saber ... suspender). Osear Masotta sabía que se juega a la política, pero también había ieído en La caria robada que el final del juego está ya decidido en otro lado. Por lo tanto, sólo queda esperar lo que uno desea y dejarse llevar por lo que dicta (puesto que la voluntad de no ceder frente al goce es un sueño del deseo que regula los fracasos del placer). Antes de la fundación de la Escuela Freudiana Osear Masotta había publicado dos números de Cuadernos de Sigmund Freud (el primero en junio de 1971 bajo el título "temas de Jacques Lacan" y el segundo -con número 2/3- bajo el título "Maud y Octave Mannoni, el estallido de las instituciones", fechado en febrero de 1973 y que contiene el material surgido de la visita que el matrimonio francés había realizado a Buenos Aires. Ausente Oscar Ma.s otta se publica el número 4, bajo el título "Jornadas Sigmund Freud", con el material expuesto en la Facultad de Medicina de Buenos Aires entre el 28 de setiembre y el13 de octubre de 1973. El número siguiende de Cuadernos de Sigmund Freud (5/6), fechado en marz~ de 1978 recoge bajo el título "Escuela Freudiana; el discurso y la fundación", los problemas surgidos de aquel acto (la institución psicoanalítica, el análisis didáctico, la enseñanza del psicoanálisis, la supervisión, teoría de la entrada, grados y jerarquías). Si las primeras revistas se plantean problemas de la "teoría", aquí es la escuela c.omo problema lo que aparece. Es obvio que la EFP era el ·modelo, era obvio que el funcionamiento instaurado se convertía en obstáculo. El número 7 de Cuadernos de Sigmund Freud (el último en aparecer antes de la división de la Escuela Freudiana en ju-

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nio de 1979) intenta retomar los problemas del discurso analítico bajo el título "Los límites de la interpretación". Si la adopción del modelo francés había llevado a dejar de lado otros problemas, allí se intentaba por la publicación bilingüe de un texto de Freud tomar distancia por el castellano y el alemán. Era tarde, porque la producción de ese mismo número de la revista estaba dentro de lo que se quería soslayar. ¿Cómo se podía instaurar los grados, si faltaba el pase? Osear Masotta propuso un procedimiento particular: aquel de los fundadores que deseara ser nominado como Analista de la Escuela (AE) le escribiría explicitando su pedido. Si la respuesta era negativa, podría volver a escribir, si era negativa por segunda vez, un jurado ad hoc decidiría sobre el problema. El paso previo era que los fundadores reconocie. ran a Oscar Masotta como A.E. Se hizo de esa manera y el resultado mostró los Úmites: tres médicos y tres analistas laicos (incluyendo a Osear Masotta). A la inversa de la "garantía irónica" propuesta por Jacques Lacan para los Analistas Miembros de la Escuela (AME), el funcionamiento ideado por Osear Masotta convertía a los que no eran AE en AME. ¿No era el problema entre el análisis médico y el laico lo que estaba insistiendo? Uno de los seis AE era un médico designado (sic) por el Centro de Medicina de Buenos Aires. En conclusión, quedaban allí dos AE laicos y dos AE médicos, con sus respectivos más uno (Osear Masotta y el médico extradesignado ). En lugar de AME ocupado por médicos y psicólogos y marcado por la negación dellu~r de AE, produce efectos: los psicólogos se dividen entre los que reconocen el análisis laico de Osear Masotta y los que se reconocen en el psicoanálisis médico. Lo explicito en una discusión entre los que "leen, saben hablar y enseñan" y los que "practican, tienen experiencia y callan". Dos de los tres médicos designados como AE rompen con el Centro de Medicina y deciden impugnar la autoridad de Osear Masotta mediante la promoción de asambleas para decidir otro tipo de autoridad. Oscar Masotta, en sucesivas cartas públicas, se niega a este recurso y exhorta a quienes siguen de acuerdo con él a no participar en asamblea alguna. Esto hace

que las asambleas tengan "mayoría" opuesta a Oscar Mas.ott~. Por último, envía un telegrama: "La EFBA fundada 28 Juma 1974 para resguardar fines, reconoce su despliegue campo del psicoanálisis y como efecto de discurso no tergiver~ado en su seno continúa hoy bajo nombre de Escuela FreudIana de la Argentina. La integran quienes agregan su firma a mi firma". Osear Masotta. 8 Algo menos de la mitad de los miembros firmaron este telegrama: los meses siguientes fue la búsqueda de un loc~, la organización de una nueva biblioteca -puesto que los bIenes comunes habían quedado del otro lado- y la programación de las actividades. Cuadernos de Sigmund Freud, a pesar de ser anterior a la fundación de la Escuela Freudiana y estar dirigida por los que seguían con Osear Masotta, quedó "legalmente" en manos de los otros. Osear Masotta no había calculado la posibilidad de que esto fuera llevado hasta este límite. En una de sus cartas públicas dice: "Con respecto a la Comisión Directiva: desconocerla. Hacerlo en primer lugar como saboteo y abiertamente. No creo que la situación dure mucho. No teman que por algún artificio legal puedan ellos quedarse con el nombre de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Ese nombre, que nosotros instituimos con nuestra historia y nuestro trabajo, está ligado a mi nombre ( ... ) Lejos irían con un significante así de marcado" (8/5/79). Fueron, unos meses después, hasta Caracas. Allí, por su parte, se abrió una nueva grieta. Los que seguían en el Centro de Medicina de Buenos Aires invocaron el nombre de Osear Masotta -con razón, puesto que ellos habían seguido en la nueva escuela hasta la muerte de éste-- marcando la incisión del grupo de los médicos. Es obvio que la confusión pertenencia y referencia es constante y produce, desde el comienzo, efectos incalculabes. ¿Cómo no confundirse con la referencia a París, sin definir las coordenadas de la propia pertenencia? Los que imaginan que pertenecen a París tienen como referencia a los poderes fácticos que operan en el campo (Universidad, Hospital, etcétera). 8 Escuela Freudiana de la Argentina (Homenaje a Osear Masotta). Ed. Paradiso, 1979.



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A la inversa, cuando se intenta instaurar UD nuevo espacio de pertenencia se choca con las referencias fácticas (convertidas en pertenencia legitimadas por la referencia a París). ¿De qué se trata, entonces? Una referencia de alguien que siguió con Oscar Masotta y otra de un "homenaje" póstumo de quienes lo habían rechazado. Dice Sara Glasman: "En el transcurso del año 1973 se organizaron en la Facultad de Medicina de Buenos Aires unas jornadas similares a las hoy realizadas (Biblioteca Freudiana de Barcelona). Fue un instante fugaz que permitió el acceso de cierto tipo de discurso, el acceso de un DeGir, al templo del supuesto saber médico que lo había refractado desde siempre v que volvió a reprimirlo, a borrar sus huellas, apoyándose-en él oscurantismo desatado por la posterior dictadura militar" (Diwan, 2/3, septiembre de 1978). A pesar de su declaración de principio, la frase identifica las "Luces" con el ámbito de la Facultad de Medicina. Fue después de esas Jornadas del 73 que se fundó la Escuela Freudiana y fue después del golpe militar que el "oscurantismo" de algunos médicos amantes de las luces apeló contra Oscar Masotta en nombre de la nueva verticalidad restituida. (Por supuesto, esos médicos eran de "ideología progresista" y su interés por apropiarse en exclusiva del psicoanálisis era ajeno al proyecto 'criminal de los militares. Contrario a lo que dice Sara Glasman. el discurso analítico conoció y conoce un au~e especial en tanto pudo escapar de la abolición impuesta a otros discursos (el freudomarxismo, cierta psiquiatría social, etcétera). Si bien esto no dice nada de la verdad de cierto discurso, sí habla de un discurso que no puede eludir esta verdad: el psicoanálisis no puede ser un bien, tampoco el defensor de un progreso. Lo que se gana por un lado -dice Jacques Laca.'1- se pierde por el otro y suponer que se gana es olvidar que se pierde. ¿Puede decirse, también, que algunas veces se habla de pérdida para resguardar mejor lo que se gana? Así parece mostrarlo cierta retórica de la "carencia" instaurada en medio de un horror demasiado real -así le parecía, al menos, a Daniel Sibony cuando lo invitamos suponiendo que podía estar al margen de ,ciertas presencias que queríamos evitar-. La otra referencia miente: "Es desde su implicación con

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Pichón Riviére, con Arminda Aberastury, con Rodrigé y aún con Garma que la inserción de Masotta con el psicoanálisis tiene que ver con lo más real de éste: el acto analítico. No es pues tampoco azaroso que la Facultad de Medicina fuera el lugar de las primeras jornadas públicas, con motivo de un homenaje a Freud. La clínica estaba en su mira" (Notas de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, diciembre de 1979). La clínica es el ámbito "territorial" de la Facultad de Medicina y el hecho de que Pichón-Riviére le prestara algunas revistas (con artículos de Jacques Lacan) a Oscar Masotta, se convierte en esta afirma.ción: "Son las vicisitudes de la trasferencia que se anudan en él, desde Otro lugar ya la que Pichón Riviére puso cuerpo para anudar un hallazgo que hizo de Masotta no un filósofo, no un enseñante, sino un psicoanalista. Su encuentro con Pichón Riviére, lo liga a una historia que no es sólo la de la cultura genérica sino a una historia que se remonta a la Apa, a la fundación del psicoanálisis: cura (sic) realizada por un psicoanalista" (ídem). Pichón Riviére, que se fue de la AP A para fundar su Escuela de Psicología Social, es devuelto a la misma para que Masotta pueda estar en la "fundación" del psicoanálisis. ¿Así que la filial argentina de la I.P.A. fundó el psicoanálisis? Estos médicos que no hicieron el didáctico encontraron en el "medidor" Osear Masotta el discurso de Jacques Lacan que les permite, en la actualidad, ser reconocidos por la Asociación Psicoanalítica Argentina como "vanguardia" del psicoanálisis. Si~ guendo una sutil cadena metonímica de nombres y de cuerpos se puede llegar desde el presidente de la LP.A. hasta cualquiera de estos "lacanianos", sin que sea necesario dar un solo salto y tampoco encontrarse con algún sobresalto. Despues de todo, no será la primera vez que un movimiento concluye en el momento en que sus dirigentes pasan a ser parte del poder establecido. Una de las consecuencias del golpe militar de 1976 será la desaparición progresiva de los espacios intersticiales y la recuperación del discurso del psicoanálisis -del que había sobre\'Ívida por su distancia con la política explícita- por las instituciones oficiales y por los que se apresuran a oficializar sus instituciones. Un ejemplo: "Grupo o institución, el Círculo Freudiano desarrolla hoy una activa vida científica. Todo comenzó

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(sic) en 1976, en las clases de Psicopatología que un grupo de profesionales dictáramos en la carrera de psicología (UNB~). En un momento fue necesario que docentes y alumnos forJaran un ámbito que consintiera (sic) el estudio y la discusión de la Obra de Freud" (Letra Freudiana, No. 1, Bs. As., 1978).

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Nous ajouterons en 1982: pas besoin d'etre psychologue non plus, psychologue des facultés, et a cet égard tendre a unifonniser le non·médicin sous une catégorie professio· nelle se ramenerait a un rejet de la Laienanalyse. J. P. Colombier, Littoral No. 5, París, 1982.

Mis laicos no existen todavía -dice Freud a Pfister, en una carta de 1928. Es decir la palabra "Laien" (laicos) designa por aproximación una figura que se parecía al seglar, al hijo del siglo que se sustrae a una tradición. Una función nueva, un nuevo discurso: el analítico. Freud defiende el análisis laico en un trabajo de 1926 titulado Die Frage der Laienanalyse (traducido por López Ballesteros como Análisis Profano). Freud no usa "profan" (profano), tampoco "Entweihen" (profanidad), sino "Laien" (laicos) . En 1910 el problema era otro: Uber "wilde" Psychoanalyse (El psicoanálisis silvestre). Por otra parte, The Wild Analyst (la biografía de Groddeck escrita por Carl y Sylvia Grossman) es traducida como El psicoanálisis profano (F.C.E., 1967). En inglés el viento puede ser "wild" (libre) sin profanar nada. ¿Por qué traducir "wilde", sin las comillas de Freud, por "silvestre"? ¿Por qué traducir el "wild" inglés por profano? Los traductores también son Laien, hijos del siglo, que captan ciertos campos semánticos constituidos. En 1910 existe la desviación "wilde" (el que va por la libre) y en 1926 no se ha podido definir el estatuto de aquellos "Laien" y el psicoanálisis queda sumido en la legitimidad médica. El análisis laico plantea el proglema de una cofradía -con las connotaciones de secta, sea religiosa o de rufianes- que

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puede llegar a responder en espejo a la impostura que dice combatir. ¿No es el problema de las "escuelas" que no llegan a instaurar la transmisión explícita del legado que dicen transmitir? La cofradía es también cota (malla defensiva, fortificación, etcétera) que defiende un cuerpo instituido excluyendo el discurso instituyente (es el efecto de grupo borrando el efecto del discurso). ¿Por qué resulta imposible el estatuto laico del psicoanálisis? Si bien Sigmund Freud sabía que la medicina poco tenía que decir del hecho de que el cuerpo goza de sí mismo, es verdad como garantía de la propagación de su discurso. Pero, ¿qué ocurre en la actualidad, cuando la medicina descubre los hábitos de esa figura como un obstáculo para su propia realización? "El analista tiene horror de su acto" -dice Jacques Lacan. ¿Se encontrará en esta afirmación la respuesta a esa tendencia a buscar un plus como soporte de la práctica? Es conocida la función fálica de los "títulos" (sean profesionales, de nobleza, de libros publicados) y su relación con cierta falla en la función del nombre. ¿Qué fonemas imposibles de escuchar gritarían allí donde esta equivalencia dejaría hablar ese agujero que el nombre cubre? Deixis en fantasma que multiplica el "allí" (tanto vale la otra escena como París). La función de los analistas laicos nunca fue estudiada de manera particular, quizás por quedar borrada dentro de una historia general: la del psicoanálisis en los USA. En efecto, en un artículo de John A. P. Millet sobre el psicoanálisis en los Estados Unidos, podemos leer: "La política de Freud había sido siempre aceptar a los legos dotados para la enseñanza, con la vista puesta en su transformación en terapeutas". "Este punto de vista se oponía a un arraigado prejuicio de los norteamericanos ( ... ) En 1927, esta controversia alcanzó su cumbre en las deliberaciones de la New York Society la American Psychoanalytic Association. Los legos haÍ>' l\~i a Europa para analizarse con Freud y sus colegas, y h ~ su puesto que a su regreso serían bienvenidos en la ofrad~ ~~ando esto demostró no ser así, se produjo una gr dó.lt!&~ ClOno Freud estaba furioso, Brill fue arable" (H· toria::~ª, Psicoanálisis, VII, Ed. Paidós, 1968). .

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Otto Rank (1884/1939) fue el primer analista laico que practicó el psicoanálisis. Ernst Kris (1900/1957) dejó la carrera de medicina a pedido de Sigmund Freud, para hacerse cargo de la dirección de la revista [mago. Hanns Sachs (1881/1947) se convirtió en 1920 en "didacta" del Instituto Psicoanalítico de Berlín, siendo un analista laico. En Francia, un caso similar es el de Marie Bonaparte (1882/1962), mientras que Geza Roheim (1891/1953) sufre un doble rechazo, como antropólogo y como analista, por su condición profesional "defectuosa". Dos laicos estaban en el Comité de los siete anillos (Hanns Sachs y OLtü Rank), más el fundador Sigmth~d Freud y cuatro médicos (Sándor Ferenczi, Ernest Jones, Max Eitingon y Karl Abraham). Otros laicos se "aplicaron" a la educación (como en el caso de Oskar Pfister y Siegfried Bernfeld) o fueron integrados como Ella freeman Sharpe en Londres. La exclusión de los analistas laicos, contra la posición de Sigmund Freud, se realiza en los USA y Paul Schilder juega un papel fundamental. Incluso los que escapan del nazismo encuentran problemas y, cuando es el caso, los médicos formados en Viena tienen que revalidar sus títulos para ser aceptados. En 1927 Sigmund Freud no puede incidir sobre estos "prejuicios" locales y la expansión del psicoanálisis comienza a producir diferencias institucionales que luego serán también divergencias· en la doctrina y su práctica. Por supuesto que también los laicos plantean disidencias, pero son los médicos los que argumentan la exclusión en nombre de una transmisión seria y rigurosa. Los laicos que estaban con Sigmund Freud eran activos en las publicaciones y también intransigentes en la polémica, por lo que cumplían una función instituyente en la propagación de la "causa". Es también en 1927 que Freud debe tomar posición frente al problema, pero calla la disidencia con los norteamericanos (diez años después, atacando justamente a un laico, se burla del modo de vida americano). Jacques Lacan, en el momento instituyente, también recurre a los laicos y alguno de ellos supo responder hasta la actualidad. Aludiendo a los que imitan el estilo equívoco de Jacques

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Lacan, en algún lugar Jacques-Alain Miller afirma "la univocidad es mi Otro". Paul Roazen (Freud y sus discípulos, A.U., 1978) habla de "profetas" y describe los problemas del laico Theodor Reik (1888/1969) con los analistas de Nueva York, problemas que lo llevaron a fundar su propio grupo de formación (quizá el silencio de Freud frente al rechazo de los "oficiales" estuvo en el alejamiento final). Paul Roazen comenta, a propósito de Hanns Sachs: "abandonó el derecho totalmente y decidió ejercer como analista profano (no médico). Freud daba buena acogida a personas procedentes de otros campos, pues podrían aplicar su obra a las humanidades y a las ciencias sociales. Deseaba que ejercieran ,el análisis, para que pudieran entenderlo plenamente; pero teman que abandonar sus carreras anteriores, pues Freud no creía que se pudiera ser analista correcto, a no ser que se practique el análisis permanentemente". Es decir, que Sigmund Freud no excluía a los que elegía para propagar el análisis en otros campos, de la práctica del mismo -puesto que dicha práctica le parecía parte de la formación de lo que alguna vez llamó (

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En la medida que el narcisismo lo obligaba a reconocer ""' que también el yo, núcleo hasta entonces de los impulsos~ no sexuales, era de modo fundamental presa de la libido ; I Freud se veía arrastrado a un monismo que no solamente lo -ponfa en contradicción con su propio modelo de las pul=siones, sino que por añadidura lo obligaba a una polémica, Un tanto risueña es cierto, contra el monismo de su disCÍ- \ pulo Jung. Es necesario no olvidar este punto. uara entender J.l los argumentos de 1914: el monismo de Jung era desexualizante ¡.en qué punto podrían tocarse las posiciones de Jung con 9lls propias dificultades teóricas? Freud se sacude en primer lugar del espiritualismo junguiano: "Puede ser también qúe la energía sexual, la libido, no sea allá en el fondo más que un producto diferencial de la energía general de la psique. Pero tal afirmación no tiene tampoco gran alcance. Se refiere a cosas tan lejanas de los problemas de nuestra observación y tan desconocidas, que se hace tan ocioso discutirla como utilizarla" (p. 2020). Freud cita los dos trabajos' de Jung del Jahrbuch, y nuestro trabajo de referencia que bajo el título de Versuch einer Darstellung der Psychoanalyse fue publicado casi simultáneamente en 1913. En este último Jung ataca el análisis freudiano de la psicosis paranoica del presidente Schreber. Era fácil contestar a J si éste afirmaba que la retracción de la libido al yo, 1 .~­ troversión de la libido" en sus términos, podía conq ~ir a

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la psicología de un anacoreta pero no dar cuenta de la demencia precoz, no era sino porque Jung asimila sin más la libido a la genitalidad. j Un anacoreta ne baise pas! Pero lo que hay que retener del frío argumento freudiano es que un anacoreta puede "mantener totalrnente apG1·tado de los humanos su interés sexual y haberlo .§.ubll:mado convirtién~~ en ~n intenso interés hacia lo d1mño,- lo ~(ítuml o lo ammal, habe?' sucumbido a. una introversió d~ J.iliidf). sobre sus fantasías o- una vueltcrd.e la misma al propio 1 ". Freud aIsla, quiere conservar coñ pleno derecho la noción básica de bliJnacÍótb. la que no remite ni asocia necesariamente -como lo señaló Germán Leopoldo García- a las ;;tooC!

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adecu2.ción de las tendencias e impulsos con los objetos, sino más vale a la inversa, de un desarreglo tal vez fundamental de la sexualidad humana, . como se expresa Laca~! y cuyo testimonio en la teoría de Freud son la cas~rac~on y las pulsiones. Remitimos entonces a nuestra audIencIa, con el fin de facilitar nuestra tarea, a la lectura de algunos lugares de la obra de Freud, aquellos donde él mismo. ha~e historia o resume su teoría de las pulsiones: la HtStona del movim'Íento psicoanalítico y la Autobiograf~, y además la número XXXII de las Nuevas cor¡ferencuLS (l~ segunda parte) y el capítulo II sobre la teo~Ia de las ~ulslOnes del Abriss der Psychoanalyse, la obra postuma e mconclusa Ln~dudda al españo1 bajo el titulo de Esquema. o Compendio del Jsicoanálisis. En 1914 la--teoría de las pulsiones se viene abajo) Esta (.. adición que constituye el verdaaerÓ""Sei1trdó e su introdu~­ ción al narcisismo, lo obliga a reconocer un componente 11- )) bidinal en las tendencias del Yo. Reemplaza .entonces el antIguo ua Ismo por l a oposición e tre la lib1.do del Yo y l.a ó\J~\ ~'lo libido ob e tal a la que en cambio no reconoce alcance defImtivo en el sentido que esta oposición no agotaría todos los co~ponentes. Er..eud sigue sosteniendo en efec~o. q~e !:,€ca n n 1 Yo simultáneamente coinponentes no 11bIdl?a1e~) c..o...-- .,. specie de "interés" no libidinal, Jle egoísmo, que ve~amos N'"J 1..aparecer en la definición de narcisismo que aóre la prlmera página del texto. Poco tiempo faltaba, se sabe, hasta el momento en que este modelo quedaría reemplazado poro-su fonna definitiva.- nt re 19 ~--y 1920 todo el problema de la teoría p~re­ ció reSI 11' eñ esos componentes no libidinales, el resIduo de as aUbitaciones y dificultades el t rabajo sobre e~ CISISnlO. SIn uaa fue a partir de este. :0c~o que pudo fructIficar históricamente la idea nQJreudlana de una zo~a n~ tra del o, libre de conflictos, el criterio para d~~ermmar lfl capacidad e yo y sus funciones de adaptaclOn, ~a esCIsión entre lo normal y lo patológico. Pero el. carnll10 que señalaban las especulaciones freudianas era, SI se me permite más tortuoso. Prevalece en primer lugar, en el tiezn... po que restaba hasta 1920, la preocupación de F~ud por_ ~ las tendencias agresivas, los componentes destructIVos del 1

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OSCAIt MASOTTA

Yo. Por lo demás, no hay que dejar escapar un punto de ) sumo interés: Nunca se habrá recomendado lo :5uficiente sobre la manera de leer ciertos textos. No ba,·,ta para creer ) que se ha leído, en efecto, con anotar todo lo o~,e un autor dice. Es preciso a la inversa no desatender lo 'que el texto ) no dice. Ahora bien, no hay referencias en el texto de 1914 ) I -son una excepción fugaz sobre la que volveremos- a la , agresión, la destru~~~ón o la p ulsión de ~uert-=. Sob~e inI~G~ GOauccwn a narC1Slsmo contIene un convltlaao de pIedra. ) Pero se dirá, ¿ por qué pedirle a un texto que hable sobre aquello que casualmente decide no hablar? ¿ Por qué bus) car la agresión y la destrucción en el texto sobre el narci') sismo ya que efectivamente no está allí? La contestación ~s si~ple:. ,la .!]lzón es la .ubicación en el desarrollo_de ulla,.. ) InvestIgaclOn que culmina en Más allá del principio .del ) rla!!.f!!. Lo Que está en j\.l!!go_ en~_ ~acío dej-ªdo _or Ereud~ \\ del lado. de las tendencias no libidinales del Yo, no es_sIDo ) \\ la re acton del -narcisismo con la agresividad. Freud temía en onces, par~ decirlo con una metáfora ya que no ignoró ) el texto de TIrso, estrechar la mano de la estatua de Don ) Gonzalo. No pretendemos dramatizar la historia de los conceptos. Pero había ahí un meollo que el destino de Don Juan ) !lo comenta mal: una rara nada que lo abrazó todo en un Instante. Dicho en términos sencillos: se jugaba el destino de e8a racionalidad que él mismo había introducido hacia 1909 con el ~ignificallte (los sueños y el chiste) yesos r vacIOS y agujeros, a los que nosotros nos atrevíamos a decir que era preciso resguardar, y a los que ahora la ) construcción explícita de los términos de la doctrina muy ) asintóticamente se iban acercando. ~ I\?b u"J ( I ~l texto may~r del_per~od~ que Freud franqueaba 10I f\ el )\-n \~. 1j1 ~ ) c0!lstItuye SIn ~a ras pul~wnes y sus d~stinos. Para sim\:) 11 Ic~r e stado d~,Jjl. teprla eIL1915, dIgamos que Freuó ~.s;~.;a..1_ l..-:;, .. o de la pulsión sadica no es un objeto cual-q'üiera sobre el ---:t- que se pueda ejercer el plager del control muscular: es et í '!J süfrimielitü del otro sujeto. En el ejercicio del sadismoque J.. t r resulta CIé la actividad muscular, la intención de eausar dolor no tiene cabida, pero sin tal dirección de la tendencia ~ , abIar de sadismo. Habrá que esperar entonces que el sadismo se_ transforme en masoquismo para que el dolor pued.t ser experimentado. Más tarde el sádico, Dor Ya 0a-de la identificación con el masóquista, buscará entoñces el ~srno dolor corno fin, como forma de satisfacción. En resu~ ,1 midas cuentas, se ye, no hay ag.uí sadismo sin experiencia L masoquista. Lejos de ser el origen; e agente de la tendencIa, el sadismo resulta secundario con resnecto al masoquismo ~ e quien depende parñ su esü7uctura íntima y su funda¡

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mundo exterior -ya que el Yo es autoerótico- percibe co- 1\ mo displacientes los procesos ~ estímulos que le l}egan d.~ a a uera. ltcoge entonces los objetos que la economIa narCIsiSta las exigencias del placer le permiten incorporar, y por decirlo así, vuelve a cerrarse, a percibir nuevamenJe "\ como 'hostI todo índice de realidad que le sea extrañQ. El I i sentido mas primitivo de la oposición entre el amor y el odio, y puesto que _trulü..-lo- amado_ es incorporado al Yo, '\ ) es la coincidencia del resto no incorporado con lo odiadQ: " e mane a qUe en- el yo de placer purificado coincide de miév o el objeto con lo njeno y lo odiado" (pág. 20 O . Es ba stante claro: el odio depende de algo que podríamos denominar, a cambio de "función de lo real", la "función ~L­ del oco de realidad". Hay ahí el ísobmn que debemos re- ¡r...) ~ tener, que veremos aparecer incrustaao en otras articula- '( ciones, y que nos permite hacernos una idea tanto del destino del melancólico como de ese "narcisismo de las peque- ~St2-"""'''-';'' ñas diferencias" que Freud a veces evoca. En el Tabú de la m:rginida.d (1917) se refiere a las fuerzas que hacen de la mtijer un ser hostil y extraño: ellas dependen precisamente de la menor diferencia entre ,gentes que de otra manera serían semeJantes. n oisés y el monoteísmo señala que la intensidad del odio a los judíos y la intolerancia, se sostiene y se ve fortalecida mucho más en las difer~l!:. cias mínimas que en as fundhmentales *. En El malestar ~ltfI;rcry--en PsicolOgía de las se asombra· del odio que opone a ueblos más cercanos, alemanes del norte y e sur, mg eses y escoceses, espaíÍoles y portugueses. En este último texto insiste en el hecho histórico de que e res u ta o de la- libiGo que unifica a los individuos e _ rupo es a emergencia del enemigo externo. ¿ Cómo menospreCIar os gran es ejemplos históricos, los cismas religiosos, o aquellas peregrinaciones masivas que se llamaron cruzadas y que los · papas utilizaron para unificar el objetivo del odio y reducir la agresión interna que enfrentaba a los caballeros? Algunos comprobarán en estos ejemplos la banalidad que amenaza la extensión de las ideas psicoanalíticas. ¿ Quién

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-les para nuestra reflexión: Erot-iqu,e et Civ'ilisa~ (Pans, ~ebe;r, 1972) . Para Nelli MY que plantear los pro~lem.as en ter;l1lnos de la jaculatoria infantil: ¿ Qui~Il: :omenzo yrn.nero~? ~1. acto ~g!:: sivo original sería la eSClSlOn del clltons Y la cI;-cuncl,slOn femeniúá."' Det'alle picante: seguramente a ~~usa ae S~l iDU~­ queda- de1'" acto primero, lo cual supone utIlIzar T1a .lus.,ona pero según un esquema mítico y2.Jn f~chas. (Nelh cita a Toynbee), el -aütoi' siente a p.~ldad de evoca! culpables cQIlcretQS. "Me parece revelador que Strabon (sLgl? l. a.e:) iJOr{ (lenes (siglo ll), hayan prestado a .zos egtpCW~ ,~e BU época (mucho antes del l slam, :por lo ?m~nw ~ 0 Op'L?twn ~ de que había, que cortSLr a las mUJe?'es el cltton~ antes i:¡íl'~ é.sM_ SJ? (c eTIc muu grande y pCLm que no contmua:a Wciendo" (p. 41). Ahora bien, al menos con resP,t:cto a Strabon la inversa es más probable: se puede conJeturar que est~ geógrafo 1 no pasó de anotar las costumbres que 1 En es e ugar del original, el autor había es~rito entre parén~ tesis "'nota cljtoris infin' 42", posiblemente al~dlendo auna no~", a pi~ de pÁg"lña' quepensaría confeccio?ar po~terlorme~te., En ,la p~­ gina 42 de la e~ición que J.iasotta pose!a d,el ~lbro de ~~ll~, arnba \Cl= tado se encontro que habla subrayado la Siguiente fra,_e . ,L es Ég/P tien~ cultivés expliquent encare aujourd'hui cette Chl~urgl,e, barbare comme leur ancetres, a l'époque d'OrigEme, par, une ,necesSlté et non point par des imperatifs d'ordre moral ou mystlque, Il y a des femmes disent Hs, dont le clitoris croitrait indéfiniment si on ne 1eur coupait''', /Nota del revisor .!

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Uo, y las cortaba ,con precaución, iu.nto ~on sus cint~~. Una visita al domicilio de los padres dpl sUJeto, descnbrw gmn ca,n tidad de trenzas. El i01'en no había 1·pspetado siquiera \ las tren,zas dp certl del ,Museo Pano}Jticmn" . (pág. 328). Por ) el contrario, advierte a los jueces en mecho del relato de otro ejemplo, con tono serio por lo demás, que no todos los cortadores de trenzas son fetichistas, ya que el, interéS , hace también cortar trenzas para venderlas. l. Que es lo ue nos permite decidir que estamos ante auténtico eti,; chIsta? Krafft-Ebing no duda: la compulsión de acto. En ótras palabras: la fuerte determinació~ del objeto, el alt rado de su especificiaa: , el atractivo irresistible_ Q.lli el. J . objeto fetiche ejerce sobre el cortador de trenzas._ Encontramos en Freud otra breve mención al fetichismo de las trenzas en su trabajo sobre Leonm-do de 1910. Vuelve sobre el tema en un pá~-rafo apenas más largo . en El fetichismo. En el primero nos dice que sin sab~,r- '.... ~or
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