El Libro Del No Amor

August 24, 2017 | Author: Xoana Brk Pitu | Category: Masturbation, Prostitution, Love, Self-Improvement, Emotions
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El libro del no amor, 20 años después

El libro del no amor

Dr. Hugo Finkelstein

Hugo Finkelstein

El libro del no amor, 20 años después

Prefacio Hace veinte años, en el despertar adolescente de mi vida, pensaba que nada era más importante que el amor. Desde entonces, viví para hallarlo. Al principio, como un bebé acostado en su cuna boca arriba, pensaba que el mundo sólo era un techo blanco y cuadrado. Cuando logré sentarme, descubrí que alrededor pasaban otras personas y más cosas. Cuando logré gatear, legué hasta una puerta que me ocultaba otro mundo que sucedía afuera. Cuando logré incorporarme, la abrí con la esperanza de encontrar una vida que me gustase más que la que había conocido hasta entonces. Pero lo que viví, ni me gustó, ni lo quise. El amor era sufrimiento, dolor, angustia, esclavitud, indiferencia, posesión, dependencia, mentiras, vanidad, competencia y un implacable destino de soledad. Entonces pensé que el amor no era lo más importante: La gente se amaba con un amor que destruía. Durante los siguientes quince años, investigué sus mecanismos y me convertí en un psicoterapeuta. Hace unos años decidí volver al cuarto y encerrarme; bajé las persianas, encendí la luz de la lámpara y me monté los lentes sobre la nariz en una actitud que consideré definitiva. Había fracasado.

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Un día, vino a mi consultorio una mujer con ese sello del sufrimiento en el rostro, que había visto en tantos rostros, durante tantos años. La única técnica que utilicé fue no utilizar ninguna. Pasé largas horas a su lado sin hablar, sin tocarla. Pedía a Dios que me ayudara, para ayudarla. Una mañana levantó la cabeza y, mirándome a los ojos, me dijo: - Sufro porque no sé amar. Jamás había escuchado esa frase. Por primera vez alguien confesaba que no amaba. Todos quienes conocí habían sido víctimas del amor, incluso yo. Entonces comprendí que el amor que proclamábamos era un amor falso. Pero ¿cómo diferenciar el falso del verdadero? Y ella dijo simplemente: - El amor no es sufrimiento. “Eso” que hace sufrir no es amor. Me sentí tan fresco como hace veinte años, lleno de esperanza, porque había comprendido. Hubiese querido correr por las calles y gritarlo: “Lo que pasó es que ¡no amé!... ¡no amé! ¡no amé! ¡no amé!” Este libro es un breviario del amor que he conocido: El amor falso e impostor... el no amor.

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1 En un campo de prisioneros condenados a muerte, cierto día, sigiloso, apenas murmurando, se acercó un hombre a una desgraciada mujer y dijo: -Sé cómo escapar de este infierno. Sólo tengo una duda: cómo alimentarnos durante el viaje de regreso. Saltar el muro, burlar a los guardias, esperar la noche, todo está planeado. Pero largos serán los días de andar sin probar bocado. Si se te ocurre qué hacer para no morir de hambre, ven a verme; nos habremos salvado. Al día siguiente, el hombre volvió y dijo: - No debes desanimarte. Come la mitad de tu mendrugo y la otra mitad deberás enterrarla para alimentarnos una vez que nos hayamos fugado. Durante seis meses, medio mendrugo fue enterrado diariamente en un pozo hábilmente preparado. Llegado el día prometido, la hora de partir se aproximaba, a medida que el sol caía hacia el poniente. -¡En unas pocas horas serían libres para siempre! Fue hacia el pozo del alimento, sacó las ramas y hundió las manos, mas nada había. -Bien vale medio mendrugo diario seis meses de esperanza, - pensó. Del campo de muerte de la soledad

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no se puede escapar sola y, para ello, se necesita ilusión. ¿Vale medio mendrugo diario seis meses de esperanza?

2 Soy libre... ¡Libre! ¡Libreeee! (y ahora, ¿qué hago?)

3 Y bien, se acabaron los pretextos. Nunca más podremos decir: -¡Por tu culpa! ¡Por tu grandísima culpa! Llegó la hora de la verdad. Por fin sabremos si somos tan irresistibles; imprescindibles y geniales... o sólo un par de necios, estúpidos y engreídos.

4 ... Todo ha terminado.

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Su barca naufragó a treinta kilómetros de la costa. Oriéntese, nade. Tome aire y nade; no se detenga. Si mira hacia atrás recordará que se ha quedado sin nada y querrá morir ahogado. Está solo en el mar. Nade. ¡Nade! Si consigue llegar a la playa, tírese sobre la arena y descanse todo lo que necesite. ¡Sonría! Se ha salvado. Si llegó a una isla donde le ofrecen frutas silvestres y agua de coco, coma y beba para recobrar fuerzas. Pero si le ofrecen la hija o el hijo del jefe de la tribu como cónyuge. ¡Huya! ¡Huya! ¡Huya! Usted necesita analizar lo que ha pasado. Organizar su vida. Aprender a construir una barca más sólida y navegar por aguas mansas, antes de entrar en el mar... ¡Luego elegirá bien! Si no hace esto y se queda con la primera compañía que le ofrecen lo menos que le puede pasar es que si se dedica a estudiar la vida de las almejas y mejillones y descubre cómo se reproducen, su presente pareja lo acusará de haber fornicado con ellas.

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5 Amo lo que sé de ti. Amo lo que ignoro. La curiosidad por el pasado, el espionaje, se confunde entonces con el acto del amor. Si soy amada. ¿Tiene el otro derecho a someterme a interrogatorios? ¿Soy una persona o un cassette que se puede rebobinar para volver a escuchar?

6 No renuncia uno al otro sino a lo que uno no sabe del otro, que es lo que más atormenta. Pero jamás piensa que no lo sabe, porque se llenan los claros del mutuo desconocimiento con las conductas que ha visto en sus padres y la idea que tiene del otro, que generalmente nada tiene que ver con lo que en realidad el otro es. Se ponen defectos y virtudes que jamás les pertenecieron cuando ya no se puede más seguir fingiendo. Cansados de cargar semejante peso gratuito, se sacan la mochila y deciden mostrarse como son. Pero es allí cuando determinan separarse, porque seguir juntos es correr el

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peligro de descubrir que el otro es mucho mejor de lo que habían pensado. Y eso sí que no lo habrían soportado.

7 Hay celosos que para reconfirmar su confianza en la fidelidad del otro, hacen la “prueba del vaso de cristal”. No beben en él por un largo tiempo. Luego lo tiran al suelo y nunca pueden creer que se rompe. Mientras recogen los pedazos, gruesas lágrimas expresan su desilusión. Vociferan la indignación y se matan, por el dolor que el otro les ha causado. Con el tiempo perdonan y, recompuesto el vaso con adhesivos, no vuelven a tirarlo ex profeso. Lo colocan en el borde de la mesa y “sin querer” lo empujan con el codo. Cuando vuelve a hacerse añicos, semejante nuevo dolor supera sus fuerzas y, entre sollozo y sollozo, inician un juicio por adulterio.

Y es comprensible. Hay vasos de cristal que por más confianza que uno les tenga, cuando se los tira, se rompen.

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8 Las mujeres celosas tienen la virtud de sugerirnos ideas que jamás se nos hubieran ocurrido. Cuando lo consiguen pareciera que más les importa la amante que el propio marido. Viven pensando en la otra.

9 Cuando nos ajustan, pedimos que nos suelten. Cuando nos sueltan, buscamos que nos ajusten. La pareja se da enseguida cuenta de cuán dependientes y sometidos somos. Por eso no somos felices nosotros y tampoco ellas, que cuanto más exigen libertad, más desean ser sometidas. Por eso, las parejas felices son las que se prestan las llaves. Un rato uno, un rato el otro.

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10 Somos tan dependientes de las mujeres que nos irrita que nos controlen. Pero el día que olvidan hacerlo, nos parece que han dejado de querernos. -¿Qué pasó que no llamaste?

11 En la lucha por el poder la mujer se empeña en humillarle. Mientras no lo consiga, seguirá siendo secuaz; en cuanto lo logre, empezará a despreciarlo.

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12 Mientras le hagan una escena por sus llegadas tarde, ¡no se preocupe! Preocúpese cuando dejen de hacérselas. Puede ser por dos cosas: Es que ya no le interesa, el lugar que dejó fue ocupado o recién comienza a desear que vuelva temprano.

13 Es posible que el fracaso de su matrimonio se debiera a que no se casó con el hombre ideal. Pero para el futuro, le convendría saber que si quiere que ese nuevo hombre sea el ideal, no debe casarse con él.

14 En cuanto una mujer queda separada o viuda la gente comienza a murmurar.

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Es verdad que las viudas florecen. Y que las separadas gozan de una libertad que antes no tenían. Mas, ¿cómo ponerles un bozal a todas las casadas amarillas de envidia? No queda más remedio que aceptar que cualquier persona puede decir cualquier cosa de cualquier otra. Y no hablan de alguien, sino de la idea que tienen de ese alguien, que proviene de las propias ganas que tienen de hacer lo que se imaginan que la otra hace. En cambio son más indulgentes con las solteronas porque el camino que hicieron de jovencitas puras a viejas amargadas lo padecieron solitas, sin necesidad de que sobre ellas hablasen. ¡Y cuánto les hubiera gustado! Lo incomprensible es ver mujeres que han esperado tanto, para casarse después con el primer idiota que encuentran. De todas, las más envidiadas y mejor preparadas para hacer una pareja, son las viudas que fueron felices, porque tienen experiencia, son capaces; no tienen el resentimiento y la amargura de las solteronas, la estupidez de las mojigatas ni las frustraciones de algunas (las que hablan) que permanecen casadas.

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15

¡Hice todo lo que pude por salvar el amor! (Tengo la conciencia tranquila o una pésima memoria)

16 En la tierra existe una especie de araña que realiza el acto sexual, devorando el cuerpo del macho y empezando por arriba. Su excitación va en aumento a medida que lo engulle. Pero lo interesante es que descubre que cuanto menos cabeza tiene, peor amante es. En el aire, entre las luciérnagas, las hembras hacen señales a los machitos de su misma especie, que las sobrevuelan, los que contestan el guiño y bajan para copular.

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Pero algunas aprenden las señales de machos de otra especie, que no dudan de la contraseña, bajan para el romance y encuentran la muerte. En el mar hay un pez que antes de aparearse construye un sólido refugio, lo provee de alimentos y recién va en busca de su compañera. Pasan varias de su especie a su lado sin que les preste atención, hasta encontrarse con su futura pareja. Una pequeña danza de cortejo indica que se han reconocido y comienzan el camino hacia el hogar. Lo bello de esta relación es que el macho no se adelanta, dejándola atrás. Tampoco poniéndose a sus espaldas la empuja con la cabeza, ni apurándola ansioso, ni presionándola con torpeza. Van juntos, en un mismo ritmo cadencioso y seguro. Pequeños roces con las aletas son muestras de una ternura que consideran definitiva.

17 El amor exige sacrificios, si en verdad se ama... Lo que no entiendo es por qué mi cónyuge no empieza a hacerlos. No esperará que yo...

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18 Los hombres son siempre corteses con la mujer.... de otro.

19 ¡Oh! La ternura del hombre casado... ¡si la mujer propia la conociera!

20 Tus mejores demostraciones de amor, no puedo recordarlas. ¿Dónde estaba yo, en esos momentos?

21 Cuando dejé de amarte, fue como si cayeses de mi corazón al suelo. Recién tomé conciencia de la distancia que separaba mi pecho de la tierra. Hace mucho que caíste, ya estoy viejo y aún no sentí el estrépito de tu cuerpo al estrellarse.

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22 Al abandonarte sentí una enorme culpa. Pero tus dos gritos finales a mis espaldas me aliviaron: -¡Loco! ¡Perverso! Entonces sentí alegría porque había hecho una obra de bien al liberarte de semejante monstruo. De todas maneras apuré el paso, no fuera a ser que te arrepintieras.

23 Fuiste tan voraz al separarte que te llevaste todo y me dejaste sin nada. Lo que me salvó fue que no olvidaste llevar las ganas que tenía de seguir viviendo contigo. Ese es el único olvido que no te hubiera perdonado.

24 Lo que más le agradezco es que se haya ido sin haber comprendido lo que comenzaba a comprender. Nunca fue tan oportuna.

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25 Puedo llevar cualquier peso que me pongas, menos tu eterna gratitud.

26 Intenté llenar mi alma vacía con trabajo, mujeres, alcohol. No tardé en darme cuenta de que el único continente que necesita estar lleno, para llenarse, es el alma. Inevitablemente llegaba el momento de la almohada. Y la humedecía pensando que estaba tan lejos del hogar.

27 ¿Mañana también tendré que hacer lo que quiero?

28 La relación de una pareja de amantes parece un negocio.

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“Yo te doy el cincuenta por ciento y tú pon el otro cincuenta”. “Yo di el setenta y tú apenas el treinta”. “Actúas como si el cien por cien dependiera de mí”.

29 Si me da rabia el abandono porque siento que mucho te he dado, lo que te di no fue desinteresado. Si siento tanta rabia, es porque he especulado. Pues si te lo hubiese dado sin esperar nada en cambio, no debería ni acordarme de ello.

30 No es fácil saber si una mujer casada viene a uno, o sólo se va del otro. si sale con uno, o es que no sale con el otro. Si ama a uno, o lo odia al otro. Si el placer que siente es por lo que nos da, o por lo que le quita. Si goza el bien que no hace o el mal que hace.

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31 Tantas veces somos enviados a “ésa” y tantas veces se nos la recuerda, que en un triángulo uno no sabe si desean conservar al marido o a la amante del marido.

32 La esposa que no acepta regalos de su esposo está llenando de obsequios a la amante.

33 Cuando supe que fui engañado me sentí avergonzado e indignado. No por el vox populi, como lo afirmé entonces, sino por el vox dei. Como lo siento ahora.

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34 Las mujeres celosas nos sugieren con quién podemos tener una aventura galante. Acusar gratuitamente se paga a un precio muy alto.

¿Por qué la acusas de haber coqueteado con ese hombre, si ese hombre te gustó a ti? ¿Por qué buscas a su esposo si quien te atrae es su mujer?

35 Los donjuanes pasan por cinco etapas para completar el ciclo: encontrarla seducirla substituirla abandonarla y olvidarla. ¡Qué frustrados se sentirían los supermachos si supieran que los encontraron, sedujeron, substituyeron y ahora hacen lo imposible por ser olvidadas, para que dejen de alabarse y callen de una buena vez!

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Por eso al seductor le es tan fácil encontrar una nueva víctima. De esa entrega al paso se encargó la anterior, quien exageró sus virtudes amatorias en rueda de amigas, despertando el interés de doña Juana.

36 ¡Cuidado, feroces lobos del bosque! anda una ingenua Caperucita suelta.

37 Cuando los hombres dicen: ¡la encontré! no saben cuánto hace que están siendo buscados. Cuando dicen: ¡la abandoné! no tienen idea del tiempo en que ya fueron abandonados.

38 Los hombres declaramos con bastante impudor nuestros deseos de contacto genital, pero ocultamos lo necesitados de afectos que podemos estar.

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Cuando una mujer se acerca a un hombre, lo hace buscando ternura y protección más que sexo. Los hombres no lo saben, no lo entienden o no les importa. De todas maneras, ambos se necesitan, y eso es lo importante. No importa el camino ni el tiempo si en verdad se vive y se hace. Se puede llegar al cuerpo a través del alma o al alma a través del cuerpo. Puede durar una noche o diez años.

39 “Los hombres sólo piensan en eso”. Las mujeres se lo pasan pensando que los hombres sólo piensan en eso. ¿Cuál es la diferencia?

40 La mujer que se queja de que su marido no le “hace el amor” se lo merece.

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41 Después de 23 horas 50 minutos de incomprensión, maltrato o indiferencia, hay hombres que tienen el descaro de irritarse si la mujer no permite ser penetrada.

42 Fueron infelices parados y sentados... y no saben por qué no son felices acostados.

43 Toda la literatura sobre la sexualidad es una reverenda gansada. La única manera de hacer el amor es amando.

44 Las perversiones, la frigidez, la eyaculación precoz, la impotencia, el vaginismo, son

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expresiones de rebelión de la naturaleza ante el amor forzado, amor sin amor.

45 La sociedad condena la prostitución pero tolera y cierra los ojos al matrimonio por interés. Acusa y persigue a las mujeres que entregan su cuerpo por dinero, pero disimula las artimañas que otras mujeres emplean para conseguirlo de su pareja. Persigue y encarcela al cafishio o gigoló pero tolera a los maridos que explotan a sus esposas.

46 La relación cliente-prostituta es escalofriante por la claridad que encierra. Ambos saben cuál es la oferta y en qué reside la demanda. Los términos del contrato se hablan antes y se respetan después.

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47 La prostitución desaparecería si los hombres se animaran a pedirles a sus parejas lo que solicitan de las prostitutas.

48 Trate a una señora como a una puta en la cama y lo adorará por permitirle ser lo que su marido le niega pero cuídese de tratar a una puta como a una casta en la cama, pues la ofendería al no poder brindarle su arte.

49 Uno se resiste a aceptar esta verdad: Las mujeres que conocieron muchos hombres, jamás se entregaron a ninguno. Son virginales. Lo mejor de sí mismas aún no lo han dado.

50 El “amor libre” es una triquiñuela intelectual para justificar la lujuria. Y es una redundancia, pues sólo ama quien es libre para amar. El amor en cautiverio no existe.

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51 “Para siempre”, “nunca”, “jamás” son palabras que debieran ser desterradas del lenguaje del amor.

52 El amor es un acto de dos. Si uno ama y el otro no ama uno de los dos miente. O uno cree, o el otro finge, o están jugando al “corre que te alcanzo”. En el falso amor vive el orgullo y el amor propio empieza cuando el amor por el otro ha terminado.

53 Esto es válido para los dos. Si quieres conocerle, sólo tienes un segundo, media hora y dos lugares para el primer encuentro. Un segundo: mírale a los ojos, antes que componga el personaje que usa socialmente.

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Media hora: escucha atentamente lo que dice cuando habla de sí misma y es exactamente lo opuesto de lo que manifiesta. No olvides que es la única oportunidad de mostrarse como le gustaría ser, antes de ser descubierta .¿Muy desinteresada?, ambiciosa. Especuladoras, las que se quejan de haber sido usadas. Hurañas y mezquinas, quienes alardean generosidad. ¿Chistes sexuales? Especialidad de reprimidas. Hipersexuadas, las más tímidas. Burlonas, las inseguras. ¿Pedantes? Las ignoradas. Enciclopédicas, las incultas. Ocurrentes, las retardadas. Llenas de gazmoñerías, las liberadas. Las débiles, agresivas. Peligrosas, las timoratas. Muy seductoras, las castradoras. Posesivas, las comprensivas. Intolerantes, las débiles y cededoras. Si les gustas, no te miran, si te miran, no les importas. Dos lugares: una mesa o una cama. Como trata a la camarera, te tratará a ti.

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Y si en la cama no te das cuenta, estás en uno de esos momentos en que te da lo mismo cualquier cosa.

54 Lo que fueron “insoportables actitudes” para ella fueron “divertidas excentricidades” para ti. Mis “grandes defectos” para ti no tienen importancia. Mis “pequeñas virtudes” te hacen feliz. Cómo no voy a saber quién amó y quién no.

55 Te quejas de las habladurías. Ya debieras saber que lo único que no se sabe es lo que no se hace. Pero ¿te quejas realmente? ¡Si eres lo suficientemente inteligente como para hacer lo que quieras sin que nadie se entere.

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Lo que pasa es que lo has contado o necesitas quejarte para vivirlo dos veces o asegurarte de que realmente ha sucedido. La otra posibilidad, es que desees que alguien se entere. La aventura es completa cuando la vives con uno, provocas celos de otro y despiertas las envidias del resto. ¿O no?

56 Cuando las mujeres hablan en voz alta simulan y venden imágenes de felicidad. Cuando hablan en voz baja, confiesan sus amarguras. Cuando los hombres hablan en voz alta se adjudican frustradas fantasías. Cuando lo hacen en voz baja, lloran sus decepciones. Cuando las mujeres se ríen a carcajadas se ríen de los hombres. No he conocido un hombre que se anime a reirse a carcajadas de una mujer.

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57 Nunca fui tan bombardeado sexualmente como en mi último viaje a España. Y sabía preguntarme por qué nada de lo visto y oído lograba estimular mi sexualidad. Y es que en realidad sólo podría excitarme, si alguien se excitara por mí. Mi deseo se despierta sólo cuando soy deseado. Pero no necesariamente, el ser deseado, despierta mi deseo.

Parece mentira, pero el acto sexual es cosa de dos.

58 El amor impostor tiene su industria y ha creado artículos que se expanden en los porno shops. Pastillas para excitarse anestésicos para mantener la erección películas, slides y revistas para estimularse penes de látex para consolarse bragas para contactos de apuros en pasillos. Pero con esta inútil alquimia del falso amor, no sólo comercian los fabricantes, también viven de ella

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los consejeros matrimoniales, los sexólogos y los editores de libros con técnicas sexuales. Un inerme encogimiento de hombros es la única respuesta para todo infeliz que cree poder ser feliz con el amor impostor.

59 Nada satisface menos que la autosatisfacción.

60 Toda mujer en la calle es mil veces más bella, que la más bella del celuloide.

61 Nada más triste que una pareja que se mantiene ”gracias” a la psicoterapia.

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62 Creo que todo lo referente al acto sexual debe ser obsceno. Etimología: Ob: fuera. Scene: escenario. Obsceno: fuera de escena, sin representaciones, oculto a la vista de otro, íntimo, privado.

63 ¡Qué absurda teoría que la masturbación no produce idiotez...! ¡Nada más idiota que masturbarse! Si tuviese que pintar la desesperanza, dibujaría una persona sola, cerrando los ojos y frotándose el peno con la mano o el clítoris con los dedos. Al lado del onanista duermen las ausencias, amantes de los deseperados. Nada más parecido al llanto que el orgasmo solitario.

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64 Quien se entrega en el acto del amor, estando enamorado, no puede explicarse cómo pudo tener sexo con otras personas, y éste es tan sublime que luego, en la pausa, sólo se acumula deseo para ese próximo y exclusivo encuentro de cuerpos y almas.

65 Si quieres ser infeliz, conviértete en la amante de un hombre casado. Si quieres verlo infeliz a él, exígele que abandone a su familia. Ser la amante de un donjuán, un solterón empedernido o un casado, es como una compra a crédito: te dan todas las facilidades y con un mínimo anticipo es tuyo, mejor dicho, puedes usarlo todo lo que quieras, pero no es tuyo hasta que termines de pagarlo. Cuando te das cuenta, ya no está a tu lado y aún sigues pagando altos intereses. Si consigues levantar el último documento, está tan gastado que sólo resta tirarlo. Se paga muy caro y se goza muy poco.

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66 La decisión de suicidarse ya estaba tomada hacía bastante tiempo. Lo que le hacía dudar era determinar cuántas víctimas llevaría consigo. Y ella, no cabe dudas, era una. La idea de matarse se cruzó muchas veces por su cabeza. Y lo que más lo deterioraba era ese pensamiento obsesivo y el suicidio en sí. Pues, ¿qué había de original en esa propuesta? si desde que tiene memoria creyó que la muerte lo solucionaría todo. Y esto se remonta a mucho antes de conocerla, durante y ahora. A cada paso que dio, ¿no fue acaso cortándose la piel en finas tiras, y dejándosela cortar en tenaz autodestrucción? ¿También por ello debe culpar al matrimonio o a ella? Si él mismo se encargó de afilar la navaja y ponerla en su mano. Por supuesto que no la hubiese elegido si no hubiese percibido su predisposición a destruirlo, destruyéndose. El sufrimiento lo ha colmado.

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Morirá esta noche. Se encerró en el cuarto del hotel y vació un frasco de barbitúricos. Comienza a dormirse y entre sueños siente que se abre la puerta, entra su hijo mayor y, tocándole la cabeza, le dice: -¡Papá...! ¿Y ahora qué va a pasarnos a nosotros? Se incorpora de un salto y con la ayuda de todo su organismo, que se niega a morir, vomita hasta quedar vacío. Toma una ducha helada, se viste y conduce el auto hasta la puerta de su casa. Es muy tarde para llamar. Se adormece en el asiento hasta que la luz de la mañana lo despierta; silenciosamente, se va como ha llegado. Siente que ya no es necesario decir nada. Primera basura que se tira: “El dolor es noble y nos fortifica”. El dolor es una porquería que duele y sólo sirve para doler. ¡Evitar todo lo que da dolor! Segunda basura que se tira: “Sólo sufriendo se aprende”.

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Tal vez... pero ello nos convierte en una piltrafa sin fuerzas para poner en práctica lo aprendido. La gente repele y rechaza a los sufrientes. Con facilidad hacemos el ridículo. Sufrimos porque nos compadecemos y nos tenemos mucha lástima. El sufrimiento no sirve para nada. Mírese al espejo y jamás verá imagen tan grotesca. ¡Una persona grande, haciendo pucheros! Si no abandona el profesionalismo del dolor y el sufrimiento, habrá llegado a ser especialista. Podría doctorarse en escupir para arriba.

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Cartel para colgar en la cama

Si es cierto que amo a mis hijos no voy a dejar que me destruyas.

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Cartel para colgar en el espejo

Merezco vivir... ¡ Y bien! Sacaré todos los días la basura que tengo en la cabeza. Me cuidaré y aprenderé a quererme. Pero si alguien me quiere....

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67 “Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Pero en verdad que hay pedidos de clemencia que humillan aún más al ofendido y perdones otorgados que asquean con la soberbia con que son concebidos.

68 Hay seres que al separarse jamás tienen consuelo. Son aquellos que extrañan lo que nunca han tenido. Los que se fueron de donde jamás han estado. Los que no pueden olvidar a quien nunca han conocido. Los que recuerdan alegrías que jamás vivieron. Placeres que nunca han sentido. Nostalgias de caricias que no recibieron. Que no tienen ya a quien dar lo que jamás dieron.

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Se arrepienten de errores que no han cometido y lamentan haber perdido una felicidad que no conocieron. Son seres realmente inconsolables, que pasan el resto de sus días borrando de su memoria lo que nunca existió.

69 “Fui demasiado bueno. exageradamente honesto, excesivamente comprensivo y extremadamente generoso”. Nunca conocí a nadie que no explicara así sus fracasos amorosos.

70 Cuando callé o mentí en una traición fue porque, aunque confundido, deseaba conservarte a mi lado. Y a ti te enardecía mi silencio y me torturabas con preguntas. Cuando te dije la verdad, fue porque deseaba alejarte y no me creíste. Me acusaste de mentirte para que sufrieras.

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¡Creías lo que querías! Cuando acepté vivir con un vínculo noble, presté atención a cómo formulabas tus preguntas. Y allí estaba implícita la respuesta que esperabas. Respondía lo que deseabas y dormías en paz, segura de mi amor, pero dándome la espalda. Aceptar mi traición era pedirme que me fuera. Como la madre falsa en el juicio salomónico, preferías que viviera cortado en dos, a verme vivir entero con quien quisiera.

71 Siempre me intrigó: Cuando decías que yo era esto y aquello. ¿cómo hacías para saber más de mí, que yo mismo?

72 Si están convencidos de que todo fue culpa del otro y que lo único que deben hacer es cambiar de compañía para alcanzar la dicha, están condenados a un nuevo fracaso.

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No hay mejor momento para un análisis de conciencia. Pero es más fácil taparlo con salidas acompañadas, alcohol, pastillas, o cualquier otro aturdimiento. En la intimidad de la almohada la sensación es de desamparo, soledad y abandono. Las dos cosas son perecederas y se disipan con el tiempo. Alcanzar la paz con uno mismo y gozar de la soledad, el encuentro con uno, es la mejor medicina. Pero tiene que administrársela otro. Es como darse una tregua. Luego uno se puede volver a equivocar, o tal vez no.

73 Pero si hay algo peor que el abandono, es haber tenido una mala compañía. El segundo o tercer ayuntamiento es una repetición o un cambio. Convendría preguntarse en qué se parecen los posteriores al primero. ¿En nada? ¡Qué gracia!

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Si te has pasado hablando pestes de ella, ¡como para que la imite!

74 ¿Saca mayor ventaja uno de los sexos en la separación? No (A menos que uno crea que la ventaja reside en quedarse con más) ¿Sus integrantes se independizan cuando el juez dicta la sentencia que los transforma en separados? No (La dependencia no la cura un juez) ¿Se pierde a los hijos? No. (Si no se los perdió antes).

75 Un hombre no abandona a una mujer si no es por otra mujer, para que se vaya tendrás que echarlo.

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Pero como no puede vivir sin una mujer, solo conseguirás que se vaya si aún le quedan resabios de amor por ti y por lo tanto un mínimo de dignidad y de respeto por tus sentimientos. Si nada de esto ya le queda, tendrás que irte tú con los ovarios bien puestos o necesitarás un papito que te consienta; una mamita que te apañe (y que haya fracasado en su matrimonio y te haga hacer lo que ella no se atrevió) y sobre todo la insidia de algunas amigas y tías especializadas (solteras, separadas, amargadas). Con todo este acompañamiento podrás iniciar la separación, porque jamás tomaste solita, solita, una determinación. Ni siquiera la de casarte. Lo hiciste porque te ordenaron o porque se opusieron. Si no, tu matrimonio no hubiera sido necesariamente un desastre. De todas maneras, la separación es la única batalla donde todos pierden y todos ganan, aunque unos se vivan como víctimas o como victimarios.

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76

“Puedo vivir sola, pero me encanta vivir contigo.”

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77

“Sin ti no puedo vivir” (Ni conmigo, ni sin mí. Lo que tú no puedes es vivir contigo.)

78

“¡Sin ti, me muero!” (Cómo se puede amar, cuando a uno lo confunden con un frasco de suero).

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79 “¡Vives frustrándome y no dejándome que haga lo que me parezca!” ¡Tengo derecho! ¡Es natural! (“¿Dejarías que un vampiro te chupara la sangre, porque es natural que tenga sed y tenga derecho a saciarla y además no quieras frustrarlo?).

80

“¡Me mataré si me abandonas!” (Y si no te abandono me matarás a mí).

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81 “¡Viviré como una viuda para que tú, amado mío, vivas muchos años a mi lado”.

82 Se conocieron tan jóvenes que podrían haber hecho del otro lo que hubiesen querido. Habrían podido moldearse a su gusto, si hubiesen sido más astutos. Pero para poder usar estrategias, no tendrían que haber estado tan enamorados. Las tácticas exigen una lucidez que el enamoramiento quita. Pero ahora, muerto el amor y separados para siempre, están arrepentidos de no haber sido más inteligentes. Cuando haber amado fue lo mejor que pudo pasarles. No importa el tiempo que haya durado. De todas maneras, podrían haber sido menos estúpidos.

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83 ¡Qué contradicción! Hablas sólo de él, dices que lo amas y no piensas en otra cosa que en vengarte. Es lamentable, porque todo lo bueno que hagas por ti, pensando en causarle daño a él, sólo servirá para dañarte.

84 Si el amor te hace sufrir, no es a mí a quien amas, o no es amor lo que sientes.

85 Nada es tan bueno para mí, si a ti te hace mal. Eso es amor. Pero si tú consideras que nada es tan bueno para mí, si a ti te hace mal, eso es egoísmo. Amor y egoísmo son antagónicos, pero fácilmente confundibles.

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86 Nada es tan malo, si me hace bien. Nada es tan bueno, si me hace mal. El amor es bueno, no puede hacer mal. Si me hace mal, entonces no es amor.

87 Si te da la razón... te trata como a una loca. Si no te da la razón... cree que eres tonta. Si impone sus deseos... es autoritario. Si no los impone... es un ser voluble. Si vuelve temprano, te molesta. Si vuelve tarde, te abandona. Si te busca para hacer el amor, te acosa. Si no te busca, te desprecia. Si te invita, no tienes ganas. Si no te invita, se lo reprochas. Si trata bien a tu amiga, la trata mejor que a ti. Si trata mal a tu amiga, es un mal educado. Si llega cansado, tú quieres salir. Si él quiere salir, tú estás muy cansada. Si se viste mal, es un dejado.

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Si se viste bien, es un presumido. Si estuvo brillante, siempre quiere ser el centro. Si no estuvo brillante, nunca puede ser el centro. Si gasta, es un derrochador. Si no gasta, es un miserable. Escúchame. El hombre es un animal, lo reconozco. Pero a cualquier animal, se lo mata de una sola vez. ¡Mátalo! Si quieres. ¡Pero mátalo ya!

88 Somos capaces de soportar cualquier cosa del otro, menos no conseguir sacarlo de quicio. Y en verdad es tanto o más agresivo el silencio que un insulto. Duelen tanto uno como el otro. Pero si no fuese por el enojo, que sólo sirve para obnubilizar el pensamiento, nos hubiéramos dado cuenta de que ni el silencio ni el insulto quieren decir nada.

89 La mujer espera que el hombre se comporte como un hombre pero para ello, la mujer debe

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comportarse como una mujer. Si la mujer tiene actitudes de hombre, no debería asombrarse de ser tratada como tal.

90 Conseguir, con sutiles agresiones, una bofetada del hombre, es un triunfo femenino, basado en la humillación masculina de haber tenido la cobardía de pegarle a una mujer. Si el hombre se diera cuenta de esto, jamás le seguiría el juego. Y si lo hiciera, la bofetada tendría que dársela a sí mismo por imbécil.

91 El día en que se quedaron mudos fue porque nada tenían que decirse, o es que tantas palabras no dichas habían taponado las gargantas. y las cuerdas vocales no se descongelaban porque pensaban que proponerse hablar consistía en vomitar todas las acusaciones y reproches; acusar y juzgar por todas las ofensas cometidas o por lo menos decir cosas importantes.

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Pensar que el destranque se hubiera producido si a uno de los dos se le hubiera ocurrido comenzar con un simple: - Está por cambiar el tiempo. Probablemente llueva. - ¿Te acuerdas de que te gustaba caminar bajo la lluvia? En eso reside toda la ciencia de la comunicación.

92 La dependencia entre los integrantes de una pareja es una maniobra de explotación que ejerce el débil sobre el fuerte, con todos sus beneficios Jamás conocí a un esclavo que amara a su amo.

93 ¿Por qué será que se hace tanto ruido con el casamiento? Fiesta de compromiso. Sastres, modistas y peinadoras. Despedidas, juntos y separados. Registro civil. Besos y abrazos.

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Ritual religioso-coro de niños-música de órgano. Fiesta de bodas-caravanas de autos-risas y luna de miel. Tantos actos maníacos, ¿serán para tapar la tristeza? En cambio en el divorcio no hay nadie, ni un amigo, ni alguien que desee suerte. Tanta solemnidad y silencio, ¿Será para que no vaya a notarse la alegría? Es de muy mal gusto cualquier emoción durante el acto: ni risa, llantos. Imperturbable serenidad es lo que se exige de dos seres que llegan tan destruidos moralmente. El divorcio es hacer pública la intimidad de un fracaso. El matrimonio es hacer pública la intimidad de una pasión. Si el segundo no fuese una farsa, el primero no sería una tragedia.

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94 Durante el matrimonio no sólo se hace cualquier cosa que venga en gana, sino que además uno espera que lo aplaudan. Separados, aquellas ganas se han perdido. Evidentemente, sólo buscamos el aplauso. Durante el matrimonio hicieron lo que querían, y casi todo lo que querían provocaba el enojo del otro. Sin duda, lo que deseaban era conseguir disgustarlo. Pues también eso han dejado de hacerlo.

95 Me pregunté muchas veces qué debía hacer para que el matrimonio no se rompiese. Y no lo supe nunca. Y era tan simple... Sólo consistía en hacer lo que se quiere sin buscar el aplauso o el enojo. Luego pregunté qué debía hacer para que no me despreciara y comprendí que no hacía falta respuesta, pues su desprecio ya no importaba.

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No recuerdo en cuál de mis viajes perdí el amor propio. Cuando lo recobre, espero que haya crecido como para que no le hagan mella aplausos, desprecios o enojos. Luego me pregunté qué debía hacer para ser amado y allí sí que no encontré respuesta. Todo lo que hubiera hecho para conseguirlo hubiese sido una caricatura de mí y no yo mismo.

96 ¿Alguna vez se te ocurrió pensar que al amor debes cuidarlo?

97 Si ya lo has perdido, ¡decídete! Si ya lo has decidido, obra en consecuencia. No vas a esperar que te empujen al escenario y actúes recitando el texto de un personaje que no te pertenece.

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98 ¿Qué no me he permitido nunca mostrarme débil? Déjame que me apoye en tu hombro para llorar y me verás hacerlo. ¿Dices que te doy valor? Lo que pasa es que a tu lado no tengo miedo.

99 Te he repetido hasta el cansancio que te quiero como eres. Pero, por favor, no insistas en mostrarme cómo eres.

100 ¿Te da lo mismo estar o no conmigo? De acuerdo. Pero no digas que me amas.

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101 Debo desconfiar de mi amor mientras piense que, por estar contigo, tengo que renunciar a alguien o a algo. Cuando uno tiene real interés en alguien no renuncia a nada.

102 No te conocí antes ni te conozco ahora. Pues el odio y el amor que sentimos nos puso vendas en los ojos, guantes en las manos y tapones de cera en los oídos. Recién podré conocerte cuando destierre de mí tan extremas pasiones. Pero, para entonces, habré perdido el interés. Es decir, no te conoceré nunca.

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103 ¿Puedo creer que después de haber hablado tanto, tanto, hoy te reproches el no haberme dicho nada? Hay una sutil diferencia entre cuando uno habla y cuando interpreta. Y yo te escuché con una paciencia infinita. ¿Qué dijiste?

104 Si lo que me hace bien te hace feliz, prefiero no hacerlo.

105 - “¿Cuándo te pido algo?” Sabes que el no pedir lleva implícita una exigencia enorme, pues uno no sabe cómo satisfacerte. - Por favor, sé generosa, pide algo.

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106 ¿Callaste por no herirme o sabías que tu silencio tuvo una crueldad sin límites?

107 ¡Qué no escuché sobre mis ojos! Dijeron que mis ojos eran de una persona muy buena. Dijeron que eran perversos, astutos, ingenuos, dulces, tiernos, tristes, fríos, cálidos, penetrantes, temerosos. Confieso que al principio lograron confundirme. Ahora, cuando alguien dice algo de mis ojos, me entero más de cómo es quien lo dice, que de mí mismo.

108 Si me pierdo otras cosas por estar contigo te perderé a ti en muy breve tiempo. ¿Qué has dejado de amarme?

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Ya lo sabía, pues también yo he dejado de amarte. ¿Dudas de mí? Vamos...Vamos... ¡Dudas de ti! No me preguntes si fui feliz. ¿Lo fuiste tú? Lo fui yo.

109 No fue amor, fue una droga. No fui un amante, fui un drogadicto. Mientras te tenía, gocé. Al faltarme, pude haberme muerto. En la abstinencia, casi enloquecí. Ahora, curado, jamás volvería a inyectarme nada de ti.

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110 Desde los límites mismos de la locura y la muerte me tendiste tu mano. Me aferré a ella y me salvaste. Desde los límites de la locura y la muerte en los que estoy, ahora que te marchaste, me sobresalta cualquier movimiento tras la puerta, pensando que nuevamente eres tú, amada mía, quien vuelve a buscarme. Pero sé que no tienes fuerza, ni la leve incógnita de quién era ese hombre que un día encontraste y que esperó pacientemente tu llamado, por no atreverse a dar un solo paso, por temor a herir o quebrar un futuro que imaginaba fresco y lozano. Ahora, que ya lo sabes, sé que todo ha terminado. Lo difícil es saber en qué me equivoqué. ¡Parezco un débil mental! Debería saberlo. Y no lo sé. No me lo dijiste. O no lo he escuchado.

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111 No me preocupo por mi felicidad, de eso te encargas tú. Yo me ocupo de la tuya.

112 Diálogos inútiles -Dámelo. -No quiero. -¡Que me lo des! -¡Que no ¡ -Es mío. -Es mío. -Pies guárdatelo, no lo quiero. -Tómalo. -Que no quiero. -Que te lo doy. -¡Que no! -Está bien, me lo quedo. -Dámelo. -No quiero. -¡Ufa!

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113 No podría soportar a una histérica. Pero ¡ay de mí si me toca una histórica! El 5 del 1 de 1963 me hiciste tal... El 6 del 8 del 72 me hiciste cual... El 21 del 2 del 74 me hiciste tal por cual... ¿Dónde guardabas tu cuaderno de bitácora?

114 En lo económico, fuiste socrática, aristotélica, epicúrea, maquiavélica, luterana y franciscana. Exigiste fortuna aristotélicamente; socráticamente, no le diste valor; te dio poder maquiavélicamente para luego darla franciscanamente a quien amabas.

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115 Podría soportar cualquier insulto menos que dijeras de mí lo que pienso de mí.

116 A veces, cuando me besabas, me parecía que sostenías con tus dientes la presa recién capturada.

117 Sabías de mi violencia, y eso fue lo que te atrajo, por el miedo que te producía. Cuando yo sentí tu miedo, controlé mi violencia y me transformé en manso. Desde entonces sólo buscaste mi violencia. Y la encontraste. Y te fuiste de mí, por lo mismo que te atrajo: el miedo. Sólo viniste a conocerlo. Dime: ¿No era más barato el “tren fantasma”?

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118 Te casaste para comprobar que no repetirías el argumento de la vida de tu madre. Olvidé advertirte que esa acción tiene el mismo destino.

119 Contenido oculto de las crónicas sociales La Srta. Abolengo en Bancarrota contraerá enlace con el Sr. Con Dinero Hijo de Inmigrantes. Se intercambiarán apellido por dinero en la Basílica de San San. La Srta. Cuanto Más Basta de Familia Renombrada contraerá enlace con el Doctor Recién Recibido. Se intercambiarán contactos por título en la Iglesia de Nuestra Señora. La Srta. Agraciada Con Dinero contraerá enlace con el Sr. Casi Nada. Se intercambiarán

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algún secretito no revelado de dos meses con otro, por dinero. La Srta. Abogada Muy Fea con padre Juez contraerá enlace con Joven Apuesto. Se intercambiaran futuro y trabajo, por colgarse del brazo y ser envidiada. La Srta. Nena Con Dinero Caprichosa contraerá enlace con Joven Pusilánime. Se intercambiarán estupideces por puro capricho. La Srta. Talentosa y Tímida, contraerá enlace con el Sr. Buen Sentido del Negocio. Se intercambiarán materia prima por agente de ventas el próximo 30 del corriente. La Srta. Quinceañera se casará contra el Joven Veinteañero, por unos meses. Se intercambiarán golpes en la Parroquia de San Gerónimo. La Srta. Bella y Tonta se casará con el Joven Bello y Tonto. No se intercambiarán nada a partir del 20 del corriente.

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Srta. Bella Judía contraerá enlace con el Joven Apellido Católico. Se intercambiarán seguridad de apellido cristiano por hacerle la contra a la madre. Joven Negro se casará con Joven Blanca Rubia. Se intercambiarán difuntos familiares en la Parroquia de Saint Michel. Joven Judío con Persecuta contraerá enlace con la Srta. Ultraderecha, Hija de Nazis. La ceremonia se realizará el día en que la pueda convencer de que lo mate. La Srta. Joven Con Padre Mujeriego contraerá enlace con Hombre Mayor Casado Maltratado por Esposa. Se intercambiarán venganza en la isla de Pascua. La Srta. Muy Bella Pocas Luces contraerá enlace con el Joven Petiso Intelectual. Se intercambiarán aburrimiento hasta que la Srta. Pocas Luces encuentre Galán Apuesto y su marido a una colega de la Facultad. La Srta. Piernas Abiertas contraerá enlace con el Sr. Viajante de Comercio. Se intercambiarán cuernos por muchísimos años.

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La Srta. No Sé Arreglármelas Sola contraerá enlace con el Sr. Haré lo que me Pidas. La viuda recibirá los pésames en la casa paterna.

120 Al reñir contigo algo hacías, con razón o sin ella (que era lo que menos importaba) para desarmar mi furia y bañarme en ternura. Entonces, bajando los ojos, acercaba mi boca a tu boca, y te besaba. Un día descubrí que “eso” era lo que hacías para calmarme. Te lo quise decir para que lo supieras y me rogaste que lo callara. Tu honestidad, mujer, no tenía límites. Cualquier otra se hubiese aprovechado de esa arma.

121 Te pedí que te marcharas y así lo hiciste porque yo te lo pedí.

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Luego te rogué que volvieras y no lo hiciste aunque yo te lo pedí. Decídete: ¿Fuiste o no obediente?

122 Ayer te vi pasar, tan bella como el día que nos separamos. Sé que mucho tengo que ver con ello. El orgullo tiene que ver con algo de uno. Sin embargo, sigo orgulloso de ti, que ya nada tienes que ver conmigo.

123 Y pude comprobarlo: cuando sufrí no amé, pues luego amé, y en ello no hubo sufrimiento. Ahora, ni amo ni sufro. Es que he comenzado a comprender la segunda parte: el amor también es perecedero.

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124 Es muy difícil saber si uno grita: -¡Te amo! O lo que dice es: ¡No me dejes solo!

125 Si te odio porque no me amas, mejor escapa, pues si llegases a amarme lo pagarías de por vida.

126 Me dijiste que te gustaban las cosas difíciles. Fui difícil. Y, sin embargo, ¡no te gusté! ¿A qué te referías?

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127 Te hablé en todos los idiomas sin que comprendieras. Un día triné, y me encerraste en una jaula; otro, ladré, y me ataste a una estaca. Cuando aprendía a rebuznar comenzamos a entendernos. ¡Pero ahora: cuídate de mis coces!

128 Hay mujeres que no pueden ver a un hombre sin pensar en un collar (de perlas o de perros). Hay hombres que no pueden ver a una mujer sin pensar en un calzoncillo limpio. Todavía intento saber qué carajo tienen que ver los ovarios con la tabla de lavar y los testículos con el salario familiar.

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129 Si te uniste a mí para apartarte del mundo, pronto te apartarás de mí, cuando adviertas que pertenezco al mundo.

130 ¡Qué extraña enfermedad son tus celos que se curan con mis mentiras!

131 Que cometas errores me parece humano, pero contármelos para que te los perdone me parece diabólico.

132 Hay siempre un momento en la vida de un hombre o una mujer en que se debe pasar por tonto. Pero

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habría que pensarlo antes de hacerlo pues si dejas pasar una, debes esperar la próxima. Y a partir de ésta ¡ya lo eres!

133 Ahora comprendo cuando decías que de hambre no morirías. ¡Eras capaz de comerme a mí!

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Apéndice Juego de destrucción de una pareja Manual de Instrucciones

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Este juego está diseñado específicamente para parejas. Pueden jugar aquellos que han confundido el amor verdadero y aman con el falso o impostor. Número de participantes: Dos. Está permitido incorporar, por cada combatiente, familiares y amigos quienes, sin intervenir directamente, aconsejan enmascaradamente estrategias y variantes para derrotar al enemigo que hay que demoler. Elección del contrincante A) Quien nos hace sufrir B) El más agresivo y hostil C) Blandos y sometidos D) Cínicos E) Rígidos, intolerantes y autoritarios F) Vanidoso y estúpidos G) Sumisos y volubles Puntajes Infarto............................................................100 puntos Depresión....................................................... 90 puntos Agresión física.............................................. 80 puntos Ganar dinero y no dar.................................. 70 puntos No ganar dinero............................................ 60 puntos Rechazo sexual............................................. 50 puntos

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Acoso Sexual................................................. 50 puntos Jaquecas......................................................... 40 puntos Gastritis......................................................... 40 puntos Mareos con desmayos..................................30 puntos Mareos sin desmayos................................... 20 puntos No jugar más................................................. 0 puntos Separarse.......................................................0 puntos Haga lo contrario 1) Pregúntate qué buscas y sabrás de qué escapas. 2) Descubre que temes y sabrás lo que deseas. 3) Mira lo que tienes y sabrás lo que no te satisface. 4) Escucha tus propios reproches y sabrás de qué te acusas. Cumpla las indicaciones 5) Finge debilidad para obtener beneficios. 6) Exige mucho y da poco. 7) Pretende mucho y esfuérzate poco. 8) Sacrifícate y olvídate de ti. 9) No entiendas que aquello que no entiendes es lo que más claro te resulta. Pero no te conviene. 10) Renuncia a tus deseos. 11) ¡No pidas nunca!

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12) Transfórmate en un aguantador profesional. 13) Sé obediente. Si te dicen “puta”, compórtate como tal. 14) Sé obediente. Si te dicen “vete con otra”, búscate una. 15) Escúchate hablar de tus logros y conocerás tus frustraciones. 16) Presta atención a aquello que le criticas y sabrás qué le envidias. 17) No colabores. Compite. 18) No repartas. Aduéñate. 19) Di lo que esperas de tu pareja y sabrás de qué te hicieron carecer tus padres. 20) No Renuncies a tus deseos infantiles. 21) Vive un amor de lactante. Limítate a abrir la boca para que te pongan el pezón. 22) Habla de tu suegra y sabrás qué piensas de tu mujer. Si a esta altura del juego ya se sienten dolores en el pecho, angustia, asfixia, depresión, desgano... ¡Felicitaciones! ¡Va ganando! La destrucción se acerca. 23) No le digas qué deseas, espera que lo adivine.

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24) Dile lo que no te gusta que te haga, para que lo haga. 25) Fastídiate por lo que hizo, para que siga haciéndolo. 26) No dejes de fastidiarte, pues dejará de hacerlo porque ya no tendría sentido. 27) Cuando quieras averiguar algo de tu pareja, pregúntaselo a todo el mundo menos a ella. 28) Insiste en conocer la verdad si quieres escuchar mentiras. 29) ¡Habla, habla, habla!, y tan fuerte que no pueda oírte. 30) ¡No la escuches, no la escuches, no la escuches! 31) Échale la culpa de todo lo que pasa y todo lo que te pasa. 32) Tú no eres responsable de nada. Eres víctima de un monstruo. ¿Ya se siente frígida, impotente? ¿Tiene eyaculación precoz, le cuesta terminar? ¿Está irritable, nerviosa? ¡Bárbaro! ¡El fin se acerca! 33) Exígele que cambié. Tú no debes cambiar en nada. 34) Recuerda el axioma: tú siempre, yo nunca.

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35) Fíjate qué es lo que más le pides, sabrás qué es lo que menos tiene. 36) Exígele más aún. Para que menos pueda dártelo. Esa será su venganza por la humillación que le causas. 37) No pidas nada. Pues si pides podrán satisfacerte. En cambio, al no pedir, tu exigencia será tan enorme que tendrás justificado tu descontento. 38) No tengas luz propia. Vive a la sombra. No hay menor manera de caerse de bruces que vivir apoyado en el otro. 39) Demuestra a cada instante lo libre que eres. 40) Los hijos son muy útiles, sirven de pretexto, excusa, chantaje y escudo. Úsalos como se te antoje y mañana no comprendas por qué te odian. Si ya fue a terapia intensiva, lo siento, es demasiado tarde. Si ha decidido marcharse, piense en quién lo mortificará. Es lo que más se extraña.Si ha resuelto irse, aprenda a vivir con ella sin que lo dañe. Pero el peligro reside en que cuando aprenda a vivir independiente con el

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otro ya no necesitará irse. Entonces, no aprenda. Permita que arruinen su vida. Si ya no hay tiempo para aprender. ¡Sálvese! La pareja sin amor es un mito, una tradición absurda y dañina. Si aún le queda tiempo... Viva

134 Estoy convencido de que nada es mejor que vivir en familia. Y cuando el matrimonio enferma, es posible salvarlo. Cuando la enfermedad se hace crónica, sólo es posible conservarlo. Cuando está desahuciado, la curación es el divorcio. Como en un barco que se hunde, hay que salvar a las mujeres y a los niños primero. Esta es la mínima responsabilidad de un hombre cabal y adulto.

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¡Sí! Uno se puede morir de amor. ¡Sí! No tiene sentido la vida sin ti. ¡Sí! Disfruto de lo bello a medias cuando no puedo compartirlo contigo. ¡Sí! La libertad es aburrida cuando faltas tú. ¡Sí! Necesito de la soledad muchas veces, mientras siento tus pasos o escucho tu voz detrás de la puerta. Pero esta soledad que se me impone por tu ausencia, es inaguantable. ¡Sí! Tus lágrimas son mis lágrimas. y tu risa, mi risa. No puedo reírme mientras tú lloras. Te amo más que a mí mismo. Daría la vida por ti. El valor que te doy cuando estoy a tu lado, es porque a tu lado no tengo miedo. Y todo lo que diga en contra de esto, es solo para poder seguir viviendo sin parecerte un pusilánime.

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Veinte años después

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Me he peleado cientos de veces con arcángeles y siempre me vencieron. Lo que aprendí es que si no hubiese atravesado las contingencias de mi vida, lo que pasó no habría ocurrido y nunca sucederá lo que está por suceder, y en el final, sólo de eso me hubiese arrepentido.

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Esto parece imposible de vivir sólo cuando no se está enamorado. En el amor está implícito La persona amada es siempre un poco más importante que uno Dar, siempre dar y cuando uno siente que lo que necesita es recibir, dar más. Esperar, siempre se puede esperar un poco más y de espera, volver a esperar. Alimentarlo en sus necesidades nutritivas, estéticas y mágicas. Aceptar que en el amor se pierde la libertad. Se depende afectivamente. Se necesita del otro que satisface esa necesidad sin presionarlo. No dan ganas de ir a ningún lugar donde el otro no puede entrar, porque el mejor lugar es a su lado. Fiel y leal sin dudar porque esa es la condición básica de todo vínculo. Sobre la mentira no se puede edificar nada consistente. Siempre con la verdad desde el principio. Desde el mismo momento en que el otro por vez primera se refleja en nuestras pupilas. Saber que el sexo se goza y mejora cuanto más se repite con la misma persona. Más que cumplir lo que se promete, prometer solo aquello que se cumple.

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Generoso a ultranza con todo lo que se dispone. El mejor barómetro es el dinero.

Para poder ganar en la vida hay que conocer las reglas del juego y combatir respetándolas

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¿Cómo no saber quien nos ama y quién no? ¿Cómo negar que el amor ha pasado? Ser tolerado no es ser amado, ese es el No-Amor En el amor hay alegría, En la tolerancia no hay más remedio. Puede haber amargura y hay resignación.

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No se puede amar a dos personas al mismo tiempo Durante mucho tiempo me pregunté como era posible que quien se siente enamorado, entre a veces en parajes desérticos y áridos, donde su pensamiento se torna ríspido y prevalece la desconfianza y la sospecha, cuando justamente esa mujer a quién le entregó su amor fue la artífice de que cambiara la creencia que no había en este mundo nadie en quién confiar. ¿Qué pasó para que de un momento a otro pensase que su deseo era lo más importante. Siempre había pensado que la única manera que había para poder disfrutar del amor era que esa persona fuese un poco más importante que uno mismo. Que darle el gusto fuese un gusto mayor que el que se otorgaba a sí mismo. De pronto, un rayo le partió y pensó que lo suyo era urgente. Variaba de centro como un ciclón y un anticiclón. Se miraba en sus ojos y de pronto le exigía que mirase por los suyos. Durante un tiempo procuraba ser equitativo y pensaba en el otro sin dejar de pensar en lo propio. A lo largo de una jornada o dos conseguía cierto equilibrio, luego inevitablemente caía en el colapso de pensar que era su vida, sus

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deseos, su idea la que prevalecía y no podía conciliar y pero aún, exigía, clamaba, que su decisión fuese más importante que ninguna otra y que su demanda debía ser satisfecha ya. Así entre amores desordenados, me di cuenta que lo que pasaba era que no se podía amar a dos personas al mismo tiempo y que toda renuncia a uno mismo o renuncia al amor que implica entrega, era una abdicación que duraba solo un poco, alternando entre el amor por el otro y el amor por uno. Entonces, me dije, si no tenemos la posibilidad humana de conseguir este equilibrio tan mentado ni estamos dispuestos a someternos a ejercicios de autodisciplina y autoflagelación para apaciguar el ego, ni de renunciar al amor, que pide como cláusula primera que uno se interese en el otro, le haga un lugar dentro del amor a uno mismo, y no confunda el amor por uno con el amor por el otro. Debemos simplemente darnos cuenta cuando nos estamos amando a nosotros mismos y cuando en verdad amamos al otro.

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El amor por uno es válido, solamente si ese amor vuelve al otro. Más, si se queda en ese otro y no se abre hacia el mundo, también se destruye. ¿Qué hago entonces como psicoterapeuta cuando veo a esa persona que sufre el desconcierto? Mientras sigo aspirando a que consiga el equilibrio, antes que haga más desastres, simplemente le sugiero que se retire, cuando no pueda sentir amor nada mas que por él mismo. El peligro es que se perpetúe. El desenfrenado amor por uno mismo llena de dolores y enferma. Sólo salva el amor por el otro. He optado por sugerir esta conducta más práctica, ya que el equilibrio tan mentado suele ser una utopía en la imperfección humana.

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¿Divorciarse para separarse o separarse antes de divorciarse? Vi legiones de personas haciendo planes sobre todo lo que harían cuando consigan divorciarse. Llenas de proyectos para cuando consiguieran subir a la cima de la montaña para pasar al otro lado, pusieron todo el esfuerzo en la meta del divorcio. Desde allí y sólo desde allí conseguirían ser libres, independientes, eficaces y felices. Una vez conseguido el divorcio siguieron peleándose por las mismas cosas que durante la convivencia. Sólo hubo un desplazamiento físico. Se alejaron los cuerpos, pero no las mentes ni las ideas. Si durante el matrimonio hubo convivencia sin concordancia, durante el divorcio continuaron los desacuerdos. ¿O qué esperaban?. Si no se entendieron ni pudieron conciliar antes, ¿podrían hacerlo ahora? ¿De donde saldrá la creencia que uno cambia porque cambia de casa? Al contrario, la necesidad de adaptación a la nueva situación es tan exigente que las personas se aferran a sus primitivos vicios, y se tornan aún más recalcitrantes para seguir manteniendo un estado de dignidad ficticio que se basa en la

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estúpida idea que uno es, en la medida en que se opone al otro. Es suficiente que el ahora rival (o lo fue siempre y uno se entera mucho después) descubra qué es lo que desea para que no-solo haga exactamente lo opuesto sino que se empeñe en conseguir que el otro no pueda satisfacer ni un ápice sus deseos y menos cuando esa satisfacción dependa de lo que el otro haga. Tal vez la única posibilidad de conseguir que el otro haga lo que uno necesita, es que ni se entere de lo que uno precisa. Así tal vez, por azar, lo haga. No es necesario separarse como dos enemigos, pero lo cierto es que cada uno va a defender lo propio. El amor por uno va a prevalecer y con justificada razón, esta vez. Si uno no sabe con quién se casó, debería saber de quién se va a separar. Una buena estrategia, pero hay que estar bastante lúcido para llevarla a cabo es pedir lo opuesto a lo que uno quiere. Seguramente que al no hacerlo ni darlo, nos proveerá de aquello que satisfacerá el deseo que hemos mantenido inteligentemente oculto. La persona que se divorcia sin ser independiente, sobre todo económicamente, sólo conseguirá aumentar el lastre y ser tan sometida como antes pero mucho más quejosa.

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Hay quienes creen que si uno se queja el otro cambia. En el no- amor, el otro no va cambiar nada si percibe que con esa actitud le otorgará algún beneficio. Es más saludable separarse, armarse e independizarse antes. Así no sólo que al irse lo hará sintiéndose un poco más integra, sino que sentirá que tiene más tiempo para preparar su partida. Lo único malo de este remedio es que si se separa antes de divorciarse quizá no tenga necesidad de hacerlo.

... Y vuelven a la casa con la sensación de que nadie los espera O volver a la casa después de haber agotado las posibilidades de demorarse más, alargando “in extremis” el momento del retorno. Los amigos ya se despidieron; los bares cierran; las persianas del negocio han sido bajadas, se fue el último cliente. Tomar la clase de gimnasia cuando el gimnasio va quedando vacío. Cuando no sabemos dónde estar y no podemos estar en el lugar que quisiéramos, porque no hay lugar para nosotros. Un hogar donde nos reciban como somos, como podemos, como queremos y no con la idea de que tendríamos que ser algo tan distinto a lo que

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en realidad somos, al menos en ese momento de la vida. Que tendríamos que querer algo tan opuesto a lo que tenemos. Que no podemos encontrar afuera de nosotros algo que nos resulte estimulante, que nos dé o nos despierte las ganas de volver a casa. Es entonces que llegamos muy mal, con tan mala cara, con tanto desgano, que nos ponemos agresivos, intolerantes, indiferentes para que no se nos note que en realidad lo que nos falta es ganas de vivir, porque hemos perdido toda esperanza de que las cosas cambien. Tantos silencios que llevó al enojo. Tantos enojos que llevó al hartazgo Luego la cena, donde uno ve que no le pusieron, sino que le tiraron un plato. Donde se apuran los bocados para no seguir sentados en la misma mesa en una atmósfera tan densa que podría ser cortada con una navaja. Los chicos ya duermen, mejor que sea así. Uno no tiene ganas de jugar. Uno quiere mor-irse mejor cuanto antes. Con un cuerpo inexistente, invisible y camuflado bajo un seudónimo, enciende la pantalla de su computadora y navegando por internet parlotea en

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un “chat” buscando un alma gemela que lo saque de su ostracismo. Su nombre real o un “nick” que simbolice lo que en ese momento siente o lo que le gustaría ser, le permiten desde el anonimato decir todo lo que desea y consigue no sentirse tan sólo. A veces, superando la chatura generalizada surge alguien que conmueve, cautiva, atrae con fuerza inusitada y se establece un vínculo mucho más allá de la lógica bajo el poder hipnotizante de las palabras. Luego las largas horas acostado y despierto frente a una espalda silenciosa. La cama tiene las dimensiones y la temperatura de una planicie desolada. Uno se levanta con la sensación de no haber descansado, porque el hartazgo no pasa con el sueño. Otra vez enfrentar el día con menos de la mitad de la energía disponible. La otra mitad se la llevó el silencio. A veces se extrañan los gritos y las peleas, porque mientras pataleaba, el animal todavía estaba vivo. Ahora ya no queda nada, sólo la sensación y el conocimiento que detrás, a nuestras espaldas, se está gestando una acción destinada a destruirnos, porque si no pudimos ser para el otro entonces ese otro cree que debemos ser nadie.

El libro del no amor, 20 años después

Así van pasando los días hasta que se revierte la idea de quedarse con todo y uno prefiere que se lo lleven todo. Menos a uno. Las ganas de ganar dejan lugar a aceptar lo que se perdió y sólo a partir de aceptar la derrota, de darlo por perdido, de abandonar la lucha para defender lo indefendible uno puede irse caminando por la calle, con las manos en los bolsillos, pateando alguna lata, silbando bajito, pero a medida que se aleja va apurando el paso para no volver más. Al llegar a la esquina y sólo después de dar la vuelta se animará a respirar profundo porque esta vez, nadie le roba su aire vital. La congoja dará paso a la primer sonrisa después de tantos años, que se insinuará tal vez dentro de algún tiempo. ...cuando uno se da cuenta que no es a la casa donde tenía que ir, sino que lo que tenía que hacer era irse Los “hubiera o hubiese” no conducen a nada. hay que recogerse con piedad. Uno hizo lo que en ese momento sintió que debía hacer. ¿Qué pudo haber hecho?

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La vio frente a él y podría haber corrido ligeramente, tal vez habría escapado. Luego cuando lo buscó, podría haberse escondido. Quizá no lo hubiese encontrado. Podría haberla confrontado, en una de esas hasta ganaba. Podría haber desaparecido, tal vez se hubiese cansado de buscarlo. Pudo negarse, quizá no hubiese insistido. Podría haberla tratado bruscamente, tal vez hubiese cedido por una vez y no hubiese querido volver a verlo nunca más. Podría haberlo ofendido y quién no hubiese querido verla, tal vez hubiera sido él. Podría haber faltado a la cita y ella se hubiese cansado de esperarlo. Tal vez no hubiese ido y ya habría mirado hacia otro lado. En una de esas se hubiese peinado con gomina y ella se hubiese espantado. Podría haberse pronunciado demasiado y él se hubiese cohibido. Lo cierto es que hizo lo que tenía que hacer en ese momento de la mejor manera posible. El otro influyó, sin duda; pero uno es quién es. Eso es el carácter. Podría haberla llevado de paseo y no ir al cine donde no pudo ceder la tentación de tomarle la mano. Ella podría haberla retirado.

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Podría haberla admitido en su cama, pero no en su vida y tal vez ella hubiese estado de acuerdo. Podría haber bebido una coca cola y no dos copas de vino que lo envalentonaron para hablar de casamiento. El otro podría no haber bebido y no hubiese asentido ni participado. Lo cierto es que esclavos de sus palabras más que de sus actos iniciaron un camino que no hubiesen debido transitarlo. Podrían haberse casado y no haber tenido hijos. Podrían haberse divorciado antes de que la casa se poblase. Podrían haberse ido y no haber vuelto. Podrían no haberse vuelto a ir pero con un hijo más. Hicieron lo que tenían que momento. Eso es carácter.

hacer

en

ese

Podrían no haberse arrepentido. Podrían haberse reemplazado fácilmente. Podrían haberse muerto. Podrían no estar aquí para recordarlo. Podrían no haberse casado. Podrían no haberse divorciado. Podrían no haber tenido hijos. Actuaron como les pareció que debían hacerlo. En fin, eso es el carácter.

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Saber acercarse y retirarse a tiempo, es el arte del encuentro ¿Cómo va a otorgarle el lugar tan poderoso de tener capacidad para herirle? Aún no nació la persona que pueda humillarle. si no se siente en condiciones de pararse frente al otro de ese modo, no debe renunciar, sino retirarse por un tiempo hasta encontrarse en un momento más armado y por ello más oportuno. Si siente culpa es porque el otro está ejerciendo algún poder. De todas maneras si siente algo de culpa es porque le faltan condiciones para recibirse de psicópata. de todas maneras el sentimiento de culpa no sólo es un invento de la mente para volver a hacer aquello que hizo daño, sino que en definitiva ese sentimiento no es válido como tal. Uno es o no es culpable. Debe llegar a un acuerdo consigo mismo. Cuando el origen del sentimiento de culpa está oculto en la mente, nada disculpa. y el proceso de aliviarse y de conmutarse la pena, lleva más tiempo.

El libro del no amor, 20 años después

En el mundo de dos, al cabo de un corto tiempo, ya se reconoce las señales del otro. Cuando reina el amor, se adecuan las respuestas, respetando las pausas y valorando los silencios. Nunca más diré ¡Qué silencio! Lo que diré es: tengo tantos ruidos que no puedo oír nada. Cuando el vínculo como tal importa, uno se cuida de no estropear el momento más genial del otro. Como es difícil desatender el pedido de quién nos necesita, uno no debe priorizar su propia necesidad y el otro renunciar a la suya, para que ambos puedan ocuparse de sus cosas, incluso irse, sin sentir qué está en falta. Las explicaciones siempre están de más, solo vienen a ponerle un manto legal a las ganas con que uno hizo las cosas. La depresión no es mala. Si uno quiere conservarse de este lado de la salud, tiene que aprender a deprimirse. Es saludable si se la usa para replegarse sobre el si mismo, hasta que pase la sensación de que el mundo nos ha frustrado. Luego

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hay que volver al mundo. Eso es lo único que no hay que olvidarse. No importa en que zona tan profunda uno se aloje, como un nadador que intenta volver del fondo del mar hay que retornar a la superficie y volver a creer una y cien veces porque esa es la condición de la vida. No se puede vivir maniatado por la decepción y la sospecha, aunque se vuelva a caer. No hacerlo es taponar el libre fluir de la vida y cuando eso se hace y la trama se bloquea el ser humano se extingue y sólo queda una caricatura de sí mismo. Ha de llevar un tiempo volver a la vida. Tampoco hay que apurarlo. Si uno se hubiese muerto en ese momento como lo deseó, lo peor que hubiese pasado es que jamás podría haber comprendido lo que le pasó. Las personas que amaron alguna vez tienen más posibilidad de volver a sentir ese noble sentimiento que las que no tuvieron condiciones para conocer el amor. Si una vez se sintió se puede volver a sentir. Ese sentimiento tiene más que ver con la propia capacidad que con los dones intrínsecos de las personas que se le cruzan en el camino. Quién puede amar siempre encuentra donde depositar ese caudal.

El libro del no amor, 20 años después

Muchas veces pensé que el ser humano tiene una gran necesidad de afecto, que cuando lo tiene lo disfruta y cuando lo pierde, lo extraña. Pero que unido a ello puede haber una discapacidad para sentirlo y entonces, cuando lo tiene, quiere sacárselo de encima y cuando le falta lo busca. Esta paradoja la resolví pensando en términos de pobreza y riqueza. Si la condición básica del amor es dar, cuando es poco lo que se tiene, se gasta enseguida. Como si se tuviese tres o cuatro argumentos, cinco o seis deseos divertidos, seis o siete recursos que al cabo de un tiempo se agotan y por tornarse repetitivos tienden a aburrir. Al no tolerar amar sin dar y ya no tener con qué, crea el recurso de cambiar de receptor para volver a fascinarle. es como el conferencista que dice que jamás se repite en sus conferencias porque siempre cambia de público. Así creo que este camino está cerrado para los aburridos y por supuesto que está vedado para los mezquinos.

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También creí siempre que el amor es cuidado. Como si fuesen sinónimos creados en la primitiva relación infantil donde una caricia y un emplasto de vivaporub nos quitaba el frío y nos mitigaba el dolor. Pero, como no se puede cuidar a todo el mundo todo el tiempo sin ponernos fastidiosos, creo que lo más importante es cuidarlo al otro de uno mismo. No transferirle las decepciones, ni las dudas, ni las culpas, ni los miedos. No inducirle las sospechas ni señalarle el camino de lo que nos puede dañar. Estar muy atento en definitiva a la propia locura ya que no se puede ser cuerdo ni con todo el mundo ni todo el tiempo. En una relación ambos tienen derecho a volverse locos, sólo que no lo deben hacer en el mismo momento. Yo reconozco que me adherí a la idea de que el enamoramiento pasaba para dejar lugar a un amor verdadero. Hoy desisto de esa insalubre idea, de esa teoría para consolarse. Solo el estar enamorado permite que la ilusión y la esperanza transiten cuando la vida se pone negra de realidad.

El libro del no amor, 20 años después

Lo mejor que puede pasar es que uno se enamore una y otra vez de la misma persona. También creí que no se podía evitar el natural desgaste de los materiales confundiendo el espíritu con la materia. Lo espiritual no tiene limites. El cuerpo sí está limitado. Los otros accesorios de la vida también lo están. Pero el lenguaje de las almas es infinito, y cuando aprenden su música, quedan eternamente unidas. Los contactos de esencia son para siempre. Por todo esto tengo más fe en un encuentro azaroso y virtual de dos trasnochados por internet donde las palabras poseen un efecto revelador de la sensibilidad que en un acercamiento en un Pub, mediatizado por el alcohol, a las dos de la mañana.

Para hacer feliz a una mujer se necesita algo más que técnica sexual. Jamás pude detectar que es lo que las enardece. Sus ánimos están más cerca de la fascinación que del contacto. No creo en las técnicas sexuales, creo que lo que una mujer necesita es UN HOMBRE y esa es una palabra muy amplia para una mujer, no localizada en el tamaño ni en el grosor de un aguijón de

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hombres que llenan el vacío con el consumo, con la mezquindad de no ganar para no tener que dar y una ostentación de ultra masculinidad fabricada en los gimnasios y en el desprecio por la mujer. Los hombres que han conocido muchas mujeres tal vez crucen el valle de las sombras con menos remordimiento pero siempre guardan en su corazón la esperanza de conocer UNA MUJER. Hoy creo más que nunca en el azar como una manera de no influir desde los propios desvaríos en la trama de la vida. Hay personas que son demasiado valiosas para ser elegidas dentro del plan de exterminio que uno ha pergeñado para su vida.

El libro del no amor, 20 años después

Eso fue para mí el no-amor hace veinte años y esto es lo que es ahora. Muchas cosas se modificaron y otras tantas las sigo creyendo.

Es cierto, hay cosas que se pueden cambiar; pero uno es lo que es.

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