EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO

April 26, 2019 | Author: Fredy Delgado | Category: Holy Spirit, Christ (Title), Faith, Jesus, Religious Belief And Doctrine
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El Fruto del Espíritu Santo

Fredy Delgado Teólogo

El Fruto del Espíritu Santo EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO Un fruto es algo que crece y se desarrolla partiendo desde la semilla, luego  pasa a la raíz, al tronco, las ramas, las flores y por último se convierte en lo que llamamos el fruto. Así es la obra del Espíritu Santo dentro de nuestras vidas. Todo comienza con la siembra de la semilla de la palabra de Dios en nuestros corazones y continúa hasta que la misma da el fruto espiritual para lo cual fue sembrada:



“Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,

 benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.” (Gálatas 5:22-26).



“Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7.16).

La vida del cristiano consiste en vivir una vida en santidad. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12.14).

Esto quiere decir que el cristiano puede crecer en la santidad a medida que su vida cristiana madura en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo también desarrolla fruto espiritual en la vida de los creyentes. El “Fruto del Espíritu Santo” se refiere a la natu raleza del Espíritu revelada en la vida del creyente. Son cualidades espirituales que deben ser evidentes en las vidas de todos los cristianos. Es por eso que el progreso en la vida cristiana consiste en llegar a ser semejantes a Jesucristo: 

“A fin de perfeccionar a los santos para la obra del

ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad

Fredy Delgado Teólogo

El Fruto del Espíritu Santo de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef esios 4.12 – 13). Por esta razón todo el fruto del Espíritu Santo es con el objetivo de desarrollar la imagen de Cristo en nuestra vida. 

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”

(Filipenses 2.5). 

“Mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor,

somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3.18).

Los dones del Espíritu Santo son para poder. El fruto del Espíritu Santo es  para el carácter en la vida del creyente. Si no desarrollas signos del carácter de Cristo entonces te volverás una víctima de las fuerzas del mal. El fruto espiritual es evidencia de madurez espiritual. Como el fruto en el mundo natural, es un producto que resulta de un proceso de vida. Hay dos tipos de fruto espiritual. 

El fruto del Espíritu:



“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he

 puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Juan 15:16). Estas cualidades son completamente opuestas a las de la naturaleza carnal del hombre: 

“Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación,

inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,  benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:19-23).

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El Fruto del Espíritu Santo Aunque el poder de la carne fue derrotado en la cruz, como creyente experimentas esto sólo en la medida que prácticas la fe en la obra terminada de Jesús. Por lo tanto, para ser efectivo en negar el poder de la naturaleza  pecaminosa de la carne, es necesario que desarrolles o te “vistas” del fruto del

Espíritu Santo. El carácter del creyente nacido de nuevo es de: amor, gozo, paz, paciencia,  benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.  Nuestro Dios y salvador Jesucristo también lo describió en el Sermón del Monte (Mateo 5:6,7) comienza con la descripción del alma bienaventurada de aquel que es hijo de Dios: amoroso, lleno de fe, manso, bondadoso, benigno, limpio, pacífico, paciente y gozoso en medio de la persecución. ¡Es nada menos que la descripción de la imagen de Jesús en el cristiano! ¿Cómo podemos tener estos frutos en nuestro carácter? Cuando nos disciplinamos en leer cada día la palabra de Dios; y pedimos la ayuda del Espíritu Santo para vivir siguiendo el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, nuestro carácter irá cambiando poco a poco; irán apareciendo los frutos que el Señor desea, y será de mucha bendición para todos los que nos rodean. Recuerde que la vida cristiana es un proceso. 

El fruto del servicio:

Cuando el creyente se ha arrepentido de verdad y ha reconocido la necesidad de dejar su antigua vida de pecado, para eso tiene que dar frutos dignos de arrepentimiento. Este fue el primer fruto que Juan el Bautista demando a los  judíos que acudían a su bautismo, “7Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por  padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas  piedras. 9Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego” (Lucas 3:7-9). Los frutos dignos de arrepentimiento se manifiestan con un cambio de actitud y abandono de la práctica del pecado, “10Y la gente le preguntaba, diciendo:

Entonces, ¿qué haremos? 11Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. 12Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué

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El Fruto del Espíritu Santo haremos? 13Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. 14También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo:  No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario”

(Lucas 3:10-14). Los frutos dignos de arrepentimiento se manifiestan con una determinación de no volver a la vieja vida, “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:14-16). Los frutos dignos de arrepentimiento se manifiestan, con un testimonio de vida que glorifique a Dios, “10para que andéis como es digno del Señor,

agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; 11fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; 12con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz”

(Colosenses 1:10-12). Cuando todo esto se ve en el creyente, su convicción lo lleva al servicio a Dios en cuanto a su mandamiento al servicio, ya que el señor nos mandó a producir frutos en la vida de otros: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las

naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado…” (Mateo 28:19-20). Podemos producir frutos en la vida de otros conduciéndolo a recibir a Jesucristo como Dios y Salvador. Discipulándolo para ayudarlo a conformarse mejor a la imagen de nuestro Señor Jesucristo. Impactando con nuestra vida de servicio en aquellos que están a nuestro alrededor. La Biblia nos manda a servir a Dios. ¿De qué manera lo podemos hacer? 1. Adorar a Dios es un servicio. 2. Ofrendar a Dios es un servicio.

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El Fruto del Espíritu Santo 3. Ayudar a otros es un servicio. 4. Predicar la Palabra es un servicio Por eso hay que tener mucho cuidado hermano si tú no estás dando los frutos que Dios te mando que dieras en el momento que te dio el poder y las señales que seguirán a los que creen en su nombre. Porque hay una advertencia sobre el juicio para los que no dan frutos o no hacen el trabajo encomendado: 

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede

llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los  pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto;  porque separados de mí nada podéis hacer”. (Juan 15:4-5).



“Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después” (Lucas 13:9).

¡De cuanta gravedad es esta situación! ¡Qué cosa terrible, que trágico ser un cristiano que no está llevando fruto! ¡Cuán desgraciada la vida del cristiano descuidado, del cristiano tibio, del cristiano pecador, ocioso, mundano, del cristiano que no ora! Esto debería preocupar a muchos y a muchas, el saber que podemos ser cortados si somos frutos inútiles. El pámpano no puede producir fruto en forma independiente de la vid. Por lo tanto, sólo aquellos que mantienen una relación positiva con Cristo pueden esperar tener su aprobación final. El discípulo debe permanecer en Cristo para mantener la vida y ser productivo. Jesús dijo, “Permaneced en mí y yo en vosotros.” Literalmente significa que el pámpano no puede continuar dando

fruto al menos que continúe unido a la vid; ni puede el hombre dar fruto espiritual excepto que permanezca en Cristo. Es necesario no solamente entrar en Cristo sino también permaneced en él; la unión debe mantenerse. Los resultados de la permanencia continua en Jesucristo son nuestra supervivencia y lo fructífero del servicio. “El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto.” Sin embargo las consecuencias de no permanecer en Cristo son la imposibilidad de dar fruto y de ser quitado: “Todo pámpano que en mí no

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El Fruto del Espíritu Santo lleva fruto, lo quitará.” El propósito del pámpano es dar

fruto. El pámpano que no lleva fruto es quitado. (El creyente que no da fruto es quitado). Dado que la misma relación que existe entre Cristo y el cristiano es la misma entre la vid y el pámpano, se deduce que si una persona está en Cristo y no da fruto, será quitado. Jesús dijo: “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano y se secará; y los recogen y los echan al fuego y arden.” De

modo que el pámpano está en la vid y representa a la persona que está en Cristo. Pero el pámpano que no da fruto es cortado de la vid; el individuo que no da fruto es cortado de Jesucristo. Juan el Bautista usó la misma figura retórica y dijo que “todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” (Mateo 3:10).

Cada miembro de la iglesia debería preguntarse a sí mismo, “¿qué fruto estoy dando para Cristo?” Puede decir con seguridad, “Si permanezco en Cristo y si

su palabra permanece en mí, llevaré mucho fruto y mi relación con el Señor como su discípulo continuará.” Y “Será como árbol plantado…que da su fruto”. (Salmo 1:3).No debemos permitir convertirnos en arboles de ornato.

 Nuestro destino es dar fruto en todas las áreas de la vida, en cuanto al servicio a nuestro gran Dios y salvador Jesucristo.

Dios les siga bendiciendo Fredy Delgado Teólogo

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