Como Prepararse Para La Luna Llena

March 26, 2018 | Author: Starboy | Category: Existence, Moon, Mind, Universe, Conscience
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CÓMO PREPARARSE PARA LA LUNA LLENA ENERO  1991

VISAKHAPATNAM  (INDIA)  

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SRI  K.PARVATHI  KUMAR  

CÓMO PREPARARSE PARA LA LUNA LLENA ENERO 1991, VISAKHAPATNAM (INDIA) SRI K. PARVATHI KUMAR

La Luna llena es una excelente oportunidad para experimentar la conciencia de la existencia. Nos ofrece una oportunidad total para experimentar la existencia con una consciencia completa. Por eso, en toda práctica oculta, la Luna llena tiene una importancia muy, muy grande. Es un día en que la Luna está completamente expuesta al sol y también en nosotros. Entonces la conciencia está completamente en flor. El tiempo hace posible el florecimiento completo en el día de Luna llena. Durante ese día, los que de entre nosotros estemos condicionados por la personalidad se nos ofrece una posibilidad de olvidarnos de la personalidad y vivir en consciencia completa. Para los que siempre viven como Alma y han invadido su personalidad con el Alma -es decir, aquellos que saben cómo usar sus tres vehículos, el vehículo mental, emocional y el físico, los que son maestros de estos tres vehículos- cada día es una Luna llena. Porque tienen consciencia total en todo momento. Están ya fuera de la rueda del auto-condicionamiento. Hace dos días hablamos del cómo nos auto-condicionamos, cómo nos desviamos del karma Divino y creamos nuestra propia rueda, quedándonos parados dentro de ella. Para los seres condicionados existe una oportunidad que nos es dada durante todos los días de Luna llena. La rueda Divina se abre para aquellos que están condicionados por su propia personalidad. Es un punto por el cual podemos entrar a un sistema superior. Así es que uno ha de entrar en las energías de Luna llena conscientemente. No es suficiente con que nos agrade la idea de que es Luna llena, ni que vivamos con una mente esperando la Luna llena. Porque si pasamos a través de un día de Luna llena sólo con júbilo y alegría, no pasa nada. Hay una manera de hacer uso específico de un día de Luna llena para entrar en el sistema superior, disolviendo nuestros sistemas individuales. El propósito de la Luna llena es entrar en sistemas superiores o sintonizar con el sistema natural existente del que nos hemos desviado y creado mucha artificialidad. En esa artificialidad, en la que creemos, hemos creado nuestro mundo ilusorio. Por eso vivimos completamente en nuestro propio modelo de pensamiento y no somos capaces de experimentar la existencia sin pensamiento. Nuestros propios pensamientos y la manera por la cual somos empujados por ellos nos apartan de la existencia. Con lo cual no nos liberamos nunca de los pensamientos constantes. Y aunque estemos todos juntos bajo el mismo techo, será sobre todo un estar juntos sólo físicamente.

Desde que acabamos de desayunar y nos encontramos aquí, o entre la meditación y el desayuno, cuando se nos deja libres, somos de nuevo la presa de nuestra máquina de pensar. Según lo que nos proponga esa máquina de pensar, nos mantenemos emitiendo. Somos una herramienta de esta máquina de pensar y por eso no somos capaces de tener un poco de paz apartados de ese empuje del pensamiento. Siempre tenemos una mente que tiene una especie de programa ya propuesto. Y la mente nunca se queda tranquila. La pantalla de la mente nunca se queda tranquila, siempre estamos escribiendo algo en ella. Cuando éramos niños nos daban una pizarra para escribir. Cada vez que escribimos algo en una pizarra, antes de que pensemos escribir una cosa nueva, lo normal es que borremos lo que ya está escrito y escribamos de nuevo. Ahora nos imaginamos una pizarra blanca, no negra -cuando hablo en Occidente normalmente tienen una pizarra blanca, no negra- y escribimos en ella. ¿Qué haremos cuando esté llena? La borraremos y escribiremos de nuevo. Imaginaos que siguiéramos escribiendo sin haber borrado lo anterior. ¿Qué aspecto tendría? Suponeos que hemos estado escribiendo en la misma pizarra sin borrar durante treinta años. Si nos podemos imaginar cómo quedaría esta pizarra escribiendo siempre sin borrar durante treinta años es que es visible. Ni siquiera nosotros, que hemos escrito, podemos leerla. Es una confusión total. No sabemos lo que hemos escrito sobre ella. Y mucho menos otra gente. Pero seguimos escribiendo sobre la pizarra. La llenamos completamente. De modo que es ya incluso difícil saber qué color tiene la pizarra. Si una persona como yo se pone a mirarla, pensará que es una especie de arte moderno. No tiene, digamos, un sentido. Tenemos todo tipo de rayas sobre la pizarra, pero no podemos ver ni siquiera un símbolo, ni un color, ni lengua ninguna, ni método ninguno. De esta manera, la pizarra de nuestra mente la ponemos nosotros mismos en uso y no pensamos en limpiarla diariamente. Por eso la pizarra no nos es útil. De ahí que la naturaleza cada noche la limpie por nosotros. Y afortunados aquellos que pueden entrar en un sueño profundo. Porque cuando dormimos profundamente la Madre Naturaleza limpia nuestra pizarra y nos la deja preparada para la mañana. Pero si abusamos de la pizarra, ni siquiera dejamos a la Madre que la limpie. Eso es lo que pasa cuando tenemos insomnio y nuestros pensamientos no nos permiten dormir . Eso quiere decir que queremos seguir escribiendo en la pizarra día y noche. Hemos de encontrar un momento para limpiar nuestra pizarra. Porque así la Madre Naturaleza va a seguir ayudándonos a limpiarla. El proceso de borrarla con nuestro propio esfuerzo es lo que se llama meditación. Es un proceso por el que intentamos mantenernos aparte del pensamiento, lejos del pensamiento, cuando en verdad no tenemos un pensamiento y experimentamos la existencia auténtica. La existencia, como ya

os he dicho, es eterna, pero los pensamientos son temporales. De la existencia nos vamos a la conciencia de ella. Cada mañana nos levantamos a la conciencia. La consciencia es eterna. Es eterna también para los Maestros de Sabiduría. Para nosotros la conciencia está ahí. Pero no somos muy conscientes de ello. Porque en seguida pasamos al paso siguiente. Es decir, al paso de los pensamientos individuales. Cada día por la mañana, al levantarnos, nos hemos de vincular al proceso de llegar a la conciencia a partir de la existencia. Hemos de conseguir que la conciencia observe lo que está dentro y fuera de nosotros. Cuando dormimos no hay tal cosa como fuera y dentro. Al despertarnos sí tenemos esa consciencia de lo exterior y de lo interior. Si podemos pararnos ahí quiere decir que saltamos de la existencia a la conciencia y nos mantenemos conscientes. Nos mantenemos despiertos y, si podemos pararlo ahí, conseguiremos lo que se llama tener conciencia de la existencia. Sin embargo no solemos quedarnos ahí. Parece que tenemos prisa para empezar con los pensamientos. Y todos caemos en nuestro modelo de pensamiento. Y una vez que hemos caído en nuestro modelo de pensamiento individual, tanto la consciencia como la existencia se van al fondo y empezamos a vivir únicamente alrededor de nuestras opiniones. Así es que, desde que nos levantamos, vivimos casi constantemente con nuestras opiniones. Hasta que nos vamos a dormir. De esta manera, desde que me levanto por la mañana sigo viviendo con mi dolor de muelas, otro empezará a vivir con su dolor de estómago o de cabeza, otro tendrá otra cosa especial y algunos se levantaran con la nariz resfriada. Así nos dispersamos en la objetividad y ya no existe más la ciencia de la existencia. Existimos temporalmente en medio de los pensamientos. En medio de la multitud de pensamiento existimos como una chispa, entre pensamiento y pensamiento. Lo que es de por sí eterno se ha hecho temporal con nosotros. Y lo que es temporal se ha hecho eterno en nosotros. Los pensamientos son temporales en la conciencia. Ésta es más permanente. Pero incluso la conciencia es temporal comparada con la existencia. La existencia es lo más eterno y la conciencia va y viene. Cada vez que hay una conciencia en el Universo se produce la Creación del Universo. Y cada vez que la conciencia se absorbe dentro de la existencia, ya no hay más conciencia. Es lo que se llama Pralaya. Pralaya quiere decir una existencia única, que no tiene consciencia de sí misma porque no hay nadie para poder observarla. No hay nadie que pueda hacerse consciente de ello. Tenemos nuestro propio Pralaya a diario. Cada noche volvemos del pensamiento a la existencia y, durante el sueño, no hay nadie que pueda observar la conciencia pues es absorbida por la existencia. Por eso la existencia es existencia únicamente y no hay una segunda persona para observarla. Es lo que se llama la no creación. Pero aunque haya no creación, la existencia sigue, igual que cuando dormimos no tenemos pensamientos y, sin

embargo, estamos existiendo. A través de nuestros pensamientos formamos nuestra propia creación, de igual manera que la consciencia Divina tiene sus propios pensamientos, que son esta creación. Es el poeta cósmico que sigue escribiendo su poesía. Lo que vemos como galaxias, planetas y seres humanos son sus poemas. Y cuando se va a dormir, todo el universo vuelve a él. Y cuando se despierta todo el universo surge otra vez de él. Igual que nosotros cuando nos vamos a dormir nos olvidamos de que estamos durmiendo en Visakhapatnam. Sólo al levantarnos nos damos cuenta de que estamos aquí. Y sucede así con nosotros porque es también un proceso que pasa en el Universo. El estado original de existencia pura se llama Shiva en las escrituras sagradas antiguas. Es la existencia absoluta. La conciencia que surge de Shiva es lo que se llama Vishnu (333333). En el estado de Shiva no existe el estado interior o exterior. Cuando tenemos el estado de Vishnu, tenemos la existencia que puede ir adentro o afuera. Vishnu es el nombre que utilizan las escrituras sagradas antiguas; otros la llaman la Madre Naturaleza. Al primero -Shiva- se lo llama el Padre; y a la consciencia que surge de la existencia -Vishnu- se la llama la Madre Divina. Los pensamientos emergen únicamente del estado de consciencia. Cuando dormimos no tenemos pensamientos. Sólo los tenemos una vez despiertos. Es decir, los pensamientos son el producto de la conciencia. La conciencia se deriva de la existencia y la conciencia desarrolla los pensamientos. ¿Queda claro este proceso? El sueño es un estado de conciencia. Y la conciencia es la base para todo pensamiento. Os puedo poner otro ejemplo. Todos podemos ver la pantalla de televisión cuando está apagada. El paso siguiente es encender la televisión porque, si no la encendemos, no podemos empezar a ver ningún programa y, aunque haya programa, no podemos verlo si no está encendida. El levantarnos del sueño es como encendernos. Cuando encendemos la televisión tenemos una pantalla blanca. Se vuelve blanca después de ser negra o gris; es decir, se ha vuelto potencial para poder recibir los programas; y por eso tenemos la pantalla plateada. En los escenarios, el paso siguiente a esta pantalla plateada es recibir las imágenes. La televisión está siempre ahí y es más permanente que el estado de apagarla o encenderla. Una vez que la hemos encendido podemos ya recibir los programas. Pero también puede permanecer encendida sin que haya programa en ella. Cuando hay programa en la pantalla, entonces ya no vemos la pantalla. Debemos pues tener algún tiempo en el que no haya programa manteniendo una pantalla blanca encendida sin poner nuestros propios programas. Eso hará que se refleje en ella el programa que está pasando en el Universo. Y aún más si queremos tener el Mahabharata en la pantalla. Lo mejor no es encender nuestro videocasete al mismo tiempo. Imaginaos que yo tuviera doscientos o trescientos videocasetes y empiezo a meter uno detrás de otro. Y cuando

empiezan a emitir el Mahabharata, empiezan a surgir otros programas. ¿Qué es lo que he de hacer? Debo de apagar mis propios programas, ¿no? De esta manera la pantalla podrá reflejar automáticamente el Mahabharata. Si apagamos, pues, nuestros programas individuales en la mente, lo que está pasando en los círculos superiores se reflejará en nuestra mente. Pero solemos estar muy ocupados con nuestros propios videocasetes y no nos preocupamos de ver el programa nacional. En nuestro caso el videocasete corresponde a nuestra mente individual y el programa nacional es la mente universal. La finalidad de toda práctica oculta es llegar a conocer la mente universal. Todos queremos conocer el Plan Divino. Pero ¿cómo podremos llegar a conocerlo a menos que apaguemos nuestros propios planes? Es como tener encendido mi propio videocasete y seguir quejándome de que no puedo recibir el Mahabharata. Tenemos muchísimas quejas acerca de Dios, y Dios nos dice siempre: "¡apaga tu video! y entonces podrás ver el Plan". Es necesario que apaguemos los programas individuales. Hemos de apagar nuestros programas aunque sea de vez en cuando. Si vemos en la televisión nuestro propio programa durante tres días seguidos, nos cansaremos y diremos: "¡bueno, ya no quiero ver más esta casette!" ¿Cómo encontramos la paz, esa inmensa paz que no se puede expresar con palabras? La encuentra la persona que es capaz de liberarse del proceso continuo de pensamientos. Por eso el hombre aspira incesantemente a liberarse de los pensamientos. Si cuando, con la ayuda de un Maestro, experimentamos, y por un solo segundo, este estado de no pensamiento tan dulce y tan profundo, no nos gustará ya perdernos más a costa de nada esta experiencia. Cuando la hemos probado, nos gusta volver a tenerla tantas veces como sea posible. Por eso, también en el estado de evolución, el hombre llega a un momento en que ve que tiene que permanecer más en la conciencia que en el pensamiento. Y solamente entra en el pensamiento para hacer algo concreto, volviendo luego al estado de no pensamiento. Esto es lo que se llama vivir en meditación en todo momento y descender en el cuerpo del pensamiento cuando es estrictamente necesario. Y, si no lo es, cuando no hay necesidad de actuar, volver otra vez a la existencia. Afortunados son aquellos que pueden pensar solamente cuando hay necesidad de actuar. La acción aquí incluye también el planear algo. La acción no quiere decir que sea solamente física, pues tiene sus propios pasos: el primer paso es la idea que nos viene; el segundo es arreglar la idea; y el tercero es el de adecuar en lo físico la idea que nos ha venido. Entonces, cuando necesitamos actuar, la idea y su organización en este proceso descienden al cuerpo de pensamiento y al cuerpo físico según sea necesario. Y, cuando se ha terminado, volvemos otra vez al estado de existencia pura. Y poco a poco cambiamos nuestro plano de existencia del pensamiento al otro plano de la consciencia. Cuando vivimos más en el estado de consciencia, dejamos de vivir en modelos de pensamiento

creado. Si no hay necesidad de actuar se dice que somos una pantalla plateada encendida y sin programa alguno. Entonces los programas superiores se reflejan en ella y empezamos a ver los programas más elevados. Es lo que el Maestro Djwhal Khul explica de manera diferente hablando de la Luna llena. El Maestro Djwhal Khul nos dice que en cada día de luna llena podemos recibir el programa para todo el mes siguiente. Si apagamos nuestros propios programas y mantenemos nuestra pantalla plateada, preparada para ese programa, la Luna llena tendrá algún significado. Lo tendrá para aquellos que son capaces de apagar sus propios programas personales y saben mantener el programa y el equipo preparado para el programa satélite. La pantalla es la Luna para nosotros. Recibimos el programa en nuestra pantalla plateada a través de la pantalla plateada del sistema solar. El sistema solar tiene su pantalla plateada en la luna y los programas que se proyectan en ésta pueden ser recibidos por nuestra luna pequeñita, que es nuestra mente. Para que podamos experimentar las energías de las diferentes Lunas llenas tenemos que hacer muy poquitas cosas: sólo apagar nuestros propios programas. Por eso los Maestros de Sabiduría nos dicen que dos días antes de la Luna llena paremos nuestra actividad desmadrada, no nos movamos demasiado, no hagamos muchas cosas. Para no movernos demasiado, mejor nos quedamos en casa. Sin embargo la mente sigue moviéndose como loca. Cuando digo que no nos movamos demasiado, me refiero a que no nos movamos mucho en la mente. Nos podemos mover físicamente sin estar por ello locos en la mente, muy activos. La estabilidad física o el alimento físico no es tan importante. A lo que me refiero es al movimiento mental. Si estamos tranquilos en nuestra mente durante las horas de Luna llena, el programa de los sistemas superiores puede ser proyectado sobre nuestra mente. Por esa razón se nos pide que nos preparemos para la Luna llena, en el punto álgido de la Luna, que también se llama el punto de la Luna -que será mañana a las 10:27-. En este punto el Sol y la Luna están en un ángulo de 180º, cuando la Luna está completamente expuesta al Sol, cuando nuestra mente está completamente sintonizada a la consciencia. Para llegar a ese punto hace falta que antes haya una preparación. Es una preparación que ha de comenzar como mínimo dos días antes. Pero ¿de qué preparación se trata? La primera preparación es acordarse de que hay una Luna llena que va a llegar. Para mucha gente no existe ni Luna llena ni Luna nueva. Si les decís que mañana es Luna llena, te dirán ¿y qué? Quiere decir que no están preparados para ella. Nosotros esperamos la Luna llena y, por eso, la primera cosa es ser conscientes de que va a llegar la Luna llena. El segundo paso es el de preparar los tres cuerpos. Emplear quizá un día para preparar cada cuerpo. Organizar la actividad física mediante nuestras citas y nuestra alimentación para que el cuerpo físico no nos dé problemas al llegar la

Luna llena. Porque ¿qué pasa si se llega a la Luna llena y uno de los tres cuerpos no está en su debido orden? Imaginaos que tengo una encía hinchada que me duele constantemente. Mi consciencia funcionará constantemente concentrada en ella a menos que sepamos la técnica para apagarnos, para apartarnos de ella. Por eso los Maestros dicen que preparemos nuestro cuerpo físico, luego el emocional y luego el mental. Hacer que éstos estén tranquilos para cuando lleguen las horas de la Luna llena es como acercarnos a la pantalla de televisión cuando faltan pocos minutos para que el programa empiece. El Maestro Djwhal Khul nos ha dicho que, durante la Luna llena, el programa durará doce horas, empezando seis horas antes del punto de Luna llena y terminando seis horas después de este punto. Durante estas doce horas me hago disponible para todos los verdaderos servidores en el planeta. Ese es el caso de todo Maestro. Todo Maestro contacta con su verdadero discípulo el día de Luna llena. Y el programa se emite por medio de un programa de impresión o de telepatía. Durante el próximo mes entero se lleva a cabo el programa donde los verdaderos servidores actúan. Nos es dada, pues, una oportunidad cada mes siempre y cuando mantengamos la pizarra de nuestra mente limpia el día de Luna llena. Y poco a poco y gradualmente podremos aumentar de frecuencia y podremos llegar a un estadio en el que cada día pueda ser Luna llena para nosotros. Es decir, mantendremos la mente siempre tranquila, limpia y expuesta a la conciencia que llevamos dentro de nosotros y a la conciencia que está fuera. Este estar sintonizados con la conciencia en todo momento hace de nosotros un Ser de Luna llena, quiero decir una mente florecida, completamente capaz de recibir el programa minuto a minuto y llevarlo a cabo según este programa. Eso supone una experiencia constante del juego de la energía. Cuando llegamos a este estadio, estamos en un juego continuo esplendoroso y su falta es lo que se llama muerte. Lo que nosotros entendemos por muerte es diferente de lo que entienden por ello los que saben. Un gran Maestro definía la muerte como un lapsus de conciencia, un momento de bache en la consciencia. Podemos decir que no estamos viviendo nuevamente, porque tenemos más lapsus que conciencia. Cuando hay consciencia hay vida y cuando no la hay se llama muerte. Solemos vivir con tanta falta de conciencia que en realidad podemos decir que no estamos viviendo. No tenemos un entendimiento adecuado de la vida y de la muerte. El gran Maestro que se llama Sanat Sujata, que es el hermano gemelo de Sanat Kumara, nos dice: “no os preocupéis por la muerte, porque en realidad no estáis viviendo. Hazte cada vez más consciente, porque la conciencia es la vida y su falta es la muerte”. Lo que entendemos como la muerte del cuerpo físico es una consciencia de este tipo. Por eso decimos que creceremos a una conciencia completa y viviremos como Lunas llenas eternamente. Y por eso, al mostrar un cuadro de todos los

Santos, solemos ver una Luna llena detrás de ellos. Lo cual quiere decir que están viviendo eternamente en su conciencia y que no están muertos. Puede que no tengan cuerpo físico, pero están viviendo muchísimo en la consciencia. El hecho de pintarlos con el aura tiene su sentido. Nunca veremos detrás de cada Santo una media luna pintada, sino una luna llena que está siempre abierta para el programa Divino. Debemos ser capaces de vivir en esa especie de conciencia con la técnica de la meditación y de otras prácticas. Porque ¿cómo nos quitamos de encima nuestros pensamientos? Un método antiguo dado es el de observar, seguir observando cómo pienso, qué tipo de pensamientos me vienen y de donde proceden. ¿Soy yo el que piensa o los pensamientos me vienen? La verdad es que los pensamientos siguen viniendo aunque no pensemos. Si pensamos cuando queremos y dejamos de pensar cuando no queremos, hemos llegado a ser Maestros de Sabiduría, maestros de la mente o del pensamiento. Pero todavía no lo somos. Por eso, a veces, aunque no queramos pensar, los pensamientos vienen. Lo mejor para quitarnos de encima estos pensamientos es observar como vienen y, al observarlos, permanecemos fuera de ellos como observadores. Salimos de ellos con un pensamiento; y cuando nos damos cuenta de nuevo que hemos empezado a pensar, nos salimos otra vez de ese triángulo de pensamiento. Cada vez que salimos de un triángulo en la forma de pensamiento y cada vez que te quieres acordar de cómo los pensamientos vienen, te liberas de ellos. ¿Qué es lo que nos pasa cuando nos sentamos a meditar durante quince minutos? El pensamiento nos lleva a tierras lejanas sin nuestro permiso. Porque la mente está acostumbrada a actuar en la objetividad. ¡Ah! y cuando nos damos cuenta que estamos en meditación, nos deshacemos del pensamiento y entonces volvemos. Pero el pensamiento dice: "¡Ja, Ja, Ja! ¡Ya me ocuparé de verte otra vez y de llevarte a otro lado!". Y otra vez nos volvemos a acordar de que estamos meditando. Le decimos "adiós" al pensamiento y volvemos. Siempre el pensamiento nos lleva afuera de paseo y, después de un poco de viaje, cuando hemos recorrido cierta distancia, le decimos "¡Chao, Chao!", y volvemos. Este es el comienzo de la práctica de la meditación. Poco a poco, si practicamos regularmente, seremos capaces de decirle al pensamiento "¡adiós!" antes de hacer mucho camino con él. Y gradualmente reduciremos el tiempo y la distancia que andamos con el pensamiento y volveremos a un punto en el que cuando el pensamiento intente sacarnos afuera le diremos inmediatamente adiós. Poco a poco nuestra novia nos dejará. Como no nos queremos mover con nuestra novia desde el pensamiento, nos dejará. Así nos despegaremos poco a poco del pensamiento, hasta el punto de que ya en el momento mismo en el que está surgiendo le diremos: "Namaskarams"; le saludaremos y le diremos: "ya sé que me puedes enseñar muchas cosas, pero

no tengo las fuerzas necesarias para viajar contigo". Sin embargo, esperará un minuto y nos dirá todavía: “¡vamos ahora!”. Pues incluso en el momento mismo de hacernos la propuesta, ya lo sabremos. Al inicio no sabemos cuándo nos hace una propuesta y ni siquiera nos consulta. Hace un programa y nos saca afuera. Y sólo cuando hemos andado unos cuantos kilómetros, nos damos cuenta de que hemos sido raptados. Me voy hasta un punto como Bombay, me doy cuenta y vuelvo a Visakhapatnam. Y al volver nosotros, él también vuelve con nosotros. Y otra vez nos vuelve a llevar fuera. Y así seguimos jugando a este juego hasta que ella, nuestra novia, llega a entender que no queremos salir con ella. Y como siempre hemos estado obedeciendo al pensamiento, ella lo da por hecho. Si le pedimos que nos consulte desde el principio -“oye, antes de hacer algo, consúltame”-, nos contestará: “todo este tiempo me has estado obedeciendo y ahora que te has hecho mayor ¿quieres que te consulte yo a ti?” Entonces le diremos: “por favor sí, consúltanos”. Así que al principio es muy dominante, pero, poco a poco, al retirarnos, empezará a consultarnos. Y entonces sólo nos llevará cuando queramos ir con ella y nos preguntará si sólo vamos hasta allí, al templo de Krishna. Pero una vez hemos salido, seguramente nos llevará más lejos. Empezaremos a aprender también estos trucos del pensamiento. Sin embargo, a la próxima, le diremos: “bueno, si has dicho hasta el templo de Krishna, que está allí, pues sólo hasta allí, y basta”. El pensamiento, luego, nos dirá: “nunca me ha sido posible llevarte a menos que te hayas dormido por el camino”. Cuando lleguemos al templo de Krishna, ese de aquí, debemos acordarnos de que allí se acaba todo. Pero si nos dormimos en el camino, nos lleva más lejos. Es una práctica constante. Este juego que tenemos con el pensamiento es la meditación que llevamos a cabo en los primeros años. Al cabo de cinco años, si hemos practicado esta meditación regularmente, el pensamiento nos consulta antes de sacarnos de paseo; y si le decimos: “espérate un rato”, nos dirá: “vale, me espero”. Puede esperar durante quince minutos o puede esperar tanto tiempo como queramos. Y, a partir de este momento, nunca más nos hará proposiciones. La mesa se ha dado la vuelta y a partir de ahora si lo necesitamos, tenemos que llamarlo y él nos dirá: “¿qué puedo hacer por ti?” Entonces las cosas se harán según nuestra necesidad. Y cuando no necesitemos al pensamiento, no nos dominará, ni nos dará problemas, ni nos hartará, ni nos confundirá. Trabajará únicamente para nosotros cuando queramos. Además es un trabajador excelente si meditamos regularmente. Así es como en diez años llegaremos al punto de ver el punto en el que el pensamiento surge. Esta fuente es el estado de nuestra existencia real. Es decir, nuestra dirección auténtica. Es el indicio de que nuestra seña es auténtica.

A partir de ahí vivimos siempre en nuestro domicilio original. Antes de eso estábamos viviendo en casa de un amigo. Ahora la gente nos preguntará donde vivimos y diremos que vivimos en nuestra casa y que el nombre de nuestra casa es YO SOY. Luego nos preguntará si antes vivíamos en casa de un amigo y nos dirá: "¿cómo es eso?" Y responderemos: “sí, también usamos esa casa, pero sólo cuando la necesitábamos”. Si somos regulares en nuestra práctica, en un ciclo de Júpiter podemos llegar a ese estado. Esto es lo que nos dicen los Maestros. Ese ciclo de Júpiter es de doce años. Hemos de mantener este tipo de práctica para que, poco a poco, un pensamiento dominante que nos empuja a salir se haga nuestro asistente y el amigo más obediente. Esta es la finalidad de la meditación. Cuando estemos en ese estado podremos decir al pensamiento: “mira, es Luna llena; te doy cinco días de vacaciones”. Y él nos contestará: “vale, de acuerdo”. Así es como, poco a poco y de una manera afable, hemos de llegar a dominar al pensamiento. Es un proceso muy delicado. Porque sin pensamiento no podemos trabajar en la objetividad. El mundo objetivo lo necesitamos muchísimo. Es como una esposa. Si somos capaces de tratar dulcemente a nuestra esposa, se vuelve nuestro compañero más querido de la vida. Tendremos un buen amigo a través del tiempo. Cuando tenemos un compañero querido tenemos una vida maravillosa. La vida no es tan agradable sin un compañero de viaje. Si hacemos un buen uso de las energías de la Luna llena podremos llegar a tener buen un amigo. Y, poco a poco, podremos transformar cada día en Luna llena. Cuando apagamos nuestros propios programas y estamos en consciencia continua del programa satélite, funcionamos según ese programa. Es lo que todo buscador verdadero quiere llegar a conseguir. Sólo después podemos llegar a experimentar la existencia eterna. Porque viviremos en consciencia constantemente y no habrá muerte a partir de entonces. Esto es lo que se llama inmortalidad. Entonces podremos llegar a ese estado de conciencia a través de la Luna de Capricornio. Porque ésta nos ofrece una buena oportunidad. En las clases anteriores os he hablado en general de la importancia de Capricornio. Capricornio es el amanecer de nuestras vidas en lo que se refiere al planeta. Si lo miramos con el planeta, es el amanecer. Pero en este momento en particular y concreto Capricornio es mucho más importante que en otros momentos. Porque ahora tenemos a los grandes Maestros en Capricornio: tenemos a un gran Maestro llamado Saturno, otro gran Maestro llamado Urano y un Maestro más llamado Neptuno. Son los tres grandes Maestros que tenemos ahora, además del Maestro del sistema solar, el Sol. Neptuno, Saturno y Urano están en Capricornio y en la dirección opuesta tenemos a otro gran Maestro: a Júpiter, el cual está con los ojos abiertos sobre los otros cuatro. Es una distribución maravillosa. Y para darnos la visibilidad, la

luz entra ahora mismo en Cáncer. Así es que habrá un intercambio de energías excelente entre Cáncer y Capricornio, en el que seis planetas están en interrelación. Con esta situación, tenemos una gran posibilidad para esperar una existencia más profunda. Así es que mantengámonos en forma para que podamos conectar con el programa que se va a emitir en las próximas de treinta y seis a cuarenta y ocho horas. Gracias.

AVISO Este trabajo es una transcripción literal de la traducción simultánea de esta conferencia/ seminario. El trabajo no ha sido revisado por el autor, por lo que puede contener errores y omisiones.   Más información: [email protected] www.edicionesdhanishtha.com www.wttes.com

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