cisneros sant roz

July 11, 2017 | Author: Martín Guillermo Lon Blanco | Category: Hugo Chávez, Venezuela, Technology, Jimmy Carter, Poverty
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GUSTAVO CISNEROS Una falacia global

KARIÑA EDITORES

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Gustavo Cisneros Una falacia global José Sant Roz. Primera edición, 2004. Diseño de Portada Ever Delgado. Diagramación y Diseño: Andrés Rodríguez. Revisión: Juan Carlos Delgado. IMPRESIÓN – Editorial Caldera del Diablo. Mérida Venezuela -2004.

HECHO EL DEPÓSITO DE LEY

Mérida – Estado Mérida Venezuela.

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José Sant Roz

GUSTAVO CISNEROS Una falacia global

Con prólogo de: Daniel Hernández y Luis Vargas

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Me veo además, obligado a escribir este libro, como un juicio histórico a los crímenes cometidos por Venevisión los días 11, 12 y 13 de abril de 2002, y durante el paro petrolero que se inicio el 2 de diciembre de 2002, y duró tres meses; y por muchos otros, como veremos en este trabajo.

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Dedicado a mi querido amigo Giandoménico Puliti , asesinado en Mérida por los sicarios del imperio norteamericano.

Con especial reconocimiento a los profesores Carlos Joa, Teresa de Sanz, al doctor Juan Carlos Villegas, a la doctora María Teresa Vielma, al consecuente amigo Humberto Martínez y a ese gran pueblo venezolano que no se dejó montar por las Jineteras.

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José Sant Roz

GUSTAVO CISNEROS Una falacia global

- CON RÉPLICA AL LACAYO CARLOS FUENTES -

EDICIONES PUEBLO SOBERANO Kariña Editores

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Índice CONSECUENCIAS DE LA CONSPIRACIÓN… 17

GUERRA AVISADA SÍ MATA SOLDADO… 45 DIEGO CISNEROS… 69 LOS CAGA LECHES DE LA DERECHA… 82 GOLPES BAJOS Y PARALELOS… 160 EL MEDIO ES EL CRIMEN… 109

EL PLANETA EN UN CAJÓN… 128 CAE LA DICTADURA… 139 EL NACIMIENTO DE VENEVISIÓN… 150 EL «GRAN MAESTRO»… 165 BETANCOURT – ROCKELLER-CISNEROS… 185 MALCRIADO E INNOMBRABLE… 198 LOS GANSTERS DEL ART DEALER… NEGOCIO Y PODER... 204 EL MENEN VENEZOLANO… 221 SEÑOR DE MEDIA VENEZUELA… 236 MANUAL PARA JALARLE A CISNEROS… 249 CARLOS FUENTES, EL MORISQUETERO… 267 PRÓLOGOS A LA MEDIDA DEL AMO… 266 LA SANTA ALIANZA GLOBAL… 283

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«Antier hablé con el señor Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas... y me pidió que le explicara la situación. Yo le dije, aquí lo que hay es un grupo de terroristas, señor Kofi Annan, aquí no hay una lucha democrática, no, aquí estamos nosotros, los hombres y las mujeres de la democracia luchando contra una partida de terroristas y de golpistas y de fascistas Y le dije, además de eso le dije, por allá por Naciones Unidas, muy cerca de las instancias máximas, anda uno de ellos, anda un fascista, anda un golpista, que es dueño de una televisora aquí en Venezuela, que se llama Gustavo Cisneros. Ése es uno de los más grandes responsables de lo que está pasando en Venezuela, y yo lo acuso ante el pueblo y ante el mundo por golpista y por fascista». Hugo Chávez Frías en su «Aló Presidente» del domingo 10 de enero del 2003.

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Betancourt se arrodilla

Betancourt y CAP con Diego

Sofia Imbert, entrega cuentas

Wolfang se inclina

GUSTAVO Y RICARDO

Otro abrazo de Betancourt

El Expedito en Altamira

R. J. Velázquez se presenta

Presidentes arrodillados ante el poder económico 15

LOS LACAYOS

Jovito Villalba

Petkoff, Martín y CAP

Caldera y Betancourt

Carlos Fuentes, miserable cipayo

Miguel Otero Silva

Pompeyo Márquez

Gumersindo y Diego Arria

Betancourt y Diego Cisneros 16

CONSECUENCIAS DE LA CONSPIRACIÓN El 8 de mayo de 2004, cuando mataron a Giandoménico Puliti de un tiro en la cabeza, la gente pensó en el libro «Obispos o demonios». Se desató una gran ira en el pueblo, corrieron mensajes y «mariposas» heridas por las calles denunciando a sicarios y a paramilitares, y hubo quienes dijeron: «Ahora van por Sant Roz». Ese día 8 de mayo, Giandoménico estaba invitado a un programa de televisión para hablar de «Obispos o demonios» y me pidió que lo acompañara a Tovar. Como ya no le quedaba un ejemplar de este libro, yo le facilité uno al entrevistador Néstor Sánchez (quien dirige en la Televisora Comunitaria el programa, Punto de Cuenta). Dos horas antes de que lo mataran, un grupo de camaradas estuvimos departiendo con Giandoménico en la Asociación de Profesores de la ULA. Yo salí cerca de las 10 de la noche, y al ver el sector desolado y oscuro, tomé una vía que poco frecuento, pensando en los criminales que nos andan acechando. Giandoménico más confiado, se fue a su trabajo en el Centro Cultural Tulio Febres Cordero, arregló un material para un gabinete de gobierno que debía atender al día siguiente, y salió; nadie se explica todavía, cómo pudo coger hacia uno de los sectores más peligrosos de Mérida, inclusive de día, El Mirador, cerca de la Pedregosa Sur, en las afueras de la ciudad. Sin ninguna duda, para mí, que se trata de una celada. Estaba Giandoménico en su carro, con los vidrios ahumados cerrados. Iba acompañado de una joven, cuando un tipo en una moto se le acerca y le descerraja un tiro en la cabeza. Las versiones policiales dicen que el vehículo estaba en movimiento cuando le disparan, lo cual resulta imposible dada la dirección de la bala. Yo denuncié por Radio Nacional de Venezuela el caso como un acto de paramilitarismo, y causalmente al día siguiente en Aló Presidente, el comandante Chávez anuncia la captura de varios paramilitares en una hacienda de El Hatillo. 17

Como digo, en todas partes se me veía como a un fantasma, como a un sentenciado a muerte. Muchos amigos me llamaron para que me cuidara. Pero uno no puede dejar de hacer para lo que ha nacido. Si no pudiera escribir más, ni pudiera decir mis verdades, sinceramente que me mataría. Y tenía sobre mi escritorio el libro «Gustavo Cisneros al desnudo», esperando por unos retoques. La única manera de vengar la muerte de Puliti es seguir diciendo nuestras verdades, me dije. Y apresuré el envío del libro de Cisneros a la imprenta. Menos mal que mis trabajos los pago yo, los asumo y yo los distribuyo por cuantos medios populares tengo a mi alcance. No dependo de editoriales ni de distribuidoras, e incluso ni siquiera de imprentas. Y otra vez desafío a los mafiosos como lo vengo haciendo desde hace treinta años. Pero confieso que nada me ha golpeado tanto, en los cinco últimos años, como el suicido de mi hermano Argenis y el asesinato en la persona de Giandoménico. No hay frente de bandidos que no haya desafiado: a la banda de los que se han cogido las universidades para robarlas, para convertirlas en cuarteles de sus mafias, lo hice con el libro «Capos de Toga y Birrete». He atacado a los dueños de los medios con «Las Putas de los Medios» y «Las Jineteras»; a los maulas de la oposición los desnudé en «Los Verdaderos Golpistas». Por ahí ya está circulando la tercera edición de «La CIA en Venezuela», y vengo escribiendo contra los Cisneros desde 1985. Se me aconsejó, conociendo el poder de los Cisneros, que publicara este trabajo, pero firmándolo con otro nombre; yo eso nunca lo he hecho. Mi estilo es inconfundible, y todo lo firmo con ese nombre, que está en el registro de Mérida, José Sant Roz. Además lo que digo está respaldado por documentos. Y en definitiva, no sé por qué voy a tener miedo de decirle la verdad a ese gran asesino del 11-A. Por ustedes, hermanos, otra vez, un libro de denuncia. No tengo remedio ni tampoco pienso «regenerarme», adecentarme, según los patrones de los vendidos, de los lacayos. Imposible.

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PRECISANDO EL ENEMIGO Hemos precisado muy bien al enemigo del actual proceso revolucionario: el imperio norteamericano, y la prolongación de su brazo criminal en Venezuela, esos privilegiados que hoy han tomado como bastión los medios de comunicación y algunos centros del Este de Caracas, con su jefe máximo, el señor Gustavo Cisneros. Ciertamente Gustavo Cisneros no estaba equivocado cuando creyó que vivíamos bajo un régimen «democrático» para mil años sin «problemas». Cualquier gobierno que no se hubiese ajustado a sus parámetros, bastaba con sacarlo de quicio, hacerlo ingobernable mediante el terror de los medios, llamar a elecciones y poner otro gobernante adecuado a las exigencias del imperio. Hugo Chávez les demostró que él podía contra esa bestial arremetida, y lo ha conseguido, no sin lamentables pérdidas de vidas humanas, cuantiosos gastos, una guerra de desgaste en instituciones poderosas como las pervertidas regencias universitarias; infiltrada la administración pública por funcionarios corruptos, en medio de un permanente caos y sabotajes; con notables ruinas en los campos y en las ciudades, quiebras de millares de medianas y pequeñas empresas, y una estresante tensión, que nos ha colocado a todos, a chavistas y opositores, al borde de la locura. Y la guerra que ha planteado Chávez no es en verdad contra los pobres partidos AD, COPEI y MAS, que quedaron hace tiempo desintegrados, sino contra un sistema neoliberal, cuyo jefe máximo vivía entre Nueva York, Madrid y Miami, en permanente contacto con el Departamento de Estado, con la CIA, y ya entregado a labores de guerras globales. Este jefe máximo al que jamás le ha gustado figurar, tuvo que dar la cara en el momento en que Otto Reich, Roger Noriega y el mismo George W. Bush pusieron sobre el tapete el asunto del «irritante caso venezolano». Desde 1958, los Cisneros venían gobernando a Venezuela tras bambalinas. El método les había funcionado a la perfección: colocaban a un títere que sabía moverse bien según los patrones que le dictaba la alta clase empresarial. Nuestra democracia burguesa en ese sentido era perfecta, y EE UU durante medio 19

siglo no tuvo por qué preocuparse. Mientras menos se sabía en lo que andaban los Cisneros, mejor controlaban al país. Los países pobres, amarrados a los parámetros bursátiles del imperio no pueden tener plena libertad para elegir a sus mandatarios, y están condenados a ser eternamente «subdesarrollados» o eternamente en vías de un hipotético (inalcanzable) «progreso». Condicionados por el consumo, nosotros sólo podremos ser «felices» en la medida en que tengamos dinero para comprar o para derrochar. No podrá haber conciencia sobre las razones del «subdesarrollo» hasta tanto no se desenmascare el negocio que representa la droga del consumo. Se nos mide más por lo que consumimos, que por lo que somos capaces de producir. «¡Consumid miserables hartibles, o jamás vislumbraréis el desarrollo!», nos grita desde sus dominios Gustavo Cisneros, y cuanto más consumen los miserables hartibles más torpes, y por tanto, más lejanos de dar el «gran salto». Parte del negocio. Por todas partes se ven los fetos de Walt Disney, los bofes de Mc Donald’s, las charcas de la Coca Cola junto con la incesante proliferación de basura con ratas tecnosofisticadas (que además se auto-reproducen incontrolables a través de los rayos catódicos). El gran filántropo Gustavo Cisneros, echa migajas con bombas mediáticas; nos riega con golpes, guarimbas, paros y bandas de paramilitares. Vamos a ver en este trabajo por qué Cisneros que camina en una sola pata y lleva un brutal parche mediático en un ojo, moviéndose por el sistema de las palancas (con el que lo dota Washington), se ha convertido finalmente en uno de los supremos dioses del mercado. Con una sola pata y su parche se ha metido en el bolsillo a las putas más caras del mercado de la «izquierda», como Carlos Fuentes. De puta a putañero se han entendido muy bien con un cerebro y con un mismo corazón, gozando del privilegio incomparable de los medios: la suprema imposición de los imbéciles intocables. Gustavo Cisneros aprendió de su padre, don Diego, que los pobres pueblos nuestros «para salir de abajo» deben vender su alma, su voluntad y su dignidad. 20

Está claro que la gente como Cisneros piensa que siempre hubo ricos y pobres y que esto no tiene remedio y que el sistema capitalista neoliberal ha dado en el clavo, aunque el mundo esté peor y cada vez vaya creciendo el mar de la pobreza en progresión geométrica. La única salida para nosotros sería la capacidad de poder levantar una autonomía intelectual propia –como dice José Luis Sanpedro – que debe nacer de la aceptación realista de nuestra condición y naturaleza: una manera de autoabastecernos, un modo de arrancarnos la falsedad de un progreso extraño que siempre nos está llegando de afuera. Comprender que el desarrollo nuestro no debe corresponderse con el de los poderosos países capitalistas. Que hay que detener tantas importaciones innecesarias. Acostumbrarnos a ser pobres (y serlo con dignidad). Que no sean ellos quienes decidan el valor de la vida y del significado de progreso, siempre en función del dinero, del capital. Los enfermos mentales del mercado nos han convertido en unos neuróticos sin identidad. La neurosis del rechazo a nosotros mismos, a lo que hacemos, a lo que tenemos, de donde venimos. Neuróticos que se niegan a aceptarse tal cual son. Y Gustavo Cisneros quiere doblegarnos por la neurosis del consumo y de la disociación sicótica y moral. El que se subordina a la doctrina del mercado que nos quiere inocular la tríada Cisneros-Bush-Fuentes, no le quedará otra cosa que prescindir de sus gónadas y de su cerebro. Toda batalla con dirección hacia el ansiado «progreso» no hace sino encasillarnos en el modelo consumista, anodino y vacío de los yanquis. Los gringos son los que han venido alimentando la madriguera de delincuentes como Gustavo Cisneros con el propósito de adueñarse de nuestros mercados y de nuestro sistema nervioso. Hay que acabar con las bestias porno-irredentas de los medios de comunicación que continúan engendrando monstruosas ejecuciones de niños como la que se hizo con la pequeña, de seis años, Jon Benet Ramsey, campeona de numerosos concursos de belleza en Estados Unidos, que fue violada antes de morir. Era una mujer en miniatura que guiñaba los ojos «con gracia», que aparecía en unos videos con mallas 21

en las piernitas, tacones altos, posando y caminando por pasarelas como una modelo profesional. Idéntica a esa clase venezolana envenenada por el confort, por los rascacielos, por el consumo y las degeneradas telenovelas que se difunden a través de Venevisión. Esa población latina con aspiraciones de hacer de sus hijas actrices de teleculebrones, cantantes, misses... y bien putas. DE JIMMY AL PIRATA GLOBAL El Presidente pidió a las tropas aplicar el Plan Ávila. Pablo Bachelet, biógrafo de Gustavo Cisneros. Exigía el chileno José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, la aplicación inmediata de la Carta Interamericana (con los victoriosos venenos del menú de la OIT, la SIP y el Departamento de Estado). Sin que nadie lo llamara o necesitara, el Centro Carter se trajo coleado a William Ury, un negociador de la Universidad de Harvard. En opinando Ury, Datanálisis clamó victoria con una encuesta vieja y del revés: «Ya la oposición cuenta con más del 50%». La Coordinadora Democrática ponía en marcha la consigna: «Chávez planifica el fraude», y al mismo tiempo se estaba nombrando una comisión del Congreso de EE UU para seguir paso a paso el proceso del «NO» o el «SI» en Venezuela. Más atrás salía Charles Shapiro a reunirse con los golpistas del Estado Mérida. Faltaba en este agite de visitas y declaraderas el AMO supremo de Venevisión. Pero por ahí también lo traían con su libro «Un empresario global». Si el ex magistrado Franklin Arriechi hubiera estado en plan de anfitrión de todas estas delegaciones y buenos amigos de Venezuela, habría declarado: «¡TODOS ESTÁN PREÑADOS DE BUENAS ELECCIONES!» Pero en realidad están preñados de mercados, y el que los ha empreñado a todos ha sido Gustavo Cisneros, según el estudio que aquí veremos. 22

Vivanco no es nadie en el mundo, pero apenas abre la boca, ya CNN lo está convirtiendo en un centro noticioso del hemisferio: es hijo mimado de Otto Reich, la madre curandera de los grupos cubano-americanos radicados en Miami. De Vivanco a Carter, hay menos que un paso. De Carter a Cisneros no hay ninguno. El anciano Jimmy Carter estaba preocupado, no por la situación del país, bueno, digamos que por el país sí, pero en función del bienestar de los intereses de Gustavo Cisneros. Aquel mismo Cisneros que en una ocasión había dejado embarcado al Presidente de la República, cuando humildemente le invitó a comerse unas hallacas llaneras. Las hallacas se quedaron frías en una cena que pudo haber sido histórica para el país y para la América Latina. Una cena que nos habría ahorrado centenares de muertos, caos y angustias, porque bastaba poner un poco de raciocinio y de ponderación en lo que se debatía. La soberbia de Gustavo Cisneros era demasiado grande como para «rebajarse» entonces a compartir unas serenas y fructíferas navidades con el hombre que le estaba poniendo trabas a su gran piratería global. Ahora, qué mosquito le había picado al Adelantado que buscaba desesperadamente una reunión con el Presidente, y había puesto en ese plan de correveidile al anciano Jimmy (quien por cierto, va de un lado a otro del mundo pagado por la Coca Cola). ¿Qué le estaba pasando a la tritonante altura de este pirata colosal del empresariado global, que pedía a través de un ex presidente estadounidense una cita al «negro» y al «ogro» que según él le había llamado Jinetera, es decir prostituta? Algo muy grave debía estar pasando por la cabeza de Gustavo Cisneros para dejar de lado a sus escuadrones golpistas, pedirles time, y con el rabo entre las piernas meterse en Fuerte Tiuna. Gustavo has the means to defend himself and clear his name. Gustavo is no stupid… He has been successful in every venture he has embarked. Jorge Olavarría.

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Al Jimmy le encanta viajar en los aviones de la Organización Cisneros, OC. Son muy buenos, cómodos y rápidos. Jimmy se reunió con el Presidente Hugo Chávez a principios de junio y a boca de jarro le planteó la urgente necesidad que tenía Gustavo Cisneros de «llegar a un acuerdo». Chávez no estaba muy claro en qué consistía ese acuerdo, pero sabía por dónde jumeaba la cosa: Gustavo estaba siendo señalado en el mundo entero de golpista, de andar tras planes terroristas con paramilitares colombianos; una de sus haciendas en Carabobo había sido allanada y por la Lagunita Country Club, en las vecindades de otra de sus propiedades andaban merodeando los agentes de la DISIP. A donde iba Gustavo presentando el mamotreto de «Un empresario global», el tema recurrente era el de Chávez: que si él tenía algo que ver con los planes conspiradores de la oposición venezolana para salir del Presidente de la República a como diera lugar. Estaba harto Gustavo del sanbenito de que se pudiera estar prestando para esos «estúpidos proyectos» en los que lo involucraban con «gusanos cubanos» como el tal Robert Alonso. Nunca había pensado Gustavo Cisneros en dedicarse a promocionar un libro que alguien escribiera sobre él; nunca se había planteado buscar a un connotado hombre de izquierda como Carlos Fuentes para que le escribiera un prólogo a ese libro que él no había escrito, pero que le urgía andar presentando como propio, en Argentina, en España, en Chile. El nunca había sido hombre de andar dando discursos y de conceder entrevistas… Pero en Venezuela no había día en que los dardos no le apuntaran desde la avenida Bolívar, en «las eternas y malditas marchas de los chavistas», en las que además nunca faltaban pancartas donde lo acusaban de asesino, de ladrón y de golpista, y donde lo relacionaban con Bush, con la CIA, con el ALCA, con la plaga cubana hermanada a los actos terroristas de Bush; aliado a la política paramilitar de Álvaro Uribe Vélez y a su Plan Colombia. Cualquier «mierda hemisférica» me la endosan los comunistas castristas y chavistas. Él no podía asistir a la boda real de doña Leticia y el príncipe de Asturias, porque, venga, allí otra vez el plomo monocorde de la prensa que le preguntaba por el Chávez y por 24

la guerra mediática en contra del tirano bolivariano. Por eso, esa súplica al viejo Jimmy: consígame urgentemente una entrevista con ese señor, para ver de qué modo le paramos el trote a ese caballo. Al parecer ya Jimmy no era el negociador entre la oposición y el gobierno, sino entre Gustavo y Hugo. Vino, fue, bajo y subió, y al final el Presidente admitió reunirse. El haber haber logrado aquella entrevista amainaba un poco los escándalos en el mundo, y ya podía el Jimmy reganarse otra vez el Nóbel de la Paz. Al fin, pues, Gustavo, podría de manera directa solicitarle que lo dejara tranquilo. Que él andaba en lo suyo, en los negocios globales presentado el libro de Pablo Bachelet, ayudando a los pobres, dedicado a la obra de su esposa Patty en la colección de exquisitas obras de arte, buscando excelente programación educativa para ValeTv y que en definitiva le preocupa el destino de su patria porque no es hombre de rencores ni de odios, ni mucho menos de propagar violencia. En la reunión era poco en verdad lo que Cisneros podía tratar con Chávez, pero estamos seguro que le dijo: «-Yo, Presidente, quiero ponerme a sus órdenes para servirle a mi país. Quiero de algún modo serle útil en las actuales circunstancias. Quiero que se bajen las tensiones políticas. Por favor, que no se me siga señalando como el artífice y director de campañas contra usted, porque eso no es verdad. No tengo nada que ver con los partidos que lo adversan a usted, ni con organizaciones extranjeras ligadas al Departamento de Estado ni a empresas como SUMATE. Yo tengo demasiadas ocupaciones para buscarme otras de tipo político que me causarían la ruina de mis negocios. Yo estoy entregado en cuerpo y alma a mis empresas en los cuatro continentes, y no puedo andar desviándome de ellas porque me exigen atenderlas las 24 horas al día. Please. Si existe alguna manera de que se acabe esta absurda guerra de acusaciones sin fundamento en mi contra, estoy dispuesto a cualquier sacrificio, pero esto me tiene realmente hasta el límite del fastidio y de la desesperación». Chávez debió escucharle atentamente como suele hacerlo, a sabiendas de que no es con buenas palabras como la guerra en su contra puede amainar o acabarse. El quid del

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asunto es que él y Gustavo están en dos bandos irremediablemente contrapuestos. Las garantías que en el fondo está solicitando el Jimmy para Gustavo chocan con la soberanía nacional, con el librito azul que el Presidente blande cada día como un cuchillo de claridades. Uno se imagina al Gustavo, allí, a su lado, mosqueado y asustado, no fuese que el Presidente le sacara el bendito Cristo de su Constitución como quien busca espantar al diablo. Pero estoy seguro, que en el plano de las ideas intelectuales o filósficas, algo que pudo haber sido muy bueno, Gustavo no tuvo la deferencia de regalarle al Presidente el libro «Un empresario global». Porque ese libro es toda una declaración de guerra precisamente contra el librito azul. Yo creo que en este punto, Chávez pensó: si me saca ese libro, le saco el mío. Retro Satanás. No hubo entonces guerra de libros, pero Chávez sí debió encenderle el televisor y ponerle algún programa de opinión, al tiempo que le decía: «-Señor Gustavo, yo le agradezco todas sus buenas intenciones, pero eso que usted ve allí es el mundo que nos separa y que nos coloca el uno contra el otro. Yo soy obediente a lo que el pueblo me ordene, y usted tendrá que respetar otras reglas y otros mandatos que lamentablemente no están contenidos en este libro AZUL –que se lo mostrabasino en el mercado global. Usted ya está marcado por el nombre de EMPRESARIO GLOBAL. Yo lamento que no nos podamos entender más allá de las palabras, y de los buenos oficios del Presidente Carter. No sabe usted cómo lo lamento, porque realmente quisiera que usted se uniera a nosotros y nos ayudara a levantar este país que necesita de hombres emprendedores como usted. Pero está, digo, esa barrera señor Gustavo. Esa barrera insalvable cuya alma y cuyo motor funciona sin piedad allá en el imperio, allá en su monstruo…Lo siento». - ¿Entonces, no nos queda sino la guerra? - Esa es una orden entre los planes de Washington. Es la guerra en Irak. Es la guerra en Colombia. La guerra en Centroamérica. La guerra contra los palestinos. La guerra global de las grandes transnacionales contra los países más débiles. He allí señor Cisneros la razón por la cual entre nosotros 26

dos no puede haber un acuerdo. Usted tiene que entregarle cuentas a Bush, a los halcones, yo a un pueblo que ha sido mil veces traicionado. - Entonces habrá guerra. - Parece inevitable. Chávez no podía dar explicaciones sobre lo discutido en este encuentro a la opinión pública, como Cisneros tampoco. La guerra que ahora está sobre el tapete la recogemos en este trabajo. UN GLOTÓN GLOBAL Quiero una cerveza en una botella transparente. Gustavo Cisneros. Finalmente, el 23 de junio de 2004, leí de un tirón el libro sobre Cisneros, «Un empresario global». Antes me había resistido, pero sentí la obligación de meterle el diente para conocer el terreno de los montajes en los que son muy expertos todos los que trabajan para Venevisión. La vida de Gustavo Cisneros es todo un admirable montaje. Apenas comencé a ojearlo sobresalían las falsas columnas de los templos sagrados del saber: las bambalinas democráticas, los fuegos de artificios de la libertad y el progreso; el amor por los pobres, por la cultura y la educación de los pueblos. El chileno Pablo Bachelet tiene vena para sudar la rana. ¡Cuándo no, un chileno! Pudo haber sido un cubano, perdón… El show lo comienza con misia Patty Phelps en La Romana, República Dominicana, quien salta eufórica frente a su ordenador: «¡Eureka!». Una de las obras de su colección aparecía en un artículo titulado «Un Universo del Arte». Dice Bachelet, en cuatro manos: «La reseña de The New York Times tocó una fibra especial en Patty porque era un reconocimiento a la calidad de arte latinoamericano…1». El libro promete ser cómico también, me dije. Yo recordaba, cuando iba por la página 30, que uno de los libros más cómicos que había leído en mi vida era: «Rómulo y yo» de Renée Hartmann (muy amiga por cierto de la familia Cisneros). 27

Estos millonarios que no tienen talento para escribir, ni para pintar, ni para cultivar nada genuino con sinceridad, entonces se dedican a coleccionar obras de arte, y a buscarse chilenos que les doren la píldora. Todo en ellos es de segunda o tercera mano. A sus invitados los pasean por sus mansiones literalmente bañadas de «terríficas preciosidades»: «¡Oh!», «¡Ah!», «My God», «My Goodness», «fabulous»… Con razón Richard Nixón decía que no hay nada más aburrido sobre la tierra que un rico coleccionista de obras de arte. Bueno, Gustavo y Patty no han tenido tiempo en su vida sino para hacer dinero, para comprar y vender, y pasear a sus invitados por sus museos y mansiones. Ya conocemos las preguntas que más escuchan: «¿Cuánto le costó?», «¿Fue una ganga?», «¿Todavía quedan?». Y doña Patty que va considerando cuán costosas y raras se van poniendo sus obras a medida que transcurren los años, y a medida que sus autores se van muriendo. El ridículo Pablo Bachelet, como no tiene nada que decir, recurre a su grabadora y allí se encuentra la voz de Patty que dice algo genial y encantador, que ella «había comenzado a coleccionar arte para «rodearme de cosas bellas» en los años setenta2". Llama a su esposo el «visionario», mientras se reconoce a si misma, «enfocada en la ejecución». Debe estar bromeando, este tío. Con estas pocas cosas, ya sabemos que la señora Patty tiene la cabeza totalmente hueca. Siendo bonita, rica y casada con un multimillonario, es decir nunca le ha hecho falta nada, pues su vacuidad debe ser espantosa. No es su culpa. Como quien tiene en su casa una abundante variedad de pets, allí están sesenta obras de su famosa colección. Que Dios la ayude. Pero además de estas ridiculeces, el libro tiene errores insólitos y garrafales, no sólo para una obra editada por Planeta, sino para ese multimillonario que bien pudo haberla sometido a la inspección de unos diez buenos correctores. Página tras páginas iba viendo aquellos arreglos del servil Pablo Bachalet y cuando llega a describir el acuerdo entre Nelson Rockefeller y Cisneros para la venta de los CADA, y cierra el negocio hablando de un intercambio de corbatas con dibujos de elefantes, y ¡listo!, sellaron el acuerdo, no hice sino 28

tirar por la ventana el libro. Luego tendría que recogerlo y seguir tragando grueso. Cuál será la cultura de anti-analfabeto de Bachelet, que estampa en la página 30: «Cisneros, como franco defensor de la democracia y la libertad, era adverso a las ideas revolucionarias». Qué hijo de puta, pues. Pero como veremos, Gustavo Cisneros fue un empresario pirata; este libro pudo haberse llamado «Un Pirata Global», colocando en la portada la misma fotografía de Gustavo, pero con un parche en un ojo, como dije. Gustavo trata de hacer ver a través de Bachelet que cuanto ocurría en su país no era en absoluto culpa suya, cuando tenía todos los privilegios y ventajas, acceso a préstamos del gobierno y a financiamiento bancario en cuanto lo solicitase, además de colocar los ministros que satisficiesen sus peticiones e intereses. Cuando Venezuela estaba entrando en la hecatombe moral de mediados de los setenta, Gustavo se aprovecha de esta orgía y de esta degeneración. Después nos vendrá con el cuento de que su mujer se convertirá en alfabetizadora de campesinos rudos por los lados de Barinas. Qué tiernos. Ese cuento vendrá más tarde, y habrá que pedirle a Bachelet que lo sepa echar con mucha delicadeza y profundidad pedagógica. Pero en 1973 había que sacarle el jugo a la bonanza petrolera. El país se había vuelto loco y la gente consumía whisky hasta en el desayuno. Gustavo era un comerciante y no un cura, por lo que iba a lo suyo: «-Queréis mierda y estáis contentos, pues venga, toma», y creó O’Caña. CAÑA PARA EL PUEBLO: una distribuidora de licores. ¿Pero dónde encontrar suficiente caña para embrutecer al pueblo? Salió con su hermano Ricardo y un tal Estanislao Pérez a recorrer Europa para convertirse en el mayor dispensador de licores de Venezuela. Él estaba seguro que aquella bonanza no podía durar mucho, y en los negocios el que más gana es el que se adelanta a la competencia, y el que tiene visión de lo que al pueblo hay que meterle para que no piense, para que no sienta. No había puerto que los Cisneros no hubiesen abarrotado con millones de botella de whisky Dimple. Pero el pueblo también estaba aprendiendo a tomar 29

champaña y vino, y para todos los niveles sociales trajo la Champaña Mumm, el Vino Paternita y el Vino Sansón. ¡Tomad, queridos hartibles, y seréis libres! En la década de los ochenta los Cisneros nos escanciaban a los venezolanos, por año, cerca de un millón quinientas mil botellas de whisky. Trataron también de hacer un ron blanco para la exportación, pero los euro-americanos no eran pendejos como nosotros y fracasaron. Los euro-americanos no tenían tantos días de asueto, ni huelgas, ni puentes. Los Cisneros estaban convencidos de que no había en el mundo una gente más dúctil a la propaganda y por lo tanto más propicia para el consumismo, que el venezolano. Los Cisneros en el libro de Bachelet aparecen como los promotores y prácticamente dueños del programa ACUDE, y nos encontramos con una doña Patty alfabetizadora. Desde que se implantó la Misión Robinson en Venezuela, ahora resulta que medio mundo había implementando grandes planes de alfabetización en el país, y en la página 54 nos encontramos con que misia Patty «tenía inclinaciones pedagógicas… Ella había dedicado los primeros años de su matrimonio a la crianza de sus tres hijos –Guillermo, Carolina y Adriana- y estaba deseosa de asumir un desafío que contribuyera a mejorar la calidad de vida de su país… La duda de Patty era si los trabajadores en Mata de Bárbara participaría en el programa. Cuando llegó a impartir las primeras lecciones, la recepción la dejó impresionada. Unos cuarenta campesinos, entre dieciocho y veintitrés años, de aspecto recio y fuerte, habían acudido a la cita. Algunos como si no fueran capaces de contener sus deseos de aprender, empuñaban sus lápices cual daga3». No sabe uno por qué carajo, esos deseos tenían que traducirse en tener que empuñar sus lápices cual puñales. Bueno, Bachelet quería presentarnos a una bella pareja que seguía los ideales de León Tolstoi. Un cuadro sobremanera, encantador. Doña Patty tenía que ponerle un toque filosófico a su empresa pedagógica y declarar, como lo hizo: «¿Cómo combatir 30

la pobreza y proveer para un gran número de personas el acceso a un estatus de vida mejor? En mi opinión, la respuesta está en la educación4». Esto es totalmente falso si no hay justicia, porque no es la pobreza la causa de los males del país, porque se puede ser pobre, y en medio de las dificultades vivir con dignidad. Lo que realmente envilece es la miseria, producto de las grandes desigualdades sociales que imponen personas como los Cisneros. Ahí está el caso, que en lugar de estar Gustavo Cisneros purgando cárcel en El Dorado (por el golpe que él dirigió contra Chávez el 11-A), sea sin embargo atendido y buscado por un ex presidente de EE UU para que se les escuchen sus quejas, y en medio de grandes parafernalias, ser llevado en helicópteros de la FF AA para que se reúna con todas las seguridades en Fuerte Tiuna, con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Insólito. El Pirata Global no ha hecho absolutamente nada por el desarrollo de su país, y más bien su actividad mercantil lo que hizo fue contribuir al atraso, a la vuelta al colonialismo, a la vil dependencia económica de los imperios. Cuando él estaba loco recorriendo Europa para bañar en licores caros a nuestro país, Venezuela entre 1973 y 1975 había duplicado sus importaciones. Él, Gustavo había puesto su granote de arena para que así fuera. En 1977, él arreció con esta misma política y se volvieron a duplicar las importaciones. Ah, pero él se vanagloriaba y decía que los CADA, a donde llegaban, mejoraban la calidad de vida de la gente. El mismo concepto de «calidad de vida» que el padre don Diego tenía cuando anunciaba por Billiken los Studebaker: «Descúbrase que está pasando un Studebaker, el automóvil de la gente de bien». Este fue un concepto estúpido que tomaron de John D. Rockefeller, quien pregonaba que con la riqueza viene la responsabilidad de hacer el bien. Ese bien que hicieron aquí los que promovieron el criminal paro empresarial y petrolero, que le produjo a la Nación venezolana pérdidas por 10 mil millones de dólares. Esa responsabilidad de «hacer el bien», por parte de Carlos Andrés Pérez y su ministro Pedro Tinoco o los otros ministros maulas como Vinicio Carrera, José Ángel Ciliberto, Carmelo Lauría y Diego Arria... Vaya. 31

Podría alegar Cisneros a su favor, ser el propulsor para el mundo de dos grandes productos de factura netamente venezolanos: el Miss Venezuela y las telenovelas. Pero para él las telenovelas y el mismos Miss Venezuela eran otras maneras de comercializar productos de belleza como Fisa Kapina de la línea Helene Curtis, las marcas de Heno de Pravia que era un gel de baño, como también el champú Finesse que de manera exclusiva estaban en todos los CADA. Mientras el país avanzaba hacia el abismo, importándolo todo, siendo ahogado en la inflación y sin ocuparse en absoluto de producir ni siquiera lápices, los Cisneros seguían acaparando la distribución exclusiva para Venezuela de las cremas Cherry Blossom para lustrar zapatos y las computadoras Apple, mientras los departamentos de Maxy´s que eran los viejos Sears, estaban abarrotados de ropa infantil Cotton Candy. Para «sacarnos de abajo» estaba preparando el terreno de las Franquicias para envenenarnos con comidas basura como los Burger King, Pizza Hut y Taco Bell. Además estaba empeñado en que tuviéramos «navidades blancas» con nieve, hasta en Maracaibo; un pedacito de sueño norteamericano en cada corazoncito criollo, y en diciembre, a la entrada de los CADA, podía verse un pequeño bosque de pinos canadienses. También nos enseñó a querer a San Nicolás y a desdeñar los nacimientos. Cada establecimiento comercial tenía a un gordo (muy posiblemente sádico) de amplia barba blanca, de voz gruesa, que hacía sonar una campanita y que decía, «jo, jo jooo». La consigna de Cisneros era, se veía a las claras: «Cada día nace un pendejo, y el que lo encuentre es de él». Uno de los grandes pendejos que se encontraron fue al pobre Guillermo Dávila, al que le exprimieron lo que no tenía. Rodven lo acaparó, y con el tema musical de la telenovela «Ligia Elena» consiguió vender 300.000 copias. El tipo se creyó que era un atraco como actor y cantante, y se rebeló contra Cisneros; trató de independizarse y reclamar lo que él creía se merecía, y vaya por Dios, cómo le aplastaron. El pobre de Guillermo Dávila se la pasaba llorando y yendo de tribunal en tribunal, de bufete en bufete, hasta que cayó en la cuenta de que contra el Pirata 32

Global, nadie podía. Tuvo que arrodillarse y fue entonces cuando volvió a cantar y volvió a actuar. Realmente fue un golpe de suerte lo de Dávila, y seguramente se lo dijeron en su cara los Cisneros: «-Tú no tienes voz ni condiciones para la actuación. Tú eres un producto fabricado por la Organización Cisneros. Tú no tienes vida propia para nada: eres vacuo, simplón y muy sonso, además de idiota sin ningún carisma. Si te lanzas solo no llegas ni a la esquina. Pero bueno, allá tú». Así fue. El perro faldero de Bachelet trata de poner a Gustavo por los cielos del humanismo más tierno, y dice que a veces «recrimina duramente a un subaltenrno, pero se cuida en equilibrarlo con palabras atentas… Es generoso con sus empleados… En 1983, Estanislao Pérez había salido a disfrutar en su embarcación alrededor de Puerto La Cruz. Repentinamente se indispuso y llegó muy mal a la clínica. Cisneros de inmediato envío su avión para trasladarlo a un hospital. Siguió durante meses muy de cerca la enfermedad de su colaborador, hasta su total recuperación5». Qué cinismo. Qué caradurismo. Qué desvergüenza. Cuando el 21 de octubre de 2001, por culpa de Venevisión, mueren once personas en la Monumental de Valencia, no se llega ni siquiera a suspender el acto por parte de los altos directivos del canal. El show tuvo que continuar porque Cisneros nunca pierde. No hubo lutos activos. Cisneros no mandó su avión, ni siquiera el Expedito, como tampoco gestionó ambulancias con el fascista de Carabobo Enrique Salas Feo. No dirigió una alocución al país como lo hizo para defender a su hermano Ricardo por lo del Caso del Banco Latino. Ni se acordó de la virgen de Altamira. Para esa gente no hubo indemnización, no hubo lloradera, ni se solicitó la intervención del Human Rights Watch de Vivanco, como tampoco petición de sanción para Venevisión por parte de la OEA6; ni la visitadera de observadores del Centro Carter, como mucho menos fue reseñada esta matanza por los poderosos medios de comunicación.

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Qué bache, Bachelet. De ahora en adelante te llamaremos Bache, Bachelet. Bache en cuatro manos se pone a redactar que Gustavo andaba pariendo para conseguir 100 millones de dólares para comprar once plantas embotelladoras. Pobrecito, cómo sudaba el tío corriendo de un lado a otro. Mentiras y más mentiras, cuando en verdad a Gustavo le bastaba mover un dedo para que Pedro Tinoco le dieran de Venezuela cuanto deseaba. EL VIERNES NEGRO En el libro de Bache, en el capítulo sobre «Multiplicando Negocios», vemos a un Cisneros pletórico de poder y fortuna, al tiempo que Venezuela se hundía en la más pavorosa crisis financiera y política del siglo. Millones de pordioseros hurgando en las basuras para comer algo; los caminos colmados de seres sin techo; pordioseros por doquier y creciendo a pasos agigantados la pobreza, las endemias, las enfermedades y la falta de escuela y de hospitales. Pero al mismo tiempo, el 2 de diciembre de 1982, vemos a un Gustavo convocando a sus socios a Valle Arriba Golf Club, para cerrar con una gran celebración EL AÑO MÁS EXITOSO EN TODA LA HISTORIA DE LA ORGANIZACIÓN CISNEROS. Por una tronera se le iban los dólares a Venezuela, sin control y sin remedio, pero entonces Gustavo estrenaba dos nuevos supermercados CADA, además de la llegada de Pizza Hut y Taco Bell a Caracas, y también de la compañía Pharsana (de artículos para bebés), el reguero de licor para las fiestas con un O’Caña más pletórica de whisky que nunca; añadida a la puesta en funcionamiento de la nueva All-American Bottling Co., AAB y la cadena de tiendas de computadoras Micro Online. Vaya, qué empuje, que solidez, ¡qué Empresario más total!, con elogios en el Dow Jones News Service, en el Wall Street y en The New York Times. Así nos sorprende el Viernes Negro, el 17 de febrero de 1983, y lo insólito es que para el señor Gustavo Cisneros aquello no tenía nada que ver con él. El Gustavo íntimo amigo de CAP, el Gustavo socio de Tinoco, el Gustavo metido más allá de los calcañales con el proyecto de la Gran Venezuela cuando 34

algunos empresarios pasaron a participar del negocio petrolero; él, que se puso a traer toneladas de whisky y compañías con comida chatarra; él, que ponía ministros y certificaba Presidentes de la República a través de Venevisión, ese mismo Gustavo, digo, es el que llega y liquida aquel pavoroso asunto del Viernes Negro, diciendo: «La excesiva dependencia del sector petrolero y el enorme poder económico del Estado habían creado las condiciones para una persistente sobrevaluación7». Y entonces cuando la devaluación se disparó hasta un 40%, salta y dice que aquello representó un duro golpe para la OC, y con el mayor descaro, habla este Pirata Global: «DEBÍA IMPORTAR GRAN CANTIDAD DE INSUMOS, DESDE PROGRAMAS ENLATADOS PARA VENEVISIÓN HASTA MAQUINARIA PESADA PARA SUS FÁBRICAS8». Todo. Venezuela siempre ha sido así, sus empresarios toda la vida han sido simples importadores. Y sigue: «FUE UN GOLPE CASI MORTAL PARA O’CAÑA… EL PRECIO DE LOS LICORES IMPORTADOS, LOS CUALES OBVIAMENTE NO CALIFICABAN COMO INSUMOS ESENCIALES Y ERAN EL PRINCIPAL SUSTENTO DE LA EMPRESA, AUMENTÓ DE MANERA EXORBITANTE». Este es el anti-analfabeta al cual Carlos Fuentes puso por las nubes, llamándolo ADELANTADO. El más adelantado de todos los piratas empresariales. Pero veamos: Gustavo no se dormía en los laureles, y como amaba a su país se puso a producir un whisky made in Venezuela que se llamó Black Horse. Para que el criollito no sintiera nostalgia de la época de las Vacas Gordas, también creo el Vodka Korzakoff, el Gin Britannia y Licores Leclerc, todos elaborados con alcohol añejado de arroz. Y como él se imaginaba que sin su concurso aquello podía arreglarse, siguió haciendo en el país lo que siempre ha hecho: TRAER BASURA TECNOLÓGICA que no controlamos, cuyos componentes y cuya permanente necesidad de actualizar nos imponen una dependencia atroz, además de una historia totalmente paralela y cuyos vórtices y desgracias nos desquician. Y fue como reforzó su carrera de anti-venezolanismos, lanzándose a la adquisición 35

de la Sears Roebuck de Venezuela y la compra de la Spalding & Evenflo. Él seguía promoviendo y protegiendo, mediante Venevisión, al bandidaje adeco-copeyano que era dueño y señor de la tierra de Bolívar. Aquellos sacaban su parte y él la suya. Y él seguía sin tener nada que ver con la agonía nacional, con esa deuda externa que ya superaba los 33.000 millones de dólares. Él, como si nada, pidiendo ayuda de los gobiernos, y para adelante con los faroles. Si era sumamente caro importar los insumos para sus empresas, y más caro todavía para sus negocios de alta tecnología, él no se preocupó por montar una sola escuela para especializar muchachos. Así le pasan siete largos años en el que el país va empeorando, y vuelve al poder su íntimo lacayo del Carlos Andrés Pérez, quien a paquetazo limpio quiere de un día a otro convertirnos en la «potencia económica» que ahnelan los halcones-carroñas venezolanos. A Gustavo, tanto el Bache y el Carlos Fuentes lo llaman hasta filósofo, pero lástima que no se haya leído a Thomas P. Hughes quien sostenía: «En los años cincuenta y sesenta se creía que la manera óptima era la tecnología norteamericana. Pero en realidad, la tecnología debe adaptarse a la cultura, a los valores, a las aptitudes laborales y a las aspiraciones de la nación que recibe el trasplante. Y si las personas difieren, como en realidad ocurre, en sus aptitudes, aspiraciones y objetivos generales, entonces la tecnología general debe ser modificada para adaptarse a esa cultura y satisfacer sus necesidades»9. ¿Cómo vamos a hacer para interpretar y asimilar los signos históricos de la tecnología de los países latinoamericanos? Así como los inventos y los logros científicos han alterado la cultura y la evolución de otros pueblos y esta historia va íntimamente unida al devenir de la formación política, nuestros modelos se ven fuertemente perturbados por influencias científicas y tecnológicas, que aún ni siquiera hemos sido capaces de moldear a nuestro medio. ¿Cómo controlar los desconocidos efectos de la tecnología sobre nosotros, cuando los mismos norteamericanos han confesado que ellos no pueden ni predecir ni dominar sus daños y la deformación que ocasionan sobre la evolución de su propio país? 36

¿Cómo nos arreglamos con tamaño enredo de cosas que no provienen de nuestra invención, de nuestra evolución, cuando las máquinas son consideradas por ellos, los gringos,como bestias perturbadas a las que hay que imponerles orden una vez creadas? En este sentido nadie ha jodido más a Venezuela que los Cisneros, con toda la mierda que nos han traído y que la imponen a machaca martillo. ¿Podrán ser esas bestias orientadas de acuerdo con nuestra formación, cuando ellas no tienen patrón ni «juicio» ni orden en los países que las engendran? Oscuro se presenta nuestro horizonte, porque, si aún no estudiamos lo suficiente para conocer nuestras costumbres y nuestra historia, sin lo cual no podremos eliminar los fantasmas y los errores del pasado, ¿cómo haremos para sacudirnos esa historia paralela y contraria a nuestra evolución, que contramarcha deshaciendo lo poco auténtico que nos queda? En esa historia de la tecnología por demás importada que nos desquicia, que no comprendemos, que no somos capaces de evadir ni de evaluar, el único modo de rectificar es comprendiendo esta contramarcha histórica que crea un desnivel cultural que acabará sometiéndonos a poderes sin sujeción moral y de una larvada y autoaniquiladora hibridez. Estalla el CARACAZO, el 27 de febrero de 1989. Gustavo cuenta que le saquearon cuatro CADA. Y el monstruo que no asumió su responsabilidad con la matanza ocurrida en la Monumental de Valencia, dice entonces que se llegó a un acuerdo entre la policía y los saqueadores para que pudieran llevarse de allí lo que quisieran. Y otra vez, como si nada tuviera que ver con lo pasaba en su país, razona que Venezuela se estaba polarizando entre una clase media cada vez más debilitada y una masa empobrecida, pero que él quería una Nación próspera, donde los ciudadanos tuviesen un alto poder adquisitivo y de consumo en sus supermercados y tiendas por departamentos. Aquel estremecimiento puso en alerta a Gustavo y comenzó a recoger sus bártulos más valiosos. Dejaría en el país lo de más bajo valor. Tenía que deshacerse de los CADA, de O’Caña, de la Pepsi Cola y Spalding & Evenflo e internacionalizarse definitivamente. Deja aquí la caja chica de los gobiernos, 37

que en pocos años le podían traspasar la CITGO y la misma Pdvsa. Solamente deja en el grupo las operaciones que se pudiesen proyectar hacia EE UU y España. Empresa que no pudiese dar este salto NO SE JUSTIFICABA. Le dijo a sus gerentes: «Ustedes están acostumbrados a manejar empresas que generan bolívares, ahora aprenderemos a generar dólares10». Adiós helados Tío Rico, adiós Atlantis, adiós fabricantes de mostaza y condimentos, adiós Yukery y productos de cocina. En cambio, el Pirata Global afiló sus lanzas para meternos Telcel y Direct TV. Es decir, tensó las cuerdas de la dependencia en grados demenciales, hasta llevarnos a la Rebelión del 4 de febrero de 1992. Por defender a la democracia del Pacto de Punto Fijo la audiencia de Venevisión se fue al foso, y dos años le iba a costar, a fuerza del Campeonato Mundial de Fútbol levantar cabeza. Pero en Venezuela no le quedaba sino el desperdicio de sus negocios que desde cualquier parte podía manejar como producto de sus paquetes globales, ya que estaban en el área de las telecomunicaciones y el entretenimiento. CON LA FRENTE EN ALTO Todos los ladrones siempre dicen que llevan la frente en alto. Es un lugar común. Pero la sucesión de desgracias financieras en Venezuela, producto de inversionistas ADELANTADOS como el Pirata Global, seguían disparadas. Entre 1993 y 1994, los planes del genial y super socio de los Cisneros, Pedro Tinoco provocan una corrida de los mil demonios y el efecto dominó deja sin banca sana al país. Gustavo se permite decir que teníamos una economía en estado de postración, en medio de un ambiente político polarizado. El desbarajuste se veía venir desde 1989, cuando «el Banco Central de Venezuela decidió DARLE MÁS LIBERTAD A LOS BANCOS PRIVADOS PARA QUE PUDIESEN COBRAR LAS TASAS DE INTERÉS QUE QUISIESEN. AUNQUE LA MEDIDA ERA SENSATA…11». Y he aquí que en el libro de Bache, se desata una brutal campaña para salvar de las horcas caudinas de los partidos a Ricardo Cisneros, quien formaba parte de la Junta Directiva del Banco Latino, el padre del total desbarajuste, y mano 38

derecha de Pedro Tinoco. La corrida había sido tan mayúscula como las pérdidas que produjeron el paro empresarial y petrolero desatado a partir del 2002: se había estafado a la Nación en 9 mil millones de dólares. En aquel hervidero de insalvables culpas, Gustavo dice con la frente tan en alto, como cuando prestó su avión para salvar a Estanislao Pérez, que él pagó de inmediato, hasta la última locha que debía su hermano, «y puso activos a disposición como aval para optar a una línea de financiamiento del Banco Central,… y contactó a banqueros extranjeros para invitarlos a invertir en el Latino. Varios de ellos se mostraron interesados12». Este hombre no tiene mesura en sus desvergüenzas e inventos: acaso que los banqueros son monjitas de la caridad, que iban a venir a poner su plata en unos bancos que estaban quebrando, y en un país con una reputación en el plano judicial espantoso. Habría que ser imbécil para creer en estas barbaridades. Pero como el papel aguanta todo, continuó el Pirata Global diciendo que él había acudido a Miraflores para prestar su valiosa ayuda: «Mire -insistía el empresario al presidente-, no crea que yo estoy haciendo esto pensando en Ricardo, que es director del Latino, sino porque de intervenirse el banco se generará una crisis de confianza tremenda13». Ahora no eran ladrones y estafadores sino héroes: «Los intentos de los hermanos POR RESCATAR el banco fueron en vano. Caldera identificaba a la cúpula del Banco Latino como un banco políticamente contrario al suyo14». Qué llorona se desató entonces. Gustavo tenía a esa poderosa estación para limpiar y salvar su reputación, y dirigió una alocución al pueblo venezolano, con ese lenguaje de altura que ha conmocionado tanto a Carlos Fuentes: «Quiero hablarles de la crisis del Banco Latino. De la crisis que ha paralizado a Venezuela. De las acusaciones contra mi hermano Ricardo, y de la malintencionada campaña que trata de culparle injustamente a él, y a nuestra Organización, de los problemas que aquejan a tantos…15». Expresó que el dolor en su corazón por los que no podían sacar sus ahorros de los bancos era intensísimo. No dijo que su avión y sus activos estaban a la orden de ese pueblo que había 39

quedado sin comida, sin medicinas, sin cómo poder pagar sus viviendas. No señor. Pero para ayudar a su hermano sí tenía humanidad y coraje y expresó: «Quiero hablarles de mi hermano Ricardo, porque eso también duele. Me duele profundamente porque es mi hermano, y porque yo mejor que nadie sé lo que él ha trabajado para construir una organización mundial que ha puesto muy en alto el nombre de Venezuela y de los venezolanos». «Me duele porque no es justo. Ricardo sólo asistió a siete reuniones en los catorce meses que fue miembro de la junta directiva». «¿En qué mente cabe pensar que un hombre que forjó empresas en muchos países sin ayuda de ningún gobierno pudo en Venezuela destrozar un banco en siete reuniones, en catorce meses?». «Hay una culpa que sí tenemos -concluyó su discurso-. Y es no haber expuesto nuestro punto de vista claramente y a tiempo. Hoy comenzamos a hacerlo. Lo haremos frecuentemente. Para explicar nuestras acciones. Para orientar al país, con la frente en alto16». Y justifica toda aquella llorona diciendo lo más absurdo del mundo: «Lo que queríamos era reducir nuestras operaciones venezolanas, ser más pequeños en una Venezuela más grande -dice, recordando el caso Latino y sus consecuencias sobre el grupo-, una Venezuela más próspera, mucho más abierta, centrada y encajada en el marco internacional: una Venezuela que fuese competitiva17». Otra vez con el mayor abuso de las leyes y de las disposiciones de la Republica en cuanto al uso de los medios radio-eléctricos y televisivos, Cisneros tomó a Venevisión como centro de depuración de los banqueros ladrones, y sin ambages algunos dice: «Se dio inicio a UNA CAMPAÑA INSTITUCIONAL A ESCALA MUNDIAL para explicar la posición del grupo. En los próximos meses muchos directores y editores recibirían largas cartas acompañadas por una nutrida documentación que rebatía desde las aseveraciones que Cisneros consideraba obviamente erradas, hasta las que 40

pudiesen llevar a conclusiones engañosas. Después venía el seguimiento de Bardasano, que llamaba al periodista o editor o a ambos, con una explicación off the record. A veces éste iba solo o con Gustavo Cisneros, a visitar las redacciones para dar su versión de los hechos a los periodistas. Hicieron eso The Miami Herald, The Wall Street Journal y The New York Times». «POR SU PROPIO PESO Y SU LLEGADA A LA OPINIÓN PÚBLICA, CISNEROS DESIGNÓ A VENEVISIÓN COMO PUNTAL EN LA DEFENSA DE RICARDO CISNEROS, y la Organización Cisneros se encargó de que todas las otras compañas bajasen el perfil. A los gerentes se les instruyó no hablar con la prensa a menos que fuese a beneficio de Venevisión y de Ricardo Cisneros18». «Los argumentos de Cisneros eran sencillos: lo esencial era que la posición de la familia provenía de cincuenta años de duro trabajo y de un esfuerzo perseverante. En cuanto a Ricardo Cisneros, no tenía papel ejecutivo alguno en el malogrado Latino, y la relación de la Organización con esa institución financiera estaba circunscrita a un pequeño porcentaje de la propiedad…19». A partir de este resbalón, lo poco que le quedaba en el país comenzó a liquidarlo: vendió los CADA y los Maxys. Pero él todavía, como un ser supremo que ve todo desde las alturas, se permite añadir que la OC mantenía su compromiso con Venezuela. «Yo siempre apostaré –DESDE BIEN LEJOS- por Venezuela». Y, «¡SE HIZO JUSTICIA!»: El Tribunal Superior de Salvaguarda del Patrimonio Público en fecha 20 de marzo de 1997, con Ponencia del juez presidente Edith Cabello de Requena y con el voto unánime de los tres miembros, dejó a Ricardo libre de toda acusación o culpa. Era el mismo Tribunal que había dejado libre de toda acusación o culpa a Lusinchi y a CAP junto con sus barraganas. El que había dejado libre de toda acusación o culpa a más de mil delincuentes que habían estafado a la administración pública por un monto de más de 250 mil millones de dólares. Así pues, se le puso fin a tres años de persecución y exilio a Ricardo Cisneros, y hubo entonces

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brindis, saraos, salutaciones porque LA VERDAD PREVALECIÓ. Este encontronazo aunque le enfrió bastante los cojones al Magnate Pirata, no veía manera de desentenderse de sus compromisos planetarios fuertemente ligados al «desarrollo de Venezuela». Para él era ya más que evidente que nuestros países no eran confiables, seguros, serios ni disciplinados para emprender negocios de gran envergadura. Y se le planteaba, no obstante, un dilema horrible: ¿Cómo seguir siendo el Rey Empresarial sin el soporte básico de la estructura petrolera con la cual siempre había contado la OC? Indudablemente que no le quedaba otro camino que seguir ayudando a su país, con sus luces, con sus consejos. Treinta años de sacrificios por Venezuela no pueden borrarse fácilmente, ni nadie tiene derecho a desconocerlos. Con la misma fortaleza de Orlando Castro dijo: «Yo sigo en Venezuela». Y seguir en Venezuela era continuar asesorando a los Presidente de la República para que colocaran «hombres honestos» en los puestos claves del gobierno. Y de consejo en consejo, como se verá posteriormente, en 1996, de un zarpazo se adueña del Canal 5. Bache deja muchos baches por el camino, y repentinamente saltamos de 1996, al 2002, cuando Gustavo ve una agudización espantosa de las dificultades económicas de su querida patria. Si él alguna vez había estudiado economía, jamás hubiera podido explicar cómo era que la fortaleza del bolívar se encontraba en su punto más alto en cuarenta años: se estaban vendiendo más carros que nunca, las cuentas en dólares crecían extraordinariamente; la inmensa mayoría de los trabajadores que llevaban casi veinte años sin cobrar prestaciones las estaban recibiendo; el sector de la construcción tuvo un empuje positivo jamás visto en 30 años; ningún banco estaba en problemas y se respiraba un aire de total solidez en el ambiente del país. Si todos los empresarios y políticos se hubiesen puesto de acuerdo con el Presidente Chávez, en un gran acuerdo nacional para llevar adelante el tan esperado desarrollo y progreso de la Nación, hoy Venezuela sería la potencia económica y política con mayor futuro del planeta. 42

Pero los amos estaban en Washington y habían dado las órdenes de detener ese plan que en nada les convenía porque atacaba el ALCA que tanto, de paso, ama el Pirata Global. Dejando de lado preámbulos y flirteos, Gustavo asumió la dirección del golpe de Estado. Cual un verdadero canalla le cuenta a Bache, que Chávez no le dio tregua a sus opositores, utilizando algunos de sus epítetos preferidos como «fascista», «escuálidos», «oligarcas» y «Jineteras» (prostitutas). Esto último nunca lo dijo Chávez antes del 11-A del 2002, pero Gustavo se lo cuenta a Bache. Añade el Pirata Global que a principios de 2002 la mayoría de los venezolanos estaban hartos de Chávez y su revolución bolivariana, pero no le explica al mismo Bache cómo fue el milagro por el cual Chávez retorna a su presidencia a las 47 horas después de ser derrocado, sin que esa mayoría hubiese hecho absolutamente nada para impedirlo. Gustavo añade que el enfrentamiento llegó a la cúspide el jueves 11-A, «cuando una gigantesca manifestación opositora fue atacada a balazos y 19 personas perdieron la vida y centenas (sic) quedaron heridas. EL PRESIDENTE PIDIÓ A LAS TROPAS APLICAR EL PLAN ÁVILA, QUE EN EL ARGOT MILITAR VENEZOLANO SIGNIFICA UTILIZAR TODA LA FUERZA NECESARIA PARA IMPONER EL ORDEN, LO QUE EN EFECTO HABRÍA CAUSADO UNA MASACRE DE LA POBLACIÓN. LOS MANDOS MILITARES SE NEGARON Y CHÁVEZ ESTABA ACABADO». Más adelante dice con su peculiar cinismo, que Chávez logró reinstalarse en el poder el 13-A en medio de algunas contra manifestaciones a favor del destituido mandatario. Es decir que sugiere que había manifestaciones en contra de Chávez, ese día, lo cual es absolutamente falso. Y he aquí que como todos los cobardes, se apoya en lo que le conviene: «Chávez regresó comprometiéndose al diálogo y a rebajar la animosidad, pero el diálogo no fue para ningún lado y el ambiente volvió a degenerarse en los siguientes meses». «En medio de un gran fervor callejero, en diciembre la oposición convocó a un paro, hasta desplazar a Chávez del poder o comprometerlo a un acto electoral que permitiera al 43

pueblo expresarse. Pero ese paro fracasó, costándole varios miles de millones de dólares a la atribulada economía20». No dice que él contribuyó con todas sus fuerzas y recursos para que ese paro produjera una guerra civil, una hecatombe de los mil demonios. Que se aliaron con los miltares fascistas de la plaza Altamira, y durante unos seseta días pasaron sin compasión más de 200 cuñas diarias de guerra mediática para destrozar la economía del país, y lo lograron. Le escribió Jorge Olavarría al propio Gustavo Cisneros en una carta del fecha 2/ 6/4, que publicó el diario VEA el 1 de julio de 2004: «Venevisión puso en marcha una programación de puertas abiertas a todo aquel que quisiera venir a expresar su apoyo a la huelga... Uno de ellos fue Víctor Ferreres, quien en esos días no actuó como director de un canal de televisión sino como un dirigente político, dotado del privilegio de decir quien habla y quien no habla... La única razón por la cual te envío esta nota, es porque conozco la capacidad para mentir y engañar que tienen Ferreres, (Napoleón) Bravo y compañía... ». Y otra vez, la víctima llorona del Gustavo Cisneros que chapotea desde su guarida porque aquí tiene una gran parte del oxígeno que le permite ser una de las cuatro vedettes más cadenciosas del hemisferio: «Un Chávez triunfante recurrió a un viejo vicio venezolano para consolidar su control e instaló un régimen de control de cambio en febrero». «El grifo de los dólares fue cerrado para miles de empresas del país, la OC inclusive». Este INCLUSIVE no se entiende, seguramente porque se imagina que es Dios. Y añade con su típica jeta (él o el Bache): «Venevisión enfrentaba problemas serios para pagar los elementos básicos con el fin de transmitir una señal de televisión, desde cintas de vídeo hasta programación enlatada». RIP. RIP. RIP… Bicho Bache, buche, bah...

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GUERRA AVISADA SÍ MATA SOLDADO Sus empresas (las de Ruiz-Mateos) han servido para que se enriquezcan aún más algunos sinvergüenzas ricos, como Gustavo Cisneros. (El ultraderechista español Jaime Campmany). A mediados del 2003, Gustavo Cisneros llegó en una sorpresiva visita a Venezuela, acompañado del ex presidente Jimmy Carter. Apareció con las cejas pintadas, y un colorete suave de muerto recién acicalado tal cual lo muestra la portada de este trabajo. Envejecido, flácido, cachetón, adiposo. Desencajado. Siempre ha estado desencajado de la realidad nacional, pero ahora se encontraba fuera de su nicho de INNOMBRABLE porque en las calles el pueblo en pancartas lo señalaba de ASESINO, GOLPISTA, LADRÓN. ¡Y cómo tapar ahora el sol con sus medios! Toda una vida ligado a cubanos agusanados no podía cuadrar en nuestra cultura, en nuestras tradiciones, por lo que había preferido irse al Norte a conquistar a latinos que buscan el «Sueño Americano». Latinos con dólares e igualmente desencajados como él. Pobres latinos a los que les mete en sus países de origen la mierda de ese SUEÑO dulce del mercado en el que se puede tener de todo a costa de no ser nada. El SUEÑO lo ven primero por las telenovelas que negocia Cisneros, por los productos que anuncia: buenas hembras que abren las piernas en una piscina cuando un macho de músculos soplados lleva una tarjeta dorada Visa. Te cambio la vida por un SUEÑO, le dice Cisneros. No vaciles. Atrévete. Los hombres modernos buscan la aventura, son valientes: tendrás un carro deportivo descapotable, dorado. Todo SUEÑO es dorado (como el oro). Carros con low-ryders y mag-wheels, celulares ultra-modernos, el paraíso del Tío Sam con sus rascacielos y entretenimientos, Disney, Superman, Robotcop... Cuando llegan a Miami, Houston, Texas, Nueva York o Los Ángeles, Cisneros les da el

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tiro en el sistema nervioso central: los remata con las drogas de sus enlatados, con sus bazofias telenoveleras. Toma tu SUEÑO. De un SUEÑO del que nunca ha surgido un poeta que pueda cantarle a su tierra autóctona latinoamericana, sino muñecos anodinos que tragan papas fritas con ketchup y hamburguesas y asisten a los programas de Don Francisco o al de la catira, a juro, Cristina. No ha surgido ni podrá surgir nunca un Bolívar, un Martí, Sucre, Morazán, Zapata, Sandino o Juárez, sino señoritos lechuguinos y petimetres a lo Primero Justicia. Por eso Cisneros los invita, para que vayan a engrosar el número de los imbéciles que tendrán que pegarse a su cadena Univisión, y a él, claro, le conviene cobrarles en dólares. ¿A quién se le puede ocurrir pensar que este señor podría ser lo suficientemente popular como para coronarse Presidente de la República? Pues a Bush, pues al Jimmy Carter que ese día lo estaba acompañando para hablar de la «crítica situación venezolana». Al Jimmy Carter se le hizo un estudio de imagen para convertirlo en el Gran Tartufo Americano. Premio Nóbel de la Paz (como Kissinger). Ojillos pequeños glaucos tras los cuales se oculta la receta de una intervención; sus poses suaves, su hablar pausado con el mamoneo de su lengua tratando de explicarse en español, ¡Bingo!: convertido en la madre Teresa de la oposición. Jimmy no es inocente de lo que está corriendo por debajo de las aguas de la oposición. Claro que sabe mejor que el propio Presidente Chávez, cómo se ha estado batiendo la manteca en Washington para provocar una guerra civil entre nosotros. Él entiende muy bien del método de la guerra sicológica confeccionada por su padrino Nelson Rockefeller, cuyo fin es tensar con locura los nervios del pueblo para que se desate el desenfreno sin control, y tengan entonces que venir los marines a imponer la paz. El Jimmy no es ningún pendejo. Como tampoco lo es César Gaviria. Los dos están financiados por las mismas transnacionales, por las mismas grandes corporaciones que andan confeccionando bellas guerras humanitarias por el mundo. Si no, qué sentido podría tener el Premio Nóbel de la 46

Paz. En nombre de este Premio es por lo que anda amarteladito con Gustavo Cisneros, el rey que las comercia, que las negocia con CÑM y con su cadena mediática internacional. Andan en lo mismo, el Jimmy y el Gustavo. No podría ser de otro modo. Si el Jimmy fuese un hombre decente, un ser honesto, un verdadero representante de la paz y de la justicia, nunca hubiera admitido andar en tratos con el asesino que montó la trama de la marcha a Miraflores con un montón de francotiradores. No se hubiese presentado al lado de quien cuadró sus cámaras sesgadas en Puente Llaguno para llevarse un Premio Internacional para Venevisión, cuyas imágenes llevaban la suprema prueba de «los crímenes de lesa humanidad» cometidos por Chávez. Jimmy sabe muy bien lo que perseguían el Carmona Estanga, el Carlos Ortega y el Enrique Mendoza, junto con ese casi centenar de altos oficiales, todos ellos trabajando hombro a hombro con la CIA. El Jimmy no es ningún pendejo, insisto, porque además no hay un solo gringo de su categoría y catadura que de algún modo, viajando fuera de su país, no le esté prestando un servicio bien gordo a la CIA. No me van a venir con el cuento de que el Jimmy está de acuerdo con que Venezuela esté cobrando lo justo por su petróleo, que seamos absolutamente soberanos y que estemos en campaña contra el ALCA. El Jimmy, que tiene grandes negocios con la Coca Cola, con sus poderosas empresas de cacahuetes ligadas a quienes lo convirtieron en Presidente de EE UU, que es la madre de todos los mercados del planeta, no puede ser imparcial en esta batalla por un nuevo orden mundial que está encabezando Venezuela. EL YOYO DE JIMMY Jimmy Carter endulzará el regreso del petróleo a la democracia hemisférica con su dulce sonrisa de bonachón y su bendición pastoral. Heinz Dieterich. Allí estaba el Jimmy al lado del hombre que aquí ponía presidentes (y ahora los quiere imponer en la América Hispana): 47

Gustavo Cisneros. Jimmy acababa de entender ese gran chasco que se llevó su par con lo del golpe del 11 de abril de 2002, y por eso venía con su cuña de gran mediador, para ver cómo ante los ojos del mundo podía salvar a Cisneros. Si Cisneros quiebra, también se desajusta el imperio de Jimmy. Cisneros andaba pidiendo cacao porque a partir del 11-A tuvo que salir de su cueva de ladrones, de su pose, digo, de INNOMBRABLE, y ponerse a ladrar contra Chávez. Además de tener que contratar para su causa a eminentes personajillos de «izquierda» como Carlos Fuentes. Apostó a que le daría una lección al teniente-coronel, moviendo sus influencias con agites de marines, helicópteros en Maiquetía y portaviones frente a las costas de Falcón, pero no estaba solo en su guerra: el Jimmy y el estado mayor del imperio de Jimmy eran los verdaderos directores del golpe y los que todavía siguen financiándolo. Es una idiotez suprema imaginar que el imperio puede dejar solo en su lucha a Cisneros, cuando éste al tiempo que defiende sus intereses, está también apuntalando a los del Norte, incluidos los de Jimmy y el mar de delincuentes trajeados de opositores democráticos o de sociedad civil. El Jimmy y el Gustavo, habían estado hablando de lo que todavía puede hacer la Coca Cola por la democracia venezolana. La ONG de Jimmy, el Centro Carter, es financiado por la CIA21. El Jimmy anda en lo suyo desde que aplaudió la Guerra de Vietnam y dijo en 1977: «EE UU no tiene por qué disculparse o asumir por esa invasión condición alguna de culpables. Fuimos allá a defender la libertad de los ciudadanos de Vietnam del Sur22». Es decir que él no puede estar contra la intervención en Irak, y con todo su Premio Nóbel de la Paz, no ha dicho ni pío sobre los espantosos crímenes que Bush está cometiendo en ese país. De modo que una super masacre en Venezuela, le tiene sin cuidado; él está curado en esas cosas. El Jimmy jamás quiso escuchar las imploraciones de monseñor Oscar Arnulfo Romero cuando éste le escribió: «Lo más lógico es que los poderosos de la oligarquía reflexionen con serenidad humana y cristiana, si es posible, el llamamiento que Cristo les hace hoy desde el Evangelio: Ay de ustedes, 48

porque mañana llorarán. Es mejor, repitiendo la imagen ya conocida quitarse los anillos, antes que les puedan cortar las manos. Sean lógicos con sus convicciones humanas y cristianas y den un chance al pueblo para organizarse con un sentido de justicia y no quieran defender lo que es indefendible23». El Jimmy Carter echó a la basura aquella plegaria. Él jamás se habría molestado en ir a El Salvador para investigar los espantosos crímenes de su gran amigo José Napoleón Duarte. El Duarte que eliminó a todos los medios de comunicación independientes, no por la censura sino mediante el crimen directo y sin tapujos: la mutilación, la destrucción física. En 1986 los miembros de la Comisión no gubernamental de los Derechos Humanos de El Salvador (CDHES) fueron arrestados y torturados. El director de esta comisión era Herbert Anaya quien más tarde sería asesinado por grupos del gobierno. Fueron llevados los miembros de la CDHES a la cárcel «La Esperanza» (vaya nombre), cuando habían logrado compilar un informe de 160 páginas con el testimonio jurado de 430 prisioneros políticos, «que facilitaron detalles precisos y extensos de su tortura por las fuerzas de seguridad respaldadas por EE UU24». Pero con qué lujo de hipocresía todos los grandes defensores del terrorismo de EE UU (incluidos Cisneros y el Jimmy), de la imposición de sus dictadores y de La Escuela de Las Américas, se retuercen, se indignan y claman porque Venezuela sea condenada por la OEA, la OIT, y por el Tribunal de la Haya o la Audiencia Española, por lo que aquí sucedió el 11A, durante el paro petrolero, el guarimbazo, tramas todas provocadas por la CIA. Hay que tener en cuenta que Gustavo Cisneros celebró a tambor batiente la intervención de Bush en Irak. Asesinos, pues, clamando por justicia y paz. Todo esto responde a un gran entramado internacional y mercantil. No hay que olvidar que Jimmy se convirtió en socio de Carlos Andrés Pérez (y por ende de Cisneros) durante el mandato de éste (ambos eran Presidentes de sus respectivos países). Cuando en 1977 a Carlos Andrés Pérez, CAP, se le acuse de haber trabajado para la CIA entre los primeros que 49

saldrán a defenderlo estará Jimmy, y lo hará con una elocuente y elogiosa carta pública: «Yo a usted lo admiro, y admiro a su gobierno». Cuando a mediados de 1977, el Presidente Carlos Andrés Pérez visite Washington, el jefe de Estado, Jimmy, le echará de estas flores: «Usted representa al hombre que encierra todos los aspectos más elevados de las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de nuestro país… Desde hace 19 años, Venezuela ha sido una democracia pura, total, absoluta… Hemos visto también allí a un país evolucionado, mirando al soberbio liderato del gran Libertador, Simón Bolívar, y al Presidente Betancourt.25» Para esa época ya CAP, viendo el final de don Diego Cisneros, le aconsejará a Gustavo que se prepare para asumir la dirección del concierto empresarial venezolano y de los proyectos de expansión económica de la Gran Venezuela, contando con todo el apoyo del Estado. También CAP tenía tan buenos ojos para los negocios como los del propio Diego Cisneros, y es por ello por lo que no se irá por las ramas a la hora de apostar por Gustavo con todos los medios al alcance de su gobierno. En el cuadre con él, pondrá a jugar «el mejor equipo de banqueros» del país bajo la dirección de Pedro Tinoco (el del contacto entre la caja chica del Banco Central de Venezuela, con el Chase Manhatan Bank de mister Nelson Rockefeller). Gustavo Cisneros le debe a CAP, hasta el aire que respira, y seguramente, como se ha comentado, fue CAP quien tuvo la genial idea de contactar a Carlos Fuentes para que le escribiera el prólogo de sus memorias, pero que hasta en esto se le adelantó el Adelantado. Las memorias de CAP se ha retardado por sus últimas enfermedades, pero si le queda tiempo para terminarlas, ahí todavía le quedan los mastodontes de la literatura: Mario Vargas Llosa, Alberto Montaner o Plinio Apuleyo Mendoza aunque, lástima, que ya éstos sean declaradamente del otro bando: no sean, digo, hombres «preclaramente izquierdistas, como sí lo sigue siendo Fuentes». Pero los lazos de Jimmy con Cisneros tienen otros entronques que datan de los horribles crímenes de la guerra 50

civil en El Salvador, cuando las noticias en aquel país tenían que pasar por miles de filtros; llevarse de manera clandestina por el mundo, ser distribuidas en pequeñas notas hechas a mano; camufladas de manera que no fuesen descubiertas por los perros de la policía comunicacional a la que siempre ha pertenecido Gustavo. Los perros terroristas de la policía comunicacional jamás podrían transmitir algo que de la manera más leve pueda herir la delicada piel de las ranas plataneras del Norte. ¿Por qué los poderosos medios no organizaron una campaña internacional de condena a EE UU, en abril de 2004, por los horrendos crímenes cometidos contra los iraquíes sino que más bien concentraron su atención en una resolución de condena a Cuba por supuestas violaciones de este país a los Derechos Humanos (sin olvidar que en 1988, el Jimmy se hizo el loco cuando el Departamento de Estado les negó la visa a funcionarios cubanos, que debían realizar una inspección recíproca en las prisiones de EE UU)? Caramba observador, obsérvate. Como un verdadero cow boy llegaría el Jimmy Carter para los cómputos de las firmas del fulano Revocatorio al Presidente, en mayo de 2004; lo hacía en representación de la Coca Cola, de la Mc Donald’s y de las empresas petroleras que quieren quebrar y poner de rodilla a la OPEP. En pleno Consejo Nacional Electoral, CNE, a lo macho sacó su pistola de observador y colocándosela en la nuca de los Rectores, Carrasquero, Rodríguez y Battaglini, les exigió que dieran de inmediato los resultados o que en caso contrario él se vería obligado a dar los suyos. El hijo de puta, apurado, quería que los números forjados por SUMATE definieran el triunfo de su bando. Bajo los faldones de las matronas del Este, el Jimmy ya estaba enterado de los listados con los 18 mil muertos (toda una friolera) que «estamparon» sus firmas, sin contar las de los menores de edad, la de los extranjeros y la de aquellos que usaron cédulas clonadas. El Centro Carter calló como el gran delincuente que siempre ha sido. Igualmente lo hicieron sus socios observadores de la OEA. Ningún país del mundo habría aceptado este adefesio electoral, pero en Venezuela teníamos que adoptarlo, 51

so pena de ser sancionados por el imperio yanqui que tenía sus narices metidas hasta en las pocetas del Consejo Nacional Electoral, CNE. Para eso vinieron los observadores, entre los cuales estaban agentes del Departamento de Estado (de la CIA). LO DEL REVOCATORIO FUE COCINADO EN WASHINGTON La lógica de la oposición venezolana, con Cisneros a la cabeza, consideraba que si Bush había invadido a Irak de la manera más descarada y criminal, nada le costaba arremeter contra Venezuela. Cada acción bélica de EE UU en cualquier lugar del mundo era vista por la Coordinadora Democrática como un ejercicio previo para una invasión en gran escala contra Venezuela. La Coordinadora pedía a gritos para Colombia un jefe genocida como Ariel Sharon, que se atreviera a lanzar una ocupación militar contra nuestro país como la Operación Remparts. La Coordinadora lloraría a moco tendido la desaparición de Ronald Reagan, y en sus notas de duelo al Pentágono le recordarían sus buenos oficios electorales para salir del gobierno sandinista; que por ahí deberían ir las nuevas acciones encubiertas. Gustavo y Jimmy, conocían a la perfección de las operaciones secretas puestas en marcha para el derrocamiento de Chávez o su asesinato político. Media docena de escenarios habían sido discutidos y supervisados por Elliot Abrams26 del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca (muy cercano a Henry Kissinger), y para quemar la del referendo Revocatorio debía hacer un notable papel de sabotaje el Centro Carter. En la Red Voltaire leemos que Elliot Abrams tenía prohibido el acceso al Congreso de los Estados Unidos en 1987, después que mintió a una comisión de investigación parlamentaria para ocultar su rol y desempeño durante el Irangate y las masacres perpetuadas en El Salvador. Que Elliot Abrams estuvo igualmente implicado en el tráfico de drogas organizado por el Estado norteamericano para financiar los Contras de Nicaragua. Y pensar que este señor durante años ocupó el cargo de presidente del Centro de Ética y Política Pública28, y luego estuvo en la presidencia de la Comisión para la Libertad Religiosa en el Mundo (USCIRF)29. Este fellow travel de Cisneros y de Carter 52

contribuye en el Media Center Research30 limpiando los medios de comunicación de cuanto «atente contra los valores norteamericanos». En la administración Bush, Elliot Abrams se desempeña como Director para la Democracia, los Derechos Humanos y las Operaciones Internacionales, en el Consejo Nacional de Seguridad31. Cuánta información bajo del brazo traían en aquella ocasión Jimmy y Gustavo para sacar de quicio al gobierno de Chávez; el Jimmy, con su carita de hombre de paz, traían instrucciones (y fondos) del entonces Subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos32 Otto Reich, para reforzar el caos en el país. Otto Reich es experto en manipulación de la información y en corromper periodistas. Cuando Cisneros, en aquella sorpresiva visita al país, antes de dar declararaciones a la prensa, previamente se había reunido con algunas de las supremas gallinas golpistas de la Coordinadora. Les mostró el saco de maíz de la National Endowment for Democracy (NED), para que tuvieran mucha fuerza y vitalidad en los cacareos por venir. La empresa SUMATE, en su acuerdo, pasaría a ocupar un lugar de privilegio en las acciones mediáticas y de calle. El NED había sido creado en 1983 por Ronald Reagan, y era administrado por Henry Kissinger y por el presidente del sindicato AFL-CIO Lane Kirkland. Hoy está presidido por Carl Gersham y sobre todo administrado por el general Wesley Clark (ex jefe supremo comandante de la OTAN durante la Guerra de Kosovo) y por el inevitable Frank Carlucci (antiguo director adjunto de la CIA, actual presidente del Carlyle Group y administrador de la fortuna de la familia Ben Laden)33. La repartición de plata por parte del NED fue obviamente bien gorda, cerca de dos millones de dólares34. El dinero que nunca EE UU había enviado a Venezuela en un siglo para crear trabajo, para mejorar la salud y la educación, llegaba para provocar un paro criminal, para paralizar nuestra empresa vital PDVSA, para organizar atentados terroristas, para mantener la locura de rumores, de escándalos y calumnias por la televisión; para hacer trampas en la solicitud de un revocatorio 53

al Presidente; para traer francotiradores y paramilitares colombianos, para crear en el exterior una imagen de horror sobre nuestro país y para hundir nuestra economía. De este modo el NED movilizó a sus filiales de la International Republican Institute35, la National Democratic Institute for International Affairs36, al Center for International Private Enterprise (CIPE)37 y a la American Center for International Labor Solidarity, llamado «Solidarity Center»38. Muy bien empapadito venía el Jimmy de las actividades de Abrams y Reich quienes recibieron en Washington a los golpistas venezolanos antes del 11-A, entre ellos a Elías Santana de «Queremos Elegir», a Carlos Fernández de Fedecámaras y a Carlos Ortega de la CTV, sin duda todos coordinados por el jefe supremo de Gustavo Cisneros. Los viáticos para la estadía y los viajes fueron pagados por el IRI. Y otra buena remesa de dólares le fue entregada por el ACILS –Solidarity Center a la CTV, mientras que el CIPE se encargaba de engrasar a Fedecámaras. Aclarada las acciones de combate, Jimmy Carter cogió por su lado, para guardar las apariencias de hombre imparcial, e incluso llegó a dar la imagen de estar más con Chávez que con los golpistas. Por su parte, Cisneros, con su tropa de periodistas envilecidos, estrujados, recomprandos y putidestripados, se dirigió al Hotel Meliá, en el que, como digo, llevaba ese aspecto fofo, laxo, lánguido. Mirando los arriates de grama enana que separaban el salón de la piscina, y las flores que adornaban su mesa, Gustavo no podía dejar de pensar en las horribles pifias de Pedro Carmona a quien él y el Opus Dei le habían dado toda su confianza. Él, que en aquel momento podía estar hablando desde Miraflores, obligado a verse recluido en un hotel, y teniendo que dar explicaciones embarazosas y ridículas sobre una supuesta participación suya en el derrocamiento de un Presidente Constitucional. Cuántos errores: se buscaron a un hombre manejable y sin carácter para que Cisneros pudiera gobernarlo desde EE UU, y a los primeros encontronazos le 54

temblaron las piernas. Aquella red de medios de comunicación montada por Abrams y Reich para tumbar a Chávez y que había sido facilitada por Cisneros comprendía: la AOL Latin America, DIRECT TV Latin America, con 300 cadenas de radio y televisión en 28 países, Univision la mayor cadena de TV hispana en los Estados Unidos. Otto Reich reconoció haber estado en contacto frecuente con Gustavo Cisneros durante los acontecimientos golpistas39, y fue Reich quien se encargó de seleccionar los oficiales venezolanos para dar el golpe; la administración40 de la acción correspondió al Western Hemisphere Institute for Security Cooperations en Fort Benning, antiguamente conocida como Escuela de las Américas. Esta escuela ofrece una formación a los militares latinoamericanos y sirve al reclutamiento de agentes para el stay-behind41 en la región. En esta Escuela se formó durante muchas décadas a las juntas militares latinoamericanas golpistas, y entre otras cosas se les enseñaban técnicas de terror y cursos de tortura. Como gran amigo de Otto Reich, Cisneros sabía que se avecinaba una intervención militar de Estados Unidos y que previa a esta acción, se requerían de engrases a muchos peces gordos. Además de que estos engrases debían hacerse de manera urgente y expedita; fue así como se le depositaron al almirante Carlos Molina Tamayo y al coronel Pedro Soto, 200.000 dólares. En cuanto Soto comprobó que el dinero le había sido depositado, con gran euforia y rebeldía corrió a un conocido hotel de la capital, para poner en práctica un guión que le fue asignado por el diario El Nacional. Había estado en un foro sobre libertad de prensa, y de allí trató de hacer un espectáculo para que el mundo viera que el ogro asesino de Chávez lo quería matar. CÑM, cubrió con lujo de detalles la escena persecutoria, seguida paso a paso por Cisneros. Por la noche, Soto, con mucho «coraje», subió a una tarima en la Plaza Altamira y pidió a gritos que se marchara de inmediato a Miraflores. Hubo mucha vacilación y se enfriaron los motores, pero de aquella jarana nacería la idea de organizar una aguerrida marcha al centro mismo del poder chavista. Aquella noche, sólo se marchó hasta la residencia donde se encontraba la Primera Dama, La Casona. 55

Al enterarse otros altos oficiales que se estaba pagando muy bien para enrolarse en un alzamiento, y que vendrían más cheques y ayudas, corrieron a solicitar una plaza al agregado militar de la embajada norteamericana en Caracas, el teniente coronel James Rogers42. Este coronel les prometió que todos tendrían su parte, al tiempo que se esperaban los contactos logísticos con la Marina norteamericana (US Navy43). Allí en el Meliá, arrinconado, Cisneros no podía explicarse por qué EE UU siendo la mayor potencia del mundo no le daba punto final a aquella ridícula situación con un solo escupitajo. Cómo fue que no se llevaron a cabo las órdenes precisas de Otto Reich al embajador Shapiro, para que Pedro Carmona hubiese podido sobrevivir a los primeros encontronazos de aquella chusma desbocada44. Lo que veía a su alrededor Cisneros era la chamusquina de la derrota, y en el torbellino de una gran operación de la CIA para facilitar la fuga de los golpistas, aparejada con otra enorme erogación de dólares para comprar magistrados y jueces. Muchos de aquellos golpistas fueron recibidos en Miami por el comerciante de armas Isaac Pérez Recao y la élite cubana, adicta al mismo Cisneros y a Robert Alonso. Gustavo Cisneros había dejado de apostar en los grandes negocios como la Coca Cola, para meterse en las guerras con inversiones energéticas de altura con los Bush en Irak. En vísperas del 11-A, había ido por la Citgo. Ya le fastidiaba tener que encargarse del «analfabeto de Sabaneta», de esa asquerosa chusma y maldita lacra fidelista, pero bueno, son gajes del oficio. En el Hotel Meliá, con una guayabera clara, en su estilo «camarera», estaba escoltado por los ancianos prematuros del Marcel Granier y el onomatopéyico Federico Alberto Ravell. El magnate de los magnates, con su honorable pose de supremo ultrajado y ofendido, miró con desconfianza hacia los asistentes. En la desconfianza está su fuerza. «Desconfiad de todo y de todos y seréis libres», consejo del viejo George Bush. Con un vocabulario más pobre aún que el de Carlos Fernández, Gustavo Cisneros se dejó arropar por los medios de comunicación. Sus cejas negras (anacaradas y recién 56

pintadas) le resaltaban el nicho abrumado de sus oscuras ambiciones. Estaba allí como el Edwards chileno, como la Violeta Chamorro (cuando estuvo apoyada por Carter para sacar a los sandinistas), como Ramón Báez Figueroa (de la República Dominicana), como Ernestina Herrera de Noble (dueña y directora del diario argentino Clarín), como Jesús Polanco (del Grupo PRISA, español). Comenzó a divagar Cisneros: «Aquí tengo yo el 15% de mis inversiones en el mundo. Yo creo en mi país. Sigo creyendo en Venezuela». Cuanto decía el magnate Gustavo Cisneros caía bien a periodistas y a los empresarios lacayos. Hay que ver que encogidito se coloca a su lado Federico Alberto Ravell. Menos que una cucaracha. Qué de cosas tienen que hacer estas gentes para ser admitidos en el círculo del Capo Mayor. Nunca tienen claro hasta dónde deben rebajarse para poder girar dentro del global market. Siguió hablando el Capo Global: «Hemos recibido apoyo de casi todos las organizaciones mediáticas del mundo». Mencionó a la SIP, a la Sociedad Interamericana de Sapos (que todos trabajan para la CIA). «La SIP apoya la libertad en Venezuela». Repentinamente calló y todos los presentes sintieron que había dicho más de lo debido. Estaba perdiendo dinero, porque en verdad, según su filosofía, debería cobrar para hablar, él que es noticia de primer orden donde aparece. E incluso él siempre ha sido más explicito por sus silencios que por sus palabras. A Federico Alberto Ravell le pasaron un papel donde debía declarar que no transcurría un solo día sin que se produjeran marchas, protestas y manifestaciones contra el «terrible tirano de este gobiernito». En realidad son marchas, protestas y manifestaciones de Globovisión, Venevisión, Televen y RCTV. No existe tal clamor real. Es un estado de terror inducido por los medios con el sólo propósito de defender los intereses de Cisneros, que son los intereses de imperio norteamericano, los que a la vez les dan vida a la degenerada clase oligarca, la que tiene al dios del mercado cogido por las barbas en este país semicolonial.

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Marcel Granier no consideró diplomático interferir a su colega Ravell con juicios que no hubiesen sido previamente ensayados. Los periodistas no debían salirse de sus guiones. Estaban allí como erectas momias de la incomunicación. Una guerra de silencios. Hasta que se incorporó Cisneros y se produjo el pánico y se erizaron las meretrices libertarias de la oposición: «La participación hoy de la sociedad civil es garantía de que todos nos entenderemos en el marco de los principios de la Carta Interamericana». Brotaron más chanchullos porque se acabó la gasolina del debate y no hubo más nada que decir. Cuando se ha estado tan metido en un golpe de Estado, hay que evitar enfrentar al pueblo. Giró en redondo Cisneros, echó hacia atrás unas sillas e instantáneamente todas las cámaras se apagaron. Cisneros había mencionado a la Conferencia Episcopal Venezolana. Dijo que la CEV merecía mayor respeto del gobierno, porque en la finca San Francisco de este magnate es donde se reúnen los conspiradores del gobierno, incluido su excelencia el obispo Baltazar Porras. Cuántos deseos de aplaudir tenían los periodistas. Cuando el dueño de un gran medio asesina, viola, aterroriza a la población o roba, los periodistas hijos de puta se movilizan para impedir que se difundan estas noticias. No hay seres más protegidos de la información que la gente que pertenece a la SIP. Una vieja práctica: conviértete en dueño de un medio y nadie te podrá investigar ni condenar. Los periodistas querían arrastrarse como perros ahí en el Meliá, aún cuando, como dijimos, todos recordaban que el 21 de octubre de 2001, en uno de los espectáculos de Venevisión se produjo una mortandad en la Monumental de Valencia (once muertos), y sin embargo Venevisión, no llegó a suspender el acto. Para eso no hay ruedas de prensa, ni insistencia mediática, como tampoco se acuerdan hacer imploraciones de ayuda a la Conferencia Episcopal Venezolana para dar algún aliciente espiritual a los que han perdido a seres queridos, a los heridos. No se vio a doña Patty con sus pelotones de alfabetizadores 58

pedir una oración por ellos. Así como Baltazar, presto acudió en volandas a Fuerte Tiuna la noche del golpe del 11 de abril del 2002, bien pudo haber ido a Valencia el día 22 para consolar un poco a los asesinados por Venevisión. Para la gente de Valencia masacrada ese día no hubo indemnización, no hubo lloradera solicitando la intervención de los Derechos Humanos, ni petición de sanción por parte de la OEA45 ni la visitadera de observadores del Centro Carter. Tampoco vino el mercenario de Vivanco. Casi todos aquellos periodistas congregados en el Meliá, tapaban con ardor aquel crimen de Venevisión, que jamás será olvidado, pero mientras más asesina Cisneros más le adoran: saben que mata en nombre del mercado. En nombre del progreso, de la libre empresa y por el desarrollo del país. Es un dios entre la piara de periodistas con sus cables y luces, micrófonos y cámaras. También el Capo Global tiene que darle droga al pueblo para que sea feliz en su miseria, en el envilecimiento general. El Capo Global sabe que sólo una elite debe tener el control del mundo. Él sólo es la Puta de Bush, ¿pero cuántas putas necesita él para ser la Puta Global de Bush? Al lado de esa piara de reporteros serviles surgen también los llamados Consejeros Sentimentales de la Coordinadora que pululan en los pasillos de Venevisión, y entre los que destacan los compotas de mierda del Asdrúbal Aguiar y el Ramón Escovar Salom, junto con representantes de ONG´s, de la CIDH, SIP, OEA o el mismo Centro Carter, insisto. La matanza en la Monumental de Valencia tuvo buena prensa: NADA SE DIFUNDIÓ SOBRE ESTE HECHO, insisto. Fue censurada como lo fue la reacción del pueblo el día 13 de abril del 2002. No hubo un solo periodista que lamentase aquella horrible irresponsabilidad de Venevisión. No se fue a los hospitales a enfocar a los muertos y a los heridos. No se entrevistó a un solo familiar de las víctimas de aquella masacre. Todo esto es así porque los grandes medios de comunicación existen para el mercado, para el negocio de unos 59

pocos, no para difundir la verdad, la cultura, el arte, y porque la madre de todos los mercados es EE UU. Un periodista al servicio de los cuatro canales del Apocalipsis no puede decir lo que ve, lo que siente, lo que sabe; ese no es su trabajo. Su trabajo es saber traducir cuanto ve, lo que siente y conoce a través de los intereses, pareceres y gustos de su jefe. Cuando se produce en Bolivia la revuelta contra el gringo Gonzalo Sánchez de Losada, la consejera de Seguridad Nacional de Bush, Condoleezza Rice, de inmediato solicita a la SIP un poderoso respaldo para su empresario boliviano. Esta señora hace un papel bien triste contra su propia raza, al igual que lo hace en la ONU el pobre Kofi Annan. Pues, Condoleezza Rice le exigió a la SIP: «Tenemos que apoyar al gobierno constitucional de Bolivia». Se dirige también a esa otra dependencia de la CIA, la OEA, y a los pocos minutos escuchamos a César Gaviria diciendo que el organismo trabajará «para que no haya soluciones de fuerza ni golpes de Estado» en Bolivia. Ya estaban a punto de sacar a relucir (como una pistola) la fulana Carta Democrática y exclamando: «Las fuerzas que se encuentran detrás de estos hechos, que ya han cobrado muchas vidas, deben saber que los 34 Estados del hemisferio, cobijados en su Carta Democrática, condenan en forma unánime el uso de la violencia y de la fuerza para alterar el orden constitucional». Esa carta contempla la expulsión de la OEA del país que incurra en una ruptura del sistema democrático. Son reglas impuestas por los gringos. ¡Pero cómo callaron ante las sádicas torturas de los soldados gringos contra los iraquíes! Con el mismo formato enviado por la CIA a los medios venezolanos, los agentes de la SIP, exigen que difundan por el mundo que Chávez está detrás de los hechos de Bolivia, que está financiando al líder cocalero Evo Morales, a los guerrilleros colombianos y a los indígenas que no quieren a Lucio Gutiérrez. Entonces Cisneros allí, junto a Marcel Granier y Ravell en el Meliá, se aferraban a sus conceptos sobre libertad de expresión, para exigirle a Chávez una democracia que no les cobre impuestos, que no les investigue y que les deje colocar, 60

como siempre lo han hecho, los ministros que tengan que ver con el área de sus negocios e inversiones. Cisneros y Granier han destruido moral y económicamente el país, y sin embargo reciben apoyo de las organizaciones mediáticas del mundo. Han creado terrorismo psicológico espantoso en los niños, pero en Asia, Europa y EE UU los poderosos dueños de medios se apiadan de sus acciones, y les expresan solidaridad moral y política. Son los angelicales delincuentes, hijos predilectos del inmoral sensualismo de don Jeremías Bentham, que con sus actos de sabotaje les arrebataron durantes tres meses, la paz y las navidades a los venezolanos. Dejaron sin gas a millares de venezolanos, torturaron y vejaron horriblemente a la población venezolana, obligándola a hacer cola durante días o semanas, para obtener un poco de gasolina, y los tres lagartos estaban plenos de felicidad en el Hotel Meliá de Caracas, tratando de orientar a la clase alta que les apoya. Muy mal hizo el señor Carter al irse de vacaciones con Cisneros, y luego presentarse en una mesa de negociaciones donde se estaba discutiendo el terrible drama político de Venezuela. Pero así son los gringos: les encanta encasquetarse un gorrito, unos calzones cortos, una camisa de colores, colgarse un morralito, y venga, a caminar, con telescopios, filmadoras y cámaras fotográficas. LAS VIEJAS DE CISNEROS Todos nuestros diarios y revistas fomentarán el belicismo contra Rusia. Miguel Ángel Capriles En los últimos cinco años se ha estado levantado en Venezuela una polvareda de viejas ricas emplastonadas con coloretes encendidos y hediondas a perfumes caros; viven estas matronas ahora en las calles, marchando, agitando los gonfalones de Mc Donald’s y el Tío Sam. Antes se la pasaban en Miami comprando cuanta mierda ven en los almacenes; 61

ahora confeccionan cacerolas y charrascas y marchan cada fin de semana. Desbocadas se lanzaron a un paro que descoyuntó a miles de centros comerciales, y dejó por los suelos a sus íconos primarios de las peluquerías, los Mc Donald’s, las agencias de viaje, las joyerías. Las viejas emperifolladas y sonrosadas de la Coordinadora nunca habían llorado por Venezuela y ahora echaban torrentes de mocos, llevando unas banderitas, vírgenes y unas pancartas en las que piden que Chávez se vaya. Le dicen a los periodistas de Globovisión: «Nosotras estamos cansadas de esto. Nosotras queremos paz; queremos salir de esta pesadilla, y poder viajar cuando nos dé la gana a Disneylandia. Reunirnos con nuestros amigos y hacer un barbicue en Sun Beach o en Golden Beach Resort. Cuándo será que ese señor se irá para Cuba. Cuando será que nos podremos volver a unir los venezolanos como lo estábamos antes. Cuándo será que regresaremos a aquella Venezuela de justicia, de prosperidad y de trabajo, cuando todos éramos felices y podíamos ir a comprar lo que nos daba la gana en cualquier lugar del mundo...». Esas matronas bien fornidas y bien alimentadas, cansadas de sufrir esta tiranía, y que le imploran a Cisneros que las saque de este infierno, también se han vuelto rezanderas. Antes el único dios que amaban era al mercado, ahora viven entre amuletos, ensalmes y vírgenes. Son las matronas que han llorado en docenas de marchas la huida de Pedro Carmona Estanga, la escapada de Carlos Molina Tamayo, los saltos e’ monte de Carlos Ortega y Carlos Fernández. Ahora recolectan docenas de miles de dólares para esconder bajo sus faldas a Enrique Capriles Radonsky. Son las viejas que han llorado el maltrato recibido por las tropas estadounidenses en Irak; son las matronas que le llevaron obsequios exquisitos a Carlos Melo en prisión. Son las damas, las fans de los golpistas de Primero Justicia. Carlos Melo cuando salió de la cárcel, corrió junto con la viejera de Cisneros a Globovisión para abrazar a Federico Alberto Ravell y mostrarle las grandes torturas a la que había sido sometido: dos rasguños, un coscorrón y tres arañazos. Le mandó saludos a Cisneros. Seguramente quería saber si estaban por llegar los cheques del NED, porque necesitaba verse con 62

Patricia en Miami, y más tarde unirse a la comparsa que iría a Quito para la reunión con la OEA. Qué líder, qué batallador, qué prócer de la Coordinadora, carajo: de chusma a petimetre. Cuando corrió como pólvora que Carlos Ortega había dejado la peluca, por orden de Gustavo Cisneros en Venevisión apareció una propaganda de la Coordinadora en la que se mostraba a una anciana, pobre, que lanzaba alaridos contra Chávez pidiendo que la mataran: «Yo no quiero vivir más bajo esta dictadura tan horrible. Yo quiero morir. Que me maten esos asesinos de los círculos del terror. No les tengo miedo». Le dieron un poco de valeriana, y listo, Venezuela fue otra. Pero otras viejas deliraban en defensa de los medios, y decían además que Chávez les había mentido porque aseguró que en un año no quedarían niños de la calle, y por lo tanto no merecía seguir gobernándonos; que debía irse ya sin esperar ningún referendo; que estaba claro que a la gente inteligente no le gustaban los tiranos, los jefes de Estado que cantan en cadena presidenciales o andaban con boinas rojas. Las viejas del Este están profundamente preocupadas por los niños de la calle, por los negros, por la gente de los barrios, por los indigentes y por los indios. Hemos visto a la congestionada periodista de Venevisión, la Vacarella, subir a un cerro pobre de Caracas para entregar una silla de ruedas a un parapléjico. La silla Cisneros la mandó desde Miami. Doce minutos de televisión para entregar una silla, qué bolas. Por una silla, el NED envía un millón de dólares para que nos matemos unos con otros. Una silla de ruedas para un pobre, mientras nos meten camuflados paramilitares y lanzagranadas. Ay, Gustavo, no sabes lo que te espera: los pañitos de agua caliente y los prólogos de Carlos Fuentes, no te salvarán. Así pues, se fue el mariscal sindicalero de Cisneros, Carlos Ortega: huyó, en medio de los partes bélicos de los generalísimos Juan y Carlos Fernández. Zass, no han vuelto. El mariscal sindicalero llamaba desde Costa Rica por un celular 63

que le regaló Carmona Estanga, con cargo a Telcel internacional. Es decir: qué fue de tanto galán y de tanta invención como truxeron que ya hoy nadie se acuerda de ellos, como tampoco del Nelsón de Trafalgar, Carlos Molina Tamayo, o los héroes de Altamira, Pedro Soto o Guaicapuro Lameda. Qué se fixieron. De aquellas juyideras, estos observadores de la Coca Cola. Todo el Estado Mayor de Cisneros en el estelero (pero le queda el Jimmy de la CIA). DE CAPO EN CAPO En 1996, el diario El Mundo de España publicó sobre Gustavo Cisneros un trabajo titulado «Rey Midas» de Venezuela». En él decía: «Gustavo Cisneros nació en una cuna de oro hace 58 años, en el seno de una de las familias más ricas de Venezuela. Cuando en 1980 ocupó el puesto de su padre al frente de la organización Cisneros –un holding que agrupa a más de 50 compañías, da empleo a 35.000 personas en todo el mundo y factura anualmente 3.000 millones de dólares–, comenzó para él una carrera meteórica. Cisneros creció a la sombra de nombres cruelmente ilustres como Henry Kissinger y Rockefeller, relacionados con multinacionales de la entidad de Pepsi-Cola, el Chase Manhattan Bank o las líneas aéreas de Pan Am. El conglomerado principal de su imperio es Venevisión, una de las tres grandes cadenas de televisión latinoamericana. Su entrada en España se produjo en 1984 cuando se aprovechó de los rescoldos de Rumasa, compró Galerías Preciados. Se calcula que cuando las vendió tres años después, Cisneros ganó con la operación más de 30.000 millones de pesetas. Esta extraña operación puso su nombre – y el de su amigo Felipe González – en la picota y ha desaparecido de nuestro mapa económico hasta hoy mismo». No olvidemos la enorme ayuda que los Cisneros y CAP le habían prestado a Felipe González, a principios de los 70, de modo que aquella operación con Galerías Preciados era un favor que se estaba pagando. En 1976, como veremos, cuando Carlos Andrés Pérez fue elegido presidente de la República, el petróleo venezolano 64

llegó a cotizarse en los mercados internacionales a 32 dólares el barril. En medio de una indigestión de dólares, derrochándose a diestra y siniestra, Cisneros no se va por las ramas, le saca provecho al caos y su Organización dispara notablemente sus ganancias. El gobierno no podía seguir manteniendo a una clase ociosa que vivía en Miami exclusivamente de la renta petrolera. Sabía Cisneros que se avecinaba la bancarrota del país, y aguardó a que esta se diera para multiplicar sus ganancias. La bancarrota, ocurrida el 17 de febrero de 1983, el Viernes Negro, se dio precisamente cuando don Gustavo pasaba a dirigir la Organización Cisneros, una empresa sana, pletórica de fuerza financiera y con sólida proyección internacional. Algunos políticos creyeron que al aportar capital a ciertas poderosas empresas, Venezuela podía mantener una fachada de país atractivo para las inversiones, y por lo tanto el «bolívar» podría ser reflotado. Ocurrió lo contrario, se produjo una contracción y seguidamente una sangría (fuga) tremenda de dólares, que sin control se dispararon hacia el Norte. Los miembros del partido Acción Democrática por su atroz corrupción y dependientes siempre de este poderoso Grupo Cisneros, vivían chapoteando entre sus redes y llevaron nuevamente a la presidencia a CAP. Algo estaba muy claro, y era que así como Vicente Fox, por fuerza del imperio norteamericano se había hecho con la Presidencia de México, Gustavo Cisneros contaba con muchas más fuerzas que Fox, para coronarse Presidente de Venezuela. Podía en consecuencia aplicar con la mayor liberalidad posible leyes económicas con un amplio programa neoliberal del gusto de Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Plinio Apuleyo Mendoza. América Latina tuvo su período de dictaduras, todas impuestas desde el Norte, y a partir de los años setenta se inventó una nueva fórmula, quizá inspirada en la Doctrina Betancourt, la llamada «democracia representativa» que le resultaba a los gringos más práctica y barata para sus intervenciones. Esa «democracia representativa» estaría dirigida por Presidentes neoliberales (exactamente iguales a los viejos dictadores), sujetos a las normas y acuerdos comerciales 65

impuestos en el hemisferio desde Washington. Es así como surge ese atajo de besaculos pro-yanquis, como todos los jefes de Estado de Venezuela durante 40 años de servilismo al imperio del Norte. Los Salinas de Gortari, Ricardo Lagos (cabrón de Pinochet) en Chile, José Napoleón Duarte y sus herederos en El Salvador; la Violeta Chamorro en Nicaragua, el Andara en Panamá, el asesino Ríos Montt en Guatemala, la cadena de pitiyanquis costarricenses, el «chino» Fujimori y el cholo-chulo de Toledo en Perú; Menen en Argentina, el Gringuito Losada de Bolivia, el traidor Lucio (o Lambucio) Gutiérrez (este personaje, que incursiona en la escena política de Ecuador como defensor de los derechos de los indígenas, al perfilarse como presidente de la República fue inmediatamente comprado por la CIA. Ha llegado a ser tan miserable que se acordó muy bien con la oligarquía ecuatoriana, se entregó a las políticas del FMI y fue la primera puta que se apareció en Madrid para la celebración de la boda del príncipe con doña Leticia. Por eso, algunos periodistas hispanos lo llamaron «el madrugador»). En septiembre de 1996, se produjo un gran escándalo en Venezuela, un pleito entre la Pepsi-cola y la Coca-cola; se disputaban como perros rabiosos el mercado nuestro, y se hablaba de demanda ante los tribunales por más de trescientos millones de dólares contra el imperio Cisneros. Parte de la población venezolana abarrotó los mercados buscando afanosamente Pepsi Cola, pues se preveía un serio desabastecimiento. Esta «división» entre los venezolanos tomó por sorpresa a los proto-escuálidos. Es importante puntualizar esto de la «división entre los venezolanos», porque aquí los únicos que tiene la real capacidad de dividir son los poderosos medios de comunicación social. Nuestro país adquirió el vicio de la droga de la Pepsi Cola tal cual como los ingleses habían conseguido imponer el consumo del opio a China. Previamente, para hacerse con el negocio de la Pepsi Cola en todo el país, emprendieron una guerra de perros destruyendo millones de botellas vacías de la Coca Cola, y también de muchas otras marcas. Asaltaban 66

camiones, las tomaban de los comercios, mediante procedimientos violentos. Reponer aquellas multimillonarias pérdidas se hacía muy cuesta arriba a la otra central del crimen como es la Coca Cola. Por otra parte, Cisneros tenía un poderoso medio de comunicación con una voraz y permanente campaña publicitaria a favor de sus refrescos, donde involucraba a deportistas, artistas jóvenes con alto rating en las telenovelas o en el negocio de las disqueras (también suyas). El joven Oswaldo Cisneros, su sobrino, en esta campaña puso por los cielos el poder de la Pepsi, y en mercados y centros comerciales no predominaba otra cosa que Pepsi; con este estilo de propaganda los Cisneros llegaron a conquistar la franquicia de Brasil, con un mercado de 165 millones de habitantes. Pero el empresario duro de la competencia, que es don Gustavo, a mediados de la década de los noventa, tuvo la visión de que la Pepsi Cola no tenía futuro, y sin pérdida de tiempo decidió voltear la tortilla. Se produjo un gran trauma en una población que había sido tratada para que tragara Pepsi, y ahora le había llegado el momento de cambiar de droga. Del escándalo con el asunto de Galerías Preciados, pasó al del zarpazo del 16 de agosto de 1996, cuando después de 50 años con su familia manejando la Pepsi cruza el Rubicón y se pasa al enemigo. Le vende a la Coca Cola 18 plantas embotelladoras, toda la red de sus mercados y de distribución. Queda Pepsi en cueros, sin maneras de procesarla, sin camiones que la distribuyan, sin personal, y el muy locuaz caballero, de la orden suprema de los Kissinger y de los Rockefeller, se embolsilla en un santiamén 500 millones de dólares: sin anestesia, sin pudor y sin gresca, chúpate esa. Así ha sido nuestra historia: de droga en droga. Nuestros gustos y pareceres son cocinados, estudiados y decididos en el Norte: nos habituaron a votar a los adecos o a los socialcristianos, a vivir de lo que los gringos encontraban en nuestras minas, en las entrañas de nuestra tierra; de los intercambios comerciales que ellos impusiesen. Vicente Fox ganó en México porque el gusto a su persona le llegó a la población a través de la Pepsi-cola, empresa de la cual él era 67

Presidente en ese país. A nosotros nos estaban inoculando el veneno Cisneros como candidato a través de la Coca Cola y mediante el pertinaz bombardeo de Venevisión. Menos mal que se le atravesó a tiempo el comandante Hugo Chávez, porque además de Fox tendríamos otra puta más en el chanchullo del Global Market. Los Cisneros creían que el gusto por la mierda que ellos le meten a todo el mundo es tan imprescindible en nosotros que intentaron junto con otros empresarios de su categoría dar, como hemos dicho, un golpe de Estado, y que el pueblo entonces se viera obligado apoyar so pena de no mirar ni tragar más sus drogas. SE JODIERON. El pueblo los mandó a hacer gárgaras.

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DIEGO CISNEROS -Una biografía no autorizadaLa hipocresía es el único mal invisible, salvo para Dios. Juan Milton. El abuelo de Gustavo Cisneros fue un médico cubano llamado Diego Jiménez de Cisneros y Govantes, y su abuela, doña María Luisa Bermúdez Martínez, venezolana, nacida en Ciudad Bolívar. El médico cubano y la joven María Luisa se conocieron en Trinidad. En aquella época la gente pudiente de Ciudad Bolívar y de los estados orientales acostumbraba llevar a estudiar sus hijos a Trinidad. La isla era famosa por sus buenos colegios. Después del matrimonio, la joven pareja se radica un tiempo en Cumaná. La acogedora e inolvidable Cumaná, mágica y soñadora para todo el que la visita. Quizás la joven pareja no hubiese abandonado Venezuela de no ser porque a don Diego Jiménez de Cisneros y Govantes, le llega la penosa noticia de que su señora madre está en las últimas. Parte para La Habana. De orilla a orilla, y entre los cambios inesperados que suele traer la desaparición de un ser tan querido, la joven pareja se ve obligada a permanecer en Cuba. Con los aviones creemos que las distancias se acortan, y es una ilusión. Antes el Caribe estaba más integrado a nosotros, y el intercambio cultural y humano era muy intenso. La política venezolana se decidía más en Curazao, Trinidad o en la misma Cuba, que en Caracas. Guerrilleros, panfletistas y líderes de la eterna guerra contra Juan Vicente Gómez tenían sus centros de operaciones en el Caribe. En Cuba, increíble, algunos revolucionarios comían la hallaca angostureña que se sirve fría y que sin refrigerarse puede conservarse en buen estado hasta tres meses. Allá se hacían todos los platos típicos venezolanos con el plátano, la batata y el maíz; además de los dulces de higo, de mango, de guayaba, de lechosa y de ciruela de huesito, 69

que eran una delicia, y con los que se atendían o «amenazaban» a las visitas. El venezolano de entonces no sentía realmente nostalgia al llegar a La Habana, esa tierra tan pagana como la nuestra, con tanta diversidad humana como la nuestra. La tierra del tambor, de la alegría, de los crudos olores a libertad y grandeza. Una de las causas por las cuales aquellos aguerridos y terribles caudillos no pudieron acabar con Gómez, fue que al huir a estas islas, a la larga encontraron allí la paz y el amor que anhelaban; llegaban para buscar recursos y entrenarse para invadir nuestras tierras, y acababan rompiendo mapas y proyectos, enterrando las armas y en la contemplación de aquellos escenarios tan penetrantes, se olvidaban de la guerra. Allá se acoplaron muy bien, y acabaron por echar raíces, por levantar un hogar y disfrutar de unos campos y de unos paisajes que les pertenecían por herencia indígena, negra, mestiza. Pues bien, la muerte, llama a la muerte: don Diego Jiménez, enferma de tuberculosis y expira en La Habana en noviembre de 1914. La viuda tenía entonces treinta y seis años y queda con sus dos hijos Antonio y Diego, uno de siete años, el otro de tres. Las condiciones económicas para la familia eran muy duras. Doña María Luisa decide entonces volver a Trinidad en donde estaba radicada parte de su familia. En St. Mary’s College estudia el joven Diego y una biografía autorizada reseña: «absorbió aspectos esenciales de la tradición británica; aparte del dominio del idioma inglés,… entró en contacto con valores insoslayables de la educación británica, como el amor a la libertad, el culto al orden, la tolerancia, la estabilidad y un sistema de gobierno basado en la moderación y el respeto a los derechos humanos46». Hay que tener en cuenta que esta biografía plagada de lugares comunes y de frivolidades, es el máximo ejemplo de que entre los Cisneros no había sino talento para acumular plata. No tenían la menor idea de lo que es la creación, el trabajo intelectual y el arte en general. Nunca don Diego dijo una frase o un pensamiento que valiera la pena. Su biografía por excelencia, la que le escribió Alfredo Bermúdez47 es un amasijo 70

de abúlicas fotos de presidentes, de refrescos, mises, carros de lujo, hoteles y algunos lugares del mundo visitados por don Diego, además de conocidas figuras de la encopetada sociedad venezolana. Si Carlos Fuentes quiere saber cuán analfabeto es Gustavo Cisneros, debe leerse este libro. En él se aprecia la calidad intelectual de su progenitor, a la que el hijo no le llegó ni por los talones. Las frases más famosas de don Diego Cisneros son las siguientes: · «Un gerente exitoso se compone de cualidades humanas y profesionales, pues las unas sin las otras son insuficientes48». · «No se puede tener una empresa exitosa si no se poseen las tres C: Cerebro, Corazón y Coraje49». · «El que se detiene se estanca, y el que se estanca se hunde50». · «Todas estas máquinas y edificios –dijo al realizar un inventario- no son más que hierro y ladrillos; lo que vale de todo esto es la gente que viene a trabajar51». · «Denme un hombre adecuado para manejarlo y yo hago el negocio52». Diego comienza a trabajar a los dieciséis años, junto con su hermano Antonio. Se pudiera decir que la adversidad fortaleció para toda la vida la unión de los dos hermanos, quienes desde niños actuaban conjuntamente en cuanto negocio emprendían. Ayudado por su mamá, Diego, en Puerto de España, Trinidad, se ganó los primeros centavos levantando su propia casa de helados, con una primitiva sorbetera manipulada a mano, que funcionaba con hielo (eso dice la historia o la leyenda). La madre de Diego era pues, mujer emprendedora, y no se arredró ante las difíciles circunstancias. El pequeño Diego pensaba en cómo sacar a su madre de abajo, pero no se dedicó a soñar en el dinero, comenzó a hacer pequeños negocios y lo poco que ganaba lo fue apilando en una alcancía. Por pura 71

intuición se daba cuenta de que al dinero hay que saberlo transplantar en cuanto se presenten las oportunidades. Que todo en la vida de los negocios es cosa de oportunidades. Esto lo entendió de muy joven. Aprendió también de muy joven, que en el mundo de los negocios, entre colegas, se debe ser muy serio a la hora de honrar con exactitud las deudas que se asumen. Jamás mentirle a un socio que le da la mano. Evitar en todo momento cualquier exageración, y siempre calcular las ganancias con moderación y por debajo del mínimo posible. No prometer jamás nada, y todo llevarse mediante acuerdos escritos y con buenos abogados. Invertir principalmente en lo que está condenado a crecer por las necesidades del desarrollo. Cuentas claras. Sí señor: cuentas muy claras. Desde un principio, Diego aplicó la filosofía de que primero debía ahorrarse, luego entrar en una pequeña inversión, más tarde asumir riegos. El riesgo es la parte que viene con la destreza para domeñar la fiera de la competencia. Es significativo que entre los primeros productos que trata de lanzar al mercado sean helados. Luego se irá dando cuenta de que lo que no pasa de moda son las diversiones, el entretenimiento: esto es una mina, un tesoro con vetas extraordinarias e inacabables. El concepto de «entretenimiento», según un programa de la guerra sicológica (un proyecto bajo la dirección de Nelson Rockefeller), tenía en el fondo la intención de adormecer al pueblo cuando determinadas crisis lo ameriten. Walt Disney y las grandes procesiones, beatificaciones de la Iglesia, entrarían también en este proyecto; poco a poco fueron siendo incorporados los grandes shows públicos y actos deportivos. LA GUERRA SICOLÓGICA No es casual el encuentro y los posteriores acuerdos entre Rockefeller y Cisneros para apoderarse de la mente de los venezolanos. A fuerza de guerra sicológica y de propaganda, Venezuela fue totalmente anestesiada hasta el punto de que le ha costado un mundo y milagro abrir los ojos a grandes sectores de la clase media, en cinco años de permanente y sanguinaria 72

guerra contra el gobierno de Hugo Chávez. Más de media Venezuela fue profundamente envenenada por valores extraños con la inoculación de los dioses del mercado y el consumo: conceptos negadores de la vida que se sustentaban sobre un supuesto progreso y desarrollo. Se escindió la mente de la clase media, se relajaron las ideologías, se desintegraron las luchas por las causas sociales y se produjo un pavoroso desgano dentro de la izquierda. Se nos hizo ver y sentir que todo lo que tuviese que ver contra el imperialismo, con la defensa de nuestra soberanía, nuestra nacionalidad y valores culturales e históricos eran menos que inútiles, banales, anacrónicos. La división no vino con Chávez, insisto, nosotros desde que veníamos al mundo estábamos profundamente escindidos y neurotizados por nuestro «retraso». Chávez lo que hizo fue desvelar la locura de nuestra esquizofrenia colectiva. Las operaciones sicológicas o Psyops nos estaban alterando nuestros comportamientos, sin meterse en principio, con las creencias. De las creencias se estaban encargando las técnicas de propaganda a manos del Grupo Cisneros. Se ha demostrado que la propaganda actúa por lo general como una forma de censura. Los métodos Psyops son mucho más tácticos e inducen típicamente a reacciones o respuestas requeridas por un tiempo corto, durante una campaña de bombardeo. Los Psyops son tácticas aplicadas sobre todo a los enemigos, y van destinadas a reducirle la moral y consecuentemente a causarle una vacilación fatal, un error táctico irreparable. La propaganda deshumaniza e inocula el odio a sus víctimas. Divide, enferma, enloquece a la gente, y siempre trabaja con información adulterada. El estudio de estas penetraciones está hecho sobre la base de la falsedad para inducir en los pueblos la duda y la frustración constante. En los centros especializados, encontramos que los denominados propagandistas utilizan una variedad de técnicas para influenciar opiniones y ocultar la verdad. Estas técnicas están relacionadas con la censura o la manipulación, omitiendo la información significativa o torciéndola. Entre ellas están las técnicas de la persuasión empleadas en asuntos sociales, religiosos y comerciales. La tecnología de la persuasión se ha 73

venido usando recientemente en todos los estilos: Alteración de imágenes, presentaciones persuasivas y las denominadas técnicas de la repetición. Una imagen repetida muchas veces tiene efectos devastadores, y puede llegar a provocar náuseas, vómitos y estados semi-epilépticos cuando éstas resultan extraordinariamente crudas y violentas. El televidente queda atrapado por una especie de hipnopsis. La gente acaba por aceptar, como cierto lo que se le muestra incesantemente. Un ejemplo reciente y que se ha hecho ya clásico, es cuando se hizo ver que Saddan Hussein era responsable de los ataques terroristas del 11 de septiembre53. Nunca se le encontró una sola evidencia de tal participación con la red Al Qaeda, pero no dejaba de mencionársele como miembro de ella. En una encuesta que se hizo, poco después del 11-S, más del 40 por ciento de los americanos admitían sin lugar a dudas de que los atacantes a las torres de Nueva York fueron iraquíes, cuando de hecho ninguno era de esta nacionalidad. Algo parecido sucedió en Venezuela, cuando por los cuatro canales del Apocalipsis se quiso hacer ver que el Presidente Chávez había defendido públicamente al asesino de la Plaza Altamira, Gouveia. En una alocución presidencial, Chávez le llamó «el caballero ese», una expresión que él suele utilizar con frecuencia al referirse a las personas, y bastó para que de inmediato los medios lanzasen la consigna de que lo estaba defendiendo y que era incluso su amigo. «CONSPIRAR ES DEMOCRÁTICO» Aunado al proceso de la Desinformación se encuentran los devastadores efectos de la Teoría de la Conspiración muy estudiada por expertos del Pentágono, y que tiene sus antecedentes en la aplicación de la guerra sicológica. En el estricto sentido de la palabra, una teoría de la conspiración consiste en una alegación o conjetura en la cual los sucesos históricos o actuales se tienen que explicar como resultado de las acciones de un individuo, de una pandilla o de una organización de gran alcance. En general, las teorías de la conspiración suponen que hay un plan o una serie de acciones en marcha para perturbar o destruir determinados gobiernos, 74

ya sea manipulando la economía, ya sea comprando legisladores, ocultando información de tipo policial, cultural o científica, a la vez que organizando tapaderas que puedan suprimir rastros de las conjuras. Desde 1998, una estructura golpista se armó en todos los estratos del poder, desde los cuarteles, Pdvsa, Fedecámaras, la CTV, coordinada desde los medios de comunicación por Gustavo Cisneros (dada su larga experiencia como supremo conspirador desde sus empresas). Gustavo Cisneros tenía que aprobar el desgaste total del gobierno, con todas las armas semi-legales que todavía podían movilizar la oposición. Muchos grupos se dieron a la tarea de conspirar y hacer de esta práctica algo totalmente normal e incluso como «inocentemente» básico dentro de las propias reglas de la democracia. En cualquier hora, por las más nimias razones, por inventos, falsedades, docenas de conspiraciones se armaban en todas las regiones del país para atenazar a las instituciones y quebrarlas. Los gobernadores de la oposición jugaban a la carta de independizar sus regiones. Manuel Rosales, que se encontró con Cisneros en Miraflores la mañana del 12 de abril del 2002, proponía la autonomía del Zulia. El de Carabobo entrenaba mercenarios en las haciendas de latifundistas para ser incorporados en la guerra contra el gobierno. El de Yaracuy asesinaba dirigentes campesinos. La teoría de la conspiración contempla como una salida práctica y muy útil, la del asesinato. Con el asesinato de una prominente figura se pueden aniquilar a varios pájaros a la vez, porque se entraría en el caos de la guerra civil: Esta es la salida que los dueños de los medios han buscado con obsesiva maldad, porque no ven solución a través de elecciones ni referenda. Sería un hecho que provocaría dramáticos cambios en el país y quizá en todo un continente. Muchas son las sutiles formas de conspirar, y para que someramente se vean algunas de las que se han intentado contra Chávez, todas monitoreadas por Gustavo Cisneros, hay que nombrar, las que se pusieron en efecto desde Venevisión desde el mismo día que triunfó Chávez, cuando entraron a formar parte de su más cercano entorno, Luis Miquilena y Alfredo 75

Peña, Ángela Zago y su esposo Napoleón Bravo. La conspiración que se armó desde Pdvsa con Guaicaipuro Lameda a la cabeza; la de los cuarteles con más de 40 generales y varios Vicealmirantes controlando el alto mando de las Fuerzas Armadas; desde la banca, desde los puestos diplomáticos, desde la Corte Suprema de Justicia y desde toda la arquitectura burocrática de un Estado secuestrado por el infierno de millones de triquiñuelas que se forjaron durante 50 años de servilismo al imperio norteamericano. LAVADOS EN SECO DE CEREBRO El largo trabajo en la Pepsi Cola, los estudios sobre la propaganda para que los venezolanos se fuesen haciendo adictos a este refresco, luego el control un poderoso medio de comunicación como Venevisión, prepararon el terreno para que los Cisneros entraran en contacto con uno de los principales asesores de la CIA y que tenía que ver con programas para el control de la mente: Nelson Rockefeller. En 1957, Rockefellerpasó a formar parte de un influyente equipo en la Casa Blanca, coordinando un Proyecto de Estudios Especiales cuyo fin era definir la política exterior norteamericana. En una de las subcomisiones de este Proyecto se encontraba Henry Kissinger. Ya Rockefeller tenía tres años formando parte del Consejo de Seguridad de los EE UU, y tuvo que ver con el llamado programa MK-ULTRA (Manchurian Candidate), de investigaciones sobre el control mental. Sin duda, asesorado por mister Nelson y su equipo, el Presidente Dwight D. Einsehower explicó a la prensa: «Nuestro objetivo en la guerra fría no es conquistar o someter por la fuerza un territorio. Nuestro objetivo es más sutil, más penetrante, más completo. Estamos intentando, por medios pacíficos, que el mundo crea la verdad. La verdad es que los americanos queremos un mundo en paz, un mundo en el que todas las personas tengan oportunidad del máximo desarrollo individual. A los medios que vamos a emplear para extender esta verdad se les suele llamar «guerra sicológica». No se asusten del término porque sea una palabra de cinco sílabas. La «guerra

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sicológica» es la lucha por ganar las mentes y las voluntades de los hombres54". Por ser Venezuela un importante centro petrolero, Rockefeller tenía grandes proyectos en nuestro país, entre ellos acaparar la distribución de alimentos, que logrócon la red de los supermercados CADA. La operación para darle la buena pro a estos supermercados se consigue con el derrocamiento de Isaías Medina Angarita, en lo que comprende una verdadera acción de mercado y política. Por el apoyo norteamericano al golpe, Betancourt le da amplias garantías de inversión a Rockefeller, y estando en el poder Rómulo Gallegos, en enero de 1948, se inauguraronn los CADA. Fue tan evidente esta componenda que sobre esta inauguración el diario El Gráfico publica una caricatura de Ramán, en la que aparece Betancourt abrazado a una vieja llamada CAPITALISMO YANQUI55. Posteriormente esta cadena de alimentos fue traspasada a los Cisneros en una operación que violaba leyes internacionales del comercio56. En estas operaciones trabajó Pedro Tinoco, asesor de bancos como el Chase Manhatan Bank (de la misma familia Rockefeller). Es muy significativo que cuando Betancourt derroca a Isaías Medina Angarita, las crónicas mencionen que a partir de esta fecha, las puertas del palacio Miraflores –sede del Ejecutivo– se abrieron para el antiguo dueño del El Expedito, en todos los gobiernos de Acción Democrática (AD)57». GUERRA DE DESINFORMACIÓN El control mental comprende los sistemas sicológicos tales como «lavados» de cerebro, alteración del pensamiento y persuasión coercitiva con el objeto de imponer las actitudes, creencias, y una «personalidad» postiza sin el conocimiento o consentimiento de los individuos. A partir de la década de los sesenta se ensaya este método, utilizando en Venevisión, manipulaciones engañosas, primero para el beneficio político, luego para el beneficio político-financiero (que a fin de cuentas se hizo una misma cosa en el planeta). Los programas más indecentes y bajos, plagados de violencia y miseria humana se verán día tras día en este canal de televisión. Los héroes son 77

los muñecos de Disney, el poder y la riqueza, la corrupción y la pornografía, el confort y la vida fácil, junto con los demás dioses del mercado norteamericano que se imponen a través de la CIA y Hollywood. Además, con un intenso proceso de humillación, con persistentes y metódicos condicionamientos clásicos. Como estos controles de la mente suelen tener efectos temporales se hace necesario mantener un bombardeo permanente. La Iglesia se acopló a estas formas de sometimiento porque recibía su parte, en dólares. Combinado con este control de la mente, estaba la Guerra de Desinformación que se haría incruenta a partir de 1998, y que se establecería siguiendo los lineamientos usados durante toda la guerra fría contra los países que no siguiesen o intentasen someramente apartarse de las directrices de la Casa Blanca. En esta Guerra, las acciones de los medios privados consistirían en negar cuanto dijese el gobierno de Chávez; convertir en burla cualquier evidente hallazgo conspirativo contra el orden constitucional; corromper y desvirtuar totalmente la información y las funciones del estado, al tiempo que buscar protección contra esas acciones, mediante alharacas en el Tribunal Supremo de Justicia, en las ONG’s, y centros internacionales como el de Carter, la OEA, SIP, OIT. Los Cisneros tienen todo un equipo para mantener y monitorear estas acciones desde Washington. La Guerra de la Desinformación tiene como base los siguientes puntos: · Atacar varios objetivos a la vez, sin importar los medios que se utilicen. · Controlar los espacios radiofónicos y televisivos, y esgrimir constantemente la amenaza comunista y totalitaria, la violación a los derechos humanos, el permanente pánico y terror que se cierne sobre la población con las acciones de un supuesto plan terrorista contra la sociedad civil. · Endurecer y mantener acciones de calle, posibles atentados y hacer hincapié en el recrudecimiento de la pobreza y del caos institucional. · Hacer hincapié en la perdida de los valores religiosos y morales. · Afectar el razonamiento del enemigo. 78

· Negarle la información exacta al enemigo. · Engañar al enemigo con relación a nuestras capacidades o intenciones. · Afectar los elementos del sistema de información mediante un permanente sabotaje que puede ser físico o moral. DIEGO Y LA CONEXIÓN DEL NORTE Con un ángel protector, Diego se va metiendo en estas ondas y dejándose llevar por ellas; va dando pasos firmes con carácter y más carácter, con dureza y con inflexibilidad. Siempre Diego está pensando en el futuro, y todo lo hace en función del mañana. En aquella época, se podían adquirir revistas sobre productos que se vendían en los grandes almacenes de Nueva York, y él iba tomando una idea de lo que inevitablemente nuestros pueblos, para «progresar», tenían que adquirir. Este contacto con revistas y libros llegados del Norte le fue dando una cierta formación en los temas de economía. Claro, de una manera muy rudimentaria, pero que él sabía complementar muy bien con su olfato para los negocios. Puede decirse que Diego, como los buenos deportistas, primero se entrenó muy bien, observando, tomando excelentes lecciones de las experiencias y errores de los demás. Calculando y midiendo los peligros que suelen acechar a los impacientes y a los novatos. Diego, arriesga, avanza y retrocede. A medida que avanza se va dando cuenta de que sólo con una gran inyección de capital puede dar el salto hacia lo cielos. ¿Cómo y dónde encontrar ese primer capital para el gran salto? Va conociendo a travel fellows que mueren en el intento, y descubre que de cada una de estas muertes hay un extraño florecimiento que impregna a sus empresas de «distinción», «calidad» y «clase aparte». Don Diego viene envenenado por lo snob, por pruritos de alcurnia, de raza y abolengo. Como veremos, cuando anuncie sus productos, es un racista nato. Se desata una extraña fuerza que no sabe si es él quien la genera o si son los choques de la competencia quienes las 79

autoinducen, por vía del vórtice del mismo capital. Él supo generar el vórtice y luego aprendió cómo dejarse llevar por él. A los cuarenta años, don Diego sabrá volar perfectamente solo. La gente con poder político y económico se someterá a sus mandatos y consejos. No había perdido su contacto con una Cuba que era el centro de una descomunal lucha entre mafias por hacerse de los casinos, de los hoteles y de la banca. Los incipientes monopolios gringos, unidos a las mafias, con sede en EE UU, tenían el control de los más rentables negocios en La Habana. Don Diego comenzó a entender que nadie posee un inmenso capital impunemente, y sobre todo en un terreno que lo traía de cabezas, el del ENTRETENIMIENTO. Y ya lo sabía: «Nadie se mete en el negocio del entretenimiento sin perder de algún modo todos sus escrúpulos». Cuando un magnate pierde cualquier escrúpulo, tiene que ampararse tras un rostro bonachón, siempre sonriente, dulce, sereno, que corresponda con una imagen de buen esposo, de buen padre de familia. Para 1926 ya había un gran entretenimiento en la capital: la radio. Llama sobre manera la atención que la primera radio que se va a fundar en el país sea de un gringo, y pertenezca a Estación AYRE Broadscasting Central de Caracas (construida por la firma Western, con un alcance de 2.000 millas, movida por dos motores eléctricos con una fuerza de 12 caballos. La altura de su antena es de 65 metros). La locución y la animación de esta radio quedaron a cargo del Señor Alfredo Moller. Don Diego había llegado a Caracas en septiembre de 1928, cuando Raúl Leoni era presidente del Centro de estudiantes universitarios, y cuando éste había escenificado una gran carnavalada. A oídos de don Diego debió llegar la versión de una «feroz amenaza que se cernía sobre este aventajado estudiante universitario», pero este muchacho era muy listo sobre todo para correr y para no asumir sus responsabilidades. Al joven lo buscaba la Benemérita para pedirle explicaciones sobre unas jaranas que se formaron en el Centro, pero entonces sacó a relucir que él no era venezolano sino francés, y por eso había ido a la delegación francesa a pedir protección como ciudadano galo. La cosa fue muy 80

chistosa. Pero bueno, quién iba a estar pensando que este otro apátrida, tan chiquito, iba a ser presidente de la República. Don Diego tampoco podía imaginárselo. En realidad el país estaba tranquilo, y don Diego, con dieciséis años comenzó a trabajar en el «Royal Bank of Canada», devengando un sueldo de 155 bolívares mensuales (el banco que luego se convertirá, en una super-lavadora de dólares). Para esta época, un Secretario General de gobierno, por ejemplo, devengaba un sueldo de 200 bolívares mensuales. Por su parte, Antonio Cisneros se empleó en la compañía Shell, una de las más grandes concesionarias del negocio petrolero. No fue ninguna casualidad el que ambos hermanos se hubiesen podido conectar tan bien en estas dos grandes empresas extranjeras. En Venezuela, para 1929, ya los gringos de las petroleras tomaban Coca Cola, porque este producto para esa época se exportaba a 30 países del mundo. Pero no estaba en el mercado, y debió ser en 1937 cuando se comercializó entre nosotros. La manera como se estaba imponiendo este «entretenimiento» a fuerza de propagandas y técnicas de mercadeo fascistas, debió llamar la atención de los hermanos Cisneros, y se plantearon el modo de entrar en la competencia con un producto similar. No tenían en absoluto, ni le veían futuro, crear una Kola venezolana. Ellos entendieron que no se podía competir con las hazañas del mercado gringo, y que debían convertirse en un brazo de sus negocios. Era la única manera de sobrevivir. Nada, absolutamente nada propio dejaron los Cisneros en Venezuela. Hasta las paletas de sus helados Tío Rico las importarán de EE UU. Eso sí, habrían de internacionalizar las puterías, como el Miss Venezuela. Diego era una de las pocas personas que hablaba inglés en el medio comercial venezolano, lo que le permitía hacer tratos directos con las empresas del Norte, y fue así como se pudo servir de una concesión de la Chrysler. Apenas cumplió los 20 años compró un camión, el cual acondicionó como autobús, y que llamó El Expedito.

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LOS CAGA LECHES DE LA DERECHA Hermano, más vale salto de mata que ruego de buenos. Alonso de Contreras. Mientras estuviera vivo don «Bisonte» Gómez, Venezuela sería una tumba: ni partidos democráticos, ni partidas de caudillos ni de bandidos podían tumbarlo. Llegaban muy tímidamente unas carnavaladas como las de Leoni, o los escritos histéricos del joven Betancourt por los lados de la costa colombiana, con un denominado Plan de Barranquilla, que algunos bautizaron jocosamente como «Agrupación Reformista de Intelectualoides». Don Diego debió leer la manera cómo Rómulo Betancourt refutaba estas burlas: «…y ustedes son unos caga leches de la revolución», «Lenines de bolsillo» y otras expresiones típicas de su léxico y estilo. A Salvador de la Plaza lo llamó «Puntilloso Lenín en alpargatas». De allí no se salía. En 1931, pudo ver don Diego documentos que hablaban de la organización de los sindicatos, la revisión de los contratos y concesiones petroleras, la alfabetización, la autonomía universitaria, lo del sufragio directo y universal y la convocatoria a una Constituyente para revisar al Estado. Él todo eso lo veía lejano e inaccesible para un pueblo en las últimas. La gente de este país todavía le resultaba extraña. Le estaba tomando el pulso al caraqueño, y buscando a alguien con quién practicar el inglés porque no quería que se le olvidara. A mediados de 1933 llegaban informaciones a don Diego de que en Cuba se vivía en un perenne estado de terror. Por los barrios de La Habana andaba un revolucionario ardoroso y temible, llamado Antonio Guiteras. Veía en la prensa horribles acciones represivas de la policía cubana contra los «agitadores». Menos mal que él no se encontraba en la isla; supo que al periodista venezolano Laguado Jaime, luego de torturarlo fue echado vivo a los tiburones por una de las esclusas de la 82

Fortaleza de La Cabaña. Diariamente salía un pasquín clandestino que solía repartir el propio Guiteras, en el que podía leerse ¡VENEZOLANO! ¡MATA A GÓMEZ! El tirano de turno en la isla le servía fielmente al «Bagre» (Juan Vicente) y sin andarse por las ramas asesinaba a cualquier venezolano que fuese capturado en actividades subversivas. Además la policía secreta estadounidense buscaba a Guiteras porque este en sus planes revolucionarios había hablado de expropiar la Electric Bond, la Cuban Telephone and Telegraph, a la United Fruit y a los ingenios azucareros. El perro que los gringos echaron tras Guaiteras fue el sargento Fulgencio Batista, quien pronto pasaría a ser coronel y jefe del Ejército. En aquellos días, la Habana era un hervidero de revolucionarios venezolanos: se encontraban clandestinamente allí, los generales Emilio Arévalo Cedeño y Linares Alcántara, los hermanos Eduardo y Gustavo Machado, y Hernani Portocarrero. Los agentes norteamericanos estaban tras los pasos del general Arévalo Cedeño, pues sabían que éste preparaba otra invasión a Venezuela. Desde Puerto Rico también se intentaba otra invasión. Don Diego recibe aquellas noticias que le revelan cuán grave es la situación de su país, y que sólo «la mano bienhechora del Norte» puede salvarla: a las puertas del hotel Inglaterra, Guiteras mata a dos agentes del FBI que habían sido enviados a la isla y en cuyos planes estaba asesinar al general César Augusto Sandino. Todo esto al tiempo que Guiteras organiza una invasión contra Rafael Leonidas Trujillo («Chapita»), el monstruo dominicano. La Habana pues, parecía una ciudad sitiada: todas las noches sonaban las metrallas, estallaban petardos y aparecían «sapos» reventados en algunas esquinas. Los revolucionarios más temibles, en Latinoamérica, seguían siendo los venezolanos. Con los venezolanos Guiteras se sentía en venas, al único que consideraba a un maricón sin «nada en las bolas» era a Rómulo Betancourt. Nunca entonces podrían haberse imaginado aquella camada de hombres tan arrechos, que Betancourt algún día iba a llegar a ser presidente de Venezuela y se iba a meter en el bolsillo a los Gustavo y Eduardo Machado, 83

al General José Rafael Gabaldón, a Rafael Simón Urbina y en fin a los temible y aguerridos caudillos anti-gomecistas. Y todo para acabar haciendo lo mismo que los asesinos cubanos de Gerardo Machado y Batista hacían en Cuba: matar para sostenerse en el poder y para proteger los intereses norteamericanos. Hay maricas que saben imponerse (y defenderse) mucho mejor que los más machos. Cuando Guiteras conoció la trama golpista del sargento Batista, lo cogió por el pecho, desprendiéndoles las presillas de coronel y lo retó a un lance delante de los miembros del gobierno colegiado. Todos callaron, y se hizo un profundo silencio cuando Guiteras le escupió a la cara y le gritó: «¡Arráncate comemierda!» Batista quedó paralizado. Después que esto se le hace a un hombre hay que matarlo, y Guiteras no lo hizo, lo que le costaría la vida dos años más tarde, tanto a él como a su mano derecha el coronel Carlos Aponte. Fueron ametrallados en el Morrillo, un sector cerca de Matanzas. Trescientos soldados empleó Batista para ejecutar su macabra emboscada, donde además de Guiteras y Aponte, murieron otras veintiocho personas. De modo pues, que ante este panorama, Venezuela resultaba un verdadero paraíso. En Honduras gobernaba un gorila de apellido Zambrano y Rafael Leonidas Trujillo, ya estaba trepando para asaltar República Dominicana. A Sandino lo matarán en Nicaragua; a El Salvador le cayó el genocida Maximiliano Hernández Martínez, quien defendiendo a la United Fruit Co. mató a unos veinticinco mil campesinos. Guatemala gemía bajo la bota (o el culo) del general Jorge Urico. Todo esto al tiempo que el apóstol Pedro Albizu moría en las entrañas del monstruo en una prisión de Atlanta. Este gran volcán de América le produce repelucos en el alma de don Diego. Porque además don Diego mira entonces a Betancourt como otro peligro en América Latina, porque lee de él un artículo que lo saca de quicio: «Y para ser leal a Colombia-pueblo, a Colombia-masa, a la cual tan hondamente vinculados nos sentimos todos los venezolanos de la oposición84

es necesario decirles en estos momentos, arrostrando las iras patrioteras: mentira que el enemigo está más allá de las fronteras. Mentira que su deber es irte a despedazar con los vecinos peruanos. Mentira que el decoro de Colombia está en entredicho, porque los agentes provocadores de un déspota hayan ocupado el lejano puerto amazónico de Leticia. Mentira todo esto. Lo cierto, lo rigurosamente cierto, es que tus enemigos son los hipotecadores y traficantes de las reservas de riqueza nacionales, los que se benefician con tu situación permanente de miseria, los gamonales nativos y los imperialistas de fuera.58» Hay que reconocer que Diego Cisneros, supo moverse con mucha cautela durante la década de los treinta. Y más tarde también. La mejor manera de pasar un hombre poderoso inadvertido, haciendo un trabajo de zapa contra la soberanía de un país, es colocarse en el medio de los bandos en conflicto sin mostrar preferencias definidas por ninguno. Se decía que don Diego tuvo buena amistad tanto con Grau San Martín como con Prío Socarrás. Su hijo, Gustavo Cisneros, no querrá tener problemas con Fidel Castro, incluso tendrá ocasión de tratarlo y es muy probable que con él hubiese llegado a adelantar algunos negocios; debió incluso recomendarle a Bachelet que incluyera en el libro «Un empresario global» una foto en la que aparece a su lado. Bien con Dios y con el diablo. Finalmente, muere Gómez, y todo el mundo se hace repentinamente anti-gomecista, incluso don Diego y su hermano Antonio. Se abren las cárceles, regresan los exiliados, y suenan los nombres de Alberto Adriani y Mariano Picón Salas, y por doquier se fundan partidos y grupos políticos, entre los primeros, la «Unión Nacional Republicana» y la «Unión Popular» (donde militan Augusto Márquez Cañizales, Juan José Palacios, Juan Oropeza, Inocente Palacios, Luis Esteban Rey, Mercedes Fermín, entre otros); el PRP, Partido Republicano Progresista, agrupa a personajes como Acosta Saignes, Rodolfo Quintero y Key Sánchez. El líder más valioso y elocuente de la oposición era Jóvito Villalba. Su verbo frenético y compulsivo volvía histéricas a las masas. Pero era lo único que tenía, el pobre, porque carecía de lo vital: creer en sí mismo. 85

Comenzó a funcionar también ORVE, Organización Venezolana, que tenía en su seno a un grupo de connotados y ardorosos betancuristas. Esta organización no era un partido sino más bien un mero cuartel de conspiradores que buscaban la mejor y más rápida manera de acceder al poder; empezaron por ganarse algunos puestos en las elecciones municipales, y después se dedicaron a abonar el terreno para dar un zarpazo a la Silla de Miraflores. Su programa fue una hojarasca inconexa de propuestas administrativas y políticas calcadas de las agrupaciones y gremios que proliferaron en España antes del estallido de la Guerra Civil. Y para no perder la costumbre de copiar todo lo extraño, fueron los españoles Ramiro Hernández Pintado (cónsul), Pendaz y De La Vega, los inspiradores y ejecutores de este proyecto, con elementos criollos como Mariano Picón Salas y Adriani. Aquello era una central propiciadora de rumores, escándalos, calumnias y falsedades, día y noche, como los que estuvieron escenificando los cuatro canales del Apocalipsis entre 1998 y 2004. Don diego recibía en sus negocios toda clase de comentarios sobre el incierto destino del país, y él como comerciante quizá no veía otra salida que aplicar mano dura a los revoltosos. Había un notable médico que le suplicaba al Presidente Eleazar López Contreras que sacara la peinilla, y es que en aquel caos la ciudad se paralizaba y lo mismo le pasaba a los negocios de don Diego. Para don Diego no había otro sistema político más formidable que el capitalismo impuesto por británicos y norteamericanos. Y consideraba que se le haría un gran bien a estas caóticas naciones si un día EE UU se apiadaba de ellas, anexionándoselas. Muerto Gómez, Betancourt (como lo hará en 1958) prudentemente fue uno de los últimos políticos en llegar al país, asegurándose de que no lo fuesen a detener. Antes hizo hincapié en sus ideas anticomunistas, para luego proceder a infiltrar el ejército con proyectos golpistas. Betancourt era como Francisco de Paula Santander, un político frío y calculador que amaba la violencia. Ambos, Santander y Betancourt, eran pronorteamericanos y tenían una escritura y un verbo histéricos. Estaban sexualmente congestionados. 86

El lenguaje de la época delata la gris monotonía del pensamiento: había un adequismo incipiente en el corazón de una Venezuela vejada, ignorante y casi pordiosera; en los discursos de los proto-adecos las palabras que más resaltaban eran: «ultramontano», «cavernícola», «anti-imperialista», «clerigalla», «latifundista», «turiferario», «retrógrado», «paniagudo», «hora menguada». Un lenguaje que debió parecerle raro a don Diego. El país era analfabeto en un 95%, y esto políticamente era lo que más le interesaba a los colonialistas y a la embajada americana. Los fervores libertarios produjeron, el 14 de febrero de 1936, los primeros muertos. Aquella sangre, junto a los saqueos, puso a prueba la pobre calidad política del máximo líder de la revuelta, Jóvito Villalba. Desde este momento Jóvito demostró que carecía de valor y de preparación políticas para asumir el mando. Vaciló y se lo llevó el diablo. Con qué curiosidad debió recibir don Diego, el primer discurso que Rómulo Betancourt dio el 1º de marzo de 1936, en el Nuevo Circo. Betancourt temía que se desatase una revolución. El país no tenía un hombre capaz de controlar tal desbarajuste, e indefectiblemente habría caído en aquel momento en otra dictadura tan feroz como la de Gómez. Por eso, a partir de todas sus arengas Rómulo insistirá en que nada efectivo puede conseguirse mediante la protesta desbordada del pueblo, y comenzó a madurar en él la idea de instaurar un gobierno representativo, sectario y controlado por una cúpula (integrada con jóvenes oficiales). ODIO ANTI-COMUNISTA La pequeña burguesía caraqueña, la misma que se ha venido aprovechando de todos los gobiernos, ya se encuentra muy bien aparejada y protegida, muy bien instalada prestándole servicios al Presidente Eleazar López Contreras. Ayudándole en lo que puede. Eugenio Mendoza Goiticoa trabajaba con la firma comercial «Moisés Miranda y Cia.», y para 1936 ya él la había adquirido totalmente. Ya no es gomecista, don Eugenio y le muestra los dientes sonrientes al pueblo. La clase 87

empresarial está con la democracia. Para don Diego, el estilo empresarial de don Eugenio es digno de imitarse. Observa que es un hombre con el debido pulso mercantil que sabe moverse en todas las aguas y siempre sosteniéndose arriba. Observa que la política, sin duda es un mal necesario en el mundo de los negocios. Estos empresarios con posibilidades de crecer en el mercado nuestro, se reunieron con las llamadas fuerzas vivas para analizar la situación del país y con todos sus poderes hacieron lo posible por sostener al gobierno del señor López Contreras. Pareciera que a partir de entonces los Cisneros hubiesen trazado una secreta competencia para ver quién llegaba más lejos acumulando fortuna. Ya para 1937, Betancourt no puede ocultar su odio anticomunista. Quiere desligarse de cualquier cosa que huela a comunismo, reitera su condena a este sistema. En declaraciones al diario Ahora, con su peculiar estilo adeco dijo: «Rechazo al Partido Comunista con toda la fuerza de mi venezolanismo intransigente porque su dependencia de Moscú lo convierte en una simple dependencia del Estado Soviético.» Le pide a la prensa cuando da declaraciones sobre este tema, que por favor lo resalten con titulares y con letras mayúsculas, y así lo publica Ahora: «RÓMULO BETANCOURT NO ES COMUNISTA, NO ES MIEMBRO DEL PARTIDO COMUNISTA Y NO HA MILITADO NUNCA EN SUS FILAS.59» Este odio se le iba a intensificar a raíz de un discurso de Medina en el que éste atacaba a las compañías petroleras. Cuando pronuncia este discurso Medina está siendo apoyado por la plana mayor de los marxistas de entonces. Fue algo que alarmó y despertó mucho miedo. Y estas circunstancias la aprovechan las compañías para volcarse a favor de la oposición a Medina. Surgen entonces las proposiciones de Betancourt, pidiendo a las petroleras dinero para hacer propaganda y otras cosas. Pide Betancourt también que fueran eliminados los comunistas de los campos petroleros y que fuesen sustituidos por los militantes de Acción Democrática60. Según confiesa el propio Diego Cisneros él estableció contacto con Rómulo Betancourt a partir de 1937. Él dice, 88

cuando ya Betancourt es un portento de líder llevado a los cielos por los norteamericanos: «Viendo retrospectivamente me doy cuenta de que, efectivamente, mi vocación en la vida se orientó hacia los negocios y las empresas; ahora bien, en esta instancia serví como soldado en el movimiento inspirado por Rómulo Betancourt y otros grandes líderes de nuestra patria, un movimiento que realmente fue obra de titanes, cárceles y sacrificios61». Betancourt se estaba moviendo cauteloso: hizo amistad con el doctor Pedro Tinoco, abogado de la Standard Oil y quien trabará amistad con los Cisneros; esta relación se hizo extensiva al resto de la gente importante de AD. Había que consolidar un grupo económico fuerte con el cual formalizar una clase social rica, que mañana fuera el soporte moral y capitalista ante las exigencias del Departamento de Estado Norteamericano. Betancourt tenía claro que EE UU jamás iba a permitir en Venezuela un gobierno que oliera en lo más mínimo a comunismo o a semi-izquierdismo. Pedro Tinoco, al mismo tiempo, había trabajado como funcionario al servicio de Juan Vicente Gómez. Cuando Vicentico Gómez murió, Pedro Tinoco se presentó ante el dictador para pedirle permiso y casarse con la viuda, y nuera del general, Josefina Revenga, la mujer más bella de Caracas. Gómez le dijo que le daría el permiso siempre y cuando en el lecho le sacara a Josefina todos los secretos de Vicentico (relacionados con la conspiración para tumbar el gobierno, igualmente los relacionados con la muerte de Juancho). Tinoco aceptó, y en compensación Gómez lo hizo inmensamente rico. Ya para 1941, el Departamento de Estado había seguido paso a paso toda la actividad «revolucionaria» del eminente bachiller de Guatire, quien le había cumplido y servido de manera fiel a este Departamento con sus actividades secretas en Centro América y el Caribe. Aún así, los gringos no se confiaban y lo sometieron a otras pruebas. La Standard Oil ya había tenido varias entrevistas con el bachiller Betancourt, pero de momento el hombre fuerte era el general Eleazar López Contreras. A don Eleazar le caía muy mal la figurita del 89

converso y se lo había hecho saber a los gringos; si se comparan las informaciones contradictorias procesadas por la policía secreta de López Contreras con las que conservaba la Embajada americana podemos deducir que el Departamento de Estado había creado una central de inteligencia paralela totalmente independiente bajo la dirección de Rómulo Betancourt. Por ello todavía resulta un misterio si realmente la publicación del famoso Libro Rojo se hizo por órdenes de Betancourt o por órdenes de don Eleazar. A finales de 1939, Washington aconsejaría a López Contreras trabajar conjuntamente con el Betancourt con el fin de dejar fuera del juego electoral a los grupos de izquierda. Don Diego Cisneros contrajo matrimonio en 1938, en Caracas, con Carolina Rendiles Martínez, y casualmente ese mismo año Eugenio Mendoza, «el gran filántropo», lo hace con Doña Luisa Rodríguez Planas. En aquel entonces estaba Cisneros metido en el negocio del transporte y en el comercio de repuestos de automóviles. Multitud de negocios menudos eran los que le daban la fortaleza para hacerse respetar. Don Diego sabía que la fortuna depende de los recursos humanos, y una de sus cualidades, como dijimos, era saber elegir las personas adecuadas para el trabajo necesario. Para él la lealtad era fundamental. Pero no se sentía cómodo en su actividad mercantil porque todavía el excesivo estatismo metía sus narices en la economía, limitando seriamente el crecimiento de su empresa. Él nunca pudo olvidar cuando los Consejos Municipales comenzaron a chocar contra sus ansias de «progreso», metiéndose en el asunto del transporte público. Los hermanos Diego y Antonio habían venido invirtiendo en estos servicios, pero la politiquería hundía sus garras, exagerando o extralimitando la función del Estado. Fue cuando don Diego expresó: «El Estado no puede regular y operar un servicio al mismo tiempo. No se debe ser a la vez juez y parte62». Pero después al Estado también se le quitaría la capacidad de regular. En 1939, Diego decide dejar de lado el negocio del transporte público autobusero, y funda D. Cisneros y Cía., para dedicarse de lleno a la venta de vehículos y repuestos para 90

automóviles. Por su parte, su hermano Antonio está planificando un viaje a Nueva York para hacer un negocio que dejaría despaturrado al mismo Eugenio Mendoza y a medio mundo empresarial latinoamericano. Se trata de adquirir una gran planta para vender gaseosa en el país, y sus planes son enseñar a la gente a beber algo que les quite la sed y los entretenga al mismo tiempo. Algo novedoso. Se le puede hacer sentir a la gente que es feliz mientras esté bebiendo algo, y más todavía un producto que aunque haya sido creado para mitigar la sed, se puede seguir ingiriendo sin sed ninguna. Un entretenimiento, en fin. También hay que hacerle ver a la gente que ella puede distinguirse de los demás, ser seres apartes y ser unos «elegidos» según el producto que consuman. Con estas cuñas también se impondrá la Pepsi Cola de Venezuela, a partir del 8 de mayo de 1940. En Venezuela, en la década de los treinta, lo que se tomaba era una agua con sabor a fresa o frambuesa que se llamaba de manera genérica Kola. Un tal Luis Pérez63, en Mérida, tuvo una fábrica, y es probable que en las grandes ciudades, venezolanos administrasen pequeñas empresas para vender refrescos como la Kola. La Coca Cola la trajeron los gringos petroleros, y la consumían en Maracaibo, en ocasiones mezclada en un cóctel que llevaba whisky y hielo, llamado Highball. En una encuesta que el autor de este trabajo hizo a varios ancianos en 1999, pudo comprobar que la reacción de los muchachos de aquella época ante el producto de la Coca Cola fue de rechazo. La escupían, la vomitaban, y casi nadie pasaba de un buche. Luego la Coca Cola comenzó a destruir las botellas donde vendían la Kola de don Luis Pérez, y comenzó a imponerse a través de propaganda en vallas, revistas y periódicos; más tarde el golpe definitivo vino con la radio y la televisión. En la década de los cincuenta, todavía a la mayoría de los venezolanos, nos parecía particularmente miserable, ver a españoles, portugueses e italianos, la mayoría constructores, alimentarse en las horas del medio día con enormes panes, rellenos con mortadela, para después pasarlos con Pepsi Cola. El whisky también lo trajeron los gringos de las compañías petroleras, pero tomaban al principio el de tipo americano, un 91

licor tan fuerte y feroz como el miche callejonero de los pueblos del Sur de Mérida. Luego importaron el escocés. Nuestro pueblo venezolano en su inmensa mayoría lo que bebía era ron, hasta 1945. En los Andes y en Caracas, las familias adineradas tomaban vino y coñac. El coñac y la champaña entre gente acomodada, lo comenzaron a tomar, a partir de 1865, y realmente quien lo impuso fue Antonio Guzmán Blanco. Cuando Isaías Medina Angarita comenzó a frecuentar el Country Club, invitado por Arturo Uslar Pietri, y todo el pueblo sabía que su licor preferido era el whisky, se hizo de moda una canción titulada «El whisky tumba el pelo». Medina era calvo. Cuando José Gil Fortoul, veía aquellos espectáculos de Medina libando whisky, vestido con pantalones bombachos, de largas medias rodilleras y zapatos claveteados, con la invariable gorrita, le decía a sus amigos: «Medina está caído. En lugar de tomar cerveza con los oficiales de la tropa, se la pasa en el Country bebiendo whisky con la gente adinerada». Con la fama que adquiría el whisky entre la gente rica, las casas Boulton se esmeraron en importarlo, y trajeron toneladas de cargamentos sobre todo Highland Queen, 15 years old, y también Gran 15. A partir de 1945, comienza a decaer el consumo de coñac, sobre todo aquella marca Remy Martin VSOP, que solía aparecer con la imagen de los tres mosqueteros, alzando sus floretes, y diciendo: «Juramos no tomar si no es el mejor coñac de Francia». De modo pues, que los hermanos Cisneros no eran para esta fecha en modo alguno pichones de empresarios, sino que tenían fuertes relaciones con la poderosa banca internacional. Lo de la instalación de la Pepsi Cola en Venezuela, por parte de don Antonio no es algo que deba verse como casual, como un mero acierto empresarial de alguien quien sin proponérselo va de luna de miel a Nueva York, visita la Feria Mundial, y ¡Bingo!: descubre el brillante negocio de la referida gaseosa para nuestro país. El biógrafo autorizado Alfredo Bermúdez escribe con dejo de inocencia: «El refresco les interesó y los Cisneros lograron la franquicia para toda Venezuela». 92

Por otro lado, en aquella época, ¿quiénes tenían la posibilidad de hacer un viaje de luna de miel a Nueva York? Sólo las familias pudientes. Y añádase, que al lado de lo costoso que debía resultar aquel viaje, «sin esperar un día más, con innegable decisión y entusiasmo, Antonio Cisneros entró en contacto con los representantes de la Pepsi Cola y adelantó negociaciones que con asombrosa rapidez produjeron un resultado tangible y de grandes repercusiones para el porvenir: la Pepsi Cola Internacional le otorgó la concesión del refresco en Venezuela64». No todo fue una casualidad, digo, los Cisneros habían ido al Norte en un plan muy específico ya estudiado por Washington, de implantar algunos centros hegemónicos de poder económico, que en gran medida son los que van a controlar determinados gobiernos regionales. Venezuela se está abriendo un poco a la democracia, y emergía de casi treinta años de dictadura sin tradición alguna en esta clase de menesteres mercantilistas; no se había establecido una clase burguesa ni empresarial. Era imprescindible ir creándola como base para las operaciones futuras del capitalismo en gran escala. Los Cisneros frecuentaban EE UU por recomendación de un grupo empresarial cubano-norteamericano, para a instalar en nuestros países las primeras franquicias con profundo sentido colonialista. Los antecedentes de esta familia en sus contactos con la incipiente mafia costeña, sus habilidades en el trato con los inversionistas en Cuba y en otras islas del Caribe, y las pruebas de haber superado traumas económicos en sus grandes negocios, fueron pruebas y elementos más que contundentes para convertirlos en los grandes señores, representante de cierto sector del capital norteamericano en Venezuela. El biógrafo oficial de don Diego, escribe: «Obviamente, se había logrado despertar la confianza de los directivos de la empresa en Estado Unidos, pues esa fue la primera concesión hecha por la casa matriz fuera de Norteamérica, ya que la filial cubana, la única que para entonces funcionaba en el exterior, era subsidiaria directa de la empresa central65». Una franquicia en este sentido era el permiso para embotellar una marca o varias marcas, previamente sometidas 93

a un contrato. En el mismo se establecen los compromisos y desde el punto de vista de calidad y nombre, como desde el punto de vista publicitario. Estas franquicias están sometidas a ciertas reglas de exigencias en la introducción de las marcas, control de calidad del producto, compra de equipos, embotelladoras e inversiones, etc. Si no se cumplen, se les retira. Pero esa política en la industria del refresco siempre ha sido la de darle a una persona, dos o tres franquicias, pero nunca otorgárselas para todo un país. Fue tal la rapidez del negocio, que ya para septiembre de 1940 se estaba inaugurando la primera planta de Pepsi Cola en Venezuela, en la zona de Santa Eduviges, al Este de Caracas. Pero la expansión fue también rápida hacia lo interior. En 1941, se estaba creando en Barcelona la planta «Gaseosa Oriente», y don Antonio, sobre la marcha, entró en negociación para instalar otra en Maracaibo, teniendo como socios a Joaquín Brillembourg66 y a Rafael París. En el negocio de la Pepsi Cola entró igualmente de lleno el señor Diego Cisneros. Pronto el país comenzaría a cambiar las chichas, el jugo de caña o de panela, o la limonada para hacerse adicto a la Pepsi o a la Coca Cola. Cuando Diego Cisneros, desde muy temprano en la mañana, se instala en el escritorio de sus empresas D. Cisneros y Cía., de Municipal a Mercaderes, y Auto Americano, su gran preocupación son los camiones REO y el Studebaker, los vehículos que la casa representa. Por cierto, que los caraqueños llamaban por homofonía a los Studebaker, «estornudo de vaca». Además los Cisneros vendían las lavadoras, cocinas y neveras, para cuya oferta trazaban una estrategia a base de conceder créditos mediante cuotas muy módicas. Había que meterle a la gente en la cabeza que la nevera, la cocina y la lavadora estaban siendo fabricadas para todas las clases sociales. Que no eran artículos de lujo sino de primera necesidad. El país estaba entrando en un peligroso terreno de confrontaciones, y ya no se ocultaban como en la época de Gómez, sino que corrían impresas en docenas de periódicos. La radio estaba también causando alarma con los debates políticos. Betancourt le estaba tomando la delantera a Jóvito 94

Villalba, y los empresarios comenzaron a tentarle el ñeque para atraerlo a su bando. Los empresarios estaban haciendo cuentas para darle apoyo al más atrevido de los líderes para cualquier aventura, esperando, por supuesto, que las olas del desastre no los tocaran; en los cálculos iban incluidas las respectivas compensaciones que exigirían una vez que los aventureros lograran sus objetivos. En cada tragedia política los empresarios venezolanos cobraban por adelantado. Esa es toda la técnica que había estado y está detrás de los golpes de estado en Venezuela. Cisneros y Cia, seguían paso a paso la enorme tirria de Betancourt contra Isaías Medina Angarita, que no era en modo alguno ideológica, sino por celos: porque el Grupo Shell-Gulf (donde trabajaba don Antonio) resultaba ser de los más connotados infiltrados en la reforma petrolera que estaba por discutirse, y en la cual ellos querían poner las normas. Una reforma que el presidente Medina estaba haciendo de cara al pueblo, un estilo que molestaba a Betancourt y a los empresarios venezolanos. Los empresarios y los dirigentes de los nacientes partidos con altas posibilidades de regir los destinos del país, querían que se siguiera haciendo una política de secreteos y de negociaciones a espaldas del pueblo, exactamente como se estilaba con Gómez. CON LA TÓNICA DEL SECRETEO Betancourt le recordaba a la Shell las palabras del historiador Clement Walker, del siglo XVII, quien sostuvo que quienes arrojen los misterios y secretos de los gobiernos a los pies del populacho y le enseñen a desenmascarar los principios por los que se mueven los poderosos, harán tan curioso y arrogante al pueblo que nunca hallará la suficiente humildad como para dejarse someter. Esa técnica la aplicaría de maravillas Betancourt con la ayuda que le iba prestar a los gobierno Venevisión. En esto coincidían perfectamente don Diego y Betancourt, y cómo nos duele hoy que no hubiesen conocido al comandante Chávez que desveló los misterios de Pdvsa, de los medios, de Fedecámaras, de la Corte Suprema de Justicia, de las partidas secretas y de las mafias sindicales, por lo que el 95

pueblo ha quedado curioso y arrogante y ciertamente que no volverá a esa humildad de los pendejos con aquí se le engañaba y se le manipulaba. Esta política del misterio, del secreteo, de la innombrabilidad, tiene mucho que ver con los que trabajan con agencias de inteligencia como la CIA. Imagínense si se pudiera conocer una milésima parte de todo lo maquiavélico, ilegal, mafioso, que se mueve tras bastidores en la Organización Cisneros. A los Cisneros se les llegan a conocer las bases sobre las cuales se han levantado sus fortunas y de inmediato comenzarían a agrietarse y gangrenarse gran parte de sus fundaciones. Y por esta razón hemos visto algo desesperado últimamente a Gustavo Cisneros procurando tener una reunión con Hugo Chávez, cosa que solicitó a través de Jimmy Carter (para que además se hiciera con presencia de éste), y que finalmente se produjo el viernes 18 de junio de 2004. Con la perfecta tónica del secreteo Miguel Ángel Capriles, MAC, levantó su imperio y un control mediático pavoroso en Venezuela. Capriles conocía a la perfección lo que se denomina la «filtración de información», y en esto era realmente un experto. Sabía además con sólo mirarlo qué alto funcionario del gobierno o del empresariado estaba a sueldo de la CIA en Venezuela. Esto provocaba admiración en sus peones hampones del Rafael Poleo y Oscar Yanes. No hay que olvidar que otros admiradores de Capriles fueron Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez. Pues bien, este genial maestro del mass media venezolano, sin necesidad de haber leído a Clement Walter, sostenía que el estado permanente de crisis en Venezuela era consecuencia de «haber lanzado a rodar a los cuatro vientos secretos de altura de manera irresponsable67». «¡Ni los más encubiertos y celosamente guardados secretos de Estado, de la alta política, o de las supremas finanzas, escapan, a la corta o la larga de esta regla tan perjudicial para la buena marcha de los asuntos nacionales!68». El Hombre de la Cachimba, Betancourt, conceptuaba que no debían hacerse las cosas de manera abierta y franca porque siempre conllevan peligros «revisionistas» a la hora de tener 96

que sancionar leyes y decretos. Nada le parecía más pernicioso en política como la sensación de torpeza, de avances y retrocesos, por no medir bien lo que se hace ni lo que se propone. De modo que Betancourt hacía el papel de Yago (el del «Mercader de Venecia») ante la Standard Oil, al hablarle de lo malo que se iban a poner las cosas de seguir Medina con su política nacionalista y haciendo que la gente metiera su hocico en algo para lo que era muy ignorante y que además se debía hacer sólo entre «las partes interesadas». Presionó Betancourt hasta los niveles del Departamento de Estado, recomendándole agites y alteraciones del orden público, toda una situación artificial de alarma social, para con ellas acabar derribando al gobierno. Para estas presiones, la Standard Oil le donó una moderna rotativa al diario La Esfera, y así se echó a correr toda una campaña de desprestigio contra el presidente de la República, Medina Angarita. El que va asumir el papel de supremo canalla al servicio del imperio (tal cual como hoy lo ejerce un Napoleón Bravo o un Leopoldo Castillo), fue Ramón David León, quien por cierto parecía un vulgar matón de las cuadrillas de Al Capone: fornido, de invariable flux negro, lentes oscuros y pose desafiante. Entonces el caballo de batalla de los medios, para hundir a Medina, fue explotar, día tras día, el asunto «del sueldo miserable» que devengaban los oficiales. Día tras día, con titulares a ocho columnas se planteaba la ruina de las FAN. Más o menos, como día tras día, se la aplicaron a los quemados de Fuerte Mara en una trama con baraja oculta para después lanzar paramilitares en una acción camuflada desde los cuarteles. El capitán Carlos Morales, uno de los principales golpistas del 18 de Octubre, dirá que en realidad la campaña periodística de La Esfera y El País contribuyeron a formar un ambiente muy favorable para la subversión de las FF AA69". Medina Angarita obtuvo un amplio respaldo popular, pero como hombre bueno y sensible, cayó fácilmente en las redes y en las actividades de zapa que le tendió Betancourt junto con los medios de la época. Betancourt procuró cuantos recursos miserables tuvo a su alcance para acabar con el pobre 97

Medina, hasta el punto que medio mundo se tragó el cuento de que realmente este Presidente era hasta peor que Gómez, un perdido y degenerado antidemócrata. En cierta ocasión, que el historiador Juan Bautista Fuenmayor visitaba a Medina en palacio, lo encontró profundamente afectado por aquella vil campaña, y le dijo Medina que deseaba no ser Presidente para caerle a foetazos a Ramón David León. ¡Cuántos foetazos, merecerán Marta Colomina, Fausto Masó, Napoleón Bravo y el resto de la jauría de lacayos al servicio de Gustavo Cisneros! La verdad es que estos canallas se aprovechaban de que un Presidente como Medina no les iba a mandar unos matones para golpearlos o desaparecerlos, y por ello con mayor saña lo calumniaban, lo vituperaban. Estos hechos repetidos diariamente ante los ojos de don Diego, le hacían ver el poder inmenso que representaban los medios, y que quien no los dominaba o no los poseía, quedaba a merced de ellos. Sin embargo, si hay algo que habrá de cuidar toda su vida Diego Cisneros, y que luego en gran medida imitará su hijo Gustavo, es la de evitar en lo posible aparecer en grandes saraos y reuniones sociales donde estén presentes políticos y empresarios importantes. Don Diego no era hombre de andar concediendo entrevistas, apareciendo en televisión, visitando periódicos. A él lo visitaban en su casa. Allí sí se sentía a sus anchas porque controlaba todo, y podía decir lo que realmente quería. En este sentido es muy difícil conseguir imágenes de los Cisneros en actos públicos, porque de antemano sabía que esto también se paga caro. En esto se parecía mucho a Miguel Ángel Capriles quien dictaminaba: «Los cronistas sociales de mi Cadena deberán consultar conmigo antes de mencionarme, a mí personalmente o a cualquiera de mis familiares, en las notas de actos, banquetes, recepciones o cocteles. Especialmente deben hacer esta consulta cuando haya fotografías del acto; 98

deben traerme las gráficas para que yo las vea, y sólo podrán publicarlas con mi expresa aprobación70». En cualquier historia sobre los Cisneros, no se verá una sola palabra de pena por lo ocurrido al Presidente Medina Angarita, porque el golpe lo dieron los adecos, y ellos callaron porque les convenía provisionalmente, mientras el Departamento de Estado definía qué hacer con la gran cantidad de candidatos que se les llevaba para dirigir los destinos de este país. Sin embargo, sí tenemos alguna leve referencia de la preocupación de los Cisneros por la caída del gobierno de Rómulo Gallegos, cuando el biógrafo oficial de esta familia recoge cuarenta años más tarde: «El gobierno constitucional de Rómulo Gallegos, amigo y figura muy admirada por sus dotes literarias y un profundo espíritu humanista, es derrocado el 24 de noviembre de 1948…71». Obsérvese cómo alargan las expresiones para no decir nada y escabullir el bulto. Pero luego se acoplaran perfectamente a la dictadura de Pérez Jiménez, en nombre del mercado y de que nada tienen que ver con los políticos. Diez años se los echa al pico el biógrafo oficial sin decir nada sobre ellos; absolutamente nada, cuando es mucha la historia que podría recoger de la complicidad de todos los empresarios, incluidos, claro el señor Diego, en el golpe contra Rómulo Gallegos.

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GOLPES BAJOS Y PARALELOS Lo que parece inevitable es que habrá cambio: a través de métodos internos o externos. Financial Times – 27/5/2004 Podría hacerse una película con la pantalla dividida con lo que ocurrió en Miraflores el día 25 de noviembre de 1948, y lo que sucedió el 12 de abril de 2002 debido a una serie de extraordinarias similitudes. En ambos escenarios se venía de una Constituyente. Aunque hay grandes diferencias entre un Betancourt (gran amigo y benefactor de Nelson Rockefeller en los grandes negocios que se estaban instaurando en Venezuela, pilar del gobierno de Gallegos) y Chávez, bien vale la pena considerar pues, algunas coincidencias en los hechos y en las ambiciones de algunos traidores que luego corrieron a palacio a buscar prebendas. Conocemos hasta la saciedad lo que sucedió el 12 de abril de 2002, cuando llegan victoriosos a Miraflores los dueños de los medios de comunicación, los empresarios, los jeques de la Iglesia católica, ciertos culebréricos líderes de la izquierda, al tiempo que un equipo de brillantes juristas bajo la batuta de Allan Brewer Carias redacta a todo vapor un modo de traspasar «legalmente» el poder a Pedro Carmona Estanga. Uno de los primeros en llegar a palacio el 25 de noviembre de 1948, a dar los parabienes a los nuevos inquilinos de Miraflores, es Rafael Caldera. Refiere una nota de prensa de El Nacional con foto y todo, que Caldera ha estado en Miraflores RECOGIENDO LOS PLIEGUES DE SU AMPLIA CAPA72. También acuden entre los primeros (cuales el Cardenal Ignacio Velasco, Mike de Viana y Baltazar Porras), el Arzobispo Lucas Guillermo Castillo con otros curas, quienes aparecen en fotografías del mismo diario estrechándoles la mano al Comandante Carlos Delgado Chalbaud, Presidente de la Junta Militar de Gobierno. Llega Julio de Armas, cual Leonardo Carvajal, para que lo designen rector de la Universidad Central de Venezuela. No se tenía entonces una organizada oficina de 100

Información ni algo parecido a CONATEL, ni jefes de medios como los Cisneros, los Marcel Granier y Federico Alberto Ravell porque todavía las transnacionales no estaban desarrolladas, y los partidos eran los que procuraban hacerse de las estaciones de radio y de los periódicos. Como unos CisnerosGranier, los urredistas y copeyanos corrieron a apoderarse de Últimas Noticias, mientras que COPEI pidió El Gráfico. Cuenta Miguel Ángel Capriles, lo siguiente: «Mi primera reunión fue con Jóvito en la oficina de la editorial Tamanaco, en la esquina de Veroes. Todavía recuerdo una de sus expresiones: «Yo no voy a decirte que nosotros seamos gobierno, pero tenemos estos gobernadores de Estado, estos otros altos funcionarios, el Director de Política del Ministerio del Interior (Alirio Ugarte Pelayo)…» inmediatamente después que yo firmé, Ignacio Luis Arcaya telefoneó a Ugarte Pelayo avisándole que podía permitir la reaparición del diario73". Es decir, los urredecos se habían adueñado de Últimas Noticias, y los copeyanos de El Gráfico, quedando como Jefe de Redacción de este periódico Luis Herrera Campins. Ya sabemos que Federico Alberto Ravell le pidió un voto de confianza a Carmona, en presencia de Cisneros, para encargarse no sólo de la OCI (dejando de lado a Patricia Poleo, quien se estremecía de indignación) sino y sobre todo de CONATEL. Gustavo Cisneros llevaba su propia lista de los que debían integrar el nuevo gabinete. De manera idéntica como lo venía haciendo desde el primer gobierno de CAP. En las calles (como si estuviéramos viendo la euforia que corría por Pdvsa La Campiña y Altamira, el 12-A) la clase alta rebosaba de alegría. Cuenta Carlos Capriles Ayala74: «La base de apoyo popular no era sólida y fue dócilmente influida por esas élites dominantes a la hora del derrocamiento. Los disgustados no eran solamente los estamentos militares y empresarial… habían despertado la suspicacia de otros sectores nacionales influyentes, tales como el clero, los jóvenes educados en colegios privados y muchas amas de casa celosas de la defensa del núcleo familiar, al que veían amenazado por las ideas laicizantes manifestadas por muchos personeros del régimen. No había sido sólo el decreto 321 que arbitrariamente 101

situaba a los colegios privados en situación desventajosa con respecto a los públicos, son algunas acciones tales como hacer retirar las imágenes religiosas de las Escuelas del Estado o el proyecto para eliminar la mención de Dios de la nueva Constitución. Entre mis recuerdos personales de esa época está haber presenciado escenas callejeras de regocijo de encopetadas damas de la sociedad caraqueña manifestando su alegría con frases tales como por fin se acabó la alpargatocracia… Años después, en los posteriores gobiernos adecos (de la IV República75) una de ellas a la que admiro por su carácter y simpatía, vinculada a la familia Zuloaga, se convirtió en una apasionada defensora de esos alpargatudos. Enrique Aristiguieta Gramcko, ex Viceministro de Relaciones Interiores, entonces un joven de unos 15 años, me refirió su entusiasmo compartido con otros muchos jóvenes de su edad, cuando trascendió de que habían tumbado a Rómulo Gallegos». Hay que tener en cuenta que fue un criminal invento todo ese terror de que los alpargatudos iban a tomar el poder con los adecos. Rómulo Gallegos mostró especial inclinación por la clase alta mientras estuvo en el poder, pero más pudieron los rumores que se encargó de regar cierto sector de la clase alta, sobre todo la ligada a las compañías petroleras, que no se fiaban de un civil gobernando desde Miraflores. Mientras gobernó Gallegos los grandes saraos encabezados por el Presidente se hacían en el Country Club y en los hoteles más distinguidos de la capital. En el Hotel Ávila se le hizo un gran homenaje al Vicepresidente y director de la revista Times y Life, C. D. Jackson, encontrándose en el acto Francis Brown, Redactor Jefe de Times, muy bien atendidos por Rómulo Betancourt, Valmore Rodríguez, Gonzalo Barrios y Raúl Leoni. El Carlos Fernández de entonces, que llegó a palacio dando abrazos y gritos de libertad, el 25 de noviembre de 1948, fue Luis Gonzalo Marturet, seguido (como si se hubiesen puesto de acuerdo para que dos generaciones hicieran exactamente el mismo papel), de don Salvador Salvatierra. Por la Cámara Agrícola, con el pecho ardiente y airoso estaba Carlos Fleury Cuello. Había mucha gente colmando los salones, y nadie se 102

estaba preguntando allí qué podía estar pasándole al maestro Rómulo Gallegos. Si estaba muerto, les daba lo mismo. Si lo tenían en un calabozo, se lo merecía. Si lo amarraban y lo sacaban en un avión para Cuba o Costa Rica, nadie le había dicho que dejara los libros para dedicarse a la política. Los Azpúrua, los Zuloaga, Pocaterra, Pacanins, ya estaban viendo cómo estaban sus cuentas y de que manera podían adquirir créditos para «salvar» sus empresas; averiguaban qué contratos iba a solicitar de manera inmediata el gobierno. De forma idéntica a como vimos el día 13-A en los grandes diarios nacionales, comenzaron a aparecer expresiones de solidaridad al nuevo gobierno. Tal cual como lo hizo TELCEL y MOVILNET, aparece en aquellos diarios, un reluciente anuncio de decidido apoyo a la Junta Militar de Gobierno: «Los suscritos comerciantes en el ramo de REPUESTOS PARA AUTOMÓVILES76 nos sentimos muy contentos de poder felicitar al Ejército de Venezuela por su patriótica actitud de recuperación nacional, al suplir un gobierno tendencioso cuya característica sobresaliente fue la incapacidad administrativa». Comenzó a llegar a palacio la crema de la crema de la oligarquía como Jesús María Herrera Mendoza (traidor que había sido designado por Medina Angarita, Presidente del Banco Central). Los que la noche anterior habían estado desesperadamente buscando una manera de hacer legítimo el golpe, tal como lo hicieron en el caso de Chávez, Allan Brewer Carias y Cecilia Sosa, por el lado del golpe a Gallegos el tren de abogados para esta «legitimación» estaba conformado por René Lepervanche Parpacén, Luis Villalba Villalba y Alberto Arvelo Torrealba, entre otros. Lo que se anunciaba era idéntico a lo que prometió Carmona: «… No se ha asumido el Poder para atentar contra los principios democráticos sino para obtener su efectiva aplicación y preparar una consulta electoral…77». Aquella acta constitutiva del nuevo gobierno, además de firmarla la plana mayor de los empresarios, la ratificó con su rúbrica Wolfgang Larrazabal78. El estatuto electoral ad-hoc, se encargan de elaborarlo Jóvito Villalba, Rafael Caldera, Ignacio Luis Arcaya, Luis 103

Gerónomi Pietri (suegro de Caldera), Alejandro Urbaneja Achepohl y Lorenzo Fernández, entre otros. Hay que tomar en cuenta que Caldera venía de ejercer la Procuraduría General de la Nación, desde donde refrendó procedimientos vengativos contra los medinistas caídos. Como si estuviéramos viendo a los partidos COPEI, AD y Primero Justicia, después del golpe del 11-A, URD y COPEI manifestaron su total adhesión al nuevo gobierno. Cual si uno estuviese viendo a un Ramón Escovar Salom o a un Manuel Caballero metido frecuentemente en Venevisión o Globovisión, encontramos a don Mario Briceño Iragorry (salvando la enorme distancia intelectual y creativa entre éste y aquellos), vociferar lleno de contento por la caída de Gallegos: «era deber cívico en aquellos momentos a la abatida república, y fui en servicio a Bogotá, donde me fue grato exhibirme como el representante de un país sin solución de continuidad…». Y nos pareciera ver a Teodoro Petkoff, a Américo Martín, Pablo Medina o Andrés Velásquez, cuando Jóvito Villalba buscando cualquier pretexto para justificar la caída de Gallegos (por recibir dinero, en momentos cuando la oligarquía estaba frenéticamente feliz porque se cogía el poder), declarar: «el gobierno no pudo detener la violencia desatada y ejercida desde el poder, ni ofrecer garantías a las fuerzas económicas…». Caldera junto con su gente, declaraba, cual un Gerardo Blyde o un Julio Borges: «el régimen se caracterizó por una siembra constante de odios para dividir a la familia venezolana…». CRÍA CUERVOS… Ya se sabe el efecto que causa aquella campaña contra Medina, y que provocó una mortandad horrible de jóvenes oficiales. Primero una campaña aviesa por los medios, para soliviantar a un sector de la oficialidad y luego se da la orden para alzarse, apoyado por un partido político organizado como lo era Acción Democrática (que iba a hacer el papel del sector civil en la contienda de este gran crimen). Aquella historia caló en un grupo de la izquierda, que llegó a convertir a Betancourt en un icono revolucionario pletórico de exitosos públicos, 104

experto en maniobras políticas, y entonces a partir del 1998, se lanzaron sin escrúpulos ninguno a imitarle: Teodoro Petkoff quien corrió a hacerse con un periódico (como La Esfera); primero se enchufó en El Mundo, y luego la oligarquía lo nombró director de Tal Cual, y comenzó su trabajo de puta bien vendida y mejor pagada. El alboroto de las carroñas ha sido muy grande, tratando de emular a Betancourt, y entre sus más aventajados discípulos resaltan: Luis Miquilena, Américo Martín, Pompeyo Márquez, Andrés Velásquez, Carlos Blanco, Pablo Medina y Alfredo Peña. El papel de los medios, después de caído Gallegos, fue deprimente. Miguel Otero Silva no se llevaba en absoluto nada bien con Gallegos, incluso tuvieron una polémica muy dura en la que llevó la peor parte el jefe-redactor de El Nacional. Los directores de todos los diarios comenzaron a ser citados ante los despachos oficiales, y a Miguel Otero no hubo necesidad de presionarlo mucho: se fue a vivir a Italia en un castillo que se compró cerca de Florencia; dejó como director a Antonio Arraiz, que se llevaba bien con cualquier gobierno reaccionario. LA IGLESIA Y LA CIA Sí, ya para ese año de 1948 estaba estructurada la CIA, y ésta había comenzado unas series de acciones en el Oriente Medio y en América Latina. Al ser derrocado Gallegos, el fascio copeyano, discípulos de San Ignacio de Loyola, comenzaron con alborozo a celebrar la caída del régimen. En la revista SIC, Nº 110, de diciembre de 1948 (tal cual como lo iban hacer Bohemia, El Universal o El Nacional, 54 años más tarde) le dedicaron espacios a la gran Venezuela que surgía después del golpe, y uno de sus artículos decía: «Y Dios nos salvó. Qué grande es Dios… Fueron tres años de postrada gravedad. Pero la fe no había desfallecido. Y en línea paralela con la actividad tesonera, prudente y mesurada de quienes por misión y por deber tenían que hacerle frente al caos que nos devoraba; había otra actividad más callada y oculta, pero de un valor positivo insoslayable: era la actividad de quienes sufrían, se sacrificaban y oraban incesantemente, y esperaban, firmes en su fe, que el Dios de nuestros padres METERÍA SU MANO providente y nos salvaría». 105

Inmediatamente, el Charles Shapiro de entonces, Walter J. Donnelly, en nombre de su gobierno expresa satisfacción con el nuevo gobierno venezolano y que las históricas relaciones de buena voluntad y amistad se continúan manteniendo. EE UU había traicionado horriblemente al pobre Gallegos. Cuando Gallegos se ve obligado a refugiarse en La Habana, declara que EE UU ha participado en su derrocamiento; que su ministro de Obras Públicas, Edgar Pardo Stolk, había visto en Miraflores, el 24 de noviembre, al Agregado Militar, Coronel Adams, dando instrucciones a las fuerzas militares venezolanas. Entonces, para dorar la píldora, el Presidente Harry Truman envió a La Habana, a su embajador en Caracas, para explicarle «que ellos no habían tenido nada que ver con el golpe». Lo de siempre. El derrocado Presidente no tuvo coraje ni fuerza para enfrentarse al monstruo, que en la revista Bohemia79 tuvo hasta que escribir una carta de desagravio a Truman por las imputaciones que le había hecho. Sin embargo aclaró: «He aceptado como buenas las declaraciones que a propósito de algunas de las mías ha hecho el Departamento de Estado del Gobierno de su Excelencia sobre la no comprobada participación, de sus personajes ni de sus intereses norteamericanos, en el golpe militar que de manera criminal se ha adueñado del gobierno de Venezuela… Pero viene a ocurrir ahora –y he de plantearlo con absoluta sinceridad- que si el legítimo Gobierno de Su Excelencia, en uso de su soberano arbitrio, de todo mi respeto, llegare a reconocer el gobierno espurio de mi país o con él continúa manteniendo relaciones amistosas, toda esa obra hermosa de la citada política de buena vecindad habría sido esfuerzo frustrado y tendríamos que contemplar la ruina definitiva de nuestras mejores aspiraciones y entendimientos cordiales, tanto en la paz,… Porque los venezolanos –en este caso- no podríamos entender que fuese buen vecino, inspiración de cordialidad, quien por motivos de orden material condescendiera con los atropellos de la fuerza contra el derecho». Como si Gallegos no conociera nuestra historia y se le hubiese olvidado la invasión de Manuel Antonio Matos con ayuda de EE UU, y que luego fue el Departamento de Estado 106

contra el derecho, quien mantuvo y apoyó durante 30 años en el poder a Gómez. Que más tarde con su propia aquiescencia derrocó a Medina Angarita, y más tarde, cuando ya no le convino le dio el tiro en la nuca a Carlos Delgado Chalbaud, y que en 1958 organizó la salida de Pérez Jiménez (porque éste se había salido del carril, creando un fondo de un millón de dólares para ayudar a América Latina). La respuesta de Truman a Gallegos80 es la misma que Colin Powell le dio al mundo en abril, después que Pedro Carmona Estanga había cogido las de Villa Diego: «En su carta usted sugiere que el reconocimiento del actual gobierno de facto de Venezuela por los Estados Unidos destruiría la obra de la política del Buen Vecino y constituiría aquiescencia en la violación del derecho por la fuerza. La posibilidad de demorar el reconocimiento fue muy cuidadosamente considerada desde todos los puntos de vista y fue mi opinión y la de mis consejeros que no era el camino mejor conducente al logro de los fines que usted y yo cordialmente deseamos. Desde la administración del Presidente Jefferson ha sido política general de este Gobierno, con algunas excepciones, mantener relaciones diplomáticas con cualquier Gobierno que controle la maquinaria administrativa de cualquier Estado… Comprendo, desde luego, que nuestra acción al otorgar reconocimiento a la Junta de Gobierno de Venezuela le haya producido a usted contrariedad y lamento que así haya sido. … Harry Truman». Truman, como Nixon (en el caso de Allende) o Bush (en el caso de Irak), mentía como un bellaco. El embajador Donnelly envió «preocupantes informes» al Departamento de Estado sobre la organización sindicalista en el sector petrolero venezolano, en donde había muchos comunistas y adecos antinorteamericanos. Donnelly le expresó en varias ocasiones a Gallegos este problema aún cuando Betancourt le había ofrecido aplicar una severa purga en este sector sindical. Lo que preocupaba a Donnelly era la formación de una sociedad civil que pudiera regirse sin el severo control yanqui, cosa que sí ellos podían impedir a través de un régimen militar. Para no irse por las armas ni andar divagando con paliativos republicanos, Donnelly le dio luz verde a un grupo de militares 107

encabezados por Pérez Jiménez para que derribaran al pobre Gallegos. Se descubrió luego un telegrama de Donnelly al Departamento de Estado, de fecha el 5 de diciembre de 1948, en que le pide a su gobierno que no dudara un segundo en reconocer a la Junta Militar. «Mientras la Embajada realiza esa política de alta diplomacia, la Agregaduría Militar de la Embajada había, simultáneamente, azuzado a los militares, manteniendo con ellos una íntima relación y notificando al Pentágono lo conveniente del derrocamiento de un régimen incapaz de salvaguardar el orden en los campos petroleros, habiendo permitido la infiltración de los comunistas en el movimiento sindical81».

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EL MEDIO ES EL CRIMEN Hay que superar las inhibiciones enfermizas contra el uso de la fuerza militar. Morman Podhoretz (Director del Commentary). La mejor pintura que se hacen del ambiente político venezolano, después de la caída de Gómez, viene en el libro «El Gentilicio Enfermo», de don Silvio Ruiz82. Cuenta don Silvio que la gente en lugar de ir al cine, se dirigía al Circo Metropolitano, donde estaba de moda que los «salvadores» del país, cogiesen un estrado y comenzasen a hablar de lo que les viniese en gana, si era contra el gobierno mucho mejor. Luego de una dictadura tan férrea, era natural que se produjese una especie de diarrea verbal e intelectual atroz, ditirámbica, caótica y anárquica, nada fecunda. Esto que parecía un desorden callejero de voces sin concierto, no obstante en un país tan atrasado, sirvió para echar las bases del movimiento acciondemocratista. Todos aquellos esperpentos y miserables que daban gritos contra lo que fuese, y que nunca habían hecho nada contra Gómez porque eran además de ignorantes, cobardes, cuando los protoadecos hablaban de las monstruosidades de Nereo Pacheco en la Rotunda, contra los fariseos del destierro, contra las bandas imperialistas y las paniagudas infecundidades de la razón retrograda de los cachacos o andinos, se pegaban como moscas a estos vociferadores de circo y amenazaban con quemar al país y al mundo si era necesario. Luego vino lo peor: a estos ilustrados patanes, comenzaron a darles carguitos políticos ficticios, jefes de sección, del secretariado de parroquias, vicepresidentes temporales hasta tanto se registre la organización, etc, y se plantaban ante el público a perorar como fanáticos evangélicos de lo que era la libertad, el derecho del pueblo, la defensa del ciudadano, de los fundamentos y principios de una república... Aquel desastre de envalentonados proto-adecos comenzó a crecer como monte. Ya no eran aquellas gallinas que cantaban como gallos, como dijera de sus enemigos Guzmán Blanco. A 109

estas memeces se unieron muchos gomecistas que habían quedado sin cargos en el gobierno. En una de estas tembladeras públicas, Jóvito solicitó el destierro de los jesuitas y Rómulo pidió la expropiación de las compañías petroleras. Aquellos estropajos recorrían las calles haciendo sonar latas y produciendo golpes con palos en el piso. Como el gobierno había indemnizado a algunas personas que fueron torturadas bajo el gomecismo, cundieron las víctimas por doquier. Un abogado de apellido López Núñez83 se fue a los llanos a buscar a cuanto peón había sido arponeado por error, al que un tigre hubiese arañado, al que una raya hubiere picado, para traerlos a Caracas y presentarlos como víctimas de las ergástulas del Bagre. Entonces el gobierno les daba 50 bolívares de los 15 mil que recibía el abogado por estos daños y perjuicios. Lo increíble, coño, fue que Jóvito Villalba cobró sus 15 mil bolívares. Cuando al capitán Luis Rafael Pimentel le ofrecieron esta mierda, dijo: «Ni el oro de Juan Vicente Gómez ni todo el oro del mundo valen lo que una de las lágrimas derramadas por mi madre cuando sus hijos estábamos cautivos, como holocausto a la Patria que sufría.» Esto conmueve profundamente a Silvio Ruiz quien prorrumpe: «¡- Aprende, Jóvito! ¡- Aprende, Rómulo Ernesto Betancourt!, ¡- Aprende, bachiller Gallegos!84» LA FARSA DE LOS PARTIDOS Este fue un tiempo de grandes indeterminaciones para Betancourt, porque las amenazas de la Guerra Mundial de momento le trastocaban sus planes. El gobierno de Medina Anfarita tenía conformado un poderoso equipo ministerial que le salía al paso a quienes difundían que su gobierno era, en el lenguaje adeco-reformista, retardatario e intransigente: Luis Gerónimo Pietri, gobernador de Caracas; don Tulio Chiossone, en el Ministerio de Relaciones Interiores; Arturo Uslar Pietri, Secretario de la Presidencia; Alejandro Fuenmayor, Ministro de Educación; doctor Félix Lairet, Ministro de Sanidad. Ya estaban echadas las columnas de acero del nuevo partido Acción Democrática que entre sus fundadores, por razones estratégicas, no iba a contar con Rómulo Betancourt; movimiento que sería legalizado por el presidente Medina. Este 110

partido es fundado por Raúl Leoni, y entre los primeros integrantes (y más importantes) se cuentan a Andrés Eloy Blanco, simpático y fino humorista. A Gallegos lo fueron a buscar en peso, y él se dejó llevar, para que formara parte de la más alta directiva. El ex director del Liceo Caracas para merecer tan alto rango dentro de una organización popular, presentó como prueba de sus heroicas luchas una carta que él había dirigido al Congreso donde renunciaba a la curul de senador que Gómez le había otorgado, pero sin decir nada que él se encontraba en Madrid disfrutando de 60 mil bolívares obsequiados por el Bagre, y que éste le había pagado la primera edición de «Doña Bárbara». Con estos dos grandes personajes entró al ruedo político Acción Democrática. El partido requería de fondos para montar una imprenta, para movilizar personal, para alimentar algunos dirigentes de barrio, para recorrer Venezuela. El nombre de Rómulo Gallegos era una excelente carta de presentación para estos menesteres y con ella fueron ante empresarios como don Diego Cisneros. La pluma ácida y tremebunda de Betancourt no le hacía ninguna gracia a don Diego, pero como no perdía nada echándole un tiro al gobierno y otro a la revolución, algo les daba. Además, no perdía la oportunidad de aconsejarles de que no atentaran contra la empresa venezolana que era que le daba de comer a mucha gente del pueblo, y que era necesario que una nueva generación de políticos, para fortalecer sus principios democráticos, pasase una temporada en EE UU. AD nacía como un partido sobre una base del golpismo, como lo fue el partido santanderista que surgió luego de la fracasada Convención de Ocaña. La gente que lo conformaba era invitada a conspirar y a tener relaciones con altos oficiales del ejército. El movimiento Acción Nacional de don Rafael Caldera entraba también al circo de las ambiciones políticas bajo el monitoreo del Departamento de Estado norteamericano. La gran piñata del momento era el pobre Isaías Medina Angarita, a quien los americanos habían decidido dejar a la buena de Dios. Medina Angarita había perdido el favor de los gringos 111

porque les tocó la piñata de las regalías en el sector petrolero. Había que darle duro para que se fuese de bruces, y luego proceder al reparto de las minas que ya las compañías estaban tramando en las nuevas concesiones; de modo pues, que tanto Betancourt como el abogado jesuita Rafael Caldera, con el apoyo del Departamento de Estado, habían entrado en una fase de desconocimiento del orden constitucional. Es significativo el esfuerzo que de modo simultáneo pusieron estas dos fuerzas por derrocar el gobierno, y de allí consolidar sus movimientos (parcelas) particulares. Llamaba sobremanera la atención que entre los jóvenes no hubiese un verdadero líder que pudiese capitalizar el enorme descontento popular. La persistente gritería de los nuevos políticos acabó ensordeciendo y confundiendo a todo el mundo. Se produjo un cansancio general, sucesivamente se habrían de producir alarmantes frustraciones en todos los proyectos regeneracionistas del país y finalmente los más preparados dejarían el campo abierto a los manipuladores e incapaces. Una historia que habría de repetirse mil veces más. Al tiempo que decaían las izquierdas, el ya mencionado cura frustrado y megalómano de Rafael Antonio Caldera, comienza a llenar un espacio entre los grupos anticomunistas que nadie se había atrevido copar. Este espacio, por fuerza tenía que recoger al moribundo gomecismo, a los fanáticos cureros y a lo más podrido del militarismo fascista que por otra parte monopolizaban el capital de Venezuela. Este curita, de estampitas y medallitas de la Virgen María y de la Virgen de Coromoto colgadas del pecho, no se andaba por las ramas a la hora de pedir y rogar y tenía un singular talento para la intriga, el descaro y la malicia. Personajillo admirablemente avieso que le abre campo al fascio en un país que estaba en el limbo de la Edad de Piedra en cuanto a defensa de la soberanía nacional y a estudios de geopolítica en los cuarteles, en creencias religiosas y actividades políticas y económicas en general. Por su peinado engominado, por sus trajes cruzados, y por su mirada y su empaque furibundamente pacato y formal, parecía como sacado de los cuadros de la JONS que dirigía aquel Ramiro Ledesma Ramos en España. Era además un estudiante de 20 112

puntos, inflado, de una vanidad y de una actitud racista espantosos. Si Betancourt decía que su gente tenía que ir al Congreso con un pañuelo en las narices, Caldera admitirá al «negraje» en su partido con un corsé como los que usaba Pascal para martirizarse. Caldera había sido estudiante del colegio San Ignacio y fue escogido en varias ocasiones para dirigir discursos serviles al Bisonte Gómez, y los hacía tan bien que el dictador le miraba con desprecio. Este carcamán de los mil demonios, trajeado con la más vil hipocresía, con el rosario en la mano y los bolsillos llenos de hostias bendecidas por algún cura recalcitrantemente carlista, fue en muchas ocasiones seleccionado para hacerle entregas de ramos de flores a Gómez con motivo de inauguraciones de plazas y cuarteles en Maracay. De modo que este joven nunca encabezó acción alguna contra Gómez y es muy probable que más bien hubiese deplorado (y debió llorar como una vieja beata) su muerte. Fundado el partido AD, Rómulo comenzó a recorrer el país y a atacar con furiosa y obcecada maldad al gobierno de Medina. Se puso a tono con su «Juan Bimba». Recorrió toda nuestra geografía haciendo alarde de su título de bachiller, porque entonces quien era bachiller se le catalogaba de sabio. Cuando hacía sus visitas a las casas comerciales del centro, y seguramente don Diego veía a la gente que lo rodeaba comentando hasta con pánico: «Oigan, que aquí está el bachiller Rómulo Betancourt». Y el personaje que se pavoneaba con aquellas gafas, la pipa y el sombrerito, y el impecable flux blanco. Iba Betancourt dejando de ser pichón de la política y cogía el toro por los cuernos, como le gustaba decir, porque ahora al fin se encontraba a sus anchas en el partido que siempre había buscado, apoyado tras bastidores por los gringos. Sin tener que soportar a los fastidiosos comunistas que lo tildaban de pequeño burgués; sin los Urbina que lo llamaban mariquita, sin los «guabinosos» del Miguel Otero Silva o Bracho Montiel que lo catalogaban de inculto. Entonces como ya Rómulo Gallegos tenía un nombre, se echó el bacalao en los hombros de este 113

distinguido escritor para pasearse por toda la nación y levantar su imagen. Y fue calando. También supo aprovecharse muy bien de la buena estrella y simpatía que entonces irradiaba Andrés Eloy Blanco. Don Diego veía a la política como un fenómeno imprevisible y menos controlable que los negocios, pero indefectible e inevitablemente unida a estos. Era, claro, esencial para la vida de los grandes contratos, porque entonces (y siempre ha sido así entre nosotros) el Estado es el mayor comprador, y al que hay que estar abasteciendo constantemente. «El gobierno que te saca del juego te hunde», era una vieja consigna entre los magnates, y de allí el enorme interés que tienen luego los grupos empresariales por participar del «arreglo democrático». Y esta aberrante interferencia llegará al extremo de que cualesquiera fuese el candidato triunfante en unas elecciones, los que realmente gobernaban eran los poderosos grupos económicos. Observaba Diego Cisneros que en América Latina, el drama era que las leyes se hacían para los pendejos, mientras que en EE UU se intentaba aplicar a todos por igual. De modo que cuando estaba en el Norte su manera de negociar era una cosa y en Venezuela otra totalmente distinta, aunque en ambos países sin el debido apoyo de representantes de los partidos o altos funcionarios, los negocios no se podían llevar adelante. Lo que le abrió los ojos a don Diego, de la adecuada manera de conducirse en Venezuela, fue lo del asesinato de Carlos Delgado Chalbaud, en el que estuvo fuertemente involucrado Antonio Aranguren, el más poderoso magnate petrolero de la región. Aranguren fue usado por la Shell para este crimen, pero fue toda una locura dejar aquel secuestro en manos de un hombre terrible como Rafael Simón Urbina. Era la primera vez que en Venezuela se asesinaba a un jefe de Estado, y había mafias detrás del asesinato, y estas mafias estaban íntimamente relacionadas con el poder norteamericano y con el poder económico nacional. La política y los negocios en Venezuela todavía estaban en manos de hombres salvajes y criminales. Urbina era tan feroz 114

que tenía en la mira de sus odios a Rómulo Betancourt, a Isaías Medina Angarita y a cualquiera que intentase tomar el poder sin su concurso. En los años cuarenta, Urbina le planteó un juicio a Betancourt acusándole de marica, y entonces el Brujo de Guatire le replicó con una demanda por injuria. Rafael Simón no se arredró y le solicitó a un juez que se le hiciera una experticia médico legal en el ano a Rómulo para sostener sus pruebas. Betancourt, astuto, retiró el caso sin más alharaca. Este pleito lo miraba desde la barrera don Diego, como casi todo el mundo, porque corría por entre tascas, esquinas y plazas; era parte del entretenimiento de la época, y estas cosas que calaban tan hondo en la gente le interesaban a don Diego. No perdía la esperanza de que un día pudiera recogerlas, ya convertidas en ficción y venderlas al público. Pero no sería en libros ni en periódicos. Algo más presente, mejor conectado con el sistema nervioso central. Si aquel mundo de comidillas y chistes se pudiese llevar al cine o al teatro, cuánta plata se ganaría. Pero había que esperar. En un principio don Diego, como hemos dicho, había visto con cierto recelo a Betancourt y le chocaba su estilo insultante y descarado de atacar a la gente, y muchas veces llegó a creer que no tenía valor para respaldar con hechos lo que escribía. Lo que más le molestaba era su pasado comunista en Costa Rica. Estaba convencido por otra parte, que en un mundo dominado por hombres como Urbina, Betancourt no tenía futuro. Pero los tiempos estaban cambiando. Los viejos soldados que habían luchado contra Juan Vicente Gómez, no habían tenido tiempo de prepararse y ya eran loros viejos para poder aprender nuevas estrategias. Fue el caso del legendario guerrillero Emilio Arévalo Cedeño, por ejemplo, a quien Betancourt calificó de «Centauro de caricatura». Estaba viejo y cansado de guerrear don Emilio, quien había invadido más de veinte veces a Venezuela. La nueva generación de políticos estaba hablando de petróleo, de economía diversificada, de una Ley Fiscal y de una Ley de Hidrocarburos.

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Después de 1941, Betancourt reforzará su obcecada manía de sostener que no es comunista, ni le interesa el comunismo, pues lo que él busca es un sistema acorde con nuestra historia y nuestras costumbres. Eso dice, y que por lo tanto nuestra tarea debe ser buscar un modelo ideológico propio. Un modelo que encaje dentro del modelo que establezcan los gringos, para evitar choques y desgastes que acaben impidiendo la imprescindible estabilidad social que exige el progreso de los pueblos. Don Diego con su negocio en el mero centro de aquellos candeleros tuvo que toparse con aquel meteórico dirigente, radical y fogoso: ora derechista, ora nacionalista con atisbos pro-norteamericanos. No había muchos políticos en quién fijarse: Jóvito Villalba tenía mejor oratoria que Betancourt, pero carecía de empuje y de valor para convertirse en un reformador. Se daba cuenta don Diego de que el Presidente Isaías Medina Angarita sí tenía condiciones, para emprender cambios de envergadura por contar con el apoyo de grandes sectores de las Fueras Armadas, pero se estaba entregando al traguito y lo llevaban al Country Club unos cuantos adulantes, perdidamente incapaces, para enseñarlo a jugar golf, como dijimos. En un país con tan pocos empresarios, don Diego era un dios y supo aprovechar y seleccionar muy bien, con su ojo de fenicio, sus amistades, a la vez que mantenerse a la distancia de las aventuras y aventureros de partido. Su real contacto estaba con la embajada americana con atención a la extraordinaria actividad de Ramón David León, el más fiero anti-comunista venezolano, director del diario La Esfera y servil a la Standard Oil Corporation. El Departamento de Estado le había dado a Ramón David León luz verde para que lanzara una fiera campaña contra Medina, alimentando la idea de un golpe de Estado por parte de la joven oficialidad. Ramón David tenía cierta habilidad para manejar la prensa y dominaba el inglés y era ducho en la intriga y la manipulación políticas. En realidad existía un pacto en secreto entre Ramón David y Rómulo Betancourt para echar abajo al régimen y que ya estaba acordado con la embajada americana. Don Diego debió pensar que aquella trama tenía que ser algo muy serio, porque en América Latina ningún 116

gobierno podía sobrevivir sin el visto bueno del Departamento de Estado. El golpe del 45 le hizo conocer a don Diego, que Betancourt no era el inepto ni el charlatán que se decía. Se había atrevido el tío y lo había hecho de maravillas y justamente como lo deseaba el Departamento de Estado: una camada de jóvenes oficiales llenos de ideales y más ilusos que otra cosa, fueron empujados por efectos de la campaña de La Esfera a derrocar un gobierno elegido democráticamente. A partir de allí se sentaba la norma y el acuerdo tácito en Venezuela, de que las Fuerzas Armadas, la Iglesia y los empresarios eran una misma cosa. Que ningún régimen podría sobrevivir sin la base de este poder conjunto. Betancourt fue «el genial elemento» que en aquellas circunstancias difíciles pudo llevar el timón, haciendo el papel de civil en medio de un gran caos social, confundiendo los propósitos y los ideales de la joven oficialidad y utilizándolos. Una vez en el poder, Betancourt trató de hacerse una leyenda de luchador socialista y revolucionario, y forjó cuentos en los que decía que en la época oscura de Gómez, se le había perseguido de manera cruel y salvaje y el propio don Diego se coló en la leyenda como repartidor, en El Expedito, de propaganda antigomecista. Y con estos inventos, todos en la misma olla democrática, por si acaso, y de aquí a codearse y a convivir con los adecos porque ofrecían Pan (con penas), Tierra (desierta) y Libertad (para robar). Don Diego pronto se vio requerido por aquellas nacientes fuerzas en confrontación, y que habrían de llevar al país a otro golpe de Estado. La joven oficialidad se sentía aún doblegada por la ingerencia del partido Acción Democrática en sus aspiraciones y querían más poder. No sabía Betancourt que Marcos Pérez Jiménez no era el tonto que se imaginaba, que con sólo una puta y un bistec se conformaba. Don Diego prefería el estilo de Pérez Jiménez, porque don Marcos tenía más vena para los negocios. Pérez Jiménez tenía el mismo don que Diego para los negocios y ambos tenían que admirarse y 117

recelarse mutuamente. La verdad es que si Pérez Jiménez se hubiera dedicado a los negocios habría sido el hombre más rico de América Latina. Cuando le decían los empresarios adulantes: «A usted lo está dañando la política», Pérez Jiménez les contestaba sonriente: «¿Y cómo se hace, si me han echado este muerto encima?». El muerto se lo había buscado él y tenía ñeque para mandar y el olfato político, que le faltaba a los empresarios como Pedro Tinoco y Eugenio Mendoza, por ejemplo. El 1º de junio de 1945, a punto de ser derrocado Medina Angarita, le nació a don Diego su cuarto hijo, Gustavo. El año en que nació la tragedia de los golpes de Estado. Poco después se hizo aquella Constituyente que fue menos que un sueño de verano. El país entró en un desorden espantoso. El maestro Rómulo Gallegos perdió sus papeles y su pluma. El Rómulo escritor con el Rómulo político no se entendieron bien: el político sabía que la única manera de gobernar con cierta estabilidad era sacando del gobierno a la mayoría de los altos oficiales, que habían participado en el golpe del 45. Tenía por lo tanto el partido AD que moverse con destreza y determinación, y el tiempo, la vieja inercia gomecista, estaban en su contra. Veía don Diego, que la ambición de unos reyecitos estaba constantemente trastocando los planes del Departamento de Estado, y que nada podía programarse en América con largo aliento y determinación. Que lo normal en estas naciones eran los agites, el caos, la inestabilidad, la sorpresa, la incompetencia, la improvisación, y que quien se dedicara a los negocios debía aprender a sacar provechos de estos dramas perennes, y no dejarse arredrar por ellos. Un verdadero empresario es aquel que sabe vivir el día a día en medio de las conflagraciones más horribles. «Mientras los tontos se matan, si es la guerra lo que buscan nosotros les vendemos la muerte», era la norma. Esa muerte tenía muchas caras: el agiotismo, el contrabando, la venta de armas, la especulación.

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Rockefeller quería saber en qué quedarían sus negocios en medio de aquellos conflictos, porque estaba muy bien informado del golpe que se avecinaba contra Gallegos. A Gallegos no se le veía bien, porque, como dijimos, podía crear un mal ejemplo en el continente y entonces cogerse la manía de poner presidentes civiles, por donde podían colarse los comunistas, infiltrarse los sindicatos, y acabar en gobiernos débiles, muy buenos para las «vagabunderías libertarias de los sin oficio». Miles habían sido las protestas de los adecos y del mismo Gallegos de que ellos nada tenían que ver con los rojos, ni con nada que oliese de cerca con los gobiernos simpatizantes de Stalin, pero los gringos prefirieron ir por lo seguro, y le dieron luz verde a Pérez Jiménez para que montara un gobierno leal a los gringos. En todos los cuarteles no se hablaba de otra cosa que dar la paradita, una paradita que Carlos Chalbaud hizo lo imposible por detener, pero que cuando vio que la conjura se había asumido con espíritu de cuerpo, no le quedó otra salida que encabezarla. Las consecuencias negativas que le iban acarrear en lo personal serían horribles, pero aquello era un vórtice del que no se podía escapar. Numerosos jóvenes oficiales en asamblea habían tomado la decisión de dar el golpe así fuera sin sus jefes, y le dijeron al propio Pérez Jiménez: «Si ustedes no lo dan, entonces lo haremos nosotros». Pérez Jiménez se presentó en la oficina de Carlos Delgado Chalbaud, y le planteó: «El golpe está en marcha, asúmalo usted que tiene la más alta graduación. No nos queda otra salida». Y Carlos Chalbaud salió a dar la cara para que aquella revuelta no fuese una rebelión de sargentones. El mundo, pues, de la política para don Diego era mil veces más traicionero y movedizo que el de la especulación, que el de la usura. Uno en pocas horas podía pasar de millonario a la ruina, pero hay una cosa que nunca se pierde, aún en la peor quiebra que se pueda tener, y es el don de la productividad. Y eso lo veía don Diego diariamente en esos emigrados que llegaban a Venezuela durmiendo en el suelo, comiendo pan con mortadela sentados en una acera, y a la vuelta de unos 119

pocos años se les veía convertidos en magnates, con casa y vehículo propios, y viajando por el mundo. El asunto de la inversión es un juego, y hay que saberlo jugar. Es todo. Don Diego tenía ojo para apostar, y él además estaba apostando con alguien que le mostraba las cartas marcadas: Nelson Rockefeller. Mientras el país con Pérez Jiménez se llenará de avenidas y carreteras, y grandes edificaciones, don Diego tratará de darles una buena educación a sus muchachos. Los llevará a los mejores colegios, y a la par que les dará todas esas facilidades de una vida afortunada, les irá exigiendo compromisos severos para con sus negocios. Les hará ver que no son los privilegiados que van a heredar una fortuna, sino que tienen contraída una dura y exigente batalla con el medio y consigo mismos. Que sus compromisos traspasarán las fronteras de su país. Su norma es que nada llega gratuitamente. Esa será su divisa. Los meterá en sus negocios, y les enseñará que el peor daño para una empresa es la debilidad, la falta de carácter. Gustavo con estas lecciones va a entender que la pobreza es un castigo, una maldición. Cosa del destino, que nada ni nadie puede alterar. Lo que captará Gustavo más que sus hermanos, es que hay en el mundo dos clases sociales arraigadas en el planeta desde que el hombre salió de las cavernas: la de los dueños de las cosas y la de los esclavos. Y que él había nacido para ser dueño, y que eso no era ni malo ni bueno, sino que así lo había dispuesto Dios. Que gracias al cristianismo capitalista había un sistema en que prosperaban muy bien los ungidos por el dios del mercado. Que Cristo en realidad no es nadie ante este dios y que más aún los curas y obispos, la Iglesia, ya estaban totalmente inclinados ante él. Unos nacían con la virtud para tenerlo todo, y otros, por más que lo intentasen, jamás saldrían de su condición de parias. Gustavo, lo traía en la sangre, siempre andaba erguido. Tieso, frente a los hombres, frente a sus esclavos y cuando les reconvenía por algo les miraba fijo a los ojos. En los ojos, para él, está lo que cada cual puede dar como elemento intermediario entre la oferta y la demanda. 120

El concepto mercantilista que sin duda don Diego manejaba, y que va a heredar Gustavo es: «cuanto favorezca a tu enemigo, te perjudica, y el que te conoce te destruye». No faltaba en casa de don Diego, la visita de algún obispo o cura, y eran ellos los que se sentían honrados siendo recibidos por los Cisneros. Por este hogar discurrieron Presidentes de la República, potentados de la banca nacional e internacional; los altos mandos militares, congresistas, empresarios, botánicos, ecologistas, diplomáticos, viajeros, científicos, coleccionistas de pinturas y de antigüedades, cómicos, dramaturgos, artistas en general, músicos, pintores, periodistas, comentaristas, sociólogos, escritores, poetas. Era punto obligado para cualquier fino visitante extranjero. Y don Diego llamaba a sus hijos para que conocieran y participaran del trato de tan distinguidas visitas. Por aquellos salones pasaron empresarios gringos, senadores demócratas y republicanos, Charles Allan Steward, Joan Crawford, Rómulo Betancourt, Arturo Uslar Pietri, Juan Bosch, Zoe Ducos. Por allí pasaron artistas como Manolo Monterrey, Gonzalo Veloz Mancera, Amable Espina, Oscar Yanes y Amador Bendayán. Entre uno y otro ambiente vivió Gustavo, pero Gustavo no tenía talento sino para hacer dinero, para dirigir empresas y para gerenciar a lo grande, y tomaba de aquellos personajes lo que le servía para comprender a los seres bajo su mando. Si un filósofo le decía: «Al pueblo hay que guiarlo con medidas administrativas y bajo la amenaza del castigo», él pensaba en sus empleados y en que las obligaciones están por encima de cualquier ley. Para él la verdadera filosofía de la vida está en la experiencia que se obtiene de los ensayos y errores. En 1949, hay nuevas caras en la administración de gobierno, que gozarán de buenos cargos con la dictadura y aún no se gastarán con la democracia representativa de adecos y copeyanos, cogiendo de lo bueno y de lo caro: Tomás Enrique Carrillo Batalla, presidente de las Convenciones de Agricultores y Criadores de Venezuela; Emilio Conde Jahn, Eduardo Berrizbeitia, Juan José Palacios...

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Por entonces, Monseñor Jesús María Pellín no se perdía uno solo de los grandes saraos capitalinos organizados por don Laureano Vallenilla Planchart. Se le veía con frecuencia en las casas del Country Club, al lado de Juan de Dios Celis Paredes, de Luis Felipe Llovera Páez. Tampoco se quedaba atrás monseñor Lucas Guillermo Castillo el gran felicitador en Miraflores cuando la caída de Gallegos. En las páginas sociales de los más distinguidos periódicos, aparecían los magnates de la Iglesia católica cumpliendo sus papeles de aliados de los poderosos. No faltaban en los reportajes de la crónica rosa, por ejemplo, a la pareja Llovera Páez y su esposa Ligia Maldonado con don Nicolás Navarro, obispo de Usula y Provicario de la Arquidiócesis de Caracas. Aquellas casas del Country Club no necesitaban, como ahora, vallas eléctricas y grandes muros para protegerse de la chusma, porque había una policía y un ejército de ocupación exclusivamente dedicados a estos menesteres. Por allí podían verse a Salvador Salvatierra, presidente del Banco Unión y de la Asociación Nacional de Comerciantes y a Luis Gonzalo Marturet, presidente de la Compañía Venezolana de Navegación, a Oscar Machado Zuloaga, a Alejandro Hernández, presidente de la Compañía Pampero, a Manuel R. Egaña (ministro de Fomento), todos amigos de don Diego. En ese Country Club, la locura la acaparaba el automóvil de moda, el Studebaker, que vendía de manera exclusiva Diego Cisneros. En cada mansión tenía que haber un Studebaker, y cada jefe de aquellas señoriales casas, tenía relación con el distribuidor exclusivo de este producto. En marzo de 1949, a pocos meses de haber sido derrocado Rómulo Gallegos, los negocios de don Diego estaban despegando con fuerza. No se daba abasto para atender las peticiones de los pocos millonarios que querían un Studebaker Land Cruiser, que causaba furor. Este juguete estaba colocando a don Diego en el pórtico de los entretenimientos de altura en la capital, y ya era una moda decir en la calle: «Descúbrase que está pasando un Studebaker, el automóvil de la gente de bien».

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Mucho pendejo, y ni tan pendejo, se quitaba el sombrero al verlo pasar. Lo de pendejo viene a ser altamente significativo en nuestro país. No hay mejores compradores que los venezolanos, sobre todo los que son de pura cepa criolla. Nació en Venezuela el lema aquel entre los compradores: «todos los días nace un pendejo, el que lo encuentre es de él». Y don Diego debió apreciar muy bien esa cepa nuestra, ese gen maldito que se nos coló hasta los tuétanos. No hay mejores compradores de lo que sea que los venezolanos; compran de todo, endeudan hasta su alma, y para completar son buena paga. Fue por ello por lo que cualquier turco o europeo que montase un chiringuito en cualquier barrio pobre, en pocos meses se hacía rico. Y cuando vamos a demostrar que la pendejera nuestra es realmente de antología, es con el boom petrolero que arranca en 1975, y convertimos a Miami en la meca del «Ta’ barato dame dos». La propaganda que pagaba don Diego sobre este carro refleja toda su filosofía sobre la vida. Todo un modo de vivir según las nuevas corporaciones. Decía85: «Es el Studebaker un automóvil para la gente de bien. Todo el que se precie de vestir elegantemente, de tener buenos modales y espíritu aristocrático, votará por el Studebaker, haciéndolo su vehículo preferido, ese vehículo de líneas audaces, delicadas, ágiles, que por donde pasa deja una estela de gracia, de suntuosidad y finura. La dama bonita, distinguida, que acude a reuniones y fiestas distinguidas, en las que se desborda el lujo y la riqueza, no puede subir a otro coche por muy costoso que sea… En el Studebaker luce muchísimo más su hermosura, porque conserva el Studebaker ese gesto de altivez y soberanía, que imprime cierto rango a los caracteres únicos. El caballero que debe regalar un automóvil a su esposa o a su hijo, escoge siempre –no vacila- entre todas las marcas, ésta notable, que ha batido todos los records de grandeza, rapidez, resistencia y mayor funcionamiento… y un Studebaker es el tesoro incalculable 123

que todos los buenos e inteligentes deportistas desean y que buscan las damas y caballeros de gustos excepcionales». «Los señores Diego Cisneros y Cia. S.A., de Reducto a Glorieta, y en los Estados Aragua, Miranda y Guárico, nos ofrecen los modelos más modernos, Land Cruiser, Comander y Champion… Usted lector amigo, si tiene los deseos de ver más cerca la verdadera dicha, debe pilotear y lucir contento, para que sus conocidos digan por todas partes que todavía quedan personas con gusto depurado». Esa fue de las mejores piezas, digo, escritas por don Diego Cisneros, digno legado para su hijo Gustavo, nada analfabeto, a quien el gran escritor de izquierda Carlos Fuentes, tendrá la oportunidad para endiosarlo. Don Diego no podía ser en absoluto un analfabeto, primero porque era inmensamente rico y segundo porque vendía un producto para gente de primera clase. En esa época, estaba formándose en este ambiente distinguido, un niño que con el tiempo pasará a contribuir al nuevo colonialismo, usando el mismo estilo que don Diego para promocionar sus productos; se trataba de Renny Ottolina. Renny será otro HOMBRE CLASE APARTE, porque fumará Viceroy. En las propagandas de este producto se colocarán unas ovejas que fuman cigarros para miserables o para pobres, y una mujer que se pregunta, cuando los ve fumar, «¿qué fumarán esas pobres ovejas?». El estilo deportivo de los hombres modernos se va imponiendo. Don Diego viste finamente, zapatos blancos, chaqueta sport blanca, corta, y a veces cuello tortuga del tipo que a Renny le encanta. A principios de 1949, don Diego organiza un espectacular rally en Venezuela que hace el recorrido Caracas-Maracaibo-Caracas. Ya está metido de lleno en el asunto del entretenimiento, digo. Y hay movilización de la clase alta, muy alta, sobre todo se ven a obispos y curas, porque se aprovecha también para inaugurar un nuevo edificio para la venta de sus automóviles. En el acto de inauguración 124

imparte la bendición monseñor Pellín, acompañado de los señores Hans Gahtman, el doctor Alfredo Acuña y Álvaro Pareles. Están presentes todos los representantes de los más distinguidos diarios y personalidades de alcurnia. Se ve al conocido mecánico Román Espluge, rodeado de bellas y exquisitas damas, especialmente seleccionadas, como se hará luego en los concursos de belleza, paseando en un Studebaker modelo 1929. Como si se tratara de un gran Sábado Sensacional, con gran movilización de propaganda, don Diego consigue reunir una multitud a la entrada de la avenida San Martín. Se trata de la llegada del Studebaker que participa en la grandiosa competencia automovilística, y que ha tenido la fortuna de llegar de segundo. En la competencia, piloteó el Studebaker, el as del volante Alí Rachid quien se hizo acreedor al segundo premio, recibiendo una gratificación de 2.000 bolívares. Lástima que tuvo algunos percances entre San Rafael de Onoto y El Tinaco, cuando el vehículo sufrió un reventón. Se recoge sobre esta historia86: «y en Maracay, un agente le paró, moviendo la bandera roja y al preguntar Alí Rachid si ocurría algo, dicho agente le dijo que nada, que continuara corriendo. Esto lo desesperó. No obstante Alí confiaba en su máquina, en su maravilloso Studebaker, que sin ser preparado para la prueba, iba en condiciones excepcionales. Sólo corría delante el Ford número 12…». «De Palmarejo a Caracas, Alí Rachid ha batido todos los records de velocidad. Y de Valencia a Caracas, superó en once minutos al record del corredor argentino, Víctor García». «Carlos Kaufman, vicepresidente de la Comisión Deportiva Automovilística Venezolana 87 , dirigiéndose efusivamente a don Diego Cisneros, expone: -Para usted es un triunfo, un gran triunfo. Acabo de revisar el Studebaker, Nº 23, que llegó en segundo lugar, y está en perfecto estado, ni olor a quemado ni nada. Listo para seguir corriendo otra etapa. « En aquella competencia no todo fue alegría y fortuna: lamentablemente se mató Mimí Drenowska de Cagnasso, y los medios hacen hincapié en que fue la única víctima de aquel 125

raid. Dice el periodista que recogió la información para Billiken: «Regresaba venturosa, luego de haber sorteado todos los peligros inherentes a la dura prueba, cuando el hado fatal le arrebató la vida en trágico accidente… La muerte de la amable compañera del corredor Abilio Cagnasso, deja en la orfandad un pequeño vástago88». Debajo de esta información y en la misma página de esta nota de duelo, aparece una fotografía de monseñor Pellín, «correspondiendo a una amable invitación de los distribuidores de «Remy, el mejor coñac de Francia… luego de haber oficializado monseñor Pellín el acto, la concurrencia se dedicó a catar los productos mencionados con abundancia con que saben obsequiarlos tan cultos caballeros amigos…». Valga la pena observar, cómo se entrelazan las madejas del poder en Venezuela, luego nos encontramos con don Alejandro Kaufman, dueño del Cementerio del Este. Por las tantas ayudas recibidas de los gobiernos adecos, será este personaje quien levante el moderno edificio de AD, al lado de la vieja sede de La Florida. Será también el último de los grandes financistas del partido blanco. «La relación de Kaufman con AD fue de toda la vida. Amó tanto a la organización que estando enfermo, personalmente dirigió la construcción y hubo ocasiones en que se fue a observar su desarrollo transportado en silla de ruedas89». Además, Alejandro Kaufman, «actuó como intermediario para recibir el dinero en su propia casa, del banquero Orlando Castro, cuyo destinatario era Luis Alfaro Ucero, unos recursos que tenían un fin muy noble: ser utilizados para salvar la reputación del hijo del ex secretario general de AD, implicado en el affaire de Caztor, firma turística estatal que operaba en Puerto La Cruz. Los 300 millones de bolívares serían transportados en las maletas de tres carros negros de la Disip90». Esa plata jamás se le devolvió a Orlando Castro. En noviembre de 1949, don Diego hace publicar en los más prestigiosos diarios y revistas, a toda página, otra pauta sobre el Studebaker modelo 1950, en el que decía: «Qué hay de nuevo. ¡Lo más nuevo en automóviles es el Studebaker de 1950! 126

¡Con su estilo cautivador, con marcha suave y maravillosa, con su nueva elegancia interior! Vea hoy mismo este nuevo Studebaker para poderlo apreciar… Y todo ha pasado de moda con la llegada de este nuevo Studebaker. Exhibición en D. Cisneros & Cia. S.A. Nuevo Edificio Puente Soublette91». En 1951, la familia Cisneros sufre una gran pérdida: muere don Antonio a la edad de 44 años. No hay mayor referencia de su fallecimiento en libros consultados. Cuando se está consolidando el poder de Marcos Pérez Jiménez, llegan grandes delegaciones militares del Norte, y es cuando se le impone la Orden Francisco de Miranda en Segunda Clase al coronel James A. Marsh, Jefe de la Misión Militar de EE UU en Venezuela, «para el mejor desarrollo de las Fuerzas Armadas Nacionales». Poco después, el embajador de EE UU en Venezuela, Fletcher Warren, colocará en el pecho de oficiales criollos una gran cantidad de condecoraciones baratija, para decirnos que somos EE UU y la patria de Bolívar un mismo pueblo en la búsqueda de la justicia, de la libertad y la democracia. El país estaba en calma, y las sociedades filantrópicas que de vez en cuando acudían a la embajada gringa a solicitar ayudas, a la vez sufrían mucho organizando té canastas a las cuales sin duda prestaba su invalorable colaboración doña Albertina Rendiles de Cisneros. La saga de los Travieso cogía solidez, con el presidente del Congreso Nacional, doctor don Carlos Travieso.

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EL PLANETA EN UN CAJÓN El liberalismo no es una filosofía: es un trastorno mental. Michael Savage. Es el 22 de noviembre de 1952, cuando Venezuela entra al mundo de la televisión. Aquellos aparatos que van a entrar primero en la clase alta y media, muy escasa en el país, es un acontecimiento al que no se le da la enorme trascendencia que tiene. Los estudiosos como Mariano Picón Salas que la han visto en EE UU y Europa saben del impacto en las mentes y en el desarrollo de los pueblos. Sin duda que esta hecatombe generará un nuevo hombre del que entonces no se tiene ni idea. Una generación cuyos nervios estarán controlados desde una central más fuerte que el Estado. Un filósofo canadiense, Marshall McLuhan, será quien vislumbre y estudie los impactos de estos rayos catódicos en el hombre. Así pues, la élite intelectual venezolana comandada por Picón Salas, Juan Liscano y Arturo Uslar Pietri se colocan como las estrellas de este nuevo firmamento. Son libretistas, son comentaristas y directores de un mar de electro-shocks (shows) que de manera radical cambiarán el teatro, la prensa, la educación, el amor y los sentidos en general. Para diciembre de 1952, don Mariano Picón Salas asistió a una rueda de prensa para anunciar que había constituido una empresa bajo el nombre de Teleproducción S.A., encargada de preparar y producir programas de televisión «con el decoro y la dignidad artística que Venezuela necesita». Eso del decoro era clave porque la televisión iba a ser la primera intrusa en todas nuestras casas, y no podía ella ir a meterse en cueros, disoluta y degenerada, frente a las damas recatadas, frente a los niños y ancianos. Todavía no se sabía que el entretenimiento es una forma de aberración que todos los seres llevamos dentro, y que a la postre requiere de un montaje especial para convertirlo en morbo. Y la televisión venezolana va a crecer con una 128

penetrante dosis de grupos cubanos, influenciados por el negocio de los juegos, de la brujería, de las mafias y asuntos de cabaret, todos estos revueltos con acuerdos con la policía represiva del gobierno. Así que no se gestaba con mucho decoro. Los Cisneros debieron tener nexos con la Seguridad Nacional; uno de sus artistas más notables El Gran Lotario (de origen cubano) estuvo entre los acusados de ser torturador de este feroz cuerpo represivo. Por otra parte, uno de los soportes económicos de Venevisión habría de ser la Sears Roebuck de Venezuela, la cual utilizó a la Seguridad Nacional para amenazar y cobrarle a sus clientes morosos. No olvidemos que El Nacional a principios de la década de los sesenta, inicia una campaña contra la Sears Roebuck de Venezuela que duró cuatro meses, y en nombre de la libre empresa se le pedirá prudencia, y que baje el tono so pena de que su empresa deje de recibir pautas de Sears. El Nacional, mejor dicho, Miguel Otero Silva (su jefe) no había calibrado la dimensión del mazazo que se cernía sobre su empresa. Los que están en el juego del capital no lo hacen por amor a Dios sino al mercado. Tiembla Miguel Otero y retrocede. Se excusa ante esta super-tienda, totalmente acojonado, del mismo modo como tuvo que hacerlo don Rómulo Gallegos ante Harry Truman, después de que lo derrocaron. En el continente, el capital y la política, se perfilan como una sola cosa; hay que andarse con mucho tiento porque quien manda es la CIA. Y Miguel Otero Silva tiene gordos contactos con el capital, y entonces es nada más y nada menos que el importador de los productos Gerver, de fabricación norteamericana92. No hay que olvidar por otra parte, que la CIA nació en 1947, como Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) para la defensa de los intereses capitalistas, y que la OSS la conformaban básicamente los banqueros hijos de P. J. Morgan, las familias Vanderbilt, DuPont, Archbold (Standar Oil), Ryan (Equitable Life Insurance), Weil (almacenes Macy’s)93. De modo que los magnates caraqueños entre los cuales se encuentra Diego Cisneros, todos están fuertemente supeditados a las operaciones encubiertas del padrote mayor, cuyo centro supremo se encuentra en el Departamento de Estado. Por eso en 129

nuestro país no quedará clase empresarial nacionalista, sustentada sobre nuestras propias raíces y todo eso que se llamará Pro-Venezuela, con sus lacayos como Alejandro Hernández o Reinaldo Cervini, no serán sino otras tapaderas de la CIA. De aquel encontronazo con Sears debió nacer una sólida amistad entre los Cisneros y los Otero. No hay que olvidar que Otero Silva había sido condecorado por el general Pérez Jiménez, y el dictador sabía muy bien proteger la empresa privada. Coincidían regularmente, en agasajos organizados por Laureano Vallenilla Planchart (en el Círculo de la FAN o en el Country o en Miraflores), Miguel Otero Silva con la plana mayor de Fedecámaras. Fue en 1952, cuando dejamos de ser Estados Unidos de Venezuela, para pasar oficialmente a la denominación de República de Venezuela. A diferencia de lo que ocurrió en 2001, cuando Hermann Escarrá formó un gran lío queriendo eliminar el nombre de Bolivariana de nuestra República, en aquel entonces muchos adulantes salieron a decir que Marcos Pérez Jiménez era El Primer Hijo de la República de Venezuela. Entonces corrieron unos versos, uno de los cuales expresaba: Si pública es la mujer, que por puta es conocida república vienen a ser la mujer más prostituida. Y siguiendo el parecer de esta lógica absoluta, todo aquel que se reputa de república ser su hijo, viene a ser, a punto fijo, un hijo de la gran puta. Don Diego debió leerlos y reírse de lo lindo. O quien sabe si se molestó, porque él mostraba una conducta irreprochable en sociedad. La que sí se estaba haciendo peligrosamente pública, y perdiendo su toque aristocrático era la televisión porque su programación no podía sobrevivir sino de los enlatados gringos. Es la desgracia de nuestros países que como dependientes de la tecnología que se va incorporando en los países desarrollados, cuando ésta se implanta entre nosotros genera, insisto, una historia paralela que nos desintegra y nos 130

hunde en la neurosis del pertinaz retraso. Tratarán algunos empresarios y políticos de partidos de que la televisión no caiga en manos de la chusma o de los comunistas, o del populacho, y para ello la dejarán penetrar por la chabacanería importada de Hollywood. Así como Diego Cisneros lanza sus anuncios sobre sus Studebakers, con productos de alta distinción y sólo para gente muy fina, con bienes de fortuna, así va a pensar el día que controle Venevisión. La televisión será controlada por los ricos, por la gente pudiente, por los que deben dictar las normas de compor tamiento en público. Y será una televisión profundamente ordinaria, perversa, sin amor por lo propio, sin decoro, que tenderá a destruir la unidad de la familia, la lealtad por el país y lo más puro: la amistad. A través de estos programas se impondrá el concepto de que ser pobre es una maldición, un pecado. Al dictador le gustaba ver por televisión, la exhibición de «hembritas» en traje de baño, y principalmente en los concursos de belleza. De Pérez Jiménez nació la idea de que el Miss Venezuela debería hacerse a todo trapo. En público Pérez Jiménez estaba obsesionado porque se buscaran buenos productores de programas sanos para la juventud porque en público mostraba una conducta irreprochable hasta la ridiculez. Siempre un gran comerciante está enterado de todo lo que se bate en política, y don Diego ubicado en el centro, digo, de aquel candelero, de Municipal a Mercaderes, no perdía detalles. Además estaba muy bien relacionado con los altos jeques del perejimenismo, los que podían comprar carros y viajar al extranjero, como Laureano Vallenilla Planchart, Pedro Estrada, Luis Felipe Llovera Páez, por ejemplo. Por allí se veía con Rafael Caldera, el abogado que hacía poco había divorciado de su primera mujer a Pedro Estrada. Caldera, que era muy chismoso, debió referirle con lujo de detalles la escena aquella cuando el Ministro de Relaciones Interiores, Vallenilla Planchart, cita a Humberto Bartoli y a Jóvito Villalba para arreglarlos con un millón de bolívares.

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En 1953, llega a Venezuela el ya consagrado escritor gallego, Camilo José Cela. Viene contratado por el gobierno para escribir una novela («La Catira») para hacerle la competencia a «Doña Bárbara». Esta novela ya ha sido llevada al cine, y a don Diego, que le come lo del tema del entretenimiento, y escucha los radioculebrones, debe pensar que los libretistas del futuro serán escritores como Cela. Él no ha leído nada de Cela ni le interesa, pero como buen negociante entiende que el eminente gallego puede resultar un Money-man, como dicen los gringos. Es decir un talento explotable, porque para eso también tiene ojo don Diego para descubrirle a la gente la capacidad oculta que tiene para obtener dinero, cosa que luego su hijo Gustavo sabrá explotar al máximo con artistas, periodistas y libretistas. A Cela se le hizo un agasajo en el Club Paraíso. Estuvo allí la crema de la crema de la oligarquía, Presidida por Laureano Vallenilla Planchart, Arturo Úslar Pietri, Manuel Vicente Tinoco, Vicente Tálamo, Pedro Sotillo, Juan de Guruceaga, Miguel Ángel Capriles, J. A. Cova, Jean Aristiguieta, y como cosa nada rara, intelectuales como Ramón Díaz Sánchez, Miguel Acosta Saignes (comunista), Luis Beltrán Guerrero (copeyano) y Neptalí Noguera Mora (copeyano). Ese mismo año de 1953, se encuentra todavía entre nosotros un personaje harto repugnante, presidente de la Creole Petroleum Corporation, míster Arthur Proudfit. Este jefe de la Creole había llegado a Venezuela en 1945, para sustituir a mister Henry J. Linam, a quien Isaías Medina Angarita había expulsado del país por grosero. Mister Henry J. Linam se había presentado a Miraflores de manera altanera, dando alaridos, y exigiendo que el Presidente lo recibiera inmediatamente no importándole si estaba o no ocupado94. Fue tal la indignación del Presidente Medina que ordenó a sus edecanes trasladasen a este bellaco gringo al aeropuerto sin maletas, sólo con el traje que llevaba puesto. No volvió más, pero en cambio el sucesor de Linam era más canalla aún; se trataba de Arthur Proudfit, quien a los pocos meses se presentó con todo un plan para vengar las «ofensas» inferidas a su colega y (junto con Rómulo

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Betancourt y Marcos Pérez Jiménez) llevó a cabo el derrocamiento de Medina. Míster Arthur Proudfit (valga decir el Departamento de Estado), supo establecer muy buenos lazos con las Fuerzas Armadas, la Iglesia y los empresarios, la poderosa triada que le da solidez política al régimen y estabilidad a la república. Don Diego estaba prosperando dentro de esta estructura, y buscando un apoyo en ella para relanzar su gran proyecto que es el de hacerse con el canal Televisa. Hay que ganarse a la Iglesia primero, es decir al cielo. De momento sus relaciones con monseñor Pellín y con el Nuncio Apostólico son excelentes, pero su labor va a requerir de paciencia. En este cuadro encajan muy bien sus planes, cuando a míster Arthur Proudfit, el Sumo Pontífice, a través del Nuncio, le concede la Orden de San Gregorio Magno. Esta es una Orden que sólo puede otorgarla el Papa, probablemente la más alta distinción en la relación de la Iglesia con la sociedad. La más alta jerarquía de la Iglesia Católica mundial le está haciendo un gran reconocimiento a un golpista y espía, dependiente de la CIA; al jefe de una compañía que ya ha tenido tratos para provocar guerras civiles en diversos países del oriente medio. Cuando el Nuncio le coloca la Orden a Arthur Proudfit, le dice: «Es un estímulo de muy alta valía que el Santo Padre, Vicario de Nuestro Señor Jesucristo en la Tierra concede a quienes sobresalen en el tráfago de la vida, por su corrección y sus virtudes95». Simultáneamente en esos días el dictador recibe en palacio a Milton S. Eisenhower, embajador de EE UU en Venezuela. Se le hace una serie de homenajes, entre ellos se le otorga en la UCV, un Doctorado Honoris Causa y es declarado Ilustre Huésped de Venezuela96. Durante la dictadura hay un personaje (cuyo entorno familiar acabará sometido al imperio Cisneros), Miguel Otero Silva, quien es de los asiduos visitantes a Miraflores. Tiene una especial amistad con Laureano Vallenilla Planchart, y con éste se convierte en un gran catador de whisky escocés. Cuando no le vemos en palacio, lo encontramos en el Círculo de las Fuerzas Armadas. El whisky le destrozará el hígado a casi todos 133

los intelectuales de Venezuela, y Miguel Otero será uno de los grandes propulsores de esta bebida hasta el punto que será en el mundo quien le escriba a este licor los más elogiosos versos. Miguel Otero hará ante el ministro Vallenilla el papel del más servil de los periodistas al régimen. No hay que olvidar, que Enrique Otero Vizcarrondo, después del golpe contra Gallegos pasó a ocupar un distinguido lugar entre los adulantes de la nueva Junta de Gobierno. Cuando en 1954, se inaugure la Casa Nacional del Periodista, entre las figuras resaltantes presentes en el acto, podemos mencionar, a José Ramón Medina (Director del Tribunal Disciplinario), Vicente Gerbasi (Secretario de Cultura y Propaganda), José Vicente Fossi (Adjunto), Jesús María Pellín y Juan de Guruceaga. El edificio, claro, lo bendijo monseñor Pellín. EN DEMOCRACIA EL WHISKY SABE MEJOR El fenómeno del ENTRETENIMIENTO seguía obsesionando al señor Cisneros. Cómo disfrutaba viendo la alegría de un cliente que se llevaba de su negocio un vehículo último modelo. Era una fiesta. Eso era para él vender alegría, felicidad. Su negocio era un pequeño abastecimiento para el entretenimiento, pero hacía falta algo mayúsculo. Si don Diego hubiera nacido en EE UU, habría estado entre los forjadores de Las Vegas y le habría hecho una gran competencia a Frank Sinatra. Pero bueno, en este país «sin grandeza» él hacía lo que podía: importar carros de lujo, e introducir en el país el deporte de los bellos rallies, donde hombres arriesgados, a alta velocidad, cruzan a Venezuela de extremo a extremo. Y si de entretenimiento se trata, Laureano Vallenilla hace lo propio en el Club Paraíso o en el Círculo de las FAN, libando whisky caro, bailando como una fiera, levantándose junto con Tarugo y Llovera Páez buenas pollitas o tórtolas. Podía verse en el Club Paraíso, un gran cartel, que además se reproducía en las mejores revistas del país a página completa, donde aparecían unos honorables monjes sosteniendo unas barricas de licor y debajo esta leyenda: «Whisky los Monjes, de un buen whisky se puede sacar la gran deducción que si es bueno, 134

cría buena sangre y purifica la mala… que la sangre buena y pura cría buen humor, despierta buenas ideas… Que las ideas buenas se traducen en buenas acciones… Que las buenas acciones conducen al cielo… Luego el buen whisky lleva al hombre al Paraíso. Importadora N. Dominici. Piñango a Llaguno 2-2». No propiamente al Club Paraíso, sino al cielo. El rey del entretenimiento en el gobierno de Pérez Jiménez, era Wolfang Larrazabal, Director General de Deportes. Se la pasaba Wolfang generalmente en el Círculo de las Fuerzas Armadas a donde iban a tomar whisky, con bastante frecuencia, y perdonen la insistencia, personalidades como Miguel Otero Silva. También Uslar Pietri asistía a los estos importante agasajos realizados en este centro, y la dictadura nunca lo molestó. Uslar junto con los Phelps dirigía concursos literarios, uno de los cuales ganó Guillermo Meneses con «El falso cuaderno de Narciso Espejo». Precisamente, en marzo de 1955 aparece en una fotografía de la revista Billiken, Miguel Otero Silva libando whisky junto a Juan Herrera Uslar, el capitán de navío Wolfang Larrazabal y Lucas Manzano. En estos encuentros era infaltable don Pedro Estrada, al igual que monseñor Pellín97. En esa misma revista Billeken, de marzo de 1955, aparece un gran homenaje gráfico que se le hace a Rafael Leonidas Trujillo, a quien se le cataloga de «fervoroso Bolivariano, quien ama sinceramente a la patria del Libertador, hondamente vinculado a la suya por la historia, por la sangre, por el ritmo democrático en que se desenvuelven ambos países…». En 1956, don Diego contrata al cubano Orlando Cuevas, veterano publicista, y lo nombra vicepresidente de Mercadeo de Pepsi Cola; más tarde este mismo Cuevas quedará convertido en gran capataz de Televisa. Este personaje es el que trae a Venezuela el primer pelotón de cubanos para organizar Venevisión. Toda la estructura mental que Cuevas traería para la televisión venezolana era un transplante de la gringa, el mismo tipo de programación que había montado la USA-NBC, 135

un modelo en el que astutamente se puedan difundir falsedades, al tiempo que se ocultan las verdades inconvenientes. Así funcionarán los medios que controlen los Cisneros. Y al igual que el periódico fascista El Universal, los Cisneros mantendrán el mayor desprecio hacia todo hombre de izquierda. Cuevas era un gringuito, que amaba the american way of live, porque había trabajado durante once años para la Colgate, con su Asociación de Anunciantes. Ya para esa época, Diego Cisneros manejaba un capital moderado que no le era suficiente para mantener una televisora, al tiempo que honrar sus acuerdos con Pepsi Cola de Nueva York. Estos acuerdos con la Pepsi Cola los hizo con Alfred Steele, esposo de Joan Crawford, y por eso esta famosa actriz atenderá la invitación que se le hace para la inauguración del canal de los Cisneros. También don Diego había hecho grandes contactos con Leonard Goldenson, chairman de American Broadcasting, la famosa cadena ABC, con quien se asoció para alimentar su programación «criolla». En su época de los finales de los cincuenta, don Diego todavía no llegaba a la calidad de INNOMBRABLE. Sabía pasar inadvertido. Pero estaba consciente de que los poderosos tenían que ser unos innombrables. Innombrables llegaron a ser Al Capone, Chapita Trujillo, Duvalier, Stroessner, Juan Vicente Gómez. El precio de un innombrable es la soledad. Solo pero fuerte. Apartado. Aprendió que el dinero sólo compra a los hombres hasta un límite. Que antes de embarcarse en un negocio, primero hay que saber con quién va a contar en los momentos difíciles. Que el dinero no se debe acumular sino darle cauce, que fluya. Que el dinero ensucia sólo cuando se acumula en bruto. Que hay quienes nacen magos para inspirar y multiplicar el capital. Para hacerlo fluir. Para animarlo y convertirlo en fuerza capaz de reproducirse por sí mismo. Para febrero de 1957, don Diego ya estaba en contacto con Mariano Picón Salas a los fines de incursionar en el medio televisivo. Don Mariano, como hemos dicho, tenía experiencia en el medio televisivo (director de la empresa Teleproducción S.A). Valga la pena referir que don Mariano además estaba flotando en la crema de la crema de la oligarquía caraqueña, con estrechos lazos con la dictadura, y era el más prominente 136

personaje (presidente) de la Sociedad de Amigos del Museo de Bellas Artes, por donde pululaban negociantes de la categoría de don Diego. En esta Sociedad de Amigos estaba Alejandro Pietri, Finita Vallenilla de Hardwicht, Marcel Roche, Yolanda Boulton entre otros mastodontes del arte y del dinero. Estos personajes son los mismos que en ese mismo año, acuden a palacio para ser atendidos con excelentes condumios y bebidas, y en los que no faltan los que controlan la información y viven llenando de elogios a la dictadura: como el señor Freddy Muller (director de Políticas Económicas), el señor Jean Maillé de Travanges (director de France Press), Francisco Salazar Martínez (jefe de Redacción de El Heraldo), el señor Isaac Benarroch Pinto (jefe de información de El Universal), Oscar Yanes (jefe de redacción de La Esfera), el señor José Moradle (jefe de redacción de El Nacional), presbítero Jesús Hernández Chapellín (subdirector de La Religión). Toda esta gente que de alguna manera pasará a ser aliada o servil del señor Diego Cisneros, cuando él instale su poderosa empresa de televisión. El 19 de abril de 1957, se instala la Cámara Legislativa en Miraflores con la presencia del señor dictador, y estando presentes por el poder económico Arturo Brillembourg y Ricardo Mendoza. En junio de 1957, Pérez Jiménez condecora a Marcel Granier. El tanque de guerra en muchas de las obras del dictador es el señor Mathias Brewer. Es decir que el mundo de los escuálidos que brotarán a partir de1998, está germinando en medio de esta dictadura, y luego cuando AD retorne a Miraflores, toda esa estructura de poder quedará intacta. En septiembre de 1957, el señor Shen Chan-Huan, Primer Vice-ministro de Relaciones Exteriores y representante personal del Presidente Chiang Kai-Chek, condecora a Pérez Jiménez con la Orden Nube Propicia y Gran Cordón Especial. Cuando estaba próximo a expirar el gobierno de Pérez Jiménez, el hermano de Arturo, don Juan Uslar Pietri, se desempeñaba como director de la Televisora Nacional. 137

Una vez instalados en el trono supremo de la televisión nacional, los Cisneros no querrán que haya más estaciones de televisión en Venezuela, a menos que sean ellos mismos quienes las controlen. Eso será lo que pasará con el tiempo. Durante el mandato de Raúl Leoni, se intenta crear el Canal 8, y la guerra será a muerte. Los que se lanzaron a la aventura de montar el Canal 8, contaba con tanto capital como los Cisneros, pero les faltaba capacidad de maniobra con los adecos. El Canal 8, cuando comienza a funcionar no se ve en lugares como Caricuao, Prados del Este o El Valle. Trataron sus gerentes de solicitar un permiso para operar desde Los Mecedores, pero don Diego estaba de por medio. El Canal 8 tenía su antena en la Colina de Los Caobos, y no lograba cubrir a toda Caracas. Al final, cuando el permiso llegue para que ubique su antena en Los Mecedores, ya el Canal 8 está casi quebrado: había pasado demasiado tiempo fuera del aire, y en pocos meses había perdido cincuenta millones de bolívares.

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CAE LA DICTADURA La moral prohíbe derramar sangre desde la inquisición. Ramón J. Sender En el drama era el de siempre. La guerra fría estaba adquiriendo proporciones dramáticas en Oriente y ya para la seguridad energética y geopolítica del continente americano, Pérez Jiménez estaba out. Había dado lo necesario, y «antes que tarde», para que no se generara una guerra civil donde los comunistas provocaran una hoguera continental, se hacía necesario pasar a una «democracia pluralista» con una doctrina diferente. Una doctrina que había elaborada por el Departamento de Estado a finales de los cuarenta. Don Diego debía estar en el quid del asunto desde hacía mucho tiempo, y sus relaciones con los negocios en EE UU lo mantenían al día en cuanto a las decisiones geopolíticas del imperio. Para 1957 varios oficiales de nuestras Fuerzas Armadas fueron reclutados para entrar en una nueva fase «confrontacional» (jerga de la CIA), y se movieran piezas desde Washington, en nuevo enroque, con los agentes Betancourt, Caldera y Jóvito a la cabeza para conformar un «bloque democrático» que defendiera los intereses de EE UU y por ende el de los rpopios potentados criollos. El 24 de diciembre de 1957, las hallacas no tuvieron el sabor de siempre, como tampoco la música de la Billo´s Caracas Boys, ni brillaron como en otros tiempos las luces de los fuegos de artificio. Ya para el 26 de diciembre, estaba conformada una nueva Junta de Gobierno, que en parte había recibido el visto bueno de Washington, y la constituían solamente empresarios y militares. Las negociaciones fueron muy largas, y cuando Tarugo comenzó a dar tumbos, una delegación de empresarios partió rumbo a Washington para reunirse con Betancourt y Caldera. En esa delegación estaba Eugenio Mendoza. Washington exigió a la recién creada y confusa junta de gobierno de Caracas que admitieran en su conformación a los empresarios Eugenio Mendoza y a Blas Lamberti. 139

Estando Tarugo fuera del juego, y habiéndose revuelto muy feamente las aguas de la izquierda en el país, se pulsó la fuerza del populacho con la presencia de Richard Nixon en Venezuela. Con Nixon se movilizaron algunos acorazados en el Caribe, y también varios francotiradores de la CIA, quienes estaban dispuestos a provocar una masacre, cuando Nixon estuviera entrando en el Panteón Nacional. De este hecho, a la intervención armada de los marines mediaba un paso. A Nixon sólo le dieron un buen baño de escupitajos, pero eso no fue suficiente. Wolfang Larrazabal totalmente asustado, iba de un lugar a otro, hablando con el embajador americano, pidiendo auxilios a los comunistas y a Jóvito, y sobre todo, tratando de controlar con la televisión un posible caos social, una guerra civil. De aquella experiencia, el Departamento de Estado le advirtió severamente a Larrazabal y a muchos dirigentes del país, que si permitían que los comunistas abusaran de los principios democráticos, EE UU no vacilaría un segundo en mandar a sus marines «para restaurar el orden y la libertad». La lección parece que fue muy bien entendida, y Betancourt quedó encargado de llevar las riendas de las decisiones previamente dispuestas en Washington. Se le dieron amplias garantías al doctor Rafael Caldera, para que con sus luces ayudara a Rómulo con sus leguleyismos y fariseísmos. Igualmente se incluyó en el denominado Pacto de Fijo a Jóvito Villalba, el más díscolo de los tres, por sus veleidismos filocomunistas. En realidad, Jóvito recelaba de los comunistas tanto como Betancourt, pero como experto jugador estaba decidido a apostar al que le diera mejores dividendos. No tenía atributos morales para encabezar un proceso revolucionario y en el tablero electoral lanzó la paradita a favor de Larrazabal. Don Diego no vaciló. Se cuadró prudentemente con la candidatura de Rómulo. No podía inspirarle ninguna confianza, un hombre como Larrazabal, apoyado por el Partido Comunista. La CIA estaba pasando por conflictos internos en el área nuestra: la lacra de los dictadores con sus agentes represivos también le ocasionaban pérdidas a los intereses gringos. De 140

simples socios habían pasado a convertirse en monstruosos animales de presa para mantenerse en el poder, que ya ni cuentas le querían entregar al propio Pentágono. Fue entonces cuando a Kennedy se le ocurrió instaurar un nuevo modelo democrático para el continente, mediante la llamada Doctrina-Betancourt: un formalismo neo-colonial menos salvaje, más barato y práctico. Con Betancourt podía ensayarse una especie de descentralización de las acciones del Pentágono para Latinoamérica. Se trataba de un diseño pronorteamericano que se trabajaría exclusivamente con nativos, y que poco a poco podía ir erradicando las voraces dictaduras que estaban ocasionando grandes traumas y conflictos al propio sistema capitalista. Un modelo que contendría de una manera más eficaz los movimientos comunistas y posiblemente las «temibles dictaduras nacionalistas». ¿Cómo puede explicarse, sin el favor de la dictadura y del imperio americano, el que para 1959, aparezca Diego Cisneros entre los empresarios más destacados de Venezuela, con un capital por encima de los 40 millones de bolívares? Es dueño de las siguientes empresas: Embotelladoras Caracas, Antímano, Carabobo, Lara, Barinas; de Gaseosas Orientales. Distribuidor de HIT S.A, de VENDOMATIC S.A.; de Helados Tío Rico S.A., Diego Cisneros y Cia. S. A., Venezolana de Seguros e Inversiones Generales; accionista de «Grandes Molinos Nacionales» GRAMOVEN; además de ser destacado miembro de la Cámara de Comercio de Caracas. Sin embargo, en cuanto cae la dictadura, aparece como gran demócrata y enteramente entregado a la política que impone Rómulo Betancourt, y será cuando declare: «Si bien no he intervenido en política de manera activa siempre me he identificado con los valores de la democracia y los líderes de la democracia venezolana siempre han sabido que tienen en mí un amigo y un aliado98». Para que se tenga un idea del crecimiento abismal de la Organización Cisneros en pocos años, y sobre todo en la época de la dictadura de Pérez Jiménez, mostramos los capitales de algunas de las empresas emblemáticas del país y sus capitales: Cemento La Vega, 48 millones Bs.; US Rubber Internacional 141

de Venezuela, 3.700.000 Bs.; Industrial de Cartonaje, 300.000 Bs.; Banco Hipotecario de Crédito Urbano, Suscrito: 4.000.000 Bs., Pagado: 20.000.000 Bs.; Siemens de Venezuela, 40.000.000 Bs.; Bolívar Films, 100.000 Bs.; Tiuna Films, 150.000 Bs.; Industrias Pampero, 1.200.000 Bs.; Fábrica Nacional de Vidrio, 16.000.000 Bs.; Manufacturas de Papel C.A, MANPA, 3.500.000 Bs. EL MODELO ADECO Y LA GRAN VENEZUELA Soy muy consecuente con los rencores contra los participantes en las guerrillas, que luego aplasté usando mano dura. Rómulo Betancourt (carta a Rufino Tamayo, 28/2/77). Los adecos iban a imponer un montón de bellaquerías y vulgares transplantes en el modo de vestir, producto del exilio dorado que vivieron. Los que pasaron una temporada en México traerían las rancheras para amenizar fiestas y romerías; los que estuvieron en Colombia, la cumbia y el vallenato. Pero lo que más se impondría sería una mezcla de pachuco californiano o neoyorquino con salto atrás caraqueño. De cada oleada de adecos mulatos recién llegados del Norte se formaban grandes saraos para recibirlos y se podía ver a estos «agraciados» dirigentes con chaquetas de rayas muy ceñidas a la cintura. Traían la moda, sin requerirlos o no, de los lentes de carey con cristales semi-oscuros. En el comer durante un tiempo estuvieron experimentando con un plato de calamares con caraotas negras, bolas de queso holandés rellenas con alubias rojas o carne mechada. Con la era Betancourt, de 1959 a 1964, no faltará en casa de adeco el caviar con arepa y casabe. La moda de la pipa impuesta por Betancourt se la copiarán entre muchos otros cipayos, Jorge Olavarría, Allan Brewer Carias y Américo Martín. Entre los «blancos», en el primer barraganato, causarán furor los pasapalos «patilla con mortadela», que impondrá misia Blanca de Pérez. De allí nos vendría parte de ese envilecedor consumismo que nos haría unos inútiles, y que abonaría el terreno para que los Cisneros hicieran con nosotros lo que les viniese en gana. 142

Para completar, se desató otro conflicto de identidad en el adecaje porque se quería hablar como Arturo Uslar Pietri. Enseñaba don Arturo en sus programas culturales por televisión pequeñas reglas de buena conducta para morigerar ciertos «malos» hábitos y costumbres de venezolano. Porque algo debe saber este pueblo y es que también el señor Uslar Pietri fue muy adeco, en ideas, pensamientos y acción. Era entonces inobjetable aquella frase de Betancourt: «En Venezuela lo que hay es: petróleo por debajo y adeco por arriba». Lo que pasa es que Uslar disfrazaba un poco su adequismo con aquellas palabritas sofisticadas de «amigos invisibles», y otras que les sonaban muy agudas a ministros de Educación como J. M. Siso Martínez o Manuel Peñalver. A don Diego Cisneros, Siso Martínez le parecía una lumbrera: un venezolano de excepción y de calidad humana singular. Cualquier analfabeta funcional de los que hay por millares en el país, saben que Siso Martínez era un pobre diablo profundamente mediocre y falso, que nunca escribió nada que valiera la pena; pero resulta, claro, que para un redomado ignorante como don Diego, por ser amigo de Betancourt, tenía que valer mucho. En el plano sindical era el supremo jefe José González Navarro quien estaba dedicado a coleccionar animales raros para montar un zoológico en su mansión. Los empresarios tenían totalmente comprado al máximo jefe sindical, y el Alcapone de la prensa, Miguel Ángel Capriles decía a los sigüices de la Cadena: «Hay que darle en nuestros diario calor al Congreso de los Trabajadores, y sus informaciones deben cubrirse totalmente. ¡Recuerden que Gonzalo Navarro y la CTV deben ser siempre tratados gentilmente porque yo tengo muchas empresas y demasiados obreros que, potencialmente, son fuentes de perturbaciones cuando surgen las discusiones para nuevos contratos laborales! Y con una CTV amistosa –agregó con burlona malicia- esas perturbaciones y esos problemas no me preocuparían jamás…99». Por cierto, cuando en mayo de 1962, todos los sindicatos llamaron a un paro general, Fedecámaras logró convencer a la CTV para que no participara.

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Con la democracia representativa el país estaba perdiendo seriedad, y los dirigentes políticos en lugar de leer y prepararse, comenzaron a acicalarse y aparecer pepitos en las reuniones y fiestas que los periódicos no dejaban de recoger. Comenzaron a tomar clases de baile para dominar el twist y la charanga. Imponían la moda de las camisas deportivas manga corta y cuello abierto. La página social de los diarios más importantes aumentó notablemente sus espacios. Los salones de belleza no se daban abasto haciéndoles el pedicure y el manicure a los dirigentes de la CTV, que se lo dejaban hacer sin vergüenza ninguna; además de hacerse empolvar, sacarse las cejas, se empecinaban en unos retoques para taparse barros y espinillas. Por Dios, qué horrible era ver aquellos adecos acerados con base y coloretes en la cara. Al mismo tiempo, se desató una guerra al pelo ensortijado o «rebelde» de los mulatos recién llegados del Norte y se les echaban en la cabeza unas cremas ardientes para rebajarle la iracundia, y procurar alisarlos; por cierto que la perdición de la CTV también se debió a que muchos de sus altos dirigentes huyeron del país con sus peluqueras. Uno de los casos más emblemáticos fue el de Antonio Ríos quien huyó con la suya y acabó residenciando en Miami, acicalado, con el pelo bien liso y pintado de amarillo oscuro. Igualmente se desataron el uso de los peluquines, pelucas y bisoñés, pero no prosperaron porque al menor coñazo o golpe de viento se erizaban solos y se caían. Pelucas tan buenas capaces de coger piojos por cuenta propia y hasta caspa, pero como digo, no prosperaron. ENTRE SASTRES TE VEAS Entre las primeras cosas que hace Betancourt (vivía en Baruta) una vez que regresa a Venezuela en 1958, es visitar al famoso sastre Miguel Morreo, quien ya le había hecho varios trajes en la década de los cuarenta. Incluso se dijo que cuando huyó del país en el 48, le había dejado un mono de unos diez mil bolívares. Al llegar al establecimiento no estaba el señor Morreo y le atendió el joven portugués Álvaro Clement. Pues bien, le gustó el trato y la atención de este mozo, y cuando Álvaro se independizó de Morreo, Betancourt se hizo adicto a 144

sus modas. Se corría la voz entre los poderosos que para estar en algo había que llevar trajes confeccionados por Clement, porque por su sastrería pasaban Amador Bendayán, Manuel Benítez (El Cordobés), Paco Camino, Mario Moreno Cantinflas, Omar Lares, Raúl Amundaray, J. J. González Gorrondona, Félix Miralles, Luis Teófilo Núñez, Carlos Delfino, los Branger, Enrique Machado Zuloaga, Salvador Salvatierra, Miguel Otero Silva, Gustavo Jiménez Pocaterra, entre otros. Pero al hacerse cliente Betancourt, también parte de la plana mayor de AD se anotó con Clement. Estaba de moda el «personalizar los trajes», y el saberlos combinar con hidalguía. Cada vez que se encontraban los altos adecos en una reunión, la primera parte del encuentro se iba en hablar de la chaqueta de fulano, quién se la había hecho, en dónde la había comprado. De si la caída era larga o corta atrás, o si los botones debían ser cuatro, dorados o de cuero. Los que más dominaban sobre el tema, por hacerse trajes en Clement, eran Gonzalo Barrios, Octavio Lepage, José Antonio Mayobre, Manuel Mantilla, Leopoldo Sucre Figarella, Juan Pablo Pérez Alfonso, Raúl Leoni y Alejandro Oropeza Castillo. Entonces el sueldo de un Senador era de tres mil bolívares, lo que costaba un traje de los que hacía Clement, pero aquellos connotados adecos lo pagaban sin chistar y hasta dejaban propina. Al entrar a un reunión se sabía de manera inmediata quien llevaba o no un traje hecho por Clement. A esa Venezuela cursi, adulterada y miserable, estaban muy bien adaptados los Cisneros. Ellos de por sí, deformados por el estilo de vida gringo, por las frivolidades del deporte, de los juegos y el confort, se movían como pez en el agua entre estos ridículos y vulgares mafiosos. Con esto pues, se puede calibrar el tipo de cultura que asimilaría Gustavo, que a la vez lo llevaría a ser gran amigo del supremo patán de Carlos Andrés Pérez. Dime con quien andas… EL ATENTADO DE LOS PRÓCERES Entre las horrendas dictaduras de nuestro continente estaba la de Rafael Leonidas Trujillo, de la cual ya para 1958, EE UU estaba harto. Se estaba perfilando una nueva forma de 145

ocupación a través de los negocios, de las grandes corporaciones. La CIA buscaba una manera decorosa para salir de Chapita, y Betancourt fue el instrumento de oro para sacarlo, para provocar el ataque. Al mismo tiempo, viendo Betancourt que la televisión estaba todavía débil, y la necesitaba para emprender una frontal guerra contra los comunistas, aceptó llegar a un acuerdo con Cisneros: no cabe la menor duda de que Betancourt fue quien impulsó a don Diego, para que con apoyo financiero del Estado tomara Televisa. El intermediario en esta operación fue Alejandro Oropeza Castillo, aquel que cariñosamente llamaba a Nelson Rockefeller, «Dear Mister Rocke». Betancourt previó que las grandes movilizaciones de masa ya no iban a ser los mítines; que éstos acabarían por ser arrollados por los entretenimientos que se estructuraran «desde un gran cajón». Desde un cajón y también desde los estadios y plazas de toro. Los festivales como los de Woostock y películas como «Fresas de la amargura», estaban llenando el ambiente de marihuana, y los partidos como los promotores de grandes divertimientos pensaban que a la juventud había que darle más música de rock que discursos. Se estaba descubriendo que la droga y la música tenían que ir juntas. Que la una sin la otra no producía diversión, y que el gran medio para promocionar este negocio era la televisión. LA TELE SALVA A BETANCOURT A mí nada me interesa lo noticioso, ¡somos una empresa comercial! Miguel Ángel Capriles. Todavía no se sabe si la explosión en la Avenida Los Próceres del vehículo presidencial de Rómulo Betancourt, fue una especie de Maine confeccionado por la CIA. Esa explosión sirvió en parte para salir de Chapita Trujillo. Aquel acto de terrorismo produjo una espontánea respuesta popular en defensa de la democracia, pero al igual que el dictador Gómez, 146

López Contreras y Pérez Jiménez, Betancourt desconfiaba del pueblo. Siempre consideró que el pueblo era inmaduro para gobernarse por sí mismo. Entonces consideró que para consolidar la democracia primero debería fundarse con base granítica los valores productivos de la Nación, ahí donde estaban los sectores empresariales. Ayudado, claro con las Fuerzas Armadas. De modo, que poco a poco Betancourt se entrega a los sectores económicos, y abre fuego contra los grupos de izquierda, contra la juventud principalmente. Poco después del atentado -cuenta el sastre Clement– me llamó Alejandro Yabrudi, Secretario del Presidente, para decirme que Rómulo Betancourt necesitaba hablar urgentemente conmigo. Me fui a Miraflores y cuando el Presidente me vio me dijo: «Clement., necesito un traje para aparecer en la televisión, pues no puedo salir en camisa. Quiero que los venezolanos vean que estoy vivito y coleando y el saco necesito que lo hagas tú, porque con las vendas en las manos no puedo ponerme ningún paltó». Clemente siguió refiriendo que tuvo que cortar una chaqueta que pudiera usar con las dos manos quemadas, y aquellas vendas tan voluminosas que, tal como decía el Presidente, parecían de verdad guantes de boxeo. «Entonces decidí hacer la chaqueta como se fabrican los automóviles, por piezas, y luego la armaría en el cuerpo del cliente. Las mangas estaban abiertas por debajo del brazo y después que don Rómulo las tenía puestas se unían con un cierre. Me presenté en Miraflores con las piezas del saco y con la camisa. Ésta no tenía ningún problema porque se la hice de manga corta y ancha. Le fui colocando cuidadosamente todas las piezas del saco y el paltó quedó perfecto. Cuando Betancourt se vio en el espejo quedó contentísimo; era un traje azul oscuro». Don Diego Cisneros, debió ser testigo de excepción y consejero en los detalles que se tomaron para presentar a Betancourt por televisión. Betancourt decía: - La gente anda hablando pendejadas de que estoy ciego, que no oigo y que perdí facultades. Necesito que me vean, sin ningún papel, sin ningún apunte, para que se convenzan de 147

que soy el mismo Rómulo. La televisión es una gran vaina porque convence o destruye. Si me ven con una bata de enfermo me jodo. Tengo que aparecer como todo un Presidente con dignidad y bien vestido y fíjate cómo tengo las manos. Un Presidente no puede dar lástima. La televisión es un poder, por eso me gustaría verte al frente de Televisa100. El sábado 16 de julio, veintidós días después del atentado, a las ocho de la noche, apareció Rómulo impecablemente vestido de azul marino, las dos manos vendadas sobre el escritorio y con su clásica voz atiplada101. Dijo en su estilo adeco- chillón: «Aquí estoy como el Morocho Hernández, ¡con los guantes puestos!... Conciudadanos. Hubiera sido mi deseo comparecer ante las cámaras de televisión, menos descalabrado de lo que estoy aún, pero me llegaron tantas versiones que corrían en la calle, que consideré conveniente que los venezolanos se dieran cuenta de que el Presidente que eligieron está en plenitud de sus facultades mentales y en franco proceso de recuperación física.» Luego de sus palabras hubo una rueda de prensa, y cuando ésta terminaba se le quebró la voz y se le salieron las lágrimas. Fue entonces cuando habló de Little Gay, un perrito que lo acompañó en el exilio en Costa Rica, EE UU, La Habana y Puerto Rico. Little Gay, el Pequeño Vagabundo, después del atentado, en vista de que Betancourt no regresaba a su residencia presidencial de «Los Núñez», escapó de casa. La familia presidencial se alarmó. Betancourt, postrado en una cama en Miraflores, preguntaba quejoso por Little Gay, y decía: «Lo que me faltaba: el pobre no está acostumbrado a andar solo por la calle, y me lo puede matar un carro, y se le quebraba la voz.» Fue tal la investigación que hicieron los cuerpos policiales, que a los tres días lo encontraron, y Betancourt lo mencionó en su discurso: «Mi leal perro del exilio». Little Gay había cambiado la vida y hasta la estructura de la casa presidencial: en cada baño y varios ángulos de la piscina había que ponerle poncheras con agua potable.

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La historia de Little Gay es larga y conmovedora, y digna de una telenovela para Venevisión, como veremos. En una ocasión en el exilio, Juan Pablo Pérez Alfonso, Manuel Pérez Guerrero y Carlos Dáscoli hicieron una recolecta y se le compró a Virginia, la hija de Betancourt, por cien dólares, un bello perro de raza. El animalito murió a los pocos días, lo que fue un «golpe brutal para la niña». El vendedor del perrito se enteró de la desgracia y para calmarle la tristeza a Virginia le regaló Little Gay. Betancourt solía decir que Little Gay tenía olfato político, y abandonó a su dueña, convirtiéndose en su amigo inseparable. «Virginia se calentó, pero nada pudo hacer en cuanto a sus preferencias102». Cuando Little Gay murió, años más tarde, Betancourt pasó tres días sin probar comida, y en ocasiones se quedaba pensativo y se le vían las lágrimas correrle por la mejilla. Esta historia en verdad se escribió para un guión de telenovela que se iba a llamar «Perra y Paz», con el objeto de desacreditar la lucha guerrillera. Nadie sabe todavía por qué no se llevó a la pantalla. ¿Sería porque no había nacido Luis Emilio Rondón?

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EL NACIMIENTO DE VENEVISIÓN Hay que ser supremamente egoísta. Es lo único que da resultados positivos en Venezuela. Miguel Ángel Capriles. Yo nací en los medios. Es una industria que conozco y entiendo. Gustavo Cisneros. En 1960, hubo un programa de televisión, de debate político, llamado «Café de la Tarde», fundado por el español Joaquín Soler Serrano, que Betancourt se vio en la necesidad de cerrar. Este programa había sido fundado en la época de Pérez Jiménez, y pudo sobrevivir a la dictadura, pero no a la democracia. El recelo de Betancourt contra los medios se había ido incrementado con los años, y luego de una crisis histérica, clausura el diario Clarín. Está desatada la guerrilla urbana, hay secuestros y algunos focos insurreccionales en los campos, y la Universidad Central de Venezuela está cerrada. Es cuando se produce aquella expresión del Presidente a Alejandro Oropeza Castillo: «- A mí no me pasan ese strike. ¿Una televisora en manos de los comunistas?, bola baja... ¡Vacié!» Por otro lado, doña Albertina Rendiles le planteó a su esposo que se mirara en el espejo de lo que estaba pasando en Cuba: «¿Vamos a esperar que aquí se repita lo que está pasando con Bohemia y el pobre Miguel Ángel Quevedo? Aquí hace falta un hombre que ponga las cosas en su sitio. Un hombre con los pantalones bien puestos». El dueño de Televisa era Gonzalo Veloz Mancera, y en 1960 estaba quebrada, y penetrada por los comunistas. «Televisa está en manos de los trabajadores. Veloz Mancera tiró la toalla» –refiere Oscar Yanes en «Pura pantalla»: «Los trabajadores llegaron al acuerdo de autogestionarse. Igual que en la Unión Soviética, meses después de la Revolución de Octubre, en asambleas que duran diez y doce horas se traza desde la programación hasta la conducta administrativa de la empresa». 150

Refiere Armando Coll103: «Betancourt, que ya no tendría dudas de que su proyecto político se inscribía en el más occidental capitalismo, con el mal genio previamente espoleado por Televisa cuando aún la controlaba Veloz Mancera, ahora menos que nunca iba a dejar incubar un nido rojo en la televisora y cuenta el mismo Yanes que, tras intentar infructuosamente convencer a varios grupos empresariales — incluidos los regentes de RCTV— optó por llamar a su amigo, el hombre que para entonces cundía las carreteras de Venezuela con una flota de camiones cargados del jarabe negro de la Pepsi Cola, para que comprara el canal. Yanes desliza que Betancourt no lograría persuadirlo; sería la madre de Gustavo, Albertina, dotada de un olfato político no siempre evidente, la que en la intimidad del hogar lo exhortará invocando los hechos recientes de Cuba. Que viera lo que le había hecho Fidel Castro a Miguel Ángel de Quevedo, el muy «ingenuo» que se creyera hermano del alma del barbudo. No más se fue una tarde de pesca y al regreso se encontró con que su revista Bohemia ya no era de él, sino de la sacrosanta revolución». DEL PODER AL SUICIDIO Miami y Nueva York son los principales centros del terrorismo internacional desde la etapa de Kennedy hasta la fecha. Noam Chomsky. El Canal 4, Televisa (fundada en 1953) quebró, como hemos dicho, en ese año de 1960. Los amigos de don Diego Cisneros, muchos de ellos llegados de Cuba, le hicieron ver el enorme peligro que representaba un Canal en manos de unos sindicatos comunistas, «enemigos de la libertad». Don Diego dice que fue Betancourt quien lo llamó proponiéndole la venta del Canal porque el gobierno no podía hacerse cargo de sus deudas y problemas, pero lo que parece claro es que el conocido multimillonario le vio el lomito al asunto, la oportunidad de un gran negocio, y seguramente todo esto junto con la orden desde Washington de que asumiera ese vital medio para la defensa también de los intereses norteamericanos. En la cúspide de las grandes corporaciones, y Venevisión iba a depender de 151

ellas, siempre hay una línea directa con el Departamento de Estado quien da la última palabra sobre las grandes decisiones. Una empresa como Venevisión no puede quedar en manos «inmaduras» o «irresponsables» en el concepto de un Henry Kissinger. En la biografía autorizada de la vida de don Diego leemos que el hecho de que Betancourt le hubiese metido la mano a Televisa para salvarla, fuese «interpretada y DENUNCIADA como una INTROMISIÓN AUTORITARIA Y VENTAJISTA DEL ESTADO O DE LOS PARTIDOS DE GOBIERNO EN CONTRA DE LAS LIBERTADES QUE PRETENDÍA TEÓRICAMENTE SOSTENER104». Qué bello análisis y argumento, para echarle mano a la más poderosa estación televisiva del país. El mango estaba muy bajito. Estaba cogiendo la suprema prenda que le facilitaría todos los demás negocios a precio de gallina flaca. Tenía en sus manos al país, a todos los presidentes venideros, a todos los ministerios, a las Fuerzas Armadas, a todos los partidos. Ese fue el negocio del siglo. Y véase cómo ya se estaba autoproclamando con los juicios arriba resaltados en un poder superior al mismo Estado. Además, no fue ninguna casualidad como lo ha tratado de presentar el biógrafo autorizado, fue algo que vino planificado desde el Departamento de Estado, si tomamos en cuenta la deslumbrante inauguración con que nace al mundo Venevisión. Añade el biógrafo autorizado de don Diego: «ADEMÁS, BETANCOURT SABÍA QUE UNA TELEVISIÓN ESTATIZADA NO LLENARÍA LAS ASPIRACIONES DE UNA SOCIEDAD QUE AVANZABA HACIA UN MAYOR DESARROLLO ECONÓMICO Y POLÍTICO Y QUE ESTABA CANSADA DE RECIBIR UNA LÍNEA EXCLUSIVAMENTE OFICIALISTA DE PARTE DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN». Estoy seguro que el país perdió con esta entrega de Televisa al señor Diego Cisneros, y que mil veces más hubiese ganado el Estado de haberlo dejado en manos de los trabajadores. Sin Venevisión, aquí se hubiera engañado mucho menos al pueblo, se hubiese envenenado muchos menos a 152

nuestra juventud y el país no hubiese sufrido el trauma horrible de la transculturización y de ese menú perverso y permanente de violencia que es el pan de cada día desde 1961. Sin Venevisión Gustavo Cisneros no sería hoy el cuarto vagabundo más millonario de Latinoamérica. Sin Venevisión no se hubiera dicho por boca del lacayo Napoleón Bravo: «Gracias Globovisión, gracias RCTV, gracias Televen»; sin Venevisión no se hubiera dado la masacre del 11-A, el paro petrolero de diciembre del 2002, ni el reflejo sombrío en busca de referendo, ni el Guarimbazo ni la intromisión paramilitar colombiana en Venezuela. La maldición de la política entreguista de Betancourt la estamos sufriendo todavía. Completa el biógrafo oficial: «Diego Cisneros con el crucial y decisivo respaldo de su esposa Albertina, se colocó a la altura de las exigencias del país democrático. Luego de pocos días de reflexión le comunicó al Presidente Betancourt su decisión y acudió al remate de Televisa105». Para que se viera que no fue fortuito el hecho de aquel fabuloso negocio, nos encontramos con que para marzo de 1961, don Diego estaba firmando en Nueva York un convenio de apoyo técnico y de intercambio de programas con la poderosa American Broadcasting Company. Inmediatamente se instaló en nuestro país una numerosa camada de gusanos que luego habrían de vivir conspirando contra el país. Venevisión se volvió profundamente anti-fidelista, antiizquierdista y pro-norteamericana. Era el canal defensor de la democracia representativa por excelencia, y a donde se arrastraron hasta lo indescriptible, para que los aceptaran en los programas de opinión, personajes como Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, Rafael Caldera, Jóvito Villalba, Carlos Andrés Pérez, David Morales Bello, Luis Piñerúa Ordaz y Jaime Lusinchi. Sin este canal, Betancourt no habría sobrevivido a la lucha popular, por la política represiva y de hambre que estaba llevando a cabo su gobierno. Ni tampoco se habría podido consolidar la mascarada de ese sistema sostenido sobre el vil Pacto de Punto Fijo. Ellos mismo dicen, los dueños de este 153

canal, que cuando se dieron las segundas elecciones en «democracia», las cámaras de Venevisión salieron a las calles «PARA QUE EL PUEBLO SE OBSERVASE A SÍ MISMO DESAFIANDO EL MIEDO, EN LARGAS Y SERENAS FILAS QUE SE FORMARON EN LOS CENTROS DE VOTACIÓN A LO LARGO Y ANCHO DEL PAÍS». Claro, todos los enfoques se harán de manera que favorezcan al gobierno. Luego, cuando ciertos acontecimientos del país perjudiquen a la dirigencia política aliada a los Cisneros, éstos no encenderán sus cámaras, no tendrán reporteros para recoger esas noticias, y apagarán sus micrófonos. Miles de crímenes ejecutados por la DIGEPOL, en nombre de la democracia, calló y ocultó Venevisión. Nunca este canal mostró imágenes de hombres torturados por los adecos o copeyanos. Jamás sus periodistas hicieron un trabajo de investigación sobre los crímenes contra el profesor Alberto Lovera o contra Jorge Rodríguez, ni con los miles de desaparecidos y torturados. Bastaba una orden de Miraflores para que no se trasmitiera una noticia, para que no se recogiera una información. Cuando a la democracia criminal y personalista de los adecos o copeyanos no le convenía noticiar algo, Venevisión callaba como calló en 12, el 13 y 14 de abril del 2002. He aquí la reveladora carta que dejó Miguel Ángel de Quevedo antes de darse un tiro en la sien: Sr. Ernesto Montaner Miami Florida- 12 de agosto de 1969 Querido Ernesto: Cuando recibas esta carta ya te habrás enterado por la radio de la noticia de mi muerte. Ya me habré suicidado ¡al fin! Sin que nadie pudiera impedírmelo, como me lo impidieron tú y Agustín Alles, el 21 de enero 1965. Sé que después de muerto llevarán sobre mi tumba montañas de inculpaciones. Que querrán presentarme como el «único culpable» de la desgracia de Cuba. Y yo no niego mis errores ni mi culpabilidad;

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lo que sí niego es que fuera el único culpable». Culpables fuimos todos, en mayor o menor grado de responsabilidad. Culpables fuimos todos. Los periodistas que llenaban mi mesa de artículos demoledores, arremetiendo contra todos los gobernantes. Buscadores de aplausos, que por satisfacer el morbo infecundo y brutal de la multitud, por sentirse halagados por la aprobación de la plebe, vestían el odioso uniforme que no se quitaban nunca. No importa quien fuera el presidente. Ni las cosas buenas que estuviese realizando a favor de Cuba. Había que atacarlos, y había que destruirlos. El mismo pueblo que los elegía, pedía a gritos sus cabezas en la plaza pública. El pueblo también fue culpable. El pueblo que quería a Guiteras. El pueblo que quería a Chibás. El pueblo que aplaudía a Pardo Llada. El pueblo que comprobaba Bohemia, porque Bohemia era vocero de ese pueblo. El pueblo que acompañó a Fidel desde Oriente hasta el campamento de Columbia. Fidel no es más que el resultado de estadillo de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder. Los periodistas que conociendo la hoja penal de Fidel, su participación en el Bogotazo Comunista, el asesinato de Manolo Castro, y su conducta gangsteril en la Universidad de la Habana, pedíamos una amnistía para él y sus cómplices en el asalto del Cuartel Moncada, cuando se encontraba en prisión. Fue culpable en el Congreso que aprobó la Ley de Amnistía. Los comentaristas de radio y televisión que la colmaron de elogios. Y la chusma que la aplaudió delirantemente en las graderías del Congreso de la República. Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando INVENTÓ «LOS VEINTE MIL MUERTOS». INVENCIÓN DIABÓLICA DEL DIPSÓMANO ENRIQUITO DE LA OSA, QUE SABÍA QUE BOHEMIA ERA UN ECO DE LA CALLE, PERO QUE TAMBIÉN LA CALLE SE HACÍA ECO DE LO QUE PUBLICABA BOHEMIA. Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel para que derribara al régimen. Los miles de traidores que se vendieron al barbudo criminal. Y los que se ocuparon más del contrabando y del robo que de las acciones militares de la Sierra Maestra. Fueron culpables 155

los curas y sotanas rojas que mandaban a los jóvenes a servir a Castro y sus guerrilleros. Y el Clero, oficialmente, que respaldaba a la revolución comunista con aquellas pastorales encendidas, conminando al Gobierno a entregar el poder. Fue culpable Estados Unidos de América, que incautó las armas destinadas a las Fuerzas Armadas de Cuba en su lucha contra los guerrilleros. Y los culpables del State Departament, que respaldó la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba. Fueron culpables gobierno y Oposición, cuando el diálogo cívico, por no ceder y llegar a un acuerdo decoroso, pacífico y patriótico. Los infiltrados por Fidel en aquella gestión para sabotearla y hacerla fracasar como lo hicieron. Fueron culpables los políticos abstencionistas que cerraron las puertas a todos los c ambios electoralistas. Y a los periódicos que como Bohemia, le hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones. Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes. Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: virtuosos y los más honrados eran los pobres. Muero asqueado. Solo. Proscrito. Desterrado. Y traicionado y abandonado por amigos a quienes brindé generosamente mi apoyo moral y económico en días muy difíciles. Como Rómulo Betancourt, Figueres, Muñoz Marín. Los titanes de esa izquierda democrática que tan poco tiene de democrática y tanto tiene de izquierda. Todos deshumanizados y fríos me abandonaron en la caída. Cuando se convencieron de que yo era anticomunista, me demostraron que ellos eran antiquevedistas. Son los presuntos fundadores del Tercer Mundo. El mundo de MAO TSE TUNG. Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que pueden aprendan la lección. Y a los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen 156

de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación, o de un destierro. Y para que el pueblo recapacite y repudie a esos voceros del odio, cuyas frutas hemos visto que no podían ser más amargas. Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos éramos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Núñez de Arce cuando dijo: Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano. Adiós. Éste es mi último adiós. Y dile a todos mis compatriotas que yo perdono con los brazos en cruz sobre mi pecho, para que me perdonen todo el mal que he hecho. No hay duda, pues, de que el gran mecenas de los Cisneros en la venta de Televisa, fue Betancourt. Y es por eso por lo que Venevisión se convierte luego en uno de los mayores cuarteles de Acción Democrática. Y es así como Diego Cisneros se encontró un buen día frente a un micrófono, cual maestro de ceremonias en la inauguración de su canal Venevisión, ante el más ruidoso sarao que hasta aquel momento había conocido; incluía el entertainment a Joan Crawford, esposa de Al Steele, amo y señor de la Pepsi Cola. El mingo se arrimaba un poco más a la suerte de los Cisneros con una jugada clamorosa, donde el mayor capital lo estaba poniendo el imperio norteamericano. Será allí donde se ganen las elecciones antes de que el Consejo Electoral haga los cómputos; donde se cuadrarán los candidatos; donde se mostrarán las cifras «verdaderas» del crecimiento económico del país, su libertad y su progreso. Y donde acudirán los sesudos analistas, expertos enderezadores de entuertos, a mentir, a engañar, cada vez que el país entre en algún caos financiero o popular. Después vendrá el pavoroso empujón que Carlos Andrés Pérez le dará a esta empresa, convirtiendo a Gustavo Cisneros en el impresionante magnate que es hoy, todo por la fuerza que requería para él gobernar con «amplitud». Luego de la derrota sufrida por el candidato Gonzalo Barrios, Venevisión jugará un papel decisivo para que Caldera 157

pueda ejercer la presidencia sin que se genere un gran trauma político o militar. Fue así como todas las televisoras iban a verse obligadas a ser gobierneras. EL SARAO DE LA INAUGURACIÓN Fue un día lunes, a las ocho y media de la noche, del 27 de febrero de 1961 cuando se inauguró Venevisión. Fue una noche maravillosa, de magia y encanto, como dicen los locutores, el día de aquella fastuosa celebración, con quinientos invitados especiales. Estaban allí el embajador de Estados Unidos, Edwards Spark y su esposa Andrée Verbrugghen de Sparks; el capitán Miliani, Ministro de Comunicaciones en nombre de Betancourt; el gobernador de Caracas, el señor Oropeza Castillo; el ministro del Interior, Luis Augusto Dubuc, monseñor Rincón Bonilla y su eminencia el Cardenal Quintero, quien envió desde allí un mensaje a la Nación. La estrella Joan Crawford ocupaba un lugar especial, al igual que doña Albertina. La adquisición del canal tuvo un costo de tres millones quinientos ochenta y cinco mil doscientos cuarenta y siete bolívares, con treinta y tres céntimos. Luego fundaron VENTEL, Compañía Venezolana de Televisión, S.A. con un capital social de tres millones de bolívares. Un mes más tarde se le cambiaría el nombre por el de Corporación Venezolana de Televisión, C.A. (CVT) y se aumentó el capital a tres millones y medio de bolívares, con nuevos accionistas, uno de ellos, American Broadcasting Paramaount Theaters Inc., convirtiéndose en el accionista mayoritario. Venevisión nacía como una empresa gringa porque el soporte financiero era el de sus anunciantes: productos Johnson´s, automóviles Chryler, Plymouth, Dodge, Valkiant, Lancer y SIMCA; desodorante Mum, Vitalis, Trushay, ceras Johnson; cigarrillos Malboro, Alpine, Parliament; Pepsi Cola; la Mobil Oil Co., Gasolina Esso, Toddy; pasta dental Pepsodent, whisky Johnny Walker, relojes Longines, Naranja Hit y Productos Heinz. Y la familia Venevisión tenía por fuerza que ser una familia adoptada y arropada por la bandera de las estrellas y las barras. El himno de combate de esta estación fue acuñada por el propio señor Diego, la televisión donde 158

dominaban las tres C, Cerebro, Corazón y Cojones, a imitación del estreno de un recién casado: Casa, Coño y Carro. El cerebro estaba en lo que pensaba don Diego, el corazón en lo que sentían los anunciantes, y el asunto de los cojones en lo que decidiesen, en circunstancias difíciles, los marines de EE UU. «En Venezuela, jamás los empresarios han tenido cojones sino para robar», dijo en una ocasión un gringo, Francis Agnew.

Pie de Páginas 1

Gustavo Cisneros, Un empresarial global, Planeta, febrero, 2004, pág. 19. 2 Ut supra, pág. 20. 3 Ut supra, pág. 54. 4 Ut supra, pág. 56 5 Ut supra, pág. 78. 6 Véase en la web, OEA: ENTREGA A DOMICILIO. 7 Ut supra, pág. 91. 8 Ut supra, pág. 91. 9 Facetas -4- tomado de American Heritage. 10 Gustavo Cisneros, Un empresarial global, Planeta, febrero, 2004, pág. 120. 11 Ut supra, pág. 146. 12 Ut supra, pág. 149. 13 Ut supra, pág. 150. 14 Ut supra, pág. 150. 15 Ut supra, pág. 151. 16 Ut supra, pág. 152. 17 Ut supra, pág. 152. 18 Ut supra, pág. 153. 19 Ut supra, pág. 152-53. 20 Ut supra, pág. 262-65. 21 Véase «Imperialismo y Resistencia popular…», James Petras, Ediciones Cooperativa Despertar, Mérida, Estado Mérida, Venezuela. 22 Véase «Ilusiones Necesarias», Noam Chomsky, Editorial Libertarias/Prodhufi, Madrid, 1992, pág. 48. 159

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Puede verse íntegramente en la revista Resumen, del 13 de abril de 1980, Nº 336. 24 «Ilusiones Necesarias –Control del pensamiento en las Sociedades democráticas-, Noam Chomsky», Ensayo, Libertarias/ Prodhufi S.A., Madrid, 1992, pág. 177. 25 Véase la revista Resumen, Nº 192, del 10 de junio de 1977. 26 Venezuela Coup Linked to Bush Team par Ed Vulliainy, in The Observer du 21 abril 2002. 27 AGENCIA IPI, OCTUBRE, 2002. 28 Sitio oficial de la Ethics and Public Policy Center: http:// www.eppc.org/. 29 Sitio oficial de la US Commision on International Religious Freedom:http://www.uscirf.-gov/index.php3?scale=800. 30 Sitio oficial: www.mrc.org. 31 EIliott Abrams : It’s Back par David Corn, in The Nation del 2 de julio 2001 http://www.thenation.com/doc.mhtml?i=20010702&s=corn. 32 Anti-Castro Figure Named to State Department por Karen De Young, Washington Post del 15 de abril 2001. 33 ¿A quién favorece el crimen? Los lazos financieros ocultos entre las familias Ben Laden y Bush, Notas de información del Réseau Voltaire n° 237 del 16 octubre 2001, publicados igualmente en castellano por la Agencia IPI (www.a-ipi.com ). 34 US Agency, IRI, Boasts We Were the Bridge in Venezuela Couppar Jared Israel, in Emperor Clothes del 18 abril 2002. http://emperors-clothes.com/analysis/iri-ven.htm. 35 http://www.iri.org. 36 NDIIA. 37 Sitio oficial del Center for International Private Entreprise: http://www.cipe.org/. 38 The CIO without the CIA par Simon Rodberg, inAmerican Prospect Magazine, verano 2001 http://www.prospect.org/ print/VI2/12/rodberg-s.html. 39 Hugo’s Close Call par Joseph Contreras et Michael Isikoff, in Newsweek del 29 abril 2002. 40 El Golpe Maestro: Otto Reich, The Coup Master: Otto Reich Named to Board for US Arrny’s School of the Americas, in

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Counter Punch Wire del 3 de mayo 2002, http://www.counterpunch.com/reich05O3.html. 41 Venezuelan Generals Backing Interim President are SOA Grads, SOAW del 12 abril 2002 http://www.soaw.org/ Articles/current%2520info/new/venezuela.htm 42 El agregado militar de USA implicado en el golpe en Venezuela: US Military Attache Implicate in Venezuela Coup (artículo no firmado), en el The Irish Times del 18 abril 2002. 43 American Navy Helped Venezuelan Coup par Duncan Campbell, in The Guardian del 29 abril 2002. 44 US. Cautioned Leader of Plot Against Chavez par Christopher Marquis, in The New York Times del 17 abril 2002. 45 Véase en internet, OEA: ENTREGA A DOMICILIO. 46 «Diego Cisneros –Una vida por Venezuela», Alfredo Bermúdez, Fundación Diego Cisneros, Caracas, 1993, pág. 34. 47 Editado por Fundación Diego Cisneros, Caracas, 1993. 48 Ut supra, pág. 158. 49 Ut supra, pág. 159. 50 Ut supra, pág. 159. 51 Ut supra, pág. 159. 52 Ut supra, pág. 159. 53 Para que se vea la horrible hipocresía de EE UU en asuntos relativos a los derechos humanos, vale la pena recordar que a finales de los 80’s, Washington tenía a Irak como aliado, y cuando éste país en aquella época utilizó armas químicas contra los kurdos, entonces se hicieron los ciegos y los sordos. Vieron que criticar estas atrocidades no les convenía. 54 Dwight D. Einsehower, citado en Blanche Wisesen Cook, The Declassified Einsehower, que viene en el libro de «La CIA y la guerra fría cultural», Frances Stonor Saunder, Editorial Debate, Madrid, 1999. pág. 212. 55 Citado en «Pérez Jiménez y su tiempo», Jiménez y su tiempo», Consorcio de Ediciones Carriles C.A., Ediciones Bexeller, Caracas, pág. 114. 56 Puede verse los trabajos de Franco Pupio Vichentelli, publicados en el diario VEA, a partir del 25 de mayo de 2004. 57 Periodista Gerardo Reyes. 58 «Rómulo Betancourt y el Partido Comunista de Costa Rica 161

– 1931-1935", Alejandro Gómez, Fondo Editorial de Humanidades y Educación, UCV, Caracas, 1985, pag. 88. 59 Ut supra, pag. 61. 60 «Pedro Estrada Habló», Agustín Blanco Muñoz, Ediciones, UCV, editorial José Martí, 1983. 61 «Diego Cisneros –Una vida por Venezuela», Alfredo Bermúdez, Fundación Diego Cisneros, Caracas, 1993, pág. 169. 62 «Diego Cisneros –Una vida por Venezuela», Alfredo Bermúdez, Fundación Diego Cisneros, Caracas, 1993, pág. 98. 63 Información trasmitida al autor por el historiador Carlos Chalbaud Zerpa. 64 «Diego Cisneros –Una vida por Venezuela», Alfredo Bermúdez, Fundación Diego Cisneros, Caracas, 1993, pág. 107. 65 Ut supra, pág. 108 66 Familia de banqueros, de nefasta recordación en el país. 67 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 360. 68 Ut supra, pág. 360. 69 Véase «La Verdad Inédita», Ana Mercedes Pérez, Ernesto Armitano Editor, Caracas, 1975, pag. 46. 70 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 225. 71 «Diego Cisneros –Una vida por Venezuela», Alfredo Bermúdez, Fundación Diego Cisneros, Caracas, 1993, pág. 114. 72 Véase el diario El Nacional del 21 de enero de 1949. 73 «Memorias de la Inconformidad», Miguel Ángel Capriles, Caracas, 1973, págs. 298-301. 74 En «Pérez Jiménez y su tiempo», Consorcio de Ediciones Carriles C.A., Ediciones Bexeller, Caracas, pág. 48. 75 Añadido del autor. 76 Diario El Gráfico, del 28 de noviembre de 1948, pág. 8. 77 Diario El Universal, 25 de noviembre. 78 Firma que también estampara en el Acta que lo colocaría a él, en lugar de Pérez Jiménez, nueva años más tarde. 79 La Habana, Nº 7, del 13 de febrero de 1949. 80 Bohemia, La Habana, Nº 41, 13 de febrero de 1949. 162

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«Pérez Jiménez y su tiempo», Jiménez y su tiempo», Consorcio de Ediciones Carriles C.A., Ediciones Bexeller, Caracas, pág. 189. 82 Ediciones Garrido, Caracas, 1971. 83 Véase «¡Fuera de Miraflores AD!», Segunda Edición, Ediciones Garrido, Caracas, 1969, pag. 53. 84 «¡Fuera de Miraflores AD!», Segunda Edición, Ediciones Garrido, Caracas, 1969, pag. 53. 85 Puede verse, por ejemplo, en la revista Billiken, número 1053, de marzo de 1949. 86 Revista Billeken, marzo, 1949, número 1055. 87 Hay que ver cómo se entrelazan todas las madejas del poder en Venezuela, luego nos encontramos con Alejandro Kaufman, dueño del Cementerio del Este. Por las tantas ayudas recibidas de los gobiernos adecos, es este personaje quien levanta el moderno edificio de AD, al lado de la vieja sede de La Florida. Fue el último de los grandes financistas del partido blanco. «La relación de Kaufman con AD fue de toda la vida. Amó tanto a la organización que estando enfermo, personalmente dirigió la construcción y hubo ocasiones en que se fue a observar su desarrollo transportado en silla de ruedas 87 ". Además, Alejandro Kaufman, «actuó como intermediario para recibir el dinero en su propia casa, del banquero Orlando Castro cuyo destinatario era Luis Alfaro Ucero, unos recursos que tenían un fin muy noble: ser utilizados para salvar la reputación del hijo del ex secretario general de AD, implicado en el affaire de Caztor, firma turística estatal que operaba en Puerto La Cruz. Los 300 millones de bolívares serían transportados en las maletas de tres carros negros de la Disip 87 ". Esa plata jamás se le devolvió a Orlando Castro. 88 Número 1055. 89 «Plomo más plomo es guerra», de Juan Carlos Zapata, Alfadil Ediciones, Caracas, 2000, pág. 20. 90 Ut supra, págs. 20 y 21. 91 Véase revista Billiken, Nºs 1061, 1062, noviembre 1949. 92 Véase «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo II, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 730. 163

2 «La CIA y la guerra fría cultural», Frances Stonor Sauder; Editorial Debate, Madrid, 2001. 94 De manera muy parecida a como lo intentó en 2002 la embajadora Donna Hrinak, quien se presentó enfurecida en Miraflores y quiso entonces entrar al despacho del Presidente y regañar a Chávez. Es decir que estos embajadores gringos se creen unas especies de procónsules o virreyes en los países latinoamericanos. 95 Véase revista Billiken, Nºs 1061, 2001, noviembre 1953. 96 Ut supra. 97 Véase revista Billiken, julio 1955, número 2020. 98 «Diego Cisneros –Una vida por Venezuela», Alfredo Bermúdez, Fundación Diego Cisneros, Caracas, 1993, pág. 169. 99 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 424. 100 «Pura Pantalla», Oscar Yanes, editorial Planeta, 2000. 101 «Pura Pantalla», Oscar Yanes, editorial Planeta, 2000. 102 «Pura Pantalla», Oscar Yanes, editorial Planeta, 2000. 103 Revista Exceso, número 151, del 2 de abril de 2002. 104 «Diego Cisneros –Una vida por Venezuela», Alfredo Bermúdez, Fundación Diego Cisneros, Caracas, 1993, pág. 175. 105 Ut supra, pág. 75.

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EL «GRAN MAESTRO» Venevisión ha demostrado ser, con hechos, mucho más amistosa con la Cadena que Radio Caracas Tv. Eso debemos tenerlo siempre en cuenta para futuras acciones1. Miguel Ángel Capriles. Miguel Ángel Capriles, MAC, será el «Gran Maestro» de toda la degeneración de periodistas que acabarán trabajando en Venevisión, Globovisión, RCTV, Televen y en los poderosos medios impresos como El Nacional, El Universal, El Diario de Caracas, y El Nuevo País. Copiaran sin pudor estos medios las técnicas de MAC relativas a la guerra sucia, los vetos y mentiras, calumnias, viles y miserables chantajes, con el estilo de fabricar noticias, y trabajar codo a codo con la CIA. La empresa Venevisión, valga decir, el señor Diego Cisneros, tenía buenas relaciones con MAC2. Era la Pepsi Cola el mejor cliente de Capriles3. El doctor Ramón Díaz, alto directivo de Venevisión, era colaborador fijo de las páginas de opinión de La Esfera, y hombre de confianza de MAC4. Los jeques de los medios que acabarán sirviendo a los Cisneros, como Oscar Yanes y Rafael Poleo, aprenderán con MAC el estilo más bajo y amarillista de hacer periodismo, el mismo que luego se expandirá como una peste utilitarista por todo el país. Se hará incluso un estilo de vida. Oscar Yanes se desempeñó en la Cadena como Adjunto a la Presidencia de las Publicaciones Capriles, mientras que Rafael Poleo fue el Jefe de Redacción de El Mundo. MAC llamaba a Poleo de «l´enfant terrible de la Cadena5». Este par de joyas, el Yanes y el Poleo, con el bagaje de triquiñuelas que aprenderán de MAC, al dejar la Cadena, van a poner en prácticas ese periodismo trapacero y canalla de atacar o alabar a algo o a alguien, sólo por conveniencia: buscarán desesperadamente un partido desde el cual señorear y hacerse con empresas, cargos y elevada posición social. Una de las metas 165

que aquí se trazó un sector económico fue llegar a ser miembro del Country Club, por ejemplo. Los jeques de la Cadena, primero se asociarán con el ARS, de Raúl Ramos Giménez, esa ala adeca que se separó de la Vieja Guardia, en la creencia de que por allí alcanzarían, primero unos curules para sus bandas, y más tarde financiamiento para sus gordos proyectos personales. Auparon con muchas fuerzas al ARS, pero este grupo no cuajó como partido de garra en el escenario nacional. Cuando dejen la Cadena, Poleo se enrolará en AD, conseguirá salir diputado y posteriormente dará el gran paso de su vida levantando su propia empresa editorial con la ayuda de Lusinchi. Por su parte Yanes se hará copeyano, llegará a ser también diputado y jefe supremo de cuanto tenga que ver con menesteres de información entre los verdes. Capriles les había enseñado que los buenos negocios se amarran con los magnates de los partidos AD y COPEI. A principio de la década de los sesenta, se estaba renovando el concepto empresa-partido, que causará estragos con la presencia de gerentes como Diego Arria y Carmelo Lauría, pero estos empresarios no tenían un medio de comunicación. Tenían que subcontratar con Al Capones para mantener firmes sus negocios preferenciales con la banca, con el Congreso (donde se hacen las leyes) y con la Corte Suprema de Justicia (desde donde se controlan a los jueces y se confeccionan «buenas sentencias»). El primero en montar su gran pulpería del diablo es Capriles, quien le hace la campaña a Caldera desde su Cadena, y consigue una senaduría por Barinas, sin moverse de su guarida. En septiembre de 1961, El Nacional hace unos reportajes denunciando que en las botellas de Pepsi Cola se encuentran objetos extraños al refresco, tales como insectos y desperdicios6. MAC entiende el mensaje porque la Pepsi Cola que es distribuida por los Cisneros, está contratando su publicidad con él. No es que a El Nacional le interese la salud del pueblo, porque si la Pepsi Cola promocionara su producto a través del medio de los Otero, otro gallo cantaría. Ya los medios son grandes centros de presión en la competencia publicitaria. La firma 166

fabricante de esta gaseosa no le estaba dando propaganda a los Otero Silva porque éstos habían mostrado una conducta poco amable hacía la Sears (que en el fondo era la misma cosa). MAC era el rey de los chantajes y tenía un largo historial en campañas contra embajadas, diputados y ministerios; contra la Corporación Venezolana de Fomento, la línea aérea Air France, el Ateneo de Caracas, la Administradora Unión, INOS, AVP, Industria Cervecera, Instituto Municipal de Crédito Popular, Sindicatos de Pilotos de Aviación Comercial, Banco Obrero, Consejo Farmacéutico, Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia, Hipódromo Nacional, Instituto de la Productividad, IND, Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito, ... Otero Silva fue entendiendo que MAC era más listo que él, y que debía irse retirando de la dirección de El Nacional para quitarle a su medio la imagen anti-capitalista que había dado cuando se enfrentó a Sears. Será así como al poco tiempo veremos propaganda de la Pepsi en El Nacional, al lado de anuncios de Sears, y MAC dirá que su competidor, ya solapado, se ha vuelto más peligroso desde el propio bando de la derecha. Es decir que a la postre, en el gran mercado, todos los magnates acaban siendo una misma familia. Los Oteros se harán faranduleros como MAC y Diego Cisneros. La veta de la «belleza femenina» se la disputarán a dentelladas todos los medios hasta el punto que para debutar y afianzarse un periódico en el público, debe hacerlo con gran difusión de piernas y senos al aire. MAC y Diego Cisneros comenzaron a explotar con pasión el «Miss Venezuela». Ya Diego conocía la técnica del uso de las mujeres para promocionar productos porque la aplicó con éxito en la venta de sus Stubaker, y los rallies que se hacían en Venezuela. Cuando llegaba el concurso de Miss Venezuela, MAC se ponía entusiasmado y le pedía a sus medios que rompieran fuertemente con grandes titulares anunciando a las participantes en traje de baño. Venezuela Gráfica era una especie de Venevisión en papel y allí la frivolidad, los cuentos del corazón, los chismes de alcoba de los famosos, con mujeres en cueros, eran el gancho favorito para las ventas. 167

Lo que buscaban y buscan los medios es la manera de combinar el morbo con la propaganda, el morbo con la realidad, y finalmente han encontrado que no hay morbo sin violencia, sin sexo y sin manipulaciones. LA LEY DE LOS VETOS Atención: esto es una orden, nada de atacar al presidente de la CTV, González Navarro, porque entre él yo existe un pacto de caballeros. Miguel Ángel Capriles. Más allá de las coincidencias morbosas que unían a Venevisión con la Cadena, estaban las necesidades de controlar cualquier información que pudiera llegar a afectar sus ventas, sus negocios, sus intereses. Tenían entonces por fuerza que crearse el poder de los VETOS. A quien vetaba Capriles automáticamente podía decirse que quedaba vetado por El Universal y Venevisión (y viceversa en las otras tres direcciones). Al periodista Carlos Rangel, quien fue moderador del programa «Frente a la Prensa» lo echaron de Venevisión, en enero de 1963, por presiones de MAC, y en su lugar fue colocado Valeriano Humpiérrez, ejecutivo de la planta. Incluso, al propio Humpiérrez, por quejas de Miguel Ángel, le llamó la atención el director del programa Ramón Díaz (por no haber atendido ciertas quejas del Al capone de la Cadena). En ese programa «Frente a la Prensa», la Cadena tenía su propio tren de periodistas que acudían a las entrevistas, siempre siguiendo la línea de los intereses de MAC. El mejor perro presa para estos menesteres era Rafael Poleo. Cuando en febrero de 1963, entrevistaron a Alirio Ugarte Pelayo, MAC le pidió a Poleo que lo destrozara. No es difícil imaginar a MAC frotándose las manos cuando supo que Alirio se había dado un tiro en la cabeza. El 7 de marzo de 1963, llevaron a «Frente a la Prensa» a Margot Boulton de Botomme, y en principio MAC había seleccionado a la periodista Carmen del Valle Blanco, de 168

«Páginas Sociales» de Últimas Noticias, pero luego la desechó por Elba Hernández, porque Carmen no tenía prestancia física ni altura intelectual para interrogar a doña Margot. Con verbo destemplado les decía Capriles a sus periodistas que el reportero que no hiciera lo que él les ordenara tenían que irse de sus empresas. Miguel Ángel vejaba a sus periodistas, les insultaba con gritos histéricos, los probaba torturándolos con los más sucios insultos y groserías. Todo esto lo soportaban Oscar Yanes y Rafael Poleo, actitudes que luego ellos aplicarían con sus empleados de la prensa cuando instalen sus propias empresas. Es insólito que Eleazar Díaz Rangel7 acabara sirviéndole a esta Cadena, y que adoptara el mismo estilo vulgar de sus titulares. MAC fue quien introdujo la suprema inmundicia en Últimas Noticias. Disfrutaba Capriles con los crímenes pasionales y los sacaba después en folletos, revistas y libros, y en esto lo secundaba con mucho ardor Oscar Yanes. MAC se ganó un dineral con el caso del padre Biaggi (el cura que asesino a su hermana en Ciudad Bolívar). MAC se apropió del expediente y lo publicó como «El Expediente Secreto del Padre Biaggi». Por cierto, cuando un colega del padre Biaggi, el sacerdote Maximiliano Castillo criticó esa aberrada manera de mercadear con el sexo y pidió una investigación a la Comisión de Prevención de la Delincuencia, MAC le dijo a sus lacayos periodistas que se entregaran a la tarea de averiguar la vida de don Maximiliano para «reventarlo». En la jerga vulgar de la bazofia de Últimas Noticias, se llamaba a los guerrilleros, «cimarrones» porque así los había bautizado MAC. De este sobrenombre se hizo eco Carlos Andrés Pérez quien hasta en documentos oficiales los tildaba de esa manera. Fue MAC quien explotó al máximo las miserias sexuales en las cárceles. De vez en cuando se veía en este pasquín: «Dejé de ser hombre en la cárcel», «Fui víctima de actos contranatura», «Fui la mujer de muchos», títulos con los que gozaba el dueño de la Cadena y los cuales exigía se sacaran diariamente. Además, Capriles «fusilaba» cuanto le daba la gana y cuando 169

amenazaban con demandarlo se reía a carcajadas. Para él no había ley ni respeto por nada. El primer día que tuvo en sus manos «Escrito de Memoria» de Laureano Vallenilla Planchart, ordenó inmediatamente publicarlo por capítulos en La Esfera. Sabía que Laureano no podía demandarlo porque estaba exiliado. El dinero volvía loco a Capriles, y él y su familia eran todos horriblemente pichirres; incluso MAC se negaba a pasar propaganda para su hermano Renato (director de la orquesta de Los Melódicos) en sus medios. Cuando iba a almorzar a un restaurante no llevaba plata para no pagar. Era pavorosamente necrófilo: gozaba (al igual que Venevisión) cada vez que se conocía el fallecimiento de un «personaje importante» porque así aumentaba la venta de sus periódicos. También declaraba sus lutos activos cuando le convenía. Cuando el doctor Silvio Gutiérrez tuvo un accidente de tránsito, con esa información abrió La Esfera, y a pesar de ver aumentadas sus ventas de periódicos se quejaba, porque: «¡Lástima que no se murió! Así hubiéramos tenido una exclusiva de primera página a 5 o 6 columnas8». En una ocasión acusó a Eduardo Machado de tratante de blanca y cuando éste lo demandó, solicitó le pasaran toda la información sobre el juez (Lemus) que había asumido el caso, para «reventarlo». Entonces cuando MAC se veía atacado, se quejaba amargamente diciendo que por esta razón el país no progresaba porque en lugar de la justicia joder a sus enemigos, lo fastidiaban a él. «A ese juececillo tenemos que mantenerlo en observación constante y al mismo tiempo investigar su pedigrí, su ideología, sus fallos y cualquier cosa del pasado o del presente que pueda perjudicarle para lanzarnos al ataque sin compasión de ninguna clase y hacerle perder esa investidura judicial…9». Recalcamos, que unos de los que condujo a la muerte a Alirio Ugarte Pelayo, fue MAC. Porque él había procurado por todos sus medios dividir a URD, e hizo una campaña implacable contra Fabricio Ojeda, a quien llamaba por su Cadena, «Teniente Milton de Castro»; celebró mucho cuando este diputado dejó su curul para irse a la guerrilla. Sabía que 170

estaba sentenciado a muerte. Igualmente, a mediados de 1962, debido a la presión de la Cadena contra los profesores comunistas fueron despedidos 273 educadores marxistas. MAC, delirante, gritaba. «Limpieza en Educación». Hasta en los miserables premios que otorgaba el Gobierno, si en alguno dejaban por fuera a los medios de Capriles, éste les abría fuego, como ocurrió el 8 de diciembre de 1961: «Hay que destruir a Parisca Mendoza y exijo acciones de guerra contra el IND10». Capriles vigilaba todas las leyes que se discutían en el Congreso para atacar sin compasión aquellas que no les convenía. Disparó contra la ley del inquilinato y declaraba: «hay que defender siempre a los propietarios de los inmuebles, sin razón o con ella11». Claro, MAC era dueño de varios edificios en Caracas. MAC fue de los abanderados contra la Ley de Estabilidad en el Trabajo. La catalogó de «negativa», y declaró que sus medios las fulminarían. Una de sus consignas era atacar con furia máxima a ciertos blancos porque acababan produciendo «jugosos» avisos de prensa. El racismo del que harán gala Venevisión y El Nacional a partir de 1999, en Capriles estaba en estado puro: «Yo soy racista y creo en la supremacía de la raza blanca en todos los aspectos. Es recomendable ser racista: con ello en Venezuela nos evitaríamos muchos problemas. Sin embargo, existe un error al calificar de fascitas y nazis a los racistas». En esto, digo, los dos Migueles (Capriles y Otero) se parecían como dos gotas de agua. MAC sostenía que había muchas maneras de eliminar fácilmente a los enemigos del gobierno sin que nadie se enterara. El mismo racismo que ha caracterizado a la clase alta venezolana, con la que se codeaba Capriles, el de los Nico Zuloaga, los Vollmer, los Botomme, los Velutini, los Mendoza. Por cierto que MAC procuraba cultivar la amistad con Eugenio Mendoza porque éste era el verdadero dueño del Tesoro Nacional; porque comandaba la CVF, el Ministerio de Hacienda y todos los organismos económicos del Estado. Una 171

amistad que le convenía para que le exoneraran de varias multas que tenía pendiente por asuntos de contrabando. Cuando el 24 de enero de 1962, Betancourt ordenó disparar primero y averiguar después, MAC se frotó las manos de alegría. La acción de los francotiradores era el menú diario en los disturbios del centro y de los barrios. El propio Capriles llegó a declarar que Betancourt era la mano peluda que estaba detrás de esos disturbios, «para justificar cualquier tipo de medidas, así sean éstas anti-constitucionales y huérfanas de todo fundamento jurídico12». En los atentados con niples lanzados contra las oficinas del diario Clarín, que se hicieron en abril de 1962, se acusó en la cámara de Diputados a MAC. Miguel Ángel, como muy enterado de lo que estaba pasando, dijo: «El lanzamiento de esos artefactos explosivos ha sido obra de la Digepol, siguiendo instrucciones de CAP. El gobierno debería hacer cosas de éstas a menudo13». Así como CAP ordenaba lanzar bombas contra Clarín, le entregaba un arsenal a la Cadena para que se defendiera. Estas armas se las entregó a Rafael Poleo14. Los procedimientos de Capriles son idénticos a los que aplicarán a partir del 1998, Globovisión, El Universal, El Nacional, RCTV y Venevisión. Cuando MAC fue citado al Congreso a declarar por el contrabando que practicaban sus empresas y el uso indebido de los dólares que se le entregaban (que en lugar de utilizarlos para traer libros escolares, los desviaba hacia la importación de revistas pornográficas), se hacía acompañar por un gran despliegue de fotógrafos de todos sus diarios y revistas, y exigía a su gente que lo siguieran paso a paso bajo el bombardeo pertinaz de los flashes: «Deben hacer muchas fotos15», exigía. Se vanagloriaba que nunca le podían probar nada. Él mismo diseñaba el trabajo periodístico para descalificar a todos los que le investigaban. Escriban, gritaba, que Mac Gregor estaba nervioso, encendiendo un cigarrillo tras otro, y que incluso se los colocaba al revés en la boca y le dio fuego por la parte del filtro16.

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A Capriles, la CVF le había otorgado un préstamo de 640.500 bolívares para comprar una maquinaría que según un avalúo que él le había entregado costaba 749.000 Bs., cuando en realidad lo que pagó por ella fueron 31.245 Bs17. La Distribuidora Continental traía todas las cochinas revistas pornográficas y su gerente era Armando de Armas, uno de los principales aliado a los Cisneros en las aventuras golpistas contra Chávez. De Armas reputaba como libros escolares, importados a dólares 3,35, bazofias como «La Deseada», «Apretando el Gatillo», «Morirán Todos», más o menos la misma mierda que por pantalla hoy Gustavo Cisneros vende por cable a través de su grupo Claxson. Con trucos como éste fue como se hicieron ricos todos los grandes empresarios de Venezuela, tomando además en cuenta que casi nunca pagaban esos préstamos. Si hoy, 2004, el gobierno hubiera intentado una investigación a los Cisneros, parecida a la que el Congreso hizo contra Capriles en 1962, habría sido catalogado de inmediato de politiquera. Le habrían hecho una guerra feroz, como la que se hace en los centros comerciales del Este cuando el SENIAT intenta investigar la evasión de impuestos. Al igual como los medios declararon un total black out el 13-A, MAC lo hacía cuando le daba la gana; por ejemplo, dio la orden de que en su Cadena no se hablara de la muerte de Livia Gouverneur. También dio la orden de que no se publicara nada contra Kennedy cuando nos visitó el 19 de diciembre de 1961. A la hora de abombar un personaje porque le convenía lo hacía aún cuando sobre él tuviese el peor de los conceptos. Exactamente como lo hacen desde Venevisión o Globovisión, Napoleón Bravo o Leopoldo Castillo, con los adecos Claudio Fermín, Timoteo Zambrano o el mismo Ramos Allup. MAC puso por los cielos a la gente de ARS que dividió a AD, y cuando ya no les interesó, les echó a la basura con sus vetos. «Siempre tenemos un alfiler en el bolsillo –decía- para pinchar el globo del ARS, por eso lo podemos inflar cuanto queramos, mientras ello sirva a los intereses de la Cadena, y cuando considere que

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ya no nos sirven, pinchamos y listo18», cosa que produjo la muerte prematura de Raúl Ramos Jiménez. Rafael Caldera estaba muy interesado en ganarse a la Cadena para que le hiciera la campaña de 1963. Entonces se prestó en un programa de Venevisión para enfrentar de manera sangrienta a Mac Gregor, el supremo enemigo de Capriles. Lo hizo de una manera tan admirable que MAC gritaba exultante: «Ha defendido a la Cadena de los ataques del «Loco», y lo digo, jamás en nuestros periódicos se publicarán ataques contra Caldera. A Caldera no le molestaremos nunca, ni siquiera con el pétalo de una rosa. Esto es orden y norma que quiero que se cumpla contra viento y marea19". El método de ridiculizar a sus enemigos era uno de los preferidos por MAC. Llegó a crear una revista cómica, llamada Cascabel para metrallar a los políticos que no quisieran colaborar con la Cadena. El mismo método utilizado por las Jineteras para burlarse de Chávez por su verruga en la frente, por las Misiones, por los gallineros verticales, por los cachitos a los paramilitares de El Hatillo, por el «falso» golpe en su contra el 11-A. «Hay que ridiculizar continuamente», exigía. Cuando quería se reía de los «bueyes cansados» de AD y a los pobres hermanos Larrazabal (Carlos y Wolfang) los destrozaba con burlas sangrientas. En cambio prohibía la más pequeña burla contra Betancourt, contra CAP o Caldera. Las salidas de MAC eran «geniales» a la hora de cobrar sus anuncios. Cuando AD se partió en dos toletes y por un lado saltó el ARS, al preguntársele quién iba ahora a pagar lo que se le adeudaba por asunto de propaganda, exclamo: «Que paguen los dos, porque ninguno querrá dejar de reconocer que es la verdadera Acción Democrática». Y concluyó con una sonora carcajada. Por cierto, que uno de los métodos que usaba Capriles para recordarles a sus deudores de que debían ponerse al día, era lanzarles ácidos dardos desde su Cadena. Por otra parte, esa cacería implacable, típica de Globovisión y Venevisión contra sus enemigos, metiéndoles las cámaras hasta por el trasero, la aplicaba con mucha 174

insistencia MAC. Envió periodistas perros de presa a Maracaibo para que rastrearan toda clase de informaciones que pudieran destruir a Carlos Ramírez Mac Gregor. Daba órdenes terminantes a un tal Efraín Paredes «buscar personas acuciosas que vayan a la Hemeroteca y hurguen en las viejas colecciones de periódicos en procura de información factibles de usarse20». Al mismo tiempo daba órdenes a sus perros-periodistas que no publicaran nada que pudiera herir a los empresarios. La técnica del escándalo era su preferida. Cuando fue detenido en 1964, le exigía a sus perros de presa que colocaran a ocho columnas: «MAC PERMANECE INCOMUNICADO». Puro Globovisión, pues. CAPRILES Y LA CIA La relación de Capriles con la CIA fue siempre un tema caliente en Venezuela, y ciertamente lo que hizo de MAC un hombre terrible, era la gran cantidad de información que conocía. Y en esto estaba en contacto permanente con CAP, quien recibía de la CIA para las actividades anti-subversivas, 500.000 dólares mensuales. Prácticamente Capriles dictaba la norma a seguir en muchos actos y decisiones de alta política de Estado. Mantenía una muy estrecha relación con CAP y Betancourt, y fue él quien llevó la batuta para que el PCV y el MIR fuesen ilegalizados; cuando esto se consumó, gritaba: «¡Ha sido un gran triunfo de la Cadena!». Decía: «Con noticias bien aderezadas y dirigidas procuraremos mover la opinión pública para que la mayoría se sienta en peligro a causa del comunismo y surja un movimiento colectivo en pro de la ilegalización de los partidos extremistas… Nosotros podemos lograr esta decisión publicando todas aquellas noticias que reflejen cómo los comunistas y sus aliados están atentando contra la seguridad pública y contra los sectores económicos, contra el Gobierno y contra la estabilidad del sistema democrático21». También consideró un triunfo de la Cadena, cuando el 30 de enero de 1962 se conoció que en la Conferencia de la OEA, en Punta del Este, se había aprobado la expulsión de Cuba. «Le han dado la razón a Venezuela y a la Cadena – exclamó- y a mí que fui el primero en lanzar en mis periódicos 175

la acusación contra Fidel y su gobierno y en insistir que por ser comunista no podía estar representado en los organismos interamericanos22». Consideró también un gran triunfo de su Cadena cuando el día 15 de febrero, Betancourt clausuró las publicaciones comunistas Gaceta e Izquierda. Cuando había que decidirse sobre el allanamiento de la inmunidad parlamentaria a los diputados Eloy Torres y Simón Sáez Mérida, teniendo en cuenta que el voto decisivo en este caso lo tenía Arturo Uslar Pietri, MAC desató una feroz campaña para inclinar la balanza en contra de los «rojos». Así fue como consiguió que Uslar votará a favor de estos allanamientos. El 11 de mayo de 1962, fue un día grandioso para MAC porque por Decreto Presidencial, el PCV y el MIR dejaban de funcionar como partidos, y en una alocución al país, CAP habló contra los «cimarrones». Para esta época eran diarias las comunicaciones telefónicas entre MAC y CAP, y el Führer padre de todas las Jineteras habidas y por haber, exclamaba que le había pedido al premier supremo que se acabara de una buena vez con los comunistas por los medios que fuesen necesarios, y «el Ministro estuvo de acuerdo conmigo23». El 10 de octubre de 1961, MAC tenía informaciones fidedignas sobre un plan del Pentágono, denominado «Venezuela», en el cual se detallaban operaciones de desembarco yanqui en nuestro país en caso de que la izquierda consiguiera derrocar el gobierno. Igualmente tenía conocimiento MAC de cuantas operaciones EE UU llevaba a cabo en el continente, y buscaba que nosotros aprobásemos una Ley Anti-comunista, puesta en vigencia en El Salvador. Se hizo una larga campaña en la Cadena con este fin. Ocurrió un hecho significativo, cuando Nelson Rockefeller arribo a Venezuela, el 5 de mayo de 1963, acompañado de su nueva esposa, «Happy» Margaret Fitller. Rockefeller llegaba para entrevistarse con Betancourt, y finiquitar detalles sobre sus ulteriores operaciones con los automercados CADA. Pero también su llegada tenía que ver con planes conspirativos contra la política de Kennedy (por la eliminación de los fondos y ayudas a los grupos anti-castristas radicados en Miami y Caracas). Rockefeller estaba en los 176

intríngulis del complot para asesinar a Kennedy, y necesitaba revisar la agenda de sus negocios en el Sur. Venezuela estaba en llamas y no obstante Rockefeller se sentía más seguro en Caracas que en su mansión de Terry Town. Capriles lanzó el siguiente planteamiento a su gabinete de jefes de redacción: «Los terroristas rojos queman, asaltan y sabotean toda clase de empresas e instalaciones norteamericanas en Venezuela, ¿y a ustedes no les ha pasado por la cabeza por qué no se meten con las propiedades de Rockefeller, por qué no arrasan con sus haciendas ni incendian sus establecimientos?». El propio MAC con su cínica risa, con estudiada sorna se respondió: «Quizá sea porque Rockefeller jamás ha hablado mal de los comunistas y siempre se mantiene neutral24». MAC conocía un pacto secreto entre la derecha y la izquierda para que no se perjudicara a Nelsoncito, como él le llamaba. Nada de raro tiene que MAC estuviese directamente implicado en la quema de autobuses, con la consigna de «matar un policía diariamente», con los disturbios callejeros, que luego sus periódicos colocaban en sus portadas, a la vez que en ellos se clamaba por la clausura de las secciónales del PCV. De manera sorprendente, como lo hicieron las Jineteras de Venevisión, Globovisión, RCTV y Televen durante el pavoroso paro iniciado el 2 de diciembre de 2002 (que era el de tensar los nervios del venezolano hasta volverlo esquizofrénico), Capriles, tampoco quería que hubiese navidades en 1961. Cuando los jefes de redacción de sus periódicos le solicitaron dedicarse al tema de los aguinaldos y del espíritu navideño, alegó «que la Cadena está tirando la toalla ante los comunistas si se pone a hablar de paz y de tranquilidad25». En una ocasión, Últimas Noticias destacó el siguiente titular «323 MUERTOS», sin aclarar en el antetítulo que era un hecho ocurrido en Río de Janeiro. Esta manera de titular se va a hacer normal a partir de 1999, en todos los grandes medios venezolanos, pero los de MAC estaban caracterizados por el anonimato. Su mayor columnista era un personaje sin rostro que escribía en La Esfera, llamado Cienfuegos, que se metía de la manera más descarada

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y sin control con todo el mundo. Todos los rumores y chismes sobre políticos los comentaba Cienfuegos26. Por otra parte, a la medida de las funciones que realizan Las Jineteras, se esmeraba MAC en sabotear y bloquear cualquier medida que intentara pacificar al país. Cuando se creó una Comisión mediadora para poner fin a la violencia, MAC les pidió a sus reporteros abrir fuego contra ella porque les estaban haciendo el juego a los comunistas. «Eso es sospechoso –dijo- y hay que impedir el apaciguamiento de la situación27». Cuando venían altos representantes del gobierno de EE UU, y Betancourt los atendía en la residencia Los Núñez, MAC no podía faltar. Además, desde su alcázar, MAC controlaba las actividades de la CTV, mediante pactos de caballero con sus máximos dirigentes. Ya desde esa época, cuanto hacía y decidía la CTV venía dictaminado desde la embajada de EE UU28. Miguel Ángel, a veces hacía gala de poseer informaciones muy extrañas, y ordenaba que se publicaran sin confirmar las fuentes. El 29 de enero de 1962, le dijo a los jefes de redacción de Últimas Noticias y La Esfera: «Hagan una información diciendo que en la Hacienda Tazón, en Conejo Blanco, entraron tres individuos en horas de la noche del pasado jueves con el objeto de volar un polvorín del Ejército. Digan que tres fueron muertos por los disparos de los centinelas… Los datos son exactos29». La central que le trasmitía estas noticias era una misteriosa organización cuyas siglas eran SIU. No se sabe con qué fin hacía estas cosas, y en una ocasión que le informaron que en Cabimas había sido asesinado un líder sindical, sin más, solicitó que se presentara en sus diarios como un acto terrorista de los «rojos». De la manera más asombrosa, Capriles dijo en una ocasión: «Sólo hay y habrá guerrilleros en Venezuela hasta el punto donde lo permita y quiera el Gobierno adeco que los haya30». Y cuando sus jefes de redacción le preguntaban por qué decía eso, él les contestaba: «yo tengo mis propios servicios secretos». Por otro lado, Capriles quería mantener a las Fuerzas Armadas controladas y desarmadas; se oponía a su moderniza178

ción y equipamiento. Los laboratorios de guerra sucia de MAC eran muy parecidos a los de Venevisión. Así como Venevisión forjó el video de los pistoleros de Llaguno, MAC publicaba a páginas completas unos remitidos de una supuesta organización OLA, Organización de Lucha Anti-comunista, que había desaparecido hacía tiempo, y con ella amenazaba a los que se inclinaban por una posición de izquierda. Para el 26 de octubre, Capriles tuvo una reunión de emergencia con Betancourt en Los Núñez, donde éste le informó que Cuba iba a ser invadida y que Venezuela enviaría barcos y tropas31. Como consecuencia de esta reunión, Capriles estuvo asistiendo a la Embajada de EE UU, y manteniendo entrevistas con Jules Dubois, destacado miembro de la SIP. Para desafiar a medio mundo, e incluso desconocer al propio gobierno y violar las normativas más elementales sobre comunicación, la Cadena forzosamente estaba apoyada por la CIA y era un vocero a sueldo de la Embajada norteamericana. Por otra parte, MAC tenía excelentes relaciones con Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez. Estos tres bandidos siempre pudieron contar con el mayor apoyo de la Cadena para lo que quisieran. El diputado Carlos Ramírez Mac Gregor denunció que entre otras acciones, MAC estaba empeñado en destruir el orden constitucional, perturbar el proceso electoral en marcha y confundir a las FAN. Entonces MAC utilizó grandes titulares de sus periódicos para destruir a Mac Gregor y le encasquetó sobrenombres en bastardillas y en recuadros, como los de «machorro», «el loco», «el Embajador del Strip Tease». Como un Enrique Mendoza cualquiera, cuando lo atacaban, MAC gritaba: «ocho millones de venezolanos están con la Cadena». Se vanagloriaba Capriles de que todos los gobiernos le temían, y con razón porque Carlos Andrés Pérez, siendo ya Ministro de Relaciones Interiores, le decía, disculpándose, que el gobierno no tenía que ver con las locuras que Mac Gregor impulsaba desde el Congreso. Hubo una especial y extraordinaria empatía entre MAC y los Cisneros, hasta el punto que ambas empresas, Venevisión y la Cadena estaban sustentadas sobre una buena camada de 179

cubanos batisteros. Trabajaban en la Cadena periodistas, como los cubanos, Laurentino Rodríguez (quien vivió un tiempo en EE UU y estuvo en la Jefatura de Información y en la Secretaría de Redacción de Últimas Noticias); los furibundos anti-castristas Salvador Romaní y Rolando Blanco Bolaños; además de Carlos Romero, José Barbeito, Pedro Galán, y Raúl Acosta Rubio; éste último desempeñó cargos de confianza con Fulgencio Batista y fue su jefe en la Secretaría de Prensa. El chiquero más repugnante de la ultra-derecha venezolana se concentraba en la Cadena Capriles, con un solícito maridaje con Venevisión, su contraparte televisiva. Capriles sin duda que era una especie de Hearts venezolano, cuyas mañas las heredaron totalmente los reyes del amarillismo nacional, Yanes y Poleo. Capriles coincidía con Diego Cisneros, en que como estaban dentro de un tanque de guerra mediático lo mejor era no hacerse notar en actos sociales, y no aparecer en sus propios medios. MAC, como don Diego, consiguió hacerle ver a los gobiernos que cualquier ataque a sus poderes y monopolios era ir contra los valores democráticos, contra las libertades fundamentales. La Cadena era una bestial red de corrupción mediática sin control ninguno para la difusión de su arsenal pornográfico; material, que como hemos dicho, eran colocados en los puestos de periódicos por la Distribuidora Occidente, de Armando De Armas; amen, del fuego cerrado para hacerse de todos los gordos negocios que movían al país desde los diarios La Esfera, Últimas Noticias y El Mundo, con las revistas Élite, Venezuela Gráfica, Páginas; las empresas «Grabados Nacionales», «Telares Capriles», las «Distribuidoras Escolar» y «Continental». Por cierto, como también referimos, a estas distribuidoras se les entregaban divisas a precio preferencial que usaban para importar libros y revistas pornográficas. Si no hubiese sido porque Capriles era bocón y medio trastornado, estas cosas jamás se les hubieran descubierto; se puso a «molestar», y por codiciar los huesos de otros editores adecos pesados como Carlos Ramírez Mac Gregor, y entonces se le investigaron algunos delitos, como el contrabando, a través de una comisión 180

de la Cámara de Diputados. Don Diego no era hombre de andar en esos pleitos, porque su madeja de poder era mucho más gorda y delicada, y sabía cuidarse de no provocar escándalos. Hay que tener mucho cuidado en definir cuál era la clase de comunistas peligrosos para los intereses de don Diego y MAC; los verdaderos comunistas eran los muertos de hambre, los que piden limosna y andan deambulando, afeando las calles con sus trastos, sin país y sin destino. Porque, por ejemplo, Pompeyo Márquez y Héctor Mujica se llevaban muy bien con Capriles y llegaron a almorzar juntos (a mediados de abril de 1963) en el exquisito y fino restaurante La Belle Epoque. Capriles era un delincuente de altura, estrechamente ligado con el Departamento de Estado. Muchos camaradas ya estaban siendo presa de la confusión, y se notaba una carencia extraordinaria de un líder en el campo de la izquierda. Los que llegaron a creer en Petkoff o Pompeyo no sabían que ya éstos estaban buscando a un buen mercader que les comprara. Pompeyo ya estaba dando pasos hacia la derecha y entrando en contacto con la CIA, pues llegó a elogiar a la Cadena. Por la contraparte del diario El Nacional, éste estaba aceptando las comidas que les ofrecía Everett Bauman, el jefe de Relaciones Públicas de la Creole. Bauman 32 tenía una estrecha relación de amistad con Miguel Otero Silva. Por otro lado, el profesor Federico Brito Figueroa, comunista, escribía para la revista Shell, indudablemente porque pagaba muy bien las colaboraciones33. Y hay que tener en cuenta que el director de esta revista era el ultra-racista Guillermo Morón. En la madeja estructural de estas naciones sin orden administrativo ni político alguno, los elementos como Capriles y Cisneros juegan un papel muy claro, el de dividir para reinar a las anchas. Confunde y reinarás. Jamás dejes que se instituya un orden judicial serio y decente y reinarás por siempre y tus negocios irán viento en popa. Chantajea, amenaza, calumnia cuando te convenga, engaña al Fisco, contrabandea…. Si algún funcionario del gobierno te quiere cobrar los préstamos que te hacen, sácale los trapos sucios. Métete con su vida privada. No le des cabida en tus medios, a menos que lo ridiculeces, que lo 181

destruyas, que lo aplastes como a una cucaracha. Exponlo al escarnio público. No permitas que los partidos puedan cumplir promesa alguna. Que nada se asiente con fervor nacional ni nada se fortifique sobre valores propios. No hay otra manera de ser multimillonario en Venezuela sino manteniendo este estado de cosas. En una ocasión MAC le dijo a Isaac Benarroch: «si el Ministerio de Hacienda me fastidia y la Corporación de Fomento me presiona en relación a los créditos, iré a la Guerra a Muerte hasta tumbar al gobierno34». Es impresionante como Capriles iba guardando celosamente los dossiers de los grandes cacaos para hacerlos públicos por sus medios cuando le conviniera, y su bandera preferida era un ultra recalcitrante anticomunismo para todo. En una ocasión Capriles le ordenó al periodista Isaac Benarroch que atacara sangrientamente a uno de sus enemigos, haciendo entrevistas a personajes que lo pudieran desprestigiar. Como Benarroch le dijese que no encontraba a los fulanos detractores, Capriles montó en cólera: «cuando yo ordeno un ataque debe caer bajo el fuego de nuestras baterías como sea, no es necesario tener pruebas para iniciar la guerra. Se le inventa. Se le fabrica. Se le ataca a como dé lugar35». El Mundo que dirigía Rafael Poleo, violaba con regularidad la Resolución del Ministerio de Relaciones Interiores en lo relativo al inciso c) del artículo 2º del Decreto 674, del 8 de enero de 1962, y se le acusó de no revelar las fuentes de sus informaciones, «muchas de las cuales eran evidentemente falsas 36». MAC reaccionaba contra cualquier medida del gobierno, como si él fuera el jefe máximo del país, y le exigía a sus reporteros que trabajaran sin miramientos para con la ley, como si ellos mismos fuesen el propio Estado y la justicia misma. En este sentido, el 10 de abril de 1962, fue detenido el hijo de Luis Téofilo Núñez, director de El Universal, porque ya era manía de este diario hacer propaganda de guerra. Entonces MAC comenzó a editorializar con saña a favor del hijo de Núñez para que lo soltarán. Solidaridad de cuerpo. Aún cuando AD estaba penetrado por grandes ladrones y pérfidos lacayos, podía surgir con el tiempo en él alguna estructura de partido más decente y organizado; en los cuadros 182

jóvenes, todavía a principios de 1960, se contaba con cierta reserva moral que pudiera dar ese vuelco. Lo mismo podía decirse de URD y el propio COPEI. Pero esto, los Capriles y los Cisneros tenían que impedirlo a toda costa. Era un peligro latente que no les dejaba en paz, y lo que había pasado en Cuba los traía locos. Decía el Führer de la Mentira, MAC, tal cual lo llamaba Benarroch: «Debemos seguir cumpliendo al pie de la letra nuestra maravillosa doctrina de seguir fomentando las divisiones partidistas porque a la Cadena no le conviene que uno o varios partidos se hagan fuertes y puedan lograr una mayoría electoral que les convertiría, dada nuestra democracia, en dictadores contra quienes no comulguen con sus ideas37». Para MAC era básico mantener la hoguera de las divisiones, rencillas y ambiciones dentro los partidos. ¡Cuánta gente no salió como corcho de limonada de sus cargos por los inventos que se fabricaban dentro de la Cadena! Cuando eran echados de sus cargos, saltaba MAC eufórico y declaraba: «déjenlo tranquilo, no lo nombremos más que ya hemos logrado nuestro objetivo». Cuando se referiría a la Asociación Nacional de Escritores, AEV, exclamaba que sus miembros estaban prohibidos para la Cadena. Como estaba en marcha un proceso de investigación en el Congreso contra el Führer Mediático por engaños al Fisco, Rafael Poleo se deleitaba escuchando a su maestro cuando decía: «Les hablaré muy claro a los copeyanos. Le voy a pedir a COPEI que se pronuncie públicamente en pro de mi cadena y de mí mismo... O COPEI se somete a mis deseos o destruiré a Caldera. COPEI tiene que garantizarme en sus planchas electorales senadurías, diputaciones y cargos en los Consejos en los próximos comicios para gente de la Cadena porque no estoy dispuesto a cometer el mismo error en que incurrí en 1958… ¡O los socialcristianos acceden a todo cuanto les voy a exigir o les declararé una guerra a muerte…!38». Cuando uno escucha MAC, le parece estar viendo a Gustavo Cisneros en su época de gloria, en la década de los ochenta, cuando sus negocios crecían como la espuma.

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A Diego Cisneros le tenía que parecer magistral las acciones mercenarias de Capriles que acabaron provocando la división de AD, forjada con base a notas informativas cocinadas en las Redacciones de la Cadena, con los artículos de «Cienfuegos», mediante el método de la Repetición e insistencia continuada, exagerando y mintiendo. «Similares actuaciones tuvo MAC con relación a URD. En diversas oportunidades ordenó levantar el veto de silenciamiento informativo que pesaba sobre Villalba y su partido, no para cumplir con la misión periodística de noticiar, sino con el fin de alentar al grupo de Jóvito para forzar la situación y lograr una división urredista. Quería que se fuera de URD, el «Ala Negra» comandada por Miquilena39". Asegura Isaac Benarroch que MAC dictó órdenes terminantes de destacar informaciones del MIR contra sus propias decisiones anteriores con el objetivo de precipitar la consumación de una crisis divisionistas, encabezada por Jorge Dáger. Ni acabar del todo la «subversión» ni que surja una sociedad fuerte y soberana era la regla de oro, tanto para Capriles como para los Cisneros, para reinar por siempre sobre Venezuela. Concluimos este capítulo haciendo referencia a una extraordinaria coincidencia: a la postre MAC y Miquilena se entenderán de capo a capo, de manera idéntica como Cisneros y el mismo Miquilena terminarán entendiéndose en medio del caos político del 2001 y el 2002. Cisneros es el de la idea de sembrar a Vladimiro Montesinos en Venezuela, y Miquilena el super ministro que desde el gobierno encubrirá este grandisimo crimen. Para mayor información léase el libro de Sant Roz, «La CIA en Venezuela».

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BETANCOURT – ROCKELLER-CISNEROS La democracia se logra cuando se asegura que el gobierno esté en manos de los ricos. Winston Churchill. Don Diego va poco a poco apareciendo como un gran mediador para los asuntos internos de Centroamérica y el Caribe. Existía un super-puente, Diego-Rómulo-Rockefeller, y en la mansión de Terry Town, se planifica la vuelta a un «Estado democrático» en la patria de Bolívar. Era puro cuento, el que Betancourt alguna vez fue antiimperialista. Eso era bagatela para alimentar la leyenda y reforzar una cierta posición nacionalista dentro de su partido. Fue en Terry Town donde Betancourt le ofreció a Nelson Rockefeller la solidaridad de su partido Acción Democrática, desde el exilio, a la política de EE UU en lo relativo a la guerra de Corea. ¿No fue acaso Rómulo Betancourt quien mantenía grandes negocios y acuerdos con el régimen de Muñoz Marín, con su Estado Libre Asociado de Puerto Rico? Había dos cosas que Betancourt admiraba en esta vida, y que la política le malogró: la carrera militar y los negocios. América Latina era un campo propicio para hacer grandes capitales, y para promover una lucha independiente, pero unida al progreso norteamericano, y coincidía con Germán Arciniegas en que el mayor error del Libertador estuvo en no concebir una América unida bajo los preceptos mercantilistas de EE UU. Don Diego sabía que esa era también la posición de Pérez Jiménez: el dictador en un esfuerzo competitivo con su adversario por halagar a la administración de Washington, rompió relaciones con la URSS, en junio de 1952, y tenía entre sus planes entregarle a los magnates estadounidenses cuanto quisieran de los recursos de Venezuela. ¡Cuánta rabia histérica tuvo que tragarse Rómulo Betancourt por este ofrecimiento, que a fin de cuentas, le ponía trabas a sus ambiciones! 185

Cuando se firma el Tratado de Comercio con EE UU que obligaba a Venezuela a obtener del Norte el 82% de sus importaciones, quien arma todo este tinglado es Betancourt, en connivencia con Rockefeller. Por allí es como se montan numerosas empresas dominadas exclusivamente por tres familias venezolanas, quienes acaparan casi todo el negocio de la importación. Ya los partidos del Pacto de Punto Fijo están entregados en cuerpo y alma a las corporaciones norteamericanas: son estas las que les financian sus campañas electorales y les organizan los pesebres para que se vayan proyectando como elementos confiables para el Departamento de Estado. A partir de la década de los setenta, se incorporan de lleno al negocio de la CIA personajes como Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez. Comienzan estos señores a viajar a Washington. Pedro Tinoco se hace simpático a grupos que hasta hacía poco habían sido de izquierda, e incluso él les abre una cuenta para que vayan a tomar todo el whisky que quieran en bares de Sabana Grande, en un cosa que entonces se llamaba República del Este. Tinoco era el banquero más poderoso, fundador de un bufete de abogados expertos en mil triquiñuelas y cuyo fin era ponerle el país en bandeja de plata a las compañías petroleras. Pertenecían a este bufete, entre otros, Gustavo Planchart Manrique, Ignacio Andrade Arcaya y Alfredo Travieso. Este último se iría a encargar de la gerencia general de la empresa distribuidora de Coca Cola en Venezuela. Pedro Tinoco era también socio principal de la empresa Emboca, dueña de los que adquirieron la distribución de Coca Cola, Fanta, Sprite y Soda Zeta40. La red de Cisneros-Tinoco, venía ya entrelazada con los portentosos negocios de Rockefeller y Betancourt. En el plano mediático Betancourt vive asesorado por expertos en técnicas de publicidad gringa, en las que ya don Diego es ducho por el trabajo que ha venido desarrollando para la Pepsi Cola. No es difícil deducir que para las campañas electorales, Venevisión había comenzado a tener reuniones con los jefes adecos, para definir los perfiles publicitarios de los candidatos. Se tomaron las radios más importantes, y le dio 186

puertta franca al recurso de la repetición ya explicado de machacar una idea una y mil veces para hacerle infalible, creíble. Por cierto, se diseñó una cuña contra los grupos de izquierda que se transmitía por todos los medios, con una insistencia digna del Gran Hermano, que decía: «La violencia es el arma de los que no tienen la razón». Como la propaganda tiene un efecto formidable en la población, Betancourt con la ayuda de su amigo Diego, aspira que para las próximas campañas electorales se adopte el modelo norteamericano para «vender» o «comprar» Presidentes. AD entonces contrata al norteamericano Joe Napolitan, experto en campañas presidenciales en EE UU. Tanto en AD como en COPEI se asume entonces que los yanquis conocen mejor nuestra idiosincrasia que nosotros mismos41. Se echa por la borda la música criolla y se animan las campañas con rock y escándalos metálicos. Caldera buscar ganar con su peinado, no con ideas. El símbolo de Rómulo es el de Juan Bimba con el pan en el bolsillo. Se llenarán de íconos vacíos los tarjetones. Todo iba viento en popa en la democracia representativa venezolana, y para acelerar la entrega Betancourt le pidió a la comunidad agusanada de Cuba que se encargara de arreglar todos los detalles para una visita que él haría a Washington. Quería definir con el Departamento de Estado una guerra continental contra Fidel Castro. Estaba sobrentendido de que le haría una visita a Rockefeller en su mansión de Terry Town, para recordar bellos tiempos y reconfirmarle la entera y decidida solidaridad de su gobierno en la lucha contra la amenaza comunista. También debía aclararle a Rockefeller que su «Reforma Agraria», que con tantos bombos y platillos se estaba proclamando en Venezuela, en absoluto se metería con sus propiedades. Era necesario aclarar también, que aquella reforma se haría dentro de los más estrictos parámetros neo-coloniales, y con las más amplias seguridades para los inversionistas. Tanto servilismo, tanta «democracia» y tantas seguridades para los inversionistas y tanto apoyo contra el terror comunista, 187

para luego de cuarenta años, el país encontrarse en total bancarrota y en la más penosa miseria material y humana. En su viaje a Washington, en febrero de 1963, efectivamente Betancourt visita a mister Nelson en su mansión de Terry Town. Este señor, presidente de la Standard Oil Co. (quien había dicho a los cuatro vientos que su filial, la Creole Petroleum Company of Venezuela era la más preciada joya de su corona) no podía ser tocada por ningún tipo de reforma que hiciese el gobierno venezolano. Poco antes, en 1958, ante la brusca caída de los precios del crudo (y como represalia a la expulsión de ciertos capataces petroleros por parte de don Edgar Sanabria), Betancourt se enfrenta a la necesidad de detener la fuga de divisas, y controlar una terrible recesión económica. En lugar de aumentar los impuestos a las grandes compañías petrolera lo que hace es rebajar en un 10% los salarios». Este fue uno de los golpes más terribles que sufrió el pueblo en aquella época. Pero para que no se desataran desordenes públicos, Betancourt giró instrucciones determinantes a su ministro de Relaciones Interiores: «que se prepare el ejército y la policía para actuar sin contemplaciones contra las huelgas y contra los perturbadores del orden público». Cualquier huelga debería declararse ilegal. Cualquier cosa, menos molestar a las compañías petroleras. El colmo de la desfachatez la llevó a cabo el ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonso, cuando corrió a la televisión a explicarle al pueblo que las empresas explotadoras del oro negro no estaban en condiciones de pagar más impuestos. En aquellos meses, cuanto exigió Rockefeller con la indudable presión y aquiescencia de los Cisneros, se cumplió de manera expedita e inmediata: se le entregó a la Panamericana la ruta internacional de la Línea Aérea Venezolana; se le entregó nuestra energía eléctrica a la Reynolds Metals por 50 años, proyecto para dar al consorcio Koppers Co., además de la Siderúrgica de Matanzas, las minas de carbón de Naricual a la Powell Co., las minas de cobre de Aroa a la Denver Co., a los consorcios navieros norteamericanos de ALCOA, la 188

Venezolana de Navegación, ... Todo esto al tiempo que las compañías petroleras comenzaron a despedir a obreros para ahorrarse capital variable. Con razón Camilo José Cela decía que Venezuela no pertenece a Sudamérica sino a Sub-América. En aquella gira que Betancourt inició el 17 de febrero de 1963, lo hace con el nombre de «Campeón de la Democracia Latinoamericana», bajo un formato trabajado totalmente por Rockefeller y sus testaferros criollos. El 18 llega a Puerto Rico donde lo recibe el mayor pro-norteamericano que ha parido aquella isla, Luis Muñoz Marín, miembro de la Internacional de las Espaldas (así como se lee «Espaldas») desde 1933. En estos viajes Betancourt llevaba representantes del empresariado en los que no faltaban miembros del grupo Cisneros y de la Cadena Capriles. Luis Muñoz Marín vivía entonces en el castillo La Fortaleza. Muñoz Marín dijo en su discurso de bienvenida: Puerto Rico se siente honrado y orgulloso de recibir a este campeón de la libertad humana, a este líder de la democracia americana. Puerto Rico, como entidad jurídica, independiente, sus trabajadores, sus estudiantes y sus campesinos, le dice: bienvenido a nuestra patria. Betancourt le respondió: «He dicho siempre que pocos hombres públicos han luchado con más agónica devoción por su pueblo, por la independencia, por la democracia, y por la justicia social que Luis Muñoz Marín...». Bien vale la pena recordar que en ese momento se encuentra moribundo en una cárcel de Puerto Rico, el revolucionario Pedro Albizu. Cumple una condena por orden del imperio norteamericano de 54 años por encabezar una rebelión en la isla. Cuando Betancourt llega a Puerto Rico, ya Albizu llevaba preso diez años. Pedro Albizu, entonces de 74 años ya había sufrido una trombosis en 1956, pero el «campeón de la democracia venezolana» no lo recuerda ni quiere hablar de él porque lleva entre manos negocios formales con Rockeller. Su real problema en el continente está centrado en Cuba y en darle garantías a las compañías petroleras para que inviertan en nuestro país. 189

El 19 de febrero de 1963, Betancourt con su séquito de empresarios dirigidos por cubanos batisteros, se encontraba ante el pórtico de la Casa Blanca para recibir el abrazo de John F. Kennedy. Llovía, el aire estaba gélido. Había nevado toda la mañana. Betancourt parecía un oso envuelto en un gruesísimo abrigo. La cara cruzada por manchones morados. El «Campeón de la Democracia» que había matado para entonces más estudiantes que Stroessner, Duvalier y Somoza juntos, extremadamente ridículo con aquella abultada pelambre, ante un Kennedy sin abrigo, apenas enfundado en un sencillo saco. Aquella escena era lánguida, y los gringos celebraban a sus superhombres, comparándolos con los monos latinoamericanos que visitan la Casa Blanca. Betancourt, castañeteándole los dientes, dijo: He experimentado mucha emoción al regresar a Washington después de largos años de ausencia. Nuestros gobiernos están luchando por detener la infiltración soviética en esta parte del hemisferio y especialmente en el área del Caribe... FÁBRICAS DE SUEÑOS La función social de los medios de comunicación es su servicio a los intereses de la élite de EE UU. Noam Chomsky. El canal Venevisión de la Organización Cisneros es una de las mayores letrinas de América Latina: telenovelas donde la madre incita a la hija a pervertirse para que conquiste a un viejo con dinero; el padre al que la hija le descubre tres o cuatro amantes y ella cuando se entrega a la crápula protesta porque no puede exigírsele que sea una «santa». Viejas ricas borrachas y ladronas que codician la herencia de un familiar y que se matan como perras rabiosas por coronar sus truhanerías. Bellacos bien trajeados con coches deportivos último modelo y que son los héroes del amor y de la fortuna. Gritos, espasmos, vida fácil, engaños, bajezas, toda clase de modernas puterías. Cada serie lleva el sello del racismo. Parecieran estas telenovelas estar conformadas por toda una jauría de blancos escuálidos como los que vemos marchar con frecuencia contra Chá190

vez en las calles de Caracas: matronas emperifolladas y encurtidas en cremas y polvos, relucientes collares, gorritas compradas en tiendas de lujo, zapatos y franelitas de marca, casi todas con una latita de Coca-Cola y bolsos con el icono de Mc Donald’s y la bandera del corsario mayor. De las telenovelas al show de las marchas y bailoterapias no hay ni siquiera un paso: es el mismo teatro del Gran Hermano o Protagonistas de Novela. Todo esto, o parte de esto, lo había aprendido Gustavo Cisneros con Leonard Goldenson, presidente de ABC, cuando fue asesorado sobre la adquisición de enlatados de Hollywood. Aquellos enlatados apestaban a carne vieja y adulterada, pero todo en los negocios es cosa de propaganda, y lo que hoy es horrible y detestable, a fuerza de anuncios, puede que se haga «clase aparte». Toda esta inmunda mercancía cinematográfica causaría sensación en la década de los setenta y ochenta con bazofias como Rocky, Rambo, guerra de las galaxias, Dallas, Superman, Batman y las consabidas tiras animadas de Walt Disney. Embebido en estos trajines de pantalla, y como en otra pantalla más, Gustavo quedó prendado de la venezolana Patty Phelps Parker, hija de William Phelps, de los dueños fundadores de Radio Caracas Televisión. Cuando se casaron el 10 de junio de 1970, ya tenían nueve años de amores. Intercambiaron anillos, no en una iglesia de Petare o de Altamira, sino en la catedral de San Patricio, en Nueva York. Ese mismo año fue muy doloroso para Gustavo, porque su padre sufrió un infarto que lo dejaría muy mal para el resto de su vida. Dos años antes de su matrimonio, Gustavo se había graduado de economista, en Babson College, en Wellesley, a veintidós kilómetros de Boston. Su vida hasta ese momento era una telenovela sin drama ni argumento central. Por cierto, fue cuando Gustavo vendió su primera telenovela, Esmeralda, a un canal de Costa Rica. Nada le decía que treinta años más tarde sin romanticismo ya de ninguna especie iba a lanzar una serie pornográfica con su grupo Claxson, en el negocio porno, con Playboy TV y Venus, con un guión donde se intenta aprovechar un tema muy actual: EL SECUESTRO. Lleva el título de «Secuestro Exxxpress». La hermana menor de un 191

empresario es secuestrada junto a su mejor amiga a la salida del colegio secundario. Los secuestradores piden un rescate millonario. Pero, para matar el tiempo, secuestradores y secuestradas comienzan a tener sexo, y rápidamente ellos dejan de pensar en el dinero, y a ellas ya no les importa ser rescatadas. Hay que poner a las niñas con el uniforme escolar de modo que se les note muy bien el trasero y que se muestren las piernas bastante más allá de la rodilla. Bastante sexo crudo, porque si no, no hay venta. Cuando la periodista Elena Pita42 le pregunta G. Cisneros: –¿Cómo se siente usted cuando escucha a maestros y pedagogos demonizar a la televisión como culpable de la violencia y los malos rendimientos escolares? Él contesta: –Nosotros tenemos un canal gratuito que desarrollamos con la Iglesia venezolana, ValeTV, destinado al entretenimiento cultural para enganchar a los muchachos. Hemos entendido que la televisión comercial no puede hacer todo lo que quisiera porque al final se mide por audiencias: si tú bajas la tirada de tu periódico, acabas por ser menos importante. No explica Cisneros, que ese Canal que se llama ValeTV era del Estado venezolano y que se lo apropió de manera irregular aprovechándose de un gobernante cínico y cobarde como Rafael Caldera (entregó el canal tres meses antes de terminar su mandato) a través de un cardenal golpista llamado Ignacio Velasco. El ministro de la Secretaria del gobierno de Caldera, Fernando Luis Egaña, cuenta: «Entre el doctor Caldera y Gustavo Cisneros siempre hubo relaciones muy cordiales. Visitaba Miraflores y siempre como portador de buenas noticias. Llevaba proyectos de nuevas inversiones para el país acompañado de socios locales y extranjeros». Cuenta un periodista43: «En los días duros de la crisis bancaria, (Cisneros) pagó oportunamente las deudas que tenía con el Latino y le exigió a un no muy amistoso Gustavo Roosen, interventor del banco en quiebra, una carta en que constara la 192

honra de ese compromiso. Con esta operación, junto a la de deshacerse de parte de los negocios del patio, buscaba blindarse, cerrar hasta la última ventana por donde pudiese colarse la puntería aviesa de un francotirador. No obstante, su hermano Ricardo sí se vería forzado al exilio, cuando le dictaran un auto de detención, como a tantos otros directivos del Banco Latino. El doctor Caldera siempre respetó la independencia de los poderes y la situación de Ricardo Cisneros se esclareció adecuadamente en base al estado de derecho», observa el ex ministro Egaña, para rematar: «Es más, una de las últimas personas que visitó al doctor Caldera antes de que entregara el poder fue Gustavo. Tuvo esa especial deferencia». Denunciaba Antonio Pascuali, en el semanario La Razón, de fecha 21-2-99, que nuestro estado venezolano había renunciado a sus medios de comunicación de radio y televisión. «El canal 5 de televisión (ahora ValeTV) –declaró Pascuali en compañía de los expertos en comunicación, Elizabeth Safar y Luis Aníbal Gómez- que fue el pionero en el país, hoy está en manos de un alto jerarca de la Iglesia Católica, el arzobispo de Caracas, Ignacio Velasco, con riego de terminar siendo definitivamente de Venevisión». El negocio contra la Nación lo transó a escondidas del pueblo Rafael Caldera. El Comité por una Radio Televisión de Servicio Público (RTSP) que dirigen las personas arriba señaladas, denunciaron que Caldera en una acción de último momento, 48 horas antes de las elecciones del 6 de diciembre de 1998, le regaló el canal 5 de televisión con todos sus 27 canales e instalaciones en escala nacional, a una empresa ValeTV que tiene financiación de las tres mayores empresas de televisión de Venezuela -Venevisión, Radio Caracas Televisión y Televen- y funciona en una casa ubicada frente a la sede del Canal 4 (Venevisión), en la Colina de Los Caobos. Se añade que en un trabajo que presentó este Comité, quedó claro que el Canal 5 no fue entregado por el gobierno de Caldera a la Iglesia Católica como quiso aparentar el arzobispo Velasco quien actúa en sociedad con los otros tres canales de televisión antes mencionados. 193

«- El problema está –planteó Pascuali- en que los gobiernos se sometieron hace tiempo a los dictados del sector privado, el que se lucra con las comunicaciones radiotelevisivas». Según los representantes de RTSP, el Estado debía recuperar el Canal 5, por cuanto que esa donación por parte de Caldera constituía un delito previsto en la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Público. A juicio de Pascuali, la separación de la Radio Nacional y las televisoras estatales era una imposición del sector privado; que Venezuela tiene suficientes recursos humanos y artísticos, de sobra, para hacer una gran radio y una gran televisión, pero que a esto los dueños privados de los medios le tienen terror, porque entonces ese sector tendría que adaptarse a un esquema cualitativo superior. Añadió Pascuali que el rol del Estado debe ser pedagógico, producir buenos programas de radiotelevisión para que los demás medios se vean obligados a hacer lo mismo, cosa que la empresa privada trata de evitar a toda costa. «- Por supuesto –apunta Pascuali- en eso hay enormes intereses y problemas económicos que nadie quiere resolver, además de problemas políticos. Pero en el fondo lo que hay es una democracia que se adaptó a un contubernio con los medios radioeléctrico de propiedad privada». Que entre los gobiernos y los medios privados se hacen favores. «Queremos romper ese esquema porque el gobierno tiene sus enemigos a los que no le da voz, y el sector privado también tiene los suyos que están incluidos en una lista negra». Sobre la criminal entrega de este canal a Venevisión, sostiene la profesora Elizabeth Safar, del mismo RTSP: «En nombre de programas culturales, ¿debo justificar un robo, una usurpación? Si estuviésemos en el escenario de un asesinato, ¿en nombre del fin tengo que justificar el crimen? Es decir: en nombre de que el arzobispo declaró que esa estación será dedicada a programas educativos, culturales, valores, ¿tengo que justificar un delito contra el patrimonio público?». Al respecto, Pascuali afirma: «Lo de ValeTV es una cortina de humo porque mientras los tres canales 2, 4 y 10, a las 8 de la noche dan violencia, dan sexo y semi pornografía, 194

durante la tarde han sacado los violines y le dan al país un poco de documentales «culturales». Nosotros no creemos en eso. Creemos saber lo que es la buena televisión. No es lo que están transmitiendo ellos, los documentales de las embajadas y de Discovery». De modo que la cosa está muy clara: Gustavo Cisneros en las narices de todo el mundo se robó un canal en Venezuela aprovechándose de que estaba en la Presidencia un octogenario venal, cuyos hijos desde el poder también estaban entregados a las estafas y a los más oscuros negocios. Y ese canal lo tienen asegurado los Cisneros en función de que en Venezuela tenemos un sistema de justicia degenerado, una oposición servil y lacaya a los intereses norteamericanos. En un artículo posterior, Antonio Pascuali escribió: «Publicidad igual comunicaciones; capítulo éste, en que la iglesia venezolana ha acumulado menos éxitos que fracasos, deudas, y poco ortodoxo o cuasi heréticos flirteos. Por décadas pudo mantener siempre una muy admirable coherencia doctrinario-institucional. En su peregrinación anual a Miraflores, su Conferencia Episcopal nunca olvidó exigir, por ejemplo, vigorosos correctivos contra «la putrefacta cultura de la muerte» que difunden las televisoras del país, hasta noviembre de 1998, cuando uno de los Arzobispos, personalmente seducido por las sirenas del marketing, y sin informar a la Conferencia, se hace nombrar socio-Presidente de una «televisora cultural» enteramente financiada y gerenciada por los mismos agentes de «la cultura de la muerte», cual explota, además, una frecuencia ilegalmente depredada a la Nación, la del Canal 5, de servicio público. Un arzobispo con ciertos antecedentes: de productor de programas en el Canal 8, también público, patrocinado por cuatro bancos (le reportaba unos 15 millones de bolívares al mes), pero del que siempre eludió, con la ayuda de Miraflores, la firma del contrato que lo obligaría a cancelar la debida cuota-parte a la emisora (¿lo sabrá Salvaguarda?)». «Así alimento monseñor Velasco, arzobispo de Caracas, el desconcierto de feligreses y laicos. Se sumó, ¡qué tristeza!, a 195

quienes se pelean los despojos de los bienes nacionales. Cometió un craso error comunicacional por ignorantia rei; la Iglesia siempre ha tenido todo que ganar con los servicios públicos y todo que perder con los comerciales. Embozaló a la ilustre Institución de la que es parte, la Conferencia Episcopal Venezolana: los agentes de la «cultura de la muerte» son ahora sus socios, y él le presta su dignidad curial para reconstruirse una falsa virginidad cultural ante el país». No sólo eso, sino que luego prestó también su dignidad curial a Gustavo Cisneros para dar un golpe de Estado contra un Presidente Constitucional, porque la cúpula eclesiástica venezolana piensa como el cogollo empresarial: que los hechos no importan a la hora de defender sus intereses capitalistas. En la masacre del 11-A protagonizada por la oligarquía, se trataba de defender la entrega del canal 5, la evasión de impuestos, los privilegios de la clase corrupta de Pdvsa, la entrega del país a las transnacionales. Fue por ello por lo que Cisneros se convertiría en el propulsor mundial de un diluvio de titulares amarillistas contra Chávez. Al primero que se le ocurrió pasar misas por televisión fue al canal de la Colina. La propuesta le fue llevada por los gerentes del Canal Venevisión a monseñor Jesús María Pellín Chiquin, el santo varón y famoso director del diario La Religión, quien la aceptó profundamente agradecido. Desde entonces televisión y principios religiosos fueron una misma causa y un mismo ser. Dos entes sagrados y virtuosos por definición, un dogma, algo que no admite discusión. Este gran acto de maridaje solemne, es el que a la larga hará a las plantas televisoras unos íconos intocables, como la imagen de la Virgen o del mismo Cristo, como la mujer del César. Y por ende, menos intocable todavía serán los dueños de tan sagrados entes. Al lado de esa parienta soberbia de la Iglesia, la televisión era en sí misma todo lo chic, todo lo bueno y majestuoso que nace y se promueve con el capital. El vientre venturoso del mercado porque en ella se reflejaba todo lo grande para lo que debe nacer un hombre: un hombre nace para tener riquezas, para viajar en cruceros y recorrer el mundo, tener chequeras 196

con buen respaldo en los bancos, una casa en el campo y otra en la playa, y poseer las mujeres mejor dotadas físicamente. Alguien para referirse a una mujer exuberante, le bastaba con definirla como «toda una artista de televisión». Eso es así porque los grandes anunciantes de la televisión, además de la Iglesia, han sido y serán siempre, en este mundo capitalista como la Phillips, la Internacional General Electric, Philco, Procter & Gamble, Sonny, etc. En realidad, para las grandes corporaciones el tema de los anuncios no persigue otra cosa que vender modos de vida. Su consigna es: creemos modos de vida y todo será ganancia para nosotros. La gente no podrá sentirse bien sin nosotros. He aquí una de las razones por las cuales un gran sector de la clase media venezolana se embanderó casi toda contra Chávez. .

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MALCRIADO E INNOMBRABLE Ningún rico puede creer en la libertad de prensa. Pedro Grima. Pero ante todas las críticas que se lanzan contra Gustavo Cisneros, él se vanagloria de que nada puede probársele. De que no hay juez ni tribunal en el mundo capaz de encontrarle una sola mancha en cuarenta años entregado en cuerpo y alma a sus negocios, trabajados solo con el sudor de su frente. Cuanto se diga en su contra son meras especulaciones. Hasta el 2002, nadie en Venezuela se atrevía mencionar su nombre, y él solo concedía entrevistas a través de sus abogados, o en presencia de estos. Si alguien en un periódico, medio rozaba su nombre, sus abogados o gerentes enviaban una esquelita al dueño del medio con un saludo de la Organización Cisneros en que se anexaba una fotocopia con gruesos subrayados en rojo en las partes del referido medio donde se le mencionaba. No obstante este innombrable es siempre perseguido por una nube de políticos que saben que a través de él se llega a los altos cargos que controlan el planeta. Él pertenece nada más ni nada menos que al Council of Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores) y a la Sociedad de Las Américas donde se congregan super influyentes alimañas, como el paraguayo Conrado Pappalardo (involucrado en el asesinato del vicepresidente de su país Luis María Argaña). No es raro que a Cisneros lo sigan pues nubes de personajes que quieren llegar a presidir la OEA, el Banco Mundial, la SIP, puestos claves en la ONU; los que quieren convertirse en asesores de fundaciones globales culturales o políticas (verdaderas tapaderas de la CIA); pasar una temporada como profesor visitante en destacadas universidades gringas; los que buscan obtener galardones y reconocimientos, sin dejar de contar el papel clave de sus decisiones a la hora de escoger quien deba ser presidente de la República en algún lugar de América Latina. Cuando vemos en los programas de opinión por televisión, a personajes que se disputan rabiosamente su atención hablando contra Chávez y contra Cuba, como 198

Asdrúbal Aguiar, Jorge Olavarría, Ramón Escovar Salom, Aníbal Romero, Gerardo Blyde, Patricia Poleo, Yquebellísima Pacheco, Julio Borges, Américo Martín, uno sabe qué es lo que están buscando: placet para alcanzar un puestecito bajo la égida de los mandos de Washington. VALORES CRISTIANOS Y PORNOGRAFÍA Desengáñense, comandante, que un millón de pobres marchando todos los días no valen nada frente a cuatro o cinco escuálidos «cultos» perorando por televisión. Carola Machado Zuloaga. La serie «Secuestro Exxxpress», ya se vendió para la Argentina, Brasil, México y España, para un mercado abonado de 6 millones de hogares. El desfile de las descomunales nenas que promueve este canal incluye a la espectacular boliviana radicada en España, Liv Fruyano. Sigue con otra argentina, Valeria Silva, cordobesa Miss Playboy TV Argentina 2002; y luego la brasileña Patricia Duarte, Miss Bikini y Mis Playboy TV 2001. La gente de Venus, otra señal de sexo de Claxson, está comercializando videos hardcore totalmente producidos en la Argentina que se venden en 24 dólares (y como DVD en 48 dólares). La profunda filosofía de Cisneros es que a la gente hay que darle lo que en el fondo le gusta: violencia, sexo bruto, seres monstruosos en sus sadismos, gritos, escándalos, vulgaridades. Los negocios, como la guerra, no se hacen por amor a Dios. En estos enlatados no hay la contraparte de lo digno, de lo generoso, de lo valiente y honesto. Esa sentina nos llega de Miami, de México y últimamente de Colombia. El panfleto pornográfico de todos los días a las horas estelares. Y ya se está pensando en concederle a Gustavo Cisneros el Premio Cervantes por su amor al castellano. Bueno, Cisneros puede defenderse diciendo que el dinero no tiene olor. Que el dinero 199

que provenga de la pornografía, del narcotráfico, de los casinos y del crimen huele lo mismo que el que se atesora en los bancos del Vaticano. Cisneros realiza una cruzada en defensa de sus productos muy bien seleccionados. Selecciona muy bien los países que desea incluir en su agenda neoliberal. No pierde el tiempo visitando a Haití, porque allí no hay nada que buscar ni vale la pena invertir. Esos negros no resultan prácticos para nada. En República Dominicana se han salvados muchos negocios gracias a la estructura esclavista y colonial dejada por Rafael Leonidas Trujillo y su mayordomo Joaquín Balaguer (tres veces impuesto en la Presidencia de la República por el Departamento de Estado). En Ecuador lo único interesante es el petróleo, «pero le ha hecho falta» un Gabriel García Moreno que ponga las cosas en su lugar con la consigna aquella: «En un país de insensatos hay que gobernar a latigazos». La vida de García Moreno le debe resultar ejemplar a Gustavo Cisneros: en un principio don Gabriel, en 1858, defendió ardientemente la supresión del tributo indígena y los honores de animales de carga para los indígenas ecuatorianos, pero en 1872, se pasó a la oligarquía: reprimió con sadismo el alzamiento de Río Bamba, ajustició a Daquilema, en una enfermiza idea de que así sí iba a incorporar Ecuador al nivel de las naciones «prósperas» y «civilizadas». Todas estas cosas se las puede explicar a Cisneros la puta Carlos Fuentes (quien se hace pasar por anti-imperialista y por hombre de izquierda), el que escribe: «Uno siente que está en el consejo de administración de la organización, volando con Cisneros a Miami, Nueva York o Madrid, e incluso vive en carne propia, y casi en tiempo real, el vértigo de negociaciones complejas y, sobre todo, arriesgadas». Para Cisneros no hay nada más apreciable que un tránsfuga, alguien que haya dado un gran y laberíntico salto de la izquierda hacía la ultraderecha. Por eso aprecia tanto a Sofia Imber, a Pedro León Zapata, Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez, Américo Martín y Manuel Caballero.

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En los dos últimos años Cisneros se ha interesado por el Sur, donde aleccionadoras dictaduras han realizado cruentos sacrificios para ponerle orden a sus economías. Le encanta la economía que Chile ha heredado del monstruoso Augusto Pinochet, y la charcutería neoliberal impuesta por Carlos Menen en Argentina, dos estructuras políticas plagadas de horrendos crímenes. Por eso deja una agencia pornográfica a través de su grupo Claxson en Argentina, y a Chile, admirando el bello modelo dejado por Pinochet, les va a proveer de Internet America On Line (AOL), negocio con Time Warner que ya tiene presencia en Argentina, Brasil, México, Puerto Rico y Estados Unidos. Además, Cisneros es dueño de «ChileVisión» y ocho cadenas de emisoras manejadas por el holding Ibero-Americano Radio Chile, controlado a su vez por el mismo grupo Claxon. Pero no se conforma: le tiene ganas a cadenas más grandes, como TVN, la televisión pública. «Si alguna vez se decidiera vender otra cadena de televisión, la Católica (Canal 13) o la Nacional (TVN), sería lógico que nosotros la viéramos... sabemos que no podemos tener las dos, pero podemos estudiar la posibilidad de vender una y quedarnos con la otra», dijo con mucha soltura en El Diario. Para Cisneros, Chile es «un país para querer por los negocios que se pueden hacer», no porque allí haya estado el genio Andrés Bello, ni porque sea la patria de Gabriela Mistral, Pablo Neruda o Vicente Huidobro. Eso a él no le importa un carajo. Chile es un paraíso por sus oportunidades y su modelo de sociedad controlada por el imperio norteamericano. Por eso va a establecer allí una oficina regional de la Organización Cisneros. Él dice: «Santiago es el lugar... más que nada por las comunicaciones con las que cuenta, las conexiones aéreas, la calidad de vida.... es decir, una cantidad de puntos a favor que no tiene otro lugar». En Colombia, Cisneros es dueño de parte de la Cadena Caracol, y más allá de cualquier empresa, también controla, a través del Norte, a los presidentes de ese país. En el nicho de la ultra-derecha bogotana reside su alfil Pedro Carmona Estanga (quien le visita en La Romana), frecuentado por cubanos 201

mayameros, de su más alta confianza. Colin Powell y Otto Reich van con mensajes claros a Bogotá, dentro de los frentes creados por el Plan Colombia. En Colombia está la cabeza de playa para muchas acciones desestabilizadoras del orden constitucional venezolano, en combinación con la más pavorosa artillería de desinformación. El Plan Colombia es también el Plan de la Contra venezolana. Su fin es primero mostrar a un Chávez apoyado por la «narco-guerrilla», en combinación con terroristas internacionales que a la vez tienen conexión con grupos radicales árabes. No es nada causal, que cuando en marzo de 2004, la judía y ex secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright participara en Miami en la entrega de los premios a la excelencia de la revista Poder, entre los acreedores a estos galardones se encuentre Gustavo Cisneros. Los medios mentirosos acaparan los premios poderosos que concede la mafia judio-americana en el mundo. Allí estaba Emilio Azcárate, presidente de Televisa, y los directores de empresas como la editorial Grupo Santillana o la destilería José Cuervo. Esta revista Poder está plagada de putas millonarias; es una publicación, con ediciones en inglés y en español que circula en Estados Unidos, México, Colombia y Venezuela. Tiene casi cuatro años de existencia en su versión en castellano y casi dos en su versión en lengua inglesa. El diario El Universal se cuenta entre sus accionistas. Cuando la revista Poder realiza su segundo foro de negocios en Miami, en «Poder Business Forum 2004», centra su agenda para las Américas, y lo inaugura el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. Llega el jefe neogranadino acompañado de su ministro de Energía y Minas, Luis Ernesto Mejía, e Isaac Yanovich, presidente de la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol). Álvaro Uribe Vélez nació en 1952 en Medellín, en una familia de la alta burguesía, vinculada a poderosos terratenientes y al negocio del narcotráfico. En el libro «Los Jinetes de Cocaína» de Fabio Castillo, se relata que su padre, Alberto Uribe Sierra, era un conocido narcotraficante. El señor Uribe Sierra fue arrestado por ser de los «extraditables», pero Jesús 202

Aristizábal Guevara, entonces Secretario de Gobierno de la ciudad de Medellín, consigue su libertad. Uribe Sierra fue muerto por la guerrilla por sus actividades contrainsurgentes. Es conocida también la estrecha relación que Álvaro Uribe Vélez mantuvo con Pablo Escobar, y sus proyectos cooperativistas utilizados por terratenientes y narcotraficantes para un plan anti-insurgente de tierra arrasada. Su empresa de la muerte, Convivir, fue una organización con los paramilitares para consolidar en Antioquia una fuerza asesina y brutal, que luego va a ingresar en el eje bananero de Urabá, acribillando y desplazando campesinos. El brazo armado de los paramilitares colombianos llega a muchos puntos de Venezuela, principalmente a los centros ganaderos. Un informe revela que el canciller Colin Powell se reunió en el Hotel del Fondo de la Policía Nacional con el general colombiano (Mora Rangel); la Embajadora de EE UU en Colombia, señora Patersson, Pedro Carmona, el comandante de la Fuerza Aérea (Colombiana, general Velasco), el director de la nueva Central Nacional de Inteligencia militar, Rosso José Serrano, dos delegados de los alzados en la Plaza Altamira, dos directores de medios venezolanos y directores y enviados de dos diarios, una revista y una cadena radial de Colombia se han estado planificando cómo salir de Chávez. Losobjetivos icluyen el envío de una fuerza paramilitar de unos tres mil hombres a Venezuela, para dar inicio a una guerra que conllevara una serie de asesinatos selectivos. Antes de iniciarse la batalla central que debía darse en Caracas, iba a matarse a un político importante en Caracas, Mérida, San Cristóbal, Maracay, Barquisimeto y San Carlos. Todos quedan abortados (por el descubrimiento que hace la Disip en la Finca de Robert Alonso), menos el asesinato de Giandoménico Puliti. Cuando se encuentra que entre los grandes amigos de Cisneros están Álvaro Uribe Vélez, Carlos Andrés Pérez y el propio César Gaviria, junto con los que traficaron con armas y drogas en Centroamérica en medio del escándalo Irán-Contra, no nos cabe la menor duda de que este hombre tiene mucho que contar sobre las mafias del narcotráfico en nuestro continente. 203

NEGOCIO Y PODER Nuestro país tiene que unirse con una determinación y firmeza en la que no caben fisuras. George W. Bush. Pues bien, en «Poder Business Forum 2004» el presidente colombiano expuso los motivos y logros de su plan para pacificar y modernizar a Colombia. Tiene por lo tanto que aportar cifras en las cuales se indique que se están reduciendo los índices de violencia, secuestros, asesinatos, corrupción, gasto público y deuda. Su paisano, que viene de la misma camada de bandidos impuestos por el Departamento de Estado, ahora Secretario General de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria Trujillo, estaba también en el foro, al igual que el gobernador del Estado de Florida, Jeb Bush (hermano del presidente George W. Bush); el alcalde de Miami, Manny Díaz; el ex presidente de Bolivia Jorge Quiroga; el ex canciller mexicano y conocido agente de la CIA, Jorge Castañeda; el ex alcalde y supremo muermo de Bogotá Antanas Mockus y el opositor cubano Oswaldo Payá. Además de Madeleine Albright, se encontraba la embajadora de Estados Unidos en Brasil, Donna Hrinak (que antes fue embajadora de EEUU en Venezuela) y el ex embajador Jeffrey Davidow. En el campo empresarial y por el lado venezolano, no podían faltar Gustavo Cisneros, Lorenzo Mendoza, presidente de las Empresas Polar; Andrés Mata Osorio, editor presidente del diario El Universal. Pululaban agentes de la CIA que trabajan para los medios: Enrique Santos Calderón, editor de El Tiempo de Bogotá, el columnista de The Miami Herald, Andrés Oppenheimer y Rossana Fuentes Verián, editora de Foreign Affairs. Seguramente Linda Robinson estaba redactando notas para Us News & World Report, junto con el pelotón de periodistas bajo las órdenes de íntimos amigos de Cisneros que trabajan para Time-AOL, para Rupert Murdoch y para los Graham del Washington Post y Newsweek. 204

Para que nada del plan que se estaba urdiendo para derrocar a Chávez faltara, se encontraba allí el general James Hill, jefe del Comando Sur de Estados Unidos (con sede en el sur de Florida), representando al ámbito castrense. La injusticia estaba en el acto representada por monumentales ex fiscales generales: Alfonso Gómez Méndez (por Colombia) y Francisco Javier Barrio Terrazas (por México). Es decir, la crema y nata de la mafia continental que impone y quita presidentes. La cabaretera de la mafia, el cantante Julio Iglesias, estuvo presente por el mundo del espectáculo. Sobre el tema venezolano resaltó en especial la crisis de gobernabilidad, el acoso a la oposición y las medidas contra los medios. Como Alcapones atareados en repartirse un botín de 700 millones de habitantes y todo un continente, ocho puntos fueron los ejes de discusión: · Generación del crecimiento sustentable en el hemisferio. · Reto del gobierno corporativo. · El negocio energético en las Américas. · Las estrategias de negocios hemisféricos. · Los nexos económicos de Brasil, México y el Cono Sur con Estados Unidos. · La libertad de prensa en el continente americano. · Corrupción gubernamental y transparencia. · Seguridad y terrorismo. En este orden ideas, en la Revista Poder del día 13 de mayo de 2003, apareció una entrevista que le hicieron a Gustavo Cisneros los periodistas José Fernando López e Isaac Lee. De las preguntas y respuestas, vamos a resaltar las siguientes: —¿Usted le cree a Chávez? —Chávez ha hecho muchas promesas que no ha cumplido y en eso radica su crisis de credibilidad. Esperemos que esta vez sí cumpla. (Cisneros creyó que Chávez había llegado como todos los anteriores presidentes de Venezuela, sólo a cumplirles a los 205

grandes empresarios como él, que ponían y quitaban ministros, y se auto-otorgaban, del gobierno, millones de bolívares en préstamos que luego no pagaban). — ¿Usted es golpista? — No. («NO» seco y vacuo). — ¿Por qué el coronel Chávez lo eligió como «objetivo militar»? — Las razones me parecen elementales. La primera, política, para tratar de crear un rival. Pero yo no soy rival de nadie. Chávez está en la política y yo estoy en los negocios. Y la segunda, porque quien se siente inseguro frente al poder necesita controlar, y a quien se sale de su órbita de control lo convierte en su enemigo. Pero eso no es exclusivo de Chávez, eso lo hacen todos. (Entonces quiere decir que Cisneros no se salió de la órbita de control que crearon personajes como Jaime Luisnchi, Carlos Andrés Pérez o Rafael Caldera). — Suena muy comprensivo. ¿Usted no tiene algo personal contra Chávez? — No. — ¿Estaría dispuesto a conversar con Chávez? — Sí. Uno no puede rechazar una invitación a conversar con el Presidente de su país. PREFERIRÍA QUE FUERA EN PRESENCIA DE ALGUIEN SERIO E IMPARCIAL, COMO EL PRESIDENTE CARTER, O EL EX PRESIDENTE GAVIRIA, SECRETARIO GENERAL DE LA OEA, PARA EVITAR MALOS ENTENDIDOS. (Él sabe que ni acompañado iría a visitar a Chávez, porque el presidente le diría unas grandes verdades en su cara. Le diría por ejemplo que él fue quien negocio ante el Rey de España el Premio Príncipe de Asturias para un periodista de Venevisión; que fue él junto con Federico Alberto Ravell y Marcel Granier quienes se metieron el 12-A en Miraflores a cuadrar ministros para imponer las nuevas reglas económicas del régimen de Carmona Estanga).

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— ¿Cómo le parece el papel que ha jugado el Secretario General de la OEA en la crisis venezolana? — Muy importante. Gaviria es un experto en manejar crisis y siempre las ha resuelto bien. Durante su presidencia en Colombia le tocaron días muy difíciles y recuerdo que cuando terminó tenía la más alta popularidad que un presidente colombiano haya tenido en muchos años. Y fue con ese prestigio que llegó a la OEA. En el tema de Venezuela ha hecho un sacrificio enorme, y ha sido paciente, persistente e inteligente. Su papel apenas está comenzando. (El 15 de mayo de 2004, el diputado a la Asamblea Nacional, Ismael García, pone al descubierto que Gustavo Cisneros es quien paga a funcionarios de la OEA, para mantener el estado de zozobra general con relación al proceso de los reparos se que lleva a cabo en Consejo Nacional Electoral. Denunció el Coordinador del Comando Ayacucho el financiamiento recibido por los funcionarios Marcelo Álvarez y Dominique Reyes, de la OEA por parte de empresarios privados. Que éstos disfrutaron de una estadía en el archipiélago Los Roques, en la posada Galápagos, la cual fue costeada por el canal Venevisión. El diputado presentó las pruebas de los pagos realizados con una tarjeta de crédito perteneciente a Venevisión, por órdenes de Gustavo Cisneros. Según él, el canal «Venevisión», habría cancelado una cuenta de gastos en Los Roques por 3.144.960 bolívares (1.600 dólares). García denunció igualmente que representantes de la OEA hacían regularmente viajes a República Dominicana para reunirse con delegados de la oposición y tramar «una conspiración» en la quinta «La Serenísima» y en la «La Romana». «Nuestra denuncia es suficientemente seria para que el señor Gaviria explique los viajes de unos señores que vinieron de observadores y pasaron a Santo Domingo a reunirse en esa quinta para conspirar», dijo García. El diputado invitó a los periodistas a investigar a quién pertenece la quinta «La Serenísima» en la que se reunirían funcionarios de la OEA con «personajes importantes de la política de oposición. 207

Después de la recolección de firmas, los agentes de la OEA salieron a declarar desvergonzadamente contra el CNE, y haciéndolo de la misma manera que el rector borracho, pagado por la CIA, Ezequiel Zamora. Fue tal toda la presión que se hizo contra el CNE que finalmente consiguieron que se fuera al revocatorio). — ¿Y el Presidente Carter? — El peso que tiene Jimmy Carter como ex presidente de Estados Unidos y Premio Nóbel de la Paz ha hecho que se identifique el referendo revocatorio como opción democrática para resolver la crisis y que todos los esfuerzos dispersos que existían en el gobierno y la oposición se enfoquen en eso. (Al igual que los miembros de la OEA en Venezuela, los del Centro Carter se han prestado para trabajar en lo referente al posible referendo, torcidamente a favor de la oposición). — ¿Le gustaría ser presidente de Venezuela? — No.. — Hablando de sus negocios, ¿cómo definiría a la Organización Cisneros? — Un grupo de comunicaciones, telecomunicaciones y entretenimiento. — ¿Y la cerveza? — La cerveza hace parte del entretenimiento. Les cuento una anécdota. Hace 14 años, conversando con Roberto Goizueta, ex chairman de Coca Cola con quien teníamos planes de hacer una gran embotelladora latinoamericana –lo que está haciendo Femsa en este momento–, le pedí que definiéramos qué eran los refrescos. Y Goizueta me contestó: «No se lo digas a nadie, porque ese es el secreto de nuestro marketing, pero para nosotros los refrescos son entretenimiento». Y por eso siempre han asociado la marca con los artistas, la industria del cine, los deportes, etc. Anheuser Busch, la cervecera más grande del mundo, también comparte esta filosofía. (En realidad todos estos entretenimientos tienen un gran tutor y un gran director: LA DROGA. Sin droga no hay entreteni208

miento que valga; y los de los refrescos, como la Coca Cola, caben perfectamente dentro de este concepto, tal como se lo dijo Roberto Goizueta. Igualmente las bebidas alcohólicas en las que también Cisneros ha metido su garra de negociantes, como el ron Bacardi y Cerveza Regional. La Regional la compró porque quería complementarla con el béisbol, porque había adquirido otro entretenimiento, Los Leones de Caracas. Mientras los fanáticos ven el partido liban cerveza, al tiempo que no se deja entrar la cerveza Polar en los estadios donde jueguen los Leones. La televisión es también una suprema droga tal cual como la viene manejando Gustavo Cisneros: violencia, pornografía, perversiones para propiciar un demencial consumo de bagatelas, a la vez que una manipulación brutal en la información). — En el tema de los medios y el entretenimiento, ¿cuál es su interés en el mercado hispano de Estados Unidos? — Nuestro interés es total. El país que tiene el ingreso per cápita más alto de toda América Latina es el país hispano dentro de Estados Unidos. También tiene la mayor estabilidad y la mayor capacidad de crecimiento. Y pienso que va a ser la locomotora para muchas empresas latinoamericanas que todavía no han descubierto el dinamismo de este gran mercado. (En esta respuesta está contenida toda la filosofía de este supermercenario de los negocios: hay que ir a por los hispanos que buscan el sueño americano, a darles cada vez más de su propia medicina. Estos son los más proclives a vender su alma al diablo, y además, los que tienen dólares en sus cuentas de ahorros, en sus bolsillos). — La situación económica en Venezuela es muy mala y no es ningún secreto que Chávez está asfixiando a los medios con el tema cambiario. Hasta ahora no les ha aprobado un solo dólar y ha dicho públicamente que no se los va a aprobar. Hay muy poca publicidad y no hay dólares. ¿Como va a sobrevivir Venevisión? — Venevisión ya se tuvo que acomodar a la nueva realidad. Hemos tenido que sustituir mucha programación que 209

se hacía con talento local con programación de otras compañías nuestras en el exterior. El daño con el control de cambios se lo está haciendo Chávez a los venezolanos. Nos ha obligado a mover nuestras producciones a Colombia, Chile, Argentina y Perú. — Pero el daño no es sólo a los venezolanos. Venevisión también tiene que estar sufriendo de alguna manera, ¿o no? — El primer compromiso de un canal de televisión es mantener el vínculo con su audiencia y en eso no le hemos fallado a la gente. Los niveles de rating de Venevisión no sólo no han caído sino que están aumentando. Ahora, toda la televisión de Venezuela, en general, se verá afectada porque a la larga la calidad internacional de los programas no podrá ser la misma. Y en el área informativa no se harán sacrificios. — ¿Usted se mete en el contenido de los noticieros de Venevisión? — No. — Supongamos que Chávez no se cae y la crisis no termina pronto. ¿Venevisión cerraría? — Nunca. — ¿Así sea un pésimo negocio? — Sí. Nuestro compromiso es con Venezuela. (Estas respuestas se entienden perfectamente si tomamos en cuenta que los medios de comunicación para la CIA, para el Departamento de Estado de EE UU son cuestiones de vital estrategia política y militar. Viendo que Cisneros pertenece a organizaciones gringas que de vieja data vienen sirviendo a la CIA, no es difícil colegir que Venevisión no es tan solo una empresa privada, sino del Departamento de Estado). — Usted es buen amigo del rey de España. Y quienes los han visto juntos dicen que hay una buena química. ¿Cómo es su relación con él? — Muy respetuosa. — Usted ha tratado con muchos presidentes de diversos países. ¿Quién es el que más le ha impresionado? 210

— Los que más impresionan por la responsabilidad y el poder que tienen son los presidentes de Estados Unidos. (Claro, los que llegan a presidentes de EE UU lo consiguen a través de selecciones que hacen grandes corporaciones, y sectores mafiosos, como son los que llevaron a Bush, en combinación con capos como los halcones de Dick Cheney y Ronald Rumfeld). — ¿Cómo termina uno pescando con Carter, en el rancho de los Bush y teniendo a Clinton como huésped? — He tenido mucha suerte. (Eso es lo que llama suerte este tipo. Un respuesta reveladora que debe ser de mucho interés para putas como Carlos Fuentes). — ¿Cómo le pareció la decisión del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, de apoyar a Estados Unidos en su guerra con Irak? — Me parece consecuente con su ideología, su campaña a la presidencia y su política de gobierno. Y sobre todo, una posición de solidaridad que tiene que comprender un país como Colombia, que sufre por el terrorismo. — Fuera de unas aprobaciones presupuestales de Washington, ¿cree que le va a traer algún beneficio a Uribe y a Colombia? — Hace algunos meses había muchos escépticos sobre la victoria en la guerra y había mala memoria sobre las experiencias pasadas con Sadam. Pero ahora está claro para todo el mundo qué clase de persona era. La guerra se ganó y Estados Unidos será fiel con sus aliados. (Cisneros debe estar hoy muy orgulloso de los vejámenes y sadismos que llevaron a cabo las tropas con los prisioneros iraquíes. Eso también significa tener mucha suerte no sólo para él, sino para el imperio y la democracia en Occidente). — El Foro Iberoamérica se ha vuelto un centro de reunión de poder. En el más reciente, realizado en Toledo, estuvieron los empresarios más importantes de España y América Latina, jefes de gobierno e intelectuales. ¿Qué se discute en esas reuniones?

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— Lo fundamental son las situaciones que nos atañen a todos como comunicadores. Los más importantes son la defensa de los principios democráticos y específicamente la defensa y la promoción de las libertades individuales y sobre todo de la libertad de expresión. — ¿Quién es su mejor amigo? — Mi hijo Guillermo. — ¿Han trabajado juntos alguna vez? — En las cosas en las que trabajamos juntos trabajamos muy bien. Pero donde yo lo admiro más es en el trabajo realizado en Vale TV, que es el mejor canal de entretenimiento cultural de América Latina y del cual fue cofundador y diseñador de programación. — ¿Por qué tiene sus headquarters en el área del Gran Miami? —Me parece que no existe un lugar mejor para manejar los negocios entre América Latina y Estados Unidos, y viceversa. Miami va a tener además la oportunidad de convertirse en un gran centro cultural de América Latina. Ese es el reto que tiene la ciudad y es un reto en el cual nosotros, como Fundación Cisneros, estamos participando y queremos participar activamente. La planificación de las empresas culturales generalmente necesita décadas y necesita un horizonte muy largo de tranquilidad económica y seguridad jurídica, que es lo que brinda Miami. — ¿Usted sigue lo que ocurre en Miami? — Claro que sí. Leo todos los días el Miami Herald y veo Univisión. Me parece muy interesante la gestión del alcalde Manny Díaz, quien se ha sabido rodear y vincular al sector privado en su equipo de trabajo. LOS GANSTERS DEL ART DEALER La gente adinerada me aburre horriblemente. Richard Nixon. Gustavo Cisneros pertenece a múltiples instituciones casi todas muy ligadas a grandes centros económicos y políticos 212

norteamericanos, como a la Junta de Asesores Internacionales del Council of Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores). Este ha sido un gabinete asesor privado formado básicamente por la elite empresarial y social de EE UU, tradicionalmente muy ligada a la CIA. Un gabinete de sombra como suele decirse entre nosotros para tratar sobre la política exterior del mayor monstruo imperialista de la tierra, y el que en parte decide en qué países hay que intervenir, a dónde hay que hacer la guerra, a quienes aplicar bloqueos económicos. Fueron miembros de este Consejo, poderosos capos como Allen Dulles, John McCloy y David Rockefeller. Casualmente los relacionados con este Consejo también entran en los grandes negocios del arte y tienen conexiones con el Museo de Arte Moderno Contemporáneo de Nueva York (MoMA), en el cual ahora vemos como orondo miembro a mister Gustavo Cisneros. Es decir, Gustavo Cisneros es hombre de gran influencia e importancia para el MoMA. Nelson Rockefeller, el mayor jefe real de la CIA que haya tenido el Tío Sam, no fue por nada casual, que llegó a presidente de un comité asesor de MoMA, y que en 1956 fue nombrado presidente de este Museo. En realidad uno de los fundadores del MoMA fue la madre de Nelson Rockefeller, Abby Aldrich Rockefeller, de tal modo que el propio Nelson llamaba a MoMA «el museo de mami». Cuadraba la posición capitalista e infernalmente mercantilista de Nelson con los gustos de Gustavo Cisneros. Nelson era amante del expresionismo abstracto y se refería a él como «la pintura de la libre empresa». La colección privada de Cisneros y de su mujer Patricia debe ser fabulosa, si tomamos en cuenta que la de míster Nelson sobrepasaba en 1956, las 2.500 obras (sin contar las que decoraban los edificios de sus imperios como el Chase Manhatan Bank y el Rockefeller Center). Es histórico, pues, que el MoMA siempre ha funcionado como un instrumento de la CIA, y para ello recomendamos leer el libro «La CIA y la guerra fría cultural», de Frances Stonor Saunders, Editorial Debate, 2001, Madrid. Dice la historiadora Stonor Saunders: «Para funcionar a cierta distancia de la CIA, y por lo tanto ofreciendo un disfraz 213

creíble para sus intereses estaba el Museo de Arte Moderno. Si revisamos los comités y consejos del MoMA veremos una verdadera proliferación de vínculos con la Central de Inteligencia Americana. En primer lugar estaba el propio Nelson Rockefeller, que había dirigido la agencia de inteligencia del gobierno durante la guerra en Latinoamérica, nombrado coordinador de Asuntos Interamericanos (CIAA). Esta agencia, entre otras actividades, patrocinaba exposiciones itinerantes de pintura americana contemporánea. Diecinueve de estas exposiciones fueron contratadas por el MoMA». Los que pasaron por la directiva del MoMA, como hoy Cisneros, han trabajado, pues, coordinadamente con la CIA. En este sentido es significativa la red de tapaderas y de agentes infiltrados que creó Nelson Rockefeller en Venezuela, grandísimo amigo de Betancourt y por ende de don Diego Cisneros. Durante muchos años, el MoMA estuvo bajo la dirección del supremo agente de la CIA, Nicolás Nabokov. Servir al MoMA, se convirtió en una acción militar y política de primer orden, porque desde allí quería hacerse sentir que el arte moderno dependía de EE UU. Pero a la vez con el acaparamiento de obras famosas se hizo un gran negocio para los millonarios. Los millonarios por naturaleza no sienten el arte, lo que sienten son los dólares que están detrás del arte. Es así como vemos una de las cuñas de Cisneros, la señora Sofía Imber (poderosa Art Dealer), convertida en dueña del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas hasta el punto de que hoy lleva su nombre (MACCSI), gracias a la generosidad del super corrupto Carlos Andrés Pérez. La red «cultural» Cisneros-Otero-Jefes del Partido AD, se adueña de los espacios culturales con posibilidades de grandes negocios en Venezuela. Es así como prospera el lacayo Pedro León Zapata, a quien Sofía Imber pone por los cielos, además de que su MACCSI llega y le compra centenares de sus obras. El MACCSI fue inundado por una gran cantidad de charcutería44 del escultor colombiano Botero. Es así, como por culpa de Cisneros vinimos los venezolanos a tener un concepto totalitario del arte. Se impuso el asunto del color político: «Te compramos por más de lo que vales. Colócate un precio». Se 214

hicieron de las ferias exhibiciones de ganados políticos que iban al matadero de sus ideas por aparecer por televisión. Los compraban en los museos o en las editoriales y luego los remataban haciéndoles campañas por la televisión y los periódicos. Así fueron surgiendo en América Latina manadas de insignes lacayos al servicio del imperio Cisneros como Carlos Fuentes, Pedro León Zapata, Mario Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza, Jesús Soto. Vemos igualmente a Gustavo Cisneros como miembro de la United States Information Agency, que en la década de los cuarenta, bajo el poder de McCarthy, quemó libros (entre ellos «La Montaña Mágica» de Thomas Mann, «Obras Escogidas» de Tom Paine, «La Teoría de la Relatividad» de Albert Einstein, escritos de Sigmund Freud, «Los Diez Días que Estremecieron el Mundo» de John Reed, etc). Pero Cisneros también es consejero del nido de ratas de la Sociedad de Las Américas. Dice el periodista chileno Ernesto Carmona que entre los consejeros de la Sociedad de Las Américas no sólo se encuentran grandes millonarios e influyentes políticos continentales, sino figuras como la del paraguayo Conrado Pappalardo, un diputado que, estuvo involucrado en el asesinato del vicepresidente de su país Luis María Argaña, ocurrido en marzo de 1999. Añade Ernesto Carmona: «Y si no es un alcance de nombre, sería la misma persona que, desempeñándose como jefe de Protocolo de la Cancillería de Alfredo Stroessner, en julio de 1976 presionó a George Landau, el embajador de Estados Unidos de la época invocando «un favor» solicitado a Stroessner por su colega Augusto Pinochet-, para que estampara sendas visas en dos pasaportes paraguayos falsos a nombre de Juan William Rose y Alejandro Romeral Jara, «hombres de negocio» que necesitaban viajar a Washington. «No eran hombres de negocio ni paraguayos, sino asesinos: Michael Vernon Townley, estadounidense alquilado por los servicios de inteligencia chilenos de la época, y Armando Fernández Larios, oficial del Ejército de Chile. Efectivamente, tenían un «negocio» en Washington, el asesinato de Orlando Letelier, acaecido el 21 de septiembre de ese mismo año». 215

«Landau fotografió los pasaportes antes de estampar las visas y ésa fue la hebra que le permitió al fiscal Eugene M. Propper desenredar la madeja del crimen. Pappalardo fue un precursor de la Operación Cóndor en estrecha connivencia con Vernon Walters, entonces jefe de la CIA, y el general chileno Manuel Contreras, jefe de la tristemente célebre Dirección de Inteligencia Nacional, DINA. Más tarde, Landau fue embajador en Venezuela y posteriormente presidió la Sociedad de las Américas, de la que todavía es consejero». Recordemos que Edwars fue el mayor jefe de medios de Chile que contribuyó al derrocamiento de Allende. Visitaba con frecuencia a Nixon a quien le pedía se saliera cuanto ante de ese «hijo de puta comunista». A mediados de la década de los 70’s Venezuela está enceguecida por la vida fácil: se importa de todo y no se produce casi nada; se bebe whisky caro hasta en misa. Se derrocha con locura, cien mil compatriotas emigran del país para residenciarse en Miami, Nueva York o Madrid, pero con dólares que extraen de nuestra renta petrolera; a nadie le importa si van o no a estudiar; otro millón sale a turistear. La delincuencia se hace incontrolable, y se mata en todas partes en las narices de la policía y a la luz del día. La propia policía es el cáncer supremo de la inseguridad, y todo el mundo admite que el mayor delincuente es Carlos Andrés Pérez. Las escuelas y los hospitales se caen a pedazos; cada cual se las arregla para no trabajar, y se crea esa delincuencia colectiva de que hay que vivirse al Estado. La frase más popular es: «Pónganme donde hay». Se vive en huelgas a las que nadie les importa si se resuelven o no. A ese gran delincuente que es Carlos Andrés Pérez se le acusa de haber ordenado matar a abogados, a candidatos presidenciables (Renny Ottolina) y de ordenar el asesinato de periodistas (Jorge Olavarría). El periodista Rafael Poleo se va a Miami, amenazado por Pérez, y el Presidente tiene una amante con varias mansiones en Venezuela, una de ellas en el Country Club. El propio Rómulo Betancourt, admitió que el país era un pandemonio, que se aproximaba al un despeñadero y nadie podía evitarlo. Cada ministro era un gran 216

ladrón, y cada gran ladrón iba a Miraflores a pedir que le dieran un ministerio. Pero el que estáabamuy bien en este infierno, y sus acciones creciendo, seguras, fuertes y con un gran futuro, era Gustavo Cisneros. LA REVISTA RESUMEN En 1975, se encontraba en su máximo apogeo la revista Resumen45, dirigida por unos de los máximos jala bolas de la ultra-derecha, Jorge Olavarria. En esta bazofia escribían personajes expertos en pegar carrera hacia embajadas, como Rodolfo José Cárdenas y Carlos Canache Mata. El equipo técnico de esta revista estaba además conformado por personal de Venevisión, entre ellos Gilberto Correa. En cada numero aparecía a página completa un anuncio de Venevisión, y Revenga, Vicepresidente de la Organización Cisneros, trabajó para esta revista hasta como corresponsal en el extranjero, y llegó a entrevistar al Sha de Persia. Eran infaltables las entrevistas de Olavarria, con profundos jalones a su aguacates, a Rómulo Betancourt, Eugenio Mendoza46, Gonzalo Barrios, Ramón Escovar Salom, Reinaldo Leandro Mora47, Carlos Rangel, Sofía Imbert, Carlos Andrés Pérez. Jorge Olavarría le jaló con locura a Pérez, y como éste no le paró lo suficientemente, entonces lo atacó también con locura. Olavarría se volvía peligroso cuando no le daban lo que pedían, y fue así como los Cisneros lo acabaron mandando al carajo. Idéntico a Rafael Poleo. Un blanco de todos los periodistas con grandes ambiciones fue atacar a Cisneros, primero para chantajearlo y luego convertirse en su aliado una vez que se bajara de la mula. Venezuela ha tenido hijos de puta, pero ninguno como Jorge Olavarría. Decía de CAP: «Líder de un triunfo político extraordinario, Jefe de un poder político extraordinario, administrador de un poder económico extraordinario, Carlos Andrés Pérez asume responsabilidades… La conciencia histórica de Carlos Andrés Pérez, tiene esa evidencia objetiva de indudable valor indicativo de cómo ve e interpreta él su trascendencia… El hombre supo trascender el clima que lo rodeaba… Ciertamente, hay evidencias objetivas de que Carlos Andrés Pérez tiene conciencia de la dimensión humana de su responsabilidad, en su aspecto más importante: la de que el 217

esfuerzo debía ser colectivo, numeroso de equipo (para que lo incluyeran a él, a Olavarría). Carlos Andrés Pérez es un hombre básicamente noble, no tiene rencores y es buen amigo48». Diez páginas de elogios, peor que cuando alzó en brazos a Rosainés y la niña le orinó el pecho, y salió dando alaridos: «- Eso trae suerte». El periodista estrella de Resumen, Antonio Aparicio se guindaba, si era posible, peor que el propio Olavarría. Hay que ver qué capacidad tienen ciertos zánganos con educación para jalar con delirio. Escribía Aparicio: «Carlos Andrés Pérez es un generador de confianza y entusiasmo. Y esto no es sólo dentro de sus fronteras…49». Horrible, vaya uno a saber qué le estaba Aparicio pidiendo al Gocho. Otro que andaba arrastrándose a más no poder, con apariciones a montón por Venevisión, era el nuevo embajador ante la ONU, el vividor Simón Alberto Consalvi quien grandilocuente planteaba: «Hitler no ha muerto: vive en Sudáfrica», «el genio de CAP repercutirá en todo el mundo», «ser embajador ante la ONU es un cargo muy desagradable». Entonces, por orden de Washington, todo era un show. Se trataba hacer ver que estábamos contra la política de Kissinger, que teníamos roces con Jimmy Carter, que CAP estaba llevando a cabo una acción política soberana y contra EE UU. La realidada era otra, como nunca Venezuela estaba cumpliendo los requerimientos del Departamento de Estado. EL PORNÓGRAFO ARMANDO DE ARMAS En 1976, en el terreno de los medios de comunicación se estaba generando una horrible guerra a cuchillo. Olavarría y los dueños de El Nacional le mostrarán los dientes al grupo que lidera Armando De Armas, y acabaran apartándose del Bloque de Prensa. De Armas intenta una demanda penal50 por difamación contra Olavarría porque éste no admite que su competidor tenga tanto dinero y continúe monopolizando el negocio de la pornografía con sus revistas. Por este mismo delito Oscar Yanes también demandará penalmente a Olavarría. Y Olavarría contrademandará a De Armas y a doce empleados del Bloque de Publicaciones De Armas «por el delito de difamación agrava218

da contenida en un injurioso telegrama dirigido a la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Presa, SIP, en el cual se pretendía descalificarlo moral y profesionalmente51». Pelea de perros. Luego entrarán en otros pleitos similares Diego Arria, junto con el grupo 1-BC, el Diario de Caracas, y posteriormente abrirá fuego con amenazantes lanzallamas jurídicos contra el Grupo Cisneros, y desde el Congreso Nacional, el periodista Rafael Poleo. Todo esto mientras la cadena Capriles se le metía en el tereno a las pornografías de De Armas, sacándole el jugo a los más horrendos y monstruosos asesinatos pasionales, crímenes, mutilaciones, seres deformes, marcianos, vendiendo por docenas de miles estas ediciones cloacas como «Crónica Policial». De Armas, para defender sus revistas pornográficas, trató de escudarse en el Consejo Venezolano del Niño, y dijo que sus publicaciones eran de orientación familiar, donde trataba problemas de educación sexual y familiar en sus revistas Vanidades, Buen Hogar, Cosmopolitan, Momento, Variedades, Luz y Hombre y Mujer. En cada edición de la revista Luz, aparecía una pareja en estado de éxtasis sexual, y sus titulares eran de estilo: «Estimulantes sexuales, ¿tienen efecto?», «La máxima experiencia erótica: Cómo provocarla». Y estas bazofías se las quería regalar De Armas (¡como una gran cosa!) al Consejo Venezolano del Niño para que lo leyeran sus muchachos. Efectivamente, De Armas hizo público un comunicado donde dice en una carta que «tendrá sumo placer en proveer regularmente, cada vez que aparezcan, al Consejo Venezolano del Niño, estas publicaciones». Hubo protestas contra esa plaga seudo-científica de Publicaciones De Armas, más pornográficas que otra cosa. En una de esas porquería de Luz, se escribía: «La sexualidad y el Niño: Practicar al coito es normal en los niños, y, por lo tanto, Guillermo no está erróneamente atemorizado de que su hijo será un pervertido en potencia. Como la autogratificación y la exhibición de los órganos genitales, el coito infantil es perfectamente natural, y los intentos de los padres por suprimir esas actividades incrementan los conflictos y las sensaciones de culpa». Otros temas bellos para ser llevado al Consejo Venezolano del Niño, eran: «Moteles 219

para el matrimonio aventurero», «satisfaga a su hombre como toda una mujer, aunque tenga que fingir», «cómo atrapar a un hombre rico», «ejercicios en la oficina para enloquecer a su jefe», «mata el miedo y triunfa», «hasta que punto dominan los hombres», «¿qué tan erótico es usted?», «¿qué es lo que está de moda?», «Las experiencias eróticas montan la escena para las relaciones maduras sanas o insanas». De Armas se iba a hacer rico con estas mierdas, y en el papel de esas porquerías lo asumiría Gustavo Cisneros desde Venevisión. La Iglesia siempre se hizo la sorda y la muda ante estas aberraciones, y sólo vino a ocuparse de la sociedad civil y a descubrir que el país estaba en las últimas, cuando Chávez ganó las elecciones en 1998. Pero así será el acuerdo al que llegaron este par de bandidos que Olavarría recogerá en la edición de Resumen Nº 161, de 5 de diciembre, a todo trapo el enlace de Milagros De Armas (hija de Armando) con Federico Fantes Mijares. Y uno de los que sirve de paje y anfitrión de la boda es el hijo de puta de Olavarría.

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EL MENEN VENEZOLANO Nos gastamos tanto dinero en el ejército para asegurarnos de no quedarnos sin petróleo que las escuelas se caían a pedazos y la gente era cada vez más estúpida. Michael Moore. Aquel gran delincuente, GRACIAS VENEVISIÓN, GRACIAS RCTV, GRACIAS GLOBOVISIÓN, seguía siendo «El Rey». A pesar de que en su propio partido le llamaban LocoVen, se lo promocionaba a través de los medios estadounidenses como un gran estadista. ¿Quiénes en el exterior se encargaban de arreglarse esa imagen?, pues, Gustavo Cisneros, Diego Arria y Gumersindo Rodríguez. Carlos Andrés Pérez se hacía entrevistar por el periodista norteamericano Piere Salinger de la revista francesa L´ Express, y el Washington Post y el New York Times le echaban de sus mejores flores. Decía CAP a L´ Express, el 10 de marzo de 1975: «Vamos a cambiar el mundo», y Venevisión con grandes anuncios reproducía aquella barbaridad. Gustavo Cisneros estaba feliz con su LocoVen. Nada nos extrañaría que quien trajo a los expertos gringos para que nos redactara la famosa nacionalización chucuta haya sido El Adelantado. CAP gritaba que su destino era emular las hazañas de Bolívar nacionalizando todo, cuando a su lado tenía al representante de la nueva generación adeca, Héctor Alonzo López (quien se reía del Presidente porque en su opinión la vigencia de los ideales del Libertador en las actuales batallas por el desarrollo era un exabrupto). Héctor Alonzo López había obtenido su título de bachiller por secretaria del Ministerio de Educación, por la misma oficina donde lo habría de obtener Blanca Ibáñez. Lo cierto fue que CAP fue nuestro Carlos Menen, y el papel de Domingo Cavallo lo hizo Gustavo Cisneros. El súbito capricho de CAP por Cecilia Matos estaba destrozando el país; ya el Presidente no se ocupaba sino de ella 221

y de sus gustos, y esta señora no conocía límites en sus frivolidades. Al menos Blanca Ibáñez había tenido la aspiración de hacerse bachiller, y luego ostentar el glorioso título de abogada de la república; también solicitó la Orden del Libertador en Primera Clase. Pero Cecilia Matos Melero, la barragana de Pérez, no quería títulos sino dinero y poder, estaba viviendo cerca de la mansión de los Cisneros. Se había hecho miembro del Club «La Lagunita» en 1978, cuando la acción valía 200.000 bolívares, y en su declaración al impuesto sobre la renta se registraba que su ingreso anual era de 25.000 bolívares52. Estaba protegida por el banquero Pedro Tinoco y su supremo socio El Adelantado, en fin por los Doce Apóstoles de la gran estafa nacional. De gente como esta, surgiría la Coordinadora Democrática, la que Gustavo Cisneros utilizará para lanzarla sin compasión contra Chávez. Ante los Doce Apóstatas, era frecuente ver ese espectáculo amoroso de Cecilia llamando a CAP, «papi», sin ningún recato y con muchos mimos. Cecilia llegaba en helicóptero a la Lagunita, en su mansión de los grandes saraos, con fiestas cariocas o dominicanas, botando con locura millones de bolívares en una sola noche. El Adelantado vio y conoció de cerca ese asqueroso mundo, pero él no era un analfabeto como Chávez para dejar de coger lo que le correspondía. Tampoco se rebajaba a hacer negocios con políticos, por consejos de su padre. ¿Cuántas veces, Gustavo Cisneros le beso la mano a su vecina Cecilia Matos? ¿Cuántas veces la honraría recibiéndola en su casa del Country Club o en La Romana? ¿Cuántas veces compartiría con la pareja Pérez espléndidas reuniones en Nueva York o en Miami? En Nueva York aquella reina tenía varios lugares para no aburrirse. Podía pasar unos días en el Olimpic Tower o en la Galirie. Cecilia además tenía pasaporte diplomático, y Gustavo Cisneros lo sabía. Los hermanos de Cecilia (catorce, en total), que de perrocalienteros en la calle habían pasado a formar parte del mismo tren de privilegios, blandían también en los aeropuertos sus pasaportes diplomáticos. Las barraganerías de Pérez y de Lusinchi las conocía en detalles El 222

Adelantado, pero como él no era analfabeto como Chávez, no le interesaba criticar a nadie; él estaba en lo suyo. Él no tenía nada que ver con eso. Entre los socios admitidos en La Lagunita Country Club de 1979, estaban junto a Cecilia, los que 22 años más tarde blandirían unas banderitas en la Plaza Altamira. Los había también quienes no se atreverían a ensuciarse golpeando cacerolas y marchando por la libertad de Venezuela: los Brillembourg, los Zuloaga, los Pocaterra, los Machado, los Azpúrua, Conde Jan… En verdad que casi nadie analiza que lo que la gente estuvo pidiendo a gritos en la Plaza de Altamira era: «¡vuelvan las barraganas de los Presidentes, please que vuelvan!». Entonces, insisto, el país no estaba dividido, ni había odios ni conflictos de clases sociales. Eso, insisto, es lo que ha estado pidiendo a gritos Gustavo Cisneros, desde Miami, Washington o Nueva York: «¡vuelvan las barraganas de los Presidentes!». Cecilia Matos había sido simplemente una secretaria de la fracción de AD en el Congreso de la República, y allí mismo Lusinchi también encontraría la suya. Aquellas amantes que los adecos se conseguían por racimos en el Congreso Nacional les traían «buena suerte». De ser una simple secretaria, Cecilia pasaría a tener chofer que la llevaba y traía por Caracas en un Mercedes Benz 350, adjudicado a la Presidencia de la República. Porque además, el Apóstol Adelantado conocía de la calidad viajera de Cecilia que no se estaba quieta, y que de Nueva York saltaba a Paris, Roma, Madrid, Lisboa, Hawai, Japón, de aquí a Río de Janeiro, de Río a Miami, y de este santuario agusanado a Curazao, Aruba, Puerto Rico o Santo Domingo. De cada viaje, Cecilia traía entre doce y quince maletas. Un souvenir asiático, contó ella misma como si se tratara de una friolera, le había costado quince mil dólares. Cuando Cecilia estaba en Caracas, los Cisneros sabían que los miércoles «son para mi reina». CAP no estaba ese día para nadie, y medio millar de escoltas rodeaba La Lagunita. Eso sí, de madrugada el padrote de los apósteles se iba a La Casona, cumpliendo el dicho de que andino amanece en su casa. En su mansión de La Lagunita Cecilia amenizaban sus 223

fiestas con Julio Iglesias o La Polaca, y podían verse aplaudiendo y dando brinquitos modernos al Pedro Tinoco, a Carola Reverón de Loperena, a Antonio Scannone, Carmelo Lauría, Siro Febres Cordero (a quien se le dictaría luego auto de detención junto a Ricardo Cisneros), Luis Núñez Arismendi, Enrique Delfino, entre otros de la gran camada. Todos atendidos por un chef de apellido Vázquez que también preparaba ricos platos en Miraflores. Se refiere que Simón Alberto Consalvi era entre todos los sinvergüenzas de aquellas francachelas el que más destalonaba zapatos bailando, y siempre asistía a ellas sin su esposa. Lo que más preocupaba a aquellos grandes dirigentes que amaban tanto a su país, era que Cecilia no acababa por salir embarazada, y hasta se trajo al médico que trataba a Sofía Loren. Aquella Venezuela sí era bonita, no esta, nojoda, regida por un negro grosero, violento y amigo de Fidel Castro. A Cecilia quien mejor la entretenía era el superministro de economía Carmelo Lauría, porque este borrachito tenía una especial calidad humana para explicarle los decretos de Pérez. Se los llevaba ordenados por carpetas de colores, y mientras él campaneaba un buen whisky y ella un champaña, uno a uno se los iba evaluando con la misma sapiencia y pedagogía que aplicaba en sus conferencias en la UCAB. Allí le decía Lauría que en el mundo habían desaparecido para siempre el sentido de términos como imperialismo, explotación, dominación y monopolio. Cecilia quedaba extasiada al caer en la cuenta de que todo fuese tan simple y banal, mejor dicho que la banalidad fuese la reina de todas funciones del Estado, y que aquello que una vez lo imaginó plagado de sublimes complejidades no pasara de ser menos que una receta de cocina. Cuántas horas El Adelantado compartiría con la también coleccionisa de obras de arte, Cecilia Matos, quizá hablándole de las nuevas tecnologías, de los programas espaciales, de la irremediable digitalización hasta del alma de las futuras generaciones. ¿Bache y Fuentes habrían investigado esto? Porque la gran querida de Gustavo Cisneros ha sido de siempre el capital y las nuevas tecnologías. Con ellas follaba cada minuto, cada segundo. En cuanto a lo doméstico Gustavo 224

llevaba una vida muy familiar y decente con su esposa, pero también comprendía que un Presidente estaba sometido a demasiadas presiones, y merecía gozar del reposo de los grandes guerreros. Además, ¿cómo no le iba a aceptar su Cecilia, cuando el propio Pérez en un acto de suprema indignación amenazó a sus más cercanos financistas de que si no la aceptaban, que se fueran para el carajo. De modo que Gustavo Cisneros hizo también el papel de un soberano chulo, porque jamás le dijo a Pérez que aquellos caprichos de su barragana estaban mal para el país; más bien lo protegía con su poderoso medio de comunicación Venevisión, y todas las noticias que allí pasaban sobre el país y sobre el Presidente en absoluto reflejaban la vida disoluta y degenerada de Pérez. Con solo haber pasado 30 segundos por su televisora, medio reseñando una sola de aquellas vagabunderías, Pérez y su amante habrían tenido que salir huyendo de Venezuela. Pero nada se decía, Pérez era amigo de Kissinger y de los cubanos agusanados radicados en Miami. Estaba protegido, digo. Imaginemos que el chulo de los chulos, Napoleón Bravo, cada mañana, hubiese mostrado en su programa al espongiforme Pérez, para arriba y para abajo con su querida, mediante super-teleobjetivos. Con una televisión valiente, Venezuela habría sido otra. Pero de puta a puñeteros, ellos se entendían mientras el país se desangraba a paso de cabronadas. Eso pasaba, y fue así como entonces pudo surgir un grandísimo Capo Global, endiosado por Fuentes. Para aquella época los ministros se dividían en dos clases: los cecilianos y los apóstatas, y los que deambulaban como moscas dentro de AD para mantenerse al lado del gran sultán, tenían que mostrar un especial talento para las cursilerías. En una de aquellas francachelas Héctor Alonzo López, fue presentado como un prospecto de Presidente de la República. Gustavo Cisneros tuvo que haberle auscultado las gónadas y la mollera, para que este muchacho diera tal salto y comenzase a ser recibido con frecuencia en Venevisión. Estaba este joven merideño mostrando sus dotes anfitriónicas cuando sorprendió a la clase dirigente y empresarial con una rumbosa fiesta, en Margarita, en homenaje al patriarca Gonzalo Barrios. Para la 225

ocasión trajo los mejores quesos y vinos del planeta. Ciento cincuenta mil dólares costó aquella fiesta, barata, si la comparamos con que la que se le hizo a Cecilia en el Hilton, cuando se dejaron correr periquitos blancos y palomitas rosadas. Héctor había tenido la ocurrencia de hacer desfilar por la fiesta un elefante rosado, pero un ejemplar no pudo ser preparado a tiempo. Qué bella era aquella Venezuela, y que grande ese hombre que hoy recorre el mundo presentado el libro «Un empresario Global». Los periodistas de Venevisión no estaban, digo, para ir a La Lagunita y captar cuando llegaba en helicóptero Cecilia Matos, ni para perseguir a Pérez cuando salía a buscarla, ni para recoger las imágenes de cientos de policías resguardando la zona donde se encontraban aquellos amantes. En Venevisión nadie podía nombrar las palabras «Los doce apóstoles», ni someramente mencionar a la dama de compañía de Cecilia, misia Gladis López. Cisneros se cansó de ver cómo utilizaban docenas de vehículos del Estado, docenas de policías y militares para proteger a Cecilia: aviones de la Fuerza Aérea, lanchas, carros blindados. Aquella Venezuela sí estaba unida y en paz; había ritmos sustanciosos, amor y sueños. CAP, por ejemplo, jamás se habría perdido la Boda del Siglo, entre el príncipe de Asturias y la plebeya Leticia, y Gustavo lo habría ayudado a elegir el traje e indicarle secretos del más refinado protocolo de altura. Si algún adeco o copeyano hubiese estado gobernando a Venezuela, jamás se habría perdido la Boda del Siglo y le habrían ganado en buena lid al Lambucio Gutiérrez, Presidente de Ecuador, ¡El Gran Madrugador! Para vivir entre bagatelas como estas es por lo que los jeques de la Coordinadora Democrática quieren gobernar a Venezuela. Aquella Venezuela, pues, sí era bella, y por eso Gustavo Cisneros ha estado buscando restaurarle su democracia. Que vuelvan por sus fueros los Héctor Alonso López, los lusinchistas y perecistas, y si no lo consigue por elecciones o por referenda, 226

está dispuesto a obtenerlo, con la ayuda de Roger Noriega, enviando varios porta-aviones libertarios, paramilitares, ASESINOS. Para completar el país todo estaba embobado, no existía la izquierda, hasta el punto que cuando en The New York Times aparece la noticia de que CAP había estado ligado a operaciones con la CIA, todos los partidos, incluidos el PCV, denunciaron el hecho como una maniobra del imperio norteamericano. Rafael Caldera declaró: «He estado sumamente preocupado por este indignante asunto. He sentido indignación como todos los venezolanos. Comprendo y aplaudo los gestos de solidaridad hacia la persona del Presidente de la República». En lugar de representar este hecho la fuente de un gran debate nacional sobre la función de esos dirigentes que estaban entregando nuestra soberanía, y dirigirse a Washington en busca de pruebas, resulta que CAP salió fortalecido con el escándalo, sin dejar de decir, también GRACIAS Venevisión. Los empresarios aquellos que se disputaban las atenciones a la reina Cecilia son los mismos que se alzaron el 2002 contra Chávez: hubo uno que le prestó su Quinta Colibrí, situada en La Castellana, cerca de un edificio donde CAP tomaba lecciones para dominar los pasos furiosos de Travolta. No había las bailoterapias dirigidas por Venevisión, sino travoltismo sobre ladrillos luminosos, y en esto Pérez se estaba volviendo un lince. Se sentía joven teniendo al lado a Cecilia. Diego Arria, también tomaba lecciones en los cabarets de Pérez, y cuando Cecilia Matos se fue a descansar (no se sabe por qué) a El Hatillo en su mansión Giraluna (con 44 hectáreas boscosas), la carretera Unión le fue asfaltada por el enano Arria, gobernador entonces de Caracas. Esta mansión de El Hatillo la había adquirido Cecilia con la ayuda de Gumersindo Rodríguez y un empresario colombiano de nombre George Valey Norzagaray, primo de CAP. El entonces, Enrique Delfino, poderosísimo empresario, dueño de Delpreca, promotor de Parque Central y de las empresas constituidas con el Banco de los Trabajadores, Bantrab, para un descomunal desarrollo urbano de 10 mil millones de bolívares, etc., etc., aparecía como el comprador de la mansión de La Lagunita, y también de la quinta Giraluna. De esta casta de empresarios, 227

surgirían los que se lanzarían al paro del 10 de diciembre del 2001, al golpe que encabezó Pedro Carmona Estanga y al criminal paro petrolero que duró tres meses, y de los cuales todos fue artífice El Adelantado junto a los medios de la conspiración. De aquella casta venían los Cisneros cuadrados con el Pedro Tinoco (el más chulo entre los chulos de CAP), el hombre más rico de entonces, quien tuvo sus veleidades presidencialistas con aquel partidito que se llamó AVI. Pedro Tinoco era la fuerza y el condón de los doce apóstatas, y el epicentro de éstos era Cecilia Matos. En La Lagunita está la crema de la crema de los golpistas venezolanos y allí está el Club que frecuentaban Cecilia Matos y los Cisneros, los Graniers, los Diego Arria y los Delfines, los Phelps y los Zuloagas, los Tinoco, y en fin, lo más granado del empresariado caraqueño. Cuando Cecilia aparecía salía el sol, aunque fuera de noche, y todos estos señores corrían a besarle la mano, con mucha finura y galantería. La querían enseñar a jugar golf y tenis, a montar a caballo; jugar a las cartas no, porque ya lo había aprendido en los casinos del Caribe. Los días domingos, aquello no tenía comparación, llegaba el helicóptero presidencial, y salían con la vestimenta adecuada los dueños del país a dar sus salutaciones a la reina de las reinas. Tenía clase Cecilia, tanta como los Cisneros. Sin duda. En La Lagunita no había un solo analfabeto de los que detesta Carlos Fuentes. Si la noche cogía a aquellos «adelantados», disfrutando de buenos cuentos y mejores entretenimientos visuales, se quedaban a dormir porque sobraban cuartos. Gustavo Cisneros sabía leer, y le llegaba la pequeña revista del Club, donde estaba Cecilia como miembro Clase A. Centenares de documentos llegaron a los tribunales denunciando los grandísimos robos de Cecilia (más de media docena de abultados reportajes aparecieron en la revista Resumen), pero jamás los periodistas de Venevisión, insisto, reportaron uno solo de ellos. Jamás se discutieron en los programas de Carlos Rangel y Sofía Imber. No lo habría permitido el gran cabrón del Gustavo Cisneros.

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DE LOMITO EN LOMITO Para rescatar la «soberanía nacional», estaban sobre el tapete los acuerdos del gobierno con la Orinoco Minning y la Iron Mines, para que las casas matrices de USA (la U.S. Steel y la Beltlhem Steel) continuaran sin problemas durante diez años dueñas del mineral de hierro. Y las empresas de la Organización Cisneros, creciendo, ramificándose, echando las bases para un relanzamiento en el Norte. Pérez iba y venía en la flota de los aviones de la OC. Nunca antes se vieron a dos seres más idénticos en sus ambiciones, en sus descaros, en sus burlas para con Venezuela. Comisiones iban y venían. En el gobierno, en el término de un año, CAP había nombrado ochenta y cuatro comisiones, la más importante de ellas, la que redactaría la Ley petrolera de Nacionalización (integrada por los Ministros de Minas, Hacienda, Fomento y de Planificación, doctores Arturo Hernández Grisanti, Héctor Hurtado, Carmelo Lauría y Gumersindo Rodríguez). Una comisión trabajando medio año, dejó listo el texto legal para proceder a la nacionalización del petróleo, pero los hijos adoptivos de Cisneros y Kissinger (Fedecámaras) pegaron el grito en el cielo por haberse excluido la posibilidad de establecer empresas mixtas para la explotación de hidrocarburos. Después del grito, Cisneros puso su grano de arena para que todo se hiciera según el gusto de las transnacionales. Él se estaba llevado muy bien con la administración de LocoVen, y si el país se iba por el abismo, ya él tenía amarrado el barco de sus negocios en aguas bien profundas y lejanas. En verdad que todos aquellos empresarios era unos ladrones que estaban saqueando a la Nación y como veían que aquello no tenía remedio, entonces lo que había que hacer era estafarla más, arruinarla sin compasión ninguna; llevarse cuanto fuese posible antes de que llegara el acabose total. Sin que la sangre llegara al río, el documento original elaborado por la comisión, apareció reformado por el Presidente 229

quien sin consultar a nadie modificó el artículo 5 del proyecto, y de este modo quedó admitida la posibilidad de que compañías mixtas (empresas trasnacionales) siguiesen participando en el negocio petrolero tal cual como lo venían haciendo en el pasado incluso con mejores condiciones. Esta modificación produjo el rechazo de Juan Pablo Pérez Alfonso quien la consideró indigna de un país soberano. Después vino el debate de la opinión pública; Gonzalo Barrios, presidente de AD, y Rómulo Betancourt se partieron los lomos defendiendo a CAP. Dice Sanín en su libro «Gracias a ti»53: «Todo ese cúmulo de circunstancias se reflejó el día de la promulgación de la Ley en el Palacio de Miraflores, donde no hubo júbilo, ni emoción, ni aplausos, sino una ceremonia fría y burocrática con la presencia de los puros adecos y de perezjimenistas oportunistas. Ese 29 de agosto de 1975, día del «Ejecútese», fue un hito más en el camino de las tradiciones a la soberanía y al pueblo. El epitafio podría ser esta frase de un editorial del periódico The New York Times el 2 de Septiembre de 1975: «El gobierno de Caracas se mostró prudente en la elaboración de una legislación que permite, por contraste a las compañías extranjeras, seguir actuando en Venezuela». En realidad CAP estaba gobernando sólo para Fedecámaras que estaba bajo el mando del doctor Alfredo Paúl Delfino, quien no se cansaba de repetir, recibiendo también los aplausos de la Organización Cisneros: «Respaldamos totalmente al Presidente de la República. Formaremos todos los Venezolanos un solo bloque para apoyarlo». Los empresarios organizaron caravanas para apoyar a CAP, incluso se pusieron de acuerdo para hacerle un gran recibimiento cuando en uno de sus tantos viajes al exterior acudieron con gran algazara a Maiquetía. Los 70’s, fue sin duda la década más productiva, más feliz, más gloriosa de los Cisneros. Entonces los empresarios no estaban pensando en huelgas ni en paros, ni en hacer llamados golpistas ni en cacerolear a nadie. Estaban contentos con la situación del país. Nadie en Fedecámaras planteó hacerle la guerra a la pobreza, 230

un plan de pleno empleo y nada de luchar contra la especulación y los privilegios groseros de la oligarquía. Millones de dólares sin control alguno se les entregaron a los empresarios a través de los fondos de Inversiones, los Bancos del Estado, la Corporación de Fomento, la Corporación de la Mediana y Pequeña Industria. Así le pagaba CAP a los empresarios, por la confianza que depositaba en él, el Departamento de Estado. Y para completar, CAP estaba apoyado por el Partido Comunista (PCV). Cuando salieron a relucir las pruebas de la enorme corrupción por el caso del Sierra Nevada, y éste se ventilaba en el Congreso Nacional, el PCV declaró: «Se le quiere cobrar a CAP su posición antiimperialista». Nadie conocía tanto a CAP como Gustavo Cisneros. Ni siquiera la madre de CAP ni todas las amantes que tuvo, lo conoció mejor que Gustavo. Con 25 años de diferencia en edad, CAP y Cisneros habían acordado tomar a medio mundo por asalto, y contaban con un pelotón de Presidentes a su disposición para cualquier trato especulativo. Fue así como Felipe González entró en la olla de este par de señores, y lo ayudaron en su campaña electoral. Aquella ayuda no sería gratuita y se le cobraría en su debido momento. En realidad, los negocios de Cisneros eran como violentos zarpazos en los que obtenía delirantes ganancias, y entre los más notables iban los que hizo con los CADA, en acuerdo con Rockefeller, y el de las mega-tiendas «Galerías Preciados» en una oscura operación en la que contó con la ayuda de Felipe González. Betancourt vivía como Piñerúa, amenazando con «botar a patadas por la ventana a los peculadores y ladrones del erario público». Este estilo de amenazas diarias de que iba a adecentar los partidos, fue una constante durante los 40 años de vagabunderías cuartorrepubliqueras. Terminaba CAP y saltaba Piñerúa prometiendo usar creolina para limpiar el CEN de su partido. Se iba Luis Herrera y saltaba Oswaldo Álvarez Paz anunciando una buena estrujazón a la cara de COPEI. Se iba Luisinchi y aparecían otra vez los Robespierre del partido blanco con tribunales de ética para condenar a los ladrones. Y 231

así, solo de palabras querían arreglar el país, cuando en verdad no podían porque todo estaba inutilizado por los Cisneros. A Betancourt le llegaron informes del Presidente Gerard Ford, para que Venezuela en la conferencia de la OPEP (entre el 24 y 28 de septiembre de 1975, en Viena), intermediara para «apaciguar» a los principales Estados miembros (Irán, Argelia, Irak, Libia y Gabón) a un muy moderado aumento de los precios del petróleo. Betancourt estaba supremamente podrido y entregado a la oligarquía; recibiendo atenciones de los empresarios como los Di Mase y los propios Cisneros, y nada le costaba hacerlo. Refiere Sanín en su libro54: «El 18 de septiembre de 1975 llegó de Washington el Embajador Burelli Rivas como emisario de Ford y de Kissinger con una carta fatídica. El señor Pérez llamó en consulta al ex Presidente Betancourt, al Canciller Escobar Salom, al ministro Valentín Hernández y al Secretario Piñerúa Ordaz; y les planteó en Miraflores la necesidad de «salvar la nacionalización petrolera y los envíos de petróleo a los EE.UU.», con una posición conservadora, tímida y claudicante en la conferencia de la OPEP, en cuyo seno Venezuela pasó a ser el «very good fellow» del gobierno norteamericano, con menoscabo de un liderazgo que habíamos tenido desde los tiempos de Pérez Alfonso». Si estaba de por medio Kissinger, tenía que estar metido allí Gustavo Cisneros. Para esa época se le entregaron informes a CAP que hablaban de que un 70% de los venezolanos estaban desnutridos; que teníamos un 23% de analfabetas; con un 42% de venezolanos por debajo del tercer grado de primaria; donde el 5% de los ricos obtienen el 22% de los ingresos, y con más de 620 mil desempleados. Con la aterradora estadística de que el 72% de las viviendas del país carecían de agua y de cloacas. Ya para entonces en la capital teníamos un millón de marginados viviendo en los cerros. Que el número de niños de la calle era de un millón ochocientos mil. Añade Sanín: «La llamada «nacionalización del hierro» se hizo en sigilo y con prisa nerviosa, con cierto complejo de culpa, como si se estuviera conciencia de que se estaba dando un paso atrás con disfraz demagógico o se estuviese cometiendo 232

un delito con máscara de inocente patriota. Las negociaciones se hicieron con la Orinoco Minning Company y con la Iron Mines Company, filiales en Venezuela de la United States Steel Corporation y de la Benthlehem Steel Corporation, que producen el 50% del acero en Norteamérica. Aquellas compañías comenzaron la explotación industrial de nuestro mineral de hierro en 1950 con una producción inicial de 200.000 toneladas. Al año siguiente ya exportaban 700.000 toneladas a los Estados Unidos. Al cabo de poco tiempo, con una inversión de 1.484 millones de bolívares habían obtenido jugosas utilidades por 3.392 millones de bolívares, más el doble de lo invertido. Esto lo reconoció el Presidente Pérez en un discurso en el Congreso el 8 de diciembre de 1974; y en lugar de proceder a expropiar esas empresas o a nacionalizarlas de verdad, se entregó a ciertas negociaciones a espaldas de la opinión pública y de la propia representación parlamentaria. Para negociar con la Orinoco y la Iron y las casas matrices norteamericanas, el Presidente designó a los doctores Manuel Pérez Guerrero y Argenis Gamboa». ¿Y dónde estaba el connotado patriota de Gustavo Cisneros? Pues, proclamando que el capital no tiene patria, por lo que él estaba en lo suyo, porque mientras Venezuela viviera en una eterna bacanal su fortuna estaría asegurada. «La indemnización pasa de 500 millones que serán pagados en diez años. El Presidente accedió a pagar esa suma mientras reconocía que «han recuperado dos veces y media el capital invertido». Pero tal traspaso de las propiedades se hizo nugatoria en el fondo con los llamados convenios de gestión, que permitirá la continuación de las empresas del hierro en Venezuela». «La Orinoco y la Iron seguirán operando en nuestro país « para mantener la eficiencia de la industria siderúrgica» y seguirán recibiendo porcentajes del 2% y del 3% de las ganancias brutas. Ambas empresas prestarán en lo sucesivo «asistencia técnica y administrativa» a la C.V.G. La alta gerencia estará en manos de ellas, así como la ingeniería, la investigación y el adiestramiento. El contrato de asistencia técnica fue hecho directamente con la U.S. Steel por un período de tres años. 233

También se suscribieron-y esto es la peor y lo antinacionalconvenio de suministro. Según estos contratos, la C.V.G. venderán mineral del hierro o sus productos a la U.S Steel y a la Belthlehelm Steel en condiciones leoninas durante siete años. En lugar de propugnar un tipo de convenio anual para ser negociado según la dinámica de la empresa nacional, el gobierno se ató de manos y llegó a plantear la posibilidad de renovar los contratos, después de los sietes años, hasta el punto de que las casas matrices no abandonaran jamás la presa. También entregaron a la U. S Steel la planta de briquetas, que ha debido ser absorbida por la Corporación Venezolana de Guayana». «Según dijo la prensa de los Estados Unidos, a través del Wall Street Journal: «Las compañías norteamericanas han quedado satisfechas porque han asegurado el suministro del mineral». También lograron mantener la dependencia tecnológica y el control del comercio del mineral del hierro». «El doctor Manuel Pérez Guerrero, negociador del gobierno, dijo ante el Congreso: «El peligro de una nacionalización en que el Estado nacionalice puede perder prestigio frente a su propio pueblo, frente a la opinión publica internacional si en vez de continuar la actividad nacionalizada en el mismo nivel de eficiencia, fuera a deteriorarse. Sólo AD y los perezjimenista defendieron la «nacionalización» del hierro negociada por el gobierno». Poco después de aquellas bacanales de sangre, de derroches y perdiciones totales, a punto de terminar CAP su primer mandato, murió Diego Cisneros. El gran capital de la OC estaba en la franquicia de la Pepsi Cola, en los CADA’s y en Venevisión. La herencia que dejaba debió ser, 50% para la viuda y el resto para los hijos. Dejaron por fuera a los hijos de don Antonio, que el caso tuvo que llegar hasta los tribunales. Gustavo, que debió quedarse con un 8,3% saltó hasta los cielos, y estaba naciendo el milagro de una fortuna que dejaría frío a todo el continente, mientras su país se había desangrado con LocoVen (porque echó a la basura más de 80 mil millones de dólares). Venezuela quedaba con una de las mayores deudas externas de América Latina. Hoy los dos, Gustavo y Carlos 234

Andrés, que tanto se amaron, y que tantas copas de vino o de champaña compartieron juntos (en grandes celebraciones, en La Romana, en República Dominicana) viven ahora conspirando para derrocar a Chávez. Los dos apoyan a los golpistas de la degenerada Coordinadora. Los dos vaticinan ríos de sangre para Venezuela. Los dos declaran contra la patria y les ruegan a Roger Noriega y a Otto Reich que Bush nos retorne a la era de los barraganatos. NARCOTRÁFICO EN VENEZUELA Finalmente, un informe publicado en 1993, hacía referencia de que el 21 de Junio de 1991, en medio de las graves denuncias públicas sobre las vinculaciones de su «entorno» con hechos de corrupción, terrorismo y narcotráfico, CAP convocó a las fuerzas vivas del país a un gran acto en el Teatro Teresa Carreño, en el que se autoproclamó «jefe de la guerra a las drogas». El acto no tuvo ninguna trascendencia, ni para efectos de propaganda; pero en esos mismos días su jefe de seguridad por décadas, Orlando García Vásquez, debió renunciar e irse del país acosado por las denuncias que lo comprometían en estafa a la Nación, y en actos relacionados con el tráfico de drogas y terrorismo. El segundo jefe de la seguridad de CAP, el triple cedulado Lázaro Rogelio Ugarte Bresslau, igualmente debió irse cuando fue interpelado por una comisión del Congreso y trascendió que la policía de Miami lo investigaba tras haberle incautado 572 libras de cocaína en su dudosa empresa Celere Inc., que, por otra parte, el diario El Globo había señalado como perteneciente a la Organización Cisneros. Su tercer allegado en materia de seguridad, el general Herminio Fuenmayor, entonces jefe de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), también tuvo que renunciar en esos días, acusado de abuso de poder, asaltos a periodistas, asesinatos y vinculaciones con el narcotráfico. Así pues, al igual que la estatua ecuestre de Bolívar, con rostro y gestos de CAP, en su pueblo natal, o el museo que en su memoria le estaba edificando la Fundación Cisneros, la solemne autoproclamación del Gran Jefe de la Guerra a las Drogas se develó como una cínica broma de la que se rieron los venezolanos. Horror. Horror. Horror, diría Kurtz el protagonista de «El Corazón de las Tinieblas». 235

DUEÑO Y SEÑOR MEDIA VENEZUELA El pueblo debe saber que al enemigo al que nos enfrentamos no se parece a ningún enemigo del pasado. George W. Bush. En enero de 1975, en nombre de la protección del ambiente, se crean fundaciones para controlar el territorio nacional y especialmente sus mejores tierras, bosques y recursos. Todos bajo el imperio de la oligarquía. Cisneros esperará su momento para tomar su parte en esta estrategia fundamental de dominio de los poderosos. Carlos Andrés Pérez, como vil entreguista en esta política, siempre haciendo ver que el Estado está totalmente incapacitado para defender nuestro medio le entrega a Fudena, la Fundación para la Defensa de la Naturaleza, el control de los espacios estratégicos esenciales del país. Es así como nace una fundación bajo los auspicios de un vago como el príncipe Bernardo de los Países Bajos, e integrada por Leandro Aristiguieta, el general Rafael Alfonso Ravard, Oscar Machado, Eugenio Mendoza, Hans Newman, William Phells, Gustavo Vollmer, Guillermo Zuloaga y Leopoldo Sucre Figarella. Qué curioso, que en 50 años, jamás vamos a ver a esta clase alta crear ni una sola organización filantrópica que le meta el hombro a barrios como La Charneca, el 23 de Enero, El Manicomio, El Guarataro, ¡pero cómo les encanta ser los preservadores de cuencas, bosques y ríos a la vez que guardianes de obras de arte y de nuestro patrimonio cultural y artístico! Luego, cuando entramos en el siglo XXI, nos encontramos con un Gustavo Cisneros dueño y señor de media Venezuela. Probablemente nunca se llegará a saber la cuantía extraordinaria de su fortuna en inmuebles, en tierras con los mejores bosques y recursos minerales, amén de poderosos contratos con los cuales extraerle la savia y las vetas más ricas de nuestro país. Tiene cinco mil hectáreas al sur del país, en Las Claritas Uroy, colindando con Santa Elena de Uairén, y su real propósito no es la búsqueda de diamantes sino uranio y plutonio. Casualmente, por esta zona, el padre del joven 236

asesinado el 11-A, el señor Mohamed Menri, que de mil maneras ha formado los escándalos más tremendistas (incluso con huelgas frente al palacio de Justicia) y protagonizando repetidas e incansables protestas por todos los medios de comunicación del planeta por la muerte de su hijo, es propietario de 1.500 hectáreas, en Codsa 13, 14 y 15, para sacar oro y diamantes. Este Capo Global, ha deforestado 60.000 hectáreas en el Estado Portuguesa, denunciado por Iris Violeta Parra, de la directiva de Asodebil. Devastó Cisneros en este Estado, grandes extensiones de bosque, acabó con gran parte de la fauna y de la flora, en una sucesiva acción destructiva que vino haciendo con el consentimiento de todos los gobierno de la IV república. En Mérida, en la zona de El Valle, se encuentra la finca San Francisco, cuyo propietario es Gustavo Cisneros, y quien la administra (o testaferro) es un español que trabaja para los servicios secretos españoles, el CESID (la CIA española). Hay que agregar que parte del parque Sierra Nevada estuvo controlado por una organización BIOMA (otra fortaleza al servicio de Gustavo Cisneros). La bella zona de la Hechicera ha sido invadida por grandes consorcios criollos y norteamericanos. La organización BIOMA estuvo involucrada en tapaderas «para proteger el ambiente», pero en realidad sus fines era trabajar para los oscuros proyectos gringos. Estuvieron levantando un mapa sobre los recursos de nuestros minerales y haciendo un estudio sobre la presencia en Los Andes, de minas de cobalto. Todo esto controlado satelitalmente. En el sector propiamente de La Culata se impuso un control casi militar, y grandes espacios de esta zona estuvieron totalmente vedados a los venezolanos. Allí un señor de apellido Rumbos, conocido testaferro de CAP, ocupó una gran extensión de territorio. Existe una carta, fechada el 21 de noviembre de 1990, que el señor Dumith Muñoz, presidente entonces del Instituto Nacional de Parques de Venezuela envía a mister John Sawhill, presidente de The Nature Conservancy, en Virginia EE.UU. En esta correspondencia, se le hicieron fuertes acusaciones a 237

BIOMA, por la manera como se atribuían y usurpaba funciones del Estado venezolano para recabar fondos en el exterior, y de los que no daba cuenta. Por esta carta nos enteramos de toda clase de violaciones a las leyes venezolanas, por parte de estos parapetos ambientalistas. Lo más insólito es que esta organización estuviese entregando informaciones falsas, con el objeto de desvirtuar el manejo, ordenamiento, planificación y administración de los Parques Nacionales, ¿y con qué objeto? Esto lo hacía con una poderosa red de información y con conexiones con los medios de comunicación, tanto nacional como internacional: trataba de hacer ver que se estaba trabajando intensamente en beneficio de la protección de nuestros parques, cuando su intención era la de controlar estos espacios para fines militares. La Fundación BIOMA, con un supuesto «deseo» de promover el turismo en Venezuela, tuvo el atrevimiento y el abuso de proporcionar, sin la debida autorización de la Dirección de Parques Nacionales, un mapa y una lista de informaciones a centros como Opportunities for Investment, a Venezuelan American Chamber y a Commerce and Industry, quienes son prácticamente los dueños de nuestros parques. Es decir, BIOMA se había dado a la tarea de asumir y administrar nuestros recursos más preciados. Se dio a la tarea de difundir al mundo que manejaban, diseñaban y protegían los parques nacionales de CINARUCO, CAPARO Y LA CULATA. A la vez que hacía ver, que INPARQUES estaba totalmente incapacitado para tales funciones. INPARQUES no podía luchar contra intereses tan poderosos en los que estaban metidos CAP y Cisneros, y que recibían todo el apoyo de la Iglesia, de la banca y de la propia Universidad de Los Andes. ¡Lo más impresionante fue, que THE TINKER FOUNDATION INCORPORATED, en su anuario de 1988, dio a conocer la entrega de la segunda mitad de un monto de 40.000$ para los proyectos que llevaba a cabo BIOMA en Venezuela, y de ese capital jamás se entregaron cuentas!

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A pesar de que se había vencido un convenio que existía entre el Ministerio del Ambiente y BIOMA, esta Fundación siguió como si nada, incumpliendo sus compromisos y peor aún, recibiendo jugosas asignaciones desde el exterior. No es difícil llegar a la conclusión de que en parte, este parapeto fue confeccionado sólo para recibir enormes capitales de instituciones públicas y privadas, con el propósito de controlar nuestras fuentes de aguas, nuestros minerales pesados, nuestros bosques, con un objetivo, como se dijo, también meramente militar. La carta que envía el señor Dumith hace ver claramente esta situación. De ella extracto lo siguiente: «De hecho, la mayor parte del dinero proveniente de donaciones (y que recibe BIOMA) se gasta en una campaña para crear una imagen falsa, vacía de organización cuyo nombre suena pero que no poseen ni experiencia ni capacidad técnica para manejar el recurso». En cuanto al Parque Nacional Serranía de la Neblina, BIOMA exageró la situación para tratar de recibir apoyo económico y asistencia técnica, y habló de peligros que no existen para llamar la atención y solicitar un mayor financiamiento. Para ello organizó un Taller denominado PARQUES EN PELIGRO, junto con Nature Conservancy, y se dio el tupé de no invitar a INPARQUES. La sede de este taller sería Venezuela pero no se invitaría a las instituciones protectoras del ambiente del país anfitrión. A estas alturas no se ha hecho una investigación sobre el estado de nuestros parques, y si éstos todavía continúan bajo la férula de tapaderas de los Cisneros. Resulta llamativo, que los parques en peligro fueran aquellos en los que BIOMA tenía sus garras bien asentadas. Dice en otra parte de esta carta el señor Dumith Muñoz: «El boletín de Nature Conservancy de 1988, citado anteriormente, hace gala de un estilo propagandístico de mercadeo que exagera y tergiversa la verdad. El Instituto Nacional de Parques nunca ha considerado La Neblina como un parque en eminente peligro, ni mucho menos ha recurrido a BIOMA para una ayuda inmediata para hacer un Plan de emergencia de protección de La Neblina, como afirmó el señor Barnard a través de dicho 239

medio». Pero INPARQUES no valía nada ante el poder de una transnacional como BIOMA, y jamás le escucharon. LOS CISNEROS COMO BANQUEROS Si CAP se las había ingeniado para entregarle a los Cisneros gran parte de los recursos obtenidos por la renta petrolera, cuando el precio del barril estaba por las nubes, Luis Herrera Campins, para evitar dolores de cabeza y disfrutar viajando por el mundo con grandes comitivas, permite que la crisis se agudice hasta llegar al Viernes Negro,. De esta catástrofe también saque provecho el Capo Global. No hay maneras de parar aquel potro loco, y entre 1981 y 1983 se gastaron 6.200 millones de dólares en cuentas de viajes, cifras del Banco Central55. Seguíamos a la cabeza de los importadores de vehículos y whisky per capita del mundo. La cultura del naciente neoliberalismo era la cultura del más abyecto colonialismo56. El de la idea de crear el Banco Latino fue Pedro Tinoco. Lo armó con CAP en colaboración con el Grupo Cisneros. Toda una emboscada financiera para atraer ahorristas, hacerse autopréstamos y captar dólares baratos. Al tiempo que se estaba planificando su creación se echaban las bases para sacar todo el capital que pudieran del país. Era el Latino el segundo banco más poderoso del país porque era una permanente lavadora de dinero de cualquier procedencia. El hermano de Gustavo, Ricardo Cisneros era de los prominentes directores de este banco. Tinoco y CAP desde Miraflores lo mantenían vivo artificialmente con los fondos del Banco Central. Para el lapso de 1984-88, el Banco Latino comienza a tener una creciente deuda con el Banco Central, y fue cuando se buscó a Tinoco para colocarlo de jefe del Banco Central. Y es así como en dos años el Latino ocupa un nivel de prestigio entre los bancos nacionales. Tinoco lo favoreció con grandes depósitos, cuentas, fideicomisos, las jugosas entradas de Pdvsa y de todas las empresas del Estado. Es harto conocido que la única transacción de conversióninversión-deuda, la hizo el Banco Latino con el Banco Central a favor de Gustavo Cisneros57, y tuvo como objeto el darle flujo de tesorería a la OC. En el Latino estaban depositados los 240

fideicomisos de los trabajadores del Estado, de miles de grandes y pequeños ahorristas. Así y todo este banco comenzó a hacer aguas y cuando Tinoco muere, los banqueros piensan en ellos mismos y comienzan a sacar sus cataratas de dólares robados para el exterior. A Tinoco le sucede el rumbero Gustavo Gómez López, hombre dado a la buena vida, que con la misma vena de CAP, anuncia su programa, que consiste en gastar la mayor suma de dinero en propaganda para que se crea que el Latino goza de perfecta salud. Es así como cada treinta minutos aparece, en las horas estelares, día tras día, sin pausa, en todos los canales privados una propaganda del Banco Latino, con mucho lujo, con mucha modernidad y progreso. ¿Y quiénes eran los principales accionistas del Banco Latino? Pues nada más y nada menos que los DOCE APÓSTOLES, los promotores del CCCT y Cementos Caribe. El principal accionista: la Organización Cisneros. Gracias Venevisión. Gustavo Gómez López, creyó cuando lo nombraron presidente del Latino que le habían regalado un juguete, y comenzó a crear un conjunto de organizaciones financieras tanto en nuestro país como en el exterior, pero sin el control de la Superintendencia bancaria. Tomaba el dinero del millón de ahorristas que tenía el banco y se lanzaba a comprar hoteles, edificios, empresas agrícolas y ganaderas, utilizando las mesas de dinero. Aquellas inversiones no eran reflejadas en los balances que se publicaban en la prensa, ni en las auditorías; sin pudor ninguno, Gómez López evaporó millones de dólares mintiendo a diestra y siniestra ante la propia Superintendencia bancaria. La situación de iliquidez se hizo insoportable hasta que los banqueros José Bouza Izquierdo, José María Nogueroles, José Álvarez Stellíng, Gustavo, Marturet y Henry Benacerraf concluyeron que ellos no estaban en capacidad de detener aquel desquiciado tren de gastos y deudas. El malévolo anciano de Ramón J. Velásquez, tuvo que acordar la intervención. Gómez López había resultado otro Eleazar Pinto, con la diferencia de que aquel nunca estuvo un solo día en la cárcel. En el negocio de las quiebras bancarias difícilmente un banquero va a la cárcel, porque estos se cometen con el consentimiento de los mercenarios capitalistas que son los 241

dueños de los mayores consorcios y las columnas sagradas de las «democracias». Siempre salen favorecidos con estas quiebras. Por ejemplo, fue el Citibank el que blanqueó parte de la fortuna de Raúl Salinas (hermano del ex presidente de México), por un total de 200 millones de dólares, pero entonces el banquero particular de Raúl Salinas en el Citibank, Ami Elliott, manifestó a sus colegas que «este asunto llega hasta el más alto nivel del banco; están al corriente los peces más gordos. Nosotros somos los peones del asunto»58. En la caída del Latino «perdió algún dinerillo» CAP, y se puso furioso, porque el papel que él le había dado a Gómez López, al colocarlo como presidente del Latino, había sido bien claro: conspirar contra Ramón J. Velásquez (dándole dinero a un grupo de altos oficiales). Su papel no era el de ponerse a especular con la catarata de dólares que se le había transferido vía el Banco Central. CAP estaba ansioso de que algunos oficiales se rebelaran contra Velásquez, para luego decir que no sólo contra él era la cosa, sino producto de una gran descomposición moral del sistema político y militar venezolano, y así salir con su cara muy lavada de los mil desquicios que había hecho durante sus dos mandatos. El anciano Ramón J. Velásquez no gobernaba sin el Allan Brewer Carias, y el gabinete estaba poderosamente controlado por la mafia bancaria. Los magnates ladrones conocieron con una semana de anticipación, que el Latino sería intervenido, de modo que cuando estalla la crisis todos ellos se encuentran en hoteles cinco estrellas en Miami, Nueva York o Madrid. Entonces el país se llenó de alarma y de rumores de todo tipo, y las colas para sacar dinero de los bancos eran de delirio. Como piezas de dominó alineadas cayeron Bancor, Confinanzas, Banco Maracaibo... La gente prefirió desde entonces tener el dinero en casa. La Fiscalía y la Procuraduría se hicieron las locas, y el propio Velásquez le pidió consejos a los mismos que habían provocado la crisis financiera para que se autonombraran en Junta Interventora del Latino, en la que es muy fácil ver que otra vez estaba la mano ultra peluda de la Organización Cisneros. En esa Junta aparece como Presidente 242

Julio Santodomingo, y la integran los zamuros del Tesalio Cadenas, Hernán Oyarzábal y José Grasso Vechio; pero además, se le montó a esta Junta otra asesora con personajes que luego cogerán las de Villa Diego al ver que no hay manera de enderezar los desastres que ellos mismos cometieron: José Bouza Izquierdo, José Francisco Otero, José María Nogueroles, Edgar Dao, José Álvarez Stellíng, Juan Santaella, Gustavo Marturet y Henry Benacerraf. Gracias Venevisión. Gracias RCTV. Desde la asunción de Wolfgang Larrazábal hasta Luis Herrera Campíns encontramos que en este panorama desolador se derrocharon más de 900.000 millones de dólares y los Cisneros tienen una gran responsabilidad en este espantoso despilfarro. Además, pasamos de: 1) 47.000 empleados públicos en 1958 a casi un millón en 1998. Mientras Cisneros centuplicó sus ganancias. 2) De 7.000 ranchos a más 700.000. Y Cisneros centuplicó sus propiedades inmuebles y las enormes extensiones de sus terrenos.

Pie de Notas «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo II, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 542. 2 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 301. 3 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo II, pág. 607. 4 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo II, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 541. 5 Ut supra, pág. 581. 6 El que esto escribe, en una reunión familiar en la que me encontraba en 1971, en el balneario Los Caracas, pude comprobar como en 1

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varias botellas de Pepsi Cola recién compradas, el líquido gaseoso tenía un fuerte olor a kerosene. Es decir, las embotelladoras no se ocupaban de lavar los envases. 7 Yo particularmente nunca he creído en este señor. 8 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 239. 9 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo II, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 644. 10 Ut supra, pág. 170. 11 Ut supra, Tomo I, pág. 168. 12 Ut supra, pág. 216. 13 Ut supra, pág. 375. 14 Ut supra, Tomo II, pág. 894. 15 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 113. 16 Ut supra, pág. 114. Hay también que recordar que Mac Gregor era propietario y director del diario Panorama y de la revista Momento. 17 Ut supra, pág. 125. 18 Ut supra, pág. 192. 19 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 244. 20 Ut supra, pág. 255. 21 Ut supra, pág. 162. 22 Ut supra, pág. 220. 23 Ut supra, pág. 415. 24 Ut supra, Tomo II, pág. 918. 25 Ut supra, pág. 332 26 Uno de los que se prestó a los chismes que difundían a través de este seudónimo para zaherir a ciertos políticos, fue Ramón J. Velásquez. 27 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 167. 28 Ut supra, pág. 169. 29 Ut supra, pág. 218. 30 Ut supra, pág. 266. 31 Ut supra, Tomo II, pág. 266. 32 Ut supra, pág. 175.

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Ut supra, pág. 356. «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 109. 35 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, Isaac Benarroch Pinto, Colección Relatos de Actualidad, Impresos Tiuna C.A., Caracas, 1965, pág. 52. 36 Ut supra, pág. 205. 37 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, pag. 411. 38 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, pág. 27 39 «Yo asistí al Gabinete Carriles (La Cadena por dentro)», Tomo I, pág. 27. 40 Para mayor información, véase los trabajos de Franco Pupio Vichentelli, publicados en el diario VEA, a partir del 28 de mayo de 2004. 41 Véase «Pérez Jiménez y su tiempo», Carlos Carriles Ayala, Consorcio de Ediciones Carriles, Caracas, 1987, pág. 91. 42 De la revista Magazine, número 229, del 15 de febrero de 2004. 43 Armando Coll. 44 Así lo llama el genial Francisco Umbral. 45 Ya tenía dos años de haber sido fundada. 46 Incluso, Olavarría le dio jalón tan grande a don Eugenio que por ello lo demandó Armando De Armas. 47 Este ha sido uno de los hombres más brutos de Venezuela. 48 Del 14 de noviembre de 1976, Nº 188. 49 Ut supra. 50 Ante el Juzgado Quinto de Primera Instancia en lo Penal, a cargo del doctor Claudio Rosales. 51 Véase revista Resumen, 15 de febrero de 1976, Nº 119. 52 Revista Resumen, Nº 239, febrero de 1980. 53 Ediciones Vadell Hermanos, 1975. 54 Ut supra. 55 Ponencia del Dr. Daniel Hernández, «Democracia, participación y soberanía», Puerto La Cruz, 3 de junio de 2004, edición del Ministerio de Educación y Fundabit. 56 Ut supra. 57 Véanse los trabajos de Franco Pupio Vichentelli en el diario VEA del día 28 de mayo de 2004. 58 Véase «Imperialismo y resistencia popular: la gran confrontación del siglo XXI», James Petras, Ediciones Cooperativa Despertar Digital, pág. 144. 34

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Hugo Chávez Frías:

Nunca se me va a olvidar la petición que me hizo uno de los grandes gurúes del golpe mediático, magnate internacional, dueño de medios, que se creía también dueño de Venezuela, dirigente del golpe de Estado y capo de la oligarquía apátrida y traidora, que pretendía que yo nombrara en CONATEL a uno de sus empleados. Diario El Nacional (5 de Julio 2003)

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MANUAL PARA JALARLE A CISNEROS

¡Pero qué buen sujeto es el señor don Gustavo! Bella estampa; muy buen genio; y hombre de mucho dinero... Es triste decirlo, pero si los venezolanos estamos jodidos, México Lindo está perdidamente degenerado. El proceso de envilecimiento de aquel pueblo es muy viejo. ¿Qué nos llegaba de México a través del negocio de los medios?, pues las canciones rancheras, las viejas películas de Cantinflas, de Luis Aguilar, María Félix, Jorge Negrete o Pedro Infante. Ahora nos llegan las telenovelas. Las películas eran malas, y jamás reflejaron al verdadero México, por culpa de la clase dirigente que ha tenido ese país, desde que el PRI traicionó a la Revolución. A los pobres indios les metieron el cuento de la aparición de la Virgen de Guadalupe, cuando en realidad esta es la Virgen Patrona de Extremadura, de la tierra de los conquistadores españoles, y Hernán Cortés fue quien solicitó que se apareciera en México. ¡Qué tal! De allí en adelante, el proceso de trituración de los valores indígenas fue violento, pertinaz, degradante. El PRI, creyó que para ser decente y civilizado había que imitar a los gringos. (Un millón de dólares pagó Mario Moreno Cantinflas, para colocar su nombre, entre las estrellas de cine, en la famosa calle de Hollywood). A los demás artistas les pagaban, él tuvo que pagar. Los partidos han ido involucionando hacía la derecha, y Vicente Fox ha sido la rehostia. Es decir, se ha ido de mal en peor. Cada vez México muestra una carencia de figuras auténticas dentro la literatura y del propio arte, y desde los medios se procura hacer ver que Pancho Villa y Emiliano Zapata fueron solamente unos bandidos, y tienen hasta vetado el uso de la palabra gringos. Se llega al colmo de prohibir en algunas escuelas la vestimenta indígena, todo esto ante el silencio cómplice del Estado. Esa expresión de Mis Bolivia en mayo de 2004: «No me ofendan que yo no tengo nada de india», suele escucharse con frecuencia entre mejicanos 249

confundidos de la clase media. Esta grandísima degeneración se ha venido recrudecido con los enlatados telenovelescos que míster Cisneros introdujo y está introduciendo en ese país. Porque al indio se le ha reducido al marco de lo meramente turístico y exótico. En la televisión mejicana lo que predomina es el hombre blanco, rico, que va a escuelas católicas de alcurnia y tiene el sin fin de aparatos que producen los gasolinizados: desde yates, carros hasta celulares, todos, parecidos a Carlos Fuentes, sólo que no andan diciendo que son de izquierda. En la década de los cuarenta en México, las minas eran de los ingleses, los ferrocarriles de los gringos, los viñedos de los españoles, y los bancos de los franceses y judíos. Eso está mil veces peor con los medios en manos de gente tan inescrupulosa como Carlos Slim y Gustavo Cisneros. Las obras esenciales que en el siglo XX recogen el México profundo y mágico son: «Tirano Banderas» (de Ramón del Valle Inclán), «La serpiente emplumada» (de D.H. Lawrence), «Bajo el Volcán» (de Malcon Lowry), «Los de abajo» (de Mariano Azuela), «El águila y la serpiente» de Martín Luis Guzmán y «El epitalamio de Prieto Trinidad», de Ramón J. Sender. Carlos Fuentes no dio la talla como novelista, ni mucho menos como ensayista, y ha llegado a estar de acuerdo con Gustavo Cisneros en que las telenovelas mejicanas modernas son creaciones positivas que elevan el espíritu. Concuerda, pues Fuentes, con el priísmo deleznable, con el sueño de Disney, con los éxitos del mercado. Cree en esa sociedad diseñada para que no se lea ni se piensa, ni se sea auténtico. Está de acuerdo con la sección amarillista de una televisión para tarados, llena de muñecos a la moda que gesticulan, que besan sin sentir nada, plagadas de vulgaridad y delirantes lugares comunes. Estulticia importada. El esperpento, pues, es lo que resalta de la televisión mejicana gracias a gente como los Cisneros. Pero a Carlos Fuentes le gusta el Teletón, por ejemplo, para adormecer a sus compatriotas, y para que no salgan nunca de su condición de esclavos y de sometidos ni le descubran el enorme rabo de pitiyanqui que lleva en el alma. Los dioses hoy de México no son Pancho Villa ni Zapata, ni Benito Juárez, como tampoco 250

Morelos. Hoy los dioses más cotizados de la intelectualidad mejicana son el Chavo, el Chapulin Colorado, el tarado Marco Antonio Regil, Lucerito... TV Azteca hace lo imposible por imitar a Televisa. Noticieros «académicos» que comentan imbéciles con lentes. Se ve mal el debate. Se le tiene miedo al que dirán de «los grandes señores» preparados que se educan en alguna universidad de Miami, de California o Texas y hay que poner a los indios muy finos y «educados». Se respeta hasta la ridiculez la magistralidad de unas clases vacuas que saben dictar muy bien los profesores pequeños burgueses y «revolucionarios» de la Universidad Autónoma de México. El Presidente Chávez no cayó muy bien a los señoritos de la Universidad Autónoma cuando dictó una conferencia el 27 de mayo de 2004. Chávez no tiene la paciencia ni la verbosidad educada de los académicos para dictar una conferencia magistral. Mientras México no entienda ni asimile a sus héroes como Villa y Zapata, ni a sus máximos escritores como Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, no podrá salir de abajo. En las actuales circunstancias, y lo digo con profundo dolor, yo no me hago ilusiones para nada con los actuales dirigentes mejicanos. EL SEÑOR DE LA CIA, CARLOS FUENTES Francisco Umbral dijo en una ocasión que el intelectual es la puta más cara del político. La es también para los empresarios que han sacado su fortuna de perversos y degenerados políticos, como Gustavo Cisneros. Los políticos neoliberales y los grandes empresarios, siempre tienen a la mano a una buena puta intelectual, una hetaira (más «poético») que suele hacerse pasar por izquierdista, dispuesta a levantar monumentos literarios, piezas magistrales, donde se canten hipocondríacas loas, a los exitosos políticos o empresarios que se encuentren pasando por un bajón de credibilidad. Ese fue el caso de Gustavo Cisneros con lo del golpe de abril en Venezuela, y el papel de puta le correspondió en este caso, no a Mario Vargas Llosa quien está en la mejor 251

disposición del mundo para prestarse para esta clase de trabajitos, sino a Carlos Fuentes. Por ejemplo, cuando hubo la rebelión contra Carlos Andrés Pérez, una piara de putanas intelectuales corrieron a Miraflores para disputarse la defensa de la democracia, y entre estos podemos mencionar a los «izquierdistas» Pedro León Zapata, Américo Martín, Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez, Caupolicán Ovalles y Manuel Caballero, entre los principales. Gustavo Cisneros había sido el jefe del golpe del 11-A del 2002 en Venezuela, y andaba loco buscando quien le lavara su siempre impoluta imagen de hombre exitoso. Al tiempo, claro, que buscaba lavarse su imagen, sobre la marcha, estaba haciendo lo imposible por sacar por la fuerza al hombre que se había atrevido a desacreditarlo internacionalmente. Se había caracterizado Cisneros toda su vida por ser un INNOMBRABLE y resultaba ahora que en esa «mierda de país suyo» su nombre corría «de la manera más sucia en boca de todos los patanes y muertos de hambre, catalogándolo de golpista, de criminal, de infame y vulgar terrorista». Hay que tener coraje para que un patán tenga el valor de llamar «terrorista» a un hombre que es apoyado por la potencia antiterrorista del planeta por antonomasia. Desesperadamente pues, Cisneros se dio a la tarea de buscar, no a una portentosa como sofisticada ramera; tenía que ser pundonorosa, cultísima, respetable y reputadísima ramera de «izquierda». En medio del azaroso momento en que le sorprenden en su propio país, con encendidas expresiones de ladrón y mercenario de Bush, llega y vira 180 grados y le pide al Vicepresidente José Vicente Rangel que le ayude un poco a contener aquel desbarajuste porque él «ciertamente nada tiene que ver con Golpe alguno». Es cuando el Vicepresidente, rodeado de cámaras y micrófonos, dice que es toda una temeridad acusar a Cisneros de golpista. De inmediato, los reporteros giran, dejan solo al Vicepresidente y rodean al INNOMBRABLE. Cumplen un guión: Le preguntan si tiene algo que decir sobre la acusación de que es un golpista, según versión aparecida en Nesweek. Él responde:

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«Yo digo lo que dice el Vicepresidente Rangel: eso es una temeridad». La palabrita «temeridad» lo había salvado temporalmente, pero Cisneros, como todos los golpistas de aquel momento, no asumió su responsabilidad. Su virilidad estuvo muy por debajo de esa capacidad que él dice poseer para asumir riesgos y acometer empresas peligrosas. Cuando los triunfantes golpistas entraron en palacio, él fue a ocupar un sitial de honor y a exigir para sí una serie de cargos esenciales conectados con sus intereses mercantiles. Luego cuando el gobierno de Pedro Carmona Estanga cae, dice: «Yo no tuve nada que ver eso. A mí no me interesa la política. Yo siempre he seguido los consejos de mi padre: no meterme en nada que tenga que ver con política. Lo mío son los negocios». Estas declaraciones las da este señor ahora cuando recorre el mundo hablando del libro «Un empresario global». Si no hubiese sido porque (durante la época de gran prosperidad de la Organización Cisneros, la que le permitió proyectarse internacionalmente), Venezuela adquirió una pavorosa deuda externa por encima de los 32 mil millones de dólares, este emperador no acumulase hoy una de las mayores fortunas del hemisferio. Lo cierto es que Gustavo Cisneros se cansó de manipular a todos los políticos de Venezuela, de usarlos y de chantajearlos, de amenazarlos, y ahora quiere crear la matriz de opinión por el mundo, de que él nada tiene que ver con la política. Como si Venevisión, por ejemplo, con ese detestable amanuense suyo del Napoleón Bravo, no fuese la guarida, el centro y la madre de todos los actos terroristas que se han venido realizando contra el gobierno constitucional de Hugo Chávez desde 2001. Napoleón Bravo, indudablemente, recibiendo órdenes de Gustavo Cisneros, fue el coreógrafo, el guionista y el ejecutor criminal de todos los efectos terroristas mediáticos, que en conjunción con RCTV, Globovisión y Televen se pusieron en marcha para llenar de sangre las calles de Caracas, y provocar la llamada «toma de Miraflores». En casa de este hijo predilecto de Gustavo Cisneros se reunió la cúpula militar que urdió la

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horrible trama del 11-A, y cuando los golpistas reunidos en su canal celebraban la caída del régimen, profirieron en coro: «GRACIAS VENEVISIÓN, GRACIAS GLOBOVISIÓN, GRACIAS RCTV, GRACIAS TELEVEN». Evidentemente que este sinvergüenza del Gustavo Cisneros, en su escaso vocabulario y con su desprecio por el país, no tenía nada que responder ni argumentar cuando Rangel esgrimió el término «temeridad», y se asió a él buscando desesperadamente salir de aquel pantano de sangre creado por él mismo. Pero estaba claro que Rangel no era el hombre apropiado para sacarlo definitivamente de aquel embrollo global. Tenía Gustavo que irse del país y llamar a las reservas encubiertas de la CIA agazapados por montones en Fundaciones y centros culturales. El más brillante de todos estos agentes encubiertos que podían con clarísima visión de futuro sacarlo de tan feo embrollo era Carlos Fuentes. Lo llamó y le pidió consejos, y Fuentes le dijo que sin perder un minuto se pondría de acuerdo con algún escritor de altura global que le aderezara un «buen libro»; que él lo podía hacer, pero mejor resultaba un personaje que dominara el tema empresarial, y que él podía asumir el ASPECTO HUMANO Y FILOSÓFICO EN UN PRÓLOGO, algo propio para la colonia hispana. Es fácil imaginárselo en cuatro manos diciendo: «Ahora mismo me dedico a cuadrar el prólogo. No lo decepcionaré, don Gustavo». Debió recomendarle para el trabajo medular de las mentiras mercantiles al periodista Pablo Bachelet de los Baches, de 41 años de edad, chileno-estadounidense. Pero aparte de EE UU, ¿dónde se encuentran los más exquisitos servidores de la CIA sino en Chile (sino que se lo pregunten al Vivanco de Human Right)? Este señor Bachelet comenzó con trabajos free-lance para medios de negocios como The Economist Intelligence Unit, Knight Ridder Financial News y Financial Times, entre otros. El libro sobre Gustavo Cisneros, catapultó al desconocido Bachelet a los cielos del periodismo rentístico: a poco de salir su «Un empresario global» fue

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contratado como corresponsal latinoamericano para Reuters en Washington D.C..

¡Chihuahua! Hay que ver lo que es capaz de escribir un chulo inspirado, ahogado por las musas, porque tienta al capo que le va a aumentar las secuencias de los dígitos en sus cuentas bancarias. Uno se imagina a Fuentes embozado en un especial Albornoz, con un gorro de Disney y las delicadas chanclas del dios de Teotihuacán, inmerso en sahumerios incaicos para arrancarle delirios líricos a su pluma; con el diccionario de la Real Academia a un lado, y en pose críptico-religiosa, rebuscándose no sabe qué coño de otro coño que no sabe un coño. Como quien tiene que armar un puzzle, que llega y coloca las piezas sobre un mar de bellas hijas de la chingada: juventud enérgica, dinástica, caveat, «El Adelantado», agilidad y destreza con flujo de caja: digna de ser descrita por un Balzac o un Dreyser si no por los Fuggar renacentistas; en calzones tecno-informáticos, nolens volens, boom and bust, ¡qué saga, la de los Cisneros!, que se abre a la opinión disidente, que recompensa la iniciativa personal, la labor de equipo. Toda una organización empresarial democrática (venga con la mierda «democrática» que se le sale por los poros), taken for granted, de tiranos y tiranuelos «dueños de vidas y haciendas». Coño, ha dado en el clavo con esta frase: «¿Por qué los latinoamericanos no sabemos trasladar a la política las virtudes de la cultura estética y de la cultura empresarial?». Y con este beso de Hombre Rana se lanza a otro jalón de nísperos: «crearon el vacío apropiado para que la eterna tentación autoritaria latinoamericana regresara por sus fueros en la figura de Hugo Chávez. Electo como Hitler, histriónico como Mussolini, populista como Perón, Chávez ha desatado (porque no la ha gobernado) una marea de divisiones, regresiones económicas y espejismos sociales que podrían ser contagiosas en una Iberoamérica que se felicita de ser democrática pero se pregunta ¿a qué hora el pan, el techo, la escuela, la salud?». En media hora terminó el guiso y llamó a Gustavo para leérselo; no se aguantaba. 255

Nos dice el escritor Ernesto Carmona: que los periodistas aduladores de Gustavo Cisneros sólo escriben lisonjas, y se les pasa la mano estampando frases cursilísimas. Para el colombiano Gerardo Reyes (Premio Pulitzer 1999), Cisneros tiene una «filantrópica obsesión por los graves problemas que sufre la educación en América Latina». El analfabetismo funcional también angustia al multimillonario venezolano: «... el 45% de los latinos que ingresan en la escuela primaria jamás llega a graduarse y de los pocos que terminan primaria, el 40% no entiende un ensayo de 500 palabras», cita Reyes. Hay que decir, que en toda la existencia de la Fundación Diego Cisneros en Venezuela, ésta muy poco se ocupó de la cultura. En 1977, esta organización publicó su primer libro (sobre los adecos J. M. Siso Martínez, Juan Oropeza y Mariano Picón Salas, con «apostilla prologal (sic) de Rómulo Betancourt»). En la presentación de este panfleto anti-fidelista, como veremos, escribe Diego Cisneros: «La Fundación «Diego» inicia con la publicación de este libro su programa editorial». Es muy probable que incluso acabara siendo el mismo gobierno quien pagara esa edición. Escribió Reyes en la revista Poder: «En la prensa venezolana «una regla no escrita» obliga a los editores a examinar con lupa cualquier texto que aluda al intocable empresario, no como una crítica sino como un elogio. Cisneros se presentó a una entrevista en The Wall Street Journal, en 1994, escoltado por su amigo Vernon Jordan, abogado famoso y miembro de la junta del Journal». Agrega Reyes: «A Gustavo le atraen el poder y la cultura. Su cónyuge Patricia Phelps colecciona arte latinoamericano. Ronald y Nancy Reagan los entronizaron en la lista de invitados ilustres de la Casa Blanca. La nobleza europea los convoca a sus galas importantes. Henry Kissinger y David Rockefeller los distinguen con su amistad. Tuvo vínculos con el socialista Felipe González mientras estuvo en el poder en España, aunque su adquisición de las «Galerías Preciados» de Madrid no fue un buen negocio. Tiene llegada con el presidente George W. Bush, pero mucho más con su papá, el ex presidente y ex director de la CIA, quien tienes ganas de anexar la empresa 256

estatal Petróleos de Venezuela a sus negocios de Texas. Cisneros y Bush suelen pescar en La Florida y en los ríos de Venezuela, de abundantes peces de diversas especies. ¿De qué hablarán mientras pescan?». ¿Pues de qué van a hablar sino de guerras y de plata? Carlos Fuentes1 recibe financiamiento de la Coca Cola, y por eso se convierte el gran apologista de este gran financista de sus giras. De allí, pues, le viene la cola al gato. A sabiendas de que la historia de la Coca Cola es una historia plagada de sangre. CLOACA COLA Sangre oscura embotellada. Lleva la marca de los crímenes de miles de trabajadores. Mientras Cisneros fue el dueño de la Pepsi Cola, el venezolano se vio obligado a tomar este producto; como el dinero ni huele ni hiede, ni tiene moral, de un plumazo, en 1996, todos los activos de Pepsi fueron vendidos a Coca-cola en una operación secreta. Las botellas y los camiones de reparto cambiaron de marca en un acto de estraperlo, al estilo de las viejas mafias. Fuentes quedó encantado con esta epopeya. Carlos Fuentes sabe que esta compañía ha sido demandada por discriminación racial, por matar y torturar trabajadores en Guatemala y Colombia, y que luego trató de dar un golpe de estado en Venezuela. Eso hizo El Adelantado Cisneros. Carlos Fuentes sabe que la Coca-Cola consume más de dos mil toneladas de hoja de coca proveniente de Bolivia pero además participa en un proyecto de financiación para que los campesinos y los indígenas que cultivan esta mata de coca como parte de su cultura y su uso tradicional, no lo continúen haciendo. Coca Cola hace parte del grupo Morgan, y como tal está también Monsanto que es una de las empresas que vienen manipulando genéticamente a los organismos vivos y a la humanidad, poniendo en riesgo no solo la salud humana sino el ecosistema. 257

Otra denuncia importante que se hizo en la audiencia pública, noticia de una reconocida publicación fue el encuentro el 15 de agosto de 1998 entre Coca-Cola y Carlos Castaño en la ciudad de Montería. Se dieron testimonios de que en octubre de ese año los paramilitares continuaban entrando a la embotelladora de Barrancabermeja a dialogar con funcionarios de la empresa. De la misma forma los paramilitares con la connivencia de la empresa se han atrevido a reunir a los trabajadores en las embotelladoras y los han obligado a desafiliarse del sindicato so pena de ser asesinados. De la misma forma, amedrentan a los más comprometidos dirigentes del sindicato para que salgan de la ciudad, en término de horas. Todos estos son datos que les caen de perlas al enmascarado racista Carlos Fuentes: Varios tribunales en el mundo han intentado juicios contra la compañía Coca-Cola por los crímenes contra los derechos humanos, especialmente los que se comenten y se han cometido en Colombia2. Según las denuncias de la audiencia en varias partes del mundo como en Guatemala en el año 84, trabajadores de Coca-Cola fueron sacados de las embotelladoras por la policía, algunos fueron torturados y asesinados, otros desaparecidos y luego fueron encontrados con mutilaciones en varias partes de su cuerpo, y con notas escritas en sus bolsillos. Coca-Cola ha agredido a las poblaciones negras y tiene una demanda ante la Corte de los Estados Unidos por discriminación racial. Qué deprimente, que un farsante como Carlos Fuentes, que se ha vivido a media humanidad con su pose de revolucionario, durante 55 años, todavía en su país nadie lo haya puesto en su lugar. Durante 55 años este racista, profascista y agente de la CIA, gran hijo de la chingada, desde la década de los sesenta, lo vemos recorriendo el mundo criticando al imperialismo, atacando la guerra Vietnam, a las invasiones norteamericanas en Latinoamérica. Ha sido la vedette más invitada del planeta para que hable contra EE UU. Es el más horrible farsante que por su condición de niño bien nacido, pequeño burgués, encontró en sus poses irreverentes, todo un fabuloso negocio, buenas editoriales, buenos anuncios, becas y regalos. Visita a Chile y como un Papa de la histeria irreverente, 258

revienta: «¡Viva Chile, mierda!». Va a Argentina y estalla: «Borges fue un político imbécil». He aquí lo que publica un diario de Buenos Aires: «Carlos Fuentes critica al escritor argentino (Borges) por apoyar la matanza en Tlatelolco y califica al presidente Hugo Chávez de analfabeto. El escritor mexicano Carlos Fuentes, ganador del Premio Cervantes 1987, calificó en declaraciones a la prensa argentina como «analfabeto» al presidente venezolano Hugo Chávez y aseguró que Jorge Luis Borges era un «imbécil político». En una entrevista publicada por el diario argentino La Nación y ante la pregunta sobre si escribiría el prólogo de un eventual libro de Chávez, Fuentes respondió «no, porque es analfabeto y por eso no espero que escriba un libro». Hay que tomar en cuenta, que cuando ocurrió la matanza de Tlatelolco, Carlos Fuentes era diplomático del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, en Francia, y no renunció a su cargo. Es decir, puso en práctica exactamente la moral y el estilo de ciertos personajes que se dicen de izquierda y en nombre de ella les exigen a los demás que sean consecuentes con sus principios. Carlos Fuentes estuvo muy bien, viviendo a cuerpo de rey de todos los gobiernos del PRI. Le encantaba hablar mal de Eisenhower, Nixon, Reagan, Bush, pero sobre los grandísimos ladrones que fueron mandamases de su país, como Adolfo López Mateo, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Miguel Alemán Valdés, José López Portillo, Carlos Salinas de Gortari no se le escuchó nada. Qué bueno y qué beneficioso le ha resultado vivir divagando de los demás gobiernos del continente americano y no de los propios, cumpliendo con lo que le exige la CIA. El servilismo de Carlos Fuentes, pues, le lleva a decir que Chávez es analfabeto y que sin duda pues, para él Gustavo Cisneros es más que un genio. Gustavo Cisneros «el Adelantado», es una historia de riesgos premiados. También, de errores admitidos. Es una historia de oportunos cambios de velocidad. Del negocio del consumo perecedero, Cisneros pasa al negocio de las comunicaciones. De la generación de flujo de caja, a la generación del valor. Y siempre, antes del siguiente paso, la consolidación interna. La saga empresarial de Cisneros -digna de ser descrita por un Balzac o un Dreiser, y 259

comparable a los Fugger renacentistas- posee, como toda vida, y vida, sobre todo, de acción- luces y sombras, derrotas y victorias, detalladamente descritas en este libro. Ya vamos a ver hasta dónde llega la cultura de este grandísimo ladrón, llamado Gustavo Cisneros. Pero bueno, viendo Carlos Fuentes que lo llevan y lo traen como un dios de las letras, añade que Borges es un imbécil político, y él, la suprema autoridad moral e intelectual de la tierra. Él no dice imbecilidades porque no hay quien las difunda, quienes las muestren por la tele, quienes las editen. Él no dice imbecilidades porque está con la gente que domina los medios de comunicación, con la mafia de la SIP y con la CIA. Él no dice imbecilidades porque su dura y agónica batalla ha estado del lado de los que resisten a los imperialistas, a favor de los oprimidos, de los que luchan por la libertad de sus pueblos. El cuento con que ha embaucado al mundo. Si un hombre que ha sido gran defensor de los pobres, no puede estar diciendo mentiras y barbaridades a la hora de escribir un prólogo a un personaje como Gustavo Cisneros. Carlos Fuentes le da credibilidad a cuanto aborda, a cuanto reseña. ¿Por qué será que La Jornada de México jamás lo ha presentado tal cual es? Esto resulta muy extraño. Carlos Fuentes nunca entendió a Borges, porque está claro que el genial argentino jamás pretendió ser político, ni se prestó para servir como agente de la CIA, ni andaba pregonando la libertad de los pueblos, para recibir exquisitos homenajes ni extraordinarios viáticos en dólares. Borges no se iba a poner hablar mal de Pinochet para después, bajo cuerda, pasar la cuenta a la Moneda. Borges no era un enmascarado racista como sí lo es Fuentes. Sin que uno justifique ciertas expresiones de Borges, lo cierto es que tenía suficiente talento para ser como le daba la gana; Fuentes para mantener su fama de novelista y de narrador tenía que recurrir a la pose revolucionaría y seudotremendista y así ser admitido en ambos bandos. Por ejemplo, es significativo, que sus poses rebeldes lo condujeran a ser un servil y lacayo de Gustavo Cisneros. ¿Para que tanto atacar a 260

Kissinger, si Cisneros es su mejor mula? ¿A qué viene tanto jaleo contra Bush, si el mejor representante de los Halcones es su Adelantado? Sencillamente, Cisneros estaba al tanto de sus poses, así como tampoco jamás creyó en los delirios socialistas de CAP. no se los creía, y por supuesto, que si Gustavo se le hubiera atrevido pedirle un prólogo a Jorge Luis Borges, éste lo habría mandado bien largo al carajo. ¿Por qué, por ejemplo, Fuentes no salió a decir que Salvador Dalí era un imbécil político por ser, como lo catalogó André Bretón, «Ávidas Dollar»? Para estos seres excepcionales no valen tales calificativos. Nadie de la CIA le iba pasarle por la cabeza meter en una tapadera a Dalí, como tampoco a Borges. En este sentido, por lo menos, Mario Vargas Llosa ha sido mil veces más honesto: se pasó a la derecha y listo; en cambio Carlos Fuentes prefirió seguir en su papel de informante, de farsante, de enmascarado, cogiendo de los lados. Añadió Fuentes, como si lo dijera el mismísimo Bush, que en la región estaba naciendo una clase empresarial, que Cisneros encabeza en Venezuela y Carlos Slim en México, «que ha sabido ir al fondo del problema latinoamericano al reconocer que la pobreza no crea mercado». No dijo que la causa de la gran deuda externa de Venezuela y por ende su pobreza ha sido en gran medida por la manera ilegal como Gustavo Cisneros hizo en nuestro país su fortuna. ¿Alguien puede imaginarse que Carlos Fuentes fue alguna vez un hombre de izquierda cuando dice estas cosas? ¿Es que acaso es él inocente, ignorante de lo que anda haciendo Cisneros desde hace dos décadas en el planeta, unido a los halcones del Pentágono? ¿Él, por ejemplo no se enteró que la organización Huelga Mundial de Mujeres condenó la vergonzosa decisión del Concilio Económico Inter-Americano al honrar a Gustavo Cisneros en su Gala de Invierno 2004, y que este sarao estuvo presidido y dirigido por otro Asesino Global como Henry Kissinger? Por esto caemos en la cuenta de que era pura farsa la postura de Fuentes contra la guerra de Vietnam. Este reconocimiento a Cisneros, dice la organización Huelga Mundial de Mujeres, muestra una vez más el desprecio 261

total de la administración de EEUU por el derecho de los pueblos de elegir sus propios gobernantes. Reconocer a Cisneros como una persona que «ha procurado crear constantemente un ambiente donde negocio y gobierno pueden trabajar juntos en maneras significativas para la mejora de la sociedad» cuando en realidad este hombre ha utilizado sistemáticamente su poder corporativo y su monopolio mediático para ilegal y violentamente intentar derrocar el gobierno democráticamente electo del Presidente venezolano Hugo Chávez, es definitivamente cínico. Han sido las mujeres quienes mayoritariamente eligieron y fuertemente han defendido al Presidente Chávez, y son precisamente las mujeres de las áreas más pobres quienes han sido beneficiarias y se han incorporado a los programas de reformas económicas y sociales que el gobierno Venezolano ha emprendido para desterrar la pobreza y la corrupción, a pesar de tentativas constantes de golpe y asesinato de los aliados de Cisneros». Añade el documento de Huelga Mundial de Mujeres: «El único logro de Gustavo Cisneros ha sido trabajar para el beneficio de la élite blanca y racista venezolana en detrimento de los intereses de la vasta mayoría de venezolanos que son personas del color, y que en una Venezuela rica por el petróleo, han sido hundidos en la pobreza después de 40 años de gobierno de las elites. Gustavo Cisneros: · fue uno de los líderes del sangriento Golpe de Estado de Abril del 2002. Un golpe planificado y llevado a cabo con el apoyo de la administración de EE UU. El golpe se derrotó en pocos días por millones de personas de los movimientos sociales de base que tomaron las calles para demandar el regreso de su Presidente electo y la Constitución. · fue el líder del paro empresarial de diciembre del 2002 a febrero del 2003 que trajo más sufrimiento a los venezolanos; igualmente jugó un papel protagonista en el paro petróleo orquestado por la CIA y que apuntó a paralizar el país entero. Otra vez, el movimiento popular, empezando con los trabajadores del petróleo, laboraron

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a tiempo completo para salvar su recurso valioso y ganaron. · ha usado su poder mediático para llevar a cabo una campaña de difamación, mentiras y distorsión, incluso usando insultos racistas en contra del Presidente Chávez y sus partidarios. En el día del golpe, él utilizó su estación de televisión, Venevisión, como el lugar de la reunión para los principales protagonistas del golpe, incluyendo el dictador instalado ilegalmente como presidente, Pedro Carmona. · ha estado también involucrado en el envió ilegal de 2.5 millones de dólares en efectivo que fue decomisado en un vuelo de American Airlines de Miami a Caracas. Este dinero, sin duda, pretendía ser usado para financiar otro golpe de estado. · personalmente habló con Otto Reich (el anterior encargado para asuntos de América Latina del Departamento de Estado) y con el Embajador de EE UU en Venezuela, Charles Shapiro (criticado por intentar ridiculizar al presidente Chávez con un muñeco en una recepción en su casa en Caracas) el día del golpe. Esta noticia fue reseñada por la Revista Newsweek (del 29 de abril de 2002, p.10). «Como si esto no fuera poco, Henry Kissinger estará presentando este aberrante premio. Kissinger, el criminal de guerra y el hombre odiado en toda Latinoamérica, el Caribe y el mundo por dirigir el derrocamiento por parte de la CIA del gobierno democráticamente electo de Salvador Allende, en Chile en 1973. Él justificó el golpe que llevó a las desapariciones de millares de personas y el exilio de centenares de miles con la infame declaración: «yo no veo por qué nosotros debemos quedarnos quietos, y observar como un país se vuelve comunista por la irresponsabilidad de su pueblo. Estos asuntos son demasiado importantes para dejar que los votantes chilenos decidan por sí mismos». Él es responsable de políticas semejantes de EE UU en Indonesia y Chipre. Él tuvo que declinar recientemente su designación por el Presidente Bush, para dirigir una comisión que investigara lo del 9/11, porque 263

su reputación era demasiado repugnante para dar cualquier credibilidad a los hallazgos. Él no puede viajar a muchos países por el temor a ser arrestado». CON LAS LETRAS EN UN BANCO Nada de esto desconoce el tartufo de Carlos Fuentes, pero todavía se le llena de homenajes con el cuento de que es un hombre de izquierda. En realidad es el máximo Pinochet de las letras latinoamericanas: La puta, que luego tiene el valor de escribir en su artículo ¡Viva Chile, mierda!, y estampa, fresco como una lechuga en su amplia oficina de Nueva York, pagada por la CIA: La elección de Allende tuvo la desgracia de ocurrir en pleno apogeo de la guerra fría. Fíjense cómo trata de disculpar a los asesinos de Allende, a Nixon y a sus sabuesos, y como también no dice nada de la elección de Chávez que aún no habiéndose dado dentro del marco de la Guerra Fría es igualmente atacada, y se intenta destrozar desde Washington. Sigue eufórico, afincando la pluma contra el gringo hijo de la chingada, mientras respira hondo y mira hacia las excelsas torres de Manhatan: Las palabras «marxista», «socialista», «comunista» provocaban, como al perro de Pavlov, ref lejos condicionados en la CIA, la Casa Blanca y el Departamento de Estado. La fatal -para los culpables- publicidad de los archivos de gobiernos norteamericanos pasado cierto tiempo, demuestra hasta qué grado el Gobierno de Richard Nixon fue responsable, primero, de una conspiración para impedir que Allende ganase en las elecciones y, una vez instalado en la presidencia, para desestabilizar a su Gobierno. El consejero de seguridad nacional de Nixon, Henry Kissinger, lo anunció con todas sus letras: «No veo por qué hemos de paralizarnos viendo a un país derivar hacia el comunismo debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo». Democracia, R.I.P. La guerra fría era el pretexto y el espectro que los EE UU habían esgrimido ya contra Guatemala y Cuba antes y que usarían contra Nicaragua después. La intervención contra gobiernos de origen revolucionario -Cuba y Nicaragua- era parte esencial de la guerra fría norteamericana. Esta intervención, inadmisible en todos los casos (México la sufrió repetidamente entre 1911 y 1933) adquiría perfiles 264

de escándalo cuando su propósito era derrocar a gobiernos democráticamente electos: Arbenz en Guatemala, Allende en Chile. En contra de México, Cuba o Nicaragua, los EE UU hacían caso omiso de su propio origen revolucionario en 1776. Pero en contra de Guatemala y Chile ponían en tela de juicio los valores democráticos que decían defender mundialmente. Guatemala y Chile despojaron de toda legitimidad la política de los EEUU en Latinoamérica: en nombre de la democracia, se derrocaba a la democracia para instalar, en su lugar, a dictaduras represivas y totalitarias... para defender a la democracia. Quien así escribe es el Fuentes que ha emprendido una cruzada contra el legítimo gobierno democrático de Venezuela tal como lo hubiese hecho Henry Kissinger o Nixon. Una cruzada desde las entrañas de lo más noble de las luchas populares. La hace cuando se planta ante los zapatistas, cuando va y se dirige a los campesinos de Centroamérica y le habla a los jóvenes de Europa. Sigue diciendo: Podríamos, en el mejor de los casos y con exceso de buena voluntad, entender las razones estratégicas de los EE UU en la guerra fría. Pero las razones de los traidores internos -Castillo Armas en Guatemala, Pinochet en Chile- pertenecen al orden de la deslealtad al juramento prestado, en aras de una ambición injustificable. Victoriano Huerta y Carlos Castillo Armas son los traidores prototípicos de esta especie de golpistas militares latinoamericanos. Augusto Pinochet fue más lejos. Su estirpe es la de los macabros personajes shakesperianos, Macbeth o Ricardo III, bañados en sangre, hedonistas de la crueldad, inviolables en la sagrada satisfacción de sus crímenes. Este fariseo hablándole a los demás de traición, cuando Victoriano Huerta y Castillo Armas son niños de pecho para lo que él hace todos los días, desde hace 50 años. Y dónde se le ve su espeso descaro es cuando dice: Podríamos, en el mejor de los casos y con exceso de buena voluntad, entender las razones estratégicas de los EEUU en la guerra fría. Hay en Pinochet, además, un elemento de repugnante humor negro que ni Hitler ni Stalin se hubiesen permitido. «Cuidado con mi marido, tiene la mano muy dura», dijo la señora Pinochet a raíz del golpe de septiembre de 1973. La mano dura y el cinismo flojo. ¿Por qué mandó enterrar Pinochet a sus víctimas de 265

a dos por cajón de muerto? Para ahorrarle dinero al Estado, contestó el Macbeth chileno. Y son dignas de Ricardo III las palabras grabadas para la posteridad en que Pinochet ordena a uno de sus secuaces mandar al exilio a Allende en un avión sólo para hacerlo volar en pleno vuelo. ¿Y lo que intentó hacer Gustavo Cisneros durante el golpe del 11-A, junto con un grupo de felones militares no fue acaso matar a Chávez una vez que despegase de La Orchila? Nadie más hijo de Pinochet que Cisneros. Colocó un avión en la Orchila para sacar a Chávez, para luego lanzarlo al mar, desaparecerlo, como bien saben hacerlo los elementos de la ultra-derecha, a la que pertenece Cisneros. Sigue con su mascarada: …Pinochet no impidió una dictadura marxista en Chile porque el pueblo chileno, democráticamente, le hubiese negado su apoyo a Salvador Allende en las siguientes elecciones si las tradiciones de libertad y pluralismo chilenas hubiesen sido violadas por su Gobierno. Quien violó esas libertades fue Pinochet, nunca Allende. Y este canalla agrega el siguiente párrafo: PINOCHET RESTAURÓ LA ECONOMÍA CHILENA DEVASTADA POR ALLENDE. Que es como si se dijese que Pedro Carmona Estaga trataba de restaurar la economía devastada por Chávez. Todo el mundo sabe que el sabotaje contra Allende fue dirigido adrede por la CIA para ahogar en miseria a Chile, exactamente el mismo método que utilizó Reagan para destruir la democracia sandinista.

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PRÓLOGOS A LA MEDIDA DEL AMO... Esta lucha del Bien contra el Mal será monumental, pero prevalecerá el Bien. George W. Bush. EL PRÓLOGO GUSTAVO CISNEROS, EL ADELANTADO Carlos Fuentes Editorial Planeta coloca en el mercado la biografía autorizada del empresario venezolano Gustavo Cisneros. A continuación, el prólogo del libro. Febrero de 2004. Como toda buena puta comienza echando mano del Diccionario de la Real Academia. Ya esto revela que no tiene un carajo humano qué decir. Por eso comienza su perorata con la muleta del típico farsante intelectual que nos quiere de entrada echar en cara lo de su sabihondez pulida y depurada, como manda el más rancio castellano. Coge por los cuernos al diccionario de la Real Academia Española, y empieza: Emprender: define este verbo como la acción de «acometer y comenzar una obra...». Y añade este caveat: «... especialmente si encierra dificultad o peligro». Y aquí vienen el primer gran jalón de testículos: Se diría que la Academia tenía en mente a Gustavo Cisneros cuando redactó ese apartado, que el Larousse francés confirma. Emprender es «tomar la resolución de hacer e iniciar». La biografía de Gustavo Cisneros que ahora sale a la luz es, por principio de cuentas, una historia dinástica que se inicia con el padre, se complementa con los hermanos y se prolonga con los hijos. Es la historia de una juventud enérgica que sabe aprovechar las ventajas que su heredad le otorga para continuar creciendo con agilidad y destreza, sin dormirse jamás en los laureles de lo adquirido. Como toda historia dinástica, ésta va plagada de mucha escoria, sobre todo con personajes sórdidos que lo que saben es hablar es de putas y de vinos, de carros, de golf, fútbol, 267

telenovelas. Casualmente, a poco de salir el libro que nos ocupa, el sobrino preferido de Gustavo Cisneros muere por una sobredosis de cocaína. Veamos la noticia: «Muere de sobredósis ex presidente de Grupo Cisneros de TV». MIAMI, ABRIL 13, 2004 (NOTIMEX).- El ex presidente del Grupo Cisneros de Televisión (GCT), Carlos Enrique Cisneros, sobrino del magnate de medios Gustavo Cisneros, murió en su residencia de Los Ángeles debido a una sobredosis de medicamentos, informaron hoy sus familiares33 En la Revista Poder del día 13 de mayo de 2003, apareció una entrevista que le hicieron a Gustavo Cisneros los periodistas José Fernando López e Isaac Lee. Se le preguntó: -Hace poco les tocó lidiar con una situación difícil que fue la salida de su sobrino Carlos Enrique del Cisneros Televisión Group en Miami. ¿Cómo fue ese proceso? .La familia Cisneros está en duelo», dijo Gustavo Cisneros, presidente de la Organización Cisneros en Miami en una declaración. El joven empresario, de 38 años de edad, fue encontrado muerto el pasado sábado en su residencia de Los Ángeles y su deceso es investigado como un presunto acto de suicidio, dijo al Miami Herald, Fred Corral, de la Oficina Forense del Condado de Los Ángeles. Los resultados toxicológicos practicados al cuerpo de Carlos Enrique Cisneros, conocido por haber catapultado la producción de contenido del imperio Cisneros de medios para la televisión por suscripción, se conocerán en unas semanas, señalaron las autoridades. Durante los años que lideró el Grupo Cisneros de Televisión logró crear un atractivo portafolio de canales de entretenimiento para televisión que contribuyó a ampliar la presencia del Grupo Cisneros en los mercados de habla hispana y portuguesa. Cuando la compañía se fusionó con El Sitio para crear la firma Claxon, Cisneros se retiró parcialmente y continuó como

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miembro de la junta directiva, para dedicarse a proyectos personales. El joven empresario era hijo de un hermano mayor de Gustavo Cisneros, también llamado Carlos Enrique, quien murió ahogado tratando de salvar a otro de sus hijos, de 17 años de edad, en un lago del Amazonas venezolano. A Carlos Enrique le sobreviven su madre Shala Mehvo que vive en Londres, y sus hermanas Shala Cristina y Karina, quienes viven en Buenos Aires y Nueva York. Continuemos con el prólogo: (La de Cisneros) es una historia de riesgos premiados. También, de errores admitidos. Es una historia de oportunos cambios de velocidad. Del negocio del consumo perecedero Cisneros pasa al negocio de las comunicaciones. De la generación de flujo de caja, a la generación de valor. Y siempre, antes del siguiente paso, la consolidación interna. La saga empresarial de Cisneros —digna de ser descrita por un Balzac o un Dreiser, si no por los Fuggar renacentistas— posee, como toda vida y vida, sobre todo, de acción, luces y sombras, derrotas y victorias, detalladamente descritas en este libro. (Le faltó nombrar a Scott Fidzgerald, pero no lo hace porque sabe que se le verían todas sus costuras de canalla. Un escritor tiene elementos para hacer una obra con un personaje como el Gran Gatsby, pero qué se puede hacer con un tipo como Gustavo Cisneros. Hay que tener coraje para meter a Balzac y a Dreiser en ese reino de sanguijuelas y sinvergüenzas. La vida de Cisneros carece de alma, no es él un animal empresarial, sino que detrás de su vida hay una riqueza fácil y por lo tanto plagada de sordidez. Nunca ha sido un hombre que haya caído en desgracia, porque tiene todo el apoyo de los Bush, de los halcones y del Departamento de Estado. A partir de 2002, ha estado fuera de Venezuela porque se le ha arrancado la máscara. Anda temblando por primera vez, buscándose putas para que lo pongan por las nubes, y se ha encontrado a Carlos Fuentes; jamás podrá encontrar un Fitzgerald, un Dreiser o un Balzac. Carlos Fuentes no morirá tuberculoso como Fitzgerald, ni atormentado por falta de amor sincero como Balzac. Ya está asegurado que los Cisneros, los Slim, los Fox y los Edwards, 269

cuando muera le mandaran a hacer un buen féretro y un buen entierro con esquelas en el Washington Post y The New York Times. Fuentes no conoce la desesperación, ni le ha jugado en toda su vida una sola trastada a la locura. De modo que no puede entender sino intelectualmente a Balzac; él no sabe lo que es un desesperado, en una palabra, jamás ha conocido la pureza. Cuando uno ve tantos degenerados como Fuentes y tanta degeneración en los medios, siente la garra de un Antonin Artaud cuando escupe a los blancos idiotizados por esa cultura de momias administrativas: «Cuando se habla de cultura los gobiernos piensan en abrir escuelas, en hacer funcionar las rotativas, en hacer correr la tinta de imprenta; en tanto que para hacer madurar la cultura sería necesario cerrar las escuelas, quemar los museos, destruir los libros, romper las rotativas de las imprentas. Cultivarse es comer su propio destino, asimilarlo por el conocimiento, saber que los libros mienten cuando hablan de Dios, de la naturaleza, del hombre, de la muerte, del destino4».) Sigue el prologo: Pero por debajo —o por encima— de la saga Cisneros, hay ciertas constantes que explican mejor que cualquier anécdota los valores, personales, empresariales y colectivos, la vida de Gustavo Cisneros. Su estrategia vertical: que cada empresa potencia la otra, y que la distribución se integre, verticalmente también, con el contenido. La temprana identificación de oportunidades. La oportuna corrección de errores. Tolerar los errores de buena fe. Abrirse a la opinión disidente dentro de la empresa. Recompensar la iniciativa personal. Insistir en la labor de equipo. Son estas las bases éticas y operativas que explican el éxito de Gustavo Cisneros. Asume riesgos, pero antes consolida logros. A veces, se lanza de noche a la piscina sin saber si tiene agua (¡qué horrible marica!). Busca sin cesar el equilibrio financiero y operativo. Es decir: propone un modelo de organización empresarial democrática que se extiende del centro de la periferia, por darle a esta un altísimo grado de autonomía. Se me dirá que cuanto llevo dicho se da descontado en una empresa moderna. Si hoy lo vemos como taken for granted o norma de normas, pensemos un poco en la negativa tradicional 270

latinoamericana del terrateniente ausentista, el estanciero y el régimen de manos muertas, la Iberoamérica de riquezas estancadas de rentistas pasivos, de burócratas adormecidos, cuando no banales. Y de tiranos y tiranuelos «dueños de vidas y haciendas». Es cierto. No hemos superado todos nuestros males. Diríase que algunos de ellos son inherentes, maldiciones. La biografía de Cisneros niega rotundamente estas fatalidades. Demuestra la capacidad organizativa de los latinoamericanos, la decisión de no aceptar un solo problema sin ofrecer inmediatamente una solución posible. Crea una cultura corporativa a fin de que los latinoamericanos nos enteremos de que, al otro lado de la cultura artística y literaria que es nuestra tradición más profunda y prolongada, hay ya una cultura empresarial comparablemente honrada y resistente. La pregunta ardiente sigue siendo esta: ¿Por qué los latinoamericanos no sabemos trasladar a la política las virtudes de la cultura estética y de la cultura empresarial? Hay una recurrencia dramática de nuestros vicios políticos. Cuando creemos haber consolidado sistemas democráticos imperfectos pero saludables, el microbio del autoritarismo hace su reaparición con gesto melodramático, balcón de opereta, disfraz de condottiero y palabrería demagógica. ¿Cómo consolidar la democracia contra el virus autoritario? (¿De qué le sirve a cualquier país latinoamericano un multimillonario como Gustavo Cisneros? ¿Qué le aportó este señor o su padre Diego, a Venezuela? Nada. No dejaron una sola empresa que se pudiese sostener por sí misma con recursos venezolanos, sino muñecos e imitadores de valores norteamericanos. Cuando Diego Cisneros fundó una fábrica de helados hasta las paletas las importaba del Norte. Todo el aparataje de sus negocios de refrescos estaba sustentado con maquinarias importadas de EE UU, y después lo que se trasmitía por Venevisión era y es puros enlatados gringos. Se fue Gustavo Cisneros de Venezuela y diversificó sus negocios hacia otros países y lo que nos ha dejado es pura miseria como Napoleón Bravo, y las jaranas de los Sábados Sensacionales. Más nada. ¿Quién carajo en Venezuela se va a sentir orgulloso por eso? Mientras él estuvo levantando sus empresas entre nosotros lo que hizo fue solicitar préstamos muchos de los cuales no ha pagado, y hoy en los bancos nacionales sus deudas 271

superan los 150 mil millones de bolívares. Por eso lo que dice Fuentes no son más que ridiculeces a las que procura darles profundidad filosófica, para ganarse unas vacaciones en la Serenísima, en República Dominicana). El Saludador de Adelantados, añade: Creo que la vida y obra de Gustavo Cisneros, por caminos variados, nos ofrece algunas respuestas. La primera es procurar que nuestras sociedades tengan una poderosa base educativa. Hay que penetrar la selva y las «montañas sagradas» a las que hace referencia Guillermo de la Dehesa. La pobreza no crea mercado, nos dice incansablemente Carlos Slim y Gustavo Cisneros concurre: hay una relación fatal entre los niveles de educación y la pobreza. La educación asegura el despegue de las energías creadoras de nuestros conciudadanos. La educación libera los talentos y capacidades personales de ciudadanos que de ninguna manera están condenados a la ignorancia y la miseria. En sus tareas culturales, Gustavo Cisneros ha encontrado a una aliada magnífica en su esposa, Patricia Phelps. El Mozarteum que lleva e impulsa la cultura musical entre los jóvenes venezolanos. El rescate de objetos etnográficos. La colección de cientos de miles de fotografías del sur de Venezuela. Patricia Phelps entiende la cultura como gestación continua y asume la responsabilidad de reunir las obras de cultura —popular y singular— que al cabo le pertenecen a la comunidad. Hay, pues, esta base para el desarrollo local. La educación básica. Pero en un mundo de desarrollo técnico y educativo tan veloz y globalizado como el que vivimos, la base de la educación local tiene dos desafíos. Primero, saber que hoy en día la educación es permanente. No culmina, dramáticamente, en el sexto año de primaria que a veces es el límite para millones de jóvenes latinoamericanos. Ni siquiera culmina al obtener el grado universitario. La educación solo termina cuando se acaba la vida. Esto en primer lugar. En segundo, saber que la educación local tiene que ponerse al día frente a los desafíos del desarrollo veloz de las tecnologías. Bill Clinton recordaba, ante la Asamblea General de la ONU que, al asumir la presidencia de Estados Unidos, solo había 50 sitios en la red de información mundial. Cuando dejó la Casa Blanca,

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8 años más tarde, había 350 millones. Calculemos el salto que nos espera en los próximos 10 ó 20 años. La revolución tecnológica abarca por igual las áreas de la global. En países de población agraria extendida, como la de América Latina, la revolución tecnoinformativa puede cambiar radicalmente las condiciones de vida. El acceso a la red transforma la relación entre la oferta y la demanda agrícolas. Proporciona a los trabajadores del campo información puesta al día. El campesino puede recibir, mediante conexión con las fuentes de información, noticias en escuelas, centros comunales y centros de salud. El computer de bolsillo incluso supera la barrera del analfabetismo, convirtiendo el texto en palabras. A escala global se trata pues de acceder a una mundialización no impuesta, sino generada desde adentro. Gustavo Cisneros ha globalizado sus empresas doblemente: de la periferia al centro y del centro a la periferia. Se ha empeñado en la evolución cualitativa de sus empresas, dotándolas de tecnologías cada vez más avanzadas. La nueva sociedad de información digital ha sido aprovechada por Cisneros para multiplicar servicios a través de plataforma tecnológica única. Caen las barreras de la información. La América Latina no puede, una vez más, «llegar tarde al banquete de la civilización», como dijese Alfonso Reyes. La democracia le es consustantiva a la civilización modera. Gustavo Cisneros, nolens volens representa un valor y un papel político en su Venezuela nativa. El proceso del boom and bust, los mirajes de la petrolización («los veneros del diablo»), LA DECADENCIA Y FRIVOLIDAD DE LOS PARTIDOS Y LAS PERSONALIDADES POLÍTICAS, CREARON EL VACÍO APROPIADO PARA QUE LA ETERNA TENTACIÓN AUTORITARIA LATINOAMERICANA REGRESARA POR SUS FUEROS EN LA FIGURA DE HUGO CHÁVEZ ELECTO COMO HITLER, HISTRIÓNICO COMO MUSSOLINI, POPULISTA COMO PERÓN, CHÁVEZ HA DESATADO (PORQUE NO LA HA GOBERNADO) UNA MAREA DE DIVISIONES, REGRESIONES ECONÓMICAS Y ESPEJISMOS SOCIALES QUE PODRÍAN SER CONTAGIOSAS EN UNA IBEROAMÉRICA QUE SE FELICITA DE SER DEMOCRÁTICA PERO SE PREGUNTA ¿A QUÉ HORA EL PAN, EL TECHO, LA ESCUELA, LA SALUD?

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Ganarle la batalla a la tentación autoritaria es deber de la ciudadanía democrática de la América Latina. GUSTAVO CISNEROS SE UBICA EN EL CENTRO DEMOCRÁTICO Y SUFRE POR ELLO LOS ATAQUES, CALUMNIAS Y DEMÁS BALÍSTICA DEL SÓTANO CHAVISTA. ANTE LAS POLÍTICAS DIVISIONISTAS DE CHÁVEZ, CISNEROS SE SITÚA, NO ES UN CENTRO ANODINO, SINO EN UN CENTRO DE COMPROMISOS. PELIGROSO CENTRO, PELIGROSO PARA EL AUTORITARISMO DEMAGÓGICO. PUES CISNEROS REPRESENTA LA CAPACIDAD DE ORGANIZACIÓN DE LA CUAL CARECE EL GOBIERNO AUTORITARIO. REPRESENTA EL BALANCE SOCIAL CONTRA EL DESEQUILIBRIO DIVISIVO. REPRESENTA LA CREACIÓN DE FUENTES DE TRABAJO Y DE RIQUEZA FRENTE AL BULLICIO ESTÉRIL Y LA DILAPIDACIÓN DE RECURSOS. Gustavo Cisneros es un empresario trasatlántico. Su relación con España significa la abolición del océano: las carabelas tienen boleto de ida y vuelta. Es un empresario interamericano. Su presencia en los continentes del Nuevo Mundo —Iberoamérica y Angloamérica— lo convierte en Adelantado de relaciones de provecho mutuo, como lo ha demostrado en múltiples negociaciones con empresas norteamericanas que nunca constituyen debilidad o cesión neutra, sino equiparación racional y digna. Creador de una cultura de negocios, adelantado de una cultura política de equilibrios, promotor de una cultura educativa que no deje atrás a nadie, escudero de la lengua española en el corazón de Anglomérica, Gustavo Cisneros descendió un día a la caverna de Sarisariñama como un personaje de Conan Doyle descendió al centro de la tierra y, al tocarla, escuchó un grito de dolor. En su descenso a la caverna, Gustavo Cisneros escuchó, acaso, un grito de alegría: «Una fiera medida de hombría», como exclama Rómulo Gallegos en las páginas de Canaima. Nada, pues, tiene de extraño, que haya sido Carlos Fuentes quien con notables elogios y espesa adulación aderezara, «Un empresario global». Vivimos la era de los enmascarados en tiempos de crisis, con sus caretas desgarradas. Nada nos extrañaría que si Lucio 274

Gutiérrez llega a proyectarse como un buen alumno de Bush, mañana corra Fuentes y expliqué por qué llegó este señor con dos días de antelación a la boda del príncipe de Asturias con doña Leticia, recibiendo por ello la orden de El Madrugador. No nos extraña tampoco que Fuentes se encuentre en estos momentos afilando su pluma para sacarle chispas a la vida del chulo-cholo Toledo, en colaboración con Álvaro Vargas, Plinio Apuleyo Mendoza, y el cubanito Montaner. Que antes de que CAP se muera, el hombre más cercano a Cisneros, y su mayor mecenas, saque Fuentes con buena leche su Diccionario de la Real Academia, y le escriba un opúsculo a CAP. Carlos Fuentes trabaja para la CIA, y todas sus acciones contra el imperialismo no son más que una manera de encubrir sus servicios al imperio. Una forma confiable y más segura para ir cumpliendo su papel de «revolucionario» entre los llamados izquierdistas o izquierdosos. A finales de la década de los setenta Carlos fuentes se convirtió en la vedette intelectual de «izquierda» más invitada a las universidades de EE UU para dictar conferencias, para elucubrar sobre la pobreza y los males que el capitalismo inocula a nuestro continente. De este modo hacía un trabajo importante para la CIA, distrayendo la verdadera atención de los revolucionarios cuando exigía acciones cada vez más contundentes contra la voraz intervención de los gringos en nuestros países. Son las transnacionales precisamente las que financian sus giras, que ha coronado en plena vejez (aunque siempre ha sido un viejo), prologando «Un empresario global». Este tipo de agente hace el papel más infame dentro la Central de Inteligencia, que es la de envenenar la mente de los jóvenes para que acepten las normas esclavistas y criminales de los colonizadores. Exactamente lo que hizo Salvador de Madariaga, cuando por órdenes de la CIA se dio a la tarea de escribir la biografía de Simón Bolívar. Carlos Fuentes, con motivo de los 500 años del descubrimiento, hizo un papel miserable para presentar a España como una maravilla durante su guerra genocida, bestial y colonizadora en las Indias Occidentales. En varios tomos y por cientos de miles se editaron 275

sus propagandas, y con los que ha envenenado escuelas y universidades. Fue Carlos Fuentes la reina del convite en Expo92, en Sevilla; la mejor pagada y la mejor atendida porque escribió teniendo a la diestra del Diccionario de la Real Academia los más exquisitos jalones de testículos al Rey de España. Si Colón descubrió América, él descubrió la mejor manera de celebrar los 500 años del fulano y maldito «descubrimiento de América»: colgado de los cojones del rey Juan Carlos. Con todo su arrogante y enmascarado racismo de alta alcurnia, Fuentes echa mano a su argumento de que Chávez es un analfabeto. Seguramente es algo que al verdadero analfabeto de Gustavo Cisneros le ha encantado. Seguramente cuando Fuentes le contó que lo iba decir en sus giras, Cisneros se lo aplaudió y le pareció muy ingenioso. Carlos Fuentes no sabe, ni le interesa saber, que Gustavo Cisneros no aprobaría un examen para escolares. Basta escucharlo en las pocas entrevistas que le han hecho para darse cuenta de que ni sabe expresarse, ni sabe español ni inglés. Una de las razones por las que Cisneros se niega a dar entrevistas, y dice que sólo las concede en presencia de sus abogados es porque su incultura, su vacuidad y lo estrecho de su vocabulario que no le da para mucho. Todas sus entrevistas son severamente retocadas y editadas por equipos de expertos. Se puede asegurar que Cisneros no conoce nada de Bolívar ni de Sucre, ni se ha leído a «Doña Bárbara» por ejemplo. Esto es claro, neto y formal. No sabe ni falta le hace, redactar una simple carta. Toda la cultura de Cisneros se reduce a las telenovelas que ha visto por Venevisión. Él mismo lo ha dicho a un periodista chileno en una visita realizada a principios del 2004: «Aunque no lo crea, tengo unos videos muy importantes que me prepararon, que los veré más tarde o en el avión de regreso». Además de las actividades sociales de su apretada agenda en Santiago de Chile, con motivo del lanzamiento de su biografía, Gustavo Cisneros, tenía contemplado no sólo anunciar la llegada de American On Line a Chile a fines de año, sino ver un compacto televisivo con uno de los programas que más dan que hablar por estos días en el país: las telenovelas chilenas. Un interés que para 276

otro perfil de empresario podría resultar insignificante, pero que para él no, considerando que el conglomerado que encabeza es uno de los mayores productores y exportadores de estas producciones de la región, un experto en consumo masivo y un grupo que hoy en día se especializa en las industrias de la entretención y la comunicación. «UNO APRENDE MUCHO DE LAS TELENOVELAS, PORQUE ESTÁN MUY CERCANAS A LO QUE PIENSA Y SIENTE LA GENTE, Y A MÍ ME HA DADO UN SENTIDO MUY ELEMENTAL PARA RECOGER IDEAS, MERCADEAR Y HACER PUBLICIDAD». Esto ha dicho este CÑM, a quien Carlos Fuentes cataloga de fenomenal, terrific. ¿Cómo puede una persona inmersa en tales sentinas tener suficiente tiempo y predisposición para las cuestiones del espíritu? Fuentes piensa como los invasores españoles que trataron de «adecentarnos» exterminando nuestra manera de sentir, de imaginar y soñar. Por lo que él se empeña, bajo la tutoría y financiamiento de la CIA, encontrar nuevas y más modernas formas de exterminar a quienes sobrevivimos la masacre sangrienta de los colonizadores hispanos. La palabra indio la solapa él dentro de sus insultos, y maldice a los que no entiendan a Gustavo Cisneros. Para él son indios los que no entiendan la libre empresa. Muy bien podría haber escrito: «Gustavo, tú no eres indio porque vives entre blancos de raza sajona y con ellos te entiendes. Tú recibes honores de las universidades respetables de EE UU. Sobre ti escriben notables obras los de izquierda y los de derecha. Tú estás muy al fondo del centro. Tú tienes un imperio. Tú no puedes ser indio, Gustavo». Porque ser indio es sinónimo de analfabeto. Por eso Chávez es para Fuentes un vil y despreciable analfabeto. Como sinónimo de pertenecer a raza blanca se ha hecho para los escuálidos viajar en jet, comer comida rápida, vacacionar en Miami y hacer un crucero cada año, Chávez para Fuentes es un analfabeto. Si Chávez llevara celular y tarjeta de crédito sí se habría salvado de la befa de Fuentes, y hasta sería todo un eminente intelectual. Un andrajoso, un muerto de hambre, aunque sepa leer y escribir es un analfabeto para 277

los occidentales, y así quedaron definidos por los primeros colonizadores. Millones de indios fueron clasificados como analfabetos por sólo vestir, vivir, sentir y trabajar como que de chuaymaras, como caribes, como yanomamis. Pero la otra cara de la misma moneda es que, si se tuviera más respeto a las connotaciones lingüísticas, se tendría más cuidado con el uso de ciertos calificativos, como «mono», «negro», «analfabeto», «árabe» o «indio». El uso de los adjetivos dice mucho acerca de quiénes somos, y pues allí está pintado en cuerpo y alma, Carlos Fuentes. Volviendo a las cuestiones abordadas por el periodista chileno, se le pregunta a Gustavo: -¿Por qué se optó por girar hacia las industrias de la entretención y las comunicaciones desde los ’90? Él contesta: - Teníamos muy buenas gerencias, soñábamos con hacer del castellano una herramienta muy importante y lo logramos. Era una manera de crecer, en un continente donde nadie estaba haciendo eso. Eso es lo que ha hecho Cisneros: envenenar con mierda «romántica» donde prevalece es la putería del consumo, de la belleza neumática de carajitas bien pervertidas que andan en busca de un tipo musculoso y con un tremendo deportivo; la sirvienta que se empata con un viejo rico y la saca de abajo. Los gerentes o empresarios que tienen dos o tres queridas y engañan a todo el mundo. Un mundo que enmascara muy bien el tráfico de la droga, fuertemente unido al negocio del entretenimiento. Cuando le mientan el asunto de la globalidad se convierte en todo un lince filosófico: -¿Cree necesario que el gran empresario hoy se conceptualice como uno global? - Es algo filosófico que cada uno tiene que decidir. La globalización está aquí. O la hacemos nosotros o nos la hacen a nosotros. Prefiero hacerla desde Santiago de Chile, a que me la hagan desde Londres o Nueva York. ¿Por qué no? Tenemos los mercados, los recursos, ejecutivos, la visión. 278

-¿Cuál es su mejor negocio? - Univision. La inversión inicial fue de US$ 350 millones hace once años. Creo que eso, al cierre de hoy en bolsa, debe de costar unos US$ 10 billones. -¿Y cuál ha sido su mayor traspié? - A fines de los ’70, hicimos la promoción de un grupo importante, que se llamaba desarrollo petroquímico Pentacom en Venezuela. Reunimos a los mejores socios para tener una gran exportadora de productos petroquímicos, pero hubo tal discusión política, tal oposición que desistimos del proyecto y aprendimos algo: hay ciertas áreas que hay que esperar que maduren y ahí la lección positiva fue que nos convertimos en un grupo internacional, a partir de ahí con seriedad, porque nos quisimos desprender de la cosa política. Quien esto razona y piensa es todo un genio para Carlos Fuentes. En la Western Illinois University (WIU) Carlos Fuentes solía dictar conferencias a oficiales norteamericanos, que luego habrían de realizar invasiones de EE UU en Latinoamérica. Pero cargaba su careta y mostraba a los cuatro vientos un artículo en el que pretendía defender la revolución nicaragüense, titulado: «Are you listening, míster Kissinger». El mismo Kissinger que respeta, admira y emula Gustavo Cisneros. Recibía y atendían muy bien a Fuente en la WIU, entre otros, la profesora Virginia Leonard, una fervorosa defensora de las actividades de la CIA, porque en realidad esta era la agencia que le organizaba a Fuentes sus conferencias en Norteamérica. En el país de las barras y las estrellas este petulante personaje dictaba un promedio de siete conferencias al año, sobre todo a grupos militares y empresarios. Un perfecto caballo de Troya de la izquierda como lo fueron George Orwell, Arthur Koestler, Nicolás Nabokov, Salvador de Madariaga, Karl Jasper, André Malraux, Jacques Maritain, André Gide, Benedectto Croce, Raymond Aron, Jules Romains, T. S. Eliot, Igor Stravinsky, Jean Cocteau, Laurence Olivier, Carl Gustav Jung5, Czeslaw Milosz, Illia Toltoi (nieta exiliada de León Tolstoi).

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Pero cuántos intelectuales no se han prestado para ser agentes de la CIA, y que hoy sus criminales acciones se han ido poniendo al descubierto: ahora se sabe, por ejemplo, que el señor Jorge Castañeda quien estaba proyectando su carrera política a través del PRD, como asesor de Cuauhtémoc Cárdenas (cuando éste tenía probabilidades de éxito para llegar a la Presidencia), ya estaba entregado en cuerpo y alma a la famosa Agencia. «Sin embargo –dice el escritor Gerardo Reyes Gómez-, en ese momento el PRI no estaba suficientemente maduro como para caerse del árbol del sistema y el proyecto se frustró, retrasando para mejor ocasión las pretensiones del imperio. Pero allá no quitaron el dedo del renglón. Luego, el intelectual «light» continuó recibiendo los poderosos apoyos de la CIA en foros internacionales para consolidar una carrera y un prestigio que traspasara las fronteras mexicanas, como el impartir conferencias en universidades extranjeras y brindarle foros en diversos medios escritos de circulación nacional e internacional. Y, lo más importante, utilizando la red de intelectuales mexicanos reclutados por la CIA, encargados de modular las políticas culturales y las proyecciones sociales en nuestro país, Castañeda fue puesto en suerte para asesorar en materia de relaciones internacionales, al primer presidente impuesto por la ultraderecha estadounidense en la Presidencia de la República. Lo que para muchos, al principio, pareció una formidable incongruencia, encuentra su explicación en el marco de los esfuerzos de corporaciones internacionales para insertar a México en el globalismo: una política diseñada para aglutinar las economías nacionales del planeta bajo un solo centro de decisiones en el imperio». «Así, otro escritor, ya no tan «light», como Carlos Fuentes –dice Gerardo Reyes-, perteneciente a esa amplia y poderosa red de intelectuales al servicio de la CIA fue seleccionado como el principal legitimador de Castañeda, no solamente para ayudarlo a ocupar la cancillería de Tlaltelolco sino, además, para legitimar las políticas estadounidenses puestas en boca de Castañeda por la CIA y el Pentágono». «Ahora, la gente pensante en México, que por desgracia no es mucha, se da cuenta que Fuentes legitima la participación 280

de México para la formación de una fuerza militar internacional diseñada para actuar como una fuerza policíaca latinoamericana y hacerle el trabajo sucio al Gobierno de los EE UU, ahí donde ellos no desean actuar militarmente, como sería el caso de utilizarla para liquidar a la guerrilla colombiana». (Y además con los tanques AMX que José María Aznar le propuso a Álvaro Uribe Vélez con el objeto de apoyar una guerra entre Colombia y Venezuela.) «Castañeda y los otros intelectuales en la nómina de la CIA, pronto estarán pidiendo que los límites de «la trasnochada soberanía mexicana», en lo que concierne a los litorales nacionales sean reconocidos en no más de doce millas, en contraposición a las doscientas millas que hasta hace unos meses habíamos defendido. Ese es el siguiente objetivo, después de nuestra aceptación para la formación del ejército latinoamericano bajo el mando militar estadounidense. Esto último permitirá a las enormes compañías petroleras explotar los yacimientos de oro negro en las plataformas de nuestros litorales». También, el ensayista y poeta cubano Roberto Fernández Retamar6 acusó a Carlos Fuentes de colaborar con la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, y de mentir en sus críticas contra el gobierno de Cuba. «Entre los textos provocados –dice Retamar- por los recientes acontecimientos en Cuba (textos lúcidos unos, equivocados o calumniosos otros), leí con desagrado, pero sin sorpresa, como ejemplo arquetípico de estos últimos, ‘Infidelidades’, de Carlos Fuentes», expresó el isleño en un artículo. En una columna publicada en un diario mexicano en abril, Fuentes denunció al gobierno de la isla por enjuiciar a 75 disidentes y fusilar a tres secuestradores de una lancha que tomaron rehenes en un intento por escapar de la isla. La respuesta de Fernández Retamar, , fue publicada en la revista digital semanal «La Jiribilla» bajo el título de «Mentiras, ocultamiento. ¿Deseos?». 281

Refiere Carlos Fuentes jactancioso, que visitó Cuba al inicio de la revolución, pero que en 1966 rompió con ella, molesto con el propio Fernández Retamar y con la burocracia isleña. Retamar le refutó: «Quiero destacar otra mentira de Fuentes. Si en 1966 había roto con la revolución de Cuba y conmigo, ¿cómo es que en 1967 me hizo llegar la siguiente carta, publicada en el número 43 (julio-agosto de 1967) de la revista Casa de las Américas?». La misiva en cuestión estaba dirigida al propio Fernández Retamar y en ella se habla del interés del mexicano por viajar a La Habana como una «ocasión de refrendar» su «permanente solidaridad con la revolución cubana». Además, Fuentes le ofrece partes de su entonces reciente novela «Cambio de piel» para ser publicada en la revista de La Casa de las Américas, lo cual se hace efectivo en el siguiente número. «¿Qué hacía en 1966 Carlos Fuentes? Pues era ni más ni menos que uno de los voceros más conspicuos de la revista Mundo Nuevo, financiada por el Congreso por la Libertad de la Cultura, es decir por la CIA, como hoy es ampliamente conocido. Sobre tal Congreso puede leerse el libro de Frances Stonor Saunders publicado en español con el título ‘La CIA y la guerra fría cultural’», aseveró Fernández Retamar. El cubano mostró incluso unas líneas suyas, publicadas en un prólogo a su ensayo «Calibán revisitado» a finales de la década de 1980, en los cuales reconocía la animadversión personal de Fuentes hacia él, pero alababa su «inequívoca» adhesión «a las revoluciones de Cuba y Nicaragua». Para que conozcamos más sobre esta notable puta, veamos lo que recuerda de él, el escritor de derecha Carlos Semprún Maura, prácticamente de su misma estirpe: «Me había cruzado con Carlos Fuentes alguna vez, en París. Recuerdo concretamente una, debió de ser la primera, en un vernissage de una galería de Saint-Germain des Près al que acudió disfrazado de terrateniente mexicano. Yo pregunté: «¿Quién es ese chorra?» Y alguien dijo: «Es el embajador de México». Y otro puntualizó: «Pero, sobre todo, el novelista Fuentes». En los medios izquierdosos latinoamericanos de París se le criticó por haber 282

permanecido como embajador, precisamente, por no haber dimitido cuando el gobienro del PRI realizó una de sus habituales barbaridades, como la matanza de las «Plaza las Tres Culturas», en 1968». «Con mi habitual espíritu malévolo fue lo primero que le pregunté cuando me invitó a almorzar (mal) en un restaurante de la Croisette, en Cannes, en mayo de 1977. Fue la única vez que conversé con él y además profesionalmente. Él era el presidente del jurado del Festival de Cine (se podría escribir una novela picaresca sobre esos festivales y sus presidentes) y yo el humilde corresponsal del humilde Diario 16. Evidentemente, convirtió la acusación de sus amigos progres en proeza, no se aferró a las ventajas de su poltrona de embajador, sino que cumplió firmemente con su deber patriótico y progresista. Sus sofismas fueron tales y tan evidentes que los olvidé en el acto. Lo que me llamó la atención es que sabía quién era yo, y, como pese a ser muy vanidoso no soy totalmente imbécil, era obvio que se había informado previamente para lucirse, pero sobre todo para saber como utilizarme. Una dedicación tal a su persona y a su fama me llamó la atención, y cantidad de testimonios y anécdotas posteriores confirmaron mi opinión. He aquí uno de esos señores (son legión) que nunca hacen nada, ni disfrazarse de ranchero rico, ni soltar un pedo en reunión, sin haber calculado antes los posibles beneficios». «Yo he leído poco a Fuentes, no me interesa, y si al comienzo de su colaboración en el El País leí algunos de sus artículos, su conformismo me aburrió y lo dejé. Hasta que el miércoles 9 de octubre leí «El poder, el nombre y la palabra», y me partí de risa. Con algunas citas cultas y algo mejor escrito que los editoriales y columnas de Cebrián, Estefanía (¡ese!) o Pradera, lo cual nada tiene de portentoso, sólo se trata de la habitual retahíla antiyanqui que conocemos de sobra, aunque Fuentes, para tocar el gordo de la subvencionada progresía, llegue a comparar a George W. Bush con Hitler y Stalin…».

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LA SANTA ALIANZA GLOBAL El mundo ha entrado en guerra asociándose al luto norteamericano. Washington Post, 30/1/02. El escritor Alfredo Jalife-Rahme, en un artículo publicado7 en La Jornada –México-hace hincapié en que no se puede entender la doctrina Bush sin su poderosa arma desinformativa Fox News. Sostiene Jalife-Rahme, que Gustavo Cisneros, no es un simple «propietario» de medios, sino que representa intereses políticos puntuales del peor bushismo, el del gobernador de Florida, Jeb, y el criminal grupúsculo antidemocrático del Irán-Contras y su filial mexicana en el «edificio Omega» de paseo de la Reforma en la ciudad de México (de ahí la santa alianza Cisneros-Rozental GutmanCastañeda Gutman). Añade: «Una televisora, aún en su barra cómica, es a final de cuentas un proyecto político de la más alta jerarquía, en el que se juegan los destinos de las naciones. Es tan nociva para la democracia una televisora totalmente pública como otra totalmente privada, y esto no lo previó el gran visionario canadiense Marshall McLuhan en su Galaxia Gutenberg. La democracia deja de ser viable sin una genuina democratización de los medios de comunicación, primordialmente la radio y la televisión, las cuales, paradójicamente, en la fase de la globalización financiera no solamente se han convertido en los medios teleológicos y telemétricos idóneos del control financiero y político de las masas, sino también en la fuente primaria de la deliberada desinformación como parte quintaesencial de la panoplia bélica de la permanente guerra preventiva y del «choque de civilizaciones». La globalización financiera privatizó el aire; es decir, se adueñó del vehículo del mensaje, y pone en tela de juicio la capacidad de una televisora «privada» para difundir el bien común y todo aquello que convenga a los objetivos públicos que no necesariamente se 284

cotejan con los intereses excesivamente «privados». Como lo demostró la guerra fría, no existe mejor antídoto para prevenir el nuevo terrorismo y su «estrategia de tensión», extensivos a la perniciosa desinformación y su sedicioso «terrorismo políticoelectorero», que la democracia plural y la aplicación de las leyes por jueces independientes. Por ello las procuradurías penales, como en Estados Unidos y Gran Bretaña, deben ser forzosamente plurales. Y en forma idealista, algún día deberán constituir los instrumentos justicieros de la sociedad civil universal en beneficio de la enriquecedora biodiversidad de todas las especies de la creación». Cisneros, en plan terrorista e invasor Pero la alianza Cisneros-Rozental Gutman-Castañeda Gutman va mucho más allá: toca Europa dentro del Consorcio del Crimen, unido a Ronald Rumsfeld, Richard Perle, Paul Wolfowitz, Condoleezza Rice, José María Aznar, el rey Juan Carlos, el presidente colombiano Álvaro Uribe. Toda una red fuertemente apoyada por la ultra-derecha del mundo. Hoy el plan de sus criminales acciones apunta contra Venezuela. El petróleo y la imposición del Alca son algunas de las razones. La derecha venezolana está representada por los medios de comunicación, «Primero Justicia» y un desperdigado grupo de lacayos de los viejos y desintegrados partidos políticos que han vivido y viven de dólar sangriento y miserable de la CIA. Gustavo Cisneros financia y les da buena acogida en sus medios, desde hace varios años, a personajes como Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez, Alberto Quirós Corradi, Américo Martín; los mandamases de la ultra-corrupta CTV y Fedecámaras; el tren supremo de la Conferencia Episcopal Venezolana junto con curas como Mikel de Viana y Luis Ugalde; editores como Rafael Poleo y su hija Patricia, Andrés Mata, Fausto Masó y Miguel Henríque Otero; Ángela Zago y su esposo Napoleón Bravo, Pedro León Zapata, Guillermo Morón, Manuel Caballero, Roberto Giusti, Marta Colomina, Ramón Escovar Salom, Rafael Pizani, Pablo Medina, Oswaldo Álvarez Paz, Alfredo Peña, Raúl Salazar Rodríguez y los militares que se concentraron desde octubre del 2002 en la Plaza Altamira.

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EL ENTRAMADO DE LA CONSPIRACIÓN Así como los presidentes norteamericanos tienen sus títeres gobernantes en América Latina que ellos llaman «nuestros hijos de puta», Gustavo Cisneros tiene los suyos en Venezuela conformados por intelectuales, periodistas y empresarios. Él sin tapujos en secreto puede llamarles «mis hijos de la chingada» pensando como Carlos Fuentes, porque en el fondo los desprecia. Al igual que Rómulo Betancourt en el discurso aquel famoso que pronunció en Cumaná (cuando vino a rescatar a su partido de las garras del negro Prieto Figueroa), Cisneros ha dicho: «Venezuela tiene dos cosas notables, petróleo por debajo y muchos queridos hijos de puta en los canales de televisión privada». Los elogios que le han hecho a Gustavo Cisneros personajes como José María Aznar, el rey de España Juan Carlos y George Bush compiten ferozmente con los de Fuentes: «luchador infatigable», «visionario», «heroico y emprendedor», «exitoso líder en los nuevos desafíos y mercados», «siempre muy preocupado por los más pobres». Gustavo Cisneros engloba en su sola persona el supremo tirano de la época contemporánea en América Latina. Es el hombre en cuyo pecho se han posado los mayores títulos y honores que los países más notables de occidente pueden otorgar. Mencionaremos algunos: • Orden de Isabel la Católica, España. • Empresario del Año, Cámaras de Comercio Latinas en Estados Unidos. • Caballero de la Orden Soberana de Malta. • Orden de El Libertador, Gran Clase, Venezuela. • Orden Francisco de Miranda, Primera y Segunda Clase, Venezuela. • Orden Andrés Bello, Banda de Honor, Venezuela. • Orden de Mérito al Trabajo, Primera Clase, Venezuela. En fin. En fin. En fin... ¿qué tal?

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Detrás de grandes fortunas: grandes crímenes… Un prólogo debe versar sobre el libro y su autor. El autor de este libro no requiere presentación, pues sus anteriores libros lo tienen en la palestra de la revolución: Las putas de los medios, Bolívar y Chávez, Las jineteras, La CÍA en Venezuela... Hablaré un poco del libro y espero estar a la altura de la tarea que me ha encomendado. Cuando trabajaba en la universidad y llegaba algún pago extraordinario, se me crispaban los nervios. Había estudiado el fenómeno de la inflación y sabía que alguien estaba perdiendo lo que yo estaba ganando y ese alguien seguramente estaba entre los más necesitados del país. Quien se sienta mal por ganar más dinero es lo opuesto completamente a Gustavo Cisneros y la gente como él. Actualmente, cuando las reservas internacionales aumentan semana a semana y se esperan ingresos extraordinarios alrededor de los siete mil millones de dólares, por el aumento del precio del barril de petróleo, nuevamente me invade la preocupación. Es cierto que PDVSA está asumiendo gran parte del gasto social y que los presupuestos de educación y salud también van en aumento, pero esos colosales volúmenes de dinero excitan la codicia de gente como Gustavo Cisneros, que son capaces de cualquier cosa por ponerle la mano a ese caudal. Y no se puede tener el cinismo de Caldera, que cuando comenzó esa danza de dólares, dedicó su apergaminada inteligencia a acuñar un término para resumir las cantidades: millardos en lugar de miles de millones. Luego vinieron las focas de la Academia, a aplaudirle la genialidad, sin darse cuenta de que ahora no se sabe si decir billón o millardo de millardos. Pero las focas hacen gala de sangre fría y no se inmutan con la violencia de las cifras, aunque no las manejen como sí lo hace Cisneros.

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Pero Gustavo Cisneros no es Gustavo Cisneros. Sant Roz me ha traído a la mente dos imágenes. El cuento infantil aquel del rey desnudo, el que supuestamente vestía un traje inmaterial y todos le llevaban la cuerda, temerosos de su poder, hasta que un niño exclamó: ¡El rey está desnudo! Otra imagen es la de la sentencia latina que Chávez suele citar: La mujer del César no sólo debe ser honesta, tiene que parecerlo. Se trata del viejo tema de la esencia y la apariencia, de la diferencia entre ser y parecer. Creo que fue Balzac quien escribió, que detrás de las grandes fortunas se esconden los grandes crímenes. El dinero le da a sus poseedores la posibilidad de forjarse una cobertura de apariencias, que impide descubrir los grandes crímenes cometidos para obtenerlo y acumularlo. Sobre el tema existe pasajes de Quevedo y Shakespeare, que conocí por Marx, quien no solamente escribió miles de páginas sobre el dinero careciendo de él, sino que lo desnudó hasta el hueso, en páginas tan brillantes como aquellas sobre el fetichismo de la mercancía. Gustavo Cisneros es una mercancía y como toda mercancía, tenemos de él una idea falsa, producto de una publicidad engañosa. Esta publicidad se mueve a sus anchas y forma parte de la mentalidad común, corriente. El temor reverencial, que tiene presa fácil en los más pobres y los menos cultos, hace que mantengamos una imagen maquillada de las mercancías, del poder y la riqueza, de Cisneros. Los acomodados y cultos, mejor ubicados para ver la cara sin disfraz de la realidad, se autoengañan o se alían con el crimen y callan o refuerzan la mentira. Sant Roz no. No calla ni mucho menos encubre. Por el contrario. Ha asumido casi en solitario la tarea de desnudar al rey, de desmontar las cortinas de apariencias que cubren de oropel las trastiendas del crimen. Esto exige un temple especial, una agudeza poco frecuente. Marx comprendió muy joven que no solamente engaña lo opaco, también lo brillante oculta y es más difícil de descifrar porque seduce.

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El poder y la riqueza administran muy bien sus contactos con el público. Solamente aparecen mediados por la prensa, la radio y la televisión. Cuando se nos permite el acceso a la intimidad de los círculos ricos y poderosos, son las crónicas sociales las que nos presentan su versión endulzada. De aquí se desprende la necesidad de los frutos de la pluma de Sant Roz, que rompe sin compasión y con ácido humor la turgencia reluciente de la hinchazón y hace visibles las materias de la infección, que deben limpiarse hasta la carne viva, en pos de la curación, de la salud. También es evidente la oportunidad. Este es el momento propicio para la cirugía. Con Chávez en la presidencia y el pueblo entusiasmado con la posibilidad del cambio, necesitamos rasgar todos los velos que impiden la visión. No nos vayamos a engañar con apariencias y se nos diluya la posibilidad de la revolución. Cisneros no es Cisneros. Es una mercancía. Es un capital. Es un imperio. Esos trajes, esos vehículos, esos edificios, esa privacidad, esos brillos son la apariencia, que esconde los grandes crímenes, cometidos y por venir. La mujer del César no es honesta ni lo parece. Este libro y los anteriores de Sant Roz le vienen diciendo al pueblo: el rey está desnudo. El capo global es Cisneros sin ropa, la oligarquía sin ropa, la CÍA sin ropa, Bush sin ropa, el imperio sin ropa. Sant Roz ha hundido el bisturí. Vamos a reconocer la infección, a limpiarla, a curarla. De ello depende la salud global. La vida. Luis Vargas.

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