Biopolítica de La Infancia Bustelo

July 4, 2019 | Author: Leonardo Cerván Lacunza | Category: Poder (Social y político), Pobreza, Pobreza e indigencia, Institución, Michel Foucault
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Presentación didáctica del capítulo "Biopolítica de la Infancia" del libro de Eduardo Bustelo, El recreo de la...

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“Biopolítica de la Infancia” en El recreo de la infancia Eduardo Bustelo, Editorial Siglo XXI: Buenos Buenos Air Aires, es, 200 2007, 7, cap cap . 1

La infancia es un “campo disciplinar” Compuesto de enfoques, enfoques, análisis, estudios y conceptos, prácticas prácticas que incluyen incluyen muchas acciones, programas, programas, políticas y una u na amplia participación de actor a ctores. es. En un campo también se reflejan las relaciones de poder que suelen darse entre estos estos actores y las l as propias personas en situación de infancia. infancia.

Instituciones que inciden en el desarrollo de la infancia •





La familia La escuela Los medios de comunicación

El autor se propone reflexionar sobre las “relaciones de dominación” que se ejercen sobre las personas en situación de infancia. Se entiende por “relaciones de dominación” un vínculo social en el que alguien (singular, colectivo o institucional) impide el ejercicio de la autonomía y su autocomprensión como seres humanos a otras personas debido a cierta condición (mujer, obrero o empleado, infante, anciano, discapacitado, etc.)

Biopolítica •



Los griegos distinguieron en el concepto de “vida” dos significados: “Zoé”, el ser viviente con funciones y necesidades y “Bíos” el ser viviente cuyas funciones y necesidades son condicionadas por una organización social y política. Michel Foucault acuña el término “biopolítica” para designar un ejercicio del poder que consiste en regular la vida (zoé) mediante normas y restricciones que favorecen el desarrollo del sistema económico y cultural capitalista. Por ejemplo, la escuela y la familia (cuando responden a la biopolítica en el sentido señalado) entrenan en la observancia de reglas sin cuestionarlas, a disciplinar el cuerpo en una posición postergando deseos y necesidades, a aceptar las instrucciones de alguien cumpliendo sin resistencias, a cumplir horarios, a desear el consumo de objetos-mercancías, a relacionarse socialmente mediante la competencia y el autointerés. A cooperar sólo si se logra algún beneficio, a demostrar una identidad y orientación sexual en el marco de las normas aceptadas (heteronormativas)

Michel Foucault •

Estudia cómo el poder político que se expresa en diferentes instituciones de la sociedad (la familia, las escuelas, las fábricas, las cárceles, los hospitales, los manicomios, las oficinas públicas, los conventos) busca disciplinar los cuerpos y los deseos generando identidades subjetivas, sujetos (seres “sujetados” a las normas, alumnos “normales”, hijos “normales”, ciudadanos “normales”) en general, la normalidad consiste en cumplir con los propósitos de quienes ejercen el poder en forma eficiente, sin cuestionarlos ni desobedecerlos. Esos propósitos buscan maximizar las ganancias de quienes son dueños del capital (personas o corporaciones financieras e industriales). Por ejemplo, quienes se oponen a las “pasantías” de los estudiantes en la secundaria sostienen que estos estudiantes sólo aprenderán a acostumbrarse a trabajar a las órdenes de otro ganando muy poco.

El biopoder evolucionó de la “sociedad disciplinaria” a la sociedad de control En la sociedad de control ya no hay instituciones específicas de disciplinamiento y el resto de la vida la persona está liberada de ese poder. El poder se ejerce permanentemente mediante dispositivos de comunicación mediática y redes (la radio, la televisión, internet, las redes sociales y en las últimas décadas el celular que se porta desde edades muy tempranas) “El poder se entreteje con dispositivos que organizan la vida y el cerebro humano a través de las poderosas máquinas de control social” •

El biopoder sobre la infancia es “paroxístico”(violento) ¿Cómo se expresa ese poder? Muerte evitable de niños pobres (se calcula 30.000 por día) por hambre, malas condiciones de vida (situación de calle, abandono, drogas, cuestiones climáticas, accidentes), enfermedades curables o prevenibles, víctimas de guerras y de maltratos. Estos niños pertenecen a la categoría “niño sacer”

“niños sacer” Bustelo toma este concepto del filósofo italiano Giorgio Agamben que recupera una antigua institución romana denominada “homo sacer”. Se denominaba “homo sacer” a aquella persona a la que el poder político no podía enjuiciar ni matar pero que si alguien le daba muerte no sería condenado. (en nuestros días “homo sacer” puede se aplicado a un débil mental abandonado en un manicomio, a un anciano terminal abandonado en un hospital, un ciruja en condición de calle, a una mujer considerada “bruja”, a una persona travesti, a un indocumentado prófugo pero también a miles de chicas y chicos en situación de abandono sobre los que muchos piensan que “ya están condenados”, “que no se regeneran más”)

“la nuda vida es la vida despojada de todo derecho” •

En la antigüedad y en nuestros días considera Foucault que el poder soberano consiste en el derecho a matar o a dejar vivir y eso se refleja en la “naturalización del horror” según Bustelo de que haya 10.600.000 niños que mueren silenciosa y silenciadamente en el mundo por causas que podríamos evitar y nadie es considerado responsable por esto.

Lxs niñxs víctimas de la guerra Según Bustelo (p. 27), desde 1990 se estima que el 90% de las víctimas de la guerra han sido civiles, no militares y que de ese porcentaje un 80 % han sido mujeres y niños. Aunque no mueran, muchos niños quedan huérfanos, mutilados con complicaciones y traumas psicológicos por el shock de la muerte de los sres queridos, las bombas, los raptos, las perdidas de sus cosas y pertenencias, los desplazamientos y muchos otros sufrimientos.

Muchos niños son despojados de su identidad (p.28) •





Muchos deciden que no pueden nacer cuando están en estado de gestación (víctimas de las que ni siquiera hay registros estadísticos). Otros son aporpiados y despojados de su identidad (eliminan a los padres y se los entregan a familias simuladas) Otros son suprimidos o considerados enemigos por “portar determinado rostro” (características faciales propias de una etnia)

La infancia en la pobreza Para el autor, las definiciones de “pobreza” no son claras porque son “discursos ideológicos”. “ideología” es una teoría falsa que oculta las verdaderas relaciones de poder que explican un determinado fenómeno de deshumanización. En este caso, se describe la situación de los niños pobres pero no se explica que es a causa de políticas que otorgan recursos o rebajan impuestos a grandes corporaciones económicas (agroindustriales, mineras, petroleras, financieras) a costa de desfinanciar iniciativas gubernamentales que buscan resolver la pobreza (programas de salud, de prevencipn de enfermedades, de vivienda, de alimentación, de educación, de capacitación laboral, de asistencia a las familias, entre otros)

La “verdadera” política •



Es aquella que busca restaurar la igualdad entre todos los ciudadanos suprimiendo las relaciones de dominación. “La política no es, el orden arbitral que restaura una armonía de manera proporcional sino que, en las antípodas, intenta alterar el orden supuestamente armónico que deja afuera a los que no tienen parte.” (p.33)

Es necesario relacionar la pobreza con el sistema económico •



“Analizar el hecho social de ser pobre o, más particularmente, la situación de la infancia pobre sin relacionarlo con los procesos económicos de concentración de ingresos, riquezas y poder es como trabajar por y para su reproducción.” (p. 33) La mayoría de los pobres son niños y adolescentes porque la infancia no tiene ningún poder.

Biopolítica y legitimidad •



El poder opresivo sobre la infancia se ejerce desde una consideración de su “minoridad”: los niños deben ser obedientes, sumisos y ordenados según los dictados de los adultos. El niño gozará plenamente de su humanidad cuando llegue a ser adulto. Los niños incorporan esta visión de sí mismos y la asumen como un “hábitus” (Bordieu) formas de comportamiento, creencias, deseos, sentimientos, expectativas). El biopoder constituye internamente la subjetividad por eso los individuos aceptamos como “normal” el sistema de vida en el que estamos inscriptos.

El enfoque “compasivo” sobre los niños •



El sentimiento de lástima por la situación de los niños promueve una asistencia, pero no un reconocimiento de sus derechos y su plena ciudadanía porque se los sigue considerando en una situación de inferioridad. Se los piensa como seres inocentes e indefensos. Los medios de comunicación exacerban las lágrimas, la situación sufriente de los niños mediante imágenes a fin de generar colectas masivas de las cuales muchas veces no se sabe su destino.

Perfiles perversos del enfoque “compasivo” •





Sólo si los niños parecen efectivamente que están sufriendo y a la vez que son “buenos” entonces se los ayuda. Si un niño quiere jugar en un cyber no se lo considera un deseo “correcto”, debe desear comida o ropa, nada más (y no comida “chatarra” ni “rica” como galletitas o chocolates sólo fideos, polenta, azucar, mate cocido). Si el niño es “malo” (maleducado o robo) ya se borra absolutamente la compasión y no se lo ayudará. En este enfoque queda clara la superioridad del que ayuda respecto de la inferioridad del “ayudado” (éste le debe un educado agradecimiento de por vida a este donante “generoso”)

“dar lo que sobra o lo que desecho” (p. 39) “Aunque se apela al niño pobre es fascinante como se evade el problema de la redistribución de los ingresos y la riqueza, que es la base de la explicación de la infancia pobre: se plantea que lo que les sobra a algunos es exactamente lo que necesitan otros y que, por lo tanto, solo sería suficiente poner en contacto al donante y al necesitado.” No se considera que las personan merecemos que se nos garanticen los derechos y que esa situación no puede estar sujeta a la compasión de los individuos sino que es obligación del Estado porque el bien común es que todos tengamos una vida humana digna es decir, que tengamos oportunidades de desarrollarnos.

“El maternalismo o el paternalismo es una relación que se pretende protectora pero que es descaradamente asimétrica” •

El que protege es dueño del poder y voluntad del “desprotegido”, se “siente bien” y busca esto en la ayuda pero no colabora en el desarrollo de un individuo responsable y autónomo, auténticamente ciudadano. (p.41)

Se genera dependencia y despotismo de la “benevolencia” (p. 42) Muchas veces las iniciativas solidarias (roperos o comedores) hacen que las personas no hagan nada por sí mismas y pasivamente vayan a recoger sus bolsas de ropa y alimentos; no hay un interés real en sus vidas y en las condiciones que mantienen a estas personas en el estado de vulnerabilidad e indefensión. A veces también se montan espectáculos con famosos para donar y ofrecer donde los menos protagonistas son los destinatarios. Se trata de ver lo “divertido” que es “ayudar a los pobres.” En realidad se mantiene la mirada estigmatizante y jerárquica sobre las personas humildes.

“El problema comienza cuando el niño entra en conflicto con la ley” (p. 44) •

Allí acaban las voces protectoras y comienza a reclamarse su encierro y penalización. La baja de la edad de imputabilidad y se pasa de un Estado social a un Estado de seguridad. Esta otra cara del dominio se expresa en el poder policial que detiene (y en algunas ocasiones arresta) a los chicos y adolescentes pobres por su aspecto y su rostro sometiéndolos a humillaciones frente a la población lo cual los marca aún más generando resentimiento.

La inversión en “capital humano” •

El lenguaje economicista muchas veces se dirige a la infancia considerando que “invertir” en ella es conveniente porque se obtiene una “tasa de retorno” al promover que se conviertan en individuos productivos que aporten riqueza a la sociedad. Algunos inversores desean conocer los programas solidarios que tienen impacto en la infancia y en los sectores vulnerables.

El discurso economicista no habla de derechos sino de utilidades y en eso consiste su perversión (p.45) •

Muchas veces es el Banco Mundial (BM) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) los que incluyen en sus “paquetes” de medidas como condición de los préstamos a los Estados programas educativas y medidas sociales que impactan en la infancia aunque en los países donde se han aplicado la pobreza y la vulnerabilidad de la infancia no han descendido porque solucionar eso no depende de la asistencia sino del efectivo ingreso y educación que tenga la familia.

Penas para los niños delincuentes Para Bustelo, el problema y la forma economicista de pensar la infancia aparecen cuando la infancia amenaza la propiedad de las clases acomodadas. A partir de allí se considera que tempranamente hay que aislarlo y las penas deben ser ejemplares para evitar la reiteración. Sin embargo, al no haber ningún sistema consolidado de reinserción social, los chicos vuelven a su medio social y comienzan una reiterada reincidencia alimentando los dispositivos de seguridad y represión.

En la infancia se expresa la perversión capitalista •



Quienes hacen enormes fortunas en el mundo a costa de destruir el Estado de bienestar y las posibilidades de futuro de las poblaciones, vuelcan una ínfima parte de sus ganancias en “ayuda humanitaria” que les reditúa una buena imagen y consenso en lo que hacen desde la misma población a la que contribuyen a diezmar y a quitar su futuro. Veremos algunos casos.

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