Basualdo Eduardo Estudios de Historia Economica Argentina Pp 25 107

October 2, 2017 | Author: Fer Sanchez Villagra | Category: Salary, Industrialisation, Economics, Politics, Economy (General)
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Descripción: Capitulo 2...

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ESTUDIOS DE HISTORIA ECONÓMICA ARGENTINA desde mediados del siglo xx a la actualidad

eduardo m. basualdo

"""" sigloveintiuno ~ editores

"1ifY i I +i" Facultad latinoamericana de Ciencias Sociales

SedeAcadémica Argentina

Índice siglO veintiuno editores

Guatemala 4824 (C1425BUP), Buenos Aires, Argentina siglo veintiuno editores, s.a. de c.v.

Cerro del agua 248, Delegación Coyoacán (04310), D.F., MéXico siglo veintiuno de españa editores, s.a,

c/Menéndez Pidal, 3 BIS (28006) Madrid, España

Agradecimientos

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1. Introducción

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2. La segunda etapa de la sustitución de importaciones y el papel del endeudamiento externo (1956-1975)

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2.1 Antecedentes: la reestructuración de los sectores dominantes y los primeros gobiernos peronistas (1930-1955) Basualdo, Eduardo Estudios de historia económica argentina: desde mediados del siglo XX a la actualidad. ~ 2& ed. ~ Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2010. 496 p-: 23x16 cm. ~ (Economía política argentinaDirigida por Eduardo Basualdo) ISBN 978-987·629·118-7

l. Historia Económica Argentina. I. Título CDD 330.982

Portada: Peter Tjebbes

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2.1.1 La conformación de las fracciones industriales, antes y durante el peronismo 2.1.2 Crecimiento económico, distribución del ingreso y expansión industrial durante los primeros gobiernos peronistas (1946-1955) 2.1.3 Deuda externa, nacionalización de los servicios públicos y proyectos alternativos 2.1.4 Comportamiento e incidencia de las fracciones industriales durante los primeros gobiernos peronistas

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2.2 Evolución y características de la segunda etapa de sustitución de importaciones (1958-1975)

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© 2010, Siglo Veintiuno Editores Argentina S. A.

ISBN 978-987·629-118-7

1ll. edición; 2006 2ll. edición, revisada: 2010 Artes Gráficas Delsur / / Solier 2450, Avellaneda en el mes de marzo de 2010 Hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina ~ Made in Argentina

2.2.1 Modificación del ciclo sustitutivo de corto plazo y las transformaciones en el sector externo de la economía argentina

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específicos no sólo de la deuda externa y la fuga de capitales local.:s al ext~­ rior sino también sobre otros aspectos estructurales de la economta argenuna. Todos ellos fueron desarrollados en el Área de Economía y Tecnología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales a partir de diversos proyectos de investigación promovidos por el CONICET y por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Agencia Nacional de Promoción

2. La segunda etapa de la sustitución de importaciones y el papel del endeudanriento externo (1956-1975)

Científica y Tecnológica).

Todo intento de indagar esta etapa de la economía argentina, que comenzó en 1958 y culminó en 1975, cuenta con un importante acervo de conocimicntos acumulados, ya que durante su desarrollo confluyeron e interactuaron procesos que generaron avances significativos en la comprensión de las sociedades latinoamericanas y específicamente del caso argentino. El auge de las luchas populares que enfrentaron a los regímenes autoritarios en América Latina dio lugar a una profundización del análisis de las condiciones de la dominación, que coincidió con la institucionalización de la economía como disciplina específica y con el comienzo de la ruptura, durante los años sesenta y setenta, de los compartimentos estancos dentro de las Ciencias Sociales. Sin duda, mirado desde el silencio, las ausencias y las complicidades impuestas por la represión a los movimientos populares y con el predominio del neoliberalismo en América Latina, son envidiables los aportes realizados al desarrollo de la teoría económica y de la economía aplicada desde la realidad latinoamericana tanto por la escuela de la dependencia como por el estructuralismo cepalinoy las diferentes corrientes marxistas, por mencionar sólo algunos. Este trabajo intenta dilucidar algunos interrogantes que se juzgan trascendentes. El primero consiste en determinar los factores que explican el cambio del patrón de acumulación a partir de la dictadura militar que comenzó en marzo de 1976. ¿Se trató de un recambio obligado por el agotamiento económito de la segunda etapa de sustitución de importaciones? ¿O, por el contrario, de una nueva alianza social que la interrumpió deliberadamente cuando estaba en vías de autosustentarse? y, vinculado con 10 anterior, ¿cuál fue el papel de las fracciones del capital que llevaron a cabo este giro copernicano en el comportamiento económico y social? Dado el acervo conceptual y empírico disponible, el abordaje de estas problemáticas será realizado únicamente mediante notas sobre aspectos estructurales específicos y sus repercusiones en términos del comportamiento de esta etapa sustitutiva, teniendo especial cuidado en respetar la verdad histórica, en función de los subsiguientes períodos del desarrollo económico y social argentino. Asumiendo corno realidad ya demostrada que las firmas extranjeras ejercían el liderazgo estructural, interesa examinar las fracciones que integraban

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el capital local y la trayectoria que siguieron durante estos afios.! Además, teniendo en cuenta que los trabajos existentes señalan pero no profundizan el papel que cumplieron las variables estabilizadoras del ciclo sustitutivo (exportaciones industriales y deuda externa) en términos de la brecha externa, se hace necesario incorporar algunas evidencias sobre ellas. Especialmente cuando una de ellas, la deuda externa, es el hilo conductor de este trabajo. Finalmente, se intentará indagar las consecuencias que el comportamiento de estas dos va~iables (exportaciones y deuda externa) tiene sobre el ciclo tÍpico de la producción durante la etapa (pare-siga), así como sobre el comportamiento pendular de las diferentes fracciones del capital en las fases ascendente y descendente.

2.1 Antecedentes: la reestructuración de los sectores dominantes y los primeros gobiernos peronistas (1930-1955) 2.1.1

LA CONFORMACIÓN DE lAS FRACCIONFS INDUSTRIALFS, ANTES y DURANTE EL PERONISMO

El análisis de las distintas fracciones empresarias en la etapa previa a los dos primeros gobiernos peronistas ha sido, y sigue siendo, un tema de debate que concita -acertadamente, porque allí se originaron o consolidaron los sectores que serán decisivos en las etapas posteriores- la atención de múltiples analistas económicos y de otras disciplinas. Directa o indirectamente, el contenido central de los distintos aportes no cuestiona la existencia de empresas extranjeras y su incidencia en la producción industrial desde los orígenes de la industrialización en el país. Más bien, implícita o explícitamente, el debate está centrado en la importancia de las empresas nacionales, tanto en términos cuantitativos de la producción sectorial como en su dinamismo o expansión durante la década infame. Incluso, en algunos casos, se abre el interrogante de si la escasa cohesión e identidad de estos empresarios no impide considerarlos como una burguesía nacional propiamente dicha. No menos relevante es el debate acerca de si el espectro empresario se agotaba en la existencia de la fracción nacional y la extranjera o hubo otras que, más allá de sus afinidades o discrepancias con las anteriores, tuvieron incidencia, tanto por su grado de participación en la producción industrial como por el tipo de inserción en la economía y su identidad como fracción

I Véansej. V. Sourrouille (1976); A. Dorfman (1983); D. Azpiazu y B. Kosacoff (1985);Azpiazu (1995); E. Basualdo (1984); E. Basualdo, E. Llsfchitz y E. Roca (1988).

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social. 2 Se trata de una discusión en la que se pone en juego el análisis sobre la conformación de los sectores dominantes y los subalternos en esa etapa histórica. Las evidencias empíricas son concluyentes en señalar que la presencia de las empresas extranjeras se remonta a los orígenes mismos de la industrialización argentina. Si bien las firmas industriales extranjeras representaban una porción mínima del capital foráneo en el país,3 su importancia es indiscutible, ya que controlaban los grandes establecimientos manufactureros en sectores clave del modelo agroexportador. Tal es el caso de la producción frigorífica (Bovril, Swift o Liebigs), la producción de tanino (Quebrachales Fusionados -La Forestal-) o los propios talleres ferroviarios, que constituían las grandes empresas metalúrgicas de la época. Sin embargo, a partir de las primeras décadas del siglo XX se multiplicaron las empresas extranjeras con un comportamiento distinto al de las anteriores. La nueva modalidad fue la instalación de filiales que replicaban los procesos productivos implementados por las casas matrices en los países de origen, y los bienes producidos estaban destinados al abastecimiento del mercado interno. Durante los años veinte se radicaron firmas extranjeras que se convirtieron en tradicionales del mercado local, algunas de las cuales han sobrevivido al proceso de desindustrialización de las últimas décadas, como Refinerías de Maíz SA y Chiclet's Adams en la producción de alimentos, las subsidiarias de Cyanamid y Roche en la producción de medicamentos, y Ducilo, Duperial y Bayer en la producción química. En los años treinta, la protección arancelaria y las restricciones en el mercado cambiarío impuestas por la situación del sector externo impulsaron un aceleramiento del proceso de industrialización basado en la sustitución de importaciones, consolidándose un elevado grado de concentración económica, tanto en términos de producción como del empleo sectorial. Las cifras censales disponiblcs indican que en 1937 los grandes establecimientos (aquellos con 200 o más obreros ocupados) representaban el 1,4% de las plantas fabriles, concentrando el 37% de la ocupación y el 58% del valor de producción industrial. En el otro extremo se encontraba el 70% de los establecimientos totales, que eran las plantas industriales más pequeñas (con la o menos de 10 obreros), con el 15% de la ocupación total y solamente el 6% del valor de producción industrial.

2 Para ahondar esta temática, veáse E. Jorge, "Industria y concentración económica (desde principios de siglo hasta el peronismo), Siglo XXI (1971); M. Peña (1964);],1. Llach (1972);].]. Llach (1984);]. Víllanueva (1972); M. Murmis y J. C. Portantiero (1971); A. Dorfman (1942); D. Azpiazu, E. M. Basualdo y M. Khavisse (1986); E. Arcea (2003). 3Según la CEPAL (1959), las inversiones industriales representaban el 1,3% del capital extranjero radicado en la Argentina en 1909.

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También se aceleró la incorporación de subsidiarias extranjeras en la producción industrial. Por un lado, se incrementó la cantidad de empresas (entre ellas y en diferentes ramas industriales: Nestlé, Suchard, Bols, Sudamtex, Glaxo, Ciba, Gillette, Remington, Osram, Union Carbide, etc.). Por el otro, las estimaciones acerca de su incidencia sobre la producción sectorial son variables pero siempre significativas. Así, por ejemplo, A. Dorfman (1942) evalúa que el capital extranjero controlaba, en 1937, algo más del 50% del capital industrial total. E.Jorge introduce un fructífero debate al analizar este mismo proceso pero ubicando como centro de atención la evolución que asumió el capital local, oponiéndolo al capital extranjero. Sin embargo, tal como lo señala posteriormente J.J. Llach, la participación de las empresas pequeñas y medianas parece estar sobrevaluada en el trabajo de E.Jorge, por el límite superior de la ocupación que adopta para definirlas (hasta 500 obreros ocupados). Es necesario tener en cuenta algunas características de la estructura económica que determinaron que las firmas extranjeras y las empresas locales no constituyeran fracciones empresarias desvinculadas, tanto dentro de una misma rama de actividad como entre firmas ubicadas en diversas actividades ligadas por relaciones de insumo-producto. En efecto, el desarrollo de la matriz de insumo-producto, según W. Leontieff, derivó en la identificación de los bloques sectoriales, es decir, el conjunto de ramas industriales que mantuvieron una estrecha relación a través de sus compras de insumos y/o ventas de los bienes finales." Asimismo, dentro de cada uno de estos bloques sectoriales, había ramas industriales monopólicas u oligopólicas -los núcleos económicos y tecnológicos de determinados bloques sectoriales- que detentaron tanto la capacidad de modelar las condiciones estructurales como la de determinar el comportamiento económico del resto de las actividades, incluso de otras ramas de la actividad industrial igualmente oligopólicas. Esta conformación de la producción capitalista fue la que permitió que ya durante la primera etapa de sustitución de importaciones se expresaran dos características relevantes que están interrelacionadas. La primera consistió en que, tal como señaló J. Villanueva en su clásico trabajo (1972) sobre la industrialización argentina, las subsidiarias extranjeras se instalaron en actividades oligopólicas en las que también había empresas locales de menor incidencia que quedaron supeditadas al comportamiento de aquéllas, que ejercían el liderazgo sectorial. La otra característica fue que, en general, las firmas extranjeras controlaron las ramas industriales que eran los núcleos económicos y tecnológicos de los bloques sectoriales; en consecuencia, tuvieron la

4 Véanse

W. Leontieff (1985); E. Lifschitz (1992).

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capacidad de subordinar un conjunto de actividades industriales, aun cuanno tenían relaciones directas de insumo-producto. De allí que en muchos casos las empresas locales quedaron subordinadas a las extranjeras aunque no fueran directamente proveedoras de insumos o bienes intermedios, e incluso siendo empresas oligopólicas en sus respectivas actividades, porque sus producciones integraban un determinado bloque sectorial en el que el capital foráneo controlaba los núcleos centrales. Estas condiciones son importantes para comprender las vinculaciones entre las firmas extranjeras y las locales, y también para evaluar las consecuencias de la disminución en el grado de extranjerización de la producción que se expresó entre el modelo agroexportador y la sustitución de importaciones, especialmente en su vertiente peronista. En este sentido, la reducción del grado de extranjerización no implicó necesariamente una disminución del control extranjerc sobre la producción sino una modificación en la estructura económica y las formas de inversión. Los resultados de los Censos de 1935 y 1946 indican, en términos de evoindustrial, un considerable crecimiento de la cantidad y la incidencia de las empresas locales. Un primer indicador es la notable expansión de dichas en todas las variables censales (valor de producción, ocupación y núde establecimientos), que supera claramente el aporte de las nuevas subsnnanas extranjeras manufactureras radicadas en el período. Asimismo, el estancanlie:nto.,je los obreros ocupados por establecimiento es otro indicador de la incorporación de empresas locales fue significativa, porque expresa una incorporación masiva que logró neutralizar la mayor intensidad de capital de las nuevas subsidiarias extranjeras. Finahnente, la importancia que mantuvo la producción textil y los cambios que registró (aparición de los tejidos de algoy lana al tiempo que declinó la elaboración de bolsas de arpillera) son otros indicios en esa dirección, ya que se trata de la actividad típica en la que se insertó la burguesía nacional. Lo mismo ocurrió con algunas de las actividades más dinámicas durante ese período, como curtiembres, materiales para la construcción y papel. Probablemente, la mayor expansión de las empresas locales se situó entre 1943 y 1946, debido a las políticas que se adoptaron a partir del derrocamiento del presidente Castillo por un golpe militar. Los ejemplos de las empresas nacionales que actuaron en la producción industrial durante los primeros gobiernos peronistas son múltiples, especialmente en la producción textil (Castelar, Gaby Salomón, Ezra, Teubal y Hnos., Sedalana, Establecimientos Textil Oeste, etcétera) y metalúrgica (como José Lombardi e Hijos, Cura Hermanos, Roque Vasalli, Impa, etcétera). Sin embargo, más trascendente aún es que las empresas locales se confonnaron como la burguesía nacional propiamente dicha en el momento en que establecieron su propia central empresaria, la Confederación General Económica

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(CGE). a partir de la cual enarbolaron sus propias reivindicaciones, habitualmente contrapuestas a las esgrimidas por la tradicional Unión Industrial Argentina (UIA). Sin embargo, el tratamiento de las fracciones empresarias no se agota en la identificación de las diferencias entre las empresas extranjeras y las firmas locales, ya que dentro de estos dos tipos de firmas quedó subsumida (en mayor o menor medida, dependiendo de los criterios) una fracción empresaria tradicional diferente a ambas, con intereses, condiciones estructurales e identidad propias. Esta fracción estaba compuesta por capitales de distinto origen y grado de diversificación económica. En primer lugar se encontraba un conjunto de capitales de origen extranjero, con formas de internacionalización temprana, instalado en el país a fines del siglo XIX a partir de la radicación de algunos miembros de las familias propietarias. Como tales, se integraron con la clase dominante local en términos sociales y cconómicos.f Así, estos capitales no se sustentaron sobre una base económica exclusivamente industrial-aunque controlaban múltiples firmas industriales líderes- sino que tuvieron una destacada presencia en la propiedad y producción agropecuaria pampeana y extrapampeana y, formando parte de los grandes terratenientes, participaron en la exportación de productos primarios, en los negocios financieros de la época e, incluso, instalaron o adquirieron firmas en otros países del Cono Sur," Entre ellos se encontraban Bunge y Born, Bemberg y Tornquist. En segundo lugar, formaban parte de esta fracción empresaria otros capitales locales que provenían de integrantes de los sectores dominantes pampeanos y provinciales, que adquirieron trascendencia nacional por su perte-:nencia -en un caso- o por su integración social -en el otro- con la oligarquía pampeana, así como por la relevancia económica que exhibían sus empresas en la producción local. Tal como los anteriores, estaban presentes en múltiples actividades económicas y detentaban un nítido y significativo predominio en la propiedad y producción agropecuaria pampeana

5 M. Peña (1964) entiende que hay una estrecha relación entre la burguesía industrial, los terratenientes pampeanos y el capital extranjero. Sobre el tema, también véase].]. Llach (1972). 6J. Sábato (1991), al caracterizar a la clase dominante, destaca, entre otros aspectos, que: "a) Esta clase, si bien poseía buena parte de la tierra, actuaba en una variada gama de actividades y su principal basede poder económíco-sociai residía, sobre todo, en el conlroldel comercio y losfinanzas; f...] c) seríaprecisamente el con/roldel comercio y lasfinanzas el que, al abrir un conjunto de oportunidades y otorgaruna alta flexibilidad, le habría permisídoimplantarse simultáneamente en una sede de actividades productivas y especulal'iV(LI' (desdela proflu¡;ción agropecuaria hasta la industrial, pasando por la provúión de servicios, la cooperación en la construcción de infraestructura, la especulación urbana y rural, ele.)". (pp. 110-112)

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extrapampeana. Ejemplos de este tipo de capitales son: Braun Menéndez, InlRconjunmmmseron la /Jrod1IN:ifm, lasfluctuacionesdelciclo económico" (pp. 453-54).

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pampeanos tenían una presencia destacada. Entre ellos se encontraba la oli quía diversificada. que además ejercía el control sobre la comercialización terna de dichos bienes. Por el contrario, en la producción de bienes salario exportables el papel protagónico era de la burguesía nacional, y la deman por parte de la clase trabajadora era muy sensible a Jos cambios en el ingr~~ ya que se trataba de bienes industriales no alimenticios. El estudio del comportamiento del ciclo corto debe identificar las caracj rísticas que adoptó en los dos períodos que se desplegaron dentro de esta.e pa de la sustitución de importaciones en el país. El primero de ellos (19tí 1963) es conocido porque su generalización dio lugar a la versión tradicio sobre toda la etapa. No obstante, es necesario reverlo para poder identific papel que jugó la oligarquía diversificada y poder confrontarlo, con las cara rísticas que asumió el ciclo corto en el segundo período, entre 1964 y 19 Considerando como punto de partida, de acuerdo con los usos y costumbr la fase ascendente, el nivel de actividad de la economía interna comenzó a re tivarse en una situación en la que se disponía de reservas y había una significa va capacidad ociosa. El incremento de la actividad no fue automático sino in cido básicamente por tres factores que se combinaron en distinta proporción: políticas estatales monetarias y fiscales expansivas, el aumento del salario re la inversión extranjera." Así la implementación de una política estatal que in mentó el crédito, induciendo una disminución de la tasa de interés, fue aco pañada por el aumento del salario real, que se encontraba seriamente deterio do. Estos elementos impulsaron una expansión del consumo que, a su ve generó un crecimiento de la producción sobre la base de la capacidad ocios Durante esta fase, es dable asumir que se produjo una mejoría no só de la situación de los asalariados sino también del conjunto de las fracci nes empresarias comprendidas en la producción industrial. Por supuest mejoró la situación de las firmas extranjeras -predominantes en la acti dad- pero igualmente la burguesía nacional registró un alza de la masa la tasa de beneficios por la expansión de la demanda de los asalariados y, e menor medida, por la disminución de la desocupación. Incluso la oligarqu' diversificada recompuso su masa y tasa de beneficios, ya que las obtenidas ela actividad industrial compensaban ampliamente su retracción en la pr ducción agropecuaria y exportadora. En efecto, durante este lapso hubo deterioro en los ingresos percibidos por el sector agropecuario -especf}

71 En un interesante estudio sobre el primer período de esta etapa, M. Brodersohn (1969) sosti ne: ''Enelperiodo 196().(j1ltl inversión,jinanciada con weursos externos, fue elelemento dinámico en elproceso recupemci/m )' expansión.En estaforma, expandiendo la capacidad productiva delpaís, se trató de nacer"n.p' bíela waclivación de corto plazocon las necesidades de largo plazo. La wru:livación delperiodo 1964/65, easio, sebasóen la expansión del wnsumoprivaclo yen la produccifm de automotores. "(pp. 48-49)

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álbente la oligarquía pampeana- ya que sus precios relativos internos se 'terioraron respecto del nivel general y. más aún. de los precios industria.La coexistencia de una tasa y masa de beneficios creciente con un auuta del salario real fue posible porque el incremento en la productividad ltrabajo superó al registrado por el salario debido a que la ocupación tieuna elasticidad/ingreso muy reducida por las razones mencionadas predentemente. Sin embargo, la expansión económica sustentada en el crecimiento industuvo una serie de efectos sobre el sector externo. Por un lado, el incremende la demanda de la clase trabajadora redujo las exportaciones de bienes sa#0. cuya producción permaneció sin alteraciones. Por el otro. la expansión '(:Iü.strial generó una demanda creciente de bienes intermedios y de capital imitados, ya que su elasticidad/ingreso es mayor que la unidad. El resultado del yor dinamismo de las importaciones respecto de las exportaciones fue el de.oro de la situación del sector externo -específicamente de la reserva de di, factor que anunciaba el comienzo de la fase depresiva del ciclo corto. Se 'icaron entonces las conocidas y reiteradas políticas de estabilización: devaluan del peso para lograr un incremento de las exportaciones y una reducción las importaciones; reducción del déficit fiscal mediante la disminución del to estatal y el incremento de los ingresos fiscales (sobre la base de impuestos gresivos en materia de distribución del ingreso); una política monetaria resíctiva que redujo el crédito y elevó la tasa de interés; y una redistribución del greso contraria a los trabajadores mediante el deterioro del salario real. La crisis de la Balanza de Pagos dio lugar a que se registrara el momento de yor incidencia relativa de los organismos internacionales de crédito -especíIllente el FMI- en la política económica interna, a través de las mencionadas íticas de estabilización que exigían aplicar a cambio de facilitar préstamos ndientes a cerrar la brecha externa. Objetivamente. esas políticas establecían á alianza de esos organismos con los terratenientes pampeanos, que se beficiaban con la redistribución del ingreso que acompañó la devaluación del no monetario local. Sin embargo, no se trató de una alianza entre el mundo rural y el sector fi~nciero en contra de las fracciones empresarias industriales ni tampoco que stos últimos adhirieran en bloque a las políticas de ajuste. Lo que en realidad rece que ocurrió es que se fracturó el sector industrial porque. a pesar de sus incidencias durante la fase anterior, sus intereses económicos eran heteroéneos. La oligarquía diversificada, que además de tener una significativa prencia industrial era parte de los grandes terratenientes pampeanos y ostenta.~.• una relevante presencia en la exportación de productos primarios, formó arte indisoluble de la alianza que definió la política económica durante la fase epresiva del ciclo corto.

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consecuencia, la oligarquía diversificada fue la que nuevamente, per en sentido contrario a la fase de recuperación del ciclo, movió el fiel de la b lanza dentro del bloque de poder, dejando relativamente aislados tanto ale: pital extranjero industrial como a la burguesía nacional en la defi niciónrl la política de corto plazo. No obstante, sería un error entender que el aisl miento de estas últimas significa que tuvieran intereses objetivos comparr¡ dos y fueran afectados de la misma manera. El capital extranjero recibióu impacto más atenuado de la crisis en tanto estaba más vinculado a la cierna da de los sectores de mayores ingresos y además podía paliar su situación m diante múltiples recursos (endeudamiento con su casa matriz, obtención (Í escaso crédito interno, etcétera) e incluso avanzar en su liderazgo estruct ral adquiriendo empresas locales con problemas económicos o financiero En cambio, la burguesía nacional se vio inmersa en una crisis provocada P9 la retracción de los ingresos y el consumo de los asalariados demandantes d sus productos.F Resultan evidentes las razones que objetivamente impulsaron la alianza tre los trabajadores y la burguesía nacional con el propósito de modificar políticas estabilizadoras y dar por terminada la fase descendente del ciclo too No obstante, también intervinieron en la misma dirección algunas modi caciones en las variables económicas a medida que transcurrió esta etapa. En primer lugar, durante este primer período (1956-64) la fase descende te del ciclo acarreó una caída del PBI que, cuanto más profunda fue, may0l' repercusiones tuvo sobre la situación del sector industrial predominante: l~ empresas extranjeras. . En segundo lugar) impulsar una mayor reducción de los salarios y del nrv de actividad se hizo cada vez más insostenible ya que, a medida que se profum dizó la crisis, se incrementaron los saldos exportables y disminuyeron las itl}+ portaciones. Estas modificaciones, junto con los créditos externos otorgados por los organismos internacionales, determinaron una mejora sensible en la~b tuación externa de la economía argentina. El análisis realizado hasta el momento recoge, con readecuaciones que rest, petan el argumento básico, la "visión clásica" sobre el ciclo corto, pero introduciendo el papel que cumplió la oligarquía diversificada en su desarrollo. An; tes de abordar el estudio de las características de ciclo corto durante el segunde)

72 La diferenciación de la oligarquíadiversijicadapermite identificar los distintos intereses y comportamientos que conviven dentro de lo que G. O'Donnell caracteriza como "gran bur~u~sía". Al respecto, en su trabajo publicado en Desarrollo Económico (1977), entiende que: ''Por.ConslIt.Ulen.le, an~ le el desencadenamiento de la crisisde la balanza de pagos, la gran burguesíapendulaba hacia los l1~lereSes of>; jeüoos dela burguesíapamtJeana,propiciandoy apoyando los 'programas de e~;labilización' que lmnsJmian WUl sran masa de ingresos (fundamentalmente desdeelles/o fielsectoru11mno)har:ia la burguesíapampeana r-t« ;upuesto--- hacia lossectores comerciales y financieros ligado.~ a la exjJOrlación de sus !Jro¡[uclr¡s. " (p. 51)

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ríodo de esta etapa de sustitución de importaciones -e incluso como introtción a su tratamiento- se examinarán las que presuntamente aparecen co~incongruencias) o al menos ausencias explicativas que, sin invalidar los avan1realizados, sí despiertan dudas acerca de la validez excluyente de algunas sus concepciones básicas. No-es necesario realizar un análisis exhaustivo de los múltiples estudios bnómicos realizados sobre la problemática para concluir que la piedra guIar del ciclo corto durante la segunda etapa de sustitución de importanes fue la situación del sector externo, a partir de la rigidez de la oferta los bienes agropecuarios exportables. De allí que la fase ascenden te del lo culminó cuando la situación de la Balanza de Pagos se volvió deficitay la fase descendente finalizó cuando la recomposición de la Balanza Cordal y los créditos externos dieron como resultado un superávit en térinos de las divisas disponibles en el Banco Central. Por 10 tanto, de Úerdo con esta visión) las contradicciones entre trabajo y capital, así colas que se desplegaron entre las diferentes fracciones del capital esturan mediadas por el comportamiento de una variable económica especía, la reserva de divisas. Se trata de una mediación porque fue a partir de bundancia o escasez de reservas que se desencadenaron los diversos cantos que caracterizaron la fase de expansión ° retracción de la producn y la redistribución del ingreso. Esto significa que, según el análisis precedente, la oligarquía diversificada se ~sprendió del bloque industrial obligada por la crisis en el sector externo y oa partir de la modificación de sus propias condiciones de acumulación de pita! y, al mismo tiempo, que al capital extranjero le ocurrió lo mismo y conidó las políticas de ajuste que iniciaron la fase descendente del ciclo sin enntar ningún problema en su propio proceso de acumulación de capital. El a es trascendente porque implica determinar si el tránsito de una fase a otra pendió exclusivamente de la rigidez de la oferta de bienes exportables y, por tanto, estuvo desvinculado de la evolución de las relaciones entre el capital ~l trabajo en la producción industrial. Considerando nuevamente como punto de partida la fase ascendente del iclo corto, parece inobjetable que durante el lapso inicial la expansión genelizada de la demanda, impulsada por el incremento del salario real y en mer medida por el aumento de la ocupación, trajo aparejada una expansión de Oferta de bienes industriales. En ese momento, la producción industrial obva una tasa de rentabilidad y una masa de ganancias creciente) ya que apecon capacidad ociosa por estar saliendo del proceso recesivo anterior. La ~()existencia de un salario real y una tasa de rentabilidad crecientes fue posible gebido a que la productividad evolucionó por encima del incremento de los alários.

a

EDUARDO M.

MJUfiL,U'

Sin embargo, asumiendo que la producción creció más que lainversió~ medida que se sucedieron la expansión de la producción y disminución de capacidad ociosa, las condiciones iniciales se modificaron ante una desacel ración en el aumento de la tasa de rentabilidad, ya que los salarios siguier~ aumentando por la presión de las organizaciones sindicales y de la claset~ bajadora en general, superando los incrementos en la productividad. Esta d saceleración de la tasa de rentabilidad -que se hizo cada vez más pronunr¡ da a la vez que la economía se acercó al pleno empleo- hizo que las empre industriales se vieran impulsadas a aumentar sus precios y/o su nivel dep ducción para mantener la misma masa de ganancias, lo cual agravó el deter ro del sector externo, al generar un aumento de las importaciones en un texto inflacionario originado en la pugna distributiva. De allí que la crisis el sector externo se manifestó cuando la economía funcionaba en una sit ción de pleno empleo, desplegándose a partir de ese momento las políticas estabilización mencionadas. De acuerdo con las evidencias disponibles, la evolución de los indicador económicos parece avalar la existencia de un funcionamiento económico s tentado en un régimen de pleno empleo en la culminación de la fase asee dente del ciclo corto. En efecto, si se considera la culminación de las fases cendentes posteriores a los primeros gobiernos peronistas (que se registran 1958 y 1961) se puede verificar que, durante esos años, la capacidad utiliza (o, de acuerdo con la información disponible, la relación entre el productog nerado y el producto potencial) llegó a los valores máximos, para luego d cender durante la fase decreciente del ciclo. 73 En términos de las diferentes fracciones del capital, parece indiscutibl que al comienzo de la fase ascendente del ciclo todas ellas tenían una tasa una masa de ganancias crecientes. Sin embargo, cuando la economía se acéf có progresivamente a la situación de pleno empleo y comenzó a desacele se la tasa de rentabilidad, el proceso adoptó características particulares en ca.. da una. La burguesía nacional logró, como mínimo, mantener su tasad5 rentabilidad y aumentar la masa de utilidades, porque sus bienes eran demandados por los trabajadores, que vieron incrementados sus salarios reales. Po el contrario, las fracciones dominantes -especialmente el capital extranjero

73La evolución de la capacidad productiva utilizada entre 1955 y 1967 fue estimada por M. Brodersohn (1969): "Comopuede apreciarse, los años 1958)' 1961 -previos a los planes
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