ARRIETA, Lola - Viajes e Itinerarios Hacia Dios -Frontera_56

January 7, 2019 | Author: gidaria | Category: Faith, Love, God, Jesus, Metaphysics
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Interesante aportación de esta gran cristiana...

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Itinerarios en la formación Pistas para el camino del seguimiento de Jesús - Lola Arrieta

Índice Introducción...................................................................................................... 11 Primeraa parte: A la búsqueda de Dios Primer Dios...................................................... 13 Capítulo 1: Busca Capítulo Buscarr y encon encontrar trar.......... .................... ................... ................... .................... ................... ................... .............. .... 1. Todo se juega en el encuen encuentro..... tro............... ................... ................... .................... ................... ................... .............. 2. El encue encuentro ntro acont acontece ece en el coraz corazón..... ón............... .................... ................... ................... ................... ............. 3. El encu encuent entro ro se realiz realizaa con un un “Tú” “Tú” concre concreto: to: Jesús Jesús,, el Señor Señor.... ........ ........ ........ 4. La La experie experiencia ncia del encu encuentro entro se tradu traduce ce en prácti prácticas cas de vida trans transforma formada... da... Cuestionario Cuest ionario para profun profundizar dizar el capítu capítulo lo 1....... 1................. ................... ................... .................... ..............

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Capítulo 2: Capítulo 2: Viajes e itinerar itinerarios ios hacia Dios.. Dios............ ................... ................... .................... ................... ............. .... 1. Sobre la exper experiencia iencia de poner ponerse se en viaje. viaje........... ................... ................... .................... .................. ........ 2. Vivir Vivir la la aventur aventuraa de busc buscar ar a Dios Dios y segu seguir ir a Jesús Jesús siemp siempre re es un viaje. viaje.... ... 3. Tipo iposs de via viaje je espi espiritu ritual: al: ‘via ‘viajes jes de ida’ ida’ y ‘viaj ‘viajes es de de vuelt vuelta’.. a’...... ........ ........ ....... ... 4. La cla clave ve de de los via viajes jes est estáá en la la orient orientaci ación ón y el el ‘movimi ‘movimient ento’. o’..... ........ ....... ... Cuestionario Cuest ionario para profun profundizar dizar el capítu capítulo lo 2....... 2................. ................... ................... .................... ..............

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Capítulo 3: Capítulo 3: La dinámic dinámicaa de proc proceso eso e itiner itinerario, ario, un enfoque enfoque para la formació formación.. n.. 1. La din dinámi ámica ca de pro proces ceso... o....... ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ....... ... 2. Motivo Motivoss para para plantea plantearr la formaci formación ón en dinám dinámica ica de proc proceso eso.... ........ ........ ........ ...... 3. La itiner itineranc ancia ia surge surge de una una llamada llamada y se fundame fundamenta nta en Jes Jesús, ús, el Seño Señorr... 4. La La dinámica dinámica de itinera itineracia cia requie requiere re una una pedag pedagogía ogía peculi peculiar ar......... ................... ............ Cuestionario Cuest ionario para profun profundizar dizar el capítu capítulo lo 3....... 3................. ................... ................... .................... ..............

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Segunda parte: Itinerarios irrenunciables ............................................... 45 Capítulo 4: Itinerario 1: “De conocer a Dios ‘de oídas’ a ‘adorar al Dios verdadero’”.. verdad ero’”............ ................... ................... .................... ................... ................... .................... ................... ................... ................... ........... 1. ¿Qué con conten tenido idoss tien tienee est estee itin itinera erario rio?... ?....... ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ...... 1.1.. Si crecemo 1.1 crecemoss como huma humanos nos,, nos hacem hacemos os esencia esencialmen lmente te creyen creyentes tes... ... 1.2.. La fe se des 1.2 despli pliega ega en la existe existenci nciaa persona personal... l....... ........ ........ ........ ........ ........ ........ ........ ......

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-41.3. La existencia personal se nutre de experiencias.............................. 1.4. La experiencia fundante de Dios es el punto de inflexión de este itinerario.......................................................................................... 1.5. La vivencia de la fe cristiana se concreta en el seguimiento de Jesús, el Señor................................................................................. 2. Medios y sugerencias para recorrer el itinerario primero: “Quien quiera seguir a Jesús, porque ha escuchado su llamada...”................................ 2.1. Que se ponga a caminar, ‘fije los ojos en Jesús’ y ‘escuche’ su Palabra............................................................................................. 2.2. Que ‘haga caso a Jesús’ y se coloque allí donde ‘se ve’ y ‘se oye’.. 2.3. Que participe en la comunidad y en la Iglesia de Jesús y haga camino con otros............................................................................. Cuestionario para profundizar el Itinerario 1.............................................. 3. Relatos para profundizar el itinerario: ‘Lo que vio y oyó Pedro y Nuria’..... 3.1. En el diálogo entre Pedro y Nuria emergió el Espíritu. “La dicha de ver y oír... las cosas de Dios”................................................................. 3.2. El relato de Raquel........................................................................... Capítulo 5: Itinerario 2: “De vivir con responsabilidad a ‘jugarse la vida’ en la confianza de sabernos ‘salvados’”....................................................... 1. ¿Qué contenidos tiene este itinerario?.................................................... 1.1. Vivir con responsabilidad es sana expresión de madurez................ 1.2. Responsabilidad y libertad crecen estrechamente unidas................ 1.3. Vivir con responsabilidad y libertad afecta al modo de relación con todos y con todo........................................................................ 1.4. La madurez cristiana libre y responsable llega con la experiencia de saberse “salvados”...................................................................... 2. Esbozos de un itinerario: Simón, 31 años.............................................. Cuestionario para profundizar el Itinerario 2.............................................. 3. Sugerencias para acompañar en este itinerario segundo........................ Capítulo 6: Itinerario 3: “De hacer cosas por los demás a vivir la ‘vida como misión’ en actitud de hij@s y herman@s”............................................. 1. ¿Qué contenidos tiene este itinerario?.................................................... 1.1. Ser adulto se define entre otras cosas, por la capacidad de trabajar.. 1.2. Es importante lo que hacemos, pero más aún “lo que nos mueve en eso que hacemos”........................................................................ 1.3. Lo realmente importante para nosotros es descubrir ‘la vida como misión..............................................................................................

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-51.4. Entender ‘la vida como vocación y misión’ se concreta en la actitud de hij@s y herman@s......................................................... 98 2. Un testimonio para profundizar el itinerario: La situación de Valentina...... 100 Cuestionario para profundizar el Itinerario 3.............................................. 105 3. Sugerencias para acompañar en este itinerario tercero........................... 106 Capítulo 7: Itinerario 4: “De integrar la afectividad a ‘amar a Dios con todo el corazón, toda el alma y todas las fuerzas’”.................................................. 111 1. ¿Qué contenidos tiene este itinerario?.................................................... 111 1.1. El amor es muy pro-vocador............................................................ 111 1.2. El amor está siempre en nosotros en estado de deseo..................... 115 1.3. Pero a veces el deseo se estanca o trata de mirar hacia atrás.......... 117 1.4. Cuando el deseo pone su energía a disposición del amor................ 119 1.5. Así poco a poco nos vamos capacitando para amar “con todo el corazón, el alma, la mente, las fuerzas”........................................... 122 2. El relato de Olga: “Permanece en mi amor, yo estoy contigo”.............. 124 Cuestionario para profundizar el Itinerario 4.............................................. 127 3. Sugerencias para acompañar en este itinerario cuarto............................ 128

Tercera parte: En todos los itinerarios, caminemos en discernimiento .. 131 Capítulo 8: Caminemos en discernimiento..................................................... 131 1. Guía para acompañar en todos los itinerarios........................................ 131 2. Leyes dinámicas de la afectividad.......................................................... 133 3. El Espíritu nos guiará.............................................................................. 146

RETIRO “La última Palabra”- Marisol Soler, rscj ............................... 149

- Capítulo 2 Viajes e itinerarios hacia Dios La imagen de itinerario, camino, viaje está muy arraigada en nuestra vida cotidiana. Diariamente, como parte de nuestras rutinas, recorremos muchos caminos conocidos de casa al tra bajo, de la sala de estar al cuarto de baño, etc. Trayectos que unen unos lugares con otros. En la literatura, en la vida cristiana y en la tradición bíblica es imagen querida y venerable. ¿Quién no recuerda la larga marcha del pueblo de Israel, los viajes de Abrahán, de Elías, el viaje de Rafael con Tobías, el de Rut con Noemí, etc? ¿O los viajes de Jesús  por los caminos? En nuestra cultura actual se valoran muchísimo los viajes: viajes de ocio, viajes de trabajo, viajes que encierran grandes tradiciones: camino de Santiago, camino del Rocío, etc. Y sobre todo hoy nos sentimos profundamente interpelados por los viajes forzosos de la emigración en busca de una vida mejor.

1. Sobre la experiencia de ponerse de viaje La idea de viaje  suscita muchas emociones en el interior de cada persona. ¿Quién no recuerda su primera aventura más allá del propio terruño, los sueños previos, las fantasías, los te-

mores, las ilusiones, las esperanzas? Viajar es una de las experiencias que más espabila, fortalece, ayuda a madurar, a adquirir autonomía. Por lo mismo también hay viajes que -por el modo de realizarlos- entretienen y dispersan al que -paradójicamente- solo se dedica a moverse de un lado para otro, sin rum bo ni sentido, o a dejarse llevar como una mercancía o maleta que es trans portada de aquí para allá, sin nunca  personalizar lo que vive. Las llamadas de Yahvé en el Antiguo Testamento y las de Jesús en el Nuevo Testamento siempre son invitaciones a  salir, ponerse en marcha, a moverse. Ésta y no otra es la clave fundamental de todo viaje: el movimiento. “Sal”, “Ve, yo te envío”. “Ven y sígueme”. Hacer un camino implica movimiento. Y supone siempre la existencia de un  punto de partida, una situación inicial, un itinerario o trayecto a recorrer, en el que se pasa por distintos lugares y situaciones. Una meta. No hay viaje sin viajero; los caminos están ahí  para ser recorridos por los caminantes dispuestos a ello. Hacer un camino lleva su tiempo, unos más, otros menos; depende de las velocidades, los medios utilizados, las paradas, los objetivos,

- 24 los obstáculos encontrados, etc. ¡de pende de muchas cosas! También es  posible perderse, cambiar de camino o abandonarlo por motivos diversos. Para andar por los caminos podemos tener actitudes diversas: Los hay  previsores, que gustan de preparar todo con mucho detalle para evitar riesgos y obstáculos, elegir caminos trillados, conocidos, medios más seguros. Los hay aventureros, que prefieren indagar,  proveerse de brújula y adentrarse en la aventura de cada día para acoger la sor presa de lo que acontece. Sólo necesitan una meta hacia la que dirigirse, no más. Las sorpresas son parte fundamental del camino. Los hay autómatas, que se mueven de aquí para allá, sin conciencia de caminantes. Sólo importa moverse, desplazarse, evitar pensar, ¡De todo hay! La actitud de punto de partida puede ser muy diversa. Lo importante será llegar a comprender que el viaje en sí  mismo es una experiencia y al recorrer  unos caminos se vive la experiencia de  ponerse de viaje y estar de viaje: “salir  de… para dirigirse a…”. En cada viaje  puede pasar de todo, y poco tienen que ver las previsiones realizadas con la experiencia vivida o el punto al que se llega, ¡siempre sorpresivo! ¿Será entonces cuando entenderemos aquello del poeta: “caminante no hay camino,  se hace camino al andar”? En un viaje se experimentan muchas cosas, lo im-

 portante es identificar la actitud de  partida: afán de controlar para evitar  todo posible imprevisto o dejarse fluir  movidos por una confianza básica  posibilitadora de afrontar los posibles riesgos que se presenten. Lo importante para vivir la experiencia consiste en no repetir lo que otros han hecho, sino adentrarse uno mismo en ella. Para la realización de cada viaje muchos itinerarios son posibles; en el camino cada uno va constatando aquellos que le son  propios, inéditos, originales; no quizá  por el recorrido que realiza, sino por el modo de vivirlo, vivenciarlo, personalizarlo.

2. Vivir la aventura de buscar a Dios y seguir a Jesús siempre es un viaje Un viaje apasionante lleno de ries gos y obstáculos. Un viaje cuyo destino es siempre la identificación con Jesús, el Señor, para el que se eligen unos medios concretos en función de la meta que orienta. Este viaje se vive pasando  por muy diversos itinerarios, y a base de superar dificultades para no pararse, desviarse o desorientarse, lo importante es avanzar por los caminos; caminos que -en fe- creemos nos conducen a la salvación. En la aventura espiritual necesitamos poner en juego todo lo que  somos, porque el Misterio de Dios tiene que ver con el propio misterio personal y el encuentro con Él tiene que ver con el ejercicio y desarrollo de la

- 25  propia vida. Por eso lo que otros han descubierto se recibe como testimonio  pero nada ni nadie suple la realización del propio camino, trazándose así los  peculiares itinerarios. La imagen de itinerario, nos cuenta Martín Velasco22, se la debemos a San Buenaventura, en el siglo XIII, en su Itinerario de la mente a Dios. Todos recordamos los muchos testigos de nuestra tradición cristiana que utilizan esta imagen de la vida espiritual como un camino. En la Didajé se encuentra la idea de los dos caminos. Clemente de Alejandría intenta distinguir diversas etapas en el camino de perfección. Agustín de Hipona habla de progresar  en la caridad como modo de llegar a la  perfección. El Pseudo-Dionisio nos enseña las tres vías o estadios del camino hacia Dios: purgativo, iluminativo, unitivo. Tomás de Aquino ofrece su propia tipología sobre los cristianos: incipientes, proficientes y perfectos. Teresa de Jesús nos presenta el camino de perfección como un continuo itinerar por las siete moradas. Juan de la Cruz presenta la Subida como un viaje cuyo destino es la unión del alma con Dios23. Siempre hay algo clave en los itinerantes de este viaje, es lo que los estudiosos llaman la ‘experiencia fundante’ , una experiencia compleja porque afecta a la totalidad del ser humano que siempre tiene que ser discernida. Por eso los viajes espirituales

transforman toda la vida del itinerante: sus modos de pensar, sentir, actuar, e incluso su propio cuerpo. La actitud itinerante crea un estilo propio de estar en el mundo, ante sí mismo, ante los otros, ante la vida y, por supuesto ante Dios. A veces el propio itinerante es el último en darse cuenta de ello, pero no pasa inadvertido a los ojos de los demás. Los viajes espirituales son viajes siempre sorpresivos y se realizan a base de recorrer los caminos de la vida. Por eso hace falta paciencia, tesón y confianza, porque la configuración con Jesús, el Señor, se realiza a lo largo de toda la existencia humana. Como dice Rahner: “La conversión a la fe es un  proceso de muchas etapas, que ni siquiera es necesario que sigan en cada hombre el mismo orden.  Lo que no cambia es el centro de la fe; ella siem pre es una decisión referida a la persona de Cristo...”24. Ponerse de viaje requiere una motivación. Lo primero suele ser la emoción de un encuentro, “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés  y del que hablaron los profetas” (Jn 1,45); la inquietud por seguir una huella, “¿Dónde está el rey de los judíos?, porque hemos visto su estrella y venimos a adorarlo” (Mt 2,2); escuchar un testimonio, “Os anuncio una  gran alegría: os ha nacido hoy un salvador que es el Mesías, el Señor” (Lc 2, 10-11); haber encontrado una

- 26  perla que produce una alegría inesperada, “un buscador de perlas, al encontrar una de gran valor, va…, vende…, compra” (Mt 12,45-46). Esa motivación es la fuerza que impulsa a salir ,  ponerse en camino. Las motivaciones  pueden ser muy diversas van cambiando a base de purificarse en el tiempo y en el camino, por la acción misma del itinerar y toda la dinámica que genera.

con las categorías humanas de éxito y fracaso, ganar y perder. El gran beneficio del que nos hablan los testigos es el de “personalizar la experiencia”; así les ocurrió a los samaritanos: “Ya no creemos en Él porque tú nos lo dijiste,  sino porque nosotros mismos le hemos oído y estamos convencidos de que él  es verdaderamente el salvador del  mundo” (Jn 4,42).

Hay otros viajes cuyos comienzos son motivados por diversas circunstancias en las que la vida nos coloca: ¿será el caso de Moisés, que quizá cansado del pastoreo forzoso por lo vivido anteriormente, se acerca a la zarza movido  por la curiosidad para contemplar esa maravillosa visión? (cf: Ex 3, 3); ¿será el caso de Samuel, un niño con dificultades para conciliar el sueño, que se despierta por la noche escuchando voces que le llaman? (cf: 1 Sam 3, 1-21); ¿será el caso de Elías huyendo de Dios, tumbado en su depresión e incluso con  fantasías de muerte  por las circunstancias vividas? (cf: 1 Rey 19, 1-18); ¿Será la pareja de Emaús en plena tensión y desesperanza? ¿Será la dificultad de aceptar la realidad vivida de María en el Huerto? ¿Será el escepticismo de Tomás que quiere pruebas?

Por eso hay que andar el camino. El hecho mismo de andar el camino  puede dar agilidad  a las piernas, a la mente, al corazón para afrontar las dificultades cuando se presenten, y permanecer en la búsqueda, movidos por una certeza: que el amor de Dios está siem pre ahí derramándose en los corazones de todos los hombres y mujeres de nuestro mundo (cf: Rom 5,5).

Los viajes espirituales y la permanencia en la búsqueda -a la largasiempre produce beneficio, verdadera  ganancia. Es una ganancia que lleva el sello de lo de Dios y poco tiene que ver 

3. Tipos de viaje espiritual: ‘via jes de ida’ y ‘viajes de vuelta’ Hay “viajes de ida” y “viajes de vuelta”. A los de “ida” la espiritualidad cristiana los llama viajes propios de la etapa de Primera Conversión. A los de ‘vuelta’ los considera propios de la Segunda Conversión. Veamos cada uno de ellos. •

‘Viajes de ida’ 

Es una mujer, Dorothee Sölle25 quien acuña esta expresión. Considera estos “viajes de ida” como la aporta-

- 27 ción de la religión a ese camino del ser  humano hacia la identidad. En ellos avanzamos hacia la senda misteriosa: Pero “la extrañación de nuestro mundo respecto al mundo interior es tan grande que mucha gente afirma que no existe en absoluto y que, en el caso de que existiese daba igual” 26. Nosotros creemos en la fuerza del mundo interior,  por eso valoramos los ‘viajes de ida’ . Un “viaje de ida” consiste en pro fundizar toda realidad, todo acontecimiento, todo aquello que le sale al pa so al ser humano, hasta descubrir en su  fondo un mensaje de contenido humano o teologal . Cuando existe la inquietud de no gastar la vida en vano, cuando de mil formas se hace sentir esa aspiración a: “ser total, no vivir fragmentado; ser salvado (recibir ternura), no destruido (no violentado);  salvar  (ofrecer ternura), no aniquilar (no matar la vida); hambrear la justicia, no hartarse de injusticia; vivir auténticamente, no inconsciente y apáticamente; llegar al cielo, no quedarse en el infierno”27, entonces estamos en buena dis posición para iniciar ‘viajes de ida”. En los ‘viajes de ida’  tenemos la certeza de que todo está por hacer, por  eso tenemos que dirigirnos hacia una meta, y al tiempo, todo ha sido dado  previamente, porque “En Él vivimos, nos movemos (de ahí la necesidad de recorrer itinerarios)  y existimos” (Hec 17, 28). Los viajes de ida tienen

como finalidad “reconocerlo”, es decir, descubrir en el fondo de las cosas a Aquel que lo habita todo como misterio acogedor y fuente de vida. En los “viajes de ida”, los comienzos suelen ser entusiasmantes, alegres, gozosos. Las dificultades vienen des pués, más tarde; pero al comienzo casi siempre se tiene la sensación de beneficio afectivo ¡y muchas veces efectivo! Son viajes que “compensan” y así lo sienten quienes se han embarcado en ellos. “Pues ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué vamos a recibir a cambio?” (Mc 10, 28). Hay una serie de ejercicios facilitadores  para estos ‘viajes de ida’ . Un tipo de entrenamiento que aligera las  piernas, la mente y el corazón. ¿Cuáles son estos ejercicios? •



 Aprender a mirar con los ojos del corazón (cf: Ef 1,18)  para poder reconocer la esperanza a la que hemos  sido llamados. Se trata de la mirada contemplativa. No dejar de sorprenderse. Desear descubrir siempre la novedad de la vida. Suplicarlo y cultivarlo. (Lo veremos en los itinerarios 1 y 2 especialmente).  Desear descubrir la propia vocación  personal y agradecerla (cf: Is 42, 1-7), como prolongación de la vocación y misión de Jesús, el Señor. No siem-

- 28  pre es tarea fácil, a veces nuestros anhelos chocan con los de Dios y no sabemos muy bien cómo armonizarlos. (Lo veremos en el Itinerario 3 especialmente) •

Cultivar el discernimiento como ‘talante’y actitud de vida (cf: Mc 13, 35-37). Para los discípulos y discípulas de Jesús la propuesta de vivir en clave de discernimiento se repite una y otra vez: ‘manteneos vigilantes’ . Esta invitación surge en un contexto en el que los seguidores de Jesús ya conocían la persecución y sabían por pro pia experiencia que era difícil permanecer en el camino. (Se hace indis pensable en todos los itinerarios).

Los ‘viajes de ida’ producen en nosotros un despertar y una iluminación que nos ponen en pie de marcha; pero normalmente ocurre que si permanecemos en la búsqueda, llega un momento en el ‘seguimiento de Jesús’ que no valen sólo las referencias humanas, hace falta otra luz, otra guía. Se está provocando el paso a la confianza, la permanencia en ‘el viaje’ más allá de las dificultades.

dianas desde una inédita experiencia vivida. Siempre suponen un  punto de inflexión en la propia vida, un corte, una ruptura, un cambio. A veces estos cambios son drásticos; repentinos; otras veces son lentos, progresivos, tortuosos, pero siempre hay cambio. ¿Recordamos la experiencia de los padres de la fe: Abrahán, Isaac, Jacob? ¿La experiencia que provoca el Resucitado en todas sus apariciones? Por ahí van los comienzos de un ‘viaje de vuelta’. En los “viajes de vuelta” se tiene la extraña certeza de que la búsqueda de Dios y el seguimiento de Jesús es algo muy distinto de todos los esfuerzos y cálculos que podamos hacer. Todo se comienza a ver y entender de otra manera. Se comprende que la experiencia  fundante es su centro y punto culminante, pero esta experiencia no es única sino que puede irse presentando con matices distintos a lo largo del tiempo. Hay algunas características28, o  signos muy generalizados en la espiritualidad cristiana que nos hablan de estar en ‘viaje de vuelta’ . •



‘Viajes de vuelta’ 

Los ‘viajes de vuelta’  son los que más se acentúan en la tradición cristiana. Los propios de la segunda conversión. Siempre hablan de un ‘retorno’ a la vida y a las responsabilidades coti-

Sorpresa y certeza de un encuentro , al mismo tiempo. “Porque en otro tiempo no conocíais a Dios y servíais a los que no son realmente dioses.  Pero ahora que habéis conocido a  Dios, o mejor que Él os ha conocido…” (Gál 4, 8-9). (Lo veremos en el Itinerario 1).

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 La percepción de Dios se ahonda y cambia. Se ahonda la confianza y el sentido de misterio. Dios es inabarcable. Se desea la Presencia y se teme menos la ausencia. Se empieza a desear sobre todo hacer la voluntad de Dios. Orar es un  suceso crítico que afecta a todo el ser. “Asimismo el   Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque nosotros no sabemos pedir como conviene. Dios es quien examina los corazones y conoce el sentir de ese Espíritu” (Rom 8, 26-27). (Lo veremos en los itinerarios 1 y 2). Se toma conciencia progresiva de lo que significa vivir la vida como mi sión. Ya no se identifica el itinerario de la vida como ‘hacer cosas’, se em pieza a intuir que lo único necesario es ‘aventurarse-bien’  por Dios y su Reino. ¡La suerte está echada!, ¡la vida sólo puede ser vivida a una sola carta! (Lo veremos en los itinerarios 2 y 3).  Hay conciencia de cómo conviven la realidad humana con todas sus tendencias y recurrencias y la acción del Espíritu. Se anhela el deseo de desplegarse a fondo en el amor. Conviven la capacidad de hacer el bien y de hacer el mal, de amar con pasión  biológica y de amar apasionadamente con una libertad liberada. “Pedro, ¿me amas?” (Jn 21, 15-18). “¡Ma-

ría!, ¡Maestro!” (Jn 20, 16). (Lo veremos en el itinerario 4). •



 En momentos dolorosos y de oscuridad se permanece en la entrega. Puede haber experiencias profundas de oscuridad, de sufrimiento, de falta de sentido. A veces parece incluso que la crisis se hace permanente. Pero la certeza intuida de que el Señor  está permite permanecer (se expresa especialmente en el itinerario 2) Se tiende a una vida sencilla e in serta en la comunidad y en la Iglesia de Jesús, el Señor . Aunque se presenten muchas dificultades hay una capacidad de reconocimiento de los otros, hay una certeza de que es en comunidad como hacemos el camino (lo vemos en el itinerario 3).

Tanto en los ‘viajes de ida’  como en los ‘viajes de vuelta’ , hay una serie de movimientos  provocadores de profundas experiencias humanas y cristianas de cambio. Lo importante es no  pararse ni alejarse del camino, volver a él una y otra vez, evitar los caminos que no conducen a ninguna parte.

4. La clave de los viajes está en la orientación y el ‘movimiento’ Los viajes espirituales siempre nos llevan más allá, de ahí la metáfora del avanzar hacia adelante. Es la dinámica

- 30  propia del crecimiento: nacemos, crecemos, nos desarrollamos, morimos. En ese avanzar hacia adelante siempre identificamos progresos y obstáculos. La clave de avanzar hacia adelante consiste en salir más allá de uno mismo, de las propias coordenadas. El movimiento hacia adelante es la dinámica  propia de la itinerancia. Siempre pide levantarse y salir, ir de un lugar conocido a otro desconocido. En la invitación a salir hay siempre una experiencia rompedora. En la acogida de esa llamada se vislumbra un nuevo modo de vinculación. Se trata de fiarse de Alguien que invita, que lleva más allá, que quiere revelar algo nuevo de sí mismo, de la vida, de aquél a quien llama. De ahí la importancia de  propiciar experiencias rompedoras en la escuela del discipulado para provocar viajes espirituales. Algunos autores también identifican el movimiento más arriba29, tan  propio de Juan de la Cruz en su pro puesta de ‘subida’ al Monte Carmelo. El movimiento hacia arriba no nos gusta mucho si con ello se agudizan las divisiones tradicionales entre el arriba, el cielo, y abajo, la tierra, como lugares donde localizar la presencia o ausencia del misterio. Hoy sabemos que no es así. Pero el movimiento hacia arriba sí nos gusta cuando lo identificamos con el ‘magis’ tan propio de la espiritualidad ignaciana. Como metáfora de la vi-

da cotidiana ‘más’ es arriba. La imagen  para entender dicho movimiento es la ‘escalada’. Se trata de escalar, y para hacer una escalada por la montaña siempre hay que ir ligero de equipaje. El movimiento ‘más’  no lo entendemos pues en línea acumulativa de adquisición, sino en línea de ‘cambio’ , se trata de comprender de modo alternativo los criterios al uso. Es cuestión de despojo, de transformación del pro pio yo. El movimiento ‘más’  apunta hacia la radicalidad propia del seguimiento y supone ineludiblemente renuncias30. Otro movimiento que se realiza en los viajes espirituales es el de poder  acercarse, estar más cerca. Se trata de  practicar itinerarios en los que los testigos nos anuncian que por ahí anda el Señor. Y hoy bien sabemos que la Presencia de Dios lo inunda todo, hay lugares en los que Dios se revela de forma privilegiada. Los caminos de la cotidianidad de la vida, el modo cómo  pensar y elegir relacionarse en la vida cotidiana, la cercanía y el compartir   sin prisas con los excluidos y los enfermos, dialogar con los ‘distintos’, son modos privilegiados para hacer itinerarios en los que aprender a vivir radicalmente el seguimiento (lo reiteraremos más adelante). Está por fin el movimiento de más consenso entre la mayoría de autores:

- 31 movimiento hacia adentro, hacia lo  profundo, hacia el corazón. Porque no entendemos los itinerarios como ir de un lugar donde Dios no está a otro en el que sí está. Al contrario, como dice Martín Velasco31: “se trata de pasar  de una situación en la que no sé que está, a otra en la que he tomado conciencia de que ya estaba allí”. Y esa toma de conciencia, como fruto de la luz interior, nos permite reconocerlo. Es el paradigmático caso de Jacob: “Dios estaba allí y yo no lo sabía” (Gn 28,16). En el movimiento hacia dentro se trata de penetrar , perforar. Esos son los verbos. Se trata, como ya hemos dicho en el capítulo anterior, de llegar al centro, al núcleo, al corazón. Por último no está de más señalar  que hay caminos que no conducen hacia ninguna parte. Movimientos que

despistan más que orientan, o que resultan insuficientes. Hay que evitarlos. Muchos estudiosos los han identificado  bien: a) el camino de pretender llegar a Dios sólo por la razón. Sabemos que la fe se puede razonar, pero esto no basta  para el encuentro; b) el camino de la mera pertenencia institucional y la realización de algunas prácticas de cum plimiento. Sabemos que nada suple los itinerarios personales; c) tampoco es camino la pura activación de las emociones; d) ni absolutizar que primero es el camino humano y luego el cristiano, como si de salto automático se tratara.  No es eso lo que pretendemos con nuestro planteamiento. ¿Podremos, a partir de aquí, identificar cada uno nuestros propios movimientos? De eso se trata. Identificar los caminos, acertar a encontrar el propio y pararse pacientemente a observar los singulares itinerarios que se trazan en el camino de cada cual.

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