Aprender a Convivir El Conflicto Como Oportunidad de Crecimiento

August 13, 2017 | Author: Percy Castro V. | Category: Conflict (Process), Violence, Social Exclusion, Negotiation, Teachers
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G. Pérez errano a S M. V. Pérez de Guzmán

EL CONFLICTO COMO OPORTUNIDAD DE CRECIMIENTO narcea

Aprender a convivir EL CONFLICTO COMO OPORTUNIDAD DE CRECIMIENTO

Gloria Pérez Serrano Mª Victoria Pérez de Guzmán Puya

NARCEA, S. A. DE EDICIONES MADRID

Gloria Pérez Serrano y Mª Victoria Pérez de Guzmán han publicado en NARCEA: • El animador. Buenas prácticas de Acción Sociocultural. • Qué es la Animación Sociocultural. Epistemología y valores.

Nota del Editor: En la presente publicación digital, se conserva la misma paginación que en la edición impresa para facilitar la labor de cita y las referencias internas del texto. Se han suprimido las páginas en blanco para facilitar su lectura.

© NARCEA, S. A. DE EDICIONES Paseo Imperial, 53-55. 28005 Madrid. España www.narceaediciones.es Cubierta: Fernando García de Miguel Primera edición en eBook (Pdf): 2014 I.S.B.N. (eBook): 978-84-277-1985-9 I.S.B.N. (Papel): 978-84-277-1732-9 Impreso en España. Printed in Spain Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con autorización de los titulares de propiedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (art. 270 y sgts. Código Penal). El Centro Español de Derechos Reprográficos (www.cedro.org) vela por el respeto de los citados derechos.

Índice

Página

Introducción..................................................................................

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1. Aproximación al conflicto...................................................... Origen de los conflictos ................................................................ Qué es un conflicto ....................................................................... Diferencias entre violencia, agresividad y agresión ..................... Causas de los conflictos................................................................ Tipos, fases y elementos del conflicto.......................................... Actitudes ante los conflictos......................................................... A modo de síntesis ........................................................................

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2. Prevención y gestión del conflicto. La Mediación ............... Qué es la mediación: Tipos y fases de la mediación.................... La figura del mediador.................................................................. A modo de síntesis ........................................................................

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3. Violencia, conflictos y mediación en la escuela.................... Conflictos en la escuela ................................................................ La violencia en las instituciones educativas: Figuras de la violencia ........................................................................................ Panorama de la situación en España.............................................

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Rasgos identificadores de conductas conflictivas. Conductas disruptivas. Conductas indisciplinadas. Desinterés académico. Conductas antisociales .................................................................. El Bullying en nuestras aulas. La violencia invisible ................... Resolución de conflictos y mediación escolar: La educación entre pares. El alumno ayudante y mediador escolar. El papel del profesor ................................................................................... A modo de síntesis ........................................................................

4. Técnicas para trabajar la no violencia y la resolución de conflictos............................................................................. Sugerencias para aplicar las técnicas............................................ Técnicas para resolver conflictos y aprender a convivir .............. 1. Técnicas de Análisis y Diagnóstico: ................................... Las nominaciones. Identificación de conflictos. Necesidades e intereses. Causa-efecto. Los cinco dedos. El conflicto: una oportunidad. Culpar a la víctima. Quien soy yo. Autoestima. 2. Técnicas de Comunicación y Negociación: ......................... Tú dices… yo digo… Ideas y sentimientos sobre el conflicto. La escalera del enfado. Los cuadrados. La ayuda. Resolución de conflictos. Brazo roto. Mediación entre pares. Comprender el punto de vista del otro. 3. Técnicas de creación de buen Clima a través de la Convivencia: .............................................................. La convivencia. Mi clase ideal. Buscar lo positivo. Elaboración de normas de convivencia. Anti-estrés. Taxi-taxi. Conflictos innecesarios. Prejuicios y discriminación. Doble cara del conflicto

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5. Epílogo. Aprender a convivir ................................................ La convivencia en la escuela ........................................................ Cómo implicar al alumnado.......................................................... Propuestas para aprender a convivir: El centro educativo, los profesores y los alumnos.........................................................

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Bibliografía....................................................................................

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Introducción El conflicto es un signo de que existen verdades más amplias y perspectivas más bellas. A.N. WHITEHEAD

La conflictividad es uno de los problemas ejes de nuestro tiempo. Junto con otros temas como el medio ambiente y la globalización, constituyen una preocupación creciente. Este milenio se caracteriza por un profundo proceso de transformación social, lo que está originando fuertes sentimientos de incertidumbre, tanto a nivel individual como colectivo. Manejar la incertidumbre, en palabras de J. C. Tedesco (1998: 20), «(…) se ha convertido en uno de los desafíos más importantes que enfrentan a las personas y a las sociedades». Dicha incertidumbre, afecta a todos los sectores, con especial repercusión en el mundo educativo. En este sentido, el conocimiento, como capital invisible, es el arma más poderosa para responder con flexibilidad a las demandas y exigencias de una transformación constante. En la actualidad, los conflictos se han incrementado en todos los sectores de la vida social: familia, escuela, trabajo, medios de comunicación, etc. Se habla de conflictos a nivel local, nacional e internacional; entre los países del norte y del sur. Esta situación nos lleva a buscar mecanismos que faciliten el consenso. © narcea, s. a. de ediciones

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Los conflictos se extienden no sólo al campo del conocimiento sino también al de las relaciones internacionales, sociales y personales. Se podría afirmar, que la conflictividad se ha incrementado en todos los ámbitos de la vida, por lo que la institución escolar debe preparar a los sujetos para aprender a convivir de forma pacífica. En los últimos años, se ha podido constatar cómo ha ido aumentando el número de alumnos procedentes de otras culturas, con normas y patrones de convivencia diferentes. Este hecho enriquece la diversidad cultural pero, a la vez, a nadie se le escapa que la convivencia es más difícil en una cultura heterogénea que en una cultura homogénea. Las relaciones humanas en los centros escolares son cada vez más complejas y los conflictos surgen con mayor facilidad y con mayor frecuencia. Esta situación de facto; no es en sí misma ni positiva ni negativa, pues también ofrece una oportunidad para el enriquecimiento y el desarrollo personal. Los conflictos y la violencia en las instituciones escolares no suelen responder a una causa única, sino que se trata de un problema proveniente de una etiología múltiple. Se trata de una situación multicausal, producida por el entrelazado de las relaciones humanas, puesto que los problemas que mayor repercusión tienen en la vida de las personas son los más complejos y difíciles de resolver. A lo largo de la última década se ha producido un incremento de los conflictos y la violencia en los centros educativos, según muestran las estadísticas. Aunque siempre han existido problemas de convivencia en cualquier grupo-clase, en estos momentos se vive un cierto alarmismo al que debemos prestar atención, aunque sin llegar a situaciones extremas. Hoy es preciso que educadores y docentes sean capaces de responder a este panorama contemplando la diversidad cultural. Por ello, deben formarse continuamente con el fin de aportar la respuesta más adecuada a las nuevas situaciones. En el ámbito escolar, muchos docentes creen que los conflictos solamente se pueden resolver elaborando un buen reglamento de disciplina interna, con su correspondiente comisión de seguimiento, encargada de velar por su cumplimiento. En él aparecen tipificadas las conductas, así © narcea, s. a. de ediciones

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como su levedad o gravedad y las sanciones adecuadas a cada caso. Piensan que aplicando el reglamento se solucionará todo. Un tema de conversación frecuente entre los profesores, sobre todo en Educación Secundaria, es el de la disciplina, la violencia y los conflictos escolares. Les preocupa la elaboración de un buen diagnóstico. Ante esta situación, se tiende a generalizar que los jóvenes no son disciplinados y presentan conductas violentas. Es como si comparáramos la escuela con un hospital donde todos están enfermos. Es importante buscar la etiología de los problemas, si queremos encontrar la solución adecuada. Desde el Estado, en España, se aprobó el Real Decreto 19/2007, de 23 de enero, por el que se adoptaban medidas para la elaboración y aprobación del Plan de Convivencia de los Centros Educativos sostenidos por fondos públicos, a excepción de los universitarios. Se estableció un conjunto de actuaciones orientadas a la mejora de la convivencia escolar. En este texto, concretamente en el artículo 4 podemos leer: “los centros educativos elaborarán y aprobarán un plan de convivencia en el que se incluirán las normas de convivencia, tanto generales del centro como particulares de cada aula, y todas las medidas y actuaciones que desarrollarán éstos para prevenir, detectar, tratar y resolver los conflictos que pudieran plantearse, así como otras actuaciones para la formación de la comunidad educativa en esta materia”. Las medidas adoptadas a nivel legislativo son necesarias; si bien, cada vez se están haciendo más visibles los hechos conflictivos y violentos que se producen en los centros escolares. Es tema frecuente en las conversaciones de los profesores y, también, en los medios de comunicación. Si bien, la vida cotidiana en los centros educativos se desarrolla con normalidad y los hechos violentos se producen de manera puntual. Los profesores se esfuerzan día a día por crear un buen clima educativo que favorezca el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este proceso es preciso implicar a toda la comunidad educativa y hacerles concientes de la responsabilidad que debe asumir cada uno, con especial incidencia en la familia. Ésta no puede desentenderte de la educación de sus hijos y descargarla totalmente en el centro educativo. © narcea, s. a. de ediciones

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Es importante examinar los lazos existentes entre la familia y la escuela, para conocer y analizar el reparto de responsabilidades entre ambas instituciones, así como el papel que juegan cada una de ellas en la resolución de los conflictos. Las instituciones educativas deben tener presente que los conflictos han existido siempre y seguirán existiendo. El profesorado debe trabajar con los alumnos a fin de identificar los conflictos escolares y enseñarles a buscar, conjuntamente, la mejor solución a los mismos. Es sumamente importante crear un clima educativo orientado a la prevención. Pero cuando el conflicto se produce es preciso intervenir para atajarlo del mejor modo. El reto que se le plantea al profesor es cómo debe afrontar y resolver los conflictos de manera constructiva. En este libro ofrecemos una información actualizada sobre el tema, así como recursos y estrategias que ayuden al profesorado tanto a prevenir y diagnosticar los conflictos como a resolverlos. De esta manera, podrán comprender mejor las causas que los han originado y buscar el mejor procedimiento de resolución de los mismos a través de herramientas teóricas y metodológicas adecuadas. Este libro persigue formar a los educadores y a los profesionales de la educación para que tomen conciencia de esta situación y dediquen sus esfuerzos a enseñar a los alumnos, tal y como se ha indicado, ya que el conflicto no es ni positivo ni negativo, sino que como indica el aforismo chino «el conflicto es una oportunidad de crecimiento». No podemos ignorar que existen conductas disruptivas y violentas a las que no podemos cerrar los ojos y que el profesorado debe afrontar, buscando la respuesta más adecuada desde una perspectiva educativa. En esta obra se presenta en primer lugar una visión global de los conflictos en la sociedad, para centrarse, posteriormente, en el ámbito escolar. Hemos dedicado una especial atención a la precisión conceptual de términos que se utilizan, en ocasiones, como sinónimos; si bien encierran en sí matices diferentes. © narcea, s. a. de ediciones

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El libro se estructura en cinco grandes apartados. El primer capítulo aborda una aproximación conceptual a los conflictos y a los conceptos asociados al mismo, así como a las causas que los determinan. El segundo se dedica a la mediación como una vía privilegiada, pero no única, para la búsqueda de soluciones. El tercero, se centra en el estudio de los conflictos y la violencia en el ámbito escolar. Presentamos, así mismo, los resultados de investigaciones recientes, que muestran la panorámica existente en España sobre el tema. Uno de sus apartados aborda el maltrato entre iguales (bullying), así como la mediación entre pares. Se ha elaborado un cuarto capítulo destinado a ofrecer al profesor, recursos, técnicas y herramientas que pueden serle útiles para trabajar sobre este tema. Estos recursos se han agrupado en tres grandes bloques: técnicas de análisis y diagnóstico, técnicas de comunicación y negociación y técnicas de creación de buen clima a través de la convivencia. Finalmente, el último capítulo, el epílogo, se destina a indicar pautas para aprender a convivir y aporta sugerencias para crear un buen clima educativo. En definitiva el libro, presenta tanto una reflexión teórica sobre los conflictos y la violencia en las aulas, como herramientas prácticas para trabajar con los alumnos. No tratamos este tema por esnobismo, sino por nuestra preocupación constante por ofrecer una formación de calidad en un asunto que tiene una gran incidencia e importancia en el ámbito educativo.

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1. Aproximación al conflicto La negación del conflicto es la negación de la convivencia en sí misma.

La interacción personal que se genera en el proceso de socialización puede dar lugar a conflictos. Su adecuada resolución repercute en el crecimiento personal y en el aprendizaje. El conflicto y la gestión del mismo, se hayan vinculados al contexto cultural. Existen una serie de elementos que contribuyen a generar conflictos sociales, entre los que se pueden mencionar: 1. Un contexto sociocultural degradado y empobrecido propicia la exclusión social. La carencia de recursos genera situaciones de marginación. 2. El entorno multicultural en el que no están integradas las diferentes etnias y culturas, puede ser un caldo de cultivo de acciones violentas. 3. Construcciones urbanísticas de emergencia, de aluvión, mal planificadas y equipadas, situadas generalmente en los cinturones de las grandes ciudades. 4. La no existencia de fuerzas vivas creadoras de identidad local. La perspectiva histórica del conflicto ha evolucionado a lo largo del tiempo desde una visión judeo-cristiana (antes y después de Cristo) de ca© narcea, s. a. de ediciones

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rácter dualista, pasando por el positivismo (en torno al siglo XIX) hasta el enfoque constructivista (s. XX y XXI). La corriente constructivista aporta una óptica positiva del conflicto y una visión de la realidad desde múltiples perspectivas, en las que cada una de ellas no son excluyentes sino complementarias. Esta complementariedad enriquece la visión de la realidad. Se percibe el conflicto como algo natural asociado a la dinámica de la vida cotidiana. No tiene por qué ser algo negativo, sino que se puede contemplar como una oportunidad para generar cambios deseables. Estos aspectos, la visión dual (tradicional) y la perspectiva objetiva (positivismo), han influido notablemente en la interpretación del conflicto en nuestro contexto cultural. Tal y como indica Del Campo (2002: 165): “Otorgar papeles de buenos y malos o entrar en una lógica de perdedores y ganadores, ha supuesto entender el conflicto como una situación negativa y rechazable, impidiendo aprovechar las potencialidades que éste puede presentar si se le atribuye un sentido positivo, vinculado al desarrollo y enriquecimiento personal”. Este capítulo aborda el conflicto y sus orígenes. Del mismo modo, se presenta una aproximación conceptual, a la vez que se señala la diferencia entre términos afines. Se analizan las causas que influyen directamente en su surgimiento. Finalmente, se hace hincapié en las actitudes que los sujetos muestran ante los mismos.

Origen de los conflictos El conflicto es inherente a la condición humana. Es importante afrontarlo e intentar resolverlo en el momento en que se produce y no esperar que se resuelva por sí mismo o que el tiempo se encargue de resolverlo. Si se prolonga en el tiempo éste seguirá aumentando como una bola de nieve, y afectará no sólo a las personas implicadas en un primer momento, sino que se proyectará en las relaciones de otros miembros de la comunidad. En muchas ocasiones, la discusión o «lo que hace saltar la chispa» no refleja el problema planteado en el momento, sino que tiene su origen en conflictos anteriores no resueltos. © narcea, s. a. de ediciones

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Generalmente, el conflicto se asocia a términos negativos como hostilidad, guerra y violencia. Se producen conflictos cuando existe un desacuerdo o diferencia de opiniones, intereses o necesidades entre las personas. El desacuerdo puede variar en intensidad, según la postura de los implicados. Puede producirse por una pequeña molestia, hostilidad o por una diferencia de opiniones hasta llegar a una pelea y/o enfrentamiento total. Existen conflictos en todos los grupos humanos. Se producen en las relaciones entre las personas y los grupos (desprecio, agresividad, afán de protagonismo, de poder, de reconocimiento...); por la forma de ser de las personas (problemas de identidad, tensiones...); por la actitud ante el trabajo y la falta de responsabilidad para asumir las tareas (apatía, desmotivación, envidia...). Es un fenómeno natural, inherente a la condición humana que, si se resuelve favorablemente supone una oportunidad para aprender. Si se busca una solución satisfactoria es imprescindible que las partes implicadas tomen conciencia de su existencia, decidan afrontarlo, dediquen el tiempo necesario e intenten buscar soluciones implicando a las partes. Ahora bien, un conflicto que se alarga en el tiempo es más difícil de solucionar. Todos los miembros de la comunidad deben ser conscientes de su responsabilidad para resolver los conflictos, dado que éstos no se resuelven si no cooperan todos y si no toman parte activa en la búsqueda de soluciones. También se debe tener en cuenta que quien agrede minimiza el conflicto, en tanto que el agredido lo exagera. Existen diferentes formas de gestionar los conflictos. Según Amorós y Del Campo (2000), pueden agruparse en tres categorías: • Acuerdos entre partes. Las partes implicadas en el conflicto se pondrán de acuerdo para buscar una solución de manera consensuada y sin la intervención de otros participantes. • Procesos mediados. Los implicados tienen la voluntad de llegar a un acuerdo pero no son capaces de alcanzarlo por sí mismos. Intervendrá una persona, objetiva y neutral, con el fin de obtener un acuerdo satisfactorio para las partes y resolver el conflicto. © narcea, s. a. de ediciones

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• Soluciones de autoridad. Intervendrá una persona con autoridad que impondrá la solución que determine en función de la norma establecida. Apelar a la jerarquía para resolver los conflictos, en muchas ocasiones no contribuye a su resolución, sino más bien a cumplir las normas establecidas. Esta falsa solución, por imposición, suele ser fuente de nuevos conflictos. Se debe tener en cuenta que un conflicto se considera un proceso que requiere de un tiempo, por lo que su resolución no debe entenderse sólo como una acción puntual y concreta que acabará con todos los problemas. En los adultos la resolución de conflictos presentan ciertas dificultades, al ponerse en juego sus propios intereses, marcados por el estatus que ocupan. El método de resolución de disputas viene determinado por el protagonismo adoptado por cada uno. Por lo tanto, para resolver un conflicto hay que: • Tomar conciencia de que existe. • Aceptarlo como tal (no ignorarlo). No minimizar el conflicto. • Tratar de involucrar a los implicados para intentar resolverlo. • Aceptar, si es preciso, una instancia mediadora para restablecer la comunicación, que ayude a las partes a generar alternativas de solución satisfactorias. Para resolver los conflictos es importante partir del concepto de la igual dignidad de los seres humanos; sin sentirse unos superiores a los otros. Si no se logra percibir al otro como un ser igual a uno mismo, el conflicto no se resolverá. Si contemplamos al otro como objeto, con una visión deshumanizada, no sólo no se resolverá el conflicto sino que podrán aparecer, con más facilidad, manifestaciones de violencia. Los implicados en el conflicto tienen que tener una predisposición positiva para resolverlo. Existen aspectos que favorecen y otros que no favorecen la resolución de conflictos. En el cuadro que sigue enumeramos los más importantes. © narcea, s. a. de ediciones

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ASPECTOS QUE FAVORECEN

ASPECTOS QUE NO FAVORECEN

– Humildad. Respeto al punto de vista de los demás, aunque no coincida con el propio.

– Amonestar. Molestar a una persona en público.

– Tolerancia y ayuda para los miembros con dificultad de comunicación.

– Intolerancia. No respetar la opinión de los demás.

– Autocontrol. Paciencia y buena voluntad para escuchar el punto de vista ajeno. Control de las emociones.

– No controlar las emociones y los sentimentos. Provocar a los demás generando violencia. Alterarse.

– Confianza. Presuponer la honestidad y la sinceridad de los otros.

– Desconfiar de los otros.

– Honestidad. Ser francos al expresar las opiniones.

– Falta de veracidad o sinceridad. Insultar hiriendo a los demás.

Cuando la resolución de conflictos afecta a un grupo o comunidad, sus componentes deben tener la convicción de que la solución irá en beneficio de todos. Es conveniente recordar de vez en cuando que el bien común está por encima del bien particular y que, por tanto, los problemas afectan a todos y es imprescindible resolverlos para establecer la armonía. Para saber actuar ante un conflicto se deben tener en cuenta una serie de aspectos: • Causas que lo provocan. Muchas veces vienen generadas por luchas de poder. • Los protagonistas. Cómo viven el conflicto los implicados. • El contexto en el que se produce. Estamos viviendo en una sociedad en la que las conductas agresivas y competitivas se reflejan en el comportamiento cotidiano y en los diferentes ámbitos, como la calle, los medios de comunicación, los grupos sociales y políticos e, incluso, en muchas familias. © narcea, s. a. de ediciones

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Conviene partir de la base de que el conflicto es inevitable. Si bien, no siempre implica violencia. Si se resuelve de modo positivo hace crecer a las personas. Hay que tener en cuenta que la violencia es una respuesta aprendida y que se pueden resolver los conflictos a través del diálogo. En el cuadro que sigue, mostramos qué se debe hacer o no hacer cuando existe un conflicto. DEBE HACERSE

NO DEBE HACERSE

– Entender el conflicto como algo natural.

– Evitar el conflicto.

– Afrontar los conflictos de manera inmediata.

– Dejar que el tiempo los solucione.

– Intentar analizar y comprender el problema y hacerse entender.

– No prestar atención al problema.

– Escuchar activamente.

– Interrumpir a quien está hablando.

– Identificar las necesidades e intereses de cada parte.

– No tener en cuenta los intereses y necesidades de la otra parte.

– Argumentar en primera persona (yo he entendido...).

– Partir de suposiciones y tratar de hacer juicios o culpabilizar a los demás.

– Tener en cuenta las reacciones emocionales.

– Dar riendas sueltas a las emociones.

– Centrarse en el problema y no en la persona.

– Centrarnos en los rasgos de las personas y no en el problema.

– Mantener una actitud abierta para buscar soluciones.

– Imponer nuestro punto de vista desde una postura cerrada.

– Verificar si se ha entendido el mensaje.

– No verificar si se ha entendido el mensaje.

– Solicitar ayuda en caso de necesitarla.

– Imponer un acuerdo.

– Tratar de solucionar el conflicto entre los implicados y, si es preciso, buscar un mediador neutral.

– No dejar intervenir a personas ajenas al conflicto.

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Tal como se ha indicado: el conflicto es como el agua, se necesita para vivir y también para el progreso. Pero cuando existe demasiada agua en un lugar equivocado, hay que construir puentes y canales para evitar la catástrofe. Pues bien, construir puentes y canales para que los conflictos no deriven en catástrofes, es lo que llamamos negociación.

Qué es un conflicto El conflicto ocurre cuando dos o más valores, perspectivas u opiniones son contradictorias y se persiguen diferentes objetivos incompatibles para diferentes personas o grupos. Es una situación que produce falta de unidad. La definición anterior presenta los siguientes rasgos: • Divergencia de intereses. Convencimiento de que las aspiraciones u objetivos de las partes no pueden lograrse simultaneamente. • Inherente a la naturaleza humana. Es un fenómeno normal que se produce entre los grupos, comunidades y pueblos, que posee potencialidades positiva y puede tanto poner en crisis como fortalecer las relaciones. • Incompatibilidad. Exclusión de dos o más elementos de un conjunto, donde juegan un papel muy importante las emociones y los sentimientos. Los intereses puede ser incompatibles o percibidos como tales. Este concepto generalmente se asocia con una idea negativa, al entenderlo como sinónimo de violencia, como algo a corregir y, sobre todo, a evitar. También existen personas que se consideran conflictivas, debido a su actitud y/o comportamiento. Sin embargo, violencia y conflicto no son conceptos idénticos, aunque cuando en una situación no aparece violencia, tendemos a pensar que no existe conflicto; si bien, no toda divergencia o disputa implica un conflicto. Se pueden solucionar estableciendo canales más fluidos de comunicación que posibiliten llegar a acuerdos y compromisos. El conflicto en sí no es positivo ni negativo, depende de cómo se afronte. Puede ser destructivo cuando: se presta atención a aspectos sin importancia, erosiona la moral y la percepción personal, reduce la cooperación al dividir a los grupos, aumenta y agudiza las diferencias, conduce a com© narcea, s. a. de ediciones

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portamientos irresponsables e, incluso, dañinos, como pueden ser las disputas, peleas, palabras altisonantes... EL CONFLICTO ES CONSTRUCTIVO CUANDO: • • • • • • •

Favorece la clarificación y resolución de problemas. Hace partícipes a los implicados en la resolución de los mismos. Posibilita una comunicación más auténtica. Ayuda a liberar emociones, estrés y ansiedad. Fomenta la cooperación entre la gente al conocerse mejor. Permite la solución de un problema latente. Ayuda a los individuos a desarrollar nuevos entendimientos y destrezas.

Adela Durán (2003: 23) indica que más que eliminar el conflicto, de lo que se trata es de saber regularlo creativa y constructivamente de forma no violenta, ya que es una energía y una oportunidad para el cambio. El conflicto, que siempre está latente y forma parte de la vida humana, solamente constituirá un problema cuando exista un choque entre necesidades y/o intereses entre las partes. Cuando se produce esta situación es importante resolverla a la mayor brevedad, de lo contrario estallará y dará lugar a un conflicto manifiesto o crisis. Esta fase, es el momento más inadecuado para tratar de resolverlo, puesto que las partes están más alteradas, afloran las emociones y sentimientos y no están capacitadas para razonar con objetividad. Irán apareciendo diferentes manifestaciones como: mal humor, desconfianza, incomunicación, etc. A la hora de detectar posibles conflictos conviene prestar atención a los siguientes indicadores: • Lenguaje corporal. • Desacuerdo, sin importar el asunto (oposición abierta). • Retener información o malas noticias. • Sorpresas repentinas. • Expresiones públicas fuera de tono. • Aumento en la falta de respeto. © narcea, s. a. de ediciones

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• Airear los desacuerdos. • Falta de transparencia en ciertos asuntos. No existen problemas irresolubles, puesto que tal y como afirma Einstein «un problema irresoluble es un problema mal planteado». Esta idea también podría aplicarse a los conflictos.

Diferencias entre violencia, agresividad y agresión Frecuentemente se asocia el conflicto a la violencia. Es un error asimilar esta idea ya que se trata de conceptos diferentes. El conflicto es un fenómeno que se produce de manera natural y no tiene por qué ser negativo. Posee potencialidades positivas y cuando surge puede ayudarnos a fortalecer dimensiones en la relación que no había aflorado anteriormente. Siempre que aparezca la violencia, el conflicto es negativo y puede dar lugar a una ruptura en las relaciones. En tales situaciones no sólo perdemos la oportunidad de aprender y profundizar en la relación a través de un proceso constructivo, sino que puede deteriorarse el clima de convivencia. Sin embargo, vivimos en una cultura que ensalza la competitividad y la violencia, principalmente a través de los medios de comunicación. A continuación se definen los conceptos de violencia, agresividad y agresión con objeto de saber diferenciarlos:

Violencia La violencia es un fenómeno social, de carácter global, que no se encierra sólo en el recinto escolar. Es una acción realizada contra el modo natural de proceder. No es innata, sino aprendida a través de los procesos de socialización. La violencia, al ser aprendida, puede ser evitable. En palabras de Galtung (1996) «la violencia es algo evitable que obstaculiza la autorrealización humana». Es un acto con intencionalidad. La persona violenta trata de imponer sus intereses sobre los de los demás, utilizando cualquier medio. Muchas de las personas que no saben afrontar los problemas recurren a la violencia, ya que es una manera de obtener lo que pretenden de forma inmediata. © narcea, s. a. de ediciones

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Se pone el énfasis en los resultados, olvidando los procesos y las consecuencias de sus acciones. La violencia se define como un comportamiento negativo. La violencia es la forma oscura e inadecuada de enfrentarse a los conflictos, es una agresión gratuita y cruel que denigra y daña tanto al agresor como a la víctima. Normalmente, conflicto y violencia se utilizan como sinónimos, si bien, presentan matices diferenciales. Existen situaciones en la vida cotidiana que generan disputas, divergencias, intereses contrapuestos, que no llegan a considerarse conflicto. Toda expresión de violencia se considera un conflicto; cuando no existe violencia parece que no existen conflictos. Pero recordamos que no todo conflicto tiene por qué generar violencia.

Agresividad La agresividad es un impulso natural, una energía o fuerza interior que nos ayuda a hacer frente a los desafíos de la vida. Se entiende como elemento positivo inherente a la supervivencia, que fomenta la autoafirmación física y psíquica de las personas. La agresividad puede ocasionar o no un acto de agresión. Es la tendencia a actuar o responder violentamente. Por persona agresiva se entiende a aquella que es propensa a faltar al respeto, ofender y provocar a los demás. La agresividad no es algo ni positivo, ni negativo, depende del autocontrol que cada persona realice de este impulso.

Agresión La agresividad, cuando se manifiesta en conductas que provocan la agresión, da lugar a la violencia; es decir, la violencia es la expresión social de la agresividad. El término agresión es el que se vincula a violencia, no el de conducta agresiva.

Causas de los conflictos Los conflictos surgen por múltiples causas. Dependiendo del tipo de conflicto, variarán las causas. Con un carácter general, se pueden men© narcea, s. a. de ediciones

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cionar: la injusticia, la exclusión social, la marginación y la vulneración de los derechos de las personas y de los pueblos. Entre los motivos que generan conflictos se puede aludir a la discriminación por edad, sexo, raza, religión, cultura, estatus social y el aspecto físico. Es decir, la mayor parte de los conflictos vienen generados por la injusta distribución de los bienes, la exclusión y la vulneración de los derechos de los demás. Este hecho produce un sentimiento peculiar en quien lo sufre. Esta situación, ocasionada reiterativamente, puede dar lugar a conductas de aislamiento, soledad, marginación, sentimiento de exclusión... Las personas que lo padecen presentan síntomas como: tristeza, falta de ganas de comer, miedo a ir a la escuela, falta de atención (labilidad), miedo, etc. Algunas de las causas generadoras de conflictos las podemos agrupar en dos categorías: personales y sociales, según aparecen a continuación:

A nivel personal: • Conflictos en los sistemas de valores. • Acciones realizadas de manera incoherente (cuando nuestra conducta no corresponde con nuestros valores). • Nuestros valores se sienten amenazados. • Imposibilidad de entendimiento con las personas con las que se trabaja. • Pasión por el poder. • Falta de apertura. • Defensores pasionales en ambos bandos. • Poca habilidad para llegar al entendimiento o consenso. • Rumores y comentarios dañinos. • Estar en desacuerdo a priori. • No alcanzar lo que se pretende. • Insultos, desavenencias y sentimientos heridos. • Retener y guardar la información, sin hacerla llegar a otros miembros. • Falta de respeto e invasión de la intimidad. • Liderazgo débil, falta de comunicación y desconfianza. © narcea, s. a. de ediciones

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A nivel social: • Cuando se producen procesos de cambio social (violentos o no). • La propia diversidad cultural. • Cambios en la estrutura organizativa. • Declaraciones públicas que provocan cierta tensión. • Puntos de vistas diferentes en grupos que tratan de trabajar juntos. • Desconfianza entre la gente. • Falta de comunicación. • Choque en las relaciones interpersonales. • Imposición de criterios de unas personas o grupos. Conviene tener en cuenta que la etiología del conflicto puede no guardar relación con la manifestación del mismo. El modo más frecuente de afrontar un conflicto se exterioriza mediante conductas combativas o evasivas. Existen diversos estilos a la hora de afrontar el conflicto: • De huída. Negar la existencia del conflicto o huir de él, esperando que se resuelva por sí mismo. • Acomodaticio. Muchas personas prefieren adaptarse en lugar de luchar (a pesar de estar a disgusto con la situación que viven). • Competidor. Este estilo de persona quiere ganar a toda costa, y pone todo los medios a su alcance para conseguir el objetivo. • Falso negociador. Aquel que con una aparencia de intentar resolver el problema, busca de forma solapada sus propios intereses. • Integral. La persona que tiene en cuenta los intereses de todos los implicados y busca el consenso y la solución que beneficie a todos. Cada cultura posee sus patrones y modos de comportamiento, que los sujetos van asimilando e internalizando en los procesos de socialización primaria y secundaria. En la actualidad, la cultura ya no es homogénea y esto es un factor de dificultad añadido que puede producir conflictos de convivencia. La manera de percibir y experimentar el conflicto difiere de unas culturas a otras, por lo que es importante un conocimiento de la diversidad cultural. © narcea, s. a. de ediciones

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Tipos, fases y elementos del conflicto Las generaciones anteriores estaban acostumbradas a que la autoridad se encargara de resolver los problemas (visión paternalista). Desde esta perspectiva, los directivos y autoridades eran los encargados de resolver los conflictos. En el momento actual estamos asistiendo a un cambio cultural en el que es preferible que los implicados resuelvan sus propios problemas, sin esperar a que otros se los resuelvan (visión participativa). Existen diferentes tipos de conflictos, si bien se pueden englobar en dos grandes modalidades: competitivo y cooperativo. • Conflicto competitivo. Los sentimientos negativos, la intensidad de las emociones y el tener en cuenta sólo los propios intereses suelen provocar conflictos. Los conflictos ligados a la autoestima tienen más posibilidad de ser competitivos. Si no se definen y concretan los conflictos y sus causas, no es imposible buscarles vías de solución. • Conflicto cooperativo. Cuanto menos intervengan las emociones y sentimientos y mayor sea la distancia personal, más fácil será resolver el conflicto de un modo cooperativo. Los conflictos no ligados a la autoestima se resuelven con más facilidad de manera cooperativa. Hay que dirigir el foco del conflicto a la consecución de las necesidades y objetivos deseados. Definir los conflictos de manera concreta, ajustada y precisa favorece la cooperación. En la secuencia de aparición del conflicto suelen manifestarse las siguientes fases: 1. El conflicto está latente. Se perciben situaciones de incomodidad. 2. El conflicto comienza a manifestarse. Los implicados toman conciencia de la situación y se comprometen emocionalmente. 3. Aparecen síntomas de tensión. Comienzan a aparecer cambios en los contenidos y formas de comunicación. 4. Posicionamiento de las partes. Pueden comenzar a surgir hostilidades entre los implicados. © narcea, s. a. de ediciones

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5. Se manifiestan conductas estereotipadas. Comienzan a aparecer mensajes ocultos, sentimientos de superioridad/inferioridad y malos entendidos. Se trata de herir los puntos más vulnerables del otro. 6. Aparición de nuevos roles. El perseguidor acosa a la víctima y ésta manifiesta resentimiento. 7. Deterioro de la comunicación. Comienzan a debilitarse e, incluso, llegan a romperse, los canales de comunicación. 8. Comprensión inadecuada de los hechos. Distorsión de lo que ha sucedido realmente. 9. Se subestiman coincidencias y se magnifican las discrepancias. 10. Surgen actitudes que dificultan los vínculos: autoritarismo, descalificación y discriminación. Existen una serie de elementos que se deben tener en cuenta ante cualquier conflicto, principalmente a la hora de analizarlo:

Elementos relativos a las personas • Protagonistas. Se trataría de identificar a los protagonistas directos del conflicto, así como a los indirectos. • El poder. En este caso habría que detectar si existe algún tipo de desigualdad jerárquica entre los implicados. • Percepción del conflicto. Por otro lado, conviene tener en cuenta la percepción del problema; es decir, el modo de entender el conflicto y su justificación. • Emociones y sentimientos. Constituyen un elemento esencial en la vivencia del conflicto. • Las posiciones. Es la postura inicial de las partes ante el conflicto. • Necesidades e intereses. Los intereses son los beneficios que deseamos obtener mediante la resolución del conflicto. Tras un interés siempre subyace una necesidad. Las necesidades e intereses inciden en la postura adoptada. • Principios y valores. Son el conjunto de elementos culturales, ideas y creencias que justifican y orientan los comportamientos. © narcea, s. a. de ediciones

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Elementos relativos al proceso • Dinámica del conflicto. Es el camino que ha seguido el conflicto, desde su origen hasta que surge el problema. En muchas ocasiones los conflictos se mantienen latentes durante largo tiempo, hasta que aparece un hecho concreto que lo hace aflorar. • La relación y la comunicación. Si existe un buen clima entre los miembros de un grupo, cuando surge un conflicto se resuelve a través del diálogo. Si, por el contrario, las relaciones interpersonales no son positivas, los conflictos se agrandan. • Una vez detectado el conflicto, es preciso aceptarlo como tal. Se manifiesta a raiz de los hechos plasmados en expresiones verbales o físicas. Conviene recordar que la etiología del conflicto puede no guardar relación con la manifestación del mismo.

Actitudes ante los conflictos Debemos ser conscientes de que la vida cotidiana nos situa ante diversas circunstancias que, en ocasiones, afrontamos sin dificultad, en tanto que en otras se generan mecanismos de defensa como la acomodación, el pasar de todo o la huida. Las actitudes que se presentan ante un conflicto están muy vinculadas a la personalidad de cada sujeto. Dependiendo de la actitud que adoptemos, trataremos de solucionar el conflicto de un modo u otro. A continuación se señalan las más frecuentes: • Competitiva. Implica que consideramos que una de las partes tiene que ganar y la otra perder. • Acomodaticia. Consiste en ajustarnos a la situación sin plantear nuestro punto de vista, acomodándonos al de los demás por temor a represalias. • Evasiva. Se piensa que los conflictos se resuelven por sí solos, nos evadimos, metemos la cabeza debajo del ala. En muchas ocasiones simplemente se posponen. • Cooperativa. Implica que cada parte exponga sus propios puntos de vista e intentar que todos salgan ganando. © narcea, s. a. de ediciones

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• Negociación. La cooperación total es muy difícil de alcanzar, por lo que, a veces, se acude a la negociación. Todas las partes ganan en lo fundamental. • Compromiso. Una vez llegado a un acuerdo, en el que ambas partes renuncian parcialmente a su toma de posición, se comprometen a cumplir los acuerdos adoptados. Para poder resolver un conflicto y que se produzca una buena comunicación entre las partes es preciso que una persona no se considere superior a otra. Se debe mantener una actitud humilde admitiendo los errores cuando se cometan, pedir perdon si fuera necesario, tener en cuenta la posibilidad de que puedes equivocarte y admitir que la otra persona puede tener razón. A continuación se presentan algunas sugerencias que contribuyen a favorecer la comunicación y la resolución de conflictos. CÓMO FAVORECER LA COMUNICACIÓN • Cuando te molesta algo de otra persona, pregúntate por qué. Cuando lo tengas claro háblalo, de lo contrario irás acumulando una lista de rencores que se irán incrementando. • Ten en cuenta que cada persona entiende las cosas a su modo, que no tiene por que ser ni mejor ni peor que el tuyo. • En lugar de centrarte en lo que te separa del otro y te fastidia, acepta la diferencia y trata de hablar para resolver la situación. • Escucha al otro e intenta entender su punto de vista, aunque difiera del tuyo. Esta postura te acercará y facilitará la comunicación. • Trata de comprender su punto de vista y devolverle lo que crees que te está transmitiendo, del siguiente modo: «si no te he entendido mal, lo que quieres decir es...». • Intenta llegar a un acuerdo que satisfaga vuestras espectativas. • No pretendas resolver los problemas de la otra persona, a no ser que te lo pida. En muchas ocasiones tan sólo busca que le escuches y entiendas su situación.

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Para resolver un conflicto es importante mantener el control de las emociones a lo largo de todo el proceso, de modo que nos permita llegar al final manteniendo un buen clima de trabajo.

A modo de síntesis Los conflictos surgen de modo natural en la vida cotidiana, no son, en sí mismos, ni positivos ni negativos. La posición que adoptemos ante ellos, determinará la forma de resolverlos. Por lo tanto, entendemos que surgen cuando existen intereses contrapuestos. En este capítulo se han reseñado algunos aspectos que debemos tener en cuenta para detectar y prevenir posibles conflictos. Se han aclarado conceptos asociados al mismo como la violencia, la agresividad y la agresión. Se han analizado también las causas personales y sociales que generan los conflictos, así como las conductas que se pueden manifestar ante los mismos. Se han presentado también los diferentes tipos, fases y elementos. Para resolver un conflicto es importante que las partes lleguen a un acuerdo y renuncien parcialmente a la postura inicial, a la vez que se comprometan a cumplir los acuerdos adoptados.

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2. Prevención y gestión del conflicto. La Mediación La verdadera felicidad no es la que carece de problemas, sino la que sabe cómo superarlos.

Existen diversas modalidades de resolución de conflictos. Entre ellas se pueden mencionar: el arbitraje, la negociación y la mediación. El arbitraje y la negociación se utilizan fundamentalmente en el ámbito empresarial. En tanto que la mediación, representa una gran aportación en el campo educativo. Por ello, le prestaremos una especial atención. La mediación es un proceso interpersonal, que difiere de los canales oficiales de resolución de disputas, dado que no se limita, exclusivamente, a lo que indica la ley. La solución no es impuesta por terceras personas, sino que la crean las partes, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante un método creativo. No es una vía para liquidar al adversario, no existen ganadores ni perdedores. Por este motivo, también es un proceso ideal para el tipo de conflictos en el que las partes enfrentadas deban o deseen continuar la relación (Holaday, 2002). En este capítulo se presenta qué es la mediación y qué representa en el ámbito educativo. Se desarrollan las fases a seguir en cualquier proceso de mediación, a fin de alcanzar el éxito en la resolución de conflictos. Se presta especial atención a la figura del mediador, que debe caracterizarse por la objetividad y la neutralidad. © narcea, s. a. de ediciones

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Qué es la Mediación La mediación es un método para resolver conflictos y disputas, basado en la confidencialidad, en la que las partes están asistidas por una tercera persona neutral, que facilita la comunicación y el diálogo. Es una estrategia exógena, en la que las partes enfrentadas acuden de modo voluntario a una tercera persona para llegar a un acuerdo. El mediador será neutral y tratará de orientar y coordinar a las partes, a la vez que fomentará la comunicación para hacer emerger la solución más adecuada y satisfactoria para todos los implicados. En las últimas décadas ha alcanzado una gran relevancia y ha pasado a ser una herramienta que ofrece una compleja y completa filosofía de relacion, de la comunicación y del trato social. La mediación se situa entre el compromiso y la colaboración. Es una modalidad de resolución de conflictos, tendente a lograr un acuerdo rápido y económico en términos de tiempo, dinero y esfuerzo y que evita que se prolonguen los conflictos y se deterioren las relaciones. En resumen, se puede definir la mediación como un procedimiento de resolución de conflictos que consiste en la intervención de una tercera parte, ajena e imparcial al conflicto, aceptada por los implicados y sin poder de decisión, cuyo objetivo es el de facilitar que éstos lleguen por sí mismos a un acuerdo a través del diálogo (Rodriguez Jares, 2001). Bermúdez, Prats y Uribe (2000) definen la mediación como un recurso al alcance de personas, que actúa como puente, con el fin de promover un cambio constructivo en las relaciones entre ellas. La mediación en las relaciones interpersonales actúa como elemento preventivo. Del mismo modo, favorece el reconocimiento del otro como diferente, el acercamiento entre las partes, la comunicación y la comprensión mutua, el aprendizaje y el desarrollo de la convivencia, la búsqueda de estrategias alternativas para la resolución de conflictos y la participación comunitaria. Dentro de los objetivos que persigue la mediación, se destacan los siguientes: © narcea, s. a. de ediciones

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• • • • •

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Ayudar a resolver los conflictos a través del diálogo. Contribuir a crear un clima que favorezca la convivencia. Fomentar actitudes cooperativas. Contribuir a desarrollar el respeto al otro. Fomentar el diálogo y la escucha activa. LA MEDIACIÓN, IMPLICA:

1. Un procedimiento voluntario y creativo, aceptado por las partes. 2. Normas de funcionamiento previamente establecidas. 3. Confidencialidad. Crear un clima que haga posible que afloren los problemas en cuestión. 4. La reflexión y el razonamiento al buscar fundamentos convincentes que posibiliten la toma de decisiones. 5. La democratización de los vínculos establecidos en las instituciones escolares. 6. Promover valores claves como cooperación, comunicación, respeto a la diversidad, responsabilidad y participación, así como la adquisión de habilidades comunicacionales. 7. Una negociación cooperativa, en la que todas la partes obtengan beneficio.

La mediación desempeña un papel muy importante en la resolución de conflictos, dado que propicia el paso de una visión paternalista de los mismos a la implicación personal. Los pilares sobre los que se asienta son: la participación, el protagonismo de las partes, la no delegación de poder en terceros ajenos al marco del conflicto y la toma de decisiones autónomas. Uno de los aspectos positivos de la mediación consiste en favorecer el crecimiento personal (empowerment). Se constata que se ha avanzado en este sentido cuando una de las partes o las dos experimentan, según Diez y Gachi (1999), los sentimientos o capacidades siguientes: 1. Respecto de sus intereses: • Comprenden con mayor claridad qué les interesa y por qué. • Toman conciencia de sus intereses y objetivos. • Entienden que existe un amplio rango de opciones para proteger sus intereses total o parcialmente. • Pueden elegir qué hacer en cada situación concreta y controlarla. © narcea, s. a. de ediciones

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2. Respecto a las opiniones: • Valoran que siempre existe alguna opción que difiere de las propias. 3. Respecto de su capacidad: • Aumentan sus habilidades para resolver los conflictos. • Sienten que pueden comunicarse mejor, así como razonar, crear y evaluar opciones. 4. Respecto de sus recursos: • Toman conciencia de los recursos que poseen y los utilizan para alcanzar sus metas. • Entienden con mayor claridad que cada parte tiene algo valioso para el otro. A la vez que son capaces de buscar soluciones. 5. Respecto de la toma de decisiones: • Pueden reflexionar, deliberar y tomar decisiones conscientes de lo que quieren hacer. • Sienten que son capaces de evaluar a fondo la consistencia o la debilidad de sus argumentos y de la contraparte. A través de la mediación se crea un escenario único para generar nuevos valores y significados y restablecer la convivencia. Todos sabemos que la participación en la toma de decisiones exige más tiempo, pero a la larga es mucho más efectiva. Los acuerdos tomados en común se traducen con más probabilidad en conductas, que las decisiones impuestas por otros. Cuando se llega a un acuerdo a través de la mediación, se produce en las partes un cierto grado de satisfacción, al poner de relieve que existe un interés mutuo, no sólo por resolver el problema concreto sino por restablecer la comunicación y las relaciones. En la mediación se produce un acompañamiento a los protagonistas del conflicto en su proceso de acercamiento al mismo. Se intenta ayudarles a que exploren la situación desde una perspectiva poliédrica. De este modo, se pueden disminuir las tensiones, mejorar las relaciones interpersonales, fomentar el trabajo cooperativo y crear un entorno de crecimiento personal. © narcea, s. a. de ediciones

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Conviene tener en cuenta que no se puede utilizar indiscriminadamente en todas las situaciones. A continuación se indican en qué circunstancias conviene o no acudir a la mediación (Torrego, 2005: 95). • La mediación se utilizará cuando: – Las partes deban continuar con la relación, por algún motivo, aunque quieran distanciarse. – Las partes se encuentran y se sienten incómodas. – El conflicto afecta a terceras personas. – Existe voluntad de resolverlo, buena predisposición y deseo de llevarse bien. • La mediación no se utilizará cuando: – Los hechos son muy recientes y los protagonistas no están en condiciones de reflexionar y tomar decisiones. – Una de las partes no se fia o teme a la otra. – El problema excede a las posibilidades que puede ofrecer la mediación. En la mediación, las acciones para lograr los objetivos deben derivarse de los intereses y puntos de vista comunes; es decir, partir de lo que une y no de lo que separa. Los métodos utilizados para su resolución tienen que orientarse a la consecución de acuerdos aceptables y positivos para las partes. Si no se consiguen unos acuerdos satisfactorios para todos, podría llegar a producirse la denominada crisis del conflicto, provocando, incluso, manifestaciones violentas. Uno de los principios fundamentales de la mediación es la comunicación. Tal y como afirmaba Marco Aurelio «habitúate a estar atento a lo que dice el otro y penetra tanto como sea posible en el alma del que habla». Es importante escuchar atentamente al otro y aceptar los diferentes puntos de vista.

Tipos de mediación Existen distintos tipos de mediación, si bien aquí haremos alusión a dos: distributiva e integral. © narcea, s. a. de ediciones

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• La mediación distributiva, también denominada competitiva, suma-cero, ganar-perder o reclamo de valor. Este tipo de mediación parte de la base de que siempre existe un perdedor y un ganador. Consta un número de recursos que deben ser divididos, uno gana y otro pierde. El interés de una parte se opone al de la otra. El objetivo consiste en ganar lo más posible. Las estrategias dominantes son: manipulación, presión y ocultar la información. • La mediación integral, también denominada colaborativa, ganar-ganar o crear valores. Existen diversos recursos que pueden ser distribuidos y ambas partes pueden ganar. La preocupación fundamental consiste en lograr los máximos resultados. Las estrategias dominantes son: cooperación, compartir información y búsqueda de soluciones conjuntas. El objetivo se orienta a crear nuevos valores para que cada uno de los miembros, tras la resolución del conflicto, obtenga un valor añadido. En la raíz de la mayoría de los conflictos existe falta de comunicación. Por lo que cuando las partes estén dialogando es importante que ambas se hagan entender, a fin de comprender mejor el problema e intentar minimizarlo. La mediación debe tratar de sustituir la idea de ganar-perder, por la de ganar-ganar. Esta concepción afecta no sólo a los resultados sino a la actitud o predisposición de las partes.

Fases de la mediación Existen una fases generales para llevar a cabo la mediación, que describimos a continuación, si bien, se deben adaptar a cada caso concreto según el tipo de conflicto a resolver. Fase 1. Hablar con cada una de las partes implicadas, con el objeto de favorecer una predisposición positiva para la resolución del conflicto. El mediador tiene que saber que las partes intentarán llevarlo a su terreno. Debe escuchar a cada una y hacerles saber que va a mantener una postura neutral. Fase 2. Sentar a las partes a negociar. Sólo se dará este paso si ambas partes están dispuestas a afrontar el tema y a buscar la solución más adecuada. © narcea, s. a. de ediciones

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FASES EN LA MEDIACIÓN DE CONFLICTOS

1. Hablar con cada una de las partes implicadas

7. Acuerdo

2. Sentar a las partes a negociar

3. Informar de la situación

6. Llegar a un consenso

4. Organizar y jerarquizar la información

5. Concretar alternativas

Fase 3. Informar de la situación. El mediador expondrá la situación y explicará en qué consiste su papel, el tiempo que estime oportuno y cómo se va a utilizar la información que se genere, con el fin de garantizar la confidencialidad y no utilizarla mal dentro del grupo. Fase 4. Organizar y jerarquizar la información con el objeto de seleccionar los temas que las partes consideren eje de la disputa. El proceso de recogida de información exigirá una postura directiva por parte del mediador. Éste debe recurrir a habilidades que le ayuden en este proceso como: humor, capacidad de liderazgo, proximidad, simpatía, etc. En ocasiones, puede ser recomendable que verbalice o explicite cómo percibe el clima, con objeto de eliminar tensiones. Fase 5. Concretar alternativas. En esta fase las partes deberán identificar, enumerar y plasmar por escrito alternativas reales y concretas que respondan a los ejes de la disputa. Se trata de que cada uno tome conciencia y experimente que las alternativas son limitadas. El mediador tratará de que cada parte comprenda y valore las propuestas de las otras partes. Fase 6. Llegar a un consenso. Se procurará lograr un consenso en el que todos perciban que han ganado en diferentes dimensiones, poten© narcea, s. a. de ediciones

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cien su autoestima y constaten que se han cubierto las espectativas iniciales. De este modo, pueden llegar a experimentar, incluso, que la buena resolución del conflicto es generador de nuevas posibilidades. Fase 7. Acuerdo. Con los compromisos adquiridos se elaborará un acuerdo por escrito. Éste debe ser equilibrado, realista, claro, concreto y formulado en lenguaje neutral. Conviene recoger también el procedimiento a seguir si alguna de las partes rompe el acuerdo. Es importante llegar al fondo del problema, profundizar en el mismo, y no darlo por zanjado porque alguna de las partes quiera cerrar el proceso. Sería contraproducente cerrar las heridas en falso. A lo largo de estas fases conviene tener en cuenta algunas actitudes como: – Sentarse en círculo. – Hablar por turno. – No interrumpir ni acusar a los demás. – Ser breve y atenerse sólo a los hechos. – Respetar la autoridad del mediador y las opiniones de los otros. Este método no garantiza la no existencia de conflictos; sin embargo, puede ayudar a afrontarlos teniendo claras las reglas del juego. Cuando surja el conflicto se recomienda afrontarlo y buscar una solución inmediata. Constatar que se ha solucionado y no dejar que el tiempo lo resuelva. Un aspecto importante a tener en cuenta es si el mediador tiene poder sólo sobre el procedimiento, o también sobre las partes. Es imprescindible clarificar este tema antes de comenzar el proceso de resolución, dado que el mediador sólo debe tener poder sobre el procedimiento.

La figura del mediador Los mediadores han existido siempre, tal como se indicaba en la Primera Conferencia de la Paz de La Haya celebrada en 1899, donde en su artículo 4 se señala: «El papel del mediador consiste en conciliar las reclamaciones antagónicas y apaciguar los sentimientos de agravio que puedan haber surgido entre los estados desavenidos». En EEUU, en torno a © narcea, s. a. de ediciones

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1970, se vio la necesidad de buscar mecanismos que resolvieran los conflictos con independencia de los procesos judiciales, de un modo más rápido y barato. Este proceso se fue extendiendo a diversos ámbitos sociales a través del mediador. La figura del mediador no sólo debe conocer las técnicas de mediación y resolución de conflictos sino la cultura institucional del lugar donde se ha producido, con el fin de familiarizarse con la situación en la que se ha generado el problema. Pues sólo de este modo podrá conocer con más precisión el punto de vista del conflicto y contextualizarlo en toda su amplitud. No sólo es importante que el mediador esté preparado técnicamente y conozca con precisión los pasos a seguir, sino que debe saber articular el proceso técnico de mediación y el conocimiento del contexto. Por tanto, no debe actuar sin haber realizado un análisis detallado de la realidad en la que se ha producido el conflicto. Es decir, llegar a conocer los hilos invisibles que entretejen la trama de las relaciones humanas. Es importante que este profesional conozca los patrones, normas y características culturales de las partes implicadas antes de iniciar el proceso de mediación, si desea alcanzar el éxito en el proceso. La mediación no es la panacea que pueda resolver todos los conflictos. Es preciso analizar qué aspectos son o no susceptibles de resolver a través de este medio. Ante esta situación, el mediador, desde una perspectiva integral, debe: 1. Partir del supuesto de que todos los implicados deben ganar. 2. Planificar y diseñar una estrategia concreta. Tener claridad en lo que es o no importante y seleccionar la mejor alternativa para negociar. 3. Crear un clima en el que se puedan expresar las partes con naturalidad con el fin de hacer manifiesto lo latente y explícito lo implícito. Compartir las percepciones mutuas y penetrar más allá de las disputas. 4. Abordar la situación con objetividad, separando la persona del problema. Su ética debe regirse por el principio de la imparcialidad y la neutralidad. © narcea, s. a. de ediciones

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5. Acompañar en el proceso. Ponerse en el lugar del otro y entender su posición, lucha y sentimientos. 6. Generar variedad de opciones para que se elijan la más idóneas. Buscar la mejor solución teniendo en cuenta el bien común. 7. Utilizar la capacidad de escucha, así como la retroalimentación. Dotar a las partes de recursos comunicativos de calidad para que puedan resolver el conflicto. 8. Hacer aflorar los sentimientos de las partes con el fin de que todos se expresen. Sólo de este modo se podrá abordar el tema y evitar que persistan heridas y resentimientos. El mediador debe otorgar la palabra a las partes y escuchar activamente sus relatos. Al tiempo que evaluar si se podrán diseñar estrategias consensuadas para resolver el conflicto a fin de conseguir aquello que necesitan y acompañarles en el proceso. No se puede identificar al mediador como la persona que resuelve conflictos. El mediador no aporta soluciones sino que debe alimentar un proceso en el que las partes vean la necesidad de: Reconocer el conflicto, Reformularlo y Resolverlo (Es lo que se denomina “las tres erres”). Cada parte confía en que el mediador es el símbolo de la defensa de sus intereses. EL MEDIADOR NO DEBE: 1. Formular demasiadas preguntas ni demasiados "porqués". 2. Discutir con las partes. 3. Emitir juicios. 4. Dar consejos. 5. Amenazar a las partes. 6. Forzar una reconciliación. 7. Imponer la mediación. 8. Abordar los conflictos públicamente. 9. Provocar a ninguna de las dos partes. 10. Reaccionar temperamentalmente. © narcea, s. a. de ediciones

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El mediador no tiene ningún tipo de poder de decisión, su función es la de orientar y servir de catalizador en un proceso de negociación entre las partes. Tiene que tratar de que se llegue a un acuerdo satisfactorio. No se debe captar su inclinación, a través de manifestaciones del comportamiento verbal o no verbal. Debe mediar en la disputa para llevar la mediación a buen término. Es necesario que el mediador practique la ética de la imparcialidad, adopte el modelo de escucha activa, mantenga una actitud pacífica de comprensión de las partes y sea modelo de apoyo y cooperación. Del mismo modo, debe declarar abiertamente su predisposición para resolver el problema. Teniendo en cuenta que el conflicto puede ser minimizado, recanalizado y/o resuelto.

A modo de síntesis Este capítulo se centra en la mediación, por las posibilidades que ofrece de aplicación al campo educativo. Es una modalidad de resolución de conflictos y disputas, basado en la confidencialidad, donde una tercera persona actúa como mediador. Éste deberá mantener una postura objetiva y neutral y ayudar a las partes a lograr un acuerdo en el que todos obtengan algún tipo de beneficio, aún renunciando, en cierto modo, a su postura inicial. En la mediación es importante pasar de una visión paternalista a otra en la que los implicados participen y tomen sus propias decisiones. La participación exige más tiempo, pero a la larga es mucho más efectiva y propicia al desarrollo personal. La preocupación fundamental consiste en lograr los mejores resultados para ambas partes. La comunicación es fundamental, puesto que la mayoría de los conflictos se producen por la falta de diálogo. Conviene sustituir el concepto de que alguien tiene que perder por el de que ambas partes pueden salir ganando. Para la resolución del conflicto, existen una serie de fases a tener en cuenta. Es importante tomar conciencia de que el mediador sólo tiene poder sobre el procedimiento, no sobre las partes. De este modo, se logrará con mayor facilidad llegar a un acuerdo satisfactorio. © narcea, s. a. de ediciones

3. Violencia, conflictos y mediación en la escuela Lo importante no es llegar primero, sino saber llegar.

Se han incrementado los comportamientos agresivos y violentos entre los niños, adolescentes y jóvenes de nuestras escuelas. Existen conductas que alteran la vida de los grupos, tales como violencia, insultos, destrozos, robos, palabras altisonantes, etc. Todo ello se ha convertido en algo cotidiano por lo que se considera un problema social. La escuela es, tan sólo, un reflejo de la sociedad. Es un microsistema dentro del macrosistema social, en la que se reflejan como en un espejo todos sus comportamientos. Estas conductas reiteradas pueden llegar a producir lesiones físicas y psíquicas, en ocasiones irreparables. A lo largo de este capítulo se presta atención a los conflictos y sus manifestaciones en el ámbito escolar. Se analizan diferentes investigaciones que nos muestran la situación de las aulas españolas en torno al tema que nos ocupa. La violencia juega un papel significativo en la sociedad, en los medios de comunicación y en los diferentes ámbitos en los que se desenvuelve la vida del ser humano. Por lo que nos parece importante analizar sus repercusiones en el ámbito educativo. Se ofrecen pistas al profesor para que pueda observar, detectar e identificar las conductas conflictivas que pue© narcea, s. a. de ediciones

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dan presentar los alumnos, a fin de diagnosticarlas antes de que se genere agresión y violencia. El bullying aparece cada vez con más frecuencia en las aulas, especialmente entre los alumnos adolescentes. Se destina un apartado a este tipo de maltrato entre iguales con objeto de identificar los rasgos que lo caracterizan. Se analiza la figura del mediador entre pares, como estrategia de resolución de conflictos entre compañeros. El profesor juega un papel significativo en todo este proceso, por lo que el último apartado se destina a analizar su rol dentro de la prevención, intervención y resolución de los conflictos.

Conflictos en la escuela Tal y como se ha indicado, los conflictos no son en sí mismo ni positivos ni negativos, por lo que es necesario enseñar a los alumnos a resolverlos. Existe conflicto cuando se produce un choque entre los intereses y las necesidades. Como se indica en un informe de UNICEF (1999): “Es imposible que cualquier iniciativa educativa pueda eliminar todos los conflictos, ya que forman parte de la vida. Pero las escuelas pueden ayudar a los jóvenes a aprender que se puede y se debe elegir entre diferentes maneras de reaccionar ante un conflicto. Los alumnos pueden desarrollar habilidades de negociación y de resolución de problemas que les permitan considerar el conflicto no como una crisis sino como una ocasión de cambio creativo”. Se entiende, por conflicto escolar el desacuerdo existente entre personas o grupos en cuanto a ideas, intereses, principios y valores, dentro de la comunidad escolar, de tal manera que las partes perciben sus intereses como excluyentes, aunque puedan no serlo. Los conflictos escolares se generan por múltiples causas. La organización y estructura del centro puede ser una de ellas, los profesores autoritarios, el currículo escolar, la influencia familiar, las características evolutivas de los alumnos, la crisis de valores, etc. El entorno social influye decisivamente, por lo que la escuela refleja los comportamientos que se © narcea, s. a. de ediciones

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producen fuera de ésta. En este sentido, conviene tener en cuenta situaciones sociales que emergen cada vez con más fuerza como: familias desestructuradas, paro, poblaciones poco arraigadas, multiculturalidad, minorías marginadas, etc. Otra de las causas del incremento de los conflictos es la crisis de valores. Se pueden englobar las causas que generan los conflictos en endógenas y exógenas: – Endógenas: características personales, clima escolar y relaciones interpersonales. – Exógenas: familia, contexto social y medios de comunicación. Dependiendo de la visión que tengamos sobre la causa o causas del problema se podrán adoptar diferentes posturas. Si consideramos que las causas son endógenas, parten del propio sujeto, la búsqueda de soluciones diferirá de si la percepción de las causas son exógenas, externas al propio sujeto. Esta compleja situación debe ser afrontada desde una óptica multidimensional, dado que la raíces no sólo se hayan en el alumno y en el centro educativo, sino también en la familia, en la calle y en los medios de comunicación. El niño tiende a imitar las conductas que observa a su alrededor cuando aún no tiene capacidad para identificar las conductas deseables y no deseables, así como distinguir entre realidad y ficción. Los medios de comunicación transmiten modelos de comportamiento, en ocasiones, nocivos, por lo que los niños no deben estar expuestos a programas que transmitan violencia. Se deben utilizar las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para fomentar valores que construyan la convivencia y una cultura democrática. Existen una serie de indicios que se suelen presentar cuando se comienzan a generar conflictos y pueden ayudarnos a detectarlos. Entre ellos, se pueden mencionar: – Gritos incontrolados y expresiones verbales hirientes. – Aparentar que no pasa nada. © narcea, s. a. de ediciones

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– – – –

Buscar a otra persona para expresar el propio desagrado y malestar. Hacerse la víctima y culpabilizar a la otra parte. Estar a la defensiva. Dejar que el tiempo se encargue de arreglar las cosas.

Se constata la tendencia a negar que existen conflictos por el temor que suele haber a no sentirse capacitado para abordarlos. En muchos casos, se adopta la estrategia del avestruz (esconder la cabeza debajo del ala). Si no se aborda el conflicto, surgirá de nuevo, con más fuerza, en otro ámbito. Es como el agua que no deja de manar y se tapa, pero con el tiempo aparece de nuevo y con más fuerza. El conflicto exige ser abordado desde sus orígenes, analizando su etiología. Desde esta perspectiva, ante el conflicto escolar se pueden producir dos respuestas: la paternalista, que consiste en quitarle importancia al problema al afirmar que son «cosas de chicos» o la de negar la existencia del mismo. Tradicionalmente, el esquema seguido para la resolución de conflictos en el ámbito escolar, contemplaba los siguientes pasos: incidente, tutor, jefe de estudios, director (consejo escolar) y sanción. En la actualidad, el contexto escolar se ha hecho más complejo, por lo que el modelo de actuación debe ofrecer otras alternativas. En la institución educativa es importante distinguir entre dos tipos de conflictos: innecesarios y genuinos. • Los inncecesarios se producen sistemáticamente en la vida cotidiana. Tienen su origen en un problema de comunicación o percepción. Pueden dar lugar a rumores, malentendidos, equívocos, «creí que me había dicho», etc. Estos tipos de conflicto generan sentimientos y emociones, generalmente de carácter negativo, que interfieren en las relaciones personales. Se pueden evitar escuchando atentamente a los demás, mejorando la comunicación, verificándola, contrastándola y equilibrando las emociones. • Los genuinos se manifiestan cuando aparecen intereses contrapuestos. Por lo que es imprescindible buscar los mecanismos para solucionarlos. © narcea, s. a. de ediciones

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Ambos tipos de conflictos debe tenerlos presentes el profesor para trabajarlos con los alumnos. Para generar un buen clima educativo en el centro es preciso que los estudiantes centren su atención en el proceso de aprendizaje y junto con el resto de la comunidad educativa trabajen para lograr una mayor calidad. Entre los aspectos para trabajar la resolución de conflictos se pueden mencionar: ➤ Cooperación. Los alumnos aprenden a trabajar juntos, a compartir y a ayudarse mutuamente. Este aprendizaje cooperativo les ayudará en la resolución de conflictos tanto en la etapa escolar como en la vida adulta. ➤ Comunicación. Favorece la escucha atenta, el respeto a las opiniones de los otros, la interrelación, la capacidad de expresión, así como la búsqueda de argumentos para convencer a la otra parte. Esto, a la vez, desarrolla el pensamiento crítico. ➤ Tolerancia. Se aprende a respetar las opiniones de los demás, a ser comprensivos y tolerantes con las ideas de los otros, al percibir que existen diferentes posturas ante un mismo hecho. Se comprenden los estereotipos y prejuicios y cómo se generan. ➤ Autocontrol. Los alumnos aprenden a controlar sus emociones, sentimientos, expresiones y a desarrollar actitudes no agresivas. Estos aspectos favorecen la creación de un buen clima, en el que los conflictos se pueden resolver con mayor facilidad, cuando surjan. Lo ideal sería prevenirlos. Si surgen hay que procurar solucionarlos lo antes posible. Desde esta óptica se habla de la importancia de la prevención de los conflictos en el ámbito escolar. Se trata de intervenir cuando está en sus inicios, sin esperar que llegue a la fase final de crisis, con el fin de analizar, desde un primer momento, sus causas y componentes para, de este modo, desarrollar actitudes, estrategias y habilidades para resolverlo. Así, se crean las bases para remediar cualquier disputa o divergencia en el momento en que se produzca. © narcea, s. a. de ediciones

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La violencia en las instituciones educativas La violencia está relacionada directamente con el poder, la jerarquía y el dominio. Según un informe emitido por el Instituto de la Mujer (2002): “Para quien tiene poder, la violencia es una forma de mantenerlo e incrementarlo, para quien no lo tiene es un modo de hacerse valer, escuchar y lograr cierto control sobre otras personas”. La violencia es una forma grave de ruptura de reglas de comportamiento, con especial repercusión en las personas y en la propiedad. Se consideran actos violentos: el vandalismo escolar, las peleas o agresiones físicas contra alumnos y profesores y las agresiones simbólicas a través del lenguaje verbal y no verbal. Dentro de la institución educativa existen dos tipos de violencia: una dirigida hacia las personas y otra hacia los objetos. • Respecto a las personas. Se puede detectar entre profesor y alumno o entre los alumnos. Pueden irrumpir en el centro personas ajenas al mismo, que provocan situaciones descontroladas, no sujetas a la normativa escolar. Esto es debido a que algunos centros públicos suelen tener puertas abiertas y falta de supervisión de la entrada a los mismos. • Respecto a los objetos. La violencia es una forma grave de ruptura de reglas de comportamiento, con especial repercusión en las personas y en la propiedad. Se consideran actos violentos: el vandalismo escolar, las peleas o agresiones físicas contra alumnos y profesores y las agresiones simbólicas a través del lenguaje verbal y no verbal. Algunos autores clasifican la violencia como: física, económica y moral. La física hace referencia a actos contra las personas, incluyendo agresiones de todo tipo, incluidas las sexuales. La violencia moral o simbólica, se lleva a cabo a través de palabras o gestos que fuerzan a un determinado comportamiento. La económica, hace referencia a actos de destrucción o vandalismo contra la propiedad. La violencia posee una serie de componentes de diversa naturaleza que es necesario considerar a la hora de elaborar los programas escolares: © narcea, s. a. de ediciones

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• Cognitivo. Se parte de una información parcial y sesgada, a partir de las cuales se elaboran conclusiones generalizadas. La persona violenta no suele percibir el problema de manera adecuada, ni las causas que lo han generado. • Afectivo. El riesgo de la violencia aumenta cuando ésta viene asociada a valores y creencias, por su gran implicación emocional. • Comportamental. Se produce la conducta violenta al carecer de habilidades sociales para resolver el conflicto. Los educadores deben prestar atención a los tres componentes, si quieren incidir de forma eficaz en las conductas no-violentas. El elemento instructivo se orienta al campo cognitivo y, las relaciones humanas al afectivo, y ambos inciden en el comportamiento. Con relación a la violencia existen una serie de causas en las que coinciden autores diversos, Fernández (2004:28) señala que “la violencia tiene todas las posibilidades de aparecer en un clima donde las normas sean arbitrarias, elaboradas al margen de la participación de los alumnos/as, inconsistentes y poco claras. Sin que los implicados sepan cuándo son de obligado cumplimiento y cuándo pueden no cumplirse, porque no exista una clara especificación de hasta dónde llega la libertad individual y hasta dónde debe reducirse la libertad de cada uno, en orden al respeto a los derechos de los demás”.

Figuras de la violencia En cualquier comportamiento violento están implicadas una serie de figuras, que se deben analizar para tener más información sobre la etiología del problema: Víctima No existe un perfil único de víctima, si bien, ocurre que todas reunen dos características: baja popularidad e indiferencia y, a veces, rechazo de los iguales. Esta situación puede causar traumas psicológicos que posteriormente pervivan en la vida adulta. Suelen padecer miedo, problemas de personalidad, infelicidad y, como consecuencia, desarrollan una infancia y/o adolescencia infeliz. Se asocia a baja autoestima, falta de concentración y fracaso escolar. Existe también una tendencia a la depresión y © narcea, s. a. de ediciones

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a fingir enfermedades para no ir al colegio. Suelen manifestar un temperamento débil y tímido. Esta experiencia continuada, puede incidir en la vida adulta y provocar problemas en las relaciones sociales. En las familias, cada vez más, se tiende a sobreproteger a los hijos, por lo que están menos preparados para enfrentarse a la vida diaria y a las relaciones interpersonales. Según Fernández (2004:54) existen una serie de conductas que se deben fomentar en las víctimas, con el fin de ayudarles a superar la situación: enseñarles a decir no, a expresar sus ideas y deseos, a comunicar sus sentimientos y a codificar los mensajes ajustados al contexto. A la vez que realizar prácticas de habilidades sociales, incidiendo especialmente en la autoestima, la asertividad y la presión de grupo. Las víctimas interpretan que la causas de su situación son endógenas, por lo que no son capaces de expresarse ni de pedir ayuda. Se sienten causantes del problema. Ante esta situación se deben crear canales de comunicación que les ayuden a expresar sus sentimientos y las posibles vías de solución. Se ha confirmado que las técnicas asertivas realizadas en grupos de primaria y secundaria han proporcionado resultados positivos, al abordar problemas reales vividos en el centro, e intentar que aprendan los mecanismos que les ayuden a solventar el problema. Este tipo de técnicas enseñan a los alumnos a defender sus derechos, respetando los de los demás. La victimización muchas veces es invisible y difícil de detectar por padres y profesores. Tan sólo se percibe cuando se alcanzan niveles críticos. Es importante abordar esta situación de indefensión, pero sin culpabilizar al sujeto. Agresor El agresor suele gozar de popularidad entre los compañeros e imponer respeto o miedo. Muestra un temperamento agresivo e impulsivo. Justifica sus actos indicando que otros le han provocado. La falta de culpa le impide reconocer sus actos y restituir a las víctimas. Presenta, así mismo, falta de control de la ira y gran hostilidad. Interpreta sus relaciones con los otros como fuente de conflictos y de agresión. Presenta falta de habilidades para negociar y comunicarse. © narcea, s. a. de ediciones

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Las investigaciones han demostrado que existe un alto porcentaje de agresores que proceden de familias desestructuradas, en las que la violencia se ha vivido de manera constante. En ocasiones, los agresores unidos en pandilla, realizan conductas agresivas arropados por el grupo. Muchos hijos de víctimas de violencia de género tienen más posibilidades de perder el curso escolar, ser agresores, tener problemas en las relaciones y provocar comportamientos disruptivos. Es preciso trabajar, con estos sujetos, las habilidades sociales para convivir en sociedad, tales como: la empatía, el control emocional, el autocontrol, etc. Observadores Son quienes asisten y observan impasibles la situación que se está viviendo. Presentan una actitud complaciente y pasiva, lo que provoca falta de solidaridad. Es importante desarrollar una conciencia moral y cívica que facilite la convivencia. Los alumnos deben tomar conciencia de que los comportamientos no quedarán impunes.

Diversas investigaciones muestran una serie de iniciativas que contribuyen a reducir la violencia en los centros escolares (Gladden, 2002; Gonçalves y Sposito, 2002): – – – –

Democratización de las gestiones dentro de las escuelas. Relaciones positivas entre profesores y alumnos. Medidas que vinculen la escuela con la comunidad. Formación de profesores y alumnos para afrontar los conflictos. © narcea, s. a. de ediciones

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El fenómeno de la violencia depende de un sistema de relaciones interpersonales donde las emociones y los sentimientos están presentes. La violencia obstaculiza la autorrealización humana. El diálogo tiene que ser el estandarte para la resolución de situaciones violentas.

Panorama de la situación en España La situación en los centros educativos en nuestro país, presenta una problemática diferente según Comunidades Autónomas. Las últimas investigaciones constatan que se ha producido un cierto incremento de los conflictos y las conductas agresivas y violentas en la última década. Esto está causando una gran preocupación no sólo en los padres y profesores sino también en toda la sociedad. A continuación se presentan otras investigaciones realizadas sobre el tema que nos ocupa. Defensor del Pueblo (2007), consciente de la embergadura del problema, encargó un estudio a un equipo de investigadores para recoger información de los centros educativos de todo el Estado Español, a fin de conocer la realidad con mayor precisión y tomar las medidas oportunas. El estudio cuyo título es “Violencia escolar: el maltrato entre iguales en la Educación Secundaria Obligatoria 1999-2006” fue realizado en trescientos centros escolares, elegidos de acuerdo a tres variables: contexto (rural-urbano), titularidad (pública-privada) y distribución proporcional en las diferentes comunidades autónomas. El objetivo general de la investigación era determinar las principales magnitudes del fenómeno del maltrato entre iguales en el contexto de la Enseñanza Secundaria Obligatoria en España en relación con la situación descrita en el estudio empírico llevado a cabo en el año 2000. A continuación indicamos algunos de los resultados más relevantes: – Algo más de una décima parte del alumnado indica ser ignorado. La exclusión activa que representa el que a alguien no se le permita participar es experimentada por un 8,6% de los sujetos. – Las agresiones verbales son las más mencionadas como conductas sufridas por el alumnado de secundaria. Los motes que ofenden o ridiculizan son utilizados por más de la cuarta parte. El 23,2% indica © narcea, s. a. de ediciones

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que a veces recibe insultos y un 3,9% que los recibe en muchas ocasiones. El 31,6% afirma ser objeto de conductas de “hablar mal de él o ella”. – Existe gran diferencia entre la incidencia de las distintas conductas que suponen una agresión física (propiedad de las víctimas que las esconden, las roban o las rompen). Existe un mayor número de participantes que señalan ser objeto del primer tipo, así lo señalan el 16%. El 6,3% indican que se las roban y el 3,5% que se las rompen. – Las amenazas para meter miedo son padecidas en mayor porcentaje, así lo manifiesta el 6,4% del total de la muestra. El 0,6% y el 0,5% indican que reciben amenazas para obligarles a hacer cosas contra su voluntad o son amenazados con armas, respectivamente. Un 0,5% de los alumnos es objeto de chantaje. El acoso sexual lo mencionan un 0,9%. – El orden de frecuencia con la que presencian los distintos tipos de abusos por parte de los testigos coincide básicamente con el de los agresores, atendiendo a grandes categorías de maltrato y a la ocurrencia total. La exclusión social y la agresión verbal en sus distintas manifestaciones son señaladas por los testigos como las formas más frecuentes de maltrato. Este estudio presenta un resumen indicando los resultados de incidencia en los que se consideran sus aspectos fundamentales. Son los siguientes: – Todos los tipos de maltrato estudiados tienen lugar en los centros escolares españoles de secundaria, si bien, con un nivel de incidencia muy distinto. – Asumiendo las dificultades que entraña el hablar de “gravedad”, “acosar sexualmente”, “amenazar con armas” y “obligar a hacer cosas mediante amenazas” son las formas de maltrato menos frecuentes, lo que, sin embargo, no les quita importancia alguna. Por otra parte, los “abusos verbales” y las conductas de “exclusión social”, cuya negativa repercusión está reiteradamente comprobada, son mencionados por porcentajes inadmisiblemente altos de alumnas y alumnos como víctimas. © narcea, s. a. de ediciones

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– A pesar de que existen algunas variaciones dependiendo de que el alumnado responda como víctima, agresor o testigo, se aprecia una pauta general según la cual los abusos más frecuentes tienen que ver con distintos tipos de “agresiones verbales” y de exclusión social”, seguidos por un tipo de “agresión física indirecta” (esconder cosas). – En otro orden de importancia se encuentran “la intimidación por amenazas”, “la agresión física directa” (pegar) y “las agresiones físicas indirectas” relacionadas con robos y destrozos. Por último, con frecuencias claramente inferiores, “obligar a otro a hacer cosas que no desea mediante amenazas”, “acosar sexualmente” y “amenazar con armas”. – Las alumnas y alumnos que se declaran víctimas, atendiendo a la incidencia más esporádica (a veces), son menos que los que se confiesan agresores en las categorías de “exclusión social”, “agresión verbal” y conductas de “pegar”. Sin embargo, en las categorías restantes son menos las y los estudiantes que reconocen agredir a otros que quienes dicen ser agredidos. Ello parece indicar que son más los escolares que reconocen ser autores de conductas menos graves en comparación con otras de mayor gravedad. – La frecuencia con la que se llevan a cabo algunas de estas formas de maltrato sirviéndose de determinadas tecnologías de la información, como los teléfonos móviles o la Red, es baja en comparación con el resto de los datos de incidencia. Ramirez (2005) aporta algunos datos de interés, referidos a distintos aspectos, que consideramos conveniente mencionar. Respecto al clima del centro – Los profesores manifestan, mayoritariamente, sentirse muy bien en el centro y mantener buenas relaciones con sus compañeros (87,3%) y con sus alumnos (85,6%). Éstos se muestran algo más críticos y sólo un 56,3% declara estar de acuerdo en que las relaciones entre profesores y alumnos son satisfactorias. – Los profesores de Primaria cuentan más con sus alumnos para elaborar las normas de clase (81,6%) que los de Secundaria (48,1%). © narcea, s. a. de ediciones

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Sólo el 34% de los alumnos de Secundaria afirman ser tenidos en cuenta por sus profesores. – Los miembros de la comunidad educativa, en general, están satisfechos con las normas existentes en el centro, en primer lugar los padres. – Un porcentaje muy elevado de maestros de Infantil y Primaria (90,2%) consideran que ellos mantienen, normalmente, el orden en clase. En Secundaria, declaran lo mismo el 72,4% de los encuestados. – La mayoría de los profesores (77,1%) y de los alumnos (61,5%) declaran que el centro tiene entre sus objetivos enseñar a los escolares cómo relacionarse de forma positiva con los demás. Respecto al tipo de conflicto – Tanto profesores como alumnos creen que las conductas agresivas más habituales entre alumnos son el insulto y el aislamiento social. – La falta de respeto hacia los profesores y la conducta disruptiva en el aula aparecen como los comportamientos negativos más habituales de los alumnos hacia sus profesores. En esta afirmación coinciden tanto profesores como alumnos, aunque estos últimos creen que la incidencia no es tan alta como la expresada por sus profesores. – El 22,6% de los profesores ha observado que alguna vez sus compañeros han ridiculizado a sus alumnos y el 14,4% que han tenido manía a algún alumno. La opinión de los alumnos, al respecto, es algo más crítica con los profesores. La mitad de ellos manifiestan que alguno de sus profesores les ha tenido manía y el 38% que le han ridiculizado en alguna ocasión. Respecto a la causa de los conflictos y la forma de afrontarlos – Los profesores piensan en un 87,3%, que la causa principal de los conflictos es la alta permisividad que existe en las familias. Los padres y los alumnos, sin embargo, no creen que este factor sea el más importante en la aparición de conflictos en los centros. Sólo señalan esta opción un 38,3% de los padres y un 48% de los alumnos. – En lo que sí coinciden todos (padres, profesores y alumnos) es en considerar la presencia de alumnos conflictivos como una de las © narcea, s. a. de ediciones

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principales causas de los problemas de convivencia en los centros (53,6%, 75,7% y 79,4%, respectivamente). Por otro lado, el profesorado no cree ser responsable de los conflictos que se producen en los centros. Las familas opinan lo mismo. Los profesores (68,4%) y los padres (53,6%) consideran que los conflictos que surgen en el centro son resueltos de manera justa. No opinan lo mismo más de la mitad de los alumnos. Los alumnos creen que no todos son tratados de la misma manera en su clase y los profesores tienen dudas de que todos los compañeros utilicen los mismos criterios para aplicar las normas del centro. En cuanto a la forma de intervenir y abordar los conflictos, los profesores (64,1%) y los alumnos (50,8%) opinan que habría que actuar con más dureza con aquellos alumnos que causan problemas. Por otro lado, para los profesores, la sanción, el diálogo y los acuerdos son formas que se utilizan casi por igual para resolver conflictos. Para los alumnos (84,7%), la sanción predomina sobre otras estrategias. Existen diferencias de opinión entre profesores, alumnos y padres en cuanto a la atención que estos últimos prestan a las actividades escolares de sus hijos. Mientras que los profesores consideran que no prestan la suficiente atención, los padres afirman colaborar de forma habitual con las tareas de sus hijos y los alumnos, por su parte, se sitúan en una posición intermedia. Los profesores creen que la comunicación entre padres e hijos es escasa y que la convivencia en la familia se ha deteriorado en los últimos años. Ante una situación de maltrato a algún compañero, el 70% de los alumnos afirman adoptar un papel activo, defendiendo a la víctima. Se ha demostrado que los alumnos que pasan parte de su tiempo con amigos tienen menos probabilidades de ser víctimas. Con la edad, el apoyo a las víctimas disminuye considerablemente.

Los estudios ponen de relieve que las escuelas eficaces que están orientadas hacia el éxito y los mayores logros académicos, minimizan el absentismo escolar y el maltrato. Del mismo modo que se ha constatado que tener buenos amigos es una garantía contra el maltrato, puesto que © narcea, s. a. de ediciones

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supone un escudo protector. La defensa ejercida por el grupo de iguales es mayor en Educación Primaria que en Secundaria. La violencia entre compañeros es más un problema de desequilibrio de poder que de satisfacción natural de necesidades. Es importante observar qué tipo de refuerzo aportan los iguales. Si fomentan conductas de apoyo a la agresión o a la buena convivencia. Fernández y Quevedo (1992) realizaron un estudio en el que mostraban las justificaciones externas que los alumnos, de edades comprendidas entre 14 y 15 años, describen como instigadoras o provocadoras: gordura, defecto físico, delgadez, pobreza-suciedad, vestimenta inadecuada (no ir a la moda), racismo, ramificaciones familiares (enfrentamiento entre las familias de los involucrados), ruptura de pareja, alumno-profesor. Se ha demostrado que la apariencia física puede provocar situaciones de riesgo, aunque no necesariamente de agresión. Estudios realizados, entre otros por Olweus (1998) y Ortega y otros (1998) indican que la frecuencia de agresión es mayor en el hombre (en torno al 65%) que en la mujer (en torno al 15%). El tipo de agresión es más física en el hombre y más psicológica en la mujer. En cuanto a los niños que habían sido testigos de violencia en el hogar, la probabilidad de provocar maltrato a los iguales, era tres veces superior a la del resto de sus compañeros. Para finalizar, indicar que en España se han realizado estudios sobre maltrato entre escolares desde 1980. El primer estudio realizado sobre maltrato entre iguales vino de la mano de Olweus en Escandinavia. Posteriormente se desarrollaron investigaciones en Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Japón.

Rasgos identificadores de conductas conflictivas Existen una serie de comportamientos que pueden ayudar al profesor a identificar posibles conductas conflictivas. Se han clasificado en cuatro grandes apartados: conductas disruptivas, conductas indisciplinadas, desinterés académico y conductas antisociales. © narcea, s. a. de ediciones

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Conductas disruptivas Las conductas disruptivas son comportamientos persistentes, realizados por el alumno para boicotear la labor del profesor y de los compañeros, así como para generar un mal clima en el aula. Se trata de un conjunto de conductas inapropiadas que persiguen alterar la vida del aula. Algunos ejemplos son: levantarse continuamente, preguntar insistentemente al profesor, actuar de manera impulsiva, molestar a los compañeros, provocar ruidos, hacerse el gracioso, ser impertinente, amenazar, ser mal educado, hacer preguntas absurdas, vestirse de forma grotesca, etc. Se trata, en suma, de tácticas para tantear a los profesores y saber qué camino han de seguir. En general, los alumnos manifestan este tipo de conductas por las siguientes causas: llamar la atención, obtener poder, deseo de venganza y asumir que no se puede esperar otra cosa de él/ella. Estas conductas influyen directamente en el buen funcionamiento de la clase, en el clima y en el rendimiento escolar. El profesor no debe mostrar ni enfado, ni confusión, sino tratar de ignorarlas. Un buen clima en el centro estimula las conductas prosociales.

Conductas indisciplinadas Este tipo de conducta no es innata, sino que se va aprendiendo a través de la experiencia. Hace referencia al desacato al reglamento del centro. Quien las realiza, no tiene la intención de molestar. Son conductas aprendidas previamente a través de la socialización. Algunas manifestaciones de estas conductas son: incumplimiento de normas, desafío o enfrentamiento directo con el profesor, hablar sin pedir permiso, comer en clase, empujar a los compañeros, correr por el pasillo, ensuciar o tirar cosas por la clase. Es importante que el centro dé a conocer las normas de funcionamiento y se recuerden sistemáticamente a lo largo del curso. Por tanto, la indisciplina supone el desacato a las normas de funcionamiento del centro educativo, en menor grado de intensidad que la violencia. Cuando se producen este tipo de conductas, conviene preguntarse si es preciso comenzar con medidas sancionadoras o, por el contrario, orientar © narcea, s. a. de ediciones

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los esfuerzos a tomar medidas educativas. Entre ellas cabe destacar la necesidad de explicitar las normas del centro, que tanto alumnos como profesores sepan qué se espera de su comportamiento. Se debe hacer especial hincapié en que todos los componentes de la comunidad educativa conozcan sus obligaciones. Por otro lado, es preciso aceptar la microculturalidad del centro escolar y los comportamientos de patrones implícitos. Es decir, dedicar los esfuerzos más a estimular que a sancionar. La disciplina es inherente a la estructura de poder y se suele confundir con las normas y sanciones del centro escolar. Sin embargo, se manifiesta de forma muy sutíl, dado que está presente en la organización del tiempo, los espacios, la estructura del aula, la selección de contenidos, los métodos que se utilizan, etc. Es un hábito interno que facilita a cada persona el cumplimento de sus obligaciones en orden al bien común. En las instituciones escolares existen una serie de documentos que recogen el modelo educativo y la filosofía, así como las directrices generales que profesores y alumnos deben cumplir. En general, estos documentos no se tienen presentes como elementos directrices de la labor educativa, sino que se convierten en papeles burocráticos que hay que cumplimentar, por lo que se desvirtua su finalidad y no se utilizan para regular la vida del centro. Cuando los alumnos conocen bien las normas de funcionamiento del centro se producen menos actos de indisciplina. Es importante hacer consciente al alumno de que el incumplimiento de las normas tiene consecuencias para todos, incluido el trasgresor. Si en el centro existe indisciplina y el alumno no percibe que se preocupan por corregirla, ésta tenderá a incrementarse. La elaboración de las normas de funcionamiento del centro propicia el debate sobre la construcción de valores comunes en el centro educativo. La finalidad se cifra en orientar el comportamiento. Con ello se reduce la incentidumbre, la confusión y la inseguridad. © narcea, s. a. de ediciones

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Desinterés académico Es un rechazo al aprendizaje escolar, que se manifiesta a través de diversas conductas como: llegar tarde a clase, no traer terminados los deberes de casa, no prestar atención a las explicaciones del profesor, terminar antes de tiempo, etc. Este tipo de conducta no molesta a los compañeros, pero perturba al profesor. Existe una estrecha relación entre el desinterés académico y las conductas indisciplinadas y disruptivas. En este tipo de desinterés inciden diferentes aspectos sociales, familiares y escolares. • Sociales – Cultura de la inmediatez. Implica conseguir resultados en el momento presente con gratificaciones inmediatas. Sin tener en cuenta que la educación exige un proceso a largo plazo. – No se valora la educación. Existen ciertos contextos en los que la educación se relega a un plano secundario, dado que cobran mayor relieve los aspectos económicos. En determinados lugares la agresividad y la competitividad se consideran valores. – La exigencia de los derechos y el olvido de las obligaciones. • Familiares – Bajas expectativas de los padres respecto al rendimiento escolar de sus hijos. – Diferencia entre los niveles educativos de los padres y de los hijos. – Falta de exigencia y carencia de hábitos de estudio en el ámbito familiar. – Desinterés y despreocupación de los padres por los aspectos educativos de los hijos. • Escolares – Promoción automática de curso, sin alcanzar los niveles básicos exigidos. – Expectativas del profesor sobre el alumnado. – Autoconcepto académico negativo del alumno. – Segregación u olvido de algún alumno, que pasa desapercibido. © narcea, s. a. de ediciones

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– Inadecuación entre el curriculum y las propuestas medodológicas. – Niños que acceden a la escuela procedentes de otras culturas con niveles educativos diferentes.

Conductas antisociales Las conductas antisociales atentan contra la integridad física o psíquica de los demás. Como conductas de este tipo se pueden mencionar: destrozo del mobiliario del centro, robos, vandalismo, la mentira, confrontaciones raciales, el consumo de drogas, las agresiones, etc. Normalmente, los que presentan estas conductas suelen proceder de familias desestructuradas y/o marginadas. Este tipo de conductas se manifiestan tanto en la escuela como fuera de ella. Los sujetos suelen expresar hiperatividad, falta de habilidades sociales, retraso escolar, etc. Se suele tener la tendencia de dar por supuesta la conducta adecuada y a prestar atención solamente cuando un niño actúa o se porta mal. En todas las aulas existen alumnos que causan disturbios, existen conductas que si son corregidas a tiempo no generan ningún problema a largo plazo. Si bien, muchas otras, si no son atajadas a tiempo pueden provocar un mal clima escolar.

El Bullying en nuestras aulas. La violencia invisible Se ha incrementado en los últimos años la violencia entre pares, hasta llegar a formar parte del curriculum oculto. El maltrato o bullying se define de modo genérico como un abuso sistemático de poder. De modo más concreto se entiende como un comportamiento intencional y reiterado, realizado por un individuo o grupo que pretende dominar, provocando deliberadamente daño o miedo en sujetos más débiles, sin una razón que lo justifique. Hace alusión a conductas poco visibles, soterradas, que provocan en las víctimas un sometimiento e indefesión, con consecuencias físicas y/o psicológicas. El concepto de bullying se utiliza en el mundo anglosajón, en tanto que en el escandinavo se prefiere hablar de mobbing. © narcea, s. a. de ediciones

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El bullying hace referencia a comportamientos inadecuados en niños y jóvenes. Se trata de una situación de indefensión, una violencia prolongada que se repite constantemente. Entre las conductas que reflejan el bullying se pueden mencionar: golpear a un compañero o compañera, hacerle burlas o bromas, ignorarle, no hacerle caso o apartarle. Es una conducta persecutoria, que puede ser de carácter: – Físico: robar, dañar las pertenencias, pegar, etc. – Verbal: insultar, contestar de modo amenazador, poner motes, etc. – Indirecto: fomentar la exclusión social de la persona, comentar aspectos de la persona dañada de manera peyorativa. La agresión continuada da lugar al maltrato. Según Greene (2000) los rasgos que caracterizan el maltrato son: • El intimidador pretende inflingir daño o miedo a la víctima. • La agresión tiene lugar en repetidas ocasiones. • La víctima no provoca el comportamiento del agresor, que hace uso de la violencia física y/o verbal. • El maltrato tiene lugar en grupos sociales cercanos. • El agresor es más poderoso que la víctima. Para que una agresión se convierta en maltrato, Olweus (1978) señala que debe cumplir una serie de requisitos: a) La acción tiene que ser repetida, ha de haber ocurrido durante un tiempo prolongado. b) Existe una relación de desequilibrio de poder, de indefensión, víctima-agresor. No puede referirse a una pelea entre dos individuos en igualdad de condiciones. c) La agresión puede ser física, verbal o psicológica. Física referida a agresiones del cuerpo; verbal referida a insultos, motes, burlas, etc; y psicológica referida al aislamiento, rechazos, chantajes, etc. En el bullying existe intención expresa de hacer daño a otro, inocente, que no ha hecho nada para provocar la agresión. Entre los rasgos que contribuyen a identificar este fenómeno, podemos mencionar: © narcea, s. a. de ediciones

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Relación asimétrica de carácter físico, psíquico o social. Conductas de agresión. Estatus establecido (agresor, víctima). Constancia y persistencia de la conducta. Sufrido por la víctima. Puede tener lugar entre dos alumnos o existir el matonismo grupal. Hostigar sin provocación alguna.

La víctima, al estar sometida constantemente a agresiones de todo tipo, sufre un deterioro del autoconcepto y de la autoestima, lo que le lleva a perder la confianza en sí misma.

Resolución de conflictos y mediación escolar La mediación se considera como una de las modalidades más adecuada para la resolución de conflictos en el ámbito escolar. Es la más viable, flexible y adaptable a las necesidades del alumnado. Se viene utilizando con éxito desde hace más de una década en diversos países. Entre sus objetivos se destacan: ✓ Promover la gestión positiva de los conflictos. ✓ Facilitar acuerdos constructivos. ✓ Pacificar las partes y reducir agresiones. ✓ Crear un clima escolar pacífico y constructivo. ✓ Fomentar la solidaridad, la confianza mutua, la afirmación personal y las capacidades de compartir sentimientos y experiencias. ✓ Aliviar tensiones generadas por disputas. ✓ Abrir la posibilidad de relaciones futuras. La mediación escolar tiene un gran valor educativo, al partir de una perspectiva constructiva y positiva. Respeta los sentimientos e intereses de los implicados y, sobre todo, contribuye a la formación individual y grupal. Siguiendo a Smith et al. (2002), destacamos los siguientes aspectos positivos de la mediación: © narcea, s. a. de ediciones

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• Contribuye a crear en el centro un ambiente más relajado, que facilita la dinámica educativa. • Fomenta el desarrollo de actitudes de respeto y de valoración del otro. • Favorece el conocimiento de los valores, intereses, necesidades y sentimientos, tanto individuales como colectivos. • Al buscar soluciones satisfactorias para todos los implicados en el conflicto, aumenta las actitudes cooperativas y disminuye el número de sanciones y/o expulsiones. • Propicia y favorece la comunicación, la capacidad de diálogo, la escucha activa y las relaciones interpersonales. Es importante que los acuerdos adoptados en la mediación no finalicen exclusivamente en acciones individuales puntuales, sino que deben ampliarse a todo el medio escolar a través del fomento de estrategias socializadoras de resolución de conflictos. El mediador escolar debe tener capacidad para adaptarse a los cambios, así como ser autónomo, defensor de la pluralidad de valores y de opciones morales. Del mismo modo, se caracterizará por un espíritu cooperativo y un pensamiento abierto para ser capaz de comprender la diversidad y complejidad de las diferentes situaciones problemáticas que se puedan llegar a vivir. Es importante que el mediador no se quede conforme cuando las partes alcancen un acuerdo, sino que es imprescindible realizar un seguimiento a lo largo del tiempo, a fin de verificarlo. Cuando un grupo-clase es capaz de buscar respuestas a los problemas planteados, crece social y afectivamente. Contribuir a la resolución de problemas nos hace más responsables.

La educación entre pares. El alumno ayudante y mediador escolar A medida que aumenta la edad de los alumnos, se incrementan los conflictos entre pares y con los adultos. Éstos presentan una incidencia diferencial según los niveles educativos. El proceso de identificación que el niño tiene con la familia, a medida que avanza la edad, concretamente en la adolescencia y juventud, se va trasladando al grupo de iguales. © narcea, s. a. de ediciones

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El conflicto puede degenerar en ocasiones en violencia. La violencia entre compañeros es más un problema de desequilibrio de poder que de satisfacción natural de necesidades. Es importante observar qué tipo de refuerzo aportan los iguales. Si fomentan conductas de apoyo a la agresión o a la buena convivencia. La mediación entre pares tiene como finalidad el fortalecimiento de los alumnos, en todas las etapas y en su puesta en práctica. Este proceso de mediación para la resolución de conflictos favorece la generosidad, la prosocialidad, la tolerancia y la solidaridad. El mediador tiene que ser una persona elegida y respetada por el resto del grupo, con autoridad moral. La asunción de este rol tendrá un carácer voluntario. Si bien, el profesor deberá efectuar un seguimiento del proceso. Todo mediador debe ser formado en técnicas de resolución de conflictos y de negociación. Pueden ayudarle estrategias como el aprendizaje activo, el juego de roles y el aprendizaje basado en la resolución de problemas. Este modo de proceder va creando en el centro educativo una nueva cultura más participativa, donde se tengan en cuenta, en su justa medida, las opiniones de las partes. La mediación escolar tiene una función formativa y preventiva, tanto a nivel individual como grupal. Es una clave de éxito importante en la resolución de conflictos, dado que los alumnos presentan una menor escala de inhibición, afrontan las situaciones con nobleza y son capaces de poner de relieve sus diferencias y problemas a fin de buscar soluciones adecuadas. Si cuentan con una predisposición positiva «entre pares». Diversas investigaciones confirman la eficacia de la mediación entre iguales, no sólo por el nivel de acuerdos que alcanzan los implicados, sino por la capacidad de búsqueda de alternativas para afrontar los conflictos de forma no violenta. Del mismo modo, se ha demostrado que los alumnos que han aprendido teoría sobre los conflictos la han asimilado y aplicado a los diferentes contextos. La mediación entre pares no sólo desarrolla un sentido de cooperación y solidaridad entre los alumnos, sino que además, del mismo modo, ayuda a eliminar la ira y los conflictos, a la vez que mejora la convivencia. Entre las posibilidades que ofrece se pueden mencionar: © narcea, s. a. de ediciones

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– Promueve el desarrollo personal de los implicados. – Es un modo de afrontar las necesidades psicosociales entre el grupo de iguales. – Fomenta el cuidado y apoyo entre compañeros. – Fortalece el clima emocional del centro. – Ante la existencia de un problema, se desarrollan relaciones más estrechas y sólidas. Este tipo de mediación desarrolla las habilidades sociales (escucha, conocimiento del otro, atención a los argumentos ajenos, percepción diferencial de un problema, justificar situaciones, etc.), favorece el pensamiento crítico y la creación de un clima escolar posibilitador del aprendizaje. Aspectos muy relacionados con los valores sociales del currículo son los temas transversales: educación para la paz, la convivencia, la solidaridad... El mediador de pares no debe tomar decisiones sino implementar un proceso en el que todos ganen. Esta práctica, contribuye a que se formen más alumnos como futuros mediadores escolares, haciéndoles partícipes como ayudantes en el proceso de mediación. Esta figura debe ser, en todo momento, modelo de apoyo y cooperación. Su sinceridad y respeto a los demás presidirá el proceso de resolución de conflictos. Cuando surge un conflicto entre los alumnos (en los que se han manifestado conductas violentas), un modo de repararlo es que el mediador trate de que el infractor repare su acción compensando, de formas diferentes, al agredido, tratando de responsabilizarle de su propias acciones. En primer lugar se llevará a cabo una acción individual a fin de llegar a una conciliación entre el agresor y el agredido, para buscar entre todos la mejor solución. A continuación el agresor debe reparar a la víctima y, si hubiera lugar, realizar acciones solidarias en beneficio de la comunidad.

El papel del profesor El profesor juega un papel relevante ante los conflictos del aula. En este sentido, su comportamiento es clave en la prevención de los mismos. © narcea, s. a. de ediciones

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Si los alumnos observan que se inhibe ante una situación problemática, éstos se desorientarán, aplaudirán y tenderán a repetir o incrementar conductas violentas. El profesor nunca debe inhibirse y es preciso que denuncie esta situación ante el resto de la clase. Existen algunos indicadores que pueden alertar al profesor de la aparición de conductas no deseables, entre los que se pueden mencionar: – Los intimidadores presentan conductas más frecuentes de ataque al profesorado. – Las víctimas muestran falta de habilidades sociales, desinterés académico, conductas disruptivas y conductas agresivas hacia los demás. El método de control de la clase que utilice el profesor es significativo a la hora de favorecer el clima del aula. Si el alumno percibe que el profesor posee autoridad moral y capacidad de controlar el aula, contrarrestará los problemas derivados del conflicto y/o la violencia. El profesor utilizará diversas metodologías con el fin de mantener la atención de los alumnos y fomentar el aprendizaje. Para ello, debe entender el aula como un espacio abierto en el que fluya la comunicación y el trabajo en grupo. La exposición del profesor sigue desempeñando un papel esencial, si bien, se alternará con la utilización de medios audiovisuales, paneles de expertos, talleres, discusión de casos, etc. Es importante que tenga en cuenta que las metodologías participativas posibilitan una responsabilidad compartida. De este modo, el alumno se sentirá protagonista y responsable de sus actos. Por tanto, el profesor velará por un reparto equitativo y rotatorio de responsabilidades, de manera que todos los miembros del aula vivencien diferentes roles. No debe olvidarse que la metodología y la presentación de las diferentes actividades, desempeñan un papel importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El desarrollo de la clase será más motivador si el profesor procura: – Realizar agrupamientos diversos, es decir, facilitar que los alumnos realicen trabajos en equipo, reuniéndose no sólo por afinidades, sino también en función del objetivo que se pretenda conseguir. El pro© narcea, s. a. de ediciones

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fesor vigilará la interrelación del trabajo en equipo en orden a que todos los alumnos colaboren en la realización de la tarea y no recaiga ésta sobre unos pocos. – Variedad de actividades que contribuyan a mantener el interés y la atención. De este modo, se evitará caer en la rutina y el aburrimiento de hacer siempre lo mismo. Dentro de las actividades se deben definir con claridad los objetivos que se persiguen, así como los pasos a seguir para la realización de las mismas. Es importante que el profesor controle el aula desde principios de curso. Para ello, organizará la clase teniendo en cuenta (Fernández, 2004): • La estructura y el proceso de instrucción que promueva el orden, así como la implicación de los alumnos en la tarea escolar. Que los alumnos trabajen de acuerdo con una metodología activa y orientadora del proceso de enseñanza-aprendizaje. Un ambiente ordenado es el resultado de la habilidad del profesor para guiar la actividad, de la calidad de las relaciones interpersonales y del modo en que se desarrollan las actividades. • Importancia de las primeras semanas de clase. Desde el primer día se marcarán las normas de funcionamiento del aula, así como las expectativas que se quieren alcanzar y las demandas que se le van a exigir al alumnado. El profesor, en estos primeros días, mostrará autoridad impregnada de asertividad, con el fin de clarificar el prodecimiento a seguir, así como la relación profesor-alumno. Se debe generar un clima en el que los alumnos perciban que a la institución educativa se va a aprender; de lo contrario aparecerán comportamientos disruptivos que, si se prolongan en el tiempo, impedirán la consecución de estos objetivos y pueden generar comportamientos violentos. • Consistencia en la actuación del profesor. Se trata de mantener unos criterios de comportamiento, que proporcionen seguridad al alumno. La inconsistencia en la conducta del profesor puede provocar enfrentamientos. Por el contrario, el favoritismo por determinados alumnos se puede percibir como una injusticia que lesiona la autoridad del profesor. Ante situaciones de disrupción, no se debe llamar la aten© narcea, s. a. de ediciones

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ción dentro del aula, delante del retos de los compañeros. Es mejor hacerlo, de manera individual, una vez haya finalizado la clase. • Comportamientos no verbales. Se señalan a continuación comportamientos no verbales que pueden facilitar al profesor el control del aula, a la vez que se logra una mejor comunicación con el alumnado. Estos comportamientos son: – El movimiento del profesor por todo el aula, evitando permanecer sentado en su mesa. – Si algunos alumnos hablan, es más recomendable acercarse suavemente e invadir su espacio y tocarle en el hombro, que mandarles callar. Es importante que el profesor mantenga pausas de silencio hasta que tomen conciencia de que deben prestar atención. – Ignorar, en la medida de lo posible, las conductas disruptivas, siguiendo la dinámica de la clase, con el fin de no reforzarlas. Recordar, si es preciso, las normas generales de comportamiento que deben regir en el aula, en orden a un mejor aprovechamiento académico. El reto que se les presenta a los profesores consiste en buscar el modo, manera y momento más adecuado para intentar resolver los conflictos desde una óptica educativa. Intentar romper la espiral de violencia y potenciar actitudes, habilidades y destrezas orientadas a fomentar la convivencia. Se presentan, seguidamente, algunas sugerencias sobre cómo puede intervenir el docente para afrontar el comportamiento disruptivo de los alumnos, cuando éstos presentan determinadas actitudes como: – Llamar la atención. Cuando el alumno llama la atención, el profesor debe ignorarlo y reforzarlo cuando actúa correctamente. No irritarse, sino mantener serenidad y calma. – Necesidad de manifestar que mandan y se pueden salir con la suya. El profesor intentará ignorar el comportamiento y, al finalizar la clase, hablará en privado con el alumno para aclarar la situación, sin herirle ni humillarle. – Ante el deseo de venganza del alumno. El profesor debe fomentar la autoestima y sus cualidades positivas. Puesto que si se valora a sí mismo, dejará de molestar a los demás. © narcea, s. a. de ediciones

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– Si un alumno muestra incapacidad asumida. Debe asignarle tareas con un nivel de dificultad adecuado, de modo que pueda realizarlas sin dificultad, con el fin de potenciar su reconocimiento y valía personal. – Si la indisciplina persiste en el aula, el profesor estimulará más que presionará al alumno en la toma de decisiones; fomentará el razonamiento lógico más que el castigo, y tomará conciencia del papel que desempeña en relación a los alumnos y la influencia que puede ejercer en ellos. El docente se esforzará en trabajar con los alumnos desde la diversidad, con los medios y recursos de que dispone. Puede utilizar diversas técnicas de grupos para la resolución de conflictos y fomentar la convivencia entre el grupo de iguales. Las técnicas sirven para: ✓ Desarrollar nuevas habilidades para la resolución de problemas. ✓ Enseñar a enfrentarse con las dificultades del aula; lo que les capacitará para resolver posteriormente los problemas que se les presenten en la vida adulta. ✓ Construir relaciones humanas más firmes, dado que se han amasado en la interacción cotidiana en la que siempre se hayan presentes problemas y oportunidades. ✓ Ayudar a conocerse mejor a uno mismo y a los demás. ✓ Desarrollar la creatividad para resolver problemas. ✓ Enseñar a respetar la opinión de los demás y ayudar en la toma de decisiones. ✓ Fomentar el pensamiento reflexivo y la capacidad de elaborar argumentos y desarrollar una mente crítica. El profesor dedicará un especial esfuerzo a trabajar los conflictos próximos, cercanos a la vida cotidiana del alumno, en el momento en que se inicien (microanálisis). En tanto que en los niveles superiores, sin descuidar este punto de partida, puede ampliar el círculo con el fin de analizar otros conflictos más lejanos (macroanálisis). Intentando siempre que los alumnos se comprometan de algún modo en la búsqueda de soluciones. © narcea, s. a. de ediciones

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Lo importante no es que el profesor resuelva los conflictos, sino que los alumnos aprendan a resolverlos, para que, posteriormente, sean capaces de dar respuesta a otros problemas que vayan surgiendo en la vida. Para que el profesor pueda dar respuesta, de manera eficaz a estas situaciones, debe formarse en habilidades sociales, lo que contribuirá a una mejor relación y favorecerá las relaciones con los compañeros. Se ha constatado que los profesores que tienen un autoconcepto elevado de sí mismos, se aceptan y están orgullosos de cómo son, están mejor preparados para fomentar en los alumnos su auotestima y autoconcepto, de una manera positiva. Este perfil de profesionales valora a los alumnos como personas, los respeta, estimula y apoya. Según las investigaciones realizadas por Trianes (2000), para lograr el buen desempeño en la tarea del profesor, se debe prestar atención a: demostrar respeto y trato afable al alumno, valorarlo individualmente y ayudarle en sus problemas personales y académicos. Cuando se producen situaciones conflictivas en un centro es muy importante que los profesores actúen de modo coordinado, en orden a la resolución del problema. El claustro de profesores, desarrollará estrategias coherentes de actuación, tanto en el centro como en las aulas, con el fin de restablecer el clima educativo. La intervención debe ser multifacética, al igual que las causas que generaron el problema, por lo que se hace imprescindible el apoyo de todo el profesorado. Se deberá llegar a una conciencia colectiva de las diferentes posturas que existen ante el análisis y la resolución de los conflictos. Para restablecer el orden en el centro, se introducirán mejoras en el Plan de Acción Tutorial. Es importante prevenir los problemas de convivencia, tratando de actuar de manera conjunta. Si, a pesar de todo, se producen situaciones problemáticas se puede aplicar el modelo de sanción/derechos y deberes, con el fin de mejorar el clima del centro; teniendo en cuenta su idiosincrasia. Los educadores en general y el profesor en particular deben comprometerse a formar personas creativas, autónomas e independientes, a través de la una construcción racional del conocimiento. Es importante © narcea, s. a. de ediciones

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prestar una especial atención al desarrollo de los valores cívicos y democráticos que se deben aprender en las aulas. Los valores se desarrollan por ósmosis, creando un clima adecuado en el que los alumnos tienen la oportunidad de vivenciarlos.

A modo de síntesis Se han incrementado los conflictos y las agresiones entre los adolescentes y jóvenes, tanto dentro como fuera de la escuela. De modo que ha llegado a ser una preocupación en todos los ámbitos sociales. En el centro escolar se reflejan como en un espejo los conflictos de la sociedad. Las causas generadoras son tanto endógenas (internas) como exógenas (externas), por lo que es importante analizarlas desde esta doble óptica. Un aspecto esencial es intentar prevenir los conflictos y, si éstos se han producido, analizarlos e intervenir desde sus inicios. A medida que el conflicto se prolongue en el tiempo será más difícil su resolución. Diversas investigaciones ponen de relieve que las conductas de maltrato entre iguales que se suelen producir en los centros escolares del territorio español, de un modo global, son: insultos, amenazas y exclusión social. En este capítulo, se contemplan las conductas que pueden ayudar al profesor a identificar a los alumnos implicados en algún tipo de conflicto. Concretamente: las conductas disruptivas, las conductas indisciplinadas, el desinterés académico y las conductas antisociales. También se hace alusión a conductas poco visibles, soterradas, que provocan en las víctimas un sometimiento e indefensión, con consecuencias físicas y/o psicológicas. La mediación es una metodología de intervención en el centro escolar. Presenta un gran valor educativo, dado que respeta los sentimientos e intereses de los implicados. La medación entre pares, constituye una vía importante para la resolución de conflictos. Promueve el desarrollo personal y fomenta el apoyo entre los compañeros. En este sentido, la labor del profesor es esencial en la resolución de conflictos. Ésta debe centrarse, principalmente, en la búsqueda de las vías más adecuadas para dar respuesta a los problemas que vayan surgiendo. © narcea, s. a. de ediciones

4. Técnicas para trabajar la no violencia y la resolución de conflictos Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa. MAHATMA GANDHI

Aprender a convivir exige cultivar actitudes de apertura, un interés positivo por las diferencias y un respeto por la diversidad, enseñando a reconocer la injusticia, adoptando medidas para superarla, resolviendo las diferencias de manera constructiva, y pasando de situaciones de conflicto a la reconciliación y a la reconstrucción social. En la sociedad actual, se valora cada vez más la capacidad de diálogo, de relación, de comunicación, en suma, de convivencia. Por ello, en este capítulo se presentan una gran variedad de técnicas, con el fin de ofrecer al profesor recursos metodológicos y didácticos variados a los que puede acudir en el momento que lo precise, para trabajar en el aula el tema que nos ocupa y que hemos venido desarrollando en los capítulos anteriores.

Sugerencias para aplicar las técnicas Las técnicas de resolución de conflictos contribuyen a clarificar el concepto, así como a desarrollar conocimientos, valores, creencias y actitudes. Por ello desempeñan un papel relevante como instrumento de intervención en clase. La selección de las técnicas corresponde, por lo general, al profesor, líder o coordinador del grupo, exceptuando aquellas ocasiones en que se haya decidido de antemano otro modo de proceder. © narcea, s. a. de ediciones

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Dependiendo de diversas variables y de las circunstancias que rodeen al grupo, se seleccionará aquella que se considere más apta para ese momento en función de distintas variables: • Los objetivos perseguidos. Se podrá llevar a cabo la técnica siempre y cuando éstos estén bien definidos y sepamos con claridad hacia dónde nos queremos dirigir. • La madurez y entrenamiento del grupo. Para desarrollar cualquier técnica se tendrá en cuenta si los miembros del grupo tienen familiaridad con el trabajo conjunto, puesto que las técnicas varían en complejidad y naturaleza. Con los grupos recién constituidos convendrá seleccionar las técnicas más simples. • El tamaño del grupo. El comportamiento del grupo depende, en gran medida, del tamaño. Cuando el número de sujetos es menor, la cohesión, interacción y confianza suele ser mayor, por lo que es más fácil que se llegue al consenso. Los grupos grandes se suelen subdividir en grupos más pequeños con el objeto de que el número de integrantes no suponga una barrera. Exigen mayor capacidad y experiencia del coordinador. • El ambiente físico y el tiempo. El contexto en el que se vaya a realizar la técnica así como el tiempo del que se dispone son importantes factores a tener en cuenta. El espacio disponible permitirá realizar un trabajo más relajado y los resultados serán más óptimos. Cada técnica requiere de un tiempo para su aplicación, por lo que se deberá saber de qué tiempo se dispone antes de ponerla en práctica y recordar que “las prisas son malas consejeras”. • Las características de los miembros del grupo. Para aplicar una técnica habrá que conocer el momento que vive el grupo, si los miembros están en un momento de receptividad y si las relaciones existentes propician la comunicación y el buen entendimiento entre todos. • El clima del grupo. Dentro del grupo actúan una serie de fuerzas que influyen en el clima. Fuerzas como la ansiedad, el miedo, estar a la defensiva, el rechazo, etc., generan confusión y un ambiente negativo. Por el contrario, la existencia de seguridad, confianza, apertura, el respeto y la aceptación de los demás, provocan unas fuerzas © narcea, s. a. de ediciones

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positivas que ayudarán a la buena consecución de la técnica. Se debe tratar de que la experiencia resulte gratificante y no se tenga la sensación de pérdida de tiempo. • La capacidad del líder o coordinador. Para llevar a cabo una técnica, el coordinador ha tenido que realizar previamente un estudio detenido de la misma y saber si es la más adecuada para cubrir los objetivos perseguidos. En función de los cambios que adopte el grupo se irá optando por técnicas más complejas y novedosas. Se deberá asegurar la comprensión de su aplicación, tratando de llegar al nivel de entendimiento de los participantes, así como realizar una observación continua para comprobar que la actividad se desarrolla con total normalidad. Cuando se pone en práctica una determinada técnica, no podemos olvidar: ➤ Conocer los puntos teóricos de la dinámica de grupos, así como la técnica antes de ponerla en práctica. ➤ Comprobar si el clima del grupo es el adecuado. ➤ Tener clara la finalidad y/u objetivos desde su inicio y comprobar que todos los miembros del grupo lo han entendido. ➤ Motivar al grupo con objeto de que tengan interés por la tarea a desarrollar. ➤ Seguir el procedimiento indicado para el desarrollo de la misma. ➤ Adaptar el lenguaje al nivel de los participantes. ➤ Corregir los errores en el momento en que aparezcan. ➤ Comenzar por la técnica más sencilla si es la primera vez que se utiliza. ➤ Tener previsto un sistema de evaluación.

Técnicas para resolver conflictos y aprender a convivir A continuación se presentan tres bloques de técnicas, agrupadas según la finalidad que persiguen. El profesor puede, no obstante, utilizarlas tal y como se muestran, siguiendo los pasos establecidos, o bien, adaptarlas a situaciones concretas, según el objetivo que pretenda alcanzar. Se trata de © narcea, s. a. de ediciones

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ofrecer recursos variados que faciliten su trabajo y propicien la creación de un buen clima en la clase y en el centro educativo. En el siguiente cuadro se enumeran todas, antes de comenzar la explicación de cada una de ellas. TÉCNICAS PARA RESOLVER CONFLICTOS Y APRENDER A CONVIVIR 1. Técnicas de Análisis y Diagnóstico

2. Técnicas de Comunicación y Negociación

3. Técnicas de Creación de buen Clima a través de la Convivencia

1.1 Las nominaciones 1.2 Identificación de conflictos 1.3 Necesidades e intereses 1.4 Causa-efecto 1.5 Los cinco dedos 1.6 El conflicto: una oportunidad 1.7 Culpar a la víctima 1.8 Quien soy yo 1.9 Autoestima

2.1 Tu dices… yo digo… 2.2 Ideas y sentimientos sobre el conflicto 2.3 La escalera del enfado 2.4 Los cuadrados 2.5 La ayuda 2.6 Resolución de conflictos 2.7 Brazo roto 2.8 Mediación entre pares 2.9 Comprender el punto de vista del otro

3.1 3.2 3.3 3.4 3.5 3.6 3.7 3.8 3.9

La convivencia Mi clase ideal Buscar lo positivo Elaboración de normas de convivencia Anti-estrés Taxi-taxi Conflictos innecesarios Prejuicios y discriminación Doble cara del conflicto

1. Técnicas de Análisis y Diagnóstico A través de este bloque de técnicas se pretende penetrar en la realidad objeto de estudio, a fin de diagnosticarla y analizarla con la mayor precisión posible. Ayudan a ubicar los principales problemas, analizar sus causas y buscar las vías de solución más ajustadas a cada caso concreto. Permiten que los implicados tomen decisiones con un conocimiento más pormenorizado de la situación estudiada. Cuanto mejor se analiza la realidad, se dispone de más elementos para conocer el problema y es más fácil la búsqueda de soluciones. Dado que como indica el aforismo popular: «un problema bien planteado es un problema medio resuelto». Estas técnicas pretenden analizar y diagnosticar la realidad con el fin de transformarla, modificarla y mejorarla. El diagnóstico será suficientemente enriquecedor en la medida en que sea realista. © narcea, s. a. de ediciones

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1.1. Las nominaciones A través de esta técnica se pretende conocer conductas concretas de los alumnos, con el fin de detectar la existencia de alguna víctima o intimidador de maltrato o agresión. Objetivos ➤ Recoger información del comportamiento de los estudiantes. ➤ Identificar alumnos que agreden con asiduidad a sus compañeros. ➤ Detectar alumnos que continuamente son agredidos. Pasos a seguir • El profesor entrega a los alumnos un folio, en el cual tienen que indicar el nombre de un compañero que muestre conductas, de manera reiterada, como; pegar, discutir, molestar, llorar, se meten con él/ella, está aislado del resto de los compañeros, etc. • El profesor recoge los folios e identifica a alumnos que han sido más veces nominados, como agresores o como víctimas, sumando las puntuaciones obtenidas. Mantendrá la confidencialidad sobre esta información. • Exhortará al grupo a elaborar propuestas en orden a mejorar la convivencia y a ir eliminando las conductas no deseadas. • El profesor hablará individualmente, tanto con los agresores como con las víctimas. Logros conseguidos ☛ Se identifican los alumnos con riesgo de conductas violentas. ☛ Todos se sienten partícipes en la creación de un buen clima de convivencia, así como en la identificación de conductas no deseables. ☛ Los alumnos y el profesor se implican en la toma de decisiones.

1.2. Identificación de conflictos Se trata de que los alumnos identifiquen los conflictos que se producen dentro de la clase. © narcea, s. a. de ediciones

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Objetivos ➤ Indagar sobre los conflictos que se producen en el aula. ➤ Detectar las necesidades de los alumnos. ➤ Identificar las causas del problema. Pasos a seguir • El profesor pide a los alumnos que saquen un folio en blanco y les formula la siguiente pregunta (será anónimo): indica un conflicto del aula. • El profesor recoge las hojas y elabora una lista de los conflictos que han aparecido y la lee en voz alta al grupo de alumnos, sin indicar nunca nombres concretos. • Pide a los alumnos que elijan el conflicto que consideren prioritario para resolver. Una vez consensuado, les pide que contesten individualmente, por escrito, a las siguientes preguntas: • Describe las causas que lo han provocado. • ¿Qué se necesitaría para resolverlo? ¿Qué podrías aportar tú? • A continuación se reunirán por grupos pequeños y consensuarán las respuestas. Un miembro del grupo actuará como portavoz del mismo. • Posteriormente, el profesor invita a los portavoces a que comuniquen sus hallazgos al resto de la clase. • Se toman decisiones entre todos, así como las medidas oportunas en orden a la resolución del conflicto. • El grupo-clase se compromete a realizar acciones concretas, evaluables, para contribuir a restablecer la convivencia. Logros conseguidos ☛ Entre todos consiguen la mejor solución posible. ☛ Los alumnos son conscientes de la necesidad de su implicación en la resolución de conflictos. ☛ Se crea un mejor clima de convivencia.

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1.3. Necesidades e intereses Se trata de que los alumnos sean capaces de formular por escrito, de manera concreta, sus necesidades e intereses. Objetivos ➤ Detectar las necesidades e intereses de los alumnos. ➤ Priorizar entre las necesidades e intereses más importantes. ➤ Buscar documentación a través de diferentes fuentes. ➤ Debatir con los compañeros sobre el tema elegido. Pasos a seguir • El profesor pide a los alumnos que escriban en un papel su principal necesidad y su interés más relevante. • A continuación recoge los folios y va escribiendo en la pizarra, en dos columnas, las necesidades y los intereses. • Con la ayuda de toda la clase, se van agrupando en diferentes dimensiones (por ejemplo las necesidades: afecto, seguridad, etc.… Los intereses: de relaciones personales, de ocio...). Una vez clasificadas se obtiene una visión global de las necesidades e intereses del grupo. • Por votación se determinará una necesidad y un interés que consideren prioritario para trabajar entre todos. • Sobre la necesidad e interés seleccionados se encargará a los alumnos, en grupos pequeños, de buscar documentación sobre el tema en la prensa, libros, Internet... • En otra sesión, se dedicará un tiempo a trabajar sobre el tema, realizando una síntesis de la información recogida. • Se seleccionará un portavoz en cada grupo, quien se encargará de informar en la puesta en común de los hallazgos obtenidos. • Toda la clase debatirá sobre el tema y llegará a algún compromiso concreto que se revisará con frecuencia. Logros conseguidos ☛ Se busca la posibilidad de llegar a un consenso capaz de beneficiar a todos, aunque implique cierta renuncia personal. © narcea, s. a. de ediciones

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☛ Se debate con los compañeros, buscando soluciones creativas a las necesidades e intereses. ☛ Adoptan un compromiso, que revisarán periódicamente, lo que exige esfuerzo y constancia. ☛ Experimentan satisfacción al expresar en grupo sus sentimientos, en un clima adecuado.

1.4. Causa-efecto Consiste en analizar la causa o causas, que producen un efecto: el problema. Objetivos ➤ Detectar las posibles causas que intervienen en un problema. ➤ Analizar la relación existente entre ellas. ➤ Diferenciar entre causas reales y causas aparentes. Pasos a seguir • El profesor presenta el problema o la situación a analizar. • Indica a los alumnos que se reunan en pequeños grupos para analizar la/s causa/s que lo han originado e indiquen las provocadas por causas externas (exógenas) y las provocadas dentro del centro o el aula (endógenas). • El grupo va identificando las causas mediante un diagrama, diferenciando las endógenas de las exógenas. • Un portavoz de cada grupo informará al resto de la clase de los resultados. • El profesor escribirá en la pizarra las causas indicadas por los portavoces de los diferentes grupos. Clasificándolas en función de la frecuencia con la que se han reiterado. • El profesor solicita al grupo clase, que de todas las causas mencionadas elijan las dos que consideren más relevantes y las justifiquen en pequeños grupos. • Cada grupo buscará, a partir del análisis realizado, vías de solución © narcea, s. a. de ediciones

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al problema planteado y se comprometerán en la búsqueda de soluciones. Logros conseguidos ☛ Los alumnos toman conciencia de que un problema no suele venir generado por una única causa. ☛ Desarrollan la capacidad de análisis de las situaciones desde una perspectiva global, a la vez que aportan argumentos para justificar su postura. ☛ El grupo se compromete a poner de su parte para la solución del problema planteado.

1.5. Los cinco dedos A través de esta técnica se diagnostica el grado de conocimiento que poseen los alumnos de las normas del centro. Objetivos ➤ Profundizar en el conocimiento de las normas. ➤ Detectar las normas que más le cuesta acatar al alumnado. ➤ Debatir sobre temas que les afectan directamente. Pasos a seguir • El profesor indica a los alumnos que dibujen la silueta de sus manos en un folio. En cada dedo de una de ellas deberán escribir para qué creen que sirven las normas establecidas en en el centro educativo. En la otra deben indicar los cinco aspectos que más les moleste cumplir. • Se reunen en pequeños grupos, con el fin de debatir lo escrito en cada mano y reflexionar sobre lo indicado en cada uno de los dedos. • El grupo elige un portavoz que tomará nota de las coincidencias y discrepancias existentes entre todos. • Cada grupo intentará llegar a un acuerdo sobre los cinco aspectos más relevantes a cerca de para qué sirven las normas. También anotarán los aspectos que más les molesta cumplir de las mismas. © narcea, s. a. de ediciones

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• Se hará una puesta en común en la que todos los portavoces leerán en voz alta las aportaciones y las escribirán en la pizarra. • Entre toda la clase se intentará elaborar una síntesis de lo indicado en cada mano. Por un lado, para qué sirven las normas y, por otro, qué es lo que más les cuesta cumplir. • El profesor velará en todo momento para intentar precisar los aspectos más relevantes y volver a explicarles el significado más preciso de las normas del centro. Logros conseguidos ☛ Se consigue, de una forma más dinámica, que los alumnos conozcan las normas del centro. ☛ Se diagnostican los aspectos que a los alumnos les cuesta cumplir de las normas.

1.6. El conflicto: una oportunidad La técnica consiste en analizar un conflicto, a la vez que estudiar todas las posibilidades que ofrece su adecuada resolución. Objetivos ➤ Reflexionar sobre la oportunidad que ofrece el conflicto para buscar vías diferentes de solución. ➤ Analizar el origen del conflicto y los elementos que intervienen. ➤ Contrastar la visión del conflicto con los compañeros. Pasos a seguir • El profesor elige un conflicto lo más real y cercano a la vida de los alumnos. Puede seleccionarlo de la prensa. Lo entregará por escrito a toda la clase. • Los alumnos se distribuirán en pequeños grupos. El profesor les indica los puntos a los que deben responder: a) Poner un título al conflicto; b) Explicarlo clara y brevemente, identificando las personas que intervienen, cómo se ha originado, en qué momento está ahora el proceso y cuáles son los problemas que se destacan. © narcea, s. a. de ediciones

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• A mitad de la sesión, el profesor puede entregar un cuestionario con preguntas como: ¿La situación es justa para todo el mundo? ¿Qué poder tiene cada miembro del grupo para cambiar lo que está pasando? ¿Qué pone de manifiesto este conflicto? ¿Cómo estará la situación dentro de un tiempo? ¿Qué se gana a corto plazo? ¿Y a largo plazo? ¿Hay tiempo para modificar algo? ¿Qué ventajas produciría su resolución? • Cada grupo nombrará un portavoz que expondrá al resto de la clase las conclusiones a las que han llegado. • Una vez oída la exposición de todos los portavoces, se vuelven a reunir de nuevo los grupos con el fin de identificar un aspecto positivo y otro negativo que genera el conflicto. • Transcurrido el tiempo estimado, se realizará una puesta en común y se escribirá en la pizarra, en dos columnas, los aspectos seleccionados. • El profesor hará que los alumnos tomen conciencia de que algunos conflictos son inevitables; si bien, es importante la actitud ante los mismos. Logros conseguidos ☛ Los alumnos toman conciencia de que cada uno debe poner algo de su parte si se quiere resolver el conflicto. ☛ Se amplia la visión de los conflictos, al contrastar las opiniones de todo el grupo y comprenden los beneficios que reporta la resolución conjunta de un conflicto.

1.7. Culpar a la víctima A través de esta técnica se vivencia la situación que sufre un alumno como víctima de una situación injusta. Objetivos ➤ Conocer situaciones injustas que se producen dentro de la clase. ➤ Reflexionar sobre las circunstancias que en la vida te pueden favorecer o perjudicar, sin poner nada de tu parte. ➤ Analizar una situación desde la perspectiva de la víctima. © narcea, s. a. de ediciones

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Pasos a seguir • El profesor selecciona a seis alumnos y forma dos grupos a los que les encarga un trabajo. El resto de los compañeros actuarán como observadores. • El profesor indicará la siguiente tarea: construid un cubo de papel con la fotocopia que entregué. El trabajo consiste en recortar y pegar. No se empezará hasta que el profesor de la orden. Los cubos deben quedar perfectos, dado que cada equipo los utilizará para construir una escultura. • Se reparten las hojas boca abajo y, cuando el profesor da la orden de empezar, uno de los chicos se da cuenta de que su copia está en blanco. • Cuando se lo comunica al profesor, éste le dice que se espabile, que son cosas que pasan a veces y que él no tiene la culpa de que la fotocopiadora sea vieja. Cuando el chico insiste y le pregunta que qué hace, el profesor le dice que eso es cosa suya, que en esta clase todo el mundo sabe hacer cubos y que está retrasando a su equipo, ya que siempre causa problemas. El profesor felicita a los miembros del otro equipo, los cuales están todos trabajando, y compadece a los “pobres” que no tienen más remedio que “cargar” con ese compañero que no sabe ni hacer un cubo; total, cuatro líneas…, etc. • El profesor parará el juego en el momento en que la “víctima” exprese lo injusto de su situación, o bien cuando considere adecuado abrir un turno de palabra para dar cauce a la participación de los observadores. • Transcurrido un tiempo, el profesor formula las siguientes cuestiones: ¿Cómo se ha sentido el equipo en el que todos tenían una copia? ¿Cómo se ha sentido el grupo del chico que no tenía copia? ¿Cómo han reaccionado todos individualmente? ¿Y en conjunto? ¿Cómo ha vivido la experiencia la víctima? ¿Qué pensamientos le han pasado por la cabeza? ¿Cuál es la opinión de los observadores? ¿Creéis que existen situaciones en las que culpamos a la víctima? ¿Podríais pensar en algunos ejemplos que se produzcan en clase? ¿Lo anterior tiene alguna relación con la violencia? • Finalmente, el profesor invitará a los alumnos a ponerse en el papel de la víctima, con el fin de contemplar la realidad con ojos diferentes. © narcea, s. a. de ediciones

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Logros conseguidos ☛ Los alumnos serán capaces de empatizar con la víctima. ☛ Aprenderán a no emitir juicios de valor sobre los compañeros. ☛ Llegarán a comprender que podemos contribuir, con nuestro comportamiento, a que algún compañero sea víctima de alguna situación.

1.8. Quién soy yo Es una técnica para favorecer el autoconocimiento. Adecuada para trabajar en los grupos en los que sea fácil estimular la reflexión. Objetivos ➤ Favorecer el desarrollo del pensamiento. ➤ Estimular la capacidad de autoconocimiento de cada individuo. ➤ Promover el conocimiento mutuo. Pasos a seguir • El profesor repartirá a cada miembro un folio donde aparezca lo siguiente: ¿Quién soy yo? Cualidades positivas Cualidades negativas ¿Cómo me veo a mí mismo? ¿Cómo creo que me ve el resto de la clase? ¿Qué puedo aportar al grupo?

• Tras el tiempo indicado por el profesor, cada alumno responderá a las cuestiones planteadas. En cualquier momento, el resto de los compañeros podrá añadir algún aspecto que considere importante. • El profesor realizará una síntesis de lo expuesto, tratando de ensalzar los aspectos positivos y restándole importancia a los negativos. • Finalmente, cada uno de los alumnos, expresará en alto aquello que desde ese momento aportará al grupo. © narcea, s. a. de ediciones

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Logros conseguidos ☛ Se estimula y motiva a todos los miembros para que participen activamente. ☛ Los alumnos generan compromisos concretos que favorecerán la cohesión grupal y el clima de clase.

1.9. Autoestima A través de esta técnica se trata de fomentar el autoconocimiento y tomar conciencia de la imagen que cada uno proyecta en los demás. Objetivos ➤ Reflexionar sobre las cualidades propias y las de los compañeros. ➤ Desarrollar una imagen positiva de uno mismo y de los otros. ➤ Debatir en grupo sobre las diferentes percepciones de la realidad. Pasos a seguir • El profesor solicita a los alumnos que se distribuyan en grupos de tres. Les pide que en dos cuartillas escriban: en una dos cualidades de cada uno de sus dos compañeros y en la otra dos cualidades personales. • Finalizada la tarea, cada miembro del grupo lee a los otros dos lo que ha escrito. Después de haber leído los tres miembros del grupo sus cuartillas, analizan si coinciden las cualidades que han indicado los compañeros con las expresadas por cada alumno. • A continuación, entre los tres toman conciencia de la imagen que cada uno proyecta en los demás, con el fin de detectar las posibles discrepancias entre las cualidades que cada alumno considera que tiene y las que los demás perciben. • Finalizada la sesión, el profesor dedicará un tiempo a reflexionar con todos los alumnos sobre la importancia de conocer las cualidades personales y reconocer la de los compañeros, con el fin de potenciar la autoestima de los alumnos y profundizar en las diferentes percepciones de la realidad, que en muchas ocasiones es causa de conflicto. © narcea, s. a. de ediciones

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Logros conseguidos ☛ Los alumnos adquieren un mejor conocimiento de sí mismos y de sus compañeros. ☛ Son capaces de expresar la visión que poseen de sí mismos y de los otros. ☛ Comprenden que la realidad goza de una visión multifocal.

2. Técnicas de Comunicación y Negociación El proceso metodológico de aplicación de la técnica, será tanto más rico en tanto implique la cooperación de todos en la búsqueda de soluciones. Cada uno aportará lo mejor de sí mismo, a fin de proponer posibles vías de solución. Es importante que los alumnos tomen conciencia de que todos pueden aportar algo, que su idea es valiosa y contribuye a la búsqueda de soluciones. El profesor debe invitar a todos a participar y, especialmente, a los más tímidos y retraidos, valorando sus aportaciones, con el fin de estimularles. La mediación se presenta como una vía privilegiada para la resolución de problemas dentro del aula, en la que todas las partes pueden salir ganando, sin lacerar las relaciones personales entre los compañeros y el profesor. Es importante aprender a escuchar y a dialogar para facilitar la comunicación y las relaciones humanas.

2.1. Tú dices… yo digo… Esta técnica consiste en repetir la idea transmitida por otro compañero y contrastar con él/ella si se ha entendido correctamente. Objetivos ➤ Captar el mensaje transmitido por el otro. ➤ Escuchar activamente para intentar comprender lo que se habla. ➤ Estimular la capacidad para rebatir con argumentos el punto de vista contrario. © narcea, s. a. de ediciones

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Pasos a seguir • El profesor plantea un problema cercano a los alumnos, en el que éstos se encuentren muy implicados. Presentará dos posiciones contrarias (A y B) para buscarle solución. • A continuación solicita a los alumnos que levanten la mano los que se adhieren a la postura A. Hace los mismo con la B. Dividirá a los alumnos en los dos grupos. Tratará de que sea equitativo el número de alumnos de cada posición. • Cada grupo se subidividirá en pequeños grupos y justificarán su postura por escrito. • Se nombra un portavoz de cada parte, que expondrá las razones que serán contra-argumentadas por el portavoz de la otra postura. También se elegirá un alumno de cada grupo que irá recogiendo las ideas más importantes. • Los portavoces expondrán del siguiente modo: Yo digo... La contraparte tiene que repetir el argumento indicando: Tú dices... ¿te he entendido? y Yo digo... De este modo se trata de revisar si se ha comprendido el punto de vista del otro antes de exponer sus contraargumentos. • Tras el debate, los alumnos que han tomado nota de las ideas más importantes, las expondrán y escribirán en la pizarra. • Se abrirá un debate general para seleccionar los aspectos a destacar y proponer soluciones a los problemas planteados inicialmente. • Finaliza con una reflexión del profesor, en la que destaca los puntos esenciales adoptados, así como las ventajas que reporta la escucha activa del otro al enriquecer nuestros puntos de vista. Logros conseguidos ☛ Los alumnos toman conciencia de que es mejor escuchar a los demás antes de contra-argumentar. ☛ Constatan que muchas veces estamos más preocupados de buscar nuestros propios argumentos que de escuchar los de los demás. Es decir, hablamos más que escuchamos. © narcea, s. a. de ediciones

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☛ Esta técnica encierra un gran poder de desarrollo de la capacidad discursiva. Desarrolla la capacidad para buscar argumentos convincentes.

2.2. Ideas y sentimientos sobre el conflicto A través de esta técnica se aprende a diferenciar ideas y sentimientos que utilizamos, indistintamente, asociados a la palabra «conflicto». Objetivos ➤ Tomar conciencia de que se puede aprender a generar conductas no violentas. ➤ Dialogar en grupo sobre las ideas y sentimientos asociadas a la palabra conflicto. ➤ Considerar el conflicto no como una crisis sino como un proceso creativo. Pasos a seguir • El profesor pedirá a los alumnos que escriban en un folio una idea y un sentimiento vinculados a la palabra «conflicto». • A continuación el profesor recoge los folios y crea grupos de trabajo. • El profesor reparte a cada grupo, tantos folios como miembros existan en el mismo, de manera aleatoria. • Cada grupo nombra un portavoz. • Cada miembro del grupo lee lo escrito en el folio y el portavoz recoge la información. • El portavoz indica las palabras que más se han repetido asociadas a la idea de conficto y a los sentimientos que provoca. • El grupo dialoga sobre lo que los compañeros entienden por la idea de conflicto y, también, sobre los sentimientos que provoca. De este modo, cada grupo tiene la posibilidad de ampliar y precisar la idea de conflicto y tomar conciencia de los sentimientos asociados al mismo. © narcea, s. a. de ediciones

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• El portavoz recoge la síntesis elaborada por el grupo y presenta al resto de la clase las conclusiones a las que han llegado, después de debatir en el grupo. • El profesor elabora una síntesis final de todos los grupos, indicando las coincidencias y discrepancias. Así mismo, clarificará los conceptos utilizados. Logros conseguidos ☛ Se aprende a diferenciar y clarificar conceptos vinculados a la palabra conflicto. ☛ Los alumnos debaten y se ponen de acuerdo sobre las ideas asociadas al conflicto. ☛ Se toma conciencia de los sentimientos que están latentes en los conflictos del aula.

2.3. La escalera del enfado Con esta técnica se pretende que los alumnos identifiquen sus diferentes niveles de enfado, siguiendo la imagen de una escalera. Objetivos ➤ Analizar los diferentes niveles de enfado y sus implicaciones emocionales. ➤ Aprender a controlar el enfado. ➤ Aprender a no tomar decisiones cuando se está enfadado. Pasos a seguir • El profesor entregará a los alumnos un folio donde aparecerá una escalera con cinco peldaños. En primer peldaño escribirá la palabra molesto, en el segundo enfadado, en el tercero rabioso, en el cuarto furioso y en el quinto fuera de sí. A continuación les entregará una relación de situaciones hipotéticas. Por ejemplo: – Cuando alguien se burla de mí me siento… – Cuando alguien me rompe alguna cosa me siento… – Cuando alguien me acusa injustamente me siento… © narcea, s. a. de ediciones

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– Cuando alguien me traiciona me siento… – Cuando alguien no sabe guardar un secreto importante me siento… – Cuando alguien me evita me siento… – Cuando alguien se ríe de mi familia me siento… – Cuando alguien no escucha mi conversación me siento… – Cuando alguien… etc. • A continuación les indica que señalen en qué peldaño de la escalera ubicarían cada una de las situaciones hipotéticas. • Posteriormente, el profesor preguntará: ¿Pensais que a todo el mundo le hacen enfadar las mismas situaciones? ¿De dónde proviene el enfado? ¿Es positivo o negativo? ¿Podemos controlarlo? ¿Cómo? • Finalmente, el profesor invitará a los alumnos a que reflexionen a cerca del enfado, dado que éste nos impide pensar con claridad. Es importante controlarlo, a fin de tomar las decisiones pertinentes. Logros conseguidos ☛ Los alumnos aprenden que tomar decisiones en momentos de enfado puede tener consecuencias negativas. ☛ Con esta técnica los alumnos reconocen y valoran sus sentimientos asociados al enfado. ☛ A través de esta técnica entienden la importancia que tiene en la vida saber controlar las emociones.

2.4. Los cuadrados Un grupo de personas tratará de reconstruir cinco cuadrados con el material que se les proporcione para tal fin. Es una técnica adecuada para llevar a cabo en el establecimiento de normas e incidir en la importancia de la cooperación y de las aportaciones positivas que tiene el trabajo en grupo. Objetivos ➤ Generar relaciones de cooperación entre los compañeros. ➤ Fomentar el trabajo en equipo. ➤ Tratar de detectar y solucionar conflictos. © narcea, s. a. de ediciones

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Pasos a seguir • El coordinador preparará cinco sobres por cada subgrupo de cinco personas, con cinco cuadrados según se muestran a continuación. Cada sobre contendrá diversas piezas de diferentes cuadrados o no incluirá ninguna. La distribución en los sobres la hará el profesor como la determine.

• Se divide el grupo en subgrupos de seis personas, cinco se sientan en la mesa y uno hará de observador. • A continuación, el profesor entregará a cada pequeño grupo el material para la reconstrucción de los cuadrados, indicando lo siguiente: “trabajando en pequeños grupos debéis formar cinco cuadrados. Cada sobre que os voy a entregar contiene unas piezas determinadas. Cuando os indique, debéis sacarlas del sobre y ponerlas sobre la mesa. Cada uno de vosotros deberá formar un cuadrado. La tarea no habrá terminado hasta que todos los miembros del grupo tengan su cuadrado completo”. • Para realizar lo indicado se tendrán en cuenta las siguientes reglas: – No pedir nada (ninguna pieza). – No hablar (ni con gestos). – No intentar terminar en solitario. – Sí dar piezas propias. – Sí observar la marcha de todos. – Sí intentar acabar en equipo. • El observador es el único que puede detener el trabajo e imponer las normas, aunque no podrá dar sugerencias al resto. Recogerá las notas que determine para realizar posteriormente una retroalimentación con el resto de los participantes. © narcea, s. a. de ediciones

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• Una vez finalizada la actividad, cada observador presentará las anotaciones realizadas y el coordinador abrirá un tiempo de debate sobre las dificultades encontradas. • Finalmente, el profesor invitará a una reflexión a todo el grupo, con objeto de extrapolar los datos a la vida diaria, dando importancia a la colaboración, a la adopción de roles y a la capacidad de ayudarse unos a otros. Logros conseguidos ☛ Toman conciencia de la importancia del trabajo en grupo. ☛ Posibilita la toma de decisiones ante situaciones conflictivas. ☛ Se desarrolla la creatividad.

2.5. La ayuda Es una técnica que trata de aportar soluciones a problemas reales existentes. Puede utilizarse en grupos donde exista algún tipo de conflicto interpersonal. Objetivos ➤ Favorecer las relaciones interpersonales. ➤ Diagnosticar situaciones conflictivas para buscarles soluciones en conjunto. ➤ Fomentar la toma de decisiones. Pasos a seguir • El profesor distribuirá a los alumnos en grupos de tres personas a las que denomina A, B y C, teniendo en cuenta que los que vayan a trabajar juntos no tengan ningún tipo de problema entre ellos. A continuación indicará lo siguiente: – Uno de vosotros pensará, durante unos minutos, en un problema interpersonal que cree que está afectando a uno o más miembros del grupo. A continuación, se lo expone a B con el fin de solicitar su ayuda. © narcea, s. a. de ediciones

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– B, propondrá vías de solución. – C, cronometrará el tiempo X (indicado por el profesor), observará la conversación sin intervenir al respecto, y anotará aquellos aspectos que considere oportunos. – A continuación, A y B escribirán en un papel el problema, sus posibles causas y las soluciones propuestas. C, añadirá cualquier aspecto que crea conveniente. • De cada grupo, un portavoz comunicará al resto lo consensuado. • El profesor llevará al grupo a la reflexión e indicará que cada uno piense en un compromiso personal que favorezca el clima grupal. Logros conseguidos ☛ Los afectados adquieren un compromiso para mejorar las relaciones interpersonales en el grupo. ☛ Sin que nadie se sienta aludido, se solucionan problemas que están obstaculizando el buen funcionamiento de la clase.

2.6. Resolución de conflictos A través de esta técnica se pretende analizar las situaciones de conflicto que se pueden producir a diferentes niveles. Objetivos ➤ Tomar conciencia de las situaciones conflictivas que se producen en el centro educativo. ➤ Prevenir situaciones de conflicto. ➤ Aprender a resolver conflictos de forma no violenta. Pasos a seguir • El profesor divide la clase en grupos y entrega a cada uno una cartulina donde aparece una situación conflictiva. • Cada grupo estudia el tema o problema a resolver. Debate sobre el mismo, aportando posibles soluciones, y vías para su prevención. © narcea, s. a. de ediciones

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• Posteriormente, un portavoz de cada grupo expone al resto de la clase el tema estudiado, las aportaciones de los miembros y la solución a la que han llegado. • Se abre un debate que contribuirá a enriquecer la temática estudiada. • Planteadas las diferentes propuestas se elige, de entre todas ellas, una para escenificarla de modo más vivencial. • El grupo elegido se toma tiempo para preparar la representación dramática del tema (role playing). Logros conseguidos ☛ Se estudian, de manera creativa, temas de interés que afectan a la convivencia del centro. ☛ Los alumnos aprenden a tomar decisiones a nivel personal y grupal. ☛ Esta técnica pone en juego diferentes capacidades de análisis, síntesis, reflexión, comunicación e, incluso, representación dramática de la situación estudiada. A continuación se muestran algunas situaciones que pueden ser conflictivas. No se finaliza la historia con el objeto de que el profesor la pueda adaptar al contexto. Situación 1. Una pelota atraviesa la clase. El profesor que la ve se pone furioso, se dirige a un alumno que no ha hecho nada y le dice: “Tú, siempre tú. Estoy harto de tus tonterías y gamberradas”. El alumno... Situación 2. Juan se aburre en clase al no seguir el ritmo, ni entender las explicaciones del profesor. Se divierte pinchando a los compañeros, tirando papeles, llamando la atención del profesor en todo momento y obstaculizando sus explicaciones... Situación 3. He discutido con mi compañero de clase porque quería copiar la resolución de un problema. No se la he proporcionado porque pretendo que él piense por sí mismo y se ha enfadado... Situación 4. En mi centro tengo que cumplir unas normas de disciplina con las que no estoy de acuerdo. Estoy harto de tener que ser siempre puntual, estar callado en clase, no molestar a los demás... © narcea, s. a. de ediciones

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2.7. Brazo roto La técnica consiste en estudiar un caso que se puede presentar en cualquier centro educativo. Dos alumnos representarán los papeles asignados. Objetivos ➤ Representar una situación concreta a través de un juego de roles. ➤ Aprender a ponerse en el lugar del otro. ➤ Desarrollar actitudes de cooperación. Pasos a seguir • El profesor seleccionará dos alumnos para llevar a cabo un juego de roles. El resto de la clase actuarán como observadores. • A cada alumno le entregará uno de los siguientes papeles a representar: uno de ellos será Blas y el otro Paco. Blas Te han puesto una escayola y debes llevarla durante todo el año. Los compañeros y compañeras de la clase te llaman “brazo roto”. Al principio te lo tomaste a broma, pero ahora ya estás harto. Sabes que la escayola te arreglará el brazo y que después serás tú el que podrás reírte de los demás. Claro que para entonces ya no te quedará ningún amigo. Hoy, Paco, tu compañero de clase, te ha dicho como la cosa más normal del mundo:“¡Eh, brazo roto, pásame el sacapuntas!”. Y como tú no has podido evitar tirárselo con rabia, le has dado en la frente y le ha salido sangre. El profesor quiere informar a vuestros padres; estarías dispuesto a hacer cualquier cosa para evitarlo, ya que últimamente has bajado un poco el nivel de estudio y quieres recuperarte antes de que se acabe el trimestre y te manden las notas. Paco Te sientas cerca de “brazo roto”; bien, en realidad se llama Blas, pero desde que le pusieron la escayola todo el mundo le llama © narcea, s. a. de ediciones

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“brazo roto”. Hoy, en clase, le has pedido el sacapuntas y te lo ha tirado a la cabeza. Te ha herido en la frente y ahora el profesor hablará con vuestros padres. Estás seguro de que te caerá un gran castigo porque este curso ya te has metido en otro lío. Tus padres ya te han avisado muy en serio diciéndote que no querían que les volvieran a llamar. Tú no has hecho absolutamente nada y no estás dispuesto a que las cosas queden así. Hasta has pensado en esperar a Blas fuera de la escuela y hacer que se coma el sacapuntas. Hace un momento, “brazo roto” te ha dicho que si te importaría hablar sobre lo que ha pasado. • Transcurrido un tiempo, los dos alumnos comenzarán a representar sus papeles. El profesor les invitará a que lo hagan de un modo realista. • El profesor finalizará la actividad cuando lo considere oportuno. A continuación formula, a toda la clase, algunas preguntas: ¿Cómo os habeis sentido? ¿Considerais que es justo o injusto? ¿Creeis que situaciones como ésta se presentan en la clase? ¿Los compañeros han puesto de su parte para resolver la situación? ¿Qué otras vías de solución pueden ser posibles? • El profesor hará una reflexión final indicando que para resolver un problema existen diferentes posibilidades, si cada parte está dispuesta a buscar vías de solución. Así mismo, indicará que los problemas pueden arreglarse sin necesidad de utilizar la violencia o sin perder los amigos. Logros conseguidos ☛ A través de esta técnica se consigue el desarrollo de la creatividad de los alumnos al intentar buscar vías de solución a un problema. ☛ Los alumnos toman conciencia de que los problemas se pueden resolver sin necesidad de enfadarse, ni perder amigos. ☛ Se potencia la cooperación. Aprenden a negociar de modo que todos ganen.

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2.8. Mediación entre pares A través de esta técnica los alumnos presenciarán y experimentarán una situación que requiere de un mediador para poder resolverla. Objetivos ➤ Conocer el proceso de mediación entre pares. ➤ Experimentar las ventajas que reporta la mediación. ➤ Fomentar la comunicación y la creatividad en la resolución de problemas. Pasos a seguir • El profesor pedirá a tres alumnos que se ofrezcan voluntarios para realizar una representación. Dos desempeñarán un papel como protagonistas de una situación y el tercero será el mediador. El resto de la clase actuarán como observadores. • A los dos alumnos les entregará los siguientes papeles: Laura Tus padres se han separado este año. Ahora vives en otro barrio y vas a un nuevo centro. Estás pasando por un mal momento y echas de menos a tus amigos y amigas de antes. Aquí no le has caído bien a Gema, la líder de las chicas, y crees que nunca tendrás amigas. Cuando tenéis que hacer trabajos en equipo no te quiere y estás segura de que no encontrarás a nadie que quiera sentarse contigo en el autobús el día de la excursión. Hoy ha llovido, y Gema, de un empujón, te ha lanzado en medio de un charco. Te has mojado los pantalones y alguien ha dicho: “¡Mirad, Laura se ha meado!”. Te has enfadado tanto que has agarrado a Gema por los pelos y le has dado un buen tirón. Os ha separado un profesor. Gema Este es el primer año en este centro y, entre las chicas, tú decides qué se hace y a dónde se va porque tienes muchas ideas y siempre te preocupas por todo el mundo. Os avenís mucho y te sientes muy feliz porque todas formáis una piña. Ahora ha llegado una chica © narcea, s. a. de ediciones

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nueva, Laura. No es nada simpática y no participa en nada. Al principio intentaste hablar con ella, pero se ve que sólo sabe decir “si” y “no”. Como los estudios le van bien y es bastante “mona”, se debe de creer que es la Reina de Saba y no quiere relacionarse con las chicas de la clase porque no son tan “buenas” como ella. Hoy ha llovido, y al pasar cerca de ella, sin querer, habéis chocado y se ha caído en medio de un charco. Se ha levantado hecha una furia y ha empezado a tirarte del pelo. Como te hacía mucho daño has intentado defenderte. Os ha separado un profesor. • El profesor lee en voz alta cada uno de los papeles. A continuación, se reune con el mediador y le indica que su trabajo consiste en que las partes lleguen a un acuerdo. Para ello debe: – Explicar a las partes que se mantendrá el tono sin culpabilizar exclusivamente a la otra parte. Intentando llegar a captar el punto de vista de la otra. – Escuchar a cada parte. – Ser neutral y objetivo, sin inclinarse hacia ninguna. – Tratar de buscar el consenso, en el que las dos ganen. • Finalizado el proceso, el profesor invitará a toda la clase a que expresen si han entendido el proceso de mediación para buscar acuerdos. Aprovechará esta oportunidad para explicar a los alumnos las ventajas de la mediación entre pares. Logros conseguidos ☛ Los alumnos aprenden las ventajas que reporta la mediación entre pares. ☛ Se promueve la comunicación y la búsqueda del consenso. ☛ Experimentan un nuevo modo de resolver los conflictos de forma pacífica.

2.9. Comprender el punto de vista del otro Es una técnica que exige ponerse en el lugar del otro para intentar comprender sus puntos de vista. También permite explicitar la visión personal. © narcea, s. a. de ediciones

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Objetivos ➤ Respetar el punto de vista de los demás. ➤ Escuchar atentamente los argumentos de los otros. ➤ Comprender que existen diferentes visiones de la realidad. Pasos a seguir • El profesor elige y presenta un tema que se ha planteado en la clase, que haya causado cierta división, interés y preocupación. • Solicita a cada alumno que escriba en un folio al menos dos razones de su postura. • Se debaten en alto las posturas y se seleccionan las dos más señaladas. • A continuación, se organiza a los alumnos por grupos del mismo tamaño, con el mismo número de alumnos que mantienen la postura A y la postura B. • Cada bando expone, ordenadamente, al resto del grupo las razones de su postura. • Se intercambian los papeles entre los dos bandos, a fin de entender un bando la postura del otro. • El profesor invita a que reflexionen e intenten entender los unos los puntos de vista de los otros. • El grupo intentará buscar puntos de vista comunes en orden a solucionar el problema. • Posteriormente, se comunica lo seleccionado al resto de la clase. • Finalmente, entre todos, elegirán las mejores vías de solución y se elaborarán compromisos concretos para respetar el punto de vista de los demás y llegar a un acercamiento de posturas. Logros conseguidos ☛ Los alumnos toman conciencia de que una misma realidad pueda ser percibida desde diferentes ópticas. ☛ Entre todos se llega a un consenso. ☛ Los participantes son capaces de prestar atención a los argumentos de los compañeros, al ponerse en su papel. ☛ Experimentan que la opinión del otro merece el mismo respeto que la suya. © narcea, s. a. de ediciones

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3. Técnicas de creación de buen Clima a través de la Convivencia Este bloque de técnicas persigue, principalmente, lograr un buen clima dentro del aula y del centro educativo. Aprender a convivir exige cultivar las actitudes de apertura, un interés positivo por las diferencias y un respeto por la diversidad, enseñando a reconocer la injusticia, adoptando medidas para superarla y resolviendo las diferencias de manera constructiva. Las técnicas que se presentan pretenden pasar de situaciones de conflicto a las de reconciliación y reconstrucción. De este modo, se contribuye a desarrollar las potencialidades de los alumnos. La convivencia se crea, se desarrolla y se cultiva; no es algo que nos venga dado. Exige tiempo, cuidado, recreación y, sobre todo presencia, estar con el otro y sentir con él.

3.1. La convivencia A través de esta técnica se buscan los elementos que potencian la convivencia en la institución educativa. Objetivos ➤ Analizar los valores que encierra la tolerancia en una sociedad plural. ➤ Identificar los aspectos más relevantes para elaborar el código de una buena convivencia, con intención de que sea aplicable a la vida del centro. ➤ Debatir en pequeños grupos sobre la buena convivencia en el aula. Pasos a seguir • El profesor entrega a cada alumno un folio en el que aparece escrito el código de la convivencia. • Pide que lo lea cada uno individualmente y dedique unos minutos para reflexionar sobre el mismo. • Posteriormente, se reunen en pequeños grupos para identificar los comportamientos que consideren necesarios para fomentar la convivencia en el centro. © narcea, s. a. de ediciones

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• Se nombra un portavoz en cada grupo, que será encargado de exponer al resto de la clase el trabajo realizado. • Finalmente, se elaborará entre todos el código de la convivencia, con los puntos que consideren más significativos. El profesor indica que sólo deben expresar en el código aquellos aspectos en los que están dispuestos a comprometerse en orden a mejorar la convivencia. Logros conseguidos ☛ Aprenden a diferenciar entre lo que significa un código de conducta deseable, formulado para que lo cumplan otros y entre un código menos ambicioso pero más realista. ☛ Toman conciencia de la dificultad que encierra la convivencia, así como de la necesidad de poner de nuestra parte todo lo que contribuya a potenciarla. A continuación se presenta a todos el Código de la Convivencia: 1. Los que me han hecho sufrir, tal vez no sean tan malos. 2. Los que no son de mis ideas, tal vez no sean intratables. 3. Los que no hacen las cosas como yo, tal vez no sean unos locos. 4. Los que piensan de otro modo, tal vez no sean ignorantes. 5. Los que no me son simpáticos, tal vez sean buenas personas. 6. Los que son más viejos, tal vez no son unos atrasados. 7. Los que tienen más éxito, tal vez se lo hayan merecido. 8. Los que me contradicen, tal vez me abran los ojos. 9. Los que me han dicho una palabra amable, tal vez lo han hecho con desinterés. 10. Los que me han hecho un favor, tal vez lo han hecho gustosamente. 11. Los que pasan de lo que a mí me importe, tal vez me ayuden a buscar lo verdaderamente importante. 12. Los que actúan de otra manera, tal vez busquen lo mismo que yo. 13. Los que no me lo ponen fácil, tal vez me obliguen a renovar el esfuerzo.

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3.2. Mi clase ideal A través de esta técnica el alumno identificará los rasgos de cómo sería su clase ideal, a partir de las características de la realidad de su clase, con el fin de comprometerse a llegar a construir la clase ideal. Objetivos ➤ Identificar la percepción que tiene el alumno de su clase. ➤ Tratar de que el alumno participe y se comprometa a generar un buen clima de convivencia. ➤ Llegar a diseñar la clase ideal. Pasos a seguir • El profesor invitará a que cada alumno realice un cuadro con dos columnas. En el lado izquierdo indicará tres problemas de convivencia que existan en el aula. En el lado derecho reflejará las tres soluciones ideales a ese problema, sin que se sienta condicionado por las circunstancias. En el mismo folio escribirá qué puede hacer él/ella para solucionar los problemas que indica, mejorar la convivencia y llegar, de este modo a la clase ideal. Estas anotaciones serán anónimas, con el fin de que el alumno pueda expresarse libremente. • El profesor recogerá las anotaciones de cada alumno, las pasará a ordenador en tres folios diferentes. El primero se destinará a anotar los problemas señalados por los alumnos, el segundo a las soluciones ideales y el tercero a los compromisos que están dispuestos a adquirir para obtener el resultado deseado. • En otra sesión, el profesor organizará la clase en pequeños grupos de 3 a 5 personas, aproximadamente, a los que entregará los tres folios. • Cada grupo debatirá sobre la información entregada y seleccionarán, por consenso, los dos problemas que consideren de mayor importancia. A continuación explicitarán cómo desean que sea su clase ideal y a qué están dispuestos a comprometerse. • Un portavoz de cada grupo informará al resto de la clase y escribirá en la pizarra el trabajo realizado, de manera que se puedan visualizar globalmente las aportaciones de todos. © narcea, s. a. de ediciones

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• Finalizada la exposición, el profesor reflexionará con el grupo-clase sobre los problemas planteados, el diseño de la clase ideal y los compromisos que están dispuestos a asumir. Entre todos se llegará a un consenso en los aspectos que se consideren prioritarios, a fin de construir entre todos la clase ideal. Logros conseguidos ☛ Se consigue la participación de los alumnos en el diagnóstico de los problemas, así como en la resolución de los mismos. ☛ El trabajo en grupo contribuye a identificar los problemas más significativos y a priorizarlos por orden de importancia. ☛ Los alumnos se comprometen, con su comportamiento, a crear un buen clima de convivencia, que favorezca el aprendizaje y las relaciones interpersonales.

3.3. Buscar lo positivo Se trata de indentificar los aspectos positivos y negativos que se producen en la clase. Objetivos ➤ Desarrollar la capacidad de análisis. ➤ Buscar las rasgos positivos que contribuyen al buen funcionamiento de la clase. ➤ Detectar los aspectos que obstaculizan la convivencia. Pasos a seguir • El profesor indica que cada alumno escriba en un folio un aspecto positivo y uno a evitar, con relación a la convivencia en clase. • Posteriormente, les indica que se reunan en grupos de 5 personas. El portavoz del grupo recogerá en una doble columna los aspectos positivos y negativos mencionados por cada uno de los componentes del grupo. • Cada uno explicará al resto lo que ha escrito con el fin de justificarlo. © narcea, s. a. de ediciones

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• Entre todos seleccionarán el aspecto positivo y negativo que consideren más importante. • El profesor solicitará a cada portavoz que lo escriba en la pizarra. De este modo se obtiene un mapa de aspectos positivos y negativos elaborado por todos. • El profesor comentará los aspectos positivos, a fin de potenciarlos, resaltando su influencia en la buena dinámica de la clase. • Con relación a los aspectos negativos, se tratará de buscar cómo se soluciona cada uno de ellos. Si lo desea el profesor, lo hará en otra sesión. Logros conseguidos ☛ La búsqueda entre los alumnos y el profesor de los elementos que favorecen y dificultan la buena convivencia. ☛ Se elaboran propuestas para modificar los aspectos que obstaculizan la buena dinámica de la clase.

3.4. Elaboración de normas de convivencia A través de esta técnica se elaborarán las normas de comportamiento en el aula, en orden a una buena convivencia. Objetivos ➤ Intentar que los alumnos entiendan la finalidad de elaborar sus propias normas. ➤ Implicar a los alumnos en el proceso de elaboración de las mismas. ➤ Fomentar el respeto a las normas establecidas. Pasos a seguir • El profesor recuerda a los alumnos las normas generales de comportamiento del centro educativo y la finalidad de las mismas. Indicará su importancia para la buena convivencia en la vida cotidiana. © narcea, s. a. de ediciones

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• A continuación, solicita a cada alumno que anote en un folio dos normas que considere importantes para el buen funcionamiento de la clase. • Posteriormente, se reunirán en grupos de tres o cuatro personas. De entre todas las normas explicitadas seleccionarán, de manera consensuada, las tres que consideren más importantes. • Cada grupo elegirá un portavoz. Cada uno, por turno, irá leyendo en voz alta las alternativas seleccionadas en su grupo. Al mismo tiempo, un voluntario irá escribiéndolas en la pizarra con el fin de unificar o refundir las que sean parecidas. • El profesor añadirá aquellas que considere imprescindibles, si los alumnos no las han reseñado. • Finalmente, el profesor irá numerándolas por orden de prioridad y todos los alumnos las anotarán para tenerlas en cuenta desde ese momento. Del mismo modo, entre todos se establecerá la sanción que corresponda en caso de que algún alumno no las cumpla. Logros conseguidos ☛ Los alumnos son responsables de sus tomas de decisiones y de sus acciones. ☛ Se genera la participación y la responsabilidad de todos en la creación y el mantenimiento de un buen clima en el aula. ☛ A través de esta técnica los alumnos alcanza una mayor responsabilidad en sus comportamientos dentro del aula.

3.5. Anti-estrés A través de esta técnica se pretende crear un clima relajado antes del análisis y la resolución de un conflicto. Objetivos ➤ Relajar el cuerpo, lo que contribuye a crear una predisposición positiva. ➤ Liberar posibles tensiones personales que existan en el grupo. ➤ Crear un clima más distendido. © narcea, s. a. de ediciones

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Pasos a seguir • El profesor pide a los alumnos que se sienten en círculo, con un espacio suficiente entre cada uno. • Entrega a los estudiantes las siguientes instrucciones: – La respiración es una de las funciones más importantes del cuerpo humano. Traten de respirar utilizando el diafragma o el estómago. – La respiración debe ser lenta y profunda, con objeto de que la sangre riegue todo el cuerpo. • A continuación, se ponen de pie y les pide que estiren los brazos hacia arriba, como si quisieran alcanzar el techo, pero sin levantar los talones. • Después de un tiempo, les indica que suelten todo el cuerpo hacia abajo con rapidez. Este ejercicio se repetirá varias veces. • Posteriormente relajarán el cuello y la cabeza con movimientos lentos circulares de derecha a izquierda. Logros conseguidos ☛ Se consigue en los participantes una relajación completa, tanto corporal como psíquica. ☛ Los alumnos se sienten bien consigo mismos, lo que predispone a sentirse bien con los demás. ☛ Se crea un clima favorable para la resolución de conflictos.

3.6. Taxi-taxi Es una técnica en la que se vivencia la discriminación por alguna causa física. Objetivos ➤ Tomar conciencia de la discriminación que sufren los otros por cualquier causa. ➤ Reflexionar sobre las repercusiones de la discriminación entre compañeros de la misma clase. ➤ Experimentar cómo uno se siente al ser discriminado por los otros. © narcea, s. a. de ediciones

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Pasos a seguir • Una tercera parte de los alumnos salen de clase, mientras el profesor indica las siguientes instrucciones al resto: «Imaginaros que sois pasajeros que solicitais un taxi. Tendreis que llamar al taxista, indicarle a dónde quereis ir, subiros en su espalda para que os lleve y, cuando llegueis al destino, pagarle». El profesor les indica que escriban en un papel dos posibles trayecto que deseen realizar. El taxista les firmará el mismo al finalizar el trayecto. • El profesor indica a los de fuera que serán taxistas y cada uno uno tendrá una manía muy especial. Por ejemplo: no subirá a las de pelo corto, no subirá a los de pelo largo, no subirá a las chicas delgadas, no subirá a los de países extranjeros, no subirá a los que tengan gafas, no subirá a los que tengan tatuajes... Todos deben tener una “manía”, y si algún cliente con estas características los llama, evidentemente no deben subirlo ni darles explicación alguna. Al resto de pasajeros los llevarán a donde ellos quieran ir. Al final del trayecto les firmarán el papel que les entreguen conforme al lugar transportado. • Se distribuirán todos los alumnos por la clase. Los taxistas comenzarán a moverse y los pasajeros los llamarán. Cuando muchos pasajeros comiencen a estar enfadados, se quejen, se pongan demasiado nerviosos, etc. el profesor parará la actividad. • A continuación, el profesor pedirá a los pasajeros que expliquen, uno a uno, cómo se han sentido y si han podido completar sus viajes. Posteriormente, los taxistas explicarán las razones de su comportamiento. • Tanto los taxistas como los que no han podido completar sus viajes explicarán cómo se han sentido, al estar discriminados sin razón alguna. • El profesor preguntará: ¿Algún taxista se ha saltado la norma? ¿Por qué? ¿Era una consigna justa? A partir de este momento el debate se amplía hacia qué es la discriminación, qué personas la padecen, cómo se sienten, etc. Logros conseguidos ☛ Los alumnos aprenden que en ocasiones discriminan a los demás sin causa alguna. © narcea, s. a. de ediciones

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☛ Esta técnica permite reflexionar y debatir sobre la discriminación que sufren algunos alumnos. ☛ Esta experiencia ayuda a los alumnos a entender que la discriminación es una forma de violencia que impide desarrollar las capacidades.

3.7. Conflictos innecesarios Se trata de comprender a través de una historia que se producen conflictos innecesarios por haber entendido mal un tema. Así mismo, se analiza el papel que puede jugar el mediador. Objetivos ➤ Reflexionar sobre una historia para acercarnos a un conflicto. ➤ Estudiar en grupos el caso para buscar posibles soluciones. ➤ Analizar los motivos por los que discuten los hermanos. ➤ Profundizar en la figura del mediador. Pasos a seguir • El profesor entrega a los alumnos por escrito la siguiente historia: “Cuenta la historia que un anciano de Medio Oriente dejó a sus tres hijos una herencia de 17 camellos que debían repartir de la siguiente forma: el hijo mayor recibiría la mitad, el segundo un tercio del total y el menor la novena parte. Estos hermanos intentaron realizar la división, pero vieron que matemáticamente era imposible (el mayor no podía recibir ocho camellos y medio –la mitad de diecisiete–, el del medio tampoco cinco camellos con sesenta y seis –la tercera parte–, ni el menor un camello con ochenta y ocho-la novena parte). Enfurecidos y enemistados solicitaron la ayuda de un anciano del pueblo. El hombre sabio escuchó con atención y dijo: «No estoy seguro de qué consejo darles pero tengo un camello de más que me gustaría prestarles si lo precisan». Así el mayor pudo tomar la mitad de lo que le correspondía (9 camellos), el del medio su tercio (6 camellos) y el menor su novena parte (2 camellos) e, incluso, sobró un camello, con lo cual devolvieron el préstamo”. © narcea, s. a. de ediciones

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• Individualmente dedican un tiempo a su lectura y buscan otras posibles soluciones e indican brevemente cómo resumirían la labor del anciano. • Se reunen por grupos pequeños y realizan una puesta en común. • Se nombra un portavoz del grupo que toma nota de las aportaciones. • Entre todos elaboran una síntesis y seleccionarán la dos o tres que consideren más relevantes. El portavoz lo comunicará al resto de la clase. • Las aportaciones finales se escribirán en la pizarra o papelógrafo para que toda la clase las pueda visualizar. • El profesor invitará a los alumnos a reflexionar durante unos minutos sobre la siguiente cuestión: ¿existen en la clase conflictos innecesarios? ¿percibes que te culpabilizan de algún problema ajeno a tí? Logros conseguidos ☛ Tomar conciencia que una situación puede tener diversas soluciones. ☛ Los alumnos perciben que se generan conflictos no intencionales, causados por una falsa percepción de la realidad. ☛ Es importante que se den cuenta de que en ocasiones se debe pedir ayuda en lugar de prolongar el conflicto, por no verle salida.

3.8. Prejuicios y discriminación A través de esta técnica se analizan situaciones de prejuicio y discriminación que se producen en la vida diaria y en la clase. Objetivos ➤ Conocer los prejuicios que determinan la selección de nuestras amistades. ➤ Identificar situaciones de discriminación que se producen en el aula. ➤ Reflexionar sobre los diferentes elementos que determinan nuestros comportamientos. © narcea, s. a. de ediciones

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Pasos a seguir • El profesor coloca en la frente de cada alumno una cinta con un número. Ningún alumno sabrá el número que lleva. A continuación indicará: Nadie debe comunicar al resto de los compañeros el número que llevan en la frente. Debeis saber que el número alto significa que todo el mundo os prefiere y acepta. El número bajo quiere decir que nadie nos considera interesante. • A continuación les expone la siguiente situación: Imaginaos que la próxima semana nos vamos de viaje de fin de curso y hemos de elegir una persona como compañera de asiento en el autobús y para compartir la habitación. • Cada alumno elegirá, libremente, su pareja. • Pasado un tiempo, el profesor les pedirá que, a un lado de la clase, se coloquen los que creen tienen un número alto, y al otro, los que creen que tienen uno bajo. • Seguidamente, los alumnos se quitarán las cintas y comprobarán sus números. • El profesor formulará las siguientes preguntas: ¿Qué tal os habéis sentido los “preferidos”? ¿Y los “discriminados”? ¿Alguna vez os ha pasado algo parecido en una situación real? ¿Qué habéis hecho? • En grupos, intentarán definir y poner un ejemplo cercano de prejuicios y de grupos o personas que sirven de “cabeza de turco”. Así mismo, indicarán el modo en como se les discrimina. • Un portavoz de cada grupo expondrá al resto de la clase el ejemplo elegido. • Finalmente, el profesor explicará cómo se forman los estereotipos y prejuicios, con el fin de que los alumnos puedan modificar sus comportamientos. Logros conseguidos ☛ Los alumnos vivencian la discriminación y los efectos que produce. ☛ Adquieren conocimientos acerca de qué significan los estereotipos y los prejuicios. ☛ Reflexionan sobre situaciones cercanas, sobre las que nunca habían pensado. © narcea, s. a. de ediciones

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3.9. Doble cara del conflicto Esta técnica consiste en identificar nuestras actitudes ante los conflictos. Objetivos ➤ Identificar las conductas positivas y negativas que pueden generar un conflicto. ➤ Favorecer el desarrollo de conductas que favorezcan la convivencia. ➤ Aprender a afrontar los conflictos de manera constructiva. CONDUCTAS POSITIVAS

CONDUCTAS NEGATIVAS

Tranquilizarse antes de decir nada.

Contestar cuando estás realmente enfadado/a.

Pensar que debe de haber una manera de hacer mejor las cosas.

Pensar en cómo vengarte.

Hablar directamente con la otra persona.

Criticar a la otra persona y hablar mal de ella a todo el mundo.

Buscar un buen momento para hablar en privado.

Hablar del conflicto en cualquier momento y ante cualquiera.

Centrarse en los problemas de uno en uno.

Aprovechar para soltar todas las quejas del año de golpe.

Describir la situación desde tu punto de vista y explicar cómo te afecta.

Hablar de todo aquello que el otro siempre hace mal o nunca hace.

Preguntarle su punto de vista y escucharlo atentamente.

Hacerle entender que tú tienes la razón y él está equivocado.

Parafrasear lo que te ha dicho.

Hacer preguntas sarcásticas para remarcarle que su posición es absurda.

Conservar la calma en todo momento.

Si el otro grita o se enfada, hacer lo mismo: tú dirás la última palabra.

Mostrarse flexible cuando se trata de buscar una salida al conflicto.

Dejar claro que sólo hay una solución para el conflicto: la tuya.

Ponernos de acuerdo teniendo en cuenta los objetivos de los dos.

Preocuparte por tus objetivos y no por los del otro.

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Pasos a seguir • El profesor invita a los alumnos a reunirse en pequeños grupos. Entregará a cada grupo un sobre en el que habrá introducido previamente las frases que figuran en la tabla, después de recortarlas y mezclarlas. • El profesor pedirá a los alumnos que ordenen las frases en dos columnas. La primera se destinará a aquellas conductas que ayuden a resolver los conflictos de manera constructiva. En la otra columna indicarán las conductas que dificulten la resolución de los mismos. Las ordenarán por orden de importancia para el grupo. • Una vez finalizada la tarea, cada grupo seleccionará un portavoz que informará al resto de la clase a cerca del orden establecido, con el fin de contrastar sus coincidencias y discrepancias con los demás grupos. • Una vez oído a todos los portavoces, el profesor pedirá a los grupos que se vuelvan a reunir con el fin de analizar si mantienen el orden establecido o desean modificar alguna conducta. • Finalmente, se realizará un debate general en el que se responderá a las siguientes cuestiones: ¿Por qué se entienden unas conductas como positivas y otras como negativas? ¿Cuáles hemos utilizado con más frecuencia? ¿Por qué? Logros conseguidos ☛ Los alumnos reflexionan sobre sus comportamientos, a la vez que comprenden que existen diferentes maneras de afrontar los conflictos. ☛ Aprenden a posicionarse ante los conflictos. ☛ Se genera una actitud positiva de escucha a los compañeros. Nota: En el caso de que exista mucha tensión en el grupo no es recomendable realizar técnicas que aborden el conflicto directamente. Sería más conveniente iniciar alguna técnica de relajación, hasta que el grupo se halle en condiciones y se cree el clima adecuado.

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5. Epílogo Aprender a convivir El fin de la educación no debe ser individual sino común a toda la sociedad. ARISTÓTELES

En los últimos años se ha incrementado, de forma considerable, el conflicto y la violencia en los centros educativos, por lo que se hace imprescindible prestarle una especial atención. No sólo se producen entre el alumnado, sino también entre éstos y los profesores. Los comportamientos violentos abarcan desde la agresión física y verbal, hasta el acoso psicológico. Ante esta situación, los profesores se sienten, en ocasiones, desbordados e impotentes, por lo que reclaman la cooperación de la familia, la sociedad y, de modo singular, de los medios de comunicación. A fin de dar respuesta a esta nueva realidad, el Ministerio de Educación y Ciencia de España elaboró el Plan para la Promoción y Mejora de la Convivencia Escolar (2006), cuyo objetivo principal consistía en erradicar las actitudes y comportamientos violentos de las aulas y fomentar entre los más jóvenes la resolución pacífica de los conflictos. Otros objetivos a alcanzar eran: • Fomentar la mejora de la convivencia en los centros educativos. • Facilitar el intercambio de experiencias y el aprovechamiento de materiales y recursos utilizados por los profesores. • Abrir un foro de encuentro y debate sobre la convivencia y las formas de promocionarla y desarrollarla. © narcea, s. a. de ediciones

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• Proporcionar orientaciones, estrategias y material para la puesta en práctica de la educación para la convivencia. • Desarrollar habilidades sociales que faciliten la transición de los alumnos a la vida adulta y su incorporación a una formación superior al mercado laboral. Del mismo modo, bajo este Plan, se creó el Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar (Real Decreto 275/2007, de 23 de febrero), como órgano consultivo adscrito al Ministerio de Educación y Ciencia a través de la Secretaría General de Educación. Su meta era mejorar la convivencia en los centros educativos. En el artículo 2, del Real Decreto señalado, se indicaban sus funciones: ➤ Actuar como órgano de asesoramiento, análisis y difusión de información periódica relativa a la situación de la convivencia en los centros escolares. ➤ Recoger y analizar información sobre medidas y actuaciones puestas en marcha de las diferentes instancias: públicas y privadas, para prevenir, detectar y evitar las situaciones contrarias a la convivencia escolar. ➤ Difundir las buenas prácticas educativas favorecedoras de la convivencia escolar. ➤ Promover la colaboración entre todas las instituciones implicadas en materia de convivencia escolar. ➤ Actuar como foro de encuentro interdisciplinar entre organismos públicos y organismos privados acerca del aprendizaje de la convivencia escolar y de la convivencia social. ➤ Formular propuestas de actuación tendentes a mejorar la convivencia en los centros educativos y, en general, a la consecución de los fines previstos en el artículo 2 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, relativos a la educación en el ejercicio de la tolerancia y la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia, así como en la prevención de conflictos y la resolución de los mismos. © narcea, s. a. de ediciones

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➤ Elaborar informes periódicos para el Consejo Escolar del Estado y otras intituciones sobre la evolución de la convivencia en los centros educativos y las medidas adoptadas para su mejora. ➤ Realizar cuantas otras actuaciones le sean encomendadas para el mejor cumplimiento de sus fines.

La convivencia en la escuela La escuela es un ámbito especialmente significativo, donde los alumnos pueden recibir conocimientos, así como desarrollar actitudes y hábitos de convivencia. Constituye un lugar privilegiado para el aprendizaje de los Derechos y Deberes Humanos (principalmente los derechos del niño), elemento esencial en la educación. Para que tomen conciencia de sus obligaciones y ponerlas en práctica, la escuela debe ser entendida como motor de cambio, donde los conflictos se deben abordar en el Proyecto Educativo. A través de la educación, los alumnos se han de ir formando para dar respuesta a los problemas sociales y comprometerse con su comportamiento. De este modo, la educación puede constituir un medio privilegiado para transformar la realidad y no sólo para transmitir conocimientos. Por medio del currículum social plasmado en los temas transversales, el profesor puede abordar la educación en valores. Como indica Ortega Ruiz (2004:219): “la educación no se agota en sólo procesos de aprendizajes académicos o competencias profesionales; por el contrario, trastoca y afecta a todas las dimensiones de la persona”. La educación en valores se hace imprescindible en la sociedad actual, debido a las nuevas formas de vida. Los valores guían las conductas de las personas (dado que constituyen el impulso por el que se realiza un acto en un momento determinado), y orientan el sentido de la vida, del mundo y de la dignidad de la persona. Aprender a convivir es uno de los objetivos fundamentales de la educación. El alumno debe aprender a convivir con los demás, a la vez que a resolver de forma pacífica los conflictos. El aula debe ser un lugar no sólo de estudio y aprendizaje, sino también de convivencia con los otros. El colegio es un ámbito de socialización importante; si bien, se sobredimensiona su función, dado que los alumnos tan sólo pasan en el centro el 15% de su tiempo. Convivir significa relacionarnos © narcea, s. a. de ediciones

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con los otros, lo que nos brinda posibilidades, a la vez que invita al respeto de los derechos y los deberes de cada uno. Fomentar la convivencia exige comunicación, respeto mutuo y participación. Todo proyecto requiere de una reelaboración continua y no se puede dar nunca por terminado, dado que se va contruyendo día a día.

Cómo mejorar la convivencia Si un Centro quiere mejorar la convivencia tiene que prestar atención a la participación, comunicación y relaciones que se establecen entre todos los miembros de la comunidad educativa. Hay que buscar espacios para el protagonismo de los alumnos, facilitar y potenciar su corresponsabilidad, compartir los problemas y la búsqueda de soluciones, y estimular y promover la colaboración entre todos. Estos objetivos no se consiguen de forma inmediata, sino que demandan una acción conjunta y sistemática. La institución escolar debe tener claras las normas a seguir. Contar con ellas sólo por escrito no contribuye a favorecer la convivencia, es preciso fomentar el diálogo, el consenso y el compromiso por parte de todos. Las normas, para ser entendidas y acatadas por todos, deben elaborarse teniendo en cuenta los intereses y las necesidades de los implicados, así como las características del entorno. El prestigio de los educadores juega un papel relevante, puesto que el alumno asimila hasta dónde puede llegar en su comportamiento con cada profesor. De esta manera el docente ganará ámbitos de influencia. Para ello es importante contar con la colaboración de las familias y trabajar conjuntamente en equipos profesores y padres. Según la opinión de los profesores (CIDE, 2004), los factores que no crean buen clima en los centros educativos son: • Falta de trabajo en equipo y de una organización que favorezca la toma de decisiones compartida. • La división del profesorado a causa de las jerarquías y las ansias de poder. • La gestión del tiempo que impide intercambiar y tomar decisiones compartidas entre el profesorado. © narcea, s. a. de ediciones

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• La dificultad que encuentra por la diversidad de alumnos, que le lleva a no saber qué enseñar ni qué posición tomar. • Las bajas expectativas sobre las posibilidades de los alumnos. • La falta de tiempo y, en ocasiones, de predisposición para la acción tutorial que podría servir de puente para una mejor relación con las familias y un seguimiento más personalizado de los alumnos. • Falta de apoyo de la Administración para afrontar las nuevas realidades de los centros, así como para atender a la diversidad de procedencia de los alumnos. • La falta de apoyo de la familia debido a su poca implicación en el aprendizaje y en el comportamiento de sus hijos. • Falta de apoyo del profesorado a la Reforma Educativa (al no satisfacer sus espectativas), lo que produce divisiones, desánimo y poca claridad en la manera de actuar. Un elemento clave para resolver la violencia y los conflictos es que los alumnos capten el apoyo entre los profesores. De lo contrario, se reforzarán las conductas negativas. Promover y prevenir los conflictos serán los aspectos fundamentales a tener en cuenta en orden a crear un buen clima de convivencia. Es preciso solventar situaciones de riesgo, con estrategias efectivas, que hagan que el alumno adquiera unas actitudes positivas, elevando su autoestima.

Cómo implicar al alumnado Para generar un buen clima de convivencia en los centros educativos es imprescindible contar con la participación de los alumnos y alumnos implicados en el proceso. La convivencia no puede ser impuesta, no nos viene dada sino que exige construirla día a día. En este sentido, el alumnado desempeña un papel prioritario. Para prevenir las conductas violentas y fomentar la convivencia se deben tener en cuenta los siguientes aspectos: El diálogo. Supone escucha activa, apertura hacia los demás y disposición para cuestionarse las ideas propias sin evitar el rebatir las del otro. © narcea, s. a. de ediciones

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El diálogo será más fácil si cada uno es capaz de ponerse en el lugar del otro, fomentando la empatía. Experimentar cómo cada uno capta diferentes aspectos de una misma situación y tomar conciencia de que la opinión de los demás puede ser valiosa como la nuestra. Aprendizaje cooperativo. Persigue como filosofía no sólo el avance individual sino el de todo el grupo. Todos pueden enriquecerse mutuamente aprendiendo juntos. No es lo mejor competir, sino colaborar. La competición es positiva si estimula en los sujetos el proceso de aprendizaje. Sin embargo, pueden existir procesos competitivos en situaciones cooperativas, sin que se corra ningún riesgo. Dado que algunas personas necesitan el apoyo y el estímulo del grupo. Solución de problemas. Se debe fomentar que los sujetos desarrollen un pensamiento crítico y aprendan a resolver problemas por sí mismos, sin esperar que se los resuelva otra persona que consideran que tiene mayor autoridad. Entre los pasos a tener en cuenta para resolver un problema se pueden mencionar: crear un buen clima, definir y discutir el problema, explorar todas las opciones y valorar las alternativas. Autorregulación. Consiste en la habilidad de la persona para desarrollar comportamientos aceptables socialmente, para lo que es necesario fomentar la autoestima y autodisciplina, que lleve a una mayor confianza en sí mismo y a la autoafirmación. Participación en la elaboración de las normas. Los alumnos deben sentirse implicados en la elaboración de las normas de funcionamiento del centro, de la disciplina y de la convivencia escolar. Si bien, su participación será gradual según la edad. Las estructuras administrativas y la organización institucional deben permitir que los alumnos puedan opinar sobre las decisiones que les afectan; de lo contrario daría lugar a la denominada «indefensión aprendida». Este concepto se refiere tanto a la pasividad como a la impotencia, al tomar conciencia el sujeto de que él es ajeno a los cambios que se producen a su alrededor. El alumno entiende que no se le tiene en cuenta y son otros (padres, profesores, autoridades...) los encargados de modificar las situaciones e influir en su futuro. © narcea, s. a. de ediciones

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Comprensión y control de la agresividad. La agresividad es inherente al ser humano. Cualquier situación puede provocar agresividad; si bien, es importante no llegar a la agresión. El sujeto debe aprender a controlar las conductas agresivas y desarrollar actitudes que propicien la relación con los demás. Confrontación de ideas. El debate y la confrontación de ideas suele ser un ejercicio con el que los alumnos disfrutan y se implican, dado que tienen gran interés en poner a prueba su capacidad de razonamiento, constatar que su argumento es válido y ser reconocido como valioso por el resto del grupo. Implicación de las partes. Para la resolución de los conflictos lo más adecuado es que la partes se impliquen directamente en la búsqueda de soluciones. Si esto no fuera posible, habría que acudir a un elemento externo como es el mediador, tal y como se ha indicado en el capítulo correspondiente. Esta metodología ayuda a una comprensión e interiorización más profunda de lo sucedido, así como a asumir con mayor claridad las consecuencias individuales y grupales. Educar para convivir exige tiempo, dedicación y esfuerzo. Somos conscientes que la participación de los alumnos en la construcción de la convivencia es más lenta que la imposición de las normas; ahora bien, este proceso es a la larga mucho más eficaz. A convivir se aprende conviviendo y esto implica no sólo aspectos cognoscitivos, sino también afectivos y actitudinales, que tan sólo se aprenden si se vivencian en grupo. En el centro educativo se debe potenciar y propiciar el desarrollo de una pedagogía participativa, en la que se enseñe a los alumnos a implicarse activamente en la cooperación y toma de decisiones. De este modo, se puede aprende a convivir, a escuchar, a estar y, sobre todo, a participar solidariamente.

Propuestas para aprender a convivir La educación para la convivencia no puede entenderse sólo como una asignatura, sino que es una forma de vida que contribuye a crear un buen © narcea, s. a. de ediciones

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clima y a facilitar las relaciones positivas entre todos los miembros de la comunidad educativa. En este sentido, todos deben implicarse. Las propuestas más eficaces para contribuir a la no-violencia, deben diseñarse desde un marco global amplio, para que tengan mayor incidencia en el centro educativo. Desde esta óptica, se mencionan cuatro elementos que contribuyen a hacer de la escuela un lugar más seguro: • Relaciones potentes y positivas entre profesores y alumnos. • Un compromiso asumido por el profesorado para abordar la riqueza de posibilidades que presenta el comportamiento no violento. • Un énfasis especial en el trabajo académico de los centros educativos que trabajan desde la perspectiva de la calidad de la educación. • La apertura a las características culturales del contexto que le rodea. A continuación se presentan una serie de propuestas específicas, que pivotan en torno a tres ejes: el centro educativo, los profesores y los alumnos.

Propuestas para el Centro Educativo • La prevención e intervención del maltrato, para que sean efectivas deben abordarse desde una óptica global e integral. A la vez que involucrar a todos los miembros de la comunidad y contemplar los diferentes niveles educativos. • La escuela debe ser un lugar en el que toda la comunidad se sienta segura y protegida, de tal modo que cada cual sea capaz de desempeñar sus responsabilidades. Para ello, se debe crear un nexo que vincule la escuela con la sociedad y el contexto que le rodea. • Se desarrollarán estrategias organizativas en el interior de las instituciones escolares que faciliten el diálogo y los procesos de identidad cultural, la valoración de las diferencias y el rechazo de aquellas que perpetúen desigualdades estructurales y tiendan a la marginación de grupos. • La organización del centro desempeña un papel singular en la prevención del maltrato. Aspecto que ha pasado desapercibido. Las investigaciones han demostrado que es especialmente significativo en este sentido el tiempo del recreo, así como la entrada y salida a los centros. © narcea, s. a. de ediciones

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• Para que se produzca un menor maltrato se prestará atención a la participación de todos los miembros de la comunidad educativa, así como a las normas de funcionamiento y acciones disciplinarias positivas. Del mismo modo, se deben introducir en el Proyecto Educativo y en el Proyecto Curricular objetivos que contribuyan al desarrollo de la buena convivencia. • El curriculum, los métodos y los estilos de enseñanza-aprendizaje no son asépticos, por lo que conviene prestarles gran atención. Si desde los centros educativos se potencia la cooperación, reflexión y participación de los alumnos, disminuirá la agresividad. • El clima escolar, que se respira como por ósmosis en cualquier institución educativa, puede promover o inhibir el maltrato escolar. Es importante fomentar la comunicación entre todos los miembros, con el fin de generar una buena sintonía. • Llegar a conseguir una convivencia de calidad no sólo depende de un profesor, o de los tutores, sino que debe involucrar a todo el Claustro. Esta preocupación se reflejará tanto en el Proyecto Educativo del Centro como en el Reglamento de Organización y Funcionamiento del mismo, así como en cualquier otro documento. • Todos los miembros de la Comunidad Educativa deben conocer los documentos de funcionamiento del centro e intentar aplicarlos en orden a favorecer una buena convivencia. • Es preciso fomentar programas multicomponentes, donde estén implicados, padres, alumnos y profesores. Así como ampliar la red de oferta extraescolar, para que responda a la diversidad de necesidades e intereses.

Propuestas para Profesores • El profesorado deberá conocer la filosofía de funcionamiento del centro educativo, para ponerla en práctica. Los profesores elaborarán criterios comunes de organización y funcionamiento del mismo, defenderán las normas y trabajarán en equipo. • Conviene subrayar que los docentes deben formarse para ser capaces de detectar posibles brotes de conflicto y de violencia. © narcea, s. a. de ediciones

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• El profesorado juega un papel relevante en la prevención del maltrato. Es importante su presencia en los diferentes espacios de la institución escolar. Las investigaciones han constatado que se producen menos agresiones en las escuelas que cuentan con su presencia durante el recreo y a la hora de comer. • El equipo docente en su conjunto se preocupará por prevenir y atajar los conflictos desde su inicio. Cada profesor debe percibir que trabaja como miembro de un colectivo y no como un recurso individual. • Para fomentar la convivencia en el aula, sería conveniente trabajar a través de talleres de habilidades sociales con el fin de que los alumnos aprendan a desenvolverse con más autonomía y seguridad.

Propuestas para los Alumnos • Los alumnos víctimas de maltrato no suelen contar con redes sociales, por lo que la intervención debe orientarse a crearlas. De este modo, se potenciarán grupos de apoyo que ofrezcan posibilidades para comunicar sus sentimientos, experiencias y necesidades afectivas. • Cuando se produzca un maltrato o una agresión, es recomendable que los compañeros actúen como mediadores. Es importante preparar a los alumnos e implicarles en la resolución de los conflictos. • Se fomentará el trabajo en equipo, con objeto de que puedan aprenden a trabajar juntos, a confiar los unos en los otros, a ayudarse y a compartir. • Los problemas de convivencia no deben presentarse exclusivamente en términos de conflicto y violencia. Esta visión llevaría a tomar medidas de control más estrictas de lo conveniente. La convivencia se debe entender desde una perspectiva amplia y positiva, como un proceso de búsqueda de armonía entre las relaciones interpersonales de todos los miembros del centro educativo.

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Colección EDUCACIÓN HOY Volúmenes publicados AGÜERA, I.: Curso de Creatividad y Lenguaje. —Estrategias para una lectura reflexiva. —Ideas prácticas para un currículo creativo. —¡Viva el teatro! Diversión y valores en escena. —Pedagogía homeopática y creativa. Para una escuela humanizadora, lúdica, alegre.... —¡Viva el teatro! Diversión y valores en escena. AGUILERA, C. y VILLALBA, M.: ¡Vamos al museo! Guías y recursos para visitar los museos. ANTUNES, C.: Estimular las inteligencias múltiples. Qué son, cómo se manifiestan, cómo funcionan. BADILLO, R. M.ª: Cuentos para delfines. Autoestima y crecimiento personal. Didáctica del ser. BATLLORI, J.: Juegos para entrenar el cerebro. Desarrollo de habilidades cognitivas y sociales. BLANCHARD, M. y MUZÁS, M.ª D.: Propuestas metodológicas para profesores reflexivos. BOSSA, N. A. y BARROS DE OLIVEIRA, V.: Evaluación psicopedagógica de 7 a 11 años. BOUJON, Ch. y QUAIREAU, Ch.: Atención, aprendizaje y rendimiento escolar. Aportaciones de la Psicología Cognitiva y Experimental. CABEZUELO, G. y FRONTERA, P.: El desarrollo psicomotor. Desde la infancia hasta la adolescencia. CANDAU, V. M.: La Didáctica en cuestión. Investigación y enseñanza. CARRERAS, Ll. y otros: Cómo educar en valores. Materiales, textos, recursos y técnicas. CERRO, S.: Elegir la excelencia en la gestión de un Centro educativo. CUERVO, M. y DIÉGUEZ, J.: Mejorar la expresión oral. Animación a través de dinámicas grupales. DELAIRE, G. y ORDRONNEAU, H.: Los equipos docentes. Formación y funcionamiento. DÍAZ, C.: La creatividad en la Expresión Plástica. Propuestas didácticas y metodológicas. DUSCHL, R.: Renovar la enseñanza de las Ciencias. FERNÁNDEZ, I.: Prevención de la violencia y resolución de conflictos. El clima escolar como factor de calidad.

FISCHER, G. N.: Campos de intervención en psicología social. Grupo. Institución. Cultura. Ambiente social. GAGO, R. y RAMÍREZ, J.: Guía práctica del profesor-tutor en Educación Primaria y Secundaria. GARCÍA PRIETO, A.: Niños y niñas con parálisis cerebral. Descripción, acción educativa e inserción social. GARNETT, S.: Cómo usar el cerebro en las aulas. Para mejorar la calidad y acelerar el aprendizaje. GÓMEZ, M.ª T.; MIR, V.: Altas capacidades en niños y niñas. Detección, identificación e integración en la escuela y en la familia. GÓMEZ, M.ª T.; MIR, V. y SERRATS, M.ª G.: Propuestas de intervención en el aula. Técnicas para lograr un clima favorable en la clase. GONNET, J.: El periódico en la escuela. Creación y utilización. GUILLÉN, M. y MEJÍA, A.: Actuaciones educativas en Aulas Hospitalarias. Atención escolar a niños enfermos. HARRIS, S.: Los hermanos de niños con autismo. Su rol específico en las relaciones familiares. ITURBE, T.: Pequeñas obras de teatro para representar en Navidad. ITURBE, T. y DEL CARMEN, I.: El Departamento de Orientación en un centro escolar. JACQUES, J. y P.: Cómo trabajar en equipo. Guía práctica. KNAPCZYK, D.: Guía de autodisciplina. Como transformar los problemas de conducta en objetivos de autodisciplina. LOOS, S. y HOINKIS, U.: Las personas discapacitadas también juegan. 65 juegos y actividades para favorecer el desarrollo físico y psíquico. LOUIS, J. M.: Los niños precoces. Su integración social, familiar y escolar. LLOPIS, C. (Coord.): Los derechos humanos. Educar para una nueva ciudadanía. MAÑÚ, J. M.: Manual básico de Dirección escolar. Dirigir es un arte y una ciencia. © narcea, s. a. de ediciones

128 MARUJO, H. A.: Pedagogía del optimismo. Guía para lograr ambientes positivos y estimulantes. MENCÍA, E.: Educación Cívica del ciudadano europeo. Conocimiento de Europa y actitudes europeístas en el currículo. MORA, J. A.: Acción tutorial y orientación educativa. MONTERO, E., RUIZ, M. y DÍAZ, B.: Aprendiendo con Videojuegos. Jugar es pensar dos veces. MUNTANER, J. J.: La sociedad ante el deficiente mental. Normalización. Integración educativa. Inserción social y laboral. MUZÁS, M. D.; BLANCHARD, M. y SANDÍN, M. T.: Adaptación del currículo al contexto y al aula. Respuesta educativa en las cuevas de Guadix. NAVARRO, M.: Reflexiones de/para un director. Lo cotidiano en la dirección de un centro educativo. NOVARA, D.: Pedagogía del «saber escuchar». Hacia formas educativas más democráticas y abiertas. ONTORIA, A. y otros: Aprender con Mapas mentales. Una estrategia para pensar y estudiar. —Aprendizaje centrado en el alumno. Metodología para una escuela abierta. —Mapas conceptuales. Una técnica para aprender. —Potenciar la capacidad de aprender y pensar. Qué cambiar para aprender y cómo aprender para cambiar. OSBORNE, R. y FREYBERG, P.: El aprendizaje de las ciencias. Implicaciones de las ideas previas de los alumnos. PASCUAL, A. V.: Clarificación de valores y desarrollo humano. Estrategias para la escuela. PÉREZ, G. y PÉREZ DE GUZMÁN, M.ª V.: Aprender a convivir. El conflicto como oportunidad de crecimiento. PERPIÑÁN, S.: Atención Temprana y familia. Cómo intervenir creando entornos. «competentes». PIANTONI, C.: Expresión, comunicación y discapacidad. Modelos pedagógicos y didácticos para la integración escolar y social. PIKLER, E.: Moverse en libertad. Desarrollo de la motricidad global. POINTER, B.: Actividades motrices para niños con necesidades educativas especiales.

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APRENDER A CONVIVIR POLAINO-LORENTE, A. y ÁVILA, C.: Cómo vivir con un niño/a hiperactivo/a. Comportamiento, tratamiento, ayuda familiar y escolar. PROT, B.: Pedagogía de la motivación. Cómo despertar el deseo de aprender. RAMOS, F. y VADILLO, J.: Cuentos que enseñan a vivir. Fantasía y emociones a través de la palabra. ROSALES, C.: Criterios para una evaluación formativa. RUEDA, R.: Bibliotecas Escolares. Guía para el profesorado de Educación Primaria. —Recrear la lectura. Actividades para perder el miedo a la lectura. SALVADOR, A.: Evaluación y tratamiento psicopedagógicos. El Departamento de Orientación en los centros escolares. SÁNCHEZ, S. C.: El movimiento renovador de la Experiencia Somosaguas. Respuesta a un proyecto educativo. SANTOS, M. A.: Una flecha en la diana. La evaluación como aprendizaje. SCHWARTZ, S. y POLLISHUKE, M.: Aprendizaje activo. Una organización de la clase centrada en el alumnado. SEGURA, M. y ARCAS, M.: Educar las emociones y los sentimientos. Introducción práctica al complejo mundo de los sentimientos. SOLER FIERREZ, E.: La práctica de la inspección en el sistema escolar. STACEY, K. y GROVES, S.: Resolver problemas: Estrategias. Unidades para desarrollar el razonamiento matemático. TORRES, S. de la, y otros: El cine, un entorno educativo. TORREGO, J. C. (coord.): Mediación de conflictos en instituciones educativas. Manual para la formación de mediadores. TRAIN, A.: Agresividad en niños y niñas. TRIANES, M.ª V.: Estrés en la infancia. Su prevención y tratamiento. VAILLANCOURT, G.: Música y musicoterapia. Su importancia en el desarrollo infantil. VIEIRA, H.: La comunicación en el aula. VILA, A.: Los hijos «diferentes» también crecen. Cuando los hijos deficientes se hacen mayores.

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