Adhesion de Mexico Al Gatt

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ÍNDICE Introducción………………………………………………………………….…2 Antecedentes……………………………………………………………….…...4 El Acuerdo General sobre Aranceles Aduanales y Comercio (GATT)……12 Postura de México frente al Gatt Primer proceso de adhesión en 1979…………………………………………18 Adhesión de México al GATT Segundo proceso de adhesión en 1986……………………………………….26 Negociaciones bilaterales para la integración de la lista de productos concesionados………………………………………………………………….34 Efectos de la adhesión…………………………………………………………35 Conclusiones…………………………………………………………………...37

Bibliografía…………………………………………………………………….41

2

INTRODUCCIÓN A lo largo de la historia, los pueblos, derivado de la exigencia misma de la naturaleza humana, han requerido de varios elementos para protegerse y sobrevivir dentro de un m mundo que está sujeto a constantes cambios, muchos de ellos provocados por los mimos seres humanos. Uno de estos elementos es el comercio, sin el cual,

las grandes

civilizaciones jamás hubieran existido ni habría el desarrollo, tanto cultural como intelectual, que hoy en día se tiene y que día a día va actualizándose. No podemos negar que es un hecho natural del ser humano la convivencia con sus iguales y derivado de ello, el intercambio de los elementos que tiene a su disposición por otros que le pueden ser de mayor provecho resulta ser parte de esta convivencia diaria y necesaria. Esta idea ha ido evolucionando de tal forma que hoy en día podemos hablar de la existencia de un comercio internacional, basado en un complejo sistema muy delicadamente tejido en el cual participan todos y cada uno de los países alrededor del globo con un fin común: buscar los mayores beneficios posibles para sus habitantes y mantener un estado de paz y tranquilidad para que no sólo un país pueda aprovecharse de este sistema en la mayor medida posible sino también ofrecerle ala oportunidad y los medios a aquellos países que se encuentran en situaciones de desventaja para que exista el menor rezago posible alrededor del mundo.

Sin embargo debemos tomar en cuenta que la convivencia entre los diferentes pueblos puede llegar a ser en algunas ocasiones muy difícil, por lo que es necesario que el desarrollo de las relaciones comerciales entre éstos se haga de la manera más cautelosa y velando siempre por el resguardo del bien común. Prueba de ello es el gran número de tratados internacionales celebrados en la actualidad entre las diferentes naciones que tienen como único fin establecer las reglas necesarias para la sana convivencia entre ellos

3 independientemente de la materia que traten. Sin acuerdos ni tratados que regulen las relaciones entre las naciones muy probablemente reinaría un caos que acabaría por destruir hasta el último trazo de civilización que el hombre ha creado a lo largo de su historia.

Es por esto que en materia comercial se han llevado a cabo varias acciones con el fin de coordinar los esfuerzos necesarios, ya sea entre Estados o individuos, para que, a través de la regulación de dicha actividad, se obtengan una serie de beneficios que puedan ser aprovechados por todas las partes y así ir eliminando las barreras que puedan existir entre ellas, tanto comerciales como políticas, para que aquello que alguna vez fue solamente una coordinación comercial se transforme en una auténtica unión económica y social capaz de velar por un bienestar que se adecue a las necesidades de todos los individuos que la integran.

El presente trabajo tiene como finalidad estudiar el proceso que México vivió por su adhesión al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, mejor conocido como GATT por sus siglas en inglés, haciendo un estudio acerca de lo que éste ha representado para el mundo y la forma en que realmente ha resuelto el problema comercial y económico que a principios del siglo XX se vivió derivado de la política proteccionista que varios Estados asumieron y que desde luego, trajo consigo serias consecuencias de las cuales México no pudo escapar. No cabe duda que conforme la humanidad va evolucionando los Estados deben tomar nuevos rumbos, afortunadamente en algunos casos con el fin de mejorar, que lleven a la consecución de un futuro más prospero, de lo contrario, la historia nos ha enseñado que el que se queda atrás difícilmente regresa.

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ANTECEDENTES Durante el siglo XX se presentaron dos eventos que marcaron la historia del mundo y por ende, afectaron el rumbo de las relaciones internacionales y comerciales de la época. El estallido de las 2 guerras mundiales no sólo pusieron en evidencia las grandes atrocidades que el hombre es capaz de cometer sino que dieron pauta a que se hiciera una evaluación acerca del camino que la comunidad internacional, y en general la humanidad, debía tomar para restaurar el orden que se había perdido y tomar las medidas necesarias para que eventos tan trágicos como lo habían sido ambas guerras no se volvieran a repetir. Es por ello que se buscó reforzar las relaciones internacionales y reactivar nuevamente la economía mundial a base de la cooperación internacional y el fomento al comercio. Hasta antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, el comercio internacional se “apoyaba en una estructura marcada con el signo de liberalismo, por lo que las disposiciones jurídicas que lo regulaban en los principales países que participaban es ese tráfico eran escasas, pero abiertas y flexibles las que existían”1, sin embargo, como consecuencia directa de la misma, la comunidad internacional cambió el ánimo liberalista a uno proteccionista, situación que afectó gravemente el comercio y la economía mundial de la época. Sin embargo con esta conducta nacionalista por parte de los gobiernos de época el mundo sucumbió en una crisis económica que estuvo presente por varios años. No siendo suficiente este panorama, en 1930 el gobierno de Estados Unidos promulgó la SmoothHawley, Tariff Act of 1930 la cual era una ley sumamente proteccionista y que terminaba por cerrar completamente las fronteras de un mercado tan importante como lo era el de Estados Unidos, situación que acabó por agravar aún más la crisis por la que el mundo estaba pasando. Fue tal el desastre económico que se vivía en aquella época y la magnitud 1

Rodolfo Cruz Miramontes, Las Relaciones Comerciales Multilaterales de México y el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea. Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, México, 2003, pág. 7

5 de la inflación generalizada que los países afectados difícilmente podían sostener relaciones comerciales entre ellos. La devaluación de la moneda empujó a países como Alemania a tener que realizar transacciones comerciales por medio del trueque internacional mediante acuerdos bilaterales denominados “clearing”. Fue entonces que en 1933 el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt tomó la decisión de elaborar una ley llamada Reciprocal Trade Agreement Act of 1934 la cual olvidaba un poco el ánimo proteccionista de las relaciones comerciales internacionales mediante una reducción arancelaria sobre bases recíprocas permitiendo la reactivación de la economía mundial y una salida para la crisis que el mundo vivía. No pasó mucho tiempo para que el mundo nuevamente se viera envuelto en una serie de problemas económicos derivados de la Segunda Guerra Mundial. Esta vez los problemas económicos no eran ni los únicos ni los más importantes. Una vez más la humanidad demostró su capacidad de destrucción quitándole la vida a millones de personas víctimas de lo que hoy recordamos como uno de los eventos más vergonzosos en la historia. Millones de personas sufrieron la pérdida de seres queridos, un sinnúmero de niños jamás supieron lo que es vivir bajo el seno de una familia unida, miles de ejecuciones se llevaban a cabo diariamente, ciudades enteras fueron destruidas, en fin, se presentaron una serie de trágicos eventos que nos ayudan a reflexionar acerca del rumbo que se debe tomar en un futuro y jamás permitir que algo parecido vuelva a ocurrir. Es obvio que una vez acabado el conflicto, la restauración mundial tomó tiempo y tuvieron que sumarse varios esfuerzos para que ésta fuera posible, por lo que rápidamente se pusieron en marcha varios programas que ayudaron al levantamiento de ciudades y a crear una moneda lo suficientemente fuerte para sustentarlos. Por otro lado, el evidente fracaso de la Sociedad de las Naciones dio pie a la formación un nuevo organismo que esta vez si velara por la paz mundial con la cooperación de todos los Estados. Dicho

6 organismo fue creado el 24 de octubre de 1945 con la entrada en vigor de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, el cual fue nombrado de la misma manera. Una vez formada la ONU se crean también organismos especializados en una materia específica y que llevaron por nombre Organismos Especializados de la Naciones Unidas, los cuales se encuentran regulados en los artículos 57 y 63 de la Carta de Organización de las Naciones Unidas. En específico se crearon 2 organismos durante la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas a través de la celebración del Convenio Bretton Woods en 1944 los cuales recibieron los nombres de Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF). Por lo que respecta al FMI su fin consiste en “fomentar la cooperación monetaria internacional mediante una institución permanente que proporcione un instrumento de consulta y colaboración en problemas monetarios internacionales; facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional y contribuir con ello a fomentar y mantener altos niveles de ocupación e ingresos reales, y a desarrollar los recursos productivos de todos los países miembros, como objetivos primordiales de la política económica; fomentar la estabilidad de los tipos de cambio, lograr que los miembros tengan sistemas cambiarios ordenados y evitar depreciaciones con fines de competencia; coadyuvar al establecimiento de un sistema multilateral de pagos en las transacciones corrientes entre los países miembros y la eliminación de restricciones cambiarias que entorpezcan el desarrollo del comercio mundial; infundir confianza a los miembros, de su alcance a los recursos al Fondo, con las garantías adecuadas, dándoles así la oportunidad de rectificar los desequilibrios en sus balanzas de pagos sin recurrir a medidas perjudiciales para la prosperidad nacional o internacional; y de acuerdo con lo anterior, reducir la duración y magnitud de los desequilibrios en las balanzas de pagos de los países miembros.”2 2

Luis Malpica de Lamadrid, ¿Qué es el GATT. Grijalbo, México, 1988, pág. 10.

7 Con relación al BIRF, también llamado Banco Mundial, su constitución buscaba “ayudar

a la reconstrucción y fomento de los territorios de los países asociados,

facilitando la inversión de capital para fines productivos, incluyendo la rehabilitación de las economías que la guerra ha destruido o trastornado. Promover la inversión privada en el extranjero mediante garantías o participaciones en préstamos y otras inversiones hechas por inversionistas privados; y, cuando el capital privado no pueda conseguirse en condiciones razonables, complementarlo facilitando, en condiciones adecuadas, fondos para fines productivos obteniéndolos ya sea de su propio capital, de fondos que consiga o de sus otros recursos. Promover el crecimiento equilibrado de largo alcance del comercio internacional y el mantenimiento del equilibrio de las balanzas de pagos, fomentando las inversiones internacionales para el desarrollo de los recursos productivos de los asociados y coadyuvando a aumentar la productividad, el nivel de vida y las condiciones de trabajo en dichos países. Coordinar los préstamos hecho o garantizados por el Banco con los préstamos internacionales hechos a través de otros conductos, de manera que reciban la primera atención los proyectos más útiles y urgentes, los mismo los grandes que los pequeños, efectuar sus operaciones teniendo en cuenta debidamente el efecto que ejerzan las inversiones internacionales sobre la situación económica de los territorios de los países asociados y, en los años inmediatos a la postguerra, ayudar a efectuar una transición fácil de la economía de guerra a la de paz.”3 Con la creación de estos organismos se puso en marcha, literalmente, la reconstrucción del mundo, solamente hacía falta crear un organismo que se encargara de regular las relaciones comerciales internacionales. Fue entonces que el congreso de Estado Unidos muy oportunamente decidió renovar su Reciprocal Trade Agreement Act lo cual fue muy bien recibido por la comunidad internacional generando un ambiente de cooperación y mayor confianza. Aunado a esto, en 1945 el entonces Secretario de Estado 3

Idem, págs. 10 y 11.

8 de Estados Unidos, William L. Clayton, dio a conocer un documento intitulado “Proposals for Expansion of World Trade and Employment”, con el cual se dio la idea de crear un organismo encargado de las relaciones internacionales llamado Organización Internacional de Comercio (OIC). Fue entonces que en 1946, el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSEC) exhortó a sus miembros a la realización de una Conferencia Internacional sobre Comercio y Empleo en La Habana, Cuba con el fin de establecer las bases para la creación del organismo propuesto por el gobierno de Estados Unidos. Al respecto, se integró un Comité Preparatorio de la Conferencia de Comercio y Empleo el cual se reunió en Londres ese mismo año y emitió un documento llamado “Proyecto de Londres” en el cual se establecían las bases para la creación de la OIC con medidas a favor de los países en desarrollo. Posteriormente dicho Comité volvió a reunirse en 1947, esta vez en Lake Success, Nueva York, y nuevamente se elaboró un documento como resultado de los trabajos realizados conocido como “Proyecto de Nueva York” el cual suprimía las medidas a favor de los países en desarrollo establecidos en el Proyecto anterior. Finalmente, dicho comité se reunió por última vez ese mismo año en Ginebra para elaborar el documento que sería presentado en la Conferencia convocada por la ONU, conocido como “Proyecto de Ginebra”. Dicha Conferencia tuvo lugar del 21 de noviembre de 1947 al 24 de marzo de 1948 en La Haban, Cuba con resultado sumamente satisfactorios para las partes ya que, finalmente, se firmó un documento conocido como Carta de La Habana el cual estableció los propósitos y principios para la constitución de una Organización Internacional de Comercio (OIC) y un acuerdo multilateral para negociar la desgravación arancelaria recíproca así como las obligaciones principales relativas a esta, el cual posteriormente se convertiría en el Acuerdo General de Aranceles y Comercio, mejor conocido como GATT por sus siglas en inglés. El objetivo principal de la OIC fue el de “realizar los objetivos enunciados en la Carta de las Naciones Unidas,

9 especialmente el logro de niveles de vida más elevados, trabajo permanente para todos y condiciones de progreso y desarrollo económico y social, previstos en el artículo 55 de dicha Carta”4. Sin embargo, esta Carta nunca entró en vigor debido a que el congreso de Estados Unidos nunca la ratificó, provocando incertidumbre entre los demás países respecto de su validez y aplicación. Tanto las mesas de trabajo como la Conferencia celebrada en La Habana fueron seguidas por el gobierno mexicano representado por el entonces Secretario de Hacienda, el licenciado Ramón Beteta y por don Carlos Novoa, sin embargo la Carta nunca fue suscrita por éste debido a las consideraciones expuestas por el Secretario de Hacienda. Primero que nada, la Carta se enfocaba demasiado en la eliminación de las restricciones al comercio internacional, sin tomar en cuenta el problema que esto podía presentar para el desarrollo interno de los países en desarrollo por poner en peligro a las industrias internas existentes al no ser competitivas en un plano internacional por no haber un adecuado fomento al crecimiento armónico de las economías de todas las naciones. Por otro lado no implantaba las medidas necesarias para el fomento al empleo ni el desarrollo económico de los países en desarrollo, se toleraban los subsidios a las exportaciones, los cuales sólo pueden realizarlos aquellos países que tuvieran grandes recursos financieros, no se establecían medidas antidumping y tampoco permitía que estas fueran llevadas a cabo por países que sufrían de dumping. Ahora bien, en lo respectivo a la reducción arancelaria se establecieron medidas muy precisas sin embargo, no todos los países podían llevarlas a cabo sin que repercutiera negativamente en su economía toda vez que, como se hablaban únicamente de medidas generales, solamente los países con las economías más sólidas podrían llevarlas a cabo sin efectos negativos. Finalmente, no reglamentaba los convenios intergubernamentales por lo que las medidas que establecía se volvían completamente inoperantes. 4

Idem, pág 14.

10 De igual forma, el académico mexicano de la época, el licenciado Jesús Reyes Heroles, se pronunció de forma negativa ante la Carta de la Habana afirmando lo siguiente: “El sentido de la Carta de la Haban no resulta más que el siguiente: los países altamente desarrollados se aseguran, mediante dicho texto, el abastecimiento de las materias

primas

y

productos

naturales

del

mundo

en

condiciones

fijadas

internacionalmente; se aseguran igualmente ka venta de sus manufacturas en los mercados mundiales y, finalmente, se garantiza la colocación de sus sobrantes de capitales en todos los países del mundo en condiciones de seguridad fijadas internacionalmente. “En esta forma, históricamente, la Carta de La Habana no resulta ser más que un documento encaminado a perpetuar el actual statu quo económico mundial, que supone el mantenimiento de países coloniales y países no coloniales.”5 Ante la falta de aplicación de la Carta de La Habana, y con el fin de rescatar los trabajos elaborados y las metas que pretendían cumplirse, se elaboró un Protocolo de Aplicación Provisional el cual establecía la aplicación temporal del GATT en tanto entraba en vigor la Carta de La Habana, situación que nunca ocurrió. Esto permitió que Estados Unidos no tuviera problema en su aplicación ya que fue concebido como un Acuerdo en forma simplificada, por lo que el presidente puede implementarlo administrativamente sin la necesidad de que lo ratifique el senado, aprovechando las facultades que tenía derivadas del Trade Agreements Act. Finalmente el GATT fue adoptado plenamente por los países contratantes con respecto a la parte I y III las cuales establecen los principios de “nación más favorecida” y “no discriminación” y regulan las materias administrativas, respectivamente. Por lo que respecta a la parte II del Acuerdo, el cual trata de las normas necesarias del acceso a los mercados, este sólo sería aplicado en

5

Jesús Reyes Heroles, La Carta de La Habana. E.D.I.A.P.S.A., México, 1948, pág 143.

11 la medida en que fuera consistente con la legislación vigente de los países signantes, mecanismo que fue llamado “Cláusula del Abuelo”. Es así como el GATT se convirtió en el único instrumento de negociación del comercio internacional sin que este fuera un organismo especializado de la ONU, por no reunir los requisitos necesarios establecidos en el artículo 63 de la Carta de la ONU. Posteriormente, a través de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (ONUCD), los países en desarrollo presionaron para que se agregara al texto del Acuerdo una parte referente al Comercio y Desarrollo, lo que se logró en 1965 al adicionarse una parte IV al GATT. Dicha parte adicionó tres artículos al GATT los cuales se ocupan de los países en vías de desarrollo “facilitando su acceso a los grandes mercados comerciales considerando para ellos excepciones a loa principios básicos que habían venido rigiendo las relaciones comerciales internacionales”6 y con la cual se encomienda a los países desarrollados ayuden a los países en desarrollo a través del establecimiento de un Comité de Comercio y Desarrollo el cual es de carácter permanente y tiene como objetivo conceder atención prioritaria a los problemas de interés de los países en desarrollo. De igual forma se establecieron dos subcomités para ayudar en dicha tarea: uno de Medidas de Protección, el cual estaba encargado de examinar toda nueva medida de protección adoptada por los países desarrollados contra las importaciones procedentes de los países en desarrollo; y otro del Comercio de los Países Menos Adelantados, con la responsabilidad de considerar los problemas comerciales de éstos.

EL ACUERDO GENERAL SOBRE ARANCELES ADUANALES Y COMERCIO (GATT )

6

Rodolfo Cruz Miramontes, op. cit. pág. 13.

12 El GATT originalmente fue elaborado paralelamente a la Carta de La Habana durante la reunión de la Segunda Sesión del Comité Preparatorio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Empleo, llevada a cabo el 10 de abril de 1947 en Ginebra, Suiza y en la cual se efectuaron negociaciones multilaterales encaminadas a la reducción sustancial de los aranceles aduaneros y otras barreras al comercio, y a la eliminación de las preferencias sobre una base recíproca y mutuamente ventajosa. Es así como se dio pie a la celebración de la Primera Conferencia de Negociaciones sobre Aranceles en la cual se negociaron alrededor de 45000 productos comprendidos en veinte listas anexas. Dichas negociaciones fueron llevadas a cabo por 23 países originarios los cuales son: Australia, Bélgica, Brasil, Birmania, Canadá, Ceilán, Chile, China, Cuba, Checoslovaquia, Francia, India, Líbano, Luxemburgo, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Rhodesia del Sur, Siria, Sudáfrica, el Reino Unido y Estados Unidos de América. El GATT entró en vigor provisionalmente el 1 de enero de 1948 como consecuencia del entendimiento de siete de los principales países comerciales de esa época: Bélgica, Canadá, Estados Unidos de América, Francia, Holanda, Luxemburgo y Reino Unido. En un principio, fue concebido como un mecanismo provisional, en tanto entraba en vigor La Carta de La Habana, pero como esto nunca ocurrió su aplicación se prolongó hasta la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Para conocer la naturaleza jurídica que tiene el GATT es necesario verlo desde varios aspectos en cuanto a su naturaleza y funciones, así pues “jurídicamente, el GATT es un tratado respecto de los países que sigue los procedimientos pertinentes para alcanzar el grado de Parte contratante. En este caso, es un tratado de carácter multilateral e intergubernamental de comercio que persigue fundamentalmente liberalizar el comercio internacional de entorpecimientos y barreras y darle una base estable (…) sin embargo el, GATT se autocalifica, en su folleto denominado GATT, Ayudar al Mundo a Crecer, publicado en

13 enero de 1988, de contrato al definirse a sí mismo como nada más ni nada menos que un numeroso grupo de países que consideran que lo más beneficioso para sus intereses económicos es un sistema comercial basado en la apertura de los mercados y la competencia leal, circunstancias ambas que quedan garantizadas por normas y disciplinas multilaterales convenidas.”7 El GATT está regido por dos principios básicos consistentes en la realización de un comercio internacional sin discriminación y el sistema de arancel aduanero como medida de protección a las industrias nacionales. El primer principio supone que todos los países se vean beneficiados de la reducción de de obstáculos al comercio, sin que un país pueda pactar mayores ventajas comerciales con otro y mucho menos con la finalidad de discriminar a otro país contratante. En pocas palabras, “esta cláusula evita la discriminación comercial a terceros países porque los iguala automáticamente en las ventajas correspondientes”8, sin embargo existen varias excepciones al principio mencionado las cuales son las relativas a las uniones aduanera y zonas de libre comercio; la parte IV del GATT y la llamada “Cláusula de Habilitación”, la cual establece que las partes contratantes pueden conceder un trato diferencial y más favorable a los países en desarrollo, sin conceder dicho trato a las otras partes contratantes. Por lo que respecta al segundo principio, el mismo se refiere a que únicamente puede protegerse a la industria nacional de un país a través del arancel aduanero y no mediante otras medidas comerciales. De igual forma existen varias excepciones a este principio las cuales son: las salvaguardias, las excepciones propiamente dichas, las exenciones, el acuerdo multifibras, lo relativo al sector agropecuario y las reservas que invoca el país al adherirse al GATT.

7

Vicente Querol, El GATT: Fundamentos, mecanismos, políticas, comercio de servicios y relaciones con México. Consultores Latinoamericanos de Negocios, S.A. de C.V., México, 1989, pág. 19. 8 Luis Malpica de Lamadrid, op. cit. pág 38.

14 Los principales propósitos del GATT, establecidos por los 23 países originarios y signatarios del mismo, son los siguientes: -

Que sus relaciones comerciales y económicas deben tender al logro de niveles de vida más altos.

-

A la consecución del pleno empleo y de un nivel de vida elevado, cada vez mayor, del ingreso real y de la demanda efectiva.

-

A la utilización completa de los recursos mundiales.

-

Al acrecentamiento de la producción y de los intercambios de los productos.

Para la realización de estos propósitos, los Estados miembros deben celebrar acuerdos internacionales basados en la reciprocidad y las mutuas ventajas, la reducción sustancial de los aranceles aduaneros y de las demás barreras comerciales, así como la eliminación del trato discriminatorio en materia de comercio internacional. Con respecto a los objetivos del GATT podemos encontrarnos fundamentalmente con dos: -

Servir de centro de conciliación y solución de diferencias.

-

Ser foro de discusión y negociación en materia de comercio internacional.

Como centro de conciliación y solución de diferencias, el GATT establece dos procedimientos a seguir en caso que exista una controversia entre los Estados miembros. La primera consiste en la aplicación de un sistema de consultas la cual se encuentra reglamentada en los artículos XXII y XXIII del GATT. Si dicho sistema de consultas no resuelve el conflicto entre las partes se aplica un procedimiento de conciliación o solución de controversias previsto en el artículo XXIII del GATT. Por lo que respecta a servir como foro de discusión y negociación en materia de comercio internacional, el GATT prevé el establecimiento de Negociaciones Multilaterales Internacionales, mejor conocidas como “rondas”, por las cuales ese busca

15 la reducción de aranceles y otras barreras no comerciales. En total se llevaron a cabo 8 rondas, de las cuales las primeras se ocuparon exitosamente de la reducción arancelaria prevista en los objetivos del Acuerdo y las últimas tres “ampliaron su campo de acción a las llamadas disciplinas o “Códigos de Acción” llegando hasta la creación de la OMC” 9, y las cuales se celebraron de la siguiente manera: 1. Ginebra, Suiza 1946 – se llevó a cabo paralelamente con las negociaciones para la creación de la OIC. 2. Annecy, Francia, 1949 3. Torquay, Gran Bretaña, 1950-1951 4. Ginebra, Suiza, 1955-1956 5. Ginebra, Suiza 1960-1961 (mejor conocida como Ronda Dillon) 6. Ginebra, Suiza 1964-1967 (mejor conocida como Ronda Kennedy) 7. Ginebra, Suiza 1973-1979 (mejor conocida como Ronda Tokio) 8. Punta del Este, Uruguay 1986-1994 (mejor conocida como Ronda Uruguay) – fue la última ronda del GATT ya que en esta se creó la OMC. Por lo que respecta a la estructura interna del GATT, ésta se integra por los siguientes órganos: -

Período de Sesiones de las Partes Contratantes Se integra por todos los miembros del GATT y se reúne una vez al año en la que las decisiones generalmente se toman decisiones por consenso y no por votación. Cada parte contratante tiene un voto y basta con la mayoría simple, excepto cuando se tratan temas relativos a exenciones y autorizaciones para dejar de cumplir algunas observaciones del GATT, en las cuales es necesaria la mayoría calificada.

9

El Consejo de Representantes

Rodolfo Cruz Miramontes, op. cit. pág. 14.

16 Se integra por los miembros del GATT que deseen participar en él y tiene a su cargo asuntos de trámite y de carácter urgente, durante los recesos del Período de Sesiones de las Partes Contratantes. De igual forma supervisa el trabajo de los comités, grupos de trabajo y otros cuerpos subsidiarios de las Partes Contratantes. -

Grupo Consultivo de los 18 Se integra por varios altos funcionarios de los gobiernos que participan en el diseño de la política comercial de sus respectivos países. En 1986 se amplió el número de miembros a 22. tiene también la coordinación entre el GATT y el FMI.

-

Centro de Comercio Internacional UNCTAD/GATT No es propiamente un órgano. Sus principales funciones son: atender las solicitudes de asistencia de los países e desarrollo para la formulación y ejecución de programas de fomento de las exportaciones, facilitar información y asesoramiento sobre los mercados de exportación y las técnicas de comercialización y prestar ayuda para el establecimiento de servicios de promoción y de comercialización de las exportaciones y para la formación personal.

-

Secretaría del GATT Es encabezada por un Director General

Con respecto a los miembros existen 3 clases: las partes contratantes del Acuerdo General, los países adheridos provisionalmente y los países a los que se aplica de facto. Por lo que respecta a la adhesión de un país al GATT, se deben cumplir las condiciones que de común acuerdo establezcan el gobierno del país solicitante y los miembros del GATT. El GATT prevé 5 procedimientos de adhesión al mismo los cuales son:10 -

10

adhesión por negociación (artículo XXXIII)

Luis Malpica de Lamadrid, op. cit. pág.120.

17 -

adhesión por sucesión, para países de reciente independencia en cuyo territorio se aplicaba el GATT (artículo XXVI)

-

adhesión a título provisional y por plazo limitado para aquellos Estados que no están en condiciones de entablar negociaciones arancelarias

-

aplicación de facto del Acuerdo General sin límite de tiempo, para aquellos países recientemente independizados que desean abstenerse de contraer un compromiso sobre su futuro régimen de comercio exterior y su pertenencia al GATT

-

adhesión de un país al GATT, cuando participa en una negociación comercial multilateral, ya que piensa este país que es más eficaz su entrada, al combinar su adhesión y su contribución arancelaria al ciclo de negociaciones comerciales multilaterales

Finalmente, cualquier Estado miembro puede retirarse del GATT por decisión soberana, por rechazo a alguna enmienda del mismo, por suspensión de una concesión o por aplicación de nuevas restricciones o aumento de las autorizadas, sin que esto implique un incumplimiento del Acuerdo o se incurra en una sanción.

POSTURA DE MÉXICO FRENTE AL GATT Primer Proceso de Adhesión en 1979 Come se ha mencionado anteriormente, los resultados arrojados de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo no fueron vistos con gran elogio por parte del gobierno México. Sin embargo, representantes de dicho país siguieron cabalmente las negociaciones y debates que se llevaron a cabo para la constitución de lo que hubiera sido la OIC incluso suscribieron el Acta Final de dicha Conferencia con un anexo de la resolución que crea la Comisión Interina de la OIC. Sin embargo, las opiniones desfavorables con respecto a la Carta de La Habana y al GATT por parte de los

18 representantes de la delegación mexicana y la negativa del senado para ratificarlos fueron las grandes razones por las que México no marchó hacia a delante con el proyecto planteado en la Conferencia, habiendo de plano una postura de completo rechazo a la idea del libre mercado por no ser esta la solución que México necesitaba para afrontarse a sus problemas internos, “se empezó a vislumbrar estabilidad desde entonces no vista, pues se empezó a sustituir las importaciones de varios sectores, se trataba de no depender tanto de importaciones, la idea era que se produjera maquinaria propia, provocando que surja lo que se llama “industria naciente”, esto es, que se exenta de impuesto a grandes empresas industriales iníciales con gran capital, ocasionando que en lugar de buscar la mejora continua para tener más maquinaria y tecnología, provoca un estancamiento sin buscar competencia al exterior conformándose con el excedente que traía la sumisión de impuestos, situación que continua hasta nuestros días.”11 Sin embargo esta postura tuvo su lógico e inevitable evolución con el paso del tiempo, ya que, si bien es cierto que México no formaba parte del GATT, en todo momento siguió con detenimiento todas las actividades realizadas por sus miembros ya que, aún sin pertenecer a éste “México estaba sujeto a sus normas, con motivo de que las partes contratantes, que son los principales países importadores y exportadores del mundo, incorporaron a su legislación nacional lo que el GATT acuerda y luego la aplican a los productos extranjeros (…) Por esa razón México no escapa a la competencia del GATT, aún sin ser parte contratante”12. Aunado a esto la situación interna mexicana pasaba por un momento crítico ya que se abrazó un proceso de sustitución de importaciones a través de un sistema completamente proteccionista destinado a beneficiar a las industrias locales indiscriminadamente, sin embargo “esa estrategia de industrialización, si bien permitió el establecimiento y desarrollo de la planta productiva y 11 12

Ana Jiménez, “Enfoque Histórico-Político y Económico de México” en La Economía 19 de febrero de 2010 Vicente Querol, op. cit., pág. 136.

19 la multiplicación de satisfactores generados localmente, ocasionó graves distorsiones en la estructura industrial, así como una concentración de la riqueza en un sector de la población. El proteccionismo a ultranza permitió la industrialización, aunque a un alto costo social derivado de la ineficiencia de la industria local, capaz sólo de producir para el mercado interno en el que actuaba monopólicamente, liberada de la competencia exterior”.13 Durante la Ronda Tokio México había estado participando en la revisión del marco institucional del GATT, al igual que en los códigos de conducta relativos a aspectos no arancelarios, como subsidios y derechos compensatorios, normas, valoración aduanera, licencias, salvaguardas, antidumping, etc. Derivado de estas participaciones, el 16 de enero de 1979 se tomó la decisión de iniciar lo que serían las primeras negociaciones para la adhesión de México al GATT, por lo que se procedió a notificar al Director General del GATT, el señor Oliver Long, el deseo de México de ingresar al Acuerdo General y se le explicó que México había modificado sus leyes de Tarifas de Impuestos Generales de Importaciones y Exportaciones de acuerdo a los acuerdos tomados en las reuniones del GATT. “Esta reforma debe ser considerada como una contribución de México al objetivo perseguido por las Negociaciones Comerciales Multilaterales de una mayor liberalización del comercio internacional y, al mismo tiempo, como la contribución suficiente de México dentro de los propósitos perseguidos por los procedimientos de consulta y negociación entre las Partes Contratantes y los Gobiernos que desean acceder al Acuerdo General”14 Aunado a lo anterior, existieron tres razones fundamentales por las cuales México tomó la decisión de formar parte del GATT:

13

Jaime Álvarez Soberanis, “El Ingreso de México al GATT: la problemática de nuestra adhesión” en Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Nueva Serie Año XII, Número 36 Septiembre-Diciembre, México, 1979, pág. 711 14 Leopoldo Mendívil, “Asunto: GATT (I)” en El Heraldo de México, 19 de noviembre de 1979, pág. 2A

20 -

una gran parte de las operaciones comerciales se realizaban con países miembros del GATT, siendo estas el 98.4% de las importaciones totales y 82.4% de las exportaciones totales.

-

La ventaja que ofrecía el hecho de adoptar las medidas acordadas y los productos negociados en la Ronda Tokio como “cuota de entrada”.

-

Pertenecer a un organismo internacional que diera la oportunidad de influir en las reglas del comercio internacional.

Una vez notificada la solicitud formal de adhesión, la delegación mexicana participó en la sesión de trabajo del 28 de enero de 1979 en la cual se ampliaron las razones por las que quería formar parte del GATT y, por otro lado, establecieron algunos principios básicos sobre los que se debería llevar a cabo la negociación: -

México es un país en desarrollo y debía ser considerado como tal con el fin de beneficiarse de las disposiciones que GATT concede a países es esas condiciones.

-

México seguiría aplicando sus políticas de desarrollo económico y social.

-

México debía tener flexibilidad en la regulación de sus importaciones ya que, en caso contrario, no se acabarían con los problemas demográficos por los cuales se estaban pasando y no se cumpliría la meta de crear anualmente entre ochocientos mil y un millón de empleos.

-

México tenía una fuerte necesidad de proteger a su sector agrícola.

-

México debía proteger y promover el desarrollo industrial conforme a las propias políticas internas.

-

Se debía de darle plena vigencia a los ordenamientos jurídicos internos del país.

Tomada en cuenta la solicitud y la exposición de México, se creo un grupo de trabajo con el mandato de analizar dicha solicitud y elaborar un proyecto de Protocolo de Adhesión. Dicho grupo de trabajo se integró por los siguientes países: Argentina, Australia, Brasil,

21 Canadá, Comunidad Económica Europea y sus Estados Miembros, Colombia, Egipto, España, Estados Unidos, India, Japón, Nueva Zelanda, Nicaragua, Perú, Rumania, Suecia, Suiza y Uruguay y fue presidido por el doctor P. Tomei de Yugoslavia. Mientras se llevaban a cabo las mesas de trabajo para resolver el asunto de la adhesión de México al GATT, internamente el país no estaba muy convencido. Esto surgió con motivo del Tercer Congreso Nacional de Economistas, en el cual hubo varios pronunciamientos en contra de la posible adhesión de México al GATT, argumentando principalmente que no era el momento adecuado para que México ingresara a dicho organismo ya que lejos de ayudar a los problemas internos del país realmente se estaría atentando en contra de la economía nacional y de los intentos por mantener y crear empleos. Dichas posiciones fueron estratégicamente mencionadas durante el Congreso ya que el mismo presidente de la república, José López Portillo, estaba invitado a la clausura del evento por lo que al recibir tanta oposición ante la decisión tomada por el gobierno mexicano, en su discurso de clausura, solicitó que se le presentara una alternativa viable al proteccionismo, el cual presentaría un reto para la intelectualidad mexicana. No se hizo esperar mucho para que apareciera en la prensa un publicación del Colegio Nacional de Economistas intitulada: “Política Alternativa al Proteccionismo y a la Adhesión de México al GATT” en la cual se encontraban contenidas las propuestas que el presidente de la república les había solicitado en el Congreso y que a continuación únicamente se enlistan para efectos de su conocimiento: 1. Posponer indefinidamente el trámite de adhesión de México al GATT 2. Contar con un proteccionismo selectivo 3. Determinar las modalidades de dicho proteccionismo selectivo 4. Retomar y fortalecer diferentes instrumentos de protección selectiva

22 5. Establecer mecanismos para elevar la eficiencia en las empresas públicas y privadas 6. Aprovechar en mayor medida las ventajas del sistema generalizado de preferencias y presionar, junto con el Grupo de los 77, para que los países desarrollados amplíen las concesiones a un mayor número de productos 7. Obtener concesiones de los países industrializados 8. Que el gobierno diera a conocer la lista de concesiones negociadas en el GATT 9. Interpretación unilateral del Proyecto de Protocolo de Adhesión 10. Conocer el Informe del Grupo de Trabajo y el Proyecto de Protocolo de Adhesión Esta publicación y sus consecuentes comentarios dieron pie al pronunciamiento de un sinnúmero de periodistas, organizaciones empresariales, sindicatos, empresarios, economistas y funcionarios tanto nacionales como internacionales con respecto a la posible adhesión de México al GATT señalando las ventajas y desventajas que esta problemática presentaba, “las opiniones favorables al ingreso abogan por darle un mayor juego al sector exportador no petrolero de la economía. Los que están en contra consideran que el mercado interno debe seguir siendo el eje del desarrollo del país” 15. Este proceso, llevado a cabo por varias instituciones y sectores representativos de las industrias y empresas del país en el que sus máximos dirigentes exhortaron a “la realización de reuniones públicas de todos los sectores productivos del país, a fin de analizar las consecuencias de un paso económico y político de esa naturaleza”16, fue mejor conocido como“consulta popular”, en la que imperó la oposición del ingreso de México al Acuerdo General, “inclusive, instituciones como el propio Instituto Mexicano de Comercio Exterior, asesor en la materia del gobierno federal, se pronunciaron en el sentido de que no era el momento oportuno de acceder al citado foro multilateral. Esto es, 15

Fernando de Mateo, “Del ¡No! al ¡Sí! Historia de un matrimonio por conveniencia (México frente al GATT)”, en México en el GATT: Ventajas y Desventajas compilado por Gustavo del Castillo. El Colegio de la Frontera del Norte, Tijuana, Baja California, 1986, pág. 44. 16 “El Ingreso de México en el GATT provoca críticas internas”, en UnoMasUno, México, publicado el 8 de noviembre de 1979.

23 no se negaba la pertinencia de estar dentro del GATT, máxime cuando nuestro comercio exterior se llevaba a cabo casi en su totalidad con países que formaban parte del mismo, sino se consideró una vez que se hizo una encuesta interna en el Instituto, que se debía posponer y educar a nuestros funcionarios e industriales en los intríngulis del acuerdo multilateral.”17 Sin pretender ahondar demasiado en el tema, y de forma meramente enunciativa a continuación se reproduce una lista que, desde el punto de vista de don Luis Malpica de Lamadrid, representan los puntos más relevantes en cuestión a las ventajas y desventajas que representaba la adhesión de México al Acuerdo General en esa época: Ventajas -

El exceso de proteccionismo y el proceso de sustitución de importaciones agotó sus posibilidades dentro del mercado interno, lo cual hace necesario reorientar su producción hacia el exterior.

-

La estructura industrial de México era adecuada para aprovechar la apertura de nuevos mercados ya que el 80% del comercio exterior la realizaba con países miembros del GATT

-

No existían contradicciones entre le GATT y el Plan Nacional de Desarrollo Industrial

-

México no comprometía sus materia primas ni sus manufacturas

-

Se consolidarían para México las ventajas arancelarias como consecuencia de la cláusula de la nación más favorecida

17

-

Era más fácil defenderse del proteccionismo estando dentro del GATT

-

El petróleo no estaba sujeto a las decisiones del GATT

-

México no podía ser un país autárquico

Rodolfo Cruz Miramontes, op. cit., págs. 35 y 36

24 -

Las decisiones eran tomadas por consenso por lo que no se veía afectada la soberanía

-

El GATT era una importante fuente de información para conocer las estructuras comerciales de otros países

-

El GATT ofrecía ventajas a los países en desarrollo

-

México resultaría ser un campo atractivo para inversionistas ya que la reducción arancelaria era un incentivo adicional

Desventajas -

La liberación comercial favorecía a las empresas trasnacionales con posibilidad de dominar el mercado y absorber a la pequeña y mediana industria

-

La industria nacional no estaba preparada para participar en el mercado mundial

-

Los productos que México podía exportar eran agrícolas y manufacturas tradicionales, productos que tenían restricciones no arancelarias para países desarrollados

-

La Política económica planteada en Plan Nacional de Desarrollo Industrial no era viable en un esquema de creciente liberalización

-

La política arancelaria por sí sola no estimula la eficiencia y la productividad

-

Pertenecer al GATT no garantiza las medidas proteccionistas

-

Derivado del petróleo las salvaguardias se irían disminuyendo paulatinamente

-

Existe una completa desigualdad entre los miembros del GATT

-

Ingresar al GATT favorecía a EUA para formar un mercado común con México y Canadá

-

Se lesionaría la autonomía del Estado Mexicano por quedar supeditado a las decisiones del GATT

25 Por otro lado, existía un gran temor generalizado con respecto a las intenciones que tenía EUA si México llegaba a adherirse al GATT. Una de ellas se pensaba que era el control que se podía obtener sobre el petróleo una vez que México fue miembro, “todo indica que es el petróleo el vehículo condicionante del interés para que México se sume al Acuerdo. No sobra la insistencia de que las divisas que captará México se pretenden recuperar a través de la venta de otros artículos”18. Como resultado de esta Consulta Popular y una vez analizados todos los posibles panoramas con respecto a la adhesión, el 18 de marzo de 1980 en el XLII Aniversario de la expropiación petrolera celebrado en Guadalajara, el presidente José López Portillo anunció la decisión por parte del gobierno mexicano de aplazar la entrada al GATT. Entre las razones planteadas para tomar dicha decisión figuraron el posible conflicto entre el GATT y el Plan Mundial Energético propuesto ante la ONU y la preferencia de realizar negociaciones bilaterales en vez de multilaterales. Es así como México declinó formalmente su solicitud de ingreso al GATT, la cual fue presentada nuevamente en 1985 bajo la administración del ex presidente Miguel de la Madrid y con condiciones de mercado y económicas muy diferentes a las que existían en 1979.

ADHESIÓN DE MÉXICO AL GATT Segundo Proceso de Adhesión en 1986 El gobierno del presidente Miguel de la Madrid estableció en el Plan Nacional de Desarrollo una estrategia de desarrollo económico cuyo eje central recaía en “los esfuerzos nacionales para alcanzar el cambio estructural de la economía. Para ello se propuso eliminar los desequilibrios que impiden a la planta productiva alcanzar la eficiencia y competitividad suficientes para ahorrar y generar las divisas que su propio 18

Ricardo Méndez-Silva, “El No Ingreso de México al GATT” en Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Nueva Serie Año XII, Número 36, Septiembre-Diciembre, México, 1979, pág. 761.

26 desarrollo le demandan”19. Al respecto de esta situación, el gobierno en turno muy acertadamente sumó a la estrategia de los cambios propuestos una reconciliación con la comunidad internacional después de una fallida negociación del ingreso de México al GATT en 1979 tras un nuevo intento para realizar dicha adhesión. Al respecto el gobierno de pronunció de la siguiente manera:”Sin embargo, como la historia lo demuestra, los esfuerzos

internos

resultan

insuficientes

sin

la

consiguiente

cooperación

y

complementación con otras economías, sobre todo si tomamos en cuenta que en la actualidad vivimos en un mundo cada día más interdependiente. Consciente de esta realidad insoslayable el Ejecutivo Federal consideró oportuno, luego de la consulta popular que realizó el H. Senado de la República, iniciar negociaciones para la adhesión de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).”20 Fue gracias a este pensamiento y al sentir de los mexicanos reflejado en la encuesta realizada por los integrantes de las Comisiones Unidas de Desarrollo Económico y Social, de Comercio y Fomento Industrial, de Haciendo y Segunda Sección de Relaciones Exteriores Senado, que México nuevamente inició negociaciones con los miembros del GATT para su adhesión. Dicha encuesta fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 22 de noviembre de 1985 y entre los resultados arrojados vale la pena resaltar el siguiente: “Tomando en cuenta las consideraciones anteriores, las Comisiones Unidas que suscriben, expresan que no existe a su juicio inconveniente alguno de orden económico, político, jurídico, o social para que el Gobierno de la República, si así lo juzga conveniente, inicie en el momento que considere oportuno negociaciones con las partes contratantes del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio – GATT– con el propósito de concertar su eventual adhesión a ese organismo en los

19

Gabinete de Comercio Exterior, El Proceso de Adhesión de México al Acuerdo General Sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). Dirección General de Comunicación Social de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial, México, 1986, pág. 5. 20 Ibidem.

27 términos que mejor le convenga al interés nacional.” 21 Fue gracias a esto que el 25 de noviembre de 1985 el Presidente en turno, Miguel de la Madrid, hizo los movimientos necesarios para iniciar nuevamente las negociaciones internacionales necesarias para conseguir la adhesión de México al GATT. Esta tarea fue encomendada al entonces Secretario de Comercio y Fomento Industrial, Lic. Héctor Hernández Cervantes, para lo cual tuvo que seguir algunos lineamientos establecidos por el Presidente de la República los cuales se enlistan a continuación: -

El Protocolo de Adhesión debía elaborarse conforme a la Constitución Mexicana, las Leyes Mexicanas y ajustarse al Plan nacional de Desarrollo especialmente a los capítulos destinados al fomento industrial y comercio exterior.

-

La negociación debía tener como referencia el Protocolo negociado por México en 1979. De igual forma debía ser acorde a las disposiciones de la Ley Reglamentaria del Artículo 131 Constitucional en materia de defensa de prácticas desleales de comercio exterior.

-

El proceso de adhesión debía reconocer a México como país en desarrollo

-

La negociación debía mantener respeto total a la soberanía sobre recursos naturales, particularmente los energéticos, y tomar en cuenta las normas en materia de compras del sector público.

-

La negociación debía promover un reconocimiento al carácter prioritario del sector agropecuario

-

Mantener la flexibilidad necesaria para el uso de los controles al comercio exterior, en el contexto de la política de sustitución gradual del permiso previo por el arancel.

21

Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de noviembre de 1985, “OPINION de los Senadores integrantes de las Comisiones Unidas de Desarrollo Económico y Social, de Comercio y Fomento Industrial, de Hacienda y Segunda Sección de Relaciones Exteriores, relativa a la eventual adhesión de México al Acuerdo General Sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).”

28 Derivado de esto, se creó un Grupo Intersecretarial para llevar a cabo las negociaciones el cual era coordinado por la Secretaria de Comercio y Fomento Industrial y se integraba con las Secretarías de: Hacienda y Crédito Público, Relaciones Exteriores, Agricultura y Recursos Hidráulicos y Energía, Minas e Industria Paraestatal. Fue entonces que el 26 de noviembre de 1985 es gobierno mexicano envió un comunicado al Director General del GATT, haciéndole saber sus deseos de negociar la adhesión. Aunado a esto, el 27 de noviembre de 1985, mientras se celebraba el XLI periodo de sesiones de las partes contratantes del GATT, México tuvo a bien mandar un representante para anunciar los deseos de negociar la adhesión al GATT. Una vez que el gobierno mexicano empezó a realizar los movimientos necesarios para lograr dicho cometido, los miembros del GATT decidieron conformar un Grupo de Trabajo que tuviera como mandato “examinar la solicitud de adhesión al Acuerdo General de conformidad con el artículo XXXIII presentada por el Gobierno de México y hacer recomendaciones al Consejo, entre las que podrán figurar un proyecto de Protocolo de Adhesión”22, la cual era presidida por el señor George Reisch, representante de Austria, y conformada por los representantes de los gobiernos de: Argentina, Australia, Austria, Brasil, Canadá, Colombia, Comunidades Europeas y sus Estados Miembros, Corea, Cuba, Chile, Estados Unidos, Finlandia, Hong Kong, Hungría, India, Jamaica, Malasia, Noruega, Nueva Zelandia, Perú, Suecia, Uruguay y Yugoslavia. Dicho Grupo comenzó con el análisis de un documento enviado por el gobierno mexicano conocido como “Memorándum sobre el Régimen de Comercio Exterior”, documento sobre el cual algunos representantes elaboraron preguntas específicas al gobierno mexicano con el fin de evaluar el régimen comercial. Aunado a esto, se invitó a otros países miembros a formular las preguntas que desearan y que estuvieran relacionadas con el tema. Una vez

22

Resolución del Consejo de Representantes del Acuerdo General sobre la formación de un Grupo de Trabajo (documento L/5963). 1985.

29 concluidas las sesiones del Grupo en las que México dio respuesta a las preguntas formuladas, el mismo emitió dos documentos para ser presentados al Consejo de Representantes del GATT: i) el Proyecto de Protocolo de Adhesión de México al Acuerdo General; Informe del Grupo de Trabajo (documento L/6010) y ii) la lista de productos que México debía concesionar como aportación por su adhesión al GATT. El primer documento se conforma de 14 párrafos de los cuáles 11 son los que han sido usados por la mayoría de los países miembros y los cuales son mejor conocidos como “Protocolo Estándar” y los 3 restantes son párrafos adicionales que cubren los intereses particulares de México, los cuales fueron encomendados por el entonces Presidente de la República Miguel de la Madrid al Secretario de Comercio y Fomento Industrial para que figuraran durante las negociaciones de adhesión. Gracias a ello el Proyecto de Protocolo de Adhesión satisfacía por completo los intereses de México y permitía que la adhesión fuera lo más provechosa posible para el país. De igual forma, el preámbulo de dicho Protocolo también resulta de suma importancia para los intereses nacionales ya que hace el reconocimiento que México es un país en desarrollo para lo cual cito textualmente por la importancia de su contenido: “Tomando nota de la condición actual de México como país en desarrollo, en razón de la cual México gozará del trato especial y más favorable que el Acuerdo General y otras disposiciones derivadas del mismo establecen para países en desarrollo”23. Tal y como indica, el reconocimiento que se le da a México le permite invocar y recibir el tratamiento más especial previsto en el GATT, siendo éste el contenido específicamente en la llamada “Cláusula de Habilitación”, negociada durante a Ronda Tokio, y la cual se integra por los artículos XXXVI, XXXVII y XXXVIII. Por otro lado, los párrafos adicionales incluidos en el Protocolo “significan jurídicamente salvaguardias que el país adherente, en este caso México, incorpora a su 23

Protocolo de Adhesión de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, Ginebra, 1986.

30 compromiso internacional con el objeto de dejar fuera de dicho tratamiento aspectos específicos de su política económica por convenir así a los intereses nacionales”24. Específicamente se tratan de los párrafos 3, 4 y 5 del Protocolo de Adhesión a los cuales les dedicaremos un análisis propio debido a la gran importancia que estos tienen. Por lo que respecta al tercer párrafo del protocolo el mismo establece: “Las PARTES CONTRATANTES reconocen el carácter prioritario que México otorga al sector agrícola en sus políticas económicas y sociales. Sobre el particular, y con objeto de mejorar su producción agrícola, mantener su régimen de tenencia de la tierra, y proteger el ingreso y las oportunidades de empleo de los productores de estos productos, México continuará aplicando su programa de sustitución gradual de los permisos previos de importación por una protección arancelaria, en la medida que sea compatible con sus objetivos en este sector y de conformidad con las disposiciones del párrafo 29 del documento L/6010.”25 De acuerdo con lo anteriormente establecido, México debe continuar con la sustitución gradual de permisos previos de importación por la protección arancelaria en la medida que le sea posible. Es decir, de acuerdo con el GATT la protección arancelaria es la que debe regir la política comercial internacional de los países miembros y, por lo tanto, una vez que un país decide adherirse a éste acuerdo, debe hacer los cambios respectivos en su régimen interno para poder cumplir con esta condición. Sin embargo, dado el reconocimiento que se le hace a México de la necesidad de proteger al sector agrícola por ser este uno de los más importantes para la economía del país, se le permitió que continuara con dichos permisos previos de importación para los productos agropecuarios, pesqueros, mineros y manufactureros que México decida. Ahora bien, esta condición especial de la cual México goza está supeditada al cumplimiento del párrafo 29 24 25

Gabinete de Comercio Exterior, op. cit. pág. 12. Protocolo de Adhesión de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, Ginebra, 1986.

31 del documento L/6010 el cual establece que tanto los requisitos de permisos de importación y como las restricciones cuantitativas residuales deben ser notificados y justificados amén de no contener condiciones violatorias al principio de no discriminación contenido en el GATT. Por lo que hace a la restricción de importación de mercancías contenido en el artículo XI del GATT, el cual establece el principio general de su eliminación, es el mismo GATT el que nos da las herramientas necesarias para su no aplicación ya que dentro de su articulado podemos encontrar excepciones a este principio con el fin de que sea un instrumento que los países puedan utilizar para enfrentar problemas específicos. Como último comentario al párrafo en cuestión, debe resaltarse el hecho de que la condición de sustituir gradualmente los permisos previos por una protección arancelaria no quedó sujeta a ningún término por lo que corre a cuenta de México hacer las sustituciones necesarias para dar cumplimiento a dicho Protocolo siempre y cuando esto no represente una afectación a la economía nacional. Por lo que hace al párrafo cuarto del Protocolo de Adhesión, el mismo establece lo siguiente: “Las PARTES CONTRATANTES están conscientes de la intención de México de aplicar su Plan Nacional de Desarrollo y sus programas sectoriales y regionales, así como de establecer los instrumentos necesarios para su ejecución, incluidos los de carácter fiscal y financiero, de conformidad con las disposiciones del Acuerdo General y del párrafo 35 del documento L/6010.”26 De acuerdo con lo establecido en este párrafo, se le permite a México continuar con los programas del Plan Nacional de Desarrollo siempre y cuando estos vayan conforme a las disposiciones del GATT. Esto permite que México se comprometa a utilizar los instrumentos de política comercial para la ejecución de programas regionales y

26

Ibidem.

32 sectoriales establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo sin que queden comprometidos los instrumentos de política fiscal, monetaria, financiera, etc. Finalmente, el párrafo quinto del Protocolo de Adhesión establece lo siguiente: “México ejercerá su soberanía sobre los recursos naturales de conformidad con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. México podrá mantener ciertas restricciones a la exportación relacionadas con la conservación de los recursos naturales, en particular con el sector energético, sobre la base de sus necesidades sociales y de desarrollo y siempre y cuando tales medidas se apliquen conjuntamente con restricciones a la producción o el consumo nacionales.”27 Este es quizá uno de los párrafos más importantes del Protocolo ya que no sólo reconoce la soberanía que tiene el pueblo mexicano sobre sus recursos naturales y sus energéticos, sino que también permite que las importaciones puedan ser restringidas con el fin de defender dicha soberanía o por así convenir a los intereses nacionales. Sobre este tema es importante resaltar el hecho que le GATT no cuenta con algún antecedente o base para la determinación de la proporcionalidad que deben tener dichas restricciones a la exportación y las limitaciones a la producción o al consumo. “Un país parte contratante del GATT puede restringir sus exportaciones siempre que dichas restricciones guarden congruencia con regulaciones a la producción o al consumo. No se requiere sin embargo que entre producción, exportación o consumo exista una proporción fija o predeterminada. Por lo tanto, México al tener una plataforma de producción de energéticos restringida, puede mantener y aun variar la proporción que de esa producción se destine a la exportación, en la forma que mejor convenga al interés nacional, sin que esto pueda considerarse como una violación a las normas del GATT.”28

27 28

Ibidem. Ibidem.

33

Negociaciones Bilaterales Para La Integración De La Lista De Productos Concesionados Como se mencionó anteriormente, uno de los documentos elaborados por el Grupo de Trabajo que se encargó de analizar la adhesión de México al GATT, fue la lista de los productos que México debía concesionar como aportación por su adhesión al GATT. Dicha lista fue negociada durante el proceso de adhesión con la particularidad que se hicieron negociaciones bilaterales con 9 países y la Comunidad Económica Europea (CEE) con los cuales se concesionaron un total de 373 fracciones arancelarias de la Tarifa de Impuesto General de Importación, cantidad que representa un 15.9% respecto de la importación total de 1985. Al inicio de dichas negociaciones bilaterales se solicitó la concesión de 1516 fracciones arancelarias. Debido a esto, el gobierno mexicano decidió realizar una consulta a dos organismos representantes de diferentes sectores con el fin de lograr negociaciones que fueran satisfactorias para todas las partes y que no afectaran al interés nacional. Por un lado se realizó una consulta a la Comisión de Aranceles y Controles al Comercio Exterior (CACCE), y por otro lado a la Comisión Mixta de Procesos de Integración de la que forman parte las organizaciones representativas del sector

privado,

principalmente

CONCAMIN,

CANACINTRA,

CONCANACO,

CAINTRA y algunas cámaras o empresas afiliadas a éstas que respondieron en forma individual. Ambos organismos emitieron criterios esencialmente similares, los cuales fueron de suma importancia durante el periodo de negociaciones. Estados Unidos resultó ser el país más relevante con respecto a las negociaciones ya que se le concedió un total de 210 fracciones arancelarias y durante 1985 representó el 12.5% de las importaciones totales. De igual forma, Canadá y la CEE fueron partes muy importantes dentro de las negociaciones, toda vez que con el primero se negociaron 41 fracciones arancelarias las cuales comprendieron el 4.8% de la importación y con el segundo se negociaron 128

34 fracciones arancelarias a las cuales se le otorgaron concesión y las cuales representan un 3.1% de la importación total. Prácticamente podría decirse que entre estos 2 países y la CEE se abarcó la totalidad de las fracciones negociadas. Los países restantes representaron una negociación mínima en comparación a los anteriormente mencionados y sobre todo debe tomarse en cuenta el hecho que algunas fracciones fueron negociadas con más de un país por lo que la participación de aquellos queda dividida entre las partes con las que se negoció.

EFECTOS DE LA ADHESIÓN Como era de esperarse, la adhesión de México al GATT fue recibida con beneplácito por parte de la comunidad internacional. México debía sumarse a los esfuerzos creados por las demás naciones para lograra un desarrollo comercial pleno y benéfico para todos los Estados miembros. Así pues, la prensa internacional no dejó pasar la oportunidad para informar al mundo los cambios que esta nueva membresía representaría en el plano del comercio internacional, en el que “México se compromete a consolidar sus derechos de aduana a un tipo máximo del 50%. En el caso de muchas importaciones será aplicable un arancel más bajo. Procederá también a introducir ajustes en las medidas fiscales, en el sistema de licencias de importación y en otras medidas no arancelarias. Asimismo se prevé que el Gobierno mexicano suscriba cierto número de acuerdos relativos a medidas no arancelarias concertados en la ronda de Tokio. Además de los elementos propios de un protocolo de adhesión al acuerdo general, el texto relativo a México contiene cuatro importantes elementos adicionales que, según los medios mexicanos, le convierten en un documento ad hoc”.29

29

“México se convierte en miembro efectivo del GATT” en El País, España, publicado el 26 de julio de 1986.

35 Por otro lado, de acuerdo con un informe rendido por el Consejo Nacional de Población, los efectos inmediatos más notorios fueron los siguientes: “se abatieron las restricciones cuantitativas y arancelarias a las importaciones; se redujo la participación del Estado en la economía a través de un amplio proceso de privatización; se modificó el marco legal existente para incentivar la entrada de inversión extranjera directa (IED); se desregularon importantes sectores de la economía que fueron abiertos al capital privado; se fijaron los precios de los bienes y servicios y se anclaron los salarios. Estas políticas de ajuste

estructural

y

antiinflacionarios

permitieron

estabilizar

las

variables

macroeconómicas y reestablecer la confianza de los inversionistas extranjeros en el desempeño del país. La tasa de inflación pasó de 160 a 7 por ciento anual entre 1987 y 1994; los flujos de IED se triplicaron durante el mismo periodo (en 1994 ésta sumó 10.6 mil millones de dólares)2 y el crecimiento económico superó el dinamismo de la población. Durante el periodo 1988-1994 el PIB creció a una tasa promedio anual de 3.9 por ciento y a una tasa de 2 por ciento en términos per capita, empero, su dinamismo no fue suficiente para equilibrar los rezagos del periodo anterior, dando como resultado un crecimiento per capita ligeramente negativo (-0.02% promedio anual) para el periodo 1982-1994.”30 Los beneficios que presenta para un país el ingreso al Acuerdo General son en, menor o mayor medida, proporcionales a las acciones que internamente realice con respecto a su política económica y comercial. Si bien es cierto que el ingreso de entrada abre las puertas a beneficios exclusivos para los miembros, no es una certeza 1) que dichos beneficios estén asegurados por un largo periodo y 2) que sean las los suficientes para mejorar y acrecentar el sector comercial de un país, y por ende, su industria interna. Sin embargo, podemos atribuir ciertas ventajas evidentes a la membresía del GATT de las

30

Consejo Nacional de Población, Informe de Ejecución del Programa de Acción de la Conferencia Internacional Sobre la Población y el Desarrollo 1994-2003. Imagen y Arte Gráfica, S.A. de C.V., México, 2004, págs. 12 y 13.

36 cuales México pudo aprovecharse para cumplir con los objetivos establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo y los proyectos económicos que figuraban en la época para mejorar la difícil situación que vivía el país. En primer lugar, el GATT permite la participación en un sistema comercial de naciones para el estímulo de las corrientes comerciales bajo el amparo de los respectivos principios tutelados en el Acuerdo como la reciprocidad, el trato nacional y la cláusula de nación más favorecida. Por otro lado, permite participar activamente en la creación de las normas que rigen al comercio internacional y otorga asistencia necesaria a los países en desarrollo que se ven afectados por la competencia con los países desarrollados, beneficio del cual México goza especialmente. Finalmente, es un foro con procedimientos y mecanismos para solucionar controversias

de

carácter

comercial,

situación

de

la

que

México

padecía

indiscriminadamente y que trajo grandes beneficios para el país.

CONCLUSIONES La inclusión de México al GATT fue un de tantos pasos que se han tenido que dar a fin que la economía mexicana se vaya fortaleciendo y pueda lidiar con los problemas que enfrenta. No se puede negar el hecho de que la tendencia internacional es ir creando bloques económicos que ayuden a satisfacer las necesidades internacionales y agilicen las operaciones comerciales entre ellos. El GATT no ha sido el único instrumento creado para cumplir estos objetivos, muchos han sido los esfuerzos internacionales para cubrir las demandas diarias y las exigencias que el mundo requiere que sean atendidas, muchas de ellas de manera urgente. Los organismos que actualmente se encuentran vigentes encargados de lidiar con estos problemas tendrán que enfrentarse con su natural e inevitable cambio a fin de irse acoplando con las nuevas necesidades y tendencias mundiales.

37

México por un momento vivió de espaldas a estos problemas y decidió atacar el problema con sus propios recursos, acción que puede ser considerada muy loable pero que atendiendo a la realidad nacional resultó ser catastrófica. Por lo que fue necesario buscar las soluciones más viables al problema trayendo consigo resultados positivos para el país. Prueba de ello es la posterior firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la creación y consecuente ingreso a la Organización Mundial del Comercio, la firma del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y la celebración de una serie de tratados comerciales bilaterales con los cuales México ha obtenido una serie de beneficios en el plano individual sin estar fuera de los foros internacionales.

Ciertamente podemos notar un periodo posterior y uno anterior a la adhesión de México al GATT. Si bien es cierto que anterior a esto México ya era parte de otros sistemas integracionistas como la ALALC o la ALADI (en sus años posteriores de vida), ninguno de estos le brindó a México los beneficios que realmente se buscaban y mucho menos marcaron una gran diferencia como lo hizo el GATT. Como se mencionó a lo largo del presente ensayo, era urgente que el gobierno mexicano llevara a cabo las acciones pertinentes para afrontar la crisis que se vivió en las décadas de los 70’s y 80’s.

Desde el siglo pasado hasta nuestros días México vive una continua lucha por contrarrestar los resultados de varios desatinos políticos y sociales que únicamente han traído como resultado un efecto negativo en la población, provocando un rezago enorme en un sector muy grande de la población y creando un abismo entre las diferentes clases socioeconómicas que hay en el país, dejando así una pésima distribución de la riqueza con la que muy pocos cuentan ayudando a que el problema se vaya incrementando día con

38 día. El comercio es un área fundamental para combatir los problemas que hoy en día resentimos, no sólo porque permite la generación de empleos sino también por el reto intelectual y personal que representa ya que todos los días literalmente hay un mundo de competidores a los cuales debemos vencer. Aunado a esto hay muchos otros campos que deben ser atendidos con urgencia como la educación la seguridad y la salud pública y que en cierta forma todos se encuentran ligados uno con el otro. Sin embargo, sin importar en el campo de acción que uno se desenvuelva, se debe procurar buscar el mayor beneficio posible para el país y para el futuro. El ingreso de México al GATT y a los muchos otros organismos a los cuales ha ingresado solo pequeñas acciones que requieren de seguimiento y visión para que en su conjunto realmente sean una maquinaria capaz de ayudar de forma eficiente a cubrir las necesidades diarias y a eliminar las carencias que actualmente adolecemos. Se requiere el esfuerzo de todos los mexicanos para que acciones como estas puedan resultar realmente provechosas y sean únicamente el comienzo de lo que en futuro buscamos todos los habitantes de este país: un México del cual podamos sentirnos orgullosos de heredar a nuestros hijos.

BIBLIOGRAFÍA Álvarez Losada, Luis Guillermo, Analisis de la Adhesión de México al GATT. Tesis que presenta para obtener el título de licenciado en administración, ITAM, México, 1987.

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