Aberastury, A. & Khobel, M. (1989). La Adolescencia Normal - Un Enfoque Psicoanalítico. Ed. Paidós

September 21, 2017 | Author: Fran Escobar | Category: Adults, Adolescence, Psychoanalysis, Love, Human Sexuality
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Descripción: psicologia infanto juvenil...

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.oreca fu ndada por Gilda L. de Romero Brest fa.me Bernstein

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L-.:imos títulos publicados: ::;. G. E. T. Holloway ·Concepción del espacio en el nií!o segun Piaget C. G. Jung · Cot¡flictos del alma infantil 35. H. Read • Educación por el arte 36. C. R. Rogers • Libertad y creatividad en la educación 3". E. Stones · Psicopedagogía 38. ~1. Harris - Su hijo de 11 años 39. Y!. Harris ·Su hijo de 12 a 14 aílos .!O. Y!. H arris • Su hijo adolescente J I. l. B. Weiner y D. Elkind - Desarrollo normal y anormal del preescolar .l.4. J. P. Guilford y otros· Crea1ividad y edueación J5. A. Gesell • El niño de 13 y 14 años .:6. A. Gesell · El adolescente de 15 y 16 aí!os j G. A. Davis y J. A. Scou • Es1rategias para la creatividad ~s. A. Girolami-Boulinier · Prevención de la dislexia y la disor1ografla J9. R. Y! . Gorman - Introducción a Piaget SJ. P. H. Berkowiti y E. P. Rothman • El niño problema 51 • Ch. H. Wolfgang - Cómo ayudar a los preescolares pasivos y agresivos 3~.

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mediante et juego J . Piaget · Et lenguaje y el pensamiento del niño pequello W. D. Wall y otros - El fracaso escolar E. Fry · Técnica de la lectura veloz W. J. Popham y E. L. Baker ·Planeamiento de to enseñanza .\. Freud · Introducción al psicoanálisis para educadores .\. Aberastury y M. Knobel • La adolescencia normal \ S. Gerlach y D. P. Ely · Tecnología didáctica F Redl y D. Wineman - Niños que odian .\l,in · .\1usirot 0 rapia ~ \l. Churchill • Los descubrimientos de Piaget y el maestro L B Wéncr y D. Elkind - Desorrolto normal y anormal de/ niño pequeño G. Born:ei • La computadora en la escuela °'=:311 · Nadie ron quien jugar ""'?> • Pro/Jlemas de ta educación permane111e \ Li~·ncou · La enseñanza y el aprendi~aje en la escuela prim aria G. .:~ · Psicología y educación S:au y R. Stewan Jones · Cóm o es el adolescente y cómo E. método Montessori de ed11cacíó11 diferencial • " la sociedad •Y - Concepción de la geome1ría en et nMo según Piaget ouos · El niño deficiente físico, mental y emocional ú .LV •i:J y el mé1odo Montessori en lo acwalidad L: ¡;Jc~alidad del maes1ro - - K"Jotogía educacional para el docente - I...-OOucción a ta investigación educacional -,!:lle:: é e la educación • ·:-os - El mago sin ma.~ia • ;;;.. . :rdin de infantes ll:r ~ -=tura fantás1ica

ARMINDA ABERASTURY MAURICIO KNOBEL

LA ADOLESCENCIA NORMAL Un enfoque psicoanalítico

Colaboran ADOLFO DORNBUSH NESTOR .GOLDSTEIN GELA ROSENTHAL EDUARDO SALAS

EDITORIAL PAIDOS Buenos Aires - Barcelona - México

J5a. reimpresión, 1989

La reproducción total o parcial de este libro, en cualquier fonna que sea, idéntica o modificada, escrita a máquina, por el sistema "mulLigraph", mimeógrafo, impreso, por fotocopias, fotoduplicación, etc., no autorizada por Jos editores, viola derechos reservados. Cualquier utilización debe ser previamente solicitada.

Impreso en la Argentina_ Printed in Argentina

Queda 'hecho el depósito que previene Ja ley 11.723

© Copyright de todas las ediciones en castellano by Editorial Paidós SAICF Defensa 599. Buenos Aires Ediciones Pcüdós Ibérica S.A. Mariano Cubí 92, Barcelona Editorial Paidós Mexit ana S.A. Guanajuato 202, Méxi~o-

ISB:\ 950· 12· 1127-4

INDICE 7

PREFACIO INTRODUCCION

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BIBLIOGRAFÍA CAPÍTULO

1

EL ADOLESCENTE Y LA LIBERTAD por Arminda Aberastury

34

BIBLIOGRAFÍA CAPÍTULO

15

2

EL SINDROME DE LA ADOLESCENCIA NORMÁL por Mauricio Knobel Normalidad y patología en la adolescencia El síndrome normal de la adolescencia BIBLIOGRAFÍA

35 35 44 104

CAPÍTULO 3

ADOLESCENCIA Y PSICOPATIA 110 '- Duelo por el cuerpo, la identidad y los padres infantiles por Arminda Aberastury, Adolfo Dornbusch, Néstor Goldstein, Mauricio Knobel, Gela Rosenthal y Eduardo Salas 110 BIBLIOGRAFÍA

126

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AR ~l~DA

ABERASTURY Y MAURICIO K N O!foL

CAPÍTULO 4

ADOLESCENCIA Y PSICOPATIA CON ESPECIAL REFERENCIA A LAS DEFENSAS

por Arminda Aberastury, Adolfo Dornbusch, Néstor Goldstein, Mauricio Knobel, Gela Rosenthal y Eduardo Salas BIBLIOGRAFÍA

CAPÍTULO

5

E L PEN::;AMIENTO EN EL ADOLESCENTE Y EN EL ADOLESCENTE PSICOPATICO por Gela Rosenthal y Mauricio Knobel Duelo por el cuerpo infantil Duelo por la identidad y por el rol infantil 'f- Duelo por los padres de la infancia E l tiempo en el adolescente El sexo en el adolescente Resumen BIBLIOGRAFÍA CAPÍTULO

142 143 145 149 152 153 154 155

6

EL .ADOLESCENTE Y EL MUNDO á CTUAL. por Arminda Aberastury _-\.PE~D ICE

127 141

157 162

PREFACIO

hace ya muchos años venimos trabaD ESDE jando juntos, en comunidad de ideas verdaderamente signüicativa y gratificante. La labor específica sobre adolescencia comenzó con los grupos de estudios preparatorios para colaborar y aportar ideas y experiencias al [•' Congreso Interno y IX9 Simposio de la Asoroducidas en pocas horas por el uso de diferentes vestimentas, más llama ti vas en la nifia adolescente, pero igualmente notables en el varón, especialmente en el mundo ~" ctual.

No sólo el adolescente padece este largo proceso sino que los 2adres tienen .dificulta.de_s__para aceptar el crecimiento a consecuencia del sentimiento de rechazo que experimentan frente a la genitalidad y a la libre_ exp~esión de la_personalidad que surge de_ella. Esta incomprensión y rechazo se encuentran muchas veces enmasca-

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rados bajo la otorgación de una excesiva iibertad.., gue el adol~cent~ vive como a bandono y que en realidad lo es. Frente a esta actitud, el adolescente siente la amenaza inminente de perder la dependencia infantil -si asume precozmeñte su rol genital y la independencia total~-en momentos en que esa dependéncia es aún necesaria. Cuanao 1aconducta de los padres implica una jp.comprensíóñ de las fluc-tuaciones llamativamente p~ares entre dependencia-independencia, refugio _el! _la fantasía-afán de crecimiento, logros adultos-_refugio en logros- ínfantiles, se difiCúlta la labor de duelo, en la que son necesarios permanentes ensayos y pruebas de pérdida y recuperación de ambas-edades: la infantil y la_adulta. Sólo cuando su madurez biológica está acompañada por l"ma madu1~ efecti~ eiñteTectual que le permita su entrada -en el mundo del adulto, estará equipado de un sistema de ~alores: de una ideología qÜ; QQnfrOñta coñTa de medio y donde el -rechazo a determinadas situaciones se cumple en un~ crítlca constructiva. Co~fron­ ta sus teorías políticas y socialei: y se embandera, defendiendo un ideal. Su idea de reforma del mundo se traduce en acción. Tiene una respuesta a las dificÜltades y desórdenes efe la vida. Adquiere teorías estéticas y éticas-:- Confronta y soluciona sus ideas sobre la existencia o inexistencia de Dios y su posición no se acompaña por la exigE!ncia de un sometimiento ni por la necesidad de someter. Pero antes de llegar a esta etapa nos encontraremos con una multiplicidad de identifica-

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ciones contemporáneas y contradictorias; por eso, el aaolescente se presenta- como va rios personajes : es una combinación inestable- de varios cuerpos identidades. No pueaet-ódavía-i-enunciar a -;,s pectos de sí mismo ~fzar y sintetizar los que va adquirieñdo y en esa dificultad aeaaquir i_r una ide11tid_ad cohere_nte reside el principal obstáculo para res()lver su identidad sexual. Eñ el primer momento esa identidad de adulto es un sentirse d olorosamente separado del medlo familiar, y los cambios en su cuerpo lo obligan también al desprendimiento de su cuerpo infantil. Sólo algunos logran el hallazgo de encontrar el lugar de sí mismo en su cuerpo y en el mundo, ser habitantesdes ueuerpo-ensu mundo actual, real, y también adquirir la capacidad de utilizar su cuerpo y su lugar en el mundo. Este proceso de la vida cuyo sino es el desprendimiento definitivo de la infancia, tiene sobre los padres una influencia no bien valorada hasta hoy. El adolescente pr ovoca -una verdadera revolución en su medio familiar y social y esto crea un problema generacional no siempre bien resuelto. Ocurre que también los padres viven los duelos por los hijos, necesitan hacer el duelo por el cuerpo del hijo pequeño, por su identidad de niño y- por su relación de dependencia infantil. Ahorá son juzgados por sus hijos, y la rebeldia y el_enfrentamiento son más dolorosos si ad4lto no tiene conscientes $US problemas frente al adolescente. El problema de la adQlescencia tie-

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ne una doble vertiente que en los casos felices puede resolverse en una fusión de necesidades y soluciones. También los padres tienen que desprende123e del hijo ñwo y ernluciQlla.Liacia una relación con el hijo adulto, lo que impone m.ychas renuncias de sü parte. Al perderse para siempre el cuerpo de su hijo niño se ve enfrentado con la aceptación del devenir, del envejecimiento y de lamuerte. Debe abandonar la imagen idealizada de si mismo _que su hijo ha creado y en la que él se ha instalado. Ahora ya no podrá funciona.!: como líder o Jdolo y deberá, en cambio, aceptar una relación llena de ambivalencias y de críticas. Al mismo tiempo, la capacidad y los logros crecientes del hijo lo obligan a enfrentarse con sus propias capacidades y a evaluar sus logros y fracasos. En este balance, en esta rendición de cuentas, el hijo es el testigo más implacable de lo realizado y cíe lo frustrado. Sólo si puede identifi~rse con la fuerza creativa del hijo, podrá comm:_enderlo y recuperarden ro de sí su propia adolescencia. Es en es.te momento del desarro1ío donde el modo en el que se otorgue la libertad es definitivo para el logro de la independencia y deia maaürez del hijo. Hasta hoy el estudio de la adolescencia se cent ró solamente sobre el adolescente. Este enfoque serffi, siempr.e incompleto si no se _toma en cuenta la ot;ra cara del· problema: la ambivalencia y la resistencia de los _padres a aceptaTel proceso de crecimiel!to. ¿ Qué motivos tiene la sociedad para no modi· : icar sus rígidas estructuras, para empeñarsE-

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en mantenerlas tal cual, aun cuando el individuo cambia? ¿Qué conflictos conscientes e inconscientes conducen a los padres a ignorar o a no comprender la evolución del hijo? El pr_oblema muestra así otra cara, escondida hasta hoy bajo el disfraz de la aclulescencia difícil : eslañe una sociedad difícil, incg__m nrensiva.-fiOSfile inexorable a veces frente a la ola de crecimiento, lúci~_;y_ a~tiva, que le impone_ la evide11cia de alguien que quiere actuar sobre el mundo y modificarlo bajo! aacción de su.s propia~ trii_nsformaciones. El desprecio que el adolescente muestra frente al aduÍtQ. es, en parte, una defensa para eludir la depresión que le impone el desprendimiento de súsparl_es infantile~ pero estanibiéñ un juicio de valor que debe respetarse. Además, Ja de~ifdealizaciónde las figurasPárentales lo sume en el más prof undo desam~aro. - - - - Sin embargo, este dolor es p_gco percibido por los ~re~ que suelen encerrarse en unft_-ª:.c titud

de resentimiento y refuerzo de la autoridad, ac-

titud q ue hace aun más difícil este proceso. ~ En la adolescencia, una· voluntad biológ ica va imponiendo un cambio y el niño y_sus padres deben_aceptar la pruebª-Oe--reafidad de que el cuerpo infantil está perdiéndose para siempre. Ni el niño ni sus padres podrán recuperar ese cuerpo- aunque pretenden negarlo psicológieamepte o mediante actuaciones en las cuales la vida familiar y la sociedad pretenden comportarse como si nada hubiera cambiado. La problemática del adolescente· comienza con los camb~porales, con la definición dé su

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rol en la procreación y se sigu~ con cambios psicológicos. Tiene que renunciar a su condición de niño; debe renunciar también a ser nombrado como niño ya que a partir de ese momento ~ i se le denomina de ese modo será con un matiz clespectivo, burlón o de desvalo-rizaciÓn. Además, debemos aceptar que la pérdida del dnculo del padre con el hijo infantil, de la ident idad del adulto frente a la identidad del niño lo enfrentan con una lucha similar a las luchas creadas por las diferencias de clases; como en éllas, los factores económicos juegan un rol importante; los padres suelen usa_r la dependencia económica como poder sobre el hijo, lo que crea un abismo .y-un resentimiento social entre fas dos generaciones. El adulto se aferra a su mundo de valores que con triste frecuencia es ~rod~cto de un fracaso interno y de un refugio en log_!'os típicos de nuestra sociedad alienada. El adolescente defiende sus valoresy desprecia los que quiere imponerle el adulto, más aún, los siente como una trampa de la que necesita escapar. El sufrimiento, la contradicción, la confusión, los trastornos son de este modo inevitables; püeden ser transitorios, pueden ser elaborables, pero debemos plantearnos si_gran parte de su dolor no podría ser mitigado cambiando estructuras familiares y sociales. Por lo general, es el adulto el que ..ha escrito sobre adolescencia y enfatizado el problema del hij o y habla muy poco de la dificultad del padre y del adulto en general para aceptar el ere-

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cimiento, estableciendo una nueva relación con él, de adulto a adulto. El adolescente siente que debe planificar su vida, controlar los cambios; necesita adaptar el mundo externo a susnecesidades imperiosas:Io que exp_!íca sus deseos y necesidad de -reformas sociales. El dolor que le produce abandonar su mundo y la conciencia de que se van produciendo más modificaciones incontrolables dentro de sí, lo mueven a efectuar_reio.rmas_ exterior_e,s_@~ le aseguren la satisfacción de sus necesidades en la nueva situación en que se encuentra ahora frent.t al mundo, las que, al mismo t iempo, le sirven de defensa contra !Os cambios incontrolableS'lñternos y de ~u cuerpo. Se produce en este momento un incremento de la intelectualización para superar ._la mcapacidad de a:cción (q-ue es la correspondiente al período de omnipotencia del pensamiento en el niño pequeño). El adolescente busca la solución teórica de todos los problemas trascendentes y de aquellos a los que se verá enfrentado a corto pla'Zo: el amor, la libertad, el matrimonio, la paternidad, la eoucación, la filosofía, la religión. Pero aquí también podemos y debemos plantearnos el interrogante: ¿es así sólo por una necesidad del ddolescente o también es una resultante de un mundo que le prohíbe la acción y lo obliga a ref ugiarse en la fantasía y en la intelectualización? La- inserción en el mundo social del adulto -con sus modificaciones internas y su plan de reformas- es lo que va definiendo su personalidad y su ideología.

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Su nuevo plan de vida le exige plantearse el problema ae los valores éticos, intelectuales y afectivos; implica el nacimiento de nuevos ideales y la adquisición de la capaciaaa aelucña para conse~uirlos. Pero, al mismo tiempo, le impone un desprendimiento: abandonar la solución del "como si" del juego y del aprendizaje, para enfrentar el "sí" y el "no" de la realidad activa que tiene en sus manos. Esto le impone un distanciamiento del presente y, con ello, la fantasía de proyectarse en el futuro y ser;-independizándose del ser con y como los padres. Por lo tanto, debe formarse un sistema de teorías, de ideas, un programa al cual aferrarse y también la necesidad de algo en lo que pueda descargar el monto de ansiedad y los conflictos que surgen de su ambivalencia entre el impulso al desprendimiento y la tendencia a permanecer ligado. Esta crisis intensa la soluciona transitoriamente huyendo del mundo exterior, buscando refugio en la fantasía, en el mund.QJnter~o, con un incremento~alelQ...de la_ omnipotencia narcisista y de la sensación de prescinj.enci~e lo externo. De este modo crea para sí una nueva plataíorma de lanzamiento desde la cual podrá iniciar conexiones con nuevos objetos del mundo externo y preparar la acción. Su hostiMad frente....a los padres y al mundo en general se expresa en su desconfianza, en la idea de no ser comp~ndid~,- en su rechazo de

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1a realidad, situaciones que pueden ser ' ratificadas o no por la realidad misma. Todo este proceso exige un lento desarrollo en el cual son negados y afirmados sus principios luchando entre su necesidad de independencia y su nostalgia de reaseguramiento y dependencia. Sufre crisis de susceptibilidad y_ de celos, ~xige y necesita vjgil~ncia_ y dependencia, pero sin transición surge en él un rechazo al contacto con los padres y la necesidad de independencia y d~ huir de ellÜs. - - La calidad del proceso de maduración y crecimiento de l:bs primeros años, la estabilidad en los afe~tos., _e!_montg_Ae_ gratifica~ión y frustración y la gradual adaptación a las exigencías ambientales van a marcar la intensidad y gravedad de estos conrlictoS.-Por-ejemplo :- obtener una - satisfacción s uficieñte (adecuada en el tiempo) a las necesidades fundamentales de la sexualidad infantil, incluyendo en esta satisfacción tanto la acción como la aclaración oportuna de los problemas, determinará en el adolescente una actitud más libre frente al sexo, del .mismo modo que unas relaciones cordiales mantenidas con la madre determinarán en el .varón' .Úna . mayor facilidad en su . relación con la mujer; lo mismo ocurrirá en lo que se refiere a la niña con el padre. Sin embargo, la realidad ofrece pocas veces al niño y al adolescente estas satisfacciones adecuadas. Con todo este conflicto interno que hemos descripto, el adolescente se enfrenta en la realidad con el mundo del adulto, que al sentirse ataca-

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do, enjuiciado~ ·molestado y amenazado por esta ola de crecimiento suele reaccionar con una total incomprensión, con rechazo y con un reforzamiento de su autoridad. En esta circunstancia, la actjtud del mun_do e:xterno será otra vez decisiva para facilita_r u

obstaculizar el crecimiento-:-

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En este momento vivimos en el mundo entero el problema de una juventud disconforme a Ja que se enfrenta con la violencia, y el resultado es sólo la destrucción y el entorpecimiento -del proceso. La violencia de los estudiantes no es sino la respuesta a la violencia institucionalizada de las fuerzas del orden familiar y social. Los estudiantes se rebelan contra todo nuestro modo de vida rechazando las ven~ajas tanto como sus males, en-busca de una sociedad que ponga la agresión al servicio de los ideales de \'ida y eduque las nuevas generaciones con vistas a la vida y no a la muerte. La sociedad en que vivimos con su cuadro de violen.c ía y destrucción no ofrece suficientes garantías de sobrevida y crea una nueva dificultad para el desprendimiento. El adolescente, cuyo sino es la búsqueda de ideales y de figuras idea · les para identificarse, se encuent].·a ~n la '10lencia y el poder: también los usa. Tal posición ideológica en el adolescente es confusa y no puede ser de otro modo, porque él está buscando una identidad y una ideología, pero no las tiene. Sabe lo que no quiere mucho más que lo que quiere ser y hacer de sí mismo: por eso los movimientos estudiantiles carecen a

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veces de bases ideológicas sólidas. Con frecuencia el adolescente se somete a un líder que lo pora ~ supera los duelos, puede__p__l:.Q:. yectarse en una elación que muchas veces ~mele ser desme
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