62. El Positivismo y El Avance Científico Del Siglo XX

March 9, 2018 | Author: FélixFernándezPalacio | Category: Inductive Reasoning, Positivism, Science, Empiricism, Epistemology
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62. EL POSITIVISMO Y EL AVANCE CIENTÍFICO DEL SIGLO XIX ÍNDICE  

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Introducción. Positivismo. o Definición del positivismo. o El positivismo en el siglo XIX.  El positivismo francés.  Comte. o La ley de los tres estadios. o La clasificación de las ciencias.  Comtianos y positivistas franceses.  El positivismo inglés.  John Stuart Mill. o El inductivismo.  Herbert Spencer.  El positivismo alemán.  Positivismo materialista.  Positivismo social.  El positivismo empiriocriticista o científico.  Avenarius.  Mach. La ciencia en el siglo XIX. Ciencia y positivismo. o El final del cientificismo. Bibliografía.

INTRODUCCIÓN La palabra “positivismo” se ha usado en otros ámbitos además del filosófico (aunque fue en este ámbito donde apareció por primera vez), ej.: derecho, teoría literaria, etc… No hace falta aclarar que solo me referiré al positivismo en relación a la filosofía. El positivismo ha venido a usarse como el cliché que caracteriza la ideología imperante del s. XIX. Este siglo es mucho más complejo que lo que esta simplificación nos dice, pero sí que es cierto que el positivismo tuvo una fuerte presencia en aquella época. Tengo que advertir que al tratar el positivismo en este tema no me reduciré a Comte. Es cierto que este autor ha sido el positivista más célebre, pero no el único positivista, y como el epígrafe del tema pide el positivismo y no Comte entonces parece claro que, aunque se hable en mayor medida de Comte, habrá que tratar otros autores.

POSITIVISMO. DEFINICIÓN DE POSITIVISMO. Hay que diferenciar entre el positivismo como una ideología muy abarcante que no se restringiría a un ámbito filosófico selecto, sino que estaría presente (implícita o explícitamente) en amplios sectores sociales y culturales, y el positivismo, en un sentido más estricto, como una filosofía, o afín, explícitamente formulada por ciertos autores. Aquí no puedo desarrollar la sociología del positivismo decimonónico, lo que tampoco sería muy pertinente, por lo que me limitaré a tratar el positivismo en su aspecto restringido. La palabra “positivismo” y la expresión “filosofía positiva” fueron utilizadas por primera vez por Saint-Simon, aunque realmente fueron popularizadas por Comte (discípulo de aquél); y es a Comte al que se le suele tener en mayor consideración a la hora de establecer el origen de la palabra “positivismo”. El positivismo era para Comte la filosofía positiva, es decir, filosofía en el sentido de sistema general de conocimiento (en contraposición a las ciencias positivas, que poseen carácter específico y no genérico), pero de conocimiento positivo. El término “positivo” no es un término unívoco, sino que para Comte es plurívoco (aunque los múltiples sentidos guardan estrecha relación entre sí). En el Discurso Comte nos da una serie de cinco sentidos del término “positivo”: real (que se atiene a los hechos, rechaza lo oculto), útil, certeza, preciso (en oposición a lo vago), y positivo (como la organización en contraposición de la destrucción). A estos sentidos añade más adelante el de “relativo” (como opuesto a absoluto)1. Al principio del Discurso Comte ofrece una caracterización del positivismo desde una perspectiva más gnoseológica. De aquí se pueden extraer tres atribuciones gnoseológicas del positivismo: fenomenismo (observación es la base del conocimiento verdadero, atenerse a los hechos particulares o generales), relativismo (no radical, hay un progreso cognoscitivo pero el conocimiento absoluto es inalcanzable), y legalismo (defensa de la invariabilidad, universalidad y naturalidad de las leyes; con lo que se opone al “empirismo” como mera acumulación de hechos)2. Pero estas caracterizaciones, en relación al positivismo de Comte, son incompletas. El positivismo de Comte no se queda en un mero descripcionismo de la “naturaleza”, no se reduce a un cientificismo naturalista, ni siquiera a un cientificismo en general (que incluya las ciencias humanas). Aunque en Comte hay indudablemente ciertas actitudes cientificistas, estas no son la nota predominante; e interpretar a Comte como un cientificista más es una interpretación errónea y simplista. El positivismo de Comte trata de construir un puente entre la ciencia (especialmente, por medio de la sociología) y la normatividad de la Religión (de la humanidad) y lo que tardíamente denominaría Moral, como la ciencia más importante y la última en aparición de acuerdo con su jerarquía de las ciencias. Por ello no hay que olvidar este aspecto valorativo, normativo 1

[Comentario histórico. El relativismo positivista se opone al absolutismo que había tenido mucha presencia en algunas filosofías recientes, como el absolutismo hegeliano. Es muy posible que este antiabsolutismo fuese una de las razones de acogida del positivismo en Alemania, para contravenir el idealismo desarrollado en esta región.] 2 [Crítica. ¿Cómo casan relativismo y legalismo? Porque el relativismo no es radical]

y hasta sentimental del positivismo de Comte si queremos tener una idea bastante aproximada de lo que era su filosofía. Como se puede ver, el positivismo de Comte posee una caracterización peculiar y heterodoxa que no permite hacer establecer su concepción como la representativa de todo el positivismo decimonónico. Hay dos tipos de rasgos generales que se pueden destacar como característicos del positivismo: a) Teóricos o epistemológicos. Por el que el positivismo se asemeja al empirismo, cientificismo. b) Prácticos o éticos y sociopolíticos. El positivismo se caracteriza como una doctrina que lucha por el progreso filantrópico a partir del progreso científico-técnico. Esta línea doctrinal ya fue establecida por Saint-Simon y seguida por casi todos los positivistas de una manera u otra (exceptuando el positivismo científico). En algunos positivistas, como Saint-Simon, Comte o Dühring, primó la tendencia socialista, en otros, como Mill y Spencer, primó la tendencia liberal (aunque de diferente sino); pero en todos había un fuerte progresismo.

EL POSITIVISMO EN EL S. XIX. Ciertos aspectos básicos del positivismo no son exclusivamente propios de una filosofía del s. XIX, ni siquiera son exclusivos de una corriente filosófica más general que abarcase el positivismo y otras doctrinas afines; sino que forman parte de mentalidades y actitudes muy arraigadas en la humanidad; ej.: un empirismo o un pragmatismo populares. El mismo Comte decía que el positivismo era la filosofía o la sistematización del “buen sentido universal”. Aunque muchos de los aspectos característicos del positivismo se hayan dado a lo largo de toda la historia de la filosofía, antes y después del s. XIX, o hayan podido formar parte de la cultura popular, se puede decir que es con Comte con quien comienza el positivismo en sentido riguroso (Kolakowski considera a Hume como el padre del positivismo).

POSITIVISMO FRANCÉS.

COMTE. La polémica central en torno a Comte es si hay dos comtes, uno positivista y otro religioso (que puede ser considerado incluso antipositivista) o uno, donde la religión de la humanidad es una parte acorde con el resto de la doctrina comtiana.

Hoy en día, que ya nos hemos librado de muchos de los prejuicios positivistas decimonónicos, podemos ver cierta unidad y coherencia en todo el pensamiento de Comte, algo que para muchos positivistas del s. XIX resultaba bastante aberrante3.

Ley de los tres estadios. Esta ley suele ser considerada como la concepción más importante de las mantenidas por Comte. El evolucionismo y el progresismo tienen una muy importante presencia en la filosofía de Comte; para ser más exactos habría que hablar de un evolucionismo progresista, es decir, de una evolución en la que cada estadio de su desarrollo es mejor que el anterior; por lo que no se trata de un evolucionismo desvalorizado o accidental4. La diferencia de Comte con los progresismos ilustrados anteriores a él, es que este filósofo formula una ley del progreso5 en contraposición a las vagas especulaciones de los anteriores autores (ej.: Turgot, Condorcet)6. Dos consideraciones son importantes para comprender bien esta ley. Por una parte, que no se reduce a una ley histórica, a una descripción de las etapas históricas que ha atravesado la humanidad. Para Comte esta evolución en tres etapas o estados tiene una manifestación tanto individual como histórico-social7. Y por otra parte, esta ley aunque suele ser aplicada de acuerdo a una sucesión temporal y diacrónica, en la que una etapa sigue a otra, esto no implica que ciertos aspectos de un estado puedan darse o ir dándose en el tiempo de otro estado predominante. La ley de los tres estadios también se denomina “ley de la evolución intelectual de la humanidad”, y es que esta ley caracteriza ante todo el espíritu humano. Pero que sea en última instancia una ley espiritual o intelectual no implica que la ley no se aplique más allá de lo espiritual; de hecho, la aplicación más importante de esta ley fue a un nivel sociohistórico, donde se convierte en la ley fundamental de la dinámica social, por medio de la cual la humanidad progresa (o se puede explicar el progreso) hasta el estado positivo, el que le es propio, el estado perfecto. Y que estaría comenzando en la época del mismo Comte, una época de transición.

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[Comentario. Parece ser que Comte sufrió ciertos trastornos mentales, pero esto no supone una razón para considerar toda su obra religiosa y afín como mero producto de la locura.] 4 [Crítica. Esta evolución progesiva contradice el positivismo puro. Las corrientes posmodernistas, sensu lato, han criticado y negado a fondo la idea de progreso originada especialmente con la modernidad y la ilustración, con lo que el posmodernismo se convierte en un positivismo más puro que el positivismo decimonónico que dice superar; desde luego, esto no es casualidad.] 5 [Comentario histórico. Tal y como había indicado Kant: la necesidad de un Newton para la historia.] 6 [Comentario histórico. Aunque otros autores más o menos contemporáneos de Comte, como Fourier y Saint-Simon, ya había intentado legislar la historia. Pero fue la formulación de Comte la que triunfó en aquella época.] 7 Discurso, pg. 17. El mismo Comte llegó a aplicar esta ley, quizás ya un poco estrambóticamente, a propios episodios autobiográficos referidos a su enfermedad mental; véase Ritzer, pg. 137.

Hay tres estadios: a) “Teológico o ficticio”. Caracterizado por el absolutismo, busca lo absoluto, las causas más esenciales y primeras; y las repuestas a su búsqueda son de tipo antropomórfico. Infancia. Se corresponde con una época militar. a.1. “Fetichismo”. Antropomorfización de todos los objetos externos8. a.2. “Politeísmo”. Se pasa de antropomorfizar los objetos sensibles a creer en objetos ficticios antropomórficos de la imaginación. a.3. “Monoteísmo”. Se restringe progresivamente el dominio de la imaginación y va tomando fuerza el legalismo universalista9. b) “Metafísico o abstracto”. Se mantiene el absolutismo del estadio teológico, pero ahora ya no se dan soluciones sobrenaturales y antropomórficas, sino que las soluciones son abstracciones ontológicas o la “Naturaleza” (unidad general de las entidades particulares, naturalización del monoteísmo). La razón se impone a la imaginación, por una parte, y a la observación, por otra. Estadio de transición entre el teológico y el positivo. Se corresponde con una época legalista. c) Positivo. Madurez. Se corresponde con una época científica e industrial; el poder espiritual está en manos de los sabios, el temporal en manos de los industriales. La ley de Comte nos puede parecer hoy en día muy simplista y ficticia (aunque algunas cosas guardan todavía cierto interés), pero su valor en la historia del pensamiento no reside en su carácter específico, sino en el intento de implantar un orden (inmanente, en contraposición al providencialismo) en la historia.

Clasificación de las ciencias. Comte desarrolló una clasificación de las ciencias basándose en lo que él denominó “ley de clasificación” y que “consiste en clasificar las diferentes ciencias, según la naturaleza de los fenómenos estudiados, según su generalidad y su independencia decrecientes o su complicación creciente, de donde resultan especulaciones cada vez menos abstractas y cada vez más difíciles, pero cada vez más eminentes y completas, en virtud de su relación más íntima [...] con la Humanidad, objeto final de todo sistema teórico.”10 Por consiguiente, de acuerdo con esta ley, Comte jerarquiza las ciencias en seis fundamentales: matemática, astronomía, física, química, biología y sociología. Este orden es además el de la aparición de las ciencias a lo largo de la historia. Más tardíamente Comte añade una ciencia última, la Moral, que se basa en el sentimiento de vinculación a la Humanidad. Se suele considerar muy a menudo a Comte como el padre de la sociología. La posición de Comte es la que hoy en día en sociología se denomina holismo.

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[Comentario histórico. Lo que Tylor llamaría más tarde animismo.] [Comentario. El monoteísmo es la plena consecución religiosa del absolutismo, y la posibilidad de la universalidad. La variedad de dioses, sobretodo cuando ni siquiera se puede hablar de henoteísmo, implica variedad de leyes y modos acordes a cada divinidad.] 10 Discurso, pg. 121. 9

COMTIANOS Y POSITIVISTAS FRANCESES. Los seguidores franceses más importantes de Comte contemporáneos de éste fueron Laffitte que defendió todo el positivismo de Comte y sobretodo Littré, que rechazó la parte religiosa de Comte. Renan. Destacó por sus investigaciones en historia de las religiones, a la cual intentó suprimir todo carácter sobrenatural. Tayne.

POSITIVISMO INGLÉS.

El positivismo inglés hunde sus raíces en la tradición empírica anglosajona.

JOHN STUART MILL. No se puede caracterizar a Mill como un positivista sensu estrictu, pero en un sentido lato este autor sí que mantiene gran afinidad con el positivismo decimonónico. Mantuvo una extensa correspondencia con Comte, y llegó a escribir un libro sobre el francés (ambos autores se profesaban mutua admiración); pero, al igual que Littré, rechazó la concepción religiosa de Comte. Mill se ocupó de numerosas temáticas, pero aquí me centraré más en las de tipo epistemológico y de filosofía de la ciencia.

El inductivismo. Mill critica el deductivismo. Todo conocimiento deductivo y todo silogismo tienen su principio y su final en la experiencia de cosas particulares; es decir, la premisa universal o general de la que parte una deducción o un silogismo deriva, a su vez, de una generalización o inducción realizada sobre la experiencia, y, por otra parte, la deducción termina en un juicio particular sobre algo empírico. Incluso las matemáticas no consisten más que en generalizaciones de datos empíricos; las líneas, figuras, ángulos, etc., geométricos no son más que las líneas, ángulos, etc., empíricos generalizados. Mill defendió la lógica inductiva como la propia de las ciencias. En la obra Sistema de lógica lleva a cabo una investigación clásica sobre la inducción, especialmente sobre los cuatro métodos inductivos que el propio Mill estableció (y que aquí no puedo tratar). La inducción nos permite generalizar a partir de un número limitado de casos particulares. El salto del número incompleto de casos particulares a la formulación general se realiza por medio del principio de inducción que establece la uniformidad de la naturaleza, o la legalidad de ésta; pero este principio no posee un origen apriorístico sino que su origen es, a la vez, inductivo, es decir, a raíz de que las numerosas inducciones realizadas se puede generalizar a partir de ellas el principio de inducción. Esto a supuesto una acusación contra Mill de circularidad, según la cual, el principio de

inducción fundamenta las inducciones particulares y éstas, a su vez, fundamentan el principio de inducción. HERBERT SPENCER. Spencer es considerado como uno de los grandes representantes del evolucionismo del siglo XIX; teniendo en cuenta que su evolucionismo es anterior al de Darwin. El evolucionismo de Spencer es universal, no se reduce a lo biológico o cualquier otra parcela del universo, sino que es el carácter fundamental de la totalidad de éste. La ley de la evolución es la ley del cambio perpetuo de todas las cosas, según la cual no hay el reposo absoluto y todas las cosas están continuamente mutando. Esta evolución se caracteriza por el paso de la homogeneidad indefinida y simple a la heterogeneidad definida y compleja; ej.: de un átomo a un planeta, de una célula a un organismo pluricelular, etc. Biológicamente (antes de Darwin), Spencer defiende un evolucionismo lamarckiano (evolución de la descendencia a partir de los caracteres adquiridos por la ascendencia) complementado por la selección natural del más apto. La sociología de Spencer es individualista (en contraposición a la de Comte), antepone el individuo al estado; por lo que adopta posiciones liberales pero conservadoras al no admitir cambios revolucionarios en la sociedad. Este liberalismo también se ve en su célebre darwinismo social, aplicando cierta interpretación de la selección natural de Darwin a la sociedad Spencer defiende la libre competencia (sin intervención del estado, medidas sociales o la caridad cristiana) de los individuos en la sociedad para que de esta manera venzan los más aptos y así, mediante éste proceso de competitividad, la sociedad pueda progresar. Para Spencer, la religión (depurada por la ciencia de su contenido mágico y animista) y la ciencia son complementarias. Es imposible el conocimiento absoluto, el universo siempre poseerá un reducto de incognoscibilidad; la religión anuncia ese misterio y la ciencia pretende reducirlo con el conocimiento progresivo de lo relativo. Establece un orden vertical del conocimiento: la filosofía es la disciplina que posee el grado más elevado de generalidad, la siguen las grandes generalizaciones de las ciencias, y a aquéllas las formulaciones más específicas de las ciencias.

POSITIVISMO ALEMÁN.

POSITIVISMO MATERIALISTA. Fue una corriente filosófico-científica que tuvo considerable éxito en la Alemania del siglo XIX. Sus principales representantes fueron: Moleschott, Carl Vogt, Büchner, Haeckel. Esta corriente combatió principalmente el dualismo alma-cuerpo, defendiendo un mecanicismo biológico y la reducción del alma al celebro. También combatió las metafísicas trascendentalistas en favor del materialismo. Un materialismo que en unos casos parecía dualista, como en la obra de Büchner Fuerza y

materia donde se reducía la existencia a la materia y a la fuerza inherente a ella (imposibilidad de que la fuerza existiera sin materia). En otros casos, el materialismo se acercaba más al monismo, como en Haeckel que defendía un materialismo de tintes spinozistas consistente en una única sustancia con el atributo de la extensión y el de la energía.

POSITIVISMO SOCIAL. Sus principales representantes fueron Laas, Joel y, sobre todo, Dühring que defendió un socialismo personalista.

POSTIVISMO EMPIRIOCRITICISTA O CIENTÍFICO. La última corriente positivista importante del siglo XIX fue la empiriocriticista; esta corriente ya enlaza (especialmente en el caso de Mach) con el positivismo lógico del siglo XX. Sus dos máximos representantes fueron Richard Avenarius (que inventó la palabra “empiriocriticismo”) y Ernst Mach. Aunque a los dos se les considera empiriocriticistas no se pueden pasar por alto ciertas diferencias entre sus obras; principalmente, Avenarius fue más un filósofo que pretendió hacer de la filosofía una ciencia rigurosa en comparación a las ciencias de la naturaleza, mientras que Mach fue un científico (indicado así por él mismo) que pretendió depurar a la ciencia de todo contenido metafísico.

AVENARIUS. Según Avenarius, el empiriocriticismo es la crítica de la experiencia para depurarla de todos los supuestos que no le sean propios (especialmente los metafísicos) y llegar de ésta manera a la “experiencia pura”. Avenarius ve la experiencia como las variaciones que padece el sistema nervioso del individuo por influencia del medio ambiente que actúa sobre aquél y los nutrientes de los que se alimenta el organismo; formando todos estos factores parte del “mundo natural” (el mundo considerado tal cual sin presupuestos de ningún tipo). Criticó la introyección, la interiorización de la experiencia que lleva a la separación del sujeto y el objeto, mundo interno y externo, alma y cuerpo, etc. Con Avenarius puede observarse una biologización de la epistemología (incluso llegó a introducir elementos darvinianos sobre la influencia de la adaptación y selección en el conocimiento humano) que antecede a las epistemologías naturalizadas de la segunda mitad del siglo XX.

MACH. Se niega a pronunciarse sobre la naturaleza de la realidad, sobre si es psíquica o física; se reduce a considerarla fenoménicamente sin entrar en otras consideraciones.

Los hechos son el fundamento del conocimiento, pero (al revés que para Comte) no son la realidad última, sino que ésta es la sensación; los hechos se componen de sensaciones (colores, olores, sonidos, temporales, espaciales, etc.). Las sensaciones componen tanto el sujeto (siguiendo a Hume) como los cuerpos externos, por lo que toda diferencia entre estas dos cosas es ficticia; todo objeto físico es psíquico al mismo tiempo. Hay que resaltar su crítica a la noción de causalidad (como Hume) que sustituyó por la noción de función. Su consideración de las leyes físicas como descripciones.

LA CIENCIA DEL SIGLO XIX. Durante el siglo XIX (o mejor, durante el periodo que va de la Revolución Francesa de 1789 hasta el comienzo de la 1ª G.M. en 1914) la ciencia alcanza su mayoría de edad. La ciencia del siglo XX vendrá definida y perfilada por la del siglo XIX, especialmente en lo referente a la especialización disciplinar que se establece durante este siglo, la profesionalización e institucionalización de la práctica científica, la progresiva utilización de la ciencia en el campo tecnológico e industrial (sobretodo el electromagnetismo y la industria eléctrica, y la química y la industria química), etc.

Es imposible tratar aquí con la extensión conveniente la ciencia del siglo XIX, por lo que me limitaré a enunciar rápidamente los logros científicos más importantes de esta época.

MATEMÁTICAS. Las dos innovaciones más importantes en este siglo fueron la teoría de grupos y la creación de las geometrías no euclidianas.

FÍSICA. Electromagnetismo. A diferencia de lo que se creía antes, durante el siglo XIX se establece que la electricidad y el magnetismo no son fenómenos separados, sino que están estrechamente interrelacionados. Los mayores teóricos del electromagnetismo fueron Faraday y Maxwell. Con su teoría del campo electromagnético, Maxwell consiguió unir electricidad, magnetismo y óptica. Termodinámica. Carnot y Joule pusieron los fundamentos de la termodinámica. Clausius complementó las teorías de estos dos autores. Los dos principios de la termodinámica: 1º, conservación de la energía; 2º, aumento de la entropía.

QUÍMICA. Con John Dalton se comienza la constitución de la teoría científica de la composición atómica de la materia. Mendeleiev crea la tabla periódica de los elementos.

GEOLOGÍA. Uniformismo. Lyell fue el principal representante de la posición uniformista, la cual defiende que a lo largo de la evolución de la Tierra solo han cambiado las formaciones geológicas de ésta pero no las fuerzas geológicas que las producen, que son siempre las mismas.

BIOLOGÍA. Evolucionismo. Destacar la teoría de la “selección natural” de Darwin. Genética. El monje Gregor Mendel, a partir de sus experimentos con guisantes, estableció las leyes de la herencia o de la transmisión de caracteres hereditarios (hoy denominados genes), y con ello el origen de la genética. Biología celular. Con el progreso de los microscopios se pudo descubrir la célula. Aquí hay que destacar al médico Rudolph Virchow, que defendió que los animales eran compuestos de unidades vitales mínimas denominadas células, cada una de las cuales posee las características básicas de la vida. Entre las investigaciones en biología celular que se desarrollaron a lo largo del siglo XIX hay que destacar las realizadas por Ramón y Cajal sobre las células nerviosas o neuronas. Medicina. Durante el siglo XIX la medicina se constituye como una disciplina científica de pleno derecho al, sobretodo, abandonar progresivamente el vitalismo y pasar de la anatomía (o mera localización de las funciones vitales) a la fisiología (explicación de las funciones vitales); uno de los principales artífices de este progreso fue Helmholzt. También hay que destacar la labor epistemológica (cercana al positivismo) de Claude Bernard referida a la medicina experimental.

Con Pasteur y Robert Kosch se funda la teoría microbiana de la enfermedad, cuyas repercusiones médicas son incalculables, por medio de la cual se logra establecer la relación entre enfermedad y microorganismos.

OTRAS CIENCIAS. La psicología experimental nace con Wundt. La sociología en sentido estricto nace con Durkheim. La antropología científica nace con el evolucionismo de Morgan y Taylor.

CIENCIA Y POSITIVISMO. La relación entre ciencia y positivismo es de doble dirección. Por una parte, el positivismo tuvo cierta influencia en la ciencia; por otra parte, es evidente que el éxito logrado por la ciencia influyó en la preeminencia del cientificismo y el positivismo.

El positivismo entendió la ciencia como un conocimiento basado en la experimentación y observación sistemática del mundo material exterior y neutro. La ciencia como una actividad experimental fue una concepción que primó desde, sobretodo, la publicación de Sistema de lógica de Mill (a mediados del siglo XIX). Principalmente se contraponía el conocimiento experimental al conocimiento racional desvinculado de la observación. Esta radicalización del empirismo alejó al positivismo en numerosos casos de la ciencia real. El positivismo mantuvo siempre una fuerte acción prescriptiva sobre la ciencia; ya el mismo Comte desarrolló una intensa labor en esta dirección, aunque con poco éxito. La ciencia siguió en algunos casos las pautas positivistas, pero en otros no; ej.: aunque el positivismo criticó las concepciones atomistas o moleculares (por no empíricas), esto no impidió que se desarrollase ciencia en esta dirección. Por lo que en definitiva, puede decirse que la relación entre positivismo y ciencia concreta fue mínima.

El final del cientificismo. El cientificismo decimonónico era una doctrina epistemológica que primaba el conocimiento científico por encima de todo otro tipo de conocimiento, e incluso, con frecuencia, negaba todo valor a cualquier conocimiento que no fuese considerado como científico. Pero el cientificismo no solamente era una doctrina epistemológica, sino que también era una doctrina axiológica (no en el sentido de la axiología fenomenológica, entiéndase), es decir, valorativa, que otorgaba un gran valor a la ciencia para veneficiar a la humanidad sociopolíticamente (especialmente en Comte). Estas dos perspectivas del cientificismo, la epistemológica y la axiológica, ya no poseen mucho fundamento, al menos en su formulación primitiva.

Epistemológicamente, el cientificismo se contradice, ya que la proposición “el único conocimiento válido es el científico” es contradictoria al ser esta proposición no científica. La crítica epistemológica al cientificismo vendría del ámbito del positivismo lógico, o de uno de sus mayores influencias, Wittgenstein; el cientificismo no es verificable. Axiológicamente, la visión de la ciencia y la tecnología como emancipadoras de la humanidad ya no se sostiene en este sentido ingenuo, ya que se ha constatado con creces como la ciencia y la tecnología pueden tener repercusiones nefastas para la humanidad11.

BIBLIOGRAFÍA. De Comte. -

Curso de filosofía positiva, Aguilar. Discurso sobre el espíritu positivo, ed. De Julián Marías, Alianza. Catecismo positivista, Editora Nacional.

Sobre Comte. -

Atencia. Hombre y ciencia en Comte, Ágora. Echano (1997). Comte, Orto. Mill (1865). J. S. Mill, Comte y el positivismo, Aguilar. Negro (1985). Dalmacio Negro Pavón, Comte: positivismo y revolución, Cincel.

Sobre positivismo. -

Kolakowski (1966). La filosofía positivista, Cátedra. Lenin. Materialismo y empiriocriticismo, Progreso. Ordoñez (2001). , en Villacañas (ed.) (2001). Pacho (2005). Positivismo y darwinismo, Akal.

Sobre ciencia - Trabulse. La ciencia en el siglo XIX, FCE.

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[Comentario histórico. El existencialismo, ej.: Jaspers, ha criticado mucho esta visión, y también la Teoría crítica de los frenkfurtianos.]

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