42. Gudynas El Regionalismo Abierto de La CEPAL

April 7, 2019 | Author: Mateo Nielsen Obieta | Category: Neoliberalism, Globalization, Política, North American Free Trade Agreement, Latin America
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42. Gudynas El Regionalismo Abierto de La CEPAL...

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 Eduardo Gudynas Gudynas

 El “regionalismo abierto” de la CEPAL: CEPAL: insuficiente y confuso Relations Center, Center, setiembre setiembre 2005  En Observatorio Observatorio Hemisférico Hemisférico , International Relations !ircamericas!org  ) 2005 ( !ircamericas!org  En América Latina siguen siendo frecuentes las confusiones y ambigüedades frente al tema de la integr integraci ación ón region regional al y el comerc comercio. io. Difere Diferente ntess gobier gobiernos nos procla proclaman man su firme firme interé interéss en estrechar las relaciones entre países, pero sus prácticas comerciales operan en sentido contrario. En este terreno tan resbaladio, es muy frecuente !ue se presente el concepto de "regionalismo abierto# como $ustificati%o de muy diferentes posturas. En efecto, el "regionalismo abierto# ha estado asociado con proyectos tan dispares como el &ratado de Libre 'omercio de América del (orte )&L'A(*, la 'omunidad Andina de (aciones, el +ercosur o incluso con posiciones unilaterales comerciales como las !ue ensaya 'hile. a sido defendido desde posturas económicas ortodo-as pero también se lo ha in%ocado desde  políticos progresistas. Entonces, !ué es el "regionalismo abierto#/, cuál ha sido su historia reciente en América Latina/

La CEPAL presenta el “regionalismo abierto” Las ideas de "regionalismo "regionalismo abierto# usadas en América Latina se originaron originaron en las propuestas propuestas de la 'E0AL )'omisión Económica para América Latina* a inicios de la década de 1223. Esas idea ideass eran eran part partee d e un inte intent nto o de gene genera rarr nue% nue%as as conc concep epcio cione ness sobr sobree el desa desarr rrol ollo lo y desemb desemboca ocaron ron en la presen presentac tación ión de tres tres docume documento ntos4 s4 "&ran "&ransfo sforma rmació ción n 0roduc 0roducti%a ti%a con E!uidad# )&0E* de 1223, seguido por "El desarrollo sustentable4 transformación producti%a, e!uidad y medio ambiente# en 1221, y finalmente el programa del "regionalismo abierto# en 1225. El documento original de 'E0AL define al "regionalismo abierto# como un proceso !ue busca "conciliar# por un lado la "interdependencia# nacida de acuerdos comerciales preferenciales y  por el otro la interdependencia "impulsada básicamente por las se6ales del mercado resultantes de la liberaliación comercial en general#, donde las "políticas e-plícitas de integración sean compatibles con las políticas tendientes a ele%ar la competiti%idad internacional y !ue las complementen#. Asimismo, la 'E0AL ad%ierte !ue ese regionalismo es distinto de la apertura simple del comercio y de la promoción no discriminada de las e-portaciones por contener un "ingrediente preferencial refle$ado en los acuerdos de integración y reforado por la cercanía geográfica y la afinidad cultural de los países de la región#. La 'E0AL concebía a la integración como un proceso esencialmente comercial, en particular   basado en las reba$as arancelarias y apertura de los mercados nacionales al e-terior. e-terior. La liberaliación no sólo era dentro de una región sino al mundo, suponiéndose !ue operarían meca mecani nismo smoss de comp compet etit iti% i%id idad ad con% con%en enci cion onal ales es !ue !ue perm permit itirí irían an una una me$o me$orr inse inserc rción ión e-portadora. Esta perspecti%a estaba marcada por el reduccionismo economicista, y por lo tanto otros aspectos, en especial los políticos, no eran tratados adecuadamente. El "regionalismo abierto# tiene antecedentes directos con las ideas de la &0E, !ue intentó ser un  programa de desarrollo alternati%o frente a la "década perdida# de 1273, demostrando un fuerte optimismo optimismo en la liberaliaci liberaliación ón comercial comercial y las e-portacion e-portaciones es como motor del crecimiento crecimiento económico. 0ero también hay claras relaciones con las ideas del "regionalismo abierto# !ue se discutían en a!uel entonces en el sudeste de Asia. Desde la creación en 1272 del 8oro de

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'ooperación Asia 0acífico )A0E' por sus siglas en inglés* se planteaba el "regionalismo abierto# como su e$e central. Ese foro nunca presentó una definición formal y por lo tanto la idea terminó siendo %aga, englobando a posiciones distintas, aun!ue apuntaba a una relación fle-ible entre los países, incluyendo una membresía abierta, apertura tanto dentro de la región como hacia el resto de la economía mundial, aplicación de medidas de facilitación del comercio, y articulación de la inserción regional para fa%orecer el comercio global, incluyendo en algunas circunstancias la e-tensión del trato de nación más fa%orecida a los no9miembros )%éase por  e$emplo :ergsten, 122;, e entendía !ue algunas e-periencias anteriores no habían logrado me$orar el intercambio comercial )por e$emplo, la e-periencia de la ALAL' ? Asociación Latino Americana de Libre 'omercio ? de [email protected] a 1273* o bien se enfocaron hacia "adentro#, cerrando los mercados y con pobres resultados e-portadores. El e$emplo a seguir !ue presentaba la 'E0AL era el &L'A(, un acuerdo de libre comercio ortodo-o !ue en a!uellos a6os daba sus primeros pasos, aun!ue ya resultaba claro !ue subordinaba temas cla%es )como el laboral, el ambiental y el del mane$o de fronteras*, y no se establecían mecanismos de coordinación política. Es importante ad%ertir !ue la 'E0AL no logró ad%ertir en ese momento !ue el &L'A( antes !ue un marco de integración se constituyó en un instrumento de relación asimétrica y en una nue%a forma de mane$o y regulación de los capitales. El intento de conciliar una apertura comercial ampliada $unto a acuerdos comerciales entre %ecinos, así como la insistencia en una %isión comercial de la integración, determinó !ue la idea se %ol%iera difusa. 8ue usada para defender diferentes acuerdos comerciales dentro de América Latina, fue aplicado a las negociaciones del AL'A y hoy en día las cancillerías de :rasil y 'hile, !ue tienen políticas comerciales muy distintas, de todas maneras se presentan como defensoras del "regionalismo abierto#, a pesar !ue sus acciones concretas son muy diferentes. n e-amen atento del "regionalismo abierto# de la 'E0AL demuestra !ue a pesar de su aspiración, nunca llegó a con%ertirse en una alternati%a y, por el contrario, su énfasis en  propuestas económicas con%encionales fue funcional a las reformas neoliberales en marcha en la Bltima década. El uso de la idea contribuyó a generar la ilusión de estar embarcados en un camino distinto, pero en realidad la propuesta era imprecisa en %arios puntos, conser%adora en otros y no se a%enturó a abordar problemas centrales. En esa propuesta pre%alece el mercado, y  por lo tanto se e-presa en un "%acío de la política# en %arios planos4 sobre las políticas de desarrollo, la política internacional, incluyendo las concepciones sobre la globaliación, y la  política ciudadana.

Énfasis en el mercado El "regionalismo abierto# está centrado en el mercado. (o e-isten propuestas de integración en las áreas social, política o ambiental. &emas candentes como la migración fueron de$ados de lado, y nunca se e-ploró el dise6o de políticas producti%as comunes a ni%el regional. (i si!uiera se estudiaron en detalle posibilidades de coordinación producti%a entre países, en tanto se esperaba !ue el mercado y el comercio generarían la me$or asignación de recursos. En estas cuestiones, el "regionalismo abierto# es e%identemente parte de las ideas de "transformación producti%a con e!uidad# )&0E* de 'E0AL. La &0E contenía %arios aspectos  positi%os, como insistir en la necesidad en reducir la desigualdad, fortalecer la interacción entre los sectores pBblico y pri%ado o promo%er la ciencia y tecnología. 0ero también fue una  propuesta !ue contribuyó al ambiente político !ue desmanteló definiti%amente la estrategia de desarrollo hacia adentro basada en la sustitución de importaciones y la protección de los

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mercados nacionales. >e generaron e-celentes estudios !ue mostraban todos los %icios de la sustitución de importaciones y el papel de las grandes empresas pBblicas, pero no se generaron  propuestas !ue fueran tanto alternati%as al neoliberalismo de entonces, como aplicables con resultados palpables para con%encer a los más escépticos. 0or esta raón, tanto esas críticas como las ideas del &0E terminaron siendo funcionales a las reformas de mercado de los a6os 23, acercándose más y más a los dogmas del 'onsenso de ashington. De esta manera se cayó en una idea del desarrollo mercantilista, donde el "regionalismo abierto# debía transitar por la apertura de los mercados, la reducción de los aranceles, liberaliar las importaciones, apostar al crecimiento a partir del aumento de las e-portaciones, etc.

Optimismo frente a la globalización La 'E0AL entendía !ue la globaliación, en especial la económica, representaba un aspecto  positi%o y por lo tanto la integración era una mediación para acelerar la inserción global. Esto tiene una consecuencia cla%e, ya !ue el "regionalismo abierto# no contradecía la globaliación actual sino !ue era funcional a su promoción. 0or supuesto !ue 'E0AL ha presentado estudios posteriores donde presenta cuestionamientos a los impactos de los procesos globales, pero el "regionalismo abierto# nunca ofreció una crítica conceptual sobre la globaliación, no estaba preocupado por ella y en realidad lo obser%a como un mar de posibilidades !ue deberían ser apro%echadas. ncluso podría decirse !ue el "regionalismo abierto# apunta a una curiosa forma de "glocaliación# in%ersa. En efecto, la %isión empresarial de la "glocaliación# !ue se propagó desde el Friente se e-presaba en adaptar los emprendimientos globales a las circunstancias locales para fa%orecer la penetración de los mercados y obtener mayores ganancias. La postura cepalina es in%ersa4 apuntó a adaptar las cadenas producti%as locales para ingresar a la globaliación. >e debía producir lo !ue los mercados globales necesitan.

Un marco internacional indefinido Ftra limitación sorprendente del "regionalismo abierto# es plantear relaciones entre países !ue se dan prácticamente en un %acío geopolítico. (o se discuten los conflictos regionales, las tensiones diplomáticas, las implicaciones en la seguridad nacional y las luchas de poder a ni%el regional o global. 0arecería !ue la %inculación entre las naciones sólo transcurre por medio del comercio e-terior, y los temas más agudos !ue afectan a América Latina )tensiones fronterias, el narcotráfico o la migración* !uedan en segundo plano, o bien se resol%erían por medio del comercio. &oco está clara cuál es la %isión cepalina de las relaciones internacionales. La integración regional no se puede dar en un %acío de relaciones políticas entre los Estados, ni se pueden concebir las interacciones entre ellos Bnicamente en el plano comercial. (unca se e-plora si el "regionalismo abierto# se desarrollará en el conte-to de la lucha de poder en la arena internacional o se amparará en posturas idealistas !ue defiendan derechos y obligaciones en un mundo multilateral.

El ciudadano olvidado 8inalmente, e-iste un %acío en la política ciudadana, ya !ue el "regionalismo abierto# no e-plora en detalle mecanismos para promo%er la participación ciudadana y la apropiación  política del proceso de integración. La 'E0AL apunta a una %isión "contractual# de la integración, donde los gobiernos intercambian concesiones comerciales y los agentes !ue nutren la %inculación entre los países son empresas e-portadoras e importadoras. La institucionalidad

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de los acuerdos regionales desde esa perspecti%a se basa en instrumentos mínimos, claramente asociados a gerenciar el comercio y resol%er disputas comerciales, pero ignora temas cla%es como la supranacionalidad. na %erdadera integración regional en América Latina solo es posible cuando se logre el concurso acti%o de los ciudadanos, incluyendo una %isión ampliada de ciudadanía regional.

Una visión insuficiente El "regionalismo abierto# de la 'E0AL era una %isión seguramente bienintencionada, pero insuficiente. Aspectos cla%e para la construcción de la integración regional no fueron abordados adecuadamente y, más allá de las menciones !ue intentaron remontar algunos de estos  problemas, el e$e de la propuesta descansaba en la liberaliación comercial. Ese énfasis en el mercado, $unto con la di%ersidad de cuestiones comentadas en los reportes de la 'E0AL, terminó generando una posición !ue era %aga, con escasa capacidad descripti%a y predicti%a, y cuya indefinición permitía !ue fuera in%ocada en muy diferentes conte-tos y para defender  distintos propósitos. >e generó una enorme confusión donde los gobiernos de América Latina hablaban una y otra %e del "regionalismo abierto# para defender posiciones di%ersas y a %eces contradictorias. La ambición cepalina de postular un concepto %igoroso !ue sir%iera como referencia a los gobiernos no se concretó. 0ero además, la 'E0AL tampoco logró desencadenar una discusión fructífera sobre posibles alternati%as, y en especial !ue fuera distinta a la !ue se promo%ía desde los centros económicos y comerciales del hemisferio norte. Es por estas indefiniciones !ue el "regionalismo abierto# fue funcional a las reformas neoliberales !ue proliferaron en América Latina en la década de 1223, donde las recetas de liberaliación comercial se colaron en los nue%os ensayos de integración en América Latina. 0ero además de ser funcional a esos cambios, sus efectos negati%os se redoblaron ya !ue ella se  presentaba a sí misma como una "alternati%a#, con lo cual distra$o a muchos de la bBs!ueda de otros caminos. +uchos de los ensayos de integración regional en América Latina terminaron con%ertidos en procesos !ue acentuaron la inserción en la economía global y la dependencia financiera y !ue mantienen a los países atrapados en e-portar recursos primarios sin industrialiarse. Algunos aspectos fortalecieron los cambios neoliberales, y en especial sus e-presiones en el flu$o liberaliado de capital, dotándolos de legitimidad política y social. >in duda es necesario un programa alternati%o de integración regional. 0osiblemente se puedan tomar algunos puntos de los aspectos defendidos hace die a6os por la 'E0AL, pero sin duda deben ser ordenados en otro conte-to y dotándolos de otras bases conceptuales. +ás allá de ese e$ercicio, también debe admitirse !ue un nue%o programa, si está genuinamente apuntando al desarrollo sostenible y el fortalecimiento de ciudadanías nacionales y regionales, deberá romper  con el "regionalismo abierto# de 'E0AL para buscar otro posicionamiento frente a la globaliación.

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ragmentos de Eduardo !ud"nas de “#esde la integración blanda " el comercio r$gido al regionalismo autónomo” en  "evista Ecuador debate% n& '(% )**(+ +ientras los gobiernos ofrecen discursos anunciando la integración Latinoamericana, la realidad cotidiana muestra !ue esos intentos se enfocan en acuerdos económicos con pobres resultados. La década neoliberal ha cambiado sustancialmente nuestras sociedades y una de sus consecuencias es la defensa de una Hintegración blandaH !ue permite amparar los más di%ersos discursos pero !ue no logra una %ertebración política entre los países ya !ue las condiciones de un Hcomercio rígidoH hacen !ue unos compitan contra otros. Los procesos de integración regional de América Latina están inmersos en una situación  parado$al. 0or un lado ha ganado terreno la defensa de una unión más %igorosa y estable entre  países, la !ue es constantemente in%ocada desde las tribunas políticas. 0eroI por otro lado no se logran concretar medidas efecti%as para establecer esa integración más profunda, los conflictos comerciales se repiten, el fantasma de cierto nacionalismo simplista se asoma a cada tanto, y el camino de las alternati%as concretas apenas se está esboando. Los análisis con%encionales enfatian los aspectos comerciales y económicos, tales como las medidas arancelarias. 0ero esas cuestiones no alcanan la médula de los problemas de la integración regional. La integración Latinoamericana no es un mero hecho comercial, y no  puede ser analiada Bnicamente desde el campo económico, sino !ue en realidad e-presa hechos  políticos. En este artículo se abordan algunos de esos aspectos, y en especial a!uellos !ue están  pasando desapercibidos o bien aparecen confundidos con otras cuestiones. Entre otros se destaca el !ue a pesar de la supuesta HderrotaH del neoliberalismo, se cumplieron casi todas las reformas propuestas, las !ue generan nue%os escenarios sociales y económicosI se analian los efectos !ue generan a!uellos nue%os gobiernos !ue se autodefinen como HprogresistasH pero !ue toda%ía no logran concretar medidas económicas y comerciales alternati%as. 'uando se incorporan esos temas ol%idados se obser%a !ue se mantienen condicionantes económicas y estrategias comerciales rígidas, mientras !ue las propuestas de integración son imprecisas, recubiertas con declaraciones de aspiraciones muy %ariadas, y por lo tanto acomodando %isiones muy distintas !ue logran pocas medidas efecti%as. La marcha reciente de la integración Los es!uemas de integración ensayados por los países Latinoamericanos desde mediados de la década de 1273 han sufrido muchos cambios. La crisis económica y política de a!uellos tiempos terminó en una redefinición internacional de %arios países. 0or e$emplo, se redu$o la competencia por el liderago regional )'olombia centró su atención en sus conflictos internos y estrechó sus relaciones con EE.., +é-ico a%anó en una asociación funcional de su economía a la de Estados nidos, Argentina comenó una dura reforma neoliberal, etc.*. Los acuerdos regionales con una larga historia, como la 'omunidad Andina de (aciones )'A(* o el +ercado 'omBn 'entroamericano )+''A*, sufrieron muchas modificaciones !ue si bien eran frecuentemente presentadas como un HrelanamientoH, en realidad recortaban sus aspectos  políticos y acentuaban los ob$eti%os comerciales. 0aralelamente se crearon nue%os acuerdos, destacándose el &ratado de Libre 'omercio de América del (orte )&L'A(* y el +ercado 'omBn del >ur )+ercosur*. En el plano geopolítico, Estados nidos continBa desempe6ando un papel sobresaliente hacia condicionar y modificar la agenda regional, tanto por medios diplomáticos, como a tra%és de instrumentos económicos o incluso inter%enciones directas. En este plano EE.. está a%anando en una estrategia !ue abandona el multilateralismo para basarse en posturas unilaterales )con e-presiones en temas comerciales, por e$emplo, prefiriendo los &L's a las negociaciones globales en la F+'I Judynas, C335*. La relación comercial !ue defiende ashington es asimétrica, basada en ganar acceso a los mercados de los países de América

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Latina mientras mantiene sectores domésticos protegidos )por e$emplo, agricultura*, impone el libre flu$o de capitales y regulaciones sobre temas como patentes y protección a las corporaciones. La propuesta del AL'A significaba profundiar esos cambios por medio de una ampliación de un acuerdo tipo &L'A( al resto del continente. Esta %isión del Hlibre comercioH ha !uedado asociada a su estrategia de seguridad nacional )%éase > C33C*. En el plano económico y comercial, los intentos de integración también están limitados por la condición periférica y subordinada de los países Latinoamericanos )%éase por e$emplo las discusiones en Arrighi 1227, +artins C33K*. La estructura producti%a muestra una fuerte  participación de la e-tracción de materias primas, una alta proporción de ellas alimentando las e-portaciones, siendo tomadores de precios internacionales, y por lo tanto muy sensibles a los %ai%enes en los mercados globales. En muchos casos la deuda e-terna acentBa aBn más las condicionantes impuestas por los agentes financieros, promo%iendo reformas más profundas en  busca de atraer in%ersiones. En casi todos los países se lle%aron adelante reformas neoliberales !ue limitan las opciones económicas, pero !ue además condicionan las opciones posibles en la integración. Así, se efectuaron pri%atiaciones de empresas estatales, a%anándose en la transnacionaliación de la economía, la liberaliación del comercio y flu$o de capitalesI la in%ersión e-tran$era cobró un papel sustancial. Las empresas estatales pri%atiadas terminaron en manos de un con$unto reducido de transnacionales !ue en la mayor parte de los casos son indiferentes o contrarias a los procesos de integración. En unos pocos casos, especialmente en el 'ono >ur, fortalecieron algunas coordinaciones producti%as en tanto implantaron nodos de acti%idad a ni%el regional, donde solo se conser%aban unas pocas filiales mientras se cerraban las demás con el consiguiente impacto laboral )por e$emplo, en el sector automotor se mantenía una o dos plantas de fabricación desde donde se abastecía todo el +ercosur, clausurándose las demás filiales*. En muchos casos tu%o lugar una desindustrialiación con pérdida de puestos de traba$o genuinos, ocasionando el aumento de la informalidad y persistente pobrea para una enorme  proporción de Latinoamericanos. >i bien crecieron las e-portaciones, esto no se logró por un salto cualitati%o en las capacidades de industrialiación, ya !ue en muchos países se acentBo toda%ía más la e-portación de productos primarios. 0aralelamente las importaciones crecieron mucho más, generando déficits comerciales crecientes, a lo !ue se sumó el regreso del peso del endeudamiento e-terno )%éase 'E0AL C331I :irch y aar C333I +artins C33K*. &oco debe ol%idarse !ue los actores en%ueltos en el debate sobre la integración regional también cambiaron. La transnacionaliación económica significó una notable pérdida de poder   político para algunos representantes tradicionales del empresariado nacional, !ue fueron reemplaados por e$ecuti%os de corporaciones e-tran$eras. La despolitiación y delegación democrática desembocó en un menor papel de los parlamentos, los gobiernos locales e incluso de los sindicatos, al centuarse el déficit en la información pBblica se empobreció la discusión sobre la inserción regional. La %ida política en muchos de los miembros de la 'A( o el +ercosur deri%ó hacia una Hdemocracia delegati%aH 1, con un fuerte protagonismo presidencialista, a %eces con sesgo autoritario, con el consiguiente debilitamiento de las instancias parlamentarias, y la erosión de los mecanismos de participación ciudadana )por e$emplo, la presidencia de 0erB con A. 8u$imori, '. +enem en Argentina* Es %isible el caso del +ercosur, su e%olución se estancó en un acuerdo intergubernamental, donde las Hcumbres presidencialesH deben decidir sobre una amplia %ariedad de temas. La incapacidad de generar políticas producti%as regionales tiene como una de sus e-presiones más agudas, la ausencia de una política agrícola comBn tanto en la 'A( como el +ercosur, pese a ser un sector cla%e desde el punto de %ista producti%o y e-portador de cual!uiera de sus miembros. ncluso se llegó a postular acuerdos comerciales Hsin  políticaH tal es el caso de la negociación de un tratado de libre comercio entre :oli%ia y 'hile,

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 países !ue si bien no mantienen relaciones diplomáticas formales parecían dispuestos a %incularse Bnicamente en el plano comercial. Los actores estatales !ue podían incidir en encauar la integración también fueron muy golpeados. arias agencias estatales cla%es en el dise6o de las políticas de desarrollo fueron desmanteladas e incluso se des%aneció el concepto de HplanificaciónH del desarrollo. Al carecerse de estrategias claras de desarrollo en el plano nacional era más !ue difícil acordar   planes compartidos a ni%el regional. Los es!uemas actuales de integración no permitieron detener este proceso de deterioro. En el caso del (A8&A se acentuó toda%ía más la dependencia comercial de +é-ico, mientras !ue la 'A( o el +ercado 'omBn 'entroamericano !ue no lograron fortalecerse políticamente, %i%en el riesgo de debilitarse toda%ía más por los acuerdos comerciales de casi todos sus miembros con los Estados nidos. El +EM'F>M logró detener la propuesta del AL'A, pero las  promesas de concretar una unión aduanera y profundiar espacios para políticas comunes no se han concretado. Es e%idente !ue todos estos blo!ues comerciales poseen diferencias muy importantes entre ellos, y no se pretende ol%idarlas, pero es necesario ad%ertir !ue más allá de esa di%ersidad, estos procesos regionales no han logrado detener el constante reago de la región en el comercio global, no han ser%ido para enfrentar colecti%amente las grandes crisis y no han superado sus  problemas internos. &ambién está claro !ue las potencialidades de uno y otro acuerdo para generar otro tipo de integración son distintas, y sin desechar esas opciones, es importante reconocer !ue no han sido apro%echadas de manera adecuada, no se asumieron las responsabilidades para lle%arlas adelante y nadie parece dispuesto a pagar los costos !ue las nue%as posturas pudieran significar. 'onceptos difusos, prácticas di%ersas A pesar de todos estos problemas, la idea de la integración regional sigue contando con importantes apoyos. En el pasado se apelaba a la imagen de la HunidadH de América Latina,  buscándose un compromiso político ya !ue la articulación entre países era parte de una  plataforma política, respondían tanto a demandas nacionales como a buscar formas alternati%as de presentarse frente al mundo. En a!uellas ideas de décadas atrás la articulación entre países se correspondía con estrategias de desarrollo nacional y con ciertos ob$eti%os de incidencia a ni%el mundial )%er por e$emplo a De%és aldés, C33G*. Las referencias a la Hunidad LatinoamericanaH se mantienen en la actualidad, pero el contenido de la discusión es muy distinto. El relacionamiento entre los países pasa a considerarse esencialmente en un plano comercialI se confunde HintegraciónH con Hacuerdos comercialesH. >eguramente el me$or e$emplo del aborda$e conceptual de esos a6os fue la propuesta de Hregionalismo abiertoH de la 'E0AL )1225*. La elaboración cepalina concebía a la integración como un proceso esencialmente comercial, en particular basado en las reba$as arancelarias y apertura de los mercados nacionales al e-teriorI la liberaliación no sólo era dentro de una región sino al mundo, suponiéndose !ue operarían mecanismos de competiti%idad con%encionales !ue permitirían una me$or inserción e-portadora. Las ideas cepalinas fueron funcionales a las reformas de mercado y por lo tanto se e-presan en un H%acío de la políticaH en %arios planos4 ignoran la política internacional )por lo cual no consideran la geopolítica regional ni los conflictos sobre la seguridad*I no se discuten adecuadamente las políticas de desarrollo en la perspecti%a regionalI y finalmente, e-iste un %acío en la política ciudadana )no se e-ploran en detalle la promoción de la participación ciudadana y la apropiación política de la integración*. Es por lo tanto una %isión HcontractualH de la integración, donde los gobiernos intercambian concesiones comerciales, con una

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institucionalidad mínima, y promotores de la globaliación. El e$emplo, a $uicio de 'E0AL, era el &L'A(. Las ideas de la 'E0AL entendían !ue la globaliación, en especial la económica, representaba un aspecto positi%o, y por lo tanto la integración era una mediación para acelerar la inserción en ella. Esto tiene una consecuencia cla%e donde el Hregionalismo abiertoH no contradecía la globaliación actual sino !ue era funcional a su promoción. La propuesta de 'E0AL ponía como e$emplo al &L'A(, un acuerdo de libre comercio ortodo-o, donde se subordinaban temas cla%es )como laboral, ambiental y mane$o de fronteras*, y no se establecían mecanismos de coordinación política. La 'E0AL no logró ad%ertir !ue el &L'A( antes !ue un marco de integración se constituyó en un instrumento de relacionamiento asimétrico y en una nue%a forma de mane$o y regulación de los capitalesI tampoco ad%irtió !ue no generó mayor  autonomía en +é-ico sino !ue acentBo la asociación funcional de su economía, %ía el sector de Hma!uilasH, a las demandas producti%as en EE.. El Hregionalismo abiertoH de la 'E0AL y otras ideas parecidas se desarrollaron en paralelo a las reformas neoliberales, nunca lograron detenerlas y son responsables de haber promo%ido indefiniciones en temas cla%es )en especial en el plano político*, y esa misma indefinición  permitía !ue esas ideas fueran in%ocadas en muy diferentes conte-tos y refle$ando distintas  posiciones conceptuales. >e generó una enorme confusión donde los gobiernos de América Latina hablaban una y otra %e del Hregionalismo abiertoH para defender posiciones di%ersas y a %eces contradictorias, incluyendo las reformas propias del 'onsenso de ashington. En algunos casos el Hregionalismo abiertoH de la 'E0AL no sólo era funcional al neoliberalismo de esos tiempos, sino !ue además lo promocionaba al insistir en aspectos como la desregulación comercial. Los temas ol%idados Los análisis con%encionales, y posiblemente el de 'E0AL sea el me$or e$emplo, continBan hasta el día de hoy de$ando temas esenciales de lado. 0or lo tanto es necesario recuperar los Htemas ol%idadosH, ponerlo ba$o discusión y analiar las relaciones entre ellos y sus implicancias para la integración regional. >e debe reconocer !ue han tenido lugar importantes cambios en la estructura y dinámica tanto de la sociedad política como de la sociedad ci%il. an cambiado cuestiones como las e-pectati%as de las personas sobre los procesos políticos, los roles !ue asumen, los espacios disponibles para ese e$ercicio, y las elaboraciones sobre las estrategias de desarrollo !ue se defiende. Esos espacios son determinantes en los procesos de integración, ya !ue no sólo generan imágenes y símbolos sobre la integración regional, sino !ue también determinan las opciones de desarrollo !ue se deben articular entre los países. La herencia neoliberal ltimamente se sostiene !ue el neoliberalismo fracasó y se mira con optimismo una Hnue%a i!uierdaH !ue se difunde en América Latina, tomando como indicadores un con$unto heterogéneo de hechos, desde algunos alamientos ciudadanos al triunfo de candidatos  presidenciales !ue se autodefinen como HprogresistasH. La con$unción entre el HfracasoH neoliberal y la Hnue%a i!uierdaH permitiría fortalecer los procesos de integración. >in embargo hay muchas otras se6ales !ue enfrían ese optimismo, y es posible citar algunos e$emplos destacados4 dentro de la 'omunidad Andina se mantienen los problemas y nue%amente se suspendió la aplicación de un arancel e-terno comBnI en el seno del +ercosur sigue sin e-istir  acuerdos en muchos temas comerciales y no se concreta la instalación de un 0arlamento regionalI y a ni%el continental se han sucedido discrepancias sobre cómo proponer candidatos a la secretaría de la FEA, la dirección de la F+' y la presidencia del :D. Estos problemas en los procesos de integración se deben a fuertes condicionantes !ue operan

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sobre cada país, y para comprenderlas es necesario re%isar la idea de la supuesta Hderrota del neoliberalismoH. En el terreno de la política partidaria y la composición gubernamental, es cierto !ue en los Bltimos a6os muchos candidatos conser%adores !ue apostaban a profundiar toda%ía más la propuesta neoliberal de los a6os 23, no triunfaron )e$emplos de esas derrotas son +enem en Argentina, >erra en :rasil, >tirling en ruguay, y La%ín en 'hile*. &ambién es cierto !ue las e%aluaciones de opinión pBblica muestran un creciente descontento hacia algunas medidas con%encionales como las pri%atiaciones de empresas estatales o la fle-ibiliación laboral. Actualmente se habla de un e$e de Hi!uierdaH o HprogresistaH en %arios gobiernos )Lula da >il%a en :rasil, (éstor i se re%isan las grandes demandas de reforma presentadas  por el 'onsenso de ashington, o por el :anco +undial en la década de 1223, se debe reconocer !ue casi todas ellas ya se han cumplido, o incluso están en marcha en estos momentos. n interesante e$ercicio es analiar las propuestas !ue desde el :anco +undial >.N. :urOi y sus colaboradores presentaron sucesi%amente en 122;, 1227 y 1222 ba$o el ambicioso título de Huna agenda de reformas para América Latina y el 'aribe en la pró-ima décadaH. >e  puede obser%ar !ue sus conse$os en temas como la apertura comercial, generación de ser%icios  pri%ados y cambios en el papel del Estado, se han cumplido en casi todos los casos. Además de esos factores e-ternos, se han sucedido muchas otras transformaciones internas !ue han generado profundos cambios sociales y políticos. a e-istido un HcorrimientoH hacia  posturas conser%adoras, y lo !ue hoy se define como Hi!uierdaH o HprogresistaH se lo hace ba$o  puntos de referencia !ue son distintos a los utiliados en décadas atrás. Esta problemática es e%idente en %arios casos donde desde los sectores HprogresistasH se defienden posiciones !ue  poco tiempo atrás hubieran sido cuestionadas como Hconser%adorasH u Hortodo-asH. 0or  e$emplo, la 'oncertación por la Democracia en 'hile promue%e una nue%a generación de medidas de fle-ibiliación laboral e insiste en la apertura unilateral comercial con débiles compromisos políticos dentro de América Latina )manteniéndose por e$emplo el conflicto fronterio con :oli%ia*. 0osiblemente el caso más dramático sea el gobierno Lula da >il%a en :rasil, ya !ue sus políticas económicas también son con%encionales, continuando las ensayadas  por 8.. 'ardoso, aun!ue en otros temas las acentBa )es el caso de un alineamiento más fuerte con el 8+*. E-isten particularidades en el gobierno del 0artido de los &raba$adores, por  e$emplo el énfasis en la e-pansión de la agroindustria y el fortalecimiento de la consulta ciudadana, pero las medidas !ue se esperaban en el área social, educati%a y ambiental no se han concretado adecuadamente )otras opiniones de destacados analistas son toda%ía más críticasI por  e$emplo Arruda >ampaio, C33K*. En otros casos, gobiernos !ue se presentaban inicialmente como de i!uierda, %iraron hacia posturas ortodo-as, a %eces retomando la agenda neoliberal )por e$emplo, &oledo en 0erB, Jutiérre en Ecuador*. En cambio, Argentina sí está e-plorando otras posturas en materia de política económica, con posiciones más independientes frente a las instituciones financieras internacionales, ensayando el fortalecimientos de algunos sectores  producti%os, intentando la recomposición política, y con gestos muy positi%os en materia de derechos humanos C.

Los determinantes económicos parecen %ol%erse sobre las aspiraciones progresistas, y permutan las agendas de regreso hacia medidas de gobierno concretas similares a las e$ercidas en la década de 1223. >e $ustifican esas medidas apelando a las imágenes sobre la HseriedadH )un

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mane$o ortodo-o de la economía sería HserioH, mientras !ue el ensayo de alternati%as es HinmaduroH, Hno profesionalH, Hsin e-perienciaH o Hparte de la %ie$a i!uierdaH*. Las restricciones económicas propias de las economías periféricas, hace !ue las naciones Latinoamericanas constantemente compitan entre ellas ante los mercados de destino como en la atracción de in%ersiones, y por lo tanto una y otra %e fracturan los esfueros de integración, no logran generar una coordinación producti%a y e%itan entrar en el campo político. De esta manera los gobiernos se !uedan con un discurso integracionista !ue es florido, emoti%o y a %eces grandilocuente, pero !ue tiene enormes dificultades para concretarse en la práctica. Esas raones están detrás de los problemas dentro de los blo!ues comerciales y en la descoordinación a ni%el global. En este aspecto podemos citar otro e$emplo4 la ausencia de coordinación de los miembros del +ercosur en sus negociaciones con 'hina a fines de C335, donde Argentina, :rasil y 'hile emprendieron con%ersaciones en forma indi%idual, donde la competencia entre sus ofertas fue muy bien apro%echada por los en%iados de 0eOín para obtener mayores %enta$as. na cultura indi%idualista y %iolenta La dinámica cultural también ha cambiado sustancialmente ya !ue buena parte de nuestras sociedades ahora pri%ilegian el consumo y la posesión material, su definición de la calidad de %ida está recostada en el acceso a bienes como electrodomésticos o el automó%il, y muchos ser%icios han sido transferidos al sector pri%ado. Las interacciones en los espacios pBblicos se han reducido y se enfatian la esfera íntimaI muchas acti%idades !ue se coordinaban en los ámbitos pBblicos han sido reemplaadas por relaciones contractuales comerciales )compra %enta de bienes y ser%icios*, la solidaridad está en retroceso y se busca el beneficio personal. +uchas personas han saboreado durante distintos tramos de la década de 1223 de altos ni%eles de consumo, como resultado de la apertura comercial y la in%asión de importaciones a ba$o  precio, y entonces los presupuestos sobre calidad de %ida y satisfacción por el consumo han cambiado fuértemente )%éase a Jarcía 'anclini, 1222*. ncluso entre los sectores más empobrecidos las e-pectati%as de consumo también se alteraron )con situaciones conocidas como in%ertir los ba$os ingresos en comprar ciertos calados deporti%os de marcas muy  publicitadas*. Este tipo de factores impactan sobre las opciones políticas !ue aparecen como  posibles para los gobiernos. 'ual!uier medida de integración regional alternati%a !ue afecte el consumo de bienes suntuarios generará reacciones negati%as no sólo desde los agentes comerciales sino de amplios sectores de la población. +ucha gente espera del Hlibre comercioH la posibilidad de conseguir su propio automó%il o el me$or reproductor de DD a ba$o costo, y  por lo tanto cual!uier inter%ención sobre esos flu$os comerciales desencadena reacciones desde los más %ariados sectores. La responsabilidad social ha perdido sustancia deri%ando a posiciones de asistencialismo y compensación, ya !ue los mecanismos redistributi%os son combatidos desde el mercado )%éase  por e$emplo a Larraín, C333*. El papel del ciudadano como su$eto acti%o en la construcción  política también se reduce frente a posturas indi%idualistas, con roles propios de un HconsumidorH buscando su beneficio personal antes !ue el bien comBn. La %iolencia urbana y el sentimiento de inseguridad a%ana en muchas ciudades, y con ello la a6orana de sistemas de protección policial, mayores controles y ciertos ni%eles de autoritarismo. Los crecientes ni%eles de %iolencia se deben a %arios factores, !ue %an desde las condiciones de pobrea a la implantación de patrones culturales donde todo %ale, pero la importante es ser sinceros y admitir !ue se ha llegado a ni%eles escandalosos4 entre los die  países con los más altos ni%eles de homicidios por armas de fuego, nue%e son Latinoamericanos G. El promedio mundial de asesinatos es 7.7 por 133 mil habitantes )en base a registros del a6o C333I F+> C33C*, mientras !ue en :rasil una e%aluación reciente los ubicaba en C;.7 )segBn el nstituto :rasilero de Jeografía y Estadística :JE*. 'iudades como Mio de Naneiro, >ao 0aulo o 'aracas se encuentran en una situación !ue recuerda una guerra de ba$a intensidad aun!ue  buena parte de la población parece haberse acostumbrado a ella.

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8rente al impacto de estos datos, cómo construir una %erdadera integración regional en una cultura !ue es consumista, indi%idualista y para colmo de males, crecientemente %iolenta/ La política se encoge De esta y otras maneras, el mercado se con%irtió en un escenario cla%e de las interacciones sociales, abarcando tanto a!uellas áreas !ue de$aba el Estado como a%anando sobre otros ámbitos de la %ida personal. E-iste al menos toda una generación !ue realió su socialiación  ba$o este programa neoliberal, donde la política, en amplio sentido como deliberación pBblica del bien comBn, fue cercenada. >e obser%a una retracción hacia el espacio pri%ado !ue e-plica en parte el fenómeno de la delegación democrática, acentuando los rasgos presidencialistas, con gobiernos más autoritarios y más ale$ados de la ciudadanía. Los partidos políticos han perdido protagonismo, y ese debilitamiento también impacta negati%amente sobre los proyectos regionales. 0or e$emplo, mientras !ue en la nión Europea operan coordinaciones regionales de partidos ideológicamente emparentados )es el caso de los socialdemócratas o liberales !ue articulan  posiciones comunes entre países, tienen bancadas en el 0arlamento Europeo, etc.*. n proceso similar no ha logrado fructificar en América Latina por los problemas internos de los partidos, las trabas en coordinar a ni%el regional, e incluso por las dificultades en descubrir tramas ideológicas comunes )ilustrado en el caso del +ercosur por las claras diferencias del peronismo argentino, principal sustento del gobierno il%a*. +ucha gente desconfía de la política )con casos e-tremos en 'hile donde los $ó%enes no se inscriben en el registro electoral*I los asuntos colecti%os se %ol%ieron una cuestión a$ena fa%oreciendo prácticas propias de un HgerenciamientoH mercantil de ser%icios, donde los resultados regularmente han sido insuficientes y en no pocas instancias desembocaron en corrupción. La cultura del indi%idualismo y el debilitamiento de la política alimentan la creciente desconfiana interpersonal. Las e%aluaciones de opinión pBblica muestran !ue el promedio regional en América Latina está en el orden de un 1KP de personas !ue confían en el pró$imoI ruguay presenta el ni%el más alto con un C5P, pero de todas maneras éstas muy por deba$o de la confiana obser%ada en las naciones desarrolladas )usualmente superior al K3PI Latinbarómetro C335*. En esa e%aluación Ecuador aparece con un 12P de personas confiadas,  pero la situación es toda%ía peor en otras naciones, donde se destaca :rasil con un 5P 9 el peor  registro continental. :a$o estos ni%eles de desconfiana, cómo se pueden construir políticas  pBblicas/ El %aciamiento de la política por la cultura del consumo indi%idual no resuel%e los problemas de fondo, y los sectores !ue son e-cluidos de la construcción política en algunos casos han reaccionado para reapropiarse de su papel de ciudadanos. Las irrupciones indígenas y campesinas en los países andinos son en cierta medida intentos de %ol%er a ser protagonistas de una construcción política de la !ue han sido marginaliados. Esas e-presiones en muchos casos son inentendibles ba$os los o$os del análisis con%encional, en tanto refle$an una lógica de construcción política !ue no sólo es distinta sino !ue además entiende !ue los procesos y canales tradicionales heredados de la tradición europea, no les permite e-presarse ni actuar  como su$etos políticos, y por lo tanto buscan generar espacios alternati%os. De la misma manera !ueda planteada la duda si la ausencia de irrupciones ciudadanas similares en países como 'hile o :rasil no se deben solamente a una institucionalidad más fuerte, sino al creciente indi%idualismo y la profunda despolitiación ciudadana 5. La pérdida de la soberanía

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Los intentos de articulaciones regionales están ocurriendo ba$o el conte-to de una globaliación capitalista arrolladora !ue discurre en planos !ue %an desde la economía a la cultura, y !ue por  lo tanto determinan drásticamente las opciones posibles para los países Latinoamericanos. Esa globaliación tiene síntomas muy conocidos, como la creciente presencia de empresas transnacionales o la in%asión de patrones culturales, y han sido ob$eto de muchos estudios y  propuestas de reacción )por e$emplo dos >antos, C335I >tiglit, C33CI Jiddens, C333I anni, 1222I :ecO, 1227*. En la perspecti%a de la posibilidad de una integración Latinoamericana es importante considerar algunos aspectos, no siempre e%identes, de la globaliación actual. En este artículo se proponen dos4 la pérdida de soberanía y la implantación de reglas de producción. ay una redefinición de la soberanía en sus e-presiones prácticas. Los países mantienen ciertas formas de soberanía formal )por e$emplo entregar documentos de identidad o imprimir el papel moneda*, pero muchas otras funciones han sido recortadas, se des%anecieron o fueron transferidas a un espacio transnacionaliado. El caso más e%idente se obser%a en las serias limitaciones de poder dise6ar políticas económicas nacionales autónomas en tanto éstas están condicionadas por agentes e-ternos así como por  condiciones internas. Entre los agentes e-ternos es e%idente el papel de instituciones como el 8+ )por medio de las Hcartas de intenciónH y otros acuerdos*, el :anco +undial )por medio de Hcartas de política de desarrolloH o los préstamos para a$ustes estructurales >AL*, la F+' por  medio de las reglas comerciales o los derechos de propiedad intelectual, etc., o las agencias calificadoras de riesgo )por e$emplo, +oodyQs o >tandard R 0oorQs*. El :anco +undial, y detrás suyo el :D y el 0(D, se inmiscuyen en todos los países creando nue%os sistemas educati%os y sanitarios, nue%os aborda$es en la seguridad pBblica, modifican la acción municipal, alientan la pri%atiación de la seguridad social, gerencian programas paraestatales en sectores cla%es como el combate a la pobrea, etc., y en todos los casos la perspecti%a se basa en promo%er  instrumentos de mercado. En las áreas de seguridad nacional y regional es e%idente el poder de los Estados nidosI el caso más claro es la presencia efecti%a de la DEA en %arios países o la instalación de bases militares. Los procesos de integración regional actuales no han logrado detener esa pérdida de la soberanía, sino !ue incluso en algunos casos la han acelerado )por e$emplo con +é-ico con el &L'A(*. Entre los factores internos se deben recordar %arios de los puntos mencionados más arriba, como la necesidad imperiosa de aumentar las e-portaciones, generar superá%its fiscales, atender los ser%icios del endeudamiento e-terno y mantener al menos los aspectos esenciales de las burocracias estatales en marcha Esta pérdida de soberanía reduce la autonomía y los países !uedan atrapados en condiciones de subordinación. En algunos casos se está comenando a describir estas condiciones como HEstados frágilesH, H'uasi9EstadosH, HEstados fallidosH o Hpaíses in%iablesH. Entretanto los gobiernos disimulan la pérdida de su soberanía real, y se contentan con $ugar con los aspectos formales. >e obser%an escaramuas !ue aluden a la defensa de la soberanía en la integración regional, cuando en realidad se debería admitir !ue cual!uiera de nuestros países tienen márgenes de maniobra muy reducidos debido a una pérdida sustancial de soberanía K. En realidad no se debería atacar a la integración desde el plano de la soberanía, ya !ue es la Bnica oportunidad real con !ue se cuenta para recuperarla. Es posible adelantar !ue para enfrentar las condicionalidades internacionales es necesario articular posiciones comunes entre con$untos de países. n país en forma aislada tiene muy pocas posibilidades de enfrentar con é-ito las condicionantes globales, ya !ue fácilmente podría ser e-cluido de los mercados globales o de los circuitos de in%ersiónI pero esas posibilidades aumentan sustancialmente si un grupo de naciones logra actuar en forma coordinada tanto en sus reclamos internacionales como en mecanismos de asistencia recíproca y complementación económica. Mecuérdese las imposiciones y tortuosas negociaciones a las !ue fue sometida Argentina durante su defaultI

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todo ese proceso podría haber sido muy distinto si ese país hubiera contado con el apoyo de los demás socios del +ercosur frente al 8+, y es posible !ue se hubiesen logrado nue%as reglas de relacionamiento !ue también hubiesen sido beneficiosas en otros países muy endeudados del continente. +ercaderías y reglas de producción La globaliación actual también tiene un componente distinti%o al promo%er nue%as reglas sobre los procesos producti%os. En efecto, se aplican regulaciones sobre fases como la apropiación de los recursos, su procesamiento, comercialiación, y hasta el capital en%uelto en esos pasos. En este momento de la globaliación los conflictos sustanti%os no residen en la propiedad sobre los medios de producción, sino en imponer reglas de funcionamiento sobre ellos. El $uego del poder  no apunta a la propiedad, sino !ue ataca la forma en !ue se apro%echan y mane$an los recursos, y por estas raones incluso las empresas estatales deben someterse a esas reglas para ser  He-itosasH y Hcompetiti%asH. Nustamente ese proceso e-plica !ue las transnacionales latinas estatales, como 0etrobras, generen problemas sociales y ambientales en Ecuador y :oli%ia !ue resultan muy similares a los desencadenados por las grandes corporaciones del hemisferio norte. Entre los casos más notorios están las nue%as reglas sobre los derechos de los in%ersores o la ampliación del concepto de Hser%iciosH. Esto ocurre por un proceso simultáneo donde di%ersos elementos pasan a ser considerados HmercaderíasH y por lo tanto !uedan ba$o las reglas de comercio e in%ersión, mientras las propias reglas del comercio se e-panden para abarcar nue%as áreas. El e$emplo más claro es el intento de imponer los Htemas de >ingapurH en la F+', como ser%icios, políticas de competencia, in%ersiones, etc. Lo !ue esta globaliación impone es una forma de regular la producción capitalista y el flu$o de capitales. Las unidades producti%as mantienen una dura competencia entre ellas, la eficiencia se concentra en las tasas de ganancia, los conflictos se dirimen por instrumentos de mercado, donde se ignoran las e-ternalidades sociales y ambientales. La competencia de los Estado9 nación se redefine en función de esas reglasI uno de sus resultados es !ue los conflictos cla%es se dirimen más allá de las competencias estatales, tal como sucede con los tribunales arbitrales del :anco +undial )'AD*. Este proceso es más profundo, más insidioso y mucho más amplio, ya !ue se reproduce dentro de nuestros propios países. Las nue%as reglas de producción también generan nue%as sub$eti%idades afectando los patrones culturales, tal como se comentó arriba )ardt y (egri, C33C*. De esta manera la defensa de ese Hlibre comercioH y la apuesta a acuerdos como el AL'A, tiene lugar no sólo en ashington, sino !ue se repiten en las grandes empresas Latinoamericanas, en muchos gobiernos )los casos más claros son 'hile y 'olombia* y desde muchas cátedras uni%ersitarias. ntegración blanda y desintegración producti%a 'uál es el ob$eti%o de la integración/ En otras palabras, para !ué deseamos una %inculación más estrecha entre los países de América Latina. En el pasado esa pregunta se contestaba aludiendo a la liberación y autonomía de los pueblosI en la actualidad se responde in%ocando el aumento en el comercio. Está claro !ue restringir la respuesta al tema comercial no es suficiente, y probablemente terminará siendo funcional a los tratados de libre comercio con%encional. na respuesta adecuada implica incorporar otras dimensiones !ue también afectan la integración, como los patrones culturales !ue definen las aspiraciones en calidad de %ida, o las esferas políticas !ue posibilitarían coordinar estrategias producti%as. Desde esa  perspecti%a es indispensable incorporar los Htemas ol%idadosH. Los argumentos y e%idencias presentados en las secciones anteriores indican !ue muchas de las reformas neoliberales realiadas en la región han desencadenado cambios sustanciales !ue

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limitan seriamente los procesos de integración. La globaliación contemporánea refuera la  permanencia de esos cambios y en muchos casos los profundia. Estos factores hacen !ue nuestros países sigan atrapados en un capitalismo periférico donde se ofrecen productos de e-portación similares, y por lo tanto se compite en los mercados globales. Las condiciones actuales reales operan en sentido contrario generando una HdesintegraciónH  producti%a. Los países no logran articularse producti%amente, y terminan compitiendo entre ellos, tanto en el plano de las e-portaciones como en ofrecer %enta$as para atraer la in%ersión e-terna. El problema se agra%a toda%ía más en tanto las disputas comerciales sobre temas como aranceles, certificados de origen o proporción de contenido nacional, no constituyen la esencia de los problemas de integración sino !ue son su epifenómeno. Las trabas se encuentran en asuntos mucho más sustanciales, como el rechao a la supranacionalidad, la incapacidad para generar políticas regionales o la propia esencia de las estrategias de desarrollo, las !ue están directamente relacionados con los Htemas ol%idadosH. ncluso dentro del +EM'F>M, donde actualmente e-iste una cercanía ideológica entre casi todos los gobiernos, las políticas seguidas no contribuyen a la integración regional y no resuel%en las tensiones. En efecto, el blo!ue está creciendo por medio de con%enios restringidos al plano comercial y no generan compromisos políticos )ba$o esta He-pansión débilH se han sumado 'hile, :oli%ia y 0erB, y más recientemente el resto de la 'A(*. De esta manera se ganan nue%os asociados, lo !ue sir%e para alimentar las declaraciones optimistas, pero !ue debilita la identidad política del +EM'F>M. Esta tensión entre la He-pansión débilH y el debilitamiento político e-plica !ue no se lograra un acuerdo en muchos temas comerciales y  políticos. Las condiciones de subordinación y debilidad económica se acentBan por los problemas en generar espacios políticos, tanto para fundamentar una estrategia de inserción internacional más %igorosa como para lograr apoyos ciudadanos para e-plorar alternati%as reales. En tanto la gobernabildad a escala nacional está en crisis, se hace mucho más difícil lograr una Hgobernabilidad regionalH. Esas dificultades hacen !ue los gobiernos se ale$en cada %e más de la política y %uel%an a recalar en el campo comercial $ustamente por!ue en esos ámbitos no se les e-igen resol%er problemas políticos. La integración regional en sus formatos actuales no responde a los problemas reales de la región. Es una Hintegración blandaH !ue fluye ba$o diferentes intentos, distintos marcos conceptuales, y !ue su propia esencia fle-ible hace !ue no se logren acuerdos políticos %inculantes entre los países. Es tan fle-ible !ue todos pueden ser miembros del +ercosur sin ninguna coordinación política. 0aralelamente e-iste un andamia$e comercial muy rígido, impuesto por la dinámica capitalista, y esa rigide tiene determinaciones mucho más profundas en la integración real !ue se %i%e en la región. Las reglas actuales del comercio no necesariamente contribuyen a la integración, sino !ue en algunos casos, cuando son aplicadas  ba$o el formato de tratados de libre comercio, impiden el acercamiento entre los países al mantener o acentuar la competiti%idad comercial )Judynas, C33K*. Ese comercio rígido nos regresa a la realidad donde las naciones compiten entre ellas y se miran con desconfiana. 0or esta raón la integración !ue %i%imos de%iene en una serie de símbolos y gestos, pero !ue no logran frenar ni re%ertir una dinámica económica !ue opera en sentido opuesto, a la desintegración, donde países y empresas compiten continuamente en el mercado. 0osiblemente los símbolos más ambiciosos se sucedieron en C335 con el lanamiento de la 'omunidad >udamericana de (aciones en 'usco )0erB*. >i se a%ana más allá de los titulares de la prensa, se obser%ará !ue en realidad el documento firmado por los gobiernos es una %aga declaración donde se anuncia el inicio de negociaciones para una futura asociación. 0ero incluso en ese momento fueron e%identes las tensiones, ya !ue fue notoria la ausencia de tres presidentes del +EM'F>M en disconformidad con las actitudes de :rasil. n problema similar se plantea entre la propuesta de esa 'omunidad y el lanamiento del AL:A por 'uba y eneuela.

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