302070977 Cb Con Todo Mi Corazon PDF

March 5, 2018 | Author: Nathali Schuder | Category: Lesbian, Hair, Love, God, Woman
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Encontré Mi Corazón en San Francisco (I found my heart in San Francisco)

Libro 1: Despertares (Awakenings) Por: S X Meagher Esta traducción (que NO es mía), está incompleta, pero es relativamente mejor que otras que encontré puesto que llega hasta el capítulo 8. O sea, la mitad del libro. Peor es nada y vaya a saber si la terminan. Como sea.

Descargos: No se necesitan, pues es una historia Uber. Los personajes de esta historia vienen de mi imaginación y pertenecen a la autora. Pero si alguien en el Departamento Legal de MCA/Universal busca similitudes entre esta historia y cierto programa sindicado, que se sienta seguro de que esta publicación no resultará en ninguna ganancia monetaria. Sin embargo, si alguien quisiera ofrecerme un adelanto saludable, por favor, desconsideren el descargo. Sexo/Amor: Nunca hice ni nunca haré descargos sobre el amor o el sexo. Los aprecio en demasía, pero si ustedes no, busquen en otro lado. Debería mencionar que la obra incluye algunas descripciones gráficas de sexo entre miembros de sexos opuestos pero mis personajes rápidamente recuperan su sentido y abandonan sus intentos de ser heterosexuales. Malas palabras: Mis personajes maldicen ocasionalmente como si tuvieran el síndrome de Tourette. He intentado hacerlas sonar como verdaderos seres humanos y a veces, una tiene que decir "qué m----a", y usan los nombres reales para todos los órganos del cuerpo, incluidas las partes privadas. Historia Continuada/Advertencia de Serie: Esta es la primera historia de una laaaarga serie. Publicaré un libro nuevo cada tantos meses hasta que se me terminen las ideas o mi novia confisque mi laptop. Voy a nombrar los libros sequencialmente según las letras del alfabeto. Si se les ocurre un buen nombre para una historia que comience con Z, por favor, háganmelo saber. (No hay apuro. No estoy ni cerca de ese punto).

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Comentarios: Disfruto tener noticias de la gente que disfrutó la historias. Si tienen un comentario o un pregunta déjenmelo saber, por favor. Los comentarios específicos son enormemente apreciados. Si un personaje o una escena en particular funcionaron o no para ustedes, déjamelo saber. Incluso podría matar a alguien si me lo piden en una forma realmente buena. Pueden escribirme a: [email protected] Agradecimientos: Primero para mi mante/lectora de prueba/editora/publicista Carrie. Sin su apoyo, elogios entusiastas y paciencia infinita este libro nunca hubiera existido, y tal vez, yo tampoco. La plétora de talentosas escritoras del Xenaverso me inspiró para crear este trabajo. He leído cientos de historias, pero las siguientes escritoras han sido particularmente inspiradoras. Si no han leído sus trabajos, dejen mi historia y lean primero las de ellas. Yo todavía estaré aquí cuando regresen… lo prometo. Nene Adams; Sharon Bowers; Vivian Darkbloom; DJWP; Melissa Good; LN James; Journs; Katrina; LJ Maas; BL Miller; Tonya Muir; C. Paradee; Penumbra; Della Street y SwordnQuill.

El siguiente fanfic ha sido traducido por el equipo de Saphic Nebulae a partir de su original en inglés. El autor ha dado su permiso para la traducción y difusión de dicho fic en Internet.

Capítulo 1 Tomó la primera camisa que capturaron sus ojos. Se la puso sobre la playera que llevaba puesta muy casualmente. La pequeña rubia dueña de la tienda notó que ni se miró al espejo para determinar si estaba satisfecha con su conjunto. Pareciera que tenía un espejo interno para poder medir su apariencia. Se paró por un momento o dos hasta que una mirada agradable se dibujo en su rostro. La dueña de la tienda cruzó una mirada con ella al acercarse hacia la hermosa clienta. — ¿Hay algo en lo que la pueda ayudar? —preguntó, esperando poder entablar una conversación con esa mujer al menos.

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— Si creo que me gusta esta blusa, —indicó, pasando sus manos fuertes por su torso —. ¿Piensas que se me ve bien?— preguntó con un destello en sus claros ojos azules. —Definitivamente se te ve bien, pero, cualquier cosa que yo vendo se te vería bien. —La mujer rubia respondió, admirando abiertamente a la escultural mujer. —Ese fue el piropo mas lindo que he recibido en todo el día— dijo lentamente a la vez que una sonrisa se colgaba en sus labios. —Solo son las 11:00 AM— respondió juguetona. —Te apuesto que tendrás mas de los que puedas manejar para esta noche. "Wow, si que quiere jugar. Bueno pues estoy lista para el juego veremos hasta donde llega." —¿Te gustaría pasar parte del día conmigo para ayudarme a espantar a todos los clientes que me arrojen piropos en mi camino?— preguntó con una sonrisa depredadora. — Lo haría, —la dueña dijo titubeando, al mirar por la tienda, —pero no tengo ayuda hoy, y tengo abierto hasta las 9 esta noche. —Mmm, pues eso si es tarde—, la clienta de cabello oscuro acordó negativamente cabeceando con arrepentimiento. Sus cejas perfectamente formadas se juntaron por un momento y luego su rostro se distendió en una sonrisa astuta. —¿Como harás para tomar el almuerzo o un descanso—? preguntó fácilmente. —Cuando el negocio esta lento solo cierro por un rato—. Se sonrojó un poco cuando las implicaciones de esta idea y la sonrisa de suficiencia de su perseguidora le impacto. —No he visto a ninguna otra alma entrar desde que estoy aquí—, la mujer morena dijo con sus ojos clavados en los ojos verdes. —No estoy segura que hubiera notado si alguien entrara—, respondió ella, sintiéndose un poco débil de las rodillas. Estaba sorprendida por su obvio coqueteo con esta mujer. Esto no era algo que ella generalmente hiciera, pero algo de esta mujer la llamaba y era incapaz de controlar las respuestas que salían de su boca o de su cuerpo. — ¿Si te tomaras un descanso para mordisquear algo a donde irías?— los ojos azules se oscurecieron con deseo.

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Su boca seca respondió con voz estrangulada, —Yo tengo una pequeña oficina con un sofá atrás de la tienda—, sintió su mano apuntar débilmente a una puerta al fondo del edificio. —Ahora regreso—, comento la desconocida, quien con confiadas zancadas se dirigió al frente de la tienda. . Miro la puerta y vio un letrero que parecía un reloj que decía "Regresare en" con manos azules. Movió las manos hacia medio día, volteo el letrero y le paso la cerradura a la puerta. Regreso al lado de la pequeña mujer antes de que la dueña pudiera dar un paso. La mujer morena gentilmente toma la mano más pequeña en la suya más grande y la guió hacia la oficina. En menos de un latido de corazón, se encontró tendida sobre un viejo y oscuro sofá de piel, respondiendo con ferocidad a las caricias de su hermosa clienta. La intensidad de su tacto y el aura poderosa que irradiaba esta mujer eran sinceramente irresistibles. Se sentía completamente incapaz de ralentizar el ritmo o siquiera de ordenar sus pensamientos. Ella sabia que lo que hacia no era normal, pero no tenía ningún deseo de parar el asalto a sus sentidos. Había un fuego en esta mujer y ella necesitaba quemarse es ese incendio. Sintió que su ropa era removida suavemente, primero su camisa de un rojo oscuro de corte francés, y luego su falda corta y negra. Las prendas fueron casualmente tiradas en el piso. Ella se estremeció al sentir la frescura de su piel contra ese cuerpo desnudo. Las manos fuertes se movieron sobre su cuerpo rozando sus pechos a través del brassiere de encaje. Lentamente bajaron sobre sus caderas ondulantes para acariciar sus curvas sobre sus panties sedosas. Finalmente, esas manos prácticas quitaron también esas barreras exponiéndola a esos feroces ojos azules y a sus labios cálidos y húmedos. Esos labios descendieron sobre ella como un fuego abrasador que acrecentó enormemente su deseo. Necesitaba más contacto. Envolvió sus dedos en los mechones de ónix y apoyó los labios de la mujer contra sus pechos arqueándose en la sensación. De mala gana soltó sus cabellos al sentir a la cabeza resbalando hacia su abdomen. Alzó sus piernas y las deslizó sobre los fuertes hombros que, por un momento, se detuvieron sobre ella. Miró suplicante a los ojos, claros y azules, y emitió las únicas palabras que podían salir de sus labios —por favor—. Encontró una amplia sonrisa y una mirada de silencioso placer de las hermosas orbes. La cabeza oscura se sumergió en su pasión, que corría como lava ardiente por su intensidad, y la probó. Ella jadeó e intentó vocalizar su placer pero fue incapaz de pronunciar más que un gruñido bajo. Ese sonido torturado se unió a otro, todavía más bajo, que se parecía al murmullo de una pantera contenta con su presa.

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Empujo las caderas hacia la boca que la cubría, mirando con ojos medio cerrados mientras la cabeza oscura se movía lentamente entre sus piernas. Largos momentos dichosos pasaron mientras se dejaba ser consumida. Pero después de muy poco tiempo sintió como se ponía rígida por un segundo al estar en la cumbre. Un beso firme, mojado y dejo caerse al otro lado, completamente incapaz de esperar un momento más. Gruño de placer al tomar la cabeza oscura y presionándola contra sí firmemente. Finalmente sintió la boca lentamente detenerse. Descanso por un momento y luego sintió besos delicados limpiando los rasgos de su pasión. Sus piernas se relajaron y por fin pudo hablar. —Eso fue maravilloso—dijo lánguidamente a la cabeza oscura todavía entre sus piernas. La cabeza se inclino y reposo sobre su abdomen, sonriente con ojos brillantes. —Parece que te gusto bastante— respondió con una risita esos ojos azules y hermosos parecían bailar. —Deja regresarte el favor— la pequeña mujer respondió con voz ronca al extender la mano para desabrochar la camisa nueva. —Quisiera que tuviéramos tiempo, pero ya casi es medio día— la mujer morena respondió con arrepentimiento. Recuerda que te prometí solo entretener por un pequeño mordisco. —Hay muchas otras tiendas de ropa por la Avenida Telegraph—, la mujer rubia respondió con pereza aún bajo el sopor de encuentro.. —Si, pero ninguna de las otras darán el gran servicio a sus clientes que tu ofreces—. la mujer morena bromeo. Quien se levantaba del piso y enderezándose la ropa, mientras le respondía. — ¿En serio ya te vas?—, la pequeña mujer pregunto con gran sorpresa. —Pero...tu no... Y yo quiero darte placer también— suplico. —Ya lo haz hecho— respondieron los ojos azules sonrientes. —Me alegra que decidiera comprar esta camisa, pero—ella indica la camisa arrugada y con marcas húmedas sobre el cuello. —el...diseño tal vez no le guste a muchos de tus clientes. —respondió con una sonrisa chueca que ilumino su rostro. —Aunque pienso que se convertirá en una de mis favoritas— agrego con destellos en sus ojos azules claro. —que me recuerda, ¿cuanto te debo? —Yo debería de estar pagándote a ti por este pequeño almuerzo—dijo con timidez. —Por favor considéralo como un pequeño regalo de agradecimiento.

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—bien, pero para la próxima tratare de no dañar la mercancía antes de pagar por ella— dijo con otro destello. — ¿Habrá otra ocasión? — pregunto la rubia tentativamente. Se encontró con una mirada de soslayo, —Cuenta con ello. — Entonces la mujer alta volteó y camino hacia la salida, dando una ultima sonrisa radiante al detenerse en la puerta, y se fue. La pequeña mujer se enderezo la ropa y se hizo lo más presentable que podía. Floto vagamente de su oficina y camino tras el mostrador. Encima de la superficie de vidrio se encontró dos billetes de $20 dólares y una nota que leía, —Gracias por el mordisco. Me haz alegrado el día. ************ "Espero que no haya cometido un error en tomar esta clase. Solo temo lucir como un fríjol en el arroz. Y ¿qué debería de usar? No quiero verme demasiado heterosexual...mmm. —Ohhhhh, eso se siente bien corazoncito— Jamie murmuró al oído de Jack. Pero en cuanto salieron las palabras de su boca se arrepintió. En su defensa, si algo podía hacer muy bien Jack, eso era seguir instrucciones. Desgraciadamente, lo tomaba demasiado serio. Él razonaba que si algo se sentía bien, él debería de continuar haciéndolo hasta que su cuerpo lo forzara a detenerse.. —Eso es demasiado Jack. — Jamie trato de no oírse demasiado dura. Suspiro profundamente y reflexiono que estaba segurísima de que no tenía instrucciones impresas sobre su estomago, pero Jack actuaba como si estuviera siguiendo un guión. Era gentil y dulce y muy atento. Pero no tenía nada de espontaneidad—no intuía como darle placer. El regreso a su rutina normal y Jamie volvió a su meditación. "Siempre podré abandonar la maldita clase si me siento incomoda. No es gran cosa". Jack estaba cerca y murmuro palabras de amor en su oído para apresurar el orgasmo. Le encantaban sus oídos estaban perfectamente formados y estaban cubiertos de un vello rubio y fino. Cuando estaba excitado se ruborizaban de un color que Jamie encontraba irresistible. El tiro su cabeza hacia atrás mientras sus ojos se empañaron desorientados. Se vino dentro de ella mientras ella le acariciaba la espalda murmurándole a su oído sonrosado. Después de unos momentos

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en que su respiración regreso a la normalidad la miro con sus ojos azules y preocupados — ¿No llegaste verdad? —Esta bien cariño, me lo puedes hacer dos veces mañana, — dijo con una dulce sonrisa. —Te vez tan cansado amor, pon tu cabeza aquí —, dijo ella palmeando su pecho. Se miraba como que si quisiera debatirlo, pero ella estaba frotándole la espalda y rápidamente perdió el interés de insistir. Reclino su rubia cabeza sobre el pecho quedándose dormido al instante. Miro su cara atractiva y bronceada con ojos de amor. "Tengo tanta suerte de tenerlo" pensó ella. "El trata tan duro de darle gusto. No hay muchos hombres que se preocuparían por intentar complacerme. Solo desearía que pudiera explicarle como me gusta que me toquen. Tiernamente corrió sus dedos por el cabello húmedo cubriendo su frente. "Desearía poder relajarme sobre todo esto.” Meditó ella. "Solo tengo 20 años y dicen que casi todas las mujeres no llegan a su cumbre sexual hasta llegar a los 40" Jack se acomodo mejor acurrucando su cabeza entre su cuello. "Bien eso me ayudo mucho, refunfuñó—Me tendré que esperar 20 años para sentirme caliente. Jack acababa de cumplir 24 la semana pasada, el mismo día que había regresado a Stanford para su 3er año de Derecho. Su relación había llegado hasta esta etapa de intimidad hacía poco. Las amistades de Jamie la embromaban y le decían la última virgen atractiva de California desde los últimos cuatro años. Pero cuando Jamie se decidía por algo, era difícil hacerla cambiar de opinión. Había decidido cuando tenía 15 que no tendría sexo con un hombre que no quisiera. Firmemente se aferró a esto, aunque sus hormonas estaban en alerta. La sorprendió y tomo a sus amistades de asombro que un tipo como Jack continuará saliendo con ella después de 2 años. Pero Jack, como Jamie, sabia que quería y se sacrificaría para obtenerlo. Él estaba muy alegre cuando por fin cedió a principios de verano y habían consumado su amor. Habían pasado mucho tiempo juntos durantes los últimos 3 meses pero Jamie continuaba viviendo con sus padres para evitar preguntas sobre su relación. Había sido muy duro para Jack solo poder verla unas horas al día, pero se aguanto la inconveniencia como lo hizo con muchas otras cosas. Ambos estaban esperando el comienzo del semestre en Berkeley durante el otoño como modo de tener más tiempo juntos. Habían hecho planes para que ella fuera a Palo Alto cada viernes y pasar el fin de semana, Jamie tenía esperanzas de que este tiempo juntos le daría una indicación de cómo seria la vida de casados.

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Mientras acurrucaba la cabeza de Jack sobre su pecho reflexionaba sobre los últimos 2 años de su relación. Cuando recién se conocieron Jamie acababa de graduarse de Los Oakes, una academia privada en la península. Contra las objeciones de sus padres iba atender la Universidad de California en Berkeley. Ambos de sus padres fueron alumnos de Stanford y tenían muchos deseos de que su única hija atendiera su universidad. Pero Jamie quería otro lado de la zona. Sabía que Stanford sería como continuar en la preparatoria. La misma clase de chicos ricos e inteligentes. El mismo tipo de fiestas, aunque ahora en una casa de fraternidad. Quería ver el lado más común, más vibrante de la gente que la aislada Hillsborough en donde había vivido siempre. A Jamie le gusto Jack desde un principio. El trabajaba como socio practicante en la firma de su padre iniciando su primer año en la facultad de derecho. Todavía recordaba la noche en que su padre lo trajo a casa para la cena. Vio al joven alto y fornido y sabio que sus ojos brillantes mandaban un mensaje muy claro. Durante la cena el respondió con igual interés y para el próximo fin de semana salieron en su primer cita. El era alto y atlético con hombros anchos y cuerpo delgado de corredor. Tenía una cara fuerte con un bronceado permanente. Sus ojos azules rodados de pestañas rubias pálidas. Su cabello grueso y lacio, de color rubio cenizo que se aclaraba en el verano. Lo usaba partido de un lado y corto por atrás. Normalmente llevaba un mechón colgando casi a los ojos. Le daba aire de niño dulce que a Jamie le gustó desde un principio. Él era diferente a todos los chicos que había conocido en la preparatoria, una diferencia muy bienvenida. Era maduro, seguro y muy interesado en ella. En total contraste con sus pretendientes de la preparatoria quienes solo estaban interesados en ella para tener sexo. El en cambio deseaba construir una relación. Al mirar Jack dormir entre sus brazos sintió una fuente de feroz emoción crecer dentro de ella. Tratare de ser lo que necesitas, Jack. Pero necesito que seas paciente conmigo mientras trato de comprender algunas cosas. El domingo amaneció brillante y claro. Jaime se levanto temprano, como era su costumbre. Cuando Jack entró a la pequeña cocina ella estaba sentada en la encimera tomando un café latté grande y leyendo el "Times" de Nueva Cork. —Hola, dormilón. —lo embromo al encontrarse con sus ojos. —Uau, no me había dado cuenta que cansado estaba, —dijo tímidamente—. ¡Son pasadas de las ocho! Nunca duermo tan tarde. —Se 9

arrimo hasta ella quien abrió los brazos y lo envolvió en un fuerte abrazo —, Tal vez la poción para dormir de la Dra. Jaime era demasiado fuerte para ti —.Murmuro. Le dirigió una sonrisa al responder—,Eso me recuerda, necesito darte una doble dosis de esa poción hoy. —Esta bien Dr., pero en este momento quisiera vestirte, no desvestirte. Recuerda que prometiste que iríamos a misa hoy. —Ah si, —dijo al recordar el plan—. Déjame darme una ducha rápida y nos podemos ir. ¿Querías llegar al servicio de las nueve o las once? —Pensé que al de las nueve y luego tal vez podríamos jugar una ronda con papi si esta disponible, —dijo ella. —Me parece bien, cariño, —dijo sobre su hombro al dirigirse al baño—. ¿Por que no le echas un fonazo? El día estaba empezando muy bien. Su papá encantado acepto jugar golf, pero como su mamá había recién regresado de su larga vacación de un mes de visita con su familia en Newport quería ir también y almorzar antes del juego. Dios mío, no puedo creer que se me olvidó por completo que había regresado hace más de una semana, Jamie pensó. Le debería haber hablado el día que regreso. ************ Se acomodaron en un banco al frente de la pequeña iglesia Episcopal a las afueras de Nob Hill. Cuando empezó el coro a cantar el himno de entrada dieron media vuelta para mirar la procesión. Los acólitos, el sacristán y el coro desfilaron y Jamie hizo contacto de ojos con un elegante sacerdote de cabello gris. Frunció la nariz un poco y le guiño. El le dedico una sonrisa tierna y le guiño también. Charles Sloan Evans había sido sacerdote Episcopal casi 40 años. El y su esposa habían criado a un hijo y dos hijas. El mayor siendo el padre de Jamie. Jamie siempre supo de donde su papa había heredado su sentido de humor y su manera de tranquilidad que tenia generalmente. Pero así como quería a su papa, su abuelo era el hombre ideal para Jamie. Era amable, cariñoso, empático y gracioso. Jamie pasaba muchas horas en su despacho simplemente hablando de la vida. El parecía comprenderle de una manera que ella dudaba alguien mas podría. Su abuela había muerto antes de que Jamie naciera, pero su abuelo jamás parecía sentirse solo. Estaba dedicado a su vocación y sinceramente le encantaba ayudar a la gente durante sus momentos pesados. Jamie 10

sabía que su abuelo estaba algo desilusionado con su único hijo. El Reverendo Evans sentía que su hijo no había encontrado su alma gemela verdadera y estaba desconcertado de la falta de tiempo que pasaba con su familia. Sentía que Jim había sido atraído por el dinero y poder que prometía la familia de su esposa. Pero Jim había creado a la nieta más perfecta y por eso estaba eternamente agradecido. Después de la lectura del evangelio, Reverendo Evans subió al pulpito. Su voz grave y clara infundió de cariño el corazón de Jamie. Muy pocas cosas la alegraban como escuchar a su abuelo impartir su sabiduría a su congregación. Su sermón hablaba de amor, uno de sus temas favoritos. Jamie no se podía imaginar asistiendo una iglesia donde el mensaje era pecado y retribución. Pero aunque su mensaje normalmente era alegre, su abuelo tenía la manera de poder hacer los temas más difíciles edificantes y llenos de esperanza. El hablo de que el amor era el regalo más grande que Dios dio al hombre y la señal más visible de su presencia entre los hombres. Por el amor a otros, los humanos reconocían el regalo de amor de dios y se expresaba en forma tangible. En ninguna otra forma podríamos sentir su amor por nosotros tan completamente. Esta manifestación era un regalo para ser apreciado-no tomarse frívolamente. Por el amoroso emparejamiento de dos personas dios vivía entre ellos. Jamie estaba pensativa durante todo el servicio. ¿Así es como me siento? Pensó. Tendré esos sentimientos por Jack que reflejan esa experiencia máxima? ¿Es esta la más alta expresión de mi amor de dios? Al desfilar fuera de la iglesia, mano en mano, Jack volteó hacia Jamie y dijo, — ¿No fue ese un gran sermón? —Si, —acordó Jamie–. En verdad que me dio algo en que pensar. —Tu abuelo acaba de expresar exactamente como me siento por ti, Jamie, —dijo con una hermosa sonrisa en su rostro. Jaime sintió su corazón quebrarse al ver la mirada de amor en la cara de Jack. Ella se pego una sonrisa parecida sobre su propia cara y dijo. —Estoy muy contenta que me dices eso Jack. Se puso de puntillas y con las lágrimas en los ojos le dio un beso casto. El sonrió abiertamente y le dijo, —Somos un par de personas con mucha suerte, Jamie. —Así es Jack, —asintió con lágrimas en los ojos.

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Jack con mucho entusiasmo tomo la mano del Reverendo Evans al salir de la iglesia. Jaime le dio a su abuelo un gran abrazo que fue devuelto con gusto. —Volviste a mandarla fuera del estadio, Abuelito—le bromeo. —Bueno cuando tengo una congregación tan atento me inspira para darle fuera del estadio, —él acordó. Después de unos minutos de charla, la pareja se disculpo y se pusieron en camino al club para el almuerzo. El club Olímpico era el escenario de la mayor parte de los domingos de Jamie desde que era chica. Sus papas obedientemente la llevaban a la iglesia y a la escuela dominical pero cuando tenía edad suficiente para manejar ella misma, empezaron a encontrar excusas para la hora religiosa del día. Pero ambos de sus papas les encantaban pasar las tardes en el club. Su papa jugaba golf mientras su mama charlaba con sus amigas o a veces jugaba tenis. Aunque casi siempre disfrutaban del almuerzo juntos como familia. Mientras se sentaban en su mesa mirando hacia el hoyo dieciocho Jaime los evaluó. Este es el lugar donde estaré en veinte años, pensó. Jack y yo estaremos con nuestros hijos en una mesa igual a esta. Estaremos comiendo la misma comida sobre la misma porcelana. Algunos de los mismos meseros aun estarán. Tendremos la misma conversación sobre los mismos tópicos con los otros miembros sobre nuestros juegos de golf y nuestras familias y nuestras vidas ocupadas. El y yo nos tendremos pero no compartiremos nada más que los niños. Su verdadero amor será su carrera. ¿Eso es lo que quiero? ¿Pero si no, entonces que quiero? Fue sacada bruscamente de sus pensamientos por el impecable mesero diciendo. —¿Srta. Jaime, que le gustaría tomar? —Oh, dispensa Harold, limonada estaría grandioso, gracias. —Jamie pareces estar a mil millas de aquí esta mañana, —dijo Jack—. ¿Hay algún problema? —No, claro que no, —respondió ligeramente—. Solo estoy pensando sobre el primer día de escuela mañana. Supongo que estoy algo preocupada. —¿Tienes tus lápices puntiagudos y tu nueva lonchera de Star Wars? —la embromo. —Yo tenía preferencia por Barbie Malibú, —le recrimino. —Estoy seguro que este ano será muy bueno para ti, —la aseguro al apretarle la mano—. Y para nosotros también, —agrego con una sonrisa segura. 12

************ Jamie regreso a la casa que compartía con sus compañeras. Iba por la 101 en su Boxster Porsche amarillo batallando contra el tráfico. ¿Por qué todo ser humano tiene que salir de la cuidad este fin de semana? Reflexionó. Esperaba que su gran amiga Mia estuviera en casa. Le gustaba mucho pasar tiempo con su vieja compañera de la preparatoria. Tal vez ella me pueda ayudar a salir de este desanimo, pensó Jamie. Pero creo que debo de estar segura que es la causa, antes de que pueda salir de el. Se sentía tan---inquieta. Si se sentía inquieta— ¿pero por qué? Sinceramente no sabía. Simplemente se sentía angustiada. Sinceramente pensaba que su compromiso con Jack le sosegaría las emociones. Pensó que una vez que esta parte de su vida estuviera segura, se sentiría más en paz. En realidad, solo había hecho las cosas mas incomodas. Pero no importaba cuanto tiempo pensaba sobre el problema no sabia como rectificarlo. No había nada malo con Jack, de eso estaba segura. Nueve décimas de mujeres en América darían su brazo derecho por estar con un hombre como el, pensó. El problema parecía ser allá. Faltaba algo. Había una sensación de paz que anhelaba que simplemente no lograra evocar cuando estaban juntos. Pero si fuera honesta la sensación de paz no era algo que tenía seguido con Jack o a solas. En fin, solo tengo 20 años. Tal vez sea que debo de estar inquieta, pensó al seguir su camino durante la noche. ************ Cuando Jamie anuncio su decisión de atender Berkeley sus padres de mala gana aceptaron, con la condición de que no podría vivir en los dormitorios. La querían en un ambiente más parecido a lo de un hogar y fueron apoyadas en esta búsqueda por algunas de los compañeras de Jamie. Mia Christopher era la hija de Adam y Anna Lisa Christopher. Adam era socio en otro prestigioso buffet de San Francisco y un compañero y ex alumno de Stanford como el papá de Jamie, Jim. Anna Lisa era una de las aguerridas familias de primera generación Americana que provenían de Italia, pero la madre de Jamie, Catherine pertenecía a una vieja y adinerada línea WASP (nota: White Anglo-Saxon Protestant). Las mujeres se llevaban bastante bien pero eran demasiado diferentes para sentirse cómodas una con la otra. Otra compañera de la preparatoria, Cassie Martín también se inscribió en Cal (nota: Cal. – La Universidad de California). La situación con Cassie era todo lo opuesto de Mia. La mamá de Jamie y de Cassie, Laura erán muy amigas, pero sus esposos jamás se habían llevado muy bien. Igualmente Jamie le gustaba Cassie bastante pero no tanto para poder sentirse cercana de Cassie, y jamás podría confiar completamente en ella. Pero la amistad cercana de sus madres forzó a las chicas a que se 13

juntaran seguido y Jamie no sentía que valía la pena pelear contra la situación en aquel entonces y trataba sacar lo mejor de la misma. Los 3 pares de padres acordaron que si las chicas estarían asistiendo a Cal seria mejor si vivieran juntas en una casa apropiada. Las 3 madres se unieron y arrasaron cual Tsunami Berkeley en busca de casa. Entrevistaron corredores de bienes raíces y encontraron una casa aceptable a unos pasos de distancia de la universidad. Era una casa estilo craftsman construida a principios de los 20’s. Originalmente tenía 3 habitaciones y un baño pero durante varios años de adiciones había mejorado el plan original para crear cuartos más amplios y otro baño y medio. Todas las habitaciones y dos baños quedaban en el segundo piso. El primer piso consistía de una gran cocina aireada con un baño de visitas y una puerta hacia un jardín pequeño y sombrío, un comedor formal, sala amplia y una biblioteca con panel de roble. La casa era verdaderamente hermosa con su amplio porche al frente, con ventanas de vidrio aplomado y hermosa moldura restaurada de secoya por todos lados. Jamie se enamoro de la casa en cuanto la vio, que fue de gran suerte porque ni ella o sus amigas fueron consultadas durante la decisión. Catherine Evans hizo la compra actual de la casa como ella podía hacer una compra de esa magnitud sin notar la diferencia a su cuenta bancaria. Las otras pagaron el arrendamiento apropiado y todas compartían los gastos de los servicios. Las madres de las chicas habían amueblado la casa atractivamente, aunque no fuera en un estilo lujoso. La madre de Jamie había comprado todo lo de la cocina como las otras chicas no tenían el menor interés en cocinar. Jamie puso todas las horas de haber observado la cocinera de la familia, Marta, a buen uso en cocinar para si misma y cualquier persona que estuviera dispuesta a hacer la limpieza después. Se llevaron muy bien durante su primer año. Pero durante el verano Cassie y Mia se consiguieron novios. El nuevo amor de Mia, Jason iba a UCLA, pero el novio de Cassie, Chris atendía Cal. Esto cambio la dinámica entre ambas, desestabilizando el balance que habían creado. Mientras en realidad no discutían, Jamie y Mia empezaron a distanciarse mas de Cassie y pasaban menos tiempo juntas. Aunque Jack solo estaba a unos minutos por la autopista en Stanford el acto de que Jamie casi no lo veía entre semana dejaba que Jamie y Mia pasaron tiempo juntas. Jamie siempre se había llevado bien con Mia, pero durante el año pasado se habían acercado mucho mas. Ninguna de ella tenía hermana y había empezado a compartir los secretos íntimos de sus vidas, creando un lazo profundo. Al llegar a la casa miro que el carro de Mia estaba may. Tomo un gran suspiro de alivio cuando vio que el caro de Cassie estaba ausente. De 14

cierto modo era una necedad tener 3 carros en Berkeley. No manejaban a la escuela ni los usaban regularmente, pero si solían ser útiles para manejar a la península para la visita ocasional a casa. — ¿Oye Mia, estas aquí—? Jamie llamo con esperanzas. —Si, estoy arriba—, respondió. — ¿No quieres nada de la cocina—? Jamie le grito desde abajo. —Si, trae me cualquier cosa de dieta— Mia grito a su vez. Después de parar brevemente en la cocina Jamie jalando su bolso de noche y dos Sprite de dieta subió la escalera de roble. Mia estaba acostada sobre su cama, su cuarto desordenado como siempre. Distraídamente veía la tele con un CD tocando en el fondo. Se paro en la entrada observando a su amiga por un momento, mirando su rostro querúbico y casi siempre alegre ahora tenia una mueca aburrida. — ¿No podías decidir—? Jamie pregunto, señalando la tele y el toca CD en secuencia. —Estoy aburrida—, Mia se quejó sacudiendo su cabello castaño rizado y medio largo —Estoy tan contenta que hayas regresado temprano James —, le dijo, sus ojos cafés brillando hacia su amiga. Jamie sonrió al oír el apodo que Mia le había dado durante la preparatoria. Mia se estiro lentamente, estrechando su cuerpo a su altura de 1.64 m. El cuerpo de su amiga parecía mucho al de ella en tipo y peso. Las dos mujeres eran bastante delgadas, a veces demasiado, pero tenían una firmeza atlética escondida de bajo que apenas había sido descubierto. —Yo también estoy contenta de haber regresado, te extrañe amiga. — ¿Sí? ¿Por qué?— Mia pregunto sospechosamente. — ¿Qué la pareja perfecta se peleó? —No, claro que no. Ya sabes que no peleamos. Solo quería pasar tiempo contigo y charlar entre chicas.— admitió Jamie un poco avergonzada. — ¿Qué pasa James? Pareces un poco deprimida —concedió. —No lo sé Mia. Ese es el problema. Me siento inquieta, como que si quisiera que algo sucediera, pero no sé que. — ¿Han estado las cosas entre las sabanas mejor con el viejo Jack? — preguntó Mia con una sonrisa diabólica.

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—Mia, no fastidies. —dijo Jamie con voz irritada. Sabia que no debería de molestarse con Mia, pero estaba un poco insatisfecha con su vida sexual y no le gustaba hablar sobre ello. Jamás hubiera mencionado el tema con Mia pero su amiga había sido sexualmente activa desde los 16 y era muy abierta y desparpajada sobre el tema. Esto normalmente relajaba a Jamie los suficiente como para hablar de ello, algo que hacían más y más seguido últimamente. — Oye James, no quise ofenderte. ¿Estás bien? —Le preguntó con sinceridad en su voz. —Si, perdóname Mia. Las cosas no han mejorado y estoy empezando a sentirme frustrada, —por fin admitió. —Sabes, Jamie no llegue a disfrutar del sexo hasta después de 3 años. Y solo ha sido desde que estoy con Jason que he disfrutado realmente de él. — ¿En serio? —preguntó Jamie asombrada. —Pues, —admitió con una sacudida de cabeza. —Había partes que siempre me gustaban pero en realidad no me gusto el coito hasta conocer a Jason. —Pero es eso lo que me frustra Mia. Antes de que tuviéramos sexo todo era tan bueno con Jack. Nos besábamos, nos tocábamos por horas. Me sentía muy cerca de él. A veces me iba a casa y me sentía como que si estuviera ardiendo. Pero desde que empezamos, pues, ya sabes, se siente tan mecánico. —James no me gusta desilusionarte pero estas pasando por una etapa por la que toda mujer pasa cuando cambias de tentar a un hombre a hacerlo en realidad, —se rió. —No entiendo a lo que te refieres. —Cuando un hombre no puede hacer de las suyas, se la pasa haciendo lo que él piensa tu quieres. Para la mayoría de las mujeres eso implica besar y tomarse de la mano y acariciarse cada uno. Sigue haciendo eso hasta que tú te haces a la idea de que "Este hombre si sabrá hacerme el amor". Por fin te rindes y él tiene todas las cartas. Por fin puede hacer lo que él quiere y ¡es la hora de pagar, nena! Con el menos preludio posible, revisa sí estas húmeda y listo al evento principal. Jamie la mira con asombro total pintando en su expresión.

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—Esa mirada en tu cara me indica que le di al pené en la cabeza — embromó Mía. — ¿Pero Mia, por qué a las mujeres les gustaría hacer el amor si sólo se trata de eso?— gritó Jamie frustrada. —Bueno, amiga mía no es eso lo único. Si encuentras un hombre que le guste realmente hacer el amor y no únicamente clavarse, será eso y mucho más, —dijo animosa. —Pero Mia, Jack trata muy duro. Se molesta mucho si no tengo un orgasmo. Me ataca como si yo fuera un resumen legal. Él piensa que si trata con más sabiduría y más duro será magnifico. He tratado de que se relaje. Hasta he considerado fingir el orgasmo pero él me vigila tan atentamente que sé que se daría cuenta y eso sólo lo lastimaría. — ¿Y has tratado de darle la mano por decir? — le preguntó Mia juguetona. —Si. —se ruborizó Jamie al contestar —. Pero parece que en ese sentido el lo toma como una falla de su parte. Le he tratado de decir que solo estoy intentando ayudarle un poco, pero no vale la pena al ver la expresión dolorida de su cara. —Lo siento por ti, dulzura, —se lamentó Mia—. He tenido más sexo malo de lo que te puedo contar, pero debe de ser más difícil cuando se trata del hombre a quien amas. —Eso es lo que me asusta, Mia. Que me tenga que pasar el resto de mi vida con Jack. Si no nos gusta y satisface el sexo ahora, no hay razón para pensar que será mejor en el futuro. Honestamente Mia a veces pienso que seria mejor que el solo quisiera ir a la cama y no hacer nada. —dijo con cierta desazón —. ¿Digo, no deberíamos estar rasgándonos la ropa en esta etapa de la relación? —Pues, yo pienso que si, juzgando por mi experiencia limitada hacerlo con hombres a quienes ame, — acordó ella —Pero no preocupes tanto James. Tienes una relación magnifica y Jack es hombre fantástico. Tal vez él tenga razón y entre mas duro trabaje ello todo se arreglara, —dijo animosa.

de te un en

—Sí, seguro estas en lo correcto. —acordó Jamie. —Es decir, sólo lo hemos estado haciendo por 3 meses. Tal vez sólo sea que nos tengamos que conocer un poco más. Gracias por hablar de esto conmigo Mia. Tú eras a la única en quien confió para hablar acerca de esto.

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—De nada dulzura. Espero que me puedas decir lo que sea. Al prepararse para la cama Jamie pensó sobre lo que Mia le había dicho. "Pues tengo el resto de mi vida para solucionar esto; Supongo que no hay tanta prisa. Mia tiene razón. No hay ninguna razón de pensar que esto no se resolverá al final. Digo, tengo el resto de mi vida para hacer algo de progresos en esto." ************ Mientras los estudiantes se acomodaban ruidosamente, la Profesora Linda Levy analizó los rostros. "No esta mal", pensó ella. "A l menos hay 3 hombres. " — ¿Me dan su atención por favor? — 20 rostros expectativos la voltearon a ver. —Bienvenidos a Psicología 197-La Psicología de la Experiencia Lesbica. Mi nombre es Linda Levy. Me gustaría aclarar algunas cosas antes de que les dé la información general sobre la clase. Si tenemos tiempo quisiera que cada uno de Uds. se presente. Pero les advierto, que esta clase es muy interactiva. ¡Si están buscando un lugar sereno donde pueden dormir en los asientos de atrás por 3 horas a la semana, se han equivocado de lugar! Jamie mira a la profesora atentamente. Es una mujer pequeña, como de la estatura de ella misma, 1.64 cm. más o menos. De constitución atlética y delgada, traía un par de pantalones casuales y una blusa de seda de tonos tostados y marrón. Tenía una cálida sonrisa y un vivaz brillo en los ojos. Su cabello ondulado que le llegaba a la barbilla estaba partido a un lado, y tenia algo de gris. Jamie adivino que tendría más o menos 40 años pero debía admitir que no era muy buena para calcular edades. Linda camino de fila en fila pasando tarjetas de 7 x 12 cm. —Me gustaría que me dieran algo de información personal en estas tarjetas—pidió. Se oyeron algunas risitas de varias mujeres—. No es necesario darme esa clase de información, sólo si piensan que será pertinente —les respondió con una risa propia —. Supongo que deberíamos empezar de inmediato, — dijo ella al sentarse sobre la orilla de un enorme escritorio de madera situado al frente de la clase. —Soy y siempre he sido una lesbiana practicante, — lo dijo con un resplandor en sus ojos. —Sin embargo, el lesbianismo no es pre-requisito para este curso. Estoy segura de que esto tranquilizara a los hombres, — dijo al señalar a los 3 hombres sentados cerca uno al otro. —Esta clase se trata de las cuestiones psicológicas con que se topan un grupo de gente quienes han sido marginadas por la sociedad. Nosotros 18

intentaremos abordar esa postura con los ojos de estudiantes—no participantes. Esto no es un curso de Como Ser Una Lesbiana. No necesitan declarar su orientación sexual al resto de la clase. Esta clase normalmente resulta ser predominadamente lesbica, pero yo no sólo les doy la bienvenida a heterosexuales, si que realmente los animo a los heteros a que tomen esta clase. Es la gente que no es parte de nuestra clase quien tendrá el mayor impacto para cambiar las percepciones sociales, —dijo con convicción. Jamie se tranquilizo al escuchar esta explicación. "Creo que me va gustar esto" pensó con gran alegría. Linda continua —Oh, en las tarjetas quiero que pongan sus nombres, números de teléfono y una idea general de cuando estarían disponibles para hacer proyectos fuera de clase. Quisiera juntar a estudiantes basados sobre la disponibilidad de ustedes, para hacer las cosas más fáciles para todos. La clase trabajo en las tarjetas unos minutos mientras Linda los veía. "Bueno ya se ven menos nerviosos. Parece que este será un buen grupo." Jamie hizo su tarjeta en una letra clara, su información relevante bien escrita sobre el rectángulo blanco. Puso su número de la casa y para ser minuciosa incluyo el número de Jack con la palabra ‘prometido’ enseguida. "Bueno no lastima a nadie que lo tengan en claro desde un principio" pensó ella. Linda rápidamente miro las tarjetas al ser entregadas. "Oh que gracioso”, se dijo a sí misma al ver la tarjeta de Jamie. " Siempre me sorprende cuando la gente siente que tienen que dar esa clase de información”, pensó irónicamente al notar que Jamie mencionó que tenia prometido. Trato de emparejar con la disponibilidad de la gente y se contento de poder ver que era medio sencillo. —Esta bien gente, voy a escribir el nombre de su pareja en la pizarra. Después de hacer las introducciones se podrán encontrar fácilmente. Se acerco al pizarrón y empezó a escribir los 10 pares. Jamie vio su nombre en el pizarrón junto con el de Ryan O’Flaherty. "Grandioso" gimió para sí”,tomo una clase de lesbianismo y me emparejan con un hombre. Bueno al menos no puede suponer que me puede coquetear", pensó con optimismo. "Solo si es el tipo de hombre que piensa que lesbianas son sexies para ver", pensó sospechosamente. "¡Por dios Jamie cálmate! ¡Ayer tenias miedo de las mujeres y ahora estas decepcionada que te tocó con un hombre!

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Linda regreso a su lugar y se vuelve a posar al frente del escritorio. — OK, empecemos a trabajar. —Comenzó a disertar largamente sobre como se había concebido el curso, cuanto tiempo había estado enseñándolo, y como cabía entre el currículo de la carrera de psicología. Jamie estaba muy contenta de como estaba el organizado el curso. Puede que esto sea muy interesante" pensó ella. "Conozco tan poco sobre las lesbianas y eso es una necesidad en San Francisco. ¡Es como vivir en Los Ángeles y no saber nada sobre la playa! Linda miro su reloj y noto con sorpresa que los 70 minutos casi estaban por terminar. —. Me perdonan por haber hablado tanto, —dijo ella. —si no les molesta mucho pueden tratar de encontrarse después de clase con su compañera/o. Los veré el miércoles por la mañana y podremos discutir algunos de los proyectos para la clase. Al menos lo tengo fácil, pensó Jamie "son sólo tres hombres", Se aproximo al primero y le pregunto —. ¿Eres Ryan? —No, —respondió él —, soy Todd. —Los otros dos hombres eran Demitirus y Mike. Jamie estaba confundida. El resto de la clase parecía que tuvieron más suerte y estaban intercambiando información. Cuando la gente empezó a retirarse Jamie noto una figura solitaria sentada tranquila y ociosamente girando un anillo sobre la superficie del escritorio y parecía no tener apuro en encontrar a su compañera. Jamie se acerco por detrás y pregunto. — ¿Eres Ryan? — Con un poco de exasperación en su voz. La cabeza oscura se dio vuelta y se quedo asombrada al ver la más blanca y reluciente sonrisa que jamás había visto. —Bueno si no lo era antes ahora si lo soy, — la bella mujer le contestó con cierta chanza en su voz mientras en su rostro apareció una sonrisa muy coqueta. Jamie se ruborizo hasta las raíces de su rubio cabello. La mujer se deslizo fuera del escritorio que obviamente era demasiado pequeño para su larga forma. Extendió su mano y Jamie sin pensar hizo lo mismo. —Yo soy Ryan O’Flaherty, —respondió, deslumbrándola de nuevo con su sonrisa. Jamie sabia que debería decir algo, pero por alguna extraña razón no podía. —Y tú eres... —Ryan miro hacia el pizarrón, — ¿Jamie Evans? — —Oh bueno, este si, soy Jamie Evans. —escucho a su voz responder automáticamente. —Mucho gusto, Jamie Evans, — dijo Ryan seriamente. 20

Jamie sabia que debía dejar de mirarla fijamente pero parecía que no se podía controlar. Ryan era probablemente la mujer más hermosa que jamás había visto. Su estatura era de más de 1.80 m. de altura, con una figura delgada pero fornida y muscular. Había algo en su musculoso cuerpo que paradójicamente la hacía lucir muy femenina. Jamie supuso que su cabello negro era muy largo aunque estaba atado en una cola de caballo que estaba parcialmente cubierto por una gorra negra tejida y puesta al revés. Llevaba puesta una camiseta rabiosamente blanca de algodón grueso que cubría sus amplias cuervas y sobre eso un chaleco de color negro con marrón. Esto para coronar un par de vaqueros descoloridos que parecieran fue hecho específicamente para sus largas piernas. Un par de lustrosos par de mocasines sin calcetas completaba su conjunto. Jamie se dio cuenta de que todavía mantenía la mano de Ryan y inmediatamente la soltó como si la estuviera quemando. Ryan continúo sonriendo y Jamie notó que era muy difícil aguantarle su penetrante mirada. Cuando por fin logro hacerlo se volvió a quedar asombrada al descubrir el más deslumbrante par de ojos azul hielo que uno se podría imaginar. —Jesús, pensó ella al desviar sus ojos de esa intensa mirada ¿cómo es que una sola mujer puede ser tan perfecta por todas partes? — ¿Oye, Jamie quisieras intercambiar números de teléfono o hacer arreglos para juntarnos o algo? —le preguntó Ryan gentilmente, dejando de mirar hacia abajo mueva la cabeza tratando de hacer contacto con los ojos de su compañera. —Si claro, buena idea, este mi número es...bien, —Jamie empezó a maldecir por ser incapaz de darse a entender. "¡Mi especialidad es Lengua Inglesa!" Se gritó así misma con exasperación. Con Ryan tomando la iniciativa, por fin intercambiaron su información personal. Ryan apuntó el número de Jamie en una agenda negra que Jamie notó que tenia un calendario muy ocupado y minuciosamente apuntado— ¿Cuándo es la mejor hora que más te convendría para reunirnos? —Ryan preguntó. —Bueno no tengo trabajo y mí no... —dejó Jamie de hablar y decidió que no quería que esta mujer supiera de Jack. —Mi tiempo está bastante libre, — por fin dijo sin elaborar más. —Bien, suelo estar bastante ocupada, pero entre semana por las tardes y los fines de semana en la mañana es cuando estoy más libre, —dijo Ryan. —Mi horario es medio imprevisible, pero estoy segura que nos podremos reunir sin problemas, —le sonrió con esa imposible y

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deslumbrante sonrisa que una vez más hizo que Jamie sintiera que su cerebro dejaba de funcionar. — ¿Dónde vives? —le preguntó Ryan con una risita, al tratar de esconder una conocedora sonrisa sabiendo perfectamente lo que Jamie estaba sintiendo, sin éxito. —"¡Por Dios, por dios!" Jamie se regañó a si misma "¡Lo sabe!" Empezó a sonrojarse de nuevo y por fin balbuceo —,umm...Yo...ahh... Pero Ryan cortésmente se apiadó de ella y retiró su mirada penetrante. Miró hacia su agenda y trató de nuevo. — ¿Vives en Berkeley? —, preguntó casualmente. —Si, —Jamie dejó escapar un suspiro aliviado —, muy cerca del recinto universitario. —Eso esta muy bien, —Ryan comentó —. Yo vivo en "Noe Valley", pero estoy segura que nos podremos reunir aquí. ¿No tienes auto, verdad? — ¿auto? —Jamie repitió como si fuera la primera vez que había oído la palabra. —Si, ya sabes un objeto grande de metal con llantas, que te lleva a lugares que tus pies no pueden, —respondió Ryan, imitando la acción de tomar un volante. — ¡Sí, claro que sí! ¡Si tengo uno! —Jamie estaba enormemente complacida con ella misma al poder completar una sentencia sin balbucear. Decidió contra todo lógico razonamiento que le gustaba ser embromada por Ryan y empezó a relajarse un poco. —Estupendo —dijo Ryan—, yo tengo una moto pero a mucha gente no le gusta subir a ellas—agrego. Jamie tontamente se preguntó en donde se sentaría en la moto de Ryan, pero desterró ese pensamiento a la vez que Ryan extendió la mano. — ¿Entonces supongo que nos veremos el miércoles, está bien? — Esos ojos de un azul cristalino se volvieron a fijar en los de ella. Jamie sintió a su mano ser envuelta por su mano más grande y gentilmente sacudida y a la par que su cabeza asentía en respuesta. Ryan bajo la cabeza un poco para hacer contacto con los ojos de ella y guiñó juguetonamente al brotar otra sonrisa, se dio la vuelta graciosamente y atravesó el salón. Jamie se sintió desparramarse sobre a un escritorio. Dejo caer su cabeza sobre la fresca superficie de madera, bastante desconcertada por un 22

momento. Finalmente levanto la cabeza y dentro de una nube ofuscada se pregunto, ¡Qué demonios acaba de pasar aquí! ************ Esa misma noche, después de preparar una cena rápida de ensalada y sopa Jamie y Mia se encontraban sentadas con las piernas cruzadas sobre la cama king size de la primera. La habitación se encontraba inmaculada como siempre. Mia no comprendía la obsesión de Jamie de mantener todo en orden, pero tenia que admitir que era bueno poder tener todo a la mano para cuando quisiera tomarlo prestado. La habitación era de gran tamaño y tenia una vista hacia el pequeño jardín de atrás. Era el cuarto más grande, y de Jamie, obvio habida cuenta que la mamá de Jamie había sido quien comprará la casa. Tenían un gran alero detrás de la casa que permitía que la habitación estuviera fresca durante el verano, aún sin aire acondicionado, porque la habitación estaba situada en la esquina derecha de la casa y había ventanas por los dos lados que dejaban entrar una fresca brisa casi todo el tiempo. La habitación estaba decorada con brillantes colores, en tonos de amarillo con en blanco y alguna que otra salpicada de azul marino dándole a la habitación una sensación fresca y limpia casi con aire naval y la brisa constante acrecentaba dicha sensación. Había dos puertas, una que daba a un ancho pasillo y la otra al baño enlozado que Jamie compartía con Cassie. La única pared común era la que dividía el baño. Jamie le gustaba la sensación de privacidad que el diseño le daba. Aunque Jack solo se había quedado una noche como mucho, le aseguraba que su compañera no podría oír cualquier actividad que pudiera ocurrir. Y como Cassie pasaba la mayor parte del tiempo en el apartamento de su novio en el norte de Berkeley, se había acostumbrado a la privacidad y secretamente se lamentaba cuando Cassie pasaba la noche en la casa. —Vuelve a retroceder un poco, dulzura —ordenó Mia. — ¿Qué quieres decir? — ¿Tu, de entre todo el mundo, estas tomando un curso que se llama Psicología de la Experiencia Lésbica? ¿Uh, Jamie, hay algo que me quieras decir? — preguntó Mia con mirada solemne. —Mia no tienes que ser lesbiana para tomar la estúpida clase, —dijo Jamie un poco exasperada. — ¿No Jamie, quise decir, que si estas cambiando a psicología como licenciatura? —preguntó Mia con inocencia. — ¿Por qué asumes que yo 23

pienso que eres lesbiana? — Otra vez esa mirada inocente. —Esa es una reacción muy extraña Jamie, —dijo sobriamente. —Muy graciosa Mia. Deberías de considerar cambiar de carrera a una por la de comediante — No. ¿En serio James? ¿Por qué tomarías tal clase? Yo nunca te he visto muy interesada en nuestras hermanas más andróginas, — dijo con un brillo en sus ojos. —No estoy necesariamente interesada, Mia. Es que necesitaba tres horas de un curso fácil. No he tomado ninguna ciencia sencilla hasta hora y esta se lleva a cabo temprano por la mañana, que es mi hora favorita del día. No hay examen final, solo un montón de proyectos especiales que se harán con una compañera, Sólo tengo que escribir dos cortos ensayos, y puedo utilizar todas las clases fáciles que pueda este otoño. — ¿Que tan especiales son estos proyectos? —preguntó Mía con mirada lasciva —Pues una es participar en una escena de sumisión en el club lesbico de S & M y el otro es hacer un collage multimedia sobre cunnilingus. Jamie fue interrumpida cuando Mia le escupió un trago de Coca de dieta sobre el frente de su camisón. — ¡Mia! —gritó ella brincando de la cama, intentando que la bebida no se escurriera al piso. Corrió rápidamente hacia el baño y salió momentos después para hacerse de otra camisa grande de su cómoda. —Te lo mereces Jamie. No me hagas reír cuando tengo la boca llena de soda. Sabes que tengo muy poco control de mis reflejos, —replicó Mia indignada. —Pues valió la pena con tal de verte así. —admitió Jamie—Normalmente yo soy el embate de tus bromas. — ¿Oye dijiste que tenias que hacer estos proyectos con una compañera? —le preguntó Mia a Jamie, volviéndose acomodar sobre la cama. —Si, nos asignaron a nuestros compañeros hoy, — Jamie respondió casualmente. 24

— ¿Y como es ella James? ¿Trajo su camión a la universidad o la dejo estacionado en una de las paradas de camiones? — Era obvio que esto seria una broma para todo el semestre. —Y porque supones que es una mujer, Mia, hay hombres en la clase, — dijo presumida. —Bueno, tal vez deberías pedir una orden de pruebas de cromosoma antes de decir eso tan convincentemente, Jamie. Jamie miro a su amiga indignada y sacudió su cabeza, —Sabes Mia como dijo la profesora hoy, es gente como tú y yo quienes podemos hacer un mayor impacto para lograr que los erróneos estereotipos con respecto a la gente homosexual desaparezcan. —Aaaah, Jamie sabes que sólo bromeo. ¿Pero tienes que admitir que es algo gracioso, no crees? —Si supongo, —finalmente admitió. —Y para tu información mi pareja es una mujer llamada Ryan. Hablamos unos minutos después de clase. — ¿Piensas que es lesbiana? — preguntó Mia en uno tono mas respetuoso. —Si, estoy segura que lo es, — respondió Jamie irónicamente a la par que se ruboriza un poco. — ¿Ohh, cuenta, cuenta, porque estas tan segura? — Mia se olió algo y Jamie sabia que no la dejaría en paz hasta saberlo todo. —Bueno para ser honesta, creo que flirteo conmigo, — Jamie finalmente admitió. — ¿Jesús, Jamie que esperabas? Probablemente eras la mujer más ardiente en toda la clase y todas pueden oler carne fresca. ¡Seguro que estaban tomando apuestas a quien te ganaría! — ¡Mia estas siendo ridícula! Si alguien es codiciada esa es Ryan, — dijo con vehemencia. — ¿Uuuh, entonces es tan bonita? — preguntó Mia. —Diciendo que Ryan es bonita seria un insulto, —puntualizo Jamie decisiva.

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—Oye Jamie— pronunció lentamente, —tal vez fuiste tú la que flirteaba con ella. —Eso no es chistoso Mia. En serio me hizo sentir incomoda, —dijo, aunque claramente no lo diría a Mia exactamente como y porque la hizo sentir así. —Tal vez no estuvo realmente flirteando, tal vez solo sea muy amigable, —comentó Mia tratando de aligerar el tema. —No, —bufó Jamie—Me han flirteado lo suficiente como para saber la diferencia, Mia. Era como si estuviera hablando con un hombre muy guapo. Tú conoces el tipo. El hombre que exuda tanta confianza y fácilmente te da una de sus líneas. —Bueno, tú sabes Jamie, tienes tres sesiones de clase para que puedas dejarla si en realidad no te gustan las vibras que te están dando. —Lo sé Mia. No creo que quiso real mente intentar algo conmigo. Solo parece ser el tipo de mujer que esta muy cómoda en sus propios zapatos. Y cuando le diga que soy hetero dejara de hacerlo. — ¡Que! ¿No le dijiste que eras hetero? —exclamó Mia. —No, no surgió, pero seguro que sucederá cuando nos reunamos el miércoles. No te preocupes, se lo dejare en claro, que tengo un novio grandullón por la autopista, quien yo pienso podría vencerla. —Seguro que eso será de mucho alivio para Jack —dijo Mia con una sonrisa —por cierto, ¿qué opina el de esta clase? Sé que si fuera Jason me pediría que la llevara a casa para jugar con ella. —Mm, bueno no hemos hablado sobre mi cursos, ya sabes que ocupado esta este año Mia, con la su ultimo año de derecho y todo. —Aja, ya veo, —dijo Mia sospechosamente. —Déjate de tonterías ¿por favor? Estoy segura de que hablaremos de mis cursos en algún momento y se lo diré—dijo desanimada —. En realidad no es gran cosa. "¿O sí?" ************ ¡¡Salpicada!! —No todavía no…espera…espera…ok, ¡ve por él! —Ryan miró al perro de pelaje rizado y negro retozar por el oleaje, audazmente sumergiendo la cabeza bajo el agua al mismo tiempo en que una 26

pequeña ola se acerco a la playa. Lo observo cuidadosamente mientras nada hacia una rama larga que le había aventado, y tomarla entre sus mandíbulas suavemente. Hizo su regreso por entre las olas y corriendo hasta llegar a ella. Esperando hasta que estuvo junto de ella claro, antes de sacudirse violentamente el mojado pelaje. —Tienes suerte que necesito refrescarme un poco, Duffy. Se río. Habían estado corriendo por la playa desde un poco antes del amanecer. Este era la hora del día favorita de Ryan. Amaba el olor del océano, amaba el graznar de las gaviotas, y en especial amaba pasar el tiempo con Duffy en su elemento. No había nada que su perro amara más que nadar y juguetear en la playa —. Sabes Duff, a veces pienso que soy mas como tu que humana, —dijo en voz alta—. Duffy la miró con una mirada silenciosa llena de comprensión. Su padre seguido le decía cuando era niña parecía un cachorro. Le encantaba la libertad de correr y no dejaba de tirar sus zapatos y brincar sobre las olas tras Duffy. Pero ahora tenia que estar en Berkeley para una clase tempranera y no tenía tiempo de que quitarse la arena del cabello antes de irse. —Y hablando de eso, Duff, te tendré que dar un baño antes de que Papa te deje volver a entrar a la casa. Haré un trato contigo amigo, si te quedas afuera esta mañana volveré a casa antes de ir al trabajo y te daré un baño, ¿que te parece? —. Duffy de nuevo le dio su mirada de conformidad. Era un perro bastante grande, como de 63 cm. de largo pesaba al menos 34 kilos y casi puro músculo. Su madre era una elegante poodle estándar que tuvo un enlace no planeado con un fogoso Labrador negro. La perdida del dueño del poodle resulto ser una ganancia para Ryan. El dueño de los cachorros era uno de los clientes de Ryan. Un día le dijo que le diera un aventón a su casa y solo tomo una mirada de dos minutos para que se enamorara del cachorro de rizos negros. Martín O’Flaherty no estuvo nada contento con la adición a su familia, pero después de una semana era el gran orgullo y jubilo de la familia. Duffy era el perro perfecto. No se le caía el pelo, le encantaba correr y hacer ejercicio, pero podía tolerar ser ignorado por un día entero si fuera necesario. Casi nunca ladraba en la casa, pero fuera de ella le ladraba a quien fuera que llegara a la casa, fuera perro o camioneta. Amaba estar con Ryan pero alegremente se pasaba el día con quien tuviera tiempo. Ryan secretamente pensaba que su papá era el que realmente quería a Duffy. No que eso fuera una sorpresa. Martín era un pan aunque le gustaba jugar a ser el padre rígido. Ryan paso revisión a su día—8 de la mañana clase de psicología; 10 de la mañana laboratorio de biología; almuerzo; 1 de la tarde anatomía; 27

trabajo de las 4 hasta las 9. —Bien es el comienzo de otro año divertido Duff. "La clase de Psic. suena divertida al menos. Será interesante tomar una clase donde se tiene interacción con personas, personas "vivas" agrega luego de considerar su clase de anatomía. Se detiene un momento a pensar en su compañera en psicología. Jamie " Se veía realmente linda con ese sonrojo cuando la embrome, pero ¡Dios! Soltó una risotada " Realmente la pongo nerviosa, debe ser porque soy les, pero... si le molesta eso, ¿cómo es que esta tomando una clase sobre lesbianismo? Puedo jurar que es hetero, pero una nunca sabe... bien Ryan, recuerda que tu no debes flirtear ni incitar a chicas heteros" se recuerda a sí misma su regla con una pequeña risa, aunque no está para nada en contra de cambiar la opinión de estas, es sólo que para que tantos problemas si vives en San Francisco. Ryan no era otra más que pragmática, y para ella eso era una absoluta pérdida de su valioso tiempo, habida cuenta de la cantidad de chicas disponibles a escoger en el área. "Las cosas han cambiado verdaderamente en los dos últimos años" piensa. "Es realmente agradable ser la orientación de moda" Asumía por su puesto que el lesbianismo perdería su onda en unos años, pero mientras tanto ella estaba más que dispuesta a montar sobre la ola lo que está durara. —Vamos Duff , Te reto ¡una carrera a la camioneta! —Esperaba llegar a casa antes de que su padre notara la sospechosa ausencia de su camioneta, en cuyo caso no sólo tendría que bañar a su perro esa tarde, sino también lavaría la camioneta. ************ Jamie arribo a su clase de psicología cinco minutos antes de empezar, secretamente esperando que Ryan lo hiciera también y poder charlar con ella unos minutos antes de la clase. "Relájate Jamie, será un semestre largo". Al ver a Ryan, al principio parecía complacida, pero ese placer se vino abajo cuando sus ojos abarcaron la escena, el cuerpo de Ryan estaba desparramado perezosamente sobre el pequeño escritorio, observando a otra de las estudiantes de la clase, mujer por supuesto, que se inclinaba levemente sobre ella. El rostro de Ryan lucia ligeramente desconcertado. La mujer que flirteaba con ella era realmente muy hermosa también, media aproximadamente un metro setenta, piel oscura, con cabello negrísimo trenzado, Ryan miraba a la mujer cortes pero sin ser indiferente, unos instantes después la profesora Levy entro al aula, Jamie vio como Ryan tomaba su lapicero y escribía un número de teléfono en la palma de la mano de la mujer, la dueña al recibir su pequeña recompensa extremadamente complacida, se alejo con una sonrisa satisfecha, Ryan lentamente se volvió hacia su 28

izquierda hasta encontrarse con los ojos de Jamie, su rostro se ilumino con esa condenada sonrisa suya que Jamie no pudo menos que sonreírle con la misma alegría, olvidando completamente su descontento inicial. Cuando Ryan regresa su atención a la profesora Jamie aprovecha para estudiarla más críticamente. Ese día su vestimenta era muchísimo más casual que la del lunes, esta vez llevaba un overol deslavado sobre una camiseta roja, tenis rojos de basquetbolista y una gorra Nike del mismo color, con la visera para atrás completaba su atuendo. Jamie se observo a si misma con una mueca divertida comparando sus ropas. Un suéter sin mangas de color verde menta, un cardigan de manga larga del mismo color anudado sobre los hombros y entallados pantalones Capri de pinzas, completaba su vestir un par de delicadas sandalias de piel, completamente nuevas y relucientes. "Ciertamente no parece que vayamos al mismo evento" Jamie piensa irónicamente. Estaba enojada con Ryan por perder el tiempo flirteando con otra mujer, aún cuando sabía que estaba siendo totalmente irracional. "Quería usar esos minutos antes de clase para ponernos de acuerdo sobre los proyectos que tenemos que realizar" Jamie razono inflexible. "Seguro Jamie". Se regaño "Es la segunda clase, ni siquiera sabes que proyectos serán... Si que era urgente". La profesora llama la atención de todos mientras ella sigue en sus cavilaciones, sacude la cabeza intentando aclarar su mente y enfocarse en lo que dice. —Buenos días a todos, confío en que todos lograron conocer a sus parejas de clase el lunes. Disculpen que me haya tomado tanto tiempo explicarles la clase y que las presentaciones se hicieran de manera tan poco organizada, pero arreglemos eso ahora, empecemos con las presentaciones de cada uno. Toma un respiro y continúa. —Desearía que cada uno de ustedes se tome unos minutos describiéndose a sí mismos; pueden hablar de cualquier cosa que ustedes consideren pertinente, recuerden no es una fiesta de salida del closet, pero si desean hablar de su orientación sexual pueden hacerlo libremente. ¿Empezamos contigo? —señala a un joven sentando cerca de la puerta. El chico se sonroja levemente, pero hace lo que se le pidiera —Mi nombre es Scott Williams, soy un estudiante de ultimo año de psicología, y planeo ir al colegio de posgraduados y convertirme en sicoanalista. Me intereso tomar esta clase porque deseo sentirme cómodo trabajando con 29

diferentes grupos de personas. Soy hetero pero no estrecho de miras. — sonríe divertido. "Es realmente lindo" pensó Jamie "Me pregunto si debo decir que mi carrera es también Psicología, esa es una explicación razonable del porque estoy tomando esta clase."

Cada uno de los estudiantes de la clase fueron pasando uno a uno, la mujer con quien Ryan había estado coqueteando se presento a si misma como Chitra Chuisapor, ella también era estudiante de psicología y también soltó la bomba "L”, Jamie noto que cada uno de los presentes dejo al descubierto su orientación sexual. "Oh, no quiero hacerlo" pensó con creciente nerviosismo conforme se iba acercando su turno de pasar. Toco el turno de Ryan —Hola, soy Ryan O’Flaherty— comenzó a hablar blandiendo esa sonrisa encantadora —Soy estudiante de tercer año de Biología y este es mi primer semestre en "Cal". Me intereso tomar esta clase, porque no me he documentado sobre lo que es ser lesbiana aunque eso sí, he llevado a cabo mucho trabajo de campo. —concluye con una coqueta batida de pestañas. Este último comentario hizo reír a todos en el aula, incluyendo a la profesora. Jamie escucho a Ryan con avidez mientras hablaba. "¿Acaso tiene acento? No es muy marcado, sólo se nota en algunas palabras" —analiza — "Tendré que preguntarle" —decide alegremente ante la idea de conversar con Ryan otra vez. Jamie escucho con interés como 4 de las mujeres ahí declararon no poder decantarse por una preferencia sexual específica. Cada una de ellas deja en claro que eran de mente abierta, dispuestas a probar de todo pero principalmente a no permitir que les fuera asignada ningún tipo de etiqueta. "hmm, interesante, debe sentir confuso no sentir que perteneces a uno u otro lado, me pregunto si acaso serán homosexuales, pero no desean ser catalogadas de esa manera; Bueno, no podría culparlas" piensa " Debe ser un estilo de vida realmente complicado" Finalmente fue el turno de Jamie. — Hola, soy Jamie Evans. — comenzó a decir nerviosamente. —Soy una estudiante de tercer año de Lengua Inglesa. Estoy comprometida con un joven quien está en su tercer año de Derecho en 30

Stanford. —mira de reojo a Ryan esperando ver una expresión de sorpresa en su rostro, pero fue recibida en cambio por una sonrisa calmada y una mirada instándola a continuar.— No tengo una razón en particular para haber tomado esta clase con excepción de que no había tomado clase alguna de Psicología y que está se acomodaba perfectamente con mi agenda. — Concluye tímidamente. "Bueno, no salió mal" —piensa mientras la mujer junto a ella empieza a hablar— "espero que no se haya notado tan obvio cuando hable de Jack, pero no quiero que nadie se lleve una impresión equivocada de mí”. Después de las veinte presentaciones, Linda habló de nuevo. —Estoy realmente complacida de conocerlos a todos ustedes, creo que tendremos un gran semestre. Ahora hablemos de nuestros proyectos de clase. Quisiera que cada uno de ustedes se reúna con su pareja y escojan tres de la siguiente lista de actividades. Deberán escribir un pequeño reporte de cada uno de esos proyectos elegidos. Necesito específicamente que cada uno escriba su propio reporte pues su reacción e impresión será diferente. Las actividades a elegir son las siguientes.      

Visitar una cafetería o librería lesbica. Pasar un día en "The Castro" Asistir y ver alguna película durante el Festival de Cine LésbicoGay. Si alguno de ustedes es "hetero" pueden intercambiar roles, y jugar a ser les o gay por un día. Ir a algún bar les si es que son mayores de 21. Hacer voluntariado en una organización lesbica de ayuda comunitaria.

—Ahora, les permitiré que empleen los últimos 15 minutos de la clase para ponerse de acuerdo con su pareja sobre que actividades realizaran. Los veo a todos el viernes. Jamie observo como Ryan saca del estrecho espacio de su banco sus largas piernas y se estira cuan larga es y con gracia empieza a estirar su espalda. Jamie se acerca a ella lateralmente y le sonríe. — ¿Estos escritorios son hechos para primaria o que? —Ryan a la par que se inclina sobre su cintura y empieza a tamborilear sus dedos sobre el linóleo. —No lo sé, pero para mi está perfecto.

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Ryan la mira de arriba abajo como si la mirará por primera vez. —bueno, tú tienes la estatura que yo tenía en primaria, por tanto mi punto de vista confirmado. — puntualiza a la par que se echa a reír. —Hey, no te burles de mi estatura. — Jamie dice con una mueca y se cruza de brazos tratando de lucir intimidante. —Ni soñando me atrevería a burlarme de ti Jamie. —unos ojos completamente serios le respondieron. —Claro. —dice, su boca de repente seca. —Bien, ¿Cual de estos proyectos crees tú que podremos realizar? —Bien, —Ryan arrastrando las palabras — ¿Cuál quisieras hacer tu? —Mmm, Creo poder hacer cualquiera de ellos, —Jamie replica. —pero habida cuenta que quien tiene una agenda muy apretada eres tú, quizá debas ser quien elija. —Bueno, vivimos en lados opuestos de la Bahía, por tanto lo mejor es elegir cosas que nos mantengan en el lado este de la misma la mayor parte del tiempo. Podemos ir a la Librería que esta en Oakland, y conozco una muy buena comunidad lesbica aquí mismo en Berkeley. ¿Tú aún no tienes 21, cierto? —pregunta con cierta ansiedad. — ¿Es tan obvio? —Jamie dice en tono quejumbroso. —Pues, si un poco, pero como eres de tercer año, es fácil suponer que rondas los 20. —explica. Jamie sonríe complacida al saber que Ryan presto atención a sus palabras. —Pero tú eres de tercer año también. —hace la observación. — pero puedo asegurar que has pasado ya la mayoría de edad. —Bastante. —Ryan admite, pero tampoco proporciona más información acerca de sí. Jamie lo deja pasar, convencida que más adelante podrá obtener esa información. —Eso deja fuera lo de ir a un bar. ¿Qué tal el festival? —pregunta Jamie. —Bien puedo apechugar con alguna película —dice Ryan no muy convencida. —el problema es que las pasan en la noche y yo suelo trabajar de noche, y sería algo complicado.

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—Está bien —dice Jamie. — Aún quedan cuatro actividades que podríamos realizar. Afortunadamente para nosotras, yo soy "hetero" y podemos jugar la de "ser homosexual por un día". —ríe. — ¿Acaso crees que es tan... obvio? —Ryan le pregunta ladeando la cabeza y mirando a Jamie con clara duda pintada en su rostro. —Uh, errr, ah, este, SI —balbucea Jamie alarmada. — ¿No es así? —Si, claro que sí. —Ryan asiente a la par que se dobla muerta de risa. —Me estas tomando el pelo de nueva cuenta. —dice Jamie mientras tamborilea su pie sobre el suelo y estrecha los ojos. —Bueno, es divertido Jamie, pero dejaré de hacerlo si te molesta. — replica sinceramente. —No, estoy acostumbrada a ser el objeto de las bromas. Creo que viene incluido en el paquete de la altura. —admite tímidamente. — ¿Qué te parece si te invito un café más tarde? —la invita Ryan. —Si estas libre, podemos ir a "Mama Bear’s" y realizar una de nuestras actividades hoy mismo. —Está bien, suena divertido. —Jamie acepta encantada, en realidad tenia planeado ir de compras con Cassie pero bien podía posponerlo para la próxima semana sin problemas. —Tengo laboratorio hasta las 2 PM. ¿Podemos reunirnos después de? — Ryan pregunta. —Seguro, de esa manera puedo ir por mi auto y recogerte a ti. ¿Dónde quieres que nos veamos? — ¿Qué te parece si enfrente de "Intermezzo"? Así ordeno una ensalada para comer, pues no tendré tiempo para almorzar. —Trato hecho. Nos vemos a las 2 PM. ********** La mañana se fue muy lentamente en opinión de Jamie, primero una larga y monótona disertación sobre Wordsworth, luego una lánguida caminata a casa para almorzar, durante el trayecto Jamie iba sumida en tumultuosos pensamientos acerca de su clase de psicología en general y particularmente en su nueva pareja. 33

"Ella realmente parece una persona muy dulce y divertida, espero que podamos convertirnos en amigas, es tan diferente a cualquiera que haya conocido antes, se ve tan segura de sí misma. Me pregunto que opinaría Jack de ella, para ser más específica, me pregunto ¿qué opinará Jack de esta clase particularmente? Se que debí haberle dicho que tomaría esta clase, pero el no me pregunto absolutamente nada acerca de las clases que tomaría este semestre. No tengo que decirle todo lo que hago en mi vida, ¿Oh, sí? Jamie sabía que sólo estaba tratando de convencerse a sí misma de todo eso, se sentía realmente insegura sobre la posible reacción de Jack acerca de esa clase, para ser más exacta ella no tenia la más remota idea de cual era la posición de su prometido con respecto a las personas homosexuales, nunca habían hablado de ese tópico. "Bueno, es que tampoco habíamos tenido la necesidad de discutir un tema así, no conocemos a nadie como pareja y a las únicas personas homosexuales que conozco son estilistas y decoradores, que es lo normal; Claro, tampoco podría haber sabido que algunas de las mujeres en clase son les, de hecho ni siquiera lo podría decir de Ryan si no fuera porque ¡es una coqueta de primera! No puedo creer que ya justo hoy estaba ligándose a una de las chicas de la clase, aunque más bien parecía todo lo contrario y que era la chica quien estaba ligándose a Ryan, quizá ella sólo fue cortés, bien puede ser sólo una de esas que "son pura lengua y nada de acción ". Después de un rápido almuerzo Jamie se instalo cómodamente en unos de esos sillones que estaban en la soleada sala y leyó un poco para su clase "Escritoras norteamericanas del siglo XX". A la 1.45 PM monto en su Porsche dirigiéndose a "Intermezzo". Le bajo la capota del techo y su corto cabello rubio se mecía en la suave brisa. Se estudio apreciativa mente por el retrovisor, su cabello cortado en un estilo muy pequeño, cerca de tres pulgadas de largo, sólo cubriendo una pulgada sobre la base de su cuello. Se había cortado su largo cabello cuando estuviera en primer año a Jack no le había parecido en lo absoluto, pero ella ya estaba cansada de pasarse tanto tiempo tratando de arreglarlo para que se viera bien, en cambio ahora podía lavarlo y bien podía pasar de secarlo con la secadora de cabello si le placía. Jamie era delgada y en relativa buena forma física. Una generosa capa de carne cubría sus músculos dándole una imagen juvenil, Jack siempre la embromaba acerca de sus carnitas de bebe, pero el realmente disfrutaba ser sostenido por ese suave pero aún firme cuerpo. Afortunadamente ella no había tenido que hacer ejercicio para mantener su figura, su nivel de actividad y su reducida ingesta de calorías se

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encargaba de eso. Ella tenía un cuerpo de golfista, flexible, fuerte y delgado pero no musculoso. Mientras conducía por las atestadas calles de Berkeley esperaba que Ryan estuviera a tiempo. "Nada peor que tener que dar vueltas en círculo en este desastre de cuadra" pensó Jamie, el tráfico estaba realmente pesado, ya podía ver el anuncio de "Intermezzo" a sólo media cuadra de donde estaba, pero su avance era prácticamente nulo. Cuando se acerco un poco más pudo distinguir la gorra de Ryan con la visera hacia atrás "Si, ahí esta. Hey, que tenemos ahí" —Ryan estaba sentada en sobre un pequeño poste de una reja que dividía la acera de la calle para proteger a los comensales de los autos, el peto de su overol estaba desparramado sobre sus piernas que estaban abiertas completamente y entre ese espacio estaba acomodada Chitra, la de la clase, sus brazos rodeaban completamente el cuello de Ryan y esta a su vez tenía sus manos circundando como al descuido la cintura de ella. Chitra estaba inclinada ligeramente con su boca firmemente apresando la de Ryan. Su cabeza se movía lentamente por la cara de Ryan mientras besaba el bronceado rostro. "Oh, Dios mío" pensó Jamie "¡Pareciera que acabaran de salir de la cama! Espero que ella no este planeando en venir con nosotras" piensa molesta ¡Sólo tengo espacio para dos! Cuando estuvo más cerca, vio como un ojo azul se abrió y la vio, Ryan gentilmente intento zafarse de Chitra, pero esta parecía aferrada a su boca con pegamento industrial, pues le costo trabajo deshacerse de ella. Jamie pudo apreciar como los músculos de los brazos de Ryan se tensaban cuando firmemente empujo a Chitra hacia atrás, dándole un pequeño beso en recompensa. La resplandeciente sonrisa que le regalo fue un bono extra. Chitra saludo a Jamie con la mano, que la joven devolvió después de una sonrisa medio forzada que acudió a su rostro. Ryan abrió la puerta del pasajero y se acomodó confortablemente en el asiento. Se volvió hacia Jamie quien le dirigió una mirada algo desconcertada, Ryan se limitó a encogerse de hombros mientras esbozaba una sonrisa pícara. —Justo terminamos de almorzar. —le explico amigablemente. —Más bien parecía que tú eras el almuerzo. —Jamie espeto en tono helado. Ryan tuvo la decencia de sonrojarse ante el comentario. Jamie inmediatamente lamento el tono que usará, pero a Ryan no pareció molestarle, sino que le regreso la pulla. —Me gusta hacer amigos en clases, nunca sabes cuando podrás necesitar que te pasen sus notas.

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— ¿Acaso estaban escritas en su lengua? —Jamie dijo entre dientes a la par que mira de reojo a su compañera. —Um, Jamie ¿Eso no te incomoda verdad? —pregunta Ryan un poco aprensiva. — ¿Por qué debería de molestarme? Eres mi pareja de proyecto, no mi novia. — responde lógica, secretamente deseando sacarle otro sonrojo a esas esculpidas mejillas. —Lo sé, pero no quiero hacerte sentir incómoda pues no sé que tan confortable te encuentras con esto de la experiencia lesbica. Sé que a algunas mujeres eso les hubiera molestado. —Ryan explica. —Esto es Berkeley Ryan, ¡no puedes caminar ni dos pasos sin tropezarte con una lesbiana! —dice de buena manera. —Grandioso, me alegra saber que te sientes cómoda con ello. Ahora, ¿has estado alguna vez en una cafetería lesbica? —No, no puedo decir que lo he hecho, pero siempre hay una primera vez para todo. —opina Jamie. Avanzan la corta distancia hacia la pequeña cafetería en Oakland conversando ligeramente acerca de todo, Ryan parecía bastante impresionada del pequeño Boxster amarillo de Jamie, y parecía saber bastante acerca de autos y no dejo de coserla a preguntas acerca del motor y su manejabilidad. Jamie ciertamente no contesto a la mayor parte de ellas, pero no por eso Ryan dejo de hacerlas, finalmente Jamie sacudió la cabeza, se estaciono, se bajo del auto y miro a Ryan quien le miro a su vez desconcertada. —Vamos a ver Señorita NASCAR, si conduciéndolo puedes responder a todas tus preguntas. — dijo a la par que rodeaba el auto para pasarse al lado del pasajero, Ryan le dedico una deslumbrante sonrisa, protestando débilmente mientras que simultáneamente se acomodaba en el asiento del conductor. Jamie se ajustaba el cinturón de seguridad mientras Ryan acomodaba el espejo retrovisor, lo soltó para inclinarse sobre ella, rozando su muslo para mostrarle un semioculto mecanismo que manejaba los espejos laterales, al hacerlo, rozo con su brazo los senos de Ryan, sintiendo un choque eléctrico en su brazo cuando esto ocurriese. ¡Jesús! exclamó para sí. ¿Qué fue eso? La próxima vez sólo le dices donde están las cosas Jamie.

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Ryan se acomodo en el asiento y con gracia tomo la curva. — ¡Oh, guau! —casi gimió deleitada. —Nunca en mi vida me había sentado tras el volante de nada tan delicioso como este auto. —Cerró los ojos brevemente con placer, finalmente se volvió hacia Jamie para mirarla a los ojos. —No puedo describirte lo placentero que es esto para mí. — Suspiró. Jamie se quedo un poco atontada por un instante, pero se recupero rápidamente. —Nunca había visto a nadie disfrutar tan profundamente algo, Ryan. —Realmente adoro los autos, como podrás observar. —admitió. — Pero creo amo este por sobre todos los demás. —dijo ensoñadora. — ¿Sabes a que me recuerda este auto? —preguntó con una batida de pestañas. —Umm, no, no creo poder adivinar a que te recuerda este auto. —niega. Ryan cierra los ojos por un segundo a la par que le da a Jamie una mirada satisfecha. —A una mujer —dijo por fin. — ¿Mi Porsche parece una mujer? —pregunta Jamie completamente asombrada. —Sip, Tu auto no sólo tiene hermosos senos, —Ryan ronronea —sino que también tiene lujuriosas caderas. "Bueno, ella es definitivamente lesbiana" Jamie piensa, mientras trata de humedecer su de repente boca seca. "¡Nunca he conocido a una mujer hetero que se oiga y vea sexy hablando de senos y caderas! —No estoy muy segura de ver tu punto. —replica lo mas indiferente posible. — ¿En serio? —Ryan pregunta incrédula. — ¡Mira las defensas frontales! ¿Acaso no ves la graciosa curva? Parece un firme y joven seno. ¿Lo ves? Ella tuvo que admitir que la defensa tenia una bonita curva, y sí, lucia como un lindo y juvenil seno. —Okay, puedo ver lo que me estas diciendo, ahora muéstrame las caderas. Ryan se estaciono rápidamente para está parte de la demostración. — Mira para atrás. —Le indica. — ¿ves las defensas traseras? Me recuerdan las bonitas y confortables caderas de las mujeres en las pinturas renacentistas. ¿Ves como se curvan suavemente alrededor de las luces traseras? Una vez más Jamie tuvo que admitir que Ryan tenía razón. —Vaya, No tenía ni idea que estaba conduciendo un automóvil tan femenino. —Se 37

ríe a carcajadas. —Mi padre me lo compro ¿Crees que haya sido eso lo que le atrajo? —Inconscientemente, estoy segura de ello. —Ryan sonríe divertida. Una vez que Ryan arranca de nuevo, Jamie la mira, captando perfectamente cuanto esta disfrutando la joven la experiencia de conducir su auto. —No tengo corazón para privarte de tanta alegría. — Jamie la embroma. — ¿Qué dices si conduces hasta las colinas? ¿A qué hora tienes que estar en tu trabajo? —Um, a las cuatro, pero yo trabajo en la ciudad, para poder tomar el BART I* necesito salir de aquí a las 3. —dice con semblante triste al mirar el reloj en el tablero. — ¿Sabes qué? —Jamie empieza a decir. —Le debo una visita a mi abuelo —sin mencionar que lo había visto apenas hacia tres días. — El se encuentra justo en Nob Hill. ¿Dónde vas tú? —Trabajo cerca de The Castro, y eso no está precisamente cerca de Nob Hill. —dijo Ryan. —Es lo bastante cerca para mí. Este auto avanza más rápido de lo que te puede imaginar. —dice divertida. —No quiero ser un inconveniente para ti. —Ryan replica, pero Jamie puede ver claramente la esperanza en esos ojos azules y sabe en ese momento que a ella no le importaría ir hasta The Castro con tal de hacerla feliz. —No es ninguna molestia Ryan, me encantara poder cenar con mi abuelo. No lo veo seguido. —Y mientras habla saca su pequeño celular del su estuche de piel marcando inmediatamente el número que se sabía de memoria. Su abuelo contesto al segundo timbrazo. —Hola "Popa" soy yo, Jamie. — se identificó innecesariamente. — ¿Qué te parece si te secuestro para cenar en el "Tadich Grill" esta noche? —Luego de que él accediera de buena gana, ambas mujeres se relajaron para el viaje hasta la ciudad.

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N.T. Bay Área Rail Transportation, es un sistema de metro o tren que recorre la zona de la bahía de San Francisco.

Serpentearon por las calles de Oakland, mirando la pletórica de enormes casas nuevas, que atestaban las colinas, luego del devastador incendio que consumiera las antiguas construcciones hacia sólo seis años antes. —Wow, no había estado aquí desde que las personas empezaron a reconstruir. —exclamó Jamie. —Es algo así como un toda una mezcla extraña pero estética —comenta Ryan. —pero es lo que pasa cuando la gente tiene un cuantioso seguro, ellos construyen hasta el tope de su propiedad. —Pareces conocer muy bien el área. —Si, creo que si —dice pensativa —. Mi padre es bombero en la ciudad, solíamos venir aquí a mirar la zona, luego del incendio, algo así como el día del chofer —admite. —Oh, ¿tu padre combatió este incendio? —No, el ya no hace trabajo de campo. Ahora es cocinero para el treceavo batallón en el Distrito de Misión —explica Ryan con un dejo de orgullo en su voz. —Wow no puedo imaginarme lo que es cocinar para todos esos hambrientos hombres—Jamie dice riendo. —Bomberos. * —Ryan le corrige. —Oops, lo siento —se disculpa. —Esta bien, en realidad en este batallón si son sólo hombres, pero la ciudad tiene bastantes mujeres bombero en sus filas ahora. Continúan el trayecto conversando de nada en particular hasta que Ryan empieza a conducir hacia la autopista que las llevaría a la ciudad, era 39

una buena y cuidadosa conductora, ella manejaba al límite permitido, dadas las condiciones de tráfico. Jamie pudo notar como conducía el auto sin esfuerzo entre el creciente tráfico vehicular. Se encontró a si misma mirando de reojo a Ryan más de una vez para poder admirarla mientras esta conducía. Ryan quien seguía luciendo en su rostro esa expresión de absoluto placer por conducir el auto. "Es realmente lindo ver como ella acepto esta pequeña alegría con tan placer" Jamie cavilo. "Bueno, es obvio que a ella no le importa dejarse llevar aún con extraños, menos después del espectáculo que diera hoy en plena calle." Ella reflexiona con un dejo de desapruebo. "Desearía ser tan libre y despreocupada en esos menesteres, no puedo creer que ella estuviera besando a una mujer de esa manera a mitad de una calle transitada y atestada de gente. Yo no podría besar a Jack de esa manera en público. De hecho yo no beso a Jack así ni siquiera en casa. Bueno, ya no más". Concluyo con un cierta envidia. *N.T. en el texto original dice Firefighters, en los países de habla inglesa se utiliza este término para designarlo de manera unisexo, habida cuenta que en sus filas ya se permiten mujeres bombero. Conforme cruzaban el puente Golden Gate * que conducía a San Francisco Jamie se permitió relajarse cómodamente en su asiento, simplemente disfrutando de la vista de la ciudad. "Siento tanta paz y felicidad" pensó. Se volvió hacia Ryan una vez más para ser recompensada con otra encantadora sonrisa de ese hermoso rostro. Nuevamente sintió ese escalofrió recorrerle todo el cuerpo. "¡Jesús Jamie, podrías controlarte por favor!" se regaño a sí misma. Como apenas eran las 3.40 Ryan tomo la calle Market directa a The Castro Jamie casi podía apostar que escogió la ruta más larga para prolongar lo más posible su prueba con el auto, "Creo que ella ha disfrutado más este auto en una hora, que lo que yo en dos años. Es en cierta manera agradable redescubrir las cosas a través de otra apreciación". Ryan una vez más insistió en ir directo donde su abuelo y de ahí tomar el Muni* a su trabajo, pero Jamie se negó en redondo insistiendo en que fueran directo al trabajo de esta. Ryan no ofreció detalle alguno sobre la clase de trabajo que hacía y Jamie se sentía realmente relajada como para cocerla a preguntas así simplemente disfruto tranquilamente los minutos siguientes. —Bien, ¿aún esta en pie la visita a la cafetería esta semana? —pregunta Ryan a la par que se acercaban a The Castro. —Claro que sí, —responde Jamie decidida. 40

Se estacionan en parquímetro libre, algo completamente inusual Ryan hala su mochila negra de nylon y extrae su agenda. Jamie nota que están estacionadas en frente de una tienda Blockbuster video. — ¿Es aquí donde trabajas? —pregunta tentativamente. — ¿Eh? Oh, no —niega Ryan distraída, señalando vagamente hacia al frente de la calle, mientras continua estudiando su agenda —trabajo un poco más abajo por esa calle, OK. —dice finalmente —estoy libre de 10.00 AM, hasta el medió día y de 6 a 9 PM mañana. En Viernes tengo el mismo horario de hoy. ¿Alguna hora de esas te viene bien? —le pregunta. Jamie piensa un poco antes de escoger el espacio del jueves de 6 a 9 PM — ¿Quieres cenar antes de que vayamos, o ellos sirven algún tipo de cena? —pregunta Jamie a su vez. —Sip, cenar antes sería grandioso. Tengo que trabajar después de eso así que esa será la única oportunidad que tenga de comer y no creo que en la cafetería venda algo realmente abundante, así podríamos ir a algún otro lado a cenar. ¿Alguna sugerencia? — ¿Tu trabajo empieza después de las 9 de la noche? —le cuestiona realmente sorprendida. —Sip, Estoy disponible toda la noche —. responde con una brillante sonrisa.

*N.T. Golden Gate es el puente que atraviesa el mar y une San Francisco con Sausalito y * Muni es el nombre que se le da a los autobuses que recorren SF. — ¿Cuánto tiempo crees que debamos permanecer en la cafetería? — Jamie le interroga, de momento algo desbalanceada como para preguntar sobre el trabajo de Ryan. —Bien, como tenemos que escribir un reporte, quizá debamos quedarnos ahí por un rato, ya sabes, hojear los libros, observar a los sujetos en su ambiente nativo. —bromea. — ¿Por qué no vienes a mi casa?, cocinaré para las dos y así ahorramos tiempo —dice en tono práctico.

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— ¿Eres siempre tan agradable Jamie, o simplemente tienes compasión de nosotras las hambrientas lesbianas? —Bueno, Soy generalmente una persona agradable y tu no luces precisamente como si murieras de hambre —añade mientras recorre apreciativa mente el firme cuerpo de Ryan. —Me atrapaste —acepta —No suelo saltarme muchas comidas, —se palmea su estomago plano. —dame tu dirección para que me pueda ir a trabajar. Mi cliente odia que le tenga esperando. "Clientes... trabaja tarde por la noche... ¿Qué demonio es lo que ella hace? ************

Capítulo 2 El jueves a las 5 p.m. Jamie conducía de regreso hacia su casa, revigorizada por una visita a su mercado preferido. Al ver el Honda Accord de Jack estacionado frente a su casa, se quedo pasmada  ¡Mierda! ¡Esta noche no!  se lamento en voz alta . ¡Ryan llegará en cualquier momento! Tomó sus bolsas de compras y se dirigió al interior de la casa. Jack estaba sentado en la cocina con Cassie, bebía una Coca y lucía muy relajado. Jamie forzó una sonrisa y lo saludó mientras dejaba las bolsas en la barra de mármol.  ¿A qué debo el honor?  Preguntó al cruzar la cocina y besarlo. Él se levantó y la envolvió en un abrazo.  Tenía que dejar unos papeles en la oficina y calculé que éste sería un buen lugar para esperar a que pase la hora pico. Pensé que podríamos cenar antes de que tenga que volver  dijo él mientras comenzaba a investigar el contenido de las bolsas.  Ohhh, esto luce bien  continuó mientras sacaba la pasta fresca y la salsa marinara . ¿Qué vas a preparar?  Oh cariño me encantaría, pero viene una compañera de clase a cenar. Estamos trabajando juntas en un proyecto especial y necesitamos

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tiempo para discutirlo  dijo ella con más pena que la que realmente sentía.  ¿Qué tipo de proyectos tienes para las clases de inglés?  preguntó distraídamente, mientras continuaba fisgoneando el contenido de las bolsas. Jamie se sentía irracionalmente molesta por el interés que él mostraba en sus compras. Comenzó a quitarle las cosas de las manos mientras él las sacaba de las bolsas. Colocó los ingredientes para la ensalada en la mesada, al lado del fregadero doble de acero inoxidable, y la pasta y la salsa en la heladera. Le quitó el helado de chocolate y lo puso en el congelador. Al ver que él miraba anhelosamente una barra de pan italiano recién hecha, se compadeció y se suavizó un poco.  Puedo tratar de prepararte algo sencillo antes de que ella llegue  le dijo tentativamente.  No quiero molestarte, Jamie. —. Él la miró con ojos de cachorrito indefenso Cassie puso de manifiesto su presencia  Jack, ¿por qué no me dejas llevarte a cenar fuera? Tú y yo no tenemos oportunidad de pasar mucho tiempo juntos, con Jamie monopolizando todo tu tiempo. Jamie se sintió completamente agradecida hacia su compañera de casa por esa oferta inesperada pero realmente apreciada. Jack pareció querer rehusarse, pero ante la expresión inexpresiva de Jamie, encogió sus anchos hombros y acepto  De acuerdo Cassie. Sería estupendo. ¿Podemos esperar hasta que llegue la invitada de Jamie, así puedo pasar al menos algunos minutos con mi novia?  Seguro Jack, estaré arriba en mi cuarto. Llámame cuando estés listo. Jack volvió a sentarse cuando Jamie comenzó a preparar la cena. Charló sobre su jornada y la puso al día en el progreso de su tesis en leyes. Jamie intentó mantenerse interesada, pero las intricadas tramas de las leyes R.I.C.O. como su aplicación a la violación de órdenes de restricción contra grupos de protesta, realmente no pudieron retener su atención. Además estaba muy nerviosa porque Jack conocería a Ryan. "¿Por qué no pensé esto más a fondo? Ahora esto será un gran problema. Dios, espero que ella no luzca muy les esta noche." Jamie le pasó a Jack los platos y cubiertos, seguidos por las servilletas y mantelillos individuales.

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 Ya que estás, puedes darme una mano, cariño.  Creo que esto es una buena preparación para la vida de casado  admitió él , supongo que será mi trabajo hasta que entrene a uno de nuestros rubios vástagos a hacerlo. Jamie se sorprendió y se conmovió por su línea de pensamiento. Jack no hablaba a menudo de su visión del futuro en común. Usualmente hablaba de su futura carrera o cosas que harían juntos, pero era extraño que hablara de tener hijos.  Jack, ¿los niños son importantes para ti?  Preguntó un momento después.  Bueno, sí, supongo que sí. Asumí que tendríamos algunos. ¿No son importantes para ti?  preguntó con cierta consternación volviéndose a mirarla.  Oh sí  concordó Jamie con una sonrisa genuina iluminándole el rostro. Se acercó a él y colocó sus brazos alrededor de su cuello diciendo:  Me encantaría tener una cantidad de pequeños, rubios duplicados de ti. Él se inclinó hacia ella de buena gana, y comenzó a depositar varios besos tiernos sobre sus labios. La suavidad de sus besos contrastaba con la sensación ligeramente áspera que producía su barba naciente. Ella lo abrazó fuerte y sonrió cuando él devolvió el abrazo con entusiasmo e incrementó la intensidad de sus besos. "Ah no, Jack" pensó ella molestándose un poco. "No voy a cambiar de idea por más húmeda que intentes ponerme." Comenzaba a separarse cuando se abrió la puerta de la sala y Mia y Ryan entraron. Jamie saltó sorprendida y casi golpea la barbilla de Jack con su cabeza.  Córtenla tortolitos, llegó tu invitada  comentó Mia enunciando lo obvio. Jamie miró de boca abierta a Ryan, totalmente desconcertada. La cabellera negra y ligeramente despeinada caía suelta sobre sus hombros. Vestía una chaqueta de cuero negro cubriendo una camiseta negra ajustada y jeans negros sobre lustrosas botas de piel negra y sin tacones. Llevaba un brillante casco negro de motocicleta en su mano derecha. "¡Oh, Dios mío. Parece la portada de la revista les del mes!"  Hola Jamie  vocalizó la visión vestida de negro.  Hola  dijo eventualmente Jamie, con cierta emoción mal disimulada. 44

Jack aclaró su garganta y se separó del abrazo débil de Jamie.  Hola, soy Jack Townsend  dijo extendiendo su mano cuando quedó claro que Jamie no iba a presentarlo. Jamie recuperó su compostura y maneras, y eventualmente hizo las debidas presentaciones. Cassie bajó momentos después, pasando a formar parte de la escena. Jamie notó que sus dos compañeras de casa miraban críticamente a Ryan, intercambiando miradas y alzando las cejas entre ellas. "¡Mierda! Mia debe haberle contado a Cassie sobre mi clase. La están juzgando por las apariencias. Aunque no es muy difícil adivinar que es les" pensó levemente molesta.  Entonces, ¿sobre qué trata el proyecto en el que están trabajando?  preguntó Jack a Ryan de manera inocente. Ryan echó una rápida mirada a Jamie y le permitió responder.  Es nada más que un pequeño proyecto para nuestra clase de psicología. Luego te contaré, mi amor. Nosotras tenemos que comer rápido y ustedes dos tienen que ir saliendo  dijo a Cassie y Jack.  Estoy segura que tienes mucho trabajo para hacer esta noche  dijo a Jack.  De acuerdo, sé cuándo irme  dijo él con una pequeña sonrisa. Jamie le dio otro abrazo y un beso, y él y Cassie se fueron. Mia, sin embargo, aparentemente encontró la situación demasiado interesante y no hizo ademán de partir.  ¿Qué hay para cenar?  preguntó mientras miraba a hurtadillas las cacerolas sobre la estufa. Jamie se le acercó por detrás y la quitó del lugar donde estaba.  Ryan y yo tenemos pasta. Tú tienes lo que sea que cocines luego de que nos vayamos  aseveró con autoridad.  Está bien, está bien  Mia se retiró riendo.  ¿Puedo al menos tomar una soda? ¿Y un trozo de ese pan?  preguntó esperanzada.  Sí, Mia, puedes tomar un trozo generosamente luego desaparece.

de pan  respondió

Jamie

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 Capitaneas este barco con mucha autoridad, Jamie  dijo Ryan después de que Mia saliera corriendo con el pan hurtado.  Esos tres se habrían comido todo  contestó conocedora sacudiendo su rubia cabeza.  Bueno, no los culpo. Huele estupendo  dijo Ryan . Y yo realmente estoy muerta de hambre. Hoy no tuve un almuerzo adecuado.  Olvidé preguntarse si había cosas que no comías. Pensé que casi todo el mundo come pasta.  No como nada que todavía respire  declaró Ryan . Fuera de eso, como cualquier cosa. Ryan demostró ser fiel a su palabra. Jamie había preparado dos libras (900g) de pasta fresca con la idea de que quedara para el almuerzo del día siguiente. Pero Ryan se comportó como si dos enormes porciones de pasta fueran apenas el mínimo requerido para mantenerla funcionando. Jamie caviló que nunca había visto a una mujer comer tanto, pero interrumpió sus pensamientos al ver a Ryan echar miradas furtivas a la ensaladera, Jamie empujó el recipiente hacia ella y Ryan inclinó su oscura cabeza sobre él, comiendo todo lo que quedaba y terminando la barra de pan junto con la ensalada.  ¿Te queda lugar para helado?  preguntó Jamie cautelosamente, sabiendo que su huésped tenía que estar llena al punto de estallar.  ¿De qué sabor?  preguntó Ryan pensativamente.  Chocolate  llegó la respuesta.  Siempre tengo lugar para chocolate  dijo Ryan sin dudar.  ¿Qué sabor habrías rechazado?  interrogó Jamie bromeando.  No se me ocurre ninguno, pero nunca puedes estar segura  respondió Ryan prudentemente. Jamie solo había comprado una tarro (medio litro) de helado recién hecho y cuando Ryan terminó su segunda porción, lamentó no haber comprado dos.  Mmm… ¿ha sido suficiente?  preguntó vacilante mientras Ryan se reclinaba hacia atrás en la silla con una sonrisa satisfecha en su adorable rostro. 46

 ¿Por qué, hay más?  preguntó, esperanzada, mientras recorría la cocina con su mirada.  ¿Me estás tomando el pelo de nuevo, Ryan?  preguntó Jamie con una sonrisa tolerante.  Solo un poquito  contestó su nueva amiga . Creo que para variar, esta deliciosa cena me ha llenado de verdad  admitió . Reconozco que no es una tarea fácil.  Tienes un apetito saludable  observó Jamie con tacto. ¡Saludable para decir lo mínimo!  Hey, estoy creciendo  contestó alegremente.  No crezcas mucho o necesitaré una escalera para hablarte  dijo Jamie con una sonrisa.  Esa no es la dirección en la que crecería si todas mis cenas fueran así de deliciosas  contestó Ryan con una de sus deslumbrantes sonrisas mientras Jamie se sonrojaba por el cumplido. Luego de limpiar rápidamente la cocina se dirigieron a la puerta delantera.  ¿Quieres que yo maneje?  preguntó Ryan con un centelleo en sus ojos.  Seguro  contestó Jamie dándole las llaves del Porsche.  No, quiero decir si te gustaría ir en mi moto. Es el vehículo perfecto para una visita a una librería para lesbianas  declaró con aire de suficiencia.  Nunca antes anduve en una motocicleta  admitió Jamie con una risita nerviosa pero siempre pensé que eran súper.  Mi lema es "siempre cede a la tentación"  dijo Ryan con una mirada lasciva y sexy que debilitó ligeramente las rodillas de Jamie.  Pero… yo…mmmm… no tengo casco, ¿no necesitaría uno?  Por eso es que traje este  la reaseguró Ryan Pensé que podíamos ajustarlo dónde hubiera mejor luz.

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 ¿Este no es el tuyo?  preguntó Jamie estrechando sus ojos preocupada.  No, el mío está en la moto. Este es el extra.  De acuerdo, hagámoslo  replicó Jamie con mucha menos indecisión de la que sentía. Ryan se inclinó hacia ella y le colocó el casco en la cabeza. Movió una y otra vez la correa hasta que lo ajustó a su satisfacción. Aferrando el casco con ambas manos le dio un pequeño tirón.  ¿Cómo se siente?  preguntó a Jamie, mirando su cara de cerca para ver sus reacciones.  Se siente genial… Vamónos  declaró con falsa confianza. Tomó una chaqueta de cuero de color caramelo, hecha a medida, del ropero y se la puso mientras salían por la puerta delantera.  ¡Guau, qué preciosa moto!  dijo Jamie con entusiasmo. Miró la Harley de color turquesa y marfil con ojo crítico. No sabía absolutamente nada sobre motos, pero resultaba claro que esa era una muy bien querida. El cuero era suave y estaba inmaculado, el cromo resplandecía y la pintura estaba en perfecto estado.  Sí, la adoro de verdad. Tuve una Yamaha, una Honda y una India pero esta realmente suena como una moto. Sientes que recorre toda tu columna  dijo orgullosamente mientras deslizaba su mano cariñosamente sobre el asiento. Jamie no estaba segura de lo que quería decir con eso, pero se imaginó que en poco tiempo se daría cuenta. Ryan pasó su larga pierna sobre el asiento y quitó el soporte.  Vamos  dijo extendiendo una mano. Jamie la tomó con la mano izquierda y colocó su mano derecha sobre el hombro de Ryan para pasar su pierna sobre el asiento. Fue difícil pero finalmente logró montar dando un pequeño salto con el pie de apoyo. Se acomodó confortablemente, sintiéndose un poco expuesta con sus muslos recargados contra la parte trasera de los de Ryan.  Sostente con fuerza  instruyó Ryan . Siéntete en libertad de poner tus brazos alrededor de mi cintura. Todo lo que tienes que hacer es sostenerte e inclinarte como hago yo cuando doblemos. Y no te 48

preocupes, te divertirás  dijo dando unas suaves palmaditas en el muslo de Jamie. Jamie admitió para sí que ya estaba divirtiéndose. Le encantaba estar sentada en la gran moto, tan cerca de Ryan. Se dio cuenta de que se sentía inexplicablemente a salvo y protegida por esta casi desconocida. Cuando la moto rugió de vuelta a la vida, comprendió qué había querido decir Ryan respecto del sonido. Definitivamente lo escuchaba, pero notó que le sentía más con su cuerpo que con sus oídos. "Guau, esto es bastante intenso". La intensidad creció cuando la moto comenzó a navegar por la calle. Involuntariamente echó sus brazos alrededor de Ryan mientras la moto pasaba de cambio en cambio. Con cada pasaje, la moto daba una pequeña sacudida y ella inconscientemente se aferraba con más fuerza. A medida que se acostumbraba, Jamie se dio cuenta que era una sensación verdaderamente gloriosa. Nunca se había dado cuenta cuan aislada estaba al andar en auto, incluso en un pequeño convertible como el suyo. Esta, sin embargo, era una sensación de completa libertad. Parecía casi como si estuviera volando. Podía oler las flores y el perfume del césped mojado cuando pasaban los cuidados jardines. Guau, ¿por qué querrías andar en auto si tienes una de estas? El viaje terminó demasiado rápido, y cuando estacionaban frente a la librería Jamie se lamentó por tener que bajar de la moto. Ryan la dejó bajar primero, luego levantó la moto sobre su soporte y apagó el motor. Al volverse a enfrentarla, Ryan devolvió la amplia sonrisa en el rostro de Jamie, de manera refleja.  ¿Creo que disfrutaste tu primera vez?  Bromeó.  ¡Fue impresionante, Ryan!  dijo desbordante de entusiasmo ¡No tenía ni idea que sería tan increíble! ¿Por qué querrías andar en auto alguna vez?  Preguntó con una mirada perpleja en su cara sonrojada.  Bueno, cuando hace menos de 10° C y está lloviendo, los autos empiezan a verse muy bien  dijo Ryan con una amplia sonrisa mientras deslizaba su brazo sobre los hombros de Jamie. Abrió la puerta y esperó a que la mujer más baja entrara. Colocando su mano en la espalda de su amiga y la siguió dentro del acogedor local. Jamie estaba muy consciente de la forma, aparentemente inconsciente, en que Ryan la tocaba. Me trata como lo haría un chico si estuviéramos en la primera cita, caviló. Pero hoy no siento que me esté coqueteando, se siente como si fuera tan solo parte de su personalidad. Obviamente 49

está acostumbrada a estar a cargo. Me pregunto si las lesbianas realmente tienen roles cuando están juntas. Si es así, Ryan definitivamente es el chico. ¡Pero un chico con un cuerpo para morirse! Pensó con una sonrisa satisfecha mientras su amiga la guiaba más hacia adentro del local. El lugar era más grande de lo que parecía desde la acera. Estaba dividido en dos secciones separadas, en el que se encontraban ellas, era el lado de la cafetería y entretenimiento y el otro que contenía libros y otros objetos. Al adentrarse en la otra sección. Jamie vio que el frente de la habitación tenía una pequeña plataforma elevada que obviamente era un escenario. Cerca de la parte derecha de la habitación había una barra de Café. Detrás de la barra había una pequeña ventana que debía comunicar con una cocina que no podía verse desde allí. Una mujer afanosamente preparaba café y bebidas para los clientes, quienes estaban ocupando pequeñas mesas dispersas. Hacia el fondo y la izquierda del espacio, había sofás usados y confortables y algunas sillas excesivamente acolchadas. No hacían juego ni parecían estar muy limpias, pero daban una reconfortante familiaridad a la habitación que a Jamie le resultaba atrayente. Ryan notó su mirada errante y preguntó quedamente:  ¿Te gustaría sentarte y tomar un café, o preferirías mirar en la librería por un tiempo?  Ya que no hay mucha gente miremos primero, después tal vez podamos sentarnos por un tiempo. ¿Habrá un espectáculo más tarde? Ryan miró hacia un pizarrón de buen tamaño que había cerca del escenario. El nombre de un artista estaba escrito con tiza en letras multicolores con la anotación: "8:00 p.m. esta noche”.  Sí, en una hora más o menos  contestó mientras consultaba su enorme reloj de pulsera. Jamie tomó su mano y echó una mirada al reloj.  Dios, Ryan, ¿qué hace este monstruo?  Bueno, tengo que controlar el tiempo de mis clientes así no sobrepasan su hora  contestó razonablemente , y a veces estoy con dos personas al mismo tiempo, así que necesito dos cronómetros. Señaló los dos cronómetros con su dedo índice.  Además lo uso para correr y nadar. ¿Ves? Tiene dos contadores de vueltas  señaló ambos . También lo uso como despertador en las mañanas, y de vez en cuando puedo tomar una breve siesta en el trabajo  concluyó con una guiño conspira torio. 50

"¡¡ En qué diablos trabaja!!" Cuando Jamie estaba dando forma a la pregunta, una mujer de mediana edad, baja estatura y agradable a la vista apareció detrás de la barra. Se dirigió a ellas y Jamie notó que el rostro de Ryan se iluminaba con una sonrisa.  ¡Ryan O’Flaherty, como que vivo y respiro!  Exclamó la mujer con un fuerte y teatral acento irlandés.  Hola Babs. Es bueno verte de nuevo  dijo Ryan dando un gran abrazo amistoso a la mujer . Esta es mi amiga Jamie.  Jamie, esta es Babs Jablonsky, la dueña de este antro de mala reputación  bromeó Ryan. Babs codeó a Ryan en las costillas y dio un firme apretón de manos a Jamie.  Los amigos de Ryan todavía son bienvenidos  bromeó en su voz normal. Luego de algunos minutos de charla, Ryan le mostró la librería a Jamie. Ella se sorprendió de encontrarla separada en categorías, como cualquier librería común. Pero esas categorías eran un poco diferentes de las que se encuentran en Barnes & Noble. "Salir del armario", "Sexualidad lésbica" y "Maternidad lesbica" atrajeron la atención de Jamie mientras paseaba la mirada por el pequeño espacio. También notó que había una parte donde se vendían CDs y cassettes. Se dirigió hacia allí y se dio cuenta que ninguno de los artistas le resultaba familiar.  ¿Estas son… mmm… cantantes "específicas para lesbianas"?  preguntó tentativamente mientras levantaba un CD para que Ryan lo inspeccionara.  Esa es una forma dulce de ponerlo  dijo Ryan . Yo diría que estas artistas son lesbianas en su mayor parte, para también hay una buena cantidad de música genérica para mujeres, así como algunos cassettes de autoayuda y espiritualidad  dijo con conocimiento de causa.  ¿Cómo sabes tanto sobre este lugar, y cómo conociste a Babs?  preguntó Jamie, habiendo reunido coraje y esperando no ser excesivamente curiosa.  Cuando era chica, no podía entrar a los bares, incluso aunque yo pensaba que lucía bastante madura  dijo con aire de suficiencia . Leí 51

sobre este lugar en uno de los periódicos lésbicos que encontré en el Castro. Un día vine en el BART y me convertí en una peste, tanto que le di lástima a Babs y me dejó pasar acá los fines de semana y ganar algunos dólares ayudando.  ¿Así que hace mucho tiempo que sabes que eres les?  preguntó Jamie con interés.  Te contaré toda la sórdida historia  acordó Ryan , pero primero terminemos aquí. Jamie pasó otros pocos minutos mirando cuidadosamente los títulos alineados en los estantes de madera pintados de lila.  Debo admitir que todo esto me resulta un poco sorprendente  dijo Jamie con un toque de vergüenza . Supongo que nunca pensé que hubiera toda una industria artesanal dirigida a las lesbianas, ¿Tú crees que es necesario, Ryan?  Preguntó con aire reflexivo. Ryan pareció considerar la pregunta por un momento. La miró cuidadosamente contestando:  Sí, Jamie, creo que es verdaderamente necesario. Cuando lo piensas, los gays y lesbianas son el único grupo minoritario que no comparte su condición de minoría con sus padres. Cuando salen del armario, muchos de ellos están abrumados por la experiencia. Incluso con el respaldo de sus padres, no saben cómo ayudar. Lugares como éste pueden ser un salvavidas para las personas que están debatiéndose de verdad. Sé que lo fue para mí  dijo sobriamente.  Puedo ver que realmente ayudaría a alguien que estuviera segura de sus preferencias  aseveró Jamie luego de un momento . ¿Pero qué pasa con las chicas que solo están confundidas? ¿No crees que esto podría empujarlas a algo que no es realmente lo suyo?  preguntó con una mirada de preocupación en su rostro.  Sé que no conoces toda la jerga pero gays y lesbianas en realidad prefieren que su sexualidad sea considerada una orientación más que una preferencia, Jamie  dijo francamente.  Lo siento  dijo rápidamente . ¿Qué dije?  Hiciste referencia a que alguien estuviera segura de sus preferencias  explicó Ryan . En realidad no es gran cosa pero para mí no es una preferencia.

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 Bieeennn  dijo lentamente, arrastrando la palabra al pronunciarla mientras consideraba lo dicho . Realmente no veo la diferencia…  Bien  dijo Ryan rápidamente . Asumo que tú te consideras heterosexual, ¿cierto?  Bueno, si  rió . Jack también  agregó con una amplia sonrisa.  Pero si rompieras con él, ¿aceptarías una cita con una mujer?  Ehh…  Jamie se encontró absolutamente atónita frente a esa pregunta. Parecía haber perdido la habilidad de hablar pero Ryan contestó por ella.  Tomaré eso como un "no"  le ayudo . Pienso que la sexualidad es así para muchas, si no para la mayoría de las personas. Te enfocas en un género para tu atracción sexual. No miras a toda la raza humana y decides cual prefieres ligeramente, Jamie. Tu orientación te lleva a mirar solo a los hombres como compañeros sexuales, ¿cierto?  Preguntó tranquilamente.  ¡Ehh… cierto!  dijo finalmente, mientras un fuerte rubor cubría su cara y cuello . ¡Cierto!  repitió para enfatizar.  Por favor, no te avergüences, Jamie  dijo gentilmente . No me ofendes en absoluto. Sonrió dulcemente y se mantuvo mirándola a los ojos mientras continuó:  Para mí también es de esa manera  avisó Ryan . Yo no "prefiero" a las mujeres. La idea de estar sexualmente con un hombre me atrae tanto como estar con mi perro. Y no es por desmeritar a los hombre ni a los perros  agregó riendo . Solo es algo que está tan por fuera de mi orientación que ambas opciones me parecen igualmente descabelladas.  Bien  dijo Jamie lentamente . Creo que entiendo tu punto. Y puedo ver por qué llamarlo preferencia podría ser ofensivo.  Lamento si pareció un sermón  dijo Ryan . Pero me figuré que querías entender todo esto o no te habrías anotado en el curso.  ¡Absolutamente!  Concordó . Ahora, ¿recuerdas el resto de mi pregunta?  Palabra por palabra  dijo moviendo una ceja . No creo que un lugar como éste pueda empujar a alguien hacia un tipo de vida que no sea el correcto para ella, Jamie. El propósito de este tipo de lugar no es 53

reclutar. Es ayudar a la gente a darse cuenta cuál es su verdadera orientación y aprender a sentirse cómodas con ella.  Pero  interrumpió Jamie ¿qué pasa con todas las chicas y mujeres que sólo tienen un interés superficial en el lesbianismo? Es seguro que ahora es popular "haberlo hecho" con una mujer.  Dudo que esas mujeres eventualmente se consideren a sí mismas lesbianas  contestó Ryan . Creo que para muchas de ellas es un rito de pasaje, como hacerse un tatuaje o un piercing. Sin embargo, a la larga eso podría ser bueno, podría quitar parte del estigma de ser les si más personas tienen alguna experiencia con el acto.  Supongo que podrías tener razón, ¿pero cómo crees que afectará a largo plazo a esas mujeres que solo están divirtiéndose?  persistió Jamie.  Lo estás haciendo sonar algo así como la Letra Escarlata Jamie  dijo frunciendo un poco el entrecejo . Para muchas mujeres, tener sexo es solo eso, sexo. No es un gran incidente psicológico para la mayoría de las mujeres si solo se están divirtiendo. Saben que solamente están experimentando. Pienso que las mujeres para las cuales es más difícil son las verdaderas lesbianas. Para muchas de ellas tener sexo con una mujer finalmente confirma sus sentimientos. Después tienen que enfrentarse a todas las repercusiones de ese descubrimiento. Y ahí es cuando este lugar entra en juego.  Creo que veo tu punto, pero es mucho para absorber. Es como visitar otra cultura. Lleva tiempo aclimatarse  razonó.  Tal vez un café ayude  sugirió Ryan con una sonrisa . Déjame comprarte uno. Jamie se sentó en un sofá de terciopelo rojo oscuro y aceptó dos grandes tazas de latté que le pasó Ryan. Esperó hasta que su amiga se sentó a una distancia apropiada y le devolvió una de las tazas.  Oh, esto es bueno. Me gusta el rociado de chocolate encima  dijo mientras lamía un bigote de espuma blanca de su labio superior . ¿Tienes tiempo para contarme la historia de tu sórdido pasado lésbico?  Bromeó recordándole a Ryan la promesa hecha anteriormente.  Solo tengo una hora  contestó mientras miraba su reloj , eso debería alcanzarnos para un año o dos si pasamos por alto las partes horripilantes  dijo cansinamente.

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 ¿En serio fue duro para ti, Ryan?  Preguntó mientras su expresión se volvía seria . Quiero decir, ahora pareces muy feliz con el hecho de ser les.  Sí, ahora estoy perfectamente contenta con ser quien soy, al menos sexualmente  dijo sonriendo . Pero fue realmente duro para mí. Quiero decir, supe desde temprana edad que era diferente en algo de las otras chicas. Pero no entendía en qué era diferente, solo sabía que había algo.  ¿Tuviste novios cuando eras más joven?  Preguntó Jamie gentilmente.  Nop, nunca. Ni citas, ni deslumbramientos... ¡nada! Y no creo que nunca los tenga a estas alturas contestó con una pequeña sonrisa. Jamie sonrió tímidamente a la par que evaluaba de arriba abajo la un tanto voluptuosa pero estilizada figura de Ryan. —No es mi intención apenarte pero, ¿ Cómo hiciste para impedir que los chicos te persiguieran? Eres bellísima, ¿lo sabes? —Gracias —, sonrió Ryan complacida. —Tuve suerte porque asistí a un Colegio de puras chicas, eso jugó a mi favor. No había chicos alrededor que hicieran obvio el hecho de que yo no estuviera interesada en ellos. Estaba inmersa en los deportes y las chicas con las que frecuentaba tampoco estaban locas por los chicos. Sí a eso añades que casi medía 1.78 casi al salir de octavo grado. Era una cabeza más alta que el resto de los chicos de midas cuando tenía 16 años más o menos. —Es decir, que realmente tu no tenías ningún interés en salir con chicos. —Exacto—dijo decididamente—, Me gustaban los chicos, pero más que nada como amigos. Pero besar a uno de ellos era algo realmente inimaginable para mí, pero yo no tenía ni idea de que pasaba conmigo. Digo, la mayoría de mis amigas parloteaban de los chicos que les gustaban y par Bachillerato ya era el tópico principal en todas las conversaciones de mis compañeras de clase. No fue hasta casi el final de mi tercer año que me di cuenta de lo que pasaba y todas las piezas encajaron. Jamie espero expectante a que Ryan continuara, pero el rostro de la joven se ensombreció perdiéndose su mirada en el fondo de su tarro, con una expresión triste oscureciendo su cara. —No tenemos que hablar de eso Ryan.—dije ella suavemente posando una mano sobre su brazo.

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Levanto la vista, en sus ojos había una nube tal de dolor que Jamie tuvo que obligarse para no abalanzarse sobre ella y abrazarla contra sí. —No hay problema Jamie—replicó con la voz estrangulada—, supe que era gay porque finalmente me di cuenta que estaba locamente enamorada de mi mejor amiga. —Torció los labios en una mueca antes de añadir—, sólo digamos que ella no correspondía mis sentimientos. Jamie deslizo su mano y apretó la de Ryan a la par que le miraba a los ojos —. Lo siento—dijo simplemente. Ryan curvó sus labios con una tímida sonrisa. —No sé porque, pero me produce un poco de pena decirte esto. —admitió y una expresión tímida —se que ya ha pasado mucho tiempo, pero aún me duele recordarlo. Esas jóvenes heridas no parecen sanar jamás. Cuando pienso en esa época me siento tan devastada como me sentí entonces—, admite con expresión triste. —Bien, fue su perdida por negarse a tener a una mujer como tú. —dijo Jamie sin siquiera darse cuenta de lo que estaba diciendo. Ryan levantó la cara con la sorpresa pintada en el rostro, pero rápido se repuso para regalarle a Jamie una enorme y deleitada sonrisa. —Fácil de decir para ti ahora, pero entonces era un verdadero desastre. —Permite dudarlo, no creo que fueras un desastre Ryan —asentó con seguridad. Pasaron los siguientes minutos con una conversación intrascendente. Ryan se incorporó y se saco la chamarra, acomodándola perfectamente aún lado suyo sobre el brazo del sofá. Jamie a duras penas controló el deseo de admirar descaradamente el estilizado cuerpo de Ryan, demarcado perfectamente por la ajustada tela de su camiseta de corte francés que se ajustaba a ella como segunda piel. Para su alivio Babs se acerco en ese momento. —Hey, irlandesa, ¿vas a participar este año en la carrera? —preguntó a la par que cabeceaba en dirección del enorme cartel que anunciaba la 5° Carrera Anual de California por el SIDA. —Sip, claro que lo haré—respondió inmediatamente—No te preocupes Babs, estaré molestándote para que me patrocines más pronto de lo que desearías. —Oh, Ryan, eso es grandioso. Cada año sigo la carrera por la cobertura que hacen los noticieros, pero nunca había conocido a alguien que participará en ella. —dijo Jamie entusiasmada.

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—Bueno, ahora ya la conoces—. Comento Ryan complacida—, y no te preocupes, no te azolaré por patrocinio a ti, —le pincho su mejilla juguetonamente. —No hay problema. Sería un honor para mí poder patrocinarte. —se apresuró a decir Jamie. —No se lo pongas tan fácil nena, —Babs le aconsejo—ella bien puede hacer que la planta de maíz produzca seda, haz que le cueste trabajo. Babs se fue y Jamie continuo haciéndole preguntas a Ryan sobre la carrera. —¿Cuántas veces has participado en la carrera, Ryan? —Cada año—respondió con una nota de orgullo en su voz—esta sería mi sexta ocasión. —Realmente es de admirar tu dedicación—se maravillo Jamie con ello— debe ser una experiencia algo aterradora. —No es tan mala si entrenas durante todo el año. Recorro la misma cantidad de kilómetros durante todo el año, así cuando lo hago no es tan pesado. Aunque hay un día de la carrera que es realmente pesado. Es un día de esos insufrible, casi no hay brisa y prácticamente todo de subida. Es cuando deseas pedir que la CAS te ahorre la pedaleada y te lleve. —¿CAS? —Si, la carrera esta completamente protegida. Hay camionetas que te ayudan en caso de que tú no puedas subir una cuesta. Hay personas que usan las CAS (camionetas de servicios auxiliares) para subir las más difíciles colinas. Además también hay quien puede lastimarse y no les queda otra opción. —explicó. —Me encantaría ir y poder verte en la carrera de este año. —asentó Jamie, sorprendiéndose a si misma por su atrevimiento. —Tu tendrías una mejor vista si en lugar de ver, tu participarás en ella.— la embromo. —Nunca podría hacer algo semejante—Jamie negó—Estoy muy fuera de forma. —Eso es lo que la mayoría de las personas cree. Pero esto no es una carrera. El punto es probarte a ti misma. Las personas con SIDA lo hace día a día por el mero hecho de sobrevivir. Esta es una gran forma de mostrarles tu apoyo.—explicó Ryan. 57

—¿Sabes? No conozco a nadie que tenga SIDA—dijo Jamie buscando en su cabeza desesperadamente para ver si de casualidad. —Tienes suerte—,dijo Ryan con un rictus de dolor en su rostro— Realmente la tienes. ***************** A las 8.30 en punto, Ryan se levanto, se estiró graciosamente y se volvió a poner la chaqueta de cuero. Le tendió la mano a Jamie mientras decía —No puedo llegar tarde al trabajo, debemos irnos ya. Hicieron el corto camino de vuelta en silencio lo cual fue bueno para Jamie dado que necesitaba de toda su concentración para disfrutar las sensaciones del viaje. Ella tuvo que admitir que había disfrutado de la experiencia aún más en el viaje de regreso. Ahora se sentía más cómoda que antes estando con Ryan. "Dios, es tan fácil hablar con ella" pensó "es como si nos conociéramos de toda la vida" Tan pronto como la moto se detuvo frente a la casa de Jamie, esta bajo de ella con un poco de ayuda de Ryan. El motor jamás se detuvo mientras Ryan le quitaba el casco a Jamie y lo aseguraba en su lugar. — La pase muy bien Jamie, Gracias por haber ido conmigo. —Realmente lo disfrute Ryan. Gracias por haber sido una excelente guía y por haberme dado mi primera clase en como conducir una motocicleta. —agregó con una sonrisa satisfecha. Ryan estiró la mano apretando suavemente su hombro. —Siempre estoy dispuesta a iniciar a una nueva adicta. —le sonrió de esa manera devastadoramente sexy. —Nos vemos mañana—, exclamó mientras arrancaba y se alejaba. Jamie estaba tan enfocada en ver a Ryan partir que no se dio cuenta que Jack la miraba desde la puerta principal. ************ Jamie echó a andar hacia la puerta cuando noto la presencia del Honda Accord de Jack aún estacionado en su entrada. "Oh, esto no es nada bueno." Apenas había puesto un pie en el porche al aire libre de la entrada cuando la puerta principal se abrió. —Hola—dijo Jack sin expresión alguna en el rostro que mostrara emoción alguna.

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—Hola para ti—, respondió Jamie lo más casual posible. Fijó una sonrisa en sus labios e hizo todo lo posible por adoptar una expresión lo más neutral si cabe. —Que agradable sorpresa—dijo a la par que se paro sobre la punta de los pies, rodeaba el cuello de Jack con sus brazos y le daba un beso. Ella noto alarmada que el no devolvió el beso y de hecho pareció rehusarlo echándose para atrás. Dio un paso atrás y coloco sus manos en el ancho pecho de este, alzó la vista y lo miró a los ojos preocupada. —¿Qué ocurre, cariño? —¿Dónde estuviste esta noche, Jamie? —preguntó el mirándola a los ojos. —Fui a hacer un trabajo para mi proyecto de clase, con Ryan como te había dicho.—contestó con un dejo defensivo en su voz—¿Por qué lo preguntas? El retrocedió, atravesó el recibidor. Empezó a subir las escaleras aparentemente rumbo a la habitación de Jamie. Ella se dio cuenta que el lucía bastante cansado y que su postura no indicaba en modo alguno su por lo regular actitud de seguridad en si mismo. Jamie lo siguieron subiendo las escaleras y le tomo la mano para llamar su atención, instándolo a detenerse. —¿Qué pasa? —En privado. —respondió el visiblemente agotado. Jamie empezó a sentir un pánico creciente a la par que su mente buscaba frenética una explicación para su visible enojo. En los dos años juntos ellos jamás habían tenido lo que los demás llaman pelea. Por supuesto que habían tenido sus desacuerdos, diferencias de opinión por mencionar algunas, pero siempre habían logrado ponerse de acuerdo en los más importante tópicos en su vida y ambos se mostraban de acuerdo en mantener ese equilibrio en su relación. Usualmente, cuando uno de los dos estaba molesto, ambos preferían alejarse por un tiempo para permitir calmarse antes de decir algo. Por lo regular, se dio cuenta Jamie, ella era quien cedía cuando había un potencial problema, pero esta noche no habría manera de evitarlo. Jack entró a la habitación seguido de cerca por Jamie. El cerró la puerta y se dirigió a donde estaba el equipo de sonido esteréo. Él miró los diferentes discos antes de elegir uno y ponerlo a un volumen más alto de lo que Jamie hubiera preferido. Luego se dirigió al sofá frente a la ventana. El se aplasto contra los cojines más que sentarse y hundió la cara entre sus manos. Lucía realmente cansado y frustrado y Jamie supo instintivamente que esta vez si que sería malo, muy malo todo.

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—Siento como si me hubieras mentido Jamie. —habló el por fin con voz triste y sus ojos azules luciendo confundidos. —¿Mentido? ¿A ti? Nunca lo he hecho Jack—dijo ella caminando hacia el sofá, arrodillándose frente a el. Ella trato de tomar sus manos pero el se aparto bruscamente. —¿Por qué no me hablaste de tu clase o acerca de esta... mujer?— demando taladrándola con los ojos. —¡Qué!¡QUÉ! —espetó ella en voz alta. —¿De que demonios estas hablando? ¿Cuál es el gran problema?—ahora era ella quien empezaba a enojarse por su actitud y su a todas luces desaprobación. —Estoy tomando una estúpida clase de psicología. ¿Desde cuando estas interesando en mis clases? ¿Te puedo aclarar que jamás, ni una sola vez me has preguntado que clases tomo en el semestre? —dijo de manera defensiva. —Jamie, esta no es una clase común y corriente que una chica normal tomaría. —explico él en tono pausado como si se lo estuviera explicando a un niño. —¿Por qué querría alguien como tú desperdiciar su tiempo aprendiendo acerca de "La experiencia lesbica"? Como un rayo, la luz se hizo en la mente de Jamie. Tomo una profunda inspiración de aire antes de hablar lentamente. ¿ Cómo es que sabes el nombre exacto de la clase, Jack? Ahora fue el turno de Jack de ponerse a la defensiva. —Jesús, Jamie. Llegas tarde a casa, en una motocicleta nada menos y con una marimacho y no le dijiste a nadie a donde ibas. Cassie no lo sabía, Mia tampoco. Estaba preocupada por ti—gritó. —Oh, Ya veo. ¿Tú estabas tan preocupado por mí porque estaba fuera de casa a las casi 9 PM de la noche, no es así? —le cuestionó cuidadosamente—por ello hiciste que... hurgar en mi mochila y en mi agenda? —Si Jamie, estaba preocupado por ti y busque entre tus cosas. Pero sólo para saber donde estabas. Cassie me dijo que esa mujer estaba coqueteando contigo. ¿Qué hubiera pasado si ella intentaba sobrepasarse y necesitaras mi ayuda? Jamie estaba anonadada, primero por su comportamiento y dos por sus suposiciones.

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—¡Tienes que estar bromeando! ¿Acaso crees que pasaría la noche con una persona que me fuera una amenaza para mí? ¿Tú crees que necesito tu protección para pasar el día? ¿Quién por todos los benditos cielos quién te crees que soy? No soy ninguna niña chiquita que necesita supervisión. ¿Qué tu crees que iba a pasar? ¿Pensabas que ella podía tirarme sobre su moto y secuestrarme? O acaso piensas que las lesbianas solo pueden violar mujeres heteros para tener sexo?. — realmente se estaba poniendo furiosa. —Estoy furiosa porque no solo hurgaste en mis cosas. Yo nunca te haría algo así a ti. ¿Me escuchas? — esto ultimo lo dijo a todo pulmón a la par que se puso de pie inclinándose sobre él. —Si, Jamie, todo Berkeley lo escucho. —dijo sarcástico—. Es obvio que este no es el lugar para discutir esto de manera racional. Te llamó mañana. —se volvió y echó a andar rumbo a la puerta pero Jamie estaba sobre el como una pantera peligrosa, apreso su brazo y lo hizo volverse abruptamente. —¡Cómo te atreves a empezar todo esto y ahora pretender irte como sí nada! —le gritó frustrada. El quitó la pequeña mano que lo retenía a la altura de su bíceps y gentilmente removió los dedos, uno por uno. —Te dije que te llamaría mañana.—dijo con firmeza, y se fue. Ella se quedó ahí en el centro de la habitación, jadeando por el mar de emociones que corrían por su mente. Sintió a su estomago revelarse por la mezcla de enojo, tristeza, dolor, traición y miedo. Se tiró en la cama y comenzó a llorar de una manera casi histérica. Permaneció así por largo rato hasta que el cansancio la venció, Finalmente, se quitó los zapatos, removió la chaqueta de cuero y se tiró en la cama donde se quedó dormida inmediatamente, cayendo en un profundo y exhausto sueño. ************ A la mañana siguiente Jamie esperó afuera del salón de clases hasta que la profesora entro. No quería tener que charlar con Ryan este día. En realidad no quería hablar con nadie más que Jack. Aún estaba terriblemente molesta por la pelea que tuvieran y no quería hablar con nadie de ello, especialmente no con Ryan. A pesar de que no conocía a Ryan muy bien, tenía el presentimiento de que su nueva amiga era bastante perceptiva, lo suficiente como para saber que algo andaba mal con ella. Por ello evitarla parecía la mejor idea.

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"Su actitud fue tan inusual en el, debo llegar al fondo de este asunto, pero casi tengo la certeza de que Cassie esta detrás de todo esto. Algo debió haberle dicho que lo puso al límite. El no es así, ni hace cosas de esta magnitud" Deseó haber ido directo a la habitación de Cassie y haberla confrontado en ese mismo momento. Pero Jamie tenía la tendencia a calmar su enojo antes y tener una discusión racional después y esta vez no fue la excepción. Tomó asiento y Ryan se volvió a verla y le sonrió, gesticulando un saludo con los labios. Jamie le devolvió el saludo con una expresión que esperaba fuera lo más cercana a lo normal que pudiera, pese a su agrio humor. Ryan vestía esta vez una camisa azul marino con crema tipo hawaiana y un par de pantalones desgastado de color Caqui. Jamie miró hacia abajo y la sandalias Teva que calzaba, esperó que no hubiera conducido su moto con ellas puestas. "Quizá su madre debería preocuparse más de esos detalles por ella, Jamie" se regaño a si misma. Linda tomó su lugar acostumbrado en la esquina del enorme escritorio de madera. —Hola Gente—saludo a todos con su desenfado de siempre —. Hoy discutiremos las actitudes sociales en torno a la identidad lesbica. —se lanzó a una fascinante disertación sobre el tema. Jamie prestó profunda atención, dividiendo su atención en dos vías. Aunque estaba prestando total atención a las palabras de Linda, también estaba aplicándolas al comportamiento de Jack la noche anterior. La disertación fue bastante animada y la mayor parte de la clase participó de ella. La hora se fue mucho más rápida de esa manera aunque ella seguía con su mente llena de preguntas sin respuesta que ella simplemente no podía alejar de su mente, pese a que ya había terminado la clase. Sentada en su escritorio perdida en sus pensamientos, sintió y luego vio a Ryan inclinarse cerca de ella, para que pudieran estar al mismo nivel de ojos. —Hey, luces un poco desanimada este día. —comentó Ryan cuidadosamente, sus ojos azules llenos de preocupación.—¿Estas bien? Ella respiró profundamente y trató de responder pero no encontró las palabras para expresar como se sentía. Su cabeza aun estaba inclinada ocasionando que el cabello le cayera sobre los ojos, con un gestó abrumadoramente tierno Ryan estiró la mano y se los retiro de la cara para revelarle unos atormentados ojos verdes. —Por supuesto.—mintió Jamie débilmente— Estoy bien. —entonces, casi como pensando en voz alta preguntó. —¿tienes algunos minutos para hablar? Ryan le echo una mirada a su reloj—. Tengo una hora a tu entera disposición—dijo con una sonrisa cálida y le tendió la mano, halando a la atribulada joven para ponerla de pie.

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—Algo paso anoche que me esta molestando realmente—Jamie dijo luego de pensarlo un momento, mirando de reojo a Ryan. —¿Fue algo que yo hice? —preguntó Ryan consternada. —Oh, no, en lo absoluto. La pase muy bien contigo. —Jamie admitió con una tímida sonrisa—. Fue después de que me dejaras en casa que todo se fue al demonio. Ryan aspiro hondo dejándolo salir lentamente—Vamos por Bancroft por algo de tomar. Siempre pienso mejor con un poco de jugo en el organismo. —Claro—dijo de inmediato—¿Milano? pequeño café en el edificio.

—aventuró,

nombrando

un

—Perfecto. —Ryan aceptó. Ambas caminaron en relativo silencio. Ryan de tanto en tanto miraba de reojo a Jamie, notando que su amiga se veía bastante atribulada por su problema. "Espero que no quiera un consejo de pareja" pensó Ryan preocupada "Estará totalmente fuera de mi área. Para ser más explicita, es completamente fuera de mi área de experiencia dar consejo alguno en lo que a relacione se refiere" pensó con cierto sarcasmo. Cuando llegaron al restaurante Ryan se tomó unos segundos para estudiar a los demás parroquianos. "hmmm, así que aquí es donde las lesbianas suelen venir. Creo que deberé agradecerle a Jamie por el dato." Pero luego de un vistazo de reojo a la atribulada mujer, decidió que ese no era el momento. "bueno, quizá en otro momento, no necesita saber hoy mismo que estoy chequeando a las nenas." Ryan busco en su bolsillo y saco un poco de dinero suelto —yo invitó, ¿que deseas? —hum, cualquier clase de Soda, no importa mucho realmente— respondía distraída Jamie. Ryan asintió y se marchó a pedir sus bebidas, no sin antes echarle una última mirada a l rostro de Jamie. "No parece ella hoy día. Creo que necesita un poco de jugo. Le vendrá mejor un poco de energía en lugar de calorías vacías." Pensó inteligentemente. Escogió dos botellas de jugo de arándano y dos más pequeñas de jugo de manzana y las colocó sobre la mesa. Jamie levantó la vista sorprendida, mirándolo con ojos interrogantes.

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—Me pareció que te vendría un poco de energía—se encogió de hombros. Jamie se sintió encantada por la atención del gesto de Ryan y sin siquiera pararse a pensar lo que hacía, busco la mano de Ryan y se la apretó sonriéndole agradecida. —Gracias, por preocuparte—dijo llanamente. Ryan se vio ligeramente apenada por el gesto, pero devolvió la sonrisa juguetonamente—Bien, ¿qué es lo que pasa? —preguntó finalmente, mientras abría las botellas. —Estuve meditando sobre la disertación de esta mañana—dijo Jamie pensativa—ya sabes, sobre homofobia y heterosexismo. —Ryan asintió y ella continuó —Creo que tuve una muestra de ambas anoche. —¿Qué paso?—preguntó Ryan genuinamente interesada, pero también un poco preocupada de que le atañera a ella. —Parece ser que mis compañeras de casa están demasiado preocupadas por el hecho de que este tomando esta clase.—dijo Jamie finalmente, no pensaba decirle a Ryan la historia completa, no quería herir los sentimientos de su amiga al decirle de que Jack se había referido a ella como "esa marimacho" Además no deseaba revelarle nada de sus asuntos personales entre Jack y ella. Así que le dio rodeos al asunto cuidadosamente, pero sin por ello dejar fuera la posibilidad de un posible consejo. Ella continuó—una de mis compañeras de casa aparentemente le dijo a mi novio algo sobre esta clase y el se puso histérico porque n o le dije nada acerca e ella. Lo que realmente me confunde es porque el tuvo tal reacción tan visceral por el simple hecho de tomar una tonta clase. —¿También le molesto el hecho de que salieras conmigo?—preguntó Ryan suavemente, mirando la mesa. Jamie no quería entrar en ese terreno, pero no se sentía bien mintiéndole a Ryan—. Humm, supongo que en parte—admitió finalmente —, pero creo que el problema principal fue que mi compañera de casa le metió ideas sospechosas. Creo que lo que me tomó tan de sorpresa, fue que el actuará de manera tan rara. Digo, el tópico de la clase y tú—fue el turno de Jamie de mirar la mesa. Sintió la mano confortante de Ryan sobre la suya. —Eso es exactamente de lo que Linda estaba hablando el día de hoy— dijo gravemente, sus ojos azules buscaron los verdes —muchas 64

personas, tienen una reacción de rechazó casi física hacia las personas homosexuales y todo lo concerniente a ellos. No puedo decir que lo entiendo del todo, pero lo he visto muy seguido en mi vida—admitió tristemente—Esas reacciones me han causado mucho dolor a lo largo de los años, Jamie. Y me apena mucho que tú hayas tenido que sufrir dicha experiencia. Yo sólo espero que esto no afecte nuestra amistad. Me caes muy bien—dijo tímidamente antes de que sus ojos se volvieran a fijar en el piso. —Oh, no Ryan. Me caes muy bien tu también—contundente—eso es algo a lo que se tienen que acostumbrar. Sólo deseo entender esto mejor, para poder ayudarlos a que ellos lo comprendan y acepten. Ryan la miró reflexiva, antes de torcer sus labios en una mueca pensativa.—¿Puedo hacerte una pregunta personal?—inquirió. Jamie se movió incomoda en su asiento, mientras trataba de adivinar que era lo que su nueva amiga deseaba saber, pero replico: —Seguro, ¿qué deseas saber? —¿Por qué no le dijiste a tu novio que tomarías esta clase? Cuatro excusas acudieron inmediatamente a su mente: No habían tenido tiempo de discutir su horario de ese semestre; Jack siempre estaba muy ocupado como para que ella lo molestara con detalles insignificantes; Ella pensaba decírselo tan pronto tuvieran un minuto libre. Pero cuando miró a los ojos a Ryan, supo que debía ser completamente honesta con ella. Y al abrir su corazón a si misma se dio cuenta no que había sido honesta consigo misma, tampoco. Se responder se sorprendió a si misma con su respuesta. —Creo que pensé que no le gustaría y temí que el me hiciera desistir de tomarla o hacerme sentir mal por ello. Ryan no dijo nada, simplemente meneó la cabeza como si ella ya hubiera esperado dicha respuesta. Jamie se preguntó que pasaba detrás de esos ojos azules, pero Ryan no dejó entrever nada ese día. Palmeó el hombro de Jamie diciéndole—He leído algunos libros muy buenos sobre homofobia y heterosexismo. Llámame a mi casa esta tarde y te daré los títulos. Estaré en casa a las tres de la tarde y no me iré al trabajo hasta las cinco. Y hablando de tiempo, tengo laboratorio de Biología en 5 minutos—dijo mientras se levantaba y sorbía lo último de su jugo de arándano. Miró el jugo de Jamie sin tocar mientras levantaba su enorme mochila y se la echaba al hombro. —Adelante—,dijo generosamente—tu eres una especie de pozo sin fondo, ¿no es así?—le embromó.

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—Mi padre siempre me dice que tengo dos piernas sin fondo—ella alegremente admitió. —Ya vete, te llamó al rato—Jamie le regalo una sonrisa más relajada mientras Ryan salía corriendo velozmente. ******************* El teléfono sonó en una blanca y ordenada casa en Noe Valley. Fue contestado al segundo timbrazo, respondiendo una profunda y entonada voz masculina. —¿Hola?—respondió la voz fuerte. —Hola, Soy Jamie Evans ¿Está Ryan en casa? —Un minuto, déjame checar—ofreció educadamente. —¡RYAN, TELÉFONO!—gritó. Ryan subió trotando por las escaleras desde su habitación en el sótano, mirando a su hermano—. Gracias, Conor. Muy culto de tu parte. Todos esos años de buenos modales y la escuela realmente se han visto reflejados. ¿Sabes quién es? —He de suponer que la chica du jour* —replicó con acento francés. —Oh, eso es muy aclaratorio—dijo Ryan antes de hacerle señas para que desapareciera. Se dieron pelearon por el teléfono antes de que Conor por fin le entregara el auricular. —Hola—dijo con firmeza al teléfono. —Jesús, ¿Qué estaba pasando ahí?—preguntó Jamie curiosa—Por un momento sonó como si el teléfono fuera arrancado de la pared. —Bueno, en realidad eso ha pasado más de una vez—Ryan recordó— Pero en realidad ese era mi encantador hermano mayor, tratando de ganarse un poco de atención—estableció mirando al hermano en cuestión. —No sabía que tenías un hermano—comentó Jamie. —En realidad, aún vivo en casa.—replicó Ryan—aunque a veces lo me arrepiento de ello—a la par que le enseñaba la lengua a su hermano, que se reía malicioso.

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—No sé porque, pero no pareces del tipo de chica que aún viva en casa. —dijo Jamie sorprendida—bueno, supongo que se debe a que pareces tan independiente. —No, eso no es para nada lo que soy—replicó de inmediato—de hecho, soy muy apegada a mi familia—se empezó a reír como niña chiquita cuando su hermano se colocó detrás de ella y empezó a hacerle cosquillas alrededor de la cintura.—¡Detente ya!—chilló entre carcajadas a la par que Jamie se soltaba a reír por sus risas de adolescente. —Suena algo salvaje por ahí—dijo finalmente mientras Ryan seguía riendo. —Siempre es así—aceptó Ryan tratando de recuperar sus respiración— oh, ya tengo esos títulos para ti—busco en la bolsa de su pantalón por un pedazo de papel. —Grandioso—dijo Jamie—estoy lista. Conversaron por unos minutos antes de que Ryan se excusara para alistarse para su trabajo. Se alejaba ya rumbo a su cuarto cuando su hermano habló desde el sofá donde estaba tirado. — ¿Es la entrada del día, Ryan? —No, Conor—explicó pacientemente—en realidad es una chica del campus. En de mi clase de psicología y es hetero.—añadió mirándolo con fingida alarma. —No por mucho, hermanita, no por mucho tiempo—profetizo entre risas. * Du juour, fránces que significa del día, es decir, " la chica en turno"

NT

************ Después de su conversación con Ryan, Jamie brincó a su auto y manejó hacia la librería que habían visitado la noche anterior. Sabía que la tienda definitivamente tendría los títulos que Ryan le había dicho y supuso que Barnes & Noble no. Después de comprar los libros volvió a su Porsche y comenzó el largo viaje hacia Palo Alto. Jack llegaría alrededor de las 7 y como imaginaba que el viaje podría llevarle hasta 2 horas, sintió la necesidad de enfrentarse al inusualmente pesado tránsito para estar allí cuando él llegara. Para su gran sorpresa, el viaje llevó meramente una hora, así que ya estaba en Palo Alto un poco después de las 6 p.m.. Tenía una llave del 67

apartamento, pero después de la pelea era reticente a aparecerse sin su permiso. En su lugar fue a su cafetería favorita, justo calle abajo de lo de Jack. Se acomodó en una mesa con una humeante taza de latté y comenzó a examinar sus compras. Quedó inmediatamente absorbida por "Amar a alguien gay". El tiempo voló mientras ella estaba concentrada en el libro. Parecía que sólo habían pasado unos pocos minutos pero echó un vistazo a su reloj y vio que ya eran las 7 p.m.. Tomó el celular y marcó su número. Jack contestó al tercer timbre.  Hola  dijo tan neutralmente como le era posible.  Jamie  dijo él con un claro tono de alivio en su voz . Acabo de llamar a tu casa, pero nadie sabía dónde estabas.  Estoy calle abajo, cariño  le confió cálidamente . Si quieres verme puedo estar allí en 5 minutos.  Por supuesto que quiero verte  dijo fervientemente . No pude dejar de pensar en ti en todo el día.  Bueno, voy en seguida  agregó, con alivio inundando su voz. Para cuando había puesto los libros comprados en el bolso y comenzado a salir de la tienda, pudo ver la larga forma de Jack trotando por la calle hacia ella. Eso es mejor que una disculpa, pensó mientras sonreía ampliamente a la forma que se acercaba. Caminó solo uno o dos pasos antes de que él estuviera sobre ella. La levantó en el aire sin esfuerzo rodeando su pequeña cintura con sus brazos. Él anidó su cabeza entre su hombro y su cuello, apretándola tan fuerte que casi no dejó aire en sus pulmones. Ella se inclinó un poco hacia atrás para mirarlo mientras él articulaba con los ojos cerrados:  Lo siento tanto, Jamie. Me comporté como un completo idiota y espero que puedas perdonarme. Ella respondió con un tierno beso en sus suaves labios. Ese beso fue seguido por otros, levemente menos tiernos pero con un poco más de emoción. Cuando él volvió a dejarla sobre sus pies, tomó sus mejillas en sus grandes manos. La acercó hacia él para una serie de besos vertiginosos que la dejaron boqueando.  Vamónos  dijo ella con voz áspera mientras tomaba su mano y lo conducía calle abajo. La emoción acumulada de las pasadas 24 horas comenzó a latir en sus venas mientras cubrían la corta distancia. Cuando entraron al 68

apartamento ella lo aferró de la camisa y lo empujó rudamente contra la pared. Él jadeó sorprendido frente a esa muestra de agresión totalmente inesperada de su normalmente recatada amante. Ella atacó su boca y lo besó concienzudamente, hasta que sintió que sus rodillas comenzaban a ceder. Se deslizaron juntos por la pared mientras ella luchaba frenéticamente para desabrochar su cinturón. Él se arrancó su camiseta mientras ella se inclinaba para concentrarse en su tarea. Cuando finalmente aflojó su cinturón y desprendió el cierre, aferró sus pantalones y shorts con sus pequeñas manos y jaló de ellos con fuerza, bajándolos por sus piernas tan lejos como su posición lo permitía. Él estaba sentado con su espalda contra la pared y los pantalones alrededor de sus pantorrillas mientras Jamie montaba sus muslos. Tomó por el borde la camisa de golf de ella y la quitó deslizándola por sus brazos obedientemente extendidos. Expertamente quitó su brassiere cuando ella arrojó sus brazos alrededor de su cuello para otro asalto de besos ardientes. La única barrera que quedaba eran sus jeans, y Jack no podía tolerar ese obstáculo para acceder a su piel por otro segundo. La tomó por la cintura e hizo que ambos quedaran tumbados de costado. Sus hábiles manos abrieron el cierre con agonizante lentitud, escuchando el clic, clic, clic del metal que cedía. Ambos jadearon frente al sonido y la promesa que yacía más adelante. Jamie entonces empujó sus jeans y panties fuera del camino. Ella aprovechó la oportunidad que proveía la distracción momentánea y lo giró sobre su espalda sobre el piso de madera dura. Volvió a montarlo mientras tomaba sus manos y las ubicaba firmemente sobre sus senos. Usando sus propias manos para guiarlo, apretó rudamente sus manos contra sí misma, comenzando a frotarlas contra sus excitados pechos con un descaro que Jack nunca antes le había visto mostrar. Dejó caer su cabeza hacia la de él y comenzó a asaltar sus labios. Su lengua penetró su boca mientras dejaba escapar un fiero, anímalistico gemido. Las manos de él nunca dejaron de apresar y apretar sus ahora delicados senos. Ella se deslizó un poco hacia atrás sobre su falda mientras él alzaba sus rodillas. Se empaló en su miembro dolorido y lo cabalgó por unos pocos momentos antes de gritar su éxtasis. Él la siguió segundos después cuando ella colapsaba sobre su pecho. Sus cuerpos empapados de sudor yacían juntos, brazos, piernas, jeans enredados.  ¿Esto significa que estoy perdonado?  preguntó finalmente desde su lánguido estupor con una pálida sonrisa. ************ 69

Pasaron el resto del fin de semana como de costumbre. Jamie se puso al día en la mayoría de sus lecturas para la semana y completó su corto trabajo sobre la visita a la librería. Se sentaron juntos en la pequeña y soleada sala, concentrados en sus estudios. Al llegar la noche del sábado, Jamie se había puesto al corriente de todas sus clases mientras Jack recién había empezado a hacer mella en las suyas. Pasada la tarde ella comenzó a preparar la cena luego de un rápido viaje a la tienda de miscelánea. Había decidido preparar la comida favorita de Jack, enchiladas de pollo, como una pequeña ofrenda de paz. Después de su ataque de pasión al atardecer de ayer su relación parecía haber vuelto a lo normal. No discutieron absolutamente nada sobre la pelea, y para ella era mejor así. Ambos pensaron que el estallido fue una ocurrencia que no se repetiría y ninguno vio la necesidad de volver a sacar el tema. Eso era algo que ambos apreciaban acerca de su relación. Ninguno de ellos necesitaba o quería mucho drama para mantenerse entretenidos. Pero incluso aunque no era una reina del drama, Jamie tenía que admitir que nunca había sentido tanta lujuria por Jack como ayer. A lo mejor una pelea de vez en cuando es una buena idea, pensó. ************ Después de la cena Jamie miró una película que había alquilado cuando salió más temprano a hacer el mandado. Estaban juntos en el sofá, él sentado, ella tendida sobre un lado con la cabeza apoyada sobre una almohada en la otra punta del sofá, y sus piernas descansando sobre la falda de él. Él tenía el libro de texto apoyado sobre sus muslos, pero elevado por las piernas de ella. Alrededor de la media noche Jack le sacudió el brazo gentilmente para despertarla:  Vamos bella durmiente, es hora de ir a la cama.  La ayudó a sentare, pero ella sólo permaneció en esa posición por un momento antes de colapsar contra su pecho.  Demasiado cansada  masculló somnolientamente. Él se giró un poco y le pasó uno de sus brazos por debajo de las rodillas mientras con el otro sostenía protectiva mente su espalda. Se levantó con ella en sus brazos y ella se acurrucó en su abrazo.  Mi héroe  canturreó suavemente. Cuando alcanzaron el dormitorio Jack la colocó en el borde de la cama. Se inclinó para quitarle los zapatos al tiempo que ella caía sobre la cama en un amasijo exhausto. Eventualmente él le quitó el resto de la ropa sin siquiera un poco de ayuda por parte de Jamie. Sonrió al verla acostada desnuda, con las piernas colgando del costado de la cama y los brazos 70

extendidos hacia atrás de su cabeza, exactamente como habían quedado cuando él le quitó la camisa. Él se quitó las ropas, tomó la camiseta que acababa de sacarse y se la puso a ella por la cabeza. Con esfuerzo, consiguió pasar sus brazos por la prenda y moverla a una posición más confortable. Después se deslizó un par de pantalones de pijama de algodón y se le unió. Él nunca había conocido a nadie que se durmiera tan profunda o completamente. Era un rasgo que encontraba innegablemente simpático, incluso cuando le impedía hacerle el amor. La abrazó, besando su cara y cabeza, y acomodándola después contra su lado mientras ambos caían en un profundo sueño. *********** Parte 2 *********** Jamie empezó a despertarse justo cuando comenzaba a amanecer. Su primera sensación fue una lánguida y tierna caricia vagabundeando arriba y abajo por sus piernas desnudas. Las manos se movieron al frente y empezaron una danza lenta y provocativa sobre sus muslos crispados. Lentamente comenzó a ganar alguna semblanza de conciencia. Empezó a responder al toque deslizándose gentilmente contra él. Era claro que no estaba totalmente despierta, pero que tampoco estaba dormida. La caricia remontó por su cuerpo para masajear tiernamente su estómago, lados, pechos y brazos. Su camiseta desapareció y el toque ahora abarcaba la totalidad de su cuerpo desnudo. Jack todavía yacía de costado detrás de ella. Ella comenzó a mover sus caderas al ritmo de sus caricias. Cuando arqueó su espalda sensualmente contra él, él la dio vuelta de modo de yacer cara a cara. Él comenzó a besar lenta y provocativamente, cada parte de su cuerpo que podía alcanzar. Luego de lo que pareció una eternidad, ella comenzó a gemir suavemente y a mover sus caderas, necesitando su inmediata atención. En ese punto él respondió rápidamente, deslizándose dentro de ella mientras ella dejaba escapar un pequeño jadeo. Se movieron juntos en perfecta coordinación y ella se sorprendió gratamente al encontrarse nuevamente gritando su éxtasis, unos minutos después. Jack la mimó y le dijo palabras de amor al oído por unos tiernos momentos. El sentimiento de calidez y contento se apoderó de ella nuevamente, y volvió a caer en un sueño saciado. A las 10 a.m. Jamie se forzó a abrir los ojos y mirar al reloj de la mesa de luz. Guau, tuve el sueño más extraño pensó. Sin embargo, luego de una 71

rápida inspección física, se dio cuenta de que no había estado soñando. Dios, ¡dos veces en dos días! ¿Qué se le ha metido adentro? Hablando de eso, ¿qué se me ha metido a mí? Sea lo que sea espero que permanezca por aquí, rió para sí misma. ************ Cuando regresó a Berkeley, Jamie se sentía mucho mejor acerca de su relación con Jack. El lunes por la mañana todavía estaba de buen ánimo durante la clase de psicología y recibió una buena cantidad de bromas de Ryan cuando la clase terminó. ¿Puedo asumir que tú y tu novio resolvieron sus problemas? Preguntó con un centelleo en sus claros ojos azules. Jamie sonrió de manera satisfecha y contestó: Definitivamente hicimos las paces. Sin embargo no estoy segura de que hayamos resuelto algo. Ese comportamiento fue tan fuera de carácter para Jack que simplemente voy a asumir que estuvo momentáneamente poseído. Ey, tengo mi habitual hora libre, ¿puedo interesarte en otra botella de jugo… o tres? Sí contestó Jamie, eso sería agradable. Mientras caminaban a través del campus, Ryan se sintió complacida de notar que Jamie nuevamente charlaba sin cesar en su estilo usual. Jamie fue la primera en meter la mano en su mochila y ofrecer pagar las bebidas, así que Ryan accedió y escogió una mesa, mientras miraba a Jamie esforzarse en llevar las cuatro botellas. No voy a pretender siquiera que dos de estas son para mi bromeó. En realidad, yo podría beber las cuatro, así que mejor ten cuidado replicó Ryan moviendo una ceja de arriba abajo. ¿Cómo consumes todas esas calorías y te mantienes tan delgada? Preguntó Jamie sacudiendo la cabeza. Bueno dijo Ryan pensativamente, soy realmente activa, y con todo lo que sudo en mi trabajo, me encuentro con que puedo comer todo lo que quiera. ¿En qué demonios TRABAJAS? Dijo finalmente Jamie en forma abrupta. 72

Ryan pareció ligeramente confundida al contestar: Soy entrenadora personal. Te lo dije. Jamie comenzó a reír tan fuerte que las lágrimas empezaron a correr por su cara. Se aferró a los lados de su cuerpo mientras comenzaba a mecerse hacia delante y atrás en la silla. Uy, Jamie, me he encontrado con muchas reacciones, pero nunca con esta dijo Ryan confundida. No Ryan, no me río de tu trabajo explicó. No me habías dicho lo que hacías, y yo dejé correr mi fértil imaginación. Te imaginaba como una especie de prostituta lesbiana muy bien pagada. Frente a eso, Ryan echó su cabeza hacia atrás y rugió de risa. Después de algunos momentos, secó las lágrimas de sus ojos y frunció levemente el entrecejo a Jamie: hey, acabo de darme cuenta que eso puede haber sido un insulto dijo lentamente. ¿Estás diciendo que parezco una prostituta? ¡No! ¡Por supuesto que no! Gritó Jamie. Pero no podía figurarme por qué otro motivo tendrías que cronometrar a tus clientes por una hora, tener potencialmente dos al mismo tiempo y poder tomar siestas entre ellos. Y seamos honestas Ryan, eres hermosa y puedo ver a las mujeres pagando por el placer de tu compañía. Mmm… dijo como si contemplara cambiar de empleo. Me pregunto cuántas mujeres comparten tu punto de vista. Naaa, odiaría mezclar negocios con placer decidió finalmente con una amplia sonrisa. ************ Cayeron en una rutina de pasar charlando la hora después de clase y antes del laboratorio de biología de Ryan. En unas pocas semanas el hábito estaba tan arraigado que ni siquiera necesitaban preguntárselo antes de comenzar automáticamente la corta caminata hacia Bancroft Hall. Jamie había indagado una o dos veces sobre la participación de Ryan en la carrera del SIDA (AIDS ride), preguntando cómo iba su entrenamiento. Una clara y vivificante mañana de Septiembre, después de otra de esas preguntas, Ryan la miró seriamente y dijo: Sabes Jamie, si tienes un mínimo de interés podría prepararte para la carrera.

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Jamie se sintió desconcertada frente a la mera sugerencia de que ella podría lograr esa misión monumental y rápidamente comenzó a poner reparos. Ryan, ni siquiera tengo una bicicleta. No he montado en absoluto desde la escuela elemental, e incluso en ese entonces no lo hacía seriamente. Lo más energético que hago es jugar golf, y como siempre digo, si puedes fumar al hacerlo, no es un deporte. Todos los que corren dudan de su habilidad, Jamie. En la primera corrida había gente con todos los tipos de discapacidad física o emocional en los que puedas pensar. El grupo se ha vuelto más diverso cada año desde entonces. Hay gente de 140 kilos. Hay personas a quienes les falta algún miembro. Hay gente con SIDA. El año pasado había dos personas que nunca habían andado en bicicleta hasta que comenzaron a entrenar. Por como se te ve la ojeó de arriba abajo cuidadosamente no tienes ninguna de las excusas arriba mencionadas. Bueno, supongo que tienes razón. Realmente no tengo una buena excusa. ¿En serio piensas que podrías prepararme para hacerlo? Es que parece una tarea tan gigantesca. Realmente estoy fuera de forma, Ryan. No sé si será posible. Ay, ¿no podrías poner más excusas? Bromeó Ryan con un brillo juguetón en sus ojos. Tengo bastante confianza en que puedo prepararte si quieres intentarlo. He entrenado gente para ultra maratones y triatlones y los principios son los mismos. Comienza despacio y ve aumentando. No digo que sea fácil porque no lo es. Pero para mí es una de las cosas más gratificantes que hago aseveró Ryan firmemente. Perdí a mi querido primo Michael hace diez años por el SIDA. Era uno de los hombres más dulces que he conocido y sólo tenía 27 años cuando murió. Cualquier cosa, por más pequeña que sea, que pueda hacer para evitar que otra familia pase por ese dolor vale cualquier cantidad de sacrificio para mí dijo sobriamente. Jamie permaneció sentada en pensativo silencio por unos momentos: Bueno, si estás dispuesta a asumir responsabilidad por una causa perdida como yo, estoy dispuesta a intentarlo. ¿Dónde empezamos? Ryan resplandeció con una sonrisa que Jamie se sintió forzada a retornar. Supongo que lo primero es conseguirte una bici, asumiendo que no tengas una. ¿Puedes gastar dinero en una bici en este momento?

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Sí, puedo arreglármelas dijo fácilmente. ¿Cuándo estás libre para ir de compras? ¿Qué tal mañana? sugirió Jamie. Mejor lo hacemos antes de que pierda el coraje. Trato hecho. Mañana estoy libre desde las 10 a la 1 p.m. Normalmente estudio a esa hora pero para variar estoy increíblemente al día. ¿Te viene bien? Perfecto concordó Jamie. ************ Como habían acordado, Jamie recogió a Ryan a las 10 a.m. y se dirigieron a su tienda de bicicletas preferida en Oakland. Hace mucho tiempo que vengo acá le dijo Ryan. Estos tipos realmente conocen su oficio y no tratan de venderte cosas que no necesitas. Entraron a la tienda para encontrarse con una ruidosa bienvenida de parte del hombre canoso que estaba detrás del mostrador: Hola Ryan, hacía tiempo que no te veía dijo de buen humor. Eso es sólo porque haces tan buenos trabajos en mis bicis que nunca tengo que regresar. Es tu propia culpa, Bill bromeó. Ryan hizo las presentaciones mientras pasaban alrededor del mostrador: Bill, ésta es mi amiga Jamie. La convencí de correr conmigo este año en la carrera del SIDA. Pero no tiene una bici, así que tendrás que equiparla. Excelente Jamie dijo con entusiasmo. Con Ryan guiándole lo harás bien. Ella ha hecho que algunos personajes bastante desahuciados pasaran exitosamente esta experiencia. Así que… ¿qué tienes en mente? No sé nada sobre bicicletas. Ustedes dos son los expertos. ¿Qué sugieren? dijo mirado a Ryan. Una bicicleta de carretera sería lo mejor para la carrera dijo Ryan pensativamente. Lo único malo es que no puedes sacarla para nada de

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la carretera. Pero te dejará subir los cerros más fáciles y va mucho más rápido que una bicicleta de montaña. El precio es un gran factor, Jamie explicó Bill. Puedo hacerte una bicicleta de carrera por $1000 pero sentirás cada kilo de peso durante ese largo recorrido. Al otro lado del espectro, puedo hacerte una bicicleta que se sentirá como si estuvieras montando en aire… pero eso costará mucho dinero. Pienso que voy a necesitar toda la ayuda que pueda tener. Prefiero gastar un poco más para asegurarme de que puedo hacerlo razonó ¿Qué sugerirías si el dinero no fuera un factor? Los ojos de Ryan casi se salen de sus órbitas, pero Bill contestó entusiasmado: ¿Si no fuera un factor en absoluto? Ryan recuperó su juicio e interrumpió: Jamie, ¿estás segura de que quieres decir eso? Las bicis pueden aumentar muy rápidamente. Quiero decir, Bill no se aprovechará de ti, pero puede trabajar con el presupuesto que tengas, sea cual sea. Bueno razonó Jamie, ¿cuál es la diferencia entre una bicicleta de precio moderado y la mejor de todas? Hay muchos factores que están influenciados por el precio admitió él. Los componentes de mayor calidad son mucho más suaves y más responsivos. Pero el mayor factor es el peso. Puedes ahorrar unos 3.5 kilos de peso si utilizas componentes de la mejor calidad respondió Bill. La bicicleta de mayor precio tendría componentes mucho más livianos. Ahorrarías 1.5 kilos solo en las ruedas si yo utilizara llantas de la mejor calidad. Ahora, 3.5 kilos no parece mucho, pero créeme, lo notarías… especialmente en un recorrido de 800 kilómetros. ¡800 KILOMETROS! exclamó Jamie. Yo he manejado hasta L.A. y son sólo 600 kilómetros. ¿Qué pasa, Ryan? Oh, ¿no mencioné que la ruta no es realmente directa? Contestó Ryan casualmente mientras su atención parecía estar localizada en un nuevo asiento de bicicleta. Jamie tenía sus manos sobre sus caderas enojadamente a Ryan con sus ojos estrechados.

y

estaba

mirando

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Lentamente levantó la cabeza y miró a su amiga con una expresión ligeramente consternada: Vamos Jamie. ¿En serio piensas que 600 kilómetros sería fácil? La diferencia es bastante pequeña a lo largo de 7 días. Bueno, supongo que eso es cierto accedió, aplacada un poco. ¿Qué crees que debería hacer Ryan? Si yo pudiera gastar como para bajar 3.5 kilos el peso de mi bici, sería la primera en la fila para hacerlo dijo Ryan sin dudar. Pero no es algo que necesites hacer si no puedes costearlo confortablemente. Puedo costearlo, y realmente quiero hacer de esta una experiencia tan disfrutable como sea posible contestó Jamie. Parece que este es tu día de suerte Bill; muéstranos algunos cuadros. Lindos exigió Jamie con un centelleo en los ojos, mientras sonreía ampliamente a Ryan. Lindos acordó Ryan lúgubremente. ************ Dejaron la tienda de bicicletas un poco antes del mediodía. Estoy muerta de hambre gimió Ryan teatralmente, aferrando su estómago. Nunca vi a nadie que le llevara más tiempo tomar decisiones acerca de algo. Quería asegurarme que obtendría lo que quería se defendió Jamie. Tú eres la que me convenció de que Bill me hiciera la bici en lugar de comprar un modelo común. Te habría llevado a Target de haber sabido que te llevaría tanto dijo con una sonrisa provocativa. OK bebota, te compraré el almuerzo. Y conozco el lugar justo dijo con una guiñada caminando hacia el Porsche y manejando la corta distancia hacia “Luca Deli” en Oakland. Oh, guau dijo Ryan con entusiasmo. No sabía que había uno de estos en East Bay. Yo voy a la tienda principal en la Marina todo el

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tiempo. Absolutamente adoro este lugar sus claros ojos azules se encendieron mientras lamía sus labios en anticipación de la comida. Realmente eres fácil de complacer se maravilló Jamie. Mientras esperaban en fila frente al mostrador reflexionó que una de las cualidades más atractivas de Ryan era la alegría que experimentaba con las pequeñas cosas que la vida ofrecía. Tenía una exuberancia indefensa, como la de una niña que era realmente infecciosa, y Jamie se maravilló de que nunca se había sentido más viva que cuando estaba con su nueva amiga. Al mirar a Ryan observar cuidadosamente el menú rió para sí misma. Ryan leyó cada palabra y cambió de opinión al menos 6 veces mientras esperaban para ordenar. Es casi nuestro turno Ryan. ¿Eres capaz de mantener tu decisión? Estás hablando del punto más alto de mi día Jamie explicó pacientemente. El almuerzo es mi comida preferida. Y como comer es mi actividad favorita, el almuerzo no es asunto de risa. Mientras Ryan hablaba Jamie comenzó a examinar en su billetera. Sólo tengo $47 encima. ¿Crees que alcanzará? Preguntó inocentemente. Seré suave contigo porque eres nueva en esto dijo Ryan arrastrando las palabras. Pero la próxima vez no estés tan poco preparada. Un viaje al cajero automático es siempre una buena idea antes de ofrecerte a comprarme el almuerzo. Después de ordenar su comida encontraron una mesa afuera. El tiempo comenzaba a cambiar pero la mesa estaba en el brillante sol del mediodía así que estaban bastante confortables incluso sin las chaquetas. Entonces dijo Ryan luego de ponerse cómoda. Esa fue toda una exhibición de poder adquisitivo. Pienso que nunca vi a Bill tan contento. No ha hecho tanto dinero conmigo en 7 años. Jamie se sonrojó un poco al tener el foco en su estatus financiero: Es sólo que tenía sentido comprar la mejor bici para una carrera como esta explicó. Ryan la miró por un momento como si estuviera decidiendo si hacer o no una pregunta. Finalmente curvó las comisuras de sus labios hacia arriba en una pequeña sonrisa y preguntó: No quiero hacer una pregunta poco delicada, pero ¿estás cargada?

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Uy, me alegro de que no fuera poco delicada replicó Jamie mientras daba una palmada juguetonamente a su brazo. Ryan se echó atrás cuando pareció como que su amiga se había ofendido: Perdóname si me estoy metiendo en lo que no me importa agregó rápidamente. En realidad no tienes que contestar esa pregunta. No es eso, Ryan, no me importa hablar de cosas privadas contigo. Pero me avergüenzo un poco con eso. Digo… oh… es difícil de explicar dijo con dificultad. ¿Así que cargada no es una palabra suficientemente fuerte? Ryan propuso servicialmente con una sonrisita de lado. La verdad no dijo Jamie con un tinte de vergüenza. Más como asquerosamente rica. ¿Qué tan asquerosamente? Preguntó Ryan con una mirada lasciva. Obscenamente Jamie aseveró rotundamente. ¡Guau! Nunca fui amiga de alguien obscenamente rico. La verdad es como genial admitió con una sonrisa satisfecha ¿Vas a pagarme para que guste de ti? Por el precio correcto hasta podría ser tu mejor amiga bromeó. Muy, muy divertido. Siento como que puedo tomarte el pelo porque tú no pareces para nada una niña rica. Si no fuera por el Porsche y la bicicleta pareces como yo observó Ryan. Pero si eres realmente sensible al tema prometo que no volveré a tomarte el pelo con eso. Jamie consideró la pregunta por un momento. Ryan la miraba con esa expresión abierta y pura que hacía que Jamie sintiera que podía confiarte cualquiera de sus secretos. Está bien cuando tú me tomas el pelo, Ryan. No sé por qué pero tus bromas nunca parecen de mal espíritu. Odio ser tan sensible en este tema pero ha sido un problema para mí a lo largo de mi vida.

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¿Quieres hablar de eso? preguntó Ryan con una expresión tan amistosa y con tanta aceptación que Jamie se encontró contándole toda su historia familiar. Mi madre recibió dinero de una herencia muy antigua explicó. Su abuelo materno era dueño de la mayoría de las minas de carbón del país a comienzos del siglo. Y la familia de su padre también estaba bastante bien. Eran californianos de sexta generación y estaban en la escena social. Mi padre sin embargo, era bastante clase media. Su padre es un sacerdote episcopal y su madre era una ama de casa. Ahora vivimos más que nada de su dinero… y él trabaja esclavo. Mi madre usa su dinero para viajes y compra la mayoría de nuestras casas y eso. Pero mi padre siempre ha dado énfasis al valor del dinero y cuando yo estaba creciendo me daban una mensualidad muy modesta. Trato de no hacer alarde de mi riqueza porque realmente hace que la gente se sienta mal, pero es una parte de mi vida, y quiero que mis amigos cercanos la conozcan. Me alegra que me lo hayas dicho, Jamie dijo sinceramente mientras la sujetaba con una mirada hipnotizante. Significa mucho para mi que confíes en mí como para contarme sobre tu status financiero. Confío en ti, Ryan. No puedo imaginar que dejarías que esto se metiera en el medio de nuestra amistad. De ninguna manera dijo enfáticamente. Después de todo, tú nunca dejaste que mi lesbianismo se metiera en el camino de nuestra relación le recordó con una sonrisa cegadora. Cuéntame más sobre tu padre. Parece que eso habría sido algo muy difícil de aceptar para la mayoría de los hombres. Debe ser realmente seguro para tener una esposa mucho más rica que él. Sí, yo lo respeto por eso. Aunque ahora gana muchísimo como socio en una gran firma de abogados. Así que ahora somos ricos incluso sin el dinero de mi madre. Pero debe haber sido difícil para él cuando recién se juntaron asintió. ¿Pasas mucho tiempo con el resto de tu familia? —No, en realidad no. Mi mama visita a su familia en Rhode Island un mes durante el verano. Cuando era pequeña la acompañaba. Toda la familia estaba allí, pero jamás me sentí cómoda. Ellos viven como los verdaderos ricos, sirvientes por todos lados, cenas elegantes, pasan los días navegando en grandes yate. Pero siempre sentí que no encajaba

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ahí. Es difícil de explicar, pero no me gusta clasificarme por mi dinero— dijo seriamente. —Puedo ver lo complicado que es eso—, Ryan respondió —. ¿Y que de la familia paterna del lado de tu mama. ¿No son locales? —Si, hay muchísimos, pero no es un grupo muy afectuoso. No les gusta pasar los días festivos juntos ni nada de eso; yo diría que mi madre los ve en funciones sociales y alguna boda o funeral. No hay animadversión ni nada parecido pero si hay algo de distancia emocional. —Lo complicado es que mi dinero no tiene nada que ver conmigo. Solo lo herede por accidente de nacimiento. No me lo gane ni lo merezco en ninguna manera. A veces es una carga—, lo dijo con un poco de tristeza en sus ojos. —Puedo comprender eso,— Ryan respondió suavemente. —Y apuesto que no lo hace mas fácil aunque la mayoría de la gente equivocadamente cree que serian felices si tuvieran dinero, — simpatizo. —¡Exacto!— Jamie dijo aliviada. —¡Deberás comprendes Ryan! —Si, así es Jamie. Las partes duras de la vida no cambiarían nada con el dinero. Digo, podría trabajar menos si ganara mas, pero ¡seguro compraría mas porquerías!— se rió. —La gente siempre esta hablando de cómo sería mejor su vida con mas dinero. Jamás comprendí eso. Si eres feliz, lo serás con o sin dinero. Y si eres miserable aún con todo el dinero del mundo eso no te hará feliz. —Creo que voy a considerar la oferta de ser tu mejor amiga—, Jamie dijo contemplativamente después de un momento —. ¿Cuánto me costara? Los ojos de Ryan se ensancharon a la vez que el mesero les sirvió sus abundantes platillos. — ¡Considéralo pagado!— dijo con una enorme sonrisa. ************ Después de comer prolijamente su abundante almuerzo y picando a lo que quedo del de Jamie, Ryan dijo, —Ahora tenemos que ver que opciones tenemos para tu entrenamiento de esta carrera —¿Cuáles son las opciones? —Tiempo en la bici es critico. No hay mucho que puedas hacer para imitar como se siente actualmente montar. Tendremos que pedalear 81

muchos kilómetros. Pero para poder sacar lo máximo de tus paseos tendrás que estar en buen estado físico. No intento ser descortés, pero no veo mucho músculo bajo de tu piel.— le dijo al tocar los bíceps ausentes. —Ya porque no estoy dura como piedra, no quiere decir que no tenga músculos,— Jamie contesto defensivamente a la vez que jalaba su brazo del alcance de Ryan antes de que lo pudiera tomar bien. —Solo estoy bromeando sabes, — lo dijo con un brillo en los ojos. —Pero entre mas músculo tengas mas puedes demandar de tu cuerpo. Entonces tenemos que subir tu capacidad cardiovascular, el tono de tus músculos y tienes que montar la bici como loca. El mejor método para trabajar tus pulmones y los músculos es el gimnasio. ¿Eres miembro de algún club? —No, pensaba hacerme miembro pero jamás lo hice — suspiró Jamie. —Pues ahora es buen tiempo para hacerlo. Supongo que te gustaría hacerlo en la East Bay. Obviamente podríamos usar mi club, pero te quedaría lejos para ti. Mi lugar tiene una sucursal en Oakland. Jamás he ido, pero estoy dispuesta de investigarlo para ti. Hay algún lugar del que hayas oído que te pueda interesar? —Algunas de mis amigas van a un club que les gusta mucho. ¿Por qué no investigamos ambas opciones y comparamos notas? —Suena bien. Yo revisare la mía en el camino a casa esta noche. Avísame cuando tu ya hayas revisado algunas y de allí podremos decidir —. Dijo Ryan —Perfecto—, felizmente acordó. —Ahora viene la parte dura —, Jamie dijo con gravedad. —Obviamente te pagare por tu tiempo, Ryan. ¿Cómo arreglamos eso? Los ojos de Ryan se agrandaron y sacudió su cabeza negativamente. — No te puedo cobrar Jamie. Lo quiero hacer porque eres mi amiga. Será divertido para mi. —Ryan aprecio eso y estaría de acuerdo sino fuera por una cosa. Sé cuan ocupada te mantienes. Sabes que he visto tu libretita negra,— le dijo realmente preocupada — es como te mantienes. Si no estuvieras trabajando conmigo, estarías trabajando con un cliente regular, ¿no es así?

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—Pues, si claro, supongo. — dijo con hesitación. —Pero puedo hacerte lugar sin mucho problema. Tengo 3 o 4 horas por semana que no están ocupadas, y puedo trabajar contigo en ocasiones, y jamás hago eso con un cliente. —¿Cuáles son los arreglos con tu club, claro si no te importa que lo pregunte? —Les pago una cuota mensual, y puedo hacer ejercicio cuando quiera y entrenar a quien sea miembro. Ellos me conectan con clientes y también atraigo nuevos miembros yo misma. El miembro me paga directo, normalmente $40 dólares por hora. —¿Y entrenas a gente que no sean miembros? —Si, tengo algunos clientes privados. Hay algunos lugares que dejan que los entrenadores entren y paguen una cuota por hora. Eso me permite a entrenar a gente que no es miembro del gimnasio. Y tengo una mujer que tiene su propio gimnasio en casa, pero no vi ningunas pesas tiradas en la tuya el día que fui a cenar— bromeo. — ¿Cuanto le cobras a los clientes privados? Jamie pregunto. —$125 por hora si te parece bien, — lo dijo con rapido movimiento de cejas. —El precio aumenta cuando tu amabilidad baja, — le dijo con una sonrisa. —¿Hablas en serio?— pregunto Jamie. —Si, la mujer con el gimnasio en su casa me paga $175 por hora. Y si se queja sobre el precio una vez mas le aumentare a $200, —se rió. — Empezó con $125 como todos, pero se quejaba constantemente de que era demasiado. Y me moleste, entonces se lo aumente. Siguió quejándose y seguí aumentando. Muy pronto no tendré que tener otros clientes. Ella me mantendrá por sí sola, — dijo con satisfacción. — ¿Qué tal te parece esto? Si yo me hago miembro de tu gimnasio te pago los $40 que es tu tarifa estándar. Pero si deseo hacerme miembro de otro lugar donde no estés afiliada, te pagare los $125. O si te hago enfadar claro,— le dio risa. —Sé que no quieres tomar mi dinero pero si no te pago, yo no me sentiré cómoda usándote todo el tiempo que yo quiera. Quiero que pienses en mi como un cliente más y me des tu atención completa, ¿esta bien? —No me gusta cobrar a mis amigos, Jamie. Pero si quiero que te sientas cómoda utilizando mis servicios cuando lo necesites. Entonces 83

aceptare con una estipulación. Si yo hago ejercicio a la misma hora, tu no pagas, solo si hay una cuota por día. En ese caso puedes pagar para que nos dejen entrar, pero es todo. Okay? —Es un trato excelente Ryan. Estas contratada, — acepto ella al tomarse la maño y compartir una sonrisa. ************ Capitulo 3 Durante los próximos días Jamie investigo 4 potenciales gimnasios. Todos estaban razonablemente cerca de la casa, pero era muy diferente. Su primera parada, el club de Mia al Norte de Berkeley era un lugar medio suntuoso y caro pero a Mia le gustaba bastante. Hizo arreglos para una visita y acepto acompañar a Jamie. Jamie concordó que el gimnasio era de alta calidad pero le cayo mal el ambiente. Estaba lleno de jóvenes profesionales y algunos miembros del la Liga Juvenil. Casi la mayoría de gente eran muy bien parecidos y atléticos. Había un bar de jugos que estaba llena de gente midiéndose la una a la otra, sin ser demasiado obvios. Los vestuarios estaban muy bien diseñados, pero le recordaba a Jamie los baños de chicas en la preparatoria durante un baile. Las mujeres estaban comparando notas sobre cuales hombres estaban allí y quien estaba saliendo con quien. El camarín estaba lleno de mujeres arreglándose el cabello, ajustando sus conjuntos antes de salir a realizar sus ejercicios. Jamie se dio cuenta que tal vez este lugar hubiera sido apropiado hace unos meses pero ahora quería verdaderamente hacer ejercicio y no socializar. Luego se fue a un gimnasio que quedaba cerca del campus y abierto las 24 horas. Estaba bastante bien, pero se entero que no podría traer su propia entrenadora. —“Este lugar no servira” El próximo gimnasio no era muy caro y estaba atestado de levanta pesas. —“Tal vez después, pero ahora este lugar me intimidaría.” Sorprendentemente, el gimnasio que más le gusto, era pequeño, un poco mas alejado y solo para mujeres. ‘Women Power’ era obviamente para mujeres que eran serias en cuanto a sus ejercicios. Había un lugar pequeño con casilleros solamente. Nada de duchas, no saunas, ni Jacuzzi. Pero había una variedad de mancuernas y maquinas de peso variable bien mantenidas. Había 5 Elípticas, 7 Caminadoras, 5 Escaladoras, 5 Bicicleta decumbentes y 5 Bicicletas ergo métricas. Las mujeres parecían ser amigables, pero casi todas tomaban sus ejercicios seriamente. El personal consistía en puras mujeres también y a Jamie le 84

gusto, sobre todo porque podría traer a Ryan por $10 por visita. También le gusto que te daban las cuotas de los servicios claramente. No te mentía en la cara que había una especial si te inscribías ese mismo día. Simplemente le explicaron el precio y preguntaron si quería un pase de huésped de una semana para probar las facilidades. Felizmente acepto y llamo a Ryan en cuanto llego a casa para darle las noticias. Ryan no quedo muy impresionada con la sucursal de su Club en Oakland. Acepto citarse con Jamie en ‘Women Power’ para probarlo. Decidieron verse el viernes por la tarde. Ryan estaba libre de las 2-6, entonces se citaron para las 2:30 dado que Jamie estaba libre a cualquier hora de la tarde. Jamie la recogió en el lugar donde siempre se encontraban y de ahí se enfrascaron en una lucha típica con el trafico del viernes en Berkely para poder llegar al gimnasio. Previamente habían quedado que Ryan tomaría el BART al campus esa mañana; así Jamie la podría dejar en el trabajo de camino a Palo Alto. Mientras se movían lentamente, algo se le ocurrió a Jamie. — ¿Haz comido algo hoy?— pregunto suspicaz —Mmm, realmente no,— respondió tímidamente. —Si desayune, pero no he tenido descansos hoy. ¿Por qué? ¿Mi estomago esta gruñendo? —¿Por qué no lo mencionaste antes?— Jamie pregunto exasperada. —Se que querías ver este lugar y no quería que nos retrasáramos. Puedo comprar algo antes del trabajo. No es gran cosa. —Oh, ¡por favor!— Jamie sonrío. —¡Cómo comes tu, si se te pasa una comida, es como si fuera algo catastrófico para tu sistema! Tu pobre estomago ha de estar en revolución en este momento. —No es tan malo— dijo Ryan al mirar su estomago para cualquier evidencia de insurrección. —Aunque—, se palmeo el estomago al inclinar la cabeza abajo para escuchar, —Si puedo oír los principios de discordia. Jamie miro su reloj a la par de darle una sonrisa amistosa a Ryan. —Solo son las 2:35. Si no tienes que estar en el trabajo hasta las 6 no tenemos que irnos del East Bay hasta las 5:30. Si no realizarás tu rutina de hora y media debe de ser suficiente para decidir si nos gusta el lugar. Fácilmente podemos tomar una hora para que comas. —Caray, se oye tan sencillo cuando lo dices así, — Ryan admitió a la vez que cerró los ojos. —Si que me encanta el almuerzo, — ronroneo de placer. 85

Jamie noto le mirada sensual en el rostro de Ryan al completar esta declaración y con no poca sorpresa se dio cuenta que Ryan ya no coqueteaba con ella. Eso es un poco extraño. Coqueteaba tanto cuando nos conocimos y ahora es como cualquier otra de mis amigas. ¿Que fue lo que cambiaria? Tal ves por fin comprendió que soy hetero. Supongo que debería de estar agradecida—es mucho mas cómodo estar con ella ahora. Pero... —Oye, hay alguien en casa?— Ryan pregunto. —Oh, dispensa. ¿Que decías? —Estaba preguntándote que a donde quieres llegar. Ya que lo mencionaste, si tengo que darle de comer a la bestia o habrá problemas,— volvió a palmear su estomago sonriendo. —¿Qué se te antoja? Podemos conseguir casi lo que sea por aquí.— Jamie indico la plétora de restaurantes a su alrededor. —Mmmm,— Los ojos de Ryan se cerraron para concentrarse. Un ojo azul se abrió por un momento y pregunto cautelosamente —¿Puedo escoger lo que quiera? —Claro, lo que sea.— Jamie respondió con autoridad. Jamie miro de reojo el intenso placer de concentración sobre el rostro de Ryan y tuvo que contener su risa. Casi podía ver la variedad de platillos internacionales flotando por su imaginación. Finalmente los ojos de Ryan se abrieron completamente, con alegría apenas contenida. —China. —China será, — Jamie respondió. —Y conozco el lugar perfecto. ************ Ryan estaba sentada con un tazón humeante de Sopa agria en frente de ella y una mirada dichosa en su rostro. —Esto es divino Jamie. ¿Cómo es que conoces tantos restaurantes? —Me gusta comer también Ryan. No tanto como tu, pero si puedo comer bien. Deberías de llevarme a la Península o South Bay. Creo que he ido a todos los restaurantes dentro de 20 km a la redonda de Hillsborough. Mi papá jamás estaba para la cena, y a mama le encanta probar así que peinamos el área en busca de restaurantes. Un lugar no puede estar abierto por mas de una semana antes de que mi mama lo pruebe. 86

—Eso no podría ser más diferente de mi experiencia personal. Mi familia no sale a restaurantes más que una o dos veces al año y eso es a fuerzas. — agrego. —Sabes Ryan, casi no se nada sobre tu familia. ¿Quién esta en casa contigo? —Pues esta mi padre, Martin, mi hermano mayor Brendan, que oficialmente no vive con nosotros, pero toma las comidas allí, mis hermanos Conor y Rory y yo, soy la bebe. UPS, casi se me olvida mi perro Duffy, supongo que él es el verdadero bebe. —Y que hay de tu mama?— le pregunto Jamie tentativamente. —Mi madre esta muerta,— Ryan declaró sin mayor explicación mientras bajaba la cabeza concentrada en su sopa. —Lo siento, —declaro Jamie sinceramente. No estaba segura si Ryan quería hablar de ello pero pregunto, — ¿Falleció hace mucho? —Sí. Jamie continuo mirando la coronilla de Ryan. Cuando los ojos profundamente azules de Ryan se levantaron se dio cuenta que la pregunta aun estaba abierta y decidió agregar, —16 años en diciembre. —Dios mío ¡Ryan eras una bebe!— exclamó Jamie alarmada. Su cara previamente sombría se cambio a una pequeña sonrisa al objetar, —Bueno no exactamente una bebe, acababa de cumplir 7. —Oh Ryan, eso debe haber sido devastador para ti, — expresó con simpatía. Ryan pauso un momento, considerando la idea. — Para decirte la verdad no creo que devastada lo cubra. Perder a tu madre cambia todo. No sé si seria una persona mejor o peor, pero si se que seria diferente si estuviera viva, — puntualizo — ¿Cómo sucedió?— Jamie pregunto suavemente. —Tenía cáncer de seno, — respondió. Después de un momento, se quedo un momento pensativa y continuo, —Sabes es gracioso. Solo tenía 30 años de edad cuando se lo diagnosticaron. No tenía historia previa en la familia; era delgada; tenía una buena dieta; tuvo niños de joven; y tenia buen tratamiento medico. Y murió en solo 4 años— lo dijo 87

al mirar a Jamie con una mirada perdida en sus ojos profundamente azules. Jamie no pudo decir ni una palabra. Estiro su mano y apretó la de Ryan al mirarla a los ojos con mucha compasión. Se quedaron así unos minutos, compartiendo sus sentimientos simplemente con sus ojos. Ryan jamás se había visto tan pequeña, joven o mas vulnerable. Jamie pensó que su corazón se quebraría al ver los sentimientos en los ojos de su amiga. Una lagrima se escurrió por los ojos de Jamie y Ryan estiro la mano para tentativamente secarla con su dedo. —Uau, no se de donde vino eso,— Ryan suspiro al inclinarse en la silla. —supongo que me estoy sintiendo mas triste de lo normal porque su cumpleaños esta cerca. — ¿La recuerdas bien?— Jamie pregunto, queriendo no dejar ir intimo momento que compartían. —Si, la recuerdo,— Ryan respondió, una pequeña sonrisa en sus labios. —Desde que yo me acuerde, siempre estuvo enferma, pero trato de estar allí para mi. Aun no se como lo hizo. — Sonrió tristemente sacudiendo su cabeza. —Tengo suerte de que mi familia hablé de mucho de ella. Aunque a veces no sé si en realidad tengo las memorias o si la recuerdo por los ojos de ellos. Supongo que no importa al final— dijo sencillamente. — ¿Tu padre no se volvió a casar?— pregunto Jamie. — ¡Casado de nuevo!— Ryan se rió. —Que yo sepa ni ha tenido citas. Supongo que no era gran pesca cuando estábamos jóvenes. ¿Quién quiere un hombre con 4 hijos salvajes que se mantiene fuera de la casa 3 días a la vez? — ¿Los dejo solos tanto tiempo?— Jamie pregunto alarmada. —No, casi no estuvimos solos hasta que los muchachos tuvieron la suficiente edad para cuidarme. Tenemos una multitud de tías y primos quienes viven en la cuidad, varios a una caminadita de distancia. Mientras mi mama estuvo enferma y los primeros años después de su muerte alguien se quedaba con nosotros mientras mi papa trabajaba. Después de un tiempo, Brendan tenia suficiente edad para quedarse al cargo. Estoy segura que fue pesado para el, pero jamás se quejo,— dijo reflexivamente —¿Qué edad tienen tus hermanos?

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—Rory 25, Conor dos años mayor que el y Brendan dos años mayor que Conor. —Esta bien que hablemos de esto?— Jamie le pregunto gentilmente. —Si esta bien contigo,— respondió con una tímida sonrisa al mirar a Jamie con ojos medio cerrados. —No hablo mucho de ella con gente que no sea de mi familia, pero me siento bien hablar de ello con alguien que no tiene conexiones con la familia como todos nosotros. Jamie sonrió al oír esta admisión al darse cuenta que aun detenía la mano de Ryan. Se sonrojo un poco al soltar su mano, para que Ryan la reclamar con las dos de ella. —Gracias por preocuparte Jamie, ella dijo y mientras sus ojos se prendaban en una larga e intensa mirada El mesero interrumpió el momento al aparecer con sus platos de fideo frito, ejotes Szechwan, y brócoli con champiñones sofritos. Ryan froto sus manos con una sonrisa enorme al esperar que los platos fueran puestos sobre la mesa. Al tiempo que se retiro el mesero los palillos chinos ya estaban en acción. Se lió entusiasmada mientras Jamie miraba asombrada. Ryan no comía rápidamente precisamente. Pero una vez que empezaba, no diminuyo el paso por un momento. Mantuvo una cadencia que no fue interrumpida por discursos innecesarios. Le puso atención a Jamie, pero mayormente solo cabeceaba o sacudía su cabeza donde fuera requerido. Jamie comprendió que Ryan ocupaba la boca para comer y no hablar manteniendo ella un monologo constante, mayormente sobre la escuela y sus clases. Después de que Ryan terminará cada bocado se inclino en su silla con un sosiego agradable. Jamie le sonrió. —Tus hermanos comen como tu? — pregunto. —Mucho, mucho mas. Cena en nuestra casa no es para los débiles del corazón. — admitió seriamente. —Me encantaría ser testigo de eso. — rió Jamie. —Eso se puede arreglar. — Ryan respondió con una ceja bailando. ************ Jamie estaba contenta con la aprobación de Ryan sobre el gimnasio. — Este lugar esta estupendo, Jamie. — dijo con una gran sonrisa sobre su rostro bronceado. 89

—Si, me gusta mucho también,— Jamie acordó. —¿Nos ponemos a trabajar?— Jamie llevaba puesto un sujetador deportivo esmeralda verde con azul sobre shorts de lycra del mismo color, revelándola completamente a la mirada atenta de Ryan. Esos ojos azules se movieron de arriba hasta abajo sobre el cuerpo esbelto por uno minuto o dos mas. Empezó a moverse nerviosamente y por fin dijo, —Me siento como un ciervo entre las luces, Ryan. —Dispensa,— Ryan dijo con una sonrisa. —Solo estaba tratando de tener una buena impresión de tu musculatura. — ¿Esta tan mal?— le pregunto tentativamente. —No claro que no,— Ryan la aseguro. —Al contrario tienes un gran cuerpo. Pero definitivamente podrías aumentar el músculo aquí, — corrió sus dedos largos por los hombros de Jamie parando en sus codos, —y aquí, — otra pasada por enfrente de sus muslos —. Sé que no hemos hablado de esto mucho, pero haz pensado que si realmente quieres cambiar tu cuerpo? — ¿Qué quieres decir?— Jamie pregunto cautelosamente. —Nada malo, — Ryan digo con una risita al ver su expresión. —Es solo que algunas mujeres no piensan que es muy femenino enseñar músculo. Y a muchos hombres tampoco. Solo me daba curiosidad por saber como se siente tu prometido de verte tan bien marcada. Jamie reconoció que esta era la primera vez que habían hablado sobre Jack y sus intereses propiamente sobre su cuerpo. Pero estaba muy segura que no le gustaba la implicación. —El no tiene voto, — respondió firmemente. —Mi cuerpo—mi decisión. Además creo que las mujeres se ven muy bien marcadas. Pienso que les da mas feminidad mientras sigan viéndose naturales. — Jamie sintió un repentino interés en ver a Ryan expuesta así como ella misma. Se le ocurrió que jamás había visto sus músculos. Ryan normalmente estaba bien cubierta—muy parecido a lo que llevaba hoy. Jamie miro su sudadera azul y se pregunto que había abajo. —‘Vale mas que no vayas por ese camino Jamie. ¿Que fue de eso de estar contenta de que no ya no coqueteara contigo? —Eso es grandioso. Estoy contenta de que estés cómoda con esto. Pero no hay algo que te gustaría cambiar? Digo si pudieras—. Ryan agrego. —No sé si estoy segura que quieres decir. ¿Estas diciendo que puedo escoger que cambiar?

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—Hasta cierto punto si,— Ryan acordó. —Hay ciertas zonas del cuerpo que responden mas rápidamente a entrenamiento con pesas. Pero hay algo de predisposición genética que afectara el resultado final.— agrego con gran conocimiento. —Entonces lo que dices es que puedes proyectar esas zonas en mi?— Jamie pregunto. —Pues casi, — Ryan respondió. —¿Te molestaría que te estudiara de nuevo? —Adelante,— respondió a la vez que un sonrojo cubría sus mejillas y trato de adoptar una pose casual. Ryan se retiro algunos pasos y cruzo los brazos sobre su pecho. Una vez mas miro fijamente el cuerpo de Jamie, empezando en sus hombros y moviéndose hacia abajo. —Por tu estatura supondría que no te miraras muy bien con muslos muy grandes.— observo. —Y también supondría que tus piernas y el trasero tienen tendencia de ponerse grandes fácilmente.— tiernamente le apretó el muslo de Jamie y cabeceo. —creo que tus cuadriceps se podrían poner bastante grandes si te gusta eso. Pero si no quieres eso podríamos trabajar en extender al músculo aquí, en ves de hacerlos más grandes. Luego puso sus manos sobre los hombros de Jamie. —Tienes buenos deltoides esperando salir de allí.— Puso sus dedos de nuevo sobre los hombros de Jamie y nuevamente arrastro los pulgares sobre los músculos arriba de sus senos, — Y podrías desarrollar unos buenos pectorales. Y si no me equivoco,— dijo mientras corría la palma de su mano lentamente sobre el abdomen desnudo de Jamie, empezando desde abajo del sujetador y parando arribita de su hueso pubico, — podrías tener abdominales fenomenales.— Esto lo dijo con un destello en los ojos. — ¿Cómo puedes decirlo? —preguntó Jamie suavemente mientras luchaba por humedecer su de repente seca boca —Casi no tienes materia adiposa aquí. Estos músculos se mueren por salir. Yo, al contrario,— Se levanto la chamarreta y su camisa blanca de nylon para revelar su abdomen broceado, — Tengo una capa de gordo aquí. No importa como trabaje en los abdominales, ellos nunca lucirían como los tuyos —. A la vez que hablaba tomo la mano de Jamie y se la puso sobre le parte cálida en cuestión. —Mira, siente la diferencia. — Ahora puso la mano sobre el estomago de Jamie. — ¿Vez lo que digo?

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Jamie estaba completamente implicada en el ejercicio. —Sí, lo siento. Deberás lo siento. El mío se siente como piel cubriendo músculo pero el tuyo es mucho mas suave.— Le dio un pequeño palmazo al estomago de Ryan. —Pero siento el músculo duro debajo…¿como dijiste que se le llamaba a eso? —Materia adiposa. Así le dicen los entrenadores a lo gordo. — Susurro estás últimas palabras al oído de Jamie. Por lo cual recibió una carcajada de Jamie. —Creo que tu gordura esta en los lugares apropiados Ryan. Ryan rió y le sonrió traviesa. —Parte de los requisitos oficiales. No podemos tener un entrenador que este fuera de forma. ************ Después de los preliminares, se fueron moviendo de maquina a maquina. Ryan tenia un cuadernito donde apuntaba cada maquina. Cuidadosamente ajusto cada maquina para que le quedara perfectamente a Jamie; luego indico cada posición en el cuaderno. Luego hizo una estimación del peso que pensaba que Jamie podría soportar, mientras le explicaba como hacer el ejercicio. Ryan explico que cada movimiento correcto del ejercicio era una repetición, o rep. Idealmente, Jamie tendría que hacer entre 12 y 15 reps. Ryan le dijo a Jamie que debería de empezar a sentir fatiga al llegar a 12 o 13, pero no antes. Si estaba cansada antes, el peso era demasiado. Pero si sentía que podría hacer 5 o 6 reps sin descanso, entonces estaba muy ligera. Ryan le explicó que no había una manera más fácil de averiguar cual era el peso perfecto para empezar. Todo era cuestión de prueba y error. Ella también agregó que eventualmente Jamie debía realizar 3 repeticiones de 15 veces cada ejercicio, con un minuto de descanso entre cada repetición. Por el momento, la meta era que Jamie se sintiera confortable con el ejercicio y una visión general de su capacidad. —Algo muy importante, es recordar que tu necesitas aclimatar tu cuerpo lentamente a este nivel de esfuerzo. No forzarte a ti misma a hacer cosas con las que no te sientas a gusto. Quiero que esto sea un placer para ti— le recordó a Jamie. —Y entonces, ¿Qué es eso de Si no hay dolor, no hay ganancia?— preguntó Jamie.

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—Eso es verdad hasta cierto punto—admitió Ryan—tus músculos se agrandan por la tensión a la que son sometidos. La tensión hace que se rasguen pequeñas fibras que al sanar hacen que crezca el músculo. Un poco de incomodidad es todo lo que debes sentir, pero si por el contrario te sientes muy adolorida es que no he hecho bien mi trabajo. Debes recordar que este trabajo físico es muy tensionante, debes beber una mayor cantidad de líquidos para ayudar a tu cuerpo a eliminar el ácido láctico. Comer bien es muy importante. Al tiempo que Jamie realizaba cada ejercicio, Ryan ponía una concentrada atención al cuerpo de la joven, buscando señales de cansancio o demasiada tensión sobre el músculo. Ryan colocó una mano en la zona mas de más alta tensión donde ella pretendía que Jamie distendiera el músculo y su otra mano en la parte más baja. En los aparatos donde se veía forzada a cambiar los discos, como en la prensa inclinada para piernas. Ryan se aferró al disco con sus fuertes manos halando hacia atrás para reducir un poco la tensión de las piernas de Jamie. Después de una hora, en donde cubrieron todos los ejercicios para piernas, Ryan sugirió que se detuvieran para no abrumar a Jamie con información de lo que estaban haciendo. Jamie acepto encantada y retiro sus agotadas piernas. —Déjame darte una mano con eso—ofreció Ryan. —OK—aceptó Jamie tentativamente. Ryan se hizo de una colchoneta, tirándola en el suelo, le indicó a Jamie que se recostará boca abajo. Ella tomó el pie de Jamie y lentamente lo empujo hacia adentro, sobre sus glúteos. Mantuvo dicha posición por un momento antes de repetir la misma operación con el otro pie. Después le indicó a Jamie que se volviera y que sostuviera su propios pie con ambas manos y que lo halara hacia sí hasta casi tocar el pecho con su rodilla. Se repitió lo mismo con el otro pie. Posteriormente, agarro el tobillo de Jamie y la otra en su rodilla, haciendo que su pierna subiera de tal manera que casi levantaba sus glúteos del piso.—Mantén tus glúteos en el piso—instruyó—esto te hará estirar tus tendones—dijo a la par que señalaba los muslos de la joven. Luego de terminar con los estiramientos, Ryan levanto la pierna de Jamie colocando el pie contra su pecho y comenzó a darle un vigoroso masaje a sus muslos. Jamie cerró los ojos con infinito placer a la par que las fueres manos de Ryan masajeaban sus agotados músculos. — ¿Haces eso por cualquiera?—preguntó despacio a la par que se levantaba un poco y recargaba su peso sobre sus antebrazos. —Sí, casi. —En ese caso Ryan, no cobras lo suficiente—dijo débilmente al desplomarse sin fuerza sobre la colchoneta.

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Ryan se rió y le ofreció una mano para ayudarle a levantar—, vamos “gelatina” A ellos no les gusta que se duerman en el piso—Ryan la halo hacia sí—Lo único malo de este lugar es que no tiene regaderas—miró la ropa de Jamie empapada en sudor, y su cabeza. No deberías conducir a Palo Alto en esas ropas. Me temo que se secaría sobre ti. —Son sólo las 4.30 PM, podemos ir a mi casa y tomar una rápida ducha —sugirió —Creo que deberías hacer eso—acordó Ryan—Puedo tomar el BART para regresar a casa si no quieres que vaya contigo—ofreció un poco vacilante. —¿Por qué no querría...—se detuvo dándose cuenta de lo que estaba diciendo Ryan en realidad—¿Estas preocupada de lo que puedan decir mis compañeras de casa? —No, no me preocupan ellas en realidad. Es sólo que no deseo que ellas te estén molestando por mi culpa—apuntó Ryan. —Ryan, para mí es un honor ser tu amiga. Y toda aquella persona que no opine lo mismo, no vale la pena mi tiempo—afirmó Jamie. Su cara se ensancho en una increíble sonrisa a la par que se ruborizaba suavemente.—Gracias Jamie. Eso significa mucho para mí—dijo sinceramente. *********** A pesar de sus protestas, Ryan sintió un gran alivio cuando encontró la casa vacía—, ¿sólo me sentaré aquí en la sala y leeré algo mientras te espero okey? —Seguro, siéntete como en tu casa, regreso en un minuto—. Jamie empezó a subir las escaleras y salto un poco—tenías razón acerca de que estos “bebes” se entumecieran por el ejercicio—comentó. —Ven aquí por un segundo—dijo Ryan—puedo soltarlos un poco de nuevo. Eso ocurrió porque dejaste que se enfriaran muy rápido—condujo a Jamie a la alfombra en el medio del recibidor. Jamie se quitó sus pants y se recostó en la alfombra. Ryan una vez más comenzó a darle un fuerte masaje—una vez que te termine el masaje deberás permanecer bajo el agua caliente de la ducha algunos minutos. Después de eso deberán estar mejor—Ryan continúo trabajando en sus muslos cuando se abrió la puerta de la entrada y Cassie se detuvo paralizada, mirándolas sorprendida. Ryan soltó la pierna de Jamie como si esta quemara adoptando una expresión culpable. Jamie miró el rostro de Ryan y luego la expresión shockeada de Cassie y giro sus ojos. —Hola Cassie—dijo lo más casual que la escena permitía. —Uh, Hi, Jamie. Um, ¿Qué pasa aquí? —preguntó tentativamente. —Ryan y yo tuvimos una sesión en el gimnasio y mis piernas quedaron todas envaradas. Ella las estaba masajeando por mí. —Um, ¿Estaban ustedes en el gimnasio?—preguntó escéptica.

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—Si, lo estábamos. Ryan es una cualificada entrenadora personal y me está ayudando a ponerme en forma para la carrera de bicicletas.— replicó Jamie. —¿Necesitas una entrenadora personal para montar una bicicleta?— dijo Cassie sin comprender. Jamie miró de reojo a Ryan quien parecía ya haber recuperado su desenfadado semblante—esta no es una simple carrera de bicicletas, Cassie. Ryan y yo participaremos en la Carrera contra el SIDA que empieza aquí y termina en L.A. —Cassie se soltó a reír ante el mero pensamiento. —Jamie, tienes que estar de broma. Tu ni siquiera tienes bicicleta. —La tendré el lunes—replicó Jamie con firmeza—Y no, no estoy bromeando. Estoy segura que será una gran experiencia de la que aprenderé mucho. Y como un extra adquiriré una excelente condición física. —¿Para que demonios necesitas estar en excelente condición? Tienes el peso exacto—dijo Cassie. —No estoy tratando de perder peso, Cassie, estoy tratando de estar en forma. Hay una gran diferencia, ¿sabes? —Okay, pero para que necesitas estar en forma.—pregunto en tono paciente. —Bueno, para que pueda correr en esta carrera—obvió. —¿No te parece que estamos yendo en círculos, Jamie? —No, para nada. Realmente quiero participar en esta carrera y quiero tener la mejor condición física posible—respondió un poco a la defensiva. —Como sea—dijo sacudió su cabello restándole importancia. Subió las escaleras y se detuvo, volviéndose hacía Jamie.—¿Verás a Jack este fin de semana? —Si, claro—respondió Jamie inmediatamente—tan pronto como tome una ducha, nos vamos. —Oh, tu amiga irá contigo—inquirió con falsa dulzura—Seguramente se divertirán los tres juntos. ¿O acaso Jack llevará a un amigo? Jamie se rió un poco mientras Ryan levantaba su pierna de nuevo, colocando el pie contra su pecho. Continúo masajeándola como si Cassie no estuviera ahí—. No, tristemente no.—respondió en el mismo tono. Sin mayores comentarios, Cassie se volvió y continuó subiendo las escaleras de dos en dos. Cuando estuvo fuera de vista, Jamie murmuró —¡Desearía vivir sola! ****************** Una vez arriba del auto de nuevo, Jamie reunió el coraje para preguntarle a Ryan—¿Por qué actuaste tan raro cuando entro Cassie’ —¿A que te refieres con raro?—preguntó a su vez Ryan un poco nerviosa. 95

—No lo sé, como si hubieras sido sorprendida haciendo algo malo— puntualizo Jamie. Luego de unos largos minutos de silencio, tanto que Jamie pensó que Ryan simplemente ignoraría la pregunta, casi salto cuando escucho la profunda voz de Ryan respondiéndole—, ¿recuerdas la clase de homofobia que tuviéramos? Jame se preguntó que tendría que ver eso con su pregunta, pero sabiendo que la mente científico-analítica de Ryan trabajaba de manera extraña respondió—Sí, claro. —No hablamos de esto, pero la homofobia no siempre se da en personas heterosexuales temiéndole a las personas homosexuales; También hay algo llamado Homofobia internalizada, acabas de ver una demostración de esta última. —¿Qué quieres decir, Ryan? —Sé que no le caigo bien a Cassie. Asumo primariamente que es por que soy les, ¿no es así? —um, sí. Algo así—aceptó Jamie—dado que es lo único que sabe de ti. —Bien, yo internalice su desagrado hacia mi, cuando ella entro yo me sentí culpable por ser gay. Yo sostenía tu pierna y la estaba sobando de una manera excesivamente amigable, casi intima—, se sonrojo un poco —y me sentí como si hubiera sido atrapada haciendo algo que no debería estar haciendo. Jamie de alguna manera logró reunir el valor para hacer su siguiente pregunta.—¿Has sentido deseo sexual por mi Ryan? y por favor, se honesta. —No, Jamie, no los tengo—dijo de manera un poco forzada—No pienso en ti de esa manera. Sin embargo no te voy a negar que muy al principio, cuando nos conocimos los tuve—se sonrojó violentamente—, pienso en ti como una amiga. Y no suelo desear sexualmente a mis amigas. —Me alegra escucharlo Ryan, Me satisface saber que mis instintos funcionan bien, tanto como para hombres como para mujeres—agrego en broma. —Oh, no. ¿lo notaste?—pregunto Ryan tomada por sorpresa. —Um, si. Al principio si.—Jamie admitió. —¿Y eso no te molestó?—preguntó a su vez Ryan intrigada. —No. No lució agresivo ni nada de eso. Simplemente se vio como si te interesara. —Oh, estaba realmente interesada, pero cuando empecé a conocerte mejor. Me caíste tan bien como para colocarte en la categoría de posible conquista—aceptó Ryan. —¿tu no sales con personas que te gusten?—preguntó Jamie un poco confundida. —Bueno, este... yo... es complicado—suspiró Ryan—te hablaré de mi marcada mente algún día, pero no hoy. —Es un trato.—sonrió Jamie encantada. 96

************* Mientras atravesaban el puente de la bahía Jamie le pregunto interesada—¿Te gusta trabajar en tu actual gimnasio? —No, en realidad no. —¿Entonces, porque lo haces?—inquirió. —Me gusta trabajar en sesiones individuales, con mis clientes. Durante las noches en el gimnasio solo ganó $ 15. Dólares por hora. Por supuesto, si entrenó a alguien obtengo mi tarifa normal de $ 40 por hora. No obstante la mayor parte del tiempo estoy dando de vueltas por ahí, respondiendo preguntas. Pero necesito realmente el dinero y no tengo tiempo para tratar de hacerme de una cartera de clientes ahora mismo. Tenía una muy buena, pero cuando empecé a ir a clases tiempo completo, no puedo hacerme un espacio disponible para mis mejores clientes y tuve que dejarlos. —¿Sería mejor para ti si entrenarás a personas del lado este de la bahía?—preguntó Jamie en tono astuto, fraguando ya un plan en su mente. —Sip, supongo que si. Tengo varias horas libres entre clases y no me importa empezar a trabajar a las 5 o 6 am. Quizá debería checar alguno de los gimnasios del área y ver si hay alguno en el que pueda hacerlo— acordó—, realmente odio perder el tiempo en las tardes. —Quizá surja algo.—dijo Jamie confiada. ************ “La Experiencia Lesbica” llevaba ya cinco semanas de clases. Jamie realmente estaba disfrutando las mismas y sentía que estaba aprendiendo bastante de lo que era la vida lesbica, empero, sentía que aprendía más del lesbianismo saliendo con Ryan, que lo que aprendía en clases. Ella por lo regular llegaba temprano, pero Ryan ya estaba ahí sentada en su lugar cuando Jamie llegaba a clases, sin embargo, un día Jamie estaba de espalda al salón conversando con una joven mujer llamada Ivonne cuando Ryan entro al salón. Ella hizo contacto con los ojos de Jamie tan pronto entró al mismo y le sonrió, con esa sonrisa deslumbrante que le caracterizaba. Jamie observo como Ryan lentamente avanzaba por el salón, mientras Ivonne seguía hablando. Jamie apreció que Ryan lucía particularmente deslumbrante ese día. Su cabello brillaba y se balanceaba sobre su espalda mientras caminaba. Vestía una chaqueta de tela delgadísima de color azul eléctrico que se amoldaba a sus generosas curvas. El mismo cubría una blusa cuello de tortuga blanca que contrastaba acentuadamente su cabello negro. Desgastados jeans de botones y un par de relucientes mocasines de piel negra completaban su atuendo. Sus mejillas estaban sonrosadas por el aire frío, irradiando salud y confianza en sí misma. 97

Jamie observo como las cabezas se volvían para verla. Era claramente visible las miradas de añoranza de algunas de las mujeres deseándola descaradamente. Era igualmente obvio que algunas de ellas ya habían satisfecho ese deseo. Ryan se detuvo un momento para charlar con algunas de las tres mujeres que parecían pertenecer a esta última categoría. Ella les premiaba con alguna caricia ocasional o un gentil roce, a veces alguna palmeada en el hombro. Ella daba la impresión de estar realmente interesada en hablar con cada una de ellas. Pero que tenia cosas ineludibles que atender impidiéndole quedarse más tiempo a charlar. Jamie observó fascinada como cada una de las mujeres lucía complacida de haber sido regaladas con un poco de su atención . “Dios, ¿acaso ella arrasará con toda la clase? Sólo hay 9 lesbianas en la clase aparte de ella. Sí ella ya ha estado con tres como parece ser, eso deja a 6. Dado que es la 5 semana de clase ella tiene que tirarse a las otras 6 en las siguientes 11 semanas. Quizá incluso repita con alguna de ellas, aunque claro también están las que no se etiquetan a sí mismas como “lesbianas”... Jamie fue sacada de su fascinación por Ivonne quien gentilmente le pico las costillas—oh, no. ¡No también tú!—se rió. — ¿Qué?—preguntó Jamie desconcertada. — ¿Tu también padeces la Fiebre O’Flaherty, no es así? —¡¿Qué?! Oh, no, no, NO—exclamo Jamie cuando comprendió las implicaciones de Ivonne—Ryan y yo somos amigas, solo eso. Es sólo que nunca la había visto llegar a clases antes. ¿Pasa eso cada clase? —Sip—replico Ivonne— Es por eso que me siento hasta atrás. Es el momento más entretenido del día—ser carcajeó—Ella realmente es una “player”* —agregó con un dejo de admiración es su voz. —Si, supongo que lo es.—Jamie comentó con un dejo de desaprobación. Mientras hablaba se volvió hacia donde estaba Ryan y vió como una de las chicas”sin etiquetas” se le acerco tentativamente. Pudo apreciar que los ojos de Ryan brillaban y su lenguaje corporal cambiar drásticamente. Ryan hizo que la mujer se acercara un poco más al recargarse en el escritorio de manera desenfadada. Era obvio que estaba hablando bajito porque la mujer tuvo que moverse aun más cerca de ella para poder escucharla. Una vez que Ryan la tuvo donde quería ella se sentó en el filo del escritorio inclinándose peligrosamente cerca de la mujer. Su sonrisa se torno ligeramente fiera a la par que se inclinaba y observaba a su presa. Sonrió ampliamente y saco una tarjeta de su bolsillo trasero. “Vaya, que a la mano las tienes. Debe mandar a imprimirlas por decenas” Escribió algo en la parte de atrás “probablemente el número de su Biper” se lo entrego a la mujer reluciente de alegría y le dio un suave apretón de manos. “¿Qué acaso no hay una mujer a salvo de ella?—exclamó frustrada para si. Después de clases hicieron su caminata de costumbre sobre el pasillo “Bancroft” como era ya su costumbre. Ryan notó que Jamie no estaba 98

en su animó parlanchín de siempre, pero supuse que no andaba de buen humor, y no le dio mucha importancia. Después de que comprara un par de botellas de jugo regresó a la mesa encontrándose con la mirada de Jamie fija en ella—¿Qué hice?—pregunto de manera directa. —Oh, lo siento Ryan—se apresuró a decir, sacudiendo la cabeza —tu no hiciste nada. Disculpa si te di esa impresión—se disculpó. —¿Estas segura de que no es nada malo?—preguntó Ryan con sincera preocupación, buscó en los ojos de Jamie la verdad, pero su amiga estaba teniendo dificultades para sostenerla la mirada—. Vamos Jamie, tu puedes decirme—la insto a confiar en ella. —No, en realidad es algo estúpido y me siento como una idiota—hizo un puchero. —Nunca te he visto haciendo algo tonto o estúpido—dijo Ryan con total seriedad—si algo te esta molestando, me gustaría saberlo y ayudarte si me es posible. —Ok, Ok, tu ganas—cedió Jamie con una pequeña sonrisa—. La semana pasada me dijiste que no salías con personas que te gustaran. ¿Por qué?—pregunto de lleno. —Eso no era definitivamente lo que esperaba—dijo Ryan sorprendida. Hizo una pausa antes de observar a Jamie atentamente. Finalmente ladeo un poco la cabeza antes de fijar su mirada en los ojos de Jamie—Sí esa es tu pregunta, ¿Por qué pareciera que estas enojada conmigo? Jamie odiaba como funcionaba la mente de Ryan. Ella siempre podía desvelar los misterios más escondidos y encontrar el hilo negro de las cosas—Esta bien, confieso—admitió derrotada dejando entrever una gran frustración—. Me fastidio mucho verte llegar a clases hoy—Ryan la miró sin entender a que se refería—estuviste hablando y flirteando con algunas , bueno en realidad coqueteaste con todas sin excepción. Me hizo pensar en lo que me dijiste el otro día y eso me disgusto. Siento que realmente estas infravalorándote a ti misma saliendo con tantas chicas —incluso a sus oídos sonó eso patético. —Es decir, que estas enojada conmigo porque no tengo una novia estable—preguntó Ryan lentamente, tratando de entender que le estaba queriendo decir Jamie, pero sin mucho éxito. —Te dije que era algo estúpido.—dijo Jamie frustrada—no sé incluso porque me enfadé pero lo hice. Lo siento Ryan. Sé que no es mi problema. Tu pareces bastante feliz así. Y estúpido de mi parte que tu hagas algo que no obviamente no quieres. —¿Quieres que te explique por que no tengo novia?—preguntó Ryan tranquilamente, sus ojos nunca dejaron de mirar los de Jamie. —Si lo deseas—con una especie de puchero asomando a su boca. —Soy feliz así Jamie. La cosa es así. He estado centrada en ganar dinero y asistiendo a la universidad por cuatro años ya. Mi tiempo es muy valioso para mi y no me gusta compartirlo con nadie. Tengo que trabajar muy duro para poder realizar mis tareas en mi limitado tiempo 99

libre. No puedo permitirme la distracción que una pareja representaría. Además, dado que vivo en la casa paterna aún, no puedo llevar a ninguna mujer a la casa. Ya tengo que soportar toneladas de chanzas de mis hermanos cada vez que no llego a dormir —sonrió por un segundo— a veces pareciera que estoy viviendo con 3 tías solteronas. —Pero, ¿es justo para con las mujeres con las que te acuestas?— cuestiono Jamie lo que realmente le molestaba. Ryan se recargo contra el respaldo de la silla considerando la pregunta por un momento. Jamie detecto un dejo de dolor en su facciones. Frunció sus labios antes de dejar escapar una bocanada de aire y respondió— Comprendo, tu crees que las incitó, ¿no es así? Que les doy alas. Jamie realmente no tenía intención de herir sus sentimientos, pero ya había lo bastante lejos como para detenerse ahora—. Ryan, es que deberías haber visto sus rostros. Todas se veían tan esperanzadas— barbotó. —Jamie, te juro que yo nunca les he dado falsas esperanzas ni les he hecho creer nada. Y nunca es nunca. Siempre les digo que no estoy interesada en una relación estable. Soy detestablemente franca con ellas al respecto. —Si, lo entiendo—dijo Jamie pensativa—pero eso no quita que todas ellas deseen ser esa que te haga cambiar de opinión. Como la mujer con la que estabas hablando en el escritorio—agrego mirando al piso. Ryan espero hasta que Jamie alzara la vista y viera sus ojos. Mientras esperaba se preguntaba “¿Por qué le molesta eso? Entiendo que ella quiere verme feliz y puedo entender que no le agrada que yo use a las personas, pero porque le enoja que eso pase?” —El día de hoy fue un perfecto ejemplo. Blair se acerco a mi y me pregunto si quería almorzar con ella. Se que ella se reune con Lisa y Amy, por ello sé que sabe un poco de mi. —¿Quiénes son Lisa y Amy? ¿Y por qué ellas le diría algo de ti? —Ellas está en nuestra clase—, explico pacientemente. —¿Conoces el nombre de todas? —Bueno, sí—. Admitió con un ligero rubor—, tengo el hábito de observar a las personas y aprenderme sus nombres. Así es como se quien anda con quien. Hace las cosas más fáciles para mi. —Ok—, Jamie replicó y tomo una bocanada de aire—. ¿Asumo que has salido con Lisa o Amy?—pronunció la palabra “salir” como si casi hubiera dicho “acosar”. 100

Ryan le dedico una Mirada que distaba mucho de ser alegre. Su voz era algo aguda cuando replico —, he tratado de “salir” con Amy. Fuimos a tomar un café la primera semana de clases. Le dije que me encantaría salir con ella, pero que en mi vida no había cabida para una novia estable. Ella me hizo varias preguntas para estar segura de que hablaba en serio, cuando estuvo segura de eso ella me dijo que no saldría conmigo. No me acosté con ella Jamie. Nunca la he tocado siquiera—. Frunció el entrecejo molesta. —Oh, entiendo—, dijo Jamie—, por tanto tu supones que Blair debe saber ya que no quieres una novia dado que conoce a Amy. —Sip, eso parece ser una buena suposición. Pero sólo para estar segura, yo misma se lo dije en el almuerzo—. Miró a Jamie por largo momento antes de agregar—. ¿Sabés? A veces actuó como una verdadera imbécil. Es decir, cuando alguien quiere almorzar conmigo y no sé hablar de la escuela, lo primero que hago es puntualizarle que no quiero ninguna relación estable. Realmente me hace sonar como si fuera una total narcisista —. Admitió mientras se encogía de hombros avergonzada. —Ryan —, dijo Jamie suave—Lamento mucho haber herido tus sentimientos. Realmente no se que me puso asi, pero nunca debí haber exteriorizado mis pensamientos. Algo que no es de mi incumbencia en lo absoluto. Pero dado que lo hemos hecho, debo decir que estoy realmente impresionada de lo honesta que eres con las mujeres. Eso es algo muy honorable. Una pequeña sonrisa iluminó las facciones de Ryan —. ¿Sabes? Incluso si no fuera honesta, las palabras vuelan como el viento en nuestra comunidad, y no hay una sola mujer en el área de la Bahía que pueda decir que haya sido mi novia. —¿Ninguna?— Jamie pareció impresionada por esa revelación. —Nop, ninguna. —¡Encuentro esa admisión difícil de creer! —Jamie tardó en asimilar esa información —. ¿Haz conocido a alguien con quien te hubiera gustado construir algo? ¿ Eres tan quisquillosa? —preguntó incrédula. —Supongo que si lo soy —admitió Ryan tímida —. Pero ocasionalmente conozco a personas que realmente me gustan, cuando eso ocurre trató de que se conviertan en mis amigas. —¿Como yo? —pregunto Jamie tentativamente.

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—Exacto. —Ryan aceptó. —Es decir que… lo que tu tienes son... ¿ aventuras de una noche? — titubeo. —No, Jamie. —sonrió— En ocasiones salgo con ellas a comer o al cine. Me gusta la compañía de las mujeres incluso cuando están en posición vertical. Soy homo fila, a parte de homosexual—apuntó. —¿Homofila? —Sí, Es una persona que primariamente siente atracción por las personas de su mismo sexo, aunque la atracción no es necesariamente sexual; Tú en cambio eres heterofila. —Eso no sonó muy elegante que digamos—comentó— ¿Es decir que tu ve a una misma persona varias veces? —Por supuesto, —sacudió su cabeza—Yo sigo viendo a alguien hasta que considero que se esta volviendo demasiado serio. Entonces es cuando hago mi retirada. —¿Has conocido a alguien que te gustase pero con quien realmente no querrías algo serio? —Sip, yo he... mmm, amigas—dijo tornándose de un rojo brillante. Jamie se percató del sonrojo de su amiga y decidió averiguar que había detrás de él.—¿ Qué quieres decir con “amigas”? —preguntó con malicia. —Mmm, hay una definición para ese tipo de personas que solo tienen sexo juntas. —¿Qué clase de termino?—insistió Jamie. —Ahh, este, mmm... amigas con derecho —reveló por fin. —Amigas con derecho ¿eh? Debo admitir que nunca había escuchado ese. ¿Tu tienes amigas con derecho Ryan? —preguntó con un brillo divertido en loso ojos, disfrutando cada momento de la incomodidad de su amiga. —Eeeh, Si, tengo un par de amigas a las que veo ocasionalmente por mmm… —¿Sexo?— Jamie completó la frase. 102

—Algo así— admitió. —¡Quieres decir que estas mujeres opinan lo mismo que tu con respecto a las relaciones estables? —Exactamente. Ellas quieren lo mismo que yo, sexo ocasional y nada más. —¿Ves a estas “amigas” muy seguido? —Depende. Supongo que normalmente las veo como 3 o 4 veces al año. Pero veo a mi amiga Ally mas seguido. Puede que nos veamos 3 o 4 veces durante un periodo de dos semanas, y después no vernos por unos 3 o 4 meses. Me gusta mucho y nos llevamos muy bien en la cama, pero tenemos muy claro que jamás podremos tener una conexión emocional real. Creo que somos demasiado parecidas, — admitió. —Pero te estas perdiendo de tanto no dejando que nadie se te acerque Ryan, — arguyo. —¿Cómo que?— respondió gran curiosidad. —Como intimidad, y cariño y un profundo sentimiento que no puedes conseguir de citas informales. — Jamie se estaba empezando a sentir frustrada de nuevo. —No hay nada informal en la manera en como salgo con alguien, — Ryan dijo con una pequeña mirada lujuriosa. —¿En serio no puedes entender lo que estoy tratando de decir?— Jamie se lamento al dejar caer su cabeza entre sus manos. —Si, si pienso que si Jamie, — le aseguro. —Yo quiero todas esas cosas también. Pero ahorita no. ¿Y dado que no siento que me pueda comprometer a una sola mujer, que es lo que quieres que haga? —No lo sé Ryan. Pero me parece injusto para las mujeres que quieren más de ti y para ti también. —A cierto nivel puede que tengas razón, — respondió pensativamente. —Pero yo no siento que estaré preparada para eso por al menos dos años. ¿Seriamente estas proponiendo que sea célibe por tanto tiempo? —¿Cuánto tiempos haz durado?— Jamie embromo.

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—¿Cuenta cuando esperanzas.

tuve

las

costillas

quebradas?—

pregunto

con

—No. Quiero el record sano. —Mmm, supongo que 2 semanas durante los finales, — por fin respondió. —¡2 semanas! ¿Me quieres decir que no haz dejado de tener compañía femenina por mas de 2 semanas a la vez en tu vida adulta?— Jamie se mostró sinceramente asombrada. —Amo a las mujeres, Jamie. Verdaderamente amo a las mujeres. Amo poder hablar con ellas. Amo la persecución. Amo cuando les gusta jugar el juego como yo. Amo darles placer. Amo poder tener alguien nuevo todo el tiempo. Nunca, nunca estoy aburrida, — confeso. — ¿Cuantas mujeres podrían decir eso?— demando casi retándole a decirlo. —Estoy de acuerdo que tu vida sexual es muy estimulante Ryan. ¿Pero en quien confías? ¿Con quien te sientes completamente cómoda? ¿Quién sabes que siempre estará allí para ti? —Um, pues, ahhh, tu, Jamie, — dijo con una expresión completamente abierta y confiada. —Me siento cómoda contigo. Confío en ti. Se que estarás allí para mi. ¿No tengo que tener sexo contigo para sentirme así, verdad?— pregunto inocentemente. —Oh Ryan, eso es tan dulce, — dijo al tirar sus brazos alrededor de su cuello para darle un firme abrazo. —Jamás dejas de sorprenderme. —Esa solo es una de mis tantas habilidades, — respondió con una sonrisa estrechando la mano y alborotando el cabello de Jamie. ************ Después de su última clase Jamie camino hacia casa y comió una ensalada. Se paso una hora preparándose para la clase del martes, entonces se subió a su carro y condujo hacia el taller de bicicletas. Bill estaba contento de verla y la saludo calurosamente. —Te vas enamorar de tu nuevo modo de transporte, — dijo entusiasmado. Al hablar se perdía entre el laberinto de bicicletas, finalmente parando a tomar una y subirla por arriba de su cabeza. —Aquí esta, — dijo con orgullo.

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Jamie estaba muy contenta. Su nueva bicicleta era un color fosforescente anaranjado y bien pulido. —Hasta se ve muy rápida. — dijo con dicha. Los componentes eran de la mejor calidad, pero no los más caros. Se sentía muy satisfecha con sus selecciones. Hill se pasó una buena media hora indicándole todos los componentes y dándole una libreta de instrucciones para cada uno. Finalmente la dejo montar la bicicleta mientras estaba sobre un entrenador. Ajusto el asiento cuidadosamente al igual que los pedales. Le enseño como sujetar los nuevos zapatos de carreras en los pedales y la tuvo practicando como desatrancar varias veces. Enseguida tenia que decidir que tipo de portabicicletas comprar. Discutieron las varias opciones antes de escoger un modelo ligero y plegable que reposaba sobre el maletero y el parachoques trasero de su caro. —¿Cómo puedo proteger mi nueva belleza de ser robada?— pregunto. —Solo hay un modo que yo sepa, — el respondió sabiamente. quites tu trasero del asiento!— soltó una carcajada al decirlo.

—¡No

—¿Que no sirven ninguno de los candados?— señalo a la variedad de candados pesados sobre la pared. "They work very well if you are protecting your bike from someone who doesn’t really want it," he flatly stated. —Trabajan muy bien si estas protegiendo tu bicicleta de alguien que en realidad no la quiera, — respondió rotundamente. —Quiero poder llevármela al campus. Creo que ese será el único modo de que pueda entrenar es andando así a todos lados, — lamento. —Creo que te tengo una solución, — dijo Bill. —Me dieron una bicicleta de montaña como cambio el otro día. Es una buena bicicleta y pienso que te quedaría perfectamente. El costo es como $1800 de nueva, pero te la puedo dar por $200. Tiene como 5 años y la pintura esta un poco tallada, pero le puse llantas y balatas nuevas. Y, — agrego sabiamente, —La cosa buena de entrenar en una bicicleta mas pesada, es que tu bicicleta de camino se sentirá más ligera. También podrías ir con Ryan cuando va en sus paseos por la noche a Mt. Tam. —No sabia que paseaba allá arriba, — admitió. —Es una escena impresionante, — se río, —Tienes que convencerla de que te lleve, pero lleva curitas. Es un grupo duro, — le dijo con un guiño. 105

Jamie y Bill subieron las bicicletas sobre el portabicicletas nuevo. Se fue a su casa e inmediatamente monto su bicicleta de camino y dio un paseo. Le encantaba el sentido de liberación que le daba poder pasear rápidamente por las calles de Berkeley. —Creo que si me va a gustar esto, — pensó para si con una sonrisa de satisfacción. ************ Después de una hora placentera paseando en su bicicleta Jamie se dirigió hacia su casa para cambiarse a su ropa de ejercicio. Se puso una sudadera sobre su conjunto de licra para el gimnasio. Al apuntarse, miro a la manejadora con quien había hablado durante su primera visita al gimnasio. —Hola, — dijo en sus siempre amables modales. —¿Me recuerdas? —Si, claro que si, — la mujer respondió. —¿Decidiste hacerte miembro? —Si lo hice. Me gusta mucho aquí. impresionada.

Mi entrenadora también estuvo

—No sabía que tenías una entrenadora, — respondió. —Si, esta trabajando en un gimnasio en la ciudad ahora, pero esta buscando un cambio. Esta consiguiendo mas mujeres clientes en East Bay y creo que prefiere trabajar por aca, — exagero un poco. —Dile que venga a buscarme la próxima vez que este aquí, — la mujer respondió. —Tal vez podemos hacer un trato para que trabaje aquí. —En realidad soy su agente de negocios, — dijo con confianza al cambiar de las exageraciones a descaradas mentiras. —¿Qué clase de trato harías con ella?— demando, empezando a negociar. Se movieron hacia la oficina de la encargada donde Jamie tomo asiento. —Nuestro contrato normal es que entrenadores independientes nos pagan $200 por mes para usar las facilidades. No hay gastos adicionales cuando trabajan con un miembro pero cuando tienen un cliente de fuera ellos el cliente paga $10 por hora. —¿Mmm, cuantas horas a la semana trabajan las entrenadoras que reservan lugar?— pregunto. —No mucho, probablemente 5 mas o menos. Algunas reservan hasta 10.

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—¿Entonces si mi entrenadora pudiera reservar 15-20 horas por semana, que le podrías ofrecer? —Podría rebajar la cuota mensual, — ofreció ella. —¿Por cuanto?— Jamie pregunto. —¿ A la mitad? —Respondió poco tentativa. —Parece justo,— Jamie acordó. —Pero quisiera que ella pudiera beneficiarse de los nuevos miembros que trajese al gimnasio. ¿La cuota mensual para un miembro es $85 por mes cierto? —Correcto. —¿Y Ryan te pagaría $100 para usar las facilidades si trabajaba 15 horas por semana cierto? —Correcto de nuevo. —¿Aceptarías renunciar la cuota completamente si trae 5 nuevos miembros? La gerente pensó sobre esto unos momentos antes de decir, —Si lo haría. Hacemos la mayoría de nuestro dinero de la cuota mensual de todas maneras, entonces eso nos ayudaría a ambas—. Admitió. —¿Necesitas mas entrenadoras para tu personal?— Jamie decidió tratar de negociar todo lo que pudiera. —Solo para las horas inatractivas, como a las 6 a.m.,— ofreció tentativamente. —¿Cuanto por hora?— Jamie noto algo de debilidad. —¿$15?— respondió con esperanzada. —No,— Jamie se mostró reacia. —No podría dejar que trabajara esas horas por menos de $25 por hora. —¿Cuantas horas esta disponible?— la mujer pregunto. Jamie reviso su libro de citas reflexivamente. Nada sobre el horario de Ryan estaba escrito allí, pero creìa recordar que estaba libre hasta las 8 a.m. —Esta disponible de las de las 5:30-7:30, lunes a viernes,— respondió confiadamente. 107

—Tienes un trato,— la mujer respondió al extender su mano, suspirando aliviada que Jamie no le tratara de vender el seguro de vida o un pantano. Después de dejar la oficina Jamie froto las manos al explorar el gimnasio. —Ahhh, clientes potenciales— pensó con entusiasmo. Estudio a todas las mujeres cuidadosamente desde su posición en la caminadora. Finalmente vio a una mujer que parecía tener dinero y totalmente pérdida. Jamie salto de la caminadora y se puso junto a la mujer confundida. —¿Necesita ayuda?— pregunto gentilmente. —Si supongo que si,— la mujer aceptó. —Alguien me explico como usar las maquinas la semana pasada, pero ya se me a olvidado como ajustarla. —Yo también me confundo,— Jamie admitió. —Por eso yo empecé a trabajar con una entrenadora,— dijo bajo conspiradora. –¿Una entrenadora eh?— Trataron de que contratara una recién que me uní, pero no me gusto mucho la mujer que trabaja aquí a esa hora,— dijo sentidamente. —¿Por que no pruebas la mía?— Jamie pregunto casualmente. —Estoy segura que te gusta. Todos la quieren. Normalmente esta en la Península, pero ahora esta dejando unos días a la semana para sus clientes en East Bay. Es simplemente fabulosa.— pronuncio esta declaración al presentar la tarjeta de Ryan, que se había robado mientras no miraba. —¿Es muy cara? No quiero gastar mucho,— respondió. —¡Oh si es muy cara!— Jamie lamento. — ¡Esos precios son un asalto en despoblado! Pero es tan fantástica que puede hacerlo.— Si había una cosa de la cual Jamie estaba segura era que la gente rica les gustaba quejarse de cosas costosas. Pero también les gustaba pagar demás por lo que estaba de moda. —¡Me cobra $125 pero he oído que sus cuotas subirán otra vez! Tendré que empeñar mi Porsche si me cobra más. La veo 3 veces por semana, ahora, realmente vale cada centavo que pago por ella. —Uau, eso si que es mucho. ¿Deberás piensas que vale la pena? Jamie se incline y le susurro, —Fui a un evento de beneficencia la semana pasada en un minivestido entallado de Dolce & Gabana. Resulte con mas atención de la que podía manejar. Mi cuerpo entero a cambiado desde que empecé a trabajar con Ryan. Yo pienso que vale 3 108

veces mas de lo que le pago,— confeso. —¡Pero no le digas eso!— dijo con una gran sonrisa. —Tengo mi reunión de universidad de 15 años esta primavera entrante. Si me pudiera poner en forma estaría eternamente agradecida. —¡Esa es la actitud!— Jamie la engatuso. —Tus compañeros de clase pensaran que encontraste la pila de la juventud! Por que no me das tu número y le pediré a Ryan que te hable— dijo con un guiño. ************ Después de otras dos visitas al gimnasio Jamie había llenado cada hora de la tarde de Ryan. Ahora solo lo que faltaba era decirle a Ryan que tenía un nuevo trabajo. Después de clases el viernes, se encontraban en su lugar acostumbrado tomando un jugo. —Mmm Ryan,— empezó nerviosamente, —He esta interfiriendo en tu vida personal.— Miro hacia el piso, supuestamente apenada —¿No me encontraste una novia formal verdad?— pregunto simulando el ceño fruncido. —No, nada como eso. ¿Recuerdas que habías dicho que preferías trabajar de este lado del la bahía?— pregunto con una sonrisa expectante. —Siiii,— Ryan lentamente respondió. —¿Lo decías en serio?— otra pequeña sonrisa. —Siiii. —Pues, como que te conseguí trabajo,— por fin admitió. —¡¿Que hiciste que?!— Ryan pregunto asombrada. —¿Te conseguí un trabajo?— volvió a decir hesitante. El rostro de Ryan se relajo en una sonrisa. —¿Y piensas darme los detalles, o simplemente me presento y me dan mi uniforme? No me molesta tirar hamburguesas pero odio hacer papas fritas. Es muy difícil sacarme el aceite del cabello.

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—No tonta,— se rió al pegarle ligeramente en el hombro. —Te conseguí un trabajo en ‘Women Power’ y creo que te gustara mucho. Ryan continuò mirándola con una mirada interrogante en su rostro hasta que Jamie le dio su discurso de venta. —Quieren que trabajes cada mañana antes de la escuela. Sé que te gusta levantarte temprano y pensé que podrías trabajar el turno de la mañana y evitar el tráfico. Entonces eso seria de las 5:30-7:30. Quieran pagarte $15 por hora, pero te conseguí $25,— dijo con mucho orgullo. Pauso un milisegundo para respirar. —Luego aceptaron dejar que entrenes a gente sin tener que pagar la cuota mensual mientras traigas 5 nuevos miembros,— otra pequeña pausa. —Te cobraran $10 por hora para que entrenes a tus clientes privados, pero si es un nuevo cliente o un miembro no tienes que pagar nada,— una pausa mas larga para un respiro mas largo. —Oh y tienes 7 nuevos clientes privados quienes aceptaron pagarte $125 por hora. Y eso llenara todas tus horas libres. ¿Que tal lo hice?— dejo soltar un suspiro y miro hacia la cara asombrada de Ryan. El silencio continuo por algún tiempo mientras Ryan continuaba mirandola con la boca abierta. —Pues caray. Estaba trabajando en un lugar que no me gustaba, haciendo poco dinero, trabajando horas horribles cuando estaba cansada, no teniendo vida social, y que me forzaba a montar mi moto por el tráfico mas pesado del día. Me encontraste un trabajo donde puedo trabajar menos horas por el mismo dinero, durante las horas que me gustan, y tendré mis noches libres. También me ahorras $250 por mes en cuotas, y me haz encontrado nuevos clientes que valen $875 por semana,— pauso para efecto. — Supongo que hiciste bien,— declaro casualmente. Después de un momento sus ojos se pusieron juguetones. Se levanto de su silla y se elevo sobre Jaime. —¿Sabes lo que tendré que hacer, verdad?— pregunto seriamente. —N..n..no,— respondió Jamie, un poco termorosa de su reacción por la intromisión. —Esto,— dijo al poner sus manos alrededor de la pequeña cintura de Jamie y sin mucho esfuerzo levantarle de sus pies. Esos ojos profundamente azules la miraron con admiración, a la vez que Ryan se inclino cerca y le dio un beso pudoroso sobre la mejilla, que fue seguido por un abrazo, un gran y expresivo abrazo. —Eso es lo mas lindo que alguien a hecho por mi, Jaime,— le susurro al oído mientras lagrimas se formaban en sus ojos. —No se como agradecértelo,— dijo roncamente. Los ojos de Jamie se cerraron al relajarse completamente entre el abrazo. Hubiera estado contenta de quedarse así el resto del día pero Ryan por fin la soltó. —Tengo que admitir que tenia mis propias razones 110

egoístas,— Jame dijo, un poco sofocada. —Quería que estuvieras disponible para poder ir a paseos conmigo al anochecer. He oído de algunos paseos tremendos en Mt. Tam,— guiño. —Entonces deberemos empezar a trabajar si quieres hacer esos, niña. Allí es donde van las niñas grandes— dijo sabiamente. —¿Tú eres una niña grande, que no puedo ir contigo? frescamente.

—Pregunto

—Te llevare a donde quieras ir Jamie, a donde tu quieras,— respondió seriamente a la vez que sus ojos azul claro encontraron la cara sonriente de Jaime. ************ Ahora que Jamie se sentía cómoda con sus dos bicicletas y Ryan tenían su nueva horario de trabajo arreglado se sentaron a formar una estrategia de entrenamiento. Ryan acordó que Jaime necesitaba montar una de sus bicicletas lo más posible. Jaime decidió pasear a todos lados de Berkeley y Oakland, en vez de usar su carro. Estos paseos cortos le darían un poco de tiempo en la silla de montar y acostumbrarla a su bici. También acordaron que necesitaría de menos dos días de distancias largas y lentas por semana en su bici. Ryan sugirió que empezara con 15 Km. Dos veces por semana. Entonces aumentaría la distancia semana por semana. También recomendó que Jamie debería hacer una escalada entre las colinas al menos una vez por semana. Jaime decidió que empezaría a escalar las lomas de Berkeley de tras el campus. Acordaron reunirse en el gimnasio 3 tardes por semana después de la última clase de Ryan. Como había 6 grupos mayores de músculos que Ryan recomendó fueran trabajados harían dos grupos por visita. También sugirió trabajar las piernas de Jaime el día que no iría a pasear en su bici. Al lunes siguiente, Jamie se reunió con Ryan en el gimnasio precisamente a las 4:00 p.m. Jaime llevaba puesto una playera azul que cubría un sujetador deportivo gris. Sus shorts de licra también eran gris y sus calcetas blancas apenas se veían arriba de sus zapatillas entrenadoras altas. Ryan vestía en su nueva polo de ‘Women Power’. La camisa negra estaba suelta, permitiéndole mucho movimiento pero escondiendo sus curvas. ‘Women Power’ estaba escrito en letras cursivas color violeta sobre la parte izquierda de su pecho. ‘Entrenadora Personal’ estaba escrito por atrás en letras de 2 cm. también en violeta. Las mangas terminaban un poco mas arriba del los codos, efectivamente escondiendo sus bíceps. —¡No puedo creer que voy al gimnasio con ella 111

y aun no puedo ver sus músculos!— Pantalones de nylon bloqueaban la vista de Jaime de los músculos de la piernas de Ryan. Jamie estaba contenta de ver que Ryan se sentía como en casa aunque fuera su primer día como empleada. Saludo a Jaime calurosamente al entrar al la área de ejercicios. —Hola, jefe,— sonrió. —¿Ya me conseguiste un aumento? Sabes ya he estado aquí tres horas. Jamie solamente le dio una sonrisa ganadora antes de responder. ¿Ahora haremos abdominales y hombros, eh, entrenadora?



—¿Si. Paseaste esta tarde? Sentía un poco de envidia cuando estaba en el laboratorio de químicas, pensando de ti paseando por allí,— Ryan dijo anhelante. —Seguro que sí. La computadora de viaje que me convenciste comprar es genial. Me deja mantener una buena cadencia como me dijiste. Practique tratando de pedalear en un círculo suave y tratando de jalar al ascender y empujar al descender. Y te tengo que decir esa bici es un sueño. Hubiera seguido montando desde hace años si hubiera tenido una bici como esta. Se siente tan fácil. —Estoy muy contenta que estés feliz con ella,— Ryan dijo. —Sabia que Hill no te guiaría mal, pero si estaba algo preocupada de que no te gustaría tener que gastar tanto,— admitió. —No, para nada. Tengo tendencia de pensar sobre mis decisiones financieras con mucho cuidado, como puedes atestar,— con una sonrisa. —Pero una vez que tomo una decisión no trato de cambiar de opinión,— dijo con mucha confianza. —Pues sé que te gustara pasear y creo te gustara hacer los ejercicios también. Estas muy orientada con respecto a tus metas y creo que este reto te mantendrá interesada. Jamie estaba encantada que Ryan conociera esos detalles sobre su personalidad sin que le tuviera que decir. —¿Y donde empezaremos hoy? Ryan la guió a una banca de pesas y la sentó. —Okay, vamos a empezar con tus hombros. Los músculos de tus hombros empiezan aquí,— Le dio unos golpecitos arriba de hombro, —y terminan aquí, —le golpeo en medio del brazo superior. Estos se llaman deltoides o delts. Hay otro grupo de músculos aquí,— toco la espalda de Jaime arriba de la escápula, —se llama el músculo rotador. Hay 4 músculos allí que previene que se te salga el brazo del hombro. Están debajo de tus delts. 112

Trabajaremos los dos grupos de músculos. Normalmente uso mancuernas para los hombros. Siento que son mucho más fáciles de controlar. Y el control es muy importante con los hombros. Es muy importante hacer estos ejercicios correctamente o tu rotador puede ser lastimado. Jamie le gustaba como le daba Ryan las instrucciones verbales cuando le enseñaba como hacer los ejercicios. Las explicaciones le ayudaban bastante porque ella procesaba las cosas tratando de entenderlas antes de probarlos físicamente. Ryan parecía comprender y tenia mucho cuidado de asegurarse que Jaime entendía las cuestiones fundamentales. —Es muy importante que hagas los ejercicios en la orden que te enseñe. Haremos una prensa, laterales, elevaciones delanteras y ¿??? Puedes alzar las pesas mas pesadas con el volador.— Miro a Jaime con una expresión muy seria, —¿Alguna vez te haz lastimado el lumbar, tu cuello o tus codos? —No jamás he tenido algún daño serio,— Jaime replicó. —Vaya que si mi papá le gustaría poder cambiarme por ti,— se río. —El se pasaba de menos una vez por semana en urgencias conmigo. —Apuesto que eras una salvaje,— Jamie asentó. —Ni sabes la mitad de ello,— admitió. ************ Hicieron todos los ejercicios. Ryan estaba muy atenta a la postura de Jaime y su posición. La animaba, pero no la presionaba, como había visto algunos otros entrenadores. Ryan sabia que Jaime misma lo haría, y trato de retener a Jaime un poco, para que no se fuera a lastimarse. Cuando terminaron con los ejercicios de los hombros se movieron a su lumbar. Ryan de nuevo empezó sus explicaciones de cómo y porque de los ejercicios. Ryan le dijo que estos ejercicios no necesitarían pesas para nada. Después de demostrarle a Jaime como hacer la extensión para la espalda y una inclinación pélvica Jaime recordó que estos ejercicios los había aprendido cuando jugaba golf en la preparatoria. —¿Tu estabas en el equipo de golf?— Ryan pregunto con interés. —Eso es grandioso. Sabes, yo jamás le he pegado a una bola de golf.

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—Pues, tendremos que remediar eso, señorita,— Jaime respondió. —Me encantaría poder hacer algo en que te puedo ganar,— se río. Enseguida se movieron a los ejercicios abdominales. Jaime conocía algunos de estos de su acondicionamiento para golf. Ryan le enseño 6 diferentes ejercicios y le recordó que tenía mucho potencial en esta área. Después de la hora la mente de Jamie estaba nadando. Al sentarse en la banca para secarse miraba que Ryan hacia notas en el cuadernito. — Toma Jaime, hice esto para ti,— dijo al extenderle el libro hacia Jaime. Dentro del cuaderno de piel de hojas sueltas Jamie vio todos los ejercicios que habían cubierto apuntados y descritos minuciosamente. En los ejercicios para las piernas la posición del asiento y los ajustes de las barras estaban también anotados. Bajo cada descripción había una serie de columnas que indicaba la fecha, tiempo, numero de reps, series y una columna donde Jaime debería de indicar como se sentía al empezar los ejercicios, en una escalda de 1-10. Jaime estaba encantada y su cara lo reflejaba. —Ryan eres tan considerada,— dijo con entusiasmo. —Jamie es lo menos que puedo hacer, después de todo lo que haz hecho por mi,—le dijo sinceramente. —Me gusta cuidar de mis amigos, Ryan. —Entonces tengo mucha suerte en ser contada entre tus amigos.— Ryan respondió. Al decir esto se sentó detrás de Jamie en la banca y empezó a darle masaje a sus hombros. Le dio masaje como por 5 minutos hasta que Jaime dejó caer su cabeza hacia delante completamente relajada. —Dios si que eres Buena. Esas manos deberían de estar registradas con el gobierno,— digo al dar un suspiro. —Pues si de cierto modo lo están. Si tengo licencia para hacer esto.— declaro. —¿Eres masajista también?— pregunto incrédula. —Si, estas niñas están entrenadas y licenciadas,— alzo sus manos con una sonrisa orgullosa. —Cuando estaba tomando las clases para hacerme entrenadora profesional decidí que de una vez debería entrenar de todo lo que pudiera. Estoy contenta que lo hice. Aprendí mucho sobre como relajar a la gente después de los ejercicios arduos. Y es una

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habilidad que sirve en mi vida privada también,— sonrió al subir y bajar las cejas. —Pues, si que me has relajado, no creo que me pueda mover, mucho menos montar mi bici a casa—, se quejo. —Tengo mi moto aquí, déjame darte un aventón a casa—, Ryan ofreció. —Después de que te des un baño podemos tomar algo de comer y después puedes venir por tu bici. —Eso se oye muy atractivo—, Jamie acordó— ¿Pero estas dispuesta arriesgarte a la ira de Cassie sí esta en casa? —Si, lo estoy. Me tomo de sorpresa la última vez. Estaré preparada para ella esta vez—. Se froto las manos en un gesto amenazante al estrechar los ojos. *********** Nota de traducción (*) Player: (Jugador o jugadora) En el contexto de las citas, persona que tiene muchas conquistas pero no una pareja permanente. Una especie de versión moderna de Don Juan. Parte 3

*********** Se fueron a la casa de Jamie y ambas se sintieron bastante aliviadas de encontrar solo a Mia en casa. Converso con Ryan agradablemente por unos momentos antes de subir a su habitación. Jamie la siguió momentos después para darse una ducha y cambiarse. Ryan ofreció distraerse ella misma y Jamie la dejo sola por unos minutos. Jamie se quedo con en la ducha un largo rato para relajarse antes de salir. Se seco el cabello rápidamente y estaba acabando de vestirse cuando Mia entró. — ¿Qué le hiciste a Ryan?— preguntó con un brillo en los ojos. — ¿Qué quieres decir?— la miró confundida Jamie.

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—¿Quieres ver algo tierno?—, pregunto Mia misteriosamente. Jamie asintió y le indico que la siguiera al pasillo. Las dos se asomaron sobre el barandal, observando a Ryan, quién se había sentado en el sofá, sólo que ahora se había quitado los zapatos y estaba dormida, su delgada y larga figura acomodada en el estrecho sofá, sus piernas largas colgaban del brazo de este. Sus manos dobladas pacíficamente sobre su pecho y una sonrisa dulce, con una expresión de satisfacción en su rostro. Jamie se maravillo de lo joven e inocente que se veía su amiga al dormir. Ambas amigas regresaron al cuarto de Jamie y se soltaron a reír. —Me alegra mucho que se sienta cómoda aquí—, dijo Jaime sin dejar de reír. —Parece ser una buena persona—, Mia admitió. —No puedo encontrar las palabras correctas que expresen con certeza lo buena es—, Jamie respondió simplemente. —Es una mujer extraordinaria. —¿Sigue coqueteando contigo?— Mia le preguntó algo dudosa, sabiendo que ese era un punto algo delicado. —No. Para nada—, respondió Jamie sin dilación —. De hecho ya hemos hablado de eso, aunque fue algo difícil para mí mencionarlo. Admitió que si había coqueteado conmigo pero que ahora ya no lo hacia porque ahora éramos amigas. —¿Dios, no te dio vergüenza? —. Exclamó Mia —¡No me imagino preguntándole eso! —Eso es lo es súper de Ryan. Le puedo decir lo que sea. Nunca me juzga o actúa sentida por lo que le digo. En realidad me sentí muy cómoda hablando con ella acerca de eso. Desearía que pudieras conocerla mejor—, dijo —. Sé que te caería bien. —Confió totalmente en tu capacidad para juzgar a las personas, James. Estoy segura que me caerá bien. Tal vez podamos cenar juntas alguna otra noche. —Gracias por intentarlo Mia. Quiero que te sientas a gusto con ella. Tu amistad vale mucho para mí—. Vacilo un momento antes de mencionar el próximo tema. —Sabes, sinceramente me enfado mucho que Cassie te dijera que Ryan estaba coqueteando conmigo—, apunto. Mia abrió la boca para tratar de defenderse, pero Jamie la interrumpió. — Ya no estoy enojada, en serio. Sé que no lo hiciste con malicia. Pero Cassie realmente la detesta. Ella ya tenía a Jack predispuesto acerca de 116

toda esta situación y tuvimos una gran pelea por ello. Así que por favor, te suplico no hables de Ryan con ella, sólo haría peores las cosas. —Ok, Jamie. Jamás volveré hablar de eso con ella. Me apena que te lastime. Fue estúpido de mí parte hablarle a Cassie sobre ti. Sé que siempre trata de meterse en medio de todo. A veces desearía que se fuera a vivir con su novio—, respondió con desprecio. —Si, lo sé, pero hemos estado juntas tanto tiempo, creo que podremos sobrellevarlo—, dijo esperanzada. ************ Después de que Mia regresará a su cuarto, Jamie se tomo su tiempo para arreglarse. Se peinó cuidadosamente, se puso rubor y luego escogió un suéter de lana verde y una camisa amarilla. Completando el atuendo con un par de pantalones kaki y un par de zapatos negros. Examino su imagen en el espejo grande, reprendiéndose a sí misma al hacerlo. —‘Solo es Ryan, sabes. No es una digamos, una cita’— Cuando volvió a bajar los escalones se quedo sorprendida al ver que Ryan seguía dormida. Se sentó en una silla tapizada junto al sofá y simplemente la miro por unos momentos. Ryan era increíblemente tranquila al dormir. De repente Jamie cayo en cuenta que jamás la había en un estado de inactividad por completo. Ryan normalmente era muy activa, a veces algo hiperactiva. Aunque su cuerpo no estuviera en movimiento Jamie casi podía ver a veloz mente procesando algo. Nuevamente se maravillo de lo tranquila y en paz que se veía reposando. Ryan rara vez se miraba de manera severa pero si se veía muy segura de sí misma con una expresión calmada. Miró que su pecho subía y bajaba y observo sus labios un poco abiertos en sueño. De repente sintió un gran deseo de poner un beso sobre eso labios tan suaves. Se resistió con una sacudida violenta de la cabeza. —‘¡Controlate por dios, Jamie! ¿De dónde demonios vino ese deseo? —Se quedó sentada en la silla otros minutos meditando sobre los pensamientos contradictorios que corrían por su mente. —‘Tal vez solo sea que me siento que necesito protegerla. Cuando duerme se parece a una niña que perdió a su mama. Y esa será la parte que me da por besarla. Se ve tan tierna, como una niña—,’ pensó con cariño. —Si claro y ¿a cuantas niñas haz querido besar?— Finalmente decidiendo que no encontraría las respuestas a esos embrollado pensamientos esa noche los hizo a un lado, quietamente se movió hacia el sofá. Se inclino sobre Ryan y gentilmente puso su mano sobre su hombro y le dio una pequeña sacudida.

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Ryan despertó inmediatamente e increíblemente muy alerta. Jamie se sorprendió ante esta reacción, y su rostro lo debió demostrar. Ryan detecto le mirada sobresaltada y preguntó, —¿Cuál es el problema? ¿Dormí demasiado? —No, no, yo me sorprendí por la forma tan rápida en como reaccionaste —, explico. —Oh, eso se debe a años de práctica—, respondió fácilmente. —Necesito dormir como 8 horas pero solo duermo como 6. Me he entrenado a misma a dormir en donde pueda cuando tengo unos minutos extras. —Eso es realmente asombroso—. Se maravillo Jamie. —No en realidad. Puedes entrenar tu cuerpo para hacer muchas cosas si en realidad lo necesitas. —Bueno me alegro de que te sientas lo suficiente cómoda como para haberte dormido aquí. —Pues si me siento muy cómoda contigo, pero verdaderamente, puedo dormir casi en cualquier lugar. Hasta puedo dormir más o menos bien sentada en una silla. Y una vez tome una buena siestecita de 15 minutos inclinada contra una pared—, dijo con orgullo. —Ciertamente tienes muchas habilidades, Ryan—, admitió al inclinarse sobre ella agitando su fleco. —Y eso que no haz visto ni la mitad de ellas—, sonrió segura de sí misma. ************ Después de terminar su cena de Falafel y ensalada griega, hablaron sobre el plan de los ejercicios para la semana. Jamie decidió que llevaría su bici con Jack y hacer su paseo largo el sábado por la tarde mientras él estudiaba. —OH sábado—exclamo Ryan con mucho placer. —No he tenido un sábado libre en años. Este nuevo nivel de libertada, mmm, me va a tomar tiempo acostumbrarme—. Dijo con una expresión de alegría. Había decidido que en realidad ya no tenía que trabajar los fines de semana. Jamie tenía 10 horas de entrenamiento privado por semana ya organizado para ella. Con $1,250 por mes era más que suficiente para que sobreviviera, Ryan decidió tomarse los fines de semana libres para relajarse. Pero sinceramente no sabía que hacer con su tiempo libre. 118

Había tenido algún trabajo u otro desde los 16 años y todos habían ocupado sus fines de semana. —Es el dilema mas alegre que he tenido en años—. Comento —¿Porque no vienes y paseas conmigo el sábado?—, Jamie ofreció. — Puedes ver la península y tal vez ayudarme a escoger los mejores caminos. —¿Será eso una Buena idea, Jamie?— preguntó indecisa. molestará Jack?

—¿No se

—¿Porque le molestaría? —Pregunto confundida. —Él estará estudiando y aparte no tiene bici. —No, este, quise decir—, tartamudeó, —Pensé que no estaba muy contento de que pase tiempo contigo. —No, Ryan, eso no es verdad. Estaba enojado conmigo por no haberle dicho algunas cosas que él pensó eran importantes. No creo que tuviera que ver contigo, personalmente—, mintió. —Si estas segura—, respondió aun con cierta reserva, —Me encantaría ir. Seria bueno ver otra parte de la bahía. He oído de unos caminos grandiosos por allí. —Entonces es un hecho—, Jamie acordó. —¿Oh, pero como te llevaras tu bici? ¿Paso por ella el viernes? —No, yo puedo llevarla. Le pediré prestada la camioneta a mi papa si es necesario. ¿ A que horas quieres encontrarnos? —Pregunto al tomar su siempre presente agenda. ************ Capitulo 4 —Centro Deportivo“Castro”, habla Ally—, se escucho una voz contralto.

de

— ¿Hola Ally, adivina quién es?—, pregunto. —Mmm—, pensó, —Es una morena ardiente de más de 1.80 de altura, e interminables piernas. —Sí—, ronroneó.

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—No, no conozco a nadie así, ¿quien demonio eres?— pregunto tratando de ocultar su risa. —Solo soy una mujer solitaria buscando compañía—, dijo inocentemente. —Conoces a alguien que pueda estar libre el viernes por la noche. — ¿La noche del viernes? ¿En serio me quieres ver este viernes?— pregunto incrédula—. Pensé que solo te daban permiso de salir de casa por las tardes. —He tenido un cambio de horario—, dijo felizmente. —Los semana ahora son míos.

fines de

— ¿En serio? Jamás haz tomado un fin de semana libre en todo el tiempo que te he conocido. ¿Tienes alguna idea de cómo llenar un fin de semana? —Estaba esperando que tu me pudieras ayudar con eso—, pregunto esperanzada. —¿Que dices del viernes entonces? —La mejor oferta que he tenido en todo el día—, respondió. — ¿Quieres salir o quedarte en casa? —Puedo salir con quien sea—, dijo esto con un tono bajo y peligrosamente sensual. —Quiero quedarme adentro contigo. —Estaré en casa para las 6. Trae algo para cenar contigo, cosita ardiente, porque no-te iras hasta el sábado. ************ Ryan condujo hacia Castro el viernes por la noche, pensando en Ally. Se habían conocido poco después de que Ryan se graduara de preparatoria. Había empezado a tomar clases para volverse entrenadora personal certificada y por suerte consiguió trabajo en Castro Fitness. Ally siendo dos años mayor había empezado en Castro unos meses antes de Ryan. Ryan estaba segura de que Ally casi no había tomado nota de ella y se sorprendió cuando la casi desconocida se aproximo un día para discutir el sexo seguro. Ryan apenas se estaba sintiendo cómoda con su identidad lesbica. Había pasado el año anterior con un comportamiento bastante peligroso pero Ally la sentó y le dijo las cosas con crudeza. “Escucha Ryan —le dijo— No puedes continuar danzando salvajemente con cada chica que conoces. Tienes que practicar sexo seguro cada vez que estés con alguien”. 120

—Pero el riesgo de contraer SIDA no es tan alto para las mujeres que tienen sexo con mujeres—, Ryan dijo defensivamente. —No, no es tan alto, pero cualquier riesgo es demasiado. Tienes 17 años, Ryan. No arriesgues acortando tu vida de por sí corta por algo de acción. Aparte SIDA no es lo único por lo que te tienes que preocupar. Te garantizo que contrataras una enfermedad venérea dentro de 6 meses sí acaso no lo haz hecho aún. Herpes y chnodyloma son permanentes, Ryan. Y no importa que atractiva eres, tu popularidad caerá al piso si tienes lesiones o verrugas en tus partes divertidas. —Pero no se como tener sexo seguro—, admitió sonrojándose. —Ven esta noche después de las 8 y yo te enseñaré todo lo que necesitas saber—, Ally ofreció. Ryan se rió al pensar que fácilmente había sucumbido a los encantos de Ally. Habían pasado la primera noche en ‘Good Vibrations’, una tienda de juguetes sexuales orientada hacia las mujeres en el distrito de Misión. Ally le explico sobre todos los juguetes y barreras de látex que Ryan podía usar como protección. Y después, para asegurarse de que su estudiante entendía todo perfectamente se habían regresado al departamento de Ally y probado cada objeto en su bolso de trucos. Para el día siguiente Ryan estaba muy rosada pero bien entrenada en la ciencia de sexo seguro. Después de su iniciación, se hicieron muy amigas. Las dos les gustaba hacer ejercicio, montar bici, y tener sexo, mucho sexo, con muchas mujeres. Ryan se encontró cayendo por su nueva amiga. Pero Ally le dijo claramente que ella no estaba interesada en tener una novia. Continuo saliendo con cada mujer que llamaba su atención y jamás hizo un intento de esconder sus conquistas de Ryan. Después de un tiempo, logro entender que Ally no le iba a regresar sus afectos y empezó a pensar de ella como otra pareja para sexo ocasional. Y mientras se mantuviera en esa línea casual, Ally siempre estaría dispuesta a pasar uno o dos días con ella. Su rutina normal era verse varias veces durante un periodo de 2 o 3 semanas. Pero en cuanto las cosas empezaban a ponerse demasiado intensas una u otra dejaban de llamar. Dejaban que 3 o 4 meses pasaran y regresaban para otra intensa revolcadita. Ryan muchas veces se sentía que le gustaría tener algo mas serio con Ally, pero sabía que eran demasiado parecidas para poder tolerarse por mucho tiempo. Pero tenia que admitir que era normalmente Ally quien le ponía un alto a sus encuentros. 121

A veces iban a un club o bar, y un año fueron al festival del “Orgullo Gay” juntas. Pero generalmente solo se reunían para tener increíble sexo. Ryan jamás había conocido alguien que la conociera como Ally. Tal vez era porque habían dormido juntas tantas veces. Ally tenía algo que simplemente la volvía loca, lo chistoso era que Ally no era precisamente su tipo de mujer físicamente hablando. De hecho, era la única mujer que en realidad había ligado a Ryan y no en viceversa, lo cual seguía haciendo, a veces solo para mostrarle quien era el jefe ahí. Ally sólo era un poquito más alta que ella, pero definitivamente más fuerte que Ryan. Ally competía en concursos de físico constructivismo y usualmente lo hacia bastante bien, siempre y cuando fueran competiciones sin sustancias prohibidas. Ally estaba realmente en contra del uso de esteroides y se rehusaba a competir si las atletas antes no eran sometidas a análisis. Ally era atractiva, pero en un modo andrógino. Su cabello era castaño oscuro y muy corto, poco más de un centímetro y medio. La mayoría de tiempo se le paraba hacia arriba como tipo corte militar, pero Ryan le gustaba como se sentía el cabello erizado contra su cuerpo desnudo. Sus ojos eran entre azul y gris dependiendo en de la luz, pero había un fuego en ellos que atraía fuertemente a Ryan. Por lo regular a Ryan le atraían las mujeres altas, siempre y cuando no fueran tan altas como lo era ella; Como 1.70 m más o menos era perfecto. Adoraba a las morenas con cabello largo y le encantaban los ojos marrones. Le gustaban en particular las mujeres delgadas, ágiles y atléticas pero no muy musculosas. Siempre la dejaba sorprendida que encontrara a Ally increíblemente atractiva. Llego a Hamburger Mary’s para recoger unas hamburguesas y malteadas, la comida chatarra favorita de Ally. La mayor parte del tiempo, las dos trataban de comer saludable, pero cuando no estaba preparándose para una competición Ally era flexible. Como a Ryan no le importaba mucho la variación de su peso, se podía permitir ser tentada por cierta comida chatarra y ella tenía que admitir que las hamburguesas eran unas de sus favoritas indulgencias. Mientras estacionaba su moto como a una cuadra del edificio de Ally sintió a su pulso acelerarse. No era su costumbre ponerse nerviosa cuando tenia una cita, había aprendido hacia tiempo que una mujer hermosa podía resultar ser un fracaso al pasar un atardecer con ella. Pero conocía a Ally bien, y sabía que esperar—todo el sexo que pudiese aguantar. Ryan siempre pensó de sí misma como la pareja dominante en casi todas las relaciones que había tenido. Le gustaba; no— necesitaba—controlar la acción. Pero jamás lo pudo hacer con Ally. Aunque solo era dos años mayor, Ally siempre trataba a Ryan como una 122

jovencita sin experiencia. Controlaba toda la noche, y Ryan había aprendido que si quería mantener la conexión tenía que permitir que su amiga estuviera a cargo de la situación. Ryan troto por las escaleras hacia el apartamento de Ally en el tercer piso. Timbro a la puerta y espero pacientemente al oír que caminaban por dentro. Abrió la puerta con el teléfono inalámbrico en la mano y sonrió ampliamente a la par que indicaba a Ryan que debería entrar a la cocina para organizar la cena. Al terminar de poner todo sobre platos, Ally se le escabullo por detrás y la envolvió en un abrazo de oso. Acurruco su cabeza entre el cuello de Ryan al detenerla fuertemente de la cintura. —Te he extrañado dulzura —, susurro en su oído. Ryan sintió un escalofrió empezando en su oído y recorrerla hasta los dedos de los pies. Se rió un poco al sentir el calido aliento cosquillar a su oído. Le gustaba el suave acento sureño que su amiga no había logrado perder aunque se había movido a San Francisco de Chapel Hill, Norte Carolina hacía mas de 8 años. Estaba lista para que la soltara pero Ally la retuvo un poco mas para indicarle que ella seguía arriba. Ryan se dio la vuelta dentro del abrazo y levanto su cabeza para ponerle un beso contra los labios sedosos y suaves de su amiga. Una de las cosas que Ryan amaba era el contraste entre la conducta y apariencia exterior y la suave, calida curvas de mujer que normalmente estaban escondidas bajo su ropa de ejercicio. Ally tenía un pecho medio grande para su tamaño y las curvas encantadoras de sus caderas por las que Ryan le gustaba correr sus manos. Su exterior duro simplemente acentuaba los tesoros escondidos que Ryan adoraba encontrar. —Te he extrañado también Ally—, dijo sinceramente. —¿Cuánto tiempo a pasado?— Ally pregunto al alejarse del abrazo de Ryan y estirar la mano para tomar una papita frita y echársela a su boca. —Estaba pensando en ello en el camino hacia acá—, admitió. —creo que fue un poco después de la Carrera del SIDA. Recuerdo que mis piernas estaban entumecidas cuando vine y que siguieron igual por toda una semana ¡gracias a ti! —Ya sabes que nunca garantizo no mallugar la mercancía—, ronroneo antes de empujar a Ryan contra la mesa. Ryan deslizo sus brazos alrededor del cuello de Ally y se dejo besar completamente. Esas manos tan fuertes y grandes la apretaron de la cintura mientras Ally trabajaba en su boca con intensidad metódica. Se retiro lentamente riéndose un 123

poco mientras Ryan dejo sus brazos alrededor de su cuello, sus ojos bien cerrados. —¿No tienes hambre, dulzura?— Le pregunto suavemente. Ryan con los ojos aún cerrados asintió. —Parece que tienes hambre para algo de amor—, Ally ronroneo al inclinarse para darle una ronda de besos prodigiosos y acalorados sobre la boca hambrienta de Ryan. Ryan no pudo evitar dejar escapar un suave gemido antes de que su boca fuera reclamada por su amiga. Muchas veces se sentía impotente cuando estaba con Ally y tenia que admitir que le gustaba mucho. Había algo muy tranquilizante en sentir que otra persona estaba al cargo de vez en cuando y era lo que le atraía a Ryan. No creía que le gustaría sentir eso todo el tiempo, pero era un cambio bienvenido del que había llegado a depender y anhelar durante los pasados 5 años. —Vamos mi dulce nena—, Ally dijo suavemente al sacarse del abrazo. — Necesito mantener mis fuerzas para poder aguantarte toda la noche—. Tomo los platos cargándolos hacia la sala. Ryan tomo las malteadas y un puño de servilletas. Se sentaron en la cómoda sala, Ryan en el sofá, Ally en una silla de piel color caramelo. Hablaron sobre la última competición de levantamiento de pesas en que estuvo Ally en San José. Ryan conocía algunos de los competidores y uno o dos de los jueces y Ally le dijo quienes estaban de verdad de buena forma. Ryan se dio cuenta que sus conversaciones generalmente se centraban en rutinas de ejercicios, levantamiento de pesas y conocidos que tenían en común. Ally normalmente le hacia algunas preguntas sobre la escuela, pero era claro que solo lo hacia por ser amable. Casi no compartían intereses mutuos, pensó Ryan. Un CD de Wynona Judd tocaba tranquilamente en el trasfondo para iluminar otro punto de diferencia. Ryan gustaba de música étnica, de todas partes del mundo, particularmente Pop Africano o artistas Irlandeses contemporáneos, mientras Ally no variaba de Wynona, Shania, Reba y Faith. Su departamento no tenía ningún libro, lo único que había para leer eran revistas de Deportes y Salud. Ally venia de una familia grande, pero se había ido de casa casi inmediatamente después de graduarse de la preparatoria. Había tenido sexo con mujeres desde los 15 años pero una hermano mayor la pillo con otra chica cuando era mayor en la escuela y hizo que su vida familiar casi insoportable por ese ultimo año. Después de irse de Norte Carolina mantuvo una relación con una de sus hermanas que también se había ido de casa para siempre por su propio bien, pero eso era todo. Ryan no estaba segura que sus padres supieran donde vivía. Sabia de seguro que había mucho dolor oculto tras el alegre comportamiento de su amiga pero nunca hablaban de ello. Ally prefería solo pasar el tiempo 124

en asuntos corrientes y Ryan había decidido hacía tiempo que debía respetar su necesidad de privacidad si esperaba mantener la relación. Tal vez por su situación familiar Ally nunca preguntaba mucho sobre la vida familiar de Ryan. Sabia que Ryan vivía en casa, como jamás podían ir allí para una cita, raramente preguntaba por los demás de la familia O’Flaherty. Su relación parecía existir fuera de sus vidas normales. Era incorrupta por los hechos de día a día que pudieran causar tensión. Claramente había un solo enfoque y ambas parecía que lo preferían así. —¿Dime que es lo que a causado el cambio en tu horario? Ally pregunto al recoger el plato de Ryan ya vacío y llevarlo a la cocina. —Conseguí un nuevo trabajo—, Ryan empezó a la vez que Ally regreso a la habitación y se sentó enseguida de ella en el sofá. Su amiga casualmente colgó su brazo sobre sus hombros y la jalo cerca y Ryan sonrió modestamente a la vez acurrucándose contra el lado de Ally. — Bueno en realidad una amiga me consiguió un nuevo trabajo—, admitió para aclarar. Aunque habían trabajado en el mismo gimnasio por casi 5 años casi nunca se veían en el trabajo. Ryan trabajaba por las noches y fin de semanas casi exclusivamente mientras Ally acomodo su horario de 9-5. No hacia sus ejercicios en Castro, así es que pasaba la mayoría de sus noches entrenando en un lugar de Pesas libres en el distrito de Misión. —¿Te vas de Castro? —Preguntó sorprendida —Pues si—, Ryan admitió. —Mi nuevo lugar esta en Berkeley. Es muy bueno, Ally. Solo son mujeres y esta lleno de gente que quiere trabajar y no posar—. Era una broma vieja entre ellas como poca gente en Castro en realidad quería trabajar en serio, especialmente en las noches; el tiempo perfecto para ligar. —Tengo a dos clientes que no quieren moverse conmigo, pero creo que los tendré que dejar ir. No vale la pena pagar $250 al mes y tener que venir hasta acá para solo ganar $375. Eso solo me haría perder mas que ganar. ¿ Lo quieres tomar tú? —¿A que hora los vez? —Veo a Mark los miércoles a las 9 y domingo a medio día, y Vanessa a las 4. Pero creo que preferirían venir durante la semana. Mark es un escritor, así es que puede tener cualquier horario y Vanessa o es una mujerzuela o una bailarina. Jamás hemos hablado de eso pero tiene mucho mas silicona de lo que yo pienso se necesita para usos normales —, dijo riendo. —Me gustaría tener otro par de clientes regulares—, Ally dijo. ¿Quieres entregarlos o debería llamarles?



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—Mi cuota esta pagada hasta Octubre, así es que estaba planeando terminar el mes con ellos. ¿Estarías dispuesta a venir el domingo y conocerlos? —Seguro. ¿Porque no vienes mañana por la noche y podemos desayunar el domingo por la mañana antes de ir? Ryan le dio una sonrisa ladeada al hacer una pequeña suplica por algo de moderación. —Eso funcionaria para mí, pero tendrás que prometerme no agotarme esta noche. Tengo un paseo largo programado para mañana y no lo podré hacer parada. Aparte tengo que reservar algo de energía si quieres que regrese mañana por la noche. —Okay—, Ally respondió suavemente al inclinarse a besar el cuello de Ryan. —Seré gentil contigo esta noche, pero mañana no abra apuestas —, dijo al mordisquearle el cuello bruscamente en anticipación. Ryan trago audiblemente al considerar que es lo que esperaba. Ally nunca la lastimaba o trataba de dominarla físicamente. Pero parecía tomar mucho placer en extraer todo el deseo que podía del cuerpo de Ryan. No usaba parafernalia de dominatrix pero si le gustaba dominar a Ryan, normalmente con sus manos o muchas veces simplemente con su personalidad. Ryan sabia exactamente como era estar en los zapatos de Ally, como su comportamiento era igual cuando ella estaba con otras mujeres. Pero era muy excitante ser el objeto de sus deseos cuando estaban juntas. Cuando Ally decía que no habría apuestas quería decir que seria cosa de toda la noche, entregándose completamente a su amiga. Ally rara vez la dejaba con solo un orgasmo. Y como Ryan no era multiorgásmica necesitaba descansar por lo menos una hora o más entre turnos. Algunas de sus citas se volvían largas sesiones de maratón, con cortas siestas o salidas a un restaurante de 24 horas por algo de estamina para poder seguir. Ryan inclino su cabeza al cerrar sus ojos para darle acceso completo de su sensitivo cuello a su amiga. Ally le gustaba que Ryan se viera algo butch por fuera, así que se había puesto una camiseta ajustada negra con mangas cortas enrolladas un poco y unos pantalones estilo carpintero. Pero también le dio satisfacción al deseo de su amiga por ropa íntima sexy. Bajo su ropa de mujer dura Ryan llevaba puesto un brassière casi transparente de encaje y un par de bikinis negros pequeños. Ally empezó a trabajar su camisa fuera de sus pantalones y Ryan recordó que jamás se desvestía ella misma cuando estaban juntas. Ally tenia una necesidad de controlar toda la escena; del principio hasta el final, y desvistiendo a su pareja era una parte importante en este escenario.

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Después de haber halado libre la camiseta de Ryan, regreso a su cuello empezando a besarla bajando por el cuello de la camisa. No le gusto el ángulo que tenia y deslizo sus brazos de tras la espalda y rodillas de Ryan y fácilmente la subió sobre sus piernas. Ryan sonrió serenamente al sentirse levantada tan fácilmente. Ella siempre era la que acurrucaba a las mujeres en sus rodillas y le gustaba el cambio de papel. Había algo liberador en dejarse ir y permitir que Ally tomara las decisiones. Brevemente pensó que si Ally tenia alguien con quien cambiar de papel, pero esos pensamientos volaron de su mente al sentir su camiseta subir por su cuerpo. —OH, me encanta esto—, la voz de Ally zumbo contra su oreja a la vez que corría sus manos fuertes sobre los senos de Ryan. Sintió sus pezones repentinamente ponerse atentos al ser provocados por entre el encaje medio áspero. No le había advertido a Ally que fuera gentil con sus senos y tembló un poco al imaginar que bien serian amados. Ally definitivamente era una mujer de senos. Parecía que la mayor parte de su excitación resultaba por acariciar los senos de Ryan y volvía a ellos una y otra vez al hacerle el amor. Ryan lánguidamente se inclino contra el cuello de Ally mientras continuaba a acariciando sus senos entre el brassière. Un gemido pequeño se escapo de entre sus labios al sentir las manos fuertes apretar y jugar con sus senos más y más excitados pero sabia que Ally iría a su propio pasó, no importaba que excitada estuviera ella. Ally claramente quería darle placer a Ryan pero su propio deseo era al enfoque de su interacción. Se espero a que estuviera preparada para moverse adelante con su amor, y Ryan sabia que mejor debería de relajarse y disfrutar del paseo. Ally estaba manejando y ella no tenía ningún control de la ruta o el destino. Deslizo la mano hacia abajo para tomar el seno de Ally pero sintió su mano ser agarrada firmemente al oír a su amiga susurrar, —Concéntrate dulzura. Solo siente lo que te estoy haciendo. —Ryan sumisamente obedeció las instrucciones al preguntarse si le seria permitida tocar a Ally esta vez. Usualmente era permitido darle placer a su amiga, pero normalmente tenia que esperar hasta que Ally le había hecho el amor al menos dos veces. Parecía haber una barrera que tenían que cruzar en orden de que ella pudiera ser receptiva. Algunas veces se quedaban juntas por dos días sin que a Ryan le fuera permitido siquiera besarle los senos. Pero Ally obviamente no quería hablar de sus deseos o necesidades. Ryan supuso que había sido violada de niña pues había ciertos modos en que no toleraba ser tocada. También había ciertas posiciones que Ryan había aprendido a jamás ponerla. Ally no podía tolerar estar de espaldas con Ryan encima de ella. La única vez que 127

había tratado se encontró casi aventada de la cama, así es que tenia cuidado de jamás repetir ese movimiento. Pero a veces llegaban a un nivel de intimidad que permitía que Ally bajara sus barreras y acoger el toque de Ryan sin restricciones. Ryan claramente amaba esos momentos mas que nada. Así como le gustaba ser tocada, poder tocar a Ally parecía un regalo. Concentraba toda su energía en darle placer a su amiga y a veces hacían el amor tan frenéticamente que era sinceramente abrumador para ambas. Pero cada vez que eso pasaba Ally se distanciaba al día siguiente y se mantenía alejada por al menos tres o cuarto meses. Ryan reflexiono que la vez pasada que se habían visto se había puesto muy intimas. Ally estaba más vulnerable de lo que se podía acordar anteriormente, y en este caso había llorado después de que Ryan le había hecho el amor. Pero la experiencia obviamente había sido incomoda pues no volvió a oír de ella desde ese día de Junio. Estaba claro que esta noche Ally no quería que las manos de Ryan vagaran por lugares prohibidos. Lentamente desenganchó el cinto de Ryan mientras mantenía su mirada aferrada a ella. Lo jalo de la cintura y rápidamente lo enredo alrededor de las manos de Ryan y lo apretó fuertemente. Restringiendo complemente su habilidad de mover las manos independientemente. Gentilmente la aventó a su espalda y amarro el cinto sobre el brazo de madera del sofá, causando que los brazos de Ryan se estrecharan completamente sobre su cabeza. Ryan suspiro profundamente al sentir que era arrebatada de sus manos cualquier control que hubiera podido tener con ellas. Confiaba plenamente en Ally y sabía que esta la tomaba en consideración, por lo que de pedirle que se detuviera lo haría. No restringía a Ryan del placer que pudiera sentir, sino más bien quería que se relajara para que lo disfrutara y no sintiera deseos de tener el control. Y Ryan tenía que admitir que funcionaba perfectamente. Se abría a los deseos de Ally y dejaba que su amiga usara su cuerpo para traerlas a ambas el placer que buscaban. Ally se movió hacia abajo para quitarle las botas negras de ferrocarrilero y sus gruesos calcetines blancos. Paso un buen tiempo masajeando sus pies,haciendo que oleadas de placer recorrieran su espina. Ryan estaba tan relajada que sus extremos se sentían pesados y débiles. Ally decidió excitarla un poco y levanto el pie de Ryan y empezó a chupar sensualmente sobre sus dedos limpios y rosados. La sensación de esa calida y suave boca en su pie la regresó a su nivel de excitacion anterior. Empezo lentamente mover las caderas al esperar que su amiga hiciera su proxima movida. Sinceramente esperaba que este tuviera que ver con su vulva, pero tenia un presentimiento que estaba muy lejos de recibir gratificación. Pero sorprendentemente Ally empezo a bajarle el cierre a sus jeans. Metio la mano y le hizo cosquillas a su monte de 128

venus con solo las puntas de sus dedos. Las caderas de Ryan saltaron del sofá y trato de aumentar la presion pero Ally conocia todos sus trucos. Suavizo su toque cada vez que Ryan empujaba hacia ella hasta que solo estaba tocando sus panties. Se inclino sobre Ryan y le susurro al oído enrojado, —¿Estas lista para mi, dulzura? Ryan cerró los ojos y empujo las caderas en giros pequeños a la vez que lentamente asintió. —Háblame dulzura. Dime lo que quieres —. Susurró suavemente Ryan suspiro profundamente varias veces antes de poder expresar sus necesidades —. Quiero que me toques Ally. Quiero sentir tus manos sobre mí y quiero tus dedos profundamente dentro de mí. —Mmm, yo también quiero eso dulzura, —murmuró al capturar el labio hinchado de Ryan chupandolo dentro de su boca gentilmente. Mordisqueo la tierna carne por un momento antes moverse a explorar la boca de Ryan con su lengua. Después de algunos momentos tormentosos se retiro y miro a los ojos de Ryan llenos de deseo. —Te prometo que te daré todo lo que puedas aguantar, dulzura. Pero no creo que aún estés lista, —le informo con una nota de remordimiento en voz profunda — Cuando deberás estés preparada, me estaras rogando que te acaricie. Se subió encima de Ryan y empezó a besarla de nuevo. La boca de Ryan se abrió dándole la bienvenida a la lengua calida de Ally al empezar a explorar la superficie. Al intensificar los besos Ryan le dio un irresistible deseo de envolver sus brazos alrededor de la espalda de Ally y colocarse sobre ella. Quería satisfacer su repentino deseo salvaje de estar arriba pero sus manos atadas constantemente la recordaban que este día ella iba debajo, y permanecería así por el resto de esa noche. Después de haberla besado tanto que sus labios se sentían mallugados Ally volvió a bajar. Se fue al fondo del sofá y tomo los dobladillos de los pantalones de Ryan y les dio un fuerte jalón. Los jeans volaron de su cuerpo y fueron rápidamente descartados. Sus bragas se habían bajado involuntariamente y Ally gentilmente se los volvió a subir dándole una palmada al estomago de Ryan. Luego se volvió a subir sobre ella y empezó a besar los pezones de Ryan a través de su sostén. La presión de su lengua firme hizo que el material se sintiera áspero sobre la piel delicada de Ryan. Sus pezones se arrugaron tan fuertemente que sus areolas casi desaparecieron. Las manos de Ally en ningún momento dejaron de moverse a la vez que su boca seguía trabajando. Corrió sus 129

manos por arriba y por abajo del torso de Ryan, tocándola ligeramente, juguetonamente. Después de un buen tiempo se sentó y miro a Ryan un momento. Alcanzo y desato sus manos, rápidamente sentándola. —Baila conmigo, —dijo simplemente al extenderle su mano. Ryan obedientemente la tomo al ser halada a sus pies. Ally seguía vestida. Llevaba puesto un par de jeans negros y una media camiseta que tenia un logotipo que leía ‘chica’. Ryan supuso que también traeria puesto un sostén deportivo como no se le veia nada de escote esa noche. Ella solo esperaba fervientemente que antes de que terminara la noche, ella pudiera averiguar que habia debajo de esas ropas. Una melodía lenta y llena de pasion estaba sonando y Ally envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Ryan al tomarle la mano y sostenerla a tu pecho. Empezó a moverse lentamente sobre el piso de madera, en perfecto compás a la música. Ryan se sentía mas desnuda que si en realidad lo hubiera estado. Algo acerca de bailar en tu ropa interior cuando tu pareja estaba completamente vestida hacia que una chica se sintiera así, completamente desnuda. Los zapatos negros Doc Martin’s de Ally le aumentaban al menos 8 cm. sobre la altura de su pareja, pero la diferencia de estatura solo permitió que Ryan quedara a una altura perfecta para colocar sus propios senos justo por debajo de los de Ally. La cabeza de Ryan cayo para descansar sobre el hombro ancho de Ally y suspiro al sentir la cabeza de su pareja reposar gentilmente contra la de ella. Había algo tan intimo en este baile tierno que Ryan sintió un gran nudo de emoción en su garganta. Continuaron moviendose una contra la otra hasta que se termino el disco compacto. Al terminar la música se quedaron moviéndose de un lado para otro por unos largos minutos. Ally finalmente levanto la cabeza y beso a Ryan tiernamente, apenas frotando sus labios juntos. Su mano se levanto de la espalda de Ryan y gentilmente tomo su cabeza por detrás al lentamente aumentar la intensidad del beso hasta poder sentir las rodillas de su pareja se debilitaban. Con un poderoso movimiento levanto a Ryan entre sus brazos y la cargo hacia el dormitorio. Ryan alzo las manos para agarrarse del cuello de Ally al inclinarse para atrás y disfrutar del paseo. No había sido cargada a su cama desde que era pequeña y sonrió dulcemente al pensar en todas las mujeres a quien se lo había hecho. Cuando llegaron la acostó gentilmente sobre la cama bien tendida y se empezó a desvestir. Ryan la miro con ojos pesados y llenos de deseo. Estaba claro que apreciaba el cuerpo esculpido y trato de demostrar su apreciación con los ojos. Su mirada fue encontrada con una sonrisa de suficiencia mientras Ally se exhibió un poco. Se quito la camiseta y se jalo el sostén sobre su 130

cabeza. Parada allí en sus jeans se estrecho y arqueo la espalda lánguidamente. Ryan se quedo mirando sus músculos tensos de su espalda y hombros al sentir que su boca se seco con el instantáneo deseo que pulsaba por su cuerpo. Le encantaban pocas cosas más que la sensación de esos músculos flexionando al tocarlos con sus manos y su boca. Ally se dio vuelta para quitarse los jeans. Su única motivación era exhibir su trasero un poco más pero Ryan le encantaba la parte exhibicionista de su amiga. Apreciaba cuerpos magníficos y pensó que era justo que su dueña apreciara su propio cuerpo también. Se quito los jeans lentamente al desnudarse completamente. Enseguida paso sus bragas por sus piernas duras como pierdas y salio de ellos. Algunos estirones más para el beneficio de Ryan y se metió a la cama. —Dios pero si que te vez bien. —Ryan aspiro al correr sus dedos por las piernas de Ally —. Jamás he visto tus piernas tan grandes. —Ally no la detuvo mientras continuaba pasando sus manos sobre los músculos bien definidos—. Mmm, tus cuadriceps están como acero —, dijo asombrada al empujar sus pulgares entre los músculos grandes. Estaba por mover las manos para sentir la parte trasera de las piernas de Ally cuando bruscamente se encontró sobre su espalda de nuevo. —Ya termino el descanzo, dulzura, a regresar al trabajo, —Ally dijo con una mirada salvaje en los ojos a la vez que se volvio a subir encima de ella. Regreso sus atenciones a los senos adoloridos de Ryan. Una vez mas sus pezones se endurecieron rapidamente y Ally solto una resita entre dientes—. Al parecer le gusto a alguien, —dijo al soplar aire fresco sobre los pezones tiernos. —Mmm, les gustas muchisimo. —Ryan ronroneo al sentir las sensaciones empezar a radiar de sus senos. Ally continuo jugando con los pezones duros atraves del sostén de encaje hasta que Ryan una vez más empezo a girar sus caderas de una manera llamativa. Ally la rodó hacia un lado y desengancho su sostén y lo levanto de su cuerpo. La volvió a poner sobre su espalda al inclinarse sobre sus pezones rojos rubí y les hablo como si estuvieran concientes. —Se veían tan rojos e inflamados, —dijo con compasión—. ¿Apuesto que les encantaría que alguien las aliviara con una bien calida boca, ¿no es cierto? Ryan respondió por sus pezones al tratar de tomar la cabeza de Ally y jalarla sobre una de las puntas inflamadas. Pero Ally era demasiado rápida para ella. Tomo las manos de Ryan en un firme agarre y las

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coloco sobre dos de los postes de la cabecera. Se inclino hasta tocar su nariz casi contra la de Ryan. —Mantenlas allí, —gruño. Ryan odiaba tener que controlarse a si misma y aunque jamás había revelado este dato a Ally tenia un presentimiento de que la mujer mas grande lo sabia y la forzaba hacer eso mismo simplemente para establecer un punto. Era más fácil para ella si Ally simplemente ataba sus manos. Pero a Ally le causaba mucho placer la batalla interna que Ryan luchaba para obedecer esta orden sencilla, así es que hacia lo posible para obedecer. Agarro los postes firmemente y cerro los ojos a la vez que Ally bajo la cabeza para cubrir uno de sus pezones adoloridos dentro de su boca. La lengua calida y húmeda era muy tranquilizante y Ryan se deleito en la sensación. Ally volvió a soplarles y Ryan sintió algo del calor dejar las tiernas puntas al sentir el aire fresco pasar por ellas. Sintió sus caderas empujar a l vez que su amiga empezó a chupar mas y más de su seno dentro de su boca. Quería tomar la cabeza de Ally y empujar su boca más firmemente contra su seno pero estaba incapaz de hacer por sus manos atadas. El hecho de que ella misma se estaba restringiendo solo hacia la sensación aun más deliciosamente frustrante. Solo deseaba que Ally resbalara uno de esos muslos de piedra entre sus piernas para poder tener algo de presión sobre su vulva. Era tan exasperante tener a sus caderas empujar contra nada mas que aire, pero no podía lograr mantenerlas inmóviles, no importaba cuanto tratara. Ally tiro su pierna por arriba de las caderas de Ryan y se sentó, montando sus muslos. Ryan sonrió a si misma al sentir esos vellos café oscuro dejar un rastro húmedo al pasar sobre su pierna. Ally abrió sus brazos y le hizo un gesto, —Ven acá, dulzura. Ryan soltó los postes y se sentó rápidamente, sintiéndose envuelta en los brazos fuertes de su amiga. —Te juro que eres más hermosa cada vez que te veo, —susurro al oído al darle un fuerte apretón. Ryan levanto la cabeza y Ally empezó a besarla de nuevo, esta vez con un toque tierno, suave y lleno de emoción. Trajo sus manos al frente para acurrucar los senos de Ryan y darles un apretón gentil a la vez que sus besos se profundizaban. Ryan subió las manos para reposar sobre las de Ally y las presiono más fuerte contra ella misma al empezar a moverse en un círculo—. Tienes los senos más perfectos que jamás he tocado, — murmuro reverentemente al continuar moviendo la carne torturada lentamente entre sus manos. Finalmente movió una de sus manos y la coloco detrás de la cabeza de Ryan. Levanto su propio seno con su mano hacia la boca dispuesta de 132

Ryan. —Por favor, —le rogó en voz temblorosa. Ryan agradecida abrió la boca y chupo a Ally dentro. Soltaron gemidos simultáneos cuando ambas sintieron el golpe de placer al contacto. La excitación de Ryan subió sumamente al chupar el seno de Ally con un hambre feroz. Su clítoris latio al apretar sus muslos juntos lo mas fuerte que podía. Fue recompensada con los gemidos suaves de Ally al trabajar con sus senos generosos con sus manos y su boca. Pero después de muy poco tiempo Ally le quito su seno y se inclino a besar a Ryan por varios minutos más. La cabeza de Ryan estaba dando vueltas del insaciable deseo al sentir que Ally se rodó de encima de ella. Le dio una sonrisa malvada al lentamente quitarle las bragas. Ally la volvió sobre su estomago y Ryan la sintió moverse para tomar algo de la mesilla. De repente sintió algo frió y mojado chorrear sobre su trasero, la segunda parte favorita del cuerpo para Ally. Sus manos fuertes empezaron a masajear la gel fría en su piel y Ryan ronroneo mientras sus glúteos fueron firmemente manipulados. Al desaparecer el gel Ryan se sorprendió al sentir el calor empezar aumentar cuando Ally soplo sobre sus glúteos. El calor siguió aumentando hasta que Ryan se sintió que había sido palmeada del trasero. Pero tan pronto como se había producido se empezó a disipar hasta que se volvió a sentir fresco una vez más. Ahora Ally goteo más gel sobre Ryan, desde los hombros, por su espalda, sobre sus caderas y por cada pierna. Uso las manos para untarla hasta que cada centímetro de piel pero no la froto. En vez, Ryan sintió subirse encima de ella y empezó a deslizarse sobre su cuerpo con un ritmo increíblemente sensual. Cada vez que Ally retiraba alguna parte de su cuerpo del de Ryan la brisa fresca que circulaba por el cuarto le calentaba la piel causando que se retorciera. Ryan rápidamente se estaba excitando que estaba a punto de deslizar su mano entre sus piernas y de provocarse el orgasmo. Pero Ally parecía presentir esto y agarro las manos de Ryan y las extendió bajo sus propios brazos fuertes. Continuo a moverse contra la piel hypersensitiva de Ryan, mientras Ryan empujaba sus caderas contra el colchón. Finalmente Ryan no pudo tomar otro minuto de frustración. Gimió dentro del colchón y rogó ser liberada. —Por favor, Ally, —le suplico—. Por favor tócame. Te necesito ya. —¿Estas segura que estas lista, Ryan? — Le susurro al oído. —¡SI!! —grito—. ¡POR FAVOR!! ¡Te suplico, Ally, déjame venir! —Esta bien dulzura, —acordó—. Haz sido muy obediente esta noche. — Recogió una toalla chica y rápidamente limpio el exceso de gel de la espalda de Ryan y su propio pecho y piernas. Ambas temblaron al sentir 133

el aire fresco y luego caliente al pasar sobre su piel sensibilizada. Volteo a Ryan sobre su espalda y sus piernas inmediatamente se abrieron al poner los pies sobre la cama esperando el toque de Ally. Ally subió sobre su cintura, orientada al pie de la cama. Estaba tan húmeda que Ryan podía sentir su humedad extendida por su estomago. Ryan obviamente tenía suficiente lubricación pero Ally no podía resistir poniendo un toque de gel sabor a canela sobre su clítoris. Ryan casi salta de la cama cuando sintió el líquido fresco tocar su clítoris ardiente. Pero cuando Ally se inclino y empezó a soplarle casi salta el techo. Sus caderas volaron de la cama tan violentamente que por poco le pega a Ally en la cara con su pelvis. Grito algunas palabras desconocidas al empujar contra el aire impotentemente. Ally se escabullo mas abajo para mantenerla quieta y deslizo los dedos sobre la tierna vulva al soltar un gemido de satisfacción. Apenas había empezado a mover los dedos para arriba y abajo contra sus labios interiores cuando Ryan grito su orgasmo. Corcoveo y se sacudió tan violentamente que Ally tuvo que asegurarse con las manos para poder permanecer arriba de ella. Pero como estaba medio inclinada decidió que otro buen soplo no dolería. Miro la vulva de Ryan espandirse por un momento y justo cuando empezó a tranquilizarse Ally dio otro largo soplido que paso por lo largo del centro sensible de Ryan. — Aaaahhhh! AAAAHHHH! —grito al sentir el calor aumentar de nuevo. Cerró las piernas rápidamente y se dio vueltas hasta desplazar a su torturadora. Tiro sus brazos alrededor de Ally y empezaron a luchar en la cama. — ¿Que estas tratando de matarme!!? —jadeo al inmovilizarla temporalmente. Ally fácilmente se salio del agarre y volvió aventarla sobre su espalda. Cubrió su cuerpo con el de ella y se bajo para besar a Ryan varias veces. —Solo estoy tratando de complacerte dulzura, —ronroneo—. ¿Que tal lo hice? —pregunto con una sonrisita. Ryan le sonrió ampliamente al envolver sus brazos alrededor de su cuello. —Estuviste estupenda, —dijo sinceramente al empezar a besarla por atras. Estaba sorprendida de sentir a Ally empezar a someterse a ella y rápidamente redoblo su ataque. Sus besos se intensificaron rápidamente al apretar los senos que estaban suspendidos arriba de ella. —Toca me ya, —Ally le suplico y Ryan inmediatamente la complació. Ally jamás le había pedido algo que necesitaba y Ryan ciertamente no se lo iba a negar. La volteo hacia su espalda y se acurruco enseguida de ella. Simplemente por retribución se puso unas gotas de gel en sus dedos antes de deslizarlos por la vulva empapada de Ally. Sus piernas 134

se abrieron rápidamente al agarrar la mano de Ryan y empujar contra ella misma bruscamente. En solo segundos de presión firme y empezó a temblar a la vez que su orgasmo le pego. Continúo temblando al mantener la mano de Ryan, empujándose contra ella otros segundos más. Se quedo muy quieta por unos momentos, finalmente mirando a Ryan con una sonrisa chueca. —Te hecho una carrera a la ducha, —dijo al saltar de la cama y corriendo frente su pareja riente. Se empujaron y dieron codazos por unos momentos pero Ally le gano como siempre. Luego lucharon por la regadera de mano por unos minutos para quitarse los residuos del gel. —¿Que es esto? —Ryan pregunto con una mirada de éxtasis en su cara mientras los últimos rasgos fueron lavados de su vulva. —Es una locion de mocion sabor canela, —Ally respondio—. Sabe a ‘Red Hots’. (Unas gomitas de canela). —Eres verdaderamente diabolica, —Ryan la embromo al inclinarse a darle otro beso. —Y tu de veras sabes como voltear la cabeza de esta chica, —Ally respondio con una dulce sonrisa al regresarle el beso. De aqui a que se secaron y pararon en la cocina para darse de comer una a la otra con helado ya eran casi las diez de la noche. Se volvieron a meter a la cama acurrucandose para dormir. Ryan siempre se sorprendia de que carinosa y acomedida era Ally cuando dormian juntas. Tenia cada parte de su cuerpo tocando alguna parte de su pareja al encontrar una posición comoda. —Buenas noches, Ryan, —susurro a la vez que Ryan se sintio empezar a relajarse en el abrazo calido. —Buenas noches Ally, —respondio al voltear la cabeza para darle un ultimo beso. Momentos despues podia sentirla relajarse y inclinarse contra ella pesadamente. Ryan suspiro profundamente y dentro de minutos la siguió al sueño. ************ Jack entro a su apartamento el viernes por la noche y sonrió al oler pollo asado desde la cocina. No hay nada mejor que llegar a casa de la escuela y tener a Jamie aquí preparando la cena para nosotros, pensó alegremente. Se detuvo en seco, cuando se encontró con una obviamente nueva bicicleta naranja fuerte inclinada contra la pared del pasillo. —¿Jamie, estas aquí? —pregunto. 135

—Si, cariño. Estoy aquí. —le respondió desde la cocina—. Entra. Hizo lo que le pidieron, pero su mirada confusa permaneció. —¿De quien es esa bicicleta? —pregunto al indicar al pasillo. —Es mía tonto, —le respondió al acercarse para darle la bienvenida—. ¿De quien más podría ser? —No lo sé, —respondió—. No sabia que te gustaba andar, y no sabia que tenias una bicicleta, así es que… —Pues, si y si, —dijo sencillamente, al envolver sus brazos alrededor de su cuello y silencio cualquier respuesta potencial manteniendo sus labios ocupados por varios momentos. Pero eso no lo iba a detener. Cuando ella se retiró, el camino hacia el pasillo y miro la bicicleta más de cerca. —Parece ser muy buena, —dijo —. ¿Es nueva? —Si, la acabo de comprar esta semana. —¿Por qué? —le correspondencia.

pregunto

al

regresar

a

la

cocina

con

la

—¿Por que, que? —respondió ella, aunque en realidad sabia que era la pregunta. —¿Por que compraste pacientemente.

una

nueva

bicicleta

tan

cara?

—dijo

—Quiero empezar andar en bici, —dijo, como si eso explicara todo. Pero Jack en su manera siempre tenaz, presentia algo mas bajo la superficie. —¿Por que? —le pregunto firmemente al encontrar la vista de ella, dandole una clara señal que esperaraba una respuesta completa. —He dedicido que quiero correr en el AIDS Ride en Junio. Eso debera de satisfacerlo, —penso. —¿Y por que harías eso? —pregunto con su voz alzandose un poco—. Y por que estas evadiendo la pregunta? —¿Que es tan extrano que quiera hacer algo para ayudar una causa buena, Jack? —respondio—. Hemos tenido suerte de que hemos sido

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indemnes de esa enfermedad. Lo menos que puedo hacer es mostrar mi apoyo haciendo la carrera. —Jamie, ambos sabemos que si quisieras apoyar esta causa podrias escribir un cheque que les causaria demayos. Esa no puede ser la razon por hacer algo tan estupido. —Encuanto le salio sinceramente deseo que las ultimas palabras regresaran a su boca. Ese deseo aumento cuando vio la mirada herida en sus ojos—. Perdoname, Jamie. No quise decir eso, —dijo al acercarse y tratar de abrazarla. Pero Jamie no quería nada con él. Le dio la espalda y lucho para tratar de no llorar. repetidamente trato de no hacerle caso a sus atentos a tocarla al tratar de controlar sus emociones. Finalmente se dio la vuelta y lo miro con ojos tristes. —¿Por que dirías algo así, Jack? ¿Estas tratando de lastimarme? —No, claro que no, cariño, —dijo a la vez que su itento a tocarla fue rechazada una vez mas—. Es que solo parece que hay mas y mas cosas que no me dices. Supongo que me siento abandonado. —refunfuño con una mirada desalentada en su atractivo rostro. Jamie no pudo resistir la mirada triste y admitió que tenía razón. Lo estaba dejando fuera de algunas decisiones, así es que cedio y lo tomo entre sus brazos. —Perdóname Jack. No es mi intención dejarte fuera. Esto es algo que decidi hacer últimamente. Es importante para mí y quiero tu apoyo. Supongo que a veces se me olvida decirte algunas cosas, pero tratare de hacerlo mejor en el futuro. La envolvió en un fuerte abrazo y la detuvo por varios minutos. Froto su cabeza entre su cuello y quebró el hielo preguntando, —¿Quieres volver a contentarnos como lo hicimos la ultima vez? Se rió un poco al inclinar su cabeza para atrás y dándole un beso tierno. —Me encantaría, pero la cena casi esta lista. Comeremos y luego nos acostaremos temprano, esta bien? ************ Durante la cena explico el evento con más detalle. Estaba reticente de explicar como estaba Ryan intrínsicamente involucrada, pero decidió tratar de cumplir su promesa a Jack. El nombre de su amiga no fue mencionado desde su pelea y se sintió algo culpable que su relación con Ryan estuviera creciendo sin el conocimiento de Jack. Esta vez menciono el nombre de Ryan y Jack pauso a media mordida, pero no comento nada. Jamie obedientemente le dijo todo. Le dijo de su decisión de hacer el evento, de comprar la bicicleta, del entrenamiento 137

en el gimnasio. Estaba disgustada consigo misma por oírse mencionar el nombre cada cinco segundos, pero estaba determinada de ser completamente honesta. Jack hizo algunas preguntas, pero básicamente la dejo hablar. Cuando hubo terminado se inclino hacia atrás en su silla y la miro por un largo momento. —Quiero conocer a esta mujer, —dijo sencillamente—. Obviamente se ha convertido en una buena amiga y parece que están pasando mucho tiempo juntas, así es que me gustaría pasar algo de tiempo con ella también. —¿Que te parece mañana? —pregunto con una sonrisa—. Va a traer su bici y vamos ir de paseo. —Mañana será, —dijo con una pequeña sonrisa. ************ Se acostaron tarde esa noche. Jack estaba profundamente dormido y Jaime lo observo mientras dormía en tranquilo agotamiento. Habían hecho el amor, y mientras Jaime no quedó físicamente satisfecha se sentía tranquila acostada junto a su prometido. Amaba la cercanía y calidez que le proveía el hacer el amor con él. Muchas veces pensaba que su tiempo más favorito era después de que Jack había terminado y reposaba entre sus brazos desplomado. Se sentía tan cerca de él, le beso la frente y abrazándolo fuerte susurró palabras de amor dentro su oído. Se acurruco por atrás de él y descanso su cabeza contra su espalda al voltearlo a su lado, y lentamente se durmió. ************ Jamie se puso sus nuevos shorts de bici y una delgada camiseta de manga larga que estaba diseñada para que el sudor no se quede en el cuerpo. Pisoteo por la sala en sus zapatillas de bici y hizo algunos estirones ligeros para aflojarse los tendones y cuadriceps. Ryan estaba por llegar dentro de unos minutos y sabía que estaría a tiempo, como siempre. Jamie estaba algo nerviosa y Jack parecía estar algo callado. Espero que esto vaya bien. Sé que le caerá bien si solo le da una oportunidad. En eso el timbre de la puerta sono y fue a dejar entrar a su huesped. Bien, por fin se cumple mi deseo, suspiro entre si al mirar la alta figura de Ryan, Me he estado muriendo por ver sus musculos y me los tenia que mostrar cuando Jack esta aquí. Pero aunque estaba algo disgustada estaba contenta de ser capaz al fin de poder darle un vistazo completo. Y tenia que admitir que la espera valió la pena. La mujer 138

verdaderamente era una vista asombrosa. Llevaba puesto un par de calzas de ciclista negros que pronunciaban cada firme músculo de sus piernas, y una yersey roja y apretada de manga corta cubierta con logotipos. Su bicicleta roja grande estaba colgada casualmente de su ancho hombro, su casco negro colgaba del manillar. Su cabello negro estaba peinado hacia atrás, dejando libre su cara, y su cara estaba sonrojada del esfuerzo de haber tenido que cargar le bici por tres pisos de escalones. Llevaba una sonrisa deslumbrante en su hermoso rostro al mirar hacia Jamie, —Hola, —dijo simplemente. —Es..es..este ¿montaste hasta aca? —Jamie pregunto incredula al tratar de resistir el deseo de agarrar la gota de sudor que bajaba por el lado de la mejilla de Ryan. —Aja, supuse de que como tenía que meter cien millas más o menos los fines de semana, este seria una buena manera y fácil de hacerlo. —Pasate y te traere algo de beber. Parece que los necesitas, —dijo riéndose—. Cariño, aquí esta Ryan, —dijo hacia la pequeña oficina de Jack. Salio con una mirada confusa en su rostro. Miro a la figura frente de él y sacudió la cabeza un poco, —¿Montaste hasta aquí? —le pregunto con una sonrisa al extender su mano. Ryan lucho por un momento para quitarse el guante rellenado, pero finalmente logro quitárselo y tomo la mano aun extendida. —Dispensa, estoy algo sudada, —dijo al tomar Jamie salio de la cocina con una botella de agua fría, que fue aceptada en agradecimiento. Ryan le quito la tapa y se llevo la botella a su boca. Al inclinar su cabeza para atrás para tragarse el agua fría Jack le dio un vistazo a escondidas. WOW, se maravillo, podría ser una modelo, o algo. Bueno una modela para una revista de estado físico, no podría pasar como una cosita delicada para nada, reconsidero mientras Ryan dejo caer la botella vacía contra su muslo y resoplo con satisfacción. —Vaya esto si que cayo bien, Jamie. Gracias. —Por nada, —Jamie sonrió—. Me sorprende que no trajiste para el paseo. —O si traje, —Ryan admitió—. Pero me la tome a medio camino. A veces no pongo atención al cambio de clima entre la cuidad y la península. Estaba frió y neblinoso cuando salí de la casa esta mañana y no comprobé el clima antes de salir. Seguro esta 10 grados más caliente aquí que en casa.

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—Dame tus botellas de agua y te las volveré a llenar. —Jamie ofreció. Ryan le paso dos botellas vacías de las jaulas de su bici. —¿Puedo hacer una paradita antes de volver a salir? —pregunto. —Claro. Esta por el pasillo, enseguida de la oficina, —Jack respondió. Jamie se retiro hacia la cocina para completar su tarea y Jack la siguió a sus tobillos. —Dios Jamie, no había notado antes que hermosa es, —susurro entre su oído mientras ella estaba inclinada sobre el fregadero. —Tal ves solo sea que te guste verlas todas sudadas, —dijo riéndose entre dientes. Yo se que a mi me gusta, pensó sarcasticamente—. Tienes ese sentido de obligación comun de los hombres de tratar de convertirla para tu equipo? —le pregunto con una risita entre su oído. —No, yo no, pero muchos hombres seguro que si. —¿Por que tu no? —le pregunto, su frente fruncida. —Uno, porque no es mi tipo. Dos, porque tengo mis manos llenas contigo. No puedo tomar trabajos extras, —dijo al inclinarse un poco para darle un beso en su boca sonriente. Jamie se quedo algo sorprendida cuando empezó a besarla en serio. Una mano se subió por su torso mientras la otra bajo para acunar su trasero vestido en licra. Estaba por empujarlo de su lado cuando miro a Ryan en la entrada. ************ Jamie pensó en el beso por un momento mientras terminaba de rellenar las botellas y Jack regresaba a la sala para charlar con Ryan. Eso fue raro. Normalmente él es tan reservado alrededor de otras personas. Casi parecía como que él quería que ella lo viera, como si estuviera marcando propiedad sobre mí. Se reprendió brevemente: no tienes que analizar todo Jamie. A lo mejor sólo sintió ganas de besarte en ese momento. Y de meterte mano en frente de tu amiga lesbiana, le advirtió su lado desconfiado. Ryan alzó su bicicleta hasta su ancho hombro mientras Jack hacía lo mismo con la de Jamie. Jack, la traje aquí yo sola discutió. Estoy segura que puedo bajarla de la misma manera. Estoy seguro de que puedes, amor acordó él, pero yo estoy acá y quiero ayudar afirmó galantemente.

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Cuando Jamie se acomodó sobre la bicicleta, él se inclinó hacia ella y le dio un beso de despedida. Realmente podría necesitar tu ayuda cuando vuelva admitió ella. ¿Si toco el timbre bajarás? Absolutamente él accedió. Ahora tengan cuidado ustedes dos. Hay mucho tránsito los sábados. OK papá bromeó Jamie. Yo la cuidaré Jack dijo Ryan en el mismo tono de broma. Jamie creyó ver un pequeño destello de irritación cruzar el apuesto rostro de Jack, pero decidió ignorarlo. ************ Se pusieron en camino y empezaron su corto recorrido al campus de Stanford. —¿Haz venido por mucho aquí? —Le pregunto a Ryan. —No, en realidad no, —Ryan revelo—. He ido algunos eventos atléticos pero eso es todo. En realidad no estoy segura que haber estado aquí durante el día. —Pues tienes suerte porque conozco este lugar como la palma de mi mano, —admitió. Al poner su computadora de distancia a cero le pregunto—. ¿Así es que pasearemos 25km hoy, entrenadora? —Si crees que eres capaz, —Ryan respondió—. Sé que torture tus piernas ayer y quiero que pongas mucha atención a como te sientes, — la advirtió. —Pues mi trasero se siente bien y si permanecemos sobre terreno llano creo que estaré bien. —Bueno. Este es exactamente el tipo de paseo que quiero que hagas los sábados. Es bueno que vengas a la península los fines de semana. Es el lugar ideal para que hagas las largas distancias. Berkeley es demasiado montañoso solo si te quedas cerca del campus y eso parece como si estuvieras chupando una pipa de gases de combustión. —Esa es una imagen muy linda. Estoy segura que lo tendré en mente cuando monte a clases el lunes, —se río.

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Pasearon por las calles alineadas de palmeras del campus que estaba relativamente silencioso. Nunca había mucha actividad los sábados cuando los Cardenales jugaban un juego fuera y como el juego de hoy era contra UCLA parecía que una parte sustancial de los estudiantes universitarios había viajado a Los Ángeles o estaban viendo el juego desde sus dormitorios. Ryan siempre había pensado que era demasiado precioso que la mascota de la escuela era un color. Pero suponía que eso era parte la mística de Stanford. El lema de la escuela podría haber sido ‘Se completamente único’, pensó. —¿Oye tu sabes por que el mascota es un color? Ryan pregunto, esperando que su amiga supiera algo de la historia. —Oh, no siempre fue un color. Hace como veinte años había un montón de protestas sobre el tratamiento de los Indios Nativos en la región de la Bahía. Un grupo de protestantes hasta tomo mando de la isla de Alcatraz y la tuvo por un buen tiempo. Así es que el tema de los Indios Nativos era muy caliente. La mascota de Stanford era un indio en aquellos tiempos y después de mucha discusión y muchos argumentos grandes decidieron en mantener algo sencillo y decidieron en un color. —¿Como sabes eso si fue hace veinte anos? —Aún escucho sobre eso de algunos de mis parientes. Un tío tatarabuelo en particular piensa que eso era el principio del ocaso de la civilización occidental, —dijo con una risa irónica. —¿Como es que conoces tanto de Stanford? —Ryan pregunto mientras paseaban. —Bueno, ambos de mis padres vinieron aquí y la familia de mi madre tiene conexiones muy fuertes. —Mmm, —dijo Ryan con una sonrisa de complicidad—. Dado a lo que me haz contado de tu familia debo de suponer que eso significa que algunos de estos edificios llevan tu nombre. Jamie le dio una mirada rápida pero luego se rió un poco al admitir, — Sorprendentemente no. Mi familia es más aficionada a patrocinar decanos en varias disciplinas. Creo que se sentía que tener un edificio normado por ti estaba bien pero solo personas en el campus conocieran tu nombre. Pero cuando un profesor es recipiente de silla directiva de ‘Putnam Barreto Smith de Humanidades’ él o ella usa ese titulo en todas las publicaciones profesionales. Mucho más notoriedad, —le informo a Ryan con un giro de los ojos.

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—¿Smith eh? —Ryan dijo al acercarse—. ¿Podrías ser más WASP (White Anglo Saxon Protestant)*NT —No lo creo, —Jamie admitió. —¿Qué no tienes algún Sepnoski o Liebowitz o Hudek o Anonioni o hasta algún Murphy en tu familia? —No, la familia de mi madre vino de Inglaterra en 1650 y se han quedado con su propia gente exclusivamente, por lo que he podido ver. La familia de mi padre también vino de Inglaterra poco después de la guerra Revolucionaria. —Eso es increíble, —Comento Ryan con interés—. ¿Cómo sabes tanto de tu familia? — A los Wasps les encanta investiga su genealogía, —dijo con una risa—. La madre de mi madre contrato alguien que investigara nuestro árbol genealógico. Esta todo encuadernado en un libro tapizado con cuero. —Eso es genial. —Ryan dijo—. Bueno muéstrame algo con el nombre de tu familia. —Esta bien, —respondió. Pedalearon por el patio principal y bajaron de las bicis. Caminando hacia un arco de piedra muy impresionante por donde Jamie guió a su amiga curiosa hasta llegar a un grande conmemorativo que estaba localizado en el interior de la arcada—. Aquí tienes, —dijo al apuntar al conmemorativo con un gesto dramático. La inscripción decía que el arco fue sustancialmente remodernizado y reparado después del terremoto de Loma Prieta con la ayuda de los contribuyentes generosos listados. Ryan ojeo los nombres buscando Smith e indico un ‘Roger B. Smith’. —¿Este es de tu familia? —Aja. Ese es un primo. Pero no era eso lo que te quería mostrar. — Ryan le dio una mirada perpleja e indico el principio del alfabeto. Después de unos segundos de ojear Ryan volteo hacia ella con una sonrisita linda—. ¿Son Estos tus padres? —Aja. —¿Por que están listados separados? —Ryan pregunto al considerar los nombres de James S. Evans y Catherine D. S. Evans. —Mmm, no estoy segura, —admitió—. Supongo que cada uno hizo su contribución de sus fondos separados y no querían compartir la fama. 143

Ryan le tiro una mirada par ver si estaba bromeando, pero era obvio que su amiga no solo hablaba en serio, pero no pensaba que esa actitud era extraña. Era una lucha tratar no comunicar los modales de su propia familia a la familia de los Evans pero Ryan no podía comprender por que no hubiera querido listar su nombre junto con el de su esposo. Parecía terriblemente extraño para ella pero no quería darle mucha importancia así es que reservo su opinión a si misma. —Este es un arco bastante bonito, —dijo al mirar a su alrededor. —Si lo es, —Jamie acordó—. Tal vez ya lo sepas la Universidad fue fundada por Leland Stanford y su esposa, Jane Lathrop Stanford. Solo tuvieron a un hijo, Leland Junior. El murió poco antes de sus 16 anos y decidieron crear y dedicar la Universidad a el. El nombre verdadero es Universidad de Leland Stanford Junior. —No sabía eso, —dijo Ryan —. Ese si que es un monumento. —Si. La Sra. Stanford era una mujer muy impresionante. El arco era uno de sus toques personales. —Jamie guió a su amiga al frente de la estructura. Indico las esculturas de piedra que alineaban el arco e indico que cada uno llevaba un pequeño corazón en su centro. —En realidad dedico el resto de su vida para hacer la universidad una de las mejores en el país. Seguro extraño a su hijo muchísimo, pero en realidad la admiro por hacer algo positivo en su nombre más que si hubiera estado de luto por él. Ryan estaba estudiando el arco y Jamie la observo mientras sus dedos elegantes suavemente acariciaba uno de los corazones esculpidos. Su compañera estaba muy callada al contemplar la estructura. Finalmente dijo, —¿Así de difícil que fue perder a mi mama es la orden natural de las cosas, cierto? —Pregunto al encarar a Jamie—. Un hijo debe de sobrevivir a sus padres. Pero no me puedo imaginar que devastador seria perder tu única criatura a tan joven edad, —dijo calladamente. La triste nostalgia en esos ojos azules claros causo que Jamie inconscientemente pusiera su mano en la parte baja de la espalda de Ryan en un intento de consolar a su amiga. Ryan puso su brazo sobre sus hombros y le dio un abrazo gentil. —Gracias por haberme enseñado esto, —dijo suavemente. —¿Te gustaría visitar la Iglesia Conmemorativa? donde mis padres se casaron.

—le pregunto—.

Es

—Claro, —Ryan contesto alegremente al mover su brazo de sus hombros.

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—Esta por atrás de este patio interior, —Jamie le informo mientras caminaban. Momentos después estaban paradas dentro de la hermosa iglesia sin-denominacion* NT2. La cabeza de Ryan estaba inclinada hacia atrás mirando las magnificas vidrieras de colores que la rodeaban. —¡Esas son excepcionales! — susurro al acercarse Jamie. —Si, este lugar es muy especial. —Acordó en voz baja, aunque eran las únicas en el edificio—. Las inscripciones en las paredes son de los escritos de la Sra. Stanford, —le informo a Ryan—. Algunas son muy hermosas. Ryan estaba obviamente fascinada por la iglesia y Jamie la dejo vagar. Se sentó en una de las bancas para descansar sus piernas pero se encontró mirando a Ryan sigilosamente al parar frente cada inscripción. Cuando miro a su amiga parada frente una inscripción en particular por un buen tiempo Jamie finalmente camino hacia ella y lo leyó. —Ryan volteo hacia ella lentamente y leyó en voz alta —Estas son las palabras de alguien que conoce el dolor... pero se negó a que la poseyera. Jamie le dio una pequeña sonrisa y reflexiono sobre las palabras de nuevo: Hay muy pocos en este mundo libres de preocupaciones, ninguno, pero cargan con el dolor. Y si a todos se les pidiera que hicieran un paquete de sus problemas, y tirar el paquete sobre una pila común, y luego se les solicitara ir y escoger un paquete que estuvieran dispuestos a cargar, todos seleccionarían su mismo paquete de nuevo. ¿Tus penas serán grandes, cargas pesadas, pero mira a tu alrededor y con quien cambiarias? Estaba pensando profundamente cuando sintió la mano calida de Ryan en su hombro. —¿Estas bien? —pregunto gentilmente. —Si, si, —dijo al sacudir la cabeza un poco—. Estaba pensando de qué suerte he tenido. Quiero decir, me siento como que si nunca he sufrido una pena tan terrible o conocido problemas serios. Ryan le dio un abrazo gentil, al inclinarse y susurrar, —No te apures, Jamie. Si vives lo suficiente ya conocerás tu parte —. Alzo la mirada hacia su amiga y reposo su cabeza contra el hombro ancho por un segundo. Repentinamente le pego—no estaba comentando tanto de su vida encantada—estaba deseando fervorosamente que pudiera quitarle 145

la mirada triste y perdida de los ojos azules de su amiga cuando pensaba en sus perdidas. Pero no se sentía segura de compartir estos pensamientos con Ryan, asi que solo le dio un suave apretón y se sentó a esperar hasta que su amiga hubiera terminado de explorar la iglesia Cuando regresaron afuera al sol brillante. Jamie indico algunos lugares que tenian que ver con la historia de su familia, incluyendo un lugar bajo un hermoso secoya donde su padre había pedido el matrimonio a su madre. —Eso es estupendo Jamie, —maravillo—. ¿Que edad tenían tus padres cuando se casaron? —Mi madre solo tenia veinte años cuando me tuvo a mi, así es que supongo que tenia diecinueve cuando se casaron. El tenía veinticuatro. —¿Que edad tiene Jack? —Ryan pregunto pensativamente. —Tiene veinticuatro, —Jamie respondió. —¿Y para cuando se casan? —Durante el verano después de que me gradué, —Jamie respondió—. Quiero tener toda la experiencia universitaria de mujer soltera. Y quiero que Jack tenga al menos un año de trabajo bajo su cinto. —¿Ya sabe donde va estar trabajando? Ryan pregunto. —Si, mas o menos. Lo que en realidad quiere es trabajar como Secretario del Tribunal Supremo después de graduación este verano. Pero eso lo puede llevar a cualquier lugar. No puede ser muy melindroso en cuanto al lugar. Quiere el Juzgado Federal de Apelaciones del Noveno Circuito. Esto lo tendría en la región occidental, pero puede ser en Montana o hasta Hawai. Es por eso que no me quise casar después de su graduación. —¿Wow, no será eso difícil sí esta tan lejos? Al parecer por primera vez Jamie considero esto. —Mmm, supongo que si pero es lo que él quiere y le ayudara a la larga en cuanto a sus perspectivas para su carrera. Por la segunda vez ese día Ryan se mordió la lengua en vez de comentar sobre los modos raros de esta gente de la Península. —¿Cuales son sus planes después de que termine el servicio social? —Ryan pregunto. —Es bastante obvio que le ofrecerán trabajo con Morris & Foster, Jamie respondió.



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—¿Para cual buffet trabaja tu papa? —Ryan pregunto casualmente. —Ese seria Morris & Foster, —Jamie admitió sonrojándose. —¿No estoy de entrometida, verdad? —Ryan pregunto algo preocupada. —No para nada. Sé que Jack tiene mucha aptitud. Solo parece como una oportunidad por nepotismo aunque sepa que no lo es. Supongo que soy sensible a lo que la gente percibirá de mí de cierta manera. —Yo ciertamente no te percibo como nada mas que una mujer que trabaja duro, quien estoy segura jamás se casaría con un hombre que no trabajara duro, ni tuviera aptitud, —Ryan dijo con seguridad. —Aparte de la sencilla razón que tu papa trabaja para el buffet no es gran cosa. ¿Digo es un lugar muy grande, no? Jamie giro los ojos un poco al revelar. —Si ciertamente es muy grande… pero mi papa no solo trabaja allí. Él es el socio administrador. Es como ser el Director de un negocio. —O…este…pues, seguro que de alguna manera eso será más difícil para Jack. Lo último que tu papa quiere es contratar un estupido y pensar que es simplemente nepotismo. —Gracias, Ryan. —Jamie respondió con alivio—Es solo que sé que la gente piensa que todo me viene tan fácilmente, y que mis padres me dan todo lo que yo quiero. —admitió—. Me preocupo de que la gente piense que Jack consiguió el trabajo porque yo lo exigí. —Yo sé que eso no es cierto, —Ryan respondió seriamente—. El dinero no puede comprar todo, Jamie. No te puede comprar grandes cuadriceps! —Esta ultima frase vino de sobre su hombro al dar salir a toda velocidad dejando a Jamie en el polvo, una risa suave siguiéndola. —¡Pensé que la clave de este lento paseo era larga distancia! —Jamie jadeo al finalmente alcanzar la forma de Ryan que había disminuido el paso. —Lo es Jamie, —dijo seriamente—. ¿Por que querrías ir rápido? Pregunto con una cara de inocencia.



—Es obvio que creciste con hermanos, Ryan O’Flaherty, —enfurruño. —Si. ¡A veces es extremadamente obvio! —Ryan la embromó antes de salir disparada como relámpago.

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************ Completaron los 25 kilómetros programados con otras pocas carreras. De aquí a que regresaron al apartamento Jamie definitivamente se estaban empezando a endurecer sus músculos —, no creo que podría ir otro kilómetro — gimió. Ryan se miraba fresca como una flor, claro, y esto irritaba a Jamie un poco—. Sabes, al menos podrías tratar de no verte como si te la hubieras pasado tirada en la playa toda la tarde. Ryan se rió y hizo lo posible para mirarse agotada y sucia. Se arrastro hacia el timbre y lo pulso varias veces. —Parece que Jack salio, —dijo finalmente después de tres intentos—. Y yo que lo iba a sobornar a que me cargara arriba, —Jamie gimoteo. —Pues, eres demasiado pesada para una pobre y cansada mujer como yo. —Ryan embromo—. Pero te puedo ayudar con esto. —En eso se inclino y tomo el cuadro de la bici en un fuerte brazo y la levanto sobre su hombro. Agarro la llanta con su mano para balancearla y luego repitió lo mismo con su propia bici. Volteo y sonrió a la sorprendida Jamie—. Adelante princesa. Jamie subió los escalones rápidamente, extrayendo una llave de un pequeño, bolso oculto en sus shorts de bici. Mantuvo la puerta completamente abierta para que Ryan pudiera entrar con su carga. Cuidadosamente se agacho y puso las cuatro llantas sobre el piso a la vez que Jamie delante de ella y los balanceos de los manillares. —Gracias, Oh poderosa, —dijo al inclinarse en elogio. —Oh, no eso no es nada. —Ryan respondió casualmente—. Seguro te podría haber dejado encima, pero hubiera trastornado mi centro de gravedad. —¡Si como no! —Jamie la embromo junto con un pequeño codazo en la barriga—. Oye, —dijo seriamente al volver a darle un codazo y encontrarse contra firme resistencia—. Puede que tengas razón, — maravillo—. Pensé que habías dicho que tu estomago estaba fofo, —la reprendió. —Estoy segura que jamás dije eso, —Ryan la aseguro con una risita—. Lo que dije fue que yo tenía una capa mas gruesa de grasa abdominal de la que tú tienes pero mis abdominales están en estado perfecto aunque lo diga yo misma. Manteniéndolos en buen estado ayuda muchísimo para montar bici. Jamie estrecho la mano para volver a palmearla de nuevo. —Pues si están firmes, —admitió, deseando que Ryan se subiera la camiseta para 148

darle un vistazo—. ¿Como conseguiste estar tan firme? mismas abdominales que me enseñaste?

¿Haces las

—Si, algunas veces, —aconsejo—. Pero me gusta retarme a mi misma un poco y he ideado algunas torturillas que no creo que te gusten, —dijo con una sonrisa. Jamie cruzo los brazos sobre su pecho y la miro con el ceno fruncido. — ¿Como que, Srta. Soy MUY Fuerte? —Bueno, mi nueva favorita es yacer sobre una banca inclinada y hacer algunas flexiones. —Eso no se oye tan difícil, —Jamie dijo burlonamente. —No, esa parte no es difícil. Pero tengo a alguien que me tira una pelota medicinal al estomago mientras las estoy haciendo, —dijo con una mirada casual. —¡QUE!? ¿Una de esas, pesadas, llenas de arena, pelotas de cuero? —Aja, —dijo alegremente asegurándose de nuevo la cola de caballo, tratando de sofocar una sonrisa a la expresión de asombro de Jamie. —No creo que te lo creo, —por fin murmuro. Ryan jamás podía resistir un reto. Se enderezo y miro a su amiga con una mirada atrevida. —Pégame. —¡Que!? —Pégame, —repitió—. puedas.

Pégame en el estomago—lo mas fuerte que

—¡Ryan! ¡No puedo hacer eso! ¡Te lastimaría! Ryan le dio una sonrisa maligna al burlarse, —No lo creo. —¿No crees que te pueda lastimar? —pregunto incrédulamente—. ¡No soy tan débil como me veo! —Pruébalo, —demando, sus ojos azules chispeando.

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—¡Bien! Jamie echo humo, completamente insultada con su amiga por tratarla como una enclenque. Ryan tenso su abdomen y saco la barbilla en desafío. Jamie jalo su brazo para atrás y le dio un golpe a media capacidad. Había cerrado sus ojos al dar el golpe para no ver el dolor en el rostro de su amiga. Pero cuando abrió los ojos Ryan no solo no estaba adolorida sino que estaba riéndose de ella. —¿Eso es todo lo que tienes? —se burlo. —¡Quieres mas? ¡Te daré más! —Esta vez mantuvo los ojos abiertos al hacerse para atrás y mandar su puño justo al estomago con toda la fuerza que podía generar. Pero a su impacto sintió como si le hubiera pegado con la mano a una pared de ladrillos. Solo que esta pared le estaba sonriendo malignamente. —Eso estuvo mejor, —dijo—. ¿Quieres cambiar? —¡Estas sinceramente loca! —dijo irritada, o más bien indignada de que no fuera capaz de lastimar el cuerpo de Ryan ni su actitud. Pero así como ese pensamiento le dio se pego la cabeza—. ¡Hiciste que quisiera lastimarte! —con una bocanada—. ¡Jamás le he pegado a nadie con intención! Ryan tiro su brazo sobre sus hombros y le dio un fuerte abrazo. —¡Vaya si que te perdiste de mucho no haber tenido hermanos! ¡Si alguno de nosotros no estaba sangrando o llorando al final del día nos sentíamos incompletos! —Pues, yo ya he tenido suficiente, —refunfuño—. ¡No quiero que vuelvas a mofarte de mí ni quiero volver a pegarte jamás! ¿Estas segura que no te lastime? —Para nada, —declaró. Alcanzo y tomo la mano derecha de Jamie y examino cuidadosamente su muñeca—. ¿No te lastimaste tu verdad? — le pregunto solícitamente. La mujer más pequeña sacudió su mano fuertemente un par de veces. —No, pero si pica un poco. ¿Y como es que lograste hacer que tus abdominales estén tan duro? —Nada, más que trabajo duro, amiga. —Ryan le dio una mirada al pequeño temblor en los muslos de Jamie—, Es tiempo para un masajito, Buffy. —ordeno—. —Oh, la parte favorita de cualquier ejercicio, —Jamie dijo entusiasmada.

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************ Jack entró al apartamento cuando Ryan estaba terminando de masajear los tendones de Jamie. Su cara se miraba amistosa, pero algo impasible, en la opinión de Jamie. Por favor que esto no le moleste. —Hola cariño. ¿A donde fuiste? —pregunto alegremente. —Tuve que correr a la librería por unos minutos. Siento que no estuve aquí para ayudarte subir la bici. —Deberías estarlo, si que necesitaba que me dieras una mano, —mintió. Miro hacia Ryan a ver si su mentira causaba una reacción, pero la cabeza de Ryan estaba bajada concentrando en su tarea—. Ryan es una terapeuta de masajes, —Jamie agrego, aunque Jack no había comentado sobre sus actividades. Se esforzó a expulsar los pensamientos de Ryan dándole a una mujer un masaje intimo desnudo, y dijo débilmente, —Ah, que bien. Jamie estaba contenta de que el contacto tan íntimo con Ryan no parecíera molestar a Jack. Tal vez si sé este acostumbrando a ella, pensó con esperanzas. ************ Mas tarde por la noche Jack estaba encima de ella, reclamándola con una urgencia que se sentía extraña en su intimidad, Jamie se pregunto si Ryan seria la causa. Cualquier sea la causa, pensó ella, esto es algo muy bueno. ************ Temprano al día siguiente mientras Ryan estaba estremecida entre los brazos de Ally le dio gracias a los dioses que había pedido que fuera tratada gentilmente el viernes por la noche. Por dios, si me hubiera hecho esto el viernes hubiera tenido que cancelar nuestro paseo. Ni estoy segura que podré montar mi Harley a casa. Ni modo, pensó al dejarse llevar por el sueno, se que no podría escoger cual de tantos orgasmos regresar, así es que me quedare con todos! ************ No solo no tuvieron desayuno tardío antes de su cita con Mark, apenas lograron llegar al gimnasio a medio día. Ryan hizo su trabajo automáticamente y al término de la hora no estaba seguro si le gustaba

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Ally o no. Pero felizmente acordó cambiar y le dio a Ryan un gran beso de despedida y le deseo buena suerte. Ryan miro a Ally entre ojos enrojecidos y gimió, —¡Si no le doy de comer a este pobre cuerpo abusado me voy a desmayar! —Tenemos tres horas antes de nuestra próxima cita. almuerzo, dulzura. ¿Que te gustaría comer?

Te disparo el

—Cualquier cosa mientras sea rápido, —respondió. —Ally no la tomo en serio. Sabía que Ryan necesitaba nutrientes para poder durar todo el día y la llevo a un café pequeño en Market que se especializaba en comida vegetariana. Ryan ojeo el menú y trato de encontrar algo que no le apetecería. No tuvo éxito y ordeno un omelet de queso y champiñones con una ensalada de fruta. También pidió un vaso grande de jugo de naranja y café. Ally pidió un omelet de clara de huevo y avena, su desayunó normal. Ally corrio a usar el baño y Ryan se distrajo pensando sobre su relación. Se le ocurrió que no habían compartido una comida juntas en un restaurante en años. Ally fue la que sugirió que comiéramos juntas, reflexiono. Y ambas noches me dejo tocarla mucho mas pronto de lo normal. ¿Me pregunto que esta pasando? Y simplemente supuso que me quedaría todo el fin de semana. Normalmente no extiende ese tipo de invitación. ¿Estará cambiando las reglas? ¿Y lo más importante, quieres que las cambie? Fue jalada de su ensueño por un beso ligero en su mejilla de Ally al pasar para tomar su asiento. —¿Me extrañaste? —pregunto con parpadeo en sus ojos. Ryan le dio una sonrisa dulce y alcanzo para tomar su mano ligeramente al honestamente responder, —Siempre. Ally inclino su cabeza y parecía que iba preguntar que quería decir eso pero obviamente decidió no seguir el tema. —Cuéntame más sobre este nuevo trabajo. Ryan le dio un poco mas de información sobre ‘Women Power’ y le dijo como fue que le llego la oportunidad. —¿Es esa la misma mujer con la que fuiste de paseo? —Le pregunto.

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Ryan estaba sorprendida que se hubiera dado cuenta de ese detalle. — Si, si lo es. Es una mujer de mi clase de ‘Sexualidad Lesbica’ en la universidad. Ally solo sacudió la cabeza al oír eso. —¿Tu crees que ofrecen esa clase en escuelas normales o solo en Berserkely? —pregunto, usando el apodo juguetón para el campus ultra-liberal. —Creo que probablemente sea común en la grandes universidades liberales, pero no creo que es lo normal de ninguna manera, —admitió. —Se oye como una Buena manera de ligar a mujeres, —dijo con un gruñido—. ¿Haz tenido suerte aparte de esta tal Jamie? —Si, he tenido un par de noches buenas con algunas compañeras, — admitió—. Pero no con Jamie. En realidad no es gay. Esta comprometida con un tipo que va a Stanford. Por eso es que estamos paseando en Palo Alto. Ella va allá los fines de semana para quedarse con él. —Aja, —Ally dijo con sonrisa cómplice—. Todas las chicas hetero toman clases sobre Sexualidad Lesbica. Y sobre todo quieren pasar tiempo contigo. —No, en serio, Ally, es hetero, —Ryan pacientemente explico. —¿Cuantas mujeres hetero son amigas tuyas, Ryan? directamente.

—le pregunto

—Mmm…—Ryan frunció el ceño al repasar la lista de amigas. Se miraba disgustada cuando al final admitió—. Ninguna. —Exacto. Y estoy suponiendo que no es porque no te gustan mujeres hetero. Pero la mayoría de mujeres hetero se sienten incomodas al sentirse cerca de una lesbiana solamente si quieren cambiar—al menos temporalmente. Te garantizo que quiere más de ti que tu amistad, — pronostico. —Mmm, no se como me sentiría sobre eso, —Ryan reflexiono—. Creo que me gusta demasiado como para tener una aventura con ella. Creo que destruiría nuestra amistad. —¿Es atractiva?

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—Oh, si, —Ryan dijo con una risa juguetona—. Es completamente linda. Mas o menos 1.64 m, delgada pero esta empezando a formar buena musculatura, rubia, ojos verdes claro, una boquita de puchero… —Esta bien, esta bien, —Ally dijo con una risa al subir las manos—, ¡Ya entiendo! —Miro a Ryan por otro largo minuto y agrego—, Si algún día la secuestran espero que los policías te pregunten a ti por su descripción. Ryan se sonrojo un poco ante la implicación. observadora, —dijo algo defensiva.

—Simplemente soy

—Oye, no me tienes que convencer a mí, —Ally le recordó—. Pero si yo fuera su novio la mantendría lejos de ti, —dijo firmemente al palmear la mano de Ryan—. La Madre Teresa cambiaria por ti, dulzura, —dijo con cariño. —Esta muerta, Ally, —Ryan le recordó. —No importaría bebe. ¡Tú lograrias revivir muertos! ************ ************ El lunes por la mañana se encontró Ryan bajo el cuerpo extendido de Ally. Después de la cita de las 4 pm, Ryan había regresado a su casa para la cena pero en cuanto los platos estuvieron limpios, empaco sus cosas en su mochila y se dirigió a la casa de Ally. Se habían pasado la noche haciendo el amor con casi la misma pasión que las había poseído el sábado por la noche y Ryan casi estaba por apagar su alarma de reloj y simplemente quedarse allí acurrucada. La alarma insistente las despertó a ambas y Ally gateo sobre ella para ir al baño mientras Ryan peleaba una pequeña guerra con su bien escondido lado perezoso. Al regresar se acerco a Ryan y empezó a acariciarle el estomago en una manera acogedora. Ryan sabia que si empezaban de nuevo perdería todo el día, le dio un beso y gentilmente palmeo su mejilla. —Me tengo que ir nena, —murmuro calladamente, forzándose a salir de la cama evitando las manos de Ally. Se tropezó hacia la ducha y cuando salió su amiga estaba dormida de nuevo. Ryan reviso el despertador del reloj para asegurarse que timbrara a las 8 pues suponía que Ally necesitaba estar en el trabajo para las 9 y luego camino hacia la mesa de la cocina y dejo una nota.

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Gracias por la lección maravillosa en como llenar un fin de semana. ¡Pensare en ti a diario—especialmente cada vez que me tenga que sentar! Con amor, Ryan Se subió a su Harley con una mueca yendo directamente a la estación del MUNI para agarrar un aventón a la escuela. Me sentiré mucho mas cómoda parada todo el viaje, pensó con una mueca. ¿Por que es que tuvimos que probar cada nuevo juguete que compro desde la última vez que la vi? ¿Que jamás aprenderé? ************ Entro rápidamente a clase como 5 minutos tarde y tomo asiento cerca de la puerta. Jamie capto la mueca al sentarse y se pregunto si Ryan se había herido en su paseo de bicicleta. Pero cuando la miro de nuevo se dio cuenta que mal se veía. Estaba pálida y sus ojos se veían rojos y apagados. Su cabello estaba jalado en una cola de caballo y estaba metida bajo su cachucha de cualquier modo. Mientras Jamie la miraba de nuevo la cabeza de Ryan pego contra su pecho y se sacudió en su asiento al despertar bruscamente. Si se mira muy herida, sonrió maliciosa. Pero no por montar la bicicleta.

Después de clase Ryan la espero fuera de la puerta. Estaba inclinada contra la pared y parecía que se quedaría dormida allí donde estaba. — No quisiera mencionar algo obvio, pero te vez como que si necesitaras un café, —Jamie bromeo cuando Ryan tuvo que forzar sus ojos para que abrieran. —No creo que café me ayude, —gimió—. Creo que buscare un lugar quieto y sombreado para tomarme una siesta hasta que tenga que ir al trabajo. —¿Que no tienes tu laboratorio de biología? —Si pero no hay modo de que pueda hacer experimentos sin incidentes hoy. No quiero poner en peligro a mis compañeros. —Anda vamos—, le dijo al pasar su brazo por la cintura de Ryan—. Yo te puedo ayudar.

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Después de una caminada lenta y silenciosa subieron por los escalones de la casa de Jamie. —Debo de suponer que te diste cuenta de cómo llenar tu fin de semana, —Jamie pregunto casualmente al guiar a su amiga hacia su cama para que pudiera dormir. —Oh, que si lo llene, —Ryan dijo pensando para si, —Junto con cada orificio en mi cuerpo. ************ El régimen de ejercicios el cual habían acordado era excelente para cumplir con sus necesidades perfectamente. Permitía que Jamie pusiera a prueba sus piernas 4 veces por semana, que seguía un día lleno de descansos entre ejercicios. Jamie hacia sus largas distancias los lunes y miércoles. Su escala del monte era los sábados o domingos, dependiendo de sus planes los fines de semanas. Encontró un par de buenos montes cerca del apartamento de Jack, así es que estaba lista. Trabajaron su tronco y hombros los lunes, sus brazos y espalda los miércoles y sus piernas y pecho los viernes. Después de dos semanas de este regimen Ryan decidió dejar su bicicleta de Montaña con Jamie para poder pasear juntas los lunes y miércoles. A pesar de que a Ryan le gustaba su nuevo gimnasio ya no podía ir en sus paseos por la mañana, así es que tenia que usar el tiempo que tenia por las tardes. Empezó a manejar su moto al trabajo, y después a clases. Cassie no estaba muy contenta de ser despertada cada mañana a las cinco de la mañana por el zumbadero del motor de la Harley, pero eventualmente dejo de quejarse cuando Ryan acordó de apagar el motor en el bordillo y caminar la moto por el camino de enterada. Cassie no estaba muy contenta que digamos cuando Jamie le dio a Ryan una llave de la casa. —Jamie, no quiero que esta mujer pueda entre aquí cuando ella quiera, —le dijo de mal humor. —Okay Cassie, —Jamie acordó—. Tiene que entrar a cambiarse de sus botas y chaqueta pesada antes de poder andar en bici, así es que le diré que timbre la campana cada mañana. ¿Como duermes tan ligeramente, puedes bajar a dejarla entrar? —Le pregunto dulcemente. —Esta bien Jamie, dale a todas las lesbianas pervertidas sexuales en la cuidad una llave a nuestra casa. —dijo enfadada—. Sabes algo, hable 156

con unas personas que la conocen y dicen que es una verdadera puta. No puedo creer que te guste asociarte con ese tipo de persona. Frunció los labios y miro fijamente a su compañera por un largo momento. —Cassie si todas mis amistades fueran tan amables, generosas y honestas como Ryan, seria una mujer muy contenta. —Dijo con los ojos estrechados, al volverse sobresus talones; esperando que Cassie entendería el verdadero significado de su burla. ************ Mientras el trimestre progresaba las demandas sobre el tiempo de Jamie aumentaban hasta que se sentía que no tenia ningún momento para si misma. Pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo para su clase de Ingles 4 (clase de literatura) y ocasionalmente se pateaba mentalmente por haber tomado tantas clases que requerían tanta lectura. Cuando su cara no estaba metida en un libro estaba en el gimnasio o paseando por los montes en su bicicleta. Pero encontraba que no importaba cuanto tiempo dedicaba a sus ejercicios jamás lamentaba ni un solo minuto. Cuando andaba en su bici podía librar su mente de las preocupaciones de sus clases y del futuro. No se preocupaba de su relación con Jack o pensaba de sus vidas juntos. Simplemente ponía en pausa sus pensamientos y dejaba el viento pasar por su rostro al pedalear por los montes empinados de Berkeley. Al no haber paseado en bicicleta por varios años se dio cuenta que se había olvidado la libertad que dos llantas le daban. No importaba que mal estaba el trafico ella podía meterse entre los autos parados y estar en casa en pocos minutos. Pero los ejercicios con Ryan era lo que deverás la motivaba. Trabajaban juntas 3 horas por semana pero tenia que admitir que eran las horas más agradables de su semana atareada. Aunque pasaban mucho tiempo juntas tomando café o una comida rápida los ejercicios eran cuando Jamie se sentía muy especial. Cuando se permitia pensar de ello, Jamie era la que normalmente se pasaba el tiempo tratando que otros se sintieran especial. Muchas veces parecía que se pasaba toda su relación con Jack asegurándose que tenia todas sus necesidades cubiertas: asegurándose que tenia preparado su almuerzo o cena; estando con él mientras estudiaba; nunca demandando salir a cenar o a una película; y estando a su disposición sexualmente. Pero por 3 horas de la semana el mundo giraba alrededor de Jamie y en el desarrollo de su cuerpo. Una de las cosas que había llegado a valorar de Ryan era su habilidad de enfocarse intensamente en su tarea. Al pasar de las semanas se dio

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cuenta que su enfoque era mas que bienvenido cuando estaba centrado en ella unicamente. Jamie había observado a muchos otros entrenadores durante sus semanas en el gimnasio pero jamás había observado a alguien que se concentrara tan ferozmente en sus clientes. Sin ninguna palabra de Jamie, Ryan automáticamente quitaba 5 libras de las pesas si estaba pesada demás por un poquitito, le ordenaba parar en 9 repeticiones en vez de 10 si notaba demasiado agotamiento; se pasaba cierto ejercicio si uno relacionado estaba muy pesado para hacer en cualquier día. De todo a todo estaba tan sintonizada a Jamie y su cuerpo que después de un tiempo apenas cruzaban palabras durante una sesión. Normalmente después de las sesiones se paseaban a casa de Jamie en sus bicicletas. Ryan siempre estaba vigilante de que los músculos de Jamie estaban lo suficiente calientes para permitir el viaje corto y una vez que llegaban invariablemente enviaba a su cliente a la ducha. Ryan pacientemente esperaba a Jamie y después le daba un buen masaje en la parte del cuerpo que había sido más estresada. Durante el masaje Ryan normalmente pasaba al menos 10 minutos alabando su ejecución de los ejercicios en el gimnasio. Jamie sabia que parte de la razón que Ryan la elogiaba era para mantenerla motivada; pero sin embargo, se devoraba los comentarios con deleite. Se sentía tan única y especial cuando pasaban tiempo juntas que empezaba a despertar en muy buena los dias que tenia su rutina de entrenamiento. ************ En un fresco y nublado miércoles Jamie llego al gimnasio para su cita de las 4:00. Busco a Ryan pero no la vio esperando junto del escritorio del frente como era su costumbre. Dejo sus cosas en su casillero y entro a la parte principal del gimnasio buscando a su amiga. Al casi darse por vencida y estar a punto de enviarle un mensaje a su busca, la vio en la esquina del fondo del gimnasio. Jamie nunca había notado el equipo de box situado sobre una plataforma poco elevada en la esquina. Pero Ryan estaba parada frente una bolsa pesada cubierta en cuero, pegándole como si quisiera sacarle el relleno con sus manos que estaban cubiertas con guantes rojos de boxeo. Se quedo observando a su amiga, viendo el sudor volar de su cara al dar golpe tras golpe. Jamie pensó que ella no podría darle a la bolsa como su amiga lo estaba haciendo. Pero al verla más de cerca podía ver que la técnica de Ryan era la adecuada. Pegaba desde su hombro, usando la fuerza de su torso entero detrás de cada golpe. Jamie noto que casi estaba de punta de los dedos mientras golpeaba la bolsa y que su cuerpo seguía su brazo, hasta sus caderas ayudaba con el empujón. Le 158

sorprendía que pudiera quedarse mirando a su amiga por tanto tiempo sin que notara su escrutinio, pero Ryan estaba tan concentrada que obviamente estaba inconsciente de cualquier cosa más que de su asalto furioso a la bolsa pesada. —¿Um..estas enojada con alguien? —por fin pregunto quebrando el encanto. Ryan se giro para enfrentarla, sudor volando de su cabello y dándole a Jamie en un ligero roció. —¿Cuando te…que hora es? —pregunto al mirar su reloj—. ¡Dios mío! —jadeo—. ¡Son las 4:15! —Lo sé, —Jamie dijo con una sonrisa—. ultimos 15 minutos.

Te he estado mirando los

—¿En serio? —Ryan pregunto con una mirada perpleja en su rostro. Al decir eso Jamie se dio cuenta de que extraño se oia decir que solo la estaba mirando y le explico, —Jamas he visto a nadie trabajar una bolsa asi. Siempre me a fascinado el boxeo. —¿De verdad? —Ryan le pregunto dudosamente al tomar una toalla chica de una pila y limpiar su cara y cuello. —Si, es cierto. Por cierto, eso era bastante impresionante. —dijo con una sonrisa. —Gracias, —dijo Ryan al ruborizarse un poco—. Mi cliente de las 3 cancelo y queria hacer algo aerobico por unos minutos. Pense que esto seria algo que podria hacer y no sudar demasiado, —dijo al mirarse a ella misma en vano. Sudor aun corriendo por su cara y bajo su camisa negra. Sudor corría por sus brazos y hasta la camisa gruesa de golf se veia empapada. —¿Mmm…estabas equivocada? —Jamie atino. —Bueno, empeze jugando con la pera. —Ryan admitio—. Pero cuando termine con eso aun me sentia un poco nerviosa y pense que la bolsa pesada me cansaria. —¿Nerviosa? —Si, —dijo a la vez que su cuello y cara se sonrojaban—. A veces tengo necesidad de…no se…desahogarme. —Creo que tuviste exito, —Jamie observo sarcasticamente. —No me vi tan mal despues de la pera, —Ryan insistio. 159

—Bueno ya que estas dando demostraciones dejáme verte en ella unos minutos. —le rogo, verdaderamente interesada en ver a su amiga trabajar su magia. Ryan la dio una sonrisa estrafalaria. dudosamente.

—¿Estas segura?

—pregunto

—Positivo, —Jamie insistió. Ryan encogió sus anchos hombros y extendió sus manos. después de un segundo Jamie se dio cuenta que no se podía quitar los guantes ella sola—. Wow, estos hubieran sido una buena manera para que mis padres pudieran hacer que me dejara de chupar el pulgar en la noche, —se rió. —Mmm, yo no me chupe el pulgar pero los podría haber usado para mantener un poco de autocontrol, —Ryan medito mientras Jamie palmeo firmemente su estomago. —Algunas de tus citas probablemente desearían que las tuvieras ahora, —Jamie reprendió. —Uuuuhu, eso es frió, —Ryan murmuró. Se quito los guantes que Jamie había desenlazado y se puso un par de ligeros guantes protectores. Enfrentando la pera centro su pesó y alzo los puños casi al nivel de sus ojos—. Mi hermano Conor puso una pera en la cochera cuando yo tenía como 10 años, —revelo al empezar lentamente a pegarle la pera con cada mano en secuencia—. Me tenia que parar sobre una caja para poder pegarle a esa cosa pero era mucho mas dedicada de lo que él fue. Claro, él tenia 14 y empezando a interesarle las chicas así es que su atención estaba desviada. —sonrió burlonamente—. En fin, me gustaba muchísimo trabajar con la pera y me ayudo inmensamente con mi coordinación de mano/ojo y con mi concentración. Era tan delgada que esa bolsa me podría tumbar de la caja si no ponía atención. De aquí a que termino de contar algo de su juventud su velocidad había aumentado a tal medida que la pera solo era una imagen borrosa mientras la manipulaba fácilmente con sus puños apenas moviéndose. Era verdaderamente hipnotizante verla y Jamie medito que podía quedarse allí todo el día simplemente mirarando a Ryan pegarle a la pera. Pero después de unos minutos desminuyo el paso y eventualmente paro la pera tomándola en sus manos. —¿Se ve divertido? —pregunto con un centelleo en los ojos. —Claro, cuando lo haces tú, —dijo con una risa—. ¿Por qué es que nadie usa este equipo?

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—Bueno es que es mucho más duro de lo que se mira y la mayoría de las mujeres no crecen con ello y no saben por donde empezar. Pero me gustaría enseñarte si quieres. Seria bueno para tu cuerpo superior. —Hay que quedarnos con las maquinas por un tiempo, amiga. No quiero morder más de lo que puedo mascar—. Miro a su amiga por un momento y pregunto—, ¿Tienes otra camisa? Esa esta hecha un desastre. —Buen punto, —acordó al darle un jalón a su camisa mojada—. Creo que puedo tomar otra de la oficina. Ya regreso. Despues de unos minutos regreso a su lado en una camisa demasiado chica. Jamie suponia que normalmente usaba un extra grande y que esta no podria haber sido mas que una mediana. Pero no tenía quejas y tampoco ninguna de las dos mujeres en las escaladoras que seguian el progreso de Ryan al cruzar el gimnasio. —La unica que tenian era de alguien que se fue este año, —agrego frundiendo el ceño—. Seguro solo tenia 9 años. —Te ves bien —Jamie le aseguro—. Ahora vamos empezando, entrenadora. ¡No sera fácil si es que voy a tratar de mantener tu ritmo! Despues de los ejercicios agotadores Jamie pregunto, —¿Tienes tiempo para cenar? ¿Podria preparar algo rapido? Ryan parecio considerer la oferta por un momento, pero al final dijo, — Me encantaria Jamie, pero no tengo tiempo. Mi papa me preparo un bolsa de cena, asi que mejor me voy a estudiar. —Esta bien, —Jamie respondio, tratando de no parecer que le importaba. En realidad le importaba muchismo. Aunque le gustaban las sesiones mucho igual le gustaba el masaje despues de la ducha y los elogios. Pero no se sentía comoda admitiendo cuan especial era para ella ese tiempo con Ryan, asi que trato de parecer casual. Ryan noto la pequeña mirada de decepcion en su rostro. —Si quieres algo de compania esta noche, puedo hacer tiempo para ti, —Dijo amablemente. Jamie se sintio un poco avergonzada, y trato de cubrir su comentario descuidado. —No yo tambien deberia de estudiar. Solo estoy buscando una excusa para no hacerlo. —Si estas segura Jamie, —Ryan dijo con una mirada intensa al agacharse un poco para mira sus ojos. 161

—Positivo, —respondio, inmensamente contenta que Ryan se preocupara lo suficiente por ella. ************ ************ Cuatro horas despues Jamie estaba trabajando duro en un articulo para ‘The Lesbian Experience’ (‘La Experiencia Lesbica’) cuando se dio cuenta que no tenia un libro importante, Demonios, seguro lo deje con Jack. El articulo no tenía que estar listo hasta el viernes, pero tenia planes de estudiar para la clase de ‘Poetas Romanticos’ al dia siguiente. Esta noche era la mejor para escribir el articulo, pero eran las 9 de la noche y aun no sabia donde lo podia comprar. Llamo algunos lugares y encontro que ‘Mama Bear’s’ tenia la unica copia en la zona, subiendo al Porsche se dirigio a Oakland. Al ir al rededor de la cuadra buscando un estacionamiento, noto un vehículo inconfundible. Un Harley azul turquesa y crema. Mmm, que esta haciendo ella por aquí, ¿‘La pequena señorita tengo que estudiar’? Estaba algo molesta cuando entro a la librería pero no vio a Ryan por ningun lado. Bueno supongo que pude haber dos mujeres que montan esa Harley. Esta dentro del reino de posibilidades. Encontro su libro, paro en el mostrador para pagar y estaba lista para irse cuando se detuvo para volver a dar una rapida mirada por la cafetería. El lugar estaba un poco más oscuro que la última vez que había ido. Una mujer estaba sobre la pequeña plataforma cantando algunas baladas contemporáneas más o menos adecuadamente. Jamie escudriño la muchedumbre en la luz baja y noto que solo 3 de las pequeñas mesas estaban ocupadas—ninguna de ellas por Ryan. Al girar la cabeza lentamente, tratando de ajustar entre la luz de los dos cuartos capto lo que parecía una forma conocida en el rincón más oscuro y lejano. Dos mujeres ocupaban el pequeño sofá en el rincón mus oscuro. En realidad no se podía decir que estaban sentadas, porque ninguna de las dos estaba vertical. Una mujer negra con cabello muy cortito estaba media inclinada en el sofá y Ryan prácticamente estaba acostada sobre ella. Jamie se quedo con la boca abierta en la luz brillante de la librería, mirando con asombro al par. Ryan estaba besando la mujer profundamente a la vez que se movía gentilmente contra el cuerpo de la mujer. Jamie pensó que jamás había visto algo tan erótico pero cada fibra de su ser quiera correr de la tienda y jamás volver a mirar eso. Miro a Ryan tomar la cara de la mujer y besarla con más pasión. Estaba incompletamente inmóvil pero igualmente no podía dejar de mirar. 162

Ryan empezó a enderezarse y la mujer la siguió, pegada a su boca como una anguila. Cuando las dos estaban verticales Ryan puso un brazo alrededor de los hombros y la otra bajo sus rodillas y la jalo sobre su falda. Jamie miro esas manos bronceadas y fuertes empezar acariciar le mujer por todo su cuerpo. Sabía que se desmayaría si no alejaba la vista, pero se sentía enraizada en su lugar. Miro las manos de Ryan se volvieron a los lados de la cabeza de la mujer y detenerla quieta al empezar otra ronda de besos profundos. Jamie miro lenguas pasar entre bocas al alejarse un poco y de nuevo juntarse. La mano de la mujer lentamente subió por el torso de Ryan y Jamie tuvo que sujetarse de algo para poder calmarse al mirar una pequeña mano oscura tomar firmemente el seno izquierdo de Ryan y empezar amasarlo. La cabeza de Ryan se levanto lentamente para caer encima de sus hombros a la vez que una mirada de placer cruzo la cara hermosa. Cuando el libro de deslizo de sus dedos insensibles Jamie oyó una voz preguntar. —¿Cómo estas nena? —la pregunta, que venia directamente detrás de su hombro derecho, casi causa que gritara. Uso toda su compostura para enfocar su atención en dirección de la voz. Babs la dueña de la tienda, y amiga de Ryan, la miro con compasión—. No te molestes con ella nena, —dijo—. Ryan no es una mala chica solo que no puede estar atada a solo una mujer. Simplemente no es el tipo. —¿Qué? —Jamie la miro en completa confusión—. ¿Por que estaría en…? ¿Que? —Jamás en sus veinte años se había sentido tan completamente inarticulada. —Esta bien nena. No eres la primera ni seras la ultima. No dejes que te moleste. —P…p…pero, no estamos…ella no…NI YO…No hice… —Jamie verdaderamente solo quería caer al piso y llorar. Estaba tan frustrada con su inhabilidad de formar una frase coherente y sus sentimientos caóticos sobre Ryan que estaba verdaderamente perdida. —Solo estoy diciendo que hay muchas mujeres a quienes les encantaría salir con una chica bien parecida como tu. Y la mayoría no te abandonarían tan fácilmente como lo hizo Ryan, —en eso palmeo la espalda de Jamie y se regreso a la cafetería. Jamie esta aun más sorprendida. Como si estuviera en un trance sus ojos viajaron por su propia voluntad de nuevo al rincón oscuro. Miro cuando Ryan y su pareja se desenredaron de una a la otra y se pararon sobre piernas temblorosas. La mujer tenía su brazo alrededor de la cintura de Ryan y el brazo de Ryan estaba sobre los hombros de ella. Sus cabezas muy cercas al tambalear afuera y a la oscuridad. 163

En orden de tratar de calmar sus sentimientos Jamie recogió su libro y se sentó en una de las mesas chicas. Se sentó sin moverse y aturdida por al menos quince minutos con su mente completamente embrollada. Estaba enojada, perpleja y curiosa y aunque no quisiera admitirlo… totalmente excitada. Finalmente, se sintió lo suficiente bajo control para poder manejar. Camino hacia fuera y estaba sorprendida de ver la Harley aun en su espacio. Le dio vuelta a la esquina y vio a Ryan y la mujer inclinadas sobre un carro, continuando lo que estaba haciendo en la casa de café. El problema era que el carro estaba en frente del de Jamie. ¡Ahora Jamie podía entender sus sentimientos—estaba enojada! quiero ir por dios! Y no quiero que me vea.

¡Me

Su problema fue solucionad un momento después cuando la mujer abrió la puerta trasera, se inclino y deslizo tras el asiento. Ryan se tiro y obviamente callo sobre ella. Sus cabezas inmediatamente cayeron bajo la ventana y Jamie sintió que se podía ir y no ser vista. Corrió hacia su auto y entro rápidamente. Después de un momento de torpeza con las llaves empezó el motor y arranco tan rápido que sus pequeñas llantas Alemanas la podían llevar. Una vez en casa, y segura en su cuarto, dejo que su mente rumiara. No es como que si no supiera que tenía muchas mujeres. Actualmente verla con una mujer era tan asombroso. ¿Pero por que me sentía tan excitada? Considero la pregunta por unos largos minutos. Seguro solo es el asombro y la emoción de ver alguien hacer algo que es algo prohibido. Yo seguro me excitaría de ver a Mia y su novio en serio hacerlo también. Podía sentir su cuerpo ruborizarse al considerar justo que apasionada se veía Ryan con su pareja. Dios si que estaba bien metida. Se veía tan fuerte y poderosa. Sus manos simplemente tomaron posesión de la mujer. La beso con una ferocidad que jamás he sentido. Se miraba tan intensa. ¿Dios, que estarán haciendo ahora? Su mente solo pauso un segundo antes de que recibiera el mensaje obvio. ¿Que piensas Jamie? ¡Están teniendo sexo caliente en el asiento trasero de su carro! ¿Oh, dios, por que no tome psicología anormal como el resto del mundo? ************ Jamie decidió que hablar con Ryan sobre haberla visto en la cafetería no tendría ningún caso. No se hablaron el jueves pero después de clase el viernes llegaron por un jugo como habitualmente lo hacían pero como el día estaba tan lindo decidieron solo tomar una par de botellas de jugo e 164

irse al claro de la facultad para relajarse en el sol. Al acomodarse Jamie quedo preplejada al mirar que Ryan saco su lonche de su mochila y empezó a comerse su tentempié. —¿Mmm, Ryan?—comenzo a decir. —Mmrmfh?" —¿Por qué estas comiendo panqueques fríos y secos? —Están fríos porque fueron hechos anoche, y no tengo acceso a un microondas. Están secos porque el almíbar no viaja muy bien. — Después de dar su explicación lógica se quedo mirando a Jamie con una mirada apacible en su rostro. Este era una de las idiosincrasias que Jamie amaba y odiaba. Invariablemente contestaba la pregunta— exactamente como fue preguntada. El pensamiento pasó por la mente de Jamie que todos aquellos que la conocieran sabia que pensaba como un abogado. —Tú sabes que esa no era la pregunta, —Jamie dijo al darle una palmada en el brazo. —Okay, confieso. No llame a casa a la 3 p.m. para decirle a mi papa que no llegaría a la casa para la cena. Esto, —dijo al sacudir el panqueque frió y seco—, es mi castigo. —Mmm, bueno supongo que eso hace las cosas mas claras, —respondió con una Mirada perpleja. —Okay, mi padre espera que cada uno de nosotros estemos en casa par a las 6 p.m. No es gran cosa si no puedes llegar. Pero si no le avisas para las 3 p.m. cocina para ti. Y si cocina para ti, vale más que te lo comas. Así es que lo que no te comiste para la cena, te lo da para el almuerzo al día siguiente. —Pero no te lo tienes que comer Ryan, —Jamie se rió. —Claro que si, —Ryan entono seriamente—. padre.

Es importante para mi

—¿Qué quieres decir? —pregunto, sin poder entender completamente como comiendo panqueques podría ser importante para alguien. —Cuando mi madre murió el hacia lo mejor que podía para continuar que funcionáramos como una familia verdadera. Teniendo nuestras comidas juntos es una gran parte de lo que hace esto funcionar. Cuando 165

yo quiebró una de las reglas de la familia debe de haber un precio que pagar. Se trata todo de respeto. —Sus ojos profundamente azules estaban serios al mirar a Jamie fijamente. —Me encantaría conocer al hombre que quieres y respetas tanto Ryan, —Jamie digo al cubrir la mano de Ryan con la de ella. Ryan se sonrojo un poco y le dio a Jamie una gran sonrisa. —¿Porque no vienes a mi casa el domingo para la cena y conoces a todos? —Me encantaria, —Jamie respondio con entusiasmo. —El domingo a las 3 p.m. No llegues tarde, —la amenazo siniestramente al darle a un panqueque otra sacudida en la cara de Jamie. ************ Jamie salió de Palo Alto mas temprano de lo normal para asegurarse que llegaria a tiempo para la cena del domingo. Siguió las instrucciones bien escritas de Ryan siguiendo la autopista 101 y bajando en la Boulevard Cesar Chavez. Penso para si misma que jamas habia en esta seccion de la cuidad. Varias veces tomaba la autopista 101, pero normalmente solo para ir a visitar a su abuelo cerca de Nob Hill. Al manejar por Chavez se le hizo aparente porque jamas habia en esta vecindad. Su familia estaba interesada en la alta cultura, finos restaurantes y eventos deportivos grandes. Este barrio modesto parecia como un buen lugar para conseguir una buena comida Nicaragüense, pero eso era todo. La vecindad no estaba muy decaida pero reflejaba muchisimo la cultura de sus más recientes imigrantes de Centro America. ¿Este es el barrio de Ryan? Reflejo pensativamente. Sé que su familia no tiene mucho dinero pero esto parece demasiado modesto.

Despues de un par de kilometros cruzo Dolores, una ancha calle dividida con una gran raya divisora por el centro. A la linea devisora imaginaria la vecindad empezo a cambiar dramáticamente. Las casas estaban bien cuidadas y las tiendas se miraban mas exclusivas. Esto se ve muy lindo, reflejo al mirar la plétora de pequeñas casas Victorianas de dos o tres pisos que aparecian a cada cuadra. Llego al domicilio indicado a las 2:40. Encontro estacionamiento fácilmente y camino hacia la linda casita Victoriana. Escucho musica tocar del garage pegadoa ella y decidio investigar alli antes de subir los escalones exteriores que daba a la entrada principal. Dos figuras 166

oscuras estaban acostadas sobre el piso al costado de una Harley crema al acercarse. Entrando al garage tentativamente pregunto. —¿Ryan? Aun no estando positiva que una de las figuras era su amiga. —Hola Jamie, —respondio su amistosa voz —. ¿Trajiste tu overol? — Ryan se escabullo de abajo de la motocicleta y poniendo su 1.87 de estatura de pie. Llevaba su cabello negro en una trenza que salia de bajo el pico de la gorra roja de beisbol puesta al reves. Una camiseta sin mangas apretada mostraba cada uno de sus atributos de su torso. Unos muy viejos y descoloridos jeans 501 cubrian sus piernas. Los jeans tenian grandes rajones en cada rodilla y unas pequenas bajo cada curva de su trasero. Al ponerse de pie Jamie podia notar unos calzones gris por las ragaditas que parecia extender mas de lo normal. ¿Que lleva puesto bajo esos jeans? Penso. ¿Que usara boxers? Botas cafés con puntera de acero cubrían sus pies. Jamie casi podía sentir su barbilla pegar contra su pecho cuando la otra figura se puso de pie. Estaba casi segura que Ryan no era melliza. Pero el hombre alto quien ahora estaba parado al lado de Ryan era claramente el clon repleto de testosterona. Mirándolos juntos Jamie se maravillo del parecido. Pero Ryan tenía curvas suaves, el hombre músculos tirantes. Él era al menos 5 o 6 cm. más alto y los hombros más anchos, pero su cadera era angosta. No tenía ni onza de grasa en ningún lado que no debería. Su cabello era idéntico en color y textura, pero él lo usaba corto a los lados y mas largo arriba. Sus ojos eran los mismos azul profundo y tenían la misma intensidad que los de Ryan. Pero Jamie rápidamente noto que les faltaba la gentileza de los de Ryan. Su mirada parecía intimidante, casi depredadora, mientras la de Ryan casi siempre estaba abierta e interesada. Estaba vestido de modo parecido, pero su camiseta cubría sus hombros y sus jeans tenían menos agujeros. Ryan se veía perpleja por la expresión en la cara de Jamie. escalofriante no? Dijo burlonamente.

—¿Algo

—Que…Oh…si, —admitió—. ¿No son mellizos, verdad? El hombre estaba ocupado limpiándose las manos con una toalla. Al terminar extendió la mano derecha en saludo. —Como si ella pudiera tener tanta suerte de poder compartir mis cromosomas, —el dijo con bravuconería Jamie se rió a la vez que Ryan le pego fuertemente en el bíceps. —Este es mi dulce, encantador hermano Conor. Conor esta es mi amiga, Jamie. 167

—Gusto en conocerte, Conor. —Jamie dijo finalmente, dándose cuenta que aun estaba mirando fijamente, pero sin poder dejar de hacerlo. —Solo va empeorar, Jamie. Prepárate. —Ryan advirtió. Los hermanos mugrientos pasaron unos momentos guardando sus herramientas y arreglando su espacio de trabajo. Jamie los miro trabajar, aun incapaz de superar su asombro sobre el parecido. Después de terminar todos salieron por el frente del garaje dando vuelta a la izquierda para subir los escalones angostos que daban a la entrada principal. Cuando llegaron al rellano noto que había una cubierta superior rodeada de flores que obviamente cubría los dos garajes. — Lindo, —dijo apreciativa mente, tomando en cuenta el espacio bien arreglado. —Si, —Ryan acordó—. Tenemos la única cubierta superior en toda la cuadra. Actualmente es una de las pocas en toda la vecindad. Es un buen lugar para sentarse y recibir una buena bronceada de neblina. — Se rió entre dientes, reconociendo los pocos días claros con los que la ciudad era bendecida. Dándole una mirada rápida a las casas alrededor noto que todas eran parecidas. Todas eran bastante angostas y muy juntas una de la otra; actualmente casi todas se tocaban a los lados. Conor detuvo la puerta para ella entrando antes de los hermanos. —Tu casa es encantadora, —dijo con entusiasmo. Mientras Jamie echaba un vistazo a su alrededor pensó para si misma que parte de lo que lo hacia tan encantadora eran los cuartos pequeños. La casa solo era del tamaño de dos cuartos de ancha y dos cuartos de profundo. La pequeña entrada iba a una sala igualmente de pequeña. La sala daba a un comedor formal que estaba idéntico a la sala en tamaño. La sala consistía de dos sofás de dos plazas y una silla de piel que parecía estar muy cómoda. Un sofá regular jamás hubiera cabido, y el cuarto aun así estaba algo apretado con el arreglo presente. Había una pequeña chimenea con un mantel que estaba llena de fotos de la familia. Pequeñas ventanas de vidrio emplomado a cada lado de la chimenea. Otras fotos y diplomas cubrían la pared bajo las ventanas. La pared a la izquierda contenía una estantería de techo a piso llena de libros y más fotos. La pared opuesta revelaba una puerta pero Jamie no podía adivinar que cuarto podría abrir de la sala. Al mirar a su alrededor noto que lo mas atractivo del cuarto era toda la exquisita detallada carpintería. El cielorraso estaba bordado por profundas molduras de corona con un ancho borde de cuadro directamente abajo. Cada ventana y puerta adornada, igual la chimenea. Jamie adivino que la casa tendría como 60 o 70 años,

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realmente muy nueva para tener carpintería original. —Me encanta toda la moldura que tiene, —le dijo a Ryan. Conor le dio una gran sonrisa al inclinarse en agradecimiento. Gracias, Jamie, —le dijo.



Ryan explico, —Conor es un carpintero. Después de salir de un instituto profesional uso la casa como su pequeño proyecto. Tenemos de todo tipo de molduras que puedas imaginarte. Corrío su mano sobre la elaborada carpintería del mantel. Ciertamente haces buen trabajo, Conor. —dijo con mucho aprecio. —No lo animes tanto, —Ryan advirtió—. monopolizara toda la noche!



¡Sacara sus fotos y te

—Hay gente que esta interesada en las artesanías, —inhalo—. ciertamente parece poder reconocer la calidad cuando la ve.

Jamie

—Mi madre le gusta mucho la decoración interior. —Jamie explico—. Hicimos una remodelación grande hace un par de años y se instalo mucha moldura, así es que aprendí mucho sobre tu oficio Conor. El comedor cómodo tenía una gran mesa de roble, rectangular. Tenia campo para diez, pero solo había seis lugares puestos este día. Mientras Jamie terminaba de investigar el cuarto saludo a otro clon de Ryan. Este se miraba un poco más maduro y mientras también tenia buen físico no dejaba la impresión de poder crudo esperando brotar de su piel como sus hermanos. —¿Oh, Brendan, a que horas llegaste? —Ryan pregunto al cruzar el cuarto para darle un gran abrazo y besar su mejilla. —Vine hace como media hora, pero yo tengo ropa buena puesta y no iba a dejar que los monos grasosos me convencieran de arruinar un buen par de pantalones, —respondió sabiamente. —Brendan, esta es mi amiga Jamie, —Ryan de nuevo la introdujo, y fue forzada agregar—, Y este es Rory, —le dijo a Jamie al entrar el ultimo hermano. Bueno menos mal que el no es clon, Jamie pensó. Rory era mas bajo que Ryan por unos dos o tres centímetros. Su cabello era rubio, y Jamie supuso que seria un rojo profundo a la luz del sol. Sus ojos eran de un color verde bajo y brillaban cuando sonreía. Su piel también era más blanca que sus hermanos, pero sus facciones eran muy parecidas.

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—Estoy contenta de conocerlos, —Jamie dijo al tomarles la mano a cada uno. Una voz se oyó desde la cocina, —La cena será servida en exactamente media hora. Cualquier persona con alguna brizna de grasa sobre ellos no serán servidos. Conor y Ryan se miraron uno al otro. —te hecho a cara o cruz por la ducha, —Ryan dijo. Saco una moneda de diez centavos de sus jeans, pero Conor tuvo la suerte—. Por favor déjame algo de agua caliente, — rogó Ryan. —¿Que te valdría? —pregunto. —Pues eres tú el que tienes más que ganar como yo soy la que me siento enseguida de ti en la mesa, —razono. —Buen punto, apestosa, —cedió—, me apurare. —La voz retumbo de la cocina de nuevo. —Shi’vawn, —pareció decir—, Usa algo de tus modales y trae a tu invitada aquí. —¿Shi’vawn? —Jamie boqueo a su amiga. Ryan se miro algo avergonzada. —Es mi nombre verdadero, —admitió—. Lo cambie hace mucho tiempo, pero mi papa no lo reconoce. Caminaron por la sala y dieron vuelta dentro de una cocina muy grande. El cuarto era rectangular y corría como quince metros hasta una puerta de tela metálica al fondo. Era solo como diez metros de ancho, pero el cielorraso alto y la cerámica brillante la hacia ver mucho mas grande. Pero la cocina no era lo que tenía a Jamie hipnotizada, esa distinción cayo sobre el clon mayor masculino que estaba meneando la hoya sobre la estufa. Bueno, parece que no son adoptados, pensó Jamie. Martin O’Flaherty claramente era el original de donde los pequeños O’Flaherty se habían copiado. Él era al menos otros cuatro centímetros más alto que Ryan, con algo de gris en su sien. Su físico se parecía al de Brendan y a la distancia podría haber pasado por 30 anos de edad. Pero de cerca su cara tenía las líneas pequeñas y piel arrugada que portaba un hombre que trabajaba en una profesión peligrosa. Sus ojos, en cambio, eran copias exactas de los de Ryan, azules profundos, calidos y amistosos. —Pa, este es mi amiga, Jamie, —Ryan de nuevo hizo introducciones.

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—Ahh Jamie, —dijo calurosamente con algo de acento Irlandés—. Shi’vawn habla muy bien de ti y te menciona mucho. Estoy muy contento de conocerte, pero hubiera querido que fuera mucho mas antes, —dijo al tirarle una mirada a su sonriente hija. —Si dices cosas buenas de mí mas de la mitad como lo hace de usted Sr. O’Flaherty, entonces soy una mujer con mucha suerte. —Jamie respondió con un brillo en los ojos. —¿Shi’vawn estas segura que esta pequeña no es de nuestra tierra? — Dijo con una carcajada—. Parece que beso la pierda de Blarney hace poco. Pero nada de Sr. O’Flaherty aquí cariño. Me puedes llamar Martin o Marty, el que prefieras. —¿Qué prefiere usted? —pregunto.. —Pon atencion, Shi’vawn, —le dijo con una sonrisa identica a la que Jamie habia vistos cientos de veces en su amiga—. Ella si tienes modales. —volteo hacia Jamie mirandose algo pensativo y finalmente dijo—, Supongo que prefiero Martin. Es el nombre que mis padres me dieron y no veo ninguna razon de cambiarlo. —Esto ultimo dirijido a Ryan que tenia una mirada perpleja—. Otra leccion que podrias tomar de ella es como vestirte para la cena, —dijo al mirar el conjunto de Jamie. Vestia con una sueter de cachemira y un par de pantalones anchos de pana color crema. Un par de zapatos de imitación lagarto completaba el conjunto. —Intentare, Pa, —Ryan acordo—. Pero no creo que ni Jamie podria hacer mucho por mi sentido de estilo. —inclino la cabeza en concentración—. Parece que Conor ya salio de la ducha. ¿Quieres venir a mi cuarto para darme algunas sugerencias, Jamie?face. —Claro, Ryan, —respondio con un poco de hesitacion. Aunque estaba muy interesada en vre lo que habia bajo los jeans, sabia que no seria la mejor idea. Pero puso sus precauciones a un lado y sigio tras los tobillos de Ryan. Caminaron hacia la pequena entrada y abrieron una puerta que Jamie no habia notado. Al descender unos escalones bajos Ryan fue forzada a bajar su cabeza bastante. Le parecio a Jamie que estaban en un cuarto que estaria localizado directamente tras los garages. El cuarto estaba sorprendentemente bien iluminado como si estuviera sobre la tierra aunque supuso que técnicamente seria el sotano. Una ventana con bisargra grande estaba sobre la cama y daba al patio trasero. Jamie podia ver un perro grande y negro mirando por la ventana con una mirada curiosa en su cara.

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—Hola Duffy, —Ryan dijo al sentarse sobre la cama grande y abriendo la ventana—. Duff, esta es Jamie, —dijo al apuntar a su amiga entretenida —. Es una muy buena amiga, y quiero que la saludes gentilmente. —El perro ladeo su negra cabeza grande y la miro seriamente que parecia indicar estar de acuerdo— Pronto saldremos, sube a practicar, —dijo al cerrar la ventana y el perro se fue troteando. —Es muy lindo, Ryan, —Jamie dijo—. ¿Que clase de perro es? —Es mitad Labrador negro y mitad poodle standard. Lo agarre de un cliente hace como tres años. La mejor sugerencia que jamas he recibido, —dijo con orgullo. Ryan se levanto de la cama y cruzo el cuarto hacia un par de cajones y puertas bien hechas que empotraban la pared entera de un lado de su cuarto. Empezo abrir las puertas y mirar su guardarropa. Jamie se acerco enseguida de ella y maravillo de cómo estaba todo tan organizado. Cada cajon estaba bien marcado. Camisetas M/L; Camisetas M/C; Camisetas S/M; sudaderas; calzetas; ropa interior, etc. —¿Tienes suficientes camisetas? —Jamie pregunto casualmente al abrir el cajon de S/M para confirmar que las camisas que estaban dentro ciertamente no tenian manga. —Oye, soy una les, —dijo defensivamente—. Camisetas forman parte del uniforme. —¿Necesitas algo de ayuda Shi’vawn? —Jamie inocentemene dijo al ver que su amiga parcia estar perdida. —No empiezes, —la advirtio con una sonrisa. —Por dios, Ryan, pienso que te conozco tan bien, pero ni si quiera conozco tu verdadero nombre. —No he usado ese nombre desde que tenía siete anos, —Ryan respondió —. Solo Da y mis abuelos lo usan, los muchachos pararon cuando les daba una paliza, —admitió—. Y ya me conoces, Jamie. —dijo sinceramente—. Me conoces muy bien. No te hubiera invitado si no fuera así. Jamie recordó que la mama de Ryan había muerto cuando tenía siete anos. Pensando que tal vez había una conexión decidió no seguir con el tema. —Estoy segura que conozco todas las partes importantes, — admitió—, Además un toque de misterio te favorece.

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Ryan se rió y regreso a su tarea. —Mi gran problema es que no tengo pantalones buenos, —se quejó— Cada vez que decido comprarme algo bueno me encuentro unos shorts de bici o un conjunto de calentamiento que sé que usare como diez veces mas y resulto comprándome eso mejor. Saco un par de pantalones de lana perfectamente adecuados y un suéter color crema. Dejo su selección sobre la cama y se sentó a desatar sus botas. Jamie se acobardo al considerar mirarla desvestir, sabia que se tenia que salirse cuanto antes—. Creo que me ofreceré ayudarle a tu papa mientras te alistas, —ofreció. —No permitira que lo ayudes, pero estara agradecido por la oferta, — Ryan predijo. Al darse vuelta para irse recordo algo que la habia confundido. —¿Por que le llamas Pa? —Es el equivalente de Papá en Irlandes. Muchos niños les llaman a sus papas por Ma y Pa en vez de Mamá y Papá. —Es lindo, —Jamie ofrecio al empezar a subir por los escalones. ************ Como Ryan había pronosticado, la oferta de Jamie fue rechazada por Martin. —Tú ve y juega con los niños, —dijo al dirigirla por la puerta ahora abierta que daba de la sala. El dormitorio mas o menos grande daba hacia la calle estaba lleno por una cama king una silla bien usada y 3 hombres holgazaneando en varias posiciones al mirar a los 49 batallar contra los Rams de St. Louis en una televisión localizada en otro armario empotrado en la pared. Jamie se sentó en el piso después de rechazar la oferta de la silla. Rápidamente se unió en la discusión de la falta de los 49’s de un buen ala cerrada. Tom Rathman y Brent Jones les daban unidad, —agrego con entendimiento. Ryan se unió, recién bañada y sorprendentemente hermosa en su ropa de vestir, apenas que empezaba el medio tiempo. Se sentó enseguida de Jamie en el piso y observo un pequeño reto que Conor obviamente tenia con Jamie. Ambos pusieron $5 y Rory estaba actuando como juez. Jamie hizo una mueca, pensando profundamente. —¿Bueno tiene que haber una S, —dijo ella—, y una H? Pregunto con optimismo. —¡Dos de dos! —Rory dijo.

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—¿Qué tal una A? —¡Tres de tres! —¿Una W? —No, una mala, —el respondio. —S-I-O-B-H-A-N, —Ryan articulo al devolverle los cinco dolares a cada participante. —No es justo Ryan, —dijo Conor algo perturbado. —No me gusta que la gente juege con la ortografia de mi nombre, —digo seriamente—. Me molesta, —dijo en voz baja al mirar el piso. —Perdoname, Ryan, —Conor dijo rapidamente al levantarse de la cama y agacharse a darle un pequeno beso—. No lo hubiera hecho si supiera que te molestaria. —Bueno —admitio—, No me molesta tanto, pero si causo que te bajaras de la cama y cayeras en mis malvadas manos, —Se rio alegremente al empezar hacerle cosquillas a sus lados sin merced. Él rapidamente perdio la habilidad de permanecer derecho pero ella siguio torturándolo, mientras rodaba por el piso. —Por favor, por favor, no mas, ya no aguanto, histericamente—. ¡Tu ganas, tu ganas!

—rogo al reirse

—Yo siempre gano, —dijo orgullosamente al ayudarlo a enderesarse—. Yo soy la hermanita. —Que suerte tenemos muchachos, —se dirigio a sus hermanos que se reian—. Tener una hermanita que puede ganarnos a todos. El juego empezo de nuevo justo cuando Martin los llamo para la cena. Brendan se levanto y le dio al buton para grabar del VCR, y todos se dirigieron al comedor sin una sola queja. Jamie no podia recorder alguna vez haberse divertido tanto en la cena. Comidas en su casa siempre eran placenteras, pero no habia nada de interes. Cuando ella y su mama comian solas, por lo regular salian a cenar y la conversación se giraba sobre los intereses de su mama; ropa, viajes, arte y sus tantas obligaciones sociales. Cuando su papa estaba en casa para una comida usualmente hablaban de su trabajo o su ultimo caso o politica. 174

El clan O’Flaherty en cambio, pasaba su tiempo de comida en bullicioso juego de ver quien es mejor; cuentos graciosos; chistes y bromas constantes. Jamie estaba contenta que parecian aceptarla sin problemas a su grupo. La bromeaban sin merced pero con gentileza, pero ella noto que se lo hacian uno al otro. Al final de la cena Jamie se habia formado una tentativa impresión de cada uno de los hombres O’Flaherty.

Martin claramente estaba a cargo. Todos sus hijos parecian respetarlo y admirarlo, pero ella no detectaba ninguna piscade temor. Cuando le dijo a uno de ellos que dejaran de bromear cuando parecia volverse hiriente, paraban inmediatamente. Tenia una buena forma de contar cuentos y Jamie noto que cada uno de los hijos lo escuchaban intensamente aunque se imaginaba que ya habia oido sus cuentos muchas veces. Él numero de repeticiones fue obvio cuando terminaba uno, y todos los hijos se quejaban que el final habia cambiado. —¿Y como es que voy a mantener a todos ustedes alertas entonces?— Explico con una risa. Brendan era él mas serio de todos. Era un abogado de una firma pequeña de interes publico, trabajando para asegurar los derechos de gente con deshabilidades. Los otros chicos y Ryan lo miraban como un arbitro tambien. Era muy adepto a mantenerlos en linea, con su agudeza y su facilidad de reirse, pero sus bromas eran gentiles y dulces. Conor claramente era el alborotador de los chicos. Parecia que le gustaba meterse bajo la piel de todos. Jamie se podia imaginar las bromas que les hacia a todos. No le sorprendio cuando Martin dijo del numero de veces que habia tenido que salir para sacar a Conor de la oficina del director cuando era joven. Conor trabajaba como carpintero, un oficio que le gustaba muchisimo y obviamente era muy bueno. El habia construido el closet empotrado de pared a pared de Ryan y el librero de Martin y el trabajo era perfecto. El trabajaba para un compania que hacia trabajo de renovaciones en la cuidad, y tomaba mucho orgullo en hablar sobre el trabajo historicamente preciso que hacia su compania en varios hogares Victorianos de la cuidad. Rory era algo juvenil y algo timido. Era musico y tocaba en un banda que seguido tocaba en varios clubs y tabernas de la cuidad. Ryan explico que su banda tocaba principalmente musica tradicional Irlandesa. Jamie no estaba segura que queria decir eso, pero esperaba saber pronto. Viajaba bastante cuando su banda salia de gira con actos mas conocidos, pero estaba en casa por varios meses este invierno, 175

tocando en lugares de la cuidad. Ocasionalmente le salia un acento pronunciado Irlandes que uno de los otros lo hacia notar. Ryan explico que el pasaba la mayor parte del verano en Irlanda cada año, tocando por todo el pais. Ryan parecia tenerle mucho cariño a Rory, y le presumio a Jamie sobre sus considerables talentos como músico. El solo se ruborizaba y sacudia su cabeza ante los cumplidos, pero estaba claro que los agradecia. Cuando la cena hubo terminado Jamie se quedo asombrada a lo que sucedio enseguida. Sin ninguna palabra de Martin, o entre ellos mismos, cada hijo se levanto y empezo a hacer una tarea en particular. Brendan entro a la cocina, se subio las mangas y se puso un delantal. Empezo a correr el agua en el fregadero doble mientras limpiaba lo que estaba en la barra de la cocina. Conor empezo a limpiar la mesa del comedor de una manera rapida pero eficiente. Rory se unio con Brendan y se preparo para secar los platos. Ryan estaba encargada de quitar y doblar el mantel y servilletas. Jamie se ofrecio ayudar, pero Ryan rechaso su ayuda diciendo, —Una vez que empezamos te podrias lastimar si tratas de meter tu cuchara. Conor se movioó a la derecha de Rory y empezo a poner cada plato lavado y secado en su propio lugar. Ryan tomo una escoba y empezó a barrer todo el comedor. Tuvo que ahuyentar a Martin y Jamie de la mesa para poder poner las sillas boca abajo los asientos sobre la superficie de madera. Jamie se movio a la entrada de la cocina para mirar los eventos desarrollarse con precision. Brendan habia acabado de lavar y se puso a lavar la barra de la cocina con un blanqueador ligero que habia preparado en el fregadero. Rory y Conor terminanron y regresaron al comedor para preparar la mesa para la proxima comida. Usaron un mantel para diario bonito y unos platos de piedra de hierro, poniendo cinco lugares. Brendan limpio todos los electrodomesticos mientras Ryan barria la cocina. Despues de que termino tomo una fregona y balde y limpio todo el cuarto. Saliendo del cuarto de espalda hacia el porche cerrado y desaparecio, apareciendo de nuevo minutos despues, por la pueta de enfrente acompañada por Duffy. Duffy hizo lo posible, pero gentil no era la palabra mas adequada para el saludo inicial que le diera a Jamie. Puso sus patas negras y grandes sobre su cintura y dio un quejido hasta que bajo su cara lo suficiente para ser completamente lamida. —Supongo que debi preguntarte si te gustaban los perros, —Ryan dijo. —Buena suerte para ti, me encantan, —Jamie dijo con entusiasmo. Su familia jamás había tenido mascotas pero ella siempre había querido un 176

perro. Su abuelo tenía un lindo Chihuahua de pelo largo cuando ella era chica pero no lo había repuesto después de que el perro muriera de anciano. En cambio Duffy era un perro real. Fue a cada de los hermanos en turno y lamio cada rostro. Martin actuo como que no le gustaba la atención, pero se rio mientras Duffy seguia lamiéndolo contra sus protestas. Mientras Ryan se sento en el sofá de dos plazas Duffy se subio enseguida sobre ella y recosto sus cabeza sobre su regazo. —Duffy tenemos visita, —lo regaño— Sabes que solo hay suficientes asientos para los humanos. La miro con ojos tristes, rogando por un aplazamiento. Fue rescatado por Brendan quien recordó a todos que el juego seguro ya se había terminado. Cuando la puerta del cuarto abrió Duffy salto del sofá y se dirigió directo hacia el medio de la cama. Brendan reviso la televisión para asegurarse que el juego había terminado, y cuando todos se habían asegurado que no escucharían el resultado final todos entraron al cuarto. Jamie se sorprendió ver a Ryan, Duffy, Conor y Rory todos caber en la cama. Ryan había corrido abajo para ponerse un par de jeans y una sudadera con capucha azul marino de ‘Cal’, y Duffy se le acurruco enseguida de ella desde su posición horizontal al pie de la cama. Conor y Rory sentaron contra la cabecera, viendo fácilmente sobre las cabezas oscuras de Ryan y Duffy. Brendan trajo una silla del comedor para el solo después de que Jamie había rechazado una para ella. Se sentó en el piso al pie de la cama, cerca de la cabeza de Ryan. Martin se sentó en su silla tapizada pero bien usada, y empezó a actuar como si estuviera leyendo el periódico. El juego estaba muy cerca, demasiado cerca para los fans de los Niners reunidos. Todos se quejaron y trataron de engatusar a su equipo de mejorar su ejecución. Sin embargo cada boca se abrio en asombro cuando Jamie grito en frustración. —¡Hay por favor! Mi abuela podria haber leido el bombardeo del liniero. ¡Dale a la ranura, Steve, dale a la ranura! Despues de un momento de pausa se dio cuenta que todos los ojos estaban sobre ella. —Este, miro mucho futbol, —admitio sonrojandose. —¿Cuanto es mucho? —Ryan pregunto una vez que habia regresado sus ojos a su cabeza.

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—Pues, he ido a todos los juegos de casa en Stanford desde quee naci, y vamos casi a todos los juegos de los Niner’s, —admitio timidamente. —¿Tienes boletos? —Conor y Rory gritado al mismo tiempo. —Si, este, la firma de mi papa tiene boletos. —¿Cual es la firma de tu papa? —Brendan pregunto. —Morris & Foster, —dijo calladamente. —Oh, —fue lo unico que dijo. —Nadie más parecia estar intersados en hablar sobre bufetes de abogados despues de que Young tiro una perfecta espiral a Hearst para terminar un juego hermoso desde las 45 yardas. Charlaron sobre el juego por unos minutos hasta que Brendan se disculpo para irse a casa y ponerse al dia con algo del trabajo. Ryan encontro los ojos de Jamie indicandole que queria ir abajo. Jamie se levanto y la siguió por la puerta y bajaron por los escalones. —¿Y, que piensas? —Ryan pregunto tirandos sobre su cama grande. Jamie tomo asiento en la silla del escritorio de Ryan, jalandola enseguida de la cama y poniendo sus pies enfundado en calcetines sobre la colcha. —¿Sobre que? —pregunto inocentemente. —¿Ya sabes de que-que pensaste de mi familia? —Ryan indico lo obvio Jamie le dio una gran sonrisa y admitio, conocido un grupo de gente tan amable.

—No recuerdo cuando he

—Seguro no haz de salir mucho, —Ryan arrastro sus palabras, pero obviamente estaba contenta por el cumplido. —Salgo bastante, Ryan, y crème, tu eres una mujer muy afortunada. Tus hermanos claramente te adoran y tú, el rostro de tu papa se ilumina cada vez que te mira. Ryan la miro contemplativamente en silencio por unos minutos. —Si, se que soy afortunada Jamie, —digo calladamente—. Me pase un par de años sintiendo lastima por mi misma durante la pubertad. Extrañaba a mi mama tanto y era aun mas difícil pasar por eso con un monton de hombres que no tenian ni la menor idea. Pero una vez que creci un poco

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y vi que poca gente comparte el amor que nosotros tenemos… —dejo ir un suspiro— Le doy gracias a Dios todos los dias por todo lo que tengo. —¿Lo haces en serio? —Jamie pregunto, interesada en esta nueva faceta de su amiga—. Nunca habias hablado de tu espiritualidad. —Si, de versa lo hago, —Ryan admitio. Se miro algo avergonzada, pero continuo tentativamente—. Yo te quiero decir algo que solo le he dicho a mi Pa. —Fijo sus ojos claros sobre Jamie, obviamente esperando permiso. Jamie le regreso la Mirada y le dio una sonrisa de animo. —Adelante. Ryan aclaro su garganta nerviosamente al empezar. —Como te he dicho antes, mi mama murio cuando tenia siete años. Apenas estaba empezando el primer grado cuando paso y estabamos empezando instrucción religiosa. Las monjas nos dijieron que deberiamos dejar a Jesús dentro nuestros corazones y todo lo religioso que creen que niños de 7 anos de edad pueden comprender. Pero lo que me impacto mas fue cuando hablaron sobre la Virgen Maria. La Hermana Kevin explico que podiamos hablar con Jesús directamente, pero que tambien podiamos pasarle un mensaje por su madre. Nos dijo que Maria siempre veria por nosotros asi como nuestras propias madres. —Ryan miro sus manos entrelazadas y seco una lagrima de sus ojos. Jamie tomo esta oportunidad de pararse y sentarse junto de ella, asegurandola con su presencia. —Supuse que como mi mama ya estaba con Dios, no tenia que ir por la Virgen Maria, tenia alguien conectado directamente a mis suplicas que los dirigiera a la partido apropiado. —Aquí, se rio un poco a la memoria de su infancia egoísta—. Desde entonces le rezaba a mi madre en vez de Dios o Jesús. Sabia que nadie podria quererme mas que ella, y sabia que ella siempre estaria alli para ver por mi. Aún lo hago cada noche. —Admitio con la voz entrecortada a la vez que empezaron a caer las lagrimas en serio. Jamie se acerco aun mas a ella y envolvio su brazo fuertemente alrededor de los hombros de Ryan. —Shhh, shhh. —Jamie la consolo en su oido al mecerla gentilmente y acariciar su cabeza. Se quedaron así por varios largos minutos, Ryan parecía estar tranquilamente revelandose completamente; Jamie emocionada mas alla de las palabras por la confianza que Ryan le mostraba con sus acciones. Despues de poco Ryan se alejo para buscar a tientas la caja de Kleenex sobre su mesilla de noche. Tomo varios para sí misma y se limpio los

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ojos y sonarse la nariz. Miro al ver a Jamie hacer los mismo, claramente haber sido conmovida por la historia. —¿Te molesta hablar de ella, Ryan? —Por fin pregunto. —No, no contigo ni con mi familia. —Ryan respondio—. La extraño mas de lo que puedo expresar en palabras, pero me quiso tanto que aun puedo sentir su amor. Claro que daria cualquier cosa por tenerla de nuevo, pero la tenia completamente cuando vivia, que siempre estare agradecida por el corto tiempo que tuvimos. Me gusta muchisimo hablar de ella con gente que comprenden lo que significa para mí. Hace que vuelva a vivir para mí cuando hablo de ella. Jamie estaba inmensamente contenta por esta revelacion de los sentimientos de Ryan por su amistad. Se inclino y gentilmente beso las mejillas rosadas y humedas de Ryan. —Estoy segura que estaria muy orgullosa de la mujer en que te haz vuelto, Ryan. —dijo sencillamente. Ryan la miro con la sonrisa más adorable que Jamie jamas habiase visto en una persona. Sus ojos estaban algo entrecerrados y se veia algo avergonzada al decir, —Gracias Jamie, eso significa mucho para mi, viniendo de ti. Después de estar en silencio amistoso por unos minutos, Jamie se levanto de la cama y camino por el cuarto, examinando todo acercas. El cuarto parecía mucho a Ryan. Limpio, bien cuidado, organizado y bastante utilitario, pero con algo de color por aquí y por allá. Un librero empotrado cubría la pared opuesta del guardaropa y estaba lleno de textos de ciencias, revistas, premios, trofeos por varios deportes y fotos. Jamie se quedo sorprendida por uno de ellos después de mirarlo fijamente por unos momentos volteo hacia Ryan con lágrimas en los ojos de nuevo. —¿Ya lo sabias, verdad? —Le pregunto sencillamente. Ryan se paro y se puso enseguida de ella. Puso un brazo alrededor de los hombros de Jamie y miro la foto tan conocida. La foto de color de 3x5 en un marco sencillo mostraba una mujer muy enferma sosteniendo una pequeña, y triste criatura. Los grandes ojos azules de Ryan miraba a la camara y revelaban todos sus temores. La mujer, quien Jamie supuso habia sido muy hermosa antes de que su enfermedad la acabara, tambien miraba directamente al lente. Tenia una estoica, calmada mirada en sus ojos verdes y estaba claro que aun poseía un espiritú apasionado. La pequeña Ryan la sostenia fuertemente, sus pequeños brazos envueltos alrededor de la cintura frágil. La cabeza de Ryan reposaba contra un hombro huesudo y una mano dolorosamente delgada sostenía por detrás su pequeña cabeza.

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—Si, ya sabia que estaba enferma. Este fue mi séptimo cumpleaños. — dijo melancólicamente—. No entendía que era la muerte pero sabía que pronto se iría, y sabía que no regresaría. Murió casi un mes después de que esta foto fue tomada, —dijo con voz sin emoción. —Oh, Ryan, siento mucho que tuviste que sentir tanto dolor, —Jamie dijo al darse vuelta y ser envuelta en los brazos fuertes de Ryan. —Todos sentimos esa clase de dolor si en realidad queremos a alguien, —susurro Ryan—. Sabes que nadie se va sin vida, —dijo al oído de Jamie. —Lo sé, pero eras tan pequeña, Ryan. Mira esa cara tan preciosa, —se lamento al volver a mirar la foto.

—No quiero decir que no pase por tiempos muy difíciles Jamie; Sí que los tuve. Era increíblemente duro para una niña no tener a su madre. Había veces que me sentía tan perdida que pensé que no podría sobrevivir. El dolor era tan grande. Pero logre superarlo y eso me hizo mas fuerte y profundizo la conexión que tengo con mis hermanos y papá. Eso es por lo que estoy más agradecida. La muerte de un ser querido destruye a muchas familias pero hizo que la de nosotros se hiciera mas fuerte. —No tienes que responder si no quieres, Ryan, —dijo Jamie separándose de su abrazo—, ¿Pero por que te cambiaste tu nombre? —Estoy segura que ya lo adivinaste, era por mi mama. Ella amaba el nombre de Siobhan y Pa dice que ella ya tenía los nombres de los tres niños. Me gustaba a mí también, principalmente porque era diferente. Logre pasar por el primer grado bien porque todos apenas nos estábamos acostumbrando unos a otros, aún teniendo un nombre diferente apenas sí se notaba. Pero cuando regrese a la escuela, después de que mi mama murió, un niño empezó a burlarse de mi nombre. Apenas estábamos aprendiendo como escribir usando los sonidos fonéticos y como te diste cuenta hoy, ese es un nombre donde los sonidos no aplican. Los otros niños también empezaron a burlarse y sencillamente me volví loca. Seguro era demasiado pronto para haber regresado a la escuela, pero allí estaba, y tuve un pequeño episodio. Retrospectivamente debe haber sido un ataque de pánico. Y desde ese día cada vez que una persona fuera de mi familia me llamaba Siobhan me volvía loca y me ponía histérica. Nadie sabía que hacer conmigo. Solo habían pasado un par de semanas de la muerte de mi mama y todos en la familia tenían sus propios problemas que lidiar. Pero por suerte la Hermana Kevin me sentó y me pregunto como prefería que me 181

llamaran. La mayoría de mis ideas eran inaceptables. En particular me gustaba Tigger si recuerdo bien, —dijo con una suave risa. Jamie soltó una risita también sin dejar de ver la fotografía. —Finalmente, y con mucha ayuda de la Hermana Kevin, quedamos en Ryan. Es mi medio nombre y el apellido de soltera de mi mama y la Hermana Kevin me hizo notar como ayudaría a mantenerla conmigo cada vez que dijeran su nombre. Es casi la única vez que Pa no pudo apoyarme. —admitió tristemente—. El estaba tan encantado con el nombre, dado que a mi mama le gustaba tanto. Pero no protesto mucho después de que la Hermana Kevin le explico. El otro beneficio, claro, fue que no tenía que escribir Siobhan varias veces al día, —dijo con una pequeña sonrisa. —Wow, la Hermana Kevin se oye como una buena persona, —dijo Jamie. —Si lo fue. Perdí contacto con ella cuando su orden se fue de la parroquia, pero aún pienso en ella frecuentemente, —dijo Ryan. —Tengo otra pregunta, —dijo Jamie —. Esa función de ballet al limpiar la cocina fue algo para contemplar. ¿Cómo surgió eso? —Ese es otro de los efectos de la enfermedad de mi mamá. Cuando estaba demasiado débil para cocinar y hacer la limpieza nos fueron asignadas tareas. Yo era muy pequeña así que me asignaron las tareas más cercanas al piso. Brendan me ayudo con la trapeada por muchos años, pero creo que era importante que me hicieran sentir parte de ello, —sonrió ante el recuerdo—. Después de que murió mi mama, seguimos con las tareas. Pa hizo el cambio de bombero a cocinero. Lo hizo principalmente porque no estaba preparado para seguir arriesgando su vida. No podíamos darnos el lujo de perderlo a él también. Se hizo muy buen cocinero y fácilmente siguió cocinando y que nosotros hiciéramos toda la limpieza. Es algo militar, pero así es como funciona una estación de bomberos. Jamie pasó unos minutos mirando las fotos alrededor del cuarto. Encontró una de la mama de Ryan cuando tenía la misma edad de Ryan. —Wow, era una mujer muy bonita —, comento Jamie. Ryan tomo la foto de su mano y la miro por unos momentos. —Si, lo era, —dijo dulcemente—. Siempre deseaba parecerme más a ella. Era pequeña y delicada, con piel blanca, con cabello color caoba y ojos verde intenso. Tenía una bonita voz de soprano y el tacto más gentil que te pudieras imaginar. Cuando estaba pasando por la pubertad me sentía

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tan enorme y torpe que deseaba que hubiera heredado su estructura física. Pero todo salió bien al final, —admitió. —Sí, —Jamie acordó con una risa—. No creo que tengas mucha simpatía por quejarte de tu apariencia, Srita. O’Flaherty. Ryan se ruborizo profundamente y cambió el tema rápidamente. Vayamos a ver lo que están haciendo los chicos, —sugirió.



Nota de traducción: 1.- WASP, de familias blancas pudientes, más probablemente de los colonizadores originales y normalmente de religión protestante o episcopal. 2.- En la cristiandad, el término NO-DENOMINACIONAL, se refiere a aquellas iglesias que no estan bajo la denominación formal de ningúna religión específica. Las iglesias no denominacionales tienen sus propias reglas y los que las atienden suelen considerarse simplemente cristianos (es decir creyentes en Cristo) Parte 4 Al regresar al segundo nivel, Conor salió del cuarto y pregunto con una sonrisa optimista—, Jamie, Ryan dijo que tenías un Boxster. ¿Me permites darle un vistazo? —Claro, Conor, lo puedes manejar si gustas. — ¿Lo dices en serio? —pregunto encantado—. Jamás he manejado un Porsche. Los autos son mi pasión pero tengo que manejar una camioneta por el trabajo, —dijo tristemente. —Aquí tienes las llaves, —respondió al tirarle las llaves. — ¿Qué, no vendrás conmigo? —pregunto a la vez que sus ojos azul claro brillaban divertidos. —Lo haré si quieres, pero esta bien si quieres ir solo, —respondió. —No quiero quebrar nada. Tu me puedes mostrar donde están todos los botones, —sonrió. Al empezar a dirigirse a los escalones Ryan tomo el brazo de Jamie y susurro, —Ten cuidado. El esta convencido de ser un regalo que Dios dio a las mujeres. 183

Jamie arrugo la nariz y susurro, — ¿Y tú no? ************ Conor portaba en su rostro la exhuberancia de un niño al caminar por la calle hacia el Porsche. —Gracias por dejarme hacer esto Jamie, —dijo con una brillante sonrisa. —El placer es mío, —respondió Jamie —. Si tu amor por los carros es parecido al de tu hermana, seria un crimen privarte de la experiencia, — bromeo. —Creo que tengo la manía por los autos más que Ryan, —repuso—. Pero ella tiene la manía por las motocicletas mucho peor que yo. Antes volvíamos loco a Pa. Siempre estábamos en el garaje trabajando en algún motor. Me dieron mi licencia cuando ella tenía doce años, y desde ese momento no podías quitarle las manos de la grasa. — ¿Lo saco de ti? —Supongo que sí. Ni a Brendan ni a Rory les importan los carros. Pa solo los ve como un modo de transporte. Creo que saque mi licencia cuando Ryan me idolatraba, y lo tomo como una manera de pasar más tiempo conmigo. —Que lindo, —se rió Jamie —. ¿Pero no te molestaba tener a tu hermanita dejarse ver contigo todo el tiempo? La miro algo perplejo al abrir la puerta del conductor. — ¿Por qué me molestaría? Tú conoces a Ryan. Siempre ha sido como es ahora. Jamás fue una pesada. Aprendía las cosas muy rápido y siempre estaba entusiasmada de hacer el trabajo sucio. Tenia mucha paciencia para una chiquilla, y sus manos pequeñas cabían dentro de muchos lugares donde las mías no. Jamie estaba encantada con la obvia expresión de afecto. parecen estar tan unidos, Conor. Es muy encantador.

—Todos

—Si, lo estamos. ¿Supongo que somos muy afortunados en ese sentido, eh? Se acomodo bien en el asiento del conductor, cuidadosamente estudiando todos los indicadores e interruptores. Ajusto los espejos de los lados y encendió el motor. —Oh, esto es delicioso, —dijo al cerrar los ojos y mientras se formaba una sonrisa de satisfacción en sus labios.

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— ¡Conor, así exactamente se miro Ryan cuando encendió el carro! — Jamie dijo en asombro. La miro lascivamente—. ¡Apuesto que no lo condujo como yo! —dijo al pisar fuerte al acelerador dando un bandazo al alejarse de la banqueta. ************ Conor condujo más rápido de lo que Jamie pensó era prudente. Pero las calles de Noe Valley estaban desiertas ese domingo por la tarde, así es que dejo que manejara su prueba de conducir como quisiera. Noto que era más agresivo que Ryan, y que parecía tomar satisfacción de escucharla gritar cuando llegaban a la cima de alguna colina. Apuesto que esa no es la única manera que causa que las mujeres griten, pensó. Ciertamente podría ser la perfecta fantasía del chico malo para muchas mujeres. — ¿Crees que podría bajar la capota? —pregunto después de haber llegado a una colonia mas congestionada. —Claro, mientras mantengas la velocidad bajo 40 más o menos. Me congelare si vas tan rápido como lo haz estado haciendo, —le advirtió. —Palabra de explorador, —prometió al levantar tres dedos en promesa. Se deslizaron por la calle Market por un rato, Conor cumpliendo con su promesa de la velocidad. Habían cruzado casi toda la cuidad cuando Conor noto que Jamie parecía tener algo de frío. — ¿Qué te parece una bebida? Hay un Starbucks más adelante. —Me encantaría un latte, —admitió. —Tus deseos son órdenes, —respondió galantemente, al encontrar estacionamiento en la calle—. Entra conmigo. Te puedes calentar un poco. —Okay, pero creo que hablare a tu casa para decirles que estaremos fuera un tiempo, —dijo al sacar su Startac Motorola de la guantera. — ¿Cuál es el numero? Saco un billete de $20 de su bolsillo. —Tú adelántate y pídeme un latte también. Yo llamare y subiré la capota Anda y entra en calor—dijo con firmeza. Mientras Jamie salto fuera el marco en el pequeño teléfono. contesto al primer timbre. —Hola hermana, soy yo.

Ryan

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— ¿Dónde están? hora.

—dijo enfadada—.

Han estado fuera más de una

—Te oyes algo posesiva, Ryan. Pensé que esta era de mi lado, —se rió. —Si es de tu lado, pero es la lanzadora principal de otro, así es que mantén tus manos lejos de ella. —le advirtió. —No tengo intención de tocarla…solo si me lo pide claro. Vamos a parar por un café para calentarnos un poco. Estaremos en casa pronto. No nos esperes en pie, si es que te cansas. Yo me asegurare que este bien cuidada. —Conor, si lastimas un pelo de su cabeza te pateare el trasero por toda la calle Market, —lo amenazo. — ¿Cómo la puedo lastimarla comprándole una taza de café? —le pregunto inocentemente. — ¡Solo regrésala en un pedazo—y aun prometida! —dijo al colgar. — ¡Entendido! —alardeo al apagar el teléfono. ************ Jamie estaba sentada en una mesita con dos tazas de latte frente a ella. Conor se sentó y acepto la taza con sus gracias. —Bueno Jamie, —le pregunto al mirarla con esos ojos azules intentos—, Cuéntame de ti. — ¿Qué quieres saber? —le pregunto, al tratar de evitar su mirada penetrante. Hombre, pero este chico puede ser un problema. Es un verdadero Don Juan. —Pues, tu sabes todo de mi familia, cuéntame de la tuya. —Soy hija única. Vivimos en Hillsborough. Mi papá es abogado y mi mamá se queda en casa. No tenemos perro. Bien—estamos a mano, — bromeo. — ¿Caramba, podrías ser más concisa? pienso que me perdí un montón.

Lo has enredado tanto que

—Solo estoy bromeando contigo. ¿Qué es lo que quieres saber? — ¿Qué haces para divertirte?

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— ¿Quieres decir cuando estoy a solas o con mi prometido? —pregunto inocentemente. Le dedicó una sonrisa encantadora antes de hablar arrastrando las palabras, —Ah si, Ryan menciono algo de un novio. ¿Qué no esta por salir de las rejas muy pronto? —pregunto al fruncir los labios en contemplación. —Si algo así. Esta por graduarse de la escuela de derecho de Stanford este año. —Claro. Sabia que tenia que ver algo con la ley…o prisión, —agrego al verse algo confundido. —Su nombre es Jack y nos vamos a casar dentro de un año a partir de Junio. — ¿Cuantos años tienes, si se puede preguntar algo delicado? — pregunto. —Tengo veinte años. respondió.

Tendré veintidós cuando nos casemos, —

— ¿No estas demasiado joven como para hacer decisiones permanentes de la vida? —le pregunto con una nota de preocupación. Digo, yo tengo veintisiete y apenas puedo decidir que quiero almorzar. Hay tantas selecciones en el menú y todas se ven tan ricas, —arrastro sus palabras. —Si, pero cuando encuentres ese sándwich único y perfecto, vale mas que lo ordenes antes de que otra persona lo haga, —respondió siguiendo con la analogía. —Con mi suerte, tendría escondido algún ingrediente al que seré alérgico, —sonrió. —Bueno, estoy muy contenta con lo que pedí, —dijo firmemente. —Bueno niña, si algún día te da hambre por comer comida irlandesa, — dijo con un acento pesado—, No te olvides de mi. —Entre tu y tu hermana, ninguna mujer en San Francisco esta a salvo, —señaló soltándose a reír a carcajadas. —Ni me digas, —él acordó—. Solo estoy contento que es lesbiana. Sí fuera hombre, no quedaría ninguna sola mujer con inocencia.

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— ¿Te molesta su orientación sexual, Conor? —No, en realidad no. Era obvio desde muy temprana edad que ella jamás estaría deshaciéndose por los hombres. Ella nunca hizo esas cosas de chicas adolescentes. Jamás perdió la cabeza por algún chico ni nada de eso. Y no es como si no fuera atractiva o algo así, —él agrego —. Cuando ella tenía catorce, yo tenía amigos de dieciocho que querían salir con ella, y Rory tuvo que dejar de traer chicos porque todos querían quedarse hasta que Ryan llegara a casa. Por fin nos dijo cuando tenia diecisiete y todos la miramos como, ‘¿y que te tomo tanto tiempo?’ —Se rió ante el recuerdo—. Estoy seguro que al vivir en un ambiente tan relajado con respecto a los gays y además tener un primo homosexual ayudó muchísimo también. —Estoy segura de que mi familia no seria tan complaciente como la tuya, —dijo despectivamente. — ¿Pues, para tu buena suerte, jamás tendrás que averiguarlo, verdad? —dijo al mirar con sus ojos azules los de ella fijamente. —No, claro que no, —dijo a la defensiva esquivando su mirada. ************ Al día siguiente la cabeza de Ryan estaba inundada por la plétora de preguntas que le hacía Jamie. Sentadas afuera cerca de Strawberry Creek tomando su acostumbrado jugo después del taller. Era un día claro y soleado de acuerdo con el fenómeno usual de la Bahía en la mejor temporada del año siendo esta, otoño. Ryan vestía un conjunto de pants negro hecho de lo que parecía seda lavable. Una camiseta brillantemente blanca se notaba debajo de la chamarra. Ryan miró cuidadosamente a Jamie mientras hablaba. Vestía un suéter sin mangas de un amarillo dorado que apenas cubrían el cinturón de los pantalones verdes caqui. Una chaqueta del mismo conjunto estaba amarrada sueltamente sobre sus hombros. Ryan pensó como le gustaba la ropa de Jamie. Siempre lleva algo que le sienta bien. Como ese suéter. Solo es algo más oscuro que su cabello. ¿Me pregunto quien la enseño a vestir? ¡Seguro su madre, a menos que su madre haya contratado a alguien para hacerlo! — ¿Y que instrumentos toca Rory? —Jamie persistió en su andanada de preguntas con su quincuagésima pregunta del día. —Toca el teclado y acordeón. — ¿Tocan algo los demás? —Continuo. 188

—Si, —Ryan respondió pacientemente—. Todos tenemos algo de habilidad con un instrumento. Y la respuesta a tu próxima pregunta es, yo toco el clarinete, flauta y la flauta irlandesa, —sonrió—. Me las ingeniaba con el teclado y estaba fuertemente interesada en la guitarra por unos años, pero mi interés ha disminuido considerablemente. — ¿Dime que tipo de música toca su grupo? —Jamie pregunto—. No sé mucho de música irlandesa. —Solo hay una manera de satisfacer tu curiosidad, —Ryan se rió—. La próxima vez que toque localmente, te llevare a escucharlo. Entonces todas tus preguntas serán contestadas. —Me encantaría, —respondió entusiasmada Jamie. ************ La semana se fue como de costumbre. El jueves por la noche Jamie iba montada en su bici de camino a casa después de una larga noche en la biblioteca. Eran como las nueve y el aroma de ‘Sufficient Grounds’ le atrajo. Le puso candado a su bici y entro al cálido lugar. Mientras esperaba en el mostrador por su latte divisó a Ryan sentada en una esquina, su cabeza inclinada conversando con una jovencita. Una muy jovencita. Una muy, pero muy jovencita. Madre mía, pero ella no parece ser su tipo.. La chica tenía la cabeza rasurada y muchas perforaciones en sus orejas y cejas. Apuesto que también ha de tener algunas escondidas también. Esa apuesta fue ganada cuando se levanto para ir al baño. Paso junto de Jamie y argollas algo grandes se miraban claramente sobre sus pezones por el material delgado de la camiseta. Jamie se le quedo mirando en asombro. ¡No puede ni estar fuera de la preparatoria aún! Volvió su mirada hacia Ryan quien la estaba mirando con una expresión perpleja en su rostro calmado. Jamie se dirigió hacia ella, su indignación creciendo con cada paso. — ¿Caramba, Ryan, que no es noche de escuela? —pregunto dulcemente —. ¡No querrás que tu cita llegue tarde al camión! — ¿A que te refieres Jamie? —Ryan pregunto con una mirada de pura inocencia en su cara. — ¡La chica ni parece estar fuera de la prepa! —echando humo. —No seas ridícula, Jamie, —dijo con una gran sonrisa—. Jennie no esta en la preparatoria. Pues me podrías haber embromado… —empezó pero fue interrumpida por el regreso de la mujer—. 189

—Jennie, Jamie pensó que estabas en la preparatoria, —Se rió y también Jennie, y murmuro—, Ya quisiera. —Jamie, Jennie esta en secundaria, —dijo con toda la dulce inocencia que usara Jamie hacía un rato—. Acaba de cumplir trece años. —Jamie sintió como si estuviera por estallar su cabeza. Sabia que su cara estaba rojísima y se sintió incapaz de formar ni una palabra o pensamiento. Ryan volteo hacia Jennie—, ¿Te molestaría si le cuento a Jamie el tipo de relación que hay entre nosotros? —No, —Jennie respondió fácilmente, sonriéndole a Jamie—. Trabajo con Jennie por medio de un grupo llamado ‘Adolescentes Gay en Crisis’. Tenia algunos problemas en casa, y actualmente esta viviendo en una casa del grupo en Berkeley. Es algo así como mi hermana pequeña, — dijo finalmente dedicándole una sonrisa. Jamie sintió el color desaparecer de su cara. Lucho para sacar una silla y sentarse antes de desplomarse en ella. En cuanto alzó la mirada para ver la dulce sonrisa de Ryan, sintió el color volver a subirle, pero esta vez de vergüenza. — ¿Pediste algo Jamie? —Jennie pregunto mirando al lugar vació frente a Jamie. —Aja, un latté, —farfullo en respuesta. —Yo te lo traeré. Luego me tengo que ir, Ryan las 9:30 es mi toque de queda, —dijo al levantarse de la mesa. Jamie miro a Ryan fijamente quien le regreso la mirada placidamente. Se quedaron así hasta que Jennie regreso. Beso a Ryan en la mejilla y recogió su bolso de libros y casco de bicicleta—. Ponteló. —Ryan ordeno. —Eso apesta, Ryan. Tengo una imagen que mantener. —dijo Jennie. —Pues da la casualidad que a mi me gusta ese cerebro, —Ryan dijo al ponerse de pie y le puso el caso sobre la cabeza rapada—, y como no tienes cabello para acojinarte, tienes que usar esto. —Esta bien, tu ganas, —Jamie dijo al darle a Ryan un abrazo rápido—. Fue un placer conocerte, Jamie, —dijo sobre su hombro al darle un jalón a los pantalones caqui y salio de la tienda. Jamie dejo su cabeza caer sobre la mesa con un golpazo audible. ¡Soy una imbécil! —gimió contra la mesa.



—No hay problema, Jamie, —Ryan respondió al palmear su espalda—. No es cosa fuera de este mundo de posibilidades que yo estuviera con 190

una mujer mas joven, —admitió—. Aunque trece es algo joven, hasta para mí. Me gusta que mis mujeres al menos puedan ir a ver una película PG-13 conmigo, —la embromo. — ¡Soy una imbécil! —Jamie repitió, aun no levantando la cabeza de la mesa. —Definitivamente no eres una imbécil, Jamie.—Me estaba burlando un poco. Lo empeore, y lo siento, —le dijo sinceramente. Después de un momento agrego—, ¿Ahora que tienes la cabeza allí abajo te puedo preguntar algo? —le pregunto. —Claro, —murmuro desde la mesa, su nuevo hogar. — ¿Estabas en la librería el miércoles pasado verdad? —pregunto Ryan. —Oh, Dios, —se lamentó, y se hundió más en su silla—. ¿Que no hay fin para mi humillación? — ¿Qué es lo que viste? —le pregunto gentilmente al poner su mano sobre la espalda de Jamie frotándola intentando tranquilizarla. —Te vi…um…hablando con alguien, —dijo al levantar la cabeza, esperando que Ryan no supiera lo que había visto—. ¿Como supiste que estaba allí? —Vi tu carro cuando salí. Supuse que estabas allí, pero estaba algo… ocupada, —reconoció con un ligero rubor. Jamie se sintió mucho mejor al oírlo. Estaba empezando a regresar a su color normal y se había enderezado en su silla. Ryan decidió que tenia que ser completamente sincera con Jamie, y le dijo lo demás. —Aparte de que Babs pensó haberte visto, —admitió. El color de Jamie volvió a subirle, su cuerpo se sumió hasta que estaba con la cara sobre la mesa de nuevo. —Dispara ya, por favor, —gimió—. ¿Qué fue lo que te dijo? —dijo con voz temblorosa—. —Ummm, estaba bajo la impresión de que habíamos…umm…salido, — Ryan explico—. Y dijo que parecías algo molesta. —Ryan hizo una pausa—. No iba a decirte nada, pero pensé que tal vez fue por eso te molestaste al ver a Jennie, —revelo. —Si, probablemente es cierto, —dijo Jamie entre dientes.

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— ¿Por que no dijiste algo Jamie? Odio pensar que mi actitud te incomodó en alguna forma. Dime lo que sucedió, —dijo gentilmente levantando la cabeza de Jamie con ambas manos. Enderezándose Jamie alzó la cabeza. —Tenia que recoger un libro para el reporte que estábamos haciendo. Fui por el y estaba al irme cuando te vi. ¡Fue como ver a un tren chocar, Ryan! —Umm…no entiendo la analogía, —dijo Ryan confundida. —Tú sabes, cuando algo pasa que sabes que no debes ver, pero de igual manera no dejas de hacerlo. Te vi poniéndote algo um…juguetona, y Babs se puso detrás de mí. Me sentí como que si me hubiera sorprendido haciendo algo malo. Saco sus conclusiones, pero estaba demasiado avergonzada como para corregirla. Allí me quede parada sin poder explicarme ni decir absolutamente nada. —Continúa, —la instó Ryan. —Pues, me sentí mortificada de que hubiera sacado esa conclusión y por haber sido sorprendida observándote, así es que me fui a mi auto, y tu estabas um…ocupada, justo enfrente de mi. Me sentí atrapada, porque ciertamente no te iba interrumpir justo en ese momento, —se sonrojo fuertemente—. Pero se metieron a su carro, y yo me pude ir, —dijo soltando el aliento. — ¿Entonces…te sinceramente.

molestó

verme

con

una

mujer?

—Pregunto

—No, no creo. Te vi con Chitra de clase esa vez y no me molesto para nada. —Eso es cierto, —lo medito—. Pero no me conocías muy bien entonces. — ¿Piensas que esa podría ser la diferencia? —Es posible que sea parte de —admitió. —Pero creo que el gran problema esta ves fue que no sabias que alguien te estaba observando. Me sentí como una voyeur, —confesó—. Sinceramente estoy apenada haberte visto y no haberme dado la media vuelta inmediatamente Ryan. —Y yo estoy apenada que haberte avergonzado Jamie. Robin también vive en la casa de sus padres, así que en realidad no teníamos a donde ir para....estar a solas. Normalmente no me dejo ir así en público —, se 192

sonrojo furiosamente—. Pero ha pasado algo de tiempo, y perdí la cabeza, —le confió—. Como te había dicho me sentía algo ansiosa, — dijo sonrojándose aún más. —Lo siento Ryan, debe de ser difícil para ti, —dijo sinceramente. Ryan sonrió ampliamente. —No sabes lo que es difícil hasta que tratas de hacerlo en el asiento trasero de un Corolla cuando mides más de 1.87, —dijo sabiamente. —Bueno espero que todo haya funcionado al final, —Jamie bromeo. —Si llegamos a nuestra destino, —revelo—, pero mi cuello esta algo tieso, —rió y se froto la parte en cuestión—. Tengo que empezar a preguntar sobre su status de vivienda antes de aceptar citas, —dijo con una sonrisa. Jamie sonrió obligándose a no pensar como es que su amiga se había torcido el cuello. ************ El viernes después de clases Ryan estaba rebosante de energía debido a su recién adquirida libertad. Poco antes había decido que ya no necesitaría trabajar el turno de la mañana en el gym dado que Jamie había logrado conseguirle quince horas de entrenamiento privado a la semana, y eso era mas que suficiente para mantenerse. El gimnasio lamento verla reducir sus horas, pero estaban contentos con los nuevos miembros que había traído así que aun sentían que habían hecho un buen trato. Ahora su primera cita era su clase de las 8:00 de la mañana. Eso le permitiría dormir otras dos horas y media más o hasta poder salir de noche, algo que no había sido posible por varios años. —Sabes Jamie, me haz dado una calidad de vida que no pensé me era posible. Conseguirme ese trabajo en el gym me a permitido sentir mas relajada de lo que me he sentido en años. Jamie miro a su amiga detenidamente. Ryan si que lucía mejor de lo que ella la había visto. No es que jamás se hubiese visto realmente, mal, pensó con una risa. Pero Ryan ahora se miraba completamente relajada e infantil y muy juguetona la mayor parte del tiempo. Las pequeñas líneas de tensión que a veces se encontraban entre sus cejas habían desaparecido por completo, Jamie también noto que la costumbre crónica de Ryan de frotar sus ojos había parado. — ¿Oíste a Linda decir que no tendremos clase el Lunes? —pregunto totalmente fuera de tema. 193

—Jamás se me ha pasado cuando un maestro cancela una clase —, respondió ligeramente Ryan —. Puedo dormir hasta medio día si quisiera, —comentó felizmente—. Estoy al día con mi trabajo en el laboratorio así que no tengo eso tampoco. Jamie estaba muy contenta ver a su amiga tan serena—. Tengo una pequeña idea para ocupar tu mañana, si es que estas dispuesta a que te pateen el trasero, —le ofreció. —Supongo que depende de quien me va a patear, —consideró. — ¿Qué tal yo? —respondió Jamie. — ¿Qué método estas planeando usar para patearme el trasero? —Palos de golf, —contesto Jamie con malicia. —Creo que mi trasero definitivamente esta en problemas, respondió con una mueca.

—Ryan

************ Jamie se estaciono frente de la casa de dos pisos a la seis de la mañana en punto. Iba manejando una enorme Range Rover color rojo. Ryan salio por la puerta de enfrente luciendo absolutamente perfecta para un día en el campo de golf. Llevaba puesto un jersey de cuello alto azul marino bajo un suéter de colores azul, esmeralda y blanco. Pantalones azul marino cubrían sus largas piernas. —Aunque adoro mi pequeño carrito, los palos de golf no caben muy bien, —dijo Jamie —. Mi papa tiene un apartamento en la ciudad y guarda esta camioneta allí. Le hable y no tenia planes para usarla, así es que aquí estamos. —Que buen substituto, —Ryan respondió al darle un vistazo completo a la camioneta. Jamie le aventó las llaves sin una palabra. Ryan le regalo una triunfante sonrisa y troto hacia el lado de conductor. —Me conoces demasiado bien Jamie. Tengo que aprender a ocultar mis secretos de ti. —No creo que jamás podrás aprender a esconder esa sonrisa de tu rostro, —respondió con afecto. Ryan se veía como si perteneciera a la camioneta. La escala del carro le sentaba perfectamente, en cambio Jamie no, quien se miraba algo 194

perdida en el. — ¿A donde vamos? Pregunto alegremente—. Espero que este lejos, —agrego al tomar el volante y dedicarle una mirada diabólica con sus ojos. —Vamos a ir al club Olímpico, —Jamie replicó — ¿El club Olímpico? — Ryan casi grito—. Yo nunca he jugado ahí antes, Jamie. ¡Celebran ahí el U.S. Open! —Estoy conciente de la historia de club, Ryan. La familia de mi madre ha pertenecido a el por generaciones, —declaro honestamente—. Pero no preocupes tu linda cabecita. Nos calentaremos en el campo de práctica, luego tomaremos un carrito y tú puedes ser mi caddie si no te sientes a gusto. — ¿Podré manejar el carrito? —le rogó—. Siempre he querido manejar una de esas cosas chiquitinas. —Si, puedes manejar el carrito, —respondió indulgente sonriendo ante la mirada esperanzada de Ryan. — ¡Okay, vamónos! —exclamó alegre. Al dar un vistazo al fondo del carro Ryan noto un solo set de palos. — ¿Trajiste palos para mi? —pregunto. —Aja, esos son para ti. Si es que puedes jugar con palos para diestros. Mi papa tiene un set adicional en el apartamento para huéspedes o para cuando quiere jugar en otro campo. El es mas o menos de tu altura, y sin duda eres tan fuerte como el, así que pensé que te quedarían, — explico. —Bueno, como jamás le he dado a una bola de golf puedo igualmente hacerlo mal de un lado o de otro, así que palos diestros igual me vendrán bien. —Bueno, es un poco más complicado que eso, Ryan. ¿Tu mano derecha es diestra? Una ceja se meneo en traviesa respuesta. —Anda tonta. Se honesta conmigo. Estoy segura que podemos alquilar un set para zurdos en el campo de ser necesario.

195

—No, Jamie. Los diestros están bien. Soy naturalmente zurda pero puedo intercambiar cuando juego softball y puedo tirar con ambas manos. — ¿Eres toda una atleta, verdad? —Observo mirando el cuerpo atlético de Ryan discretamente. —Me defiendo, —dijo con cierta arrogancia. Unos minutos después, Ryan se detuvo frente a la atractiva sede del club, cuando un mozo en camisa y pantalones blancos corrió a recibirlas. —Buenos días, Srta. Evans, —saludó a Jamie alegremente—. ¿Se quedó de ver con el Sr. Evans esta mañana? —No, mi amiga y yo jugaremos solas el día de hoy, —Jamie respondió mientras otro mozo corría a abrirle la puerta de Ryan. El primer joven troto hacia la cajuela y levanto la compuerta—. ¿Tomaran desayuno primero? —inquirió. —No, pero me gustaría un chocolate caliente, grande, —dijo al frotándose las manos contra el aire fresco de la mañana—. ¿Que tal tu Ryan? —Se oye genial, me gustaría uno también, —aceptó Ryan. —Estaremos en el campo de práctica, Charlie, guiaba a Ryan al interior del club.

—replico a la par que

Jamie guió a su cautelosa amiga por la vistosa sede, hasta arribar al el vestuario de mujeres. Caminó hacia una angosta pero larga puerta que tenia una placa con el nombre de ‘J. Evans’. Jamie abrió la puerta con una llave que saco de su bolsillo. Ryan la miro extraer un par de zapatos de golf blancos y muy limpios, sentándose sobre la banca para ponérselos. Mientras la observaba, Ryan pensó que Jamie se veía particularmente cómoda en este ambiente. Iba vestida con un jersey de cuello alto color verde claro con un suéter sin manga color crema. Sus pantalones color crema de lana ligera se sostenían con un cinto negro, dándole un aire casual, pero sin embargo elegante. Después de atar sus zapatos de clavo saco un rompevientos de nylon azul de su armario particular y se levantó para salir. — ¿Que tamaño de zapatos usas? — Le pregunto curiosamente. —Depende del zapato, —Ryan respondió—. Mis tenis de gimnasia normalmente son 43, pero algunos de mis zapatos son 42. ¿Por que?

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—Ven conmigo, —respondió Jamie misteriosamente. Caminaron hacia la opulenta tienda de profesionales. Ryan miro las estanterías repletas de artículos de todo tipo para golfistas, con algo de asombro. —Hola Jason, —Jamie saludo alegremente. —Buenos días Srita. Evans, —le respondió este—. ¿En que la puedo ayudar hoy? —Aquí mi amiga, —señaló a Ryan—. Necesita un par de cosas. Alza tu mano izquierda, —le ordeno a Ryan quien lo hizo mansamente. —Mmm, —caviló Jason—. Parece ser de hombre chico. ¿Que color? Jamie respondió por ella, —Azul marino, —firmemente. Le paso a Ryan un guante azul marino que esta se puso en la mano izquierda. —Parece perfecto—, comentó mientras se lo ponía alzando su mano para que Jason lo inspeccionara. — ¿Alguna otra cosa? —Jasón pregunto. —Un par de Foot-Joys 42, suela de cuero, en este estilo, —levanto su propio pie para que el pudiera ver—. Esto hizo que Ryan la mirara con ojos grandes, pero Jamie solo le guiñó y dijo—, Confía en mí. Jason trajo unos zapatos y Ryan se sentó para quitarse sus tenis. — ¿Le gustaría usar un par de calcetines Srta.? —le pregunto. Ryan miro a Jamie quien de nuevo contesto por ella—. Si, un par de Foot Joys. En cuanto el se fue a buscar los calcetines apropiados Ryan demando en voz baja, — ¿Que estas haciendo? No puedo pagar esto, y no quiero que tú me lo compres. —No puedes juzgar si te gusta el juego si no tienes el equipo adecuado. ¡Ahora guarda silencio o te comprare también un set de palos!—la amenazo. Ryan cerró la boca rápidamente y así la mantuvo. Con los calcetines necesitó zapatos tamaño 43, pero confirmo la comodidad cuando Jason le pregunto. Dejaron la tienda de profesionales y caminaron en silencio hacia el fondo del edificio. Saliendo por la puerta trasera caminaron la corta distancia al campo de práctica, donde los palos ya estaban cuidadosamente colocados en percheros. Grandes cubetas de bolas blancas y limpias a un lado de cada set de palos con un carrito estacionado a 5 metros atrás

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de estos; vasos.

Ryan podía ver dos vasos térmicos grandes en los

porta-

—Así que, así es como la otra mitad del uno por ciento vive, —bromeo —. Pero tengo que ajustar cuentas contigo Srta. Evans. No hubiera aceptado esta invitación de haber sabido que ibas a gastar tanto dinero en mi, —la reprendió. —Bueno, Srita. O’Flaherty, —respondió lógicamente—, ¿Por que crees que no te lo dije de antemano? —Sinceramente me haces sentir muy incomoda—, reveló Ryan —. No estoy acostumbrada a que mis amigas gasten dinero en mí. —Mira Ryan, debemos resolver esto—, dijo a la par que se sentaba en el carrito y palmeaba el asiento junto a ella. Ryan gustosamente se sentó, mirándola a lo ojos—. Yo en lo personal algún día tendré tanto dinero que no creo me lo pueda gastar en toda mi vida, a menos claro que empezara a comprar aeronaves militares. —Pero…—Ryan empezó pero fue interrumpida. —Quería venir aquí a jugar el día de hoy. Es mucho más divertido para mí tenerte conmigo. Tú disfrutaras más del día si tienes los zapatos apropiados. No te saldrán ampollas en la mano si usas un guante. La membresía es de mi papa. Él esta contento al saber que te traje aquí. El piensa que si tengo una amiga con quien jugar, jugare mucho más. Si juego mas mejorare. Cuando juego bien le da muchísimo placer. Así es que, en realidad haz hecho a toda mi familia contenta siendo mi huésped, —su rostro enfundo una sonrisita muy linda en el rostro, una contra la que Ryan no tenia ninguna defensa. —Bueno, si pone contenta a toda tu familia, supongo que no puedo negarme, —refunfuño. —Ryan, tú eres la más improbable persona que quisiera ser mi amiga por mi dinero. Pero me da gran placer gastar un poquito en ti. ¿Me permites hacer eso en ocasión? Respiró profundamente mirando los ojos de Jamie y se encontró diciendo, —Si Jamie, lo haré. Te prometo que no lo volveré a mencionar por el resto del día. Simplemente me hundiré con abandono en este lujo y disfrutare. Saltaron del carrito y caminaron hacia los palos. Jamie explico los fundamentos del sostén, postura y las mecánicas del golpe. Ryan la 198

miro atenta y pareció absorber todos los puntos importantes. Jamie recogió un palo hierro tres y le mostró, —Ponte detrás de mí y mírame unos minutos. Después vete al frente y obsérvame desde de allí. Ryan gustosamente hizo lo que le pidieron. Noto que Jamie empezó su tiro con un pequeño movimiento hacia abajo y adelante con sus manos. El próximo movimiento era una inclinación de sus muñecas, seguido con su cuerpo totalmente flexionado hacia su derecha. Su torso estaba completamente torcido en dirección contraria a su tiro de revés. Ryan también noto una tensión contraria en sus piernas. Cuando llego al ápice de su tiro casi parecía que su cuerpo superior estaba listo para ser lanzado por su cuerpo bajo. Un milisegundo después eso fue exactamente lo que sucedió. Sus brazos pausaron en la cúspide de su giro. Su hombro izquierdo estaba metido firmemente bajo su barbilla, sus manos estaban detrás de su cabeza y su cuerpo estaba completamente retorcido. Culmino su postura levantando su pie izquierdo del piso. Sus rodillas se movieron lateralmente mientras sus caderas se giraron hacia su objetivo. Al impacto pareciera que todo su momentum la estaba llevando en la misma dirección que la bola estaba tomando. La bola hizo un agudo clic al volar por el aire fresco y aterrizando unos 182 metros de distancia. Jamie termino su giro con casi todo su peso sobre su pierna izquierda, su torso volteado hacia la dirección de la bola, su pecho mirando un poco hacia arriba, y sus manos suspendidas a lo más alto de su brazo izquierdo. —Wow, —Ryan dijo entusiasmada—, Ese movimiento es muy complejo. Ha de tener más de cincuenta elementos diferentes ese giro. —Ese es el problema mas grande que tienen los golfistas, —Jamie acordó—. El tiro en realidad es complicado. Supongo que es más difícil pegarle a una de béisbol porque esta moviéndose, pero esto en verdad es difícil de hacerlo bien. Por eso me molesta cuando la gente dice que golf no requiere mucha habilidad. —Jamie se encogió de hombros y agrego—, Digo no es un gran deporte como el béisbol o fútbol americano, pero solo porque no te taclean, no quiera decir que no es difícil. —Pues ciertamente a mi me parece difícil. —Ryan acordó—. No tengo la menor idea de por donde empezar. —Déjame iniciarte para que puedas ver como debe de sentirse tu cuerpo cuando te pares frente a la bola, —sugirió—. Mueve tus pies más o menos de la misma distancia que tus hombros. Flexiona tus rodillas un poco para que sientes tu peso sobre tu trasero y el talón de tus pies. Mantén tu espalda derecha pero no rígida. ¿Te molestaría si me pongo detrás de ti para practicar el tiro? 199

—No me molesta para nada, pero no creo que lo puedas lograr, — bromeo—. Soy al menos 25 cm. mas alta que tu. —Allí es donde te equivocas, Buffy. Es más fácil hacerlo cuando eres más pequeña que tu aprendiz. —Se paro tan cerca que las puntas de sus zapatos tocaban los talones de Ryan. —Dobla tus rodillas un poco mas, —le dijo—. Casi debes de estar sentada en mi regazo, —la instruyo a la vez que las de ella rozaban las de Ryan por detrás—. Así esta mucho mejor, —dijo dentro de un sonrosado oído. Tal ves esto no fue tan Buena idea, pensó débilmente cuando empezó a perder la concentración. Ryan olía tan bien que tuvo ganas de oler su cuello. Sus senos estaban presionados contra su espalda y sus piernas se tocaban desde la pelvis hasta las rodillas. ¡Concéntrate! Se hizo ordeno firmemente. Envolvió sus brazos alrededor de Ryan y puso sus manos ligeramente sobre las de su amiga. —Okay, simplemente mantente relajada y deja que yo te mueva, —le ordeno. Ryan cumplió con sus instrucciones mientras Jamie empezaba el tiro—. Okay, empieza con flexionar tu rodilla izquierda…bien, ahora aquí siguen las manos…siente tus caderas girar…bien, ahora extiende tu torso, al llegar a la extensión de arriba…! excelente! —En la cumbre del tiro estaban completamente entrelazadas. Jamie sintió su boca secarse a la vez que sintió varios estremecimientos recorrer por su cuerpo en cada una de las zonas en que su cuerpo tenían contacto con el de Ryan. Sabía que habían estado en posición lo suficiente tiempo pero no podía hacer a su cuerpo moverse. Tomo un profundo suspiro para aclarar su mente, pero eso solo empeoro las cosas cuando volvió a oler de su dulce perfume. Pero por fin se obligó a moverse por pura fuerza de voluntad—. Okay, ahora planta tu tobillo izquierdo firmemente sin mover tus caderas, —dijo al presionar sus caderas contra Ryan—. Allí van los brazos…deja que sigan…bien…ahora dejar llevar el golpe…!excelente!—dijo con orgullo—. Eres muy fácil para enseñar, —dijo felizmente. Ryan se dio vuelta y la observo pensativamente por un momento. — ¿Este es realmente tu deporte, no es así? — ¿Que quieres decir? —Es que parece que realmente entiendes el tiro en su nivel fundamental. Cuando lo puedes explicar tan bien como tu, es que es algo que sinceramente hace comunión contigo.

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Jamie pensó sobre eso por un momento. —Supongo que tienes razón, — acordó—. Me siento muy a gusto cuando juego. En realidad me hace sentir relajada. —Así me siento cuando corro. Es algo como estar en otra dimensión, — admitió—. Pero este tiro de golf es bastante interesante. Hay tantos elementos que ni se por donde empezar. —Mi sugerencia es que pongas un tiro sencillo en tu mente. Imagina ese marcador, —indico un marcador a como 90 metros—, es como una ventana abierta en una pared grande. Ahora imagina que tienes que estar parada lateralmente a esa pared y tienes que lanzar algo pesado por ella. Intenta eso sin sostener el palo. —Okay, —Ryan respondió algo dudosa. Hizo lo que le pidieron y sintió que se aproximo al tiro de Jamie—. ¡Oye, si funciono! —sonrió abiertamente. —No pienses mucho en el palo, no pienses en pegarle a la bola. Solo concéntrate en lanzar ese gran peso. —Jamie le ordeno. Le dio a Ryan un palo de 5 y le mostró como plantar el palo. Se inclino y puso una bola frente del palo. —Dale un buen golpe, —le recomendó. Ryan lo hizo, y logro hacer un contacto bastante aceptable con la bola. La bola paso más allá del marcador de 90 metros, alzo la mirada con una gran sonrisa, mostrando sus dientes blancos y perfectos. —Eso fue divertido! —dijo felizmente—. Quieres que lo dejemos aquí ahora que voy adelante? —Nop, vamos a darle a todas estas pelotitas, —dijo golpeando la cubeta de bolas. Ryan se puso a trabajar, y logro hacer un buen trabajo despachando las pequeñas bolas. Cuando abanicaba alguna que otra vez, Jamie se paraba detrás de ella y le daba algunos tips. Después de mirarla por un tiempo le comento, —Lo harás mucho mejor si sueltas tu agarre del palo un poco. Piensa en acariciarlo en vez de agarrarlo. —Ryan le dio una sonrisita maligna pero aplico su sugerencia y encontró que los resultados tenían éxito. Cuando hubieron terminado su suéter había sido descartado y sus mejillas estaban sonrosadas. Paso un buen tiempo tan solo mirando a Jamie. Estaba muy impresionada con la habilidad de su amiga. Parecía estar muy a gusto, muy en control de su cuerpo. Si que es una verdadera atleta, pensó. Jamie uso todos los palos en su bolsa para calentarse, pero le ordeno a Ryan que sólo usara los palos de hierro por el momento. — ¿Estas lista 201

para ir al campo? —Jamie le pregunto alegremente cuando termino su cubeta. —Si tienes el valor de jugar conmigo, estoy lista. —Mi suposición es que me estarás derrotando miserablemente dentro de seis meses si juegas regularmente, —admitió—. Creo que debo aprovechar esta oportunidad mientras aun eres novicia. ************ Saltaron al carrito, con Ryan a volante como se lo había prometido. Ryan manejo cuidadosamente hacia el inicio donde estaba el encargado esperándola. —Hola, Srta. Evans, —la saludo—. Están jugando solas hoy o ¿quiere que le busque una pareja? —Preferimos jugar solas, Donald. ¿Ya podemos dar el primer golpe? —Claro. Están libres para salir. Que tengan una buena ronda, señoritas. Jamie estaba muy impresionada de lo rápido que Ryan aprendió el juego. Era fuerte y alta y su balance era muy bueno. Se concentraba bien durante su tiro, pero estaba relajada y juguetona cuando la otra estaba preparando su tiro. No tenía ninguna idea que hacer con sus tiros o cuando caía en la trampa de arena y no se detuvieron en lo absoluto en los tiros al hoyo. Así es que su juego corto era inexistente. Sus tiros con los palos de hierro eran admirables. Claro le dio a su parte de bolas malas, pero hasta jugadores experimentados lo hacían frecuentemente. No anoto sus golpes, Jamie le dijo que no se molestará con apuntar en la tarjeta, sino en disfrutar el juego. Jamie si anoto los golpes y parecía estar muy contenta con su juego. Ryan disfruto de la mirada de intensa concentración que aparecía en su rostro antes de pegarle a la bola. Cuando Jamie fallaba en el tiro, no se enojaba, pero Ryan podía notar que repasaba el tiro en su mente, tratando de ver que hizo mal. El campo sinceramente era maravilloso, y Ryan estaba muy impresionada con el silencio y tranquilidad que se sentía, parecía que estaban solas en el campo. Algunos de los paisajes eran impresionantes y Ryan se sintió extremamente afortunada de poder estar aquí con su amiga. Ya era casi medio día cuando terminaron y Jamie le pregunto esperanzada, —¿Almorzamos?

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—Me muero de hambre, —admitió, pero tengo una cita a las dos en el gimnasio. —Pues me tenías a mí a las cuatro. Podríamos cancelarla por hoy, así puedes mover tu cita de las dos. — ¿Eres un demonio, lo sabes? —La embromo al tomar el celular ofrecido y revisar su organizador siempre presente por el número. Estuvo complacida de poder mover su horario, y pasaron un momento aseándose en el vestuario antes de entrar al restaurante del club, The Grill. Ryan quedo impresionada por la sosegada opulencia del lugar. Cada empleado conocía a Jamie por nombre, pero Ryan estaba encantada de que Jamie se hubiera tomado el tiempo para aprender los nombres de ellos también. Martín siempre le había dicho a Ryan que la mejor manera de juzgar una persona era como trataban a los que le atendían. Ryan estaba muy contenta de ver que Jamie paso muy bien esa prueba. Ryan pidió un delicioso club sándwich de pavo y una limonada ácida y fresca. Jamie pidió una ensalada Cesar de pollo y un vaso de te helado. Jamie firmo la cuenta como lo había hecho todo el día. Ryan caviló como podía hacerle para devolverle el favor a su amiga y finalmente llego a una decisión. —Jamie, no puedo decirte cuanto me he divertido hoy, — dijo sinceramente—. Pero siento que nuestra amistad ha llegado a un nivel en que me siento incomoda de que me estés pagando por entrenarte, —alzo la mano para detener la protesta de Jamie—. Si, se que esta es mi profesión, y que podría trabajar con un cliente remunerado si no estuviera trabajando contigo. Pero quiero hacerlo por gusto Jamie. No quiero que me sigas pagando. —Pero Ryan, —ella protesto—. podrías estar ganando.

Eso son $375 por semana que bien

—Estoy conciente de eso, Jamie, —dijo al mirar esos ojos verdes—. Pero el dinero no es el caso entre nosotros. Si no estuviéramos entrenando juntas, de todas maneras me gustaría estar contigo, simplemente pasando el tiempo. Sinceramente disfruto de nuestro entrenamiento… hasta los espero. Así que por favor no me pidas que acepte dinero por pasar tres agradables horas contigo cada semana. En este momento de nuestra relación simplemente no puedo seguir así. —Okay, —Jamie acordó reacia mirando a esos hechiceros ojos azules—. Puedo ver que ya lo haz decidido. ¿Pero te puedo traer a jugar golf de vez en cuando? 203

—Es un trato, —Ryan respondió estrechando su mano sellando el trato. Ryan apenas si tenía tiempo para que Jamie la dejara en su casa. Cuando Jamie estaba llegando a la casa, Conor estaciono su enorme Dodge Ram negra en lugar cercano. Vaya que si se ve bien en eso, medito Jamie. Este se dirigió hacia el Range Rover a la vez que Ryan salía corriendo a la casa para cambiarse—. ¿Caramba Jamie que tienes un carro diferente para cada día de la semana? —No, Conor. Solo tengo uno. Este es de mi papa. La pedimos prestada para poder ir a jugar golf esta mañana. — ¿Golf? ¿Ryan jugo golf? —dijo asombrado—. Yo empecé a jugar hace como cinco años, y no ha dejado de fastidiarme desde entonces. Gracias por la munición Jamie, —dijo con un brillo malicioso en los ojos —. ¿Bueno y donde jugaron, en Tildon? —menciono el nombre de un campo público en Berkeley. —No, jugamos en el club de mi papa, —respondió, esperando que no ahondará en el tema. — ¿Que viene siendo? —le pregunto. —Olímpico, —dijo simplemente — ¿Llevaste a Ryan a jugar al club Olímpico? — dijo con la boca abierta en shock—. ¿Sigues siendo miembro o te botaron? — La embromo. —Jugo muy, pero muy bien, si es que necesitas saberlo. Yo juego desde que tenía seis años, y te apuesto que dentro de un año me podría ganar si siguiera practicando. Es una atleta muy dotada, —dijo con admiración. —Oh, ella lo hará. Me debe al menos veinte juegos, después de tener que soportar sus chistes. Pero eso me da una buena idea para su cumpleaños. — ¿Su cumpleaños? ¿Cuando es? —Es el viernes. Va a cumplir 23. — ¡No tenia ni idea, esa condenada! —Pues si que me ayudaste. No tenia ni idea que regalarle hasta ahora. Oye, seria divertido si Brendan y yo pudiéramos jugar en un cuarteto con ustedes dos alguna vez, —agrego. 204

—Me gustaría eso, —Jamie acordó. Ryan bajo corriendo por los escalones para sacar su motocicleta cuando vio a Conor aún del lado del conductor de la Range Rover. —No puedes manejar ese, Conor. Es de su papa, —lo dijo autoritaria — ¿La manejaste tu? —le pregunto. —Si, pero yo soy de confianza, —indico con superioridad. —Jamie se rió y dijo—, Lo siento Conor, tengo que regresar a Berkeley antes de que el trafico se ponga feo. Pero para la próxima, te dejare manejarla, —le prometió. Ryan saco su moto del garaje y camino hacia Conor—. ¿De que estaban hablando los dos? Ryan le pregunto sospechosa —Oh, nada de importancia, —dijo con desdén, entrando a la casa tranquilamente. Ryan le sonrió a Jamie y dijo—, Sinceramente tuve un día fabuloso, Jamie. —Después de una pausa agrego—. ¿Alguna vez hemos tenido mal día juntas? —No. Pero estoy segura que te sacaré de tus casillas en algún momento, —bromeo. —No cuentes con eso amiga, —le dijo Ryan palmeando la mejilla de Jamie con una sonrisa afectuosa dibujada en su rostro. ********* Capitulo 6 Uno de los proyectos que habían acordado realizar, consistía en pasar al menos un día como voluntaria en el Centro Lésbico-Gay de la comunidad. Ryan tenía una larga relación con una de esas organizaciones y arreglo que cubrieran como voluntarias dos sesiones por la tarde en la línea telefónica para adolescentes gay y lesbianas. Jamie recogió a Ryan del edificio de biología a las 6:30. Normalmente no se veían los martes porque Jamie sabía que era el día más ocupado para Ryan. También sabía que esta tenía la tendencia de ignorar sus propias necesidades para ser siempre puntual a sus citas. — ¿Haz comido? Le pregunto severamente. 205

—Aja, —Ryan respondió palmeando su plano vientre—. Pa me cocino una deliciosa cena de spaghetti que me comí con mucho gusto. —Que bien, podremos llegar temprano para prepáranos. —Jamie siempre se sentía más cómoda cuando llegaba temprano a una cita y sabía que Ryan tenía la misma peculiaridad. Condujeron por las calles de Berkeley cruzando hacia Oakland. Cuando llegaron a un vecindario algo sórdido, Ryan señalo un edificio y Jamie se estaciono frente a el. Se leía un pequeño letrero que decía ‘G.L.T.T.L.’ — Eso esta bastante discreto, —Jamie noto—. ¿Crees que los acosen aquí? —No que yo me haya dado cuenta, mala idea ser precavidos.

—Ryan respondió—.

Pero no es

Al entrar al pequeño edificio, Jamie noto varios cubículos cada uno como de 1.75m de alto, podía escuchar las voces suaves emanando de ellos y supuso alguien estaba en cada uno de ellos tomando llamadas. Ryan confirmó eso mientras se dirigían a una pequeña oficina al fondo del edificio. Una mujer grande y pelirroja se puso de pie para saludar a Ryan con una gran sonrisa sobre su expresivo rostro. —Ryan, te he extrañado… —dijo al envolver a Ryan en un abrazo. —También yo te he extrañado Ivonne. Sinceramente lamento no tener el tiempo para venir ayudar. —Dulzura, aun creo que tienes el honor de haber servido más horas que cualquier otro voluntario que hemos tenido. Tu nombre sigue en la placa, —le recordó, señalando una placa de madera que enlistaba los voluntarios más fieles—. Simplemente estamos contentos de volverte a ver, —dijo palmeando la espalda de Ryan. —Oh, Ivonne, esta es mi amiga Jamie. —Jamie movió la cabeza en saludo a Ivonne mientras Ryan continuo—, Pensé que podría tomar algunas llamadas y que Jamie escuchara. Y si quiere tomar algunas, podemos hacer eso el jueves una vez que ella se sienta cómoda para hacerlo. ¿Estas de acuerdo? —Eso me parece bien, Ryan. Tú sabes como hacerlo. Puedes usar la oficina de Marsha para que tengan más espacio. Ryan le dio las gracias y acompaño a Jamie una segunda oficina igual de pequeña. Ahí había un escritorio algo desordenado y le tomo a Ryan un minuto encontrar el teléfono. Una vez que lo hizo busco unos auriculares para Jamie. Regreso con unos para ella y lo ensarto en el aparato. 206

—Todas las llamadas que entran son contestadas por una persona. Ella las toma y las apunta en el registro apropiado y trata de transferir las llamadas de acuerdo a las habilidades de cada uno de los voluntarios. Yo pedí llamadas de lesbianas porque eso es lo que requiere nuestra clase. La operadora sabe que yo tengo vasta experiencia y que soy mayor, así que probablemente mandara algunas llamadas difíciles a nuestro teléfono, —Ryan explico. — ¿Pero tu realmente hablaras con los que llaman verdad? ¿Y quieres que yo solo escuche? —le pregunto. —No, no solo escuchar. Quiero que observes. Hay un gran número de recursos aquí y quiero que te pongas cómoda con ellos. —Indico al desorden que las rodeaba—, Lo que no se es si podré trabajar con este desorden, —admitió—. Hay veces que mi obsesión con la pulcritud se interpone en mi camino. Ryan se puso a localizar todos los materiales de referencia. Explico a Jamie que podía escuchar, pero que la persona en la línea no la escucharía a ella. Le dijo a Jamie que también podría silenciar el auricular para que pudieran discutir la llamada. Indico un pizarrón en la pared y le dijo a Jamie que apuntara algún punto o pregunta que no hubiera cubierto. Miro a Jamie unos segundos con una expresión seria. —Las llamadas pueden cubrir cualquier cosa. He tenido a gente preguntándome como usar un microondas. —se rió—. Pero como diez por ciento de las llamadas en verdad son serias. Trato de hacer la recomendación más apropiada, pero a veces las historias de los chicos son realmente desgarradoras. Si alguna de las llamadas te molesta, solo dime y pararemos por un rato para que lo saques de tu sistema, okay? Jamie estaba sinceramente conmovida por la preocupación de Ryan hacia ella. —Gracias por cuidar de mí, —dijo con una sonrisa—. Te haré saber si algo me impresiona. Cuando se sintió cómoda presiono el botón y le dijo a la operadora que estaba lista. En menos de un segundo, el teléfono timbro. —Línea telefónica para gays y lesbianas adolescentes, soy Ryan. ¿En que te puedo ayudar? Las primeras dos horas se esfumaron rápidamente. Jamie estaba sinceramente asombrada de la sorprendente variedad de temas por la que los chicos hablaban. Y la mayoría de llamadas eran de adolescentes, pensó ella. Tomaron llamadas de chicas tan chicas como los doce años, algo que sinceramente la impresiono. 207

Una jovencita había besado a otra chica en una celebración y quería saber si eso la hacia lesbiana; una de dieciséis estaba segura de ser lesbiana pero sus padres siendo judíos ortodoxos le prohibían salir sin acompañante; una de diecinueve necesitaba ayuda con un papel que tenia de tarea. Ryan no paso mucho tiempo en esa llamada, pero si sabia donde referirla y le dio algunos sitios web que se oían interesantes. Ryan manejo cada llamada con profesionalismo pero con mucha empatía. Despachaba las llamadas lo más pronto posible, pero dejaba que los chicos hablaran si es que parecía que lo necesitaban. Dios, tiene muchísima paciencia, Jamie pensó cuando una joven algo callada no lograba preguntar lo que quería. Jamie se puso de pie varias veces para escribir preguntas en el pizarrón, y cada vez Ryan las incorporó dentro de la llamada. Generalmente de manera silenciosa daba las gracias a Jamie o le regalaba una sonrisa cuando eso pasaba. Después de dos horas Ryan le dejo saber a la operadora que tomarían un descanso. Ryan se puso de pie y se dio un buen estirón. Después de un minuto se recostó en el piso y estiro su espalda aun más sistemáticamente. Jamie hizo lo mismo, pero menos eficientemente. Ryan le dio una sonrisita y pregunto si su espalda estaba entumecida. Cuando cabeceó en asentimiento Ryan le dijo, —Ven acá y pon tus brazos alrededor de mi cuello. —Jamie la miró confundida pero así lo hizo. Se acerco y puso sus manos alrededor del cuello de Ryan mientras la mujer mas alta se inclino para igualar la altura de Jamie—. Ahora aprieta tus manos fuertemente y sostente bien, —dijo a solo unos milímetros de distancia. Jamie de nuevo siguió sus instrucciones sorprendida cuando Ryan se enderezó a su altura normal. Sintió y oyó el tronar de cada vértebra al regresar a su lugar. —Ohhh dios, esto si que se siente bien, —Jamie gimió en placer. — ¿Te sientes mejor? —Ryan pregunto con una sonrisa satisfecha. —Bastante, —acordó al torcerse un poco—. Con la excepción de un en lugar en medio, —dijo al sobarse el lugar en cuestión con su mano. —Tengo otro truco para eso, —respondió con seguridad—. Esta vez pon tus codos alrededor de mi cuello, —la ordeno. Jamie sintió su boca secarse al contemplar esa postura. Estaba tan cerca y Ryan se inclino tanto que estaban respirando el mismo aire. La calidez del aliento de Ryan sobre su mejilla causo que su corazón palpitara más fuerte, pero coloco sus brazos justamente como Ryan le indicase. Esta vez cuando Ryan se enderezo su cuerpo y su barbilla quedo sobre el pecho de Ryan. Se dio vuelta un poco para que su cara pudiera reposar sobre la 208

camiseta limpia y blanca de Ryan. Ambas escucharon un chasquido audible y la risa baja de Ryan retumbando por su cuerpo. Jamie esperaba ansiosamente que sus piernas la pudieran sostener al volver al suelo. Esa voz baja retumbo por su cuerpo de nuevo. — ¿Lista? —le pregunto. — ¿Para que? Fue su respuesta murmurada contra los fuertes músculos pectorales. —Para que te baje. —fue la respuesta acompañada de una risita. —Si es necesario, —se escucho responder después de un gran suspiro. Ryan tenía una mirada perpleja cuando Jamie logro hacer sus piernas funcionaran.—En serio que eres una hedonista ¿verdad? —le pregunto con una voz suave. —Mm, no puedo decir que conocía eso de mí, pero supongo que si lo soy, —respondió con una sonrisa avergonzada. —Suerte para ti las hedonistas son mi especie favorita—, dijo Ryan halando su nariz juguetona. Tendré que sentarme en sillas incomodas mas seguido pensó Jamie. Fue después de su pequeño descanso cuando entro la primera llamada difícil de la noche. Era una jovencita de catorce años que había sido violada por el novio de su mama, aparentemente porque el pensó que era lesbiana. Karen les dijo que el hombre había estado con su madre por mas o menos un año y que la había estado acosando porque aun no tenia novio. Alego que tomaba mucho y que su abuso aumentaba entre más borracho se ponía. Su mama trabajaba de noche como mesera y Karen pasaba la mayor parte del tiempo sola con el en su casa. Dijo que había entrado a su cuarto el domingo por la noche y demando saber porque no le llamaban muchachos. Trato de convencerlo que se fuera con una respuesta frívola diciéndole que era lesbiana. El se había enfurecido y la golpeo severamente y la violo, diciéndole que el no iba a permitir que viviera una marimacho en su casa. Estaba aterrada de decirle a su mama porque tenia miedo de que su mama le creyera a el y no a ella. Durante la llamada ella se puso histérica varias veces lo cual era normal. Pero la histeria era acompañada por largos periodos de silencio que asustaba a ambas mujeres. Ryan le pregunto directamente, — ¿Haz tenido pensamientos de muerte o de matarte, Karen? 209

Jamie se le quedo mirando con ojos como platos, pensó que era muy mala idea sugerir tal cosa a la chica. Tenía miedo que le diera una idea que aun no tenía. Pero después de una larga pausa Karen finalmente respondió. —Si, —dijo en voz baja. —Cuéntame de ellos, —la animo gentilmente. —He estado pensando sobre mi funeral. Pienso como estará arrepentida mi mama por tenerlo en la casa. Y pienso en los chicos de mi escuela por fin comprendiendo cuanto duele esto, —dijo de un tirón. Ryan rápidamente puso la llamada en silencio y le dijo a Jamie, —Odio hacer esto pero vamos a tener que rastrear de donde viene la llamada. Creo que es probable que ya haya tomado algo. Ve con Ivonne y dile lo que esta pasando. Jamie se fue corriendo a la oficina de Ivonne y rápidamente le contó lo de la llamada, y la evaluación de Ryan. Regreso rápidamente después de que Ivonne inmediatamente acordara llamar a la compañía de teléfonos para buscar el origen de la llamada. Durante un muy largo silencio, Ryan miro la cara aterrorizada de Jamie y le tomo la mano, sosteniéndola fuertemente mientras continuaba hablando en tonos bajos y tranquilizantes, esperando poder volver hacer que Karen hablara. Al menos diez minutos pasaron y para entonces Jamie estaba de acuerdo con la evaluación que Ryan hizo sobre la severidad del estado mental de la chica. Su voz se estaba escuchando mas lenta y adormilada cuando no estaba llorando incontrolablemente. Ryan había permitido que se quedara en silencio por varios minutos. Pero después de otro interminable silencio Jamie podía ver la tensión en el rostro de Ryan y sintió la presión de su mano incrementarse. Varios minutos pasaron y la tensión en la oficina era insoportable. Ryan finalmente se puso de pie y empezó a caminar en un pequeño círculo. Empezó hablar en voz más alta, —Anda, Karen háblame. Por favor háblame, —le rogó—. Finalmente no pudo soportar mas el silencio y grito frustrada—, ¡KAREN! ¡POR AMOR A DIOS!! ¡POR FAVOR HABLAME! Cada músculo en el cuerpo de Jamie estaba atenazado por la tensión. Ryan estaba pálida y rígida deteniéndose en un solo lugar con los ojos apretados. Justo cuando Jamie estaba segura que la habían perdido una voz madura y femenina recogió el teléfono y se identifico como una paramédico del Departamento de Bomberos de Oakland. Tenía que colgar inmediatamente para empezar la resucitación, pero prometió que alguien del departamento les hablaría cuando la chica estuviera estable. 210

Ryan le dio al botón para desconectar y se dejo caer en la silla. Su cabeza cayó sobre sus manos y se quedo inmóvil por varios momentos. Jamie estaba temblando y sentía como un frío sepulcral se apoderaba de ella. Cuando por fin Ryan alzó la vista vio el rostro pálido de Jamie, inmediatamente se levanto y coloco la cabeza de Jamie entre sus rodillas. Tomo un pisapapeles del escritorio y lo aventó contra la pared. Ivonne entro corriendo y Ryan le ordeno que le trajera una toalla mojada. Regreso segundos después con lo que le había pedido. Ryan le dijo que se podía ir, pensando que Jamie respondería mejor si estaban solas. Puso la toalla sobre el cuello cubierto de sudor frío y lentamente masajeo los músculos tensos. Después de unos minutos sintió que se empezaba a mover y la ayudo a enderezarse. Jamie aun estaba muy pálida pero ya no temblaba tanto, Ryan supuso que ya no había peligro de que se desmayara. La ayudo ponerse de pie y la guió fuera de la pequeña oficina. Al pasar la oficina de Ivonne, Ryan dijo calladamente, —Llamare dentro de una hora para ver como esta la chica. —Ivonne gesticulo gracias y Ryan asintió en reconocimiento. Al llegar a la banqueta Ryan la inclino contra el carro y busco en la bolsa de Jamie las llaves. Cuando las encontró, apago la alarma y abrió la puerta del pasajero. El color de Jamie aun no había regresado y Ryan empezó a preocuparse que tal vez no la debiera de haber movido. Parecía estar en shock, y Ryan esperaba que estando en un lugar conocido se calmaría. Tenía una mirada vacante en los ojos, pero parecía estar cognoscente de donde estaban. Ryan la acomodo en el asiento y le puso el cinturón de seguridad. Corrió al otro lado del auto para conducir. Al encender el motor Jamie gimió fuertemente y empezó a luchar por soltarse del cinturón. Ryan se quito su propio cinturón y volvió a correr para el otro lado. Al abrir la puerta Jamie se inclino peligrosamente hacia la banqueta y vomito. No había mucho que Ryan pudiera hacer en ese momento, se hinco y puso su mano atrás de su cuello para consolarla. Tomo algunos Kleenex de la caja sobre el piso y le limpio la boca gentilmente. Luego la ayudo a volver al asiento y le reviso el pulso. Su pulso parecía estar algo acelerado pero era algo que Ryan esperaba. Reclino el asiento lo más posible y recostó el cuerpo flácido contra el respaldo. Jamie empezó a reaccionar al llegar a su casa. Gimió suavemente y se movió un poco a la vez que Ryan se estacionaba en la entrada. —Por favor, que nadie este en casa, —Ryan suplicó en voz alta. Trotó hacia el lado del pasajero, abrió la puerta y le quito el cinturón. Se agacho e hizo contacto con sus ojos—. ¿Te vas a poner mala de nuevo?

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Una pequeña inclinación de la cabeza y un tambaleo rápido fue el único aviso que le dio Jamie. Desafortunadamente los reflejos de Ryan no eran suficientemente rápidos para evitar recibir los contenidos del estomago de Jamie sobre la entrepierna de sus jeans. Trago la bilis que estaba rápidamente subiendo por su propia garganta e hizo lo mejor que pudo para consolar a su amiga. Cuando por fin se le calmaron las nauseas Ryan puso un brazo contra los hombros de Jamie y el otro bajo sus rodillas. Gruño fuertemente por el esfuerzo al ponerse de pie. Hombre, como desearía que tuviéramos el Range Rover esta noche. ¡Esa agachada casi me mata! Lucho para cargar a su amiga por la pasarela y sin dejar de mirarla preocupada cuando esta gimió suavemente. Su atención desviada causo que se tropezara un poco en uno de los escalones. Por favor, no la dejes caer, se rogó a si misma. Levanto a su carga mas arriba sobre su pecho para liberar su brazo derecho. Logro meter la llave en la cerradura y voltear el pomo, extasiada de encontrar la casa oscura y quieta. Cruzo el umbral y la acostó sobre el sofá. — ¿Jamie? —dijo quietamente. Cuando no recibió respuesta le palmeo la cara gentilmente. ¡Estupendo! ¡Ahora esta inconsciente! Después de asegurarse que no se caería del pequeño sofá corrió a la cocina por un paño que mojo y lleno con pedazos de hielo. Encendió las luces al regresar al sofá. Volvió a sentar a Jamie y le dio un vigoroso masaje de hielo en la espalda y cuello. Ella por fin empezó a responder y finalmente murmuro, — ¿Que sucedió? —Casi te desmayas en la línea de ayuda. Ahora estas en tu sala. ¿Como te sientes? —Ryan se arrodillo y la sostuvo de los hombros para estabilizarla y mirarle los ojos cuidadosamente. —Bien, supongo. Aunque, algo mal del estomago. estuve inconsciente?

¿Cuanto tiempo

—No por mucho, —Ryan dijo al aspirar profundamente y frotar sus ojos en su manera acostumbrada de fatiga—. Pero mucho más para mi gusto. ¿Te ha pasado esto antes? —Si, yo…—empezó, pero Ryan miro el color verde que estaba regresado a su rostro. La levantó y empezó a subir los escalones rápidamente, sintiendo las gotas de sudor brotar en su frente al lidiar con el peso de Jamie. La cargo dentro del baño y la dejo hincarse en el piso y descansar su cabeza sobre sus brazos cruzados encima del cubre tazas. Siguió otra 212

ronda de nauseas y después de unos minutos la ayudo ponerse de pie y la guió a su cuarto. — ¿Que es lo que comiste hoy? — Le pregunto. Jamie pensó por un minuto, tratando de poner algo de orden en su cerebro. —No recuerdo. ¿No comimos juntas? —No, eso fue ayer, —Ryan dijo a la vez que otra mirada preocupada pasó por su rostro—. Jamie, quiero que pienses sobre tu día. Es martes. Dime que hiciste hoy. — ¿Mmm, tuvimos clase de psicología hoy? —No, eso es el lunes. Hoy es martes. Románticos los martes? ¿Fuiste?

¿Tienes tu clase de Poetas

Jamie se concentro y después de unos minutos regreso su memoria. — Si, si fui. Después de eso fui a la biblioteca y después comí almuerzo. — ¿Que comiste? —Ryan pregunto. —Me sentía algo rara y solo comí un caldo con galletas saladas. — ¿No desayunaste? —Mmm, no creo. Oh no, andaba algo tarde y solo me tome una coca de dieta. — ¿Okay, entonces que hiciste después del almuerzo? —Ryan continúo. —Tenía mis próximas clases de ingles seguidas. Luego regrese a la biblioteca y me perdí con las lecturas de la clase. La alarma de mi reloj sonó a las seis y me fui a la casa en la bici y recogí me carro. Luego me regrese para recogerte a ti a las seis y media, —Le dio a Ryan una pequeña sonrisa, orgullosa de haber acordado lo que había hecho ese día. —Así es que me preguntaste si había yo comido, pero no me dijiste que tu no—, la reprendió gentilmente—. Me parece que tu también necesitas alguien que vea por ti, —le dijo a Jamie al despeinarle el cabello—. Le voy a llamar a tus padres para decirles de esto. Creo que deberías de ver a un medico. — ¡NO! —Grito—. ¡No les llames, Ryan! ¡Por favor! —Le rogó con una nota de pánico en la voz. 213

—Está bien, está bien, —Ryan le dijo gentilmente acariciando su mejilla —. Pero tenemos que darle algo a tu estomago. ¿Crees que tengas 7up o Ginger ale? —Probablemente, pero no estoy segura. — ¿Crees que te puedo dejar sola por un par de minutos? —Si. Mi estomago aun anda algo inestable pero no creo que me vuelva a desmayar. Cuando Ryan regreso con un vaso de Ginger ale volvió a las preguntas. —Cuéntame de la última vez que te desmayaste. —Es algo embarazoso, pero tengo la tendencia de desmayarme cuando estoy muy estresada. Mi presión es algo baja y suelo simplemente desmayarme. — ¿Te da algún aviso? —Ryan pregunto. —Si, como esta noche sabía desde el momento que colgaste el teléfono… —aquí su voz se empezó a poner más débil y empezó a perder su color de nuevo. Ryan rápidamente tomo el vaso de su débil mano. —Te voy a meter a la cama. Y luego hablaremos de esto un poco. ¿Que te pones para la cama? —Una camiseta, —Jamie le respondió al indicar la cómoda. Ryan la empujo hasta acostarla en la cama y levanto sus piernas, reposándolas sobre la cama también. Camino hacia la cómoda y escogió una muy grande camiseta azul celeste, obviamente una de Jack. Regreso a la cama mostrándole la camiseta para la aprobación de Jamie. Su mirada interrogante recibió una cabeceada afirmativa. Ryan se puso al pie de la cama y empezó a desatar las botas de media pierna de cuero café. Dejo caer cada bota a la alfombra y toco un calcetín al preguntar—, ¿Te los dejo o te los quito? —Quitámelos, —respondió débilmente. Camino al lado de la cama y empezó a desabrochar el cinto de cuero café de los pantalones caqui. —Yo puedo hacer eso, Ryan, —ella insistió al tratar de sentarse.

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Ryan la dejo hacer el intento pero se dejo caer a la cama dentro de segundos. — ¿Dios, por que estoy tan mareada? —Porque haz estado vomitando y casi no tenias nada en el estomago desde un principio. Seguramente estas algo deshidratada. ¿Déjeme desvestirte y luego trataremos de que tomes algunos líquidos, está bien? —Me da vergüenza, Ryan, —admitió en voz baja. —Ryan le dedico una mirada triste y se sentó enseguida de ella en la cama. —Jamie, — dijo suavemente—. Yo…no estoy tratando de…digo no quiero… De repente la mujer más pequeña cayo en cuenta de lo que pasaba y rápidamente trato de asegurar a su amiga. —No, no, Ryan. Por favor no pienses que estoy preocupada de que me veas desnuda. Solo soy algo vergonzosa…con todos, —ella insistió—. Ni me gusta que Mía me vea desnuda. Ryan cabeceo afirmativamente, sintiéndose asegurada que Jamie no le tenia temor a ella en particular, pero no quería que su amiga se acostara con su ropa sucia y olorosa. Miro a Jamie insegura hasta que Jamie suspiro y dijo, —Estoy actuando como una tonta. Dejo caer sus brazos a la cama y dejo a Ryan hacer su trabajo. Desabrocho y bajo el cierre de sus pantalones pidiéndole, —Levanta el trasero un poco. —Jamie hizo lo que le pidió y los pantalones fueron retirados y bien doblados. Ryan empezó a desabrochar su blusa multi-colores de franela. Desabrocho los botones de las mangas y le saco un brazo. Volteo a Jamie a su lado y le quito la blusa completamente. Enseguida le subió la camiseta amarilla pálida sobre el torso y su cabeza. Ryan la halo hasta sentarla, la apoyo contra su cuerpo. — ¿Estas bien? —le pregunto gentilmente. —Si—, dijo débilmente, pero estaba claro que se estaba sintiendo algo mareada de nuevo. Puso sus brazos alrededor de su torso y fácilmente desprendió su sujetador de seda color melocotón. Lo deslizo de sus hombros y lo tiro, tratando de apartar la vista todo lo posible. Tomando la camiseta azul, junto la tela y la paso sobre la cabeza de Jamie, luego paso un brazo por la manga y la volvió a recostar.

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Luego se fue al otro lado de la cama y retiro la colcha y la sabana. Regreso con Jamie y la volteo hasta que estaba acostada sobre la sabana expuesta. Regreso al otro lado y la halo hacia arriba hasta que su cabeza reposaba sobre un par de almohadas esponjosas de plumas. El color de Jamie ya se veía mejor. Ryan reviso su reloj y noto que ya casi eran las once de la noche y se dirigió hacia el teléfono y llamo a la línea de ayuda. Ivonne contesto el número principal y Ryan le pregunto si habían recibido noticias sobre Karen. —Si, los paramédicos hablaron hace como diez minutos. Le hicieron un lavado de estomago y la tienen estable. Están seguros de que se recuperara. Físicamente, al menos, —agrego—. ¿Como esta tu amiga? —Está bien, al parecer no fue una reacción inusual. —Después de algunas otras palabras Ryan colgó y regreso a la cama. El color de Jamie casi había vuelto a la normalidad, pero ahora estaba llorando calladamente. Ryan se desato los zapatos y los tiro. Finalmente se quito la chaqueta de piel y la colgó de una silla. Tuvo que quitarse los jeans mojados pero no quería dejar a su amiga por mucho tiempo. Entonces los tiro y busco en la cómoda algunos pantalones de entrenamiento o unos pantalones de pijama. Por suerte encontró un pantalón de franela delgado que de seguro eran de Jack. Se los puso y se quito el sujetador sin quitarse la camiseta. Cruzando a la cama se metió y puso dos almohadas a su espalda. Se acerco enseguida de Jamie y la jalo entre el encorvado de su hombro. La cabeza de Jamie cayó sobre el pecho de Ryan y tembló con silenciosos sollozos por un buen tiempo. — ¿Como puede alguien ser tan cruel con una criatura? —Jamie finalmente grito sofocadamente. — ¿Como puedes violar a una niña solo por que piensas que es lesbiana? —No te puedo responder Jamie. Yo no puedo imaginar el abuso de alguien tan vulnerable. Y lo peor es que la inocencia de Karen ha sido destruida. Es probable que logre superar el trauma pero no puede recuperar su niñez. Eso desaprecio para siempre. —Estoy tan orgullosa de ti Ryan, —murmuro—. Tú salvaste su vida. ¡Tú verdaderamente salvaste su vida! —No, el paramédico hizo eso. Yo simplemente sabía lo suficiente como para llamarlos.

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—No me había dado cuenta que mal estaba la situación hasta el final. Hubiera muerto si yo hubiera estado allí sola, empezó a sollozar de nuevo. —Tu no sabes que es lo que hubieras hecho si estuvieras sola, Jamie. No especules sobre esas cosas así, —Ryan dijo en su oído al sostenerla cerca. Jamie empezó a calmarse después de unos minutos de sollozar. El estrés de esa noche empezó a pasarle factura y unos instantes más tarde estaba bien dormida. Una vez que Ryan se aseguro que estaba profundamente dormida la volteo sobre su espalda. Jalo la colcha hasta cubrir su pecho y le saco los brazos. Ryan se levanto de la cama y fue al teléfono. Marco el número bien conocido de la estación de bomberos y escucho la voz fuerte de su papa contestar. —Hola, Pa. Soy yo. — ¿Que sucede, Siobhan? —dijo con algo de preocupación. —Nada serio, Jamie y yo estuvimos en la línea de adolescentes esta noche y nos toco una llamada muy estresante. Una chica se tomo una sobredosis y apenas logramos encontrarla a tiempo. Jamie no había comido y se desmayo. Ninguna de sus compañeras de casa está aquí, así que me voy a quedar aquí para cuidarla. —Ah, pobre muchacha, linda.

cuídala bien, Siobhan, es una pequeña muy

— Gracias Pa, ¿le puedes avisar a los muchachos que no iré a casa? —Claro, cariño. Te quiero, Siobhan, —dijo calladamente—. orgulloso de ti por ayudar a esa niña esta noche.

Estoy

—Yo también te quiero, Pa. Nos vemos mañana. Ryan encontró un edredón chico sobre una silla. Apago las luces y se metió a la cama. Se acostó afuera de las sabanas y se cubrió con el edredón. Se quedo en esa posición por mucho tiempo, sin poder relajarse lo suficiente para dormir. Horas después lentamente se quedo dormida por unas inquietas horas de sueño. ************

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Un poco después del amanecer despertó sobresaltada. Se froto los ojos cansados y cuidadosamente se levanto de la cama. Al recoger sus zapatos escucho a Jamie despertar. — ¿Que hora es? Pregunto algo adormilada. —Solo son las seis de la mañana, —Ryan respondió—. dormir. Necesitas el descanso.

Vuélvete a

Ryan fue al lado de la cama de Jamie y se sentó en la orilla para mirarla. —Me voy a tomar una ducha y bajar hacer desayuno. Tu quédate en la cama regresare a las siete. ¿Si te sientes mejor puedes bajar y tomar desayuno antes de clases, okay? —Okay, —Jamie acordó—. Dame un abrazo, —dijo extendiendo sus brazos. Ryan obedientemente cumplió, dándole un pequeño beso sobre la cabeza en ademán confortante. De aquí a que Ryan alcanzo la puerta del baño escucho la respiración de Jamie tomar un ritmo regular. Sonrió a su amiga dormida y cerro la puerta. ************ Después de una ducha vigorizante Ryan descendió a la planta baja para prepararse algo de desayunar. Se volvió a poner los pantalones de Jack junto con su propia camiseta. Logro hacer un trabajo más o menos decente lavando sus jeans y los metió a la secadora mientras buscaba comida aceptable en la cocina. Lo más cercano a eso era avena instantánea. La despensa tenía todo tipo de condimentos y hierbas, pero no comida real, sólo encontró palomitas de microondas, galletas sin grasa y bebidas de dieta. Esto es repugnante. Cada una de esas tres ya de por sí esta demasiado flaca y apuesto que todas están mal nutridas. No puedo hacer mucho con las otras dos pero Jamie va empezar a comer mejor aunque me tenga que mudar aquí para cocinar para ella. No había fruta en la casa, pero si encontró algo de leche aun tenía un día antes de echarse a perder. Puso la avena instantánea en la microonda refunfuñando para sí mientras esperaba a que se hiciera. Saco el tazón, le agrego la leche y algo de azúcar café. Casi se vomita al tomar el primer bocado. Que cosas tan horribles le hacen a la pobre avenita, gimió. ¡Todo el sabor y textura fueron extraídos! Su estomago estaba revuelto de por si, y el pegamento para empapelar que se suponía era avena solo estaba empeorando las cosas. No me lo

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puedo comer. Compraré algo de camino a clases. ¡Cualquier otra cosa seria mejor que esto! Estaba contenta de escuchar a Jamie moviéndose arriba pero pensó que debería darle algo de privacidad y se sentó sobre la encimera para esperar que se secaran sus pantalones. Solo unos minutos pasadas las siete Jamie bajo, limpia y bien vestida pero aún muy pálida. Ryan salto de la encimera y fue hacia ella. —No te vez mucho mejor, — admitió—. ¿Como te sientes? —Más o menos como me veo, —dijo débilmente—. estomago algo revuelto y me siento algo temblorosa.

Aun tengo el

—Creo que hoy seria un día perfecto para que faltes a clase, —sugirió Ryan—. Por que no te regresas arriba y te metes a la cama. Yo iré a la tienda y comprare algo de comida decente para desayunar. Jamie la miro inexpresivamente mientras Ryan la giraba y la encaminaba hacia los escalones. —Ve, —le ordeno. Sin decir palabra subió los escalones, desabrochándose la blusa al subir. Ryan saco los jeans aun húmedos de la secadora y lucho para ponérselos. Nada mejor que jeans calientes, mojados y que aun huelen a vomito., pensó sarcasticamente. Recogió las llaves del Porsche y estaba por cerrar cuando Cassie se metió en el garaje. —Que sorpresa, —dijo lacónicamente a la vez que Ryan la pasaba por la banqueta—. ¿Ya tienes llaves para el carro y la casa ahora? Ryan se mordió el labio para no gruñirle. —No, no tengo. Jamie esta enferma y me voy a llevar su auto para traerle algo para su estomago. ¿Te parece bien? —Agrego con una falsa sonrisa. — ¿Qué le pasa? —pregunto con mirada preocupada. —Tuvo una impresión muy fuerte anoche y casi no había comido. Creo que su estomago solo esta débil de tanto vomitar. — ¿Por que se puso así? —Cassie pregunto con una mirada suspicaz. —Ella y yo estábamos de voluntarias en una Línea de Ayuda y tuvimos una llamada bastante difícil y estresante. Una jovencita fue violada y trato de matarse. —Ryan no le quería dar tanta información, pero no quería mentirle tampoco.

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— ¡Eso es ridículo! —, Cassie dijo indignada. Ryan pensó que esa frase era algo rara para aplicarse, pero acordó. — Si, es bastante perturbador pensar lo que la gente le puede hacer a estos niños. —No, es ridículo que Jamie sea puesta en esa posición. Ella no esta acostumbrada a ese tipo de gente, Ryan. —dijo con claro desdén. No había nada en este mundo que Ryan hubiera podido decir que no hubiera involucrado una pintoresca sarta de vulgaridades así que mejor cerro la boca y se dio la vuelta. Cassie se quedo parada en la banqueta, su boca abierta en asombro al ser tratada tan groseramente por la inculta amiga de Jamie. ************ Después de un viaje de $50 dólares en el supermercado, Ryan volvió a la casa para preparar el desayuno. Por suerte Cassie obviamente solo se detuvo en casa antes de ir a clase porque ya se había ido cuando Ryan regreso. Organizo las compras en la despensa, dejando solo las cosas que ocuparía para preparar el desayuno. Lo primero que tenía que hacer era preparar su propio desayuno. Supuso que Jamie no estaría despierta por un buen rato pero ella no podía esperar ni un momento más. Se había comprado unas barras energéticas y se comió una en el trayecto de regreso a la casa pero no era suficiente. Decidió que quería una tostada francesa y jamón así que hizo una mezcla pare la hojaldra crujiente que había comprado. Revolvió todo rápidamente y unos minutos después ya se estaba cocinando. Cuando todo estuvo listo se sentó para disfrutar de su comida. Saco uno de sus libros de texto para poder estudiar mientras desayunaba. El tiempo paso rápidamente y se quedo sorprendida al darse cuenta que ya eran las diez. Al parecer no iré al laboratorio de biología, pensó. Menos mal que estoy más que al día. Momentos después escucho a Jamie levantarse de la cama. Le dio unos minutos para ir al baño pero cuando no escucho la ducha subió las escaleras para ver como estaba. —Adelante, —Jamie respondió cuando Ryan toco suavemente. Se había metido a la cama de nuevo pero se veía mucho mejor. Su color estaba casi normal y ya no tenía los círculos oscuros bajo sus ojos que tenía anteriormente. — ¿Te vas a volver a dormir o estas lista para algo de comida? 220

Jamie se retorció simplemente con la idea. Frunció la cara en disgusto y gimió, —Jamás volveré a comer. —Oh, si que harás, —Ryan insistió—. Tu estomago no se sentirá mejor hasta que tenga algo dentro. Puedes tomar te y pan tostado, o cereal, o avena, o una tostada, o panqueques, o huevos estrellados. Pero vas a comer aunque te lo tenga que dar yo misma, —dijo con las manos en las caderas. Jamie tuvo que reírse al ver la feroz actitud. —Llevas las de perder Ryan. No tenemos nada que comer aquí con la excepción de palomitas de maíz. —Ahora si tienen, —le informo. —Fui al mercado. —Espero un momento antes de agregar—. Y me encontré con Cassie. Tuvimos una pequeña charla y estoy casi segura que esta molesta conmigo. Jamie giro los ojos y jalo la almohada sobre su cabeza. —No estoy de humor para oír de eso ahorita. ¿Me lo cuentas después de que mi estomago se haya tranquilizado? —No te lo tengo que contar, —Ryan dijo—. ¿Solo quería hacértelo saber para que estés enterada. Ahora ¿que es lo que te puedo preparar? —No me gustan las cosas dulces cuando estoy enferma. pueda tolerar una tostada francesa?

¿Crees que

—Creo que si, si no le pones demasiado almíbar o mantequilla. quédate en cama hasta que esté lista para ti, ¿está bien?



—Okay, —acordó soltando un gran bostezo—. Aun estoy algo cansada. Ryan bajo los escalones y preparó tres tostadas para ella. Puso el plato sobre una bandeja y agrego una jarrita de almíbar, una taza de te dulce, cubiertos, una servilleta de lino y un florero con una margarita amarilla que había comprado en el mercado. De manera experta balanceo la bandeja mientras abría la puerta del cuarto de Jamie. —El desayuno esta servido, —dijo alegremente al entrar. Jamie batallo para sentarse, a la vez que su cara reflejaba una gran sonrisa. — ¡Eres tan dulce Ryan! No puedo creer lo atenta que estas siendo. —Estabas muy mal anoche Jamie. Y yo me siento algo culpable por eso. Siento que debería haberte preparado mejor para el tipo de llamadas que nos llegan, o al menos pedirles que nos dieran llamadas más fáciles. 221

—No lo pienses, Ryan. —Dijo al sacudir la cabeza—. Yo soy así. No había modo de que tú supieras que yo tengo tendencia a desmayarme cuando estoy bajo estrés. Yo te debería haber prevenido. —le admitió. Tomo un bocado de la tostada y cerro los ojos en placer—. Gracia por haber hecho esto. Es lo perfecto para mi molesto estomaguito.

Ryan aun estaba muy preocupada por ella y le hizo varias preguntas sobre su salud, mientras la mujer voraz y diligentemente engullía su desayuno. — ¿Cuantas veces te haz desmayado? —le pregunto. —Yo diría como cuatro o cinco veces. — ¿Cantos años tenías la primera vez que te sucedió? —No se, pero creo que estaba en preparatoria, —Jamie respondió—. Si me acuerdo que estaba estudiando para un examen muy importante y me sentía mal del estomago y simplemente me desmaye. — ¿Se lo haz mencionado a tu medico? —Continuo Ryan. —Si, lo hice. Me tuvieron que dar un examen antes de ser admitida aquí y me pregunto si alguna vez me había desmayado. No pensó que era gran cosa. — ¿Cuando paso antes te duro mucho tiempo? —Ryan pregunto, aun preocupada. —Estoy segura de cuanto tiempo lo estuve. Pero creo que solo fueron unos segundos, —respondió. —Yo diría que estuviste inconsciente como diez minutos en total. Estaba muy preocupada por ti. Estaba debatiéndome en si debería llevarte al hospital. —confeso. —Estoy segura que jamás he estado inconsciente tanto tiempo. Tal vez debería llamarle a mi doctor. —Comentaste que te sentías rara ayer durante el almuerzo. quisiste decir con eso? —pregunto Ryan.

¿Que

—Me sentí algo mareada toda la mañana. En realidad me he sentido algo rara por un tiempo. Tal vez sea que no he estado durmiendo lo suficiente o algo así.

222

—Mmm…no quiero disgustarte pero ¿hay posibilidades de que estés embarazada? —Ryan pregunto gentilmente. El rostro de Jamie se puso pálido en menos de un segundo. Ryan podía ver sus manos apretar las orillas de la bandeja tan fuerte que los nudillos se le tornaron blancos. Sus ojos se agrandaron y Ryan estaba seriamente preocupada de que se volviera a desmayar o vomitar. Después de permanecer en completo silencio por el shock, esta trato de responder pero no encontraba su voz. —Voy a tomar eso como un sí, —dijo Ryan al alzar la mano para frotar la mejilla de Jamie—. Siento haberlo mencionado, es obviamente algo que te esta perturbando pero si hay alguna posibilidad real deberías de ir a ver a tu doctor. Empujo la bandeja vacía de su falda y dejo caer su cabeza contra las almohadas. —Por favor dios, que no sea cierto, —rogó—. No se que haré si estoy embarazada Ryan, —dijo con una mirada terriblemente patética en su rostro. Ryan se sentó más cerca y la envolvió entre sus brazos fuertemente. —No te preocupes Jamie. Cambiáte y vamos con tu doctor. Ellos te pueden dar los resultados dentro de pocos minutos—para que te puedas tranquilizar. ¿Quieres hablarle a Jack para que el vaya contigo? —No, no, en realidad no quiero. ¿Puedes ir conmigo? mirándose como una niña asustada.

—le pregunto,

—Claro que si. Yo le llamare al doctor y me asegurare que te puedan ver. ¿Tienes el número a la mano? —Si, tengo su tarjeta en mi cartera. Ryan encontró el número y ordeno a Jamie que se vistiera mientras ella bajaba para hacer la llamada. No quería que Jamie la escuchara cancelar sus citas de la una y dos de la tarde ni que escuchara lo que le decía al doctor, así que esperaba que se tomara algunos minutos para alistarse. —Hola, —dijo cuando la recepcionista contesto—. Estoy llamando de parte de Jamie Evans. Tuvo un incidente anoche donde estuvo inconsciente por casi diez minutos. También vomito varias veces. No puede descartar la posibilidad de estar embarazada así que quisiera ir para hacerse una prueba de embarazo y que la viera el doctor si es posible. —Pues, la doctora solo estará en la oficina otra hora más. Estará en el hospital toda la tarde. ¿Pueden llegar rápidamente? 223

—Si, —Ryan aseguro—. Podemos estar allí dentro de media hora. Jamie bajo justo cuando Ryan terminaba de cancelar con todos sus clientes de la tarde. Sabía que no podría abandonar a Jamie si esta resultaba embarazada y decidió ser precavida. —Tenemos que darnos prisa, —le dijo—. Les prometí que estaríamos allí dentro de medía hora. Salieron corriendo de la casa y rápidamente entraron a la autopista relativamente despejada. Por suerte estaban en camino justo a la mitad entre la hora punta de la mañana y el tráfico pesado que ocurría durante el almuerzo. No hablaron en absoluto en el camino. Jamie estaba repasando cada posible escenario que podría ocurrir si estuviera embarazada; Ryan solo se concentraba en conducir lo suficientemente rápido para llegar pero aun lo bastante lento como para evitar una multa o accidente. Cuando llegaron a un edificio encantador de ladrillo rojo de dos pisos que albergaba las oficinas del medico, Ryan se estaciono a un lado de la banqueta para dejarla salir. —Yo estacionare y luego entro. —la aseguro. Jamie se miraba indecisa, pero Ryan insistió que entrara antes de que la doctora se fuera. Ryan encontró un lugar como a dos cuadras. Corrió todo el camino de regresó a la oficina y complacida de ver que Jamie ya había sido admitida a un consultorio. La sala de espera estaba vacía y empezaba a sentarse para leer una revista cuando la puerta abrió y la enfermera le pidió que pasara. —Esta en el cuarto tres, —dijo al indicarle a Ryan el cuarto. — ¿Quiere que este allí con ella? —pregunto sorprendida. La enfermera la miro como si fuera retrasada. — ¿Como crees que supe que tenía que salir a buscarte? —pregunto con una pequeña sonrisa. Ryan solo se encogió de hombros y camino por el pasillo al cuarto de consulta. Jamie ya se había quitado la ropa y estaba sentada en la mesa de auscultación solo con una bata verde de papel. Lucía pequeña y asustada y con frió. Ryan inmediatamente se puso junto de la mesa y la envolvió en sus brazos, no importándole quien las miraba. Jamie parecía estar muy agradecida por el consuelo y acurruco su cabeza en el cuello de Ryan. —Ya les di una muestra de orina, —murmuro—. Están haciendo la prueba. Después un toque meramente formal, la puerta se abrió y una doctora que se veía muy joven para serlo entro. Se vio algo sorprendida de ver a

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Ryan pero se recobro rápidamente. —Hola Jamie, —dijo con una sonrisa amistosa—. Entiendo que haz tenido un día pesado. —Si, algo duro, —acordó—. Ella es mi amiga, Ryan. Estaba conmigo anoche, así que puede responder a cualquier pregunta que pueda tener con respecto al episodio, dado que yo estaba indispuesta. —Hola Ryan, —dijo extendiendo su mano—. Soy Alison Aiken. Ryan estrecho su mano y se hizo a un lado mientras Alison empezó a examinar a Jamie. Se acomodo para esta cerca de la cabeza de Jamie, pero lo suficientemente lejos para no poder mirar la parte más intima del examen. Alison tomo su presión y su temperatura y luego le saco un vial de sangre para hacer más pruebas. Después le pidió a Jamie que se acostara para poder hacerle el examen pélvico. Ryan se sintió algo incomoda pero Jaime claramente la quería allí, así que se quedo donde estaba. — ¿Haz tenido alguna reacción negativa a la nueva píldora Jamie? — Alison le pregunto. —No, no he tenido ningún efecto secundario a causa de ella, —respondió —. Pero no me la he tomado el mes completo aún, entonces puede ser muy pronto para notarlo, —admitió. — ¿Haz estado usando condones? Jamie se enrojeció profundamente al admitir, —Normalmente. Pero hubo dos ocasiones que tuve sexo sin ellos. Ambas veces fueron durante el mismo fin de semana, hace como tres semanas. —Y la fecha de tu ultimo periodo fue… —miro al expediente de Jamie y reviso su reloj para confirmar la fecha—. Hace treinta días, —concluyo. —Si, me debería haber empezado mi periodo hace dos días, pero pensé que la nueva píldora me había alterado un poco. —Mmm, —Alison dijo al quitarse los guantes de látex y tirarlos—. Ya te puedes hacer hacia el frente, —dijo al palmear la pierna de Jamie—. Todo parece normal. Pero es demasiado pronto para poder detectar si estas embarazada. Cuéntame de tus síntomas. —Me he sentido algo aletargada este último mes. Tampoco he dormido muy bien. He estado algo mareada por las mañana como por una semana.

225

Alison la estaba mirando intensamente al escuchar la descripción de sus síntomas. — ¿Estas orinando más de lo normal? —No, no hay diferencia. — ¿Como se sienten tus senos, algo sensibles? palparlos ligeramente.

—le pregunto al

—Si, están algo sensibles pero eso siempre me pasa antes de mi periodo. — ¿Cuéntame sobre anoche?—le pregunto. —Estábamos como voluntarias en una línea de crisis y nos llego una llamada de una jovencita que fue violada y trato de suicidarse. La llamada duro al menos medía hora y estaba más que tensa de lo que jamás he estado para cuando los paramédicos llegaron. Empecé al desmayarme pero Ryan puso mi cabeza entre las piernas y me sentí mejor. Sin embargo en cuanto entramos al auto empecé a vomitar. No estoy segura cuanto tiempo pero eventualmente llegamos a casa. Tampoco recuerdo nada después de eso, —admitió. Ryan continúo con la historia. —Se desmayo brevemente en el carro pero volvió en si rápidamente. Vomito varias veces antes de poder sacarla del auto y en cuanto llegamos a casa se desmayo de nuevo. Estuvo inconsciente por largo tiempo—mucho más de lo que yo hubiera esperado—diría como diez minutos en total. —Mmm, eso si es mucho tiempo, —medito—. ¿Algunos otros síntomas? ¿Haz cambiado tu dieta o tu nivel de actividad? —Jamie empezó a decir que no, pero Ryan la interrumpió. —Si lo ha hecho. Ha decidido participar en la carrera del SIDA este año y yo la estoy entrenando. Monta de 80-120 Km. por semana y hace ejercicios tres días por semana con pesas. También usa una escaladora o un entrenador elíptico tres veces a la semana. —Estoy algo preocupada por tu peso, Jamie. He notado que estas 4 Kg. más baja que la vez pasada que estuviste aquí. ¿Como haz cambiado tu dieta para acomodar tu aumento de actividad? — ¿Mmm, no lo he hecho? —admitió débilmente. Ryan de nuevo interrumpió. — ¿Podría recomendarle a Jamie un nutriológo? No creo que tenga muy buenos hábitos alimenticios.

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—Claro, conozco a alguien en la East Bay que puede ayudarte a cambiar tu dieta. Déjame hacer algunas pruebas con tu sangre. ¿Te tendré los resultados para el viernes, esta bien? —Okay, —Jamie acordó. —Ahora regreso, Jamie.

—dijo Alison al abrir la puerta—.

Te puedes vestir,

Mientras Ryan le pasaba su ropa bien doblada dijo furiosa, — ¡Debería de tener mi licencia revocada! — ¿Que? — ¡Es criminal que no notara que habías perdido cuatro kilos! Esa es mi responsabilidad, Jamie. Estoy muy arrepentida por haberte defraudado. —No me defraudaste, Ryan. La culpa es toda mía. Yo sabia que estaba perdiendo peso pero no dije nada ni ajuste mi dieta. Pensé que era estupendo estar más baja de peso por un tiempo. Normalmente aumento durante los días festivos así es que pensé que todo se nivelaría. —Supongo que no fue tan obvio contigo porque te veo seguido. Es difícil detectar un cambio cuando viene gradualmente, pero de todas formas estoy muy enojada conmigo misma por no haberlo detectado. —Ryan, no me miras desnuda y he estado usando ropa más suelta para el entrenamiento. No quería que vieras que estaba perdiendo peso. Es en realidad mi culpa y lo siento. La doctora toco al volver a entrar. — ¿No quieres estar embarazada verdad? —pregunto con una sonrisa. — ¡Dios no! —Jamie grito. —Entonces te tengo buenas noticias, Oficialmente, no estas embarazada.

—dijo

con

una

sonrisa—.

Jamie tiro sus brazos alrededor del cuello de Ryan rompiendo en lágrimas. Alison simplemente cabeceo hacia Ryan y se salio del cuarto quietamente. Jamie lloro por varios minutos mientras Ryan le frotaba la espalda. Por fin alzo la cabeza y dijo. —Muchísimas gracias por haber estado conmigo hoy. No se que hubiera hecho sin ti. —Me alegro haber podido estar contigo. Para eso son las amigas, Jamie. 227

************ Cuando regresaron al auto Jamie se veía algo avergonzada, —¿Estuvo bien estuvieses conmigo en el cuarto de consulta? Quiero decir, se que te debí haber preguntado primero, es que no quería estar sola. —Claro que esta bien. Me siento honrada que confiaras en mi lo suficiente como para que quisieras que estuviera contigo. Pero estaba algo sorprendida. —admitió—. Parecías estar tan avergonzada anoche. —Oh, es que a veces soy tan infantil. Pero me di un buen regaño anoche. Voy a tratar de ser más relajada cuando se trate de mi cuerpo. Aunque fue algo desconcertante cuando me empezó a preguntar sobre mi vida sexual —confesó. Ryan palmeo su mano ya más relajada, —Esta bien Jamie. perfectamente natural que tengas sexo con tu prometido.

Es

— Lo sé, es solo que es embarazoso hablar de ello—. Jamie se ruborizo profundamente —Ahora sabes como me sentí cuando me viste casi teniendo sexo en público, —Ryan bromeo. —No fue casi Ryan, estabas teniendo sexo, —le devolvió la broma. Ryan le dio una sonrisa cambiando de tema rápidamente. —Cuéntame de tu ingesta de calorías diaria. —No tengo ninguna idea de cuanto ingiero, —admitió—. Solo trato de comer cuando tengo hambre. — ¿Que desayunas normalmente? —pregunto Ryan. —Usualmente un latte, a veces un bizcocho, —respondió. — ¿Okay, que hay del almuerzo? —Normalmente como una ensalada en la cafetería de la universidad. — ¿Comes algo entre desayuno y almuerzo? —Ryan pregunto. —No, casi nunca como entre comidas. Y antes de que preguntes normalmente hago sopa y una ensalada para la cena. — ¡Comes menos de 1000 calorías al día! —Ryan casi grita. 228

—Ryan, tú me dijiste desde el principio que debía comer bien. Supongo que simplemente te ignore, —admitió. —Pues no me seguirás ignorando. Te voy a vigilar como un halcón. Y te voy a estar pesando en el gimnasio cada semana. Si pierdes otro kilo te mudaras a mi casa. ¡Pa te engordara en un dos por tres! — ¿Hablando de comer, quieres cenar conmigo el viernes? —Mmm, si claro, —dijo Ryan sacudiendo la cabeza un poco ante el cambio súbito de tema—. No tengo ningún plan para la cena. ¿A donde quieres ir? —Mi casa, quiero cocinar para ti, para darte las gracias por cuidarme tan bien anoche. ¿Cuales tu plato favorito? —Pues, ciertamente no tienes que hacer eso, Jamie. Tú eres mi amiga y es mi deber como tu amiga cuidar de ti cuando necesitas de mi ayuda. — ¡Lo se Ryan, pero quiero hacerlo. Ahora dime! — ¿Mi plato favorito…sin restricciones?—Pregunto con una conocida mirada de satisfecha contemplación en su hermoso rostro. Inclino su cabeza hacia atrás y cerró los ojos, luego la ladeo a un lado y al abrir los ojos se encontró con los de Jamie mirándola divertida—, Lasaña, —dijo finalmente. —Lasaña será, —Jamie acordó felizmente. ************ Cuando llegaron a la casa O’Flaherty Jamie le dio a Ryan una gran sonrisa al decirle, —Gracias de nuevo por estar allí para mi. Me acabo de dar cuenta que hoy es miércoles y debiste haberle cancelado a todos tus clientes. ¿Te puedo pagar por eso? —Si, —Ryan respondió rápidamente, tomando Jamie un poco de sorpresa —. Puedes irte a casa y hacerte una buena cena con las cosas que compre en el mercado esta mañana. Luego puedes llamarle al nutricionista y hacer una cita. Después de eso tomate una larga siesta y mimáte por el resto del día. Si haces todo eso estaremos a mano, — sonrió traviesa. —Tú eres la mejor amiga que tengo, Ryan, —dijo suavemente regalándole una tierna sonrisa. 229

************ Antes de salir de la cuidad paro en su tienda favorita de comida gourmet para comprar los ingredientes para una salsa Boloñesa. Por suerte la tienda tenía una copia de libro favorito de cocina Italiana para poder verificar los ingredientes. Una vez en la casa, procedió a preparar la salsa. Paso al menos una hora preparando los vegetales y luego empezó a cocinar. La salsa le llevó tres horas, pero estaba deliciosa. Puso el spaghetti a cocer para la cena, junto con la albahaca, tomate y una ensalada de Borgoña que roció con aceite de olivo y vinagre balsámico. ¿Será esto lo bastante bueno para ti Dra. O’Flaherty? Como a eso de las nueve y medía el teléfono sonó. La voz grave de Ryan pregunto, —Hablaste con el nutricionista? —Hola, Ryan, si obedientemente seguí tus instrucciones. Me voy a reunir con el lunes. Y he comido tanto hoy que podría reventar, — rió. — ¿Fue este tu primer susto de embarazo? tentativa.

—Ryan pregunto algo

—Si, lo fue, —Jamie dijo—. Y sinceramente espero que sea el último. —Una más razón por dar gracias que soy una lesbiana, —Ryan bromeo —. Seguro ya tendría unos diez si fuera hetero. —Pues tu si que pareces tener algo en común con los conejos eh, — Jamie rió. —Tienes suerte que no te puedo atrapar desde aquí—, Ryan respondió amenazadoramente. — ¿Bueno y donde estas? Se escucha mucho ruido. —Estoy en un bar en Oakland. Tengo a una cita esperándome así que vale más que me vaya. —Esta bien pequeña conejita. bromeo.

No hagas nada que yo no haría, —

—No te fíes en eso, Jamie. No le dicen la suerte de los irlandeses por nada. —dijo al colgar. ************

230

— ¿Ahora, estas segura que lo puedes hacer? tercera vez.

—Ryan pregunto por

—Si, Ryan, estoy segura. El martes solo fue una anomalía. Ahora estoy mejor preparada para el tipo de llamadas que podríamos recibir, he comido, me siento perfectamente bien. Ryan aun estaba preocupada, pero confió en que Jamie seria capaz de evaluar como se sentía. Ya había decidido decirle a la operadora que no les diera ninguna llamada que fuera demasiado complicada de ser posible. Cuando llegaron Ivonne les dio la bienvenida con algo de preocupación— ¿Te sientes bien, cariño? —le pregunto a Jamie solícitamente. —Si estoy bien, —Jamie la aseguro—. Fueron una serie de cosas que contribuyeron a dejarme inconsciente. Pero estaré bien esta noche—. Se instalaron en la oficinita desordenada y una vez más Ryan trató de ordenarla en lo posible. Acomodo los auriculares de Jamie y le señalo a la operadora que podía empezar a pasar las llamadas. Después de una hora insistió que tomaran un descanso. Mientras estaban afuera en el aire fresco Ryan le pregunto que si quería tomar algunas llamadas. —No se, Ryan. Aun estoy algo alterada por lo del martes, —confesó. —Si quieres le puedo pedir a la operadora que solo nos pase llamadas fáciles. Lo hará si lo pedimos. — ¿Estoy dispuesta a tratar, pero me prometes hacerte cargo si te lo pido? —finalmente acordó. —Absolutamente, —respondió sin vacilar. ************ —Línea de Jóvenes Gay y Lesbianas, habla Jamie. ayudar? —Respondió algo nerviosa.

¿En que te puedo

—Hola habla Carrie. Tengo un problema que no puedo solucionar. ¿Me puedes ayudar? —Haré lo posible, Carrie. Dime cual es el problema, —Jamie respondió. Carrie tenía dieciséis años y se sentía atraída hacia su mejor amiga. Sabía que su amiga ya había tenido sexo con una chica, pero Carrie no sabia si era sensato ir a por su amiga. No estaba segura de cómo afectaría su amistad y tenía miedo de ser tachada como les. 231

—Cuéntame sobre tu amiga, —le pidió Jamie. —Tiene mi edad y vamos en la misma escuela. Es muy linda y muy dulce conmigo. Sale con chicos pero me contó de una vez que tuvo sexo oral con una chica. —Jamie se sonrojo a la vez que Ryan movió sus cejas divertida. —Hacemos casi todo juntas. Es muy entretenida y me hace reír todo el tiempo. —Carrie explico. — ¿Como te sientes cuando estas con ella? —Jamie pregunto. —Es algo difícil de explicar. Supongo que simplemente se siente correcto cuando estamos juntas. Mi estomago se siente con mariposas cuando se que va a venir a mi casa. — ¿Haz tenido algún novio? —Jamie pregunto. —No novio exactamente, pero he salido con chicos, —respondió. — ¿Alguna vez te a gustado mucho un chico de verdad? pregunto pacientemente.

—Jamie le

—Si, un chico de la escuela el año pasado. Salimos un par de veces, pero me botó. — ¿Como te sentías por el? ¿Se sentía parecido a lo que sientes por tu amiga? —No, en realidad no. Me gustaba y todo eso, pero no se sentía como se siente con Lori. —Ya haz tenido sexo con alguno de los chicos? —Jamie pregunto. —No. No he tenido sexo. No quiero hasta no estar segura del chico. wow, estoy muy impresionada! Pensé que todas la chicas de dieciséis ya habían perdido su virginidad. —Solo les he hecho sexo oral a algunos chicos, pero es todo, —dijo orgullosamente. Oh, por dios, miro hacia Ryan que tenía una sonrisa inmensa dibujada en su rostro. Jamie le saco la lengua y continúo como si nada, — ¿Piensas en tener sexo con tu amiga?

232

—Si, pienso en eso todo el tiempo. Me imagino como se sentiría ella y como seria besarla, y cosas de esas, —Carrie respondió. Jamie reflexiono por un momento, y finalmente contesto, —Sabes Carrie, es posible tener sentimientos muy complicados por amigos. Algunos de ellos pueden ser sexuales. Pero solo porque tienes ese sentimiento no quiere decir que eres lesbiana. Quizá en realidad lo que quieres es sentirte más cerca de ella emocionalmente y piensas que el sexo es la forma de lograrlo. —No lo se, —Carrie respondió suspicaz—, Creo que sinceramente quiero tener sexo con ella. —Otra mirada hacia Ryan le gano otro guiño lascivo. — ¿Ella te a dado alguna indicación que le gustaría tener sexo contigo? —Jamie pregunto. —No, en realidad no. Nos abrazamos y cosas así pero eso es todo. —Imagina que va a tu casa esta noche y tienen sexo. ¿Como crees que te sentirías mañana? Jamie pregunto. —Yo creo que yo me sentiría bien… —respondió—, pero temo que me sentiría gay. —Y eso que quiere decir para ti, “sentirte gay?” —Jamie pregunto—. ¿Crees que tus amigos o tus padres te tratarían diferente si pensaran que eras gay? ¿O, así es como te sientes? —Supongo que tengo miedo del que dirán los otros chicos de la escuela si se dieran cuenta, —admitió. — ¿Crees que Lori es alguien en quien puedes confiar? A cuantas personas les contó que tuvo sexo con otra chica? —Jamie le pregunto. —Creo que soy la única que sabe. Ninguno de nuestros otros amigos jamás lo han mencionado. —Okay, creo que tengo suficiente información para darte mi opinión, — Jamie dijo después de un momento—. Parece que estimas mucho a Lori. Y también parece que estas muy interesada en darle una dimensión sexual a su relación. Pero tu privacidad es muy importante para ti, y temes que tus amigos te harán pasar un mal rato si se enteran. —Si, todo eso es cierto, —acordó Carrie.

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— ¿Crees que verdaderamente necesitas tomar una decisión en estos momentos? —Jamie pregunto. —Mmm, no supongo que no, —admitió. —Una opción es continuar jugando con tus fantasías. Podrías ser más abierta con Lori sobres tus sentimientos en general. Entonces si ella se siente igual, probablemente te proponga algo a ti, de esa manera sentirás menos la presión de hacerlo, —dijo Jamie. —Okay, creo que puedo hacer eso, —tentativamente acordó. —Otro opción es decirle que estas confundida por tus sentimientos hacia ella. Le puedes decir que sientes que las cosas están cambiando en su relación y preguntarle si ella lo siente también. Si dice que no, no estarás tan vulnerable que si le hicieras un acercamiento físico. —Si me gusta mucho esa idea. Esa se siente mejor. —Carrie dijo con confianza. —Pero si hay una cosa que quiero que recuerdes, —Jamie dijo firmemente—. ¿Estas poniendo atención? —Si te escucho, —Carrie dijo seriamente. —Que tengas sentimientos por otra mujer no te hace una lesbiana. Tu orientación sexual puede que no este clara hasta que estés en tus veintes o hasta más tarde. Nada de lo que hagas ahora tiene que ser permanente. Aun estas explorando tu sexualidad, así que déjate crecer a tu propio paso. ¿Entiendes? —Entiendo. ¡Muchísimas gracias! —Jamie colgó y miro a la orgullosa Ryan. —Jamie, —pregunto ingenuamente—. ¿Piensas que Yo soy una lesbiana? —dijo parpadeando varias veces. —. ¡No, pienso que eres una mocosa engreída! ************ Tomaron otro descanso corto para que Ryan le diera un montón de cumplidos a su amiga sonrojada. — ¡No puedo creer que bien lo hiciste! —dijo entusiasmada—. Estabas allí con ella. ¡Se que lograste hacerla comprender y tus consejos eran perfectos!

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Jamie sonrió abiertamente al escuchar los cumplidos. —Tengo que admitir, que nuestra clase me ha ayudado muchísimo a ver la sexualidad en términos más amplios de lo que lo hacia antes. Cuando tenía su edad yo hubiera pensado que tener sentimientos por una mujer me marcaría para siempre. Ahora se que no lo hace, —Ryan miro directo a los ojos verdes de Jamie con una expresión inquisitiva al inclinar la cabeza un poco. Jamie se sintió completamente expuesta al imaginar que su amiga podía ver todos sus secretos. Ryan parecía como si quisiera preguntarle algo pero Jamie rápidamente retiro la mirada y dijo alegremente—, ¡Tomemos otra! ************ —Línea de Jóvenes Gay y Lesbianas, habla Jamie. ayudar?

¿En que te puedo

—Hola, me llamo Star. He empezado a tener sexo con mi novio y otra chica y no se como asegurarme que tengamos sexo seguro. ¿Esta bien si le hago el sexo oral a ella después de que el se venga dentro de ella? Jamie se quedo sentada con la boca abierta y con una expresión completamente pasmada. Sintió el teléfono ser tomado de su mano y escucho a Ryan responder fácilmente, —No, Star. No puedes hacer eso y estar segura. El HIV y otras enfermedades transmitidas sexualmente pueden infectar el semen. Aunque este en su pene o en la vagina de ella, es igual de peligroso. — ¿Y que puedo hacerle a ella? —Pregunto. —HIV es encontrado en semen, sangre y secreciones vaginales. Lo más seguro es usar una barrera entre la vagina y la boca. Puedes conseguir barreras de látex gratis que se llaman barreras dentales en la clínica gratuita. Si te encuentras en problemas y no tienes una barrera dental corta un condón. A muchas mujeres les gusta como se siente también. —Si como no, —se burlo. Las cejas de Ryan se fruncieron al insistir. —Si es muy cierto, Star. Yo he tenido sexo con mujeres por casi seis años y practico sexo seguro cada vez. Y debo decirte, tengo muy buenos momentos aun con las barreras dentales. — ¿Pero que tan grande es el riesgo? —ella insistió. —Es imposible decir, Star. Tendrías que conocer completamente la historia sexual de tu pareja y la historia sexual de todos sus 235

compañeros para saber si estas segura. Yo tengo mucho sexo y jamás me ha dado una enfermedad transmitida sexualmente. Yo pienso que un poco de inconveniencia no es tan malo a tener que estar cuatro horas haciendo fila en la clínica gratuita esperando inyecciones de penicilina. —Está bien, —por fin cedió—. Eso cubre hacerle sexo oral a ella. ¿Que más puedo hacer? ¿Eso no fue bastante!!? Jamie se grito a si misma indignada. — ¿Usan juguetes sexuales una con la otra? —pregunto Ryan. —Si, algunas veces. ¿Está bien? —Solo si le pones un condón en cada juguete que cada que uno use. Si metes algo en alguien quita el condón y pon uno nuevo antes de metérselo alguna otra persona. Y jamás muevas un juguete del ano a la vagina sin cambiar el condón. Supongo que tu novio esta usando un condón cada vez que mete su pene en tu cuerpo. — ¿Hasta para felación? —pregunto incrédula. —Hasta para felación, —Ryan respondió seriamente—. Se que los hombres no lo quieren hacer, pero de verdad puede ser peligroso no hacerlo. Si solo pones una gota de lubricante en el condón antes de ponerlo, se siente mucho mejor. — ¿Que se puede hacer sin el látex? —murmuro. —No necesitas el látex para que se toquen con las manos y hay muchos vibradores muy buenos. — ¿Y que hay de besarse? —Pregunto Star, claramente temiendo que nada seria seguro. —Adelante, —dijo Ryan—Hay un pequeño riesgo, pero una chica debe de tener algo que disfrutar, —dijo con un centelleo en sus ojos. Después de la llamada Jamie dejo caer su cabeza. —Me siento como Mary Poppins en un bar sado. —gimió—. No puedo creer que lo poco se, o la nula experiencia tengo. —Oye, Jamie no hay nada de malo en que tomes seriamente el sexo. Pienso que esta muy bien que hayas encontrado alguien con quien puedas ser monógama. No te avergüences de eso.

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—No me avergüenzo. Solo me siento muy ingenua. Estos chamacos son cuatro o cinco años menores que yo y han hecho mucho más que yo. —Así que los chicos con los que haz estado han sido algo conservadores. ¿Que tiene de malo eso? —Chico, —Jamie la corrigió, sonrojándose. — ¿Que quieres decir? —Ryan le pregunto desconcertada. —Solo he tenido sexo con un hombre, solo Jack. Y hablo de mi definición de sexo, no la de Carrie, —se rió. —Creo que eso es adorable, Jamie, —respondió sinceramente—. Seguro el se siente muy especial de que solo compartas tu sexualidad con el. —No se si se sienta realmente especial. No estaba muy contento que lo hiciera esperar tanto tiempo. Creo que a veces hubiera preferido que yo fuera la prostituta del pueblo. — ¿Cuanto tiempo lo hiciste esperar, si te puedo preguntar? —Hasta este verano pasado, —respondió sonrojándose aun más—. Hasta el 15 de junio para ser exacta. Ryan cabeceo y se quedo sin palabras. Por fin le salio…—Wow. ************ Parte 5 El resto de la noche se paso muy bien. Jamie empezó a dejar atrás su inseguridad y hasta fue capaz de terminar la mayor parte las llamadas sin sonrojarse. En camino a la casa pregunto, — ¿No quieres un latté para el camino? —Seguro, —Ryan respondió encantada. Llegaron a Sufficient Grounds y encontraron una mesita cerca de la ventana—. Bueno, —empezó Ryan —, cuéntame como te sientes. —Me siento bastante bien. He aumentado considerablemente mi consumo de calorías y creo que ya me están ayudando. Mi estomago ya esta normal, así es que pienso que estoy preparada para volver al entrenamiento.

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—De todas maneras quiero que no hagas nada mañana, —Ryan dijo firmemente—. Necesitas unos días para poder recuperar tu fuerza después de haberte enfermado de esa manera. —Esta bien, doctora, me quedare en casa y te preparare tu cena, —dijo sonriente. — ¿Te puedo hacer una pregunta bastante personal? —pregunto Ryan tentativa. —Claro, no tengo secretos para ti, —respondió ella. — ¿Por que ten sentías tan desolada cuando creías que probablemente estarías embarazada? Quiero decir, comprendería si no estuvieras enamorada del chico, pero lo estas. Y te vas a casar en año y medio. ¿Entonces, que pasa? Jamie se quedo callada por unos minutos. Obviamente estaba pensando y Ryan no la interrumpió. Finalmente la miro y dijo, —No estoy segura de saberlo. Pero me sentía absolutamente terrible. Me sentía igual como me hubiera sentido si tuviera dieciséis años. — ¿Eso es algo extraño, no crees? —Continuo Ryan—. También me puse a pensar por que no le dirías a Jack. ¿No debería de estar el involucrado? —No lo se, —Jamie admitió—. Solo se que no era algo en lo que el me pudiera ayudar. Quiero decir, se que me quiere pero no es muy bueno para lo del consuelo emocional. Creo que hubiera estado disgustado— probablemente conmigo—por haber tenido sexo sin condón. — ¿Estas tomando la píldora ahora? —Si. Pero tuve problemas con las dos primeras. Con una sangre un poco y con la otra tuve problemas de terribles nauseas. Entonces tuve que esperar un mes antes de poder empezar esta nueva. Alison me dijo que usara un condón durante la transición pero nos dejamos llevar una vez y estaba sobre mi temprano por la mañana la próxima vez, —dijo bajando la mirada hacia la mesa avergonzada. Ryan extendió su mano y palmeo la de Jamie —perdóname si estoy de entrometida. Es que estoy algo preocupada por ti. Le dio una gran sonrisa y respondió. —Está bien. Se que tengo algunos problemas que resolver con Jack. Supongo que simplemente quiero asegurarme que no empecemos nuestra familia hasta que los 238

resolvemos. Creo que tenemos algunos años por madurar antes de que estemos listos. —Yo creo que eres bastante madura para tener solo veinte años. —Ryan revelo—. Pero tener hijos es otro mundo totalmente diferente. ************ Capitulo 7 Jamie se apuro para llegar a casa después de sus clases matinales y se puso a trabajar. No cocinaba comidas elaboradas con regularidad, pero realmente lo disfrutaba cuando tenía la oportunidad de hacerlo. Le encantaba hacer cosas complicadas, mucho más que hacer una cena normal, especialmente cuando era para darle de comer a alguien que realmente disfrutaba de una buena comida—y no conocía ninguna alma que lo disfrutara más que Ryan. Metódicamente, junto todos los ingredientes que necesitaría. Los puso sobre el mostrador esmeradamente enseguida de los utensilios. Luego saco su maquina de pastas de acero inoxidable y empezó a preparar la masa. Su madre la había llevado a un restaurante pequeñito en Bolonia donde comió la lasaña más extraordinaria que se pudo imaginar. Se emociono mucho al encontrar la receta en un libro de cocina y ahora era el único tipo de lasaña que comía. Jamie recordó que usaron pasta verde y decidió que ella la tendría que usar también.

Empezó por limpiar las espinacas frescas, cuando hubo terminado con ellas, estas se marchitaron rápidamente. Tomo las espinacas marchitada y gentilmente las seco lo más que puedo con una toalla de cocina delgada. Después de picarla la hizo a un lado. Luego se fue a un mostrador pequeño exclusivamente diseñado para la preparación pastas o diferentes tipos de comida para hornear ubicada en una esquina de la cocina. El mostrador era una pieza de mármol verde oscuro y estaba como a 10cm más bajo que los otros mostradores. Amontono una y media taza de harina y le hizo un hueco en su centro. Quebró dos huevos dentro del hueco y agrego la espinaca picada. Batió los huevos con un tenedor, como si estuviera preparando un omelet, por un minuto. Empezó a echarle la harina al huevo poco a poquito, hasta que los huevos ya no estuvieron líquidos. Dejando el tenedor empezó a amasar. Amazo la harina hasta que los ingredientes estuvieron bien mezclados. Después de lavarse las manos de nuevo, probó la masa

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presionando el pulgar firmemente en su centro. Una vez que el pulgar salio limpio, puso la masa a un lado y limpio la superficie. Ahora, empezaba su parte favorita. Roció un poco de harina sobre el mármol y empezó amasar la harina. Empujo la masa con la palma de su mano derecha, luego la doblo en mitad, le dio la media vuelta y lo repitió. Continúo de esta manera, siempre volteando en la misma dirección. Después de unos ocho minutos de amasar, la masa se sentía tan suave y flexible como el trasero de un bebe. Satisfecha que la masa estaba perfecta. Aseguro la maquina de pasta a otra parte del mostrador. Después de ajustar los rodillos a su anchura máxima ensarto la palanca. Corto la masa en seis partes más o menos iguales, rodó cada pedacito entre los rodillos, una pieza a la vez hasta que las seis habían sido algo aplanadas. Luego paso cada tira otras dos veces, doblando cada uno en tres partes después de cada pasada por la maquina. Limpio las barras y extendido las toallas de cocina sobre estas para continuar y extendió cada tira plana sobre cada toalla. Cerró los rodillos otro tanto y repitió la operación hasta que las toallas estaban cubiertas en tiritas largas de pasta verde. Ahora empezaba la parte difícil. Metió cada tira dentro de una olla de agua hirviendo, por solo tres segundos, luego las saco y las dejo caer dentro de un tazón de agua helada. Después que varias tiras estaban en el agua helada las saco una por una y corrió agua fría sobre ellas. Luego delicadamente las exprimió, tratándolas como si fuera fina ropa intima, extendió cada tira sobre su toalla para secar. Uff, se fueron dos horas rapidísimo, pensó al mirar su reloj. Ryan quedo de venir a eso de la cinco y sintió que apenas tendría tiempo para terminar la lasaña, el postre y envolver algunos regalos. Pero primero se comió una manzana y algunos pedazos de queso Cheddar, justo como le había ordenado la Dra. O’Flaherty. Empezó a preparar la salsa Bechamel, lentamente batiendo la leche, mantequilla y harina hasta que estuviera suave y cremosa. ¡Ohhh, esto se ve perfecto! Ahora estaba lista para unirlo. Saco un sartén grande de hierro fundido para lasaña y lo embarro de abajo con la salsa bechamel. Forro el sartén con una capa de pasta verde, cortándolos para quedar bien, de orilla a orilla con solo un poquito de entrelazado. Tomo la salsa tibia de carne de boloñesa que había preparado el miércoles y lo revolvió con la salsa bechamel. Luego vació esta mezcla en una capa delgada sobre la primera capa de pasta, rociando un poco de queso parmesano rayado para completar la primera capa. Repitió el proceso hasta que tenía nueve capas de pasta y salsa. Tenía suficiente salsa para untar una capa delgada sobre la pasta de arriba. De nuevo roció Parmesano arriba y agrego unas porciones de mantequilla en varios lugares estratégicos. Se retiro para mirar su 240

creación con satisfacción. No quedo mal para una gringa*, pensó con orgullo. Ahora viene la verdadera prueba de mi habilidad, pensó ella. Puso seis yemas de huevo en el tazón de su batidora Kitchen Aid. Mezclo una taza de tres cuartos de azúcar y batió las yemas hasta que tuvieron un amarillo pálido hermoso y formo listones suaves. Luego puso dos tazas de leche fresca en una cazuela y agrego media cáscara de naranja. Calentó la leche hasta que estuvo hirviendo a fuego lento. Luego agrego la leche caliente a los huevos, pasándola por un colador al hacerlo. Paro cada cuando para correr la batidora de nuevo, teniendo cuidado de batir completamente la mezcla. Finalmente, agrego una cucharada de Gran Marnier, (un licor de almendras), y lo revolvió bien. Puso toda la mezcla en la cacerola a medía lumbre y lo batió con un batidor por un par de minutos, asegurándose que no hirviera. La quito de la lumbre y la puso a enfriar el en refrigerador. Su próxima tarea era limpiar el enorme tiradero que había creado. Cuando hubo lavado casi todos los trastes, la natilla estaba helada. La puso dentro de una maquina para fabricar helados para que se congelara y dejo que la maquina hiciera su trabajo. Ya eran las 4:45 y sabía que Ryan seria puntual. Corrió por la casa y preparo su papel para envolver, cinta adhesiva y tijeras. El último regalito apenas estaba siendo terminado cuando sonó el timbre. Al correr hacia la puerta, rápidamente escondió los paquetes chicos y pasó sus manos por su cabello para acomodarlo. Fue recibida por una sonriente Ryan quien se inclino para darle un abrazo. Recientemente habían empezado a darse abrazos cuando no se habían visto por varios días. Jamie se sentía muy cómoda con el aumento de intimidad, y se dio cuenta que extrañaba el contacto en la rara ocasión que Ryan no lo ofrecía. Algo que la sorprendía, solo porque se habían visto durante el día en clase. —Parece que estas muy contenta. —Le comento a la cara sonriente. — ¿Tu estas cocinando no? —pregunto lógicamente. —Si, claro que si, —respondió. —Entonces, ciertamente estoy muy contenta, —dijo con una sonrisa aun más grande. Se volvió a inclinar y gentilmente rozo su pulgar sobre la mejilla de Jamie varias veces. Mirando su mano de cerca, cabeceo pensativamente y dijo—. Harina. —Me aloco algo cuando cocino. ¡Dios sabe que estará escondido en mi cabello! Dios, una sonrisa de ella y cocinaría todos los días. El mundo tiene suerte que usa esa sonrisa para el bien, y no para mal. 241

—Huelo algo dulce. ¿Tendré postre también? —Si, también tendrás postre. No creo en hacer solo una cena parcial de gracias. —Dios me perdone si no acepto una cena tan especial, pero no me debes una cena de gracias, Jamie, —declaro sinceramente—. Somos amigas, y tomo mis amistades muy seriamente. Estabas bastante fuera de onda el martes y me sentía responsable por ti. Se que harías lo mismo por mi. —Bueno conceptualmente tienes razón, Ryan. Pero estaba pensando sobre esa noche y no recuerdo haber caminado por mi propia voluntad en ningún momento después de la llamada. —Caminaste al carro, pero te tuve que cargar a dentro. — ¿Y que no me tuviste que cargar también por esos grandes escalones? —le pregunto sabiendo la respuesta. —Si, lo tuve que hacer. Estabas por desmayarte de nuevo y no te podía dejar allí en ese sofá chiquito. Tenía miedo que te cayeras y lastimaras. Pensé que tu cama te protegería mejor. —Bien, ahora cambiemos de papel. ¿Donde estaríamos si tú te hubieras desmayado esa noche? —Bueno, aun estaría tirada en el piso del edificio, supongo, —admitió con brillo en los ojos—Tomaría a dos hombres y un muchacho fuerte para recogerme. —Exactamente mi punto. Mi espíritu estaría dispuesto pero mi carne es débil. Así es que al final estoy muy agradecida no solo por tu amistad, pero tus músculos grandes también son buenos. —Entonces ¿solo estas reponiendo todas las calorías que use? Supongo que eso es justo, —sonrió—. Pero tengo que admitir que me hubiera gustado tener el Range Rover esa noche. — ¿Por que dices eso? —Jamie pregunto confundida. —Tuve que colocarme en cuclillas a fin de sacarte del carro. Tendré que trabajar más los cuadriceps si voy a continuar levantándote del piso, —la embromo al palmear sus muslos amplios.

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—Tal vez no deberías de tratar que aumente de peso. Tal vez seria un detrimento para ti. —Pienso que prefiero asegurarme que no te vuelvas a estresar así de nuevo, —respondió al envolver su brazo alrededor de Jamie, y caminar hacia la cocina juntas. Ryan se ofreció a ayudar con lo último de las preparaciones para la cena. Jamie la puso a poner los cubiertos en la mesa y escoger algo de música. Ryan hurgo por la cocina, encontrando por si misma donde quedaba todo. Ya casi al terminar, cuando Jamie le pregunto — ¿Te gustan las anchoas? —Me caen muy bien, mientras se mantengan quietas mientras me los como, —respondió con una risa. Camino por atrás de Jamie y muy entusiasmada dijo—, Oooh, ensalada Cesar, mi favorita. —Ryan, juro que casi todo lo que comes es tu favorito, —la amonesto. —Pues lo es, —Ryan se defendió—. Tengo montones de favoritos, pero lo que escojo comer en cualquier momento se vuelve mi favorito. Ensalada Cesar es mí favorita ensalada italiana, en particular cuando es servida con anchoas y seguida por lasaña. Jamie le dio una mirada sospechosa al preguntar, — ¿Cuanto tiempo te pasas pensando en comida? —Mucho, —admitió—. mirada sospechosa.

Esta bien, muchísimo, —enmendó al mirar la

—La comida es en realidad lo mejor de casi todos los días. Una hora más o menos antes del almuerzo empiezo a pensar que es lo que voy a comer. Hago lo mismo para la cena. Deberás me da muchísimo placer. — ¿Supongo que entonces la presión esta conmigo para llevar acabo esto? —Jamie pregunto. —No. Para nada. Te ganas un montón de puntos por el esfuerzo aunque la ejecución no sea perfecta. ¿De donde sacas tus recetas para lasaña? ¿Es alguna receta de familia secreta? —Yo vengo de una familia de consumidores no cocineros. Mi madre tal vez pueda hacer un sándwich de crema de cacahuate, pero jamás la he visto hacerlo, —admitió—. Y pensándolo bien, estoy segura que jamás comería crema de cacahuate, así es que es un ejercicio inútil.

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— ¿Hablas en serio? —Ryan pregunto deteniéndose a media cocina y mirándola asombrada. —Completamente, —Jamie respondió—. Jamás he comido algo que mi madre haya preparado para mí. Pensándolo bien, ni siquiera me dio pecho, —se rió. — ¿Ni siquiera te y pan tostado cuando estabas mala? —pregunto Ryan. —No. Tenía una nana quien me cuidaba cuando estaba enferma. mama en realidad no se metía en cosas como el cuidado diario. — ¡Dios, Jamie, encuentro eso tan difícil de creer! realmente asombrada.

Mi

—Ryan estaba

—Pues es cierto. Nuestra relación siempre ha sido amistosa y agradable, pero distante. Ella viajaba y pasaba tiempo en sus pasatiempos, pero criar una criatura no era una de ellas, —admitió. ¿Amistosa? ¿Agradable? ¿Que clase de palabras son esas para definir la relación con tu madre? — ¿Entonces como aprendiste a cocinar? — indago Ryan, tratando de cambiar de un tema tan deprimente. —Teníamos una cocinera grandiosa, que se llama Marta aun esta con nosotros, Es de España pero puede cocinar lo que sea. Hace mucha comida del norte de Italia porque esa es la favorita de mi madre. Pero también puede hacer cocina clásica francésa y algunos platos picantes españoles para mí y para mi padre. — ¿Que solo mirabas y aprendiste? —No, sinceramente fue una buena maestra. Sabía que yo estaba interesada y pasó mucho tiempo conmigo, enseñándome lo fundamental. Mi madre pensaba que era algo extrañó que yo quisiera pasar mi tiempo picando legumbres en julianas, pero no le molestaba mucho si eso me mantenía entretenida. En realidad, Marta ha sido una de las mejores maestras que he tenido. No tenía hijos y pasamos un montón de tiempo juntas simplemente hablando y pasando el tiempo. Ryan sintió una enorme tristeza al escuchar a su amiga hablar de la falta de cariño en su crianza. El pensar que Jamie fue criada por la servidumbre simplemente era demasiado para considerarlo siquiera. Trato de nuevo de cambiar el tema — ¿Ahora ya conoces mi comida favorita ¿la tuya es?

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Jamie se puso pensativa al terminar su ensalada Cesar. —Creo que mi comida favorita es un buen filete y manzanas fritas de un Bistró francés. He degustado unas comidas extraordinarias en Chez Panisse, —nombro una tienda local de Berkeley—. ¿Haz ido allí? —No, pero Conor si. Dijo que le gusto, pero las porciones no eran suficientes. ¡No que eso sea una sorpresa! —se rió. — ¿Creo que ya esta listo para comer, tienes hambre? innecesariamente.

—pregunto

—Tenía hambre cuando llegue. Pero oliendo esa lasaña cociendo me ha puesto en un nuevo nivel de hambre. Estoy más allá de muerta de hambre…casi inanición, yo creo. —Entonces toma asiento y prepárate. Sacare la lasaña para que se enfríe un poco. —Fue al horno y saco el refractario, usando una tabla para colocarlo. Ryan no se sentó como se le ordenó, sino que troto tras Jamie, mirando sobre su hombro, su boca salivando. —Dios, Ryan, pareces un lobo hambriento con un animal herido a la vista, —comento ante la mirada intensa de Ryan. —Es exactamente como me siento en estos momentos, —respondió, nunca dejando de mirar la salsa blanca burbujeante—. Creo que soy capaz de arriesgarme a quemar mi boca para comer eso ya, —amenazo al inclinarse sobre su victima. Pero Jamie la tomo firmemente de los hombros y la volteo hacia la mesa de la cocina. Le dio un empujoncito y dijo firmemente. —Siéntate, ahora mismo. —Ryan obedeció, quejándose todo el tiempo —. ¿Estarás satisfecha con un poco de ensalada Cesar por unos minutos? —Jamie le pregunto, tomando piedad de la pobre criatura. —Supongo, —se resigno soltando un suspiro agraviado. Jamie lleno dos ensaladeras y los puso en la mesa. Ryan empezó y en momentos su cara se volvió un estudio de varios niveles de placer. Empezó con simple felicidad y para el cuarto bocado había progresado a éxtasis—. Dios, esto esta riquísimo, —gimió de su estado de felicidad. Me haz arruinado de por vida, Jamie. ¡Cualquier otra ensalada Cesar será solo una burda imitación! ¡Jamás estare satisfecha con otra! —Entonces tendrás que venir aquí cuando necesites una dosis, —Jamie respondió, casi explotando de contenta por los cumplidos efusivos.

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Ryan limpio cada gota de salsa con un pedazo de pan italiano crujiente —se considera maleducación lamer la ensaladera? —pregunto. —Hay un poquito más, pero no quiero que estés muy llena para la entrada, —Jamie le advirtió. —Mi fisiología es como la de una vaca, —Ryan le informo—. Tengo seis estómagos, todos en varios estados de digestión. Simplemente pondré la entrada en otro estomago —se puso de pie, moviéndose hacia la ensaladera. Al pasar donde la lasaña se enfriaba, se inclinó y le dio una buena olfateada—Tú sigues, — la amenazo. Jamie rió de buena gana al ver sus payasadas. Ryan estaba tan llena de vida, tan inmersa en el placer de realizar cualquier cosa en la que se comprometiera, que era imposible no compartir esa alegría al estar con ella. Jamie pensó en todas la mujeres que pasaron por la vida de Ryan y se sintió un poco triste por ellas. Sabia cuanto debían haber ansiando más intimidad, y que pocas de ellas la gozaron. Se consideraba muy afortunada de poder estar cerca de Ryan y poder pasar tanto tiempo y alegrarse de su atención indivisa. Ryan finiquito con lo que quedo de la ensalada directo del recipiente. Uso su pan para recoger cada gota de salsa y cada pequeña hoja verde que trataba en vano de escapar. —No creo jamás haber conocido a alguien que disfrute la comida tanto como tú. Parece que te sumerges por completo en la experiencia. ¡Es tan divertido verlo! El rostro de Ryan se puso serio —honestamente, es toda mi filosofía de la vida, Jamie. Trato de dar todo de mí en cualquier cosa que este haciendo. La cosa más sencilla se hace hermosa si me dedico a ello por completo. Cuando como, trato de sentirlo con todos los sentidos. Trato de probar y oler la comida plenamente. Es por eso que me gusta comer con mis manos. Me encanta como se siente la textura de la comida. Me encanta mirar la comida antes de comerla. Me encantan los colores y la variedad de texturas. Hasta me gusta mucho el sonido crujiente los crotones de la ensalada. —Le sonrió a Jamie con una sonrisa medio avergonzada—. Se que eso se oye algo estúpido, pero así es como me aproximo a la vida. —Esa es la cosa menos estúpida que he escuchado, —Jamie respondió— me estas enseñando mucho de cómo saborear la vida, Ryan, y quiero que sepas lo agradecida que estoy por eso, —comento sencillamente. —No me había dado cuenta de eso Jamie, pero me alegro que sea bueno para ti. Decidí desde muy joven que no iba a dejar que la vida me 246

pasará por delante. Se que todos los días son un regalo y tengo toda la intención de sacar provecho de cada uno de esos regalos con creces. —Bueno, hablando de regalos, —Jamie dijo al levantarse yendo hacia la barra—. Feliz Cumpleaños, Ryan. —encendió la vela que había puesto en la lasaña y cargo el sartén a la mesa grande. Se inclino sobre su hombro y le dio un pequeño beso en la mejilla sonrojada. Ryan lucía sinceramente aturdida. — ¿Como supiste? encantada—. Estoy segura que no te dije.

—pregunto

—No, no me dijiste, gran tonta. Y estoy algo molesta contigo porque me tuve enterar por Conor. —Sabes tienes razón Jamie. Te debí haber dicho. Normalmente paso el día con mi familia y a veces se me olvida incluir a más gente. Me molesta que hagan gran barullo de ello, pero debería haberte incluido. Me alegra que Conor te haya dicho. Jamie le servio un plato grande de humeante lasaña y Ryan le dio un buen bocado. Se mantuvo en silencio al tiempo que cerró los ojos, concentrándose profundamente. Jamie se podía imaginar cada sensación despertar, sintiendo, probando y oliendo cada delicioso bocado. —Si no creyera en Dios antes de hoy, ahora si lo haría. Esto, —paso otro tenedor lleno enfrente de Jamie—, es claramente una señal que Dios nos ama y quiere que estemos contentos. —Me alegra muchísimo de poder hacer algo que disfrutes tanto, —Jamie respondió tratando de controlar la inmensa sonrisa que amenazaba con dibujarse en su rostro. —He comido lasaña al menos doscientas veces en mi vida. La ordeno cada vez que esta en el menú. Pero verdaderamente puedo decir, que jamás he probado la lasaña antes de este día. —Jamie simplemente sonrió en respuesta. Comieron en silencio durante unos minutos para permitir que Ryan se concentrara. Finalmente, alzo la mirada de su plato. —Necesito saber como hiciste esto. ¡No hay nada en ella que reconozca, ni la pasta, ni la salsa, nada! Normalmente la lasaña es pesada y muy especiada, pero esta es tan ligera y tiene un sabor muy suave, —Jamie le explico todo el proceso, mientras Ryan la miraba completamente embelesada. Finalmente sacudió la cabeza y dirigió sus ojos azules a su amiga y pregunto—, ¿Hiciste todo eso solo por mi cumpleaños?

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—Aja. Y lo haría de nuevo en cualquier momento solo para ver como gozas al comerla, —respondió sinceramente. — ¿Cocinas así para Jack? —quiso saber Ryan después de un momento, algo fuera del tema. —Cocinaría para el, pero no creo que le haya hecho algo tan elaborado. No le importa la comida mucho. Me da las gracias por cocinar, pero de la misma forma en que me las da por pasarle la aspiradora. Creo que come para vivir, y eso es todo. —Pues cuando necesites una degustadora entusiasta, ya sabes donde encontrarme. —Tendré tu nombre a la mano, —manifestó Jamie con una sonrisa. Después de que Ryan terminara de comer más de lo que Jamie consideró era prudente, se sentaron en la sala con 2 grandes tazas de capuchino. — ¿Acaso hay algo que no hagas bien? —Ryan pregunto al sorber su café. —Estoy segura que he arruinado mi parte de comidas. Simplemente tuve un buen día, —reconoció—. Pero tengo que admitir, cocinando para personas apreciativas es muy agradable. —Si estuviera más agradecida estaría al teléfono con el Vaticano pidiendo que se te diera la santidad, —apuntó Ryan. —Estaba pensando en la línea de ayuda para jóvenes, —Jamie dijo después de unos minutos—. Ivonne comento que eras la voluntaria que más horas ha dado. ¿Como paso, y como te involucraste? Ryan guardo silencio por un momento. Miro hacia el suelo y dijo en voz baja, —Es una larga y triste historia. ¿Estas segura que la quieres escuchar? —Solo si quieres hablar de ello, — indicó Jamie. —Me gusta reflexionar sobre lo que ha sido mi vida en mi cumpleaños. Es una buena manera de agradecer todos los regalos que me han dado. Así es que no me molesta. Pero supongo que tendré que regresar a la prepa para poder darle sentido. ¿Alguna vez te conté de Sara? — Cuando Jamie sacudió la cabeza negativamente, Ryan continuo—. Era mi mejor amiga desde la primaria hasta preparatoria. Era algo como la llamada con la que ayudaste la otra noche. Estaba enamoradísima de 248

ella. Era todo mi mundo. Jamás me he sentido así por otra persona desde entonces hasta el presente —admitió, sus ojos se oscurecieron—. Fui a una preparatoria católica de mujeres. Sabía que era diferente al resto de mis amigas pero no me molestaba. Simplemente pensé que era única, —dijo al darle a Jamie una sonrisita ladeada—. Jamás perdí la cabeza por un chico o tuve deseos de salir con uno. Por suerte no teníamos la presión de tener a chicos siempre allí, entonces el tema nunca surgió. Sinceramente nunca considere que podía ser lesbiana. Simplemente pensé que era…yo. Pensé que todas perdían la cabeza por sus amigas y maestras. Sinceramente pensé que todas acomodaban su horario alrededor de ‘Cagney & Lacey’*, —confió Ryan con una risita al recordar. Jamie no capto la referencia pero cabeceo animando a Ryan que continuara. —En fin, al paso de los años me empecé a sentir más cerca de Sara. Quería ‘estar con ella’, aunque en realidad no entendía que significaba eso o como podía hacer que sucediera. Era muy ingenua en lo que a sexo se refería. Ese era un tema donde Pa no lo hizo muy bien. Y los chicos ciertamente no ayudaban mucho tampoco. Probablemente hubiera sido diferente si hubiera sido más mundana pero todo mi universo eran los deportes y Sara. No miraba la televisión muy seguido ni iba a ver muchas películas o participaba mucho en eventos de la comunidad entonces, así que simplemente no estaba enterada del lesbianismo. —Seguro estabas muy confundida, —simpatizo Jamie. —De cierta manera lo estaba, pero de otra suponía que Sara se sentía igual que yo. Estábamos tan cerca, era como si compartíamos una sola alma. —Ryan bajo la cabeza un poco, pero continuo—. Me encontraba con la imperante tentación de solo poder tocar o besar a Sara. Era en lo único que pensaba. Quería dejarla saber como me sentía, pero estaba confundida por lo que me estaba pasando y no me sentía capaz —Jamie cabeceo animándola a seguir—. Una noche me queda en la casa de Sara. Hacíamos eso seguido. Eran el fin de mi tercer año de prepa. Ella era un año mayor y ya había decidido aceptar una beca de fútbol en Cal*. Su graduación seria en un par de semanas y se iría a un campamento de fútbol en San Diego tan pronto terminara la escuela. Estaba en estado de pánico al pensar que se iba y deje que mi temor por perderla anulara el temor que tenía para expresar lo que sentía —Jamie se encogió, sabiendo a donde se dirigía esto—. Nos metimos a la cama y empezamos hablar. Le dije que no pensaba que podría vivir sin ella. Le dije todo—cuanto la deseaba, como soñaba de ella, cuanto significaba para mí. Estuvo algo callada, pero yo pensé que estaba de acuerdo. Después de un minuto me acerque a ella y la bese. Jamás había besado a otra persona en mi vida y fue algo apabullante, —sacudió su cabeza y 249

miro al piso—. Temblaba tanto que estoy segura que ella podía oír mis dientes castañetear pero podía ver que también estaba nerviosa. Pero Dios Jamie, —tomo un profundo suspiro y dejo su cabeza caer sobres sus hombros—. Nada, desde entonces se ha sentido igual de maravilloso para mí. —Pensé que lo estaba disfrutando tanto como yo, —dijo con voz enronquecida—. No, se que lo estaba disfrutando. Lo se, —dijo firmemente al cerrar los ojos fuertemente. Jamie se acerco a ella para darle su consuelo. No la toco, pero estaba tan cerca que podía sentir el calor irradiando de su cuerpo. —En mi torpe y aterrorizado estado continué. No se donde encontré el valor pero me puse más y más agresiva. Supongo que todos esos años deseándola me impulsaron. Explore cada centímetro de su cuerpo con mis manos. Después de mucho tiempo de toques tiernos empezamos a ponernos más apasionadas. Y no fui solo yo. No me toco íntimamente pero me beso con tanta emoción… Ryan cerro los ojos de nuevo y miro fijamente el techo— Aun puedo probar sus labios, —susurro al sacudir la cabeza y tomar una gran bocanada. Parecía estar a punto de llorar pero se calmo y continuo—. Eventualmente descubrí que le gustaba y la lleve al orgasmo. No te puedo decir como me hizo sentir eso Jamie. Sinceramente puedo decir que ese fue el momento más feliz de mi joven vida. Me sentía más cerca de ella de lo pensé era posible. Use mis manos y mi cuerpo para darle tanto placer. Parecía estar tan satisfecha, y después de unos momentos me beso con tanto amor en sus ojos. Al quedarse dormida en mis brazos, la sostuve con todas mis fuerzas y ternura que poseía. Ryan resoplo fuertemente y Jamie se preparo por lo inevitable—. Casi no dormí esa noche. Se sentía tan magnifico poder estar tan cerca de ella. —No puedo describirlo más que como ese sentimiento de por fin sentir que haz llegado a casaa. La mire dormir y ocasionalmente le daba un suave beso. Ya planeando nuestras vidas juntas. Yo decidí esa noche que cuando la siguiera a Cal viviríamos juntas y empezaríamos nuestras vidas juntas, —sonrió tristemente ante sus memorias—. En la mañana, la Sra. Andrews entro a despertarnos. Sara actuó muy nerviosa cuando su mama estuvo allí y me imagine que se sentía algo incomoda por encontrarnos juntas. Me dio una pobre excusa y me dijo que tenía que ir algún lado con su mama. Me sentí algo rara por ello, pero no estaba muy preocupada. Lo debí estar. Esa fue la última conversación que tuvimos. Jamie se quedo sentada en la silenciosa habitación con su mano en la rodilla de Ryan. Sentía la profundidad de su dolor, lo podía ver en la 250

cara de Ryan y escucharlo en su voz. Pero no tenía palabras para poder quitarle ese antiguo dolor. En lugar de eso, palmeo la rodilla de Ryan en compasión y comprensión—. No respondía a mis llamadas. El lunes en la escuela ni me miraba a los ojos. Sinceramente casi pierdo la mente ese día. Después de la escuela fui a su casa. Su mama me dijo que ella no quería verme ya más. Me pidió que jamás volviera a llamarla a la casa. — ¡Que indescriptiblemente cruel! —Jamie grito indignada—. ¿Como te pudo hacer eso? —En realidad, eso fue lo que lo hizo aún más duro. Estaba apegada a su madre. Era una de mis madres substitutas, pero jamás la volví a ver después de ese día. Pero no la culpo. —Admitió con una pequeña sonrisa para Jamie—. Pero no puedo decir lo mismo para Pa o los muchachos. A Sara obviamente todo le afecto mucho y supongo que su mama no quería que se pusiera peor. Le haber confiado lo que paso, porque su mama me dijo que esperaba que me fuera bien en la vida pero que Sara no era como yo. No se, —dijo en voz baja— si mi propia hija estuviera en la misma situación es posible que hubiera hecho lo mismo. —No creo eso ni por un momento, Ryan, —apuntó firmemente Jamie—. Su tu hubieras sido su madre encontrarías la manera de apoyar tu hija por lo que estuviera pasando por ser algo tan difícil. ¡No le hubieras dado la espalda a un hijo cuando mas te necesitaba! —Jamie continuó a acariciando y palmeando su pierna y Ryan finalmente le dio una pequeña sonrisa. —Fue una época muy difícil para mi. Después de la perdida de mi madre, esto fue lo peor que me había sucedido. Confundió la manera en que me percibía a mi misma por mucho tiempo. Fue el único momento de mi vida que me sentí mal por ser lesbiana. Creí todo lo malo que había escuchado sobre los homosexuales. Si alguien tan maravillosa como Sara y tan grandiosa como su madre pensaban que yo estaba enferma, asumí que era verdad. Empecé hacer cosas locas. A pasar tiempo en el Castro, acostándome con mujeres mayores. Casi tenía diecisiete pero me veía más grande. Me acostaba con cualquier persona que me quisiera. Pero en realidad no disfrute del sexo. Solo quería el contacto. Quería estar con otros raros como yo. Pero eso es lo más difícil para muchos jóvenes homosexuales. No tenemos la oportunidad de crecer como jóvenes heteros normales. No muchos tenemos la oportunidad de tener relaciones comunes. Muchas veces vamos de la infatuación al sexo como yo. Y me doy cuenta ahora lo perjudicial que es eso para los jóvenes. Es demasiado sobrecogedor para los

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adolecentes tener su primer beso seguido por la primera vez haciendo el amor. — ¿Como lo superaste? —Me tomo tiempo. El próximo año de escuela las cosas empeoraron un poco más. Dejare los detalles para otro día. Sara obviamente le contó algunas personas lo que le había hecho y todos empezaron a tratarme como una leprosa Me pase todo el año simplemente tratando de sobrevivir. Fue un año increíblemente difícil. — ¿Que no hablaste con nadie? —pregunto Jamie gentilmente sin dejar de frotar la pierna de Ryan en ademán confortante. —Después de mi primer semestre salieron las notas durante las vacaciones de navidad Brendan me sentó y me dijo que estaba muy preocupado por mi. Los muchachos no sabían que hacía, pero si sabían lo mucho que cambíe. Jamás llegue a la casa borracha cuando Pa estaría pero si lo hacia cuando el pasaba fuera tres o cuatro días de la semana. Brendan fuera estudiando y Conor y Rory tenían sus propias cosas, así que no me vigilaban muy de cerca. Brendan me dijo que podía decirle cualquier cosa, y después de algo presionarme un poco me lo saco. Fue tan estupendo conmigo Jamie, —Fue completamente comprensivo. Me aseguro que no había nada de malo conmigo. Me dijo que al madurar yo encontraría muchas mujeres que querrían estar conmigo. Poco después de que habláramos hice el esfuerzo para decirle a Pa y los otros muchachos. Jamás le he preguntado a Brendan, pero creo que les dijo al menos una parte para que ellos estuvieran preparados para mi confesión. Todos fueron increíbles. —Pa me dijo que siempre seria preciosa para el sin importarle a quien amara. —Estoy tan contenta al saber que todos te apoyaron, Ryan. Eso te debe haber ayudado. —Mucho más de lo que me imaginé. No me sentí ya mala por ser como soy. Mi auto imagen mejoro muchísimo y yo deje de pasar tiempo con gente solo por que querían. Brendan hizo algo de investigación y me recomendó la Línea de Jóvenes. Hable con alguien muy amable que fue muy comprensiva. Me dijo de ‘Mama Bear’s’ y algunos otros lugares a donde las jovencitas podían ir. Después de un tiempo fui al centro y me entrenaron como asesora de jóvenes. Hablar con otros jóvenes me ayudo a comprender que había cosas realmente buena para mi. Mi segundo semestre mis calificaciones subieron, pero había estropeado las

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cosas en el peor momento. Mi beca para Cal fue cancelada y tuve que buscar otro plan. — ¿Que hiciste? —pregunto Jamie. —Conor empezó a llevarme al gimnasio con el y me interese realmente en eso. Después de que me gradué, pase el verano tomando clases para convertirme en entrenadora personal y trabaje cada minuto posible que podía. Fui aceptada en la Universidad de San Francisco que era mi segunda opción, pero era bastante cara, así que tuve que trabajar tiempo completo para poder pagarme la educación y gastos inherentes. — ¿Pero por que ir a un lugar tan caro? ¿Que no podías haber entrado a otro lugar? "Getting in places wasn’t a problem," Ryan assured her. "But I had such a hard time during my senior year that I couldn’t bear to live away from home. I really needed their support that year. Besides, after all of the problems I had in school that year taking a couple of years off seemed really appealing. So I worked for 2 years and I really enjoyed it. I could really focus on what was important to me. In retrospect it was a foolish decision to waste 2 years and have to pay my own way, but I was so heartbroken over not being given my scholarship that I just couldn’t bear to attend Cal. And the thought of seeing Sara around campus was just something I couldn’t risk. After I completed two years at USF I decided that I had sulked long enough and I transferred. It’s where I’d always dreamed of going and I finally decided that I was only hurting myself by not going there." —La admisión no era el problema, —Ryan le aseguro—. Pero tuve tantos problemas durante mi último año que no podía tolerar la idea de tener que vivir lejos de casa. Sinceramente necesitaba su apoyo ese año. Aparte de todos los problemas que tuve en la escuela ese año, tomarme un par de años de los estudios me pareció muy bien. Trabaje un par de años y si que lo disfrute. Podía concentrarme en lo que verdaderamente era importante para mi. En retrospectiva fue una tontería haber desperdiciado dos años y tener que pagarlo yo misma, pero tenía el corazón tan roto porque no me dieron la beca que no podía ni pensar en atender Cal. Y el solo pensamiento de posiblemente ver a Sara en el campus no era algo que quisiera sufrir. Después de completar dos años en USF decidí que ya me había deprimido bastante tiempo y me transferí. Era donde siempre había soñado ir y finalmente decidí que solo me estaba lastimando a mi misma por no asistir allí. —Vaya, si que haz pasado tiempos difíciles, —Jamie dijo palmenado su espalda 253

— Si pero logre superarlo. Y me siento bastante bien conmigo misma ahora. ¿Digo, debo de estar haciendo algo bien para merecer una amiga como tu, no crees? —señaló sinceramente al mirar a Jamie con esos claros ojos azules. Jamie se emociono con las palabras amistosas que Ryan le ofrecía. No entiendo por que no esta en una relación. Parece tan fácil para ella abrirse y mostrar sus sentimientos. ¿Será realmente tan diferente cuando hay sexo de por medio? ************ Después de que Ryan hubiera digerido algo de su cena para permitirse el postre, Jamie la guió de nuevo a la cocina. —Espero que te guste lo que te hice. Se que dices que te gusta todo, pero esto es algo un poco diferente, —explicó con una sonrisa ante la expresión interesada de Ryan—. La última vez que mi madre y yo estuvimos en Bolonia comimos esto en el mismo restaurante que hizo la lasaña que prepare. Ryan miro a Jamie tomar la parte congelada de una maquina para fabricar helados del congelador. Saco los tazones verde claros de leche del gabinete y vació el helado dentro de los tazones. Luego puso galletitas delicadas de naranja y chocolate que compro en una panadería fabulosa de camino a casa de regreso de la uni. Al mirar a Ryan vio como se le ensancharon los ojos. — ¿Hiciste helado? —dijo indecisa—. Pensé que tenías que ser Ben o Jerry* para hacer helado. — dijo lentamente. —No, es una hazaña fácilmente realizable si tienes una buena maquina para fabricar helados, —reveló Jamie. —Sabes tu eres la ultima persona en este mundo que debería estar baja de peso. Obviamente no cocinas mucho para ti misma, —Ryan observo al juguetonamente tratar de pellizcarle la cintura. —No, en realidad que no lo hago, —se rió al tratar de escapar—. Prefiero cocinar para otros supongo. —Si no dejas de decir eso, me encontraras a tu puerta cada noche — amenazo divertida. Ryan se concentro en su tazón al tomar su primera cucharada de la natilla helada. Sus ojos se cerraron y dejo caer la cabeza hacia su pecho. Ambas manos en puños subieron y pegaron en la mesa suavemente varias veces, luego miro hacia arriba a Jamie maravillada. Sus manos se abrieron y subieron casi a su cara. Sacudió sus manos ligeramente y meneo su cabeza de un lado a otro.

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Ni una palabra se escucho, pero Jamie sabia que había sido profundamente elogiada. Después de cada bocado Ryan la miraba con placer y asombro y otra sacudida de cabeza. Finalmente, cuando su tazón estaba limpio Ryan por fin mascullo suavemente, —No tengo palabras. —Sacudió su cabeza de nuevo mirándose algo indefensa al decir—, Si me pudieras dar otro tazón estaría agradecida para siempre. Al ser presentada con su segundo tazón Ryan predijo, —Estoy segura que estaré más preparada después de la segunda porción para dar mi veredicto. —Empezó a comer de nuevo, pero una vez más completamente en silencio. Sus cejas se unieron en concentración y se vio muy pensativa un par de veces; como si tuviera alguna observación. Pero solo sacudía la cabeza ligeramente y se encogía de hombros derrotada. Miro a su amiga una vez más y admitió, —Simplemente no puedo encontrar palabras suficientes. Sinceramente me gustaría darle justicia a esta ambrosia pero estoy incapaz de pensar en un cumplido que realmente le haga justicia. —No hay necesidad, —Jamie respondió gentilmente palmeando su mejilla—. Simplemente mirándote saborearlo es un cumplido supremo. —Al hablar, se levanto y cruzo el cuarto para sacar los regalos escondidos. Trajo el pequeño montón frente la aun estupefacta Ryan quien le regalo una sonrisa alegre. — ¡Jamie, no tenías que comprarme regalos después de todo esto! — protesto ella. —Se que no lo tenía que hacer. Pero quería hacerlo. En verdad me dio mucha alegría poder comprarte algunas pequeñas cosas, —comentó. —Esta bien tu ganas. Si te da placer hacer esto, entonces me callare y me permitiré disfrutarlo, —decidió al tomar la primera cajita. Jamie observo su rostro transformarse en el de una niña feliz al tomar cada cajita— me gusta tratar de adivinar ¿Puedo? —pregunto. —Claro que si, cumpleañera. Puedes hacer lo que tú quieras. —Lo que quiero es que tú seas mi chef personal, —dijo con una gran sonrisa—. Pero me conformare con abrir los regalos. —Tomo una caja de como de 23cm cuadrada y la sacudió. Esta hizo un ruido sordo—. Mmm, —se quedo pensando. La próxima caja era pequeña, como de 5cm. un ruido sordo como de Madera provino de ella. El ultimo regalo era de 18cm de larga y 4cm de ancha. No era más de 1cm de profundo. Y no hacia ruido cuando lo sacudió—. Creo que estoy lista, —finalmente pronuncio—. ¿Creo que hay un tema común?

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—Si, —fue la respuesta. — ¿Una caja me dará la pista para adivinar las otras? —Lo más seguro. —Okay, —dijo al menear el paquete largo y delgado—. Creo que este es un guante de golf, —dijo con seguridad. — ¿Como sabias eso? —Jamie pregunto, completamente asombrada. —Pues solo me compraste uno y recuerdo el tamaño del paquete en que vino. Y puedo detectar el olor de piel. Mira. —Le ofreció a Jamie el paquete para oler. — Wow ¿Tan bueno es tu sentido de olfato? —Jamie se quedo pensando. —Es bastante bueno, supongo. No me doy cuenta que bueno es hasta que me da el olor minutos antes que a cualquier otra persona. A veces hasta le gano a Duffy —dijo con orgullo—. Y hasta soy la olfateadora oficial cuando hay algo sospechoso en el refrigerador. —Rápidamente abrió el paquete pequeño—. Ohhh, uno blanco. Ahora no desentonaré cuando use otro color. —abrió la caja y se probó el guante —. Te acordaste de mi tamaño! —Contenta— gracias, Jamie. —dijo al medio levantarse y inclinarse a darle un beso en la mejilla. Jamie sabia que no debería de sentir la sensación de placer que subía por su espalda, pero rápidamente se convenció a si misma que la emoción de ver la alegría de su amiga era contagioso. Arranco por el resto de los paquetes bien envueltos, correctamente adivinando la medía docena de bolas de golf y la cajita de tees. Sin embargo no había adivinado que los tees estarían personalizados, y esto la alegro profundamente. —Estos son maravillosos, Jamie, —dijo al sacudir la cajita. Volvió a saltar para darle un beso en la otra mejilla y Jamie brevemente deseo que hubiera envuelto cada tee individualmente —. Me voy a sentir como una profesional con todas estas cosas tan padres. —Su alegría continúo al abrir el último paquetito. Era un pequeño par de marcadores y herramienta de terrón bañados en oro. (Cada uno estaba monograbado con ‘S.R.O’. Ryan salto y fue al lado de la mesa de Jamie. Le tomo las manos y la jalo a sus pies—. Todo esto es tan lindo, —dijo entusiasmada—. No sabes cuanto te lo agradezco. — Estaba de pie a pie, las manos de Ryan e los hombros de Jamie, caras sonrientes mirándose una a la otra. Ryan se inclino a besarle la mejilla justo cuando Jamie volteo la cara un poco. Sus labios se rozaron un poco, mí más de un centímetro. El beso era bastante casto pero Jamie 256

sintió un relámpago correr por su espalda y tuvo más problemas tratando de explicarse a si misma que era otra cosa. Ryan no pareció haber notado la reacción al envolverla en sus brazos poderosos en un abrazo. Pero Jamie sintió su cuerpo tensarse a medías del abrazo. Se alejo y miro la cara de Ryan cuidadosamente al alejarse. Justo en ese momento se abrió la puerta de la cocina y entro Mia. — Wow ¿Que es lo que huele tan delicioso? —pregunto alegremente—. Hola Ryan, Jamie. —Hola Mia, —ambas respondieron, casi al unísono. Mia se acerco hacia el sartén de lasaña ya fría. Tomo un cuchillo del cajón y corto un pedazo. Se metió todo de un solo bocado y mascullo, — Esto esta delicioso. ¿Lo hiciste? —indico hacia Jamie. —Si lo hice, —Jamie respondió. — ¿Que fue? —Mira pregunto al mirar la mesa llena de regalos—. Acaso es tu cumpleaños o algo así Ryan? —Si, si lo es. —Súper, feliz cumpleaños, —dijo al sorprender a Ryan dándole un abrazo algo incomodo. —Gracias. Ah sido un muy feliz cumpleaños hasta ahora, —concedió al sonreírle a Jamie. —Oh, eso me recuerda, —agrego Mia —. Jamie me dice que tienes tiempo libre los lunes, miércoles y viernes por la tarde. Pienso que luce maravillosa, y no quiero que se me adelante demasiado en el departamento de belleza, —le dio una sonrisa a Jamie—. ¿Estarías dispuesta a trabajar conmigo? —Absolutamente, Mia. ¿Sabes cual es mi tarifa? —Si Jamie me lo dijo. Eso no será problema. ¿Podemos empezar el lunes? Me quiero ver bien para el verano cuando vaya a LA. Ryan se maravillo por la holgura económica que tenían estas mujeres. Tirar $375 por semana en un antojo no era algo que ella podría imaginar hacer. Después de que Mia se fuera le regalo otra sonrisa ganadora a Jamie y se volvió a sentar en la mesa de la cocina. — ¿No podías tolerar que no me pagaran esas horas verdad? —Pregunto con un brillo en los ojos. 257

—No, estarás bañada de dólares para cuando termine contigo, —se rió —. Oye, se me paso preguntarte ¿por que estas disponible hoy? — Jamie pregunto—. Pensé que estarías con tu familia. —Pa tuvo que trabajar, así es que un montón de mis parientes vendrán para un barbacoa mañana. Después de un momento miro a Jamie y pregunto—, ¿Te gustaría venir? Me encantaría que conocieras el resto de mi familia. Jamie se vio muy tentada a sumergirse en un mar de O’Flaherty’s. Pero como Jack no había estuvo muy contento por su ausencia esa noche pensó que mejor no debería. —Desearía poder hacerlo Ryan. Pero necesito ir a Palo Alto, —dijo ella. —No importa. Tendrás muchas oportunidades. En realidad estaba algo sorprendida que estuvieras disponible esta noche. Nunca he visto que pases un viernes por la noche en Berkeley. —Eso es por que jamás tuve un cumpleaños en un viernes, tonta, —dijo al sonreírle a su amiga. — ¿De veras te quedaste aquí solo por mi? —pregunto con una sonrisa tímida. —Sip, —Jamie respondió como si la respuesta fuera obvia. —Te iba invitar a celebrar la semana entrante pero cuando me di cuenta que estarías libre el día actual de tu cumpleaños decidí adelantarlo. Ryan se le quedo mirando por varios minutos, sus intensos ojos azules jamás se movieron de Jamie. —Eres tan considerada y bondadosa… espero que Jack te aprecie como se debe, —dijo al palmear la mano de su amiga. —Yo…Yo…pienso que si, —tartamudeo al tratar aparecer normal. Trato de recuperar su compostura al decir, —Mi deseo de cumpleaños para ti es que puedas encontrar a alguien que sinceramente aprecie lo especial que eres. —Gracias, Jamie, —dijo sosteniéndole la mirada—. Yo también lo espero. — ¿Y cual es el resto de tus planes para esta noche? —Jamie pregunto, tratando de alegrar el ánimo—. ¿No creo que no tengas compañía femenina? —Supongo que me podría equivocar, pero tú me pareces una femina, — Ryan respondió inocentemente. 258

—Ese no es el tipo de compañía que quiero decir, y tu lo sabes, —Jamie la regaño. —Okay, okay. Si tenía planes tentativos para encontrarme con alguien después, —admitió. — ¿Alguien en especial? —Jamie pregunto ligeramente. —No, nadie especial, —Ryan respondió casualmente. —Bah, eso la debe de hacer sentir muy bien, —Jamie reprendió a su amiga sonrojada. —Eso no es lo que quise decir, —dijo Ryan claramente avergonzada—. Solo quiero decir, pues, tú sabes, —miro a Jamie buscando comprensión, pero solo encontró una cara sin expresión—. Aun estoy viendo a esa mujer con la que me viste en la cafetería. Me gusta, en verdad. No duermo con gente que no me gusta, —se defendió—. Pero no veo que esto llegue a mucho. Solo es diversión. — ¿Por qué? —pregunto simplemente. — ¿Por qué? —repitió — ¿Si, por que no durara? —Una gran razón—y pienso que es una muy buena, —respondió con una risa—. Piensa que no es gay. — ¿En verdad? —Jamie pregunto, algo asombrada. —En verdad, Robin tiene un novio que va a la Universidad de Washington. Actualmente esta en el equipo de fútbol, así que espero que nunca se de cuenta de mi existencia! —dijo con una sonrisa torcida —. ¡No creo que me vería bien con dos ojos negros y algunos huesos quebrados! — ¿Um…y eso no te molesta para nada? — ¿Que? ¿Que es bi-sexual o que estoy tonteando con la novia de algún tipo? —Um…cualquiera, supongo. —dijo algo indecisa. —Pues no me molesta nada que sea bi-sexual. Creo que le damos demasiada importancia en etiquetar a la gente. Y dos—ella presume 259

que ambos miran a otras personas durante el año escolar. monógamos cuando están en la misma ciudad.

Solo son

— ¿Te molestaría si de veras te estuviera engañando? —Jamie pregunto, sabiendo que estaba caminando sobre aguas que no le incumbían. —Um…supongo que depende. Jamás trataría de hacer que alguien fuera infiel y jamás buscaría a alguien que estuviera en una relación, pero si he dormido con personas que estaban con alguien más y no me molesto en realidad. Es su relación y si ellas quieren arruinarla no es mi negocio. Pero si admitiré que jamás podría ser seria con alguien que engañaría a otro. Si se lo hacen a otra persona probablemente me lo harían a mí. —Si, veo como impediría que confiaras en alguien, —Jamie acordó—. ¿Así que no te molesta nadita que ella tenga un novio? Ryan frunció los labios y pensó seriamente sobre la pregunta. —Bueno, supongo que si soy completamente honesta si hay una cosa que me molesta. No me molesta que tenga un novio pero si me molesta que no quiera ser vista en publico conmigo. — ¿QUE? ¿Tiene vergüenza por estar saliendo contigo? Ryan le dio una muy encantadora sonrisa torcida. —Ese tono indignado fue un lindo cumplido, Jamie. Gracias por el apoyo. —En serio Ryan, —se burlo—. ¿Que clase de idiota no le gustaría que la vieran contigo? —Pues, creo que su preocupación es que no quiere que su novio se de cuenta de mi. El no sabe que sale con mujeres, —le informo. —Oooh, —Jamie respondió sacudiendo la cabeza—. Entonces el no sabe que es bi-sexual. —Correcto. —Ryan se puso de pie y le extendió la mano a Jamie—. Ya basta de esta discusión tan seria, —dijo con una gran sonrisa—. Creo que es hora de ir con nuestras parejas respectivas y a divertirnos—. Al caminar hacia la puerta Ryan empezó a cantar una canción vieja de Stevie Wonder, —Somos extraños durante el día, amantes de noche, sabiendo que esta mal. ¡Pero se siente tan bien! Jamie le dio un golpe fuerte con la cadera al acercarse a la puerta. —¿Te diviertes muchísimo al portarte mal, verdad? — ¡Usa tus fortalezas! —dijo con una sonrisa confiada. 260

—Eres incorregible, Ryan. —Pues, así espero, —respondió con una sonrisa traviesa. ************ Cuando Jamie entro al apartamento de Jack un poco antes de las 10 p.m. la mirada en su rostro le dijo más sobre su disgusto de lo que ella quería saber. —Hola cariño, —le dijo por todo saludo al dejar su bolso de noche sobre el piso. —Hola, —respondió apenas alzando la vista de su libro. — ¿Ya cenaste? Te traje lasaña, —le ofreció. —Si, me hice un sándwich, —le respondió sin elaborar. — ¿Esta todo bien, Jack? —pregunto, aunque sabia absolutamente que no quería saber. — Claro ¿por que no lo estaría? —respondió fríamente, de nuevo no levantando su cabeza para mirarla. Ya estaba harta de eso y le invirtió los papeles un poco. —Ninguna razón, —dijo con un tono dulce—. Me voy a preparar para la cama. Regresare en un momento, —dijo ligeramente al pasar y besarlo en la mejilla. Podía sentir sus ojos quemándola al caminar por el pasillo pero se negó a presionarlo para hablar si el no quería. Se cepillo los dientes y lavo la cara, todo con calma y sin prisas. Se quito la ropa y se puso una de las camisetas de Jack, luego recogió una novela de Djuna Barnes que debía terminar para el lunes. Al caminar hacia la sala le pregunto si necesitaba algo mientras estaba de pie. Definitivamente mascullo algo bajo de su aliento, y parecía — una prometida de tiempo completo, —pero actuó como si no hubiera oído nada aunque estaba furiosa por dentro. Le dio una sonrisa completamente fingida y se sentó al otro lado del sofá para leer. Simplemente para hacerlo enojar puso sus pies sobre su regazo y se negó a que su mirada fría penetrara fachada relajada. Por suerte, la novela era hipnotizante y absorbió la completamente por casi dos horas. Y como fiel a su testaruda personalidad Jack no la toco en ninguna manera y he ignoro por completamente los pies sobre sus piernas. Como a medía noche el se estrecho y anuncio, —Me voy a la cama.

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No hubiera podido pasar un detector de mentiras sobre este tema pero ‘involuntariamente’ enterró su pie en una parte delicada al levantar sus piernas de entre su regazo, el gruño un poco pero siguió sin decir nada. Los rigores del día también la tenían agotada y decidió irse a la cama también. Apago las luces y lo siguió a la cama donde esperaba que la tensión entre ellos continuara. Pero muy de sorpresa en cuanto se metió ah la cama empezó con avances sexuales. ¡Oh por favor! ¡No me puedes ni dirigir una palabra civil pero ahora quieres cojerme?! Y por primera vez en su relación se encontró tratando de lastimarlo intencionalmente. —Jack, tengo algo que decirte, —dijo en tono normal. Levanto la cabeza de su pecho con una mirada confusa, pero aun no dijo nada. —Tuve un susto de embarazo esta semana, —le informo. Francamente jamás había visto una erección bajar tan rápidamente. Salto a una posición sentada y la miro fijamente con una mirada de puro horror. — ¿Que paso? ¿Por que? Que…—tartamudeo. —No me he estado sintiendo muy bien por un mes y he estado mareada por las mañanas. Pero el martes me desmaye y eso me hizo actuar. — dijo, omitiendo cada importante dato de información pertinente. — ¿Que…Donde…? —Fui con mi doctora el miércoles y me dio una prueba de embarazo. Obviamente fue negativa, —comento sin más elaboración. — ¿Donde esta tu doctora? —Por fin logro decir. —Palo Alto, —dijo con una pequeña sonrisa, sabiendo que lo lastimaría de saber que su doctora solo estaba a tres minutos de su campus. Le dio una Mirada de completo disgusto al decir, — ¿Y no me hablaste para ir contigo? ¿Necesito preguntar quien si lo hizo? —agregó con una mueca de disgusto. —Tal vez si tratas un poco más, solo un poco, podrías ser un poco más egocéntrico, —comento con otra sonrisa falsa—. Me sentí enferma por un mes, incapaz de comer nada por las mañanas debido a la nausea. Me desmayo dos veces en una sola noche y vomito por casi todo Berkeley. Tengo que faltar de clases para ir con el doctor. Me doy cuenta que perdí 10 kilos sin querer. La doctora toma mi sangre y corre 262

un montón de análisis para determinar sabe Dios que. ¡Pero puedo ver que tu preocupación más grande es quien me llevo al doctor! —espeto enfadada. — ¡Tienes mucho el descaro para reclamarme y tratar de hacerme sentir pena por ti! —le gritó—. ¡Como demonios puedo sentirme mal por ti cuando ni siquiera sabía nada de esto! ¡Soy tu maldito prometido Jamie! ¡Y no me dices que haz estado enferma, no me dices que estas perdiendo peso y no me dices que te desmayaste! ¡Como diablos me puedo sentir mal por ti!! Salto de la cama y empezó a caminar de un lado a otro, para atrás y para delante por la alfombra. Se estaba poniendo cada minuto más agitado y Jamie casi le tuvo miedo. En los tres años juntos jamás lo había escuchado alzar la voz, mucho menos lazarle improperios. —Ya me puedo imaginar por que no me dijiste del susto de embarazo, — gruño—. Tu y tu amiguita simplemente hubieran decido que hacer. ¡Las dos podrían haber abortado mi criatura por detrás de mis espaldas! — De repente se detuvo y miro a Jamie en completa furia, pero cuando miro la mirada de temor en su rostro algo de su ira desapareció. Parecía que le habían pegado en el plexo solar al dejar que sus hombros cayeran junto con su cabeza. Todo el fuego, todo la chispa simplemente se… fueron. Regreso a la cama y se sentó en la orilla, dándole la espalda. Se miraba como un hombre completamente derrotado, y aun estando muy enojado con el le dio lastima. Gateo hacia el y puso sus brazos a su alrededor por detrás. El se puso rígido de un principio pero al escuchar sus palabras suaves en su oído empezó a relajarse. —Jamás haría eso Jack. Jamás abortaría una criatura, especialmente tuya. Te amo y no quiero lastimarte—le susurro. Quito sus brazos de su cuello y se subió a la cama. Sus últimas palabras fueron, —No importa que no fuera tu intento, estas lastimando nuestra relación, Jamie. Necesitas tomar algunas decisiones. ************ Se mantuvieron a una fría distancia en la cama el resto de la noche. Se sintió algo decepcionada al despertar a las siete y encontrar que el ya se había ido. Había una nota en la barra de la cocina que leía, —Tengo el plazo para el Boletín Jurídico para el lunes. Regresare tarde, Jack. — Vaya, eso me dice mucho, Jamie encendió su computadora y su impresora. Se sentó para tratar de redactar sus pensamientos y empezó ah escribir.

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Querido Jack, perdóname por lastimarte anoche. No quise disgustarte. Se debí decirte lo que estaba sucediendo conmigo, pero no lo hice. No se por que no lo hice pero tratare de entenderlo. Algo me esta molestando, y necesito algo de tiempo para resolverlo. Si me quedo aquí este fin de semana se que estaré molesta por te fuiste. Así es que por bien de ambos me voy a casa. Sientete libre de hablarme a casa o a mi celular. Si no te sientes capaz de hablar conmigo hoy o hasta algunos días, esta bien. No estoy molesta contigo, Jack. Se que estas muy ocupado y no quiero hacer las cosas más difíciles para ti. Lo que sea que me este molestando se trata de mi. Así es que no te preocupes. Estoy segura que me sentiré mejor muy pronto. Te quiero. Imprimió la nota y la firmo. Después de unos minutos de estar mirando hacia el espacio recogió el teléfono y marco el numero del buscapersonas de Ryan. Cuando no recibió una llamada de regreso inmediatamente se metió a la ducha y paso un buen tiempo dejando que el agua caliente aclarara su mente. Estaba por terminar de secarse el cabello cuando sonó su celular. — ¿Jamie? —pregunto la voz baja. —Hola Ryan. ¿No te desperté verdad? —No para nada, Duffy y yo corríamos por la playa. El gano claro, pero nos divertimos. ¿Qué haciendo a esta hora del día? —le pregunto. — ¿Aun sigue abierta tu invitación a tu fiesta? De repente estoy libre hoy —dijo más o menos con la verdad. —Absolutamente, me encantaría tenerte, —respondió fácilmente—. ¿Estás bien? Te oyes algo decaída. —Si, algo. Jack esta ocupado todo el día, pero no lo sabia hasta esta mañana. Y no me quiero quedar aquí solas todo el día. —Pues, jamás estarás sola en casa de los O’Flaherty’s, —ella respondió — ni siquiera cuando quieres estarlo. ************ Ryan le dio todos los detalles de la fiesta y firmemente se negó a que trajera algo. Jamie colgó e inmediatamente se sintió mejor. La he 264

conocido por dos meses y medio. Y se da cuenta en de dos frases que algo me esta molestando. He estado saliendo con Jack por dos años y medio y el nunca puede notar que algo esta mal. ¿Será que simplemente necesito más de lo que el me puede dar? Acaso algún hombre me podrá hacer sentir comprendida como lo puede hacer Ryan? Tal vez solo quiera cosas que no puedo tener. Llego a la casa de Ryan exactamente a las 2 de la tarde Tuvo dificultades par encontrar estacionamiento y finalmente se quedo más abajo y a la vuelta de la esquina. Al subir los escalones a la puerta del frente se podía escuchar el barullo de voces. Ryan contesto la puerta y le dedico una sonrisa alegre, mostrando esos dientes increíblemente blancos. ¡wow! Jamie se maravillo, se mira absolutamente fantástica. Pensó que no era seguido que ella diera un paso atrás y mirar simplemente a Ryan objetivamente. Ya eran tan amigas que ya solo miraba a su persona interior y no la envoltura. Pero ocasionalmente simplemente la miraba y disfrutaba el paquete y este era uno de esos días. Su hermosa amiga tenía puesta una camiseta tejida de seda negra que se pegaba a cada curva. Pantalones de lana negros con pliegues y zapatos negros que completaban su conjunto monocromático. Se miraba exactamente como Ryan se debería de ver, alta, reluciente, elegante, atlética; y terriblemente, sexy. —Hola, estoy muy contenta que te decidieras venir, —Ryan dijo con entusiasmo al darle a Jamie un gran abrazo. — ¿Si me dijiste que a las dos verdad? —Miro a su alrededor que parecía reventar de gente. —Si, es la hora a la que queríamos que empezaran a llegar, pero en esta familia aparecen a la hora que quieren. Hemos tenido algunos que han llegado desde las 9 de la mañana para la cena de Día de Gracias, — se rio Ryan mientras la guiaba dentro de la rebosante muchedumbre, Conor descendió de su lugar en los escalones. —Mira, mira, mira ¿no te vez hermosa hoy?, —la elogio al mirar a Jamie de arriba a abajo—. ¿Que conjunto tan hermoso no te parece? —le dijo a Ryan al seguir evaluando a Jamie como un nuevo Ferrari. Jamie traía una ajustada blusa sin manga de seda rugosa en color mandarinay dorado que llegaba a su cintura. Unos pantalones pegados de mismo material mostraban sus piernas delgadas. Un suéter tejido del mismo color mandarina colgaba sobre sus hombros. Zapatos delicados en un color canela oscuro cubrían sus pies. Jamie se sonrojo un poco mientras los hermanos hablaban.

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—Si, Conor, estoy de acuerdo, Jamie se ve maravillosa hoy, —Ryan asento con una gran sonrisa—, Pero siempre se ve hermosa, —agrego con un brillo en sus profundos ojos azules. Conor aumento el voltaje de su sonrisa y pregunto, — ¿Te han dado la visita guiada de la casa, Jamie? —Mm, no realidad que no, —respondió con algo de recelo—. Solo vi este piso y el cuarto de Ryan, —admitió. —Los modales de Ryan a veces son tan atroz, —dijo burlonamente al dedicarle a su hermana una apenada sacudida de su cabeza oscura—. Por favor permíteme arreglar ese error, —dijo al ofrecer su brazo para acompañarla. Ella se rió a la galantería exagerada y tomo su brazo. A la vez que empezó a guiarla ella volteo y le dio un pequeño adiós a Ryan. Ryan había estrechado los ojos en enojo simulado, pero rápidamente se soltó con una sonrisa. Conor la acompaño por los escalones que quedaban al fondo de la pequeña sala. No se tomo el tiempo para introducirla a la gente sobre la que tenía que pasar y noto con una sonrisa que continuaron con sus conversaciones como si no hubieran notado la interrupción. Caminaron cuidadosamente por los escalones hasta el tercer piso. Este piso consistía de dos recamaras amplias y un pequeño baño en medio. Indico un cuarto lleno de estuches para instrumentos, maletas abiertas y ropa tirada por todos lados. —Rory esta preparándose para salir de gira, —explico—. El y la banda se van mañana por un mes. — ¿En serio? —pregunto ella—. ¿A donde va? —Creo que solo estará por la costa oeste, —el respondió—. Por lo regular viaja mucho más durante el verano. Están tocando en Irlanda y Escocia este verano por cierto. —De verdad me encantaría escucharlo tocar, —admitió—. Por cierto Ryan dice que todos tocan algún instrumento. ¿Que es tu especialidad? —Me pase casi toda mi juventud tocando el violín y el bousouki (trichordo, instrumento irlandés de 3 hilos muy parecido al la mandolína), —el respondió—. Pero ahora me pasó mí tiempo de práctica tocando la mandolín. —No tengo ninguna idea que será un bouzouki, —ella admitió—. Pero si se que es una mandolína cuando la veo. ¿Practicas mucho? —pregunto al voltear del cuarto de Rory hacia el.

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—Toco para entretenimiento más que para volverme competente. Normalmente toco por una hora más o menos durante las noches. Me relaja bastante después de un día de martilleos —toco el brazo de ella en el codo ligeramente para guiarla hacia su propio cuarto—. ¿Te gustaría escuchar algo? —dijo con una sonrisa, al caminar hacia su instrumento que estaba apoyada sobre una mesa pequeña enseguida de su cama. —Me encantaría, —dijo con entusiasmo al sentarse en la orilla de la cama. Conor tomo el instrumento de madera tallada y la ajusto un momento. Lo ajusto contra su cuerpo y empezó a tocar una hermosa melodía inolvidable. Jamie no reconocía la pieza, era inquietantemente hermosa y Conor la toco con tanta emoción que realmente le asombro. Cuando hubo terminado Jamie se quedo paralizada por un momento. Lentamente dijo, —No puedo expresar lo hermoso que estuvo eso Conor. Gracias por compartirla conmigo. —Se puso de pie y le toco el brazo en un gesto amistoso. Ven a papi, pensó a si mismo. No te voy a dejar esta Ryan. Esta se queda de mi lado del río. Después de completer el paseo guiado empezaron a descender los escalones. Ryan estaba sentada en el tercer escalon, inclinada casualmente contra la pared con sus piernas largas de hecho bloqueando el paso. — ¿Crecio nuestra casa mucho o le mostraste a Jamie el techo? —pregunto dulcemente. —No la casa esta igual. Jamie simplemente estaba interesada en mi mandolina, y se la toque un poco, —respondió casualmente. —Aja, —respondió sospechosamente—. Pues mientras no estaban estuve trabajando en mis atrozes modales, y me di cuenta de que Jamie no ha sido bien presentada al resto del clan, —dijo al quitar la mano de Jamie del brazo de Conor y la puso sobre su propio brazo—. Tengo planes de rectificar ese error inmedíatamente, —le dio a Conor un tiron de su largo cabello negro y se fue con su amiga firmemente a su brazo. — ¿Ustedes dos nunca dejan de competir verdad? —No, no lo hacemos, —admitió con una sonrisa avergonzada—. Siempre hemos sido competitivos. Supongo que sigues con costumbres conocidas al crecer. Pero es gracioso. —Pensó un momento—. Creciendo todos jugábamos juntos pero solo Conor y yo siempre competíamos. En realidad no tiene sentido pero así es como se dio.

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Al moverse por la casa Jamie pensó que cuando ella estaba con Ryan y su hermano la trataban como si fuera un premio por el cual estaban compitiendo. Ryan parece ser más agresiva cuando Conor esta. Y parece que coquetea más conmigo, pensó. No, eso no es, se corrigió. No esta coqueteando— ¡actúa como si ya hubiera ganado! Actúa como si yo fuera su pequeño premio. Mmm, eso me molestaría si Jack lo hiciera. ¿Por que no me molesta ni en lo más mínimo cuando lo hace Ryan? Se preguntó. Maniobraron por la pequeña casa y eventualmente pasaron por entre la muchedumbre dentro de la cocina hasta llegar al pequeño porche que daba vista al pequeño jardín trasero. Había como una docena de hombres en el jardín, todos alrededor de dos asadores Weber. Ryan empezó a señalar a cada uno. —Pensé que te daría la idea general antes de dejarte aturdida con todas las presentaciones, —le explico—. Esta es el lado macho de la familia de Pa, —dijo al indicar a los hombres reunidos en el césped—. Ese es mi tío Patrick, —señalo a un hombre un poco más bajo que Martin, pero igual de atractivo—. Ese es mi tío Francis, —aquí indico a un hombre igual de apuesto pero un poco más mayor que era muy fuerte y musculoso—. Y ese es mi tío Malachy, — indico al más joven y más galán de todos. Tenía parecido a Conor pero un poco más grande aunque no estaba tan alto como el joven—. ¡wow! —fue todo lo que Jamie atinó a decir. —Ahora para la siguiente generación. —Indico a sus primos uno por uno —. Tío Patrick tiene a Niall, Kieran, Colm y Donal, —apunto a cada hombre de cabeza oscura en turno—. Declan, Dermot, Liam y Padraig son de Malachy, —dijo al señalarlos—. Y Frank, Sean, Seamus y Brian son los muchachos de Tío Francis. — ¿Hay alguien de tu familia que no sea guapísimo? —Jamie finalmente articulo al sacudir su cabeza en asombro. — ¿Mmm, que quieres decir? —Ryan respondió sonrojándose un poco. — ¿Me quieres decir que no sabes que atractivos son todos en tu familia? —Pregunto con cierta confusión. —Mmm, bueno, mmm pues no, en realidad no —finalmente respondió—. Supongo que nunca pensé en ello, —dijo moviendose nerviosamente algo incomoda. — ¿Jamás pensaste que tus tíos, primos y hermanos todos parecen modelos de ropa interior de Calvin Klein? —tuvo que reírse a la expresión perpleja de Ryan.

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—Pues no, jamás lo hice, —dijo finalmente—. Las apariencias no son gran cosa en mi familia. Digo, se que no somos exactamente feos, — agrego con una sonrisa—, pero jamás nos animaron a que nos sintiéramos bien a causa de nuestra aparencia. —Se miro pensativa por un momento antes de continuar—. Pa siempre nos dijo que jamás deberíamos orgullosos o avergonzados de nuestras habilidades o impedimentos. Nos decía que lo que hacíamos con nuestras habilidades y como superábamos nuestros impedimentos era lo que importaba. Todo lo demás es solo genético, —aquí se encogió de hombros y miro hacia Jamie buscando comprensión—. También me dijo que debería de tener suspicaciaz de alguien que se la pasa dándome cumplidos por mi apariencia. Dijo que si alguien estaba tan interesado en mi exterior no tendría tiempo de mirar lo que tengo por dentro. —Ese es un modo magnifico de ver el mundo. Es muy diferente a como yo fui criada, pero me gusta mucho más, —le sonrió en aprecio a Ryan. — ¿Que las apariencias eran muy importante en tu familia? —Ryan pregunto en preocupación. —No solo apariencias, aunque eso era importante, pero la ropa apropiada, ser visto con la gente correcta, manejando el carro correcto. Ese tipo de cosa. —Se puso pensativa por un largo momento—. Voy a tratar de adoptar tu filosofía para mis hijos, —le dijo a Ryan sinceramente. —Le puedes dar las gracias a Pa por ese pedacito de filosofía, — respondió—. Hablando de Pa se que te quiere ver, —dijo al guiar a Jamie por los escalones hacia la pandilla de hombres O’Flaherty. La familia inmediata de Ryan se unió al grupo de afuera y Jamie fue calurosamente recibida por cada uno de los hombres. Fue propiamente presentada a cada uno de los tios y primos después. Recibio saludos amistosos de cada uno y algunas corteses preguntas sobre su origen y después de un poco dejaron los hombres para que continuaran atendiendo la barbacoa. El viaje de regreso fue más difícil que el de salida. En vez de tratar de sortear los escalones interiores Ryan la guió por la puerta del frente, bajo los escalones y más allá de la cochera de dos carros hacia una puerta en la planta baja. —Por aquí será más fácil por hoy, —anuncio al producir un llavero y abrió la puerta con cristal esmerilado. La cabeza de Jamie estaba dando vueltas cuando entraron al cuarto de Ryan después del viaje corto por un pasillo agosto que las llevo por todo lo largo de la cochera. —No creo que pueda recordar el nombre de una sola persona, —gimió—. Hay tantos de ellos. ¡Y todos se parecen tanto! 269

—Bueno, hay dos pares de gemelos, —dijo Ryan causalmente. — ¿Dos!? —Si, Sean y Seamus y Declan y Dermot son gemelos. —Al menos no estoy perdiendo la mente por completo, —se rió. —¿En serio quieres recordarlos a todos? mirada perpleja.

—Ryan pregunto con una

—Si, claro que lo quiero. ¿Los repasas de nuevo y me das una prueba? —Se hincaron a la cabecera de la cama de Ryan y miraron por la ventana grande a todos los hombres reunidos. Después de cómo 4 o 5 veces Jamie los tenía casi a todos ordenados—. Okay, Ryan. Creo tendrás que hincarte y me pruebes. Es la única manera que aprenderé. Pero tal vez ayude si también me los apuntas. Recuerdo las cosas mejor cuando las veo. —No estoy segura que eso te ayudara, —le aconsejo—. Mira Padriag por ejemplo. Como escribirías eso? — ¿Supongo que seria Poric? —No. P-a-d-r-a-i-g. —Sonrió ante la expresión concentrada de Jamie tratando de asimilar en su mente la correcta pronunciación —¿Son todos tan difícil? —No. Yo diría que Kieran, Padraig, Niall y Siobhan son los peores del montón. —No creo que me has dicho el nombre de tu madre, —Jamie dijo en voz baja. —Fionnuala, —Ryan respondió en voz aun más baja. Jamie puso su mano sobre el hombro de Ryan y la forzó a mirarla a los ojos. —Es hermoso, —dijo sinceramente. Ryan estaba completamente encantada y emocionada por el interés que le estaba dando Jamie a su familia. Después de haber completado varias veces el juego de ‘adivina los primos’ declaro que Jamie estaba lista para conocer al resto de la familia. —Necesitas conocer a las Tías O’Flaherty y los Ryans. Pero no te preocupes, —la aseguro—. Hay

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mucho menos de ellos, y sus nombres son más americanos, —la embromo. — ¿Si hay más pocos por que esta tu casa tan llena? asombro.

—pregunto en

—Oh, hay gente de nuestra parroquia aquí, algunas de las familias de mis tías están aquí y hasta algunos vecinos. Pero no te voy a presentar a las personas secundarias. Es lo suficiente difícil solamente recordando las personas importantes—especialmente dado los nombres difíciles. —Tengo que admitir que jamás he escuchado tantos nombres Irlandeses en un solo lugar. —pauso un momento para pensar—. Jamás me has dicho como es que tu familia se vino a América. ¿Digo, nacieron tus papas aquí? —No para nada, —Ryan respondió con una sonrisa—. Por cierto ni yo nací aquí. — ¿En serio? —Jamie pregunto asombrada. Supuso que la mayoría de gente Irlandesa era de 3ra o 4ra generación de Americanos aunque tenía que admitir que el acento de Martin no era muy Americano. —Absolutamente, —Ryan respondió—. Pero eso fue algo de pura casualidad. Mi madre vino a este país más o menos en 1965. Conoció a mi papa y se casaron un par de años después. Los chicos nacieron aquí, pero cuando tenía siete meses de embarazo conmigo su mama en Irlanda estaba muy enferma. Sentía que tenía que regresar a casa aunque seguro fue una tortura para Pa tener que lidiar con tres niños pequeños. Y supongo que era difícil para ella también, tener que viajar tan lejos cuando ya iba tan avanzada con su embarazo de mi. Después de estar allí un mes sorprendí a todos llegando un mes antes. — ¿Entonces eres ciudadana Irlandesa? —Jamie pregunto, no estando segura de los requisitos de ciudadanía. —En realidad tengo doble ciudadanía. Los muchachos lo podrían tener también, y Rory si realizo ese proceso, pero Conor y Brendan no tienen interes en hacerlo. — ¿Entonces tu padre nació aquí? —Jamie pregunto. —Correcto, pero con una explicación, —bromeo—. El y todos sus hermanos nacieron aquí. Sus padres emigraron durante la segunda guerra mundial. Pero después de la guerra mi abuelo no podía conseguir un trabajo por todos los veteranos que regresaron, así es que 271

eventualmente se volvieron a Irlanda. Creo que se fueron en 1950 más o menos. — ¿Entonces tu papa es ciudadano? —Jamie pregunto algo confundida. —Si lo es. Pero mi mama era ilegal. Solo estaba aquí con una visa de turista que se había vencido hacía mucho cuando conoció a Pa. Sus hermanos aun lo embroman que ella se caso con el solo por su ciudadanía. —Jamás pensé de la gente Irlandesa como ilegales, —pensó. —La última vez que revise éramos el segundo grupo más grande de ilegales en este país, —ella admitió. —Pero como nos vemos americanos y la gente esta encantada por los acentos Irlandeses hay muy poco prejuicio contra nosotros. —Pero eso es estupendo que seas una ciudadana Irlandesa. ¿Te podrías ir a vivir allí si quisieras? —Si, pero no veo a eso pasando. Me siento completamente americana, —dijo al dar un pequeño saludo—. Aunque he pasado mucho tiempo en Irlanda siempre estoy lista para regresar a casa. — ¿Que paso con tu abuela? ¿Murió? —Jamie pregunto dudosamente. —No, aun esta vivita y coleando junto con mi abuelo. Cumplirá ochenta el año próximo y mi abuelo cumplira ochenta y cicno. Ambos siguen bastante activos, —dijo gran afecto. — ¿Tienes mucha familia allá? —pregunto Jamie. —Si, mi papa tiene un montón de primos y algunos tíos y tías viviendo por Tralee. Y la hermana menor de mi mama, Moíra aun vive en el pueblo donde crecieron. Tía Moíra y su esposo James tienen cuatro hijos, Aisling, Cait, Brenna y Cormac. —Más nombres Irlandeses y apuesto que no podría deletrear ninguno, — Jamie bromeo. —Si, podrías tomar un buen curso de gaélico simplemente para poder pasar el tiempo con mi familia, —admitió—. Pero hablando de la familia vamos a conocer a los demás. Tomo casi veinte minutos para que Ryan les presentara a Jamie a sus tías Eileen, Deirdre y Peggy. Cada mujer cortésmente le pregunto a 272

Jamie sobre si misma y su familia pero algo capto el ojo de Ryan y la alejo del pequeño grupo de mujeres. —Tienes que conocer a mi pariente favorito, —dijo al menear la ceja y guió a Jamie por entre la masa de gente hasta finalmente encontrar el premio que Ryan había estado buscando—. ¡Aquí esta! —Dijo Ryan con alegría mientras sus ojos se fijaron sobre el objeto de su afección, en un par de ojos verdes igualmente alegres. Ryan alzo sus brazos fuertes y una pequeña cara sonrió hacia ella. La bebe más linda que Jamie jamás había visto claramente sabia muy bien con quien quería estar. Continuo haciendo pucheros hasta que Ryan la tomo firmemente en sus brazos. Ambos rostros hermosos llevaban una gran sonrisa que causó que el corazón de Jamie se derritiera. — ¿No es la más perfecta niña que jamás haz visto? —Ryan pregunto en un tono que no admitia desacuerdo. Jamie estudio a la pequeña persona. Estaba muy pequeña, tal vez solo un mes, blanca con un mechón rubio. Hermosos ojos verde claro rodeados de pestañas largas que le parpadeaban a Ryan un poco tímida al acurrucar su pequeña cabecita en el hueco de su amplio hombro. —Estoy de acuerdo contigo en esto Ryan. ¿Como se llama esta hermosa pequeña? —pregunto al hacerle cosquillas a un piecito perfecto. —Esta es Caitlin, —Ryan anuncio al darle al precioso bulto un beso en la mejilla—. Es la bebe de mi primo Tommy. —Miro alrededor del cuarto buscando a los padres orgullosos—. Ese es Tommy, allí, y su esposa Annie allá, —apunto en una dirección, luego la otra a la vez que Jamie afirmo la vista—. Pero cuando están aquí, no ven a Caitlin. Siempre nos peleamos por quien le toca tenerla. Ryan gana, eh Caitlin? —susurro conspiradoramente dentro del pequeño oído. Jamie estaba encantada de la interacción cariñosa entre Ryan y la pequeña criatura. Vaya, si que seria una buena madre ¿ Me pregunto si tiene planes para tener hijos? —Sabes Jamie, —dijo al sostener ah Caitlin enseguida de la cara de Jamie. —Siempre he pensado que tienen cierta resemblanza. Se parece más a ti que cualquier otra persona aquí. —Jamie miro el rostro pequeñito y luego dio otra mirada larga a cada uno de sus padres. Había visos de Caitlin en cada uno de los rostros, pero ninguno se parecía más tanto como ella misma. Se parece exactamente a mi en mis fotos de bebe, se maravillo. Varios miembros de la familia de Ryan estuvieron de acuerdo con esa opinión. Mientras Jamie fue paseada entre la familia Ryan sostenía a la bebe junto de ella y pedía su opinión. Pero cuando fue presentada a la abuela de la bebe, la Tía Maeve de Ryan, la concurrencia fue más que entusiasmada. Maeve le dio tanta atención a Jamie como si hubiera sido mandada directamente del cielo. La miro de cada ángulo y finalmente la envolvió en un gran abrazo y dijo 273

que Caitlin ciertamente tendría mucha suerte si al crecer seguía pareciendose a Jamie. Para alejarse de la multitud decidieron ir abajo para jugar con la bebe. Aun estaba muy pequeña para poder hacer mucho pero le encantaba cuando le hablaban y la detenían. Tomaron todas las almohadas de Ryan e hicieron un nidito para la bebe. Cuando la acomodaron Ryan se acostó bocabajo en la cama y descanso sus brazos mientras sostenía una pequeña sonaja. Entretuvo a la pequeña Caitlin alzándola y luego rápidamente escondiéndola de tras de su mano grande por varios minutos. La bebe se estaba divirtiendo muchísimo pero después de unos cinco minutos se empezó a ladearse aun con el generoso apoyo así es que Ryan la recogió para acurrucarla de nuevo. Ryan continúo a darle brincos a la pequeña. Después de unos minutos su cabecita pequeña cayó sobre el hombro de Ryan al hacer puñitos de la camisa negra. Ryan sonrió a la forma quieta y la beso gentilmente en la cabeza. — ¿No la quieres acostar en la cama? —Pregunto Jamie—. Seguro se esta poniendo pesada. —No esta pesada para nada, —dijo en desacuerdo—. Es obviamente una Ryan. Fue al doctor el otro día y Annie dijo que esta en el veinte porcentaje de su peso y el veinticinco en estatura. Aparte, me encanta detenerla, —respondió algo avergonzada—. La veo mucho, pero aun, esta diferente cada vez. Esta creciendo tan rápido; No podré hacer esto por mucho tiempo. Y de veras quiero hacerlo mientras pueda. Jamie se acerco y palmeo gentilmente ah Ryan en el hombro. —Eres una persona tan dulce. Eres una colección de contradicciones, —dijo con una sonrisa—. Te miras tan fuerte y segura, como una solitaria. Pero eres una persona tan tierna cuando estas con gente en la que confías. Ryan respondió con una dulce sonrisa torcida. — ¿Así es que la pequeña Caitlin es una Ryan? Bueno técnicamente es una Driscoll, —admitió—. Maeve estaba casada con Charlie Driscoll y tuvieron tres hijos, uno de ellos fue Michael. Después de que Michael enfermara Charlie se subió por las paredes. Resultaron separándose y permanecieron así hasta que murió hace dos años. Fue muy difícil para Maeve y los muchachos, pero el simplemente no pudo abrirse la mente a sus hijos, —dijo con tristeza. Después de unos minutos de mirar a Caitlin dormir Jamie pregunto en voz baja, —¿Quieres tener hijos?

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—Si. Lo quiero, —dijo con confianza—. En realidad no me puedo imaginar no teniendo, —le admitió. Pauso por un momento—. Aunque no se como lo haré, —agrego. — ¿Quieres decir técnicamente? —Jamie pregunto dudosamente. —No, quiero decir si los tendría físicamente o adoptados o con mujer, —se rió.

otra

—Como lo harías, mmm, físicamente, —insistió. —Lesbianas tienen las mismas partes que tu Jamie, —la embromo. — ¡Eso no es lo que quiero decir, y tu lo sabes! —Dijo al darle un golpecito en la cabeza—. ¿Quiero decir usarías um…usarías alguien que conoces? ¿Lo harías a la antigua o como? —En realidad no tengo el deseo de tener la experiencia de esa unión particularmente, —dijo con un estremecimiento involuntario—. Probablemente seria inseminada de un donador conocido o de un banco de semen. — ¿Querrías que um…el donador tuviera parte en criar a la criatura? Allí es donde se pone algo complicado para mí, —admitió. —No me gustaría privar mi hijo de tener un padre tan maravilloso como el mío. Pero no estoy segura como hacer eso de tal manera que todos estarían contentos. Tengo que admitir, que esa es la única parte de ser hetero que envidió, —bromeo. —Bueno eso y las leyes de matrimonio. —Si es una de las ventajas, —Jamie admitió—. Pero la parte mala es que tienes que estar usando anticonceptivos todo el tiempo. —Jamie hizo una mueca. —Supongo que tener hijos es una cosa seria para todos, —Ryan acordó —. ¿Y que de ti? Supongo que tu y Jack están planeando reproducirse, aunque estuviste muy clara que aun no estabas preparada. —Si, —Jamie acordó—. Creo que los dos queremos algunos hijos. Pero quiero ser un poco mas madura antes de hacerlo. — ¿Que es lo que quieres hacer antes de tener hijos? —Ryan pregunto. —No estoy segura. Pero quiero hacer algo por mi misma, como hacer mi postgrado o tal vez escribir un poco.

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—No se Jamie. Un pequeñito de estos, —aquí inclino a la bebe hacia su amiga—, puede ser muy tentador. ************ —Después de unos momentos Ryan se ofreció subir para traer unas bebidas y algún tentempié para mordisquear. Para prevenir que despertara Caitlin Jamie se sentó en la cama a la vez que Ryan le pasó su carga preciosa sobre sus piernas. Caitlin se movió un poco al ajustarse a su nuevo hogar. Su cabecita rubia reposo cómodamente sobre el pecho de Jamie ah la vez que movió un perfecto pulgarcito a su boca. —Ya veo tu punto sobre lo de la tentación, Ryan, —admitió al mirar a la bebe—. Hasta puedo sentir mis ovarios reaccionando. Ryan sonrió dulcemente al mirar la escena. —Creo que ser madre te caería bien Jamie. Las dos se ven perfectas juntas, —dijo con una gran sonrisa al darse la vuelta para subir. ************ Ryan solo estuvo fuera por un minuto o dos cuando hubo un toque callado a la puerta. La abuela de Caitlin metió la cabeza y dijo, —Solo quiera asegurarme que no necesitaban alguna cosa. —No. Todo esta perfecto, —Jamie dijo al sonreírle a la abuela orgullosa —. Tengo que decir que esta bebe es muy afortunada. —Jamie indico. —Bueno, si se que es muy querida, —Maeve acordó al tomar un panal limpio del bolso que cargaba. Puso el panal sobre el hombro de Jamie para proteger su blusa al preguntarle casualmente, —¿Cuanto tiempo han estado saliendo tú y Ryan? Jamie sabia que se sonrojo completamente hasta las raíces. —Mmm, Maeve, finalmente dijo—. Ryan y yo no estamos juntas…en ese modo, —gentilmente dijo—. Solo somos amigas muy cercanas. —Oh, por dios, espero que no te haya avergonzado, perdona por haber hecho esa suposición, —palmeo el brazo de Jamie tranquilizándola—. Seguro solo es una ilusión mía, —admitió tristemente. — ¿Que quiere decir? —Jamie pregunto, su interés picado. —Estaba tan contenta de ver que Ryan había traído a alguien para conocer a la familia, —le explico—. Jamás a hecho esto antes, y simplemente supuse que eras alguien especial para ella.

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—Lo es, —llego la voz baja desde el otro lado del cuarto—. Es muy especial para mí. —Ryan estaba cruzando el cuarto, con una pequeña sonrisa en su rostro—. Desafortunadamente no es mi novia, —declaro dedicándoel una sonrisa a la joven. Jamie se sintio terriblemente contenta ante esa declaración de su creciente amistad. Le sonrió a Ryan brillantemente. —Tú también eres muy especial, chica. —Perdona por haber saltado a conclusiones, Ryan, —Maeve dijo sinceramente— Solo espero que cuando si traigas a alguien a casa, sea tan especial como la joven Jamie. —Desafortunadamente las probabilidades no son buenas, Ryan entono seriamente—. Jamie verdaderamente es única, —dijo al mirar el rubor subir por el rostro de su amiga. ************ Después de que Caitlin despertara Ryan la cambio de pañal y los tres volvieron a subir. Jamie se sentía inexplicablemente feliz de ver como Ryan trataba a la bebe como si fuera suya. La bebe estaba muy contenta de estar en brazos todo el día, y Jamie pensó que era lindo que la mayor parte de los primos embromaban a Ryan de que seria cuando tuviera a un hijo propio. Ciertamente parecen estar muy cómodos con su orientación sexual. Pero tal ves eso sea por que se siente tan segura de si misma. Es difícil estar incomoda con alguien que parece estar tan a gusto consigo misma. La cena quedo lista como a eso de las cinco. Martin aso un enorme pavo y jamón en las barbacoas. Cada una de las tias trajo un platillo o dos y la comida llenaba toda la mesa del comedor. Como todos ya casí estaban adentro el ruido había aumentado. Jamie sintio su celular vibrar de su lugar en el cinturon. Oh, oh, seguro es Jack. Brevemente pensó simplemente dejarlo sonar, pero lo pensó mejor y salio por la puerta de frente. Aun podía escuchar el ruido, algo amortiguado, pero fervorosamente deseo que Jack no pudiera escucharlo. — ¿Hola? —dijo al contestar el teléfono a la quinta. —Hola, —Jack respondió, escuchándose algo empequeñecido. — ¿Como estas cariño? —digo con una ternura sorprendente. —Estoy bien. ¿Donde estas? —le pregunto.

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—Estoy en la cuidad, dulzura. —Sabía que intencionalmente lo estaba engañando, pero no tenía ninguna intención de seguir con la pelea—. ¿Estamos bien o aun estas molesto conmigo? —No estoy molesto, Jamie. Es que haz estado tan diferente últimamente, estoy muy confundido. Jamie estaba desconcertada de escucharlo tan triste. — ¿Quieres estar asolas, o quieres que vaya? —ofreció ella. — ¿Lo harías? —el pregunto esperanzado—. De veras te quiero ver, Jamie. Te extraño, cariño, —agrego seriamente. —Estaré allí para las ocho, —le prometió—. traiga para la cena?

¿Que te gustaría que te

—No me importa la cena. Solo te quiero a ti, — dijo melancólicamente. *********** Jamie no comió mucho de la comida. Estuvo tratando de pensar en como iba a lograr evitar las preguntas de Jack de por que estaba tan bien vestida. Ya se, llegare a Nordstrom (una tienda de ropa muy popular) por la calle Market y me compro un conjunto nuevo. En fin casi todos mis pantalones se me caen. Podría usar otro par de jeans hasta que vuelva aumentar de peso. Ryan la estuvo observando mientras picaba a la comida. Estaban sentadas casi en lo alto de los escalones que daban al tercer piso, todos los otros escalones ya ocupados. La bebe aun estaba sostenida en un brazo fuerte mientras Ryan trataba de tomar un bocado o dos dentro de su propia boca. — ¿Era Jack en el teléfono? —finalmente pregunto. —Oh, si lo era. respondió.

Creo que voy a volver a regresar a Palo Alto, —

— ¿Acaso estas en problemas? —le pregunto preocupada. Jamie la miro por un momento antes de responder. —Si supongo que si. Las cosas simplemente no han estado bien por un tiempo. Ryan la miro con simpatía y dijo, —Si necesitas alguien que te escuche, siempre estaré aquí para ti. —Gracias, Ryan. Te lo agradezco más de lo puedo expresar. —Quito el plato de Ryan de su mano y dijo, —Si no te ayudo con esto, te morirás 278

de hambre. —balanceo el plato deshechable sobre sus rodillas y corto un el pavo en pedacitos pequeños luego tomo unos pedacitos de pavo y vegetales y se lo dio a su amiga, una por una. —Supongo que esta es la razón por la cual es difícil ser un padre soltero, —Ryan dijo al quitar la pequeña mano de Caitlin de su cabello. Conor y Rory estaban sentados al otro lado del cuarto con algunos primos. Conor se inclino y le pregunto en voz baja a su hermano, — ¿Que piensas de Jamie? —Me cayó muy bien. Parece que es muy buena amiga para Ryan, —Rory respondió. —No, quiero decir que ¿si piensas que Ryan tratara de conquistarla? — explico. — ¿Por que lo quieres saber? —pregunto Rory sospechosamente. —Porque creo que seria perfecta para mi, —dijo con satisfacción. —Te haré una pequeña apuesta amistosa Conor, —Rory respondió con un destello—. Si acaso la joven Jamie es influenciada por algún O’Flaherty pondré mi dinero en Ryan. —Tomo esa apuesta Rory. Hagámoslo interesante, digamos $50, —dijo al tomar la mano y sellar la apuesta. Rory hecho una mirada al par y miro a Jamie dándole de comer a su hermana. Sería mucho más sencillo para Jamie tomar a la bebe mientras Ryan come, pensó para si con una sonrisa creo con seguridad que ya gane. ************ Jamie tuvo que irse mucho antes de que terminara la fiesta. Caitlin se volvió a quedar dormida sobre el pecho de Ryan y Jamie se inclino para darle un beso en su dulce cabecita. —Me divertí muchísimo Ryan. Gracias por permitirme conocer a tu familia. Ryan volvió a bajar a Jamie con su mano gentilmente por detrás de su cuello. Le beso ligeramente la mejilla y le dijo, —Gracias por haber venido Jamie. Hiciste este día muy especial para mí. *********** En el corto camino a Nordstrom Jamie trato de recordarse a si misma que era perfectamente normal sentir afecto por sus amigas. Pero una 279

vocecita preguntaba, ¿Será normal sentir hormigueos por tu espina dorsal cuando te besan en la mejilla? Entro rápidamente a la tienda y compro un nuevo par de jeans y una camisa de manga larga de lana. Le pidió a la cajera que le quitara las etiquetas y mientras la cajera cobro la compra ella fue al vestidor para ponerse la ropa nueva. La cajera puso su otra ropa en una bolsa y se la entrego a Jamie con una mirada algo perpleja. Llego a la casa de Jack poco antes de las ocho. Compro la cena en su Deli favorito. Jack se veía muy contento de verla y la envolvió en un gran abrazo. Tenía su cara contra su cuello por un buen tiempo. Finalmente la soltó y le pregunto tristemente, — ¿Aun me quieres, Jamie? —Claro que si, Jack, —dijo con mucho sentimiento—. Estoy insegura de muchas cosas, pero si se que te quiero, —ferozmente añadio y envolvió su brazos alrededor se su cuello cuando el se inclino para besarla. Al progresar con su intimidad se tropezaron hacia la recamara, la cena olvidada en el mostrador. ************ Capitulo 8 El celular de Jamie timbro poco después de las ocho de la mañana. Se tiro de la cama y encontró el pequeño teléfono al sexto timbrazo. — ¿Jamie? —zumbo la voz conocida. —Oh, hola Papi, —dijo al tratar de parecer alerta. — ¿Te desperté cariño? —le pregunto atentamente. —No, claro que no, —mintió al caminar por el apartamento buscando a Jack. Estaba sentado en la computadora en su oficina. Le dio un pequeño saludo y le sonrió tímidamente al mirar su cuerpo desnudo. Aunque habían sido íntimos los últimos cinco meses aun se sentía un poco tímida de estar desnuda frente de Jack cuando solo estaba caminando por el apartamento. No se si jamás se me quitara mi timidez, pensó. Habían hecho el amor por un buen rato la noche anterior. Jamie jamás había visto a Jack tan necesitado. La acaricio como si estuviera tratando de absorberla con su toque. Jamie disfruto de las sensaciones táctiles, pero estaba disgustada por sus inseguridades. Había empezado a tocarla de nuevo al amanecer, pero fingió que estaba dormida para evitar otro inseguro copulamiento.

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— ¿Que te parece una ronda de golf esta tarde? —Pregunto su padre. —Espera un momento y le pregunto a Jack, —respondió. Aun estaba algo incomoda que su padre supiera que se quedaba con Jack los fines de semana, pero jamás había comentado sobre su relación física, así es que seguro no le molestaba. Puso el teléfono en silencio y pregunto, — ¿Quieres jugar golf con mi papi esta tarde? —Si, eso será divertido, —el acordó—. Me siento como si no hubiera salido en semanas. Tengo que trabajar hasta medio día más o menos. ¿No será muy tarde? —Deja ver, —dijo al hablar al teléfono una vez más—, ¿Que te parece a la una? —Eso esta perfecto dulzura, llamare para reservar un tiempo. vemos en el club.

Nos

Después de colgar Jamie camino hacia Jack y le dio un pequeño beso. — Me voy a regresar a la cama, —dijo con una sonrisa—. Si que me cansaste anoche, —dijo al palmear su mejilla. — ¿No te gustaría que te ayude relajarte? —pregunto al envolver sus manos alrededor de su cintura y acercarla más. Froto su cara contra sus senos y ella se rió al sentir sus mejillas sin afeitar cosquillar su piel desnuda. —No, dulzura, no podré caminar si hacemos el amor de nuevo, —dijo al sonrojarse un poco y besarlo de nuevo. —Sabes Jamie, verdaderamente me gusta como te miras últimamente, —le dijo al frotar su estomago cóncavo—. Haciendo ejercicio verdaderamente ha mejorado tu cuerpo. Pero te estas poniendo algo delgada. ¿Vas a tratar aumentar de peso de nuevo? —Si, voy empezar a trabajar con una nutricionista para aprender a comer bien. Estoy usando mucha más energía y necesito poder alimentarme más eficientemente. Jack no pareció muy interesado en sus motivaciones por el cambio. Puso sus manos bajo sus senos y los levanto un poco. —Es que no quiero que pierdas más peso aquí, —dijo con una sonrisa malvada— estas están perfectas.

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—Gracias dulzura, —dijo débilmente al regresar al cuarto. Se cayó sobre la cama y miro fijamente el techo por un buen rato. En realidad ya no se sentía cansada, pero se estaba sintiendo demasiado deprimida para hacer algo. No puedo creer que aun no hayamos hablado sobre nuestra pelea. ¡ El sinceramente piensa que haciendo el amor se resuelveran todos nuestros problemas! Ni me pregunto sobre mi visita al medico. Le dije que estaba hacienda análisis, ¿que no le importa si estoy enferma? ¡Supongo que en realidad no importa mientras mis senos no se hagan pequeños! Después de estar agitada por un buen rato finalmente se quedo dormida en un ligero duermevela. ************ Jamie estaba contenta de ver a su padre y aun más contenta de tener tiempo libre de las atenciones de Jack. La había despertado como a las diez, una vez más tratando de interesarla en sexo. Finalmente había cedido aunque su corazon no estaba en ello. Al moverse sobre ella tuvo que morderse su labio para evitar llorar al pensar, Le dije que estaba demasiado sensible para esto. Pero parece ni escucharme. Yo jamás le pediría que hiciera algo que estuviera incomodo solo por mi placer. Al empezar a empujar contra ella aun más forzosamente empezó a fantasear sobre volteándole la mesa a el. Tal vez me compre algunos de esos juguetes de sexo que esa llamada menciono la otra noche. ¡Me gustaría ver como el Viejo Jack se sentiría al sentir algo empujado dentro de el! Empezaron a jugar a la una y medía después de pasar unos minutos calentándose en el campo de práctica. Jamie no había jugado desde ese día con Ryan, pero fue peor para Jack. Le estaba ganando y para el decimosexto hoyo estaba adelante de el por ocho golpes. Normalmente no le importaba mucho como jugaba, pero ahora parecía molestarle. —¿Haz estado jugando, Jamie? —Jim pregunto orgullosamente. —No, en realidad que no, —ella respondió. —Recuerdo que usaste el club el Lunes cuando trajiste a tu amiga, pero pensé que estabas jugando más seguido en Berkeley, —dijo el. Jack le estaba dando la espalda a Jamie, pero miro que se tenso al oír el comentario. Se dio la vuelta y le pregunto nutralmente, — ¿A quien trajiste al club, Jamie? No me mencionaste que habías jugado aquí.

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—Traje a Ryan, —dijo decimoséptimo hoyo.

sencillamente

al

preparar

su tiro

en

el

Después de hacer un impresionante tiro se volteo hacia Jack y le sonrió tensamente. —Tu turno, dulzura, —dijo al pasar cerca de el. — ¿Quien es Ryan? —su padre noto que algo estaba pasando entre ellos y ahora estaba interesado en saber que era. —Solo alguien de la escuela, —Jamie respondió después que un fuerte swing de Jack que callo sobre el tercer campo. — ¿Un chico? —Jim pregunto dudosamente, pensando que tal vez era un tema delicado entre la pareja joven. —Solo en parte, —Jack respondió la pregunta al irse airado a buscar su bola. Jim y Jamie miraron a Jack cruzar a con fuertes pasos el campo con asombro en ambas caras. —¿Que carambas trae el? —Jim por fin le pregunto. —Ha estado de genio por un tiempo, —Jamie respondió neutralmente—. Creo que tiene demasiado estrés con el Boletín Jurídico y su tarea. — ¿Que quiso decir con ese comentario? —Jim insistió sin dejar que el tema fuera zanjado. Después de que Jamie dio su segundo tiro, un buen hierro cinco que callo suavemente en el green, respondió, —Es una amiga de escuela que no le cae bien a Jack. — ¿Que quiso decir cuando dijo que ella era parte hombre? —pregunto el. —Ryan es lesbiana. Y por alguna razón Jack se siente amenazado por ello, —finalmente admitió. —Mmm, —Jim respondió—. Eso me parece extraño, —finalmente dijo. Al menos esta de mi lado, Jamie pensó mientras Jack por fin llego al green. Terminaron el hoyo en silencio. Ninguna otra palabra fue dicha hasta que terminaron con el dieciocho. Jim los miro a ambos, — Entremos al Grill. No quiero que se vayan así. —Jack se miro algo culpable sobre su actitud agresiva y Jamie no tenía ninguna razón para no aceptar. Después de acomodarse con sus

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bebidas Jim finalmente rompió el silencio —¿Se molestarían en hablar sobre lo que les esta molestando? —No es gran cosa Papi, —Jamie dijo—. Jack ha estado descontento sobre mi amistad con Ryan pero estoy segura que se sentirá mejor cuando llegue a conocerla un poco. —En realidad no quería que su padre supiera que infantil era la actitud de Jack sobre eso. —No quiero conocerla, Jamie, —Jack dijo entre dientes—. Si sinceramente respetabas mi opinión, dejarías de pasar todo tu tiempo libre con ella. —No paso todo mi tiempo libre con ella, Jack. —se defendió. — ¿Cuantas veces la viste la semana pasada? —le pregunto, con actitud de fiscal. —Jugamos golf el Lunes, la vi en clase dos veces, tuvimos que dar tiempo voluntario el Martes y Jueves por la noche, me entreno en el gimnasio dos veces y luego le prepare cena para su cumpleaños el viernes como tú lo sabes. Jack no dijo nada a su respuesta a su comentario. Simplemente also una ceja rubia y junto los ojos triunfal. —Pero no la veo tanto siempre, —dijo defensivamente—. Esta semana fue una anomalia. —Eso no es lo que dice Cassie, —el dijo dramáticamente. El rostro de Jamie había estado más o menos sereno, pero ahora se puso roja de coraje. —¿Tienes más espías llevando cuenta de mi, o es solo Cassie? —dijo entre dientes bien apretados. —Jack, Jamie. —Su padre finalmente dijo, tratando de calmarlos—. Es obvio que esto es un gran problema entre ustedes. —Jamie continuo su Mirada enfurecida hacia Jack quien estaba mirándola enfurecido también —. Jamie, —el dijo al voltearse hacia ella, —Creo que la solución es bastante obvia. —No creo que pueda esperar a que Jack madure, Papi, —dijo dulcemente al voltear a mirar a su padre. —No, dulzura, —dijo firmemente—. No puedes poner tus amistades frente de tu compromiso a Jack, —dijo pacientemente—. Amigos iran y vendrán, pero tu cónyuge esta contigo por vida. 284

Jamie sintio todo el color bajar de su cara. Volteo de su padre hacia Jack y luego a su padre de nuevo. Se sentía completamente traicionada por ambos hombres. — ¿Así que eso es lo que hace un buen matrimonio? ¿Ceder a cada deseo irracional que tu pareja te pide? ¿O es solamente la mujer quien tiene que ceder? —agrego, su voz llena de sarcasmo. Las miradas con la que se encontró eran idénticas. Ningúno de los hombres jamás la había visto tan energicamente firme, y a ningúno le parecio. Pero en vez de causar una escena más grande ella se puso de pie mirandolos tristemente. Solo sacudio la cabeza y trato de controlar las lagrimás que desesperadamente querían salir y se dio la vuelta y se retiro. Después de medía hora en el Jacuzzi encontró una acomodadora en el vestidor y le dio una nota. La mujer le aseguro que seria entregada a su padre inmediatamente. Jim y Jack estaban esperando pacientemente en un par de esponjosa sillas con vista al vestuario de las mujeres. La acomodadora reconoció a Jim y le entrego la nota. Decía, Me he encontrado transporte a casa. Por favor respeten mis deseos y permítanme algo de tiempo a solas. —Bien, Jack, bienvenido a la vida de casado, —Jim dijo al darle la nota a Jack y pararse para irse. ************ Después de que Jamie hubo escrito la nota empezó a tratar de pensar como llegar a casa. Primero llamo a Mia, pero nadie estaba en casa. Luego trato el buscapersonas de Mía, pero no regreso la llamada. Ah, claro esta en Los Angeles este fin de semana. No creo que este en casa hasta mañana. Luego trato su abuelo, pero nadie estaba en su casa o su oficina. No debería hacer esto, pero no tengo suficiente dinero para un taxi. Marco el buscapersonas de Ryan y espero unos minutos por la llamada. —Hola, —la voz de Ryan respondió alegremente—. para pedir un pedazo de pastel de cumpleaños?

¿Estas hablando

—No, —Jamie respondió tímidamente y empezó a llorar. — ¿Que pasa? —La voz de Ryan llena de inquietud. —Necesito un favor muy grande, —finalmente logro decir. 285

—Cualquier cosa, —Ryan dijo firmemente— solo pidelo. Jamie le dio la versión corta de su problema y Ryan inmediatamente acordó ir por ella. ¿Como hace eso? Con solo dos minutos de hablar con ella y me hace sentir que todo saldrá bien. ************ Jamie se baño y seco el cabello. Busco en su casillero para encontrar un conjunto de calentamiento pesado que a veces usaba durante días lluviosos. Decidió que podría usar todas las capas de ropa que tenía para el paseo en la moto a casa. Se volvió a poner sus pantalones y suéter y luego los de calentamiento por encima. Dejo el vestuario, mirando cuidadosamente, esperando que su padre y Jack hubieran hecho caso, sabiendo que abría muchos problemas si la miraban subir a la Harley de Ryan. Salio al camino de entrada circular y alegre de escuchar la Harley llegar por la entrada. El acomodador miro en confusión cuando Jamie se acerco a la moto. No estaba seguro de como ayudar, así es que Ryan la ayudo subir a la gran maquina. Jamie se acomodo el casco sobre su cabeza y se pusieron en camino. Cuando llegaron a la calle Ryan se acerco al bordillo y apago su moto. Se dio la vuelta todo lo que pudo y gentilmente pregunto, — ¿A donde quieres ir? —No estoy segura, —dijo a la vez que le volvieron las lágrimas—. Mi carro esta en Palo Alto, así es que supongo que tendré que ir allí. —Te puedo llevar allá mañana, —Firmemente respondió Ryan—. Estás demasiado alterada para manejar de regreso y sola. ¿Por que no mejor te llevo a casa? —Supongo que esa es mi única opción, —dijo tristemente—. Tengo miedo de que Jack pueda estar allí esperándome. Y si miro a Cassie, soy capaz de matarla, —dijo tristemente. —Tengo una idea mejor, —Ryan respondió al voltearse de nuevo y reactivar la moto. ************ Jamie se sintió contenta de que Ryan tomará el control de la situación. Ella siempre sabe que hacer para calmarme, pensó al reposar su cara entre los hombros de Ryan para bloquear el viento. Sus brazos 286

envueltos alrededor de su cintura delgada y por fin se sintió segura por primera vez en todo el día. — ¿Necesitas alguna cosa para esta noche? Tengo sudaderas y eso pero nada que te quede bien. — ¿Habrá algún lugar donde pueda comprarme algunas cosas? También necesito una librería para comprar una novela que tengo que leer para mañana. —Claro. Iremos a la calle 24. Eso mismo hicieron y llegaron a la tienda de Gap donde Jamie compro otro par de jeans y una camisa de gamuza azul con una camiseta amarilla. Otra parada en una linda tiendita para agregar un par de pantaletas, un par de boxers de algodón, otro brassier y un par de calcetas a sus otras compras. Por suerte una Liberia de libros usados tenía una copia de la novela de Barnes y listo. Arribaron frente la casa bien ordenada en el Noe Valley poco después de las seis. Ya estaba oscuro y podía verse también la casa. —¿Donde están todos? —pregunto Jamie. —Conor le esta ayudando a mi primo Niall con arreglos a su casa nueva en el distrito Sunset. Supongo que saldran a tomar algo después, así es que no estara esta noche. Pa tuvo que entrar al trabajo por otra persona, así es que estara fuera toda la noche. Rory empezo su gira hoy, así es que tenemos la casa para nosotras para variar. Al bajar de la moto la miro pensativamente, —¿No tenías planes para esta noche verdad? —pregunto algo sospechosamente. —No, nada en importante, —Ryan mintio. —Solo pensé que esta seria buena oportunidad para que vieras a tu amiguita, —ella respondió. Cuando el rostro de Ryan no pareció saber de loa que hablaba, ella continuo—, tu sabes, la que vive con sus padres. —Oh, no, no. Ya no la estoy viendo, —Ryan rió—. Me he prometido jamás volver a salir con alguna mujer que aun vive en casa, —respondió seriamente, —Solo si tienen un carro bien grande, —agrego con una risa —. Estaba pensando en llamarle a mi amiga Ally, —dijo con una

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meneada de cejas—. Pero jamás es de mi mejor interés verle durante la semana. —¿Por que? — ¿Recuerdas el día que me dejaste dormir en tu casa? —Si. —Eso fue causado por Ally. Moderación no es su segundo nombre, —dijo con un brillo en los ojos—. No tienes ninguna idea de cuanto te lo agradecerá mi cuerpo por haberme salvado de ir allá. Se sintió temblar al pensar que es lo que en realidad significaba eso pero solo le dio un pequeño codazo al subir los escalones. Fueron recibidas con un muy entusiasmado Duffy quien actuó como si Jamie fuera la perdida mejor amiga. —Por dios, me he olvidado lo bien que se siente una buena bienvenida, —dijo melancólicamente. —Oye, Duffy no el único que puede ser amistoso, —Ryan dijo al acercarse y ofreciéndole sus brazos para un abrazo. Jamie lo acepto agradecida. Mientras los brazos fuertes y calidos la envolvieron se sintió absorber el consuelo como una esponja seca. Al relajarse en el abrazo empezó a sentir que se derrumbaba de nuevo y empezó a llora de nuevo al tiempo que Ryan frotaba su espalda de manera calmante y segura. Después de unos minutos Ryan se retiro un poco y dijo, —Te sientes muy caliente. Por que no te quitas la chaqueta. Jamie atontada obedeció y Ryan también hizo lo mismo. Luego se quito el pantalón de calentamiento y los doblo bien. Ryan puso su brazo sobre sus hombros y la guió al sillón. Gentilmente la empujó a sentarse y se inclino para mirar su cara de cerca. —¿Tomás bebidas alcohólicas? —Mmm, si, —le respondió, insegura a donde iba esto. —Voy hacerte una bebida caliente para que te relajes un poco, —le respondió. Ryan deambulo por la cocina. Duffy iba de mirar a Ryan alejarse a Jamie una y otra vez. Tomando una canina decisión salto al sofá y recargo su enorme cabeza negra en el regazo de Jamie dejando escapar un profundo suspiro al hacerlo.

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Cuando Ryan regreso Jamie estaba frotando la cabeza de Duffy y murmurando tonterías dulces. —Ya veo quien es tu favorita, —Ryan reclamo al darle una mirada juguetona molesta—. Anda Duff, yo la vi primero, —dijo al chasquear los dedos y el inmediatamente salto del sofá al suelo—. Me robaría a todas mis amigas si lo dejara, —murmuro conspiratoriamente al pasarle a Jamie la taza humeante. Jamie tomo un trago y ronroneo de placer, — ¿Que es esto? —pregunto con una gran sonrisa. —Chocolate caliente con Crema Bailey’s, —le respondió al beber de su propia taza—. El Bailey’s contrarresta la cafeína del chocolate, y te relaja bastante. Ryan se volteo un poco y puso su taza en el suelo. Se inclino y tomo las piernas de Jamie, y las jalo sobre su regazo. Empezó a desatar sus botas y las tiro al suelo al terminar. —Quiero saber todo lo que te paso desde la ultima vez que te vi, —le dijo suavemente, masajeando sus pies. Jamie inmediatamente se empezó a sentir más relajada. —Me fui a Palo Alto después de partir de aquí. La noche estuvo bien. Decidió no revelar los aspectos sexuales de esa noche. Pero esas mismas actividades diurnas la tenían demasiado molesta como para obviarlas. — ¿Te puedo preguntar algo muy, pero muy personal? —Claro, —respondió inmediatamente. Jamie frunció los labios pensando en como elaborar la pregunta. — Alguna vez haz… —tuvo algo de dificultad al tratar de adaptar la pregunta a la orientación sexual de Ryan—. ¿Alguna vez haz hecho que tu pareja haga algo que fuera doloroso para ella? Ryan la miro con la cabeza inclinada a un lado meditando como responderle. —Esa es una pregunta difícil, —admitió—. No entiendo exactamente que quieres saber, pero a habido ocasiones que he presionado más de lo que seria prudente. ¡A veces es difícil saber cuando un sonido quiere decir ‘hazlo más fuerte’ o AUCH! ¿A eso te refieres? Ahora Jamie le dio una mirada confusa. —No se que quieres decir, — admitió. — ¿Quieres que sea grafica? No me importa darte una respuesta franca pero tampoco quiero decirte más de lo que quieras saber sobre mis hábitos sexuales, —dijo con una mirada algo avergonzada.

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Una miríada de imagenes volaron por la fértil imaginación de Jamie. Sacudió su cabeza para aclararla y se dio cuenta que ella era la que tenía que ser más grafica. —Okay, aquí esta el problema. Jack estuvo insaciable anoche. Parecía estar muy necesitado y a veces se expresa solamente con sexo. Creo que es su manera de estar más cerca después de una pelea. Ryan cabeceo en completa comprensión. —Eso es una reacción común a una pelea. —acordó. —Correcto. Y aunque sus inseguridades no me atraen, no me queje. Pero trato de hacer el amor conmigo tres veces esta mañana. Yo claramente le dije que estaba demasiado tierna pero no le importo. Por fin, simplemente deje que hiciera lo que quisiera, pero me senti muy resentida. De veras me molesto que quisiera tener sexo cuando el sabia que me estaba causando dolor. ¡Y me enojó el que pudiera disfrutarlo cuando yo solo estaba allí tirada como un pez muerto! Ryan no estaba segura de como responder. Jamás en su vida había tratado de convencer a una mujer de tener sexo cuando no quería. Y ni siquiera hubiera podido disfrutar del sexo con una compañera indispuesta que volar. Pero ella no tenía ni la más remota intención de decirle lo egoísta que ella pensaba estaba siendo Jack. Jamie parecía comprometida con ese tipo y aunque a veces era un imbecil no creía que fuera prudente ser la persona que se lo dijera. —No creo que es justo comparar como reacciona la gente cuando están emocionalmente sobrecargadas —dijo juiciosamente—. Lo que es importante es como te hizo sentir a ti, cuéntame. —No creo que haya una sensación más desoladora que estar allí acostada con alguien que solamente esta usando tu cuerpo para su propio placer, —musitó con las lágrimas resbalando por sus mejillas. Ryan rápidamente se levanto y se movió al otro lado del sofá. Levanto el torso de Jamie y se sentó, volviendo a bajarla hasta que su cabeza estubo sobre su regazo. Empezó a pasar sus dedos por su cabello en una manera suave y calmante. Después de unos minutos dijo suavemente, —Lo siento muchísimo Jamie. No aguanto verte tan dolida. Como deseo poder hacer algo para ayudarte. —Lo estas haciendo, Ryan. Estas haciendo más de lo que te das cuenta, —la aseguro al palmear su mano—. Pero tengo mucho más para quejarme así es que vale más terminar.

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Dio un largo y profundo suspiro mediando sus siguientes palabras cuando escuchó la voz de Ryan por encima de ella. — ¿Esta bien esto? —levanto una buena parte del cabello rubio de Jamie y le dio una buena masajeada a su cabeza para indicar la naturaleza de su pregunta. Ojos del color verde como el mar la miraron, con el agradecimiento profundo reflejado en ellos. —Es lo mejor que me he sentido en todo el día, —respondió con una sonrisa triste al cubrir la mano calida de Ryan con la suya–. En realidad, —enmendó—. Es lo mejor que me he sentido en semanas —palmeo la mano de Ryan suavemente al darle énfasis, — Esta más que bien. Me estas manteniendo sensata. Ryan le dedicó una sonrisa gentil y dulce y su mano empezó a bajar más abajo y empezó a seguir la forma suave de la cara de Jamie con la puntas de sus dedos. Era algo difícil para la mujer tendida mantener el hilo de sus pensamientos pero lucho para continuar con su relato. — Jugamos golf con mi papa esta tarde —pauso para tratar de concentrarse—. Jugue muy bien y eso parecío molestar a Jack—que es raro en el. Normalmente no es competitivo conmigo. —Ryan le indico que siguiera con una cabezadita pero no dijo nada. —Mi padre hizo un comentario sobre que te lleve a jugar el lunes y eso lo desquicio, —le explico—. No se enoja muy a menudo, y nunca, nunca frente a mis padres, —dijo a la vez que su rostro se nublo de nuevo. Los dedos de Ryan volvieron a su masaje con más determinación en su intento por quitarle el stress a la cara de su amiga. Trabajo las tensas líneas con ambos pulgares, sonriendo para si misma al ver que Jamie se comenzaba a relajarse. —¿Luego que paso? —pregunto Ryan suavemente. Jamie decidió no repetir la calumnia que Jack dijo contra Ryan porque no era importante al relato —después del partido fuimos a tomar algo y mi padre quería que lo discutiéramos, —sacudió su cabeza en tristeza—. Jack me dijo que ya no quería que viera, —dijo al empezar a llorar en serio. Animo a que Jamie se sentara y se sentó tras de ella al poner sus brazos alrededor del cuerpo tembloroso—. Pero eso no es lo peor, — sollozó. Ryan continúo alisando su cabello y frotarle la espalda. Jamie. Todo estará bien, —tranquilizo. —Lo peor de todo fue cuando mi papa le dio la razón, entre lloros.

—Esta bien —por fin dijo

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Ryan apenas podía creer cuanto le dolío esta revelación. Se sentía como si alguien la hubiera pateado en el pecho, pero no quería empeorar las cosas para su amiga. Solo la detuvo con más fuerzas al murmurar palabras tranquilizadoras en su oído, —No quiero causar problemas con tu novio y familia Jamie. Comprenderé si tienes que dejar de verme tanto. Jamie se enderezo rápidamente y se puso sobre su rodillas para enfrentar a Ryan con una mirada de pánico total. — ¡¿No, también tu?! —Casi grita al agarrar a Ryan bruscamente de los hombros— ¿Que no lo entiendes? —lloro al darle una fuerte sacudida. —Jamie, Jamie, esta bien, —Ryan dijo calmadamente al quitar los dedos de Ryan de su fuerte agarre—. Solo quiero que sepas que te apoyo en lo que decidas hacer, —dijo suavemente—. Me lastimaría muchísimo dejar de ser tu amiga, pero si necesitas verme menos quiero que sepas que lo comprenderé. Haría lo que sea para hacerte las cosas más fáciles para ti Jamie, —dijo con lágrimas en los ojos—!Lo que sea! —Oh Ryan, —lloro al caer contra el pecho fuerte de su amiga, sollozando de nuevo—, me diste un susto, —dijo finalmente. — ¿Cómo que te asuste? —murmuro al envolver a Jamie en sus brazos y empezar a mecerla lentamente. —Pensé que me estabas tratando como ellos. Como si fuera demasiado tonta como para decidir por mi misma sobre que es lo que quiero y a quien puedo ver, —mumuró entre sollozos. —Yo jamás te haría eso Jamie, —respondió solemnemente al frotar su cabello—. ¡Jamás! Te veo como una mujer madura que es lo bastante competente como para tomar sus propias decisiones con respecto a su vida. —Si se algo de seguro, Ryan, —dijo con determinación entre las lagrimas —. Si Jack Townsend piensa que me puede controlar, se va llevar una no muy grata sorpresa. ************ Despues de que Jamie se calmará Ryan fue a la cocina para preparar la cena. —Tenemos Pavo y pure de papas que quedaron de ayer—, llamo hacia la sala. —¿Esta bien? —Eso me parece bien, —Duffy de inmediato bajo y tomo su lugar sobre el piso. 292

Ryan comio con gran apetito como era normal, pero Jamie solo pico su plato. —Se que no soy muy buena cocinera, pero ¿no puede estar tan mal o si? —Pregunto al ver que Jamie solo movia el mismo pedazo de pavo de un lado a otro. —No, esta delicioso, de verdad, —Jamie dijo al comerse el pedazo. — Solo que se me revuelve el estomago cuando me pongo tensa. Siempre me temo que voy a vomitar asi que no me gusta comer mucho. — ¿No te estaras sintiendo como te sentiste en la linea de ayuda verdad? —Ryan pregunto prudentemente. —No, no me siento debil. Solo con un poco de nausea. —Te garantizo que no vomitiras, —dijo con confianza. — ¿Me haces un favor y come un poquito? ¿Apuesto que casi no haz comido nada hoy, verdad? —No, casi nada. — ¿Y casi ni comiste intencionadamente.

nada

ayer

tampoco,

verdad?

—afirmo

—No, — admitio mirando hacia el pizo —Anda pues, —Ryan dijo al tomar su tenedor y llenarlo. —Ahí viene el avión a su hangar—, bromeo al hacer curvas con el tenedor lleno de pavo. Jamie le sonrio timidamente al abrir la boca para aceptar el pavo. Y si que sabia mucho mejora ahora que Ryan la estaba animando. Continuaron con su jueguito hasta que el plato quedo limpio. — ¡Buena niña! —Ryan dijo entusiasmada al frotarle la cabeza, alborotando el rubio cabello— ahora puedes comer tu pastel de postre. ************ Despues de limpiar la cocina bajaron al cuarto de Ryan. Ryan se sento en su escritorio y batallo con algunas problemas que se miraban tan complicadas que Jamie no atinaba a adivinar de que curso podrían ser. Se acomodo en la amplia cama leyendo hasta que se quedo dormida sentada. Cuando Ryan se dio cuenta de que se quedo dormida fue hasta la cama y la desperto con un toque suave a la mejilla. Jamie lentamente parpadeo y Ryan sintió un nudo formándose en su garganta, se miraba 293

tan hermosa y vunerable. ¡Maldito seas Jack, pensó para si misma. ¿Como es que no puedes darte cuenta de lo que tienes? Ella confía en ti ¡pero tu la pateas una y otra vez! Tus inseguridades estúpidas están arruinando tu relación, ¡imbécil! —Creo que estaras mas comoda en el cuarto de Pa. Asi tendras tu propio baño. —Se puso de pie llevándose a Jamie con ella. —Deja ir a cambiar las sabanas y preparártelo. Y tu mientras ve y preparate para la cama, —le dijo al darle un empujoncito hacia el bano. Ryan le trajo un cepillo de dientes nuevo y le mostro donde estaban las toallas — ¿Te gusta usar camiseta para dormir verdad? —Jamie cabeceo asintiendo mientras se lavaba los dientes. Ryan troto hacia ella con dos camisetas, —Puedes usar una de manga larga o de corta. —Creo que usare la de mangas largas, —respondio pensativamente al tomar la prenda de la mano de Ryan. — ¿Estara bien si me pongo la camisa y los calzoncillos que compre? No quiero escandalizar a Conor cuando regrese a casa. —Estoy segura que Conor pensara que tienes demasiado puesto, —dijo con gran sonrisa. —Pero yo pienso que es apropiadamente modesto ¿Necesitas alguna otra cosa? —pregunto Ryan solicita. —No, estoy bien. Ryan la dejo para ir a cambiar las sabanas y unos minutes despues Jamie entro al cuarto en su ropa de dormir. —Solo me voy a meter a la cama y tratar de olvidarme del dia entero. —Creo que es una excelente idea, —Ryan acordo al levantar la sabana limpia. —Estare despierta por otro buen rato haciendo la tarea. Solo grita si necesitas alguna cosa. —Cuando Jamie quedo situada en la cama Ryan subio la sabana y le acomodo la sabanas. Se sento a la orilla de la cama y se inclino para darle un beso en la mejilla de Jamie. — Duerme bien esta noche. —Tratare, —acordo. —Gracias por tu ayuda Ryan, —expresó mirando los profundos ojos azules de Ryan. —Siempre estare aqui para ti Jamie. Me alegra muchísimo que me llamaras hoy, —le respondió alborotandole los cabellos. ************

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Más o menos como a las 10 de la noche Ryan escucho a Jamie levantarse. Escucho por un momento y decidió que seguramente solo se levanto para ir al baño. Despues de un momento regreso a su problema de química. Sentanda en su escritorio enfundada en su atuendo normal para cuando estudiaba—su ropa interior. Su cabello en una cola de caballo apretado con uno que otro mechon colgando alrededor de su cara. Lentes pequeños, de armazón plateado alrededor de sus orejas, dándole una mirada muy seria, casi profesional que ni la ropa intima podía disminuir. Se sobresalto un poco cuando escucho la suave voz de Jamie directamente tras de ella. —Ryan? —dijo en voz baja. — ¿Que sucede? —Respondio dándose la vuelta en la silla — ¿Tienes problemas para quedarte dormida? —Si, supongo que si, —fijo su vista en el suelo. —Dime que es lo que te molesta Jamie, —la insto Ryan parandose frente su amiga. ¿Quieres decir aparte de ver que estas solo en ropa interior? —Me desperté hace un rato y no me pude quedar dormida de nuevo, — admitio, aun mirando el suelo. —Vi tu luz encendida y baje. —El suelo seguía capturando toda su atención. —Pero no quiero molestarte. Digo estas en tus…pijamas y eso, —le dijo a la alfombra. —No me estas molestando, Jamie. Solo estudiaba un poco—levanto la cabeza de Jamie para mirarle a los ojos, —tengo planeado estar despierta otro par de horas. ¿Te gustaría quedarte aquí conmigo? —No quisiera invadir tu privacidad, —musito mirando algo incomoda el atuendo de la morena. — ¿Te molesta que este en mi ropa interior? —Por fin comprendió. —Uh, ¿ropa interior? —pregunto avergonzada. —Si, —dijo algo a la defensiva. — ¿Que nunca haz visto algo asi? — Jamie estudio su vestuario de cerca. Ryan llevaba puesta una camiseta en color gris sin mangas que le quedaba como segunda piel. La camiseta apenas cubria la cintura del calzoncillo del mismo color gris. ¿Calzonzillos? —Te hago saber que estos calzonzillos son reglamentarios para mujer. No me pongo los de mis hermanos ni nada de eso. —Dijo bromeando al 295

ir a su tocador. —Cuando empeze hacer ejercicios en el gimnasio empeze a usar shorts de lycra. Me gustaron mucho y me acostumbre a no llevar banda alrededor de la ingle. Encontre estos calzoncillos de Calvin Klein para mujer poco después y jama pienso volver. No se suben y no se me hace el horrible LDB. — ¿LDB? —pregunto Jamie. —Linea del Bikini, claro. El azote de la mujer, —se rio al sacar un par de pantalónes deportivos azul marino de un cajón y se los puso. Luego encontró la camisa que había usado anteriormente y se la puso sobre la cabeza. —No te tienes que vestirte solamente por mí, —Jamie dijo débilmente. —No te preocupes Jamie. Quiero que te sientas comoda conmigo, —le dijo al darle una palmada. —Ahora, ¿que te gustaría hacer? Quieres hablar, o ¿quieres acostarte mientras estudio? —Creo que solo me acostare aqui si no es mucha molestia, —le respondió al tirarse osbre la cama. —Estoy muy cansada, pero no me puedo relajar. — ¿Porque no me dejas ayudarte a relajar? —Ryan le comento al sentarse junto a ella. Abrio un cajón al lado de la cama y saco una botella de loción herbal de masaje que le mostro a Jamie en invitación. — ¿Te puedo tentar? Jamie se tiro sobre su estomago con sus brazos estrechados a su lado. —Si es necesario, —dijo con fingida resignación. — ¿Te molestaria quitarte esto? camisa extragrande.

—Ryan jaloneo el dobladillo de la

Jamie sintio un poco de verguenza al sentarse un poco para jalarse la camizeta sobre su cabeza. La dejo caer arribita de su cabeza y se recostó rápidamente de nuevo. Ryan subio las piernas sobre la cama y se escabullo hasta estar enseguida de Jamie. Paso una rodilla por arriba y monto las caderas delgadas. Gracias Jesús, por hacer que se pusiera pantalones. Ryan se puso una porcion generosa de locion sobre las manos y luego se las froto rápidamente para calentarla. Puso sus fuertes manos gentilmente sobre los hombros de Jamie y suavemente pregunto, — ¿Lista? 296

Para lo que sea, Jamie penso soñadoramente tratando de mantenerse lucida. Las manos de Ryan parecían una obra de arte sobre sus musculos tensos. De ninguna manera podrían esas manos forzar alguna mujer hacer algo contra su volundad. Ella decidió. Aunque quien estaría tan loca como para rechazar ese toque va mas alla de mi comprensión. Penso sonando. Esas manos empujaban y jalaban y pinchaban cada musculo en turno hasta que Jamie quedo una masa de carne temblorosa y relajada. Jamie podía sentir los muslos poderosos de Ryan flexionarse y moverse contra ella cuando su amiga se movia para alcanzar los musculos mas lejanos. Podia sentir el calor del cuerpo de Ryan por sobre el de ella a la vez que el masaje se volvia mas energico. Despues de algunos minutes de trabajar profundamente los musculos de Jamie, esta sintio la intensidad empezar a disminuir. Sintió a su cuerpo ponerse pesado y flojo y mientras Ryan continuaba trabajando e intento tratar de permanecer despierta. Ryan obviamente también lo sintió, sin detener el suave masaje, finalmente terminó con un masaje delicado por el cuello, hombros y espalda. Jamie vagamente se dio cuenta de los esfuerzos de Ryan para ponerle la camiza sobre su cabeza de nuevo y sacarle los brazos por las mangas largas. Sintio una cobija suave caer sobre si y luego un beso tierno en su mejilla. Se permitió a si misma disfrutar esa sensación de paz y tranquilamente se quedo dormida. ************ Cuando Ryan estuvo segura de que Jamie ya dormía se levanto de la cama y cuidadosamente regreso a su escritorio. No puedo estudiar con ropa, decidió quitándose de nuevo el pantalón y la camiseta acomodandose para estudiar sus problemas de química. Despues de otro par de horas batallando con sus studios Ryan escucho a Conor regresar a casa. Checo a Jamie para asegurarse que estaba calientita, apago su computadora y se volvió a poner los pantalones. Subio los escalones y saludo a Conor justo cuando el iba subiendo a su cuarto. —Hey, — dijo cuando la espio subiendo los escalones— ¿Que estas haciendo aun despierta? —He estado estudiando, —bostezo —Oh, Jamie esta abajo. Tuvo algunos problemas con el novio. Estara durmiendo en mi cuarto. Yo tomare el de Pa, —tratando de retener otro bostezo. — ¿Se encuentra bien? —inquirió con verdadera preocupación. 297

—Creo que estara bien. Solo ha tenido un dia muy pesado. — ¿Que piensas de el tal novio? —curioseo Conor interesado. —No lo conozco muy bien, —reconoció —No le caigo muy bien y ese es parte del problema, —declaro sencillamente. — ¿Y porque no le caerías bien? —pregunto Conor con cierto enfado. —El piensa que Jamie no deberia pasar tanto tiempo con una lesbiana, —reconoció algo avergonzada. — ¡Oh por favor! —Exclamo Conor verdaderamente molesto — ¿Que es lo que piensa que le haras? Me encantaría darle a ese imbécil algo en que pensar, —agrego después de pensarlo. —Lo unico que puedo pensar es que el piensa que la seducire, — manifesto. —Clarooo —asentó intencionalmente. —Lo que no entiende el Sr. prejuicio es que si quisieras seducirla ya lo hubieras hecho, —le dijo al poner su brazo alrededor de su cuello y dándole un golpecito en la barbilla con el puño. —Ninguna mujer esta a salvo cuando mi hermanita tiende su trampa, —la embromo. —Eso es lo estupido Conor. No me siento asi con Jamie. Es mi amiga y me da coraje que el no lo puede respetar. Aparte es un gran insulto para ella. Ella es tan fiel con el y querer asumir que ella tendría sexo conmigo es simplemente grosero. — ¿De verdad no tienes ningun sentimiento romantico contra ella? — Pregunto Conor —digo, podría ser peor, —comento un poco defensivo. —No, no tengo esa clase de pensamientos sobre Jamie. Me siento muy cerca a ella, y algo sobreprotectora, pero no de manera romantica, —se alzó de hombros un poco. —Aunque si ella estuviera soltera e interesada creo que cambiaria de opinió. —Agrego con una sonrisa lasciva. —Si que es un buen partido. —Estamos completamente de acuerdo en eso hermanita, — le puso su brazo alrededor de los hombros y acompañandola al cuarto de su padre. ***** N. de T.

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*En realidad dice WASP (White Anglo Saxon Protestant), que es un acrónimo usado para aquellos inmigrantes originales del Mayflower, la idea que la autora quiere transmitir, es que no siendo descendiente de italianos, es capaz de hacer una lasaña digna como cualquier que si lo es. * Cagney y Lacey era una serie policíaca de televisión de mediados de los 80’s ,cuyas protagonistas eran dos mujeres detectives. *Cal es el diminutivo de la Universidad de California, Berkeley. *USF son las siglas de la Universidad de San Francisco * Ben & Jerry es una marca de helado muy famosa en EU. Jerry García siendo el guitarrista del famoso conjunto de Grateful Dead Continuará Parte - 6

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